/ P. F. ROBERTS CLÍNICA OFTALMOLÓGICA DE 1879 i CLÍNICA OFTALMOLOGIC DEL D0R PEDRO F. ROBERTS Médico del Consultorio Oftalmológico de la Sociedad de Beneficencia; 1C\ —Aliimno del «Real Hospital Oftálmico de Londres »; Miembro honorario del Círculo Médico Argentino ; Socio corresponsal de varias Sociedades médicas estrangeras; Médico oculista de la «Sociedad Española de Beneficencia» y de la « Sociedad Italiana de Union y Benevolencia », etc. 1° Estadística del Consultorio oftalmológico de la Sociedad de Be- neficencia y de la Clínica privada del Dor Roberts, de 1879, seguida de algunas consideraciones sobre las medicaciones em- pleadas y las operaciones hechas durante el año. 2o Casos prác- ticos de Medicina ocular de la Clínica privada. 3° Anteojos anfigiratorios sistema Roberts. 4o Conferencias sobre «Refrac- ción y Acomodación del ojo» dadas en el Círculo Médico Argentino. 5° Memoria sobre «Prescripción de lentes» leida en la Asociación Médica Bonaerense. 6o Artículos bibliográficos sobre las obras de oftalmología recibidas durante el año 1879. X¡*»- wmi^ic BUENOS AIRES IMPRENTA DE PABLO E. CONI, ESPECIAL PARA OBRAS 60 — CALLE ALSINA — 60 1880 • • INTRODUCCIÓN El incremento notable que han tomado las clínicas de enfermedades de los ojos, tanto la del consultorio oftalmológico gratuito de la Sociedad de ^Beneficencia, como mi clínica privada, me ha inducido á publicar- las en un pequeño folleto; uniendo á las estadísticas, minuciosamente levantadas de ambas, las observacio- nes mas interesantes que he podido recojer, y algunas conferencias dadas en el Círculo Medico Argentino y en la clínica del Hospital, sobre varios puntos de la oftalmolojía. Aunque el examen de los cuadros estadísticos ad- juntos mostrarán mejor que otra cosa, los adelantos obtenidos, debido á las numerosas curas practicadas, sin embargo, creo que no está demás referir aquí en qué han consistido principalmente estos adelantos y cuales son las mejoras introducidas en la asistencia de los enfermos que concurren diariamente á las cu- raciones. El consultorio oftalmológico situado momentánea- mente en el Hospital de Mujeres, antes en la calle de Moreno N° 332, aunque con una sala anexa con un número reducido de camas, en medio de una agio- VI INTRODUCCIÓN meracion de enfermas atacadas de diversas dolencias, condiciones desfavorables para la asistencia de enfer- mos de los ojos, ha recibido este año 582 enfermos, de los cuales solo 20 han guardado cama en el Hospi- tal y entre estos solo 4 por operaciones. Este número reducido de operaciones, en enfermos que han requerido una permanencia mas ó menos pro- longada en el establecimiento, ha sido debido á que no hallándose este local en condiciones higiénicas aparentes para el éxito de operaciones practicadas en un órgano tan delicado como el ojo, he procurado evitar en lo posible practicar estas en el Hospital, prefiriendo ver y asistir los enfermos en sus casas cuando no era posible hacerlo en la consulta externa, aunque aumentaba así voluntariamente mis tareas. Las pocas operaciones hechas en el Hospital, este año, han dado un buen resultado, á pesar de aquellas malas condiciones; en gran parte debido á las precaucio- nes de que nos hemos rodeado y al asiduo cuidado y lavatorios hechos personalmente á cada paciente. Las curaciones practicadas y recetas que se han su- ministrado en el consultorio del Hospital de Mujeres asciende al crecido número de 25,000. Habiendo au- mentado de 5,000 recetas el segundo semestre de 1879 sobre el primero, en que se contaron según se refirió en la estadística publicada, como 10,000 recetas y curaciones. El número de enfermos que asisten diariamente, ha sobrepasado con mucho, como debe comprenderse, este INTRODUCCIÓN VII año alano anterior, y la diferencia entre los dos semes- tres del último año, es de 20 á 30 enfermos diarios; de modo que si antes concurrian de 40 á 50, hoy concurren diariamente de 60 á 80, habiendo llegado dia de tener que curar mas de noventa enfermos, entre los cuales se contaron 8 y 10 enfermos nuevos entrados en el dia. De modo que si la clínica sigue en el mismo au- mento, pronto será comparable si no lo es ya, á las clínicas mas acreditadas de las ciudades de mayor población de Europa. Para corresponder á la confianza que me dispensa el público no he omitido sacrificio personal, habiendo sido eficazmente secundado por parte de los inteligentes estudiantes de medicina que me acompañan en las ta- reas diarias (1). Tengo la satisfacción de manifestar tam- bién que de parte de la Sociedad de Beneficencia, se ha satisfecho todas las exijencias posibles de la Clínica del Consultorio, habiendo contribuido este año, con al- gunos medicamentos que se recetan mas frecuente- mente, á ayudar al Dispensario délas Hermanas de Cari- dad del Colegio de la calle de Moreno, quienes como ya he manifestado otras veces, llenan esta noble y desinte- resada misión encomendada por la «Sociedad Hijas de María » que componen algunas distinguidas señoritas. Permítaseme agradecerles en esta ocasión en el nombre de tanto infeliz que socorren, su generoso y desinteresado servicio. (1) Los jóvenes D. Eduardo Obejero, D. Pedro Carrasco y D. Ramón Lei- guarda Alonso. VIII INTRODUCCIÓN Citaré como un adelanto de la clínica, la inven- ción presentada por el señor Schnabl, para combatir los síntomas de astenopia acomodativa, mediante una modificación en la armadura de los antiguos anteojos, cuya descripción se halla en la carta que nos ha diri- jido, así como en la contestación que se han pu- blicado en la «Revista Médica Quirúrgica», y que trascribimos al fin. Para colocar ambas clínicas á la altura de las de Europa, no he omitido sacrificio alguno. He re- cibido y sigo encargando todos los instrumentos y medicamentos para el tratamiento de las afecciones oculares, mas recomendados, que a parecen anunciados en los periódicos médicos. Entre los primeros citaré el cuchillo iritomo de Sichel, entre los segundos la pilocarpina que he ensayado en gran escala y la dubiosina, cuya acción, según he tenido ocasión de comprobarlo, es mas activa que la de la atropina. A mas acaba de llegarme un sillón Wecker para las operaciones, el único que existe en Buenos Aires. En mi clínica privada de la calle de Victoria, he colocado dos camas en una pieza adecuada, ha- biéndola provisto de todo lo necesario para poder atender dos enfermos que me llegasen de la campaña ó de las provincias, solicitando una asistencia asidua y prolija. Siendo el número de carnes tan reducido, solo admitiré enfermos que requieran una permanen- cia muy corta después de la operación, así como ope- rados de cataratas, de estrabismos, etc., etc., que solo INTRODUCCIÓN IX necesitan la permanencia en cama ó quietud por muy pocos dias. Éste será el medio de poder renovar la clínica, en interés de los mismos enfermos y de la ciencia, pues es mas bien con este fin, que con un in- terés pecuniario, que me he determinado á establecer aquella. Para terminar, agregaré que se ha puesto en prác- tica en el Consultorio Oftalmológico un nuevo procedi- miento para la curación de los catarros con supuración del saco lagrimal, rebeldes á todos los tratamientos. Este nuevo método, que me ha sido sujerido por mi distinguido colega y amigo el doctor Pirovano, con- siste en el empleo de cerdas permanentes en las vías lagrimales, á manera de drenage. El manual opera- torio se modifica y perfecciona cada vez mas, habien- do llegado hasta la invención de unas pinzas de ramas largas con las cuales se toman las cerdas en la nariz para retirarlas al exterior y fijarlas en seguida con ta- fetán inglés y colodión. Los resultados obtenidos serán descritos mas adelantes en la sección « vías lagrimales » por el practicante del Consultorio, que mas se ha de- dicado al estudio de estas afecciones, Don Eduardo Obejero, quien se propone hacer de este estudio un punto de tesis para su doctorado. En cuanto á las obras sobre oftalmolojía con que se enriquece la ciencia de dia en dia, doy al fin de este trabajo un índice bibliográfico de las que han lle- gado á mis manos en el año, algunas de las cua- les me han sido dirijidas directamente por sus auto- X INTRODUCCIÓN res, éntrelas cuales citaré la «Terapéutica ocular» del doctor AVecker y la « Cirujía ocular » por el mis- mo y varios trabajos del Dr. Landolt que indico en el «índice bibliográfico». Se verá por este ín- dice, muy escaso por cierto, para el gran número de trabajos que aparecen todos los dias, pero suficiente para tenerlo á uno al corriente de los progresos y adelantos de la ciencia, como es cierto que no he omitido gasto alguno de utilidad bien manifiesta para dar á dichas clínicas el valor que le acuerda el público. Entre otras obras citaré la de Perrin y F. Poncet « Atlas des maladies profondes de l'oeil» que he recibido, y cuyo costo es de 800 pesos m/c. por un solo volumen. Y pronto llegarán dos cuadros con figuras de cera conteniendo todas las enferme- dades externas del ojo y cuyo costo en París asciende ádos mil francos. I ESTADÍSTICA Enfermos asistidos y operados en el Consul- torio Oftalmológico de la Soeiedad de Bene- ficencia, durante el año de 1879* Números de enfermos nuevos entrados durante el año : 582. Número de curaciones diarias y prescripciones suminis- tradas: de 60 á 80. Loque hace un total de 25,550 cura- ciones y recetas, mas ó menos, y 102 operaciones, en todo el año. AFECCIONES DE LA ÓRBITA Y DEL APARATO LAGRIMAL Carie y necrosis.............................. 2 Eversión y estrechez de los puntos y vías lagri- males ..................................... 13 Dacriocistitis aguda y tumores lagrimales.......... 6 Dacriocistitis crónicas.......................... 8 Fístulas lagrimales............................ 2 AFECCIONES DE LOS PÁRPADOS Blefaritis ciliar simple......................... 20 Blefaritis ulcerosa............................. 11 Diviesos..................................... 2 2 ESTADÍSTICA Chalaciones.................................. " Flegmones y abcesos.......................... ^ Blef'arospasmos............................... 1 Triquiasis y distiquiasis........................ 6 Eritemas.................................... 1 Eczemas..................................... 6 Estrechez de las hendiduras palpebrales........... 4 Entropions................................... 4 Ectropions................................... ^ Quistes sebáceos.............................. Quistes meliséricos................... ........ 1 Vejetaciones................................. t Lesiones traumáticas: eqiimosis, edemas.......... 4 AFECCIONES DE LA CONJUNTIVA Conjuntivitis flictenular (linfática, escrofulosa)...... 34 Conjuntivitis simple y catarral................... 93 Conjuntivitis purulenta........................ 14 Conjuntivitis blenorrágica...................... 2 Conjuntivitis de los recien nacidos................ 6 Conjuntivitis granulosa aguda y conjuntivitis granu- losa crónica (tracoma)........................ 83 Conjuntivitis folicular......................... 22 Pterigions................................... 9 Pingüeculas.................................. 1 Lesiones traumáticas: cicatrices, cuerpos estrañosen los fondos de saco etc........................ 9 AFECCIONES DE LA CORNEA Queratitis flictenular (vesciculosa, pustulosa, escrofu- losa, etc.)................................. 22 Queratitis intersticial, superficial, circunscrita..... 5 Queratitis parenquimatosa, profunda, difusa....... 5 Queratitis vascular y Pannus.................... 26 Queratitis ulceroras: ulceras transparentes (superfi- ciales y profundas)......................... 61 Ulceras perforantes ; Ulceras fagedemicas; Hipopions 12 ESTADÍSTICA 3 Abcesos..................................... L3 Nefelios..................................... 2 Nubéculas................................... 29 Leucomas.................................... 18 Estafilomas.................................. 6 Lesiones traumáticas : herida penetrante, cuerpos es- traños implantados entre las láminas de la córnea; abraciones epiteliales; destrucción total por ustión 12 AFECCIÓNES DEL IRIS Y PROCESOS CILIARES Iritis idiopática crónica......................... 2 Iritis especifica............................... 5 Condilomas del borde pupilar................... 1 Iritis reumática............................... 2 Irido ciclitis................................. 1 Oftalmía simpática............................ 2 Iridoceles.................................... 7 AFECCIONES DE LA ESCLERÓTICA, DE LA COROIDF.S Y DEL IIL MOR VITREO Episcleritis.................................. 2 Esclero-coroiditis anterior...................... 2 Esclero-coroiditis posterior..................... 1 írido-coroiditis idiopática y consecutiva (con y sin opacidades del \itreo)........................ 2 Irido-coroiditis plástica con sinequias múltiples..... 2 Irido-coroiditis especifica....................... 2 Sinquisis chispeante........................... 1 Glaucomas (agudo, crónico, simple de Donders v abso- luto)................................"...... 4 AFECCIONES DEL NERVIO ÓPTICO Y DE LA RETINA Conjestion de la papila......................... 1 Neuritis óptica idiopática....................... 1 Neuritis descendente.......................... 1 Neuro-retinis................................. 2 Atrofia de la papila............................ G 4 ESTADÍSTICA AFECCIONES Y LESIONES DEL CRISTALINO Cataratas seniles.............................. 9 Cataratas traumáticas, capsulo lenticular.......... 3 Cataratas congénitas........................... * Catarata glaucomatosa......................... 1 AFECCIONES DE LOS MÍ SCI LOS MOTORES DEL OJO Estrabismos convergentes...................... ' Estrabismo convergente periódico................ Estrabismo divergente......................... 1 AFECCIONES DE LA TOTALIDAD DEL ÓRGATXO Panoftalmitis................................. * Hidroftalmía................................. * Tisis del ojo.................................. 4 AFECCIONES DIVERSAS QUE RESPONDEN Á OTROS PADECIMIENTOS GENERALES DEL ORGANISMO Ambliopías alcohólicas. ¡uralgía ciliar...... ANOMALÍAS DE LA REFRACCIÓN Y DE LA ACOMODACIÓN Hipermetropía................................ Miopía...................................... 4 Anisometropía......................... ...... 1 Astenopia acomodativa......................... 3 Cuadro sinóptico de las operaciones practicadas en el Consultorio durante el año de 1879 Cataratas (estraccion lineal con iridectomia)....... 2 Cataratas secundarias (discision)................ 2 Iridectomias terapéuticas....................... 4 Jridectomias ópticas........................... 3 Escicion de hernias del iris, comprende un caso con destrucción central estendida de la córnea y ectopia 3 Iritomias.................................... 2 Operación de Saemisch......................... 1 Neuralgia ciliar............................... 1 ESTADÍSTICA 5 Estrabotomías..................... 3 Enucleación del ojo............•....... j Abraciones parciales de la conjuntiva bulbar.... ... 4 Sindectomias..................... 12 Agrandamiento de las hendiduras palpebrales (Kanto- plástia)........................... g Tatuages.......................... 5 Operación del entropion (por las suturas)!........ 5 Suturas de Snellen en el ectropion............... 1 Operación del ectropion, procedimiento Wahrton-Jo- nes......................... I Pterigions....................... g Chalaciones, operados por el método de Desmarres' 2 Operación de Stilling para el tumor lagrimal....... 17 Dilatación de los puntos y vias lagrimales (cataterismo consecutivo)........................ j g Operación de Critchett para el estafiíoma ........ . i Drenaje de las vias lagrimales por medio de cerdas.. 5 T1 Total............. 102 Jüem pequeñas operaciones que no se enumeran: estirpa- cion de vejetaciones en los parpados v abertura de ab- cesos, etc., etc. Enfermos asistidos en el Consultorio, según la edad, nacionalidad, sexo, color, profesión y estado, en el 2o semestre de 1819 (1). EDAD Hasta 1 año...................... 11 De 1 á 5 años................ 72 » 5 á 10 » .............. 51 » 10 á 20 »............... 69 » 20 á 30 » ..........] . . '' 50 » 30 á 40 » ............... 47 » 40 á 50 ».............. 23 » 50 á 60 » ......' ' . .' '.[[][ 15 (1) Rucien desde el comienzo; de este semestre se ha empezado á levantar 6 ESTADÍSTICA De 60 á 70 años » 70 á 80 » Sin especificación. . . 11 5 2 Total 356 NACIONALIDAD Argentinos (1)....... 243 Españoles........... 30 Italianos............ 45 Orientales.......... 10 Suizos.............. 2 Belga............. 1 Franceses........... 15 SEXOS Hombres............ 65 Mujeres............. 112 Niños.............. 93 Niñas.............. 84 Sin especificación..... 2 Total.......~356 Alemanes........... 3 Brasileros........... 2 Paraguayos.......... 2 Inglés.............. 1 Sin especificación..... 2 Total. 356 COLOR Blancos............ 285 Pardos ó chinos...... 59 Negros............. 10 Sin especificación..... 2 Total. 356 PROFESIÓN Aparadores.......... 2 Albañiles........... 2 Colchonero.......... 1 Costureras.......... 27 Caldereros.......... 2 Comerciantes........ 2 Carpinteros......... 2 Carrero............. 1 Cocineros........... 22 Cigarreros.......... 2 Carbonero.......... 1 Cocheros........... 2 Caballerizo.......... 1 Sirvientes........... 35 Planchadoras........ 6 Pescador........... I Peones............. 12 Zapateros........... 4 Tipógrafo........... 1 Empleados.......... 4 Lavanderas.......... 10 Maestras............ 3 Talabartero.......... 1 Pintor.............. 1 Joyero.............. 1 Mecánico............ 1 (1) Entre estos se cuentan muchos indios, sobre todo mujeres, de los cua- les hablaremos mas adelante. ESTADÍSTICA 7 Sastres.. . 2 Hotelero 1 Soldado l Sin ocupí 1 ESTADO 1 Fidelero.. 1 Vigilante Herrero.. . icion conocida 201 Total....... 356 72 265 17 2 Casados , Solteros No se conoce Total..... ~356 Enfermos asistidos en la Clínica privada del Dr. Roberts, durante el año «le 1879 Número de enfermos entrados por primera vez en el año: 411. Número de operaciones practicadas : 64. AFECCIONES DE LA ÓRBITA Y DEL \PARATO LACRIMAL Eversión y estrechez de los puntos y vias lagrimales. 17 Inflamación de la carúncula lagrimal.............. I Dacriocistitis aguda y tumores lagrimales......... 3 Dacriocistitis crónicas................. ....... 8 Fístulas lagrimales............................ 2 AFECCIONES DE LOS PÁRPADOS Blefaritis ciliar simple......................... 25 Blefaritis ulcerosa............................. 6 Diviesos.............................._______ 5 8 ESTADÍSTICA Chalaciones.................................. 1 O Flegmones y abcesos.......................... Triquiasis................................... 1 Eritemas.................................... 1 Eczemas.................................... ^ Psoriasis.................................... 1 Entropions................................. 1 Ectropions................................... 2 Pediculus capitis.............................. 1 Lesiones traumáticas : contusión................. 1 AFECCIONES DE LA CONJUNTIVA Conjuntivitis flictenular (escrofulosa, etc.).,......... 22 Conjuntivitis simple y catarral.................. 37 Conjuntivitis purulenta........................ 5 Conjuntivitis de los recien nacidos............... 2 Conjuntivitis granulosa aguda y conjuntivitis granu- nulosa crónica (tracoma)...................... 29 Conjuntivitis folicular.......................... 5 Pterigions................................... 4 Lesiones traumáticas: cicatrices, equimosis, quemo- sis, desgarraduras, etc....................... 11 AFECCIONES DE LA CORNEA Queratitis flictenular (vesiculosa, pustulosa, escrofu- losa, etc).................................. 18 Queratitis intersticial, superficial, circunscrita..... 3 Queratitis parenquimatosa, profunda, difusa....... 8 Queratitis vascular y Pannus.................... 4 Queratitis ulcerosas: ulceras transparentes (superfi- ciales y profundas).......................... 19 Ulceras perforantes; Hipopions.................. 5 Abcesos..................................... 10 Nubéculas................................... 17 Leucomas................................... 7 Estafilomas.................................. 9 Lesiones traumáticas: heridas; cuerpos estraños im- ESTADÍSTICA 9 plantados entre las láminas de la córnea; abracio- nes epiteliales.............................. 9 AFECCIONES DEL IRIS Y PROCESOS CILIARES Iritis simple idiopática, aguda y crónica, con y sin si- ncquías, é iritis plásticas..................... 11 Iritis específica............................... 17 Iritis reumática con hipema..................... 2 Oftalmía simpática............................ 1 Iridoceles..........•........................ 2 Diferencia de coloración congénita entre ambos iris. . 1 AFECCIONES DE LA ESCLERÓTICA, DE LA COROIDES Y DEL HUMOR \ ÍTREO Coroiditis anterior............................ 1 Irido-esclero-eoroiditis anterior................. 1 Irido-coroiditis sifilítica........................ 1 Coroiditis areolar.............................. 1 Esclero-coroiditis posterior (estafiloma posticum)... 4 Hemorragia en el cuerpo vitreo.................. 1 Opacidades del vitreo.......................... 2 Glaucomas, agudo, crónico...................... 3 Moscas volantes............................... 6 Lesiones traumáticas : herida penetrante de la escle- rótica .................................... 1 AFECCIONES DEL NERVIO ÓPTICO Y DE LA RETINA Congestión y edema de la papila................. 3 Neuritis óptica idiopática....................... 1 Atrofia de la papila............................ 8 Neuritis-regresiva............................. 1 Neuro-retinitis sifilítica........................ -} Conjestion periódica de la retina................. I Betinitis exudativa............................ I Betino-coroiditis idiopática..................... 1 Betino-coroiditis hemorrágica................... 1 10 ESTADÍSTICA Betino-coroiditis sifilítica....................... j* Desprendimiento de la retina.................... Hemorragia de la retina........................ ¡ Hiperestesia de la retina....................... 4 Anestesia de la retina......................... l AFECCIONES Y LESIONES DEL CRISTALINO Cataratas seniles..................... ........ 6 Cataratas nucleares........................... 11 Cataratas traumáticas capsulo-lenticular........... 2 Cataratas congénitas........................... 2 Catarata secundaria........................... 2 AFECCIONES DE LOS MÚSCULOS MOTORES DEL OJO Estrabismos convergentes...................... 12 Estrabismos convergentes periódicos............. 2 Estrabismos divergentes........................ 3 Astenopia muscular........................... 1 Parálisis del recto estenio...................... 2 Parálisis del orbicular de los parpados y coutractura del recto superior........................... - AFECCIONES DE LA TOTALIDAD DEL ÓRGANO Herida contusa del globo del ojo................. 1 Tisis del ojo.................................. 3 AFECCIONES DIVERSAS QüE RESPONDEN Á OTROS PADECIMIENTOS GENERALES DEL ORGANISMO Ambliopías (sin causas bien manifiestas)........... 5 Ambliopías alcohólicas......................... 3 Ambliopía nicotínica........................... 1 Neuralgia ciliar y orbitaria (jaqueca del ojo)........ 5 ANOMALÍAS DE LA REFRACCIÓN Y DE LA ACOMODACIÓN Hipermetropía................................ 13 Miopía...................................... 32 ESTADÍSTICA 11 Anisometropía alta............................ 3 Astigmatismo................................. 6 Presbicia.................................... 1 ^ Astenopia acomodativa......................... 13 Parecía de la acomodación...................... 1 Cuadro sinóptico de la* operaciones practicadas en la clínica privada durante el año Cataratas (estraccion lineal con iridectomia........ 9 Catarata secundaria (discision)................... 1 [ridectomias.................................. 4 Iritomia..................................... 1 Operación de Saemisch......................... 2 Estrabotomias................................ 5 Tatuages.................................... ■'! Operación del entropion por las suturas.......... I Operación del ectropion (Wharton-Jones).......... 1 Pterigions (por escisión y ligadura)............... 5 Chalacion (Desmanes.................. ...... i Operación de Stilling.......................... i Dilatación de los puntos y vías lagrimales catete- rismo consecutivo).......................... 8 Escisión de estafilomas......................... 2 Ídem pequeñas operaciones : escisión de granula- ciones, estraccion de cuerpos estraños de la cór- nea, abertura de abcesos y paracentesis de la córnea 14 Total 61 12 ESTADÍSTICA Kesúmen tle la estadística ilel «Consultorio Oftalmológico de la Sociedad de Beneficen- cia» y de la Clínica privada del »r. Roberts, correspondiente al año 1879* Número de enfermos nuevos entrados durante el año: 993. Número de operaciones practicadas (sin contar peque- ñas operaciones): 166. AFECCIONES DE LA ÓRBITA Y DEL APARATO LAGRIMAL Carie y necrócis............................. 2 Eversión y estrechez délos puntos y vias lagrimales 30 Inflamación de la carúncula lagrimal............. 1 Dacriocistitis aguda y tumores lagrimales......... 9 Dacriocistitis crónicas......................... 16 Fístulas lagrimales........................... 4 AFECCIONES DE LOS MÚSCULOS MOTORES DE*L OJO Estrabismos convergentes..................... 19 Estrabismos convergentes periódicos............ 3 Estrabismos divergentes....................... 4 Astenopia muscular........................... 1 Parálisis del recto estenio..................... 2 Parálisis del orbicular de los párpados y contractu- ra del recto superior........................ 2 AFECCIONES DE LOS PÁRPADOS Blefaritis ciliar simple........................ 45 Blefaritis ulcerosa............................ 17 Diviesos ......................... ........... 7 Chalaziones................................. 12 Flegmones y abcesos......................... 6 Blefarospasmos.............................. I ESTADÍSTICA 13 Triquiasis y distiquiasis....................... 7 Eritemas................................... 2 Eczemas.................................... 8 Estrechez de las hendiduras palpebrales.......... 4 Entropions.......................,......... . 5 Ectropions.................... .............. 7 Pediculus capitis............................. 1 Quiste-sebáceos............................. 2 Quiste-melisérico............................ 1 Vejetaciones................................ 1 Lesiones traumáticas; contucion, equimosis, edemas 5 AFECCIONES DE LA CUN.TUNTIVA Conjuntivitis flictenular (linfática, escrofulosa). ... 56 Conjuntivitis simple y catarral.................. 130 Conjuntivitis purulenta....................... 19 Conjuntivitis blenorrágica..................... 2 Conjuntivitis de los recien nacidos.............. 8 Conjuntivitis granulosa aguda y conjuntivitis gra- ' nulosa crónica (tracoma)..................... 112 Conjuntivitis folicular......................... 27 Pterigions................................... 13 Pingüeculas................................. 1 Lesiones traumáticas: cicatrices, equimosis, que- mosis, desgarraduras, cuerpos estraños en los fondos del saco, etc....................... 20 AFECCIONES DE LA CORNEA Y DE LA ESCLERÓTICA Queratitis flictenular (vesiculosa, pustulosa, escro- fulosa, etc)............................... 40 Queratitis intersticial, superficial, circunscrita..... 8 Queratitis parenquimatosa, profunda, difusa...... 13 Queratitis vascular y Pannus................... 30 Queratitis ulcerosa : úlceras trasparentes (superfi- ciales y profundas)......................... 80 Ulceras perforantes; úlceras fagedemicas; hipopions. 17 Abcesos................................. 23 u ESTADÍSTICA Nefelios.................................... Nubéculas.................................. 46 Leucomas................................... 25 Estafilomas................................. 15 Lesiones traumáticas : heridas (superficiales y pene- trantes) ; cuerpos estraños implantados entre las láminas de la córnea; abraciones epiteliales; des- trucción total por ustión..................... 21 Episcleritis................................. 2 Esclera-coroiditis anterior..................... 3 Lesiones traumáticas: herida penetrante de la escle- rótica .................................... 1 AFECCIONES DEL TRACTUS UVEAL : IRIS, PROCESOS CILIARES, COROIDES Iritis simple idiopática, aguda y crónica, é iritis plástica....;.............................. 13 Iritis específica.............................. 22 Condilomas del borde pupilar.................. 1 Iritis reumática.............................. 2 ídem con hipema............................. 2 Iridoceles................................... 9 Diferencia de coloración congénita entre ambos iris. 1 Irido-ciclitis.......,........................ i Oftalmía simpática........................... 3 Coroiditis anterior........................... 1 Coroiditis areolar.......................,. .. . 1 Irido-coroiditis idiopática...................... 1 ídem, consecutiva............................ 1 Irido-coroiditis plástica....................... 2 Irido-coroiditis específica...................... 3 Irido-esclero coroiditis anterior................. i Esclero-coroiditis posterior (estafiloma posticum).. 5 AFECCIONES DEL NERVIO ÓPTICO Y DE LA RETINA Conjestion y edema de la pupila................ 4 Neuritis óptica idiopática...................... 2 ESTADÍSTICA 15 Neuritis descendente......................... 1 Neuritis regresiva.........,.................. 1 Atrofia de la papila........................... \\ Neuro-retinitis.............................. 2 Neuro-retinitis sifilítica....................... 2 Conjestion periódica de la retina................ 1 Retinitis exudativa............................ 1 Betino-coroiditis idiopática.................... 1 Retino-coroiditis hemorrágica.................. 1 Retino-coroiditis sifilítica...................... 3 Desprendimiento de la retina................... 2 Hemorragia de la retina....................... 1 Hiperestesia de la retina....................... 4 Anestecia de la retina......................... 1 AFECCIONES Y LESIONES DEL CRISTALINO Y DEL HUMOR VITREO Cataratas seniles............................. 15 Cataratas nucleares........................... 11 Cataratas congénitas.......................... \ Cataratas traumáticas, capsulo-lenticulares....... 5 Cataratas secundarias......................... 2 Catarata glaucomatosa......................... 1 Hemorragia en el cuerpo vitreo................ 1 Op*acidades del vitreo......................... 2 Moscas volantes.............................. 6 Sinquisis chispeante.......................... 1 AFECCIONES DE LA TOTALIDAD DEL ÓRGANO Ponoftalmitis................................ 1 Hidroftalmía................................ 1 Herida contusa del globo del ojo................ 1 Tisis del ojo................................. 7 Glaucomas (agudo, crónico, simple deDondersy ab- soluto) ................................... 7 16 ESTADÍSTICA AFECCIONES DIVERSAS QUE RESPONDE* Á OTROS PADECIMIENTOS GENERALES DEL ORGANISMO Ambliopías (sin causas bien manifiestas)......... 5 Ambliopías alcohólicas........................ 5 Ambliopia nicotínica.......................... 1 Neuralgia ciliar y orbitaria (jaqueca del ojo)...... 6 ANOMALÍAS DE LA REFRACCIÓN Y DE LA ACOMODACIÓN Hipermetropia................................ 20 Miopía...................................... 36 vVstigmatismo.....*........................... 6 Anisometropia................................ 4 Astenopia acomodativa........................ 16 Parecía de la acomodación..................... 1 Presbicia.................................... 10 CUADRO GENERAL DE LAS OPERACIONES Catarata (estraccion lineal con iridectomia)....... 11 Cataratas secundarias (discision)................ 3 Iridectomias ópticas.......................... 5 ídem terapéuticas............................ 6 Escisión de hernias del iris (comprende un caso con destrucción central estendida de la córnea y ec- topia)......................................3 Iritomias.................................... 3 Operación de Saemisch........................ 3 Estrabotomías............................... 8 Enucleación del ojo........................... 1 Tatuages................................... 8 Abraciones parciales de la conjuntiva bulbar...... 4 Sindectomias................................ 12 Agrandamiento de las hendiduras palpebrales (Kan- toplastia).................................„ 6 Operación del entropion por las suturas.......... 6 Operación suturas de Snellen en el ectropion..... i Operación del ectropion (Warton-Jones)......... 2 ESTADÍSTICA 17 Pterigions (por escisión y ligadura).............. 11 Chalaciones................................. 6 Operación de Stilling para el tumor lagrimal...... 21 Dilatación de los puntos y vias lagrimales (catete- rismo consecutivo)....................■.... 24 Escisión de estaíilomas........................ 2 ídem por el método de Critchett................. 1 Drenaje de las vias lagrimales por medio de cerdas. 5 Escisión de granulaciones de la conjuntiva bul bar y del fondo de saco; estraccion de cuerpos estra- ños implantados profundamente entre las láminas de la córnea, abertura de abcesos y Paracentesis de la córnea.............................. 14 Total.............. 166 ídem pequeñas operaciones que no se enumeran: Es- tirpacion de vejetaciones y abertura de abcesos en los párpados, etc., etc. II MEDICACIONES EMPLEADAS Tratamiento médico interno La terapéutica del Consultorio Oftalmológico, como la de la clínica privada, no es muy estensa. Salvólos casos en que ha sido necesario llenar una indicación especial, se ha recurrido á un número muy limitado de fórmulas farmacéuticas, de las cuales vamos á indicar algunas. Así, en las preparaciones de hierro, hemos asociado á esta sustancia la quina y otras veces la genciana. La siguiente fórmula, que nos ha hecho conocer el Sr. Candelon, practicante de medicina y farmacéutico del hospital general de mujeres, da una bebida tónica agra- dable y de un precio relativamente muy módico. Receta: Infusión de quina............. 200 gramos Citrato de hierro amoniacal..... 8 » Jarabe simple................. 60 » Prepárese. 20 MEDICACIONES EMPLEADAS Para tomar dos cucharadas por dia. Agregando á esta fórmula 2 gramos de ioduro de potasio, se llena otra indicación, sin que se alteren las condiciones físicas del medicamento, y la bebida con la misma cantidad de azúcar no es desagradable, aunque se cambie la quina por la genciana, cuyo sabor amargo es tan pronunciado y tan difícil de disfrazar. Puede suprimirse el jarabe en la fórmula indicada y servirse por separado del jarabe de vainilla ó banana, con el cual se obtiene un refresco su- mamente agradable y fácil de administrar á los niños. Se sigue haciendo gran uso de las hojas de jaborandí, con preferencia de las del Dr. Coutinho, cuando se desea conseguir una acción rápida y segura de sudación, en aquellos casos de iritis aguda, y otros en que está indicado una intensa diaforesis. Las inyecciones de pilocarpina las hemos hecho muchas veces, sirviéndonos de la siguiente fórmula: Beceta: Agua destilada............. 20 gramos Clorhidrato de pilocarpina. .. 40 centigramos Disuélvase. Para inyecciones hipodérmicas Inyectando diez gotas de esta solución y á veces cinco, se ha obtenido un resultado seguro. Antes de tres minu- tos los enfermos empezaban á esperimentar una sensación de calor á la cara, un poco de sudor en la frente y en las muñecas, haciéndose este muy pronto general y acompa- MEDICACIONES EMPLEADAS fiándose de una abundante salivación. Otras veces era esta última la que se iniciaba primero. Un fenómeno curioso, y que creemos ser los primeros en indicarlo, es el de una sensación dolorosa, molesta sola- mente algunas veces y otras muy penible, que acusan los enfermos hacia la raiz del pene, en el periné. Uno de estos vimos en consulta con el Dr. Pirovano. El enfer- mo esperimentaba tenesmo vesical y una sensación des- agradable y hasta dolorosa en la región indicada, sobre la cual llamó la atención varias veces, preguntando si era un síntoma que debia esperimentarse por la acción del medicamento. En otro enfermo, la inyección hipodérmica se le hizo en el estudio, tanto la sudación como la salivación fué abundante, muy rápida en manifestarse, se le dio una toalla para que se secase, y después que aquellas hubie- ron desaparecido, el enfermo se despidió para volver á sus ocupaciones diarias. No habían pasado tres minutos, cuando volvió al estudio con el semblante pálido y des- encajado, inclinado hacia adelante, comprimiéndose el bajo vientre con las dos manos, presa de un intenso dolor á la raiz del miembro. Pronto desapareció esta sensación dolorosa, después de un momento de quietud, y el en- fermo volvió á su casa, donde lo vimos ya completamente restablecido, manifestándonos haberle sobrevenido des- pués del accidente un estado de calma y bienestar, junta- mente con una sensación de apetito y necesidad de tomar alimentos, que habia llevado á cabo, encontrándose en ese momento sin ninguna novedad, y dispuesto á volver á sus ocupaciones. 2'2 MEDICACIONES EMPLEADAS Este método de hacer las inyecciones, fuera de la casa del enfermo, lo hemos puesto en práctica, siguiendo las indicaciones del Dr. Weker, que también lo practica en su clínica. Hemos tenido ocasión de asistir una enferma á quien el doctor Weker ha tratado en Paris con este método, refi- riéndonos esta señora, que después de las inyecciones se demoraba un momento en la clínica, secándose el sudor con una toalla de que ella misma iba provista, yéndose en seguida á dar un paseo en carruaje por el bosque de Bolonia, donde se bajaba á hacer un lunch. Ha sido necesa- rio para nosotros tener muy presente este caso, para no renunciar á practicar las inyecciones en la clínica, nos fe- licitamos de ello, pues hemos visto después, que se pue- den hacer sin que se presente aquel fenómeno, cuya causa no hemos podido aun encontrar. El enfermo padecía y aun sufre de una queratitis puntillada específica, y estaba bajo la acción de una fuerte medicación mercurial. Después he- mos tenido ocasión de practicar las mismas inyecciones á otro enfermo, muchas veces, sin que se haya presentado aquel fenómeno. Para combatir la escrófula, tan general en nuestra clase proletaria y aun en las familias acomodadas, lo que mejor resultado nos ha dado, ha sido administrar al mismo tiem- po que los preparados de hierro ó alternativamente el aceite de bacalao con la tintura de iodo en la dosis de una por cien, para tomar dos cucharadas por dia. (1) (1) Las pildoras de Arseniato de hierro, dadas al mismo tiempo, es una escelente preparación ferruginosa. MEDICACIONES EMPLEADAS 1>3 l n poderoso medio de tratamiento para combatir la fotofobia y blefarofimosis en los niños, que dificultan y hasta hacen imposible á veces la aplicación de cualquier colirio, es el uso de las inhalaciones de cloroformo aplica- das todos los dias hasta la resolución completa. Por este medio, no solo se consigue inspeccionar como es debido los ojos enfermos y hacer los lavatorios y la aplica- ción de colirios, sino que se combate ese estado general de excitación nerviosa en que se encuentran los niños, obrando así como un antipasmódico y neurosténico de primer orden. Fenómeno curioso, á lospo.os dias de tratamiento, se ven los enfermos entrar en convalecencia, obteniéndose una rápida y definitiva curación. Uno de estos enfermos, para citar algunos ejemplos, he asistido con el Sr. Dv. I). Leo- poldo Mntes de Oca. Después de muchos dias de un tra- tamiento sin resultado, recurrimos á las inhalaciones de cloroformo, hechas todas las mañanas antes de la curación, el resultado no se dejó esperar. Cuando hay que practicarlas inhalaciones en la consulta externa, á la hora en que esta tiene lugar, se aconseja á las personas hagan hacer á los niños un almuerzo sencillo y temprano para dar lugar á que la dijestion se efectué tem- prano, evitando que los niños tomen algo después de ese almuerzo. Hace tiempo que hacemos uso de este medio sin haber tenido que deplorar ningún contratiempo. Nos servimos generalmente del Inhalador de Juncker ó de un simple cartucho cuando no tenemos aquel á mano. Se sigue haciendo uso de las inyecciones de e&tricnina para combatir la atrofia blanca de los discos ópticos. Alter- namos estas ó las aplicamos simultáneamente con las cor- 3 2 i MEDICACIONES EMPLEADAS tientes continuas. Los resultados son dudosos, sin embargo los enfermos las reclaman creyendo encontrar mejoría por su uso. He aquí la fórmula : Beceta: Nitrato de estricnina Agua destilada..... Disuélvase. Para inyeccioues hipodérmicas de cinco á doce gotas, una vez por dia, durante diez dias, descansando diez dias, para volver de nuevo á lo mismo. Tratamiento médico Externo Una de las afecciones mas frecuente y también mas rebelde al tratamiento, es la blefaritis ciliar crónica. Está casi siempre sostenida por una enfermedad de las pestañas. Se distinguen las pestañas enfermas de las sanas, sobre todo, por la coloración muy negra que afectan : es el bulbo que está enfermo, lleno de pigmento, que le invade des- pués en toda su estension. Son las que ocasionan la caida de las sanas cuyo bulbo es blanco. Las pestañas enfermas, al contrario, tienen este mal adherido al resto de la pes- taña y cuando se extraen parece que no formasen cuerpo con ella, es de una consistencia blanda, y tomando la pes- taña por la estremidad libre y pasando la otra estremidad 20 centigramos 20 gramos MEDICACIONES EMPLEADAS 25 sobre un papel, parece que lo humedeciese dejando algunas partículas negras, que no es otra cosa que una parte del pigmento alterado que contiene. El medio seguro de combatir esta afección, es el que aconseja el Dr. Landolt, propuesto por los Sres. Schiess y Stilling. Este medio consiste en la depilación de las pestañas enfermas que se practica cada dos ó tres dias, poco á poco, y no todas á la vez, para no ocasionar una inflamación demasiado grande del borde libre de los pár- pados. A mas de este medio, es necesario recurrir al uso de la pomada cuya fórmula hemos dado ya, que transcri- bimos en seguida, la cual debe aplicarse una ó dos veces al dia: Receta: Óxido rojo de hidrargirio.,. Subacetato de plomo líquido. Aceite almendras dulces. ... Manteca preparada......... Mézclese sobre porfiro s. a. (Pomada.) Se aplica suavemente sobre el borde libre de los pár- pados después de haber arrojado de estos las escamas que se forman y que se mantienen adheridas, costando mucho trabajo separarlas, lo que se debe hacer no obstante, para que la pomada pueda obrar sobre la parte enferma. Conjuntivitis. —Estas afecciones, sobre todo, las con- juntivitis catarrales, las escrofulosas y las conjuntivitis 10 centigramos 20 gotas 2 gramos 6 » 26 MEDICACIONES EMPLEADAS granulosas, han dado un buen contingente de enfermos á la clínica. La conjuntivitis catarral abundó en el mes de Setiembre, acompañando á la casi epidemia de sarampión que se pre- sentó en esa época. El medio de combatirla ya lo conocen nuestros lectores por haberlo indicado en las estadísticas semestrales del consultorio que se publican enlaRevista. Consiste en el uso de simples lavatorios de agua tibia, de ligeros astringentes (el sulfato de zinc, por ejemplo, el borato de soda, etc.,) y muy raras veces de la solución débil, 10 centigramos por 30 gramos, de nitrato de plata. La conjuntivitis escrofulosa, obedece siempre á los me- dios externos aconsejados cuando se acompañan estos de una medicación interna, tónico reconstituyente : el hierro, la quina, el aceite de hígado de bacalao con tintura de iodo, etc., etc. La conjuntivitis granulosa, se sigue combatiendo con la solución de sub-acetato de plomo, en la proporción de una por cinco, sin que hagamos seguir la aplicación de esta solución de lavatorios de la solución con sal común, que aconsejan algunos y cuya conveniencia aun no hemos podido esplicarnos. Ya que mencionamos esta última sustancia, referire- mos un hecho curioso que se pasa en los indios en quienes se aplica el subacetato de plomo : inmediatamente el líquido se pone lechozo y atribuimos este fenómeno á la gran cantidad de sal que toman estos indígenas, y de la cual parece que estuviesen saturadas algunas secreciones, las lágrimas, por ejemplo. La conjuntivitis folicular, que muchas veces es el asiento MEDICACIONES EMPLEADAS 27 de verdaderas granulaciones, es combatida en su períodu inicial con la instilación de algunas gotas de láudano o\* la conjuntiva. En la queratitis ulcerosa, y en los pequeños abcesos de la cornea, algunos con hipopion, hemos hecho uso de la pomada de óxido rojo, en la siguiente proporción: Receta: Oxido rojo de hidrargirio...... 20 centigramos Manteca preparada........... 10 gramos Mézclese sobre porfiro s. a. (Colirio.) El uso diario de este tópico nos ha dado numerosas curaciones, aun en aquellos casos de queratitis ulcerosa grave con hipopion, en que parecía indispensable la ope- ración de Saemisch. Para mejor éxito conviene al mismo tiempo inmovilizar el ojo enfermo con un. vendaje con tentivo. Para conbatir los dolores y también para ayudar á la eliminación del pus, se recurre á las fomentacio- nes tibias de una infusión de manzanilla y á la instilación de algunas gotas de colirio de estracto acuoso de opio. Hé aquí, la formula : Beceta: Estracto acuoso de opio....... 10 centigramos Agua destilada.............. 10 gramos Disuélvase y fíltrese. (Colirio) Algunas veces prescribimos doble dosis de opio. 28 MEDICACIONES EMPLEADAS ^- Es bueno que se aconseje siempre se filtre la solución, m>rque de lo contrario se obtiene un líquido turbio que puede ser hasta perjudicial, por las partículas sólidas que se depositan en los fondos de saco conjuntivales y en las ulceraciones de la córnea. Iritis. —En algunos casos de iritis aguda con sinequias, en que la atropina parecía aumentar la tensión infraocular, liemos recurrido á la eserina, la cual ha aliviado al mo- mento los dolores. La práctica en el Consultorio demuestra, que la aserción de M. Duquesnel, sobre la acción de las soluciones de eserina, de las cuales dice : pierden su acción cuando son coloreadas (Andourd, Elementos de farmacia, página 373, edición de 1874), no es cierta; habiéndose observado que las incoloras, por el contrario, no tienen propiedades mióticas. En cuanto al nuevo alcaloide, succedáneo de la atropi- na, la Dubiosina, hé aquí, lo que decimos en la Revista del 8 de Diciembre de 1879: « Va la hemos ensayado (la Dubiosina) varias veces, en instilaciones de 2 á 3 gotas en el ojo, en casos ya tratados por la atropina y hemos con- statado el poder de que goza de dilatar la pupila, quizá en mayor grado que la atropina. Uno de estos casos es el de un enfermo, el Sr. L. A. que hemos visto en consulta con el Dr. Crespo, por una iritis reumática con adheren- cias múltiples y estrechez pupilar en el ojo izquierdo. « El otro ojo ha sufrido los progresos de una irido-co- roiditis que ha ocasionado una atrecia pupilar completa y pérdida de la vista ». MEDICACIONES EMPLEADAS 29 Empleada la Dubiosina á la dosis de 5 centigramos en 10 gramos de agua destilada, en instilaciones de 2 á 3 gotas una ó dos veces por dia, se ha conseguido dilatar la pupila en una gran estension, mejorando notablemente la vista de este paciente. En otro efermo E. F. que he visto en consulta con el Dr. Pirovano, instilamos la misma dosis, en el estudio, en un ojo en que había una miosis, que contrastaba con la dilatación pupilar del otro ojo, y que databa de mucho tiempo atrás, según refirió el enfermo, y pudimos notar con nuestro colega y amigo el Dr. Pirovano ; la pupila se dilató unos cuantos segundos después, al punto de que el enfermo veia mucho mejor que antes y aun mejor que con el ojo sano, sirviéndose solamente del ojo hasta en- tonces enfermo, que motivaba la consulta. Hé aquí, lo que el Dr. Wecker dice de esta sustancia, en el primer tomo de su «Terapéutica ocular», Paris, 1878, página 255 : « Felizmente, poseemos ahora un nuevo midriático proveniente de una solanácea australiana, el dubiosia myoporoides, de una actividad sorprendente, y cuyo al- caloide acaba de ser aislado por 31. Petit, en Paris, y >L (¡errard, en Londres. Las soluciones de igual proporción de dubiosina superan en mucho á la atropina. La dilata- ción al máximum y la parálisis de la acomodación se efec- túan con una muy grande rapidez. Es por los estudios fisiológicos que deberemos aprender ahora á cual de los dos midriáticos se deberá dar preferencia. Lo que pode- mos afirmar desde ahora, es que, los ojos que se irritan 30 MEDICACIONES EMPLEADAS fuertemente por la menor instilación de atropina, soportan perfectamente las soluciones de sulfato neutro de dubiosi- na, que puede ser sustituida en semejantes casos en dosis igual. » III OPERACIONES Catarata* El procedimiento de que nos hemos valido para la ope- ración de la catarata, es el de Grsefe — estraccion lineal con iridectomia — que practicamos del modo siguiente : I'ara el ojo derecho, nos colocamos atrás de el enfermo, \ después de haber colocado el blefarostato y fijado el ojo con una pinza de pasador colocada en la parte inferior del ojo y sostenida con la mano izquierda, hacemos la inci- sión corneal, haciendo la punción en la esclerótica á la dis- tancia de uno á medio milímetro de la unión córneo- csclerótical, en la unión de los dos tercios superiores de la córnea, en la parte externa del ojo, terminando la contra punción hacia la misma altura en el punto corres- pondiente á la punción, yendo á terminar la incisión cor- neal en el punto de unión de la córnea con la esclerótica. Cedemos entonces la pinza de fijación al ayudante y prac- ticamos la iridectomia en el segundo tiempo. En el tercer 32 OPERACIONES tiempo terminamos la operación, volviendo á tomar la pinza de fijación, haciendo la discision de la cápsula, y estrayendo la lente cataractada. Este es el manual operatorio que hallamos mas conve- niente para el ojo derecho. A veces después de practicada la iridectomia y discision de la cápsula, cuando tememos que el blefarostato comprima el ojo y la incisión corneal haya resultado demasiado grande, retiramos la pinza y el blefarostato y terminamos la operación sin instrumentos, colocándonos delante del enfermo, hacia el costado de- recho y levantando ligeramente el párpado superior con nuestro dedo pulgar de la mano izquierda, comprimimos suavemente el globo del ojo sobre el parpado inferior con la yema del dedo índice, con movimientos suaves y muy prolijos hasta que aparece el cristalino entre los labios de la abertura corneal, y continuamos esta operación cuando se ha reproducido el humor acuoso después de uno ó dos minutos hasta arrojar del ojo toda la masa cortical y restos de cristaloide que hubiesen podido quedar desprendidos. Algunos aconsejan que se mantenga siempre con la mano izquierda la pinza de fijación cuando se va á practicar la iridectomia que se hace tomando el iris con la mano de- recha y haciendo que un ayudante lo seccione. Hemos procedido así algunas veces pero nos hallamos mucho me- jor procediendo del modo que hemos indicado mas arriba. Habiendo adiestrado de antemano al ayudante para tomar la pinza de fijación, no sufre el ojo en lo mas mínimo cuando hacemos pasar la pinza de una mano á otra. Para operar el ojo izquierdo, nos colocamos delante del enfermo, hacia el costado derecho, y practicamos el pri- OPERACIONES ,33 mer tiempo de la operación como queda indicado arriba. Para hacer la iridectomia, ó bien cedemos la pinza de fija- ción al ayudante para colocarnos ala cabecera del enfermo y hacer la iridectomia como si se tratase del ojo derecho, con la sola diferencia de comenzar la escisión del iris hacia el ángulo interno del ojo, lo que se practica con al- guna dificultad si se emplea el blefarostato que se apoya sobre la nariz; ó bien, sin abandonar la pinza de fijación, hacemos que el ayudante tome el iris para seccionarlo no- sotros o vice-versa. La estraccion de la lente se hace como queda ya indicado para el ojo derecho. Después de practicada la operación, nuestro principal empeño consiste en limpiar el ojo de tal modo que el campo pupilar quede completamente libre. En seguida procuramos que no quede enclavamiento alguno del iris, sirviéndonos al efecto de la espátula de cauchouc de Wec- ker, y aplicamos el vendaje sirviéndonos del algodón cardado y suelto y de una venda de franela. No hacemos uso de la atropina sino en muy raros casos. Al dia siguiente, levantamos el aposito y lavamos bien el ojo, repitiendo esta operación dos, tres ó cuatro dias mas para levantarlo definitivamente y prescribirle al enfermo anteojos azules que debe usar durante tres ó cuatro sema- nas, al término de las cuales se le ensaya la agudeza visual y se le prescriben los lentes. Hubiésemos deseado dar un cuadro detallado de la agu- deza visual obtenida en todos los operados, pero no lo he- mos podido llevar á cabo, porque generalmente los enfer- mos al despedirse de la clínica todavía no se encuentran en condiciones de llevar los lentes que han de usar definí- 34 OPERACIONES tivamente. Sin embargo, podemos asegurar (pie en muchos enfermos la visión obtenida ha sido igual á la normal. En la clínica del Consultorio, citaremos el caso de una alemana que á pesar de habernos dado mucho trabajo en la opera- ción, llegando el caso detener que cloroformarla cuando se iba á hacer la escisión del iris, porque no hablando otro idioma que el alemán no pudimos hacernos entender de ella para hacerle dirijir la mirada en tal ó cual sentido. En esta enferma, el vendaje se retiró al quinto dia y se le pudo dar lentes antes de las cuatros semanas con los cua- les distinguía los caracteres pequeños de la escala á hi distancia de veinte pies, á pesar de que hubo la pérdida de una pequeña porción de vitreo, accidente que muy raras veces nos acontece. Entre los enfermos de nuestra clínica privada, citaremos el caso de A. M. que nos fué dirijida por el doctor Herrera Vegas y que operamos con este distinguido facultativo el 13 de Febrero. El ensayo de la visión que se le hizo en Abril 2 con un vidrio biconvexo de 9 dioptrías ó sea \ del antiguo sistema dio : V = |. Otra enferma C. G. que nos fué dirijidaporel Dr. Arden- ghi y que operamos con este apreciable colega el 30 de Abril, dio en Julio 21 V -zz § con 11 dioptrías (|1/í>)- Leia el número 5 de Wecker con -(- 18 dioptrías (±). Inocencia B. de 80 años de edad, que vive en la calle de Córdoba N° 349, se le hizo contar los dedos después de la operación. Está decrepita y no ha habido forma de hacerle usar vidrios después de la operación, diciendo que ve bien sin ellos y que no necesita mas. En efecto, la hemos encon- trado en la calle que se bajaba en ese momento de la ve- OPERACIONES 35 reda, á la distancia de un metro de un obstáculo que Je obstruía el paso. Pedro (larat, vasco-francés, de 56 años de edad, casado. establecido en Chascomús, nos fué dirijido por el señor Arias, á cuyo señora practicamos una operación que se men- cionará después. Se operó el 4 de Octubre. El 2 de No- viembre se le ensayó la agudeza visual con -f- 9 dioptrías, se obtuvo V — |. Celesta Campagnette, de 49 años de edad, vasca. Antes de la operación distingue la luz de una vela á la distancia de 3 metros. No distingue ni de muy cerca los dedos de la mano. Se operó el 26 de Noviembre, en Enero 3 se ob- tiene con + 9 dioptriasV= 1. A esta enferma se le retiró el vendaje al cuarto dia. Liborio Martínez, argentino, de 56 años de edad, ocu- pado en trabajos de campo. Nos fué dirijido por el Sr. D. Alberto Marcó del Pont, y operamos con mi colega y amigo el Dr. Crespo. Este enfermo no podía conducirse solo. Con el ojo derecho distinguía la luz de una vela á cuatro metros de distancia. Lo operamos el 22 de Di- ciembre y se despidió el 15 de Enero sin esperar que se le ensayasen lentes, sin embargo con un vidrio bicon- vexo que se le dio al acaso, distinguía perfectamente los objetos al punto de decirnos que habia adquirido una \ ista tan buena como la que tenia antes de contraer la catarata. En otras dos operaciones de cataratas, el resultado de- finitivo de la operación no ha podido aun obtenerse. En un caso de una catarata traumática, el pronóstico antes de la operación fué reservado. Se hizo una iridectomia y se 30 OPERACIÓN E S estrajo el núcleo con un buen resultado inmediato. El operado no ha vuelto á presentarse. El otro caso fué operado con el Dr. Herrera Vegas, siendo con este mismo facultativo con quien habíamos hecho una operación de catarata en el otro ojo á este en- fermo con un resultado feliz, adquiriendo una agudeza vi- sual normal. Esta vez, la incisión corneal resultó pequeña, fué necesario estraer el cristalino con la cureta inglesa, lo que dio lugar á una pequeña pérdida de vitreo. Después de la operación el enfermo pudo distinguir bien la fisono- mía de los que le rodeaban. Como la desgarradura de la cristaloide no se hizo muy bien, ha dado lugar á una cata- rata secundaria que creemos pueda perfectamente hacerse desaparecer con una discision fácil, la cual hasta ahora re- husa el enfermo, suponemos sea porque no se encuentra muy necesitado en adquirir una visión mas perfecta con este ojo, bastándole el otro, acompañado de este tal cual se encuentra. En cuanto á las cuatro operaciones de discision de cata- ratas que figuran en la estadística, dos han tenido lugar en dos niños. Una practiqué con el Dr. Colbourne en un niño que nos fué dirijido por él. No hemos vuelto á verlo al operado, pero tenemos conocimiento por aquel señor que el resultado ha sido feliz. Al segundo niño que se operó en el Consultorio ya se le ha hecho otra discision y la catarata no se ha reabsorbido completamente. La tercera discision fué también practicada en el Con- sultorio, en un alemán á quien se le habia hecho una es- traccion con iridectomia, mas con un fin terapéutico para combatir los síntomas glaucomatosos sobrevenidos en una 0 PE RACIONES 37 catarata traumática complicada, que para adquirir la visión A consecuencia de un leucoma central que interceptaba los rayos luminosos, en una pupila pequeña por restos de cristaloide, fué necesario recurrir á la discision que aun no ha dado resultado. La cuarta y última discision fué hecha en una niña de San Nicolás que nos fué dirijida por el Dr. Sola médico de aquel punto. Se trataba de una catarata secundaria que obstruía una pupila muy pequeña adherente en una gran estension á una cicatriz corneal, resultado de una herida penetrante incisa traumática que habia ocasionado la catarata. La discision con agujas no pudo desgarrar completamente los restos de cristaloide y la adherencia indicada. Acabamos de recibir el iritomo de Sichel con el cual no tenemos duda que se conseguirá un buen re- sultado en otra sesión. Las dos operaciones de cataratas restantes, han sido practicadas en la Penitenciaria. En un enfermo se hizo el 3 de Marzo con el médico del establecimiento, el Dr. Santillan, una estraccion con iridectomia, el resultado lo daré á conocer después. En el otro enfermo, se trataba de una catarata capsulo lenticular, que ya habia sido operada sin resultado. La discision que hicimos dio una pupila que facilita la vi- sión pero que aun no ha hecho desaparecer del campo pupilar restos adherentes de cristaloide que existen. Para terminar con las operaciones de catarata, diremos, que si no se han llevado á cabo mayor número que las que figuran en los cuadros de operaciones, á saber 14, siendo asi que en los cuadros de diagnóstico hay 37, es porque 38 OPERACIONES solo nos hemos decidido á practicar una operación cuando la hemos hallado absolutamente indicada, esperando para las cataratas seniles, su completa madurez; y en los casos de resultado dudoso, en cataratas complicadas, hemos pre- ferido perder el enfermo, que someterlo á una operación cuya falta de éxito comprometiese nuestra clínica. Mu- chos de los otros enfermos siguen nuestras indicaciones hasta que llegue el momento oportuno de practicarles la operación. Irideetomias. ópticas y terapéuticas Entre las irideetomias ópticas, citaremos el caso de un joven L. .. teniente del ejército de línea, que asistimos en el Consultorio, cuando estaba establecido en la calle de Moreno 332. En esa época, fué necesario practicarle la enucleación del ojo izquierdo que estaba completa- mente perdido y que constituía un muñón doloroso que habia comenzado á despertar fenómenos simpáticos en el otro ojo, en el cual habia un leucoma cicatricial adhe- rente, que dejaba una parte suficiente de la pupila libre para que se hiciese la visión. La enucleación fué practi- cada y el enfermo pudo soportar un ojo artificial que movia en todo sentido sin que le causase dolor, desa- pareciendo los síntomas de oftalmía simpática que habían comenzado en el otro ojo. En Abril del corriente año (1879) volvió á consultar- nos y esta vez por una oftalmía purulenta que habia con- OPERACIONES 39 traído en un viaje que habia hecho por asuntos del ser- vicio, del Azul, en cuya Oficina de Telégrafos Nacionales estaba empleado, á la frontera. El estado en que lo encontramos era el mas triste y aflijente, el ojo estaba bañado de pus que suministraba en abundancia la conjuntiva, habia edema é hinchazón de los párpados. Descubierto el ojo, se notó un estafiloma parcial córneo-irideano en el lugar del leucoma cicatricial adhe- rente antes descripto. El resto de la córnea estaba com- pletamente opaco, el epitelio esfoliado en varios puntos y como infiltrada de pus la córnea. La visión completamente nula. Una operación era inminente. Bogamos á nuestros colega y amigo del Dr. Ardenghi, con quien asistíamos en esos dias una operada de catarata, que nos acompañase á ver este enfermo. Se convino en la escisión del estafiloma, que se practicó para combatir los accidentes glaucomatosos, calmar los dolores agudos que esperimentabael enfermo y evitar que la presión intraocular aumentase la ectasia y trajese la pérdida completa del ojo. En cuanto á la visión, no podia pensarse por el momento en ella, el pronóstico fué reservado aun para la conser- vación del órgano. A partir de la operación, los dolores cesaron, se modificó, por las curaciones sucesivas, la supuración de la conjunti- va, y el resto de la córnea comenzó á adquirir alguna transparencia. El enfermo percibía la luz y distinguía de cerca algunos objetos. En Setiembre 10, nos resolvimos á sus ruegos ápracti- 4 40 OPERACIONES carie una iridectomia óptica, con un resultado tan feliz, que hoy el enfermo se conduce perfectamente solo, entre- gándose á algunas ocupaciones, sin tener necesidad de mas asistencia médica. Llevando esta estadística con toda exactitud y veracidad posible, refiriendo las operaciones según sean sus resulta- dos, buenos, malos ó dudosos, manifestaremos que en un enfermo del Consultorio, en quien nos propusimos hacer una iridectomia óptica y terapéutica en la parte inferior y externa de un ojo, en el cual habia en la parte opuesta á esta un leucoma cicatricial adherente y estafilomatoso; so- brevino un accidente á veces difícil de evitar, á pesar de ha- ber espuesto á los que nos rodeaban que no seria estraño se presentase, pero que procuraría de todos modos evitarlo. Este accidente consistió en no haber podido seccionar el Iris en toda su estencion hasta el borde pupilar, quedando un puente correspondiente á la parte mas interna del esfínter que dividía la pupila en dos. Como decíamos, este accidente es difícil y casi imposible á veces evitar á pesar de todas las previsiones. Cuando una grande estencion del borde pupilar está ad- herida al leucoma, á pesar de introducirlas pinzas y tomar el Iris cerca del borde pupilar y llevarlo hacia afuera con lijeras tracciones, cree uno seccionarlo en toda su estencion resultando no ser así. En el presente caso, el accidente no ha sido un inconveniente mayor, pues la pupila que ya existia es la mas pequeña y está ocultada casi del todo por el leucoma. Todavía se podría hacer la escisión de este pe- queño puente. En el momento de la operación procuramos OPERACIONES 41 á través de la incisión corneal, tomarlo con el gancho romo de Critchett, pero no pudiendo hacerlo en la primera y se- gunda tentativa, renunciamos hacer otras por temor de herir la cristaloide anterior. Por otra parte, el fin que nos propusimos quedaba perfectamente llenado con lo que se habia hecho. Al contrario de lo que ha pasado en este caso, sin em- bargo de tratarse de un ojo en el cual también con un leucoma cicatricial adherente pero no estafilomatoso, apenas se veia la pupila, cuando se istilaba la atropina, ha sucedido lo siguiente: Ocupando el leucoma la parte inferior, se practicó la iridectomia en la parte superior, donde ha quedado una abertura estendida de arriba á abajo en toda la estencion del tabique irideano y de la córnea transparente, con la forma de la pupila del gato. En cuanto á las irideetomias terapéuticas, que han sido numerosas, como lo revela la estadística, podemos asegurar que han sido seguidas siempre de un resultado inmediato el mas feliz, sin tener que deplorar la herida del cristalino, un enclavamiento del iris ó una cicatriz cistoidea de la córnea que comprometiese el éxito de la operación. En cuanto á los resultados definitivos, se han obtenido tal como se deseaban, teniendo en cuenta el pronóstico hecho de antemano. En varios enfermos de la clínica privada, los resultados han sido los mas felices á pesar de los accidentes sobreve- nidos que pasamos á describir. Se trata en un caso, de un glaucoma simple de Donders, 42 OPERACIONES doble, sobrevenido, lo que acontece muy raras veces, en un joven de 17 años de edad, del cual hemos recojido los siguientes datos. S. G. argentino, ocupado con su padre en negocios de campo. Hace un año comenzó á perder la vista del ojo derecho, poco á poco. Atribuye esto á un golpe que recibió en un ojo (no recuerda en cual) por otro muchacho con quien jugaba. Este golpe fué dado con un pañuelo, pero seguramente no le hizo mayor mal en el acto de recibirlo, pues no le prestó atención ni él ni su familia. Este enfermo vino á la consulta de nuestra clínica pri- vada el 12 de Junio (1879). Este joven goza de una salud aparentemente buena, dice que se alimenta bien, llama la atención su aspecto taci- turno y una mirada estraviada, dirijida casi siempre hacia el suelo. Hay fijación exéntrica y un estrabismo diver- gente (2mm) monolateral derecho. Dice que ha comenzado á perder la vista del ojo derecho desde hace cuatro á cinco meses. Actualmente apenas distingue la luz con este ojo. Con el O.I. V = |. Dice que en ocasiones ve mejor y que puede leer. En el estudio no ha podido leer. El examen oftalmoscópico no ha podido hacerse por el enturbiamiento de los medios. La consistencia de ambos ojos es mayor que la normal. Nunca ha sentido dolores fuertes. Inquirido repetidas veces con insistencia sobre este síntoma, ha manifestado después haber sufrido algunos dolores. Nos inclinamos á creer hayan sido estos muy lijeros é insignificantes. La pu- pila de ambos ojos está regularmente dilatada y perezosa, OPERACIONES 43 los cristalinos transparentes, la cámara anterior un poco aumentada y las córneas perfectamente sanas. Solicitamos lu opinión de otro facultativo y es consultado el Dr. Herrera Vegas con quien hacemos el mismo diagnóstico de glau- coma. Sometemos el enfermo á unas cuantas sudaciones con el Jaborandi del Dr. Coutinho, y, cosa particular, los medios del ojo se aclaran al punto de distinguir el enfermo mucho mejor que antes y poderse hacer con el oftalmos- copio un examen del fondo del ojo que confirma plenamente nuestro diagnóstico, revelándonos una escavacion glauco- matosa de la papila de las mas manifiestas. Se propuso desde luego una iridectomia terapéutica que fué practicada el 18 de Junio, en un dia miércoles por la mañana, durando esta operación mucho tiempo, pues se trataba de un en- fermo poco dócil, que se quejaba al menor tocamiento del ojo, dificultando con sus movimientos la operación. Feliz- mente, esta fué seguida de un resultado inmediato bas- tante bueno. Al siguiente dia, jueves, se levantó el aposito sin que se encontrase novedad. Viernes, a. m. no habia cámara anterior en el ojo de- recho, por lo demás bien. A la una de la tarde sobrevino un fuerte dolor en este ojo. A las dos p. m. otro ataque de dolor al O.I. Sábado, a. m. hipema O.D. no se distingue el iris por la sangre que llena la cámara anterior. O.I. bien. A la una de la tarde sobrevino un fuerte dolor en el O.I. A las cinco p. m. se repite este mismo dolor y se le receta una poción con cloral que lo calma. Domingo, a. m. solicitamos una consulta con el Dr. Her- 4i OPERACIONES rera Vegas, con quien encontramos libre el campo pupilar izquierdo, la pupila muy dilatada, el enfermo distingue algo con este ojo. La hemorragia del ojo derecho que ya habia desaparecido vuelve á reproducirse. A la tarde hi- pena O.I. Lunes, a. m. con el Dr. Herrera Vegas, hipena O.I. En el ojo derecho principia á reabsorberse la sangre. Martes, todo sigue en el mismo estado. Miércoles, a. m. libre el campo pupilar derecho. O.I., libre en la parte superior. Jueves, a. m. un pequeño dolor en el O.I, ha sufrido en la noche y se queja deque le lloran mucho los ojos. O.D. libre. 0.1. parece menor la sangre contenida en la parte inferior de la cámara anterior. La herida de la cór- nea trasuda un poco de sangre. Viernes, O.D. bien, 0.1. menor la sangre derramada en la cámara anterior. El 6 de Julio, habiendo desaparecido por completo el hipema en ambos ojos, se le retira el vendaje á pesar de existir una cicatrización viciosa hacia la extremidad in- terna de la incisión corneal del O.I. Julio 7, ligeros dolores en el O.I. y un poco desangre en la parte inferior de la cámara anterior. Se le aplica nuevamente el vendaje para retirárselo á los dos dias si- guientes. A partir de esta fecha, el enfermo siguió bien. Agosto 19, preguntado el enfermo sobre el estado de su visión contesta que ve mucho mejor que antes de la operación, que ya no tiene la cerrazón que le venia antes de cuando en cuando á la vista. Examinado, se encuentra que puede leer con el O.I. gruesos caracteres á la distan- OPERACIONES 45 cía y con el O.D. distingue la mano muy de cerca hacia la derecha. Lee, aunque con dificultad, con el O.I. el número 4 de Wecker. Este enfermo, se ha ido al campo y hemos sabido des- pués que sigue distinguiendo cada vez mas. Llamamos la atención sobre los siguientes puntos: Io La existencia de un glaucoma bien confirmado en un joven de 17 años (el glaucoma generalmente sobreviene después de los 40 años). 2o La facilidad y frecuencia con que se reproducía el hipema alternativamente ó conjuntamente en ambos ojos para desaparecer con la misma facilidad, sin intervención quirúrgica de ningún género. 3o Sobre la acción del Jaborandi como tratamiento pre- ventivo antes de la operación. El siguiente caso viene á confirmar, aún mas, por los an- tecedentes de familia, el diagnóstico de glaucoma que he- mos hecho en el joven S. G. Se trata del padre de este enfermo, F. G. de 46 años de edad, quien nos consultó, al mismo tiempo que sobre su hijo, el 12 de Junio, sobre una enfermedad de la vista que sufría. El examen dio: O.D. V=Jj; O.I. V=£. Dice que esta dificultad para ver con el O.I. la nota á veces en el O.D. Que esto le sucede generalmente hasta que almuerza. Usa vidrios biconvexos para leer de 2 dioptrías. Nuestro diagnóstico fué, presbicia y á mas, ambliopía del O.I En Julio 6, vuelve á consultarnos y por el examen que 46 OPERACIONES le hacemos cambiamos completamente de opinión respecto al diagnóstico que habíamos hecho al principio. Sospechamos la existencia de un glaucoma y consultamos la opinión del Dr. Herrera Vegas, con quien hallamos tur- bioslos medios transparentes en ambos ojos y el O.I. sensi- blemente mas duro que en el estado normal. La visión no estaba mucho mas alterada de lo que la hallamos en el otro examen pero le aconsejamos se sometiese sin demora de tiempo á una operación de iridectomia como habia sufrido su hijo. El paciente se resiste á sufrir esta operación pre- testando que tiene que irse al campo inmediatamente por sus negocios y que volverá en seguida á hacerse operar. Esta demora le costó caro y hubo de serle fatal. En Setiembre 3, el examen daba: O.D. V = |, con el O.I. solo distinguía estos caracteres á dos pies de distancia. El dia 4, se le practicó una iridectomia en el O.D. y al mes siguiente otra en el ojo izquierdo. El resultado inmediato en este enfermo fué de los mas felices, tanto en un ojo como en el otro, pero el enfermo se fué al campo, quizá antes de tiempo, y en uno de sus viajes sufrió una tormenta de tierra que le ocasionó* una fuerte irritación á los ojos. Mas tarde el ojo que tenia mejor comenzó á enturbiarse, pero los medios han vuelto á recuperar su transparencia y el enfermo á distinguir mejor. Para combatir la presión intraocular que comenzó á manifestarse de nuevo, le prescribimos el colirio de ese- rina y creemos que debido á este agente se ha mejorado aquella de una manera notable. OPERACIONES 47 En dos enfermos mas, en que hemos practicado una iri- dectomia, el resultado definitivo es dudoso. El primero, M. T., cordobés, de 58 años de edad, refiere que hace siete meses comenzó á perder la vista del ojo iz- quierdo y que no ve con él ni la luz actualmente. En el ojo derecho hace un mes y dias que comenzó á perder la vista. Actualmente distingue y cuenta los dedos de cerca y á la distancia de dos metros. Ve como á través de un tubo. La tensión parecía aumentada en ambos ojos. El examen oftal- moscópico parecía revelar una escavacion glaucomatosa. Consultado el Dr. Crespo, en la duda de que se tratase de un glaucoma, á pesar de que faltaban muchos síntomas para este diagnóstico, se propuso y se practicó una iridec- tomia. Hace cuatro meses que no sabemos del enfermo. El segundo era un individuo J. S., argentino, de 48 años de edad, que nos consultó en Octubre 8 (1879) por una afección del ojo izquierdo que databa de mu- cho tiempo atrás. En Agosto 3 se puso en cura y no con- siguiendo mejoría en tres meses de tratamiento, se decidió consultarnos. Tenia una úlcera serpiginosa en la córnea izquierda. En Octubre 14 practicamos una operación de Saemisch que dio lugar á la producción de un hipopion, acompañándose de fuertes dolores en el ojo. Muy pronto volvió á presentarse la úlcera en el mismo estado que antes. En Diciembre 6 practicamos una iridectomia seguida del mejor resultado inmediato. Hoy (Febrero 14 de 1879) el ojo está mejor, pero aun no está completamente cicatrizada la ulcera. En otro enfermo, J. C. S., argentino, militar, de servi- 48 OPERACIONES ció en la frontera, habia comenzado á perder la vista del ojo izquierdo poco á poco, desde mucho tiempo atrás, hasta el punto de no poder casi conducirse solo. En duda del diagnóstico que hicimos de un glaucoma, consultamos á los Dres. Aguirre y Crespo, quienes hallaron necesaria una pronta y ancha iridectomia. La escavacion de la papila no era muy manifiesta, no habia dureza del ojo, la papila se contraía bien y existia cámara anterior, pero de algún tiempo atrás habia empezado á perderla visión periférica, viendo círculos de color al rededor de una luz. Este último fenómeno empezó á notarlo antes de una operación que le practicamos en el otro ojo, á consecuencia de una catarata traumática y accidentes glaucomatosos que producían in- tensos dolores. Después de la operación no volvió á sufrir estos pero la vista siguió disminuyendo en el otro ojo. Se practicó la iridectomia del ojo izquierdo en Noviem- bre 20 y el enfermo se fué al campo. Ignoramos si ha mejo- rado su visión, pero sabemos que no está peor. Estranotomias El éxito de una operación de estrabismo, depende en gran parte del estudio de la causa que lo produce. Es por este motivo que hemos consagrado al diagnóstico del es- trabismo, la mayor atención posible. A pesar de haber obtenido numerosos éxitos en la prác- tica de esta operación, desde que hemos comenzado á ha- cerla, sin haber tenido que deplorar nunca un solo fracaso, OPERACIONES 49 como sea la pérdida completa de la movilidad del ojo en el sentido del músculo seccionado; ó bien, sin que esta úl- tima tenga lugar la desviación del ojo en el sentido contra- rio ; sin embargo, hemos llegado á convencernos que hay casos en los cuales, á pesar de todas las previsiones para hacer que la corrección sea completa, esta deja algo que desear. Estos casos son aquellos de estrabismo monolate- ral, en los cuales existe una ampliopía, muchas veces por falta de uso, del ojo desviado. Haciendo como se aconseja la sección del tendón en el punto de inserción con la es- clerótica y anchas debridaciones y separación de la cápsula de Tenon, en la región correspondiente del ojo, aun en casos de no muy grande desviación (2 l/imm á 3 i/^mm), el resultado, repetimos, deja mucho que desear y es necesario repetir la operación dos ó tres veces, alo cual pocos enfer- mos se prestan, quedando así comprometida la bondad y eficacia de una operación tan sin peligro, como necesaria cuando está indicada. Entre los casos operados en el Consultorio, existe un avanzamiento del recto interno que fué necesario practicar para correjir un estrabismo divergente monolateral que ya habia sido operado por la sección del recto esterno, sin resultado, ó mas bien, con un resultado incompleto. Esta última operación dio el éxito que se deseaba. En otro paciente del Consultorio, fué necesario practi- car, al mismo tiempo que la sección del recto esterno, por un estrabismo divergente, una sindectomia en el mismo ojo, para combatir una queratitis vascular rfcbelda, por la 50 OPERACIONES que trataba al enfermo desde hacia tiempo. Todo este trau- matismo, lejos de agravar al enfermo lo mejoró, corrigién- dose bastante bien la desviación del ojo. Sin embargo, el padecimiento de la córnea reagudeció al poco tiempo, al- ternándose con una afección parecida en el otro ojo y sos- tenidas por un estado general del enfermo que no nos ha sido posible modificar de ningún modo, á pesar de haber consultado la opinión de los distinguidos é inteligentes colegas que nos hacen el honor de visitar la clínica. Este enfermo nos fué dirijido por el Dr. Herrera Vegas, quien lo sometió algún tiempo á un tratamiento específico mercurial que continuamos después con enerjía en la clí- nica del hospital. Cuando ya habíamos agotado sin resul- tado esta medicación, recurrimos al tratamiento por los polvos del Pollini con igual decepción. Suponemos con mucho fundamento que la causa de esta rebeldía al tratamiento ha dependido de las condiciones es- peciales de vida en que se halla el enfermo, teniendo que concurrir á la clínica todos los dias desde una gran distancia para ser curado de una querato-conjuntivitis cró- nica con granulaciones é hipertrofia papilar, teniendo que proporcionarse su alimentación sin medios suficientes de subsistencia. Creemos que la permanencia y cuidado de este enfermo en un hospital le darían la salud, que como un caso escepcional, podemos decirlo, no la ha conseguido en nuestra consulta externa. De las cinco operaciones de estrabismo que figuran en la clínica privada, cuatro han sido hechas en el público y una en la penitenciaría. Esta última deja algo que desear. Las cuatro restantes están repartidas del modo siguiente : OPERACIONES 51 F. M. de la Provincia de San Juan, de 15 años de edad, nos fué dirijido por nuestro apreciado colega el Sr. Dr. D. Carlos Lloverás. El examen nos dio: Estrabismo convergente monolateral izquierdo, desvia- ción 2 il^mm. Hipermetropia latente. Ambliopia del O.I. Los vidrios biconvexos mejoran un poco la vista á la dis- tancia en ambos ojos. O.D. V=|; Oí. no distingue ningún carácter de im- prenta á la distancia, ni puede leer, cuenta los dedos, fijación escéntrica con este ojo. La instilación de la atropina dio H== 12. En Marzo 16, practicamos con el Sr. Dr. Blancas, médi- co de la familia de este joven, la sección del recto interno del ojo desviado, consiguiéndose un resultado completo. En diciembre 27 que hemos vuelto á ver al enfermo, he- mos hallado el estrabismo perfectamente correjido y le hemos aconsejado siga usando vidrios biconvexos de 2,5 dioptrías para trabajar de cerca y que ejercite al blanco el ojo izquierdo para combatir la ambliopia por falta de uso de que está afectado este órgano. I. C. médico. Befiere que cuando niño recibió una he- rida en la parte interna del ojo derecho, en la periferia de la córnea. Se queja de dolores superciliares en el mismo lado. Diagnóstico : —Estrabismo divergente monolateral de- recho, desviación 5mm, y leucoma adherente en la córnea del mismo ojo. Miopía estacionaria y anisometropia, O.D. V=í;O.I. V=}. Lee de cerca á 12 pulgadas con el O.I. el número 1 de 52 OPERACIONES Wecker y á4 pulgadas con el O.D. el mismo número. El examen oftalmoscópico, muestra un pequeño disco de atrofia coroideana peripapilar en el ojo derecho. O.D. con— 4,5 dioptrías, V=|. O.I. con— 1,5 dioptrías, V=l. Fué operado el 5 de Noviembre, haciéndose la sección del recto externo del lado correspondiente al ojo estrábico, dejando para otra sección repartir la corrección con la sección del recto externo del otro ojo. La operación ha dado por lo menos de 3 á 4 milímetros de corrección sin producir una gran insuficiencia del músculo seccionado. S. V., de 6 años de edad, del partido de Lobos. Es- trabismo convergente monolateral derecho desviación 3 '/3 milímetros. Los vidrios biconvexos no mejoran la vista á la distancia, ateniéndose á las respuestas del niño. Con el oftalmoscopio tampoco se constata un grado alto de hi- permetropia, sin embargo hacemos con el Dr. Crespo la sección de los dos rectos internos, él de un lado y yo de otro, el estrabismo se corrije, pero vuelve á presentarse cada vez que el niño deja de usar los vidrios biconvexos de 2,5 dioptrías, que le aconsejamos que usase antes de la operación, cuando vino á consultarnos sin haber visto todavía al Dr. Crespo, quien nos citó después á la ope- ración. C. L., argentina, de 16 años de edad, padres france- ses. Diagnóstico: Estrabismo convergente monolateral derecho, desviación 4mm escasos. Examen oftalmoscópico : Hipermetropía, atrofia coroideana peripapilar O.I. (ya he- OPERACIONES 53 mos tenido ocasión de observar esta atrofia coroideana peri- papilar en varios casos de hipermetropia). O.D. no distin- gue los caracteres de la escala á 20 pies. O.I. V=?. En Setiembre 17, se hace la sección del recto interno en el ojo derecho y se le recetan vidrios biconvexos de 3 dioptrías, para leer, con los cuales, después de la ins- tilación de la atropina, adquiere V = ¡§. En Octubre 17, se le disminuye la fuerza de estos vi- drios y se le recetan 2 dioptrías. Usando estos vidrios permanentemente, la corrección es completa. Cuando no los usa, deja aquella algo que desear. Es de esperarse que con el uso de los vidrios mejore la vista del ojo ambliópico y se haga estable la corrección. En el caso contrario, seria necesario recurrir á una nueva sección del músculo ope- rado ó bien del correspondiente á este en el congénere. M. B. de T., argentina, de 21 años de edad. Diagnósti- co : Estrabismo convergente monolateral derecho ,desvia- ción 4 l/zmm. O.I. V = 1; O.D. fijación escéntrica, distingue y cuenta los dedos hacia la parte externa, no puede ver las letras. Hipermetropia latente, se le recetan vidrios biconvexos de 2 dioptrías. El dia 10 de Octubre, se le practica la operación en un solo ojo, y á pesar de no obtenerse una corrección com- pleta, se deja la operación hasta ver el resultado definitivo, y hacer si fuese necesario en otra sesión la sección del recto interno en el otro ojo. 54 OPERACIONES Sindectomias y abraciones parciales de la conjuntiva bulbar Solo dos de estas operaciones hemos practicado en la clínica privada y figuran en el cuadro estadístico como pequeñas operaciones. Sin embargo, en un caso, se trató de la escisión de un quemosis pericorneal, carnoso, que amenazaba esfacelar la córnea, lo que se evitó con la operación. En otro caso, se trataba de granulaciones cró- nicas, algunas pediculizadas en los fondos de saco con- juntivales y sobre la conjuntiva bulbar. Siguiendo el con- sejo de Galezowski que tanto preconisa la escisión de la conjuntiva de los fondos de saco para combatir los casos crónicos de conjuntivitis granulosa, practicamos esta ope- ración con nuestro colega y amigo elDr. Alonso, en una enferma del Asilo de Huérfanos que padecía hacia mucho tiempo una conjuntivitis granulosa crónica con ataques de inflamaciones frecuentes. Desde que se hizo la esci- sión de las granulaciones del fondo de saco, la enferma ha seguido bien. El número de sindectomias practicadas en el Consul- torio, ha sido muy crecido y esto se esplica por el hecho de que es en la gente proletaria en donde por el aban- dono y falta de cuidados que hacen de las enfermedades de los ojos, una conjuntivitis que en la gente de re- cursos se cura con la instilación de un colirio ó bien con tres ó cuatro curaciones en la clínica, da lugar en la OPERACIONES 55 gente que no se atiende y que sigue esponiéndose á la influencia perjudicial del aire, de la tierra y de una luz demasiado viva, á un estado crónico que se complica cada vez mas y que acarrea á la larga lesiones de la córnea mas ó menos graves, que terminan por queratitis vascula- res y pannosas que son las que demandan esta operación. En cuanto á los resultados que ella ha dado, lo repetimos, esta vez como otras tantas, son en algunos casos sorpren- dentes. No solo sirve para combatir con eficacia las quera- titis vasculares marginales y las queratitis pannosas, sino que en casos de opacidades corneales, con un trabajo ade- lantado de esclero-corneitis, en que se pierde el círculo de demarcación entre la córnea y la esclerótica y en que la opacidad de la córnea no deja distinguir el iris y cu que la visión es nula, sin que se vea á la simple vista vasos que serpeen dirijiéndose de la conjuntiva bulbar á la córnea; aunen estos casos, repetimos, se ha visto á la córnea recuperar su transparencia poco á poco y co- menzar á hacerse la visión. El caso de estos, que tenemos mas presente en la me- moria, es el de un chico del Consultorio cuyo O.D. se consideraba completamente perdido, con una córnea en- teramente opaca, que mediante dos sindectomias, ha co- menzado á recuperar su transparencia y el enfermo á dis- tinguir los objetos con un ojo que no veia antes nada. Creemos haber sido los primeros en introducir esta operación en la práctica de la oculística en Buenos Aires, á juzgar por la resistencia que nos han hecho los otros colegas las primeras veces que la hemos propuesto en los casos que considerábamos estaba perfectamente indicada. 5 56 OPERACIONES Llama la atención, en efecto, al que no está habituado, que un traumatismo tan grande como parece ocasiona la escisión de la conjuntiva bulbar en todo el rededor de la córnea; sea seguida al poco tiempo de una mejoría tan grande, reproduciéndose por completo la conjuntiva del globo de ojo y desapareciendo los vasos de nueva forma- ción que rodeaban la córnea y cubrían esta membrana, derramando productos en exceso para su nutrición, y per- judicando su transparencia. En algunos casos, ha sido necesario repetir la opera- ción una y dos veces mas, sin peligro para el enfermo, pero con un poco de dificultad para el operador que se halla después de la primera operación con una conjuntiva cica- trizada en varios puntos y con estensas adherencias, difíci- les de separar, sobre el globo del ojo. Kantoplastias He aquí una de las operaciones que siempre nos ha dado un buen resultado cuando la hemos practicado. Aun- que en el cuadro estadístico de las operaciones de la clí- nica privada, no se indica ninguna kantoplastia, sin embar- go existen dos practicadas en la misma enferma que por descuido se ha pasado por alto sin señalar. Lo mismo nos ha sucedido con otras operaciones practicadas en el pú- blico y en el Hospital de Niños que por olvido no han sido anotadas en los libros. Creemos que en lo sucesivo no sucederá esto. OPERACIONES 57 En cuanto al caso de kantoplastia, de que hacemos re- ferencia, vamos á describirlo por considerarlo muy inte- resante bajo varios puntos de vista. Se trata de una señora, L. D. de C, italiana de 41 año de edad, casada, atacada de una conjuntivitis granulosa crónica con cicatrices en las conjuntivas palpebrales, con una triquiasis y un entropion por estrechez de las hendi- duras palpebrales en los dos ojos; que nos consultó en Noviembre de 1878. La asistimos de esta conjuntivitis haciéndole de cuando en cuando la depilación délas pesta- ñas desviadas hasta Agosto 1879. Durante esa época tuvo períodos de mejoría muy largos que se interrumpian por cortas recrudecencias. Besuelta la enferma á sufrir una operación, se le hizo lo siguiente con el Dr. Galc3ran, el dia 6 de Agosto: una ancha kantoplastia de cada lado y una dilatación de las vías lagri- males con el cuchillo de Weber, y cateterismo consecutivo, también en cada lado. Estas operaciones fueron practica- das bajo la acción del cloroformo, la enferma perdió un poco de sangre y fué presa de mucho malestar. Al dia siguiente sobrevino una inflamación en el tejido de la órbita y de los párpados del O.I. Esta inflamación se acentuó cada vez mas hasta el punto de inspirarnos serios temores. Se produjo un exoftalmos con hinchazón y edema de los párpados, la piel de la región se puso caliente y de una coloración lívida, sobreviniendo intensos dolores á esa región. Atribuimos todos estos síntomas á una capsu- litis, la inflamación de la cápsula de Tenon. Pusimos en práctica los medios aconsejados para combatir esta infla- mación. Un plan antiflogístico moderado constituido por 58 OPERACIONES la aplicación de algunas sanguijuelas á la región enferma y una pomada fundeute de ungüento mercurial con bella- dona y la administración al interior de un purgante, be- bidas aciduladas y el ioduro de potasio. Bajo este tratamiento la inflamación fué combatida muy eficazmente, empezando á ceder poco á poco la inchazon y edema de los párpados y el ojo á recobrar su situación normal. Cuando todo síntoma de esta complicación habia desaparecido, la enferma, ayudada por una medicación tó- nica general, comenzó á notar una sensible mejoría en ese ojo. En cuanto al ojo derecho, esperimentó también mu- cho antes que el otro esta misma mejoría. Desapareció en ambos la fotofobia ocasionada por la irritación que pro- ducía sobre la córnea las pestañas desviadas por el en- tropion que fué perfectamente correjido mediante el agrandamiento de las hendiduras palpebrales practicado en cada ojo. Las córneas que habían estado hasta entonces enturbiadas por opacidades difusas y abraciones epitelia- les que quedaban, después de repetidas queratitis superfi- ciales é intersticiales circunscritas, comenzaron á recobrar su transparencia. Desapareció la epífora y la misma con- juntivitis fué favorablemente modificada después de la operación. Hace 5 meses que no vemos mas la enferma, habiéndola dejado casi curada con un tratamiento que ella misma puede hacerse para combatir los restos de conjuntivitis ipie han quedado por las irritaciones que produce en la i ornea, de tiempo en tiempo, las cicatrices délas conjunti- vas de los tarsos, debidas á cauterizaciones intempestivas (pie fueron practicadas antes de reclamar nuestra asistencia. OPERACIONES 59 Siempre que se nos presente la ocasión, combatiremos ese tratamiento que llamaremos incendiario, de cauterizar las granulaciones. Lo que se consigue con la piedra in- fernal ó cualquier otro cáustico empleado, es destruir la conjuntiva en que están implantadas las granulaciones, si- guiendo estas, como antes, obrando como un cuerpo es- traño y reproduciéndose cada vez mas para reemplazar en los párpados, en los fondos de saco y mas tarde sobre el globo mismo del ojo, la mucosa destruida por la cauterización. Esto no quiere decir que querramos desterrar del tra- tamiento de las conjuntivitis granulosas el empleo de las cauterizaciones. No, hay casos en que están perfectamente indicadas y son aquellos en que la conjuntivitis gra- nulosa se complica de un catarro intenso y supuración de la conjuntiva con hipertrofia del cuerpo papilar de esta membrana, en estas ocasiones el empleo de las cauteriza- ciones está perfectamente justificado. Pero, no para repe- tirlas como en la oftalmía purulenta, como lo hacen algu- nos, todos los dias, sino para repetirlas muy de tarde en tarde. Nuestro tratamiento en los casos de granulaciones consiste, lo repetimos aquí aunque no sea la sección cor- respondiente á estas anotaciones, en seguirla marcha déla granulación según el estado de la mucosa en que está implantada. Para nosotros las granulaciones, y ya hemos manifestado estas ideas en otra ocasión, reconocen por causa la existencia de un virus que es necesario combatir y cuya manifestación local se hace en las mucosas. Unas veces en las mucosas conjuntivales, otras en la mucosa de la faringe, de la uretra, de la vagina ó sobre el cuello del útero en la mujer. co OPERACIONES La manifestación local puede no ser seguida de sínto- mas generales, de debilitamiento, de anemia, tumores es- trumosos del cuello, escrofulides y complicaciones catar- rales por parte de las mismas mucosas; y en estos casos basta con combatir la afección local, pero en otros es nece- sario atender al estado general del enfermo. En cuanto al tratamiento local, consiste en el uso de modificadores del estado de irritación de la mucosa. Del uso de tópicos astringentes para combatir la irritación de la conjuntiva que despierta las granulaciones cuando no es moderada, pues un grado de irritacian moderado es conveniente para producir la absorción de las granula- ciones; habiendo caso en que es necesario despertar esta irritación con la instilación de una gota de láudano por ejemplo, que acarrea una reagudez de la conjuntivitis en el primer momento, pero que es seguida mas tarde des- pués de varias instilaciones, de la desaparición del neo- plasma en su período inicial. Es también así como tratamos la conjuntivitis folicular, que muchas veces inicia la aparición de las granulaciones cuando no es idiopótica, ódependiente de un estado anor- mal de las vias lagrimales. Volviendo á la enferma que ha motivado estas reflec- ciones, diremos que es el mejor caso que podemos citar en apoyo de estas aserciones. Ella se encuentra resta- blecida, mediante nuestra intervención, de una afección crónica que databa de mucho tiempo, imposibilitándola aun para dedicarse á los quehaceres mas simples en el seno de su familia. OPERACIONES 61 Los cuatro operados de kantoplastia en el Consultorio, que figuran en la estadística, han sufrido cada uno dos operaciones. Así ha sucedido con muchos enfermos á quienes se les ha hecho dos operaciones en el mismo dia y que figuran con una sola operación, esto disminuye na- turalmente el número de operaciones practicadas y por consiguiente escasea á la estadística la mayor importancia que puede tener con un número mas crecido de opera- ciones. Esperamos que en lo sucesivo todas estas inexac- titudes inherentes á la confección de un trabajo que se hace por primera ó segunda vez se subsanarán. Hé aquí algunos de los principales casos operados: J. B. española, de 33 años de edad, casada, fué dirijida á la consulta por el Dr. Trongé. Es un caso muy parecido al que acaba de ser descripto. La afección data de mucho tiempo y consiste en una conjuntivitis crónica con opaci- dades corneales, entropion, estrechez con eversión de los puntos lagrimales y estrechamiento de las hendiduras palpebrales. El entropion era tan pronunciado en arabos ojos, tanto de los párpados superiores como de los inferiores, que fué necesario hacerle al mismo tiempo que las kantoplastias, la aplicación, en todos los párpados, de las suturas de Snellen para el entropion. En cuanto á la dilatación de las vias lagrimales, se habia practicado tres dias antes. Esta enferma no está aun completamnnte curada, pero se encuentra muy restablecida, pudiéndose dedicar, lo que no sucedía antes, á los quehaceres domésticos. 62 OPERACIONES M. V. de 9 años de edad, argentina, huérfana, atacada de una queratitis escrofulosa y ulceraciones de la córnea con intensa fotofobia, le ha sobrevenido un blefarofimosis epasmódico y un estrechamiento de las hendiduras palpe- brales que quizá existia en parte, congénito, antes de la afección. Se practicaron dos kantoplastias, repitiéndose la de un ojo después de alguu tiempo por no ser suficiente la primera, y se puso en práctica el uso del cloroformo de que hemos hablado en la medicación externa para ha- cer las curaciones diarias y combatir el blefarofimosis epasmódico ; esta enferma se encuentra 'hoy casi curada, habiéndose combatido por estos medios la enfermedad de los ojos, y habiéndosele hecho ganar otra espresion á su fisonomía, cambiando la conformación viciosa de las hen- diduras palpebrales. Tatuajes Poco tenemos que decir al tratar de estas operaciones. Las hemos practicado, en los casos propuestos para disi- mular el aspecto desagradable, que producen en la fiso- nomía de una persona, esos leucomas cicatriciales opacos que ocupan una estension mayor ó menor de la córnea y en los cuales no existe la posibilidad mas remota de vol- ver á la córnea su transparencia. Lo único que agregare- mos, es que siempre hemos procurado producir el menor traumatismo posible haciendo el tatuage en varias sesio- nes. Este proceder es indudablemente fastidioso para el OPERACIONES 63 médico que tiene que hacer de una operación que puede practicar de una sola vez varias operaciones, para las cua- les tiene que preparar los instrumentos, disolver la tinta, etc., etc., y también es fastidioso y un poco desagradable para el enfermo que tiene que prepararse á sufrir los dolores que ocasiona la operación, varias veces, prefirien- do mas bien sufrirlos de una vez. Pero todo esto es prefe- rible, y aun es preferible también, que el enfermo se aco- barde después del primer tatuage y no vuelva mas á la clínica, desacreditando al operador por la ejecución de una operación incompleta; que ver sobrevenir por un trau- matismo demasiado grande, esponiendo á que el otro ojo participe de él, fenómenos inflamatorios que pueden com- prometer la integridad del órgano, tratándose de una ope- ración de complacencia con el objeto de hermosear la fisonomía ó hacerla menos defectuosa, que de una opera- ción de necesidad, como son aquellas que se practican con el objeto de dar, conservar ó mejorar la vista de un enfer- mo. Es quizá debido á la observancia de estos preceptos, que no hemos visto sobrevenir ningún accidente este año en las operaciones de tatuage. Eu las estadísticas pasadas figura un caso de tatuage en el cual sobrevino un abceso muy estendido de la córnea, que felizmente se abrió al exterior. En cuanto al resultado de los operados, en aquellos en quienes se ha concluido la operación, el resultado ha sido satisfactorio. Para citar algún caso, referiremos el de un enfermo que presentamos en una sesión de la «Asociación Médica Bonaerense» en el cual, indicaremos de paso, nos limitamos hacer, en un leucoma total, el tatuage de los dos 64 OPERACIONES tercios inferiores de la córnea, dejando el resto que queda siempre cubierto por el párpado superior. Este proceder no es como se podia creer con el objeto de evitarnos un trabajo inútil, sino con el de evitarle al enfermo un ma- yor traumatismo que consideramos innecesario. Por otra parte, el roce del párpado superior sobre la cónea tatua- da, puede ser también perjudicial para la misma mucosa del tarso, que tiene que desusarse sobre un tejido perfec- tamente liso que no perjudique, como lo haria en parte, suponemos, aquel tejido cargado de tinta entre sus lámi- nas mas superficiales. En este enfermo, como tuvieron ocasión de observar los señores médicos presentes en aquella reunión, el de- fecto del ojo quedaba muy bien disimulado mirando al enfermo desde cierta distancia y solo acercándose á él y levantándole el párpado superior se notaba el defecto. Hay casos en los cuales siendo las hendiduras palpebrales demasiado grandes, cuando los enfermos miran de frente, la córnea queda totalmente descubierta. En estos casos, si toda ella está opaca es necesario practicarle el tatuage en toda su estension. Pero, repetimos es una operación que está exenta de peligros cuando se observan los preceptos que hemos indicado, á pesar, en nuestro con- cepto, de las impugnaciones que se le han hecho. OPERACIONES 65 Entropions y Ectropions Para correjir estos defectos de los párpados hemos he- cho casi siempre uso de las Suturas de Snellen para los entropions, y de la ansa de Graefe que introducimos me- diante dos agujas en el fondo de saco del párpado inferior, fijando las estremidades de los hilos sobre un pedacito de gamuza sobre el carrillo del lado operado, para los ec- tropions. Ya hemos hablado de los entropions que se complican con una desviación de todas las pestañas hacia el globo del ojo. Estos casos quedan muy bien corregidos con las suturas que generalmente aplicamos, cuatro, cinco, ó mas, según la corrección que producen las primeras. Existen casos en la clínica del Consultorio, mas que en la clínica privada, en los cuales sin existir el entropion existe una implantación viciosa de las pestañas, cuyo bulbo está alterado, que están dirijidas hacia abajo ó hacia el mismo globo del ojo. De estos casos complicados con una eversión de los puntos lagrimales y á veces con estrechez y aun oblite- ración de los conductos lagrimales, hemos observado mu- chos entre los indios. Al mismo tiempo que estas lesiones de los párpados, y del lado de las vías lagrimales, se ob- servan en los indios, en los niños y en los adultos, leuco- mas cicatriciales adherentes muy estendidos. No hemos podido hallar la causa inicial de los padecimientos que han 66 OPERACIONES acarreado estas lesiones en los indígenas, nos inclinamos á creer que muchos de estos defectos dependen de inter- venciones intempestivas é irracionales, en enfermedades que quizá abandonadas á si mismas curarían sin dejar estas lesiones indelebles de la córnea, y estos defectos tan per- judiciales de parte de los párpados, y de las vías lagri- males. No hemos podido todav ía encontrar algún indio de quien poder recojer datos respecto de la causa de estas lesiones, sin embargo por lo que hemos podido comprender á uno de ellos en su media lengua, hemos llegado á figurarnos, que los salvages tienen la costumbre de servirse en las enfermeda- des de los ojos de un fierro candente, la punta del cuchillo, por ejemplo, que aplican sobre los párpados, y aun sobre el mismo ojo, para curar las enfermedades de este órgano. Las lesiones descriptas, concuerdan con este tratamien- to, que solo justifica la barbarie de tales médicos oculistas. Aun no hemos podido fijarnos en la elección de un procedimiento operatorio, para el tratamiento de la tri- quiasis y distiquiasis, nos contentamos cou hacer la depi- lación de las pestañas, cuya implantación es viciosa, cuando no pueden correjirse con las suturas aplicadas en los pár- pados. Hemos recurrido también á veces, y con buen re- sultado, cuando hemos dado con un enfermo paciente, á la depilación y cauterización del bulbo con la punta de un alfiler al rojo. Citaremos el caso de un dependiente de farmacia, que recibió en los ojos al querer abrir una vasi- ja conteniendo ácido nítrico, gran cantidad de este líquido. Se produjeron varias lesiones en las córneas y sobrevino en los párpados una triquiasis y cicatrices en la conjunti- OPERACIONES 67 va de los tarsos. La depilación algún tiempo después, se- guida de la cauterización, como hemos indicado, repetida cada ocho dias ó con mas frecuencia, según se encontrase mas ó menos molestado el enfermo, lo han curado de esta dolencia. En cuanto al ectropion, el caso en que hemos empleado el procedimiento de Warton-Jones, es el de un ectropion cicatricial del párpado superior derecho, que fué bastante bien correjido con la operación. Pterlgiong, Estafllomas. Inhalaciones, etc. El procedimiento que mas hemos empleado y que estamos dispuestos á emplear casi esclusivamenté para la operación del pterigion es el siguiente : Después de apli- cado el blefarostato, tomamos el pterigion con una pinza de dientes, en su estremidad de implantación sobre la cór- nea y en seguida hacemos una escisión con pequeños cortes de tijera sobre la córnea hasta separarlo completamente ; un corte de la conjuntiva en cada lado del pterigion, com- pleta la separación de él del globo del ojo en toda la es- tension hasta su nacimiento. Un ayudante aplica entonces, sobre la base del pterigion, teniendo la estremidad libre levantada con la misma pinza con que se tomó para sepa- rarlo, una ligadura. Antes de abandonar la pinza se es- cinde el pterigion entre esta y la ligadura muy cerca de esta última. Tres ó cuatro dias después se retira el hilo por un corte de tijera si no ha caido solo. 68 OPERACIONES Este método tan sencillo, es el que mejor resultado nos ha dado. El método de transplantacion, que hemos em- pleado aveces, es moroso en su ejecución y dudoso en los resultados que se dejan esperar á veces mucho tiempo. En cuanto á la conjuntiva escindida del globo del ojo, antes aplicábamos una sutura para reunir los dos labios de la incisión y cubrir el espacio del ojo que queda descubierto. Nos hemos convencido que esto es inecesario sino perju- dicial, la conjuntiva se reproduce con facilidad después de poco tiempo, sin los inconvenientes que ocasiona la sutura y los dos colgajos de conjuntiva disecados y esti- rados para cubrir el ojo. En la operación del estafiloma, hemos hecho la operación de Critchett en un caso del Consultorio, cuya enferma guardó cama en el hospital. La operación fué seguida del mejor éxito. La amputación del hemisferio anterior del ojo en un caso de estafilona ramoso total muy volumi- noso, comprendiendo también á las partes mas anteriores de la esclerótica, ha dado lugar después á la aplicación de un ojo artificial que goza de todos los movimientos. La enferma ha sido presentada en una reunión de la « Socie- dad de Beneficencia» donde todas las señoras han tenido ocasión de observar lo que dejamos dicho, elojiando el resultado. En cuanto á los otros estafilomas de la córnea poco estendidos, nos hemos contentado con tratarlos siguiendo un método que hemos visto emplear al Doctor Wecker, en su clínica, en París. Consiste este en la simple escisión del estafiloma y la aplicación de un vendaje. En los OPERACIONES 69 niños, la córnea se reproduce con la mayor facilidad y prontitud, no sucede así en los adultos, en quienes es necesario esperar muchos dias antes que se cierre la herida, quedando en este ínterin el ojo espuesto á va- ciarse. Ya hemos hablado antes de ahora sobre un procedi- miento operatorio del estafiloma que también hemos visto usar al Doctor Wecker en su clínica y que ignoramos si es de él. El cual consiste en hacer la escisión del estafiloma después de haber disecado toda la conjuntiva bulbar en su punto de implantación inmediato á la córnea, y aplicados verticalmente puntos de suturas, cuatro ó mas, que se des- vian de sobre el estafiloma para hacer la escisión de este, los cuales se atan en seguida. Se tiene así todo el lugar que ocupaba el estafiloma cubierto, por la conjuntiva bulbar sobre la cual, dice nuestro distinguido maestro, puede hacerse el tatuage mas tarde. Pusimos este procedimiento en práctica, en una niña, en la familia de nuestro muy estimado colega el Doctor D. Leopoldo Montes de Oca. En la sección «Tatuages» hablamos de este mismo caso. Insistiremos aún en él, pues es interesante bajo varios conceptos. Se trata de una producción corneal estafilomatosa que ya habia sido operada, sin resultado por la escisión, varias veces por otros colegas, habiendo asistido nosotros á una ó dos de las últimas veces. Propusimos entonces el procedimiento que hemos indicado y se nos confió su ejecución. La esci- sión del estafiloma nos dio mucho trabajo, el tejido de la cór- nea estaba muy dejenerado y de una consistencia muy dura que no se dejaba incindir con una tijera ordinaria, mucho 70 OPERACIONES menos con la tijera de Wecker. No hacíamos uso de un cuchillo por temor de herir la hialoides y ver pro- yectarse el humor vitreo (no existía el cristalino). Becur- rimos entonces á unas pequeñas tijeras inglesas cuyo autor no recordamos, semejantes á las de Wecker, con la diferencia de estar articuladas sólidamente en el punto en que forman codo, deslizándose simplemente una hoja sobre otra, las tijeras de iridectomia de Wecker: se prac- ticó la escisión de este tejido resistente deslizando la estremidad roma de la tijera con mucho cuidado entre la hialoides que temíamos herir á cada paso y el tejido mismo de la córnea por otro. Ya habíamos aplicado tres ó cuatro suturas de la conjuntiva, para cubrir la abertura, cuando se rompió la hialoides y dio lugar á la salida de una gran cantidad de humor vitreo. Este accidente que consi- deramos fatal para la conservación del órgano, cuando se produce en tanta cantidad, fué seguido de la reproducción completa de todo el líquido perdido, poco tiempo después. La herida cicatrizó; el estafiloma no volvió á reproducirse y el ojo mas bien puede haber aumentado un poco de volumen en la totalidad. Actualmente se le practica el tatuage de que hemos hablado, para cubrir el de- fecto. Las chalaciones operadas lo han sido como hemos visto hacerlo al Doctor Wecker dando vuelta el párpado después de encerrar ó no el chalacion con la pinza de Desmarres y abrirlo por la cara interna del párpado á través del cartí- lago tarso. Damos salida con la compresión á todo el contenido del quiste, introduciendo también una cureta se saca los últimos contenidos y se deshace en parte la cu- OPERACIONES 71 bierta del quiste sin cuidarse de que quede algo sin destruirse. Por lo general el quiste no se reproduce. Vias lagrimales (1) Por el practicante mayor del Consultorio, ex-alumno de la escuela, D. Eduardo Obejero. * Las afecciones de las vias lagrimales no son raras entre nosotros. Se presentan con igual frecuencia en los dos sexos y en todas las edades de la vida. (1) Hemos dejado al practicante mayor del Consultorio D. Eduardo Obejero, el tratar este punto al cual ha consagrado mucha dedicación. No falta entre nosotros casos de afecciones de la vias lagrimales rebel- des como en todas partes á todos los tratamientos. Mas de una vez hemos tenido que desesperar de la curación y en ninguna otra afec- ción de los ojos hemos tenido que lamentar faltas de éxito completo como en las afecciones de las vias lagrimales. Si es en los niños, la dificultad que ofrece un tratamiento largo como este, es la causa de la falta de éxito. En los adultos se encuentran también caracteres impa- cientes que desesperan de la curación, porque esta no tiene lugar en poco tiempo, ápesar de advertírseles de antemano que el tratamiento de las afeccciones de las vias lagrimales, en la clínica de enfermedades de los ojos es uno de los mas largos. Citariamos muchos casos de curación obtenida, deepífora, con la simple dilatación, con el cuchillo de Weber. del conducto lagrimal hasta el canal nasal; pero en cambio hay otros, repetirnos, que pare- cen eternizarse con el cateterismo y las inyecciones. Hasta ahora el tratamiento que mejor resultado nos ha dado ha sido el empleado por el Dr. Pannas en su servicio del Hospital Lariboisiére y que se encuentra descripto por el Dr. Chamoin en un folleto titulado: « De ti 72 OPERACIONES La estadística de este año dá la cifra exacta del número de enfermos que han solicitado asistencia. En la clínica del Consultorio, el número asciende á 39, y en la clínica privada del Dr. Boberts á 31, lo que dá un total de 62. Están repartidos del modo siguiente : Carie y necrosis....................... 2 Eversión y estrechez de los puntos y vias la- grimales............................ 30 Inflamación de la carúncula lagrimal....... 1 Dacriocistitis aguda y tumores lagrimales... 9 Dacriocistitis crónica................... 16 Fístulas lagrimales..................... 4 De estos emfermos solo 50 han sido tratados por los medios quirúrgicos. El tratamiento observado con los restantes que se han resistido á una operación, ha variados egun la naturaleza de la afección. En los operados se han empleado diversos procedimientos. En los casos de simple epífora, solo se ha hecho la dila- tación gradual y diaria de las vias lagrimales por medio de las sondas de Boumann, haciendo previamente la in- la Valeur de la cautérisation modificatrice, appliquée au traitement de la tumeur et de la fistule lacrymales » Paris, 1876. Hemos sido acompañados en muchas de estas operaciones por el inteligente joven Obejero y no dudamos que los datos que ha reco- jido sabrá interpretarlos dándole su verdadero valor para hacer de la sección « vias lagrimales » uno de los puntos mas interesantes de este trabajo. OPERACIONES 73 cisión de los puntos con el cuchillo de Weber. Los casos sin complicación se han curado con este método. En los casos rebeldes de dacriocistitis crónica con ca- tarro y supuración, acompañadas á veces de fístula y aun en la decriocistitis aguda y tumores lagrimales, tres son los procedimientos operatorios, ya sea en el Consultorio á cuyas operaciones hemos asistido siempre, ya sea en la clínica privada del Dr. Boberts á cuyas operaciones hemos asistido frecuentemente. Estos procedimientos son: Io La operación de Stilling. 2o La cauterización modiíicatriz del saco lagrimal y ca- teterismo consecutivo, método del Dr. Pannas. 3o Drenaje por medio de las cerdas para los casos anti- guos y rebeldes. Creemos inútil describir el primer procedimiento ope- ratorio. En cuanto al 2o se halla descripto en el trabajo citado del Dr. Chamoin. Hé aquí como se ha practicado en el Consultorio. Se aplica una sonda por el conducto lagrimal superkr casi siempre; si existe una fístula lagrimal, se introduce por esta abertura una sonda canalada, hasta llegar á tocar con la estremidad de ella la sonda de Boumann que ocupa el saco lagrimal. Mediante la sonda canalada se hace una dilatación con bisturí hacia arriba y hacia abajo de la pared anterior del saco lagrimal. Cuando no hay fístula se practica una insicion en la región del saco lagrimal, ya alterada por el proceso flogís- tico del tumor lagrimal. Esta incisión con bisturí que se 74 OPERACIONES hace hasta dar con la sonda de Boumann facilita la intro- ducción de la sonda canalada que dirije la dilatación hacia arriba y hacia abajo como queda indicado. Descubierto así el saco en casi toda su estension, se retira la sonda y se procede á hacer la cauterización con una barilla de nitrato de plata mitigado, procurando limitar la acción del cáustico á la mucosa alterada del saco lagrimal. Se introduce entonces una sonda hueca para lavar bien el saco lagrimal y canal nasal y arrojarlos restos del cáustico que hubiesen quedado. Se introduce entonces un lechino de hilas ó algodón empapado en aceite de almendras hasta dar con la sonda, la cual se retira en seguida. Esta operación se repite á veces, pero basta muchas veces una sola, haciéndola seguir de lavatorios simples con agua ó con algún líquido astringente. Entramos ahora á describir un procedimiento operatorio que se ha hecho por primer vez entre nosotros y que no hemos visto señalado en ningún autor. Este procedi- miento tiende por medios físicos y mecánicos al restable- cimiento del curso normal de las lágrimas. El Dr. Pirovano, que es el autor de la idea, fué el primero que la puso en práctica con muy buenos resul- tados. Se aceptó con gusto y se puso en práctica en el Consultorio tan luego como la comunicó, pues iban dia- riamente á la clínica varios de esos enfermos que son el descontento del cirujano; casos de catarros crónicos y su- puraciones del saco lagrimal datando de muchos años y en los que algunos otros tratamientos habían escollado. Confiando á nuestros cuidados estos enfermos, el médico del Consultorio, y prestándonos una decidida ayuda y OPERACIONES 75 acojida al nuevo método de tratamiento, hemos tenido la satisfacción, acompañados por algunos condiscípulos, entre ellos nuestro compañero de estudio Don A. Candelon, de ver seguir nuestros primeros ensayos de resultados tan brillantes que han venido mas tarde á llenarnos de júbilo. La operación consiste en introducir y dejar permanen- temente unas cerdas (generalmente tres ó cuatro), en todo el trayecto de las vias lagrimales, desde los puntos hasta la desembocadura del caual en la bóveda nasal. No mencionamos los procedimientos primitivos que se emplearon para conseguir este resultado, porque ocu- parán mejor lugar en las tesis que presentaremos para nuestro doctorado ante la Facultad de Medicina, habiendo elejido por punto de estudio este interesante tema. Solo indicaremos en estos lijeros apuntes el método tal cual se practica hoy en el Consultorio. Sentado el enfermo, ó acostado si hay necesidad de cloroformarlo, empieza el operador por introducir en las vias lagrimales una sonda cilindrica hueca número 3. Después de haberse asegurado con un estilete de la presencia de la estremidad de la sonda en la nariz, saca el alma de esta y la reemplaza con las cerdas que han de quedar. Estas, cuyas estremidades han sido reunidas y pegadas con colodión elástico para darle mayor consis- tencia y evitar su separación, son empujadas hasta que una sensación de resistencia indica que han llegado al suelo de las fosas nasales. Se introduce en seguida por la nariz y en la dirección conveniente una pinza especial que se mandó üacer para 76 O l> E R A C 10 N i: S el caso y se toma entre los mordientes la extremidad libre de la sonda. Tan luego como se ha conseguido esto, á veces con bastante dificultad y otras muy fácilmente, no queda mas que la última parte de la operación que comprende dos tiempos : en el primero se desliza la sonda hacia arriba, teniendo cuidado de mantener fijas las cer- das en la posición que se les había dado anteriormente; en el segundo se extrae la pinza que lleva presa entre sus ramas las estremidas de las cerdas que quedan apri- sionadas entre los ramas de la pinza cuando se retira poco á poco la sonda hueca, dejando las cerdas en la misma posición. Se fijan entonces las cerdas exteriormente con tafetán inglés, las superiores en la frente ó encima de las cejas ó bien en la raiz misma de la nariz del lado operado; y las estremidades inferiores, en la parte correspondiente de la entrada de la fosa nasal, de ese lado, hacia afuera, mas arriba del labio superior. Se tiene cuidado de poner en- cima del tafetán una capa de colodión elástico para evitar que se despegue con facilidad y queda la operación con- cluida, tal cual acabamos de describirla en su infancia. Los nuevos ensayos que hacemos, conseguirán simplifi- carla y contribuirán dentro de poco, esperamos, á gene- ralizarla. E. O. IV CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR I Observaciones levantadas entre los enfermos de la clínica privada OBSERVACIÓN Ia Atrofia doble de la papila, con conservación de la visión central, datando de 10 años. A. G. Ch., argentino de 56 años de edad, vino á consul- tarnos el 24 de Enero de 1879, por una afección de los ojos que habia empezado á sufrir 10 años atrás. Estaba en el campo cuando notó que veía los objetos como á tra- vés de una malla. Antes de la fecha indicada sentía pesa- dez á la cabeza y sufría de insomnios. Esta dificultad para ver siguió en aumento durante 2 años, después de los cuales parece haber quedado estacionaria ó quizá dismi- nuida. Al año de estar enfermo, lo trataron con antiflogísticos, ventosas, sedal á la nunca, etc. etc. 78 CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR A los 3 años de estar enfermo se fué al Brasil donde el Dr. Gamalobo, á quien consultó, le administró el hierro, la quina, el nitrato de plata, la trementina, etc. al interior. Cree que también le administró los preparados mercuria- les, y le pronosticó que no habia de perder la vista. Pasó á París á consultar al Dr. Nelaton, quien lo dirijió alDr. G. deTeulon. Este oculista le diagnosticó una amau- rosis y le aconsejólos baños de ducha, etc. Volvió al Brasil y allí el Dr. Lacalle, le administró el fósforo y sus preparados. Desde entonces, hace 6 años, en que tuvo una enfer- medad, congestión al hígado, no volvió á asistirse de los ojos. En cuanto á los antecedentes, refiere haber sufrido varias afecciones venéreas ; bubones, y una pequeña úl- cera sobre el miembro ; nunca tuvo erupción. Estado actual: Con los caracteres de Wecker, O.D. V=^; O.I. tiene una iridectomia que le practicó Gamalobo. Apenas ve con este ojo una parte muy reducida del campo visual hacia la parte interna. El examen oftalmoscópico revela una atrofia de la pa- pila muy avanzada; el iris del O.I. está muy contraido ; usa vidrios ligeramente azules y con ellos se conduce bas- tante bien, ápesar de existir un estrechamiento concéntrico de la visión en el O.D. Dice que escribe con alguna facilidad, sin embargo no puede hacerlo en el momento del examen, á pesar de acer- car á sus ojos hasta dos pulgadas gruesos caracteres. Dice que en ciertas ocasiones ve mejor que en otras. CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR 79 Este caso es instructivo para el pronóstico, respecto déla pérdida ó conservación de la visión, que debe hacerse siempre con reserva en los casos de atrofia. OBSERVACIÓN 2a Contusión del globo del ojo, con hemorragia del vítrio, por un golpe de florete. Curación, sin lesión consecutiva. G. Q. argentino, de 15 años de edad, recibió un golpe en el ángulo interno del ojo, con la estremidad botonada de un florete, el 2 de Febrero, que le produjo una herida contusa con desgarradura de la conjuntiva, laque puso á descubierto una gran estension de la esclerótica. Vimos al enfermo en consulta con el Dr. Kelly, cuatro ó cinco horas después del accidente. La pupila estaba me- dianamente dilatada y no se contraía bajo la acción de la luz. El examen oftalmoscópico del fondo del ojo dejaba ver con dificultad h papila á través del humor vitreo en- turbiado, no se pudieron ver los vasos. La visión comple- tamente entorpecida. Se recetaron fomentaciones con hielo. Al dia siguiente, volvimos atener una consulta con el Dr. Kelly. El enfermo ya no sentía dolores en el ojo. La pupila se contraía bajo la acción de la luz y el enfermo empezaba á ver con el ojo herido al punto de distinguir y contar los dedos de cerca. Se siguen las fomentaciones frias, pero sin hielo, de una infusión de manzanilla y árnica. 80 CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR A partir de esta fecha el enfermo comenzó á recuperar la integridad visual del ojo herido y hoy lo tiene completa- mente sano. OBSERVACIÓN 3a Retinitis central específica, sobrevenida al año si- guiente de un chancro con la péi^dida de la visión para leer en el O.D. — Curación. C. A. de 30 años de edad, refiere haber comenzado á perder la vista en el O.D, y de pocos dias á esta parte en el O.I. Consulta al Dr. Alonso, quien nos lo dirige. Este enfermo refiere haber sufrido un chancro hace un año, actualmente tiene placas mucosas en la boca. El examen de la agudeza visual á la distancia nos dá : Con el O.D. no puede leer de lejos ni de cerca. Con el O.I. Vzz^. Lee con este ojo el número 1 de Wecker. En Marzo 23 (época en que nos consulta), se le recetan las fricciones mercuriales, un exutorio para la boca, y se le sigue administrando los preparados mercuriales como sigue: Abril Io: Jaborandi para sudaciones que debe tomar noche de por medio, debiendo todas las noches hacerse las fricciones con el ungüento mercurial debajo de los brazos y en otras partes del cuerpo. Abril 13: Jarabe de Gibert, para tomar una cucharada todas las mañanas, CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR 81 Abril 21: Proto-ioduro de mercurio 50 centigramos en 20 pildoras para tomar dos al dia. Mayo: pildoras de Dupuitren, número 15. Junio 21: Jarabe de ioduro de hierro de Bicord 200 gramos y que continué con las fricciones mercuriales. Julio 16: aceite de hígado de bacalao ferruginoso con quina, de Parody. ídem licor de Van Swieten. Julio 25: Se le ensaya la agudeza visual que da para cada ojo con 2,50 dioptrías V=§ á 15 pies, ó sea f. Octubre 4: Jarabe de Gibert; con menos 2,50 dioptrías V=r? Noviembre 28: Se le receta fricciones con la siguiente pomada: Manteca preparada............... 30 gramos Sublimado corrosivo............. 40 centigramos Clorhidrato de morfina........... 20 « Mézclese bien. Diciembre 3: Se le administra el calomel en dosis re- fracta, según el método de Fournier, 25 centigramos en 10 papeles para tomar en 3 dias, siguiendo en progresión la dosis hasta 75 centigramos. Diciembre 20: Sobreviene tialismo. Se le receta la si- guiente fórmula: Ioduro de potasio.................. 6 gramos Estracto de zarzaparrilla compuesta... 20 » Agua............................ 200 » Para tomar 2 cucharadas al dia Prescríbesele también, buches con una solución de clo- rato de potasa. Enero 10: Ha desaparecido casi del todo el lialismo. Da 82 CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR una agudeza visual normal á distancia con los vidrios bi- cóncavos indicados, y lee sin dificultad de cerca con los dos ojos (sin vidrios), el número 1 de Wecker. OBSERVACIÓN 4a Parecía del recto externo del O.D., curada por las corrientes interrumpidas. A. A. de 64 años de edad, argentina, viene á la consulta el 18 de Mayo, refiriéndonos haber esperimentado un trastorno en la visión desde el dia antes; consistiendo principalmente su enfermedad en ver dobles los objetos colocados á su derecha y tener dificultad para caminar. Este trastorno era la tercera vez que se presentaba. En la segunda vez que le sobrevino, después de algunos dias de tratamiento sin resultado con otro médico, se decidió consultarnos. Constatamos en esa época una lesión seme- jante á la que padece actualmente. Sentimos no recordar la época precisa y el tiempo que duró el tratamiento mediante el cual recobró el movimiento el músculo parali- zado. Sin embargo, el caso es instructivo é interesante, referido á la lijera, por el hecho de haber curado esta enferma entonces con una serie de corrientes interrumpi- das, en poco tiempo, con la cartera eléctrica de Trouvé, á la cual no le dábamos toda la fuerza de que es susceptible. En la fecha actual, en que constatamos la misma le- sión, comenzamos por administrar á la enferma unas píl- CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR 83 doras drásticas de calomel y aloes, y una pomada de vera- trina (farmacopea británica) para que se diese fricciones al rededor del ojo tres veces al dia. Permaneciendo la lesión casi en el mismo estado hasta hasta el 26 de Junio, nos decidimos aplicar las corrientes interrumpidas, con las cuales el músculo recto externo del O.D., recobra el mo- vimiento. Ya nos ha sucedido en casos análogos, recurrir al empleo de las corrientes continuas, que aconsejan algunos autores, habiendo tenido que abandonarlas porque nos han fallado después de muchos dias de inútiles aplicaciones no suce- diendo así con las corrientes interrumpidas. OBSERVACIÓN 5a Miopía progresiva, notablemente mejorada con el reposo y el uso de vidrios bicóncavos de 2 dioptrías para ver de lejos. A. P. argentino, de 15 años de edad, viene á consul- tarnos en Agosto 4 de 1879. El examen de la agudeza visual nos dá á la distancia V = -1- Con — 2 dioptrías V == l para cada ojo. El examen oftalmoscópico revela una congestión de la retina. Se le aconseja la abstención de todo trabajo y el uso de vidrios bicóncavos de 2 dioptrías para ver de lejos. 84 CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR En Febrero 6 de 1880 el enfermo vuelve á la consulta después de haber permanecido algún tiempo de paseo y tomado baños en Montevideo. El examen de la agudeza visual da V :=:£. Con vidrios biscóncavos de 1 dioptría para cada ojo la visión es normal. El hermano menor de este joven que también sufre de una miopía progresiva de 2,75 dioptrías, con un principio de estafiloma posterior, que también nos ha consultado en las mismas épocas, no ha conseguido una sensible mejoría. á pesar de haber seguido, según dice, nuestras prescrip- ciones. OBSERVACIÓN 6a Otro caso análogo de miopía progresiva. E. P. argentino de 27 años de edad, soltero, empleado en el Banco de la Provincia, refiere haberse notado corto de vista desde niño. Este defecto ha ido aumentando gradualmente hasta la fecha. Habiendo comenzado á esperimentar algunos dolores lijeros á los ojos é incomo- didad en el ejercicio de su ocupación, se ha decidido con- sultarnos en la fecha (Setiembre 19 de 1879). El examen oftalmoscópico revela un estafiloma posterior en cada ojo. El examen de la agudeza visual nos da : O.D. con— 4,50 dioptrías (8 \ del antiguo sistema), v=!- CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR 85 O.I. con — 13 dioptrías (2| del antiguo sistema), V = | no muy bien. Se le aconseja el reposo de la vista por 15 dias ó un mes. Una bebida con ioduro de potasio para tomar dos veces al dia. A mas el uso de anteojos azules. En Setiembre 22 se le administra el Jaborandi. Después de una corta permanencia en Montevideo el enfermo vuelve á la consulta el 19 de noviembre. El examen dá: O.D., igual á antes. 0.1. con—13 dioptrías V = | no muy bien. Los demás sintonías habían desaparecido y el enfermo se encontraba capaz de volver á sus ocupaciones. OBSERVACIÓN 7a Atrofia doble, proveniente de una retino coroiditis, que parece detenida después de 8 años con el em- pleo de las corrientes continuas y las inyecciones de estricnina, acompañadas de una fuerte medicación mercurial. V. C. argentino, de 28 años de edad, soltero, ocupado en los quehaceres de campo, empezó á sufrir de los ojos el año de 1872. Befiere que comenzó por ver turbio con el 0.1. sobre todo para leer. Este incidente sobrevino al poco tiempo (6 meses ó un año) de haber tenido un chancro. En cuanto á sifilides, parece que ha tenido alguna ; pero su relación al respecto es vaga é incierta. 86 CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR En estas circunstancias, se decidió emprender un viaje á Europa, que solo realizó 2 ó 3 años después, cuando su padecimiento se hallaba ya algo adelantado. En 1875 consultó en París al Doctor Galezowski quien le diagnosticó una ambliopia nicotínica con escotoma prescribiéndole en consecuencia un tratamiento apropiado y proscibiéndole rigorosamente el tabaco que el enfermo abandonó hasta la fecha. Notando que su padecimiento no mejoraba y que al contrario se agravaba cada vez mas, se decidió consultar al célebre oculista Doctor Wecker, en cuya clínica de la calle Cherche Midi 55, en París, permaneció algún tiempo, y donde tuvimos la ocasión de examinarlo todos los dias, pues nos hallábamos también en esa época en Europa. El diagnóstico del Doctor Wecker, fué el de una retino- coroiditis del O.I. especifica. Fué sometido en consecuencia, durante todo el tiempo que permaneció en la clínica, á la acción de los preparados mercuriales, las fricciones con el ungüento napolitano y el calomel en dosis refracta hasta producir la salivación. El resultado de este tratamiento fué detener la marcha de la enfermedad y hasta se creyó en la clínica por el examen que se le hizo, que la enfermedad del ojo enfermo habia mejorado, sin embargo de suponer el enfermo que se encontraba lo mismo. Begresó ásu país donde se encuentra eu la fecha. Se estableció eu el Bosario donde se dedicó á los queha- ceres de campo. Van á hacer 4 años, desde fines de Marzo del 76, que empezó á sufrir del ojo derecho hasta la fecha (febrero 1880). Desde entonces hasta Octubre de 1879, ha CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR 87 enido épocas largas en que ha descuidado completamente seguir la medicación que se le indicó. Continuando su padecimiento en aumento, se decide consultarnos el 9 de Octubre de 1879. El examen de la agudeza visual en el estudio, nos dá : O.D. pérdida de la visión central, cuenta y distingue los dedos á 2 pies, colocados estos de lado y no al frente. Distingue con dificultad, muy de cerca, los gruesos ca- racteres de imprenta. No distingue los colores, el azul lo toma por rojo y el amarillo por blanco. En el O.I., este padecimiento está mucho mas acentuado. En cuanto al estado general, refiere haber comenzado á perder mucho la memoria de algún tiempo á esta parte y á sufrir dolores vagos eu los miembros y en el cuerpo. El examen oftalmoscópico revela las dos papilas blan- cas, provistas de escasos vasos muy finos arteriales y venosos. En el fondo del O.I., en la rejion supero exter- na, se percibe una mancha blanca redondeada, circunscrita de pigmento, semejante á las que produce la coroiditis areolar ; no pudimos constatar ninguna otra. En Octubre 13 (1879), vemos este enfermo en consult3 con el doctor Aguirre, quien formula el diagnóstico de atrofia de los nervios ópticos y convinimos con este fa- cultativo en el siguiente ti atamiento : Beceta. Jarabe simple.................. 200 gramos Jarabe de Gibert............... 60 » Tartrato férrico potásico.........\ partes iguales Ioduro de potasio...............) 4 gramos Para tomar 2 cucharadas al dia. 7 88 CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR Beceta. Agua destilada................. 30 gramos Nitrato de estricnina............ 30 centigramos Para inyecciones hipodérmicas. Beceta. Valerianato de estricnina........ 30 miligramos En 30 pildoras. Se aconseja, tome la bebida media hora antes de al- morzar y media hora antes de comer; una pildora todas las mañanas, y que se haga una inyección de 5 gotas hasta 10, durante un mes, de la solución de estricnina. El doctor Lloverás, con quien vemos después este en- fermo, es de opinión se siga aumentando el ioduro de po- tasio hasta tomar 2 gramos diarios. En Noviembre 5, se le receta (con el doctor Lloverás): Manteca preparada............... 30 gramos Sublimado corrosivo............. 40 centigramos Chorhidrato de morfina........... 30 centigramos Mézclese. Para fricciones todas las noches. Beceta. Jarabe de zarzaparrilla...... Ioduro de potasio........... Prepárese. Para tomar durante 3 dias. En Diciembre 13, preguntado sobre su estado, refiere haber recuperado la memoria y haber dejado de sufrir 100 gramos 15 gramos CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR 89 los dolores vagos de que he hecho referencia. Acusa fo- topsias. En cuanto á la vista dice: que desde que ha comenzado el tratamiento, si la enfermedad no está detenida, por lo menos no marcha con tanta rapidez. El examen en el estudio, con el doctor Lloverás, no muestra que siga el padecimiento en aumento. Se le aumenta la dosis de sublimado corrosivo á 50 centigramos en la misma pomada y se repiten las inyec- ciones de estricnina. En Enero 19 de (1880), se le comienzan á hacer aplica- ciones de corrientes continuas de 12 elementos, durante 10 á 15 minutos, con el aparato de Onimus, y ya á las 15 aplicaciones el enfermo se encuentra mas animado y hoy 21 Febrero después de un mes y dias de aplicaciones cree encontrarse mejor. Beferimos este caso con detalles, porque él revela un padecimiento cuya causa atendida á tiempo pudo ser sin consecuencia. Mientras que equivocado el diagnóstico de ambliopia nicotínica como lo ha venido á comprobar las lesiones últimas del fondo del ojo, se descuidó un tiempo precioso para el tratamiento. Por otra parte, el enfermo mismo ha sido causa de que este no haya influido mas tar- de como era debido por haberlo descuidado. 90 CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR OBSERVACIÓN 8a Atrofia blanca, doble, con absoluta perversión de los colores P. E. B. de 43 años de edad, argentino, casado, refiere haber sido siempre sano, habiendo sufrido solamente de cólicos ventrales. Este enfermo viene á consultarnos el 16 de Diciembre, por un padecimiento de la vista que, según él, solo data de 6 meses. El examen de la agudeza visual da: O.D., no ve de lejos ninguno de los caracteres de la escala. Distingue y cuenta los dedos á 35 centímetros. O.I. V=! mal, solo distingue bien las dos primeras le- tras de la escala, por consiguiente, puede decirse, V—¿, Vidrios biconvexos de 4 dioptrías mejoran la lectura. El examen oftalmoscópico revela una atrofia de las pa- pilas de los nervios ópticos, bastante avanzada, en ambos ojos. El hecho curioso en este caso y que ha decidido al en- fermo á consultarnos, es la estrema perversión que acusa en la percepción de los colores. Pues, ocupándose en la compra y venta de muebles, le ha sucedido últimamente asistir á un remate en el cual ha rematado unos muebles que creyó estaban forrados en un género punzó, siendo así que cuando los tuvo en su casa, le costó trabajo conven- cerse por lo que le decían los demás que los muebles esta- ban forrados con un género de un bello y vivo color azul. CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR 91 En cuanto á la causa de esta lesión, la consideramos de oríjen central, y creemos que seguirá una marcha lenta y progresiva. Las aplicaciones eléctricas y las inyecciones de estricnina serían todavía, quizá, un ancla de salvación para detener el padecimiento con la excitación de los ceu- tros nerviosos y de oríjen de las fibras ópticas, ya que no para curarlo. Hubiésemos deseado continuar relatando otras observa- ciones de la clínica privada, pues las del Consultorio que debían haber sido levantadas por los practicantes no están prontas ; pero, el deseo de concluir con este trabajo nos obliga á terminar este punto aquí. Sin embargo, respecto á los casos prácticos de refracción, el lector los hallarán refe- ridos, algunos con detalles, los mas interesantes, al fin de las conferencias, habiendo tenido que suprimir algunas de estas para dar lugar á la transcripción de una memoria leida en el seuo de la Asociación Médica Bonaerense, sobre prescripción de lentes en un caso de astigmatismo com- puesto con anisometropía, que se publicó en la « Bevista Médico Quirúrgica». Las pocas lecciones que hemos dado en la Clínica del Consultorio este año, han versado sobre el astigmatismo y los medios prácticos de corregirlo, prin- cipalmente; en la memoria de que hablamos, se hallará también descripto este punto y así evitaremos inútiles y cansadoras repeticiones. Daremos fin, pues, á este capítulo transcribiendo á continuación las cartas cambiadas á propósito de los anteo- jos anfigiratorios introducidos este año, como un adelan- to de la clínica, por el Sr. Schnabl, en la óptica oculística. 92 ANTEOJOS ANFIGIRATORIOS II Anteojos Anfigiratorios Señor Doctor Don P. F. Roberts. Muy señor mió: Espero tendrá Vd. la bondad de escusarme el retardo que he puesto para presentarle una relación sobre las mo- dificaciones de los actuales anteojos, modificaciones que habia prometido someter á juicio de Vd. en mi última car- ta publicada en la Revista Médico-Quirúrgica del 23 de Setiembre último. Puede estar Vd. seguro señor que la causa de este re- tardo no ha tenido otro motivo, por otra parte, que el re- tardo mismo en la fabricación de estos nuevos anteojos, y en la especie de reserva en la cual me he permitido man- tener esta invención antes de asegurarme la esclusiva venta con el privilegio dado por el Gobierno Nacional. Ahora que he subsanado esta dificultad, heme aquí á disposición suya. Vd. me hizo una vez la observación, que los operados de catarata se quejaban casi siempre de una fatiga sobre- venida demasiado pronta, producida por la lectura con los usuales anteojos, y que este inconveniente podia ser de- bido á la falsa posición en que se hallan los vidrios en aquellos, es decir, los puntos nodales entre los vidrios y el sistema dióptrico del ojo, y todo esto á pesar de una muy exacta elección de los vidrios correctores. ANTEOJOS ANF1GIRATORIOS 93 Por otra parte, como lo prueban los hechos, á primer vista, en la lectura ó en la escritura, la mirada es dirigida hacia abajo, por consiguiente la línea visual no correspon- de jamás al centro del vidrio, sino al contrario, ella pasa por su parte inferior ; el efecto producido en este caso no es mas esférico sino esfero-prismático (es sabido que todo vidrio esférico, cortado por su mitad perpendicular mente á su superficie, constituye un prisma), y este efecto, será tanto mas prismático cuando mas fuerte es el grado de re- fracción del vidrio. Es inútil esponer aquí los numerosos inconvenientes que resulta de ello, teniendo en vista que, como todos sa- bemos el efecto óptico exacto está en el centro del vi- drio. En consecuencia, es muy natural que las imágenes no sean tan netas, si los rayos van desviados, y esta desvia- ción puede ser insignificante en los vidrios de fuerza dé- bil, pero muy notable en los vidrios de tres, cuatro ó mas dioptrías. Hé aquí esplicado el motivo por el cual muchos indivi- duos acusan síntomas de astenopia, á pesar de llevar vi- drios que han sido elegidos con el mayor esmero y exac- titud. Quedo á Vd. muy agradecido Señor Doctor, de haberme con estas observaciones indicado el cao i no para llegar á evitar dichos inconvenientes, y estoy seguro que muchas personas le quedarán también dentro de poco tiempo agra- decidas; pues en la hipermetropia absoluta, y en la mio- pía fuerte, especialmente, los nuevos anteojos modificados tienen que prestar grandes servicios, pero es sobre todo 94 ANTEOJOS ANFIGIRATORIOS en la catarata operada que serán de un beneficio incal- culable. Adjunto remito á Vd. Señor un par de anteojos modi- ficados según la nueva invención y al cual he dado el nom- bre de ANTEOJOS ANFIGIRATORIOS, SISTEMA BOBERTS. Como Vd. vé en estos anteojos, hay una visagra (espe- cial) á la estremidad inferior de cada patilla la cual permi- te á la persona que los lleva dar al vidrio la inclinación debida á las exigencias de sus propias ocupaciones y com- binar así la línea visual con el centro del vidrio con ente- ra exactitud. No sé si he resuelto el problema mencionado, dejo á su competencia y á la de otros profesores juzgar por la espe- riencia, si es exacto lo que he avanzado promete la intro- ducción en la práctica de la oculística, de estos nuevos anteojos. Para mejor comprensión, nuestra casa pone á disposición de los señores facultativos los ejemplares de estos nuevos anteojos, de los Cuales daremos un modelo en el próximo número de la Revista. Con este motivo me repito nuevamente de Vd. su muy atento y S. S. Buenos Aires, Diciembre 18 de 1879. L. Schnabl. ANTEOJOS ANFIGIRATORIOS 95 SOBRE LOS ANTEOJOS ANFIGIRATORIOS MODIFICADOS Hemos dejado hasta ahora sin contestar la carta que nos dirijió el Sr. Schnabl, que se publicó en la Revista del 23 de Diciembre pasado, sobre la introducción en la ocu- lística de unos nuevos anteojos, á los cuales daba el nombre de « Anteojos anfigiratorios sistema Boberts », por dos razones: en primer lugar, porque llevando los anteojos nuestro nombre, deseábamos oir antes la opinión de algunas personas competentes sobre su importancia; y en segundo lugar, porque deseábamos antes hacer uso de ellos en algunos enfermos, para poder emitir en seguida una opinión mas concienzuda, relacionando los resultados de la práctica con los que la teoría nos daba a priori. Hoy, que casi toda la prensa política ha hablado sobre la invención del Sr. Schnabl, encomiando siempre su in- vención, nos toca decir aunque sean dos palabras sobre la eficacia, si realmente existe, y sobre los inconvenientes que puede ofrecer el uso de los ya conocidos vidrios ópticos, adaptados á los ojos según esta nueva y curiosa modificación. Como muchos pueden creer, que la invención, se re- fiere á los mismos vidrios en su construcción, según se deja ver en algunas de las publicaciones hechas, diremos que tal invención solo se relaciona con la posición que llevan aquellos en el armazón que los sostiene, y por esto, no es menos ingenioso y de mérito el descubri- miento de que hacemos referencia. 96 ANTEOJOS ANFIGIRATORIOS En efecto, la falsa posición del vidrio delante de un ojo, sea este vidrio biconvexo ó bicóncavo, mucho mas si es cilindrico positivo ó negativo, no solo desvía los rayos luminosos de un objeto de manera á formar foco mas cerca ó mas lejos del centro óptico que constituye todo el sis- tema refringente ó dióptrico del ojo humano, de modo que siempre sea (mediante la acomodación, fuerza activa, que posee ese órgano en su estado fisiológico), sobre la retina, en su punto mas sensible, la mácula lútea, donde se pinta la imagen; sino que, como observa muy juiciosa- mente el Sr. Schnabl, tratándose de un vidrio biconvexo, para citar un ejemplo, que está constituido, puede decirse, por dos prismas unidos por su base, si el ojo mira á través del centro, la visión se comportará tal cual se deseaba, pero si mira á través de uno de estos prismas, el efecto óptico de acercar la convergencia de los rayos lumino- sos al punto nodal del sistema dióptrico del ojo que pro- duce el vidrio biconvexo tendrá lugar indudablemente, pero salta desde luego al raciocinio mas ligero, que este efecto se hallará en gran parte modificado por causa del prisma. Para darse mejor cuenta de este fenómeno (esta espli- cacion solo se refiere á los que no están regularmente familiarizados con los estudios de la óptica física y fisio- lógica), basta tomar un prisma débil y mirar á través de él con un ojo, teniendo el otro abierto, desde luego se produce el fenómeno muy conocido de diplopia y es nece- sario un esfuerzo, á veces ligero y otras algo fuerte y también incómodo, y doloroso en ocasiones, para vencer el efecto del prisma y evitar la diplopia, visión doble, con ANTEOJOS ANFIGIRATORIOS 97 una convergencia del ojo hacia afuera ó adentro, según la posición del prisma. Este inconveniente ha sido ya salvado antes de ahora, mediante una disposición que se dan á los vidrios en los armazones ordinarios que les soportan. Invención que consiste en descentrar los vidrios, haciéndolos cambiar de posición en el sentido horizontal, de modo que la persona que tenga que servirse de ellos mireá través de sus estre- midades esternas ó internas, en cuyos dos casos el efecto es enteramente distinto para los mismos vidrios. En efecto, si se trata de vidrios biconvexos, descentrados hacia adentro, es decir, acercados uno de otro á la raíz de la nariz, el que los lleva en vez de mirar por los centros de estos vi- drios mirará por la parte externa de cada uno de ellos, ó sea por dos prismas con la base hacia adentro. Si al contrario estuviesen descentrados hacia afuera, la persona que hiciera uso de ellos miraría también á través de dos prismas pero con la base hacia afuera. Es mediante esta ingeniosa pero muy sencilla invención, que se combaten los síntomas de astenopia muscular por la fatiga de los músculos rectos internos. La invención del Sr. Schnabl, es también muy sencilla, pero, repetimos, no por eso es menos importante é inge- niosa. Y á los que no pensasen así, seria el momento de referirles la experiencia tan sencilla como vulgar que atri- buyen á Colon, de la cual se sirvió para posar un huevo sobre una de sus estremidades. Si los inconvenientes á que hemos hecho alucion se pro- ducen, en el sentido de lateralidad, para mirar con los antiguos anteojos, que están como decíamos, remediados 98 ANTEOJOS ANFIGIRATORIOS por la posición que se dá á los vidrios; se producen tam- bién y en mayor escala, tratándose de la visión hacia arriba ó hacia abajo, tocaba al óptico ya mencionado, suplir ese inconveniente, con una invención, en nuestro país, cuyo mecanismo él mismo lo describe en su carta, atribuyendo su invención á ideas que le hemos sugerido y cuyo valor en la parte que nos toca, ha apreciado la prensa diaria mucho mas de lo que merece, pertenecien- do todo el mérito al autor de un descubrimiento muy sen- cillo pero también muy útil. Creemos escusado entrar en esplicaciones sobre los tras- tornos que ocasiona en la visión la posición fija de los vidrios en los anteojos antiguos, habiéndose descrito de- talladamente en la carta publicada en la Revista. En cuanto á los resultados suministrados por la espe- riencia, sentimos no poder darlos todavía completos, pero podemos desde ya asegurar que la modificación propuesta, no solo responde á combatir los síntomas de astenopia en los que tienen necesidad de usar vidrios biconvexos ó bicóncavos, sobre todo en los de mayor fuerza, sino tam- bién para los vidrios neutros de color, para combatir la astenopia retiniana, tan frecuente en nuestro país, por mil causas que seria largo enumerar; habiendo encontrado enfermos que se encuentran mucho mejor con los anteojos azules anfigiratorios no solo para leer y trabajar de cerca sino también para andar. Agregando ahora, á la utilidad médica, la mayor per- fección del medio óptico, por lo que respecta á la estética, podemos asegurar que con la reciente modificación intro- ducida en los mismos anteojos anfigiratorios por el Sr. ANTEOJOS ANFIGIRATORIOS 99 Schnabl, haciendo que la inclinación de los vidrios se produzcan en la misma articulación de los aros con las patillas, diremos que no dejan nada que desear, pues reúnen á no dudarlo ese doble objeto: utilidad y ele- gancia. P. F. R. (Revista Médico-Quirúrgica). CONFERENCIAS DADAS EN EL CÍRCULO MÉDICO ARGENTINO Por el Dor Pedro F. ROBERTS PRIMERA CONFERENCIA Sumario. — Objeto de esla conferencia. — Sobre la oftalmología, su importancia para el médico y para el especialista. — Relaciones de la oftalmología con la medicina en general. — Importancia de los estudios previos para el conocimiento de este ramo de la medicina. — Befraccion y acomodación del ojo, su utilidad médica. — Progresos realizados por la oftalmología en estos últimos años. — Ideas que se tenían sobre el órgano de la visión. — Sobre el estudio anatómico, histológico y funcional del ojo. — Sobre la dióptrica. — El conocimiento de las enfermedades de los ojos es importante para el diagnóstico de las enfermedades de otros órganos y aparatos. — Dominio del médico y del oftalmologísta.— Progreso de la terapéutica y tratamiento médico de las en- fermedades de los ojos. — Sobre la cirugía ocular. — Ra- zones que justifican la elección del tema sobre que versarán las otras conferencias. Señores: Todos vosotros conocéis, supongo, el motivo que me permite el honor de ocupar esta tribu- na. Habiendo sido invitado por el Presidente 102 CONFERENCIAS del Círculo Médico Argentino, á nombre de los distinguidos jóvenes que componen esta Aso- ciación para dar en su local algunas conferen- cias sobre medicina ó ciencias accesorias, me he apresurado á aceptar esta invitación, porque ella satisfacía una de las aspiraciones mas grandes de mi espíritu: poder trasmitir á mis compa- triotas los pocos conocimientos que he podido adquirir desde que comenzó mis estudios mé- dicos, y los que he podido después perfeccionar durante mi permanencia en Europa, ha sido desde hace tiempo para mi uno de mis mayores deseos. Estas conferencias versarán sobre una rama de la medicina que ha realizado grandes pro- gresos en estos últimos años. Esta rama es la oftalmología, cuyo conocimiento es hoy dia im- portante no solo para el médico que se ocupa con especialidad del tratamiento de las enfermedades de los ojos, sino para aquel que se ocupa con generalidad de todas las enfermedades que aque- jan al organismo humano. Para justificar la veracidad de esta aserción bastaria recordar que el ojo no es un órgano que pueda aislarse de la economía, mantiene relaciones íntimas con otros órganos y es el asiento de lesiones que sirven de base para el diagnóstico de la enfermedades de estos mismos órganos y de estados mórbidos generales. Si esto no fuese así, y si solo el oftalmologista C O N F E R E X CIA S 103 debiese tener conocimiento de las enfermedades de los ojos; el dermatólogo, de las enfermedades de la piel; el sifilógrafo de las enfermedades sifilíticas, etc., etc.; no sé que es lo que que- daría para el médico, pues de todos los órganos ó aparatos de la economía podría hacerse mate- ria de una especialidad. Por otra parte, tampoco se puede ser un buen especialista, sin ser un regular médico. Lo que si es muy exacto y siempre me empe- ñaré en llevar esa convicción á vuestro espíritu, es que no se puede tener conocimientos exactos sobre la materia que voy á tratar, al menos en una parte de ella, si no se tienen antes las no- ciones del estudio y leyes que le sirven de fun- damento. En efecto, el estudio de la oftalmología es muy vasto: comprende el estudio de las of- talmías externas del ojo, estas enfermedades, aunque ataquen un órgano importante, no tienen por eso nada de especial, el proceso patológico, por ejemplo, que desarrolla la inflamación en una de esas membranas es el mismo que puede desarrollar en cualesquiera de los tejidos que componen otro órgano. Así, para el estudio de estos enfermedades, bastan los conocimientos que nos suministra la patología general. Lo mismo podría decir de las oftalmías internas, si no fuese la dificultad que ofrece su diagnóstico, al principio, á aquellos que no se familiarizan con la práctica del oftalmoscopio; pero escluir 8 104 CONFERENCIAS estas enfermedades, para hacer de ellas materia de un estudio especial, por la dificultad que ofrece el manejo del instrumento con que se diagnostican, es lo mismo que querer escluir de la patología interna las enfermedades del co- razón, por la dificultad que puede presentar el uso del estetóscopo. Así, es solamente aquella parte de la oftalmología que se relaciona mas con la fisiología del órgano, la parte, podría decirse, científica de ella, la que ofrece dificultades serias y demanda estudios preliminares especiales. Mi objeto es hacerla conocer en sus resultados prácticos, aislándola de todos aquellos elementos que no sean enteramente indispensables para su conocimiento y utilidad médica. Es entonces, señores, de la refracción y acomodación del ojo y de las enfermedades que resultan en las anomalías de esos estados, de lo que principalmente nos ocuparemos desde la próxima reunión. Por ahora, permitidme bosquejar á grande razgos los progresos que ha realizado la oftalmología en estos últimos años. No hace mucho que esta ciencia estaba aun en embrión. Las nociones que se tenían so- bre el órgano de la visión eran sumamente im- perfectas. Se le consideraba como un aparato ordinario de física, y se le asemejaba á una cá- mara oscura provista de una lente biconvexa en su parte anterior y en su parte posterior de CONFERENCIAS 105 una pantalla donde iban á pintarse invertidas las imágenes esteriores. Esta comparación ingeniosa daba una idea del órgano, pero no esplicaba el mecanismo de este aparato admirable del foco constante déla lente para producir siempre las imágenes sobre ln retina, y fué necesario llevar la comparación con la cámara oscura hasta decir que la retina se alejaba ó se acercaba de la lente según la dis- tancia de los objetos que debían reproducir la imagen en el fondo del ojo. Para concluir con este error, cuántas vaci- laciones, cuántos ensayos al principio infruc- tuosos, cuántas dificultades por la falta de cono- cimientos de la óptica física debieron presentarse para esplicar la fisiología del órgano! Young, un médico inglés, dio, el primero, al- gunas leyes que dedujo después de estudios mi- nuciosos de sus propios ojos, cuyos defectos de- seaba corregir; pero la suerte habia reservado á un sabio alemán la invención de un instrumento que llamó optómetro y con el cual fundó la óptica fisiológica. Sentadas las leyes y preliminares de esta cien- cia, Helmholtz, se halla con la dificultad de no poder iluminar el fondo del ojo y es entonces que descubre el oftalmoscopio con el cual ilumina la relina á través de los medios transparentes y asiste por primera vez al espectáculo mas gran- dioso que le haya sido acordado al anatomista, 106 C ü N F E R E N CIA S al fisiólogo y al médico conocer. En ninguna parte de la economía se puede sorprender á la naturaleza como se la sorprende en el interior del ojo. En ninguna parte somos capaces, sin producir la mas leve lesión, ver una arteria des- nuda y contar sus pulsaciones y un nervio bajo diversas manifestaciones peculiares solo á aquel órgano y cuyas modificaciones patológicas ma- teriales, se revelan á la simple vista, solo en el ojo, bajo los mas pequeños detalles. Estas solas consideraciones justificarían los trabajos que tantos sabios en todas partes del mundo civilizado han producido sobre la visión : el anatómico halla allí todos los tejidos de la economía bajo las manifestaciones mas diversas y algunas especiales; el histologista allí sentó las bases de sus primeros conocimientos, los diferentes tejidos del ojo fueron siempre para él materia de discusión y controversias, fuente de todo razonamiento y progreso. Si de la anatomía histológica de las membranas del ojo, nos remontamos al funcionamiento de estos mismos tejidos, nos hallamos con trabajos remarcables; así, tratándose de la retina, la cues- tión tan debatida de la vista recta con imágenes invertidas; el estudio de los fósfenos y del árbol vascular de Purckinje para esplicaiio; inspiran todavía hoy un gran interés y atractivo y son aún objeto de reflexivos é importantes tra- bajos. CONFERENCIAS 107 Pero donde realmente el estudio del espejo del alma, como lo han llamado, ha sido objeto de sabias y profundas reflexiones, es en el estudio de la dióptrica. Después de los trabajos de Helm- holtz, Donders ha sentado por sí solo las leyes de la refracción de los medios transparentes del ojo y es desde entonces que los médicos conocen y pueden distinguir las afecciones que son de- bidas á lesiones materiales, de aquellas que solo dependen de un trastorno funcional del órgano. Antes del descubrimiento del oftalmoscopio, el cristalino parecía una barrera contra la que se estrellaban todos nuestros conocimientos é in- vestigaciones en esta parte de la ciencia. Toda afección situada atrás de la lente era llamada ambliopia ó amaurosis. En la primera enfer- medad, el enfermo no veia nada pero el médico alcanzaba á ver alguna parte de la lesión. En la segunda, ni el enfermo niel médico veian nada. Hoy dia puede decirse que estos nombres son aún conservados para muy limitadas enferme- dades y solo el médico que no conoce el oftal- moscopio las emplea á menudo. Si de las enfermedades peculiares del órgano de la visión, como son : el glaucoma, cuya pato- genia y tratamiento en sus diversas variedades, ha sido tan bien estudiado por de Graéfe; las queratitis neuro-paralíticas, cuyo conocimiento exacto hoy dia dá lugar á un tratamiento racional y eficaz; las ulceraciones serpiginosas centrales 108 CONFERENCIAS de la córnea, que abandonadas á sí mismas des- truyen todo el tejido corneal, y que son hoy tan bien combatidas por la operación de Saemisch, etc.; si de estas enfermedades decia, nos remon- tamos á otras que mas bien son manifestaciones de estados mórbidos generales que se inician en el ojo, como son la atrofia de la papila que produce la intoxicación alcohólica y nicotínica; la queratitis puntillada, de los ingleses; la reti- nitis albuminúrica y aquella que prodúcela into- xicación urémica, se verá de cuanta importancia es para la medicina en general el estudio de la oftalmología. La escrófula se revela por un estado par- ticular de los párpados ó por una conjuntivitis especial que solo cede á un tratamiento apro- piado. La tuberculosis se lee á veces en el fondo del ojo, en los tubérculos de la coroides, antes que el pulmón nos haya revelado su existencia. Úl- timamente, los periódicos médicos de Paris pu- blicaron varios casos de estos en los cuales el diagnóstico estuvo incierto para varios prácticos que vacilaban entre una tuberculosis aguda, una fiebre tifoidea ó una meningitis, el oftalmoscopio los sacó de la duda. Si reflexionamos ahora en la importancia del estetóscopo cuyo descubri- miento ha inmortalizado á su autor y nuestro siglo médico, así como la percusión, pagaremos un justo tributo al genio y al saber, colocando CONFERENCIAS 109 en una misma línea los nombres de Laennec, Abenbruger y Helmholtz. La sífilis pone su sello en el ojo, de un modo que no se escapa al conocimiento del oftamolo- gista, que hace su diagnóstico de visual examinar el iris, la retinitis de forma específica, etc. Cier- tas formas ele parálisis de los músculos del ojo, son peculiares á esta afección y deben ser bien conocidas del cirujano, antes de tentar una ope- ración de estrabismo, de la que pronto se arre- pentiría si no la habia precedido de un diagnós- tico preciso. No solo se presta este órgano para descubrir ciertos estados mórbidos generales de la eco- nomía, sino que, como he dicho antes, aun en las afecciones de algunos órganos en particular, puede descubrir trastornos que ni siquiera se sospechaban. Las afecciones del corazón se ha- llan en este caso, ciertas trombosis y embolias de la arteria central de la retina, hemorragias de diferentes formas, etc. revelan un estado anormal del corazón y del aparato circulatorio. Pero, es para las enfermedades del cerebro y de la médula que es importante conocer anató- mica y fisiológicamente el órgano de la visión. Puede decirse que el ojo es un órgano privile" giado, pues délos 12 pares de nervios craneanos, 4 están destinados esclusivamente á su funcio- namiento, y recibe ramos nerviosos de otros dos pares lo mismo que del gran simpático. 110 CONFERENCIAS Reflexiónese á mas que el nervio óptico, sien- do, por decirlo así, una prolongación del cerebro, y en los animales de la escala inferior esta pro- longación es manifiesta, debe revelar como real- mente lo hace, la mayor parte de las lesiones de aquel órgano, la éxtasis sanguínea é hiperemia de la papila, nos demuestran un estado igual del centro encefálico. Las neuritis ópticas, lo mismo que las parálisis de los músculos del ojo, son á veces sintomáticas de tumores cerebrales ó de la médula. A propósito de esto siempre recordaré un en- fermo de la clínica del Dr. Abadis, que fué presentado por este médico en la Sociedad de Cirujia de Paris y cuya descripción envié aquí cuando estuve en Europa. Era un enfermo que tuve ocasión de ver con mi colega y amigo el Dr. Gil, que acusaba una falta de la visión que le impedia conducirse. Habia sido tratado por una atrofia esencial doble de la papila de los nervios ópticos. Sin embargo, el carácter anatómico de la atrofia y la manera como los trastornos funcionales habían sobre- venido revelaban una atrofia sintomática de una lesión central. Al momento, la atención del práctico se dirijió al centro encefálico, el cual no daba manifesta- ciones aparentes de una lesión primitiva. El exa- men prolijo y minucioso de la columna vertebral mostraba un punto doloroso hacia la unión de CONFERENCIAS III ln última vértebra cervical con la primera dor- sal : la atrofia de la papila era proveniente de un Mal de Pot. Si, como nos observaba en esta ocasión el Dr. Abadis, la verdadera causa de la enfermedad hubiese sido diagnosticada desde el principio, antes que la atrofia hubiese sucedido á la neuritis inicial, ¿no hubiese estado mejor prevenido el médico para evitar dicha lesión, ó por lo menos no hubiese ganado su reputación haciendo conocer desde su principio el verda- dero origen de la enfermedad? Los trastornos funcionales son de una impor- tancia no menos evidente, la paresia del músculo de Brücke, ocasiona trastornos que son la fuen- te de errores para los médicos que no conocen la oftalmología. Llegado á este punto se nos ofrece la ocasión de refutar una opinión que he oído emitir á un práctico muy eminente de París, que se dedica á los estudios de la cerebroscópia. Establece una línea de demarcación para la interpretación de estos estudios entre los médicos y los oftalmo- logistas y niega á estos últimos la competencia para poder juzgar debidamente ciertos trastor- nos y lesiones del órgano, que solo deberían ser del resorte del médico. Que se refleccione un momento y se verá lo infundado de una proposición semejante, pues el oftalmologista lo mismo que el dermatólogo, el cirujano, el partero, etc. solo se diferencian de 112 CONFERENCIAS sus colegas en que están en mejores condiciones de poder emitir una opinión mas acertada sobre el punto á que se han dedicado con preferencia, quedando los principios generales y fundamen- tales de la medicina para todos mas ó menos igual. En mi concepto, el reproche debe ser dirijido mas bien á los médicos que se ocupan de oftal- moscópia y que descuidan el estudio de la dióp- trica del ojo, pues asi se esponen á cometer er- rores de diagnóstico. El práctico de quien hablaba es el Dr. Bou- chut, muy conocido por su obra notable de en- fermedades de niños y por otros trabajos no menos importantes. Lo que no impide que en su obra «Diagnóstico de las enfermedades ner- viosas por el oftalmoscopio» incurra á menudo en algunos errores que no tienen otra fuente que la falta de conocimientos sobre la refracción y acomodación del ojo. Lo que el Dr. Bouchut, llama en dicha obra amaurosis incompleta de origen diftérico, no es sino una paresia del músculo de Brücke que so- breviene en los niños convalecientes de enfer- medades que han alterado profundamente su organismo, así como sobreviene una parálisis de las cuerdas vocales ó del velo del paladar ó una anestesia cutánea. El Dr. Bouchut, dice á propósito de una obser- vación que cita en su obra : « No es un caso de CONFERENCIAS j\'¿ debilidad de la acomodación, pues aunque el niño haya declarado ver mejor de lejos que de cerca, la experiencia ha mostrado que no es así ». Esta sola cita prueba que el autor ignora que en los niños hipermetropes, la parálisis de la acomodación trae un entorpecimiento para la vista de lejos como de cerca. Insisto sobre este hecho, por la razón de ha- berme hallado una vez en el servicio de niños del Dr. Bouchut y haber sido invitado por él mismo para examinar dos niños en los cuales habia diagnosticado una neuritis óptica en vía de resolución. El resultado del examen oftal- moscópico fué negativo como se lo manifesté á mis colegas los Dres. Gil y Lloverás con quienes me hallaba. Otros jóvenes que también estaban allí y que sabían manejar el oftalmoscopio die- ion valor á mi opinión: los niños tenían un defecto de refracción, eran hipermetropes, agre- gúese á esto una paresia déla acomodación, la dilatación de la pupila que es consiguiente y se esplicará la dificultad que tenían para ver de lejos y que habia hecho pensar en una neuritis óptica. Señores : Podría así citar hechos de este gé- nero, pero creo que bastará con los ya indicados para convencerse cuanto ha adelantado el diag- nóstico délas enfermedades de los ojos y cual es el grado de precisión á que ha llegado, lo 114 CONFERENCIAS mismo que lo importante que es para el estudio de otras enfermedades. Sin embargo, hay espíritus incrédulos y exi- gentes que no se contentan con eso, exigen que se les muestre los resultados del tratamiento' pues no quieren convencerse que cuando se diagnostica con precisión, ó se conoce una en- fermedad, para servirme de un lenguaje mas común, se halla el médico en mejor condición para tratar y en fin para curar una afección. En efecto, señores, al mismo tiempo que el diagnóstico, ha adelantado la terapéutica y tra- tamiento de las enfermedades de los ojos. Ya no se emplea como antes el banal colirio de nitrato de plata ó sulfato de zinc. Ya no se cauterizan con la piedra infernal las úlceras de la córnea. Ni se cauteriza tampoco hasta destruirlo el saco lagrimal en todos los casos de epífora ó lagri- meo. Hoy dia todas esas enfermedades que requie- ren el empleo de esos agentes son tratadas de un modo mas racional, y empezando por el agua pura que antes se empleaba sin ton ni son, fria ó caliente, hoy se la hace llenar, según la tem- peratura que se le dá, diversas indicaciones. El nitrato de plata se usa mitigado. Raras veces se cauteriza la conjuntiva y cuando se hace se neu- traliza el exceso de sal empleada con una solu- ción de cloruro de sodio. Ya que hablo de la conjuntiva, recordaré que antes se destruían y CONFERENCIAS 1(5 escindían las granulaciones de la conjuntivitis gramulosa hoy se recurre á otro medio yes la misma mucosa á quien se le hace esperimentar en todos los casos, gradual y lentamente, la eli- minación del neoplasma. Para curar el lagrimeo, que es el síntoma mu- chas veces, de una eversión de los puntos lagri- males ó de una estrechez de estos conductos ó del canal nasal, se recurre según el consejo de Bowman, y otros prácticos, al cateterismo de esas vías, cuyo calibre ha disminuido, ó á la in- cisión de los puntos lagrimales, que se han reti- rado de sobre el globo del ojo, donde deben es- tar normalmente dirijidos. El empleo de la atropina ha sido regularizado, ya no se hace uso de este precioso medio sino en los casos en que está indicado. Y en efecto, el uso de la atropina por inocente que parezca, tie- ne sus inconvenientes, he visto mas de una vez producirse después de una instilación, un ata- que de inflamación aguda en un ojo predis- puesto al glaucoma. Por otra parte, la atropina produce trastornos momentáneos de la visión, mas ó menos conside- rables, según el estado de refracción del ojo. En el enmetrope, se hace imposible la visión de cerca, pero queda indemne la visión de lejos. En el miope, sucede lo contrario. En un hipermetro- pe, como he dicho antes, se hace enteramente imposible, según el grado de la hipermetropia, 116 CONFERENCIAS la visión á cualquiera distancia. Todo esto el médico debe tenerlo presente, para prevenir al enfermo y evitar un susto que puede ser fatal para un enfermo que después de usar las gotas que se le mandan, pierde la vista á los cuarenta minutos. Aparte de todo esto, la atropina es un precioso antiespasmódico, disminuye la tensión interior del ojo y por lo mismo disminuye la tensión del tejido corneal, lo que es muy importante en los casos de ulceraciones de este tejido, para evitar las perforaciones. A mas, la atropina, dilatando el iris, lo inmoviliza y evita los depósitos de pigmento en la cristaloide anterior. En los ca- sos de ulceraciones profundas de la córnea que perforan todo el tejido, impide que la circun- ferencia menor de este tabique membranoso ven- ga á formar hernia en la herida. Destruye á mas las adherencias del iris cuando no se ha podido evitar que se formen en los casos de iritis y co- roiditis inflamatorias. Podría seguir aún citando otras ventajas que ofrece el empleo de este precioso alcaloide, pero me parece ya oportuno que dé fin á este trabajo. Para concluir desearía aún recorrer el grupo de tantas enfermedades de los ojos cuyo trata- miento es hoy mucho mas eficaz, porque él está fundado en indicaciones que son tomadas del estado general del paciente. La mayor parte de las oftalmías externas cía- CONFERENCIAS 11" sificadas mal ó bien por la antigua Escuela Ale- mana se hallan en este caso. Si del tratamiento médico de estas enfermeda- des, me remonto al tratamiento quirúrgico y mé- todo operatorio, encontraré un sin número de ejemplos con que llevar la convicción al espí- ritu mas descreído del valor é importancia de los estudios que menciono. Las operaciones de pupila artificial son hoy ejecutadas según las indicaciones de cada caso con un resultado, puede decirse, como nunca se hubiese creido. Las operaciones de cataratas, en sus diferentes variedades y procedimientos operatorios, dan hoy un suceso de 95 por 100 operados. Ya que men- ciono esta operación, no está demás que repita que no es la dificultad de la operación la causa de los antiguos insucesos, sino la falta de diag- nóstico preciso, anteriora la operación de la va- riedad de catarata, porque, según esta, es el procedimiento operatorio que debe emplearse. Querer generalizar un método de operación para todas las cataratas, es lo mismo que que- rer generalizar el empleo de un colirio para todas las oftalmías. El Dr. Wecker, uno de los operadores mas hábiles que he conocido en Pa- rís, proponía últimamente un sistema de opera- ción, para la estraccion de la lente, que debia reemplazar en todos los casos á la clásica ope- ración de Graéfe. No tardó este práctico en con- 118 CONFERENCIAS vencerse que esto no era posible y limitó el empleo de su operación para dados y determi- nados casos. El uso de la iridectomia terapéutica, en los casos de iritis crónicas con anchas sinequias, es también un descubrimiento moderno que salvn muchos ojos de una pérdida completa á la larga, por las frecuentes inflamaciones á que están es- puestos. Pero nada ha causado una sensación mayor, que la operación propuesta por de Graéfe para la curación del glaucoma agudo incipiente. Hasta este descubrimiento, el glaucoma ó gota serena, como se le llama vulgarmente, era con- siderado incurable. El médico veia la enferme- dad, la seguia paso á paso en su fatal desarrollo, pero no podia oponerle tratamiento alguno. De Graéfe con ese espíritu sagaz, propio de los ge- nios, se fija en el principal síntoma de la afección, la tensión exagerada del ojo. Ve que la escisión del iris disminuye en otros casos ese aumento de tensión y propone dicha operación para el tratamiento de tan terrible enfermedad. Esta operación, señores, es considerada con justicia, como una de las conquistas mas brillan- tes de nuestra ciencia moderna. Señores: aún dos palabras para terminar. En- tre todos los estudios que acabo de indicar que forman partes ó divisiones de la oftalmología, he creído que ninguno seria tan importante como CONFERENCIAS 119 el que he elejido para tema de nuestras reu- niones. En primer lugar, porque las enfermedades ex- ternas del ojo, se estudian mejor que en ninguna parte, en un Hospital, donde el catedrático de la asignatura puede demostrarlas á medida que se presentan á su servicio. Por otra parte, estas enfermedades están perfectamente descritas en la mayor parte de los tratados de cirujía. Las enfermedades del fondo del ojo, son hoy per- fectamente conocidas y se pueden estudiar fá- cilmente con el oftalmoscopio. No hay necesi- dad para comenzar, sinó familiarizarse con el uso de este instrumento. Espero tener la oca- sión de indicar su teoría cuando entremos al diagnóstico de la refracción del ojo por medio del oftalmoscopio. En cuanto á la cirujía ocular y manual opera- torio, son perfectamente descritos en los libros de cirujía y en los tratados de enfermedades de los ojos. Queda entonces la parte de la oftalmología que trata de la refracción y acomodación, la que ofrece el inconveniente de no estar tratada en los libros de medicina y de estarlo de una ma- nera demasiado difusa para ser bien compren- dida, en los autores especiales de enfermedades de los ojos. Recurrir á los trabajos originales en que se ha espuesto con todos sus detalles esta parte de 9 120 CONFERENCIAS la ciencia, tampoco les es posible á los estudian- tes ni á los médicos; á los primeros porque po- co les es el tiempo de que disponen para otros esludios médicos que le son exijidos en sus exá- menes; y á los segundos, porque corto les es el tiempo para el ejercicio de su práctica y la sola vista de esos trabajos aglomerados de cifras y fórmulas físicas y matemáticas, los asusta y considerándolos demasiado complicados, con- cluyen por abandonarlos. En cuanto á la importancia de ellos, ya he di- cho antes y lo repito, no puede ser mayor. Son las enfermedades que voy á tratar, aquellas que se curan con los medios ópticos, téngase en- tonces presente que el número de personas que encontramos á cada paso, que tiene necesidad de usar lentes, por una causa ú otra, es infinito. A menudo nos encontramos con personas que acusan dolores de cabeza frecuentes, cuando han leido durante un rato, neuralgias supra-orbita- rias, jaquecas, trastornos nerviosos, fenómenos todos dependientes de una astenopia muscular, acomodativa ó retiniana y otros padecimientos que se muestran rebeldes á todo tratamiento médico y que persisten en tanto que la verda- dera causa no ha sido reconocida y tratada en consecuencia. Me empeñaré siempre en hacer conocer estos estudios de modo que los jóvenes que concurran á esta reunión puedan sacar partido del tiempo CONFERENCIAS 421 que van á gastar en ella. Siempre sacrificaré á la esposicion sencilla y neta de una demostra- ción cualquiera lo ameno de un lenguaje mas ó menos lucido. Tengo la convicción que tratán- dose de estudios como estos nada es tan ameno como llevar la convicción al espíritu cuales- quiera que sean las palabras de que uno se vale. Así, á menudo repetiré una misma cosa cuando vea en el semblante de los que me escuchan que no he sido bien comprendido. En la próxima reunión entraremos en el estu- dio de la refracción y acomodación del ojo. SEGUNDA CONFERENCIA Sumario. —Dioptrica del ojo. — Nociones elementales de física. — Refracción. — Poder de las lentes biconvexas. — Estu- dio de los focos conjugados. — Medios trasparentes del ojo. — Ojo artificial para demostraciones. — Ojo esquemá- tico de Listing, Landolt, etc. — Modificaciones del autor al ojo artificial de Perrin para facilitar las demostraciones en las diversas anomalías de la refracción. — Examen á la imagen invertida y á la imagen recta del fondo del ojo. — Estudio de las imágenes entópticas. —Diagnóstico de la re- fracción del ojo con el simple reflector. — Fórmulas del autor para expresar estos estados. — Acomodación. — Imá- genes de Purckinje y Sansón.—Agentes y mecanismo de la acomodación.—Punto remoto y cercano de la visión distinta. — Amplitud de la acomodación. — Carrera de idem. —Acomodación absoluta y relativa á la convergencia de las líneas visuales. — Amplitud relativa de la acomoda- ción : positiva y negativa. — Medios para hallar y calcular estas. Señores: Daré principio al estudio de la dioptrica del ojo. Creo escusado repetir que pasaré por al- to todos aquellos detalles que no sean entera- mente indispensables para el conocimiento del punto de que voy á ocuparme, en cuanto él se relaciona con el estudio de una parte muy im- 124 conferencias portante de la oftalmología, por sus aplicaciones frecuentes, aunque mas no fuese en la práctica diaria. El estudio de esta parte de la ciencia, la re- fracción, es tanto mas importante, cuanto que él nos conducirá en breve al estudio de las imá- genes del fondo del ojo que obtenemos con la luz del oftalmoscopio y cuya comprensión es in- dispensable en el ejercicio de la especialidad. Creo necesario recordar algunas nociones ele- mentales de física. Se llama refracción la desviación que esperi- menta un rayo luminoso al pasar oblicuamente de un medio en otro. Si el rayo luminoso pasa de un medio menos denso en otro mas denso, se acerca de la normal en el punto de incidencia; mientras que se aparta, cuando pasa de uno mas denso en otro menos denso. Todos los rayos luminosos paralelos vienen después de haber sido refactados por una lente biconvexa á reunirse del otro lado de la lente en un punto que se llama el/oco principal de la lente, el cual pued decirse coincide con su centro de curvatura. Un punto luminoso colocado en el foco princi- pal de una lente biconvexa emite del otro lado de la lente rayos paralelos. Si este punto lumi- noso se aleja del foco principal de la lente, se ob- tiene del otro lado de esta, una imagen que se acerca de la lente á medida que se aleja el punto CONFERENCIAS 125 luminoso, y que por el contrario se retira si el punto luminoso se acerca. El punto luminoso y su imagen, en este caso, son los focos conjugados de la lente, la línea que los reúne es el eje prin- cipal de la lente, y su relación es tal, que el foco y el punto luminoso son recíprocamente el foco uno de otro. Se llama centro óptico de una lente biconvexa tallada con un mismo radio de curvatura para sus dos caras, un punto matemático que se halla en su centro y cuyo conocimiento es importante, pues todo rayo luminoso que pasa por este punto no sufre desviación angular, el rayo emergente es paralelo al rayo incidente. En el estudio que vamos á hacer, consideraremos siempre el rayo emergente y el incidente como la continuación uno de otro. Todo rayo luminoso que pasa por el centro óptico sin pasar por los centros de curvatura es un eje secundario, en el cual se opera el mismo fenómeno de que acabamos de hablar, de los fo- cos conjurados. Ahora, cuando los rayos luminosos atravie- san los medios trasparentes del ojo, se encuen- tran con una serie de medios mas ó menos re- fringentes que los desvian como lo haria un sistema de lentes biconvexas. Estos medios transparentes son: la córnea, el humor acuoso, el cristalino y el humor vitreo. El estudio minucioso-.de . estos medios, es. muy 126 CONFERENCIAS complicado. Listing que ha sido uno de los pri- meros que se han ocupado de este estudio, buscando el índice de refracción de cada uno de estos medios y el radio de curvatura de cada una de las superficies refringentes, ha facilitado el es- tudio reduciendo el ojo normal á un ojo esque- mático. Otros observadores, Donders, Landolt etc., han simplificado aun mas el estudio ofre- ciendo un ojo esquemático reducido á una sim- ple superficie refringente, cuyo centro de cur- vatura corresponde á la retina. Así no entraremos en la descripción compli- cada é histórica de todos estos pormenores que son del dominio esclusivo de la óptica fisioló- gica pura. Lo que he dicho de las lentes bicon- vexas puede aplicarse á la refracción del ojo. Mas adelante cuando se ofrezca la ocasión insis- tiré en otros detalles. El poder refringente del ojo normal es tal, que el foco luminoso de los rayos paralelos se forma sóbrela retina, de consiguiente podemos consi- derar todo este aparato dióptrico con una lente biconvexa de una estension focal aproximada á la longitud del ojo, en su diámetro antero-poste- rior. Esto ha inducido á la invención del ojo artifi- cial, que ofrece la ventaja á los estudiantes de poder ejercitarse en la práctica del oftalmos- copio. El ojo artificial de Perrin que tengo á la vista CONFERENCIAS 127 consta de tres lentes con las cuales se obtienen los diferentes estados de refracción del ojo; á saber: un exceso de refracción, estado de ano- malía de la refracción, que se ha llamado miopía; una falta de poder refringente, que se conoce con el nombre de hipermetropia; y en fin la anomalía que depende de una desigualdad de refracción en los distintos meridianos de una misma superficie refringente, ó sea el astigma- tismo. Para facilitar estas demostraciones yo he hecho hacer en París una modificación á este ojo arti- ficial. Como los diferentes estados de refracción del ojo son debidos, por lo general, á un exceso ó á una falta de longitud del ojo-, con una misma lente, obtengo los tres estados antes descriptos. Y para el astigmatismo he adaptado al tabique ó diafragma anterior que sirve de iris, diferentes lentes cilindricas que puedo colocar en distintos meridianos, y así obtengo todas las variedades posibles de astigmatismo en sus diversos grados y distintos meridianos. Todo esto está conse- guido con haber colocado la lente en la estre- midad de un tubo movible que puede deslizarse en la parte que corresponde al hemisferio an- terior del ojo, en cuyo fondo está pintado el interior del órgano tal cual lo vemos con el oftal- moscopio. En la parte posterior de este ojo adapto á voluntad un vidrio depulido en el cual obtengo 128 CONFERENCIAS la imagen neta é invertida de un objeto lejano, de una luz, por ejemplo. Esta condición es solo llenada cuando he colocado el vidrio opaco que hace las veces de retina en el foco de la lente que representa el aparato dióptrico ocular. Si esta estension focal cambia, si se hace mas larga ó mas corta, la imagen se pinta confusa, pero si agregamos una lente biconvexa cuando la esten- sion focal es mas corta; ó una lente bicóncava cuando la estension focal ha aumentado, ó mas bien dicho la longitud de este ojo; la imagen vuelve á pintarse neta. Es entendido, que según la magnitud del aumento ó disminución de la de la distancia á la cual está colocado el tabi- que que sirve de retina, debe ser la fuerza de las lentes que hacen en uno y otro caso netas, las imágenes invertidas. Todo esto nos conduce de suyo al estudio de los medios con que correjimos las diferentes anomalías de refracción del ojo. Pero solo men- ciono esto de paso, mas adelante cuando haya descrito estas anomalías, entraré en el estudio detallado de los medios ópticos con que se co- rijen. Creo sin embargo oportuno insistir aun en la descripción de este aparato, tan primitivo en su construcción, para indicar la ventaja que ofrece para esplicarse uno mejor la formación aérea de la imagen oftalmoscópica invertida. Es sabido que hay dos procedimientos de exá- CONFERENCIAS 129 men del fondo del ojo con la ayuda del oftalmos- copio : el examen de la imagen invertida, y el examen de la imagen recta. Uno y otro ofrecen sus ventajas y hasta pueden reemplazarse mutuamente, pero es un hecho que el examen de la imagen recta nos muestra con mas precisión, porque nos da una imagen mas aumentada del fondo del ojo, detalles que no se pueden distinguir bien con la imagen invertida. Veamos en qué consisten estos dos procedi- mientos de examen. Vosotros sabéis, Señores, que el famoso descu- brimiento de Helmholtz fué preparado por una serie de estudios é investigaciones, en esa parte de la ciencia, de varios sabios. Asi sucede con todos los acontecimientos científicos. Parece que en la vida de un solo hombre no pueda caber uno de esos descubrimientos que hacen época en la historia de la humanidad, porque ellos constitu- yen, su base y fundamento, y no todos los dias se descubren los axiomas de una ciencia; cuando esto se realiza, es debido á toda una generación de hombres pensadores que han llevado cada uno su grano de arena hasta formar una mon- taña colosal. Sin embargo, no por eso es menor el mérito de aquel que sintetizando todas las ideas y teniendo la feliz intuición de amalgamar- las dándoles cuerpo, y lanzándolas á la publici- dad; supo sacar de ellas las ventajas que otros no alcanzaron. 130 CONFERENCIAS En este caso se encuentra el descubrimiento del oftalmoscopio. Antes que Helmholtz encon- trase el medio de iluminar el fondo del ojo, ya otros habian ensayado de hacerlo; á unos faltó suficientes conocimientos de óptica física y á otros el tiempo de completar sus estudios. Desde el principio de este siglo, Méry, esplicó ciertos fenómenos que se observan en los ojos de algunos animales por las leyes de la refracción de los rayos luminosos. Después de esto se in- tentó iluminar la retina en el ojo vivo con espe- jos cóncavos. Helmholtz tomó un vidrio plano y después de haber plateado ligeramente una de sus caras lo colocó verticalmente delante de un ojo con cierta inclinación sobre el plano anterior de la cara, de modo que un foco de luz colocada al costado emitiese rayos luminosos que debían caer oblicuamente sobre este vidrio. Parte de es- tos rayos luminosos eran reflejados hasta el fon- do del ojo en examen y de alli eran proyectados al esterior en línea recta para ser recibidos por el ojo del examinador. Asi fundó la siguiente ley: «para ver el fondo del ojo, es necesario co- locarse en la dirección de los rayos luminosos, que después de haberlo iluminado son refleja- dos hacia el foco de donde ellos emanan. Pues bien, este principio, esta ley, nos da la teo- ría del oftalmoscopio. Cuando nos colocamos á cierta distancia del CONFERENCIAS 131 ojo que debemos examinar, provistos de un es- pejo cóncavo, reflector, de que están provistos la mayor parte de los oftalmoscópios, si la pupila está medianamente dilatada, vemos el fondo del ojo en examen, pero unas veces vemos detalles de este fondo, sus vasos por ejemplo, y otras veces solo un fondo rojo uniforme y á veces con- fuso. ¿A qué es debido esto? ¿por qué se ven unas veces los vasos del fondo del ojo y otras nó, con pupilas igualmente dilatadas? debe indudable- mente saberlo el que hace uso del oftalmoscopio para no marchar al acaso y para salir de la ge- neralidad de los que usan un instrumento sin sacar de él todas las ventajas que puede dar. Se ven unas veces vasos y otras no, según el estado de refracción del ojo en examen. Este procedimiento de examen, tal cual lo voy describiendo, es el examen de la imagen inver- tida, pero no siempre se pinta la imagen por la misma razón que antes he indicado, porque no siempre lo permite el estado de refracción del ojo que examinamos. Este inconveniente queda salvado cualquiera que sea el poder refrin- gente del ojo en examen, colocando delante de él una lente biconvexa de un foco determinado, generalmente de dos ó tres pulgadas. Este lente no tiene por objeto invertir la ima- gen del fondo del ojo, los rayos luminosos que salen de él, salen en una dirección tal que los 132 CONFERENCIAS mas inferiores corresponden al punto mas alto del fondo del ojo, y vice-versa los superiores al punto mas bajo. Delante de esta lente se forma pues la imagen, en la misma posición en que ha sido proyectada desde el fondo del ojo. así, cuando nos servimos de este procedi- miento de examen, no es propiamente hablando el fondo del ojo el que vemos sinó la imagen re- tiniana proyectada al esterior. Esta imagen es invertida pero real: llamo la atención sobre este hecho. Digo que la imagen es invertida pero real, por- que se puede recoger sobre una pantalla, sobre un vidrio opaco por ejemplo. Así se esplica el ár- bol vascular de Purhinje que todos vosotros co- nocéis y que no está demás recordar aquí. Si proyectamos la luz de un foco luminoso en el interior de nuestro ojo, pero de una manera á la cual no está acostumbrada nuestra retina para recibir la impresión de su exitante natural; pro- yectándola por ejemplo hacia el ángulo externo del ojo á través de la esclerótica, esta luz va á iluminar una parte de la retina que servirá á su vez de foco para otra parte, y asi, los vasos de esta membrana sensible proyectan su sombra sobre el espejo coroidiano de un modo inhabi- tuado ; de consiguiente la parte correspondiente de la retina, la membrana de Jacob, ó sea la capa mas externa compuesta de los conos y bastones CONFERENCIAS 133 recibirán la sombra de los vasos para proyectarla al esterior, en un punto opuesto á aquel que re- cibe la impresión, siguiendo el principio aquel, á saber, que las impresiones luminosas que re- cibe la parte interna de la retina son referidas ha- cia afuera en un punto opuesto. Asi sucede en el csperimento de los fósfenos: si comprimimos la parte interna del ojo, percibimos el anillo lu- minoso hacia la región temporal y vice-versa si comprimimos el ojo en esta región, es hacia la nariz que aparece el fosfeno. Lo que pasa en el ojo por la compresión, sucede también bajo la acción del exitante luz. De consiguiente el árbol vascular de Purkinje debemos verlo, haciéndola iluminación del ojo como he indicado, hacia el mismo lado en que está la luz, puesto que es el lado opuesto el exitado. Esta esperiencia puede hacerse de diversos modos, sirviéndonos, por ejemplo, de una vela encendida que acercamos al ojo y á la cual im- primimos ligeros movimientos, mientras mira- mos un fondo menos iluminado, oscuro si es po- sible. Se obtiene también el árbol de Purkinje, por medio de la luz del sol que se proyecta so- bre la esclerótica con una lente biconvexa de 2 pulgadas de radio. Los que quieran hacer esta esperiencia y va- riarla, pueden hacerla también del modo siguien- te : se toma un disco provisto de un agujero 134 CONFERENCIAS pequeño en el centro y se mira á través de él un cielo claro, se dibuja entonces la red vascular á cierta distancia y hasta se puede distinguir el punto que corresponde al foramen central y re- gión de la mácula lútea que está desprovista de vasos. En fin, colocando una lámina de vidrio sobre el campo del microscopio, é imprimiendo un movimiento de lateralidad á nuestra cabeza mientras miramos por el ocular, se ven pintarse sobre la lámina de vidrio los vasos de nuestra retina. Señores, como Vdes. ven, estas entretencio- nes, por decirlo así, de la óptica fisiológica, me alejan quizá, á pesar mió, del estudio de las imá- genes oftalmoscópicas. He avanzado que la imagen oftalmoscópica in- vertida que nos daba el procedimiento de exa- men cuya descripción hacia, era real, y no puede ser de otro modo si nos es posible recojerla como recogemos la imagen entóptica del fondo del ojo en la lámina de vidrio que colocamos debajo del objetivo del miscroscópio. Sin em- bargo, no basta decirlo, vamos á recogerla, por medio de nuestro ojo artificial. Esta esperien- cia la he visto hacer al Dr. Landolt, quien de- cía á propósito en esa ocasión: «he dicho que la imagen invertida podia recojerse y medirse y sin embargo es hoy la primera vez que se me ha ocurrido hacerla esperiencia». Esto puede conseguirse iluminando el fondo CONFERENCIAS 135 del ojo artificial directamente por una luz colo- cada hacia atrás. Así se recoge la imagen sobre una pantalla que con el modo de iluminación habitual del oftalmoscopio, no podría recogerse, porque la pantalla impediría la iluminación del fondo (demostración del fenómeno). Antes de entrar á esplicar lo que se entiende por examen de la imagen recta, debo aún decir que mediante el primer procedimiento de exa- men, puede ya hacerse el diagnóstico del estado de refracción del ojo que examinamos con solo el reflector. Así, si colocándonos á 30 centímetros mas ó menos del ojo examinado y haciendo que este fije la vista en un punto lejano, vemos vasos, es porque la refracción de este ojo es anormal: debe haber un exceso ó falta del poder refrin- gente. Cada uno de estos estados tiene nombre, así, el primero se llama miopía, el segundo hipermetropia, pero no quiero entrar todavía á llamar estos estados por sus nombres, antes de haber bien definido lo que debe entenderse por tales palabras. Decia entonces, que si no se ven vasos, se puede decir que el ojo es normal, en cuanto á su refracción. Si se ven vasos, se imprime un movi- miento de lateralidad á nuestra cabeza; si los va- sos siguen la misma dirección, la imagen es recta, es el fondo del ojo el que vemos; al contra- rio, si los vasos siguen un movimiento opuesto 10 136 CONFERENCIAS al que nosotros imprimimos á nuestra cabeza, la imagen es invertida. Como el exceso de poder refringente que se llama miopía es mas bien debido á un alarga- miento del diámetro antero-posterior del ojo; y la falta de poder refringente, á un acortamiento del mismo diámetro, podemos sentar la siguiente fórmula para recordar mas fácilmente el fenó- meno y aplicarlo groso modo al diagnóstico de la refracción del órgano: M O L D C : Miopía, ojo largo, dirección con- traria. H O C M D : Hipermetropia, ojo corto, misma dirección. El examen ele la imagen recta nos suministra un medio mas exacto para el diagnóstico de la refracción del ojo y el grado de anomalía; esto ya lo habia indicado de paso Helmholtz en el opúsculo en que dio á conocer su instrumento. Pero ha sido mas tarde que el oftalmoscopio ha recibido las modificaciones que hoy tiene para hacerlo servir con mas precisión como optó- metro. El procedimiento de examen de la imagen recta ofrece quizá mayor dificultad que el primer pro- cedimiento, hay necesidad en primer lugar de acercarse al ojo examinado todo lo mas que se pueda hasta dos pulgadas y así se obtiene una imagen mucho mayor del fondo del ojo, pero para apreciarla en todos sus detalles se necesi- CONFERENCIAS 137 tan ciertas condiciones, difíciles de llenar en los primeros ensayos, por parte del ojo que exa- mina. Como este estudio nos conduce á hablar de la acomodación del ojo, espiiquemos desde luego lo que se entiende por esta palabra. He dicho ya, que en estado de reposo, el ojo normal tiene la propiedad de reunir sobre la re- tina el foco de los rayos luminosos paralelos y que es en virtud de esta condición que los obje- tos lejanos son vistos netamente, sin ningún trabajo activo del órgano, sinó por el solo hecho de la refracción que ha guardado una relación exacta con la lonjitud del ojo. Sin embargo, nosotros vemos los objetos cua- lesquiera que sean las distancias á las cuales es- tán colocados. Si repetimos las experiencias de que hemos hablado antes, con nuestro ojo artifi- cial, hallamos lo siguiente: que al acercarse un punto luminoso distante que habia estado for- mando una imagen neta ^obre el vidrio depulido que nos sirve de retina, la imagen se hace mayor y confusa, ya no se pinta con la nitidez de antes. Lo que pasa en el ojo artificial, podemos re- producirlo en un ojo normal, en el cual no veremos la imagen que se pinta en la retina, pero el examen funcional acusará el entorpecimien- to que sufre el ojo para seguir viendo un objeto que se le acerca, cuando hemos previamente co- locado este ojo en estado de reposo: paralizan- 138 CONFERENCIAS do, permítasenos la espresion, toda fuerza in- trínseca que cambie la condición dioptrica del órgano, lo cual se consigue con la institalacion de la atropina. De consiguiente, si vemos los objetos á cual- quiera distancia del ojo que estén colocados, es porque el órgano posee una fuerza activa que cambia sus condiciones dióptricas para la dis- tancia de cada objeto que queremos ver. Y digo para la distancia de cada objeto, porque no po- demos ver con vidrios sinó alternativamente ob- jetos colocados á diferentes distancias. Así, si miramos un punto distante á través de un velo muy fino, no nos damos desde luego cuenta de la trama de este tejido, y solo fijando la vista en él y abandonando el punto distante es que podemos apreciar la disposición de los hilos que lo componen. Esta experiencia puede repetirse de diferentes modos. Pero es analizando directamente lo que se pasa en el interior del ojo, que se ha hallado la resolución del problema que nos ocupa. Cuando se proyecta la luz de una vela á través de una pupila medianamente dilatada se ven tres imágenes. De las cuales dos son rectas y virtua- les y una invertida y real. Esta experiencia fué hecha por primera vez por Purkinje en 1823, Sansón hizo después de ella un signo diagnóstico de la catarata. Maxi- miliano Langenbeck, fué el primero que túvola CONFERENCIAS 139 brillante idea de aplicarlas al estudio de la aco- modación del ojo. Dichas imágenes sufren cambios de posición y tamaño cuando alejamos ó acercamos la luz al ojo. Cramer, y en fin, Helmholhz en su oftalmó- metro ha hecho el estudio micrométrico de las imágenes de Purckinje, y ha hallado de este modo una aplicación al fenómeno de la acomodación del ojo. Hé aquí los caracteres de estas imágenes y su posición respectiva. La primera, la mas anterior, aquella que está del lado de la luz, cuyos rayos luminosos se pro- yectan en el ojo, es reflejada por la córnea, la cual haciendo el efecto de un espejo convexo forma una imagen brillante virtual y recta. La segunda es reflejada por la cara anterior del cris- talino es también virtual y recta, un poco mas grande y menos brillante que la anterior. La ter- cera, colocada en seguida, es muy pequeña, bas- tante brillante é invertida, esta es formada por la cara posterior del cristalino, por consiguiente, es, puede decirse, en un espejo cóncavo que se produce. Estas imágenes cambian de lugar cuando se acerca al ojo el punto luminoso. La imagen re- flejada porla cara anterior del cristalino se acer- ca á la imagen reflejada por la córnea, loque quiere decir, que la cara anterior del cristalino se ha acercado á la córnea. La imagen posterior 140 CONFERENCIAS apenas cambia de lugar. Al mismo tiempo que cambian de posición las imágenes, las dos pos- teriores se hacen mas pequeñas, lo que significa que' la superficie que las reflejan aumentan de curvatura. La imagen anterior no cambia de ta- maño ni de posición de una manera perceptible. Según esto, ¿cuál es el agente que produce tales cambios, y bajo qué mecanismo? No es mi objeto hacer la historia de todas las teorías que se han inventado para esplicar una y otra cosa, pues seria hacer la historia de to- dos los errores que se han producido en esta parte tan interesante de la ciencia. Durante mu- cho tiempo se creyó que los músculos esterio- res del ojo jugaban un rol importante en el fe- nómeno de la acomodación, y hasta se creyó que eran sus únicos agentes. Esta teoría fué muy pronto rechazada cuando de Graéfe des- cribió casos de parálisis completas de todos los músculos del ojo, en los cuales la acomodación persistía en todas sus gradaciones. No hace mu- cho que en la Academia de Medicina de París, el Dr. Guérin desenterró esta teoría del olvido en que yacía, para esplicar curaciones de miopía que se producen por la compresión permanente exagerada ele los músculos estemos sobre el globo ocular, cuya curación se proponía obtener en estos como en los demás casos de miopía por la sección de los rectos. No bastó la autoridad de los primeros oftalmo- CONFERENCIAS 141 logistas franceses que tomaron parte en la discu- sión, para convencer al Dr. Guérin de lo errado de sus opiniones. Fué necesario que la Acade- mia declarase terminado ese punto, cuya discu- sión ponia en peligro la autoridad de ese cuerpo científico engolfado en el análisis de una teoría que no tenia otro fundamento que la falta de co- nocimientos del autor de los principios mas ele- mentales de la óptica fisiológica. Young pretendió también que el cristalino se contrae de por sí solo, pero este órgano no en- cierra en él mismo ningún elemento contráctil. Y sin embargo, el esfuerzo de la acomodación tiene todos los caracteres de un esfuerzo muscu- lar. Veamos entonces, si en el interior mismo del ojo hallamos algún músculo á quien puede atri- buirse esos fenómenos. En efecto, hay dos: el iris y el músculo ciliar. El iris no puede ser el agente de la acomodación, pues se han observado casos de aniridia, ausencia del iris, en los cua- les la acomodación persistía. Nos queda pues el músculo ciliar, llamado músculo de Brücke ó de la acomodación. Este músculo consta de dos partes. Una porción ra- diada y otra circular. La primera fué descrita hace tiempo por Brüche y por Bovvman, con el nombre de tensor de la coroides. Esta porción se inserta en la esclerótica hacia la parte interna del canal de Schleemm, y va á perderse en la co- 142 CONFERENCIAS roides, en los procesos ciliares y en la parte adhe- rente del iris. La porción circular está colocada mas profundamente, fué descubierta por Müller, y su inserción se hace particularmente en el bor- de adherente del iris. Es indudable que el músculo ciliar es el agen- te de la acomodación, necesitamos analizar bajo qué mecanismo se produce esta. Según una teoría, el músculo ciliar al con- traerse acerca uno de otro—la coroides y el bor- de adherente del iris — los puntos principales en que se inserta. Como la zona de Zinn, ó li- gamento suspensor del cristalino, está íntima- mente ligado á la coroides, sigue el movimiento de esta y se relaja. El cristalino abandonado así, á su propia elasticidad, se contrae y hace que sus caras se vuelvan mas convexas. H. Müller, supone que son las fibras circulares el principal agente de la mayor convexidad que toma la lente en el acto de la acomodación; es- plica el fenómeno del modo siguiente: las fibras circulares al contraerse hacen presión por inter- medio de los procesos ciliares sobre el ecuador del cristalino, y al mismo tiempo, llevan hacia atrás la periferia del iris. Por otra parte, las fibras radiadas que no han permanecido inacti- vas, producen el fenómeno antes indicado; rela- jan el ligamento suspensor del cristalino y atraen la caroides hacia adelante, haciendo que el cuer- po vitreo comprima la cara posterior de la lente. CONFERENCIAS 143 La cual se hace mas convexa en la parte anterior, que se halla mas libre, en el punto que corres- ponde á la pupila, quedando la periferia reteni- da, si puede decirse así, por la resistencia que le ofrece el tabique membranoso en su periferia. Queda entonces probado que la acomodación tiene lugar por la mayor convexidad que toma el cristalino, solicitado por el músculo intrínseco del ojo, el músculo ciliar. El fenómeno de la acomodación es entonces dependiente de una fuerza en actividad, depende de la acción de un músculo que está sometido á todas las leyes y fenómenos nerviosos que dirigen la acción mus- cular en otras partes del cuerpo. He dicho antes que el ojo en estado de reposo está preparado para la visión lejana. Por consi- guiente, el punto mas lejano ele la visión distinta para un ojo normal, Uamadopunctum remotissi- mum está en el infinito. Para hallarlo nos servi- mos de escalas tipográficas, con caracteres de diferentes tamaños numeradas y construidas de una manera tal, que para un ojo normal los ca- racteres que son vistosa 200 pies de distancia, por ejemplo, forman sobre la retina una imagen del mismo tamaño que la que forman los ca- racteres mas pequeños á un pié de distancia. Es- tas escalas han sido construidas por Snellen, Giraud-Teulon, Meyer, etc. Para hallar el punto mas cercano de la visión distinta, nos servimos de diferentes optómetros. 144 CONFERENCIAS Los mismos caracteres de imprenta pequeños pueden servir. Se los acerca del ojo hasta que este no puede leerlos mas, hasta que aparez- can confusos. Este punto corresponde o\ punctum proximum de la visión distinta. En vez de carac- teres tipográficos, un pequeño cuadro metá- lico en el cual están tendidos algunos hilos muy finos, puede servir para hallar este punto. Se le acerca cuanto se pueda al ojo, hasta que este empieze á ver confusos los hilos, y entonces se halla, como hemos dicho, el punto mas cercano, hasta el cual, la acomodación es posible. La dis- tancia que recorre nuestra visión desde el punto lejano hasta el punto próximo de nuestra vista, nos dá la medida del campo ó carrera (parcours) de la acomodación. Así, si el punto remoto está en el infinito y el punto próximo á 4 pulgadas del ojo, la carrera de la acomodación será la ma- yor posible. Si el punto lejano está á 15 pulgadas del ojo, como acontece en los grados medios de miopía, el campo de la acomodación será de 15 pulgadas menos 4 = 11 pulgadas. El conocimiento del punto remoto y cercano de nuestra vista es también importante para medir la amplitud de la acomodación. Es necesario distinguir bien esta de la carrera de la acomo- dación; ambas se miden con los mismos datos, pero el cálculo difiere para cada una de ellas. Para medir la amplitud de la acomodación, puede hacerse lo siguiente, siguiendo el consejo CONFERENCIAS 145 de Donders: puede compararse el cristalino, en su estado de reposo á una lente biconvexa de una estension focal determinada, y el cristalino que acomoda para el punto mas cercano de la vi- sión, auna lente mucho mas convexa. Así, si representamos la primera por una lente biconvexa n° 4, lo que quiere decir, de un poder refringente = Y4; y la segunda á un vidrio bicon- vexo n°8, es decir de un poder refringente = V8 la amplitud de la acomodación para este ojo es igual a '/sí V4 — i¡8z=i/s- En el sistema métrico seria : 9 dioplrias — 4,5 dioptrías =r 4,5 dioptrías (1). (1) Cuando dimos estas conferencias en el Círculo Médico Argen- tino, recien se generalizaba, puede decirse, en Paris. de donde veníamos, el nuevo sistema métrico de numeración de las lentes, es por este motivo, que nos servimos del antiguo sistema para las demostraciones. Hoy, que casi en todas partes se sustituye un sis- tema al otro, y que por otro lado, nosotros mismos no nos ser- vimos sino del sistema métrico decimal, como se verá en una memoria leida en la Asociación Médica Bonaerense, que publi- camos al fin, hemos creído conveniente indicar en pocas palabras en qué consiste el nuevo sistema de numeración de las lentes y sus ventajas sobre el antiguo. Indicaremos también el medio fácil de pasar de un sistema á otro. En el antiguo sistema de numeración, el número que indica cada vidrio espresa en pulgadas y fracciones de pulgadas, el radio de cur- baturade las superficies esféricas de que está formado. La lente biconvexa se señala con el signo -f- y la biconcanva con el signo —. Este si tema ofrece muchos inconvenientes, á saber: Io la pulgada no es una medida uniforme y universalinente conocida, varia de un pais á otro, así, la pulgada de Paris tiene 27 milímetros y una fracción, mientras que la de Londres solo contiene 25 milímetros 146 CONFERENCIAS Por consiguiente, reasumiendo, cuando se co- noce el punto mas lejano y el punto mas cercano y una fracción, y así sucesivamente para otros países; 2o No coin- cidiendo siempre el centro de curbatura, con el foco principal de una lente, resulta que no siempre espresan, los números indicados, la distancia focal. Y esto se esplica, si se tiene en vista que no siempre es igual el índice de refracción de los diferentes vidrios del comercio; 3o Y este es el inconveniente principal, espresando el número de un vidrio su distancia focal, resulta que su poder refrin- gente, positivo ó negativo, debe estar en razón inversa de esta distancia, puesto que cuanto mayor sea ella, menor debe ser el poder refringente, y asi se tiene que el vidrio 2, por ejemplo, es mucho mayor que el número 15. pues ambos corresponden al deno- minador del mismo numerador 1. Cuando se tiene que hacer una suma ó resta, es una operación de quebrados la que se hace. Sir- viéndose del mismo ejemplo se tien¿, entre dichos números 2 y 15, según se haga una suma ó una resta, los siguientes resultados : en el primer caso II, en el segundo \\. Véase pues á cuanta confusión y retardo en las operaciones obliga este sistema. El nuevo sistema propuesto para reemplazar aquel, es el sistma métrico decimal, el cual fué presentado por el Doctor Donders en la Sección Oftalmológica, del Congreso Médico internacional, que tuvo lugar en Bruselas en 1875, y al cual tuvimos el honor de asistir con nuestro distinguido colega el Dr. Larrosa. En este sistema de numeración, se reemplaza la pulgada por el metro como unidad de medida. Y el número de cada vidrio no espresa como en el antiguo sistema la distancia focal sinó la fuerza refrín- geme de él. Así, el número 2 positivo, espresa 2 unidades de fuerza refringente. Como cada unidad es igual á la fuerza refringente de una lente que tiene un metro de distancia focal, se obtiene una lente, cuyo poder refringente es doble, ó sea el poder refringente de 2 lentes biconvexas de un metro de radio yustapuestas. Ahora, para hallar la distancia foca! de una lente de 2 unidades ie refracción del nuevo sistema, no habría mas que dividir un metro por 2 (número de la lente). El quebrado resultante \, ó mejor 0m50, puesto que se trata del sistema decimal, daría la distancia focal, si recordamos que esta está en razón inversa de la fuerza refringente. CONFERENCIAS 147 de la visión distinta, se conoce la carrera de la acomodación, medida por la distancia que separa Así. si llamamos F la distancia focal y N el número de la lente métrica, se tiene la siguiente fórmula para lodos los casos : 1 metro Cuando es la distancia focal de una lente métrica la que se conoce, es fácil averiguar el poder refringente de ella, invertiendo los signos de la ecuación de este modo : 1 metro N=-p- Las mismas fórmulas pueden servir en el sistema de pulgadas, pero es el cálculo de quebrados el que hace muy difícil esta ope- ración, á pesar de que el Dr. Javal lo ha facilitado con la regla de cálculo que lodos conocemos. A la unidad de medida = á 1 metro del sistema moderno, se ha dado el nombre de Dioptría. Por consiguiente, el número 2, que espresa 2 unidades de medida, lleva el nombre de 2 dioptrías, y así para todos los núneros de los vidrios que contienen las cajas de ensayo, ya se trate de los vidrios positivos ó negativos. Fácilmente puede pasarse de un sistema á otro con recordar solamente que la unidad de medida — una dioptría — del nuevo sistema métrico decimal equivale en el antiguo sistema de pulgadas á una lente cuyo radio es de 39 pulgadas ó sea de 37 pulgadas de foco. A mas es necesario tener también presente que las lentes mé- tricas están numeradas según su poder refringente y que el poder refringente de estas lentes está en razón inversa de su distancia focal, todo lo contrario de lo que pasa con las lentes del antiguo s'istema. Según estos principios, dado una 1 nte de un sistema, se hallará su equivalente en el otro con solo dividir la uiidad de un sistema por el número conocido de la lente del otro, cuya equivalente se quiere hallar He aquí la fórmula : uni.lad de medida (de cualquiera de los 2 sistemas) número conocido de la lenle x representa la incógnita, es decir el equivalente en un sistema de la lente conocida en el otro. 148 CONFERENCIAS estos dos puntos; se conoce al mismo tiempo la amplitud de la acomodación medida por un vi- Si tomamos la unidad de medida — 1 metro — del sistema mé- trico decimal, el resultado en la anterior fórmula representa el nú- mero de la lente antigua en centímetros, para hallarla en pulgadas, que es como están medidas aquellas, no hay mas que calcularen la siguiente tabla á cuantas pulgadas corresponde el número de centí- metros dados : DISTANCIA FOCA!, en metros en pulgadas i en metros en pulgadas 4 148 0.200 7 2' 2 14 0.18-2 6 *"/„ 1.333 49 0.1(56 6 '/« } on 37 0.143 5 *'/ 0.800 30 0.125 iC 0-66o 24 'A 0.111 ii 0-151 21 0.100 3 '/' |».500 18 '/, 0.091 3 ^ 0-444 17 0.083 3 V 0.400 15 o 077 °> "? 0.364 13 " 0-333 12 V¡ 0.067 2 '/ 0-2S0 9 ' o 055 5 «y'6 0-222 8'¿;,B | 0.050 1 ¿ft, Si en vez de la unidad decimal del nuevo sistema, tomamos la unidad en pulgadas = 37". distancia focal, no hay necesidad de consultar esta tabla, el resultado espresa el número exacto en pul- gadas para un sistema, en dioptrías para el otro, de iss equiva- lentes. He aquí la formula en definitiva N' 37 v 37 N, representa el número de las lentes métricas y N' el número correspondiente en pulgadas. De consiguiente : si se nos dá una lente de un sistema, para hallar su equivalente en el otro, basta dividir 37 por el número de la lente conocida. Para ahorrar este cálculo, damos en seguida una tabla en la cual se toma por equivalente de una dioptría 37 pulgadas de Paris, que CONFERENCIAS 149 drio biconvexo que resulta de la resta de los dos vidrios de fuerza diferente que representan al cristalino en estado de reposo y durante la mayor acomodación posible. Reciprocamente, conocido un punto y la fuerza de acomodación, se puede hallar el otro por un cálculo muy sencillo. Por ejemplo P (el punto mas cercano) está á 4 pulgadas, la fuerza de acomodación es igual a \ 4, el punto R (el punto mas lejano), estará en el infi- nito. Ó bien P está á 3 pulgadas, la fuerza de aco- modación es igual á */<» R estará á 12 pulgadas. En el sistema métrico, sería: 12—9 = 3. El re- sultado 3, corresponde a 3 dioptrías, que repre- es según la proporción con que vienen calculados los vidrios de las cajas de ensayo de la casa de Nachet. Crétés, fabrica estos vidrios calculando la dioptría en 36 pulgadas para obtener menos fracciones. Daremos las listas de ainbes fabricantes : NÚMEROS EN PULGADAS NÚMEROS E^ PULGADAS Números ^---- __---—, Números métricos Vidrios de Nachet Vidrios de Cretés métricos Vidrios de Nachet Vidrios de Crétés 0.25 148 » 5 7 72 7 0.50 74 72 " 5.5 6 Vs ? Va 0.75 49 48 6 6 6 1 37 36 7 5 Vi 5 1.25 30 30 8 4 V. f V, 1.50 24 '/.. 2i 9 4 4 1.75 21 20 10 3 V, 3'/a 2 18 '/, 18 lt 3 Vs 3 V, 2.25 17 16 12 3 3 2.T.0 15 15 13 2 5) ir, 2 3/, 2.75 13 '/., lí 1i 2 77 2 3/, 3 12 12 15 2 Vs 2 '/, 3.5 10 •/. 10 lfi 2 Vs 2 v; 4 9 Vi 9 18 2 2 4.5 8 V, 8 20 1 5A 2 lüü CONFERENCIAS sentan la diferencia de refracción entre la lente biconvexa equivalente al ojo en reposo y la que lo representa acomodado para el punto próximo. Como el poder refringente, en el sistema dióp- trico está en razón inversa de la distancia focal, *f = 33 centímetros, ó sea distancia del punto R que se busca. El cálculo que acabo de hacer se refiere á la acomodación en un solo ojo ó sea á la acomoda- ción absoluta 6 monocular, llamada también amplitud absoluta. Cuando miramos con los dos ojos, los dos órganos concurren para la visión, y entonces tiene lugar la visión binocular. Esta difiere en algo de la primera. El punto lejano es el mismo para la visión monocular que para la visión con los dos ojos. Pero el punto próximo no está tan cerca de los ojos en la visión binocular pues se halla limitado por la conver- gencia de las líneas visuales. Se llama línea visual, la línea imaginaria que une la macula lútea, punto de la retina en que se pinta con mas nitidez la imagen para la visión central y el objeto que fijamos. Esta línea difiere del eje óptico. Esta última línea une el punto central de la córnea con el punto central del he- misferio posterior, este punto corresponded la parte esterna de la papila del nervio óptico. La línea visual está dirijida de un punto todavía mas esterno, la mácula lútea, pasa por el centro óp- CONFERENCIAS 151 tico del ojo y viene á caer hacia la parte interna de la córnea. Cuando miramos entonces un objeto con los dos ojos, dirijimos nuestras líneas visuales hacia él, y á medida que lo acercamos y que la acomo- dación se ejerce de mas en mas, la convergencia se hace cada vez mayor hasta que llega un mo- mento, variable para cada sujeto, en que la con- vergencia ya no es posible; entonces hay un límite para esta convergencia que se produce sinergicamente con el esfuerzo de .acomodación. Por consiguiente un individuo puede acercar mas á un ojo solo un objeto pequeño para exa- minarlo bien; puede leer mas largo tiempo de muy cerca caracteres muy finos con un solo ojo, que con los dos á la vez. No obstante lo que acabo de decir, es preciso tener presente, que estos dos esfuerzos, la con- vergencia y la acomodación, están hasta, cierto punto independientes uno de otro. Un esfuerzo de convergencia, no acarrea necesariamente un esfuerzo de acomodación. Un ejemplo probará lo que acabo de decir: si tomamos un prisma, por ejemplo el n° 10, y mi- ramos á través de él colocándolo delante de un ojo con la base hacia afuera; veremos los objetos dobles, pero después de un momento, se produce en nuestro ojo un ligero estrabismo que corrige esta diplopia y el objeto es visto simple. Por con- siguiente, en este caso, á la contracción del recto 11 152 CONFERENCIAS interno que produce una convergencia de la línea visual del mismo lado, no ha seguido un esfuerzo mayor de acomodación, que el que antes habia, puesto que el objeto sigue viéndose siempre simple y del mismo modo que antes de usar el prisma. Asi podemos, para una divergencia dada, buscar la acomodación correspondiente y ten- dremos la [amplitud relativa de la acomoda- ción. Estaamplitudrelativa déla acomodación consta de dos partes: una positiva y otra negativa. Para hacer comprender mejor lo que se en- tiende por estas dos palabras, me serviré de un ejemplo. Es sabido que si nuestro brazo es capaz de le- vantar un peso de 50 libras, por ejemplo, y te- nerlo suspendido durante un cierto tiempo á la altura de Xmetros, el esfuerzo muscular no tarda en debilitarse y entonces nos vemos en la ne- cesidad de soltar ese peso. Pero si en lugar de levantar todo el peso que podemos de 50 libras, solo levantamos uno de 20, no gastamos toda nuestra fuerza, nos queda todavía otra represen- tada por 30 libras, la cual nos servirá para tener mas tiempo el peso de 20 libras suspendido en el aire. Cuando estas 50 libras se habrán gas- tado, toda nuestra fuerza se habrá perdido tam- bién, y el peso caerá. Pues bien, la fuerza gastada, representada por CONFERENCIAS 153 el peso que sostenemos de 20 libras, representa la fuerza negativa; la fuerza de 30 libras que aun conservamos á nuestra disposición y que nos permite levantar aun mas el objeto que de X me- tros, es la fuerza disponible y representa la fuerza positiva. Esto mismo tiene lugar en el ojo para la aco- modación, que es también una fuerza muscular. Es sabido que podemos leer durante largo tiempo los caracteres ordinarios de imprenta, á una dis- tancia media del ojo. Pero si nos vemos obliga- dos por una causa cualquiera, por el movimiento en un carruage, cuando queremos leer el diario, ó bien por la falta de luz, de acercar mas el papel á. los ojos, pronto nos fatiga la lectura, la deja- mos para comenzarla después de un momento, cuando la vista se ha reposado. Tomaremos un ejemplo: un ojo tiene una fuer- za de acomodación absoluta de 1¡A (9 dioptrías), es decir, que empleando toda su acomoda- ción puede leer á la distancia de 4 pulgadas. Si se coloca el objeto á 12 pulgadas, distancia cor- respondiente á nuestra acomodación relativa á la convergencia Láe las líneas visuales; no gasta- mos toda nuestra acomodación, dejamos al- guna en reserva para seguir leyendo mas largo tiempo y sostener el esfuerzo muscular gas- tado. Cuando la acomodación que teníamos en reserva que es en este caso igual á £ (f — }2=*2), se haya gastado, no podremos continuar la lee- 154 CONFERENCIAS tura porque los caracteres se volverán confu- sos (1). Para buscar la acomodación positiva y negativa nos servimos de lentes bicóncavas y biconvexas con las cuales realizamos lo que antes decia del peso que sostiene un brazo y del esfuerzo que gasta y mantiene en reserva. Así, si mientras leemos, senos coloca una lente biconvexa delante de un ojo, este órgano relaja parte de la acomodación que empleaba para la dis- tancia relativa á la convergencia á que tiene cos- tumbre de leer. Esto sucede si la lente empleada es menor que la acomodación que se gasta, es de- cir, menor que la lente que representa al cristali- no en ese acto de la acomodación; pero, si por un ensayo progresivo de lentes biconvexas, de fuerza variable, hallamos aquella que representa toda la acomodación empleada, esta lente represen- tará al mismo tiempo la acomodación nega- tiva. Para encontrar la acomodación positiva nos servimos de lentes bicóncavas, cuyo poder neutraliza el de las lentes biconvexas; mas ade- lante esplicaremos el poder de estas lentes con detalle. El ejemplo citado, nos sirve, por otra parte, para esplicar los efectos que ellas producen. (1) En dioptrías seria: 9—3 = 6. El N° 3 representa la fuerza negativa gastada, y el 6 la fuerza positiva que conserva el ojo en reserva. CONFERENCIAS 155 Si para hacer caer un peso de 20 libras de nuestro brazo, hay necesidad de añadirle 30 libras mas, estas 30 libras representan la fuerza dispo- nible que teníamos en reserva. Un vidrio cóncavo colocado delante de nuestro ojo, durante la acomodación, representa el peso que este órgano tiene que vencer, para que la lectura sea posible. El vidrio cóncavo mas fuerte con el cual seguimos aun leyendo, mide la aco- modación positiva que teníamos disponible. Hay una enfermedad de los ojos para cuyo diagnóstico y tratamiento, es muy importante conocer estos datos. Esta enfermedad, es la astenopia acomodativa, y está caraterizada por fatiga de la vista, trastor- nos nerviosos generales, neuralgias priorita- rias, etc., que sobrevienen después de algún trabajo continuado de lectura, ó algún otro tra- bajo minucioso en que haya que fijar la vista. Los enfermos se ven obligados á abandonar sus tra- bajos y á frotarse continuamente los ojos, los cuales se ponen doloridos é irritados; después de un ligero descanso, se puede volver á la ocu- pación interrumpida, pero los mismos fenóme- nos no tardan en manifestarse nuevamente. Todo tratamiento médico es ineficaz en tanto que per- siste la causa de esos trastornos, que se cor- rigen simplemente, con el uso metódico y bien aconsejado de lentes. Véase entonces, señores, de cuanta importan- 156 CONFERENCIAS cia es el estudio preliminar en que hemos entra- do. Espero que en la próxima reunión, entrando mas de lleno en el estudio de las anomalías de la refracción, es decir, mas en el dominio de nues- tro interés médico, profesional, puesto que hay necesidad de decirlo, conseguiré haceros olvidar en parte, lo fastidioso de todos estos pormenores. TERCERA CONFERENCIA Sumario. — Condiciones físicas del ojo normal en cuanto ala re- fracción : emetropía y ametropia. —Variedades posibles de anomalías de refracción. —Esplicacion de los estados : hi- permetropia, miopía, etc. — Causas de estas anomalías. — Diagnóstico de la ametropia. —Examen esterior del sujeto. — Ensayo de lentes. — Fórmula para espresar la agudeza visual. —Hipermetropia latente é hipermetropia manifiesta. — Esplicacion de las tres variedades de hipermetropia : facultativa, relativa y absoluta. — Comportamiento de la visión en cada una de estas variedades, mediante la aco- modación. — Efectos de la atropina instilada en el ojo. — Presbicia y Astenopia acomodativa : causas, síntomas, y tratamiento de ambas. —Ejemplos prácticos para determi- nar la fuerza del vidrio correspondiente al présbita hiperme- trope. —Diagnóstico de la Miopia. — Causas y tratamiento de la miopía. — De la Presbicia en los miopes. Señores: En la precedente reunión solo me he ocupado en desarrollar algunos puntos teóricos que sir- ven de base, puede decirse, para el estudio que hoy vamos á hacer. He dicho, que las condiciones físicas del ojo normal son tales, que en el estado de reposo los rayos luminosos paralelos forman foco sobre la 158 CONFERENCIAS retina y que es mediante esta facultad que son vistos los objetos colocados á una gran distan- cia. Este ojo así constituido es normal y se llama emetrope y se dá el nombre de emetropía al estado de refracción que lo produce. Se llama ametrope, todo ojo que, á pesar de la integridad de los medios trasparentes y de su aparato fun- cional, por la sola causa de un defecto en la re- fracción, no consigue, en su estado de reposo, hacer que los rayos luminosos paralelos formen foco en la retina. Este estado de refracción se llama ametropia y es de esta que voy á ocuparme en seguida. Desde luego ocurre preguntar cuántas varie- dades posibles de ametropia existen. No son muy numerosas como se vá á ver. Solo tres anomalías de refracción se tratan en la oculística, á saber: Io La hipermetropia, que es debida á un de- fecto del poder refringente del ojo, que depende, como he dicho antes de ahora, mas de una falta de longitud en su diámetro antero-posterior, que de una falta de poder refringente, que casi siem- pre es igual para todos los ojos dadas las otras condiciones normales. 2o La miopía, que puede decirse es la antago- nista de la hipermetropia, la cual depende de un exceso de poder refringente ó mas bien de un alargamiento excesivo del órgano, en su diáme- tro antero-posterior. CONFERENCIAS 159 3o El astigmatismo, que consiste en una des- igualdad de refracción en los distintos meridia- nos del ojo. Debiendo concretarme en estas reuniones á hacer una esposicion la mas sucinta posible de el tema que voy abarcar, no entraré en la relación de aquellos detalles que solo pueden tener ca- bida en un libro de estudio teórico, de los cuales abundan muchos y muy buenos que cualquiera de ustedes puede consultar. Mi objeto es hacer conocer el medio práctico de arribar al diagnós- tico y tratamiento de cada una. de estas anomalías. Sin embargo, diré, aunque mas no sea de paso, que en cuanto á las causas de estas anoma- lías, por lo general son congénitas, y que mas bien que enfermedades de los ojos, son estados de- pendientes de la conformación física del órgano, pues así como tratándose de otras partes del cuerpo ó de todo este en su conjunto, se nace bajo ó alto, grueso ó delgado, etc., con la cabeza y la cara comprimida ó alargada hacia adelante y hacia atrás, así también se nace con ojos de- fectuosos en tal ó cual sentido. Es verdad que algunos de estos estados, la miopía, por ejemplo, puede constituir una enfermedad, siendo depen- diente de una lesión del fondo del ojo que hace progresos y puede acarrear la pérdida de la vista si no se la combate y se la detiene á tiempo, pero este estado es una escepcion que no destruye la regla que he sentado. 160 CONFERENCIAS En otros casos la anomalía de refracción es adquirida, y es producida por el mismo médico, en la afaquía —ausencia del cristalino,—después de la estraccion de la catarata. Dicho esto pasaré á indicar el medio práctico de diagnosticar las anomalías de la refracción mencionadas. Si se presenta un enfermo á la consulta, recla- mando el medio de poder mejorar su visión, nuestro primer cuidado debe tender á hacer el examen de los ojos con nuestra simple vista, de las partes externas que pueden ser sometidas á la inspección, sin ayuda de instrumentos. La presencia sola del enfermo nos pone en la vía del diagnóstico. La conformación de la cabeza achatada en su parte anterior y posterior nos hace presumir la hipermetropia. Una cabeza alargada de adelante á atrás y ojos saltados nos hacen pensar en una miópia. Si el enfermo dice que vé muy bien de cerca y sin que se fatiguen sus ojos, pero que no vé de lejos, esta suposición se halla mas confirmada y por un examen ul- terior que voy á indicar, se diagnostica el grado de la ametropia y se indica el medio de cor- rejirla. Si al contrario el enfermo manifiesta ver bien de lejos pero que esperimenta fatiga y cansancio para leer, siendo joven, y si esto concuerda con la conformación achatada de la cabeza que hemos indicado, la idea de una hipermetropia halla CONFERENCIAS 161 justificación y el examen que viene en seguida, indicará el grado y el medio de correjir la ame- tropia. Hé aquí como procedo : Colocado el enfermo en una pieza bien alum- brada, dando la espalda á la entrada de la luz, á distancia de cinco metros de la escala de Sne- llen, de Wecker ó de cualquiera otro; ensayo como se comporta la vista para percibir los caracteres de diferente tamaño que componen aquellas. Es así que se toma la agudeza visual, que se espresa por V= - D Esplicaré en pocas palabras lo que significa esta fórmula. Las escalas que he nombrado están compuestas con caracteres de imprenta de diferente tamaño que deben ser percibidos por un ojo normal á distintas distancias bajo el mis- mo ángulo visual. Tomando los caracteres mas pequeños y considerándolos uno á uno en su mayor estension, en el sentido vertical, por ejemplo, á la distancia de cinco metros son vis- tos bajo un ángulo visual de cinco minutos, mientras que los caracteres de mayor estension son percibidos bajo el mismo ángulo á la dis- tancia de cincuenta metros. Si el ojo en examen solo vé á la distancia de cinco metros, estos últimos caracteres que deben ser vistos á la distancia de cincuenta metros 162 CONFERENCIAS por un ojo normal, tiene una agudeza visual cinco veces menor ó sea llamando V, esta última, Vr|. d, significa entonces, la distancia á la cual los caracteres son vistos; y D, la distancia á la cual deberían ser vistos bajo un ángulo de cinco minutos Hé aquí como al mismo tiempo que se diag- nostica el estado de refracción de un ojo, se diagnostica también la agudeza visual. Prosiguiendo nuestro examen resulta que el enfermo que examinamos vé bien de lejos, que tiene una agudeza visual normal, V= 1 ¿se ha de deducir de aquí que la refracción en este ojo es normal? seguramente nó, se necesitan otros datos para desterrar la idea de que la refracción sea anormal en este ojo. Desde luego es nece- sario proceder con método haciendo el examen primeramente en un ojo y después en otro, pues casi siempre la visión binocular es mejor que la visión con cada ojo separadamente á la distan- cia. Si á pesar de todas estas precauciones el en- fermo sigue acusando una visión normal á la distancia, es necesario ensayar en cada ojo la visión con ayuda de vidrios biconvexos débiles. Algunas veces los enfermos dicen que vén mejor sin vidrios que con su simple vista y otras que vén lo mismo. En este último caso conviene sospechar la existencia de una falta de poder refringente, pues el ojo normal, en vez de ver lo mismo á la distancia con vidrios biconvexos, vé CONFERENCIAS 163 peor. En el caso de que el enfermo diga que vé mejor sin vidrios, tampoco conviene desterrar la idea de una anomalía de refracción. Es necesario entonces ensayar la visión de cerca con los libros destinados al efecto y que solo representan las escalas que he indicado, construidos bajo el mismo principio. Leyendo los caracteres mas pequeños, el enfermo acusa síntomas de cansancio de su vista, dolores pe- ri-orbitarios y lagrimeo. Hé aquí el diagnóstico confirmado, se ensayan vidrios biconvexos dé- biles con los cuales el enfermo puede leer largo tiempo sin fatigarse. El diagnóstico de una falta de poder refringente, ó sea de una hipermetro- pia, queda justificado y solo queda el trabajo de buscar el grado de hipermetropia para recetar el número de vidrios que conviene. Cuando las respuestas son dudosas porque el enfermo no responde categóricamente, como su- cede en los niños, y en los casos de simulación, el examen con el oftalmoscopio saca al examina- dor de toda duda, buscando con este instrumento el estado de la refracción según lo he espuesto anteriormente. En el ejemplo citado acontece que la hiperme- tropia se halla oculta por la acomodación de que goza el sujeto, en mayor plenitud, cuanto mas joven es, á partir de los diez años hasta los se- tenta, según los estudios hechos por el doctor Donders. 164 CONFERENCIAS La hipermetropia que queda así oculta y cuyo grado apreciamos aproximadamente para pres- cribir los lentes y que podríamos medir con exactitud paralizando la acomodación, se llama hipermetropia latente. En los casos de hiper- metropia mas fuerte, la acomodación no basta, sobre todo para ver de cerca, para neutralizar toda la falta de refracción de que adolece el ojo, y en este caso la hipermetropia se hace notar aun á la distancia. El vidrio biconvexo con el cual se vé mejor de lejos los caracteres que de- ben ser vistos por un ojo normal dá el grado de la hipermetropia que llamaremos manifiesta, la cual unida á la hipermetropia latente dá la hi- permetropia total de que adolece el sujeto. Por consiguiente, según el grado de la hiper- metropia, son los trastornos funcionales que se acusan y se manifiesta la necesidad de llevar lentes para tal y cual distancia y tal y cual tra- bajo. De aquí tres variedades de hipermetropia. La hipermetropia facultativa, que es la que acabamos de describir, en la cual la acomodación alcanza á neutralizar el defecto del poder refrin- gente, el cual solo se hace notar á medida que el individuo avanza en edad y que la amplitud de la acomodación disminuye. En la mayor parte de los casos, la acomoda- ción solo neutraliza una parte de la hipermetro- pia, y el defecto no se nota mirando á la distan- CONFERENCIAS 165 cia. Desde que el hipermétrope quiere mirar de cerca, como el fenómeno de la acomodación es sinérgico con el de la convergencia de las líneas visuales, de modo que á un esfuerzo de acomoda- ción mayor corresponde otro igual de conver- gencia, sucede que al mirar un objeto cercano, la acomodación empleada es mayor que la que cor- responde á la convergencia de las líneas visuales que se necesita para que tenga lugar la visión binocular; y en este caso, un ojo se escluye de la visión dirijiéndose hacia adentro casi siempre, y dando lugar á la producción de un estrabismo convergente periódico que puede hacerse á la larga definitivo, si no se corrije con tiempo y con los medios apropiados el vicio de refracción. Este grado de hipermetropia, lleva el nombre de hipermetropia relativa. Cuando la acomodación no basta, aun ejercién- dose en su totalidad, á neutralizar la falta de poder refringente, de modo que el enfermo no puede tener una visión clara y precisa de los ob- jetos á ninguna distancia, la hipermetropia lleva el calificativo de absoluta. Es importante conocer cada una de estas tres variedades, porque según este conocimiento, es que se aconseja llevar los lentes, temporaria ó permanentemente, para mirar á toda distancia ó solo para ver y trabajar de cerca. Supóngase que se trata de otra persona en quien colocada á la distancia de cinco metros de 166 CONFERENCIAS la escala, los vidrios biconvexos mejoran la vista para los caracteres mas pequeños, mientras que para los otros de dimensiones mayores le basta su simple vista. Este es un caso de hiperme- tropia relativa. Si seguimos ensayando lentes de mayor fuerza la acomodación que difraza la hi- permetropia latente se relaja y el enfermo sigue viendo bien. En este caso el vidrio biconvexo con el cual el enfermo todavía ve las letras mide la hipermetropia manifiesta y parte de la hiper- metropia latente, y puede servir, si el enfermo es joven, para usarlo á toda distancia, bas- tándole la acomodación de que goza para au- mentar suficientemente el poder refringente sin fatiga cuando quiere trabajar de cerca. En una edad mas avanzada, á la hipermetropia se agrega la presbicia y entonces es necesario au- mentar la fuerza de los lentes. Mas adelante cuando trate este punto indicaré las reglas que deben observarse. En la hipermetropia facultativa solo se usan los lentes para trabajar de cerca cuando aparecen los síntomas de astenopia acomodativa. No sucede lo mismo en la hipermetropia abso- luta, como he dicho, la visión neta de los ob- jetos es en esta imposible, á cualquier distan- cia. El ojo humano tiene el poder, como he dicho y esplicado antes, de aumentar la refringencia de sus medios transparentes hasta cierto límite, pa- sado el cual si los rayos luminosos no son reu- CONFERENCIAS 167 nidos en la retina, la percepción clara y neta de los objetos no puede tener lugar y solo se hace la visión de un modo confuso. En este caso, la ne- cesidad de llevar lentes es imperiosa. Hay casos en los cuales es imposible hacer un diagnóstico ni tampoco aproximado del grado de hipermetropia de que adolece un enfermo si an- tes no paralizamos en él la acomodación. Aunque todos vosotros conocéis el medio em- pleado para llegar á este fin no está demás re- cuerde como se comporta la visión en los distin- tos vicios de refracción después del empleo de este precioso agente terapéutico. Se comprende, desde luego, que en los emetro- pes, la visión queda indenne para la visión de lejos, ápesar deluso de fuertes soluciones de atropina. El motivo ya lo conocéis y creo inútil repetirlo. En los miopes la visión puede hacerse á la distancia del punto remoto, que indica el grado de la miopía, á pesar de la instilación del colirio de atropina, de consiguiente el miope se halla aun en mejores condiciones que el eme- trope á pesar del uso del midriático para seguir viendo. Pero no acontece lo mismo en el hiper- métrope en quien la parálisis de la acomodación lo pone en la imposibilidad casi absoluta de dar un paso. He aquí cuan importante es conocer estos de- talles que parecen sin importancia antes de deci- dirse como lo hacen algunos al empleo vulgar y 12 168 CONFERENCIAS sin límites de una sustancia que parece tan ino- cente, pero que puede ocasionarle á uno muchos chascos y desagrados. Para que se vea que no exagero, citaré el caso de una enferma que se di- rijió al estudio de un médico para consultarle sobre el estado de su visión. Este médico des- pués de examinarla le prescribió un colirio con una dosis regular de sulfato neutro de atropina para que se instilace en cada ojo tres veces al dia y volviese á consultarlo al dia siguiente. La en- ferma vuelve á su casa, se provee del medica- mento, lo usa del modo que se le habia indicado y comienza á esperimentar un trastorno en la visión tan grande que se alarma. La visión, como sucede en algunos casos de hipermetropia alta, con el empleo de la atropina se hacia cada vez mas confusa hasta el punto de que la enferma no distinguía nada. Llama algunas personas de su familia que le examinan los ojos y que hallando las pupilas dilatadas al máximum, son también presas de serios temores. La paciente sufre un ataque de histeria, se llama al médico que habia prescripto el colirio, quien cerca de la enferma que ya habia vuelto en sí de su ataque, no al- canza á esplicarse el trastorno tan grande sobre- venido en la visión, pues según decia no le habia acontecido semejante cosa con ninguno de sus otros enfermos, en quienes habia empleado el mismo colirio. Llamado yo en consulta pude cal- mar á la familia y al mismo colega, constatando CONFERENCIAS 169 una hipermetropia alta, causa de los trastornos esperimentados. En la hipermetropia absoluta, la regla para re- cetar los lentes es dar vidrios de una fuerza tal que neutralizen completamente el defecto de re- fringencia, pero sucede á veces en los jóvenes, por ejemplo, tener que descuidar esta regla por temor de ver sobrevenir una parecía del múscu- lo de la acomodación por falta de uso y una pres- bicia anticipada. En estos casos es mas conve- niente prescribir los lentes que corrijen toda la hipermetropia para trabajar de cerca y vidrios mas débiles para llevar de diario. A medida que el sugeto entra en edad, se va aumentando la fuerza de estos vidrios, hasta llegar á la fuerza de los primeros y aun hasta pasarlos, si sobre- vienen síntomas de astenopia acomodativa. Hé aquí llegados al estudio de un estado fisio- lógico, impropiamente llamado anomalía de la acomodación, ó sea la presbicia ó presbiopia, que los autores describen con uno y otro nombre. Todos los ojos, cualquiera que sea el vicio de re- fracción que adolezcan y aun los ojos emetropes están condenados á ser présbitas. Como he dicho antes, la amplitud de la acomo- dación disminuye á partir de los diez años, en la proporción que indica la siguiente tabla. La primer columna indica la edad, la segunda la amplitud ele la acomodación en pulgadas y la tercera en dioptrías. 170 CONFERENCIAS AMPLITUD DE LA ACOMODACIÓN Edad. En pulgadas. En dioptrías 10 + 2 7, -f 14 15 3 12 20 3 V. 10 25 4 Va 8,5 30 5 7 35 6 7* 5,5 40 8 4,5 45 10 3,5 50 15 2,5 55 20 1,75 60 36 1, 65 48 0,75 70 72 0,25 75 00 0,00 A medida que disminuye la amplitud de la acomodación, el punto próximo se aleja del ojo hasta llegar el caso de que es imposible el tra- bajo de lectura, y toda ocupación en que se ten- ga que fijar la vista de cerca. Este estado, llamado presbicia, es un fenómeno normal en la vida, que sobreviene con los años, en unas personas mas temprano que en otras. Depende del debilitamiento progresivo de los órganos ó agentes que presiden á la acomodación. Y lo que hay de particular en este fenómeno, es que no espera á producirse como en los otros ór- ganos, el decaimiento general de todas las fuerzas CONFERENCIAS 171 físicas del organismo humano. El músculo ciliar, pierde de su energía por una parte y el cristalino por otra no obedece, porque cambian sus condi- ciones físicas, á la influencia del músculo aco- modador; sus caras ya no se hacen tan convexas como al principio, en la temprana edad, en el acto de la visión para los objetos cercanos. Es á partir de los cuarenta años que la pres- bicia comienza á hacerse sentir por síntomas de cansancio á la vista, dificultad para leer con poca luz, viéndose á veces las personas obligadas á leer colocando la luz siempre que se pueda entre sus ojos y el libro que quieren leer, etc. Este cansancio de la vista, que constituye á veces un verdadero estado patológico, lleva el nombre de hebetudo visus, kopiopia, am- bliopia presbitica, se presenta comunmente con síntomas mas molestos en una edad muy tem- prana en los hipermetropes. El nombre mas ge- neral aceptado hoy para indicar este estado, es el de astenopia acomodativa. La astenopia acomodativa no constituye pro- piamente una enfermedad, es mas bien un síntoma que se halla ligado ó que depende de diversos padecimientos ó de la de refracción del ojo. En el hipermetrope, es mas frecuente este estado que en ningún otro, pues en el hiperme- trope la fuerza de acomodación se halla gastada en gran parte para mirar de lejos y cuando la visión tiene que hacerse de cerca no existe suficiente 172 CONFERENCIAS fuerza acomodativa que soporte el trabajo de acomodación que se necesita emplear. En el emetrope, se manifiesta también cuando comienza á disminuir con la edad la amplitud de la acomodación y á presentarse la presbicia. En cuanto á su tratamiento, cuando solo depende de un estado de debilitamiento funcional del músculo ciliar, debilitamiento á que están es- puestos todos los músculos del organismo, por diversas enfermedades; consiste en el empleo de los estimulantes aplicados localmente y una me- dicación tónica general. En el caso de que de- penda de la otra causa indicada, son los vi- drios biconvexos los encargados de venir en ayuda de la acomodación para acercar el punto próximo del ojo. La tabla siguiente, que he to- mado del libro de Meyer, espresa en pulgadas la fuerza de los vidrios que necesita llevar el emetrope á partir de los 48 años. Edad. N" de los vidrios. Distancia de la visión distinta. A 48 años. N=> 60 De 60 pulgadas á 10 pulgadas. « 50 « « 40 «40 « «10 « « 55 « « 30 « 30 «( « 10 a « 60 « «18 « 18 « « 12 « « 65 « «13 «13 « « 12 « «í 70 « « 10 « 10 « 75 « «9 «9 « 80 « «7 «7 Hé aquí en dioptrías la tabla de Wecker : CONFERENCIAS 173 Edad. A 42 años correspnde 0,25 dioptrías. « 45 « « 0,50 « « 47 « « 0,75 « « 50 « « 1 « « 52 « « 1,25 « « 55 « « 1,50 « a 57 « « 1,75 « « 60 « «2 « « 62 « « 2,25 « ii 65 « « 2,50 « « 67 « « 2,75 « « 70 « « 3 « « 75 « « 3,50 « « 80 « « 4 « « 90 « « 5 « « 95 « * 5,50 « En mi práctica he hallado muy débiles estos vidrios para corregir la presbicia y por lo general aconsejo como indica Landolt 1 dioptría por cada 5 años á partir de los 45 años hasta los 60. De los 65 á los 70 años se aumenta media dioptría, y de los 75 á los 80 años vuelve á aumentarse cada 5 años una dioptría, y así se tiene la tabla si- guiente: A los 45 años 1 dioptría. « 50 « 2 « « 55 « 3 « « 60 « 4 « « 65 <í 4,5 « « 70 K 5,5 « « 75 « 6 « « 80 « 7 « 171 CONFERENCIAS Como se vé, á partir de los 40 años, la presbicia aumenta progresivamente y puede corregirse en el emetrope con una dioptría mas cada 5 años hasta los 60, se aumenta entonces media dioptría á los 65 y 70 años y se vuelve después al aumento de una dioptría á los 75 y 80 años. Por consiguiente, si un individuo de 55 años me pide vidrios para poder leer á la distancia de 22 centímetros, que es mas ó menos la distancia ha- bitual á que lee el emetrope, le daría el número 3 dioptrías, porque ha aumentado de 15 años ó sea 3x5, y porque para cada 5 años, se necesita una dioptría. Tratándose de un hipermetrope, es necesario agregar ala hipermetropia el número de dioptrías que corresponden al sugeto según su edad. Así, si necesita de 3 dioptrías para corregir su defecto de refringencia, á la edad de 65 años necesitará para leer: 3 + 4,5 = 7,5. Vice-versa, conociendo la refracción de un sugeto y el número de dioptrías que necesita para leer á la distancia de 22 centí- metros, se puede calcular su edad. Por ejemplo: Si un individuo emetrope necesita de 2 dioptrías para leer á la distancia indicada, se puede pensar que su edad es aproximadamente 50 años. Si se trata de un hipermetrope de 3 dioptrías que ne- cesita de 4,5 dioptrías para leer á la misma dis- tancia, le corresponde de edad según la tabla indicada 65 años. Veréis en seguida tratándose de la miopía que CONFERENCIAS 175 voy á describir, como se puede ser présbita con este vicio de refracción y cuan infundada era la opinión de los que creían antes que la presbicia era antagonista de la miopía. Siguiendo en el examen de la refracción y de la agudeza visual por medio de la escala colocada á distancia de 5 metros, supóngase el caso de un sujeto que gozando de la integridad de los medios transparentes del ojo no distingue ni aun los tipos mas grandes sinó confusamente, siendo así que manifiesta ver perfectamente bien de muy cerca. Estos datos ya le hacen á uno pre- sumir que se trata de ese vicio de refracción con- trario á la hipermetropia que se llama impropia- mente miopía por el síntoma de guiñar el ojo que ofrece el miope para darse mejor cuenta del objeto que quiere ver á cierta distancia. Si llevamos mas adelante el examen, el ensayo de los vidrios bicóncavos mejorando la visión del sugeto confirma el diagnóstico y solo resta medir el grado de anomalía al mismo tiempo que se toma la agudeza visual. El vidrio bicóncavo menos débil con el cual se neutraliza el vicio de la refracción y se obtine V = l espresa el grado de la miopía. Si á pesar del ensayo progresivo de lentes bi- cóncavas no se obtiene una visión normal, una de dos, ó existe algún otro vicio de refracción causa del trastorno visual, ó bien se trata de una ambliopia dependiente de algún defecto de trans- 176 CONFERENCIAS parencia en los medios, que se escapa á nuestra penetración ó bien de un estado patológico que es necesario atender. La miopía por sí sola cuando depende de la conformación del órgano y de su poder refrin- gente no constituye una enfermedad, pero si sobreviene con síntomas de inflamación de las membranas internas del ojo — esclero-coroiditis posterior—revelándose con congestión del fondo del ojo y síntomas de dolor y cansancio de la vista y por síntomas que revelan un padecimiento pro- gresivo, constituye entonces una enfermedad que es necesario combatir. Aunque no sea sinó de paso, indicaré que es muy importante conocer este estado patológico en su principio, porque depende mucho su curación de una intervención pronta y enérgica. La miopía progresiva, así se llama este estado, tiene dos períodos, en que avanza con rapidez, en los niños hasta los 8 ó diez años y desde los 15 hasta los 30. Si se llega á diagnosticar en un niño una miopía alta progresiva, no solo debe uno contentarse con tratar de curarla sinó que la prudencia aconseja indicar á sus padres el peligro que corre el niño dedicándolo á una car- rera en que tenga que ejercitar mucho la vista de cerca. El tratamiento médico que aconsejan los autores, es un plan antiflogístico apropiado á la edad y constitución del enfermo, el ioduro de potasio al interior y el empleo del colirio del CONFERENCIAS 177 sulfato neutro de atropina para evitar todo es- fuerzo de acomodación. Queda entendido que se proscribe todo trabajo de lectura, escritura, etc., y se evita esponerse á la influencia de una luz demasiado viva. En este caso el uso de anteojos azules cóncavos-convexos es muy conveniente. En los casos de miopía progresiva débil, el uso de los vidrios bicóncavos que neutralicen el vicio de refracción y un plan tónico, si el niño es débil, pueden disminuir la miopía. Suponiendo que la disminución de agudeza visual en el enfermo que examino no responde á ninguna otra causa, — al astigmatismo, por ejemplo, que describiré mas adelante, ■— diag- nostico una ambliopia dependiente del mismo vicio de refracción y paso á la prescripción de lentes. Es en estos casos de miopía donde debe pro- cederse con la mayor circunspección y prudencia para aconsejar el uso de lentes, ya se trate de la visión á la distancia ó de la visión de cerca en las diferentes ocupaciones á que tiene que entregarse el sujeto. Aunque desearía abarcar este punto en la pró- xima reunión, diré sin embargo que si bien está exento de peligros el miope usando lentes bi- cóncavos que neutralizan completamente su miopía para mirar de lejos, no lo está si tuviese que usar estos mismos vidrios para mirar de < erca. 178 CONFERENCIAS Antes de terminar este punto diré aunque sean dos palabras de la presbicia en los miopes. El miope puede llegar á ser présbita así como el emetrope y el hipermetrope. Es entonces in- fundada la opinión de los que consideraban á la presbicia antagonista de la miopía. Como he dicho antes, es el alejamiento suce- sivo y gradual del punto próximo de la visión distinta el que se aleja del ojo á medida que el individuo entra en años. O en otros términos, por causa del debilitamiento del músculo ciliar y de la pérdida de elasticidad que esperimenta el cris- talino, se va perdiendo la amplitud de la acomoda- ción, que se ejerce desde el punto remoto que per- manece fijo hasta el punto próximo que espresa el límite de la acomodación. Por consiguiente, cuanto menor sea la carrera de la acomodación, mayor será la distancia del punto próximo al ojo, y de ahí el grado de la presbicia. Consistiendo la miopía, por lo que respecta á la visión, en no po- der ver de lejos sin el auxilio de lentes sinó á cierta distancia, distancia ó punto remoto que espresa el grado de la miopía, la visión de cerca se sigue ejercitando mediante la acomodación, la cual es normal y á veces mas fuerte en los mio- pes, puesto que el punto próximo está mas cerca del ojo. Pero á medida que el miope va entrando en años, el músculo ciliar y el cristalino, que son los dos agentes de la acomodación, esperi- mentan como las otras partes del cuerpo un de- CONFERENCIAS 179 bilitaniiento gradual. La acomodación, entonces se debilita y el punto próximo se aleja del ojo, produciéndose en ocasiones síntomas de asteno- pia acomodativa sinó se corrije la presbicia. Sin embargo, diré desde ya que los miopes se ven por lo general menos necesitados que los eme- tropes y los hipermetropes de llevar lentes y que hay grados de miopía que escluyen absolutamente la presbicia. Supóngase un miope de 4,5 dioptrías, es de- cir, un estado de miopía en el cual el punto remoto está á una distancia de 22 centíme- tros del ojo, que es la distancia á la cual habi- tualmente leemos y trabajamos de cerca. Por mucho que se aleje el punto próximo del ojo nunca pasará el límite de la miopía, á menos que disminuya esta, como sucede á partir de los 65 años. Cuando la miopía es menos fuerte que 4,5 diop- trías, por ejemplo, de 3 dioptrías, entonces llega- do el sujeto á la edad de 50 años necesita para leer vidrios biconvexos que acerquen el punto próximo. Pero estos vidrios siempre se dan aquí menores, dadas las otras condiciones iguales, que en el emetrope. Del vidrio bicóncavo que neutra- lízala miopía y que aleja del ojo la carrera de la acomodación, tanto el punto remoto como el punto próximo que la miden, hay que deducir el vidrio biconvexo correspondiente á la edad, de consi- guiente se tiene:—3 dioptrías + 4,5 = + 1,5. El vi- 180 CONFERENCIAS drio biconvexo de 1,5 dioptrías es el que se nece- sita para leer en ese grado de miopía. En los grados muy altos de miopía, en vez de vidrios biconvexos para leer, son vidrios bicón- cavos los que se necesitan. Supóngase el caso de un miope de 9 dioptrías, una miopía doble del ejemplo que he citado. El punto remoto en este caso está á 11 centíme- tros del ojo (íg-0=ll), para leer á una distancia doble de 22 centímetros, que, como he dicho, es la distancia normal para la lectura, el miope ne- cesita un vidrio bicóncavo que aleje el punto remoto de 11 á 22 centímetros. Por consiguiente seria+4,5—9=—4,5. Señores : Al despedirme de esta reunión, en la que desearia siempre haber sido útil, indicando con ejemplos prácticos el medio de diagnosticar las anomalías de refracción y acomodación que estudiamos, desearia desterrar de vosotros la idea de recurrir jamas á prescribir un medio óptico cualquiera por sencillo que parezca, antes de haber hecho un diagnóstico que os de la evi- dencia hasta donde es posible tenerla en esta parte de la ciencia, que hoy puede decirse ha lle- gado á un grado de precisión matemática, para no colocaros al nivel de aquellos, por ejemplo, que habiendo oído decir que cuando uno llega á viejo necesita usar anteojos para leer, dirijen inconscientes al que los consulta, sin tomarse la molestia de examinarlo, á un almacén de anteojos CONFERENCIAS 181 donde ensaya al tanteo lentes que parecen con- venirles y que pueden ser causa de padecimien- tos ulteriores que cuestan trabajo reparar, cuan- do no son origen de enfermedades que se hacen incurables. Os citaré un caso para concluir : En el glauco- ma incipiente, se desarrollan síntomas de asteno- pia acomodativa y una presbicia prematura, que deben ponernos en guardia, en vez de prescribir lentes, si no queremos mas tarde,— descuidando un tiempo precioso para una intervención pronta é inteligente, con que la ciencia detiene hoy la marcha progresiva de ese padecimiento que hasta hace poco era reputado incurable,—hacer- nos merecedores de serias y muy graves incul- paciones. CUARTA CONFERENCIA Sumario : Sobre las ventajas é inconvenientes del uso de ante- ojos. — Peligros á que se espone el miope usando lentes demasiado fuertes. — Insuficiencia de los rectos internos ó astenopia muscular. — ídem retiniana. — Diagnóstico y tratamiento de ambas. — Estudio teórico del astigmatismo. — Defectos por aberración de la luz de que adolece el ojo humano. — De los trastornos funcionales que acarrea el astigmatismo. — Variedades de astigmatismo regular; su diagnóstico por medio del oftalmoscopio y del optómetro de Tweedy. ■— Medios que deben emplearse cuando hay una diferencia de refracción entre un ojo y otro. — Rol del sis- tema nervioso en los fenómenos de la acomodación. — Causas, síntomas y tratamiento de la parálisis y del espasmo de la acomodación. Señores: El uso de anteojos para corregir algún defecto de los ojos, para mejorar la vista ó para preser- varla de la influencia perjudicial de una luz de- masiado viva, data de un tiempo inmemorial. Las ideas que se tenían sobre la importancia de los medios ópticos, eran tan erradas, que hasta aún hoy dia hay muchísimas personas que se 13 184 CONFERENCIAS niegan á llevar lentes, aun cuando el uso de estos mejore notablemente su vista, sin causarles daño, y aún cuando el mismo médico les acon- seje llevarlos. No debemos estrañar que el público en general guarde aún estos temores, cuando los mismos médicos oculistas han participado hasta hace poco de ellos. Hace 20 años que se publicó la 4a edición francesa de la obra de Mackensie, y este autor refiere que en sus observaciones ha encon- trado una niña que no podia leer sinó con los anteojos de su abuelo y que habia aconsejado á los padres no le permitiesen el uso de vidrios bi- convexos que él suponía funestos para la vista. De 20 años á esta parte, puede decirse, que la of- talmología ha cambiado totalmente y todos los autores están contestes en que el uso de ante- ojos que corrigen un defecto de refracción, no solamente es útil cuando están bien aconsejados, sinó que aún es de imprescindible necesidad para conservar la vista y combatir muy á me- nudo trastornos nerviosos consecutivos, que sobrevienen, ya por un defecto de refracción, ya por una anomalía de la acomodación que cambie las condiciones ordinarias fisiológicas del ojo. Hay aún personas que creen, sinó inútil, indi- ferente, el uso de vidrios de color que preservan á los ojos de la impresión de una luz demasiado viva. Y así creen que cuando es uno solo el ojo enfermo, basta tapar este para alejar toda causa CONFERENCIAS 185 nociva que provenga del esterior, sin recordar las simpatías que unen en generala todos los ór- ganos congéneres. En defecto, debemos tener presente que los ojos tienen relaciones íntimas de unión, que no se encuentran en otra parte, pues que ellas aseguran el acto de la visión bi- nocular, que se halla notablemente entorpecida cuando alguna causa cualquiera que produzca una lesión material ó un síntoma funcional, vie- ne á romper esa armonía. Así, por ejemplo, después de una operación delicada en un ojo, es conveniente inmovilizar ambos con un vendaje, porque el movimiento del ojo descubierto influye en el otro aún cuando esté vendado; para convencernos de esto, no hay sinó ponernos una mano sobre un ojo y hacer movimiento con el otro para poder ver como el primero acompaña al segundo en todas sus es- cursiones. Lo que sucede con los músculos es- temos del ojo, sucede también con los movimien- tos que se operan durante la acomodación en el interior del órgano. Así, aún cuando mas adelante he de entrar en estas consideraciones á propósito del rol del sistema nervioso en los fenómenos de la acomodación, no está de mas que diga, que los músculos intrínsecos de cada ojo funcionan, puede decirse, como los músculos estemos, á un mismo tiempo, para el acto de la visión simple binocular. De donde resulta, que si después de una operación en el iris de un ojo, dejamos el 186 CONFERENCIAS otro iris espuesto á las dilataciones y contrac- ciones alternativas que producen las diversas intensidades de la luz en diversas horas del dia ó de la noche, estas tienen que influir de un modo mas ó menos enérjico, pero siempre perjudicial sobre el otro órgano, que necesita de un reposo absoluto durante los primeros momentos y hasta los primeros dias que suceden á la operación. Escuso seguir citando hechos análogos en apoyo de estas ideas, que puede decirse, son elementales y cuyo conocimiento y estudio pro- lijo ha suministrado las bases de las indicaciones que tenemos para el tratamiento y profilaxia de las oftalmías simpáticas. Sobre lo que aún creo deber insistir, es sobre la conveniencia y necesi- dad de medir con toda exactitud el grado de re- fracción que requiere el uso de lentes convexas y cóncavas, y sobre todo el de estas últimas. Si recordamos bajo qué condiciones se produce la visión neta de los objetos cercanos, la cual solo tiene lugar mediante los esfuerzos de la acomo- dación, veremos cuan fácil es superar con esta, la dispersión de un vidrio demasiado cóncavo en los casos de miopía. Si la vista se hace en estas condiciones bien por un momento, el ojo no tarda en fatigarse por el exceso de acomodación em- pleada, las membranas internas del ojo se con- gestionan y aparecen los síntomas tan molestos y tan graves de astenopia de los rectos internos que apresura la marcha de la miopía progresiva. CONFERENCIAS 187 Recordemos entonces una vez por todas, que si el hipermetrope, es decir, el defecto de refrac- ción contrario al de la miopía, puede usar im- punemente vidrios convexos mas ó menos fuer- tes, el miope se espone, llevando lentes cóncavas que sobrepasen con exceso la corrección. En estas condiciones, en efecto, la vista se hace mas clara, los objetos mas grandes, porque se aumenta con un vidrio cóncavo el ángulo visual, pero en cam- bio sobrevienen por otro lado los peligros indi- cados. Estos peligros se hacen mas evidentes cuando se estudian las complicaciones de la miopía. Entre estas debe citarse en primer lugar la as- tenopia muscular por la insuficiencia de los rec- tos internos. Veamos como sobreviene esta. En las con- diciones normales, el ojo es solicitado en sus movimientos por músculos antagonistas unos de otros. Los actos íntimos, por ejemplo, que pro- ducen la aducción del ojo, ó sea el movimiento hacia adentro, encuentran una fuerza igual y con- traria en los movimientos que llevan el ojo hacia afuera produciendo la abducción. Si una de estas fuerzas se anula, ó bien si solo se debilita, el músculo antagonista adquiere un predominio so- bre el músculo debilitado; se produce en esta condición una desviación del ojo que llamamos estrabismo. Fuera de esta circunstancia, en la cual la lesión parece existir en el mismo agente 188 CONFERENCIAS motor, puede presentarse otra, en la cual, sin alterarse en lo mas mínimo la potencia nerviosa de cada músculo, se aumenta la resistencia de un lado ó de otro. El efecto será siempre igual. Una desviación del ojo debe producirse á la larga. Y decimos á la larga, porque en tanto que el músculo conserve alguna fuerza, esta será em- pleada para mantener al ojo en el grado de con- vergencia necesaria con relación á su congénere para que la visión binocular pueda producirse. Si es en los dos ojos y de un modo igual que se produce la lesión; si por ejemplo, un obstáculo cualquiera se opone á que se produzca la adduc- cion de ambos ojos, la convergencia será impo- sible, la visión simple binocular de los objetos cercanos no tendrá lugar. En los casos de esclero-coroiditis posterior de marcha progresiva, que acarrea cada vez mas la deformación del ojo hacia atrás, el diámetro antero posterior de este se aumenta de un modo tal que dificulta los movimientos de laterali- dad. Contrayéndose el recto interno, atrae el ojo hacia adentro, pero al mismo tiempo lleva hacia afuera como por un movimiento de palanca el polo posterior del ojo, el cual viene á chocar contra la pared resistente de la órbita, hasta que llega un momento en que el músculo cansado no obedece por el exceso de trabajo á las incita- ciones comunicadas por el agente nervioso; se desvía, la visión binocular se interrumpe, y un CONFERENCIAS 189 solo ojo desempeña imperfectamente la función. Cuando la desviación no tiene lugar, porque aún conservan los músculos algún poder, se produce la fatiga de estos órganos siempre que fijamos durante algún tiempo la vista en objetos cerca- nos. De consiguiente, siempre que una persona, en la cual hemos constatado una agudeza normal de la visión, se queje de no poder leer ó escribir, sin fatigar sus ojos, los cuales se ponen inyecta- dos y doloridos, debemos diagnosticar una as- tenopia que puede tener una de las tres causas siguientes ó bien dos de ellas reunidas : Io Una debilidad de la acomodación; 2o Una insuficien- cia de los rectos internos; y 3o Una hiperestesia de la retina. Ya he hablado en una de las precedentes reu- niones de la astenopia acomodativa que sobre- viene frecuentemente en los hipermetropes; en estos la visión de lejos como la visión de cerca se produce mediante los esfuerzos de acomoda- ción, no es estraño entonces que esta se debilite y moleste si no se le remedia á tiempo. Ya he indicado el tratamiento, que consiste en el uso constante, ó bien, solo para la lectura y otros tra- bajos análogos, de vidrios bi-convexos. Me queda entonces que hablar de la hipereste- sia retiniana, del diagnóstico de laastenopia mus- cular y del tratamiento de ambas. El estudio de estas afecciones es tan importante que todo lo 190 CONFERENCIAS que puedo decir sobre ellas, desearía analizarlo con detención en todos sus pormenores; pero el tiempo me es tan escaso para recorrer aunque sea muy por encima los puntos indicados en el sumario de esta conferencia que solo indicaré aquello mas importante sobre la sintomatología, el diagnóstico, y el tratamiento de estas afeccio- nes. La hiperestesia retiniana, es un estado patoló- gico del ojo, cuya descripción como enfermedad, no está descrito que yo sepa, sinó en uno que otro tratado inglés de enfermedades de los ojos. Esta enfermedad ha sido confundida con la in- flamación de la retina, de ahí un tratamiento in- tempestivo que ha agravado el mal siempre que se ha empleado. Los signos suministrados por el oftalmoscopio son negativos, el fondo del ojo se halla en un estado perfecto de salud. No existe la hiperemia de la membrana nerviosa y de la papila que se observa en los casos de retinitis mas ó menos in- tensa. Los medios del ojo están completamente transparentes lo mismo que los anexos, los pár- pados, etc. La enfermedad ataca de preferencia á las jó- venes, á aquellas de temperamento nervioso y con alguna generalidad en la época en que está por establecerse la función catamenial. Muchas veces sin causa ocasional aparente, la enfermedad sobreviene y está caracterizada por CONFERENCIAS 191 un cierto grado de fotofobia; una luz demasiado viva, muchas veces un poco intensa, el color claro y brillante de ciertos objetos, etc., son causas de hiperestesia de la retina. Los enfermos se ven continuamente obligados á cerrar sus ojos, á fro- tarse los párpados debajo de los cuales sienten dolores que comparan con pinchazos de alfileres. El tratamiento es difícil, porque él demanda mu- cha resignación de parte del enfermo que quiere sanar en poco tiempo de una enfermedad que supone sumamente grave, por ser tan incómoda; sin embargo, tiene que resignarse á esperi- mentar un tratamiento largo pero eficaz al fin. Es necesario comenzar por un tratamiento tó- nico general. El uso de baños frios, de hierro y quinina al interior, las preparaciones de zinc y valeriana están muy aconsejadas. Como trata- miento local, fricciones con una pomada con mor- fina y aún las mismas inyecciones hipodérmicas de esta sustancia al rededor del ojo, sobre la frente y la sien; un colirio con láudano suele también aconsejarse y en estos últimos tiempos el colirio de eserina. Como medios ópticos, es muy im- portante el uso diario de anteojos de color. En cuanto á los enfermos que se quejan de astenopia muscular, acusan trastornos de la vista que son muy característicos. Dicen que cuando han escrito ó leido durante algún tiempo, las letras se confunden, aumentan de tamaño y se ponen unas arriba de otras. Lo que les acarrea 192 CONFERENCIAS una fatiga que les obliga á suspender inmedia- tamente la lectura. Estos fenómenos vienen tam- bién acompañados de tensión en los ojos y de dolores al rededor de las órbitas, que se mani- fiestan todas las veces que la lectura ha durado algún tiempo. En cuanto al diagnóstico de la astenopia mus- cular, hay dos medios para llegar á él. Como he dicho antes, la astenopia de los rectos internos sobreviene cuando por debilidad de es- tos músculos, la convergencia necesaria para el acto de la visión binocular no puede produ- cirse. El medio mas simple de conocer si existe una insuficiencia de los rectos internos, es obligando á que estos entrenen combinación, haciendo fijar los ojos sobre un objeto que se les coloca á la distancia de 12 á 15 pulgadas, distancia á la cual la convergencia puede hacerse sin dificultad. Si se acerca de los ojos gradualmente el objeto hasta una distancia corta, uno de los ojos se para, hace pequeñas oscilaciones para seguir el movimiento de su congénere y por último faltán- dole la fuerza suficiente se desvía hacia afuera. Y como es en los miopes en los que generalmente sobreviene la complicación de la insuficiencia de los rectos internos, así se esplica la frecuencia relativa con que observamos en ellos el estrabis- mo divergente. El segundo medio mas exacto de diagnóstico CONFERENCIAS 193 y que sirve también para medir el grado de la desviación, es el siguiente: Se coloca delante de un ojo un prisma con la base dirijida hacia arriba ó abajo y se hace mirar al enfermo un punto negro que se destaque bien sobre una línea que se coloca en dirección ver- tical. Si existe una astenopia muscular, debe manifestarse fácilmente por medio de la diplopia. El punto negro será visto doble, pero en vez de verse los dos puntos colocados uno encima de otro, en una misma línea, como sucedería si las fuerzas musculares de los rectos internos fuese bastante fuerte para mantener la convergencia de las lineas visuales que se vuelve innecesaria por efecto del prisma que colocamos delante de un ojo, cada órgano abandonado á sus propias fuerzas, toma la dirección que corresponde al grado de su desviación y los puntos se ven sepa- rados en el sentido horizontal. Otro prisma colo- cado delante del otro ojo con la base hacia aden- tro, si su fuerza corresponde al grado de desvia- ción, medirá exactamente esta. En cuanto al tratamiento de la astenopia mus- cular, reposa en el uso de prismas como medio paliativo y en la operación de estrabismo, que restablece el equilibrio muscular, como medio curativo. Ya que hablo del estrabismo, seria bueno recor- dar en qué condiciones se hacia antes esta ope- ración, que dio lugar al descrédito en que estaba 194 CONFERENCIAS en el público por la incapacidad de los ciru- janos que la practicaban, sin diagnóstico bien fundado de la causa del estrabismo y del grado de la corrección que se necesitaba hacer, pero esto me llevaría á esplicaciones agenas al punto que describo. Siguiendo el orden que me he trasado, debo ahora hablar de una anomalía de refracción que solo he mencionado de paso antes de ahora. Esta anomalía es el astigmatismo. Si fuésemos á suje- tarnos al rigor de las palabras, el astigmatismo sería el único defecto del órgano de la vista que debiera considerarse como una anomalía de re- fracción, la miopía é hipemetropia descritas, se- rian mas bien anomalías de estructura del ór- gano. Seria imposible hacer la historia aun muy incompleta del astigmatismo que requiere un libro para ser tratado con detención, así que solo daré su teoría, reservándome tratarlo mas ade- lante prácticamente. Hasta ahora solo he hablado de aquellas ano- malías de refracción en las cuales el foco de los rayos luminosos paralelos, se hace adelante ó atrás de la retina, pero hay casos en los cuales la anomalía de refracción es tal que el foco de los rayos luminosos paralelos en vez de hacerse en un punto, se hace en una estension mas ó menos grande. Parte de los rayos luminosos que pene- tran en el ojo, pueden llegar hasta la retina,mien- tras que la otra parte se entrecruzará adelante CONFERENCIAS 195 de esta membrana ó bien irá á reunirse atrás de ella. Esto depende de que el ojo es mas refringente en un meridiano que en otro. Asi, por ejemplo, si el meridiano vertical de la córnea corresponde á una esfera cuyo radio de curvatura es mas pe- queño que el que corresponde al meridiano hori- zontal, existirá un astigmatismo en este ojo. Los rayos luminosos que vienen de lejos y que pe- netran en su interior producirán lo siguiente: aquellos que se mueven en el plano vertical for- marán foco antes de llegar á la retina, mientras que aquellos que se mueven en el plano hori- zontal irán á formarlo en esta misma membrana ó atrás de ella. De donde resultará que el foco en vez de ser un punto será una línea que reu- nirá los dos focos, cuyo intervalo se ha llamado intervalo focal de Sturm. Se comprende que esta anomalía de refracción debe ocasionar en el ojo trastornos de la visión que el médico debe conocer para poder tratarlos por los medios de que dispone la ciencia. El ojo no es un instrumento de óptica tan per- fecto que esté enteramente exento de los defec- tos de que adolecen los instrumentos de física análogos. Asi en estos se observa que cuando un hace- sillo de rayos luminosos homocéntricos, es decir que parten de un mismo centro los atraviesan, esperímentan ciertas desviaciones que impiden 196 CONFERENCIAS que sean refractados exactamente para formar foco en un punto. De donde nacen esas denomi- naciones de aberración de la luz que esperímen- tan los rayos luminosos en las superficies esféri- cas. Una de ellas, la aberración de cromatismo, depende de que la luz del sol por ejemplo no es homogénea, consta de varios colores, los cuales no tienen la misma longitud de ondulación, lo que hace que unos sean mas refractados que otros al penetrar en las superficies del ojo. Experien- cias muy ingenionas de Helmholtz han probado que el ojo no está exento de esta aberración, aun- que en débil grado, que no impide que la agu- deza de nuestra visión sea bastante perfecta. Existe también la aberración de esfericidad que es corregida en el ojo por medio de la es- tructura especial del cristalino y la posición del tabique iridiano que solo da acceso en el ojo á los rayos que llegan directamente á la parte cen- tral de la lente. Pero las únicas aberraciones de la luz que se tratan en la oculística, son aquellas producidas por la diferencia de refracción en los distintos meridianos del ojo. Hay dos, una depende de la diferencia de refracción en los diferentes sectores de un mismo meridiano, ó sea el astigmatismo irregular. La otra es la que arriba hemos des- crito, la cual lleva el nombre de astigmatismo regular, esta forma es la mas común, por lo mis- mo la mas importante y la única que puede tra- CONFERENCIAS 197 tarse bastante bien hasta producir una agudeza de visión casi normal en muchos casos, mediante los medios ópticos de que se dispone. En cuanto á los trastornos funcionales, que acusan los astigmáticos, se deducen fácilmente. Sí colocamos delante de un ojo astigmático dos hilos que se cruzan en un mismo plano, de modo que uno sea vertical al otro, y los acercamos su- ficientemente, llega un momento en que solo uno de estos hilos, el horizontal casi siempre, es el solo percibido. Esto nos prueba que el poder re- fringente en el meridiano correspondiente del ojo es menor que en el otro meridiano perpendi- cular á este. Si alejamos en la misma experien- cia los hilos del ojo en examen, sucede lo contra- rio, llega un momento en que este pierde casi de vista el hilo horizontal y solo percibe distinta- mente el vertical, siendo el meridiano que le corresponde, el mas refringente. Para darnos bien cuenta del resultado de esta esperiencia, es necesario pensar en qué condicio- nes ve el ojo una línea distintamente. Esto de- pende de la nitidez de los bordes de la línea. Para que una línea horizontal sea vista neta- mente, es necesario que los rayos luminosos que parten de esta línea y que se mueven en el plano vertical hagan foco en un punto sobre la retina. Lo inverso tiene lugar para una línea vertical. Si dichos rayos luminosos no forman foco en un punto sobre la retina, los bordes de la línea apa- 198 CONFERENCIAS recerán formadas por círculos de difusión y se- rán confusos. Estos círculos de difusión apare- cerán también en las estremidades de una línea horizontal, siempre que los rayos que atraviesan el meridiano horizontal no son reunidos exacta- mente sobre la retina, lo contrario para una línea vertical; esto es, cuando este meridiano tiene un poder refringente mas fuerte ó mas débil que el normal, en este caso, las líneas aparecerán mas largas pero serán vistas con nitidez. De consiguiente, si una línea horizontal se ve mas distintamente de cerca que una línea verti- cal es porque el ojo es mas refringente en el se- gundo caso que en el primero. Para esplicarse mejor las consecuencias del astigmatismo en el ojo, puede hacerse la siguien- te esperiencia: Se toma un disco con un agujero perfecta- mente redondo y se le mira en contra de una luz. La abertura toma distintas formas según la distancia á la cual la colocamos del ojo. Y solo en una posición media, la abertura es perfecta- mente redonda. En los estremos es oval y has- ta forma una línea horizontal cerca del ojo y vertical á la distancia. Si reflexionamos ahora en que todos los objetos que nos rodean así como los caracteres de la lec- tura y de la escritura están formados de líneas, comprenderemos qué confusión en la vista de- ben tener los ojos atacados de astigmatismo. CONFERENCIAS 199 Estos trastornos de la visión son mas ó me- nos tolerables según la forma y grado de astig- matismo. Hay tres formas de astigmatismo á las cuales corresponde los nombres de: Io Astigmatismo simple; 2o Astigmatismo compuesto; 3o Astigmatismo mixto. El diagnóstico de cada una de estas varieda- des estriba en la resolución de las siguientes cuestiones: Io ¿ El trastorno de la visión que acusa el en- fermo depende del astigmatismo? 2o Si hay astigmatismo; ¿cuál es la dirección de los meridianos principales? 3o ¿Cuál es el estado de la refracción en cada uno de los meridianos principales, por consi- guiente cual es la especie, el grado del astigma- tismo existente? Para resolver estas cuestiones, se dispone de muchos medios de los cuales solo voy á indicar, groso modo, los principales. Pero antes creo mas oportuno hacer la defini- ción de cada una de las variedades de astimag- tismo. En el astigmatismo simple (2 variedades : as- timagtismo simple miópico; astimagtismo simple hipermetrópico), un meridiano es ametrope y otro emetrope. Como generalmente los meridia- nos que están en mayor diferencia de refracción 14 200 CONFERENCIAS se entrecruzan; como es el meridiano vertical, ó el que mas se acerca á la vertical, el mas refringente, el astimagtismo simple miópico suele serlo para el meridiano vertical. Mientras que el astigmatismo simple hipermetrópico suele serlo para el meridiano horizontal, siendo el meridiano vertical emetrope. En el astigmatismo compuesto, los dos meri- dianos principales son miopes ó hipermetropes, pero en grado diferente. En el astigmatismo miópico compuesto, por ejemplo, se considera al ojo miope de una manera absoluta; el grado de miopía general, corresponde al grado de mio- pía del meridiano cuya ametropia es mas dé- bil. La diferencia de refracción entre la mio- pía ó hipermetropia de cada uno de los dos meridianos, dá el grado del astigmatismo. En el astigmatismo simple, es también la diferen- cia de refracción entre el meridiano emetrope y el ametrope que espresa el grado de la ano- malía. Escuso citar ejemplos para concluir pronto con este punto y pasar al diagnóstico del astigmatismo. En cuanto al astigmatismo mixto, depende de que uno de los meridianos principales es miope y el otro hipermetrope. Si el grado de miopía es mas fuerte que el grado de hipermetropia se le designa con la fórmula: Amh; cuando la hiper- metropia predomina, se le designa por Ahm. En cuanto al grado, es espresado por la suma CONFERENCIAS 201 de las cifras que sirven para anotar el grado de ametropia en cada meridiano. Entre los instrumentos inventados para diag- nosticar y medir el grado de astigmatismo, exis- ten algunos que son bastante cómodos, al mismo tiempo que suficientemente exactos, todos los demás son medios mas bien de estudio, que de interés para la práctica. Entre los optómetros mas conocidos, están la lente de Stokes y el optómetro binocular de Javal; como todos los autores los describen, por ser los mas conocidos, no haré sinó mencionarlos. El oftalmoscopio, puede también servir para el diagnóstico del astigmatismo. Al examen de la imagen recta, por ejemplo, los vasos colocados en cierta dirección solo serán vistos según la acomodación empleada por el sujeto que exami- ne. Modificando esta, serán entonces los vasos que lleven una dirección casi vertical á la de aquellos, los que se ofrecerán mas netamente á la vista del observador. Todo esto está fundado en las esperiencias que hemos indicado mas arriba. Una guía todavía mas exacta, es la papila del nervio óptico, la cual toma la forma ovalada en un ojo astigmático, cuando la observamos con el oftalmoscopio á la imagen recta. Pero, como la papila puede tener una forma ovalada en es- tado normal, puede examinarse en seguida á la imagen invertida. La papila que á la imagen virtual se presenta, por ejemplo, ovalada en el 202 CONFERENCIAS sentido horizontal, se muestra alargada en el sentido vertical en la imagen real aérea. Me queda por describir el optómetro de Tweedy, que considero uno de los mas prácticos y exactos. Este instrumento aún no está descrito, que yo sepa, en ningún tratado, debo á la fineza del au- tor el conocerlo y poderme servir de él. Consta simplemente como ustedes ven de una regla de madera, medida en pulgadas inglesas y montada sobre un pié. En toda la estension de la regla puede correr un disco metálico en el cual se co- loca un papel con líneas y números romanos se- mejante á la esfera de un reloj. En la estremidad donde comienza á contarse las pulgadas se adap- ta una pequeña orquilla de metal que puede sostener una lente. Este instrumento puede ser- vir para medir la refracción del ojo, cualquiera que sea la anomalía existente. Para esto se observan las reglas siguientes, las que repito, me han sido facilitadas por el autor, cuando me hallaba en Londres: Io La acomodación debe paralizarse con la atropina; 2o Se hace al paciente miope por medio de una lente biconvexa deVs O dioptrías) mas ó menos, pero si el paciente es muy hipermetrope, con una lente mas fuerte; si es muy miope, con una lente mas débil; 3o Se coloca el disco mas allá del punto de la visión distinta; visión distante, y entonces CONFERENCIAS 203 4o Gradualmente se aproxima el disco hasta que una línea sea vista distintamente. Esta línea corresponde á la H ó la M del meridiano corres- pondiente, según sea vista afuera ó adentro de la estension focal de la lente. Asi puede darse la siguiente fórmula: (1) 1_1 1 x d retracción 5o Se coloca delante del ojo un vidrio cilindri- co cóncavo, verticalmente á la línea vista, y des- pués de un ensayo, el vidrio cilindrico cóncavo mas débil, con el cual se ven claramente todas las líneas del disco, es igual al astigmatismo. Si la línea es vista mas allá de la distancia focal de la lente con la cual hacemos miope al ojo en examen, es un vidrio cilindrico convexo el que debe ensayarse para hacer netas todas las líneas de la esfera; y vice versa, es un vidrio ci- lindrico cóncavo que se debe ensayar cuando la línea es vista á una distancia mas corta que la que corresponde á la estension focal de dicha lente. Existe todavía otra manera mas sencilla para diagnosticar el astigmatismo la cual es suminis- trada por los mismos medios ópticos con que se corrige este. Como su descripción me obliga á (1) Esta fórmula corresponde al cálculo de la refracción en pulgadas, se- gún la numeración antigua de las lentes, por consiguiente se refiere á un cálculo fastidioso y largo de quebrados. El cálculo en el nuevo sistema dióp- trico de numeración es mucho mas sencillo y fácil. 204 CONFERENCIAS entrar en el tratamiento del astigmatismo, sus- penderé aquí este estudio, para tratarlo con la de- tención que requiere en otra reunión. Pasaré ahora á indicar cuál es la conducta que debe observarse cuando existe una diferencia de refracción entre un ojo y otro. Para esto es necesario tener presente : Io Si los dos ojos concurren á la visión bino- cular, no obstante la diferencia de refracción de ambos; 2o Sí uno de ellos sirve para la visión de lejos, por ejemplo, y el otro para la visión de cerca ; 3o Por último, si un ojo está escluido perma- nentemente de la visión. Cuando existe la visión binocular, es necesario conservarla por todos los medios posibles. Pa- rece lo mas natural suponer que aunque haya una diferencia de refracción muy grande entre los dos ojos, que uno sea miope, por ejemplo, y el otro hipermetrope, corrigiendo cada una de estas anomalías, la visión quedará normal como en los otros casos que hemos indicado. Y, sin embargo, no es así. Si quisiésemos mejorar así la vista, nos llevaríamos el chasco de echarla á perder. Me ha sucedido el otro dia ser consultado por un señor escribano que padece de este defecto de sus ojos y el cual se ha hecho dar anteojos que corrigen exactamente la anomalía de cada ojo en particu- lar, pero cuando tiene que servirse de ambos ojos simultáneamente, como acontece en la vi- CONFERENCIAS 205 sion simple binocular, el individuo se halla en apuros. Así, me decía últimamente: al querer cruzar la calle por un mal paso me sucedió que por evitar poner un pié sobre un charco de agua hize precisamente lo contrario, allí fui á dar. Al querer salir de una pieza llevando mis lentes puestos, siempre voy á dar con la frente en la hoja que está cerrada. Ya se ve por este solo ejemplo, qué disparate comete el óptico que quiere así corregir el defecto de la vista. En estos casos lo mas acertado es dejarse guiar por los síntomas que experimenta el enfermo. Si los dos ojos son miopes en diferente grado, lo mejor es corregir ambos con lentes que corres- pondan al ojo menos miope, de ese modo no se aumenta de diferente modo el grandor de las imágenes retinianas y no se entorpece la visión binocular. En el segundo caso, si esta última está inter- rumpida y no hay medio de volverla al enfermo, es conveniente corregir, cuando es indispensa- ble, la anomalía de refracción de cada ojo. En caso de que un ojo esté desviado, puede ten- tarse la operación de estrabismo. Por último, si un ojo está del todo escluido de la visión, si es ambliópico, es bueno ejercitarlo á parte, para que en el caso desgraciado en que lle- gase á faltar el ojo mejor, pudiese desempeñar el acto de la visión. 206 CONFERENCIAS Se ha creído que no es conveniente operar una catarata unilateral por la diferencia de refracción tan grande que acarrea la afaquia del ojo operado. Este es un error, al contrario, según la opinión de Graéfe, hay conveniencia muy grande en ha- cer la operación y evitar que el ojo cataractado se vuelva amblíópico como sucede con todos los órganos que dejan de funcionar. Se ha supuesto también que la diferencia de re- fracción entre los dos ojos podia acarrear el es- trabismo; esta es una opinión que tampoco tiene fundamento, considerada de un modo absoluto. Si se la quiere limitar para los casos en que la predisposición al estrabismo exista de ante- mano por una diferencia de equilibrio en el poder muscular de los ojos, puede suceder que el estra- bismo sobrevenga, en el caso contrario nó. En prueba de esto, es muy curioso ver, como con diferencias en la fuerza muscular de los ojos, el individuo instintivamente, por una tendencia innata de ver simple con los dos ojos, vence esta falta de equilibrio entre las fuerzas adductrices y abductrices de cada órgano. Antes de entrar en el estudio de la parálisis y espasmo de la acomodación, he creído impor- tante decir cuatro palabras sobre la inervación del músculo ciliar, cuyas afecciones como todas las otras de los músculos déla economía, resul- tan á menudo de trastornos del sistema nervioso que preside á su funcionamiento. CONFERENCIAS 207 He dicho que la acomodación tiene lugar me- diante el cambio que toma la convexidad del cristalino, el cual es solicitado en sus movimien- tos por el músculo ciliar. Al mismo tiempo que el cristalino cambia de forma, la pupila se con- trae y los ojos convergen hacia el objeto mirado por la contracción simultánea de los rectos in- ternos. Este hecho debe hacer presumir, que estos tres órdenes de movimientos se ejecutan bajo la in- fluencia de un mismo nervio. En efecto, las ob- servaciones fisiológicas y anatómicas prueban que el músculo de la acomodación, el músculo circular del iris y el músculo recto interno son todos inervados por el tercer par de los nervios craneanos, el nervio motor ocular común. Puesto que el iris juega un rol importante en estos fenómenos, diré desde luego dos palabras de él. Al ocuparme de la acomodación hice la descripción anatómica del iris, ahora solo hablaré de su función; constando de fibras radiadas y circulares, es fácil comprender que esta dispo- sición permite al iris diversos movimientos, los cuales son inversos unos de otros. Así, el movi- miento de contracción de la pupila tiene lugar á favor de las fibras circulares, verdadero esfinter iriano. Las fibras radiadas son escasas y no for- man propiamente hablando un verdadero mús- culo antagonista. Los movimientos del iris pueden ser conside- 208 CONFERENCIAS rados como movimientos reflejos. Para conven- cerse de esto basta dirijir la luz, el exitante fisiológico, por otro lugar que no hiera directa- mente el iris, á través de la esclerótica, por medio de una lente biconvexa; en este caso el iris no tarda en contraerse por la acción que la luz ha ejercido en la retina, la cual ha sido transmitida por las fibras del nervio óptico hasta el centro encefálico y de allí la acción refleja se traduce al exterior por la contracción de la pupila. El cír- culo de esta acción está entonces formado por el nervio óptico y el tercer par. Cuando uno de estos nervios se corta, no tiene por lo tanto lugar. Se prueba también que la luz obra por acción refleja y no directamente sobre el iris, porque ella persiste algún tiempo después de la muerte. La atropina obra también después de la muerte y cuando el ojo ha sido extirpado. La contracción de la pupila tiene también lugar en un ojo amaurótico ó puesto al abrigo de la luz, cuando se somete el sano á la influencia de esta. El influjo nervioso determinado por la acción de la luz se reparte igualmente sobre uno y otro nervio motor; de ahí la contracción simultánea de las dos pupilas. Los movimientos del iris son voluntarios como aquellos que producimos en las cuerdas vocales cuando queremos hablar mas ó menos fuerte, aún cuando no tengamos con- ciencia de ellos. Lo que es importante conocer ahora es el orí- COISFERENCIAS 209 gen de estos nervios que presiden á los movi- mientos del iris y músculo ciliar. Hay 12 á 16 ramos nerviosos que provienen del ganglio oftál- mico y que penetran en el ojo á través de la es- clerótica, en la parte posterior, cerca del nervio óptico, se dirijen adelante entre la esclerótica y la coroides y vienen á repartirse por medio de dilataciones y células nerviosas en el iris, el mús- culo ciliar y la córnea. A mas de estos ramos, el nervio naso-ciliar, que proviene directamente de la rama oftálmica del trigémino, da algunos fi- letes sensitivos al cuerpo ciliar, al iris y á la conjuntiva. Las raices del ganglio oftálmico son tres: una proviene del nervio motor ocular común; una segunda del ramo naso-ciliar de la rama oftlá- mica del trijenimo; una tercera de la porción cervical superior del gran simpático. El rol que juega cada una de estas tres raices en la inervación del ojo, está bien dilucidado por experiencias fisiológicas y secciones nerviosas. El motor ocular común inerva el músculo del iris y el de la acomodación. Cuando se corta el tercer par, la pupila se dilata y se paraliza la acomodación; exitando la estremidad periférica del nervio cortado, la pupila se estrecha y el cris- talino se pone mas convexo. El gran simpático tiene una acción inversa: su sección produce un cierto grado de estrechez pupilar, al mismo tiempo que la dilatación de los 210 CONFERENCIAS vasos del ojo; su exitacion dilata la pupila aún después de la sección del tercer par. El quinto par dá la sensibilidad al globo del ojo; no tiene acción sobre los movimientos del órgano, pero después de su sección como el ojo se pone insensible, se depositan cuerpos estra- ños en la córnea no se sustrae á la influencia perjudicial de ellos por el pestañeo, y se ulcera, lo cual se evita según las ingeniosas esperiencias de Claudio Bernard y Snellen, cubriendo el ojo con algo. En un conejo, con la oreja del animal. Después de esta exposición sobre la inerva- ción del músculo ciliar, hablaré de los síntomas que resultan en las anomalías de acción de este músculo; hay dos, la parálisis y la paresia de la acomodación y el espasmo de la acomodación. Hay una parálisis que podemos producir no- sotros mismos con la atropina instilada en el ojo. En una délas precedentes reuniones he hablado del efecto de esta, según el estado de refracción de los ojos en los cuales se emplea; pero hay otro fenómeno que sobreviene en todos los ojos emetropes y amétropesy que deseo esplicar aquí. Este fenómeno es el de la micrópsia. Los objetos parecen mas pequeños á un ojo" cuya acomodación se halla paralizada, porque los considera mas cerca del ojo de lo que realmente están. Juzgamos en efecto de la distancia délos objetos, sobre todo, por los esfuerzos de acomo- dación que hacemos para verlos netamente CONFERENCIAS 211 Cuando estos esfuerzos, durante la parálisis, quedan sin resultado, los objetos parecen mas cercanos de lo que están en realidad; del mismo modo que un peso parece mas pesado á un brazo debilitado en un acceso de parálisis. Respecto de los síntomas que revela la pará- lisis de la acomodación, que sobreviene por otras causas que por la instilación de la atropina, son perfectamente iguales. En cuanto á estas mismas causas, son variables, algunas enteramente os- curas. Se la observa bajo la influencia de brus- cas variaciones de temperatura; es entonces una de las parálisis llamadas reumatismales, que es- tallan bruscamente y cuya duración es variable. Otras veces reconoce una causa sifilítica. En ocasiones es pasagera y de poca importan- cia; otras, es uno de los primeros síntomas de afecciones profundas muy graves. Se la puede considerar como de origen central, cuando se produce en ambos lados. En este último caso no tarda en acompañarse de la parálisis de otros ramos del tercer par y de otros nervios craneanos. En la difteria y en los niños convalecientes de enfermedades largas y que han alterado profun- damente su débil organismo, se produce fre- cuentemente una semi-parálisis ó paresia de la acomodación, cuyos trastornos funcionales ya he indicado antes de ahora. Respecto del tratamiento, es natural pensar 212 CONFERENCIAS que el estudio de la causa que la produce dá sus indicaciones. En caso de sífilis, el tratamiento específico.Las parálisis reumatismales que á veces desapare- cen espontáneamente, ceden después de algunas semanas al uso de una pomada con veratrina con la que se dan fricciones alrededor de la órbita. La midriasis es combatida con un colirio de sul- fato de eserina. Es necesario emplear con cui- dado este último medicamento, pues suele causar fatiga del esfinter del iris é irritación en el ojo. Al describir la hipermetropia, hablé del espas- mo de la acomodación que se produce por causa del estado permanente de tensión del músculo ciliar que existe en el hipermetrope. El espasmo de la acomodación, puede produ- cirse artificialmente con el uso de la eserina en instilación en el ojo. Se encuentra también el espasmo de la acomo- dación como un síntoma reflejo en otras neurosis, por ejemplo en la délos nervios facial y oftál- mico. Los síntomas de la afección, á mas de la miosis que le acompaña, varían según el estado de re- fracción del individuo que es atacado. Un síntoma muy importante, es la intensidad con la cual la acomodación entra en juego á la menor impulsión de la voluntad. Los objetos parecen agrandados, fenómeno contrario á la micrópsia, que se conoce con el de macrópsia y CONFERENCIAS 213 que se puede comprobar en todos los ojos en que se instila la eserina. En cuanto al tratamiento, consiste en el re- poso de los ojos é inmovilización del músculo ciliar, mediante el uso constante y diario de la atropina. Las recidivas son frecuentes, es así que debe continuarse el uso del colirio durante algunos meses aunque haya deparecido el trastorno déla vista que produce el espasmo ciliar. PRESCRIPCIÓN DE LENTES EN UN CASO DE ASTENOPIA ACOMODATIVA POR ASTIGMATISMO COMPUESTO Y ANISOMETROPIA I'or el Doctor PEDRO I¡\ RODEKTS MEMORIA LEÍDA EN LA ASOCIACIÓN MEDICA BONAERENSE EN SU SESIÓN DEL 28 DE AGOSTO DE 1879 Señores: Ya conocéis lo que es el astigmatismo. Esta palabra no es nueva en la ciencia, por consiguiente no pretendo fatigar vuestra atención con una disertación larga y sin interés sobre un tema ya conocido por innumerables y muy im- portantes trabajos en la ciencia oftalmológica. Mi objeto es recordar, haciendo la esposicion de un caso que me ha ocurrido en la práctica, lo conveniente que es no confiar exclusivamente al trabajo del óptico, la neutralización de los dife- 15 216 PRESCRIPCIÓN DE LENTES rentes vicios de refracción y acomodación de que puede ser afectado el órgano de la vista; pues muchos trastornos de la acomodación dependen de estados patológicos pasageros, mientras que diversos vicios de refracción requieren antes de ser corregidos con los.medios ópticos, un trata- miento médico, con el cual ó han desaparecido aquellos, ó se han mejorado notablemente; mien- tras que por el uso intempestivo ó mal aconse- jado de lentes, se hubiesen agravado y hubiesen sido causa de graves y muy serios trastornos para el enfermo. No necesito citar hechos que todos conocemos, pero tendré ocasión, en el curso de esta esposi- cion, de citar algunos casos de estos. Permitidme por el momento y antes de pasar mas adelante, como un justo tributo al talento, hacer á grandes razgos la historia del astigma- tismo, recordando los nombres de los principales autores que se han ocupado de él. Thomas Young, fué el primero que á principios de este siglo, en el año 1800, describió en una inmortal memoria el astigmatismo de que él mismo estaba afectado. Hé aquí la manera tan sencilla como elegante, según la espresion de Javal, con que comprobó que el astigmatismo de su ojo era causado por el cristalino. Sumer- giendo el ojo en un vasito con agua tibia, cuyo fondo estaba formado por un lente biconvexa de corto foco, comprobó que su refracción per- PRESCRIPCIÓN DE LENTES 217 manecía inalterable. Siendo el índice de re- fracción de la córnea parecido al del agua, y permaneciendo igual la refracción con la adición de una lente biconvexa que reemplazaba la córnea, justo fué colocar en otro punto, en el cristalino por ejemplo, la ametropia. Young, no se ocupó de los medios de corregir ese defecto de su ojo y su observación curiosa no fué de importancia, entonces, para la práctica. En 1810, Gerson, cita una carta de su maestro Fischer, quien sin conocer los trabajos de Young, descubre también en sí mismo el astigmatismo, el cual era debido en este autor á una irregula- ridad de la córnea. En 1827, Airy, director del Observatorio astro- nómico de Greenwich, estudiando los trastornos visuales de que estaba atacado su ojo, constató que eran debidos á un astigmatismo que ensayó y consiguió corregir con vidrios cilindricos. En 1845, Sturm, apoyándose en los trabajos de Young, Chossat y otros fisiólogos franceses y alemanes, publicó varios trabajos sobre la mar- cha de los rayos luminosos en el aparato dióptrico del ojo, esplícando los trastornos visuales que ocasiona la ametropia que nos ocupa. En 1852, Goulier, comandante del ejército fran- cés, depositó en la Academia de Ciencias de Pa- rís un pliego sellado, en el cual hacia una relación detallada de sus estudios sobre el astig- matismo y los medios de corregir los defectos de 218 PRESCRIPCIÓN DE LENTES la visión que ocasiona, con vidrios cilindricos positivos y negativos. Esta memoria no fui'1 leida sinó mucho tiempo después, en 1865, cuando ya otros autores dieron á la publicidad é hicieron conocer en la práctica médica este vicio congé- nito del ojo y los medios prácticos de correjirlo. Fué en 1857, que Knapp, valiéndose del oftal- mómetro de Helmholtz, para medir los índices de refracción de los medios trasparentes del ojo, fué conducido á considerar la anisometropia de la córnea como causa del astigmatismo, y espuso sus estudios ante el Congreso Oftalmológico de Heidelberg. A este oftamogista, siguieron varios, princi- piando por el célebre autor de la obra clásica y la mas importante que se conoce hasta ahora sobre la refracción y acomodación del ojo, el Dr. Donders, quien en su precioso trabajo sobre «el astigmatismo y los vidrios cilindricos» ofrece un tratado completo sobre el astigmatismo con- siderado en sus causas, sus efectos, su diagnós- tico y los medios curativos. No entraré á hacer la esposicion de los diversos instrumentos que se usan para diagnosticar y medir el astigmatismo, algunos de los cuales sumamente complicados no tienen importancia en la práctica. Uno de los mas ingeniosos es el del inteligente oftalmologista francés el Dr. Javal. Fundado en el mismo principio de que se vale este autor para construir su optómetro, el Dr. PRESCRIPCIÓN DE LENTES 219 Tweedy en Londres, ha inventado uno mas sen- cillo y cuya descripción prometo hacer en otra ocasión (1). El medio de que yo me valgo y que describiré á medida que haga la relación del caso que me ocupa, es el de los vidrios esféricos y cilindricos contenidos en las cajas de ensayo comunes. El Dr. Hulke, cuya práctica he seguido en Moorfields, en el «Royal London Ophthalmic Hospital», hace simplemente uso de vidrios esféricos. Antes de pasar á la relación del caso, creo con- veniente, para seguir un orden en esta exposición, referir prácticamente los trastornos visuales que ocasiona el astigmatismo, esto no dejará de tener su interés, para los colegas que no hacen de la oftalmología un ramo especial y para quienes los quehaceres de una práctica diaria y fatigosa á penas da tiempo para dedicarse á lecturas mas amenas y que se relacionan mas de cerca con las enfermedades que ocurren frecuentemente ó que inspiran mayor interés para la clínica en ge- neral. Aunque no es muy común encontrar casos de astigmatismo, sin embargo, no son estos tan raros como podrían suponerse entre nosotros. Asi, como no hay un solo ojo que no sea lijera- mente miope ó hipermetrope, así también casi (!) L»Le instrumento está descrito en la i' conferencia. 220 PRESCRIPCIÓN DE LENTES todos los ojos están atacados de muy lijeros y casi insignificantes grados de astigmatismo. Sucede en ocasiones dar con enfermos que sufren de los ojos y que atribuyen su padeci- miento á excesos de trabajos de lectura, escri- tura, etc., y que hasta se abstienen de consultar al médico, creyendo que todos estos trastornos pueden pasar absteniéndose del trabajo. Cuando su vista se ha reposado vuelven á emprender este, pero tienen que suspenderlo pronto por la reaparición de los mismos síntomas sin que ocurra á estas personas que asi sufren, repito, consultar un facultativo. Cuando el vicio de refracción que nos ocupa no es muy pronunciado, no acarrea mayores tras- tornos, y como por otra parte es casi siempre congénito, sucede que estando los enfermos desde que nacen acostumbrados á ver mal, no pueden establecer comparación y suponen que todo el mundo vé del mismo modo. En esto de ver mas ó menos bien, hay diferen- cias individuales, sobre las cuales seria imposi- ble establecer una regla general. Así, el Dr. Javal, refiere el caso de un cirujano que con un astigmatismo | en un ojo y £ en el otro, estaba tan satisfecho de su vista, que por nada quiso vidrios correctores para ver de cerca ó de lejos. Refiere el mismo autor que, como consigo mismo ha podido notar, la agudeza visual obte- PRESCRIPCIÓN DE LENTES 221 nida á veces con los vidrios correctores, está le- jos de hallarse en relación con el servicio que ellos prestan. Atacado de un débil grado de as- tigmatismo que no le impedia tleer el N° XX de Snellen á 20 pies con una buena luz, tuvo que in- terrumpir sus estudios á la edad de veinte y un años por una conjuntivitis y una astenopia obsti- nadas que le causaban su astigmatismo antes de ser corregido. Cuando esta corrección tuvo lugar, aquellas enfermedades desaparecieron. Dice á este respecto el Dr. Javal: «permitiéndome tra- bajar por la noche sin fatiga, puedo decir, que los cristales cilindricos han cambiado enteramente mi existencia ». Fácilmente puede uno darse cuenta de los tras- tornos funcionales que acarrea el astigmatismo, teniendo en cuenta los defectos ópticos que oca- sionan en el ojo. Un astigmático no puede nunca (cuando su vicio de refracción llega á cierto grado) ver al mismo tiempo, y con la misma claridad, líneas horizontales y verticales colocadas en un mismo plano. Si la línea vertical aparece neta y bien delineada, la horizontal aparecerá confusa. El medio de comprobar esto prácticamente, es tomando un pequeño cuadro y cruzando en él dos hilos, perpendicularmente el uno al otro, de mo- do que formen en el cuadro cuatro espacios igua- les. La esperiencia puede hacerla cualquiera de nosotros con una tarjeta, en la que puede hacer g.-)o) PRESCRIPCIÓN DE LENTES una pequeña abertura de 2 centímetros de diá- metro, á través de la cual se pasan los hilos indicados. Esta esperiencia no deja de tener su importancia, pues con ella sola, puede conocerse si se sufre del vicio de refracción que estudiamos, y si este está en un grado suficiente para que merezca su corrección. En efecto, si acercando al ojo los hilos, uno solo aparece neto, y el otro lijeramente confuso, esto revela que se sufre de astigmatismo, pero que este no es muy pronunciado. Al contrario, si viendo uno solo con claridad, el otro apareciese sumamente confuso, ó no se viese absolutamen- te; y si para verlo claro fuera necesario alejar la tarjeta á una regular distancia, esto nos probaría que el astigmatismo es de alguna consideración y cuanto mas necesario fuese alejar aquella, tanto mas fuerte sería este. La acomodación del ojo en esta esperiencia juega un rol muy importante. El ojo astigmático acomoda, inconscientemente, para proporcio- narse una imájen la mas neta que sea posible, y así hace esfuerzos para corregir el defecto de que está atacado su aparato dióptrico. Sucede también en ocasiones, que es difícil en- contrar la posición de los hilos, en la cual puede ser uno visto con claridad y es necesario bus- carla con tanteos hasta que se encuentra esta po- sición, que viene develarnos la existencia del astigmatismo. PRESCRIPCIÓN DE LE.MKS 223 Este trastorno en la visión depende de una anisometropia entre el meridiano de la córnea correspondiente al hilo y el perpendicular á este visto con claridad. En el ejemplo citado, si el hilo vertical es el que aparece neto, es por- que hay un exceso de refracción en el meridiano del ojo correspondiente á este hilo, mientras que en el otro meridiano, la refracción es normal, y los rayos luminosos que lo atraviesan, forman foco en la retina. Me serviré de un ejemplo, que voy á trazar gráficamente en la pizarra, para aclarar este punto. Para que un objeto sea visto bien y en todos sus detalles, es nece- sario que forme una imagen perefcta en la retina. Como un objeto está compuesto de partes que pueden reducirse á líneas, á curvas, etc., y estas á puntos, sucede que cada punto material es ne- cesario que forme su foco en la retina. Consideremos entonces un punto y sirvámonos de una lente que represente el aparato dióptrico del ojo, cuyo foco de la lente representará la situación de la retina ¿qué resultará entonces? que si colocamos este punto luminoso á una dis- tancia regular para que emita rayos sensible- mente paralelos, vendrán á reunirse en el foco de la lente que nos representa en nuestro ejemplo la retina. Pero si esta lente está tallada de modo que su meridiano vertical sea formado por un radio de curvatura menor, y por consiguiente, mas re- 224 PRESCRIPCIÓN DE LENTES fringente, los rayos luminosos que lo atraviesan irán á reunirse mas cerca de la superficie refrin- gente, antes de llegar al foco de los rayos lumi- nosos que atraviesan el meridiano horizontal, que hemos dicho está en la retina. Resultando de aquí que en vez de obtener como imagen del objeto, un punto, obtenemos una línea mas ó menos alargada, según la mayor ó menor refrin- gencia de dicho meridiano. He aquí una figura que he hecho con hilos en un trozo de madera que esplica mejor lo que acabo de decir y figurar sobre la pizarra. Consideremos ahora en vez de un punto una línea: puede hacerse en este caso el mismo ra- zonamiento. Para que la línea vertical sea vista neta, es necesario que el meridiano de la córnea perpendicular á esta línea sea emetrope, es decir, que los rayos luminosos que lo atraviesen formen foco en la retina. Lo contrario sucede para la línea horizontal, la cual solo puede ser vista, en el caso de que el meridiano vertical de la córnea forme foco en la retina. Las lineas son vistas netas, en ambos casos, porque no hay círculos de difusión en la estension de ellas, en sus bor- des, que hagan confusas sus imágenes. En cuanto á sus estremidades, aparecerán círculos de di- fusión en ellas, siempre que el meridiano de la córnea correspondiente, sea mas ó menos re- fringente, de donde resultará que en el caso citado primeramente, si la línea vertical aparece PRESCRIPCIÓN DE LENTES 225 neta en sus bordes, aparece también sensible- mente mas larga que la línea horizontal que ve- mos confusamente al mismo tiempo. De donde re- sulta en definitiva, que si es un cuadrado como el de Snellen/elque miramos ala distanciadnos pa- recerá ver un rectángulo dirijido de arriba abajo ó sea una figura con la base menor que la altura. El que nc es astigmático puede hacerse momen- táneamente y á su gusto, en mayor ó menor gra- do, con la interposición delante de sus ojos de vi- drios cilindricos mas ó menos fuertes, y así puede esplicase mejor los ejemplos que estoy citando. En cuanto á los trastornos funcionales que estos defectos ópticos nos ocasionan en el mundo que nos rodea, son los mas variados y muchas veces curiosos. Aparte de que las diferentes clases de astig- matismo y diversos grados acarrean trastornos en la visión, respecto de la coloración de los ob- jetos, haciendo ver colores en éstos que no exis- ten para los demás, dá ideas muy erradas de aberración cromática para los ya conocidos. Así, para no citar sinó un ejemplo á este res- pecto, referiré que el Sr. D___aventajado estu- diante de derecho, se sorprendió al mirar el negro con los vidrios correctores de un astigma- tismo misto que tenia, y me dijo: que jamás se habia imaginado que el color negro fuese tal cual lo veía en ese momento, que para él hasta enton- ces, el color negro era un feo color ratón. 22(> 1' R K S C R I P C I O N DE LENTES Helmholtz, ha hecho esperiencias muy inge- niosas é instructivas sobre el empleo de los vi- drios coloreados para el diagnóstico de estas di- versas clases de ametropias, en su tratado de «Óptica fisiológica». Dejaré este punto cuya con- sideración me llevaría demasiado lejos. Es respecto de la forma de los objetos, que de- seo considerar los trastornos que ocasiona el astigmatismo. Los caracteres de imprenta, como todos los ob- jetos que se nos presentan á la vista, están com- puestos por líneas colocadas en diversos sentidos y por curvas, mas ó menos grandes, afectando las formas mas variadas. El astigmático nunca puede ver estas líneas y estas curvas colocadas en diversos sentidos en un mismo plano, al mismo tiempo, por consi- guiente, nunca obtendrá sinó imágenes confusas de los objetos que lo rodean. Es verdad que para corregir en parte su ametropia se vale instintiva- mente de varios medios, así como de estrechar la abertura de los párpados y mirar con los ojos medios cerrados como á través de una hendidura estenopéica, ó bien estirando la piel de los pár- pados con la mano hacia el ángulo esterno, ó in- clinando mas ó menos la cabeza hacia un lado ú otro como para mirar por el meridiano de la cór- nea que la esperiencia le ha demostrado que le dá una imagen mas perfecta de los objetos que mira. PRESCRIPCIÓN DE LENTES 227 A pesar de todo esto y de la maña que incon- cientemente sigue, la luna le parecerá oval y una persona de cara redonda será considerada por él como que tiene una cara larga, ancha ó torcida en tal ó cual sentido, según el vicio de anisome- tropía de su córnea y la dirección de sus diversos meridianos. De donde resulta, y no tomen ustedes señores á la broma esto, que tratándose de una fisonomía defectuosa, una nariz muy corta y ñata, será con- sidera por un astigmático que lleve un fuerte vicio de refracción como una nariz irrepro- chable en cuanto á su forma, y en ciertos casos el defecto se disimulará tanto que llegará hasta la perfección, y la nariz será para él tan bien hecha como no la tallaría el mejor escultor del mundo, mientras que el mismo órgano perfecto y en una linda fisonomía, lo hallará feo. Para otro astigmático cuyos meridianos prin- cipales (se les llama así á los meridianos que tienen la mayor diferencia de refracción), sean el vertical y el horizontal, como acontece gene- ralmente, hallará unos ojos chicos con cejas arqueadas, verdaderos ojos de japoneses; hallará digo, unos ojos razgados, los mas bellos y ex- presivos. Vuelvo á repetir que esto no es una invención mia, solo hago deducciones. En el caso que he citado del Sr. D., ustedes se admirarán como me he admirado yo cuando le oí referir el asombro 228 PRESCRIPCIÓN DE LENTES que había experimentado al ver á un amigo suyo, persona que le era muy conocida, picada de viruela, pues hasta el momento de usar lentes, nunca se habia fijado que tuviese este defecto. Me refirió también que su hermanita, que quizá está, atacada del mismo defecto de astigmatismo que él, ensayó por curiosidad sus lentes y bailó de contenta, manifestándole que se creía trans- portada á otra parte, pues hasta entonces tenia las ideas mas originales y estravagantes respecto de la posición, tamaño, forma y color de los objetos que la rodeaban. Ustedes dirán, señores, como es que este Se- ñor D. ha estado privado de lentes durante tanto tiempo; es que los ha buscado inútilmente, en todos los almacenes de lentes que habia en Bue- nos Aires hasta hace algún tiempo, y como siempre ensayaba muchísimos anteojos sin en- contrar unos que le viniesen bien, abandonó este medio y creyó tener alguna enfermedad, por la cual resolvió consultarme. Pues bien y para terminar este punto, agre- garé, que no sería estraño que hubiese personas astigmáticas que acostumbradas á ver mal, crean que ven bien, y que proponiéndoseles la cor- rección se rian de uno en la persuacion de que ven mejor que nosotros. Así, por ejemplo, un hombre astigmático casado con una mujer cuya fisonomía tenga los defectos que he señalado mas arriba, rechazará indignado los vidrios que le ha- PRESCRIPCIÓN DE LENTES 229 cen ver fea su esposa, cuando él la vé muy linda sin lentes. Quien sabe, no ocurra esto en general, á muchos alemanes, muy dignos por otra parte que se casan con nuestras feas compatriotas' quienes para ellos, que por lo común son los que mas padecen estos vicios de refracción, sean muy lindas. Véase, pues, según esto, cuan injustos somos cuando decimos que se han llevado un petardo, siendo mas bien nosotros según ellos, porque todo es relativo, los que nos casamos con las mujeres mas feas. La referencia que acabo de hacer de los ale- manes, en vez de citar otra nacionalidad no es sin motivo y á mi antojo. Los estudios del célebre profesor de Utrecht, el Dr. Donders, que ha viajado por la mayor parte de las ciudades de Europa para hacer estudios sobre la materia, ha encontrado en Alemania mayores miopes y otros vicios de refracción que en cualquier otra parte, y ha sentado la regla general que la civilización y el mayor grado de ilustración y estudio acar- rean á veces algunos de estos defectos, y ha concluido por consiguiente, que es allí donde hay mayor instrucción en la clase elevada y aún en el pueblo, donde hay mas amétropes. Pasaré ahora á hacer la esposicion del caso que motiva esta memoria. El 13 de Julio me fué dirijido al estudio por mi distinguido colega y amigo el Dr. Pirovano, el joven D. M., de 16 años de edad, quien se que- 230 PRESCRIPCIÓN DE LENTES jaba haber sufrido de la vista desde muy niño; consistiendo este sufrimiento, sobre todo, en no ver bien de lejos, fatigarse con facilidad su vista por la lectura y la hinchazón con alguna rubi- cundez de los párpados desde que forzaba un poco sus ojos en el estudio por la noche. Este joven usaba vidrios que le habian sido prescriptos hacia poco por el intelijente óptico Sr. Schnabl, hé aquí la fórmula: Astigm — D. 2.75 Miopía = D. 1.50 Meridiano oblicuo Estos vidrios le habian sido prescriptos para la visión de lejos y para la lectura. El enfermo se encontraba bien con ellos y con- seguía una regular agudeza visual de lejos, pero fatigándole su uso para la lectura vino á recla- mar mis consejos. Procedí desde luego al examen, hé aquí lo que este me suministró (1): Ojo derecho: Agudeza visual =|. Con los vidrios del Sr. Schnabl V=z|. Ojo izquierdo: Agudeza visual = §. (1) Examino la agudeza visual de mis enfermos con la escala de Wecker á la distancia de 5 metros. Escuso mencionar las preguntas que precedieron á este examen, como el examen de los anexos del ojo y el examen oftalmos- cópico, que me dieron un resultado negativo. PRESCRIPCIÓN DE LENTES 231 Con los vidrios del Sr. Schnabl V = ¿ no muy bien. Como se vé, el joven M. adquiere una mayor agudeza visual con sus vidrios, pero que está muy distante de la agudeza de visión normal, y no habiendo lesión del fondo del ojo que esplique esta ambliopia la atribuí á falta de vidrios bien apropiados que neutralizacen completamente el vicio de refracción. Con el ensayo habitual constaté desde luego una miopía de diferente grado para cada ojo, á mas un astigmatismo miópico, lo que daba en definitiva un astigmatismo compuesto, y una anisometropia. La fórmula hallada por mí y con la cual ad- quiero una agudeza de visión normal, es la si- guiente: O.D. con esf. — 2.50 (£) V = § Hé aquí com-o con el simple vidrio esférico bi- cóncavo 2.50 .dioptrías, ó sea ^ del antiguo sis- tema, la agudeza, ó sea V, es igual á la que con- sigue el enfermo con el vidrio esfero-cilíndrico que se le ha proporcionado. Añadiendo al vidrio esférico — 2.50, un vidrio cilindrico negativo de —3 dioptrías, ó sea ^ del antiguo sistema eje 20°, la visión es igual á la normal: V = §§. Simplificando tengo: O.D. esf. —2.50 (£) + c - 3 (£) eje 20° 16 232 PRESCRIPCIÓN DE LENTES ó bien, la fórmula en definitiva para el óptico va- liéndome del sistema dióptrico, seria: O.D. 20o —3 —2.50 Entraré ahora á considerar el otro ojo. O.I. con esf. —1.25 &)V = § Esto viene á hacernos conocer la diferencia en el grado de refracción de este ojo con el otro, es decir, la anisometropia de que hacemos referen- cia mas arriba, y por otra parte, viene también á probarnos que los lentes que lleva actualmente el enfermo no son, tampoco en este ojo, los que que neutralizan completamente su vicio de re- fracción, pues con el simple vidrio esférico la agudeza visual que adquiere, igual á un tercio, es la misma que con el esfero-cilíndrico mencio- nado y por otra parte, no hallando con el examen oftalmológico y oftalmoscópico, lesión de los anexos ó del fondo del ojo que esplique esta ano- malía en la visión, debe buscársela en una ano- malía de la refracción que aún no ha sido bien neutralizada. Prosiguiendo mi examen con el cuadrante ra- diado de Snellen, hallo que provisto el enfermo del vidrio bicóncavo núm. 1.25, solo distingue la línea correspondiente al grado 70, es decir 20° á la derecha de la vertical, colocando entonces de- lante del ojo del enfermo, vidrios cilindricos de diferente fuerza con el eje perpendicular á esta PRESCRIPCIÓN DE LENTES 233 .* línea que es vista con un lente bicóncavo núm. 1.25, lo que prueba que el meridiano contrario es miope del mismo grado 1.25, pues sin esa sola condición la línea no seria vista; llego al núm. 3 dioptrías, vidrio negativo, con el cual todas las líneas aparecen bien delineadas y perfectamente visibles á la distancia. Resulta, pues, en definitiva que el ojo izquierdo es miope de 1.25, en un meridiano oblicuo, sien- do en el perpendicular á este de mayor grado hasta tres dioptrías lo que dá un astigmatismo compuesto cuya fórmula espreso: O.D. esf-1.25 (£) + c — 3 (¿) eje 160° Simplificando aún mas la prescripción en diop- trías para el óptico seria: O.I. 160o —3—1.25 Hasta ahora no he considerado el caso sinó ais- ladamente para cada ojo, pero como los objetos son vistos con los dos ojos cuando existe la visión binocular, es necesario comprobar si esta se opera bien en el enfermo que se examina, ha- ciendo uso de ambos ojos, mediante los vidrios que acabo de ensayar aisladamente para cada oré- gano. La teoría parece demostrarnos apriori que así debe suceder, y sin embargo está muy distante de acontecer eso en la práctica. Desearia llamar la atención sobre este punto 234 PRESCRIPCIÓN DE LENTES que considero de la mayor importancia y sobre el cual ya otros se han ocupado, á saber: que se sufriría un error muy grande, al suponer que en los diferentes casos de anisometropía basta neu- tralizar, según las reglas aconsejadas, el vicio de refracción de cada ojo aisladamente para que la visión binocular tenga después lugar sin mas requisitos. Sin entrar en muchos comentarios, recordaré el caso que prueba lo contrario de esta aserción y que tengo en este momento presente. Un señor escribano, muy conocido en esta so- ciedad, tiene una miopía de diferente grado para cada ojo, consultó por este estado de sus ojos á un óptico, quien halló conveniente prescribirle y hacerle usar unos vidrios de miope, bicóncavos, de diferente fuerza para cada ojo. El paciente se hallaba muy bien cada vez que hacia uso de estos vidrios cerrando un ojo y abriendo el otro y de este modo adquiria una agudeza de visión normal y se jactaba de tener una vista de lince para las mayores distancias. Cuando quería ver se qui- taba sus lentes, y leia acercando un poco el libro con la mayor facilidad. Pero sucedía que á veces andaba por la calle con sus lentes y se olvidaba de cerrar un ojo para ver bien con el otro, resul- tándole que cuando quería atravesar un paso por colocar un pié en una piedra daba precisamente en el barro con él, y al querer salir de una habi- tación se llevaba una puerta por delante. PRESCRIPCIÓN DE LENTES 235 Este ejemplo y otros que puedo citar de mi práctica y de la de algunos autores, viene á pro- bar pues, que es necesario tener en cuenta las condiciones en que se opera la visión binocular, para que esta pueda efectuarse con el empleo de aquellos vidrios que juzguemos apropiados. Así, dado un caso de anisometropia, lo primero que es necesario buscar después del ensayo de cada ojo en particular, es si existe ó nó la visión binocular. Tres casos pueden presentarse para los aniso- metropes, á saber: Io Que la persona afectada de un grado de ani- sometropia ligera se sirva de ambos ojos, á pesar de esta diferencia de refracción, para mirar los objetos que desea examinar, en cuyo caso existe la visión binocular. 2o Que la persona atacada de una mayor dife- rencia de refracción de un ojo con otro se sirva alternativamente de uno para ver de lejos y del otro para ver de cerca: visión alternante. 3o En fin, que el paciente solo se sirva de un ojo escluyendo completamente al otro de la vi- sión, en cuyo caso, este último se desvia ó nó hacia adentro ó afuera ó concurre solamente á ensanchar el campo visual periférico: visión mo- nocular. Como ejemplos del primer caso puedo citar va- rios entre otros un distinguido joven, hijo del ex- Ministro de la Provincia, señor Quesacla, que se 236 PRESCRIPCIÓN DE LENTES halla actualmente en Paris, asistiéndose con el Dr. de Wecker, por una miopía progresiva de diferente grado para cada ojo y á pesar de cuya anisometropia existe en él la visión binocular. Para el segundo caso, citaría al mismo ilustre profesor que acabo de mencionar, el Dr. de We- cker, quien teniendo un ojo emetrope y el otro miope, en bastante grado, se servia de este últi- mo para mirar y darse bien cuenta de un objeto muy cercano. Así, recuerdo que en una ocasión, después de la estraccion de una lente en una ope- ración de catarata, se acercó de tal modo al ojo del enfermo para ver si quedada en el campo pupilar restos de masa cortical ó de cristaloide, que lla- mándome la atención de que pudiese ver tan de cerca, creyéndole emetrope, le manifesté mi asombro, á lo que contestó que era miope de ese ojo y que creía que era mucho mas cómodo para una persona tener la vista en las condiciones que él, agregando, no sé si en tono de broma, que aquella debería ser la visión normal, teniendo en cuenta las ventajas de que él gozaba para apre- ciar los mas ínfimos detalles de un objeto peque- ño cualquiera con su ojo miope, reservando el otro para la visión á la distancia. Sin entrar á considerar la exactitud de esta ob- servación, del sabio maestro, recordaré que los individuos, que, no obstante una diferencia de re- fracción, poseen la visión binocular, gozan de grandes ventajas sobre aquellos que no la tie- PRESCRIPCIÓN DE LENTES 237 nen. Las observaciones de Donders, el célebre profesor de Utrech, y otros autores, han demos- trado que el uso simultáneo de ambos ojos au- menta la agudeza visual, dá mayor estension al campo de la visión, permite juzgar del relieve de los objetos y del plano en que están colocados y facilita el juicio para la apreciación de las distan- cias. Por consiguiente, el afán del oculista debe emplearse en conservar á todo trance la visión binocular si existe, facilitarla si se halla entorpe- cida ó restablecerla si es posible en los casos en que estuviese interrumpida. Prosiguiendo el estudio de los anisométropes, se presenta el primer caso que he espuesto, á saber, cuando la visión binocular no existe en ellos, sin que lo sospechen. Esto acontece con mas frecuencia de lo que puede suponerse. Las personas que solo gozan de la visión con un ojo sin que haya precedido enfermedad apa- rentemente en el otro, es por casualidad que se aperciben de este defecto. Algunas veces es cer- rando un ojo para dirijir la puntería en una caza, ó bien cuando les acontece que les caiga en el ojo sano algún cuerpo estraño que se aperciben que solo ven con un ojo. Así, nos sucede en la práctica, que muchos en- fermos vengan á consultarnos por la pérdida re- ciente, de un dia para otro, de la vista en un ojo, y que nos cueste trabajo y que á veces no consi- 238 PRESCRIPCIÓN DE LENTES gamos convencerlos, que la pérdida de la visión en ese ojo data de mucho tiempo atrás, pues la lesión, según el examen que hacemos, nos lo re- vela así. Como ejemplos de este caso puedo citar mu- chos, pues como digo son numerosos, relativa- mente á las otras anomalías de refracción, los anisométropes en alto grado. Por eso sucede, que cuando el enfermo se apercibe asi de pronto y por casualidad de este defecto, se asusta é infunde el temor en su fami- lia de que pueda quedarse ciego. Un hecho análogo acontenció en la familia del Sr. Pérez del Cerro con su hijo Eugenio, estu- diante de derecho, y que fatigándose por la lec- tura y ensayando su vista con cada ojo aislada- mente se apercibió que no veia con el derecho. Aterrorizado con este descubrimiento de un defecto que consideraba debido á una enferme- dad reciente y rápida en su marcha, consultó varios médicos, quienes participaron también de serios temores. En seguida vino á consultarme al estudio en Agosto 15 del año pasado, y después de some- terlo á un prolijo y riguroso examen pude calmar al padre de este joven y á él mismo y alejar los temores de que eran presos. En primer lugar afirmaré que la lesión databa de mucho tiempo atrás, que quizá era congénita, y que en vez de constituir por sí sola una enfer- PRESCRIPCIÓN DE LENTES 239 medad era mas bien un vicio de refracción muy pronunciado, que le permitia sin embargo leer los mas finos caracteres á una muy corta distancia y hasta ver á lo lejos con vidrios correctores. En efecto, este ojo que se consideraba amblíó- pico en alto grado, era miope de 12 dioptrías (l/3 pulgadas de París del antiguo sistema), por con- siguiente con un vidrio negativo de esa misma fuerza de dispersión, adquiría como he dicho an- tes, la facultad de poder ver de lejos, con los in- convenientes, se entiende, que acarrea un tan considerable grado de miopía, respecto del ta- maño de los objetos, círculos de difusión, etc., etc. En cuanto al ojo izquierdo, tenia una hiperme- tropia relativa, lo que habia sido probablemente causa déla astenopia que sintió el paciente como primer fenómeno de su enfermedad y para cor- rejir cuyo defecto, que se hacia cada vez mas pro- nunciado por el estado general de debilidad en que se hallaba el joven, aconsejé el uso mas tarde de un vidrio biconvexo para el ojo izquierdo, el que se consideraba sano, y la permanencia por a Igun tiempo en el campo, reposando su vista, sin que esto fuese una circunstancia tan agravante como para que dejase sus estudios, que fué lo primero en que pensó su familia. Citado después para ver este joven en consulta con los Sres. Dres. Aguirre y Herrera Vegas, es- tos ilustrados y estimables colegas, comprobaron la exactitud do este diagnóstico y con la autoridad 240 PRESCRIPCIÓN DE LENTES de tan respetables colegas pudimos nuevamente tranquilizar y dar mas seguridades en favor del pronóstico á esta familia. Otro vicio de refracción, aunque no tan pro- nunciado como este, padece mi ilustrado colega, profesor de nuestra Facullad de Ciencias Médi- cas, el Dr. Larrosa. Estando en París y cuando hacia mis estudios sobre la refracción y acomodación, me dijo que no veía bien con un ojo, el cual examinado por mí resultó ser hipermetrope en bastante grado. El uso de vidrios biconvexos en este caso, para ambos ojos, hubiese sido de gran utilidad, pues para la visión de cerca no alcanzaba la acomoda- ción á neutralizar la falta de refracción necesaria para que la imagen se pintase sobre la retina, y entonces aparecía un estrabismo periódico. Dejando pues la referencia de otros casos que pudiera hacer de anisometropía y los trastornos que ella ocasiona, pasaré al punto mas intere- sante de este trabajo á saber: la prescripción de lentes. Ya he dicho que á todo trance debe conservarse la visión binocular, cuando existe, como en el caso del joven Domingo Murga. He dicho también que seria un error suponer que se puede neutralizar completamente una ani- sometropía de regular grado, no muy baja, sin que sufra la visión binocular: pues elijiendo vi- drios apropiados á la fuerza de refracción de cada PRESCRIPCIÓN DE LENTES 241 ojo, se hace es verdad la visión normal en cada uno, pero se cambian al mismo tiempo el tamaño de las imágenes retinianas, por lo cual se corre riesgo de entorpecer la visión binocular y de acarrear la esclusion de un ojo alterando las con- diciones en las cuales las personas están acos- tumbradas á ver simple con ambos órganos sin vidrios. La regla general según esto seria : Si un enfermo nos pide consejo sobre el uso de lentes para ver de lejos cuando es miope, ó de cer- ca cuando es hipermetrope, es necesario tener buen cuidado en no darles vidrios de fuerza de refracción diferente para cada ojo. Por supuesto que esta regla puede tener sus raras excepciones y que se encontrarán enfermos que con ligeros grados de anisometropía vean bien con vidrios de diferente fuerza para cada ojo; sin embargo, esta es la excepción, repetimos, y la regla general que acontezca lo contrario, esto es, que no vean bien con vidrio de desigual fuerza. ¿Que hacer entonces en el presente caso? El enfermo nos manifiesta que se halla bien con los lentes que le han dado, cuando los usa para ver de lejos, pero desde el momento que quiere usarlos para la lectura, sus ojos se fati- gan, los párpados se le hinchan, y sobreviene á la larga rubicundez de las conjuntivas y dolores periorbitarios 242 PRESCRIPCIÓN DE LENTES Sin entrar en mayores detalles, se puede desde luego avanzar en teoría, que los vidrios bicónca- vos son inútiles, sinó perjudiciales muchas veces en ligeros grados de miopía, para la visión de cerca. Por consiguiente, los vidrios que este en- fermo requiere para ver de lejos no deben ser los mismos que necesita para ver de cerca y debe eliminarse desde luego la corrección de la miopía general en este caso. En efecto, un miope se encuentra en mejores condiciones que un emetrope cuando su miopía es débil para dedicarse á trabajos delicados de cincel, de relojería, y aun hasta para escribir y leer durante largo tiempo sin que se fatigue su acomodación, por lo tanto, ¿con qué objeto nos empeñaríamos en corregir esta miopía? Yo mismo tengo un astigmatismo miópico, eje vertical igual á una dioptría, es decir que soy miope solamente en el meridiano mencionado. En vez de corregir esta miopía con un vidrio ci- lindrico cóncavo igual á una dioptría eje horizon- tal, como podría suponerse, para quedar eme- trope en todos los meridianos; el distinguido oftalmologista doctor Landolt, me aconsejó para leer, el uso de un vidrio cilindrico convexo igual á una dioptría eje vertical y con el cual lejos de corregir el meridiano miope, aquel que tiene un exceso de refracción, hago el meridiano emetrope miope de una dioptría, es decir igual al otro, en cuyas condiciones quedó miope para todos los PRESCRIPCIÓN DE LENTES 243 meridianos. El mismo óptico señor Schnabl,sin saber que esta fuera la prescripción hecha por el doctor Landolt, me manifestó también la opinión de que este era el vidrio que me convenia. Véase, pues, como la práctica viene á compro- bar lo que ya habia avanzado en teoría. Según este principio indiscutible, ensayé en el joven Murga correjir el astigmatismo, abando- nando para la visión de cerca la corrección de la miopia, con lo cual resultó que con el uso de sim- ples vidrios cilindricos bicóncavos de tres diop- trías, con los ejes en la dirección mencionada mas arribo, se halla en excelentes condiciones para dedicarse sin peligro y con comodidad á sus estudios. Como se vé pues, es conveniente para la pres-r cripcion de lentes, el consejo de un facultativo que ayude al óptico que tiene el difícil é impor- tante trabajo de la parte mecánica, mientras que es sobre aquel sobre quien debe recaer la res- ponsabilidad del tratamiento médico que muchas veces es necesario y á veces también indispensa- ble, antes de determinarse á llevar anteojos. El competente colega en este punto, mi distin- guido amigo el Dr. Crespo, en una juiciosa me- moria presentada en una de las sesiones de la Asociación. Módica Bonaerense ha demostrado que muchas enfermedades de los ojos depen- den de vicios de refracción que deben ser cor- rejidos con vidrios apropiados y hasta cita in- 244 PRESCRIPCIÓN DE LENTES teresantes casos de curación obtenida por ese medio. Por otra parte, existen enfermedades, algunas de ellas muy graves, que se han despertado, dada la predisposición, ó agravado cuando ya existían, por el uso mal aconsejado de vidrios dados por personas incompetentes. Hé aquí pues dos ramos de estudio llamados á prestarse mutuo apoyo, el del oculista y el del óptico. Volviendo al caso que nos ocupa, obtenidos los lentes cilindricos para la visión de cerca ¿qué vidrios deberá usarse para mirar á la dis- tancia? No puede establecerse una regla general para la prescripción de lentes en estos casos. Debe uno guiarse, teniendo en cuenta los preceptos aconsejados, según se comporte la visión del en- fermo, mediante los vidrios de ensayo. La regla que debe observarse, ante todo, es cuidar que no se altere la visión binocular, si existe, con el uso de nuestros vidrios. El joven Domingo Murga, se encuentra bien con los vidrios que le fueron suministrados antes de venir á la consulta, para ver á toda distancia, y con ellos adquiere una agudeza suficiente para ver de lejos, sin que halle una contra indicación para cambiarlos, por consiguiente mi consejo ha sido que los siga usando. Pero pueden presentarse otros casos, como PRESCRIPCIÓN DE LENTES 245 los que voy á referir, que lo colocan á uno en la mayor perplejidad. M. B. estudiante, de 16 años de edad hijo de un colega compatriota, diputado al Congreso Na- cional por la Provincia de Jujuy; vino á la con- sulta el 27 de Setiembre de 1879, quejándose no ver bien de lejos y experimentar gran dificultad y fatiga en sus ojos para estudiar. Desde luego llama la atención la actitud de la cabeza de este joven, y el trabajo inconsciente que se toma para cerrar y abrir los párpados incli- nando á un lado ú otro la cabeza, para procurar- se una imagen mas perfecta del objeto que mira. Esta sola circunstancia basta á veces para su- jerirle á uno el diagnóstico de que se trata de un vicio de refracción muy pronunciado. En efecto, el astigmático, estrechando la hen- didura de los párpados, é inclinando la cabeza en la dirección del meridiano emetrope ó menos ametrope y adaptando su ojo de modo á escluir, según la variedad de astigmatismo que padezca, los círculos de difusión que se pintan en la retina, ó parte de ellos en tal ó cual meridiano según el vicio de refracción, llega á obtener una ima- gen mas perfecta del objeto que mira. Hé aquí porque la simple observación á distan- cia del ametrope, descubre el astigmatismo, ó hace sospechar su presencia si existe, esto es, si el grado de diferencia, en la refracción de los distintos meridianos es de alguna consideración. 24Ü PRESCRIPCIÓN DE LENTES El examen de la agudeza visual á la distan- cia da: O.D. V=V6, ve la línea correspondiente al gra- do 150; con c — 5 dioptrías, eje 60°, V—1/2- O.I, nové de lejos ninguno délos caracteres de la escala ; con esf—18 dioptrías y c — 1.50 diop- trías, eje 45° (externo), V—l/G. Como se ve, este es un caso que raras veces puede presentarse en la práctica. Hay que considerar : Io La astenopia de que el enfermo se queja y que es necesario curar ; 2o La falta de visión, dependiente de una ame- tropia ; 3o El estudio de esta última, que ha resultado ser diferente para cada ojo (anisometropía), y de- sigual en un mismo ojo con relación á sus meri- dianos (astigmatismo regular); 4o La prescripción de lentes. En cuanto al primero y segundo punto pueden considerarse dependientes de los otros dos y po- demos pasar desde luego á la resolución de estos. Por la relación que damos mas arriba tenemos para el O.D. un astigmatismo miópico, que se cor- rije con un vidrio cilindrico negativo igual á 5 dioptrías, eje 60°, cuya fórmula para el óptico se- gún las reglas que hemos dado seria : O.D., 60° (int.)—5 dioptrías. PRESCRIPCIÓN DE LENTES 247 Queda por correjir el ojo izquierdo. Desde luego debemos preguntarnos, si concurre este á la visión binocular. Ya hemos visto que, á la dis- tancia, no distingue el paciente ninguno de los caracteres de la escala con este ojo. Encontrado el vidrio con el cual adquiere me- jor agudeza visual, resulta ser este un vidrio es- fero-cilíndrico negativo, igual á esf. 18 diop. y cilind. 1.50, eje 45° esterno, que le proporciona V=|y que dá el diagnóstico de astigmatismo miópico compuesto. De modo que, el joven que examinamos ad- quiere aisladamente para cada ojo una agudeza visual buena, relativamente á su ametropia, en- sayado cada ojo aisladamente; provisto de los vidrios en ambos ojos, de modo á obtener la fu- sión de las imágenes retinianas, es decir la vi- sión binocular, contesta que vé doble: se pro- duce entonces el fenómeno diplopia. Hé aquí como un hecho práctico, evidente, viene á darnos razón de lo que dijimos al hacer el estudio del vicio de refracción del joven Do- mingo Murga, que motiva la relación de este caso. Esto es, que nos daríamos un buen chasco en la práctica, al sentar por principio en teoría que basta corregir el defecto de refracción de cada ojo, según su grado y anomalía, para que la visión simple se produzca en ambos ojos. El caso presente, para estudio, no puede ser mas instructivo y nos dá la norma de conducta 17 248 PRESCRIPCIÓN DE LENTES que debemos observar en casos análogos. La cual consiste en dejarnos llevar por las respues- tas del paciente, según se comporte la visión con el ensayo de lentes. Si estos entorpecen la visión binocular, cuando existe de antemano, deben desecharse aunque ellos corrijan, repetimos, las anomalías parciales de cada ojo, y se deben ensa- yar otros vidrios, siguiéndose las reglas ya esta- blecidas y otras que daremos, si es posible, mas adelante. Por el ensayo sucesivo de lentes, se llega á en- contrar unos con los cuales el enfermo ya no acusa la diplopia, adquiere mejor agudeza visual, y queda curado de su astenopia. En el presente caso, se trata de un vicio de re- fracción frecuente, el astigmatismo miópico para el ojo derecho, en un grado sumamente alto, y que poquísimas veces se ofrece en la práctica : 5 dioptrías. Las cajas de ensayo, solo traen hasta ese número y hasta el número 6 dioptrías, los vi- drios cilindricos. Schnabl, refiere también un caso semejante en los 182 casos de astigmatismo que ha correjido con vidrios en su establecimiento, según lo es- presa en la Revista Médico-Quirúrgica del 23 de Setiembre último, el cual alcanzaba, en un niño de 9 años, á 5 dioptrías. Nuestro enfermo adquiría todavía un poco mas de agudeza visual con el vidrio cilindrico N° 6 dioptrías, pero como sus respuestas vacilaban á PRESCRIPCIÓN DE LENTES 249 veces en el ensayo, respecto á la visión, á dis- tancia, determinamos prescribirle el número 5. Bueno, pues, desde que es de este ojo de que se vale el enfermo para ver de lejos, debemos su- bordinar la corrección del otro á la visión de él. Así, es conveniente buscar el vidrio que mejore la visión del ojo izquierdo dejando intacta la del derecho sin que se produzca el síntoma diplopia. Siendo el astigmatismo del ojo izquierdo relati- vamente débil, igual á 1.50, puede despreciarse y corregir solo la miopía hasta donde sea posible, sinó para obtener la visión binocular, por lo menos para facilitar la orientación. Esto es lo que hemos hecho, dando al enfermo un vidrio bicóncavo para el ojo izquierdo, igual 5 dioptrías, con el cual adquiere una agudeza de un décimo escaso, que no contribuye á la visión con ambos ojos á la vez, pero que ensancha la visión periférica y la orientación. De estos mismos vidrios se sirve el enfermo para ver de cerca, para leer, escribir, y desde que los usa ha dejado de esperimentar los sínto- mas de astenopia, que tanto lo molestaban antes, y que ha estado á punto de ser causa, con razón suficiente, sinó se la hubiese atendido, para que abandonase completamente los estudios. Para terminar, volveremos al caso de D. M. La fórmula de lentes que lleva para mirar de lejos, es la que se le proporcionó en el estableci- miento de óptica mencionado, pero estos lentes 250 PRESCRIPCIÓN DE LENTES no corresponden á la fórmula que llevaba la re- ceta suministrada allí mismo. La esplicacion que dá de esto el señor Schnabl, en su carta inserta en el número 12 de la «Re- vista», es que no teniendo por el momento en su establecimiento todas las colecciones imagina- bles y que pueden presentarse de vidrios cor- rectores, se ha visto obligado á servirse de los vidrios que mas aproximadamente han po- dido corregir el tvicio de refracción que estu- diamos. Hemos determinado en el estudio y después con el Dr. Crespo, la fórmula de estos vidrios, y no hallando contraindicación alguna para pros- cribirlos, y por el contrario viendo que el en- fermo se encuentra bien con estos anteojos y ad- quiere una agudeza visual bastante buena, le hemos aconsejado los siga usando para ver de lejos; tanto mas, cuanto que esto le evita nuevos gastos para proporcionarse otros vidrios que siempre son de un precio considerable. Se nos ha estraviado dicha fórmula por este motivo no damos una copia de ella. En cuanto á las reglas que puedan sentarse a priori en la prescripción de lentes para la dis- tancia en los astigmáticos, deque hablamos mas arriba, puede decirse que es mucho mas fácil re- cetar estos en este caso, que cuando se pide con- sejo de los vidrios cilindricos, bi-cilíndricos ó esfero-cilíndricos, que debe usarse para mirar PRESCRIPCIÓN DE LENTES 251 de cerca, en los distintos usos en que cada uno tiene que ejercitarse, según su profesión. En efecto : si se trata de un astigmatismo sim- ple miópico ó hipermetrópico; haciendo abs- tracción de la anisometropía que debe correjirse, según queda expuesto, deben prescribirse estos para todos los usos, tanto para mirar de lejos como de cerca; salvo el caso, en que el astig- matismo miópico simple sea muy débil, en cuyo vicio de refracción, es mas conveniente abando- nar la corrección para la distancia y prescribir para ver de cerca un vidrio que haga al ojo miope en el meridiano emetrope de una fuerza igual á la miopía del meridiano perpendicular á este. Si se trata de un astigmatismo compuesto miópico, debe prescribirse el vidrio esfero-cilín- drico cóncavo para mirar de lejos y solo el cilin- drico negativo para leer, escribir, etc. Si el astigmatismo compuesto es hipermetró- pico es una sola fórmula, la correspondiente al vidrio esfero-cilíndrico positivo que corrije to- talmente el vicio de refracción, la que deberá usarse en todos los casos y para todas las dis- tancias. Tratándose del astigmatismo mixto, la regla es neutralizar las refracciones en los dos meri- dianos principales, sin cuidarse de otra cosa. Sin embargo, pueden presentarse casos, que no hemos tenido aún en nuestra práctica, en los 252 PRESCRIPCIÓN DE LENTES cuales sea necesario aumentar ó disminuir el ín- dice de refracción de estos vidrios en su con- junto según se sirva el enfermo de ellos para mirar de cerca ó de lejos, ó para todas las distan- cias. Cada caso particular enseña al oculista y al óptico el consejo que debe dar. Considerando ya este punto mas bien de deta- lle y al alcance de todos, escusamos mas comen- tarios. Por considerarlo también muy sabido, escusa- mos decir que tratándose de un astigmatismo, de cualquier variedad que sea, acompañado de presbicia, debe agregarse á la fórmula que cor- rije aquel, el vidrio positivo que requiere el tra- tamiento de la impotencia relativa que sobre- viene con lósanos al músculo acomodador. ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS SOBRE LAS OBRAS DE OFTALMOLOGÍA RECIBIDAS EN LA CLÍNICA DURANTE EL AÑO Traite complet d'Ophthalmologie, por L. de Wecker et Ecl. Landolt, Paris, 1879. Si tuviésemos que trazar estas líneas por un sentimiento de gratitud tan solo, trataríamos de llenar pronto este deber dando un público tes- timonio de lo mucho que debemos al eminente maestro de varias generaciones de médicos, que emprenden desde tierras lejanas largos viajes, para ir á oir en Paris, sus sabias y provechosas lecciones; pero, es mas bien un sentimiento de admiración el que nos impulsa á escribir sobre el Dr. de Wecker y debemos ser mas estensos. Hemos sido uno de sus oyentes mas cons- tantes durante mas de 2 años á su clínica de «Cherche Midi, 55» y allí, á la cabecera de su sillón de operaciones, donde siempre ocupába- mos uno de los mejores puestos, ya porque lle- gábamos primero que los demás ó ya porque el misino Dr. Wecker tenia la deferencia de llamar- 254 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS nos cerca de él, cuando nos veia distantes, el hecho es que hemos podido aprender y apreciar á su lado hasta donde puede llegar la habilidad de un operador en un órgano tan importante y delicado como el ojo. El Dr. de Wecker reúne á un espíritu inves- tigador y sagaz, una inteligencia superior. Su carácter es bondadoso y sin embargo, se le to- maría por un hombre adusto y violento en el momento de una operación, cuando cree deber reprender á un enfermo, Ese tono tan seco y agrio de que se vale á veces, asusta á los en- fermos, los cuales inmediatamente obedecen di- rijiendo los ojos en el sentido que él indica en un momento supremo, después de cuyo pequeño triunfo el Dr. de WTecker levantaba la vista satis- fecho para darnos una lección que hemos sabido aprovechar después; conviene, nos decia, hablar fuerte al enfermo en estos casos aunque le digan á uno malo (méchant). Uno de los méritos que mas adornan al Dr. Wecker y que hemos tenido ocasión de apreciar en él, es la franqueza y lealtad con que confiesa sus errores. Es muy celoso de los triunfos que siempre obtiene en sus operaciones y en el tra- tamiento de sus enfermos. Perocuando un contra- tiempo llegaba á presentarse, era una nube que oscurecía su semblante y del que mostraba par- ticular empeño en hacer conocer á los demás. Tiene apego á sus teorías y doctrinas, poro mas ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 255 de una vez lo hemos visto volver sobre sus pasos para darnos lecciones que nunca olvidaremos. Tratándose del nuevo procedimiento operato- rio para la estraccion de la catarata, que él pro- ponía para reemplazar á la antigua operación clásica de Graéfe, y sobre la cual hizo una co- municación á la Academia de Medicina de Paris cuando nos hallábamos en Europa, nos decia : que este procedimiento estaba llamado á reem- plazar al otro en todos los casos; en primer lugar, porque él obedecía á los preceptos mas rigurosos de la cirujía conservadora, y en segundo lugar, porque quedando la visión casi la misma en am- bas operaciones, en la que él proponía, se con- servaba además toda la belleza del ojo y quizá una mayor agudeza visual. Copiamos testualmente de nuestro libro de apuntes el resultado que obtuvo en los primeros 100 operados: 97 recuperaron la vista; 1 perdido por una irido-coroiditis; 1 por oclusión pupilar; 1 por supuración parcial de la córnea. Ningún caso de pano-oftalmitis. En los siguientes 100 casos operados por el mismo procedimiento, el resultado no fué tan feliz: hubieron dos supuraciones parciales de la córnea, varios prolapsos del iris y un caso de supuración del ojo. Este número tan crecido de insucesos, ó mas bien de resultados incompletos para la clínica de 256 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS operaciones del Dr. de Wecker, tenia su esplica- cion en el hecho de que se trataba de la segunda centena de enfermos que concurrían á Ja clínica en ese año, pues es sabido, que los primeros que concurren á la entrada de la primavera, en Marzo y Abril, son las cataratas ordinarias seniles. Las cataratas complicadas van á la consulta en épo- cas diversas. En rigor, los casos indicados, de resultado in- completo, quedaron muchos en excelentes condi- ciones después de una segunda operación. Las es- tadísticas no muy lejanas en la operación de la ca- tarata daban un resultado desgraciado de un 10 %. A pesar de estas justas consideraciones que no se escapaban á la penetración del Dr. de Wec- ker, ló vimos con sentimiento pero con valor y lealtad, volver sobre sus pasos y renunciará su nuevo procedimiento operatorio en el sentido absoluto con que lo habia propuesto. « En el año siguiente, introduciré, decia, una modificación en la práctica de la operación de la catarata por mi nuevo procedimiento. v Ciertas condiciones de los ojos á operar me harán decidir por mi procedimiento ó por el de Graéfe. « Emplearé aquel: « Io Cuando la tensión ocular no esté aumen- tada; «2° Cuando todavía exista suficiente contrac- tilidad del iris: ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 257 « 3o Cuando la catarata sea regresiva y exista suficiente cámara anterior. « Practicaré el procedimiento de Graéfe en los casos contrarios.» Oyendo estas palabras que eran pronunciadas con sentimiento, después de una madura refle- xión, recordaba el entusiasmo tan grande con que el Dr. Wecker habia iniciado una reforma fundamental en una operación que hasta entonces le habia dado tantos triunfos, pero que él con- sideraba superior á la primera, y capaz de ge- neralizarse en el mundo médico. Debemos confesar, por nuestra parte, que mas de una vez conversando con los médicos estran- geros que frecuentaban la clínica de Cherche Midi y también con los médicos ingleses en los viages y estadías que hicimos en Londres, noso- tros siempre nos espresamos en el sentido de que tal operación solo podia dar resultado tan feliz en manos como las del Dr. Wecker. Todo lo que podamos decir aquí respecto de la habilidad y limpieza con que procede este hábil cirujano, es pálido y no se puede esplicar, es admirable cuanto uno vé y palpa. Hemos visitado muchas clínicas, hemos visto muchos operadores de los ojos, hemos visitado durante 8 meses la clínica de Moorfields del « Royal London Ophthalmic Hospital)) durante nuestra permanencia en la capital de Inglaterra, como lo atestigua el certificado que poseemos de 258 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS esa gran institución; allí, en esa gran Clínica donde concurren de 300 á 500 enfermos de los ojos diariamente álaconsulta,y dondese reúnen desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la tarde para ocuparse esclusivamente de la clínica de los ojos, los oftalmologistas mas notables del mundo, como Bowman, casi anciano en la práctica de los ojos, Critchett de reputación universal y uno de los hombres mas simpáticos que hemos cono- cido, Solberg Wells, Cowper, con iguales méri- tos, etc., etc. Sin embargo, sin ofender á estos hábiles y eminentes cirujanos especialistas, nun- ca hemos hallado en ningún otro médico la pa- ciencia, el esmero y esa maestría del Dr. Wec- ker para arrojar de la cámara anterior hasta el último resto de sustancia cortical ó de cristaloide que pueda ser causa mas tarde de obstáculo para la visión, en la estraccion del cristalino. Los momentos que él pasaba al lado del en- fermo después de una operación, eran momentos ganados para el resultado definitivo. Para terminar estas líneas sobre el Dr. de Wec- ker transcribimos de una carta que hemos re- cibido del distinguido colega y amigo nuestro el Dr. Larrosa, que hoy reside en Paris, lo que se refiere en ella á la operación de catarata que se ha practicado al sabio catedrático de higiene de nuestra Facultad de Ciencias Médicas, el Dr. D. Guillermo Rawson. Dice así:.....« hablo del excelente, modesto é ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 259 ilustrado Dr. Wecker, que le ha hecho á nuestro muy querido Dr. Rawson una de las operaciones mas rápidas, limpias y felices que se puede pen- sar y que al mismo operador ha dejado muy con- tento. El 10 del corriente (Setiembre del 78), á las nueve y quince minutos a. m. colocó al enfer- mo en el sillón ad hoc, á las 9 y 18 minutos ya habia aplicado el blefarostato, le habia hecho la iridectomia y me entregaba el cristalino opaco, estraido con toda maestría y felicidad, y á las nueve y veinte y tres minutos, nuestro operado se hallaba recostado en el lecho, habiendo el Dr. Wecker empleado esos cinco minutos en lim- piar perfectamente el ojo, observar el iris, apli- car el vendaje y manifestar una amistosa y muy espontánea alegría al contemplar el éxito tan brillante de una operación que él también se interesaba muchísimo en que fuera coronada de un feliz suceso, pues tanto á nuestro buen amigo el Dr. Rawson como á su apreciable familia y á mi mismo me ha tomado un verdadero cariño y obliga nuestra mas profunda gratitud. » Suspendemos de referir aquí otros detalles de la carta que se refiere al ilustre Dr. Wecker porque ellos vienen mezclados con conceptos que nos son favorables á nosotros y cuyo solo mérito, en verdad, redundaría mas bien en be- neficio del Dr. Wecker á quien debemos en gran parte el éxito que hemos obtenido hasta aquí en nuestras operaciones, pues es su escuela y su 200 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS modus faciendi el que hemos empleado siempre en ellas. Pero, nos hemos alejado de nuestro primer propósito, este artículo está encabezado también con el nombre del Dr. Edmundo Landolt. El Dr. Edmundo Landolt, tiene ya reputación de sabio y sin embargo á penas contará 35 años, él no ha sido discípulo como el Dr. Wecker de aquel sabio ilustre que aun veneran sus discí- pulos, de de Graéfe, pero pertenece á la escuela deUtrecht,donde se destacaactualmente la figura simpática y venerable del Dr. Donders á quien la oftalmología moderna debe sus mas gloriosos descubrimientos sobre dioptrica y sus aplica- ciones en los vicios de refracción y acomodación del ojo humano. Landolt, es de aquellos hombres que mas nos han cultivado en nuestra carrera de estudio. Su carácter es franco y bondadoso y su palabra siem- pre imponente por la fuerza de convicción que inspira y la dulzura y la belleza de su semblante. Conocimos al Dr. Landolt presentándonos un dia en su clínica y diciéndole que habiendo leído sus trabajos teníamos deseo de oír sus leccio- nes. Nos invitó á que fuésemos á su casa y allí unas veces y otras en nuestro propio y humilde departamento del barrio latino, donde vivíamos, y donde él se dignaba concurrir, hemos recibido interesantes lecciones sobre el ojo artificial, de su invención, que perfeccionó entonces. ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 261 La amistad que nos profesó entonces el Dr. Landolt no se ha desmentido hasta ahora y el testimonio mas elocuente que podemos citar es el siguiente: Pronto hará tres años que regresamos de nues- tro viage á Europa, nunca habíamos cumplido con el deber de escribir al Dr. Landolt, según se lo prometimos, y sin embargo, él rompe pri- mero este silencio, enviándonos su retrato con uno de sus últimos y mas interesantes trabajos: « Lecons sur le diagnostic des maladies des yeux faites á l'Ecole pratique de la Faculté de Méde- cine de Paris pendant le semestre déte. A la vuelta de esta carátula aun se acuerda de escribir nuestro caro y distinguido comprofesor estas sentidas y benévolas palabras: A mon cher confrérele Dr. Roberts, témoignage d'amitié. l'auteur. Hemos deseado hasta ahora escribir un largo y detenido artículo bibliográfico de esta obra y los quehaceres incesantes de la profesión nos lo han impedido, pero crea el Dr. Landolt que ha- llando dicha obra aun de las mas importantes para el estudio y práctica de la especialidad á que se dedica, creemos hacer un bien general traduciendo su libro, y lo haremos en cuanto nos sea posible. Volviendo al tratado de enfermedades de los ojos de que nos ocupamos al principio, el primer 262 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS tomo consta de 672 páginas en octavo, con 146 figuras intercaladas en el testo y 2 planchas. La obra está dividida en dos partes completa- mente separadas y sin relación una con la otra. La primera parte por el Dr. Wecker es de 468 páginas reservadas esclusivamente al estudio de los párpados y de la conjuntiva, su anatomía y fisiología y los infinitos estados mórbidos de que pueden ser asiento. En el estudio prolijo y minu- cioso de las blefaritis encontramos datos nuevos y muy interesantes. En cuanto á las operaciones de los vicios de conformación congénitos y adquiridos de los pár- pados, en los entropions, ectropions, etc. hay una interesante recopilación de todo lo nuevo que ha aparecido en estos últimos tiempos en los tra- tados de oftalmología y á mas, nuevos procedi- mientos que propone el autor de la obra. Eu las afecciones de la conjuntiva, el estudio histológico y clínico de las granulaciones ha sido enriquecido con largos é importantes datos. Es al Dr. Wecker á quien se deben los pri- meros estudios anátomo-patológicos sobre este punto tan intrincado de la oculística. Las granulaciones, es una de las enfermedades mas rebeldes é insidiosas que nos sea dado tra- tar en las enfermedades de los ojos. La frecuencia con que se observa esta enfer- medad en Buenos Aires, nos ha hecho dedicarle una atención preferente. ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 263 Y es por este motivo que ya en nuestra tesis inaugural que versaba sobre la oftalmía granu- losa del «Asilo de Huérfanos», citábamos el Tratado de enfermedades de los ojos del Dr. de Wecker, como el estudio mas científico y com- pleto que se hubiese escrito sobre la materia. No es nuestro objeto hacer un artículo biblio- gráfico ó juicio crítico, sobre la obra reciente que nos ocupa. Careceríamos de autoridad su- ficiente para emprender un trabajo de esta natu- raleza, juicios mas competentes que el nuestro emprenderán ese trabajo; nuestro deseo es citar la aparición de esta obra colosal en la literatura oftalmológica como una de las conquistas mas grandiosas que viene nuevamente á enriquecer esta ciencia moderna. Hacemos esta confesión para que se comprenda la rapidez con que pa- samos por alto tanta idea nueva y tantos cono- cimientos perfeccionados como trae dicha obra. Cada página, cada línea es un descubrimiento nuevo de que aprovechará la ciencia y la hu- manidad. Antes de terminar permítasenos todavía una palabra sobre la segunda parte de la obra de que hacemos referencia en este artículo. La segunda parte viene precedida ele esta de- claración de los autores: «Pudiendo reclamar el estudio de las enfer- medades de la córnea, procedimientos de explo- ración complicados, hemos creído proceder bien 18 264 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS dando antes de abordar esta parte de la patología ocular, el conjunto de los métodos de explora- ción: la oftalmometrología)). Es recien aquí que entra á figurar el Dr. Lan- dolt, á quien está encomendada esta parte es- pecial de la oftalmología, en la confección del trabajo. Como se sabe, esta es una de las partes mas científicas é importantes de la ciencia oftalmo- lógica. Y ha sido emprendida por el Dr. Landolt con verdadero tino y confianza en sí mismo. La oftalmometrología es la doctrina de explo- ración del ojo que abraza todos los métodos y procedimientos para determinar la forma, el es- tado anatómico del órgano y para medir sus funciones. Parte de este trabajo es debido al sabio oftal- mologista H. Snellen, á quien la ciencia debe grandes descubrimientos. Para dar unaidea mas completa de la magnitud é importancia que puede tener este estudio, hace- mos en seguida la referencia de cada capítulo. Eidoptometria, determinación de la agudeza visual. Fotometría y fotoptometria, determinación de la intensidad de la luz y determinación de las mas pequeñas diferencias de claridad que el ojo pueda distinguir. Cromatoptometria, determinación de la per- cepción de los colores. ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 265 Perioptometria, comprende la exploración de las partes escéntricas de la retina, es decir, de toda la estension de esta membrana que está situada afuera de la fosa central de la mácula. Dioptometria, determinación de la refracción y de la acomodación. Este último capítulo, dice el autor, debe ser redactado por el Dr. Snellen, está sin terminar y viene precedido por un trabajo del primero sobre la numeración de las lentes y en seguida por otro no menos importante: El sistema mé- trico en la determinación de la refracción y de la acomodación del ojo. Si tuviésemos que detenernos en la exposición de cada una de estas partes, ultrapasaríamos los límites que debemos fijarnos. Todos los capítulos señalados comprenden pro- cedimientos nuevos de investigación con que se ha enriquecido la ciencia oftalmológica de 20 años á esta parte. Para los médicos antiguos que no siguen los progresos de la ciencia moderna, todo esto no será sinó un lujo de estudio ¿ á qué sirven dirán ellos, complicar con el estudio de la física y los intrincados problemas de las matemáticas, con sus infinitos cálculos, un órgano tan sencillo como el ojo, que siempre se ha curado cuando no habia especialistas? Tal esclamacion hoy dia, es una profanación que solo justifica la igno- rancia. 266 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS El oftalmoscopio, que percibe en las modifica- ciones de un tejido vivo de la economía — la re- tina — los trastornos mas profundos del orga- nismo humano, es uno de aquellos adelantos con que cada ciencia revela de siglo en siglo su marcha incesante hacia el progreso. Este gran descubrimiento que inmortalizó á Hemholtz, trazó los pasos de un santuario que conduce á la inmortalidad, allí es donde se diri- gen dos genios contemporáneos, de Wecker y Landolt. Clinique des Maladies des yeux du Dr. Landolt, Paris, 1878. Este trabajo contiene datos importantes y algu- nas anotaciones prácticas de interés, de las cua- les hemos de ocuparnos con detención próxima- mente. El número de enfermos asistidos durante el año ha sido de 3,039. La clínica posee 15 camas que han bastado para recibir los enfermos que requerían una operación delicada y la permanen- cia y quietud después de ella en un buen lugar, es decir, en un paraje higiénico y cómodo. En 82 operaciones de catarata, el Dr. Landolt, ha obtenido 76 sucesos completos, 4 éxitos incom- pletos (demi-succés) y 2 nulos. En 4 operaciones de desprendimiento de la re- ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 267 tina, menciona 2 sucesos; sentimos que no haya descrito el sistema de operación que ha em- pleado. Para el tratamiento de la blefaritis crónica, tan rebelde á todo tratamiento, dice el Dr. Landolt, ha seguido empleando la depilación de las pestañas enfermas, indicada por MM. Schiess y Stilling. Este tratamiento, que ya hemos puesto en prác- tica algunas veces y que el Dr. Landolt empleaba consigo mismo cuando estábamos en Europa, dá, según este autor, curaciones prontas y radicales. Para el tratamiento de las conjuntivitis granu- losas y tracomatosas, emplea las cauterizaciones delicadas con el sulfato de cobre. Damos por nuestra parte preferencia al tratamiento con la solución débil de sub-acetato de plomo líquido que ya hemos indicado. En los catarros de las vías lagrimales, hace uso de inyecciones de hiposulfito de soda (no indica la dosis), de borato de soda ó de sulfato de zinc. En las supuraciones del saco lagrimal, el Dr. Landolt emplea un procedimiento que ya nos ha- bia indicado antes verbalmente, á saber: se prac- tica la incisión del conducto lagrimal superior y se introduce el cuchillo de Stilling, hasta el saco lagrimal, sacando este por el conducto inferior, de este modo se tiene una ancha abertura, por la cual se introduce una perla de nitrato de plata y nitrato de potasa (partes iguales), colocada á la estremidad de una barilla de plata. Se practica. 268 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS con esta sustancia la cauterización del saco, no con el objeto de destruir este, sinó con el de mo- dificar la mucosa que lo reviste. Esta operación ha sido empleada (con el nombre de cauteriza- ción modificatriz del saco lagrimal), por el Dr. Panas, en el Hospital Lariboisiére y descrita por un interno del servicio, en su tesis de doctorado. Hemos tenido ocasión de emplearla en nuestra clínica y nos ha dado un magnífico resultado en una enferma de tumor lagrimal cuya historia pu- blicamos en un número de la Revista Médico- Quirúrgica . Olvidábamos recordar que la operación des- crita y empleada por el Dr. Landolt difiere de la cauterización modificatriz combinada con el cate- terismo que emplea el Dr. Panas, en que este úl- timo hace la abertura del saco directamente por la piel que cubre su cara anterior. En casos de supuración, no muy antiguos, que no dependen de caries de los huesos y de otras lesiones que hayan alterado los tejidos que revis- ten estos, nosotros comenzamos por practicar la operación de Stilling y en seguida hacemos je- ringatorios con agua tibia y el cateterismo. Re- cien, después de 30 curaciones, si la supuración ó muco-pus persiste, hacemos un jeringatorio con una solución débil (1 : 5) de sub-acetato de plomo líquido. El último caso de estos que hemos tratado, es el de la señora de D. J. A. comerciante de Chasco- ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 269 mus, que vino á consultarnos en Marzo y que se puso en tratamiento el Io de Abril, dia en que practicamos una operación de Stilling. En los dias consecutivos hicimos los jeringatorios por el conducto lagrimal inferior, con la jeringa de Anel, é inmediatamente que la enferma pudo su- frir la introducción de una sonda, aplicamos esta todos los dias durante una hora, por la mañana ó á la noche, alternando con el jeringatorio de agua tibia. Solo se le hicieron tres jeringatorios de la solución indicada con dos ó tres dias de intervalo. El 31 de Mayóla enferma fué dada de alta, per- fectamente curada en dos meses de tratamiento. Hemos referido este caso con detalles, para que no se ponga en duda el resultado feliz obtenido. Un Pupillometro. Istromento per misurare il diá- metro delta pupilla, del dottoreE. Landolt. Es- tratto dagli Annali d'Oftalmología, diretti dal Prof. A. Quaglino, Anno IV, fase. IV. (1) Sur les Causes de VAmétropie, communication faite a VAssociation francaise dans la séance du 27 Aoút 1877,par le Dr. E. Landolt. El autor se ocupa de describir las diferentes (1) Ya hemos mencionado este trabajo en otro lugar. No poseyendo el italiano, no hemos podido leer este folleto; pero conociendo al- gunas de las experiencias del Dr. Landolt, por haberlo visto trabajar con su pupilómetro, podríamos decir algo de él si no fuese que nos falta tiempo en este momento y si no pensásemos ocuparnos de él después, con detención. 270 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS causas que pueden producir un mismo vicio de refracción (la hipermetropia ó la miopía) en el ojo humano. El defecto ó exceso de refracción que dá lugar á la producción de uno de los dos estados men- cionados, puede depender, ó bien de la confor- mación del ojo, ó bien del índice de refracción de los medios refringentes, ó bien, en último caso, del radio de curvatura de las superficies refrin- gentes, el cristalino, la córnea, etc. Entra en seguida á estudiar los medios de diag- nóstico que ofrece hoy la ciencia, los que no siempre permiten descubrir la verdadera causa de la ametropia, pero que facilitan en muchos casos el estudio de los diferentes vicios de re- fracción y coloca al médico en el camino de un tratamiento racional. Para las medidas de la curvatura de la córnea el Dr. Landolt ha inventado un oftalmómetro de poco costo y de un manejo fácil, que reemplazará al precioso instrumento de Hemholtz, descrito en su obra de «Óptica fisiológica», que, como se sabe, es difícil de manejar y de un precio muy crecido. El Dr. Landolt, concluye su comunicación di- ciendo: que si se tuviera cuenta en cada caso, de la forma y de la causa de la ametropia, las opi- niones sobre el pronóstico y la terapéutica de estas afecciones no diferirían como sucede hoy. ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 271 Le Diplométre du Dr. E. Landolt. Este instrumento sirve para medir el diámetro de un objeto á la distancia é independientemente de sus movimientos. Tiene sus aplicaciones en oftalmología. L'ceil arti/iciel, du Dr. E. Landolt, Paris. Ya hemos hablado de este trabajo en una de las conferencias. Des sensations de lumiére et des couleurs dans la visión directe et dans la visión indirecte, par MM. Landolt et A. Charpentier. Des rapports qui existent entre l'acuité visuelle et la perception des couleurs aux parties excen- triques de la retine, par M. le Dr. Landolt. No hemos tenido aun tiempo de leer estos dos últimos trabajos, y por lo tanto, no haremos por ahora sinó mencionarlos. El último de ellos ha sido una comunicación presentada por el autor en el Congreso periódico internacional de Cien- cias Médicas, que tuvo lugar en Ginebra, del 9 al 15 de Setiembre de 1877. Tableau Synoptique des mouvements des yeux et de leurs anomalies, par le Dr. E. Landolt. Ya poseíamos este cuadro que facilita mu- 272 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS cho el estudio anátomo-fisiológico y de las pa- rálisis de los músculos motores del ojo. Recomendamos su adquisición á aquellos que se dedican á este género de trabajos. Chirurgie oculaire, par L. de Wecker, París, 1879. Por conducto de nuestro sabio profesor de hi- giene, el doctor Rawson, ha hecho llegar á nues- tras manos el doctor de Wecker, su reciente obra, cuyo título encabeza estas líneas. Para hacer el juicio crítico de esta nueva obra, que viene á enriquecer el ya muy vasto arsenal de la Oculística, se necesitarían muchas horas de estudio y meditación que no podemos absolu- tamente consagrarle en este momento. Nos concretaremos, pues, con el anuncio, que seguramente alegrará á aquellos que se dedican con mas empeño al estudio de la oftalmología y practican con alguna frecuencia operaciones en los ojos. La obra es un volumen que consta de 420 pa- jinas, conteniendo las lecciones recojidas y re- dactadas por el doctor Masselon, jefe de la Clínica del doctor Wecker, sobre todas las operaciones que se practican en el ojo, comenzando por la operación de la catarata, sobre cuyo tema tanto. ha disertado el autor en diversos escritos, al- gunos de los cuales han sido leídos en -la So- ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 273 ciedad de Cirujía de Paris; viniendo en seguida las operaciones que se practican en el iris, la cór- nea, la conjuntiva, la esclerótica y concluyendo por las operaciones que se practican en los anexos del ojo, en los músculos, en la órbita, en los párpados y en el aparato lagrimal. Calcúlese, pues, según este índice de las prin- cipales lecciones, de cuan inestimable valor es la joya que el Dr. de Wecker ha tenido la defe- rencia de enviarnos. Nos cuesta mucho terminar este anuncio sin agregar algo sobre este nuevo tratado, cuya im- portancia ya se prevée de antemano, y sobre el cual ya ha empezado á ocuparse la prensa mé- dica europea. Hé aquí los dos primeros párrafos de la Intro- ducción que son una lección de moral médica, sobre cuya observancia mucho ganarían los en- fermos y no se espondrian con tanta frecuencia algunos médicos á sufrir, en determinadas ope- raciones, fracasos que mucho perjudican á su nombre y á la reputación que tengan adquirida; dice así: «Señores, para formar el complemento del curso de « Terapéutica Ocular » hecho durante el año 1877 - 78, me he propuesto reunir en una serie de lecciones la exposición de los diversos pro- cedimientos operatorios que constituyen la ci- rujía ocular actual. Lo mismo que hemos hecho al principio del curso precedente, debemos es- 274 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS tudiar desde luego aquí la cuestión de oportu- nidad y de utilidad práctica de estas nuevas lecciones. «¿ Hasta qué punto os será permitido sacar partido en vuestra práctica de esta enseñanza? Llamados al ejercicio de la clientela diaria ¿ten- dréis ocasión de poner en ejecución los preceptos dados en estas lecciones? Sí, sin duda, si ejercéis en pequeñas localidades apartadas de las del centro; ó bien si fijados en las ciudades de me- diana importancia, os halláis en la obligación de agregar á la cirujía general, la cirujía especial, asociación que en estas condiciones me parece perfectamente justificada y de una utilidad prác- tica. Pero seria otra cosa en las grandes ciuda- des; allí el práctico se halla dispensado natural- mente de entregarse á un arte que, solo el espe- cialista habrá podido hacer llegar, gracia á la estension que puede entonces tomar el ejercicio de su práctica diaria, hasta el mayor grado de perfeccionamiento. Un práctico honrado podrá aun preguntarse si su conciencia lo autoriza á practicar una operación, cuando él tiene la con- vicción que esta será mejor y con mas seguridad ejecutada por un colega experto. » Atlas des maladies profondes de Uceü, par M. Perrin et F. Poncet, Paris, 1879. Esta obra de un precio elevado, 800 pesos m/c. ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 275 cada ejemplar, contiene 92 planchas en cromo- litografía. Está compuesto de dos partes, la pri- mera trata de la «Oftalmoscopía» por el primero de los autores mencionados, y la segunda de la «Anatomía patológica» por el segundo de ellos. La importancia del objeto y el nombre de los au- tores, tan justamente reputados en oftalmología, que han emprendido la publicación de este tra- bajo, son una garantía de la bondad que puede esperarse de él. Traite élémentaire d'ophthalmologie, par le Dr. A. Sichel (fils). Paris, 1879. Ha llegado á nuestras manos el primer tomo de esta obra, que comprende las enfermeda- des del globo ocular, con 3 planchas y 104 figu- ras en el testo, dibujadas por el autor. Es un volumen, en octavo, de 970 páginas. Nos fué anunciada la publicación de esta obra en Paris, por el autor, cuando seguíamos sus prácticas é instructivas lecciones, en su clínica. Es lástima que la obra no venga acompañada de planchas coloreadas de las enfermedades del ojo, de las cuales posee un buen número, hechas por el mismo Dr. Sichel, quien tuvo la compla- cencia de enseñarnos y esplicárnoslas varias veces. El Dr. Sichel, da la esplicacion de esta laguna, que ha podido llenar con ventaja sobre otros, 276 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS invocando un sentimiento de modestia y respeto hacia el nombre venerado de su padre, del cual dice el Dr. Sichel (hijo) « ¿cómo osaría después ele las admirables figuras de la Iconografía de mi padre, á la» cuales me es tan fácil dirijir al lector, ofrecer al público dibujos que, en la ma- yor parte de casos, no dan sinó una idea falsa de lo que deben representar?» Mas adelante nos ocuparemos con detención de esta obra, la cual, si corresponde á lo que cono- cemos personalmente del autor, será un trabajo enriquecido con invalorables datos prácticos y anotaciones sujeridas por un espíritu investiga- dor, serio en teoría, y verdadero clínico. Clínique ophthalmologique du Dr. Badal, Paris, 1879. Contiene: I Introducción del sistema métrico en oftalmología. II Descripción de los instrumentos que han obtenido el premio Barbier. III Estudio sobre la etiología de las enfermedades de las vías lagrimales. IV Carta sobre la catarata, diri- jida al Dr. Romiée (de Liége). V Consideracio- nes generales sobre las enfermedades de los ojos, en sus relaciones con las otras enferme- dades. VI Pesquisas de óptica fisiológica. VII Lecciones sobre las cataratas capsulares. VIII Conferencias clínicas y observaciones. ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 277 Anatomie pathologique de l'ceil, par F. Panas et le Dr. A. Remy, Paris, 1879. Comprende un volumen en octavo de 104 pá- ginas con 26 planchas, 2 de ellas cromo-litogra- fiadas. Hé aquí la tabla de materias que trata : I Chalacion. II Melano-sarcoma de la con- juntiva. III Osificación del cristalino. IV Irido- coroiditis. V Sarcomas coroidianos melánicos. VI Glaucoma hemorrágico. VII Angioma coroi- diano cavernoso. VIII Tubérculos de la coroide. IX Retinitis albuminúricas. X Desprendimiento quístico de la retina. XI Neuritis óptica doble por sifiloma del cerebro. XII Atrofia de los ner- vios ópticos por sarcoma del cerebro. Des Amblyoptes et des Amauroses toxiques,par le Dr. Galczowski, Paris, 1879. Contiene datos é indicaciones importantes, so- bre las ambliopías alcohólicas, mercuriales, ni- cotínicas, etc. Traite d'optique considérée dans ses rapports avec Vexamen de l'oeil, par le Dr. G. Sous, Pa- ris, 1879. Es un volumen en octavo, de361 páginas. No podemos dar ningún dato sobre este trabajo que 278 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS requiere un estudio detenido en la parte mas difí- cil de la oftalmología, la óptica fisiológica. Viene ilustrado con fórmulas algebraicas y por el índi- ce de materias que trata debe ser un trabajo muy útil para la fácil comprensión en los que recien se dedican al estudio de la refracción y acomoda- ción del ojo. Appréciation de Vacuité visuelle sous le point de vue de Vaptitude professionnelle chez les soldats et les marins, par le Dr. E. Maurel, Paris, 1879. Es un folleto de 16 páginas, con una tabla alfabética en cromo-litografia para medir la vi- sión cromática. Traite pratique et clinique des blessures du globe de l'ceil, par le docteur A. Ivert, Paris, 1880. Esta obra como se vé por la fecha se anticipa al año próximo, quizá aun muy pocos la conocen en París y mucho menos en otros puntos de Eu- ropa, cuando ya el activo corresponsal de la casa Etchepareborda, establecido allí, la ha en viado. No habiendo podido hacer un juicio crítico de los demás trabajos que solo hemos mencionado, ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS 279 siempre por esta causa ineludible y siempre ci- tada: la falta de tiempo! — tampoco podríamos hacerlo de esta que ha llegado recien hoy á nues- tras manos. (1) Sin embargo, diremos desde ya, á aquellos á quienes pueda interesar la adquisición de esta obra, que ella viene precedida de una interesante introducción, aunque un poco corta del Dr. Ga- lezowskí, en la cual este profesor, refiere casos de heridas del ojo, tratados en su práctica, que realmente sorprenden. Uno de estos, que mas nos ha llamado la atención, es el de una desgar- radura de la esclerótica del ojo izquierdo en una estension de 8 milímetros que fué interesada, salvándose completamente el ojo, lo que no ha- llamos estraño, pues tenemos conocimiento de hechos análogos seguidos de suceso; pero lo que llama la atención es que la vista quedó per- dida durante dos años por una hemorragia muy abundante en el humor vitreo, y que durante el curso del tercer año, el fondo del ojo comenzó á despejarse y actualmente conserva toda su transparencia, habiendo recobrado la vista al punto que el paciente vé con ese ojo los mas finos caracteres de la escala. Hé aquí como termina su introducción el Dr. Galezowskí, trascribiendo este párrafo, creemos (1) Veáse la Revista Médico-Quirúrgica del 8 de Diciembre de 1879, de donde transcribimos estos artículos bibliográficus. 19 280 ARTÍCULOS BIBLIOGRÁFICOS hacer un justo elogio de la obra: «Para decirlo en una palabra, la riqueza de los materiales, la madurez del juicio, la justicia de la crítica dan á esta obra un sello particular de originalidad, y hacen de ella hasta el presente un trabajo único en su género.» ÍNDICE I aginas Introducción........................................... v I. — ESTADÍSTICA Enfermos asistidos en el Consultorio Oftalmológico de la Socie- dad de Beneficencia.................................... 1 Enfermos asistidos en la Clínica privada del Dr. Roberts..... 7 II.—MEDICACIONES EMPLEADAS Tratamiento médico interno.............................. 19 Tratamiento médico externo.............................. 24 III. — OPERACIONES Cataratas............................................... 31 Irideetomias, ópticas y terapéuticas........................ 38 Estrabotomías.......................................... 48 Sindectomias y abraciaciones parciales de la conjuntiva bulbar 54 Kantoplastias........................................... 56 Tatuages............................................... 62 Entropions y Ectropions................................. 65 Pterigions, estafilomas, ch.ilaciones, etc.................... 67 Vias lagrimales.......................................... 71 282 ÍNDICE IV. — CASOS PRÁCTICOS DE MEDICINA OCULAR Páginas Observaciones levantadadas entre los enfermos de la clínica pri- vada................................................. 77 Anteojos Anfigiratorios................................... 92 V. — CONFERENCIAS DADAS EN EL CÍRCULO MÉDICO ARGENTINO Primera Conferencia..................................... 101 Segunda Conferencia..................................... 123 Tercera Conferencia..................................... 157 Cuarta Conferencia...................................... 183 VI. — Prescripción de lentes en un caso de astenopía aco- modativa POR ASTIGMATISMO COMPUESTO T ANISOMETROPÍA... 215 VII. — Artículos bibliográficos sobre las obras de oftal- mología RECIBIDAS DURANTE EL AÑO..................... 253 CLÍNICA OFTALMOLÓGICA DEL D°" PEDRO l ROBERTS Médico del Consultorio Oftalmológico de la Sociedad de Beneficencia; Ex-Alunino del «Real Hospital Oftálmico de Londres »; Miembro honorario del Círculo Médica Argentino; Socio corresponsal de varias Sociedades médicas estrangeras; Médico oculista de la « Sociedad Española de Beneficencia » y de la « Sociedad Italiana de Union y Benevolencia », etc. lo Estadística del Consultorio oftalmológico de la Sociedad de Be- neficencia y de la Clínica .privada del D°r Roberts, de 1879, seguida de algunas consideraciones sobre las medicaciones em- pleadas y las operaciones hechas durante el año. 2° Casos prác- ticos de Medicina ocular de la Clínica privada. 3° Anteojos anfigiratorios sistema Roberts. 4° Conferencias sobre « Refrac- ción y Acomodación del ojo» dadas en el Círculo'Médico Argentino. 5° Memoria sobre «Prescripción de lentes» leida en la Asociación Médica Bonaerense. 6° Artículos bibliográficos sobre las obras de oftalmología recibidas dorante el año 1879. BUENOS AIRES IMPRENTA DE PABLO E. CONI, ESPECIAL PARA OBRAS 60 — CALLE ALSINA — 60 1 880 w NLM052298764