OOLE O OI O N DE MEDICAMENTOS INDÍGENAS. DTO-CABELLO—IMPKBKTA DE J, A. SEGIíESTAA—IB7S. COLECCION MEDICAMENTOS INDÍGENAS DE Y SUS APLICACIONES, ZSZm&23>OS LOS REINOS VEGETAL, MINERAL Y ANIMAL, EECOJIDOS Y ANOTADOS POR «s©asa«@ feiMp QUINTA EDICION COEEEJIDA Y AUMENTADA CON UN SUPLEMENTO SOBRE LAS ENFERMEDADES DEL CABALLO Y SU MANERA DE CUBARLAS. CARÁ G A S EÓJAS HBEMANOS—Libréeos-Editores. 106 CÁLLE DEL COMERCIO 106 1875 MARCELINO BE LA PLAZA, GOBERNADOR JEFE SUPERIOR POLÍTICO DE DA PROVINCIA DE CARACAS. Hago saber que el señor Gerónimo Pompa se lia presentado ante mí reclamando el derecho esclusivo para publicar y vender una obra de su propiedad, cuyo título ha depositado y es como sigue: “Goleccion de MEDICAMENTOS INDÍGENAS Y SUS APLICACIONES, EXTRAIDOS DE LOS REI- NOS VEJETA!., MINERAL Y ANIMAL, RECOJIDOS Y ANOTADOS POR G. POM- PA,”—y que habiendo prestado el juramento requerido, lo pongo por la presente en posesión del privilejio que concede la lei de 19 de Abril de 1839 sobre propiedad de las producciones literarias, pudiendo él solo pu- blicar, vender y distribuir dicha obra, por el tiempo que le permite el articulo primero de la citada lei.—Dado, firmado de mi mano, sellado y refrendado por el Secretario de este Gobierno en Carácas á dos de Se- tiembre de mil ochocientos cincuefita y uno. Marcelino de la Plaza. El Secretario,—Juan Sano ja. P E O L O G O. Mas de ocho lustros han trascurrido desde el dia en que me pro- puse recojer y anotar en mi cartera todos aquellos medicamentos na- cionales, que por tradición 6 por nuevos descubrimientos, hubiesen si- do reconocidos como beneficiosos á la humanidad. Mas de una vez, en las épocas tranquilas de la República desde 1821: en los favora- bles períodos de su marcha progresiva (que han sido pocos y de corta duración), he lamentado que el Gobierno de mi patria no hubiese pen- sado en la conveniencia de que los Gobernadores de las provincias hi- ciesen recojer en ellas los preciosos específicos con que los indíjenas nos han asombrado tantas,veces en sus aplicaciones á las mas graves y desesperadas dolencias, con mengua de la ciencia trasportada á es- tas rejiones de la culta Europa. Semejante medida habría sin duda impedido que á la desaparición de aquella raza naturalmente reserva- da para trasmitir los frutos de su instinto médico y los esperimentos obtenidos, á otros que á sus hijos;, se llevase al sepulcro unos conoci- mientos que yo me atrevería á llamar tesoros inapreciables; sí, rique- zas positivas que poseídas por la,actual y las venideras generaciones- necesariamente habrían de dar importancia, honra y gloria á Venezue- la. Empero, desgraciadamente se ha perdido ya un tiempo precioso. La raza indíjena casi ha desaparecido de este pais llevándose sus se- cretos y dejándonos bien poco que hacer para alcanzar el fin propues- to. No obstante, para que no se pierda del todo lo que la casualidad haya conservado en la memoria ó en los apuntes de algunos venezo- lanos impresionados del espíritu de nacionalidad, aun puede hacerse mucho. Si no el Gobierno, que según parece ha desestimado como una- medida de su resorte la adquisición de esos conocimientos de la medi- cina natural de que me ocupo; ó que estimándola, se ha visto cons- tantemente embarazado con otros trabajos instantáneos y vitales para la Nación; seria de desearse que algunos ciudadanos, especialmente aquellos que se hallan adornados de conocimientos en la materia, se propusiesen hacer tan importante servicio al pais. Ya hemos visto que PRÓLOGO. al publicar el señor Ledo, J. M. Benítes su obra titulada: “Princi- pios para la materia médica del país,” ha contribuido con un contin- jente, que aunque pequeño, es mui digno del reconocido mérito de tan acreditado profesor; es mui propio del que aspira á testificar su amor á la patria y á la humanidad. Sábese también que el señor Dr. José María Vargas, cuyos altos conocimientos en la ciencia médica y botánica eran notorios, se ocupó durante su preciosa existencia en acumular materiales para la publicación de una obra mas en grande; y es de esperarse que no falten algunos otros venezolanos que se de- diquen asimismo á la esploracion de una mina acaso mas rica y pro- ductiva para la humanidad que las de oro y plata que comienzan á descubrirse en Venezuela. Yo por mi parte, no he hecho otra cosa al publicar el presente opúsculo, que seguir los impulsos de mi natural inclinación á una ciencia á la cual debí consagrar mis estudios en la juventud; pero que habiéndome sido imposible en una época en que la libertad de la patria era el único pensamiento de sus hijos, he debi- do no obstante rendirle mis homenajes en la vejez. Ademas, yo he querido manifestar con este hecho la conveniencia de que despierte entre nosotros el espíritu de nacionalidad; porque, para mí tengo que todo aquello que tienda á dar realce y gloria á la tierra que nos dió el ser, y que con orgullo podemos decir que hemos elevado del fango co- lonial á la cúspide del heroísmo, es propio de los que comprenden to- do el mérito de la trasformacion : es digno de los que respiran el aire puro y balsámico de nuestra hermosa América. Defectuosa será mi obra, mui defectuosa: ¿pero qué mas pudie- ra esperarse de quien no aspira á otro galardón que el que le ofrece su conciencia con el hecho de haber consagrado su tiempo, su paciencia y su perseverancia en recojer y anotar unos medicamentos, encubier- tos unos con el velo del misterio, y obtenidos los mas á merced de menguados informes ó mal combinadas explicaciones, sin otro fin que el de hacer un beneficio á la humanidad 1 Defectuosa será también mi obra, porque he pretendido hacer uso en muchos casos del tecnicismo de la ciencia sin conocerla, y he procurado en otros esplicarme con la claridad posible á fin de que ella estuviese al alcance de todos. Defec- tuoso, en fin, será mi trabajo, porque él es superior á mis fuerzas, y harto atrevida ha de aparecer la pluma que escribe sobre una materia que desconoce el que la lleva sobre el papel, y esto á la faz de tantos y tan esclarecidos facultativos. Fácil es pues deducir de lo espuesto, que aspiro, como tengo derecho á esperarlo, á la induljencia de los profesores, y á la consideración de los que, como yo, solo tengan lije- ras nociones de la medicina doméstica. PRÓLOGO. Debo concluir este preámbulo; yal hacerlo, tócame suplicar á los que tengan la bondad de leer la presente obra, que no se sorpren- dan con la descripción de algunos de los medicamentos apuntados en ella estimándolos como fabulosos é infieles. Preciso es que se reflexio- ne antes de fallar, que son impenetrables los secretos de la naturale- za, y que es necesario respetar los hechos y someter ante los resulta- dos, las vanas teorías y las opiniones que tiendan á pugnar con la rei- na de la sabiduría, la poderosa é invencible esperiencia. No es mi áni- mo al espresarme así, sostener la infalibilidad de algunos específicos que acaso han sido ensalzados por las preocupaciones que en los pa- sados siglos de ignorancia se sobreponían á la razón : eso lo decidirán los esperimentos que cada cual es dueño de hacer sobre ellos. Yo re- petiré lo que dije mas arriba: no he hecho otra cosa que traer á los tipos un resúmen de todo cuanto he podido recojer de los labios del labrador inocente, del indíjena curandero, del anciano esperimentado, sin considerarme autorizado para omitir lo que me pareciera increíble ni lo que yo graduara por una mera ficción. Tócales á los profesores de la ciencia médica hacer estas averiguaciones; tócales examinar las virtudes de los medicamentos que les presento, y en fin, les toca ofre- cernos otros si ellos no son exactos, si ellos no producen los beneficios que yo me he propuesto, si ellos difieren de los resultados que yo he alcanzado en los que he tenido la ocasión de examinar. Ademas, los médicos están en el deber de contribuir con sus luces á perfeccionar la empresa contrayéndose á una materia tan digna de su humanitaria profesión. Venezuela vería con orgullo la obra en que se encontrasen acumulados y esplicados científicamente los tesoros medicinales de que sus projenitores hacían uso; yla humanidad y el mundo leerían con asombro en ese libro nacional los portentosos secretos revelados á los hijos de las selvas americanas por la madre naturaleza. El Autor. ADVERTENCIA. La presente edición contiene, ademas de importantísimas correc- ciones, un aumento considerable de medicamentos nuevos, así en los rubros de los ya publicados en la anterior, como otros inéditos que han venido á enriquecer la Colección por el favor de muchas personas de las provincias que interesadas en su progreso, me han auxiliado con sus noticias y con la remisión de las plantas á que se contraen, &. Por manera que, todos los que tengan decisión por esta obra, así por conveniencia como por patriotismo, deben apresurarse á comprarla, de lo cual reportarán no pocos beneficios. Guando muchos estranjeros lo han verificado por docenas de la anterior edición para remitirla á ultramar, mengua seria que los na- cionales la viesen con indiferencia. No es el lucro que ella pueda pro- porcionarme el que me impele á espresarme así; porque bien probado está que es mas bien el patriotismo el resorte que me mueve en la materia. Los artículos que se vean marcados así * han sido aumentados con otras aplicaciones 6 adicionadas las anteriores; y los que lleven este signo t son del todo nuevos. G. Pompa. COLECCION DE MEDICAMENTOS INDÍGENAS EXTRAIDOS DE LOS REINOS VEJETAL, MINERAL Y ANIMAL. t Abejas.—Si se toman tres de estos insectos, y se secan y pul- verizan, poniendo luego los polvos en un poco de vino blanco, servirá para la supresión de orina, tomado por cucharadas. t Avispones.—Las casnchas que forman estos insectos en los árboles ó en las paredes y techos de las casas & son de una tierra mui escojida y bastante eficaz para curar las erisipelas y toda suerte de hinchazones, disolviendo aquella en agua. (Véase el artículo Greda). Abrojo,—Esta planta es astrinjente, y su cocimiento se rece- ta para la blenorrea, para las oftalmías, y para las afecciones del pe- cho. En las hinchazones de las piernas es eficaz en baños. El zumo asociado con miel de abejas se usa para las úlceras de la boca. En ca- taplasmas, se aplica para las inflamaciones, esencialmente del hígado. La semilla jojota, molida y diluida en agua de raíz de espárrago, se toma para la piedra en la vejiga. Abrojillo.—Yerba pequeña que nace regularmente en ios empe- drados de las calles. Se usa para las mismas enfermedades que la an- terior. El cocimiento de ella tomado dos veces al dia en dosis de un vaso se aplica para el hígado. Acedera.—El cocimiento teiforme de las hojas, lo mismo que el de las de achicoria y lechuga, se aplica como refrijerante en todas las irritaciones. También se usa en cataplasmas y lavativas al mismo 2 fin. La raíz en cocimiento fuerte se aconseja para excitar ó regulari- zar el menstruo. El de las hojas de la silvestre se toma en las pul- monías. Acuites.—De los de coco, tártago, aguacate, ajonjolí y otros que se elaboran en el pais, se hacen las apuntaciones correspondientes en sus respectivos lugares.—Del de olivas se toma en grandes dosis para espeler el veneno. Para la diarrea y pujos, se mezclarán dos cu- charadas con otras dos de agua rosada y dos de vino tinto repitiéndo- lo mañana y noche. Para el estreñimiento se pone en unas hilas bien caliente, y se pone en el ombligo. Para las picadas de alacranes, avis- pas y demas animales ponzoñosos, se unta en la parte que sufre, lo mismo que para los porrazos y heridas: en estas se pondrá en unas hilas. Para las quemaduras es mui eficaz, untándolo con unas plumas y poniéndole encima ceniza bien cernida. Para el cólico se pone á ca- lentar una escudilla, y luego se untará su interior de aceite de tártago ó de Castilla, y se pondrá boca abajo en el ombligo, repitiéndose la ope- ración si no se aliviase: al mismo tiempo se tomará un té de anis y manzanilla. Para la sordera y zumbido en los oidos, se tomará un tánto de aceite de pescado yel doble del de almendras; se embeben en esta mezcla unos algodoncitos, los cuales se esprimen en los oidos y luego se colocan en ellos. El aceite de almendras entra en la con- fección de varios purgantes y lamedores para el pecho. Por sí solo se aplica en cucharadas para las toses rebeldes, y se unta en las irritacio- nes y escoriaciones. Para las afecciones nerviosas y para los callos, se ponen tres cucharadas de aceite de almendras, una de aceite esen- cial de sasafras y otra de trementina, y se unta con unas plumas, cu- briendo la parte con una franela 6 con un papel de seda. Muchas otras aplicaciones tiene el aceite de almendras que no se ocultan al lector. Acelga.—Tomado el zumo de las hojas de esta planta, se hacen con él absorciones para descargar la cabeza de la pituita. El coci- miento simple se toma para correjir la sangre. El zumo con un poco de sal es un laxante suave para los males del hígado: para este órga- no se aplican también las hojas en cataplasmas, y se comen con mos- taza y vinagre. * Aceite de palo ó sea Bálsamo de capaila.—Sirve para curar- las iilceras o heridas aplicándolo tibio en unas hilas. Interiormente es nn buen purgante estomacal y nervino, para lo cual se aplica en las apop>legías y convulsiones : aprovecha en los reumatismos, dolores có- licos y de ijada : cura la gonorrea y flores llancas, tomando desde 3 media hasta una cucharillita de las de café; mueve los menstruos, limpia los riñones, uretra y vejiga de los humores crasos y arenosos que los relajan y ulceran, purifica los pulmones y cura el emploma, asma y tisis. En estas afeccionas del pecho se da en dosis desde ocho gotas hasta veinte disuelto en vino blanco, en el cual se incorporará una yema de huevo. El cocimiento de la corteza del árbol, sirve para baños en el reumatismo crónico, parálisis y tétano, así interior como esteriorraente. Para las heridas y úlceras, so confecciona un emplasto con partes iguales de aceite de palo, cera blanca, aceite de olivas y jabón de Castilla; la cera y el jabón se ponen primero en una vasija vidriada á fuego lento; cuando estén derretidos se les agregan los aceites; luego que dé el primer hervor, habiéndose removido antes bien los ingredientes, se aparta del fuego la vasija y se guarda para el uso. Este emplasto lo llaman de Zaraza, porque el Jeneral do es- te nombre lo aplicaba en nuestras llanuras á los soldados de su man- do en la guerra de la independencia, y se ha tenido por una invención suya. El precioso árbol de que hablamos, se cria en abundancia eu nuestra República y esencialmente en el Orinoco. En las ulceraciones del recto, se aplican inyecciones compuestas de la yema y clara de un huevo de gallina con una cucharillita de aceite de palo, todo bien ba- tido, cada veinticuatro horas y al acostarse. Por la mañana se aplica- rá otra del cocimiento de un cogollo de algodón con palo de campeche. (Véase Cuerno de ciervo). Ace no.—Es el hierro refinado, mui puro y quebradizo, cuyas li- mallas se aplican á los mismos usos que el común (véase hierro): ade- mas es preferible para espeler las lombrices, para disecar la matriz y detener las flores blancas. Al efecto, se toman limaduras sin prepa- ración en dosis de cuatro onzas y de canela quebrantada media onza: puesto todo en dos botellas de vino dulce por tres dias en sitio cálido, se remueve de tiempo en tiempo y se toman tres ó cuatro horas ántes de comer, tres ó cuatro onzas, paseándose después. * Achote. (Llámase también Onoto).—Las hojas se aplican pa- ra los dolores de cabeza yde la cara, nerviosos óde irritación: el co- cimiento de las mismas se toma en buches para las inflamaciones ó es- coriaciones de la boca, y en lavativas en las enfermedades del recto. Poniéndose las semillas en buena cantidad de agua caliente por algunas horas, y restregadas después hasta que se desprenda la tinta que ellas contienen, se encontrará á poco tiempo cubierto el fondo de la vasija de una masa ó sedimento rojo, el cual, después de decantada el agua, se pondrá á secar al sol. De estos polvos se disolverán dos 4 dracmas eu una copa de cocimiento fuerte de la raíz de brusca, el cual se tomará por la mañana y á la noche después de endulzada, como un eficaz remedio para el menstruo. La misma dosis en agna de lechugas óde saúco, se toma para el asma, pleuresías y disputas; y con mui poca agua de modo que quede espesa, se pone con unas plumas en las erisipelas y en cualquiera otra irritación. Incorporado el polvo con aceite de olivas, cura las quemaduras impidiendo que se levanten am- pollas, Para la insolación de los animales basta ponerlos á la sombra del árbol de achote, o untarles la disolución de los polvos en la frente y detras de las orejas. Los gargarismos compuestos de agua de arroz con una cucharada de vinagre y los polvos espresados, son mui cele- brados en las anginas, yen buches para los cangros de la boca: tam- bién se toma esta pocion en las fuertes caldas. Para el ahogo de los niños y aun para el asma en general, se ponen las semillas en un lien- zo no mui tupido y bien atado se coloca eu la vasija en qne por la no- che se ponga el agua natural suficiente para beber al siguiente dia. Las semillas pueden servir para cuatro dias. En las fiebres tifoideas y de insolación, se tomará una copa de agua de cebada en la cual se ha- ya hecho un carato con las semillas mojadas, el cual debe estar bien caliente; aplicando al mismo tiempo unciones compuestas del sedi- mento que dejan dichas semillas al ponerlas en el agua hirviendo, al cual se añadirá aceite de coco. Las unciones se darán en la frente y sienes y en toda la médula espinal. Para estos remedios se escojerá la hora en que no haya recargo. El cocimiento de las semillas, endul- zado, se tomará dos veces al dia para la ictericia y también las dia- rreas hepáticas, poniéndose al mismo tiempo inyecciones del mismo cocimiento con almidón 6 carbón de coco. * Agallas.—Es un eficaz astringente. El ungüento que se con- fecciona con la fruta, se aplica con éxito á las hemorroides. También se hace uso para estas y otras enfermedades del cocimiento fuerte aplicado esteriormente. Con la fruta machacada se hace una buena tinta para escribir. Para las flores blancas se aplican inyecciones al útero, de la infusión de una onza de las frutas machacadas en una bo- tella de agua hirviendo. Deben ponerse dos veces al dia, y en cada vez cuatro o cinco, siempre frías. * Agevjo.—Esta planta es un amargo aromático mui estomacal y antielmíntico: un tónico de los mas eficaces que se conocen. El co- cimiento de ella tomado por algunas mañanas en ayunas, basta para espeler las lombrices, aun la llamada solitaria; pero en este caso vale mas tomar el zumo en dosis de dos ó tres cucharadas, ó una de tomar café de los polvos en agua de yerbabuena. Para contener los vómitos atónicos ó espasmódioos, es mui reco- mendado el cocimiento, y mucho mas la sal que se estrada de esta planta y con la cual se confecciona la mistura salina. SI cocimiento en forma de té, eS esencialísimo en los cólicos espasmódicos y jlatuosi- dades intestinales, en las diarreas y disenterías, al fin de los períodos inflamatorios y en las obstrucciones atónicas de las visceras abdomi- nales. También se aconseja en las hidropesías hidiopáiicas y para la gota. En las hidropesías, se toman todas las mañanas veinte granos de sal de agen jo en un caldo sin sal, lo cual se continúa hasta que sane el enfermo. La dosis puede disminuirse según las circunstancias. El aceite que se compone de esta planta, se unta en el vientre para confortarlo, disipar flatos y para matar las lombrio.es, y se usa tam- bién para los calambres y dolores nerviosos en fricciones á los brazos, muslos y piernas. Para la flaqueza del estómago ó de cualquiera otra parte, se toman dos botellas de buen vino blanco, en el cual se incor- pora una nuez moscada en pedazos yun man ojito de agenjo; se tapa bien la vasija y se pone al sol y al sereno por nueve dias; cuélese en- tonces y so toma de él una copita en ayunas. Esto es igual á las go- tas amargas que se venden en la botica. * Agua natural.—El agua fría es tónica y rcfrijerante. Se aconseja tomarla dos ó tres veces al dia para que se haga buena di- gestión, y para aflojar las irritaciones; úsase también en los casos de estreñimiento. Para sudar no hai remedio mejor que tomar una cepa de agua bien fría y guardar cama arropándose con una buena frazada. Se repetirá la dosis si no se suda con la primera. El agua serenada se toma en las diarreas recientes y en los pujos, y es mucho mejor si se ponen en ella unos pedazos de penca de tuna pelada; también es buena para lavatorios en las hemorroides. Los baños cortos de agua fria fortalecen los nervios y de la tibia calman las irritaciones, favore- cen los constipados y aflojan las fiebres ardientes: lo mismo acontece con las lecciones hechas con una esponja. El agua tibia sobre caliente se pone en una vasija, y al acostarse se recibe el vaho en el ojo cuan- do baila á causa de un mal aire. También se usa para la erisipela po- niéndola á menudo sin aplicar la mano. Las absorciones de agua ti- bia son buenas en los catarros, y la misma en pediluvios para calmar los dolores de cabeza y de los callos. El agua aunque sea mala ó co- rrompida, se purifica cociéndola á fuego lento. Grandes son los bene- ficios reportados de algunos años á esta parte del sistema hidropático. 6 mui especialmente en la terrible enfermedad del Cólera asiático. El consiste en la aplicación de lienzos embebidos en agua fria, bien sea á todo el cuerpo, bien á la parte que padece, cubriéndolos luego con una manta de lana. Al mismo tiempo se hace temar al enfermo una ó mas copas de agua fria, lo cual ha de producir un sudor copioso; en cuyo estado, si la aplicación de los lienzos es á todo el cuerpo, así su- dado se pondrá en un baño general de agua fria, del cual se sacará á los cinco minutos envolviéndolo otra vez en las mantas o telas de la- na, siempre aplicándosele algunos vasos de agua. Si la fomentación ha sido parcial, se repetirá el fomento aun cuando esté sudado, po- niéndose siempre lana sobre él y bebiendo agua fria en cada acto. Cuando hai diarreas, se ponen inyecciones do agua fria, y batios de cadera también frios. Cuando es un reumatismo incipiente lo que se pretende curar, se limita el procedimiento á lecciones de agua fria en los articulaciones y ejercicio de seguida, tomándose en una hora y me- dia tres ó cuatro vasos de agua á todo andar. Esto último se hace también con mui buen éxito para las enfermedades del estómago y el asma ya en un estado crónico. Siempre que sea posible, ha de enco- mendarse á un facultativo la direcccion de la cura. Aguacate.—La pepa ó semilla de esta fruta cortada en pedaci- tos y estos tostados y pulverizados sirve para las diarreas y disente- rías, poniéndose diez ó doce granos de los polvos en un vaso de agua de chirca ó de llantén, cuya dosis se repetirá tres veces al dia. El co- cimiento de las hojas escita y arregla los menstruos, tomándolo dos ve- ces al dia; también se receta para las vómicas ó apostemas internas, resultivas de fuertes caídas y contusiones. La cataplasma de las mis- mas hojas destruye los equimosis que causan los golpes. Para curar la epilepsia, se toma una dracma de los polvos dichos en agua de toron- jil. El aceite que se estrae de esta fruta es excelente para las comidas, da una hermosa luz, y se aplica para el pelo con mejor éxito que cuan- tos se conocen y usan al efecto. * Aguardiente de caña.—Se usa comunmente para baños, un- ciones y fomentaciones en todos los casos de irritación. El aguardien- te quemado hasta que se apague por sí, conteniendo en la vasija dos onzas de azúcar pulverizado, y poniéndole luego agua bien caliente de flores de saúco, es un excelente pectoral para el resfriado y toses re- beldes. Agregado en dosis como de dos cucharadas á un vaso de cual- quiera pocion sudorífica, la hace mas eficaz. Mezclado con el zumo de pasóte ó yerbabuena, mata las lombrices. Untado tibio de la garganta á la boca del estómago, repetidas veces, hace calmar la tos. El aguar- 7 diente quemado, y así caliente puesto un lienzo en la vasija de modo que quede bien embebido, se usa para sentarse en él la persona que padezca de almorranas llamadas ciegas, y sanará. Entra también el aguardiente en las cataplasmas frescas y en los ponches de buevo y zábila que se toman, ya para el pecho, ya para ayudar ó provocar la gonorrea. Con el aguardiente confeccionan los farmacéuticos las tin- turas y otros medicamentos; especialmente los antivenéreos. (Véase el artículo Arroz). Puestas fomentaciones de aguardiente de 36 gra- dos al púbes tres veces al dia, y tomándose al mismo tiempo los cara- tos de maiz cariaco con un polvo de nuez moscada, se cura en poco tiempo la impotencia. *' Ajonjolí.—La emulsión que se hace de las semillas, ademas de ser alimenticia es mui buena para calmar la tos en los resfriados ó catarros del pecho, tostándolas un poco antes de molerlas. También se estrae de las semillas un esquisito aceite que se aplica con éxito pa- ra las afecciones pulmonares, y al pelo de las señoritas para hermo- searlo y abundarlo. Los caratos de ajonjolí se toman también para ex- citar ó aumentar la leche de las criadoras, refregando al mismo tiem- po las espaldas con el bagazo, y para detener los flujos uterinos y los abortos: al efecto debe tostarse bien la semilla. (Véase el artículo Cocuiza). * Ajos.—De la cabeza que contiene toda la simiente de esta planta, se hace uso para sazonar nuestras comidas: sirve también ma- chacándola entera y cociéndola en leche para espeler las lombrices, y como un excitativo de las mucosas gástrica é intestinal. Molida y mez- clada con sebo, se usa por las gentes pobres, ó donde no se tiene á mano la mostaza, para sinapismos. Para las veiitosidades é indijestio- nes se traga entero un diente de ajo: para las lombrices que ocupan las vias altas se cuelgan al cuello varios dientes ensartados en un hi- lo; y para espelerlas, se toma en ayunas un vaso de leche en que se haya hervido una cabeza de ajos machacada. Esto se toma por seis dias. A unos ajos molidos se les mezcla un poco de sangre de cresta de gallo, y todo se pone en medio vaso de vino blanco, para beberlo cuando sea necesario arrojar el veneno tomado. La cutícula de la ca- beza se aplica en las pequeñas heridas ó rompeduras que hayan cojido frió. Las hojas de la planta secas y quemadas, ahuyentan los anima- les ponzoñosos. * Alba haca,—Es á propósito para las fluxiones de ojos ponién- dola en vino blanco al sereno con unas rosas, ó bien en agua natural endulzada con azúcar y agregándole como para un vaso, una cucha- 8 rada de aguardiente de caña. El zumo instilado en los ojos en pocas gotas, cura las nubes y opacidades de la córnea; y disuelto en vino en que se hayan cocido unas hojas de cancanapire sirve para el reu- matismo y la perlesía. También se toma el zumo como diurético y pa- ra la ictericia, La cataplasma de las hojas se usa como resolutiva o madurativa de varios tumores: aplicada ála frente hace espeler los gusanos de la nariz; y para curar los porrazos ó contusiones se pon- drá en ellos agregándole un polvo de sal amoniaco. Cortada la planta á distancia de cuatro dedos de la tierra, se arranca de raiz y bien la- vada esta, se ata en el muslo de la mujer de parto cuando hai dificul- tades para el éxito. El emplasto compuesto con las hojas, flor de ha- rina, aceite rosado y vinagre, se pone en los pulmones en sus enferme- dades. La albahaca contiene mucho alcanfor, y por lo tanto es con- tra la satiriasis, priapismo, ninfomanía, &; sus semillas despelusadas (restregándolas) se introducen en los ojos con nubes, y á la tercera cura desaparecen estas. La albahaca silvestre es preferible para el reumatismo crónico y contracción de nervios en baños calientes. Alcornoque.—Es un poderoso astrinjente. El cocimiento de la corteza se toma mezclado con vinagre y sal en las caídas y contusio- nes, y solo, con miel de abejas ó azúcar cande, para la tisis ulcerosa ó vómicas internas. También se usa el cocimiento para lavatorios en las úlceras cancerosas. Algalias.—Las semillas en cocimiento ó pulverizadas, se toman para los espasmos y en el tétano, produciendo brevemente los efectos mas sorprendentes: también se confecciona á los mismos fines un aceite que es eficacísimo. Pénense machacadas en infusión de vino tinto catatan por una noche, y se aplica este remedio en un migajon de pan de trigo á las almorranas que sanarán prontamente, y mucho mas si se agrega un pedacito de tabaco curado á la infusión. * Algarrobo.—La resina, que es odorífica y semejante al in- cienso, se usa como medicina á propósito en las afecciones catarrales del pulmón, y para el asma crónica. El cocimiento de la corteza se aconseja en baños, como corroborantes del sistema nervioso, en las perlesías, 'parálisis, Sf, y conviene también tomarlo interiormente para la curación de estas enfermedades. El fruto verde majado, se pone co- mo bizma en las quebraduras recientes, y las cura dentro de ocho dias. La corteza de la pieza que contiene el fruto, se quema en los lu- gares en que haya cucarachas y otros insectos para destruirlos. 9 * Algodón.—Son maravillosos los efectos que produce la apli- cación del algodón bien desmotado á la garganta al principio de las anginas, tomando al mismo tiempo algunos refrijerantes apropiados y haciendo gargarismos de limonada ó vinagradas. Aplicado de la mis- ma manera á una quemadura reciente, la cura sin que levante ampolla. Los cogollos machacados con un polvo de sal, matan los aradores en la sarna. El cocimiento de las hojas sirve para el reumatismo, el téta- no y las convulsiones. El zumo tomado en dosis de una cucharada, cura las cámaras de los niños, sirve para el dolor de oidos, instilan- do en ellos algunas gotas. El algodón quemado y pulverizado se to- ma en dosis de un escrúpulo por quince dias todas las mañanas en la menguante de la luna, y con esto se destruye los cotos ó paperas: dichos polvos se toman sin ningún líquido. Las semillas pulverizadas se ponen en cantidad de un dedal en una yema de huevo tibia, y se toma esta medicina en ayunas para curar las cámaras de sangre. Las hojas puestas en los dolores de la reuma, los quita prontamente. El algodón puesto en los corrimientos interiormente los madura y revien- ta. Las semillas tostadas, se toman en forma de té para curar la dia- rrea. Del algodón denominado pajarito, se ponen las hojas calientes en el pubes para la retención de orina. Se ha aplicado con éxito en la del Cólera. Almáciga.—El árbol que produce esta preciosa resina abunda en las márjenes del Orinoco y en todos los lugares cálidos. {Véase Indio desnudo). Ella es mui medicinal y se aplica en dosis de media onza en cocimiento de dos botellas de agua, para la blenorrea, Vas flo- res blancas y la diarrea, tomándola por agua común. Esta resina en- tra en algunos jarabes y se receta para muchas otras enfermedades. El emplasto de almáciga aplicado á las sienes, cura los dolores de muelas provenientes de la reuma. El aceite untado caliente en el es- tómago y lomos, detiene los abortos, ayuda á la retención de las dia- rreas, ablanda los tumores, conforta el cerebro y los nervios, y quita las manchas de la cara. * Almidón.—El que se estrae de la yuca sirve para lavativas en las afecciones intestinales, poniéndolo en un vehículo conveniente de modo que quede bien incorporado. También se toma interiormente en las inflamaciones de la mucosa gástrica y en las diarreas y pujos po- niendo una cucharada en un vaso de agua de azúcar ó papelón con una corteza de limón ácido: igualmente se receta para gargarismos en las anginas; y puesto en aguardiente de caña sirve para tomar buches en los dolores de muelas de irritación, en cuyos casos se unta también esteriormente. Espolvoreado en el cuerpo con la agregación de polvos de canela, detiene los síncopes (Véase Escoba amarga); y puesto en las erisipelas ayuda á su curación. Puesto en vino blanco y agregán- dole el zumo de llantén ó ruda, se instila en los ojos para curarlos. El almidón que se estrae del apio y de la papa, que son los mejo- res, y el que produce la planta llamada aquí impropiamente sulup, son alimenticios, con preferencia el del apio, y sirven lo mismo que el de la yuca para los males arriba anotados. Alhucema.—Esta planta aromática es délas mas celebradas por sus virtudes medicinales. Puesta en infusión en vino blanco, en bote- lla ó vasija tapada, y espuesta al sol por tres dias, cura los dolores que produce la reuma untándolo en la cabeza y la cara cubriéndose luego con una franela ó pañuelo. Esta misma medicina sirve para cualquiera otra dolencia proveniente de frió, aire, humedad, &. Pul- verizadas las hojas, se usan para los niños recien nacidos en quienes se nota algún entorpecimiento nasal, aplicándolas á la mollera que se cubrirá luego con lana ó algodón. Úsase también para sahumerios en las piezas de la casa que los necesitan, tanto por su buen olor co- mo porque entre los desinfectantes es este el mas conveniente á los enfermos, si son estos les que motivan la desinfección. Puede hacerse también la infusión arriba anotada en aguardiente do uvas y agregársele otros aromáticos, en cuyo caso se hace mas efi- caz el remedio. * Amargosa. (Llámase también Santa;.muría). Esta planta lleva las hojas semejantes á la de la yerbabuena pero mucho mas grandes, y produce unas flores encarnadas. Parece indudable que esta planta es la misma de nuestro guaco, puesto que tiene sus propiedades y produce iguales resultados en sus aplicaciones. La amargosa es eficaz remedio para hacer supurar las llagas y curar el cáncer. En cataplasmas se aplica á las úlceras cancerosas y las modifica preservándolas de putrefacción. El cocimiento fuerte de la raíz se ha aplicado con éxito en el cólera asiático agregándole la manzanilla. Para muchas otras enfermedades debo servir esta yerba preciosa, que con el tiempo será mas estimada, en proporción que sean mejor examinadas'y reconocidas todas sus virtudes y propiedades me- dicinales. Amapola.—-Este árbol es lacticinoso. Florea estremadámente, y sus flores exhalanjun olor agradable. De los cogollos se estrae un lí- quido lechoso-glutinante que se usa para bizmas en las quebraduras y dislocaciones de los huesos. También se aplica este remedio para cu- rar la tíña y para otras afecciones de la epidermis con buen suceso. El té lijero de las flores es un excelente pectoral por sus cualidades calmante, sudorífica y muoilaginosa : se usa especialmente cu las ron- queras. El cocimiento flíerte de las mismas es un calmante eficaz y suple al de las adormideras; él se toma también caliente en el dolor de costado. Amores secos.—El cocimiento de las flores ó semillas y de las hojas, se usa para lavatorios en las úlceras y escoriaciones y para la- vativas en los pujos y enfermedades intestinales. Las hojas machaca- das se aplican para frotaciones en las afecciones cutáneas, y el coci- miento de la raíz para los catarros pulmonares y de la vejiga. Los cogollos mascados y puestos en una úlcera ó escaldadura, la sana bre- vemente. Angelón.—El cocimiento de las flores en forma de té, es un ex- celente pectoral. También se confecciona con ellas un jarabe en el cual entran otras flores como las de violeta, borraja, saúco, &, y el azúcar cande: tómase de él mañana y noche en dosis de tres cucha- radas para curar los catarros crónicos, toses rebeldes y otras afeccio- nes del pecho, obrando sus efectos por la traspiración. El angelón es uno de los mejores sudoríficos. Axis.—Se usa con éxito para expeler los flatos y curar las enfer- medades del estómago de causa fría, tomado en forma de té. También se aplica en fomentaciones á los mismos fines y en unciones grasosas. En los jarabes antivenéreos y opiatas, entra también el anís como un aromático mui apropiado para la combinación de los demas medica- mentos. En los retortijones de las recien paridas (llamados vulgar- mente entuertos) so dan los polvos compuestos de anís, nuez moscada y canela, de cada cosa ocho granos en un poco de vino, y pronto de- saparecen. Para los vahídos se pone el anis en vino blanco por un cuarto de hora: se le agregan unas pasas sin la semillas yse comen en clase de desayuno. También es eficaz beber el agua de cardosanto. Para el zumbido de los oídos, se instila en ellos el zumo bien caliente y se tapan con algodón. Añil,—Es preferido el silvestre, y se usa para curar la sarna machacando las hojas y poniéndoles un polvo de sal común: de esta composición se dan fricciones después de haberse bañado y estregado con jabón negro. Debe el enfermo refrescarse al mismo tiempo y eva- 12 miarse. En forma de cataplasma se aplica también el añil para cu- rar las heridas y úlceras, las cuales se cicatrizan prontamente, si no existen humores malignos que lo impidan y deban evacuarse pre- viamente. * Apio.—El suco de la raíz tomado en dosis de cuatro á seis cu- charadas con un polvo de sal común, es un excelente purgante suave. Para lavativas, se usa el cocimiento de la parte de la cabeza: ellas son mui eficaces para excitar el menstruo agregándoseles raíces de pe- regil, de mastuerzo, do brusca y otras apropiadas. El cocimiento de los cogollos se aconseja como un eficaz diurético. La raíz entra en los jarabes antivenéreos asociada con la escorzonera, la zarzaparrilla, &. El cocimiento de las semillas se receta para matar las lombrices. El zumo de la raíz mezclado con vino, se toma para estraer el frió del es- tómago; y se usa en dosis de dos á cuatro cucharadas en cocimiento de cardosanto en las tercianas ó cuartanas antes de entrar el acceso, no habiéndose comido sino sopas ú otra cosa lijera. Para las muelas agujeradas, se toma un buche de aguardiente fuerte y luego se les po- ne un palito de apio que lleno la cavidad de la picadura, ó bien una raspadura de la raiz. También es bueno llevar al cuello un pedacito de la raiz para los dolores de mudas. El zumo de esta bien batido con una clara de huevo, se aplica en fomentos á la frente para las en- fermedades de los ojos y dolores de cabeza. El mismo zumo con acei- te violado, untado en la frente, sirve para el insomnio. Los polvos de la raiz con los de almáciga y tabaco, se aplican al ano en cataplasmas para las almorranas. Los polvos de la semilla reunidos con los de la raíz de Celedonia y tomados por las narices, provocan el sueño. Los polvos de la semilla de apio en cocimiento fuerte, se toman para espe- ler las lombrices. El zumo de la raiz embebido en un migajon de pan se pone en forma de cataplasma en los pechos hinchados de la mujer que cria, y se curan fácilmente. Arañagato. (Vulgarmente se llama Ñaragato). El sumo de las hojas aplicado á las sienes alivia los dolores de cabeza, y mezclado con aceite de tártago ó ricino, cura el de oidos y las apostemas que en ellos se forman. El cocimiento de las hojas 6 de la raiz se receta en los pujos disentéricos, y las cataplasmas de las primeras para las obstrucciones del bazo. Las hojas solas se ponen también en los oidos, en las sorderas, dolores y zumbidos de este órgano. * Artemisa.—Esta planta es antinerviosa y excitativa. Para el reumatismo y dolores ciáticos se dan baños calientes de su cocimiento y se aplicau fomentaciones: es mucho mas eficaz que la cocción se haga con orines de niño. Cocida la artemisa en leche, y haciendo con ella y la bosta de vaca seca una cataplasma, se pone esta en el lugar del dolor reumático, y á poco lo hace desaparecer. Tomándose diaria- mente medio vaso del zumo de está yerba, se echará pronto la piedra ó arenas de la vejiga. Cocidas las hojas en vino y bebido este diaria- mente en cantidad de medio vaso, cura la matriz. El zumo mezclado en buen vino y tomado caliente, acelera el parto. El zumo de la raiz tomado en vino sirve para las palpitaciones del corazón. Puesta en es- te una bolsita que contenga hojas de artemisa, le dará vigor y osadía. Aplicadas al ano las hojas calientes, conduce á la curación de los pu- jos. Los polvos de las hojas tomados en dosis de una cucharillita, en vino blanco ú otro líquido, surten los mismos efectos que los zumos en los casos arriba anotados. El zumo tomado en vino en ayunas, es un contraveneno mui eficaz. # Arroz.—Se hace con él una emulsión refrijerante mui agrada- ble y á la vez alimenticia. Esta misma se compone con el arroz -tosta- do yse aplica para las diarreas y pvjos: también se toma el simple cocimiento hecho en agua acerada, ó comer el arroz cocido en ella. En las anginas se hacen gargarismos con el agua de arroz y rosas, poniéndole á cada vaso una cucharada de buen vinagre. Los polvos de arroz bien cernidos, se ponen con una pequeña parte de piedra lipis en algunas úlceras, y tostados y cernidos se aplican en dosis de media cucharada con otro tanto de polvos de grama para curar las diarreas y los pujos, endulzando antes el líquido que contenga aquellos, que puede ser de pan quemado. Los mismos en cantidad de dos onzas puestos en una botella de aguardiente de caña y agregándole una cla- ra de huevo, se remueven bien, y á las veinticuatro horas puede un- tarse en el cútis para hermosearlo y quitar las manchas. El cocimien- to de arroz, anis y vinagre, todo en mui poca agua, sirve en forma de cataplasma, bien caliente, para ponerla en el bajo vientre en las cá- maras de sangre. El agua de arroz tostado contiene los flujos excesi- vos del menstruo, aplicándose al mismo tiempo á la cintura una made- ja de cocuiza embebida en aguardiente de caña, cuya madeja se hu- medecerá cuando se seque. Astroloja.—Se encuentra regularmente en los lugares húme- dos y á orilla de los rios: las hojas son grandes y redondas: cocidas estas en vino y aplicadas á las irritaciones, las hace desaparecer. En cataplasmas se usan para el reumatismo y para las hinchazones de los hidrópicos, quienes deberán tomar también su cocimiento dos ó tres veces al día. Es de creerse que esta planta tenga muchas otras virtu- des, no descubiertas hasta ahora por la falta que se nota en este país de los conocimientos científicos en el importante ramo de la botánica. Taráceme que el verdadero nombre de esta planta es el de austcrolo- quia, tan conocida en la medicina, y que se ha corrompido con el uso vulgar. * Aullama.—Sirve toda la fruta para cataplasmas refrijerantes, particularmente cuando está jojota: las tripas son preferibles al inten- to. Las semillas se usan para emulciones, así como las de los melones y patillas, y so aplican como refrij erantes pectorales en las afecciones del fecho y otras irritaciones. Las hojas machacadas con un polvo de sal común, matan la sarna y el arestín de las bestias, después de bien enjabonada y restregada la parte que padece. El tronco que está ad- herido á la fruta, se seca y se cuelga en el cuello á los niños en pe- queñas fracciones para facilitarles la dentición. El cocimiento de las hojas se toma para curar las diarreas. La orchata de las semillas se receta para espulsar la tenia ó solitaria, así como las de calabaza. (Véase el artículo sobre esta planta). t ázafra.v.—En las afecciones orgánicas de las partes genitales por debilidad, se aplican los polvos de seis á veinticuatro granos en infusión de buen vino blanco, y esteriormente una pulgarada en coci- miento de quina y romero que ocupe una botella. También se incor- pora el azafran en las cataplasmas que se aplican en las irritaciones y tumores. La persona que lo lleve consigo en un saquillo, no mareará cuando navegue. Azahares.—El agua destilada por alambique, se usa para mo- derar la aspereza de algunos medicamentos, y como sudorífica, anti- ventosa y antinerviosa poniéndola en un vehículo conveniente. La manteca que se prepara con las mismas flores se aplica en los dolores cólicos, en las irritaciones cutáneas y en los dolores y contracciones nerviosos. Ademas ella sirve para confortar el corazón, así como el agua destilada de sus flores en vino ó cocimiento de oardosanto; las fricciones tibias de dicha manteca en las rodillas, pies y brazos se usan para excitar suavemente el sudor. Azajarito.—El cocimiento de las hojas es un eficaz emenagogo y se toma también para el mal de orina. Para lo primero, se aplica en baños calientes á las piernas y pies, con lo cual se excita regular- mente el menstruo de un modo maravilloso- Azogue.—Este mineral es sumamente apreciable por sus cuali- dades medicinales. Prepáranlo los farmacéuticos bajo diferentes for- mas aplicables á varias enfermedades, eepecialmente las venéreas, por lo cual rae limitaré á espresar aquí el uso que se hace de él en algu- nos casos simples, pues ha de saberse que en otros graves se hace ne- cesaria la intervención de los profesores, quienes hacen en el dia mila- grosas curaciones con este mineral. El azogue puesto en dosis de cuatro onzas en agua natural, y to- mada esta por común, cura las diarreas y pujos y hace espeler las lombrices. La misma dosis de que se hace uso en la primera vez, pue- de servir por mucho tiempo : bastará reemplazar el agua que se bebe. Un poquito de azogue mezclado con manteca 6 unto y removidos en un mortero ú almiréz hasta que se unan, sirve para embeber unos cor- doncitos que atados luego eu la cintura, piernas, brazos, &, (según convenga) matarán la sarna por inveterada que sea, teniéndose el cui- dado de hacer hervir las sábanas y vestidos que se usen, cada tres dias álo mas. El mismo ungüento con un poco de trementina, aceite de ruda, ceniza de sarmientos y una parte de incienso pulverizado, todo bien unido por medio del mortero, se aplica para curar los empeines rebeldes, aun los que vulgarmente denominan caballudos. Esto mis- mo sirve para unciones en las enfermedades venéreas. Azúcar.—Es un buen atenuante y refrijerante de la sangre di- suelto en agua natural, y sirve ademas para modificar el mal sabor de algunos medicamentos. El agua de azúcar calma muchas veces la in- flamación de los ojos bañándolos con ella. Los polvos bien molidos se aplican á las heridas y rupturas, mui particularments las de la boca; y puestos en aguardiente de caña, se qnema este hasta que se apague, y en el melado que resulta, se incorpora agua de flores de saúco bien caliente y se toma para la tos proveniente de catarro ú otra causa fría: también se toma el melado solo, en cucharadas, particularmente al acostarse. El azúcar cande es un esquisito pectoral, y se asocia á todos los medicamentos de este género y á los colirios para las enfermedades de los ojos. Si á una onza de los polvos de este azúcar, bien cernidos, se añade media de flores de azufre y con esta mezcla se pulveriza y se come una tostada embebida en vino dulce; se aliviarán los accesos del asma y falta de respiración. El azúcar rosada se aconseja para el catarro en dosis de una cu- charada al levantarse, tomando encima una taza de té con agua de azahares, y quedándose recojido una hora por lo ménos. Azucena.—El té de estas flores es un recomendado sudorífico que equivale al de saúco, borraja, &, y tiene la tonicidad y demas cualidades de la manzanilla obrando como estomacal. Las hojas de la planta puestas en las sienes, alivian los dolores de cabeza: al mismo fin de calmar las irritaciones, pueden ponerse en cualquiera otra parte. La cebolla que sirve de raiz á esta planta, después de seca y pulveri- zada, se da en las hidropesías asociada á otros medicamentos. * Azufre.—Es un eficaz antiespasmódico, y un excitativo de las visceras abdominales. La flor con doble cantidad de crémor tártaro, tomada en dosis de una cucharada tres veces al dia, cura las hemorroi- des. Una dracma de la misma flor con un poco de grasa de cerdo y zumo de naranjas agrias, se pone al sol y cuando esté todo bien incor- porado, se aplica en unciones al pecho y la garganta para curar la ronquera. Al mismo fin se asegura que bastará dormir con un pedazo de azufre atado en la mano. Para matar la sarna se pone media onza de flor de azufre en dos de manteca de cerdo y se agregan dos drac- mas de amoniaco y una cucharada de limón agrio. Con esta untura se darán fricciones después de haberse lavado con jabón negro. Para el asma se mezclan dos cucharadas de flor de azufre con ocho de azúcar rosado; y bien incorporados, se tomará una cucharada mañana y no- che, por tres dias. Para el mismo mal se toma el azufre en la forma prescrita en el artículo Azúcar (véase). Pénese también el azufre en el agua de beber con el fin de quitarle la crudeza, y en polvos en el baño de los que padecen de sarna. El humo del azufre quemado ahu- yenta los murciélagos y demas animales dañinos. Para mitigar la sed en las fiebres intermitentes, se da agua fría en un vaso con cuatro ó cinco gotas de espíritu de azufre, batiéndolo bien antes de tomarlo. IB Bálsamo.—Es ira árbol sumamente sudorífico, cuya corteza en cocimiento sirve para lavatorios en las enfermedades de la vista. To- mado interiormente es un excitativo de la orina y cura las apostemas del pulmón, el dolor ciático, la epilepsia, el asma y el tétano. El bálsamo que destila el tronco, es un buen confortativo para el estómago. En el tétano se pone un algodón en el ombligo, y mezclado con aceite de olivas, se usa para fricciones en el vientre y caderas en los partos difíciles. A ellas se aplica también mezclado con sebo y puesto en una badana para curar la leucorrea 6 flores blancas. t Bandolera.—(Véase Galicosa). Barbasco.—Esta yerba machacada y aplicada en fricciones, cu- ra prontamente la sarna, la tiña, los empeines rebeldes y otras enfer- medades cutáneas. La raíz majada y puesta en infusión por doce ho- ras en media botella de vino blanco, y ademas unas hojas de suelda- con-suelda, cura radicalmente los cólicos, diarreas crómicas y heridas de nervios, tomando por tres mañanas consecutivas media cucharada. Puede también tomarse á cualquiera hora en que el paciente se vea invadido por el dolor. El cocimiento de la misma en agua, se toma para la retención de orina, cálculos y catarro crónico de la vejiga, y también en buches para los dolores de muelas. El zumo con vino, se da en los accesos del frió en las calenturas intermitentes. La cataplas- ma de las hojas se aplica á los dolores reumáticos y de la gota. Batata.—Cocida la raiz se aplica en forma de cataplasma á las quemaduras, erisipelas y demas partes inflamadas, mezclándose en el primer caso un tanto de aceite de olivas. También se usa para las úlceras, asociándole un poco de vino dulce y unas gotas de aceite de palo. Batatilla,—Es propiamente ó mechoacan: esta raiz es mui común en este pais, especialmente en los llanos donde se en- cuentra á cada paso: regularmente es gruesa en su medianía y pira- midal en los estreñios, naciendo de ella un prolongado bejuco de color rojo que lleva las hojas en figura de corazón. La raiz hecha ruedas se pone á secar, se pulveriza y se toma de ella una dracma ó dracma y media para jmrgarse suavemente: al efecto se pondrán los polvos en vino blanco ó en cualquiera otro vehí- culo apropiado. El mismo efecto produce el almidón estractado de di- cha raiz, el cual se administra en doble ó triple cantidad en propor- 18 don de la robustez del sujeto que ha de purgarse. Para la tisis, véa- se Melón. * Bejuco de cadena.-—El cocimiento fuerte del bejuco ó de la raíz con tres cucharadas de miel rosada, se da para curar los pujos y en la disentería. También es excelente remedio para las hemorragias agregando al cocimiento unas hojas de llantén y de rosas. El bejuco cortado á lo largo en fracciones delgadas, sirve para las fracturas ó dislocaciones de los huesos atándolo en ellos, y para el reumatismo aplicándolo del mismo modo á las partes doloridas. Puesto un manoji- to en el agua de beber en dosis como para tres dias, se tomará aquella por nueve para curar el mal venéreo, pues si no al primero, al segun- do novenario de dicha agua desaparecerán los tumores, úlceras, pur- gaciones, dolores, &, Se comenzará á tomar el agua al segundo dia de estar en infusión el bejuco en dosis de tres vasos ai dia: uno en ayunas, otro ántes de almuerzo y el tercero al acostarse. Dieta la re- gular, Este bejuco es mucho mas eficaz que la zarzaparrilla para to- dos los males venéreos. Bejuco del diablo.—Es una planta sarmentosa de hojas pun- tiagudas y opuestas que produce unas flores blancas. Las hojas se aplican en fricciones tibias para el reumatismo, y en cocimiento fuerte para baños en la misma enfermedad: el bejuco lo atan las gentes del campo en las partes doloridas para curarse. Bejuco estrella.—La raíz se aplica corno un tónico de los mas celebrados, para las fiebres, diarreas crónicas, fy, sea en polvo ó en in- fusión de vino. Se asegura que ella es la misma ó mui semejante á la de Colombo. t Bejuco moreno.—Tiene su interior de un color amarillo subi- do, y se .aplica para curar el venéreo poniéndose una onza con dos bo- tellas de agua al fuego en cada dia hasta que se reduzca á la mitad, que se tomará como se indica para el Bejuco de cadena. Berengena.—La cataplasma del fruto maduro se aplica con aceite de coco á los tumores y apostemas; del mismo modo se pone en las hemorroides, aunque es mejor el ungüento que de él confeccionan los boticarios, ó bien el que sigue. En vasija apropiada, se pone al fuego media libra de aceite de Castilla con una berengena regular he- cha pedazos, y un puño de recortes de cascos de bestia; y luego que esté mui bien hervido y se haya consumido la parte acuosa de la fru- ta, se cuela y así caliente se le incorporan dos dracmas de cardenilo bien molido y unos pedacitos de cera nueva hasta que se forme la po- mada. Esta última, se aplica solo en las almorranas fluyentes, siem- pre fría. * Berros.—El zumo solo 6 el jarabe de esta planta, se aplican para curar el escorbuto, y también en las afecciones escrofulosas. En el primer caso se dan todas las mañanas de cuatro á seis onzas del zumo fresco. El jarabe se prepara para los niños, y se íes da una cu- charada mañana y noche. El zumo terciado con leche de vacas ó de cabras se toma para las enfermedades del pecho, y para otras en que sea conducente corre- jir el estado de la sangre. Los berros comidos á la hora de cenar, y al acostarse beber agua tibia, es remedio probado para el estreñimien- to. Tomado el zumo en dosis de cuatro cucharadas en infusión fría de unas cortezas de guásirao, dos ó tres veces al dia, con cuatro cuchara- das de vino tinto en cada caso, se aplica con éxito para el hígado, dándose al mismo tiempo baños abombados. Biznaga.—Esta planta, mui parecida á la de eneldo, es todavía mas eficaz que esta y la de hinojo para curar los cólicos y demás afec- ciones estomacales. Al intento basta tomar una palmita de las que contienen las flores 6 semillas y ponerla en agua hirviendo en forma de té para tomar un vaso endulzado. * Bola de ganado.—Raspada hasta obtener una cucharada de polvos, se ponen estos en una botella de aguardiente del cual se to- marán ocho cucharadas al entrar el frió en las fiebres que se anuncian con este síntoma. Ha de removerse bien la botella antes de tomar la dosis espresada. Sirve también este remedio para las mujeres que pa- decen de la matriz. Boro.—Mace á orillas de las lagunas y lugares pantanosos: es semejante ála col; pero las hojas son mas grandes : el vastago es el que se usa carbonizado para aplicar los polvos á las úlceras inmundas á fin de limpiarlas y encarnarlas, ó para atajar ó impedir su cance- ración. Borraja.—Es un excelente sudorífico tomándose la infusión de sus flores en forma de té. Las hojas y la raiz en cocimiento se aplican en las diarreas y en las fiebres grgves para combatirlas, prefiriéndose al efecto la planta seca. El zumo en cantidad de medio vaso endulza- do con azúcar se toma como aperitivo. Esta planta entra en algunos jarabes compuestos de varios ingredientes y aun se hace de solo sus flores para curar las afecciones pulmonares. Al cocimiento de las hojas de borraja y romero, se le agregará la raiz de este y se tomará dos ve- ces al dia en dosis de un vaso para los flatos y opresión del corazón. El zumo se pone con unas plumas en las abocaciones del sieso para curarlo, espolvoreándolo luego con pez rubia bien pulverizada y cer- nida. Borrajon.—(Llámase también Rabo de alacran: véase esta planta). * Bosta de vaca.—Son mui celebradas las importantes cura- ciones que se ban alcanzado con este inocente y fácil medicamento. Describiré las mas notables. De la bosta bien seca, puesta en corta cantidad de leche ó de vi- no, se forma una cataplasma aplicable á los dolores reumáticos, con especialidad el ciático, á las hinchazones y á las demas enfermedades en que sea necesario el uso de un anodino: (véase artemisa). También se aplica la bosta fresca puesta al fuego con vino tinto hasta que se espese, para curar las hinchazones. Una cucharada de los polvos de bosta bien molidos y cernidos, se da en un vaso de un agua pectoral como de lechugas, té, saúco, borraja, &, por mañana y noche para el asma, y para el ahogo de los niños, á los cuales se les disminuyen las dosis á una cuarta parte: acostúmbrase también poner á estos en el lugar vulgarmente llamado ollita, un saquito atado al cuello que con- tenga los polvos espresados. También se ponen estos en un saquito, el cual se coloca en una vasija que contenga el cocimiento de saúco y lechuga frió, para tomar varias veces al dia. Tomada la bosta fresca y puesta en un lienzo para que destile el líquido que contiene, y esprimida luego suavemente, se toma un me- dio vaso por la mañana y otro á la noche incorporándose á cada toma media dracma de polvos de castor. Esta medicina es eficacísima para el asma, para las vómicas y demas enfermedades del pecho, y esterior- mente para la erisipela y el hígado. Aplícase también la bosta fresca ó humedecida con el cocimiento de brusca, en las úlceras malignas y en todas las irritaciones. Bosua.—Tomada la corteza de esto árbol y puesta en agua na- tural hasta que se colorée de amarillo, sirve para instilarla en los ojos inflamados ó fluyentes, y para las oftalmías. En el caso de no conseguirse el éxito á los tres dias, será necesario antes de repetirlo, tomar un vomitivo y un purgante. * Botonera.—Planta pequeña que produce muchas flores seme- jantes á la de la siempreviva blanca. El cocimiento de la raiz es mui celebrado para el menstruo y para el mal de orina: el de las hojas y ñores se aplica en baños ¡i los pies en las mismas enfermedades.—La cataplasma se receta para el cáncer, y para las úlceras malignas. La infusión de las hojas es un buen pectoral y mucho mas si se le asocian el saúco, violetas, borraja, &. Y por último, el zumo de aquellas to- mado dos veces al dia en dosis de medio vaso, cura la gonorrea. * Bretómca.—Se toma en cocimiento como refrijerante. Los polvos de las hojas se absorben por las narices á manera de rapé, y sirven para descargar la cabeza del humor pitituoso y para los cata- rros; regularmente se mezclan estos polvos con los de tabaco á los efectos indicados. Majadas las hojas y puestas en cataplasmas sobre las fístulas, las cura prontamente. El zumo mezclado con leche de ca- bras, y tomado en ayunas por tres dias, cura los esputos desangre. La raiz machacada y puesta en el agua de beber, promueve el menstruo retenido. El cocimiento de las hojas y raíces sirve para curar las en- fermedades de los ojos lavándolos con él. También es eficaz medica- mento para el mismo mal, el zumo puesto en una clara de huevo y aplicado en un lienzo á la frente. Se asegura que comidas crudas yen ayunas las hojas de esta planta, aclara la vista y la conforta. Para la fiebre continua, se toman cuatro cucharadas del zumo y otras tantas del de llantén antes del acceso. Para deshinchar los testes se unta en ellos el vino en que se hayan puesto las hojas machacadas por una noche ó bien en cocimiento. Del mismo modo se aplica á las partes genitales cuando haya en ellas hinchazones, escaldaduras, &. Bebido el zumo, quita el dolor del hígado. Brusca.—Es esta una de las mas preciosas plantas para la me- dicina: ella es purgativa y sudorífica. El cocimiento de las hojas se aplica en lavativas en las Untuosidades que acompañan regularmente afecciones de los intestinos. Se receta igualmente para los cólicos y dolor de ijada, anteponiendo otras lavativas laxantes y anodinas. La raiz cocida después de majada, hasta que se reduzca el agua á las dos terceras partes, es excelente remedio para excitar ó correjir el menstruo, para la supresión de los lóquios, y para los que padecen afecciones venéreas ó reumáticas, tomando tres onzas por mañana y noche en nueve dias, á las cuales se agregarán dos cucharadas de miel de abejas. Muchos tullidos se han curado radicalmente con este medi- camento. Para el menstruo se prepara también un guarapo poniendo en una vasija que contenga ocho botellas de agua, una raiz grande ó tres pequeñas machacadas, una penca de zábila mondada y lavada varias veces, cuatro onzas de escorzonera y el papelón suficiente para endulzarlo. Para el histérico se usa poner un cogollito desmenuzado en un atol ó mazamorra y tomarlo en ayunas, 6 bier la infusión teifor- me hecha con cuatro ó seis flores. Cúranse algunas ulceras lavándolas con el cocimiento de las hojas, y aplicándoles estas. 131 mismo coci- miento se aconseja en forma de lavativas en los cólicos uterino, vento- so é iliaco. Las semillas que contiene la fruta, tostadas y pulveriza- das, se toman en forma de café, y sirve este remedio para el mal de orina y piedra de la vejiga, como un eficaz tónico para el estómago, y para las calenturas de frió. El cocimiento de los cogollos es un exce- lente sudorífico. o # Cabro.—Pulverizada la vejiga, se tomarán los polvos en vino para destruir la piedra de la vejiga; también es eficaz este medica- mento para los que se orinan sin sentir. La orina que se encuentra en la vejiga de los cabritos sacados de las madres cuando mueren estas, ó de pocos dias de nacidos, no solo se toman para las piedras de la vejiga sino también en la retención de orina. * Cacao.—La almendra en emulsión caliente es un eficaz corro- borante y sudorífico: se usa en el término de las enfermedades labo- riosas en forma de chocolate para fortificar el estómago, en la tisis y en otras afecciones sostenidas por la debilidad. El cocimiento de la misma almendra es oleaginoso y pectoral y se aplica para calmar las toses, gastritis, enteritis, nefritis, disuria y blenorragia. Les granos molidos se aplican en forma de cataplasma en las irritaciones mezcla- dos con aceite de almendras ó de coco. La manteca que se estrae de las almendras es sumamente fresca y se pone en las quemaduras, erupciones, rasgaduras de los labios, mamas y partes genitales: tam- bién se introduce en el recto en el estreñimiento ó inflamación de las hemorroides internas, y en la vajina en sus irritaciones. El chocola- te tomado sobre cualquiera por desagradable que sea, impide volverla, y ayuda á las deposiciones. Tómese el aceite ó manteca de cacao en dosis de cuatro cucharadas, con otras tantas de aceite de ajonjolí ó de almendras y lo que baste de cera blanca para bacer una pomada, se le agregan de esencia de canela un escrúpulo y ocho gotas de la de clavos. Con esta pomada se unta el pelo diariamente y crecerá de un modo mui notable. Cacha db cuchillo.—-Es un arbusto, que tomándose del tronco 6 de cualquiera de sus vastagos una raspadura después de quitada la primera corteza, y aplicándose al oido, cura prontamente la sordera, aunque para ello haya de sufrirse un gran trastorno que esta medicina produce en la cabeza. Cachicamo.r—El último hueso de la cola del cachicamo, se apli- ca al oído y prontamente calma el dolor ó los ruidos y latidos de este órgano. Bastará colocar la estremidad de dicho hueso dentro del oido para obtener el éxito indicado. Cadillo.—La raíz se administra para la diarrea y demas afec- ciones intestinales. Las hojas puestas en infusión de vino por tres dias sirven para las mismas enfermedades, especialmente para los pujos. Cadillo de perro.—Planta como de vara y media de tamaño, cuyas hojas son parecidas á las de la parra, pero cenizosas por el re- verso : las flores ó semillas son negras y cubiertas de pequeños garfios con los cuales so pegan á los animales y á la ropa. De la corteza de esta planta forman los indios unas como esteritas que aplican á la re- gión sacrolumbar para detener y curar las hemorrojias uterinas, ure- trales é intestinales sin agregar ningún otro medicamento. Para las mordeduras de los perros se asegura que puesta en ellas la cataplasma de las hojas y semillas quebrantadas, y agregándole sal, se curan pron- tamente y que el perro se enferma y muere. Por mas increíble que es- to último parezca, lo tiene ¿creditadola esperiencia según la tradición; y por informes de persona fidedigna que hoi existe en esta capital, no hace mucho tiempo que presenció en ios Valles del Tai un hecho con- forme á todo lo espuesto. El cocimiento de unos ramitos de esta planta, se toma entre dias para las afecciones del hígado y pronto quedarán curadas. El que du- de de la eficacia de este remedio, haga la prueba siguiente. Ponga en dicho cocimiento un hígado podrido, cualquiera que sea, y á las vein- ticuatro horas lo hallará fresco y hermoso. * Café.—Es caliente y seco: tiene muchas partes balsámicas y alguna sal volátil. Es un buen corrobsrante del estómago y cerebro. Tomado el cocimiento del tostado y molido, provoca los menstruos, ayuda á la dijestion, es útil en los dolores de cabeza y abate los va- pores del vino y demas licores espirituosos; conforta la memoria y alegra el ánimo; pero no se ha de tomar con exceso, ni por las perso- nas irritables. El cocimiento de los granos hasta que el agua se re- duzco á la mitad y luego endulzado con papelón, se toma bien calien- te en los accesos del mal de orina y prontamente se desahoga el pa- ciente : al mismo tiempo ó antes de tomar este remedio, se aplicarán una <5 dos lavativas de cañafístola endulzada también con papelón. Las personas á quienes por su temperamento no les convenga el café, lo tomarán mui poco cargado ó hecho en leche, que es sumamente agradable. La hoja de café puesta en una úlcera ó lugar que haya co- jido frió, como se dice vulgarmente, lo estraerá en pocas horas. To- mado el café bien hecho con una polvada de carbonate de soda, ade- mas de perder la parte oleosa y dañina que contiene, cura el asma, da tonicidad al estómago, y previene las indigestiones. Debe quitársele con un algodón el aceite ó borra que después de bien molido viene á la superficie. Caiman.—Este animal horrible y feroz, es no obstante un depó- sito de preciosísimas medicinas de que hacen uso los naturales del pais, que las conocen y aplican con un éxito admirable. El colmillo se aplica para las mordeduras de culebras, perros rabiosos y otros anima- les ponzoñosos. Bastará al efecto, poner los polvos en la herida, y to- marlos interiormente en vino, sulup, caldo, &, en dosis como lo que cojan el pulgar y el índice, tres veces al dia por una semana. Para preservarse de estos males y para cualquiera otro veneno, será sufi- ciente llevar el colmillo atado al cuello y á los brazos, ó bien cons- truir de él sortijas para llevarlas en los dedos. Para las afecciones in- testinales, especialmente la hemorroidal y la diarrea hepática, se cuel- gan de la cintura unos pedacitos de la verga, y dentro de ocho dias calma y desaparece la fluxión ó irritación. Este remedio, ademas de la multitud de casos que lo han acreditado, ha curado radicalmente al que esto escribe de una afección intestinal de once meses. La mante- ca del caiman cura la sordera y el dolor de oidos, instilándola en ellos y untándola en su circunferencia: ella es desobstruente del bazo, y cura á los que comen tierra, tomando una cucharada en alguna agua emoliente en ayunas. Una gota de la hiel instilada por el lagrimal, cura las nubes y cataratas, aunque al principio cause mucho ardor. Para curar el asma bastará llevar un pedacito del viril colgado al cue- llo y tomar los polvos en dosis de una pulgarada en una cucharada de manteca de vaca. Puestos los polvos en vino y tomado este en copi- tas dos ó tres veces al dia cura el tétano. El cocimiento de un pedaci- to de viril tomado en dosis de medio vaso, se aplica para toda clase de espasmos. Caimito.—Es una fruta dulce, resinosa y astrinjente, de la fami- lia del níspero. El cocimiento de la cáscara ó de las hojas es un esquí- sito pectoral: el ele la corteza del árbol, se aplica para las diarreas y qmjos, y también para la gonorrea y catarros de la vejiga. La fruta comida conduce muchas veces á contener por sí sola las diarreas, y su cocimiento á curar las anginas en gargarismos. * Calabaza.—La cataplasma de esta fruta molida, añadiéndole aceite de coco ó de almendras, es sumamente fresca y se aplica en to- dos los casos de irritación, El ungüento hecho con ella, lechugas y verdolagas es mui apropiado para calmar las inflamaciones del hígado y otras. La bestia cuya piel se untare con el zumo de las hojas, no !a molestarán las moscas. Para espulsar la solitaria, se da el siguiente remedio. Se forma una pasta de las semillas, y se come en ayunas en dosis de onza y media: encima se tomará una copita de cocimiento de linazas, y á las dos horas un purgante de dos onzas de aceite de tárta- go y dos de jarabe de flores de durazno y en su defecto el de goma. * Gal.—La cal viva lavada varias veces y amasada luego con claras de huevos y aceite de olivas es remedio mui apreciado para sa- nar las quemaduras. En las lijeras cortaduras ó heridas, acostumbra poner la cal la gente del campo y se cicatrizan prontamente. til agua de cal que se encuentra en todas las boticas, es mui apreciada como disecante y repercusiva, y se á aplica á muchas enfer- medades. Es esencialísima para los intestinos en los pujos rebeldes por ulceración ó escoriación : en la disenteria, gonorrea y otras enfer- medades, se receta, ya interiormente por cucharadas, ya en el este- rior en lavativas ó inyecciones. Mezclada en dosis de dos cuchara- das á un vaso de leche de vacas ó cabras se da en los males indica- dos con mui buen éxito. La leche de cal es un eficaz remedio en las qmtrefacciones. Tornada la cal en cantidad como el tamaño de un huevo de ga- llina y puesta en poca agua como para que tome la consistencia de pomada, se mezcla cuando esté en fermentación, el grueso de una avellana de albayalde pulverizado, y todo bien reunido, cuando se quiera aplicar la pomada, se desengrasarán los cabellos con una es- ponja, y se pasará otra vez el peine con aceite de olivas. Con este re- medio quedarán perfectamente teñidas las canas. Un poco de cal viva y otro de alcanfor pulverizado, se ponen en aceite rosado, y este ungüento se unta todas las noches en los callos y verrugas para curarlos, escarbándolos ántes. El cloruro de cal pulverizado es un poderoso específico contra las mordeduras de culebras, p ° las úlceras acanceradas yen las he- morragias. Con la cal se compone una excelente cola para pegar piezas de madera ó barro, agregándole queso añejo rayado y puesto todo en proporcionada cantidad de agua caliente. La lejía de cal con un buen puño de sal, se pone á hervir, y cuando se apea se le agrega como media botella de aguardiente de ca- ña. En este cocimiento bien caliente se colocan los pies de los que padecen de callos, clavos, niguas, fy, sacándolos cuando se vaya en- friando, y envolviéndolos en una bayeta, todo lo cual es mejor que se haga al acostarse. A la tercera aplicación la cura es indubitable. Calahuala.—El cocimiento de la raiz se toma en la sífilis, gota y reumatismo. Como diurético, se aplica en las hidropesías; y para las caídas, golpes y contusiones es una pócima mui celebrada y de la cual se hace mucho uso entre la gente pobre. Puede tomarse sola ó con leche, pero agregándole siempre un poco de sal. * Oamasa.—El interior de esta fruta se aplica álos mismos efec- tos que la calabaza y aullama. Lo mismo sucede con las hojas que se ponen en cataplasmas en las irritaciones, y para curar la sarna se dan fricciones con ellas añadiéndole sal. Ademas, resuelve los tumores puesta en cataplasma preparada con las hojas y aceite de coco. * Cambures.—El agua que contiene el mástil de la planta que los produce es un poderoso astrinjente. Se estrae haciendo una inci- sión en aquel, y se aplica para las diarreas, pujos y ulceraciones del recto en pequeñas inyecciones. Tocándose con un hisopo embebido en esta agua las ulceras de la boca y de las partes genitales, las limpia y sana prontamente. El fruto maduro es afrodisiaco y un eficaz excitativo de las pro- piedades vitales de los riñones y demas órganos de la generación: asa- do y mezclado con aceite de almendras se aplica en cataplasmas en las irritaciones y corrimientos: asado y comido es un buen laxante en los casos de estreñimiento. Para excitar ó correjir el menstruo, se confecciona una cerveza del modo siguiente. Se toman seis cambures maduros y se les quita el pico y el pié con un cuchillo; se colocan en una vasija de tierra que contenga ocho botellas de agua, y se les añaden cuatro onzas de zarza rajada, una raiz de brusca machacada, una penca de zábila bien lavada en varias aguas, unos clavos de hierro y se pone al sol bien tapada la vasija con un lienzo. Desde el tercero dia puede comenzar- se á tomar un vaso por la mañana y otro á la noche hasta que se con- cluya el licor. En caso necesario se repetirá esta medicina, la cual sirve también para el mal de orina y enfermedades venéreas. La corteza del fruto verde carbonizada, es un precioso astrinjen- te para las ulceras cancerosas y otras, y también para poner una cu- charadita en lavativas para el recto en las diarreas y pujos: también se aplican para el mismo mal, inyecciones del cocimiento de dicha corteza que esté jojota ó madura. El fruto jojoto y cocido sirve para la diarrea tomándose interiormente. De los cambures maduros se ha- ce un excelente vinagre que debe ser también medicinal. Los cogollos se aplican para la curación de los vejigatorios y quemaduras. Para curar los cólicos, se come esta fruta bien madura, espolvo- reada de anis y azúcar, tomándose encima agua quebrantada. Puede tomarse á cualquiera hora, pero en ayunas es mejor. Para destruir el comején se unta de cambures maduros el camino que llevan basta el suelo, lo cual hará que las hormigas se conduz- can hasta la morada del insecto y lo destruyan. Campeche.—El cocimiento de la corteza y leño de este árbol, es un astrinjente mui usado en las diarreas crónicas en dosis de una dracma á una o,nza para una libra de agua. También se aplican los polvos para el mismo mal y en la disentería. Del campeche se estrae una hermosa tinta morada ó negra. Cancan a pire.—La corteza del tronco en cocimiento, se aplica en baños calientes á los tullidos y perláticos y á los demas enfermos de los nervios. La infusión de las hojas en aguardiente de caña, pues- to al sol tres dias, sirve para unciones en los dolores de la reuma y para cualquiera otra indisposición por causa fria: también usan este licor los que padecen de los nervios. La decocción de la corteza y ho- jas, es un poderoso tónico en las fiebres intermitentes, para lo cual compite con la quina: también se toma en las diarreas rebeldes y di- senterías crónicas. Cangrejos.—Tomados los de rio y tostados vivos en vasija vi- driada, se pulverizan luego y se toman de ios polvos una cucharada por dia rociada con agua común para curar á los recien mordidos de culebra, ú otro animal ponzoñoso. Si hace ya algún tiempo de la mor- dedura, se tomarán dos cucharadas una por la mañana y otra á la no- che, aplicando á la herida una porción de dichos polvos, mezclados con cerato y vinagre fuerte. Caña dulce,—Es refrijerante y diurética. El zumo de la caña en dosis de dos vasos por dia, mitiga las irritaciones del hígado y desata la orina retenida. El mismo zumo hervido y el cocimiento de 28 unos pedacitos de la fruta con flores de saúco, ó la fruta asada en bra- sas y comida, son excelentes pectorales. De la caña se estrae el aguar- te, el azúcar común y cande, la miel y el papelón. En cualquiera de estas formas ella es útilísima en la medicina. Oaña amarga.—La raiz molida se aplica para estraer las espi- nas y otros cuerpos estraños que hayan penetrado en alguna parte del cuerpo, y también para curar los callos y clavos amasada con sebo, ó incorporada con cerato : mezclada con vinagre se usa para las disloca- ciones de los huesos y para el lumbago. El zumo de los cogollos es eficaz remedio para la retención de orina y como un contraveneno de culebras. Las cataplasmas de las hojas se pone en las inflamaciones y erisipelas, y en los tumores, dolores y úlceras de los elefanciacos. La ceniza de las conchas en vinagre, cura la tiña, y la del bohordo ó es- piga, mezclado con zumo de naranjas agrias, se aconseja en la ulce- ración escorbútica de las encías.—(Tomado en su mayor parte de la obra del señor Ledo. Benitos ya citada). * Caña de malojo.—Tomado un pedazo como de tres pulgadas, (si es grueso el canuto, ú mas en proporción) y rajado en cruz, se hier- ve hasta obtener un cocimiento fuerte, el cual se toma en el mal de ori- na, repitiéndolo si fuere necesario: la morada es mejor que la blanca. Caña de la India.—Es sudorífica, antipútrida, diurética y anti- leehosa. El zumo endulzado y tomado á cualquiera hora del día, cal- ma las irritaciones é insolaciones; administrado bien caliente en las fiebres ardientes ó tabardillos, se curan con solo repetir este remedio. El cocimiento de un pedazo, tomado dos veces al dia con goma arábi- ga, cura las gonorreas y blenorragias y también el mal de orina. La raiz en cocimiento, excita lijeramente la traspiración cutánea, y se da para disminuir ó agotar la leche en las paridas. Cañafístola fructífera.—La médula que se estrae del fruto disuelta en agua tibia, es un purgante suave para las enfermedades bi- liosas : al mismo fin y para atenuar cualesquiera otras inflamaciones, se administra en lavativas sola o con otros ingredientes. Mezclada con polvos de trementina en dosis de una dracma, se aplica para las bleno- rragias y flores blancas. El cocimiento simple de un pedazo de la fru- ta machacado, es un buen refrijerante y un excelente diurético. El cocimiento de la médula en corta dosis se usa en las afecciones pulmo- nares y se asegura que promueve el sueño. La pulpa disuelta en agua tibia se ap", a sola, óen fomentaciones, ála erisipela é inflamaciones del cútis. Cañafístola macho. (Llámase también cimarrón).—Es de la misma especie que la anterior, á diferencia que solo produce unas vai- nas achatadas y sin ninguna sustancia. Este árbol echa muchas flores amarillas, y se cria en las montañas ó en los lugares húmedos y pan- tanosos. La raíz machacada y puesta en infusión caliente por veinticua- tro horas, en dosis de cuatro onzas, y tomado medio vaso en ayunas, es un eficaz vomi-purgativo, el cual ha sido aplicado para varias enfermedades con un éxito admirable. Con él se han curado fiebres, cólicos, hidropesías, colores pálidos, gonorreas, flores blancas, mens- truos, herpes y otras diversas afecciones venéreas; pero sobre todo es esencialísimo este medicamento para la orina. En un caso desespera- do, para el cual se habían apurado ya todos los recursos del arte, produjo este remedio, administrado por un indio, los efectos mas ma- ravillosos. La persona que lo tomó vive aún, y después de muchos años, no ha vuelto á padecer mas de la orina; miéntras que antes de tomarlo tenia que sufrir horriblemente en los ataques periódicos que esperimentaba y que siempre la amenazaban con la muerte. Confeccionado y arreglado este medicamento por los facultativos, así para esta como para otras muchas enfermedades, debe producir notables bienes á la humanidad. Capacho.—La hoja del morado se usa para las irritaciones, espe- cialmente las del hígado, con alguna grasa fresca; también se aplica para los dolores de cabeza. A falta del morado puede hacerse uso del blanco : estas dos especies se distinguen por el color de las hojas y flo- res : ambas son refrijerantes y astrinjentes. El cocimiento de la raiz y de las hojas, según lo espresa el señor Ledo. J. M. Benítes en su obra tilulada “Principios para la materia médica,” se da en la bleno- rrea, flujo uterino, para contener el aborto, y en baños en las irritacio- nes internas' y del cutis. Oaraña.—Esta resina se aplica en emplasto en las partes que sufren por espasmos, por malos aires ó otra causa fría. Es esencial en las ronqueras poniéndola en el lugar llamado vulgarmente la ollita. * Carbón.—Es antripútido y desecativo. Bien pulverizado y cer- nido el vejetal, que es el <áe que hablo, se usa en las úlceras sucias y cancerosas, solo, ó asociado con los polvos de quina: también se usa, y es mas eficaz agregando á dichos polvos los de linaza y un poco de trementina puesto todo en una badana, lo cual, si el caso lo requiere, se refrenda dos veces al dia. En las escoriaciones ó ulceraciones del recto, se ponen pequeñas inyecciones de leche ó cocimiento de llantén con una draoma en cada una de carbón preparado. También se toma en buches para las escoriaciones ó úlceras de la hoca, é interiormente para correjir el mal aliento, ó cuando lo requieren las afecciones gan- grenosas de la mucosa gástrica. El carbón es un eficaz ahsorvente, por cuya propiedad se pone en las vasijas que contienen el agua potable, en pedazos ó carbones enteros. El carbón de las conchas de plátanos ó cambures, es preferible para las inyecciones que se recetan en los pujos y demas afecciones del recto. Cuando se crea conveniente atajar las diarreas que tanto aniquilan á los niños, se les dará el cocimiento de llantén y rosas con una polvada de carbón de cambures verdes (la corteza) bien cernido; y á falta de este, del de coco. Aplicado uno ú otro en dosis de media cucharada en una taza de infusión de manzanilla, 6 de cortezas de li- món ó cidra, ó de gengibre, ataja las diarreas repitiendo las tomas si fuere necesario. El carbón mineral pulverizado, se usa para curar la tiña puesto en oerato, ó asociado con alguna grasa. * Cardosamto.—El cocimiento de las hojas es un eficacísimo sudorífico, y como tal se aplica en todos los casos en que se hace ne- cesaria la excitación de la piel y para la perlesía de la lengua: en las calenturas intermitentes no hai un remedio mejor, administrado des- pués de los vomitivos del modo siguiente: Al entrar el frió se da inmediatamente una unción general de na- ranjas agrias soasadas; ella debe estenderse desde el cerebro hasta las piernas y pies. De seguidas se da un cocimiento bien caliente de hojas de oardosanto, con unas flores de manzanilla y un pedacito ó rueda de naranja agria con la corteza. Tomado este remedio, el sudor será copioso-y hará desaparecer el frió y poco después la fiebre. Este medicamento se volverá á aplicar siempre que reaparezcan los sínto- mas del acceso, tomándose entre tanto por agua ordinaria la infusión de cardosanto. I3PEI que esto escribe se curó con este medicamento en Turba- co, provincia de Cartagena, después de un año do calenturas, en el cual se habían ya aplicado todos los remedios adecuados por los me- jores facultativos, sin haberse conseguido el éxito deseado. También se aplica para el mismo mal, la semilla de cardosanto en dosis de una dracma puesta en infusión de vino blanco (como me- dia copa) por doce horas; y después de colado, lo tomará el enfermo como dos horas ántes del acceso paseándose luego, ó poniéndose en la cama con una franela calentada al vientre. Para excitar el menstruo, se toma como una docena de cogollos y se ponen por la noche en infusión fria: por la mañana se cuecen en cuatro escudillas de agua, se endulzan con azúcar y se toman en tres horas repitiendo este remedio por tres mañanas consecutivas. - El zumo de las hojas sirve para toda clase de heridas. El de la raíz sana el cáncer y también el cangro. Poniéndose una botella de aguardiente con media onza de hojas picadas y secas á la sombra, y luego espuesta aquella al sol por tres dias, se cuela y se toma en co- pitas para curar los empeines y demas afecciones de la piel, las úlce- ras, el cangro, la melancolía y otras muchas enfermedades. (Véase Anís). Para evacuar los humores suavemente, con especialidad los de la cabeza y partes genitales, se compone la siguiente purga. En tres va- sos de agua puestos al fuego, se echará una raiz y flores de borraja, y ademas un adarme de semillas de cardosanto: luego que se haya disminuido en una tercera parte, se apea y se cuela, añadiéndole de miel rosada lo que baste para endulzar la bebida: de esta se tomará la mitad en ayunas, y si á las tres horas no hubiere hecho efecto, se tomará la otra. El cocimiento debe hacerse por la noche para compo- ner la purga al siguiente dia. Parala piedra de la vejiga, se tomará con frecuencia una ta- za de cocimiento bien caliente de cardosanto, al cual se añadirá una cucharada de polvos de cáscaras de nueces bien cernidos y una media cucharada de escremento de perro también pulverizado. Al mismo tiempo es conducente ponerse en la cintura una faja de cuero de león. Gomo vomitivo se tomarán tres cucharadas de las semillas de cardosanto y bien pulverizadas, se ponen en un vaso de agua caliente por la noche. De esta infusión se tomarán como dos dedos cada me- dia hora, sin el asiento, hasta que se haga el primer vómito ; en cuyo caso no se seguirá tomando.. Con este remedio no solo se evacúan los humores de la cabeza y el estómago, sino que se cura la epilepsia re- pitiéndose semanalmente el vomitivo y untándose el aguardiente arri- ba anotado, añadiéndole del huaco las hojas ó bejuco, y una cucharada de aceite esencial de sasafras. Para curar el asma, se tomará el té he- cho con cuatro ó seis flores dos veces al dia: la una al despertarse quedándose dos horas mas en la cama, y la otra al acostarse. Para hacer orinar á los hidrópicos, yen la retención de la orina, se tomará la infusión de la raiz con las de espárrago y perejil por agua ordina- ria. También se aplica para el asma ó ahogo el carato hecho con una cucharada de las semillas en agua de borraja bien caliente. Si se vo- mitase el éxito será mas pronto y eficaz. * Cariaquito.—Hai tres clases: el encarnado, el blanco y el morado, llamados así por el color de sus flores. Las del primero es- trujadas en agua fria y después colada esta y endulzada, se toma co- mo un excelente refrigerante: témanse también en infusión teiforme, y conducen al mismo fin; de uno ú otro modo se aplica para las fie- bres biliosas ó de insolación y en los males de orina. El zumo de las mismas flores se toma para los flujos de sangre ó reglas inmoderadas: y el cocimiento de la raiz, para curar la blenorrea. La cataplasma de aquellas bien machacadas, se aconseja en las 'pleuresías. Hai otra especie de cariaquito, llamado de sabana, que produce una frutita encarnada y dulce que gusta mucho á los niños : de ella no tengo yo ningún conocimiento como planta medicinal, aunque no puede menos de serlo. La fruta del cariaquito morado esprimida en los ojos en sus infla- maciones 6 heridas internas, cura prontamente estos males. El coci- miento teiforme de las hojas, es un eficaz sudorífico, y también se apli- ca en fomentaciones en los miembros que sufran por el reumatismo. Carícarito.—Esta resina tiene las mismas aplicaciones que la de Caraña, (véase esta palabra), aunque se tiene por mejor para los malos aires y ataques perláticos, en cuyos casos se aplica detras de las orejas y á las sienes. Carnero.—El rebaño se pone en el vientre en sus inflamaciones, colocado antes en vino tibio. El corazón asado se esprime en los oidos en la sordera y se tapan luego con un pedazo del mismo corazón : es- to se hace al acostarse por nueve noches. Los testículos comidos y bebiéndose agua de ruda, provocan á vomitar y curan la apoplejía. El cuerno quemado y pulverizado se pone en agua tibia con azúcar, y se toma para la hemorrajia nasal. La lana blanca se aplica á los oidos en sus ruidos y sorderas, y la negra sin lavar embebida en miel, se pone caliente en los tumores ó ap>ostemas. Este remedio hace sudar copiosamente y se repetirá hasta la desaparición del mal. Para la dentición de los niños, se les cuelga al cuello un diente de carnero negro. Carnestolendo.—El cocimiento de las hojas se apropia para lavatorios de ciertas úlceras; y las mismas pulverizadas para curar- las. El zumo de las hojas se toma como aperitivo, y es también un eficaz remedio para la ictericia. El fruto que produce el árbol contie- ne un preciosísimo algodón de color blanco, cuyo brillo se asemeja al de la seda. Es indubitable que en el porvenir se saquen grandes ven- tajas de un fruto que lioi es desconocido, pero que está llamado á figu- rar en nuestro mercado con grandes provechos del país. Caro.—De las hojas de este bejuco se forma una cataplasma emoliente y resolutiva, aplicable á los tumores inflamatorios. Las ho- jas se usan también para ponerlas en las fuentes, y el bejuco para atar las coyunturas en sus dolores y para las dislocaciones de los huesos. Caroca.—Esta pequeña planta, que crece del tamaño de un pal- mo mas ó menos, es un eficaz remedio en las retenciones del menstruo, tomándose el zumo ó cocimiento fuerte de las hojas en dosis de un va- so al acostarse; pero ha de tenerse mucha precaución, porque puede ocasionar un aborto. Conveniente seria, si se puede, la consulta de un médico. Catigüire.—(En algunas partes lo llaman Cabeza de negro). La fruta que produce este árbol, tiene alguna semejanza á la guaná- bana ó catuche, á cuya familia pertenece, con la diferencia de que la carne es amarilla. Se aplica esta para los mismos males que aquella (véase Guanábana), y en especial para la ictericia tomado el zumo- Se asegura que la emulsión hecha de sus semillas y regada en la pie- za 6 casa en que haya muchas pulgas, las destruye. Catuche.—Véase Guanábana. Ambos son nombres puramente indíjenas. Caujaro.—Las frutas que produce este árbol son mncilaginosas, y se toman en cocimiento en las diarreas y para corrqjir la sangre. El de las hojas en lavativas se aplica para curar la hidropesía. Se da también el cocimiento para esta enfermedad. Cazabe.—Los atoles hechos de este pan elaborado con la raíz de yuca, á la vez que alimenticios, se administran para curar los pujos, poniéndoles antes de apearlos del fuego una cascarita de limón agrio: si está verde es mucho mejor. Para cataplasmas en las partes infla- madas, especialmente el hígado, se aplica pulverizado y humedecido con aguardiente de caña, y una cucharada de vinagre. Cazabito.—Las hojas de esta planta humedecidas con vino, ó en cataplasmas con aceite de coco, se aplican para resolver los tumores é hinchazones, y para las irritaciones del hígado y males de la cabeza; es mui celebrado este remedio en los dolores de mudas, aplicándose la hoja con aceite de coco o de almendras y unas gotas de vinagre. * Cebada.—El cocimiento de esta semilla hasta que ella revien- te, es refrijerante, se hace mas eficaz añadiéndole goma arábiga: 34 se hace también de ella una emulsión fresca y alimenticia, y si se tos- tase antes, se obtendría un buen astrinjente aplicable á la curación de las diarreas y pujos y en otras afecciones de las mucosas gástrica é intestinal: úsase también en lavativas, y para gargarismo con miel y vinagre en las anjinas. Con la cebada se hace una excelente sopa. El cocimiento de cuatro onzas de cebada en tres botellas de agua hasta que esta se reduzca á la mitad, poniéndole, al apearlo del fuego, dos onzas de crémor y colándolo luego que se enfrie, se toma para el hígado. Se beberá un vaso por la mañana, otro después del mediodía y otro al acostarse, untando en aquel órgano al mismo tiempo la po- mada de manzana que está anotada en el artículo sobre esta fruta. Cebadilla.—La semilla es un específico para matar ó estraer los gusanos que se introducen ó crian en el cuerpo del hombre y de los irracionales, aplicándola en cocimiento fuerte ó en polvos. Los que se sitúan en el conducto nasal ó en la cabeza, son mui peligrosos, y oca- sionan fuertes fiebres y otros diversos males; pero so curan fácilmen- te introduciendo los polvos por las narices. Asociados estos con algu- na grasa, el ungüento que resulta se aplica para la estincion de los herpes, tiña, sarna y demas afecciones cutáneas. También sirve para matar los insectos dañosos, como los piojos, niguas, chinches, &. Para los gusanos que se crian en el intestino recto, se administran los polvos en dosis de dos granos en miel de abejas, aumentando diariamente la dosis en un grano hasta diez. Se asegura que para la hidrofobia se administran con éxito los polvos en dosis mas fuertes. Cebolla.—El zumo de la cebolla roja se aplica para las sorderas y zumbidos de los oidos, poniendo dos ó tres gotas dentro del oido y tapándolo con un algodón embebido en aceite de ruda. Para estraer el zumo de la cebolla se pone esta á remojar en aguardiente de uvas por una noche, luego se envuelve en un papel y se pone á cocer al res- coldo. Para espeler las lombrices bastará tomar en ayunas cuatro ó seis cucharadas, ó mas según la edad, del agua en que por la noche se ha- ya puesto una cebolla en pedazos. f Cebollin.—Usase la raíz para condimentar las comidas; pero machacadas con un medio puño de escremento de caballo y colado, se instila en los oídos para curar la sordera. También se aplica en todos los casos de la cebolla. (Véase esta planta). Cedro.—“ Este árbol corpulento que se cria en nuestras monta- ñas primitivas, es mui apreciado no solo por las bellas y durables maderas que produce y son un objeto mercantil, sino por sus aplica- ciones medicinales. Con las rasuras de su corteza se hace un coci- miento que se aplica en lavatorios para las úlceras; y tomado inte- riormente cura las apostemas y vómicas. En buches, sirve para qui- tar los dolores de mudas provenientes de causa fría ó reuma. Lo mismo acontece aplicando á la muela ó diente cariado la resina que destila el tronco, terminando por destruirse aquellos con la continua- ción del remedio. Disuelta la resina en agua, es buena para los ojos, cuyas nubes y manchas hace desaparecer; ysi no las hai, sirve pa- ra aclarar la vista. También cura los zumbidos de los oidos, y mata los gusanos que se crian en ellos, instilándoles unas gotas de vina- gre en que se haya disuelto la espresada goma. Se asegura que en forma de lavativas, hace qrrojar el feto muerto: que tomado el la- medor hecho con su cocimiento y azúcar, haciendo uso á la vez de las fricciones en todo el cuerpo, de la disolución de la resina en aguar- diente de caña, cura la elefancía y las úlceras del pulmón.” (De la obra del señor Dedo. J. M. Benítes). Ceibo.—Árbol grande cuyas espinas se labran en forma de cuen- tas grandes ó camiticos, y taladradas luego se forman sartales para colocarlos en el cuello de los niños en la época de la dentición. Está esperimentado que con este remedio no padecen de las diferentes en- fermedades inherentes á tan funesto y delicado período. Para muchas otras enfermedades debe servir la corteza del ceibo. t Celedonia.—Planta aromática de la familia del cariaquito, que es mui benéfica para varias enfermedades. Para las de los ojos se aplica el zumo, ó simplemente estrujada la hoja en las manos pasán- dolas por ellos. También se confecciona para los mismos males el re- medio así. Al zumo de las hojas se agrega la hiel de un gallo y un poquito de miel, y bien reunido todo se instila en los ojos en gotas tres veces al dia. La raiz majada y puesta en vino, se cuece y se ha- cen gargarismos para curar las anjinas. Para todas las irritaciones é hinchazones se ponen las cataplasmas con aguardiente de caña. Lava- da la raiz en vino, se pica menudamente: se pone en un saquillo en el que se echará un poco de agua rosada, lo suficiente para que se em- beba, y después de dos horas se esprime y el líquido se aplica gota á gota en las nubes y otras enfermedades de los ojos. Machacadas las hojas y agregándoles un polvo de azufre, se restrega con ello la sarna, y en tres dias quedará curada. Para el mismo mal se aplican las un- dones del cocimiento de la reiz, poniéndole aceite encima luego que se seque. Cenicera 6 cenicienta.—Es una planta que no excede de me- dia vara de altura, y cuyas hojas cenizosas, especialmente por el re- verso, huelen á ceniza. El cocimiento de ellas tomado interiormente dos o tres veces al dia, cura las diarreas y disenterias recientes: tam- bién se administra en lavativas. Es también mui conducente este re- medio por su propiedad astrinjente para las hemorrajias. Instila- das algunas gotas del zumo en los ojos, cura la gota serena y las cataratas. * Ceniza.—La vejetal se aplica en las heridas leves con mui buen éxito, añadiéndole si se quiere, papel. Con ella se hace la le- jía que tanto se usa para pediluvios en las retenciones del menstruo y demas casos en que es necesario derivar la irritación en las partes al- tas. En los bubones venéreos se ponen cataplasmas de migajon de pan con lejía para resolverlos. Para los calambres y otras afecciones ner- viosas, y en las hinchazones, se aplica en friegas bien calientes ¡i la parte que sufre. Pénese también la ceniza con aceite y miel de caña en algunas heridas para sanarlas pronto. En las quemaduras, des- pués de aplicarles inmediatamente aceite, se pone sobre este ceniza bien cernida y se cubre con una venda que no se quitará hasta los tres dias. Cera.—Derretida con aceite de Castilla, se pone en las úlceras 6 heridas para sacar el frió. Amasada con sebo y unas gotas de aceite esencial de sasafras, quita el dolor de ios callos. De la negra se hace uso para curar los uñeros ó 'panadizos, pero ha de estar recien sacada, ó por lo ménos sin cocimiento. La amarilla es la que regularmente se usa para la confección de los ungüentos y demas remedios á que ella sirve de base. Cuatro onzas de esta, derretidas á fuego lento con otras cuatro de albayalde y ocho de aceite de olivas, forman un eficaz un- güento para toda clase de heridas, úlceras, escoriaciones, &. Otro em- plasto hai mui esquisito para estas enfermedades que queda ya apun- tado bajo el rubro Aceite de palo. Para curar prontamente el cata- rro, se ponen á derretir dos tantos de cera, uno de pez rubia y un cuarto de sebo, meneándose el ungüento con una paleta de madera hasta que queden los ingredientes bien incorporados. De este remedio se usa untando ántes en la frente, huesos de la cara y cerebro, aguar- diente de España ó brandi, ó agua florida, que es mejor, y restregando así húmedas dichas partes con el cerote que queda mencionado. Cuan- do haya tos, el mismo remedio se hace en el pecho y la ollita. t Cereza.—La fruta del árbol que la produce es acida y astrin- jente. Tomado el cocimiento de ella, ó simplemente comida, bebiendo agua encima, cura los pujos y diarreas. El suco con agua y azúcar es un agradable refrijerante. Molidas las semillas y echado el polvo en uno ó dos huevos pasados por agua, tomando encima el vino en que se haya puesto la resina del mismo árbol, se curará la apostema del pecho, espoliándola, y por consiguiente la tos. Cerraja.—Puesta la mata entera en agua natural desde por la noche en vasija apropiada, se toma al dia siguiente para correjir la sangre y para excitar 6 arreglar el menstruo. También se usa el coci- miento en forma de té. Para curar los orzuelos, se aplica á ellos el su- co lácteo que produce dicha planta, y prontamente desaparecen. Ohallota ó challóte.—Úsase para cataplasmas en las irrita- ciones y en los demas casos para los cuales se aplica la calabaza. Chicoria.—El cocimiento teiforme de las hojas es un excelente refrijerante en todas las irritaciones. También se aplican las hojas en cataplasmas al mismo fin. El uso de la silvestre para el dolor de cos- tado, ha producido maravillosos efectos usándola así interior como es- teriormente. Esta planta es la misma que los indíjenas llamaban Issocá y los conquistadores Amargosa. Chíquichique.—Las hojas estrujadas en agua natural y después colada esta y endulzada, es un refresco para la sangre, de los mas efi- caces. En las fiebres llamadas de insolación, se administra esta bebi- da con mui buen suceso, y lo mismo en las biliosas y demas enferme- dades inflamatorias. También se usa el chiquichique para cataplasmas en los mismos casos citados, en fricciones dentro ó después del ba- ño, para curar la sarna y otras erupciones. Las lavativas del coci- miento fuerte, se usan en las calenturas intermitentes. * Chirca.—Del cocimiento de las hojas se ponen lavativas para las afecciones del recto, las cuales han de ser de dos á tres onzas cuando mas, añadiéndoles una pulgarada de carbón de coco en cada caso. Interiormente se toma también al mismo fin el espresado coci- miento y se usa en lavatorios para la curación de las úlceras y esco- riaciones. Puestas las hojas tibias en cualquiera dislocación de los ñuesos, descomposturas, &, las sana con prontitud, teniendo cuidado de remudarlas diariamente. Al efecto, también se hace uso del zumo: este es uno de los mejores astrinjentes. Para curar las hemorroides, se dan baños de cadera de su cocimiento, ó locales frecuentemente. Puede reconocerse esta planta por sus hojas lustrosas y lanceoladas, las cuales contienen después de la orilla unas venas mui marcadas formando con ellas la misma figura de aquella. t Ohirel.—Produce una fruta picante que algunos usan en las comidas. Ella se aplica en cataplasmas que producen los efectos de un cáustico; á las úlceras rebeldes como igualmente á las acanccra- das para impedir el progreso del mal. Las hojas se ponen con sebo en los tumores para madurarlos prontamente. El cocimiento de una rama con el fruto, se aplica para lavatorio en las heridas, poniendo en estas las hojas de seguidas, para curarlas. * Chi vatera.—(Llámase también Pistolera).—Esta yerba es pe- queña, de hojas acorazonadas y echa unas flores amarillas: ella sirve de pasto á los chivos, con preferencia á otras, por cuya razón lleva tal nombre. La hoja aplicada á cualquiera fistola mojada en vino, ó hu- medecida con agua tibia, la cura sin necesidad de otro medicamento, teniendo el cuidado de renovarla. Aun es mejor para este mal, poner- los polvos de las hojas bien cernidos, lo cual sirve también para las úlceras cancerosas ó sifilíticas, tumores, laceraciones, &, El cocimien- to de las hojas se aplica en inyecciones para curar la gonorrea, cuyo buen éxito es infalible. Para muchas otras dolencias debe ser útil es- ta benéfica planta, que á mí me perece ser la llamada corazoncillo. Chofita.—Ss una planta que existe en cierto lugar de la isla de Curazao, y que acaso se encuentra también en este pais; me ha pare- cido tan importante su propiedad medicinal, que he creído deberla ano- tar aqui. Tomado el cocimiento de sus hojas y puesta en el bazo la cataplasma de las mismas, desobstruye inmediatamente aquel órgano por medio de evacuaciones acuosas. Si tomada la primera dosis se sintiere incomodado el paciente y no evacuare, se repetirá. Sirve tam- bién este medicamento para la hidropesía. Puede hacerse uso de las hojas aunque estén secas. Chuspa.—(Véase Cusparía). * Cidra.—La corteza del fruto es mui usada en forma de té co- mo tónico, para todas las enfermedades del estómago por causa fría ó índijestiones, haciéndose mas eficaz si se le pone un polvo de carbo- nate de soda ó media cucharada de carbón de coco. El jarabe que se confecciona con la espresada corteza, á mas de estomacal, es vehí- culo mui adecuado para otros medicamentos. Las semillas molidas é incorporadas al cocimiento de membrillo y zumo de artemisa, sirven para echar el veneno que se haya tomado. Ciprés.—El cocimiento de las hojas se aplica para el reximatismo en fomentaciones. Tomadas en forma de té promueven el menstruo, y en cocimiento fuerte provocan el aborto. Ciruelo.—-La raspadura del tronco después de quitada la prime- ra corteza, se aplica á las úlceras viejas para curarlas, lavándolas an- tes con el cocimiento de brusca. La resina que produce este árbol se da para la ictericia en una emulsión de pina ó guanábana. Ciruelo de fraile.—Los cogollos de este árbol son mui usados para baños en el reumatismo yla reuma. La cataplasma de los mis- mos en las partes doloridas, calma los accesos. Claveles.—El agua de los encarnados se toma por común en la melancolía ó flatos, para lo cual bastará dejarlos en infusión por una noche. Al mismo fin se confecciona con ellos un jarabe que se toma mañana y noche en dosis de tres cucharadas, bebiéndose encima agua de toronjil. t Claveles de muerto.—Algunos llaman esta planta Flores amarillas. Si se toma una mata con sus raíces y se cuece en agua suficiente para dar un baño bien caliente al atacado del terrible mal de tétano, se curará prontamente: no pasará del tercer baño dándole dos por dia. * Cobalonga.—Esta pepa ó semilla es uno de los tesoros que en este país cuenta la medicina. Ella tiene una multitud de aplicaciones, entre las cuales me propongo enumerar las que siguen: Ia Para toda clase de pasmos, bastando para curarlos, el mascar y tragar un pedacito y beber encima unos tragos de agua natural, ó tomar los polvos en vino ú otro vehículo en dosis de cinco á ocho granos. 2a Para las diarreas, pujos y disenterías, tomada del modo es- presado. 3a Para toda clase de dolores de estómago procedentes de frialda- des y afecciones histéricas. Idem. 4a Para la hidrofobia, picaduras de culebra y toda clase de vene- nos. En este caso tomará el paciente, del aceite del número 9, dos ó tres onzas. 5a Para estancar la sangre de las heridas y cortaduras, poniendo en ellas los polvos. 6a Para los partos difíciles, tomando los polvos en vino como se espresa en el número 1? 7? Para las calenturas tercianas, tomando los mismos polvos cuando comienza el frió. Sa Para excitar ó arreglar el menstruo, tomando la medicina nú- mero Io en ayunas. 9a Para la sarna, untando el aceite en que se haya frito la raspa- dura de la semilla. 10a Para los perláticos, -paralíticos 6 tullidos, untándose el mis- mo aceite bien caliente y cubriendo con franela las partes afectas. 11a Para los epilépticos, y por último, para todas las demas en- fermedades que provengan de indijestiones, corrupciones, &, por can- sa fría. Para ios cólicos se darán en agua de yerbabuena en dosis de diez á doce granos, añadiéndole ocho do sal de agenjos. Para la mor- dedura de perro rabioso se ponen los polvos en las heridas, procuran- do aplicar de tiempo en tiempo una brasa de candela á sus inmedia- ciones. También se aplican los polvos para los dolores de muelas. En las enfermedades de asma y otras de los bronquios, se colocan dos se- millas una en cada uno de los omoplatos, asegurándolas de modo que no se muevan, lo cual puede hacerse con adhesivo y un vendaje. Los omoplatos son los huesos chatos situados en la parte superior de la es- palda. * Coco.—El aceite que se estrae de la fruta es purgante y reso- lutivo : también es mui fresco y se aplica en los casos de irritación y para resolver tumores, apostemas, bubones, &. La untura compuesta del espresado aceite, zumo de aullama, un poco de vinagre de yema y aguardiente de caña, es mui eficaz para aplicarlas en las irritaciones del hígado. De la concha interior del coco se prepara el carbón tan afamado por sus benéficos efectos en la curación de muchas enferme- dades. (Yéase Carbón). El cocimiento de las barbas del coco, ó sean los filamentos de dicha concha, se toma para las diarreas. La leche del coco se unta también en las irritaciones con mui buen éxito, prin- cipalmente en las erisipelas, y es un excelente pectoral tomando de ella cuatro cucharadas dos veces al dia. El aceite se aplica para el ahogo de los niños en dosis de dos cucharadas para el de edad de sie- te años, yen los demas á proporción; pero debe preceder un vomitivo de ipecacuana (diez granos para dicha edad). La lavativa compuesta de dos cucharadas de dicho aceite y como un vaso de orines calientes, se aplica con éxito en los cólicos y en las astricciones de vientre. Para excitar el menstruo se toma por ocho dias un vaso de agua de coco con cuatro cucharadas de ginebra. Coco de mono.—Para curar el asma se pone el agua de beber desde por la noche en una especie de ollita que tienen los monos ara- guatos en la garganta. • Cada vez que se bebe el agua se vuelve á reemplazar para tomarla cuantas veces sea posible. Hai una palma llamada también así, cuyo fruto es un astrinjente de los mas eficaces. (Véase Ollita de mono). Cocui.—La raíz es diurética, y un excelente, ancnagogo, bien to- mando el aguardiente que se estrae de ella, que es de mui buen gusto, bien la cerveza que se forma machacándola y poniéndola á fermentar, ó bien el cocimiento fuerte solo, ó asociado con el de raíz de brusca, endulzado todo con papelón. Las hojas son resolutivas de los tumores escirrosos aplicándolas asadas y esprimidas. Para las heridas es mui eficaz el bálsamo que se confecciona con el zumo del cocui ó de la cocuiza, con otro tanto de sebo de macho 6 unto sin sal, añejo. Si se quiere mejorar este remedio, se le agregarán dos onzas de 1 i tangido mui cernido y media de trementina, y luego que haya dado un hervor se le incorporará un puco de cera. También se hace de la raíz fer- mentada con agua y papelón un excelente guarapo para el menstruo suprimido; para sus excesos, véase Akkoz * Cocuiza.— K1 cocimiento de la raíz hace evacuar por la ovina todo el humor vené reo, tomando dos vasos por día. La penca soasada y puesta en'cualquiera hinchazón ó tumor los deshace prontamente. Esprimida después de soasada y hervido el zumo hasta daile punto, es excelente remedio puesto en unas hilas para curarlas úlceras,fisto- las y heridas: también se curan estas con la sola aplicación de la ho- ja soasada y machacada. Para contener los abortos, los flujos méns- truales excesivos y cualquiera otro del útero, se toma una madeja de cocuiza, se empapa bien eu aguardiente de caña y se ata á la cintura de modo que las puntas caigan hácia adelante, humedeciéndola en el mismo aguardiente cada vez que se seque. Al mismo tiempo se toma- rán los caratos de ajonjolí 6 de maní crudos, 6 de arroz tostado. Tam- bién se pone, y es mejor, la cocuiza pelada y esprimida en la cintura yen los muslos: úsase también este remedio para las almorranas y demas enfermedades de los intestinos. Para los calambres, se ata una Madeja de cocuiza en la parte afecta ó en la articulación superior, y cesan prontamente. Se usa así mismo la cocuiza para muchas enfermedades de las bestias, y para las que espresa el párrafo que trata del Cccui. * Col.—La hoja revolcada en ceniza caliente, y aplicada al vien- tre, sirve para calmar el dolor cólico. También se aconseja para la misma enfermedad cocida en vino ó frita en aceite de coco <3 de olivas: Se toma el vino en cantidad de dos onzas: el aceite se aplicará con Unas plumas, ó bien una cataplasma de las hojas al vientre <3 en aqne- 42 lia parte que sufra por el dolor. Para curar el empacho, se cuecen las- cóles en sangre de toro y se aplican en emplasto al vientre, dándo- se á beber al paciente el cocimiento de raíces de pira y escobilla. Pa- ra los dolores de cabeza, se saca el zumo de las hojas y embebido en el un migajon de pan, se aplica á la frente y sienes. Los polvos del tronco quemado unidos al unto, se ponen tibios en el dolor de- ija la y en el de costado. Oolombo.—Esta raíz, que parece ser la misma de nuestro Bejuco estrella, es mui útil para detener los vómitos espasmodicos, las dia- rreas y las disenterías biliosas, tomando los polvos en dosis de un es- crúpulo á una dracraa. En cocimiento puede tomarse una 6 dos drac- mas para una libra do agua. Tómase también en infusión de vino por cucharadas. Esta raiz que compite con la quina como un tónico de los mas celebrados, se toma después de las fiebres graves con el fin de restablecer las fuerzas. * Cominos rústicos.—El cocimiento se aplica para'las enferme- dades del estómago por causa fría, ventosidades é indijestiones, y pa- ra correjir el menstruo y calmar los cólicos uterinos ó dolores de ija- da, para lo cual se hacen fricciones en el abdomen y pubes con el aceite en que se haya frito la semilla y hojas de dicha planta. Tam- bién entran estas en los jarabes antivenéreos, y en las lavativas para provocar la menstruación. El té de cominos de España, así como el aceite en que estos se hayan frito, son también mui eficaces para los cólicos ventosos ó de indijestion. Para las cámaras de sangre, se acon- seja comer cominos con pan en ayunas y por la noche, y tomar encima un huevo tibio con polvos de mostaza. El té de cominos rústicos echa- do caliente sobre unas ruedas de naranja agri-dulce y tomado frió dos veces al dia, cura las diarreas. Coneja.—Las hojas de la morada se usan para quitarlos dolores de cabeza aplicándolas á las sienes. El zumo de cualquiera de las ma- tas de coneja despojada de las hojas, colado y añadiéndole sal, es una de las pociones mas eficaces para prevenir las resultas de las caídas ó porrazos. Conejo.—Embebida una tela en la sangre de este animal y pues- ta á secar, se aplica en las erisipelas, sin atarla en la parte que pade- ce, y sanará. t Congolocho negro.—Tomado este insecto ó gusano y estrai- do su interior, que es blanco, se unta en las escrófulas, aun cuando es- tén supuradas, poniendo encima un papel de seda. La unción se hace dos veces al dia. * Conopia.—Esta planta produce una fruta de un olor nausea- bundo que á la vez da una tinta finísima de color morado. Las artes han de obtener con el tiempo grandes ventajas de esto precioso pro- ducto nacional que se cosecha en abundancia en la provincia de Gua- yana y otras de este país. La medicina celebra esta fruta como un poderoso resolutivo, apli- cando su cocimiento en gargarismos y lavativas. Esencialmente está acreditada esta medicina para resolver los tumores escrofulosos, los lla- mados incordios ó bubones, los tocios ó paperas y los cangros y escre- ce.nci.as, Sf, usando al intento, el aceite que se confecciona con ella en unciones tibias. También se pone este en los dolores de la cara y pa- ra las sorderas y dolores de oídos. * Contrayerba.—(Llámase también Tusilla).—Es un contra- veneno coagulante: la figura de la raiz, que es de la que se hace uso, es oblonga, de cuatro pulgadas de largo, nudosa y cubierta de fibras 6 raicecillas que la fijan en la tierra. La marica es semejante á la espi- naca. Es febrífuga y diaforética, corrobora el estómago, disuelve los flatos, contiene las fluxiones disentéricas, sirve para los resfriados y espasmos, se administra á los acometidos de viruelas y sarampión y cura las mordeduras de culebras. Con éxito se ha administrado en la epilepsia,, el tétano y el cólera asiático, tomándose en esta última en- fermedad una copita de la infusión de la raiz machacada en vino y puesta al sol por tres dias. Deben repetirse cada hora las dosis basta que cese la diarrea. Concha de morkocoi.—Un pedazo carbonizado, pulverizado y tomado en dosis como de una cucharillita de las de café en medio va- so de vino blanco, 6 en caldo, ó solup claro, es un remedio mui pode- roso para curar la epilepsia, o gota coral que vulgarmente llaman mal de corazón. Copel—De la resina que produce este árbol, se forma un em- plasto para aplicarlo á las quemaduras y huesos dislocados. La corte- za se aconseja en cocimiento fuerte para baños en las afecciones reu- máticas, y las flores en decocción teiforme para las enfermedades del pecho. Coralito.—Es una planta cuyas flores arracimadas y de color encarnado, se asemejan á los corales: las hojas son anchas y de un verde oscuro. Se aplican estas á la frente y sienes para quitar los do- lores de cabeza. Para muchas otras enfermedades creo yo que ha de servir esta planta aun poco conocida, la cual, es posible que sea la Amargosa de que se ha hablado en el lugar respectivo. Corazoncm.lo. —(Véase Chicntcra).—Puestos como cuatro pu- ños de las hojas en infusión de vino blanco por veinticuatro horas, se destila luego por alambique y se guarda bien tapado. La mujer que tome tres dedos de un vaso en ayunas por algún tiempo, sanará de las úlceras de la matriz. Cordoncillo negro.—Para las erupciones crónicas se usa la in- fusión interiormente y también en baños. El cocimiento fuerte se toma en las afecciones venéreas solo, ó asociado con los otros ingredientes que entran en los jarabes que se confeccionan para combatir dichas enfermedades. También es mui eficaz el cocimiento para el menstruo: el de las raíces con azúcar cande, se toma en la íís>s, y también en la supresión de las reglas. Esta raiz es un purgativo mui apropiado pa- ra espulsar los malos humores, y lo mismo el cocimiento de las hojas. Couociu.o.—La raiz, que es aromática, se toma en cocimiento ó pulverizada para el histerismo y otras afecciones del estómago, obran- do corno un tónico de los mejores; también se aplica para curar las diarreas crónicas ó en los resfriados ó espasmos. Co rozo.—El vino que produce esta palma tomado diariamente por quince ó mas dias, en dosis de cuatro onzas dos veces al dia, una de las cuales ha de ser en ayunas, fecundiza las mujeres, mueve sus menstruos, y cura maravillosamente la calentura hética. Al mismo tiempo deben darse fricciones en la espalda con el aceite de su nuez, el cual como fresco y resolutivo, puede aplicarse á otras muchas en- fermedades. f CrEíMOn.—Las hojas de este arbusto que son mui semejantes á las del de algodón, se aplican á la frente y sienes para quitar el dolor de cabeza. También sirve para el histérico cuando ataca las partes al- tas. Esta planta se produce con abundancia en la provincia de Mara- caibo: es mui parecida ála del algodón, con la diferencia de tener las flores encarnadas. Cruceta real.—(Llámase también Quipito hediondo). La cor- teza de este árbol es el amargo mas fuerte que se conoce y el tónico mas eficaz. Aplícase en las disenterias, aun en su último grado, en infusión de vino blanco ó en polvos. Del mismo modo se toma para curar las calenturas de frió. Cruceta blanca.—El cocimiento de las hojas puesto caliente en una vasija con un poco de aguardiente de caña, sirve para que re- ciba el vapor el que padezca de almorranas. Igual aplicación se hace en las hinchazones y tumores. Cucaracha.—Este insecto es un poderoso antiespasm-ódico, y se aplica como tal á muchas enfermedades. Para la orina retenida se to- ma una dracma de sus polvos y media de los de cáscaras de huevos frescos: se ponen en dos botellas de vino blanco y se les añade una cucharada de zumo de cebolla blanca. De este remedio se da al en- fermo medio vaso tibio cada dos horas hasta que orine. Para la piedra de la vejiga, se ponen dos dracmas de los mismos polvos y una onza de aguardiente ginebra en media botella de cocimiento de garbanzos. Esta bebida se divide en dos tomas, para tomar una en ayunas en dos dias consecutivos. Para el asma de los niños se administra una drac- ma de dichos polvos en agua de escobilla: para los adultos se toman las cucarachas, envueltas en un lienzo claro, se pone el lio á remojar en vino, del cual se dará á beber al enfermo. Esta medicina puede ad- ministrarse en distintas formas para curar el asma. Para la sordera, zumbidos y dolores de oidos, se toman como treinta cucarachas, se lavan en buen vino blanco, y se hierven luego que se saquen, en dos onzas de aceite de almendras y cuatro de vinagre fuerte hasta la consunción de este. Del licor ya frío y espriraido por un paño, se instilará en el oido una gotita y después se tapará con algodón al- mizclado. t Cuajo.—Es una pieza contenida en el estómago de las reses, y se aplica cuando está seca en los hatos, para cuajar la leche en las queseras. Al mismo tiempo, es un eficaz medicamento para contener los JU/jos inmoderados y los abortos, tomándose su cocimiento dos ve- ces al dia. * Cuervo de ciervo.—Es un acreditado antiespasmódico. De él se confecciona la llamada piedra oriental, para lo cual y sus aplicacio- nes, se hace la siguiente descripción. Se tornan varios pcdacitos del cuerno y se ponen á tostar en un crisol ó al horno hasta que tomen el color de carbón. De este remedio se hace uso para las mordeduras de culebra sajando estas antes y aplicando á ellas un pedazo del cuerno carbonizado. También sirve para los espasmos aplicándolo humedeci- do al lugar que se quiera, en el cual se adaptará inmediatamente si en realidad allí existe el mal, y pronto desaparecerá el dolor ó la tensión que se esperimentaba. El cuerno de ciervo carbonizado se toma en do- sis de una ó media dracma en agua de yerbabuena para quitar el hi- po, matar las lombrices y para curar los flujos intestinales; también se da á los niños para los mismos males, poniendo los polvos en pasas después de haberlas despojado de las semillas. Se administra también al intento de espulsar las lombrices, en dosis de media dracma con do- ce granos de semilla de verdolaga y otras doce de la de pasóte en agua de yerbabuena. Un lienzo sahumado en las rasuras del cuerno ardiendo en brasas, corrije los espasmos y malos aires. Los polvos en vino, sirven para fricciones en los resfriados y dolores de los huesos y coyunturas. El espíritu que se encuentra en todas las boticas, surte los mis- mos efectos que los polvos. Para todos los flujos de vientre, aunque provengan del hígado, se toman dos onzas de rasuras, y puestas en tres botellas de agua, se de- jan al rescoldo por cuatro horas: luego se cuecen á fuego lento hasta que queden en la tercera parte; y después de colado, se le añaden tres onzas de azúcar, dos de agua rosada, una de zumo de granadas agrias y una de sándalo cetrino pulverizado. Vuelto al fuego por un cuarto de hora, se apea, se* deja enfriar, y se coloca en vasos de vidrio. De la jalea que resulta, se tomarán de tiempo en tiempo dos ó tres cucha- radas y encima un poco de agua de llantén o cenicera. El mismo re- medio se confecciona de este otro modo. Se ponen al fuego en vasija apropiada dos botellas de agua con una granada acida hecha pedazos, dos onzas rasuras de cuerno de ciervo, una dracma simaruba, una y media onza goma arábiga, una mata de llantén entera, un puño de bo- rraja y un cuarto bollo de pan quemado. Se cuece todo hasta que se reduzca á la mitad, se cuela, y cuando esté frió se tomará por copitas en todo el di a hasta que se concluya la botella. Si se quiere poner azúcar, no bal inconveniente. Éste cocimiento se hará diariamente lo mas temprano posible. (Véase Aceite de palo). Para las calenturas de frió, tercianas 6 cuartanas, se toma una dracma de los polvos, otra de acíbar y media de los de pez rubia, mi- rra, almáciga é incienso, y todo bien mezclado en el mortero, servirá para espolvorear un lienzo doble de tres pulgadas de ancho y nueve de largo, humedecido antes en aguardiente de islas o de uvas, el cual se colocará do la boca del estómago al bajo vientre. Se tendrá el cui- dado de remojar este emplasto de tiempo en tiempo con el espresado licor sin quitarlo. No se necesita ningún otro' medicamento. Para curar la epilepsia, se darán los polvos en dosis de una drac- ma en cocimiento de oardosanto ó de saúco en los cuatro últimos dias de la menguante de la luna, ó bien cuando dé el acceso. Para los dolores de muelas, se aplican á la picadura los pol- vos, después de cocidos en vino tinto, y de haber tomado los buches de este. Ouer.no de ganado vacuno.—Raspado en cantidad como de un medio puño, y puesto á quemar en un brasero, de modo que el pacien- te absorba el humo, se sahúma luego un pañuelo y se cubre con él la cabeza y oidos, y bastará esto para que desaparezca el mal aire, el resfriado ó el espasmo recibido : también pueden perfumarse las sába- nas ó vestidos. Hecho este remedio, debe resguardarse el enfermo por tres ó cuatro horas, en las cuales se mantendrá recojido, á menos que el sahumerio se haga á todo viento. Tostado un pedazo de cuerno y pulverizado, se pone de los polvos como una pulgarada en aguardien- te de uvas hervido, y se toma para el cólico que seguramente se cura- rá y no retentará mas. Para las cámaras hemorroidales se aplica el vaho de las rasuras quemadas al ano. * Cují.—“El cocimiento de las vainas se aplica para contener las diarreas crónicas tomado interiormente y en forma de lavativas. El zumo esprimido de las mismas, después de molidas, se usa como colirio en las oftalmías crónicas, en las nubes y opacidades de la córnea, en el flujo' de sangre y para poner los cabellos negros. En las quemaduras se aplica la goma de casia disuelta en yemas de hue- vo para evitar la formación de flictenas. La cataplasma hecha con las hojas, la acostumbran en las heridas recientes.” “El jugo de las vainas condensado al fuego, da una sustancia negruzca y sumamente astriñiente bastante parecida á la que en el comercio lleva el nombre de catecú. La goma que destila el tronco, es la verdadera goma arábiga que nos viene de Egipto.” El coci- miento de la corteza con un pedazo de la raiz de cambare y unas ra- mas de albahaca silvestre, sirve para dar baños calientes á los que padecen de cáncer en el estómago, en cuyo órgano se pone una penca de zabila asada todos los días. Culantrillo.—De esta planta se confecciona un jarabe mui efi- caz y poderoso para las afecciones del pecho, para el asma, para las retenciones del menstruo, y para los demas casos en que se trata de purificar la sangre y curar las obstrucciones del bazo. He aquí la receta. Se toman seis onzas de la yerba, sin raíces, y bien lavada y pues- ta en vasija vidriada, se le echan de agua hirviendo como sois botellas, en cuya infusión quedarán por veinticuatro horas; pasadas estas, se pone la vasija al fuego hasta que se consuma la mitad : después se cuela, se le incorpora libra y media de azúcar y vuelve á ponerse al fuego donde se clarificará con la clara de un huevo, se espumará y se dará punto de jarabe. El cocimiento fuerte de culantrillo se toma en las obstrucciones crónicas del hígado y del bazo, en las diarreas, ictericia, nefritis, cálculos y catarros vesicales, para todo lo cual puede hacerse también uso del jarabe que queda anotado. Los polvos de la rabí so dan á los primeros síntomas del frió en las calenturas intermi- tentes. Las cataplasmas de las hojas se aplican para resolver los tumo- res escrofulosos, y para hacer salir el cabello caido por la tiña. OuLAvmo.—Las hojas se usan como uno de tantos aromáticos estomacales en infusión teiforme. Para las sorderas se colocan dentro del oido, y puestas en aguardiente sirven para fricciones en los dolo- res nerviosos y otros. Tomado verde y majado, se amasa con harina de habas para aplicarlo en emplasto en los lobanillos. Se asegura que mordidos estos por una mujer que este en su período menstrual, des- aparecen. Los que padezcan de insomnios tomarán los mismos polvos en cocimiento de lechugas ó en vino con azúcar. El culantro es una do las especies de que se hace uso para condimentar ciertas comidas. * Culebra.—Se asegura que comiéndola por todo alimento, des- hochando la cabeza; bebiendo el agua en que se haya colocado de an- temano este animal, y aun lavándose con ella, se cura la elefancía. Tomada una culebra cazadora y pasada varias veces por un vacio ó papera, desaparecerá esta en poco tiempo: también se cura este mal usando una gargantilla de los huesos del espinazo de la culebra. De la grasa de esta, particularmente de la denominada traga-venado, se prepara un poderoso resolutivo, y no pocas medicinas confeccionan con ella los farmacéuticos. El cascabel de la culebra de este nombre, disecado y envuelto en un algodón, se aplica al oido y hace desaparecer la sordera ó calmar los dolores de este órgano. Puesto un cascabel en brasas que se ha- yan colocado en una vasija, y sentándose á recibir el vapor, se curan las avocaciones del útero. Debe resguardare la enferma de todo frió y aun del aire. La piel de la culebra puesta con aceite rosado en los dolores de la cara y otros, desaparecerán prontamente. Hai una culebra que llaman vieja unos, y otros bachaquera, cuyo cocimiento se toma para soldar instantáneamente cualquiera quebra- dura, sea de hombre ó irracional: una hora después de bebido dicho cocimiento, la quebradura se encontrará perfectamente soldada, pro- curándose antes que el hueso esté bien ajustado: también se toman los polvos en medio vaso de agua caliente. Dividida una de dichas cu- lebras en pedazos y vueltos á acomodar, quedarán al instante perfec- tamente adaptados y se pondrá en movimiento como si nada hubiese sucedido. Para el mal de Lázaro, se da á beber el vino en que se ha- ya puesto una culebra á la cual se le haya quitado la cabeza y la co- la. De esta misma se dará á comer cada tres dias como una dracma de la carne. Las hinchazones ó úlceras de los elefanciacos, se untarán con aceite en que se haya colocado al sol una vívora. Todos los dias se lavarán la cara y las postillas 6 úlceras con el agua en que se ha- ya puesto una culebra. f Cundí amor.—Tomada la fruta madura ó pintona, se machaca y se pone un buen puño en una botella de aceite do Castilla á fuego lento hasta que pierda toda la sustancia acuosa: cuélase yse aplica para cu- rar toda clase de heridas, laceraciones, porrazos y quemaduras. Tam- bién es eficaz para las úlceras. La mata entera machacada y puesta en aguardiente al sol por tres dias, ó á fuego lento, se aplica para el reu- matismo é hinchazones, untándolo varias veces en las partes enfermas. f Curara.—Arbol que se produce en la Sierra, provincia de Ma- racaibo, y cuya corteza pulverizada, cicatriza dentro del tercero dia toda especie de úlceras por antiguas que sean y de mal carácter. Los mismos polvos disueltos en agua, estancan la sangre de cualquiera he- morragia. Si se toma esta agua estando oprimida la respiración, cesa al instante este malestar. La misma corteza se aplica para curar tu- mores, golpes y dolores reumáticos. Curbixata.—La piedra que se encuentra en el hueso de la cabe- za de este pez, reducida á polvos, y tomados en pequeñas dosis en co- cimiento de raiz de espárrago ó de perejil, cura el mal de orina. * Cu ría.—Es uno de los mejores aromáticos: su infusión calien- te se aplica como sudorífica y estomacal. La cataplasma de las hojas se usa para los tumores recientes, y para el reumatismo se aconseja el zumo, asociándole otro tanto de aguardiente y un poco de aguarrás. Para la los y otras enfermedades del pecho, se toma el té hecho con las hojas. Para perfumar la ropa se ponen las hojas en los cofres y es- caparates. Currucai.—La resina así llamada es un excelente medicamento para las dislocaciones de los huesos, ó flojedad de las coyunturas. También se aplica para curar los empeines; y es un antiespasmódico mui eficaz. (Véase Tacamahaca). Cusparía.—(Llámase también Chuspa). La corteza pulveriza- da se toma como febrífuga en dosis de diez á quince granos, en las fiebres intermitentes, y como tónico en las debilidades del estómago, en las diarreas, disenterías y en la gangrena. Es un eficaz remedio para las calenturas pútridas en que ninguna otra medicina le supera. 13 Danta. (Llámase también Gran bestia), La uña ó casco de este cuadrúpedo, raspado y puesta la raspadura en medio vaso ó me- nos de vino blanco, ó en otro vehículo apropiado, sirve para curar la epilepsia ó nial de corazón. Algunos que padecen de este terrible mal, la llevan colgada al cuello en pedazos. Dátiles,—La fruta se da en cocimiento en las irritaciones de la mucosa pulmonar: regularmente se asocia con los higos y ciruelas pa- sas, Los huesos de dátiles pulverizados sutilmente, en dosis de tres dracmas y otro tanto de los polvos de corteza de naranja seca, se dan en dos dedos de vino blanco para acelerar el parto detenido, después que la criatura ha coronado. Para la dificultad de espectorar, se hace un cocimiento con cua- tro botellas de agita, seis dátiles, seis higos, veinticuatro pasas, doce ciruelas, dos raíces de borraja, y medio puño de cebada; y reducido el líquido á la mitud se le añade media onza de orosus: se cuela, se le incorpora libra y media de azúcar y vuelve á ponerse al fuego has- ta darle punto de jarabe. De él se tomarán dos cucharadas mañana y noche y encima medio vaso de agua de lechugas y saúco. DfísniNCfíADKßA.—Como lo dice el nombre, las hojas de esta planta puestas en cualquiera hinchazón, la hace desaparecer en poco tiempo. Del mismo modo se aplica para las irritaciones, en forma de cataplasma 6 bien poniendo solo la hoja con alguna grasa fresca ó vinagre. Dividive.—La semilla es un poderoso astrinjente, usado para muchas enfermedades: se aplica con especialidad esterionuonte y pa- ra curar las hemorroides en forma de ungüento. Del cocimiento de las hojas y corteza del arbusto majadas, se administran lavativas añadiéndole un poco de buen vinagre, para atajar las diarreas cróni- cas y pujos. * Doradilla.—Se encuentra en los’climas fríos, y es mui solici- tada para los jarabes antivenércos, y para tomarla en cocimiento ó en sirop con el fin de escitar ó correjir el menstruo. Las hojas amorti- guadas con agua hirviendo, sirven para curar los cancros restregándo- los con ellas, y para los de la boca se aplica el zumo puesto en miel rosada con un h¡sopillo. El cocimiento de las mismas se toma en las obstrucciones del hígado y para confortarlo. Para la hidropesía, se toman todas las mañanas tres vasos del cocimiento de esta yerba. Durazno.—El cocimiento de las hojas se aconseja en baños ca- lientes en la 'perlesía y tullimiento. De las flores se hace una conserva mui acreditada para purgar suavemente el humor bilioso, para purifi- car la sangre, y para las afecciones hepáticas. Los lavatorios del agua de cogollos de durazno, se aplican para los herpes y el zumo para la tiña ó interiormente para las lombrices. Los polvos de las hojas con alguna grasa se usan también para curar la tiña. ZE Ene i.do.—El cocimiento de las flores o semillas, es mui aprecia- do para atajar los cólicos ventosos y demas afecciones del estómago provenientes de causa tria, y para facilitar los lóquios en las paridas. Para los mismos males se aplican fricciones de aceite de eneldo mez- clado con unto ó enjundia de gallina. Muchas desazones de este órga- no han cedido tan solo con mascar un par de palmitas de las que con- tienen las flores y tragar la saliva, ó bien tomar encima unos tragos de vino. Puesto en el puchero, se toma el caldo por las criadoras pa- ra excitar ó aumentar la leche. t Erizo.—Tomados los bofes de este marisco y tostados y pulve- rizados, se administran dos cucharadas en vino generoso al que pade- ce mal de corazón ó epilepsia, al tiempo del accidente. También se da para el mismo mal la grasa que contiene dicho marisco haciéndola comer al enfermo y tomando encima unos tragos de vino. Escoba amarga.—El sahumerio de sus flores quemadas en un brasero, he"ho en las sábanas y vestidos del que esperimente algún síncope, lo hace detener dentro de poco tiempo. Las mismas florecitas fritas en aceite de olivas, y compuesto con ellas un emplasto con aguardiente de uvas y polvos de nuez moscada, se pone en el estóma- go y hace desaparecer las incomodidades y desazones del histérico. Escoba babosa.—El cocimiento de las hojas es mucilajinoso: se toma como refresco y como una bebida apropiada en las hlenorra- jias y mal de orina. Estrujadas las hojas en agua natural, sirven pa- ra baños en la sarna y otras enfermedades cutáneas, y agregándose á la misma agua un poco de papelón, se aplica en lavativas en las efec- ciones intestinales. La cataplasma de las hojas con vinagre, es exce- lente para las irritaciones, y en particular para aplicarla á la del hí- gado. La escoba babosa suple á las malvas en todos los casos en que deba aplicarse esta planta. Escobilla.—El cocimiento de la raiz de esta yerba se usa con 52 bastante generalidad para detener las diarreas, los pujos, las asedias y los vómitos espasmódicos : él es un eficaz corroborante del estóma- go, y cura las indijestiones y cólicos ventosos : como diurético se ad- ministra en todas las enfermedades de los órganos genitales, y en las hidropesías y leucofl'egmasías. * Escorzünrka.—El zumo de la raiz endulzado, y tomado en dosis de cuatro cucharadas con un polvo de sal común, es un excelen- te purgante de la bilis y humores venéreos. El cocimiento simple se toma igualmente para correjir dichos humores y para entonar el estó- mago, quitándole al efecto la corteza; consérvasele esta cuando se aplica en las retenciones del menstruo. Al intento, bastará tomar dos veces al dia el cocimiento do dos ruedas con un pedacito de raiz de brusca endulzado con miel de abejas. Una dosis se tomará en ayunas yla otra al acostarse. También se confecciona un jarabe de dicha raiz, el cual se ordena para las mismas enfermedades, y como vehícu- lo de otras medicinas. Espadilla.—El cocimiento de las hojas es un refrijerante eficaz y mui usado para las irritaciones, y es á la vez sudorífica. También se toma el zumo en las fiebres inflamatorias, en las biliosas, y en las ardientes o tabardillos. Esta planta se encuentra en casi todas las ca- sas de esta capital, donde se hace de ella un uso mui general para las enfermedades del momento; de modo que cuando el médico llega, re- gularmente se le dice: “El enfermo ha tomado agua de espadilla.” Espadón.—(Véase Issocd). Espárrago.—La raiz en cocimiento, es un diurético de los mas acreditados. Basta tomar cuatro onzas de su cocimiento fuerte tres veces al dia, ó dos cucharadas del jarabe para poner la orina espedi- ta. Este remedio conviene mucho á los hidrópicos. También se usa el cocimiento en lavativas junto con otros ingredientes, en las retencio- nes del menstruo. * Esponja dr mar.—Puesto á cocer un pedacito en agua natu- ral, sirve esta para absorciones purgativas del humor pituitoso 6 reu- mático. Pulverizada y tomada diariamente en dosis de media dracraa en un vehículo apropiado, cura los codos o paperas. Para las fístulas se pone una mecha acicalada de esponja en ella, la cual se untará de sebo y encima un emplasto de adhesivo. * Espino.—Nace en los llanos húmedos; tiene las hojas en figu- ra de lancetas, y al pié de cada hoja, una espina. Aplícase á los mis- mos males que la Amargosa ó yerba Santamaría. (Véase Amargosa). En la provincia de Maracaibo bai una planta llamada también Espino, cuyas semillas tomadas en número de cuatro ó mas, agujereadas y puestas con un cordon ála cintura, curan las almorranas. Algunos dicen que deben echarse en agua., y tomar igual número de las que se van á fondo y de las que sobrenadan. Machacada una de ellas y apli- cada la masa en el punto por donde haya entrado una espina, laestrae prontamente. E-poxjílla.—Es la fruta de una planta ó bejuco que se cria sil- vestre cerca de las lagunas, y se enreda en los árboles: también se encuentra en las montañas primitivas. Las hojas y ramas se asemejan á las del pepino, y también las flores, aunque mas pequeñas. La fruta es del tamaño de un huevo mediano do gallina: en ambas estremida- des es puntiaguda, y algunas otras puntas tiene en su superficie. Di- cha fruta contiene una sustancia fibrosa, esponjosa y tan amarga, que de solo tocarla contamina los dedos. Se aplica para evacuar los hu- mores grasosos y serosos, para las enfermedades crónicas de los ner- vios y articulaciones, para las afecciones intestinales, y para la perle- sía, asma, cólicos, flatos é hidropesías. La dosis de este vomipurgativo para un adulto es la octava parte de la fruta, siendo regular, puesta por la noche en infusión de tres ó cuatro onzas de agua fría y tomada por la mañana algo tibia. Guan- do los vómitos sean violentos, y quieran detenerse para que la opera- ción se baga por abajo, so untará el vientre con aceite de olivas tibio. En la parálisis, tu,mores fríos, dolor ciático, y retención de la ori- na, se usarán las fricciones del aguardiente en que se haya puesto la fruta en infusión por veinticuatro horas. Estiércol de asno.—Es astringente yse usa para detener las hemorrajias, los esputos de sangre y las flores blancas, Al efecto se toman cuatro puños de él yse ponen en remojo en agua rosada; cué- lase esta luego, y con el líquido se hace un jarabe con papelón, del cual se tomarán cuatro cucharadas mañana y noche. Este remedio se usará solo para los esputos de sangre y flores blancas: para las he- morrajias, se preferirá este otro. Tómese un buen puño de estiércol de asno que esté fresco ; y si está seco remójese con zumo de llantén, revuélvase y esprímase para sacarle todo el jugo, y después de colado, mézclese una cucharada con dos de zumo de ortigas ó snelda-con-suel- da y tómese esta bebida dos veces al dia basta que desaparezca el mal. Para el excesivo flujo del menstruo, se toma el estiércol seco, y pulverizado en lo posible, se coloca en un saquito de tafetán ó lienzo fino en forma larga y se pone en la vulva atado por los estreñios y sostenido por delante y por detrás por otra cinta o cordon que rodeará la cintura. Para las apostemas en la garganta se mezclan los polvos con sesos de golondrina, y puesto todo en vino, se hacen frecuentes gárgaras. * Estiércol de caballo.—Aplícase para la retención de la ori- na tornándose el peso de dos onzas desleídas en vino tibio y después colado. Este remedio producirá su efecto aun cuando el mal provenga de piedra en la vejiga. Para la jjleuritis 6 dolor de costado, se ponen á hervir en dos botellas de vino blanco cuatro bófiigas de caballo has- ta la disminución del líquido ála mitad : se cuela este, se endulza con azúcar, y se le da un vaso al enfermo por la mañana, el cual se que- dará recojido y abrigado porque es este un eficaz sudorífico. Para el mismo mal se aplica también el remedio así: á cuatro onzas de estiér- col en infusión de libra y media de cocimiento de cardosanto, se le añaden, pasadas dos horas de aquella, dos onzas de jarabe de achico- ria, y una dracma de sal amoniaco. Cocido en vino y añadiéndole un medio puño de orégano, se pone en forma de emplasto en el ombligo de los que orinan sangre. El primer remedio se administra también para facilitar el parto. El estiércol tostado y rociado con vino blanco hasta darle la consistencia de emplasto, se aplica al estómago en sus dolores. El jugo del fresco mezclado con igual dosis de vino blanco bebido, es bueno para restañar las venas rotas interiormente. Incorpo- rado el estiércol en cocimiento da saúco caliente, y colado, se da á be- ber para hacer brotar la viruela. Para curar la sordera, véase CeholUn. Estiércol de cabra.—Pulverizado, y poniéndole un poco de vinagre fuerte hasta darle consistencia de emplasto, sirve para apli- carlo en las dislocaciones de los huesos y quebraduras recientes en forma de bizma. Esta misma composición desleída en agua de llantén y rosas, es un poderoso astrinjente, ya para las hemorragias, ya para afirmar la dentadura tomándose buches, ya en lavativas en las diarreas crónicas y pujos, las cuales deberán ponerse en pequeñas dosis. Pues- tos los polvos espresados en dosis de una dracma para un vaso de le- che de vaca recien ordeñada, y tomado tibio por el que sufra del pul- món por vómicas ú otras causas, se verá curado prontamente: esto es, si hai la dieta suficiente, y se observan los demas preceptos que haya impuesto el médico. Tomado fresco y frito en aceite agregándole vino, se espolvorea con canela y se pone en el empeine para quitar el dolor ó ardor en el útero ó la uretra. Sin la canela se pone el emplasto en los cánceres y fístulas. Para los testes hinchados con dolor, se ponen los polvos en vino y se untan dos veces al día con este remedio. * Estiércol de cerdo.—Puesto en una vasija vidriada sobre brasas y agregándole un poco de tacamahaca, so recibe el humo y se abriga la cabeza con un pañuelo también sahumado para curar la ja- queca. Puesto el polvo en la picadura de una muela, hace desapare- cer el dolor. Aplicados los polvos amasados con zumo de llantén, á la vulva, contiene las hemorrojias uterinas. Echado el estiércol al pié de un granado ácido, lo torna en dulce. f Estiércol de gallina.—Recojido el que resulte amarillo, so deslie en agua y se unta en la cabeza que tenga empeines de cualquie- ra especie que sean y se sanarán. Estiércol de iguana.—Desleído ó pulverizado, y puesto en do- sis de media dracma en medio vaso de cocimiento de caña de inalojo, cura el mal de orina. * Estiércol de paloma.—Amasado cuando está seco con miel de abejas bastante para que quede con la consistencia de emplasto, se aplica á los tumores, panadizos, á fin de madurarlos y que se eva- cúe pronto el pus. Para el tullimiento se mezclan los polvos con unto y un poco de miel de abejas y se dan fricciones en la parte enferma. Puesta media dracma de este estiércol en un caldo ó en agua de esco- billa ó amapolas, cura la pleuritis. Remojado en vinagre por veinti- cuatro horas y dejándolo secar, se reduce á polvos, de los cuales se dará el peso de una dracma con otra de canela pulverizada en un me- dio vaso de vino para curar el mal de piedra en la vejiga. Para quitar las manchas de la cara, o los empeines ó cualquiera otra erupción co- mo barros, &, se pone el estiércol en vinagre y bien desleído se unta varias veces. Para el dolor de ijada y el de costado, se forma un emplas- to del estiércol cocido en vino hasta que se espese, y se aplica á la parte dolorida. Este estiércol es sumamente cálido y un excitativo po- deroso de la piel en cualquiera parte del cuerpo en que se ponga. Estiércol de pato.—Tomado bien seco, puesto al sol ó al fue- go y pulverizado, se mezcla con vinagre y se unta con este remedio la cabeza tinosa y pronto sanará. Estiércol de pavo.—Desleido en vino ó en agua de llantén, se toma á menudo para curar el mal epiléptico 6 de corazón. Estiércol de perro.—Para la piedra de la vejiga, se aplica de la manera que queda esplicado en el artículo Cardosanto. El estiér- -col mui blanco que llaman canino, se pulveriza y se pone con media cucharada en agua de llantén y rosas, para curar la disenteria y de- mas enfermedades de los intestinos. Estiércol de ratón.—Pulverizado, se tomará en ayunas y al acostarse como una draerna ó pulgarada en una taza de zumo de llan- tén endulzado, para curar los esputos de sangre, y para los que se ori- nan en la cama y en la diabetes ú orina incontenible. Para quitar el dolor y deshinchar los pechos de las criadoras, se deslien los polvos en agua natural (poca cantidad) y se untan con unas plumas. Estiércol dk vaca.—(Véase Bosta de vaca). ZF Fkrecosa ó frugosa.—El cocimiento de las hojas tomado dos veces al dia, cura las diarreas y cólicos ventosos y de indijestion : pa- ra los niños es remedio mui eficaz en sus frecuentes desarreglos del vientre. El mismo cocimiento aplicado en lavativas espulsa las lom- brices y cura la disentería gangrenosa, en cuyo caso se introducen también las hojas en el recto en forma do calas. Estas mismas, com- puestas de hojas de feregosa y un gajo de limón agrio se ponen en el ano para curar la enfermedad vulgarmente llamada bicho. Las hojas calientes aplicadas á los dolores ventosos, los quita prontamente. Fistole r a .—(Véase Chivatera). Floripondio.—Es un narcótico eficacísimo. Las hojas se aplican como un poderoso calmante en los fuertes dolores de cabeza y otros: la flor, que es sumamente odorífera, colocada debajo de la almohada conduce al sueño. Esta planta se tiene por peligrosa; pero se cree que el aroma que exhalan sus flores es útil en las épocas de peste. Fresas.—El cocimiento del fruto es un refrijerante singular para las irritaciones de todo género, especialmente para las del hígado. El hace desaparecer los barros, ampollas y cualquiera otra afección cutánea orijinada de irritación, lavándolas dos veces al dia con el mismo líquido. Destilada el agua de fresas por alambique, habiéndo- las hecho secar un poco y quebrantarlas de antemano, es eficaz reme- dio para correjir la sangre, tomando un vaso por mañana y tarde; pero no se ha de hacer uso de esta agua sino después de un mes de destilada, habiéndola conservado entre tanto en botellas ó vasijas de vidrio. Esta bebida templa Tos ardores del pulmón y del hígado, y es un vehículo apropiado para otras medicinas. Fruta be bit::no.—(Llámase también Guaruchi).~Es mi contra- veneno ir: ni acreditado para i a mordedura de culebra y otros animales ponzoñosos, á cayo efecto se pulveriza y se, toma en vino. Ella es también mui estomacal y corroborante tomado el polvo en vino 6 cho- colate, y espuisa las lombrices: por su virtud astrinjente, afirma fa dentadura restregándola fresca. Gr C-A¡,.Áp\ao. La concha de este anilló.» tostada y pulverizada, se toma en vino en dosis como de una pulgarada pava la orina suprimida v en algunos cólica*. La carne comida diariamente, hace espeler el humor venéreo. f (Lameo.-a ó Bavd lera.—Es una yerba cuyo zumo ó el de Ja raíz, so aplican para curar el reumatismo, tos dolores nerviosos, y las •domas enfermedades provenientes de irle. Extractadas las hojas en aguardiente es mucho mejor y puede- conservarse. La raíz entra en los jarabes para el venéreo ton buen evito, idi cocimiento se toma tam- bién para evacuar les humores y pura oíros males de ver vio* y del es- tómago. * Fallo,—Del pescuezo tostado al horno y pulverizado, se acon- seja tomar ios polvos en dosis ele una pulgarada en vino ai acostarse para los que se orinan en la cama. La sangre do la cresta mezclada con noel, se aplica para las hinchazones de Es encía* y para la buena dentición do los roñes: agregándole ajos molidos puesto todo en vino, hará esp der e: veneno que se haya bañado. Los granos ó testes do esto volátil, majados y disueltos en agua fría, se dan en mía sola toraa á los epilépticos. Lo debe tomarse vino en nuevo dias. * Garbanzos.—Puestos en agua natural y bebida esta por co- mún, es eficaz remedio en la llcnorr&jia y gonorrea. Ha de ponerse de una vez la cantidad suficiente para ocho dias, y tomarse aun cuan- do sea desagradable. El carato es también mui apropiado para el mis- mo mal y para el de la orina. Las fomentaciones del cocimiento del garbanzos en los pezones .de los pechos, y comer estos granos con fre- cuencia, hace abundar la leche á las criadoras. Para la evacuación, de los lóquios en las paridas, se aconseja un caldo de garbanzos, on el cual se incorporarán diez 6 doce granos de azafrán. Para detener la. sangre de las narices ó sea hemorrajiu nasal, se pone al fuego n»a te- ja nueva, y cuando esté caliente se colocan en ella unos- garbanzos y 58 se remueven hasta que se pongan colorados : entonces se quitan, se pulverizan, y echando en un poco de agua de suelda-con-suelda como una cucharada, se hacen absorciones. A falta de la citada yerba, se cuecen rosas y llantén. Para la disentería, se tomarán cuatro cucha- radas de los polvos, seis de agua rosada y cuatro de aceite de Casti- lla, y bien reunidos, se le dará el todo al enfermo en dos mañanas con- secutivas. Con los polvos bien tostados se hace una bebida semejante á la del café que puede tomarse hasta por gusto; ella sirve para co- rrejir los malos humores y mejorar la sangre: conviene ademas para las criadoras y para los que padecen de venéreo. Para las hemorragias del útero se toma interiormente el remedio arriba anotado para las nasales. Gbngibrk,—Es aperitivo y corroborante del estómago. El coci- miento de esta raiz ayuda á la dijestion, cura los espasmos y el escor- buto, y detiene los vómitos; para lo cual, aun cuando se vuelva la primera tazita, debe repetirse. En los males que resultan de las mo- jadas y pantanos, el té hecho con un pedacito de esta raiz machacada los corrije inmediatamente. Majada y frita en aceite de olivas ó de coco, sirve este para unciones en los dolores nerviosos y para los cóli- cos espasmodicos. Algunas gotas de su infusión en agua hirviendo se aconseja para aclarar la vista, y para curar las nubes y manchas de los ojos. En general se aplica para todos aquellos males que proven- gan de resfriado ó indijestion, así interior como esteriormente, según queda espresado. Del gengibre se confecciona un jarabe para las en- fermedades anotadas, y entra también en otros antivenéreos. También se hace uso de él en polvos. Los viajeros harían bien en llevar consi- go esta preciosa medicina, lo cual es mui fácil ahora que se encuentra en las boticas la esencia mui bien sacada. Gkngibrillo.—Las raicesillas de esta gramínea tienen mui buen sabor. Las señoritas la usan mucho para limpiarse la dentadura, y pa- ra dar buen olor á la loca. Ellas son ademas un buen corroborante del ■estómago por su propiedad tónica tomadas en cocimiento teiforme. Girasol.—El zumo de las flores y semillas puesto en vino blan- co, es un poderoso específico para curar la perlesía, el cáncer, la hidro- pesía y las fiebres intermitentes. Tomaráse al intento medio vaso de esta medicina en ayunas. Este medicamento es también mui bueno para los que padecen de piedras ó arenas en los riñones ó vejiga. Golondrina.—Hai una yerba de este nombre cuya aplicación, medicinal se encontrará en la letra Y. Contrayéndome á las aves denominadas golondrinas, diré: que* para curar la esquinencia ó angina, se usaba antiguamente poner al horno en vasija vidriada algunas de ellas, especialmente los pichones, y pulverizadas después de bien tostadas, se daba una dracma de los polvos en un caldo, por mañana y noche. * Grama.—El cocimiento de esta yerba con sus raices bien lava- das antes, y tomado en abundancia, es un eficaz diurético, mui usado en las enfermedades venéreas y de la orina. Esta raíz entra por lo co- mún en los jarabes que se preparan para curar dichas enfermedades. La cataplasma de la grama majada, se aconseja en los males del lazo. Algunos tornan la infusión en agua fría de un día para otro, en lugar del cocimiento arriba espresado, el cual produce mui buenos efectos en la opresión del pecho y otras afecciones de este género. # Granada.—El zumo de los granos endulzado, conviene tomar- lo en las irritaciones biliosas é intestinales y se aplica también á las úlceras de la boca. El cocimiento de la corteza de esta fruta es un fuerte astrinjente que se aplica interiormente y en lavativas en las enfermedades de los intestinos. Como bebida, se compone una tisana del modo siguiente. Se cuece un pedazo de la corteza y corazón de ia fruta en una botella de agua y se le agrega toda la corteza de un li- món agrio, un puño de arroz tostado y media dracma de simaruba: se cuela luego que haya hervido bien, se endulza y se tomará tres veces en el dia. Los balaustes ó flores, ó sea la corteza y coraZon bien secos y pulverizados, se toman en forma de café en las blenorragias, pujos, diarreas crónicas y otros ivales en que se recetan fuertes astrinjentes. Para las enfermedades anotadas, se hace también uso del cocimiento fuerte de la raíz y de la corteza carbonizada, mui especialmente para ciertas úlceras. Una cucharada de zumo de granada acida y media de aceite de olivas, se mezclan y se dan para espulsar ó matar las lom- brices. Para estas, especialmente la solitaria, se mascan al dia tres dosis de la corteza de la fruta del tamaño de una pieza de á medio fuerte, tragando la saliva y después el bagazo, tomando encima unos tragos de salmuera. También se aplica la corteza de la raiz en dosis de una onza, cocida en una boteiia de agua hasta que se reduzca á la mitad y se toman dos cucharadas tres ó cuatro veces al dia. Para los catarros del pecho, se mascará la corteza de la fruta co- mo queda espresado arriba. La granada ácida es preferible para las aplicaciones apuntadas. Greda.—Desleída en poca cantidad de leche tibia y colada, se unta con unas plumas cu la erisipela, ó en cualquiera otra hinchazón: 'luego que se seque se vuelve á repetir la unción sin tocar la capa que haya formado la primera, repitiéndose aquella hasta que ceda la afec- ción; en cuyo caso se lavará la parte enferma con agua de flores de saúco, tibia. Si este mismo medicamento se hace con aquella greda de que forman los abispones sus casuchas, es mas seguro. Yo he tenido una notable hinchazón en la cara en un pueblo de la provincia de Car- tagena (Sabana-larga), yun indio, en cuya casa estaba alojad,o. vién- dome molesto porque la enfermedad me retenía en ella, me aplicó el espresado medicamento compuesto de la indicada tierra de abispones y agua, y á las seis horas había ya desaparecido el mal y me encon- traba completamente bueno. No puedo ménos que anotar aquí otro excelente remedio que se confecciona con la greda y está esperimentado para muchas enferme- dades. Se toma onza y media de greda y se le agrega media de anti- monio preparado, todo en polvos y puesto al sol para que se seque bien, so envuelve en un lienzo doble y se pone en infusión de una bo- tella de buen vino blanco por veinticuatro horas en una vasija de ba- rro: luego se estrae la pasta y se hace uso del líquido, el cual es un vomi-purgativo mui eficaz para administrarlo en las fiebres intermiten- tes y tercianas ó cuartanas, dos horas antes del acceso. También se usa este remedio para otras fiebres pero ha de ser por indicación de algún facultativo. Con este misma medicamento se curan las apople- jías, el hipado, el haza, los cólicos, la perlesía, las lombrices y las con- vulsiones. La dosis será de siete á diez cucharadas para los adultos, y para los demas en proporción. Los niños de uno á dos años solo toma- rán una cucharada, la cual puede endulzarse para que les sea grato el remedio. Los que teman vomitar, tomarán un caldo antes del medica- mento y otro dos horas después, con lo cual se convertirá este en un purgante. La pasta puede servir para ponerla en otras diferentes bo- tellas de vino, en los términos ya espresados. Grillo.—Tostado uno ó mas y pulverizados, so dan los polvos en peso de seis á diez granos en cocimiento de raíz de peregil ó de es- párrago para facilitar la orina retenida, lo cual se efectúa pronta y m ara v il los am e n te. * Guaco.—Es un antiespasmódico mui acreditado, tomándose dos ó tres cucharadas del zumo. Yo he presenciado entre otros, un caso en que estando una persona entrabada por consecuencia de un espas- mo, hubo de introducir-ele el zumo de guaco, por el hueco de un dien- te que le faltaba, en dosis como de dos cucharadas, y pocos minutos después abrió la boca y tomando algo mas de dicho específico el mal desapareció prontamente. El mismo zumo se aplica interior y estertor- mente, para curar las mordeduras de culebras y otros animales 'ame- nosos; también se toma solo ó terciado con aguardiente ginebra, pai- ra las retenciones del ■menstruo, y en las fiebres después de los eva- cuantes. Está esperimentado este remedio como un poderoso díscu- siento en las caídas y contusiones, y se usa en los tumores duros y los escrofulosos tomándose tres ó cuatro cucharadas en ayunas. Aplícase así mismo interior y eAeriormente para curar el cólera morbo, V\ perle- sía, reumatismo, 4". La infusión en vino blanco, está probado que cu- ra ciertas diarreas y pujos, y hace espeler las lombrices. Inoculado el zumo en varias partes del cuerpo, y tomado interiormente por algún tiempo, es incontestable que preserva ó hace inútiles las mordeduras de culebras por muchos años. Para curar el hígado, se pone en él la cataplasma de las hojas rociada con aguardiente de caña y se toma diariamente una copita del zumo endulzado en jarabe de achicorias, ó de goma al levantarse y al irse á la cama. Para tudas estas aplicacio- nes se prefiere siempre el guaco morado ai blanco. Guaica.—Los cogollos y la raíz de este bejuco son mui aprecia- dos por las gentes del campo como un eficaz vermífugo para hacer espeler las lombrices. Esta planta se cria en abundancia en nuestros llanos, donde las señoritas hacen uso del bejuco para limpiarse los dientes. (tuaJiva.—La raíz es semejan.te á una patata. El cocimiento de cuatro ó cinco hojas de esta planta, ó bien el de un pedazito de di luí raíz, es un purgante mui eficaz. Prodúcese per lo regular en las vegas ó lugares húmedos. Guamacho. (Llámase también Supí),—Así la fruta que es agra- dable, como las hojas estrujadas en agua natural, colada y. endulzada, son un buen refrigerante para la sangre. El cocimiento de la corteza de este árbol se usa en lavatorios para las úlceras viejas, las cuales se Mundifican y cicatrizan aplicándoles luego el suco de la cocuiza her- vido hasta que tome consistencia, y estendido en una planchuela, (Véase Cocuiza). Guanábano.—La fruta de este árbol bien madura, es grata al Paladar, y se torna como an ti biliosa y refrigerante en algunas enfer- medades, especialmente en las fiebres después de los evacuantes. El "Mino hervido y endulzado con azúcar, es mas apropiado para los ma- L's espresados, y mui particularmente para el hígado en sus inflama- dones. El cocimiento de la fruta jojota, se aconseja para la ictericia, y también es eficaz remedio el carato de la madura, tomado por nue- ve dias con media onza de maná para cada copa que se tome á la ho- ra del refresco diario. Do las hojas se forma una cataplasma astriñ- iente de las mas eficaces para varias enfermedades. Las del guanába- no cimarrón ó de monte se aplican con sebo para curar las parótidas. El cocimiento de las hojas se toma en las diarreas, y bastará para cu- rarlas si son recientes. Guapota,—Es una hoja redonda que aplicada á cualquiera parte del cuerpo levanta ampolla como lo hiciera un cáustico de cantáridas. Los campesinos hacen uso de ella cuando se les leceta un vejigatorio* Guapito.—Es una planta pequeña que produce unas' hojas lan- ceoladas y algo ásperas. En cualquiera parte del cuerpo que ellas se pongan solas ó humedecidas, ó bien en forma de cataplasma, obran co- mo un poderoso cáustico. El zumo disuelto en aguardiente, es un fuer- te excitativo de la piel, y como tal, útilísimo en los casos- en que con- venga la aplicación de un sinapismo ó derivativo. * Gtüa r ata no,—Las raices de esta gramínea bien lavadas y pues- tas como media docena en dos botellas de agua natural desdo por la noche, y tornada esta al dia siguiente, se ordena para la retención de orina. También se usa en cocimiento para este mismo mal y para la ictericia: en buches para los dolores de muelas; y paralas afecciones del recto en lavativas. Para afirmar y hacer crecer el pelo se peinan con el cocimiento frió las señoras y señoritas. Úsase también al mis- mo intento, machacar toda la planta y ponerla en agua natural por una noche para lavarse la cabeza al dia siguiente. * Guaritoto.—(Llámase también Ortiga). La raíz en infusión de vino por una noche, ó los polvos, es un eficaz medicamento para la piedra de la vejiga tornando medio vaso dos veces al dia. La misma en cocimiento se aplica para las hemorr ojias, especialmente la del útero: para curar las gonorreas por inveteradas que sean, y también las flores blancas. (Véase Ortiga). Guarichi.—(Véase Fruta de burro). * Guásimo.—La corteza del blanco un poco machacada y puesta en infusión de agua natural hasta que suelte el mucílago y luego en- dulzada, ó bien el cocimiento, se aplican para desirritar el hígado y para la blenorragia, disentería y flujos. La corteza del colorado se usa también en las flores blancas, para los lóquios en las paridas, y para arreglar ó excitar el menstruo asociado con la escorzonera: tomaráse por una semana una ó dos veces al dia según la complexión de la per- sona. Para estos últimos casos se endulzará con miel de abejas. La raspadura del palo, quitada la corteza, cura las úlceras aplicándola á estas sin ningún otro ingrediente. Para las enfermedades de la orina no hai mejor medicamento, con especialidad en la hematuria ú orina de sangre. Guatamarb.—Semilla aromática y mui preciosa para toda enfer- medad cspasmódica. Basta machacarla y ponerla en poca dosis de cualquier vehículo, para que con una o dos fricciones desaparezca el mal. La planta se produce abundantemente en nuestra hermosa Gua. yana. Gtüayabita arrayan.—“ Esta planta es un astrinjente mui po- deroso, por cuya razón se aplica el cocimiento de sus hojas ó corte- za para los flujos de sangre, para las diarreas y disenterías crónicas, en buches para afirmar la dentadura y en fomentaciones en la presi- dencia de la matriz, en el jiujo uterino, en las fracturas de los hue- sos, en las inflamaciones de los testes, en la oftalmía, y en las esco- riaciones y rupturas que sobrevienen en los partos. Los polvos de las hojas se ordenan en los desmayos, disueltos en vino. El zumo de la fruta verde mezclado con vino, se pone en la mordedura del ala- cran, y el cocimiento de la misma ó de las hojas, para ennegrecer, afirmar y prolongar el pelo, para curar los albarazos y manchas, y para instilarlo en los oidos en el catarro crónico de estos órganos, ó en sus flujos purulentos.” Guayabo.—El cocimiento de las hojas ó del fruto verde, es un fuerte astrinjente y se toma para la diarrea: también se usa al inten- to comer la citada fruta. Las guayabas ácidas se aconseja tomarlas para la ictericia. La cataplasma de las hojos se aplica en las obstruc- ciones del hazo y para las hinchazones. Las del guayabo silvestre son todavía mejores para los males indicados: el cocimiento de su raiz sirve para curar la hidropesía bebiéndolo dos veces al dia. Guayacan.—El cocimiento así del leño como de la corteza, esta con menos actividad, es un eficaz atenuante: se toma para curar la hidropesía y obstrucciones, y para mover largamente la orina y el su- dor ; también se aplica en los reumatismos, erupciones y destilaciones y para sanar los catarros, los flatos, las hinchazones y dolores cansa- dos por el venéreo: para esta penosa enfermedad se confecciona un jarabe agregándole las rasuras de guayacan, solas y asociadas con la zarza, el polipodio y otros específicos. Puesto un pedazo do leño en el agua de beber, la purifica, le quita la crudeza y aumenta su to- nicidad. * Hklecíío.—La ni'.' en cocimiento fuerte, se aconseja para es- polee las lo mi trices: también se administra en polvos en dosis do dos Uracmas en una onza de aceite de ricino ó de-tártago. Coa este reme- dio se ha conseguido ¡a espulsion de una prolongadla solitaria. La ca- taplasma de las hojas machacadas, se pono en las picadas 6 mordedu- ras de culebra: en los cánceres, yen las inflamaciones de cualquiera especie. .Hidrópica,—i Manta que nace yse cria en las 'agüitas y tiene las hojas gruesas, formando con ellas la misma figura de las vosas. Se co- cimiento so aplica para baños en las hinchazones de los 'hidrópicos. Hikrro.—Es este uno de los minerales mas preciosos en la me- dicina por la multitud do males á que se aplica con un éxito ad- mirable. El hierro es un poderoso ájente para dar tonicidad al esfúmelo y nervios, para arreglar ó excitar el menstruo, para la clorosis, las flo- res blancas, las lombrices, los flatos intestinales, la hipocondría y en las afecciones'de las visceras abdominales. Para obtener la caracú.;! do estos males, se torna el hierro do mil maneras: ya en infusión de agua natural, ya en tintura, ya en píldoras, ya pulverizado, &, solo 6 aso- ciado con otros ingredientes. Xo obstante las aplicaciones que. en los diversos cases arotados corresponden á los facultativos, apuntaré aquí las dosis de algunos de estos medicamentos, á fin de que estén al alcance de todos. Puestas odio onzas de hierro en veinticuatro botellas de agua natural, so le agregarán tres onzas de alquitrán bien lavado, y de esta infusión, que os la mas eficaz para curar el mal de orina, comenzará á hacerse uso desde el cuarto día tornándola por agua ordinaria, y para ponerla en el vino en las comidas. El agua que se tome diariamente se repondrá todas las noches y de este modo puede durar la infusión tres ó cuatro meses, rehaciéndola cuatro dias antes de concluirse el período. Las limallas de hierro se usan en píldoras de doce á quince gra- nos y mas, que pueden reiterarse varias veces en un mismo día. De la tintura se pueden tomar de diez á veinte gotas en dos 6 tres onzas do agua natural, en ayunas y antes de las comidas. El carbonate de hierro se aconseja en dosis de doce á veinticuatro granos en un vehí- culo conveniente. Cuatro onzas de moco de hierro se ponen en una botella do vino blanco superior y se toma desde el cuarto día una co- pita en ayunas, que se repetirá al acostarse. Esto hará recuperar las fuerzas á los órganos de la generación en su impotencia. Para otras aplicaciones del hierro, véase Accra. Higuera.—La hoja de esta planta pasada por agua caliente se aplica á ios callan para destruirlos. El cocimiento del fruto pasado se toma en gargarismos, ó bien la pulpa, para las irritaciones de la mu- cosa pulmonar. La leche de higuera se pone en algodón en las vívelas o dientes cariados que duelan, y en las verrugas y clavos para curar- los. La cataplasma de higos pasados con loche, es anodina y raui efi- caz en ciertas irritaciones. Para la hinchazón 6 dolores en las mamas, se ponen fomentos tibios del cocimiento de lugos y cardosanto con miel. E¡ emplasto de higos pasados cura los lobanillos. Higueiíotk.—La cataplasma de la corteza de este árbol se apli- ca á las heridas recientes. El jugo lácteo que produce el tronco, se pone en hilas para soldar las hernias, y contraer los huesas dislocadas. Lutado en las verrvgas, las destruye: asociado con sebo estrae los clavos, y según lo espresa el señor Licenciado Benitos en su obra ya citada: “ os el 'cantclmc ó goma elástica, sustancia cuyo descubri- miento ha sido, es y será de grande importancia á las artes y á la me- dicina: ella se encuentra en el hlgnórete, en el Prevea cantchue, en el jatropha elástica, en el artocarpus iutegrifolla, y en otros muchos de nuestros vejetales.” * Hi.xojo, - Semilla mui estomacal y diurética. Su cocimiento es mui bueno tornado bien caliente, para espeler los Jlatus, y para las demás incomodidades del estómago por causa fría 6 indijestiou. Cor- tadas unas flores al anochecer, se colocará en los canutos á que ellas están adaptadas azúcar pulverizada y se ponen al sereno: al amane- cer se receje la miel que hayan producido, y se pone cu un trasquilo para instilar una gota de ella en el aja con nube, tres ó cuatro veces al dia. Para las demas enfermedades de los ajas se les aplica el coci- miento de las semillas ó de las hojas. Para el mismo fin se machaca la raiz y con unas ramas de nula se ponen en partes iguales de vino blanco y de orines de niño al sol por tres dias. El zumo instilado en los aulas hace espeler los gusanos que en ellos se aposentan. Un pu- ño de las semillas y media dracraa de las de ortiga hervidas en una botella de vino blanco, es un medicamento que tomado diversas ve- ces al dia en dosis de una copita, excita ó aumenta la leche de las paridas. El hinojo entra en muchas otras composiciones medicinales, especialmente pulverizado. XioßiMiGAS.—Molida una buena porción con sal, que quede á ma- nera de ungüento, se unta en los empeines para curarlos, y en las man- chas de la cara para que desaparezcan. Los huevos de hormigas ma- jados y mezclados con zumo de cebolla, es un. eficaz remedio en la sordera destilándolo en los oidos. Para el mismo mal se aplican de otro modo los huevos de hormiga. (Véase este remedio en su respec- tivo lugar). Huele—huele.—Es esta una planta que nace á las orillas del mar y cuya raiz es un excelente tónico, aplicable á todos los males -del vientre ó intestinos tomado en forma de té. Huevo de gato.—He preferido á la mia, la esplicacion que hace de las propiedades medicinales de esta planta el señor Ledo. Benitos en su obra titulada “Principios para la materia médica del país.” Ella dice así; “El cocimiento de la raiz se aplica á la hemoptisis, hematcmésis y al flujo hemorroidal. Se usa como diurético en la retención de ori- na y en las hidropesías. El cocimiento fuerte hecho con dos dracmas de la raiz en una libra de agua, hasta quedar en ocho onzas y endul- zado con miel de abejas, tomado á mañana y tarde en cantidad de dos onzas por quince dias, obra como emenagogo, hace correr el menstruo y dispone ála concepción; él es también útil en la odon- talgia ó dolor de muelas, usándole en gargarismos. El cocimiento de las semillas se usa en el tétano de los reciennacidos.” * Huevo de gallina.—Aparte de su propiedad alimenticia que todos conocemos, los huevos de gallina son útilísimos á la medicina. Las claras batidas en agua natural endulzada, refrescan los pulmones y calman la tos. Poniéndose tres o cuatro en una botella de agua ro- sada endulzada con azúcar, y agregándole seis ú ocho cucharadas de aceite de almendras, es un medicamento apropiado en la diarrea, di- sentería, pujos y toses rebeldes, tomando frecuentemente una copita. La albúmina, que regularmente se compone de los mismos ingredien- tes ménos el aceite, con variación del agua que puede ser hasta natu- ral, es un buen refrijerante en los mismos males, y sirve también de alimento. Dos claras de huevo batidas y mezcladas con un poco de harina de trigo y sangre de gallina, sirven para aplicarlas en emplasto á las venas hinchadas. Si hubiere dolor, se pondrá caliente. Una clara de huevo batida en un vaso de agua de linaza con agregación de cuatro cucharadas de aguardiente de caña, sirve para fomentaciones en los oidos tapándolos luego con un algodón embebido en el mismo líquido, en las sorderas y dolores de estos órganos, siendo recientes: también se aplica como colirio y para defensivos en las in- flamaciones de los ojos. Batidas tros claras de huevo en una botella de aguardiente de caña en que se colocarán después cuatro onzas de arroz pulverizado y cernido, se usan para quitar las manchas do la ca- ra y para hermosear el cutis. Batidas ocho yemas con cuatro cuchara- das de aceite violado, se tibian y por tres mañanas consecutivas se pondrá una lavativa para el dolor de los riñones, tomándose á pasto el cocimiento de flores ó semillas de hinojo. Para el mismo mal se toman los huevos crudos, y pronto desaparece el dolor como igualmente el de la vejiga en el mal de orina haciendo que esta salga fácilmente. En una yema de huevo se ponen dos dracmas de trementina bien lavado y un poco de azúcar en polvo, ó en lugar de trementina una dracma de bálsamo de copaiba ó aceite de palo, para tomarla en ayu- nas y curar la gonorrea. Esta misma medicina diluida en cocimiento de llantén y rosas, se pone en lavativas para las afecciones del recto. Sirven las yemas de huevo para la tisis, poniendo cuatro de ellas en un vaso de vino de Málaga con mas dos dracmas de aceite de palo; y bien removido todo y endulzado con jarabe de violetas, se toma una cucharada cada dos horas, bebiendo encima unos tragos de agua de lechuga ó saúco. Esteriormente se aplican las yemas mezcladas con aceite rosado y vino de Málaga, para poner este bálsamo dijestivo en planchuelas y curar las úlceras y heridas. A doce ó mas huevos sancochados que queden duros, se les quita la cáscara, se parten por mitad, se les sacan las yemas en cuyo lugar se coloca azúcar cande bien molida, y en defecto de esta de la común: se vuelven á unir las mitades, se ponen en un enrejadito de madera ó caña, de modo que en cada cuadrito entre una parte de cada huevo; se coloca el enrejado en una vasija cóncava procurándose que quede á una distancia del fondo ó asiento de ella, y así arreglado el aparato, se pone al sereno por toda una noche; por la mañana, en ayunas, se tomará una cucharada del líquido que haya destilado y otra al acos- tarse, con cuyo medicamento se curan las toses rebeldes y otras afec- ciones del pecho. Tomados los mismos huevos sancochados y quitadas las claras, se ponen las yernas dentro de un saquito ó talego de tela de hilo, bien tupida, y poniéndolo entre dos planchas apartadas del fuego y que es- tén en un grado regular de calor, se obtendrá con la presión, suave al principio, el precioso aceite de huevo tan celebrado para destruir los cancros, para las (piernaduras y para todas las enfermedades en que sea necesario aplicar un resolutivo eficaz. Mezclada la clara con cal viva, suelda los vidrios, mármoles, lozas, &, de modo que nunca fallan por la pegadura. Los huevos crudos, se aconseja tomarlos á las personas debilita- das, bebiendo encima nn medio vaso de buen vino añejo. También conduce al fin de restablecer las fuerzas perdidas, batir bien unos hue- vos crudos cu bastante cantidad, ponerlos en una vasija y sentar c-n ella al enfermo por una media hora. Tuestas doce yemas de huevos bien batidas en agua de cardosanto, se toman para curar la pleuritis. Para la hinchazón de las encías, se pone una yema de huevo que esté dura en un pañito y se frotan con ella. Para el dolor de ijada se apli- ca una tortilla bien frita en aceite colocada en un paño, en el empei- ne. Si no se quitare pronto el dolor, se vuelve á freír y se pone do nuevo sin dejarla enfriar. Los huevos sirven para muchos otros reme- dios (pie no es posible enumerar aquí. Huevos de hormiga.—Para curar la sordera se majan, y con ruda. ,y lombrices de tierra, también molidas, se frión en aceite de oli- vas, de! cual se pondrán unas gotas en los oídos que se taparán con nn algodón embebido en el mismo aceite. También so ponen en dicho ór gano para quitar el dolor, los huevos de hormigas amasados con le- che de [¡erra. Huevos dk pavo.—Tomados unos huevos y quemados y pulve- rizados se mezclan con vinagre,' y del bálsamo que resulta, se hace uso como un probado remedio pava matar la sarna, la tifia y cualquie- ra otra afección cutánea. f Huevo dk sapo.—Planta pequeña que produce unas frútices redondas y amarillas del tamaño de un garbanzo. Sus ramas y cogo- llos puestos en una botella de agua al fuego, y tomado este cocimien- to por cuartas partes en el dia, se aplica para detener los vómitos y curar el cólera asiático. Al efecto, se ponen ai mismo tiempo en el ombligo unas hojas machacadas y calientes de ia misma planta y se aplican lavativas de dicho cocimiento agregándole feregosa y hojas de toco, con una cucharada de carbón de coco y cinco gotas de láudano. En el caso de arrojarse la primera dosis de la bebida, so repetirá otra inmediatamente: si los vómitos se detienen, se suspenderá aquella; á menos que siga la diarrea colérica. Las lavativas pueden componerse también de cáscaras de granada ó cortezas de xnerei.— (Tomado de una receta del señor Ignacio Briccño Méndez de Ciudad Bolívar). Iguana,—La grasa de este animal es eficaz remedio para apli- carlo á las hinchazones, y para ios dolores ciáticos poniéndole un poco de aceite de sasafVas. La piedra que se estrae de ella se pulveriza y se aplican los polvos para c! mal de orina. El hueso del rabo sirve para el dolor de oídos. Imjio desnudo.—El cocimiento de la corteza y de un puño de hojas de aibahaca silvestre es excelente remedio aplicado en baños calientes, para curar la perlesía y los dolores venéreos, y para fortificar los miembros debilitados. Haciéndose en el tronco de este árbol una incisión, y poniéndole fuego en la parte opuesta, produce la resina de- nominada almáciga que es tan útil en la medicina. Tomado el coci- miento de la corteza, es un »licaz antiespasmódico. (Véase Almáciga). * Incienso.—Un grano regular de esta resina, tragado al acos- tarse, y tomándose en ayunas media onza de azúcar rosada, y encima un vasito di agua de flores de saúco con unas gotas de la de azaha- res, es un aprecia ble remedio para curar el catarro ó la tos provenien- tes de nn resfriado. Aplícase también el incienso mezclado con sebo para los dolores reumáticos de la cara, y se pone en las muelas caria- das para quitar ó evitar los dolores. Pulverizado, se pone en una cla- ra de lluevo para defensivos en la frente y sienes en la inflamación de los ojos, ó fuertes dolores de cabeza. El sahumerio se. usa para desin- fectar las piezas ó lugares en que se absorba un aire impuro, y tam- bién en las disenterías ó ¡hijos, recibiéndose el humo por el ano. Fór- mase con el incienso una cola superior para pegar cristales y vidrios. Al intento, se ponen partes iguales de esta resina, de al hayal de, de cera blanca y de almáciga, todo molido y derretido. Para usarla, se calienta antes la pieza que se ha de pegar. Para los pujos se pone ¿en- tra de una vasija nn tiesto con unas brasas, en las cuales se riegan unos granos de incienso y se recibe el humo por el ano. Si con la pri- mera aplicación no desapareciere el mal, se repetirá el remedio hasta conseguirlo. Incienso macho.— (Véase Tacamahaca). IssocÁ.—Los conquistadores la denominaron espadan por la fi- gura de sus hojas, aunque estas no exceden de una cuarta de largo. Hace regularmente en las sabanas, y en las tierras altas de tempe- ramento frió: es una especie de achicoria de un sabor sumamente amargo, con cuyo motivo la llaman también Amargosa, que es la tra* duccion de la palabra Issocá. El cocimiento de seis ú ocho hojas de esta planta machacadas, es un poderoso medicamento en el dolor de costado tomándolo varias veces al dia, y aplicando al mismo tiempo las cataplasmas de las mismas hojas que sirvieron para el coci- miento, con aguardiente de caña y aceite de almendras. Cuando las hojas están secas, se dobla la dosis y surten el mismo efecto. (Véase Chicoria). J- * Jabón.—El común, con preferencia el negro, se usa para lavar y restregar con él fuertemente á los que padecen de sarna, tiña y otras erupciones cutáneas ántes de hacerse otros medicamentos este- riores. El jabón sirve para emplastos de algunos tumores é hinchazo- nes asociado con azúcar ó papelón, con aceite y otros medicamentos. El agua de jabón se aconseja en pediluvios y fomentaciones en ciertas enfermedades de la epidermis, y como derivativo de otras. El jabón preparado, que se encuentra en todas las boticas, se aplica en píldoras de doce á quince granos para ciertas afecciones gástricas, y como un resolutivo que con otras drogas se receta en la curación de diversos males. También se aconseja en emplasto el denominado de Codex. El jabón de Castilla raspado en dosis de dos cucharadas con otras dos de aceite de olivas, dos de zumo de tabaco verde, y otras dos del de pasóte, se ponen al fuego en vasija apropiada, y la pomada que resul- te cuando dé el primer hervor, se unta fria en el hígado para desobs- truirlo y curarlo en sus desarreglos. El jabón negro puesto en el om- bligo, especialmente de los niños, poniendo encima un papel de estra- za, se aplica en las astricciones de vientre y cólicos. Javillo.—La fruta contiene una almendra agradable al gusto; pero tan purgativa ó mas que las de los piñones. Bastará comer dos 6 tres de ellas para evacuarse largamente. Se cree por algunos que es esta la celebrada nuez vómica, pues su aplicación en la parálisis produce los mismos efectos que aquella. Aquí hemos visto un tísico curarse comiendo esta fruta sin saber lo que hacia; sin conocer sus efectos. Las hojas quitan los dolores de cabeza y otros musculares ó nerviosos. * Jazmín encarnado.—“El polvo de la raiz se usa como pur- gante y para matar los gusanos. Las flores se aplican para curar- ciertas herpes y efélides, frotando con ellas las partes afectas. Es- trujadas las flores en agua natural, y tomada esta dos veces al dia. contiene los flujos uterinos y los abortos, poniéndose cada media hora un fomento en las caderas de aguardiente de caña fria. Debe guar- darse cama. Jazmín real.—El zumo de las hojas de esta planta se usa para curar las úlceras de la boca y el escorbuto, mezclándole una pequeña parte de miel rosada: la aplicación se hará con un hisopo bien acon- dicionado. Las flores sirven para colirios de los ojos, haciéndose este remedio mucho mas eficaz, si en la infusión entran las rosas, la ruda y las flores de saúco con un polvo de azúcar y un poquito de aguar- diente de caña. Jobo.—El cocimiento de la corteza de este árbol en lavativas, purga y cicatriza las úlceras rebeldes, si ellas no provienen de vené- reos ; y aun en este caso, concurre al fin indicado con los demas me- dicamentos internos para sanar el mal principal. La raspadura de la misma corteza mezclada con papelón, se aconseja para la curación de las heridas. El cocimiento fuerte y bien caliente de la espresada corte- za, se aplica en baños para la perlesía y en unciones para el tétano. Juan de la calle.—El cocimiento de las hojas de esta yerba se usa en fomentaciones para el reumatismo agudo y demas enferme- dades nerviosas: también se aplica en baños calientes á las partes que sufren por causa fria. En fomentos y cataplasmas se usa igual- mente para los tumores é hinchazones, en cuyos casos es mas conve- niente que el cocimiento se haga en leche. Juan Zamora.—Yerba descubierta hace pocos años por la per- sona cuyo nombre lleva. Ella es de un sabor amargo y el antiespas- módico mas eficaz que se conoce. Dícese que á su virtud debió la vi- da el descubridor encontrándose pasmado y sin recursos en un camino en uno de sus viajes. El la tomó, masco y tragó la saliva sin cono- cerla; así es que no tiene otro nombre. X. t Labandeba. (Véase Botonera). Lagartijos.—Se asegura que bebiéndose ordinariamente el agua serenada en que se hayan puesto lagartijos, y tomándolos por toda co- mida asados ó cocidos, se cura el horroroso mal de la elefancía. To- mados los lagartijos en buena porción, se les cortan las cabezas, colas y dedos, se les sacan las entrañas, y luego se echan en vinagre fuerte por cuarenta y ocho horas: estraidos y puestos á secar al sol óal aire, luego que lo estén, se vuelven á colocar en otra dosis de vinagre por otro tanto tiempo; y vueltos á secar, poniéndolos a! horno si fiie- rre necesario, se pulverizan. De los polvos se toma, una onza (pie in- corporada con cuatro de miel vírjen, antes bien despumada, se da esta mistura á los escrofulosos, en dosis de doce granos si es niño, y á los aduit >s de veinticuatro á cuarenta y ocho. Lágrimas de sa.\ Pedro.—Las semillas son de un color azul «claro y de figura piramidal, y mui solicitadas para la formación de sartales que se colocan al cuello para curar la reuma, y pava quitar ios frecuentes dolores de muelas que esta produce. * Leche.— La de vaca tiene las propiedades alimenticia, refrac- tante y anodina. Tómase terciada con el cocimiento de cebada para «refrescar la sangre, para lo cual os aun mas eficaz el suero. Asociada con otro tanto de zumo de berros, se aconseja en la tisis pulmonar y demás afecciones del pecho. La leche de vacas ó de cabras, cocida hasta que se reduzca á la tercera parte, se aplica con un éxito admirable para la disenteria y jn/jos del /ligado, tornando medio vaso tres veces al dia con una cu- charada de agua de cal. Para estos males es preferible la de cabras por su propiedad astrinjente*,7 fortificante. La de burra es mas fresca y dulcificante que las otras* y se toma en ayunas, haciendo de segui- das algún ejercicio á pié, y también se aplica para arrojar el veneno que se haya tomado, habiendo bebido antes medio vaso de aceite de olivas. Para el tenesmo ó ¡>vjos, se toma botella y media de lecho de va- cas ó de cabras y se pone ai fuego: luego que hierva, se apea, se cae- la y so le incorporan dos cucharadas de miel rosada y dos yemas de huevo. Este remedio se turnará tres veces al dia y servirá de único alimento: si continuare el mal después del tercero dia, será necesario tomar un voraiiivo de ipecacuana, y reiterarlo después de este. Tam- bién se toma para el mismo mal la leche hervida hasta que se reduzca á la mitad, quedando en dosis de una copa; y otra de cocimiento de cebada reducido también ála mitad. Se incorporan las dos cosas pa- ra tomarlas en dos veces al dia. Para el mal venéreo se confecciona un jarabe de leche que siempre ha producido los mejores efectos, lié aquí el procedimiento. Se ponen al fuego, en vasija vidriada, nueve botellas de leche, á las cuales se les incorporará una libra de zarza mui seca y pilada hasta que quede bien quebrantada; dejanise co- cer hasta que se reduzcan ála tercera parte: luego se cuela el coci- miento, y se guarda en botellas para tomar de él medio vaso por la mañana y otro á la noche. El bagazo se pondrá á secar y su nue- vo cocimiento servirá de agua ordinaria en los nueve dias de la me- dicina. La leche de vacas acerada se usa en pequeñas lavativas en las ulceraciones ó escoriaciones del recto, añadiéndoles una cucharadita de miel de abejas: en algunos casos es conducente la agregación del carbón preparado óde una cucharada de agua de cal: esta agua se pone también en la leche que se toma interiormente para las afeccio- nes intestinales. Las lavativas de leche con una cuarta parte de vino blanco, son mui celebradas en el mal de orina. Para la disenteria, se aplican las lavativas de leche de cabras en dosis de una botella al dia, con media dracma de vitriolo blanco pulverizado. En la tisis pulmo- nar son mui conducentes las unciones en toda la médula espinal, ó sea el espinazo, de manteca de leche con unas gotas de limón agrio ó de vinagre. La cataplasma compuesta de leche, migajon de pan y azu- fran, es eficacísima en todas las irritaciones. Para curar el asma, se toma una botella de leche de cabras y se cuece hasta reducirla ála tercera parte; se le pone azúcar mui moli- da, se bebe y se hacen gárgaras diariamente de agua de flores de saú- co con almidón. Esta leche con miel y azúcar, conviene para los estó- magos debilitados. El suero en suficiente cantidad se hierve con lechugas, llantén y verdolaga, y colado, se le agregan cuatro cucharadas de melado y sir- ve, tomado largamente, para curar el escorbuto y demas enfermedades de la sangre. Aplicadas las lavativas de este cocimiento, sirven para toda irritación del recto ó cualquiera otra. La leche de yegua se propina á los epilépticos para curarlos, en dosis de medio vaso diariamente. La de mujer con una hiel de cabra, un poquito de mirra y miel, se introduce en el oido para curar la sordera. Para el mismo mal se aplican los remedios siguientes: la le- che de mujer con el zumo de orégano, ó la misma con el de cebolla blanca. Lecherote.—“El bejuco de esta planta se usa en lugar de la regaliza para las toses y ardores de orina. Cuando él está fresco, con- tiene gran cantidad de un jugo lacticinoso y dulce, casi análogo en el sabor al de la leche de vaca.” * Lechuga.—El cocimiento teiforme de las hojas es mui usado para los males del pecho, por sus propiedades calmante y pectoral: el zumo es especial medicamento para los mismos males, tomándolo en- gomado ó terciado con leche. Las semillas se aplican en cataplasma á los mismos fines y para el hígado ; y así el zumo de estas, como el de las hojas puesto con un algodón en las mudas, hace desaparecer sus dolores. El jarabe es mui pectoral, y el zumo con el de una cabeza de apio y el azúcar suficiente, se aplica á la frente y sienes para el insom- nio. Para los niños es excelente medicamento en sus desvelos. * Lechuza.—Los huevos bien batidos en el licor que acostumbre el que se embriaga, y dado á beber en ayunas, le hará aborrecer la bebida. Lbgía.—La cataplasma de pan y legía puesta en los bubones ve- néreos recientes, los resuelve prontamente: añádese algunas veces á este medicamento el aceite de coco: al mismo tiempo que está obran- do este remedio, debe purgarse el paciente, y repetir los purgantes re- suelto que sea el tumor 6 tumores. La legía se aconseja para pedilu- vios en las retenciones del menstruo, en la fiebre tifoide, y en muchos otros casos. La cataplasma arriba dicha, con aceite de coco y flores de manzanilla, se aplica en toda clase de tumores, especialmente en los escrofulosos. * Llantén.—Es astrinjente y un estomacal de los mas eficaces: se usa interiormente para las enfermedades intestinales, en la dentición de los niños, y para las hemorragias, así el cocimiento fuerte como el zumo. Para esta última afección y para el aborto, son mas eficaces las semillas en infusión fuerte, asociándole las rosas, ó los polvos de aquellas en dosis de una á dos dracmas en el mismo cocimiento fuer- te de rosas ó de suelda-con-suelda. Los mismos polvos incorporados en dosis de una dracma al cocimiento de pazote o yerbabuena, y to- mado dos veces al dia, hace espulsar las lombrices. El zumo de las hojas aplicado con miel rosada á las úlceras de la boca, las cura pron- ta y eficazmente. El mismo con azúcar cande ó miel de abejas, se aconseja en la tisis, hemoptisis, disenterías, diarreas crónicas y pujos, y aun son mas eficaces para estos casos las semillas tostadas y pulve- rizadas con claras de huevo. Esteriormente se usa el cocimiento para lavatorios ó fomentaciones de las úlceras, tumores, escoriaciones é in- flamaciones. A los mismos fines se aplica también en cataplasmas y lavativas ó inyecciones, asociándoles ya el agua blanca, ya el vinagre, ya el láudano, &, &. Los polvos mui sutiles de las hojas de llantén, se usan con éxito para encarnar y cicatrizar las úlceras venéreas de las partes genitales y en cualesquiera otras, después de lavadas con el cocimiento de las mismas hojas y un poco de aguardiente de caña. La absorción del zumo purifica la cabeza de la reuma ; y la hoja em- papada en vinagre, quita los dolores de aquella. La raíz machacada se unta en las verrugas y cadillos para quitarlos. 75 Para las enfermedades de los niños, es el cocimiento de llantén la bebida mas adecuada. En los casos de heridas de las mujeres em- barazadas, que son siempre mui peligrosas, se les hará guardar cama, y se les administrará por nueve dias media dracma de semillas de llantén pulverizadas, en un huevo fresco. Para los ojos y sus enfermedades, se toma el zumo y se le agre- ga un poco de almidón y otro de vino, y se hace la aplicación en gotas tres ó cuatro veces al dia. Puede agregarse una polvada de azúcar. Lima.—El zumo de esta fruta mezclado con aceite de almendras ó de coco, se aplica para unciones al hígado en sus irritaciones y para cualquiera otro caso inflamatorio. El zumo solo se usa para limpiar la cabeza de la caspa; y para curar la tiña se le asocia el zumo de taba- co verde. La corteza en cocimiento teiforme se aconseja para espeler los flatos, en los cólicos causados por estos ó por indijestiones, y en to- dos los demas casos en que deba hacerse uso de un tónico. Para los cólicos se toma media lima, se le quita lo de adentro y poniendo en su lugar manteca de vaca, se calienta al rescoldo hasta que hierva: se aparta y se unta la grasa tibia cubriéndola con unas hojas de tabaco curado. Prefiérese á la dulce la lima ácida. Limón agrio.—El cocimiento teiforme del suco, hasta darle un gusto agradable, es el refrijerante mas apropiado para todos los casos de irritación en que convengan los ácidos: algunas gotas del mismo suco se ponen en los cocimientos de linaza, cebada, arroz, &, para ha- cerlos mas eficaces: cuando la limonada se quiere hacer ála vez tóni- ca, se agregará á la infusión caliente un pedacito de la corteza: de esta manera se aplica en las diarreas y pujos. El jarabe que se prepa- ra con este ácido se usa, así para los males indicados, como para ve- hículo de otras medicinas. La corteza es sumamente apreciada por los que conocen sus vir- tudes médicas. Ella se toma en infusión caliente para entonar el estó- mago y espeler los flatos, agregándole algunos granos de anís, y se coloca en el caldo, el atol, el vino, &, á los mismos efectos. En las diarreas y pujos, se pone toda la corteza de un limón grande ó dos pequeños, en un jarro que contenga cuatro copas de agua de papelón y cuatro claras de huevos; y bien batido todo con un molinillo, se toma en pequeñas dosis como de un tercio de vaso hasta que se concluya. A esta misma bebida se le agregan doce cu- charadas de vino tinto al acto de batirla, y se hace entonces mucho mas eficaz. Para espeler las lombrices de los niños de mas de cuatro años, se les da el zumo de limón en dosis de una cucharada con cuatro ó seis de aceite de tártago y de ocho á diez y seis de zumo de pazote, para tomar el todo en cuatro dias, es decir: una cuarta parte de dicha pre- paración en cada dia y en ayunas : á los de menos edad se les dismi- nuye la dosis en proporción. Para la nociva enfermedad denominada vulgarmente lidio, basta- rá colocar en el ano un gajo de limón y tomar frecuentemente limona- das. En las cegueras recientes se aplica el zumo á los ojos con una plumita, se bañan estos con la limonada endulzada con azúcar, ó con el cocimiento de rosas y unas gotas del ácido. El limón asado y luego esprimido y asociado el zumo con aceite de almendras ó de co- co, es una untura eficaz para el hígado y para otras irritaciones. El limón asado se unta con pólvora en la peligrosa erupción denominada culebrilla, y la destruye prontamente. Por último, tomadas dos cucha- radas de caldo de limón colado y agregándoles media onza ó una cu- charada de aceite de almendras y cuatro de aguardiente de cabeza, se reúne y bate bien todo esto para untarlo con unas plumas en las arti- culaciones que sufran por el reumatismo, cubriéndose luego las partes doloridas con unas bayetas sahumadas con romero. Limón dulce.—Esta fruta es agradable y refrijerante: cómese con gusto en los grandes calores. La corteza mascada y tragado el suco, ó tomada en cocimiento, espele los flatos y corrobora el estóma- go. Tomado un limón maduro, descoronado y estraido lo de lo interior, se rellena con azúcar mezclada con media dracma de polvos de anís y se pone al horno. El jarabe que resulta de la cocción tomado en cu- charadas, es eficaz remedio para los flatos y cólicos ventosos. La cor- teza se come también á los mismos fines. El suco de limón dulce apli- cado con aceite de coco y claras de huevo al hígado, y en cualquiera otra irritación, es eficacísimo. Para los dolores de cabeza bastará pa- sarlo con unas plumas por las sienes y la frente, y aun al cerebro si también doliese. Para los barros, las almorranas, fluxiones de ojos y pujos, se aplica dicho suco colado, ó en pequeñas inyecciones, según el caso. * Lirio.—Esta planta tiene las mismas propiedades y aplicacio- nes que la Azucena (véase esta palabra en su respectivo lugar). Ade- mas, el suco de la raíz se aplica como un eficaz colirio en las enferme- dades de los ojos. Para las de la matriz, se frie la raiz machacada, en aceite, y se coloca de modo que llegue á la boca de aquel órgano. Pa- ra curar las escrófulas y cualesquiera otras irritaciones de las glándu- las se pone una cataplasma ele la raiz, linaza y estiércol de palomas, 77 rociada con vinagre. El zumo de las hojas con vinagre, se aplica á las quemaduras. Lombricera.—Es una yerbita que regularmente nace con abun- dancia en los cacahuales y demas lugares sombríos; tiene como una cuarta ó menos de altura, con cuatro hojitas en lo alto y unas flore- citas moradas adaptadas al pedúnculo que parte del centro, como de tres pulgadas de tamaño. La figura del tallo es la misma de una lombriz, y basta tomar el cocimiento ó la infusión fría de esta planta por veinticuatro horas, ó una dracma ó mas de las semillas pulveriza- das en jarabe violado, para espeler las lombrices que haya en el cuer- po. También se confecciona una conserva ai mismo fin con sus hojas y tallos. Lombrices.—Pulverizadas después de bien lavadas y tostadas las que se hayan espelido del cuerpo, y tomados diariamente los polvos en peso de una dracma, en cocimiento de pazote o yerbabuena, hace evacuar todas las demas. Las lombrices de tierra bien lavadas y aso- ciadas con una cuarta parte de su peso de huevos de hormigas, se ma- jan, se ponen al fuego con alguna grasa, y al primer hervor se cuelan y esprimen. Este remedio untado en las partes afectas por irritación ó causa fría, es eficacísimo; úsase de él en las hidropesías. Los pol- vos de lombrices en cantidad de una dracma, tomados por tres dias en cocimiento de achicoria, sirven para curar la cpilesia. Este medica- mento se tomará en los primeros dias de la luna nueva. En las boti- cas se encuentra el celebrado aceite de lombrices que se receta para calmar los dolores nerviosos, para los espasmos recientes de los ner- vios y para las convulsiones. I>K Maguer—(Véase Cocuiza) * Maíz.—Tostado y puesto en el agua de beber, es un astrin- jente apropiado para las diarreas. El cocimiento del maíz sin tostar con goma arábiga y azúcar cande, sirve para las afecciones del pecho, para la blenorrea, y para los ardores de orina. Del morado se hace nna mazamorra que con un polvo de nuez moscada, es mui apropiada para fortificar á las personas debilitadas por los desarreglos de la edad juvenil, ó por enfermedades largas y laboriosas. El atol del maiz blan- co, ó de cualquiera otro, con unos cogollitos de ruda colocados en él, bien desmenuzados al apearlo del fuego, es remedio eficaz para el his- terismo. El cocimiento de la caña se aplica en las retenciones de orina 78 y en la nefritis. El de la espiga es sudorífico. La masa del maíz san- cochado se pone en los tumores para estirparlos : y mezclada con acei- te de Castilla y papelón se aplica á las úlceras, heridas, porrazos, Bel maiz, se saca un aguardiente de mucho mérito, y una chicha que en buen punto, equivale al mejor vino. Majagua.—La corteza puesta en agua produce un mucílago que se aplica á la cabeza para hacer crecer y hermosear el pelo peinándo- se luego : también se da dicha agua en bebida para el asma y en la bronquitis. Si causare vómitos, el éxito será mas infalible. Malojillo.—El té de las hojas es un excelente estomacal en to- das las afecciones gástricas. La raíz se aplica para limpiarse con ella los dientes, así por el sabor aromático que tiene, como porque ella forma una suave escobilla á poco de estarla masticando. También sir- ve para corroborar el estómago tragando el suco ó tomando su co-' cimiento. Malojo.—Un pedazo de la caña partido en cruz, se cuece y se toma el cocimiento en las constipaciones de la vejiga, A poco tiempo la orina quedará espedita, ó por lo ménos á la segunda toma: la del morado es la mejor. De las cañas de malojo se saca un esquisito aguardiente. Malvas.—El cocimiento de las flores es mui usado en toda cla- se de irritaciones. El de las hojas es también apreciado con el mismo fin, mui particularmente en las enfermedades venéreas, por su propie- dad mucilajinosa y diurética, aplicándose en ellas así interior como esteriormente. Las cataplasmas son excelentes en las inflamaciones del hígado y otras, y al intento se les asocia alguna grasa y aguar- diente de caña y agua blanca. Las lavativas de malvas y otros ingre- dientes son mui usadas en todos los casos inflamatorios. La raiz en co- cimiento es todavía mas eficaz para curar los males indicados: ella es un emoliente soberano, y como tal entra en algunos jarabes. Mamei,—La almendra de esta fruta molida y mezclada con cual- quiera grasa, mata la sarna y con especialidad las niguas, impidiendo que entren otras por algún tiempo: al intento se ha de untar en los lugares en que existan los insectos. El carato hecho de la misma al- mendra y regado en la pieza ó lugar en que haya pulgas, las hace desaparecer lo mismo que cualesquiera otros insectos perjudiciales. La resina que produce el tronco del árbol, se aplica á los mismos males y puede servir para otros usos medicinales. Mamón.—La almendra que contiene la fruta, asada y comida, 6 bien tomada la emulcion ó carato hecho de ella, es astrinjente, y se aplica para las diarreas recientes. Las hojas lo son igualmente y su cocimiento lo usan en los campos en lavativas en la misma enferme- dad. Las hojas regadas en las casas en que haya muchas pulgas, las atraen y salen con ellas cuando se barren: algunos aseguran que las matan. * Manatí.—El hueso que á semejanza de una piedra se encuen- tra entre la nuca de este pez llamado por otro nombre Yaca marina, se usa pulverizado en dosis de una á dos dracmas en cocimiento de ortigas, ó llantén, ó rosas, para detener los flujos de sangre. También se aconseja poner el mismo hueso en las caderas, ó en la parte supe- rior á la que produce la hemorrajia. Comida la carne, desaparecerá toda enfermedad venérea; bastando el hecho para limpiar el cuerpo de humores tan dañinos. Para las hemorrajias, se aplican también los huesos del espinazo ó costillas de dicho animal, atados á la cintura ó al cuello según el órgano que las produce. Mango.—El cocimiento de la corteza seca del fruto, se toma co- mo un excelente pectoral: al mismo fin se aplica también la resina que produce el tronco del árbol. La fruta cuando no está bien sazona- da, no debe comerse porque es perjudicial á la salud, probado como está que produce indijostiones, diarreas y fiebres: tampoco conviene tomarla en abundancia aun cuando esté sazonada, por su complexión cálida. Siempre que se coma se aconseja beber agua encima. Maní.—Esta semilla es de complexión cálida y astrinjente: so usa en emulcion como alimento. Es ademas un buen estimulante de los órganos genitales. El zumo de las hojas tomado en dosis de medio vaso, y aplicando estas al mismo tiempo á las caderas, detienen el aborto. La emulcion ó carato de las semillas crudas contiene los flu- jos uterinos y se aplica en la diabetes ó el prurito de orinar. El aceite que se estrae de la almendra, es finísimo y se usa como el mejor de los oleosos en muchas enfermedades : sirve también para el pelo y pa- ra el alumbrado. Pícese que este aceite es de mas mérito que todos los demas. Maniré.—“ Se asegura que el cocimiento de la corteza, separa- da la parte estertor, es eficaz remedio en la hidropesía. Es esta una de las frutas de otoño en nuestro pais, y aunque es dulce y agradable se dijiere mal por ser dura.” * Manteca,—Se usa como vehículo de muchos medicamentos y en especial de los aromáticos. La de cerdo es mui recomendada para unciones en los cólicos, en los porrazos recientes y en la sarna incor- porándole azufre. (Véase esta medicina). La de vaca se administra interiormente en dosis de dos cuchara- das, tomándose encima unos tragos de orines propios, para curar el asma y para los cólicos. Mezclada con aguardiente de caña, se unta para calmar las irritaciones 6 dolores; siendo preferible al efecto el unto fresco. Para las palpitaciones del corazón se compone un ungüen- to, que es remedio seguro, de la manera siguiente: En una libra de unto sin sal se ponen cuatro cebollas blancas picadas, y se le agregan unas palmas de ruda, unos berros, unas flo- res de manzanilla, un puñito de anís, un poquito de hiel de vaca y otro de papelón raspado. Puesto todo al fuego en olla vidriada, una vez cocido, se apea, se esprime por un paño, y se guarda para dar un- ciones mañana y noche en el corazón, ó donde quiera que esté la pal- pitación ó dolor por flatos ó causa fría, y se cubre con un papel de se- da ó estraza. Para la perlesía, ademas de los remedios internos, ayuda mu- cho ála curación radical el siguiente. Se toman de manteca de va- ca fresca dos onzas; y puestas en vasija vidriada á fuego lento, lue- go que esté derretida y antes que hierva, se le va echando poco á po- co aguardiente de 36 grados, meneándolo sin cesar con paleta ó cu- chara de madera hasta que se consuma el aguardiente que será en do- sis como de tres dedos de un vaso regular. Apartado del fuego, se le pondrá una cucharada de aceite de sasafras, y se hará uso del reme- dio tibio de la manera siguiente. Se tendrán preparados unos lienzos de hilo usados que antes se hayan hervido en lejía; y bien secos, lo cual se practicará por cada vez que se aplique el medicamento, se tomará uno de estos paños proporcionado como para cubrir la parte enferma ; se embebe en la manteca ya preparada y se coloca en ella; por encima se pondrá otro de la misma manera arreglado y siempre tibio, y luego se cubre el todo con una bayeta. Esta operación se hará por la mañana y á la noche, y necesita un resguardo en cada vez de cuatro horas. La manteca de cairaan se administra á los que comen tierra y pa- ra otros empachos : también se aplica en un algodón á los oidos para curar la sordera. (Véase Calman). Puestas en un vaso seis cucharadas de manteca de vaca bien preparada, se le incorporan otras seis de jarabe de altea, y se toman cuatro en ayunas, cuatro al acostarse y las otras cuatro al levantarse al siguiente dia; bebiendo encima de cada dosis media copa de coci- miento de guásimo colorado y escorzonera. Este remedio es mui eficaz 81 para prevenir los abortos en las señoras que lo acostumbran, y se to- mará dentro de los segundos ocho dias después de haber abortado, re- pitiéndose quince dias después. En todo este tiempo se hará uso de unturas en todo el vientre y caderas, de la dialtea, cubriéndolos con una franela. Para los males del bazo, se mezclan partes iguales de unto fresco y ungüento dialtea y se le agrega un polvo de sal. Esto bien reunido se unta poniendo encima una tela de lana, si es posible que no esté la- vada, ó un papel de seda ó estraza. * Manzana.—Una manzana rellena con incienso pulverizado y luego envuelta en un papel y asada al rescoldo, se come para el dolor de costado y el de ijada. La misma fruta rellena con azúcar cande, un polvo de pez común y flores de azufre,'se asa al rescoldo envuelta antes en un papel y luego se come para los males del 'pulmón. La car- ne de la manzana asada, molida y mezclada con azúcar, se envuelve en un pañito y con él se untan por la noche los barros de la cara para quitarlos lavándose por la mañana con agua tibia. Puesta una cata- plasma de manzanas en la frente con un poco de aceite de coco, se quita el dolor de cabeza. Mondadas algunas de dichas frutas y molidas, se les agrega unto bastante como para formar una pomada á fuego lento. Con ella se un- tará el hígado dos veces al dia, cubriéndolo con una hoja de capacho ó de parcha, Al mismo tiempo se aplicarán en tres distintas ocasio- nes, tres pequeñas inyecciones de limonada cruda no mui cargada de ácido, lo cual se repetirá dia por dia, tomándose por refresco la misma limonada con media cucharada de almidón endulzada con jarabe de goma. Manzanilla.—La infusión teiforme de las flores es un tónico de los mas poderosos; ella es también sudorífica. Tómase con mui buen éxito en las indijestiones y demas afecciones estomacales, especialmen- te en los flatos. El cocimiento de las mismas, con las de saúco y mal- vas, se aplica en fomentaciones en las partes inflamadas, y también entran en algunas cataplasmas. El té de manzanilla, que ademas de ser agradable es tan medicinal, está ahora en desuso. Bien pudieran los señores profesores reintegrarlo al alto mérito que debidamente se conquistara en los pasados tiempos. # Mapurite.—Arbol que se encuentra en las montañas primiti- vas. El cocimiento de la corteza, ó esta en infusión por ocho dias en aguardiente de ginebra, es un eficaz emenagogo. Tómase para arre- glar ó excitar el menstruo, administrándose antes baños á la corriente y vomitivos de tártaro emético. La raiz se toma también en cocimien- to para curar las fiebres intermitentes. Los baños calientes del coci- miento de la corteza, son especiales en el reumatismo y dolores ciáti- cos, y también para excitar el menstruo. El animal que también se llama Mapurite es medicinal; y sus virtudes se encontrarán bajo el nombre de Zorrino. Mara,—Raiz odorífera que sirve para el espasmo: regularmente se usa mascando un pedacito y bebiendo encima unos tragos de agua tibia óde vino; también se toma en cocimiento. Este específico es ademas un contraveneno de los mas acreditados, por lo cual lo llevan siempre consigo las gentes del campo. Maro,—Es un árbol grande que produce una resina que se apli- ca para curar las llagas, vómicas, tumores y toda enfermedad de irrita- ción, poniéndola en agua caliente. Los cogollos en cocimiento o las ho- jas, se toman para las diarreas y pujos y se aplican también en baños en las erupciones cutáneas. La corteza sirve para las quebraduras. Marrubio.—(Véase Viravira, que es la misma planta). Mastranto.—El cocimiento de las hojas de esta planta se apli- ca caliente para baños en la perlesía y tullimientos. La cataplasma está acreditada para curar el cáncer, obrando de la misma manera que la Amargosa. (Véase esta planta). Mastuerzo.—El cocimiento de esta yerba 6 el jarabe que de ella se confecciona, se administra en las enfermedades del pecho y del estómago; en las retenciones del menstruo y para el escorbuto. Ella entra también en algunas lavativas y cataplasmas para estos mismos males. El zumo mezclado con harina de trigo, se pone en las mordedu- ras de animales ponzoñosos y presto se sanan. También se aconseja el cocimiento de las semillas en las hemorrafias, y las cataplasmas de las hojas en los dolores ciáticos y para supurar y arrancar la raiz de los carbuncos. El cocimiento de la raiz es un excelente remedio en las diarreas crónicas y disenterías: para las evacuaciones provenientes de frialdades, se toman los polvos de las hojas ó semillas en vino. Las hojas del silvestre majadas y aplicadas al bazo, son mui eficaces para curar las enfermedades. t Mata de miel.—Produce unas hojas largas como de seis pul- gadas mas ó ménos, que algunos llaman hojas de miel ú hojimiel por su dulzura, Tómanse estas en cocimiento para arreglar el menstruo y para las afecciones pulmonares. Mata de queso.—Es un arbusto que tiene las hojas blanqueci- nas por el reves y que aplicadas á las inflamaciones, laceracinnes, car- huncos, Sf, produce los mejores y mas prontos efectos. Matbjea.—Es una planta de las mas preciosas entre los estoma- cales: basta la infusión teiforme, ó mascar unas hojas y tragar la sa- liva para curar el cólico 6 cualquiera otra enfermedad en que sea con- veniente la aplicación de un tónico. f Mato de agua.—Este anfibio que se cria á orillas de los rios y de los lagos nos ofrece la especialidad de que su piel seca y coloca- da en tamaño como de tres pulgadas en cuadro en una botella de aguardiente doble, ó de ginebra, cura los dolores de los riñones y el cólico nefrítico, poniéndose un lienzo embebido en el licor, que se re- mudará cuando se seque. Es creible que pueda aplicarse con éxito en otras dolencias. Maya.—Produce esta planta una fruta acida de agradable sabor, la cual comida, después de pasada por agua caliente, ó bien tomada en emulcion, hace espeler las lombrices en gran cantidad. Su com- plexión es cálida, y no es conveniente tomarla sin que al mismo tiem- po se administre algún refrijerante apropiado. Si al comerla cruda se muerde la corteza, se rajan los labios: si se toma en gran cantidad se irritarán los intestinos. Mecho acan. (Véase Pasaña ó Batatilla, que es la misma planta). Mejorana.—Es un aromático de los mas apreciados. El coci- miento de unas ramas en vino blanco, sirve para tomar buches en los •dolores de muelas por causa fria, y también para fomentaciones ó un- turas en los huesos de la cara provenientes de la reuma. Como estor- nutatoria, se toma pulverizada para descargar la cabeza de la 'pituita y en ciertas cefalalgias, en las oftalmías crónicas y, en otros casos. Las hojas puestas en los oidos, hacen desaparecer las sorderas recien- tes ó zumbidos. Para restablecer el olfato perdido, se toma media dracma del zu- mo en ayunas y á la noche. Para curar el dolor de ijada, se toma el té de las hojas mañana y noche. * Melón.—Las semillas son mui estimadas para emulciones en todos los casos de irritación. Para los males del pecho especialmente, se aconsejan aquellas en agua de flores de saúco, solas ó con una cu- charada de aceite de almendras. La corteza se aplica en cataplasmas para el hígado agregándoles aceite de coco. Para la tisis, se tomará un melón maduro, y cortado en la parte superior, se le saca todo lo de adentro, y en su lugar se coloca media libra de pasas sin semillas: media libra de azúcar rosada: media libra de azúcar cande y una dracma de meohoacan ó pazaña pulverizada: se vuelve á poner la parte cortada asegurándola con unos palitos en forma de clavos, y luego se pone á hornear en vasija apropiada hasta que esté bien co- cido ; entonces se saca y del jarabe que resulta después de cola- do, se toma un vasito en cada mañana. De seguro que la fiebre des- aparece. Membrillo.—Es un eficaz astrinjente. El cocimiento de algu- nas rebanadas de la fruta se toma en las diarreas por agua común, y aun la misma fruta comida conduce á curarlas. Cuando esta afec- ción es crónica, se pone al horno un membrillo al cual se le haya sa- cado el corazón por uno de sus estreñios y reemplazádolo con cera blanca. Luego que esté bien cocido, se come en pedacitos, y se toma encima un medio vaso de vino tinto. El jarabe que se hace de esta fruta, es mui agradable y se toma como astrinjente y aun como pec- toral en los males que requieren esta clase de medicinas. Para las afecciones del pedio se toman veinticuatro papitas de membrillo, unas flores de violetas y unas fresas; y todo esto mantenido en infusión por doce horas en tres botellas de agua, se hierve luego hasta consu- mirse la mitad : apeado el cocimiento se cuela y se vuelve á poner al fuego con una onza de azúcar cande, otra de papelón y otra de aceite de almendras, hasta que esté todo bien reunido. Se toman dos cu- charadas de este lamedor tibio de cuando en cuando, esencialmen- te al acostarse. Al membrillo limpio por dentro y cocido con vinagre, se le agregan unos polvos de mostaza y se pone caliente en forma de emplasto para los males del estómago por relajación. En los flujos de vientre, especialmente cuando se evacúe lo que se come sin nin- guna cocción, se toman como tres cucharadas de conserva de mem- brillo, y se le agregan otras tres de azúcar rosado y tres dracraas de buena triaca, y bien incorporado todo en un mortero, se le añade un poco de jarabe de membrillo ó de rosas, de cuya opiata tomará el enfermo una cucharada en ayunas, y otra un poco antes de cada comida. Merei.—El cocimiento de la corteza de este árbol, ataja las dia- rreas, lienterías y disenterías: no siendo inveteradas bastará majarla y aplicarla con vinagre al abdomen. El fruto comido, o tomado el suco en cantidad de cuatro cucharadas, basta muchas veces para curar las diarreas recientes. La corteza de la almendra que está adaptada á la fruta, es un poderoso cáustico. Con ella se sanan los empeines re- beldes, machacándola y untándolos suavemente. Mezclada con otros simples se usa en la apoplejía, dolores ciáticos y demas casos en que se aconsejan excitativos de la epidermis. Para hacer uso de esta medi- cina, ha de graduarse de modo que no se ulcere demasiado la parte á que ella se aplica. Mux de abejas.—Es sumamente útil á la medicina. Por sí sola es purgativa, y obra esclusivamente sobre la matriz y en los órganos intestinales. La miel asociada al aceite de almendras y agua rosada, es remedio eficaz en las diarreas recientes y pujos. Con la miel reuni- da á la trementina bien lavada, y agregándole como la cuarta parte de incienso en polvo, se forma un ungüento mui apropiado para encar- nar las úlceras y curarlas. Como se verá en muchas recetas anotadas en esta obra, la miel de abejas figura en ellas con otras medicinas para la curación de los males del fecho, en jarabes, lamedores, &, y en pociones é inyecciones para las mucosas gástrica ó intestinal, para las retenciones del mens- truo, y en fin, para diferentes enfermedades que seria largo describir. Con esta miel en dosis de dos libras, otras dos de azúcar y una bote- lla de vinagre, puesto todo al fuego en vasija de barro y despumado hasta darle punto, se hace el ojimiel simple que es tan bueno para arrojar la flema y limpiar el estómago. Para los corrimientos se untan las encías con un hisopo que lleve el siguiente medicamento. Miel mez- clada con polvos de piedra alumbre, piedra lipis y cardenillo, partes iguales. Para curar prontamente, toda especie de tumores, se reúne á la miel papelón raspado y sebo, lo cual se aplica en forma de cataplas- ma hasta la completa curación del tumor. Miel de caña.—Es purgativa, y mucho mas eficaz la que arroja el azúcar al principiarse su purificación en la oficina. Las mujeres que acostumbran tomarla diariamente, se mantienen bien arregladas en sus menstruos y dispuestas para la concepción; esta clase de miel limpia y purifica en ellas la matriz, así como en los hombres la vejiga, faci- litándoles la orina á los que esperimenten supresiones : en este caso, se toma hervida en agua, y bien caliente. La de caña sirve asimismo para endulzar los medicamentos, en los cuales obra con sus propieda- des naturales: al efecto sirve también la de abejas. La miel fria se unta en el corazón en las palpitaciones. Para los demas casos en que se aplica como medicinal la miel de caña, véase papelón; y respecto de la miel rosada, véase rosas. t Millo. (Por otro nombre Mijo).—De una cucharada da las se- millas bien tostadas y pulverizadas, se hace un té mui apropiado para curar las diarreas ; haciéndose mas eficaz, si se le agrega un pedacito de corteza de limón agrio. Para el mismo mal se cuece la harina del millo con una hoja de col y después de colado se tomará tres veces al dia. Moco de pavo.—El cocimiento fuerte de las flores y cogollos, se toma para curar la ictericia endulzado con azúcar. Es ademas un efi- caz refrijerante antibilioso. Mirasol.—(Véase Girasol). Mono.—Los pelos de este animal puestos en una bolsita, y apli- cada esta con una cinta ó cordon á la ollita del que padece de asma ó ahogo recientes, los hace desaparecer dentro de poco tiempo. Esta me- dicina es un antiespasmódico mui acreditado y se usa en otros varios casos con éxito, por mas que algunos incrédulos la rechacen. Yo tam- bién lo hice así en años pasados y tuve mui luego que arrepentirme. (Véase Coco de mono). Morrocoi.—La sangre recójala en dosis de medio vaso, y lleno este de vino tinto bueno, se toma para la epilepsia ó mal de corazón. También sirve la concha pulverizada después de carbonizada al fue- go, poniendo los polvos en vino blanco en dosis de una cucharada. Uno y otro remedio se toman en los tres últimos dias de la menguante de la luna. Moscas.—Tostadas pulverizadas, se pone de los polvos lo que cojan los tres dedos en una mazamorra sin aderezo alguno, para curar el ahogo. Mosqubta.—La blanca de hojas sencillas y mui odoríferas, es medicinal. Con las flores se hace una conserva, de la que tomándose cuatro ó seis cucharadas y bebiéndose encima un poco de agua tibia, es un purgante suave y antibilioso de los mas apreciados. El coci- miento de las mismas sirve de vehículo para otros purgantes y medi- cinas. A falta de esta clase de mosquete, se hace uso de las otras en mayor dosis, prefiriéndose las blancas y rosadas. * Mostaza.—Las semillas pulverizadas y mezcladas con rapé, se toman para purgar la cabeza de la reuma haciendo hasta derramar lá- grimas. Con los polvos mezclados en una onza de buen vinagre, tres de cocimiento de llantén y una de azúcar blanco, se compone un exce- lente gargarismo que tomado repetidamente en la esquinencia, la cura con prontitud: si esta medicina provocase el vómito, seria mucho me- jor. Tomado el cocimiento lijero de las semillas, desopila el hígado y el lazo, aclara la voz enronquecida, quita los resfriados del pecho, y deshace las piedras de la vejiga. Del humo de la semilla huyen las sabandijas y animales ponzo- ñosos y también los murciélagos. El vaho recibido por abajo, excita el menstruo y limpia el útero y la matriz. En el mal de orina y en las fiebres cuartanas, aprovecha también tomar la infusión. Tomada diariamente una cucharada de las semillas con un poco del cocimiento de cogollos de retama, cura la hidropesía. El zumo de las hojas en fricciones, mata la sarna, la tiña, el herpes y otras erupciones reite- rándolas algunas veces. El polvo de la semilla se aplica comunmente para sinapismos, y es un poderoso antiescorbútico. Dos dracmas de los polvos en un vaso de vino blanco tomado por la mañana, es reme- dio probado en el dolor de costado ó pleurítico. Puestas unas brasas en una vasija, se espolvorea en ellas la mostaza y se recibe el vaho para curar las hemorroides. De los polvos mezclados con higos pasa- dos se forma un taponsito que colocado en los oidos, hará que desapa- rezcan los zumbidos. Puestas onza y media de la mostaza en polvo, en dos vasos de aguardiente rectificado, se cuela al tercer dia y se usa para fortalecer las partes debilitadas, haciendo fricciones dos ve- ces al dia. Para preservarse de la apoplejía, se toma todas las mañanas en ayunas siete granos de mostaza. Para los dolores, hinchazones y demas afecciones del bazo, se pone en cuatro cucharadas de unto derretido, una cucharillita del polvo y se unta cubriendo el órgano con una franela ó con papel de seda ó estraza. nsr * Naranjo.—La fruta del dulce tiene un ácido agradable, el cual es al mismo tiempo antibilioso. La corteza en forma de té, es es- tomacal y hace espeler los flatos. Del zumo de las agrias se compone la bebida que denominamos naranjada, la que ademas de ser un buen refrijerante, se hace tónica y aperitiva añadiéndole la corteza. Una rueda de naranja ácida con la corteza, puesta en la infusión caliente de una copa de agua endulzada en que hayan hervido una onza ó dos de goma arábiga y tomada cnando esté tibia, es un poderoso remedio en las afecciones intestinales. De una media naranja ácida esprimida y frita en aceite común, se pone un pedazo en cada sien para que desaparezca la jaqueca. La misma, esprimida y cocida en vino, se cuela este y se toma con azúcar Para curar las flores blancas. Raspada la corteza de una naranja agria y verde, mezclada la raspadura con un poco de manteca de vaca ó de cerdo y un polvo de sal, se remueve todo hasta formar una pomada que se aplica para curar la sarna. La corteza en polvo, se toma en dosis de una dracma puesta en un poco de vino blanco bueno por tres mañanas consecutivas para curar las lombrices. El té de los cogollos de la fruta ácida se toma dos veces al dia para la retención de la orina. Puestas las ruedas de dos naranjas acidas peladas en un plato, se les espolvorea sen y sal; se pone aquel al sereno, y por la mañana en ayunas se comen dichas ruedas, se bebe el líquido que ellas hayan destilado, y encima se toman unos tragos de agua natural, saliendo luego el enfermo á hacer ejercicio. Este remedio es eficacísimo para las fiebres tercianas ó cuartanas, destruye las obstrucciones que ellas hayan producido y cura la ictericia. Las hojas de naranjo se usan en cocimiento para pediluvios como un excitativo del menstruo; en algu- nas fiebres, y para calmar los fuertes dolores de cabeza. El té de las mismas se toma para el hígado, para espeler los flatos y para otros accidentes del estómago y los nervios. Las hojas tibias pasadas por el fuego y puestas en las molleras de los niños, hará desaparecer el em- barazo de la respiración por causa fria. Nasos.—Para curar los sabañones, se lavan estos con el coci- miento de esta raiz cuanto caliente se pueda. f Necha.—Esta planta es la misma que por otro nombre se lla- ma Secua. Esta produce un aceite que se destina á conservar el acero sin tomarse. Molida y mezclada con agua, se hace una orchata que es un antídoto contra varias sustancies venenosas como la yuca amar- ga, el manzanillo, el rhus teoxicodendron, la nuez vómica. Nigua.—El zumo de esta planta tomado con un polvo grueso de sal común en dosis de medio vaso regular, es un purgante mui eficaz para purificar la sangre repitiéndolo periódicamente. Con él se eva- cúan los humores venéreos y se consigue el restablecimiento del mens- truo. Restregando con el espresado zumo y sal los lugares en que existan empeines, sarna ó cualquiera otra erupción, hace que desapa- rezcan de ellos tan dañosas enfermedades. * Níspero.—La fruta se aplica en cataplasmas en las inflama- ciones del hígado, mezclándole un poco de aceite de almendras ó de coco. Las semillas majadas y puestas en vino y agua, son un contra- veneno mui eficaz, y cura la hidrofobia ó mordida de perro rabioso. Las mismas en dosis de una dracma, añadiéndole una onza de corteza de rábano, todo bien majado y puesto en un vaso de vino blanco por ocho horas y colado después, es un seguro remedio para la piedra de la vejiga. £5- Ñaragato.—(Véase Arañagato). * Ñongue.—Se usa esteriormente como un poderoso calmante. El cocimiento de las hojas se aplica en lavatorios y fomentos en la irritación y demas enfermedades de las hemorroides: también se curan estas con el zumo de aquellas, aplicado esteriormente, ó bien ponién- doles la hoja tibia después del lavatorio: (compréndase bien que no se habla de lavativas, porque estas son perjudiciales). La cata- plasma de las hojas con leche de vaca, se aplica á los tumores infla- matorios con mui buen suceso. La raiz picada menudamente y fumada en una pipa como se hiciera con el tabaco, alivia los accesos del asma; y puesta en vino, así esta como las semillas, provocan el sueño con so- lo lavarse con él la cara. Para curar el asma radicalmente se confecciona un jarabe con cuatro onzas de la raiz picada menudamente y puesta al fuego en cua- tro botellas de agua y el papelón suficiente. Primero se hará el coci- miento hasta reducirse á la mitad y luego se cuela, se pone el dulce y se vuelve al fuego hasta darle punto. De este jarabe se tomará una cucharada en ayunas y otra al acostarse, bebiendo encima unos tragos de cocimiento de flores de saúco. La infusión de las semillas en vina- gre de yema, se aplica para curar los herpes y las erisipelas crónicas. La hoja puesta en cualquiera hinchazón, tumor ó irritación, con unta ó aceite de coco, los cura con prontitud. También se aplica al cuello en las anjinas, en forma de cataplasma. o Ocumo.—“ Los polvos de la raiz seca ósu cocimiento, se aplican en el asma, catarros crónicos y tisis. La cataplasma hecha con la raiz fresca y miel, se usa en la gota y en las úlceras corrosivas. Su zumo con miel se ordena en las fístulas, en el pólipo ulcerado y cán- cer de la nariz, en los alharazos y para provocar el aborto. El zuma instilado en los ojos, cura las nubes y las opacidades de la córnea. Las hojas cocidas en vino se aconsejan en los sabañones, aplicada» en forma de cataplasma. Se asegura que las hojas del ocumo preser- van de las mordeduras de culebras restregándose con ellas los pies y manos. La raiz de esta planta se usa como alimenticia porque con- tiene casi la mitad de su peso de una fécula hermosa que se separa del principio cáustico ó irritante que contiene por medio de la coc- ción, ó por lavatorios repetidos después de rayada.” Ojo de zamuro.—La almendra pulverizada y tomada en dosis de una pulgarada en dos dedos de vino o agua tibia repetida cada cuarto do hora, hace desaparecer el cólico espasmódico y lo cura radi- calmente: también se aplica en las demas enfermedades del estómago en que convenga la aplicación de un antiespasrñódico. Se usa también, así como el cocimiento de las hojas, en lavativas ó inyecciones, en las diarreas y 'pujos. Machacadas las frutas y rociadas con zumo de llan- tén, se ponen en un saquito, el cual se atará á las caderas para curar las hemorroides y detener el aborto y (A flujo de sangre uterino : tam- bién se usan para estos males las fomentaciones de la emulsión hecha en cocimiento fuerte de rosas y suelda-con-suelda. Para curar las pa- peras y el ahogo, se ponen al cuello, ensartadas con un cordon, cinco frutas jojotas, las cuales se remudarán siempre que se sequen. Las frutas secas se ponen en la cintura en las afecciones hemorroidales. En las mordeduras de culebra ó picadas de cualquier animal ponzo- ñoso, se aplica en ellas una de las dos partes de la almendra, la cual se remudará cuando se ponga amarilla. El zumo de las hojas produce una hermosa tinta de escribir, que también se aplica batida con aceite de almendras para curar las hemorroides y los callos. Bastará untarla al efecto con una pluma varias veces al dia. t Olivo.—Arbol copado que en este pais no produce fruto. Las hojas se ponen pulverizadas, ó bien el suco, en las úlceras de la boca, mezclados con azúcar rosado. t Ollita de mono.—Es una fruta que tiene la semejanza de una vasijita, la cual puesta en una jarra de agua por la noche, se toma es- ta al siguiente dia para curar el asma ó ahogo. Es un árbol grande el que produce esta fruta. Onoto.—(Véase Achote). * Orégano.—Esta planta es un aromático estomacal y antiespas- módico. La infusión teiforme de sus hojas con una cucharada de miel de abejas, tomada dos veces al dia, provoca el menstruo; y sin la miel se aplica endulzada con azúcar para las indijestiones y como un exce- lente aperitivo. También se propina para el menstruo la inyección de vino en que se hayan cocido unas hojas. Para curar el mal de orina y predisponer las mujeres á la concepción, se ordenan las cataplasmas de las hojas con leche, en el abdomen; y compuestas con vinagre y sal. para resolver los tumores fríos. En las toses crónicas y ronqueras, se toma el té de las hojas con azúcar cande. El zumo mezclado con le- che ó una clara de huevo, se instila en los oídos para curar sus dolores y sorderas. Puestos los polvos en vino, se toma este por tres dias en ayunas para aclarar la vista.—“El cocimiento en baños, se manda en el prurito ó comezón de la piel, en la sarna, efélides é ictericia. Pa- rece que el olor del orégano ahuyenta Jas culebras, por cuya razón algunos acostumbran barrer la casa con sus ramas.” Orines.—Son eficacísimos pare muchas enfermedades. Tomados diariamente tres tragos al levantarse, se quitará el mal aliento. Coci- da en ellos la artemisa, se ponen fomentaciones en los dolores ciáticos y otros. Para las indijestiones, se beben en ayunas y se untan en el vientre calientes. Tomados los de mujer embarazada y mezclados con harina de trigo, se hace un panecillo, se pone este á medio cocer al rescoldo, y se aplica tibio á las escrófulas que no tengan materias, para curarlas. La orina propia alivia los accesos del asma. En los partos difíciles, tomará la mujer los orines del marido y pronto pari- rá. En la estipticidad ó estreñimiento, se ponen lavativas de orines con papelón raspado. Puestos en lugar de la clara de los huevos que la noche antes'se hayan colocado en agua al sereno, y tomados estos bien removidos en ayunas, sirven para la ictericia. Si se toman los orines de un enfermo grave y se les ponen unas gotas de leche de pe- chos, se observará que si estas sobrenadan, el enfermo no está de muerte; ylo contrario si la leche se asienta ó se disuelve. El sedi- mento que dejan los orines en la vasija en que se hayan dejado en re- poso por un dia, se aplica para curar la tiña rebelde de la cabeza, cu- briéndola después de untada con un hule, y lavándola al siguiente dia con lejía. * Orosus,—La raiz es un eficaz emoliente aplicable en diversas formas para las afecciones del pecho y otras venéreas. A una onza de las rasuras puestas en una botella de agua y hervida en vasija vidria- da hasta su reducción á la mitad, se le añade después de colada me- dia libra de azúcar; y vuelta á poner al fuego hasta darle consisten- cia de jarabe, se aparta y se guarda para tomar de él dos cucharadas por mañana y noche en las toses y romadizos. Para los mismos males y para la tisis y el asma, se forman unas píldoras con una dracma del polvo y otra de trementina preparada. De ellas se toman tres al acos- tarse y otras tres al levantarse, bebiendo encima unos tragos de agua natural quebrantada 6 dormida. La hoja resuelve los tumores é hin- chazones, aplicada con aceite de coco. * Ortiga.—Hai dos clases : las hojas de la hortense, que son pequeñas, llenas y cristalinas, se toman en infusión para las hemorra- gias pulmonares y otras, y para correjir la sangre. A los mismos efec- tos se confecciona con ellas un jarabe añadiéndoles flores de saúco y hojas ó semillas de lechuga. Tomadas media onza de semillas de orti- ga, media de almáciga en lágrimas y dos de harina de centeno, se maja bien cada cosa de por sí, se mezclan luego, y agregándoles agua tibia se hace una pasta de la que se formarán siete ú ocho torticas, de las cuales tomará una por la noche el que se orine en la cama. El em- plasto de las hojas con sal, se aplica caliente para los dolores de las piernas. La otra ortiga, que es hasta de dos varas de alto, tiene las flojas peludas y con espinas por el reverso. La raiz se aplica con un éxito estraordinario para toda clase de hemorrajias, especialmente para las del útero: bastará tomar al intento del cocimiento fuerte un vaso por la mañana y otro al acostarse. Aplícase también con un éxi- to sorprendente en las gonorreas en la misma forma que para las he- morrajias, é igualmente para curar las fiares llancas. Esta planta na- ce con abundancia en los cacahuales y la llaman’comunmente Cuari- toto. (Véase esta palabra). ZE> Paja brava.—Es una gramínea de la figura de la grama, pero mas alta. El cocimiento de la raiz aprovecha mucho á los que esperi- mentan dolores nefríticos y de ijada, y hace arrojar la piedra y are- nas de la vejiga. Ella entra también en los jarabes que se confeccio- nan para la curación de las enfermedades anotadas. Palo de cruz.—(Véase Rosa de montaña). f Panallo.—Es una especie de creta ó calonald calcáreo endu- recido : su sílice se aplica desleído en un vehículo apropiado para cu- rar las erisipelas. Se produce en la provincia de Maracaibo. f Palomo.—La molleja ó cuajo de esta ave, se tuesta, se pulve- riza y se toma para curar la piedra de la vejiga. Papaya.—Esta fruta es grata al paladar y refrijerante. Comida en ayunas poniéndole un polvito de sal, y bebiendo encima unos tra- gos de agua quebrantada, afloja el vientre en los casos de estreñimien- to. Cuando se come esta fruta fuera de sazón, causa indijestiones y otros males. El jugo lacticinoso estraido del fruto verde, del tronco y de las hojas, se aplica para matar las lombrices desleído en leche ó en agua de yerbabuena ó verdolaga. El cocimiento fuerte de las hojas produce los mismos efectos. Papelón.—Disuelto en agua natural es un refresco agradable: cuando se carga la dosis es un laxante al principio, convirtiéndose con la continuación en un suave astrinjente. Para las diarreas y pujos es excelente remedio. (Véase Limón agrio). En lavativas se aplica tam- bién á los mismos males, agregándole almidón ó carbón de coco con un poco de vinagre de buena calidad. Para la astricción de vientre y otros casos en que se quiera provocar la evacuación, se ponen también las lavativas de papelón con sal de higuera, ó con aceite de coco y sal común. Las raspaduras del mismo, puestas en aceite de olivas ó ama- sadas con sebo, es el mejor bálsamo para las heridas y contusiones. En las caídas y porrazos, se toma también como pócima el agua de papelón, agregándole sal, y también se pone en cataplasmas. Para cu- rar la tifia y otras erupciones cutáneas, úsanse las fricciones de pape- lón disuelto en poca agua de llantén ó en zumo de las hojas de aulla- ma. El guarapo fuerte mezclado con zumo de yerbabuena, es buen remedio en la diarrea simple. El papelón quemado y puesto en agua de flores de saúco con tres cucharadas de aguardiente de caña, es excelente para los catarros que caen al pecho. El papelón figura también en los jarabes para el menstruo y otros antiveuéreos. (Véase miel de caña). Paraman.—Se usa especialmente para soldar los huesos quebra- dos, y contraer los dislocados: ademas se aplica como antiespasmódi- co en los ataques nerviosos por causa de espasmos y malos aires. Parcha.—La fruta, denominada también granadilla, es refrige- rante; y agregándole al líquido y semillas (que contienen un ácido de los mas apreciables), un poco de azúcar, vino blanco y nuez moscada, es una bebida fresca y deliciosa. La corteza sirve para cataplasmas antiflojísticas, agregándoles un poco de aceite de coco ó de almendras; también se confecciona con ellas un dulce de almíbar mui particular. Eas hojas de esta planta son solicitadas para aplicarlas al hígado en sus alteraciones, con aceite de almendras y aguardiente de caña, y sir- ven también para los dolores de cabeza. * Parra.—Las hojas se aplican á las sienes y frente en los dolo- res de cabeza, humedecidas en aguardiente de caña ó agua rosada con vinagre; así mismo se ponen en otras irritaciones. Los sarmientos co- cidos, son un buen refrijerante y á la vez astrinjente; úsase este coci- miento en las diarreas y pujos. Las uvas comidas en ayunas cuando- están pintonas, ó tomado el zumo de estas en dosis de dos cucharadas,, hacen espeler las lombrices. De la ceniza de los sarmientos de la parra blanca, se toman tres onzas después de pasadas por tamiz, se echan en vaso y medio de agua hirviendo, se revuelven bien, se cubre la vasija, y se deja reposar la infusión por dos horas; luego se vacia suavemente pasándola por un colador tupido, y se le da por la mañana al que padezca de la orina, haciendo de seguidas un pausado ejercicio por dos horas. De vuelta á la casa, tomará el enfermo un caldo claro y se pondrá en reposo. Es- te remedio se reiterará hasta obtener la curación. El zumo que desti- lan las vides cuando se podan, se da en dosis de dos onzas en el vino ó aguardiente del que acostumbra embriagarse, y lo aborrecerá. La cataplasma de las hojas majadas se aplica á las quemaduras y las sa- na prontamente. También el vino tinto ó blanco untado en ellas inme- diatamente, evita las ampollas, y las cura repitiéndolo. Patilla.—Las propiedades medicinales de esta fruta son las mismas del melón. (Véase esta palabra). Pasan a.—(Véase Batatilla). * Pasóte.—En algunas partes denominan esta planta yerba sa- grada. Es un tónico mui acreditado, que se aplica con éxito á las in- dijestiones y demas afecciones estomacales por debilidad 6 causa tria, tomado en infusión: así es, que se aplica á los resfriados, cólicos ven- tosos y diarreas. El zumo asociado con aceite de tártago, hace espeler las lombrices; al efecto véase írtmon agrio. Al mismo fin, se adminis- tran las semillas pulverizadas en dosis de media onza en agua de ver- dolaga. En los porrazos y dislocaciones de los huesos, pénese la cata- plasma de las hojas con aguardiente amoniacal ó alcanforado. Puestas las hojas solas en un colchoncito de tela no mui tupida y aplicado con unas cintas al hígado, lo cura radicalmente; ha de tenerse cuidado de renovar las hojas cuando se sequen. Este es un remedio admirable é infalible; pero ha de evacuarse periódicamente el enfermo con aceite de tártago. Pegapega.—Las flores de esta planta están contenidas en una pequeña espiga que se pega de la ropa á manera de abrojo. Su coci- miento es un eficaz sudorífico, y la raiz se usa en las diarreas y demas afecciones de la mucosa intestinal. Usase también el cocimiento de toda la planta con su raiz en las fiebres infamatorias. Peonía. - La raiz pulverizada es un calmante y á la vez un auties- pasmódico mui recomendable, tomados los polvos en dosis de un escrú- pulo ó mas, en un vehículo apropiado. Ellos sirven también para curar la epilepsia, la alferecía dé los niños, el histérico y los cólicos nerviosos, tomados en la dosis espresada. En la epilepsia conviene mucho tomar este remedio de la manera siguiente: en dos botellas de vino blanco se pone una onza de dichos polvos y onza y media de hojas de artemi- sa ; se cuece todo á fuego lento hasta que se reduzca á la mitad, y se cuela y embotella para tomar un vaso por la mañana y otro á la no- che, ó cuando se conozca que quiere acometer el acceso. Las semillas se llevan al cuello para quitar las manchas provenientes del hígado; y pulverizadas, la toman también los epilépticos hasta en dosis de una dracrna, si es posible, poco antes del acceso. Pepa de cola.—Se pone esta fruta, que es mucilajinosa, en agua natural, para tomar esta siempre que haya sed y en las comidas, á fin de refrescar la sangre, y en las afecciones del hígado. Pepino.—Los silvestres, que algunos llaman concombros, se dan en cocimiento para las irritaciones: también se aplican en cataplas- mas para el hígado. Las hojas en infusión de vinagre, ó mezclando á este el zumo de aquellas con un poco de sal, sirven para curar los empeines y la tiña: también se usa para este mal el zumo con miel. Los pepinos cocidos en vino, y luego colado este, se da en copitas pa- ra la hidropesía: conduce así mismo ála curación de este mal, la raiz pulverizada y tomada en dosis de veinticuatro granos del polvo en dos cucharadas de miel, bebiendo encima un medio vaso de cocimiento de raiz de perejil. El zumo de las hojas en vino, quita las manchas de la cara. Los pepinos hortenses se usan en cataplasmas en todos los casos de irri- tación. Pepitas de San Cristóval.-—-Con estas' semillas cuya figura y su color de ante las hace apreciadas, se forman sartales que se colo- can al cuello para la reuma, dolores de muelas y otras enfermedades provenientes de causa fría. t Pepitas de Perijá.—Se produce la planta en el cantón de es- te nombre en la provincia de Maracaibo. Las semillas tienen la esen- cial cualidad de servir de vomitivo y también como purgante sola- mente. Al efecto, se quebrantan las almendras de tres pepas y se les incorpora una cucharada de almíbar. Como purgante, se tomará una tasa de caldo pasada una hora. Para que obre como vomitivo, en lu- gar del caldo se tomará agua tibia á los treinta minutos. Perejil.—El cocimiento de la raiz es un diurético mui acredita- do, que por lo regular se aconseja á los hidrópicos y á los que pade- cen hinchazones y de la orina. El de las hojas es un tónico eficaz y un escitativo de la mucosa intestinal. En los partos difíciles, el pere- jil majado y. puesto en la vulva hace milagros. También es eficaz el cocimiento fuerte de esparto ó sereta bien caliente tomado en dosis de medio vaso. Las fomentaciones del cocimiento de la raiz de perejil, se aplican en las erisipelas. El zumo cura las úlceras de la boca; y agregándole á una cucharada otra de leche de mujer y veinte granos de cominos en polvo, se da en las toses de los niños en una, dos ó tres partes según la edad. La raiz entra también con otras medicinas en las lavativas que tienen por objeto la escitacion del menstruo. Pereza.—La piel de este cuadrúpedo se acondiciona y coloca en el asiento (bien sea de casa ó de montar á caballo) de la persona que padece de las Jtemorroides, y se asegura que contribuye poderosa- mente á su curación. t Pezuña de ganado vacuno.—Carbonizada y triturada hasta convertirla en polvos finos, se aplica en dosis de una cucharada en agua de cardosanto ó simplemente tibia, al entrar el frió de las calen- turas intermitentes: de seguro que no pasa de la tercera ó cuarta do- sis sin estar curada aquella enfermedad. Debe estar bien arropado el enfermo al tomar el remedio. Picapica. La especie de fruta lanujinosa que produce esta planta ó bejuco, es sumamente picante en cualquiera parte del cuerpo en que se fije alguna partícula. De ella se hace conserva, ó bien se pone en almíbar, para dársela á los niños en pequeñas dosis á fin de hacerles espulsar las lombrices, tomando encima y por agua ordinaria, la de verdolaga. t Pico de frasco.—El ave así llamada porque su pico es de un enorme tamaño en proporción del cuerpo, contiene en él un eficaz me- dicamento para la epilepsia, tomando los polvos en dosis de media dracma dos veces al dia, puestos en vino blanco de buena calidad, ó bien en cocimiento de cardosanto, ó en otro vehículo apropiado al mal. Piedra de águila.—Llámanla así, porque el águila las conduce á su nido para preservar á sus polluelos de los animales dañinos. Llá- maula otros piedra preñada, porque lleva dentro otra piedra pequeña, que al mover aquella se siente sonar: algunas contienen en lugar de otra piedra, arenas de varios colores. El de la principal es el mismo de la nuez, ó pavoneada tirando un poco á amarillo. Esta piedra es un contraveneno eficaz, por lo cual la llevan algunos consigo : en caso de que alguna persona tenga indicios ó síntomas de haber tomado al- gún tósigo, bastará para espelerlo la aplicación de los polvos en agua natural 6 en vino. En los partos difíciles, se ata la piedra al interior del muslo derecho y brevemente se realizará el alumbramiento si no hai otro grave inconveniente. Para espulsar la placenta retenida, se tomarán los polvos que interiormente contiene la piedra, y se saldrá pronto del cuidado. Para las afecciones de la matriz, opilaciones, fie- bres, orina y esquinencia, se tomarán los dichos polvos disueltos en agua. Aplicada la piedra al dolor de ijada ó eólico uterino, desapa- rece este instantáneamente, tomándose al mismo tiempo los polvos de la manera indicada. También es eficaz remedio para soldar las que- braduras, atar la piedra en ellas. Traída al cuello junto con la semi- llas de peonía, favorece la curación de los epilépticos. Como puede parecer increíble cuanto viene espuesto, debo mani- festar aquí, que está en mi poder una de esas piedras, y he tenido por- tante la oportunidad de esperimentar algunos de los remedios es- presados, los cuales han producido en diversas ocasiones sus buenos efectos. Piedra de iguana.—Pulverizada y tomada una pequeña dosis en un vehículo conveniente, facilita brevemente la orina retenida, cu- rándose este grave mal con la continuación del remedio. Piedra oriental.—(Véase cuerno de ciervo). * Pina.—Con el zumo de esta fruta privilejiada, se hace una emulcion refrijerante y antibiliosa que se aplica para la sangre en las afecciones del hígado, en las fiebres biliosas, en la ictericia, y en otras muchas enfermedades: la emulcion es mas eficaz para estos casos, cuando se le asocia la goma arábiga. Para el mal de orina, se aconse- ja tomar el cocimiento de una rueda de esta fruta; yel mismo con miel de abejas, para gargarismos en las anjinas. El cocimiento de la corteza con unos cogollos de romero, hasta reducirse á la tercera par- te, es un excelente lavatorio en las abocaciones del recto, el cual se enjuta luego con un paño fino, se le aplican unos polvos de pez bien molidos y cernidos, y se empuja suavemente para que se introduzca. Este remedio se repite cuantas veces sea necesario hasta obtener la curación. De la pina se confecciona un jarabe mui agradable y medi- cinal. La corteza de la piña restregada en los lugares en que haya chinches, las destruye prontamente : lo mismo sucede con las pulgas regándolas en las piezas en que ellas existan. Piñones.—La almendra que contiene la fruta de esta planta es sumamente purgativa. Las gentes de los campos cuando quieren eva- cuarse, comen de cinco á nueve de ellas, según la edad y robustez de la persona, y hacen el efecto de un vomi-purgativo ó de un purgante fuerte. Cuando se quieren detener sus efectos, se bebe agua fria si las almendras se tomaron en vino, ,y viceversa, si fueron comidas: cesa la operación con una ú otra cosa. También se ponen las almendras en cualquiera otro vehículo, y aun se hace con ellas una emulcion agra- dable: para esto y cuando se quiera comer sin el objeto de purgarse, bastará estraer de cada semilla una película ú ollejito que contiene en el centro, que es el que le da la propiedad purgativa, con cuya opera- ción se hace uso de ellas como si fueran almendras de Europa, El jugo lácteo que produce el tronco, se aplica para curar las he- morroides, las ulceras y las quemaduras. El aceite que se estrae de las almendras, tiene las mismas virtu- des que el de tártago, y se aconseja para fricciones en el estomago y vientre de los hidrópicos, y de los que padecen por causa de humores fríos, tomando al mismo tiempo diez ó doce gotas en vino. Para los ruidos y dolores de oidos, se instilan en ellos algunas gotas, y mui pronto se esperimentará un remarcable alivio que conducirá á una próxima curación radical. Aplícase también este aceite á las constric- turas de los miembros y para resolver las obstrucciones. El cocimien- to de la raiz es un excelente remedio en los pujos disentéricos y otras enfermedades intestinales. t Pira.—Se usan las hojas y tallos picados menudamente para las comidas, particularmente por los campesinos. El cocimiento de la raiz se da dos veces al dia para curar los empachos y astricciones de vientre, haciéndose este remedio mas eficaz si se le asocia la raiz de escobilla. También se aplica el cocimiento de la raiz de pira por agua común, en las hidropesías. Pitahaya.—Esta planta, de la familia de los cardos, es fresca: tómase en cocimiento ó en infusión do agua fría, bastando para ello un pedacito machacado de aquella. La raiz es diurética y se aplica también para la disentería y pujos poniéndola al sereno en agua natural. * Poleo.—El cocimiento de las hojas y flores endulzado con azúcar rosado, es un excelente pectoral: tómase en los catarros pul- monares, en las ronqueras y otras afecciones del pecho: también se aplica á estas dolencias, la cataplasma de las hojas machacadas ó de los polvos de estas amasados con sebo. De uno y otro modo se usa para el dolor de ijada y otros provenientes de causa fria. El remedio mas eficaz para curar el asma ó ahogo de los niños y también de los adultos es, tomar una orchata de almendras hecha en cocimiento frió de poleo en dosis de medio vaso, cuatro veces al dia. Al mismo tiem- po se pondrán al cuello en el lugar llamado vulgarmente la ollita, las hojas de poleo fritas en aceite de Castilla. El vino en que se haya co- cido el poleo, 6 este en cocimiento fuerte, se aconseja en las retencio- nes del menstruo y para los epilépticos. Las hojas puestas en el oido hacen desaparecer los ruidos y sorderas. En muchos jarabes antivené- reos ó emenagogos entra también esta planta. Para la blenorrea, se hace el cocimiento de tres raíces para cuatro botellas de agua hasta su reducción á la mitad, tomándose un vaso por la mañana y otro por la noche. La cataplasma de las hojas cocidas en vino blanco, hasta que es- te se consuma, se pone en el estómago en sus flaquezas, y especial- mente en el histérico. Polipodio.—La raiz es purgativa y entra en la composición de los jarabes antivenéreos. El cocimiento es un esquisito vehículo para los purgantes, y para espeler los malos humores. Machacada y pues- ta con unos vendajes á los pies de la mujer de parto cuando este se dificulta, lo acelera y favorece, aun en el caso de que esté muerta la criatura. Los polvos en dosis de una dracma y tornados en vino o con miel, en las menguantes de la luna, curan las paperas ó cotos. Pucherí.—Es una fruta semejante y con el sabor de la nuez moscada, que el vulgo llama toda-especie. Mascado y tragado un pe- dacito, ó raspada en vino ú otro vehículo, es eficaz remedio para los cólicos, indijestiones y demas enfermedades del estomago, mui esen- cialmente en los flatos 6 ventosidades, y también para los espasmos. Gran copia de esta fruta admirable producen las provincias de Gua- yana y Maraoaibo. Q, Que bebes —Algunos llaman esta planta Quedcves. Las hojas se asemejan á las del sauce, aunque un poco mayores y son de un verde claro, lustrosas por el anverso y ásperas por el reverso. El cocimien- to de la corteza se aplica para baños en la hidropesía, los cuales cau- sarán una comezón en todo el cuerpo : también se toma interiormente para el mismo mal, que quedará curado en pocos dias, obrando por la traspiración y por el curso de una manera maravillosa. Quemadera.—Yerba cuyo sabor es picante. Las hojas se apli- can en cataplasmas para el hígado en sus inflamaciones, tomándose al mismo tiempo en cocimiento teiforme. El zumo se ordena para la curación de las úlceras rebeldes y can- cros de la boca, asociado con la miel rosada. Queso.—El cocimiento de un pedacito de esta pasta alimenticia que se hace con la leche de vacas, de cabras ú ovejas, se toma en bu- ches en los dolores de mudas. Pénese también en cataplasmas en las descomposturas ó dislocaciones de los huesos, en los porrazos y contu- siones, y aun en las heridas ó rompeduras, asociada con el papelón. Bastará tomar el queso sobre cualquiera potaje ó comida de difícil di- gestión, para que esta se verifique pronta y fácilmente. Quimbombó.—La cataplasma de la fruta es un eficaz remedio pa- ra el hígado, comiéndola al mismo tiempo todos los dias cocida, ó en ensalada. De las semillas tostadas y pulverizadas, se hace un café mui semejante al natural en color y en sabor, el cual se aconseja tam- bién para los males del hígado y de los intestinos. Quina.—Es un poderoso tónico, febrífugo y antipútrido. La far- macia ha mejorado mucho este medicamento presentándolo en diver- sas formas, algunas mui selectas como la denominada quinina. El vi- no preparado con buena quina pulverizada, en razón de una onza por botella, ó con veinte granos de quinina, ademas de ser un específico para la curación de las fiebres después de administrados los evacuan- tes, es un fortificante sin igual para el estómago, y para el sistema en general: él se aconseja regularmente después de las largas y laborio- sas enfermedades: con él se cura también la jaqueca. Para los mis- mos males se aplica la quina en píldoras, tinturas y papeletas. Usase este medicamento para las úlceras cancerosas interiores, y en lavato- rios y fomentos para otras muchas enfermedades. Siendo tan conocido este medicamento, me abstengo de hacer otras descripciones. La qui- na se cria en abundancia en la provincia de Guayana. Quinchoncho.—Arbusto cuya semilla contenida en unas vaini- tas, es alimenticia y semejante á la del frijol. El cocimiento de los co- gollos se da en baños calientes, y en fomentaciones y cataplasmas, para los dolores reumáticos ó venéreos, especialmente de la cabeza y la cara. El cocimiento de la raíz ó de las hojas, se toma para la re- tención de orina, cálculos en la vejiga, blenorrea y toses crónicas. Pa- ra los dolores de muelas, se toman buches, haciéndose el cocimiento en vino. Quipito.—(Véase cruceta real). Quiripití.—Esta planta es lacticinosa, y se aconseja su jugo para aplicarlo a las quebraduras, esencialmente de los niños. Para la blenorragia y /lores blancas, se ponen cuatro ó seis hojas en una vasi- ja de barro con otras tantas de salvaje y una raiz de vaquilla macha- cada, ó dos si son pequeñas; y echándole ocho botellas de agua y un pedazo de papelón negro como para endulzarlo, se pone al sol y al se- reno por tres dias: al cuarto, se comienza á tomar esta medicina en dosis de dos vasos por dia, observándose la mas ajustada dieta de ácidos, picantes, salazones, sereno, &. El guarapo de Quiripití sir- ve también para el menstruo, tomado por nueve dias, á dos vasos por dia. IR, Rábano.—Esta raiz es mui diurética, y bien sea comida ó toma- do el zumo en algún vehículo, se aconseja para todas aquellas enfer- medades en que sea necesario estraer los humores por la orina. Las hojas dan un jugo que se apliea á los porrazos y contusiones, con sal, ó para que desaparezcan los moreteados que estos dejan. El vino en que por la noche se hayan puesto unas rebanadas de rábano, se toma en ayunas para deshacer y espulsar la piedra de la vejiga. (Véase Níspero). El zumo con aceite de almendras se instila en los oidos pa- ra curar la sordera. Las hojas cocidas en el puchero y comidas, be- biéndose también el caldo, es remedio excelente para el hígado. Pues- tas en cocimiento con una mata de perejil, con su raiz, y un puño de hojas de berros, se endulza con azúcar cande y se toma una copa pa- ra el mal de orina. Las hojas de este mismo cocimiento se fríen con manteca y se aplican en emplasto al empeine para el mismo mal. Al cesar el accidente, se suspende el remedio. Rabo ue Alacrán.—Es de la misma familia de la borraja y la llaman algunos borrajon. Su complexión es sudorífica, y se toman las flores en cocimiento para los resfiriados, en las 2mlwonías, y en todos los casos en que hubiera de aplicarse la borraja. (Véase esta palabra). Ademas, se usa el zumo de las hojas para matar la sarna agregándo- le un polvo de sal común, “Se aplica como resolutivo en las contu- siones y dislocaciones de los coyunturas, y en la gota en forma de ca- taplasma. El cocimiento de sus hojas se administra como purgante calagogo, y se asegura que es un eficaz remedio para combatir las disenterías biliosas. Se dice que las cataplasmas de sus hojas aplica- das al pubes y vulva de las mujeres, provocan el menstruo y el parto, y que el zumo tomado interiormante contiene los flujos de sangre. El peso de cuatro granos de sus semillas pulverizadas y disueltas en vino tomado una hora antes del paroxismo, suspende los accesos de las fiebres intermitentes. Se asegura igualmente que las cataplasmas de sus semillas puestas sobre las verrugas, las destruye.” El coci- miento de la raíz se toma con éxita en los espasmos. Rabo de iguana. - Es una especie de cardón de tipo pequeño mui mucilajinoso, y cuya planta machacada se pone en cataplasmas para las irritaciones, y sirve también para lavarse con ella la cabeza, y hacer salir y afirmar el pelo. * Rabo de zorro. “El zumo de las hojas se da interiormen- te en la disentería gangrenosa llamada vulgarmente bicho, y en el flujo de sangre del estomago 6 del pecho; y cuando esto viene por el ano 6 la matriz, se aplican cataplasmas sobre el pubes y rejion sacro-lumbar. Se dice que el mismo zumo tomado en la acción del frió, cura las fiebres intermitentes, y que el rocío que se encuen- tra por la mañana depositado en las hojas, es útil en las oftalmías aplicándolo sobre los párpados.” He copiado lo que ha escrito el señor Licenciado Benítes refiriéndose á lo que dicen sobre esta planta; y como existen notables diferencias respecto de las noticias que yo también he recojido, las pondré á continuación tales como me han si- do trasmitidas. El zumo de las hojas en dosis de medio vaso se aplica para esci- tar el aborto, el cual se efectúa aun cuando la criatura esté muerta. Usase también para provocar el menstruo, tomando la mitad de dicha dosis por tres semanas consecutivas con una cucharada de miel de abejas. El cocimiento de toda una mata tomado en la accesión del frió en las fiebres intermitentes, obra como sudorífico ó como vomiti- vo, y conduce á su pronta curación. Al efecto se tomará un vaso ca- da cuarto de hora. El rocío que cae sobre las hojas de esta planta, ó estas en infusión fría machacadas ántes y puestas al sereno con unas rosas, se usan en forma de colirio para curar las oftalmías. Raíz de cachicamo. “El cocimiento ó infusión de la raiz, se celebra en los reumatismos crónicos, en los dolores venéreos, en las toses crónicas, en las parálisis, en la debilidad de los músculos, en el histérico, y en todos los casos en que están indicados los escitantes> antiespasmódicos y sudoríficos.” * Raíz de mato. —Es un tónico eficaz, y se da para contener los vómitos, y en todas las enfermedades de debilidad, en la inape- tencia. y afecciones estomacales, y en el término de las fiebres, espe- cialmente la tifoidea. Es ademas un contraveneno de culebras de los 103 mas acreditados. Para curar el tétano y otras enfermedades espas- módicas, se ha aplicado con suceso esta preciosa raiz, ya tomando sus polvos, ya estractándola en alcohol, ya poniéndola en vino ma- chacada. Para el mal aliento, se toma una copita de vino en que se haya puesto la raspadura'de la raiz, por mañana y noche. Con este mismo licor se untan los sobacos y demas partes sudosas de los que despiden un olor desagradable. En el cólera asiático, se ha aplicado con un éxito admirable esta preciosa raíz, póniendo dos onzas machacadas en una botella de vino blanco o aguardiente y dejándola espuesta al sol por tres dias, ó bien a fuego lento por algunas horas si fuere urjente su uso. Para ello se tomará á la invasión del mal una ó dos cucharadas según esté este de avanzado, cuya dosis se repetirá en el caso de no suspenderse las dia- rreas ó vómitos una hora después. También se hace uso de este licor esteriormente dando fricciones en el vientre, el cual se cubrirá luego con una franela ó bayeta. Yo he hecho uso de esta raiz en el cólera de la manera siguiente. Puesta en vino con el torco, la raiz de tusilla, y la semilla de coba- longa pulverizada, he mezclado aquel con la infusión, también en vi- no, de flores de manzanilla, hojas de yerbabuena y de pasóte y unas raíces de gengibre, de todo esto partes iguales. Reunidos ambos lico- res, mitad de cada uno, he aplicado una cucharada cada media hora y dos en los casos de apuro, tomando encima el enfermo agua fria y arropándose en el acto con una frazada. Ni un solo caso se desgració de los atendidos oportunamente con este remedio; pero es necesario es- tar prevenido para administrar la mistura salina, ó los caratos de pina ó fuertes limonadas tan luego como aparezca la sed. (Véase Tusilla), Raíz de lagartijo.—Es un poderoso antiespasmódico. Tómase su cocimiento en todos los casos de resfriado, de espasmo, de epilep- sia y aun de tétano. En estas dos últimas enfermedades, cuya cura- ción es aun todavía un problema, un objeto de estudio de todos los profesores, ha producido esta preciosa raiz maravillosos efectos ad- ministrada en cocimiento fuerte así interior como esteriormente: tam- bién se ha usado con éxito pulverizada y puesta en infusión caliente de vino. En las diarreas y pujos crónicos, se ha aplicado el cocimien- to interiormente con el mejor suceso, y también administrando los pol- vos en fricciones oleosas en el abdomen y en la rejion sacro-lumbar. Ranas.—El agua en que se pongan unas ranas, bebida por el S.—Tumores cartilajinosos que salen á las bestias en las cañas de las piernas, y comunmente junto al casco, que poco á poco se van consolidando, hasta interesar el movimiento de aquella parte, comprimiendo el nervio y causando dolor al animal.—Empieza por co- jear y falsear la pisada, y termina por manearle. Esta demostración prueba la necesidad de acudir temprano á su curación. Causas: estar mucho tiempo atado el animal sin hacer el conve- niente ejercicio: el desaseo de la caballeriza que ademas ocasiona el hormiguillo : las carreras frecuentes é inconsideradas : el pisar mucho lodo permaneciendo pegado á las ranillas : ó defecto de la bestia por pisar mui fuerte, en cuyo último caso, curada la enfermedad no sirve para la silla, sino para carga ó tiro, en que marche poco á poco. Curación: después de precaver las causas, pues siempre es mas conveniente que curarse los efectos, si aparecen los tumorcillos mui blandos al principio, se frotarán con el opodeldoc, y en su falta con aguardiente y jabón, y mejor con el linimento volátil. Si esto no basta se pica la parte, y al pellejo limpio se aplican vejigatorios que cubran los tumores, curándolos como de ordinario; y si esto no destruye las gomas se cauterizarán con un hierro encendido, curando después las llagas con la cocuiza asada, parches de ungüento negro y en último caso con la disolución de nitrato de plata; agua fuerte diluida. Casco blando.—Este es un defecto natural de algunas bestias, que no tienen otro remedio eficaz que el de herrarlas, y la herradura no solo es necesaria para estas, sino para todas las que deban viajar en tiempo de invierno, ó que tengan que pisar humedad frecuentemen- te como antes se ha dicho. Mas en el caso que no se pueda herrar la bestia blanda de cascos, por no haber quien lo haga, se untarán los cascos á menudo con una infusión de tabaco y sal en orines, ó de divi- diré y ajos machacados en aceite, todo frió, sin abusar mas allá de lo necesario, porque daríamos en el contrario estremo, consolidando de- masiado los cascos, haciéndolos quebradizos ó estillosos. Abertura de pecho.—Un esfuerzo estraordinario, una mala pi- sada en la carrera o cualquier otro movimiento irregular, puede causar este accidente grave, en cuanto deja al animal casi inútil para toda especie de trabajo, falseando y yéndose de-bruces á cada paso. Su cu- ración consiste en atarle las piernas delanteras junto al pecho, de ma- nera que no pueda echarse, abriéndole un sedal en él. Después que permanezca así algún tiempo, en que se considere restablecida la des- unión, se dejará sin trabajar por uno ó dos meses; pero este remedio ha de ser á tiempo. Los cédales no solo son convenientes en este ca- so, sino en los de muermo, hermosura y agallas, puestos en la hincha- zón del pescuezo. Haba.—Llámase así una hinchazón que sale por dentro de la bo- ca y á la raiz de los dientes, que con el tiempo llega á emparejarse con ellos y aun á superarlos, de manera que la bestia no puede comer sino mui poco y con mucha dificultad. Al principio puede cortarse el mal con una ó dos sangrías locales y alimentos tiernos, pero si ha pro- gresado hasta dominar la dentadura, y no basta lo ya indicado, se es- tirpa la excrecencia. Esta operación debe hacerla un intelijente 6 per- sona acostumbrada á hacerla, para evitar la hemorrajia, Pujo de orina.—Regularmente cuando la bestia está mui irrita- da por causa de una fuerte jornada, y no liaber bebido agua en ella, ó cuando ha comido mucho grano y no bebido lo suficiente, esperimenta alguna dificultad para orinar, puja y se queja, y desatendido al princi- pio este accidente puede determinarse en una grave enfermedad. En este caso es necesario dejar el animal en alto reposo, escasearle el gra- no, especialmente el maiz crudo, y darle el agua de guásimo con sal por bebida y lavativas. Aguaderas.—lnflamación del tejido reticular que recorre sus períodos ya con rapidez, ya con lentitud, y así se la distingue en agu- da y crónica. La primera está siempre acompañada de calentura y desgano, y termina por la formación de una materia cerosa, que co- rriendo por debajo de la tapa, causa el hormiguillo y la caída del cas- co. El animal atacado de esta enfermedad, tiene las piernas tiesas, re- húsa el caminar, alarga los pies cuando lo hace para apoyarse sobre los talones, los cascos afectados regularmente son los de atrás, están mui calientes, y tiemblan á veces los músculos de brazos y piernas. Están mui dispuestas á padecer esta enfermedad las bestias mal cuidadas en caballerizas desaseadas. Hai ademas otras causas; como las marchas forzadas por terrenos duros, la permanencia en la cuadra en inacción, el apoyo continuo sobre un pié cuando el otro está malo, el pasto verde, la demasía de granos en el alimento, una herradura mal puesta y las bebidas mui frías. Los cascos estrechos y delgados están mas espuestos á esto que los gruesos y anchos. Réjimen.—Alimento nutritivo sin grano, ninguno mejor que el malojo sazonado, el aseo de la caballeriza, una cama de paja, levantar la herradura, si la tiene; purgantes, y por bebida, el agua nitrada. Medicamentos.—En el caso agudo, sangrías de las yugulares, re- petidas hasta calmar la calentura, baños de rio, limpiando esmerada- mente las piernas y cascos, cataplasmas, astrinjentes compuestos con hollín y vinagre: fricciones en los corvejones y rodillas con la esencia de espliego. Los purgantes deben usarse al principio y al fin de la cu- ración, suspendiéndolos en medio de ella. Aguas en las piernas.—Enfermedad erisipelosa que ataca las piernas traseras, las mas veces por resultar del muermo mal curado. Los caballos que tienen los corvejones gruesos y cargados de pelos, que pisan mucho lodo y no son inmediatamente aseados, también es- tán espuestos á ella. Este mal se apodera primero de la cuartilla, y poco á poco va ganando las partes superiores de las piernas. Se anun- cia por una hinchazón, que luego supura un humor fétido y corrosivo. 150 la piel se levanta y requebraja, sobreviniendo á veces grietas, espinas y verrugas, terminando por despegarse el casco. La curación empieza por aplacar la inflamación local con lavatorios de agua blanca y cata- plasmas emolientes, y la mejor la de cocuiza asada. En seguida, la- vativas laxantes, sangrías, si los síntomas son graves, y purgantes repetidos. Antes de escribir la presente materia, consulté algunos escritores antiguos y modernos que han tratado de la veterinaria, y tuve el dis- gusto de hallar mui poco que utilizar de ellos. En unos demasiada charla, en otros una complicación de aplicaciones costosas y difíciles de reunirse, especialmente en el campo, y que pueden sostituirse tal vez con mejores resultados, por remedios mas simples, y es lo que he observado hasta aquí, decidiéndome por mis propios conocimientos, con preferencia á la ajena instrucción. Las demas enfermedades que pueden sobrevenir á las bestias caballares, mulares y asnales, cuyo catálogo es tan estenso como el de las dolencias humanas, no me es tan conocido, y no son tan frecuentes; y por ambos motivos había pensado omitirlas. Sinembargo haré mención de aquellos que me pa- rezcan mas importantes, así para dar alguna estension á este tratado, como para dar una idea del modo con que en ellas se esplican los Al- béitares que tengo á la vista. “ Astas 6 cánceres en la hoea.—Manchas fistulosas, blanquecinas 6 pardas y lívidas, que se manifiestan sobre la lengua y en diferentes sitios de la boca, como consecuencia de la falta de limpieza en el bo- cado, ó por cualquier otra causa interna ó esterna, y que acaban por ulcerarse si no se acude con el remedio. “Se puede gargarizar la boca con sal amoniaco, ó sal morena deshecha en agua, y con una fuerte disolución de sal en vinagre, ó to- car muchas veces al dia las partes afectadas con un tarugo empapado en la composición siguiente: Vinagre fuerte, medio cuartillo. Alumbre quemado y sal común, una onza de cada uno 80l amoniaco en polvo, media onza. Mézclese. Y mejor todavía con el ojimiel, ó agua de cebada acidulada y melosa. “ Agallas.—Enfermedad inflamatoria de la mucosidad de las na- rices, y de las glándulas de la quijada inferior, que ataca algo mas tarde ó mas temprano, casi á todos los caballos jóvenes, pero particu. lamente á los de tres á cuatro años. Distínguese esta enfermedad del muermo, á la que se parece mucho, en que el caballo no tose en esta última, ni pierde el apetito ni la jovialidad. “Se conocen tres especies de agallas : las verdaderas, ó benignas, las falsas y las malignas. Las primeras se pueden llamar con mas pro- piedad, una destilación saludable que una enfermedad verdadera, se anuncian de antemano con los signos siguientes: se inflaman las glán- dulas de la quijada inferior y se forma algunas veces un tumor mas & menos voluminoso en la cavidad que separa los dos huesos de aquella parte de la cabeza. El caballo pierde la vivacidad natural y el apeti- to : tose, echa por los sollares una mucosidad blanca ó amarillen- ta : si la mucosidad de las glándulas se comunica á las membranas mucosas de la boca y de la garganta se presentan ademas todos los síntomas del garrotillo, es decir: fiebre, la dificultad de la respira- ción, Se. “ Luego que se echa de ver que llena la quijada inferior, no se le dará al caballo mas alimento ni bebida que la paja y agua blanca, es decir agua de salvado, óchensele algunas lavativas para que tenga el vientre corriente, frótense las glándulas de la quijada con ungüento diluente, y apliqúense fomentos y cataplasmas emolientes, cúbrase bien el cuello, sájese el abceso en estando maduro, cúrese como un tumor ordinario, por último, se le dará verde en la primavera siguien- te, si la enfermedad ha tenido lugar en el invierno. El señor Lafosse prescribe para empezar, una ó dos sangrías, pero el veterinario ingles las tacha de perjudiciales, yo soi de este parecer, excepto los casos en que los síntomas inflamatorios hayan llegado á sumo grado.” “ Cuando no ha sido perfectamente curada la enfermedad vuelve á aparecer algunas veces mas tarde, bajo la forma de abceso, ó bajo la de evacuaciones por los sollares, y esto es lo que se llama agallas falsas. Estas exijen el mismo tratamiento que las primeras pero es de mas difícil curación esta enfermedad, degenerando algunas veces en muermo incurable. Los potros que no tienen dos años, están también sujetos á una especie de agallas falsas que se declaran por los sollares, y estas vuelven á aparecer muchas veces hasta en una edad avanza- da, acarreando siempre consecuencias desagradables. Exijen con cor- ta diferencia la misma curación que las otras.” “ Las agallas ordinarias, pueden degenerar en malignas, cuando no se precaven á tiempo los síntomas inflamatorios, ó cuando los so- corros del arte no pueden enseñorearse de la enfermedad. Propágase entonces la inflamación de trecho en trecho, en lo último de la boca, en el gaznate y hácia los pulmones: la tos y la fiebre se aumentan, de modo que hacen entrar en cuidado, y también la dificultad de la respiración: fórmanse á veces depósitos en el interior, yel caballo puede morir sofocado, si no se le socorre prontamente.” “Es preciso sangrarlo inmediatamente, una ó dos veces según la gravedad de las circunstancias, ponerle después en los pechos uno 6 dos sedales, administrarle nuevamente los polvos de regaliz ó malva- visco con miel, y aplicarle á los sollares fumigaciones emolientes, si no tiene mucha dificultad de respirar: retirarle todo alimento sólido, excepto un poco de salvado en agua, continuar empleando el agua blanca caliente, las lavativas, y portarse del mismo modo que en las agallas ordinarias. Pero para evitar que el humor que mana por los sollares, los corroa y acabe por engendrar el muermo, es menester chapuzarlos muchas veces al dia con agua tibia de malvavisco, casti- gada un poco con aguardiente alcanforado, ó con un cocimiento de ce- bada en que se habrá echado un poco de miel rosada con una ó dos onzas de vino acidulado. Conviene separar los caballos que tienen agallas de los que no las tienen.” He copiado al pié de la letra los dos artículos anteriores del tra- tado de Veterinaria de Lebeaud para que se vea cuan difuso y confuso seria continuar en este sentido nuestro compendio, Y por inútil omi- timos presentar otros modelos de menos instrucción y en que fastidia una cansada palabrería. Por lo cual tomando lo útil de unos y otros, simplificando los medicamentos y trayendo á nuestro terreno la re- dacción, continuaremos hasta donde parezca conveniente estender esta materia. Voto ademas que en la descripción y tratamiento de la anterior enfermedad confunde el autor tres distintas, reuniéndolas en una, á saber: el muermo, el tabardillo ó asoleo, y las simples agallas que nosotros llamamos hermosura, y de cuya curación hemos tratado se- paradamente. ' Es verdad que pueden concurrir á un tiempo dos ó tres enferme- dades en un mismo individuo, pero habiéndolas descrito, y señalado á cada una su tratamiento, ¿ á qué confundirlas y confundir los reme- dios ? Llegado el caso por no haberse atendido con tiempo á la prime- ra que invadió, ataqúese desde luego la mas pronunciada y peligrosa sin descuidar las otras, atendiéndolas simultánea ó sucesivamente, se- gún lo exijan los síntomas. De esta manera procederemos analítica- mente de las partes al todo, y no del conjunto á sus partes. Asma y huerfago. Dos enfermedades que identifican los Al beitares y es una combinación del asoleo y el muermo. Sus síntomas son : cansancio ó respiración angustiada, y emisión mucosa sin calen- tura, y en su curación debe procederse á las fumigaciones nasales, an- tes prescritas para el muermo, lavativas, purgantes y las bebidas fres- cas del agua de guásimo con sal. Si hai calentura y frialdad de orejas debe sangrarse. Para conocer la calentura se pone la palma de la mano sobre el corazón y comparando la fuerza y frecuencia de los latidos con los de las bestias sanas se calcula fácilmente la calentura y su intensidad. Pero el asvia propiamente considerada no es ninguna de estas dos enfermedades, aunque presente algunos de sus síntomas : es la dificul- tad que encuentran los pulmones para espaciarse á recibir el aire ne- cesario ála respiración, por accidente ó por naturaleza: es por natu- raleza en los caballos enjutos de pecho, cuyas piernas delanteras mui unidas tienen oprimido el pulmón : por accidente cuando por repetidas fatigas, la continuación de una respiración ajitada ba consumido la humedad de la misma entraña que al fin rosándose continuamente en sus esfuerzos, se ulcera, y termina por la tisis. Los ginetes que abu- sando de la fogosidad de su bestia, por una necia presunción ó impru- dencia, la obligan á hacer jornadas forzadas, á dar carreras sin nece- sidad, y á subir las cuestas á trote para ostentar su brío, conseguirán al fin quedarse á pié. Recuerdo aquí un adajio, entre otros orijinales, que publiqué en un periódico de la capital, (“Diario de Avisos ”) el 'primer dia de viaje, no hai que apurar el bagaje. Esta enfermedad de difícil curación es mejor precaverla que te- ner que curarla, si el caballo es estrecho de pechos se le dará un tra- bajo en que no se ajite su respiración: si es demasiado fogoso, aunque sea bien constituido, se moderarán sus bríos, y llegado el caso de cu- ración, no se le dará otro alimento que mal ojo bien sazonado y arroz sin concha, en que se mezclen aguacates maduros, y por bebidas el agua de guásimo ó de baba de tuna. Hasta aquí hemos hablado del asma seca que es la que los albéitares han confundido con el toroson, tabardillo ó asoleo, ahora trataremos de la húmeda parecida al muer- mo. De las mismas causas puede nacer el asma humoral, agregándose otras como la permanencia en una caballeriza inmunda, donde la bes- tia aspire la fermentación de sus excreciones y de la basura humede- cida con ellas, y por la supresión de una erupción mal curada como el arestín, sarna, empeines, &. En este caso, si el caballo no está herra- do es preciso herrarlo para que no pise humedad, tener ademas aseada la caballeriza y preservarlo de la lluvia; y estas precauciones son co- munes ála seca: se aplicarán las fumigaciones prescritas en el muer- mo, sangrías, purgantes, y frotarle las piernas frecuentemente con un trapo engrasado y caliente. También convendrá darle de cuando en cuando en el agua de guásimo un poco de la tintura de castor con otro poco de azafran, y en ambos casos conviene que haga un poco de ejercicio en tiempo bueno. A todo lo ordenado en este último caso se agregará un sedal en el pecho. Cardo.—Llámase así un tumor calloso que ocupa la parte este- ñor é interior del corvejón, interesando á veces toda la articulación. Si con tiempo se acude á la cauterización, con el fuego, si no bastaren las cantáridas, se logra la extinción del mal, pero si por descuido se envejece y hace crónico, es incurable, lo mismo que cuando es consti- tucional. Parece inútil advertir que siempre que haya de aplicarse á la bestia un vejigatorio ha de afeitarse primero la parte. Carbuncos y dolor de cabeza contagioso.—Dos enfermeda- des que se combinan y comunican, según Lebeaud, y define: enferme- dad contajiosa que se manifiesta en diferentes partes del cuerpo y aun debajo de la lengua, por tumores doloridos en forma de vejiguillas blanquecinas, de las que supura un humor corrosivo. Cuando el car- bunco es interno, se anuncia por una calentura acompañada de sínto- mas espantosos y de terribles consecuencias : el caballo se enloquece, se ajita, levanta y baja la cabeza con inquietud, relincha sin motivo y con frecuencia, se le encienden é inflaman los ojos, titubea y cae repe- tidas veces. Estos síntomas del carbunco interno, son tanto mas alar- mantes, cuanto que no aparecen sino cuando el mal está mui avanza- do, y muchas veces no da tiempo para aplicar remedios eficaces. Causas: Un albéitar antiguo, Cabero, pone por causas, los malos alimentos, como los granos, yerbas y paja que se hayan humedecido y contengan un principio de putrefacción. Los pastos dañados por la plaga, las aguas estancadas, corrompidas ó sucias, y la demasiada fa- tiga en tiempo de calor. Curación: Si aparecen tumores estemos, se ocurrirá prontamen- te á cauterizarlos y hacerlos supurar administrando al mismo tiempo repetidas lavativas de malvas ó guásimo con sal, papelón y aceite: bebidas frescas y laxantes como agua de arroz endulzada con papelón y dar al animal á mañana y tarde una píldora ó dos de la siguiente composición : quina en polvo, cuatro onzas : nitro purificado, una on- za : alcanfor molido, media onza: todo humedecido con algunas gotas de aguardiente, y la suficiente miel para formar la masa, se dividirá en seis píldoras. El mal es contajioso y conviene degredar los animales apestados para no inficionar los sanos; y como no es difícil que pase á los hombres que los asisten, estos para preservarse tienen que lavar- se las manos con vinagre cada vez que anden con ellos, y los que ten- gan algún rasguño, erupción ó úlcera en las manos, escusarse del todo, porque se inocularían con el humor corrosivo que supuran los tumores, Encabrestadura.—Demasiado frecuente es este accidente para describirlo, y para precaverlo basta no atar la bestia en la caballeriza que al efecto se tendrá cercada como hemos dicho ántes y si por ne- cesidad hai que ponerlo á comer en la sabana se atará por una mano á cuerda larga que se afirmará en el estremo contra el suelo en una estaca ó tronco que se proporcione. Su curación está reducida á untar en la llaga manteca caliente con hollin ó carbón molido, después de mundificaría con el jugo de la cocuiza y evitar que se encabreste de nuevo. Erisipela. Inflamación de la piel proveniente de humores vicia- dos. La supresión de la transpiración ó de una evacuación estableci- da: los demasiados alimentos sin trabajar, una quemadura y cualquie- ra otra causa que irrite la piel puede ocasionar este mal interrumpien- do la libre circulación de la sangre. La inflamación puede ser general ó parcial, interna ó esterna, esta última se divide en flemosa y erisipe- losa. La erisipelosa se manifiesta por una elevación superficial en la piel con calor y dolor : la flemosa es un tumor duro y mui saliente. Esta enfermedad progresa y termina de diferentes modos según la gravedad de las causas: por resolución cuando es leve el origen y puede diluirse la sangre acumulada localmente por medio de fomenta- ciones yel linimento volátil: por endurecimiento y supuración cuando por su intensidad ha resistido al primer tratamiento en cuyo caso se añaden purgantes repetidos y se estimula la supuración dilatando el orificio ú orificios del tumor. Esta hinchazón y tumores en esta enfer- medad, desaparecen muchas veces de un lugar para aparecer en otro y es uno de sus caracteres mas señalados. Cuando la inflamación está acompañada de fiebre es menester escasearle al caballo el grano y to- do alimento sólido, darle el agua de arroz tibia, y ponerle frecuentes lavativas. “Muchos otros nombres dan los Albeitares á enfermedades cutá- neas semejantes á las anteriores, todas provenientes del vicio de los humores, y sus efectos apenas las distinguen y su curación puede arre- glarse por el método de las ya tratadas comparando con ellos los sín- tomas parecidos. Omitirlas no solamente economizan el tiempo y la atención sino también una fastidiosa confusión sin provecho alguno. El tratamiento de todas ellas se reduce á purgantes y lavativas como remedios internos y por defuera los remedios prescritos en los casos de tumores, erupciones y llagas.” Hidropesía.—Descomposición de la serosidad ó humor acuoso, infiltrado en el tejido celular ó'en alguna de las grandes cavidades del cuerpo relajando los sólidos de su contacto. De aquí es que se le dan diversos nombres según el lugar que ocupa. Las causas mas conoci- das son: los alimentos débiles, como el continuo verde sin grano; la permanencia en una caballeriza desaseada y mal sana; la repentina supresión de la orina y el sudor. Síntomas : emisión de mucosidades pálidas : pérdida de carnes : remisión de los latidos del corazón, tris- teza y debilidad general. La del pecho dificulta la respiración, se aji- lan los hijares. La del abdomen, aumenta el volumen del vientre y las estremidades posteriores. Por fortuna, rara vez ataca al caballo esta grave enfermedad. Tratamiento, procurar la salida de las aguas, por el sudor, por la orina, y últimamente por la punción, aplicándole al mismo tiempo tónicos y purgantes activos. Para promover el sudor se le darán coci- mientos sudoríficos, como enebro, zarza, guayacan, dulcamara, &, agregándole una ó dos onzas de antimonio diaforético. Para promover la orina, se agregarán al mismo cocimiento una ó dos onzas de sal de nitro, en lugar del antimonio; y como bebida tónica dos veces al dia, media onza de triaca, ó la infusión de dos dracmas de la raiz de gen- ciana en media botella de vino seco. Por alimento, pasto bien sazona- do con un poco de avena; algún ejercicio, y fricciones sobre la piel hinchada, á mañana y tarde con un trapo que haya recibido el vapor de plantas aromáticas, como la salvia y el tabaco. El caballo se ten- drá abrigado y se le dará poco de beber. Lamparones.—Tumorcillos duros y redondos que aparecen en el cuello, espaldas, costillas y nalgas, á veces dispuestos con regularidad como las cuentas de un rosario. No es enfermedad peligrosa cuando los tubérculos están separados ó salpicados, pero cuando están agru- pados ó continuados á manera de la culebrilla, exije mayor atención. Se principiará la curación tocando frecuentemente los granos con el ácido nítrico poco diluido, refrescando la bestia purgándola y ponién- dole lavativas laxantes. Si esto no bastare se cauterizarán los tumo- res con fuego, limpiándolos con el jugo de la cocuiza cruda, repitiendo la aplicación del ácido nítrico mas diluido que ántes. Por bebida agua natural mezclándole un poco de arroz molido ó de salvado. El aseo de la cuadra, los alimentos sanos y el moderado ejercicio completan el tratamiento. Practicada la cauterización del último caso pueden un- tarse las llagas con el ungüento mercurial en lugar del ácido nítrico. Repetimos aquí la observación hecha ántes, que siempre que se esté en contacto con úlceras ó tumores supurantes se mundifiquen las ma- nos inmediatamente, lavándoselas con vinagre. Mordedura de animales venenosos.—La prontitud en acudir al remedio será lo que dará el mejor resultado y nunca será mortal la mordedura de las culebras ni las del perro rabioso, si puede ocurrirse á tiempo á aplicar los remedios convenientes, y que son los mismos en ambos casos. El método curativo es el mismo que prescribimos en el tratado de medicina rural; pero allí omitimos una circunstancia que vamos á correjir aquí, repitiéndolo minuciosamente por su importan- cia. Sea lo primero, y fué lo que ántes se omitió, poner una ligadura por encima de la mordedura, como á distancia de un palmo: lo segun- do, dilatar la herida si no da libre salida ála sangre: lo tercero, fric- cionarla con el caldo de limón agrio, restregando en ella y sus contor- nos limones agrios partidos por la mitad, unos después de otros según se vayan agotando sus jugos, y á medida que vaya saliendo la sangre se irá aflojando la ligadura para que salga la que pudo inficionarse mas arriba de ella: lo cuarto, cauterizar la herida ó heridas con fue- go : quinto, ponerle encima un cabezal empapado en aceite de olivo, vendado, ó un poco de algodón seco desmotado. Interiormente se le hará tragar una bebida compuesta de cuatro onzas del caldo de limón y cantidad igual de agua natural. Esta dosis es mucho mayor que la prescrita en el lugar citado para los racionales. A mayor precaución y especialmente en la mordida del perro rabioso, se pondrá en un en- vase de tres botellas una infusión del zumo del guaco morado en aguar- diente de caña en cantidad de seis ó doce cucharadas del zumo en las tres botellas de aguardiente y de esta infusión, decantada, se le hará tragar dos veces al dia seis ú ocho onzas hasta agotar el contenido, repitiendo la misma dosis, quince dias después de agotada la primera. Por este método he tratado los dos casos con buen éxito. Si no se en- cuentra á la mano el guaco morado para la infusión puede suplirse con zumo de la verdolaga. Mas no por esto debemos presumir que dominaremos siempre tan grave accidente, pues hai culebras tan venenosas, tan corpulentas y cuyas mordidas penetran tanto, que si clavan el diente en un vaso sanguíneo, la muerte es instantánea, tales son : la cascabel, la tigra montañera, la rabo-candela, la macagua y la mapanare, la coral de mediano porte y la vívora, que llamamos viejita, mui venenosa. Si en la mordedura del perro que rabia se ha dejado pasar media hora sin curarla no debe esperarse un seguro y feliz resultado; en este caso se continuará aplicando la infusión del guaco por 40 dias consecutivos en las mismas dosis. Musaraña.—Esta enfermedad me es desconocida, Lebeaud la define así: tumor carbuncoso que se forma algunas veces en la parte superior é interior del muslo y que por mucho tiempo se ha mirado como efecto de la mordedura del animalejo de este nombre. El caba- llo que es atacado de ella presenta todos los signos de un profundo abatimiento, la gangrena se declara á veces en 24 horas y no tarda en seguirse la muerte. Desde que se tenga conocimiento del mal, es ne- cesario rajar el tumor en toda su lonjitud, y emplear en seguida, tan- to por fuera como por dentro, el método curativo de la gangrena ó carbunco. Pleuresía.—lnflamación de la pleura: membrana que guarnece lo interior del pecho. Esta enfermedad, ademas de los síntomas comu- nes á las inflamatorias, tiene las siguientes que le son peculiares: el caballo está atormentado de una tos desgarradora, su respiración es corta y trabajosa, procura verse el pecho, y da señales de dolor al pa- sarle la palma de la mano contra el pelo: procura echarse á menudo y apenas lo ha hecho se levanta precipitadamente. En su principio se trata este mal como todas las inflamaciones, pero como su marcha es rápida y su término fatal, se hace necesario repetir las sangrías hasta atenuar los síntomas, en seguida se le trata como en el espasmo, y se le dará á beber siempre tibio y en cortas porciones, poniéndole de cuando en cuando un poco de miel en la boca. Cuando han calmado enteramente los síntomas inflamatorios se administran cordiales sua- ves, mezclando en la bebida ordinaria, que será el agua de arroz, un poco de miel y de vino seco. Los sedales en el pecho y costillas serán al fin convenientes. Pulmonía.—Esta enfermedad qué es la inflamación del pulmón, puede ser orijinaria o consecuencia de la anterior. El caballo tose ra- ra vez y con esfuerzo, la espectoracion es abundante, la palpitación del corazón es mas fuerte, llena y acelerada. Sus causas mas conoci- das son las violentas y prolongadas carreras, la repentina supresión del sudor y la absoluta inacción permaneciendo atado. Termina por supuración, sofocación, gangrena ó induración. Su curación semejante á la anterior, agregando al agua común un poco de nitro dulce, y po- nerle repetidas lavativas emolientes, haciéndole aspirar el vapor del cocimiento de malvas. Los vejigatorios al pecho y los sedales á las costillas, lo mas cerca del pecho que sea posible, son indispensables en este grave mal. Purgas.—Son medicamentos que irritan la mucosa del estómago ,é intestinos, aumentan la secreción del humor, bañan esta membrana y produce la emisión de las materias fecales. Así como el buen uso de este medicamento es de grande utilidad en la mayor parte de las en- fermedades, su abuso é inoportuna aplicación pueden ser y serán siem- pre nocivos. La purga puede aplicarse como preservativo ó como co- rrectivo, y para su aplicación deben consultarse las costumbres del caballo y su género de vida. Los caballos mantenidos á seco, que to- man demasiado alimento y trabajan poco: los obesos, mui gruesos, cu- yas piernas se hinchan con frecuencia, y los alimentados con yerbas húmedas fermentadas y granos picados ó corrompidos, deben ser pur- gados tau luego como se advierta que pierden el apetito óse hinchan sus piernas. Los caballos de picadero, los finos que no están cargados de ali- mento, y los de tiro que trabajan mas que comen, rara vez necesitan de purgas. Nunca deben administrarse estas sin conocida necesidad, ni en un estado de irritación, sin preparar ántes la bestia. La econo- mía animal del bruto es semejante ála del hombre: humedece para purgar dijo Hipócrates, y este aforismo no escluye á las bestias. La víspera ó antevíspera del dia de la purga se disminuirá al caballo la ración de todo grano, se le refrescará con harina de cebada óde arroz desleídas en agua caliente, tres veces en el dia, álo que se agregarán un par de lavativas. Se le dará la purga mui de mañana y tibia, si es líquido, y si píldora, un poco de agua fresca de arroz. Dos horas des- pués un poco de grano; si es maiz, cocido, si avena ó afrecho, se le echará ántes un poco de agua hirviendo, cuyo alimento se repetirá dos ó tres veces en la mañana en cortas porciones. Se conservará la bes- tia abrigada bajo de techo ysi hai espacio en el local ó buen tiempo fuera, se hará pasear cómodamente sin fatigarla. Si la purga así ad- ministrada hiciere el efecto que se esperaba se ensillará y paseará al paso poniéndole ántes un par de lavativas laxantes. Si el efecto fue- se demasiado se le dará un poco de grano seco, y ese dia yel si- guiente el agua de arroz para calmar la irritación causada por el purgante. Por dos ó tres dias inas se dejará descansar óse le dará poco trabajo. tres combinaciones que ordena la veterinaria de Lebeaud, y son las Entre los purgantes que indican los Albeitares, aceptamos las siguientes ; Primera.—Aloe ocho dracmas. Jabón blanco una onza. Sal de tártaro una dracma. Mézclese y hágase una píldora con suficiente cantidad de miel. “ Estos mismos ingredientes se pueden licuar para darlos en un brebaje, del modo siguiente : Pulverísese el aloe y mézclese con cua- tro onzas de miel: agregúese el jabón raspado, yel todo deslíase en un litro de agua caliente, y hágase tragar al caballo antes que se en- frie enteramente.” Segunda.—Aloe cuatro dracmas. Ruibarbo pulverizado, una onza. Jabón blanco id. id. Mézclese y procédase como antes, en píldora ó brebaje. Tercera.—Aloe cuatro dracmas. Estracto de sem una onza. Jabón blanco id. id. El mismo procedimiento. la hemos tratado ántes en el artículo cólico y toroson, me ha parecido bien ponerla aqui como la describe y trata el mismo autor antes cita- do, para que de ambos se escoja lo que ajuicio del lector parezca mas Cólicos.—Aunque esta enfermedad sin duda de las mas graves, á propósito, llegado el caso; dice así: “ Retortijones o cólicos. Contracciones espasmódicas con inflamaciones en los intestinos producida por la existencia de cuerpos estraños ó de cualquiera otro principio irritante. Los retortijones pue- den dividirse en tres clases principales en razón de la diversidad de sus causas: retortijones de frió, de indijestion, de vientos, de ardor, de lombrices é inflamatorios, llamados regularmente rojos. Los retor- tijones se anuncian en general, excepto algunas modificaciones, pol- los siguientes signos: el caballo se halla atormentado, se mueve de un lado á otro, raspa ó golpea el suelo con el pié, hace algunas veces esfuerzos inútiles, se mira los lujares, se cocea en el vientre con las patas de atrás, le sobrevienen sudores, al principio calientes y después frios, se acuesta y levanta con frecuencia, se revuelca y concluye á veces por convulsiones espasmódicas. Si á los síntomas ya dichos se unen secreciones negras y fétidas, es señal de gangrena yel caso es perdido. Desde los primeros síntomas se procurará calmar la irrita- ción, con dieta, bebidas y lavativas dulcificadas. brir el caballo, hacerle beber una botella de vino, ó mejor, un vaso de aguardiente en el agua blanca bien caliente (*) ó cuatro onzas de la tin- “ Cuando los retortijones provienen de frialdad, es necesario cu- (*) Esta agua Planea es hecha coa harina do arroz o de avena. tura balsámica de Clater que sigue: resina de benjuí, seis onzas: áloe y bálsamo de tolú, tres onzas de cada uno: estoraque, incienso y mirra, dos onzas de cada cosa: espíritu de vino, tres botellas. Pulverícense las resinas y hágase macerar todo al favor de la ceniza caliente en un botellón de vidrio cubierto con un pergamino mojado, meneándola de vez en cuando, y fíltrese después de tres ó cuatro dias de maceracion* “ Si al cabo de algunos momentos no disminuyen los síntomas y antes por el contrario se notase que aumentan, será preciso sangrar el caballo y ponerle lavativas de linaza, con cuatro ú ocho onzas de acei- te de nueces ú otro cualquiera que se tenga á mano.” rar hacer beber al caballo poco á poco algunas botellas de agua tibia, y echarle lavativas de agua de jabón hasta hacerlo evacuar. Entonces solo se practicará la sangría, si fuere necesario, yse podrá administrar el brebaje dicho arriba, cuando hayan calmado ó desaparecido los sín- tomas inflamatorios; yse tendrá después el caballo á dieta por algu- “ Si los retortijones provienen de indijestion, es necesario procu- nos dias. “ Los retortijones de ardor, fáciles de conocer por el estado de obstrucción que los ha precedido no piden comunmente sino la dieta, el agua blanca caliente en abundancia y las lavativas de jabón, que podrán hacerse purgantes al fin; pero como en semejante caso las ma- terias acumuladas en el grande intestino pueden impedir el paso á las lavativas será preciso empezar por vaciarlo. “ Los retortijones de vientos, son siempre el resultado de malas dijestiones, exijen por consiguiente, poco mas o menos la misma cu- ración que los de indijestion; se puede pasear algo al caballo, y dar- le éter en la dosis de una onza en un poco de infusión emoliente; será menester darle en seguida un alimento mejor, para evitar la recaída y mantenerlo á dieta por algunos dias. “Los purgantes violentos : un veneno: el uso de alimentos ar- dientes: el grano comido con exceso, en especial si es nuevo: la exis- tencia de otra enfermedad aguda: la violencia estrema de los síntomas, &, son otras tantas causas de los retortijones rojos é inflamatorios. Es preciso en este caso sangrar una 6 mas veces, según la urjencia con tal que el estómago no esté cargado, hacer beber mucho al caballo del cocimiento de linaza blanqueado, y echarle algunas lavativas emo- lientes con agregación de un poco de vinagre: si no bastaren estos medios se aplicará en una ó dos dosis la siguiente bebida: De aceite de almendras dulces. 8 onzas. Jarabe de miel 4 id. Tintura de opio 4 dracmas: mézclese. y una lavativa con dos dracmas de alcanfor y una yema de huevo, inedia onza de tintura de opio, en un cocimiento de linaza. Divídase en dos. “ Pero estos remedios y todos ios anodinos, mui propios para di- sipar el estado de espasmos y de irritación que persiste algunas veces mucho tiempo después de violentos retortijones, estos remedios digo serán dañosos si se emplean demasiado temprano, porque prolongarían el mal paralizando la acción intestinal. Los retortijones rojos pueden pasar fácilmente á la gangrena si no son atendidos á tiempo y trata- dos debidamente.” ÍNDICE ALFABÉTICO. Pag. Pág; Abejas 1 Abispones Abrojo Abrojillo Acedera Aceites 2 Acelga; Aceite de palo Acero 3 Achote Agallas 4 Agenjo Agua natural 5 Aguacate 6 Aguardiente de caña Ajonjolí 7 Ajos Albahaca Alcornoque 8 Algalias Algarrobo Algodón 9 Almáciga 9 Almidón Alhucema 10 Amargosa Amapola Amores secos 11 Angelón Anis Añil Apio 12 Araña gato Artemisa Arroz 13 Astroloja Aullama 14 Azafrán Azahares Azaj arito Azogue 15 Azúcar Azucena 16 Azufre B Bálsamo 17 Bandolera Barbasco Batata.. Batatilla Bejuco de cadena 18 Bejuco del diablo Bejuco estrella Bejuco moreno Berengena Berros 19 Biznaga Bola de ganado Boro Borraja Borrajon 20 Bosta de vaca Bosúa Botonera Bretónica 21 Brusca Cabro 22 Cacao Cacha de cuchillo 23 C Cachicamo 23 Cadillo Cadillo de perro Café Caiman «... 24 Caimito Calabaza 25 Cal Calahuala 26 C amasa Cambures Campeche 27 Cancauapire Cangrejos Caña dulce Caña amarga 28 Caña de mal ojo Caña de la India Cañafístola Cañafístola macho 29 Capacho C araña Carbón Cardosanto 30 Cariaquito 32 Caricarito Carnero Carnestolendo Caro 33 Caroca Catigüire Catuche Caujaro Cazabe Cazabito Cebada Cebadilla 34 Cebolla Cebollin Cedro Ceibo 35 Celedonia Cenicera ó cenicienta 36 Ceniza Cera Cereza 37 Cerraja Challota Chicoria Ohiquichique 37 Chirca.. Chirel 38 Chivatera Chofita Chuspa Cidra Ciprés 39 Ciruelo Ciruelo de fraile Claveles Claveles de muerto Cobalonga Coco 40 Coco de mono Cocui 41 Cocuiza Col Colombo 42 Cominos rústicos Coneja Conejo Congorocho negro Conopia 43 Contrayerba Concha de morrocoi Copei Coralito Oorazoncillo 44 Cordoncillo negro Corozillo Corozo Cremon —- Cruzeta real Cruzeta blanca Cucaracha 45 Cuajo Cuerno de ciervo. - Cuerno de ganado vacuno 46 Cují 47 Culantrillo Culantro 48 Culebra Cundiamor 49 Curara Curbinata Curia Curruca! Cusparía ID Grama 59 Granada Greda Grillo 60 Guaco Guaica 61 Guajiva Guamacho Guanábano Guapota 62 Guapito Guarataro Guaritoto Guaruchi Guásimo Guatamare 63 Guayabita arrayan Guayabo... Guayacan Danta 50 Dátiles Deshinchadera Dividive Doradilla Durazno 51 E Eneldo 51 Erizo Escoba amarga Escoba babosa Escobilla Escorzonera ’ 52 Espadilla Espadón Espárrago Esponja de la mar Espino Esponjilla 53 Estiércol de asno Id. de caballo 54 Id. de cabra í.. Id. de cerdo 55 Id. de gallina Id. de iguana Id. de paloma Id. de pato Id. de pavo Id. de perro Id. de ratón 56 Id. de vaca Helécho 64 Hidrópica Hierro * Higuera 65 Higuerote Hinojo Hormigas., 66 Huelehuele Huevo da gato Huevo de gallina Huevos de hormigas 68 Huevos de pavo Huevos de sapo jej: F Feregosa 56 Fistolera Floripondio Fresas Fruta de burro 57 Iguana.- 69 Indio-desnudo Incienso Incienso macho Issocá I Galápago 57 Galicosa Gallo Garbanzos Gengibre 58 Gengibrillo Girasol Golondrina O- ¿r Jabón 70 Jayillo Jazmín encarnado Jazmín real 71 Jobo Juan de la calle .. Juan Zamora m. Miel de abejas 85 Miel de caña Millo Mirasol 86 Moco de pavo Mono Morrocoi Moscas Mosquetas Mostaza Labanderá 71 Lagartijos Lágrimas de San Pedro 72 Leche .. Lecheróte 73 Lechuga Lechuza 74 Lejía Llantén Lima 75 Limón agrio Limón dulce 76 Lirio Lombricera, 77 Lombrices Naranjo 87 Nabos 88 Necha Nícua Níspero IST UVE isr Maguei ■. 77 Maíz Majagua 78 Malojillo Malojo Malvas Mainel Mamón Manatí 79 Mango Maní Maniré Manteca Manzana 81 Manzanilla Mapurite Mara 82 Maro Marrubio Mastranto Mastuerzo Mata de miel Mata de queso 83 Matejea Mato de agua Maya Mechoacan Mejorana Melón Membrillo 'B4 Merei Naragato 89 Ñongué O Ocumo, 89 Ojo de samuro 90 Olivo Ollita de mono Onoto Orégano Orines 91 Orosus Ortiga 92 IP Paja brava 92 Palo de cruz Palomo Pauallo Papaya Papelón 93 Paraman Parcha Parra Pazaña 94 Patilla Pazote Pegapega Peonía Pepa de cola 95 Pepino Pepitas de perijá... % 95 Pepitas de San Cristóbal Perejil Pereza 96 Pezuña de ganado Picapica Pico de frasco Piedra de águila Piedra de iguana 97 Piedra oriental Piña Piñones Pira 98 Pitahaya Poleo Polipodio 99 Puchen' S Saúco 109 Sal Salvaje Salvia 110 Samuro Sangre de drago 111 Sanguinaria Santamaría 112 Sapata Sapo Sarrapia S asafras Sauce 113 Sebo Sécua ó necha 114 Siempreviva 115 Suelda-con-suelda Supi Q- Quebebes 99 Quemadera Queso 100 Quimbombó Quina Quinchoncho Quipito Quiripití —■ Tabaco 115 Tacamahaca 116 Tamarindo 117 Tártago 11S Tebenque 119 Tegüe Temblador Testículos de caballo 120 Tigre Toda especie Tomate Tomillo Topotopo 121 Torco Toronjil Toston Totumo Trigo 122 Triquitraqui 123 Trompillo Tuatúa . Tuna Tusilla 124 Tuturuta T IR, Rábano 101 Rabo de alacran Rabo de iguana 102 Rabo de zorro Raiz de cachicamo Raiz de mato Raiz de lagartijo 103 Ranas Ratón 104 Repollo Resina de copei Resina de mamei 105 Retama Romero Rompesaragüelo 106 Rosa 107 Rosa de Berbería Rosa de montaña Ruda 108 Vainilla 125 Valeriana *V Venado 125 Verbena Verdolaga 126 Verdolaga de cabra Verdolaguilla Vinagre 127 Vinagrillo Violetas Viravira 128 Yerba de gomas 129 Yerba de pasmo Yerba golondrina Yerbaluisa Yerbaraeona Yerbamora 130 Yerba sagrada Yuca Yuquilla 131 XJ Uvero 128 Zabila 131 Zanahoria 132 Zarza Zarzahueca 133 Zorrino ó zorrillo z Yagrumo 128 Yerb abuena Yerba de clavo 129 "sr SUPLEMENTO. Enfermedades del caballo y su manera de curarlas pág. 135 Indice Í)E LAS ENFERMEDADES Y FOLIOS EN QUE ESTAN ANOTADOS SUS MEDICAMENTOS (Delbe leerse en cada caso el folio entero que se baya citado)* -A. Abscesos, vómicas, postemas internas, 6, 8, 20, 35, 54, 82, 122 y 131* Abocaciones del recto, 20, 29, 97, 106 á 108 y 111. Abortos, 7, 9, 29, 33, 39, 41, 45, 70, 74, 79, 81, 89, 90, 102,107, 119. Almorranas ó Hemorroides, 4, 7, 8, 12, 16, 18, 22, 24, 37, 41, 44, 47, Id. del útero (véase partes genitales). 50, 53, 66, 76, 87, 89, 90, 96, 98, 105, 106, 111, 114, 116 y 127. Anginas ó esquinencias, 4, 9, 10, 13, 35, 59, 86, 89,97,119, 125,127. Apoplegías, 2, 32,* 60, 85, 87, 116 y 125. Asina, bronquitis, ahogo, 3, 4, 8, 16, 17, 20, 24, 31, 40, 45, 47, 53, 73, 80, 86, 89 á 91, 98, 104, 105, 110, 111, 114 y 131. Astricciones de vientre (véase Opilaciones). Astringentes, 1, 4, 8, 26, 27, 29, 34, 36, 37, 41, 50, 53, 62, 63, 74, 84, 93, 105, 108, 111, 122, 123 y 125. IB Bazo, 13, 14, 24, 38, 47, 48, 59, 60, 63, 81, 87, 106, 119 y 128. Bicho, (véase Lombrices). Bilis, (véase Hígado). Blenorragia, (véase Gonorrea). Blenorrea y demas enfermedades nasales, 1, 9, 10, 25, 29, 32, 77, 83, 89, 99, 100, 104, 111, 122 y 129. Boca, sus enfermedades, 1, 3, 15, 19, 26, 28 á 30, 57 á 59, 68, 71, 73, 74, 82, 85, 87, 90, 96, 100, 105, 110, 116, 123, 126, 127 y 130. Bronquitis, (véase Asma). Buhas, (véase Venéreo). Bubones 6 incordios, 36, 40, 43, 74 y 114. 170 o Cabellos, 7, 22, 25, 47, 62, 63, 78, 79, 102, 106 y 110. Cabeza, sus dolores y demás afecciones, 2, 3, 9, 11 á 13, 16, 21, 23, 29, 31, 33, 42 á 44, 55, 56, 69, 70, 75, 76, 81, 83, 87, 88, 93, 100, 105 á 110, 112, 115, 120, 125 á 128 y 130. Cuidas, (véase Porrazos). Calambres, (véase Nervios). Cálculos de la vejiga, (véase Vejiga). Calenturas, (véase Fiebres). Cámaras de sangre, 9, 14 y 42. Cánceres ó Cancros, 4, 9, 10, 14, 21, 26 á 29, 31, 38, 43, 47, 49, 50, 54, 58, 64, 68, 82, 114, 115, 120, 129 á 131. Callos, cadillos, clavos, 2, 5, 25, 26, 28, 36, 65, 105, 107, 113, 122 y 129. Catarros ó resfriados, 5, 7, 11, 15, 21, 36, 59, 63, 69, 89, 93, 106, 113, 122 y 133. Cirro, (véase Tumores). Criadoras, lactancia de los niños, 7, 12, 22, 51, 56, 57, 65, 106, 119, 122 y 132. Cólera asiático, cólera mórbus, 5, 11, 43, 61, 68, 103 y 124. Cólicos, 2, 5, 14, 19, 21, 22, 26, 27, 29, 40 á 42, 47, 52, 53, 56 á 58, 60, 70, 75, 79, 80, 83, 90, 94, 99, 104, 112, 115, 116, 118, 119, 121 y 129. Convulsiones (véase Nervios). Corazón, sus opresiones y palpitaciones, 13, 35, 20, SO y 85, Corrimientos, (véase Muelas). Costado, (véase Pleuresía). Culebras, sus mordeduras, 24, 25 á 28, 39, 43, 45, 57, 61, 64, 89, 102, 116, 119 y 124. JD Debilidad, impotencia, 7, 22, 42, 65, 68, 73, 77, 87,102,105,110, 120. Dentición de los niños, 14, 32, 35, 57, 74, 112 y 120. Diarreas, pujos y demas afecciones del recto, 2 á 6, 9, 10, 13 á 15,17 á 19, 21, 23 á 27, 30, 33, 34, 36, 37, 39 á 56, 58, 59, 61 á 63, 66, 67, 69, 72 á 77, 79, 82, 85 á 87, 90, 93, 94, 98, 100, 101, 103, 107, 108, 111, 113, 115, 117, 119, 121, 122, 124, 127 á 129 y 132. Disenteria, (véase Diarreas). Dislocaciones, (véase Quebraduras). Dolores ciáticos, (véase Reumatismo). E Elefancía, 28, 35, 48, 71 y 125. Embriaguez, 74, 94, 104, 110 y 122. Empacho, (véase estreñimiento). Empeines, 15, 17, 30, 49, 55, 66, 85 y 127, Epilepsia ó mal de corazón, 6, 13, 17, 31, 40, 43, 46, 50, 51, 55, 57, 73, 77, 86, 94, 96, 97, 99, 103, 104, 110, 115, 124 y 125. Erisipela, 1, 4, 5, 10, 17, 20, 28, 40, 42, 60, 89, 92, 96, 115, 117, 125 y 130. Erupciones, (véase Sarna). Escaldaduras, escoriaciones, laceraciones, 12, 29, 36 á 38, 63, 83, 113. Escorbuto, (véase Boca). Escrófulas, 19, 42, 43, 48, 61, 72, 74, 76, 91, 112, 115 y 120. Espasmos, resfriados, 8, 10, 24, 29, 39, 43 á 45, 47, 49, 58, 60, 63, 69, 71, 77, 82, 86, 88, 90, 93, 94, 99, ]O2, 103, 108, 110, 114 á 116, 121, 124, 125, 129, 131 y 133. Esputos de sangre, (véase Pulmones). Estómago, sus enfermedades, 4 á 7, 12, 17, 19, 22 á 24, 27, 38, 39, 42 á 44, 48, 49, 51, 52, 54, 57, 58, 64 á 66, 74, 75, 78, 81, 82, 84, 85, 87, 88, 90, 91, 94, 99, 100, 102, 105, 108, 112, 119, 121 á 124, 128 á 131. Estreñimiento, 2, 5, 19, 26, 91 á 93 y 126. E Fiebres, 4, 5, 12, 16 á 19, 22 á 24, 27 á, 30, 32, 37, 39, 42 á 44, 46, 48, 49, 52, 58, 60, 61, 74, 82, 87, 88, 94, 96, 97, 100, 102, 109, 116, 119, 123 á 126 y 133. Fistolas, 21, 38, 41, 52, 54, 89, 110 y 130. Flatos ó ventosidades, 5, 7, 11, 14, 20, 21, 39, 42, 43, 53, 63 á 65, 75, 80, 81, 87, 88 y 124. Flores blancas, 2 á 4, 9, 17, 28, 29, 53, 62, 64, 87, 92, 101, 131, 133. Flujos de sangre y otros (véase Hemorrajias. o Gonorrea, blenorragia, 2, 7, 18, 21, 22, 25, 28, 29, 38, 51, 57, 59, 62, 67, 92, 101, 125, 130, 131 y 133. Gota, 5, 17, 26 y 104. Gusanos, (véase Lombrices). Hemorragias, 7, 18, 21, 23, 25, 29, 32, 36, 45, 47, 49, 53 íÍ 55, 57, 62, 63, 70, 74, 79, 82, 90, 92, 101, 104, 106 á 108, 111, 115, 121, 122 y 127. Heridas y rompeduras, 3, 7, 8, 12, 15, 17, 25, 31, 36, 38, 39, 41, 47, 49, 65, 67, 71, 75, 78, 93, 100, 107, lOS, 111, 113, 115 y 117. Hernias, (véase Quebraduras). Herpes, (véase Sarna). Hidrofobia 6 mal de rabia, 23, 24, 34, 39, 40, 88, 124 y 129. Hidropesía, 5, 14, 16, 26, 29, 31, 33, 38, 50, 42, 53, 58, 63, 64, 66, 77, 79, 87, 95, 98, 99, 105, 109, 113, 123 y 128. Hígado, 1, 2, 19 á 21, 23, 25, 27, 29, 33, 34, 40, 48, 50 á 52, 56, 60 á 62, 70, 72, 73, 75, 76, 78, 81, 83, 86, 88, 93 á 95, 97, 99 á 101, 106, 111, 117, 120, 121, 124, 126, 127 y 130. ¡lijada, 2, 21, 42, 55, 68, 81, 83, 92, 97, 98, 109 y 115. Hipocondría, melancolía, 31, 39, 64, 121 y 126. Hinchazones, 1, 20, 21, 33, 36, 41, 44, 49, 50, 60, 63, 66, 69, 70, 71, 89, 91, 95, 107, 109, 123, 126 y 128. Histérico ó histerismo, 21, 39, 44, 51, 77, 94, 99, 102, 106, 108, 112, 115 y 121. I Ictericia, 4, 8, 32, 33, 39, 48, 62, 63, 86, 88, 91, 97, 108, 117 y 125. Impotencia, (véase Debilidad). Indijestiones, (véase Estómago). Inflamaciones, irritaciones, 1, 2, 5, 6, 10, 13 á 17, 19, 25, 26, 28, 29, 32 á 34, 36, 37, 40, 51, 52, 56, 59, 61 á 66, 72 á 75, 77, 78, 80, 83, 86, 92, 93, 95, 102, 107, 109, 111, 112, 117, 118, 120, 122, 124, 126, 127 y 133. Insomnios, 12, 28, 48, 74 y 130. Xj hacer aciones, (véase Escaldaduras). Lombrices, gusanos, bicho, 3, 4, 6, 7, 12, 14, 15, 25, 34, 35, 45, 51, 56, 57, 59 á 61, 64, 70, 74, 75, 77, 83, 88, 92 á 94, 96, 102, 112, 115, 118, 119, 123, 126 y 128. Jlóquios, (véase preñez). 3VC Manchas, paños, marcas, verrugas, 9, 13, 25, 55, 63, 65 á 77, 74, 95, IX3 y 124. Matriz, 3, 13, 19, 44, G3, 76, 84, 85, 87, 97, 119 y 129 Melancolía, (véase Hipocondría). Menstruo, 2, 3, 4, 6, 12 á 14, 15, 20, 21, 23, 26, 29, 31, 33, 36, 37, 39 á 44, 47, 50, 52, 53, 61, 63, 64, 66, 74, 81, 82, 85, 87, 88, 90, 93, 96, 99, 101, 102, 106 á 108, 122, 125, 126, 128 á 131. Muelas y clientes, 9, 10, 12, 17, 33, 35, 40, 46, 54, 55, 57, 58, 62 63, 65, 66, 69, 72, 74, 78, 83, 95, 100, 105, 111, 117, 121, 123, 128 á 130 y 132. 3ST Nervios, todas sus afecciones, 5, 14, 15, 17, 27, 36, 48, 53, 55, 57, 58, 64, 70, 71, 77, 88, 93, 98, 112, 125, y 129. Nefritis, (véase Riñones). Nubes y cataratas, (véase ojos).* Oidos, sordera, zumbidos, 2, 12, 13, 23, 24, 32, 34, 35, 43, 45, 48, 63, 65 á 68, 73, 80, 83, 87, 91, 98, 99, 101, 102, 107, 108, 112, 115, 119, 122, 123, 128 y 130. O Ojos, 1, 5, 8, 10, 12, 15, 17, 20, 21, 24, 32, 35 á 37, 47, 58, 63, 65, 67, 69, 71, 74, 76, 83, 89, 91, 105, 107 á 109, 112, 117, 126, 130 y 131. Opilaciones, obstrucciones, empachos, 5, 24, 63, 97, 98, 112, 119,121 y 123. Orina, 1, 2, 9, 12, 14, 17, 22, 23, 26 á 29, 31, 32, 41, 45, 49, 51 á 57, 59, 60, 62 á 67, 69, 73, 77 á 79, 85, 87, 88, 90, 92, 94, 95, 97, 100, 101, 103 á 106, 110, 119 y 130. Organos genitales, 2, 14, 21, 22, 26, 31, 48, 54, 55, 79, 84, 110, 130. ZF> Panadizos, (véase Tumores), Paperas ó Ootos, 9, 43, 48, 52, 90, 99 y 115. Parálisis, (véase Perlesía). Paridas, partos, (véase Preñez). Partes genitales, (véase Organos genitales). Pecho, (véase Pulmones). Perlesía, parálisis, 2, 8, 21, 27, 32, 40, 51, 53, 58, 60, 61, 69 á 71, 80, 82, 102, 110, 112, 113 y 129. Pleuresía, 4, 11, 32, 37, 42, 54, 55, 68, 70, 81, 87, 108 y 109. Picaduras y mordidas de animales, 2, 16, 24, 34, 63, 78, 79, 82, 87, 97, 105, 116 y 129. Piedra de la vejiga, (véase Orina). Pituita, (véase Cabeza), Porrazos y contusiones, 2, 6, 8, 26, 42, 49, 61, 78, 79, 93, 100, 10] 107, 109, 121, 125 á 128 y 131. Preñez, partos, paridas, 8, 11, 13, 17, 21, 28, 35, 39, 50, 51, 54, 57, 62, 63, 66, 91, 96, 97, 99, 101, 106, 110, 116, 120 á 122 y 132. Priapismo, (véase Satiriasis), Pulmones, bronquios, ronqueras, hipo, 1, 3, 7, 8, 11, 14-, 16, 17, 19, 20, 22, 25, 28, 29, 35, 37, 40, 43 á 45, 47, 49, 50, 63 á 56, 59, 65 á 67, 72 á 74, 77, 79, 81 á 87, 89, 91, 98, 101, 104, 106, 109, 110, 120, 122, 124, 127, 128, 131 y 133. Purgantes, 2, 12, 17, 28, 40, 44, 61, 70, 86, 88, 95, 97, 99, 107, 109, 110, 117 á 119 y 123. Quebraduras, fracturas, dislocaciones, 8, 10, 11, 18, 28, 33, 37, 43, 48, 49, 54, 63, 65, 82, 93, 97, 100, 115 y 117. Quemaduras, 2, 4, 9, 17, 22, 25, 27, 36, 47, 49, 68, 77, 94, 98, 101 y 127. IR, Resfriados, (véase Espasmos). Reuma, 9, 10, 27, 39, 43, 48, 52, 69, 72, 74, 83, 86, 95, 100, 104» 105, 115 á 117, 129 y 132. Reumatismo, dolores ciáticos, 2, 3, 6, 8, 9, 13, 14, 17, 18, 20, 21, 26, 32, 39, 43, 46, 49, 53, 57, 61, 63, 69, 71, 82, 85, 91, 100, 102, 106, 118, 119, 125, 129 y 130. Riñones, 26, 48, 58, 67, 78, 83, 92, 130 y 131. Rompeduras (véase Quebraduras). Ronqueras, (véase Pulmones). Sabañones, (véase Úlceras). Sarampión, (véase Sarna). s Sarna y otras enfermedades cutáneas, 9, 12, 14, 15, 22, 26, 28 á 30, 31, 34, 35, 37, 40, 43, 44, 48, 51, 54 á 56, 63, 68, 70, 75, 76, 78, 79, 81, 87 á 89, 91, 93, 95, 101, 106, 115, 120, 124, 127 y 129. Satiriasis, priapismo, ninfomanía, 8 y 113, Sífilis, (véase Venéreo). Sordera, (véase oidos). Solitaria, (véase Lombrices). Sudores, síncope, sudoríficos, 5, 10, 14 á 16, 21, 22, 28, 30, 32, 43, 49, 51, 63, 94, 101, 109, 112, 115,' 121, 123, 125 á 127 y 133. 175 Testes, (véase Órganos genitales). Tétano, 3, 8, 9, 17, 24, 39, 43, 66, 71, 103, 106, 110, 115 y 129. Tiña, (véase Sarna). Tisis, emotísis, (véase Pulmones). Toses rebeldes, 2, 6, 15, 22, 36, 37, 49, 66, 67, 69, 73, 91, 96, 100, 102, 104, 114, 115 y 131. Tumores, carbuncos, panadizos, &, 8, 9, 18, 20, 26, 32, 33, 36, 38, 40, 41, 44, 48, 49, 53, 55, 61, 62, 65, 70, 71, 74, 78, 82, 83, 85, 89, 91, 106, 107, 109, 113, 114, 116, 117, 119, 123, 125, 126, 128 á 131. Tullimiento, (véase Perlesía). XJ Úlceras, 2, 3, 8, 10 á 13, 17 á 19, 21, 22, 25, 26, 29, 31, 32, 35 á 39, 41, 49, 59, 61, 63, 67, 71, 74, 82, 85, 88, 89, 98, 100, 106, 107, 111 á 113, 122, 125 y 132. •V sus catarros, piedras, &, 1, 11, 13, 17, 22, 25, 31, 45, 48, 54, 55, 58, 62, 89, 92, 129 y 131. Venenos y sus contras, 7, 13, 24, 38, 39, 43, 57, 82, 88, 96, 114 y 124. Venéreo, 11, 15, 18. 21, 26, 27, 29, 38, 41 á 43, 50, 52, 57 á 59, 63, 69, 72, 78, 79, 88, 91, 99, 102, 107, 112, 116, 125, 128, 132 y 133. Ventosidades, (véase Platos). Viruelas, (véase Sarna). Vómicas, (véase Abcesos). Vómitos, vomitivos, vomí-purgativos, 5, 29, 31, 32, 42, 52, 53, 58, 60, 68, 95, 98, 102, 107, 109, 115, 124 y 126. FIK.