UEVAS CARTILLAS CIENTÍFICAS NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA POR. EL PROFESOR H.WXONN NUEVAS CARTILLAS CIENTÍFICAS NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA RECIENTEMENTE P UBLICADA S NOCIONES DE FISIOLOGÍA Esta famosa Cartilla, escrita por el célebre médico inglés el Dr. M. Foster, ha sido completamente reformada y puesta la materia á la altura de los conocimientos cien- tíficos de la época ; pero conservando el plan del autor. La nueva edición castellana le fué encomendada al Dr. Antonio Soler, y está enriquecida con nuevas materias y grabados nuevos. NOCIONES DE BIOLOGÍA Esta nueva Cartilla, de la "nueva ciencia," por el pro- fesor H. W. Conn ; ilustrada con numerosos grabados y traducida por el Dr. Antonio Soler, forma un tomo de 176 páginas, uniforme con las demás Cartillas Científicas que se están reformando por completo. NOCIONES DE ELECTRICIDAD Por J. Munro, autor de varias obras sobre electricidad, versión castellana por Don Regino Iribas, telegrafista. Con más de 100 grabados y un vocabulario de los térmi- nos más usados en electricidad. Esta Cartilla de la ciencia que más adelantos ha hecho en los últimos años y que más aplicaciones tiene, enseña con la necesaria claridad, ilustrándolos con profusión, cuantos descubri- mientos se han efectuado hasta el día, y abre ancho campo para el estudio completo de una de las partes más im- portantes de la Física. Estos conocimientos son hoy día indispensables á todos y de ahí que se crea necesaria la enseñanza de la electricidad en las escuelas y colegios, considerándose ya incompleta toda instrucción que no la enseñe en sus términos más generales y de aplicación práctica. RECIENTEMENTE PUBLICADAS NOCIONES DE FÍSICA Nuevas Cartillas Científicas. Esta célebre Car- tilla del famoso profesor Balfour Stewart, acaba de ser completamente reformada por el ingeniero agrónomo y catedrático don V. L. DE las Alas ; quedando ahora en todos sentidos al nivel de los conocimientos de nues- tros días, y con materias nuevas y nuevos grabados. Nuevas Cartillas Científicas. -Famosos en toda la América son los preciados libros que edita la conocida casa de los Sres. D. Appleton y Cía. de Nueva York: entre esos libros se distinguen especialmente las obras docentes y científicas que ha publicado la expresada casa. Las Nuevas Cartillas Científicas tienen el noble propó- sito de poner al alcance de todas las inteligencias los principios del saber humano, empleando los más atrac- tivos y eficaces procedimientos y teniendo cuidado de usar un estilo claro y sencillo al par que correcto y ele- gante.-La Escuela Primaria. Desde hace algunos años, la acreditada casa editorial de D. Appleton y Cía., de Nueva York, ha emprendido la meritoria tarea de publicar una serie de Cartillas Cien- tíficas en las que en estilo correcto, lenguaje claro y método pedagógico, se compendian todos los conoci- mientos de una ciencia determinada, poniendo así al alcance de todas las fortunas, obras modernas de indis- cutible utilidad. La Cartilla de Fisiología es un tomito de más de 150 páginas é ilustrado con gran número de grabados. Por las ventajas que presenta, creemos que puede servir de texto no sólo para las escuelas primarias, sino para los colegios preparatorios ó institutos, en los que, como en el nuestro, no se exigen más que nociones de la ciencia de que tratamos.-Boletín del Instituto Científico y Lite- rario. RECIENTEMENTE PUBLICADAS Los Sres. D. Appleton y Cía., editores de Nueva York, á quienes debe la literatura un señalado servicio por la divulgación de las obras de todas clases y en todos los idiomas, acaban de dar á la estampa las Nociones de Bio- logía del profesor H. W. Conn, obra de gran utilidad científica. Forma parte este volumen de una serie que bajo el título general de Nuevas Cartillas Científicas, se pro- pone publicar dicha casa editora, en que se corregirán y ampliarán las anteriores Cartillas, para lo cual se ha encomendado la traducción de cada una de ellas á per- sonas competentes en la materia.-La Unión Española. Corresponde á la casa editora de los Sres. Appleton y Cía. la satisfacción de haber contribuido al progreso del espíritu científico, con las importantes obritas que ha ofrecido al público, obritas en que se han comprendido con acierto magistral los principios fundamentales de todas las ramas del saber, con un carácter práctico y un estilo ameno que atraen con fuerza irresistible. A esta categoría pertenecen las Nociones de Fisiología, que aparecen hoy aumentadas y corregidas con escrúpulo. La obra que hoy ofrece la casa de Appleton es amena, sencilla y completa, facilitando el estudio de la materia tanto las magníficas estampas que la acompañan, como el excelente plan didáctico adoptado.-Revista Pedagó- gica. NUEVAS CARTILLAS CIENTÍFICAS NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA * APLICADA Á LA AGRICULTURA, LA INDUSTRIA, LA MEDICINA, ETC. POR EL Profesor H. W. CONN TRADUCIDA DEL INGLÉS AL ESPAÑOL POR EL Dr. ANTONIO SOLER CON NUMEROSOS GRABADOS D. APPLETON Y CÍA., EDITORES 1902 Copyright, 1902, By D. APPLETON AND COMPANY. Copyright secured in Great Britain and in all the countries subscribing to the Berne Convention. Es propiedad garantizada en varios paises, y se perseguirán las ediciones fraudulentas. Queda hecho el depósito que ordena la ley, para la protección de esta obra, en la República Mejicana. Méjico, 1901. Published Fébruary, 1902. ^-ctT^kLAS o* UTILIDAD, INFLUENCIA Y VENTA- JAS DE LOS CONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS Ciencia es el conocimiento cierto de las cosas, es decir, el conocimiento verdadero de las cosas, basado en sus principios y causas fundamentales. Para mí, las lecciones más valiosas de toda en- señanza, son las que dan á los jóvenes medios para ayudarse á sí mismos, y la ciencia, que es el saber más útil, les da la confianza en su poder para dominar los obstáculos y vencer las dificul- tades en la lucha de la vida, por la vida, y para la vida. El problema social es cada vez más complejo y difícil, por lo que hoy día, todos los pensadores serios están de acuerdo en que la instrucción cien- 7 8 NUEVAS CARTILLAS CIENTIFICAS tífica es el instrumento más poderoso para hacer frente al problema y resolverlo. La enseñanza ha de comenzar en la cuna; la instrucción científica en la escuela, donde se debe estimular y desarrollar el espíritu de investiga- ción, que coloca á la juventud en el seguro y an- cho camino que conduce al conocimiento de la verdad científica. Con el objeto de satisfacer las necesidades de la instrucción científica elemental en los países españoles é hispanoamericanos, hace ya buen nú- mero de años que los Señores D. Appleton y Com- pañía comenzaron á publicar vertidas al castellano la serie de Cartillas Científicas ; que desde el prin- cipio han tenido inmensa aceptación, y ésto, no obstante ser meras traducciones más ó menos co- rrectas y en su mayor parte hechas por personas hábiles como traductores; pero ajenas á la ense- ñanza y sin conocimientos especiales en las diver- sas materias de que tratan. Sin embargo, tal es la influencia que han ejercido esos pequeños libros en algunos países, que observadores juiciosos han notado como signo bien claro, que,allí donde más se han usado esas Cartillas Científicas, es donde mayor desarrollo ha tenido el espíritu de todo linaje de empresa y donde la juventud ha desplegado mejores aptitudes para el adelanto. Hoy, que la Ley Internacional de Propiedad Literaria las pone al abrigo de los piratas de la in- NUEVAS CARTILLAS CIENTÍFICAS 9 teligencia, que se han apropiado como suyas varias de las antiguas Cartillas, he querido con vivísimo empeño reformarlas todas, poniendo cada una de ellas en manos de persona, no sólo competente en la materia, sino avezada á enseñarla en la clase. Así salen ahora en lenguaje más correcto y apro- piado, con texto completamente rehecho y puesta cada materia á la altura de la ciencia en nuestros días; adaptadas en cuanto es posible á nuestros países, con tipos nuevos y nuevas ilustraciones. Además, se están vertiendo al español otras varias Cartillas enteramente nuevas, y la serie completa formará una biblioteca de ciencia moder- na, que abrace todos los conocimientos humanos hasta los últimos adelantos en cada ramo del sa- ber. Biblioteca ó serie de libros manuales, escrita por hombres notables de diversos países, Utilísima para la juventud estudiosa y para todos.; porque en ella hay siempre algo útil, provechoso y nuevo que aprender. Cartillas ó Nociones, se llaman, y sin embargo de haber estudiado en obras voluminosas, ense- ñado y escrito sobre varias de las materias de que tratan durante muchos años, confieso que ahora mismo, al examinar los manuscritos, editar las Nuevas Cartillas Científicas y corregir las pruebas, encuentro, para mí, á cada paso, algo nuevo y útil que aprender en esos pequeños libros, verdaderos tesoros del saber, que debieran no sólo ser texto 10 NUEVAS CARTILLAS CIENTÍFICAS en todas las escuelas y lectura predilecta en el hogar doméstico, sino andar también en manos de todo el que desee conocer la razón y el por qué de los fenómenos más comunes de la vida y del mundo, con la explicación más satisfactoria, que es siempre la que da la ciencia. Juan García Purón. Nueva York, Septiembre de 1900. NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA CAPÍTULO I LOS MICROBIOS COMO PLANTAS i. Importancia de los microbios.-Los progre- sos realizados por la microbiología en estos últi- mos años han despertado tanto interés, que apenas se encontrará una persona aficionada á la lectura que no tenga ideas generales de esos pequeñísi- mos organismos y de sus relaciones con ciertas enfermedades. Es de lamentar sin embargo que sólo desde ese punto de vista sean conocidos los microbios ó bacterias por el vulgo, en el que la palabra microbio hace nacer siempre la idea de malignidad. Por fortuna, recientemente se ha hecho resaltar el valor de estos organismos en muchos casos que se relacionan con la vida hu- mana; pero que nada tienen que ver con las en- fermedades. Las páginas que siguen, después de dar una ligera idea de los microbios y su impor- tancia, tienden á rectificar las ideas tan generali- zadas como erróneas respecto á las relaciones que hay entre las bacterias y el hombre, y á demos- trar que esos microscópicos seres, lejos de ser siempre sus enemigos, son á veces amigos muy cariñosos que le prestan grandes servicios en las industrias, la agricultura, la medicina y hasta en las artes. 11 12 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA Los microbios ó bacterias son linos organismos mi- croscópicos y criptógamos, que nacen, se multiplican y mueren con suma rapidez en el aire, en el agua y en toda clase de seres animados, y que, viviendo de las substan- cias que los rodean, las transforman y descomponen. En el año 90 del siglo XIX apenas se hablaba de estos animálculos, fuera de los círculos científicos, y aun entre los hombres ilustrados se sabía muy poco de ellos; mientras que hoy, todo individuo medianamente instruido sabe algo referente á las relaciones de las bacterias con cuanto rodea al hombre. Estos organismos comprenden sólo un reducido grupo de plantas inferiores, pero de va- lor tal, que su estudio se ha hecho toda una ciencia -la microbiología-cuya importancia no se debe á la que puedan tener las bacterias como individuos del reino vegetal, sino á las propiedades que po- seen de producir cambios profundos en la Natu- raleza. A medida que se ha ido avanzando en este estudio, se ha evidenciado que ese grupo mi- croscópico llena un lugar más prominente que el ocupado por los vegetales superiores, porque en sus actividades se basa la vida de los reinos orgá- nicos. Así para el bien como para el mal, son agentes incansables y de poder ilimitado. 2. Historia.-Puede decirse que el estudio de los microbios empezó con el uso del microscopio. A fines del siglo XVII, el micrógrafo holandés Leeuwenhoek observó los agentes de que se trata, con bastante claridad para describirlos ; mas nada enseñaron sus observaciones, como no enseñaron mucho tampoco los trabajos que se hicieron en los ciento cincuenta años siguientes. Durante tan largo período, muchos micrógrafos observa- ron esos organismos, contentándose la mayoría con verlos, admirar su pequeñez y hacer grandes LOS MICROBIOS COMO PLANTAS 13 exclamaciones acerca de las maravillas de la Na- turaleza. Sin embargo, varios sabios consagra- ron su atención á esosmicroscópicos seres; entre ellos, Von Gleichen, Müller, Spallanzani y Need- ham dieron á conocer algo de la vida microscópi- ca y expusieron ideas relativas á la causalidad posible entre los microbios y las enfermedades, lo que hizo que los médicos comenzaran á mirar el asunto con interés. Pronto cayeron en el olvi- do las hipótesis que se formularon, hasta que re- aparecieron á mediados del siglo XIX, en que se adelantó tanto que se llegó á dar nombres á esos organismos, empleando Müller las denomina- ciones de mónadas, proteos, vibriones, bacilos y espi- rilos, etc., denominaciones que se conservan aún, si bien con distinta significación que la que sus inventores les dieron. Los trabajos de Müller no produjeron resulta- dos apreciables, ya porque no se comprendiera bien el verdadero problema, ya por lo poco apro- piado de los microscopios de aquella época. Cuando se piensa en lo diminuto de las bacterias, en la imperfección de los instrumentos, que no permitían grandes amplificaciones y, sobre todo, en la poca solidez de los conocimientos científicos respecto al particular, no debe extrañarse que el siglo XVIII no suministrara otros datos de los microbios, que la existencia de pequeñísimos or- ganismos en diversas substancias en descomposi- ción. Aun la primera mitad del siglo XIX no ofreció grandes adelantos. Es cierto que el mi- croscopio sufrió notables mejoras en los albores de ese siglo, habiendo dejado Ehrenberg, Dujar- din, Fuchs, Perty y otros, huellas de sus trabajos microbiológicos antes de mediados de la centuria. Es cierto también que Schwam fué lo bastante 14 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA sagaz para sacar deducciones de la influencia de los organismos microscópicos en determinados procesos de fermentación y descomposición, de- ducciones que si no fueron aceptadas en su época, se han comprobado después. No es menos cierto que Fuchs hizo un minucioso estudio de la " leche fermentada," llegando á la correcta conclusión de que la causaba un organismo microscópico que descubrió y describió cuidadosamente. Asimismo es verdad que Henle formuló una teoría general sobre las relaciones de estas bacterias con las en- fermedades é indicó la marcha que lógicamente debía seguirse para la demostración de las rela- ciones de causalidad entre una bacteria y una en- fermedad. De la misma manera, es indudable que se adelantó una teoría general sobre la produc- ción de toda clase de fermentaciones originadas por los microbios, trabajos todos que produjeron poca impresión. No había fundamentos para con- ceder á los microbios como organismos microscó- picos más valor que á las demás plantas y anima- les pequeños, y esa misma pequeñez, esa sencillez extremada, les daba poco interés para el micró- grafo. Por otra parte, su relación causal con los procesos fermentativos y de putrefacción, casi desapareció ante la autoridad del gran químico Liebig, que creía que esos procesos eran puramen- te químicos. Liebig sostenía que los cuerpos al- buminoideos se hallaban en estado de equilibrio químico inestable y que entregados á ellos mismos, se dividirían sin necesidad de la intervención de las bacterias. La autoridad del citado químico y la brillantez con que exponía sus argumentos, hizo que sus teorías se aceptaran plenamente y no se diera valor á las objeciones que se les ofre- cían, pasando desapercibidos los experimentos de LOS MICROBIOS COMO PLANTAS 15 Schwam. Por tanto, desde el año 6o hasta el 90 del presente siglo XIX, esos organismos no salie- ron de la obscuridad ni pudieron formar una nue- va rama de la ciencia. Luis Pasteur fué el primero que trató de frente la cuestión de los microbios y, merced á sus trabajos, se dieron á conocer y se hicieron objeto de universal y creciente interés. Fué el primero que combatió con éxito la teoría química de la fermentación ; demostró que las substancias albuminoideas no tienen tendencia por sí solas á la descomposición, y probó que los microbios, al igual que los animales y plantas superiores, deben su existencia á los métodos ordinarios de repro- ducción y no son producto de la generación espontánea, como se había pretendido. También fué el primero que comprobó que ciertos fenóme- nos comunes, como el de agriarse la leche, pro- ceden de los organismos microscópicos que en ella se desarrollan, y que algunas especies de esos organismos son la causa de varias enfermedades, dando consejos para evitarlas. Estos descubri- mientos se sucedieron con pasmosa rapidez, avan- zando tanto los conocimientos en el corto espacio de diez años, que se hizo evidente su gran valor para el mundo científico y para el público en ge- neral. No es del caso mencionar aquí los otros descubrimientos hechos por Pasteur, bastando lo dicho para que se le reconozca como el fundador de la microbiología. Es verdad que no fué Pas- teur quien primero descubrió y estudió los micro- bios ni quien hizo ver su relación causal con la fermentación y las enfermedades; pero sí fué el que asentó la cuestión sobre bases sólidas, pro- bando con experimentos rigurosos algunas de las ideas emitidas por otros y encauzando la aten- 16 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA ción general hacia el estudio de la ciencia de los microorganismos. Demostrada por Pasteur la entidad del asun- to, varios autores siguieron la dirección tomada por él, unos para comprobar sus teorías, otros para refutarlas. El progreso no podía ser muy rápido porque los experimentos microbiológicos ofrecían no pocas dificultades, no estando toda- vía clasificadas las bacterias para formar con ellas un grupo. El primero que las agrupó como clase especial de organismos, fué Hoffman en 1869, desde cuya época data la palabra bacteria aplica- da á dicho grupo. Tan difícil era la experimen- tación, que excepto Pasteur, había muy pocos observadores que pudiesen ocuparse con fruto del asunto y llegar á conclusiones que resistieran á la prueba del tiempo. Durante los treinta años que siguieron al trabajo de Hoffman, por más que los investigadores y las investigaciones fueran en aumento, apenas dieron por resultado más que dudas y confusiones, oponiéndose á todo progreso la casi imposibilidad de lograr por la vía experi- mental bacterias aisladas (cultivosptiros^. Sin embargo, recientemente los adelantos han sido muy rápidos, simplificándose mucho los mé- todos de observación en la última década del siglo XIX, merced á las modificaciones de Roberto Koch, que puso los procedimientos al alcance aún de aquéllos que carecían del genio de Pas- teur. Los cultivos puros se hicieron muy fáciles, y con ellos se obtenían resultados seguros y uni- formes, progresando en su consecuencia el estu- dio de los microbios y acumulándose numerosísi- mos datos. Muchos hechos se conocen hoy cuya explicación es todavía incierta ; mas los conoci- mientos reunidos y ordenados, son suficientes LOS MICROBIOS COMO PLANTAS 17 para indicar la dirección á que tiende la bacterio- logía. 3. ¿Qué son los microbios?-Los hechos más importantes en relación con los microbios, se refieren al poder que tienen é influencia que ejer- cen en la Naturaleza. El lado morfológico del asunto interesa al sabio, solamente. No obstante, para comprender el valioso papel que desempe- ñan en la Naturaleza, hay que conocer su aspecto y saber dónde se encuentran, por lo que se hace indispensable ante todo decir algo acerca de su morfología. 4. Formas de los microbios.-Las formas de los microbios son sumamente sencillas. Aunque haya centenares de formas diversas, sólo afectan tres principales que se han com- parado unas á bolas de bi- llar, otras á palillos y á tira- buzones las demás. Todas ellas están, pues, representa- das por esferas, por baston- cillos y por espirales. Las esferas son mayores ó me- nores y se agrupan de di- versas maneras; los baston- cillos son largos ó cortos, gruesos ó delgados ; pero siempre filiformes y las es- pirales tienen una, dos ó tres vueltas y son más ó menos flexibles ó rígidas (Fig. 1). En el tamaño de las bac- terias hay alguna variación, si bien no conside- rable, siendo todas extremadamente pequeñas é imperceptibles á simple vista. Las esferas varían de 0,25 á 2,5 milésimas de milímetro. El diáme- Fig. i.-Formas generales de los microbios : a, es- feras ; b, bastoncillos ; c, espirales. NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 18 tro de los bastoncillos puede ser nada mas que de 0,3 milésimas de milímetro ó llegar hasta de 15 á 2,5 milésimas, oscilando su longitud desde poco más de su diámetro hasta la de filamentos relativamente largos. Como se ve, estos seres son los más pequeños que ha revelado el micro- scopio. El modo de desarrollarse los microbios es uno de sus rasgos más característicos. Cada individuo se prolonga y di- vide por su centro en dos mitades iguales que á su vez se subdividen. y así sucesiva- mente. Este modo de mul- tiplicarse por división sim- ple, es el carác- ter distintivo de los micro- bios de las le- vaduras, que se reproducen por el procedimien- to llamado de injerto. Ambos métodos de mul- tiplicación se manifiestan en la Fig. 2. Aunque todos los microbios se reproducen por división, hay ciertas diferencias que originan re- sultados diversos. Obrerrando las formas esféri- cas, se ve que algunas especies llamadas microco- cos se dividen en dos, separándose inmediata- mente y dividiéndose cada una de las mitades en Fig. 2.-Modo de multiplicarse las bacterias: a y b, bacterias multiplicadas por división; c, una levadura multiplicada por injerto. LOS MICROBIOS COMO PLANTAS 19 dirección opuesta (Fig. 3). Otras se separan sólo en una dirección, y algunas permanecen unidas, por más que cada mitad se prolongue y divida otra vez, formando así largas cadenas de esferas ó bolitas análogas á las cuentas de un rosario. A Fig. 3.-Micrococos. Fig. 4.-Estreptococos. esta especie se da el nombre de estreptococos (Fig. 4). Hay además especies que se dividen primero en una dirección ; después en ángulo recto á la primera división ; sigue luego una tercera divi- sión en ángulos rectos al plano de las dos prime- ras, y así se forman grupos compactos de cuatro, ocho y dieciseis: á éstas se llaman sar ciñas (Fig. 5). Cada especie de bacteria es constante en su méto- do de división, indican- do, por tanto, estas varia- ciones la diferencia de especies, ó representando cada método de división un género diverso. Todas las bacterias que pro- ducen cadenas de estreptococos forman un sólo género; el estreptococo; las que se dividen en tres planos constituyen el grupo de las sarci- nas, etc. Los microbios en bastoncillos difieren también Fig s-Sarcinas. NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 20 entre si; aunque menos que los anteriores. Casi siempre se dividen en ángulos rectos á su mayor diámetro, pero hay en ellos algunas especies que se se- paran inmediatamente des- pués de divididos, aparecien- do como bastoncillos cortos (Fig. 6), mientras que otros continúan unidos y forman cadenas largas. Á veces parece que siguen aumen- tando en longitud sin mani- festar signo de división, afectando en estos casos la forma de filamentos ó hilos largos (Fig. 7). Sin embargo, estos hilos son, potencialmente á lo menos, cadenas largas de bastoncillos cortos que, en circunstancias adecuadas, se fraccionan en hilos cortos como se ve en la Fig. 7, a. Algu- „ , D t ... Fig. 6.-Bastoncillos sepa- rados manifestando va- naciones en su tamaño, Aumento de unos toco diámetros. Fig. 7.-Bastoncillos unidos formando cadenas. ñas veces los bastoncillos se dividen longitudinal- mente, pero es muy raro, pudiendo decirse lo mismo de las formas espirales. En ellas se en- cuentran también bastoncillos cortos y cadenas largas ó largos filamentos en espiral, en los que no puede verse la división en elementos más cor- LOS MICROBIOS COMO PLANTAS 21 tos, pero que, en condiciones dadas, se fraccionan en secciones cortas (Fig. 8). 5. Multiplicación rápida de los micro- bios.- La propiedad de multiplicarse por división es la que da á los microbios su gran importancia ; pues á no ser por esa extra- ordinaria reproduc- ción, su extremada pe- queñez los haría casi inofensivos. Parece increíble este poder de crecimiento y di- visión. Se ha visto que algunas especies observadas atenta- mente con el micro- scopio, en condicio- nes favorables para desenvolverse, lo han hecho con rapidez tal, que se dividían cada media hora y á veces más á menudo : fácil es calcular el número de seres nuevos que resulta en este promedio, durante veinticuatro horas. Cada bacteria produce en un día 16,500,000 descendien- tes, y en dos días 281,500,000,000. Esta última cifra ocupa el espacio de una medida de un litro y pesa unos 500 gramos. Al final del tercer día el total de descendientes puede llegar á 47,000,- 000,000,000. Claro es que estos números nada significan, porque ni se reúnen nunca ni sería Fig. 8.-Varios tipos de microbios en espiral. 22 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA posible contarlos. Mucho antes de que la des- cendencia llegue á millones se detiene el desa- rrollo, ya por falta de alimento, ya por acumula- ción de sus propios productos excrementicios, nocivos para ellos mismos. No obstante, son interesantes estas cifras, que demuestran el ilimi- tado poder de multiplicación que poseen estos or- ganismos y manifiestan que al luchar con ellos, se lucha contra fuerzas de mucha vitalidad. Tan maravillosa propiedad reproductora se debe á que las bacterias se nutren de alimento organizado y en condiciones propias para ser ab- sorbido. La mayor parte de los vegetales tienen que tomar su alimentación de las substancias más simples, como el ácido carbónico y el agua; pero por regla general, los microbios se alimentan de materiales complejos preparados ya para la sub- sistencia de animales y plantas, por lo que su crecimiento es tan rápido. Viviendo en el inte- rior de los seres orgánicos, su desarrollo y repro- ducción sólo reconocen límites en el poder que tengan para asimilarse esos alimentos, y á conse- cuencia de ello, dan margen á ciertos cambios químicos en la materia de que se nutren, cambios que indudablemente están en relación con el uso que hacen de ese material. Reconociendo que son los causantes de esas alteraciones y recor- dando su admirable desarrollo, hay que juzgarlos capaces de producir mutaciones ó cambios donde quiera que penetren y puedan desarrollarse, ex- plicándose así la extremada importancia de estos agentes en la Naturaleza. 6. Diferencias en las diversas especies de micro- bios.-A pesar de las sencillas formas de las bac- terias, hay algunas ligeras diferencias de detalle que ayudan á distinguirlas. Los bastoncillos son LOS MICROBIOS COMO PLANTAS 23 a veces muy obtusos o romos en sus extremos, casi cuadrados, mientras que otras especies son más redondeadas y algunas ligeramente prolongadas y puntia- gudas (Fig. 9). Otras ocasiones están rodea- das por una capa espe- sa de substancia gela- tinosa que les forma lo que se llama una cápsula (Fig. 10), cáp- sula que puede juntarlos sirviéndoles como de cemento. La secreción gelatinosa unirá grandes masas de bacterias en racimos que, ó flotarán en la superficie del líquido en que se desarrollan ó se van al fondo; ma- sas arracimadas que se llaman zoo- gleas, cuyo aspecto general es uno de los caracteres dis- tintivos para dife- renciarlas de otras especies (Fig. 10, a y ¿). Cuando cre- cen en un medio casi sólido, como un líquido nutri- tivo espesado en gelatina, las diver- sas especies tienen métodos especiales para separarse de su punto central de origen. Un microbio solo en una masa Fig. 9.-Diversas formas de bas- toncillos. Fig. io.-Bacterias rodeadas por cáp- sulas : a y b, representan zoogleas; c, cadenas de microbios con una cáp- sula ; d, bacterias manifestando la supuesta estructura en que x es el núcleo y la y protoplasma. 24 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA así espesada se alimentará con ella y se repro- ducirá con rapidez; pero no pudiendo moverse sus descendientes en esa gelatina, permanecerán arracimados, formando loque los bacteriólo- gos llaman una colonia. Su mé- todo de arraci- marse, debido á los diversos procedimientos de su desarrollo, no es en mane- ra alguna igual, manifestando cada colonia di- ferencias nota- bles en su aspec- to y constantes en la misma es- pecie, lo que permite distin- guir unos tipos de otros (Fig. II)- 7. Formación de los esporos.-Además de la facultad de repro- ducirse por división simple, muchas especies de microbios lo hacen por medio de esporos, que son unas partículas especiales redondeadas ú ovales de protoplasma bacteriano capaces de resistir circunstancias que destruirían á los microbios ordinarios, y que nacen entre las bacterias por dos métodos diferentes, á saber : i°. Esporos endógenos.-Estos nacen en el in- Fig. it.-Varios tipos de colonias micro- bianas desarrolladas en gelatina nutritiva. Cada tipo diferente de colonia es produ- cido por una especie diversa de bacteria. LOS MICROBIOS COMO PLANTAS 25 terior de los bacilos espirales (Fig. 12), ofreciendo primero el aspecto de masas granulares ligeras ó de puntos obscuros que gradualmente se van dife- renciando del resto de los bastoncillos. Algunas veces se forma así en el interior de éstos un espo- ro esférico ú oval, claro y muy refrin- gente, que puede ser de mayor diá- metro que el bas- toncillo que lo pro- dujo, dando ocasión á que se hinche ó abulte y afecte la forma de un huso (Fig. 12, Estos esporos nacen en el centro ó los ex- tremos de los bas- toncillos (Fig. 12) y pueden emplear en su formación to- do el protoplasma del bastoncillo ó sólo una pequeña parte, continuando en sus actividades el que los produce. Siempre son claros y refringentes, por- que contienen po- ca agua y no absorben tan rápidamente el ma- terial colorante como los bastoncillos comunes. Están cubiertos por una capa que resiste á la coloración y á otros agentes exteriores, capa que, con la poca cantidad de agua que contiene, pone Fig. 12.-Esporos endógenos: a y b, esporos formados á trechos en los bastoncillos; c, esporos formados en la parte media de los bastoncillos, donde producen un ensanchamiento ; d, esporos formados en el extremo de los bastoncillos, cuyos extremos ensanchan también. 26 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA á los bastoncillos en estado de resistir á la seque- dad, las temperaturas elevadas, etc. General- mente, el esporo se rompe fuera del bastoncillo y éste muere, si bien en ocasiones continúa activo aún después de producidos los esporos. 2°. Esporos artrógenos ó articulados.-En cier- tas bacterias los esporos proceden de cuerpos extraños llamados artrosporos, que se forman de pequeños fragmentos de bastoncillos (Fig. 13, a). Un bastoncillo largo puede fragmentarse en ele- mentos cortos, dis- tintos y dotados al parecer de gran fuerza de resisten- cia contra circun- stancias adversas. Lo mismo puede suceder con las for- mas esféricas, que rara vez dan lugar á esporos endóge- nos. Entre las que forman una cadena de estreptococos, hay algunas que difieren ligeramente de las demás: son más largas y se ha creído que resisten más que los verdaderos esporos (Fig. 13, b\ Sin embargo, no es seguro que estos cuerpos puedan conside- rarse como esporos, porque se duda que resistan como los endógenos el calor, inclinándose mu- chos microbiólogos á creerlos simples células en reposo. Se les ha dado el nombre de artrospo- ros para indicar que se forman de secciones ó fragmentos, nombre que debe conservarse aun- Fig. 13.-Esporos llamados artróge- nos: a, formados como segmentos de bastoncillos; b, como fragmen- tos de cadenas de micrococos, estrep- tococos, etc. LOS MICROBIOS COMO PLANTAS que dichos cuerpos no sean verdaderos es- poros. En algunos microbios se forman los esporos de un modo diferente, y consiste en que en los hilos largos el protoplasma se fracciona en esfe- ras diminutas que al fin en- cuentran salida. Los espo- ros así formados son poco comunes y varían en sus di- mensiones (Fig. 14). La formación de los es- poros es uno de los signos para distinguir las especies. Las hay que no los forman en ninguno de los estados en que se les ha observado ; otras los forman con facili- dad, y otras en circunstan- cias especiales nocivas para ellas mismas. El procedi- miento siempre es uniforme en cada especie, siendo el objeto constante de los esporos el de servir como medios para defender las especies contra con- tingencias ádversas. Su resistencia al calor y á la sequedad les permite vivir en condiciones en que las formas activas ordinarias sucumbirían. Esporos hay que resisten una temperatura de 180o C., y si después se les coloca en circunstancias favorables, germinan y adquieren nueva actividad. 8. Movimientos de los microbios.-Algunos mi- crobios tienen la facultad de moverse libremente en el líquido en que viven, movimientos que les son comunicados por unos flagelos ó apéndices que brotan de su cuerpo. Estos flagelos (Fig. 15) son una especie de cejillas ó hilos largos que par- 27 Fig. 14.-Formación poco común de esporos. 28 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA ten de una membrana que rodea á la bacteria y están en íntima conexión con el protoplasma, va- riando su distribución en las diversas especies. Fig. 15.-Microbios con flagelos : a, flagelo simple; b, flagelo doble; c, penacho de flagelos en un extremo; d, penacho de flagelos en ambos extremos ; e, flagelos esparcidos en todo el cuerpo de la bacteria ; f nacimiento de los flagelos de la capa exterior del cuerpo de la bacteria. LOS MICROBIOS COMO PLANTAS 29 Unas tienen un solo flagelo en un extremo (Fig. 15, a); otras uno en cada extremo (Fig. 15, ; otras tienen, á lo menos antes de dividirse, un penacho de flagelos en uno ó los dos extremos (Fig. 15, c y d) y otras tienen muchos flagelos distribuidos profusamente en todo el cuerpo (Fig. 15, Estas cejillas se agitan en todas direc- ciones, agitación que tiene por objeto comunicar impulso á los microbios. 9. Estructura interna.-Poco hay que decir acerca de la estructura interna de los microbios. A pesar de tantas variedades, en sus detalles in- ternos son extraordinariamente sencillos, y sólo su exterior es accesible al estudio. Algunos mi- crógrafos han descrito cier- tos caracteres que parecen indicar una estructura in- terna (Fig. 16), y admiten que los microbios tienen una membrana envolvente de naturaleza celulosa, den- tro de la que está el pro- toplasma. Otros han con- siderado á las bacterias como celdillas sin núcleo en su interior (Figs. 10 e, y 15 /); otros han creído que el microbio no es más que núcleo sin protoplasma, etc., etc. Concediendo que al- guna estructura interna han de tener, hay que convenir en que los micrógrafos no han podido apreciarla todavía después de más de dos siglos de estar estudiando las bacterias. Necesario es, por tanto, limitarse á describirlas como esferas, bastoncillos Fig. 16.-Estructura inter- na de los microbios. 30 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA ó espirales sin ocuparse de su estructura interna, mudable unas veces y estacionaria otras, produ- ciendo en unas ocasiones esporos y en otras no, multiplicándose constantemente por división bina- ria. Mal que pese á los progresos hechos por el microscopio moderno, todo lo que se sabe de los microbios está reducido á su manera de desarro- llarse y á los efectos que producen en la Natu- raleza. 10. ¿Son los microbios animales ó plantas? Muchas han sido las discusiones suscitadas acerca de si los microbios son animales ó plantas, sien- do la verdad que reúnen caracte- res de los unos y de las otras. Su facultad de moverse activa é independiente- mente, así como su costumbre general de vivir en otros cuerpos complejos y ali- me ntarse de ellos, autorizan á incluirlos en- tre los animales; pero su forma, muy semejante á la del grupo rudimentario de plantas verdes llamado oscilaría, su modo de crecer, los hilos que los forman y su manera de transformarse en esporos, son caracte- Fig. 17.-Hilos de oscilaría, el grupo más afín á las bacterias. LOS MICROBIOS COMO PLANTAS 31 res propios de los vegetales. La Fig. 17 manifies- ta un grupo de estas oscilarías y prueba su ana- logía con las bacterias filiformes, por más que aquéllas sean verdaderas plantas de color verde. Por eso se consideran actualmente los microbios como un tipo inferior de plantas parecidas á las oscilarías, pero que carecen de clorofila, ó sea de la materia colorante verde de las plantas. La ausencia de clorofila ha obligado á los microbios á proporcionarse alimentos complejos en vez de los simples de que se nutren las plantas verdes, por lo que no debe vacilarse en clasificarlos entre los vegetales. No forman por sí solos una clase, sino una subclase, mejor dicho, una familia estre- chamente enlazada con otras plantas comunes. Pero la falta de clorofila y el género particular de vida que de ello resulta han dado margen á una curiosa anomalía. Mientras que las plantas con que se relacionan son conocidas por los botánicos y sólo á ellos interesan, los microbios son conoci- dos por todos y ocupan la atención de centenares de investigadores. 11. Clasificación de los microbios.-Aun admiti- das las bacterias como plantas, han ofrecido á los micrógrafos grandes dificultades para clasificarlas y distinguirlas. Casi iguales al parecer, vistas en el microscopio manifiestan propiedades muy di- versas y, por tanto, hay en ellas distintas especies. Los micrógrafos han llegado á encontrar en las diferencias en las formas, en la manera de multi- plicarse y en el modo de formarse los esporos, datos suficientes para dividir las bacterias en gé- neros y han dado el nombre de bacilos á las bacte- rias en bastoncillos que forman esporos endóge- nos. Para las subdivisiones más pequeñas se han buscado otros caracteres, como la forma de la 32 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA colonia producida en gelatina sólida, su poder para engendrar enfermedades, etc. Así es que se diferencian hoy los microbios, más bien por sus caracteres fisiológicos que por los morfológicos. Esta base de clasificación no satisface, y sin re- solver el problema ha originado gran confusión. Cada microbiólogo trabaja sobre cierto número de bacterias con los datos que ha podido recoger, trabajo que será de mucho valor para él, pero de muy poco para los demás, por la insuficiencia de detalles. Este procedimiento ha sido causa de que muchas especies de microbios hayan sido estudiadas por un observador que las ha clasifi- cado y dado nombre, al mismo tiempo que otros observadores han estudiado desde otro punto de vista las mismas especies microbianas y, debido á la dificultad de establecer comparaciones y á lo incompleto de las descripciones, acaso esas espe- cies hayan sido descritas y clasificadas de dife- rente manera. 12. Variedades de microbios.-Durante largo número de años prevaleció en bacteriología la opinión de que no eran constantes los caracteres de los microbios, sino que algunas especies podían revestir varias formas y poseer propiedades diver- sas, considerándose por algunos las bacterias como períodos en la vida de las plantas superiores. Estas diferencias no se han decidido aún en ningún sentido. Se ha demostrado que hay especies que pueden cambiar sus caracteres fisiológicos, por ejemplo las bacterias morbígenas, que en condi- ciones determinadas pierden su facultad de en- gendrar enfermedades, ó las que agrian la leche, ó las que ponen verde la gelatina. Ahora bien : toda vez que hay que basarse en los caracteres para separar las especies, claro es que estas varia- LOS MICROBIOS COMO PLANTAS 33 ciones han de producir la mayor confusión é in- certidumbre. Se ha probado también que algunas especies sufren metamorfosis en su desenvolvi- miento y que pueden formar bastoncillos unas veces, otras hilos largos y esporos esféricos otras, habiéndolas también que son movibles en un pe- ríodo, estacionarias en otro, y en un tercero una simple masa de esporos esféricos. No es de admirar, por tanto, que no se haya llegado todavía á una clasificación satisfactoria de los microbios, ni que los bacteriólogos estén en desacuerdo acerca de este punto. A pesar de esto, es lo cierto que se va formando lentamente un cuerpo de doctrina, reconociéndose hoy como un hecho la constancia fundamental de cada es- pecie. En circunstancias peculiares pueden mani- festar variaciones de individuos de una misma es- pecie, pero son constantes en igualdad de condi- ciones. En la actualidad se admite ya que las bacterias constituyen por sí solas un grupo de plantas; que no son períodos en la vida de otros vegetales superiores, y que al mismo tiempo que ofrecen cierta variación en los estados sucesivos de su existencia, sus caracteres son esencialmente constantes. Con estos datos se ha hecho una clasificación sistemática más ó menos satisfactoria, y todos los microbiólogos están convencidos de que más tarde ó más temprano se clasificarán y describirán las bacterias de un modo tan claro, que puedan caracterizarse perfectamente sus di- versas especies. Aun dado lo incompleto de los conocimientos actuales respecto á las diversas especies, necesario es designarlas con algunas denominaciones. Los microbios se designan comúnmente con un nom- bre genérico basado en el aspecto que presentan NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 34 en el microscopio, aplicándose á las bacterias or- dinarias los de micrococos, estreptococos, estafilococos, sarcinas, bacterios, bacilos, espirilos y otros menos empleados. A estos nombres genéricos se agrega uno específico tomado de algún carácter fisioló- gico dominante: por ejemplo, llámase bacilo tífico al que origina la fiebre tifoidea, etc. Estas de- nominaciones muy útiles cuando se trata de espe- cies conocidas y comunes, son de poco valor en el caso contrario. Acontece con frecuencia que un bacteriólogo estudia un microbio en una localidad determinada y obtiene de él una serie de especies no conocidas todavía á las que da los nombres que le parece, mientras que otro bacteriólogo quizá estudie el mismo microbio en distinta locali- dad y da á las especies que observe nombres dife- rentes. Lo que se hace generalmente en estos casos es numerar las especies, teniendo esto la ventaja de que se evite la confusión que produ- ciría dar un mismo nombre á especies distintas ó aplicar diversos nombres á individuos de la misma especie. 13. Dónde se encuentran los microbios.-No hay planta ni animal tan universalmente espar- cido en la Naturaleza como las bacterias, lo que, unido á su maravillosa multiplicación, les da la gran importancia que tienen. Cuéntanse unas cuarenta especies en los terrenos en que hay subs- tancias vegetales, algunas veces aún á la profun- didad de más de un metro. Abundan mucho en la superficie de esos terrenos, especialmente si son húmedos. Hállanse en todas las masas de agua, encontrándose en el océano á grandes pro- fundidades. Las aguas dulces las contienen tam- bién, estando todos sus sedimentos llenos de bac- terias, más abundantes en las aguas corrientes LOS MICROBIOS COMO PLANTAS 35 que en las estancadas; lo que se debe á que las corrientes arrastran siempre consigo materias que encuentran en su curso. En los lagos y los es- tanques se depositan en el fondo mientras sus aguas están tranquilas. El aire contiene multitud de microbios, siendo más numerosos en las capas inferiores que en las superiores de la atmósfera y en los lugares habitados que en los que no lo son. Todo lo que tiende á levantar polvo aumenta no- tablemente el número de microbios en el aire, el que se llena de ellos por el mismo polvo y por las emanaciones de las personas y de sus ropas. Pu- lulan en cantidad excesiva donde quiera que hay materias en estado de putrefacción, como mon- tones de basura, restos de animales muertos ó de vegetales, estiércol, etc., porque en esos lugares es donde las bacterias encuentran su alimento más apropiado. En el interior de todos los ani- males se alojan en la boca, en el estómago y en los intestinos, etc., siendo su número muy crecido en la superficie ó exterior del cuerpo. Se intro- ducen en los vestidos, en los bordes de las uñas, entre los cabellos, en todos los pliegues y grietas de la piel y en las excreciones. No existen en la sangre, en los músculos, en las glándulas ni en otros órganos cuando están sanos; y, sin em- bargo, la leche, la orina y otras secreciones los contienen, porque los hay en los conductos se- cretorios de estas glándulas. No sólo los animales superiores como el hombre, sino también los in- feriores tienen su cuerpo más ó menos cubierto de bacterias: las llevan las moscas en las patitas, los mosquitos en el aguijón, las abejas en los fila- mentos, etc. En suma, donde quiera que pueda alojarse polvo, allí se encuentran microbios y cuanto más 36 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA impuro sea, peor. En muchas partes están como dormidos, ó á lo menos crecen muy poco : los que se adhieren á los cabellos secos apenas se desa- rrollan, mientras que los que viven en agua ó en la humedad se reproducen mucho. Pero, como toda bacteria ó todo esporo tiene la propiedad intrínseca de multiplicarse, tan luego halla un alimento apropiado ó la conveniente humedad, comienza á reproducirse y sigue nutriéndose ín- terin tiene con qué ó hasta que alguna causa im- pida su desenvolvimiento. Por tanto, los micro- bios deben considerarse como una potencia cons- tante y universal siempre en acción, que con su presencia y su facultad de producir cambios quí- micos en el material de que se nutren, están in- cesantemente en condición de causar transforma- ciones en la Naturaleza entera. CAPÍTULO II APLICACIONES DE LOS MICROBIOS EN LAS ARTES i. Generalidades.-La variedad de substancias alimenticias en que habitan los microbios, pro- ducto casi todas de la vida animal ó vegetal, sirven para atender á sus necesidades. Hay especies que requieren una clase particular de alimentos, y en ellas la vitalidad es más restringida ; pero la ma- yoría vive de gran diversidad de compuestos or- gánicos en los que ocasionan alteraciones quí- micas á medida que van consumiendo material, alteraciones conocidas por los químicos como cambios de descomposición. Aprovechándose los microbios de los componentes que forman su LOS MICROBIOS EN LAS ARTES 37 alimento, alteran químicamente las substancias de donde los extraen, y la molécula nutritiva original se transforma en otras más simples, al- terándose, por tanto, su naturaleza química. Los productos que resultan se llaman productos de des- composición y algunas veces productos de segmenta- ción ó división. Como las bacterias, además de la facultad de dividir los alimentos tienen la de for- mar otros elementos de estas divisiones, son cons- tiuctoras al par que destructoras. Mas ya sea que construyan, ya que destruyan, cuando se desarrollan en cualquier materia alimenticia, dan origen á varios productos que no existían antes en ella, porque con su admirable reproducción, son susceptibles de causar estos cambios con rapidez y de dar nacimiento á grandes masas de productos peculiares de su desarrollo. Á esto deben su importancia. No es poca la que les da la propiedad de destruir químicamente los productos alimenticios; pero es mucho mayor la que les proporcionan los productos que resultan de esa serie de cambios. En el propósito de bos- quejar siquiera la intervención que los microbios tienen en las industrias y en los procesos natu- rales, es preciso tener muy en cuenta estas facul- tades. Hay muchas industrias, que pueden lla- marse con propiedad industrias por maceración, que están basadas en el poder de descomposición de las bacterias, siendo muy pocas las substancias animales ó vegetales que resisten su influencia, de la que se utilizan frecuentemente los indus- triales. 2. Beneficios que se obtienen por el poder de des- composición de las bacterias.-Lino. El lino se elabora con ciertas fibras del tallo de una planta del mismo nombre. Este tallo no se compone 38 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA sólo de fibras útiles, sino que tiene además mu- chas frágiles é inútiles tan íntimamente ligadas unas á otras, que es imposible separarlas por me- dios mecánicos. El tejido celular del tallo está unido por un cemento, probablemente una sal de calcio y ácido pectínico, que lo hace una masa compacta; y el arte de preparar el lino consiste en separar las fibras inútiles de las útiles. Para ello se necesita primero reblandecer todo el teji- do, lo que se logra por medio de los microbios. Debidamente preparado el tallo, se expone á la acción del calor y la humedad, que bien pronto desarrollan en él las bacterias. Unas veces se pone simplemente el lino á la influencia del rocío y la lluvia; otras se sumerge en agua, en la que se le deja de diez á catorce días; y por un tercer procedimiento el agua se calienta á una tempera- tura de 24o á 32o centígrados por espacio de 50 ó 60 horas, añadiendo al agua ciertas substancias químicas. El resultado siempre es el mismo. La humedad y el calor desarrollan los microbios con rapidez mayor ó menor según la temperatura y otras circunstancias, siguiéndose una fermenta- ción pútrida que reblandece la goma que mante- nía unidas las fibras. Estos procedimientos se conocen con el nombre de remojo ó enmadrara, en- tendiéndose por enriadura el hecho de meter en agua por algunos días el lino, cáñamo ó esparto para su maceración. Así se aíslan fácilmente las fibras útiles de las inútiles, que se separan des- pués por una manipulación puramente química, reduciéndose todo á una fermentación. El lino fermentado despide un olor desagradable y el lí- quido queda lleno de productos que hacen de él un excelente abono. Hasta hace poco tiempo no se ha estudiado científicamente este procedimien- LOS MICROBIOS EN LAS ARTES 39 to; mas ya se conoce el bacilo producido por la enriadura y se ha demostrado que ésta es un pro- ceso de descomposición del cemento pectínico. Aun no se ha inventado método alguno para sepa- rar las fibras del lino sin el auxilio de los micro- bios. Yute y cáñamo.-El papel de los microbios en las manufacturas de yute, cáñamo y otras varias fibras semejantes es casi igual en todas ellas. La industria del yute se ha desarrollado al extremo de representar muchos millones de pesos. Como el lino, el yute es una fibra de la corteza interna de una planta, mezclada con otras fibras inútiles. El procedimiento es el mismo en ambos, difiriendo algo los detalles. El yute se fermenta general- mente en depósitos de aguas estancadas, y algu- nas veces se sumerge en los ríos por tiempo sufi- ciente para que se reblandezca. Después de la fermentación se separan las fibras útiles, que son lo bastante flexibles para hacer sacos, cortinas, manteles, alfombras y otros tejidos. Para preparar el cáñamo se emplea práctica- mente el mismo método. La fibra del coco, muy análoga á las anteriores, se obtiene de la corteza del cocotero, dejándola fermentar en agua durante seis meses ó un año, en cuyo período se ablanda lo suficiente para que las fibras puedan separarse. Con ellas se fabrican objetos valiosos especialmente por su flexibilidad, felpudos, cepillos, defensas para buques, etc., etc. En todos estos procedimientos, la fermenta- ción tiende siempre á reblandecer las fibras y las substancias conexivas que se desee obtener. La putrefacción ataca toda clase de tejidos vegetales, y si el remojo se prolongare demasiado, las fibras útiles se dañarían. Aun haciendo bien la opera- 40 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA ción, es muy probable que la fermentación cause algún efecto nocivo en las fibras, y si se inventase un procedimiento para separar las fibras de la parte leñosa, el material obtenido sería mejor. Esponjas.-En la preparación de las esponjas para el comercio, se utilizan los microbios de un modo análogo. Las esponjas son simplemente esqueletos de animales marinos: cuando éstos están vivos, el esqueleto se encuentra completa- mente lleno de los tejidos blandos del animal, te- jidos que se separan fácilmente. Expuestas las esponjas á los rayos del sol se pudren, y entonces los microbios entran en acción y destruyen los tejidos blandos. Poco tiempo después de esta putrefacción la substancia orgánica reblandecida se separa fácilmente del esqueleto por el lavado. Preparación de cueros ó pieles.-El curtido del cuero es un proceso puramente químico, si bien en algunos períodos toman parte á veces las bac- terias. Cuando los cueros van á las tenerías, debe ante todo quitárseles el pelo y la capa exterior, á cuyo fin se humedecen y ablandan. En algunas curtidurías hacen esta operación empapando los cueros en substancias químicas, y en otras sumer- giéndolos en agua ligeramente caliente hasta que se desarrolla la fermentación. Esta suaviza los cueros por manera tal, que la capa exterior puede desprenderse fácilmente con un cuchillo, saliendo al mismo tiempo el pelo. Como se ve, la putre- facción por los microbios es un auxiliar en el cur- tido de los cueros. Maceración de esqueletos.- La preparación de esqueletos para museos, anfiteatros, etc., no es una gran industria, pero no deja de tener su im- portancia, empleándose comúnmente para ello el procedimiento de maceración, que consiste en su- LOS MICROBIOS EN LAS ARTES 41 mergir el esqueleto en agua durante uno ó dos días. La putrefacción que se desarrolla reblan- dece el tejido conexivo tanto, que se separan per- fectamente las partes blandas. Ácido cítrico.-También se emplea la fermen- tación bacteriana en la preparación ordinaria del ácido cítrico, que generalmente se saca del jugo del limón extrayendo el ácido y dejándolo fer- mentar. 3. Beneficios que se obtienen de los productos de los microbios.-Si bien las bacterias son útiles en las industrias porque dan origen á descomposi- ciones, su principal valor consiste en sus propios productos. Donde quiera que se apoderen de materias orgánicas y se alimenten de ellas, se desarrollarán nuevos compuestos químicos, resul- tado en parte de la descomposición, en parte de los procesos constructores, productos que ofrecen grandísima variedad. Especies diferentes de mi- crobios no pueden en manera alguna producir los mismos compuestos, aun cuando se desenvuelvan en idéntico material; al par que las mismas espe- cies pueden dar origen á iguales productos aunque se desarrollen en materiales diferentes. Unos compuestos son tóxicos, mientras que otros son inofensivos; unos son gaseosos y otros líquidos; unos tienen un olor peculiar que se distingue del que despiden las materias en putrefacción, y otros, sabores especiales como el que se nota en la carne en el primer período de la descomposi- ción. Empíricamente se han aprendido métodos para activar el desarrollo de algunos de estos productos, y hoy se aprovechan las propiedades de las bacterias para obtener de ellas lo que se desea. Industrias que representan centenares de millones de pesos se basan en los productos de 42 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA las bacterias, que tienen relaciones más impor- tantes con la vida de las sociedades de lo que generalmente se cree. 4. Los microbios en las industrias por fermen- tación.-Las industrias por fermentación se han extendido de una manera gigantesca y constitu- yen un poderoso factor en la vida moderna. La mayor parte de las fermentaciones se basan en el desarrollo de una clase de plantas microscópicas llamadas levaduras. Las bacterias y las levadu- ras son dos vegetales microscópicos, acaso estre- chamente relacionados entre sí. Los botánicos encuentran en ellos diferencias, fundados en su modo de multiplicarse y, por tanto, los colocan en distintos grupos (Fig. 2). Por su facultad de causar en general cambios químicos en los ali- mentos, las bacterias y las levaduras son iguales, poi' más que los cambios no lo sean. Uno de los productos más convenientes para el mayor nú- mero de fermentaciones es el alcohol, y aunque las bacterias lo producen, sólo las levaduras lo hacen en cantidad suficiente para las necesidades del comercio. De aquí, que aun cuando la fer- mentación por los microbios sea más común en la Naturaleza y dé origen á mayor número de pro- ductos de descomposición, tiene menos importan- cia desde el punto de vista comercial y algunas veces hasta es causa de trastornos en los proce- sos fermentativos. En la fermentación de la malta para obtener cerveza ó del mosto para ob- tener vino, lo que el cervecero ó el vinatero de- sean es que las levaduras no se mezclen con las bacterias. Si la levadura es pura, la fermenta- ción es uniforme ; pero si los microbios intervie- nen, es con mucha frecuencia irregular. Estos trastornos se conocen hace mucho tiempo y los LOS MICROBIOS EN LAS ARTES 43 microbiólogos han descubierto ya su origen y el modo de evitarlos en muchas ocasiones, no siendo otra la causa que la presencia de bacterias noci- vas en las levaduras. Estudiadas estas bacterias, se ha visto que unas dan nacimiento á un ácido, y los productos son agrios; que en otras los pro- ductos son amargos ó consisten en una substan- cia viscosa que da al vino y á la cerveza densidad glutinosa. Se han encontrado una veintena de microbios capaces de perjudicar las fermenta- ciones y por tanto los intereses de los fabricantes. Los que son nocivos para los vinos difieren de los nocivos para las cervezas, y siendo su presencia tan común en los procesos fermentativos, preciso es estar siempre en guardia. Estas alteraciones eran más frecuentes antes de que se descubriera que las impurezas bacterianas eran las causantes de las irregularidades en la fermentación : hoy conoce ya el vinatero la manera de evitar los trastornos originados por los microbios, y el cervecero está provisto siempre de un microscopio que le revela la ausencia ó la presencia de esos organismos. Se ve, pues, que aun cuando las fer- mentaciones alcohólicas no dependen directa- mente de los microbios, es indispensable el cono- cimiento de las costumbres y los caracteres de esos microorganismos para dirigir bien las fer- mentaciones. 5. Vinagre.-La importancia industrial y co- mercial de la elaboración del vinagre no se puede comparar con la de los fermentos alcohólicos. El vinagre es una solución débil de ácido acético con otros ingredientes que proceden del material suministrado por el ácido. Para su manufactura se emplea el alcohol como productor del ácido acético, lo que se efectúa por una simple oxida- 44 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA ción, que puede obtenerse por medios puramente químicos. Aunque el alcohol no se une fácil- mente al oxígeno en circunstancias ordinarias, si se le hace pasar por una esponja de platino se efectúa la unión con facilidad y se produce el ácido acético, método posible experimentalmente, pero irrealizable en gran escala. En la manufac- tura del vinagre la oxidación es una verdadera fermentación producida por el desarrollo de los microbios. La elaboración del vinagre para el comercio se hace por medio de licores ó bebidas poco alco- hólicas, siendo las más comunes las de sidra, vino, malta, cerveza y los fermentos de varias otras frutas y granos fermentados, usándose á veces una solución débil de alcohol á la que se añade azúcar y malta. Dejando expuestas algún tiempo al aire estas soluciones, se van agriando lenta- mente por la conversión del alcohol en ácido acé- tico. Terminada está operación, el alcohol desa- parece, pero no se convierte todo en ácido acé- tico, porque parte del ácido se oxida haciéndose ácido carbónico que se evapora inmediatamente, tanto, que si se prolongara mucho la operación se perdería gran parte del ácido acético. La oxidación del alcohol en todos los vina- gres del comercio se verifica por el desarrollo de los microbios en el líquido. Cuando se efectúa bien, se forma en la capa superior de éste una masa afiebrada densa que se llama madre del vina- gre, constituida por las bacterias que tienen la propiedad de absorber el oxígeno del aire ó de hacer que el alcohol se una con el oxígeno. Creíase que sólo una clase de microbios, el mi- coderma aceti, causaba la oxidación del alcohol ; pero estudios posteriores han demostrado que LOS MICROBIOS EN LAS ARTES 45 otras especies poco conocidas todavía poseen la misma propiedad (Fig. 18). Cada una de ellas parece ser más eficaz en determinadas condicio- nes, produciendo más ácido aquéllas cuyo creci- Fig. 18.-Bacilo acético, que es el microbio que produce con más frecuencia la fermentación del vinagre. miento es más lento. Una vez que el ácido ha llegado á cierta cantidad, las bacterias no pueden producir ya más, aunque haya quedado alcohol sin oxidar, y se detiene generalmente el desa- rrollo de los microbios cuando la proporción de ácido es de 14$. La formación del ácido depende en absoluto del desenvolvimiento de las bacte- rias, consistiendo todo el secreto de la elabora- ción del vinagre bueno, en el manejo hábil de los microbios. Hay otro medio que difiere poco del anterior para obtener con rapidez el vinagre. Se llena un cilindro grueso con virutas de madera y se hace pasar por él lentamente una solución débil de alcohol. Transcurridas algunas horas de haber 46 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA pasado el líquido por las virutas, sale muy car- gado de ácido acético. Este procedimiento que parece puramente químico, recuerda la oxidación que se efectúa cuando pasa el alcohol por una esponja de platino, y se ha pretendido que se debe exclusivamente á una oxidación química en la que las bacterias no toman parte; lo que es erróneo, pues siempre que se ha juzgado necesa- rio activar la oxidación, ha habido que rociar las virutas con vinagre caliente. Sólo así se apode- ran éstas de los microbios del vinagre y el alco- hol no sufre oxidación al pasar por ellas: una vez que las bacterias se han desarrollado lo bas- tante para cubrir por completo el ácido acético, la producción es mucho más rápida que al prin- cipio. Si se deja correr vinagre gota á gota y lentamente por un estambre suspendido por ma- nera tal que las bacterias se diseminen por todo él, y después se deja caer del mismo modo alco- hol, la oxidación se verifica y se forma el ácido acético. De estos hechos se deduce que la ela- boración del vinagre depende siempre de la ac- ción microbiana, si bien la oxidación del alcohol por el ácido acético puede hacerse por medios puramente químicos, pero que no son prácticos. La fermentación del vinagre está sujeta á irre- gularidades que no siempre pueden los fabricantes dominar satisfactoriamente. Como acontece en la fabricación de la cerveza, los microbios con- taminadores se abren camino en la masa fermenta- tiva, interrumpiendo su curso normal y alterándose por esta causa el olor del vinagre. Los manu- factureros de este líquido no han aplicado toda- vía á la fermentación ácida los principios que han puesto en práctica los cerveceros, esto es, el uso como promotor de la fermentación, de un cultivo LOS MICROBIOS EN LAS ARTES 47 puro de la misma especie de microbio, lo que está probado experimentalmente que es posible. Sin embargo, los fabricantes de vinagre creen que se obtienen resultados satisfactorios empleando cul- tivos que no sean absolutamente puros. 6. Acido láctico.-La manufactura del ácido láctico es una industria de menor importancia que la del acético, pero que no deja de ofrecer alguna, toda vez que tiene aplicación en medi- cina y en las artes. Su producción depende en absoluto de las bacterias. Como se verá más ade- lante, éste es el ácido que se forma al agriarse la leche y son muchas las especies microbianas ca- paces de obtenerlo del azúcar de leche. En el comercio se utiliza algunas veces la leche para producir el ácido, pero lo más común es recurrir á otras substancias, empleándose con frecuencia una mezcla de azúcar de caña y ácido tartárico. Para promover la fermentación se añade á la mezcla una cantidad de leche agria ó de queso podrido, ó de ambas cosas. Dicha mezcla con- tendrá seguramente, además de organismos lác- teos, otros microbios que causan efectos diver- sos; pero los que producen el ácido láctico abun- dan tanto en la mezcla y se desarrollan con tal vigor, que la fermentación láctea se verifica á pe- sar de las otras bacterias. Este procedimiento se puede perfeccionar por medio de cultivos puros de organismos lácteos, mas todavía no se ha ape- lado á ese recurso. Para la elaboración del ácido láctico se cono- cen procedimientos químicos que no se emplean en el comercio. Hay distintas clases de- ácido láctico, que difieren en la relación de sus átomos con sus moléculas y con la luz polarizada, que unas hacen girar á la derecha, otras á la izquierda 48 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA y otras no ejercen acción alguna en este sentido ; variedades todas que reconocen por causa los pro- cesos fermentativos. 7. Ácido butírico.-La elaboración de este ácido obedece también á los microbios. Puede obtenerse por procedimientos químicos, no obs- tante lo cual se apela siempre á las bacterias, siendo varias y de diversas procedencias las que lo producen. Se encuentra á menudo en la leche no fresca y en la mantequilla, y el procedimiento de su fermentación fue uno de los primeros que se comprendió bien. También se extrae de varios azúcares, de substancias amiláceas y de glicerina. La presencia de este ácido es perjudicial en oca- siones, puesto que es uno de los factores en la rancidez del queso y otras substancias. 8. Preparación del índigo.-La preparación del índigo ó añil es un proceso fermentativo realizado por un microbio específico. Las hojas del arbusto se sumergen en una gran cuba llena de agua y se efectúa una fermentación rápida que da por re- sultado : primero, que la parte de la planta que constituye la base del índigo se separe de las hojas y se disuelva en el agua; y segundo, que se cambie la naturaleza química del material soluble en el mismo índigo. Al hacerse esta transforma- ción se desarrolla un color azul característico y el material se hace insoluble en agua, quedando una masa azul separada del índigo. Esta masa es el añil. Es indudable que este proceso se debe á una fermentación causada por una especie definida de microbio que existe en las hojas de la planta. Esterilizadas éstas y sumergidas en agua también esterilizada, la fermentación no se efectúa y no se forma el índigo. Sin embargo, si se añade á LOS MICROBIOS EN LAS ARTES 49 la masa algunas especies de microbios, la fermen- tación comienza y se presenta el color azul. Esto prueba que el añil es un producto de fermentación microbiana realizada por especies peculiares de bacterias; pero aún no se ha hecho ninguna apli- cación práctica de estos hechos. 9. Los microbios en la cura del tabaco.-La pre- paración del tabaco, que tan inmenso valor co- mercial tiene, está basada en un proceso fermen- tativo de naturaleza muy diversa de los anteriores. El procedimiento es largo, complicado y consta de varios períodos. Después de seco cuidado- samente el tabaco, se le deja que absorba la humedad de la atmósfera y se coloca en grandes pilas para que sufra un nuevo cambio. Este proceso parece fermentativo, puesto que la tem- peratura de la masa aumenta con rapidez y se observan todos los indicios de la fermentación. Algunas veces se altera la formación de las pilas por manera tal, que la parte inferior se haga su- perior y viceversa, después de lo cual el tabaco se envía á los manufactureros para que terminen la operación de la cura. El tratamiento consecu- tivo varía según la clase de tabaco que se quiera obtener, bien para fumar, para sorber, etc., ha- ciendo siempre la fermentación gran papel. A veces las hojas se inoculan directamente con ma- terial fermentescible. En la preparación del ta- baco para sorber, los procedimientos son más complicados que en la del tabaco para fumar. Después de preparado y mezclado con ciertos in- gredientes, se hace sufrir al tabaco otra fermen- tación por espacio de algunas semanas y aún meses. Las fermentaciones se efectúan de dife- rentes maneras, según el método de preparar el tabaco en polvo, sujetándolo á dos ó tres fermen- 50 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA taciones. En la última es en la que se desarrollan el color y el aroma de esta clase de tabaco, y bien sea en la primera ó en alguna de las siguientes, se producen esas cualidades en el tabaco para fumar. No todos los cambios por que pasa el tabaco para curarlo y lanzarlo al mercado son debidos exclusivamente á los microbios, siendo innegable que en estos procedimientos desempeñan gran papel los fenómenos físicos y químicos. Sin em- bargo, desde que se corta el tabaco en el campo hasta que va al mercado, su cura está íntimamente asociada con los organismos fermentativos en general. Algunos procesos se deben en totali- dad á las bacterias, y en cuanto á los demás, aun cuando ellas no sean agentes exclusivos, son, sí, poderosos auxiliares. El productor tiene que luchar al principio con algunos microorganismos que producen enferme- dades en el tabaco. Durante la seca, si la tem- peratura, ó la humedad, ó el acceso del aire no están en la debida proporción, se desarrollan varias enfermedades que perjudican ó anulan el valor del producto, resultado de la presencia de ciertos microbios. En la fermentación que sigue á la seca, el productor tiene que luchar también con microorganismos que le hacen mucho daño, y si no ejecuta con regularidad todas las opera- ciones, la fermentación causará efectos nocivos en el tabaco. Los encargados de preparar este artículo para enviarlo al mercado, deben estar siempre en guardia para impedir el desarrollo de microbios perjudiciales, lo que demuestra cuán delicada es la preparación del tabaco y cuán fácil un fracaso al menor descuido. En los varios procesos fermentativos para la LOS MICROBIOS EN LAS ARTES 51 elaboración del tabaco, los microbios ayudan al productor y al manufacturero, produciendo la primera fermentación que sigue á la seca y con- tribuyendo en gran parte á las otras fermenta- ciones, por más que éstas parezcan ser obra de procesos químicos. Ahora bien, la calidad espe- cial de este artículo depende en parte del tipo de fermentación que se realiza en una ú otra de estas operaciones fermentativas. Como el aroma del tabaco se desarrolla, á lo menos en notable pro- porción, durante los procesos fermentativos, na- tural es suponer que las diferentes calidades de tabaco se deban, en cuanto concierne á su aroma, á los diversos modos de fermentación. El nú- mero de especies de bacterias que se encuentran en el tabaco en los varios períodos de su prepa- ración es muy crecido, y á juzgar por los conoci- mientos actuales, parece más que probable que diferentes clases de microbios den ocasión á dife- rentes resultados en los procesos fermentativos. Esto no es una simple suposición. Los ex- perimentos han apoyado hasta cierto punto esta conclusión y han dado algunas indicaciones de resultados prácticos para el porvenir. Los bac- teriólogos, fundados en que las clases superiores y las inferiores de tabaco se deben á la especie de microbio productor de la fermentación, han tratado de obtener de una clase superior de ta- baco las bacterias que contiene, cultivándolas y ensayándolas en otras fermentaciones. Si es cierto que el aroma del buen tabaco es originado por la acción de los microbios propios del terreno en que se cría, parece posible producir aromas similares en otras localidades, siempre que la fer- mentación se haga por medio de cultivos puros procedentes de la mejor planta. Dos bacteriólo- 52 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA gos han hecho por separado experimentos fer- mentando hojas de tabaco con cultivos puros de microbios sacados de las mejores vegas, y ambos dicen que han tenido éxito y pretenden que han podido mejorar la calidad del tabaco. Además, otros microbiólogos han hecho los ensayos sufi- cientes para indicar que el aroma del tabaco y el carácter de la maduración, pueden alterarse indu- dablemente por el uso de especies diferentes de microorganismos, en la putrefacción durante los procesos de la cura. Preciso es confesar que aun se sabe poco so- bre el particular. Los trabajos son muy recientes y hasta que se reúnan muchos datos permanecerá este asunto en estado caótico. Es probable que investigaciones posteriores den algún resultado práctico para la industria. El estudio de las leva- duras y los métodos de librarlas de la contami- nación, han producido cambios en la industria cervecera : acaso en esta otra industria por fer- mentación, que tanta importancia reviste, el em- pleo de los cultivos puros pueda producir más adelante igual benéfica revolución. No por eso se ha de deducir que las diferencias en la calidad del tabaco cultivado en localidades diversas se deba exclusivamente á los métodos de cura y á los tipos de fermentación. Obedecen también á la textura de las hojas y á la composi- ción química de la planta, resultados indudable- mente del terreno y del clima en que se hace el cultivo, circunstancias sobre las que no tienen in- fluencia los procesos fermentativos. Puede suce- der, sin embargo, que así como los aromas que distiguen la calidad del tabaco tienen por origen el carácter del proceso fermentativo, así también se dominen en el porvenir estos fermentos por el LOS MICROBIOS EN LAS ARTES 53 empleo de cultivos puros, lo que abriría un ancho campo á la industria tabacalera. 10. Opio.-El opio que se destina para fumar se somete á un proceso de cura que se prolonga algunos meses, análogo al seguido en el tabaco. El proceso se debe, al parecer, al desarrollo de microorganismos, que en este caso no son bac- terias, sino una especie de hongos. La planta es um moho, y se cree que inoculándola con cultivos de este moho, se efectuará la cura con rapidez. n. Fermentaciones nocivas.-Antes de termi- nar el asunto objeto de este capítulo, hay que decir algo acerca de las fermentaciones perjudi- ciales que entorpecen muchas veces las industrias, exigen para combatirlas medios especiales, y á veces hasta la creación de otras nuevas. Como agentes de descomposición, las bacterias son in- convenientes donde quiera que haya un material que se desee conservar; y como abundan tanto, necesario es contar con que han de atacar se- guramente toda substancia fermentescible que esté expuesta á la acción del aire ó del agua. Es sabido que en las industrias por fermentación, causan frecuentemente procesos irregulares. La propiedad que tienen los microbios de vivir en todas partes, hace imposible la conservación de carnes, frutas y otros vegetales sin valerse de medios adecuados para lograr el resultado apete- cido; lo que ha dado nacimiento á una de las in- dustrias más importantes, el envase en latas de las carnes, los pescados, las frutas, etc., envase que no tiene otro objeto que el de preservar estos artículos de los ataques de los microbios. El método es muy sencillo y consiste en calentar la lata hasta cierta temperatura elevada y soldarla 54 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA herméticamente estando aún caliente. El calor mata todos los microorganismos que pueda haber en la lata y la oclusión de ésta impide la entrada de otros nuevos. Puesto que todas las descompo- siciones orgánicas se realizan por los microbios, la lata esterilizada y sellada se opondrá á ellos por tiempo indefinido si la operación ha estado bien hecha. Los métodos para ejecutarla debida- mente varían en detalles según la industria, pero en el fondo todos son iguales. Es interesante el hecho de que este modo de conservar las carnes se inventara en el siglo XVII, antes de que se sospechara las relaciones entre las bacterias y la fermentación y la putrefacción : y ya era de uso común cuando los hombres científicos disputaban aún si se podría evitar la putrefacción impidiendo el contacto de los microbios. Esta industria ha adquirido un desarrollo admirable en los últimos años, desde que se comprendieron los principios sobre los que se basaba, principios que han lleva- do á mejores métodos para la destrucción de las bacterias y la oclusión de las latas. Hay ocasiones en que los microbios se utilizan para dar á ciertos alimentos tal ó cual aroma, éste ó el otro gusto. El olor peculiar de las carnes cuando no son frescas se debe á un principio de descomposición y todo el mundo conoce el efecto que las bacterias producen en los quesos y la mantequilla. A pesar de todo esto, la tendencia general debe ser siempre á impedir el desenvolvi- miento de los microbios en los alimentos, los cuales se deben secar, sazonar ó conservar de algún otro modo que se oponga á la presencia de las bacterias, lo que ha dado origen al desarrollo del comercio del hielo y á la nueva industria de los refrigeradores. Los microbios obligan también á ahumar el jamón, LOS MICROBIOS Y LA LECHE ETC. 55 la carne y el pescado y á salar y secar algunos pescados, carnes y otros artículos alimenticios, á conservar el cerdo en salmuera y á otra multitud de operaciones destinadas á la preparación y con- servación de muchas substancias alimenticias. CAPÍTULO III LOS MICROBIOS EN SUS RELACIONES CON LA LECHE Y LA FABRICACIÓN DE MANTEQUILLA Y QUESOS i. Historia de estas industrias.-El extraer la leche y la fabricación de mantequilla y quesos es una de las industrias más primitivas, puesto que desde los tiempos más remotos el hombre utilizó la leche, guardó ganados en el pastoreo primitivo y elaboró quesos. Durante tantos siglos, se in- ventaron muchos procedimientos con objeto de lograr mejores resultados; pero todos esos proce- dimientos, hijos de la rutina y no de conocimien- tos científicos, distaban mucho de ser satisfacto- rios. Desde mediados del siglo XIX y merced á la aplicación de los adelantos de la microbiología, se crearon nuevos métodos y se dió gran impulso á esas industrias, pudiendo decirse que los que hoy se dedican á ellas en grande escala, están quizá más familiarizados con los microbios y sus actividades que los demás industriales en sus di- versos ramos, y que además de cuidar bien los ganados y guardarlos, se ocupan muy especial- mente en impedir el desarrollo de las bacterias en la leche y en estimular su desenvolvimiento en la crema, la mantequilla y el queso. 56 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 2. Origen del desarrollo de los microbios en la leche.-Hay que fijar la atención ante todo en que en el momento de extraerse la leche de un animal sano, no contiene bacterias. Aunque és- tas tienen el don de habitar en casi todas partes, está demostrado, después de muchas investigacio- nes, que no se encuentran en los flúidos circula- torios de los animales sanos, ni sus glándulas los segregan. También se ha probado que todos los cambios normales que se presentan en la leche después de segregada, son ocasionados por los microbios, hecho que fué negado durante mucho tiempo ; pues aunque se sabía que las putrefac- ciones y descomposiciones eran producidas por microorganismos, se exceptuaba de esta regla general á la leche. La uniformidad con que se agria y la casi imposibilidad de impedirlo, hizo creer que ese fenómeno era característico de la leche, como la coagulación es característica de la sangre, hasta que se comprobó que mediante cier- tos cambios físicos relacionados con la evapora- ción y una ligera oxidación de la grasa, la leche quedaba libre de bacterias y no sufría cambio al- guno. Si no existieran en ella los microbios, se mantendría siempre dulce. Pero es imposible extraer de la vaca leche que no contenga microbios, como no sea tomando precauciones irrealizables. Tal como se ordeña de ordinario, es seguro que está más ó menos contaminada, y cuando se la recoge en las vasijas lleva ya un gran número de bacterias. Si estos microorganismos no existían al segregarse la leche, claro es que han de proceder de otras fuentes. El primer origen de los microbios en la leche es el animal de que se extrae, bien sea vaca, oveja, cabra, burra, etc. Aun cuando la leche esté este- LOS MICROBIOS Y LA LECHE ETC. 57 rilizada al ordeñarla y el animal no tenga mi- crobios en su sangre, ese mismo animal es fuente prolífica de contaminación bacteriana. En pri- mer lugar están llenos de bacterias los conductos lácteos, en los que queda siempre algún líquido muy apropiado para el desarrollo de los micro- bios. Además, algunos procedentes del aire y del polvo, etc., penetran en esos conductos y co- mienzan inmediatamente á multiplicarse, y cuando la leche cae en la vasija está ya plagada de mi- croorganismos. El exterior de la vaca los con- tiene también en gran número, y cada pelo, cada partícula de polvo, cada montoncillo de estiércol, es una guarida de esos microscópicos seres. El cuarto trasero del animal está generalmente muy sucio por descuido, y mientras lo ordeñan levanta con los movimientos de la cola parte del polvo y la basura, que van á caer en la leche. El ordeña- dor sabe esto perfectamente, tanto que cree nece- sario muchas veces colar la leche acabada de or- deñar; pero lo hace filtrándola por un colador ó lienzo basto por el que no pasan las basuras, pero sí las bacterias. Por otra parte, las vasijas tienen también microbios, porque no se lavan de- bidamente y quedan en ellas muchos microorga- nismos dispuestos á desenvolverse tan pronto como se eche material en el recipiente. El mismo ordeñador contribuye á la contaminación, con sus manos y sus vestidos. Por último, el aire sumi- nistra su contingente, si bien no tan abundante como antes se creía. Es cierto que puede con- tener el polvo que en él flota, muchas bacterias y que éstas pueden caer en la leche, sobre todo si el ganado ha comido heno ó lo está comiendo mientras lo ordeñan ; pero si no hay en la atmós- fera ese polvo ú otro análogo, es muy pequeño el 58 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA número de bacterias que comunica á la leche, en comparación de los otros factores mencionados. Como se ve, la leche se llena de microbios que encuentran un terreno propio para desarro- llarse, tanto más cuanto que la alta temperatura á que^se halla al extraerla favorece ese desarro- llo. A las pocas horas la multiplicación es tan maravillosa, que apenas puede concebirse el nú- mero á que llega en veinticuatro horas, pudién- dose asegurar que al día siguiente de extraída la leche contiene muchos millones de estos animál- culos, cifra que depende del tiempo y de la tem- peratura. Entretanto los microbios no han per- manecido inactivos, antes al contrario, han dado margen á grandes cambios químicos, perjudiciales para el lechero, pero beneficiosos para el fabri- cante de quesos y mantequilla. 3. Efectos de los microbios en la leche.-La primera y más importante de las alteraciones que se realizan en la leche es la de agriarse, fenóme- no tan constante que se consideraba como inevi- table y se creía cualidad intrínseca de ese líquido. Hoy se sabe que es causado por la acción de ciertos microbios sobre el azúcar de leche, á la que convierte en ácido láctico, que es el que le da el gusto agrio y la cuaja. Una vez que se pro- duce este ácido, aún en pequeña cantidad, su presencia es perjudicial para el desenvolvimiento de los microbios, lo que hace que el líquido no sufra otro cambio durante algún tiempo. El fenómeno de agriarse la leche se ha consi- derado generalmente como uniforme en todos los casos. Cuando los microbiólogos comenzaron á estudiarlo, supusieron que se debía siempre á una misma especie de microorganismos que denomi- naron bacilo del ácido láctico (bacillus acidi lactici) LOS MICROBIOS Y LA LECHE ETC. 59 (Fig. 19), que tiene ciertamente la propiedad de agriar y que es muy común en las lecherías. No obstante, fijando más la atención en el particular, se vió que el agriarse espontánea- mente la leche no depende siem- pre de una misma especie de micro- bios, siendo varias las que poseen esa cualidad, si bien cada una á su manera. Todas producen algún ácido, pero difieren en la clase y en la cantidad de éste y muy es- pecialmente en los otros cambios que se efectúan al mismo tiempo de acedarse la leche. A pesar de eso, trabajos más recientes tienden á demostrar que la mayoría de los casos de acidificación espontánea de la leche es causada por bacterias que, aunque variables hasta cierto punto, constituyen probablemente una sola espe- cie y son idénticas al bacilo del ácido láctico (Fig- 19)- Estudiando todavía más detenidamente el efecto que producen en la leche las diferentes especies de bacterias, se nota que ocasionan gran variedad de alteraciones cuando se las deja de- sarrollar en ella, alteraciones que después son origen de muchas dificultades para el quesero. Unas veces se cuaja sin acedarse; otras se pone amarga ó adquiere un gusto desagradable; en otras ocasiones se observa que en lugar de agriar- se ó cuajarse se pone tan viscosa que forma hilos; otras, la leche en el momento de agriarse toma un hermoso color azul, ó rojo, ó amarillento, cambios que persisten, hágase lo que se quiera por remediarlos, y que prueban la presencia en la leche de microbios extraños é impropios de ella. Los bacteriólogos han podido explicar satis- fig. 19.- Bacilo del ácido láctico, 60 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA factoriamente la relación entre estas infecciones y las varias especies de microbios. Han encon- trado unas que cuajan la leche sin agriarla ; otras que la hacen amarga; otras que le dan un color especial ; más de veinte especies que tienen la cualidad de hacer la leche viscosa; dos, por lo menos, que la tornan azulada; dos ó tres que producen pigmentos rojizos (Fig. 20) y una ó dos que le dan un color amarillo. Es, por tanto, innegable que todas estas infecciones obedecen al des- arrollo de bacterias extrañas á la leche, tan perjudiciales para el pro- ductor como para el consumidor. Es indispensable tratar de evitar estos inconvenientes, lo que puede hacer el lechero, á lo menos hasta cierto punto, con mayor ó menor dificultad. Conocida la procedencia de los micro- bios infecciosos y sabido que las temperaturas bajas son poco favorables para ellos, la cuestión se reduce á tener el mayor aseo y cuidado posi- bles en las queserías y en la extracción de la leche. La mayor parte de los perjuicios provienen de algún origen extraño de infección, entendién- dose por origen extraño aquél que puede evitarse con las precauciones debidas. Verdad es que las bacterias que acidifican la leche están tan univer- salmente esparcidas, que no se pueden eliminar por los medios indicados; pero sí se pueden do- minar todos los demás trastornos. Si el lechero quiere obtener buen resultado en su trabajo, ha de tener muy presente las causas antes citadas como productoras de estas alteraciones: el polvo del aire, el del heno, la basura, las suciedades de la piel del animal, etc., etc.; pues está probado Fig. 20.-Micro- iecheUunacolor rojizo. LOS MICROBIOS Y LA LECHE ETC. 61 que manteniendo completamente aseadas las vasi- jas; cuidando de que las vacas estén perfecta- mente limpias; atendiendo debidamente al gra- nero, al pajar y á la quesería, y empleando tem- peraturas bajas, la leche no adquiere maj gusto ni sufre otra alteración que la acidez. ínterin se quiera dar la leche barata, será mala y lejos de economizarse, se ganará menos. La bacteriología ha enseñado que todo estriba en contrarrestar el rápido desarrollo de ciertos microbios y las consecuencias que acarrean, y con este objeto se han inventado procedimientos para la manipulación de la leche y se ha aconsejado que cuando se distribuya se coloque entre hielo á fin de que se conserve más pura. 4. Los microbios en la elaboración de la mante- quilla.-Punto de sazón de la nata ó crema. Si los microbios perjudican para la extracción y conser- vación de la leche, en cambio favorecen la elabo- ración de la mantequilla. Sin darse cuenta de ello, los fabricantes de este artículo venían desde hace muchos años aprovechándose de los produc- tos de las bacterias. La nata, tal como se obtiene de la leche, contiene microbios que se desarrolla- rán en la una con la misma facilidad con que se desarrollaban en la otra. El fabricante rara vez bate la nata acabada de obtener de la leche. Verdad es que hay lugares en que es grande la demanda de mantequilla dulce ; pero, en la mayo- ría de los países consumidores de este artículo, solicitan otra clase, y para prepararla, sujetan la crema antes de batirla á un procedimiento cono- cido con el nombre de " sazón " ó " acidificación." Para sazonar la nata se la deja reposar por espa- cio de 12 horas ó de dos ó tres días según las cir- cunstancias, en una cuba grande, en cuyo período 62 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA de tiempo se realizan varios cambios. Las bacte- rias que naturalmente contenía la nata, tienen oportunidad para desarrollarse, y cuando la sa- zón es completa son extremadamente numerosas, aconteciendo en la crema lo mismo que acontece en la leche. Unas veces se agua, otras se cuaja ligeramente y adquiere un gusto y un aroma pe- culiares de que carecía antes. Hecho esto, la nata se bate, después de cuya operación los mi- crobios hacen ya poco efecto. Parte de ellos se reúnen en la mantequilla y la otra parte se separa en el suero y los procesos sucesivos. Gran nú- mero de los primeros mueren por falta de condi- ciones adecuadas, y los que quedan son poderosos agentes para hacer enranciar la mantequilla, lo cual ofrece ya poca importancia para el fabri- cante. El objeto de acidificar la nata es el de ponerla en mejores condiciones para hacer la mantequi- lla. Los manufactureros saben por experiencia que la nata sazonada se bate con más rapidez que la crema dulce y rinde mayores productos, y por tanto, procuran desarrollar en la mantequilla el sabor y el aroma característicos de los productos más superiores. La mantequilla de crema dulce carece de ambas cosas, siendo en realidad su gusto idéntico al de la crema; mientras que la procedente de crema sazonada tiene gusto y aro- mas peculiares muy conocidos por los aficionados, que se desarrollan en el período de sazón. Los microbiólogos han podido explicar casi con seguridad la tendencia de esta sazón, que en realidad no es más que un proceso de fermenta- ción comparable al que se verifica en la malta. El desarrollo de las bacterias durante el proceso de sazón es complicado y se relaciona con todos LOS MICROBIOS Y LA LECHE ETC. 63 los ingredientes de la leche. El bacilo del ácido láctico afecta el azúcar de leche produciendo ácido láctico ; otros actúan sobre la grasa dando origen á otros cambios, mientras que algunos obran sobre la caseína y la albúmina de la leche, resul- tando de todo esto productos dobles de descom- posición, que son los que constituyen la diferen- cia entre la crema sazonada y la que no lo está ; los que la hacen agriar ó cuajar; los que produ- cen el sabor y el aroma que la caracterizan. Los productos de descomposición, se consideran ge- neralmente como impropios para el alimento, lo que es igualmente cierto respecto de los que na- cen en la nata, si la descomposición se prolonga más de lo debido. Si la acidificación, en vez de detenerse al transcurrir uno ó dos días dura más tiempo, la nata se pudrirá y la mantequilla será mala y nociva. Pero, bien hecha la operación, llevado el procedimiento sólo hasta el punto ne- cesario, los productos de descomposición serán más bien agradables y se conseguirá en la mante- quilla y la nata el aroma y el gusto apetecidos. Por desgracia, no siempre puede el que hace la mantequilla dirigir á su placer la sazón, ha- biendo ocasiones en que sin motivo alguno se hace de un modo poco satisfactorio, desarrollán- dose gustos y aromas desagradables. La expe- riencia ha probado además que hay lugares en los que nunca se obtiene buena mantequilla de la crema, mientras que en otros, en igualdad de cir- cunstancias, los resultados son excelentes. La bacteriología moderna ha explicado esta especie de misterio. En la leche y, por consiguiente, en la nata, se encuentran siempre microbios abun- dantes, pero de distintas especies. En derredor de los graneros y las queserías hay acaso cente- 64 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA nares de especies microbianas, lo que establece diferencias muy marcadas en el carácter de la sa- zón según la especie que domine en la localidad (Figs. 2i á 25). Si el fabricante obtiene nata pro- vista de bacterias capaces de producir buenos aromas, la sazón será satisfactoria y la mantequilla que se elabore de clase superior, mientras que sucederá lo contrario en condiciones opuestas. Afortunadamen- te, la mayoría de los mi- crobios propios para una buena sazón producen bue- nos efectos en la nata y no ejercen influencia nociva en su gusto ni en su aroma, debiéndose á esto que la mayor parte de las veces se consiga elaborar mantequilla buena. Las bac- terias perjudiciales son menos comunes, sobre todo en las queserías y los graneros aseados y bien atendidos, y de aquí que la costumbre se- guida por muchos fabricantes de sazonar la nata con cualquiera bacteria, produzca resultados fa- vorables. * Pero estos mismos fabricantes han notado que á veces cuando el ganado cambia de alimento á causa de las estaciones, la acidifica- ción se hace de una manera anormal y la calidad de la mantequilla desmejora. Mientras que la manteca ó mantequilla se ela- boraba en pequeñas queserías particulares, estos fracasos tenían poca importancia; pero hoy, que esa industria está concentrada en grandes esta- blecimientos, es asunto de interés descubrir los medios de asegurar uniformidad en la producción, Fig. 2i.-Microbio que pro- duce en la mantequilla gusto agradable. Esta especie se ha usado en el comercio para sazonar la nata. 65 LOS MICROBIOS Y LA LECHE ETC. Si en una fabrica que haga 300 kilogramos de mantequilla al día ocurre algún trastorno en la sazón, el fabricante no puede menos de sufrir grandes perjuicios, y si los tras- tornos se repiten á menudo, acaso acarreen la ruina del industrial. El remedio contra estos males no está al alcance de los fabrican- tes. Éstos hacen la mantequilla con la crema que les proporcionan, y si ésta está impregnada de bac- terias nocivas, el fabricante no puede hacer nada para impedirlo. Ciertamente se remedian mucho estas dificultades ejerciendo especial vigilancia en los establecimientos que su- ministran la crema. Si los graneros, las vacas, las vasijas, las casas, etc. se mantienen en estado de escrupulosa limpieza, si se atiende á la estación del año en que con más frecuencia ocurren estas alteraciones y al alimento que se da al ganado, por regla general la nata no estará infectada por microbios malignos, porque es sabido que éstos proceden de la suciedad y el desaseo. Se ha de- mostrado que estas medidas de precaución son realmente practicables y que los establecimientos en que se produce mantequilla más uniforme y superior, son aquéllos en que se observan más rigurosamente las precauciones debidas. Pero estos métodos no son un remedio seguro contra las especies impropias de microbios, ni facilitan recursos para lograr que la mantequilla tenga un gusto uniforme. Tanto es así, que éste variará aún en las mejores condiciones según las épocas del año y otras circunstancias. La man- tequilla hecha en invierno es inferior á la elabo- rada en verano, y aun cuando esto se deba en Fig. 22. - Bacte- rias que producen en la mantequilla un aroma agra- dable. 66 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA gran parte al diferente alimento que se da al animal y al carácter de la crema que resulta de esta alimentación, las variaciones en el sabor de la mantequilla obedecen también á las diversas especies de microbios que se desarrollan durante la sazón, según las estaciones. Los microbios que la crema tiene en junio difieren de los que tiene en enero, hecho que reviste gran impor- tancia en la determinación de la diferencia que hay entre la mantequilla elaborada en invierno y la elaborada en estío. 5. Uso de los cultivos artificiales de microbios para la sazón de la crema.-Hace tiempo que los bacteriólogos tratan de auxiliar á los fabricantes de mantequilla facilitándoles medios para obtener los mejores resultados en la sazón de la nata. El método para conseguirlo es muy sencillo en prin- cipio, pero en la práctica ofrece sus dificultades. Basta con proporcionarse especies bacterianas de las que ofrecen mejor éxito y dárselas á los manu- factureros en gran cantidad y en forma de cul- tivos puros para que inoculen la nata con los cultivos que les convengan. Con tal objeto, los microbiólogos han estado buscando durante mu- cho tiempo las especies de bacterias propias para lograr el fin apetecido y han puesto en circula- ción diferentes cultivos puros. Estos cultivos afec- tan varias formas, pero siempre se componen de grandes cantidades de bacterias que la experiencia ha enseñado son beneficiosas para la sazón de la nata. Sin embargo, han surgido dificultades que se oponen á un éxito completo, siendo la principal el método para emplear los cultivos puros en la elaboración de la crema. La que los fabricantes de mantequilla han de sazonar está como ya se LOS MICROBIOS Y LA LECHE ETC. 67 ha dicho, impregnada de microbios, y se sazona- ría por sí propia aun cuando no se le añadieran los cultivos puros. Éstos no se pueden emplear con tanta facilidad como la levadura en la masa para hacer el pan. Claro es que la simple adición de un cul- tivo puro á cierta cantidad de nata no produciría los efectos deseados, porque en ese caso, la crema se sazo- naría no por el cultivo puro, sino por el de todas las demás bacterias que primitivamente existieran en ella, lo que im- pone la necesidad de eliminar todos los microbios de la nata antes de añadir el cultivo puro. Esto se puede lograr fácilmente calentándolo á una tem- peratura de 69o centígrados (155o F.) por espacio de algún tiempo, temperatura suficiente para des- truir la mayor parte de las bacterias. La adición consecutiva del cultivo puro de los microorganis- mos que han de sazonar la nata, bastará para que ésta se sazone debidamente. Este método ha dado buenos resultados y se ha adoptado rápida- mente en algunos países. A pesar de esto, no se ha hecho muy popular en otras comarcas, porque los muchos gastos y molestias que trae consigo, han sido causa de que los fabricantes no lo hayan aceptado. Con este motivo, así como con objeto de farmliarizar á los fabricantes de mantequilla con el uso de los cul- tivos puros, se ha procurado obtener los mismos efectos, si bien con resultados menos uniformes, empleando los cultivos puros sin calentarlos pre- viamente. Según este procedimiento, se agregará Fig. 23.-Bacterias que producen en la man- tequilla un gusto agra- dable. 68 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA á la crema una gran cantidad de cultivo preparado de ciertas especies de bacterias, fundándose en que la adición de tan abundante número de micro- organismos á la nata, aunque esté inoculada ya de ciertas bacterias, producirá una sazón origi- nada principalmente por el cultivo artificial agre- gado. Añadido así este cultivo, que excederá con mucho á las otras especies nocivas, no puede menos de tener influencia sobre ellas. Este mé- todo no ofrece desde luego uniformidad, y si en unos casos da buenos resultados, no los da cuando ya la crema está sobrecargada de microbios ma- lignos. Si bien el procedimiento tiene la ventaja de permitir la sazón sin adición alguna, es inferior al que primero esteriliza la leche y después le añade el cultivo puro. Otro método de añadir bacterias á la crema, que presenta á veces grandes ventajas, consiste en el uso de lo que se llama un fermento natural. El fermento natural estriba sencillamente en to- mar cierta cantidad de crema de la mejor proce- dencia posible, esto es, de la quesería más limpia ó de ganado que produzca nata de calidad supe- rior, y dejarla durante dos días en un lugar calien- te, hasta que se acidifique. En este espacio de tiempo la crema se llena de gran número de mi- crobios, y entonces se agrega como un fermento á la nata que se haya de sazonar. Claro es que con este método el fabricante no podrá conocer la clase de bacterias que se desarrollarán en el fermento ; pero se ha visto práctimente que si la crema procede de buen origen, los resultados son muy favorables y se logra siempre una mejora en la mantequilla. El método de los cultivos es relativamente nuevo, casi en todas partes. En los países que se 69 LOS MICROBIOS Y LA LECHE ETC. dedican á la industria de la mantequilla, se em- plea ya hace algún tiempo y cada día se extiende más. No puede predecirse lo que el porvenir ten- drá reservado acerca de este particular: pero pa- rece probable á lo menos, que una vez vencidas las dificultades que ofrecen los detalles, llegará una época en que los cultivos puros se usarán por todos los fabricantes para acidificar la crema, de la misma manera que hoy emplean los panaderos las levaduras para amasar el pan, ó los cerveceros para fermentar la malta. Esos cultivos serán pro- porcionados por la bacteriología, que ofrece en un futuro próximo á los fabricantes del artículo en cuestión, un método para dirigir la sazón de la crema por manera tal, que asegure la producción de una mantequilla uniforme y de superior cali- dad, en cuanto concierne á su aroma y su sabor. 6. Las bacterias en la fabricación de los quesos. -Sazón ó maduración del queso. Para la elabora- ción del queso el industrial depende aún más de las bacterias que para la elaboración de la man- tequilla. En la manufactura de los quesos, la caseína de la leche se separa de los otros produc- tos mediante el cuajo y se reúne en grandes ma- sas comprimidas formando el queso fresco. Este se deja abandonado durante algunas semanas y en ocasiones por espacio de algunos meses, con objeto de hacerle sufrir el proceso conocido con el nombre de sazón ó maduración, durante el cual se desarrollan en el queso los gustos y aromas característicos de este artículo cuando ya está enteramente elaborado. El gusto del queso fresco es muy diferente del sazonado. Mientras la man- tequilla no sazonada tiene un sabor agradable y muy estimado en algunas localidades, en ninguna se solicita el queso sin sazonar, porque á nadie 70 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA gusta, siendo preciso convenir en que el valor de este producto depende de su gusto y su perfume, que sólo se desarrollan en la maduración. La operación de sazonar el queso es la que más dificultades presenta en esta industria, por- que el fabricante puede hacer muy poco en el particular. Aun cuando parezcan favorables to- das las condiciones, aun cuando se emplee el ma- yor esmero, ocurre muy á menudo que la madu- ración se verifica de un modo enteramente anor- mal, resultando un producto que dista mucho de ser bueno. El quesero no comprende en qué consisten estas irregularidades ni cuenta con me- dios para contrarrestarlas. La sazón anormal se efectúa de varias maneras. Unas veces el queso queda extraordinariamente poroso, lleno de gran- des agujeros llamados ojos que hacen se hinche y pierda su forma y su valor y de ahí el dicho del vulgo: "el pan con ojos y el queso sin ellos." Otras veces aparecen en el queso unas manchas encarnadas ó azules, y otras se desarrollan en él un gusto y un aroma tales, que inutilizan el pro- ducto. Si se descubriese algún medio para hacer desaparecer estas irregularidades, sería un gran adelanto en la industria quesera y un gran bene- ficio para los fabricantes, á cuyo fin se han hecho muchas tentativas para dar al industrial detalles que lo pongan en estado de dirigir á su placer la maduración. Los bacteriólogos interesados en la fabrica- ción de los quesos han realizado grandes estu- dios acerca del particular. A priori parece muy probable, casi seguro, que la sazón es resultado del desarrollo de los microbios, y que, como la sazón de la mantequilla, es un proceso que al- gunas veces se desenvuelve con cierta lentitud. LOS MICROBIOS Y LA LECHE ETC. 71 Es un cambio químico acompañado de la des- trucción de substancias proteideas, que se efec- túa mejor á las temperaturas propias para fa- vorecer el crecimiento de las bacterias, fenó- menos todos que hablan mucho en apoyo de la acción de estos microorganismos. Además, el gusto y el olor que se desarrollan tienen seme- janza en muchos casos con los productos de des- composición de los microbios, especialmente en el queso de Limburgo, fuerte y de muy mal olor, razones que comprueban la exactitud de la de- ducción sacada a priori. La maduración del que- so, sea de la clase que quiera, depende de diver- sos factores. La manera de prepararlo; la can- tidad de agua que se deja en la cuajada; la temperatura de la sazón y otras circunstancias relacionadas con el proceso mecánico de la ma- nufactura del queso, afectan las condiciones de éste. Pero, á más de estos factores, hay otro in- dudablemente, que es el número y carácter de los microbios que por incidencia caen en la cuajada cuando el queso se está elaborando. Del mismo modo que se ve que los quesos tratados por mé- todos diferentes maduran de diferente manera, y también que los que han estado sometidos á las mismas circunstancias y se han tratado de idén- tica manera, pueden madurar de diverso modo, resultando en sus respectivos sabores variaciones que podrán ser ligeras ó muy marcadas, pero que son innegables. Todo el mundo conoce la gran diversidad que hay entre los sabores y aromas de quesos distintos, diversidad debida en gran parte á otros factores que el simple proceso mecánico de la elaboración. La completa analogía en la totalidad del proceso y la fermentación micro- biana, inducen desde luego á creer que algunas 72 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA de estas diferencias características son produci- das por especies distintas de bacterias que se mul- tiplican en el queso, produciendo en él la descom- posición consiguiente. Estudiados estos hechos desde el punto de vista de la microbiología, su demostración se hace fácil. Que la sazón del queso se origina por el crecimiento de las bacterias, se demuestra bien manufacturando quesos con leche libre de estos organismos. Por ejemplo, quesos elaborados con leche previamente esterilizada-proceso que des- truye la mayor parte de los microbios-y tra- tados en todo lo demás por los procedimientos normales, no maduran ; pero permanecen por es- pacio de meses con un gusto y aroma peculiares. En otros experimentos se ha tratado el queso con un desinfectante sólo en cantidad suficiente para impedir el desarrollo de los microbios, y se ha visto que la maduración no se efectuaba tampoco. Por otra parte, si se estudia el queso en condi- ciones ordinarias durante el proceso de sazón, se notará que las bacterias crecen en ese espacio de tiempo. Unidos todos estos hechos, prueban claramente que la fermentación del queso es una fermentación microbiana. Obsérvese, sin em- bargo, que en el queso las circunstancias no son favorables para el fácil crecimiento de las bacte- rias : verdad es que en el queso existen alimentos suficientes para la subsistencia de los microbios; pero, el queso no es muy húmedo, su densidad es grande, está sujetó siempre á una presión mayor ó menor, y el oxígeno no puede penetrar fácil- mente en el interior de su masa. La densidad, la falta de humedad suficiente y de oxígeno, son circunstancias poco apropiadas para el desenvol- vimiento de las bacterias. Esas circunstancias LOS MICROBIOS Y LA LECHE ETC. 73 son menos favorables que para la sazón de la crema, y los microbios no crecen de ningún modp con la rapidez con que lo hacen en la nata. A pesar de esta lentitud en el desarrollo, las bacte- rias se multiplican en el queso, y á medida que la sazón avanza, se hacen más y más abundantes, fluctuando su número según las circunstancias. Cuando se intenta determinar la relación de las diversas clases de sazón con las distintas es- pecies de microbios, se dista mucho de alcanzar grandes resultados. Que los diferentes aromas y gustos se deben á la sazón producida por las varias especies, parece casi seguro, si se tiene en cuenta, como ya se ha indicado, las diversas clases de descomposición causadas por cada especie de microorganismos. Parece también que no debe ofrecer gran dificultad separar del queso madu- rado las bacterias presentes en él y obtener así la sazón deseada; pero esto no es tan sencillo en la práctica como aparenta serlo en la teoría. Mu- chas especies de bacterias se han separado de los quesos. Estudiando un bacteriólogo varios que- sos, separó unas 8o especies y otros han separado quizá muchas más. Por otra parte, se han hecho experimentos con un número considerable de especies con objeto de determinar si son capaces de producir una sazón normal; experimentos que han consistido en hacer quesos de leche despro- vista de bacterias é inoculada después con gran cantidad de las especies en cuestión. Hasta ahora estos experimentos no han sido satisfactorios. En unos casos el queso no se maduraba, y en otros la maduración se efectuaba, pero el producto re- sultante era de una clase especial, completamente distinta de la que se quería imitar. Reciente- mente se han practicado algunos experimentos 74 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA que hacen esperar mejor éxito que los anteriores, porque se han empleado unas cuantas especies de microbios, en las que los bacteriólogos creen poder tener más confianza. El queso elaborado de leche inoculada artificialmente con esas espe- cies, madura por manera satisfactoria, y produce los resultados apetecidos, aunque todavía no se ha logrado en ningún caso la sazón típica normal. Estos experimentos han demostrado induda- blemente que la maduración anormal común en las queserías se debe á la presencia en la leche, de bacterias impropias. Muchos ensayos practi- cados para hacer quesos por medio de cultivos artificiales de bacterias, han producido imperfec- ciones en la sazón idénticas á las que ocurren en las queserías. Se han encontrado algunas especies de bacterias que empleadas artificialmente para sazo- nar el queso, originan en éste los mismos poros ó huecos, la misma hinchazón é iguales alteraciones en la forma de que ya se ha hablado (Fig. 24). Otras especies han produ- cen mal gusto y mal olor en el queso ; comprobando todo esto que la madura- ción anormal obedece ante todo al desarrollo de mi- crobios impropios. Se han aislado muchas especies bacterianas que dan origen á una sazón anormal y se han estudiado y hecho ex- perimentos con ellas por los bacteriólogos. Como resultado de estos estu- dios sobre la maduración anormal, se ha aconse- jado para dominar parcialmente estas especies el método de procurar evitarlas, método que sólo Fig. 24.-Bacterias que en las queserías producen la hinchazón del queso. LOS MICROBIOS Y LA LECHE ETC. 75 consiste en ensayar las cualidades fermentativas de la leche que se vaya á emplear. Se llevan á las queserías ejemplares de leche de diversas pro- cedencias, y se dejan hasta que sufran la acidifi- cación normal. Si la fermentación ó acidificación es de un carácter normal, se considera la leche buena para la elaboración del queso; pero si en alguno de los ejemplares de leche la fermenta- ción fuere anormal, si se produjera en él una can- tidad considerable de burbujas de gas ó se desa- rrollara mal sabor ó un perfume desagradable, se le considerará como perjudicial para la manu- factura del queso, propio sólo para causar una sazón anormal, y se le excluirá. Claro es que esto no es más que una tentativa y un método que no satisface plenamente para asegurar la sazón, pero que, sin embargo, tiene cierto valor práctico para los fabricantes de queso y es el único conocido hasta hoy para dirigir hasta cier- to punto la maduración. Los bacteriólogos confían mucho en obtener en el futuro mejores éxitos que los que han ob- tenido hasta el presente. Si es verdad que los quesos se sazonan por los microbios ; si es ver- dad que las diferentes calidades de ese artículo dependen de las distintas especies de bacterias en el proceso de maduración, parece posible conse- guir especies apropiadas para el objeto y poder- las proporcionar al industrial para que inocule artificialmente su queso, del mismo modo que ha sido posible proporcionar levaduras artificial- mente cultivadas á los cerveceros, y microbios cultivados artificialmente á los fabricantes de mantequilla. Como se ve, las bacterias desempeñan un papel más importante en la manufactura de los 76 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA quesos que en ninguno de los otros productos de la leche. El valor alimenticio del queso está en relación con la cantidad de caseína que contiene, y el precio que alcanza en el mercado depende enteramente de su sabor y su aroma, ambos pro- ducidos por el desenvolvimiento de los micro- bios. Por consiguiente, el fabricante está en absoluto bajo la dependencia de las bacterias, y cuando los microbiólogos se hallen en estado de investigar mejor este asunto, es posible que pue- dan conseguir algún medio que permita al indus- trial dirigir con seguridad la maduración ó sazo- namiento del queso. Y no sólo esto ; sino que, reconociendo la gran diversidad en los sabores y aromas de los quesos y que las distintas especies de bacterias dan nacimiento indudablemente á distintas clases de productos de descomposición, parece también posible llegue un día en que el fabricante pueda producir á voluntad el aroma y el gusto que desee en el queso, agregándole espe- cies particulares de microbios ó mezclas particu- lares de especies de esos microorganismos que produzcan los resultados apetecidos. CAPÍTULO IV LOS MICROBIOS EN LOS PROCESOS NATURALES i. Importancia del asunto.-Hasta ahora, al considerar las bacterias ó microbios, se ha tratado solamente de sus relaciones en las artes y las manufacturas, y se ha visto que esos pequeños seres desempeñan papel no poco importante en muchas industrias de la vida moderna, por manera MICROBIOS EN LOS PROCESOS NATURALES 77 tal, que puede decirse que no existe ninguna á la que no afecten más ó menos. Apenas hay un momento en la vida del hombre en la que éste no utilice directa ó indirectamente los productos de la acción microbiana. Ahora se va á examinar un asunto aún más fundamental, porque cuando se estudian los mi- crobios en sus relaciones con la Naturaleza, se nota que hay ciertos procesos naturales enlazados con la vida animal y de las plantas, que están ba- sados principalmente en las cualidades y el poder de las bacterias. La Naturaleza viviente aparece ilimitada, porque los procesos de la vida se han ido realizando á través de innumerables siglos con un vigor en apariencia inalterable. En el fondo, esta inacabable exhibición de potencia vi- tal depende de ciertas actividades de los microor- ganismos. Tanto es así, cuanto que, á poco que se reflexione sobre la materia, se comprenderá que sería imposible la continuación de la vida sobre la superficie de la tierra, si la actividad de los microbios se detuviera por un espacio algo considerable de tiempo, pues que, en suma, la vida del mundo entero depende en gran parte de esos microorganismos. 2. Las bacterias como agentes de limpieza.- Hay que fijarse ante todo en el valor de estos microorganismos en calidad de agentes de limpie- za, conservando la superficie terrestre en estado propio para el crecimiento y desarrollo de anima- les y plantas. Un árbol corpulento muere en la selva y cae en tierra. Durante algún tiempo el tronco del árbol yace en el suelo como una masa inerte; pero, apenas transcurren unos cuantos meses, se va operando en él un cambio lento: la corteza se seca y se separa de la parte leñosa 78 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA que también se reblandece y seca más ó.menos; los insectos la devoran ; su densidad disminuye más y más hasta que por último se desmorona en una masa pulverulenta, y por un accidente cual- quiera se une al terreno, se cubre de musgos, hier- bas y otros vegetales y el tronco del árbol desa- parece. De la misma manera se desmoronan por la descomposición los cadáveres de los animales. Las partes más blandas del cadáver desaparecen rápidamente y aun los mismos huesos se cubren de residuos orgánicos, se desintegran, hasta que llega un día en que también desaparecen. Todo este proceso es ele descomposición ó putrefacción, resultando de él que la masa sólida del vegetal ó el cadáver del animal se descomponen. ¿ Qué se ha hecho de ellos ? La respuesta encierra el se- creto de la eterna juventud de la Naturaleza. Parte de los restos orgánicos se ha disipado en el aire en forma de gases y de vapor de agua, y otra parte ha cambiado su composición y se ha incor- porado á la tierra, siendo la consecuencia final que la planta ó animal desaparecen de la vista en calidad de tales cuerpos orgánicos, y que su subs- tancia se convierte en gases que se desvanecen en el aire ó se truecan en cuerpos simples que se sepultan bajo la tierra, es decir que se trans- forma. En todos estos procesos de descomposición de la vida animada, los microbios desempeñan el pa- pel más importante. En la descomposición de la parte leñosa del árbol, el proceso empieza á veri- ficarse por medio de los hongos, que es al parecer el único grupo de organismos capaz de atacar un tejido tan duro. No obstante esto, en el último período de la descomposición toman parte las MICROBIOS EN LOS PROCESOS NATURALES 79 bacterias. En la destrucción de los tejidos ani- males, los únicos agentes son los microbios. Considerando esta materia desde el punto de vista puramente mecánico, difícilmente puede apre- ciarse la importancia de los microbios como agen- tes de limpieza. Si se reflexiona siquiera un mo- mento acerca de cuál sería el estado del mundo sin esos factores de descomposición que limpian la superficie terrestre de los restos muertos de animales y vegetales, bien pronto se echaría de ver que desde hace muchos años el planeta se habría hecho inhabitable. La acumulación de cadáveres de animales y residuos de plantas sobre la superficie de la tierra, sin que hubiera fuerzas activas que los redujeran á compuestos simples, habría traído como consecuencia que el planeta estuviese literalmente cubierto con esos restos, por manera tal, que no quedase espacio alguno para nuevos animales y plantas nuevas. Vese, pues, que desde el punto de vista puramente mecánico, como ya se ha dicho, los microbios son necesarios como agentes de descomposición para mantener la superficie terrestre libre y desemba- razada, á fin de que pueda continuar desarrollán- dose en ella la vida. 3. Las bacterias como agentes en la evolución de los alimentos en la Naturaleza.-Meditando sobre el particular, causa admiración ver que la tierra haya podido seguir produciendo animales y plantas durante tantos millones de años. Así los animales como los vegetales requieren alimen- tos, hallándose á este respecto los unos bajo la dependencia de los otros; y si bien los vegetales reciben una gran parte de su alimentación del aire, toman también no pequeña porción de la tierra. Impónese, por tanto, el problema de cómo 80 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA la tierra no ha quedado exhausta de alimentos y ha podido sostener por espacio de tantos millares de siglos tan inmenso número de vegetales, per- maneciendo siempre fértil. La explicación de este fenómeno estriba en el sencillo hecho de que los procesos de la Natura- leza son tales, que el mismo alimento sirve una y otra vez, primero para la planta, después para el animal, y así sucesivamente, sin que estos proce- sos tengan fin, mientras el sol conserve su energía para que se mantenga constante esta circulación. Un ejemplo de la transferencia de los alimentos del animal á la planta, se está ofreciendo incesan- temente á la vista. Es un hecho muy conocido que los animales al respirar consumen oxígeno, y lo exhalan á su vez en forma de ácido carbónico. Por otra parte, los vegetales consumen ácido car- bónico y exhalan á su vez oxígeno libre. De este modo, cada uno de estos reinos de la Naturaleza hace uso de los productos excretados por el otro, proceso que se repite indefinidamente, proveyen- do los animales á la atmósfera del ácido suficiente para la subsistencia de los vegetales, y al mismo tiempo suministrando las plantas la cantidad de oxígeno necesaria para la vida del animal, pasan- do así el oxígeno en sucesión interminable del animal al vegetal y de éste al animal. Idéntica transformación se efectúa en todos los demás alimentos necesarios para la existencia de los seres organizados, si bien con respecto á estos otros alimentos la operación es más comple- ja y son precisos más elementos para completar la evolución. La transferencia de substancia me- diante una serie de cambios por los cuales un ali- mento adecuado para las plantas vuelve á colo- carse en condiciones de ser propio para los mismos 81 MICROBIOS EN LOS PROCESOS NATURALES seres, es uno de los más interesantes descubri- mientos de la ciencia moderna, en el que como se verá, los microbios desempeñan importantísimo papel. El siguiente diagrama manifiesta, si bien de manera imperfecta, la evolución del alimento; Fig. 25.-Diagrama que manifiesta la evolución de los alimentos en la Naturaleza. mas, para que se comprenda mejor, necesario es explicar las diferentes fases de esta evolución. Se observará que en la parte inferior del círcu- lo representado en la Fig. 25, en A, se significan varios elementos que se encuentran en la tierra y que constituyen el alimento de los vegetales. Estos alimentos se obtienen en parte del aire, en forma de ácido carbónico y agua, en parte también 82 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA del terreno. Entre estos ingredientes los princi- pales son nitratos, que es la clase de compuestos nitrogenados ó azoados que con más facilidad uti- lizan las plantas como origen de este importante elemento. Hay además otros compuestos en la tierra, que proporcionan á las plantas una parte de su alimento, compuestos entre los que entran el potasio, el fósforo y algunos otros. No obstan- te en obsequio á la sencillez y á la brevedad, se hará caso omiso de estos elementos. Empezando por la parte inferior del círculo (Fig. 25, ^4), el vegetal se apodera de los gases del aire y de es- tos alimentos del terreno, y mediante la energía que le suministran los rayos solares, transforma esos compuestos en otros más complejos. Esto constituye el segundo paso en la evolución, ó sea los productos de la vida vegetal (Fig. 25, 2?). Estos productos están constituidos por azúcar, almidón, grasas y proteideos, todos los cuales han sido elaborados por la planta, de los ingre- dientes que les han proporcionado el suelo y el aire por el intermedio de los rayos del sol; productos que forman ya alimentos propios para la vida ani- mal. Los amiloideos, las grasas y los proteideos son alimentos animales de los que sólo ese reino orgánico puede nutrirse. La vida animal, repre- sentada en la parte superior del círculo, no es susceptible de extraer su nutrición del suelo, por lo que ha de tomar los alimentos complejos que le suministran los vegetales. Estos alimentos complejos entran en el animal y ocupan su res- pectivo lugar. Algunos de ellos se descomponen inmediatamente por las actividades animales, en ácido carbónico y agua, que esparcidos en el aire se ponen otra vez en estado de poder servir de nuevo para la vida vegetal. Por tanto, esta por- 83 MICROBIOS EN LOS PROCESOS NATURALES ción alimenticia vuelve de nuevo á la parte infe- rior del círculo (Fig. 25, líneas de puntos). Pero, si bien es cierto que los animales reducen así una fracción de sus alimentos al simple estado de áci- do carbónico y agua, no sucede lo mismo con la mayor parte de los que contienen nitrógeno ó ázoe. Las substancias nitrogenadas son tan ne- cesarias para la vida como los alimentos carbona- dos, y los animales no reducen esos alimentos carbonados á un estado en el que los vegetales puedan aprovecharse de ellos, mientras que las plantas les suministran nitrógeno para su nutri- ción. Parte de los alimentos nitrogenados se convierten en nuevas albúminas (Fig. 25, C); pero otra parte se reduce inmediatamente á un estado más simple, conocido con el nombre de urea, que es la forma en que el nitrógeno se ex- creta generalmente del cuerpo del animal. Mas la urea no es un alimento vegetal, puesto que para la mayoría de las plantas es enteramente inútil. Parte del nitrógeno ingerido por el animal se almacena en su economía, y por eso es que después de muerto el animal, se encuentran en su cadáver esos compuestos nitrogenados de gran complejidad, compuestos de los que las plantas no pueden utilizarse. Un vegetal es incapaz de nutrirse de tejido muscular, ni de grasas, ni de huesos, porque son compuestos demasiado com- plejos para la sencilla estructura de una planta. Hasta aquí, en el círculo alimenticio representado en el diagrama (Fig. 25), los compuestos tomados del suelo se han transformado en otros de com- plejidad cada vez mayor, y así han llegado á la parte más elevada del círculo, sin que ninguno de ellos, excepto parte del carbono y del oxígeno, se hayan reducido de nuevo á alimento vegetal. 84 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA Para que este alimento pueda entrar otra vez á contribuir á la vida de las plantas, así como para que vuelva á la parte superior del círculo, es ne- cesario que se reduzca inmediatamente de un es- tado más complejo á otro más simple. Aquí ya entran en escena esos agentes de des- composición que se han estudiado con el nombre de agentes de limpieza. Se notará que el primer paso en la evolución de los alimentos lo dan las bacterias de la descomposición. Existiendo estos organismos, como ya se ha visto, en el aire, en el suelo, en el agua, y dispuestos siempre á apode- rarse de toda substancia orgánica que pueda su- ministrarles nutrimento, se alimentan de los pro- ductos de la vida animal, ya sean tejido muscular, grasa ó azúcar, ya excretados por el mismo ani- mal, como la urea, dando origen á los cambios de descomposición química antes citados. Como resultado de esta descomposición, los cuerpos se fraccionan en compuestos más y más simples, siendo la consecuencia final una completa des- trucción del cuerpo del animal ó de los materia- les excretados por él y su reducción á formas lo bastante simples para que los vegetales puedan hacer uso de ellas. De esta manera los microbios se hacen un lazo necesario para relacionar otra vez el cuerpo del animal ó sus excreciones con el suelo, y por tanto, con esa parte del círculo en que el material puede servir de nuevo como ali- mento vegetal. Pero, en la descomposición que se efectúa por el intermedio de la agencia de los microbios cau- santes de la putrefacción, sucede con bastante frecuencia que parte del material se divide en com- puestos lo suficientemente simples para servir de alimento á los vegetales. Como se ve estudiando 85 MICROBIOS EN LOS PROCESOS NATURALES el diagrama (Fig. 25, D), una porción de los pro- ductos disgregados que resultan de la destrucción de estos alimentos animales, toma la forma de gas ácido carbónico y agua, ingredientes muy propios para la vida vegetal, como lo demuestran las líneas de puntos del diagrama. Se esparcen por la atmósfera, y las hojas verdes de las plantas se apoderan de ellos donde quiera, se los asimilan y los utilizan como alimentos. De este modo el carbono y el oxígeno completan la evolución y vuelven al punto del círculo de donde salieron. Cuanto á la parte nitrogenada de los alimentos, acontece muy á menudo que los productos que nacen como resultado de los procesos de descom- posición, no se hallan todavía en estado propio para la alimentación de las plantas, sino reduci- dos á un estado demasiado sencillo para el uso de los vegetales. A consecuencia de estos cambios de putrefacción, los productos nitrogenados de la vida animal se fraccionan frecuentemente en com- puestos tan sencillos como el amoníaco, y en otros á los que los químicos dan el nombre de nitritos (Fig. 25, en D\ Ahora bien ; estos compuestos no están generalmente dentro de la acción de la vida vegetal. La exuberante vegetación del globo extrae el nitrógeno del suelo en una forma más compleja que ninguno de los compuestos mencionados, porque, como ya se ha visto, los ni- tratos son los que principalmente suministran á las plantas nitrógeno como factor alimenticio. Pero los nitratos contienen gran cantidad de oxígeno. El amoníaco, que es uno de los productos de la descomposición por putrefacción, no contiene oxí- geno, y otro de los factores, los nitritos, tienen menos que los nitratos. Así es que estos cuerpos son demasiado simples para que las plantas los 86 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA usen como productores de nitrógeno. La des- trucción química del material alimenticio que re- sulta de la acción de las bacterias causantes de la putrefacción es muy completa, y los alimentos ni- trogenados no están todavía en estado de ser uti- lizados por los vegetales. Aun existe como agente entre los microorga- nismos otra clase, cuya existencia se ha demos- trado recientemente. En cual- quier terreno, con especialidad en los fértiles, se encuentran unos microbios que han reci- bido el nombre de microbios nitrificadores (Fig. 26), organis- mos que se desarrollan en el suelo y se alimentan de los in- gredientes del terreno. En el curso de su vida ejercen algu- nas veces sobre los productos segmentados del nitrógeno simple de que se acaba de hablar, la misma acción que la que se ha dicho ya ejercen las especies productoras del vinagre sobre el al- cohol, esto es, la de producir la unión con el oxí- geno. Al parecer hay varias clases de microbios nitrificadores, dotados de propiedades diversas. Unas especies causan una oxidación de los pro- ductos nitrogenados, por cuyo medio el amoníaco se une con el oxígeno formando una serie de pro- ductos que al fin va á convertirse en nitratos (Fig. 26). Por la acción de otras especies se oxi- dan aún más, y toman también la forma de nitra- tos otros compuestos azoados todavía más com- plejos, constituyendo así esos organismos nitrifi- cadores el último eslabón de la cadena que enlaza los reinos animal y vegetal (Fig. 25, en 4). Por- que después que los organismos nitrificadores Fig. 26. - Microbios terrenos. 87 MICROBIOS EN LOS PROCESOS NATURALES oxidan los productos de división del nitrógeno, los productos de la oxidación en la forma de nitratos ó de ácido nítrico quedan en la tierra en disposi- ción de que se apoderen de ellos las raíces de las plantas, y comienzan de nuevo una vez más su evolución en derredor del círculo alimenticio. De esta manera se ve que mientras los vegetales, por la creación de nuevos compuestos, forman el lazo de unión entre el suelo y la vida animal, los mi- crobios, reduciendo nuevamente estos compuestos en la otra mitad del círculo, constituyen á su vez el lazo de unión entre la vida animal y el suelo. El círculo alimenticio sería tan incompleto sin la intervención de los microbios, como lo sería sin la agencia de la vida vegetal. Pero, aun no está completo el círculo alimen- ticio. Algunos de los procesos de descomposi- ción son causa, aparentemente á lo menos, de que una porción del nitrógeno se escape por tangente, del círculo. En el proceso de descomposición que se efectúa por medio de los microorganismos, una gran parte del ázoe se evapora en el aire en forma de nitrógeno libre. Cuando un trozo de carne entra en putrefacción, gran parte de la carne se convierte en amoníaco ú otros com- puestos nitrogenados; pero si la putrefacción sigue adelante, cuando termine, una parte consi- derable de la carne se fraccionará en formas to- davía más simples, y por último, el nitrógeno se disipará en el aire en forma de nitrógeno libre. Esta evaporación del ázoe libre en el aire se está verificando constantemente donde quiera que haya putrefacción, y siempre que haya descomposición de productos azoados, se eliminará nitrógeno libre. Ahora bien : esta parte del nitrógeno está ya fue- ra del alcance de las plantas, porque los vegetales 88 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA no extraen nitrógeno libre del aire. Esto está re- presentado en el diagrama como una porción del material que, por intermedio de la descomposición microbiana, ha salido del círculo por una tangen- te (Fig. 25, E}. De aquí se deduce con toda cla- ridad, que la acumulación del nitrógeno en el ali- mento debe disminuir sin interrupción. Se puede haber suministrado al suelo una cantidad dada de compuestos nitrogenados; pero, si los productos de descomposición hacen que grandes cantidades de nitrógeno se evaporen en la atmósfera, claro es que la cantidad total de alimento azoado de que dependen los reinos animal y vegetal, se irá redu- ciendo incesantemente á consecuencia de esa eli- minación. Otros medios hay además para que el nitróge- no se pierda en el círculo alimenticio. Nótese que de los procesos ordinarios de vegetación re- sulta una desecación gradual del terreno y que el nitrógeno de éste va á parar al océano. El cuer- po de un animal ó planta que cae en un arroyo ó un río y va al mar, los productos de su descom- posición quedan en el océano y, por tanto, perdi- dos para el suelo. Por más que en el terreno sea lenta esta substracción del nitrógeno, es segura, siendo mucho más rápida en esta época civilizada de lo que era en los tiempos primitivos, pues que en la actualidad los productos del suelo van á pa- rar en las ciudades á las alcantarillas. Por tanto, las ciudades modernas con el actual sistema de alcantarillado, recogen del suelo los compuestos nitrogenados y los arrojan á las cloacas. Aun hay otro factor que hace que los elemen- tos nitrogenados se pierdan para los vegetales, es á saber, el empleo que se hace de varios de esos compuestos para fabricar los explosivos. La pól- MICROBIOS EN LOS PROCESOS NATURALES 89 vora, la nitroglicerina, la dinamita, casi todos los explosivos que se usan en el mundo para toda clase de propósitos, son compuestos azoados ó nitrogenados. Al hacerse la explosión, el ázoe se evapora en la atmósfera, una parte en forma ga- seosa y la otra en la de nitrógeno libre. La base con que se manufacturan los explosivos contiene nitrógeno precisamente en la misma forma en que lo utilizan las plantas. Lo mismo sirve el salitre como abono que como base para hacer pólvora. Los productos de la explosión son gases inútiles ya para la vida de los vegetales, y, por consiguien- te, cada explosión de un compuesto nitrogenado contribuye á la desaparición gradual de los pro- ductos azoados, productos que toma del depósito de los alimentos vegetales y los esparce en el aire. Todos estos agentes ayudan á reducir la masa de material circulante en la evolución de los ali- mentos en la Naturaleza, y al parecer, tienden por último, inevitablemente, á la terminación de los procesos de la vida; porque tan pronto como se agotaran en el suelo los compuestos nitrogena- dos, la vida vegetal cesaría por falta de nutrición y el término de la vida animal seguiría inmedia- tamente. Esta pérdida de ázoe en tan grandes cantidades es la que obliga al agricultor á emplear los abonos ó fertilizadores. A pesar de todo, en estos últimos años se ha demostrado que también se puede confiar en los microbios, esos amigos del hombre, como agentes propios para contrabalan- cear la tendencia destructora en los procesos ge- nerales de la Naturaleza. La existencia de los microbios parece tener, á lo menos desde dos pun- tos de vista, la misión de recuperar de la atmósfe- ra una cantidad mayor ó menor del nitrógeno libre evaporado. NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 90 En primer lugar, se ha probado recientemente que, si á un terreno enteramente desprovisto de toda clase de plantas comunes, pero que conten- ga ciertas especies de bacterias, se le deja perma- necer en contacto con el aire, lentamente, pero con seguridad, aumentarán en ese terreno los compuestos azoados. Estos compuestos son ela- borados realmente por los microbios, porque si éstos no se hallan presentes, los compuestos no se acumulan, y por el contrario, se acumulan con certeza si en el terreno existen bacterias apropia- das y en número suficiente. Por regla general, la fijación del nitrógeno no se verifica por una clase sola de microorganismos, sino por la acción de dos ó tres especies, que funcionan juntas. Se han encontrado ciertas combinaciones de bacte- rias que, inoculadas en el terreno, producen esta fijación del ázoe, pero ninguna de las especies es capaz por sí sola de causar este resultado. No se sabe hasta dónde se extiende la distribución de los organismos en el suelo, ni hasta qué punto llega esta fijación del nitrógeno por efecto de la acción microbiana. La existencia de estas espe- cies no se ha comprobado hasta hace muy poco tiempo, pero se deben considerar los microorga- nismos en el terreno como uno de los factores que recuperan el nitrógeno que se ha disipado en la atmósfera. El segundo procedimiento por el cual las bac- terias ayudan á recabar el ázoe perdido, consiste en la acción combinada de ciertas especies de mi- crobios con algunos vegetales superiores. Las plantas verdes comunes están, como ya se ha di- cho, incapacitadas para utilizar el del nitrógeno libre de la atmósfera. Hace algunos años se des- cubrió que algunas clases de plantas superiores, MICROBIOS EN LOS PROCESOS NATURALES 91 la gran familia de las leguminosas por ejemplo, en la que figuran las habas, los guisantes, el tré- bol, etc., cuando se desarrollan en una tierra po- dre en ázoe pueden obtenerlo de otro origen di- verso del suelo en que crecen. Un guisante en un terreno que no contenga productos azoados y que se riegue con agua desprovista de nitrógeno, después de germinar y crecer durante algún tiem- po, habrá adquirido considerable cantidad de ni- trógeno fijo, que indudablemente ha procedido del aire que baña las hojas de la planta ó del que baña sus raíces al penetrar en el subsuelo. A mu- chas discusiones dió lugar este hecho ; pero más tarde se ha comprobado su certidumbre y se ha visto que depende de la acción combinada del guisante con determinadas especies de bacterias propias del terreno. Cuando una legumbre ad- quiere de este modo nitrógeno del aire, se desa- rrollan en sus raíces pequeñas producciones ó ex- crecencias que se conocen con el nombre de nodu- los ó tubérculos de la raíz. Los nodulos tienen á veces el tamaño de la cabeza de un alfiler y otras son mucho mayores, llegando en algunos casos á las dimensiones de un guisante grande y aún más. Examinados con el microscopio se ve que son pe- queñas masas de microbios. Los organismos del suelo se abren en cierto modo camino entre las raíces de la planta que germina, y encontrando un medio ambiente apropiado (Fig. 27), se desa- rrollan en grandes cantidades y producen tubércu- los en la misma raíz. Ahora bien : creciendo jun- tas las bacterias y las legumbres, logran, por algún proceso enteramente desconocido, extraer de la atmósfera el ázoe que penetra en el subsuelo y fijan este nitrógeno en los tubérculos y las raíces en la forma de compuestos azoados. El resulta- NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 92 do es, que después del período natural del creci- miento, se ve que la cantidad de nitrógeno que se fija en el vegetal, aumenta sin duda alguna (Fig. 25, ^)- El proceso de que se acaba de hablar suminis- tra un punto de partida para recuperar del aire el nitrógeno perdido. La le- gumbre continúa su desenvol- vimiento natural, quizá au- mentando la acumulación de ázoe en sus raíces y sus tallos ■durante todo su crecimiento normal. Después, terminada su vida ordinaria, el vegetal morirá, y entonces, cayendo en el terreno las hojas, los tallos y las raíces y sepultán- dose en el subsuelo, los mi- crobios ya mencionados se asimilarán la planta. El nitrógeno fijado de este modo en sus tejidos sufrirá los cambios destructores anteriormente descritos, resultando de ello accidentalmente la producción de nitratos. Así vuelve al suelo par- te del ázoe perdido, en forma de nitratos y entra de nuevo á girar en derredor del círculo alimen- ticio. Vese, por tanto, que el círculo alimenticio es completo. Empezando con los compuestos na- turales del terreno, el material alimenticio pasa en su circulación del suelo á la planta, de la plan- ta al animal, del animal al microbio, y del micro- bio, á través de otra serie de microbios, vuelve de nuevo al terreno en el mismo estado en que de él salió. Si por accidente, en esta marcha en derre- dor del círculo, alguna parte del nitrógeno se es- capase por tangente, también esta parte vuelve al Fig. 27.-Microbios del terreno que producen tubérculos en las raíces de las legumbres. MICROBIOS EN LOS PROCESOS NATURALES 93 círculo, por la intervención de las bacterias. De esta manera continúa circulando incesantemente el material alimenticio de los animales y las plan- tas. Los rayos solares son los que suministran la energía para este movimiento, los que impulsan el alimento en derredor del círculo y los que man- tienen este incesante cambio; é ínterin el sol bri- lle sobre la tierra, no hay razón alguna para que este proceso tenga término. Esta circulación re- petida es la que ha hecho posible el curso de la vida durante los millones y millones de años que cuenta de existencia el globo terráqueo; la que hace posible todavía esa misma vida; y sólo el hecho de que por este proceso es susceptible el alimento de estar circulando siempre del animal á la planta y viceversa, es la causa de que en el mundo no se interrumpa la presencia de los seres animados. Pero, como ya se ha visto, la mitad de este gran círculo de cambios alimenticios de- pende de las bacterias. Sin estos microorganis- mos, ni el cuerpo animal ni sus secreciones jamás volverían á ponerse al alcance de los vegetales, y si no fuera por la acción de los microbios, el círcu- lo alimenticio quedaría incompleto y la vida no continuaría indefinidamente en la superficie de la tierra. Desde el principio del mundo, la perpe- tuación del estado actual de la Naturaleza y la persistencia de la vida durante la larga historia del universo, se han basado fundamentalmente en la propiedad que tienen los microbios de hallarse en todas partes y en su continua acción relacio- nada con los procesos destructores y constructores. 94 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA CAPÍTULO V LOS MICROBIOS EN SUS RELACIONES CON LA AGRICULTURA i. Importancia de los microbios en la agricultu- ra.-Ya se ha visto en los capítulos anteriores que las bacterias desempeñan un papel muy importante en algunas de las industrias agrícolas, especial- mente en las relacionadas con la leche y sus pro- ductos. De las materias ya tratadas se deduce claramente que esos microorganismos deben tener una relación aún más íntima con la agricultura, puesto que ésta consiste en el cultivo de las plan- tas y el cuidado de los animales. Se ha probado la importancia de los microbios para la vida ani- mal y la vegetal; pero, dejando á un lado estas consideraciones teóricas, un ligero estudio de- muestra por manera práctica que el agricultor está utilizando sin cesar las bacterias, de un modo inconsciente casi siempre, mas no por eso menos positivo. 2. Germinación de las semillas.-Aún en la ger- minación de las semillas, ejercen influencia los microbios. Cuando se siembran en un terreno humedecido germinan por la influencia del calor. El abundante material albuminoso de las semillas suministra excelente alimento, y puesto que los microbios abundan en el suelo, es inevitable que crezcan y se alimenten de dichas semillas. Si la humedad es excesiva y el calor extremado, con mucha frecuencia crecen los microorganismos tan rápidamente en la semilla, que la destruyen, que- dando sólo en el terreno las raíces, lo cual ocurre muy pocas veces cuando la tierra está en las con- LOS MICROBIOS Y LA AGRICULTURA 95 diciones ordinarias. Pero, aun en este último caso, las bacterias se desarrollan en la semilla, si bien no con tanta abundancia como para perjudi- carla. Se ha pretendido que la presencia en las semillas de cierto número de bacterias es indis- pensable para una buena germinación, como se ha pretendido también que el crecimiento de esos seres microscópicos tiende á reblandecer el mate- rial alimenticio en la semilla, por manera que la planta joven pueda absorber con más facilidad ese material para su propia alimentación, sin cuyo reblandecimiento la-semilla permanece demasiado dura para que la planta se utilice de ese material. Es muy dudoso que esto ocurra, toda vez que la semilla puede germinar bastante bien sin necesi- dad del auxilio de las bacterias ; y por más que éstas se desarrollen en la semilla durante su ger- minación, ayudando así á la planta en el reblan- decimiento del material alimenticio, no pueden considerarse como esenciales para dicha germina- ción. Lo que sí puede sostenerse es, que los mi- crobios desempeñan un papel, incidental por lo menos, en este proceso fundamental de la vida, si bien no se puede asegurar á punto fijo hasta don- de se extiende el auxilio de las bacterias en el desarrollo de las semillas. 3. El silo, los pajares y el granero.-En la dis- posición de un silo se presenta indudablemente al agricultor la solución de otro gran problema mi- crobiológico. En su propósito de conservar los frutos recogidos en el verano para alimentar el ganado en el invierno, recibe gran auxilio de la actividad de los microbios comunes. Si el ali- mento se guarda húmedo es seguro que se des- compondrá muy pronto y se hará inútil para la alimentación de los animales. Por lo tanto, el 96 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA agricultor necesita secar algunas clases de ali- mentos, como la hierba ó heno, en los pajares ; pero no puede aplicar á todas el mismo procedi- miento. Muchas substancias alimenticias, la caña del maíz por ejemplo, constituyen un excelente ali- mento para el ganado cuando están húmedas, mas carecen de valor nutritivo cuando están secas. La observación y la experiencia han hecho descubrir al labrador un método para gobernar el desarrollo de los microbios, por manera tal, que le permitan oponerse á los dañinos efectos que de ordinario ocasionan, lo que consigue valiéndose de los silos. Entiéndese por silo una especie de depósito subterráneo sólidamente construido que sólo está abierto por su parte superior. El grano fresco ó la semilla se almacena en el depósito, y una vez que está completamente lleno, el aire no puede penetrar en el interior. En estas condiciones el alimento se mantiene húmedo, pero sin sufrir las fermentaciones y putrefacciones ordinarias y pue- de conservarse por espacio de muchos meses sin que se eche á perder. Verdad es que sufre alguna modificación en sus caracteres, pero no se ha descompuesto y los animales lo comen bien. Ignórase en absoluto cuál sea la naturaleza del cambio que se efectúa en el alimento, ínterin se halla en el silo, donde no está del todo prote- gido contra la fermentación. Cuando el producto agrícola no está muy apretado en el depósito, se produce una pequeña fermentación que hace subir su temperatura hasta 6o ó 70 grados centígrados, calor producido por ciertas especies de bacterias que se desarrollan fácilmente aún á esta tempera- tura tan elevada. La fermentación consume el aire en el silo, hasta cierto punto y produce la formación de una masa compacta que excluye to- LOS MICROBIOS Y LA AGRICULTURA 97 davía más el aire. Esta primera fermentación cesa pronto y después sólo ocurren cambios muy ligeros. Ciertos microbios productores de ácidos empiezan á crecer con lentitud, y andando el tiem- po, los contenidos del silo se acidifican algo por la producción de ácido acético. La exclusión del aire, la compresión de la masa y la escasez de hu- medad, impiden al parecer el desarrollo de las bac- terias comunes de la putrefacción, y los productos encerrados en el silo continúan por largo tiempo en buen estado. Según otros métodos para llenar el silo, el grano se deposita inmediatamente y se amontona todo él en una masa densa con objeto de excluir desde el principio el aire. En tal es- tado, la falta de humedad y de aire se oponen fuertemente á la acción fermentescible y sólo se desarrollan-y eso con mucha lentitud-ciertos organismos productores de ácidos. El resultado principal en uno y otro caso, es que se evita el desenvolvimiento de los microbios de la putrefac- ción común, probablemente por falta de oxígeno y de humedad suficientes, impidiéndose de esta ma- nera que se pudra el alimento. Amontonado el gra- no en masas muy compactas ofrece exactamente las mismas condiciones desfavorables para el desa- rrollo de las bacterias de la putrefacción ordina- ria, que la que ofrece el queso cuando es muy duro, y se detiene por igual procedimiento el desarrollo de los microbios. Los conocimientos presentes sobre este particular son aún muy rudi- mentarios; pero se sabe lo bastante para com- prender que el éxito del silo depende de la mane- ra de dirigir el crecimiento de las bacterias, y lo mismo ocurre con los graneros de diversas clases. 4. La fertilidad del suelo.-El cuidado del agri- cultor es extraer productos alimenticios del terre- 98 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA no, lo que puede hacer, bien directamente reco- giendo las cosechas, bien criando ganados que nutre con los productos del mismo terreno. En ambos casos, el factor fundamental del éxito es la fertilidad del suelo, fertilidad que es un precioso don de las bacterias. Hasta la primera formación del terreno depende en cierto modo de los microbios. Como es bien sabido, la formación del suelo se debe en gran parte al desmenuzamiento y pulverización de las rocas. Este desmenuzamiento, conocido con el nombre de desgaste de las rocas, se produce por el efecto que en ellas ejercen la humedad y el frío, unidos estos agentes á la acción oxidante del aire; siendo por tanto el desgaste, resultado principal- mente de acciones físicas y químicas; pero en este proceso fundamental de la desintegración de las rocas, la acción microbiana desempeña su pa- pel, por más que no sea muy importante. Hay algunas especies de bacterias que pueden vivir con un alimento muy simple, encontrando en el nitrógeno libre y en los carbonates material sufi- cientemente complejo para su nutrición. Estos organismos crecen, al parecer, sobre la superficie desnuda de las rocas, asimilándose el ázoe del aire y el carbono de algunos carbonates esparci- dos en la atmósfera ó el ácido carbónico de ésta. Los productos segregados por esos microbios son ácidos y contribuyen al reblandecimiento de las rocas, lo que constituye el primer paso para el desgaste. Sin embargo, no todo el terreno está formado por la desintegración de las rocas, sino que con- tiene además ciertas materias que se combinan para hacerlo fértil. Entre estas materias figuran varios sulfatos, que son factores muy importantes LOS MICROBIOS Y LA AGRICULTURA 99 para la alimentación de los vegetales, y que pare- cen formados, á lo menos en parte, por el inter- medio de las bacterias. La descomposición de los proteideos da nacimiento, entre otras substancias, al sulfuro de hidrógeno. Este gas, que se encuen- tra frecuentemente en la atmósfera, se oxida por el desarrollo de los microbios y se transforma en ácido sulfúrico, que es la base de una parte de los sulfatos del suelo. La presencia de fosfatos y sili- catos de hierro se favorece también por la acción de las bacterias. Todos estos procesos son fac- tores en la formación de los terrenos. Es indu- dable que la desintegración de las rocas, que ocurre en todos los puntos del universo, proviene principalmente de cambios físicos y químicos; pero hay razones para creer que á esos cambios físicos y químicos ayudan, hasta cierto punto á lo menos, los microbios. Un factor aun más importante para la fertili- zación de los terrenos, es el nitrógeno ó ázoe, sin el cual serían completamente estériles. Gran con- fusión ha reinado acerca del origen de estas ma- terias nitrogenadas. En todas partes contienen los terrenos fértiles nitrógeno ú otros compuestos azoados, como acontece en las regiones secas de las costas del Perú y de Chile, donde existen en nume- rosísimas capas que proveen de nitratos, salitre ó guano, al mundo entero. Parece indudable que es- tos nitratos proceden del ázoe libre de la atmós- fera, y se han hecho varias tentativas para encon- trar una explicación plausible de la manera como se fija este nitrógeno. Se ha supuesto que las des- cargas eléctricas en el aire pueden formar ácido nítrico, que se une fácilmente con los ingredientes del terreno, constituyendo los nitratos. No hay razones, en realidad, para creer que ese sea un fac- 100 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA tor muy importante, mientras que en los microbios del suelo sí se encuentran agentes eficaces para la fijación del nitrógeno. Se sabe que los micro- bios se pueden apoderar del ázoe libre de la at- mósfera y que lo convierten en nitritos y nitratos ; como se sabe también que pueden ejercer su ac- ción sobre las legumbres y otras plantas, ponién- dolas en estado de que fijen el nitrógeno y lo acumulen en sus raíces. Ambos medios impiden que los ingredientes nitrogenados se agoten en el suelo, del que constantemente se están escapando por evaporación. Además, debe creerse que los ingredientes nitrogenados originales del suelo proceden de la intervención de los microbios, por- que esa intervención orgánica es la única que hasta el presente parece eficaz para proveer de nitratos al suelo virgen ; por todo lo cual debe considerarse á los microbios como esenciales para la fertilización original de las tierras. No sólo desde este punto de vista depende el agricultor, de las bacterias. El factor más im- portante en la fertilidad del suelo es el conocido con el nombre de humus ó mantillo, ó sea la capa superior del suelo, formada en gran parte por la descomposición de las materias orgánicas. Este mantillo es muy complejo y varía mucho según los terrenos. Contiene gran cantidad de compuestos nitrogenados, al mismo tiempo que sulfates, fosfatos, azúcar y otras diversas subs- tancias. El mantillo es el que establece la dife- rencia entre la tierra vegetal y la arena, entre los terrenos fértiles y los estériles. Si los cultivos se suceden en un mismo terreno año tras año, las materias alimenticias se irán agotando en él lenta, pero inevitablemente. Cada año irán consumien- do cierta cantidad de humus ó mantillo, y sólo LOS MICROBIOS Y LA AGRICULTURA 101 reemplazando éste, puede devolverse al suelo su fertilidad, siendo indispensable al labrador para conservarlo siempre en buen estado de rendimien- to, hacer uso de los abonos. Esta aplicación de los abonos constituye el resultado de las cosechas. El agricultor se surte de muchos de ellos sin conocer su procedencia, si bien el método más general de abonar consiste en el empleo del estiércol ordinario. Se comprende fácilmente por qué este material contiene alimen- tos propios para los vegetales, toda vez que se compone de una porción de alimento no digerido, y á más, de urea y otras excreciones animales y de varios minerales procedentes de los residuos nitrogenados de la vida animal. Cuando estas se- creciones son recientes, no son propias para la nutrición de la planta, y la experiencia ha enseña- do al agricultor que antes de emplearlas en su campo, debe hacerlas sufrir un cambio lento al que se da algunas veces el nombre de maduración. El estiércol fresco se aplica algunas veces á los sembrados, pero las plantas no se aprovechan de él hasta después que ha sufrido el proceso de ma- duración. Las excreciones animales recientes son de poco ó ningún valor como abono, por lo que el labrador las deja durante algún tiempo amonto- nadas, en cuyo estado experimentan una transfor- mación lenta que las convierte gradualmente en alimentos apropiados para los vegetales. Esta maduración se explica fácilmente por los procedi- mientos que ya se han estudiado. Las excreciones animales recientes están formadas por compuestos nitrogenados muy complejos, y la maduración es resultado de su descomposición. Los proteideos se dividen y sus elementos azoados se reducen á nitratos, leucina, etc. y aún á amoníaco ó nitróge- 102 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA no libre. Además, se verifica un segundo proce- so ; el de oxidación de dichos compuestos nitro- genados, y el amoníaco y los nitritos que proceden de su descomposición se transforman en nitratos. En resumen, en la maduración del estiércol ocu- rren los mismos procesos de que ya se ha hablado en el capítulo IV, según los cuales, los cuerpos nitrogenados complejos se reducen primero y des- pués se oxidan para constituir el alimento vegetal. La sazón ó maduración del estiércol, es por tanto un proceso analítico al par que sintético. Por el análisis, las substancias proteideas y otros cuer- pos se dividen en compuestos más simples, algu- nos de los cuales se evaporan, es verdad, en el aire, pero otros se conservan y se oxidan después, siendo estos últimos los que constituyen el verda- dero material fertilizante. Por intermedio de las bacterias, el montón de estiércol se convierte para el labrador en el gran agente para la nutrición de los vegetales. El agricultor arroja á estos mon- tones de estiércol, paja, hojas, desperdicios y otras substancias animales y vegetales, así como todos los residuos orgánicos que encuentra á mano. Los microbios se apoderan de todo y dan margen á la descomposición, que transforma otra vez dichos residuos en alimentos vegetales. La putrefacción del estiércol amontonado es en los cultivos la obra gigantesca de los microbios. El conocimiento de este proceso de madura- ción enseña además al agricultor á impedir las pérdidas. En la descomposición ordinaria del montón de estiércol, una parte no pequeña del nitrógeno se pierde por evaporación, ya del amo- níaco, ya del nitrógeno libre, y hasta los mismos nitratos pueden disiparse por'la acción de los mi- crobios. Esta parte queda completamente perdi- LOS MICROBIOS Y LA AGRICULTURA 103 da para el agricultor, el que sólo puede reempla- zarla adquiriendo nitratos en la forma de abonos artificiales ó recuperándolos de la atmósfera por medio de los microbios. En la actualidad, pro- visto de los conocimientos que le ha suministrado el proceso de maduración, ya conoce el labrador la manera de impedir estas pérdidas. Uno de los factores que con más abundancia se pierden por la descomposición es el amoníaco, que por su cuali- dad de gas, se evapora fácilmente. Conocedores los bacteriólogos del resultado de la acción de los microbios, han enseñado al agricultor, que aña- diendo al montón de estiércol en descomposición ciertos productos químicos comunes, éstos se uni- rán con facilidad al amoníaco y así podrá con- servarse la mayor parte del nitrógeno, en la forma de sales amoniacales, las que, una vez formadas, pierden la tendencia á la evaporación. Por regla general, el sulfato de cal hidratado, ó los super- fosfatos ó el yeso, se unen sin dificultad al amo- níaco, y agregados estos productos al estiércol, contrabalancearán con ventaja la tendencia del nitrógeno á disiparse en la atmósfera, quedando de esta manera el agricultor en disposición de de- volver al terreno la mayor parte del nitrógeno extraído de él por las cosechas y utilizado des- pués por los animales domésticos. Los productos vegetales transforman los nitratos en proteideos. Los animales se alimentan de proteideos y lo ayu- dan en sus faenas ó le suministran leche. Des- pués, las colonias de bacterias se apoderan de los residuos nitrogenados y los devuelven al estiércol en forma de nitratos preparados para entrar de nuevo otra vez en el círculo alimenticio. Este pro- cedimiento se repetiría indefinidamente si no fuera porque se opone á ello el material nitrogenado NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 104 que el labrador extrae de sus tierras con la leche, los granos ú otros productos nitrogenados que vende, y porque los productos de descomposición son causa de que se disipe en la atmósfera en la forma de nitrógeno libre, una parte del ázoe. A fin de evitar estas contingencias y estas pér- didas el agricultor cuenta para enriquecer sus te- rrenos con otro método, que también depende de los microbios, y es el llamado de abono ó cultivo vegetal. Para ello, cultiva en el terreno que quie- re fertilizar, ciertas plantas que se apoderan del nitrógeno atmosférico, y en vez de recoger la co- secha, deja los productos en la tierra y los ara. También puede recoger sólo los tallos y dejar el resto del vegetal en el terreno para ararlo á su tiempo. Arado así este material de las mismas plantas, permanece durante una temporada en la tierra y la enriquece. En estos casos las bacte- rias obran de diversos modos. Las únicas plantas útiles para este abono vegetal son aquéllas que, por intervención de las bacterias, pueden apode- rarse del nitrógeno de la atmósfera y almacenarlo en las raíces de la planta. Después que se ha arado la cosecha al arar el terreno, se apoderan de ellas varias especies de bacterias de descompo- sición, y fraccionan lós compuestos. El carbono se evapora profusamente en el aire en forma de ácido carbónico, de donde puede recogerlo la siguiente generación de plantas. Los minerales y el ázoe permanecen en el suelo y las partes nitrogenadas siguen las mismas series de descomposiciones y de cambios sintéticos ya descritos : de esta manera, el oxígeno extraído del aire por la acción combi- nada de las legumbres y los microbios, se convier- te en nitratos, que servirán de alimento á los nue- vos vegetales que se siembren en aquel terreno. LOS MICROBIOS Y LA AGRICULTURA 105 He ahí, pues, un método práctico de utilizar las facultades asimiladoras de los microbios y de re- cuperar el ázoe de la atmósfera y volverlo al lugar de donde se evaporó. Así, el problema que se presenta al agricultor para hacer fértil su terreno, se resuelve por sí mismo mediante un manejo adecuado de las bac- terias. En primer lugar, estos microorganismos han enriquecido el terreno y convertido todos los montones de estiércol y todos los residuos en cuerpos simples, algunos de los cuales se trans- forman en alimentos vegetales, y en segundo lu- gar, pueden hacer que las tierras recuperen del aire el nitrógeno evaporado. Una vez que el la- brador tenga conocimiento exacto de estos hechos, estará en aptitud de conservar bajo su dominio directo la provisión de tan importante elemento. Todos los hechos que preceden demuestran que la fertilidad del suelo se debe á los microbios. 5. Trastornos ocasionados al agricultor, por los microbios.-Aunque en las materias que acaban de tratarse están comprendidos los factores más importantes en la microbiología agrícola, no ter- minan ahí las relaciones entre el agricultor y sus microorganismos, los que hacen su aparición en la escena de la vida, por multitud de medios. No siempre auxilian al labrador, como lo han hecho en los casos enumerados hasta aquí. Los micro- bios producen unas veces enfermedades en el ga- nado, como se verá más adelante. Otras veces son agentes de descomposición, y lo mismo des- componen los materiales que el agricultor quiere conservar, que los que desea entren en putrefac- ción, y tan dispuestos están á atacar los frutos como á sazonar la nata. La epidermis de las frutas y otros vegetales 106 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA protege hasta cierto punto su interior de los ata- ques de las bacterias; pero si la epidermis se rompe, los infinitamente pequeños penetrarán en el fruto y lo dañarán ; para impedirlo, el agricultor tiene que guardar los frutos en un lugar frío. Los microbios no permiten al labrador que conserve sus productos por cierto espacio de tiempo, si no procura destruirlos por uno ú otro medio. Los microorganismos penetran en los huevos de las aves de corral y los echan á perder. Respecto de los perjuicios que causan en la leche, la crema, la mantequilla y los quesos, ya se ha hablado antes extensamente. Si las se- millas se plantan en un tiempo muy húmedo, las bacterias las descomponen con rapidez y se pu- dren en la tierra en vez de germinar. Producen olores desagradables, y son la causa de los bue- nos ó malos, que se notan en las trojes. Atacan las materias orgánicas que hay en los pozos, los arroyos ó los charcos, descomponiéndolas y lle- nando el agua de productos perjudiciales y hasta nocivos, que la hacen impropia para beber. No sólo ayudan á la putrefacción de los árboles caídos en los bosques, sino que atacan de igual modo la madera que se trata de conservar, espe- cialmente si se almacena húmeda. Contribuyen también en gran parte á la destrucción gradual de los edificios de madera. Su presencia es la que obliga al agricultor á secar el heno, á ahumar los jamones, á conservar los frutos en lugares fríos ó frescos y procurar que la epidermis no se raje ó rompa, á poner la leche y sus derivados en refrigeradores, á proteger la madera, de las llu- vias, á emplear piedra en vez de madera para la construcción de sus edificios, etc., etc. Por regla general, siempre que el labrador desea librarse de LOS MICROBIOS Y LA AGRICULTURA 107 cualquiera residuo orgánico está bajo la depen- dencia de los microbios, porque ellos son los úni- cos (exceptuando el fuego) capaces de causar la destrucción total de la materia orgánica. Cuando quiere convertir residuos orgánicos en material fertilizante, emplea las bacterias de los montones de estiércol. Por el contrario, si desea conservar material organizado, los microbios son los mayo- res enemigos de que tiene que defenderse. Como se ve, la vida del labrador, desde el pri- mero hasta el último día del año, está íntimamente asociada á la vida de los microbios. De ellos de- pende el asegurar la continuación de la fertilidad del suelo y la producción constante de buenas co- sechas. De ellos depende el convertir en alimen- to vegetal todos los restos y residuos orgánicos de la hacienda y del granero. De ellos depende, finalmente, el proveer de nitrógeno las tierras. Es- tos organismos son los que suministran á la man- tequilla su aroma y al queso su sabor. Pero, á pesar de eso, el labrador ha de estar siempre aler- ta contra ellos, y debe proteger de los ataques de los microbios todos sus productos alimenticios. El éxito y la buena suerte del agricultor se basan principalmente en una hábil dirección de la activi- dad bacteriana. Ayudarlos á destruir ó descom- poner todo lo que él no quiere conservar, é impe- dir que destruyan ó descompongan las materias orgánicas que quiera guardar para el futuro, tal es en gran parte la tarea del buen agricultor. El labrador más afortunado será siempre aquél que maneje con más inteligencia y habilidad las pode- rosas fuerzas que le proporcionan el crecimiento y desarrollo de esos microscópicos seres. 6. Relaciones de los microbios con el carbón de piedra.-Otro de los procesos de la Naturaleza, 108 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA en que las bacterias tienen un papel interesante, es en la formación del carbón mineral. Es inne- cesario insistir en el valor que esta substancia re- presenta en la civilización moderna. Dejando á un lado su empleo como combustible, ese carbón es fuente de interminable variedad de valiosísimos productos. Produce el gas del alumbrado, y el amoníaco es uno de los resultados de la manufac- tura del gas. Del carbón mineral procede la subs- tancia de la que se extrae la parafina, el ácido fénico y otros productos, que á su vez producen los hermosos colores de la anilina, etc. La enu- meración de los artículos que se deben al carbón de piedra es muy larga y su valor inapreciable. En la preparación de estos ingredientes los micro- bios no toman parte alguna, obteniéndose la ma- yoría de ellos químicamente. Pero, si se inves- tiga cuáles son los agentes que dan origen al carbón, á los yacimientos de este mineral, bien pronto se verá que también en este terreno se debe mucho á las bacterias. Como es bien sabido, el carbón de piedra pro- cede de la acumulación del exuberante desarrollo vegetal en las pasadas edades geológicas. La vegetación de las plantas verdes de los tiempos primitivos lo ha producido directamente, y por regla general, representa una cantidad igual de ácido carbónico á la extraída de la atmósfera por esas plantas. Mas si bien es cierto que los vege- tales verdes han sido los agentes activos en esa transformación, las bacterias han desempeñado importante papel desde dos puntos de vista para elaborar el carbón mineral. En los primeros pe- ríodos, suministraron á esos vegetales el nitró- geno, y sin la existencia de nitrógeno fijo en el terreno, las plantas carboníferas no habrían crecí- LOS MICROBIOS Y LA AGRICULTURA do. No se conoce con certeza la manera cómo los microbios proveyeron de nitrógeno á esas plantas en los pasados tiempos; pero hay muchas razones para creer que en aquella época, como en la actual, la principal fuente de nitrógeno orgáni- co procedía de la atmósfera y se derivaba de ella por la intervención de las bacterias. A falta de otro factor conocido, debemos creer que los mi- crobios tomaron gran parte en esta fijación del nitrógeno, y por tanto deben considerarse esos organismos como los agentes que proporcionaron el ázoe almacenado en el carbón de piedra. En un período más avanzado, las bacterias contribuyeron á la formación del carbón de un modo aún más directo. Ese cuerpo no es simple- mente vegetación acumulada, difiriendo mucho su composición química de la del carbón vegetal. Contiene un tanto por ciento mucho mayor de carbono y mucho menor de hidrógeno y oxígeno que las substancias vegetales ordinarias. La conversión de los vegetales de las edades carbo- níferas en carbón de piedra, se verificó con una pérdida gradual de hidrógeno y aumento consi- guiente en la proporción del carbono, cuyo cam- bio hizo que el carbón tenga mayor densidad lo que le ha dado su gran valor como combustible. Ya no pueden quedar dudas acerca de la manera cómo esta antigua substancia leñosa se transfor- mó en carbón mineral. El mismo procedimiento se está verificando, de un modo semejante ahora en las capas de turba de algunos países septen- trionales. Los vegetales caídos en tierra, los árboles, los troncos, las ramas y las hojas se acumulan en masas, y cuando las condiciones de humedad y temperatura del terreno son propi- cias, empiezan á sufrir una fermentación. Por 109 110 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA regla general, la acción de los microbios produce una oxidación completa, si bien lenta, del car- bono, de la que resulta la putrefacción completa de la materia vegetal. Pero si la masa vegetal se cubre de agua y lodo en circunstancias apropia- das de humedad y temperatura, ocurre una clase diferente de fermentación que no causa su com- pleta podredumbre. * La capa acuosa impide el acceso del oxígeno á la masa que está en fermentación, evitándose así en gran parte una oxidación del carbono, y la materia vegetal cambia de carácter. Bajo la influencia de esta fermentación lenta, ayu- dada probablemente por la presión, sus caracte- res leñosos se hacen cada vez menos percepti- bles, y de aquí una pérdida gradual de hidrógeno y de oxígeno. Es indudable que también hay pérdida de carbono, porque se efectúa una evo- lución de gases pantanosos que contienen carbo- no. Mas, teniendo efecto la fermentación bajo el agua en pantanos y lagunas de turba, la pérdida de carbono es relativamente pequeña, y el mate- rial leñoso no se oxida completamente como lo hace en la putrefacción al aire libre. La pérdida de hidrógeno y oxígeno es mucho mayor que la del carbono, y por consiguiente la proporción de éste aumenta. No es esta la clase de fermenta- ción que se verifica en las acumulaciones vege- tales, exigiendo condiciones especiales y proba- blemente también clases especiales de organis- mos fermentativos. La turba no se forma en todos los climas. En las regiones cálidas ó donde la materia leñosa está más expuesta al aire libre, la fermentación de los vegetales es más completa y se destruye enteramente por la oxidación y sólo en las regiones más frías y en las que está cubierta LOS MICROBIOS Y LA AGRICULTURA 111 por agua, la destrucción de la materia orgánica se detiene pronto. Pero aun está efectuándose en gran parte de la tierra esa fermentación incom- pleta, y á ella se debe que las acumulaciones ve- getales se conviertan en turba. La formación de la turba parece ser el primer paso en la constitución del carbón de piedra que es más denso, y continuando los mismos procesos la masa se hace todavía más dura y sólida. Cuando se va de la parte más elevada hasta la más baja de esa acumulación de turba, se ve que cada vez tiene mayor densidad, y en el fondo, su consis- tencia es generalmente más dura, de un color obscuro y con ligeras huellas de la estructura le- ñosa original. Esta materia se llama lignito. Contiene mayor proporción de carbono que la turba; pero menos que el carbón mineral, y es simplemente un paso más en la formación de éste. El proceso sigue adelante, y la pérdida del oxí- geno y el hidrógeno continúa hasta que final- mente se produce el verdadero carbón de piedra. Si ésta es la interpretación correcta de la ma- nera de formarse el carbón mineral, se deja ver que se debe sencillamente á un proceso en el que los microbios toman grande é importante partici- pación. Se ignora, es verdad, cuál sea el proceso exacto, y nada se sabe positivamente acerca de la clase de microorganismos que producen esa fermentación peculiar y lenta. No habiéndose estudiado todavía por los micro- biólogos la fermentación que se verifica para for- mar la turba, no se sabe por experimentos direc- tos si depende de la acción de los microbios. Co- múnmente se considera tan sólo como un cambio químico lento ; pero su analogía con los otros pro- cesos fermentativos es tal, que no debe haber la 112 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA menor vacilación en atribuir ese cambio á los mi- croorganismos, é indudablemente á algunas plan- tas en combinación con ellos. No hay razón para poner en duda que las bacterias que existían en las edades geológicas tuviesen las mismas propiedades que las que existen actualmente, pudiendo atri- buirse con muchas probabilidades á algunas espe- cies microbianas que crecen sin la presencia del oxígeno, el cambio lento que ha producido el carbón mineral. He aquí otra fuente de riqueza debida á los microbios. Claro es que el agua y la presión fueron factores muy esenciales para sedimentar el carbón de piedra; pero había en la vegetación carbonífera una clase especial de fer- mentos que produjo en ella cambios químicos de los que resultó su transformación en carbón. Los vegetales de la época carbonífera estaban bajo la dependencia del nitrógeno fijado por los micro- bios, y también se debe á esos organismos el hecho de que semejante vegetación se depositara para el futuro, en las rocas. CAPÍTULO VI LAS BACTERIAS PARÁSITAS Y SU RELACIÓN CON LAS ENFERMEDADES i. Consideraciones generales.-Quizá la cuali- dad más universalmente reconocida con respecto á los microbios es la de que son la causa de mu- chas enfermedades, lo cual ha hecho que sean ob- jeto de tan vivo interés. En el terreno de las in- fecciones es donde esos organismos llamaron pri- mero la atención, en el que más se han estudiado y LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 113 en el que se acumularon mayor número de datos. Con tanta tenacidad se ha discutido y tanto se ha insistido sobre las relaciones que existen entre las bacterias y las enfermedades, que la mayoría de las personas asocian casi siempre las unas á las otras; hasta el extremo que la palabra micro- bio es ya casi sinónima de enfermedad. Hay mu- chos á quienes mortifica y repugna la idea de tener que ingerir á cada instante esos animálculos con el agua, la leche y otros líquidos que beben, así como en varias cosas que comen. Basta que se diga que una cosa contiene microbios, para que la opinión pública la condene sin apelación y sin considerar que no siempre son un mal sino un bien. Ya se ha visto qué las bacterias pueden consi- derarse en muchos casos como agentes producto- res del bien y que en sus relaciones fundamenta- les con la vida de las plantas, deben mirarse como amigas más bien que como enemigas. Verdad es que la cuestión toma otro aspecto con referencia á las especies parásitas, las que pueden causar daños ya directa, ya indirectamente; pero las bac- terias perjudiciales, llamémoslas así, las bacterias patógenas, son en realidad muy pocas comparadas con las inofensivas y las benéficas. Sólo un pe- queño número, que acaso no pase de 30 ó 40 nada más, son patógenas, mientras que centenares y quizá millares de especies son enteramente ino- fensivas, y no causan el más pequeño mal aún cuando se traguen á miles. Estas no son parási- tas ni se desarrollan en el cuerpo humano. Su presencia es compatible con la más perfecta sa- lud, habiendo fundadas razones para creer que algunas veces son como se ha dicho, beneficiosas. Por tanto, es injusto anatematizar á todos los 114 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA microbios porque algunos sean nocivos, debién- dose considerarlos también como productores de beneficios. Hay, sin embargo, algunas clases que origi- nan muchos males al género humano, intervinien- do de uno ú otro modo en los procesos vita- les. Estas bacterias patogénicas ó gérmenes morbosos, no obran todas de igual manera, sino que atacan al hombre por diferentes medios. Deben reconocerse entre ellas dos clases diversas, por más que estén relacionadas entre sí por tipos intermedios. Estas dos clases son : primera, las bacterias patógenas que no son estrictamente pa- rásitas, sino que viven libres en la Naturaleza, y segunda, las que viven como verdaderos parásitos en el organismo del hombre y otros animales. Para hacerse cargo de la relación que realmente existe entre estas dos clases, debe estudiarse pri- mero la manera cómo los microbios en general, son causa de enfermedades. 2. Cómo los microbios producen enfermedades.- Desde que se adquirió la convicción de que cierta clase de microbios tienen la facultad de engen- drar enfermedades, revistió gran interés la cues- tión de investigar cómo las producen. Aun desa- rrollándose en el interior del organismo, ¿ por qué su presencia ha de dar origen á los síntomas que caracterizan la enfermedad? Varias son las res- puestas que se han dado á esta pregunta. Se ha dicho que para desarrollarse los microbios consu- men el alimento del ser en que viven, produciendo en éste la debilidad consiguiente ; que dan lugar á una oxidación de los tejidos orgánicos, ocasio- nando una reducción de esos tejidos; ó quejnter- vienen mecánicamente en la circulación. A nin- guna de cuyas opiniones se puede conceder gran LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 115 valor. Se ha presentado otra teoría, según la cual los microbios, al desarrollarse en la econo- mía, producen venenos que ejercen acción directa en ella. Ya se ha hecho observar que al crecer y desarrollarse las bacterias en cualquier medio, son causa de un gran número de productos do- bles de descomposición, y que entre estos produc- tos hay algunos de naturaleza tóxica, tanto, que cuando se inoculan en el cuerpo de un animal pueden envenenarlo ó matarlo. Supóngase que las bacterias patógenas que se desenvuelven como parásitas en el hombre dan nacimiento á esos ve- nenos, é inmediatamente se tendrá la explicación del método según el cual los microbios ocasionan las enfermedades, aunque en muchos casos se cree y con razón, que las enfermedades mismas crean y desarrollan ciertos microbios. Esta explicación de los gérmenes de las enfer- medades es más que una simple teoría, cuya exac- titud se ha demostrado muchas veces. Se ha visto que los microbios que producen la difteria, el tétanos, el tifo, la tuberculosis y otras muchas afecciones, causan cuando se desarrollan en cul- tivos, venenos de naturaleza muy violenta. Ino- culados estos venenos en los animales, dan origen á muchos síntomas iguales á los que los microbios ocasionan en ellos cuando se desarrollan como parásitos. La única diferencia que hay en los re- sultados entre inocular á un animal con el vene- no ó con las bacterias vivas, estriba en la rapidez de acción. A la inyección siguen inmediatamente los síntomas tóxicos; pero si se inoculan las bac- terias vivas, sólo se ve el efecto después de mayor ó menor número de días, nunca antes de que los microorganismos hayan tenido tiempo para desen- volverse en el cuerpo del animal y producir el ve- 116 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA neno en gran cantidad. No está comprobado en manera alguna que todos los gérmenes patógenos produzcan sus efectos del mismo modo ; pero sí que éste es realmente el método en gran número de casos y muy probablemente en la mayoría de ellos. Como al mismo tiempo dan origen á igua- les resultados, quizá por diverso medio, preciso es reconocer que la producción de los venenos es siempre la causa directa más común de los sínto- mas de las enfermedades. 3. Gérmenes patógenos que no son estrictamente parásitos.-Una vez admitido que las bacterias pueden producir venenos, fácil es comprender que no siempre es necesario que sean parásitas para ocasionar trastornos. En su desarrollo ordinario en la Naturaleza, estas bacterias no ocasionarán alteraciones. Los venenos se producirán en ma- teriales en putrefacción, pero rara vez penetrarán en el organismo. Esos venenos, producidos en los primeros períodos de putrefacción, se oxidan por períodos seguidos de descomposición y se convierten en materia inofensiva. Pero podría suceder que esas bacterias encontrasen una opor- tunidad para desarrollarse rápidamente y durante algún tiempo en productos orgánicos que después fueran ingeridos por el cuerpo del hombre, en el que acaso podrían producir consecuencias funestas. Si el hombre tragase esos alimentos después que los microbios hubiesen producido su material ve- nenoso, se produciría una intoxicación general inmediata. El efecto puede ser rápido y grave si la cantidad de material tóxico tragado fuere abun- dante, ó ligero, pero prolongado, si se hubiesen ingerido dosis pequeñas y repetidas. Estos casos no son raros; muy conocidos son los envenena- mientos causados por los helados ó sorbetes, por LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 117 el queso ó por la leche, y no pocas veces por car- nes ó pescados, y moluscos en los que las bacte- rias han tenido oportunidad de desenvolverse. En todas estas circunstancias el veneno se traga en cantidad suficiente para producir síntomas graves, mortales en ocasiones, si bien algunas veces desa- parecen tan luego como se logra arrojar el vene- no ó disminuir su acción tóxica. En otros casos, la dosis del tóxico puede ser ligera, demasiado ligera para producir mucho daño, á no ser que se repita con frecuencia. Todos estos trastornos pueden atribuirse al alimento fermentado ó que ha empezado á podrirse. Es difícil distinguir estos casos de otros originados casi de igual manera, como los siguientes. Puede acontecer que las bacterias que crezcan en substancias alimenticias continúen desarro- llándose en ellas aún después de haber sido traga- das y de haber pasado al estómago ó los intesti- nos, lo que sucede muy particularmente con las bacterias de la leche. En tales condiciones, los microbios no son realmente parásitos, puesto que simplemente viven y se nutren del mismo alimen- to que consumían fuera del cuerpo humano, y no de los tejidos del hombre. Los venenos que pro- ducen las bacterias seguirán desarrollándose ínte- rin éstas continúen creciendo, ya sea en la vasija de la leche, ya en el cuerpo humano. Ahora bien, absorbidos estos tóxicos pueden dar naci- miento á una enfermedad ligera ó grave, que du- rará más ó menos tiempo, prolongándose quizá mientras se está suministrando al individuo el mismo alimento con las mismas bacterias. La enfermedad más importante de las de esta clase parece ser el cólera infantil, cholera infantum, tan frecuente entre los niños que se crían con leche 118 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA de vaca, sobre todo en las estaciones cálidas. Fácil es comprender la naturaleza de esta enfer- medad, recordando el gran número de microbios que existen en la leche, especialmente en el vera- no, y teniendo presente que el delicado organis- mo del niño sufrirá inmediatamente alteraciones por una cantidad de veneno tan insignificante que no ocasionaría el más mínimo efecto en un adulto. También se comprende sin gran trabajo que la afección ceda sin dificultad al tratamiento, si se tiene el cuidado de esterilizar ó hervir al baño de maría la leche que se da al enfermito. Todavía no se sabe con certeza hasta donde se extienden los trastornos ocasionados por las bacterias en este terreno. Claro es que están relacionados muy principalmente con los produc- tos alimenticios, y comúnmente, aunque no siem- pre, afectarán las funciones digestivas. Es muy probable que muchos de los casos de diarrea esti- val sean producidos por esa causa, y que si se in- vestiga su procedencia, se encontrará que son ori- ginados por los tóxicos microbianos ingeridos con los alimentos ó las bebidas, ó por otros venenos análogos que se desarrollan en el alimento, des- pués de tomado por el individuo. En verano, época en que los microbios abundan tanto y en todas partes y en que crecen con tanta rapidez, es casi imposible evitar por completo estos peligros, aun ejerciendo sobre todos los alimentos una vi- gilancia que no podría menos de ser cansada y molesta. No obstante, bueno es tener presente que la fuente más común y más peligrosa de di- chos venenos es la leche y sus productos, por lo cual en verano sobre todo, no se debe beber leche que no sea enteramente fresca y pura, ó en la que no se hayan destruido las bacterias LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 119 por medio de la esterilización del baño de maría. 4. Gérmenes patógenos que son verdaderos pará- sitos.-Esta clase de bacterias patógenas incluyen aquéllas que real- mente invaden el organismo y se ali- mentan de los teji- dos de éste en vez de hacerlo de los alimentos que se toman. Es difícil establecer una lí- nea divisoria entre esta clase y la anterior. Por ejemplo, las bacterias que causan la difteria (Fig. 28) no invaden todo el organismo. Se desarro- llan en la garganta, se fijan en sus paredes y se limitan á una parte externa ó á los tejidos super- ficiales ; en una palabra, este bacilo sólo se en- cuentra en la boca y la garganta y se limita á las llamadas falsas membranas. Nunca penetra en los demás tejidos de la economía, aunque ataque á la membrana mucosa. En la membrana mucosa se desenvuelve con mucha ac- tividad y en ella segrega ó produce de alguna mane- ra venenos en extremo vio- lentos, los cuales se absor- ben y dan origen á los sín- tomas generales de la en- fermedad. Lo mismo sucede con el bacilo que origina el tétanos (Fig. 29). El bacilo del tétanos se inocula comúnmente en los tejidos de la vícti- ma por una herida hecha con algo que haya esta- do en contacto con el terreno en que el bacilo Fig. 28.-Bacilo de la difteria. Fig. 29.-Bacilo del tétanos. 120 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA habita. Se desarrolla con facilidad después de inoculado, pero se localiza en el fondo de la herida sin invadir mayor extensión de tejido. Produce, sin embargo, durante su desarrollo di- versos venenos que han sido distinguidos y es- tudiados, algunos de los cuales que se conocen algo, son sumamente violentos. ínterin el bacilo crece en los tejidos que circundan la herida, se segregan estos tóxicos, que después se absorben y penetran en la economía, produciendo esa in- toxicación los terribles sín- tomas que caracterizan el té- tanos. Algo muy análogo acontece con el bacilo del cólera asiático causado por un bacilo que puede crecer rápi- damente en los intestinos y quizá también en algunas de las secreciones del cuerpo, alimentándose en parte de las substancias contenidas en el tubo intestinal, en parte de las secreciones. Parece asi- mismo que se extiende y di- semina hasta cierto punto, toda vez que se le encuentra en las paredes de los intesti- nos. Pero propiamente ha- blando, no es un parásito, y la fatal enfermedad que pro- duce es consecuencia de los venenos segregados en los intestinos. De aquí á los parásitos verdaderos sólo hay un paso. La fiebre tifoidea, por ejemplo, es una afec- ción originada por los microbios que se desa- rrollan en los intestinos, pero que además, invaden Fig. 30. - Bacilo tífico : a, como aparece ordi- nariamente coloreado ó teñido, manifestando la forma característica en los cultivos ; b, teñi- do para manifestar los flagelos. LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 121 los tejidos más extensamente de lo que lo hacen los gérmenes del cólera asiático (Fig. 30). Por regla general no invaden la totalidad del cuer- po, sino que se localizan en algunas glándulas ú órganos especiales, como el hígado, el bazo, etc. Aun en estas glándulas parece que no en- cuentran condiciones muy favorables de desarro- llo, puesto que en ellas no se desenvuelven en gran extensión. Encuéntranse en el bazo en cen- tros ó grupos pequeños, mas no se distribuyen ge- Fig. 31.-Bacilo de la tuberculosis : a, como se ve en e! tejido pul- monar ; b, más aumentadp ; c, como se ve algunas veces en los esputos de los tísicos. neralmente por toda la viscera. Donde quiera que se desarrollan producen venenos que se han llamado toxinas tíficas, y son las que principal- mente dan origen á la fiebre. Gran número de gérmenes patogénicos están, como los del bacilo tífico, más ó menos circuns- critos á localidades especiales. En vez de distri- buirse por todo el organismo una vez que han penetrado en él, se limitan á órganos determina- dos. El ejemplo más común de un parásito de esta clase es el bacilo de la tuberculosis, tubercu- losis bacillus, origen de la consunción ó tisis, de la escrófula, los tumores blancos, el lupus, etc. (Fig. 31). 122 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA Aun cuando este bacilo es muy común y puede ata- car casi todos los órganos de la economía, general- mente limita su desarrollo : puede localizarse en una glándula pequeña, en una articulación, en un punto dado de los pulmones, ó en las glándulas del mesenterio, y dejar el resto de los tejidos completamente inmunes ó libres de infección, no siendo muy raro que el efecto causado por el ba- cilo se circunscriba á una extensión tan reducida que no dé margen á ninguna consecuencia grave. Por el contrario, en otros casos, los ba- cilos pueden exten- derse con mayor ó menor rapidez transcurrido algún tiempo, atacar más ó menos tejidos or- gánicos y llegar á producir quizá los resultados más fa- tales. Esta es la causa por la cual la tuberculosis es una afección ordinariamente de marcha lenta. Hay además otros parásitos que no limitan su acción de esta manera, sino que tan pronto como entran en el organismo, producen una infección general invadiendo la sangre y acaso simultánea- mente todos los tejidos orgánicos. El ejemplo más típico de esta clase es el ántrax ó pústula ma- ligna, enfermedad muy rara por fortuna en el hombre. El bacilo que la origina se multiplica en la sangre (Fig. 32) y muy pronto produce una infección general y sumamente grave, resultado de la abundancia de los bacilos en todos los teji- Fig. 32.-Bacilo del ántrax (fiebre esplénica). LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES dos de la economía. Algunas de esas afecciones obscuras conocidas con el nombre de envenenamien- tos de la sangre, parecen ser de la misma índole gene- ral y proceden de una invasión del organismo en- tero por ciertas bacterias patógenas. En resumen, los llamados gérmenes de las en- fermedades resultan de la acción en el organismo de venenos producidos por el desarrollo de los microbios. Las diferencias en la naturaleza de és- tos son causa de las diferencias que se observan en el carácter de la enfermedad, como las diferen- cias en las propiedades parásitas de las diversas especies de bacterias, originan á su vez diferen- cias muy marcadas en el curso de las afecciones y en sus relaciones con los fenómenos externos. 5. Enfermedades debidas á los microbios.-Ofre- ce grande interés el determinar hasta dónde se extienden las afecciones humanas causadas por las bacterias, lo que actualmente no es fácil, ni quizá posible decir con seguridad; de la misma manera que no es fácil probar que una enfer- medad dada sea enteramente originada por los microbios. Para poder hacerlo, sería necesario encontrar algún microbio particular presente siem- pre en todos los casos de la enfermedad ; hallar un método para hacer que se desarrollara fuera del organismo en cultivos medios ; demostrar su ausencia en los animales ó en el hombre sanos, y por último, reproducir la enfermedad en animales que se hallen en cierto estado fisiológico, inocu- lándoles el microbio. Todas estas pruebas pre- sentan dificultades, especialmente la última. En los animales es comparativamente fácil reproducir una enfermedad por inoculación ; pero los ex- perimentos en el hombre, son por regla general, imposibles, y es muy frecuente en el caso de enfer- 123 124 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA medades humanas tropezar con dificultades insu- perables, no pudiéndose por tanto, obtener una prueba completa. Después que se encuentra un microbio específico conocido y asociado á una en- fermedad, es generalmente fácil hacer experimen- tos con él en los animales; pero, algunas de las afecciones del hombre no atacan á éstos, y aun en el caso de que los ataquen, es muy á menudo dudoso si la afección producida en el animal por la inoculación es idéntica á la del hombre, lo que se debe á la diferencia que existe entre los sínto- mas que presentan los diversos animales. Como consecuencia, la prueba de que ésta ó la otra en- fermedad sea producida por gérmenes, varía desde una demostración absoluta hasta una simple sos- pecha. Por consiguiente, una lista completa y correcta de las enfermedades originadas por las bacterias ó de las especies de microbios que son patógenos para el hombre, no es posible que se formule dados los conocimientos que hasta ahora se poseen. La dificultad para hacer una enumeración de las enfermedades de origen microbiano, se hace aún mayor porque se ha averiguado recientemen- te que las mismas especies de bacterias patógenas pueden producir diferentes resultados en condi- ciones y medios diferentes. Cuando se estudió por primera vez el germen de la enfermedad y se demostró la relación que existía entre los micro- bios y las enfermedades, se creyó que cada especie particular de microbio patógeno originaba una sola enfermedad bien definida; y viceversa, se supuso que cada afección producida por un germen reco- nocía como causa especies determinadas de bac- terias. Estudios posteriores han revelado que eso no siempre es cierto. Hay enfermedades que tie- LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 125 nen una relación definida con microbios definidos, es verdad, como el germen del ántrax, por ejem- plo, que producirá siempre el ántrax, sean los que quieran el lugar y manera como se inocule. Del mismo modo, en determinado número de casos, bacterias específicas distintas se asocian á enfer- medades distintas. Por otra parte, hay algunos microbios patogénicos que no están completa- mente definidos y que producen resultado diverso según las circunstancias, variando sus efectos por la calidad y el estado del órgano y por las condiciones del individuo atacado. Por ejemplo, un número considerable de diferentes tipos de envenenamientos de la sangre, septicemia, piemia, gangrena, heridas inflamadas, ó formación de pus procedente de ligeras lesiones de la piel, trastor- nos múltiples que varían desde una insignificante formación purulenta hasta las más graves y vio- lentas intoxicaciones ó envenenamientos de la sangre, todos ellos parece que son producidos por microbios, y es imposible encontrar especies determinadas en los diferentes tipos de estas di- versas manifestaciones morbosas. Hay tres for- mas comunes de las especies pertenecientes á los micrococos, estreptococos, etc., productoras de pus, que se encuentran casi indistintamente rela- cionadas con varios tipos de alteraciones infla- matorias. Además, estas especies de bacterias se hallan casi siempre en derredor del cuerpo huma- no, aún en estado de salud. Existen en los ves- tidos, en la piel, en la boca, en el canal intestinal, etc., sin ocasionar el menor daño ; y, sin embargo, pueden causar grandes males si por un incidente recibiera el individuo alguna herida en la que lle- guen á penetrar. Esta cualidad nociva, varía de conformidad con las circunstancias así del indivi- 126 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA dúo como de los mismos microbios. Si la perso- na está en buen estado de salud, el poder de cau- sar daño de estas bacterias es muy limitado aun cuando penetren por las heridas, mientras que si su vitalidad es débil, entonces recibirá mucho mal, y bastará una ligera cortadura y hasta un simple arañazo para que los microbios penetren bajo la piel y den lugar á inflamaciones y á la for- mación del pus. En algunas personas se desa- rrollarán pequeños abscesos ó inflamaciones in- significantes donde quiera que haya una erosión en la epidermis, mientras que en otras, esas ero- siones y aun heridas de mayor consideración, se curarán inmediatamente y cicatrizan de primera intención sin trastorno alguno. Ambas están su- jetas indudablemente á iguales probabilidades de infección, pero unas resisten y otras no. En el lenguaje vulgar se dice que esa tendencia á los abscesos indica un mal estado de la sangre ó de los humores, frase que en realidad, nada significa para la ciencia. Además, se ve que la facultad de producir enfermedades por bacterias de las mis- mas especies, varía en diferentes ocasiones. Al- gunas habitan en todo el canal alimenticio y son totalmente inofensivas, mientras que otras, en circunstancias enteramente desconocidas, invaden los tejidos y originan una afección grave y á veces mortal. Unos, como el bacilo del tifo, producen alteraciones siempre que se introducen en el orga- nismo y toman asiento en él: los otros, como los bacilos normales del intestino, existen constante- mente, pero sin causar daños, por regla general, excepto en circunstancias especiales en que adquie- ren cierta malignidad. Todo esto demuestra que hay otros factores que determinan el curso de una enfermedad y hasta su invasión, independien- LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 127 temente de una especie particular de microbios patógenos y que la enfermedad misma puede tam- bién producir y desarrollar ciertos microbios. De los anteriores razonamientos se deduce que es imposible dar una lista exacta de los gér- menes de las enfermedades. No obstante, estu- dios últimamente realizados han revelado algu- nas relaciones definidas entre estos microbios y ciertas enfermedades, y no carecerá de interés hacer una enumeración de las afecciones más co- nocidas. Nombre de las enfermedades. Ántrax (pústula maligna). Cólera. Pulmonía crupal. Difteria. Muermo. Gripe. Lepra. Fiebre remitente. Tétanos. Tuberculosis (incluyendo la tisis ó consunción, la es- crófula, etc). Fiebre tifoidea. Nombre de los bacilos que producen las enfermedades. Bacilo del ántrax. Espirilo del cólera asiático. Micrococo de la pulmonía crupal. Bacilo de la difteria. Bacilo del muermo. Bacilo de la gripe. Bacilo de la lepra. Espirilo de Obermeier. Bacilo del tétanos. Bacilo de la tuberculosis. Bacilo tífico. Varias infecciones producidas por heridas, en- tre ellas la septicemia, lapiemia, los abscesos agudos, úlceras, erisipelas, etc., son originadas por ciertas formas de micrococos que se asemejan unas á otras en muchos caracteres y difieren en muy pocos. Se encuentran casi indistintamente en todas las infecciones por heridas, y ninguna de ellas parece tener relación definida con una forma especial de enfermedad, excepto el micrococo de la erisipela. Los micrococos que producen el pus común se agrupan en tres especies : el staphi- 128 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA lococcus pyogenes aureus, el staphilococcus pyogenes y el streptococcus pyogenes. Estas tres especies son las más comunes; pero algunas veces se encuen- tran otras. Además de estas especies cuya acción puede., considerarse comprobada, se cree con mayor ó menpr certeza que las siguientes enfermedades son ocasionadas por distintas especies de micro- bios : bronquitis, endocarditis, sarampión, tos convul- siva, peritonitis, pulmonía y sífilis, etc. Aun podría darse otra lista de enfermedades cuya naturaleza general indica que son produci- das por microbios; pero no se ha podido averi- guar cuáles son las bacterias que más se relacio- nan con ellas. Se ha demostrado que un gran número de afecciones que padecen los animales son originadas por estos microorganismos, ha- biéndose hallado también un gran número de mi- crobios en ciertas materias, como las heces feca- les, la sangre en putrefacción, etc., microbios que los experimentos han comprobado que pueden producir enfermedades en los seres del reino ani- mal; pero sin que haya evidencia de que en cir- cunstancias normales puedan ser causa de esas mismas enfermedades. Acaso contribuyan á las alteraciones que ocasionan los alimentos tóxicos, mas en realidad no pueden considerarse como gérmenes de enfermedad. 6. Diferencias y variedades en el poder patogé- nico.-Como ya se ha manifestado, las ideas con- cernientes á las relaciones entre las bacterias y la enfermedad han sufrido un gran cambio desde que se formularon por vez primera, y hoy se reco- noce que, además de la presencia de los microbios, hay otros factores que ejercen grande influen- cia en los estados morbosos. Es necesario consi- LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 129 derar estos factores desde dos puntos de vista, á saber: la diferencia y variedad, condiciones ó es- tados de los microbios, y la condición y susceptibi- lidad individual. El primero de estos factores sólo requiere breves consideraciones. Es bien sabido que hay diversas circunstancias que afectan la virulencia de las bacterias. El bacilo que se supone produ- ce la pulmonía, por ejemplo, pierde todo su poder para causar de nuevo la enfermedad una vez que ha sido cultivado en el laboratorio por un espacio corto de tiempo, en un cultivo medio ordinario. Esto se comprende fácilmente, teniendo en cuen- ta el hecho de que es un bacilo parásito que pue- de desarrollarse como tal. No obstante, en algu- nas ocasiones puede recuperar su poder patogé- nico pasando otra vez á un animal que sea algo susceptible de ser atacado por él. Uno de los microbios patogénicos más violentos que existen es el que produce el ántrax ; pero pierde también su influencia patógena si se cultiva por largo tiempo á una temperatura elevada. El microco- co que causa el cólera ó colerina de las gallinas pierde también sus propiedades morbíficas en un cultivo medio común, cuidando de dejar pasar algunos días entre las inoculaciones sucesivas, en nuevos tubos de cultivo. Los microbios más patógenos pueden ser tratados por manera tal, que sufran una disminución y hasta una pérdida total de su facultad de producir enfermedades graves. Por otra parte, hay diversas circunstan- cias y condiciones que son capaces de aumen- tar la virulencia de los gérmenes patogénicos. El virus que causa la hidrofobia, por ejemplo, au- menta su virulencia si se inocula en un conejo y se toma después el virus del mismo conejo para 130 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA hacer otras inoculaciones. El micrococo del có- lera de las gallinas, debilitado del modo dicho antes, puede recuperar de nuevo su violencia primitiva inoculándolo en un pájaro, como el go- rrión, é inoculándolo de éste á otro pajarillo, siendo tanto más activo cuanto más se repitan las inoculaciones. Es indudable que estas varieda- des existen lo mismo en la Naturaleza que en los cultivos artificiales. Los microbios que hacen que las heridas sean infecciosas, los abcesos, etc., difieren, al parecer, en circunstancias normales, desde un tipo susceptible de producir un envene- namiento violento y hasta mortal en la sangre, hasta un simple tumor ó abceso y asimismo á ser completamente inofensivos. Indudablemente, este factor es el que determina en gran parte la mayor ó menor intensidad de las afecciones epi- démicas causadas por bacterias contagiosas. 7. Susceptibilidad, individual.-Las grandes mo- dificaciones hechas ahora en los conocimientos antiguos, respecto á este ramo de las ciencias, han influido en las ideas actuales acerca del poder que tienen los individuos para resistir á la inva- sión de los microbios patógenos. Desde hace mucho tiempo se sabía que hay personas más susceptibles que otras para contraer las enferme- dades, y tratando de determinar la significación de este hecho, se han realizado valiosos é inte- resantísimos descubrimientos. Después de mani- festada la enfermedad, se sucede un período más ó menos largo, en el que no se revelan efectos apreciables, á cuyo período sigue el primer acceso de la afección y su desarrollo, hasta que llega á una crisis que, si se domina, termina en la cura- ción. El curso general de una enfermedad pro- ducida por los gérmenes se divide en tres períodos; LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 131 el período de incubación, el de desarrollo de la en- fermedad y el de curación. La susceptibilidad del organismo á contraer una enfermedad debe con- siderarse desde los tres puntos de vista de la " in- vasión," la "resistencia" y la "curación." 8. Invasión.-Para que una enfermedad infec- ciosa pueda afectar á un individuo, se necesita ante todo que el microbio especial que la produz- ca llegue á penetrar en la economía. Varias son las vías por las que se efectúa esta entrada, bien sea por la boca, bien por las fosas nasales, bien por la piel, y en algunas ocasiones por los canales ó conductos excretorios, etc. Las que penetran por la boca lo hacen generalmente por el interme- dio del alimento ó del agua, etc., que se ingiere; las que se abren paso por las fosas nasales entran acompañadas del aire, y las que se introducen por la piel lo verifican en la mayoría de los casos por el contacto con algún objeto infectado, como el contacto directo con una persona contaminada, ó con sus vestidos, ó con algunos objetos infectos. Quizá en ciertas circunstancias se introduzcan en la piel por medio del aire que se respira, lo cual no es tan común y sólo acontece en determinadas afecciones. Hay dos hechos cuyo conocimiento es de la mayor importancia: primero, que es muy pequeña la probabilidad de que una afección pro- ducida por bacterias penetre por medio del aire, sucediendo esto en un número muy reducido de afecciones, como la viruela, la tuberculosis, la es- carlatina, etc.; y segundo, que estando intactas la piel y las membranas son un protector casi seguro contra la invasión de las bacterias. Si la piel está íntegra, sin rasguños, ni heridas, quemaduras, etc., rara vez ó casi nunca la atraviesan los microbios. Estos dos hechos revisten grandísimo interés, 132 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA puesto que de todas las fuentes de infección que amenazan al hombre, de ninguna puede precaverse menos que de aquélla que se verifica por conducto del aire ; y de todas las vías de entrada que tie- nen los microbios, la que más dificultades ofrece para guardarla debidamente es la piel. Los mi- crobios de los alimentos se pueden destruir, calen- tándolos hasta cierta temperatura, y del mismo modo se pueden hacer inofensivos los líquidos que se beban ; pero en manera alguna es posible prescindir del aire que se respira, ni hay método ninguno conocido para desinfectar satisfactoria- mente ese aire, siendo imposible para los que tie- nen que estar al lado de personas enfermas ó cui- darlas, evitar por completo el contacto, ya con el paciente, ya con sus ropas, ya con los objetos que lo rodean más ó menos de cerca. De lo que precede se deduce claramente que la susceptibilidad individual á contraer enferme- dades producidas por las bacterias parásitas, de- pende, más que del medio infectado, de los hábitos de aseo de la persona, del cuidado en desinfectar los objetos infectados, de su costumbre de comer los alimentos condimentados ó crudos, y del esta- do de la piel y de las membranas mucosas del individuo : además, cualquier rasguño, por insig- nificante que sea, aumentará la susceptibilidad. Afecciones ligeras, como los constipados ó cata- rros, que irritan las membranas mucosas, dismi- nuirán el poder de resistencia del individuo y lo harán más susceptible á que penetre en su orga- nismo cualquier germen patógeno que se halle próximo á él. De la misma manera, las úlceras en la boca y las picaduras ó caries en los dientes y otras muchas cosas pueden ser también factores importantes en la susceptibilidad individual. Vese, LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES pues, que son numerosos los factores puramente físicos que pueden contribuir á esa susceptibilidad del individuo para contraer determinadas enferme- dades de carácter puramente infeccioso. 9. Poder de resistencia del organismo.-Aun después de que las bacterias han penetrado en la economía, no es seguro ni mucho menos que ori- ginen una enfermedad determinada, porque tienen que reñir una ruda batalla antes de ejercer sus efectos morbosos. Tan luego como los micro- bios entran en la economía, se levantan contra ellos poderosas fuerzas de resistencia del orga- nismo humano, que trata de destruirlos y expe- lerlos. Muchos de los microbios mueren con rapidez, habiendo casos en que todos quedan ani- quilados sin haber podido adelantar un paso en la infección. Claro es que entonces no resulta trastorno alguno en la salud del individuo. Otras veces, el organismo no puede sobreponerse al po- der de los invasores, los que se multiplican rápi- damente. En esta lucha, el éxito de los invaso- res no depende necesariamente de su número. Pelean simplemente por ocupar una posición en el cuerpo del animal, donde encuentran alimento y medios para desenvolverse. Unos cuantos de estos microscópicos seres pueden ser suficientes para ganar la posición, se multiplican entonces y se hacen muy numerosos. Por lo tanto, el orga- nismo, para defenderse de ellos, tiene que destruir cada una de las bacterias ó por lo menos, que im- pedir su desarrollo. Los maravillosos poderes de reproducción de que están provistos los microbios les dan una gran ventaja en esta batalla. Por otra parte, se necesita tiempo para que estos pe- queñísimos seres, cuya multiplicación es asombro- sa, se hagan lo bastante numerosos para causar 133 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 134 daños. Cuando la cantidad de invasores no es muy considerable, hay un intervalo de reposo después que penetran en la economía y durante este intervalo, ó sea durante el período de incu- bación, la economía puede organizar resistencia suficiente para expeler á los microbios, destruirlos ó atenuar su acción. Aun no se sabe bien hasta donde se extienden las fuerzas que el organismo humano puede des- plegar contra estos enemigos invasores. Sin em- bargo, algunos de sus métodos de defensa son conocidos ya y se sabe lo bastante de ellos para poder formarse idea de la intensidad de la lucha empeñada y de las vigorosas y enérgicas resisten- cias que la economía humana puede oponer á esta invasión. Téngase en cuenta, en primer lugar, que una gran parte de los microbios no puede desarrollar- se en el cuerpo del hombre, aunque penetre en él. Los microbiólogos conocen hoy muchos centena- res y acaso millares, de estos microscópicos seres, la gran mayoría de los cuales encuentran condi- ciones tan hostiles en los tejidos humanos, que apenas les es posible desarrollarse en ellos. Los músculos y la sangre del hombre suministran, cuando han perdido su vitalidad, alimento exce- lente para los microbios; pero la carne y la san- gre humanas, estando vivo el individuo, ejercen de uno ú otro modo una influencia destructora en las bacterias, que destruye el crecimiento de un gran número de especies. No obstante, algu- nas no se destruyen por esas fuerzas hostiles re- presentadas por los tejidos del animal y, por lo tanto, son susceptibles de crecer y multiplicarse en el organismo. Éstas son las únicas que cons- tituyen realmente los microbios patogénicos, las LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 135 únicas por consiguiente que pueden producir en- fermedades al desenvolverse en el cuerpo del ani- mal. El hecho de que la mayoría de las bacterias no se desarrollan en la economía, demuestra pal- pablemente que existen en esos tejidos cieítas condiciones especiales que hostilizan la vida bac- teriana. Además, apenas puede ya ponerse en duda que en esas mismas condiciones hostiles que permiten al organismo resistir los ataques de los microbios patógenos, se encuentra la causa de la resistencia orgánica. ¿ Cuáles son las fuerzas desplegadas contra esos invasores ? La índole esencia'l de esa batalla parece que estriba en la producción de venenos y contravenenos. Parece también indudable que el primer paso dado por el organismo para expeler esas bacterias consiste en inundarlas, en ahogar- las, por decirlo así, en ciertos tóxicos que impiden su crecimiento. En la sangre y en la linfa del hombre y de otros animales, existen ciertos pro- ductos que tienen una influencia destructora para el crecimiento de los microorganismos. La pre- sencia de estos venenos es innegable, puesto que ha sido demostrada por muchos experimentos hechos directamente en la sangre de algunos ani- males. Muy poco se sabe acerca de la naturaleza de esos productos; pero se está seguro de sus fuerzas represivas, á las que se ha dado el nom- bre de alexinas ó alesinas, que se producen en los tejidos vivos, por más que se ignore el modo cómo se producen. Auxiliado por estos tóxicos, el cuerpo de los animales puede estorbar el creci- miento de la mayor parte de las bacterias que penetran en sus tejidos. Los microorganismos comunes mueren inmediatamente, porque esas alexinas obran como antisépticas, y las bacterias 136 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA comunes no pueden desarrollarse en los cuerpos vivos, como no podrían desarrollarse en una solu- ción que contuviese otros venenos. De esta ma- nera el organismo está perfectamente protegido contra la mayoría de las bacterias. El gran número de especies que se encuentran en el agua, en la leche, en el aire, en la boca de los animales ó en la piel y que casi siempre se hallan presentes en todas partes, son susceptibles de crecimiento en los alimentos orgánicos comu- nes faltos de vida; mas tan luego como entran en un organismo vivo, se detiene inmediatamente su desarrollo por los agentes antisépticos que obran contra ellos. Por lo tanto, estos microbios no son patógenos ni causa de trastornos para la salud del individuo. Hay otras especies de bacterias que pueden permanecer en el cuerpo á pesar de los ataques de los referidos agentes para desprenderse de ellas. Éstas son las que constituyen los micro- bios patógenos, ó sea los llamados "gérmenes de las enfermedades," únicos que pueden conservar- se en el organismo. ¿ Cómo pueden estas espe- cies vencer á los venenos que matan á las otras especies inofensivas? Lo mismo para las unas que para las otras, esas alexinas son nocivas para su desarrollo ; pero las ofensivas cuentan con algún medio para contrarrestar sus efectos. En este asunto acerca de los venenos, hay algo que está todavía muy obscuro; y si ha de juzgarse por las apariencias, los microbios patógenos domi- nan á las alexinas del organismo dando nacimien- to á su vez á otros productos que neutralizan las alexinas, anulando así los efectos causados por ellas. Dichas bacterias patógenas cuando pene- tran en el organismo, crean inmediatamente un LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 137 grupo de cuerpos denominados lixinas ó Usinas, misteriosas como las alexinas, pero se supone que neutralizan su acción, venciendo de esta manera la resistencia que el organismo opone al desarro- llo de los microbios. Ya en este caso los invaso- res pueden multiplicarse con la rapidez necesaria para conservar su puesto en el organismo, y bien pronto desarrollan los síntomas que constituyen la enfermedad. Las bacterias patógenas difieren por tanto de las que no son patógenas, en la fa- cultad que tienen de segregar productos que pue- den neutralizar los efectos ordinarios de las alexi- nas, dominando así la resistencia normal que el organismo les ofrece. Mas, aun cuando las bacterias dominen de ese modo las alexinas, no por eso está decidida la ba- talla, porque el hombre dispone de otro medio defensivo que entra inmediatamente en actividad para contrarrestar el desarrollo de los organismos invasores. Este segundo método de resistencia se debe á una serie de células activas que se en- cuentran en la sangre y que se conocen con el nombre de corpúsculos blancos (Fig. 33, a, b\ Son pequeños trozos de protoplasma que existen en grandes cantidades en la sangre y en la linfa, célu- las activas susceptibles de locomoción y que pue- den escaparse fuera de los vasos sanguíneos. No es raro ver en el interior de su substancia pequeños cuerpecillos con los que se ponen en contacto. Una de sus misiones consiste en apoderarse rápida- mente de pequeñísimos cuerpos irritantes que se hallan en los tejidos y llevarlos al exterior por me- dio de las secreciones. Obran, pues, como agentes de limpieza en el cuerpo. Estos corpúsculos ejer- cen alguna intervención para preservar de los ata- ques de los microbios patógenos. Muy á menudo 138 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA Fig. 33.-Corpúsculos blancos de la sangre y otros fagocitos : a, forma estacionaria; b, forma movible; c, fagocito con una bacteria á medio tragar; d, fagocitos conteniendo bacterias muertas ó vivas ; e, fagocito lleno de bacterias ; ba, bacterias. LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 139 recogen gran número de ellos en las regiones del cuerpo en que se encuentran las bacterias. Estas bacterias invasoras ejercen sobre los corpúsculos una gran atracción, y los corpúsculos salen de los vasos sanguíneos y forman á veces una falange numerosa y apretada que rodea completamente á los gérmenes invasores, los que pueden manifes- tarse en el exterior por medio del fenómeno lla- mado inflamación. No queda duda de que estos corpúsculos ó glóbulos sanguíneos entran en lucha con los mi- crobios al cercarlos de esta manera, por más que no hayan sido pocas las discusiones que se han entablado acerca del método que siguen en su lucha. Se ha dicho por algunos que los glóbulos se apoderan de los microbios, se los tragan, por decirlo así, y después los digieren (Fig. 33, c, ó, e). Esta teoría hizo nacer la idea de la fagocitosis, y á consecuencia de ella se dió á esos corpúsculos la denominación de fagocitos. No obstante, estudios llevados ácabo durante mucho tiempo hacen creer que no es ese el método ordinariamente seguido por los corpúsculos para destruir á los microbios, sos- teniéndose actualmente que el procedimiento es más bien químico. Cuando las células se reúnen en grandes cantidades en derredor de los micro- bios patógenos, parece que segregan de sus pro- pios cuerpos ciertos productos nocivos que obran sobre las bacterias como las alexinas antes men- cionadas. Estos productos tienen un efecto deci- didamente dañino para la multiplicación de los microbios: impiden rápidamente su desarrollo y, obrando en unión de las alexinas, acaso los des- truyen completamente. Una vez muertas las bacterias, los glóbulos sanguíneos blancos pueden apoderarse de sus ca- NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 140 dáveres y conducirlos al exterior. Algunos de los corpúsculos entran en el torrente circulatorio y llevan á sus enemigos á diversos puntos de la economía, por eliminación. Con frecuencia los corpúsculos blancos perecen en la contienda y en- tonces se acumulan en forma de pus y se abren camino á través de la piel. La pelea entre los fagocitos y las bacterias sigue con vigor, y si al fin los fagocitos son más fuertes que los microbios, estos quedan destruidos gradualmente. En este caso, el individuo ignora lo que pasa en el inte- rior de su organismo : el conflicto se desarrolla sin que él tenga conciencia de lo que acontece y acaso, ni siquiera sepa que ha estado muy expues- to á ser víctima de las bacterias. En otros casos, los microorganismos patogénicos son más fuer- tes que los fagocitos ; se multiplican con mucha rapidez y á veces producen secreciones que ex- pulsan al exterior á sus enemigos. Como ya se ha dicho, los corpúsculos son atraídos general- mente al punto invadido ; pero en algunas ocasio- nes, cuando especies esencialmente mortíferas y vigorosas invaden la economía, las secreciones producidas por las bacterias son tan enérgicas, que hacen salir al exterior á los corpúsculos. En tales circunstancias los huéspedes invasores tie- nen oportunidad para multiplicarse sin impedimen- to, para diseminarse por todo el cuerpo, y la enfer- medad se desarrolla rápidamente como resultado inmediato de su acción tóxica en los tejidos orgá- nicos. Ya se ha visto que el cuerpo humano no está indefenso en presencia de las bacterias producto- ras de enfermedades, sino que por el contrario, está provisto de numerosas fuerzas de resistencia. No debe suponerse, sin embargo, que la descrip- LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES ción que antecede, relativa á la acción de estas fuerzas, sea enteramente exacta; de la misma manera que no debe deducirse que la resistencia es en todos respectos tal cual se ha explicado. Las investigaciones en este sentido son aún muy recientes y reina todavía gran obscuridad en mu- chos puntos. Acaso más adelante se introduzcan grandes modificaciones en la interpretación que hoy se da. Pero, aun reconociendo esas incerti- dumbres en los detalles, debe estarse seguro de los hechos generales. El organismo vivo tiene fuerzas de resistencia muy eficaces para impedir á la mayor parte de las bacterias que se desarro- llen en el interior de sus tejidos, y muy suficien- tes para arrojar al exterior los verdaderos micro- bios patógenos. Estas fuerzas están asociadas en parte con las producciones de los venenos del cuerpo, y en parte con los poderes activos de las células especiales que se han llamado fagocitos. Es de esperarse que el porvenir aclare el origen de esos venenos y la manera cómo los fagocitos obran. La resistencia del organismo varía según las circunstancias. Es evidente que esas resistencias son fuerzas naturales y que sin duda alguna están en consonancia con el estado de salud del in- dividuo. Una salud perfecta, un cuerpo robusto, vigoroso y bien nutrido, suministrarán los me- jores medios de resistencia contra las bacterias infecciosas. Por el contrario, un organismo debi- litado por una nutrición pobre, ofrecerá mucha menos resistencia. La cuestión de si se sufrirá ó no una afección producida por los gérmenes, no estriba simplemente en exponerse á ella ni tam- poco en la duda de si los microbios penetrarán ó no en la economía; depende también de que haya el suficiente yigor en el organismo para producir 141 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 142 alexinas en la proporción necesaria ó fagocitos lo bastante numerosos y fuertes para rechazar el ataque. Mucho puede hacer la higiene para evi- tar estas enfermedades; pero no hay que olvidar que la otra parte combatiente tiene asimismo gran importancia y, por tanto, que es necesario hacer cuanto se pueda, además de la parte higiénica, por dotar al organismo de vigorosas fuerzas de resis- tencia. io. Curación de las enfermedades microbianas ó parasitarias.-Las fuerzas de resistencia no siem- pre son suficientes para expulsar á los invasores, que pueden prolongar su estancia en el organismo y vencer los obstáculos que se les oponen, en cuyo caso pueden multiplicarse sin impedimento y acabar por hacerse dueños del campo. A medida que se hacen más numerosos, aumentan sus pro- ductos tóxicos y producen efectos venenosos di- rectos. El período de invasión termina y comienza el de enfermedad, la que sigue su curso agraván- dose generalmente más y más, hasta que llega á una crisis. Ya en este estado, si la intoxicación no es tan grave que ocasione la muerte, los efectos no- civos pasan y se entra en el período de conva- lecencia. ¿ Por qué no es siempre mortal la enfermedad cuando las bacterias se posesionan del organismo y se desarrollan en él ? ¿ Por qué no continúan multiplicándose hasta producir suficiente veneno para destruir la vida del individuo atacado ? Es verdad que eso sucede siempre, pero en la mayor parte de los casos se logra la curación. Será por que el organismo debe poseer algún otro juego de fuerzas de resistencia, que son las que se relacionan con el período de cura- ción. Aunque debilitado por el eiv^enenamiento LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 143 y sufriendo á causa de la enfermedad, el pa- ciente no ceja en la batalla, sino que organiza lentamente un nuevo ataque contra sus inva- sores. Durante algún tiempo, los microbios siguen multiplicándose sin que nada los des- truya y crecen con rapidez; pero, al fin, su multiplicación se detiene, su vigor se debilita, y su número disminuye hasta que por último, se expulsan del organismo. Muy poco se sabe toda- vía acerca de la naturaleza de esta nueva resis- tencia. Obsérvase, en primer lugar, que por regla general, después de la curación, las fuerzas de re- sistencia contra la enfermedad aumentan en el in- dividuo, aumento que puede ser muy duradero y tan considerable, que resulte la inmunidad casi completa contra la enfermedad, por muchos años y acaso por toda la vida. Un ataque de escarla- tina, por ejemplo, preserva al individuo de ser atacado en lo sucesivo por esa fiebre eruptiva. En otros casos la resistencia puede ser sólo temporal, como sucede en la difteria; pero siempre se ad- quiere cierta suma de inmunidad. Esta facultad de resistir las actividades de los parásitos parece aumentar durante los progresos de la enfermedad, y, si llega á ser suficiente, expele á las bacterias del cuerpo antes de que hayan podido ocasionar la muerte, comenzando en seguida la convale- cencia. Lo que en manera alguna es claro toda- vía para los microbiólogos, por más que ya conoz- can bien ciertos factores, es á qué se debe esta resistencia nuevamente adquirida. Parece inne- gable que en algunas afecciones las células orgá- nicas producen, después de cierto tiempo, subs- tancias que sirven como antídotos de los venenos producidos por las bacterias durante su creci- miento, substancias que han recibido el nombre 144 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA de antitoxinas. En la difteria, por ejemplo, los gérmenes que se desenvuelven en la garganta producen venenos que se absorben por la econo- mía y dan origen á los síntomas de la enfermedad ; pero, transcurrido un período dado de tiempo, las células reaccionan y producen un contraveneno que neutraliza los efectos tóxicos del veneno de la difteria. Esta substancia se ha tomado de la sangre de los animales curados de un ataque de difteria, y se ha llamado antitoxina diftérica. Mas, ni aun con este conocimiento se explica plena- mente el hecho. La antitoxina diftérica neutra- liza los efectos de la toxina diftérica, y el organis- mo desarrolla entonces fuerzas bastantes para expulsar las bacterias que se alojan en la gargan- ta. Cómo desempeñan esta tarea, es lo que se ignora casi por completo. Alguna otra fuerza debe entrar en juego para arrojar á los microbios, fuerza que sólo puede ejercer su acción después de neutralizado el efecto venenoso de los gérme- nes. Por tanto, en estos casos la curación se debe, primero, al desarrollo en el organismo de antídotos naturales contra los venenos, y segundo, á alguna otra fuerza, desconocida todavía, que ex- pele á los parásitos. Estos hechos son verdaderamente maravillo- sos y llaman la atención por manera notable. Si intencionalmente se quisiera buscar la teoría me- nos verosímil para explicar la curación de la en- fermedad infecciosa, sería muy difícil encontrar otra que fuera menos creíble que la de que las células del cuerpo desarrollan durante la afección un antídoto contra el veneno producido por los gérmenes parásitos. Y sin embargo, es indudable que los antídotos se forman en el curso de la en- fermedad. No se han encontrado en todas las LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 145 afecciones, y sería demasiado pretender que este sea el método constante y exclusivo en todos los casos de curación. No obstante, con respecto á las enfermedades microbianas ó parasitarias, pue- de decirse en general que después que las bacte- rias entran en el organismo por algún punto débil, tienen que sostener ante todo un combate para hacer frente á las fuerzas de resistencia del orga- nismo, fuerzas que parecen ser en parte biológicas y en parte químicas. Estos poderes de resistencia son suficientes en muchos casos para evitar que los microbios consigan permanecer en la economía. Si los invasores dominan á las fuerzas de resis- tencia, entonces empiezan á multiplicarse con ra- pidez y toman posesión del organismo entero ó de parte de él. Continúan desarrollándose hasta que el individuo muere ú ocurre algún accidente que detenga su desenvolvimiento. Después que el individuo pone en acción sus nuevas fuerzas para impedir el crecimiento de los gérmenes, vie- ne la curación y el paciente adquiere una inmu- nidad que se prolonga por un espacio de tiempo más ó menos largo, contra un segundo ataque de la misma enfermedad. Tales son, en resumen, las relaciones que exis- ten entre los microbios parásitos y el cuerpo hu- mano. Mas, si bien ésta es la teoría del asunto en general, preciso es reconocer que estas rela- ciones difieren mucho según las diversas enfer- medades y que no puede aplicarse á todas la mis- ma descripción. Las bacterias varían en la forma y en el lugar que eligen para atacarlo. No sólo producen diversas clases de tóxicos que dan naci- miento á diferentes síntomas de intoxicación ; no sólo los resultados no son idénticos en los distin- tos animales; no sólo las diferentes especies pato- 146 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA genas difieren mucho en su poder para desarrollar afecciones graves; sino que también las diversas especies producen efectos especiales según la clase del animal á quien atacan. Algunas solamente pueden vivir como parásitas en el hombre: otras, en el hombre, en los ratones ó ratas y en otro re- ducido número de animales : algunas, parece que no pueden vivir más que en el ratón salvaje y no en el doméstico : otras en ciertos animales y no en el hombre : otras habitan en el caballo ; varias en pájaros, pero no en mamíferos de sangre caliente, mientras que hay bacterias y microbios que viven muy bien en todos los tejidos de la mayor parte de los seres de la escala zoológica. Claro es que los microbios que habitan como parásitos en el hombre son los relacionados con las enfermeda- des humanas y los que interesan más al médico, del mismo modo que los que viven en los otros animales interesan al veterinario. Véase, pues, cuán distintas son las variedades que ofrecen las bacterias parásitas. Difieren en el lugar que escogen para el ataque, en la manera de atacar y en la parte del cuerpo que eligen como centro para desarrollarse. Difieren también en la violencia y en el carácter de los venenos que pro- ducen, en su poder para dominar las resistencias que les opone el organismo, y en su facultad de producir éstas ó las otras enfermedades. Presen- tan, en suma, tan gran número de métodos de acción, que no es posible describirlos de modo que puedan aplicarse á todos los microbios, ni aconse- jar un procedimiento general para preservarse de ellos y expulsarlos una vez que han invadi- do el organismo. 11. Enfermedades causadas por otros organismos que no son microbios,-Aun cuando el objeto pri- LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 147 mordial de esta obra es el de ocuparse especial- mente de microbiología, no puede dejar de decirse algo en ella referente á otros organismos micros- cópicos que no pertenecen propiamente al grupo de las bacterias. Si bien la mayor parte de las afecciones originadas por gérmenes se deben á los microbios que acaban de estudiarse en los capítu- los precedentes, hay algunas cuya causa se en- cuentra en organismos que corresponden á otros grupos. De estos seres, unos son plantas de una organización superior á la de los microbios; pero otros son indudablemente animales microscópicos. Sus costumbres difieren algo de las de las bacte- rias y como consecuencia de ello, el curso de las enfermedades que producen es, por regla general, diferente también. Entre las enfermedades pro- ducidas por animales microscópicos, hay una ó dos que tienen la bastante importancia para que merezcan mención especial. Paludismo.-La más importante de estas enfer- medades es el paludismo en sus diversas formas, conocidas por varios nombres, tales como escalo- fríos y fiebre, fiebre de otoño, malaria, chuchos y otros varios nombres vulgares. Esta afección, tan común en todas partes, y sobre todo en los climas cálidos, ha sido muy estudiada por los médicos y los sabios que se ocupan de materias científicas y le han asignado multitud de causas. En un tiem- po se creyó que era resultado de una bacteria, y se describió un bacilo especial como causante del paludismo. Últimamente se ha demostrado que la origina un organismo microscópico que perte- nece al grupo de los animales unicelulares y que tiene relaciones muy estrechas con las conocidísi- mas amoebas (Fig. 34). Todavía no se conoce bien el organismo palúdico, y la descripción si- 148 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA guíente abraza los hechos más conocidos hasta el día y sus relaciones con las enfermedades del hombre; pero ante todo conviene tener en cuenta que el nombre de palúdico, paludiano, etc., dado á los microorganismos que se cree producen los diversos tipos de esas fiebres, procede del origen Fig. 34.-Microorganismo de la fiebre palúdica: las letras desde « hasta g manifiestan el crecimiento del parásito en el interior de los corpúsculos sanguíneos ; o representa el microorganismo en varios estados; í los esporos. El 1 es el llamado cuerpo semicircular que se desarrolla en el 2, en forma flagelada, como se ve en el 3. que se les atribuye; es decir, de terrenos pan- tanosos, charcos, pozas, lagunas, aguas estanca- das y todo cuanto es causa de miasmas y donde nacen y se multiplican mosquitos y otros insec- tos que puedan inocular el veneno palúdico. Es indudable que el germen palúdico habita en alguna parte fuera del cuerpo humano, mas se ignora á punto fijo cuál sea su morada, como se ignora de qué origen procede el parásito. Parece, sin embargo, probable que en unos casos el medio de transmisión sea el agua y en otros el aire. Sea cualquiera la fuente de donde provenga, penetra bajo el cuero cabelludo del hombre y llega á la LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 149 sangre. Ataca los corpúsculos ó glóbulos rojos sanguíneos, alojándose cada organismo palúdico en un sólo glóbulo (Fig. 34, a). Allí se desarrolla aumentando en dimensiones á expensas de las substancias de los corpúsculos (Fig. 34, a-f\ Al crecer se hace granuloso y bien pronto manifiesta tendencia marcada á separarse en masas irregula- res (Fig. 34,/), acabando por dividirse y subdivi- dirse en muchos cuerpos pequeños llamados es- poros (Fig. 34, g). Estos cuerpecillos salen del corpúsculo y durante cierto tiempo viven libres en la sangre (Fig. 34, /z). Después de un período determinado, vuelven á los corpúsculos rojos, de- sarrollando nuevos parásitos palúdicos amcebos y convirtiéndose nuevamente en esporos, proceso que puede repetirse muchas veces sin que nada lo impida. Considéranse estos organismos como parásitos de los glóbulos rojos y fácil es comprender que la gran abundancia de parásitos y la destrucción de los glóbulos han de ser muy desastrosas para la salud del individuo atacado, y la gravedad del mal dependerá de la extensión del parasitismo. Los síntomas de las enfermedades palúdicas co- rresponden al modo de desenvolverse el organismo que las produce, y los caracteriza generalmente una intermitencia muy marcada por períodos más ó menos regulares de escalofrío y fiebre que alter- nan con otros períodos de remitencia, durante los cuales, esos síntomas desaparecen ó se aminoran mucho. Los paroxismos de las enfermedades que se distinguen y tipifican por el escalofrío, se pre- sentan cuando los esporos se escapan de los cor- púsculos sanguíneos y flotan en la sangre. Una vez que han vuelto de nuevo á los glóbulos rojos, la fiebre disminuye, y mientras están desarrollán- 150 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA dose en los corpúsculos hasta que se fraccionan en esporos, el individuo invadido por estos orga- nismos experimenta alivio en los síntomas más graves. Parece que hay más de una clase de organis- mos palúdicos, diferenciándose los diversos tipos Fig. 35.-Parásito de la fiebre palúdica ó paludiana, en completo estado de desarrollo. en el tiempo que tardan en desarrollarse y en transformarse en esporos. Una de sus varieda- des, la más común de todas, necesita dos días para su desenvolvimiento, lo que hace que los paroxismos morbosos se presenten con intervalos de cuarenta y ocho horas : otra de las variedades requiere tres días para su desarrollo, habiendo otras que no guardan regularidad alguna en sus períodos LOS MICROBIOS Y LAS ENFERMEDADES 151 de crecimiento y de dividirse en esporos. Estos hechos explican las variedades de la fiebre palú- dica, existiendo además otras irregularidades que parecen debidas á distintas causas. Puede haber más de una clase de parásitos al mismo tiempo en un individuo, cada una de las cuales producirá esporos en diferentes períodos, y claro es que el desarrollo simultáneo de estas clases, indepen- dientes unas de otras, dará ocasión á múltiples modificaciones en el curso de la enfermedad. Los organismos palúdicos son muy sensibles al parecer á la acción de la quinina, bastando una pequeña dosis para matarlos, y de aquí el gran valor que tiene en la medicina. Si el remedio llega á la sangre en el momento en que los esporos están fuera de los corpúsculos sanguíneos, éstos mueren con rapidez antes de que tengan tiempo de penetrar en otro corpúsculo. Durante su des- arrollo en el interior de los glóbulos no son ni con mucho tan sensibles á los efectos de la quini- na como cuando están en estado libre de esporos, y en ese período la quinina es menos activa. El pequeño organismo palúdico es un animal y no se puede cultivar satisfactoriamente en el laboratorio por ninguno de los métodos artificia- les conocidos hasta ahora, por lo que todavía se sabe poco acerca de él. No queda duda de que tiene alguna morada fuera de la sangre del hom- bre, y muy probablemente ha de atravesar por otros períodos de metamorfosis en los cuerpos de otros animales. La mayor parte de los anima- les parásitos viven á expensas de dos ó más seres, alternando de uno á otro, y es de suponerse que sea esto lo que acontece con el parásito del palu- dismo. Los microbiólogos no han podido aún descubrir ni averiguar nada definitivo respecto al 152 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA asunto, y hasta que se sepa algo relativo ála vida de estos organismos fuera de la sangre del hom- bre, muy poco podrá adelantarse en el terreno de aconsejar los medios de evitarlos, excepto los me- dios higiénicos más recomendados por la ciencia. El paludismo difiere de la mayor parte de las enfermedades producidas por gérmenes, en que los organismos que la causan no se eliminan en manera alguna de la economía. En casi todas las demás afecciones parasitarias, los gérmenes se expulsan en las secreciones ó excreciones, y por intermedio de éstas pueden abrirse camino con facilidad para penetrar en otros individuos, lo que no acontece con el organismo palúdico, razón por la cual no es contagioso. Si el parásito pasa parte de su existencia en otro animal que no sea el hombre, debe haber medios para que pase del hombre á otros animales. Fundado en eso, se ha creído que algunos insectos que se alimentan de sangre humana pueden servir como vehículo de transmisión inoculando al picar. Esto no está demostrado por completo ; pero, es muy posible y sea como quiera, lo cierto es que el organismo palúdico no se expele ordinariamente del hombre y que no es contagioso. Otros varios animales microscópicos viven como parásitos en el ser humano, algunos de ellos tan asociados con ciertas enfermedades, que hace creer que sean la causa de ellas. El más común de todos es el amxba coli que se presenta en algu- nas diarreas rebeldes y en la disentería. En ciertas variedades de esta afección, el parásito se encuen- tra con tanta frecuencia que no puede quedar la menor duda de que está íntimamente. ligado á la causa de la enfermedad, si bien faltan aún prue- bas definitivas en favor de esta teoría. MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 153 En las plantas, hay algunas de organización superior á la de las bacterias, que se hacen pará- sitas en el cuerpo humano y producen diversos tipos de enfermedades. Estas plantas pertenecen en su mayor parte al grupo de los mohos y mani- fiestan gran disposición para afectar la piel, en la que se desarrollan especialmente bajo el cabello y pueden enviar algunas de sus filiformes ramillas á los tejidos subdérmicos, ocasionando inflamacio- nes é irritaciones de la piel y úlceras muy difíciles de curar. Mientras el organismo planta continúe creciendo, las úlceras no se cicatrizarán, y una vez que los organismos penetran en el cuero cabe- lludo, por regla general, es muy difícil destruirlos. Entre las enfermedades originadas por los diver- sos organismos plantas, figuran los herpes, las aftas, la alopecia ó caída del pelo, etc. CAPÍTULO VII MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS PARÁSITOS i. Utilidad, de la microbiología.-La principal ventaja que ofrece el conocer la causa de las en- fermedades, estriba en que ese conocimiento faci- lita recursos con los cuales hay esperanzas de que se hallen medios adecuados para prevenirlas é im- pedir los daños que ocasionan. El estudio de la medicina en los tiempos antiguos era casi pura- mente empírico, entrando muy poco en él la parte realmente científica. Hoy, por el contrario, los hechos nuevamente descubiertos y los conoci- mientos adquiridos, hacen concebir grandes espe- 154 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA ranzas de que esa importantísima rama del saber humano se base más en la ciencia que en el empi- rismo. Desde que comenzaron los estudios mi- crobiológicos se ha adelantado más en la solución de los problemas relacionados con las enfermeda- des, que lo que se había adelantado en el largo número de siglos transcurridos, siendo más nota- bles estos nuevos conocimientos, en todo lo que se refiere á la prevención de las enfermedades ó sea á la higiene, que es la medicina preventiva. La bacteriología ha sido un factor de grandísima importancia en la medicina preventiva, como lo ha sido también hasta cierto pun.to en la medicina curativa. 2. Medicina preventiva.-La tendencia de la medicina en los siglos pasados se reducía á curar las enfermedades, mientras que hoy, el estudio de esa ciencia tiende, sobre todo, á investigar los me- jores procedimientos para impedir el desarrollo de esas enfermedades. La medicina preventiva ha tomado grandísimo incremento recientemente, y puede decirse que toda ella está basada en el conocimiento de las bacterias, asunto del más vivo interés. " Hombre prevenido vale por dos," se dice vulgarmente, y está probado que conocer la causa de una enfermedad es tener mucho ade- lantado para evitarla. Al estudiar algunas de las afecciones contagiosas y epidémicas, desde el punto de vista de los conocimientos microbioló- gicos, se ha visto qué es posible determinar, no sólo la causa de esas afecciones, sino también hasta qué extremo y cómo se hacen contagiosas, á lo menos hasta cierto punto. Algunos de los resultados obtenidos han sido tan lentos, que ape- nas pueden considerarse como verdaderos triun- fos. Por ejemplo, los trabajos hechos en micro- MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 155 biología indujeron á sospechar primero y á demos- trar después, que la tuberculosis es una afección contagiosa, y desde que ésto se comprobó ha ha- bido una disminución lenta, pero innegable en el número de víctimas ocasionadas por esta enferme- dad. Asimismo ha comprobado el estudio microbio- lógico, que la fuente de la infección colérica en las epidemias, se encuentra, en gran parte á lo menos, en el agua que se bebe, y si bien es cierto que el cólera ha efectuado varias invasiones en distintos países extendiéndose más ó menos, tam- bién lo es que n© ha asentado sus reales en nin- guna parte durante mucho tiempo, y que las epidemias no han hecho grandes destrozos, excep- to en aquellos casos en que ha habido grandes descuidos y mucho abandono de la higiene. Es muy instructiva y significa mucho la comparación entre la historia de las epidemias coléricas de las pasadas edades y la de estos últimos tiempos. En las antiguas, el cólera barría, por decirlo así, po- blaciones y aún países enteros, mientras que en las modernas, se ha concretado generalmente á casos aislados ó poco menos, si se exceptúan al- gunos en los que se desconocía la relación directa entre la enfermedad y las aguas potables. El estudio de la medicina preventiva está aún en su infancia, y sin embargo, ha realizado ya grandes progresos. Se han desarrollado nuevos sistemas de saneamiento ; se han introducido im- portantes modificaciones en la construcción de los hospitales, asilos y lazaretos, dando reglas para la disposición de las salas y habitaciones, que impiden en gran medida el contagio del paciente al que lo asiste y por lo mismo á los demás; se ha averi- guado cuáles enfermedades son contagiosas y 156 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA cuáles no ; se conocen en parte las fuentes de con- tagio que pueden ser sospechosas y contra las que hay que resguardarse, se ha dado, en una palabra, un gran paso hacia la manera de evitar la propa- gación de las enfermedades. Demuestran amplia- mente el valor y la importancia de este estudio, la disminución constante que se viene observando en la mortalidad, desde que las ideas modernas de saneamiento han comenzado á ejercer alguna in- fluencia, así como el hecho de que las epidemias en general son mucho menos graves y devasta- doras de lo que eran antes, y que muchas perso- nas gozan hoy de inmunidad contra ciertas afec- ciones que antes no respetaban á nadie, como acontece, por ejemplo, con la viruela, que merced al descubrimiento y la aplicación de la vacuna ha dejado de ser uno de los azotes de la humanidad. El estudio de la medicina preventiva consta de varios factores relacionados todos con el modo y manera como el contagio se verifica. Hé aquí algunos de esos métodos : Origen del elemento infeccioso.-Sabido es ya que en casi todas las enfermedades contagiosas, el elemento infeccioso proviene de los que padecen de ellas, y que, excepto en algunos casos, como en el paludismo, siempre se debe considerar á los individuos afectados, como fuente de contagio. Los microbios patógenos se eliminan en todos estos casos, del paciente, saliendo al exterior por este ó el otro medio, ya sea por el canal alimenti- cio, ya en las secreciones, ya de alguna otra ma- nera, y cualquier enfermero que tenga un poco de criterio y siga las órdenes del médico, podrá determinar sin dificultad la vía por la cual se ha realizado la eliminación. Una vez establecido este hecho y debidamente tomado en considera- MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS ción, es asunto comparativamente fácil poner en práctica precauciones muy valiosas para impedir que las materias infecciosas se extiendan y propa- guen el mal. Medios de distribución.-Las bacterias pasan de la fuente original de la enfermedad al nuevo indi- viduo susceptible de adquirirla, y sólo tienen el poder de distribuirse independientemente, cuando están sumergidas en líquidos, y por consiguiente, su tránsito de uno á otro individuo ha de ser pasi- vo. Sin embargo, fácilmente se trasladan por otros varios medios, el estudio de los cuales es un poderoso auxiliar para impedir el contagio. El primero de estos medios es el alimento, que puede contaminarse con materias infecciosas, por diversos procedimientos; como por el contacto con los albañales, con aguas sucias ó impuras, ó hasta con los utensilios de cocina y platos, etc., usados por el paciente. También el agua se con- tamina de materias infecciosas, y es fuente prolí- fica de propagación del cólera y de la fiebre tifoi- dea. La leche es asimismo otro vehículo muy propio para distribuir la contaminación y ocasio- nar la fiebre tifoidea, la tuberculosis, la difteria, la escarlatina y otras afecciones menos comunes. Además, los vestidos, las ropas de cama, los uten- silios de que el paciente se sirve, son otros tantos focos de infección, si no hay especial cuidado en limpiarlos y desinfectarlos perfectamente. Otra vía de infección es por intermedio del contacto directo con animales infectados. Algunas veces los insectos llevan los gérmenes de una persona á otra, y en varias enfermedades, como la tubercu- losis y quizá la escarlatina y la viruela, debe con- siderarse el aire como el transmisor de los micro- organismos morbíficos. El conocimiento de estos 157 158 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA hechos ayuda en gran manera á explicar muchas causas de infección, misteriosas al parecer, muy especialmente cuando á ese conocimiento se une el del origen de donde procede la materia conta- giosa. Modos de invasión.-La microbiología ha de- mostrado que las diferentes especies de microbios se valen de medios diferentes también para pene- trar en el organismo, y que cada uno de ellos debe introducirse por la vía que le es propia, á fin de po- sesionarse de su nueva residencia en dicho orga- nismo. Desde que se sabe que el material tífico infeccioso ha de entrar por la boca para producir la enfermedad, y que la tuberculosis ha de hacer- lo por las fosas nasales en el acto de la respira- ción, así como que los tipos morbosos que enve- nenan la sangre sólo penetran á través de heridas ó de la piel denudada, se está en posesión de ciertos hechos fundamentales que sirven de base para poner en práctica métodos adecuados con que hacer frente á esos peligros. Se sabe también que contra determinadas enfermedades, es preci- so, para evitar el contagio, tener cuidado de no tragar el material infeccioso, mientras que hay otras afecciones contra las cuales no basta ese cuidado ; y una vez adquiridos estos datos y estos conocimientos-que cada día se van haciendo más extensos y profundos-es claro y seguro que las enfermedades contagiosas han de ser cada vez me- nos frecuentes y mortíferas. Estos hechos nos enseñan, sobre todo, lo que ocurre con las bacterias después que se eliminan del organismo y cómo pueden existir y conservar su actividad durante largo tiempo; cómo pueden emboscarse en el fango ó en el agua ó en la sucie- dad, dormidas al parecer, pero bien despiertas en MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 159 realidad; cómo en fin, se multiplican y desarro- llan en esos medios. La medicina preventiva nos ilustra acerca del modo de destruir esos seres, que sólo acechan un momento oportuno para producir la infección ; nos hace descubrir desinfectantes y nos enseña cuándo y cómo han de emplearse. Ya nos ha mostrado la manera de sofocar ciertas for- mas epidémicas por medios propios para aniquilar las bacterias y para disminuir los peligros que an- tes acompañaban á las enfermedades contagiosas. En una palabra, el estudio de la microbiología nos ha puesto en condiciones de que no nos encontre- mos ya más ni indefensos ni desconfiados ante una devastadora epidemia, y de que no tengamos que cruzarnos de brazos, impotentes, como hacían nuestros antepasados, cuando uno de esos terri- bles azotes de la humanidad ataca á una pobla- ción ó á un país entero ; sino, por el contrario, que, conociendo sus causas y su origen, podamos vencerlos y subyugarlos, haciendo, por lo menos, que la duración de las epidemias graves sea muy corta. 3. Los microbios en cirugía.-En ninguna de las esferas de acción de la medicina preventiva ha sido la bacteriología de tanto valor, como en cuanto se refiere á la cirugía. Desde que empezó á practicarse esta rama de la ciencia médica, los cirujanos han tenido que luchar con dos grandes dificultades. La primera, la conmoción ó choque resultante de la operación, que depende de la mag- nitud de ésta, y que casi siempre se presenta des- pués de toda operación quirúrgica de alguna im- portancia. La segunda dificultad estriba en los efectos consecutivos á la operación. Después de practicada ésta, aún con buen éxito, era casi siem- pre seguro que surgieran algunas complicaciones 160 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA secundarias, tales como inflamaciones, fiebres, en- venenamiento de la sangre, gangrena, etc., que ponían muchas veces en peligro la vida del paciente y no pocas ocasionaban su muerte. Es- tas complicaciones revestían mayor gravedad aún que el choque ó conmoción, tanto que, con mucha frecuencia, el operado salía triunfante al principio; pero era vencido por las fiebres consecutivas que parecían absolutamente inevitables y hasta se mi- raban como factores necesarios en la curación de las heridas quirúrgicas. Muy á menudo parecía que mientras mayores eran los cuidados de que se rodeaba al paciente, mayores eran también los trastornos ocasionados. El soldado al que se hacía la primera cura en el campo de batalla y que se alojaba luego en un hospital improvisado de campaña, frecuentemente se curaba sin complicación alguna, mientras que sucumbía generalmente de gangrena de hospital, cuando entraba en el verdadero hospital, por más atenciones que se le prodigaran. Todos estos hechos eran perfectamente conocidos; pero el ci- rujano, ignorante de la causa que los producía, se encontraba indefenso ante estos trastornos infla- matorios y sus varias complicaciones. Demostrado que el mal era originado por las bacterias, y comprobado con antelación que la enfermedad del gusano de seda la producía un microorganismo, nació el concepto de que las afecciones inflamatorias reconocían la misma causa. Indudablemente que hay semejanzas muy marcadas entre estos trastornos y la putrefacción, por lo que dicho concepto es lógico y claro. Du- rante largo número de años fué imposible demos- trar esta teoría y encontrar las diversas clases de microorganismos que daban margen á estas alte- MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 161 raciones. Ya se ha visto que hay distintas espe- cies de microbios que se relacionan con esa clase general de enfermedades, pero que no hay ningu- no en particular que tenga relación especial con un tipo dado de inflamación, y los descubrimien- tos en este sentido sólo progresaban con mucha lentitud desde el punto de vista microscópico. Sin embargo, mucho antes de que la demostra- ción llegase á ser un hecho, la teoría ya había teni- do aplicación práctica, dando nacimiento á la ciru- gía antiséptica ó sea aséptica, es decir libre de mi- croorganismos. La cirugía antiséptica se basa exclusivamente en el propósito de impedir la entrada de los micro- bios en las heridas. Supónese que si estos orga- nismos no penetran en la herida, la curación se efectuará sin que se desarrollen inflamaciones y fiebres secundarias, que se presentarían con cer- teza si se les dejase desarrollarse en la herida. Esta teoría encontró al principio gran oposición ; mas los hechos probaron su valor, y hoy los mé- todos antisépticos están aceptados en todo el mundo civilizado. A medida que aumentaban las pruebas, los ci- rujanos aprendieron á apreciar muchos hechos importantes, figurando á la cabeza de ellos el co- nocimiento de los orígenes de donde procede la infección de las heridas. Creyóse que el aire era el gran factor en la infección; pero pronto se vió que las bacterias que existen en la atmósfera son, en su mayor parte, inofensivas. Supúsose enton- ces con más razón que la fuente más común de esas infecciones se encontraba en los instrumen- tos, en las manos del cirujano, en los apósitos y esponjas, etc., que se ponían en contacto con la superficie lesionada. Supúsose también que las 162 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA bacterias que producen esa clase de alteraciones pertenecían á las especies comunes que existen en todas partes y envuelven, por decirlo así, el cuerpo de los animales, adhiriéndose á las ropas y á la piel, dispuestas siempre á invadir el orga- nismo á la primera oportunidad que se les ofre- ciere. Siempre están presentes estas bacterias, mas no siempre son nocivas. No son invasores extraños, como las especies patógenas más violen- tas, la del cólera asiático por ejemplo ; pueden compararse, como ya se ha dicho antes, á enemi- gos familiares ó domésticos que nos rodean de continuo. Contra estos microbios, omnipresentes y activos incesantemente, es contra los que debe estar prevenido el cirujano. No es posible entrar en detalles sobre los métodos para evitar la inva- sión, habiendo que limitarse á decir que consisten esencialmente en la más escrupulosa limpieza bac- teriológica y en efectuar la operación con instru- mentos esterilizados y en un lugar que reúna las condiciones de la más rigurosa asepsia ó estado de desinfección. Todo esto ha dado por resultado una revolu- ción completa en la cirugía. A medida que el asunto se ha ido comprendiendo mejor y se han adoptado los métodos más rigurosos y completos, los casos de complicaciones secundarias en las heridas quirúrgicas se han hecho menos frecuen- tes, hasta el extremo que casi han desaparecido prácticamente en todos los casos simples. Actual- mente reconoce el operador que cuando siguen á las heridas quirúrgicas alteraciones inflamatorias, es una prueba de que ha habido algún descuido, y el cirujano hábil é instruido sabe perfectamente que con las precauciones que puede tomar, sólo tiene que temer en las heridas el efecto directo MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 163 de la conmoción y sus consecuencias; pero que la fiebre traumática secundaria, la intoxicación ó envenenamiento de la sangre y la gangrena, etc., no se presentarán. Tan es así, que los modernos operadores apenas conocen ya la gangrena qui- rúrgica, porque no han tenido ocasión de obser- varla ni estudiarla prácticamente. Las infeccio- nes secundarias han desaparecido también en gran parte, y el cirujano sólo tiene que cuidarse de la herida misma y de las fuerzas del paciente para resistir el mal. Estos descubrimientos y estos indiscutibles progresos han sido causa de que se practiquen ahora sin vacilación, operaciones en las que antes ni se hubiera soñado. No hace aún muchos años se creía que no eran posibles las operaciones en la cavidad abdominal, y al recurrirse á ellas era en la casi seguridad de tener un mal resultado, mientras que hoy apenas se concede gravedad á esas operaciones. Hasta la cirugía del cerebro se va generalizando más cada día. Acaso se abuse y se vaya'demasiado lejos en este terreno, y acaso el cirujano, armado con su poder de llevar á cabo muchas operaciones sin inconvenientes ó peligros de momento, use la cuchilla en circunstancias en que quizá debería abstenerse y confiar á la Natu- raleza el cuidado de la curación. Pero, sea de ello lo que quiera, es imposible apreciar la suma de sufrimientos que se ha evitado y calcular el número de vidas que se ha salvado con la aplica- ción de medios adecuados para oponerse á las afecciones inflamatorias consecutivas á las heri- das y á las operaciones quirúrgicas. El objeto de la medicina preventiva es más que el de curar las enfermedades, el de prevenir- las ó evitarlas. Instruyéndonos acerca de las 164 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA causas de la enfermedad, nos proporciona una gran enseñanza sobre la manera de oponerse á la invasión. A diferencia de la medicina práctica ó curativa, la medicina preventiva se relaciona con el público en general. Si bien los conocimientos médicos deben estar limitados á los hombres que se dedican al estudio de esa ciencia, es muy de desearse que el conocimiento de la higiene ó sea la medicina preventiva, se extienda y vulgarice cuanto sea posible. Un individuo no puede apli- car satisfactoriamente sus conocimientos higiéni- cos á otro que los ignore por completo ó que sea muy descuidado. Las epidemias que devastan nuestras poblaciones son un testimonio fehaciente de la apremiante necesidad de educar á la mayo- ría de las gentes en todo aquéllo que se relacione con el origen ó causa de la infección, con la ma- nera de propagarse y con los medios de hacerlo inofensivo. 4. Prevención por medio de la inocnlación.-Es un hecho reconocido hace largo tiempo, que en la mayor parte de los casos un ataque de eofermedad contagiosa hace al individuo que la sufre más ó menos inmune contra un segundo ataque de la misma enfermedad, siendo muy raro que una per- sona padezca dos veces igual afección contagiosa. Este hecho está demostrado por la experiencia, si bien la inmunidad así adquirida está sujeta á mu- chas variaciones. Hay enfermedades contra las que no se adquiere inmunidad alguna, como suce- de con la tuberculosis, mientras que hay otras en que la inmunidad es muy frecuente y duradera, como acontece en la escarlatina. La inmunidad varía además, según los individuos. Así como los hay que adquieren una inmunidad duradera después de haberse curado en un primer ataque, MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 165 otros sucumben muy á menudo á una segunda in- vasión. Á juzgar por la experiencia, todas las enfermedades infecciosas que se han curado pro- ducen cierta suma de protección contra un segun- do ataque ; pero en algunas personas la inmuni- dad es pasajera, mientras que en otras se prolon- ga por mucho tiempo. Las afecciones que oca- sionan una infección en todo el sistema, producen por regla general una inmunidad más permanente que aquéllas que sólo afectan pequeñas porciones del organismo. La tuberculosis ó tisis que, como ya se ha dicho, está casi siempre localizada en un órgano, ofrece poca inmunidad, y la escarlatina, por el contrario, que ataca la economía entera, protege al individuo por un espacio de muchos años y acaso durante toda su vida. Se tenía conocimiento de esa inmunidad, desde épocas remotas y muchas personas la adquirían voluntariamente, encontrándose todavía algunas que emplean el mismo procedimiento. Un ataque ligero de esa clase de enfermedades produce la misma inmunidad que un ataque fuerte y funda- das en este hecho, muchas madres han expuesto voluntariamente á sus hijos, en epidemias que no revestían notoria gravedad, á fin de que las contrajeran para protegerlos en el futuro. Aun las formas ó tipos graves se han adquirido á veces de esta manera voluntaria, lo cual es muy común en China con respecto á la viruela. Claro es que estos métodos son muy peligrosos y deben conde- narse en absoluto; pero el principio de que una afección benigna produce la inmunidad, ha dado margen á que se pongan en práctica otros proce- dimientos más lógicos, científicos y en lo posible seguros. La primera aplicación que se hizo de este prin- 166 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA cipio fue la inoculación de la vacuna contra la viruela, desde hace ya más de un siglo. La virue- la de la vaca tiene indudablemente mucha analo- gía con la viruela del hombre, y un ataque de la viruela vacuna preserva de la verdadera viruela hasta cierto punto y por cierto tiempo al indivi- duo atacado. Fácil era, por tanto, inocular al hombre con una parte de la materia infecciosa tomada de la vaca, cuyo virus lo protegía contra la enfermedad eruptiva que tantas víctimas ha ocasionado. Este descubrimiento fué puramente empírico, y la vacunación se practicó mucho antes de que se comprendiese bien el principio en que se basaba y mucho antes también de que se conociese el germen de la enfermedad. El prin- cipio salió del olvido gracias á Pasteur y desde entonces se ha puesto en práctica con con- ciencia plena de su verdadero valor. Haciendo experimentos con el ántrax en animales, com- prendió Pasteur que en ésta como en otras enfer- medades, á la curación seguía la inmunidad, lo que le indujo á investigar si podría inventarse un método para comunicar á los animales la forma leve de una afección, librándolos así de un ataque grave. La solución del problema no era fácil. No se podía inocular al animal directamente con bacterias, por pequeño que fuera el número que se empleara, á causa de su gran poder de multi- plicación, por lo cual se hacía necesario disminuir su violencia, atenuar su acción, lo que logró Pasteur haciendo desarrollarse á los microbios en cultivos flúidos por cierto tiempo y á una temperatura elevada. Este proceso hacía menor la virulencia de las bacterias, hasta el extremo de que podían inocularse en el ganado, produciendo solamente tipos benignos de la afección, que se curarían con MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 167 facilidad. Este notabilísimo descubrimiento hizo concebir grandes esperanzas para el futuro. Si era posible, por manipulaciones de laboratorio, en- contrar recursos contra una enfermedad tan gra- ve como el ántrax, ¿ por qué no se había de poder aplicar el mismo sistema contra las enfermedades propias del hombre ? La práctica no respondió del todo á lo que la teoría hizo esperar. No ofrece dificultad creer que el procedimiento podría aplicarse, trabajando con empeño, á gran número de enfermedades hu- manas; pero se formularon grandes objeciones contra el sistema. En primer lugar, la inocula-* ción de por sí es un asunto serio: aun la vacuna- ción contra la viruela, á pesar de lo conocida que es, produce en ocasiones resultados fatales á causa de los métodos defectuosos de aplicación. Por otra parte, entraña inmensa responsabilidad hacer experimentos en el hombre para producir enfer- medades mortales quizá, con agentes tan podero- sos y enemigos tan terribles como los microbios. La gravedad de la viruela, su extraordinaria contagiosidad y las consecuencias relativamente ligeras de la vacunación, hace que se acepte la va- cuna, sobre todo en épocas de epidemia, para evi- tar la posibilidad de ser invadidos por tan temible afección; mas la inmensa mayoría de las perso- nas, no quieren sufrir una operación, por pequeña que sea, sólo para impedir enfermedades más ó menos graves y que no se desarrollan con mucha frecuencia ó de las cuales creen poder escapar. Por ejemplo, se ha descubierto un método que hace inmunes á los animales contra el tétanos, y es muy probable que produzca el mismo efectq en el hombre; pero el hombre se resiste general; mente á la inoculación puesto que no es muy co,- 168 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA mún en él la aparición de esa enfermedad. Las inoculaciones han de reservarse, por tanto, para casos tan graves y tan frecuentes ó que se pre- senten periódicamente, que produzcan una gran mortalidad y obliguen á la mayoría á buscar pro- tección contra el mal. Otro de los argumentos aducidos contra las inoculaciones, se funda en que la inmunidad producida sólo dura cierto espacio de tiempo. Practicadas para evitar el ántrax en el ganado, únicamente sirven de preservativo du- rante unos cuantos meses, sin que pueda decirse aún cuánto se prolongará la inmunidad en otros casos, bastando este hecho para que el método no se generalice ni se emplee más que en circunstan- cias especiales. Por consiguiente, no hay que pen- sar en las inoculaciones constantes y repetidas contra muchas enfermedades. Está probado que el principio de las inocula- ciones como auxiliares en la medicina preventiva, no tiene todo el valor que al parecer representa. La enfermedad del hombre en que más se ha in- tentado aplicarlo seriamente-exceptuando la vi- ruela-es el cólera asiático. Las epidemias de esta enfermedad horrorizan tanto y las probabili- dades de morir víctimas de ella son tantas, que justifican y hacen aceptable la inoculación. Re- cientemente se han esforzado los microbiólogos en encontrar un medio inofensivo de inoculación contra ese azote y parece que lo han conseguido en parte, puesto que en la India, cuna predilecta del cólera-morbo, se ha logrado ya mucho. La microbiología posee en la actualidad medios para oponerse al cólera, que llegarán á ser quizá tan eficaces como lo es la vacuna contra la viruela, no obstante lo cual, es dudoso que estos medios se generalicen, tanto más cuanto que las epidemias MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 169 coléricas se pueden prevenir por otros medios hi- giénicos, siendo uno de los más eficaces el ejercer la debida vigilancia en el servicio de las aguas potables. La hidrofobia ó rabia, es sin duda una de las enfermedades más horribles, si bien, por fortuna, relativamente rara en el hombre: esta misma ra- reza es causa de que la generalidad no se someta á la inoculación para prevenirla; pero, por otra parte, la gravedad que reviste, haría que el indi- viduo que tuviera que exponerse á la mordedura de un animal rabioso estuviese dispuesto á sufrir cualquier tratamiento que le libertara de tan espantoso mal. Hízose necesario, por lo tanto, para encontrar un medio de inoculación contra la hidrofobia, buscar un método que pudiera apli- carse en el espacio de tiempo que media entre la mordedura y la época presumible en que la afec- ción debiera declararse en el hombre. Afortuna- damente, este período de incubación es lo bastante largo para que dé tiempo á realizar el objeto ; y el justamente célebre Pasteur inventó un método de inoculación aplicable con buen resultado des- pués que el individuo ha sido mordido por un ani- mal hidrófobo. Como se ve, esta inoculación pre- ventiva obedece á un principio diferente de aquél en que se basa la inoculación contra el ántrax y otros males. No protege al individuo haciendo nacer en él una forma benigna de la enfermedad que se le inocula, sino que le provee de elementos para contrarrestar la acción de ciertos venenos químicos producidos por la afección misma. Es un hecho fisiológico conocidísimo que la economía puede habituarse á ciertos tóxicos ó ve- nenos si se le va acostumbrando lenta y paulati- namente á dosis cada vez mayores, y á eso se debe NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 170 al parecer el efecto de la inoculación en la hidro- fobia. La materia que contiene el virus rábico to- mado de la medula espinal de un conejo muerto de rabia, se inyecta al individuo mordido por un ani- mal rabioso. Esta substancia tóxica que se in- yecta es muy débil en la primera inyección, pero poco á poco se le inocula con otros más fuertes, dando por resultado que, transcurrido cierto tiem- po, el inoculado ha adquirido ya la facultad de resistir al virus de la hidrofobia. Antes de que haya pasado el período de incubación propio de la materia infecciosa original de la mordedura, la persona inoculada ha adquirido tal tolerancia con- tra ese veneno, que puede soportar impunemente el ataque de la hidrofobia ó rabia, es decir, que por este método se neutralizan los efectos de la enfermedad anticipándose á ellos. El tratamiento preventivo de la hidrofobia por este método se encontró al principio con una violenta oposición, y durante varios años no se creyó en su eficacia. Sin embargo, las estadísti- cas anuales del Instituto Pasteur han convencido tanto, que se ha llegado á adquirir la convicción casi general de que el procedimiento de Pasteur es realmente bueno y muy útil contra el terrible mal. Solamente en los casos mencionados se ha aplicado hasta ahora la inoculación preventiva en las enfermedades del hombre, con buenos resulta- dos, excepción hecha de la difteria, en la que tam- bién se emplea ya con mucha eficacia. Los expe- rimentos hechos en los animales en varias enfer- medades han demostrado que esas inoculaciones pueden dar resultados buenos y felices, y es casi seguro que lo mismo sucedería en el hombre si se hubiera juzgado práctico y factible aplicarlas; MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 171 mas, por las razones -antedichas, sólo se emplea- rán en algunas de las enfermedades más violen- tas, comunes y destructoras. Merece también dilucidarse el por qué un ata- que sólo, seguido de la curación, produce la inmu- nidad. Esta cuestión se ha discutido ya al tratar de los procedimientos de que se vale el organismo para curarse de las enfermedades infecciosas. Ya se ha visto que esto se debe, en parte, á la manera como el cuerpo mismo se cura debido al desarrollo de substancias químicas que neutralizan los vene- nos ú obran como germicidas, ó bien producen ambos efectos á la vez, y acaso se deba asimismo á la destrucción rápida de los microbios por la actividad celular {fagocitosis}. Las fuerzas que expulsan á los microbios invasores en un caso, quedan en vigor para rechazar otro ataque de la misma especie bacteriana. El tiempo durante el cual son activas y eficaces estas fuerzas para opo- nerse á nuevas invasiones, determina el tiempo de acción y de duración de la inmunidad. Hasta tanto que se sepa con más certeza el modo cómo se efectúa la curación, no se podrá explicar satis- factoriamente la importante cuestión de la inmu- nidad. 5. Límites de la medicina preventiva.-Á pesar de todos los adelantos realizados en la medicina preventiva, no puede esperarse que se eviten por completo las enfermedades infecciosas, toda vez que los gérmenes que las producen nos rodean por todas partes. Si se aplicaran todos los medios que la microbiología nos enseña para impedir el desenvolvimiento de las diversas enfermedades, la vida se haría poco menos que imposible. Se- ría muy molesto y hasta irrealizable no poder co- mer más que alimentos que hubieran pasado por NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 172 la acción del fuego, ni beber agua sino después de hervida, ni leche ni otros líquidos que no se hubiesen esterilizado previamente, exigencias á que no podría atenderse en las condiciones ordi- narias de la vida. Para alejar todo peligro de infección no po- dríamos tocar ningún objeto que no se hubiera esterilizado con anterioridad, ó tendríamos que desinfectarnos las manos después de haberlo to- cado ; nos veríamos obligados á usar siempre vestidos desinfectados; no nos sería dado llevar los dedos á la boca ni coger con ellos los ali- mentos; estaríamos privados de viajar ó pasear en carruajes públicos, y ni aun deberíamos respi- rar el aire al mismo tiempo que los demás respi- ran. Por lo tanto, todo lo que se puede y se debe exigir de la medicina preventiva, es que nos se- ñale las fuentes más fecundas y más comunes de infección, poniéndonos así en estado de evitar al- gunas de las afecciones más frecuentes y temibles. Debe, pues, meditarse seriamente hasta dónde se extiende y es utilizable el empleo práctico y posi- ble de los medios preservativos, y no caer en exa- geraciones acaso nocivas y seguramente irreali- zables; porque, como se dice vulgarmente "á veces, el remedio es peor que la enfermedad." Por otra parte, considerando la cuestión desde cierto punto de vista y con una filosofía amplia, no es lo mejor para la humanidad el huir de los peligros. El vigor del organismo procede más bien del uso de sus poderes, que de la inercia ó falta de uso de ellos. Es indudable que la salud y la robustez de la humanidad colectivamente considerada, se desarrollan mejor afrontando los peligros que rehuyéndolos. La resistencia á las enfermedades revela vigor físico, y éste se desen- MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 173 vuelve en el animal por la aplicación de los prin- cipios en que se basa su desarrollo. Merced á la higiene, que es la verdadera medi- cina preventiva, muchos individuos enfermizos que sucumbirían pronto en la lucha por la exis- tencia pueden vivir y viven durante un número mayor de años; mas, sean los que quieran nues- tros sentimientos humanitarios respecto al indivi- duo, no podemos dejar de reconocer que la su- pervivencia de los raquíticos y endebles no es en manera alguna beneficiosa para la raza en gene- ral, en cuanto se relaciona con el desarrollo físico. Si se atendiera sólo á la naturaleza física del hom- bre, habría que recomendar un sistema análogo al que usaban los antiguos espartanos, exponiendo á la muerte á los individuos endebles é inútiles. Estos principios no prevalecerán, por fortuna, entre los hombres, dado el estado de civilización en que se encuentran, y la conciencia universal demanda que se haga todo cuanto sea posible en auxilio de los débiles, por cuya razón es nuestro deber cultivar y perfeccionar la medicina preven- tiva, en obsequio de esos seres y utilizar los bene- ficios que una higiene bien entendida, sin exage- raciones ni exigencias irrealizables, presta, ha prestado é indudablemente seguirá prestando á la humanidad. 6. Medicina curativa.-La microbiología ha contribuido mucho menos á la medicina curativa ó práctica que á la preventiva. Sin embargo, su participación en la medicina curativa no ha care- cido de importancia, y ofrece ser aún más valiosa en lo futuro. Es arriesgado hacer predicciones para el porvenir; pero, á juzgar por los hechos realizados en los últimos años, hay derecho á es- perar más tarde útiles resultados. NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA 174 7. Medicamentos.-En los comienzos de la mi- crobiología se creyó que el conocimiento de las bac- terias específicas daría por resultado el descubri- miento de medicamentos específicos también para la curación de ciertas enfermedades. Si una es- pecie determinada de microbios origina una en- fermedad dada y esa especie puede cultivarse en el laboratorio, parece fácil hallar medicamentos que sean nocivos para el desarrollo de la bacteria y por tanto, que puedan servir para el tratamien- to de la afección. Los hechos han demostrado que eso es ilusorio, á lo menos hasta ahora. No ofrece dificultad encontrar medicinas que sean fatales para los gérmenes específicos cuando se desarrollan en los cultivos medios del laborato- rio ; pero, generalmente, estas medicinas son de muy poco ó ningún valor empleadas contra las enfermedades. En primer lugar, esas substancias son casi siempre venenos muy activos. El subli- mado corrosivo, por ejemplo, es una de las que destruyen con rapidez muchos gérmenes patogé- nicos ; mas es un tóxico ó veneno sumamente enér- gico y no puede administrarse en cantidad sufi- ciente para destruir las bacterias parásitas en el organismo sin que se produzcan al mismo tiempo efectos tóxicos en la economía. Es evidente que para que una droga tenga poder bastante para des- truir las bacterias, ha de ejercer sobre ellas una acción específica muy directa. Sus efectos germi- cidas han de ser de tal índole, que una dosis capaz de matar los gérmenes, sea lo bastante pequeña para no tener influencia deletérea en el individuo á quien se aplica; y es lo cierto, que aun no se han encontrado medicamentos que reúnan esas condi- ciones. Otra dificultad de mucha monta también, estri- MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 175 ba en que la medicina vaya á producir su efecto precisamente en el punto que se necesita. Ya se ha visto que hay algunas enfermedades debidas á bacterias que se esparcen indistintamente por toda la economía; pero la mayor parte de las afecciones se localizan en sitios determinados. La tuberculosis puede atacar una glándula sola ó un solo lóbulo del pulmón ; el germen tífico se circunscribe á los intestinos, el hígado, el bazo, etc., etc. Aun cuando se encontrase un agente terapéutico que ejerciera sus efectos sobre el ba- cilo de la tuberculosis, es muy dudoso que se pu- diera emplear algún procedimiento eficaz para introducirlo en el organismo por manera tal, que limitara sus efectos á una sola glándula pequeña y aislada. Algunas veces, la afección puede loca- lizarse en un punto dado en que se la combata directamente, como en una glándula dérmica ó de la piel por ejemplo, y en ese caso, los germicidas son muy valiosos, como lo es el empleo de los desinfectantes en los abscesos ó infecciones super- ficiales. En este sentido, los desinfectantes son poderosos auxiliares en la medicina curativa. Hasta ahora, se ha obtenido muy poco éxito en las tentativas para encontrar medicamentos es- pecíficos que oponer á enfermedades específicas, y es dudoso que se hallen en lo futuro. El medi- camento que más se aproxima al objeto persegui- do es la quinina en el tratamiento del paludismo ; pero, realmente, las enfermedades palúdicas no son producidas por microbios, sino por un orga- nismo microscópico de naturaleza muy distinta y que se considera que pertenece más bien al reino animal que al vegetal. Excepto esto, muy poco se ha adelantado en el descubrimiento de especí- ficos que puedan administrarse al interior ó ino- 176 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA cularse con la esperanza de que destruyan clases especiales de bacterias patogénicas, sin riesgo de que sean nocivos para el organismo humano. 8. Fuerza medicatriz de la Naturaleza (vis me- dicatrix naturae).-El estudio de las enfermedades bacterianas tal como se desarrollan en el cuerpo humano, ha puesto de relieve, sobre todo, el hecho de que esas enfermedades se curan á veces más por un procedimiento natural, que por uno artifi- cial. Si un microbio patogénico consigue salvar los obstáculos y penetrar en la economía, y si ade- más llega á dominar las fuerzas de resistencia de que ya se ha hablado, comienza á multiplicarse y á ocasionar daños. Esta multitud de animálculos sigue desarrollándose por un tiempo indetermina- do, sin que todavía se haya podido impedir su mul- tiplicación, por medios terapéuticos; pero, trans- currido algún tiempo, empieza á efectuarse un cambio en el organismo que es hostil al crecimien- to ulterior de los parásitos, cambio producido quizá en parte por las secreciones de las mismas bacterias, toda vez que estos microscópicos seres no pueden permanecer en un medio que contenga en abundancia sus propios productos. Esas se- creciones son tóxicas para ellos mismos, así como para el animal en que se depositan, y una vez que se acumulan en bastante cantidad, dificultan pri- mero el crecimiento de los microbios y después se oponen á él por completo. También parece que contribuye al mismo fin, la actividad de las facultades vitales del individuo invadido. Como ya se ha dicho, en el organismo se desarrolla cierta substancia que neutraliza los venenos microbianos, impidiendo así que lleguen á producir todas sus ponzoñosas consecuencias. Aliviadas de los efectos directos del veneno las MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 177 fuerzas de resistencia, se recuperan y comienza la destrucción de las bacterias. Debilitadas éstas, muy probablemente por sus propias secreciones, ceden con facilidad á la resistencia que les opone la célula vital, siendo también muy posible que esas fuerzas aumenten por el efecto reactivo de los microbios y sus venenos. Sea como quiera, en los casos en que ha de realizarse la curación de las enfermedades parasitarias, el organismo domina, aniquila y expele á los microbios, vol- viendo á su estado fisiológico. Este proceso es puramente natural. La cura- ción de las enfermedades producidas por los mi- crobios parásitos depende de que la economía pueda ó no resistir por suficiente tiempo á los vene- nos bacterianos, para que tenga tiempo de reaccio- nar y recuperar sus fuerzas. Si los venenos son de- masiado violentos y se producen con rapidez, es muy posible que sobrevenga la muerte del indivi- duo antes de que pueda desplegar las energías necesarias para expulsar á sus enemigos. En al- gunas enfermedades, la ponzoña es tan violenta, que casi siempre ocasiona la> muerte, siendo la curación verdaderamente excepcional. Tal acon- tece con el bacilo del tétanos. Pero en otras afec- ciones, el organismo puede vencer á los microbios y librarse de ellos arrojándolos al exterior. El procedimiento siempre es natural y depende de la actividad vital del individuo atacado, actividad basada, ya sea en las células orgánicas, ya en los fagocitos ó en otras células activas. En suma, el organismo posee en la mayoría de los casos fuerzas propias para repeler las invasiones, fuer- zas que son las que obtienen la victoria. Es evidente que todos estos hechos no hacen concebir muy halagüeñas esperanzas de que llegue 178 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA un día en que se puedan curar las enfermedades infecciosas destruyendo las bacterias por medio de medicamentos ; antes al contrario, nos conven- cen de que estamos bajo la dependencia de las fuerzas orgánicas de resistencia. Es evidente también que la medicina científica debe dirigir su atención á los medios de vigorizar las fuerzas re- sistentes y curativas de la economía. La tenden- cia del médico ha de ser la de colocar al organis- mo en condiciones de resistir los venenos de los microbios, ya que no puede destruirlos, estimu- lándolo para robustecer sus medios de defensa. Claro es que los medicamentos desempeñan papel -y papel importantísimo en la ciencia-pero ese papel se limita á facilitar al organismo recursos para vencer á los que lo atacan. No hay que olvidar que, por regla general, los agentes tera- péuticos no son siempre específicos contra deter- minadas enfermedades. Reconocido este princi- pio, hay que reconocer asimismo la lógica de las dosis pequeñas en contra de las dosis grandes. Una dosis pequeña sirve de estimulante á las fuerzas decaídas, mientras que una dosis crecida, deprime directamente esas fuerzas ó produce efec- tos secundarios nocivos. Una vez que se adquie- ra el convencimiento de que la tendencia de la medicina es, no á destruir las enfermedades, sino á robustecer las fuerzas orgánicas, la terapéutica habrá de tomar un nuevo aspecto y una dirección nueva, como lo está haciendo ya. Así lo han comprendido los médicos, y espe- cialmente desde la última década del siglo XIX, han encaminado su práctica en este sentido. Si una dosis moderada de quinina domina el palu- dismo en pocos días, no se debe deducir de ese hecho que una dosis doble lo domine en la mitad MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 179 del tiempo ni con mayor seguridad. Las enor- mes cantidades de medicamento que se empleaban para subyugar las enfermedades, han sido reem- plazadas por otras más pequeñas, que tienen por objeto estimular las fuerzas debilitadas. Los mé- dicos modernos no tratan ya de curar la fiebre tifoidea, persuadidos hace largo tiempo de su in- capacidad para ello; sino que todos sus esfuerzos se dirigen á emplear cuantos medios están á su alcance para sostener y aumentar las fuerzas vi- tales del enfermo á fin de que puedan resistir el veneno tífico, en la convicción íntima de que sin poner al tifoideo en disposición de hacer frente á los efectos venenosos de la tifotoxina, no le será posible reaccionar contra la enfermedad y expeler á sus enemigos. El deber del médico es vigilar, observar y favorecer los poderes vitales del en- fermo, que son los que tienen que mantener la lucha contra las bacterias invasoras. 9. Antitoxinas.-Á pesar de todo lo dicho, los bacteriólogos han proporcionado recientemente á la profesión médica nuevos recursos para ayudar al organismo en su combate contra las enferme- dades infecciosas. Como ya se ha dicho, uno de los elementos principales para su curación, á lo menos en algunas afecciones, estriba en producir el desarrollo en la economía de una antitoxina que obre como contraveneno de la intoxicación micro- biana. Mientras no se desarrolle esta antitoxina, los venenos continuarán actuando y debilitando el organismo, impidiendo así que entren en juego las fuerzas de resistencia que han de expeler á los microbios; y si fuera posible obtener esta anti- toxina en cantidad suficiente é inocularla exis- tiendo ya los venenos en el organismo, contaría éste con un auxiliar poderoso en sus esfuerzos 180 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA para desembarazarse de sus enemigos. Un antí- doto contra esos venenos acaso no produzca di- rectamente la curación; pero tal vez cause el efecto de anular la acción de las toxinas, dando así á la economía mayores probabilidades para dominar á las bacterias. En este principio se funda el empleo de las antitoxinas en la difteria y el tétanos, que están produciendo ya buenos re- sultados. La antitoxina sólo puede lograrse por un mé- todo natural, pues que no se conoce aún bastante bien su naturaleza para manufacturarlas artifi- cialmente. No se puede negar sin embargo la posibilidad de prepararlas de esta última manera, y experimentos practicados recientemente hacen esperar que acaso se consiga el objeto por medio de la electricidad y por otros medios, como se ha logrado ya hasta cierto punto. Sin embargo, hoy día se emplean los métodos naturales. Elígense animales cuya sangre sea inofensiva para el hom- bre y que sean al mismo tiempo susceptibles de padecer la afección que se quiere combatir. Para la difteria se ha elegido el caballo. Se inocu- la este animal con pequeñas cantidades de virus diftérico libre del bacilo de la difteria, virus que se 'obtiene con facilidad dejando al bacilo que se desarrolle en el laboratorio en un cultivo medio por espacio de cierto tiempo, durante el cual se desenvuelven fácilmente las bacterias en cantidad abundante. Después se separan por medio de la filtración, quedando como residuo una solución pura del virus tóxico. A intervalos sucesivos se inyectan al caballo cortas dosis de esta solución, que producen en él los mismos efectos que si estuviese atacado de la enfermedad. Las células del caballo reaccionan y producen MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 181 una cantidad considerable de antitoxina que se disuelve y circula en la sangre del animal, hecho que está perfectamente demostrado. Se sabe que la sangre de un caballo tratada de esta manera tiene la propiedad de neutralizar el veneno difté- rico, mientras que la sangre del mismo animal antes del experimento, no producía tales resul- tados. De ese modo se desarrolla en la sangre del animal una suma de antitoxina que el médico puede emplear cuando lo juzgue necesario. Si parte de esta sangre se inocula á un individuo atacado de difteria, sus efectos, si es cierta la teoría de las antitoxinas, serán los de contrarres- tar, en parte á lo menos, la acción de los venenos desarrollados en el paciente por el bacilo diftéri- co. Esta antitoxina no cura la difteria ni es causa directa de la expulsión del bacilo ; pero protege á la economía contra los venenos diftéricos por ma- nera tal, que la coloca en situación de poder des- envolver todas sus energías. El empleo de las antitoxinas como auxiliar en la curación de las enfermedades infecciosas es muy reciente, y no se sabe aún hasta donde al- canzará en el porvenir su benéfica influencia. Se ha aplicado con éxito, al parecer, en la dif- teria, habiéndose usado también en el tétanos con resultados muchas veces favorables. El mismo principio se ha querido utilizar como tra- tamiento en las mordeduras de las serpientes venenosas, basándose en la creencia de que en esta clase de intoxicación el organismo puede desarrollar un antídoto si tiene oportunidad para ello. Experimentos hechos en caballos del modo dicho al tratar de la difteria, han dado por resul- tado una substancia que neutraliza el veneno de 182 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA la culebra, y en la actualidad se están estudiando otras enfermedades con la esperanza de lograr resultados satisfactorios. Pero las afecciones pa- rasitarias son de índole y naturaleza tan diversas, que no se puede confiar en que el método que sea bueno para una lo sea igualmente para otra. Está probado hasta la evidencia que la vacuna es de gran valor contra la viruela, pero que carece de toda acción benéfica en otras enfermedades. Asimismo está demostrado que la inoculación con gérmenes debilitados es útil en el ántrax y el có- lera de las gallinas, no siéndolo en manera alguna en otros casos. Hay que combatir á cada pará- sito de por sí por medios especiales y, sobre todo, no debe olvidarse que las antitoxinas no curan en calidad de tales, sino que su acción se limita á preservar el organismo de los efectos deprimentes y debilitantes del veneno, hasta que la economía pueda curarse de por sí, desplegando todos sus poderes de resistencia, neutralizando, destruyen- do y expeliendo el veneno. Preciso es fijarse en otra consideración con respecto á las toxinas. Ya se ha dicho que la cu- ración de un ataque de la mayoría de las enfer- medades infecciosas hace al individuo inmune contra un segundo ataque, durante un período más ó menos largo. Pero esta inmunidad es mucho menor después de la cura obtenida por la inoculación, que la inmunidad que se adquiere cuando entran en juego solamente las fuerzas naturales. Si el paciente se salva sin la intoxica- ción artificial, se debe á que él mismo ha desarro- llado las antitoxinas para contrarrestar los efectos del veneno con sus propias energías; en otras palabras, á que sus actividades celulares se han dirigido, durante algún tiempo á lo menos, á la METODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 183 producción de antitoxinas. Es de suponerse, por tanto, que después de la curación el individuo conservará esta facultad, y mientras que la posea, estará libre de un segundo ataque. Por el con- trario, cuando la curación es consecutiva á la ino- culación de antitoxinas, no son las células orgáni- cas las que han producido el contraveneno. La neutralización ha sido pasiva, y una vez efectuada la curación, las células orgánicas no están ya más obligadas á producir antitoxina que lo estaban antes del ataque. El antídoto inyectado, la anti- toxina, se elimina bien pronto por las secreciones naturales, y el paciente queda casi tan expuesto como antes á una nueva invasión del mal. Es indudable que en estos casos la inmunidad es poco duradera, puesto que no depende de ninguna ac- tividad orgánica, sino de la inoculación artificial de una substancia que rápidamente se elimina por los emuntorios ó vías de secreción naturales. Varias son las antitoxinas que ahora se prepa- ran en laboratorios biológicos, con el fin de pro- ducir sueros contra ciertas enfermedades; los cuales obran como antitóxicos ó contravenenos y están prestando ya grandes servicios, no sólo al médico sino al veterinario y por consiguiente al agricultor, que gracias á esos sueros ó antitoxinas, va logrando aminorar las epidemias del ganado y de las aves y curar muchas de sus enfermedades. 10. Conclusión.-Las nociones que preceden acerca de la manera como viven, se desarrollan y funcionan los microbios en la Naturaleza, puede servir para que se forme una idea justa y apro- piada de estos microorganismos, y se modifique la opinión errónea que generalmente se tiene de ellos. Estas nociones demuestran que los micro- bios desempeñan en la Naturaleza un papel im- 184 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA portante y más como amigos, que como enemigos del hombre. Esas plantas, tan pequeñas, tan di- minutas y de una organización tan sencilla, abun- dan y se reproducen de un modo verdaderamente prodigioso. El número de microbios ya descri- tos asciende á muchos centenares y á juzgar por lo que se observa todos los días, aun no se ha llegado al fin ni mucho menos. Se encuentran los microbios en todas partes, su multiplicación es casi infinita; la facultad que poseen de produ- cir cambios químicos es ilimitada. Estos huéspe- des de los seres vivos constituyen una fuerza ó una serie de fuerzas de inmensa importancia y significación, debiendo considerarse la mayor parte de ellos como bienhechores y auxiliares del hombre. El labrador encuentra en los microbios los fertilizadores de sus terrenos y productores de sus cosechas. Los que se dedican al comercio de la leche y á la elaboración de sus productos, hallan en ellos los aromas y los sabores de la mantequi- lla y de los quesos. Las industrias fermentativas dependen asimismo de los microbios, y su poder universal entra en acción en muchos artículos de comercio en los que hace algunos años ni siquie- ra se pensaba. Debemos mirar los microbios como agentes en constante trabajo, por cuyo medio la vegetación se mantiene verde, lozana y risueña. Este poder de las bacterias es fundamental y sus actividades son indispensables para el sostenimiento de la vida. Un pequeño número de microbios fija su mo- rada favorita, desgraciadamente para la huma- nidad, en el cuerpo del hombre, constituyéndose así en parásitos humanos, desarrollando venenos al desarrollarse ellos mismos y originando graves MÉTODOS PARA COMBATIR LOS MICROBIOS 185 enfermedades. Estas clases de microbios, relati- vamente reducidas, son verdaderas enemigas nues- tras; pero en su conjunto, los microbios son ami- gos y aliados del hombre, prestándole beneficios inmensos. Sin ellos no tendríamos epidemias, es verdad; mas también es verdad que no existiría- mos. Suponiendo que sin ellos la existencia fuera posible, algunas personas vivirían unos cuantos años más. Si bien es cierto que los mi- crobios, como causantes de enfermedades, de vez en cuando ocasionan á veces inesperadamente la muerte de un individuo ; si bien es cierto que á veces destruyen, barren-digámoslo así-de la superficie de la tierra á centenares y aun á milla- res de seres humanos, no es menos cierto que sería imposible, sin esos microscópicos seres, la vida de los animales y las plantas en el globo terráqueo. Además, muchas de las epidemias producidas por los microorganismos, que antes causaban gran mortandad, van desapareciendo poco á poco, gracias á las enseñanzas de la microbiolo- gía, ó por lo menos van siendo menos temibles; porque la higiene ha enseñado el modo de conte- nerlas y el médico á la vez cuenta con nuevos recursos en la terapéutica de los sueros y en los medicamentos desinfectantes. El estudio de los microbios ha hecho adelan- tar mucho á la higiene, y cuanto más se divulgue el conocimiento de los microorganismos como causa de ciertas enfermedades, más ganará la hi- giene pública y privada y más pronto se logrará desterrar muchos males, evitar las epidemias, que en su mayor parte no reconocen otro origen que las faltas ó pecados cometidos contra la limpieza. Hay aún gentes y pueblos que viven como re- 186 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA zagados, espíritus reacios al progreso, enemigos de la higiene, que son una constante amenaza para la salud y el bienestar de los demás. Nada contribuirá tanto á despertar en ellos la idea del aseo personal, de la familia y de la localidad, como la corriente general de los otros en defensa propia, corriente debida á los conocimientos gene- rales adquiridos sobre ciertas enfermedades pro- ducidas por las bacterias ó microbios. La microbiología es ciencia nueva, pero de mucha importancia para todo el mundo ; es no solamente necesaria sino indispensable para to- dos, tanto por los errores que destruye como por las preocupaciones que derriba y, más que nada, por las verdades que establece y los principios científicos que asienta ; así como por su utilidad y provecho para el hombre en sus varias ocupa- ciones y como parte importantísima de la higiene en general para la conservación de la salud : tal es el objeto de estas Nociones de Microbiología. FIN ÍNDICE CAP. PÁG. Nuevas Cartillas Científicas . . 7 I. Los Microbios como Plantas. i. Importancia de los microbios . . .11 2. Historia 12 3. ¿ Qué son los microbios ? . . . .17 4. Formas de los microbios . . . .17 5. Multiplicación rápida de los microbios . 21 6. Diferencias en las diversas especies de mi- crobios 22 7. Formación de los esporos . . . .24 8. Movimientos de los microbios . . .27 9. Estructura interna ..... 29 10. ¿ Son los microbios animales ó plantas ? . 30 11. Clasificación de los microbios . . .31 12. Variedad de microbios . . . -32 13. Dónde se encuentran los microbios . . 34 II. Aplicaciones de los Microbios en las Artes. i. Generalidades ...... 36 2. Beneficios que se obtienen por el poder de descomposición de los microbios . . 37 3. Beneficios que se obtienen de los produc- tos de los microbios . . . .41 4. Los microbios en las industrias por fer- mentación ...... 42 5. Vinagre 43 6. Ácido láctico ...... 47 7. Ácido butírico . . . , . .48 187 188 NOCIONES DE MICROBIOLOGÍA CAP. PÁG. 8. Preparación del índigo . . . .48 9. Los microbios en la cura del tabaco . . 49 10. Opio 53 11. Fermentaciones nocivas . . . -53 III. Los Microbios en sus relaciones con la Leche y la fabricación de Man- tequilla y Quesos. i. Historia de estas industrias . . -55 2. Origen del desarrollo de los microbios en la leche 56 3. Efectos de los microbios en la leche . . 58 4. Los microbios en la elaboración de la man- tequilla . . . . . . .61 5. Uso ele los cultivos artificiales de microbios para la sazón de la crema . . .66 6. Las bacterias en la fabricación de los que- sos 69 IV. Los Microbios en los procesos natu- rales. i. Importancia del asunto . . . . 76 2. Las bacterias como agentes de limpieza . 77 3. Las bacterias como agentes en la evolu- ción de los alimentos en la Naturaleza . 79 V. Los Microbios en sus relaciones con la Agricultura. i. Importancia de los microbios en la agri- cultura 94 2. Germinación de las semillas . . -94 3. El silo, los pajares y el granero . . 95 4. La fertilidad del suelo . . . . 97 5. Trastornos ocasionados al agricultor pol- los microbios ..... 105 6. Relaciones de los microbios con el carbón de piedra ...... 107 ÍNDICE 189 CAP. PÁG. VI. Las Bacterias Parásitas y su relación con las Enfermedades. i. Consideraciones generales . . .112 2. Cómo los microbios producen enferme- dades . . . . . . .114 3. Gérmenes patógenos que no son estricta- mente parásitos . . . . .116 4. Gérmenes patógenos que son verdadera- mente parásitos 119 5. Enfermedades debidas á los microbios . 123 6. Diferencias y variedades en el poder pato- génico . . . . . .128 7. Susceptibilidad individual . . . .130 8. Invasión . . . . . . .131 9. Poder de resistencia del organismo . • 133 10. Curación de las enfermedades microbianas ó parasitarias . . . . .142 11. Enfermedades causadas por otros organis- mos que no son microbios . . .146 VIL Métodos para combatir los Microbios Parásitos. i. Utilidad de la microbiología . . .153 2. Medicina preventiva 154 3. Los microbios en cirugía . . . . 159 4. Prevención por medio de la inoculación . 164 5. Límites de la medicina preventiva . -171 6. Medicina curativa . . . . • 173 7. Medicamentos . . . . . -174 8. Fuerza medicatriz de la Naturaleza (vis medicatrix naturas) . . . .176 9. Antitoxinas . . . . . .179 10. Conclusión ...... 183 CARTILLAS CIENTÍFICAS E HISTÓRICAS. ERIE de obritas para la enseñanza popular de las Ciencias y de la Historia, desti- nadas especialmente para uso de las escuelas y de las familias. Todas estas útilísimas Cartillas Científicas é Históricas, son escogidas entre los mejores autores y cada cual es una especialidad en la materia de que trata. Tamaño uniforme, con ilustraciones y encuadernación encartonada. CARTILLAS CIENTÍFICAS. Introducción al Estudio de las Ciencias. Por el Profesor T. H.Huxley, Miembro de la Real Sociedad de Londres. La Introducción al Estudio de las Ciencias es, como su título lo indica, un estudio preparatorio que sirve de fundamento para la adquisición de los conocimientos elementales, y para la mejor comprensión de esos mismos conocimientos. En esta obrita se han introducido todas las modificaciones, descubrimientos científicos y teorías modernas, publicadas por el autor en su libro sobre los adelantos de la ciencia durante los últimos cincuenta años. Nociones de Física. Por el Profesor Balfour Stewart. Puede decirse que Stewart se ha mostrado en la ex- posición de sus teorías un verdadero inventor de la simplifi- cación. Modelos de exposición científica y de sagacidad son las explicaciones y experimentos que describe acerca de las fuerzas naturales. 4-1 CARTILLAS CIENTÍFICAS É HISTÓRICAS. Nociones de Química. Por H. E. Roscoe, Profesor del Colegio " Owens " de Manchester. Al publicar estas nociones de Química, nos hemos pro- puesto exponer los principios fundamentales de esas ciencias de un modo adecuado á la inteligencia de los principiantes de pocos años. Nociones de Fisiología. Por el Doctor M. Foster. Dice su propio autor que en esta cartilla intenta ex- plicar de la manera más sencilla posible algunos de los hechos más importantes y generales de la Fisiología, como introducción á " Las Lecciones elementales " del Profesor Huxley. Nociones de Astronomía. Por el Profesor J. Norman Lockyer. Como las anteriores, en nada desmerece su estilo y ex- posiciones, para instruir con facilidad y exactitud cuanto respecta á lo más importante y nuevo de los descubrimientos astronómicos. Nociones de Geografía Física. Por el Doctor Archi- BALDO GeIKIE. Facilitan su estudio brevemente por la concisión de la frase y lo animado y bien descrito de las teorías. Es un notable acierto él de su autor el haber sabido describirlas en un estilo narrativo ameno é interesante. Nociones de Geología. Por el mismo famoso Doctor Geikie. Sigue las ideas populares de sus otros compendios cien- tíficos, á cual más significativos y meritorios para la ilus- tración de los adultos; y se hace admirar asimismo en estas teorías por lo expresivo de la forma y la variedad de conocimientos que facilita. Nociones de Economía Política. Por el Doctor Stanley Jevons. Una ciencia tan trascendental y de utilidad directa como la economía política, es ardua en sí misma para alle- garla á la inteligencia de los jóvenes y personas en general; y sin embargo, el Profesor Jevons, ha dado á su obrita un carácter tal de atracción y facilidad expositiva, que re- comendamos con verdadero interés su adquisición.