■"*%■ ^ .* A.RMY MEDICAITT^LBKMra ,1 WASHINGTON Vé Founded 1836 MNPX SectionM____t.i^v£^----V.\.^..: Number 3...^...%-Q-A-9.... AFORISMOS Y PRONÓSTICOS DE HIPÓCRATES Seguidos del artículo Pectorilo- (fuo del diccionario de ciencias Medicas* Traducidos al castella- no, los primeros del latín, y el último del francas Por Manuel Carpió. €on la adición del artículo Per- cusión de pecho traducido del mismo diccionario Por Joaquín Villa. MÉXICO: 1823. Oficina de D. Mariapo Onti^eres. /S23 Hipócrates era Tiom'bre, y á veces se engañó como todos t E. 4ED!CAi L ■f&» ™r"L l-;'-^n ' Se vende en la hhrería de Col van portal de ¿g-utiuost Sección primera. t AFORISMOS. SECCIÓN I. -Lia vida es breve, el arte largo, la ocasión fugitiva, la experiencia fjeli- grosa y diécil el juicio. No solo el mé- dico dfibe obrar lo conveniente, sino también el enfermo y los nsilentes: .to- do lo demás ha de coadyuvar, 2. En las deyecciones y vómitos ex- pontáneos si se purga'lo debido aprove- cha y si no, no. descargar los vs -os de- bidamente e5 iltil y se tolera, y .-i no, no. Y asi tómense en consideración" la re- gión, tiempo, ed-ily enfermedades en que convenga ó no evacuar. ': 3. La robustez atlética llegando al máximo es peligrosa, pues no pnedo ser estacionaria, y no pudiéndolo ser 'ni progresar, se d^-riora. Y asi débese luego abatir la robustez, para nutrir «1 cuerpo de nuevo. Ni se debilite tam- poco demasiado, por <¡ne es peligroso, 2 ¡lección primeva* sillo conforme á la naturaleza del pa- ciente, también son malas la evacua- ción y refección exesivas. 4. LaJfliUa tenue y rígida es siem- pre mala en las enfermedades cróni- cas, y en las agudas en que no con- venga: siendo muy líquida es indijrebtaí también indigestan las harturas. 5. El enfermo cuya dieta es te- nue pierde las fuerzas, y asi queda mas perjudicado. Si en esto punto se comete un grave error, es mayor el de la cuela tenue que el da la die- ta a3g:> copiosa: por eso aun en los sanos es peligroso el aumento muy liqui- do y escaso, por que en estos el daño C3 mayor, y asi dicho alimento eszna$ nocivo que otro mas copioso. 6. Para grandes males grandes re- medios, 7. Si el mal es muy agudo, desde el principio hay g-í a*, es sínLomas, y por tanto se uí-ará de dicta muy tenue. Sí el mal no lo fuere, de modo que pueda dirse alimento mas solido, se dará era íos viejos es mn-y fácil ayunar, menos fácil para los dé edad consistente, aun menos para los adules* centes, y menos todavía para los ni» nos, mayormente para los maá vivos. 14. Los que crscca tipnen mucho4 calor, y asi necesitan de mucho aii- P"nto: de lo contrario se consumen. Los viejos tienen poco calor, y por e;o necesitan de poco alimento: y con mucho, sucumben. ?r.s fiebres no sou tan agudas por que son frios. 15. En invierno y" verano el vien- to naturalmente es muy cálido, y el sueño larguísimo: por eso en este tiem- po se debe comer mucho; habiendo entonces mas calor ¡rinato, es'necesario mayor copia de alimento como se ve en los muchachos y atletas. 16; A todo febricitante es útil el a- limento liquido, mayormente á los ni- Eos, y á loa que están habituados» 17. Examínese1 á que sujetos se ha de dar alimento-una, ó dos veces, y si en mas 6 menos cantidad. Seamos algo Secfion primar** 5 ináulgrntfcs con la costumbre, tiempo, rtgion v c:!aJ. 18. Bi estío y otoño es muy Tifi- en la d'g.--tion,'en' inviern.) muy fácil, algo menos en 'verano. 19. En las-jiccesioacs periódicas, an- tes de licrisis no <.!-e\>::'darsn alimen- to nj de ¿'¡'ario ii por violencia, lino anteí b¡. n snbstraeiie. c20. Cuando sh c '' !r.'"...-,\¡, 6 se'" hizo ya la criii-;, n? a ^sé mii,va" ni re- nueve (. ;.i purgantes ó irritando dé' c-'ro ir.u.io, a st?3 bien dijei-e;* 21 La malcriji que ¿••bn sa¿; • so-* quese port.Jiide -rir.^i o:ua;e,te lo in- dique !a iMrtri.rV,a- * '"' ' ***/* 22. Pu'-gue'iso y muevan-- los hil-_ mores cocidos, pero no lo, cúdoo, ni' alprincipio, sino hay tuig^ij.^.; do or- dinario no la !¡ay. 23. Las dev acciones no se estimen por su cantidiJ, sino por cí tiempo, ca- lidad y facilidad con que se tjleían Si convienen hasta el desroave, procuicu- se, si,"lo aguanta el er.iemio. 24. En los males aguíos rara vez, aun al principio convienen los purgan- 6 Sscrfm «* gumita* tes: para administrarlo»- medíteee de- tenidamente. 25, Este aforismo- es identíc»-coi.- •1' seguaáo. SECCIÓN II, í. La enfermedad, en que el euea» fatiga, es murtal; si aprovecha, no lo es» 2- Sueño que quita el delirio efi Jineno, 3. El sueño y la vigilia' eSesirtfs sonf maíoí. 4. La saciedad, hambre j todo e» grado extremo es malo. 5r Loí cansancios espontáneos anun- cian enfermedades. 6. El que teniendo era parfe do- lorida, frecuentemente no siente el do- lor, de'-ira. 7. El cuerpo extenuado por largo- tiempo, debe reponerse lentamente, f ai en corto riempo, breve/i.«¡nte. tí. 8i después de t.r»a erffcitre'áád* no se robustece coa el alimenté ¿1 pa» eiente, es eeñal de que como sobra- do: pero si til sucede ájun sobrio, «a- Sección segunda. f tiéndase que necesita de evacuación* 9. Para purgar algún material, ba- gase antes fluido, 10. Cuanto mas se nutre un cuer- po inmundo, tanto mas se daña. 11, flfas fácil es llenarse de bebi- da que de comida. 12, Las reliquias del maf después de la crisis, suelen' originar recaídas» 13, Es pesada la noche que prece- de á la crisis, pero la siguiente por ío coman es ñas toleraba. Í4. Es bueno qií© varíen los lía- jos de vientre, menor cuando pasas á peor eóudiciotr. 15.- Si enferman Ía3 fauces 6 na« Cen tubérculos ttt et cuerpo,' aüañda- se á krs- excretes- si son biliosos, tanf- bíen el cnerpo está enfermo: si son se-* mejantes á ios" de los sanos, se puedf nutrir toda la maquina. 16, No 3e trabaie.con hambre» 17. Pe.comer raí»s de lo natural vie- ne fe enfermedad,, como lo prueba la curación. , 18. Salen rápidamente poí excreción las sustancias que &utr«n demasiad*»» \ Ssccion segunda* 19. En enfermedad aguda ro se rra nórtica con segurilad m la salud ni la muerte; '' ■ . ' 20. El que de joven tiene laxo el vientre, de vipjo lo tiene estreñido, y el que de joven es estreñido, de viejo es laxo. : ■"■' 21. Bebif ndo yinose quita el hambre. 22. El cnferrho: de repleción saoa cbn evacuación, y el de evacuación con: alimentos y asi de loa demás. • 23. r.,a enfermedad aguda ce juzga en catorce cias. 24. El diá cuarto es Índice del 8'éptiiho; el octavo es el principio de la segunda semana: atiéndase al dia on- ce qae es él cuarto de la dicha se- mana: obsérvese taiiihicn el diez y sie- te, que es el cuarto contando desde el Catorce, y el séptimo si se compara con- el once, 25. Las cuartanas de estío de ordi- nario'son de corta duración, las de otoña fctrgas. mayormente si llega el invierno. ' 26. ' Mejor es que sobrevenga la fiebre á la convulsión, qu« la «oayulswMl 1 la fiebre. Seccinn segunda,* &.. 17. Ni s3 oañe'en los alivie vz- ra los que no hay razón, ni se} -nan^ munh^ los malea del mismo gé u-o.. Ambos por lo común, son inconstan- tes. 2t. En la fiebre es malo que el Cuerpoino se etteauo-, y que se'n-.te- mie iemasia lo: 1> ¡Winora indica ¡.'"o- lotagacion dol mal, y lo segundo de nu- lidad del en?er-no. 2J. Al cimpczar el mal, remuévase, 1> qui se debí, pero en su vigor es meor no toc.rlj. JO. Al priu'ñ.'ioy fin. los sínt^-nas son suave;, en el estarlo, mas füones. 31. Es Malo q-.i3 d3>p'ies de .una. e-ifermediJ, coin'caJjje con apetito, el cuerpo nal i gan¡\ 32. Ca.ú todos los enfermos que al principio co-ivn con apetencia, y >a- da ganan, al ¡n, vuelven al fasti ¡o; mas ii al principio están inapetentes, y ¿ís^.i¿s tienen haiObre, sanan mej fá- cilmente 3 ? En todo enfermo, contar con so ca" beza, y coa que no repugne lo que se le presente es bueno, y mulo lo contrario. tO Secciori segunda. 34. Bfenos peligran los enfermo» eüyo maí es mas Conforme á su na- turaleza, edad, hábito, y al tiempo, que lo* que no ¿-.fán en este caso". 35 En todo enfenno es mejor que las partes cercanas al ombligo y em- peine estén crasas, pnes su mucha ex- tenuación es mala, y peligrosa también para la evacuación- por eamarsu . 30. El individuo sano y el que usa ié malos alimentos si 9e parga,, pronto 6C desmaya* 37. Es cosa fatig^nfc para un hom- bre sano purgarse artificialmente/ 38. En comparación de ana corrtf* da y bebida bnena pero ingrata, pre- fiérase otra algo mala con tal que sea mas agradable. 39. Los jóvenes comunmente en- ferman mas que los viejos, pero los ma- les crónicos de estos de ordinario du- ran hasta su muerte. ♦0, La ronquera f coriza son in- curables en los muy viejos. 41. El que se pr¡?a de sentido» con frecuencia, con fuerza y sis cau* b& conocida muere de wpeate. SéCnon tegutufa. 1Í &< T.é imposible curar la apople- jía fuerte, y 'dificil corar la suave. 13. »Los ahorcados y ahogadas que aun viven, mueren si tienen espum» eferea de la boca, 44. Mas ptonto mueren los obeso» por naturaleza:, «^ue tes flaco». 4». El joven epiléptico sana con la raríacion, mayormente de la edad, re- gión y afimentos. 46, De dos dolores simultáneos en diversas partes, el mayor «senrese al menor. 41. Áí formarse eí pos viene dolor y fiebre, mas bien qae ya formado» 48. En cualquiera ejercicio" corpo- ral que empieza á molestar, la quie- tud inmediatamente quita el cansancio. 49. El sifgeto aeestum&indo á tra- bajar, aunque débil y vieje, tolera me- jor la' Tai ¡ga, que el jéven fuerte no líabrruadq. £50. Lo ácosfombrado aunque-gra- TÓs» ^uele molestar menos que lo i¡o a- cpstumbrado. Y aii conviene habituar» se a todd." • SU- Es peligroso evtettar, llenar, «a* *? S&ciofijcrcera. ^ leqtar, enfriarlo mover el 'cuerpo^e ofro modo, siempre que sea con eexeso. y de un golp-, pues la'Jemasiá es con- traria á la naturaleza. La gr'ad;incion es segura, vr. s? pase de un extremo á. otro, ya no s- pa^e,.- . * 52, Obuárüo. seguñrazon, y no sien- do el efecto,,ce¡nfi>rme á. ella',insistan mientras haya razón ;¡ara insistir., ' 63. ^ El joven (ie ristre laxo, lo na-.' »a mejor que el -estreñido; pero dé vie- jo lo pasa peor. En la vejez comun- mente se estriñe el vientre, ■r 54. La, corpulencia en un joven es cosa decente y gallarda; pero en un vk-'o es iiiú^l, de mo lo que^mejor ,le eüá una pequeña estatura. ,.>". . . SECCIÓN 111 "..J'7'1' •'"' 1. Las variaciones de tiempo son causa muy princlpid de las enférmeda- desi como en algunos Uismpos (las gran- des variaciones, de frió y de calor, y. otras de este género, # f 2. Una naturaleza lo pasa bien 6 nal en estío y otra en invierno. Sección Icrcrm.' -?5 9¿r Timbren los males pon rfras ¡' me- nor graves, conforme á las e .■racione"?: las edades tienen relación con los Ham- pos, lugares y alimentos,' 4. La -temporada Jen que en un mismo día, ora har calor, ora friow produce enfermedadfs 'dé otoño. 5. El viento sur embota- el oido', causa vértigos, pesadez de cabeaa, tor- peza y desmadejamiento- Cuando reina este viento se sienten los síntoma^ di- chos. Si so;!a el norte se padece de aspereza en las fauces, toses, estreñi- miento, orina difícil, horripilaciones, do- lores 4e costado y pecho. 6, Espérense en las fiebres muchos su- dores, si el estío es semejante al verano. 7. En tiempo de secas vienen fie- bres agudas, y si casi todo el año sigue en la misma constitución, aguárdense por lo común las miymas enfermedades. 8- Si no hav alternativas en la es- tación, de modo que todo venga en su tiempo,' las enfermedades no varían en nada, y son de Crisis muy fácil; pero si hay alternativa;?, varian los males y difícilmente se juzgan. ti Seecte*\ ierceva,' ,9. En otoño los ..males i son.Tnnya- pudos y generalmente j moríalej; el ve- rano, ¿i contrarié es muy saludable, j eos enfermedades no matan. '10. Eó mala ^el^Qlqaq.para los tísi- cos, II. Si el iavlcrno.es seco y «opla norte, y el. verán» pluvioso y sopla sur, vienen en estío fiebres agidas, opta!m as, y disenterias mayormente á las muge- re*, y & los hombres mas húmedos pof natu ralez!»- 12. Si el invierno es pluvioso y cle- mente y sopla sur, y el verano seco y s.ipla norte, las mugeres cuyo parto se espera en verano, al menor moti- va abbitan, y las que paren, dan á luz niñr?, débiles y enfermos, los que al instante mueren, 6 viven ñacos y acha- cosos. A los demás hombres violen di- senterias, y optalmias secas: á ios vie- jos aponlegias que en breve los matan. 13. Si el estío es seco y sopla ñor» te, y el otoño pluvioso y sopla sur, a- tacin en invierno dolores de cabeza, toses, ronqueras, cataaros, y algunai luu. Sección tercera* 15 14. Si ¿I otoño .es secó y sopla nor- te, aprovecha á los de temperamento húmedo y á las mugeres. A los demás, vienen optaJmias tecas, fiebres agudas, y catarros. A muchos atacau males me- lancólicos. 15. P,or liltimo, de las constitu- ciones del año, la soca es mej^r que la pluviosa, y asi es menos mortífera. 16, En tiempo jduvioso, por lo co- mún atacan fiebres largas, flujos de vien- tre ulceras pútridas, epilepsias, apople- jías y anginas. En tiempo seco, tisis, ©ptalmias, artirtis, estilicidio de orina y y disenterias. 17. De las constituciones diarias del tiempo, las aquilonares dan densi- dad al cuerpo, movilidad, buen color, mejor oído, cstriñien el vientre, dañan los ojos, y aumentan el dc'loi* del pe- cho si ya lo hay: las australes causan desmadejamiento, humedad, torpeza de «ido, pesadez de cabeza, vértigos cali- ginosos, ^movimiento díficií de cuerpo, y soltura de vientre. 18, Relativamente á las estaciones, los niños y adolccynteü viven muy sa- *% Sfé'écwn tercera, ros y "airares en verano, y aT princi- pio del fettío; los viejos en estío, y prin- cip.o del otoñólo pasan medianamente: lo? de edad media, en el resto del o- *toño y en invierno. 19. Todo, mal es de todo tiempo, pe • ro algunos atacan y se' agravan en u- Ba mas que en otra estación, 20. En verano atacan furor, me- Jancília. epilepsia, hemorragia, angi- na, catarro, ronquera, lepra, tos, ii..- petigo, vitíligo, muchas pústulas ulce- rosas, tubérculos y de crisis articulares. 21. En estío vienen muchos de es- tos mulos, y ademas fiebres continuas, ardientes, tercianas, cuartanas, vfmitqs, diarreas, optalmias, dolor de oidos, ul- ceras en la boca, putrefacción de Ws genitales y pspulas sudorosas. 22. En otoño se vén males de es- tío, y fiebres cuartanas, erráticas, obs- truciones de vazo, hidropesías, tisis, es- tilicidio de orina, disenteria, lienteiia ceática, ang-ina, asma. Volvulo, epilep- sia, furores y n:elanc&lias. 23. En invernó ataca pleuritis, pe- jiaeumonia, letargo, catarro, ronquera. Ssccion itrcgra; 11 los, dolores de pecho, dolor lateral y. lumbar, dolor de cabeza, vértigo,, y apoplegia. 2-1. Los male* vienen Ecc^un las e-- dades.- á los recien nacidos y párvulos atacan aptas, vómito, tos. vigilia, pavor, inflamación del ombligo, y sor dicie de orejan. 25, Cuando empieza la dentición, sienten escozor de encías, fiebres, con- vulsiones y diarrea, y mas al salir los dientes caninos, sobre iodo los niños o- besos y estreñidos. 2d, Cuando se acerba la adolcscn- cia, se padece de las tonsilas, luja- ción de las vertebras el occipucio ha- cia lo interior del cuello, asma. cal~ culo, lombrices redondas, ascárides, be- rruga9, tumores oblongos junto á las orejas llamados satiriasmos, escrófulas, y oíros tubérculos; peio especialmente los dichos. 27. Al acercarse la pnbrrlad se pa- decen muchos male3 de ios dichos, y ademas fiebres largas, y epistaxis. 28. De las enfermedades pueriles terminan muchas en cuarenta días, 2 18 Sección cuarta. muchas en siete meses, otras en si#-' te años, y algunas al llegar la pu- bertad: las que no sanan al venir lo» men«truos á las mugeres, y el esper- ma á los hombres, suelen servitalicias. 29. Las enfermedades juveniles son: el escupir sangre, tisis, fiebres agu- das, oilepsias, y o^as, pero sobre to- eo las dichas. .".?. Pasada la juventud, viene asma, pieritis, perineumonía, letargo, freni- tis, fiebres ardientes, diarrea tenaz, colcramorbo, disenteria, lienteria y- he- morroides. 31. En la vejez viene dificultad de respirer, destilaciones con tos, estilici- riio y di{ici:'íad de orina, dolores arti- culares, nefritis, vértigos, apoplegia, i.ai hábito de cuerpo, comezón gene- ral, vigilia, humedad de ojos, vientre y narices, vUta obtusa, azuzamiento áe ojos y sordera. SECCIÓN. IV. 1. La embarazada,, puede purgarse desd¿ til cuarto mes hasta el séptimo, Sección cuarta. 19 si está turgente la materia: pero en este mes, con economía: en los prime- ros y últimos respétese al feto. 2. Se deban purgar aquellas ma- terias, que espontáneamente se expe- len con utilidad; pero impídase la sali- da del material que no lleve ambos caracteres. 3. En estío purgúese por vómito, y en invierno por cámara. 4. En la canícula y antes de ella. son fatigantes las purgas. 5, A los flacos y fáciles á vomitar» si lo necesitan, déseles vomitivo, pero no en invierno. 6. Al que vomita con trabajo, y es algo carnoso, purgúese por camaia, pe- ro no en estío. 7. Los que se están haciendo tísi- cos no usen vomitivos. 8. Purgúese á los atrabiliarios por cámara con alguna libertad, si no hay razón en contrarío. 9. En los males muy agudos, si es- tá turgente la materia, purgúese en el mismo dia, pues seria nocivo detenerse •10. Los retortijones, y dolores cer« 5A Seaion evaria* ea del ombligo, y lumbago que no me» den ti i á los remodios, ni de otro mo- do, acaban en timpanitis. 11. A los lien le i icos son nocivos los Vomitivos en invierno. 12, Al de vómito difícil puede dar- se el h-jiaboro, pero antes ¿ejee en- quiciad y déselo bastante alimento. 13. Ya tomado el beí'eboro, importa mas agitar el cuerpo, que dormir y des- cansan la navegación prueba la" tur- bac;.'!i que causa el movimiento. 11. Si .quieres que el he le boro o- bre con mas fuerza por vé-mito, m¡le- vase él enfermo» si contener. este e- fjeto, descanse y duerma. 15-, Es peligroso el heloboro par» el q\re tiene carnes sanas, piu;3 causa convulsión. ' ÍG. Debe vomitar, eí que na tenien- do fiebre, fastidia la comida, tiene mor- dicación en la b.x^a superior del esto- mag.j, vértigo, y boca amarga. 17. Los dolores situadas sobre el diafragma que necejitan de evacua- ción, trátense con vómi-ivos, bs que es- tán debajo del diafragnia con purgantes. Sección cucrrt.i. 21 13. El que purgado no íione 6ed„ oo cesa de evacuar antes de tenerla. 19. Los dolores de vientre y lo-noa y la gravedad de rodillas sin fiebre de- notan que se purgue por cámara. 20. Las deyecciones negras co- mo sangro renegrida, espontaneas, con fiebre ó sin ella, son pésimas, y taato mas, cuanto sus malos colores, fueren mas en número; pero si fueran efecto de un remedio, no son malas aunque tengan varios colores. SI. Es mortal la salida de la atra- bilis por vómito ó cámara al principia de cualquiera enfermedad. 22. El que extenuado por un mal agudo, ó crónico, ó por herida, ó de otro modo, arroja atrabilis por cáma- ra, ó como sangre negra, muere al o- tro día. 23. Es mortal la disenteria venida de la atrabilis, 24. Echar sangre por arriba siem- pre es malo; por abajo, es bueno, si fuere negra. 25. El disentérico qe echa coma frijoléalas do «ame, mucura- 52 Sección cuarta. 26. Si al febricitante &ale mucha sanare de eualquier parte, el alimen* to ic laxa el vientre. 27. Las deyecciones biliosas cc°an con la sordera, y esta con dichas de- yecciones 28. Es difícil la crisis de una fie- bre, en que al sexto dia hay calosfríos. 29, La fiebre con accesiones que rehilen á una misma hora, es de cri- sis difícil. ííO. A los febricitantes con lasitud, v icrtcn con especialidad abscesos en las articulaciones y quijadas. 31. Sí á un convaleciente duele u- ca parte, elli se forma un absceso. 32 Si ?ntes de-una enfermedad due- le una parte, allí ataca el mal. 33. Si un febricitante sin tumor en las fauces, derrerente quiere sofocarse, muere. ... , 34. Si á un febricitante, derrepen- te se le tuerce el cuello, y apenas pue- ¿9 tragar, sin que haya tumor v.sibie, muere. , . •ll En la fiebre son buenos los su- ¿ores eneldia 3 579 U 14 17 2127 Sección cuarta. 25 31 34. Los sudores en otros días indican dolor, diuturnídad del mal, y recaída. 36. El sudor frío con fiebre aguda indica la muerte, con fiebre mas sua. ve, diuturnidad. 37. La parte que suda es el asien- to del mal. 33. En la parte que se calienta, ó enfria reside el mal, 39. Si todo el cuerpo sufre mutacio- nes, y ya se calienta, ya ?e enfria, y mu- da de colores, la enfermedad es larga. 40. Sudar mucho en sueñes sin causa visible indica eexeso en la comi- da, p'¿!0 si suda un sobrio, necesita de evacuación. 41. La cepii de sudor caliente y perpetuo indica menor mal, el sudor frío, mayor. 42. Las fiebres continuas, si em- peoran al tercer dia, son mas peligro- sas; pero si de cualquier modo inter- miten, no hay peligro. -43, En las fiebres largas espérense tu- bérculos, ó dolores, en las articulaciones. 44. Si en la fiebre continua sobre- S.I Stccicn emrla. viene enfrio, estando muy débil oí tnfermo, mueTe. 45. En la fiebre continua las ma- t'f-las lívidas, sangrientas, fétidas y bi- liosas, todas son malas si salen por la boca: si por cámara y orina, según las reglas del úrte, son buenas; mas si se arroja lo que no be debe, son nial;;*, 46. En la fiebre continua, si por fuera se enfria, y por dentro se abra- sa el enfermo, y tiene sed, muero. 47, En la ¿"Lre continua si con- vulsa el labio, 6 el parpado, 6 el ojo, ó la nariz, 6 no ve, ó no oye el en- fermo ya débil, Ja muerte es próxima. 48- La fiebre continua con respi- ración difícil y delirio es mortal. 49. Si, al salir Jos abscesos, no ter- mina la fiebre, es señal de que esta eerá larga. 50. La fiebre y otros males en que se llora voluntariamente nada tienen Se singular; pero el lloro involuntario, es temible. 51. Son mas graves las fiebres eft tve se adhiere á I09 dientes una mv teria viscosa. Sección cnwrta. 2¿ , 5Í, Si en en la fiebre ardiente hay tos frecuente y seca, pero poco irri- tante, el enfermo siente poca sed. 53. Toda fiebre con tumor glandu- lar es mala, menos la diaria. 54. Es malo el sudor que viene ca la fiebre, si esta no remite: porquo indica morosidad en el mal y mucha humedad. 55. Sobreviniendo fiebre se quítala convulsión y distensión de nervios. 56. El calosfrió quita la fiebre ar- diente. 57. La terciana exquisita sana ei. lieíe accesiones, cuando mas e resiste, 53. El que ensordece en la fiebre, ■ana de la sordera, viniéndole epista- xis, 6 diarrea. 59. Acostumbra volver la fiebre que sana en dia par. 69. En la fiebre es mala la icte- ricia antes del dia siete. 61. La fiebre en que diariamente hay calosfrió, diariamente desaparece. 62. Es bueno que en la fiebre so presente ictericia el dia siete, nueve, oacs 6 catorce, ú w W esdurece el ?6 Sección cuarta.- hipocondrio derecho:. la ictericia es ma- la si viene en otros dias. 63. Son malas las fiebres en que . hay gran calor en el vientre, y mor- dicación en la boca del estomago. 61. La fiebre aguda con con- vulsión y dolor fuerte en las entiañas, es mala. 65. La fiebre con temores ó con- vulsiones en sueños, es mala. 66. En la fiebre es mala la respi- ración interrumpida: denota convulsión, 67. Si el febricitante tiene la ori- £~ sa corta, crasa y grumosa, y esta se hace copiosa y tenue, se alivia, mayor- mente si al principio, ó poco después tuvo sedimento. 68, El febricitante cuyas orinas están turbias como las de los jumen- tos, ó tiene dolor de cabeza, ó lo tendrá. 69. En enfermedad terminable el dia siete, en el cuarto se vé en la o- riua una nubécula roja, y otros sínto- mas regulares. 70. La orina clara y diafana es nala, mayor mentó en los frenéticos. Sección cuarta. %T¡ 71. Si elevados los hipocondrios, hay borborigmos y Juego lumbago, sue- le laxarse el vientre si no salen lo* aires, ó no corre mucha orina. En- tiéndase en las fiebres. 72. El febricitante que espera abs- ceso en las articulaciones, se libra de este por un flujo grande de orina cra- sa y blanca, cual suele fluir el cuar- to dia en las fiebres trabajosas; pero si viene epistaxis, la fiebre termina muy luego 73. Si se orina sangre, y pus, hay ulcera en los ríñones, ó vegiga. 74, Si la orina crasa tiene coma pedacitos de carne, ó como cabellos, esto viene de los ríñones. 75. Si la orina crasa sale acompa- ñada de cuerpos semejantes al salvado^ la vegiga padece sarna. 76. Si se orina sangre espontanea^ mente, está abierto un vaso en los rí- ñones. 77. La orina cuyo sedimento.es arenoso,* indica calculo en la ve—) gíga. . ,. i 78, Si la orina es sangrienta^ gr*« éft Sección quinta. irosa, con eslilieidio y dolor en el eír> peine, y perineo hay daño en la ve- 79. La orina sangrienta, purulen- ta, con escamítas y fétida indica ulce- ra en la vegiga, 00, La uretra enferma de tubércu- los, si esto» supuran, y se abren, sana, 81. Si se orina mucho de noche so» escasas las heces. SECCIÓN V 1. La convulsión que viene del h«» leboro es mortal. 2. La convulsión por herida es mor- tel. 3. Si sobreviene hipo, & convulsión í una grande hemorragia, es malo. 4. Si un ebrio enmudece derepen- te, muere convulso, si no le ataca fie- bre, 6 recobra la voz á la hora que acaba la crápula, 5. El enfermo de tétano muere tn cuatro dias; si escapa de ellos, lana. €. £1 q*« so bwe epiléptica aa* Sección quinta. t9 les de la pubertad, en ella experimen» ta revolución; pero si enferma á loa 25 años, por lo común es vitalicio su m-jl. 7. El pleuritico que no se purifica én catorce dias contados desde la de- clinación, se supura 8. La tisis ataca desde los 18, has- ta los 35 años. 9. El que se libra de la angina, y sufre retropulsion al pulmón, muere en siete dias; pero si sobreviene, se supura, 10. El tísico, cuyo esputo echado al fuego es fétido, y cuyo cabello se desprende, mucre. 11. Es mortal la diarrea que viene i los tísicos, cuyo cabeílo ha caído. tí. El esputo do sangre espumosa, 7icae del pulmón. 13. La diarrea de loa tísicos es mortal, 14. El pleuritico qne se hacs em* piematico, sana si arroja el pus dentrq de cuarenta dias contados desde ¡a ro- tura del empien.-a, ysi no, queda tísico, , 15. Lo caliente usado con fiecneni 3flf Sección, qvinta, •ia produce languidez muscular, im- potencia en los nervios, torpeza men- tal, hemorragia, y deliquios á que se sigue la muerte. 16. El frió causa convulsión, tétano. lividez y calosfrío febril. 17. El frió daña los huesos, dientes, nervios, cerebro y medula espinal; mas el calor les aprovecha. 18. Caliéntese la parle fria, mas no la que padece, ó ha de padecer he- morragia. 19. Alguna vez la perfusión de mu- cha agua fria en estío vuelve el calor al joven carnoso que padece tétano sin ulcera' porque el calor quita es- te' mal. 20. El frío en las ulceras es mor- daz, endurece la piel, no deja supuran la parte dolorida, causa ividez, calos- frió febril, convulsión y tétano, 21. El calor supuratorio aun que no en toda ulcera, es un gran indicio de curabilidad en las mas. Abhnla y suaviza la piel, aplaca el dolor, mitiga el-calosfrio, convulsicny tétano, y qui- ta la peíadez de cabeza: conviene ú^.} Sección quinta. 31 toasíado en las fracturas de huesos, mayormente si están descubiertos y aun es mas útil en las ulceras de cabeza, en la ulcera y gangrena caucadas por el frió, y en la herpes ambulante: es útil también al poder, pudendas, úte- ro y vegiga. E n todo lo dicho, el calor es grato y cura, y el frió nocivo y mortal. 22. Apliqúese el frió al rededor y no en la parte de donde fluye 6 vá á fluir sangre, y en la inflamación ro- ja, y florida. Entiéndase que este reme- dio se aplicará al principio, por que en la« inflamaciones antiguas produce gangrena. Alivia también la erisipela no ulcerada, y en la ulcerada, daña. 23. Lo frió como la nieve y yelo daña al pecho, causa tos, hemorragia, y destilaciones. 24. Los baños locales frios y copio- sos alivian y resuelven los tumores articulares y quitan h's dolores sin ul- cera, los podagricos, y la couvulsion, pues un ligero entorpecimiento qui- ta el- dolor. 25. Es muy inocente el agua que pronto se calienta y • enfria. 31 Sección quinta. £6. Al que está muy sediento de noche, si duerme después, le aprcve» oba el sueño. 27. Los vapores aromáticos lleman la mestruacion, y muchas veces serian ¿tiles para oíros maies sino entorpe- cieran la cabeza, 28. Purgúese á la3 grávidas ( si ea- tá turgente la materia ) desde el cuar- to mes hasta el séptimo; pero en este, menos. Respétese á los fetos muy chi- cos y muy grandes. 29. En la muger grávida es mor- tal una enfermedad aguda. 30. Si se sangra una muger grávi- da, aborta, y tanto mas seguro, cuanto mayor fuere el feto. 31. La muger que vomita sangre, sana, si le viene el mestruo. 32. Faltando los meses ea buena la epistaxis 33. La muger grávida si le sobre- viene diarrea, está en peligro de a» bortar. 34. La muger que tiene estrangu- lación de útero ó pare con trabajo, se sdivia estornudando. Sección qumiet. 35 35. Purgúese á la muger cuyos mes«s son descoloridos é irregulares iíu sus periodos, 3G La muger grávida cuyos pechos derrepente se aflojan, aborta. 37. Si á la grávida de gemelos se afloja un pecho, aborta uní), que será varen ó hembra, según que se afloje el pecho izquierdo, ó derecho. 38. Si la muger ni e^tá grávida ni parida, y tiene leche, es señal de que le faltan los meses. 39. La. muger en cuyos pechos se acopia sangre, delira. 40, Para saber si ha concebido una muger désele al ir á dormir agua inulsa: si siente retortijones de vien- tre ha concebido, y si no, no. 41. La muger que concibió varón tiene buen color, y si hembra, malo- 12- Es mortal la erisipela en er- itero de una muger grávida. 43. La muger que demasiado ex- *en.iada concibe» aborta antes de -en- gordar. 44. La mnger medianamente ro- busta que sin motivo aborta ?A según 34 Seceion quinta. do, ó tercer mes, tiene los receptácu- los líenos de mucosidad. y esta no pudiendo sostenor al feto, cede al peso' •"15, La muger muy obesa no con- cibe porque el redaño comprime la boca del útero: esta cencibe si se ex- tenúa. 46. Si el útero ' dislocado asi al muslo se supura, viseen de pesario. 47. El feto masculina está en la derecha* el femenino en la izquierda del útero, 43. Para arrojar las secundinas, ciérrense las narices y boca después de dar un estornutatorio. 49. Para contener los meses co- piosos, apliqúese á los pechos una ven- tosa grande. 50. En las ¡¿ra-.-ida* T?íá cerrado :l útero. 51. Es débil el feto de la grávi- da que da mucha leche; pero si las ma- milas son firmes el feto es mas sano. 52 Cuanrk1- va la muger 'á abor- ,-r r.e aflojan las mamilas; mas si te -mlurecen, duelen estas, ó los muslos '> lo? ojos, o' la? rodillas, y no aborta Sr'cion qiiihta. .. 33 53. Si el atí ito uterino está scirroso, está de ntetsi'iad comprimido. 54. Toda grávida" atacada de fie- bre y muy flaca, sin causa manifies- ta, pare con dificultad' y peligro: si aborta peligra también. 55. Es aialo qie al mesttruo so- brevenga convulsión y desmayo. 5G, Los ínctruos copiosos causan enfermedades y suprimidos también; en este caso, depende del útero el mal. 57. Inflamado el intestino recto, ó el útero, ó supurados los ríñones vie- no csiiücidio de- crina: inflamado el higado, viene el hipo. 58. Si á la grávida vienen los rne- ses¿- es imposible que esté sano el feto 59. Si á la muger cesan ios meses, y fastidia la comida sin haber fiebre ni calosfrió, es de creer la preñez. 60. La muger cu} o útero es frió y compacto no concibe, ni tampoco si es muy húmedo, pues en cute se extingue la genitura, ni si es muy seco y calido pues esta se corrompe por falta de alimento; si tiene una justa temperatura es productivo. 36 Sección quinta. 61, Lo mismo digo de los nu.-hüi O por la raridad del cuerpo, se eva- pora el espíritu y la. gcnitura no se forma, ó por la densidad, ©1 experma se estanca ó por la frialdad no tiene el temple necesario para reunirse ea un lugar, ó por el calor sucede io, mismo. 62. Es mala la leche en el dolor de cabeza, en la fiebre, cuando bay bomborigmos con elevación de los hi- pocondrios, y en la sed: también en las fiebres agudas con excretos bilio- sos, y en las grandes hemorragias; pero es útil en la tisis si la fiebre es suave y en las fiebres largas pero ino- centes si faltan los síntomas dichos, y en los muy consumidos, 63. En las ulceras en que apare- cen tumores regularmente no viene convulsión ni delirio. Pero desvaneci- dos Jos tumores derepente, si el hu- mor va acia atrás causa convulsión y totano, si á la pane anterior del cuer- po, delirio, ó dolor agudo de costado, ó empieraa, ó disenteria si el tumor fue rojo. Sevclon S'~:nz natural- mente mas húmeda, y el esperma mas aquoso, goza de peor salud. 3. En las disenterias largas c ma- lo el fastidia de los alimentos, y cuu fiebre, peor. 4, Son malas la» ulceras cu ya3 in- mediaciones pierden el vello. 5. Examínese si los dolores de cos- tado, pecho, y otros varian mucho cin- tre si. 6. Los males de ríñones, y vegiya Sanan con dificultad en los viejo*. - 7. Los . dolores externe■= de vi»Mi- tre son (oat ligeros quo le? internos 8. Las ulceras de los -hidrópicos sa- nan con dificultad. 9^ Las pústulas anchas no pican mucho- 10. ka-- cefalalgia grave sana o n Ja salid3 ,de pv.s ó :igua, 6 sangre por narices, ° boca, ú oídos. 11, En la melancolía y nefritis es útil que sobrevengan "hemorroides. ÍJ, Al curarse las hemorroidci an- ■Sección ¡ sexta, 39. tiguas, déjese una sin curar, pues de lo contario hay peligro de hidropesía, 6 tisis 13. El. estornudo libra del hipo. l4, Sana el hidrópico si de las ve- nas baja el agua por cámaras. 15. El vómito espontaneo quita la diarrea fuerte. 16, Es malo el flujo de vientre, en los pleuriticos y perineumoniacos. 17. En la optaímia es bueno el flu- jo de vientre. 18. La herida en la vegiga, ó ce- rebro^ ó corazón, ó diafragma, ó in- testinos delgados, ó estomago, ó higa- do* es mortal. 19. Cortado un hueso, cartílago, nervio, la parte delgada de la mejilla, 6 ql prepucio, ni crece, ni se reúne. 20, Si preternAturalmcnte se derra- ma la sangre en el vientre, se supura 21. Sanan los maniacos si le svienen varices, o hemorroides. 22. La sangría quita los dolores que - del dorso; bajan á los codos, 23. Si el temor y la tristeza du- ran mucho, hay fcnfewnedad atrabilia- ria. 40 &■"■■■ fon serta. 2-í. Cortados loe- intest nos deigu- dos no se reúnen. 25. £s mala la erisipela, que de externa se hace interna: alrevet;, os buena. - 26. Los temblores!' en la fiebre ar* «tiente quitan el delicio, 27. Todo cmpiematicO, 6 hidropice operado con- hierro, 6 fuego, muere, si se lo extrae de una ve* el £«3, 6 el agua. 23. Los eunucos so se hacen go- tosos, ni calvos, 29. La muger no es golosa, si no le faltan los meses. 30. El niño no padece gota aja. tes de la pubertad. 31. Beber vino, ó bañarse, 6 fon mentarse, ó sangrarse, 6 purgarse, he aqui los remedios del dolor de los ojos, 32. Los balbucientes padecen mu- cho de diarreas prolongadas. 83. El que ernta acido no está dispuesto & la pulmonia. 34. A ningún calvo salen grandes va- rices, y si le salen, le nace cabello. 25. La tos oa los hidrópicos es i/iaia Sección sexta 41 38. La sangría cura la disuria, pe rO dése en las venas internas. 37. Es bueno que en la angina se presente tumor exterior en el cuello, porque asi sale el mal á fuera. 38. Es mejor no medicinar los can- cros ocultos, pues medicinados, muere mas pronto el enfermo* y si no, Vive mag¿ 39j La convulsión y el hipo pro^ Vienen de repleción, ó de inanición. 40, La fiebre quita los dolores sin inflamación que están cerca de los hipocondrios. 41; Si no se conoce la supuración ya existente, es, ó por la crasitud del pus, 6 de la parte. 42. En la ictericia es malo quee hígado se ecduresca* 43, Los esplenicos q\ie enferman de disenteria, si esta se prolouga, 'que- dan hidrópicos, -ó lientericos, y mueren. 44. Si ai que padece esvilicidio de orina viene un volvulo, muera en sie- te dias, ñ no es. que sobreviniendo fiebre, fluya bastante orina. 45. En Jas ulceras que doran un año ó mas, precisamente se caria el Une- 42 Sección sexta. so, y la cicatriz será cóncava. 46. Los que antes de la pubertad se hacen gibosos por asma, ó tos. mueren 41. El que deba sangrarse ó pur-« garse, hágalo en verano. 48. Es bueno que á los esplenicos venga disenteria. 49. La gota, quitada la inflamación, termina c¡n cuarenta dias. 50, La fiebre y vómito bilioso son efec- to preciso de la vulneración del celebro. 51. Al que sano, de repente le a- taca cefalalgia, y enmudece, con es- tertor, muere en siete dias, si no le viniere fieb"c. 52. Se deben ver les ojos ■}. j los dormidos: si cerrados ios parpados, se entrevé . lo: blanco del ojo, es mala señal y muy metal, si no es que es- to venga de soltura de vientre natu- ral, ó artificial. 63. El delirio risueño no es tan peligroso, como el meditabundo 51. En los males agudos con fiebre, son de mal agüero lo¿ suspiros lloro- sos. 55, Lo= dolores gotosos comunmen- Seccio-t séptima. 43 te se irritan en Verano y otoño. 56. En las enfermedades melancó- licas hay peligro de apoplegia, convul- sión, mania, y ceguera. 57. La apoplegia regularmente ata- ca de los cuarenta á los sesenta años. 58? "Salido el omento,- de precisión se gangrenas • 59¿ - Al que molestado de cebica, se le disloca y restituye la cabeza del fémur, de consiguiente se derraman a- 11 i muc03Ídades. 60. Al que molestado p-^r su anti- gua ceática sa le disloja la cabeza del fémur, la pierna se le extenúa, y co- ica si, n© se cura á í'Licgo. .(■■ .• SECCIÓN VII. 1.' Eifrio.de las extremidades es malo en las enfermedades agudas. 2. Si padece uu hueso, la carne lí- vida mala. 3* .El-'bipdcy rubor de los-ojos des- pués del vómito son malos. 4. Es malo el sudor seguido de horripilación. t 44 Sección sé ¡/tima. 5. Es bueno que e4 furor se cara. bie en disenteria, hidropesía, ó enage. nación mental. 6. En enfermedad larga, el fastidio á los alimentos, y las deyecciones no mescíadas son mala señal» 7. Después de beber mnchó licor"* es malo el rigor y delirio, 8. De la rotura interior de un tu- mor, sigúese postración, vómito -y desmayo, 'J. Es malo que á la hemorragia si^a delirio, ó convulsión. 10. Es malo qoe al volvulo siga vómito, hipo, delirio, ó convulsión. 11. La pleuritis convertida en pe- rineumonía es mala. 12. La frenitis nacida de peri- nenmonia es mala, 13. Es mala la convulsión, ó el té- tano cansado por un ardor vivo. 14. Es malo el estupor y delirio cri golpe de cabeza. 15. Después de esputar sangre, es malo esputar pus. 16. La tisis y diarrea se sígiun í, esputo de pus, y b¡ este se s^-rirve. Secciori sép tima, 45 umere el enfermo. 17. EJ hipo en la hepatitis es ma- lo, 18. Es mal síntoma la convulsión, 5 delirio que sigue á las vigilias. 19. Es mala la erisipela originada de estar ua hueso descubierto. 20, También lo es la erisipela supu- rada ó gaogrenada. 21. Ep las ulceras es nociva la hemorragia, si el pulso es fuerte, 22. Si á los dolores antiguos de vien- tre sigue supuración, es mala señal. 23. La disenteria venida después de deyecciones sinceras, ó no mezcladas, es de temer. 24, Viene delirio, roto el craneq c interesada su lamina interna. 25. Es mortal el purgante que cau- sa convulsión. • 2G. Es mala la frialdad de las ex- tremidades seguida á graves dolores de vientre, 27. S*i á la muger grávida «ienen pujos, aborta. 2li. Si un hueso, cartílago, ó ner«»' vio se corta, ni crece ni se reúne. 46 Sección síplíri':. 29. Una gran diarrea quita la leu- cofiegmasia. 30. Eu el diarreático cuyo excre- to es espumoso, el humor pituitoso fluye de la cabeza. 31, En toda fiebie, el sedimento de la orina, semejante ol s«iv-ado grueso indica diutuvnidad del inal. '31. Pero si el sediuu-nt* es bilioso, v tenue en la parte superior indica mal agudo. 33. Las orinas mezcladas y varia- das denotan gran turbación en la ma- quina. 31. La orina eu que ntdan espu- mas, denota muí de ríñones y diutur- aidad. 3r>, La crina cuya superficie se ve crasa v concreta, indica mal de ríño- nes y que la enfermedad es aguda 36. Pero si al que padece enfer- medad renal vienen los dichos sínto- mas, y doiores cerca de los músculos de la espina, que se sienten por fuera vendrá un abeeso exterior, y si por dentro, será el abeeso interior. 37, Es bueno vomitar sangre sin Sección s'ptina, A'i fiebre; con ella es malo, y se cura entonces con a-strigontos y refrescan- tes. 38, El humor catarral que cae al pecho se hace puriforme dentro de veinte dias. 3'-¡. Si la* orina es sangrienta y grumosa con estilicidio, y dolor en la parte inferior del vientre, empeine y perineo, hay daño en la vegiga. 40. Si la lengua derrepenté queda titubeante ó una parte del cuerpo se apopletiza, la enfermedad viene de atrabiüs. 41. E~ malo el hipo que en los vi:»joi sobreviene á unas cámaras co-, piosas. 42. La fiebre no biliosa .t- ro y blancq, pues este, en tal caso se halla en la membrana; mas'si sale co- mo hez de aceite, muere el enfermo, 46. El dolor de ojos se cura con sangrarse después de híber bebido vi. no y bañadose tn agua caliente.^ 47, El hidrópico con tos e&tá en caso desesperadp, 48. Con beber vico y sangrarse de las venas internas, se quita el estili- licidio de orina, y la disuria. 49. Si en la angina se presenta tu- mor y rubor en el pecho, es bueno, pues sale la enfermedad afuera. 60. Si está esfacelado el celebro, el enfesmo mucre en tres dias; y si no, sana. 51. El estornudo viene de la ca- beza calentado el celebre, ó humede- cido su vacio: el aire contenido en el sale y suena por la estrechez de) pki.vj- . 52. El dolor de higado sana si vie ne fiebre. 53. El 53 es ig-ual al 47 de la ?exta- Sc'-cion séptima. 49. 54, Enancada alguna pituita entre el estómago y diafragma, y causando es- ta dolor por no hallar camino á ninguno de ambos vientres, sana el enfermo, si la pituita vuelve á la vegiga por las .venas. 55. En la hidropesía del hígado si se derrama sobre el omento el c- na, llena el vientre y muere el enfermo. 56. El vino tomado con igual por- ción de agna quita la anxiedad, boste- zos, y horri: i; aciones. 57. El 57 es igual al 82 de la cuarta. 58. El sacudimiento del celebro per cualquiera causa, quita el habla, 59. El cuerpo húmedo coma poco, porque el hambre seca los cuerpo* 60. Es igual al 40 de la cuarta 61. El sudor caliente, ó frío, copio- so y continuo índica abundancia de hu- mor; y asi debe purgarse, pero á los luertes por arriba, y- á les débiles por abajo. ' (32. La fiebre no intermiterte q> .-> a-mienta caria tres dias, es..pe;i«W- mas si intermite de>c»alq*iei!ÍPn-..Mo no hay p.digro. / ■ 50 Sección ¿épti'n? 63. En las fiebres largas vienen i '■• hércules, ó dolores articulares. 64. El que padece tubérculos anti- guos y dolores articulares causados pyr una fiebre, come demasiado. 65. El que alimenta á un febrici- tante, sepa que si el comer robus- tece al sano, es nocivo al enfermo, 66. Véase la orina si es como la de los sano-: £¡ es muy diferer.te de ella, indica gravedad del mal, y si seme- jante ú la sana, denota salud. 67. Si los excretas dejados repodrir ¡órman sedimento coma raeduras, y di- cho sedimento es corto, lo es también el íridl, y si grande, grande, Aquí con- viene pulgar el vientre; mas si sin es- ta medida, se dá caldo, 6e daña tan- to mas cuanto mayor sea la cantidad de este alimento, 68. Las deyecciones crudas vienen de la atrabilis: el mal será mayor ó menor según su mayor ó menor can- tidad. 69. El CO es igual al 47 ¿V ia cuarta. Secc'ío.i séptima. 51 70. El 70 es igual al 9 de la se- gunda. 71. El 71 es el mismo 3 de la segunda. 72. El 72 es el mismo 48 de la cuarta. 73. El 73 es idéntico con el 49 de la cuarta. . 74, De la leucoflegmasia viene la hidropesía. 75. De la diarrea, la disenteria. 76. De la disenteria, la lienteria. 77. Del esfacelo, viene la caries de hueso. 73. Del vómito de sangre viene la tisis y el vómito de pus. 79. De la tíris, ol flujo de cabeza» de éste la diarrea, de la diarrea, la* supresión de la expectoración, y de esta la! muerte. 80, Examínense las excreciones de la ¡vegiga, vientre y piel; y véase cuanto se¿ diferencian de las naturales: si poco, es corto el msl, si mucho, grave, y f=i muellísimo, mortal. 52 SECCIÓN VIII. 1. El que después de cuarenta-años se hace frenético, muy difícilmente sa • na; pero peligra menos aquel, cuya en- fermedad es mas análoga á su natu- raleza y edad. 2. El 2 es igual al 52 de la cuarta. 3. La epixtasis es mala en toda cuartana, 4. Los sudores fuertes é impetuo- sos en los dias críticos son peligrosos, mayprmente los de la frente, semejan- tes a gotas de agua, y los muy fríos y copiosos. Es preciso que este sudor salga con violencia, dolor y á fuerza de expresión. 5. Es malo el flujo de vientre ve- nido de enfermedad larga. 6. Lo que no sanan los medica- mentos, el fierro lo sana, y sino el fierro, el fuego, y si este no, téngase por incurable. 7. El 7 es el mismo 9 de la quinta. 8. Las predisposiciones naturales á las tisis, todas son graves, y algunas mort^f, y mas si enferma el swgeto Seccicn octava.. 53 en aquella estación vie agrava el mal como el estío á la fiebre ardiente, y á la hidropesía el invio/no. La esta- ción siempre triunfa, y ma¿ en los ma- les de bazo. 9. Si la lengU3 no está negra, y sangrienta, el mal no es¡ muy grave. 10. Para conocer si morirá ó sa- nara el enfermo de fiebre agudaj ob- sérvese lo siguiente: 11. El testículo dereého frió, y con- vulso es signo, mortal. 12. Las uqas. negras, y-los dedos de pies y manos, Trios y. desmadejados denotar! próxima muerte. 13 Los labio* lívidos, caídos, ren- versados y fríos son de muerte. 14. Las orejas frías, trasparentes y contrallas indican la muerte. 15. El oscurecerse la vista, y huir do la luz, coa mucho sueño, y calor, es caso desesparado. 16. El que poco á poco se va en- cendiendo en cólera, y ya no ni oye, conoce, ni entiende, está para morir. 17. Eu los moribundos estos signos 51 Sección oct ava. yon mas decisivos, si el vientre se ín-1 flama y eleva. 19 La muerte llega cuando el ca- lor vital sube sobre cl ombligo y dia- fragma, v seca toda la humedad. Pe- ro cuando el corazón y pulmón, reu- nido el calor en los sitios mortales, pierden su humedad, exhalan todo cl espíritu del calor con cuyo auxilio es- taba compaginado el todo. Ademas ex- halándose cl alma por la piel, y res- piraderos de la cabeza, y dejando el cuerpo donde moraba hecho una esta- tua fria y muerta, lo abandona junto cen la sangre, bilis, pituita y carne FIN. 55 PRONÓSTICOS DE HIPÓCRATES. LIBRO TRÍMERO. PROLOGO. M e parece muy bien que el mé- dico se dedique á pronosticar; porque en realidad, conociendo y pronostican- do delante de los enfermos lo pasado, presente, y futuro, y aun exponiendo lo que estos omitan en su narración, se creerá por un lado, que el médi- co ha penetrado completamente la en- fermedad, y por tanto los enfermos se entregarán con confianza en manos del profesor, y por otro, enterado de au- temano de los padecimientos futuros atacará el mal can mas ventaja. Sa- nar á todos los enfermos es imposible por cierto: esto seria mas que conp- 53 P ronc.'.'.icos cer el por venir. A veces mueren los hombres antes de llamar al médico, á fuerza de ser el mal muy viólenlo; ctros, llamado el médico, mueren de repente: unos viven un solo dia, y otres poco mas; pero siempre mueren ;mtes que se puedan atacar por el ar- te tocos .y cada uno de los males. Así es que debe conocerse el genio de las enfermedades, y sí exceden á la re- sistencia del cuerpo humano. Trátese iguálente de saber si en la enferme- dad hay algo de divino, y délo á en- tender, porque de esta manera será un gran medico, v logrará reputación. Los enfermos que sea posible sanar podrÁa salvarse, atendiéndose con an- terioridad á todos los puntos: de este modo, muera ó sane el enfermo, cl médico cono cedor y pronosticador que- dará' libre de nota. Signos tomados de la cara. 1. En las enfermedades agudas lo primero que deb :> tomarse en consi- de Hipócrates Hb. Io. 57 deracion es la cara del enfermo, y ver si es semejante á la de los sanos, ma- yormente á la suya: esta seria la me- jor. Empero la cara será un signo tan- to mas terrible, cuanto mas desfigura- da esté. • 2* íxTal SClía sí sp Preseníára la na- riz afilada, los ojos hundidos, huecas las sienes, frias y arrugadas las orejas, vol- teados sus pulpejos, la cutis cerca de la frente, árida y dura, el color de «la cara pálido, ó negro y amoratado, ó bien, aplomado. 3. Si se presenta desde el princi- pio en las enfermedades agudas tal semblante, y por otro lado no se pue- den formar conjeturas sobre el mal, pregúntese si se ha desvelado el en- fermo, ó acaso ha sufrido deposiciones muy líquidas, ó está hambriento: -por- que en este caso, el peligro es menos alarmante, pues en veinte y cuatro ho- ras se repone la cara de sus pérdidas. No sucede así, antes bien está muy próxima, la muerte, cuando faltan los antecedentes expresados. 58 Pronósticos 4. Háganse las mismas preguntas, cuando se presenta la cara que hemos pintado al tercero, ó cuarto dia de la enfermedad; y ademas atiéndase al ros- tro, ojos y cuerpo. De los ojos, 5. Si los ojos huyen la luz y llo- ran involuntariamente, si se tuercen á un lado, ó uno se hace menor que otro, ó se enrojece su parte blanca, ó pre- sentan venillas lívidas ó negras, ó si junto á ellos se ve suciedad, ó si son muy movibles, ó salientes, ó muy cón- cavos, 6 secos y sin brillantez, ó alte- rado el color de toda la cara, entién- dase que estos síntomas son malos y perniciosos. 6, Tenganse también en considera- ción los ojos en el sueño, porque si se ve algo ' de lo blanco de estos por estaren treabiertos los parpados, sin ha* ber antecedido diarrea, ó toma de al- guna medicina, y por otro lado, el en- fermo «o tiene está coátombre de dor- de Hipócrates* lib. í.o 59 mir, el signo es malo y yiortaL 7. Si los parpados están volteados ó contraidos, ó lívidos, ó pálidos, ó se ven algunos de estos signos en el la- bio, ó nariz, sépase que está próxima la muerte. 8. Es signo igualmente mortal que los labios se relajen y cuelguen, se en» frien y blanqueen. De la postura. 9. Es bueno que el médico halle al enfermo acostado sobre la derecha ó izquierda, con el cuello manos, y pier- nas algo encogidas, y todo el cuerpo en cierta flexión, porque de esta suer- te se acuestan muchísimos de los sa- nos. Y en realidad la mejor postura en la cama es la que mas se aproxima á la de un hombre sano. 10. Menos bueno es, el estar el enfermo boca- arriba, extendido el cue- llo, manos y piernas. 11. Pero si está beca abajo, y se resbala acia los pies, es cosa mas ter- rible todavía. 6© Pronósticos 12. " Es malo también que saque loa pies de la ropa, no estando e los muy calientes, y que las manos, cue- llo y piernas estén desigualmente ti- rados y. desnudos, porque denotan in- quietud. 13. Es un signo mortal que el en- fermo duerma siempre con la boca abierta. . - 14. Y también que durmiendo bo- ca arriba, estén las piernas demasia- do encogidas. 15, Cuando el enfermo duerme bo- ca abajo, no estando de sano acostum- brado, es señal ó de delirio ó de dolor de las partes cercanas-al vientre. 16. Si el enferme en el máximo de la enfermedad quiere estar sentado, el signo es malo en cualquiera enferme- dad aguda, sobre todo en la perineu- monía. Del rechinido de dientes. 17. Rechinar los dientes en Jas "fie - bres, si no se acostumbra desdi la pue. de Hipócrates, lib. l.° 61 ricia, significa furor y muerte: con to- do, debe distinguirse el peligro en am: bos casos; pues que si lo hace el que ya está delirante, es signo muy fatal. De las. ulceras. 18. Obsérvense las ulceras, bien an- teriores, bien contemporáneas del mal, Sí el hombre ha de morir, antes de la muerte se pondrán lívidas y secas, ó también pálidas y secas. De las manos. 19. Relativamente al movimiento de las manos, yo siento que en las fie- bres agudas, perineumonías,, frenesí, y dolor de cabeza, es signo malo y mor- tal que el enfermo lleva la mano por delante do la cara, y como que ceje migajas, y levanta alfileres, ó quita pe- lillos de la ropa y pajas de la pared. De la respiración 20. La res piraeion acelerada denq-r 62 Pronósticos ta dolor, ó inflamación en las parles superiores al diafragma; empero si la respiración es grande y pausada indica delirio. Si la respiración es fria por bo- ca y narices, el caso es muy fatal. 21. Estéee e-i la inteligencia de que la buena respiración es de la mayor importancia para la salud en las en- fermedades ggudas, que estando acom- pañadas de fiebre terminan en cuaren- ta dias. Del sudor. 2.2. Son muy buenos los sudores que en las enfermedades agudas, so- brevienen en los días críticos, y qui- tan k. fiebre enteramente. 23. También son buenos, los que siendo generales, hacen la enfermedad mas tolerable; pero si esto no se con- signe, incomodan, 24, Son pésimos si son frios, y si solo comparecen en la cabeza, cara y cerviz, pues que si se usen á la fie- bre aguda significan la muerto, si á de Hipócrates, lib. 1. ° 63 una mas suave presagian diuturnidad del mal. 25. Los sudores generales denotan lo mismo que los de la cabeza. Los de forma de mij o, y que solo compa- recen cerca del cuello son malos; pe- ro son buenos si forman como gotas de agua» y se evaporan: finalmente, algu- nos sudores vienen de relajación, y otros en fuerza de la inflamación. 26. Si los hipocondrios están sin dolor, blandos é iguales en la parte derecha é izquierda es señal muy bue- na; empero estando doloridos, ó infla- mado.?, ó desigualmente afectos, tén- gase cuidado. 27. Cuando pulsan, indican pertur- bación ó delirio; en semejante caso, atiéndase á los ojos, porque si se mue- ven con frecuencia, es de temer so- brevenga furor. De los tumores. 2G. Un tumor duro y doloroso en 6l precordio es pésimo si lo interesa 64 Pronósticos todo entero: si solo interesa un lado, mayormente el izquierdo, no se corre tanto peligro. 29 Presentándose dicho tumor al principio del mal, dá á entender la proximidad de la muerte; pero siguien- do la fiebre y subsistiendo el tumor mas de veinte dias, este se supura. 30. En el primer periodo suele pre- sentarse la epixtasis siempre con mu- cha ventaja: por tanto debe tenerse en consideración el dolor de cabeza, y la torpeza de la vista: si algo de es- to se experimenta es claro que la san- gre fluye á la cabeza. 31. Espérese la epixtasis especial- mente de los jóvenes que no pasan de treinta y cinco años. 32. Los tumores blandos, indolen- tes, y que ceden á la presión, hacfen que la crisis venga mas tarde, y son menos terribles que los otros. 33. Si. la fiebre dura mas de se- senta dias, sin que el tumor desapa- rezca, denota que se ha de supurar no solo C3íe sino también cualquiera otro de Hipócrates, lib. 2. ° 65 que se halle en el vientre. 34. Todo tumor doloroso, duro y grande indica peligro de una muerte próxima; empero si es blando, indo- lente y cede á la presión, ea mas durable la vida. 35. Los tumores del vientre son menos suceptibles de supurac que los de los' hipocondrios, y menosece que todos, los situados bajo del ombligo. 36. Mas espérese erupción de san- gre mayormente de las partes supe- riores, 37. Débese considerar la supura- ción de los tumores duraderos en loa lugares dichos. Es muy buena, si so« bre ser escasa, se inclina acia fuera demasiado, y forma como punta, y pe* sima siempre que sea copiosa, despar- ramada, y no presente la punta dicha» 38. Los tumores que se rompen in- teriormente son muy buenos si na co- mu.'iican con ias partes esternas, y ?on ci rto., indolentes, y toda la superficie corro-pondiente conserva un mismo co- ló . 39. Es muy buen pus a^uel que 5 66 Pronósticos blanco, igual y liso, tiene peca feti- dez; seria pésimo con los caracteres contrarios. LIBRO SEGUNDO, De la hidropesía. 1. Es .mala cualquiera hidropesía criminada de enfermedad aguda: por- que lejos de librar al enfermo de la fiebre, es muy ¿olorosa. y mortal. 2. Muchas hidropesías vienen de los vacíos y lomos; algunas del hí- gada. S. En las primeras se hinchan los pies, vienen flujos durables de vientre que sobre no quitar os dolores eu las partes referidas, tampoco ablandan el vientre. 4. Ea las segundas, tosen los en- fermos, y tosiendo mucho, expectoran poco, los pies se hinchan, la evacua- ción «s dura y molesta, se ven tumo- res de vientre á la izquierda, ó á I» derecha que ora subsisten, ora se des- vanecen, i. Si la cabeza, las manos y fos De Hipócreties, lib. 2. ° «JT pies se enfrian, estando el vientrfe y los lados calientes es mal indicio* 6. Por el contrario, es muy bueno que todo el cuerpo esté con igualdad caliente y blando. 7. Es conveniente que el enfermo se voltee fácilmente y se levante con ligereza. 8. Si todo cl cuerpo está pesado, aun las manos y pies, hay mayor pe- ligro. 9. Si á la pesadez del cuerpo te añade amor-atamiento de uñas y dedos la muerte es próxima. 10. Cuando los dedos y los pies enteramente se ennegrecen el peligro es menor que si se ponen lívidos; pe- ro también ténganse presentes otros sig- nos, pues que si parece que la enfer- medad se tolera fácilmente y de otro lado se presenta algún síntoma favo- rable, hay esperanza de que el mal termine en abceso, de modo que el ca- so se logra, bien que las partes enne- grecidas han de desprenderse. 11. Los testes y pudendas estando en contracción indican fuertes dolo- 66 Pronostico* res y ademas peligro de muerte. Del sueña. 15. Relativamente ü sueño, digo que es bueno velar de dia y dormir de noche como lo está indicando la naturaleza. 13. Si este orden se invirtiere es malo; pero no lo será si se duerme des- de el amanecer basta la tercera par- te aei dia; en adelanto el sueno es malo. 14. Es pésima señal que el enfer- mo no duerma ni de noche, ni de dia, porque esto procede ó de dolor, ó de aflicción, ó denota que vendrá delirio. De las heces. IB. Las heces blandas y coherentes y expelidas á la hora que acoatumbra- ba el enfermo cuando sano, . En los hombres y mugeres las orinas negras son las mas terribles, en los niños las aquosas. 39, Eu los que arrojan por mocho tiempo la orina delgada y cruda, si ademas hubiere señales de que ha da superarse la enfermedad, espéreme abeesos eu las partes inferiores al dia- fragma. £e Hipócrates, lib. 2. * 73 40. -Es i»ociva la gordura que na- da sobre la orina en forrra de tela de araña, pues denota colicuación. 41. Tómese en consideración el lugar superior 6 inferior, en que íe presentan las nubéculas, y también su color, las que se van abajo y tienen los colores dichos 6on buenas y lau- dables; empero si se Ven en lo alto de la orina, y con los colores enun- ciados, son malas y condenables. 42. Tengase presente, paja no caer en equivocación, que si hay alguna enfermedad en lia vegiga que origine tal genero de orina, no se atribuya el mal á todo el cuerpo, sino única- mente á la vegiga. Del limito. 43. Es muy útil el vómito siempre que la bili? y la flema salgan muy mezcladas, sin ser muy crasas, ni en grande cantidad; nías si están puras, ó mas claro, si no están mezcladas son de peor condicion- 44. Si el vomite fuere ó de color 74 Pronostico* de puerro, ó lívido, & negro, en cual- quiera de estos casos es malo. 45. Pero si el vomito lleva todos estos colores es muy pernicioso. 46. El vomito lívido y fétido signi- fica una muerte muy próxima. 47. En una palabra, el olor pútri- do y fétido es malo en toda clase de remito. Del esputo. 48. Es de desear tanto en la pul- monia como en la pleuresía, que el esputo salga con facilidad y prontitud, y muy mezclado con una substancia amarilla. 49. Porque si mucho después de comenzar el mal, se expectora amarillo, 6 rojo, ó con mucha tos y el mate- rial no sale níuy mezclado, es peor para el enfermo. 50. El esputo amarillo y sin mez- cla es peligroso; si es blanco, viscoso y redondo es inútil. &1. Es malo el muy verde, y e! pálido, y el espumoso. de Hipócrates lib. 2. • 75 52, El peor de todos es aquel, que de tal modo está sin mezcla que solo se vé negro. 53, También es malo que nada se expectore, en cnyo caso el pulmón es- tá tan lleno que hierve la garganta. 54. Es malo que á las enferme- dades de pulmón preceda, ó sobreven- ga ronquera y estornudo. Con todo, en otras enfermedades muy fatales aprovecha estornudar. 55. Es cosa saludable y muy ven- tajosa que al principio de las pulmo- nías, el esputo amarillo salga mezcla- do con una poca de sangre. 56. Pero no hay tanta seguridad, si tal sucediere al séptimo dia, ó des- pués. 57. Tode esputo, si no alivia el dolor, es malo. 58, Pero el negro es pésimo, co- mo se ha dicho. 59. El mejor de todos es el que alivia el dolor. 76 Pronósticos De la supuración, 60. En cualquiera dolor de las partas dichas que no se alivia con la expec- toración, ni con las cámaras, ni con sangrías, ni con dieta, ni con medica- mentos, entiéndase que sobrevendrá su¿ pu rae ion. 6K Son muy perniciosas las supu- raciones, siempre que el esputo sea bilioso, ya que este sfalga aislado, ya que salga con el pus, mayormente si estando la enfermedad en el dia siete, el podre empieza á echarse después de este esputo; porque es de temer que el enfermo muera en el catorce, si rto es ya que por otro lado se pro» senté algún signo favorable. 62. He aquí las buenas señaless tolerar fácilmente la enfermedad, bue- na respiración, falta del dolor, expec- torar sin trabajo, calor igual co todo el cuerpo, blandura de este último, falta de sed. y ademas tener las ori- nas, excretes, «.ueño y sudor, como se ba dicho en otra parte. Unidos todos estos signos, el hombre ao morirá; de Hipócrates, Jih. 2. • 77 empero ri algunos aparecen y fal- tan otros, morirá el enfermo el dia catorce. 63. Véanse los signes contrarios á los antecedentes y por tanto fatales: dificultad para llevar el mal, respi- ración gran Je y acelerada, dolor sub- sistente, expectoración dificil, muchí- sima sed, calor desigual, de modo, que el vientre y pecho estén muy ar- dientes, mientras que la frente, ma- nos y pies se encuentran fríos, la ori- na, las cámaras, el sueño y el sudor como se ha dicho: enriendase que ca- da signo de estos es malo de por si, y de consiguiente si se añade uno de ellos al esputo, mueve el hombre an- tes del dia catorce, es decir, cl nue- ve, ó el once. Repito el pronóstico, y digo que semejan e esputo es muy mortal, y no deja liear al enfermo al dia catorce, 64. Por tanto comparen e los s:g- nos buenos y malos para roder pre- decir, y solo así se podrí .ocar a verdad. 65. Mas otr¿s su¡ u;a.Lucsse abreí 78 Pronóstico» ya á los veinte dias, ya á los treinta, ya á los cuarenta, y ya finalmente á los sesenta. 66. El principio de la supuración deberá contarse desde el dia en que se presentó la fiebre por primera vez, ó se sintió acaso el primer calosfrío, y el dolor de la parte fue remplaza- do por una sensación de peso; por- que esto se experimenta al comen- zar la supuración. En el término ya señalado, contando desde el tiempo en que se sintieron dicbos síntomas, deb« esperarse la rotura del tumor. 67. Mas si la supuración estuvie- re solo en nnlado, hágase que el enfermo mude de postura, y véase si •iente algún dolor en el otro lado, 6 bien si una parte del pecho es- tá mas caüente que la otra, y si re- clinado el enfermo del lado sano, le parece que un peso gravita sobre el pulmón que entonces es inferior. Si tal sucediere, entiéndase que el pulmón de donde viene el peso tiene ' supuración. 68. Los signos de supuración son de Hipócrates, Hb. 2? ^.79 los sigpienles: la fiebre es continua. bien que de dia es suave, y de no- che mas fuerte; sudores copiosos, tos frecuente sin expectoración considera- ble, ojos hundidos, rojas tes mejillas, encorvadas las uñas de las manos, de- dos calientes, mayormente en sus ye- mas, pies hinchados, desgano de co- mer, y postillas por el cuerpo. ,.; .( 69. Tales son los signos de las .su- puraciones crónicas, signos en que de- be creerse demasiado: las .de corta duración se conocerán por estos d%' tos, asaber, si algo se presenta de. lo que hay al. principio de la formación del pus, y al tiempo mismo la respira- ción es algo mas fatigante. 70., Para conocer si los tubérculos se romperán mas ó menos pronto, ob- sérvese lo siguiente: si hay dolor al principio, dificultad de respirar, tos, y esputo constante basta el dia veinte, la rotura del tubérculo se hará en- tonces ó antes. Pero si el dolor fue- re mas tolerable, y mas llevadero to- po lo demás, el rompimiento se dila- tara mas allá de los veinte dias. 80 Pronostico* 71. Es preciso que á la abertura del tubérculo precedan el dolor, la di- ficultad de respirar, y los esputos. 11. De dichos enfermos se liber- tan principalmente aquellos que que- dan sin fiebre el mismo dia de la ro- tura del tumor. -73. Y los que pronto tienen apo- toncia de eomer, y quedan sin sed. 74. Y aquellos cuyas heces son es- casas y eoiapactas, y el pus arrojado blanco, liso, de un solo color, sin mez-¿. cía de flema, y que ademas sale sha dolor y tos fuerte. 73. Este desenlace es cl mejor y el mas pronto do todos, y luego, el que mas se le aproxime. 76. Mueren, por el contrario, aque- llos á quienes si.» ue la fiebre, ó cuan- do este parezca retirada , comparece de nuevo, si hay sed, desgano de co» mar, deposiciones liquidas, y expecto- ración de pus amarillo, ó verde y lívido ó pituitoso y co:\ espuma. Keu- nído todo lo dicho, cl enfermo muere; p«r> sise presentan unos signos, y fal- tan otros, entonces unos enfermos mué- de Hipócrates, lib. 2* 81 ren, y otros escapan después de mu- cho tiempo. Asi es qué tanto ea la presente, como erí las demás enferme- dades deben' formarse las conjetura? tel conjuntó de todos los signos. De les abscesos. 76. Todo el que padece inflama- ción de pulmón, sana, siempre que se le presenten abscesps cerca de los oídos, y "sí estos =é supuran, ó en las partea inferiores originando fístulas; pero ad- viértase, que si sigue la fiebre y. el delor y el esputo no sale como debe, sino hay deyecciones biliosas, ni solu- bles, y sin mezcla, ni fuere la orina muy copiosa ni muy sedimentosa, pero por otro lado, hubiere todos los der mas signos favorables, espérense en- tonces los abscesos enunciados. 77. Se presentarán estos a las par- tes inferiores en la pulmonía, cuan- do hay inflamación cerca de los hi- pocondrios; en las partes'superiores, si los hipocondrios estuvieren blandos y sirt dolor, v ti la dificultad de res 6. £2. pronostico» pirar que hubo antes, desapareció sis causa manifiesta. 78. Todo absceso á las piernas en las inflamaciones fuertes y peligrosas del pulmón, es útil, y nada es mejor que el, cuando se presenta estando ya cambiado cl esputo. 79. Si el tumor y dolor se mani- fiestan en las piernas cuando el espu- to de amarillo se vuelve purulento, y sale á fuera, la curación es muy segura de contado, y cesará el abee- so prontamente sin dejar dolor de- tras de si, 80. Mas si el esputo no sale de- bidamente ni la orina presenta un sedimiento laudable, hay peligro de quedar cojo el emfermo y muy mor- tificado en adelante. 81. Cuando el abeeso se desvane- ce, y retropulsa sin que haya esputo, y habiendo fiebre el caso es tre- mendo, pues hay peligro de delirio y de muerte. 32. De la inflamación de pulmo- nes pasando á supuración, mueren mas bien los viejos; de Jas otras su- de Hipócrates, lib. 2, ° 88 puraciones mas bien los jóvenes. 83, Los dolores cerca de los lo- mos y partes inferiores acompañados de fiebre, siempre que abandonando dichos lugares, ocupen el diafragma son demasiado perniciosos: y en es- tas circunstancias adviértase que si hay otro signo malo, el caso 03 desespe- rado. 84. El que supurado se Opera 6 fuego, si el pus es puro, blanco y no fétido sana; pero si es sanguinolento y corno cíclo, mueic. 85. Si el reslo -de los síntomas fuere bueno, subiendo el mal al diafrag- ma, espérese el empiema. De la vegiga. 86. Si la vegiga so pone dura y dolorosa, el caso es horrible y. per- nicioso; si hubiere fiebre continua se- rá pernicíosimo. Lo* dolores dp la vegiga son muy bastantes ¡.ara ma- tar, y en este caso, el vientre no arroja, sino materiales dur*s, y eso con dificultad, 64 Pronostico* 87, Este mal termina siempre que la orina purulenta forme sedimiento blanco y liso. 8ü. Si el dolor se remite por la salida déla orina, ni la vegiga se ablanda y la fiebre fuere continua, es de temer la muerte en los prime- meros periodos del mal. 89. Esta clase de enfermedad ata- ca .mayormente de los siete i los quince años de la vida.. LIBRO TERCERO. De las Jicbres. T l. x-'as fiebres terminan en los mismos dias en que se libran ó mue- ren de ellas los pacientes. 2. Las muy inocentes acompaña- das de síntomas muy favorables sa- nan al dia cuarto ó antes- 3, Pero las muy malignas acom- pañadas de síntomas muy terribles ma- ternal cuarto dia ó antes. Su primer ¿m- de Hipócrates, lib. 3 f 85 ímpetu es el anunciado yo: el se- gundo se extiende hasta el dia siete el tercero hasta el once: el cuarto hasta él catorce: el quinto hasta el diez y siete; y el sexto hasta el veinte, 4. Las enfermedades mny agut-as terminan subiendo una escala de cua- tro en cuatro dias hasta el veinte. Estas numeraciones no se han de hacer contando exactamente los dias enteros, pues que ni el año ni los meses se pueden contar por dia» íntegros. 5, Después del termino ya señala- do, siguiendo el mismo método de adi- cionar, el primer periodo será de treiota y cuatro dias, el segundo d& cuarenta, y dé sesenta el tercero. 6. Mas en el principio de 1 ■■% fiebres es muy difícil entender cua- les terminarán en mucho tiempo, pues que los principios son muy Se- mejantes en ellas, Pero obsérvese desde el primer dia, y adviértase lo que sucede según se van añadiendo los cuaternarios; de este modo eo se 39 Pr'iiostico* ocultará el fin de la enfermedad. 7. La cuartana lleva este mi«m» érle n de cosas. 8. Mis fácilmente se conocen las cnfe rmsdades que sp juzgan en muy breve tiempo. Se diferencian dema- sialj d^iJe el principio. Los que han de sanar ii e'las, respiran fácilmen- te, no tienen dolores, duermen de no- che, y se presentan otros signos muy seguros. Pero los que van á morir respiran con dificultad, deliran, velan, y tienen otros signos pésimos. En ta- les casos conviene hacer conjeturas sobre las enfermedades que van á juzgarse, conjeturas tomadas del tiem- po, y de cada signo qne se añada. Según esta razón también en las mugeres las terminaciones se hacen por el parto. 9. El dolor fuerte y continuo í\c. cabeza con fiebre, si se agrega al- gún signo mortal, es muy pernicio- so; pero si tal signo faltare, el dolor pa- sare de veintadias y hubiere fiebre, es- pérese epixtasis ó absceso en las par- tea inferiores. Aunquo el dolor sea re- de Hipócrates lio. 3. ° 87 siente debe venir la epixtasis, ó la su- puración, mayormente si el dolor ata- ca las sienes y frente. 10. La epixtasis es mas común en los que no pasan de 35 años, en los mas entrados en edad, la supuración. 11. El dolor agudo de oido, con la fiebre continua y fuerte es horrible, pues hay peligro de delirio y de muer- te. Pero siendo dudoso el resultado, atiéndase luego desde el primer dia á los demás signos. Los mas jóvenes mue- ren al dia siete, y aun antes, los vie- jos mas utarde: porque á estos ataca menos la fiebre y delirio, y por tan- to se supura cl cido antes. 12. Empero de las recaídas en tal edad mueren muchísimos. Los jóvenes mueren antes de supurarse el oido. Mas >[ el pus fuere blanco, puede escapar cl joven si se agregare otro signo fa- vorable. 13. Las ulceras de las fauces acom- pañadas^ de fiebre son terribles; pero unido á este signo otro de los teni- dos por desfavorables, entiéndase que kay peligro* 86 Pronostico* de ¿«angina. 14, Es muy terrible y prontamente mortal la angina que sin manifestar- se en las fauces, ni en el cuello, due- le mucho, y hace respirar con la ca- beza levantada. Entonces viene la muerte al primero, segundo, tercero, 6 cuarto dia. 15, Pero si sobre el dolor, hay tam- bién elevación y rubor en las fauces, es muy perniciosa la angicn, pero es mas duradera siempre que dicho rubsr sea grande. 16. Si tanto las fauces como el cue- llo se enrrojecen, el mal es el mal será mas prolongado y muy curable, siempre que el cuello y pecho se pongan rojos, J la inflamación no retroceda á lo interior. 17. Si en los dias criticos no de- saparese erisipela, y el tumor no sale á lo exterior, ni se expectora pus, y el enfermo está sereno, y sin dolor, ó biene la muerte ó vuelve la rubi- cundez. ' 18. Mejor es que tumor y rubor salgan muy afuera; pero si retroceden al pulmón, hay delirio, y comuam?'.>- te sobreviene allí supuración. de Hipócrates lib 3. ° . 8* 19. Cortar ó escarificar la campa- nilla abultada é inflamada es empresa peligrosa; pues se sigue inflamación y hemorragia; y asi úsese de otros auxi- lios. Cuando esté separado de ella la uvula, y. la extremidad de la campa- nilla hubiere crecido y redoadeadose, y la base fuere mas delgada, emprén- dase la operación; bien que deberase antes purgar el vientre si hay tiempo y cl enfermo se está sofocando. 20. Cesando la fiebre fuera de los dias críticos y sin preceder los signos de desoíucion de la enfermedad, espérese la vuelta de la fiebre, -21. En toda fiebre duradera en su- jeto dispuesto ya á la salud, sin do- lor originado .de inflamación ó de otra causa, espérese absceso con tumor y dolor acia las articulaciones, mayor- mente á las inferiores. Dicho absceso' ataca con especialidad, y eso en mas breve tiempo, á los menores de 30.años. 22. Vendrá el absceso luego que la fiebre pa¿>e de veinte dias. En los vie- jos se observa-menos, aun cuando la fiebre sea mas prolongada, 90 pronósticos, 23. Habiendo fiebre continua, ha- brá el absceso enunciado; pero si fuere intermitente y errática y se aproxi- ma el otoño, acabará en cuartana. 24, Así como los absesos atacan á los menores de 30 años, así las cuar- tanas á los que han pasado de los 30 y á los viejos. 25. Tengase presente que con preferencia en invierno se forman los abscesos, tardan mas en acabar, no retroceden tanto. del vomito espontaneo. 26, Al que en fiebre no mortal do- liere la cabeza, y se le presentare de- lante de los ojos una cosa oscura, con mordicación en la boca del estomago, atacará vomito bilioso; pero si se aña- da calosfrió, y frialdad en las partes inferiores á los hipocondrios, el vomi- to se presentará mas prontamente, Si entonces se comiere ó bebiere alguna cosa, se vomitará al momento. 27. Mas los que ticnea dolor de cabeza desde el primer dia, padecen de Hipócrates lib. 3 f él mas el dia cuarto que el quinto, y sanan el séptimo. 28. Muchos de estos comienzan á padecer el dolor desde el dia terce- ro, el quinto padecen mucho, y sa- nan el neno ó undécimo dia. Si el dolor empieza el dia quinto, termina el mal al catorce, siempre qoe lo demás suceda conforme á I03 antece- dentes. 29. Esto acontece á hombres y mugeres mayormente en las tercia- nas; pero en les mas jóvenes se ve- rifica lo dicho en tales fiebres, y mas especialmente en la fiebre continua y en las tercianas exquisitas, 30. Doliendo la cabeza en esa fie- bre, si en vez de percibir oscuridad de- lante de los ojos, la vista se embo- tare y se ven como resplandores, y en lugar de mordicación en la boca del estomago, se presenta tirantez en el hipocondrio izquierdo ó derecho, pero sin dolor ni inflamación espere- pe epistaxis que sustituye al vomito: en la inteligencia de que en los jóve- nes dicha hemorragia es mas común, 92 pronósticos. y menos en los de treinta & mas años; en recompensa á estos último» viene el vomito, De la convulsión. 31. Los muchachos experimentas convulsión, si teniendo fiebre aguda y estreñimiento, se desvelan, se r-t- pantan, lloran mudan de color y se ponen verdes, ó pálidos, ó amoratados ó ensendidos: lo que se verifica anif luego en los niños desde que nacen hasta los siete años, Los mas entrados en edad y los que están en la edad varonil no sienten convulsiones en la fiebre, sino ei ya que se presenten signos muy graves y pésimos como los de los" frenéti- cos. 32. 'Calcúlese pues por todos los signos-enunciados en cada enferme- dad quienes morirán y quienes no, tanto de los niños como de los déínás. 33. Entiéndase que hablo de las enfermedades acudas y de sus con- secuencias. 34. Para preafoliear exactamente de Hipócrates lib. 3 ? »3 la salud ó la muerte y si la enferme- dad durare mucho ó poco, deben co- nocerse todos los signos, y com- parar sus fuerzas .entre si, tu; o ¿e ha prescrito otras veces,y especial- mente hablando de las orinas, y esputos cuando se arroja á un tiempo por la tos podre y bilis. 35. Muy al principio tómense en consideración la fuerza de las epide- mias, y la constitución del tiempo. Importa no olvidar las señales que suministran conjeturas ciertas y la» restantes también, entendiendo que en todos los años y tiempos, el sig- no bueno indica bien, y el malo, mal. 36. Porque en Libia De los y Sci- tia las señales dichas son verdade- ras. 37. Sépase por tanto, que es muy fácil en tales regiones pronosticar, si teniendo á la memoria los signos, se saben manejar. 38. No he omitido hablar de una sola enfermedad, y ari por las seña- les enunciadas se podrán conocer t#- 94 das las enfermedaáes, qise basen «ti- sis en los tiempos señalados, FIN, 1 ARTICULO SOBRE EX USO DEL PECTOIULOQUoJ X. ecloriloquo se deriva de la; palabra pcctus pecho, y /o^uí ha- blar, nombre tpie Lacnnec ha da- do á un inslrumeuto de que se sirve pira reconocer los dife- rentes sonidos cpie se perciben en el pocho con el fm de llegar al diagnóstico de las enferme- dades de esta cavidad. El autor ha mudado después el nombre de pectorilocjuo, que crevó bárbaro (no se sabe bien por que, pues si el pecho no ha- s; Uso del bla, á lo menos da sonidos), en ei de stelhoscopio compuesto de dos voces griega?, pecho y yo veo: voz en rigor menos exac- ta que la o fia, pues trv.r e ¡a cavidad mas bien da sonido;; que ve. También designa bajo el nom- bre de si usad tai ion mediata ¿e auscultare escuchar, el es'udio de las enfermedad^:-, por medio del pectoriloquo. Vamos á dar la descripción de p-Ie instrumento nuevo, y á in- dicar m n o para di~¡inguir las enl'frm;'d;:des de pocho. Dare- mos estas noticias per lo común copeadas á la !e!ra de la obra que acaba de publicar Lacmnec con el titulo de Auscultación medid' ia en dos volúmenes en octavo. Pectoriloquo. 5 Hasta aquí solo poseemos cua- tro medios físicos para ilustrar- nos sobre el estado de las par- tes contenidas en el pecho: suc- cusion, mensuracion, audición. pectoral, y percusión. La suecu- sion indicada por Hipócrates con- siste en tomar un enfermo por los-hombros y sacudirle fuerte- mente para dar un movimiento tjue agite la agua ó el pus que pueden estar en medio de las pleuras; se practica este medio en el hvdrotorax y empiema. La Mensuracion del pecho se practica midiendo cada cavidad con una cinta extendida desde la línea media del esternón has- ta la colima vertebral, observan- do Jo que un lado excede al otro: a¡>i c.e uola la amputad de cade A Uso del cavidad. Si hay derrame en nn lado del pecho aumenta en ex- tensión, á veces de un modo vi- sible: en el hidrotorax, enfi- sema del pulmón, Pneinnotoi ax, " pleuresía crónica, empiema Cs.c. es común e¿te fenó.n :no. Siem- pre que en un piumon por lar- go tiempo han cesado en todo ó en parle las funciones respi- ratorias, falta la dilatación del pecho, y por tanto el movimien- to de las costillas; este lado dis- minuye de capacidad por la apro- ximación de aquellas, la cons- tricción de la pleura, y la del pul non. Larrey y Lacnnec nos han dado las mejores noticias so- bre el caso. En la audición pectoral se apli- ca el oido ú la cavidad del pe- Pectoriloquo. 5 cho sobre el corazón, por ejem- plo, para oir el ruido contrana- tural, que puede hacer esta en- traña en ciertas lesiones que le son propias. Este paso parece poco títil sobre ser á veces de difícil ejecución, por razón del sexo, ó de otras circunstancias. Por otra paite es preciso ha- berlo practicado por aígun tiem- po, porque si estamos á la pri- mera impresión, se creerá que todos ehíán afectos del corazón, t«n giande asi es el ruido que se oye. En cuanto á la percusión, se conoce ya el valor de este proce- dimiento, uno de los mejores que tenemos para conocer las enfermedades de pecho. Practi- cado por Ayenbrugger, fué pre- 6 Uso del conizado altamente entre noso- tros por Corvisart que en la tra- ducción de la obra del médico alemán ha mostrado sus venia- jas en los muchos comentarios con que enriqueció su traduc- ción, asi como en sus lecciones. Laennec que ha conocido en muchos casos ser insuficientes estos medios para distinguir al- gunas enfermedades de pecho, y que mas de una vez se ha em- barazado en su diagnóstico, tu- vo en un caso oscuro la inge- niosa idea del nuevo procedi- miento que propone para cono- cer estas enfermedades. Consul- tado en 1816 por una joven que tenia los síntomas genei'ales de enfermedad de corazón, y en quien por la gordura, la percu- Pectorilocjuo. 7 sion daba pocos resultados, y la audición auricular se embaraza- ba por el sexo y la edad, se acordó de una experiencia acús- tica cpie comí-te en aplicar el oido á la extremidad de una vi- ga, y cEien la otra un golpe de aiüier el que se oye muy bien. Inmediatamente puso en prác- tica un medio anúlogo, inter- poniendo un tubo hecho con un cuaderno de papel entre su oi- do y el pecho de la enferma, lo que hizo oir falimientos de corazón mucho mas netos, que por cualquiera otro método. Pre- sumió desde entonces que este medio podía ser un método lítil y aplicable no solo al estudio de "los batimientos del corazón, si- no también al de todos los mo- 8 Uso del vimientos, que pueden hacer rui- do en la cavidad del pecho, y por consiguiente á la explora- ción de la respiración, de la voz, á la apreciación del ruido del aire en la trachearteria, y aun tal vez al conocimiento de la fluc- tuación de los líquidos derrama- dos ru las pleuras ó en el pe- ricardio. Experiencias hechas con un instiumenío mas perfecto le han dado por resultado «signos p.pcvo:, seguro-, maniíE- lo.;, por lo común, fáciles de distinguir, y p i opios para hacer mas cier- to el diagnóstico en casi toda- las enfermedades del puim/m. pleu- ra, y corazón" 7-es rijicion del P¿ctcriloquo. El pr-mer instrumento' regular ce* qu í ha usado Laumec como Pectoriloquo. 6 pecloriloquo fué un tubo de seis Ir/ieas de di.'mielro, y un pie de longitud, formado ele tres cua- dernos de papel balido, muy apretado, sostenido por un pa- pel encolado y limado en am- bas extremidades. Por estrecho que parezca el tubo siempre queda en el centro un conduc- to do tres á cuatro líneas de diámetro, en razón de que el papel que lo compone no pue- de arrollar-e completamente. Es- te conducto es por otro Jado, necesario para la exploración de la voz, mientras que un cuerpo macizo es mejor para ia del co- razón, y aun basta para la de la respiración. No toda materia es propia pa- ra formar el stethoscopio. El vi- i o Uso del drio y ios metales, á mas del peo y sensación de trio que cau.-an en invierno, r.o co- munican tan bien como los cuer- pos menos demos los batimien- tos del corazón, y las semaeio- nes que produ.cn la respiración, y el e.>ter{or. Según esta obser- vación Laénnec usó de cuerpos menos duros con el fin de te- ner efectos mas notables. Man- dó hacer un cilindro de tín in- testino que llenó de aire por medio de una llave, y cuyo con- ducto central era formado por un tubo de cartón; á pesar de su conjetura, el cilindro quedó inferior á los otro.s, pues daba un sonido menos intenso; y por otra parle hay el' inconveniente de deprimirse al cabo de algu- Pectorilocjuo. 11 nos minutos, especialmente cuan- do el aire es frió; ademas ha- ce mas fácilmente que otra sus- tancia un ruido distinto del que se busca, ya por la crepitación de sus paredes, ya por el fro- tamiento de los vestidos del en- fermo, ó de la mano del explo- rador. Los cuerpos de una den- sidad media como el papel, el palo, el carrizo, son los que han parecido al inventor mas pre- feribles. En consecuencia Larnnec se. ha atenido á un cilindro de pa- lo ligero, v barnizado, de Haya ó de Tilo, horadado en su cen- tro por un conducto de tres lí- neas de diámetro, dividido en su milael por un tornillo para ha- cerlo mas portátil. Una de es- r i 'Uso del tas piezas está ensanchada en sn extremidad á una profundidad de pulgada y media en forma *\e embudo. El cilindro asi dispues- to, es el que conviene para ex- plorar la respiración. Se le con- vierte en un tubo sin ensancha- miento, pero conservando el con- ducto centra!, introduciendo en el embudo, ó pabellón un ta- pón del mismo palo que le lle- ne exactamente, v que perfora- do en ;u centro se fija con el auxilio de un pequeño tubo de cobre que le atraviesa, y entra en el vacio del cilindro hasta cierta profundidad. La dimen- sión de seis lineas de diámetro y un pie de longitud es esen- cial al ]>ectoriloqno; mavor diá- metro no permite siempre apa- Psctoriloquo. id car el cilindro en todos los pun- tos del pecho; ruavor longitud dificulta soslem rio en un esta- do de aplicación exac!a: mas pe- queño, obligaría al médico á una posición trabajosa, porque seria preciso se indinara demasiado, y uniera mucho ai enfermo, lo que seria un inconveniente para ambos. Si ei instrumento es de palo no hor:,d-".do no presentaría todas las ventajas que debe; so- lo prodaciria ia sensación que la oreja simplemente aplicada. Obsérvese que cuando se apro- xima la oreja al pectoriioquo sin el tapón dicho se oye un ruido ligero como cuando se apli- ca el mismo órgano á la embo- cadura de un caracol; ruido que oo se verifica cuaudo el insliu- r4 l so del mentó está abocado á las pare- des del pecho. Modo de usar el j)ectorilorjuo. Para usarlo debo tomársele co- mo una pluma de escribir, co- locando la mano muy cerca del pecho del enfermo para impe- dir que se disloque del punto donde se aplicó. La extremidad del cilindro cpie tiene el tapón es la que se ha de aplicar: Po- ta debe ser un poco cóncava acia afuera, pues que ia piel l'e- n.mdo esta c.vidad, quita el va- cio, é impide que cl instrumen- to ¡-e disloque. Cotóqucve el otro extremo en la oreja del médi- co, que debe hacer guardar un perfecto silencio, ni tampoco de- be hacer alguna gesticulación, pues no oiría ios movimientos, y Pectcriloquo. 15 diferentes sonidos verificados en la cavidad pectoral. Hágase que el enfermo voltee la cabeza, lo que tiene la dobie ventaja de no res- pirar su aliento, y de no oir su retiración. Para lograr mejor este Ultimo objeto el medico debe tapar con el dedo la ore- ja libre. Si un enflaquecimiento exce- sivo lia destruido los músculos pectorales tanto que haya entre las costillas gotieras muy pro- funda-, de modo que el extremo del cilindro no pueda tocar to- da su ¡■■uncrlicie, se llenan esto.? intervalos de hilas ó algodón. Tome e la misma caución en los sujetos cuyo esternón está sumi- do en su parte inferior, lo que sucede á los zapateros, tonele- ros, torneros de sillas, cluyó que no se la podia ver como signo patognomónico de derrame en el pecho, sino cuan- do se le haya demostrado por la abertura de 'muchos cadáveres de egophonos. El retintín metálico es un rui- do de pecho trasmitido por el pectoriloquo, semejante al que haría un grano de. arena al caer en una copa de metal ó porce- lana. Se oye cuando el enfer- jno respira, habla ó tose (la pec- toriloquia y la egophonia no tie- jaen lugar sino cuando habla el enfermo) pero sobre todo cuan- .do .tose. Parece ser producido .por la agitación del aire en la ^.superficie, de un líquido derra- r.maiio en ,1a cavidad de| pecho, r.:goy }¡f. respiración, la voz, ó Ia 4o Uso deV tos, como sucede en el hidrotó» rax, ó en una gran cavidad tu- berculosa, medio llena de pus, existente en el pulmén. Indica siempre conductos fistulosos que comunican de los bronchios á las Cavidades ulceradas del pulmón, ó fístulas de la pleura que pasan á las divisiones bronchiales, co- mo en la vómica, ó el empie- ma, cuando sale el pus por los bronchios para ser expectorado. Este fenómeno es muy distinto del precedente, pues que aquí se trasmite solo un ruido y no palabras; y por último este es ún fenómeno mucho mas raro que la egophonia, y aun mas que la pectoriloquia. El uso del pectoriloquo no se iimiür-á explorar la p^ctorilo- Pccforilaquo. 4* -quia, y los diferentes sonidos de que hemos hablado; por su me- dio se aprecia aun el ruido que hace en el pecho el juego del aire en el acto de la respira- ción, y el de las mucosidades bronchiales, cuando el aire las arranca en razón de la misma función ó cuando se tose ó hay estertor. Auscultación de la respiración. La percepción de la entrada del aire en las cédulas pulmonales, por medio del pectorilocjuo es llamada re-'piracinn por Lacnnec» fenómeno qr.e quizá exige la crea- ción de un nombre particular, pues que puede confundirse con la función de este nombre: para Ir..cornos entender la llamaremos i'esji;uiian pectoral. Si- se pone 4a. Uso del el cilindro sobre el pecho -de un hombre sano se oye en la inspiración y expiración un mur- mullo ligero, pero muy claro, que indica la entrada y salida del aire en cl pulmón: como hemos dicho este ruido es comparable al que sin instrumento se perci- be de un hombre que en un sueño profundo y tranquilo ha- ce de rato en rato una grande inspiración. Se oye la respira- ción pectoral en todos los pun- tos del pecho, sobre todo en aquellos en qne los pulmones es- tán mas cercanos á la piel. So- bre la trachea y aun junto á 1.a raiz de los bronchios el ruido de la respiración pectoral tiene on carácter peculiar que hace en- * Éeudór claramente <|ue ella' .se ve- Pectoriloquo. %*> rifíea en un conducto mayor que las células aereas; adema--, muy frecuentemente parece que el ea- fermo al inspirar atrae el aire contenido en el tubo del síe- thoscopio, y lo arroja al espirar. Para hacer un juicio exacto so- bre la respiración pectoral no debe estarse al primer examen: pucliendo diversas circunstancias disminuir h fuerza ó la frecuen- cia de la inspiración y expiración, solo al cabo de algunos segun- dos se puede formar nn juicio recto; lo grueso de los vetidos, aun cuando es considerable, no disminuye sensiblemente la in- mensidad del ruido escuchado por el cilindro, sino es ya que ha- ya frotamiento en ellos, y no se --'guarde grofiuid© silencio: lo mis- 44 Ws0 del. mo sucede por la gordura exce- siva ó por la infiltración de las paredes del pecho. El murmullo de la respiración pectoral es tanto mas sonoro cuan- to mas frecuente. Una inspira- ción muy profunda pero muy lenta apenas se oye á veces, al paso cpie una inspiración incom- pleta en que la dilatación del tó- rax es apenas visible, puede ser muy sonora si se hace con ra- pidez. Por esta razón cuando se explora la respiración con el ci- lindro, sobre todo si el obser- vador está poco ejercitado, ele- be mandarse al enfermo que res- pire con alguna frecuencia: Ió que se- hace sin esfuerzo en la mayor parte de las enfermeda- des torácicas en que esta clase Pectorilcqito. 4*5 dé respiración no es muy común-. Otras causas pueden variar la inT tensidad del ruido de la respira- ción en el pecho: bajo este respec- to la edad sobre todo tiene un grande influjo. En los niños la res- piración pectoral es muy sonora y aun estrepitosa; y aqui hay ade- mas en la naturaleza del ruido un carácter que lo distingue de el del adulto; se cree sentir la dilata- ción de las células aereas en los niños en toda su estension, mien- tras que ellas no se dilatan, si- no á medias en los adultos por la dureza de sus paredes. Es pre- ciso confesar que se necesita una gran delicadeza de tacto para per- -cibir esta diferencia en la dila- tación, y aun es de temer rjue la imaginación del aulor h^va^ 46 . Uso del tenido mas parte en esta distin- ción que la naturaleza. Pocos individuos conservan bástala última vejez lo tiue Laiin- nec llama respiración pueril, es- to es, una respiración pectoral semejante á la de los niños, de que hemos hablado. Casi siem- pre los hombres y mugeres de constitución nerviosa conservan . en su carácter algo de la movi- lidad é irascibilidad de la in- fancia. Tal respiración pueril se neta en algunas enfermedades co- mo lo diré después, mayormen- te cuando los pulmones por una enfermedad aguda cxc. se hacen impei-meables, La re.-pi ración (función) mas ruidosa, pero sin estertor, no por eso se deja oir con mas fueyr- Pectoriloquo. 47 ■ za bajo el pectoriloquo, como se • nota en ciertas dyspneas, en el ronquido durante el sueño, &cc. Este mido de las fosas nasales, y de la parte posterior de la boca, depende del modo con que el aire hiere la glotis, el ye!o del paladar, y las fosas na- sales y no de causa mas profun- da; lo que esplica por qué la exploración no da señal alguna de ella. Cuando con el p'ctei'lloijuo se ove distintamente- y con fuerza casi igual ala de ia respiración en todo el pecho, asegúrese que ni hav derrame en las pleuras, ni alguna clase de infarto en el tejido pulmonal. Si, al contrario, la respiración no se oye en cier- to lúgar, se puede asegurar que la parle corre-.-endiente del pul- Jfi Uso del ,mon es impenetrable al aire pOr cualquiera causa. En cuinto á la función respiratoria, se aprecia bien su fuerza, frecuencia ¿b!ores bajo de los dedos que percuten. Cuando una causa cualquie- ra destruye la elasticidad de las partes, ya haciéndolas densas por la admk-ion en su pr-rte me- dia de Équidos ó sólidos, ya condensando su supe i fie ie, ya circundándolas de líquidos ex- halados e¡ pecho entonces no suena corno en el estado sano; puede perder mas ó menos su sonoridad, obscurecerse, ensor- decerse, apagarse, en una pala- bra, ser contranatural; y aun puede faltar del todo; lo que expresaba Stoll, diciendo que el toráx da un juido semejante al de un muslo golpeado; tetiquam- de pecho. 11 pefcussi femoris. En este ultime caso, cl pecho está enteramen- te lleno de sustancias sólidas ó líquidas, con tal que la falta de sonido sea general en toda la cavidad. Algunos estados particulares pueden modificar el sonido del pecho; como la preñez, la ple- nitud del estómago, la excesiva gordura, ¿kc. que, empujando al diafragma, empujan también y levantan los pulmones, les quitan una parte de su elasti- cidad, y por consiguiente dis- minuyen la claridad habitual del sonido natural. Enfermedades del abdomen, en que las visceras del pechó no están interesada';, pue- den alterar el sonido de esta «¿avidadí como . el volumen au- 11 Percusión mentado de las visceras, el in- farto del hígado, del baso, la ascitís, ckc, que, empujando al diafragma, comprimen los órga- nos colocados encima, y dismi- nuyen la magnitud de las cavi- dades pectorales, y por consi- guiente la estension del sonido que clan naturalmente. §11. Moclo de percutir el pecho. Para llegar á los resultados de la percusión de pecho, para ob- tener el verdadero sonido que da esta cavidad, es necesario to- mar varías precauciones, que vamos á indicar. Es necesario poner al enfer- mo en posición que pueda ser percutido con ventaja, y con la mayor comodidad posible. Es- tando el enfermo en la cama, de pecho. i5 si se trata de examinar las par- les anteriores del pecho, se le colocará exíC'ísimamenle sobré la espalda, la cabeza levantada", y un poco dobladas las piernas. Ordinariamente se percute el pecho desnudo sí es hombre, y con solo la camisa si es muger: este vestido, como lo nota Auen- brugger, nada quita á la fuerza del sonido, y es mas decente. Para obtener el sonido de las partes posteriores de esta cavi- dad, se sentará el enfermo con los brazos acia adelante, encor- vándose un poco en la misma di- rección: lo que facilita golpear las partes posteriores y laterales T,ara apreciar su sonido. Si el aciente no está en cama, se le mandará sentar en una silla, y 14 Percusión k se le percutirá el pecho en re~ rededor. Se cuidará 'siempre no dé el frió al enfermo en estas investigaciones, porque se cau- saria grave daño en caso de in- flamación de pecho. La fuerza con que se per- cute está sujeta al espesor de las paredes del pecho y al vi- gor de los enfermos; en los de- licados1, mugeres y niños,, basta un golpe mediano; en las atletas, se necesita mayor fuerza para obtener uu sonido notable. Con todo, no debe ser tan fuerte, que cause dolor. Cualquiera grado ele acción que yo luna emplea- do, golpe indo convenientemen- te, nunca he oido quejarse á los enfermos de ejue les : hicíce ' mal. ;'; .: •:*.«».«■< - . - ¿ . ;;.;f;,:.. ele pecho. i 5 Para percutir esta cavidad,, se reúnen todos los dedos de la mano derecha en hacecillo, y se golpea ei tórax repetidas ve- ces, dejando entre cada choque un intervalo de algunos segun- dos; se oye el sonido; al que está muv ejercitado le bastan algunos golpes; pero el que lo este menos debe repetirlos has- ta oir bien la especie del soni- do, para no cometer errores. Es necesario el mayor silencio cuando se percute, aun la pro- pia respiración se debe conte- ner para que ningún ruido es- traño oscurezca el sonido del pecho. Algunos tocan con los dedos medio doblados liivícamcn- lej-sin reunirlos: para el acos- tumbrado quizá tanbueuo será es- i6 Percusión te modo, como el antecedente; pero es menos segnro para el eme comienza, y ademas, que tocan- do en una superficie mas con- siderable, no suena con tanta precisión un punto dado del pe- cho: otros golpean de plano, cofi los dedos csteudidos, lo que es defectuoeo si se generaliza, por- que dará el sonido de toda una región: este método debe em- plear-e después de haber hecho la percusión con la punta de los (ledos reunidos, y solamente cuando, teniendo la enfermedad una grande ostensión, se trate de obtener el sonido de toda la región que es el asiento del mal. Se percute con la mano desnuda: Auenbrugger quería qe.e se la cubriese con un guan- de pecho. if te; circunstancia absolutamente inútil, y que si el guante es muy grueso, aun puede influir en el sonido dado. Otra circunstancia niencs indiferente, indicada por el mismo autor, es la de man- dar al enfermo que haga una grande inspiración, y que la re- tenga mientras se ejecuta la per- cusión. De este modo hay ma- yor sonido y mas voluminoso, que cuando el pecho del enfer- mo no contiene aire; mas ob- servo que esto solo puede te- ner lugar en los pulmones sa- nos, ó en su porción sana; pe- ro que en los enfermos, no pe- netrando el aire hasta allí, es del todo inútil. Ni he visto tal método en Corvisart, ni yo lo he practicado. 18 Percusión Cuando se percute, solo de- be obrar el antebrazo, golpean- do al pecho bajo el mismo án- gulo; porque si se hiere dilec- tamente sobre un lado, y sobre el otro como quien acepilla, variará mucho el sonido. Se debe golpear en un mismo lu- gar; pues si se golpea sobre una costilla en un lado, y so- bre un espacio intercostal en el otro, variará también el soni- do; practíquese sobre una mis- ma estension de ambos lados, con la misma mano, y con igual fuerza en las partes del pecho, cuyo sonido se ejuiere compa- rar. Si no se percuten ambos lados del pecho, no se obten- drán resultados exactos; y asi hay un grande obstáculo cuan- de pecho. 19, do' ambas cavidades están enfer- mas, porque no hay sonido na- tural con quien comparar el en- fermo, y entonces la percusión es casi inútil. Si se trata de conocer el so- nido que da el pecho no se percuta indiferentemente en to- dos sus puntos. Si no se ceno- ce el sitio enfermo que se va apreciar, percútanse diversas re- giones de esta cavidad, una des- pués de otra, compárense los inicios de cada una de ellas, y concluyase que el mal está don- de el sonido es menos puro, y mas diferente del natural. Si al contrario, el sitio del mal es evidente, percútase solo la re- gión enferma, como la super- ficie precordial, si el corazón ao- Percusión está enfermo, y todo el pecho si lo está el pulmón. Siempre es mas prudente examinar por la percusión aun las regiones sa- nas, porque de un dia á otro pue- den alterarse en las enfermeda- des agudas. Percútase frecuen- temente: si el mal es agudo, siempre que se vé al enfermo; mas raras veces, pero sin em- bargo cada dos ó tres dias, si es crónico el mal. Según eme se obtenga taló tal sonido puede calificarse el estado del pecho. Si es puro y en las proporciones naturales, ni muy claro ni obscuro ó apa* gado, dígase que las visceras pec- torales están sanas, ó al menos que su enfermedad no es apre-n ciable por; la percusión: porque de pechó. 21 nadie ha pretendido que este método sea general, y aplicable á todas las enfermedades de pe- cho. Adelante diremos los casos en que nada indica, y aun aque- llos en qne podrá imponer, per- suadiendo que el lado sano es el enfermo. Si el sonido es apa- gado y no se puede sospe- char que tal estado contranatu- ral sea efecto de las causas ya indicadas ($ i.) denota la lesión de una viscera situada bajo del punto donde se manifiesta, y en- tonces por los síntomas genera- les casi siempre se llega á co- nocer la clase de enfermedad de que está herido el órgano. Si absolutamente no hay sonido, el caso es de los mas graves, pues indica una alteración con- 22 Percusión siderabU del pulmón, ó de la pleura, y aun ele ambos, con derrame que llena la cavidad del pecho en su totalidad. La falta de sonido en la región inferior de una de las cavidades pecto- rales , y oscuro solamente ó natural en el resto, indica un derrame que no llena este lado del todo, sino solamente hasta el lugar donde calara el sonido. Sentado el enfermo se ve sí el sonido es natural, en la parte superior y si acostado tam- bién lo fuese en la anterior, concluyase que el cuerpo obtura- dor es un líquido. Con todo, esto no es muy exacto, porque estando la cavidad del pechosiempré llena por los pulmones en estado sano, de pecho. 2$ si el derrame no ha alterado su textura constantemente elástica, poco ó ningún espacio queda á los líquidos. Si el pulmón está contrahido, eomo frecuentemen- te sucede en el hídrotorax, pue- de haber entonces cavidad bas- tante para que se coloque la serosidad según la posición del enfermo. El retorno del sonido al estado natural indica el de la viscera ó cavidad al estado sa- no. § 5. Enfermedades en que pue- de ser útil practicar la per- cusión y de quienes da buenos indicios diagnósticos. En las en- fermedades agudas del pulmón Sobre todo es en donde la per- cusión ofrece un buen medio dé asegurarse de la estension $4 Percusión que ellas ocupan en el órgano, de los progresos que hacen, y de su resolución cuando tiene lugar. Pío es de menos valor es- te signo en las afecciones cró- nicas; pero como son mas ra- ras, su práctica es menos fre- cuente. Las pleuras ofrecen igual- mente numerosas ocasiones pa- ra usar de la percusión en las enfermedades que tienen su asien- to en eiias, y que se recono- cen con particularidad por este procedimiento cuando hay der- rame; lo que sucede en el ma- yor número de casos. En fin el corazón también presenta rauchí>- sKnaá enfermedades en q«8 pue- de ser úti l practicar la percu- sión,'notablemente en. el -cas© dff-a&ménto; dv< val&oten, ^pur* «s de pecho. 2 5 la -mas frecuente de todas las lesiones orgánicas de que es sus- ceptible. A. Enfermedades agudas. Las pneumonías y pleuresías ofrecen ocasiones diarias á la percusión de pecho. Pneumonía. En esta afección cl método de Auenbrugger es de los mas indispensables; por su medio se conoce todos los días los progresos del mal, su asiento, su estension, las par- tes; qne abandona, su resolución ¿kc. El médico de Viena dice que hasta el cuarto día no da el tórax un sonido contranatu- ral; pero Corvisart ha refutada con razón este aserto, y obser- va que •; algunas veces al cabo d& veinte y cuatro horas d* lain? 2(5 Percusión vasion de la enfermedad, el so- nido qo es ya tan bueno y que puede perderse del todo en los tres ó cuatro primeros dias, si la marcha de la enfermedad fue- re muy rápida. Auenbrugger pre- tendía que hubiese en los pneu- moniacos una í'elacion entre la pérdida del sonido, y los dias críticos de los antiguos, loque le condujo á no conocer bueno ó mal sonido sino hasta tal épo- ca del mal: esto prueba lo di- fícil que es librarse de las preo- cupaciones antiguas, puesto que un espíritu tan exacto como el del autor del método de la per- cusión ha podido ser conducido á inducciones qne no justifica la naturaleza. Es peor la falta de ., sonido en todo ó en parte del de pecho. 27 lado izquierdo, que del derecho, á causa de ser peor la pneumo- nía que tiene su asiento en aejnel lado que en este, por la vecin- dad del pericardio y del cora- zón, á quienes puede trasmi- tirse la inflamación, como lo no- ta Corvisart. El peligro es menor cuando el sonido es oscuro so- lamente en la parte alta del pe- cho, porque esta porción del pulmón es menos voluminosa; por el contrarío, la enfermedad es mas grave si el sonido falta en las partes posteriores del pe- cho. Cuando falta el sonido en toda la estension del pulmón, la enfermedad es mortal. Añade Anenbrugger que hay peligro de muerte, cuando falta el sonido en la región esternal; esto solo al? Percusión sucede en las peripneomoma» muy intensas, en donde habien- do aumentado de volumen es- cesivamcnte un pulmón, empu- ja al mediastino, y ocupa su lu- gar, lo que esplica la gravedad del caso. Ordinariamente se observa que vuelve el sonido en el la- do enfermo, en proporción á la abundancia de la expectora- ción epie quita la enfermedad, y qne se disminuye aquel, dis- minuidos ó quitados los esputos, Una acumulación estreñía de ma- teria morbífica hace desaparecer, desde el principio de la enferme- dad, lodo sonido; sin embargo hay ocasiones en que sin haber excercion pulmonal abundante, vuelve el sonido poco á poco, de pecho. ag y se efectúa la solución de la enfermedad por una especie de crisis insensible: otras veces pa- rece que el enfermo mejora dia- riamente, que llega á la conva- lescenci^i, y aun á la sanidad, sin que vuelva el sonido. Es me- nester desconfiar siempre de es- tos casos sospechosos, y que se notan frecuentemente por las re- caídas. Efectivamente, al cabo de algunas semanas se presentan una tos seca, la fiebre, y todos los síntomas de una vómica, ó tisis consecutiva. Corvisart en su. traducción refiere muchos ejem- plos de esto, y las obras están. llenas de hechos semejantes. Se ve cuan precioso es el medio de; percusión para asegurarse del estado del pulmón, y.cuaneseuK 5o Percusión cial es su práctica para dirigir la curación. La pneumonía crónica, co- mún á los niños y los viejos, en- fermedad de la que tenemos po- cos documentos ciertos, se reco- noce también, á pesar de -tener frecuentemente una marcha en- mascarada y oculta, por medio de la percusión, que muestra una disminución notalfle en la naturaleza del sonido, y cuya ex- tensión se puede investigar por la ele la región en donde falta. Es bien claro, que se llegará á- establecer eon alguna exactitud el diagnóstico de la pneumonía Crónica, comparando los sínto- mas generales de ella con el resultado de la percusión. Lo es también én todos los otros ca» de pecho. 3r sos en que se practique esto. De esta especie de pneumonía habla Auenbrugger por menor en su obra, bajo el nombre de scirro del pulmón. Sirve también la percusión para distinguir la pneumonía de las afecciones que tienen con ella relaciones muy notables. La pleu- resía y el catarro en tanto que se limiten, launa á la pleura y el otro á las divisiones bronchia- les, no alteran el sonido natu- ral del pecho; mas luego que pasan estos límites y atacan el tejido pulmonal, se oscurece el sonido, y la enfermedad se nom- bra entonces pneumonía catarral y pleuro-peripncumonia. La per- cusión distingue también la fal- sa fluxión de pecho ó pleuro- 52 Percusión dynia, de la pneumonía, en que en aquella se percibe el sonido natural de la cavidad del pecho. Por la percusión se reconoce no tener su asiento en el pulmón ciertas toces ferinas, y esto- macales. Pleuresía. La pleuresía aguda viva y esencial, enfermedad muy rara, que se nombra también pleuresía seca, porque limitando su asiento precisamente, á la pleu- ra, no hay expectoración, no ahs tera el sonido del pecho. En el mayor número de casos, esta afec- ción avanza mas ó menos sobre el parenquima del pulmón, y to- ma el carácter de pleuro-pnen- monia ó pleuresía húmeda. Siem- pre que la inflamación se extien- da a la pleura, y al pulmón hay de pecho. 153 nna doble causa para la altera- ción del sonido: desde luego por el engurgitamiento del pulmón, y por la flegmasia, y después por el derrame eme siempre existe en la pleura. Cuando esta se ha- lla atacada de este modo, el so- nido deberá alterarse mas, que en la pneumonia simple, lo que no siempre sucede, porque la porción del parenquima pulmo- nal invadida no es tan grande co- mo en la primera de estas en- fermedades, y el derrame ademas es en general poco considerable. El sonido vuelve con la solución de la enfermedad, ó se disminu- ye mas y mas con su aumento. Acompañándose casi siempre Ja pleuresía crónica de un au- mento en el espesor de la plew- 5 . 34 Percusión •. ra, y de un derrame seroso ó purulento, y lo mas frecuente seroso-purulento, el sonido se pierde en proporción a los pro- . gresos de la enfermedad, cu va marcha indica con bastante exac- titud. La percusión es entonces tanto mas indispensable, cuanto los síntomas generales son lo mas frecuentemente poco caracterís- ticos, algunas vece/i insidiosos, .y que diariamente cng.iñan á muchos prácticos, que iu> se a Mi- dan de los socorros que podrían obtener del método de Auen- brugger. Enfermedades ex.anlhe.mdti- .cas. Lina de las notas mas im- portantes, que* enteramente per- tenece á Auenbrugger, es laque hace relativamente ú las enfer- de pecha. 35 fermedades exanthemátícas co- mo el sarampión, viruela, escar- latina, 6cc. Este profundo ob- servador ha visto en tales afec- ciones que el pecho pierde su sonido propio, y que no lo re- cobra sino cuando la erupción cutánea se ha efectuado, de modo que según el, se puede rjuzgar ele Ja aUmlancía de esta per el grado de es< ineein sentó del sonido. Corvisart notó la exactitud de ideas del médico ■alemán, mayormente .en el sa- rampión y escarlatina. -Parece que el punto de doude parlen estas enfermedades"'es'el pecho, y si -se a gres-a á estos hechos, que hay hienVutefriUile palpi- taciones, y que á causa 'de---un tratamiento indiscreto ó retro- 56 Percusión pulsivo del exanthema casi siem- pre resultan afecciones de pul- món, se tendrían estas enferme- dades como enteramente depen- dientes de los órganos respira- torios. Corvisart añade á estas con- sideraciones, que frecuentemen- te ha observado á consecuencia de la sarna, y herpes retropnl- sas, que la percusión de pecho daba un sonido menos claro*' eme se hacia natural si volvían tales erupciones: ¿se podrá con- cluir de esto que todas las en- fermedades de la piel están ba- jo el imperio de los órganos pul- monares? Para el práctico estas relaciones son bastantes para qae. vele cuidadosanxenlp soh*e efeio** de pecho* 3jr órganos rí desaparece algún exr anthetna. Aun mas dice Auenbrugger, que ha visto oscurecerse el so- nido del pecho en la mayor par- te de las enfermedades epidé- micas. Es probable que etí los casos de qne habla se compli- caba mas ó menos la pneumo- nía, porque sin esto seria incon- cebible por qué suena menos la cavidad torácica. Por ejemplo, en las epidemias catarrales co- nocidas en Francia bajo el nom- bre de grippes, que casi siem- pre son pneumonías catarrales, es mas ó menos oscuro el soni- do del pecho. En la que vimos reinar en París hace algunos años* se hubiera podido notar la fal- ta., de sonido.en dmbos lados, 38 Percusión porque ambos, pulmones estaban atacados á veces á un mismo tiempo; y por eso fué muy fa- tal. . B,. Enfermedades crónicas. Cuando a estas enfermedades acompaña induración de una par- te del pulmón ó de las pleu- ras, ó producen en su Consecuen- cia uu derrame de Ilíquido, ój que alimentan el volumen ele las par- tes, la percusión podrá descu- brir su existencia. En las enfer- medades que no presentan nin- guna de estas circunstancias, es-' te método es nulo, ó solo sirve para aclarar negativamente la presencia de alollBas afecciones. Hydropesias. El derrame, principal carácter de estas en- fermedades, casi desde'su origen de pecho. 3g es aprecíable por la percusión. Interponiéndose lá serosidad en- tre el pulmón y la pleura costal destruye el sonido que podía ha« bei. La percusión indica con exactitud Ja altura del líquido, porque el sonido es natural so- bre la superficie de la serosidad, si no hay otra causa que lo os- curezca. Cualquiera que sea la naturaleza del derrame, ya pu- rulento como en el empiema, ya sanguíneo, como después de hemorragias accidentales de los vaáos del pecho, el sonido no presenta diferencia alguna. La consistencia de los cuerpos no produce desemejanza en la cua- lidad del sonido, ó á lómenos la que produce es tan- pequeña, que es d'ifie¡l'.'apreciarla... ríiuan- 4o Percusión tos casos en cl principio oscu- ros de hydrotorax, de emplser ma, y derrame sanguíneo se han conocido por Ja percusión auxi- liada con los síntomas generales! Es necesario haber visto como yo la exactitud de la percusión en frecuentes-ejemplos, para per- suadirse de la bondad de este medio" en la investigación de las enfermedades de pecho. Asma. Bajo este nómbrele comprenden muy frecuéntemen¿ te, como se sabe, enfermedades muy distintas: basta que cual- quiera tenga una dvspnea cró- nica, para que se le declare as- mático. Estos pretendidos asmas como lo ha demostrado- Corv*-: sart, son lo> mas ínecHeiiteanen- te, un síutoma de enfeoneda- de pecho. $i des orgánicas de corazón, ó de pulmón. Laennee, en su tratado de auscultación mediata, señala dos nuevas causas del asma, la dilatación de los bronchios, y el emphisema pulmonal. Co» todo existe un verdadero esta- do espasmódico del piümón, al que únicamente conviene el nom- bre de asma esencial. La per- cusión puede distinguir muchas veces el asma verdadero, de las enfermedades á qníenes se da este nombre. Asi es que las afec- ciones en que la dificultad de respirar es producida por una lesión orgánica del corazón, se conocen por la oscuridad del sonido en la región precordial, «i esta lesión resulta de ife» hy- 42 Percusión perlrophia de esta viscera: se distinguirá igualmente por la percusión, el asma, de la dvs- pnea que resulta de la pneumo- nía ó pleuresía crónica, asi co- mo de la de un derrame sero- so, purulento, ckc. El asma ner- vioso será indicado con bastante exactitud por el sonido natural del tórax con una dificultad de res- pirar cjue viene periódicamente. Nostalgia. Auenbrugger co- loca esta enfermedad en el nú- mero de las afecciones crónicas en que el sonido regular del pecho es oscuro. Nos parece que esto solo sucederá en los suge- tos que padeciendo esta cruel afección, les ataque pneumonía, ó pleuresía crónica, lo que efec- tivamente sucede en algunas cIr- de pecho. 43 cunstanctes: fuera de este caso, no sé. que' relación pueda tener una ; enfermedad esencialmente nerviosa y moral con el sonido contranatural del tórax. Phtisis pulmonal. Cuando les pu'mones* esián llenos de tubér- culos de diferentes tamaños, se encuentra la elasticidad natural de su p'arenquima en parte des- truida -dór la densidad' que ha adquirido. En este estado el pe- cho da menos sonido, sobre to- do en la región superior, por- que los tubérculos se desarro- llan principalmente hacia la raiz de los pulmones. Sí estos no son numerosos, son ligeros los cambios en el sonido verdadero de la cavidad, y cualquiera" que !sfeá""suc número, si están''exca- : oq- 44 Percusión vados ó vacíos en parti, pnede resultar por esto un sonido mas claro que en el estado sano; lo que siempre indica enfermedad. Para esto es necesario que la por- ción interpuesta entre las pare- des del pecho y las cavidades esté sana; lo cjue frecuentemen- te snceele cuando la enfermedad aun no ha hecho todos los pro- gresos de que es susceptible: re- sulta de lo dicho, que no se afir- mará la existencia de la tisis por solo las indicaciones tomadas de Ja percusión; mas entonces los síntomas generales de esta afec- ción aclararán su existencia. . . Obstrucción. Por este nom- bre tan vago, se puede enten- der el -estado de una viscera, cu- ya acción se halla fatigada por M Presencia de un cuerpo solí- de pecho. 4^ do ó líquido, colocado en me- dio de su parenquima: si este cuer- po es voluminoso, el oscureci- miento del sonido indicará su asiento y estension. Si la obs- trucción es producida por una inHamacion crónica, se percibi- rá también por la percusión. Se reconocerán mejor por este me- dio los cuerpos obstiuentes, cuan- do estén cercanos á la superfi- cie pulmonal, ó encerrados en la pleura, que cuando se hallen profundamente situados. Edema de los pulmones. En esta enfermedad de las mas co- munes, que se sospecha en los. sngelos de un temperamento lin- fático, perezosos, de semblante pálido y abotagado, con tos hú- meda y expectoración pituitosa,"« 46 Percusión -que causa una esPec'e de asma por la dvspnea habitual que la • acompaña, la percusión dará un signo cjue puede avudar á reco- -nocerla. El sonido de ambos la- dos es mas sordo que en el es- tado natural, sin fiebre ni do- lores, y sin que ei enfermo ha- -ga cama, ejecuta bien todas sus -funciones, exceptuándola respi- ración. Corvisart ha dicho algo de esta enfermedad en la página ?.5o de su traducción de AneiTÍíruggrr, y Laennee en muchos lugares del tratado de auscultación mediata -habla mas detalladamente de ella. Enfermedades de. corazón. Entre nosotros, Corvisart es el -primero que aplicó la percusión, de pecho. 47 y con infinita ventaja en muchí- simos casos al diagnóstico ele es- tas enfermedades. Siempre que hay dilatación en el corazón es contranatural el sonido de la re- gión precordial; es tanto mas sor- do, cuanto sobre ser la dilata- ción mayor, hay al mismo tiein - po aumento en el tejido de la viscera, llamado impropiamente aneurisma activo, y con mas propiedad hypertrophia. Si el vo- lumen aparente del corazón solo fuere efecto de una acumulación de líquido en el pericardio, tam- . bien habrá disminución en el sonido natura!, lo que á veces embaraza conocer si la enfer- medad ataca precisamente el co- razón ó el pericardio. Con to- do, sus síntomas presentan algu- 48 Percusión ñas diferencias y casi siempre puede conjeturarse eme parte del órgano está atacada y ocasiona la falta de sonido. Fuera de estes dos casos la percusión nada indica en las afec- ciones orgánicas de corazón: el encogimiento de las válvulas, las vegetaciones sobre los orificios o de las embocaduras de los ven- trículos, ó sobre la de los gran- des vasos, el endurecimiento de las bandas fibrosas Scc,, no dan signo alguno por la percusión. Con todo, percútase siempre 1$ región precordial cuando se-exa- mina á un enfermo, porque fre- cuentemente se nos índica que hay lesiones apreciables donde no se sospechabau. Las dilataciones de los gran- de pecho. 4b des vasos, los aneurismas del ca- vado de la aorta son sensibles por la percusión, luego que ad- quieren un volumen capaz de empujar el pulmón y corazón, y que tienen llena su cavidad de una sustancia muv densa, á sa- ber de fibrina, que forma allí capas; en tal estado no desna- turalizan el sonido de la parte ¿interior del pecho tanto que pueda apreciarse. En la ojeada rápida que he dado de las enfermedades en que la percusión puede practicarse con utilidad, no he hablado si- no de las principales circuns- tancias en que da indicaciones diagnósticas. Sí yo hubiera que- jido examinarlas todas y con los los pormenores dé que quizá son 5o Percusión capace=, habría pasado los lími- tes que me prescribe la obra a que concurro. Ue reducido la percusión á su mavor sim- plicidad: no he querido temar en consideración las variedades delicadas que los observadores consumados descubrirían en ella, temiendo no ser entendido, 5 inducir á error, por las dificul- tades (¡ue podría presentar á los poco habituados á ella. Asi es que no he hablado del me.lio de conocer el temblor cpie la percusión hace sentir en los de- dos que percuten, y que se cree causado por la vibración del ai- re en las células puimouaíes: lo mismo digo de la sensación que alguuos dicen experimentar al percutir vm pecho enfermo ñor de pecho. 51 la presencia de un pulmón car- nificado, ó del que está alte- rado por un cierran?.e ccc. Es- tas variedades inj.nit ámente pe- queñas, que se escapan á casi to- dos los meó.eos, deben dejarse para aquellos que se dedican á practicar este método con par- ticular cuidado. $ .¡. Enfermedades de pecho en que la j:¿r<-ucio?i no da indica- ción din ¿nos tica. Siempre que les enfermedades qne. atacan el pecho no producen cL.irame en la cavidad pleural ó no endu- recen cl tejido del pulmón, la percusión no puede darlas á co- nocer, 'porque no hay variación en la cs-lidad del sor.ido natu- ral; relativamente á las enfer- medades de corszcn hemos di- $*' Percusión cho que si no se' amplia el vo- lumen del pericardio ó del co- xazon mismo, no se consigue indicio alguno por tal procedió miento. También en el catarro esen- cial, que no pasa de las ramifi- caciones bronchiales de calibre mediocre, en la tisis nerviosa, en el asma esencial, en la dila- tación bronchíal, en la pleure- sía simple y seca, en las enfer- medades de corazón que solo con- sisten en el encogimiento, en la osificación valvular, en las rotu- ras tendinosas ó musculosas, ikc. nada puede indicar la percusión.. Injustamente se ha reprocha- do á la percusión de ser un procedimiento variable, que tan pronto indica las enfermedades de pecho. 53 de pecho, tan pronto nó. Aqui solo se trata de distinguir los casos para hacer de ella un uso útil y luminoso. No puede exigir- sele lo que no puede dar, y es tan imposible por este procedi- miento enteramente físico pro- ducir sonidos contranaturales, cuando los órganos no están dis- puestos para modificar el que hay, como si se quisiera sacar de utí tonel lleno los sonidos que da vacío. No hay razón para asegurar que la percusión sea un proce- dimiento infiel, esto es, que en. una enfermedad donde debía no- tar la falta del sonido lo ma- nifieste natural-, como si por ejemplo, en la pneumonía, ó en; el hydrotorax. no manifestase'' 54 Percusión ninguna alteración en la sono- ridad de ia cavidad afecta: esto jamas sucede, ni puede suceder, sí la percusión se practica con- venientemente por alguno que esté un poco habituado á su uso, que tenga los conoci- mientos suficientes de medici- na para no olvidar circuns- tancia alguna de las necesa- i rías en la práctica, y si ademas no hay afección particular ó alguna disposición rara que es- torbe dar á la cavidad el soni- do que debía, para sacar del mé- todo de Auenbrugger todo lo que tiene de útil. § 5. De las enfermedades en que la percusión puede parecer enga- ñosa. Dos causas principalmen- te producen un sonido engaño- de pecho. 55 so: una es la conformación par- ticular v contranatural del pe- cho á consecuencia de la rachí- tis ó de adherencias morbosas; y ia otra es el desenvolvimien- to de gases en el interior del pulmón ó de la cavidad pleu- ral. Corvisart no hace mención alguna de estos casos particula- res que han podido inducir á error, y dar ocasión por consi- guiente para despreciar este me- dio de conocer las enfermeda- des de pecho. En los casos ele conforma- ción viciosa del tórax casi siem- pre es mas sordo el sonido epue en el estado sano. En los gibo- sos hay muchos ejemplos de tal estado contranatural, ya que los órganos estén comprimidos por 56 Percusión la estrechez del lugar, ya que Jas corvaduras viciosas ele la caja oseosa presenten partes duras don- de debe haberlas blandas v elás- ticas. La dificultad de respirar que en tales sujetos es casi ha- bitual indica -demasiado que sus pulmones están Litigados, y epie su tejido es mas denso que cuan- do ¡se desarrollan libremente lo que explica la oscuridad del tonido. Laennee ha descrito un esta- do del pecho en. que esta ca- vidad no suena, aunque-por otro ¿ado los enfermos la pasen bien, ío que es consecuencia de der- ís.ia¡: en lo interior de las píeu- i\\% qne produjo al principio la dilatación de ia cavidad pecto- r.¡lr y despjaes.su . caeogimieuto de-pecho. of seguido á la absorción del lí- quido exhalado; las costillas en- tonces se deprimen y juntan mas que nunca; el pulmón mas com- primido se adhiere á la pleura costal. Parece que los sugetos así conformados, por último se acostumbran á tal estado, y que poco á poco las funciones pul- monal y circulatoria se ejecutan como en el orden natural, á ex- cepción de la compresión que las visceras pueden experimen- tar, y oue probablemente es la causa de que un lado del pecho pierda su sonido. Es de creer que la adheren- cia de la pleura pulmonal con la costal da también un sonido menos natural, mayormente si se nneta por1 una membrana ac- 58 Percusión cidental mas densa -que las pleu- ras: entonces bav continuidad de dos superficies lo que haco insonora la cavidad. Con to- do si cl pulmón está sano, la diferencia del sonido 'producido acaba por ser cosa ele poca im- portancia; cuando tal pulmón se enferma la percusión con mas prontitud produce en éi la fal- la de sonido que puede resul- tar de su alteración, que en el no adherenic. En los casos dichos por la debilidad del sonido puede en- gañar la percusión; en otros de que hablaremos, al contrario, en- gaña por la intensidad y clari- dad mayor de él qne en el es- tado natural lo eme puede ha- cer presumir que, el pecho está de pecho. 5g sano. Con iodo, como cl exceso de ruido índica á veces una cosa no natural, por tanto inclina á buscar los motivos de este ex- ceso de sonoridad. Eos causas se le han hallado, y ambas se de- ben á los gases desenvueltos eu el pulmón ó en la pleura. Laen- nee nos ha hecho conocer ia pri- mera mas particularmente, con el nombre de enfisema del pul- món, y la segunda ha sido des- crita por muchos con el de pneu- motorax. En ambos casos se ve bien que el pecho dcl;^ ser mas sonoro, puesto que cuanto mas ai- re existe en una cavidad tanto mas resuena el ruido que se imprime á sus paredes, como se ve en un tambor cuyas cuerdas se ti- ran ó aflojan. Por esto el pecho 6o Percusión suena mas en la inspiración que en la expiración. En las dos afec- ciones dichas la permanencia del aire equivale a una inspira- ción continua. El aire dilata las células puimouaíes ó la cavidad pleural, lo que hace que la per- cusión dé un sonido mas inten- so, mas claro y perceptible en mas puntos que en el estado sano. Si en ambas circunstancias se percu- te la otra cavidad, se hallará mas sorda comparativamente, lo que baria creer que ella era la en- ferma, si no se reflejara que el sonido excesivo es en el caso, una prueba de enfermedad; co- mo en otros lo es su disminu- ción. Algunas tisis,, y ¿ veces cier- tas pleuresías crónicas parecen de pecho,- 61 complicarse con el pneumoto- rax, como lo nota ltard, y ex- plican porque en tal circunstan- cia el sonido es mas retumban- te que en el estado natural. Es- te signo puede aun servir pa- ra indicar tal complicación. En los diversos casos dichos la percusión solo es engañosa en la apariencia, porque en el fondo este método es exacto siempre en si mismo, y solo sus consecuencias pueden ser falsas; y en realidad la falta ele sonido indica siempre mayor densidad en las visceras contenidas; ma- yor claridad y estension en el sonido denota constantemente mayor dilatación y rarefacción en los órganos encerrados bajo 62 Percusión el punto que se toca. Este re- sultado físico es inequívoco, pe- ro las inducciones patológicas pueden ser Inexactas, defecto que viene de los especuladores y no de la ciencia. El exceso de sonido es un medio de reconocer la existcn- 'cia de las enfermedades en que faltan casi todos los otros sín- tomas; solo la dilatación de la cavidad pectoral puede encon- trarse entre aquellas de que aca- bamos de Jiablar; pero como también existe un exceso de so- nido en el hydrotorax, empye- ma, ' &tc. este es únicamente mr" signo '■ equívoco; la percusión distingue entonces estas afeccio- nes con facilidad, porque el so« nido en las primeras falta eu de pecho. G5 muchas partes, y en las otras, es mas estenso y mas claro. Y asi no se puede decir que la percusión engaña, porque ella cía el tínico sonido que puede dar, y este signo también índi- ca las enfermedades que tienen su asiento en el pecho. § Gs Comparación de la per- cusión de pecho con cl uso del stcíhoscojño. Laennee, después de haber por mucho tiempo usado frecuentemente de- la per- cusión, y qne ha sabido apre- ciar todas las ventajas que pue- de ofrecer al práctico para él conocimiento de las enfermeda- des de pecho, elogia este pro- cedimiento en muchos lugares de su tratado de T auscultación mediata. Con lodo se ha con- 64 Percusión vencido de ser este método en algunas circunstancias insuficien- te, y ha tratado de suplirlo por otro modo diagnóstico de estas enfermedades. El stethoscopio remplaza á la percusión de pe- cho en el mayor número de ca- sos. Encuentra al servirse de es- te instrumento numerosas venta- jas que no ofrece la percusión; á veces une los dos procedimien- tos como se ve en el artículo anterior. Hay esta diferencia entram- bos métodos; el sonido produ- cido por la percusión no existía en el pecho, ., y el qne se oye por el stethoscopio existía ya ea esta cavidad. El uso del stethoscopio exi-. ge tina atención y cuidados ma$ de pecho. 65 minuciosos que la percusión; por esto me parece su práctica mu- cho menos fácil, aunque diga lo contrarío sn autor. Los diferen- tes ruidos que se distinguen en el pecho son de una variedad tan delicada, y para percibir- las, exigen una aplicación tan grande, á la que no es fácil se habitúe el mayor número de médicos, que esta práctica no es siempre de una necesidad y obligadod absoluta, ademas de la singularidad que ofrece á los enfermos. Todo está en favor de la percusión, procedimiento simple, que no exige ninguna atención particular, y ningún otro instrumento que la punta de los dedos; en fin el uno está conocido solamente por algunos, * 66 Percusión y su valor aun no está decidido mientras que la percusión cuen- ta numerosos favorecedores, se practica eu todos los hospitales y en la ciudad con un suceso siempre en aumento, por todos los que han sabido apreciar su valor; y ha logrado la aceptación general de todos los verdaderos prácticos á quienes sirve de brú- jula en la investigación de las enfermedades de pecho. En la percusión solamente hay que escuchar un sonido simple; los que se manifiestan por el ste- thoscopio tienen su asiento en el pecho, son numerosos, y varían frecuentemente, de don- de se toman las inducciones indicadas por el autor de es- te método : es verdad que ellos de pecho. 6 y dicen mucho mas y enseñan mavor número de circunstan- cias del desarrollo de Jas en- fermedades, cpie la percusión según Laemiec; pero si es muy difícil percibirlas, es o m¡( no ove si reí. oxmtfe'-e tal método. Co;... .ííjo pues ip-e la y.' r- cnsíon ñor su facilidad, sim- plicidad y exactitud, debe pre- ferirse al uso del stethoscopio, á lo menos hasta que el tiem- po manifieste los servicios cjue puede dar este, como lo ha hecho el método de Auenbru- gger, que se adopta ha?e mas de cuarenta años, y que aun qui- zá tiene enemigos, á pesar de la evidencia de sus felices re- sultados. Con todo, para sacar de 1» 6$ Percusión percusión de pecho todas lassre* tajas de que es suceptibley es necesario practicarla habituai- mente con atención, y perse- vei'ancia; para esto toqúense fee- cuentemente pechos sanos, en- fermos, y aun los de cadáveres, comparando el sonido qne se ob- tenga en estos, con los resul- tados de la autopsia: esta educa- ción de los dedos, como dice Corvisart, no se aprende sino con el tiempo y la oreja; con todo, tal educación no es muy lar- ga'para el de talento exacto y do- tado de sentidos delicados. FIN. n4ti<' -i,. % i í '/ :\ :',yj*-' \