UNITED STATES OF AMERICA FOUNDED 1836 WASHINGTON, D. C. B19574 IRAT4DO HÜBRE LAS E !V F E B VI V, D A D F S s ai i PRODUC N 1./.S MrMBKlCRS fiN KL CUERK» R* MANO sw mrrono cvírativo. OSA 4 ■■/INTERESENTE PARA L08 HACENDADOS Y AOKICM/: ..iRES DE LA- I.SI.AS DE CUBA \ PVURTO KICO. PARA LOS HABITAN! fS •iE LA AMEI1CA >RTE!STMONaL Y MERIDI'^AL. riustMiía con #ota« o ^fetamj&j?. Tr:-dvcida del Onjhial Italiano al I ranees, por el Docto* i BARTOLI, di la S(*i,iiad o. i.muLicwn de París—de ttte tdvmn -il Ingle», pm el Doctor JOIJA H. COFFIN, de Bo •-'—v del lu^lie ,' Eajr*"' POR i,--i- QUINTANA WAí{NES, MACKVDAu M-'F ^HABANA. ' ' r. A ■■ i nri toluttm coni.piry Joseph^ Quintana W'aunes, in the clerk's office of the dismct for the ea-ster i district of * Pennsylvania. ^ Se hallará esta '^bra de venta* en i¿ Librería de T. T. ASH—(alie '.'hesnut, N° 139, Phladelphia. A£ LÜOTOR í,4 cspenencia de mas de veinte y --iete años de h-3 -ndado en la '•«.t-íios-t Isla de (" u'm me ha hecho conocer, que I mayor parte dé 1 s enfermedades que padecen los siervos de las fincas rurales, y de (as que tantos de ellos son < climas infelices, son producidas joneral- meim por la presencia de las Lombrices—que las dolencias sintomá- ticas (Je la ecsist ncia de dichos insectos en el cuerpo humano hoi¡, desgraciadamente, desconocidas de muchos de los Médicos rurales que curan en los fundos y en los pequeños pueblos de la Isla ; y final- mente—queunmaicon que tanto se graba la humanidad, los intereses individuales y la riqueza publica, ecMjía imperiosamente un pronto y eficaz remedio para, cortar de raiz sus mortíferos y destructores efectos. El que lea esta Obra verá cuaa /rande es la influencia de los ali- . rnentos groseros, ó de mala calidad, ó mal condimentados -K la de las -.» aguas insalubres; la de <:. falta del necesario descanso ; la del desaseo y la de la nigeria ; la del escesivo trabajo; la de los lugar»3" húmedos 'a dul , >o oe las fruta sin madurarse y la de la irregularidad de la n>. «i- périe para el desarrV)0, animación y n■»>•)< »i ue iour. -°nes vermi- nosos en nuestra máqu.. ~acional; y dr -ucirá fácilmente, si • «ne un conocimiento práctico del orek. _, ..suma doméstico que se obser- • en la mayor parte de las fincas rurales >U la Isla, con respecto á sus bn ¡os agricultores, la propiedad con que deben persuadirse de que ía ee* aor? diñaría y desproporcionada mortandad, y aun muchas de las enf« me- dades al parecei epidémicas, que desoían las dotaciones de los pr-boe, proceden absolutamente de la invacion de las dolencias ver-mir» sa¿ .me. 'j..;o diversas tornm- v como otros tamos Proteos, se present- á la AL LK« TUR. . ista del k< ultativo inexperto, quien desconoce la verdadera «-aM.it» de eiia.-", por haber carecido hasta aóra de un Iratado fundamenta! y especial, sobre el diagnóstico, y sobre los principios fisiológicos, «oso- lo£Ícos y los de patología y terapeuta de dichas enfermedades, tai. admirable y sencillamente desenvueltos en esta Obra, S! Autor el célebre Dr Valeriano Luis Brera, profesor de Medicr i clínica en la Universidad de Pavia, y cuyos talt-ntos son tan notorios en el mundo científico. Con el conocimiento práctico, como dejo dicho, de que en las Is? & de Cuba y Puerto-Rico se carecía de una Obra tan importante á si respectivos intereses ; luego que llegué á estos Estados Unidos me de- diqué prolijamente á ecsamina» sus bibliotecas públicas y sus librerías, y á leer lo mejor que se ha escrito modernamente, en inglés y francés sobre varias de las enfermedades endémicas 6 mas predominantes en las Antillas y en la America en jeneral; y en la solicitud infatigable de mis escrutinios científicos puso la casualidad en mis manos la pre- sente. Habiéndola leido y meditado detenidamente, la consideré tan impor- tante á la humanidad y á los intereses ivjividuales de dichas Islas, como á los de toda la América en jeneral, en donde pueden caracterizarse como endfnúcashs eiitVrmedades verminosas; particularmente desde ia iutimp'- -.asi»la edad de la pubertad de sus natur-' -•* y los de ia_ f jstas de África reside ates en ella y en las Antillas-, seguí•. 1* opinión de los AM\t \ís modernos m«\* clásicos; y asi e que la reputé como el hai'ázgo de un gran bien, y^>%- cons' oi-ncia, como u es, y en la que se lee compilado > .ida en el écsito á mis ardientes deseos y esperanzas, será un estímuio para nuevas empresas de es a especie por mi parte; y se habrán llenado los votos, * saciádose la única ambición de El Traductoi i* f n joven futUo-mudo, educado.en el Instituto púbúco de esta ciudad, ha, ■ido por primera vez el cajista de la presente Obra, v promete ser un escelc ..e y cuidadoso artista, muí pronto, para las impresiones ea Español. \ ÍJVERTENCIA8 PF ELIMINARES. ! Este / -atado está escnto con la Ortografía que va adoptando la V ación espa. -)la en jeneral, y los demás pueblos de la America que hablan el .'-■' ano— Véanse, los Viajes del Jóver. Anacusis, y los de \ntenor, impresos en Madrid, con otras obras modernas, &c. &c I ''.i la Traducción tfe han omitido, como cien Notas del orijinal, que.Sacian mui volumine-< el libro, y que se consideraron inneces- ari s, por referirse solamente á títulos de jObras, folios, y á años y ligaras de la impresión, de la-' de donde estrajo ;¿ Dr. n>^ra los tarrqfo,* y doctrinas do que se compone la presente. (Tí U orijinal dr- ;¿ia «>bra osta escrito en Italiano, fué traducido i dances, al Alemán, al Inglés, y hoy al Español; prueba de que se ha < "risiderado no poco interesante á la humanidad y al adelantami- ento del grande \Hc de curar las enfermedades. IV. El Traductor espera de la benignidad de sus lectores, que se dignaran d^. '■ 21 o Tudas /-:.?. " 11, coi «cuneion, léase ct-nsu,:ciori. 'J, de ¡j. Nota— El baile de /<» Tarántula., ¡é.we Comum-n^ nerviosas. . -i. ■ i ■ ..centuacion, v ■'•; nenor importancia que las pre-e . nC- u-ms tenga el \- íig. 11, •* 19, » 32, * 70, " •»!, » '¡C, % « * TRATADO >OHRE LA- «NI GRHKD1ÜIS VERMINOSAS. CAPITULO i'KIMERO. ^obrc las diversas especies de taombri partes qu< con- stitu ven nuestra maquina, aun en las mas ocultas y se debe su descripción á f ...ultativo¡- mm reccm mudables, par no dejar de ecscitar nuestra atención. .Si reüecsionifeos por un momer.í.o, que ,r* mayor parte ' dichas loniVices no conservan por siempre su f;:rr ..■; que un siempre s. bilian contenidas en las mis- ma: partes «lr-; . uerpo; y que no hemos llegado aún á descubrir los síntomas ó fenómoios producida» por su pi esencia eu órgano alguno particular; la historia' de dichos ínsecí'.s parecerá, acaso, mas interesante al curioso naturalista, que al medico, .cuyo principal cuidado se reduce solamente, á la averiguación de I O t NKFK!VIEP/\Dl> remedios útiles que alivien inmediatamente los padeci- mientos de la humanidad doliente. Por lo dicho, omitiré el inútil ecsamcn de aquelli0 especies dt lombrices, que propiamente lia liaremos anómalas, y procederé á la descripción d< aquellas, que constantemente se encostran en H cuerpo hu- mano, y que se>n muchas veces la causa, y muchas e' e/r.rto de ag -¡das v continuadas enfermedades. E* conocimiento histórico de dichas lombrices, -pie llamoprtnnpaic?. es *W-, la mayor importancia; poran- ia ecsperiencia ha demostrado claramente, que cada especie de loiiilvi/ r--^¡u<,ie, pai;i c-ai c«,r-i dsion, modi- ficaciones particirV, * en el sistemo jeneral curativo de esta enfermedad. § II. Hasta el tiempo de Liuev no babian descu- bierto los facultativos, mas que tre.s espf.r,,-, de le mbrir.es intestinales, y los naturalistas han aumentado dicho número después de los nuevos descubrimientos uo- dernos. Últimamente, varios escritores instruidos, han multi- phr-ado'"-especies de lombrices cont crudas en < Iruerr- humano; pero las han clasificado ron mucha oscuiidad. Si a'^Viii-iefido ia eoiidusion n% in^ obse en iones m?.s escrupulosa*»' b^has por !¿s mejores natura- listas, y consultando las di^rsas clasificaciones que -ios han dado de las lombrices pn jeneral y parti- cular, lo comparo todo con los modelo y dibujos pre- servados en nuestios museos, y con K-; que ye c^ eo«--'vtiado en el ecsi.een de cadáveres, óc >n las que han sido ecspelnUs por vanos enfermos; creo te/ier datos muy p'-der^so- para presentar á los facultativos, VERMINOSAS. j ' reducidas á sola una clase la »)mbrices contemd - en el crerpo humano.. Aunque las lombrices ofreceu un a multitud de objetos dignos ce la mayor consideración; como sor -o onjen singular; su multiplicación prodigiosa y otros íénó- ménos, no le menor importancia,-no por eso desisto de mi idea sobre formar una rl.!>«* particular de estos insectos, en que deberán comprenderse. I. La Taenia, 2. La Vermis Vesicularis, 3. La t'^'cocrpha/us. t. La Asear is Vermicularts, 5. La Lumbricoides. § III. Las lombrices, del cuerpo humano, t'erct sangre roja, como todo otro animal, la que, según las observaciones de Muilltr, circula por una arteria • y también tienen una especie de serum ó serosidad blan- quezina, que fluye en una vena. Su tecstura ecsterior está admirablemente organizada, y la construcción de los órganos interiores, sorprende á Li imajinacion hu- mana. No estará demás observar de paso, qr~ *»n debe- mos atenernos al ecsamen que se haga en lombrices, <"> mucrt rs; o engarrotadas p' »r el frió; ú endurecidas por el arcohol, ó lastimadas por el agua caliente, si queremos ecsaminar asé^i va ícente 'os prodijios de la estructura interior \ ecsterior de estos insectos! Ecsaminadas, en los modos iudicad >s. so hallan sus partes ó alteradas, f> contraídas hregularmente; ó distentidos los tamaños naturales. Sumerj-das en agua tibia, se preservan mejor; se alteran menos sus músculos y se presentan en e! m»do mas adaptable para una prolija observación. 12 KNFV.RMEDADCS PRIMER JK^LRO. LA TAEN1A, Ó SOi.IT AHÍ A. § IV Esta es una 'onviiz mui larga que \ arece for- mada por una cadena ó succesion de arCculaciones aplanadas, unidas entres» poi soborde ^ core orno supe- rior, con el inferior de la prece.ume, las cuales varían progresivamente en tamaño y grueso. Las juntas ó articulaciones de la taenia as; unidas, presentan á primera vista peculiaridades muy notables. en su anchura, su grueso y su tenuidad; y enlas papilas perforadas que se advierten en acunas, en los bordes laterales de cada una de sus juntas ó articulaciones, v también en las líneas longitudinales que atraviesan e1 centro de sus cuerpos. Yo estoi firmemente persua- dido de que tales particularidades peculiares, al pan - cer, á esta especie de lombrices, no e» siste en todas. smó que son señales, enlas en que se mrtan, de su fcdau. y del abundante, substancioso ■< .caso mezquino nlimento c~»"Hac st- nut-ei. á ecspensas de nuestra má- quina viviente § Vr. El tamaño de laTae ua es á veces tan consí derable, que se nace casi increíble. En animades ma muelos su tamaño ordinario i.-* ae n .eve á doce pies de París Enelcuerp>. humanóse eneuentro.fi de '^ute y * inco y remia pies de largo. Rosenstem vio uuj vez, una '""aeiáa que pasaba de ciento veinte y ocho metros, 6 ciento treinta y ocho varas. lran-Dóeveren refiere la historia ae un hombre del campo, quien después de habe* tomado emético, eva-cc' una Taeniade sesenta VERMINOSAS- ],3 metros, ó sesenta y seis y d<-.-*tercias varas; y dice, que el •ndividuc» hubiera, acaso, arrajado mayor porción de Jla. a no haberse ro¡ e en razón de cierto e.oviraiento de temer h,-, ho por el pnce ite, nno -royó que estaba evaiuara o iodo- sus intestinos. Si Bala tges no es ^csajerado en su obra, habla de una Taenia de mas ele dos nomos metros de largo. I)es<;.i.'Ui-r's veinte y dos varas. En k Universidad de Pavía, se halla una Taenia preservada, de mas de Boten! a metros de largo. Setenta y siete varas. § VI. La Taenia se gubdivide en cabeza, cuello. cuerpo y cola. La cabeza es algunas veces tan chica que apenas puede divisarse con el microscopio. Se parece á na pequeño tubérculo, que se eleva en la ecsíremidad «tfcerior del cuerno, ó sea en el cuello de la lombriz En dich y tubérculo se advierten cuatro avertúras que son conversas en unas lombrices y cóncavas en otras. De cada una de las cuatro aberturas procede un canal o iubo por donde pasa ei aliment" del inse< to, y cuyo canal ,-e ecstiende ó fluye por todas sus arti- culaciones, ó sea las ¡untas, que forman el todo de «¡o cuerpo. Bloch ha obsenadoqae la cabeza de algunas Taeni- i\a esta armada con una especie de tubo -; ooonda. Dichos gar- fios ó anzuelos, tienen los mismos agujero.-, ó papilas que las articulaciones, según queda eespíieado. El borde ó cauto por el cual se ver. anuías entresi las articulaciones que forman el todo de la Taenia, es lijera- mente cóncavo teta la col?*, y converso acia Ja cabeza; VERMINOSAS. 15 y el diámetiodel cuerpo disminuye gradualmemo, al aproe simarse a cualquiera de las ecstremidades. § Vil El grueso y la fonn>> ecsterior de la Taenia, perteneciente a una misma < -.peen ó ¡enero, se ho hola l o de 1.97, la Taenni i« presentada en la. Estatuí*» 1° ¡lisuras 1. 2. En dichos pedazos se descubrió la cabeza aea.ada de los garfios, yámencionados; y también la ecsüernid-.d posterior del cuerpo, que consideramos ser la cola. Los pedazos unidos, midieron quince metros, ó diez y seis varas de largo. El mismo enfermo, en o!, subsecuente vera: o. arrojo una Taenia representada en la E.iampa lfl ji?. J. En la colección de los pedazos que arroió se encontró la cabeza de ella, armada de sus garfios e igualmente la •ola, también con ellos. Midió treinta y ocho iu-hu», ó cuarenta y una varas, No podemos suponer, que do Taenias de diferente especies hayan podido ecsistir en un mismo individuo. Es mas creibíe, que 1:-* dos se criaron á un mismo tiempo: que la primera fue anejada cuando era aún nue,a, ó llámese joven; y que la seg- unda creen mas, porque tué arrojada cuatro mes ;s después; siendo de mayor edad ó mas vieja que 'u. otra, el mencionado tiempo. Admitidos estos supues- tos, no debemos dudar que, si ia ultima Taenia hubiera permanecido oí los intestinos algunos meses mas, hu- biera sido mas gruesa y larga, que la que se ve en la Lsiampa: y que nubieía adqmrido la misma forma de 16 ENFEKMCDADFír la gran Taenia mcurbiíina, representada en las estampa* de .'Indry, de Oleren y de VaXlimñ, cuyas articu)ac;one¡> tenían mas de medéi pulgada de ancho. Si los animales y aún los vegetales en su infanc «., en su pubertad, en i idolescencia y en su senectud, pre- sentan al observador grandes alteraciones tísicas en cada uno de los periodos citados. ;Como se quiere su- poner, que la Taenia oeh. con.seí v a t la misma figura que tema en el momento de su Ion nación ú nacimiento, cuando porel tiempo y la edad se han desenvuelto todas sus partes, por el admuaSe mecanismo de la natura- leza ? La Taenia que se halla en los seres racionales no permanece en los intestinos e ■ iempo suficiente p; í a adquirirla perfección de su forma: porque antes de esa época, ó bien la arrojan los pacientes con el aucsilio del arte, ó bien muere accideeialnu..--a; y se evacúa. Por las razones eespuestas, se muerte muy pocas veces V gran Taenia cnu'roitina descrita por Vallincri, la cual, en razón de sagrar, tamaño, se ha considerado por algunos naturalistas y facultativos, como de diversa especio. Las variaciones c "'foraciones «y» ?° >> 't*m en Taenias de una misma clase 6 .^p.-tcie, ue proceden solamente de la diferencia de, la < d;*d entre si. La na- turaleza del tcTejn;. el clima y la diversa calidad de alimentos usados poi las difereor.-is naciones que pue- blan nuestro planeta, son las causas que producen las alteraciones y variedades que notamos en-Jos seré-; vivientes que ecs.sten en ehb^ V así e>. que, yo ereo r¡ue la constitución nntural de la- '«•■♦-ucoira animal, 'v'ie observamos vanada de mi! i ios. contribuye VERMINOSAS. 17 mucho mas de lo que basta aóra se ha ímajmado, á la variedad de las formas ecsteriores de las Taenias per- tenecientes á una misma especie. Por eSvO es que los habitantes de) norte de Europa, ecsperimei tan mas que los otros oueblos la v/prierncion de laTaenn blanca; los Suizos la de la Tapiña plana: los italianos y los moradores de la baia ^ajenia la Taenia cucurbitula; y en esto:- Estados Umdos la expresada cu- curbitína, según las observaciones del traductor ingles. La robustez ó debilidad del paciente, y el estado de salud ó enfermedad de la misma lombriz, son circunstancias tamban, que contribuyen no poco, en las variaciones del tamaño, grueso y consistencia de estas lombrices, y aún á su total desarrollo, con proporción á su edad. La flecsion del. canal intestinal; la presión de las visceras contiguas á él, y otras causas del mismo modo accidentales, operan muy particularmente en aumentar 6 disminuir los tamaños de algunas partes del cuerpo de e-tas lombrices. § VIH. Carecemos hasta aóra de una descripción ecsacta de los órganos interiores de estos msectos. Sanemos únicamente, que pertenecen a la clase de los animales ovíparos; porque se encuentra en .;ada junta ó articulación un ovario de una espe- íe particular, que unas veces tiene la figura de un tubérculo; muchas, la de un racimo de uvas; y otras, están los huevos con- tenidos en ramificaciones membranosas de. forma arbórea. Si se ecsaminan dichos ovarios con un mi- croscopio, se ve que contienen una prodijiosa cantidad de huevos de vanos tamaños, y que diversifican en su figura ecsterior. Dichos huevos se obse»van perfecta- 3 18 K>CFBMÍ.O.\DV.S mente oscuro? en el periodo de su madurez y en el de ser arrojados por la lombriz. Las articulaciones ó juntas de la Taenia, -c. una? veces largas y estrechas; otras, anchas y e-e tas. v se ven algunas veces casi cuadradas y sumamente del- gadas. Los ovarios ecspelenlos huevos per las papilas agujereadas que se observan en los lados ó -stados de las articulaciones ó juilas de la Taenia; hallándose dichas papilas en comunicación con los ovarios por medio de dos canales, según las observaciones de Bíoch, Nos ha asegurado cierto naturalista, que los vasos se- minales se abren cerca délos ovarios, v quede e&i- modo el fluido seminal lubrifica los huevos al ir.ononto de ecspelenos el hsecto. De lo que se acaba de decir, se deduce por conclu- sión, que las Taenias son hermafroditas; corrovorando mas y mas esta idea, la dificultad a •• ^ea hasta aóra, de poder asegurar la diferiencia de sus secsos. Btoch ha observado, a,menudo, dos de los huevos tan Últimamente unid os, que ha sido imposible separarlos amenos de no haber sido infundidos en agua tibia por algún tiempo. Este sabio profesor h» querido inferir. que la tal adhesión de los dos Im.cvos- puede consisor mas bien en la abundancia de los humores viscosos con- tenidos en ellos, que en alguna otra causa que se quiera suponer. No por esto es bastante suficiente esta ob- servación, para probar la ecsi-reacia de los dos ¿tesos de la Taenia; y un argu/nento ¿..-un» el presente, em- buelto aún en dudas tenebrosas, ofrece a los naturJis- ^a? mocb nos un vasto car po de invehínación. * IX. Ajenos sabios escritores hae«:eido qu< «.j VERMINOSAS' 19 Taenia, como la Sertu/aria (z<-ofib-vtes). aumenta n ecs- íoncion por la adieten 6 -ea unión de vanas otras !i n- brn es, de oue parece, son formadas sus articulaciones 6 oanes eou-i tuyentes; pero está probad'» evidente- mente, que tai opinión es ird> adada; pudiendo asegu- rarse con toda corteza.que ia Taenia, al modo de todo ser viviente, crece en ecstensio'u y volumen pe \irtud de las materia? homogéneas recibidas y preparadas en sus viseen-, ó analizadas en ellas. Ecsistiendo tonas las partas de ia Taenia ee .uiruatura «.'entro del huevo, principian estas/» desarrollarse luego que salen de ¿d; y continúan en ^ieudo ha tu adquirir su natural tamaño. Habiendo ocsj nado Blorh varias Taenias pequeñas, descubrió en con un ecsceleut' microscopio, un número infinito de pequeñas articulaciones impercep- tibles á m.estra vista. § \. L? s Taenias son muy duras en morir. Coulct asegura, que pueden vivir mas de doce horas, en caido de ternera hirviendo, y sacarlas tan vivas y alegres como cuando entraron. Ei Dr Tax puso una á oue se e.i« addase sobre el rescoldo, y observó que murió al punto que hecho sobre el estómago Lo mas frecuente es, hallarlas con la abeza vuelta acia arriba, y con la parte posterior del 20 ENFERMEDADES cuello y la cola ecstendidas á lo iargo de la parte interior del tubo intestinal. Se dice que tienen la cabeza in- troducida en la membrana mucosa de los intestinos', de un modo sorprendente, y que el insecto ecsc te firme- mente adherido á ella. El D1 Tyson, dice haber visto una I aeni'. viva en un perro que abrió, cuya cola penda», del recto, al paso que la cabeza estaba tan adherida ó los pequeños i"- te&tinos, que le fué difícil despegarla con la uña. Con- cluir euios con Rogcnstin y con otros facídtativos, que 1.0 es pe -ible verse libre de la Taenia hasta, tanto que no se consiga evacuar la parte eh, ella> en que está con- tenida la cabeza, § XII. El movimiento de esta lombriz es mui raro y siempre asjñral Las articulaciones posteriores se separan de las anteriores, y se ecstienden acia fuera, ó se contraen por turnos; de tal modo, que unas veces vemos que el cuerpo de ella se estrecha, y otras, que se ancha, guardando el orden del movimiento indicado En conclusión, su movimiento es de undulación acia la parte superior, y con él se encoje y se alarga, pare- ciendo mayor de le. ;.-e- realmente es. Algunas veces pasa esta lombriz del intestino recto á otro fift que el paciente advierta la menor sensación; y como hemos dicho ya. ee halla su cabeza clavada ú enterrada en la membrana mucosa, de lps intestinos. Sus diversos mowmientos dentro del cuerpo producen los fenómenos moroosos de que se hablará en el capí- tulo tercero. La causa que produce los nudos que se fo.Mian en el cuerpo de las Taenias, es, sus movimientos irregulares en los doblece* o duplicaturas que .'brmaa VERMINOSA*. 21 los ntestinos. Dichos nudos parecen hechos artificial- mente; y unas veces son sencillos, y otras dobles. § XIII. Las Taenias halladas dentro de los intestinos humano" no siempre son de una misma especie. Sin embargo, no me es posible abrazar la opinión de aquel- los faculta ivos y naturalistas que, admitiendo como carácter distintivo de la Taenia varios signos vagos é inciertos, han querido multiplicar sus especies sin fin; elevando sus ideas mas allá de los límites establecidos por la e ibia naturaleza. Hypocrates solo habla de una especie de Taenia, y asegura, que las enfermedades producidas por ella, no siempre son mortales. Los médicos después de él, también, han admitido una sola especie, hasta el tiempo de Plater, quien anunció dos, sin manifestar sus signos distintivos. Jlndry, después de haber ecsaminado las dos Taenias del cuerpo humano, adoptó como carácter específico de una, los pequeños nudos (noeuds) que cruzan toda la ecstensionde su cu- rpo, y á esta la denominó la Taenia con espinas, (Taenia épineux,) y á la otra, la Taenia Sui cuaS. Bormet consideró dicha distinción como demasiado jeneral; y sin aumentar el número de las dos indicadas especies, y atendiendo solo al mayor ó menor tamaño de las articulaciones; llamó á las de articulaciones largas, la Tania sin espinas, y á la Taenia espinosa, la de articulaciones cortas. Unco, presumiendo haber descubierto signos parti- culares en la colocación y número de las papilas, ha descrito tres especies, llamando á la primera, " Tcenia 22 ENFERMEDADES soliumosculismarginalibussolitariis:"á la segunda, "Turnia vulgaris osctdis lateralibusgeminis:r y á la tercera, '* Tania lataosculis lateralibus solitariis." Pallas, no queriendo separarse de las clasin' aciones de Andry, de Bonnet, y de Lineo, ha adoptado sus es- pecies, de las cuales las dos últimas, no pueden inclu- irse en el jénero de las Taenias, según la opinión del célebre Bloch. Habiendo notado Goeze que la quinta y secsta especie descritas por Pallas son erróneas, ad- mite solo las cuatro primeras, anunciando al mismo. tiempo, cierta incertidumbre, con relación á la cuarta especie (Toinia tanella) á la que considera como una especie variada de la Tecnia plana, que constituye la ter- cera especie. Sin ridiculizar el mérito de los tres grandes natura- listas Lineo, Pallas, y Gocze, después de reflecsionar detenidamente sobre lo que han escrito, y de contem- plar atentamente sus descripciones de la Taenia, perci- vimos, que el carácter ó signos que nos han dejado acerca de la diversidad de especies de este insecto, puede objecionarse con razones del mayor peso. Las articulaciones mas anchas, pueden en ciertas circuns- tancias contraerse, arrugarse y volver de nuevo á adquirir sus dimensiones, en largo y ancho, lo que varía infinito en diversos períodos de la vida del insecto, según se ha dicho yá. Lo mismo puede decirse acerca dé las papilas la- terales ó de sus bordes, asi también como de los, nudos, cuyas partes no pueden ser ecsaminadas en las nuevas Taenias. sin el aucsilio de un ecscelente microscopio; y es absolutamente indudable, que todos los que han VLRM1N0BAS. 23 querido establecer divisiones y clasificasiones sistemá- ticas en objetos no menos vagos que inciertos, lo que -- han hecho es, oscurecer con tinieblas impenetrables las cucotiones que deberían halVr ilustrado para la intelijencia universal. De aquí es que, descansando varios célebres naturalistas en vagas aserciones y pin- turas, han confundido las especies de las T e ^as, cuando pensando seguir los pasos de la naturaleza y del orden, se separareui enteramente de los caracteres y señales muy manifiestas, que las distinguen entre si. Si por acaso, hay algunos caracteres fijos en la . Taenia, inmutables en las diversas edades de ella, y visibles á nuestra vista natural, los hallamos en la ca- beza de algunas de las que están armadas con garfios 6 anzuelos, como lo hemos.manifestado. Fundado en los ecspresados caracteres 6 signos, que propiamente pueden llamarse específicos, ha formado el sabio Bloch la clasificación de todas las Taenias intes- tinales, dividiéndolas en armadas ó desarmadas; esto es, con garfios 6 sin ellos; división ^ue tenemos por mui apropiada, al tratar de la Taenia contenida en el cuerpo humano. Además de no estar sujeta -ta división á mutaciones inciertas, es mas adaptable para la inteli- jencia de los facultativos. Estos no ignoran, que al insinuarse la Taenia armada en la membrana mucosa con mayor fuerza que la otra, produce en parte una picazón aguda y vehemente en los intestinos, y aquel- los síntomas alarmantes, que demandan inmediata- mente la aplicación de remedios eficaces para ecspe'er ' la lombriz de ellos y salvar al enfermo. Aóra procederé al ecsamen de las dos especies de 24 ENFERMEDADES Taenias, que únicamente son las que se encuentran contenidas en los intestinos humanos. PRIMERA ESPECIE. LA TAENIA ARMADA. § XIV. La lombriz conocida con el nombre de Taenia cucurdtina ó lombriz solitaria, aunque descrita y dibujada en varias obras clásicas de historia natural, lia sido, no obstante, un objeto que ha ecscdado grandes dudas y confusión, como se deduce de los escritos de hombres célebres y de ilustración intrinsica; lo que, según la opinión del sabio Bloch, debe considerarse como un poderoso motivo para humillar la presunción altanera del entendimiento humano. Esta lombriz es común entre nosotros, después que la Taenia de que mas ado- lecen nuestros enfermos, pertenece á esta especie. E la Taenia, es en un todo peculiar al hombre, varía según su edad, su alimento, su tamaño, y la mayor ó menor magnitud de sus articulaciones, o internados, según Werner quiere llamarlos. Vemos que estos internudos ó articulaciones son muy delgadas y delicadas en el cuello; casi cuadradas en el cuerpo de las nuevas (ó jóvenes) Taenias; y del mismo modo cuadraos después ó en continuación del cuello, en las de mayor edad: en forma de paralelógramos en las aún mas viejas; de la misma figura y mui anchas en las Taenias de mayor longitud; ovaladas y oblongas en algunas; y últimamente, de media pulgada de largo en VERMINOSAS. 25 otras. Por lo espuesto se deduce, que la forma es- terio,> de las Taenias jóvenes es enteramente diferente de las de mayor edad; y que la apariencia esterior de estas, parece casi en un todo diversa de la de las demás lombrices de su misma especie, luego que adquieren todo el mt/or grueso y longitud que deben tener. Estas diferencias accidentales han sido miradas im- propiamente como signos característicos de especies diversas de Tue-mas, como se ha dicho ya, y muchos naturalistas han incurrido en grandes errores, particu- larmente aquellos que, inducidos por las equivocadas narraciones de los médicos Árabes, han creído ver en cada articulación de la Taenia una nueva lombriz, por imajinarse que el cuerpo de esta se componía de varias unidas entresi, cabeza con cola. § XV. La cabeza de la Taenia, ha sido objeto de muchas investigaciones. Welchius y Lineo, han considerado esta lombriz como acéfala. Rhodius y Forestus, son los primeros que han descrito y ^mirado la cabeza de esta lombriz, como en- teramente monstruosa y muy distante de la verdad- Malpighi. nos la presentó después con ojos; agujeros en la nariz, y con boca y dientes, como puede verse en una representación de ella, citada por Leclerc. De- bemos á Andr>i. Tyson, Bonnet, y á Roderer, nuestro re- conocimiento por una descripción mas detenida y de- tallada de la cabeza de esta lombriz, mejorada aún por los profesores Leske, Pallasy Miller. Bloch, Goeze, y Werner. Cou la simple vista descubrimos la cabeza del insecto armada con dos apéndices puntiagudos y 26 ENFERMEDADES protuberantes, que por analojía se llaman ganchos ó garfios, los cuales constituyen el carácter distintivo de esta especie de Taenia, pues las otras no los tienen. Si ecsaminamos con un microscopio la parte amerior de la cabeza de esta lombriz, apretándola un poco con los dedos, se verá que los garfios 6 ganchos "stán situa- dos en círculo perfecto en cuyo centro está el tubo ó sea la cabeza. . § XVI. Lateralmente y en un cuadrado, se abren ó corren los cuatro canales laterales que se estienden por toda la longitud de esta lombriz. En el centro de la Taenia también se descubre otro canal longitudinal que se llama, según autores, el canal medio; este canal prin- cipia cerca del tubo de la cabeza, y corre casi hasta el fin de la cola; partiendo de él ramificaciones, que se estienden por cada una de las articulaciones, que com- ponen el todo de la lombriz, parecidas á la figura del asta de un Venado; dichas ramificaciones se descubren con la vista natural. Aén no se ha decidido asertivamente por las natura- listas, si e1 canal medio que se nota entre cada anillo de los que forman cada una de las articulaciones ó trac- ciones de esta lombriz, se comunica con el otro canal que se ye en el espacio de los subsecuentes anillos, no obstante que Jf7Wo>c, Vandelio, y Pallas, afirman ha- berlo inyectado desde un estremo á otro del cuerpo del insecto. Lo que únicamente podemos asegurar acerca de esto es, que dicho canal ó tubo contiene un humor compuesto de una sustancia globular y albuminosa, parecida la primera, á las yemas de los huevos, y la seguúda á la clara. ^ VERMINOSAS. 27 Goeze describe los huevos del insecto cubiertos de una sustancia, la cual macerada en agua, se separa en pequeños granos. Sabemos á mas, positivamente, que losjiuevos mas maduros del insecto, son aquellos que se encuentran desde el medio de la cuerpo acra la cola. § XVII. Los lados 6 costados de cada articulación de esta lombriz, están provistos de una papila á cuyo estremo se observa una abertura oblonga, la cual la describe Goeze como separada por una línea. Estas papilas, con sus pequeñas averturas, ocupan solamente uno de los intersticios de cada anillo; pero están colocad.i> de tal modo, que unas veces las descu- brimos á la derecha, y otras á la izquierda de cada ar- ticulación. Unas veces vemos situadas dichas aver- turas 6 bocas, entre el tercero, cuarto y aun el secsto anillo; y otras, en la subsecuente articul a ion, entre el segundo ó tercer anillo, y en el lado opuesto á la an- terior. Es muí probable que la estructura interna de las papilas se compone de un tejido de fibras, si damos crédito á lo que dice Rosenstein, sobre la facilidad con que la lombriz las empuja acia afuera, ó las retrae en- teran vnM; según sus observaciones hechas sobre el cuerpo de una Taenia viva. Dicha- papilas se comunican con los ovarios, y por eso las debemos considerar como los orificios de los ductos eespelentcs. No obstante de estar Goeze persuadido de que la lombriz chupa su alimento por medio de las cuatro aberturas que se le notan en la cabeza; sin embargo. 28 ENFERMEDADES cree también, que los papilas laterales absorven la nu- trición necesaria para el mantenimiento de la parte ó división posterior del insecto. c< i > que acabamos de observar es cierto, d be con- , r .rse que dk bus orificios ó papilas contienen ductos duplicado-; porque no hay duda de que, cuando se comprimen con los dedos, arrojan huevos; sobre cuyo particular están de acuerdo todos los naturalistas. § XVIII. De aue estas lombrices proceden de huevos producidos por ellas mismas, no queda la menor duda. Pallas, introdujo en el vientre de un perro, vanos huevos que estrajo de una Taenia canina, y en las visceras del vientre de aquel animal encontró, al cabo de un mes, varias Taenias formadas de anillos muy unidos, cons- tando todo su cuerpo de una pulgada de largo. Debemos al sabio Werner, el descubrimiento de las partes de la jeneracion de la Taenia armada. El ha demostrado, que los órganos de ambos secsos se ven en cada articulación, verificando asi, lo que tantos autores han opinado acerca de pertenecer estos insectos al jénero hermafrodita. Según este autor se abren dos canales en las papuas marjinales de c,ada articulación: el superior termina en un tubérculo redondo, que cree pertenece al jénero masculino: el canal ó ducto inferior es tortuoso y está lleno de huevos, ensanchándose su estremidad inferior en la forma de un saco; todo lo que forma las partes de la jeneracion femenina. No es difícil creer todo lo eespuesto acerca del hermafroditisno del insecto, si como se ha dicho, sucediese que los huevos se fecun- dan al momento de arrojarlos. \ FUMINOS AS. 29 SEGUNDA ESPECfE- LA TAENIA DESARMADA. § XIX. La mayor parte de los médicos y natura- listas han dado á esta lombriz el nombre de Tcenia lata. Debemos á Bonnct, la mas esacta descripción de este insecto. iMe ha parecido por esta causa necesario y otd precentar en esta obra el retrato de dicha Taenia tomado por el autor citado, por parecerme el mejor y mas conforme con la naturaleza, de todos cuantos he ecsaminado últimamente. Además, dicho retrato ó copia posee lo doble ventaja de haber sido hecha vivi- endo ana el insecto. §\X. La forma ecsterna de esta lombriz es aplanada, y se parece en todo á una cinta de hiladillo; su color,es blanco; lo qu observa Pallas, como una de las cuali- dades específicas que caracterizan este insecto. Su estructura ordinaria es áspera, densa ó membranosa. Sus articulaciones están formadas de un modo tan par- ticular, que con la simple vista, se ve su diferencia de las de ia íaenia armada. Desde el cuello, hasta su parte inferior está su cuerpo, algunas veces, intersectado por líneas transversal s, muy parecidas á las que unen las articulaciones ó juntas de la Taenia cucurbitína; razón porque pudiera fácilmente equivocarse con esta última, si la de que tratamos no líese tan plana > delgada (sencilla) como hemos dicho. Según lo acabamos de practicar, desenoe Marx, la lombriz plana; y asi es que, en icizon de esta singularidad, sumito su narración al ecsamen de mis lectores. Las articulaciones 6 juntas 30 ENFERMEDADES del cuello de la Taenia desarmada son tan sencillas y delicadas, que casi se hacen imperceptibles. Las que se siguen se aprocsiman á la figura de un cuadrado y van aumentando en largo y ancho en el i uerpo; y au- mentando progresivamente en longitud, forman la cola que termina cortada en línea recta. Los costados, ó sea lados, de esta lombriz son de líneas irregulares ú escalonadas; y segundos naturalistas, dichos costados son cerrados y sin orificio alguno. Esta lombriz varia en longitud. Las mayores observadas por Pallas, fue- ron siempre de diez y ocho á veinte pies de Paris. Bloch, envió á Goeze varios pedazos de esta lombriz arrojados por una mujer, en Berlín, que medían juntos, noventa y cinco varas. El volumen, longitud y grueso de esta lombriz vana en proporción á su edad y á 3U nutrimento, al modo que la Taenia armada. § XXI. La cabeza de esta lombriz es muy diminuta, según lo es en todas las especies y jéneros de estos insectos. También se notan en ella (la cabeza) cuatro papilas laterales, y una en el centro, cuyo tubo ha ob- servado Werner. La papila central no tiene los gan- chos 6 garfios de que está rodeado el mismo tuno en la Taenia armada. Las cuatro papilas citadas, son también en esta Taenia los orificios de otros tantos ductos 6 canales laterales, que corren por los costados de las articula- ciones, de cabeza á cola. El ducto ú canal del centro pasa por el medio 6 centro de cada articulación; pero se ignora si está en comunicación con r} de la sub- secuente articulación, cuando ni Pallas ni Goeze, han podido hacer correr el fluido inyectado por toda la VERMIN08 i* 31 0 ecstension de dicho canal medio; no obstante que Win- gfaw. asegura haberlo verificado. El cuello de esta lombriz está cubierto de unos fila- mentos blanquinosos, que lo hacen aparecer lanudo 6 cubierto de un pelo como el de las mariposas. Em- pezando por Ja parte mas delgada de su cuerpo, y con- tinuando acia la cola, se distingue la formación de cada anillo de los que constituyen el todo de cada articulación, por medio de líneas endidas, las que ecsaminadas con ei microscopio presentan una línea compuesta de tres cordones. § XXII. En el centro de cada uno de los anillos, se descubren los ovarios apiñados en una figura oval, que termina en punta, en una de sus estremidades. Estos ovarios asi apiñados, han sido considerados por Bonnet, como otras tantas glándulas, á las que dio el nombre de campos floridos. En la parte superior de cada anillo, se observa tam- bién un pequeño ducto ú canal redondo, que se comu- nica con el centro de los ovarios. Pallas, afirma, que la lombriz depone sus huevos por este canal. Es mui posible que los orificios de las papilas marjinales hagan las funciones del secso mas- culino, y que sirvan también paraabsorver el alimento, como dijimos de la Taenia armada. Por la gran dificultad de hallar entre nosotros la lombriz de que vamos hablando, o viva, ó preservada mui recientemente; no ha sido posible continuar las diversas y prolijas investigaciones que son necesarias para el conocimiento perfecto de la estructura interna de este insecto. 32 ENFERMEDADES SEGUNDO JÉNERO. DE LAS LOMBRICES VESICULARES. § XXTÍ1. .Ion: Rica, natural de Pavia, de cincuenta y cinco años de edad; de temperamento delicado y cuyo alimento era pobre y mezquino; después de haber sufrido por tres meses los ataques de una fiebre inter- mitente, y violentas alecciones de espíritu; fue invadido de repente, en la mañana del 26 de Nobiemvre de 1797 por un entorpecimiento ú tumefacción jeneral de las eslremidades inferiores. Viajaba á pie en el momento que sintió los ataques indicados; é, ya arrastrando, ó bien tratando de hacer uso de sus pies, aunque con movimiento inseguros, procuraba continuar su marcha, cuando se sintió acometido improvisamente de un ter- rible dolor de cabeza, sobre el coronal. Al momento empezó á pedir socorro con tremendos quejidos; pero quedó tendido sobre la tierra, con una absoluta priva- ción de todos sus sentidos. Inn¡«-Vi.¡'amenté fué con- ducido al hospital de clínica, en donde lo hallé comne- tamente apoplético, y con signos inequívocos de una astenia nerviosa, según la llaman la mayor parte de los facultativos. Al momento se le aplicaron escitantes estemos é internos; pero falleció en la nos subsecuente noche. Después de ecsaminar el cadáver, sin haber encon- trado se: liles algunas notables en la sustancia-esterior del cerebro, abrimos mis ventrículos laterales y los hal- lamos llenos de una serosidad sanguinolenta. Aquí se nos presentó por si mismo, un fenómeno bien singular, VERMINOSAS. 33 y fué, el de haber hallado en dichos ventrículos dos enjambres de hydátidis que se estendian á lo largo de las ramificaciones del plexus choroides al que estaban. intimanu nte adheridas, en términos que,' para estra- erlas y despegarlas de allí fué necesario arrancar la sustancia d*\ plexo. Cada enjambre ó racimó de hydá- iidcs era de dos pulgadas de largo; anchos, y tan esten- didos en sus estremidades inferiores, que flotaban estas en el fondo de los ventrículos. La parte superior de ellos, (los enjambres,) terminaba en una especie de membrana, en forma de una cuerda ó pedúnculo con dobleces en varias direcciones, y enteramente hecha firme, en la división que separa la parte anterior de los ventrículos. I íabiendo estraido de los sesos estos racimos, ó en- jambres de hydátides organizados tan singularmente, hallamos que cad;i vejiguilla que los formaba (como aparece un racimo de uvas) contenía en sí una hydátide de estructura casi singular. § XXIV. Se componía esta de una cabeza parecida á la de la Taenia, y de una vejiguilla llena de agua, or- ganizada toda ella en una manera maravillosa. Parecía que la vejiguilla estaba formada de tres mem- branas diferentes; la primera esterna, muy delgada, transparente y mui reluciente ó charolada. Debajo de esta se \eia una organisacion de fibras circulares muy delicada^ estas fibras se estendian sobre una membrana felposa que servia como de forro á la su- perficie interior de la vejiguilla. Cada una de estas veji- guillas componía el cuerpo de una de las lombrices á las que Bloch, da el nombre de hernutañas, (hermits) 34 ENFERMEDADES para distinguirlas de la lombriz restallar social, que se compone igualmente de una vejiga 6 bolsa o íe con- tiene tres ó cuatrocientas lombrices pequeñas. JLaparU» | interna no contenia otra cosa que agua, y apesar j de las mas prolijas investigaciones, jamaspudimoF des- cubrir en ella ningún órgano que pudiera imajinarse como perteneciente á los de las funciones naturales de ' dicho insecto, que es una especie de lombriz bien sin- i guiar; porque la figura de las vejiguillas contenidas en el I saco es unas veces redonda, algunas oblonga, y algún» s otras angular, rvc. « Si se comprime el estremo del cuello de esta lom- i briz, cuando aún vive, parece que la cabeza está pro- 1 vista de garras ó ganchos y de una pequeña boca | como la dé la Taenia armada. J § XXV. Hallamos muí confusamente descrita entre J los autores y con nombres diversos, nuestra lombriz ve- 1 sicular. Peyer, la llamó Hydatis animata. Bartholin, la I llamó Ova inporcis. Dyson, Lumbricus hydropicus. Lineo, i Hydra hydatula. Pallas, Tania hydatoide. Goeze, Tcrnia ! vesicular^. Fisher, Tamia hydatigena—y Warner, la llama J del mismo modo. Yo la he llamado Lombriz vesicu- I lar; porque este nombre me parece el mas apropótito J y conveniente. § XXVI. No solamente h, -ddc hallada esta lombriz ' entre los sesos, sino en otras partes de nuestro cuer] >\ según varios facultativos eminentes. Por las ob- servaciones de Koelpin y de Walther, la mayor parte de las hydátides pueden reducirse con propriedad al jénero de lombrices vesiculares. Pallas, quiere per- suadirnos, que un enjambre ó racimo de estas lom- VERMINOSAS. 35 brice¿. puede muy bien producir la hidropesía enquis- tada. § X)¿V1I. Parece probable, según las observaciones practicad ís, que estas lombrices se hallan mas comun- mente en aquellas partes del cuerpo que abundan mas «le vasos linfáticos. Su cabeza se adhiere 6 clava en las ramificaciones de dichos vasos, y absorve ó chupa la linfa que conti' aeu,y asi llena la vejiguilla que constituye su propio cuerpo. Esta especie de lombriz es sumamente singular. Solo se halla en las partes mas ocultas y recónditas de nuestro cuerpo que están enteramente separadas de sustancias eslernas. Ni la mas pequeña señal de sus huevos se bailes ubierto aún. Acaso se desarrollan en lo interior de los vasos linfáticos. ^ > § XXVIII. Nuestras lombrices vesiculares, se dife- renci;i;i infiuito de las halladas en el hígado de las Lie: . us, de los Ratones, y en los sesos del ganado lanar; -.1. embargo de que las de estos últimos se parecen ancho a las del cuerpo humano. En el hombre, cada vejiguilla contiene una sola lom- briz. :ú paso que en los animales, se hallan dos y tres lombrices en cada vejiguilla. La cabeza de esta lombriz, en los racionales, está fuera de la vejiguiliu, y en la de los animales está sumida en las paredes de la i í-a. ó vejigia común. La figura de estas lombrices ! aliadas en las Liebres \ ganada lanar está perfectamente des- crita por Go. :t. y merece que se le preste sum,: aten- ción, para convencerse déla diversidad que se encuen- tra entre las del cuerpo humano, y las que se hallan en aquellos animales. 30 ENFERMEDADES Solamente Bloch, ha podido hacer sus distinciones esactaá y con la mas csquisita precisión. i TERCER JÉNERO. LA LOMBRIZ TRICOCF.PHA) l'S. 4 § XXIX. El Doctor Wagler, ha sido el primer escri- tor que nos ha descrito esta lombriz. Fué halí adapor elprofesor RocdererY en el intestino ciego de algunos u soldados fraueescs, que padecieron, en Gottingen, una ' enfermedad contajiosa. El célebre Blumenbach, la en- contró después, varias veces en los cadáveres de algunos pobres miserables, sujetos á grandes priva- '*, ciones y aún á la misma hambre. Según mis mejores informes puedo asegurar, que \ esta lombriz es muy rara entre nosotros, y que ninguno do nuestros prácticos la ha mencionado. Wagner y ) Bloch, nos informan', que ambos la han encontrado en j el intestino ciego: otros facultativos las han visto en los grandes intestinos; y Werner, dice haberla observado en la paite inferior del Ilior. j § XXX. Vario- autores describen el tricocéfalo con 1 los nombres de Tñcuñs, Anuaria tricuris, Taenia spirtlk, 1 y con el de Fuseragnelo codi sctola, ó lombriz con cola. 1 El nombre de Tricocéfalo creo ser el mas adecuado. 1 § XXXI. D.versos naturalistas, entre los cuales po- I derno enumerar á Lineo, Leske y Wémer, han cía ífi- i cado impropiamente esta lombriz con el jénero de las I Ascárides, en razón de cierta semejanza que se nota ea J VERMINOSAS. 37 ella con las citadas. Mucho menos pertenece á las especies de Taenias; y sin embargo Pullas, la ha clasi- ficado con ellas. Bloch y Goeze, han formado posterior- mente un jénero particular de esta lombriz, colocan dolo inmediatamente después de las Ascárides. § XXXII. La figura de nuestro Tricocéfalo es la de una linea espiral; no pasai.iíu de media línea en diáme- tro la parte mas gruesa de su cuerpo. Su superficie esterior presenta un conjunto de pequeñas líneas trans- versales como anillos. Su longitud es de una y cuarta, á dos 11 ¡jadas; mía de las estremidades de su cuerpo termina en una continuidad filamentosa, la que se ob- serva adujada de un modo maravilloso. La otra estre- niidad revolviéndose en forma espiral) con un. a ente termina en una especie de gancho ú anzuelo ancho y obtuso, mui parecido á los pistilos de las flores de los Lirios. De esta estremidad, hecha fuera el insecto, una especie de tubo, que parece sale de un estuche. Ro- derer, Wagler y Wrisbcrg, han creído que la estremidad filamentosa de que hemos hablado, es la cola del in- secto, y por eso lo han llamado Trichuris. De otra parte Pauas, Miiller y Goeze, han demostrado que dicha parte filamentosa es la cabeza y no la cola. Werner, ha con- trovertido la opinión de los citados naturalistas; pero sus argumentos son mui débiles para destruirla. Noso- tros opinamos, que la cabeza del insecto se halla en la estremidad de la continuación filamentosa, y que esta continuación es el cuello de la Tricocéfalo. En la estremidad opuesta., termina el tubo intestinal; y por esta razón debe mirarse como la cola del Trico- céfalo. 38 ENFERMEDADES § XXXIII. Se ve que estas lombrices halladas en los intestinos humanos tienen sus secsos diversos La cola del macho está vuelta acia arriba en forma e*piral; y la de la hembra, es oblonga y aplastada conu iacola de uq Castor; es también mas gruesa que el cuerpo y arqueada; la del macho es redonda. Descubrimos la organisacion interna del macho, por medio del microscopio. Consta de un tubo intestinal para el alimento, y está provisto de vasos espermáticos. El tubo de esta lombriz puede cstenderse esteriormente; esto es, salir una parte de él, del cuerpo del insecto, según la opinión de varios naturalistas; y asi es que, creen que lidia porción saliente puede constituir una de las partes de la jeneracion del macho. En la hembra no se descubre el dicho tubo cilindrico y envainado, de que acabamos de hablar; aunque al- gunos autores se lo han dado también á e t.a; pero es el remate de la cola que es casi obtusa. Ademas de su canal intestinal, descrito con tanta propriedad por Müller, también se descubren sus ovarios, los que con- tienen una gran cantidad de huevos, que ha observado Wagler, debe deponerlos el insecto por un ducto G canal particular. Dichos huevos, arrojados por la hembra, son de figura oval, y terminan en punta en ambas ex- tremidades. En el cuerpo del macho no se descubren señales algunas de tales ovarios. * XXXIV. Pallas, nos ha dado la descripción de una Tricocéfalo hallada en el cuerpo de un Lagarto. Se ha querido decir que es la misma especie de lombriz vista por Wagler y Roderer, en el cuerpo de algunos hombres; pero los ecsamenes hechos posteriormente han evi- VERMINOSAS. 39 denciado, que la cabeza de la Tricocéfalo de los La- sarte s, está coronada de pequeñas garras ó ganchos, a ma- de otras particularidades que se notan en su es- trile oirá y que no se encuentran en las que se jeneran en el cuerpo humano. Sobre este particular dice Goeze, que la Tricocéfalo de que habla Pallas, debe considerarse como una parte do otra lombriz que une á la^ Tricocéfalos con las llamadas Grattcurs, ó las Echinoryerchi. CUARTO JÉNERO. LAS ASCARIS VERMICULARIS. § XXXV. Esta lombriz, como las Lumbricoides, de que hablaremos después, pertenece, segün la opinión de los naturalistas, al mismo jénero, y por consecuencia deben describirse en el mismo capítulo. Mas sin em- bargo, si ecsaminamos jun amenté estas dos lombrices. hallaremos una diferienciamuy material entre ellas, en el lamaño y largó de sus cuerpos, y aún en el lugar que ocupan en los intestinos, que tampoco es comuna las dos especies; ni en los síntomas que sienten lo enfermos que se ven atacados por ellas. Por dichas e-iusas, me parece que deben ser ecsaminadas y consideradas sepa- radamente,como lo han practicado muchos facultati- vos qi lian escrito sobre las enfermedades verminosas. §X\XVI. La Ascaris venniculans, á la que han dado varios nombres, diversos autores, es una lombriz redonda, filiforme y sumamente delgada en sus estremi- 10 : w l HMF.DADI - dades, y de cuatro á cmco líneas y aún una pulgada de lare'o. La vivacidad <, . iqe se mueve, salí y se ondea es admirable. Tocada con los dedos ó a i rimán- dola á la llama de una vela se contrac cstiaordina- namente. Acaso podemos atribuir con propriedad i- la contractilidad de estos insectos, las grandes irrita- ciones intestinales que padecen, y también las del ano, los que se ven mortificados con ellas, y particular- mente los niños,que son ios masaflijidos comunmente. La superficie de toda esta lombriz está llena de ar- rugas que parecen formadas por una nultitud de anil- los. Su estremelad anterior es obtusa, y la posfertor, ó sea su cola, es lustrosa y sumamente delgada. § XXXVII. Esta lombriz reside en los intestinos largos, y comunmente en las cavernosidades del colon y del recto, Wulf, descubrió una especie de quiste con un número infinito de ellas, entre las membranas del estómago. Yo encontré varios enjambres de ellas en el esófago de una mujer, que murió de resultas de una calentura lenta nerviosa. También se encuentran, amenudo, estas lombrices en la vajina de las mujeres. Es muy digno de notarse, que nunca se encuentra una de estas lombrices sola; sino en enjambres ó pelo- tones formados por la acumulación de infinitas; de que se deduce, que aman el vivir en grupos § XXXVIII. Esta lombia ^vive mas tiempo que nin- guna otra del cuerpo humano; y su ecsistencia es de una duración casi increíble. Fabncius, refiere el ca^o de un hombre atormentado por espacio de 10 años, de esta especie de lombrices. • VERMINOSAS. 41 § XXXIX. La clase del alimento conque se nutren ose ;..\f.r , ha sido ob|eto de opiniones diversas. I. i . :¡ •■ ha observado, que la matuia mucosa que ¡im Iic.í destinos y la vajina de la mujer, es la sus- tancia que neo u-etieren: por esta razón, no es cstraño qm la* h; l\< e.o en todas las partes del cuerpo en donde abunde el 7* .do mucoso; como en la vejiga, el mmago, el í/,; tgo, &c. v XL. Aunque Van-Phels-,r„ ha escrito largamente acerca de estas lombrices, debemos sin embargo á Goeze, todo el mérito de habernos instruido, sobre la estruc- tura interior de estos insectos. Esta lombriz es mui pequeña. Vista con el micros- copiu se descubre, que su estremidad obtusa es real- mente la cabeza. Está esta compuesta de dos pro- tuberancias laterales de figura oval y divididas en el centro, lo que forma su boca. Su cuerpo adquiere gra- dualmente el ancho de una tercera parte de su longi- tud, desde la cabeza, hasta aprocsimarse á la cola, en que aparece mas delgado y delicado, renan. t!> en una punta cetácea.. Tiene un pequeño canal ó ducto en su boca, el que, al contraerlo ú dilatarlo, se ob- serva que q.?-\-.\ coneeso con el tubo intestinal y su es- tómago. La abertura de este canal se descubre en la parte en que principia á adelgazarse el cuerpo del in- secto, para terminar en una pun< • mui aguda que for- ma la cola. Esta punta es muí considerable t.:¡ la hombra; \ se cree por algunos naturalistas ser el signo característico del se eso femenino. § XLI Observamos que bajo el tubo intestina! del macho, orre otro canal mui delgado y mui blanco, que 12 ENFERMEUADFS se estiende casi hasta el fin de la cola; no quedando la menor duda de que, los órganos de la jeneracior que caracterizan al macho están situados en dicho janal. que remata en la estremidad posterior del tebo in- testinal, unido siempre con él. Van-Phelsum, halle dicho canal ó tubo lleno de una sustancia blanquizca albu- minosa. Dicho autor padece equivocación, cuando nos dice, que el curso de este canal es espiral, según sus observaciones; y que la cola de esta lombriz remata en una especie de saquillo ancho, lleno de huevos. Warner, siguiendo las descripciones de Van-Pliehum, incurre en los mismos errores que este autor: deduci- éndose de aquí, que no ha sido tan esacto y prolijo en el ecsamen de esta lombriz, como en el de otras de diversas especies. Las figuras del macho y de ja hembra que tenemos, poi donación de Goeze, nos parecen las mas perfectas de todas; y asi nos atenemos á ellas en nuestras des- cripciones. § XLII. Al tubo intestinal de la hembra se une un canal ó tubo membranoso, que no contiene otra >¡- ¡ que embriones, (fetuses) los cuales comprimidos 'aera- mente salen'en gran parte por una abertura situada como á una tercera parte del largor de la lombriz. Ecspuesta una pequeña parte de esta membrana ¿I ecsamen del microscopio, la vemos llena de innume- rables embriones qué~se presentan en varias formas. Su figura parece ser oval. No debe sorprendernos la innumerable cantidad de fetos ó embriones que se descubren en la hembra, desde que sabemos por Goeze, que estas lombrices son de la VERMINOSAS. >3 especie vivípara; y que muere después de ecspeler ó pari una porción de pequeñas lombricillas. Po. todo lo ecspuesto se ve también refutada !a opi- nión de Kratzcnslcin, que creia. que estas lombrices se jeneraban por los huevos de las moscas, depositado- en el ano de los ni ño3. QUINTO JÉNERO. LAS LUMBRICOIDES. § XLIIÍ. No diversifican mucho los natura-tas en sus opiniones acerca de esta lombriz. Ltneo, redujo las lombrices terrestres á la misma especie de las que se crian en nuestros intestinos; y por esta razón Vallisneri, llamó á aquel insecto lumbricus humanns; y nosotros, mas propiamente, Lumbricoieles. Se ha demostrado suficientemente, que ambas lombrices, la humana y la terrestre, se diferiencian mucho en su estructura esterior, y también en sus órganos in- ternos. La opinión de Lineo, y de los autores que le han se- guido es mui errónea, y también la de los que han que- rido asege ar que, se encuentran grandes diferiencias entre la lombriz llamada Lumbricus, que se jeucra en los perros y caballos particularmente, . la deque esta- mos tratando en este capítulo. La longitud y el ^ra^so estraordinario de esta lombriz se reputan por ¿Agimos, como signos esenciales que marcan una diversa espe- cie; pero no es asi; y ese fenómeno debe únicamente atribuirse á la diversa cla*e de nutrimiento del insecto. 44 ENFERMEDADF • ¿No vemos cada dia, que algunos animales nutridos por alimentos demasiado sustanciosos adquieren un olu- men estraordinario y preternatural? Pin. lo r.ismo acontece con esta lombriz. Villinery, vio una lombriz muy grande en los intes- tinos de un Ternero. Baglivi, describe ot ; dt estas lombrices, treinta pies de largo, vomitada por uno de sus enfermos, de resulta de oler ajos crudos: Rosenstein, hizo arrojar como noventa lombrices de una tercia de largo, á una niña de ocho afíos, en el espacio de ocho dias. § XLIV. La Lumbricoide es perfectamente redonda, y comunmente del tamaño de una pluma de cs'-ribir. I¿o mas corriente es, que sea de ocho á diez pulgadas de largo. Los secsos están perfectamente demarca- dos: el macho es mas delgado y corto que la hembra. El color de esta lombriz es blanco y algunas veces tira como á color de carne. El canal ó tubo que pasa por su abdomen es amarillo y trasparenu Goeze, considera lo dicho, como señal característica de esta especie de lombrices. Nosotros creemos, que esta circunstancia no sea mas que accidental; porque siendo dicho canal el tubo alimentario, puede muy bien cam- bia' su color la sustancia contenida en él; y de aquí es q í^, unas veces aparece blanco, otras negro, amarillo, y aún se ha visto de color de púrpura en algunas lom- brices; después de doce horas de haber sido arrojadas. Toda la superficie del cuerpo del insecto aparece arrugada y llena de anillos; agostándose aquel en ambas estremidades hasta rematar en punta. Los mas de los naturalistas suponen que L- fibras circulares VERMINOSAS. iC) abrazan toda la circunfe. encía del cuerpo. Werner, ha demo trado. 1.0 obstante, que las 11 airo fibras lougi- tudina. \- eue se observan en la lombnz. son las únicas que con. u poY toda la superficie de su cuerpo, y que las circulares o los anillos, no son otra cosa que meros fragmentos de libras transversales, que incluyen ó ligan la- citadas; La organización de las fibras de esta lombriz, es pre- cisamente la misma en figura, que la del intestino colon, y por e*o Werner, considera á todas las que se ecsami- nan en la parte estenor de ella, como otros tantos musculo> ongitudinales y laterales, y á ellos atribuye loy moví alientos serpentinos del insecto. Las libras transversales estau conecsionados entresí por medio de un tejido celular muy espeso, que hume- decido se relaja fácilmente y causa que se alargue sobremanera el cuerpo del insecto. Goeze, asegura que un pedazo de una línea de largo de esta lombriz, si se macera, se estiende mas de media vara. ¡A que longitud tan estraordinaria puedo llegar esta lombriz dentro del cuerpo humano í! §XLV. Debe notarse, que la estructura de la cabeza v de la cola de esta lombriz es peculiar, solamente, á su especie. Si observamos la cabeza con la simple vista, descu- briremos tres hermosas eminencias hemisféricas, que insensiblemente terminan en una punta mui aguda. Con el microscopio se ve que, las citadas prominencias son perax-tamente hemisféricas. VoMsneri, las com- paio, con mucha precisión, á tres pequeños monte- cilios 46 ENPFKMF,)ADES A la abertura triangular que se obsena en el r»mtio de estas eminencias, les ha dado Pallas, el nom' re de boca con tres labios ó triiabtaía. Se hace imposible percibir todas esta - c • r i; u la lombriz muerta; porque todas su- | . e-m ó descomponen. En las n VERMINOSA». I* . oei.-ar especies. Roe/Mein, menciona un ■ airo anos, endeble y descarnado, que arrojó, i i - Ascárides ermiculares. un pedazo de I ,i. . . los varas, y da-; Lmnbrieoides. También retín. ;/ , - en < aso semejante; y muchosotros facul- tativos hün '•-di-eio las Lumbrícoides í¡-ociadas eoe otras '.embaces ti. ea o jénero \\\'. '*.<)? m eci n íuui eespuestos á los ata- ',, : '.:-• 1' mbnets do ;j-..- estamos hablando; y Li- p/a- ...: • -;,uuís no se ven, a oeusnmes, muí íibits de En jeneral, prevalecen mas entrojas personas que ■:» alimentan pobremente ó con aumentos da mala calidad; en las que están llenas de humores viscosos, ó en las que padecen grandes enfermedades asténicas. Se ha observado i *e cuanto mayor" es el número de -•■- lombrices, tanto mas pequeñas se crian. Se hallan estas lombrices siempre colectadas en gran número. Algunos enfermos han arrojado ciento cincuenta de una vez; oto-a, ciento sesenta, y algunos*, Ici.-ia mil en pocos dias. £ XLV1II. Tyson, Redi y Vallisneri, se han distinguido en las descripciones, que nos han dado, sobre la orga- ¡ 'ación de las LumbricoiJes. Werner. nos ha de; do descripciones mui esactas de esta lombriz con escelentes estampas. $■ XLIX. Al abrir el cuerpo de la hembra, desnbri- ni< s el tubo intestinal, que da principio en la cabeza, y que --! . envuelto con otras partes por un tejido celular. Rs muy delgado y angosto en su oríjen, y desoía?.* v aumentando hasta formar la figura de un saco, que 4f< FEfrMEDADES llamaremos estómago este termina en un intestino que se adhiere, «i la nanera qie e1 esófago y . ' ost/.nago á la línea abdominal,-que carie casi hasta la i jla, ?n cuyo remate se descubre mu. abertura que es el ano de ia iomrriz. Dicho libo es ordina/ límente oscuro y aiiajiJíe o, y en algunas partes verdoso, y está for- ' mad- de pliegues y válvulas muy parecidas á las de los intestinos humanos. La línea bianca que corre desde la cabeza hasta la cola ovia misma dirección del tubo intestinal que se halla situado sobre ella es, según Werner, la grande arteria que él ha observado, y car míen Witlis, l'ena ie* sangre, en la lombriz tena • tre. {, L. Como d.-s pulgadas mas abajo de la cabeza se mía le a abdominal un orificio pequeño, que es la .? erlara le la vajina, ó el ducto por donde pone los huevos e¡ insecto. Dicho orificio se comunica con un canal (ia vajina) casi en ángulo recto, el que arqc en- dose un poco, se dilata en la forma de dos sacos que cons'ituyen los dos senos del útero, cuya estructura es en estremo admirable. En ellos se encuentra un Huido blanco mui espeso, pareció > en todo al semen humano. Envueltas en dicho fluido, se ven vanas particular corafc granos de arenilla ñau bu'iles. Werner, piensa que el producto uterino de i ¡ hembr:, se comunica con los pequeños vasos llenos de un fluido blauoo. los cuales envuelven en si el tubo intestinal, según lo ha observado di las Ranas Swamnierdam, y también Camptr. §.L1. La cartedad de huevo.> que se ene-entra c. los ductos del úteiv es inmensa. La sup<¿rficie ecster ; con el re- ceptáculo seminal) la cual volviéndose á angostar como los tubos del útero de la hembra, ramata en el grueso como de un cabello, cuyo estremo se entrelaza con el tubo intestinal lleno de dobleces de una forma admi- rable, y cuyo remate se compone de varios filamentos desprendidos y sin estar en contacto con ningún otro órgano. Ei fluido contenido en dichos filamentos ú vasos esperraáticos no es tan espeso, como el observa- do en el útero de la hembra, ni contiene envueltas en si ningunas partículas granosas como el de aquella. v Lili. Varios naturalistas han querido suponer, de 50 ENFERMEDADES resultas de observaciones mui ilusorias, que la Lumbri- cóide era vivípara. Pereboonu creyó haber vistr salir del cuerpo de una lombriz muerta, una pequer r Lum- bricoide. Tyson. i'alJineri, Van-Suisten, Van-den, Both, Goeze. y varios otros r, Muralistas de mérito, han probado hasta la evidencia, la erroneidad.de! viviparísmo de la Lembricóide; y han demostrado, que las visceras, y particularmente los vasas espermáticos mas delgados, habiéndose salido afuera del vientre de la lombriz por algún accidente, y arqueadose en razón de la elastici- dad de dichas partes, han sido consideradas, equivo- cadamente, por algunos autores, como fetos de las Lumbricóides. APÉNDICE A LAS ORSERV \< IONES PRECEDENTES. § LIV. Muchos facultativos eminentes han hablado i en sus escritos sobre" alna as otras lombrices que han ] hallado contenidas en el cuerpo humano, y que han descrito como pertenecientes á especies muy rara?. Aunque la historia de dichas lombrices no pertenece ¿ directamente „á la medicina; con todo, creo ser muy ^ importante, que los facultativos conozcan todar laá variedades de lombric|ji de que el cuerpo humano i puede verse atacado, según las observaciones de js que han tratado sobre ellas, y hemos recopilado aquí ai j efecto indicado. VERMINOSAS. 51 En mi opinión, todas esas lombrices que se han creid. pertenecer á especies diversas de las que hemos acaba* > de describí]-, no las debemos considerar bajo otró'.'&spocto, que como variedades ele e/las; ó sea, como lombrices accesorias {accessory worms), las cuales no son indíjenas del cuerpo humano; pero que introdu- cidas en él ocasionan enfermedades muí agudas y de carácter singular. e LV. Debemos pues, considerar como una de las variedades de las lombrices indíjenas y peculiares al cuerpo humano, á la Tania membranosa; las Ascárides vermiculares descubiertas per Brugnatclli, en la vajma de una mujer; las Ascáris lumbncoides de Rosenstein; y la lombriz del estómago, de Perebovm, 6¿c. &c. § LVI. Entre las lombrices accesorias, ó que no pertenecen á las que se jeneran en el cuerpo humano, debemos enumerar como la primera de dichas espe- cien la Dou-vc de los intestinos, fasciola intestinalis; las Ascárides del estómago; la Ascáris de los pezones de lasjnujeres; la Ascáris mordedora ó picadora; la Gordius, ó'CriKo. la Venamedinensis, Dracunculus, ó lombriz de Guinea; laEscateridion de Trentler* y también el insecto Escolopendra (Scolopendre). Debe notarse, que en razoir de tragarse por los seres racionales algunos huevos de lombrices contenidos en las visceras de los animales, están ecspuestos, amenudo, á que dichos huevos se empollen y produzcan insectos en los intes- tino-- humanos; sucediendo en razón de esto, que se jeneo n en nuestro cuerpo unas especies de lombrices en+erüiiuíntfl ecsóticas y desconocidas de los facultan vo- '•' de los naturalistas. 52 ENFERMEDAD!.' ftj* Véanse las observaciones «le Mr Larrey en Ejipto. y la del Dr Labórele, en Cayena, acer a del Dracunculus ó Lombriz de Guinea. Ecsaminados por dichos facultativos los filamentos blanquizco- vulgarmente llamados lombrices, los cuales salen de lo interior de las piernas y muzlos de los paci- entes, penetrando los poros ó la epidermis, han hal- irNjjfc'que dichos filamentos no son otra cosaquje," una sustancia celular cilindrica inerte ó ¿Üüerta (a dead cellular substance), la cual van liando á un palito con el objeto de estraer asi el fabuloso insecto." 03** Léase, Le Bulletin des+S><-icnces de la Societé Phi* (omatique de Parjis. Pluviose An IX. que también habla del fabuloso Dracunculus. Concluiremos este Apéndice diciendo: que de las observaciones publicadas por los mas eminentes facul- tativos y por los autores mas clásicos de •$odas las edades se ve, que se han hallado diversas clases de lombrices contenidas en las partes y lugares siguientes del cuerpo humano. En los ventrículos de los sesos," y aún en los sesos mismos, por Bartholinus. En el tejido de la conjuntiva del ojo, por Mongin. En el Ángulo del ojo, por Angelini. En las sinuosidades de la mandí- bula inferior, por Bordenave. En las oidos,por Morgani. En los pechos y pezones, por Baldinger. En la cavidad É del tórax, por Burserius. En los pulmones, por Ridi; píhiW el corazón, por Sinác. En las glándulas de la trácjiea^por Treuler. En las túnicas de los intestinos, jpoi ^toerek. En el epiplóon, por Wegeln. En el hígado y el páncreas, por Memchart. En los ríñones, por SchacherA Eri la vejiga de la orina, por Brera. En el útero, por Ticini. En í VERMINOSAS. 53 la ^ auna, por Brugnatelli. En abcesos en los músculos abdoi únales y en los músculos de los brazos, por Bar- tolinus, v aún en la médula de los huesos. CAPÍTULO SEGUNDO. SORRE EL ORIJEÍí DE LAS LOMBRICES DEL CUERPO JTUMANO. §%iVII. Rodeado continuamente el filósofo de una inmensa multitud de objetos diversos, procura siempre que puede,.descorrer el velo misterioso que los encubre para investigar la causa, sorprendente de los fenómenos de la naturaleza; y este ha sido el principio de los des- cubrimientos mas útiles é interesantes que poseemos. Tales principios nos han abierto las puertas á descubri- mientos maravillosos, á investigaciones magnificas, y se han rectificado hechos y principios, y las causas y los efectos, que todas las cosas tienen entresí, mas ó menos remotos ó inmediatos, ó mas ó menos elirectos ó indirec- tos. *# El continuado ecsamen y no interrumpido estudio del gran libro de la naturaleza, nos ha puesto en la ca- pacidad de establecer varias leyes primitivas, y nos fa- cí ita. la adopción de un gran número de principos in- mmablas, de los cuales se aprovecha el hombre de entendimiento, para elucidar los efectos y las causas del mmenso número de fenómenos que, presentan á nuestro -esamen la. variedad de seres ecsistentes de toda espe- cie. Guiados por este método enteramente analítico, que es el resultado de eesperimentos muí detenidos, nos 54 ENFERMEDADES hallamos en el caso de producir relaciones esactas; analogías inequivocables y puntos mas .sol id os de anión. En conformidad de estos principios filosófi os, he trabajado por la esacta investigación del orij^nprimi- tivo dé las lombrices que habitan en el cuerpo humano. Esta materia desnuda de las innumerables hipótesis de los naturalistas y tratada con la evidencia de los hechos, merece toda la atención de los facultativos, cuajado puede, sobre manera, influir en la curación de las-enfermedades verminosas y en la de otra» mui graves, asténicas, cuyo diagnóstico se desconocería careciendo de los principios luminosos que vamos á patentizar. * § LV1II. El oríjen ó procedencia de las lombrices, asi en el hombre como en los animales, ha sido el tema de profundas meditaciones y disputas, entre los mas ilustrados naturalistas y los facultativos mas eminentes. . § LIX. A escepcion de la lombriz vesicular, no se ha estudiado suficientemente aún la estructura de las otras clases de lombrices, que pueblan el cuerpo hu- mano. Y de aquí es, que hemos visto algunas de ellas con las partes que caracterizan los dos secsos: á aras, con los dos siesos unidos, como las Taenias; al paso que en otras, se. encuentran variados estos signos diferenciales, como en la Trjcocéphalus, la As- cáris vermicularis y la Lumbricóide. Esto querría decir, que las lombrices del cuerpo humano, á la manera de otros seres vivientes mcnod imperfectos cue ellas, proceden de huevos que son pecuhares á las especies análogas. En efecto: unas, se multiplican depositando íus hu^f VER .MIÑOSAS. 55 vo3, que son fecundados sin previa cópula, pasando el mach sobre ellos; otras, se propagan por la unión de los de • secsos; y otras finalmente, per se, como las Taemas. Éstas observaciones, que han sido muchas veces re- petidas y verificadas por escritores célebres, no dejan la menor duda de su esactitud; y son enteramente opuestas á la equívoca jeneracion admitida por natura- listas, que han escrito sobro el oríjen de nuestras lom- brices. Seria muí impropio y fuera del caso, atribruirles su oríjen á combinaciones mas sencillas y simples, que algunos suponen haber ecsaminado por medio del mi- croscopio, cuando se presentan á nuestra vista los ór- ganos por medio de los cuales se reproducen estos in- sectos. Ni sus secsos ni su coito ni su jeneracion, fueron jamas conocidos por Aristóteles, ni por ninguno de los antiguos filósofos, del modo ni con la certeza, que nosotros lo sabemos hoy. En acuellas edades remotas no se cono- ció el mecanismo de la jeneracion de los seres imper- fectos; y asi es que, siempre se atribuyó á la corrupción de sustancias y se consideró la putrefacción, como el principio de la ecsistencia de dichos seres. Estas hipótesis sublimes á las que han querido ad- herirse muchos, aún en nuestros dias, han sido des- vanecidas como el humo, después de las admirables observaciones hechas por JVeedham; causa porque, los razonamientos metafisicos del injenioso Reil, de nada ".os sirven ya; descubiertos por el primero, sin contra- 56 ENFERMEDADES diccio a, los órganos de la jeneracion. en los insectos de que tratamos. § LX. Siendo inmensa la cantidad de huc os que deponen las lombrices en el cuerpo humano, ae'sigue, dicen los anti-ovaristas y los partidarios de la putre- facción, que en el cuerpo de cada persona de be nece- st iamente ecsistir un número infinito de ellas*, lo que está en contrariedad con la ecsperiencia. Semejante reflecsion, lejos de destruir el sistema con- firmado acerca de la jeneracion ovípara de las lom- brices, lo asegura mas firmemente; y en mi opmion nada prueba, amenos que no sean necesarias ciertas y determinadas circunstancias para facilitar el desarrollo de los huevos y la cria de las lombrices. Roseustein, nos lia demostrado tan específicamente dichas circun- stancias ó accidentes, que nos ha parecido oportuno referirlas aquí con las propias palabras i.ol Autor. Dice pues: " Que los huevos que las lombricc deponen en los intestinos humanos, se animan : Io Por un calor moderado. 2° Cuando no salen fuera del cuerpo, lo que no sucede mui amenudo, en razón de la materia mucosa que contienen el estómago y los intestinos, especialmente cuando los huevos se hallan én sus do- bleces; y cuando no varían de lugar por los movimien- tos peristálticos y anti-peristálticos Úe dichas visceras; ó por efecto de las pulsasiones de las arterias eme cru- zan su testura, y 3 Cnamío no están dañados por el vapor que de continuo se difunde por el estómago y l< = intestinos, por medio de los vasos ecsalantes/' § LXI. Loa, niños, las mujeres y las personas de VERMINOSAS. 57 fibras endebles y dentadas están mas esnucstos que otras i las enfermetlades verminosas. Según varios faculti'ivos, las personas que padecen enfermedades asténicas arrojan frecuentemente lo íbrices por sus cámaras ó por la boca. Lee- niños que sufren la operación de la litotómia, se ven atormentados después de ella de infinitas lombrices. El miedo que les impone el aparato para la operación ¡es debilita en esiremo, y á esta debilidad se atribuye la gran jeneracion de ellas. De estas observaciones prácticas, débeme deducir con toda certeza, que la debilidad y consumcion de las partes del cuerpo humano en que se hallen contenidos los huevos de dichos insectos, producirá esencialmente la animación de ellos. El estimable Redi, se penetró per- fectamente cíe esta verdad, en el momento de hallarse su imajinaciou mui ocupada en esplicar el órijen de la jeneracion de las lombrices, para cuyo efecto habia hechado mano de la famosa hipótesis del alma sensiti- va injerida en aquellas partes del cuerpo humano, de donde debían proceder ó procedían las lombrices. Este sabio opositor de los principios y doctrina de la jeneracion equívoca de las lombrices, propagó otra hipó- tesis aún mas metafísica que la anterior, informándo- nos por ella, de qu& para el desarrollo del jermen vermi- noso, se necesita la adición de ciertas partículas animales del cuerpo humano, las que son indispensables al efecto, lo mismo que, para la nutrición de la lombriz empollada. De este modo las lombrices mantenidas por jugos ó partículas humanas, adquieren las diversas famas y estructuras tan diferentes de las que se crian en el 58 ENFERMEexil cuerpo de los animales, aunque de la misma esnecie de las del hombre. De la misma manca, pueden hacerse disertr ¿ñones sobre las enfermedades cp¿demicoveruiinmpas, fué descubierta por Pallas, en el cuerpo de un Lagarto, según lo hemos dicho ya. § LXV. Al tratar aóra sobre la Ascáris vermicularis, recordaremos haberse hallado * ■ nbien en los intestinos de una Rana (rana temporaria), y se parece tanto á la Ascáris del hombre, que el sabio naturalista Goeze, no ha podido diferienciarlas, y asi hace la descripción de ambas á un mismo tiempo, después del mas prolijo y detenido ecsamen de ellas. Todas las Ascáris ver- micularis asi en hombres como en animales, son viví- paras, según este ilustrado Amor. § LXVI. La Lumbricóidc del hombre, en nada se di- feriencia de la del Caballo y el Cerdo; y los caractén? distintivos que han pretendido haber encontrado al- gunos autores modernos son en estremo débiles. Si las Lumbnraides son de una misma especie ¿de que sirve haberlas clasificado de tres modos diversos? VERMINOSAS. 61 § LXVII. Si las diferiencias que se notan entre las lomb ices que se jeneran en el c¡ .erjio de los animales, proce 'en únicamente de la diversidad de alimentos que loN nutren ¿á que vienen tantas hipótesis y tantos ra- zonamientos metafíisicos, que confunden el entendimi- ento humano? Pasemos aóra á nuestro objeto, sobre el órijcn de las Ion !eices en el cuerpo humano. §LX VIII. Que Hipocrata, Brendel,y Selle han hallado las Lumbricóides en los intestinos de criaturas innatas, es asunto indisputable. Que la i»imada Fasciola hepática se ha hallado también en un Cordero (in útero). Y de que se lian hallado lombrices en criaturas, que han muerto al nacer y en animales que aún mamaban, tampoco queda duda. Luego resulta de estos hechos, que la lombriz es un insecto innato en el hombre y en los ani- males. Si consideramos también que los huevos de las lom- brices son tan pequeños, que npeiías se divisan con el tubo 13. N° 1. del microscopio inventado por Hoffman, no dificultaremos creer que, absorvidos dichos huevos por los vasos linfáticos, pasan á la circulación; que cor- ren por todo el sistema de ella y que al fin se detienen, por el grande arcano de la naturaleza, en varias partes de nuestros cuerpos, y que de allí pasan á los intes- tinos, que es el hmr que aquella les destinó para su ecsistencia y nutrimiento. Por los precedentes razonamientos, incontrovertibles á nuestro parecer, concluiremos con el Dr. Panzani, diciendo: que las lombrices se jeneran en la matriz de la hembra racional é irmcional, en razón de haber sido conducidos á ella los huevos del insecto por medio de 62 ENFERMEDADES ^ la circulación y del admirable mecanismo de la np ma- leza de que acabamos de hablar, y asi es que, nadj. difí- cil se hace creer, que por este mecanismo se hall'' n lom- brices de todas especies en los fetos y en las criaturas nonnatas. ¿Habrá quien destruya este razonamiento? § LXIX. Acostumbradas las lombrices á vivir y medrar en nuestras visceras, resisten fácilmente sus movimientos ordinarios, y crecen en ellas eeodijiosa- mente. Espelidas, mueren inmediatamente; * la ma- nera de los pescados, que se hallan fuera de su elemento natural. Si por casualidad las lombrices intestinales son com- pulsadas á mudarse del lugar que ocupaban, mueren al momento ú son arrojadas por los pacientes. Las Taenias y las Lumbricóides ípie pasan al estom- ago; ú se vomitan vivas ó mueren en él por la acción de la dijestion. Las Lumbricóides pasan la válvula llama- da de Br-ihin; mueren, y se evacúan inmediatamente. § LXX. Después de haber esplicado en el prece- dente: artículo, la transmisión de los huevecillos de las lombrices, por medio de la circulación, y que asi pueden ser conducidos hasta el feto, diremos que, no pensaron del mismo modo Vallisneri, Van-Phelsum ni Andry. Es- tos autores opinan, que nuestras lombrices proceden de nuestro primer Padre y que fueron innatas en su ser. Bien meditada esta opinión, está fácilmente contradicha . por las fundadas objecciones de los fisiólogos y por los naturalistas, quienes han probado con hechos, cuan des- tituida se halla de razón/si se aplica particularmente á jla jeneracion de los animales ovíparos y vivíparos. Las 4 lombrices halladas en los fetos antes de su jestación. VERMINOSAS. 63 no dejan duda de que, ei jermen de eDas les fué comu- i acá», o por la madre, ó ya por una succesion hereditaria >\epat'res á hijos; 6 bien porque lo tragó contenido en algunos de los renglones ó cosas que constituían su alimento. Si la madre transmite á la placenta el alimento para el feto, ¿Como puede dutlarse, que envueltos en él vayan también los jermenes de las lombrices y lleguen al embrión por medio de la circulación de los fluidos? r-No le son transmitidas á aquel del mismo modo, la semejanza de facciones: las sensaciones y los demás atributos de la « turaleza? Rosenstein, ha hallado lombrices en el cordón umbi- lical, en la placenta y en el útero; y á mas, una succe- sion hereditaria detesta afección verminosa, desde el abuelo al nieto, sin ia menor interrupción. . J LXXl. Los animales ovíparos, y con particularidad las aves, son mui propensas á jenerar lombrices en ¿í estas se crian en absoluta incomunicación con el'tn- terior de sus madres, y por consecuencia aparece, que dichos insectos son innatos en ellas, según las opera- ciones uniformes de la naturaleza; y de aquí concluye diciendo: que las lombrices del cuerpo humano, son también innatas en el hombre. Después de habernos asegurado el sabio Bloch, que en la mayor parte de los animales se jeneran lombrices que son privativas á sus diversas especies ¿Que duda hay en que las lombrices que se hallan en las aves, pro- ceden absolutamente de los alimentos con que se nu- tren, sin ser injénitas en ellas? La lombriz Fasciola ó Lígula, es común á los peces y á las aves. También se jeneran en ellos las Gordius; la Capuchón; la Echinonn- 64 ENFERMEDADES chis; la Taenia y la Chaos insusoriiu mucosus. R sen- stein, asegura que con las aguas impuras trágame < una inmensa cantidad de lombrices, y que en Sucia, la tercera parte de los pobres, que viven miserablemente y beben el agua del Soitra, mueren de -.aiicrmcdadca verminosas. § LXXII. En consecuencia de \a.s'macsimas estableci- das en el principio de este capítulo y separándome en- teramente de los encantos de las hipótesis, solo ha sido mi animo el presentará mis lectores las observaciones referentes al órijen y jeneracion de las lombrices en el cuerpo humano, las que si no son enteramente satisfac- torias, analizadas filosóficamente, á lo menos derraman una brillante luz "obre im objeto, que ha escitado siem- pre los desvelos mas prolijos de los naturalistas y de los médicos mas ilustrados, desde Hipócrates hasta nosotros. Si reunimos cuanto se ha dicho sobre la materia de que tratamos, podremos deducir y establecer seis prin- cipios fundamentales, que si bien no son del agrado de los naturalistas, merecerán á lo menos la aprobación de los facultativos para quienes escribimos esta obra. El Primero es—Que no puede llamarse con propri- edad innato en el cuerpo humano, ningún jénero 6 es- pecie de lombriz, en razón de que recibimos en noso- tros el jermen verminoso de nuestras madres, cuando en el útero ó durante nuestra lactancia; ó por la saliva con que humedecen nuestros alimentos al mascárnos- los nuestras madres ó nodrizas; ó finalmente, tragan- dolo con aquel ó con nuestra bebida. Segundo—Que de cualquier manera que sea que se VERMINOSAS. 05 mtr. duzca en nuestro cuerpo dicho jermen, este no se vivifica entanto que, no llegue á depositarse en las par- tes qu^ abundan de humores mucosos. Tercero—Que los jermenes no se vivifican sino es cuando estamos asténicos en el todo ó en algunas partes de nuestra máquina; como v. g. la debilidad del corazón y sus arterias: en el estado de lacsitud (torpor) de nuestro cuerpo ú de nuestro sistema vascular y muscular: cuando abundamos de humores mucosos ó putrefactos; en la depravación de nuestra dijestion y cuando se disminuye la cohecion de las partes de nu- estro sistema animal. Cuarto—Que una vez de animados los jermenes en nuestro cuer^ o, crecen y se multiplican del mismo modo que los animales mas perfectos, porqué poseen los órganos de la jeneracion propios á ambos secsos. Quinto—Que asi animados empiezan desde luego á crecer y á alimentarse con los elementos de nuestro sistema los mas adecuados á su nutrición; y que dichos insectos adquieren en el cuerpo humano mayores ta- maños, que los que se hallan de su misma especie en el cuerpo de los animales. Sesto y último—Que no siendo innatas las lombrices en el cuerpo humano, sino adquiridos sus jermenes en la manera y modos demostrados en este capítulo, dichos jermenes no se vivifican ó animan sino en nuestras diátesis asténicas 6 cuando actualmente ecsiste la as- tenia. Parece que Bloch, ha querido aventurar una proposi- ción en términos mui generales, suponiendo que la 66 ENFERMEDADES presencia de las lombrices no es siempre un p'gno demostrativo de enfermedad. Nosotros reargüiremos á dicho autor diciend y. que la presencia de la lombriz es incuestionablemente el índice de la astenia, y que esta es siempre el estado con- trario de la verdadera ó sea de nuestra pe-¿ceta salud; luego ¿pueden jenerarse acaso lombrices cuando go- zamos de robustez y vigor? ¿Quien lo ha visto? Ademas, las enfermedades estraordinarias produci- das por la ecsistenc ;t de las lombrices, ó bien son idió- paticas 6 simpáticas, y de aquí es, que dichos insectos no pueden ecsistir en nosotros &m anunciarse con signos inequívocos, según lo ha prescrito la naturaleza. CAPÍTULO TERCERO. SOBRE LAS ENFERMEDADES VERMINOSAS." § LXXIII. Cuando los jermenes verminosos se desa » rrollan dentro del cuerpo humano se altera mas ó menos la salud, y los síntomas morbosos que aparecen están en porporcion con el número de lombrices que nos aflije; con el tamaño ó volumen de ellas; con la mayor 6 menor sensibilidad de las partes en que estaii contenidas y con la diátesis morbífica que ocurre, ya como la causa 6 como el efecto de la presencia de dichos insectos: deduciéndose de esto, que las afecciones ver- minosas son, unas veces locales, y otras, simpáticas ó gene- rales. VERMINOSAS. 67 \. l\ LAS AFECCIONES LOCALES PRODUCIDAS POR LAS LOM- BR1CI . § L XIV. La base de estas enfermedades es, cual- quier parte de nuestro cuerpo en donde ecsisten las lombrices, ó ya ¡eneradas en ellas-ó transportadas allí por alguno de los modos de que hemos hablado en el capítulo segundo. Si el facultativo observa los síntomas de la parte afecta y las demás de nuestro cuerpo con quien aquella se hal- la en relación por la comunicación de los nervios, fácil- mente distinguirá por ellos (los síntomas) la especie de lombriz de que su paciente se ve aflijido; y por esta razón llamaremos dichos síntomas parciales ó comunes. § LXXV. Los niños y las personas delicadas ó de una fibra lae>a, son las mas espuestas ó predispuestas á las enfermedades verminosas. Los primeros, pade- cen por las Ascárides y Lumbricóides; y los segundos, por las Taenias y las lombrices Vesiculares. En las fiebres nerviosas y otras enfermedades asténi- cas ya agudas ó ya crónicas, la complicación de las especies de lombrices es mui común, especialmente las tricocefalus, según que asi se refiere en la historia de las epidemias verminosas. SÍNTOMAS JENERALES Ó MAS COMUNES DE LOS QUE PADECEN LOMBRICES. § LXXVI. Las indicaciones que caracterizan la ec- sistencia de las lombrices en las diversas partes de nuestro cuerpo, son mui oscuras y equívocas. Entre 68 ENFERME!) MIS los síntomas mas comunes que notamos, pueden pro- ceder algunos de causas mui remotas de la ecsistencia de dichos insectos. En el año de 1797, vino un hombre al hospital de clínica de Pavía, que habia sido reconocido muchas veces y siempre sé notaron en él síntomas de padecer la Tania. Dichos síntomas se reducían á Cv e de flatulencia, que desaparecían luego que se le ministra- ban remedios estimulantes. Tode, refiere también casos de igual naturaleza que confirmó con la esperi- encia en su práctica diaria. También acontece, que los enfermos arrojan lombrices sin previos síntoma?. Sin embargo, cuando hay ecsistencia de lombrices en el cuerpo, se presentan comunmer te fenómenos que denotan al facultativo que las hay. Pinel dice: que vio en el hospital de clínica, una mujer de 50 años, con todos los síntomas de una fiebre gástrica Se le administraron tres granos de tartitre antimonial de potasa (tártaro emético): vomitó gran porción de materiales biliosos sumamente espesos y arrojó por las cámaras un pedazo de Tania chata, de mas de cinco pies de largo, cesando desde entonces todos los sínto- mas que anunciaron la presencia de la lombriz. § LXXVIF. El color del rostro cambia amenudo en las personas atacadas de lombrices. Algunas veces es rosado: otras amarillo: otras aplomado: comunmente están con ojeras mui oscuras, que hacen opaca la viva- cidad del ojo. La vista suele estar fija y sin movimi- ento acia los objetos en contorno: el mirar es triste ó despreciador. Los parpados inferiores se hinchan y las pupilas se dilatan. Otras, las pupilas están amaril- VERMINOSAS. 69 ;i«? y ^e estiende la amarillez á la yema del ojo. Hay mucht picazón de narices, con hemorrajia ocasional. El dolor de cabeza es frecuente, especialmente después de tomar alimento; y es alguna veces tan vehemente, que produce delirios y frenitis. La boca está de continuo llena de saliva y ecsala un olor fétido y verminoso. Hay rechino de dientes. El sueño es interrumpido y ajitado. Se sufre mucha sed. Algunas veces el sonambulismo hace al paciente tímido. Vértigos, desmayos, y gran sonido en los oidos aumen- tan los padecimientos de los enfermos. La tos es seca y convulsiva; algunas veces estertórea y sofocante. La respiración es dificultosa y molestada con fuertes y re- peo Jos hipos. Algunas veces se interrumpe el habla, y otras se pierde del todo enmudeciendo los enfermos. La boca se halla también muchas veces como espu- mosa. Hay palpitaciones del corazón. El pulso es duro, frecuente, rápido é intermitente. El vientre se halla túmido y molestado con borborig- mos y gruñido de tripas. Hay eructos, nausea, princi- pios de vómitos y vómitos completos. Algunas veces se pierde el apetito enteramente, y otras, es tan voraz, que el enfermo come el duplo de su ordinario ali- mento. Hay dolores en el a que se infla, sientien- dose en lo interior de él una picazón aguda que cam- bia de lugar. Estos síntomas se agravan cuando el estómago está vacío; y cesan, luego que se toma ali- mento. Hay algunas veces diarreas, y otras, está el enfermo estreñido. Los orinas son turbias y mui crudas, y los escremen- tos mui fétidos. La cardialjia atormenta algunas veces 70 ENFERMEDADES al enfermo y aún lo destruye. El paciente si mprv, está flaco, aunque coma mucho. Algunas vecos hay tal picazón en los brazos, que se suelen desmayar los enfermos, por causa de ella. En otras ocasiones, el tenesmo (pujos) se hace in- j tolerable. Finalmente, se ha observado también «lin- ios enfermos padecen suma languidez, desatención á lo que se les dice, estravagancias en sus apetitos y aún \ en su conducta, y entorpecimiento en las funcione- in- telectuales. § LXXVIU. No suponemos que haya quien crea, que j sea preciso que todos los síntomas referidos hayan de 1 hallarse juntos en un solo individuo, para deducir que 1 padece de lombrices. Los :>n * ipales ó mas notables ¡ de ellos, bastan para el diagnóstico; y estos son según \ Mouro: la ecsesiva salivación—la extraordinaria dila- , tacion de las pupilas del ojo—el apetito voraz ó vise- | versa—la flaquencia—el marasmo—la amarillez del cuerpo—la picazón del vientre—zu tumefacion—la an- siedad—y la debilidad del estómago, como por falta de j alimento. Rosenstein asegura, que es también signo ca- racterístico, el que los síntomas calmen, después de que \ el enfermo bebe aqua fria, y que arroje algunos frag- mentos de lombrices. Yo he visto vanos enfermos t padecer fuertes dolores artítricos, como los del reuma- ! tismo—dilatación de sus pupilas—gran abundancia de .1 saliva—y una fuerte picazón en la punta de la nariz. , Todo las dichas, son otras tantas señales ciertas de j que los niños débiles y las mujeres, tienen lombrices en * los intestinos. (1.) § LXXIX. Ya hemos demostrado antes, que en todas VERMINOSAS. 71 tas pa tes que constituyen nuestro cuerpo, pueden hal- lare lombrices; y en este supuesto, los síntomas que procedei de ellas tienen relación con la parte en que están contenidas; y asi es que, cuando las Ion.¡e ices pa- san del estómago ó de los intestinos á aquellas, se notan los síntomas peculiares á la ecsistencia de los insectos, ó bien directamente ó ya por simpatía, según la mayor ó menor conecsion ó relación en que se hallen dichas partes, con las otras de nuestro maquina. A una mujer que cayó al agua, le atacó un violento dolor de cabeza; una contracción epasmódica en los ojos, particularmente en el derecho, y fuertes vértigos que la impedían estar de pie. Después de comer le acontecía amenudo, padecer unos desmayos que le repetían ordinariamente en la noche, con síntomas apopléticos que la privaban de los sentidos. Solia quedar ciega por pocos minutos, en que no cesaban sus ojos de dar vueltas, y en cuyo estado se le ponia fiado el cuerpo encarnado. Creyendo que su enfermedad procedía de una debilidad nerviosa, se le ministraron los remedios adecuados á ella; pero sin ecsito alguno fiv vorable. Un dia, sintió como que algo se movia dentro de la nariz, y tuvo la precaución de introducirse en ella una larga aguja con la punta doblada en forma de an- zuelo, con la que se estrajo una Lumbricóide viva: después dos mas: después otra, y después la quinta; con lo que sintió grande alivio. Se le suministraron en seguida los remedios análogos y con ellos arrojó siete lombrices mas, quedando con esto perfectamente sana de sus dolencias. Un hombre como de treinta y ocho años, muí pálido 72 ENFERMEDADES de semblante y de constitución endeble, habia tre añois que se quejaba de un dolor mui agudo, siempre fijo, on el hipocondrio derecho. Después de diez años, en que en el primero habia padecido una fiebre pútrida, no habia vuelto á tomar ninguna clase de medicina. Atacado, alfin,por una fiebre lenta, murió sumamente estenuado. Habiendo hecho la disección de su cadáver, se halló muy duro é hinchado el lobo derecho del hígado. Avi- erto este con el escalpelo, produjo una gran cantidad de un humor amarillento, que contenia centenares de lom- brices hydátides de todos tamaños. Hubo mucha ra- zón para creer que dichas lombrices pertenecían á la clase de la vesicular social. Los facultativos mas in- telijeutes creyeron siempre, que la enfermedad de este individuo procedía de la presenciaré grandes cálculos en la vejiga de la orina. § LXXX. Asegurado el médico, por la observación de los síntomas indicados, de la positiva certeza de la ecsistencia de las lombrices, le resta hacer las aplica- ciones de ellos y deducir en consecuencia, cual sea la especie de lombrices que los producen, para decidirse á la curación de la enfermedad, por medio de los re- medios mas adecuados y conocidos para la estirpacion de dichos insectos. Y, como sea induable, que algunas de la? lombrices indicadas en el capítulo de su clasi- ficación, producen unos síntomas enteramente pecu- liares á su presencia en el cuerpo humano, trataremos en seguida de.ellos, por los resultados de nuestra pro- pia esperiencia y por lo mejor que se ha escrito sobre VERMINOSAS. 73 tan aportante materia por los mas eminentes faculta- dos. El Dr Lavacher de Yscuterie, Secretario jeneral de la Sociedad de Medicina de Paris, fué consultado por un paciente que residía en el campo sobre cierta enfer- medad para la que los médicos rurales no habían hal- lado remedio alguno. Consistía en que el paciente sufría incesantes erecciones que lo molestaban infinito sin i ¡ue cediesan á los remedios mas frios, ni á los an- tipasmódicos; m aún al mismo acto venéreo. Padecía acervos dolores en la parte, que ningún remedio miti- gaba; pero nunca tuvo calentura. El Dr Levacher, opinió, que su mal procedia de lombrices; y tal dictamen escitó la burla de muchos de sus compañeros. A pocos di as de esto, empezó el enfermo á evacuar spontánea- mente muchas Lumbricóides, y por medio de algunos antelmínticos evacuó el resto de las que producian su dolencia, de la que quedó perfectamente curado. SÍNTOMAS DE LA TAENIA Ó SEA LA LOMBRIZ SOLITARIA. § LXXXI. Las personas aflijidas por la Taenia, sien- ten una sensación dolorosa en el vientre, producida á su parecer, por una cosa viviente y que se revuelve, pro- duciendo dolor en uno de sus lados. Algunas veces se sienten picadas ó mas bien mor- didas, como de sanguijuelas, en la rejion del estómago. Se hincha el vientre á intervalos, y cede la hinchazón, como por undulaciones. Se siente á ocasiones, una 10 74 ENFERMEDADES sensación de frió en las Msceras abdominales- hay mucho apetito; pero cuamomas come el enfermo, mu flaco está—siente débie-s todos sus miembros— ou co- lor esl vido—siempre se siente muy débil—las pupilas se le dilatan infinito—y sus ojos se ven a menudo llorosos ó sea llenos de agua—padece vértigos, que le atontan y que producen vómitos—se le ponen á ocasiones las piernas flojas—y otras, siente en todo el cuerpo afec- ciones convulsivas y temblores. Otras veces, según Hipócrates, se pierde la voz.—y se deponen envueltas en los escrementos, unas partículas parecidas é. las pepitas de pepinos ó de calabacines, las cuales son porciones de las papilas marjinales de dicha lombriz. (Q* Una señora, que habia sido atormentada por mucho tiempo con los síntomas de la Taenia (Solitaria) tomó para destruirla y evacuarla el Espíritu de Tremen- tina. En las cámaras que promovió el remedio, produjo una porción de las partículas parecidas á las pepitas de pepino arriba citadas, .-in arrojar visiblemente la lom- briz; pero desde aquella época quedó enteramente buena y libre de todas sus dolencias. (El DT Cofin de ¡ Boston.) . .j § LXXXII. El Dr Wagler, refiere: que un joven ata- j cado de la Taenia, se ponía sumamente inquieto y se d incomodaba mucho cuando oia tocar algún instrumento * músico—y que abandonaba prontamente el lugar en- ] donde se tocaba. Goeze, habla de muchas personas < atacadas de la Taenia en quienes la música causaba efectos sumamente desagradables. Se han visto, en- fin, varios pacientes á quienes el sonido del órgano en ■ VERMINOSAS. 4° la i/lesia, los inquietaba tamo, que tenían, que irse de pila. ^Y El Traductor español, ha conocido á una Se- ñora en Filadelfia, á la que hizo arrojar una Taenia de 26 pies de largo (la cucurbitína) y mas de quinientas pequeñas tenias vivas y muertas, á quien le era insopor- table la música producida por el Aereoja (Armonicum) que se tocaba en su casa, Sufría grandes dolores de ca- beza y propensión á nauseas, á lo que llamaban algunos facultativos (sick head-aché) Jaqueca. Estos, jamas creyerou, que sus grandes padecimientos procedían de la existencia de la Taenia citada, como mas adelante se dirá. § LXXXIII. Como la cabeza de la Tania armada se adhiere tanto á la mucosa de los intestinos poi los garfios de que está armada produce diariamente \ síntomas los mas severos y crueles—tales, como la inflamación y la gangrena de los intestinos—violentos dolores de vientre—convulsiones epasmódicas—y la muerte. También produce una tensión singular en las nances, y lo que llamamos vulgarmente el sentido tapado, como cuando hay flucsion de cabeza. Yo he visto un paciente que á cada rato sufría dicha incomo- didad, la que creen los autores permanece, en tanto que no se arroja la cabeza de la Taenia. (O* La señora de que ha.hablado antes el Tra- ductor español, padecía también amenudolos síntomas citados, quejándose de que tenia flucsion en la cabeza, {coU in the head.) 76 ENFKKMEDADES SÍNTOMAS DE LAS LOMBRKFa VESICULARES. § LXXXIV. Aun no se han podido fijar con preci- sión los síntomas que anuncian la presencia de esta lombriz; porque aun no se ha podido tampoco afirmar, cuales sean'las diferentes partes del cuerpo humano en que^ pueda ecsistir. Estas lombrices son comunes en los tenlpelamentos débiles y linfáticos. Se pegan á los vasos linfáticos y se mantienen de su humor. Que la debilidad de los vasos linfáticos sea ó no la causa productiva de las lombrices en ellos ó que estas los debiliten en razón de derivar de ellos su sustento; lo cierto es, que se hallan en una completa astenia las personas que se ven aflijidas de estos insectos, porque está probado, que todo lo que pueda afectar la linfa, in- teresa todo el sistema de los vasos que la contienen. Los brillantes descubrimientos de Mascagni, Cruick- shank, y Arsalini, y las observaciones patológicas de Soemmering y de Wolfif, han convencido á los faculta- tivos en jeneral, de la gran influencia que tiene el siste- ma de los vasos linfáticos en las funciones de nuestra economía animal. § LXXXV. Las lombrices vesiculares que se hallan esparcidas en la sustancia de los sesos del ganado lanar, les produce vértigos—escesiva flaquencia—y estupidez. Las que ecsisten en los ventrículos del cerebro humano—causan apoplejía. Estas mismas lombrices halladas en e\plexus choroides de lo§ sesos de un hombre, le causaron durante su vida, vértigos fre- \ KRMINOSAS. 77 tuei. eo y sonido en los oídos. En elhid^océfalo in- b n i o de los niños, se hallan ordinaria mea e lombrices en ios ventrículos del cerebro. Si algunas facultativos de reputación, no se han equivocado, se han hallado infinitas lonibnces vesiculares en los enfermos de hi- dropesía enquistada; las que consideramos, ron el sabio Pallas, como \a^ausa de la enfermedad. b LXXXVI. Se han hallado f Jydátides en la materia de la ecspectoracion—en la orina—y en las evacua- ciones fecales. El Doctor Bonafox, en su Tratado de la Phthisie Pvlmonaire, admite según sus observaciones, una Tisis hydatigénea. Refiere en la p. 24 de su obra citada: que habiendo abierto el cadáver de un niño de o años, halló tres hydátides en los lobos de los pulmones—Dichas hydátides eran de la especie solitaria—Dos ele ellas, se hallaron en la división izquierda de los pulmones á al- guna distancia una de otra. Dichas dos, no ecscedian do las dimensiones de una steniüla de cáñamo. ; caña- mones,) y la tercera, que estaba en el lobo derecho, era del tamaño de una avellana. No podemos admitir ron el Ur Bonafox, esa especie de Tisis hydatigénea, en razón de que dichas lombrices no son producidas por la consvmcion, sino por la astenia jeneral ó local Hay Autores, que refieren haber hallado hydátides en la cavidad"delfora*;—en la sustancia del corazón —en la superficie del piricárdio—en el estómago— en los intestinos—en el mesenterio—en el hígado- cu el epiplóon—en la vejiga de la hiél—-en los ríñones —en" el útero—en la placenta—en el cordón umbili- 78 ENFERMEDADES cal—en los testícujps—-en los ovarios—en los ir .ere- ticios de los músculos—y finalmente, en todas lrs partes del cuerpo humano. ¿Y, serán acaso dichas Hydátides verdaderamente do las vesiculares? Esta cuestión no está elucidada ni decidida del todo. Si Woelpin y Walther, aseguran, que lamayor parte de las Hydátides no son otra cosa que malas de lombrices vesiculares; Werner, por sus prolijas observaciones, ha demostrado también, que las Hydátides son formadas de sustancias inorgánicas, y que consiguientemente no pueden constituir un animal separado ó, diverso. Bajo este punto de visfca-, la idea de Soemrnering será bien fundada; pues coi. «ídem á las Hydátides como varices de los vasos linfáticos Resta aóra probar en contradic- ción á ías repetidas obseryaciones de Bloch, que las Hydá&dej halkdas en el cuerpo humano deben llamarse justamente lombriws vesiculares, pertenecientes alaciase de íéxt*hermitaña* 6 £ las sociales, según la opinión de otros autores y del mismo citado. Antes de poder decidir con confianza y certeza, que especie de síntomas morbíficos pueden asegurarnos, sino en realidad, á lo menos procsimamente, de la ec- sistencia de estas lombrices en algunas de las partes deSfeuerpo humar o, deberán los facultativos dirijir sus observaciones y escrutinios principalmente por los de los naj í'-ralistas. VERMINOSAS. 79 SÍNTOMAS DE LAS TRICOCEFALAS. LXXXVII. Según los autores, no tienen estas lom- xces órganos para picar ó morder; y toda la incomidad que producen, es causada de la irritación que ecscitan en los intestinos, particularmente las grandes, que oca- sionan la inflamación del tubo intestinal. Colectadas er*gran número, privan al sistema de su nutrimiento necesario y contribuyen en disminuir su fuerza. A mas de la inflamación, también producen la dilatación de los intestinos, según varios facultativos. § LXXXVHI. Se han encontrado dichas lombrices en los cadáveres de soldados muertos de enfermedades contajiosas y epidémicas—en personas miserables que se mantenían de pobres alimentos-—en los que han fallecido de fiebres lentas, continuas, y nerviosas—y en los niños de las casas de ecspósitos y de misericor- dia, que han sido atacados de fiebres tifóides acom- pañadas de petéquias. Estas lombrices emigran co- munmente del los grandes á los pequeños intestinos. § LXXXIX. Las enfermedades mucosas que regu- larmente son asténicas, por proceder de ur, defecto de nutrición, y que mas propiamente deben llamarse con- sumciones jenerales, son producidas por estas lombrices y las Lumbricóides que comunmente viven juntas. * SÍNTOMAS DE LAS ASCÁRIS VERMICULARES. § XC. Jeneralmente habitan estas lombrices en las partes que abundan de mucosidades; como en los grandes intestinos—la vajina, &c. 80 ENFERMEDADES Comunmente se hallan en la parte inferior del rctum. Estendiendose y contrayéndose ecscitan en los gran- des intestinos y particularmente en el recto, una sensa- ción de irritación desagradable, una picazón molesta y á veces insufrible, y también dolores agudos y pene- trantes en dicho intestino. Se cree probable, que estas lombrices se clavan en los pliegues de los intestinos y resisten asi el movimiento peristáltico de estos ór- ganos. . Estas lombrices se hallan acumuladas en masas aglomeradas con otras de la misma familia de ellas. Las paredes de los intestinos se alteran estraordina- riamente por la irritación producida por miles de miles de lombrices y por la falta de materia mucosa, que ha sido su único mantenimiento, lo que causa que estas partes se hallen en un estado de sensibilidad é irrita- bilidad continuas. § XCI. En los niños y en las personas débiles, es mas abundante el fluido mucoso, que en los adultos y personas robustas; y de aquí es, que estas lombrices se hallan mas bien y con mas ecsceso en los primeros, que en las últimas. Los niños y las personas de una cons- titución débil son de naturaleza irritable, y por eso esjtas lombrices producen en ellos enfermedades de mas consideración, que en los adultos y personas ro- bustas. § XCII. Los síntomas producidos por la presencia de estas lombrices son en ecstremo violentos, en razón de la inflamación, que causan en los intestinos, prin- cipalmente en el colon y el recto. Aunque estas lom- brices ecsisten en ellos en pequeño número, su pre- VERMINOSAS. 81 penca produce sin embargo, efectos sumamente vio- letos y severos. La falta de las secreciones mucosas, y el aumento de calor, son otras tantas causas predo- minantes de la diátesis phlogística, que hace mas sus- ceptible á dichas partes inflamadas de una completa irritación morbosa. § XCIII. Situadas estas lombrices en los pliegues de la parte inferior del intestino recto causan el tenesmo —las hemorroides—la inehazon y la inflamación del ano. Las porciones del canal intestinal por donde pasan nervios pertenecientes á los de la ramificación inter- costal, hallándose irritadas por la presencia de estas lombrices, se hallan de continuo espuestas á acciden- tes convulsivos, y asi es que, producen la tos convulsiva —rechino de dientes—grande picazón en las narices —y otras afecciones verminosas ecscitadas por la sim- patía de las partes. SÍNTOMAS DE LAS LUMRRICÓ1DES. , § XCIV. Residen estas lombrices en la membrana mucosa de los intestinos, causando dolores agudísimos en la rejion umbilical, en los hipocondrios y aun en el costado izquierdo—(según las últimas observaciones del traductor ingles.) Los referidos síntomas—el cólico—el gruñido de los intestinos, y una sensación interior de una picazón pa- recida á la de las sanguijuelas, anuncian al facultativo la presencia de dichas lombrices. n 82 ENFERMEDADES § XCV. Según las observaciones de facultativos emi- nentes, se salen estas lombrices fuera de los intestinos t< ladrando sus paredes, y producen entonces los síntomas indicados, que son de mayor ó menor gravedad, y aun terminan con la muerte del enfermo, según la mas 6 menos irritación ó inflamación de las partes afectas. .§ XCVI. Esta lombriz es sumamente delicada en su constitución y sensibilidad, circunstancia en estremo favorable á la máquina humana. El aire—y el agua fría las pone en un estado asfítico; y el movimiento peristáltico, acelerado, de los intestinos y el uso de purgantes, son á veces remedios suficientes para eva- cuarlas; por esta razón, luego que estas lombrices pa- san á los grandes intestinos se orrojan con facilidad. II. AFECCIONES SINTOMÁTICAS PRODUCIDAS POR LAS LOM- BRICES. § XCVII. En todas las enfermedades raras ó anó- malas, las primeras investigaciones de un facultativo inteligente deben reducirse; á averiguar primeramente si su paciente tuvo alguna vez lombrices ó si sintió las síntomas de ellas; porque la esperiencia nos de- muestra diariamente, que las lombrices pueden pro- ducir dilatadas y gravísimas enfermedades, especial- mente cuando habitan en el estómago é intestinos. § XCVIII. El grande Hipócrates fué el jenio creador de las doctrinas de las simpatías del abdomen con otras partes de nuestro cuerpo, las que después han sido elucidadas por eminentes Autores. Estos nos han dado VERMINOSAS. 83 . . i libaciones mas sencillas y claras, y razones mui i as y convincentes del modo conque operan en nu- tra economía animal simpáticamente, las irritaciones producidas por la presencia de las lombrices en el estó- mago é intestinos; y nos han probado hasta la evidencia, que la depravación de la economía animal, ya citada, produce en los enfermos violentas afecciones epas- módicas en las partes del cuerpo, aun las mas distantes del abdomen y particularmente en nuestra epidermis. Dice Rosenstcin, que cuando se contrae nuestra piel se succeden inmediatamente calofríos, y que si la con- tracción sube al cuello se interrumpe al momento la deglución. (2.) De estas contracciones epasmódicas proceden to- dos los otros síntomas que han observado los faculta- tivos en las personas atacadas de lombrices, como son: la intermisión del pulso—palpitación del corazón—sín- cope—vértigo—pérdida de la palabra—oftalmía—zum- bido de los oídos—tristeza melancólica—estupidez— delirio—contracciones en el sueño—(contractions in skep)—interrupción y ajitacion de ideas—inquietud- ansiedad—hipo—convulsiones—apoplejía—<é infinitos otros males de que solo hemos nombrado una parte.* * En el Journal Jeneral de Medicine, redactado por el sabio Sédilbt, del mes Floreal, año 12.—Se leen las observaciones comunicadas por Mr. Houzelot primer cirujano del hospital civil y militar de Meaux, y entre ellas el siguiente caso mui digno de ocupar estas pajinas. Pierre M----nacido de padres robustos, de edad de 12 años, de los cuales, en 10 habia gozado de perfecta salud, que en nada habia decaido por el ataque de las viruelas ó sarampión: en Junio de 1799, se presentó con los síntomas sigui- entes—continuo escupir—lengua blanca—semblante alternativamente pálido y encendido—boca llena de agna—movimientos en las ventanas de la nariz—con- 84 ENFERMEDADES § XCIX. En el año de 154ii, se apareció en algjnas provincias de Francia una cefalalgia epidémica oriji; nada por lombrices. Estas producen muchas veces la tracción de los músculos de la cara y ojos—restricción del vientre—ajitacion continua de brazos y cabeza—y lijeras convulsiones. Nobiembre Io.—Pérdida repentina de los sentidos—miembros flecsibles— boca espumante:—En la noche, ceguera momentánea, aunque conservaba 111 sensibilidad. Consultado uno de los facultativos no halló en el enfermo, según su opinión, sino una simple enfermedad nerviosa, que denominó epilepsia, pro- ducto de un lijero susto que habia tenido hacía seis meses. Recetó los anti- epasmódicas sin efecto. Un fuerte porgante antelmíntico hizo cesar todos loi síntomas, que reaparecieron después en el subsecuente mes de Junio. Entoncei se presentaron con la pérdida momentánea de todos sus sentidos—sensación opresiva en el pecho—y últimamente, con los síntomas nerviosos mas alarm- antes. Habiéndole ministrado algunos purgantes, evacuó una gran cantidad de materiales fecales negros y fétidos—se aplacaron en parte los síntomas hasta el 1o Ventoso—año 9o. En esto momento fué consultado, Mr. Houzelot, quien hizo las siguientes ob- servaciones sobre el estado del enfermo:—Color mudable en la cara—grandes ojeras negras—picazón de narices—dolores en el epigastrio—emaciación uni- versal—movimiento de undulación en el estómago—movilidad en las ventanas de la nariz—la misma movilidad en los músculos de la cara y ojos—lengua crapulosa—y cámaras dolorosas. En la misma noche—enmudeció—respira- ción anelosa—y por señas decia el enfermo, que un gran peso le impedia ha- blar y respirar. Desaparecieron por un momento los síntomas, para presentarse después con mayor violencia, por convulsiones fuertísimas en los músculos de los brazos. Vuelto en si el enfermo de las convulsiones, dijo: que en la noche anterior y como un segundo antes de haber perdido el uso de sus sentidos, ha- bia advertido que se movía una cosa en su estómago. Se le recetaron unoi calmantes con los que pasó una noche tranquila—no hubo otra crisis. Febrero 21.—en la noche:—Aunque M----se hallaba perfectamente tranquilo perdió la vista, la que recuperó á poco rato y después quedó sordo. Cedió la sordera y le succedió en su lugar una aphonía y dificultad de res- pirar. Se hallaba el paciente alternativamente ciego—sordo—y mudo, á cuyos síntomas se siguieron terribles convulsiones. Se le contraían de tal modo loe músculos de la espina dorsal que le hacían doblar el cuerpo acia atrás. Re- lajados asi los músculos, tenian que ceder á la fuerza contráctil de los otros y entonces se doblaba el cuerpo acia adelante en el orden natural. Se le salía li lengua de la boca—ponia los ojos en blanco—se le engarrotaban los brazos—y encogía las piernas tocando las asentaderas con los talones. Su pulso era pe- VERMINOSAS. 85 ií kj)—la disenteria (4)—el baile de San Vito (5) - L catalepsía—el tétano—la epilepsia—el asma con- ülsiva—la amaurosis—la pleuresía—como también queño y frecuente—y la respiración muy anelosa—estos síntomas ponian su vida en mucho peligro. Como el enfermo vomitaba cuanto se le daba: Mr. Houxtlot, le hizo oler álkali con lo que desaparecieron todos los síntomas como por encanto. Una fuerte opiata le proporcionó el reposo durante le noche. La remisión de los padecimientos del enfermo por el uso de los antelmíntieos, indujeron al Mr. Houzelot á creer que todos procedían de lombrices; pero esta opinión no fué bien recibida de los demás facultativos. El 22 de Febrero vol- vieron los síntomas con mayor violencia, afectando sobre manera la cabeza del enfermo. Este tenia los ojos en blanco—sus ideas trastornadas—y una completa ostina- cion en no hablar sino sobre materias relijiosas; en términos, que parecía estar bajo la influencia de un completo ataque de manía. Cuando cesaba, la afección del cerebro, parece que se transferia á los mús- culos de la lengua, lo que ocasionaba que se le saliese fuera de la boca. Asi continuó por tres horas, cuando habiéndole hecho inspirar álkali aflojaron los síntomas:—dijo el paciente: que antes del ataque relacionado, sintió una gran picazón en el estómago, y como que se movía algo dentro de él. Mr. Houzelot, no pudo conseguir, apesar de sus persuaciones, que la familia del enfermo con- tinúese que, con los remedios antiepasmódicos que le recetaba el primer médico que lo asistía, se mezelasen los antelmíntícos. El 23 de Febrero, estubo la vida del enfermo en gran peligro. Los síntomas se agravaron de tal modo, que la pérdida alternada de los sentidos, la afonía—la manía—la protrusion de la len- gua—y las convulsiones jenerale3 no eran de los mas alarmantes. La contrac- ción de los músculos de la espina dorsal continuó por tres horas—la boca se mantuvo fuertemente cerrada y los músculos de la masticación se contrajeron de tal modo, que fué preciso usar de un tubo para hacerle pasar la bebida. Se usó el álkali sin utilidad alguna en esta ocasión. El enfermo no habia tomado alimento alguno en cuatro dias y estaba procsimo á espirar. El 24, se celebró una junta en la que se acordó: que pues que evidentemente te veia que la enfermedad procedía de lombrices, se le recetase al enfermo una decocción de artemisia-semen contra—fucus helmintho cortón de Linneo, y de •bsynthium, añadiéndole el agua de azáar y una infusión de flores de tilia. Tam- bién se le ordenaron unas pildoras compuestas del submuriate de mercurio—y del temen contra, para que las tomase inmediatamente. El 25, no hubo remisión de síntomas. El 26, síntomas menos violentos-dos deposiciones con dos lom- bnces-convulsiones jenerales y parciales. El 27, evacuó el enfermo 15 lom- 86 ENFERMEDADES otras afecciones convulsivas—y la supresión de las reglas en las mujeres (6.) Estas enfermedades no c>- san, si son el efecto de las lombrices, en tanto que no brices vivas—disminución visible de todos los síntomas, y notoria mejoría. En siete dias después arrojó el enfermo 57 lombrices vivas—y 28, muertas. El 27 de Marzo, apareció un nuevo orden de síntomas». El vientre vino á ser el lugar de la enfermedad. Los músculos del abdomen sufrieron tan violenta! convulsiones, que subían y bajaban alternativamente seis pulgadas. Asi con- tinuó por tres horas. Al tocar el abdomen, se percibía un tumor bastante gran- de, al lado del iliaco izquierdo, duro y que se movía. Se le aplicó al enfermo una capatlasma de ajos, ajenjos y argentina (tanmto) sobre el vientre. Reapa- recieron los síntomas por tres horas consecutivas en las noches del 8—y Io — dicho. Evacuó el enfermo quince lombrices evueltas, en su cscremento, y una gran porción de materiales negros. Un regular catártico que se le ministró al día siguiente, promovió copiosas evacuaciones de una materia muy negra y fétida cargada de innumerables lombrices corrompidas, entre las cuales se pudieron contar cuarenta.* Desde esta época hasta el 11 de Abril se continuó con los antelmíntícos. Se purgó el enfermo seis ocasiones y evacuó quince lombrices mas, y una cantidad considerable de materias que contenían los fragmentos de muchas lombricci destruidas en el vientre. Desde la última fecha citada hasta principio de Agosto lo pasó perfectamente bien el enfermo, sin la menor indicación de lombrices; pero en los dias 13 y 14 de dicho mes empezaron de nuevo las convulsiones—la picazón de narices y loa contracciones epasmódicas de los músculos abdominales. En los dias 23 y 24 perdió el uso de los sentidos. Se le recetó una tisana y unas pildoras antelmín- ticas. Se sospeo'ió que el enfermo, lo estaba, por la presencia de una Taenia y se le prescribió el remedio de Mr. de Nouffer. Mejoría desde la primer dosie, y los síntomas cedieron casi instantáneamente. Tomado dicho remedio por el en- fermo tres veces mas, se descargó de treinta lombrices. Ha sido purgado seis ocasiones: ha continuado el paciente con el uso de los antelmíntícos y se terminó la curación con los polvos de quina, con viñados con preparaciones marciales, con tan buen escito, que desde el mes de Agosto do 1803 hasta el 22 de Octubre de 1804, no ha sentido M----la menor alteración en su salud. Durante dicho período ha solido tomar algunos purgantes convinados en vermifugos. Nuestro concolega Mr. Esquirol, médico del hospital de locos, publica en el aperciable periódico, que redacta el citado Dr. Sedillot el caso siguiente, digno de * Entre este número se halló una lombriz de diez pulgadas de largo, del grueso del dedo rninl- que dp un hombre—cubierta de pelos, visibles ron el lente, lo* cuales aparecían negro». VERMINOSAS. 87 !;¡-i ioja el enfermo, ó que este muere por no haber " < rtado el médico con el verdadero oríjen de la enfer- medad. ter insertado en en esta obra. Un joven de 18 años, de estatura mediana, pelo rizado, grandes ojos negros y mui aplicado al estudio de la cirujía, vivia suma- mente retirado de la sociedad. Durante la estación del calor, en el verano últia- mo, iba este joven mui amenudo á bañarse en el Sena, al medio dia. A los prin- cipios del mes de Junio, se le notaron señales de enajenación á las que se siguió la locura mas completa. Dos copiosas sangrías le restituyeron la tranquilidad. A pocos dias se presentó el delirio de nuevo con mas furia—con dos sangrías mas no halló alivio—los catárticos fueron inútiles también, lo que determinó su remisión al citado hospital, en 10 de Agosto de 1803. Su temblante era pálido—sus ojos rijos—undidas todas las facciones de su rostro—y debilitada su memoria—calmaron los síntomas por un rato y comió con buen apetito; pero en un instante empieza á romper, desgarrar y hacer añicos cuantos objetos se le presentan á la vista—canta—baila—grita—y amenaza con fuerte y ronca voz—y al fin, se desata en el lenguaje mas obsceno—con una disi- militud de ideas y con frases del todo descompuestas y sin sentido, forma un batiburillo delirante con los nombres de sus parientes, sus amigos, sus profesores y los empleados del gobierno. Habla de amor—de infidelidad—y de galan- teos. A ocasiones, tiene el rostro encendido, y á veces pálido. Su lengua se ve gruesa, seca y cubierta de una crápula amarilla—su aliento es fétido—y su cuerpo te abrasa. En la noche, comió y bebió con voracidad—durante la noche conversa algunas veces con mucha quietud—y otras, se arrebata en ira;—corre al derredor de su cuarto y se enfurece con las personas que cree lo cercan— vota, y jura arrancar todos los clabos con que está empedrado el piso de su apo- sento. Sus gritos son horribles y dolorosos. Si alguien se le arrima, lo llena de improperios y le escupe á la cara. Si alguno le corrije, empieza á amenazar á la persona ó permanece sin movimiento con los ojos cerrados, dejando caer la cabeza y sus miembros como muertos en la posición que los tenia, si esta era la de una cómoda flecsion—orina oscura mui copiosa y mui fétida—vientre lleno. Agosto 12.—A mas de los síntomas de la noche pasada, sobrevino un síncope que duró dos horas. Se queja de dolor en las larinjes y en la región epigástrica —cefalalgia frontal—apetito voraz—estremecimientos espantosos, á ratos—pa- rece que cae súbitamente en síncope—sueña en la noche, y sueña que está pe- leando con culebras. 13.—Ha dormido seis horas en el dia: una hora después está furioso. . "•-"* or medio de una enema, se promovió una copiosa evacuación; al prin- cipio; de escrementos duros, y después, amarilla, liquida—orina oscura en abun- dancia. 88 ENFERMEDADES III. AFECCIONES VERMINOSAS DE IODO EL SISTEMA. § C. Hallamos en las obras de varios facultativos eminentes, las descripciones de enfermedades asténicas agudas y crónicas á la vez producidas por lombrices, y 15.—Está en sus sentidos, aunque muy abatido—ha dormido—bebidas aci- dulas nitradas. 16.—Volvió el delirio en la neche—cuanto puede cojer lo rompe—se le puso el saco, que le produjo grandes sudores—el remedio no lo alivia y ni aun se da por entendido de él. 17.—Baño tibio de una hora, seguido por otro baño al chorro sobre todo el. Al principio desafía el enfermo al baño de chorro (shower bath); pero pronto cae en un síncope, no obstante no haber tomado alimento alguno. 18.—Baño templado de dos horas—bebida lacsante—frecuentes hemorrajiaa de las narices—mas calma—pero ideas trastornadas. 20.—Baño—otro baño al chorro, que se sus pende, cada dos minutos por miedo al sincope—el diámetro de la columna de agua (el chorro) era de cinco millime- tros*—sangre de narices—no hubo delirio en la noche—pero su mirar era es- pantadizo—su voz pequeña—y sus movimientos vivos y adustos. 21.—Baño—loción de oxycrate sobre la cabeza—menos agitación—sueño na- tural. 22.—Después del baño, sueño profundo por algunas horas. En la noche una ayuda que produjo cámaras liquidas amarillas. 23.—Ajitado en el dia—durmió en la noche—baño—bebidas acidas nitradas. 24.—Delirio furioso—desvelo—evacuaciones colicuativas. 26.—Rostro encendido—dolores abdominales, especialmente en el epigastrio —cámaras repetidas—síncope—turjencia en el cuello. 27.—El enfermo se rasca mucho las narices, y aun quiere que su asistente te las rasque. 28.—Bolo de jalapa y submuriante de mercurio—infusión de Polypodium filii max de Lineo—varias evacuaciones colicuativas, mezcladas con materias mu- cosas—y una gran cantidad de lumbricóides y ascárides. 29.__La misma medicina y los mismos efectos—calma de todos los síntoma* en la noche. 30.__En la noche estubo el enfermo en su cabal razón. Ha evacuado variai ocasiones en el dia, materiales mucosos amarillos y algunos lombrices entre ellot. 31.—Infusión de Manzanilla—vuelta progresiva de su juicio—duerme mejor, aunque su sueño es interrumpido k ocasiones con fuertes gritos—apetito tin voracidad—vista mas natural—y color menos pálido. • El millimetro francés es la milésima parte del metro. VERMINOSAS. 89 .ts dolencias se les ha dado el nombre de fiebres ¿tro-verminosas 6 el de enfermedades de la mucosa ó del sistema glandular. § CI. Los habitantes de climas y lugares frios y húmedos; los de localidades insalubres, cuyo alimento es compuesto mas bien de sustancias viscosas que de Septiembro22.—Esplosiones momentáneas de furor—delirios lijeros—espantos seguidos de una risa inmoderada—conoce á todos los de casa—habla de su fami- lia—y ofrece seguir mis consejos, para el completo restablecimiento de su salud —semblante pálido—pulso débil—vista desencajada—respuestas tardas—me- moria casi perdida—Bolos de quina y canela—infusión de azáares de naraja— mas vino en sus comidas. Octubre Io.—En la noche grandes gritos y saltos en su cuarto, para evitar las puat, que dice cubren todo el suelo—no se atreve á recostarse contra la pared, porque teme ser aprensado contra ella—salta sobre su cama, y de ella al suelo— dice, que le ciaban púas en las plantas de los pies y en las palmas de las manos; causa de su inquietud. A ocasiones, parece como estrangulado y se queja de fuertes dolores en el epigastrio. 2.—De dicho:—Bolos de jalapa y submuriate de mercurio—varias deposi- ciones ralas. En los dias subsecuentes infusión de ruibarbo—no se pudo ase- gurar que hubiese evacuado lombrices. Se le empieza á notar el semblante mas alegre—no hay incoherencia de ideas —no se irrita, ni enfurece—se empieza á restablecer su memoria y su fuerza. Ha preguntado por algunos de sus libros—se ha vestido él mismo y ha mostrado déteos de ir á ver á sus padres—está algo triste, y ha caminado por sí solo. Pa- rece que no se nota el menor vestíjio de su enfermedad, sino esjuna gran debili- dad—pesadez y confusión en la cabeza—fué devuelto á su familia. 12.—En la noche gritó infinito, y tuvo síncope por dos horas. Tomó un pur- gante, con el que evacuó materiales muí negros. No hay señales algunas de delirio—hay abatimiento de espíritu y una sensación dolorosa en el hígado—se le aplicó un vejigatorio sobre lar parte afecta. La alegría del semblante; el mejor color; la reposición de las carnes perdidas y el libre y perfecto uso de las facultades mentales, anuncian una feliz y rápida convalesencia—asi ha sucedido: y el joven goza hoy de una salud robusta. Nuestro colega Mr. Giraudy, que se ocupa hoy, con gran ecsito, en la curación delatenagenaciones mentales, nos informa haber asistido á varios enfermos de manía simpática, como el anterior, producida por la presencia de las lombrices; y el Dr. Bosquaion, habla de una completa lunacía, orijinada por una especié de inseoto, que se halló en la sinuosidad frontal del enfermo.—El Trad. francés. 90 ENFERMEDADES las nutritivas y saludables; los que beben aguas impuras y estagnadas; los que se fatigan infinito con el trabajo los que tienen poco descanso y los que son la presa de aquellas pasiones del alma, que abaten el espíritu y de- bilitan el cuerpo, esos son los individuos mas propen- sos á sentir las afecciones jenerales producidas por las lombrices. Al conjunto de dichas causas, mas ó menos activas ó mas ó menos permanentes, debe atribuirse el órijen de las mas memorables epidemias verminosas descritas por los autores y en particular por Bailou— Van-Swieten—Hoxham—y Van-den Bosch, y también el de las fiebres reputadas como epidémicas, por faculta- tivos muy célebres. Debemos atribuir, también, á otras causas las fiebres remitentes é intermitentes, llamadas verminosas, por Dehaen y por otros escritores de mérito. En las viruelas y en el sarampión, vemos comunmente síntomas de lombrices; y no creo, que nos equivocaría- mos en atribuir á la presencia de dichos insectos, la causa principal de unas enfermedades tan asténicas en alto grado. § CU. Ya hemos demostrado, que el estado asténico del cuerpo humano, favorece el desarrollo de los jer- menes de las lombrices, si ecsistiese alguna descom- posición en alguna parte de la continuidad de los órganos. Las lombrices salidas de los huevos, hallan en la descomposición de la materia, el alimento con que se nutren. En las enfermedades graves, abunda mas la materia mucosa en los órganos dijestivos, que en otra parte alguna de nuestro cuerpo; de que se deduce, que VERMINOSAS. *l .,rollodelas lombrices debe verificarse dentro vi tubo intestinal, antes que en otro lugar de nuestra máquina. § CIIÍ. De todo lo dicho hasta aquí, comprendere- mos claramente que, las llamadas fiebres verminosas y las gástricas, son realmente fiebres nerviosas, y que en su duración se multiplican las lombrices y crecen en aquellas partes mas debilitadas de nuestro cuerpo. Lo mismo debe decirse acerca de las enfermedades llamadas de la mucosa y del sistema glandular. Ellas son el efecto de una lenta conscuncion universal. En estas enfermedades se arrojan lombrices; pero no se jeneran nuevas; y por la influencia de un réjimen esti- mulante adecuado, vuelve el cuerpo á readquirir sus debilitadas fuerzas y á sostener la continuidad de los órganos, particularmente de aquellos destinados á las funciones naturales. No hablaré de los síntomas de estas enfermedades; porque los de las fiebres nerviosas ó son lentos ó agu- dos y acompañados de una debilidad parcial del estó- mago y de los intestinos. Hemos hablado particular- mente de dichas enfermedades y de la asociación de los síntomas propios, cuando la presencia de las lom- brices son la causa de ellas. El facultativo esperto deducirá de ellos, la ecsistencia de dichos insectos, que debiendo derivar su nutrimento del cuerpo humano, lo debilitan y destruyen, aumentando la gravedad de las enfermedades y acelerando la disolución de todas las partes que constituyen nuestra máquina tan perece- dera. Fin del capítulo tercero. 92 ENFERMEDADES NOTAS AL CAPÍTULO TERCERO. 1. Una joven sumamente flaca y de una constitución muy débil, se presentó en el hospital clínico de Pavia en el invierno de 1797. Hacia veinte dias, que se veía aflijida de dolores artríticos universales, que la tenían baldada. No se presentaba ni enflamacion ni hinchazón alguna en sus articulaciones—las pupilas de sus ojos se halla- ban mui dilatadas—y su boca llena siempre de una sa- liva muy espesa. Los precedentes síntomas me hici- eron sospechar, que sus padecimientos procedían de lombrices. Habiéndola administrado remedios adecuados,"eva- cuó nueve lumbricóides muy grandes y desapareció su enfermedad completamente. Rosenstein, habla de dos casos muy parecidos al si- guiente. El Dr Lindestolpte, fué llamado para una muchacha de diez años, que se quejaba de dolor en el costado izqui- erdo—tos seca—calor moderado—pulso fuerte—mucha sed—y algunas veces sentía como picadas en el estó- mago—amenudo perdía el uso de la palabra—y pade- cía contracciones epasmódicas. Imaginó dicho Dr, que el mal procedía de lombrices y la recetó unos polvos antelmíntícos. Después de haberlos usado dos ocasiones, fué ata- cada, al medio dia, de violentas contracciones; de modo que se le torcieron los pies, tomando los dedos el lugar VERMINOSAS. 93 , i a. ¡dones. Cesaron las convulsiones y los dolores -■. quedó dormida. Kabiendo tratado su madre de levantarla de la cama, vio caer una lombriz viva de figura redonda, como de media vara largo y que se revolvía como una culebra. Parece que la muchacha evacuó la lombriz en el mo- mento de las convulsiones. Después de haber arrojado muchos pedazos de lombrices, quedó perfectamente buena. El Dr Darelius, refiere el otro caso de una joven que sufría dolores agudos en el costado—y en el lado de- recho de la rejion lumbar, lo que la obligaba á caminar con la pierna derecha hechada siempre acia afuera. El padre de la joven creyó que la enferma habia sufrido alguna dislocación en dicha pierna; pero habiendo ob- servado el facultativo, que la joven tenia una fuerte ten- sión en el epigastrio y muchos dolores de estómago— y qtte su boca estaba llena de saliva—y que sentía mucha picazón de narices—y que sus orinas eran acuosas y llenas de serosidades, concluyó en que las lombrices eran la sola causa de sus padecimientos. En vista de esto, le ministró antelmíntícos adecuados:__ arrojó las lombrices y quedó la enferma perfectamente curada. 2. He visitado últimamente á un joven al parecer ro- busto, que fué atacado de unas violentas convulsiones en la garganta y el pecho, que amenazaban una proc- suna sofocación-—y que le hacían dar fuertes gritos. Estas convulsiones duraron tres ó cuatro horas—y se succedian tan amenudo, que en el espacio de veinte y cuatro horas, sufrió el enfermo tres parosísmos. En los 94 ENFERMEDADES intervalos, se quejaba el paciente de frió en el cártilago xifoides y estaba sumamente decaído. Después del mas detenido ecsamen, no pude hallar señal alguna, que nos asegurase de la ecsistencia de lombrices en él, aunque tenia muchos síntomas de ellas, como—la dilatación de sus pupilas—salivación abun- dante—picazón de narices—dolor en las articulaciones, y el carácter anómalo de la enfermedad, que no poco hacia sospechar la presencia de dichos insectos. Las convulsiones principiaban, según la relación del mismo paciente, en la rejion del estómago, como una llama que se levantaba y fijaba con violencia en la larinje. Habiéndole recetado un electuario de quina, valeria- na y opio, que usó por algunos dias, fueron cediendo las convulsiones gradualmente, y al fin quedó el enfermo perfectamente curado. 3. Fui llamado para ver á una niña de 9 años, la que después de haber sufrido una fiebre escarlatina, demos- traba síntomas de una efusión de agua en los ventrí- culos del cerebro, según lo describe Ludwig, en su es- celente Disertación de hydrope cerebri puerorum. La pre- cedente enfermedad—la certeza positiva de que la niña no habia padecido nunca de lombrices—la escacez de la secreción de sus orinas—la hinchazón de su vientre __y la edema de las estremidades inferiores; todo contribuía á ratificar la idea, de que, en efecto, padecía un hydrócefalo. La desgraciada paciente, reducida á la última ecstremidad, no presentaba esperanza alguna de que recobraría su salud perdida; pero decidido yo á no abandonarla al rigor de su suerte, la prescribí al- VERMINOSAS. 95 gunas medicinas tónicas y diuréticas, que poseían tam- ben virtudes antelmínticas, mediante á que la repen- tina aparición de su enfermedad, me hizo concebir la idea, de que podría proceder de lombrices. En con- corfinidad de mis temores, la receté el snbmuriate de mercurio y una infusión, saturada, de valeriana; á la que, para hacerla mas fuerte y eficaz, se le agregó una buena dosis de alcanfor. No obtuve ningún resultado en los dos primeros dias del uso de la precedente prescripción. Al contrario, se agrá varón todos los síntomas; pero al tercer dia, vomitó una gran porción de lumbricóides y algunas mucosi- dades y materiales biliosos. Al cuarto dia, evacuó cuatro lumbricóides; y á poco tiempo después, empezó á disfrutar de una completa salud, la que ha continuado. 4. Savages, en su JYosólojia, Method clase XI. gen. IX. especie XV. habla de una disenteria verminosa, que desde Agosto á Noviembre, atacó á los habitantes de un distrito, de cuyas resultas murieron infinitos. Los dolores del vientre atacaban repentinamente y eran agudísimos—sentía el enfermo una sensación vé- emente de calor—vomitaba una materia mucosa, en- vuelta con otra, parecida al verdín que flota en los es- tanques, producto del escremento de las ranas, cuyo síntoma denotaba la mayor gravedad de la enfermedad. El mal se curaba completamente, después del uso de los antelmíntícos, con los que evacuaban los enfer- mos infinitas lombrices. 5. En las Ephemerides nat. curiosor, ann iv. observ. clxxxvii. hallamos el caso de un enfermo del baile de 96 ENFERMEDADES St. Vito (St. Vitus'dance) producido por las lom^n • s.* El mismo caso refiere Siblot en su Journal de Mei.■■■»«* del mes de Julio de 1783, tom. ii. pag. 22. Una Taeía (solitaria) y varias lumbricóides produjeron la enferme- dad. Cuando estaba practicando medicina en Berlín (dice el Autor de esta obra) con el mui ilustre Selle, vi á un niño como de 12 años, que padecía el baile de Sn. Vito, producido por las lombrices, aunque no se le advir- tieron síntomas de que las tubiese. 6. Spigel, menciona una joven de familia distinguida, que padecía de una aversión á todo alimento, como las mujeres encintas. Tenia su vientre tumefacto—y no fluían sus reglas. Sus padres consultaron á varios fa- cultativos, y todos aseguraron, que estaba embarazada; por cuya razón se abandonó el uso de los medicamen- tos. En el entretanto, se aumentaba la enfermedad; y al fin, murió víctima de la ignorancia, de la inatención ó del abandono. Habiendo inspeccionado su cadáver después de su muerte, se manifestó su inocencia. No se halló em- brión alguno en el útero—pero se encontró una masa de agua y de materiales mucosos en los intestinos, y una Taenia tan larga, como los intestinos. Véase á Rosenstein, en su Traite des maladies des enfans, etc.p. 311. O^Un amigo de esta ciudad, (Philadelphia) me sup- licó que fuese á visitar á una Señora, que hacia dos anos padecía la detención de sus reglas—una tos muy in- * El Traductor español ha consultado varios diccionarios de medicina, para hallar la significación de St. Vitus' dance, sin haberle sido posible. Se croe que signifique, El baile de la Tarántula. VERMINOSAS. 97 -éi < da—dolores agudísimos en el vientre, que ella i iaba, (colic) dolores cólicos—y que al mismo upo estaba sumamente flaca y desganada. Es de 30 raios de edad—de complecsion alabastrina rosada— y de pelo rubio rizado. Su abdomen estaba siempre meteorizado y con una fluctuación de viento en él, que á veces producida un ruido parecido al gruñido bronco de un cerdo, cuando se le amarra el hocico. Sin tiempo para haber podido ecsaminar detenida- mente á dicha señora, y con el objeto solo de complacer á mi amigo, le receté unas pildoras emenagógas com- puestas de aloes, sen, asafetida, mirra, galbano, y el sulfate de fierro. Dos, en ayunas—y dos, en la noche al recojerse; y la infusión de sasafrás por agua común. Como á los quince dias de tomar el remedio, me dijo: que habia arrojado dos lumbricóides por la boca; y á los cuatro después, me notició el feliz retorno de sus reglas, en el modo que acostumbraba tenerlas. Me dio las gracias por mi acierto; y quedaron las cosas en este estado. Tres meses después, empezó á quejarse nuevamente de la supresión de sus reglas: de tos con mayor violencia y de dolores de vientre, que le repetían mas amenudo, en términos de postrarla en la mayor agonía. En este medio tiempo, llegó á mis manos la presente Obra; y habiendo tenido lugar de 1 éerla y meditarla, deduje, que el mal de la paciente podría proceder de lombrices, y asi me determiné á ministrarle los remedios idecuados. Al efecto, usé de la composición de los tolvos de estaño maridados con el mercurio y el azufre, según verá el lector en esta Obra) en la dosis de diez 13 98 ENFERMEDADES granos, en ayunas, y otros diez al irse á la cama, en la noche; y al cabo de cuatro dias de usarlos; empezó 6 arrojar por la boca y cámaras infinitas lombrices. (lumbricóides) y entre ellas, dos, de mas de media vara de largo y del grueso del dedo índice de un joven de 12 años. En esta fecha se halla perfectamente resta- blecida, corriente en sus reglas; sin tos; con escelente apetito; engordando á toda prisa; y sus mejillas princi- pian á aparecer en su natural color de rosa, propio de su blanquísima complecsion.—Agosto V, 1830. Nota del Traductor Español. OTRA. Un amigo recomendó á mi cuidado á otra señora de esta ciudad, de treinta y siete años de edad; de comp- lecsion trigueña clara, mui rosada—pelo castaño— ojos grandes y algo delgada. Habia ocho años que sufría grandes dolores de espaldas—otros, mui agudos en el lado izquierdo de la rejion abdominal—y otros, á ocasiones, tan veémentes en ambos costados, que la privaban de la respiración—pulso débil—tosía ame- nudo__y por la noche se le agravaba mas este síntoma —esto la hacia decir muchas veces, que iba á volverse ^ ética.- Siempre se quejaba de suma debilidad de estó- mago, por lo que se veía precisada á comer algo á cada rato para aliviarse de ella—sus pupilas estaban mui dilatadas—escupía mucho—comía abundantemente á todas horas—sus reglas eran escasas y precedidas, por VERMINOSAS. 99 ae quince dias, de una menorrajia descolorida ,»uudante, mui fétida, acompañada de fuertes dolores m la cintura. Los médicos del país la obligaron á nacer un viaje á Inglaterra, temerosos de que se eticase; y esto la proporcionó algún alivio; pero después de algún tiempo de su regreso, volvieron á aparecer los síntomas, en cuyo estado principié á entender en su curación, habiéndome ocultado, empero, la enferma, que evacuaba amenudo, ó se le salían insensiblemente del cuerpo, por el ano, una especie de lombrices mui blancas, como de una pulgada de largo y de dos líneas de ancho, de la figura de una tirita de papel: cuadradas en ambos estremos de cabeza y cola, y llenas de infinitas articulaciones; las cuales eran pequeñas Taenias. El secreto del fenómeno indicado, lo produjo la delicadeza, muchas veces mal entenidida, de las señoras de este pais. Atendiendo al estado asténico en que se hallaba la enferma, formé mi diagnóstico de que este podría proceder de la abundante menorrajia descolorida que sufría, y así la receté la infusión de quina, valeriana y serpentaria de Virginia en vino blanco, convinada con el azafrán de marte. Una copa en ayunas y otra en la noche, al acostarse—los baños templados, por no resistir los frios, y el ejercicio. Después de una semana del uso de este remedio, se quejó la enferma, de que sentía con él mucho calor en el estómago, nausea y desgano. En esté estado de cosas, le receté las pildoras marciales de Fuller, dos en ayunas, y dos al acostarse; y la infusión de sasafras en cocimiento de culantrillo—ejercicio y baños. 100 ENFERMEDADES El único alivio que se notó fué, el de que sus reglas. fluyeron con mas facilidad y menos dolores. Cuando la fui á visitar al cabo de algunos dias de estar usando las pildoras, me dijo: (después de mil * pequeños preámbulos ó monerías de pudor) que desde el segundo dia de haberlas empezado á tomar, habia visto, en sus cámaras cuatro y seis lombricillas de las de que he hablado, y que otras se le salían insensiblemente, produciéndole cierta picazón en el ano, creia que, á su paso por él. Cuarenta dias justos, estuvo tomando las pildoras referidas, y en cada uno de ellos, después del primero, siempre evacuaba de seis á ocho lombrices, sin que el ecsamen de sus cámaras fuese muy prolijo; pues acaso envueltas en ellas, podría haber mayor número de insectos. Durante este tiempo, el alivio que sintió fué—reglas mas abundantes y menos dolorosas. Dos evacuaciones diarias, siempre con lombrices—cesación de la tos—mas alegría y mejor apetito. Ya habia precedido el ecsamen de los insectos, con un buen lente, en algunos que obtuve vivos; y compa- rada su figura, con las descripciones de ellas en esta Obra, deduje que, eran pequeñas Tanias, fruto de alguna otra monstruosa, oríjen de todos los padecimientos, por ocho años, de la enferma. En tal estado de cosas y ratificado mi juicio sobre la verdadera causa del mal de mi paciente, el 15 de Abril de este año, mui de mañana, la hize beber dos onzas del espíritu de tremen- tina; y á la hora hizo una evacuación en que arrojó una Tania cucurbitína de 13 pies de largo—infinitas de laa chicas muertas, y unas partículas ó restos de otras VERMINOSAS. 101 as; é infinidad de cuerpecillos parecidos á las á tiernas de los pepinos. El remedio produjo j copiosas evacuaciones de materiales muy fétidos llenos de abundantes mucosidades, dejando á la enferma sumamente débil. Esta señora quedó en un aparente estado de sanidad desde el 16 de Abril hasta el 10 de Julio. Sin tos— sin dolores algunos—nutriéndose á toda prisa y sin la debilidad de estómago. En fin; parecía que habían cesado todos los síntomas, (menos el de la menorrajia descolorida) hasta la última fecha citada, en que empezó á sentir la debilidad del estómago—dolores de cintura y ríñones, punzadas sobre el lado izquierdo del abdomen y un dolor sordo y tirantez en todo él—mal humor y pupilas dilatadas—apetito estraordinario— sueño inquieto—y la evacuación insensible de las pequeñas Taenias. Al momento, la puse al réjimen de la siguiente prepa- ración. Dos cuartillos de agua pura—cuarto onzas de azogue—una, de flores de azufre—y tomaba una copa, en ayunas, de la composición; ajitando antes la botella para mezclar los ingredientes. "Los efectos de este remedio fueron la evacuación de 4 á 6 pequeñas Taenias, en la secreción diaria. Los demás síntomas se agravaban progresivamente. Visto lo cual, la receté diez granos, á mañana y niche, de la composición siguiente.—A tres onzas de estaño, purísimo, derretido en un crisol, añade una onza de azogue—déjalo enfriar y muélelo en polvo finísimo; añadiéndole en la trituración; una onza y cuarta, de azufre sublimado y seis dragmas de muríate de Am- 102 ENFERMEDADES mónia, (sal ammoniaco.) Este remedio produjo los mismos efectos que el anterior. Aumento de gravedad en los síntomas, con el nuevo, de la aparición de la tos —y dolores de cabeza. En este estado; agregué á la composición del azogue, un escrúpulo de submuriate de mercurio; (calomelanos) y el 22 del mes citado, (Julio) dispuse, que tomase, en ayunas, una copa de la citada preparación, no obstante hallarse la enferma con la menorrea descolorida de que he hablado. Como á los diez minutos, empezó á sentir fuertes dolores de vientre; y á la media hora evacuó una Tcmia cucurbitína de cuatro varas de largo, aun viva—é infini- dad de otras chicas—y las partículas parecidas á las pepitas aun verdes, de los pepinos. En los tres dias subsecuentes, no evacuó mas lombrices de ninguna especie y se le aliviaron enteramente todos los sín- tomas; quedándole solo una sensación desagradable en el lado izquierdo del vientre, cerca del hipocondrio. Se ha restablecido después su salud perfectamente —han desaparecido todos los síntomas—y sigue recu- perando sus carnes perdidas estraordinariamente. CAPÍTULO CUARTO. SOBRE LA CURACIÓN DE LAS ENFERMEDADES VERMINOSAS. § CIV. La diátesis asténica del cuerpo ,humano, especialmente cuando prevalece en el sistema gástrico, es una de las causas principales del desarrollo de los jermenes verminosos, que circulan en la masa de los VERMINOSAS. 103 •luidos, en la forma de un is muv pequeñas moléculas, ó qur se hallan contenidos, n algunas partes de nuestra m-iquaia llevados ó depositados en ellas por la casua- lidad. Los efectos que produce el uso de los eméticos y catárticos, que prescriben y administran muchos facul- tativos, para disolver ó espekr la sustancia mucosa, que consideran como el alimento de la-» lombrices, y que *>n la opinión de muchos favorece la adhesión de dichos insectos á varias paites de nuestro cuerpo; no sola- mente hace inúül, sino peligroso el uso do dichos medicamentos. Si Monro y Rosenstein, han usado algunas veces de los eméticos con buen ecsito, se debe atribuir á los gran- des esfuerzos y concusiones, qumbriz vesicular social. EcFamm...u.v- con atención todas las causas debili- tantes de nuestra máquina, que contribuyen ni desar- rollo de los jermenes verminosos, persuadirán al filosofo observador, de que es fácil impedir la jeneracion y multiplicación de dichos insectos, por medio de un réji- men tónico y nutritivo, según lo demostraremos en esta Obra, al tratar sobre el método profilático que deba observarse por los c< >nvalecientes; no pudiendo decir nadie, que está curado radicalmente; si después de ecs- pelidas las lombrices, no se tratase cuidadosamente de remover 6 destruir la predisposición verminosa del que las padeció. § C VI. Guiados por los principios sentados, deberán los facultativos percivir fácilmente, las verdaderas indi- caciones de la enfermedad, producida por la presencia de las lombrices, y arreglar el método curativo corres- pondiente, ya sea local ó simpática ó ya leve ó de gravedad. § CV1I. En el tratamiento de las lombrices y efectos que ellas producen, deben los facultativos, en primer lucrar; asegurarse de que las hay—del lugar en que se hallan—de su cantidad y calidad, por que la naturaleza las produce des diferentes especies, y la eep< nancia ha demostrado, que según su clase, asi/de ben ser los remedios; en razón de que la medicina que destruye las ascárides, por ejemplo, es ineficaz é inerte para las lumbricóides y las Temías: y por el contrario, los reroe- ■+ VERMINOSAS. K).i dios muy recomendados contra las últimas, dados á enfermos que nos las mcrien, pueden ocasionar tras- tornos muí considerables en la economía animal. § CVI1I. En la curación de las enfermedades ver- minosas en jeneral, deben usasarse aquellos remedios que vigoricen nuestra máquina—que disminuyan las secreciones mucosas—que resistan la debilidad y este- nuauon de las partes—que den acción á los órganos destinados á las funciones naturales—que inquieten á las lombrices—que las destruyan—que esciten la enerjía del sistema que sea necesaria para espelerlas —|i.irr. prevenir su futuro incremento; y finalmente; todos los (rem*di<>&) que produzcan los efectos nece- sarios, consideradas las indicaciones del mal. Los medicamentos tomados de la clase de los esti- mulantes, que poseen un principio astrinjente y amargo, serán los mas adecuados para vigorizar el poder y la fuerza de nuestros nervios, y para aumentar la cohecion de los sólidos. La esperiencia nos demuestra diariamente, que el uso de estos remedios administrados en cantidades adaptables al grado y carácter de la diátesis asténica, facilita la espulsion de las lombrices, ya sea su acción producida por el olor sutil y penetrante de las sustan- cias que usemos, ó ya por su acción mecánica sobre dichos insectos. Parece mas probable, que sea lo último, y que asi se escite el sistema, y particularmente las partes afectas con la residencia de los insectos. §CI\. Los purgantes drásticos, pueden convenir á personas robustas, en quienes produzcan las lombrices síntomas locales, pero serán mui perniciosos y pueden 106 ENFERMEDADES producir resultados fatales, en las personas débiles; especialmente cuando la diáterás asténica prevalece en el estómago é intestinos. En tal caso, se obtendrá e ^ fin deseado, empleando remedios, que osuten y \igo- rizen el sistema, sin alterar en manera alguna la se ua-ion de los fluidos. §» CX. Los facultativos, acostumbran recetar reme- dios estemos é internos en las enfermedades vermi- nosas. Los internos, deben preferirse á los estemos; porque su acción es mas eficaz, y seguida mas pron- tamente de los resultados á que aspiramos. § CXI. Sinembargo, hay un número infinito de en- fermos, y particularmente niños, que repugnan tomar las medicinas necesarias, porque regularmente son sumamente desagradables. Otros, impedidos por afec- ciones simpáticas, efecto de la enfermedad, nada pue- den tragar. Otros, de estómago' sumamente d> mi, arrojan cuanto toman. Y finalmente: atormentados otros por las almorranas ú otras enfermedades del ano, no pueden recibir enemas, por medio de 'as cuales se podrían introducir en el cuerpo, los remedios que el ' enfermo no pudiese tragar ó retener en su estómago. En. tales circunstancias, no queda otro medio, sino es, el de aplicar los remedios convenientes; ya sobre las partes que se crean afectas—ó sobre la rejion del estó- mago—ó sobre la de los pequeños intei t.iu«.--ó sobre todo el abdomen, con el objeto de destín! r la enferme- dad ó el de aliviarla. § CXII. Cataplasmas ó fomentaciones compuesta de los remedios, que el enfermo ú reuse ó no pueda tomar interiormente, son consideradas como medicinas VERMINOSAS. J07 psi i ¡aa para cspeler las lombrices si se aplican - lae el estómago. Tal es la opinión de Boy. Fremk, y \\ eika'rel. Dichos medicamentos disueltbs ó convinados >n el jugo gástrico de anímales;* y aplicados sobre cstra superficie, producen efectos no inferiores á los irruios- interiormente. Asi lo he practicado yo con U iiz ecsito, arreglándome a las reglas de la Anatripso- ;a '. VERftMFUGOS DEL REINO VEJETAL. § CXIIf. Allivm cepa—Cevolla*. Su jugo por su sabor ai a * olor v>dái.','se emplea como un buen anteimín- tico. § CXIV. Allium sativnm—Ajos. Cuando frescos, con- tienen un principio oleoso volátil, que es tan bueno y eficaz para hacer espeler las lombrices, como el del u.-safetida—el alcanfor—y las flores de azufre. Asi lo confirman las observaciones de Rosenstcin (1) y de Bisset (2). También tenemos ejemplos de convul- siones simpáticas curadas con el uso de los ajos. Estos, se prescriben bajo diferentes fórmulas, y se convinan con otros medicamentos (3). ■ Ei sabio Dr. JlHbcrl después do una multitud do esperimentos mui dete- nidos, ha ikiiiostrado la nulidad de los remedios convinados con el jugo gástrico de lo« animales, y el de las medicinas aplicadas por medio de fricciones. Y asi, las compuestos coi el jugo ú sin él han producido iguales efectos de nulidad. Véate: MtMnira ie lu Socielt Mi-duáU d'Emulation. Año 1° 2" edición—y el Buüetin d" Scitncu de la Soeutr Philomatiquc de Paris.—Nivoso año 6. 108 ENFERMEDADES § CXV, Artemisia santanica—Apasóte—(kctmpheria rotunda, Lineo). Sus ojas y semillas, son muy eficaces para espeler las lumbricóides. Toda la actividad de . esta planta consiste, en un aceite volátil que se estrae fácilmente. Se administra en polvos—en cocimientos—en electua- rios—convinada con otros remedios (4). La dosis de los polvos para niños, es, de dos granos; y para adultos, de una dragma. Se hace una infusión en leche y se usan dos ó tres dragmas de los polvos en ella. § CX VI. Chenqpodium Anthelminticum—Encina de Jerusalen. La produce este Estado de Pensilvania. Las semillas de este vejetal, tienen un olor agradable y bastante fuerte y son de sabor aromático. Se usan en los Estados Unidos para hacer arrojar. las lumbri- cóides. § CXVII. Convulvulus Jalappa—Jalapa. El princi- pio acre y resinoso de esta raíz, que tiene un olor desa- gradable y ihi sabor nauseabundo, son probablemente la causa de su virtud antehníntica. Después de haber usado Wepfcr, sin ecsito, alguno, los remedios ma.s celebrados contra la Tania; recetó á un enfermo suyo, media dragma de los polvos, con lo que la arrojó. Se usa convinada con otros medicamentos y en especial con los Calomelanos, (Submuriate de hydrargirio). § CXV1II. Angelicae Cortcx—Corteza de Angélica. Aguedíta de las Antillas. El Dr Grieve, es el primer facultativo que descubrió la virtud antehníntica de esta corteza. Una onza de la corteza, cocida en tres libra* de agua, que deben reducirse á una libra, es el modo VERMINOSAS. 109 OXIX. Férula Assa fatida—Asafetidz. Se minis- tra en pildoras, y de dos á diez granos diarios, seíaai la odad y la resistencia del estomago del paciente. Se mezcla ameniuJ»< con otras medicinas, como la mirra, el óxido de Herró y^los Calomelanos ó Submuriate de mercurio (r>). Las ayudas preparadas con el Asa- fetida, son un buen remedio, cuando el enfermo repug- nase tomar las pildoras. §CXX. Geoffroya Surinamensis—Diadelphia Decan- dria. Papilinacea de Lineo, ó el Umaride la Jamaica. Se usa el cocimiento de la corteza, y los polvos de ella. Se cuecen dos ó tres dragmas de la corteza, en una libra de agua, á rf'ucirse a ocho onzas, que es la dosis en ayunas. Si se mezcla la Valeriana con ella en el cocimiento, será mas eficaz el remedio. § CXXI. Juglans Regia—El Nogal. Con la corteza verde de este árbol se hace cocimiento—infusión— estrae.to—y rob. Estas composiciones son á la vez corroborantes—astriñientes y vermífugas, según las observaciones áeAndryy de Fisher. Se dan una ó dos dragmas del cocimiento ó de la infu- sión—dos dragmas del estricto creuso, se disuelven en mía onza de agua de canela—quince, veinte y hasta treinta gotas de la precedente preparación, se dan á los niños dos veces al dia. El rob es menos desagradable, y el mejor medicamento para los dichos. v C XXII. Laurus Camphora—Alcanfor. Pringle, lo recomienda como un escelente vermífugo. Morcati, lo ha preferido á todo otro remedio para hacer espeler 1 10 ENFERMEDADES las lumOrieóides. Se disuelve una dragma, en una libra de agua, á la que se añadirá una dragma de Goma ará- biga. Esta mistura se administra en pequeñas cuch- aradas cada dos horas. Puede convinarse el Alcanfor con el Asafetida—con el agua de atriata—y con una infusión de ^Valeriana. !^e puede usar también, mezclándolo con los polvos de Semen contra y con los de Surinamensis Geoffroya. Deben areglarse las dosis de estas preparaciones, á la constitución y edad.del paciente. T ;> dosis es, dede un grano, hasta un escrúpulo, y á veces hasta media dragma. •§ CXXIH. Polypodium Félix Mas—Helécho. I.as virtudes vermífugas de esta planta, h in sido siempre recomendadas poi facultativos mui re-pctables. Hace evacuar las Taenias y las lumbricóides vivas 6 muertas. Thcophrastus, Eresius, Gal -o, y Plinio, prescriben su uso. Windt, ministraba una ó dos dragmas de polvos de helécho, disueltos en agua. La raiz entra en la gran composición de JYoujfer, de que hablaremos después. § CXXIV. Spigelia anthelmia—Genciana. Los Indios celebran como un poderoso antelmíntico los polvos de las ojas y la raiz de esta planta. Brown, fué el primero que dio á conocer sus virtudes en Europa. Rosenstein ___fiergius—.y Dahlberg, la introdujeron en Rusia con ecsito feliz. Diez ó doze granos de los polvos de esta planta, á mañana y noche, es la dosis regular para los niños. Los adultos usan desde media, á una dragma. § CXXV. Tanacetum vulgare—-Tanaceto ú Argentina. ■'ERMINOSAS. III Hoffman y Rosenstcin, han usado esia yerba con grande écsito. Dos ó tres dragmas de d'a puestas en infusión en una libra de agua, es la dosis para un a dulto 0. § CXXVI. Valeriana Officinalis—Valeriana. En las alecciones simpáticas producidas por la presencia de las lombrices se usa de esre remedio con gran ventaja; tales son la epilepsia y el baile de San Vito. El famoso Storck, usó siempre de la Valeriana silvestre. La dosis debe ser proporcionada á la edad y constitución del en- fermo. JCXXVII. Verntmm Snbadxüa—Cevadilla. Loescr, fué el primero que colocó esta planta en la clase de los antclinínticos. Schmucker la usó felizmente cu las epi- demias de disenterías verminosas, y para enfermos atacados n suma cautela, pues de otro modo, producirían efectos dele- téreos \ hasta la muerte del enfermo. Su sabor es sumamente acre. CXXVIII. El Azibar—el Ruibarbo—la Gotagamba, las Camomilas inglesas, y la Escamonea sulfurada, son remedios que comunmente se usan para la espulsion de las lombrices. No he hablado en particular de estas sustancias drásticas, porque, regularmente, el faculta- tivo inteligente, no las ordena de por si solas, sino maridadas con otras, y porque tampoco pueden clasi- ficarse ni como vermífugos ni como remedios preven- tivos de tan nocivos insectos. La leche de la Papaya, (carica papaya,) es un esce- lente antelmíntico. A los niños, desde seis meses á un año, seles da media cucharada de la leche, mezclada en dos de agua hirviendo, con la que se disuelve bien, añadiéndole la suficiente cantidad de azúcar. Una cucharada de eMcha leche, mezclada del modo dicho, con tres de agua hirviendo y azúcar, es la dosis para niños de cinco á siete años. Tres horas después de haber tomado el enfermo este remedio, debe ministrár- sele una dosis de aceite puro de palmacristi en propor- ción á su edad. VERMINOSAS. 113 Cou este remedio se arrojan y matan las Taenias y bis lumbricóides.* Los polvos de las semillas de la Papaya, también son antelmíntícos; y lo mismo su cocimiento, junto con el de la raiz. I VERMÍFUGOS MINERALES. CXX1X. Sal ammoniaco 6 muríate de ammonia. Entre los remedios mas eficaces para espeler las lom- brices dice el Dr. Bloch, que el muríate de ammonia es el mas eficaz, conYÍnado con la jalapa. El Dr Duval de l'i: is, ha administrado este remedio con ecsito feliz, colmándolo con él ruibarbo. La dosis es, un escrúpulo de la sal, con medio escrúpulo de cada una de las dos raices; cada media hora; pero previene, no obstante, que se deben arreglar las dosis y su repetición, á la edad,—constitución—y estado del estómago del paciente. , -Rirche^ jios asegura haber curado á un enfermo inveterado, de Taenia, con este remedio; después de haber probado otros muchos que fueron ineficaces. Vo he usado con grande ecsito, las gotas antelmín- ticas del Dr. Harti.'mn para espeler las lumbricóides, particularmente en los niños. La siguiente es la composición de dichas gotas. Tómense tres dragmas de carbonate liquido, anisado, Víase la obra de Mr. Corsigni intitulada Muyens ; ba por la mayor fuerza de las pulsaciones y por el aumento de las escre- ciones y secreciones; y por esta razón ha sido este re- medio, siempre eficacísimo para destruir las lombrices. Entre las preparaciones mercuriales, deben preferirse, como las mas eficaces á nuestro intento, el submuriate de mercurio—el muríate ammoniacal—y el sulfate de mercurio, dados en polvos—pildoras—ó bolos. El Azufre, maridado con el mercurio y triturado erm él, es también un escelente remedio, y lo mismo ei mercurio negro sulfurado, (le merevre sulfuré noir,) dado desde uno á diez granos, dos veces al dia. Se debe evitar la salivación, y aun suspendor el uso de estos medicamentos, luego que se adviertan señales * Véase la obra del Dr. Marie de Saint-Ursin, p. 238, en donde jo hallara el método de usar y preparar las aguan minerales artificiales. t El Dr. Cushet, ha usado el cocimiento del azogue con fe'n ecsito; y ei fesor Fourcrot, recomienda su uso para destruir las lombrices, «n ».■ < Chimie; en la clase de Medicina de Paris. ^J VBRMIN4)s*s. 117 de ella: porque su uso sena entonces perjudicial, debili- tando demasiado al enfermo. ■ CXXXIII Petróleo. El petróleo de Montpeller, es el mas eficaz para la cura de las lombrices. Habiendo un facultativo prescrito infinitos reme- dios }> un enfermo atormentado por la solitaria, sin ningún resultado, le ordenó al fin, media dragma de petróleo, mezclado con igual cantidad de aceite de trementina, (Aguaras) con cuyo remedio, (que aunque recetado en tres partes, lo tomó el enfermo en una,) evacuó una Taenia entera, y quedó sano. Del mismo modo, una mujer tomó treinta gotas del petróleo, solo, en la mañana, y cuarenta en la noche; y ariojó una gran lombriz de cuatro varas de largo (Ro- setistein.) El Petróleo, es un medicamento mui estimulante y cálido, y ordinariamente se receta convinado con algún jarave ú con otras medicinas de virtudes antiepasmó- • dieas, y en la dosis de diez—veinte—y treinta gotas. Los medicamentos de que acabamos de hablar, son— el aceite de trementina—la tintura de castor—la sal de ammoniaco sucinada—el alcanfor—la tintura de opio—y el asafetida; según lorequieran la particularidad de los casos, y la circunstancias de los enfermos. mun. Los efectos estinfulantes de esta sal, facilitan la dijestion de los ali- mentos—disuelven y atenúan el moco del estómago y de ios intestinos—escitan las secreciones—se oponen á lu putrefacción de las partes animales—y dan tono á la cohesión de las fibras. Estas virtudes y propiedades de la sal, no solo la han 1 l 8 ENFERMEDADES hecho necesaria para sazonar nuestros alimentos; '3 sino mui útil en las enfermedades asténicas, y espe- J cíalmente para aquellas que, atacan el sistema linfá- tico de los vasos, como el escorbuto—la astricción del vientre—y la ostrucion de las visceras y glándulas del abdomen, &c. El* Muríate de soda, se ha ministrado por Ihberden, Rush y varios facultativos eminentes, para la curación de las lombrices; ya disolviéndolo en agua, tunad., m ayunas, ya tomándolo en su estado natural a cuchara j das; y bebiendo agua después; ó ya salando los ali- j mentos de los enfermos. I § CXXXV. El Estaño. Desde los dias de Paraceko, se sabe la poderosa virtud que tiene este metal para destruir las lombrices. Alston r!e Escocia, principió en el último siglo á usar del estaño; no solo para destruir las lumbricóides sino las Taenias (solitarias); y mil otros Autores célebres recomiendan este metal, como | el antelmíntico mas poderoso, según lo observaremos i despees. * > El Dr /. L. Alibert, en su escocido Obra intitulada, *: Cours de Matiére Medícale, dicer que el oxide de estaño es el remedio mas eficaz que puede darse para hacer j espeler y destruir las Taenias. Este facultativo re- ,. comendable, se lo recetak á los niños en la dosis , i áe tres granos, con la cantidad suficiente de estracte de enebro. A los adultos, los recetaba el muríate de estaño en lavativas. De este remedio deberá usarse . con mucha precaución, por ser un veneno mui vio- N lento. &CXXXVI. Zinc. El oxide sublimado de zinc, se VERMINOSAS. H9 ha usado con felices resultados en las afecciones con- vulsivas—epilépticas—é histéricas, sobre cuyo particu- lar pueden consultarse las obras de Hart: y los Doc- tores Martini, Monck, y Storke, lo han recetado con ei sito adm! ible en las convulsiones simpáticas, pro- due Mas por la presencia de las lombrices. Se prescribe á los niños en la dosis de medio jn no hasta tres: mezclándolo con azúcar; y.se ministrará tres veces al dia. Para los adultos, se aumenta la dosis en proporción á la edad—y mayor ó menor irritabilidad del enfermo. Este medicamento, es mui útil en la curación de las as- cárides vermiculares. § CXXXVII. Azufre. El azufre posee la virtud de destruir los insectos, que infestan las diversas partes de nuestro cuerpo. Ya hemos dicho, que el azufre con- vinado con el mercurio, es un escelente remedio contra las lombrices. Las flores del azufre, miuistiadas en dosis de diez, veinte y treinta granos, han producido efectos muí fa- vorables—también se usan las flore a mezcladas con el hsji fétida y el alcanfor, en forma de pildoras. Ttsot, Van-Swieten, y \m~Doevcrcn, las usaron con feliz ecsito. No solo debe usarse de este remedio por las personas que deban curarse de lombrices, sino como remedio de precaución, por los que fueren de una naturaleza propensa al desarrollo de aiel:-s insectos. 120 ENFERMEDADES II. CURA DE LA J >EN i, ó LOMRRIZ SOLITARIA. § CXXXVlll. La dificultad que algunas veces se esperimenta en hacer arrojar 6 evacuar esta lombriz, es sumamente grande. Su enorme tamaño, y particu- larmente sus convoiucioncs en los pequeños intestinos, hace difícil su espulsion, sin grand/ molestia de los pa- cientes. La Taenia armada, es lamas difícil de arrojarse, en razón de su íntima aderencia á la sustancia de los in- testinos, por medio de sus garfios ó grampas, y porque, como lo hemos demostrado, tiene regularmente en- terrada la cabeza en la materia mucosa de ellos; y de aquí proceden los grandes síntomas que se esperimen- tan; síntomas, cuya violencia demanda remedios efica- ces del momento. §> CXXXÍX. Los principales remedios que se usan por los facultativos de mas notoriedad, son—los esti- mulantes—y evacuantes mas poderosos. Sobre este particular debemos advertir, que dicho.- remedios deben necesariamente adaptarse á la edad, constitucior y disposición morbosa del individuo, y a! escitamento que se note en su sistema. Será mui fácil hacer que arroje la Taenia con un simple evacuante, ó con un catártico drástico, un indi- viduo de mediana robustez; pero no asi un caquético en quien prevalece la diátesis asténica; pues este en- fermo deborá usar de un réjimen y remedios estimu- lantes adecuados á su presente estado de debilidad. Supuesto lo dicho, deberemos comprender mui fácil- mente la causa porque ha habido enfermos, que se han VERMINOSAS. 121 • ■■rado tornando el tartitre de antimonio—el sulfate de soda—el nitrate de potasa—la gotagamba—la jalapa oíros remedios <->alejantes; al paso que los mismos mismísimos medie ninfos, no han producido efectos felices en otros enfermos atacados de la Taenia, sino al contrario, han resultado serles perjudiciales. De lo espuesto, debemos también inferir las razones porque se deberá á ocasiones usar del opio—de la elec- tricidad—y del réjimen muy estimulante. Ademas de todo lo espuesto sobre la variedad de constituciones en los pacientes; no es objeto que, merezca menor consideración la diferente clase de Taenia de que esté atacado el enfermo, con considera- ción á lo que, debe establecerse el orden metódico de su curación. § CXL. Del ecsamen filosófico de estos principios, deduciremos fácilmente la verdadera causa porque se hace ineficaz é inerte el plan que adoptamos para la cu ación de nuestro enfermo, y aun el uso de aquello* remedios recomendados muchas veces como infalibiks y maravillosos para hacer arrojar de nuestro cuerpo tan moridera compañera, la que después vimos ceder al in- flujo y virtud de un medicamento simple y sencillo como v- g. el ajo—la cevadilla—la sal ammoniaco—las líma- la ras de fierro—el oxide de mercurio—el petróleo— &c. ¿ce. En seguida, espondré los métodos que han parecido oías ventajosos, ó que han asegurado los efectos ciertos de una completa victoria, sobre un enemigo tan per- judicial á nuestra ecsistencia, y que tan firmemente se >.anza en nuestros intestinos para nuestra destrucción; 16 122 CNFERMEDADES pero antes de entrar en materia, me permitirá el h ctor ponerle de me infesto varios preceptos propios para •, facilitar 'a completa evacuación de la Taenia, que ya se ha empezado á arrojar por el enfermo. Luego que se ve una parte de la Taenia fuera del ano, creen algunos que será mui fácil estracr el resto de ella, tirando de la porción presentada: pero se equi- vocan. La esperiencia ha demostrado la imposibilidad de tal operación, y ha enseñado mas; y es, que s; -r tirase de la parte arrojada sentiría el enfermo, a! mo- mento, terribles retortijones en el vientre y tales, que * lo espondrian á grandes convulsiones. 1 En el instante que el enfermo sienta que está eva- cuando la lombriz, deberá sentarse en un servicio y es- tarse allí, si c posible, inmóvil hasta que la evacué toda entera. Todo movimiento la retrae y rompe, en grave daño del paciente. La Taenia anudada 6 apelotono-''i, Oso ev;»cu.¿..,eesta parcialmente, convendrá el repetirlos ó dar otros mas eficaces al dia siguiente. Sucede amenudo, que hallándose los enfermos proc- •■ irnos á evacuarla lombriz, y después de una abundante ; .acuacion de materiales albinos, se ven atormentados iru una gra.n sensación de calor y por grandes ajita- n^ del corazón. En este caso, no hay que alar- , porque el fenómeno pasa mui pronto; y mas prontamente, si el enfermo proeurn oler un poco de vinagre fuerte, hechado en un trapo ú esponja. MÉTODO CURATIVO DE ROSENSTELY Agua Fria, y Aguas Minerales. § CXLI. Dijimos en el Capítulo primero, que hecha- da una Taenia enagua caliente se mueve con suma vivacidad; y que por el contrario, en agua fria se pone asfitica. Apoyado Rosenstein en esta observaron, m. amo que seria fácil hacer desprender y evacúa las Solitarias poniendo á los enfermos al r'jlmen de beber mucha agua fria después de toma-" un purgante; porque bebiendo el agua fria privar a la lombriz del movimiento hhre de su cuello, y por consecuencia de la facultad de poder clavar su cabeza y garfios en los pliegues de los intestinos, debería ser arrojada del cuerpo p'-r virtud de la violencia del movimiento peristáltico, aumentado, en gran manera, por la acción del purgante. 124 ENFERMEDADES Rosenstein, comunicó al Dr Darelius, sus ideas sobre este particular, y el resultado fué que, este facultativo después de pocas semanas le remitió una Solitaria, dn mas de diez y siete varas, que habia hecho arrojar á .. enfermo, usando prolijamente su método. El mismo Dr. Darelius, curó después de asa \.-. t ensavo infinitos enfermos; y también los Doctores / »?,e hulf y Sidren. Dice Rosenstein, que si fuera posible que se r.o ají \ t el agua fria, por media hora no mas, en el ebióma: a v ios intestinos, bastaría este remedio solo para iiaeer espeler las Taenias; pero pues esto no puede conse- guirse, se beberá amenudo el .agua fría ñera obtener los efectos que se deseen, en la espulsio a de ¡a Solitaria. § CXLII. Ya hemos dicho, de acuerdo con las ob- servaciones del Dr Soa, que el muríate de soda ó sal r >• nan mata las Taenias inmediatamente, a mas de t una virtud vermífuga, reconocida por los más eminentes facultativos. Aóra bien, si al agua fría que receta Rosenstein se agrega la sal común, se hará por consecuencia mas eficaz su remedio. De lo dicho creemos también, que él agua del mar enfriada con nieve, producirá efectos maravillosos en la curación de la Solitaria. % VERMINOSAS- 125 f MÉTODO DE MEIER. Gas Acido Carbónico. 'ÍI. Una joven atacula de epilepsia y de cóh s violentos, presentaba señales inequívocas de teñe, una Solitaria en el k tarlrite acídulo de potasa. Habiendo observado el í enfermo por dos dias consecutivos este réjimen; al I tercero evacuó varios pedazos de Taenia. i j Se observó que luego que dejaba el paciente de tomar i el remedio, no arrojaba mas Taenias ; poro que asi i | que volua á usarlo, arrojaba de nuebo pedazos de su enemigo. PE §r^LIV. La propiedad vermífuga del gas ácido carbónico se ha hecho notoria por Fargioni, Hulme, y Ih. imann, y últimamente acaba de ratificarlas, después ► [ ■ ae muchos espenmentos importantes, el célebre Ingen- 126 ENFERMEDADES houz; pero no puede quitársele al D1 Meter el mérito de haber introducido en la practícalos espenmentos y observaciones de varios facultativos sobre el uso de este gas. El método es sencillo y agradable, y calculado al <* mismo tiempo para vigorizar el sistema de los eufer- mos. No debe abandonarse su uso, y yo preferiría siempre usar del carbonate de magnesia y del Uirtitrc acídulo de potasa prescrito p«r Meier, antes que vUo. Las aguas minerales frias cargadas de gas ácido carbónico; y á falta de ellas, los polvos aercóíoros. de Wagler, 6 el agua de Scltzer, imitada artificialmente, pueden hacer mas eficaz el método del f'.utor de que hablamos, que el de Rosenstein. (11) y (12). MÉTODO DE CHABERT. Espíritu de Trementina, y Espíritu de Cuerno de Ciervo. § CXLV. Ya hemos dicho antes, que el Espíritu de trementina convinado con el petróleo, produce la espul- sion de las Taenias. El remedio del Dr Chabert se compone de la Esencia de trementina destilada, con el espíritu de cuerno de ciervo. Este Autor nos asegura, que esta mistura es un podoroso remedio para hacer arrojar las Taenias á los animales domésticos, y repe- tidas observaciones han probado, que esta mistura no produce el menor desorden en el istema animal. Desearíamos que los facultativos adoptasen también este método para hacer evacuar las Taenias del cuerpo humano; y mucho mas, habiéndose probado ya, que el VERMINOSAS. 127 Espíritu de trementina—la Saíf/nmoniaco—y el Espíritu de cuerno de ciervo—son medicamentos qu' se han isado ven tojo.s amenté en la curación déla Taenia y de las lumbricóides.* ?j» MÉTODO DE NOÜFFER. I a Rui" del Ilr.kcho—Polypodivm Filix mas dé Lineo. JCXLVI. A mediados del siglo pasado, un gran número de personas atormentadas de la Taenia (Soli- Uuia) viajaban kMorat, en Suecia, en donde Madama Nouffer. después de la muerte de su esposo, continuó curando dicha enfermedad con prontitud y ecsito feliz, por medio de un remedio secreto, que aquel usaba en vida. Pd Rey de Francia, dio á la viuda una cantidad con- siderable en pago del medicamento y 3u formina; y S. M. comisionó para su ecsamen y para «me hiciesen con él cuantos esperimentos tuviesen por convenientes, á los facultativos Lassone, 'Jlfcequer, Lamothe, DVussieu, y ('arburi. * Cuando la comisión nombrada informó á S. M. en 13 de Julio de 176f>, del feliz ecsito de sus ensayos con el remedie secreto, y de su justa y bien merecida cele- bridad, dispuso el Rey, que se publicase y circulase por toda la Francia en beneficio de sus vasallos y de la humanidad doliente; y asi lo verificaron los médicos de la comisión, en la manera que se leerá. 11 aso el "Journal Rncyclopédique ou f.'n.versel, anne 1781. Tom. viii. .. pae;. 332." 12f: ENFERMEDAD!.S Método preparatorio de los Enfermos. Este remedio no necesita otra preparación, que la de tdljtiar, por via de cena, siete horas después de haber comido, una sopa bien espesa, preparada del modo siguiente. Tómes« libra y media de agua—dos ó tres onzas de manteca « ^ vaca fresca—y dos onzas de pan cortado en rebanaitas delgadas. Sazónese con la can- tidad necesaria de sal, y póngase todo á hervir á un buen fuego, meneándolo con una cuchara, hasta que el pan se desvárate bien—cómase—Quince minutos des- pués, se comerá el enfermo una ó dos galletas y se beberá una copa de vino blanco ú de agua pura, sino estuviese acostumbrado al uso del vino. Si el enfermo no evacuase diariamente; quince mi- nutos después de tomada la sopa, se le ministrará una ayuda compuesta de cocimiento de malvas—sal común y dos onzas de aceite de olivas. Réjimen del Enfermo. "A la mañana siguiente, se le hará tomar—tres drag- mas de los polvos, sutilísimos, de la raiz de helécho, des- leídos en cuatro ú seis onzas de cocimiento, destilado, de helécho ú de flores de tila, ó de ojas de limón dulce; procurando enjuagar el vaso con el mismo cocimiento dos ó tres vcco'a hasta que ni en él ni en la boca dd paciente quede resquicio alguno de los polvos— pan la curación de los niños se reducirá la dosis de lo polvos á una dragma.'" VERM1MISAS. 129 •Si después de haber tomado el paciente los polvos sintiese descomposición de estómago ú nausea, deberá oler ni;, 'inte a ante vinagre mui fuerte hcchadoen un trapa ú - ponja. Si no obstante esto, se le viniesen los polvo..; al galillo y quisiese vomitarlos, deberá hacer cuantos esfuerzos le sean posibles por evitar el vómito. M:i> si al fin los vomitase, deberá repetir lo toma de '■;■}>- hasta que los retenga en el estómago, úlos tomará tantas veces, cuantas se crea que ha podido, en las n peticiones, quedarse dentro una dosis de ellos, igual á la primera que tomó.'' Dos horas después de haber tomado los polvos, se le dará al enfermo el siguiente bolo—De Submuriate de mercurio y Escamonea sulfurada de Alepo; dé cada uno, doce granos—Gutagamba, cinco granos—redúzcase todo á polvos—mézclense—y con la suficiente cantidad de Confección de jacintos, hágase bolo de mediana consistencia. Esta es la dosis del purgante. La de la Confección es de dos. á dos y medio, escrúpulos para las personas de una robusta constitución, ó difíciles de purgarse, ó acostumbradas á usar fuertes purgantes. A las personas de estómago mui delicado, solo se les dará un bolo compuesto de—ocho granos y medio de Submuriate de mercurio-—y la misma cantidad de la Escamonea. Para los niños se disminuirán las dosis de estos medicamentos- según lo dicte la prudencia del facultativo. En el caso de suma debdida J de estóma- go ú de suma facilidad en evacuar los purgantes, bas tara formar el bolo con—siete granos del Submuriate de mercurio—siete, dichos, de Escamonea, y la sufici- 17 130 ENFFC EDADES ente cantidad de Confección de jacintos. No se usará laGutagamba." '• El bolo recetado, se ha ministrado muchas veces en dos tomas—esto es—la mitad de la dosis, dos horas después de haber tomado los polvos; y la otra mitad—tres horas después de haber tomado la primera mitad—Inmediatamente después de haber tomado el bolo, beberá el enfermo una ó dos tazas de té—y en cuanto empieze á evacuar, seguirá tomándolas de rato en rato, hasta que evacué la Solitaria. Tam- bién podrá tomar el enfermo, después de haber empe- zado á evacuar, una buena taza de caldo, y pasado algún tiempo mas, una taza de sopas de caldo, elaras." "A la hora de comer, iomaiá el enfermo su puchero con moderación: pero se abstendrá de comer cosa alguna durante la operación del remedio y antes de evacuar la Taenia." " Si casualmente vomitase, el enfermo una parte ó todo el bolo, ó que reteniéndolo en el estómago, no hubiese comenzado á i < ar á las cuatro horas des- pués de haberlo tomado, o que hubiese evacuado poco, entonces se le'darán, de—dos á echo granos de sulfate de magnesia—desleídos en la suficiente cantidad de agua caliente.'" § CXLV1I. Antes de Madama Muffer; ya el Dr Her- rcnchschwand habia usado de los polvos de la raiz de Helécho para la curación de las Taenias \ de las lum- bricóides—Véase su método curativo en las Notas de este Capítulo.* * La raiz del helécho usada por Madama Xoufer, es la del helécho macho; y el Dr. Herrenschtcand, dice: que a falta de la raiz del i. acho, so u*e de la del helécho hembra, secada a la sombra. VERMINOSAS.. 1'^ § CXLV1II. El célebre médico Milanos, Gaüaroli, ha hecho arrojar las Taenias armadas y desarmadas, con el o medio de Madama JVóuffer y el de Herrénschwand, y del mismo modo el Autor de esta obra. 5 CXLIX. Renard, antes que Herrenschwand y Mada- ma JYouffcr. usaba en los casos de Taenia y lumbricói- des, de los polvos de la raiz del helécho macho, y su relimen era como sigue:—En la noche precedente á la toma del remedio, les ministraba una ayuda de agua de jabón. En los cinco dias subsecuentes les recetaba, en ayunas—una dragma de los pobos de la raiz de helécho —disueltos en un poco de agua común; y á poco rato, les ministraba un bolo compuesto de—submuriate de mercurio—jalapa—ruibarbo y miel de abeja—y por agua común—cocimiento de raiz de helécho macho. § CL. Vogel, affirma que es un remedio mui eficaz para hacer espeler las Taenias, el tomar por algunos días en ayunas—medio escrúpulo de la raiz del helécho pulverizada—y tres granos de gutagamba. Alex y Duncan, han usado con ecsito feliz el m»' -do de Vogel; y dicen, que el remedio en el modo rec .tado, debe tomarse por ajgunos dias á mañana y ( han observado en sus espenmentos Bloch, Goeze, y Fothergill. Debe ministrarse en dosis desde medio escrúpulo, á una onza, según lo permita la constitución del enfer- mo y la calidad de^ taño, que debe ser del mas puri- ficado. Se preparará en bolo ú electuario, usando de —la triaca—la conserva de rosas—la confección de jacinto—ú de la miel de abeja. Se hará mas activa la operación de este medica- mento, si se convináse con jalapa—ó con la raiz del ¡'••lecho—ó con el sulfate de fierro—ó con el semen- centra y azucar, &c. Yo lo he usado con ecsito mui feliz, preparado con la receta intitulada—Polvos Etió- picos de Quy. Véase la Nota. (l - > \ 136 ENFERMEDADES Estos polvos deben usarse por algunos dias, hasta logr. r el efecto deseado; y suspendí \- después su uso por seis á ocho dias mas. MÉTODO DE MATHIEU. Estaño, Helécho, Semen-contra, y Purgantes drásticos. CLIX. liemos llegado, enfin, al último de los reme- dios que ha producido mas renonombre en la espulsion de las Taenias. Mr Mathieu, boticario de Berlín, ha usado por muchos años, con ecsito admirable, im.i, medicina manye; llosa para la curación de las personas atormen- tadas de la Taenia de ambas clases; estoes, la armada y la desarmada. Su método que principia á ser el mas predilecto de todos, consiste en dos Electuarios compuestos con las limaduras del Estaño inglés—los polvos de la raiz del Helécho (macho)—del Semen-contra—de la Escamonea de Alepo—de la Gutagamba—y del Sulfate de potasa. Esta mezcla simultánea de tantos medicamentos con virtudes para espeler las Taenias, debe ciertamente producir efectos superiores á los que podrían espe- rarse de otros remedios mas sencillos. Aliz, ha con- YÍnado con gran ventaja el uso de las limaduras del Estaño con los polvos de la raiz del Helécho. El re- medio de Mathieu, debgrá. ser, por consecuencia, mas activo; y el facukativ'o^bdrá usarlo lleno de confianza del mas feliz-y ¿eguro resultado. Véase la Nota. (16.) VERMINOSA*. 137 MÉTODO DE BOUROIER. El Dr. Bourdier, profesor de la Escuela especial de Medicina de Paris, ha usado del siguiente remedio para la espulsion de ambas Taenias. Échese una dragma de Éter sulfúrico en una copa de cocimiento de Helécho, que tomará el enfermo en ayunas. Cuatro ú cinco minutos después, se le minis- trará una ayuda'del mismo cocimiento con dos drag- mas del Éter. Una hora después, tomará dos onzas del aceite de Palmacristi y una onza del jarabe de llores de durazno.. Deberá continuarse este método por tres dias. Regularmente se descarga la Solitaria en pedazos y descompuesta. Cuando fas Solitarias se hallan en el estómago es infalible el resultado. Si están en los intestinos, se deberá repetir el remedio después de los tres días indicados; dejando pasar seis ú ocho. En la segunda repetición, después de tomado el electuario por el en-* ferino, r inmediatamente, se le hechará una ayuda com- puesta del cocimiente del Helécho con dos dragmas del F.icr mezcladas en él. ESPÍRITU DE TREMENTINA. Sol>i e ('■ uso del Espíritu ele Trementina, para la Espulsion de las Taenias, según el Método delDr. John Ralph Fen- •wir.K, lo que participa al Dr. Mathew Baile, de la Real Sociedad de Londres, con fecha de 2 de Enero de 1810. ffttrhim^Uieiembre 19 de 1810. Sir—Ynstruido de que desea v tener una noticia circunstanciada sobre la eficacia de i Espíritu de Tre- 18 138 enfermedades mentina en la espulsion de la lombriz Solitaria, diréá V. á continuación lo que he observado por mis propios esperimeutos sobre materia tan importante; lo que • espero se servirá V. hacer publicar, para que jeneral- mente se conozca la utilidad y uso de este nuevo re- medio para la curación de tan aflictiva dolencia. En el mes de Agosto último, tuve noticia de que Mr. John Hall, de esta' cuidad, (Durham, en Inglaterra) habia sido curado de la Solitaria, por medio del espíri- tu de Trementina, oleum terebinthini, y que lo habia ministrado después en casos iguales al suyo, siempre con buen ecsito. Con" esta noticia procuré visitar á dicho individuo, quien me hizo la siguiente relación sobre el particular. Me dijo Mr. Hall: que habia como cosa de cinco años que hallándose padeciendo de la lombriz Solitaria, en- contró casualmente á un marinero que le instruyó de que el mismo se habia curado de igual dolencia bebiendo el espíritu de Trementina; á lo que se decidió después de haber deducido su deliberación de la siguiente ob- servación. Esta se reducía; á haber reparado que siempre que bebia Ginebra, arrojaba pedazos de la So- litaria, de lo que dedujo que, si él pudiera encontrar una bebida de la naturaleza de la Ginebra, pero de mayor fuerza ú espíritu, conseguiría arrojar la lombriz y cu- rarse. Bajo estos principios y raciocinios, hijos de su ne- cesidad, hallándose abordo de un buque en el Báltico, se decidió un dia á beber una copa del espíritu de Trementina; y el resultado fué, que como dos horas después, arrojó, envuelta en una gran evacuación de VERMINOSAS. 139 c-crementos, una lombriz Solitaria entera, desde cuyo tiempo hasta anaudia fecha.'se sentía bueno de todas sut> dolencias. Desesperado Mr. Hall, de resultas de no haber pro- ducido efecto en él cuantos remedios habia tomado para la destrucción del enemigo de su salud, se decidió por la relación del marinen.-, á aventurarse á una prueba d su remedio; y efectivamente tomó, sin medida, una ;,,,. ,!,>..jj (]e] espíritu de Trementina, en ayunas. ' Tiaii. que pasadas dos horas aun no habia operado el f medio, volvió á tomar otra dosis de él, como de las tres cuartas partes de la primera. A la hora, hizo una grande evacuación y en ella descargó una Solitaria al parecer viva aun. La medicina produjo en él una especie de mareo, parecido ai que causa el esceso de los licores espiri- tuosos—un lijero dolor de cabeza—é indisposición ve del estómago—y nada mas. Después de haber evacuado la lombriz, goza de perfecta salud. Aunque no conocía personalmente á Mr. HaU, no por o dudé de la relación que me hizo de su enfermedad ,- cura; peí habiéndome causado, no pequeña admira- - ion, las gr a d< s dosis del espíritu de Trementina que e dijo hal)ia tomado; antes de empezar yo á recetar- io á mis enfermos, traté de informarme de algunos de 'o* indiyide s á quienes Mr. Hall me habia dicho que -jbia ministrado el remedio, y ecsaminados uno á uno • uaradameno . y en diversas ocasiones, he recopilado ■>e ellos mismo • los hechos siguientes. ¡. GreatheaA, de setenta anos de edad, habia veinte 140 ENFERMEDADES que padecía de la Solitaria. Tomo varios remedios, y entre ellos el de Madame JYouffer, sin ecsito alguno. Bebió, por el consejo de Mr. Hall, dos onzas del espíritu de Trementina, en ayunas; dos horas después, una onza mas; y á poco rato arrojó por el curso una Solitaria, gozando desde entonces de perfecta salud. Hace tres años de esto. La medicina operó como un purgante drástico: promovió muchas evacuaciones, y ninguna otra incomodidad 6 síntoma. 2. Edwartl Dodel, sargento mayor de los voluntarios de Durham, enfermo por mas de quince años, tomó varios remedios, y el de Madama Nouffer también, sin efecto. Le ministre Mr. Hall dos onzas del espíritu de Trementina, en ayunas; y dos horas después, una onza mas. Al cabo de una hora de haber tomado la segunda dosis, hizo una grande evacuación, y en ella arrojó la Taenia, sin que haya vuelto á sentir novedad,alguna en su salud. El mismo Mr. Dodd, me dijo también, que había dado una dosis de una onza del espiritu de Trementina á una niña de 10 años, con ecsito feliz. " 3. Robson, de oficio zapatero y edad 45 años, tomó el espíritu de Trementina, habrá dos años, y se sintió aliviado; pero habiendo vuelto á sentir los síntomas de la. Solitaria seis semanas después, volvió á tomar el remedio en la dosis usual, y en ayunas. Apesar de su descuido en ecsaminar prolijamente todas las evacua- ciones que hacia, observó en algunas, muchos pedazos de la lombriz; y desde entonces goza de cabal salud. A mas de las curas citadas, me habló Mr. Hall de VERMINOSAS. ' 5 ' de otras cinco que habia hecho; pero no habiéndome sido posible ir á buscar á los individuos, no puedo detallar aquí los pormenores de ellas. Considerándome pues, con datos suficientes para decidirme á usar del remedio con mis enfermos, se lo prescribí, por primer < nsayo,á Francis Howard, de ejerci- cio carnicero, de esta cuidad (Durham.) Habia muchos años que estaba padeciendo los efectos de la lom- briz Solitaria, y por consecuencia se hallaba sumamente flaco. Tomó la primer dosis do dos onzas del espíritu de Trementina, que le ministró el cirujano Mr. Clifton, el 8 de Agosto, y no habiendo sentido novedad alguna con ella después de dos horas de tomada, se le ministró una onza mus, con cuya dosis arrojó á la media hora una Solitaria de quince pies de largo, ya muerta. Cuando lo fui á visitar, después de hüber bebido la primer dosis, se quejaba de mareo y de conato á vomi- tar. Ni en su pulso, ni en el calor de su piel sentía novedad alguna. Después de tomada la segunda dosis empezó el enfermo á evacuar abundantamente, y á sentir mucha indisposición de vientre, y fatigas en el estó- mago, en la tarde; pero ni sintió estrangúrria, ni ardor en la orina, ni otra incomodidad alguna, y por la noche se halló bueno y alegre. . Hace tres semanas •lia el enfermo vuelve á sufrir los síntomas de otra Solitaria, (pues suelen' tener los enfermos dos y aun tres a la vez; ó si se queda clavada la cabeza padecen los mismos síntomas,) y se ¡ ira para tomar de nuevo el espíritu de Trementina. El segundo enfermo á quien he ministrado el remedio 142 ENFERMEDADES es Anne Lunsden, de 20 años de edad. El 23 de Agosto, tomó dos onzas del espíritu, diluido, y no habiendo sen- tido novedad alguna con la dicha dosis á las dos horas; tomó otra onza mas. Se pasó una hora antes que empezara á evacuar, y eso casi naturalmente. En tal estado se le ministró otra onza mas del espíritu, y en- tonces principió la medicina á operar vivamente, arro- jando entre los materiales que evacuaba gran porción de lombrices, con otros cuerpos que parecían pedazos de pellejos, y muchas materias mucosas. He visitado á dicha joven el 13. del corriente, y sigue sin síntoma alguno de enfermedad. El otro caso que me ha ocurrido es, el de Wdfonl, joven de oficio zapatero y de 19. años de edad. Habia tomado por dos ocasiones antes, el espíritu de Tremen- tina. Después de la primera curación se vio libre de toda dolencia por seis meses. Después de la segunda, no sintió alivio por tanto tiempo; aunque en ambas oca- siones arrojó grandes pedazos de la lombriz. Volvió á tomar el remedio el 25 de Agosto, y evacuó otros grandes pedazos de la lombriz. El espíritu de Trementina operó en él como un purgante mui drástico, y por consecuencia evacuó infinito. Sin embargo de que al dia siguiente se hallaba bastante bueno el joven; no creyendo de que el ecsito había sido tan completo como se deseaba, ordené á Mr. Clifton, que le ministrase otra dosis en el 27 de Ag'osto. Asi lo hizo; pero en esta ocasión solo arrojó (¡1 enfermo una gran lumbncóide. En el subsecuente mes de Noviembre volvió á sentir nue- vos síntomas de la Solitaria, y habiéndosele ministrado VERMINOSAS. 143 otra vez el espíritu de Trementina, evacuó una Solitaria, muerta, toda entera. Haré aóra algunas observaciones que me han ocurrido después de mis esperimentos. 1)< I uingun efecto que suele notarse, en esta enfer- medad, de las medicinas purgantes, y de la circunstan- cia de que todas las lombrices que se arrojan con la Trementina (el agua ras) salen muertas, escepto en el caso de Mr. //«/», podemos deducir failmente, que á mas de la cualidad purgativa del remedio, es realmente un veneno mortífero para las Taenias. Debemos sentir infinito de que el espíritu de Tre- mentina rio sea un medicamento tan eficaz y activo para. impedir la nueva jenera^oo de las Solitarias, como lo es para destruirlas. Creo que deba obrar los mismos saludables efectos con respecto á la destrucción de las lumbricóides, según lo he esperimentado en el caso de Wdford, y me preparo á ensayarlo usándolo en enemas contra las ascárides. De las precedentes relaciones y esperimentos puede deducirse, el ningún riesgo que hay en ministrar el espí- ritu de Trementina en grandes dosis ; y se observará también, que su veloz acción en ios intestinos, en los que se detiene mui poco, impide su absorción en ellos, sin que produzca tampoco incomodidad alguna en la vejiga de la orina y demás ductos urinarios, comq las han producido las pequeñas dosis tomadas por algunos enfermos. Por lo que respecta al modo de suministrar el remedie, siempre he prevenido á mis enfermos, que en la víspera ile usarlo se absímiesen de cenar, 6 que si lo hacían fiíese en poca cantidad-rque lo tomasen en ayunas__y 144 ENFERMEDADES que se privasen de beber cosa alguna hasta no haber principiado el medicamento á operar; esto es, después de haber hecho dos ó tres evacuaciones, ó de haber tenido la felicidad de arrojar el todo ú parte de la lom- briz— que bebiesen después lo que gustasen, para diluir todo lo posible efespíritu que pudiera quedar en los intestinos—que comiesen moderadamente aquel día —y que no usasen de las bebidas espirituosas ó fer- mentadas. Tengo él honor de ser, su obediente servidor de V. Firmado—J. R. Fenwiok. Apéndice á este Capítulo. Ya hemos visto que el Espíritu de Trementina se usaba en Europa, convinado con otros medicamentos, antes que se conociesen en Inglaterra sus etdmimbks propie- dades vermífugas. De Inglaterra ha pasado este re- medio, inapreciable, á los Estados Unidos de America, en donde se está usando con el ecsito mas feliz en la espulsion y destrucción de la? lombrices Solitarias; y la esperiencia va dr :; ¿strando. que es el enemigo qu destruye todas li - especies de lombrices que se crian a, el cuerpo humano, ya bebido ú suministrado en ¡ ters. v En dos ocasiones en que lo he ministrado para espe- ler las Taenias, han evacuado también los enfermos lumbricóides muertas. Se lo minisné igualmente á un niño de seis años, que padecía todos los síntomas de la Taenia; tomo seis VERMINOSAS. 145 dragmas del Espíritu sin sentir la' menor alteración en su estomago ni en sus vias urinórias. No arrojó lombrices algunas de ninguna especie; pero desaparecieron desde aquel dia todas sus dolen- cia? y sigue en perfecta salud. lina mujer atacada de las lumbricóides, tomó por dirección de su médico una pequeña dosis del remedio, la que no fcurtió efecto alguno. Desesperada con el chasco, deteruiinó curarse de una vez, como lo consiguió, bebiéndose seis onzas. La medicina colmó sus esperan- zas en cuanto á las lombrices, las que arrojó; y con tan grande dosis solo sintió una inflamación bastante regular en el recto, que se curó con enemas de coci- miento de simiente de Linazas y la tintura de Opio. Q^Las observaciones del Traductor español conven- ce Vn también de que el Espíritu de trementina es tan positivamente eficaz para destruir y hacer arrojar las lum- bricóides, como las Taenias ó Solitarias armadas y deformadas. JY. del T. Aóra bien, por los resultados de mis propios espo la- mentos he deducido, que antes de hacer uso de el Espíritu de treinentina, conviene evacuar á los enfermos por algunos dias para desaogar el canal alimenticio y empezar á inquietar los lombrices, afin de que tenga mas efecto en- ellas el. remedio—que la dosis de él que 'iaya de ministrarse al enfermo, la tome toda de una vez; y que en el caso de no operar á las dos horas, tome una gran taza de cocimiento bien caliente de 'Mokas, con lo que romperá á evacuar inmediatamente —que bastarán tres onzas del Espíritu para una per- 19 146 ENFERMEDXDES sona adulta, que no esté asténica; y la proporción de dicha dosis para los jóvenes y niños. Pero en los casos en que se crea que el estómago y los intestinos se hallan ó lacerados 6 mui inflamados, por efecto de la presencia de la lombriz ó lombrices, convendrá entonces subdividir la dosis en dos 6 tres partes, con intermisión de una hora en cada una de ellas; y después de la última, hacer que beba el enfermo una taza del cocimiento musilajinoso de Malvas; y sino las hubiese á la mano, tomará igual porción de caldo de pollo. Si el Espíritu de trementina no produjese la primera vez el deseado efecto de hacer arrojar la lombriz ó lombrices: convendrá dejar descansar al enfermo dos dias—hacer que guarde una dieta hjera en ellos, y volvérselo á ministrar al tercero—siempre en ayunas— guardando las reglas prescritas. Las grandes dosis del Espíritu de trementina princi- pian á operar regularmente á los 20 minutos de haber- las tomado, y algunas á los 15. Las pequeñas, las absorven los intestinos, y producen efectos desagrada- bles en los enfermos. Si la medicina permite usar del adjetivo Infalible, aplicable á los remedios y medicamentos, el Espíritu de trementina lo es, entre todos los descuviertos hasta hoy, para destruir las lombrices que habitan en el cuerpo humano. VERMINOSAS. 147 Cura de la Solitaria en un niño, con el cocimiento de la Raíz del Granado, verificado por el Dr. Adam Burt, de Ben- gala ; estracteiela del Jornal Medico-Quirúrjico de Edin- burgo. Volu. X. pag. 419; la que insertamos en esta obra por lo mui interesante de su contenido, según nuestra ypinion. Peter Daly, de 14 meses de edad, en 27 de Agosto de 1811, el cual habia sido despechado dos meses antes, empezó á descaecer notablemente atribuyéndose su decadencia á efectos de la dentición. Puede decirse, que al presente se halla en la estrema; porque reusa todo alimento, y lo destruye visiblemente una continua diarrea: no le queda sino el pellejo y huesos: aquel está seco como un cordobán y herizado, y su llanto es me- lancólico y cjébil como el de un niño que ha estado enfermo por mucho tiempo. Se le han presento diversos remedios para la diarrea, y todos han sido ineficaces. Sus evacuaciones han aparecido algunos dias mezcladas con filamentos car- nosos que denotaban fragmentos de una Taenia dese- cha. A seis onzas del cocimiento de Raiz del. Granado, se añadieron dos onzas de agua común, y se dispuso, que cada media hora tomase el niñc una cucharada, te tanto que no sintiese indisposición alguna del estó- mago ú vómitos. Agosto 20.—Ayer tomó toda la medicina, sin haber sentido novedad alguna; y en la noche evacuó un pedazo, aun vivo, de la Solitaria, de seis pies de largo. La medicina lo purgó vivamente: y hoy ha Vomitado cuanto ha tomado. Pareciendo estar sumamente 148 ENFERMEDADES decaído, se le ha ministrado una poción calmante anodina, tomada á intervalos, con el objeto de contener la evacuación. 29.—El enfermo parece mas alegre—no ha vomi- tado desde ayer—y se le ha contenido la diarrea con el anodino. Quiescat. Septiembre Io.—Se halla mejor de todos los sín- tomas; pero en sus cámaras se ven aun fragmentos de la Solitaria. Se dispuso que tomase ocho onzas mas del cocimiento de la Raiz del Granado,* en la forma anterior; pero sin mezcla de agua. 2.—Ha tomado el enfermo toda la dosis de cocimi- ento, sin sentir fatigas en el estómago ni haber vomi- tado, y sin habérsele movido el vientre hasta hoy por la nañana, que empezó á evacuar abundantemente .ha- biendo arrojado un pedazo de la Solitaria de rerca de ocho pies de largo. Ha sentido grande apetito, y ha almorzado mui bien. 25.—No ha vuelto á arrojar mas pedazos de la lom- briz desde el dia 2; y ha cesado gradualmente la diar- rea sin el uso de remedio alguno. Su vientre está arreglado- -su apetito es bueno, y empieza á embarnecer __principia á demostrar su salud y fuerzas en tréminos de hacer ya peninos—desde la fecha citada, hasta el mes de Agosto de 1812, ha ido siempre en bien; pero aóra empieza á arrojar pedazos de la Solitaria. Se le volvió á ministrar el cocimiento de la Raix del Granado, y ha evacuado una lombriz entera.de 15 pies * Se preparará el cocimiento tomando dot> onzas de la cascara freaca de la Raí. del Granado, las que henrirán en una libra de agua, hasta quedar reducida í la mitad. VERMINOSAS. 149 de largo; desde cuyo momento vuelve nuevamente á disfrutar de salud en la que continúa. Mt raí, Enero 7 J 1814.*, (£P Cree el Traductor, que el Granado de que aquí se ha tratado, debe ser el que vulgarmente se llama en la isla de Cuba el agrio. Sin embargo, bueno será hacer ensayos con la raiz de ambos, el dulce y el agrio; pues ignoramos aun, > 7 s Granados de nuestras latitu- des tendrán la misma virtud vermífuga, que los de Bengala, en la Yndia oriental. El T. E. Después de haber tratado sob; e la virtud infalible del Espíritu de Trementina, para destruir las lombrices Solitarias y aun las lumbricóides, parecería regular cerrar de una vez el Capítulo sobre los diversos métodos curativos de tan aflictivas enfermedades; pero como nuestro animo es el de ilustrar esta Obra con cuantos datos y noticias podamos acumular en beneficio de la humanidad doliente, diremos: Que el Dr. Joshua Fisher, Presidente de la Sociedad Médica del Estado de Mas- sackusetts, en las comunicaciones de Medicina á dicha Sociedad, impresas en Boston, en 1808. Vol. I. recomi- enda para ,1a destrucción de la Solitaria, según las esperiencias adquiridas en su práctica, la Solución ar- senicai de Fowler, la que, dice, deberán tomar los en- fermos—dos ó tres veces al dia, y en tan grandes dosis, cuanto lo resistan sus estómagos; con lo que ha obteni- do efectos maravillosos. 150 ENFERMEDADES MÉTODO CURATIVO DE LAS LOMBRICES VESJCU LARES. § CLX. Dudo mucho que la Materia-Médica nos suministre aun hoy, un remedio bastante eficaz y cierto para la espulsion de las Lombrices vesiadares, y parti- cularmente de aquellas, que se hallan contenidas en la médula cerebral. El ganado lanar se cura de esta enfermedad, cuando pace en montes elevados y en eVi.i atmósfera pura y seca. Las observaciones rurales nos enseñan que, envigo- rizando el sistema de nuestra máquina por un reamen constante, podremos conseguir el destruir ó desor- ganizar á nuestro enemigo, la 'h^újñz, de que aóra hablamos. En esta virtud, todos ios remedios que esciten y ejerciten (exercise) los sólidos é envigorizen ai mismo tiempo el sistema linfático, deben ser preferidos; porque restableciendo la circulación de la linfa y la cohesión de los sólidos, y escitando la irritabilidad de los vasos linfáticos, se privará á los Lombriz vesicular de su necesario alimento, como quiera que, viven siempre adheridas á dicho sistema de vasos linfáticos, según le ha demostrado la inspección de los cadáveres y la mas constante observación en los vivos. § CLXI. Seríamos sumamente dichosos si nos fuera posible establecer sobre bases fijas el diagnóstico de las enfermedades producidas por la ecsistencia, en alguna parte de nuestro cuerpo, de las Lombrices vesn culares; y a la verdad, aun que no parezca á algunos VERMINOSAS. 151 n empero una materia sumamente difi- cultosa é intrincada. El mejor método curativo es, el usar de los diuréticos estimulantes—y de los diaforéticos convinados con los :stimulantes mas activos y eficaces. La scilla—la lijital purpúrea—el colchium autumale—el heleboro legro—la gratiola ofncinalis-el opio—el toxicodendrum 17)— el muríate de barite—el muríate de soda—las ^reparaciones de fierro—el espíritu de cuerno de ciervo —y otros medicamentos semejantes, son de los que porlremos esperar, sino la aniquilación de las lom- brices, alómenos el alivio de las enfermedades que ellas producen. Afin de que se logre el objeto deseado de la aplica- ción de los remedios indicados, recomendaremos á los enfermos, que guarden un réjimen de alimentos nutri- ivos y de fácil dijestion—el uso de buen vino con quina —ejercicio moderado—y que procuren vivir en lugares elevados—en habitaciones ventiladas y secas—y en climas saludables—Últimamente, el réjimen y método curativo de estas enfermedades, debe ser en todo igual al de la hidropesía. En materia tan complicada como la de que tratamos, nos ha parecido conveniente dejar á un lado racioci- nos, hipótesis, teorías, y ceñirnos á la esposicion de Hechos, de que podrán deducir nuestros benévolos lec- tores, unas ideas muy claras de los síntomas concomi- tantes, y de los varios métodos curativos practicados por facultativos eminentes, en esta especies de enfer- medades tan tenebrosas. lo* ENFERMEDADES CASO PRIMERO. Phter, en las Observaciones Selectas de Mantissa— á la xviii. pag. 44. refiere el caso de una joven, que padecía de un tumor en el hipocondrio izquierdo, mui doloroso, y mas aun, cuando descuidadamente se acos- taba sobre el lado. Este, alfin, se reventó y descargó una gran cantidad de un fluido seroso, y con él un gran número de hidátides, después de lo que quedó entera- mente buena. 2o. Guannati, habla de otro caso en que las paredes del abdomen, sobre las que se hallaba situado el tumor, en la rejion del hígado, se pusieron tan delgadas, que al fin este, de resultas de una gran tos, reventó esteriormente, y salieron de él trescientas Hidátides enteras y una gran porción de un fluido seroso. La boca del tumor se mantuvo abierta por mucho tiempo, con un carácter fistuloso; pero al fin cerró que- dando el enfermo enteramente bueno. Si se hallasen hidátides en el útero, podrán ser es- traidas en la manera que lo practicó el Dr. Kilgour, de Musselburgh, según se verá á continuación. 2o. Habiéndose creído una Señora con dolores de parto, hizo llamar inmediatamente al Dr. Al principio fueron sus dolores suaves ó lijeros. Al cabo de rato rompió en sangre, y con esta novedad entró el Dr. al ecsamen manual de las partes. Halló el hueso tinca bastante dilatado, y descubrió que el fondo del útero estaba lleno de Hidátides. Con- tinuando la menorrajia, creyó necesaria la estraccion de dichas lombrices, y habiendo operado, estrajo una VERMINOSAS. 153 palangana llena de ellas. La señora se sintió buena á los pocos dias, y después ha tenido cuatro partos de cria- turas mui sanas. 4o. Un robusto joven de 20 años, se quejaba de un constante dolor de cabeza, particularmente en el lado derecho—se observaban en él dilatadas las pupilas— padecía convulsiones epilépticas—y de esto murió. Hecha la disección de su cadáver se halló, que el lado derecho del cráneo estaba mas delgado que el otro, y particularmente el parietal derecho, que en parajes no era mas grueso que una oblea. Habiendo dilatado al ventrículo derecho de los sesos, se descubrió un quiste del tamaño de un huevo de Ganso lleno de un licor acuoso, y rodeado de una materia jelatinosa, que no se adhería á la membrana que cubría el ven- trículo. Este quiste tenia toda la estructura de una hidátide y por tal la reputó el Dr. Grieve Mackenzie. 5o. Un hombre de 26 años, al parecer de constitu- ción fuerte, y mui fornido, padecía una grande hincha- zón, con fluctuación, en la estremidad de la parte cóncava del hígado. Como no habían aparecido síntomas ni de inflamación ni de supuración^ se suposo que el tumor no era otra cosa que un quiste lleno de hidátides, situado en el hígado, lo que igualmente opinó el Dr. Andreiu Wood, que vio y reconoció al indi- viduo. A poco tiempo después, vomitó el enfermo una por- ción de hidátides de varios tamaños. En el curso del subsecuente año, se volvió el saco ó quiste á llenar de nuevo y á descargarse por si solo en el estómago con frecuencia. Se advertía la distensión estraordinaria 20 154 ENFERMEDADES del hígado, que bajaba una pulgada mas que las estre- midades de las costillas, hallándose á mas mui sensible al tacto. Alfin, fué reduciéndose, por si solo y sin remedio alguno, el volumen del hígado, hasta readquirir el natural; y el individuo goza de perfecta salud desde aquella fecha en que han transcurrido doce años. 6o. Una mujer, como de cuarenta años, padecia de una grande hinchazón ó tumor en el lado izquierdo del vien- tre, lo que creyeron algunos facultativos que podría ser hidropesía en los ovarios; pero como sentía mas dolores que los comunes en dicha enfermedad, se creyó qué la hinchazón procedía de una acumulación de hydátides en aquella parte. Dos semanas después, se reventó el tumor interiormente en la noche, y la enferma hizo varias evacuaciones acuosas en las que se descubrían, según su relación, porciones de partículas como pelle- jos; y desde entonces se sintió buena. 7o. Mr. D. C.----de 30 años de edad, padecia de un gran tumor en el lado izquierdo del vientre, en el cual se sentía fluctuación de un líquido, y como no se presentasen en él síntomas algunos de inflamación ó supuración, se creyó que su dolencia procedía de hidá- tides en aquella parte. A pocos meses después, se presentó el tumor en estado de inflamación, situado entre la costilla doce y el hueso ilion del lado izquierdo. El tumor presentaba una avertura ó boca en su superficie, por la cual se esperaba que descargaría su contenido. En vista de esto se determinó dilatar la avertura, y al introducir el dedo en ella, comprimiendo el abdomen, se percibió claramente la fluctuación. En tal estado se VERMINOSAS. 155 profundizó la incisión, que hasta entonces no habia sido mas que superficial, y descargó el enfermo por ella la enorme cantidad de cuatro libras de hidátides. Cicatrizó la incisión á los pocos dias, y quedó el enfermo perfectamente curado por muchos años. • Al cabo de ellos, volvió el individuo á sentir otro tumor cerca del lugar en donde estuvo el primero, el que iba aumentando gradualmente en volumen, y que no le incomodaba, ni le impedia atender á sus negocios. Continuó el absceso en crecer hasta el año de 1794. *'" Entonces ya se inflamó (el tumor) y á esto se siguió la supuración. Alfin reventó de una vez, y produjo como cuatro libras de un humor turbio blanquinoso, entre el que se vieron infinitas hidátides. Dos dias después, arrojó el enfermo materias fecales por el orificio del tumor, hallándose también oradado el lado izquierdo del colon; pero no obstante este daño, sanaron perfectamente ambos orificios, y el paciente disfrutó de cabal salud por muchos años después; ha- biendo fallecido de mui distinta enfermedad. 8o. Un hombre de 28 años tenía el vientre suma- mente hinchado, lo que atribuían algunos facultativos á una verdadera ascitis. Se descubría en el ombligo del enfermo una grande abertura, la que dilató y perforó, hasta llegar á las partes contenidas, el Dr. Bate, médico de Montrose. In- troducido el Trocar salieron por él sesenta libras de hydá- tides, causa de los padecimientos del enfermo, con lo que desapareció enteramente la hinchazón del ab- domen y quedó perfectamente bueno. 9o. El Dr. Anderson, de Edinburgo, visitaba á un 156 ENFERMEDADES enfermo, de cuarenta años de edad, que padecia de una gran tumorosidad en el hígado, ascitis, tiricia, y que descargaba en sus escrementos hidátides—falleció á las seis semanas de enfermedad. El Dr. creyó hallar un saco ó bolsa de hidátides adherida al estómago ú intestinos, y en comunicación con ellos; pero en lugar de esto se halló entera la bolsa de las hidátides y sin adherencia alguna, ni la mas mínima comunicación con el canal alimentario. Avierto el quiste apareció corroída profundamente la parte cóncava del hígado: en el fondo del quiste se des- cubrieron, sin disección, varias ramificaciones de los ductos biliarios, desnudos, y mui dilatados; con un gran número de ahujeros en sus lados, por los cuales habían pasado las hidátides al intestino duodeno. La gran dila- tación de los ductos biliarios se creyó producida por las hidátides y por la ostruccion mecánica causada por la presión de los dichos insectos en la parte inferior de los enunciados ductos; á lo que también pudo haber contribuido la presión causada por la dilatación ó es- pancion de una de las glándulas linfáticas que se en- cuentra sobre el ducto común. 10°. Un joven de 12 años, padecia una grande hincha- zón en la parte superior del lado derecho del vientre—se aumentaba la hinchazón considerablemente, y parecía hallarse el hígado sano, ecsaminado en la parte su- perior de dicha hinchazón. Alfin, se presentó mui manifiesta la fluctuación sobre la parte sólida del tumor. Como el paciente no habia perdido su apetito; ni su pulso presentaba plenitud ni frecuencia; ni sentía sín- tomas biliosos, ni de inflamación, ni de supuración, ni de VERMINOSAS. 157 escirro en el hígado, se atribuyó la supuración á la presencia de hidátides contenidas en el quiste sobre el hígado, esto es, entre este y el diafragma. Viéndose que diariamente aumentaba el volumen del tumor, se dispuso abrir el quiste, y operar con mucho cuidado, habiendo sido de opinión los facultativos, de que podría mui bien hallarse adherido el quiste al peritoneo. Al dividir las túnicas esteriores, se presentó una membrana semi-opaca, gruesa, pero blanda, y al abrirla produjo ocho libras de un licor claro; sin descubrirse pequeñas hidátides en él. Al observar la membrana blanda dentro de la que estaba contenido el humor estraido, se vio ser de la misma estructura que otras grandes ecsaminadas en varias ocasiones, aunque sus túnicas eran de mas consistencia que ellas, debida esta circunstancia, sin la menor duda, al mayor volumen de la presente. Tratada la operación según las reglas del Arte, quedaron las cosas en este estado. A los pocos dias después, se sintió el enfermo con calentura—sufría mucho por la sed—su pulso estaba mas acelerado que de ordinario, y la incisión producía una supuración purulenta, prueba suficiente para temer una inflamación en los lados de la cavidad. Pero afortunadamente se completó la curación, después de diez semanas de asistencia. 11°. Un hombre de treinta años, padecia un gran dolor en el lado derecho del pecho, del que no se alivió ni con sangrías, ni con epispáticos. No sentía ni opresión en él, ni dificultad en respirar; y podia dormir sobre cualesquiera de los lados, y bocft. arriba. En su pulso no se notaba novedad alguna. 158 ENFERMEDADES Sintió alivio una vez que tosiendo arrojó una porción de hidátides, algunas de las cuales eran del tamaño de una avellana. Arrojaba tantas, algunas veces, que se podría haber llenado con ellas una medida de á cuar- tillo. Las hidátides mayores estaban llenas de un humor viscoso claro—y las mas pequeñas, de humor amarillo, que decia el paciente le amargaba en la boca cuando tosia las lombrices. Pocos dias antes de haber prin- cipiado á arrojar dichas lombrices tosiendo, sufrió un gran dolor en el pecho; y tres ó cuatro minutos antes de arrojarlas padeció una terrible tos, y una sensación de sofocación que continuó por tres minutos mas. Por ocho meses tosia, á ocasiones, hidátides—principió á sentir esta enfermedad á la edad de catorce años. Se le recomendó como medicina, que fumase, (tabaco,) y que tragase siempre todo el humo que pudiese; y con esto se curó, sin que por ocho años después hubiese vuelto á sentir su dolencia. 12°. Después que, apesar de grandes esfuerzos, no pudo una mujer dar á luz su criatura, la que fué preciso estraerle, enfermó y murió á los tres dias. Hecha su disección, se halló que la parte superior del intes- tino recto, estaba llena de una gran masa de hidátides de todos tamaños, cuya circunstancia fué la causa que impidió, sin la menor duda, su feliz alumbramiento. 13°. Un hombre de mediana edad que padecia hidropesía del vientre y ictiricia, tenia tres ó cuatro tumores en el abdomen, los que al tacto demostraban contener algún fluido—murió el enfermo al cabo de pocos meses, y hecha su disección se observó, que los VERMINOSAS. 159 citados tumores eran hidátides adheridas á la parte del peritoneo que cubre el interior del vientre. En la cavidad del abdomen se hallaron, lo menos, cien hidátides de varios tamaños; algunas' adheridas al hígado, y otras que flotaban en la grande cantidad de agua de que estaba lleno el vientre del cadáver. 14°. El Dr. Home, del hospital de Londres, refiere el siguiente caso. "Ha entrado una joven con la cara y ojos en estremo amarillos—su vientre se halla sumamente elevado; y ecsaminado, se perciben dos grandes tumores que se elevan sobre la hinchazón de su abdomen. El uno, está situado en la rejion umbilical; es recojido, duro, desigual y se mueve algún tanto. " El otro, está situado á la izquierda del epigastrio— es uniformemente redondo, inmovible, firme y elástico. Las venas de los tegumentos que los cubren se hallan tortuosas é hinchadas—se advierte también una gran dureza en el lado derecho del vientre. La enferma no siente dolor alguno, ni al moverse, ni cuando se le com- prime el vientre con la mano—su salud y espíritu están algún tanto decaídos. Noventa pulsaciones— el calor de la piel y la respiración en estado natural— lengua deterjida—buen apetito y buena dijestion— astricción de vientre—escrementos de color natural comunmente—algunas veces negros—nunca blanqui- nosos—su orina es á ocasiones escasa—de color subido—y tiene de amarillo el lienzo. " Hace seis años que padeció una calentura que la tuvo en cama varias semanas—durante dicha enfer- medad no podia acostarse sobre el lado derecho sin 160 ENFERMEDADES esperimentar gran dolor—y antes de su restablecimi- ento se le presentó un tumor en el hipocondrio derecho del tamaño de una media naranja, el cual permaneció por año y medio—ha tenido dolores en el hipocondrio derecho—punzadas sobre el hombro de dicho lado, y se halla con las piernas edematosas. La hinchazón de todo el vientre se ha aumentado gradualmente—des- pués de padecer seis semanas ha fallecido. Disección. Los tegumentos que cubrían el gran tumor del epigastrio se hallaron mui delgados, y el* absceso lleno de un humor amarillo cristalino—ha- biéndose dilatado el quiste que contenia dicho fluido se halló estar compuesto de dos túnicas ó capas; la esterior era gruesa y dura; y la interior, aunque gruesa, era mui suave y blanda, de un color amarillo claro, mui elástica, y mui lijeramente adherida á la túnica ó forro esterior de que hemos hablado. En la superficie esterior de la membrana interior se veían unas escresen- cias parecidas á las Coliflores, de diversos tamaños; de un hermoso blanco en la superficie, y en lo interior amarillas y de una materiajelatinosa. El fluido del saco contenia numerosas hidátides mui pequeñas. Este tumor se hallaba situado dentro del saco del peritoneo, y se observaba bastante adherido á aquella membrana, y en absoluta coherencia, por uno de sus lados, con el lobo izquierdo del hígado. El tumor que se observó, en vida, al lado del ombligo, se componía de dos lobos; (two lobes) uno mayor que el otro, y de la misma apari- encia que el tumor anterior, al que se hallaba adherido por una producción del lobo izquierdo del hígado; pero no se halló comunicación alguna entre la cavidad, de VERMINOSAS. 161 este quiste y la del primero, después de haber dilatado y ecsaminado ambos. Se hallaron en la bolsa ó saco de este segundo tumor un gran número de hidátides, algunas de las cuales eran mui grandes, y contenían en su superfecie interna escresencias acolifioradas; y otras, estaban blandas rotas y casi putrefactas; pero conteniendo dentro de sí pequeñas hidátides enteras, de figura esférica y todas teñidas de color de bilis. El lobo derecho del hígado se halló algo endurecido; pero en lo demás, natural—el izquierdo se habia trans- formado todo en un gran tumor ó quiste parecido al primero de que hemos hablado y estaba adherido al tórax. Abierto el quiste ó saco, se halló que estaba compuesto de dos membranas ó túnicas como el pri- mero; la interior mui delicada; pero sin presentar escre- sencias acolifioradas. Se halló también en él una gran cantidad de un humor seroso, y gran número de hidá- tides de todos tamaños y colores; y todas ellas de figura esférica; algunas con las escresencias acolifiora- das en las paredes internas del saco; y otras, conteni- endo dentro de sí otras pequeñas hidátides.-' Se halló la vejiga de la hiél bastantemente volumi- nosa, y sus vasos mui dilatados. Las visceras abdo- minales no guardaban su posición natural, aunque en su estructura y estado natural no se notó novedad alguna, pues tenían todas las apariencias de sanidad. El riñon izquierdo se encontró mui voluminoso y su sus- tancia mui macerada. Se halló una hidátide, bastante grande, adherida al mesentério, y tres mas pequeñas, en forma de glóbulos, las que se estrajeron del cuello del 21 162 ENFERMEDADES útero. Se reconocieron en buen estado las visceras del tórax; pero el corazón se halló sumamente disminuido. No se encontraron hidátides en la médula cerebral, la que se ecsaminó en buen estado. En las Transacciones Medico-quirúrjica de Londres, pag. 260, se lee el caso siguiente. Año de 1808. Una joven robusta, empezó á quejarse de grandes dolores de cabeza con mareo. Los sín- tomas se hacían insufribles moviéndose la enferma, ó tropezando en alguna parte. Asi continuó hasta el mes de Abril de 1810, que im- provisamente fué atacada de un accidente que la privó del uso de sus sentidos. El facultativo que la asistía paró su consideración en un dolor agudo y fijo en un lado de la cabeza de que se quejaba, y en el mirar feroz de la paciente. Después del primer ataque, quedó repi- tiéndole en iguales términos cada tres ú cuatro sema- nas. En el 20 de Agosto, tuvo tres ataques en un dia, acompañados de gran descomposición de estómago— de muchos gritos y quejidos—y de otros signos que indicaban su gran padecimiento. En la repetición de dichos ataques, hasta el mes de Septiembre, quedó enteramente sorda. A poco perdió la vista del ojo derecho; y á los catorce dias después, la del izquierdo, quedando por consecuencia ciega. Perdió igualmente el sentido del olfato, y sus nervios olfatorios quedaron insensibles al estímulo del álkali volátil. Su voz y las facultades de la deglución se alteraron en estremo, y fué atacada de una fuerte parálixis en todo el lado derecho de su cuerpo. Falleció el 11 de Diciembre de dicho año. VERMINOSAS. 163 Disección. Al separar la dura mater se halló que la pia mater se elevaba sobre el emisfério derecho por un tumor, que se reconoció ser una hidátide de tres pul- gadas de largo y dos de ancho. Estaba embebida en la sustancia del cerebro, la que le ministraba una infinidad de pequeños vasos que la cubrían, del grueso de un cabello; los cuales aparecieron mas abundantes y espesos en su parte inferior. Los facultativos que la asistieron supusieron siempre, ¿[ue los síntomas que advertían en ella, procedían de una afección orgánica en la cabeza, lo que en efecto confirmaron después. CONCLUSIÓN. De los precedentes casos sobre Hidátides aparece: que con mucha propiedad pueden establecerse las siguientes proposiciones. Io. Que la jeneracion de las hidátides no es peculiar á una sola parte del cuerpo humano; y que comunmente se hallan coneccionadas, ó que se nutren y jeneran mas amenudo en las membranas del hígado —en las de los ovarios—y en las de los ríñones. 2o. Que no se halla semejanza alguna y que entera- mente se diversifican las hidátides del cuerpo humano de las que se hallan en los animales, como se com- prueba por el tenor de los casos acabados de referir, y de las relaciones de Hartmannus, Tyson, Pallas, Fontana y E. Home. 164 ENFERMEDADES • 3o. Que hay razones mui concluyentes para creer que las hidátides son—animales vivientes. 4o. Que la observación y la esperiencia no han podido determinar aun, nada cierto sobre la jeneracion de las hidátides, ni de que modo ó porque causas ó meca- nismo han podido pasar á habitar y nutrirse en muchas de las partes del cuerpo humano endonde se hallan, destruyéndolas con tanta frecuencia. 5o. Que habiendo demostrado que se hallan hidáti- des pequeñas contenidas dentro de los sacos internas de las grandes, deben considerarse en estado de preñez, y que se nutren los embriones adhiriéndose á las paredes internas de la membrana interior que forma la estructura de las grandes. 6o. Que se hallan mas comunmente destruidas las membranas de las visceras que contienen hidátides, que las de las en que ha habido porción de agua acu- mulada; resultando de esto, que dichos animales han dejado muchas veces su primera posición natural, pa- sando por un ducto preternatural á los intestinos, á los ductos biliarios ó urinarios, y aun á los canales de la respiración, &c. 7o. Que muchos enfermos pueden recobrar la salud si tienen lo fortuna de arrojar las hidátides, causa primordial de sus dolencias. 8o. Que aun cuando las hidátides estén adheridas á las visceras del abdomen, pueden ser estraidas por virtud de una operación; y curado el enfermo, siempre que se hallen adheridas entre aquellas y las pares del abdomen. VERMINOSAS. 165 Daremos fin á este largo, pero interesante Apéndice, describiendo la figura y clases de hidátides descubier- tas hasta aóra en el cuerpo humano por los mas emi- nentes y célebres Autores. Por la palabra Hidátide debemos entender una vejiga, Saco ó bolsa cerrada y llena; de figura oval, semi opaca, y que posee la facultad contráctil; siendo unas veces la vejiga ó emisfério oval de un color como de perla, y otras, amarilloso. Dicha vejia ó quiste contiene un •fluido acuoso, y muchas veces un gran número de pe- queñas hidátides que se encierran en su propia capsula. Las hidátides, unas son del tamaño de un grano de millo, y otras como la vejiga de un buey, un huevo de pavo, &c. &c. Las especies de hidátides que se hallan en el cuerpo humano son cinco: á saber. La grande hidátide contenida en un quiste. La hidátide que contiene en sí, es decir dentro de su bolsa ó quiste, varias hidátides de diferentes tamaños y colores; de color de perla, amarillas, y de color de ámbar. La hidátide compuesta de varias boleas ó quistes uno dentro de otro, como las manzanitas de madera con que juegan los niños, compuestas de seis ú ocho una dentro de la otra. Esta hidátide es rara. La hidátide celular; porque es la que regularmente se halla en la substancia celular de los músculos. Su bolsa o quiste es muy grueso, y está compuesto de* varias membranas que, con el transcurso del tiempo adquiérela una consistencia cartilajinosa. La últifcui, es la parecida en tamaño y forma á un 166 ENFERMEDADES chícharo, la cual han solido muchos facultativos con- fundir con las glándulas linfáticas endurecidas. Hai otras hidátides, como granos de mostaza, firme- mente unidas entre sí por una especie de gluten muy ad- hesivo, á las que cubre una membrana, á mas de la que forma el cuerpo ó quiste de cada una. Esta especie se halla amenudo en el plexo coróide del ventrículo lateral del cerebro, en los casos de apoplejía ó de hidrocéfalo. Hay hidátides con cuello, ó con un pezoncillo las que se han hallado muchas veces en el fondo de la placenta/ FIN DEL APÉNDICE. IV. MÉTODO CURATIVO DE LAS TRICOCEFALAS. CLXII. La consunción—la fiebre nerviosa epidé- mica—y la fiebre lenta—son los síntomas que anuncian, al parecer, el desarrollo de esta lombriz en los intes- tinos. La inflamación y la dilaceracion de los intes- tinos, que también produce la presencia de estos perni- ciosos insectos, parece que mas bien procede del estado de atónia de las visceras, que de sus picadas, como se ha querido suponer. § CLXIII. En el momento en que se curan las en- fermedades producidas por el desarrollo de la lombriz, y que se restituye á los intestinos su tono por una dieta y remedios vigorizantes, espelen los pacientes las lom- brices, y se impide su multiplicación en los intestinos si cesa la atónia que causó su desarrollo. Pero si se creyese que los enfermos las tienen en gran cantidad, y que esto contribuya á su mayor deca- í VERMININOSAS. 1&7 dencia y gravedad de síntomas, se ocurrirá entonces á los estimulantes activos propios pafa la espulsion de dichos insectos, como son—el alcanfor—la valeriana— el espíritu de cuerno de ciervo—el de trementina, &c. &c. V. MÉTODO CURATIVO DE LAS ASCÁRIDES VERMICU- LARES. § C LXIV. Algunas veces nos curamos de la picazón ó irritación que producen estas lombrices aglomeradas en el intestino recto, introduciéndonos en el ano un pedazo de cecina amarrado con un hilo, el que se estrae al cabo de cierto tiempo, y con él las lombrices que se le han adherido; repitiéndose dicho remedio hasta que no salen mas lombrices pegadas á él. § CLXV. Ayudas de géojfroya surinamensis—de assa- fetida—de cebadilla—de leche tivia bien salada—ó de agua salada, son los mejores remedios para hacer salir estas lombrices fuera de los grandes intestinos. Enemas de aceite de palmacristi—y calas de javon mojadas en el dicho aceite, son también útiles remedios para esta dolencia. El tenesmo—las hemorroides—la hinchazón-—tensión —é inflamación del ano—son síntomas producidos por dichas lombrices, y que denotan inflamación en los intestinos; por cuya razón deben tratarse con fomentos emolientes, y con aquellos remedios »aaíogos á las diversas indicaciones y circunstancias délos enfermos. Deberá tenerse presente, que es necesario suplir 168 ENFERMEDADES la materia mucosa que lubrifica las paredes internas de los intestinos, con enemas compuestas de sustan- cias musilajinosas ó jelatinosas. La goma arábiga— los cocimientos de ruda y malvas—y las enemas de almidón, son escelentes al intento indicado. § CLX\ I. Las Ascárides son ciertamente unas lom- brices endebles; pero al mismo tiempo mui difíciles en su destrucción: ellas escitan, antes de conseguirse el hacerlas salir de nuestro cuerpo, fenómenos morbosos mui alarmantes á ocasiones. De aquí es que, es necesario que los enfermos sigan el réjimen curativo por muchos dias después de que se crean curados de ellas. Los embriones que depositan las hembras son imperceptibles á nuestra vista, y estos se desarrollan mui en breve, luego que se abandona el método de su estirpacion,y antes del tiempo regular; y aparecen nuevamente, cuando los enfermos se creen perfectamente sanos. § CLXV II. No es siempre suficiente el uso de las in- jecciones para destruir estas lombrices, las que algunas veces suben hasta el tubo intestinal, y que no solo se han encontrado en los p1 qara ios intestinos, sino también en el estómago y el esófago; por esta razón debe hacerse mas activo y eficaz el réjimen curativo, procurando tomar remedios por la boca, entre los que deberán preferirse—el alcanfor—la valeriana—el muríate de barita—el fierro—el zink sublimado—y el Espíritu de Trementina. Dice Rosenstein, que comiendo zanahorias crudas y bebiendo el zumo de las remolachas se arrojan estas lombrices. El elixir sulfúrico de Mynsicht (13) admi- VERMINOSAS. 169 nistrado con los remedios indicados produce efectos maravillosos, porque con esta medicina se da tono á las primeras vias; los sólidos readquieren su fuerza; y la abundante secreción de la materia mucosa de los in- testinos, que es el alimento primordial de estas lom- brices, se disminuye por su virtud medicinal. § CLXVIII. Para impedir la nueva jeneracion de estas lombrices, es necesario vigorizar las visceras abdominales, y con particularidad los grandes intes- Jínos, (según se dijo en el párrafo 178,) y si el enfermo tiene posibilidad, deberá montar amenudo á caballo, con cuyo ejercicio adquirirán las partes en que princi- palmente se jeneran estos insectos una fuerza y vigor local, que impedirá su desarrollo. VI. MÉTODO CURATIVO DE LAS LUMBRICÓIDES. § CLXIX. Dice Rosenstein, que no siendo una ma- teria tan fácil como se cree, el desalojo de las lum- bricóides de nuestro cuerpo, le ha parecido conveniente establecer las cinco siguientes reglas, por cuyo medio se obtendrá siempre un resultado infalible en su destruc- ción. Primera.—Deben tomarse los remedios por la maña- na á la hora en que se acostumbra almorzar, porque las lombrices, á la manera que nosotros, se habitúan á tomar su alimento en dicho tiempo, y asi se hallarán mas dispuestas á participar de la medicina que ha de destruirlas. Segunda.—Se mezclarán las medicinas que hayan de 22 170 ENFERMEDADES tomarse, en leche tibia—en hidromiel—ó en agua mer- curial—y antes que empiezen á operar los remedios deberá el enfermo hecharse una ayuda de leche tibia, para atraer asi las lombrices á la parte interior del recto. Tercera.—Cuidará el enfermo de no preparar él mis- mo las medicinas que haya de tomar, ni olerías; porque las lombrices se esconden para evitar también el olerías, por un instinto que les es propio. Cuarta.—Cuando algún facultativo se proponga hacev arrojar las lombrices por medicinas internas, deberá evitar absolutamente el uso de las esternas, pues con- tribuirán en gran manera á hacer que se escondan las lombrices, evitando asi su pronta espulsion. Si después de haber tomado el enfermo el vermífugo sintiese grandes dolores en la parte inferior del vientre, y fuese atacado de convulsiones, indicarán estos síntomas que las lombrices trabajan por perforar los intestinos; y en tal estado, se deberá tratar de que el paciente arroje de sí, lo mas pronto posible, á su enemigo. A este efecto se le untará la parte adolorida con petróleo, y se le pondrá una cataplasma compuesta de cogollos verdes de ajenjos, macerados—ajos—harina de centeno—y hiél de vaca fresca. Estos ingredientes se pondrán entre dos trapos, para aplicárselos á la parte. Quinta.—Por algunos dias antes de dar principio á la cura, se abstendrá el enfermo de la leche, y usará de los alimentos mas groseros que pueda resistir su estó- mago, como son el potaje de cevollas—y platos mui aromatizados con yerbas y especería. Si fuese posible, procurará el enfermo comer la noche antes de la VERMINOSAS. 171 mañana en que deba tomar la medicina vermífuga, un pedazo de Arenque, bien salado, sin beber después ni vino, ni agua. Esta especie de alimento disgusta infinito á las lom- brices, las que, por virtud de él, se escurren á los intes- tinos inferiores, desde donde pueden desalojarse con mas facilidad. El Arenque salado contribuye eficaz- mente á irritar ó ecsasperar las lombrices, las pone sedientas, y produce el efecto de que traguen con mas Ansia la medicina líquida destinada á su espulsion y níuerte. § CLXX. El sémen-contra mezclado con jalapa (los polvos)—las semillas del chenopodium anthelminticum —la corteza de la anjélica, (Aguedíta)—la assafétida— la geofíroya surinamensis—la raiz de helécho—la valeriana officinalis—las gotas antelmínticas de Hart- mann—las preparaciones del fierro—las mercuriales— el azufre—el estaño—y el espíritu de trementina— son remedios, según ha demostrado la esperiencia, de grande eficacia para la espulsion y destrucción de las lumbricóides. (£P Véanse los §. desde el XCV. hasta el$ CXXXVII. inclusive. Rosenstein, de quien hemos hablado, asegura haber curado á muchos enfermos con el sulfate de fierro, convinado con las semillas de la artemisia santónica, (Apasote,) purgando después á los pacientes con el Elicsir de Ruibarbo. § CLXXI. Bisset, recomienda infinito el uso del heleboro fétido contra estas lombrices. El lo adminis-; traba, pulverizadas las ojas, en la dosis de quince 172 ENFERMEDADES granos, para un adulto. También prescribía una dragma del jarabe preparado con el jugo de dicha planta. Liüe, recomienda mucho una mistura del estracto del heleboro negro, tomando un escrúpulo de él y otro de sulfate de fierro, disueltas estas medicinas en una onza de cocimiento de centaura benedicta, todo lo que se endulzará con cualquier jarabe, ó con miel de abeja. La dosis de esta mistura es—una pequeña cucharada en ayunas. \ § CLXXII. La cascara esterior de las nueces verdes, preparada de diversos modos, es un escelente remedio contra estas lombrices. ( Véase p. cxxi.) Fisher, habla mucho en favor del estracto de dichas cascaras, el que cree que destruye las lumbricóides en dos minutos. El ordena disolver dos dragmas del es- tracto en cuatro onzas de agua de canela, y que se den cincuenta gotas de esta preparación á un niño de dos ó tres años de edad; y que después de estar tomando el remedio por seis ó ocho dias, se le ministre un purgante mercurial. Yo he prescrito, con mui buen ecsito, el aceite de nueces estraido por espresion, mezclándolo con el ácido de limón, y purgando después al enfermo con el aceite de palmacristi, (ó catapucia.) § CLXXIII. Pero el mejor de todos los remedios referidos hasta aquí para la destrucción de las lumbri- ócides, es, según mi opinión, el alcanfor. (Véase parr. § CXXII.) Administrada esta medicina según las reglas del Arte, mata las lombrices instantáneamente, haciendo que los enfermos las arrojen; fortalece las primeras vias, VERMINOSAS. 173 y cura á los pacientes de las convulsiones epasmódicas, producidas por la presencia de las lombrices en los intestinos. § CLXXIV. Hay otros infinitos remedios que se re- comiendan como mui eficaces para la destrucción de estos insectos, entre los cuales menciona Fordiché las limaduras del estaño mezcladas con los polvos de simi- ente de artemisia santónica, (Apasote de las Antillas,) y Schwandimann, la conserva, y otras preparaciones farma- /ceúticas del helminthochorton (Coralina coriana officin- alis, class. cryptogamia, ord. algae.) Este remedio se administra en polvos convinados con la raiz de helécho; ó haciendo un cocimiento que se mezclará con otro vermífugo. La dosis de los polvos es, desde un Escrú- pulo á media Dragma, (Gazette de Santé, 1777.) La Stizolobiujn, Dolicos prurienes de Linn, conocida en las Antillas españolas con el nombre vulgar de Pica- pica, es también un escelente remedio contra las lum- bricóides, y contra las ascárides. Se raspan los pelos ó púas que contienen las vainas secas en superficie, y se mezclan con miel ó con alguna conserva, procurando incorporarlos bien con la miel y con la conserva para que no se claven en los intestinos. La dosis para un niño de dos á tres años es—la de un buen polvo tomado con el dedo índice y pulgar, (polvo de fraile,) mezclarla en la forma espresada con conserva ó miel, lo que se tomará en ayunas por tres dias conse- cutivos; dándole al enfermo un purgante mercurial ei cuarto, y haciendo que en el Ínterin beba bastante del cocimiento de las verdolagas, del de la artemisia san^ tónica, ó limonadas hechas con poco dulce. 174 ENFERMEDADES La dosis de la Pica-pica se aumentará según la edad de los enfermos; teniendo cuidado de no administrar el remedio cuando haya inflamación ó irritación en el canal alimentario, el vientre, &c. (j^ Por conclusión de este Capítulo se atreve el Traductor de esta obra á recomendar como el mas eficaz é infalible de cuantos remedios vermífugos ha esperimentado, el uso del Espíritu de Trementina, admi- nistrando antes por tres ó cuatro dias, á mañana y noche, la preparación del estaño, mercurio y azufre e\\ que ha hablado anteriormente, arreglando las dosis, según se ha indicado, á la edad y circunstancias de los enfermos. VIL OBSERVACIONES JENERALES SOBRE LAS ENFER- MEDADES VERMINOSAS. § CLXXV. Si reflecsionamos que las fiebres vermi- nosas asi como las gástricas no son otra cosa que fiebres nerviosas, (Véanse los § C. CI. CU.) y que las lombrices qus aparecen en ellas son producidas por la astenia que prevalece en todo el sistema animal, y par- ticularmente en el estómago y los intestinos; y que las enfermedades de la mucosa son igualmente pro- ducidas por dichos insectos, no tendrá el facultativo otra cosa que atender en ellas, sino es curar la diátesis asténica, ya sea lijera ó grave, para hacer que los enfermos arrojen las lombrices que los aflijen, y aun . ^storvar su nuevo desarrollo. § CLXXVI. El uso de los eméticos tan especial- VERMINOSAS. 175 mente recomendados por Vanden-Borch es, sin duda, ventajoso en algunas ocasiones, en aquellas especies de fiebres que se han denominado verminosas; porque por este medio se limpia el estómago de los materiales nocivos que, detenidos en él, contribuirían al desarrollo, nutrición é incremento de las lombrices. Un emético, en razón de la ajitacion que produce en todo el sistema, da enerjía y fuerza á los órganos motores de nuestras funciones naturales; pero sin em- oargo, el abuso de los eméticos asi como el de los » catárticos, pueden producir efectos mui contrarios á los indicados, haciendo que los enfermos esperimenten una gran pérdida de aquellos fluidos tan necesarios para sostener el equilibrio de la naturaleza, que es tan esencial para readquirir la salud deteriorada. La debilidad de los sólidos y el aumento de secre- ción de los fluidos; el incremento de la diátesis asténica, y una predisposición consiguiente al desarrollo y pro- pagación de las lombrices, son las consecuencias inevi- tables del abuso de los evacuantes. Véase el § CIV. § CLXXVII. Ademas, es indispensable deducir del carácter jeneral de las enfermedades, las verdaderas indicaciones que nos aseguren del plan curativo que debemos adoptar para curarlas; no olvidándonos de que en las enfermedades verminosas ha de fijarse siempre nuestra atención en aumentar, cuando las circunstancias lo permitan, el escitamento del sistema, que es—el vigorizar el cuerpo cuanto sea posible. La curación establecida para las fiebres tifóides, ya sean violentas, benignas, ó lentas, es la misma adopta- da jeneralmente para la curación de las enfermedades 176 ENFERMEDADES verminosas, y particularmente cuando en ellas se usen de aquellos remedios mas eficientes, asi para la curación de tan nocivas y peligrosas astenias, como para hacer arrojar ó destruir las lombrices, causa pro- ductora de enfermedades que, fácilmente, se equivocan ó complican con otras. Véanse los §. desde CIX. hasta CXXXVI. VIII. MÉTODO PRESERVATIVO. § CLXXVIII. Después de haber conseguido arrojar de nuestro cuerpo las lombrices que dañineaban sus órganos, ya local ó ya simpáticamente, y que por con- secuencia alteraban también todo el mecanismo de sus funciones, será prudencia que por algún tiempo conserven los enfermos la idea de que no están aun curados, y de que permanecen á disposición de su cruel enemigo; y esto es lo que en castellano se llama, Curarse en salud. Por lo espuesto, se deberá adoptar un réjimen vi- gorizante; particularmente del estómago y de los intes- tinos, y que dé actividad y enerjía á los sólidos y á los órganos destinados á operar en las funciones primor- diales de nuestra máquina. A este efecto se usará de los tónicos, como son—la infusión de la quina en vino—ó la de valeriana—y de las preparaciones marciales—procurando que el trabajo sea moderado y los alimentos sanos, bien condimen- tados, y de fácil dijestion: que el vestido sea arreglado á la estación, y que la habitación sea seca y ventilada. \ VERMINOSAS. 177 Al cabo de ocho ú quince días de permanecer asi, convendrá que el enfermo vuelva á tomar el remedio conque arrojó 6 destruyó las lombrices, observando todas las reglas de la primera vez, y si de este ensayo resultase que no arroje lombriz alguna—entonces sí que podrá esclamar lleno de gozo.—¡Gracias á Dios, que estoy curado!!! APÉNDICE A ESTE CAPITULO. En el año de 1781, el Dr. Chabert, de Paris, publicó una Obra sobre las enfermedades verminosas de los anima- les, y en ella recomienda el uso de un remedio infalible para la destrucción de las lombrices, que muchas veces aniquilan el ganado y animales domésticos de todas especies, y cuya composición administrada también á los seres racionales ha producido los mismos saluda- bles efectos que en los irracionales—su Éeceta es la siguiente. ACEITE DE CHABERT. R. Tómese una parte de Aceite animal empyreumá- i y mézclese con tres partes de Espíritu de Tremen- tina, y á los cuatro dias de mezclados estos dos medi- camentos destílense según el Arte. Las dosis que prescribe son las siguientes—para el ganado m.m-de dos á cuatro onzas-para los ca- Dallos, &c.—de una a tres onzas—para potros—terneros —y el ganado lanar—una dragma—para el ganado de 23 178 ENFERMEDADES cerda—de media dragma, á cuatro escrúpulos—para perros, según su edad y tamaño—de un escrúpulo, á una dragma; 6 la mitad de dichas dosis—y para los seres racionales—de un escrúpulo—á una dragma. Asegura el citado Dr. Chabert, que ninguna de las especies conocidas de lombrices, asi en racionales como en irracionales, con inclusión de las Taenias, se resisten al poder eficaz y destructivo de su remedio. Este se tomará en un veículo de cocimiento de yerbabuena, cascaras de naranja, ó de canela. FIN DEL CAUTULO CUARTO. VERMINOSAS. 179 NOTAS ¡Correspondientes al Capítulo Cuarto. (1) Una mujer atormentada de la Taenia tomó durante seis meses uno 6 dos dientes de ojos, y al fin de ellos arrojó una de once pies de largo. (2) Bisset dice, que él mismo arrojó una Taenia entera, que habia resistido los remedios mas fuertes, usando de la leche en que se habian cocido ajos. (3) Las siguientes son las principales preparaciones que se hacen con ellos. Vino de Ajos.—Héchese una onza de, ajos macerados, en buen vino blanco, una botella, que se mezclad con un poco «le la esencia simple de ajenjos. Déjense en infusión por diez horas ; y guárdese para el uso. Jarabe de Ajos.—Macérese una libra de ajos, y mézclense en dos libras de agua hirviendo, fíltrese todo, y hágase jarabe con dos libras de azúcar blanca superior. Espiritu de Ajos, para uso estemo.—Tómense seis onzas de éter sulfúrico—una onza de ajos macerados—y una dragma de alcanfor molido, y mézclese todo. (4) Confección Santónica.—Póngase una cantidad de semillas de Artemisia santanica {apagóte) en una olla de confitero: disuélvase una cantidad suficiente de almidón con otra porción igual de azúcar: déjase fermentar la semilla, y añádase lo bastante de almidón y azúcar para formar con el todo la confección. Bolo Santónico.—Tómese una onza de semillas molidas, y otra de Bulfureto negro de mercurk)—de resina de jalapa y de canela molida, de cada uno—tres escrúpulos—de azúcar blanca, siete onzas—cuezase todo en la cantidad suficiente de agua hasta la consistencia de bolo. La dosis para un niño es—de una á dos dragmas—y proporcionalmente para adultos. (5) Bolo de Asa/étida.—Tómense tres granos de asafétida—é igual dosis de la raiz de fraxinela en polvo; y con la suficiente cantidad de njel, hágase bolo. Leche de Asafétida.—Tómense una dragma de asafétida—y media 180 ENFERMEDADES onza de acucar blanca—mézclense bien en un mortero—y todo se disolverá en seis onzas de agua de ruda. La dosis es—de una cucha- rada. Pildoras de Asafétida.—Tómense—dos dragmas de Asafétida— media dragma de sulfate de fierre—cinco granos de polvos de cevolla albarrana preparada {salla)—Mézclese todo con la cantidad suficiente de yema de huevo; y con la masa que se forme háganse pildoras de cinco granos cada una, de las que tomará el enfermo—dos, en cada dos horas. Ejnplasto de Asafétida.—T> mense partes iguales de Asafétida—y de Litarjirio {Plumbi Oxydum Stmivitreum)—de cera amarilla y de ga! baño, la mitad de las precedentes cantidades unidas—caliéntense á fuego* leiíto y hágase emplasto. (6) Pildoras Antelminticas.—Tómense—seis granos de estract > de tanaceto—la misma dosis de polvos de semen-contra—de resina de jalapa, cuatro granos—y de aceite esencial de tanaceto, una gota.— Mézclese todo, y háganse pildoras de á dos granos—lo que sf-ra h dosis para un adulto. Se podrán agregar á la precedente composición para hacerla mas eficaz—cuatro granos de sulfate de fierro—6 lo que es mejor, un poco de muriato sublimado de mercurio. Otras.—Tómese—media dragma y seis granos de estracto de tana- ceto—lo mismo de asafétida—y lo mismo de estracto de santónico— doce granos de sulfate de fierro, y con la suficiente cantidad de miel, háganse-pildoras de un grano. La dosis es—de ocho ú diez le dichas pildoras cada dos ó tres horas ; esto es, para un adulto. (7) Electuario de Stork.—Tómense tres granos de los polvos de la raiz de valeriana—la misma dosis de polvos de jalapa—y de sulfate de potasa—y con cuatro onzas de ojimiel scilítico—fórmese un elec- tuario. La dosis es—una cucharada. (8) Solución de muríate de barita, media dragma—agua desalada, una onza—jarabe común, dos dragma?—nazclese todo. La dóqis para un adulto es—de treinta—cuarenta—ó sesenta gotas, tres 6 cuatro veces al dia—Puede también convinarse esta receta con un agua aromática, como v. gr. la de canela—azahar, ecc.—y con una tintura estomacal como—la de quina, &c. Será prudente empezar á usar este medicamento en pequeñas dosis. La solt cia* de muríate de barita, se da también en polvos, quo se VERMINOSAS. 181 mezclarán con los de valeriana y azúcar. La dosis será de cuatro á cinco granos—dos ó tres vpi-es al dia. También se hacen pildoras con dicha solución compuestas—con el estracto de cicuta—y el de jenciana. (9) Tómense veinte granos de asafétida—siete granos de sulfate de fierro—y lo bastante de balsamo del Perú, para formar pildoras de —tres granos. El enfermo no tomará mas que—dos ó tres pildoras al dia. (10) Tómese—media onza de aloes sucotrino—una dragma de asafétida—otra de mirra—y otra de alcanfor—dos dragmas de sulfate de fierro—seis dragmas de sucino ammoniacal—y la suficiente cantidad K\e>—jarave de ajenjos—para formar pildoras—de tres granos cada una. Tómense tres ú cuatro al dia. (11) Tómese—de carbonate de soda, dos dragmas—de tartrite acídulo de potasa, seis dragmas—y onza y media de azúcar en polvo— mézclese todo. La dosis es—de dragma y media—á dos dragmas— desueltas en cuatro onzas de agua común. (12) El agua mineral de Seltzer, se imita del modo siguiente. Disuélvanse—seis dragmas de acido sulfúrico en treinta y seis onzas de agua destilada—mézclense cuatro onzas de este agua—con otras cuatro de la composición del número precedente;—y bébanse en el momento de la fermentación. ,. (13) Hcrrenschwand dispone, que cuando los enfermos son de estómago fuerte, tomen dos mañanas seguidas, en ayunas; y dos noches, dos horas después de haber cenado lijeramente—dos dragmas de los polvos de la raiz de helécho, macho. Esta preparación preliminar no produce en los enfermos novedad alguna desagradable. En el tercero dia, ordena que se tome en ayunas la siguiente compo- sición en una taza de agua tibia. Doce granos de gotagamba— treinta granos de carbonate de potasa—y dos granos de jabón hecho de Trementina. Esta composición promueve dos ó tres vómitos, y_ otras tantas evacuaciones en el espacio de dos ó tres horas—si des- pués da haber vomitado el enfermo tomase ó una taza de agua tibia ó de té, facilitará el curso de las evacuaciones. Tres horas después de haber vonutaa > y evacuado, tomará el en- fermo—Una onza de aceite de palmacristi (oleum ricini) bien diluido 182 ENFERMEDADE9 en una taza de caldo—La dosis del aceite de palmacristi se repetirá una hora después de haber tomado la primera—y si á las dos horas de haber top.iatü.» la segunda dosis no hubiese aun arrojado la lombriz —volverá á tomar—otra onza del aceite. Si aun después de la tercera dosis del aceite no saliese la lombriz, dándole de tiempo dos horas; entonces se preparará una ayuda com- pue • :--de partes iguales de leche y agua—todo tibio—á lo que se agregarán—tres onzas del aceite de palmacristi. Con este último remedio hechará el enfermo la lombriz entera, con suma facilidad. (14) A un enfermo que se creyó estar atacado de la lombriz Soli- taria, le ministró un facultativo inesperto—una onza de limaduras de estaño, en un dia—Este enfermo se sintió á poco atacado de un ver- dedero cólico saturnino, y cuando lo visitó el Dr. Brera, Autor de esta Obra, empezaba á descubrirse la parálisis en sus estremidades infe- riores. Se atajó el mal con remedios adecuados y sanó ; pero es de advertir, que el enfermo arrojó con sus orinas una poroion de polvos blancos, que recojidos pesaron mas de una «imgana; y ecsaminados prolijamente se vio, que eran un verdadero oxido de estaño. Est' metal tomado por el enfermo contenía en sí porción de plomo, y por eso produjo la gran dosis los perniciosos efectos de que hemos hablado. Se ha escrito esta Nota con el objeto de recomendar la gran caute- la conque debe usarse el estaño, y el cuidado que se debe tener en buscar siempre el mas puro. (15) Polvos Etiópicos de Guy.—Tómense siete onzas de limaduras de Estaño puro—una onza de azogue—una dragma de flores de azufre. Tritúrese todo en un mortero hasta reducir los ingredientes á polvo fino. La dosis es—de veinte á treinta granos, dos veces al dia. Se tomarán estos polvos mezclándolos con un poco de conserva de rogag—miel—6 jarabe,—y se beberá un poco de agua tibia después de haberlos tragado. El remedio llamado Aurum musivum, es uno de los mejores para matar y hacer arrojar las Tañías, particularmente la armada. Se pre- para del modo siguiente. Derrítanse doce onzas de titano purp. Cuando esté derretido- agregúense tres onzas de azogue —déjese enfriar la mistura—y tritúrese el estaño incorporado asi con el azogue, en un mortero hasta reducir- VERMINOSAS. 183 se á polvo fino—-durante la trituración—vayanse agregando poco á poco—siete onzas de flores de azufre—y tres onzas de muríate ammoniacal {sal de ammoniaco.) La dosis es—de diez granos—do> veces al dia; esto es¡—en ayunas y al acostarse, si es posible, sin cenar; y sino—dos horas después de haber cenado— El Traductor español recomienda mucho el uso de estos polvos, cuya eficacia ha esperimentado repetidas veces (*). (16) No ha mucho tiempo que M. Mathieu ha sido elevado al rango de Consejero de la corte por el actual monarca de Prusia, quien ademas ha señalado á dicho individuo una pensión vitalicia, en razón de haber publicado su Remedio secreto para hacer arrojar y destruir las Lom- brices solitarias de toda especie. La humanidad, y todas las naciones en jeneral, deberán estar eter- namente reconocidas á la munificente liberalidad de Frederico Guiller- mo III". de Prusia, por cuyo medio se ha hecho público un remedio con el que se cura, infaliblemente, una enfermedad que ha hecho sufrir < ' antas víctimas, y conducídolas finalmente al sepulcro, después de Ioí. mas horribles padecimientos. Los remedios de la receta de M. Mathieu, son sumamente suaves, y para el mejor orden del réjimen que establece los distingue; el pri- mero, con la letra A; y el segundo, con la B. Primera composición A.—Tómese una onza de limaduras de estaño inglés, puro—seis dragmas de la raiz de helécho (polipodium flix mas) pulverizada—media onza de polvos de semen-contra (semillas de Apasotc—semen santoniíum)—una dragma de pe! os de jalapa—y otro dragma de sulfate de potasa—y con la suficiente cantidad de miel de abeja, hágase un Eleclvario. Segunda composición B.—Tómense—dos escrúpulos de polvos de rai¿ de japala—dos escrúpulos de sulfate de potasa—un escrúpulo de escamonea sulfurada de Alepo, molida—diez granos de gotagamba—y con la suficiente cantidad de miel de abeja, fórmese un Ehctuario. {*) Jamás han dejado estos polvos de destruir prontamente las lumbricóides on los niños que las padocian, con un efecto maravilloso.—El T. E. \ 184 ENFERMEDADES VERMINOSAS. Los Pacientes observarán las reglas siguientes. la.—Por algunos dias antes de empezar á usar de los remedios citados, se pondrá el enfermo á una dicta adecuada á su mal; esto es, deberá usar de alimentos salados, como arencones, sardinas, bacalao, &c. y de caldos y potajes lijeros hechos con legumbres. 2a.—Principiará después la curación, haciendo que el enfermo tome, cada dos horas una cucharada {de las di tomar té) del Electuario pri- mero, letra A. Continuará el enfermo en este método por dos 6 tres dias, hasta que sienta que la lombriz está en los intestinos—y entonces, 3*.—Tomará el enfermo una cucharada {de las de tomar té) de! Electuario de la letra B, cada dos horas, hasta que arroje la lombriz. Par t facilitar el paso de la lombriz, tomará el enfermo algunas cu- charadas del aceite de palmacristi—ó se hechará ayudas compuestas de dicho aceite y de leche—tibias. ^.—^Se deberá tener en consideración el secso, la edad, el tempe- ramento y la robustez de los enfermos, para el arreglo en las dosis de los Electuario, y siempre convendrá que en esta cura intervenga v. facultativo, para evitar asi errores funestos. Finalmente, el ecsito de la curación consiste, en que la raiz del helécho sea buena y fresca (esto es, no apolillada, y cojida en sazón) y que lo que se : ulverize de ella, sea la parte interna y dura. Para que los polvos de la raiz sean buenos, deben tirar á rojo. FIN DE LA OBRA. 185 ESPLICACION DE LAS ESTAMPAS. Estampa Primera. Figura I.—La cabeza, cuello y principio del cuerpo de una joven Taenia (cucurbitína) armada, del cuerpo humarlo.—a. La cabeza con sus garfios 6 garras.—b. Protuberancias de la cabeza en forma de garfios.—acc. Largo, y enchanche gradual del cuello.—cd. El cuello de la Taenia, que gradualmente empieza á figurar el cuerpo. Fig. II.—El cuerpo de una Taenia armada, cucurbitína, no desen- vuelto aun; pero de la misma especie que la representada en la ' fig-ni. Fig. III.—Pedazos de una Taenia armada, mediana, cucurbitína, de veinte y un pies de largo.—aaaaaa. Papilas laterales de un cos- tado.—bbbbbb. Las papilas laterales del otro costado, situadas alter-, nativamente.—ce. Un nudo doble que tenía en su cuerpo. Fig. IV.—Una Taenia, ancha, armada, según Marx.—a. La cab.za, desarmada.—ab. Su cuello.—cccc. Nudos sencillos hechos en su mismo cuerpo.—dd. Nudos dobles.—e. Anillos mas largos y mas anchos, que los que regularmente se encuentran en el cuerpo de esta Taenia. Fig. V.—Una Taenia armada, ancha ó plana, según Bonnet.—A. La cabeza desarmada.—Ai?. El cuello.— BC. La parte mas angosta de su cuerpo.—CD. La parte mas ancha, hasta el fin.—cccc. Cndi- dura lonjitudinal del centro del cuerpo, perfectamente observada en estos puntos marcados.—mm. Pequeñas papilas perforadas que se observan en la superficie de los anillos. Fig. VI.—Otra cabeza de una Taenia armada, cucurbitína, del tamaño natural.—a. La parte anterior de la cabeza, endonde se ve el tubo desnudo.—b. El cuello. Fig. VIL—Cabeza de una Taenia plana (lata) conservada por Bonnet, y magnificada con el microscopio.-—JP. La cabeza.—bb. Tubo de ia procis. Esta Taenia era desarmada. Bonnet supone, que la línea negra que se ve en la cabeza, es la marca de unión de lo¿ labios Fig. 1 111.—Parte anterior de la cabeza de una Taenia, armada, 24 186 ESPLICACION cucurbitína, observada con el microscopio.—abcd. Los cuatro canales laterales, que se abren en un cuadrado; estos corren por todo el largo de la lombriz. También se llaman papilas, pequeñas bocas y stig- mata.—ef. Una corona de pequeños garfios 6 ganchos, en cuyo centro está situado el tubo. Fig. IX.—La cabeza de una Taenia plana, (lata) desarmada, vista con un lente; estaba llena de filamentos blancos—ffffffff. Fig. X.—Tres grandes anillos (ó secciones) de una grande Taenia armada cucurbitína, de los que componían el principio del cuerpo, inmediatos al cuello del insecto.—abe. Papilas laterales alternadas. Fig. XI.—Un macho de la Tricocéphalus (del cuerpo humano^ representado al natural^ en la que se ve, r¡ue la parte posterior del in- secto está vuelta en forma espiral. Fig. XII.—Hembra de la Tricocéphalus, del tamaño natural, enrroscada. * Fig. XIIL-—Una Ascáris vcrmuanarL- (ascáride) en su tamaño natural.—a. La cabeza—.b. La cola. Fig. XIV.—El macho de una ascáride observado con el micrr J- cópio(N° 4. tubo A).—a. La cabeza, con dos eminencias late.ales, ovales.—be. Separadas en el medio por la boca.—aad. Un canal delgado que abriéndose en la boca y después estendiéndose y contra- yéndose, se une con el estómago y el tubo intestinal.—X. Una masa triangular, 6 el estómago.—ef. El tubo intestinal, que termina e.i ghi. Pequeña abertura que da paso á los escrementos y órganos de la jeneracion.—di. Un pequeño canal blanco, que pasando por de bajo de la masa triangular x, y el tubo intestinal fg, corre hasta t1 ~.n de la cola kl. Aquí están probablemente inclusos los órgano de la jeneracion del macho; los que se comunican esternahnente por el orificio ilm. Fin mui delgado de la cola, perforado por uno» cuerpos mui diminutos. > -v- Y ★ * ARMY * * MEDICAL LIBRARY •>lYr"''' '-." úbSm^k •" s-J-rtt" 3 r ■ r-Hi-'^ín'J " . - <• M^cT? : '.',' , • i^fkk' '' r&Fiát .> / ■ %fe: '•'.-. "v- - • ✓ a— ■.!:'. f>7 7'/ '■ a ' ''."r r "><:A'r *>'-^V '""•. '