[MÚSICA] [Narradora:] Yo soy Dicetur,sacerdotisa médica. Entre las deidades Nahuasme corresponde el lugar más cercano a la familia. Yo era la que a la luz deantorchas llevaba a la novia a la casa del novio. Allí ataba el aiututcon el huipil. Uniéndolos en matrimonio. Ese paso decisivoseñalado por los dioses. Recomendaba al mancebo que suamor fuera tierno y enseñara a su mujer a cuidarse y cuidarel fruto de sus entrañas. Prolongación de ellos mismosy continuación de nuestra orgullosa raza. [MÚSICA] [MÚSICA] La tradición mexicana por elrespeto a la vida y el amor por los hijos no ha cambiado. Las Dicetur de hoyque me reemplazan, continúan su tarea educativavalorando los beneficios de la planificación familiar. [Mujer:] Creemos que la educaciónhace conciencia a los padres, para que ellos tenganuna verdadera paternidad responsable. Y decidan el momento adecuadode tener a sus hijos. Nosotros en esta clínica hemosvisto pasar ya la segunda generación de pacientes. Las madres vienenacompañadas de sus hijas. [Mujer 2:] Venimos a pedir informaciónpara consulta sobre planeación familiar. [Enferma:] ¿Es primera vezque usted viene? [Mujer 2:] Sí, señorita. [Enferma:] Perfecto, le voy a tomar susdatos para que la señorita les atienda. Su nombre, por favor. Los muchachos hijosde nuestras pacientes, de nuestras usuarias, vienenacompañados de sus esposas. Y han pasado por aquí cercade 50 mil mujeres que han tenido los distintos métodosde planificación familiar. [Mujer 3:] Las familias que han participadoen esta película son familias que han venido a estainstitución desde hace más de 10 años. Y van ustedes a ver cómo laeducación que se recibió en el hogar se transmite a los hijos. Y así los hijos tambiéntransmitirán esta misma educación hacia la planificaciónfamiliar, al futuro. A los niños del futuro. La planificaciónfamiliar es necesaria. Porque así damos oportunidada los niños que vienen de ser amados y de ser deseados. [Narradora:] La familia deDon Ignacio es numerosa. Su esposa sólo supo lo que eraplanificar después del noveno hijo. Pero sus hijas y nueras ya sabenque amar un hijo no es solo traerlo al mundo. La brisa y el follaje atraena cientos de familias cada domingo. Ir al parque es comoun antiguo ritual. 2 y 3 generaciones de una solafamilia conviven en armonía dentro de la armoníade la naturaleza. Para el joven Evaristo y sufamilia es un buen domingo. Su madre heredó esa sabiduríaenraizada en el tiempo. - Ya hasta hoy en díano lo estoy tomando. Pero pues estoy con otromedicamento que me ha dado mucho resultado. Hoy para la semanaque entra me toca ir. Y a ti cuando te toca ir. - A mí el lunes. - Vaya, que bueno. - Lunes creo. El lunes le dejo a los niños. - Si, ya sabes que cuando vas yapues me quedo yo con los niños. - Estuve de acuerdocon mi esposa. Mi madre me dijo que fuera yaaquel lugar pues para no llenarme de hijos, para no tener bastantes. Y pues digamos no darles unestudio como se debe de ser. - Ya de ahoritapor ejemplo que el, que el mayorcito está en elkinder pues lo atendemos como es debido. A los chiquitos como se debe,y al grande al a como va el kinder. A donde va, susjuegos, sus paseos. Todo ponemos atención, ¿no? Y lo mejor es que ya tantomi esposo como yo estamos de acuerdo, en ya-- ya no tener más familia. [Mujer:] En la escala de valoresde estas jóvenes madres, lo primordial es su relaciónpersonal con sus hijos. Los niños amados sonlos niños deseados. Hijos de hogares donde lospadres ejercen el derecho de decidir el número dehijos que deseen tener. Hijos de padres responsablesque saben que si carecen de recursos no pueden traermás niños al mundo. Pero la falta de recursosno ocurre únicamente en las familias. El presente del paísen general es difícil. Ya que el crecimientopoblacional no previsto ejerce presiones en los serviciosbásicos a los que aspiramos legítimamente. El antiguo ideal de reproducciónya no corresponde a la realidad del mundo contemporáneo. Por eso las parejas miranfavorablemente los programas de planificación familiar parapoder dar a sus hijos la calidad de vida queles corresponde. Una vida compatiblecon la dignidad humana. Todos los padres quierenlo mejor para sus hijos. Los quieren fuertes,sanos, inteligentes. En plena posesión de lascualidades humanas que se cultivan con el cariño paternoy con la dedicación que le brinden a cada uno de sus hijos. El bienestar de la familiaera mi continua preocupación. Seguía en contacto con la jovenpareja a la que había ayudado a unir. Velaba por la salud de lamadre, principalmente durante su embarazo. Y la asistía en elmomento del alumbramiento. Para el pequeñito teníaaugurios de bienaventuranza. La llegada de un hijo eraun júbilo para los padres. Que inmediatamente seentregaban a educarlo, a comunicarle los conocimientosde sus antepasados. No existían niñosabandonados o no deseados. No había dislocaciónen la vida familiar. En el rítmico ritual de la vidaNahua todos los actos tenían carácter ceremonial. La certeza de que lavida era un don divino, revestía a los ritosde profunda solemnidad. La religión era la vida mismaintegrada a la divinidad. Y los dioses eran espíritusfamiliares en la vida cotidiana. [CAMPANAS] Las tradiciones persisten, y lacreencia en un ser superior se afirma con el correr del tiempo. El misticismo de ayer continúaen el alma del mexicano de hoy. Su sentimiento religioso seperpetúa en su lealtad a la iglesia de Cristo. Así como la luna subía laspirámides durante la noche y el sol bajaba durante el día, asíse concebía la vida en ciclos inmutables. El verano seguía al invierno. El maíz germinaba. Luego maduraba. Se nacía, se moría. Era la ley de la naturaleza. A ella añadimos otras leyessabias para preservar lo bueno que teníamos. Instituimos períodos cuandolos cazadores no cazaban. Los maridos se absteníande sus mujeres. Y jóvenes y viejos ayunaban. Se dejaba descansar la tierray solo tomábamos de ella lo que necesitábamos. Pero hoy, cada día hay máspersonas y el mundo es cada vez más reducido en recursosnaturales y terrenos cultivables. El agua y el aire puro escasean. También los alimentos. Las viviendas y las fuentes detrabajo son insuficientes para la siempre creciente población. Como padres responsables,¿pensamos en esos problemas cuando engendramos un hijo? Se heredó la bella tierrade los antepasados, pero ahora al verlasobrepoblada, estrecha, deteriorándose por lairreflexión de los que la habitan es el momento dedetenerse para escuchar las voces telúricas de los quetambién amaban la tierra y buscaban el equilibrioen un mundo de cambio. Y que con empeño, lo lograron. [MÚSICA]