• MÉTODO CURATIVO RACIONAL EFX23U3. I^UíCCwmo %Éütb ^ffittclr, a>(£)(2,íí(£)a así saaaaoasj^Q Experientia docet. II TIPOGRAFÍA DE R RAFAEL, CoAYe, A* CoAtua. wmwo 13. US3 <©><£>» • ^313) UNQUE retirado del ejercicio de la Profesión Médica, sin embargo, mi dilatada práctica y profunda observación en la de otros facultativos, me ha hecho conocer que en la terri- ble epidemia que aflije á la capital, el Método ¿siguiente pre- senta los mejores antídotos, por su enerjía, eficacia y seguri- dad; ofreciendo, por tanto, la mejor garantía para combatir esa funesta plaga. Debiendo marchar pronto para Inglaterra, he querido dar este testimonio de mi amor á la humanidad y del deseo que me anima en obsequiarla solicitud de muchas personas de es- ta ciudad, á quienes con buen éxito he asistido, publicando un Método semejante al que tan escelentes resultados ha dado en diferentes partes de Europa, de los Estados-Unidos, de la In- dia, y por último, de esta República. SÍNTOMAS GENERALES JE)SSE> CHOLERA MORBOS, tacjttósttco $ gg^ronosfico. efalalgu, ardor en la garganta y sed, conato al vo'mito y vómitos efectivos, dolor mas ó menos intenso en el epigastro y abdo'men, meteorismo, deposiciones amarillas, verdes o' negras, mucosas, alguna vez sanguinolentas y hacia el fin blanquizcas, semejantes al cocimiento de arroz o' al suero, pero tan sutiles que no dejan mancha alguna en la ropa; calambres en las estremida- des que después se generalizan, y un frió glacial que se estien- de á todo el cuerpo, acompañado de la cianosis o' coloración azul de la piel. Tales son los síntomas que constantemente se han pre- sentado en todas las partes del mundo invadidas por este azote. En la India, patria y cuna del cholera, donde mi padre, médi- co también, le ha combatido sin cesar, y curado con un método semejante al que vamos á esponer: siempre se ha notado la pre- sencia de los referidos síntomas, en los cuales se funda el diag- nóstico; advirtiendo que si hay alguna variación, esto es secun- dario y depende de la constitución del paciente, complicación con otra enfermedad, o' por una edad avanzada. ñ — 6 — Determinado ya el mal, el pronóstico será favorable si la cons- titución del paciente es regular y no hay complicación en la pri- mera época de la enfermedad; pero si por descuido o' ignorancia el mal no encuentra el dique necesario para detenerse, adelanta y pasa al segundo período. Este momento crítico y decisivo se anuncia con las congestio- nes sanguínea y biliosa, lo que origina los calambres y frialdad que se nota en los coléricos; viene un trasudor al que debe aten- derse con cuidado para no confundirle con otras especies de su- dor: el rostro se pone cadavérico, los ojos se hunden, y la piel to- ma un color azul. El pronostico entonces será algo dudoso; pe- ro el buen éxito depende de la energía en la curación, y de una asistencia prolija y muy cuidadosa: siendo siempre mucho me- jor atender al principio de la enfermedad, pues entonces hay con- fianza en un feliz resultado. En cuanto á las medicinas que deben administrarse se encon- trarán al fin de este cuaderno numeradas para mayor claridad. V detestando por mi parte el monopolio que algunos han hecho de sus medicamentos á fin de lucrar á costa de la humanidad do- liente, se verá también su composición para que pueda ser útil por la publicidad que procuro darle: pues he dicho y repito que solo me ha impulsado el deseo que tengo de auxiliar á una Na- ción que me es querida. Sobre todo, hallándome por la Divina Providencia con los recursos suficientes para subsistir y viajar, vida á que estoy destinado por mi quebrantada salud. — 7 — Método raratúw. Luego que el paciente es invadido, en el momento mismo que se sienta el dolor epigástrico, abdominal á otro de los síntomas dichos, se tomarán treinta gotas del núm. 1 en agua caliente en- dulzada con azúcar, repitiendo ésto una ó dos veces en dos ho- ras si no sintiere alivio, dándose también un pediluvio con media libra de harina de mostaza y agua, lo mas caliente que se pue- da soportar, y cuya duración será de cinco minutos, si no hay vómitos: en seguida se pondrá al enfermo en la cama, abrigán- dolo con un regular número de frazadas, para mantenerle lo mas caliente que sea posible: aplicando al epigastro y abdomen sina- pismos hechos con partes iguales de harina de mostaza y de li- naza, agregándoles, en el mismo momento de ponerlos, una on- za del líquido núm. 4. Con este mismo núm. 4, calentado lijeramente, se le dan fric- ciones generales con bastante fuerza, si el sudor no ha desarro- llado ya; poniendo mucho cuidado de que en ningún tiempo el enfermo reciba impresión de frió, tanto en las medicinas como en el alimento y demás, evitándose por esta causa las corrientes de aire, que roban el calor de..los cuerpos. Siendo muy esencial é importante en la curación del cholera promover un calor mayor que el natural, para obtener un sudor proporcionado á la constitución del doliente: si con las medici- nas anteriores no se ha obtenido un aumento sensible en la tem- peratura del cuerpo, ó los dolores siguieren, se repetirán los si- napismos, según la gravedad, cada tres ó cuatro horas, aumen- tándose á proporción la mostaza, y poniéndose también en las piernas y plantas de los pies: se darán cada dos horas quince go- tas del núm. 1, y se empapará un lienzo en el núm. 4, calentado, — 8 — para cubrir con él la columna vertebral, desde el cerebro hasta el cocsís y el abdomen. Estos auxilios unidos al mucho abrigo, son suficientes para de- tener el mal; pero siendo éste muy delicado se necesita la mayor exactitud en la asistencia, exactitud tan indispensable como un buen médico, pues viniendo muchas ocasiones el mal, en su pe- ríodo segundo ó crítico, se debe poner el mas grande cuidado y energía, así en los medicamentos como en su aplicación. Es por tanto, de la mayor importacia atender desde el princi- pio al carácter de las deposiciones mórbidas. ¡Si presentaren mu- cha lluidez y un color blanquizco, sin demora se darán las pildo- ras y papeles seirun vamos á indicarlo, por anunciar las referi- das deposiciones, unas ya existentes congestiones en el hígado y conductos biliares: las deposiciones aunientan su malignidad con el tiempo, y nos obligan á repetir las dosis del calóme!; habién- dose ofrecido ya el caso de tener que administrarlos hasta treinta y dos ocasiones, dando cada uno de los diez últimos con tres go- tas del nuni. 1. Estos casos son muy raros, y solo se ofrecen cuan- do hay una complicación con otra afección crónica del hígado. Ordinariamente á los veinte ó veinticinco papales se presenta el alivio, por ser esta dosis suficiente para producir la acción esti- mulante y detergente que tiene sobre los órganos biliares. Aquí debo advertir, que siendo tan diversas las constituciones, no po- cas veces bastan diez, quince ó veinte papeles: observación in- teresante, y que despreciada puede costar alguna cosa. Las pil- doras son también sumamente útiles usadas con arreglo á este método. Por lo espuesto se ve, que si en lo sucesivo las medicinas pu- dieren ser aplicadas por un sugeto de la facultad, seria muchí- simo mejor. Luego que se observe al enfermo y se note en él adormecimien- to, y sobre todo, deposiciones albinas, que son las que caracte- rizan la gravedad del mal, sin pérdida de tiempo se administra- rán los números 2 y 3; el orden será el siguiente: En las deposiciones blancas se tomarán dos pildoras del núm. — 9 — 2 en una cucharada de atole; si á la media hora no hubiere ali- vio se darán treinta gotas del núm. 1. Si viene el adormecimiento, síntoma de los calambres, se pon- drá al enfermo en un baño de piés, hasta la rodilla, hecho con media libra de harina de mostaza y agua, lo mas caliente, que se pueda sufrir, y cuya duración será de ocho minutos: si no hay mejoría se darán veinte gotas del núm. 1: á la hora ó dos horas se repetirá todo ésto. Cuando, á pesar de lo hecho, se presentaren los calambres, se tomará del núm. 3 un papel, cada diez minutos, en una cuchara- da de atole, repitiéndolos hasta veinticinco veces si fuere nece- sario para obtener el alivio, ó que las deposiciones vuelvan á to- mar el color amarillo, verde ó negro, con lo que el enfermo irá bien. Si á los calambres se reúne el dolor epigástrico y abdomi- nal, se toman por seis veces doce gotas del núm. 1. Si hubiere cefalalgia, ó síntomas de congestión cerebral, se to- man dos pildoras del núm. 2 en una cucharada de atole; y si tam- bién hay dolor de estómago é intestinos, se darán treinta gotas del núm. 1: si á la media hora el dolor continúa, se pondrá un si- napismo en el epigastro. Cuando las deposiciones sean iguales por su apariencia á la a°-ua pura, se dará del núm. 3 un papel cada cuarto de hora, en una cucharada de atole, repetidos por cinco ó seis veces, y ade- mas por tres ocasiones veinte gotas del núm. 1, al mismo tiem- po que se toman los papeles. Para las deposiciones sanguinolentas se dan dos pildoras del núm. 2: si hubiere dolor epigástrico y abdominal, se tomarán á los quince minutos veinticinco gotas del núm. I, y en lo sucesi- vo diez cada hora. Si no hay alivio, se repetirán las pildoras y gotas, con defensivos del núm. 4 en el abdomen, repitiendo éstos cada cuatro horas. Si el enfermo padece retención de orina y las deposiciones son amarillas, verdes ó negras, se aplicará al hipogastrio y órga- nos genitales una cataplasma de malvas rociada con dos cucha- radas del núm. 1; asimismo se tomarán cincuenta gotas del núm. o — 10 — I, v si hubiere dolor en los ríñones se aplicará en ellos una ca- taplasma igual. En ningún tiempo se tomará agua ó atole fuera de lo prescri- to, pues se llamaría el vómito. Siempre que, á pesar de todos los esfuerzos hechos, la cinosis se completa y el trismo se presenta, llegando esta funesta enfer- medad á su último período, se ocurrirá en ese caso al postrer re- curso, que es el siguiente: Se aplica al hígado un ancho vegiga- torio que le cubra enteramente, sin dejarlo mas del tiempo nece- sario para producir una escitacion y coloración en la piel; enton- ces se quita y aplica una embrocación con el ungüento mercu- rial doble, á causar, si es posible, la salivación: aparecida ésta el peligro desaparece. I Iay veces que por la administración del núm. 3 se presenta una especie de gastritis, lo que se correjirá tomando cada hora dos cucharadas de cocimiento de linaza, con tres gotas de zumo de limón. Las personas de complexión raquítica, las sujetas á fuertes ataques de escorbuto y las afectadas de escrófulas y caquecsia, usarán del método siguiente: Tomarán por primera vez treinta gotas del núm. 1, de las que repetirán veinte cada hora por tres ocasiones, según la gravedad: se pondrán sinapismos al epigas- trio, y darán fricciones con el núm. 4, caliente. Si hay adorme- cimiento tomarán un pediluvio hasta la rótula, con agua calien- te y una onza del núm. 8, y cuya duración será de seis minutos, poniendo, luego que hubiere disminuido un poco el dolor del epi- gastrio y abdomen, un defensivo con el núm. 5, bastante ancho, para que pueda cubrir toda la región hepática, y mudándose ca- da hora. Las pildoras se tomarán según el método común. Los raquíticos tomarán del núm. 7 cada dos horas una cucharada de cocimiento de linaza con una gota, siempre que el sabor de la bo- ca sea muy amargo. En los casos, que son muy raros, de mugeres embarazadas, ha tenido buenos resultados el método anterior: mientras que las cuatro que he asistidoen el pais, con el tratamiento mercurial, todas han abortado ó tenido un parto prematuro: aunque yo he — 11 — visto algunas mugeres curadas por otros médicos con el mercu- rio, que no han abortado, aunque muy pocas. Por consiguiente, tanto éstas como las personas arriba mencionadas, solo usarán el núm. 3, en un caso desesperado, disminuyendo las dosis del núm. 1, del que solo se tomarán veinticinco gotas. El método hasta ahora es puesto solo es aplicable á sugetos de mas de diez y seis años; pero si el caso ocurriere en los de menos edad, las dosis serán las siguientes: Para niños de tres años, se darán cinco gotas del núm. 1, me- dia pildora y la tercera parte de un papel del núm. 3. Los de cinco años pueden tomar ocho gotas del núm. 1, una pildora y medio papel del núm. 3. Para los de doce años, se dan diez y siete gotas del núm. 1, una y una cuarta de pildora del núm. 2, y dos terceras partes de pa- pel del núm. 3. Por último, los de diez y seis años tomarán veinticuatro gotas del núm. 1, una y media pildora y tres cuartos del papel núm. 3. Antes de tratar de la convalecencia, me parece no serán in- oportunas las observaciones siguientes: Proviniendo las deposiciones albinas de la ausencia en ellas de la bilis, y habiendo, por tanto, una conjestion biliar, enseñán- donos ademas la esperiencia que el peligro cesa si las deposi- ciones vuelven á adquirir un color amarillo, verde ó negro, es cla- ro que la mejor medicina será aquella que destruyendo la con- gestión produzca este efecto. Ninguna sustancia produce mejor ese cambio como el mercu- rio, dándose la preferencia entre sus preparaciones á las pildo- ras azules y al calomel, siendo inmejorables los resultados que con ambos he obtenido; pudiendo decir con propiedad, que es la llave con que se franquea paso á la bilis estancada. Al principio de esta funesta enfermedad hay mil medicamentos que produzcan los mejores efectos; pero llegando las deposiciones blancas, son ineficaces, y aun obteniendo el alivio, éste es momentáneo, pues no,tardan en aparecer, quizá mas terribles, otros males que nos condenan á una vida de angustias y dolores, y algunas veces á una muerte prematura. — 12 — En la India, donde llaman congec vvacuations á las deposiciones blanquecinas, claras y líquidas, en Inglaterra, en los Estados- l nidos, en la época pasada, y en México ahora, han administrado muchos facultativos los estimulantes, tónicos y narcóticos en gran cantidad; cometiendo un verdadero homicidio, pues con ésto han obstruido mas y mas el curso de la bilis: inconvenientes todos que no presenta este verdadero Sansón que destruye el cholera, ti calomel. IVo ignoro que una medicina que tiene buen éxito es perseguida, aunque en secreto se admire su eficacia; pero tam- bién sé que este efecto en unos, es producido por la ignorancia, y en otros por miras particulares. Algunas veces he usado del calomel con el acetato de morfina, en la dosis de medio grano del primero, con la cincuentava parte de grano del segundo; pero mi dilatada práctica me ha hecho cono- cer que es mejor el calomel solo, como he dicho antes. De las personas asistidas con este método morirán, cuando mas, de cuatro á seis por ciento si no hubiere complicación. Llegado el enfermo á este estado, tiene que combatir el voraz apetito, que ordinariamente se presenta en ellos. Una dieta rí- gida y severa es de la mayor importancia en un mal que afecta todo el organismo, y cuya acción sobre el aparato digestivo es tan especial. El primer dia tomará el convaleciente dos cucharadas de ato- le, cada hora: y si al siguiente hubiere mejoría, se tomará la mis- ma cantidad ó poco mas de atole de arroz, y media taza de té, cuatro 6 cinco ocasiones. Al tercero dia, siguiendo bien el enfermo, tomará un caldo li- — 13 — jero de pollo, y al cuarto puede levantarse, si sus fuerzas y es- tado lo permitieren: aumentando desde entonces los alimentos; pero siempre con prudencia y circunspección. El sistema escretorio y secretorio será objeto de una particu- lararísima atención: debe procurarse ejerza el cuerpo sus funcio- nes acostumbradas. Si hubiere constipación de vientre, ó sínto- mas de congestión en el hígado, se tomará por la noche al acos- tarse una pildora del núm. 2: cuando ésto no bastare, se ocurrirá é la lavativa núm. 6, dos veces al dia. Esto se repetirá según la necesidad. Rara es la vez, y muy rara, en que se presenta la congestión en este estado. El abrigo cuidadoso continuará. Mi método rara vez falta, promoviendo una saludable acción en la piel, hígado é intestinos: este es el verdadero camino para la sa- lud. íltétaíro yttBtmatvoo. Los géneros preferibles para el vestido interior son los de se- da; pero como su precio no es muy cómodo, se podrán sustituir con los de lana, poniéndolos inmediatamente sobre la piel. En cuanto á los alimentos, no se puede dar regla general. Por lo común los de mas fácil digestión son los mejores; pero siendo muy distintas las naturalezas, cada uno conoce ya ordinariamen- te los que pueden convenirle y los que no; cuidando, sin embar- go, el no tomar agua fría después de las comidas, sino una taza de té endulzado, lo que facilitará la digestión. Hay personas que al levartarse tienen un sabor muy amargo: para correjirle tomarán en ayunas una cucharada de zumo de li- món en tres de agua común endulzada. Otras tienen una inactividad visible en el hígado, unida á ve- ces con obstrucciones intestinales; á éstas se dará una pildora del — 14 — núm. 2 cada tres noches; y por la mañana, al levantarse, usará de la lavativa núm. 6. Las que sean propensas á la diarrea, tomarán de siete á diez gotas del núm. 1 en un cocimiento de linaza endulzado, ó en agua común, como bebida á pasto. I>n algunos he observado que su orina tiene un olor muy fuer- te, amoniacal: abandonada á si misma esta orina por diez y ocho horas, deja un sedimento, compuesto de un fosfato triple de amo- niaco, cal y magnesia, l'ara estas personas recomiendo el uso del núm. 7, del que se toman tres ó cuatro gotas, dos veces al dia, en agua común, la que si quieren podrán endulzar con azúcar. A todos los que padecieren obstrucción en el hígado, será muy útil un baño general cada siete dias, echando en el agua calen- tada tres onzas del núin. 8. Concluyo recomendando á toda clase de personas guarden la mayor tranquilidad posible, y el defenderse del aire húmedo y frío por cuantos medios estén á su alcance, seguros de que con ésto tendrán el mejor preservativo. Formulario de las medicinas que se han de administrar según el método anterior. IVúni. 1.—Tintura, que llamo gotas de la vida, por la multitud de personas que ha salvado del cholera asiático, en todos los paí- ses, donde por mí y por otros se han administrado. Son útiles para otras enfermedades análogas. Composición: es el elixir „a- regórico. Núm. 2.-La masa pilular inglesa, ó pildoras azules: una drac- ma se divide en quince pildoras. Núm. 2.-Calomel al vapor: quince granos, divididos en treinta papeles. — 15 — Núm. 4.—Líquido compuesto: de alcohol á 32° de Cartier una li- bra, de alcanfor puro dos onzas y media, disuélvase en el alcohol, y mézclese una onza de aceite de olivo. Núm. 5.—De agua destilada dos libras, de ácido nítrico-mu- riático dracma y media, de espíritu de alcanfor una onza: mézcle- se, para defensivos. Núm. 6.—De aceite de ricino una onza, de cocimiento lijero de linaza media libra: mézclese, para lavativa. Núm. 7.—De ácido nítrico una onza: para gotas. Núm. 8.—De ácido nítrico-muriático tres onzas: para baño. Núm. 9.—Ungüento mercurial doble. Esplicacion de algunas voces para común inteligencia. Cefalalgia.—Dolor de cabeza. Epigastrio, región epigástrica.—Estómago, estómago y sus la- dos. Hipogastrio.—Vientre bajo. Región hepática.—La región del hígado. Abdomen.—Vientre. Gastritis.—Inflamación de estómago, Congestión biliar.—Estagnación de la bilis. Congestión sanguínea.—Estagnación de la sangre. Diagnóstico.—Conocimiento de una enfermedad por sus sínto- mas. Pronóstico.—Juicio que se hace del resultado probable de la enfermedad. — 1(5 — ü^vaiaííssxramiía He procurado escribir este Método con la mayor claridad y precisión que me ha sido posible, por lo que he dado la esplica- cion antecedente: advirtiendo, que por la enerjía de los números I y J muchos coléricos han sanado con solo su auxilio, creyen- do algunos, por esta causa, no ser la epidemia, sino una irrita- ción ó una afección nerviosa la que han sufrido: idea disparata- da, pero propia de los conocimientos que estos sugetos tienen de la ciencia; pues para ellos no hay mas de las dos enfermeda- des dichas: llegando la demencia hasta el punto de creerse con mas capacidad que su Medico. Así, cuando éste viene, le miran con desprecio si el juicio que forma no es igual al suyo, y tras- tornan ó suprimen enteramente el Método Curativo indicado por él, sustituyéndole con otros, risibles por lo regular, y cuya efica- cia solo puede admitirse por semejantes fantasías. Para estos sugetos no escribo. Antes de mi marcha espero dará luz un Tratado de la acción del Calomel en el Cholera. Siempre que alguna persona guste dejarme sus órdenes, le su- plico lo haga en la Botica de la segunda calle de la Monterílla. Este Método nadie lo podrá reimprimir, porque es propiedad de su autor. O I -'i -o