EL LCOHOLISMO EN LA REPÚBLICA MEXICANA DISCURSO pronunciado en la sesión solemne <jue celebraron las Sociedades Científicas y Literarias de la Nación, el día 5 de Junio de 1896 y en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados, T £FS. n. -TipNlDAnl ¡sAnchbz- santos Socio de número <te la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, organizadora de dicha sesión. MEXICO IMPRENTA DEL SAGRADO CORAZON DE JESUS Galle de Melero*, antUu* Hala del Volador. 1897 EL ALCOHOLISMO EN LA REPÚBLICA MEXICANA DISCURSO pronunciado en la sesión solemne que celebraron las Sociedades Científicas y Literarias de la Nación, el día 5 de Junio de 1896 y en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados, I roa Bt. D. TRINIDAD ¡SÁNCHEZ ¡SANTOS >»» Socio de número de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estad i etica, organizadora de dicha sesión. MEXICO. IMPRENTA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Galle <ie Meleros, antigua Plaza del Vo'ador. 1896 AL SEÑOR General D. Porfirio Díaz c/'t-eatóen/e cfoonovavio ¿e /oa (SoMcwwoa (¿iwtíficoi ¿c e)lt¿xi<x, Y AL Sr. Lic. D. Joaquín Baranda Secretaiio be Sotaba ij bet Acopadlo be í t?ú6lica, Dedica este trabajo, con vehementes deseos de que ha/ien en él criterios bastantes para el mejoramiento de nuestra legislación en la materia, EL ALCOHOLISMO EN LA REPUBLICA MEXICANA. DISCURSO pronunciado en la sesión solemne que celebraron las Sociedades Científi- cas y Literarias de la Nación el día 5 de Junio de 1896, en el Salón de la Cámara de Diputados, por el Sr. D. Trinidad Sánchez Santos, socio de número de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, organizadora de dicha sesión. Señor Presidente, Señores Académicos, Señores: "IV "T"o fué para la siempre ilustre familia del Lacio el día más \ bello de su historia, aquel en que miró postrados ante los \ pabellones de César todos los pueblos y los reyes, desde las riberas del Eufrates hasta más allá del Danubio; glorias que al fin deslavazaron con su silencioso rodar las eternas aguas de los siglos, sino el día de Génesis, cuando vió reunida en su seno la primera Academia Pitagórica, que venía á fundar la sabiduría hu- mana, á destruir la causalidad mitológica de los jonios, á producir en el espacio infinito de la filosofía, el cataclismo en que perecieron, chocando contra la razón, los sistemas de Thales y de Heráclito, de Anaximenes y de Eupedocles; algo así, como el choque formi- dable de dos sistemas planetarios en la inmensidad de los cielos; y venía á trazar la eclíptica del espíritu humano, alumbrando los albores de la ciencia con la demostración del cuadrado de la hipo- tenusa, la teoría de los ipsoperímetros, la relación de las masas y de las distancias, el verdadero sistema del mundo, reproducido á 4 mediados del siglo XV por el Cardenal Cusa y llamado posterior- mente sistema de Copérnico. No fué para la Grecia, la más ful- gente y nacarada de sus auroras, aquella en que miró regresar al són de los himnos de Orfeo las huestes de Alejandro, cargadas con los tesoros de Creso, con las perlas del trono de Iram, con los in- numerables laureles cortados desde las riberas del Ponto hasta las márgenes del Ifasso; sino aquella que alumbró en el templo de Delfos la primera asamblea de los Amfictiones, que erigió el san- tuario de la jurisprudencia inmutable, creando el derecho público de los pueblos la primera federación legal y trazando los primeros caminos del Derecho de Gentes; como no ha sido para la Francia la más luminosa de sus glorias, aquella opulenta y soberbia que laureó las sienes de Carlos el Grande, después de sus estruendo- sas conquistas, mezcladas en el rumor de los siglos lejanos con el murmullo tibio y pavoroso de las corrientes de sangre; sino la glo- ria apacible é inmortal que enfloró su trono al fundar la Academia Palatina, y la gloria nítida, vestida de blanco, ornada con las re- ligiosas bendiciones de la historia, aquella que coronó la frente del santo monarca Luis, cuando inauguró el primer Senado de sabios venidos de todas las clases sociales, para dar formas jurídicas á la justicia, para sustituir el tribunal de la nobleza con el tribunal de la sabiduría, para sujetar al fallo de los eruditos plebeyos á los mismos Señores feudales, minando así con la zapa de la virtud y del saber el prestigio de los Barones, la edad de la fuerza y del se- ñorío. De igual modo, señores, los anales del progreso humano se- ñalan para Baviera aquel día en que, á mediados del siglo XVII, vió reunidos en venerable asamblea á los excrutadores de la natu- raleza; y para las razas sajonas, que han venido desde Guttemberg hasta Boedtgen, el día en que, cabe el solio de Federico I, se insti- tuyó su primera Academia de Ciencias; y para el coloso de las Ru- sias, aquel en que Catalina I llamó á los sabios de sus dilatados imperios, y á la sombra del Estado organizó con ellos la primera sociedad científica de San Petersburgo. ¿Cómo, entonces, no llamar memorable y glorioso para nuestra patria este día, en que por primera vez miramos reunidos en una sola asamblea á los representantes del saber humano en toda la extensión del Anáhuac, este día en que hemos fundado una or- den militante de la ciencia para la eterna cruzada de la luz, con 5 soldados venidos de todos los ámbitos de esta hermosa región ame- ricana? ¿Cómo no celebrar con el júbilo de los himnos esta nueva etapa recorrida, esta cima nuevamente conquistada y desde la cual se divisa más allá de las praderas, de las llanuras y de los colla- dos, en el perfil inmenso del horizonte, una luz blanquecina y na- ciente ¡quizá el alma nacional que se dirige á las alturas, acaso la estela de la gloria que vuelve la proa á las riberas de nuestros brillantes destinos! ....? ¡Bien venidos seáis, nobles voluntarios de ese ejército invenci- ble! ¡Bien venidos los que acudisteis al llamamiento del clarín en esta gran batalla de la paz y os habéis presentado en el campo que tiene por bandera un hermoso girón de aurora; por baterías, el microscopio y el teodolito; por enemigo la tiniebla y por caudillo el sol eterno de la verdad! Al recibiros en estas filas, que de hoy más formarán un solo cuerpo, las sociedades metropolitanas os saludan con fraternal efusión, y con el respeto que tributa la patria á los sucesores de tantos sabios insigues que han salido de los Estados de la Repú- blica, para formar sus más esplendorosas constelaciones, sus glo- rias más altas y veneradas, sus glorias que se llaman: Orozco y Berra, Lafragua, Beristain, Arango y Escandón, Jiménez, Calde- rón, Velázquez, Díaz Covarrubias, Juana Inés de la Cruz y cien y cien más. Toca el honor de empresa tan fecunda á la M. I. Academia de Jurisprudencia, y á la docta corporación organizadora de esta no- bilísima solemnidad; la hermana mayor de todas las Academias Mexicanas, la que durante medio siglo conservó el aliento de la vida intelectual en nuestro suelo, la que ha visto en sus arcaicos sitiales á todos los grandes hombres de que se envanece la patria; la que les dió abrigo en sus silenciosas moradas, cuando el fragor del combate y el alarido de las pasiones ahuyentaron de la vida social y de la influencia pública á las caudales águilas de la sabi- duría mexicana; la que durante aquellos días de luto y crueles desgarramientos fué el único punto de contacto entre todo el mun- do sabio y nuestro país; la que atizó sin descanso la fulgente lám- para del saber en esta tierra, cuando todo se envolvía entre las negruras de los odios, el humo de las batallas y las tinieblas del cataclismo; la que pudiera por lo tanto decir á las letras y á las 6 ciencias de México, lo que Minerva á las nueve Musas del monte sagrado: « Mientras vosotras dormíais yo velaba y seguía el curso de los dioses por las estrellas.» Y tanto más memorable será este concurso, y tanto más augusto y simpático á los ojos de la uación, cuanto que él comienza sus grandiosas labores con la exploración del asunto social más grave y profundo en esta República, el conflicto público que requiere con mayor urgencia prontas y definitivas resoluciones, el que pide á gri- tos la intervención del Estado, la moralidad de las leyes, el esfuerzo de los buenos, la solicitud de los patriotas, las luces de los eruditos. Porque ha hecho enorme y nauseabundo cubil entre nosotros, uu monstruo de innumerables tentáculos, como el pulpo que miró Víc- tor Hugo, desarrollados inmensamente, avalanzados á todas las clases, enredados en casi todos los cerebros, enraizados, pudiera decir, en casi todos los hogares, alimentados insaciablemente de todas las miserias, las degradaciones, los infortunios. El es el em- brutecedor de las masas, el que enloda el harapo del indigente, el ladrón de las más lucidas inteligencias, el verdugo de la familia, el asesino de la generación, el rugido de dolor y demencia que sale de la boca de este siglo para destemplar los cantares de sus ma- ravillosos progresos. El amenaza apagar nuestros ensueños de prosperidades, roe y devora las grandes esperanzas de la paz, mina el porvenir de nuestra industria y de nuestras ciencias, agosta la si- miente de nuestra opulencia económica, y ante las graves emergen- cias del mañana, escritas fatalmente en la primera hoja de nuestro destino, ofrece generaciones raquíticas, miserables, lanzadas á mer- ced de cualquier vecino codicioso. Es el alcoholismo, señores, la úni- ca obra del hombre que ha osado intentar uu génesis antitético del de Dios, porque si Dios dijo «sea la luz,» el alcohol ha dicho: «sea el caos.» No es México, bien lo sabéis, el único país de que se ha apode- rado ese monstruo; su dominación es universal; su imperio, el ab- soluto de esta época; sus estragos, los que preocupan más á los estadistas y sociólogos de toda la Tierra. Pero todos los países lu- chan con generoso, potente y abnegado esfuerzo por aplastar su cabeza; de todas partes se levanta el clamor de los sabios y de los legisladores, de los pedagogos y de los hombres honrados, y el Es- tado y la ley, el capital y la ciencia han emprendido nutrida, te- 7 naz, formidable cruzada contra ese monstruo. Suecia, Inglaterra, Francia, señaladamente los Estados Unidos del Norte, han dictado las providencias más severas, implantado muchas medidas pro- filácticas, acordado cuanto la experiencia aconseja y las circuns- tancias permiten. ¿Qué hemos hecho nosotros, señores, nosotros heridos por esa epidemia del alma, cual ningún otro país, como en breve lo veréis mediante la demostración de los números? Sólo México se ha cruzado de brazos ante el enemigo más cruel y avaro de su grandeza y de su vida. Nuestras leyes más bien favorecen el daño, nuestra profilaxis es nula, nuestra penalidad ilusoria. Sólo México se ha aislado de la cruzada, sólo él aparece inerme y resignado, con la frente abatida, viendo devorar su generación, arrancar de cuajo el alma de su raza, contemplando mudo su por- venir hecho girones, hecho moléculas, entre los tentáculos del ce- táceo. Ciertamente que no han faltado clamores lanzados á veces entre los arranques de vigorosa elocuencia por parte de los hom- bres de estudio y patriotismo; pero sus Voces no han llegado á los oídos del legislador, ó por lo menos no han penetrado en su espí- ritu, se han perdido en los ámbitos de las academias ó extinguido en el silencio que regularmente sucede á los gritos de la prensa. De aquí, señores, el statu quo eminentemente morboso que guarda Mé- xico respecto del más dañoso de sus enemigos interiores; de aquí este letargo de la ley semejante al del boa, durante el cual devóranle millones de insectos. De aquí esa letal atonía, única en el mundo, á cuyo favor el enemigo ha hecho estragos de que en breve tendréis suscintas noticias. Mas ha llegado el momento improrrogable de salirle al frente con la suprema energía del instinto de conserva- ción, y á eso hemos venido. No se dirá que la paz, nuestro tesoro ac- tual, tesoro de Creso para esta tierra, ha sido estéril en el senti- do de las iniciativas y progresos de las ciencias; no se dirá que sólo ellas carecen de alvéolo en ese melifluo panal en que todas las pros- peridades mexicanas han hallado los suyos; no se dirá que sólo ellas se guardan su grano, negándose á depositarlo en los surcos de lo por- venir; no, señores, y buena y brillante prueba de ello es la presente solemnidad. Teniendo cometidas este Concurso las iniciativas pa- ra el perfeccionamiento de nuestras leyes, mediante las luces de la ciencia, viene hoy á cumplir sus propósitos, á trabajar por el ma- ñana, á decirle al Estado que ha llegado el instante de hacer suyo 8 un asunto de vida y de patria, á decirle á la ley que una sierpe de innumerables anillos está enredada en la base de su trono; á de- ciros á vos, señor Presidente, que esta patria confiada en lo abso- luto á la destreza y energía de vuestras manos, está herida de un mal terrible, que esta sociedad, cuyas prosperidades os pertene- cen, en la misma medida que seríais responsable de sus extravíos públicos y susceptibles de corrección, está minada por un cáncer que lo esterilizará todo en lo porvenir, inclusive vuestros esfuerzos de hombres de Estado y los frutos de la paz, vuestra obra predi- lecta; á deciros, en una palabra, lo que los deudos de Lázaro en- viaron á decir á Jesús en momentos de suprema amargura: «Se- ñor, el que amas está enfermo.» Deploro, señores, que estudio de tamaños alientos haya sido con- fiado á la pequefiez de mis fuerzas. Con todo, puedo ufanarme de haber aplicado cuanta labor, asiduidad y desvelo eran necesarios, para abarcar en tiempo relativamente limitado, materia de suyo complexa, erizada de dificultades en todos sus diferentes aspectos. No ha sido la menor, ni la que menos me autoriza para obtener vuestra indulgencia, la casi imposibilidad de conseguir datos com- pletos y precisos, tanto cuanto lo requiere la naturaleza de las cues- tiones estadísticas. He tropezado con la resistencia de varias auto- ridades políticas á contestar preguntas de vital importancia para el asunto, viéndome obligado á seguir caminos extraoficiales y por lo tanto sumamente tortuosos. En algunos casos, como en el refe- rente al Estado de Morelos y otros, no logré obtener del Ejecutivo de ellos un solo dato, sin cuya ayuda la empresa elevó al cubo el nú- mero de sus escollos. Falta en muchas entidades federativas la sec- ción de Estadística, esa teneduría de libros de las ciencias, con espe- cialidad de las sociales, y de allí que poco ó nada hayan podido hacer en bien de este trabajo. En la gran mayoría de los Distritos no se lleva notade las causas de defunciones, ni hay hospitales, ni asilos, ni se computan las edades, estado y ocupación de los reos. Excusaré pormenorizar otras muchas dificultades, como la forma empírica, embrollada, ininteligible á veces, en que se reciben los datos. Así, la producción de caldos alcohólicos viene expuesta por jicaras, va- sijas de diferentes nombres, enteramente locales y de capacidad variada y convencional, lo cual ha necesitado escrupulosa y prolija identificación en cada Distrito de todas esas capacidades para venir 9 á reducirlas á la medida legal y científica. Y al tocar este punto es deber mío dar públicamente las gracias á los Gobiernos de los Esta- dos que á tiempo mencionaré, y muy particularmente á los de Guana- juato, Jalisco, Hidalgo, Zacatecas, Colima y México, notoriamente empeñados en prestar ayuda á esta tesis y que han soportado con buena voluntad las solicitudes de numerosas rectificaciones hechas para,el mejor éxito de este trabajo. A pesar de haberse acordado que no hubiera sino un solo discurso en la presente sesión, á fin de no limitar á su autor el tiempo necesario para el desarrollo del asunto, en tratándose de uno tan extenso como éste, sería imposi- ble reducirlo á los límites prudentes de una oración ó conferencia. Tanto por esto, cuanto porque ha faltado el tiempo preciso para la consecución y rectificación de todos los datos, he dispuesto dos es- tudios, uno que es el que tengo á honra presentaros hoy y que viene en forma sintética, y otro pormenorizado é íntegro que se depositará en la Secretaría promovedora de estos concursos. En tal virtud presentaré aquí únicamente los datos de cuya autenti- cidad y rectificación estoy plenamente seguro. Deseando fatigaros lo menos posible, no daré lectura á los su- mandos sino á los totales, y en general suprimiré cuanto no sea es- trictamente necesario para la inteligencia del concepto. Os ruego, por lo tanto, que no acuséis ni de deficiente mi discurso, ni de abusar de vuestra bondadosa atención. Lo he dividido en tres par- tes: la primera se ocupa en definir el alcoholismo y precisar las doctrinas que á él se refieren; la segunda expone la estadística del alcoholismo en el país, así como de sus consecuencias patológicas y sociales en el Distrito Federal y algunos Estados; y la tercera tiene por objeto la profilaxis contra el daño objeto de esta sesión. Como consecuencia de todas ellas, he añadido una cuarta parte que comprende la materia legal. De esta manera quedarán considera- das las cuatro faces del asunto: la patológica y social, la estadística, la profiláctica y la legal. II Entendemos por alcoholismo el estado patológico que resulta de la ingestión de sustancias estupefacientes, tales como las bebidas espirituosas, la morfina, la cocaína, la mariguana, etc., etc. Com 10 préndese por lo tanto en la denominación general de alcoholismo, no sólo el estado de ebriedad como vulgarmente se cree, sino también la intoxicación lenta que resulta del uso del alcohol en cualquiera dosis peligrosa para la salud. Magnan, el insigne investigador del envenenamiento alcohólico, ha escrito esta gran frase que equivale á un descubrimiento: «El verdadero alcohólico es el que no se em- briaga.» El alcohol es sustancia que no se elimina del organismo; antes bien, se almacena en él. En tal virtud, por moderadas que sean las dosis habituales, van depositando íntegramente sus principios intoxicantes, hasta determinar los desórdenes morbosos que en se- guida expondremos. Basta lo dicho, asegurado ya definitiva y só- lidamente por la ciencia, para comprender el apotegma de Magnan, y formarse cabal idea de la verdadera noción científica del alcoho- lismo, conforme á la cual, no sólo es alcohólico el ebrio, ni es quizá el más funesto para su generación, sino toda persona que tiene el hábito de ingerir más ó menos cantidad de sustancia embriagante, aunque no llegue ni al primer período de la ebriedad. Salta á la vista que pertenecen á esta categoría de alcohólicos inconscientes, toda esa multitud de individuos que acostumbran tomar varias co- pas de alcoholes distribuidas en el día, particularmente antes de los alimentos, en los entreactos de las representaciones teatrales, en los intermedios de las fiestas, etc., etc. Esas libaciones determinan un estado patológico más ó menos sensible, más ó menos conocido del propio sujeto, sobre todo en lo referente á alteraciones del hígado, desórdenes de la circulación, desviaciones de las funciones digestivas, pérdida de la memoria y decaimiento de la actividad intelectual; pero donde se manifiesta enérgicamente, es en la generación, notable por su raquitismo y por los caracteres que oportunamente expondremos. Llevada esa costumbre, jamás impune, á proporciones más ele- vadas, aparecen en el individuo terribles desórdenes nerviosos, por lo regular incurables, que expongo detalladamente en el trabajo in extenso de que he hablado, y de los que sólo mencionaré aquí los más importantes. 11 CONSECUENCIAS DEL ALCOHOLISMO EN EL INDIVIDUO. A fin de proceder con método en esta parte de nuestra investi- gación, preciso es subdividirla en tres, que aunque íntimamente ligadas, conviene observar por separado, á saber: 1° Consecuen- cias del alcoholismo en el individuo; 2o, en la generación; 3o, en la sociedad. Acompañadme, señores, al examen del monstruo lo más cerca posible. Ya que tiene apretada entre sus enormes tentáculos, cual presa exánime, á casi toda la generación presente, fuerza es alen- tar el valor de verle cara á cara. Entre los efectos de la primera categoría, aparece desde luego osa horrible negación de la vida mecánica que Toulousse y otros especialistas designan con el nombre de pseudo-parálisis general alcohólica. Ella es como el nuncio del agotamiento que vendrá en la cuarta generación, como el exordio del libelo de repudio que la naturaleza dará más tarde á la generación del alcohólico. A veces, dice Toulousse, el alcoholismo simula la parálisis general. El en- fermo adolece de torpeza en la palabra, temblor de manos y de lengua, debilitamiento físico pronunciado é ideas absurdas de gran- deza. En ocasiones declárase definitivamente la parálisis general. Este asunto de la etiología alcohólica de la demencia paralítica ha sido muy controvertido en los últimos años. Se sabe que el alcoho- lismo era considerado al principio de este siglo por Bayle y Cal- meil como uno de los principales factores de la parálisis general. Esquivel1 aseguraba también que la parálisis general complicada de locura, era más frecuente entre los individuos entregados á los excesos venéreos y los alcohólicos. Mareé3 más tarde, indicó ter- minantemente este origen, y enseñó que el diagnóstico en esos ca- sos no es siempre fácil, porque el alcoholismo crónico presenta ciertos síntomas que pueden disiparse á influjo de la abstinencia, tales como la debilidad intelectual, temblores de labios y manos y torpeza de la palabra.3 Hasta esa época los discípulos y sucesores 1 Esquivel. Des maladies ment. 1838 II 272. 2 Mareé. Traité practique des mal. ment. 1862 475. 3 Toulousse. Les causes de la folie. 1896 p. 181. 12 de Esquivel, difirieron de su maestro en considerar como conside- raron la parálisis general cual una entidad mórbida perfectamente definida. Sin embargo, en 1853 Falret describió varias especies de parálisis. Sansson en su «Herencia Normal y Patológica» ha de- mostrado que la lesión, cualquiera que sea, física ó funcional, la modificación de las propiedades características del alcoholismo, es transmisible por la vía hereditaria, y que se manifiesta sobre todo en los signos cerebrales. Esos signos, dice, presentan una infinidad de variedades desde la más pequeña excentricidad de carácter hasta la parálisis general. Así pues, en Suiza, aunque por virtud de la ley disminuyeran los alcohólicos, en un tiempo dado, no disminu- yeron los herederos de los anteriores á la ley; y pues la parálisis se transmite por herencia, la estadística de los paralíticos no podía dis- minuir en la época en que se hizo el cómputo. Otras objeciones de menor importancia han sido presentadas por Marie,1 Voisin,2 Chris- tian3 y Pierret;4 mas todos convienen en lagran influencia del alco- holismo sobre esa afección. Lo reconocen unos como causa origi nal, lo aceptan otros cual ocasional, pero ninguno hay que desconozca las relaciones entre la parálisis y el alcoholismo. De esta manera la naturaleza acepta el ultrajante reto del alco- hólico. El le arroja al rostro la razón como un absceso nacido á la yida animal, avienta el alma como un estorbo de sus apetitos; le devuelve insultantemente la palabra, la fuerza de sus músculos, la energía de sus manos, como obstáculos que le impiden arrojarse cual masa bruta en el abismo de la estupidez. La naturaleza, se- ñores, en reivindicación de su dignidad altísima no acepta las de- voluciones provisionales, sino que las con vierte en perpetuas. Ruge de celo y de vergüenza ante la ingratitud del hombre, se apodera del ebrio con las garras salidas, destroza las fibras de su lengua, la hin- cha y enreda en filamentos de plomo, detiene el dinamo de la vida que comunicaba poder á sus nervios, lo convierte en esfinge sucia y repugnante y sumerge su espíritu bajo el alud de la nieve eterna, lo arroja como al oso blanco á la caverna de los hielos perdurables. En efecto, señores, constituye la locura el más frecuente y terri- 1 Congress annuel. C. R. 1892-124. 2 LeQon-Clin sur les mal. ment. 1883. 3 Christian. Recherch. sur la etiol de la par. gen. chez l'homme. 4 Pierret. Lyon Médical. C. R. 1892-178. 13 ble castigo con que la naturaleza ejerce su ineludible venganza. Percy, Magnan, Joffroy, Garnier y Kippel, nos han descrito ese nuevo caos hecho por el hombre, y á intento de no fatigaros, con- densaré la doctrina científica en el más reducido espacio posible. Todo el mundo conoce el fenómeno de la ebriedad en sus tres pe- ríodos: excitación inicial, ebriedad con lenguaje incoherente, ataxia y debilidad muscular, y finalmente período comatoso. En algunos casos esta ebriedad, en vez de disiparse en una noche, se prolonga acompañada de excitación maniaca, frecuentemente con fenómenos convulsivos ( Percy ), alucinaciones é ideas delirantes. Entonces la ebriedad se convierte en delirio. Para llegar á éste, las más de las ocasiones, el individuo emponzoñado por el alcohol presenta tur- baciones digestivas, temblores y otras lesiones somáticas. En ese caso, un día, con motivo de algún nuevo exceso ó de la supresión de la dosis habitual, de un enfriamiento, de una fiebre, de un trau- matismo, de una emoción, sobreviene el delirium tremen», que es un delirio sobreagudo, alucinatorio, con inconciencia, gestos desor- denados, palabras incoherentes y á veces fiebre de funesto pronós- tico. Otras veces aparece el delirio alcohólico sub-agudo. Las alu- cinaciones de la vista, del oído, son constantes y las de otros sentidos no raras. Las primeras se afectan de una grande movilidad. Los personajes de esa comedia epiléptica, son por lo regular animales. La naturaleza acaba por rodear al alcohólico de una cohorte bus- cada por él, y concederle generosamente la compañía de aquellos cuya bestialidad quiso asimilarse. Los brutos están ahí, mas no amigablemente como los que rodeaban al industrioso Crusoe en su desierto imperio, sino irritados, feroces, ebrios también, paseán- dose de un lado á otro de la estancia, con rapidez de lince, agran- dándose y empequeñeciéndose como fantasmas. A veces, insectos que corren sobre la piel por todo el cuerpo, en cordones intermi- nables, en direcciones encontradas, presurosos, brotando del estó- mago como de hormiguero profundo, circulando sin pararse jamás cual infinitas moléculas de azogue; á veces, tigres que se agazapan en los rincones, y con ojos vidriosos, encandilados como ascuas, como cuencas de lumbre vacías, observan sin parpadear nunca, los movimientos de su víctima; á veces finalmente la tenaz persecu- •ción de asesinos ó el decaimiento en una estúpida tristeza, que es como la imagen de la muerte. 14 La dipsomanía no es, como frecuentemente se juzga, una forma del alcoholismo, ni siquiera consecuencia inmediata de él en el in- dividuo. Es una predisposición mórbida á beber, que Magnan ob- serva entre los degenerados. El apetito sobreviene por crisis, es más ó menos irresistible, y ordinariamente no produce ebriedad. Todos los alcoholes son capaces de provocar ataques epilépticos en el dipsomaniaco; mas el ajenjo tiene propiedades convulsivas muy notables, y las tienen igualmente esas otras bebidas que marcan en México la hora verde, que se consumen en todas las cantinas con el nombre de aperitivos y se toman con gusto, con afán, como un suicidio delicioso: el bitter y el vermouth, venenos convulsivos por el ácido salicílico y el salicilato metílico que contienen, así como los licores de diversas almendras, por la benzanitrila y la aldehida salicílica. Por este medio, y entre los obsequios de la amis- tad, se ha establecido la costumbre de enviar como precursor del alimento una buena dosis de ponzoña que invada rápidamente la economía, preparándola lo peor posible para la asimilación y la nu- trición. No olvidaré, señores, por ser de interés particular.en estos instantes, el Whiskey, el gian veneno americano, fatalmente intro- ducido ya en nuestros expendios. Las observaciones y experimen- tos del eminente maestro Laborde y los de Magnan, demuestran que los alcoholes destilados de granos (como el Whiskey), contie- nen la aldehida salicílica, la aldehida piromúcica, y poseen por lo mismo en muy alto grado las propiedades convulsivas. Esos auto- res han descubierto que las consecuencias de tal alcohol son igua- les á las del terrible ajenjo, y encontrado en aquel él cuerpo del de- lito, como dice Toulousse, el agente epiléptico. Mas independientemente del delirio sobre-agudo y sub-agudo, el alcoholismo crónico progresivamente conduce, mediante la de- cadencia intelectual, á la demencia absoluta, á ese sótano de la ti- niebla sin término, á cuya entrada la ciencia ha escrito la pavorosa frase de Alghieri: «lasciate ogni speranza, voi chi intrate.» Los estragos del alcoholismo en este punto han sido notablemente desastrosos. Desde 1860 su progresión se ha hecho colosal, pues que aparece cuadruplicada. En aquella fecha la proporción de lo- curas alcohólicas era de 8 á 9 por 100 en Francia; en 1890 esa pro- porción se ha elevado al 35,51 por 100. M. Garnier ha revelado que en París, y durante el período de 1874 á 1876, el medio anual 15 de los delirantes alcohólicos fue de 367,33, y en el trienio de 1886 á 1888, el promedio subió á 729,64. De 8,139 casos de enajenación mental, había 2,189 de locos alcohólicos, los más numerosos de todos. Una estadística novísima debida á M. Legrain, demuestra que la proporción alcohólica de las demencias comprobadas en el hospital de Santa Ana, ascendió de 1887 á 1890, al 24 y 28 por 100 en los hombres, y del 3 al 8 por 100 en las mujeres; y de 1890 en adelante al 35,51 por 100 en los primeros, y 11,61 por 100 en los segundos. Ya veremos, señores, cómo las proporciones de locuras alcohó- licas en México, son muy superiores á esas que tan horrorizados tienen á los médicos de Europa. Pero además de esos pavorosos estragos psíquicos, se producen en los alcohólicos las enfermedades que marcan las más grandes cifras de mortalidad, como las enteritis, las gastritis, enterocolitis, hepatitis, cirrosis, tuberculosis alcohólicas y otras muchas que en- vían diariamente enorme tributo al sepulcro. III Pasemos ahora á considerar la segunda categoría de las conse- cuencias del alcoholismo, esto es, la de aquellas que se refieren á la generación. Hasta hoy hemos examinado al alcoholismo como un hecho, si bien punible ante la conciencia, extrafio á los alcances de la ley positiva. La primera, emanando de un precepto superior al hombre, extiende su jurisdicción hasta los actos exclusivamente individuales; la segunda, creada por el hombre mismo, tiene su ori- gen en el respeto al derecho de tercero. La teoría moderna de la ley, teoría á cuya luz penetraremos en el análisislegal de este asunto, es, bien lo sabéis, la siguiente: «El hombre es líbre para hacer todo aquello que no perjudique á otro.» Y como en la parte resolutiva ó sintética del presente estudio, hemos de proponer la pena al uso dafiino del alcohol, por razón de seguro perjuicio á tercero, im- porta para asegurar nuestros ulteriores consiguientes, examinar es- tas cuestiones: El alcoholismo ¿produce consecuencias seguras y perjudiciales á la generación ? ¿La ebriedad es un acto externo per- ceptible por la autoridad y que causa directa é inevitablemente 16 perjuicio físico y moral á tercero, ó en otros términos: ¿existe el heredismo alcohólico científicamente comprobado? Debemos ante todo establecer distinción entre dos clases de fe- nómenos que los especialistas suelen confundir y que Samson1 se- para claramente: los fenómenos de heredismo y los congénitos. Los primeros consisten en la transmisión que hace el alcohólico de las lesiones contraidas á sus descendientes, en tanto que los segundos pueden ser determinados por deformaciones é ineptitudes causadas por la intoxicación de los organismos. Hé aquí un hecho clínico que me excusará de prolija exposición de doctrina á este respecto. En 1892 los Doctores Magnan y Ga- lippe presentaron ante la sociedad de biología de París un indi- viduo cuya observación llevaba el título siguiente: «Acumulación de estigmas físicos en un débil; braquicefalia, plagiocefalia, acroce- falia, asimetría facial, atresies bucal.» El individuo que presenta- mos M. Galippe y yo, decía el informe, pertenece al grupo de los herederos degenerados. Es un débil que acumula en proporciones excepcionales los estigmas físicos más bien comprobados. En él, las desviaciones nutritivas gravitan sobre las cuatro extremidades, el cráneo, el rostro, y particularmente sobre el aparato dentario, que es el asiento de las grandes modificaciones. Trátase de un jo- ven de 35 años, cuya línea materna toda registra alcohólicos, así como accidentes nerviosos y cerebrales. Desde los dos á los diez años, padeció frecuentes cefalalgias muy dolorosas, acompañadas de accesos paroxísticos, con gritos y vómitos. Esos fenómenos eran la traducción exterior de un trabajo plegmásico de la base del crá- neo, que produjo simostosis prematuras, las que redujeron el diá- metro antero-posterior, abovedamientos compensadores en el breg- ma y en la región fronto-parietal derecha; al mismo tiempo que las cavidades orbitarias han tenido que alargar los globos de los ojos.» Ese caso es el tipo de los efectos del alcoholismo en la generación. Todos estos fenómenos pueden considerarse hereditarios riguro- samente? Samson afirma que no. Juzga á los más congénitos; pero de todas maneras es incuestionable que el alcoholismo ha hecho pa- pel importante en todos esos estigmas. Acaso Faquet2 ha estable- cido la verdadera doctrina científica en ese punto. «En el alcoho- 1 L'Hérédité Normal et Patologique. 2 De la herencia en el alcoholismo. 17 lismo, dice, como en todas las afecciones que se transmiten de as- cendientes á descendientes, hay herencia de similitud y herencia por metamórfosis. Es decir, que cuando ha sido afectado distinto órgano, varían las manifestaciones y por lo tanto los síntomas. Es el caso de la metamórfosis; así como al ser uno mismo el órgano afectado, y por lo tanto iguales las manifestaciones y el cuadro sin- tomático, la transmisión se hizo por similitud. Mas de todos mo- dos resulta, pues, que los hijos de los alcohólicos nacen con estigmas causados originariamente por la intoxicación de sus padres. Ese hecho está considerado ya indiscutible por la ciencia. ¿Cuáles son las lesiones que se transmiten ? Hablaré de las principales, aquellas cuya enumeración sea precisa para el objeto propuesto. Desde luego aparece un género que Lasegue y Feré1 han sido los primeros en estudiar, y acaso descubieron: los alcoholizadles. Estos uo son lo mismo que los dipsomaniacos. El alcoholizable es un tercer tipo alcohólico, cuyo síntoma principal consiste en eso que el vulgo llama «llevar mal la bebida.» El alcoholizable es dé- bil de carácter, más activo que pasivo. « La mayor parte, dice Feré, son gentes débiles, fáciles de domi- nar. Sucede que los amigos invitan al alcoholizable á beber. Por vez primera rehúsa, porfía débilmente, al fin cede. De copa en copa resbala por la pendiente, hasta que una circunstancia cualquiera da término á la reunión. Al día siguiente continúa con dosis mo- deradas. Las noches son fatigosas, el apetito disminuye, sobre todo en las mañanas, sobreviene el asco, la náusea y la necesidad instin- tiva de combatir por medio de bebidas más y más fuertes, la ere cíente repugnancia del estómago. Por último, mediante una pro- gresión'más ó menos rápida, y después de prolegómenos más ó menos durables, en los cuales no figura la ebriedad, viene el gran desorden que produce el ataque.» Tal es el proceso patológico del alcoholizable. Él aparece en la primera categoría de los desdicha dos herederos del alcoholismo. Es un ser inmensamente lastimoso; no lo pasemos inadvertido, sólo porque no lo miramos víctima de las contorsiones del epiléptico. Para el filósofo que ahonda los grandes infortunios del hombre encerrado en el secreto de su vida íntima, es éste uno de los más 1 Notas sobre los alcoholizabas. 18 dignos de conmiseración y defensa. Trae á la vida el más trascen- dental acaso de los infortunios morales: la debilidad de carácter. Entra, pues, al estadio de las mil acerbas y recias luchas que com- prende el programa de la existencia humana, sin loriga y sin bra zos. Es el mutilado del alma. Desarmado de la voluntad, mejor dicho de la energía volitiva, será el esclavo universal, arrastrado siempre á la servidumbre de todos los caprichos, las tiranías, los abusos y las crueldades. Verá siempre delante de sí sus derechos y sus aptitudes, sin atreverse á tocarlos en presencia de nadie. Desde Ja ribera en que está rodeado de injusticias, privaciones y miserias, verá en la ribera opuesta sembradas muchas felicidades á que po día llegar pasando por el puente de la voluntad. Pero está roto, y sufre tormento no imaginado por Tántalo. Será el juguete de sus subordinados, la víctima de sus superiores, el manequí de sus ami- gos, acaso la burla de su hogar, la perpetua bancarrota en sus ne- gocios, la presa segura de todos los abusos, las iniquidades y los vicios. Salió maniatado del vientre materno. El autor de su vida al engendrarlo, lo puso fuera de la ley. Lo condenó á la raza de los párias. Lo maldijo con esta horrible sentencia: «cuando caigas, no podrás levantarte; cuando estés de pie, no podrás sostenerte; cuan- do el trabajo te brinde con una conquista, no podrás alzar tus bra- zos; cuando la ley te ponga en la mano un derecho, una justicia, una reivindicación, no tendrás fuerza para cerrar tus dedos, se que- darán abiertos como los de las estatuas, y cualquier transeúnte podrá arrebatarte lo que tienen; cuando te infame la calumnia no sabrás cortarle las alas de relámpago; cuando te hiera la deshonra, apenas osarás inclinarte; cuando te aseche el vicio, te dejarás caer en sus brazos; serás el idiota de la voluntad, el proyectil vivo Aon que jugarán al blanco todos los espadachines sociales.» Siendo, pues, la nulidad y positiva abyección del carácter el le- gado casi indeficiente del alcohólico, contristad cuadro que se pre- senta álosojos en el porvenir, si ladifusión del alcoholismo prosigue, y la ley no acude presurosamente á contener sus invasiones. Una raza de débiles que tendrá por fabulosas las historias de nuestros grandes hombres, que no creerá en nuestros héroes, ya de la patria, ya del trabajo, ya de la ciencia, sino como figuras mitológicas, in- ventadas por novelistas; raza que no sabrá defender sus grandes intereses, ni oponer la constancia y energía del trabajo y del estudio 19 á la invasión del extranjero; raza miserable que sólo servirá para rellenar los presidios, los asilos y las bodegas de esclavos. Otra segunda categoría de herederos alcohólicos, clasificada ya por los maestros, es la de los débiles de la inteligencia, que los tra- tadistas designan con el nombre de falsos precoces. Cuanto se ha vulgarizado el alcoholismo, se ha multiplicado por consiguiente ese fenómeno, que es como un engaño, un gran chasco, quizá una re- tractación de la naturaleza. Todos vosotros lo habréis observado con frecuencia: me refiero á esos niños que en los primeros años de su desarrollo dan señales de una inteligencia asombrosa, y llegando á la pubertad, quedan convertidos en los seres más vulgares. Su precocidad espanta realmente. Es un tipo exclusivo de nuestro si- glo. Desde comenzar la lactancia, maravillan sus progresos en en- tender y expresar. Cada día sus padres se muestran más satisfechos. Aquel niño va á ser el orgullo de la familia, acaso de su patria. Las gracias primero, las ocurrencias después, las interrogaciones, las respuestas, las intuiciones, algunos arranques de genio, momen- tos de seriedad increíble, una alma de adulto pensando dentro del cráneo de un bebé, todo, todo anuncia que hay ahí un pequeño Pasteur que ensaya el vuelo para remontarse muy pronto al zafir de la gloria. Los padres y amigos conciben esperanzas gigantescas. Pero aquel niño llega á cierta edad, que nunca se extiende á rnás allá de los 15 años, y sufre psíquicamente inesperada transforma- ción. Aquellas aptitudes maravillosas fueron un pomo de éter que se quedó destapado. El genio se evaporó. El profesor no encuentra ni rastros del prodigio. Falta sobre todo la memoria, facultad casi nula en el heredero alcohólico. Excentricidades de carácter, me- lancolía habitual, pereza, vulgaridad suma, inclinación á lo vil, lo subterráneo, lo menguado, es cuanto queda de aquella suntuosa promesa de la infancia. En general, la debilidad intelectual y mo- ral son los primeros ineludibles caracteres de la herencia alcohólica. Así lo han demostrado autoridades tan eminentes como Samson, Quatrefages,1 Esquive!, Seguin, More!, Lucas, Dehaut, Demeaux y Vousguier. Vienen á continuación los estigmas físicos; pero antes de ocupar- me en ellos, no pasaré inadvertidos algunas de las muchas lesiones 1 Unidad de la especie humana. 20 cerebrales que causan en multitud de casos la desdicha personal de este linaje de herederos. Y ya que no es posible enumerarlas todas,"mencionaré algunos: los suficientistas y los que Maguan apelli- da antiviviseccionistas. Son los primeros, ciertos individuos que no obstante traer la he- rencia alcohólica, logran más ó menos desarrollo de la inteligencia y del carácter; en cambio adolecen de una perturbación cerebral, regularmente inadvertida para la mayoría de los profanos. Tal per- turbación consiste en una gran suficiencia de sí mismo. El suficien- tista confía exageradamente en sus recursos personales; se cree ca paz de grandes empresas, hombre superior, ya por el carácter, la inteligencia ó la instrucción. Entiende que es el blanco de la envi- dia de muchos; no soporta la elevación ó triunfos de otros; asegura que todos le atacan en el misterio; la enemistad, el antagonismo son necesarios á su vida moral. Presume de audaz y de valiente, y se atribuye frecuentes victorias. Es díscolo y tenaz por programa, murmurador, desenfrenado y provocativo. Se da aires de gran per- sona. Con tales circunstancias el vacío social lo rodea, mientras una atmósfera de antipatía, de resentimientos y agravios pesa sobre él. La sociedad mira ahí un culpable á quien perseguir, cuando en rea- lidad no hay sino un extraviado á quien curar ó perdonar. Mas como la ignorancia ha sido el gran verdugo desde el Calvario hasta el altar azteca, la animadversión y la repugnancia hacen de aquel infeliz un expatriado moral mente de la sociedad, un ser odioso y abominable, á quien ella castiga con la expulsión y el desprecio. El antiviviseccionista descrito por Dejerine, es un heredero al- cohólico, cuya perturbación cerebral se revela en un exagerado amor á los animales. «Las preocupaciones de los antiviviseccionistas, dice ese autor, respetables en principio, conviértense en absolutamente nocivas y se acompañan de turbaciones nerviosas que caracterizan perfecta- mente el sufrimiento físico y moral de esos enfermos. Inquietos, atormentados constantemente por la suerte de los pobres animales, estos ocupan toda su existencia. De ahí las mil extravagancias de que sólo él no tiene conciencia. Dominado día y noche por la idea de hacer felices á los animales, abandona frecuentemente sus ocu- paciones habituales, y pasa el tiempo quitando de la vía pública las piedras que puedan lastimar á los caballos, defendiéndolos de 21 un cochero brutal, etc., etc. Los ejemplos son numerosos y su ca- rácter sindrómico no tiene duda.» Pero todos estos desequilibrios del funcionamiento psíquico, que incapacitan al hombre en más ó menos grado para los asuntos gra- ves de la existencia, todas estas formas de la debilidad intelectual, á las que agregaré la monomanía espirita, la del suicidio, la hipo- condría, se eclipsan, señores, junto á las grandes y pavorosas agru- paciones de los estigmas de etiología alcohólica. Buena parte de mi ilustrado auditorio los conoce, y baste ello para excusarme de enu- merarlos aquí, pues que si tal empresa acometiera, necesitaría las páginas de un grueso volumen. Me limitaré á mencionarlas, lo cual será suficiente para apoyar el concepto que sobre la culpabi- lidad paternal, y por lo tanto la penalidad correspondiente, emi- tiremos al fin de este trabajo. La esterilidad, la epilepsia, la his- teria, la neurastenia, la demencia, especialmente la imbecilidad, constituyen las principales agrupaciones. Y si bien no trataré de acumular pormenores clínicos, importa sobremanera definirlas con precisión para conocer suficientemente la herencia terrible que el alcohólico lega á su desdichada descendencia, con autorización de la ley, ó por lo menos en paz con ella; injusticia odiosa que la cul- tura de nuestra época no debe tolerar por más tiempo. La locura, señores, constituye una de esas herencias. Todos los alienistas admiten un grupo de locuras hereditarias.1 La existencia de ese grupo de locuras, dice Dejerine, no se remonta á época lejana, y puede decirse que es Morel quien primero se esforzó en recoger y clasificar los estigmas que la herencia desarrolla en cierta especie de enajenados. Tres opiniones hay sobre la materia. Para unos au- tores la herencia no es más que una causa predisponente; según otros, imprime un carácter particular á las diversas formas; otros finalmente, y es la gran mayoría, aseguran que existe una psicosis particular llamada hereditaria. Este término, agrega el eminente maestro citado, es impropio, porque la herencia domina toda la locura, por más que su influencia se baga sentir de diversas mane- ras en cada forma mental. En el grupo especial llamado heredita- rio, lainfluenciadel heredismo prepondera absolutamente. Lossig- nos especiales de esos estigmas hereditarios han sido señalados por 1 Samson, ob. cit. 302. 22 More!1 y por Legrand Saulle.2 Los unos son físicos y los otros psí- quicos. Los primeros pueden afectar á todos los constituyentes del organismo; pero lo más frecuente es que ataquen el sistema ner- vioso. Tales son las deformaciones cranianas y faciales, las asime- trías, las incurvaciones de la columna vertebral, la abundancia de dedos, así como los dedos gemelos; las deformaciones de la boca, el labio leporino, la implantación irregular de los dientes, la promi- nencia del maxilar inferior y otros signos físicos de mayor impor- tancia, tales como la coloración violácea de la piel, debida á turba- ciones vaso motoras, la sensación de frío al contacto, el olor especial que exhala, turbaciones trópicas diversas, tendencia al desarrollo exagerado del tejido grasoso; la mixedema, anomalías diversas del sistema cabelludo; las barbas en la cara de la mujer, el doble haz de cabellos, los que denuncian una anomalía del desenvolvimiento de la extremidad cefálica del canal vertebral; signos comprobados por Gull, Ord, Ballet, Hammond, Savage, Thaon, Bourneville, Ridel, Saillard, Inghi, Blaise y Feré. Los órganos de los sentidos presentan signos especiales. Por lo que hace á la vista, aparecen las blefaritis crónicas, el extrabismo, según Morel, Feré y Limpri- tis; la ceguera congénita, la ambliopía, el daltomismo, el coloboma del iris según Ireland; las alteraciones de la forma del ojo según Magnan, tales como la pigmentación irregular de la coroide, el al binismo, la retina pigmentaria, las deformaciones de la papila, la emergencia irregular de la arteria central de la retina. El oído ofrece, entre estos herederos, numerosos signos de estigma. Figura en primer lugar la más grande de todas las desdichas, inclusa la ceguera, que pueden afectar al ser humano: el sordo-mutismo; porque es la única que lo divorcia completamente de la sociedad; la que incapacita el entendimiento para las ideas morales y abs- tractas; la que hace incapaz del arte y del amor, de los consuelos de la ternura y de la fe, la que, en una palabra, destierra al infeliz here- dero á otro mundo inhabitado por la inteligencia, donde el alma permanecerá en una especie de catalepsia, remedo de la muerte, envuelta en la fría y férrea mortaja de una maldición sin rescate posible. Afíádense otros signos de vicios en los degenerados, mas para referirme concretamente al heredero alcohólico, presentaré el 1 Etudes Cliniques 2 La folie héréditaire. 23 siguiente cuadro trazado por Moebius.1 Habla de una descenden cia de alcohólico, y dice: «El abuelo, bebedor, murió, á los 50 años de delirium tremens. La madre bien portant, casó con un hombre fuerte también. Tuvo seis hijos, cuatro varones y dos mujeres. Una de ellas murió á los cinco años de absceso cerebral. La otra hija era melancólica, con tendencia al suicidio. Esta tuvo tres hijos; una mujer que murió de eclampsia puerperal, un niño tuberculoso y una niña que murió al año, de convulsiones. El primer hijo fué me- lancólico suicida. Casado con una mujer fuerte, tuvo varios hijos al parecer bien formados. El segundo hijo, melancólico, se suici- dó. Había tenido ocho hijos, de los cuales dos murieron de con vulsioues, al año de nacidos, dos hijas neurálgicas y una que pade- cía ataques epileptiformes. El tercer hijo, neurálgico, se casó con una mujer nerviosa. Tuvieron cuatro hijos: una niña que murió de un año, á causa de convulsiones; otra que tenía seis dedos en cada mano con ligera hidrocefalia; un niño á quien le faltaba el hélix de una oreja, y finalmente otra mujer, que parecía bien for mada, la que murió á los ventiseis años de carie en la columna ver- tebral. Lancemos ya rápida mirada á los estigmas psíquicos de los he rederos. Hé aquí los principales: 1? La debilidad de inteligencia, acompañada frecuentemente de un gran desarrollo de los apetitos; clase muy numerosa y siempre en aumento, mientras mayor es el consumo de los alcoholes. 2o La imbecilidad, que es la degeneración en que aparece un poco de inteligencia. El imbécil es, dice Dejerine, educable y utilizable, aunque en muy corta escala. 3o El idiotismo, que consiste en la ausencia completa de toda fa cuitad intelectual y moral y la sola presencia de la vida orgánica, de la vida refleja. Y al derredor de esos terribles estigmas, gira una multitud de degeneraciones, desequilibrios y demencias here- ditarias, tales como la degeneración superior, de Magnan; la mono- manía razonante ó afectiva, de Esquivel; la monomanía instintiva ó impulsiva, dejMorel; la moral insana, de Pritchard; el delirio de ac tos ó locura de acción,'de Boismont; la manía de carácter, de Pinel; la lipemanía razonada, de Billod; la locura lúcida, de Trelat; la pseudo- 1 Deber nervose Familieu. 24 monomanía, de Delasiaure; la locura hereditaria instintiva, de Morelj la estesiomanía, de Berthier; la locura razonada ó moral, de Falret; la locura instintiva, de Foville; la locura consciente, de Baillarger y la lo cura afectiva de Maudsley. El verdadero fenómeno íntimo de la histeria, es aún desconocido. Sin embargo, en nuestros días la ciencia ha descubierto el error de los antiguos, quienes consideraban esa neurosis como un apetito morboso y venéreo de la mujer, capaz de producir, en casos de abs- tención, desórdenes numerosos y más ó menos lamentables. Hoy sabe la ciencia que la histeria es algo muy distinto, de caracteres mucho más profundos y patológicos, á extremos de que Samson pide un neologismo con que sustituir aquel nombre de todo punto in- adecuado. Pero aunque no se conoce el fenómeno íntimo, una cosa sí se tiene por dogmática, y es que la herencia interviene absoluta- mente en la histeria. Es éste un estado patológico, eminentemente hereditario. Dejerine dice: «Si hay alguna neurosis en la cual la herencia no deje sombra de duda, en la cual ella domine toda la etiología, es seguramente la histeria.» Lo mismo enseñan los reputados maestros Willis,1 Pomme, Hoffmann,2 Cadwell,3 Schoenherder, Laudouzy,4 Gaussail5 y Cintrac.6 Georget se expresa en estos términos: «Las circunstancias que predisponen para la histeria, son: la influencia hereditaria, la constitución nerviosa, el sexo femenino y la edad de doce á veinticinco ó treinta años. La mayor parte de los enfermos, cuenta entre sus próximos ascendientes, epilépticos, histéricos, de- mentes, sordos, ciegos é hipocondriacos. La mayor parte han mos trado desde edad tierna, disposiciones á las afecciones convulsivas, carácter melancólico, irritable, impaciente, susceptible, opresión de garganta y sofocaciones.»7 Dice el relacionado tratadista Dejerine: «Los padres transmiten la histeria directamente á sus hijos, ó bien se combina ó alterna con una de estas afecciones: epilepsia, enajenación mental (de la que la 1 Opera Médica et physica. 2 Opera omnia.- De malo hysterico. 3 De hysteria. 4 Traité complet de l'hysteria. 5 De l'influence de l'heredité sur la production de la surexitabilité. 6 De l'iufluence de l'heredité sur la production de la surexitabilité. 7 Dice, de Méd. 25 histeria es una transformación), enfermedades en las que á su vez puede transformarse.» Bastan esas doctrinas para criterio de la que señala el alcoholis mo como punto inicial de una generación histérica, porque pu diendo producir la epilepsia, la enajenación mental, y por efecto de los desórdenes hepáticos y gastro-intestinales, la neurastenia, es evidente que en gran número de casos es el alcohólico en una ge- neración, el padre ó el abuelo del histérico, mayormente si se tiene en cuenta la presencia del agente convulsivo, en muchas de las be bidas populares en México, y de cuyo consumo os daré cuenta próxi mámente. Veis, pues, señores, una nueva víctima del alcohólico, víctima perteneciente por lo regular al sexo débil, mucho menos dispuesto á las grandes luchas por la vida en que perece víctima del hambre ó del desprecio, del vicio ó del castigo. La histérica es un ser mi serable, condenada á la perpetua esclavitud del dolor moral, de ese dolor producido por el eterno vacío del espíritu, el disgusto pro fundo de la vida, la ineptitud para las dichas del hogar, la flama de los celos quemando siempre el corazón, el capricho irresistible haciendo violenta la vida, y finalmente numerosos sufrimientos del orden físico, que á veces revisten las manifestaciones más crueles y rebeldes. Harto conocida de todos vosotros la epilepsia, como el más terri ble de los estigmas y de las neurosis, inútil sería describirla; mas como no faltaron discusiones acerca de su carácter hereditario, debo llamar vuestra ilustrada atención sobre el hecho de que posterior mente á las luminosas experiencias de Brown Sequard, nadie pone ya en duda que esa neurosis horrible es eminentemente hereditaria, y que el alcoholismo produce en la generación las deformaciones y lesiones que la causan. Para terminal* este breve inventario de la herencia que lega el alcohólico á sus miserables descendientes, no dejaré de mencionar la Corea, la Parálisis Agitante y el Mal de Basedowi, pertenecientes á la familia neuro-patológica, causadas por debilitamientos del sis tema nervioso y por la ingestión de agentes convulsivos en el or ganismo de los ascendientes. Al hablar de la Corea, no me refiero á la vulgar llamada de Sydenham, sino á la que los autores ame- ricanos apellidan Corea hereditaria. 26 Esta afección, dice el Doctor Huntington, de Long Island, se presenta entre los 30 y 40 años de la persona, raramente después de los 50; ataca por igual á los dos sexos. No salta jamás una ge- neración para reaparecer en la siguiente, de tal manera que si un miembro de la descendencia escapa, sus hijos y descendientes se guirán inmunes. Pero esta afección es fatalmente progresiva, no re- trocede jamás y se acompaña de turbaciones psíquicas unidas á ten tativas de suicidio. En cuanto al mal de Basedowi ó escrófula exoftálmica, todos los autores convienen en su etiología y en su condición indiscutible- mente hereditaria, combinada con la epilepsia y la histeria, efectos á veces, como hemos visto, del alcoholismo. La historia de una fa milia investigada por Oesterreicher, es una prueba evidente de esa herencia similar. Una madre histérica tuvo diez hijos, seis muje- res y cuatro varones. De estos diez hijos, histéricos la mayor parte, ocho presentaron los síntomas de la enfermedad de Basedowi. Una de las hijas atacada de ella, fué la abuela de cuatro niñas, de las cuales tres padecieron la misma enfermedad, y la cuarta resultó histérica. Por último, uno de los hijos que fué sano, engendró un niño epiléptico. Recorrido así tan velozmente, como lo exigía mi deber de no fa tigaros, el proceso de los perjuicios causados por el alcohólico á su infortunada generación, esto es á la familia, permitidme que para completar esta importantísima parte de mi discurso, trace á gran- des rasgos los daños causados por el alcoholismo á la sociedad y á la patria.1 Aparece en primer término y como un resultado de los males que dejamos descritos, la degeneración de la raza y diminución del cen- so nacional en razón directa del aumento del alcoholismo. 1 Para un estudio pormenorizado del alcoholismo desde el punto de vista patoló- gico, consúltense los siguientes tratadistas que ha tenido presentes el autor, además de los ya citados, y en los cuales apoya las anteriores doctrinas sobre los efectos mórvidos del alcohol en el individuo y en la generación: Tito Berti. "Alcoolismo."- Ziino. ' La Fisiopatología del delitto."- Lentz. "De l'alcoolisme et ses diverses manifestations."-Zerboglio. "L'alcoolismo."-Peetert. "L'alcool: fisiologie, pathologie, médicine légale."- Patio. "L'ubbriachezza é sue forme."-Monin. "L'alcoolisme."-Krafft-Ebing. "Trattato Clínico - pratico delle malattie mentali (traduzione Tonnini-Amadei.)"-Vetault. "De l'alcoolisme." Bergeret. "De l'abus des boissons alcooliques." - Fdippi Severi e Montalti. "Medi- cina legale."-Brierre de Boiemont. "L'hérédite." - Mante gaza "Quadri de la na- 27 Aquí, señores, á pesar de mi ninguna autoridad facultativa en ]a materia, debo combatir el dictamen del sabio maestro Samson, quien asegura que el alcohol no causa la degeneración de la raza, sino la de la familia ó descendencia. Paréceme imposible que in- vestigador tan conspicuo haya caído en sofisma tan grosero, por mucho que aparezca como una sutil distinción entre dos fenóme nos. Porque ¿qué otra cosa es la raza que el conjunto de familias del mismo origen? Y si el alcohol hace degenerar esas partes, ¿no es evidente que la degeneración gravita sobre el todo á medida que invade mayor número de aquellas? La difusión de la herencia pa- tológica se opera por modo tan bifurcado, que un solo alcohólico puede producir cincuenta degenerados en sus cuatro generaciones, y si cada uno de ellos es considerado como nuevo tronco, la multi plicación se hace colosal. Representaos ahora el enorme conjunto de individuos iniciales, el de los herederos alcohólicos á su vez, la incalculable invasión del vicio, y pensad si tantas y tantas degene- raciones, fuentes de otras muchas, complicadas con otras tantas, no constituyen volumen suficiente para considerarlas en conjunto co- mo degeneración de la raza. Según Darwin, las familias de los alcohólicos se extinguen en la cuarta generación, después de haber bajado por toda la escala de la degradación física é intelectual. La familia al fin desaparece, sea por mala configuración de los órganos genitales, como sucede en los imbéciles é idiotas, á conse- cuencia del alcoholismo, sea por ausencia de deseos venéreos, ó finalmente por esterilidad. Hó aquí, según Morel, la marcha más común que siguen las trans- formaciones sucesivas en las familias de los ebrios. En la primera generación, ebriedad, accesos maniáticos, excesos alcohólicos, embrutecimiento. En la segunda, ebriedad, accesos maniáticos, parálisis general. tura amana. - Gendron. "Alcoolisme héréditaire.["-Gallavardin. "Alcoolisme et criminalité."- Guillemin. "Sull'alcoolismo et l'isterismo."- Guillemin. "De l'in- flaence de l'alcoolisme sur la production de Pidióte "-Lombroso. "L'uomo delin- quente."-Schiatarella. " Alcoolismo ereditario."-Rossi. "Lezioni di Medicina lé- gale dettate dal prof. Lombroso," y los dictámenes de los directores de 46 asilos pú- blicos, en Francia, incluidos en el informe presentado al Senado francés, sobre el alcoholismo en aquella nación, por la comisión que presidió M. Claude (des Vos- gues), miembro de dicho Cuerpo Legislativo. 28 En la tercera, tendencias hipocondriacas, lipemanía, ideas de sui- cidio, tendencias homicidas. En la cuarta, inteligencia poco desarrollada, estupidez, idiotis- mo, y en definitiva, extinción de la raza. Permitidme, señores, en gracia de la importancia de este punto, que os presente algunos cálculos sobre el perjuicio que causa á la sociedad y á la patria esa escala de degeneraciones investigada por Motel. Un alcohólico á quien se suponga el término medio de sucesión, esto es, cinco hijos, y sin dar á ninguno de ellos familia más nu- merosa, al cabo de sus cuatro generaciones habrá producido, con- forme á esa doctrina aceptada por los tratadistas, ochocientos ochen- ta degenerados. Suponiendo el veinticinco por ciento entre muertos en la infancia ó sin sucesión, tenemos seiscientos cuarenta dege- nerados por cada alcohólico inicial, que pesan sobre la sociedad como una carga á la vez material y moral. Material, porque ellos producen en buena parte el desequilibrio económico, pues que sien- do consumidores no son productores, y si lo son, es en escala muy poco apreciable. Individuos por lo regular incapaces para el tra- bajo, entregados á los vicios, de ellos están llenos los hospitales, asi- los, casas de beneficencia, tanto oficiales como particulares, y las plazas y calles en que pululan los mendigos, rateros y ese sin núme ro de indigentes que simulan trabajo é industria; simulan, digo, porque me refiel o á esos individuos sucios, desgarrados, haraposos, famélicos, que pasan el día sentados á la orilla del arroyo ante una vendimia que tiene diez y seis centavos de capital, cuyas ganancias se pueden calcular, sobre todo si se tiene en cuenta la familia del supuesto comerciante; ó dando vuelta por la noche al manubrio de un organillo, ó azando espigas verdes de maíz en una reja de alam- bre, etc., etc. Toda esa vasta población sin industria seria, sin tra- bajo, que en definitiva vive del robo, de limosna ó de milagro, es una carga onerosísima para la población realmente productora, y es igualmente carga moral, porque ella produce la criminalidad que llena las cárceles, aumenta la natalidad espúrea como oportuna- mente lo veremos, determina esa vida desastrada que se lleva en las casas de vecindad, sobre todo, en que cada mujer es un mártir, cada hogar un antro de las más desgarradoras miserias, cada ma- rido un capataz y cada niño un harapo, una pequeña bestia, un can- 29 didato seguro para el jurado, la penitenciaría ó el Valle Nacional. Puesto que cada alcohólico significa en su generación setecientos brazos inútiles, setecientos cerebros desequilibrados, setecientos es- tómagos que han de recibir alimento, se comprenderá, dada la in- vasión pavorosa del alcoholismo, el estrago sufrido por la industria y el trabajo en general, y se calculará el perjuicio que reporta, y el que especialmente reportará la sociedad, supuesto el desarrollo incesante del alcoholismo. Toulouse ha hecho un interesantísimo estudio de las relaciones entre el consumo del alcohol y las conmociones políticas. En esta- dística es empírico presuponer el criterio de las coincidencias, por manera que las investigaciones de ese maestro eminente á este res- pecto, arrojan una enseñanza científica y dan derecho para consi- derar el alcoholismo como un daño social, desde el punto de vista del orden público. Segúu ese autor, la proporción de alcohólicos recibidos en Sainte-Anne en Mayo de 1871, era de cuarenta y ocho por ciento de la cifra total de enajenados, mientras que durante el mismo mes de 1870, no fué más que de 26,29 por ciento, y en 1872 la proporción fué de 24,09 por ciento entre los hombres, y 4,57 en las mujeres. Es muy notable el fenómeno observado durante los negros días de la Comuna. En aquella época de erupción en que se iniciaron los grandes trastornos europeos que el mundo ha presen- ciado, y los mayores aún que oculta el porvenir, la proporción de alcohólicos fué enorme, y entre ellos, el caso de enajenación mu- cho más frecuente fué el délirium tremens.1 Pero estos trastornos de la tranquilidad pública, aunque se veri- fican con más estruendo, son menos trascendentales para la vida so- cial que otros que trasminan silenciosa é incurablemente las entra- ñas del organismo público. Tal es la miseria doméstica que hace nula, mentida, la instrucción obligatoria. Sin pan no hay escuela posible. Cuando el artesauo despilfarra en la noche del sábado, el domingo y principalmente el lunes, cuanto ha ganado en la sema- na, y los hijos medio envueltos en un harapo sucio pululan en los patios de vecindad y mendigan el centavo á los transeúntes; cuando están muertos de hambre, embrutecidos por ella, envilecidos por la mendicidad infantil, es ilusorio pensaren la instrucción de esos desdichados, es cruel, inhumano, exigirles que asistan á la escuela, 1 Toulouse. 1 es causes de la folie.-176. 30 á torturar su anémico cerebro con las lucubraciones de enciclope- dia complicada, que apenas pudieran mal soportar organismos bien alimentados. Es desconocer por completo las leyes todas de la asi- milación intelectual, suponer que un nifio degenerado ya por loa vicios de sus padres, herido en la nobilísima facultad de la memo- ria, tuberculoso ó dispéptico á causa de la ausencia de toda higiene en su habitación, con vida y costumbres de bestia, envilecido y fa- tigado por un mal trato constante y cruel, hambriento y casi en- venenado por los exiguos y pésimos alimentos que toma, pueda aprovecharse de la escuela, divisar los encantos del saber, experi- mentar el estímulo que es la primera y más noble forma de la con- vicción, asimilarse las doctrinas, paladear el placer de la verdad, internarse en el laberinto de las nociones científicas, retener inde- leblemente las cátedras; es imposible que ese nifio vea en la escuela otra cosa que un antro de esclavitud, de fastidio ó de tortura. Pri- mero es ser y luego el modo de ser. El hijo del artesano alcohólico no es un niño fisiológico, no puede ser un nifio escolar. Por tanto, mientras el alcoholismo disponga del ancho, ilimitado terreno en que hoy dilata su dominación, las escuelas serán un fuerte grava- men para el Estado, pero sus frutos raquíticos é inapreciables con relación al brillante y magnífico programa que esa gran institución promete á las sociedades. íntimo contacto con esa miseria infan- til, tiene, señores, la natalidad espúrea, cuya cifra en México os presentaré después, y ligada no menos íntimamente con el alcoho- lismo. Sin duda que esa relación está determinada sobre todo por el vicio en la mujer. Esta, ya sea para satisfacer el deseo de al- cohol, ya á causa de la degradación y ociosidad en que cae, ya por las excitaciones del primer período, ó la insensatez del tercero, ya en fin debido á las relaciones de todos los vicios entre sí (abisum, abissum invocat), es objeto de los actos ilícitos y produce la natali- dad espúrea. El nifio espúreo, sobre todo el del pueblo, es formalmente huér- fano. No conoce á sus padres. Crece viviendo una vida animal. Lo vemos dormir en las banquetas sin más abrigo que un girón de sombrero tejido de palma, asediar á los que entran y salen de los teatros, vocear periódicos, crecer sin hogar, sin afectos y co- mo sin alma, ser dueños de sí mismos desde que andan por sus pies, no importarle á nadie, ni reconocer más superior que el gen- 31 darme y engrosar á su tiempo y por manera caudalosa el río de fango que corre de las comisarías á las cárceles. Tampoco ese niño irá á la escuela, y de hecho no va, como lo pre- senciamos todos los habitantes de las grandes ciudades. No va, por- que si fuera, se quedaría sin comer, se moriría de hambre. Conde- nado á orfandad innata, por explicarme así, él debe procurar su sustento. La escuela lo mataría; el célebre estadista inglés lo ha dicho: mors miseras mater. Señores: el temor creciente de fatigaros me obliga á poner tér- mino á esta parte de mi discurso, omitiendo otros daños sociales, de no menor momento sin duda, que nacen en la fuente deletérea del alcoholismo. Pero entiendo haber expuesto lo bastante para concluir: que él produce daños positivos, trascendentales y clasi- ficados en el individuo, en la generación y en la sociedad. Tal es el alcoholismo! Ocupémonos ahora de su existencia entre nosotros; volvamos la mirada á México, y estudiemos en él la vida, crecimiento y estra- gos del monstruo. Es probablemente la República Mexicana el país de la tierra que cuenta con mayor número de bebidas regionales. De ello os dará elocuente prueba la siguiente nomenclatura, con su geografía y des- cripción. Se elaboran actualmente en toda la extensión del terri- torio nacional: El Charape (Acámbaro), preparado con pulque, panocha blan- ca, clavo, canela y anís; su fermentación dura 12 horas. El Chilocle ( Acapulco), compuesto de chile ancho, pasóte, ajo, sal y pulque, llega á alcanzar el mismo grado alcohólico que el aguardiente. Taba (Acapulco,Chalco, Chautla, Colima, Guadalajara, Oaxaca, Pachu- ca, Tehuacán, Texcoco y otros muchos lugares de tierra caliente), destilación de la palma de coco, hecha en una sangría practicada en el tronco y fuertemente embriagante. Tepache común (en todos los distritos en que se fabrica el pulque), formado de los asientos de ese líquido, mezclados con agua, panela, pimienta y hoja de maíz; su fermentación es muy rápida. Tepache de Jobo (Atlixco, Bolafios, Chautla, Chilapa, Guadalcázar, Guanajuato, Huachinan- go, Oaxaca, Cuantía, Tepoxcolula, Teotitlán del camino, Tuxtla, Jalapa, Zacatecas y Zacatlán), bebida hecha con la fruta llamada «Jobo,» piloncillo y la raíz del árbol xixique. Ojo de Gallo ( Atlix- 32 co, Cuantía, Cuernavaca, Coyoacán, Mextitlán, Oaxaca, Pachuca, Tacuba, Telmacán, Texcoco, Tlaxcala y Toluca), fermento com- puesto de agua, miel prieta, pulque, pimienta, anís y chile ancho* el conjunto se hierve y fermenta en 2u horas. Sangre de Conejo (to- dos los distritos en que se produce el pulque), mezcla de este líqui- do y de jugo de tunas pequeñas y rojas. Tejuino (Bolafios, Chihua- hua, Guadalajara, Oaxaca, Tacuba, Texcoco y Zacatecas), bebida hecha de toda clase de zumo de tuna y cáscara de timbre, poniendo el conjunto en infusión subterránea. Bingarrote (Cadereita, Chan- fla, Guadalajara, Guadalcázar, Guanajuato, San Juan de los Lla- nos, León, San Luis Potosí, Mextitlán, San Miguel el Grande, Oa- xaca, Pachuca, Querétaro, Salamanca, Texcoco, Zacatecas y Zaca- tlán), producto fuertemente alcohólico, hechode cabezasde maguey asadas en barbacoa, machacadas y fermentadas en una vasija de pulque; de ese líquido ya fermentado se extrae por alambique un aguardiente. Vino de mezquite (Celaya, Oaxaca, Pachuca, Queré taro y Zacatecas), aguardiente extraido por alambique de la mez- cla que resulta de la fruta ó vaina del mezquite molida y agua. Vino de caña (Bolafios, Chautla, Texcoco y Tuluca), infusión de caña de maíz molida, que después de fermentar se endulza con pa- nocha. Vino resacado (Celaya), aguardiente de altísimo grado alco- hólico, destilado dos veces en alambique y hecho de troncos de ma- guey, asados al horno por espacio de quince días, y luego macha- cados y puestos en infusión de pulque durante dos. Chicha, bebida fabricada en multitud de lugares, que se compone de agua de ceba- da, pifia, masa de maíz prieto, dejada acedar por espacio de cuatro días, después de lo cual se le agrega dulce, clavo y canela; su fer- mentación dura 96 horas. Copalotle (Chalco y Texcoco), fermento hecho de semilla del árbol llamado Perú, cuando está roja, y pul- que dulce ó tlachique. Mantequilla (Chalco, Oaxaca, Tacuba, Tex coco, Tlaxcala, Xochimilcoé Ixmiquilpan), mezcla de azúcar, pul- que y aguardiente de caña. Zambumbia (Chalcho, Chautla, Oaxaca, Tacuba, Tehuacán y Texcoco), bebida que se fabrica de cebada tostada y puesta á fermentar en agua con miel de panocha. Vino de salvado (Chautla, Mextitlán, Oaxaca, Pachuca, Pátzcuaro, Sa- lamanca, Texcoco, Morelia é Ixmiquilpan), aguardiente dos veces destilado y hecho de salvado en infusión de agua con miel prieta. Aguar diente de frutas (Chihuahua), hecho de durazno, pera y man 33 zana en agua. Vino blanco y tinto de uva (Coahuila, Aguascalientes). Benjuí, la primera y determinada cantidad que se destila del Bin- garrote. Cuitzonco (Guadalajara, Tacuba, Texcoco é Ixmiquilpan). Esta bebida, fuertemente alcohólica y dañosa, es más conocida con el nombre de excomunión, por haberla prohibido bajo esa pena el Sr. Elizacoechea, Obispo de Valladolid, hoy Morelia. Colonche (San Luis Potosí y otros puntos del interior), bebida de alto gra- do alcohólico, hecha con el zumo de la tuna. Queauchán (Guada- lupe), vino hecho á manera del Copalotle, con la diferencia de que la infusión dura tres veces más de tiempo. Charanagua (Guanajua- to), producto fabricado con pulque agrio, miel y chile colorado, al calor de fuego manso. Vino de tuna (Guanajuato y San Luis Po- tosí), alcohol hecho con zumo de tuna Cardona, puesto en "barriles con madre de arrope de la misma fruta y destilado en alambique. Mistela (Huajuapan), licor compuesto de mezcal resacado, anís y miel de azúcar. Aguardiente de uva silvestre (Huachinango), llizi- tle (Huayacicotla), fermento que se fabrica con caldo de caña pues- to en vasijas de barro, agregándole diversas yerbas muy irritantes. Aguardiente criollo (San Luis de la Paz), alcohol que se hace de uva, agua y miel, destilado el conjunto por alambique. Sendecho (Maravatio). Para hacer este producto se echa el maíz amarillo á nacer en la agua, se seca después y se machaca, y vuelto á remojar por una noche, al siguiente día se remuele y pone á cocer durante todo él; al anochecer se cuela, se hierve y se le agrega panocha ra- yada. Tepache de ciruelas pasadas ( Maravatío ), infusión de ciruelas secas en agua, hasta reblandecerse completamente. Timbiriche (Ma- ravatío), bebida hecha con la fruta de ese nombre, machacada y puesta á fermentar en agua. Ponche de cidra (Mexicaltzingo), fer- mento hecho con esa fruta. Chuanuco (Oaxaca), producto que se elabora con frutos agridulces, particularmente ciruelas molidas y puestas á fermentar en miel aguada. Coyote (Oaxaca y Texcoco), se compone de pulque inferior, miel prieta y palo de timbre; con- junto sumamente dañoso. Revoltijo (Oaxaca), molida la tuna con todo y cáscara y una raíz á que llaman del pulque, aunque no es de maguey, se echa á que fermente y después agrégase mezcal. Te- juino (Oaxaca), hecho de maíz prieto, tostado y molido, agua y pi- loncillo. Vino de palmas silvestres (Oaxaca), bebida hecha de dáti- les de palma silvestre, asados en barbacoa, molidos y puestos en 34 infusión de agua. Peyote (Santander), se hace de una fruta, eepe- eie de vinagrillo, y hojas de tabaco. Polla-Ronca (Tacuba), mezcla de pulque blanco, zarzamora, capulín, pimienta y panocha. Que- brantahuesos (Tacuba), compuesto de zumo de caña de maíz, fruta madura de Perú y maíz tostado. Coyol (Tampico), fermentación del zumo que se extrae de la palma llamada coyol. Sisique (Tam pico), alcohol hecho de aguamiel de maguey silvestre, pasada por alambique. Cuaruapa (Tehuacán), zumo de caña de maíz puesto en infusión con palo de timbre y panocha. Tecolie (Tehuacán ), fer- mento hecho con gusanos de maguey tostados y reducidos á polvo, el cual se mezcla con pulque. Nochocle (Teotitlán del camino), fer mentación del zumo de tuna, agua y pulque rispido. Ostochi (Teo- titlán), el zumo de la caña de maíz fermentado, sin más mezcla que el agua. Timbiriche (Ixiniquilpan), fermento de la fruta de ese nombre. Rosoli (Zacatlán), licor compuesto de agua, arroz, gar banzo tostado, canela molida, cebada y cáscara de cidra, todo lo cual dura en infusión quince días, de la cual se destila después un alcohol por alambique. Mencionaré últimamente, por ser los pro ductos de mayor importancia, el pulque de maguey manso que se produce en gran parte de la Mesa Central, especialmente en los Es- tados de México, Hidalgo, Tlaxcala y Puebla, en cantidad verda ñeramente abrumadora; el pulque llamado tlachique, extraído de maguey común, que se cultiva ya en casi todo el país; el alcohol llamado Tequila, que se fabrica en el Interior, particularmente en el Estado de Jalisco; la gran variedad de mezcales, que toman in- numerables nombres, según el logaren que se producen, y el aguar- diente de caña de azúcar, elaborado principalmente en los Estados de Puebla, Morelos, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Veracruz, Tlax cala, Hidalgo y Chiapas; debiendo agregar que las variedades de pulque compuesto, el más nocivo á la salud, por ser el más conges tivo, son tantas casi como las frutas tropicales que produce núes tra fértil tierra caliente, y más todavía, puesto que se compone tam biéu con huevo, cebada, canela, tuna y otras muchas sustancias. En cuanto á la cerveza os presentaré una estadística por separado, aprovechando los datos que acaba de obtener mi laborioso é ilus i rado colega el Sr. Ingeniero Miguel Arriaga. Por lo expuesto habréis observado que los lugares que producen mayor variedad de bebidas regionales son Oaxaca, Chautla, Taco 35 toa y Texcoco, y el que produce menos variedad es Apam, centro de la industria agrícola pulquera. Todas estas bebidas se elaboran, y algunas en cantidades enor- mes, sin la vigilancia de la ley, ni sujeción á ningún método apro- bado por ella, ni intervención de las autoridades sanitarias. En to- dos los países civilizados la fabricación de bebidas espirituosas es materia de reglamentación especial, tanto desde el punto de vista de los intereses del Fisco, como del de los consumidores. Habien- do en nuestra legislación un vacío total á ese respecto, mencionaré la legislación francesa como una de las mejores y más bien medita- das, para que el Concui-so se convenza de que la preparación de be- bidas no debe quedar, como se halla entre nosotros, fuera de la juris- dicción de la ley, y de que en la práctica se percibe la gran necesidad de que aquella intervenga en esa industria. La explotación de una fábrica cualquiera, sin declaración ó aviso que comprenda las materias primas, cantidad elaborabley riqueza alcohólica, y sin licencia para la explotación, fué castigada en Fran- cia por la ley de 28 de Abril de 1816 (arts. 138, 139 y 141) con clau- sura y confiscación de las bebidas. El uso de aparatos para la destilación de aguardientes ú otras bebidas espirituosas fabricadas sin previa declaración, la misma pe- na impuesta por la ley citada (arts. 117 y 140) y por la ley de 2 de Agosto de 1872 (art. Io) El cambio en la capacidad de las calderas, cubas, vasos, etc., etc., sin declaración veinticuatro horas antes, multa de 500 á 5,000 fran- cos. La misma ley de 28 de Abril de 1816 (arts. 118 y 140), y ley de 28 deFebrerode 1872 (art. Io). Empleode nuevos utensilios parala des- tilación, sin previa licencia, iguales penas (arts. 118 y 140 de la ley de 1816, y art. 7 déla de Agosto de 1872). Uso del fuego antes de la hora indicada en la declaración, las mismas penas impuestas por las mis- mas leyes. Las de 28 de Febrero de 1872, y 2 de Agosto del mismo año, imponen las penas de clausura, confiscación de efectos y mul- ta de 500 á 5,000 francos, á las infracciones siguientes: prolonga- ción del uso del fuego, más allá de la hora fijada en la declaración; cargar las cubas de maceraciones á otra hora que la indicada en la licencia; ocultamiento de aguardiente por un destilador ó prepara- dor en crudo} supresión ó alteración de los números y marcas pues tas en los envases; destilación sin declaración hecha previamente; 36 prolongación de las horas de trabajo; destilación de mayor cantidad de materias que las declaradas; fabricación de cerveza de calidad diferente á la declarada, y otra multitud de hechos previstos y que constan en el informe rendido al Senado francés por la comisión que presidió M. Claude (des Vosgues). Reasumiendo la legislación francesa, con respecto á la produc- ción y consumo de alcohol en Francia, diremos: que el decreto de 15 de Octubre de 1881 es el último que se ha dado y el vigente en la materia. Es aplicable á los destiladores de toda clase de be- bidas no reglamentadas por la ley de 14 de Diciembre de 1875. En México toda esa importante legislación está por hacerse. Hé aquí ahora la estadística de importación de bebidas embria- gantes: En el año económico de 1888 á 1889, se importaron al país litros 9.749,618. En el año de 1892-1893, la importación fuó como sigue: Litros. Aguardiente 1.494,835 Bitter 54,768 Licores 131,421 Cerveza 2.330,082 Vinos 9.787,506 Espumosos 14,664 Total 13.813,276 Litros. Aguardiente 922,207 Bitter 33,431 Licores 68,514 Cerveza 1.259,985 Vinos 9.110,912 Espumosos 47,042 Total 11.442,091 1893-1894. 37 1894-1895. Litros. Aguardiente 1.228,031 Bitter 55,181 Licores 85,023 Cerveza 1.179,051 Vinos 9.460,210 Espumosos 56,803 Total 12.064,299 Valor de los líquidos importados en cada uno de esos años: 1888-1889$ 11.000,000 00 1892- 18.297,323 25 1893- 15.803,365 87 i 1894- 16.368,645 87* Total.$ 61,469.335 00 Como se ve, de 1888-1889 á 1892-1893, aumentó la importación 4.063,628 litros; es decir, más de una tercera parte de su volumen total. Producción en el país durante el afio de 1879, que se toma como año de comparación: Litros. Aguascalientes 11,583 Coahuila 292,534 Chihuahua 145,395 Veracruz 18,306 Total 467,818 Aguardiente de uva. Aguardiente de caña. Litros. Baja California 13,365 Campeche 295,974 Coahuila 111,132 Chiapas 378,432 Guerrero 435,618 A la vuelta 1.234,521 38 Litros. De la vuelta 1.234,521 Hidalgo 219,186 Jalisco 997,920 México 96,065 Michoacán 878,i21 Múrelos 2.137,590 Nuevo León 390,420 Oaxaca 555,255 Puebla 334,206 Querétaro 184,113 Sinaloa 394,146 Sonora 218,214 Tabasco 426,465 Tamaulipas 350.487 Veracruz 7.574,067 Yucatán 585,306 Total 16.576 083 Valor del aguardiente de uva$ 144,453 » » » » caña 2.052,159 Litros. Cerveza 4.000,000 con valor de $768,703. Litros. Colima 266,185 Guanajuato 264,465 Guerrero 366,444 Hidalgo 343,278 Jalisco 517,185 Michoacán 1.004,157 Oaxaca 383,778 Puebla 100,115 Querétaro 719,752 Sinaloa 609,812 Total 4.575,173 con valor de $570,646. Mezcal corriente. 39 Vino de coco. Litros. Entre los Estados de Campeche 40.500 Colima 20 400 Michoacán 46.487 y Yucatán 35.700 Total .... 143,087 con valor de $34,341. Litros. Distrito Federal 303.900 Hidalgo 53.285.362 México 26.473.225 Puebla 1.329,400 Tlaxcalarz 1.797.225 Total 83.189,112 con valor de $323,232. Pulque tlachique. Litros. Distrito Federal 541,000 Hidalgo 3.583.662 Jalisco 1.453,125 México 3.642,750 Michoacán 2.404.482 Total 11.625,019 con valor de $333,301. Pulque corriente. Litros. Aguasca lien tes 79,812 Coahuila; 1.229,025 Chihuahua 695,727 Total 2.004,564 con valor de $1.154,196. Vino blanco de uva. 40 Vino rojo de uva. Litros. Aguascal ¡entes 101,075 Coahuila.... 1.779,525 Chihuahua 1.953,050 Total 3.836,650 -con valor de $ 1.508,475. Licores diversos. Litros. Aguascalientes 25,225 Campeche 23,625 Chiapas 53,850 Chihuahua 1.032,162 Hidalgo 695,950 México 133,150 Oaxaca 202,667 Total 2.136,629 con valor de $941,021. Pulque fino. Litros Distrito Federal 854,875 Hidalgo 53.395,275 México 25.422,687 Puebla 9.956,750 Tlaxcala 19.297.725 Total 108.927,312 Total de bebidas embriagantes producidas por el país en 1879, 237.481,447 litros. Ahora bien, en la unidad de tiempo á que me he referido, y que termina en el año de 1895, ha habido la siguiente producción en los Estados que se citan: 41 PRODUCCION EN LA REPUBLICA BEBIDAS ALCOHÓLICAS DESTILADAS.-1885-1895. Estados Distrito o Partido Bebida Litros Valor i Aguascalientes ... Campeche Coahuila Colima Calvillo Asientos Rincón de Romos Aguascalientes Campeche Carmen Hecelchacán Champotón Bolonclién Saltillo : Parras. Idem Idem Viezca Monclova Idem Idem Colima Sotol No produce. Idem. Idem. Idem. No tiene datos. Muy poco. No tiene datos. Rom Mezcal Aguardiente de uva. Vinos generosos Mezcal Sotol Mezcal Aguardiente de uva... Vinos generosos Aguardiente A la vuelta .... 182,250 1.134,000 53.956,800 169,399 34.119,000 774,000 1.563,450 1.513,0*0 895,800 1.137.300 779,220 $ 19,160 no 383,500 00 6.478,816 00 142,195 16 25.589,250 00 92,880 (10 70,355 20 181,569 65 286,656 00 852,975 00 259,200 00 96.224,299 $34 356,557 01 42 Estados Distrito o Partido Bebida Litros Valor Colima .......... Alvarez De la vuelta.... Aguardiente 96.224,299 518,000 $34.356,557 01 389,610 00 Du rango Medellín Tamazula. No produce. Mezcal 9,535 403,026 9,535 00 100,256 06 San Juan de Guadalupe Cuencamé No tiene datos. Aguardiente Idem Tinto .. 4,320 97,200 388,800 3,240 00 60,264 00 Indé Sotol Nazas. Mezcal 71,928 00 San Di mas San Juan del Río No produce. Sotol 4o6,000 89,910 00 Nombre de Dios Mezcal 659,745 331,810 00 Papasquiaro El Oro Mapimí No tiene datos. Idem. Aguardiente 925,350 52,963 00 : El Mezquital Mezcal 1.892,160 340,588 80 Distrito Federal.. . Du rango No produce. Aguardiente Idem 199,972 356,400 39,814 40 128,304 00 Guanajuaio Irapuato San Luis de la Paz. Mezcal 85,318 10,238 16 Ciudad González Idem 758,940 189,735 0'» San Diego de La Unión. . . Idem 200,000 24,0o0 00 Dolores Hidalgo Victoria Idem en cantidad pe quena Aguardiente 567,000 232.320 00 Moroleón, Idem 645,278 79,664 00 | 43 Santa Cruz. Idem 171,072 71,861 5(19,480 41,900 16 Chamacuero Idem 17,236 64 75,480 00 Yuriria Idem Valle de Santiago No produce. Idem. León Guanajuato Idem. Terécuaro Idem. Remita Idem. Salvatierra Produce, pero la auto ridad política manifies ta no haber podido re- coger los datos. No produce. Idem. San Francisco del Rincón ... Purísima del Rincón Tari inoro Idem. Acámbaro ídem. Silao .. . Idem. Piedra Gorda Idem. CfHKiraro. Pénjamo Hidalgo Idem. Aguardiente 3( 9,825 11,340 16,200 77,456 25 3,080 00 Aldama . . Idem Idem - . Mezcal 2'800 00 Abasólo Aguardiente 906'147 111.870 00 Zaragoza Idem 708'969 60,583 00 2,172 00 94,004 00 95,175 0<> Tabares Idem . ... 14,580 Morelos Idem 345'()60 Justlabuaca Idem 380,700 A la vuelta 107.866,577 $ 37.092,499 48 44 Estados Distrito o Partido Bebida Litros Valor Querrero. Bravos De la vuelta. ... Aguardiente 107.866,577 7.302,960 $ 37.092,499 48 ; 2.146,272 00 Galeana No produce. No hay datos. Idem. Guerrero Alvarez Allende Idem. Alarcón Idem. Mina Idem. La Unión Idem. Hidalgo Huichapan No produce. Aguardiente TTnej 11 tía, 6.042,740 291,600 88,910 1.300.025 00 Tenango de Doria Idem 43,2t)0 00 13 341 40 Zimapán Idem Apaiu Idem 97¡200 14,580 (10 Jacal a .... Idem 532,538 1.053,000 84 Molango Idem 115,830 00 Meztitláu Idem 213'840 00 107,316 00 91,212 48 17,496 00 38,304 O í Zacualtipán Idem 716'640 536,544 972,000 255,360 Atotonilco Idem Tulancingo Idem Pachuca Idem Actopan No produce. Idem. Cardonal Tula Idem. Jalisco 5? Cantón Mezcal 1.084,995 160,740 00 No pudo recabar datos la 45 Morelo# autoridad de Ameca, Cocula y demás municipios. 8? Cantón Idem 48,600 3.730,050 130,815 117.659,790 514,350 59.130,0b0 29,160 790,560 3.078,000 4,050 243,000 7,155 48,200 81,( 00 192,780 162,000 1.071,000 ■ • 7,190 00 690,750 00 41,860 80 17.431,080 (10 129,570 00 21.286,81 0 00 2,880 00 195,6110 00 342,000 00 500 00 54,000 00 2 875 80 19,280 00 40,500 00 48,195 00 40,000 08 272,000 0j 9? Idem Idem 10? Idem Idem 12? Idem Idem Idem Sayula No se recibieron datos ofi- ciales; pero por informes par- ticulares se sabe que la pro- ducción fué de Aguardiente de cana.. Mezcal México Otumba Oaxaca Tenancingo Cbalco Aguardiente Idem Texcoco Mezcal Temascal tepec Aguardiente de caña.. No produce. Idem. Idem. Idem. Idem. Aguardiente de caña.. Mezcal Jilotepec Su] tepec Tlalnepantla Lerma Ixtlabuaca Ejutla Idem Etla Aguardiente de caña.. Idem Mezcal Tlaxiaco Nochistlán Yau tepec Idem y aguardiente .. A la vuelta 314.458,609 $ 82.055,614 88 46 Estados Distrito o Partido Bebida Litros Valor Oaxaca Tuxtepec De la vuelta.... Aguardiente 314.458,609 222,345 704,715 89,100 1.257,441 289,170 16,200 82.055,614 88 35,685 00 Teotitlán Idem 176.178 Olí 35,640 00 Ocampo Idem Huajuapan de León Idem 124,192 00 Idem Mezcal 28Í510 00 4/150 00 Miahuatlán ... Idem Tlacolula Idem 405'000 101/250 00 Jamiltepec Cuicatlán Aguardiente 576'720 2 387,880 105,300 115/342 00 468,720 00 Idem Silacayoapan Idem Idem 11J00 00 Mezcal 1/370 00 Ocotlán No produce. Idem. Ixtlán ... Coixtlahuaca Idem. Juquila Idem. Teposcolula Idem. Oaxaca....'. Cboapan ... No se tienen datos. Idem. Juchitán Idem. Justlahuaca Idem. Pochutla Tehuantepec Idem. Idem. Villa Alvarez Idem. Puebla Alatriste Aguardiente 760,590 140,850 00 7,500 00 Idem Mezcal 40'500 » 47 Atlixco (Jbolula Aguardiente Idem 3.419,626 631,800 469,015 46 62,400 00 Huejotzingo Idem 578¡160 69,379 20 Puebla - .... Idem .. 656,000 4.317,300 1.198,879 110,000 227,787 2.120,400 202,500 91,840 00 Izúcar Idem 1 .<112'700 00 Tecali Idem ... 227J87 01 Idem Tecamacbalco Mezcal Aguardiente 40,700 00 75,000 00 Tebuacán Idem 405'821 00 22,500 00 119,835 00 469,755 00 Tepeaca Idem Tepe j i Idem 1.294'380 Tezuitlán Idem .... 2.926,935 2.245,320 Tlatlauqui Idem 388¡080 00 619,200 00 560,000 00 Zacapoaxtla Idem 3.343'680 Tétela Idem 2.835,000 1.245,600 Zacatlán Idem 246,048 00 Acatlán Idem 2.835,000 1.171,260 245'000 00 210,000 00 Cbalcbicomula . Idem Ciúautla Huaucbi nango No produce. Idem. Querétaro San Juan de los Llanos.... Querétaro ... Idem. Aguardiente Idem 466,236 84,969 0) 92.096 00 Tolimán 16,784 00 32,800 00 Cadereyta Idem 166/150 Jal pan Idem 13L541 26,576 00 1 A la vuelta 353.636,093 88.809,918 55 1 Por no traer nota de precios los datos referentes á Querétaro, se fijan los medios de la plaza de México. 48 Estados Distrito o Partido Bebida Litros Valor De la vuelta 353.636,093 88.809,918 55 Querétaro San Juan del Río No produce. Amealco Idem. Sonora Moctezuma Mezcal 297,100 297,100 00 Magdalena. Idem 70/100 28,000 00 De los demás Distritos no se han recibido datos. Tabanco Jalpa Aguardiente 237,600 42,768 00 Huimanguillo Idem . ... 750,000 120,000 00 Cunduacán Idem 1.197.000 323,190 00 i Partido del Centro Idem 2.000,000 600,000 00 Cárdenas ídem 66,474 56 Teapa Idem ... 1.600/100 496/100 00 Jonuta Idem 165,000 51.150 (.0 Naca juca Idem 86,400 15,552 00 Jalapa Idem . . ... 3.668/100 458,500 00 Frontera Idem 307/108 42¡321 50 Idem Habanero 2,384 894 00 Tacotal pa Aguardiente 2.400/100 432,000 00 Monte Cristo Idem 81'840 00 Macuspana Idem 1.120/100 140,000 00 Paraíso .' Idem 169¡600 21 'ooo 00 Tenosique Idem 125,400 40' 128 00 Tamaulipax Distrito del Norte Idem y mezcal . 821'600 (i) 222/214 86 Idem del Centro Idem idem 1.880'000 507,477 31 Idem del Sur Idem idem i 1.032'000 279.121 60 49 Idem Cuarto Idem idem. 486,000 112,364 91 Territorio de Tepic. Tepic Idem 917,280 366,912 00 Abuacatlán Mezcal 4.417,179 1.325,153 70 Compostela Idem 16,200 4,000 00 Acaponeta No produce. San Blas ídem. Veracruz Ixcuintla Idem. Acá yacan Aguardiente . 324,000 32,000 00 Cbicontepec Idem 10.110,450 963,435 00 Ozuluaina Idem 1.014,282 150,264 00 Tantoyuca. Idem 3.11i>,400 384,000 00 Jalacingo Idem 5.734,800 1.274,400 00 Zongolica Idem 1.216,296 175,703 00 Yucatán Misantla Idem 483,489 71,628 00 Todo el Estado Idem y habanero. 21.022,415 (2) 10.511,207 50 Zacatecas Pinos M ezcal 3.820,900 O) 857,696 00 Fresuillo Aguardiente . 68,800 68,800 00 Idem Sotol 123,400 67,870 00 Mazapil Aguardiente . 9,000 10,500 00 Idem Sotol 48,000 18,000 48,000 00 Idem Vino de uva.. 72,000 00 Total 425.241,292 $108.717,587 49 1 Los datos referentes al Estado de Tamanlipas, no especifican qué cantidad de aguardiente de caña y cuál de mezcal se fabrica en cada Distrito; por lo que teniendo en cuenta la producción de materia prima, se han calculado dos terceras partes de mezcal y una de aguardiente, y con arreglo á ese cálculo se fija el valor. 2 Por los datos obtenidos en el Estado de Yucatán, no es posible especificar qué cantidad de aguardiente y cuál de habanero ó rom común corres- ponden a la cantidad fijada Así, pues, se ha calcnlado el mínimum del valor á razón de 50 es litro de aguardiente. o A precio de plaza en Zacatecas, donde tiene mayor consumo. 50 P U L < 3UE Estados Distritos Litros Valor Agvascalientei! Rincón de Ro- mos 88,000 8 3,500.00 Coahuila .... Distrito del Cen- tro 16.416,000 1.969,920.00 Durango Partido de la Ca pital 1.950,000 156,000.00 Nombre de Dios. 130,000 7,800.00 Guanajuato .. . Guanajuato .... 4.320,000 21,600.00 Victcria 950,400 2,640.00 Apaseo 514,800 19,800.00 Piedra Gorda .. 48,180 2,4o9.00 Purísima del Rincón 408,000 17,000.00 Romita 2,500 168,000 100.00 Tarimoro 7,000.00 Santa Cruz 83,160 3,465.00 Yuriria 12,000 1,000.00 Chamacuero. ... 189,648 7,585.92 J erécuaro 705,981 42,358.86 León 1.440,000 86,400.00 Guerrero . . Aldama 55,900 52,000 5,160.00 Morelos 3,120.00 Hidalgo Pacliuca 311.737,080 5 934,841.76 Huichapan 4.227¡275 113,811.25 Zimapán 3,168.! 54,958 126.757,198.32 Actopan 1.850,000 74,000.00 Ixmiquilpan. ... 1.854,000 53,880.00 * I 1 el1 .... ..... 324,000 12,960.00 Metztitlán 1.251,250 36,960.00 Apam 2,237.400,000 24.860,000.00 Tula 19.500,000 780,000.00 Atotonilco 1.481,220 55,970.00 Tulancingo 108.252,000 1.202,800.00 Zacualtipán .... 56,200 2,248.00 I J alineo Colotlán 180,000 7,200.00 Zapotlán 1.373J60 84,800.00 Mascota 40,170 1,628.80 Teocaltiche 65,000 2,600.00 Lagos 1.170,000 45,000.00 ('ocula 32,500 1,300.00 Al frente.. 5,887.283,982 $ 162.284, 56.91 51 Estados Distritos Litros Valor Del frente.. 5,887.283,982 $ 162.284,056.91 Ameca 350 21.00 Saynla 874,165 38,091.10 México . Jilotepec 19.869,205 4(l,45o 609,514.00 Sultepec 1,318.00 Otumba 403.229'880 4.480,332.00 Tenancingo ... 2.861,560 109,179.52 Tlalnepantla... 190.312,200 3.171,870.00 Chalco 9.068,700 181,374.00 Lerma 2.928,500 100,865.00 Ixtlaliuaca 11.338,388 453,535.32 Texcoco 57.209,400 715,117.50 Cuautitlán 11.220,950 388,417.50 Temascal tepec.. 292,OuO 12,750.00 Zum pango 145.725,000 1.983,968.00 Toluca 6.132,000 245,280.00 Oaxaca Coixtlahuaca... 192,060 7,680.00 Yau tepec 26,000 1,040.00 Nochistlán 621,200 14,400.00 Ejutla 20,208 673.60 Ocampo 734,500 29,380.00 Teposcolula.... 2.766,000 115,250.00 Tlacolula 24,000 1,000.00 Miahuatlán .... 124,000 4,960.00 Huajuapan .... 18,330 705.00 Ocotlán 3.000,000 61,500.00 Silacayoápam .. 5,-50 540.00 Puebla Alatriste 4.869,150 95,637.50 Atlixco 65,000 26,000.00 Chohila 22.266,006 667,980.00 (Jlialchiconiula. 19.330,675 252,785.00 Huejotzingo.... San Juan de los 26.880,800 806,424.00 Llanos 1.200,000 48,000.00 Tecamachalco .. 2.880,000 559,000 16,000.00 Tehuacán 23,048.00 Tlatlauqui 780,000 23,400.00 Tecali 7.519,850 225,595.50 Tepeaca 1.753,700 33,725.00 Tepeji 292,500 6,750.00 Tétela 9.000,000 270,000.00 Zacatlán 315,920 9,477.60 Puebla 237,600 9,504.00 A la vuelta.. 6,855.862,775 •? 170.811,825.80 52 Estados Distritos Litros Valor Tlaxcala De la vuelta.. Hidalgo 6,855.862,775 7.96t>,68ü 591,300 39.803,400 171.144,900 395.659,080 22.637,880 18.660,000 470,405 96,000 2,000 6,800 8.500 234,000 6.500 $ 170.811,825.80 318.427.20 23,652.00 1.592,136.00 6.845,796.00 15.826,363.20 905.515.20 746,400.00 18,816.20 3,840.00 80.00 408.00 500.00 14,040.00 390.00 Veracruz Zacatecas Territ.deTepic Zaragoza Juárez Morelos. Ocampo Cuauhtemoc.... Chicontepec.... Sombrerete .... Tlaltenango .... Juchipila Nieves Piuos Villanueva Compostela .... Total 7,513.144,220 $197.802,189.60 BEBIDAS REGIONALES Estados Bebidas Litros Valor Aguascalientes. Durango Guanajuato.. - Guerrero Oa.raca. Colonche, en cantida- des notables. Tejuino 656,100 600,000 102,060 5,000 8,000 139,600 4.463,108 8.424,000 222,750 243,000 4,860 1.972,000 3.240,000 28,350 445,500 591,200 $ 36,000.00 3,730.00 150.00 240.00 4,188.00 43,893.09 252,720.40 4,455.00 480.00 24,400.00 97,200.00 883.20 9,000.00 23,648.00 Colonche Tepache Charape Tuba Chicha Tepache Chicha Hidalga Tibico Jalisca Tejuino Puebla Vino de membrillo... Caxtila Veracruz. Tibico - .. Pulque colorado Colonche Tejuino Total 21.146,128 $ 500,037.36 53 Litros Destiladas 425.241,292 Pulque 7,513.144,220 Cerveza 60.000,000 Bebidas regionales 21.146,128 Total 8,019.531,640 con valor de $ 336.425,814 45. Litros En un año 801.953,164 Más la importación (1892-1893) 13.987,537 Total consumido en un año.... 815.940,701 con valor de, inclusive el de la importación, $ 51.939,904 65. Total de bebidas embriagantes. Para la venta de esas bebidas existen en el Distrito Federal 1,052 cantinas, además de las tiendas de abarrotes en que se ven- den alcoholes, que son todas. De esas cantinas corresponden á la ciudad de México 489. Pulquerías 1,409, de las que corresponden á la Capital 789, sin contar, por supuesto, con los figones y fondas en que se expende ese líquido, y que son 438. Si compaiamos las proporciones que resultan entre el número de expendios en México y el de los países más bebedores de Eu- ropa, tenemos: en Francia hay una cantina porcada 105 habitan- tes. En México, no contando sino las cantinas y pulquerías, hay una por cada 266.5; pero como los alcoholes se venden en todas las tiendas de abarrotes, y el pulque en las fondas y figones, la proporción entre los expendios y los habitantes de la Capital es mucho más desconsoladora que la de Francia. Según el manifiesto del partido de los abstinentes, el alcohol mata en Inglaterra 95,000 personas al año, ó sea el 32 centésimos por 100; en el Distrito Federal la mortalidad originariamente cau- sada por el alcohol, es 89 centésimos por 100, ó sea casi tres tantos más que en la Gran Bretaña. En Holanda, país de 4.000,000 de habitantes, las clases popula- res gastan en bebidas 80.000,000 de francos, ó sean 16.000,000 de 54 pesos. Por manera que la proporción es de $4 por habitante; la nuestra es de $ 5.23.1 Francia produce 750.000,000 de litros de bebidas por cada 9 mi- llones 500,000 habitantes. México produce 801.953,164 litros por 9.925,977; pero es preciso advertir que de los 750.000,000 produci- dos por Francia, deben restarse 30.000,000 de litros destinados á la exportación (1885), en tanto que del alcohol y pulque fabricados en México no se exporta un solo litro. En la misma República francesa el consumo de alcohol es de 4.10 litros por cabeza; en Mé- xico es de 5.31 litros por habitante. La criminalidad alcohólica en Francia es de 1 por cada 336 ha- bitantes. En México el solo guarismo de ebrios consignados por escándalo grave, esto es, sin tomar en cuenta la gran suma de crí- menes cometidos bajo la influencia de la embriaguez, que son casi todos, especialmente los de lesiones y homicidios, tenemos en un año (1892) el 9.38 por 100; esto es, 27 veces más que en Francia. Finalmente, y para que os hagais cargo del colosal aumento del mal debido á la tolerancia de las leyes, como oportunamente lo de- mostraremos, y á la falta absoluta de medios profilácticos, hé aquí las cifras comparadas de la producción en 1879 y 1895, en la inte- ligencia de que la primera se refiere á toda la Nación y en la se- gunda faltan los Estados ya mencionados: Litros 1879 produjo 237.481,447 1895 » 801.953,164 Veamos ahora la estadística de las consecuencias de ese mal es- pantoso, y os convencereis de que no debe considerarse sino como pueril aspaviento nuestros temores á la invasión del cólera ó del tifo, pues que amparamos bajo tibio y confortable invernáculo una epidemia mucho más perniciosa y mortífera, tanto para la vida ma- terial como para la moral y social. Ninguna de las bebidas acostumbradas en el país merece aten- ción preferente al pulque, el gran envenenador de nuestras clases 1 Para tomar la proporción mexicana se han descontado de los 12 578,861 ha- bitantes que tiene el país, los 2.652,884 que corresponden á los Estados de San Luis Potosí, Michoacán, Chihuahua, Nuevo León, Sinaloa, Cbiapas y Territorio de la Baja California, que no están considerados en este estudio, por no habar proporcionado los datos respectivos. 55 populares, y cuyos efectos forman parte principalísima del grupo de nuestra patología nacional. Apenas descubierto el pulque en la antigüedad, su uso fué permitido á todos; pero bien pronto se hicieron notar sus perniciosos efectos, y las leyes aztecas, más sa- bias que las de la civilización europea en éste como en otros pun- tos, prohibieron absolutamente esa bebida, que sólo podían apu- rar los ancianos y el pueblo en determinadas fiestas religiosas. Tan estricta fué la prohibición, y tan celosos de la observancia de las leyes los magistrados de aquella éra, que el Emperador Netzahual- cóyotl dió muerte con sus propias manos á una mujer de Chalco, que sorprendió vendiendo pulque, cuando aquel ilustre monarca pasaba de incógnito, huyendo de la persecución del usurpador de su trono. Los cronistas misioneros, en especial Sahagún, nos han dejado curiosas noticias acerca de los banquetes de los indios. Por ellas sabemos que en las grandes comidas se servían dos mesas separadas: una en que estaba prohibido el servicio del pulque, y era á la que asistían los jóvenes, y otra para los ancianos, en que esa bebida se permitía. Contra los ebrios se decretaron penas in- famantes y crueles, entre estas la de muerte; y esa severidad, en punto tan importante de higiene, fué quizá el secreto del vigor y fecundidad de esa raza famosa. Pero la nueva civilización trajo consigo la relajación de costumbres en este respecto. Los misio- neros clamaban con la angustia del Apóstol contra el disimulo de las nuevas autoridades, ácuyo amparo se desarrollaba espantosa prostitución de las severas prácticas de los indios. El uso del pul- que, uso que en las clases populares es siempre el abuso, produjo tan escandalosos resultados, que el poder vireinal llegó á preocu- parse hondamente del asunto, máxime cuando algunos trastornos públicos, como el acaecido en 1792 con motivo de la escasez de maíz, fueron debidos á la embriaguez con el pulque. La visible de- generación de la raza indígena, por otra parte, su notorio decai- miento en propagación, belleza y vigor, obligaron al Virey Conde de Gálvez á solicitar de los tres más sabios cuerpos que entonces existían en la Nueva España: la Universidad, el Protomedicato y la Compañía de Jesús, dictamen acerca del pulque, desde el punto de vista patológico. La Universidad y el Protomedicato opinaron porque sólo el pulque adulterado con cal debía prohibirse; mas la Compañía de Jesús aconsejó la prohibición absoluta de esa be- 56 bida, por más pura que se ofreciera al consumo. Así se hizo en efecto; pero las instancias de los especuladores se multiplicaron á tal grado, que ya en 1781 se permitió la apertura de algunos expen- dios en esta ciudad. En cambio, á lo menos, se decretaron severos castigos, consistentes en confiscación, trabajos forzados y penas del orden espiritual, á los que adulteraran el vino de agave, y se prescribió la pena de azotes en público para los que, abusando del pulque, llegaran á embriagarse. No es nueva entre nosotros, antes viene de los primeros años de la colonia, la manía de atribuir al pulque virtudes terapéuticas, tónicas y nutritivas. Gregorio López, en un tratado que se titula «Tesoro de Medicina,» compendia esas maravillas, y grandes po- lémicas levantó entre los sabios de Madrid el famoso llamado des- cubrimiento de Nicolás de Viana, empírico de Pátzcuaro, quien pretendía haber hallado el específico contra las enfermedades ve- néreas en una fórmula compuesta de raíz de maguey, pulque y raíz de begonia. Pero esa y otras mil fantasmagorías de la acción benéfica del pulque, han venido por tierra cuando la química y el microscopio han sustituido á la imaginación, como maestros de las ciencias médicas. Por medio de esos poderosos elementos de aná- lisis sabemos que el aguamiel, líquido cuya densidad varía de 1002.9 á 1042, contiene en 100 partes 9.553 de azúcar, 0.540 de go- ma y albúmina solubles, 0.726 de sales y 89.181 de agua libre y combinada con materias resinosas, grasas, albuminoides y feculen- tas (almidón, dextrina, glicosa). Entre aquellas sales figura la so- sa, la cal, magnesia y alumina, yen gran cantidad la potasa. Há- llanse también, y finalmente, varios géneros, como el cloro y los ácidos carbónico, sulfúrico, fosfórico y silícico. Hecha la fermen- tación del aguamiel, el pulque, según los análisis practicados por los eminentes químicos Dr. D. Leopoldo Río de la Loza, D. Juan María Rodríguez y otros posteriores, tiene densidad variable en- tre 0.9943 y 1020, y contiene alcohol amílico y los éteres metil, et»l, butil y profil-acéptico, sustancias profundamente tóxicas, como hemos visto ya al citar las doctrinas de los grandes especialistas modernos. Contiene, además, en relación á 100, á 0o de tempera- tura y 0m 760 depresión, 179c c 81 de ácido carbónico; 8C c 36 de ázoe y 2C c 20 de oxígeno; hidrógeno sulfurado, en proporciones variadas; materias feculentas, 83 gramos; 23 de azúcar no fermen- 57 tada por cada litro; 12 gramos 57 de materias albuminoides, go- ma y resina, y 2 gramos 20 de sales, especialmente la potasa, tam- bién en un litro. El abuso del pulque determina en dichas clases populares una afección propia de la patología mexicana. El trabajo más serio y concienzudo que conozco sobre la materia, es el que llevó á término, como base de su gran reputación científica, el Sr. Dr. D. José Ramos, después de observaciones clínicas y microscópicas superiores á todo elogio; trabajo que se intitula: «La degeneración grasosa del hí- gado, que se observa en México, en sus relaciones con el abuso del pulque.» No trato, señores, de daros idea aquí del cuadro aterra- dor que presenta ese estudio, cuya riqueza científica impide, por su misma densidad, todo esfuerzo de síntesis. Los estragos del pul- que en el organismo pertenecen á ese género de daños monstruosos que es de todo punto necesario verlos para creer en ellos. Me ce- ñiré, por lo tanto, á describir brevemente el proceso patológico del abuso del pulque. La degeneración grasosa del hígado no es la cirrosis descrita por los autores europeos, sino una afección epática, peculiar, podemos decir, de los bebedores de pulque. «El hígado degenerado, dice el Sr; Ramos al hablar de la degeneración grasosa, causada por esa bebida, ofrece ciertas particularidades distintivas; á primera vista llama la atención su color amarillento, que se ha comparado al de diversos objetos: un hígado degenerado que mostré hace algunos meses al Sr. Dr. Carmena, ofrecía una coloración comparada por dicho señor, á la de la yesca: otras personas han creído encontrar analogía entre el color de las diversas piezas que les he enseñado, y el de otros objetos, como el cuero, lacera de Campeche, etc. El volumen, así como el peso de la viscera, son muy variables, lo que depende de que en muchos casos no sólo hay degeneración, sino también sobrecarga grasosa ; y como el exceso de grasa puede reab- sorberse en seguida, la glándula disminuye entonces de peso y de volumen; el hígado puede, no obstante, desorganizarse á un alto grado y ocasionar por su alteración la muerte del enfermo, sin dis- minuir de volumen. Suele ser más pesado que el hígado normal, y llegar á 2,090, 2,500 ó 3,000 gramos, como lo he visto en un hí- gado verdaderamente colosal; otras ocasiones, por lo contrario (cuando el exceso de giasa se ha reabsorbido), el peso de laglán- 58 dula está disminuido, pudiendo llegar hasta 700 gramos, que es la cifra menor que hasta ahora haya encontrado. Llama en seguida la atención la consistencia que presenta el hígado así alterado; se pone muy blando, no ofrece ninguna resistencia al corte, se des garra con la mayor facilidad, á tal punto, que es difícil retirarlo íntegro de la cavidad abdominal, pues las maniobras necesarias para esto bastan para que el órgano se rompa en varios puntos. Cuando se le coloca sobre un plano resistente, se reconoce que la diminución tan considerable que ha sufrido en su consistencia no le permite conservar su propia forma, sino que se aplasta más ó menos, extendiéndose sobre la mesa y ganando en superficie lo que pierde en espesor. «Cuando se corta el órgano, no se siente resistencia alguna, an- tes bien el escalpelo penetra con facilidad, se desliza, y uo hace oir ningún crugido; basta apoyar el dedo con alguna fuerza sobre el hígado, para que su parenquima, cediendo fácilmente á la pre- sión ejercida, se desgarre, dejando un hundimiento irregular y an- fractuoso, en el que se nota el mismo color que por fuera, y una superficie erizada de pequeñas granulaciones suspendidas á los vasos; estas granulaciones son amarillentas, tan grasosas y blan- das que basta la más ligera presión para aplastarlas, reduciéndo- las á papilla; así es muy difícil aislar una de ellas para estudiarla por separado. Este reblandecimiento de la glándula hace concebir perfectamente que en su parenquima no hay obstáculo ninguno á la circulación de la sangre en la vena porta, pues en lugar de existir un tejido duro y retráctil que produzca la impermeabilidad de las ramificaciones de dicho vaso, hay una diminución de con- sistencia que de ningún modo puede obrar en este sentido. Sa- cando un día el hígado degenerado de un cadáver, del interior del abdomen, mi amigo el Sr. J. Villagrán, que me ayudaba en la au- topsia, tomó casualmente entre los dedos el tronco de la vena por- ta; al tirar del hígado, éste se desgarró, y como la tracción siguió haciéndose solamente sobre aquella vena, notamos que la sustan- cia hepática había disminuido tanto de cohesión, que en lugar de romperse la vena, fué el tejido glandular el que se desgarró, ha- ciéndose por tracción una disección extensa de aquel vaso que, abandonando la sustancia del hígado, se desprendía, con muchas ramificaciones, algunas demasiado finas, y teniendo todavía en 59 suspensión algunos lobulillos hepáticos, que fueron arrastrados al desprenderse el vaso; tal parecía que la vena porta había sido in- tencional y cuidadosamente disecada, lo que en un hígado normal hubiera sido sin duda muy laborioso; estas ramificaciones no es- taban, pues, comprimidas ni estrechadas por ningún tejido resis- tente; había en ellas una completa permeabilidad. «A esta falta de resistencia se añade un aspecto grasoso carac- terístico, de manera que la mano se engrasa cuando se tocan estos hígados; lo mismo sucede con los instrumentos que se emplean para cortarlos, y el papel se mancha como con aceite. Macerando dichos hígados en la solución de Müller, para hacer preparaciones micros- cópicas, el líquido tomaba al cabo de algunos días el mismo olor que el aceite de hígado de bacalao, y se ve escurrir la grasa bajo la forma de gotitas abundantes, cuando se hace un corte del ór- gano de esta manera macerado. Difícil ó casi imposible es endu- recer estas piezas para hacer con el micrótomo un corte muy del- gado; pues como el elemento dominante es la grasa, se concibe que la pieza en su totalidad no puede tomar, sino difícilmente, una consistencia mediana. Este reblandecimiento hace que el hígado aplastándose en la cavidad abdominal, se retire hacia atrás (en la posición supina), y que la masa intestinal venga á interponerse entre él y la pared del vientre. Tratando de la sintomatología, di- ré la importancia que esto presenta. ¿Por la breve descripción microscópica que acabo de hacer, se encuentra alguna analogía entre el hígado degenerado y el cirrótico? Yo por mi parte no en- cuentro semejanza de ninguna especie entre un hígado amarillo, grasoso, reblandecido, desgarrable, que se aplasta por su propio peso, y otro duro, resistente, que cruge cuando se divide, y que puede fácilmente conservar su forma; estudiando comparativa- mente ambas alteraciones, como lo he hecho varias veces, se en- cuentra una diferencia radical, pues los caracteres de una y otra son diametralmente opuestos; á varias personas les he enseñado juntas las dos variedades de hígado, y han convenido conmigo en que no puede establecerse comparación entre ambas, siendo com- pletamente ociosa cualquiera discusión sobre este punto.» Hasta aquí el Sr. Dr. Ramos. Pero no es la degeneración grasosa del hígado la única enfer- medad mortal causada por el pulque, antes bien las afecciones que 60 produce constituyen el principal grupo en la mortalidad del Dis- trito Federal. Tanto el Sr. Ramos como los otros autores que han escrito sobre el asunto, y finalmente, la extensa nota que para cri- terio del estudio que os presento me envió el señor Director del Hospital de San Andrés, afirman que el alcoholismo en el Distri- to, en que tan importante papel ha hecho el pulque, es causa de las enfermedades en las vías digestivas, el aparato respiratorio, el sistema nervioso, ácuyas clasificaciones pertenece, como lo vereis oportunamente, lagrau mayoría de casos en nuestra horrorosa mor- talidad. Y si el pulque en su estado de pureza, sin mezcolanza al- guna ni ulterior fermentación es tan nocivo, si es en realidad el gran homicida de nuestro pueblo, imagínese cuánto más no lo será en esas nauseabundas combinaciones de las bebidas alcohólicas regionales, en que al pulque se mezcla chile, panela, maíz cocido, y las más irritantes é indigestas especies. Habiendo hablado ya del pulque en particular, os mostraré la estadística de las consecuencias del alcoholismo, así en el Distrito Federal como en otros lugares del país. La epilepsia de etiología alcohólica representa en México cifras estadísticas superiores á las de cualquiera otra parte del mundo. El Dr. D. Marcos Mazarí, en su estudio «Algunas causas de la Epilepsia en México,» presenta una observación de 75 casos de esa neurosis. De ellos, 44 casos resultaron de origen alcohólico, ó sea el 58i por 100. El país de Europa en que más alta cifra estadística se halló con respecto á la etiología alcohólica de la epilepsia, es Francia. Según la proporción encontrada por Voisin, esa cifra es 12i por 100. Por manera que México tiene 46 por 100 más que aque- lla nación donde se bebe el ajenjo y los alcoholes de absi uta. Os suplico, señores, tengáis presente esa horrenda proporción, esto es el 58 por 100 á favor del alcoholismo en el origen de la epilepsia en México, cuando escuchéis las iniciativas que presentaré sobre la profilaxis legal de la embriaguez entre nosotros. En el Hospital de San Andrés y en el espacio comprendido de 1894 á 1896, el promedio de enfermos á causa del alcohol ha sido de 1,200. De estos han fallecido más del 50 por 100. Los casos de enteritis fueron más numerosos en la mujer: las enfermedades do- minantes, la epatitis y la cirrosis crónica. La proporción de defun- ciones según el sexo, ha sido de 184 en los hombres y 192 en las mu- 61 jetes. Clasificación por edad : la mayor cifra se refiere á individuos de 35 á 45 años. Bebida preferida por los enfermos, el pulque. Cla- sificación por ocupaciones: conductores, zapateros, operarios y la- bradores (hombres). Domésticas en su mayor parte, las mujeres. En los casos de absceso del hígado, los enfermos han tenido la cos- tumbre de tomar algo de aguardiente en ayunas ó bien pulque y chile, especialmente, y conforme á antigua observación hecha por el eminente maestro Dr. D. Miguel Jiménez, el llamado aguaca- mole. * En 1894, el alcohol produjo las siguientes afecciones en enfermos que entraron al hospital mencionado, advirtiéndose que no se enu- meran aquellas en que por haberse presentado á última hora la tu- berculosis pulmonar, se expresa esta última afección como causa de la muerte. Hombres. Mujeres. Alcoholismo en general 40 23 Enterocolitis 23 64 Hepatitis y Cirrocis atrófica 54 30 Enteritis alcohólica y Cirrosis 39 37 Hepatitis parenquimatosa 2 00 Cirrocis hipertrófica ..... 11 16 Hepatitis intercelular 3 22 Atrofia epática 4 00 Diarrea alcohólica 8 00 - 184 192 Los siguientes cuadros presentan la estadística de las enferme- dades de etiología alcohólica en los Estados, durante el decenio que examinamos. 62 AGUASCAIAENTES ENFERMEDADES Hom- bres Mujeres Total Sanaron Murie- ron Abscesos hepáticos 25 25 10 15 Contusiones en general .... 500 67 567 557 10 Delirium tremen» 55 23 78 78 - . «Diarrea alcohólica 125 79 204 194 10 Esclerosis hepática 15 5 20 1D 1 Idem de la médula 6 2 8 8 Idem arterial 3 3 3 Gastritis alcohólica 96 5 101 101 - - Heridas en general 1,214 150 1,364 1,299 65 Hemorragia cerebral 14 14 s 9 Idem medular 1 1 1 Lesión orgánica del corazón. 8 6 14 13 1 Megalomanía alcohólica.... 8 2 10 10 Sumas 2,092 339 2,431 Homb 2,316 res. Mu 115 jeree. Casados . 1,030 137 Viudos 118 63 Solteros 941 139 De 12 á 20 años .. 405 De 20 á 40 » .. 1,633 De 40 á 60 » .. 293 (AMPIXII12 En Hecelchakán 33 defunciones por alcoholismo, siendo 26 casados y 7 solteros. COIjIMA (Capital) En la Capital, según datos del Registro Civil, por no haber en el hospital ningunos, fallecieron 12 hombres, 20 á 40 años, 2 de 40 á 60 y 6 de varias edades. siendo 4 de 63 COAHUIEA DISTRITOS Alcoholismo agudo Alcoholismo crónico Temblor al- cohólico Delirium tremens be 93 a-s ■* a Diarrea al- cohólica Total de en- fermos a o i a ■ CQ O 8 5 3 {£ C (£ x a 3 1 > © c QQ * 'X en sá Q § © 2 © Q S ® * o Del Centro 37 77 13 9 12 2 | 15 70 70 13 1 9 14 18 6 23 3 83 10 3 4 27 61 8 79 ' 38 39 118 401 53 82 84 77 304 31 56 62 41 97 22 | 26 22 i 35 22 109 57 15 5 19 8 14 6 61 235 33 56 64 50 125 19 25 35 49 171 26 37 33 19 105 8 20 16 De Parras De Viezca De Monclova De Río Grande Sumas 142 105 136 103 96 156 738 5 JO 208 192 98 448 254 316 168 ii i i>aia;<> 3 DISTRITOS | O W 0 ■ 1 '5* s í a o B a <8 a o .® S A en O ki *6 0Q O 3 en O ,SPO S S C 1 '«e ® 'X en 2 g o * o K Q ¡ Q S ' S •«¡» .Sá 1 ' ! Q K Pachaca (Hospital) Idem (Registro Civil) Molango Tulancingo Totales . 27 9 . 10 . 140 6 36 9 10 140 26 7 9 10 140 2? 5 43 4 5 1 26 .. .. 5 97 10 41 6 .. 4 .. .. 10 89 .. . 186 6 192 26 164 84 11 97 11 72 99 1 10 64 LA CAPITAL £ S o W ■ 'o 1 8 1 tn ■ i s n 3 «0 s 5 1 co O i 1 O (fi o tí F Estado ig- norado De 12 á 20 años 00 S.| Q 8 1'1 Q Edad igno- rada Alcoholosis Alcoholismo Congestión cerebral y pulmonía Delirium tremen» Alcoholismo agudo Diarrea alcoholicia Partidos de Topia, Nazas y El Oro. (Da tos Registro Civil) Cadáveres recogidos por la policía ... Totales 73 201 1 15 s - 5 73 206 1 15 16 1 27 15 70 205 15 14 3 1 1 2 1 27 15 36 105 6 9 15 24 92 9 5 8 13 9 i 1 4 ■■ 15 í 8 42 150 8 12 30 48 1 7 4 1 27 15 349 5 354 304 50 172 138 29 15 9 212 91 42 ----- w - - 65 Nochistláu Ejutla Tlacolula Mibuatláu Jaiuiltepec Totales u h-i en H 2 H O 00 0 ► 0 ► Teloloápam Huamustitlán Bravos Acapulco (dato del Registro Civil) Morelos Sumas DISTRITOS $ d B B 00 HCO oc es te oo Hombres O P-* ! _ w • te Mujeres 239 m te oc •- e One oci<e Total te . Mt • | • to • • • Sanaron te «o CJ te 1-4- te ©t ©i a. Hombres 1 227 oo >-> o ot oc <x te o Murieron te y'. te: : Mujeres o ©5 i- h- ©< f- H W W0DH Solteros X Ce -i W o -d Casados te o 00 te i-1 **■ te CT © Ot 00 Total • • • • Viudos ce to oo te h> 4- te ©< © ©' OO Murieron • • • • l-fc Estado ig- norado -* ; o *- £ te ce - ©i Hijos que tenían los difuntos © Cu • • - Solteros © • • te • • £*- •- Casados 1-' O • • oo te '• De 12 á 20 años GS • *-* ©i • te te Ce • De 2 -á 40 años OO o» ; ; ; w Viudos | C5 • te • • OOC O 1 De 40 á 60 años ic Oí • ©T Ci • • Estado ig- norado i te I ©C 5h: ' § Edad igno- rada © . . . . o • • • • Hijos que tenían los difuntos • • • • ce • • • • Asfixia • • • K- Fiebre ti- foidea : : : w; De 20 á 40 años h-k • • • • r- Demencia te .* : : te; De 40 á 60 años te • • • • te • • ■ • intermi- tentes Edad igno- rada 130 : : : : § O Varias afecciones o ce i-» - te 4- ©i Ci • GC 66 TABANCO 8 8 O w £ ■ *s* 3 3 a o S 8 QQ g o •£ M © m O 1 0D O ¿0 O 0 k San Juan Bautista Huimanguillo Paraíso Total 148 1 20 4 1 152 2 20 137 137 15 2 2o 86 1 20 41 1 25 2 169 5 174 37 107 42 27 TAAIAUBIPAS 8 8 O W OD o *o s *2 a o 8 'C 0 <D 0 cr «c * o 'r* M4 1 I 1 O *© OQ O I Distrito del Norte Idem del Centro Idem del Sur Idem Cuarto Total 210 119 91 52 72 180 56 17 282 299 147 69 282 299 147 69 507 821 212 134 105 130 83 32 177 169 64 37 472 325 797 797 1,704 350 447 Territorio <lo Tepic PARTIDOS o 8 O W as O a o c3 § a o 8 0 2 00 O l O QQ ao O cS tu as Q <K O 0 £ jo - o o »© £ 5 o I >» o □ 3 « g © a O xa} a «•i a> Q ¿Ote i? gs Santiago Ixcuintla. Acaponeta San Blas Totales.... 2 38 1 2 38 1 24 2 14 1 8 1 1 3 1 2 25 2 23 1 24 13 2 41 41 24 17 9 4 3 25 2 13 2 67 Pinos (Hospital). Idem ( Reg? Civil deVilla García). Sombrerete (Re- gistro Civil). .. Zacatecas Totales. .. O ¿n 50 O en X 0 ► B 0 ► t ! Jilotepeo i Mineral del Oro Texcoco Totales u en H S H O en H H 0 210 i-» te © 00 oo h- ce Hombres 1 1 03 I te © te te t- © Mujeres te ce te te >- c © te te Total 1 •*1 . • o • Sanaron 265 te h- te te i- h- c> te te Murieron ** ce © 4* -d © © Hombres © 1-i . ©1 ce w i- Solteros ce ce © ce • ce • • © • Mujeres 148 ce . h* © es te Casados © t-1 © rf* ■<J © © Total © *-* • rf* -o -* © Viudos te te • • te • • te Estado ig- norado Cn ot: : Sanaron © © • • • De 12 A 20 años teO . © *-»©(► te © © Murieron 4* 00 rf* • • oo • De 20 A 40 años © te • es • • • De 40 A 60 años Ce ce *-i Cn te ce tí* © © Solteros ce © • • • ce • • • © Enteritis alcohólica te te Qo © tí* Casados 03 r- • • ce Hepatitis alcohólica Cn • • • >í* • • • CJt Otras formas de alcoholismo to H4 te Ot Ctt © © Viudos VV • • • • • • Alcoholis- mo k-» O • • h-' • • O De 12 A 20 años -o Cirrosis 4- Delirinm tremens • • to • • r- De 20 á 40 años te te: : ; Congestión hepática © * * © De 40 A 60 años te Ct tí* te • te te >- • © te te Edad igno- rada © I- ©. © • Edad igno- rada Ce • • 03 • • r-* Hijos que te- nían los difuntos © • • • • o Hijos que tenían los finados ce Ce ce > ce • Gastritis 68 O U A. TV LJ ¿VTO DISTRITOS i a ujeres *3 a o c3 urieron O O co o *Ó (O a indos stado ig- norado e 10 á 20 anos 5 <D s «3 © O 1 be 38 rrt © ® § a *.Z* a ** w a QQ 3 aj o Q Q Q j Abasólo. 4 4 1 3 4 4 1 San Luis de la Paz ... 7 7 7 3 4 . . 1 3 . . 3 Salvatierra 85 85 42 43 7 7 71 6 43 36 Dolores Hidalgo 6 6 3 3 1 5 . • 6 1 A paseo 1 1 1 - - 1 1 Silao 414 48 462 426 36 21 15 426 12 24 426 8 ¡ Moroleóu 97 18 115 115 115 115 ¡ S. Francisco del Rincón. 51 3 54 50 4 8 43 3 2 47 i 4 Cliamacuero 1 1 1 1 1 Jerécuaro 2 2 . - 2 2 . .■ • . . .... • . . 2 16 Santa Cruz 3 3 3 2 1 3 1 León.... 495 37 442 413 29 180 199 63 20 275 147 .. San Miguel de Allende. 60 4 64 57 7 21 31 9 . . 64 Irapuato. 42 16 58 58 27 21 10 33 25 1 Valle de Santiago .... 87 87 82 5 4 1 82 1 53 33 Tari inoro 2 2 2 2 . - 2 Totales 1,267 126 1,393 1,074 319 275 448 85 584 30 581 266 513 25 LUGARES. ENFERMEDADES Y NÚMERO DE DEFUNCIONES - -Abasóla. Enfermedad ignorada, 4. -San Luis de la Paz. Cirrosis, 2; Congestión, 2; Enfer- medad ignorada. 6.-Salvatierra. Enfermedad ignorada, 83 - -Silao. Intoxicación alcohólica. 181; Ascitis cirrótica, 13; Neumonía alcohólica, Dia- rrea alcohólica, 10 -Moroleón. Delirio, 3; Gastritis alcohólica, 3; Alcoholismo crónico, 207 -San francisco del Hincón Alcoholismo crónico, 54 - -León. Cirrosis, 6; Intoxicación alcohólica, 11; Diarrea alcohólica, 2, Alcoholismo agudo, 412; Epi epsía, 2; Demencia alcohólica, 7; Temblor alcohólico, 2 - San Miguel de Allende. Cirrosis, 4; Congestión cerebral, 2; Delirium treinens, 19; Delirio, 1; Diarrea alcohólica, 1; Absceso del hígado, 4; Embarazo gástrico, 4; Embriaguez, 29.-Irapuato. Gastro-enteritis, 2 - Valle de Santiago. Cirrosis, 2; Congestión cerebral, 3; Delirium tremens, L; Intoxicación alconólica, 66; Epatitis, 1; Catarro gastro-intestinal, 8¡ Hemorragia intestinal, 3. 69 J A I !•? CD O ® ■ a o M © 8 *2* a o ® O © o QQ e O ■fl © ■ d Q ® o d Estado ig- norado O GM 'Cfl ® - O -. 03 O Q S «05 Q 3 <3 ® O 1 be d o3 *« M p 03 0 03 QQ tí o © s X Guadalajara Ciudad Guzmán, Registro Civil. Santa Ana Acatlán Sayula (Hospital) Idem, Registro Civil Amacueca, Registro Civil Teocuititlán 11? Cantón Lagos La Barca, Registro Civil 79 45 10 270 20 4 60 660 37 34 5 3 84 45 10 270 20 4 60 660 37 37 37 33 , 2 9<) 8 3 59 16 34 12 8 180 12 . 1 160 16 10 5 3 8 60 450 37 1 46 20 10 44 7 118 4 1ÓÓ 18 40 2 106 3 150 9 45 13 4 60 390 37 9 440 84 45 1 270 20 4 60 220 37 37 Totales 1,219 8 1,227 268 413 15 550 77 291 310 549 449 578 Lugares, enfermedades y número de defunciones.-Guadalajara. Alcoholismo, 81; Delirium tremens, 2; Hepa- titis, 1. -Ciudad Guzmán.- Varias enfermedades, 45. - Santa Ana Acatlán. Varias enfermedades, 10. - Sayula (Hospital). Delirium tremens, 26; Congestión cerebral, 14; Angina de pecho, 10; Catarrogástrico, 23; Apoplejía cerebral, 4; Disenteiia agu- da, 23; Pulmonía aguda, 10; Diabetis sacarina, 9; Cirrosis hepática, 20; Abscesos hepáticos, 8; Gastritis aguda, 17; Embarazo gástrico, 23; Ictericia amotiva, 10; Congestión pulmonar, 15; Enterocolitis crónica, 30; Hipertrofia del corazón, 9; Hemoptisis, 14. - Sayula (Registro Civil). Varias enfermedades, 20.-Amacueca. Varias enfermedades, 4.- Teocuititlán. Cirrosis hepática, 30; Diarrea, 30.-Lago». Varias enfermedades, 37.-La Barca. Enajenación mental, 1; Varias enfermedades, 36. 70 fUEBL. jV DISTRITOS Hombres Mujeres Total Sanaron Murieron 2 © *6 oo 00 1 03 3 5 Viudos Estado ig- norado O cq ce © Q * •4 © Q s © Q ¿4?« •" t>>s Hijos que tenínn los difuntos Acatlán 12 3 15 - _ 15 3 • 6 4 7 4 4 Cbignahuapan 3 3 3 • . 3 • . 3 . • 4 Atlixco 46 46 24 22 13 9 24 4 29 13 • . Chiautla 18 18 . • 18 7 11 9 9 • . 22 Chalcbicomula 14 14 5 9 14 14 • • Huauchinango 14 14 . • 14 4 10 . • 11 3 . • 19 Tepeji 16 16 16 1 15 • 1 3 5 7 8 Zacatlán 160 30 190 174 16 86 90 14 18 129 43 - . - - Zacapoaxtla 3 3 1 2 11 2 1 - . 4 5 Puebla 1,586 1,038 2,624 2,624 1.627 997 81 872 721 950 Totales 1,872 1,071 2,943 204 2,739 1,741 1,140 20 42 104 1,057 807 975 58 Lugares, enfermedades y número de defunciones-Acatlán. Congestión, 6; Tisis gástrica, 1; Tisis crónica, 1; Fiebre pulmonar, 1; Enterocolitis, 1; Pulmonía, 1; Fiebre cerebral, 2; Hidropesía, 1; Diarrea, 1. -Chalchicomula. Diarrea, 3; Delirium tremens 1.-Tepeji. Congestión, 16.-Zacatlán. Congestión. 5; De- lirium tremen», 7; Heridas y contusiones en pleitos, 37; Gastritis, 8; Cirrosis hepática, 2: Demencia, 1; Atrofia hepática, 2; Ataxia, 1. 71 U CANTONES CD ■ 1 o 00 *3 ] § tí o Jl 0 o © en O 3 Cfi aS OQ 0 stado ig- norado O 2 5 aS © § «s S'§ O CO cS dad igno- rada M s «2 p. w ► a Q O Q a Orizaba 1,310 273 1,583 1,163 420 243 177 1,163 115 751 717 Zongolica, Registro Civil 1,000 208 1,208 • • 1,208 1,000 208 1,208 Chicontepec Tlachichinilco... 30 8 38 38 38 8 12 18 Sta. Cruz é Ixtamitlán, Regis- tro Civil 3 3 3j . • 1 . • 2 3 Acay uca 12j 12 12 9 3 • • 12 Misantla 13 2 15 15 8 2 5 15 Totales 2,368 491 2,859 1,163 1,696 1,251 397 8 1,203 123 763 735 1,238 Logares, enfermedades y número de defunciones-Orizaba. Alcoholismo, 452; Abscesos del higa- do, 9; Colitis, 104; Cirrosis hepática, 89; Congestión cerebral , 47; Delirium tremens, 41 Enterocolitis, 323; Esclerosis en placas, 7; Esclerosis cerebro espinal, 2; Enteritis, 403; Gastritis, 39 ; Gas tro- -ente- ritis, 42; Hemorragia cerebral , 11; Meningitis 14.-Zongolica. Delirium tremens, 2; Anemia, 20; Hidro- pesia, 7; Ataques nerviosos, 6; Llagas, 3. 72 CUADRO ESTADÍSTICO DEL ALCOHOLISMO EN LOS ESTADOS. lí K JS LJ M K TV ESTADOS 90 £ a o 02 ■ *3* 'S r o C3 i o 5 O ■ O o i CO indos atado ig- norado ® o C" 00 a g O o .2 "S £g a O a> e 'S3 qd O co ® dad igno- rada W 3 QQ 3 CQ o ► M c Q Q Q a Aguascalieutes.. 2.(192 339 2,431 2,316 115 1,083 1,167 181 405 1,633 393 Coahuila 738 738 530 208 418 192 98 254 316 168 Campeche 33 33 33 7 26 • . •• 33 Colima 12 12 .. 12 12 • . . • 4 2 6 Durango 349 5 354 304 50 172 138 - 29 15 9 212 91 42 Guanajuato.... 1.267 126 1.393 1.074 399 275 448 86 584 25 30 584 266 513 Guerrero 296 2 298 298 10 29 8 261 10 3 2 293 Hidalgo 186 6 192 106 86 84 11 97 11 72 99 20 México 417 330 747 5 742 334 162 251 10 21 9 707 Oaxaca. 178 61 239 12 227 96 118 4 21 191 10 68 36 125 Puebla _. 1.872 1,071 2.943 204 2.739 1,741 1.140 20 42 58 104 1,057 807 975 Ta basco 169 a 174 137 37 107 42 . 27 174 Tamaulipas. . . 472 325 797 797 350 447 ■ . 797 Territ? de Tepic. 41 41 24 17 9 4 3 25 . - 2 24 13 ¿i Veracruz 2,368 491 2.859 1,163 1,696 1,251 397 8 1.203 123 763 735 1,238 Zacatecas. 210 134 344 79 265 107 148 67 22 ' 31 16 48 26 254 Total general. .... 13,595 > - 73 Para explicar mejor la etiología de ese enorme extrago patológico, así como para fundar la iniciativa que presentaré al hablar déla profilaxis (rectificación de alcoholes), inserto en seguida el análisis de las bebidas de mayor consumo en México. ANÁLISIS que de las bebidas que se mencionan, compradas indistintamente en varias cantinas de la Capital, hizo para el presente estudio el Sr. Químico D. José Morales, por acuerdo del Con- sejo Superior de Salubridad. © rt O © O © 3 lí ü k< < a Extracto por litro © O ZZ 'O r « > ¿00 Alcoholes superiores por litro Fnrfural por litro Aldehidas por litro OBSERVACIONES i 45.3 22.0 4 0.42 0.001 0.20 Cognac. 2 55.6 21.00 5 0.30 0.0005 0.50 Catalán. 3 45.5 0.20 6 0.35 0.003 0.20 Tequila, contiene el extracto tanino y principios piroginatos. 4 77.3 0.13 15 1.43 0.0006 0.50 Aguardiente. 5 74.0 3.50 20 1.60 0.0005 0.40 Ajenjo. 6 22.1 74.00 2 0.31 0.0005 0.005 Verinouth, contiene principios amargos y resinosos. 7 19.8 51.00 1 0.04 0.0002 0.003 Jerez, contiene caramelo. 8 12 8 30.00 1 0.04 0.0002 0.01 Vino rojo. 9 49.8 15.00 3 0.05 0.003 0.02 Biter. 10 47.7 4 50 7 0.06 0.002 0.04 Wyskeh, indicios de ácido ecáusdrico. 11 42.8 0.80 4 0.30 0.002 0.03 Mezcal. 12 41.6 125 90 15 1.30 0.002 0.02 Anís de Mayorca. . 13 12.3 156.20 5 0.30 0.002 0.006 Vino de Membrillo. De pulque. 5.0 18.00 6 0.60 0.002 0.02 74 Como se ve, son notables por su pureza los núins. 3, 4, 5,10 y'12. Los alcoholes mejores se han encontrado en los mims. 6, 7 y 8. No hay arsénico en ninguno. Las cenizas se encuentran en los que ofrecen extracto; en estas cenizas hay potasa, cal, magnesia, alu- mina y fierro. Debemos al Dr. D. Mariano Rivadeneyra los más preciosos es- tudios sobre estadística de la locura en los hospitales del Distrito Federal, y ellos me han servido de guía para los datos que paso á exponer. El mencionado facultativo estudió los libros de regis- tro de los hospitales de San Hipólito y el Divino Salvador, que comprenden un siglo, desde 1786 á 1886, en cuyo espacio de tiempo ingresaron á esas casas de beneficencia 5,439 enfermos. No ha sido posible averiguar las causas de locura, sino en las examinadas allí en el trascurso de 20 años; esto es, de 1866 á 1886, época en que comenzó en México el interés por ese linaje de estudios y el mé- todo científico de verificarlo. En esos cuatro lustros ingresaron al hospital de San Hipólito 1,708 enfermos, cuya clasificación, por lo que hace á las causas de locura, es la siguiente: Manía aguda 100 Manía intermitente 17 Manía remitente 10 Manía crónica 39 Epilepsia 208 Lipemanía 113 Delirio de grandeza 12 Delirio religioso 21 Delirio de persecución 18 Locura paralítica 84 Locura parcial 18 Locura circular 6 Demencia 23 Manía alcohólica 143 Alcoholismo agudo 31 Alcoholismo crónico 633 Por manera que entre las diversas clasificaciones de locura al- cohólica, fueron 807. 75 En esta cifra no está incluida la epilepsia que, como acaba de verse, cuenta en sus causas el 50 por 100 á favor de la etiología alcohólica en el Distrito Federal. Debemos, por lo tanto, agregar la suma de 104 al guarismo anterior, que es la cifra que le corres- ponde según la tesis del Dr. Mazavi. Verdad es que en la locura paralítica existe una proporción semejante en favor del alcoholis- mo, según habéis visto por las doctrinas y clínicas de los autores europeos; mas no habiendo sido estudiada entre nosotros la etio- logía de tal locura, no me atreveré á hacer cálculo ni aproximado, y sólo llamaré la atención acerca de que suprimiendo el guarismo que corresponde al alcohol en la locura paralítica, queda incom- pleta la verdadera proporción de la etiología alcohólica en esa es- tadística. A pesar de esto resultan, de los 1,708 enfermos, la enor- me suma de 911, cuya afección tiene por causa el alcohol; es decir, el 53.33 por 100, que no alcanza país alguno. Comparemos esta proporción con las obtenidas en Francia. En el período de 25 años, de 1861 á 1885, hubo en los asilos que se citan el siguiente movimiento de enfermos, enajenados: Enajenados De estos fue- ron alcohólicos Proporción por 100 Ste. Catherine, prés Mulius . 1,182 72 6.09 Saint-Lizier 418 39 9.33 Rodez 884 125 14.14 La Trinité, actix . 2,028 173 8.53 Bourges 830 196 23.61 La Chartreuse, á Dijon . 1,703 358 21.02 St.-Athanase, á Quimper.. . 2,286 576 25.19 Braqueville, pies Touiouse. . 1,619 120 7.41 Auch 556 32 5.75 Cadillac . 2,800 391 13.96 Saint-Méen . 2,024 300 14.82 St.-Robert . 1,745 344 19.71 Blois 869 69 7.94 Saiut-Alban 320 52 16.25 Saiu Geines . 1,812 432 23.45 Chalons-sur-Marue . 1,527 356 23.31 La Roche-Gauden . 1,038 253 24.37 Faina . 1,033 240 23.33 76 Enajenados De estos fue- ron alcohólicos Proporción por 100 La Charité 819 166 20.26 Alearon 1,003 142 14.15 Saint-Luc 1,736 189 10.88 Le Maus 1,559 319 20.46 Basseus 1,313 215 16.37 Quatre-Mares 4,537 1,954 43.68 Mont de verques 2,440 613 25.12 La Roche-sur Yon 778 196 25.10 Naugeat 2,075 283 13.63 Auxerre 1,384 281 20.30 Se ve, pues, que en estos 28 asilos en ninguno se alcanza la pro porción de 53.33 por 100 de alcohólicos que corresponde á México. Tomando el promedio alcohólico de los dementes asilados en aque- lla nación, resulta: en 25 asilos para ambos sexos, 17 por 100, que corresponde al sexo masculino. En 3 asilos para sólo hombres, 30.35 por 100. Veamos los demás asilos existentes en Francia. Bonneval, en un período de 20 años, ha tenido entre sus asilados dementes el 27.19 por ICO de alcohólicos. Breuty el 14.98 por 100 St.-Dizier » 21.86 » » Maréville » 24.18 » » Prémontré (15 años) » 36.80 » » Evreux » 28.54 » » Ville-Evrard » 30.44 » » Dole » (19 años) » 37.75 » » Armentiérs » 9.12 » » Saint Auné ( París) » 16.23 » » Vancluse » 30.15 » » St.-Pierre (5 años) » 18.75 » « Lafond » 19.21 » » Bron » 18.58 » » Esta pormenorizada estadística, cuyos datos están tomados del voluminoso informe que presentó al Senado francés la comisión nombrada para investigar el alcoholismo en Francia, y presidida por M. Claude (des Vosgues), demuestra con evidencia que la lo- 77 cura de etiología alcohólica en México alcanza una cifra de pro porción dos y tres veces más alta que en la gran mayoría de los asilos franceses, y todavía de 10 por 100 más que en el asilo de Qnatre Marees, que es aquel en que más se elevó la locura alco- hólica. En Inglaterra se ha comprobado el 21.4 por 100 de locuras al- cohólicas, entre los hombres indigentes, y el 14.1 por 100 entre los no indigentes. En Austria-Hungría hubo en los años que se citan el siguiente movimiento de alcohólicos en la ciudad de Viena. AÑOS. Hom- breé». Muje- res. Tanto por ciento de alcohólicos en los asilados. Hombres. Mujeres. 1871 .... 163 14 25.6 por 100 2.5 por 100 1872 ... ICO 9 17.4 V 1.5 » * 1873 83 8 14.8 » JO 1.5 JO JO 1874 124 17 22.3 J) D 3.2 JO JO 1875 .... 148 13 23.7 JO JO 2.3 » > 1876.... 189 14 27.5 » » 3.3 w » 1877 185 20 30.9 » JO 3.7 » JO 1878 190 26 29.8 » » 4.7 » • 1879 177 12 25.8 » » 2.2 JO JO 1880 183 17 26.4 JO 3.2 JO JO 1881 197 15 27.7 O JO 2.7 JO * 1882 228 21 28.0 JO » 3.0 JO » Totales. 967 185 Medio. 25.3 por 100 Medio. 2.7 por 100 COMPARACIÓN: En México, hombres. 53.33 por 100 En Viena, »> 25.03 » » En México, mujeres 38.00 » » En Viena, » .... 2.07 » » De los enfermos recibidos en los manicomios, eran alcohólicos (1870-1880): Hombres. Mujeres. En Karthen 21.7 por 100. 3.G por 100. En Steiermark 5.0 » d 78 Oesterreich, U. d. Enns... Schlesieu Hombres. .. 20.0 por 100 Mujeres. 2.2 por 100 .. 17.9 » » 1.9 » • Galazia .. 15.9 4.5 » » Krain .. 15.3 » D 2.2 » » Tirol .. 9.7 » » 2.3 » D Mahren .. 10.1 » » 1.0 » » Trieste .. 7.9 » » 0.6 » » Rusia. Según el estudio hecho por el Dr. Tilkowsky, en el manicomio de Pietroburgo los alcohólicos están en proporción de 15 por 100, á la vez que el Dr. Roth asegura que las demencias alcohólicas en los manicomios de Varsavia alcanzan el 18 por 100. La proporción de México duplica y triplica las más elevadas de Rusia. Suiza. En los principales manicomios, esto es, en Hombres. Mujeres. St-Pirminsberg (1871-1882). . 23.1 por 100. 3.0 por 100. Waldan . 13.9 » » 1.1 » . Basilea (1871-1880) ,. 44.0 » » 5.7 » . Bélgica. Según Zerboglio, la proporción de alcohólicos en los manteo* mios de todo el Reino es de 6.5 por 100 en los hombres y 1.7 por 100 en las mujeres. Holanda. Proporción de alcohólicos en los hospitales: 1880 32.25 por 100. 1881 37.26 » » 1882 31.25 » » Dinamarca. Hombres, 19 por 100; mujeres, 4 por 100. 79 Suecia (1876-1880). Proporción absoluta de alcohólicos en los hospitales: 6.54 por 100. Estados Unidos. Conforme á la estadística del Dr. Kirkbride, la proporción de alcohólicos en los manicomios norteamericanos fué, hasta 1871, de 22.5 por 100 en los hombres y 2.3 por 100 en las mujeres. Se- gún el Dr. Parrish, posteriormente la proporción unida de los dos sexos es de 20 por 100. Y os llamo la atención sobre que son los Estados Unidos uno de los países en que es más notable el abuso del alcohol. Hé aquí, por último, la nota de las causas predisponentes y deter- minantes de la locura de la mujer en México, según las observacio- nes del Dr. Rivadeneyra. Causas predisponentes: Locura 91 Epilepsia j 45 Eclampsia 4 Afecciones cerebrales 5 Sustos durante el embarazo 18 Histeria 21 Alcohol 116 ■ó sea el 38 por 100 á favor del alcohol. Causas determinantes en 273 enfermas: Pobreza 2 Indigestión 2 Insolación 2 Cóleras 2 Desórdenes fisiológicos 2 Amor y celos 28 Sustos 30 Pesares 67 Histeria 6 Sevicia 5 Enfriamientos 5 80 Afecciones cerebrales 10 Parto 4 Causas diversas ........... 4 Alcohol 108 Como aparece de lo anterior, el alcohol figura en ese cuadro con él 39.56 por 100. Esta proporción es mucho mayor respecto de la europea, que la proporción de los hombres. Si tenemos en cuenta la ocupación y edad de la mayor proporción tanto de las como de los dementes, resulta que esa ocupación corres ponde á la de la clase social que, según los datos clínicos, bebe más. En los asientos de las ocupaciones aparecen estas cifras: Cómicos, cerilleros, veleros y plomeros. ... 100.00 Cargadores y aguadores 76.92 Maquinistas 75.50 Curtidores 70.00 Arrieros y carreteros 68.75 Tahoneros, empedradores, ladrilleros y sali- neros 66.66 Panaderos 64.00 Los demás asientos corresponden á cifras inferiores. Mujeres; Cocineras 78.17.50 Quehaceres domésticos 74.18.50 Molenderas 63.15.75 Costureras 44.11.00 Lavanderas 25.06.25 Torcedoras 17.04.25 Bastan los datos anteriores para ver en toda su deformidad el horroroso estrago del alcoholismo en los trastornos cerebrales, y persuadirse de que él por sí solo representa, así en las causas pre- disponentes como en las determinantes de la locura en México, ma- yor dersidad que todas las demás causas juntas, y que excede en gran proporción á la observada en Europa. Esto por lo que hace á los datos que obtuvo el Dr. hé aquí los recogidos directamente por mí, y que constituyen la estadística actual. 81 De 1884 Á 1894 ingresaron al Hospital de San Hipólito 2,266 en- fermos, de los cuales fueron alcohólicos 993; esto es,el 43.82 por 100. A primera vista parecerá que la proporción, aunque siempre supe- rior á la de los otros países, ha disminuido; pero debo advertir que en ese 43.82 por 100 no están incluidos los epilépticos que nacieron con ese estigma á causa de alcoholismo en los padres, sino pura- mente los que cayeron en la demencia á causa del uso personal del alcohol. A pesar de esto, conviene repetirlo, la cifra de nuestra proporción alcohólica en la locura es mucho más elevada que la de cualquiera nación del globo. En cuanto á las mujeres dementes, su proporción resulta la mis- ma, pues en el decenio que nos ocupa han ingresado al Hospital del Divino Salvador 115 alcohólicas, de las cuales han curado 34, aliviado 11, permanecen en el mismo estado 4 y han fallecido 56. Para terminar esta parte os presentaré el cuadro de la crimina- lidad alcohólica en los Estados que se citan, así como el de la natali- dad espúrea. ( Los estadistas europeos, al examinar la estadística del alcoholis- mo, acostumbran fijar la de la natalidad espúrea, por la relación que existe entre ambos en el cuadro general de la miseria. A fin deque no resultara deficiente este estudio, hice igual investigación, y conforme á ella formé el cuadro que aparece en la columna ter- cera.) ESTADOS. Criminalidad. Hijos ilegitimo* ó natalidad espúrea. Aguascalientes 429 1,328 Coabuila 73,348 4,464 Colima 1,977 3,584 Distrito Federal 210,092 .... Diirango 3,256 3,267 Hidalgo 35,712 25,659 Jalisco 88,897 15.270 Guanajuato 218,110 40,217 Guerrero 4,148 7,325 México 46,549 18,603 Oaxaca 6,463 92,491 Puebla 11,268 50,451 Sonora 370 381 82 ESTADOS. Criminalidad. Hijos ilegítimos ó natalidad espúrea. Taba sco 4,217 21,762 Tepic 1,419 Veracruz 3,393 J 8,254 Yucatán 46,322 18,565 Zacatecas 44,457 17,410 798,794 318,158 Finalmente, en el Distrito Federal gran parte de la mortalidad se debe á enfermedades de los órganos atacados por el alcohol. No ha sido posible obtener con exactitud el número de casos en que el fallecimiento es causado por las bebidas embriagantes, porque el secreto profesional es constante obstáculo para ello. El médico ex- presa en su certificado el accidente agudo, la crisis que terminó con la muerte, sin manifestar el origen de la afección; pero tenien- do en cuenta las que el alcohol produce, nos formaremos idea de la mortalidad causada por él, con los siguientes datos: Han fallecido en el Distrito Federal, de 1890 á 1895, á causa de enteritis, enterocolitis, gastritis, gastroenteritis, cirrosis, hepatitis en sus diversas formas, atrofia hepática, diarrea alcohólica y alco- holismo en general, 10,248 personas, y hace al caso advertir que esa mortalidad fué de 449 en 1890 y de 4,219 en 1894; por manera que en solo cuatro años se elevó diez veces esa cifra horrorosa. IV Hemos llegado, señores, al punto más trascendental y delicado del presente estudio, como de todo aquel que se dirige á la extir- pación de una calamidad pública: la profilaxis. Inútil sería todo lo investigado sobre alcoholismo, si no tuviera por objeto el reme- dio del mal, la implantación de medidas profilácticas que lo des- tierren de la sociedad, antes que ésta, á impulsos de una intoxica- ción universal, ruede al sepulcro. Os declaro que ésta es la parte que más empeñosamente he in- vestigado, y en que con mayor escrúpulo he puesto cuanta atención y actividad en el trabajo pudiera exigírseme. Creo haber estudiado todo lo verdaderamente serio, científico y práctico que los maes- 83 tros han escrito sobre la materia. Imposible sería mostrarla aquí 'extensamente; procederé, como siempre, por síntesis; mas si al- guno de mis oyentes deseare depurar ó robustecer las doctrinas, iniciativas y tesis que voy á exponer, puede consultar á los emi- nentes tratadistas Toulouse, «Les causes de la folie;» Legrain, «Dégénérescence sociale et alcoholismo,» en que se hallan además las doctrinas de M. Maguan en el asunto; Ladame, «Discurso en el Congreso de Alienistas y neurologistas, sesión de Clermont-Fe- rrand, en 1894;» Joffroy, «Alcohol y alcoholismo. Gaceta de los Hospitales, 1895;» Lancereaux, «Trabajos de la Academia de Me- dicina ;» Lannelogue, «Discurso pronunciado en la Cámara de Diputados de Francia, en Julio de 1895;» Laborde, Bergeron, Maguan y otros, «Discusiones en la Academia de Medicina de Pa- rís, Junio y Julio de 1895.» Tales son los principales criterios que he tenido delante, y apo- yado en ellos, los más autorizados que hasta hoy puede presentar el mundo científico, os propondré un cuerpo de doctrina en que nada habrá, ni extraño á la experiencia, ni superior á lo factible. Consecuente con este propósito, puesto que buscamos lo reali- zable en una práctica que nada tenga de heroica, aunque sí algo de esfuerzo, no opinaré como Toulouse, que pide la supresión com- pleta del alcohol. Bien se advierte con ese gran autor, que ese se- ría el verdadero y eficaz remedio para el terrible cáncer que obser- vamos; sin duda que, como él lo afirma y está demostrado por los fisiologistas, el alcohol no es necesario ni para la alimentación ni para la terapéutica, y que, por el contrario, les es peligroso; sin duda igualmente que ese medio en sí mismo nada tiene de utópi- co; es perfectamente realizable, como lo demuestra el hecho de ha- berse implantado con cabal éxito en algunos Estados de la Confe- deración norteamericana, respetando sólo las escasas necesidades de la industria y de la farmacia con relación á ese producto. Cierto es todo ello, señores, y sin embargo, no me atrevería á proponer ese recurso, porque ni á vosotros ni á mí se nos oculta la violenta sublevación del déspota económico en contra de esa empresa de salud pública, y más que de salud, de vida y de patria. Le vería- mos airado desenvainar su sable de oro en defensa de la muerte que llena sus arcones; lanzaría proclamas de técnica insolencia, aturdiendo los oídos con palabras de crisis, de ataque á la libertad 84 y á la industria, de muchedumbres sin trabajo, ruina de capitales, perjuicios al Erario, absurdo financiero, etc., etc.; y aunque á todo no podía contestar la ley con el grande y eterno precepto que pro- híbe matar, y con el grande y sublime que impone la vida de la raza y de la patria, no creo que son los momentos propicios para ello. Es preciso una cruzada preventiva por medio de la prensa, la escuela, la tribuna y la cátedra, que conquiste en los espíritus el horror á ese mal y la convicción de que es urgente un remedio heroico, sean cuales fueren los intereses materiales que derrumbe, las prostituciones que atropelle y las avaricias que aplaste. Pero entre tanto debemos pensar en algo más realizable. Los medios de ataque al alcoholismo se dividen en tres clases; esto es, los que se refieren al alcohol, los que se refieren al alcohólico y los que se refieren al vendedor. Por lo que se relaciona con el alcohol, debemos considerar sus dos distintas clases: la de los alcoholes de vino y la de los llamados industriales, que son fabricados de granos, frutas y otros produc- tos. No todo alcohol es igualmente peligroso. Las vastas experi- mentaciones de Labordey Maguan demuestran que el alcohol etí- lico, si las dosis no son exageradas, es casi inofensivo. Los alcoho- les de granos son profundamente tóxicos, especialmente porque no están rectificados. Así, pues, el primero y más importante medio para combatir el alcoholismo, ó mejor dicho, la intoxicación alco- hólica, consiste en preceptuar y hacer cumplir que todos los alcoho- les del comercio sean reducidos al tipo del alcohol fisiológico ó etí- lico. Para lograr esto, la ley debe ordenar que todos los alcoholes puestos á la venta hayan sido perfecta, químicamente rectificados. Preciso es fundar suficientemente esa importantísima iniciativa. Los experimentos de los sabios que acabo de nombrar, han demos trado que los alcoholes industriales, con particularidad el de beta- bel, causan síntomas de ebriedad mucho más graves que el alcohol de vino. Rectificados esos alcoholes industriales, han producido en animales exactamente los mismos efectos que el vínico puro, lo que demuestra que un alcohol de mal origen puede ser, por me- dio de la rectificación, traido al tipo del alcohol etílico. A la vez los residuos de esas destilaciones industriales han sido ensayados. Desde luego se ha visto que contienen agentes tóxicos en alto gra- do. Así, pues, en virtud de tantas y tan concluyentes experiencias 85 y demostraciones, se ha venido á la convicción de que es preciso exigir la rectificación química de todos los alcoholes puestos á la venta. ¿Quién deba hacer esta rectificación? Hé aquí lo que ac- tualmente se discute. Mr. Guillemet acaba de proponer á la Cá- mara francesa que sea el Estado quien se encargue de esa impor- tante é indispensable operación. Otros muchos proyectos han sido presentados con diversas iniciativas referentes al rectificador. Da- das nuestras circunstancias en México, creo, señores, que la ley debe exigir al fabricante la rectificación. El Estado no puede convertirse en industrial. Pero sí puede tener y tiene ya de hecho entre nos- otros autoridades sanitarias á quienes encomendar la inspección de bebidas. En los lugares en que hay ó hubiere Consejo de Salu- bridad, toca á éste ejercer la vigilancia y cerciorarse de si los al- coholes puestos á la venta están rectificados; en los lugares popu- losos en que no hubiere Consejo, toca á los Ayuntamientos ese cuidado, ejercido por medio de una oficina de reconocimiento quí- mico. En los pueblos en que tal gasto no pueda hacerse por el Mu- nicipio, el comerciante deberá presentar la prueba de que sus alco- holes están conforme á la ley, y las autoridades tendrán el derecho de mandar reconocer á la oficina municipal ó sanitaria más próxi- ma los artículos que elija para ser reconocidos. En suma, sea cual fuere el medio que se elija, lo indiscutible es esto: que la au- toridad debe prohibir la venta de todo alcohol que no sea el etílico, ejercer eficaz vigilancia para el cumplimiento del precepto, y cas- tigar con la suficiente severidad las infracciones que encuentre. En vista de lo anterior, excusado parece consagrar especial ca- pítulo á la consideración de bebidas falsificadas. Ellas constituyen un positivo enorme envenenamiento y una vastísima especulación, que hasta hoy se ha visto entre nosotros con inexplicable indife- rencia. El análisis preinserto de las bebidas de general consu- mo en la Capital demuestra la monstruosa intoxicación que se practica, por decirlo así, á ciencia y paciencia de la ley. Puede ase- gurarse que en el 90 por 100 de los expendios se venden esos cal- dos verdaderamente mefíticos, y asombra, señores, que mientras se persigue al expendedor que mezcla agua á la leche, ó al que re- vuelve garbanzo molido al café, se deje tranquilo al ignorante y brutal químico que prepara esas detestables mezcolanzas, cometien- do á la vez un fraude, un robo y un envenenamiento. El catalán y 86 el cognac son con especialidad las bebidas universalmente falsifica- das. Para darles el sabor, el aspecto y la fuerza de las bebidas que simulan, vélense los especuladores de los medios más dañosos á la salud, mezclando al aguardiente de caña sin rectificar, aceite de ricino atacado por el ácido nítrico, tinturas diversas, alumbre y otras sustancias no menos peligrosas. Por manera que con tal in- toxicación del alcohol i qué extraño puede ser el estado de degene- ración en que se hallan las clases, spbre todo las trabajadoras, cuya ineptitud y debilidad se hacen más notables cada día? ¿No es evi- dente que una vez conocido en toda su plenitud el mal, la inacción de la ley y del Estado serían la complicidad oficial en ese misera- ble delito? Otras bebidas, aun sin ser falsificadas, deben ser prohibidas en todo el territorio nacional. De estas la principal es el ajenjo, el buitre blanco que devora el cerebro, el que lleva á hospedarse en el espíritu el fantasma de los crímenes sombríos, comenzando por el más horrendo y abominable de todos: el suicidio; el que inyecta en los nervios el agente epiléptico y el virus estupefaciente; el trai- dor que, bajo el velo irisado del ópalo, oculta las inmensas degra- daciones, el cieno del alma, los arrebatos del precito, la imbecili- dad y la parálisis, el dolor eterno de Alfredo de Musset. Y deben prohibirse además todas esas destilaciones y jarabes que se dan con pretexto de aperitivos, como el bitter, ó de refrescos como la gro- sella, compuestos en su totalidad con esencias é ingredientes alta- mente perniciosos. En resumen: por lo que se refiere al alcohol, la ley, deficiente en la actualidad, debe perseguir con mucha mayor eficacia los caldos falsificados, prohibir especialmente la venta del ajenjo, establecer oficinas inspectoras de alcoholes, declarar que só- lo es lícita la venta de alcohol rectificado químicamente, y castigar con pena corporal la infracción de ese precepto; corporal digo, ya porque el envenenamiento debe castigarse así, ya porque la expe- riencia y la razón demuestran que la pena puramente pecuniaria, en materia de especulaciones impuras, no produce escarmiento. Existe un error extraordinariamente difundido entre los cultiva- dores de las ciencias sociales, que consiste en afirmar que el con- sumo del alcohol disminuye por virtud del aumento en los impues- tos al producto. Este error nace de la falta de observación personal de ciertos hechos, y de que al discurrir sobre el consumo del aleo- 87 hol, se prescinde de la naturaleza de ese consumo. Deber mío es combatir esa falsedad de gran trascendencia en el tratamiento del mal público que analizamos. El mayor impuesto disminuye la dosis que por determinado pre ció da el expendedor; pero no disminuye la dosis que el alcohólico necesita ingerir para satisfacer su apetito. Se ha olvidado que el alcohol se consume no por necesidad de la nutrición, sino de la pa- sión, del organismo enviciado. Así, pues, el alcohólico beberá has- ta que el vicióse satisfaga, sin reparar en el precio. Samson ha he- cho observaciones muy precisas sobre ese particular. «En los ex- pendios, dice, se pueden clasificar los consumidores según el número de copas que tomen diariamente, y es evidente que en cada uno ese número irá creciendo sin cesar. El alcohol ingerido produce una excitación pasajera, á la que el sistema nervioso se habitúa muy pronto. Esa excitación se aminora si la dosis no se aumenta. Cuan- do por el hecho del alza en el impuesto sube el precio del alcohol, el vendedor se cuida mucho de aumentar en igual proporción el precio de las copas. Hay un medio más práctico deque usa inva- riablemente. Disminuye la cantidad de líquido reduciendo la ca- pacidad interior de la copa, sin disminuir su volumen exterior ó aparente; sino únicamente por el levantamiento del fondo, ó el ma- yor grueso de las paredes. Entonces el consumidor de una copa, no hallando su dosis habitual, tampoco experimenta su excitación acostumbrada, y es fatalmente arrastrado á beber dos para lograr ésta. De aquí depende, agrega el mismo autor, que el consumo de bebidas aumenta al aumentar el impuesto.» Efectivamente, la experiencia demuéstralo así, por manera que en los países en que el Gobierno ha creído oponer como una mura- lla la elevación de la tarifa al avance del alcoholismo, el resultado ha sido inverso, la invasión más completa. En Normandía, por ejemplo, y con especialidad en el Departamento del Sena inferior, el consumo de bebidas alcohólicas ha subido enormemente, al nivel mismo de la ya insuperable elevación del impuesto al alcohol en sus distritos. Tan alto nivel, que varios estadistas, entre ellos Cher- vin, atribuyen á ese colosal aumento del consumo la sensible di- minución de la natalidad normanda. En Bretaña ha sucedido otro tanto, y el mismo fenómeno aparentemente paradógico se observa en todos los Estados en que tal medida ha sido implantada. Con 88 ella se han logrado únicamente dos daños más: el aumento de la mi- seria en las familias y el de la falsificación y por lo tanto mayor toxicidad en las bebidas. El alcohólico ha de apurar su dosis; si ésta vale más, gastará en ella más, cuanto tenga, cuanto le rinda al obre- ro su trabajo. El día que en México valiera cincuenta centavos un cuartillo de pulque, el obrero gastaría toda su raya de la semana en media hora de taberna. El vicio es el déspota más exigente; exige el holocausto íntegro. Es el ídolo en el altar, según la frase de San Jerónimo. Si el obrero, para rendirle su tributo, necesita dejar sin una migaja de pan á sus hijos, los dejará sin ella; no vacilará ni un solo momento. En cuanto á la corrupción de la industria, es el criterio del dictamen de Toulouse contra el aumento de la tarifa, porque ella provoca no sólo á la falsificación de ciertos caldos, sino á la destilación de otros sacados de plantas mucho más nocivas y de precio menor que las empleadas anteriormente. En una palabra: la lógica y los hechos, las más poderosas fuerzas demostrativas, prueban que la elevación del impuesto no es un medio de hacer disminuir el consumo de los alcoholes. Examinemos ahora los medios que se refieren al alcohólico. Estos se dividen á su vez en preventivos, curativos y penales. Figuran entre los primeros la protección á espectáculos que, atra- yendo el mayor contingente posible de concurrencia popular, la aleje de las tabernas. No seré yo, señores, quien pretenda hacer la alabanza de los espectáculos taurinos como entretenimiento cul to y civilizador; no apelaré á los grandes recursos de ingenio del insigne Balines para defender los toros contra el sarcasmo de los extranjeros; no intento, pues, justificarlos en el sentido artístico; pero me parece indiscutible que, siendo un hecho en laidiosincra- cia de nuestro pueblo la pasión por los toros, que siendo un hecho la aceptación universal de ese espectáculo, y siendo un hecho que el espectáculo, por razón de tiempo, de espacio y de economía, es el rival de la taberna, es indiscutible, digo, que debe favorecerse tal diversión, sin dejar de activar los elementos que cambien poco á poco el gusto del pueblo. Mil veces preferible sería que optara por el sublime arte dramático, el más excelente de todos; pero el he- cho es que no lo acepta, que el grado de nuestra educación popu- lar no le permite remontarse á comprender las excelsitudes del arte; y como buscamos puramente el medio de alejar las masas de la 89 taberna, es preciso procurarle el espectáculo que comprende, an- hela y paga. Es un hecho demostrado por la estadística, que en los días en que hubo trabajos taurinos en todas las plazas de Mé- xico, á la vez disminuyeron en gran proporción las consignaciones de ebrios escandalosos. En el proceso de la ebriedad se ha demos- trado: que en un principio el hombre bebe para proporcionar con- tento á su espíritu. El corazón pide á la vida su parte de placer, necesario á la higiene de la existencia aun entre los brutos. Cuando ese placer no viene por el camino de las emociones morales, tiene que venir por el de las sensaciones físicas. La imaginación requiere, para descansar del trabajo, impresiones de otro orden, puesto que no puede, como los músculos, descansar yaciendo. Cuando cesa de recibir impresiones, sobreviene el fastidio. De aquí, señores, la necesidad de procurar las emociones, si se quieren evitar las sensaciones; de aquí la necesidad del espectácu- lo, para combatir el alcohol; al menos en la época en que no es una necesidad del organismo, sino un medio de placer, entretanto que la gran empresa educativa planteada ya en el país, logra transfor- mar el sentido público y dulcificar las costumbres. Otro de los medios preventivos y hasta curativos del gravísimo mal que nos ocupa, es la influencia religiosa. Yo no debo omitir el mencionarlo aquí, arredrado por el temor de que me hagan sospe- choso de parcialidad mis opiniones personales bastante conocidas. Al tocar este punto no hablo como un creyente, ni predico mi fe, ni intento propagar el dogma que hondamente profeso. Hablo en nombre de la experimentación mejor comprobada, y expongo la doctrina de estadistas libre-pensadores. No puedo ser sospecho- so de pasión sectaria, cuando al clausurarse las sesiones del pri- mero y brillantísimo período de nuestro Concurso Científico, oísteis al elocuente orador positivista Sr. Sierra, invocar el auxilio del cle- ro mexicano para combatir el alcoholismo, y aplaudisteis con frenesí aquel arranque de ingenuidad oratoria y de sinceridad científica. Para justificar mi actitud en esta materia, no analizaré la influen- cia del dogma sobre las costumbres, me ceñiré á los hechos que des- cubren al experimentador una ley cualquiera. Al estudiar los fenómenos de la criminalidad en Europa, he halla- do numerosos casos de diminución de ella por la diminución del alcoholismo, debida á influencias del orden religioso. Toulouse, que 90 es libre-pensador de la escuelaspenceriana, relata el hecho siguiente: En Irlanda, el país mártir por excelencia, se desarrolló el alcoho- lismo antes de la mitad del siglo presente en proporciones espanto- sas, debido sin duda á la desesperación del pueblo, que buscaba en la estupefacción un lenitivo á sus imponderables desdichas. En 1838, un célebre apóstol irlandés, conocido con el nombre de Padre Ma- thew, emprendió una cruzada especialmente por medio de la pre- dicación, contra el abuso del vino, y asegura el autor citado que en sólo cinco años hizo bajar considerablemente la cifra del alcoho- lismo, y por lo tanto de la criminalidad. Hé aquí los guarismos que lo atestiguan. En 1838 (antes de la predicación) el número de delitos fué de 64,000. En 1842, después de la predicación, el número de delitos fué de 47,000, ó sean 17,000 menos. En 1838 las ejecuciones de pena capital por delitos graves, fue- ron 59; en 1842 no hubo más que una sola. El consumo de las be- bidas alcohólicas destiladas, bajó el 5 por 100, sin tenerse en cuenta la diminución de otros caldos. Esto logró en el país más bebedor de la tierra, y en solo cinco años, la influencia de un solo predica- dor, de un solo apóstol! El solo redimió en un lustro á 17,000 per- sonas de la embriaguez, de la cárcel y de la horca. Procuré, señores, con especial empeño, presentaros las cifras es- tadísticas comparadas entre la criminalidad de nuestros pueblos antes y después de que en ellos se practican muy de tarde en tar- de los ejercicios religiosos conocidos con el nombre de Misiones. Esa estadística que consta en el trabajo in extenso, os persuadirá de la gran influencia de la convicción religiosa en la diminución del alcoholismo. Mas si ni en nombre de la experimentación que acreditan las más circunspectas y respetables autoridades científi- cas me es permitido pedir algo de protección á la influencia reli- giosa, séame lícito al menos renovar la solicitud del Sr. Sierra en aquel hermoso discurso; séame lícito pedir con él que por lo menos no se hostilice la fe religiosa de los alumnos en las escuelas, que no se les presente la religión con el sambenito del ridículo, ni se aho- gue en las aulas el germen moralizador sembrado en el hogar. Y no es por cierto el Sr. Sierra el único libre-pensador que, des- pués de opinar por el laicismo, vuelve generosamente los ojos ha- cia la instrucción religiosa escolar practicada en lo pasado; no es 91 la única honradez de filósofo que ante las profundas tinieblas agru- padas por el ateísmo de la niñez, busca en la cuenca inmensa del infinito, el ojo de Dios, el ojo de Padre, que Renán no veía; o ros renombrados ex propagadores de tal laicismo, le acompañan en esa nueva elección de itinerario. Julio Simón decía no há mucho en El Fígaro: «Si se quiere rehacer el alma de la Francia, es pre- ciso no olvidar ni una sola de las fuerzas educadoras. Después de la familia, que es por excelencia la fuente de todos los grandes sen- timientos, están las dos fuerzas á las que Cousin primero y Thiers más tarde, apellidaron las dos hermanas inmortales: la religión y la filosofía. La naturaleza misma ha hecho al hombre para discu- tir, al niño para creer.» El mismo sabio, en un discurso de gran éxito leído en la Academia de Ciencias Morales y Políticas acerca del célebre criminalista Carlos Lucas, ha dicho: «Una buena educación descansa siempre sobre la moral, y ésta so- bre Dios. Carlos Lucas no afirmó por modo absoluto que la educa- ción había de ser forzosamente cristiana; pero sí tuvo el valor y la honradez suficiente para decir á los que con él gobernaban la so- ciedad y á los que la gobernarán más tarde: «No olvidéis que la prin- cipal fuente del crimen es el ateísmo.» Tiberghin, el famoso racionalista, ha escrito este su último dicta- men sobre la materia: «Aquellos de entre los libie-pensadores que se figuran que deben hacer abstracción de Dios en la educación del niño, no tienen sino idea confusa de Dios, de la ciencia y de la edu- cación. Olvidan que no hay ciencia sin principios, educación sin elevación, ni elevación sin Dios.1 Stolz, sabio alemán, y con él otros muchos, han regresado de sus teorías de ayer á las prácticas de hace un siglo en la escuela. Señores: la escuela que repudia á Dios y con Él la moral, lejos de ser un progreso, será un peligro para el Estado. Napoleón decía con su proverbial concisión: «¿Quién gobierna una República de sabios?» En tanto que Guizot, con su no menos proverbial sabidu- ría, exclamaba: «El pueblo más gobernable no es el más abyecto, sino el que cuenta mayor número de hombres virtuosos.» Continuando en la exposición de los medios preventivos, seña- laré otro de importancia extrema. Obsérvase en nuestro pueblo 1 Los Mandamientos de la Hermandad. 92 una costumbre monstruosa: la de dar á los niños lactantes aún, de las bebidas que toma la madre. Esta, después que ha tomado el pulque ó el aguardiente, convida al pequeño hijo que lleva en sus brazos. Tan general es esta bárbara costumbre, que en un breve espacio de tiempo que consagré á la observación personal de una taberna, pude persuadirme de que ni una sola de las mujeres que llevaban niños en sus brazos ó de la mano, dejaron de darles, á ve- ces con instancia que llegó á la violencia, distintas dosis de bebi- das. Excuso, por respeto á vuestra ilustración, analizar los estragos que ese hecho, insultante para la naturaleza y la sociedad, cuanto degradante de la autoridad materna, producirá en el organismo y costumbres posteriores de esos niños desdichados; pero sí llamaré la atención sobre que nuestro Código está vacío de todo castigo para ese crimen horripilante. Urge dictar leyes severas que críen la acción popular contra ese delito; que pongan en manos de la policía la autoridad para perseguirlo y consignarlo, y que den por inmediato resultado la represión de ese infanticidio lento y repugnante, y aho- ra, con escándalo de nuestra civilización, impune, público y casi autorizado. Es necesario igualmente prohibir la reunión de gente en las ta- bernas y cantinas, donde los parroquianos se estimulan mutuamen- te á multiplicar las libaciones, donde se producen las riñas y sue- len concertarse los robos y otros delitos. Preceptuar que todas las pulquerías se cierren á las tres de la tarde y todas las cantinas á las ocho de la noche, prohibiéndose ri- gurosamente la venta de alcoholes después de esa hora en las fon- das, cafés y tiendas en que á la vez se expenden bebidas. Prohibir la venta al menudeo de alcohol en las tiendas, y redu- cir considerablemente el número de cantinas y pulquer ías, porque la experiencia ha demostrado, y así lo hacen notar los más observa- dores maestros, que es la ocasión más y más repetida, la facilidad mayor y mayor, el más grande aliciente, estímulo y ayuda que tie- ne el vicio. Es el conjunto de cantinas quien forma al ebrio, para que después sea éste su tributario feudal. Importa sobremanera combatir el «San Lunes;» esa vagancia obli- gatoria, especie de institución báquica, criada por ese desorden gástrico á que los ebrios mexicanos llaman c rudez, y crecida al abri- go de la debilidad de los patrones y el abuso de nuestras libérrimas 93 leyes; institución que es el núcleo del alcoholismo en México, y que tiene por total reglamento el despilfarro en un día de todo el producto del mezquino y macilento trabajo de la semana. Para combatir el San Lunes se requiere la acción combinada del Estado y de los patrones. El primero debe reformar la ley sobre vagancia, distinguiendo dos clases: la accidental y la habitual ó con- suetudinaria. La accidental es la que se refiere á uno ó dos días; la habitual la que se refiere á mayor tiempo, y ambas deben ser cas- tigadas proporcionalmente. Los patrones deben acudir en ayuda del Estado y en provecho de sus propios intereses, negando ó re tirando el trabajo al obrero que haga San Lunes, creando premios para los más cumplidos, así como cajas de ahorros; prohibiendo absolutamente el trabajo los domingos, á fin de que el obrero ten- ga el descanso que la naturaleza exige, aun de los cuerpos inanima- dos, y pueda disfrutar de diversiones que son el reposo del cuerpo y la higiene del espíritu. La eficacia de este procedimiento está comprobada por la expe- riencia debida á uno de nuestros beneméritos industriales, el Sr. D. Francisco Díaz de León, quien lo implantó en sus antiguas ofi- cinas tipográficas con éxito brillante. En una de las sesiones de nuestro Concurso Científico, el Sr. Dr. Olvera, en oración llena de sabiduría y de modestia, demostró con la sublime ecuación de la moral y la ciencia, que la epilepsia debe ser declarada por la ley impedimento del matrimonio. En la pri- mera parte de mi discurso he demostrado á mi vez, con las más al- tas autoridades científicas y mediante observaciones de éxito indis- cutible, que el alcoholismo es una de las causas, y estadísticamente la más poderosa y frecuente, de la epilepsia y otras neurosis, así como de la degeneración y demás efectos perniciosos en la familia, entre ellos la dipsomanía y la alcohol i zabil idad de los descendien- tes. En tal virtud, despréndese de esas premisas otra gran necesi- dad de nuestra legislación para llenar otro gran vacío de la actual; esto es, la ley que declare impedimento del matrimonio el vicio del alcohol, en cualquier grado y condiciones que sea, así como el de la morfina, cocaína, etc., etc. Y esa ley de intransigencia abso- luta, debe conceder á la autoridad el derecho de promover de oficio ese impedimento, así como el que proceda por denuncia de los pa- dres, parientes ó cualquier ciudadano. 94 Al pedir esa reforma, me fundo, señores, no sólo en raciocinios y principios de eterna verdad, de eterna eficacia, sino en las doc- trinas de la filosofía, que por su método llamaríamos novísima. Los positivistas y racionalistas, y tras de ellos todas las ramazones de las diversas escuelas, están unánimes en esta doctrina: «libertad, es la facultad de hacer todo aquello que no perjudique á otro.» La filo- sofía cristiana no está conforme con esta definición, que considera incompleta. Según esa filosofía, libertad es la facultad de elegir entre el bien y el bien; pero yo no vengo á argumentar con la filo- sofía ortodoxa, sino con la que rige oficialmente. Por tanto, acepto para el caso la primera. Ahora bien; el hombre que pretende for- mar una familia ó que está formándola, no tiene el derecho de be- ber, porque ese acto perjudica á un tercero, á su hijo, y perjudica directa é irremisiblemente, con daño próximo, efectivo, profundo é irremediable, á sus descendientes hasta la cuarta generación. El hijo ¿debe considerarse como un tercero? Es evidente. El padre, que no tiene el derecho de perjudicar á un tercero extraño, ¿lo ten- drá de perjudicar á un tercero consanguíneo? Menos aún, señores; porque el deber del hombre en todo y por todo es más extricto res- pecto de los propios que de los ajenos. La ley protege al hombre desde el vientre de la madre. Aun an- tes de que el embrión se anime está ya bajo la protección de la ley. Por eso ella castiga el aborto provocado, verbigracia. Pues si el aborto constituye un delito, ¿por qué, señores, se ha de permitir al alcohólico que cause al hijo muchos más dolores y un mal mil veces más hondo que la pérdida de la vida, la pérdida de la razón? ¿Por qué la ley que protege al feto contra la vergüenza materna, contra el terror de la hija á quien la inexperiencia, la pasión noble del amor, el hambre ó quizá la violencia, empujaron al abismo, y al sentir que una vida palpita en sus entrañas, siente que con ella se levanta un cadalzo; y el miedo pánico ante sus padres la hace temblar y enloquecer; y el sonrojo ante la sociedad la hace sudar sangre; y la pérdida de un empleo la amenaza con los horrores de la miseria; por qué, digo, la ley que protege al feto contra esa de- mente de la angustia, que de día siente sobie su rostro como dar- dos encendidos todas las miradas, y siente de noche su almohada como de llamas vivas, y en todos los rostros adivina una sospecha, y en todas las sonrisas una burla, y en todas las preguntas una in- 95 quisición; por qué, repito, esa ley no protege á ese mismo futuro hombre, á ese ser de mañana, contra el vicio procaz, embrutecedor, injustificable del ebrio? ¿Cómo podrá llamarse culta una ley que entrega al vicio la llave del tálamo y lo autoriza para ir á engen- drar desdichas, dolores, suicidios y demencias? Ya el impedimen- to de la ebriedad está indicado siglos antes por la filosofía de la prostitución. Si me habíais de necesidades fisiológicas, os contes- taré que ellas y no una odiosa complacencia con el mal constitu- yeron el criterio en que se basara la autorización de la prostitución en nuestra éra. No fueron ciertamente soberanos gentiles, sino dos príncipes eminentemente cristianos quienes primeramente la au- torizaron en Europa. Fué el primero Cario Magno, eminente pro- pagador del dogma y la moral cristianos en sus dilatados imperios; y fué el segundo un monarca elevado al honor de los altares, San Luis, rey de Francia. ¿Por qué, señores, la aparente paradoja que resulta entre esa santidad y esa autorización á la casa pública? Porque en el conflicto que se determina entre la moral del matrimo- nio, esto es, sus impedimentos y las pasiones y necesidades fisioló- gicas, es preciso tolerar una solución práctica para evitar mayores males, tolerar que se siga la línea de menor resistencia que en el caso, como en toda la naturaleza, es una ley indeclinable. Considerada tal solución, nada impide y toda la moral impone, que el uso del alcohol sea declarado impedimento para el matrimo- nio, que la ley dé un paso más defendiendo á la generación del asesinato moral y social y del lesionamiento físico, perpetrado hasta hoy impunemente por los ebrios en sus desventurados hijos. Pasemos ya á los medios curativos. Estos se reducen á uno: el establecimiento de casas para dipso- maniacos. En Europa y los Estados Unidos del Norte se ha ensayado este género de institutos con éxito suficiente para justificar la interven- ción del Estado en su fundación y sostenimiento. La naturaleza del mal que se trata de corregir, y sobre todo, la experiencia, demues- tran que el ebrio jamás se cura al lado de su familia. Esta comienza por ser el juez y acaba por ser la esclava del ebrio. Lo castiga al principio, lo tolera después, lo complace al fin. Las mayores ener- gías de la esposa ó del padre, férreas, indomables al parecer, acaban por embotarse y fatigarse ante la más grande energía que existe en la 96 tierra: la del vicio. Castigos, reprensiones, disgustos, súplicas, ter- nuras, promesas, lágrimas, afrentas, degradaciones, miserias, ver- güenza pública, desastres cometidos durante la ebriedad, dolores físicos, todo se estrella contra esa demencia de la voluntad; el vicia sigue triunfalmente su marcha en medio de todos los infortunios, bo- chornos, sufrimientos, estragos y convicciones, arrastrando á la fa- milia hasta la cima de un calvario, donde agotadas sus fuerzas, no procura ya sino que los males sean menores, el escándalo menos es- truendoso, las consecuencias menos punibles, y para ello es preciso dar gusto al alcohólico, permitiéndole el vicio en el hogar y ciñéndo- se á una especie de complicidad, que es realmente una esclavitud. De aquí, señores, la necesidad imperiosa, anterior á todo procedi- miento, de secuestrar al alcohólico, arrancarlo del lado de la familia, encerrarlo en una casa de temperancia, donde los recursos de la higiene, del método y de la terapéutica puedan ser eficaces, y donde la reclusión constituya el primero y principal délos medios curati- vos, puesto que implica la ausencia de ocasiones y la seguridad de abstención en el individuo. Por eso Toulouse, al hablar de estos establecimientos en Suiza, dice que el personaje más importante en ellos es el portero. Fuera ¿le mi propósito y de mi asunto sería presentar aquí un reglamento, ni siquiera una sinopsis de estas casas, benéficas en la actualidad cual ninguna otra, y de las que han salido regenerados multitud de precitos sociales, condenados á la tiniebla eterna del vicio. Toca á personas facultativas estudiar la organización más conveniente de tales establecimientos en México. A mí me basta señalar el medio, mostrarlo como el único de resultados indiscuti- bles, y llamar la atención sobre que en México no existe una sola de esas casas, reclamadas urgentemente por el bien público y la tranquilidad de las familias, y establecidas ya en casi todo el mun- do civilizado. Si pues el Concurso Científico se dirige al perfeccionamiento de nuestra legislación, para lo cual pide sus luces á las diversas socie- dades científicas, y si existe en el Código Sanitario ese vacío, suplico, en nombre de las delegaciones que dictaron las bases á que debe- mos la reunión de esta ilustre Asamblea, suplico á la Academia de Medicina que forme y presente un proyecto de casas para dipsoma- niacos, en el concepto de que, como de sobra ha de saberlo, no to- 97 dos los recibidos en dichas casas son asilados; la mayor parte, veni- dos de la clase media y elevada, son pensionistas, y por lo tanto el sostenimiento de tales institutos no reporta demasiada carga para el Estado. Los medios del orden penal constituyen, señores, el objeto prin- cipalísimo de la iniciativa que contiene el presente estudio. Nues- tra legislación se halla en un punto de vista lejano, muy lejano de la filosotía que reclama la ciencia en este asunto. El Código Penal no considera la embriaguez como un delito en sí mismo, y sólo atiende á una de sus consecuencias en el orden pú- blico, es decir, que sólo castiga uno de sus efectos como infracción de policía. En vez de juzgarla como un crimen, fuente de los estra- gos que he descrito; en vez de juzgarla como el más hondo y volun- tario de los daños privados y públicos que afectan al cuerpo social de nuestros días, se coloca en terreno verdaderamente mezquino y, 10 diré con franqueza, hasta de complicidad en el vicio. El art. 923 del Código Penal dice: «La embriaguez habitual que cause grave escándalo, se castigará con arresto de 2 á 6 meses y multa de 10 á 100 pesos.» «Art. 934. Si el delincuente hubiere cometido en alguna otra ocasión algún delito grave hallándose ebrio, sufrirá la pena de 5 á 11 meses de arresto y multa de 15 á 150 pesos.» Hé ahí toda nuestra legislación respecto á alcoholismo. Se ve, pues, que la ley no castiga la ebriedad en sí misma, sino el escándalo, el cual, para ser castigado, ha de ser grave, lo mismo que el delito co- metido durante la embriaguez, para que amerite las penas del art. 934. Si el escándalo no es precisamente grave, clasificación que deja el Código al gendarme ó al comisario, la ebriedad y el escándalo que dan impunes. Pero no es el orden público, y sólo en caso de ataque grave, lo que la ley está llamada á defender en este punto; es algo mucho más grande,mucho más humano, mucho más trascendental: es la generación, es la familia, el cerebro de mañana, la sociedad, la patria. Son losderechosde millares deseres perjudicados irremedia- blemente por el vicioso, desde el vientre de la madre, desde el esta- do embrionario, desde las primeras de esas infinitas asimilaciones y transformaciones que se suceden para producir el organismo. Pero hay más: el art. 34 dice en su fracción 3" al enumerar las causas que excluyen la responsabilidad criminal: «La embria- 98 guez completa, que priva enteramente de la razón, si no es habi- tual ;» y el art. 41 declara circunstancia atenuante de 2a clase la embriaguez incompleta, si es accidental, dice, é involuntaria. El primero de esos artículos es anticientífico y antifilosófico. Porque exige la embriaguez completa; es decir, la del último pe- ríodo, que es el comatoso, y en ese estado ningún hombre puede cometer delito alguno. En el segundo período ni la embriaguez es completa ni el ebrio ha perdido enteramente el conocimiento. Por manera que hay una paradoja en los términos de ese artícu- lo. Suponiendo, sin embargo, que el Código Penal haya querido referirse al momento en que cesa la acción del libre albedrío, re- pito, señores, que es una ley autifilosófica y que el estado actual de la ciencia repele por completo. El hombre, al embriagarse, acepta de antemano la responsabili- dad de los actos que pueda cometer bajo el influjo de la excitación alcohólica. No ignora que esos actos pueden ser desde la inco rrección hasta el homicidio. La embriaguez puede ser voluntaria sin ser habitual, y el Código no exige más sino que la ebriedad del que perpetró el hecho prohibido, no sea consuetudinaria. Pues desde el momento en que la embriaguez es voluntaria, la respon- sabilidad que previa y tácitamente acepta el ebrio, debe hacerse efectiva. Nadie hay que ignore los actos á que puede dar lugar la embriaguez. Nadie hay que piense en el exceso del alcohol como medio de practicar las más acendradas y evangélicas virtudes. Todo el que se excede en beber sabe que se embriaga, y una vez ebrio puede cometer multitud de violaciones á la ley; si pues acep- ta y procura excederse, procura embriagarse y se hace reo de esas violaciones. Luego la ebriedad voluntaria no debe, aunque no sea habitual, considerarse como exculpante del delito. Pero ¿ en qué casos podrá calificarse de involuntaria la embriaguez? Unicamen- te en estos: cuando es la primera vez que el individuo se excede en beber, porque bien pudiera alegarse la falta de conocimiento de la propia energía cerebral; ó cuando se ha ejercido sobre él, para que beba, invencible violencia, moral ó física; ó cuando, ig- norándolo, apura una bebida compuesta para producir la ebriedad con una pequeña dosis. Por manera, señores, que la ebriedad realmente involuntaria es jarísima, y no obstante, ella constituye la clave con que en los ju- 99 rados se abre la puerta de Jas prisiones á todo linaje de crimina- les; ella es el expediente estereotipado de los defensores para devolver libres á los reos; á ella se debe el mayor número de impu- nidades, que han hecho subir el guarismo de nuestra criminalidad á cifras horripilantes, á cifras que no alcanzó jamás durante el es- tado llamado salvaje de nuestros progenitores indígenas. Preciso es, por otra parte, que la ley defina con precisión qué se entiende por embriaguez habitual, porque el hábito es susceptible de in- termitencias más ó menos prolongadas, en tanto que el jurado popular estima habitual solamente la embriaguez consuetudinaria. Científicamente es habitual la embriaguez que produce deleite y satisface un apetito de la pasión ó del organismo; es decir, la em- briaguez voluntaria, sea cual fuere el número de veces que se repi- ta en determinada unidad de tiempo. He dicho que nuestra ley de la materia es antifilosófica, porque desconoce la naturaleza penal de la ebriedad. Principio inconcuso de toda filosofía analítica, como lo llamaron los Aristotélicos, es el de que el efecto no puede tener naturaleza distinta que la causa. La razón y la experimentación han confirmado hasta erigir ese prin- cipio en dogma filosófico, que la naturaleza de la causa y la del efec- to son idénticas, son una misma cosa. La generación y la causali- dad de los heterogéneos son imposibles en todos los órdenes de la naturaleza. Luego cuando la ley reconoce la delincuencia del efec- to, que es el crimen, y desconoce la delincuencia de la causa, que es la ebriedad, incurre en contrasentido flagrante. Todos los esta- distas, todos los peritos en ciencias morales y sociales del mundo, declaran que el aumento de criminalidad está en razón directa del progreso del alcoholismo; por manera que el crimen, en determina- da sección de la estadística, es un efecto directo de la embriaguez. Luego uno y otro tienen la misma naturaleza legal, y por lo tanto, si la ley declara la delincuencia del uno, debe reconocer la del otro. Por esto, señores, la embriaguez ha sido perseguida por la ley desde antigüedad muy remota; y quiero recordároslo, por cuanto es eficaz el apoyo de la historia para el prestigio de una doctrina. Es cierto que el alcoholismo ha tenido épocas de impunidad al am- paro de la relajación de costumbres, de la mitología y de los vicios de los poderosos. Alejandro el Grande, que manchó el pabellón de sus gloriosas conquistas con el vino de su mesa, fué nocivo para la 100 moralidad de su pueblo; y la mitología, que dedicó un dios á la ebrie- dad, la constituyó en culto ó inspiración de ditirambos á Baco. Eso no obstante, los legisladores griegos se preocuparon intensamente por ese daño. Plutarco y Drasus, hijo de Tiberio, Aristóteles, Hipócrates y Ga- leno, es decir, la ciencia, la filosofía y la ley, determinaron una ac- ción combinada para perseguir la embriaguez. Dracon impuso pe- na de muerte al ebrio. Licurgo mandó arrancar las vides, y ordenó que todo hombre hallado en estado de embriaguez, fuera mostrado á los niños para que adquirieran horror á ese vicio. Pittacus, uno délos siete sabios, ordenóque los delitos cometidos durante laebrie- dad tuvieran doble castigo. Se instituyó en Atenas un tribunal pa- ra reprimir los excesos en los banquetes. El arconte eponino tenía la facultad de castigar á los ebrios, y se hacía reo de muerte si al- guna vez llegaba á embriagarse. Zalenco, rey y legislador de los lo- crios, impuso pena capital á los que tomaran vino. Entre los roma nos la ebriedad era causa agravante del delito; el uso del vino estaba prohibido á las mujeres nobles y á los varones de la aristocracia menores de 35 años. A los soldados no se les permitía sino agua con vinagre, y no hubo necesidad de dictar leyes prolijas y severas, por- que el pueblo romano, como lo acredita su gran poder físico ó inte- lectual, no fuédado á la embriaguez. Los germanos, de quienes di- ce Tácito: «adversus sitim non eadem temperantia,» prefirieron los medios preventivos. En 1517 Segismundo fundóla sociedad de tem- perancia «San Cristóbal,» y Mauricio, duque de Hesse, fundó otra en 1600. Mahoma prohibió el vino á los árabes, descubridores del arte de destilar. Carlos IX mandó cegar las viñas en Francia; Fran- cisco I expidió en 1536 una ley en la cual penaba con azotes el pri- mer caso de ebriedad, con flagelación pública la reincidencia y con mutilación de las orejas y destierro la tercera; LuisXIV apeló igual- mente á rigurosos castigos. En 23 de Enero de 1783 la Asamblea Na- cional de Francia expidió un decreto en que se impuso pena á to- da embriaguez voluntaria, mayor aún á la reincidencia, así como á los expendedores que vendieran alcohol al individuo ebrio ya ó á los menores de edad. Actualmente el país que más se distingue por la severidad de sus leyes contra la embriaguez es Suecia, que debe á ellas la represión posible del nefando vicio en sus clases. Se ve, pues, que las naciones más sabias, las que han sido cuna 101 de civilización, tanto en la edad pasada como en la presente, han visto en la embriaguez un delito, han reconocido su naturaleza cri- minosa y han hecho esfuerzos legales por perseguirla. Ha llegado, pues, el período marcado por la necesidad, la justi- cia y la civilización, de obtener una gran victoria para la moral, el derecho de los hijos, la sociedad, el progreso y la patria: la victo- ria de declarar delito toda ebriedad voluntaria, sea habitual ó no, puesto que de una y otra manera constituye un acto criminoso. Terminaré, señores, exponiendo los medios profilácticos de ca- rácter penal que hacen referencia al expendedor. Ellos son tan cla- ros, y tanto me apena por otra parte haberos fatigado, que excusaré el análisis de los motivos, limitándome á la exposición de iniciati- vas. Estas consisten en proponer que se castigue por la ley al ex- pendedor que permita reuniones en el lugar de su expendio sin dar aviso á la policía. El art. 804 del Código Penal dice: «El que habitualmente pro- cure ó facilite la corrupción de menores de diez años ó los excite á ella para satisfacer las pasiones torpes de otro, será castigado con pena de 6 meses de arresto á 18 de prisión, si el menor pasare de 11 años, y si no llegare áesa edad se duplicará la pena.» Como se ve ese artículo sólo considera los actos de estupro ó pederastía, pe- ro no incluye en la corrupción de menores el acto infame, muy fre- cuente ya, de vender alcohol á los menores de 15 años. Es por lo mismo necesario remediar esa deficiencia por todo extremo trascen- dental, reformando el art. 804 en el sentido de declarar delito la venta de licor á menores, así como también es necesario castigar con severidad al expendedor que vende alcohol al individuo que ya da señales de embriaguez, á los que expenden bebidas adulteradas y fermentos nocivos declarados tales por las autoridades sanitarias, y finalmente prohibir la venta de morfina, cocaína y demás sustan- cias estupefacientes si no es mediante receta de médico, firmada en la fecha, y prohibir también en lo absoluto y bajo penas realmente enérgicas, la venta y uso de la mariguana. Toca á vos, señor Presidente, cuyo nombre pasará á la historia con los merecimientos y responsabilidades de quien durante un cuarto de siglo ha tenido en sus manos los destinos de su patria; á vos, el único mexicano que en toda la historia nacional, inclusos los emperadores aztecas, ha gobernado por tanto tiempo tan grande 102 extensión en plenitud de influencia y de paz; toca á vos iniciar algo que combata un mal tan desbordado y funesto. La obra material, sintéticamente está concluida; la intelectual se halla en germina- ción, la moral está completamente por hacer. La paz, como todo clima benigno, favorece á la simiente tanto como al parásito que la devora. La simiente de la paz es el progre- so, y la sabiduría de quien la administra consiste en hacer que la simiente se desarrolle y que el parásito muera. No ignoráis que es- ta América latina está llamada á escalar las más altas cumbres del progreso, pero á condición de conservar las virtudes de su raza, en las cuales descuellan la virilidad del carácter, la tenacidad en el tra- bajo, la asimilación de las grandes ideas, la dignidad, el amor á la familia y á la patria, cualidades todas que el alcohol aniquila. ¡Haced algo por las costumbres! La verdadera hambre y la ver- dadera sed de este país es la sed y hambre de moralidad; pero no de moralidad representada por algún escarmiento personal, no pu- ramente moralidad administrativa, sino una moral nacional, públi- ca, desprendida de la ley y compenetrada de las costumbres. Sin libertad no hay progreso, sin libertad no hay democracia, sin elevación no hay libertad, sin moral no puede haber elevación. Romped con el mal, ahora que vuestras manos están llenas de po- der y vuestra patria de obediencia. Anhelad llevar á la tumba la veneración de muchos hogares redimidos, de muchas lágrimas en- jugadas, de muchos cerebros indultados de la locura, de muchas ge- neraciones salvadas del dolor y de la miseria. Un día ante el caos de nuestras sangrientas revoluciones, pronun- ciásteis una frase que han recogido todos los pueblos de la tierra: « Hágase la paz,» y la paz fué. Nosotros venimos á pediros que an- te el caos de las costumbres, ante el caos del embrutecimiento que amenaza, pronunciéis otra frase mucho más grande, la más hermo- sa de los tiempos, la que salió del Autor del universo para produ- cir la predilecta de sus obras: «Hágase la luz, » y ¡que la luz sea!