US AMPUTACIOSES OtóTIMS Pages 1-16 missing PIII FACI II El argumento de este libro es la verificación del concepto ideado por un investigador paciente en ensayos de anfi- teatro. Difícilmente practicable hace veinte años, cuando fué pro- puesto por primera vez, ha necesitado los perfeccionamientos de la técnica y de la asepsia para llegar a su realización, y a la cirugía argentina, cabe el honor de presentar un trabajo de síntesis, de práctica y de iniciativa personal. Al hacer la revisión de la cirugía de los miembros, vemos que algunos métodos de hace cuatro siglos, en sus líneas fun- damentales, como la amputación de la pierna en el sitio de elección, de Ambrosio Paré, y el pilón de apoyo para «los vulgares», aún se practican y se mantiene íntegro el principio •de que en el miembro superior hay que suprimir lo menos posible. Lo que impresionaba el espíritu de los cirujanos de antes, era la impotencia en que se veían para combatir los acciden- tes casi siempre mortales de la infección, cuya naturaleza des- conocían. En las guerras del Imperio, Larrey aconsejaba la amputación inmediata, antes del desarrollo de la fiebre trau- mática, persuadido de que la herida operatoria era más simple y podía ser mejor tratada que la del traumatismo recibido Después de la batalla de Moskowa, en un día, él solo hizo doscientas amputaciones. El hecho de haber obtenido des- pués un buen éxito en noventa desarticulaciones del hombro. 18 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS sobre cien practicadas, y que no requerían aparato protético, aseguró a sus teorías un prestigio que debía prolongarse mu- cho tiempo. Se inició el método conservador bajo la influencia de Mal- gaigne. luego de Velpeau, que consideraba la amputación co- mo «el último recurso, el medio extremo de la cirugía»; pero pronto, en la guerra de Crimea, las complicaciones traumáti- cas obligaron de nuevo a la amputación primitiva. Sucesiva- mente, y según los resultados de la experiencia en tiempo de paz y en tiempo de guerra, las discusiones se renovaban, los procedimientos eran contestables y contestados, porque se des- conocía el factor principal del desastre, ya fuera con la con- servación o con la intervención inmediata. Luego el criterio debía modificarse a cada vez, porque el modo de proceder en épocas normales, en que los grandes traumatismos de los miem- bros son tratados en hospitales cómodos con personal aleccio- nados, es distinto de la actuación en las ambulancias y los hospitales improvisados, aglomerados de heridos, con cirujanos del momento y no siempre provistos de los elementos que ase- guran el triunfo de la cirugía. El tratamiento de la fractura expuesta, requiere preparación, paciencia y tiempo, en tanto- que la amputación crea la herida simple de Larrey. Los erro res tienen a la vida dura: cuando el tiempo no los destruye, que- dan como piedras que estorban el camino. Por eso hemos no- tado que aún en los comienzos de la guerra actual, las ínter- venciones precoces y radicales han excedido los límites, como en los tiempos en que se reconocía que la amputación era la impotencia de la cirugía. Por otra parte, la amputación si no era bien practicada, no- realizaba sino el aforismo desesperante de otros tiempos: «más vale vivir con tres miembros que morir con cuatro». Pero no le libraba al enfermo del muñón cónico y fistuloso, del muñón extremadamente sensible, que le creaba una invalidez sin fin. Después de haberse librado de la enfermedad, se sufría del re- medio, y condenados a soportar una vida inútil, maculados por el dolor. Con Farabeuf, se adelanta en el sentido de realizar el mu- ñón indolente y perfecto, y es admirable la precisión de sus. PREFACIO 19 lecciones en el sentido de llegar a ese propósito. Los procedi- mientos sub-periósticos que fui de los primeros en ensayar en el vivo, aquí, en Buenos Aires en 1891, realizaban aún mejor y más fácilmente las aspiraciones enunciadas. Al mismo tiempo la prótesis se perfeccionaba, tanto para la marcha como para los miembros superiores, hasta llegar al pro- digio de la mano de Carnes, el ingeniero yankee que al per- der en un engrenaje la mano y el antebrazo, se propuso com- pensarlo con un aparato artificial que reuniese la mayor parte de las aptitudes funcionales. Y lo logró con un mecanismo mo- delo, combinado y hábil. La guerra actual ha sido ocasión para poner en práctica muchas de las tentativas anteriores. La reeducación de los mo- vimientos tiene por base principal aprovechar en el amputado la fuerza del brazo de palanca. Primero es el tratamiento del muñón, para que se mantenga indoloro y elástico, separado del hueso por una almohadilla de partes blandas fibro-musculares, de modo de poder soportar la aplicación de los aparatos. El ingenio mecánico, asociado al ejercicio y al empeño del paciente, permite después la realización de movimientos utili- zables en diversas formas de trabajo. En los segmentos infe- riores, cuya longitud mínima sea de quince a veinte centíme- tros, son los resortes y engranajes para el sostén y la flexión; en el miembro superior, con longitud de diez a doce centíme- tros, son los aparatos de prehensión y los garfios, que respon- den a aptitudes nuevas. Si bien la inteligencia y la educación del mutilado contribu- yen en gran parte al éxito, no hay que olvidar que el resultado queda confiado a los resortes más o menos complicados de los aparatos, susceptibles de desgastes y que requieren continua- mente el manejo delicado. El brazo de potencia es el elemento principal. Es la fuerza activa del muñón, medida en el artrodi- namómetro de Amar; pero no actúan más como en el estado normal, los resortes de la voluntad, que se transmiten por los nervios a los innumerables músculos, manojos naturales, visi- bles y sensibles, que con sus movimientos simples, asociados o combinados, realizan la armonía de los movimientos, compleja, poderosa y perfecta. 20 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS A ese objeto tiende la teoría de Vanghetti, emitida como una aspiración. Sentado el problema, la cirugía lo ha resuelto, y la prótesis consiguiente es una solución definitiva, en condi- ciones ventajosas, de modo de poder utilizar en forma cons- ciente, no un simple brazo de palanca, sino elementos que que- daban inutilizados en el muñón. No se trata aquí de un motor pasivo; es el motor plástico, la prótesis activa, sometida a la voluntad, que tiende a suplir en mayor proporción y con más delicadeza los movimientos complejos y vivientes del miembro suprimido. Con los conti- nuos perfeccionamientos de la técnica, vemos todos los días la realización de iniciativas que hace pocos años hubieran pare- cido ilusorias-que la experiencia anterior repudiaba-y se cumple así el concepto de Pasteur: «la Science ne progresse qu'en se detruissant tous les vingt cinq ans». La fórmula de Vanghetti aun cuando continúa siendo poca conocida, ha tenido ya su consagración en tentativas aisladas y felices que nos hacen augurar su vasto dominio en el porvenir. Para cada caso y para cada sitio hay que tener presente las funciones de los músculos, su implantación, su inervación y vascularización y las condiciones de la piel para evitar la cica- trización en los puntos destinados a la presión y a la tensión. La fuerza, el movimiento y la estética constituyen sus cuali- dades fundamentales. El mismo lo dice: «Considerar siempre, en caso de intervención, la vida, las funciones y la prótesis, y esta última en relación con las condiciones físicas, morales y sociales del paciente. Buscar siempre la utilidad suprema de la estética. Salvar la articulación cuanto sea posible y útil, aun sea incompleta. Construir como principio no más de un motor, dos como máximo. La cirugía cineplástica no consiste por ahora en uno o dos procedimientos que deben repetirse idénticamente; sino en la aplicación de una. teoría general que debe resolver el problema, siempre diferente, dependiente de la topografía, de la patología y de la prótesis». Bosch Arana establece que en toda cineplastia hay que conser- var el grupo muscular principal que servirá de motor, teniendo presente que la inervación se verifica en el segundo cuarto superior. Sauerbruch, de Berlín, en su muy reciente publicación, PREFACIO 21 nos hace conocer esquemas explicativos que simplifican el pro- blema, así como las zonas de valencia, limitadas por las líneas de las inserciones musculares. Aun cuando la regla cede el paso a la individualización, con alguna práctica se observa que ésta, que aparece compleja, es factible sin mayor esfuerzo, con beneficio. La cinematización se aprecia en el aparato ideado por el Dr. Bosch Arana. El ergógrafo que ha sido adaptado a la mesa de Hawley, en mi servicio de cirugía, mide la potencia del motor en kilos y gramos y el grado de la excursión en milímetros y centímetros. El método ha hecho ya sus pruebas, en corto número, pero muy demostrativas, y se presentan como modelo el muñón de Codivilla, en el cuello del pie, la tunelización sub-tricipital de Putti, el casquete cinemático de Dalla Vedova en la amputación supra-condílea,y sobre todo el motor alternante de Bosch Arana en el codo, con fuerza de quince kilogramos, excursión de dos centímetros, y con los movimientos ingeniosos de la mano de Sheurer. Se realiza en cada caso la vitalización de los miembros arti- ficiales. Ya se empleaban la pinza de Brunet, adaptable a la prehensión en los motorman, en los herreros, cortadores de cueros, horticultores, plomeros; el porta-martillo y porta-sierra de Nyrop, la mano-pinza de Lumiére para el artesano o el labrador y la mano de Carnes, que es toda una maravilla de ingenio. En las primeras, la utilidad no se une a la belleza; con la creación del muñón en ojal o en clava, con fuerzas múltiples y distintas, la prótesis podrá remediar la fórmula conocida en el sentido de disimular la anormalidad, que se mide no tanto por la cantidad de fuerza que queda, como por la potencia que falta. El nuevo método hondamente meditado y experimentado por el autor de este libro, con dedicación y éxito, señala una nueva época en el concepto de las amputaciones. La psicología del mutilado ofrece esta particularidad: que tiene una tendencia invencible al abandono, como si en la plenitud de sus fuerzas hubiera ya conquistado el reposo, y en su decepción no aspira más al trabajo, que es lo único que no 22 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS cansa, entregándose a una reconciliación pasiva con el destino. En realidad, aunque quirúrgicamente curado, se ve impotente para la prosecución de su actividad anterior. La experiencia prueba que pueden ser nuevamente encami- nados a una función útil y a eso tienden las instituciones recién creadas en Europa para la reeducación de los movimientos. No se les deja abandonados a su suerte, y templados por un porvenir nuevo, no pesarán indefinidamente sobre la sociedad por incapacidad absoluta; con decisión y perseverancia queda- rán en condiciones y con aptitudes nuevas que atenuarán en gran parte la pérdida sufrida, conservando la esperanza en la compensación y en el resultado feliz de la iniciativa y del tra- bajo realizado. La cinemática, que imprime nueva vida a los miembros, contribuirá a ese propósito de un modo alentador y eficiente. Al presentar este libro, lo hago con orgullo. Es un esfuerzo loable de la cirugía argentina. Y oportuno y fecundo en estos momentos en que tantos miles de mutilados, con un muñón inservible, requieren una nueva intervención. Es obra científica en su esencia, social y humana en su aplicación. Luego, al referirme a su autor, puedo hacerlo con libertad, sin pasión. Lo he visto durante años a mi lado, en el esfuerzo cuotidiano y ejemplar. Es un estudioso, que brilla por la pre- cisión del juicio. En su breve actuación de cirujano, artista en la preparación, modelo en la ejecución, ha realizado trabajos que lo habilitan para ocupar un lugar prominente. Es más que todo su técnica precisa, perfecta, impecable que lo destaca y a la que debe sus triunfos. Por eso es un foremost, uno que sobresale en la cirugía argentina, y una de las cosas que da más relieve al autor, es aprovechar esta magnífica oportunidad para asociar su nombre a una obra de utilidad incontestable, en esta hora de la historia de la humanidad, la más solemne y trágica. Diógenes Decoud. Buenos Aires, Febrero de 1918. I1KTRODDCCIÓS En los albores de la era quirúrgica, las amputaciones estaban reducidas casi exclusivamente a las operaciones mutiladoras de los miembros. Las demás partes del organismo humano eran consideradas inabordables a la obra del cirujano. Mien- tras no se descubrió el misterio de la supuración y no se caracterizó a los gérmenes microscópicos que la producían, la cirugía no pudo progresar eficientemente. No obstante esa gran laguna científica, la cirugía de los miem- bros era practicada en aquella época con entusiasmo, creándose procedimientos fundamentales que han llegado hasta nuestros días, modificados con la natural evolución de los conocimientos sobre la asepsia quirúrgica. Merecen gran admiración los procedimientos ejecutados por los cirujanos de aquella época no tan lejana al descubrimiento del sabio e inmortal Pasteur. La cirugía del tronco y cabeza, permanecía rudimentaria, en relación al desarrollo que adquiría en las extremidades. Con la gran obra de Pasteur y su consecuencia, el insólito adelanto dado por la medicina operatoria, se invirtieron los términos; la primera avanzó a grandes pasos, para colocarse a un nivel que hoy en día nos llena de asombro, mientras que ésta, si bien ha progresado correlativamente, no lo ha hecho en forma tan sobresaliente. La cirugía de los miembros se ha enriquecido indiscutible- mente con procedimientos quirúrgicos, que hacen honor a la medicina actual, tales las amputaciones subperiósticas y osteo- 24 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS plásticas - admitidas incondicionalmente en nuestra práctica ordinaria - pero, los amputados no se han beneficiado en igual magnitud con respecto a su función y en especial a su prótesis consecutiva. En efecto, con las amputaciones subperiósticas se han obtenido excelentes muñones, colocándonos a cubierto de la conicidad habitual de otros tiempos, y con las osteoplásticas hemos conseguido, en especial sobre el miembro inferior, mu- ñones que soportan el peso del cuerpo sobre su extremidad. Aun más; Codivilla ha creado últimamente una cierta movi- lidad en la extremidad de ellos, con el propósito de mantener en mejores condiciones el equilibrio estático del cuerpo. Desde luego, no podemos expresar que estos adelantos, por sabios y beneficiosos que sean, no hayan realizado sus deseos; mas, en conceptos ideales, no nos hemos acercado mayormente al desiderátum del cirujano, cual es: restablecer la función del órgano mutilado. El problema deberá ser resuelto con el con- curso simultáneo de la cirugía y de la prótesis. Si los procedimientos operatorios actuales no han realizado este anhelo, fuerza es confesar también que las prótesis idea- das hasta el presente, no han respondido ampliamente a su objeto, sea porque los muñones que le ofrece el cirujano son pobres para construir aparatos protéticos ideales, o sea porque no se ha estudiado con acertado criterio la solución del pro- blema. Poseemos aparatos de prótesis pasivos, movidos por las fuerzas restantes del miembro que nos sirven para el trabajo o la marcha, pero que no reemplazan satisfactoriamente al miem- bro amputado conforme al estricto enunciado. Varios factores han intervenido en el mantenimiento de este estado de cosas; por una parte, el adelanto de las ciencias médicas ha hecho cada día más raras las amputaciones en tiempos ordinarios, y por la otra, el escaso rendimiento que pueden obtener los que se dediquen a perfeccionar aparatos de prótesis complicados, pues no se pagan, ni tienen gran de- manda, dado su elevado precio. La espantosa guerra europea, ha traído el problema a la orden del día, puesto que nos ha legado una infinidad de mu- tilados, que la ciencia tiene el deber y la obligación de velar por ellos, no sólo durante el acto quirúrgico, revisando proce- INTRODUCCIÓN 25 dimientos e indicaciones, sino también en cuanto a su prótesis definitiva, a fin de amenguar la incapacidad de esos benemé- ritos de la patria. Por otra parte, el problema merece ser estudiado detenida- mente, por el alcance social (pie lo encausa y las proyecciones que tiene sobre el individuo, el Estado y la sociedad; los cuales tienen que remunerar la incapacidad relativa o absoluta del amputado. Nadie puede desconocer la importancia y las proyecciones que tiene el asunto, especialmente en la actuali- dad, en que los avances del socialismo ha creado, con justa razón, las leyes sobre indemnizaciones de accidentes del tra- bajo, condenando al capitalista, al Estado o compañías fabriles, a solventar la situación definitiva y precaria del obrero mutilado. Deben pues, revistarse, y aun crearse, procedimientos más ventajosos, sean quirúrgicos o protéticos, para reducir al míni- mum la incapacidad del amputado; ventajas que todos tendre- mos obligación de agradecer. Los mutilados de la pasada guerra, las leyes obreras en tiempos de paz, el Estado, la so- ciedad, etc., impulsan a los hombres de ciencia a estudiar y meditar nuevamente, en sus ditintas formas, las mutilaciones de los miembros. De esta suerte, las amputaciones cineplásticas ideadas por Giuliano Vanghetti, en 1898, merecen un estudio singular, pues ellas nos abren un amplio campo hacia el fin ideal que se propone el cirujano. Tan es así, que las naciones belige- rantes las han tenido en cuenta, encomendando su estudio a médicos, cirujanos, ortopedistas y mecánicos de faina bien cimentada, formando comisiones especiales, dotándolas de los recursos indispensables para que amplifiquen la idea madre, la compulsen con otras y lleven a cabo, en el terreno de la prác- tica, nuevos y saludables resultados. Debo agregar más; se han instituido premios, en sumas de dinero respetables, para estimular la ingeniosidad del mecá- nico ortopedista, con el laudable propósito de obtener la mejor prótesis de mano para los inválidos de la guerra. El tema, pues, es del mayor interés en la actualidad, y su importancia se realza tanto a sus proyecciones futuras, cuanto 26 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS que muy poco se ha escrito hasta ahora para una cuestión de semejante importancia. A este libro le dedicaré todos mis mejores anhelos y esfuer- zos, para llevar al terreno práctico la aplicación de los concep- tos abstractos vertidos por Vanghetti, demostrando lo factible de las amputaciones cineplásticas, al bien de los mutilados, y el alcance que tales métodos operatorios le brindan al ciru- jano, abriéndole nuevos horizontes en el campo de su obr;i quirúrgica. He tenido que vencer serias dificultades inherentes al medio ambiente; las amputaciones primitivas son rarísimas en la actualidad; los grandes traumatismos en una ciudad que no es fabril, se encuentran escasamente. La indicación de intervenir en tales momentos, al ser conservadora, se le une la sepsis del campo operatorio, que impide la cinematización primitiva del muñón. Por tales causas, casi todos mis casos clínicos han sido to- mados de viejos amputados, que se han prestado a mi obra gentilmente con el aliciente de mejorar su suerte. Como no es- taba, en con ciencia, autorizado a emprender de lleno la obra con operaciones un tanto aleatorias, a la vez que mutiladoras, he practicado intervenciones que, en caso de fracaso, no agra- vara en lo más mínimo el estado anterior del mutilado. Así he podido reunir 20 casos que serán objeto de considera- ción particular en la segunda parte del trabajo, y habiendo sacado alguna experiencia personal después de tres años de estudios conscientes y meditados, anotaré mis conclusiones finales a medida que desarrolle el tema cineplástico. Este nú- mero de años; me ha sido necesario para valorar los resultados operatorios, pues en materia de amputaciones cineplásticas, el tiempo que se requiere para obtener buenos muñones es largo, dado que entran factores que deben combatirse después de la intervención, como son: las atrofias musculares, la epitelización de las heridas o túneles, la reeducación del operado hacia su nueva función y sobre todos ellos, la construcción del aparato protésico no exento de dificultades casi insalvables con núes- INTRODUCCIÓN 27 tros escasos recursos mecánicos, y que debe construirse además; cuando el muñón se halla completamente cinematizado. Sin embargo, y a pesar de las grandes dificultades anotadas, me complazco en presentar en este libro historias clínicas con resultados prácticos admirables, contribuyendo a afianzar el procedimiento como de adquisición valorable a fin de seguir la empresa, con nuevos ensayos en la senda abierta a la ex- perimentación. Dividiré el trabajo en tres partes, versando dos de ellas sobre las grandes cuestiones que suscita el tema cineplástico: la faz quirúrgica y la protética. En la otra, expondré la con- tribución clínica personal, presentando mis casos operados y sus resultados. Sin apartarme de la orientación de técnica operatoria, fin primordial del presente trabajo, no descuidaré la parte clínica del mismo, por cuanto del estudio de las historias clínicas se deducirá el valor real de las operaciones: de nada nos servirá crear procedimientos operatorios en el cadáver más o menos factibles en el vivo, si no comprobáramos su bondad en la clínica quirúrgica. Con igual criterio debo encarar la tercera parte del traba- jo, que versará sobre las prótesis consecutivas a las amputa- ciones cineplásticas, pues carecerían de valor práctico los métodos operatorios, si una vez realizado su objeto quirúrgica- mente, no estudiáramos las prótesis correspondientes para apro- vechar los elementos anatómicos constituidos. Fundado en estas consideraciones, dividiré el trabajo en una parte quirúrgica y otra protética. Estudiaré en distintos capítulos la primera parte. Después de un breve resumen histórico de conjunto que nos ilustrará sobre los adelantos actuales y la idea directriz en las amputa- ciones de los miembros, fundamentaré consideraciones de orden general, para entrar a detallar la concepción de Vanghetti sobre sus «motores plásticos» y los elementos primordiales constitutivos. Pasaré después a esbozar las características del procedimiento operatorio en su técnica general y luego se tra- 28 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS taran en detalle las amputaciones cineplásticas en particular, con la técnica especial seguida por los cirujanos que han in- tentado la obra, aduciendo razones oportunas a fin de mejorar el proceder si fuese posible. En la segunda parte irá mi contribución clínica, los casos operados, las consideraciones propias y algunas técnicas origi- nales. En la tercera parte se anotará el adelanto y el estado ac- tual de las prótesis en general, con los resultados obtenidos hasta el presente en las amputaciones ordinarias. Considera- remos luego las prótesis propuestas a las cineplásticas y lo que se ha obtenido con ellas en los casos intervenidos, parangonán- dolas a los resultados ordinarios. Le seguirá un capítulo sobre la reeducación del mutilado y tratamientos post-operatorio, com- plemento indispensable para finiquitar la obra conjunta del cirujano y del ortopédico. Finalizaré el trabajo, apuntando ciertas conclusiones que serán mutables con los progresos futuros de las cineplásticas. pero que, a título de transitorias, merecen esbozarse aun cuando fuera solamente para orientar los nuevos estudios, en una em- presa tan magna y que lleva en sí grandes y valiosos intere- ses humanitarios. Primera parte Amputaciones cineplásticas CAPÍTULO I miM IIISTÓKJCA Con motivo del desarrollo técnico de las amputaciones cin •- plásticas, último «desiderátum» de la Medicina Operatoria sobre las mutilaciones de los miembros, creo muy oportuno dar una rápida ojeada histórica a los métodos anteriores a su adveni- miento. De esta suerte, nos permitiremos parangonarlos entre sí, a medida que avancemos en orden de ideas haciendo resaltar sus grandes ventajas. La evolución histórica de las amputaciones puede dividirse en cinco períodos, los que están caracterizados por procedi- mientos particulares que determinan el grado de adelanto de la técnica quirúrgica en su época. El primer período se remonta a los orígenes de la medicina y lo constituyen procedimientos de rapidez operatoria. El segundo estaría representado por los métodos parostales. El tercero por los subperiósticos. El cuarto por los osteoplásticos y por último; el quinto por los cineplás- ticos. Primer período: primitivo.- Las amputaciones tienen su origen muy remoto, se las ha practicado desde tiempos inme- moriables. Se sabe que Hipócrates las empleaba de manera, rudimentaria, pero es a Celso que le debemos el relato del procedimiento usado. Consistía en seccionar el miembro en un solo plano, sin tener en cuenta la retracción de las partes 32 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS blandas y como consecuencia de éste, el típico muñón cónico. No podía operarse de otra manera, la vida del paciente estaba en juego y se operaba quoad vitam. La rapidez de los actos quirúrgicos era la norma de conducta del médico para mitigar el dolor. Es digno de notar que en nuestros días, este procedimiento de amputar en un plano, ha sido preconizado en Francia con el nombre de «amputación en salchichón» (V. Pouchet) y es conocido también con el de «amputación a la turca», efectuada con miras puramente conservadoras y sin pretender obtener muñones excelentes, porque de suyo apareja una segunda inter- vención. Los cirujanos de antaño tuvieron que luchar con el factor hemorragia, que volvía a estas operaciones de un pronóstico fatal. No se conocían los métodos de hemostasia y casi todos los enfermos operados sucumbían en hemorragia, schok o in- fección. A mediados del siglo xvi Ambrosio Paré enseñó el procedi- miento de hemostasia por medio de ligaduras a distancia y del hierro candente aplicado sobre la superficie cruenta, lo cual contribuyó a mejorar los resultados operatorios. Más tarde se perfeccionaron en manos de Verneüil, Roser, Esmarch, Petit, Monbourg, Farabeuf, etc. Descubierta la hemostasia, las amputaciones se hicieron con mayores seguridades de supervivencia, pero restaba otro fac- tor no menos importante para el éxito operatorio y me refiero al dolor. Si bien es cierto que eran conocidos desde los tiempos de Homero, los efectos sedativos de ciertas plantas (nepentus), no es menos cierto que la anestesia obtenida era. muy deficiente para soportar una amputación; a lo sumo se obtenía una ligera mitigación del dolor. Descubiertas las propiedades anestésicas del protóxido de ázoe en el año 1799 por el químico Davy y perfeccionados los procedimientos de anestesia con la incorporación del cloro- formo, la técnica operatoria pudo perfeccionarse y entrar en una nueva era. En el comienzo del siglo xvin se crearon procederes que RESEÑA HISTÓRICA 33 tendían a evitar la conicidad del muñón. J. L. Petit en 1720 modificó el corte del miembro en un solo plano y recomendó que se incindiera en «doble corte»: en un primer tiempo, la piel y parte de los músculos superficiales y en un segundo tiempo, el corte de los músculos profundos hasta el hueso. Más tarde Desault (1788) simplifica el procedimiento, cortando los músculos a medida que se retraen y constituye su método en tres tiempos o «infundibuliforme». Cometería una injusticia, si no citara al lado de éstos dos grandes nombre de la medicina operatoria de antaño, al céle- bre secretario de la Academia de Cirugía de París: Louis, que preconizó en 1752 el «corte y recorte» de los músculos tan de moda en aquella época. Segundo período: anatómicos.-Difícil rae sería separar en este rápido bosquejo histórico, el primero del segundo período que lo constituyen las amputaciones a colgajos parostales, pues los datos bibliográficos no son precisos y ambos se confunden en su estudio: a medida que éstos aparecen con sus variantes, aquellos sufren perfeccionamientos como se ha visto más arriba. Lowdham (de Oxford) en la segunda mitad del siglo xvm, presenta a la Academia de Cirugía un procedimiento a colgajo posterior, para cubrir la superficie de amputación en la pierna. Aparece así mismo en 1696 una memoria de Verduin sobre las «amputaciones a colgajos». Prosiguiendo siempre la manera de evitar las saliencias óseas en las extremidades de los muñones-preocupación de todos los cirujanos que actuaron en esa época larvada de la cirugía-citaremos como una figura de altos méritos al ilustre Ravaton, preconizando el método a dos colgajos cuadrados en el año 1739 y tallados por el procedimiento que se llama del «desosamiento». Su principal vulgarizador ha sido el profesor Marcelino Duval. Vermale más tarde los modifica, redondeando sus puntas rectas y tallándolos por «transficción», procedimiento creado por Verduin. La transficción ha sido un proceder em- pleado en la desarticulación de la raíz de los miembros durante mucho tiempo, debido a la rapidez de su ejecución. Al entrar al siglo xix, se anotan los procedimientos simple- 34 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS mente «cutáneos», conocidos por el «manguito» en la desarticu- lación de la muñeca. Son métodos de necesidad por la falta de músculos en la región o la imposibilidad de incorporarlos a los colgajos cutáneos, por estar éstos afectados de una lesión grave o maligna. Scoutteten crea en 1827 para la desarticulación total de los dedos un procedimiento «ovalar». Método rápido en forma de letra griega A que no deja colgajos laterales para cubrir las cabezas de los metacarpianos. Fué modificado por Malgaigne diez años más tarde con su célebre «raqueta» denominada así por el parecido con el objeto que lleva su nombre. Las correcciones que debía sufrir el primitivo procedimiento de Scoutetten llegaron a culminar merced a. un sabio e inmor- tal cerebro que es hoy orgullo de las ciencias francesas, y me refiero al jamás superado maestro Farabeuf; que recur- vando los ángulos salientes de la raqueta, legó a la medicina operatoria su ideal «croupiére». Para terminar con este período fecundo de las amputaciones parostales, descripto al nacer de las ideas, me resta nombrar el método «elíptico» o de Saupart (1847), derivado del circular, cuando éste cae en posición oblicua al eje del miembro. Sus variantes serían los conocidos procedimientos del «elíptico co- dado» y el «losángico». Tercer período: subperiósticas.- Todos los cirujanos que preconizaron los procederes parostales, desdeñaron al periostio por desconocer en esencia sus facultades primordiales. Los estudios sobre la regeneración de los huesos por el periostio llevados a término por distintos experimentadores (Lange espe- cialmente), obtuvo un desarrollo práctico al ser incorporado a los colgajos de las amputaciones por Walther en 1813. Sin embargo, no se divulgó en esa época y fué necesario un tra- bajo magistral como podía hacerlo una figura descollante, llena de vigor intelectual y genial: Ollier, para que fuera aceptada y esparcida por todo el orbe. Con él empieza el tercer período- de las amputaciones caracterizadas por: las subperiósticas, en la diáfisis de los huesos y sub-cápsuloperiósticas en las desar- ticulaciones. RESEÑA HISTÓRICA 35 Las ventajas de los colgajos músculo-perióstico-cutáneos, para recubrir la extremidad de los muflones, son evidentes, pues a la simplicidad de ejecución, une su nutrición perfecta, acompañada de un acolchamiento ideal, sin olvidar con ésto su cualidad primordial: la regeneración perióstica. Los procedimientos circulares con hendiduras, por el método subperióstico, tal como se los practica en la actualidad, es el índice de su mejor aceptación mundial, por los excelentes mu- ñones que nos lega. El descubrimiento de los gérmenes microbianos por el in- mortal Pasteur acaecido en el año 1S67 y su cumplemento:: la asepsia quirúrgica, permitieron a la medicina operatoria hacer nuevos adelantos. Cuarto período: osteoplásticas.-El cuarto período en el desarrollo de las amputaciones lo caracterizan las «osteoplás- ticas». Ellos incorporan al colgajo una plaqueta ósea con el fin de ocluir la sección del hueso cortado y darle al paciente un muñón de apoyo estable e indoloro. Fué creado par el maestro Pirogoff en el año 1853 que ideó en la amputación de Syme, dejar una plaquita del calcáneo para llevarla a la extremidad seccionada de los huesos de la pierna. La idea fué divulgada y se crearon nuevos procederes ingeniosos, a la vez útiles y de resultados prácticos. Los nombres de Pasquier, Le-Fort, Faure, Sedillot, Gunter, Tauber, Guyon, Duval, Hancock, etc., queda- ron ligados a las osteoplásticas del cuello del pie. El que introdujo las osteoplásticas en la pierna fué Bier, creando y detallando los tiempos de un procedimiento compli- cado. Estor y Bunge simplificaron su técnica y entre nosotros al profesor Leandro Valle le cupo el honor de introducir acer- tadas modificaciones. No puedo permanecer callado sobre los procedimientos de Gritti para el muslo y de Sabanejeff en la rodilla, contribu- yendo a divulgar las esteoplásticas del miembro inferior. Las amputaciones osteoplásticas, son pues, una adquisición bien reciente de la cirugía moderna; que tienen en cuenta el estado funcional del miembro, quoad functionem, para aplicarle después una prótesis ordinaria. 36 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS La idea de las osteoplásticas, no es valorada por todos los ci- rujanos como el mejor procedimiento para constituir un muñón perfecto, puesto que vemos recientemente a Bunge, crear con ese fin un nuevo método llamado «aperióstico» y que consiste en excindir el periostio y extraer la medula ósea de la extre- midad del hueso serrado. Por otra parte, los estudios bien recientes del profesor Codi- villa sobre la. «soportabilidad de los muñones de amputación», le indicarían a este cirujano; que son innecesarios los proce- deres osteoplásticos para obtener excelentes muñones de apoyo sino que; basta buscar aquellos que nos dan gran acolcha- miento y que permitan al mismo tiempo cierta movilidad del extremo del muñón, para que pueda adaptarse a las variacio- nes constantes que el centro estático del cuerpo necesita con el fin de mantener su equilibrio. Quinto período: cineplásticas.-La orientación de los ciru- janos hasta el presente, puede sintetizarse diciendo que: en los comienzos se amputaba para salvar la vida al enfermo, sin tener en cuenta las condiciones del muñón resultante; luego se amputó con miras de obtener excelentes muñones funcionales y por último Vanghetti ha creado un nuevo método de ampu- tar, el que poseyendo las condiciones de los anteriores, tiene además una orientación hacia la prótesis consecutiva quoad prothesin, llamándolo «plástica cinemática». Con este nuevo método se caracteriza el quinto período de las amputaciones en general. Quiero dejar constancia, antes de historiar el desarrollo de las amputaciones cineplásticas, que el profesor Rícard en 1891 practicó y estudió una operación de cuello del pie, la cual tiene a mi criterio una relación estrecha con la teoría de Vanghetti, como veremos más adelante. La primera publicación del creador del procedimiento cine- plástico, apareció en Florencia en el año 1898 en edición lito- gráfica y contenía los estudios teóricos de la idea madre. No tuvo mayor repercusión entre los cirujanos. Al siguiente año fué publicado en los Archivos Italianos de Ortopedia (Milán) con el título de «Plástica de los muñones RESEÑA HISTÓRICA 37 desde el punto de vista de la prótesis cinemática» un nuevo artículo de Vanghetti, defendiendo con ensayos experimentales la posibilidad de transmitir el movimiento del muñón a la pró- tesis, conforme a su idea teórica expresada en el primer tra- bajo. Agregaba además procedimientos para impedir la retrac- ción muscular de sus «motores plásticos», la cual había sido observada como un obstáculo insalvable a la realización prác- tica de su idea. Las objeciones al proceder no tardaron en multiplicarse, como sucede siempre que un nuevo descubrimiento quiere abrirse paso entre las ideas reinantes; pero el infatigable cerebro que ha valorado la importancia de su concepción, cuando es alimentado por un carácter personal; busca la réplica bien medida y razonable para salir airoso de su situación. Así, Vanghetti ha ido publicando artículos en los cuales combate eficazmente todas las objeciones que se le hacían, como se verá en un capítulo próximo. La realización de su idea en el hombre, fué llevada a la práctica por un cirujano de Pisa, A. Ceci, que desde un prin- cipio se interesó mucho por los estudios de Vanghetti y pudo presentar al Congreso Italiano Nacional de Cirugía de Pisa del año 1905 el primer caso de amputación cineplástica del tercio inferior de brazo con resultados satisfactorios, acompañándolo con su prótesis respectiva hecha por el ortopédico Redini. Este éxito lisonjero, fué una recompensa merecida al creador del método, el cual en el siguiente año publicaba un laborioso trabajo muy extenso, aumentando sus elementos de cinemati- zación, estudiando la prácticabilidad de sus amputaciones en los distintos segmentos de los miembros y describía lo que en materia de prótesis cinemática podía hacerse. Los casos clínicos no tardaron en aparecer después del éxito obtenido por el médico de Pisa. De Francesco en 1907, Von Wreden en 1908, Elgart en 1909, publican casos operados siguiendo la idea de los «motores plásticos» con modificaciones relativas. La literatura francesa y la alemana, vieron aparecer artícu- los de esta índole, bien escasos por cierto, sin darles mayor valor a la concepción cineplástica. 38 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Codivilla y Galeazzi publican los primeros casos de cinema- tización del miembro inferior en los años 1910 y 1911 con motores a clava y asa, constatando los beneficios que se obtie- nen en las prótesis consecutivas. A partir de esta fecha, los cirujanos se muestran más dis- puestos a este género de operaciones, principalmente en Italia y Alemania. Putti, Dalla Vedova, Payr, publican casos de cine- •matización terciaria o transitoria, queriendo valorar la impor- tancia de las ideas de Codivilla sobre la «soportabilidad de los muñones» que pueden considerarse como de hipocinematización. En el Congreso Internacional de Cirugía deNew-York(1914), Kusmik trata sobre los motores plásticos de Vanghetti. En este estado larvado de la cirugía cineplástica, estalla la gran guerra europea y el gobierno imperial alemán, imbuido de la importancia del tema para utilizar los mutilados de la guerra, encomienda a Sauerbruch un estudio especial sobre el asunto. Con la colaboración de los cirujanos Enderlen, Bu- chardat y von Eiselber, de los anatómicos Ruge y Félix, tres ingenieros mecánicos, dos industriales, diversos médicos y el jefe de la sanidad militar, se ha dedicado con todo empeño a estudiar las amputaciones cineplásticas en el segmento del antebrazo solamente, con sus prótesis respectivas. En el año 1916, Sauerbruch publica los resultados obtenidos en varios operados y no pretende presentar la solución defini- tiva del problema; no obstante la colaboración de tantos cole- gas y el medio favorable en que está colocado. Esta publicación puede considerarse como el mayor esfuerzo realizado en plás- tica cinemática de esa época. La oportunidad en los momentos actuales de dar una mayor difusión al método cineplástico, no podía serle más favorable al profesor Vanghetti, el cual reuniendo los casos clínicos cono- cidos al presente (excepción de los publicados por Sauerbruch) sintetizando sus ideas, modificando algunas y creando otras, publica bajo el título subjetivo de «Vitalizzazione delle membra artificial!» en la colección de manuales Hoepli, el desarrollo moderno de la nueva cirugía. Antonelli, Blenke, Polidoro, Wierzejenski, Ludloff, Payr, etc., publican monografías con casos operados en el transcurso del RESEÑA HISTÓRICA 39 año anterior, siendo la mayor parte de ellos en periódicos ale- manes. No puede serle más honroso al ilustre Vanghetti, la presen- tación de los «Progresos actuales de la plástica cinemática» que aparece en el primer número del periódico «La chirurgia degli organi di movimento», dedicado a la memoria de Ale- jandro Codivilla, el que filé director del Instituto Rizzoli de Bologna, bajo cuyos auspicios se inició en su carrera médica y concibió la teoría del «motor plástico». En el segundo número de la misma publicación, A. Pellegrini, publica ciertos procedimientos cineplásticos para obtener mo- tores alternantes en el segmento de la pierna, que pueden ser llevados a la práctica en presencia del caso clínico. Son con- cepciones teóricas, no realizadas aún en el vivo. Con la aparición de estas últimas publicaciones, Vanghetti cree cerrado el primer período del desarrollo histórico de la cirugía cineplástica y en efecto, a partir del año 1917 las mo- nografías aparecen en número crecido, siendo Italia y Alemania los países en donde la idea se ha abierto camino en forma decisiva. En el año anterior, aparece un libro del profesor A. Pelle- grini sobre el tema, bien documentado, con numerosos casos clínicos; trabajo de mérito y de resultados prácticos evidentes para la técnica operatoria. En nuestra literatura médica argentina, yo he sido el primero en publicar y trabajar sobre las amputaciones cineplásticas, cuyos resultados halagadores se han comunicado a nuestras asociaciones médicas, congresos (1) y han aparecido en las revistas. En mi primer artículo (2) después de dos años de pacientes trabajos fundamentaba las bases y los elementos de cinemati- zación, a fin de ilustrar en general sobre las características del método. Más tarde fueron apareciendo otras publicacio- nes (3), desarrollando el tema en sus distintas fases, y pu- (1) Bosch Arana.-Congreso de Montevideo, año 1919. Conferencia de Sanidad Mi- litar, 1919. (2) Bosch Arana.-Prensa Médica Argentina, números 12-13, 30 Mayo 1918 y Junio 10 de 1919. (3) BOSCH Arana.-Semana Médica, año 1918, núm. 33; año 1919, números 19-34-47. 40 AMPUTACIONES CINEPLÁSTÍCAS blico un método operatorio personal, con el cual he obtenido excelentes muñones. He construido un tipo de ergógrafo que me es propio, y he colaborado íntimamente en la construcción protética de una mano y pierna cinemática provistas a mis enfermos, con los que he demostrado el brillante porvenir que les depara a las amputaciones cineplástícas y la necesidad de que se generalice su estudio entre nosotros. CAPÍTULO II GENEIÚLHÚDES Y PIBAMOS DE LAS AMPUTACIONKS fflEPIÁSTIMS Si reflexionamos sobre todos los innumerables procedimientos operatorios creados para las amputaciones de los miembros hasta el presente (excepción hecha de los que motivan este libro), veremos que ellos llevan por idea directriz el obtener una buena constitución del muñón con colgajos bien acolchados, a fin de evitar lo que se conoce en medicina operatoria con el nombre de «muñón cónico». No se tiene en cuenta a los músculos que se seccionan, si no como factores de revestimiento para la extremidad amputada y recubrir con ellos la superficie ósea. Terminada la operación, se obtiene un excelente muñón para las prótesis pasivas. Los músculos del segmento de miembro residuo con sus partes blandas, se atrofian paulatinamente. Las masas carnosas, sin fuerzas fisiológicas por el hecho de haberles dejado una sola inserción osea: la superior, no pueden seguir ejerciendo su acción mecánica y están condenados a una atrofia fatal. La porción del miembro conservado, a partir de su articu- lación más próxima al muñón, es considerada como proyección ósea, vástago mecánico, útil sólo por las fuerzas y movimientos que dicha articulación le imprime. Las partes blandas, y en especial los órganos motores, son despreciados por los cirujanos en cuanto a su utilización como fuerzas vivas o activas con 42 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS fines de prótesis. Lo único que les interesa es que ellas sirvan para acolchar el muñón. Así, por ejemplo, vemos que en la desarticulación de la mu- ñeca por el procedimiento cutáneo a manguito, se desprecian todos los tendones con sus músculos respectivos, tanto flexores como extensores, para cubrir las extremidades óseas, porque ellos no sirven para acolcharlo. Y con estas ideas se los desecha y elimina del colgajo, no obstante permanecer íntegros los músculos del antebrazo en su constitución anatómica, vascular y nerviosa. El cirujano al seccionar los tendones a esa altura, separa la prolongación tendinea, inferior o digital diremos, y deja sin empleo útil el resto de su masa tendíneo-muscular. El segmento del antebrazo sufre la atrofia muscular consiguiente a su falta de función, no siendo extraño observar al cabo de cierto tiempo la saliencia bien marcada de los huesos bajo la piel. Fue en el año 1898 que el Dr. Giuliano Vanghetti tuvo la concepción de aprovechar los músculos residuales del segmento restante del miembro amputado, por un procedimiento de plás- tica tendíneo-cutáneay darles una inserción externa en conexión directa con la prótesis consecutiva. Si se consiguiera-decía-formar un anillo tendinoso entre los tendones y se lograse revestirlos con piel a fin de evitar su necrosis, formándoles al mismo tiempo un ojo, se podría colocar un tractor externo que les sirviera de punto de inser- ción y mantenerles de consiguiente el tonus muscular, a la vez que su acción fisiológica. Realizada esta primera parte, podría usarse el tractor externo para manejar voluntariamente una prótesis activa o cinemática. El razonamiento no podía tener más lógica y le permitió emitir el principio básico de cinematización, que dice: «En una amputación o desarticulación, el tendón o él músculo provisto de la necesaria protección fisiológica (piel, vasos y nervios) podrá, en general, servir a la prótesis cinemática, cuando con éstos se pueda formar un punto de ataque artificial, sometido a las mis- mas condiciones de protección». En efecto, si se deja un tendón por fuera de la sutura de un muñón de amputación, éste cae en necrosis al poco tiempo, GENERALIDADES Y FUNDAMENTOS DE LAS CINEPLÁSTICAS 43 pero si se le recubre con piel, la vida del tendón quedará asegurada. Si al mismo tiempo que aseguramos la vida de este tendón lo saturamos en asa, podemos utilizarlo como fuerza viva para el aparato de prótesis. La nueva individualidad quirúrgica creada por Vanghetti se ha llamado «motor plástico», o simplemente «motor» (que pro- duce movimiento). Está constituida por músculos, tendones, vasos, nervios y tegumentos, condicionados en tal forma de dar asidero a un tractor externo directamente en relación con el aparato protético. El sitio en donde el tractor externo toma punto de apoyo sobre el motor plástico, se denomina «punto de ataque» (1). La diferencia entre «motor plástico» y «trasplante tendinoso» reside en que esta última establece una nueva inserción exclusi- vamente interna, directa o indirectamente sobre el esqueleto óseo natural, mientras que aquélla representa una inserción exclu- sivamente externa sobre un esqueleto artificial, es decir: la prótesis. Mientras que el músculo se contraiga, su función es casi indiferente, al igual que su excursión y fuerza, no siéndolo así en los trasplantes tendinosos. Llámase «excursión del motor» al recorrido que hace durante su contracción o actividad. La nueva cirugía creada por Vanghetti ha necesitado una terminología especial, que ha empleado con acertado criterio y que me propongo explicar para evitar errores de conceptos. En sus primeras publicaciones (2) ha llamado «Amputaciones plástico-cinemáticas» a aquellas operaciones que por medio de procedimientos especiales de plástica común sobre los músculos, tendones o piel del segmento amputado, constituye un dispo- sitivo particular, a fin de dar asidero a un tractor externo en relación con la prótesis y con el deliberado propósito de mover a ésta, mediante las fuerzas restantes del miembro residual. Con el nombre de «plástica» entendemos el arte de plasmar, (1) Vanghetti lo llama «punto d'attaco», y no encontrando su verdadera expresión en castellano, he querido guardar su traducción literal, aunque pierda con ello su precisión. (2) Vanghetti.-Ardí. d'Ortop., año 1899. 44 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS de formar una cosa, y con la palabra «cinemática» (del griego: kine, fuerza; y kinema, movimiento) indicamos la parte de la mecánica que estudia el movimiento en sus condiciones de espa- cio o tiempo, prescindiendo de la idea de fuerza, o sea: el «arte del movimiento». Así pues, la denominación que Vanglietti ha creado a esta cirugía queda bien justificada con lo dicho. En ella intervienen operaciones de plástica quirúrgica y al mismo tiempo se busca darles movimientos. El doctor Ceci ha simplificado la terminología de estas ampu- taciones llamándolas, en 1906 (1), «Amputaciones cineplásticas», tomando el vocablo «cine», que implica movimiento, agregada a la palabra «plástica», que evoca la idea de plasmar o modelar. De hecho designa con el nombre de «cineplastía» a esta nueva rama de la cirugía moderna. Al igual que las amputaciones ordinarias, las cineplásticas pueden dividirse en desarticulaciones o en amputaciones p. d., sea cuando ellas separen al miembro al nivel de una articula- ción o lo hagan en la diáfisis de los huesos. El acto que ejecuta el cirujano al practicar una de estas amputaciones se llama en justicia «cinematización» o más bre- vemente «cinetización», aún cuando la armonía de la palabra exija el primer término, siendo por otra parte la más común- mente empleada por los cirujanos que se han dedicado al tema. En la denominación de «Amputaciones cineplásticas», no hace- mos mención de las prótesis activas consecutivas a las mismas, de ahí que no complete terminológicamente el concepto que guía al cirujano al efectuar la operación. Es así que se ha querido expresar con «amputación cinepro- tética» o «cineprotesis» a estas intervenciones, que a mi jui- cio son muy defectuosas. En efecto, el principio de la cine- matización lo constituyen las plásticas que se ejecutan en las partes blandas para formar el motor y luego obtener de él mo- vimiento. La prótesis consecutiva debe ser considerada aparte en cuanto a la técnica operatoria en sí. Tratándose pues, de operaciones quirúrgicas, cabe denominarlas con sus dos ele- mentos primordiales, que son la «plástica» y la «cinemática». (1) Ceci.--Congreso de Chir. de París, 1906. GENERALIDADES Y FUNDAMENTOS DE LAS CINEPLÁSTICAS 45 Por estas razones creo muy bien llamarlas «Amputaciones cine- plásticas». Las amputaciones cineplásticas pueden dividirse en tres cate- gorías, según la norma de conducta que el cirujano siga para constituir su motor plástico: l.° Amputaciones cineplásticas p. d. o primitivas; 2.° amputaciones transitorias con fines de cinema- tización secundaria, y 3.° amputaciones terciarias o cinemati- zaciones tardías, sobre muñones ordinarios. Amputaciones primitivas. - Las amputaciones cineplásticas primitivas son aquellas operaciones conducentes a una cicatri- zación inmediata del muñón y en las que el motor plástico queda constituido en el acto operatorio, a la vez que el miem- bro es separado del organismo. Terminado el acto quirúrgico, el paciente no sufre ningún otro trauma y la prótesis puede ser aplicada de inmediato a la cicatrización «per priman» de la herida. El acto operatorio se llama entonces cinematización primaria o primitiva. Amputaciones secundarias - A esta segunda categoría perte- necen las amputaciones transitorias con fines de cinematización secundaria, en las cuales el cirujano efectúa una primera ope- ración plástica, construyendo el elemento motor que lo cinema- tizará en un segundo trauma, o sea: cinematización secundaria. La primera operación puede considerarse como una amputación «hipocinemática» o subplástico-cinemática, preparatoria o tran- sitoria en relación con la segunda. En la primera operación se obtiene un muñón móvil, pero imposible de adaptarlo a un trac- tor externo, por cuya razón se le denomina con el nombre de «casquete cinemático». En la segunda intervención se constituye el punto de ataque para el tractor. El muñón cineplástico se realiza, pues, en dos sesiones operatorias, siendo un proceder quirúrgico suave o lento en la constitución definitiva del mismo. Amputaciones tardías.-Por último, el cirujano puede ejecu- tar una operación típica de amputación ordinaria y a posteriori construye un motor plástico sobre el muñón común, lo cual constituiría una cinematización tardía. Esta última se podrá 46 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS ejecutar en uno o dos traumas, que agregados al primero de la amputación ordinaria, vendría a representar un tercer trauma. Este proceder sería el más lento de todos. Para admitir el principio de base de cinematización expre- sado mas arriba, bueno es estudiar la influencia de la retracción muscular sobre el motor cineplástico, pues es bien sabido que el tendón seccionado de un músculo, se retrae como conse- cuencia de la pérdida del tonus de su masa carnosa, vale decir, que aquel satisface su retracción. Cabe preguntarse, si en estas circunstancias el músculo podrá seguir funcionando para ser utilizado con fines cinemáticos? Existen dos clases de retracciones musculares: la primitiva y la secundaria. Aquélla se efectúa en el acto de seccionar su masa y es debida al tonus muscular. Esta otra, se realiza en los días subsiguientes a la sección y es debida a la atrofia muscular consecutiva por ausencia de función. El Dr. Vanghetti ha ideado procedimientos antirretractivos (que se oponen a la retracción) con el deliberado propósito de colocar a los músculos cinematizados en iguales condiciones de tonus, como lo estaban antes de su sección y acercarse de esta suerte a la normalidad fisiológica. Si después de haber formado un motor plástico-decía-se le colocase un tractor externo que lo mantuviera en igualdad de condiciones fisioló- gicas previas a la operación, la retracción muscular no se realizaría y se obtendría el rendimiento habitual de la con- tracción miógena. No creo oportuno citar los detalles de las experiencias que Vanghetti ha efectuado en los pollos (1), ni repetirlas experimen- talmente para demostrar lo justo de su criterio, porque ellas han perdido hoy prácticamente su valor real, desde el momento que poseemos operados que nos lo demuestran evidentemente. Por otra parte, una observación común nos enseña que cuando la retracción muscular se ha realizado, el músculo permanece en condiciones de contraerse al sólo impulso ner- vioso voluntario del enfermo, lo que se constata a diario en los viejos casos de amputaciones ordinarias. La fisiología nos (1) Vanghetti.-Plástica e Prótesis cinemática. 1906. GENERALIDADES Y FUNDAMENTOS DE LAS C1NEPLÁSTICAS 47 demuestra.asimismo, que si a un músculo disecado y seccionado se le excita por intermedio de su nervio, sus fibras se contraen. He visto muflones antiguos, algunos de varios afios después de la operación, cuyos músculos han satisfecho, por lo tanto, no sólo la retracción primitiva sino secundaria, y en los cuales la voluntad del enfermo hacía contraer su masa carnosa en una cierta longitud. Luego, pues, la contracción miógena voluntaria se ejerce aún después de satisfecho el tonus muscu- lar. Debo agregar más, se constata también que esta contrac- ción se amplía con el ejercicio y se robustece en fuerza, reali- zando el concepto bien conocido que la función hace el órgano. Estas nociones nos llevarían a considerar superfina la propo- sición de Vanghetti, sobre la necesidad imprescindible de em- plear el procedimiento antirrectractivo, después de realizada la cinematización del motor plástico, con el propósito de colocar a los músculos correspondiente en el tonas miógeno normal. En mi concepto actual (deducido de la experiencia perso- nal), puedo decir que: satisfecha la retracción, tanto primitiva como secundaria, ésta no impide la utilización del motor con fines, cinemáticos, puesto que permanece la contracción activa al influjo voluntario y que, con el ejercicio constante se aumen tará su potencia y excursión. Además, dicho sea de paso, consi- guiendo una escasa contracción del motor con fuerza mínima, se puede, por medio de transformaciones mecánicas, duplicar o triplicar la potencia del mismo, valiéndonos de palancas apro- piadas y colocadas en las prótesis correspondientes. Cuando Vanghetti dió a conocer su teoría sobre los motores plásticos, los Dres. Pagenstecher (1) y Codivilla (2) opinaron que la función contráctil del asa muscular no se realizaría, porque le faltarían las sensaciones sensitivas necesarias a toda actividad miógenas, siendo que ésta radica en la piel, aponeu- rosis, articulaciones, serosas, etc., del segmento de miembro amputado y sobre el cual actúa la acción muscular. ¿Supri- mida una parte de un miembro, la función contráctil de los músculos restantes se realizaría en buenas condiciones? (1) Pagenstecfer.-Centralblact für Chir, núm. 23. 1900. (2) Vanghetti.-La Chir. degli org. di mori, vol. I. pág. 76. 48 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Cuando se toma un objeto en la mano, existen una infinidad de sensaciones que parten de ella y nos dan un conjunto de impresiones que orientan el esfuerzo muscular. Con la ampu- tación de la mano, los sensorios se destruyen y los músculos restantes del antebrazo podrán ejercer su función sobre las prótesis por intermedio de un tractor externo, permaneciendo en iguales condiciones para orientarse sobre el esfuerzo a rea- lizar? ¿Estas sensaciones que nos orientan sobre el grado de contracción miógena, podrán ser reemplazadas por otros senti- dos, vista, tacto, oído, etc.? ¿Las solas sensaciones que parten de las fibras del mismo músculo que constituye el asa motora, serán suficientes para orientar su contracción? Al objetarlo en esta forma, se fundaban en hechos fisiológi- cos, como son las secciones de los ramos posteriores de la médula (sensitivos) y que aparejan la atrofia muscular por degeneración de las células de los cuernos anteriores (expe- riencia de Mott y Sherrington), y, además, el caso habitual de los tabéticos, que, no teniendo sensorio, la acción muscular tónica desaparece y la función miógena es perturbada consi- derablemente. Vanghetti, en los Archivos de Ortopedia del año 1900, trae un estudio muy detallado, en que contesta con admirable razonamiento, a los puntos que se le impugnaban, dedu- ciendo conclusiones precisas, que no dejan margen a duda alguna sobre la eficacia de su procedimiento cineplástico en lo que atañe a los fundamentos fisiológicos. Llega en definitiva a las siguientes aseveraciones: l.° El sentido más necesario a la contracción muscular, es el que radica en las mismas fibras miógenas (sentido muscular), y es el más importante para su contracción activa. 2.° La pérdida de los otros sentidos es de relativa im- portancia. 3.° La parte del sensorio que queda es, por sí, por reedu- cación del músculo o del arte quirúrgico, suficiente para subs- tituir al órgano que se ha perdido. Hoy, con el admirable adelanto de las amputaciones cineplás- ticas en que nos hallamos, es inoficioso volver sobre estas con- GENERALIDADES Y FUNDAMENTOS DE LAS CINEPLÁSTICAS 49 sideraciones de orden teórico o doctrinario, diremos, porque la razón se ha abierto camino en forma evidente, y de suyo, las impugnaciones hechas por los dos maestros citados, tienen su refutación práctica en los éxitos de los casos operados. Por otra parte, no debemos olvidar que las amputaciones cineplásticas no lesionan la integridad anatómica motora: sis- tema nervioso central, nervios musculares, placas motoras o fibras musculares; además, la irrigación vascular del músculo (arterias y venas) tampoco es interrumpida: un órgano que no es lesionado en su constitución anatómica, tendrá forzo- samente que seguir trabajando, siendo éste su mejor funda- mento lógico. De todo lo expuesto se deduce que, ni la falta del sensorio suprimido con la amputación, ni la retracción consecutiva a la sección de la entidad motora (músculo o tendón), harían fra- casar, ni teórica ni prácticamente, las operaciones cineplásti- cas. Tanto la una como la otra son innecesarias para el resta- blecimiento funcional del músculo. Constituido el motor plástico, ¿éste podrá adaptarse a su nueva función protética? Es indudable que la adaptación del músculo a su nueva función, tendrá que efectuarse con una educación lenta y consciente del enfermo. Los cirujanos que trabajan actualmente en perfeccionar las prótesis para los amputados de la guerra, coinciden en que un mutilado es capaz de aprender a manejarla admirablemente, •siendo factor indispensable la delicada atención del enfermo a tal fin. Se han creado infinidad de aparatos de enseñanza para llevar a buen término la reeducación del mutilado, como si se tratara de un niño que comienza a ponderar su esfuerzo muscular con fin determinado. Todos hemos visto mutilados que manejan admirablemente su aparato de prótesis, al cabo de pocos meses. En esta educación colaboran muchos factores, como ser: la atención, la vista, el oído, sensaciones cutáneas, y para no seguir citando más, baste recordar que la repetición de un acto fisiológico apareja su perfeccionamiento y seguridad. Constituido, pues, el motor plástico, su utilización práctica dependerá del tratamiento posterior que al paciente le corres- ponderá hacer, es decir, reeducar al elemento cinematizado en su ■nueva función. CAPÍTULO III ELEMENTOS HE fiinmiZWH La base primordial de las amputaciones cineplásticas, la constituye el motor plástico. Describiré brevemente sus varie- dades y tipos fundamentales. La mente ingeniosa e idealista del profesor Vanghetti, lia creado una infinidad de variedades-suman cincuenta y una en su publicación (1)-que no son aplicables la gran mayoría de ellas a la práctica quirúrgica actual; pero que, dado su cri- terio independiente, de decir todo lo que piensa - no obstante la crítica de su colegas - las describe teóricamente, demos- trando lo que en materia de inventiva puede esperarse, para solucionar el problema esbozado en su comienzo. Desde luego, la orientación práctica que he querido darle a este libro, no me permite entrar en cuestiones teóricas que, hoy por hoy, no tienen realidad palpable, sino simples es- peranzas de un porvenir tal vez alcanzado con el progreso de la técnica cineplástica y la anuencia de los cirujanos que se ocupan del tema en la actualidad. Estudiaremos los motores plásticos según su forma, número, función y posición con respecto al muñón. A) Formas. - Las formas fundamentales son el asa y la clava. a) El motor llamado a asa, es un elemento constituido (1) Vitalizzazione delle membra art., pág. 78. 52 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS por la reunión de tendones o músculos, que limitan un es- pacio libre, dentro del cual y previa epidermización, puede ser introducido un gancho en inmediata relación con la prótesis. Figura 1. - Hemisección de un muñón cineplástico de asa única en corte frontal (esquemático). - 1, hueso; 2, músculos constituyendo una rama del motor; 3, músculos constituyendo la otra del motor; 4, arco tendineo del asa motora; 5, ojo del motor cubierto de piel, que reci- birá al tractor externo, sirviendo de punto de ataque. Así, por ejemplo, la reunión de los tendones flexores con los extensores del antebrazo en forma de arco, dejando un espacio libre (ojo del asa), que será epidermizado por procedimientos que veremos en otro capítulo, servirán para hacer actuar un ELEMENTOS DE CINEMATIZACIÓN 53 tractor externo introducido en el ojo y en conexión con la prótesis (véase atentamente las figuras 1 y 2). Llámase ojo del osa el espacio libre dejado por el arco que constituye el motor plástico. Figura 2. - Hemisección de un muñón cineplástico de asa única en corte sagital.-1, hueso; 2. músculos constitutivos de una rama del motor; 3, arco tendíneo del asa motora. La sonda se encuentra colocada en el ojo del motor. La infinidad de combinaciones que el ingenio puede imaginar en la formación de tales elementos de cinematización, es enor- me y variadísima. Podrán constituirse asas, tanto musculares, tendinosas, aponeuróticas, bien sean naturales como artificiales; 54 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS mediante el concurso del cirujano, incorporando injertes de toda naturaleza (tendones, aponeurosis, cuerpos extraños, etc.) Ellas pueden formarse de un simple tendón o de varios reunidos, como de uno o diversos músculos. Constituido el motor en la forma descripta, la contracción muscular hará desplazar en igual sentido al ojo, el cual estará en conexión con la prótesis y el movimiento activo, voluntario se transformará mediante dispositivos mecánicos especiales, en prensión, flexión, extensión, etc. de la próstesis corres- pondiente. Los músculos empleados en la constitución del asa, pueden ser de función antagónica; una rama flexora y otra extensora (heterólogas) o de idéntica acción, flexoras entre sí, como igual- mente extensoras (homologas). El ojo del asa motora, podrá simplificarse con una simple invaginación de la piel, cuando ésta sea escasa, transformán- dose en asa ciega (figura 3). El arco del asa, en vez de tener su ojo epidermizado de parte a parte, lo será en una porción solamente y de un solo lado. El tractor externo pobrá aplicarse sobre ella y actuar en idéntica forma y resultados que el tipo anterior. En la variedad de motores de asa única que he descripto, han intervenido dos elementos musculares o ramas para la formación del arco (motores a dos ramas); sin embargo no será indispensable que ello ocurra siempre así, puesto que con el tendón de un sólo músculo replegado sobre sí, es posible la formación de un anillo, dando con ello asidero al tractor externo (motor a una rama). Todos los procedimientos tendinoplásticos de injertos, tras- plantes, anastomosis, etc., que se conocen, tienen su aplicación en orden teórico y práctico, para despertar la inventiva del cirujano, el cual, en momentos oportunos, podrá recurrir a ellos para la constititución del motor. b) La clava es el segundo elemento principal en la cirugía de las amputaciones cineplásticas. La constituye el engrosa- miento de la extremidad, sea de un tendón, músculo, etc., igualmente epidermizado, sobre el cuello de la cual, puede aferrarse o enlazarse un tractor externo para los fines proté- ELEMENTOS DE CINEMATIZACIÓN 55 ticos. La denominación de clava, se explicaría por la forma Figura 3. - Hemisección de un muñón cineplástico de asa ciega en corte frontal.-1, hueso; 3, músculos constituyendo una rama motora; 4, arco tendíneo del asa; 5, tractor externo introducido en la inva- ginación de la piel. semejante que adquiere el motor plástico, con el objeto cono- cido en los institutos de ejercicios físicos y que lleva su nom- 56 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS bre. Tal sería el motor realizado por De Francesco (1) en el antebrazo, cuyo corte semiesquemático está representado en la figura 4. La contracción de los músculos del antebrazo, hace ascender Figura 4.-Hemisección de un muñón cineplástico del antebrazo en forma de clava (corte frontal).-1, huesos; 2, músculos motores del núcleo óseo de la clava; 3, núcleo óseo de la clava. Nótese el cuello de la misma. el núcleo óseo de la clava que está fijo con ellos y mueve al tractor externo colocado en forma de anillo sobre su cuello, el cual trasmite a la prótesis el movimiento cinemático. (1) Atti del IV Congreso della Societá Ortope. Ital. 19J7 y Arch. für Klinische Chir. Band 87, Heft 3. ELEMENTOS DE CINEMATIZACIÓN 57 La clava puede realizarse por cualquier medio quirúrgico imaginable, sea por fragmentos óseos dejados con la inserción del tendón cinematizado (tendón de Aquiles y calcáneo, caso Codivilla), por repliegues del mismo tendón sobre sí; por in- Figura 5.-Hemisección de un muñón cineplástico del antebrazo a doble asa motora (bimotor). - 1, huesos; 2, músculos constituyendo las ramas de las dos asas; 3, arcos tendinosos en sección frontal. La sonda nos muestra los ojos de los motores. jeitos en la extremidad de ellos, etc., etc. El objeto será for- mar un engrasamiento .en el muñón de amputación, indispen- sable para dar asidero al tractor externo, el cual irá colocado por un dispositivo particular sobre el cuello de la clava. Las clavas podrán constituirse natural o artificialmente. Lo serán naturales cuando se las encuentre ya formadas, dada su 58 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS conformación anatómica normal, por ejemplo; la clava del ten- dón de Aquiles con el calcáneo, y lo serán artificialmente cuando el cirujano se ve en la necesidad de formarlo mediante injertos óseos, resecciones de huesos, etc., etc. c) Asa-clava.-La posibilidad de formar la combinación de los dos elementos fundamentales que hemos estudiado, es decir, cons- tituir una entidad motora que posea los elementos del asa y de la clava, se realiza perfectamente en la práctica. La unión del biceps con el tríceps en una desarticulación del codo, por ejemplo; formaría un asa motora y si al tríceps le conserva- mos su inserción ósea olecraneana; habríamos realizado el tipo de motor de clava simultáneamente. El caso que ilustra la historia personal número 5, es la mejor comprobación sobre lo dicho. B) Número.-El número de los motores plásticos podrá ser variado. En conceptos abstractos, se puede pensar en la reali- zación de varios motores en la extremidad de un muñón cine- mático. En la práctica no se ha obtenido más de dos motores (bimotor), puesto que existen actualmente insalvables dificulta- des técnicas para aumentar su número. Cuando se construyan dos motores, éstos podrán hacerse de asas o clavas y aun variarlos con asa y clava. En la figura 5 se demuestra un muñón de antebrazo a doble asa motora y en la número 6, uno de pierna a doble clava; ambos realizados por primera vez en casos clínicos de los cirujanos Codivilla y Ceci. Los grupos musculares que entran en la formación de los dos motores, pueden ser de acción o función similar o antagó- nica, por ejemplo; en una amputación de antebrazo, se puede constituir un elemento puramente flexor y otro extensor, me- diante la unión de los tendones flexores entre sí o la de los extensores. En otra forma, también se podrán confeccionar dos motores que sean flexores-extensores a un mismo tiempo, esto es, mitad de los flexores con mitad de los extensores para un elemento y emplear la otra mitad de los flexores con la res- tante de los extensores para el segundo elemento. Tedríamos así dos motores formados con ramas antagónicas. ELEMENTOS DE CINEMATIZACIÓN 59 Como he dicho, teóricamente se puede concebir la formación de tres, cuatro o más motores, puesto que en el puño, por ejemplo, se tiene un conjuto notable de tendones, los cuales reunidos de a dos, nos darían un número considerable de mo- Figura 6.-Hemisección de un muñón cineplástico de pierna a doble clava (bimotor, caso Codivilla). - 1, músculos anteriores de la pierna; 2, músculos posteriores de la pierna; 3, hueso; 4, clava formada por un fragmento del calcáneo; 5, id. por el repliegue de los tendones de los músculos anteriores. Nótese el abultamiento de las dos clavas y el cuello por encima de ellas. tores. En la práctica, no lo es posible por causas de orden quirúrgico fácil de comprender. La constitución de uno y de dos motores, es lo que actual- mente vemos como una realidad palpable. 60 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS C) Función. - Estudiados los dos elementos principales de cinematización que posee el cirujano - forma y número de los motores - entremos a considerar la función que les está enco- mendada a los fines protéticos. Al contraerse un motor plástico, nos dará, según su carac- terística, uno o varios movimientos utilizables y así se les llamará unimotores, bimotores, etc., o con el nombre de pluri- motores cuando pasan de una sola acción. Es de mi criterio, que estas denominaciones creadas por Vanghetti, nos inducen en confusiones de interpretación, puesto que, con el nombre de bimotor, indicamos, etimológicamente hablando, la constitución de dos motores plásticos, no siendo así la expresión que queremos darle. Con él indicamos una doble acción, vale decir, dos movimientos utilizables de un sólo motor a los fines protéticos.. En efecto, «bimotor» tiene su ori- gen en el prefijo «bi», dos, y en la palabra «motor», indicán- donos dos motores y en forma alguna dos movimientos. Podría emplearse con más propiedad, como se estila en me- cánica, cuando queremos nombrar a los motores que tienen dos faces diferentes en su evolución y llamarlos: bifásicos, o de doble movimiento; trifásicos, o de tres movimientos; polifásicos, o de varios; como también: monofásicos cuando lo sean de un sólo movimiento. Basado en estas apreciaciones, creo más acertado denominar- los con motores a doble acción o bifásicos, triple acción o trifá- sicos, etc., como se usa en las ciencias de los mecanismos o en la mecánica industrial, dejando, con su expresión literal, a las palabras unimotor, bimotor o plurimotor, para nombrar a los muñones que se forman anatómicamente con un motor único, con dos motores o con mayores elementos motrices. a) Los motores monofásicos o motores a una acción, son aque- llos elementos motrices que; por su contracción, son capaces de dar un sólo movimiento utilizable para la prótesis. Este siem- pre será en la misma dirección. Es el tipo común o más fre- cuentemente realizado en la práctica de asa o clava única descripto más arriba. b) Los motores bifásicos o motores a doble accción, nos pro- ELEMENTOS DE CiNEMATIZAClÓN 61 veen de dos movimientos distintos en su contracción. Estos tipos de motores plásticos son superiores a los anteriores, por cuanto con los mismos elementos constituitivos, obtenemos mayor Figura 7.-Hemisección de un muñón cineplástico de codo, motor bifási- co, llamado alternador (caso personal, corte sagital).-1, hueso; 2, músculos antagónicos (biceps-triceps) insertos sobre; 4, olecranon deslizable sobre apoyo interno (extremidad inferior de húmero). Contracción del triceps; marcada saliencia hacia atrás del olecranon determinando la clava y su cuello. rendimiento desde el momento que sacamos dos fuerzas útiles de un sólo motor. El tipo práctico de motor a doble acción o bifásico, lo cons- tituye el llamado alternador por Vanghetti. 62 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Los motores alternadores o alternantes, están constituidos por asas flexoras y extensoras (antagónicas), que tiene el pri- vilegio de deslizarse o moverse con su arco sobre un punto de apoyo interno. Poseen la facultad de poder actuar por medio de las propias fuerzas musculares dependientes de la voluntad del paciente, en una manera flexora o extensora, es decir, antagónicas. Son motores que siempre serán realizables con músculos de acción opuesta, para que pueda deslizar su arco en uno u otro sentido sobre el apoyo interno, dando con ello dos movi- mientos distintos, los cuales podrán ser empleados por el orto- pédico para mover el miembro artificial. Uno de los casos personales que poseo en mis historias clí- nicas, realiza en forma bien evidente, lo factible del proceder concebido teóricamente. (Ver figuras 7 y 8). Se ha realizado una desarticulación del codo, dejando al tríceps con su inser- ción olecraneana, que le sirve de engrosamiento terminal o clava. Además, se ha formado un asa extensora-flexora (anta- gónica), mediante la unión del bíceps y del tríceps sobre la superficie articular de la extremidad inferior del húmero (apoyo interno), en tal forma, que el arco constituido por la reunión de ambos pueda delizarse sobre ella. El deslizamiento es favorecido por el olécranon, que permanece con sus rela- ciones articulares naturales, el cual nos servirá de clava o punto de ataque para el tractor externo. Cuando el enfermo contrae su bíceps, el olécranon es solicitado hacia adelante (figura 8), y cuando el tríceps; hacia atrás (figura 7), con lo cual se realiza en la práctica las condiciones del motor des- cripto con el nombre de alternador o también, bifásico. En efecto, con un sólo motor, asa-bicipito-tricipital, se obtiene una doble acción a los fines protéticos. El punto de ataque lo realiza la clava formada por el olécranon, que hace marcada saliencia bajo la piel, como para dar asidero al trac- tor externo. Nótese que la entidad constituida puede llamarse, conforme a lo expresado hasta el presente: Motor a doble acción o bifá- sico formado de asa-clava y en manera alguna aceptar la de bimotor como lo denomina Vanghetti, puesto que no tenemos ELEMENTOS DE CINEMATIZ ACIÓN 63 más que un elemento motriz anatómicamente constituido, y ajustándonos, por otra parte, al origen etimológico de la pa- labra. La posibilidad teórica de formar dos motores a doble acción en la extremidad de un muñón cineplástico, nos llevaría a obte- FiguraB.-Hemisección de un muñón cineplástico de codo, alternante (caso personal, corte sagital).--1, hueso; 2, músculo tríceps en relajación; 3, músculo bíceps en contracción; 4, olecranon. (Compárese con la figura precedente). ner cuatro clases de movimientos distintos, es decir, dos para cada elemento motriz de alternadores. Para aclarar aún más el concepto del motor denominado alternante, deseo llamar la atención sobre un hecho digno de puntualizar. 64 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Existe desde el año 1891 una operación de cuello de pie que reune todas las condiciones de las amputaciones cineplásticas requeridas por Vanghetti. En aquella época, la teoría de los motores plásticos no se conocía, pero podemos decir que se la preveía, aunque no con el grado de desarrollo que actualmente tiene. En efecto, el profesor M. Ricard tuvo la intuición prac- ticando una amputación de Chopart, de extráer el astrágalo, una vez desarticulado el ante-pie, e introducir en la mortaja tibio- peroneal el calcáneo a fin de obtener una neoartrosis que sirviera para mover la prótesis del pie (quoad prótesis). Hasta esa fecha, se conocían operaciones osteoplásticas que hacían marchar al amputado como si tuviera un pilón, es decir, se despreciaba el juego del cuello del pie. Tales las operaciones de Pirogoff, Pas- quier-Lefort, etc., etc. Más tarde Ricard perfeccionó y regló su proceder, que fué publicado en 1897 (Soc. de Chir. de París). El concepto de su operación era, en realidad, buscar la cine- matización del muñón. El calcáneo o una parte de él era intro- ducido en la mortaja tibial provisto de su natural inserción aquiliana, a la vez que los tendones anteriores de la pierna se fijaban también sobre él por su parte anterior. Creada la neoar- trosis inter-tibio-calcánea, obtenía un motor alternante a clava. El botín era movido por el motor, imprimiéndole ora un movi- miento de flexión u ora de extensión. El principio expresado por Vanghetti para constituir un alternador es el siguiente: «Dados dos músculos con posibilidad de reciproca acción antagonista, reunidos en asa sobre apoyo in- terno y que ésta pueda deslizarse sobre el mismo apoyo, se podrá comunicar a la prótesis un doble movimiento alternativo, mediante un solo punto de ataque (bimotor) (1)». c) Motores más complicados (trifásicos, polifásicos) a tri- ple acción o múltiple, han sido enunciados teóricamente por el creador del proceder cineplástico, con el «encadenamiento» de ellos, pero que, no teniendo aplicación práctica quirúrgica en la actualidad, no entraré a su estudio. Basta, en honor del ilustre médico, el enunciado de sus «motores encadenados», que (1) Bifásico, según mi opinión fundamentada más arriba. ELEMENTOS DE CINEMATIZACIÓN 65 lo expresa asi: «Dado un asa alternante, formada de dos otras Figura 9.-Hemisección de un muñón de antebrazo a motor lateral (uni- motor, caso von Wreden).-1, músculos posteriores del antebrazo; 2, músculos flexores superficiales; 3, asa motora epidermizada y constituida por los tendones de los músculos flexores superficiales; 4, hueso; 5, sutura de los tendones de los músculos flexores super- ficiales con los profundos; 6, músculos flexores profundos. .asas alternantes menores, cabalgando o encadenadas entre ellas 66 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS sobre sus respectivos arcos, como lo hacen dos anillos de una cadena, se puede obtener tres movimientos alternantes indepen- dientes con cuatro músculos y tres puntos de ataque». D) Posición- Hemos estudiado los motores plásticos en cuanto a su forma, número y función, róstanos ahora decir algunas par- ticularidades sobre su posición con respecto al muñón del miem- bro amputado. Ellos pueden ser construidos en la extremidad del mismo muñón siendo «terminales»; localizados sobre una de las caras serán «laterales», y por último, si lo son fuera del segmento mutilado «extrasegmentales». a) Los motores terminales, como evoca su mismo nombre, son aquellos elementos cinemáticos construidos en el extremo del muñón, ya sean del tipo a asa o clava. Es la modalidad más común que todos los cirujanos han tratado de practicar (figu- ras 2, 4 y 5). Ex profeso he dejado sin mencionar más arriba una variante de motor plástico para, describirla aquí, evitando confusiones en la complicada comprensión de los elementos cinemáticos. Me refiero a la tunelización del tejido cicatricial o muscular obtenido en el extremo de un muñón común de amputación o preparado en una operación previa con idea de cinematizarlo en la segunda intervención. Se trata de formar un ojo cutáneo al través de la masa carnosa o cicatricial del extremo del muñón que goza de movi- mientos activos impresos por los músculos restantes que han tomado inserción sobre la piel o tejidos fibrosos circunvecinos, al vértice del muñón. No tiene importancia que aquéllos estén dispuestos en asa u otra forma, lo único que se requiere es que exista una contracción activa y muscular aprovechable para tranformarlo en fuerza viviente externa. Esta manera de formar motores ha sido empleada especial- mente por Sauerbruch y requiere, naturalmente, un proceder lento o de varias sesiones operatorias (cinematización tercia- ria); primero se constituye la protuberancia muscular, lo que- él llama «masa de fuerza», y luego, la tuneliza por medio de- plásticas cutáneas, transformándola en fuerza activa o motora. ELEMENTOS DE CINEMATIZACIÓN 67 b) Los motores laterales se confeccionan en la periferia del muñón y están indicados especialmente en las amputaciones de la extremidad inferior. La porción central del muñón debe ser aprovechada para la estabilidad del cuerpo, condición particu- lar a fin de favorecer una marcha firme. En la figura 6 se muestra a un muñón formado con dos mo- tores laterales en una amputación de pierna y el peso del cuerpo se transmite directamente por el extremo libre del muñón (caso Codivilla). En el miembro superior no hay objeto de que los motores sean laterales, puesto que la acción principal del órgano no*es de apoyo, sino el de manejar convenientemente la prótesis de mano; sin embargo, von Wreden (1) y Pellegrini (2) han ejecutado ambos con éxito motores laterales en el antebrazo que son muy ingeniosos, siendo demostrado esquemáticamente en la figura 9 con su comentario respectivo. c) Los motores extrasegmentales son aquellos elementos cine- máticos formados fuera del segmento del miembro mutilado; por ejemplo: un motor constituido en el brazo, en un amputado de antebrazo, que por razones de índole particular no haya sido posible practicarlo en el mismo segmento interesado por la mutilación (3). Esta nueva orientación de la cirugía cineplástica, permite extraer una fuerza viviente de cualquier segmento de un miem- bro opuesto al de la mutilación. En efecto, bastará exteriorizar una porción de un tendón cualquiera, recubrirlo luego de piel, para que nos sirva como de tractor viviente. Otra manera tal vez más sencilla es el motor a «utrículo» y que consiste en inva- ginar una porción de piel al través de un tendón o músculo, haciendo un pocito, diremos; en forma de dedo de guante, al través de la masa tendinosa o carnosa, con el cual daremos punto de ataque al tractor externo. Se comprende fácilmente que la contracción del músculo desplace al utrículo en igual sentido y transforme así su fuerza propia en externa. (1) Zentralblatt für Chir. und Mech. Ortho., Bd. II, Heft 10, 1908. (2) La Riforma Medica, n.° 38, pág. 746, Napoli. (3) Pellegrini.-Amp. Cinep., 1919. 68 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS Las indicaciones más adecuadas a estos procedimientos ex- trasegmentales estarían presentes en los mutilados de todo un miembro en los cuales puede tomarse un elemento cinemático del miembro sano, para llevarlo a la prótesis del miembro mu- tilado. No han tenido realización en casos clínicos hasta el presente. Los elementos de cinematización que he descripto, constitu- yen los motores plásticos más importantes y realizables. No he querido entrar en otro orden de ideas abstractas, como lo hace Vanghetti describiendo infinidades de elementos teóricos, ex- traídos de su mente inventiva e ingeniosa, porque pienso que este libro debe tener una orientación definida con resultados ponderables para la medicina operatoria. CAPÍTULO IV TÉCNICA miRU En el presente capítulo describiré algunas reglas generales y procedimientos usuales que deberá el cirujano observar en la formación de los motores de las amputaciones cineplásticas. Los métodos operatorios de las amputaciones cineplásticas, son de técnica complicada, debiendo el cirujano poseer un co- nocimiento perfecto de la teoría de los motores, para resolver convenientemente cualquier eventualidad siempre presentes en estas clases de intervenciones. Me expreso así, porque no exis- tiendo procederes operatorios bien reglados sino simples «mo- dus facendis» en la ejecución de estas intervenciones, las eventualidades se presentan frecuentemente y es el cirujano que librado a su propia inventiva y en conocimiento de la orientación, general de la operación, el que tendrá que resol- ver problemas de plástica quirúrgica. En efecto, en algunos de los casos que he operado, ha sido necesario modificar el plan que me había trazado desde un principio porque las condicio- nes en que se presentaba la cinematización del motor era dis- tinta del que me había forjado. Las dificultades que se presentan durante la realización de las operaciones cineplásticas son de tres órdenes, correspon- diendo a la piel, los músculos y el hueso. A) Piel.-Es conocida la ley de la retracción de la piel, la 70 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS cual equivale al tercio de su longitud primitiva y ella se ten- drá bien en cuenta para que no resulte escasa en las plásticas cutáneas consecutivas a la formación del motor. Considérese que en las amputaciones ordinarias, los colgajos tallados sir- ven estrictamente para cubrir la superficie cruenta del miem- Figura 10.-(Originales de Pieri).-Irrigación cutánea y orientación de los colgajos de piel para asegurar su vitalidad bro, en las cineplásticas; además de requerirse la misma exten- sión de piel, necesitamos epidermizar el ojo del asa motora si se trata de constituir un solo elemento motriz o de dos si es doble. En los procedimientos a clava, se hará indispensable cubrir la extremidad abultada de ella, además de la superficie cruenta ordinaria. Estas consideraciones teóricas, nos llevan a pensar en el sinnúmero de procedimientos de plástica cutánea, cuando este- TÉCNICA GENERAL 71 mos en presencia de las dificultades acaecidas durante la cine- matización del motor y ponderar sus ventajas en cada caso particular. A la necesidad de piel en el sentido longitudinal, se le agrega la más dificultosa de obtener que es la transversal, tanto en el Figura 11.-(Originales de Pieri).-Irrigación cutánea y orientación de los colgajos de piel para asegurar su vitalidad procedimiento a asa como a clava y es ésta principalmente la que decide al operador a practicar uno u otro método de plás- tica cutánea. Los inconvenientes en el sentido longitudinal, se obvian es- pecialmente con llevar la sección ósea a un plano más arriba -que luego entraremos a considerar-siendo la transversal la que no tiene una solución fácil, puesto que no disponemos sino 72 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS de la existente en la propia circunferencia del miembro. Cierta mente, los colgajos pediculados (método indiano), los desliza- mientos cutáneos (método francés) y aun la epidermización se- cundaria, deberán facilitar la obra del cirujano que, no por su dificultad la harán irrealizable en el porvenir. Las plásticas de piel por medio de colgajos cutáneos deben ser regidos por el principio capital de que la irrigación san- guínea asegure perfectamente la nutrición del colgajo. El doctor Pieri ha estudiado meticulosamente la nutrición de la piel por medio de inyecciones coloreadas y ha demostrado en su interesante trabajo (1) que los colgajos de piel en general deben tallarse en dirección transversal, al eje del miembro contrariamente a la práctica general de los cirujanos. Creo de interes insertar algunas láminas de su importante labor, en donde se apreciará el valor de sus investigaciones para las plásticas cutáneas que debemos efectuar en materia de ampu- taciones cinemáticas y en especial para la epidermización del ojo de los motores (figuras 10 y 11). Veamos ahora otras dificultades de orden general. La epidermización del ojo motor de forma cilindrica o de túnel, obliga a la piel a fruncirse en su recorrido interno, for- mándose arrugas longitudinales. Es bien sabido que una super- ficie plana, no puede adaptarse para revestir un orificio cilin- drico, sin plegarse y basta pasar una ojeada sobre la figura 12 para observar las arrugas que forma la piel al introducirse en el ojo del motor. He querido fijar la atención sobre el detalle apuntado, porque veo en ello una nueva dificultad en la epider- mización del orificio motor, puesto que se desperdician inútil- mente unos centímetros de piel tanto en el sentido longitudinal como en el transversal. El primero sería despreciable, pero el segundo toma después de lo dicho anteriormente un valor real. El mismo inconveniente se presenta en cualquier otro pro- ceder de plástica cinemática que desee ejecutar el cirujano. Una superficie plana, no se adapta a una cilindrica sin ple- garse, vale decir, desperdiciar extensión. Los inconvenientes apuntados han sido notados en mis ope- (1) La chirurgia degli organi del movimento. 1918. TÉCNICA GENERAL 73 rados. Aun más, debo agregar que en pieles con un panículo adiposo espeso, su introducción en el túnel u ojo se complica, por cuanto estrecha su luz considerablemente en la extensión de todo su espesor y si contamos con un trayecto del diámetro de dos centímetros por ejemplo, con una piel de un centímetro de espesor (epidermis y panículo adiposo) no nos será posible recubrirlo. En estos casos, dos soluciones se pueden adoptar, o aumen- tar el diámetro del ojo, no siempre posible, o disminuir el es- Figura 12 (caso personal) pesor de la piel sacando panículo adiposo, con riesgos de su nutrición. ¡Es indudable que la primera solución es la más aceptable y la que deberá llevarse a la práctica dado el caso favorable. He tenido oportunidad de encontrarme en esas eventualida- des en uno de mis operados: adelgacé el espesor de la piel a expensas de la grasa subcutánea, sin obtener mi intento y viendo el peligro de su necrosis, no insistí en ello. Por otra parte el ojo motor no podía ser ampliado en su diámetro y el camino que se me impuso tei minantemente, ya que no deseaba modificar mi objetivo de formar un asa motora, fué la resección de cinco centímetros de hueso, acortando de consiguiente el 74 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS miembro, con lo cual pude ampliar el diámetro del ojo y reves- tirlo con la piel en su totalidad. Anoto el proceder que puede ser adoptado como de técnica general en situaciones análogas. Injertos de piel-Rn última instancia, si la epidermización no fuera posible en su totalidad, se puede dejar superficies cruentas para proceder más tarde a los injertos cutáneos de Tiersch o de Reverdin, tratando si fuera posible de dejar a éstos fuera del ojo del asa con el deliberado propósito de ob- Figura 13 (original de Sauerbruch) tener piel normal en el sitio donde irá el tractor externo, evi- tando así que las cicatrices sean objeto de presiones continuas como lo serían si lo estuvieran en el punto de ataque del motor. Método italiano.-He anotado anteriormente que en casos oportunos el revestimiento cutáneo del asa puede hacerse sa- cando piel del abdomen u otra región apropiada (método italia- no). Es así que Sauerbruch lia procedido en el caso que ilustra la fotografía de la figura 13 en donde se muestra un colgajo del abdomen (x) para cubrir totalmente el motor plástico del antebrazo. TÉCNICA GENERAL 75 Método indiano.-En otros casos, Sauerbruch usa un proce- der menos cruento: forma en la primera operación un motor muscular fácil de epidermizar y deja para una segunda inter- vención el revestimiento cutáneo del ojo, la que es llevada a cabo por colgajos pediculados tallados sobre la superficie del mismo muñón (método indiano). Las figuras 14, 15, 16 y 17, originales del cirujano alemán, extraídas de su publicación «La mano artificial con movimientos voluntarios» (Berlín, 1916), demuestra elocuentemente la técnica seguida en varios de esos casos. Figura 14 Yo he procedido en dos operados, al tallado de un colgajo pediculado por el método indiano y llegué a recubrir perfecta- mente el asa motora péctoro-bicipital. (Historias clínicas nú- meros 6 y 7), Método francés.-En otros de mis operados he empleado el método francés por medio de una técnica original que la creo muy factible de generalizar a cualquier segmento de miembro dado que ella es sencilla, fácil y de buenos resultados. Se la usará en los viejos muñones cuando se los quiera cinematizar. Será descripta más adelante, a fin de no perturbar el orden de mi exposición. El afrontamieuto de los bordes de las heridas cutáneas, de- 76 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS berá efectuarse lo más anatómico que fuera posible, por cuanto una eversión de los mismos ocasionaría una mayor tracción sobre las plásticas, las que correrían el riesgo de necrosar sus bordes. Las suturas de la piel podrán hacerse a puntos de sostén y de afrontamiento, aquéllos contrarrestarán la tracción elástica de la piel y éstos efectuarán el afrontamiento anatómico. Para los primeros se usarán los puntos en capitón, colcho- nero, tubos de Galli, o más simplemente, hilos metálicos enhe- Figura 15 brados en perlitas de plomo, orificadas en su centro, las que deslizarán sobre el hilo. El cirujano puede, con una pinza apre- tarlas y fijarlas sobre el hilo a la altura o medida con- veniente. Los puntos de afrontamiento se harán con los medios cono- cidos, crin, seda, agrafes, etc. etc. Considerada la faz do plástica cutánea en la forma que la he descripto, no puedo adherirme a las miras del Dr. Vanghetti, que considera una cuestión sencilla y fácil. Bueno es hacer constar que el creador del procedimiento cineplástico, no es cirujano y mira la cuestión desde el punto de vista teórico. No ha palpado las dificultades técnicas por mano propia, ya que no ha operado ningún paciente, ni ha TÉCNICA GENERAL 77 visto operar muchos casos. Interprétese lo dicho sin crítica hiriente para el ilustre maestro. En resumen: Es excepcional que el cirujano, dado el des- arrollo actual de las cineplásticas, obtenga una cinematización primaria, en un solo tiempo, de inmediato diremos como se obtiene en las amputaciones corrientes; las más de las veces habrá de recurrir a plásticas secundarias de piel, a arreglos de ella en tiempos sucesivos, lo cual requiere paciencia, cons- tancia y decisión, tanto del enfermo como del cirujano. B) Hueso. - a) Diáfisis: Los preceptos de cirugía conser- Figura 16 vadora que mantenemos actualmente en las amputaciones usuales, se refieren al principio capital de obtener con el mí- nimum de desperdicio óseo, el máximum de rendimiento poten- cial en íntima relación con la prótesis consecutiva: a mayor longitud de palanca, mayor rendimiento mecánico. En orden de amputaciones cineplásticas, estos preceptos deben ser estudiados nuevamente, parangonándolos con los resultados del nuevo procedimiento. Y así estudiaremos si es más ventajoso despreciar cierta longitud del miembro en vista de obtener una buena cinematización del muñón. Por ejemplo: si los resultados que se obtienen con una amputación del tercio inferior del antebrazo por el método corriente, puede oponerse a los rendimientos que se obtendrían por una cineplástica del tercio medio o superior. 78 AMPUTACIONES CÍNEPLÁSTICAS Para hacer luz sobre la cuestión, es cualidad indispensable dominar la técnica y los resultados de los procederes cineplás- ticos que, hoy por hoy, están en estudio sin tener sanción práctica. Esto abogaría por la negativa a tal sacrificio que, desde el momento de su ejecución, no lleva una seguridad absoluta de su buen resultado. Considerado así, nos colocaríamos en una situación de cerrar el paso a los nuevos adelantos de la medicina operatoria, ya que la experimentación en los anima- les no es posible: a su indocilidad, se uniría un factor mucho Figura 17 más importante en el sentido de su aplicación protética. La experimentación en el hombre, es la única que nos debe dar luz en la solución del problema planteado. Colocado, pues, en este dilema, no nos queda sino elegir la vía humana, y con esos horizontes, nos estará permitido despreciar varios centímetros de hueso útil en los procedi- mientos usuales, para ensayar las cineplástícas. Dudo el caso de obtener un feliz éxito en las intervenciones de esta natura- leza, el avance de las cineplástícas se impodría de hecho con benficios para la humanidad, la sociedad y el individuo. Si los cirujanos no aventuráramos-algo en nuestras fuerzas e inven- tivas, a buen seguro estaríamos en la actualidad muy poco distantes de la era antigua. Desde luego, debe procederse en tal forma, que el desprecio rÉCNICA GENERAL 79 de unos centímetros en la longitud del miembro, no acarree mayores perjuicios al enfermo; en el supuesto caso que llegara a fracasar el intento tan laudable como científico. Tales serían, por ejemplo, 5 a 8 centímetros en una amputación del tercio inferior de pierna o antebrazo. En suma, el cirujano, poseyendo una ilustración completa sobre las amputaciones cineplásticas, podrá intentarlas despre- ciando, sin mayores daños para el enfermo, cierta extensión de palanca ósea con fines de cinematización. b) Articulación: Naturalmente, que el juego de las articula- ciones no deberá entrar en tela de juicio, pues el sacrificio nunca sería igualado y mucho menos sobrepasado con una cineplástica. Si el dilema en las diáfisis óseas, nos ha sido sencillo encuadrarlo dentro de un marco y lo hemos resuelto sin inconvenientes serios para el enfermo, no resulta igual cuando el sacrificio óseo tiene por base una articulación. Entre una amputación común, del cuarto superior de un seg- mente de miembro y una desarticulación, o entre ésta y una amputación del tercio inferior del segmento afín; el problema toma cariz de ser'resuelto negativamente. Estos casos particu- lares deberán considerarse individualmente para cada articu- lación; no siendo posible en la actualidad dar otra opinión ge- neral que el ser conservador gozará del consenso público, pues el sacrificio de una articulación importa condenar al mutilado en una escala superior, y superior a las fuerzas de los ciruja- nos, científicamente hablando. El problema, pues, atenido a la cirugía conservadora, deberá ser resuelto por otros medios de cinematización, como son los procederes extra-segmentarios o transferencias de cinematiza- ción de un miembro a otro. C) Músculos.-Hemos visto que las asas motoras pueden ser formadas por la unión de tendones o de músculos entre sí y aún por la sutura de ambos. Es condición de técnica general, que el agente motor así constituido, deberá ser lo menos grueso posible, por cuanto, teniendo que recubrirlo con piel, y ésta siendo siempre escasa, nos veríamos con dificultades en la plás- tica cutánea a que ya he hecho mención. 80 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Para evitar estos inconvenientes, es necesario que la forma- ción de los elementos motrices sean simples, y en lugar de tomar, por ejemplo, todos los tendones flexores y unirlos a los extensores en una amputación de antebrazo, más conveniente es aislar dos tendones los más importantes correspondientes a músculos potentes y con ellos practicar el asa. Los restantes serán resecados al nivel de la sección ósea. La resección de estos músculos dará mayor amplitud de piel transversal. Procediendo así, se podrá epidermizar consecutivamente el motor y no tener el percance que me aconteció en uno de mis enfermos, que por pretender hacer una potente asa de puño, la piel fué escasa para recubrirlo y las traccciones cutáneas, ejercida por los puntos de sutura, la hicieron necrosar. El ojo no se epidermizó y los tendones, al descubierto, corrieron el riesgo de su mortificación y eliminación. La actual división por segmentos de miembros en tercios o cuartos, tiene su importancia para las amputaciones ordina- rias, en que se trata de dejar palanca'para mover las prótesis pasivas; cuanto más largo sea el segmento de miembro resi- dual, tanto más fuerte y potente será la prótesis. Otro criterio debemos tener en las amputaciones cineplásticas, por cuanto ellas emplean los músculos restantes, como fuerzas vivas, úti- les a los fines de la prótesis, y es natural que un estudio anatómico y fisiológico de ellos, sea la base primordial de las amputaciones cineplásticas. El profesor Sauerbruch (1), con la ayuda de los anatómicos Roux y Félix, ha catalogado el valor de los músculos del ante- brazo y brazo, en orden de importancia para las amputaciones cineplásticas. Es un estudio de valor fisiológico, que se separa de las divisiones antiguas en tercios que todos conocemos; en una forma tal, que el cirujano, al pretender ejecutar una cineplás- tica, hará lo posible por conservar el grupo muscular principal, formando con él al motor; en el caso de imposibilidad, recurrirá al segundo grupo y así sucesivamente. (1) SauerbrüCH.-«Chirurgische vorarkeit fürsine Willkurlich bewegliche künstliche kand» .-Berlín, 1916. TÉCNICA GENERAL 81 Sauerbruch, después de un estudio de la anatomía de los huesos y articulaciones, pasa a las inserciones muscularss y Tendones musculares Flexores Extensores Vientres musculares Flexores Extensores Parte coraco- braquial M. Latissituus dorsal M. Pectoral mayor M. teres mayor M. deltoides Parte bíceps Parte tríceps M. Coraco-bra- quial Todo coraco braquial Parte braquial Todo bíceps Todo tríceps Figura 18.-Zonas de valencia del brazo determina la acción y valor potencial de cada elemento motriz, para luego, con estos datos de juicio, dividir a los segmentos del miembro (brazo y antebrazo) en los llamados Wertzone o 82 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS zonas de valencia, las que están limitadas por las líneas mus- culares. Así, por ejemplo, en el brazo (fig. 18) detalla cinco- zonas de distinto valor motriz, las que irán decreciendo a me- dida que nos acerquemos al hombro. La zona 1 es la de mayor valor potencial, pues contiene a todos los músculos, biceps y braquial anterior hacia adelante y tríceps, hacia atrás. Ocupa un extensión de 6 centímetros, a. Figura 19.-Segunda zona de valencia del brazo (indicación para constituir dos motores contar desde la línea articular del codo; altura en que el bra- quial anterior comienza a tomar inserciones sobre el húmero. Los músculos de menor valor y que pueden resecarse, son los radiales y el braquial anterior, llevando la sección ósea al nivel de la separación entre la zona n.° 1 y. la siguiente, o sea la n.° 2. A fin de ser más explícito, presenta a la zona 2 en sección anatómica (fig. 19), indicando con trazos negros, los músculos que deberán conservarse y los que deberán dese- charse o resecarse, o aun aquellos de menor valor cineplástico para la constitución de los motores; con trazos claros. En esta forma se analizan sucesivamente los otra zonas de TÉCNICA GENERAL 83 valencia del brazo, lo cual contribuye con un aporte digno de encomio a facilitar la obra del cirujano. Tendones musculares Flexores Entensores Vientres musculares Flexores Extensores Tríceps M. braquiales M. biceps. M. supinador todo el braquial parte pron. teres parte palmar lar- go parte flex. rad. carpo parte flexor, sub. digital parte ext. rad. carpo parte braquio - radiales M. supinador parte flex. cub. carpo parte flex. prof. digital parte ext. com. digital part. ext. digital part. ext. carpo cubi. M. pronador te- res todo prona, teres todo flex. rad. carpo todo largo palm. todo braquio ra- diales todo ext. carpo cubital todo flex. carpo cub. todo flex. digit. sub. todo flex. largo pulg. todo exten. car- po-radiales todo ext. digi. com. todo ext. dig. part.abdnc.pulg. part.exten. pulg. M. pron. cuad. M. braquio - ra- diales todo flex. long. pulg. todo flex. prof. digit. todo abduc.pnlg. todo ext. pulg. todo ext. índice M. flexor, carpo arbi. todo flexores de la mano y de- dos todo extensores de la mano y dsdos Figura 20.-Zonas de valencia del antebrazo En la figura 20 se demuestra en conjunto las zonas del antebrazo, que omito entrar a considerarlas, para no fatigar la atención con un estudio anatómico un tanto pesado, y porque 84 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS no es mi deseo considerar los detalles del asunto. Basta, pues, para ello, la comprensión de la idea que queda bosquejada. Las resecciones musculares no tendrán, pues, mayor grave- dad, siempre que dejemos formado un buen motor y las prac- tiquemos para disminuir el volumen del asa, a objeto de recubrirla fácilmente con la piel. En ese orden de ideas, he resecado muchos músculos en varios de mis casos operados, habiendo podido recubrir con piel el asa motora, sin perjuicio para el enfermo ni el resultado ulterior del motor. Al decidirnos a efectuar un motor con un determinado grupo muscular y resecar los restantes, debemos considerar su acción propia y preguntarnos si nos será posible adaptarlos a una nueva función con fines protéticos. Un caso práctico nos ilus- trará ampliamente; por ejemplo: en una amputación de pierna, es indudable que si formamos un motor con los gemelos o el tendón de Aquiles y lo empleamos después de cinematízado, para dar movimiento a un talón de un pie artificial, él seguirá accionando con su función fisiológica normal, es decir, de extensión; pero, dado el caso de no poder realizar un motor con ellos, ¿nos estará permitido emplear otros músculos que tienen función distinta para reemplazar la acción de aquéllos? En el caso en cuestión, ¿podremos formar un motor con los músculos profundos (tibialposterior, flexores, etc.), para darles una función protética distinta, cual sería la extensión del pie artificial? La respuesta parece afirmativa, por cuanto la educación de ellos puede hacer cambiar la función a la que estaban enco- mendados, ateniéndonos a la regla general que la repeti- ción de un acto crea la función y el órgano. Sin embargo, siempre será preferible (los resultados serán más rápidos y mejores) tomar músculos para la formación del motor, con funciones idénticas a las que tendrá que ejecutar más tarde sobre la prótesis. Pero, ya lo he dicho, no hay inconviente en emplear cualquier músculo, en caso de no poder cinematizar los más aptos para el fin del motor: músculos extensores para motores flexores y flexores para los extensores.. Si las dificultades técnicas se le presentan al cirujano en forma seria al querer construir un solo motor, calcúlense las TÉCNICA GENERAL 85 que tendrá que vencer cuando pretenda hacer dos elementos cinemáticos. Sin embargo el problema no se plantea irrealiza- ble para la obra del cirujano, habiendo casos ya publicados con interesantes resultados (1). Es natural que en estos casos, se necesita mayor cantidad de piel. El profesor Ceci presenta un caso de doble asa del tercio medio del antebrazo y la incisión de los colgajos de piel nece- sarios para recubrirlos fué llevado al nivel del pulso. Bueno es hacer constar que la piel se necrosó por las tracciones que las suturas solicitaban para recubrir las asas musculares formadas; lo cual nos indicaría aún, la necesidad de mayor extensión de piel; en cambio, el caso de Codivilla (2) formando dos motores a clava, resuelve el problema favorablemente. La construcciones de los motores del tipo de la clava, no necesitan tanta extensión de piel como es fácil comprenderlo, puesto que no tenemos que hacer la epidermización del ojo como en las asas. El tipo de clava del doctor De Francesco (3) no emplea más que la necesaria para la amputación usual. La posibilidad de construir dos motores, no se discute; prác- ticamente lo es, pero el problema parece que deberá resolverse más fácilmente con la ejecución de los motores alternantes. En efecto, con dos motores a asas o clavas, se obtienen dos movimientos y se necesitan cuatro elementos anatómicos o músculos, dos para cada motor. En cambio, con un motor del tipo alternante se obtienen dos movimientos (bifásico o motor a doble acción) con solo dos elementos anatómicos. Por otra parte, la piel necesaria es mínima, si se hace el tipo de asa-clava y no ofrece su epidermización dificultades técnicas notables. Las consideraciones apuntadas nos harían aceptar teórica- mente como más factibles la construcción del alternador en relación a los otros tipos de motores: máximum de rendimiento? mínimos elementos anatómicos. En el segundo número de «La cirugía de los órganos del (1) BOSCH Arana.-«Contribución personal a las cineprótesis».-La Semana Médica, n.° 47, año 1919. (2) Codivilla.- Bullettino delle Scienze Mediche.- Bologna 1910, vol. X (3) Archiv. für Klin. Chir. Bd. 87, Helf. 3. 86 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS movimiento» aparece un artículo del doctor A. Pellegrini sobre la construcción teórica de los motores alternantes eii la pierna, con punto de apoyo óseo artificial imaginados por el ingenio del cirujano. En ese artículo se trata de demostrar lo factible de la construcción del tipo alternador, mediante perforaciones, excavaciones o divulsiones de la extremidad de un hueso, para que el asa motora tenga su punto de apoyo interno, a la vez que de reflexión donde pueda deslizarse en los movimientos de alternanza por los impulsos voluntarios del paciente. Realizado el asa motora, nos restaría construir el punto de ataque que permitiría transmitir el movimiento a la prótesis. Es un estudio muy ingenioso en conceptos abstractos, pero que no entro a considerar en detalle por cuanto no tiene en la actualidad aplicación práctica. Otro de los puntos que merecerá un estudio anatómico dete- nido es el de precisar la entrada de los nervios en la masa muscular, puesto que es bien sabido que, un músculo no puede contaaerse en acto voluntario estando el arco nervioso inte- rrumpido. Si el cirujano formase un elemento cinemático con un músculo carente de inervación, él no podrá contraerse y el fracaso operatorio sería la regla. En general, sabemos que la entrada de los nervios en los músculos se efectúa en su segundo cuarto superior, pero carecemos de datos precisos que serían interesantes conocer en especial para cada entidad motora. Ateniéndose a los conocimientos actuales y como técnica general: no debemos emplear en la formación de los motores, el cuarto superior de las masas musculares. Anoto a continuación ciertas consideraciones generales que no necesitan mayores comentarios porque las razones son evi- dentes de por sí. Las técnicas comunes de las suturas tendinosas son las que deberán emplearse cuando se forma el asa motora. La conser- vación de las vainas tendinosas, tendrá un valor estimable. Si hubiera de hacer varias suturas tendinosas se tratará de hacerlas a diferentes alturas, para evitar el cúmulo de cuerpos extraños. Los restos de los tendones o músculos resecados y abandonados por el cirujano como inútiles para la formación del arco motor, podrán ser suturados a las ramas del motor TÉCNICA GENERAL 87 para aumentar su potencia. Los troncos nerviosos se secciona- rán bien altos para evitar neiiromas dañosos en la libre excur- sión del motor. Estas resecciones deberán practicarse siempre por debajo del filete nervioso que inerva el músculo del mo- tor cineplástico. D) Procedimientos antirretractivos. - Un punto de técnica general digno de considerar es la utilidad del procedimiento antirretractivo propuesto por Vanghetti. Ya liemos dicho anteriormente que la contracción activa y voluntaria del motor, se realiza no obstante satisfechas las retracciones tanto primitiva como secundaria de los músculos que lo constituyen, pero que ella es menos extensa que la del motor colocado en condiciones fisiológicas normales (1). De ahí que, si se pudiera restablecer el tonus muscular una vez ter- minado el acto operatorio, se obtendría un motor ideal o cer- cano al tipo fisiológico natural. Se entiende por procedimientos antirretractivos en las ampu- taciones cineplásticas, aquellos que el cirujano emplea para evitar que la retracción muscular primitiva o secundaria del motor cinematizado se realice. El procedimiento consiste en atar el motor cineplástico por medio de un tractor externo llamado «tensor» a un punto fijo fuera del enfermo, evitando así la retracción muscular. Se podrán emplear cinco métodos antirretráctiles: el «in- terno», el del «lazo», el «adhesivo», el «mecánico» y el «libre». a) Método interno.-Este método impide la retracción por apoyo interno del motor, empleando en ello un sostén óseo. Un caso práctico nos hará comprender mejor la idea expre- sada; por ejemplo: en la ejecución del alternador bicipito-trici- pital descripto en el capítulo III, se ha empleado el procedi- miento, por cuanto, una vez que se formó el motor de asa-clava, se ha impedido su retracción muscular apoyándolo o mejor haciéndolo cabalgar con su arco sobre la epífisis humeral y los músculos han quedado en su tonus normal. (1) Capítulo II, pág. 46. 88 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS El método interno, se puede usar especialmente en las ampu- taciones transitorias o secundarias, en las cuales, se forma primero el motor, para luego cinematizarlo en una segunda operación obteniendo con ello que el motor no se retraiga entre una y otra operación. b) Método del lazo.-El método del lazo consiste en atar el tensor directamente al motor y llevarlo al exterior atrave- sando la piel del muñón, para fijarlo a un punto externo. Es un método que ha sido empleado por varios cirujanos sin mayores beneficios, puesto que la tracción directa sobre el mo- tor, ocasiona dolores que obligan a extraerlo a los pocos días de colocado. En uno de mis enfermos lo he empleado y como produjera muchas molestias, dolores principalmente, me vi en la necesi- dad de sacarlo perdiendo con ello sus beneficios. c) Método adhesivo.-Como su nombre lo expresa, éste con- siste en emplear materiales adherentes sobre la piel que recubre al músculo constitutivo del motor y por intermedio de ella, im- pedir la retracción del mismo. Si existieran adherencias fibrosas entre la piel y el músculo, se comprende que la acción del método sería mucho más eficaz por las conexiones íntimas entre uno y otro. En dos de mis operados lo he ensayado con excelente resul- tado. Es un método que puede usarse para ejercitar al motor y aumentar su fuerza antes de proceder a la colocación del tractor por encontrarse el ojo en vías de epidermización secun- daria. (Ver fig. 21). d) Método mecánico.-Es un procedimiento externo que se coloca una vez terminado el acto operatorio y constituido el punto de ataque del motor y se ata al exterior, el que man- tiene en tensión a los músculos e impide la retracción post- operatoria. Es condición indispensable que la tracción no se efectúe sobre las suturas de la piel, porque impediría su cicatrización. El método lo he empleado en algunos de mis operados con TÉCNICA GENERAL 89 motores de asa única, introduciendo en ellos después de la ope- ración un tractor externo dentro del ojo del motor, en el cual se encontraban suturas de piel: el fracaso fué completo. Las heridas suturadas y presionadas por la tracción externa, necro- saron sus bordes. Figura 21.-Procedimiento antirretráctil adhesivo (caso personal) e) Método Ubre.-En este procedimiento, el cirujano, teniendo en cuenta el excesivo largo y la abundancia de los músculos, deja al motor sin preocuparse de su retracción, por cuanto vista la extensión en longitud de las masas musculares no cree nece- sario impedir su retracción y lo abandona a sí solo. Se lo empleará cuando se tengan músculos largos y fuertes, con tegumentos abundantes y en los que la retracción primaria es despreciable. 90 AMPUTACK)NES CINEPLÁSTICAS Todos estos métodos, excepción hecha del adhesivo y el libre, dañan en general la cicatrización del muñón aparejando com- plicaciones no despreciables. Por mi parte, no veo la necesidad imprescindible de usarlos, por cuanto los músculos, no obstante haber satisfecho sus dos retracciones, quedan en condiciones de contraerse voluntariamente aún cuando en pequeña escala, la cual mediante el tratamiento post-operatorio se logrará ma- yor contracción, fuerza y excursión. En reemplazo de los métodos que hemos estudiado, reco- miendo introducir en el ojo del motor, un simple rollito de gasa o un tubo de goma apropiados al diámetro del mismo. Bueno será recordar, que la epidermización del ojo siempre se hace a expensas de una mediana tensión de la piel colocándola en inferiores condiciones de nutrición y por lo tanto, no es reco- mendable aumentar aquella con los procedimientos antirretrác- tiles. La introdución de una simple gasa o un tubo de goma satisfacen plenamente, pues no dañan la cicatrización de las heridas. La colocación del tensor en los métodos que hemos estudiado, tienen algunas particularidades con el fin de evitar los incon- venientes apuntados, deberá ser en parte elástico para que pueda favorecer las solicitaciones variadas del motor. Si em- pleáramos un tensor rígido, se comprende que el asa cinemá- tica, correría mayores riesgos de necrosis, en cambio con uno elástico nos permite mantener en tensión constante al tonus muscular. (Ver fig. 21). La colocación deberá hacerse a mediana tensión, para que el elástico (una goma común) no tire en exceso sobre el motor ni lo afloje demasiado. Un término medio es el conveniente. El doctor Vanghetti ha ideado una férula especial para aplicar el procedimiento antirrectráctil, la cual posee todos los grados deseables para ejercer la tracción externa. No creo oportuno su descripción, porque cualquier disposición común a pedal o vástago de madera puede emplearse con ventajas de su simplicidad. En mis enfermos he colocado un pedazo de madera, con ganchos comunes y goma elástica del comercio, estando muy satisfecho de los resultados (fig. 21). CAPÍTULO V TÉCNICAS HE LIS (¡1MOT.4CI0MS Referiré en este capítulo las técnicas ejecutadas por los ciru- janos, que se han demostrado clínicamente eficaces hacia el fin buscado por el método cineplástico y que servirán como una contribución de valía para orientar a los cirujanos sobre la senda trazada, con una documentación clínica de real e inesti- mable valor; a base de la cual, es de esperar, se perfeccionen gracias a la pujante labor de los que se dediquen con todo su ardor a esclarecer el problema cinemático. Quiero, pues, dejar sentado, antes de pasar adelante, que no es posible sintetizar en un proceder quirúrgico, la técnica que ejecutará el cirujano novel en esta clase de operaciones, pues todas tienen sus inconvenientes a la vez que sus ventajas, y de otra parte, ninguna ha podido destacarse con la aceptación uná- nime de los cirujanos expertos en el arte cineplástico. Son técnicas estudiadas y a estudiar, pero no se crea por ello, que nos encontramos en un período larvado; por el con- trario, grandes son los adelantos y asombrosos los resultados obtenidos, como se verá más adelante. Hecha esta salvedad, para evitar que se me tilde de com- plejo o analítico descriptivo en este capítulo, por las variadas técnicas que referiré, paso a estudiar, en primer término, las operaciones del miembro superior, para luego estudiar las del 92 AM P UT ACIONES C1NEPLÁSTICA S inferior, dejando aparte el problema protético que será tratado en la tercera parte de este libro. AMPUTACIONES DEL MIEMBRO SUPERIOR Amputaciones del antebrazo a) motores de asa Asa única (flexor a-extensor a).-Cinematización primaria.-Motor heterólogo.-Técnica de Ceci El cirujano A. Ceci (1) practica una amputación de antebrazo en su tercio medio, formando un motor único con los músculos flexores y extensores empleando la técnica siguiente: Primer tiempo.-Incisión circular de la piel, músculos y par- tes blandas hasta el hueso, en el tercio inferior del antebrazo a un centímetro por encima del carpo. Luego practica en un segundo tiempo, dos incisiones longitudinales del lado interno y externo del miembro que partiendo de la circular, ascienden hasta 10 centímetros de la misma y llegan a los huesos respec- tivos: radio y cúbito. Nótese la cantidad de piel longitudinal necesaria en estas amputaciones: se ha tallado circularmente al nivel del puño,, para efectuar una amputación del tercio medio del antebrazo. En una amputación ordinaria, se iría a una amputación del tercio inferior. Tercer tiempo.-Disección de los colgajos cutáneos cuadran- gulares, anterior y posterior tallados por el procedimiento pa- rostal, que comprenden todas las partes blandas, exclusive el periostio (colgajos músculo-cutáneos). Cuarto tiempo.-Sección de los huesos, radio y cúbito, al ni- vel de la base de los colgajos cutáneos. (1) CECI.-XII Congrés de Chirurgie, Parí?, 1906. TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 93 Quinto tiempo. - Hemostasia y resecciones nerviosas altas. Figura 22.-Asa única (heteróloga).-1, huesos del antebrazo; 2, cilindro anterior conteniendo la rama motora de los flexores; 3, id. id. de los extensores; 4, suturas de los tendores flexores con los extensores; 5, ojo del motor constituido por el repliegue en forma de cartucho de los colgajos de piel anterior y posterior. Hacia abajo: en vías de ejecución la sutura de los extremos inferiores de los cilindros de piel. Sexto tiempo.-Sutura de la piel de cada colgajo, replegán- dolos sobre sí longitudinalmente, en forma similar a la que se 94 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS efectúa con un papel cuando con él se quiere formar un cartu- Figura 23.-Asa doble (homologa).-1, huesos del antebrazo, vistos de frente; 2, colgajo de piel posterior; 3 y 3', colgajo muscular poste- rior, dividido en dos porciones y suturados sus extremos tendino- sos; 4 y 4', incisiones perforadoras del colgajo posterior; 5, eje de repliegue del colgajo de piel posterior. Hacia arriba se demuestra al colgajo anterior de piel replegado sobre sí; 6, sutura longitudi- nal; 7, ojo del motor en vías de suturarse; 8, asa motora anterior, vista al través de la piel. cho. El repliegue de los colgajos cutáneos se hace hacia el eje del miembro, recubriendo totalmente a los músculos com- TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 95 prendidos en el colgajo. (Ver fig. 22.) Se forman, pues, dos ci- lindros, uno anterior y otro posterior, que retienen a los múscu- los y tendones flexores y extensores respectivamente. Hacia arriba por simple coaptación natural se recubren las extremi- dades óseas colocando puntos adecuados. Séptimo tiempo.-Sutura de los cabos tendinosos antagónicos, que se encuentran en el extremo inferior de cada cilindro (fig- 22). Octavo tiempo.-Sutura de la piel de los extremos inferiores libres de los cilindros, con lo cual quedan recubiertos todos los tendones que forman el arco del asa motora. (Ver fig. 22.) Con la técnica descrita se forma un anillo tendíneo-muscu- lar, recubierto completamente de piel, el que gozará de movi- mientos cinemáticos por la contracción de los músculos del antebrazo. No usó el procedimiento antirretractivo y sólo co- locó un rollo de gasa dentro del anillo motor. Las consecuencias post-operatorias fueron malas. La piel muy tensa fraccionó sobre los puntos de sutura y hubo que sacar al cuarto día algunos de ellos, lo que no impidió la apa- rición de escaras necróticas en la piel que hicieron fracasar completamente la operación. Considekaciones.-La técnica, en su orientación general es buena. En este caso, sí hace evidente la dificultad de la plás- tica cutánea a que he hecho referencia en otro capítulo. Para evitar tales complicaciones, habría que disminuir el espesor de los músculos, resecando a muchos de ellos al nivel de la sec- ción ósea y dejar solamente a aquellos más útiles y de buena potencia para la confección del asa cinemática. Disminuido el volumen de éstos, la epidermización por la técnica descrita se hace sencillamente y sin tracciones fuertes. Asa doble (homologa).-Cinematisación primaria.-Técnica de Ceci El cirujano Ceci (1) ha operado otro enfermo con la técnica que a continuación describiré y ha formado dos asas motoras. (1) CECI.-Loe. cit. 96 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS homologas, es decir, másenlos extensores con extensores y flexores con flexores. Primer tiempo.-Incisión circular de la piel del antebrazo en su cuarto inferior y satisfecha la retracción; se seccionan todos los músculos hasta los huesos y al nivel de la piel retraída. Segundo tiempo.-Se practican dos incisiones laterales en una extensión de 15 centímetros, partiendo de la circular tallada. Estas se colocan del lado interno y externo sobre la parte tan- gible de los huesos y se las profundiza hasta llegar a ellos. Tercer tiempo.-Disección de los dos colgajos de piel, dorsal y ventral, cuidando de que ellos queden bien nutridos, para lo cual se deberá ir rasando la aponeurosis superficial, dejándolos de consiguiente con todo su tejido celular subcutáneo vector de vasos arteriales hacia la piel. Cuarto tiempo.-Se tallan dos colgajos, músculo-tendinosos en correspondencia con los de la piel, tomando los músculos de los planos superficiales. Los planos musculares profundos se los reseca seccionándolos al nivel de la base de los colgajos o sea a la altura de las futuras secciones óseas. Quinto tiempo.-Secciones óseas. Hemostasia y resecciones nerviosas altas. A esta altura de la operación, el cirujano tiene dos colgajos de piel y dos de músculos con sus tendones respectivos. Ellos están repartidos por igual en el plano anterior y posterior del .antebrazo. La figura 23 nos ilustrará objetivamente los tiempos que vamos a describir. Sexto tiempo.-El colgajo muscular posterior, se divide lon- gitudinalmente en dos porciones iguales, y sus extremos se les sutura entre sí, a fin de formar el asa homologa posterior, esto es, formada con músculos de idéntica función (3 y 3'). Con el colgajo muscular anterior, se hace la misma operación y se forma otro anillo homólogo o flexor (8). Terminado este tiem- po, nos resta recubrir las asas musculares formadas con la piel ••de los colgajos cutáneos. TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 97 Séptimo tiempo.-Se practica en cada colgajo cutáneo dos incisiones de 3 centímetros de largo, perforándola con un bis- turí en su línea longitudinal media y en las situaciones siguien- Figura 24.-Asa doble (homologa). -1, huesos del antebrazo, vistos de perfil; 2, rama del asa flexora vista al través de la piel; 3, masa del asa extensora, vista al través de la piel; 4, suturas longitudina- les de los colgajos replegados sobre si; 5, los dos motores consti- tuidos. La sonda se encuentra introducida en los dos ojos motores. tes: una a 2 centímetros del borde inferior del colgajo (4) y la otra a 3 centímetros más arriba (4'). Octavo tiempo-Se repliega el colgajo posterior de piel, por su mitad, haciendo bisagra, diremos, en un eje transversal (5), en tal forma, que las dos incisiones practicadas en el tiempo anterior (4 y 4') se pongan en contacto sobre el ojo del asa 98 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS muscular y puedan ser suturadas epidermizando de esta suerte el ojo del motor muscular posterior (7). Idéntico proceder se ejecuta con el colgajo anterior. Noveno tiempo.-Sutura de la piel de los colgajos, en su porción longitudinal (6) y sutura de los bordes inferiores de los colgajos de piel que se encuentran, después de replegados,, sobre las superficies de secciones óseas. Se han formado, de esta suerte, dos asas músculo-tendinosas. Figura 25.-(Original de Keen) homologas en la extremidad del muñón. La figura 24 nos mues- tra el muñón terminado y visto de perfil. La suite operatoria fué normal, aun cuando hubo que soltar algunos puntos en el interior de los ojos de las asas, ellas cica- trizaron por segunda al cabo de dos meses. «Si se ordena al enfermo cerrar la mano, éste contrae su motor anterior, y si abrirla, el posterior». Buen resultado a la larga. El aparato ortopédico se estaba construyendo a la publicación del caso (fig. 25). R. Alessandri (1) ha operado un enfermo con técnica similar; habiendo fracasado en su intento, porque la piel se necrosó en la región del ojo del asa. Las consideraciones que le sugieren su fracaso son las. (1) Alessandri in VANGHETTI.-<Vitalizzazione d.elle inembra artiflciali». pág. 188.. TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 99 siguientes: sería más conveniente practicar la operación *en dos tiempos, dejando para el segundo la epidermización del ojo de las asas. Opina que los motores deben construirse con Figura 26.-Asa doble (homologa).--1, huesos; 2, rama del asa anterior; 3, rama del asa posterior; 4, sutura en vías de ejecución; 5, su- tura del motor anterior terminada; 6, motor constituido; 6', mo- tor en vías de ejecución. La sonda introducida: hacia la dere- cha, en el ojo del motor, terminado: hacia la izquierda, en eje- cución. pocos músculos para evitar dificultades insalvables de plástica cutánea. La figura 26 muestra un proceder que he empleado para la pierna en uno de mis casos, y es una variante del ejecutado por Ceci. (Comparar con la figura 24.) 100 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Asa lateral.-Cinematiz ación terciaria.-Técnica de Von Wreden La constitución de un motor lateral sobre un viejo segmento de miembro amputado, fué realizado por primera vez en la práctica por Wreden (1), el que lia ejecutado una operación cineplástica en un antiguo amputado déla muñeca, con muñón ordinario. Conociendo las publicaciones de Vanghetti y en pre- sencia de un antebrazo con músculos contráctiles, se le ocurrió aprovechar sus fuerzas, mediante la formación de un motor tendíneo de asa lateral con los tendones superficiales y los pro- fundos. La técnica que ha empleado es la siguiente: Primer tiempo.-Incisión longitudinal mediana en la cara anterior del viejo muñón del antebrazo, que comenzando a tres dedos del vértice del mismo, ascienda hacia arriba en una extensión de 15 centímetros aproximadamente. Se secciona piel y tejidos subcutáneos hasta descubrir los tendones flexores superficiales. Segundo tiempo.-Sección de estos tendones todo lo más bajo posible, es decir, hacia el extremo del muñón. Exteriori- zación de ellos fuera de la herida operatoria, con lo cual que- dan al descubierto los tendones profundos con sus relaciones normales. Tercer tiempo.-Se suturan los extremos tendinosos seccio- nados de los flexores superficiales, con los profundos formando asa libre por fuera de la herida operatoria. Esta sutura debe hacerse en tal forma que se obtenga una buena amplitud en el vuelo del asa tendinosa. Cuarto tiempo.-Una vez que se ha constituido el asa motora, nos resta recubrirla de piel, para lo cual se usa el método indiano. (Ver figura 27.) Se tallan dos colgajos cuadranglares de ambos lados de la herida operatoria a pedículo interno, dejando la piel suficiente para asegurar su vitalidad. Los colgajos deberán tener una dimensión apropiada para (1) Wreden.-Zentralblatt f. chir. und mech. Orthopadie 1908, vol. II, fas. 10. TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZAC1ONES 101 satisfacer sus exigencias retráctiles. En el caso de Wreden eran de 6 centímetros por 2 centímetros de ancho. Bueno es hacer notar, que los colgajos deberán ser tallados a distintas alturas para que se complementen al fin de recubrir una sufi- ciente extensión del asa (fig. 27). Quinto tiempo.-Inversión de los colgajos plásticos, los que Figura 27.-Plásticas cutáneas ta- lladas a dintintas alturas a fin de epidermizar el asa motora (original de Keen). Figura 28. - Muñón cicatrizado' (original de Keen) recubren con sus caras cruentas, a los tendones del motor formado. Sexto tiempo.-Suturas cutáneas de la herida longitudinal, practicada en el comienzo de la operación, teniendo especial cuidado en hacerlo también por debajo del asa epidermizada. Séptimo tiempo.-Sólo resta suturar los labios de las superfi- cies cruentas dejadas por los colgajos, la que se practica por afrontamiento directo. (Ver corte esquemático fig. 9, pág. 65). Como en todo procedimiento indiano, la base de los colgajos 102 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS pediculados es seccionada alrededor de los veinte días de la operación. La herida, en el caso de Wreden, cicatrizó completamente al mes de la intervención (fig. 28). Los resultados fueron sa- tisfactorios; los masajes y los movimientos comenzaron a los 30 días, y al poco tiempo el motor llegó a tener una fuerza de 5 kilos 600 gramos. Se confeccionó una prótesis cinemática del tipo Dalisch con halagadores resultados. Asa lateral. Procedimiento de Pellegrini El procedimiento de Wreden ha tenido importantes modifi- caciones, gracias a la constante labor de un cirujano italiano, Pellegrini, que, aprovechando la oportunidad de la guerra pa- sada y en posesión de innumerables mutilados, ha podido pre- sentarnos una técnica simple y segura por sus resultados, la que paso a describir ajustándome a su redacción original (1). «Primer tiempo.-Sobre la cara de un muñón y a una cierta distancia de su extremidad, se practican dos incisiones trans- versales y perpendiculares al eje del miembro, paralelas y equi- distantes entre sí, en una extensión de 3 a 3 1/2 centímetros, interesando la piel, tejido celular subcutáneo y la aponeurosis superficial. El largo de las dos insiciones, podrá variar según las regiones donde se ejecute la operación y según el largo del motor plástico para recubrir con piel. Luego, las dos in- cisiones se prolongan, en ambas extremidades, en una extensión de 1 x/2 a 2 1/2 centímetros, en dirección proximal, mantenién- dolas paralelas entre ellas, o mejor, un poco divergentes, resul- tando así, los pedículos más anchos (fig. 29). La piel limitada por estas incisiones, se le separa junto con la aponeurosis superficial, de los planos sub-aponeuróticos y se la repliega sobre ella misma y sobre una fina mecha de gasa. En tal forma, se constituye un cilindro de piel, que atraviesa (1) A. Pellegrini.-«Amputazioni cineplastiche», 1919, pág. 126. TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 103 el campo operatorio a guisa de puente. Se aplican dos o tres puntos de sutura para mantener al puente cutáneo así arro- llado y la línea de sutura resulta en sentido proximal (fig. 30), porque, dada la dirección oblicua en las extremididades de las incisiones, la piel tiene tendencia a girar hacia el sentido proximal. Segundo tiempo.-Se separan con ganchos los labios de las incisiones cutáneas, para poner bien a la vista el campo ope- Figura 29.-Incisiones equidistan- tes que limitan un puente cu- táneo sobre un viejo muñón de amputación (original de Pellegrini). Figura 30.-Repliegue del puente cutáneo, en forma de cartucho, para formar el túnel, dentro del cual se encuentra una mecha de gasa. Sección distal del plano muscular superficial, lo más cer- ca del vértice del muñón, para obtener un motor bien consti- tuido. ratorio, se buscan y se reconocen los elementos anatómicos, con los cuales deberá construirse el motor. Encontrados y puestos en evidencia los tendones, o músculos que deberán formar el motor; se prepara a éste, el que podrá variar en cada caso; y así, por ejemplo: se cortarían los tendones o capas muscu- lares superficiales, se separarían por debajo y hacia arriba del «túnel», cutáneo y se llevarían por delante del mismo para for- mar un «asa», suturándolos a los tendones profundos (fig. 30 104 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS y 31). La sección distal de los tendones, puede ser practicada del lado próxima! para no perder una inserción bien sólida según el caso particular a tratar. En otros casos, disponiendo de tendones o expansiones aponeuróticas bastante amplias, pueden ser replegadas sobre el puente- cutáneo y suturadas, o Figura 31. - El plano muscular superficial, se ha pasado por delante del túnel, y en esta figura se ha seccionado tam- bién al plano profundo, sutu- rando a ambos por sus extre- midades. Figura 32.-Muñón del antebrazo en la proximidad de la articu- lación del codo. Cinematización extrasegmental con el bíceps. Se ha seccionado distalmente al tendón del biceps y su expan- sión, y se los ha reclinado hacia arriba, suturándolos al mismo músculo y pasando por delante del túnel, con lo cual se tiene formado un fuerte anillo bicipi- tal. (Véase fig. 37). también injertadas o anudadas sobre el repectivo músculo, formando así una asa mucho más sólida (fig. 32). Formada con una de estas modalidades el asa flexora o ex- tensora, se puede transformarla «alternante», uniéndola a uno o más tendones antagónicos, que tengan facultad de desliza- TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 105 miento, ya sea dentro de un túnel o cresta ósea o sobre la misma extremidad del muñón (figs. 33 y 34). La alternansa del motor podrá obtenerse también construyendo un túnel ántero- posterior, interesando tanto los músculos y tendones flexores comolos extensores, también; construir un asa flexora y otra extensora. Figura 34.-Se han suturado los tendones flexores superficiales con los profundos (I y II), cons- tituyendo el asa con su túnel de piel, dentro del cual se encuen- tra una mecha de gasa. A fin de transformarla «alternante», se la ha suturado con los tendo- nes extensores, III, que deslizan sobre el apoyo interno que le ofrecen las extremidades óseas. Figura 33. - Formación de una asa alternante; muñón del ante- brazo: I, tendones flexores su- perficiales; II, tendones flexores profundos; III, tendones anta- gónicos extensores. Tercer tiempo.-Formado el motor, se procede a la plástica cutánea por deslizamiento, recubriendo perfectamente al motor y .epidermizando bien los orificios o entradas del túnel cutáneo (fig. 35). La movilización y el deslizamiento de la vieja cicatriz cu- tánea terminal del muñón, puede facilitar la plástica cutánea. Por la forma especial dada a las incisiones cutáneas, la piel 106 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS se moviliza en el sentido distal, de modo que la línea de su- tura no viene a corresponder a la del túnel, sino un poco más distante (fig. 36) y aún las suturas musculares o tendíneas del motor, no deben posiblemente corresponder a la cutánea (fig. 36).» Es indiscutible que la técnica descripta por Pellegrini, nos asegura un éxito inmediato y una curación per primam en la Figura 35.-Plástica cutánea por deslizamiento, y manera de co- locar los puntos de crin a fin de obtener la epidermización per- fecta del motor y del túnel.- (Véase fig. 31). Figura 36.-Operación terminada; en donde se demuestra la des- centralización de las suturas; s. t., sutura cutánea del túnel; s. c., sutura externa de la piel; 8. m., sutura muscular del motor. plástica cutánea y ha relegado para la historia el procedi- miento de Wreden, que lo he estudiado a titulo documentarlo. El valor primordial de este procedimiento de Pellegrini, con- siste en que se puede practicar con suma sencillez y facilidad, puesto que sólo intervienen plástica de piel, muy simples, miorrafias, o tendinoplastias; y no nos lleva su operación a sacrificios mayores, ni toca hueso alguno. La plástica de piel por el artificio del puente cutáneo, es excelente, pues asegura su completa vitalidad por medio de sus amplios pedículos; no hay que temer el estácele del túnel como sucede cuando TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 107 se practica el proceder de Sauerbruch a un solo pedículo (ver figuras 14, 15, 16 y 17). Además, las suturas se sitúan en distintas posiciones y no se superponen, con lo cual se asegura una cicatrización perfecta. Por otra parte, el proceder nos permite un amplio margen Figura 37.-Cinematización extrasegmental del bíceps en un amputado del antebrazo. (Pellegrini; véase fig. 32). •en la elección del elemento motor, dentro de todos los múscu- los del antebrazo o brazo, y se puede realizar también con suma facilidad el tipo de motor «alternante», con sólo suturar el elemento formado, a un tendón o músculo antagónico (figu- ra 33 y 34). Es, pues, una cinematización, sin intervención sobre el esqueleto, y se la ejecutará tanto en las cinemáticas primarias como terciarias, sobre viejos muñones. Encarna un adelanto notable sobre todas las técnicas y simplifica la intervención, colocándola al alcance de todos los cirujanos, aun para los menos avezados en el arte quirúrgico. 108 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Yo he operado dos viejos amputados de antebrazo, y me encuentro satisfecho del resultado, aun cuando, fuerza es con- fesarlo, me declaro partidario de los motores terminales, por- que ellos se presentan libres de adherencias y poseen gran facilidad de excursión, mientras que los motores laterales, constituyen, por el proceso de la cicatrización, adherencias con los planos profundos, que impiden en cierto modo su libre excursión o recorrido motriz. La técnica de Pellegrini es practicable en cualquier parte de un miembro, y así la vemos ejecutada por el maestro sobre el brazo, tunelizando al bíceps o al tríceps. También se puede ejecutar para la formación de los «motores extrasegmentales», que ya hemos estudiado; por ejemplo: cinematización del bí- ceps en un amputado del antebrazo (fig. 37). Asa terminal única. Motor heterólogo.-Técnica de Putti La técnica que pasaré brevemente a describir, pertenece a un cirujano que se ha ocupado especialmente en nuestros días y con un material crecido de enfermos, como que ha tenido oportunidad de actuar sobre el campo de batalla durante la es- pantosa guerra europea, perteneciendo al profesor V. Putti (1). Prepara en un viejo amputado de antebrazo, una larga asa cutánea terminal, dispuesta en sentido ántero-posterior (ver fig. 38). Sin destacarlos extremos tendinosos de sus adherencias con la piel del asa tallada y por vía subperióstica se preparan el radio y el cubito de los cuales reseca aproximadamente unos 3 centímetros, recubriendo la superficie de sección con los colgajos periósticos (b). Luego disminuye el espesor del motor muscular, resecando algunas fibras miógenas, tanto de los extensores como de los flexores. El asa cutánea que lleva en su lado interno las inserciones tendinosas, es replegada sobre sí y suturada por sus bordes, el uno con el otro. Los dos colgajos laterales (c) son llevados en contacto por debajo del asa formada y llegan a recubrir con piel la superfi- (1) «La chirurgia degli organi di movimento» pág. 4, año 1917. TÉCNICAS DE LAS CINEMA TIZACIONES 109 cié terminal de los huesos serrados. No emplea proceder anti- retráctil. Buen resultado operatorio, no obstante tener ciertas diflcul- Figura 38.-a, incisiones cutáneas; &, resecciones óseas; c, asa mediana y los dos colgajos laterales; d, asa flexora-extensora tades en la cicatrización por primera de los colgajos cutáneos, los que se epidermizan en tiempo más o menos breve (ver fig. 38), (d). Es digno de notar que la técnica puede servir de procedi- miento general, para cualquier muñón de amputación vulgar, cuando se le quiere cinematizar. Con dicha técnica, se evita el suturar los músculos que van a formar el asa motora como hemos visto en los anteriores 110 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS procedimientos, puesto que de hecho se los encuentra fusiona- dos en el extremo del viejo muñón. Se podría objetar, que procediendo así, no se conoce cuantos y cuales elementos motores constituirán el asa, pero la expe- riencia nos ha demostrado que, en tesis general, y en los mu- ñones antiguos, llegan al extremo un número importante de músculos motores que seguirán actuando fisiológicamente sobre el asa formada. Su individualización es superfina, puesto que solo buscamos la simple contracción para la constitución de una sola asa. En sus casos personales, se pone de manifiesto la necesidad de resecar masas musculares, para disminuir el volumen del motor a los fines de su fácil epidermización, cuestión ésta que ya la he considerado en un capítulo anterior. Esta técnica es muy cruenta, sacrifica una buena cantidad de huesos y músculos; y contrasta visiblemente con la simpli- cidad de la de Pellegrini. Además, el puente de piel que recu- bre el asa motora tallado sobre la cicatriz terminal del viejo muñón, no tiene vitalidad suficiente por su misma naturaleza fibro-esclerosa y la curación por primera, es excepcional, como se ha visto en los casos de Putti. Los resultados motrices de estos dos métodos, en un buen número de enfermos, nos deci- dirá en el porvenir, a resolver sobre la superioridad de uno o del otro, pues el rendimiento motriz de un enfermo, es el único juez para juzgar la bondad de una técnica y en manera alguna la sencillez o facilidad de ejecución. Todos los procederes descriptos anteriormente, son de cine- inatización en un solo tiempo; veamos ahora los ejecutados en dos tiempos. Doble asa motora.-Cinematiz ación secundaria Técnica de Sauerbruch El procedimiento que ha empleado Sauerbruch (1) en sus operados del antebrazo, es lento; vale dedir en dos sesiones qui- rúrgicas o sea: cinematizaciones secundarias; y en todas ellas, (1) Sauerbruch.- Loe. cit. TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZ ACIONES 111 desprecia, la parte tendinosa de los músculos para formar los motores, empleando solamente su porción muscular. Esta es su característica principal, que se aparta de los procederes que liemos visto de cinematización primaria; l.° en cuanto los efec- túa en dos tiempos y 2.° en que emplea la porción miógena de- Figura 39.-I, colgajo de piel dorsal; II. colgajo de piel ventral; III, col- gajo músculo-dorsal en vías de sutura; IV, colgajo músculo-ventral suturado; V, último punto de sutura muscular. Los huesos se en- cuentran listos para ser serrados en la base de los colgajos; los músculos. Su orientación está fundada en la dificultad de obtener una buena cinematización primaria, vistas las dificulta- des de las plásticas cutáneas que ocasiona fracasos, como hemos visto en algunas de las técnicas estudiadas anteriormente. A fin de ser más sintético y objetivo, ya que las figuras de Sauerbruch se prestan para ello, no describiré en detalle los tiempos operatorios y solo daré los lincamientos generales de- la técnica empleada por el maestro. En la figura 39 se muestra en sus primeros momentos a un 112 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS muñón del antebrazo con sus dos colgajos de piel, uno dorsal y otro ventral I y II, en relación inmediata con otros dos musculares distribuidos en forma similar III y IV. Estos últi- mos se encuentran saturados en sus extremos para unificar su acción motora. Puede verse el último punto aún no apretado Figura 40.-I, colgajo de piel ventral; II, colgajo de piel dorsal; III, col- gajo muscular suturado en la mitad del largo del colgajo de piel; IV, colgajo muscular en vías de ser suturado. Los huesos se en- cuentran seccionados. en uno de ellos (V). Los huesos separados de sus inserciones musculares y listos para ser resecados en una buena extensión. Se han efectuado las secciones nerviosas y la hemostasia. Para evitar que la retracción muscular secundaria se efectúe y lleve hacia arriba los extremos de los colgajos musculares o protuberancias, haciendo desaparecer de consiguiente las «masas de fuerza» (Kraftwulst); Sauerbruch los soladariza con la piel, practicando una sutura de los extremos musculares con el te- jido celular y aponeurosis superficial de los colgajos cutáneos. TÉCNICAS DE LAS C1NEMATIZACIONES 113 Esta sutura debe hacerse en la mitad del largo de estos últimos. En la figura 40 se muestra a un colgajo muscular suturado completamente (lado derecho) y el otro en vías de ejecución (lado izquierdo). Las secciones óseas se han efectuado a un nivel bien alto para dejar libre excursión a los futuros motores. Constituidas las protuberancias musculares, nos resta su Figura 41 .-Epidermización de las masas musculares epidermización, la cual se efectuará fácilmente doblando por su mitad a los colgajos cutáneos y manteniéndolos con hilos de metal enebrados en perlitas de plomo sobre virolas. (Ver figura 41). Fácil es comprender que una vez terminados estos tiempos operatorios el extremo del muñón, se presentará en la forma que nos indica la figura 42 con sus dos masas de fuerza. Bueno es hacer constar que hay que usar el proceder anti- retráctil adhesivo, que nos dará buen resultado, por cuanto la tracción que se hace sobre la piel se transmite a los músculos directamente, y gracias a las suturas solidarias que se han practicado en la operación. La figura 43 muestra el muñón días más tarde completa- mente cicatrizado. 114 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Obtenido este resultado en la primera operación, nos restará naturalmente, efectuar el segundo trauma quirúrgico cuando se encuentre cicatrizado el muñón; y con objeto de formar el ojo de los motores en las protuberancias musculares formadas en la primera operación. Para ello, nos valdremos de la piel del miembro o de cualquiera otia parte del cuerpo, usando los pro- cedimientos de plástica conocidos y descriptosen el capítulo IV. Figura 42.-Muñón terminado De esta manera las masas de fuerza se transforman en motores- plásticos (Kraftquélle). La técnica como se ve, es lenta; en dos tiempos y no está exenta de dificultades, pues las tunelizaciones de las protu- berancias por medio de plásticas cutáneas tienen los inconve- nientes conocidos de la cirugía reparadora. Luego, hay que luchar para que la retracción muscular no se efectúe, pues harían fracasar los objetivos de la primera operación o sea la formación de las protuberancias. Por otra parte, hay que contar con la voluntad y paciencia del enfermo para someterlo a dos intervenciones, que agrega- dos al primero de la mutilación, representarían tres traumas. TÉCNICAS DE LAS CINEMA TIZACIONES 115 No creo oportuno estudiar el procedimiento que ha empleado Wierzejewski (1) en la constitución del asa motora de sus ope- rados del antebrazo, porque son técnicas muy complicadas; ya que utiliza injertos de aponeurosis, o de fascia en la formación del arco motriz; y porque no ha conseguido en sus tres casos Figura 43. - Muñón de Sauerbruch, cicatrizado.-En la segunda interven- ción habrá que tunelizar las masas de fuerza I y II por plásticas cutáneas. resultados satisfactorio: En todos se ha eliminado el injerto. No quiero significar con ello, que el proceder sea condenable; solo he querido puntualizar que en la actualidad no tiene pers- pectiva de hacer mayores adeptos, dado que los otros proce- deres son más factibles, sencillos y mejor orientados. Por otra parte, el estudio cineplástico está en sus comienzos y es lógico que realicemos operaciones más simples, para conquistar ade- lantos con rigurosa disciplina. (1) WiERZEJEWSKi.-«Ausserordentlicher Orthopaedenkongress>, Beriín, 1916. 116 AMPUTACIONES CINEPLÁST1CAS b) motores a clava Entremos a estudiar ahora otros procedimientos orientados en la obtención del tipo cineplástico de la «clava». Clava única.-Cinematiz ación secundaria Técnica de De Francesco De Francesco (1) practica en un viejo amputado de ante- brazo una operación cineplástica ideando una técnica original a clava. Primer tiempo.-Sobre el muñón y cerca de su extremidad, practica dos incisiones longitudinales una a cada lado del miembro, en una extensión de 5 centímetros, las que abordan los huesos respectivos del antebrazo. Segundo tiempo.-Resección de 3 centímetros de radio y cú- bito, a partir de 2 centímetros de sus extremos periféricos, de- jándolos a estos en posición normal y en sus relaciones natu- rales con el vértice del muñón. Tercer tiempo.-Interposición muscular y sutura del espacio libre dejado por las resecciones óseas a objeto de evitar que se acerquen sus extremos; vista la retracción muscular subsi- guiente al acto operatorio. Cuarto tiempo.-Sutura de la piel de las heridas laterales. Quinto tiempo.-Colocación de un anillo constrictor sobre la piel, a la altura de los huesos resecados para constituir el cuello de la clava, con el doble objeto de: impedir la retracción muscular y formar la maza motora en la extremidad del muñón (ver fig. 44). Se comprende fácilmente que la clava será movida por los músculos del antebrazo, los cuales harán accionar simultánea- mente al anillo colocado en su cuello, el que trasportará a su (1) De Francesco.-Loe. cit. TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 117 vez la fuerza al aparato protético (ver fig. 45). La concepción así como la realización quirúrgicas de De Francesco son bien sencillas y prácticas; veamos ahora cuales son sus resultados clínicos. Figura 44.-Muñón de clava, munido de su anillo constrictor para evitar el ascenso de los huesitos (original de Keen) El enfermo tuvo un eritema cutáneo post-operatorio que hizo imposible la aplicación del anillo antirretráctil a que se ha hecho referencia, hasta tanto no curara de su complicación ba- nal. Como consecuencia de ello, los dos pedacitos de hueso, se acercaron a los centrales del antebrazo y la clava desapareció. Fue necesario formar nuevamente el cuello de la clava, con un tubo de goma ajustado fuertemente en el sitio de las reseccio- nes óseas y de esta suerte, se pudieron distanciar los huesitos 118 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS de la clava. Al poco tiempo se lo reemplazó con un anillo me- tálico, mediante el cual se hacían tracciones elásticas. Con el tiempo se llegó a tener una excursión de 3 centímetros y con bastante fuerza. Se encomendó la construcción de la mano protética al orto- pédico Marelli y entretanto el enfermo descuidó su muñón, el Figuro 45.-Motor a clava accionando la mano protética (original de Keen) cual se presentó doloroso al cabo de poco tiempo, con los hue- sitos ascendidos nuevamente y el cuello de la clava completa- mente desaparecido. Visto el fracaso de la operación, se interviene nuevamente por una incisión lateral y se extirpan los dos huesitos que formaron la clava. Luego, se reintegra y coloca a uno de ellos en el extremo del muñón en sentido transversal; y con el fin de evitar su tendencia migratoria, se lo atraviesa con un hilo metálico, el cual fraccionaba del exterior al huesito y se reali- zaba en tal forma el método antirretráctil interno. La tracción que hacia el hilo metálico, causaba grandes dolores al enfermo, TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZ ACIONES 119 por lo que se consideró suficiente mantenerlo 10 días, colo- cando en su reemplazo el anillo contrictor. Al cabo de cierto tiempo, se volvió a obtener una buena excursión del motor, que llegó a 3 centímetros, con una fuerza de 4 kilos. El enfermo acciona la prótesis con satisfac- torio resultado. Las deducciones más interesantes que extrae De Francesco son: se debe formar el cuello de la clava con un diámetro menor que el del núcleo óseo, para evitar la migración, causa principal de los dos sucesivos fracasos que ha tenido. Por otra parte, se hace evidente que un músculo seccionado e inac- tivo por largo tiempo, puede revelar nuevamente su función cuando se le proporciona un nuevo punto de inserción externa, siendo capaz de alargarse aumentando su volumen y fuerza. Yo he constatado en varios de mis operados la última con- clusión con toda veracidad. En el año 1909 el mismo cirujano ha tentado, en otro caso de amputación antigua del antebrazo, formar una clava con una variante del proceder que empleó en su primer operado; Abriendo el vértice del muñón con incisión longitudinal sobre el borde posterior del cúbito reseca 8 centímetros de los huesos del antebrazo y cortando a uno de ellos por su mitad, lo coloca transversalmente en el asa muscular formada por los flexores y los extensores. Sutura luego la piel y completa el método antirretractil interno, atravesando el huesito con hilo metálico. La tracción necrosó al huesito, el que se eliminó a las dos se- manas y la clava fracasó por completo. Las enseñanzas que deduce De Francesco del último caso, se refieren al método antirretractil, creyendo que sea el motivo del fracaso de la clava, al necrosar por su tracción el núcleo óseo injertado en el asa motora. Slawinski (1) ha operado un enfermo, con ligeras variantes del método seguido en el primer caso por De Francesco, y ha obtenido una clava oscilante con buen resultado operatorio pero «dificultades técnicas de la prótesis impidieron la utili- zación del muñón». El autor interpuso fibras musculares entre (1) Slawinski.-Centralblat für Chir., n.° 13. año 1913. 120 AMPUTACIONES cineplásticas los huesos para impedir su unión con los extremos centrales y Walcher (1), en otro amputado, interpuso un colgajo aponeuró- tico de fascia lata. Amputaciones del brazo a) motores de asa Asa única. - Técnica de Ceci La primera amputación cineplástica fué ejecutada por A. Ceci en Diciembre del año 1900 y la tentó para demostrar lo que hubiera de cierto en la teoría de los motores plásticos creada por Vanghetti, dando en esa forma satisfacción práctica a su ilustre creador. Era un caso de tumor del antebrazo y ejecutó la cineplástica de asa única bicipito tricipital del brazo con la técnica si- guiente: Primer tiempo.-Sección circular de la piel al nivel del codo. Segundo tiempo.-Disección de un manguito cutáneo, como el que se emplea en el procedimiento típico de la desarticula- ción del carpo, hasta llegar al tercio medio del brazo. Tercer tiempo. - Desinserción del bíceps y tríceps de sus si- tios anatómicos, reclinándolos luego hacia arriba. Cuarto tiempo. - Sección del húmero en su tercio medio. He- mostasia y resecciones nerviosas altas. Quinto tiempo. - Sutura del tendón del bíceps con el tríceps, formando el asa motora heteróloga (fig. 46). Sexto tiempo. - Se reclina el manguito cutáneo y se lo per- fora longitudinalmente en el lado interno y externo en forma simétrica, con incisión de 5 centímetros (fig. 47). Séptimo tiempo. - Sutura de las'dos incisiones superpuestas (1; Walcher.-Deusch. Med. Woch., 1916, n.° 44. TECNICAS DE LAS CINEMAT1ZAC1ONES 121 al través del ojo del asa muscular bícípito-tricipital, con lo cual queda ésta epidermizada totalmente. Octavo tiempo. - Sutura de la incisión circular practicada en el primer tiempo y en sentido sagital (fig. 48). Bueno es hacer notar la cantidad de piel que se ha necesi- tado para revestir el elemento motor, puesto que, habiéndose seccionado ésta al nivel del codo, el hueso lo ha sido en el ter- cio medio. Hay un exceso de sección ósea, comparado a los procedimientos ordinarios, cuestión que ya la he tratado en otro Figura 46 Figura 47 Figura 48 Esquemas de los tiempos operatorios ejecutados por Ceci capítulo y que lie querido hacerlo presente aquí a título infor- mativo. Terminado el acto operatorio, se colocó un rollo de gasa en el interior del ojo. No se empleó el procedimiento antirre- tráctil. Al cabo de cierto tiempo y ya cicatrizada la herida, se co- menzaron los ejercicios musculares, habiéndose obtenido una fuerza de 2 kilos. (Ver fig. 49.) El enfermo fué presentado a la Sociedad Italiana de Pisa en el año 1905, provisto de mano Redini, con resultados hala- gadores, no obstante haber estado el motor inactivo durante dos años. El cirujano De Francesco (1), ha intervenido una enferma con técnica similar y ha obtenido buen resultado desde el punto (1) Da Erancesco in Wanghetti.-Loe. cit., pág. 197. 122 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS de vista funcional, pero no le ha sido posible muñirla de su prótesis porque la enferma no quiso mandarla hacer, dado que con el dinero mensual que debía pasarle la compañía de segu- ros. le alcanzaba para vivir cómodamente!!! Figura 49.-Asa bicipito-tricipital (operado de Ceci) Las consideraciones quirúrgicas de mayor importancia son de orden plástico, vista la dificultad de recubrir el asa motora de volumen considerable y opina que deben resecarse masas musculares en extensión conveniente para facilitar la plástica de piel. Por otra parte, ha notado la importancia que tiene el inte- lecto y voluntad del enfermo para hacerle comprender a con- TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 123 traer el motor cineplástico, a tal extremo que creyó en un prin- cipio que éste no tendría su integridad nerviosa. Yo he notado en varios de mis enfermos la importancia de la psiquis para obtener resultados satisfactorios. Asa única.- Técnica de Aslihurst El procedimiento que ha empleado Aslihurst (1) en un en- Figura 50.-Trazado de las inci siones del lado interno Figura 51.-Trazado déla incisión externa fermo amputado del brazo, con el que obtuvo un satisfac- torio resultado: merece a mi juicio una breve descripción, pues al ser original es ingenioso y simple. Es un caso parecido al de Ceci: hecho el manguito cutáneo, se divide en tres colgajos, uno estrecho y dos anchos, con dos incisiones longitudinales, paralelos al eje mediano, sobre el lado interno (fig. 50) y con una incisión externa en correspon- dencia con el eje mediano del brazo (fig. 51); con otras cuatro (1) Ashhurst.-«Annales of Surgery» 1914. pág. 850. 124 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS breves incisiones transversales destacadas en la base de las incisiones precedentes y avanzando a lo ancho de la base de los dos colgajos mayores, disecó las partes laterales de cada uno de los colgajos, de manera a poder abrazar a manera de cilindro el extremo del bíceps y el otro, el del tríceps (fig. 52); rebate después el colgajo pequeño e interno sobre los vasos y la extremidad seccionada del hueso, suturando su borde libre a la piel del lado externo del brazo y sus dos costados, sobre la base de los dos semicilindros cutáneos (fig. 52). Figura 52.-Los dos cilindros de piel que recubren al bíceps y tríceps. Sección ósea del húmero y colgaji- to pequeño que tapará la extremi- dad del hueso. Figura 53.-Esquema de la operación concluida Uniendo, por último, una y otra rama tendinosa del bíceps y tríceps, junto con los dos cilindros de piel anterior y poste- rior, queda un asa completamente revestida de piel (fig. 53). Antes de pasar a estudiar otro tipo de motor, deseo llamar la atención sobre la sencillez de ejecutar, en los viejos ampu- tados del brazo, la técnica del puente cutáneo de Pellegrini que se ha descrito en el antebrazo, y con ella se habrá introdu- cido un gran adelanto en la cirugía cinemática conservadora. TÉCNICAS DE LAS C1NEMATIZACIONES 125 b) motores de clava Clava doble. - Técnica de Putti V. Putti ha operado un muñón antiguo del brazo del tercio inferior en un mutilado de guerra y formó con procedimiento Figura 54.-Doble clava flexora y extensora original una doble clava. Constata antes de la operación la contracción del biceps y tríceps. Operación. - Primer tiempo. - Incisión sagital de la piel y partes blandas hasta el hueso, que del lado interno y externo del brazo caiga en el intersticio muscular que separan los pla- nos de la región anterior y posterior y contornee el vértice del muñón atravesándolo transversalmente. Se forman así, dos col- gajos de piel, uno anterior y otro posterior, a bases superiores y con diámetro del miembro. Segundo tiempo.- Se llega al extremo óseo y se resecan dos 126 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS centímetros de su extremidad, la cual es mantenida en relación anatómica con el braquial anterior o sea con el colgajo anterior. Tercer tiempo.- El pedacito de hueso resecado es invagi- nado en la masa muscular del braquial anterior y el todo re- cubierto con la piel del colgajo anterior, replegado sobre sí? con lo cual se forma la primera clava. Cuarto tiempo. - El colgajo posterior se repliega así mismo longitudinalmente y recubriendo al tríceps, se forma la segunda clava. (Ver fig. 54.) Se han notado las dificultades de plástica cutánea, durante el acto operatorio y se ha constituido a consecuencias de ella una fístula pequeña en la base de los colgajos, la que se en- cuentra en vías de curación. Una radiografía al poco tiempo de operado, muestra que el núcleo óseo de la clava, se ha unido al extremo del húmero, como le pasó a De Francesco en su caso del antebrazo. Los resultados motores son poco satisfactorios. El caso es- taba en estudio. Desarticulaciones cineplásticas En el momento actual, no es posible sintetizar en un proce- dimiento operatorio, la técnica a seguir para cada desarticula- ción del miembro superior, por cuanto el sacrificio de una ar- ticulación, no puede equipararse con los beneficios de una cineplástica: éstas, no han alcanzado el perfeccionamiento como para ser aceptadas, ante una mutilación de esa naturaleza; por ello, muy raros son los casos clínicos que tenemos en la lite- ratura, y de consiguiente no poseemos técnicas apropiadas. No obstante ello, podemos entrar a considerar lo que es posible hacer en tesis general, dado el caso de una desarticulación for- zosa, ante un enfermo grave, para no llevar la operación al segmento contiguo o superior, lo que aparejaría una mutilación mayor. Desarticulación del carpo. - La región se presta cómoda- mente para una cineplástica, por la existencia de tendones, con TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 127 sus vainas y tuberosidades óseas de inserción. Las masas muscu- lares del antebrazo, quedarán intactas, conservando los motores formados su potencialidad natural. Así, por ejemplo: el músculo cubital anterior insertándose por intermedio de su tendón en el pisiforines, podría servirnos para la formación de un motor a clava. Las tendinoplastias, tendinorrafias y otras operaciones semejantes, como injertos, trasplantes, etc., caben dentro de un plan en la confección de los tipos de motores en asa. La inven- tiva y el ingenio de los cirujanos quedan librados a sus propias fuerzas, para cada caso en particular. Prácticamente es preferible efectuar, en materia de cineplas- tias, una desarticulación carpo-metacarpiana o mediocarpiana antes que hacer una desarticulación común de la muñeca; por cuanto, dejando los huesos del carpo, éstos serán movidos por el cubital anterior, inserto en el pisiformes, y obtendríamos un tipo de motor a clava oscilante. (Caso personal, h.storia clí- nica n.° 2.) Desarticulación del codo. - La región del codo, se presenta favorablemente para la cinematización, pues los músculos son potentes y pueden construirse motores en asa del tipo alter- nante sobre la polea del húmero; ejemplo: uniendo el bíceps con el tríceps y luego formando el ojo motor sobre uno de los músculos con las técnicas de plástica cutánea ya estudia- das (Pellegrini, Sauerbruch). El tipo de motor a clava puede realizarse, dejando con las inserciones tendinosas de los músculos del brazo, una pequeña porción de hueso (olecranon, con el tríceps; apófisis coronoides con braquial anterior, etc.), que servirán para la formación del abultamiento de la clava. Yo tengo en mis historias clínicas un caso interesantísimo de asa-clava alternante, constituida por la unión entre el bíceps y tríceps, con interposición del olecranon, que sirve de clava. Los resultados excelentes podrán apreciarse en la segunda parte de mi trabajo (historia clínica n.° 5). Desarticulación del hombro.-El hombro también se presta para la cinematización, aun cuando tengamos en desfavor la enorme mutilación del miembro, que será difícil restablecer,. 128 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS En efecto, cuanto mayor es la mutilación, tanto más difícil será obtener resultados satisfactorios, no tanto por lo que res- pecta a la cirugía, cuanto a su prótesis respectiva. Es así que Pieri (1) y Pellegrini (2) han formado clavas con el gran pectoral y el pequeño pectoral respectivamente, sin tener aplicación práctica. Yo he cinematizado dos enfermos amputados en el cuello quirúrgico del húmero, formando un motor en asa, con el gran pectoral y la porción larga del bíceps seccionada en la vieja amputación al nivel de la corredera bicipital. El resultado quirúrgico en ambos casos fué excelente, como puede verse en las historias n.° 6 y 7 de mi contribución personal (segunda parte). Las dificultades protéticas son de una complejidad desespe- rante. Al margen de las cineplásticas Bajo este título quiero referir algunas amputaciones por medio de las cuales, se aprovecha un movimiento residuo del miembro amputado, para aplicarlo a la prótesis cinemática que no era posible hacerlo sin la operación. En ese sentido digo, son intervenciones cineplásticas, porque mediante ellas damos asidero a un tractor externo a los fines de la prótesis activa o cinemática, peio de otro lado, no tienen las caracte- rísticas típicas de ellas, porque con esta operación se hace uso de una fuerza residual del miembro amputado. He creído, pues, razonable, catalogarlas como el tipo de las operaciones intermedias entre las ordinarias y las cineplás- ticas. Acercándose más a éstas que a las primeras, las he ro- tulado al margen de las cineplásticas. Amputación húmero-osteo-cineplástica de Elgart En los muñones ordinarios del tercio medio o superior del brazo, no se ha utilizado el movimiento de rotación del húmero (1) Pieri.-Revista Ospedaliera, n.° 13-14, pág. 364-84. Roma, 1917. (2) Pellegrini.-«Amputazioni Cineplastiehe», pág. 5.6. TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 129 con fines protéticos. Hasta nuestros días, los ortopédicos no han tenido en cuenta esta fuerza de rotación para emplearla en el movimiento del miembro artificial, por cuanto no les lia sido posible adaptarla a un dispositivo mecánico. La adduc- ción, abducción, elevación, etc., de un muñón del brazo se em- plean con fines protéticos, porque se prestan de por sí a ser tomadas y trasmitidas, por medio de poleas o correas, como fuerzas vivas para mover el miembro artificial; así como tam- bién, se han smpleado la pronación o supinación del antebrazo para llevar su fuerza a una mano artificial (1). Como digo, la rotación del húmero, no ha sido posible em- plearla, por la dificultad de encontrar un dispositivo mecánico apropiado que tomara su fuerza. La forma cilindrica del brazo, sin saliencias óseas, se presta mal para idear cualquier dispo- sitivo mecánico. Por otra parte, es una fuerza abandonada, de potencia bien manifiesta como que es movida por los músculos poderosos de la cintura axilar y que Elgart (2), mediante su operación, la hace adaptable a los dispositivos mecánicos. Su intervención consiste en ensanchar o abultar el extremo óseo del húmero; y haciendo clava, da asidero al tractor ex- terno. Considérese, para valorar la operación de Elgart, que la rotación del húmero se hace en una extensión de 90° a 120° y se imaginará todo lo que en materia de prótesis cinemática pueda ingeniarse. Primer tiempo.-Incisión circunferencial de la piel, a la al- tura conveniente según reglas conocidas en las amputaciones circulares comunes. Segundo tiempo.-Secciún de las partes blandas hasta el hueso; luego, se rechaza hacia arriba a los músculos secciona- dos sin desperiostar el hueso. Tercer tiempo.-Se practica, en la extremidad ósea y con la (1) Pedrazzoli.-Boíl Feder. naz. dei Comitate F assistenza ai militari mutilati, n.° 4, armo III. Roma, 1918. Scheurer.-Talleres de la Asistencia Rúbliea de Buenos Aires, 1919. (2) Elgart.-Fangenbek's Archiv. vol. LXXXIII. fase 1, y Ardí. f. Klin. Chir., pá- gina 240.-190-89. 130 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS sierra, la sección de una cuña de base inferior y vértice supe- rior en la extensión de 2 centímetros de alto. (Ver figura 55.) Cuarto tiempo.-Extraída la cuña, se quiebran con una pinza los dos fragmentos óseos, que quedan en la misma extremidad, Figura 55.-Operación de Elgart.-2, fragmentos óseos quebrados En ángulo: la cuña ósea serrada cuidando de no separarlos de sus conexiones periósticas y mus- culares asegurando con ello su mejor vitalidad (figura 55). Quinto tiempo.-Se recubren ambos fragmentos óseos, distan- ciados convenientemente, con los músculos contiguos. Cnanto más estén distanciados, tanto mejor quedará constituida la clava y tanto más fácil se hará la toma de la fuerza del húmero por el aparato mecánico. Elgart recomienda en este tiempo, TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZ ACIONES 131 colocar un pedacito de hueso, extraído de la misma cuña que se ha resecado y colocarlo transversalmente, a fin de impedir que los dos fragmentos se puedan acercar perdiéndose los beneficios de la operación. Sexto tiempo.-Suturas musculares y piel. En la figura 56 se presenta al muñón osteoplástico provisto de su prótesis y dispositivo mecánico. Este consiste en un man- Figura 56.-Amputación de Elgart con el dispositivo protético güito metálico (1) graduable y almohadillado con el cual se puede ajustar bien la extremidad aplanada del húmero; y se comprende, que cualquier movimiento de rotación humeral sea transmitido belmente al exterior. El manguito metálico está en conexión con una rueda (2) de dimensiones apropiadas, que entra en rotación al menor movimiento del húmero y mueve a los hilos tractores, los cuales a su vez están en relación con la mano artifical. Elgart con su ósteo-cineplástica, abre un campo nuevo a la inventiva de los cirujanos en una vía no conocida hasta el pre- sente. 132 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS AMPUTACIONES DEL MIEMBRO INFERIOR El problema cineplástico del miembro inferior, no tiene la importancia y el interés que reviste el del superior, por cuanto; con las amputaciones ordinarias y los aparatos de prótesis que poseemos actualmente, colocamos a los mutilados en condicio- nes de estática y de marcha, que librados a su vida ordinaria de trabajo, pueden seguir ejerciendo satisfactoriamente sus necesidades de labor cuotidiano. Y al confesarlo, no quiero, ni debemos, cerrar el paso a las amputaciones cineplásticas, que indiscutiblemente aparejarían un perfeccionamiento en la capa- cidad laboril del obrero mutilado. Por tales razones, revisaré, las intervenciones y las técnicas operatorias que han empleado los reducidos cirujanos que se han ocupado del asunto y valorar sus benéficos resultados, sobre los obtenidos hasta la fecha con los procederes usuales. Cineplásticas del cuello del pie \ Asa-clava alternante (operación de Ricard) Cuando comencé a estudiar el tema cineplástico, mucho me extrañó que la operación de Ricard (inter-tibio-calcánea) (1) no fuera considerada por Vanghetti como una amputación ci- neplástica, por cuanto ella tiene por objetivo el obtener un muñón del cuello del pie, que posea movimientos activos de flexión y extensión a los fines protéticos. Si quisiéramos clasificarla en la terminología de Vanghetti la llamaríamos «operación de Ricard que suministra un motor de asa-clava». En efecto, en síntesis general, ella está repre- sentada por una amputación de Chopart, seguida de astraga- lectomia; para luego engranar, diré, al calcáneo dentro de la mortaja tibio-peroneal con lo cual queda constituida una neoar- trosis entre el calcáneo y la mortaja (fig 57). El calcáneo está movido por una asa muscular, formada por: una rama poste- (1) Soc. de Oír. de París, 1897. TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 133 rior (tendón de Aquiles con su inserción propia en el calcáneo, figura 58, n.° 1) y otra rama anterior (músculos anteriores, in- sertos por el cirujano durante la operación en la gran apófisis del calcáneo y en los músculos plantares n.° 2). El calcáneo, pues, puede moverse mediante su nueva articu- lación, por la acción sea de los flexores o de los extensores de la pierna y transmitir su fuerza al botín, simulando la fisiolo- gía natural de la articulación tibio-astragalina. (Compárese las figuras 58 y 59.) La estática del cuerpo, se hace satisfactoriamente por el Figura 57.-Trazado de la incisión de Ricard.-Los huesos sombreados se extraen y se introduce el calcáneo dentro de la mortaja tibio-peroneal apoyo natural del calcáneo, y la marcha; aventaja a todos los procedimientos conocidos dentro de las osteoplásticas del cuello del pie, porque le permite un juego al botín artificial favorable a la deambulación. Con las osteoplásticas tarsales comúnmente conocidas, el miembro se transforma en un simple pilón, cuyas bondades se expresan en dar al mutilado mayor largo del seg- mento amputado, sin favorecer la estética de la marcha. Ricard efectuó su operación en el año 1891 y la comunicó a la Sociedad de Cirugía de París en el año 1897. En la tesis de su alumno Chochon Latouche de 1908 (1), se presenta la inter- vención con un buen número de casos clínicos, siendo sus re- sultados altamente satisfactorios. La concepción y realización de la operación de Ricard, si (1) CHONCHON LATOUCHE.-«L'amputatión de Ricard».-Tesis, París, 1908. 134 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS bien es anterior a la de Vanghetti, no le quita el más mínimo valor a este, por cuanto aquella, permaneció como una inter- vención aislada para el cuello del pie, mientras que éste, fun- damentó con todas sus grandiosas proyecciones, la singular y genuina teoría de los motores plásticos, ampliando su campo de acción para todos los miembros. Por otra parte, como he di- cho, Vanghetti parece desconocerla, pues nó la cita en ninguno de sus trabajos (1). No deseo entrar en la descripción de la operación de Ricard, Figura 58.-Muñón esquemático de Ricard.-1, tendón Aquiles; 2, músculos extensores de la pierna en contracción activa. Figura 59.-Muñón de Ricard.- Contracción del tríceps sural. Compárese con la figura prece- dente. por cuanto debe ser por todos conocida, sólo he querido hacerla encuadrar dentro de las cineplásticas, como se la merece a mi modo de pensar, en un trabajo de esta índole. Clava doble. - Técnica de Codivilla Codivilla (2), ha operado un enfermo, bajo las indicaciones de Vanghetti, y ha ejecutado una intervención sobre el cuello (1) En la correspondencia personal que tengo el honor de mantener con el profe- sor Vanghetti, me dice al respecto: «I miei studi datano dal 1896: che peccato che io abbia ignorata ramputazione d'Ricard. Quanta vía dolorosa mi sarei risparmiataü». (2) CODIVILLA.-«Sulla gravabilitá dei monconi d'amputazione» y BulleHno delle Scienze Mediche. vol. X, 1910. TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 135 del pie, construyendo una doble clava con excelente re- sultado. Se trataba de un paciente con senos fistulosos del tarso. Los colgajos de piel normal fueron tallados donde se lo per- mitió el proceso patológico. Operación.-Primer tiempo.-Se limitó un gran colgajo plan- tar músculo-cutáneo con base interna para cubrir las extremi- dades óseas; otro posterior con base sobre el tendón de Aquiles, y el calcáneo, para recubrir el motor plástico posterior; y por fin un tercero, anterior; en el dorso del pie, con base hacia arriba para el motor anterior. Segundo tiempo.-Desarticulación del pie y sección de los maléolos, dejando el resto de la superficie articular de la mor- taja tibio-peroneal, para facilitar el deslizamiento de la piel que debía recubrirlo. Tercer tiempo.- La inserción del tendón de Aquiles, fué con- servada con una porción de calcáneo para formar la clava posterior del motor cineplástico, la cual fué recubierta en este tiempo, con la piel del colgajo posterior. Cuarto tiempo. - Los tendones de la región anterior de la pierna fueron dejados muy largos para poder hacer un asa ten- dinosa entre la tibia anterior y los flexores. Se recubrieron en este momento con el colgajo anterior y se formó la clava anterior. Quinto tiempo. - El colgajo plantar fué replegado sobre la extremidad del resto de la mortaja tibial y cubierta completa- mente. Varios puntos de sutura epidermizaron en su totalidad la herida operatoria. Se usó el proceder antirretráctil interno, para mantener en tensión a los músculos de ambos motores. Anota Codivilla, que estos tensores le permitieron mantener en tonismo normal a los músculos y pudo hacer tracciones y excitaciones sobre ellos, con lo cual evitó que la piel fuera llevada hacia arriba por la fuerza de los motores y que éstos se retrajeran. A los ocho días fueron sacados los puntos de piel y los ten- 136 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS sores. «El resultado ha sido plenamente satisfactorio, contra- yéndose voluntariamente el tríceps sural, todo el casquete cu- táneo se desliza con amplia excursión hacia atrás. Lo contrario sucede a la contracción de los músculos anteriores. La fuerza desarrollada tanto del grupo anterior como del posterior es no- table, lo cual se constata oponiendo resistencia con la mano». En la figura 60, se demuestra el muñón obtenido por Codivi- 11a, y en la figura 6, pág. 59, un corte esquemático del mismo: El aparato de prótesis es simple. Dos cinchas, una anterior Figura 60.-Muñón obtenido por Codivilla. Doble clava.-En la parte in- ferior se ve la clava posterior con el núcleo óseo del calcáneo, y en la superior, el núcleo tendíneo de la clava anterior. y otra posterior; atan los motores al pie artificial, y trans- miten fielmente los movimientos cinemáticos, o sean; los de flexión y extensión. «La marcha se asemeja a la natural y el operado puede tenerse derecho sobre la punta de sus pies». R. Galeazzi, en 1911, comunica al Sexto Congreso de la Sociedad Italiana de Ortopedia, un nuevo caso operado con la técnica de Codivilla, y deduce ciertas objeciones de impor- tancia. Ha notado adherencias profundas de la piel del vértice del muñón con la tibia, que impiden una amplia y fácil excur- sión de los motores plásticos, como consiguiera Codivilla. No ha obtenido, en su caso personal, independencia de las dos clavas antagónicas. Además, la clava anterior formada con los tendo- TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 137 nes extensores, es poco abultada (la figura 60 lo demuestra), favoreciendo el deslizamiento de la cincha tractora por sobre ella, especialmente al cabo de cierto tiempo como consecuen- cia de la esclerosis y atrofias de los tejidos tendinosos que la forman. Opina, basado en su caso particular, que deben introducirse modificaciones especiales en la técnica, para evitar esos incon- venientes: independizar el punto de apoyo estático de los mo- tores formados, los cuales, deberán colocarse en la periferia del muñón. Construidos así, no requerirán en su contracción los movimientos de todo el casquete cutáneo. Desarticulación cineplástica de rodilla Casquete cinemático Con este título expresaremos al muñón resultante de una amputación, que tiene por objeto dejar movilizado el vértice del muñón, mediante la formación de un motor que no es com- pletamente cinematizado en la operación; pero que se lo deja en condiciones de serlo en una segunda intervención. Estos tipos de operaciones cineplásticas, realizados en dos tiempos o traumas quirúrgicos, son los que constituyen el grupo de las «amputaciones secundarias» a que he hecho mención en otro capítulo. En el primer tiempo, el cirujano constituye el elemento motor, asa o clava, sin formar el punto de ataque o enganche para el tractor externo. El muñón resultante de esta primera operación o «primer trauma», goza de una cieita mo- vilidad impresa por el motor plástico, la que le ha valido el nombre de «casquete cineplástico». Y considerado en relación a los muñones de las amputaciones cinemáticas, merecen muy bien el nombre de «hipocineplásticas» o «sub-plástico cinemá- tica», con que también se las ha bautizado. La operación que ejecuta el cirujano es una «hipocinematización». En el segundo tiempo o trauma quirúrgico, se realiza el ojo del asa o el cuello de la clava, y queda de hecho la amputa- ción cineplástica terminada. Entre uno y otro trauma el ciru- jano aprovecha para ejercitar el motor, masoterapia, electrici- 138 AMPUTACICINES CINEPLÁSTICAS ■dad, etc., etc., a fin de que esté listo para entrar en trabajo una vez que lo cinematiza en la segunda operación. Las miras del profesor Codivilla, sobre «soportabilidad de los muñones» (1), encuentra un exponente bien manifiesto en esta clase de operaciones, puesto que con ellas se obtiene una cierta movilidad en la extremidad de los muñones. El profesor V. Putti (2), ha efectuado una desarticulación de rodilla hipocineplástica por la técnica siguiente: Primera operación.-Primer tiempo.-Se tallan dos colgajos uno anterior mayor y otro posterior menor, tomando las medi- das conocidas para una desarticulación de rodilla común. Segundo tiempo. - En el colgajo anterior llevamos: el liga- mento rotuliano desinsertado de su punto tibial, la rótula y la cápsula articular. Tercer tiempo. - Disección del colgajo posterior, el cual mantiene en relación con la piel, los tendones flexores, biceps, etc., desinsertados de sus puntos de fijación ósea. Cuarto tiempo. - Desarticulación. Hemostasia, secciones ner- viosas altas. Quinto tiempo.-Sutura del tendón rotuliano con los flexores del muslo (asa motora). 'Sexto tiempo.-Suturas de la piel. Ha usado el método antirrectráctil, asegurando la rótula al tensor externo, y a los ocho dias lo extrae. Los masajes y ejer- cicios, empezaron a los 15 días, y al mes se obtenía una buena amplitud, como lo demuestra la figura 61, original del caso. Tunélización sub-tricipitál.-Años más tarde, el profesor Putti desea completar su observación anterior, practicando el se- gundo trauma y formar el ojo motor, tunelizando el tríceps por debajo de su masa carnosa e inmediatamente por arriba de la rótula. (1) CODIVILLA.-Loe. CÍt. (2) De la publicación de Codivilla, loe. cit. y en Vanghetti, «Vítale delle niemb.» 1916. TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 139 Segunda operación. - Para ello, talla un colgajo de piel en la margen interna del tendón del tríceps y lo pasa repte- Figura 61.-(Original de Puttij.-En donde se demuestra la amplitud de la excursión por el índice en sus dos posiciones extremas gado sobre sí por debajo del mismo fijándolo del lado externo, (plástica por el método indiano). Figura 62.-(Originales de Putti).-Túnel subtricipiral supra-rotuliano.- Ergósrafo de Putti para medir el rendimiento motriz 140 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Mediocre resultado. No obtiene la epidermización del túnel porque se necrosó en parte la piel del injerto. Hace una nueva intervención para regularizar la plástica y no obtiene sus pro- pósitos. El resultado operatorio es bueno, puesto que levanta con el motor un peso de 1 kilo. No se ha colocado prótesis porque la observación clínica no estaba terminada a la fecha de su publicación. La figura 62, muestra al muñón tunelizado y aplicado al ergógrafo de Putti para medir su fuerza y excursión. Ultima- mente Putti (1) ha presentado una técnica original que es complicada y estando en experiencia; me limito a indicarla exclusivamente. Tiene por objeto reducir los dos traumas qui- rúrgicos en una cinematización primaria, Amputación del muslo Casquete cinemático o amputación supra-condilea osteoplástica de Dalla Vedova En la «Revista Hospitalaria de Roma» (año 1913) aparece una interesante modificación de la amputación de Gritti, a ob- jeto de mejorar la suerte del muñón, en lo que atañe a su «soportabilidad conforme al principio concebido por Codivilla. Es sabido que la Gritti es una osteoplástica de fémur, que consiste en crear una plaqueta ósea con la rótula, resecando su superficie articular, par¿i llevaría a la sección ósea de la diá- lisis femoral y ocluir el canal medular del fémur con el opérenlo roruliano, Se obtiene de esta manera un muñón osteoplástico, indoloro y apto, conforme a las operaciones de estos tipos, para el apoyo directo del peso del cuerpo sobre la piótesis pasiva. La rótula queda fijada al cabo de poco tiempo a la diálisis, por la formación de un callo entre las dos superficies óseas. Este muñón no goza de la movilidad requerida por Codivilla a los fines de la estática individual. De ahí que Dalla Ve- dova (2) haya querido modificarla haciendo honor al ilustre maestro. (1) Putti.-«La chirurgia degli organi di movimento», tomo I. pág. 474-78 (2) Dalla Vedova.- Revista Ospedaliera, sez. seientiflca, n.° 8, 1913. TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZACIONES 141 La operación tiene por objeto ocluir el canal medular del fémur, con una plaqueta ósea extraída de la vertiente anterior de la troclea femoral, mientras que la rótula queda libre en la extremidad del muñón y aplicada sobre la superficie articular de la plaqueta. En la radiografía de la figura 63, sacada a uno Figura 63.-Radiografía del muñón de Dalla Vedova.-1, rótula normal con su cartílago articular: 2, plaqueta ósea extraída de la vertiente anterior de la tróclea femoral, con su cartílago diartrodial; 3, fémur seccionado en su tercio inferior. de mis operados por esta técnica; se notan esas particularida- des. La rótula queda al mismo tiempo movible por la acción de los flexores y extensores del muslo, que han sido suturados entre sí: tendón rotuliano con los tendones de los músculos posteriores. Ella podrá transmitir el peso del cuerpo y solicitar su eje estático por pequeños movimientos, facilitando, de esta suerte, la estabilidad del mutilado, al buscar su centro de gra- vedad a cada instante. 142 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Describiré la operación sucintamente, porque deseo hacerlo en detalle y con láminas ilustrativas con motivo de una inter- vención similar que tuve el honor de ejecutar con el profesor Viñas, la que me ha sugerido ciertas modificaciones de orien- tación netamente cineplásticas, como se verá más adelante. Operación.-Se tallan dos colgajos de piel, uno anterior mayor y otro posterior menor, muy semejante a los de Gritti. Con el anterior, se lleva al tendón rotuliano desinsertado de la tube- rosidad tibial, tejidos fibrosos, rótula y ligamentos; se lo rebate hacia arriba, abriendo la articulación totalmente por delante. Se talla una plaqueta ósea de la vertiente anterior de la tróclea femoral, mediante un trabajo de sierra vertical que deja a aquella de un espesor de dos centímetros aproximadamente y con su revestimiento diartrodial normal. Se la desprende y re- bate hacia arriba, cuidando de que quede unida al fémur por su periostio. Terminados estos tiempos operatorios, se procede a seccionar al fémur en su diálisis (tercio inferior) y acto se- guido se cortan las partes blandas posteriores, saliendo por transficción y al nivel del borde inferior del colgajo cutáneo posterior. El miembro queda de hecho separado totalmente. La reconstrucción de los tejidos se hace aplicando la pla- queta ósea de la vertiente troclear, sobre la sección de la diáli- sis femoral. Luego; rebatiendo hacia abajo el colgajo anterior con la rótula y tendón rotuliano, se sutura éste, a los tendones reunidos de los músculos flexores (bíceps, semitendinoso, etcé- tera). La plaqueta queda fijada por el asa formada de los ten- dones flexores y extensores, y la rótula viene a encontrarse en la extremidad del muñón, la que se aplica con sus facetas articulares, sobre las vertientes diartrodiales de la plaqueta tallada en la polea femoral. (Ver fig. 63.) El enfermo, pues, apoyará su muñón sobre la prótesis ha- ciendo gravitar su peso al través de la rótula y los tejidos cu- táneos que la cubren. La rótula poseerá pequeños movimientos de deslizamientos facilitados por la íntima relación de sus car- tílagos con los de la plaqueta y solicitará de esta suerte el centro de gravedad a cada instante. Por otra parte, ella se mo- verá voluntariamente a las contracciones de los músculos del TÉCNICAS DE LAS CINEMATIZAC1ONES 143 muslo y en definitiva habremos formado un motor de asa-clava,, el cual podrá ser cinematizado en un segundo trauma para dar enganche al tractor externo. El muñón obtenido en la operación de Dalla Vedova viene a resultar un casquete cinemático ideal en el concepto vertido por Codivilla. El caso clínico no pudo completarse, porque falleció el en- fermo al año de la operación. * * * Realizadas las operaciones por uno de los métodos que dejo descritos en este capítulo, correspondería que estudiara a con- tinuación el tratamiento post-operatorio; mas deseo hacerlo en la tercera parte de este libro, conjuntamente con la reeduca- ción del mutilado y en la seguridad de facilitar la exposición didáctica de mi obra. Segunda parte Contribución clínica personal CAPÍTULO I wiitmno» clínicas En la actualidad podemos afirmar que las amputaciones ci- neplásticas se encuentran en sus comienzos. La impresión que nos deja la lectura de las técnicas opera- torias ya descriptas, no nos permite emitir juicios definitivos sobre el mejor procedimiento quirúrgico a seguir y mucho me- nos, deducir conclusiones precisas y terminantes. Es impropio, dado el desarrollo larvado de las cineplásticas, querer sacar deducciones finales o pedir a un cirujano que emita juicios categóricos sobre un procedimiento en tal o cual segmento de miembro: aparte del número elevado de cirujanos para el reducido número de casos clínicos que po- seemos; cada cual tiene intervenciones en distintos sitios de un miembro, y ha usado técnicas diferentes en casi to- dos ellos. ¿De qué podrá valernos la experiencia de un cirujano con dos o tres técnicas distintas, en un reducido número de enfer- mos, para un tema tan amplio como lo es la cineplástica de los miembros, con la cual se quiere edificar toda una nueva ci- rugía? Las deducciones que puedan extraerse en el desarrollo embrionario en que nos hallamos, deberán ajustarse con miras generales, altruistas y humanitarias. La contribución clínica personal, que suman veinte casos, irá a engrosar los ya publicados y nos ayudará, así lo espero, a 148 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS dilucidar el escabroso y naciente tema de las cineplásticas; a la vez que aclarará el concepto general de las mismas. Ellas son operaciones que se asemejan en su ejecución a los tipos de las plásticas; es decir, tienen una orientación esque- mática e imprecisa, tocándole al cirujano variar, modificar, cambiar y aún crear en momentos fortuitos el plan trazado de antemano. Y es así, que en varios de mis operados, no he po- dido seguir el plan dispuesto con anterioridad; y durante el transcurso de la intervención, éste ha sido modificado, siguiendo la inspiración propia del momento, atento a las condiciones en que se presentaban los tejidos para la confección de los motores. He necesitado vencer serías dificultades para encontrar los casos clínicos que presento, ya que entre nosotros las ampu- taciones se hacen cada día en menor escala, debido a los ade- lantos de las ciencias médicas, que han impuesto de modo for- mal y severo el criterio contemporizador y expectante; frente a las mutilaciones de los miembros. A ello debo agregar el concepto económico de las mismas, que como ya he manifes- tado en un capítulo anterior, se altera fundamentalmente al practicar las cineplásticas. Desde luego, dejaré expresada una nueva dificultad para obtener una estadística numerosa, no ya de orden científico, sino moral o del ambiente. Todos conocemos el criterio de un antiguo amputado, y especialmente el de los trabajadores que hacen legión, lógico es que así sea, expuestos continuamente a las incidencias traumáticas del trabajo diario; en cuyo criterio, no reina la más buena voluntad hacia el cirujano, conservando de él una impresión que si no es de antipatía, raya en un re- cuerdo desagradable y doloroso. Con el tiempo, el mutilado se ha adaptado a su nueva vida: habrá algunos que han podido seguir trabajando provistos de una prótesis (miembro inferior) o librados de por sí con su muñón, han aprendido a manejarlo en beneficio de sus particulares aptitudes (miembro superior). Estos, no aceptarán mejoras relativas ofrecidas por el cirujano, mediante una nueva operación. Otros, se habrán dedicado a vivir de la limosna, a despertar con inmensos beneficios pecuniarios, la conmiseración del sen- CONSIDERACIONES CLÍNICAS 149 timiento humanitario. Estos, no aceptarán, no digo ya la inter- vención; ni la simple prótesis, puesto que con ella tendrían que disponerse a trabajar y luchar por la vida en condiciones más precarias que luciendo su banal mutilación; la que, en presen- cia de corazones caritativos e inocentes, recobra un valor ex- cepcional de invalidez. Por último, los escasos medios pecuniarios de algunos am- putados, pero con una moral más elevada que la de los ante- riores; les hará aceptar las proposiciones del cirujano, que les dejará en mejores condiciones de ganarse la vida por sus pro- pios medios, dado que llegásemos al desiderátum de las cine- plásticas. Por otra parte, después de la promulgación de la ley sobre accidentes del trabajo, acaecida hace dos años entre nosotros; los amputados comprendidos en ella no aceptan ningún criterio quirúrgico reformador para mejorar su invalidez, por cuanto creen que con ella se les disminuirá su renta vitalicia, y es obvio que la rechacen en absoluto. Bueno es hacer constar lo erróneo del concepto, pues la ley no legisla nada al respecto. Sin embargo, pudiera ser que con el adelanto firme y seguro de las cineplásticas, aumentando la capacidad para el trabajo del mutilado, se consiga introducir modificaciones en la ley, que disminuyan el monto de la renta vitalicia por obra del cirujano y del ortopédico. Las naciones de la pasada beligerancia, tienen planteado el problema, dado el número crecido de mutilados, y se han li- brado a una propaganda intensísima, para elevar la moral, tanto del inválido como el de la sociedad caritativa que se en- cuentra agotada con la enorme legión de mutilados que han aparecido en las ciudades. El tema es de primordial importancia, no siendo descuidado en la actualidad por las naciones beligerantes que se han aper- cibido de sus vastas proyecciones sobre el individuo, la socie- dad y el estado, los cuales tienen que solventar la precaria si- tuación del obrero amputado por los accidentes del trabajo, o los mutilados de la espantosa guerra europea. Si con el perfeccionamiento de las amputaciones cineplásti- cas, sobre los procedimientos antiguos, se consiguiera dismi- 150 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS nuír la incapacidad del obrero o soldado mutilado: es de lógica consiguiente que sus rentas vitalicias se reducirían correlati- vamente. He ahí, la gran importancia y el alcance que con el advenimiento de la cineplástica en un porvenir tal vez cercano, se obtendrá en forma indiscutible. Si se llegara a solucionar el problema satisfactoriamente, el Estado, por ejemplo, vería disminuir las cuantiosas sumas que debe gastar en conceptos de rentas vitalicias para los destro- zados de la pasada guerra. He deseado hacer este pequeño pa- réntesis al tema de las cineplásticas, para demostrar simple- mente el interés que ellas pueden reportar, y su amplio campo de acción en las esferas, social, moral y material. El problema deberá ser resuelto con el concurso simultáneo de la cirugía y de la prótesis. De nada nos servirá obtener ex- celentes muñones cineplásticos. si no estamos en posesión de una prótesis adecuada y perfecta. La importancia de la experimentación personal que paso a relatar; se realza con lo dicho en tema de gran actualidad. Las observaciones clínicas han sido hechas en el servicio del profesor Diógenes Decoud, del Hospital San Roque, debiendo agradecer a mi maestro su franca y amplia acogida que para tales operaciones me ha brindado. Por lo que a nosotros nos corresponde, veremos en esta se- gunda parte de mi trabajo, las técnicas y los resultados ope- ratorios que hemos obtenido, dejando de lado el problema pro- tético, para tratarlo más tarde en conjunto, facilitando así su comprensión. Los veintes casos clínicos que constituyen mi práctica cine- mática, se reparten entre el miembro superior e inferior; siete para el primero y trece para el segundo; todos se encuentran archivados en los libros de historias clínicas de la sala XIV del Hospital San Roque, en donde actuara y ejecutara las pri- meras cineplásticas entre nosotros. El mayor número de operaciones que he realizado, lo son pues, en el miembro inferior, por razones de sus prótesis. En efecto, éstas son sencillas y fáciles de construir, no así las del 151 CONSIDERACIONES CLÍNICAS superior, en que la mecánica tiene que ser estudiada en múlti- ples detalles técnicos para realizar una mano artificial con mo- vimiento complejo, como son los digitales. En cambio, las pró- tesis del miembro inferior son simples en cuanto a su meca- nismo. puesto que solo se refieren al movimiento del cuello del pie (flexión o extensión) o al de la rodilla, y el destino de los motores cineplásticos a esos fines, se consigue fácilmente, con solo llevar el tractor externo hacia adelante o atrás de la ar- ticulación que deseamos mover. No es de extrañar, pues, que yo me dedicara con más em- peño, a realizar amputaciones en el miembro inferior, por cuanto la demostración de sus resultados completos (quirúrgico y protético), me serían más accesibles, y con ellos demostraría en forma visible y real el grandioso valor de esta nueva ciru- gía mutilad ora. Sin embargo, no he descuidado al miembro superior, habiendo aprovechado siete enfermos y estudiado el problema protético dentro de las fuerzas y de los recursos que nuestros escasos medios ortopédicos, nos depara el comercio. La historia clí- nica n.° 5, es la de un desarticulado de codo, provisto de pró- tesis, en que he estudiado, colaborando con el ortopédico se- ñor Scheurer, el problema manual, cuyos detalles de construc- ción, verdadera obra de fineza mecánica, se estudiará en la parte dedicada a esos fines. Mis casos clínicos, del miembro superior, se reparten así: dos, de muñeca; dos, de antebrazo; uno, de codo; y dos, de brazo; contribuyendo a dilucidar el problema en distintos seg- mentos con diferentes técnicas, y de consiguiente, variados tipos de motores. En la casuística del miembro inferior, se anotan: ocho, de pierna; tres, de rodilla; uno, de cuello del pie; y uno, de muslo; con los cuales, también presento tipos variados, de elementos motrices en sus distintos segmentos. Ojeando todos mis casos clínicos, que irán en cuadro de con- junto al final del capítulo, se puede orientar el lector sobre la realización práctica de las teorías de Vanghetti, puesto que presento operaciones cinemáticas en los miembros a diversas alturas, y cuyos resultados comentaré más adelante. 152 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Desde luego, dos conclusiones son evidentes: en primer tér- mino, que la realidad clínica de las amputaciones son hechos adquiridos de gran valor quirúrgico, y segundo, se demuestra su generalización a cualquier segmento de miembro, al igual que las mutilaciones comunes, con ventajas sobre éstas, por las razones apuntadas en uno de los capítulos anteriores. Las cinematizaciones han sido con diversa orientación téc- nica en su plan general, habiendo efectuado amputaciones pri- mitivas, secundarias o terciarias, y dentro de ellas, el mayor número la constituyen estas últimas: viejos muñones cónicos de amputaciones comunes, mutilados antiguos, que alentados con mis estudios y entusiasmados por el conocimiento del éxito obtenido en sus compañeros de desgracia, o buscando que se les provea gratuitamente de la prótesis; la cuestión es, que he podido levantar el ánimo de ellos; hacer nacer la confianza en el éxito, bien sea por sinceridad o beneficio propio, y he visto desarrollarse una emulación colectiva, que me ha permitido tener a mi voluntad muñones para cinematizar en número su- ficiente a mis deseos. Todos se han sometido al acto quirúrgico, y en ellos he po- dido ejecutar once cinematización terciarias (n.os 3, 4, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13 y 15).. Las amputaciones primitivas, le siguen en orden decreciente con siete casos (n.os 1, 2, 5, 16, 17, 18 y 19), y han sido eje- cutadas por lesiones diversas; tumores, osteo-artritis, gangrenas, traumatismos, etc.; en algunos, se ha conseguido formar el mo- tor por primera intención; y en otros, sólo se consiguió un mo- tor que pudo ser cinematizado en una segunda operación, la que no habiéndose realizado por causas diversas, anoto estos enfermos como de cinematización primaria; ya que la operación ejecutada miraba esos fines. No es de extrañar, pues, que en el cuadro de conjunto, que se verá más adelante, encontremos a las operaciones de rodilla rotuladas como de «hipocinema- tización», dentro de las operaciones primitivas. Por último, presento dos casos de cinematización secunda- ria (n.os 20 y 14), que realizan muñones ideales y que han dado sus excelentes pruebas. CONSIDERACIONES CLÍNICAS 153 Las reservas que tuviera Vanghetti (1), en sus primeras pu- blicaciones, aconsejando a los cirujanos de «no construir más de un motor, dos a lo sumo», no tienen razón de existir en los momentos actuales, pues yo he realizado cinco muñones de mo- tores dobles (bimotor) y 15 de motores únicos (unimotor). Las reservas del maestro deberán mantenerse en todo caso, siempre que aumentemos el número de los motores y digamos a los ci- rujanos que deben «construirse uno o dos motores; tres a lo sumo». Ojalá que este lema a su vez, tenga la modificación similar en tiempo breve, para el bien de nuestra cirugía mu- tiladora. Los bimotores que he construido, son diversos: tres de asas dobles (n.os 4, 14 y 13); uno de clava doble (n.° 19) y el últi- mo (caso n.° 20), formado de un motor mixto, de asa y clava. Tengo la satisfacción de haber sido el primero y único a la fecha en realizar un muñón de pierna (x/3 superior) con doble motor (n.° 14); como así también el motor doble de muslo que presento con el Dr. Del Valle (n.° 20). Los muñones que he construido a motor único son también de distintos tipos, habiendo obtenido todas las variantes que se han realizado hasta la fecha: asa (n.os 1, 3, 6, 7, 8, 9, 10, 11 y 12); clava (n.os 15 y 2); asa clava (n.os 2, 5, 16, 17 y 18). Todos estos motores, están construidos con sus ramas correspondien- tes a los músculos cinematizados, las que según el tipo motriz, se han elegido homologas o heterólogas, conforme al cuadro de conjunto que se verá al final. Cuando comencé el estudio cineplástico, me propuse ensayar en los muñones la construcción de los motores, bien fueron ter- minales o laterales, y con esa orientación he reunido cinco ca- sos a motores laterales y 15 a motores terminales. Desde luego y antes de entrar a detallar las condiciones de uno y otro, deseo manifestar que los muñones con motores terminales son supe- riores a los laterales, por razones fáciles de comprender, y de otra parte; mi práctica cinemática lo demuestra objetiva- mente. En efecto, un motor terminal tiene amplia libertad de ex- (1) Vanghetti-Loe. cit., pág. 17. 154 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS cursión, puesto que colocado en el extremo del muñón no pre- senta ningún impedimento a su libre recorrido. El músculo que constituye el motor, al entrar en contracción acorta el largo de sus fibras carnosas y con ello, hace ascender al ojo motriz en la misma extensión, el cual estando situado en el extremo libre del muñón, y por consiguiente del músculo que entra en actividad; no tendrá ningún obstáculo anatómico que perturbe su recorrido, y de esta manera, todas sus fuerzas se trasmitirán directamente a la prótesis, sin desperdicio de su energía mo- tora, .(figura 2, pág. 53). No sucederán iguales hechos, cuando estemos en presencia de motores laterales, tipo Pellegrini (fig. 9, pág. 65) puesto que, el elemento cinematizado encontrándose en una cara del muñón, ha tomado adherencias profundas con los planos anatómicos, adyacentes por el proceso de cicatrización natural y de hecho, la excursión del mismo, se verá perturbada por el obstáculo que las adherencias le presentarán cuando entre en actividad. Todos mis motores terminales me han demostrado en forma evidente su libertad de acción y recorrido, y además, su gran poder no se ha visto amenguado por adherencias cicatriciales. El motor terminal es ideal en resultados energéticos o mo- trices. En cambio, los motores laterales que he realizado en mi práctica, me han dado una deficiente excursión, y su potencia- lidad no puede parangonarse con la alcanzada, por los moto- res terminales. Y así veremos que en la historia n.° 3 a motor lateral de antebrazo, hemos obtenido un rendimiento de un kilogramo con 0,50 centímetros de recorrido, mientras que la n.° 15, nos demuestra un motor terminal de pierna con 10 kilo- gramos y 4 centímetros de excursión. Los motores terminales, en el estado en que se encuentran actualmente las técnicas operatorias de las cineplásticas, son los elementos que nos darán mejores rendimientos y sus mu- ñones serán siempre excelentes. Al expresar la superioridad de estos elementos de energía motriz, no debemos olvidar que la técnica quirúrgica es más dificultosa y complicada, en comparación a la sencilla y simple que requieren los motores laterales; pero, no serán las dificul- CONSIDERACIONES CLÍNICAS 155 tades de orden personal que nos desviarán de un sendero, me- diante el cual se obtendrán, tarde o temprano, simplicidad de ejecución y sencillez en la técnica. De otra parte, yo he realizado con la creación de mi método operatorio, a cuya simplicidad de ejecución, reune su sencillez; un paso hacia la finalidad que se proponen todos los cirujanos que les interesa el tema: simplificar la técnica y obtener bue- nos rendimientos de energía motriz. En el próximo capítulo describiré al método, para no perturbar en este momento la exposición sintética que" me'he propuesto en el presente co- mentario de mi contribución clínica. En relación a la acción motora que mis enfermos han des- arrollado en sus muflones, diré que ella ha estado siempre su- jeta a las características del elemento cinético constituido: He obtenido motores, monofásicos y bifásicos, es decir, a una simple acción o a doble acción, pues yo las denomino en tal forma por las razones que he anotado en la primera parte de mi trabajo (pág. 60). En efecto, si el motor actúa siempre en una faz, o sea con una acción única, lo será monofásico-, si el motor actúa en dos faces, o sea con doble acción, lo será bifásico. Yo reservo de esta suerte el verdadero sentido etimológico de las palabras, unimotor o bimotor, para designar a los mu- ñones constituidos anatómicamente por un motor o dos moto- res, y en forma alguna, para apellidar a los motores con una o dos acciones, como lo hace Vanghetti. Usando mi terminología, todo se explica perfectamente y jamás nos prestaremos a errores en nuestras explicaciones. Héla aquí: Muñones con motor único o unimotor doble o bimotor Motor con accción única o monofásico doble o bifásico (alternador) En mi estadística figuran cinco historias con motores bifá- sicos, y el resto está constituido por elementos monofásicos. Entre los primeros, merece mención especial el realizado en el 156 AMPUTACIONE S CINE PLÁSTICAS enfermo n.° 5: desarticulado del codo, con motor alternante, que me ha brindado un resultado altamente halagador. Poseo también tres casos de hipocinematizaciones de rodilla, tipo Dalla Vedova, y por último, el quinto es una amputación eco- nómica de la muñeca, habiéndose dejado al carpo, que nos realiza la clava oscilante. Este caso es muy semejante al ob- tenido por Delitala. (1). Todos ellos son unimotores bifásicos. Los quince amputados restantes poseen motores monofásicos, y me complace hacer notar que existen tres (n.os 14, 19 y 20) con dobles motores en sus muñones, o sean bimotores. No poseo la combinación de los dos elementos en un mismo muñón de amputación, es decir, un bimotor con un elemento motriz monofásico y el otro bifásico. Los tres casos que poseo son bimotores-monofásicos. Entremos a considerar ahora los resultados de nuestros mu- ñones con relación a la fuerza motriz desarrollada por los mismos. A un simple examen de conjunto, se nota su variada poten- cialidad, pues existen diferencias que llegan a 20 kg. Para determinar estos rendimientos motrices, he construido un apa- rato especial (ergógrafo), que será descripto en el capítulo próximo, uniformando así mi exposición didáctica. Los mejores resultados los he obtenido con las muñones a motores terminales, puesto que éstos, como lo he expresado más arriba, son en mi concepto los que están en condiciones de darnos una excursión fácil y libre, a la. vez que los múscu- los actúan en forma completa sobre la prótesis, por ejemplo: los casos clínicos n.° 15 y 20 nos ofrecen igualmente rendimientos de 10 kg.; el n.° 5, 15 kg.; el n.° 9, 6.5 kg.; y si pasamos ahora a observar el rendimiento de los muñones a motores laterales, nos encontramos con el caso n.° 3 que nos revela 1 kg., el 19 a doble motor, 3 y 2,5 kg. La superioridad de los terminales es bien manifiesta para ser comentada. Las cifras no pueden engañarnos en estas apreciaciones. Por otra parte, si dirigimos nuestras miras analíticas en el cuadro de conjunto que expon- dré al final de este capítulo, sobre la excursión que he obte- (1) Pellegrini.-Loe. cit., pág. 147. CONSIDERACIONES CLÍNICAS 157 nido en estos misinos motores; observaremos con agrado; que en relación al mayor rendimiento cinético de los motores ter- minales, les acompaña también una excursión correlativamente mayor, con lo cual aseveramos aún más, la bondad de los ele- mentos motrices terminales. En efecto, el caso clínico n.° 15, con fuerza de 10 kg., tiene una excursión de 4 cm., el n.° 20, a dos motores, ambos nos demuestran un recorrido de 3 cm.; el n.° 5, de 15 kg., con 3 cm., y si los parangonamos a los mo- tores laterales, observamos que el caso clínico n.° 3 de 1 kg., nos recorre 0,5 cm.; el n.° 19, a doble motor, con 3 y 2.5 kg., nos delata 2 y 1.5 cm. de recorrido No quiero dejar sentado con lo expuesto, que deben abando- narse las construcciones de los motores laterales, mas es nece- sario mejorar sus condiciones para que puedan competir con los terminales. Como detalle de valor, que facilita el acto operatorio en las cinematizaciones de la pierna, lie adoptado la posición de decú- bito ventral, que nos hiciera conocer R. Finochetto (1), y me es grato manifestar la comodidad y libertad de ejecución ope- ratoria sobre este segmento de miembro, y especialmente en las amputaciones cineplásticas, en las que es necesario trabajar la formación de los motores, bien sea en la cara anterior o en la posterior. La flexión o extensión de la pierna alternativa- mente le presenta al operador las dos caras, sin molestias ni obligaciones de adoptar posiciones viciosas o incomodas. La experiencia que tengo sobre los procedimientos antirre- tractivos pregonados por Vanghetti, es que ellos son malos cuando se aplican de inmediato al acto operatorio, y que son necesarios para ejercitar al motor, toda vez que éste se en- cuentre perfectamente cicatrizado, hecho que ocurre general- mente después del mes de la operación. Este plazo, que puede parecer excesivo para aquellas cine- matizaciones que curan per primam, no lo es, puesto que bien sabemos pue una herida no está cicatrizada en el sentido de constituir un tejido fibroso estable, hasta el mes de su evolu- ción, en que entraen uir nuevo y lento período evolutivo; Yo (1) R. FINOCHIETTO.-Argentina Médica, año 1914. 158 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS he perdido el motor del caso n.° 4, por comenzar precoz- mente el ejercicio motriz, usando el proceder antirretractil externo. He aplicado también el procedimiento interno, de inmediato al acto quirúrgico, para evitar la retracción primitiva del músculo pectoral mayor, y el enfermo ha sufrido muchísimo, tanto; que me vi obligado a sacarlo a los pocos días de la operación (caso n.° 6). El caso n.° 1, también aboga en este sentir. Fjguran en mi estadística cinco casos con el proceder del apoyo interno, que es excelente, pero que se aplica como de técnica quirúrgica necesaria en la constitución del motor al- ternante. Por ello, existe el desplazamiento de las ramas del motor. No es, en realidad, un procedimiento antirretractil. En todos mis otros casos clínicos, he preferido no usar nin- guna tracción externa, para impedir el acortamiento del motor, y éste ha sido abandonado a sus propias exigencias. Un rollito de gasa o tubo de goma, es lo único que he empleado a los fines de obtener un mejor afrontamiento de la piel y mantener a su vez al ojo permeable. Estudiadas mis historias clínicas en conjunto y en la forma que dejo expresada, veamos, ahora, cuáles son los resultados alcanzados y qué deducciones finales podemos extraer. Desde luego y para formarnos un juicio, es necesario que sean apreciados con dos criterios bien distintos, puesto que el problema cineplástico encarna asimismo dos grandes cuestiones a resolver, y es natural, que en principio, debemos juzgarlas aparte, a objeto de hacer apreciaciones exactas. Al expresarme así, quiero decir que consideraré separadamente mis resultados bajo la faz quirúrgica y la protética, para luego; considerarlas en conjunto y deducir acertadas y lógicas conclusiones. Esta conducta separatista, es indispensable y necesaria, puesto que debemos juzgar al cirujano y al ortopédico en la esfera de sus propias acciones o medios de trabajo. Si no procediésemos en esta forma analítica, nos veríamos en situaciones difíciles para opinar sobre el resultado de un caso clínico en que; habiendo el cirujano realizado un muñón cineplástico excelente en fuerza y excursión, no pudiera el CONSIDERACIONES CLÍNICAS 159 enfermo mover la prótesis provista por el ortopédico, o lo hiciera con groseras imperfeccciones. El criterio que debemos emplear no puede, pues, ser único en estos casos, desde que anularía todo éxito quirúrgico o, a su vez, ortopédico; según que uno u otro hubiesen tenido feliz resultado. De otra parte, se- ríamos de una parcialidad evidente en nuestras conclusiones, al juzgar como de resultados malos, a aquellos enfermos que teniendo un excelente muñón, no pudieran emplear sus prótesis por causas agenas al cirujano o al muñón. La idea es igualmente reversible para el ortopédico. De consiguiente, en-el cuadro de conjunto irán apuntados los re- sultados quirúrgicos y ortopédicos separadamente, y a conti- nuación las observaciones que cada caso me ha sugerido en particular. El criterio para juzgar el resultado quirúrgico, lo funda- mentaré sobre el estudio del caso, y de conformidad con el rendimiento motriz y la excursión del motor constituido en el muñón de amputación, haciendo caso omiso de la prótesis respectiva. En los veinte casos que presento, existe uno en que no se pudo obtener resultado alguno,-pues'el paciente murió al tercer día de la observación. De los restantes, si exceptuamos el caso n.° 4 y el n.° 8. que nos resultaron malos, bien sea por una falta de indicación o por mala técnica quirúrgica, respectiva- mente, nos encontramos en nuestra estadística con resultados plenamente halagadores. En efecto, diez y siete amputaciones, sobre las veinte estudiadas, nos ofrecen motores dignos de co- ronar el mejor esfuerzo científico; nueve (n.os 2, 5, 6, 7, 11, 12, 14, 15 y 20) los clasifico como excelentes y ocho de bue- nos (u.os 1, 3, 9. 10, 16, 17, 18 y 19). En todos se han obtenido fuerzas que varían desde un kilo- gramo hasta 15 kilogramos, con un recorrido que fluctúa entre 1 a 4 centímetros. Merecen citarse entre los sobresalientes por sus cualidades, el muñón de motor doble de muslo (n.° 20) y el doble de pierna (n.° 14) en el miembro inferior. La historia n.° 5, desarticu- lado de codo, es la mejor demostración del éxito del motor alternante, que puede construirse en la práctica. 160 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Los resultados protéticos de mis amputados, no se han po- dido demostrar tan claramente como los quirúrgicos, pues he tenido dificultades muy serias en la construcción de las prótesis. Por ello, no he podido hacer construir aparatos para siete de mis amputados, existiendo, además, otro número igual de pacientes que, no ofreciendo sus muflones puntos de enganche o de «attaco»; el ortopédico no podía construir las prótesis hasta tanto el cirujano diera los puntos de enganche sobre los motores, a fin de que fueran utilizados a los fines indicados. No obstante los inconvenientes apuntados, he reunido cinco casos completos, con resultados francamente halagadores, que los anoto como excelentes (n.°s 5, 11, 12, 14 y 20). Los muti- lados han podido caminar y estabilizarse a su voluntad, subir escaleras y trabajar, con grandes ventajas sobre las amputa- dos con prótesis comunes (véase historia n.° 12). En cada his- toria clínica irán, mayores detalles: y - para - terminar c'tm el capítulo, sólo deseo expresar, en tesis general, la impresión per- sonal de los procedimientos cineplásticos, diciendo: que ellos no pueden estar mejor encaminados a un porvenir brillante, que echará en tierra a muchos procedimientos de nuestra vieja y actual cirugía mutiladora. La cirugía del porvenir en las amputaciones, será la cine- plástica. Este presentimiento optimista que vislumbro en el porvenir, se impuso a mi criterio, después que obtuve los resultados real- mente halagadores en varios de mis amputados, y para docu- mentarlos fielmente, ha sido necesario que tomara algunas cin- tas cinematográficas, único documento fiel y elocuente de lo que rindieron los motores con sus prótesis correspondientes. Mis ilustrados colegas podrán observar en los capítulos pró- ximos algunos segmentos de las cintas cinematográficas to- madas a los enfermos, así como el resultado cinético de mi procedimiento operatorio y del ergógrafo que he construido; presintiendo también, el brillante porvenir que a tales amputa- ciones les deparará la cirugía del futuro. AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS. - Observaciones personales CUADRO DE CONJUNTO Historias Nombres Miembro Segmento Cinematización MOTOR (1) RAMAS POSICIÓN ACCIÓN (2) Fuerza Excursión Proc. antirret. RESULTADOS OBSERVACIONES Unimotor Bimotor Homóloga» Het oró logas Terminal Lateral Monofásico Bifásico (3) Quirárgieo Protético 1 A. R. Superior Muñeca Primaria Asa - - Sí Sí - Sí Externo Bueno - Neuritis y necrosis de piel. No pude completar el caso. 2 0. P. Superior Muñeca Primaria Clava cárpica - - Sí Sí - - Sí 20 Kg. 3 cent. Apoyo interno Excelente Sin prótesis Excelente muñón. oscilante 3 A.M. Superior Antebrazo Terciaria Asa lateral - Sí - - Sí Sí - 1 Kg. 0 cent. 50 Ninguno 8 ueno Sin prótesis Se construye la prótesis. 4 J. B. Superior Antebrazo Terciaria - Asa doble Si - - Sí Sí - - Externo Malo Sin prótesis Necrosis de piel, por comenzar precozmente el Sí Si ejercicio de los motores. 5 F. A. F. Superior Codo Primaria Asa-clava - - - - Si 15 Kg. 3 cent. Apoyo interno Excelente Excelente Técnica ideal, de resultado magnífico. Caso com- Sí pleto. 6 N. L. Superior Brazo Terciaria Asa - - - Sí Sí - 2,5 Kg. 2 cent. Externo Excelente Sin prótesis Proc. ant. malo. Falta la prótesis. 7 J. P. Superior Brazo Terciaria Asa - - Sí - Si Sí - 3 Kg. 2,5 cent. Ninguno Excelente Sin prótesis Falta la prótesis. 8 S. S. Inferior Pierna Terciaria ' Asa, túnel subgemelar - Sí - Sí Sí - - Ninguno Malo - Mal procedimiento. 9 J. C. G. Inferior Pierna Terciaria Asa - Sí - Sí - Si - 6,5 Kg. 3 cent. Adhesivo Bueno - Técnica personal, factible de mejorarla. 10 s. s. Inferior Pierna Terciaria A su - Sí - Si - Sí - 3 Kg. 1 cent. Ninguno Bueno Sin prótesis Bosquejo de técnica operatoria. 11 J. M. Inferior Pierna Terciaria Asa - - Sí Si - Sí - 3 Kg. 2 cent. Ninguno Excelente Excelente Técnica ideal. Caso completo. 12 J. R. Inferior Pierna Terciaria Asa - Sí - Sí --- Sí - 6,5 Kg. 2 cent. Ninguno Excelente Excelente Técnica ideal. Caso admirable. 13 N. N. Inferior Pierna Terciaria - Asa doble Sí - Sí - Sí - - - Ninguno - - Muere el paciente a los tres días. 14 A. G. Inferior Pierna Secundaria Asa doble Sí - Sí - 1 Sí lAnt. 1,5 Kg. 1 cent. Ninguno Excelente Excelente Primer caso existente en la literatura mundial. ( Sí <Post. 8 Kg. 3 cent. Ninguno Caso completo. 15 A. Q. Inferior Pierna Terciaria Clava - Si - Sí - Sí - 10 Kg. 4 cent. Ninguno Excelente En construcción Motor a clava, perfecto. 16 I. 0. Inferior Rodilla Primaria Asa-clava - - Sí Sí - - • Hipocine- 3 Kg. 2 cent. Apoyo interno Bueno - No pudo efectuarse el segundo trauma. Soporta- Sí Sí matiz ación bilidad excelente para prótesis común. 17 0. C. Inferior Rodilla Primaria . Asa-clava - - - - Hipocine- matización 3 Kg. 2 cent. Apoyo interno Bueno - Caso incompleto. 18 F. C. Inferior Rodilla Primaria Asa-clava - - Sí Si - - Hipocine- matización 2 Kg. l,5cent. Apoyo interno Bueno - Caso incompleto. 19 A.R. Inferior Cuello pie Primaria - Clava doble Sí -- - Sí ! Sí í Sí - iAnt. 3 Kg. Post. 2,5 Kg. 2 cent. 1,5 cent. Ninguno Ninguno Bueno Sin prótesis No provisto de prótesis. Usa un botín común. 20 A. F. Inferior Muslo Secundaria - Asa y clava Sí - Sí - i o' 1 Si - ¡Ant. 10 Kg. (Post. 11 Kg. 3 cent. 3 cent. Ninguno Ninguno Excelente Excelente Caso completo. Unico en la literatura mundial. Admirable resultado. (1) Según mi nomenclatura, (2) Según mi nomenclatura. (3) Ó alternante. CAPÍTULO II COmiBUCIÓN ORIGINAL En este capítulo describiré la nueva técnica operatoria que he ideado y ejecutado en varios de mis enfermos, con resul- tados plenamente satisfactorios. Presentaré también un nuevo modelo de ergógrafo que he construido para medir la potencia de los motores plásticos, con el que he avaluado la energía de mis elementos cinéticos. Son dos problemas que he resuelto, contribuyendo con mi modesto aporte científico, y con felicidad, a documentar las ope- raciones cineplásticas dei tipo de las asas, y a precisar fácil- mente el rendimiento de los motores mediante el empleo de mi ergógrafo. a) Técnica operatoria Antes de entrar a describir el procedimiento general de am- putación, quiero dejar sentado lo que Vanghetti opina diciendo que: (1) «la cirugía cineplástica en la actualidad no consiste en una o dos técnicas precisas que puedan repetirse en todos los casos, sino en la aplicación de una técnica genera] que debe contribuir a resolver un gran número de problemas, siempre diferentes, dependientes de la topografía, de la patología y de (1) Vanghetti.-Loe. cit., pág. 19. 162 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS la prótesis. De manera que caso por caso, la solución del pro- blema puede ser resuelta por el espíritu de inventiva personal del cirujano, al cual se le brinda un campo vastísimo donde poder mostrar todos los recursos de su técnica en cualquier momento o sitio en que operare». Muy halagado me vería si con el proceder que pasaré a de- tallar, hubiera resuelto un problema de técnica general aplica- ble a todos los casos a que hace referencia el gran maestro y creador de las amputaciones cineplásticas. Ya hemos visto que la dificultad mayor para el cirujano consiste en obtener la epidermización por primera del ojo del motor. En el procedimiento cuya técnica describiré en seguida, yo evito este inconveniente mediante deslizamientos de cuatro puentes cutáneos, con lo cual cambio la dificultad de la epider- mización interna en externa, la cual se salva fácilmente me- diante procederes usuales y seguros de plástica cutánea. Yo obtengo, pues, la cura per primam de la piel dentro del túnel u ojo del motor a expensas de dos superficies cruentas, externas y superficiales, fáciles de epidermizarse, dadas sus situaciones. El tractor irá apoyado sobre piel exenta de procesos cicatri- ciales secundarios y por ende, la contracción del motor será indolora y estará asegurada en su funcionalismo ulterior. Se obtiene de esta suerte un excelente resultado cinético. La técnica es sencilla y de fácil ejecución, pudiendo ser ge- neralizada a cualquier segmento del miembro. Será aplicada especialmente a los viejos muñones (cinema- tización terciaria), porque de suyo, se encuentran fusionadas las masas carnosas antagónicas en el vértice del muñón. Tam- bién se la podrá emplear en los casos de cinematización pri- maria y en tales casos, habrá que hacer la constitución del asa motora y la sutura cutánea del extremo del muñón, además de la técnica que describiré a continuación: Primer tiempo: Incisiones equidistantes.-Se practicarán cua- tro incisiones longitudinales y equidistantes sobre la superficie cutánea del muñón, en una extensión que podrá variar según el volumen del miembro desde ocho centímetros a quince cen- tímetros de largo. Las incisiones llegarán hacia abajo a unos. CONTRIBUCIÓN ORIGINAL 163 tres centímetros por encima del extremo inferior del muñón, y ascenderán en una extensión conveniente en relación al diáme- Figura 64.-Primer tiempo: Incisiones equidistantes.-1, puentes cutáneos, disecados: la sonda muestra a uno de ellos; 2, superficies cruentas dejadas por las incisiones longitudinales; la cuarta incisión no es visible por estar colocada del otro lado del muñón; 3, rótula; 4, hueco poplíteo. tro del misino, a fin de poder abordar coa facilidad a los hue- sos correspondientes del muñón. Las cuatro incisiones delimi- 164 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS tarán cuatro sectores de piel, los cuales tendrán una amplitud o ancho de un cuarto de la circunferencia del muñón (ver fig. 64). Las incisiones abarcarán piel y tejido celular subcu- táneo, hasta la aponeurosis superficial. Se procederá, acto seguido, a la disección de los sectores de piel, separándolos de la aponeurosis superficial, con lo que se obtendrán cuatro puentes cutáneos, bien irrigados y de una vi- talidad excelente (ver fig. 64). Segundo tiempo: Aislamiento óseo.-Al través de una de las incisiones cutáneas, eligiendo aquella que mejor campo de acce- so óseo le dé al cirujano, se seccionará la aponeurosis y partes blandas hasta el hueso. En la pierna, por ejemplo, se elegirá la incisión anterior, la que se ha colocado sobre el borde ante- rior de la tibia. En la incisión de las partes blandas no se de- berá comprender al periostio. Una vez que hemos practicado la via de acceso al hueso, se procederá con el bisturí, a librarlo, extraperiósticamente, de sus relaciones musculares en todo su perímetro y en una ex- tensión que será igual a la longitud de la herida cutánea. Los separadores de Farabeuf, serán de mucha eficacia en la prepa- ración de este tiempo (ver fig. 65). Tercer tiempo: Serraje del hueso. - Con una sierra de Gigly, pasada por debajo del hueso, se procederá a su serraje en la parte proximal, lo más alto que fuera posible. Para ello, el empleo de un buen separador colocado en el vértice de la he- rida, será obligatorio, con el cual se obtiene el deseo expre- sado, a la vez que son respetadas las partes blandas de cual- quier eventualidad en el sierre del hueso (ver fig. 66). Cuarto tiempo: Resección ósea. - Con una pinza de hueso to- mada en la mano izquierda, se hará presa del fragmento óseo serrado por su extremidad proximal (en relación a la raíz del miembro), y se lo fraccionará hacia afuera de la herida; mien- tras que con la derecha, armada de un bisturí, se irá cortando todas las partes blandas (músculos, tendones, tejidos fibro- sos, etc.), que aún quedan adheridas al fragmento (ver fig. 67). CONTRIBUCIÓN ORIGINAL 165 Esta maniobra se termina una vez que el extremo óseo se ha separado por completo. Figura 65.-Segundo tiempo: Disección extraperióstica del hueso.--1, hueso tibia con su periostio; 2, superficies cruentas de las dos incisiones longitudinales y laterales; 3, rótula. Si el segmento de miembro a amputar posee dos huesos, como es el caso que representan las figuras, habrá que proce- 166 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS der a la extracción del segundo hueso o sea el peroné. Para ello, el cirujano tendrá que repetir los tiempos 2.°, 3.° y 4.°, Figura 66.-Tercer tiempo: Serraje del hueso en otra herida longitudinal, eligiendo aquella que mejor campo de acceso le dé al hueso. En el presente caso, sería la externa. Quinto tiempo: 'Resecciones musculares.-Dispuestos a cinema- CONTRIBUCIÓN ORIGINAL 167 tizar el o los músculos más convenientes al segmento del miem- bro donde operásemo-el estudio anátomo-fisiológico hecho por Figura 67.-Cuarto tiempo: Resección ósea.-El bisturí secciona las adhe- rencias del fragmento óseo con las partes blandas hasta dejarlo libre Sauerbruch (1), que ya he mencionado (pág. 80), facilitará la (1) SauerbrüCh-Loe. cit. 168 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS decisión del cirujano al ejecutar este tiempo-nos resolveremos a resecar todos o algunos de los músculos que no tienen valor en la constitución del motor, practicando su sección alta, es decir, al nivel del hueso serrado. En la pierna, por ejemplo, si estamos decididos a construir el motor con los gemelos, rese- caríamos los músculos profundos de la región posterior y los de la región anterior, reduciendo con ello el volumen del muñón y como una consecuencia lógica, nos será sencilla la epidermización del ojo, como podrá apreciarse al ejecutar el tiempo siguiente. Terminados estos tiempos operatorios, se tendrá que consti- tuir el ojo motor, a cuyo fin se elegirá la mejor de las dos si- tuaciones: la ántero-posterior o la látero-lateral. Esta decisión será guiada según el segmento de miembro en donde se operase, y según la disposición anatómica de los mús- culos que se desea cinematizar. En la pierna, por ejemplo, la cinematización intergemelar es la preferida y de ahí que el ojo deberá estar dispuesto en dirección ántero-posterior. Si quisié- ramos hacerla pre-gemelar, la orientación del ojo sería látero- lateral. Decidida la orientación del ojo, se seccionarán las partes blandas entre las dos heridas longitudinales, anterior y poste- rior o externa e interna, y de suyo quedará establecido el ojo frontal o lateral, respectivamente. Sexto tiempo: Deslizamiento de los puentes cutáneos y sutu- ras.- La epidermización del ojo motor, se hará mediante el deslizamiento de los puentes cutáneos, preparados en el primer tiempo, hacia el ojal intergemelar constituido en el tiempo precedente. (Ver fig. 68). Se efectuarán en la forma siguiente: Los dos puentes de la mitad izquierda del muñón (anterior y posterior, fig. 68, n.° 1), se los suturará entre sí, después de haberlos deslizado hacia el ojo motriz, y con ellos epidermizamos la mitad izquierda correspondiente del mismo. Este deslizamiento se hace a ex- pensas de una superficie cruenta externa y superficial (n.° 2, fig. 68), la que se epidermizará espontáneamente en un tiempo más o menos breve. Los otros dos puentes cutáneos de la mi- CONTRIBUCIÓN ORIGINAL 169 tad derecha del muñón (!'), se deslizarán también sobre eTojo, Figura 68.-Sexto tiempo: Deslizamientos y suturas cutáneas.-1, puente cutáneo anterior izquierdo (el posterior no se ve); 1', puente cutáneo anterior derecho (el posterior se alcanza a ver en el ojo del motor y es tomado con la aguja); 2 y 2', superficies cruentas externas, causadas por los deslizamientos de los puentes hacía el ojo motriz; 3, rótula; 4, suturas en vías de ejecución; 5, músculos gemelos vis- tos al través de la piel, para fijar ideas. La aguja sutura los bordes internos de los puentes derechos (anterior y posterior) a fin de epi- dermizar el ojo. En la parte izquierda las suturas están terminadas. 170 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS cubriendo con ellos la mitad correspondiente y dejando de consiguiente otra superficie cruenta externa similar a la del lado opuesto (2'). Los dos extremos superior e inferior del ojo, se cubrirán de suyo, por simple coaptación de los puentes que serán sutura- dos con dos o tres puntos de crin (fig. 68). Terminada la operación se introducirá un rollo de gasa en el ojo y se procederá a colocar un apósito en las heridas cruentas externas, vendando luego en conjunto a todo el mu- ñón. No empleo procedimiento antirretráctil. Los hilos de las suturas se extraen a los ocho días. Los puentes quedan fijos en sus nuevas posiciones y el ojo epider- mizado por primera. Las heridas cruentas cicatrizan en términos usuales dentro del mes y dias, sin inconveniente y con seguridad absoluta; uno es dueño de ellas y dirige su curación a voluntad. Calcúlense las inseguridades e inconvenientes de una herida cruenta dentro de un túnel, cual sería la del ojo motor, que no se epidermiza o se epidermiza con suma dificultad, y parangó- nese lo simple y seguro de la epidermización de las dos heri- das cruentas y externas, que deja mí procedimiento a cambio de una cutinización, diré, per priman del ojo motriz; para va- lorar el adelanto que en materia de amputaciones cineplásti- cas aporta este nuevo proceder quirúrgico, que pregono en for- ma general. El procedimiento realiza el tipo de motor terminal, que es, por otra parte, el elemento que nos ofrece mejores rendimien- tos, bien sea por su potencia como por su excursión. En mi casuística figuran dos amputados de pierna, n.os 11 y 12, que evidencian los magníficos rendimientos obtenidos, y en ellos puede apreciarse también el resultado completo, pues han sido munidos con sus prótesis respectivas. Ambos mueven el cuello del pie artificial, y se encuentran satisfechos de sus resultados. La marcha tiene mayor seguridad, y se ha aumentado la capacidad del obrero para el trabajo, cuya demostración se hace evidente ojeando el caso n.° 12. Para aseverar aún más la bondad de la operación, presento CONTRIBUCIÓN ORIGINAL 171 también en mi casuística un muñón a doble asa de pierna, ejecutado con la técnica descripta, modificándola en dos tiem- pos y cuyos resultados son óptimos (n.° 14). Figura 69.-Motor de asa única (procedimiento personal).-Resultado operatorio a los diez días de ope- rado.-I, ojo epidermizado. En el ángulo: herida cruenta externa y posterior en vías de cicatriza- ción. La flecha indica la situación del ojo. He aquí algunas fotografías de mis operados en los cuales se ha obtenido un excelente resultado motriz y plástico. La figura 69 muestra un muñón de asa única heteróloga 172 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS (flexora-extensora), perfectamente epidermizada a los 10 días de la operación. Los resultados funcionales de los motores, nos demuestran en forma evidente, que son capaces de darnos rendimientos poten- ciales de tres a diez kilos con dos a cuatro centímetros de ex- cursión, con lo que se pone de manifiesto la bondad de la técnica que pregono (fig. 70.) Figura 70.-Rendimiento de 3 kilos con 2 centímetros de excursión b) Nuevo ergógrafo Para valorar la fuerza de los motores cineplásticos que he obtenido en mis casos clínicos, he construido un ergógrafo adaptable a la mesa de operaciones de Hawley. El conocimiento exacto del rendimiento potencial del mo- tor, es necesario para poder contruir las prótesis cinemáticas, por cuanto el tonismo muscular del motor se obtiene mediante resortes, los que están encargados de extender el pie o la mano; mientras que al motor, le está encomendado el movi- miento opuesto, es decir, flexión de los dedos o del pie. Por lo tanto, si colocáramos resortes de una mayor fuerza que la del motor, éste no podrá flexional* la mano, y, a su vez, si empleáramos resortes muy débiles, la mano flexionada por el motor no podría extenderse o abrirse. Debemos, pues, valorar exactamente el rendimiento poten- cial, para lo cual he ideado el ergógrafo que paso a describrir sucintamente. CONTRIBUCIÓN ORIGINAL 173 El principio fundamental es el de las básculas, es decir, una palanca con su punto de apoyo central; en uno de sus Fio-iira 71.-Ergógrafo desmontado y visto de perfil; A, la barra: B, el soporte extremos, la potencia (motor cíneplástico); y en el otro, la re- sistencia valorada en kilos o fracciones. Consta, en suma, de dos piezas de acero; la barra y el soporte 174 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS La barra (figs. 71 y 72, letra A) se puede dividir, para su Figura 72.-Ergógrafo desmontado y visto de frente; A, la barra; B, el soporte descripción, en dos parte: el brazo de la resistencia (a) y el de la potencia (b), (fig. 71). CONTRIBUCIÓN ORIGINAL 175 E1 brazo de la resistencia está construido en forma de barra, la que está graduada convenientemente, para que en el acto se pueda determinar la potencialidad del motor, expresada Figura 73.-Ergógrafo montado sobre la mesa de Hawley y listo para funcionar en kilogramos o fracción. Ella ha sido perforada por agujeros, a fin de hacerla más liviana. El brazo de la potencia (b), lo forma un macizo de acero con dos ejes: el eje de soporte o sustentación (1) y el eje de la potencia (2). El soporte (figs. 71 y 72, letra B), recibe en su parte supe- 176 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS rior (3) al eje de soporte de la barra (1), y constituye el centro estático de la báscula, mediante el cual la barra se mo- verá en uno u otro sentido. Figura 74.--Ergógrafo en acción.-Durante la «posse». el enfermo lia contraído su motor y el apa- rato nos revela al instante su fuerza y excursión; expresados en kilogramos y centímetros respectivamente (clava oscilante del carpo). Una rueda de reflexión a polea (fig. 71, n.° 4), servirá para cambiar la dirección horizontal del tractor externo, en relación inmediata con el motor cineplástico; en vertical, para luego ir CONTRIBUCIÓN ORIGINAL 177 a Ajarse en el eje de la potencia (2), mediante un pequeño estribo (5). La rueda de reflexión tiene otro papel que desempeñar, pues nos indicará también el grado de excursión del motor; al efecto, lleva una graduación en centímetros, mediante la cual inter- preta fielmente el desplazamiento del motor. El punto de guía o índice (flg. 71, n.° 6), lo constituye un pequeño lápiz de acero en forma de L, que es, a la vez, tutor del tractor externo, para que éste no salga de la garganta o polea de la rueda de re- flexión. cuando hubiera algún movimiento brusco o torpe en el hilo tractor. Con este fin, posee un ojo cerrado (fig. 72, n.° 7), por donde pasa el tractor. El soporte se coloca en la mesa de Hawley por su vástago cilindrico (8). En la figura 73 se presenta el ergógrafo armado con una pesa de un kilo, el cual puede llevarse a un equilibrio per- fecto, mediante el contrapeso (c) (fig. 71-A), reglable sobre un tornillo adecuado. La gran ventaja de este ergógrafo, es que él nos indica en el acto y fielmente, la potencia 'del motor expresada en kilo- gramos o fracciones, y al mismo tiempo, su grado de excursión indicada en centímetros o milímetros. Por otra parte, es un aparato que puede servirnos para el tratamiento pos-operatorio; para ejercitar el motor, y es adap- table a otros usos, como todo ergógrafo. Yo lo he aplicado en los casos clínicos que he operado y me declaro satisfecho. Con él he medido la potencia y excur- sión de los motores, habiendo obtenido resultados entre 2 y 15 kilos de fuerza, con uno a cuatro centímetros de excursión ■(fig. 74). En la lámina cinematográfica que adjunto, se puede notar, en forma elocuentísima, el resultado cinético de mi proceder quirúrgico, así como también la bondad del ergógrafo que se lia descripto. Lámina J Segmento de cinta cinematográfica.-Hendimiento energético del motor de pierna, obte- nido con la técnica personal, y demuestra una fuerza de 4 kilos con 2 centíme- tros de recorrido al ergógrafo del autor. (Historia clínica n.° 12, pág. 224). capitulo iii HISTORIAS CLÍNICAS Amputaciones del miembro superior HISTORIA CLÍNICA N.° 1 Amputación cineplástica de la muñeca. Asa única tendinosa flexora - extensor a A. Reyna, 24 años, soltera, argentina. Antecedentes personales.-Flemón de las vainas sinoviales de la mano y antebrazo. Operación: gran abertura de las sinovia- Ies. Más tarde, retracción de los músculos antibraquiales y mano en forma de garra. Se la opera nuevamente y se practi- can plásticas tendinosas e injertos. Masajes, electricidad, etc., sin resultado. Aparece una neuritis ascendente dolorosa y las- cinante del nervio mediano. La mano se halla en ángulo de 90° con el plano del antebrazo. Los dedos rígidos con grandes ci- catrices queloideas en la palma e inutilizados completamente. En estas condiciones ingresa al servicio del Prof. Cranwell, y después de computar la opinión de varios cirujanos, resuelvo amputar la mano. Intervención.- Julio 4 de 1917: Anestesia plexo braquial, téc- nica de Braum. 180 AMPUTACIONES CINE PLÁSTICAS Practico una incisión circular a la altura de los pliegues dígito-palmares, y otra de debridamieuto longitudinal en la re- gión palmar, que partiendo por arriba de la articulación cár- pica, desciende hasta encontrar la circular. Acto seguido, se diseca el amplio colgajo de piel, el cual es reclinado hacia arriba en forma de manguito cutáneo, dejándonos de tal suerte descubiertos los tendones dorsales y palmares. Los tendones flexores se encuentran sin sus sinoviales y adheridos íntima- mente a tejidos fibrosos, consecuencia natural del proceso su- purativo que ha sufrido la enferma. Por el lado dorsal, no hay alteraciones en los tendones, siendo seccionados a la altura de los metacarpianos y reclinados hacia arriba. Se desprenden a legra los dos músculos radiales y el cubital posterior. Con ellos y los extensores reunidos formaremos una rama del asa motora. Pasando a la palma de la mano, seccionamos los tendones flexores lo más largo que nos fué posible, y libramos a los mismos de sus grandes adherencias hasta llegar a la porción inferior del antebrazo. El tendón del cubital anterior, fué de- jado con el pisciforme como temperamento conservador. Todos los tendones flexores disecados en conjunto nos servirán para la formación de la otra rama del asa motora. La articulación de la muñeca quedaba así al descubierto, y se nos ocurrió hacer la desarticulación por la línea medio cár- pica para dejar cierta movilidad del muñón, ya que como he dicho; se respetó al cubital anterior en su inserción sobre el pisiformes. Conforme a ello, la muñeca fué amputada en su lí- nea medio-cárpica. (Véase fig. 75). El nervio mediano se encontró completamente dislacerado y englobado en tejidos fibrosos. Fué resecado en el 1/8 inferior del antebrazo al igual que el cubital. Hemostasia perfecta. Restábanos hacer el elemento motor: para ello, fueron sutu- rados con catgut todos los tendones extensores entre sí, inclu- sive los radiales y cubit »1 posterior. Con los flexores se prac- ticó igual procedimiento. Teníamos pues, las dos ramas consti- tutivas del motor, y fueron suturadas cabo a cabo, formando con ellas el asa flexora-extensora. Me apresuro a manifestar, que el volumen de todos los ten- HISTORIAS CLÍNICAS 181 dones que formaban el asa era notable, pero que siendo la primera operación que practicaba, no me di cuenta que las di- ficultades de las plásticas cutáneas se hacían más difíciles; y al proceder así, creía que con ello obtendría mayor rendimiento motriz. Estudios posteriores me ilustraron que solo basta un simple tendón en la constitución del motor, en relación natu- ral con su masa muscular, para que por un lado, la plástica sea relativamente sencilla, y por el otro, que la fuerza o potencia del motor quede asegurada con el andar del tiempo y con el Figura 75.-Kadiografí del muñón cineplástico.-La flecha indica el sitio donde debió constituirse el túnel epidérmico u ojo moto tratamiento post-operatorio (la función hace al órgano). Sin embargo, dada la exuberancia de piel de que disponía, la plás- tica no fué muy laboriosa como veremos a continuación. Constituida el asa motora y para recubrirla de piel, recliné hacia abajo el manguito cutáneo disecado en el comienzo de la operación, suturando los bordes de la herida de la incisión circular primitiva y luego, perforando la piel del colgajo en su porción dorsal al nivel del ojo del motor, éste fué recubierto mediante la sutura de los labios cutáneos de las dos caras opuestas. En síntesis, la operación en sus líneas generales se asemeja a la que hemos estudiado para el brazo, ejecutada por Ceci, en su primer enfermo. (Ver flgs. 46 a 48, pág. 121). Terminada la operación, se introdujo un tubo de goma en el 182 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS ojo y se colocó aposito aséptico. El tubo de goma salía fuera del vendaje, siendo atado a un punto fijo exterior mediante gomas elásticas en mediana tensión. Realizaba de esta suerte el procedimiento antirretractivo externo con el propósito de evitar la retracción muscular del motor. 12 de Julio: Las heridas externas se encuentran perfecta- mente cicatrizadas y se extraen los hilos. El tubo de goma, ha presionado sobre la piel del ojo motor y ha perturbado su ci- catrización, ocasionando un cierto grado de necrosis que impide mantener por mayor tiempo la tracción externa. Se suspende, pues, el procedimiento antirretractivo y se coloca un simple tubo de drenaje para impedir que el ojo se cierre. Figura 76.-Muñón cineplástico de muñeca con el tubo de goma introducido en el ojo del asa La fotografía de la figura 76 reproduce el extremo del mu- ñón provisto de su tubo de goma, introducido en el ojo del asa motora. Julio 16: El ojo no se ha epidermizado y los tendones se ven en la superficie interna del mismo, en peligro de esfacele. Se continúan las curaciones asépticas diarias. Agosto 8: Se resuelve dejar cerrar el ojo espontáneamente, porque los tendones que forman el asa motora están mortifica- dos y algunos esfacelados. La epidermización del ojo no se efectuará, y los tendones hacen saliencia en el interior del mismo, no bien se ha sacado el tubo de goma durante las cu- raciones ordinarias. La neuritis ascendente que padecía la enferma antes de la operación, ha vuelto a recrudecer en forma grave: los dolores llegan al brazo. Esta complicación impide todo tratamiento post-operatorio, HISTORIAS CLÍNICAS 183 agregándose síntomas histeriformes, que nos obligan a desistir de la cineplástica como operación primitiva. Octubre 10: El muñón se encuentra cicatrizado, los dolores neurálgicos se han hecho intensísimos y resolvemos tratar a estos con la denudación arterial (causalgias) o sea la simpati- tectomía peri-arterial de Leriche. No es el momento de entrar en estos detalles, que se apartan del tema, más deseo manifestar que los resultados de estas ope- raciones nos han dado en la presente, enferma excelentes resul- tados inmediatos, no así a distancia. Noviembre 15: La paciente se encuentra en condiciones de ser intervenida, a objeto de cinematizar el asa tendinosa que hemos formado en la primera operación (cinematización secun- daria), como puede observarse en la figura 75, cuya, radiogra- fía fué obtenida en la fecha. La flecha, indica el sitio donde deberá construirse el ojo, es decir, al través del asa tendinosa si fuese posible individualizarla en la operación, o también atra- vesando simplemente la protuberancia del extremo del muñón sin preocuparnos del asa. La segunda operación fué resistida por la enferma, no pu- diendo completar el estudio clínico por dicha causa. HISTORIA CLÍNICA N.° 2 Clava oscilante por desarticulación carpo-metacárpica La observación es interesante, pues sin intención de practi- car una cineplástica, se ha obtenido en este antiguo desarticu- lado, un muñón oscilante del tipo de la clava. La amputación de la mano, se ha efectuado al nivel de las articulaciones carpo metacárpicas, mediante un simple colgajo circular de piel tallado por debajo de ellas. Luego, se ha desar- ticulado. seccionando a un mismo tiempo todos los tendones flexores y extensores, y acto seguido se terminó la operación con la sutura de la piel. La clava, la constituye el carpo; siendo movida hacia ade- lante (fig. 77), y lo es por los extensores del antebrazo, cuando se dirige en el sentido contralio (fig. 78). 184 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS La fuerza que desarrolla la clava en su movimiento de vai- vén, es notable, como puede suponerse, ya que ella es movida por los músculos flexores y extensores del antebrazo alternati- vamente. Medida al ergógrafo que he construido bajo mis ins- piraciones, nos acusa una potencia de veinte kilos (flg. 74, pág. 176) con tres centímetros de excursión. Figura 77.-Clava oscilante de muñeca.--Contracción de los flexores Figura 78.-Clava oscilante dir'gida bacía atrás por la contracción de los extensores La aplicación de una mano protética, es muy factible de rea- lizar, empleando para sus movimientos digitales la acción de la clava. Delitala (1), ha construido una mano cinemática artificial, ex- celente para estos amputados, pudiendo librarlos a una vida de trabajo eficiente. (1) Pellegrini.-Loe. cit., pág. 147. HISTORIAS CLÍNICAS 185 HISTORIA CLÍNICA N.° 3 Cinematiz ación terciaria del antebrazo.-Asa lateral Técnica, de Pellegrini A. M., italiano, 38 años, casado, jornalero. Antecedenees personales.- Viejo amputado del antebrazo, en su tercio inferior. Se constata una contracción esbozada de los músculos antibraquiales. Operación.-25 de Julio de 1919. Anestesia braquial (Kulen kampff). Procedo a ejecutar la técnica que recomienda Pelle- grini, descripta en la primera parte (página 102), haciendo dos incisiones curvas, que se miran por su convexidad, y luego, seccionando los tendones de los flexores superficiales cerca del vértice del muñón, los reclino hacia arriba, por encima del túnel cutáneo, previamente constituido, y los suturo sobre sus mismas fibras tendinoso-musculares. Terminé la operación su- turando la piel. Cicatrización por primera en excelentes con- diciones. He colocado, después de la operación, dentro del túnel un tubito de goma pequeño; buen resultado. El enfermo, a la fecha, Febrero de 1920, se encuentra con su motor en condiciones favorables, para dotarlo de una pró- tesis (ver fig. 79). El rendimiento motriz es escaso, en cuanto se refiere a la excursión del motor, y su fuerza es limitada en relación a su escaso recorrido. El tratamiento post-operatorio no ha sido descuidado; se le colocó una férula dosal y se aferró el motor a ésta mediante tractores de goma en tensión, para ejercitarlo diariamente. El enfermo ha sido paciente y metó- dico; sin embargo, debo confesar que el resultado motriz no es muy satisfactorio, pues nos revela un kilogramo con 0.50 centímetros de excursión. Consideraciones. - En esta oportunidad se puso bien en re- lieve las ventajas de la anestesia troncular, de la que soy un ferviente devoto, pues ésta nos demostró que la disociación del dolor y de la motilidad, aboliendo a la primera y dejando 186 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS casi normal a la segunda, nos coloca en situación ideal para poder elegir el músculo o tendón más conveniente en la for- mación del motor, pues, a nuestros deseos, el enfermo puede contraer, por voluntad propia, los músculos que le indica- mos. Es una seguridad, a la vez que tranquilidad, para el cirujano y beneficio para el enfermo, el no tener dudas sobre la motilidad ulterior del elemento constituido en la operación, así como la de un juicio sano en la elección de los músculos para la confección del motor. Figura 79.-Muñón de antebrazo, asa lateral. Técnica de Pellegrini Los motores laterales de Pellegrini, como todos los de su tipo, serán siempre elementos más o menos fijos, vale decir, con poca excursión motora, puesto que la cicatrización de las heri- das, así como la inclusión de las ramas y anillo (asa motora) bajo una de las caras laterales de la piel del muñón, hacen que el motor contraiga adherencias cicatriciales más o menos fibrosas o adhesivas, y por ende, fije la excursión del asa a los planos profundos. No sucede asi con los motores terminales, en que la libre excursión del asa es una seguridad para el ciru- jano. Los motores terminales son, en el estado actual de nuestra cirugía cineplástica, los mejores elementos a constituir por su rendimiento valorado en fuerza y excursión. Es mi obser- HISTORIAS CLÍNICAS 187 vación persona], y la que he deducido de las experiencias re- feridas por otros cirujanos en sus publicaciones. No quiero decir con ello, que la técnica de Pellegrini debe desecharse; por el contrario, la creo factible de mejorar, toda vez que diera mayor libertad de excursión a sus motores. Por otra parte, es una técnica sencilla, fácil y simple. Con aneste- sia local se puede ejecutar y no es cruenta: no lesiona esque- leto óseo, ni destruye formaciones anatómicas importantes. HISTORIA CLÍNICA N.° 4 Cinematiz ación doble del antebrazo a motores laterales Técnica de Pellegrini Este enfermo lo agradezco a la deferente atención de mi estimado colega, el Dr. José M. Jorge, que me lo ofreció y pude efectuar la intervención en el Hospital de San Fernando, del cual es su inteligente director. Antecedentes personales.-Amputación vieja del tercio medio de antebrazo: muñón cónico. Se constata la contracción activa de todos los músculos, tanto flexores como extensores. Re- suelvo hacer dos motores laterales con la técnica de Pellegrini. Enfermito de 16 años. Operación.-14 de Agosto de 1919. Anestesia troncular de plexo-braquial y éter. Realizo la cinematización de los flexores superficiales con los profundos, construyendo un túnel en la cara anterior. Por detrás realizo otro motor con los tendones extensores y los radiales, efectuando otro túnel similar al de la cara ante- rior. Coloqué en cada túnel unos manojos de crin para mante- nerlos bien permeables. Me fué sencillo, durante la opeiación, debridar parostalmente y seccionar las dos extremidades óseas, valiéndome de las mismas heridas operatorias, con lo cual tra- taba en forma correcta al muñón cónico, a la vez que me per- mitía una plástica de piel más holgada en la confección de mis dos túneles. Apósito aséptico. El enfermito siguió muy bien hasta el sexto día, en que le 188 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS extraigo los puntos de crin, y a los diez días coloco dos go- mitas que sirvieron para hacer tracción sobre los motores, recomendando al enfermito sumo cuidado en sus ejercicios diarios. Durante la semana subsiguiente, no pude visitar, en San Fernando, a mi enfermito, y cuando fui, me encontré que los túneles habían sangrado y supurado, debido a las tracciones bruscas que ejerció el paciente, por creer que con ello ahorra- ría tiempo. Las consecuencias fueron desagradables, pues tuve que extraer todas las gomas y dejar cicatrizar las heridas, no consiguiendo los resultados que obtuve en mi enfermo anterior, que lo guiaba cuotidianamente. Una vez más, puse de relieve lo superfino y fatal, que es em- plear el proceder antirretractivo en forma extemporánea, o sea inmediato al acto quirúrgico. Debe esperarse veinte dias, como mínimo, para empezar los ejercicios motrices, y toda vez que las heridas se encuentren bien cicatrizadas. HISTORIA CLÍNICA N.° 5 Desarticulación cineplástica de codo. - Cinematiz ación primaria de asa clava con motor alternante F. A. F., 33 años, argentino, empleado. Antecedentes personales.-A la edad de 3 años sufre un trau- matismo, fracturándose el antebrazo izquierdo. Es atendido por un facultativo, que inmoviliza el segmento correspondiente con un vendaje compresivo. Pasada la primera semana del trauma, se establece una gangrena, que obliga al mériico a practicar una desarticulación del codo. La operación se llava a cabo por el procedimiento circular ordinario, con la sola particularidad de que se dejó al bíceps con su inserción olecraneana. La reconstitución de los planos musculares, se hace suturando la porción tendinosa del biceps, sobre el pedacito óseo del olecranon dejado con el tríceps, y HISTORIAS CLÍNICAS 189 se realizó de esta suerte y sin intención; el tipo de asa-clava descripto mucho más tarde por Vanghetti (1). En efecto, el asa la forma el biceps unido al triceps, y la clava está constituida por el fragmento óseo del olecranón dejado con el tendón del triceps. Figura 80.-Motor alternante de asa-clava en una desarticulación de codo. Muñón en reposo Figura 81.-Contracción del biceps. -Nótese su saliencia y el desplaza miento de la clava (compararla con la precedente) La operación se terminó, suturando la piel sobre los ele- mentos anatómicos formados. Cura por primera. Estado actual. - Julio de 1917. Hace 30 años que ha sido operado, y en este lapso de tiempo ha podido desempeñarse con su miembro amputado deficientemente, valiéndose de la aproximación del brazo contra el tórax, para poder asir los objetos, con lo que ha ejercitado continuamente los músculos correspondientes, evitando su atrofia. (1) Vanghetti.- Loe. cit.. pág. 46. 190 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Cuando vi al enfermo, me llamó la atención los movimientos que presentaba la extremidad del muñón. Ellos eran muy po- tentes, los músculos del brazo se contraían con facilidad y sus masas carnosas se dibujaban nítidamente bajo la piel. El muñón está perfectamente constituido, indoloro, con un Figura 82.-Muñón visto posteriormente.-Motor en reposo Figura 83.-Contracción del tríceps.-Nótese la saliencia olecraneana que constituye la clava del motor cineplástico callo del lado interno, ocasionado por la presión continua de los objetos entre él y el tórax. La palpación nos demuestra que el olecranón se encuentra constituyendo en el vértice del muñón, una saliencia ósea que que se desplaza hacia adelante o hacia atrás, voluntariamente, por las solas fuerzas de las contracciones musculares, sea del biceps o del triceps, respectivamente. Cuando se ordena al enfermo contraer su biceps, el muñón se desplaza hacia ade- lante con bastante potencia, a la vez que su masa muscular sobresale bajo la piel índice de su fuerza viva, y el olecra- HISTORIAS CLÍNICAS 191 nón es arrastrado en la misma dirección y extensión que el muñón. La fotografía de la figura 80, muestra al brazo amputado visto por delante en estado de reposo, mientras que la 81 lo demuestra en plena contracción bicipital: Nótese la diferencia Figura 84.-Radiografía del motor durante la contracción tricipital de una y otra, y en especial, las salientes del bíceps y olecranón. En la otra faz, cuando se le ordena contraer el triceps, el muñón es desplazado hacia atrás y arrastra consigo al olecra- nón, el que sobresale visiblemente. Es suficiente pasear una ojeada por las figuras 82 y 83, para notar en la primera la falta del olecranón y en la segunda la saliente olecraneana. 192 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Nos ingresa completar el estudio del caso con las radio- grafías correspondientes: la radiografía (fig. 84) muestra el muñón estando el -tríceps en contracción. El olecranón se ha deslizado por su faceta articular sobre la tróclea hu- meral y su pico se ha encajado y toca el fondo de la cavi- Figura 85.-Radiografía del muñón cineplástico en contracción bicipital (Compárese con la anterior) dad olecraneana, a la vez que hace eminencia bajo la piel. Corresponde a la figura 83. En cambio, en la figura 85 el bi- ceps está en acción y se nota el olecranón desplazado hacia adelante, llegando a ocupar un sitio que correspondería nor- malmente a la apófisis coronoides del cubito. Compárese con la figura anterior y corresponde a la fotografía de la figura 81. El desplazamiento global de flexión a extensión total, re- sulta así notable, llegando a representar 5 centímetros de ex- HISTORIAS CLÍNICAS 193 cursión y con punto de ataque seguro para la confección de una prótesis cinemática. Figura 86. -Rendimiento motriz evidenciado al ergógrafo en 15 kilos y 3 centímetros de excursión El olecranón, pues, a estar con la teoría de los motores plásticos, representaría una clava en íntima relación con el .asa flexora-extensora, y que, además, posee las características de sus movimientos; ora hacia adelante, ora hacía atrás, desli- 194 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS zable sobre un tutor interno (tróclea humeral). En tal concepto, debe catalogarse.como «alternante» a motor bifásico, según mis denominaciones (véase pág. 60). En resumen: El tipo de motor que se ha obtenido con la amputación primitiva, es un asa muscular a clava alternante o sea en síntesis un «alternador». La posibilidad de tomar el movimiento del olecranón, me pareció muy factible dada la saliente que hace bajo la piel, y como en todo motor bifásico, conseguiría dos movimientos útiles (bimotor, de la terminología de Vanghetti), a los fines proteticos, Su rendimiento potencial es de 15 kilos con 3 cen- tímetros de excursión (ver fig. 86). Mediante la colaboración del Sr. Scheurer, hemos podido construir una prótesis cinemática, factible de ser perfeccionada. En un principio, pretendimos aprovechar el motor para los movimientos de flexión de la mano, y una vez que ella hubiera asido el objeto, a mitad de la excursión del motor; éste, con- trayéndose más aún, flexionaría el codo. Es decir, que con el solo movimiento de la contracción bicipital y valiéndonos de la amplitud de excursión, queríamos obtener la flexión activa de la mano y codo. La extensión estaría dispuesta en forma similar, tomando el movimiento contrario del motor, o sea el tríceps, para la extensión activa de los dedos y del codo. Bien pronto nos dimos cuenta que este dispositivos no es- taba conforme con los movimientos naturales del miembro, por cuanto el enfermo tendría que tomar todos los objetos con el antebrazo estirado. Así, por ejemplo, para asir un instru- mento, o útil de trabajo, que estuviese muy próximo a su cuerpo, tendría primero que alejarse y luego, dirigiendo el miembro artificial, completamenta deflexionado, colocaría su mano sobre el objeto, la cual, movida por el motor cineplás- tico, tomaría el objeto para luego flexional- el codo. Todo lo opuesto a los movimientos naturales, por cuanto en ellos lo primero que se hace es flexional- el codo, dirigir la mano hacia el encuentro del objeto y luego hacer su presa. Preferimos, en vista de estos inconvenientes, además de los de orden ortopédico; independizar los movimientos de la mano, de los del codo. Para ello, tomaríamos un movimiento re- HISTORIAS CLÍNICAS 195 sido del hombro (elevación), para utilizarlo en la flexión del codo y dejar al motor cineplástico para los de flexión y ex- tensión de la mano únicamente. La flexión digital estaría en- cargada al músculo bíceps y la opuesta al tríceps. Independi- zando, pues, la mano y el codo, el amputado podrá alternar Figura 87.-Mano artificial cinemática provista a mi enfermo por el ortopédico señor Scheurer a voluntad el orden de los movimientos, según sus nece- sidades. Después de varios ensayos y pruebas con una labor ím- proba, vencida con toda buena voluntad y energía por el in- dustrioso Sr. Scheurer, se pudo construir la prótesis que se observa en la figura 87. La fuerza del motor es tomada con un dispositivo de cuero y metal, en forma de casquete, moldeado sobre el extremo del muñón, el cual trasmite la potencia a la mano artificial, por un sistema de cremalleras y tornillos sin fin, que hacen suave 196 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS sus movimientos cuyo dispositivo, veremos en la tercera parte de este libro. La construcción metálica de la mano, lia sido toda una obra de ingeniería meticulosa y delicada. Los dedos se flexional) simultamente por la contracción del bíceps, pudiendo adaptarse a la forma de los objetos asidos. Esta actitud es la más favorable para el obrero trabajador, Figura 88.-Fotografía del amputado, demostrando la flexión y deflexión activa da los dedos ejecutadas durante el tiempo de la «posse».-Nótese a los dedos artificiales en sus dos posieiones de flexión y extensión. En el codo, las flechas indican el desplazamiento del motor. pues tendrá (pie empuñar el mango de una pala o pico, y ella es la indicada en tales casos. La extensión de la mano está encomendada a la contracción del triceps, que deflexiona los dedos activamente, como se ob- serva en la figura 88. Hemos preferido el movimiento activo, voluntario, en la extensión de la mano, en vez del pasivo o a resortes, para evitar las pérdidas de fuerza del motor durante la flexión, ya que en ésta se tiene que vencer la resistencia de los resortes que mantienen constantemente abierta la mano, cuando el mo- tor flexor no trabaja. HISTORIAS CLÍNICAS 197 Cometería una injusticia si no alabara nuevamente las con- diciones relevantes del hábil e inteligente Sr. Scheurer, el cual ha sabido sobrellevar los contratiempos y percances en la construcción de la prótesis, y que, aun dados nuestros medios deficientes y faltos de material primo, se ha sobrepuesto a todas Figura 89.-Fotografía de mi enfermo, en la actitud de tomar una copa de agua con su mano cinemát'ca las eventualidades para llevar a un fin satisfactorio la idea concebida de común acuerdo. El enfermo puede mover su mano, y es de esperar que con la educación paulatina y continuada, consiga movimientos más delicados (ver fotografía de la fig. 89), a la vez que, por nuestra parte, debemos perfeccionar el aparato protético. 198 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS HISTORIA CLÍNICA N.° 6 Cinematiz ación terciaria péctorobicipital de asa única sobre muñón de amputación ordinaria del tercio superior de brazo - Técnica personal N. L., 36 años, argentino, empleado. Antecedentes personales.-Amputación ordinaria en el tercio Figura 90.-Amputado del tercio superior de brazo superior del brazo, por heridas de bala, con fractura conminuta e infecta, que hicieron imposible la conservación del miembro. Cicatrización por segunda. Muñón cónico, con piel adherente del hueso y muy doloroso. Estado actual.-La amputación ha sido practicada cerca del cuello quirúrgico del húmero, y ha dejado un pequeño muñón con movimientos perfectos de la articulación escápulo-humeral. Los músculos de la cintura axilar en excelentes condiciones fisiológicas. Las inserciones tendinosas del pectoral mayor, así como las del gran dorsal, no han sido lesionadas por la am- putación, pues cae inmediatamente por debajo de ellas. La HISTORIAS CLÍNICAS 199 fotografía de la figura 90 muestra el estado del muñón antes de la. operación. Operación (técnica propia).-Septiembre 10 de 1917: Cloro- formo. Incisión longitudinal semejante a la usada por Ollier Figura 91. - 1, tendón del pectoral mayor; 2, tendón de la porción larga del bíceps; 3, fibras externas del deltoides; 4, apófisis coracoides; 5, fibras internas del deltoides (claviculares). El gancho levanta el asa pectoro-bicipital. (Técnica personal). para la resección del hombro, la que cae sobre el deltoides y a dos centímetros por fuera del surco delto-pectoral. Comienza la incisión cerca de la apófisis coracoides, y descendiendo hacia abajo en la dirección apuntada, contornea el vértice del muñón, para terminar en la cara posterior del mismo. Se sec- ciona la piel y partes blandas hasta descubrir el hueso. Acto 200 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS seguido, se desperiosta el vértice óseo del húmero y se lo re- seca en 3 centímetros, con el fin de separarlo de las adherencias de la piel y corregir la conicidad del muñón. Terminados estos actcs preliminares, me oriento hacia la cinemathación de algún músculo, y pienso que lo más sencillo sería formar una asa tendino-muscular, entre el pectoral ma- yor y la porción larga del bíceps, que ha quedado seccionada después de la primitiva operación mutiladora. A ese objeto, tomo con una pinza de hueso el extremo óseo y fraccionán- dolo hacia afuera, en abducción, se pone en evidencia la inser- ción del pectoral mayor, que desincerto a legra del labio ex- terno de la corredera bicipital, abriendo de consiguiente a ésta; la que nos deja ver el tendón de la porción larga del bíceps. Se lo levanta; y noto que en vez de estar libre, se en- cuentra con fuertes y sólidas adherencias fibrosas que lo unen al tendón del pectoral mayor. El croquis (fig. 91) dibujado durante el acto operatorio, nos demuestra las particularidades anotadas. La coincidencia de encontrar el asa músculo-tendínea, ya formada por el proceso natural de la vieja cicatrización del muñón, me colocaban en excelentes condiciones para proceder a su cinematización. Para darle vuelo al asa, abrí en una mayor extensión la corredera bicipital, consiguiendo ampliamente mi objetivo, Fué necesario dar algunos golpes de bisturí, para librar también al pectoral, quedando éste, en definitiva, inserto en la escápula por intermedio del tendón del biceps. El motor plástico quedaba constituido: restábanos epidermi- zarlo. Para ello, se hizo necesario resecar toda la porción mus- cular deltoideana (fascículos claviculares) que se encontraban hacia adentro del asa, y que, abultando la región, impedía la plástica cutánea. No tenía, por parte, importancia la resección muscular para la futura movilidad del muñón, pues ellas que- daban, como es bien sabido, sin inervación. En efecto, el gran maestro Ollier, nos hace notar que las porciones musculares deltoideanas que restan en el labio interno de su incisión de resección, carecen del influjo nervioso, por haber sido seccio- nado el nervio circunflejo en sus últimas ramificaciones. HISTORIAS CLÍNICAS 201 La extirpación muscular me permitió fácilmente suturar los labios de la incisión longitudinal, una vez que hube efec- tuado la hemostasia y la colocación de dos hilos de seda al Figura 92.-Plástica Indiana para recubrir el asa pectoro-bicipital.-1, su- perficie cruenta dejada por el colgajo; 2, repliegue del colgajo sobre el asa formada y suturas terminadas; 3, porción inferior del asa, que será cubierta con la sutura en vías de ejecución e indicada por la anuja. través del tendón del pectoral, a fin de contrarestar su re- tracción muscular, que la suponía de importancia, dado el volumen y poder del mismo (procedimiento autirretractivo interno o del lazo). Se suturó, pues, la herida longitudinal, dejando el asa ten- 202 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS dinosa fuera de la piel, como lo practicó Vori Wreden en su operación del antebrazo (pág. 100). Para cubrir el asa exteriorizada, recorrí al procedimiento Indiano, de plástica cutánea: tallé un gran colgajo cuadrangu- lar de piel, de 8 centímetros por 4 cen trímetros, en la región infraclavicular a base externa y separándolo de los planos profudos, lo introduje dentro del vuelo del asa, replegándolo sobre ella hasta cubirla totalmente. En la figura 92 se notan las particularidades de la plástica. Figura 93.-Asa pectoro-bicipital completamente cinematizada La tijera se halla introducida en su vuelo La superficie cruenta dejada por el colgajo de piel, se cubrió aproximando sus bordes cutáneos con puntos de crin. Al vendar al enfermo, se le colocó una tablilla en el dorso, la cual, estando fija con el muñón, permitió establecer la tracción externa del músculo. Para ello, se colocó un ganchito sobre la tablilla y las se- das o hilos que atravesaban el tendón del pectoral y que salían por la herida longitudinal suturada; fueron atadas a gomas de honda comunes a fin de hacer una tracción suave, variable y constante sobre el músculo, impidiendo de tal suerte la retrac- ción muscular. HISTORIAS CLÍNICAS 203 La suite operatoria fue muy buena: a los cinco días se ex- trae la tracción externa que le causaba muchos dolores. Se ' siguieron las curaciones durante un mes, para esperar la cica- trazación de las heridas y asegurar así la nutrición del col- gajo plástico. El 12 de Noviembre, bajo anestesia local, procedo a sec- cionar el pedículo del colgajo cutáneo, y a los diez días el asa se encontraba cicatrizada, como lo demuestra la figura 93. Figura 94.-Rendimiento al ergógrafo: 2 kilos y 2 centímetros de excursión a los 45 dias de operado El rendimiento potencial es altamente satisfactorio, con dos kilos y medio y dos centímetros de exclusión (fig. 94). HISTORIA CLÍNICA N.° 7 Cinematiz ación del hombro, con asa péctoro-bicipital Técnica personal J. P., 36 años, peón. Lincoln, Marzo 18 de 1918. El enfermo que constituye esta historia, es similar al ante- rior, tanto por su intervención, cuanto a sus resultados, por lo cual me evito de entrar en descripciones análogas. Figura 95.-Muñón del tercio superior del brazo (antes de la operación) Figura 96.-Asa pectoro-bicipital a los cinco dias de la operación.-La ti- jera se halla introducida en el ojo motor.-I, gasa adherida a una pequeña superficie cruenta; II, colgajo perfectamente nutrido; III, sutura de la superficie cruenta dejada por el colgajo plástico. HISTORIAS CLÍNICAS 205 El muñón se puede observar en la figura 95, y la interven- ción fué ejecutada en idéntica forma, habiendo encontrado también en ella la fusión cicatricial entre el tendón del pec- toral mayor y el tendón del bíceps. La plástica cutánea no pre- sentó dificultades; no se aplicó el proceder antirretractil, por creerlo perjudicial para la cicatrización per primam y por ser muy doloroso al enfermo. La base del colgajo cutáneo, fué seccionada a los 20 días y el rendimiento motriz de 3 kilos, con 2 1/2 centímetros de de excursión. En la fotografía 96 puede verse el estado del colgajo a los cinco días de operado. CAPÍTULO IV HISTORIAS CLÍNICAS Amputaciones del miembro inferior HISTORIA CLÍNICA N.° 8 Cinematiz ación terciaria Tundización pre-yemelar en un muñón de amputación ordinaria del tercio superior de la pierna S. S., 56 años, soltero, argentino. Antecedentes personales. - Debido a un accidente callejero, se le amputó la pierna en el tercio superior por un procedimiento ordinario. Estado actual. - Julio 10 de 1917: En la fecha lleva ocho años de amputado, sin usar prótesis por no tener recursos para ella. El muñón es perfecto, indoloro y bien acolchado. Los movi- mientos de la rodilla están normales, así como los músculos del muslo. Es digno de constatar que los gemelos se contraen, cuando se ordena al paciente que efectúe la extensión del pie, como si este no hubiese sido amputado. La contracción es notada no 208 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS sólo a la simple inspección, sino que lo es también a la pal- pación, dando esta última una sensación de potencia muscular bien evidente. Con estos elementos de juicio, me propongo cinematizar los gemelos por tunelización simple pre-gemelar. Operación (bosquejo de técnica operatoria).-Julio 16: Anes- tesia raquídea. Posición: decúbito ventral. Se comienza con una incisión longitudinal interna de quince centímetros, dis- tante dos centímetros del borde interno de la tibia. Se incinde hasta el plano muscular y se fragua paso entre el plano del gemelo interno y los músculos profundos de la pierna. Con el dedo índice introducido en el intersticio muscular, me es sen- cillo agrandar el espacio hacia abajo y hacia arriba. Pasando luego del lado externo de la pierna, se incinde en igual y correspondiente forma, la piel y tejidos profundos de esta región. Se desprenden con el dedo los tractus celulares entre los dos planos musculares del gemelo externo y músculos profundos, hasta comunicarlo con el efectuado en el lado in- terno. , Había logrado así formar un trayecto pre-gemelar y me res- taba epidermizarlo; hacia atrás, tenía que recubrir a los ge- melos y hacia adelante, a los músculos profundos de la región posterior de la pierna. Para obtenerlo, debridé toda la piel pos- terior de sus conexiones con la aponeurosis superficial desde una, hasta la otra herida longitudinal, a fin de poderla deslizar hacia el ojo o túnel. El volumen de los gemelos era notable y la plástica no pudo hacerse; la piel no alcanzaba a recubrir toda la masa muscular. Igual dificultad me sobrevino en la ten- tativa de epidermización de los músculos profundos hacia adelante. Fracasado mi intento, insistí en obtener mi propósito por un procedimiento lento, en dos sesiones operatorias, o sea en dos tiempos: en un primer tiempo, acercaría lo mejor que me fuera posible la piel de ambos lados por el centro del túnel o tra- yecto pre-gemelar, dejando un tabique mínimo de separación entre una y otra piel. En un segundo tiempo, perforaría el ta- bique cutáneo y epidermizaría completamente el trayecto pre- HISTORIAS CLÍNICAS 209 gemelar. La piel entre uno y otro tiempo, habría cedido en su elasticidad, y en el segundo tiempo la sutura se haría sin ma- yor tracción. Fiel a esta orientación, que la creí razonable, suturé las dos heridas longitudinales, y luego pasé dos puntos con hilos de seda en forma de «capitón» o de colchonero por el interior del túnel. En cada extremo coloqué un rollito de gasa, sobre los cuales caían los nudos de los hilos que mantenían a la piel en tensión y sin lesionarla. Con el fin de dar mayor amplitud de piel en el sentido trans- versal, se hicieron dos incisiones cutáneas longitudinalmente Figura 97.-I, rótula; II, hueco poplíteo de ocho centímetros en cada lado de la pierna y se las suturó transversalmente. Apósito aséptico. Eu la figura 97 se nota la tracción que el rollo de gasa hacía sobre la piel y como se introducía en el túnel pre-gemelar. Julio 19: Se le han formado flictenas en la piel, índice de su mortificación. Julio 26: Extracción de los puntos. La inflamación, aumen- tando la tracción de la piel, ha ocasionado ligeras necrosis. Cu- ración antiséptica. Agosto 2: No se ha obtenido mi intento, porque la piel de ambos lados se ha separado, solicitadas por la elasticidad na- tural; y los infundíbulos se van exteriorizando. La figura 98 nos muestra el estado del muñón a la fecha, •cuyo infundíbulo (n.° 1), resto de la tunelización, no llega a me- dir un centímetro de profundidad (fig. 99). 210 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Visto el fracaso operatorio, quise mantener esta invaginación de la piel por intermedio de un gancho especial que mandé construir; pero su aplicación fué imposible, dado que existía Figuras 98 y 99.-I, infundíbulo; IT, rótula. A la derecha completamente cicatrizado a los dos meses y casi desaparecida la depresión infundibular una superficie cruenta en el fondo de la invaginación y no era lógico hacer tracción presionando sobre ella: su epldermización no se hubiera conseguido. Las heridas cicatrizaron por sí solas, libradas a las solas fuerzas de la naturaleza, sin haber conseguido la cinematiza- ción de los gemelos (fig. 99). HISTORIAS CLÍNICAS 211 Veremos, en la historia n.° 3, a este enfermo nuevamente operado por otro procedimiento. HISTORIA CLÍNICA N.° 9 Cinematiz ación tardía de un muñón ordinario de pierna con formación de asa única inter-gemélar J. C. G., 12 años, argentino. Antecedentes personales. - Se le amputó la pierna derecha en su tercio medio por un accidente callejero, empleando un proceder ordinario. Estado actual. - Julio 15 de 1917: Muñón bien constituido, cicatrizado totalmente. Movimientos de la rodilla, perfectos. Atrofia muscular de la pierna. Ha caminado con muletas. Con- tracción activa y voluntaria de los gemelos y de los músculos anteriores. En esas condiciones se le propone una intervención para me- jorar su suerte, y se le ofrece muñirlo gratuitamente de próte- sis cinemática, siendo aceptado el temperamento por la familia del enfermito. Operación (bosquejo operatorio).-Julio 18: Raquídea. Posi- ción, decúbito ventral. Primer tiempo. - Se talla un colgajo cuadrangular de piel posterior con base superior que no llega a tener el diámetro del miembro y de una longitud de 15 centímetros que alcanza en su porción inferior a 2 centímetros del extremo del muñón y lo contornea en toda su amplitud. En la figura 100 se puede observar el colgajo y otros detalles del acto operatorio a ejecutar. Una vez tallado el colgajo cu- táneo, se lo diseca de los planos profundos y se lo rebate hacia arriba; con lo cual quedan al descubierto los dos músculos ge- melos. Segundo tiempo. - Se seccionan estos músculos lo más bajo que sea posible, cerca del extremo del muñón, y se los rebate 212 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS y levanta hacia arriba, separándolos del plano profundo mus- cular de la pierna. (Ver fig. 100). Tercer tiempo. - Disección del gran colgajo anterior, de los Figura 100 (l.°y 2.° tiempos terminados).-1. colgajo de pie] posterior; 2, colgajo muscular de los gemelos; 3, ojal intergemelar; 4, músculos profundos de la pierna (región poste- rior); 5. hueco poplíteo; 6, rótula; 7, gran colgajo anterior. planos aponeuróticos. En la figura 101 se demuestra al tercer tiempo terminado (compararla con la anterior). Cuarto tiempo. - Sección a bisturí de los músculos restantes que quedan adheridos a los huesos y serraje de éstos a nivel HISTORIAS CLÍNICAS 213 conveniente, para dejar libre excursión al motor en su contrac- ción (fig. 101, línea blanca indicada con 7). Quinto tiempo. - Hemostasia y resecciones nerviosas altas. Sexto tiempo. - Nos resta la formación del ojo del motor y para ello, se secciona la masa muscular fusionada de los ge- Figura 101 (3.er tiempo).- 1, colgajo de piel posterior; 2, colgajo* muscular de los gemelos; 3, ojal intergemelar; 4, músculos anteriores y pos- teriores de la pierna adheridos a los huesos; 5, ojal de piel del col- gajo anterior; 6, gran colgajo anterior en forma de dedo de guante; 7, línea de sección ósea y muscular. melos; practicando un verdadero ojal como lo demuestra la figura 101, n.° 3. Acto seguido, sobre los colgajos de piel, afron- tados con los dedos índice y pulgar, al través del ojo muscular, se marcan los sitios más apropiados para la formación de los ojales cutáneos y se incinde la piel perforándola con el bisturí en una extensión de 4 centímetros aproximadamente y según las necesidades (fig. 101, n.° 5). 214 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Quiero hacer notar, que el gran colgajo anterior (n.° 6, fig. 101), constituido en forma de punta de dedo de guante, nos facilita una cantidad muy apreciable de piel para la epidermi- Figura 102 (6° tiempo). - Superposición de los colgajos de piel y muscular a fin de hacer los ojales cutáneos, en relación con el muscular o intergemelar nación del ojal muscular, pues se invierte hacia el ojo, dándo- nos una respetable cantidad de piel. Esta condición particular es la que me ha inducido a tallar los colgajos en la forma descripta, constituyendo a mi modo de ver su condición espe- cial. La figura 102 anota las características y el afrontamiento de los colgajos. Séptimo tiempo. - Suturas cutáneas superficiales y suturas HISTORIAS CLÍNICAS 215 de los labios de los dos ojales cutáneos al través del túnel intergemelar, quedando de hecho cinematizado el muñón. La figura 103 demuestra la operación terminada con la Figura 103.-Operación terminada.-La sonda se encuentra introducida en el ojo del motor constituido sonda introducida en la luz del ojal. He empleado para las suturas de la piel dentro del ojo o túnel los hilos metálicos montados en perlas de plomo como aconseja Sauerbruch, y a pesar de sus beneficios debo manifestar que a causa de ellos, la piel se necrosó en una porción del trayecto, y que ha sido objeto de una lenta epidermización secundaria. 216 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS En las fotografías de las figuras 104 y 105 se muestra al muñón después de operado, y en la 106, a los 20 días de la intervención. Figuras 104y 105.-Muñón después de la operación.-A. vis- Figura 106.-Muñón a los 20 to de frente; B, de perfil (la flecha indica el trayecto del túnel dias después de la operación Transcurrido el mes, coloqué un dispositivo adecuado para comenzar las tracciones sobre el motor, empleando el proceder antirretractil adhesivo de Vanghetti: una simple tabla, fija en la parte anterior de la pierna, lleva dos gancliitos en su extre- midad, a los que van sujetas las gomas tractores que por me- dio de telas adhesivas traccionan la superficie cutánea, corres- HISTORIAS CLÍNICAS 217 pondiente a los músculos cinematizados. Este dispositivo está representado en la fotografía de la figura 21, pág. 89. El enfermo comenzó a ejercitar su motor poco a poco; su movilidad aumentó diariamente y se vió que 'al terminar el mes de ejercicio, la excursión del motor que era de un centí- metro llegó a tener dos centímetros. En relación con el adelanto excursorio, diré también que la fuerza se acrecentó, para la cual las tracciones externas por medio de los tensores de goma, se modificaban a medida que la potencia del elemento motriz iba en aumento: las gomas del dispositivo antirretráctil, eran acortadas por centímetros cada Figura 107.-Rendimiento potencial al ergógrafo: 3 centímetros de excursión con 6.500 gramos de peso semana, con lo cual se obtenía un mayor esfuerzo del enfermo en forma matemática, constante y creciente. El enfermito fué muy dócil y obediente al tratamiento, ma- nifestando real interés en ejercitar su motor, contribuyendo en gran parte un amor propio aguzado por la competencia de otro de mis operados, y a los cuales les instituí un premio en dinero para el que obtuviera el mayor resultado potencial. Enda figura 107 se muestra al ergógrafo dando el gráfico de una contracción de 3 centímetros de excursión con 6 x/2 kilos de peso a los tres meses de haber sido operado; rendimiento altameflte satisfactorio. Agosto 8 de 1918: Como lo he manifestado; la piel del ojo se vió perturbada en su nutrición a consecuencia de las perli- tas de plomo y de las tracciones que sobre ella ejercían; ocasio- nando una pérdida de substancia, la que a pesar del trata- 218 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS miento queratinizante empleado, no lia podido ser epidermi- zada a los cuatro meses. Me he visto, pues, en la imprescindible necesidad de dejar cerrar el ojo, por sí sólo en una pequeña porción, que hoy constituye un diafragma o membrana de piel, fácil de perforar y obtener, por medio de una simple plástica, al túnel definitivo. El enfermito se ha habituado a usar su pierna artificial, y rechaza toda intervención, pues «ya ha sufrido y ha tenido bastante paciencia». El apoyo se hace sobre los cóndilos tibia- les. El procedimiento es factible de mejorarse a fin de evitar estos pequeños inconvenientes. Marzo 1920: El arreglo del muñón se ha realizado con exce- lente resultado. Se construye la prótesis. HISTORIA CLÍNICA N.° 10 Cinematis ación de un muñón ordinario de pierna con formación de asa única inter-gemélar S. S., 58 años, soltero, argentino. Estado actual. - El enfermo que ilustra esta historia, es el mismo de la n.° 8. que como ya se ha visto, no dió resultado la primera intervención. La fotografía (fig. 99), representa al muñón antes de proceder a la nueva operación. Visto el fracaso de la tentativa de construir un túnel pre- gemelar, me resuelvo a ejecutar la cinematización inter-geme- lar, procediendo con técnica similar a la que he descrito en la historia anterior, que dió un excelente muñón cinemático. Operación (bosquejo de técnica). - Octubre 3 de 1917: Ra- quídea. Posición de decúbito ventral. Se ejecutan los tiempos operatorios ilustrados en la historia n.° 9. Se resecan cuatro centímetros de extremidades óseas y se constituye un asa inter- gemelar. La epidermización del ojo, se hace sin mayores dificultades. Durante la operación, tenté hacer al mismo tiempo una osteo- plástica, y con ello me proponía: darle al muñón a la vez que HISTORIAS CLÍNICAS 219 la cinematización, el apoyo directo sobre la prótesis. Para rea- lizarlo, hubiera necesitado seccionar en sitio más elevado a los huesos de la pierna, y como me encontrara muy cercano de la articulación, consideré oportuno abstenerme de una mutilación más alta que pudiera ocasionarme serias dificultades en la con- fección de la prótesis. Figura 108. - Muñón cineplástico intergemelar.-I, tubo de goma introducido en el ojo del motor. En el ángulo, muñón visto de frente Ya he expresado en el capítulo IV (págs. 77 a 79), que las cineplásticas deben despreciar cierta extensión de hueso diafi- sario; y que, cuando ellas caen cerca de una articulación, no estamos autorizados a practicar la desarticulación, por cuanto los beneficios que se obtendrían con la cineplástica, nunca se parangonarían al juego fisiológico de la misma. No pudiendo, pues, llevar más alto mi sección ósea, ni me- nos desarticular, me conformé con terminar la operación, sutu- 220 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS raudo los colgajos conforme al proceder conocido del caso anterior. En el ojo cutáneo, coloqué un tubo de goma, en lugar de una gasa, con el propósito de mantenerlo abierto. Apósito aséptico. No se emplea procedimiento antirretractivo. El tubo y las tracciones sobre la piel, necrosaron la parte que cubría el ojo motor, el que se encuentra actualmente en vías de cicatrización completa. La figura 108 nos muestra al muñón tal cual se presentaba después de operado. En el ángulo: visto de frente. Fignra 109.-Rendimiento potencial: 3 kilogramos con 2 centímetros de excursión Los resultados son satisfactorios; al mes se obtenía una ex- cursión de un centímetro y levantaba tres kilos, como lo de- muestra la figura 109. HISTORIA CLÍNICA N.° 11 Cinematiz ación tardía de un muñón ordinario de pierna con formación de asa única flexora - exten sor a (heteróloga) (Técnica personal) J. M., 10 años, argentino. Antecedentes personales. - Al subir a un convoy de la vía pública, sufre un traumatismo de la pierna derecha, a conse- HISTORIAS CLÍNICAS 221 cuencias del cual se le amputa en su tercio medio por un pro- cedimiento ordinario. Estado actual. - Agosto 24 de 1917: Muñón cónico, doloroso y cicatrizado completamente. Piel adherente al extremo óseo. Figura 110. -í, estribo; II, tractor externo Se nota una contracción esbozada y débil de los gemelos. Se procede a cinematizarlos, a la vez que se le arreglará su mu- ñón cónico. Movimientos de la rodilla, perfectos. Operación. - Agosto 26: Raquídea. Posición de decúbito ventral. La técnica que he empleado se ajusta a la que he descrito en el capítulo II de mi contribución original. 222 AMPUTACIONES CINEPLÁSTÍCAS El procedimiento es personal, y fué concebido durante el acto operatorio, al encontrarme en situaciones especiales. En esa parte de mi trabajo (pág. 161), podrá valorarse el procedi- Figura 111.-I, tractor externo en relación con el talón del pie artificial miento como de técnica general, aplicable a cualquier sujeto, bien sea para una amputación del miembro inferior o superior. Para no ser extenso en este relato clínico, remito al lector a que se fije en las figuras 64 a 68. Las suturas de la piel se practicaron con crin. Se colocó una HISTORIAS CLÍNICAS 223 gasa en el interior del ojo. No se empleó procedimiento anti- rretractil. Cura por primera. Extracción de los hilos a los ocho días. Epidermis ación del ojo, perfecta. La figura 69 (pág. 171) muestra al muñón diez días después de la operación, con su ojo cicatrizado,y en el ángulo, la superficie cruenta posterior, dejada por el deslizamiento de los puentes cutáneos al epidermizar el ojo indicado con la flecha. En suma: el procedimiento consiste en crear superficies cruentas externas, fáciles de epidermizar y obtener la cutini- zación del túnel por primera intención, valiéndonos de los des- lizamientos de cuatro puentes de piel, que se constituyen lon- gitudinalmente en la extremidad del muñón. Figura 112.-Movimiento voluntario del pie artificial Con esta técnica, se evita la cicatrización secundaria del ojo, que es muy difícil, y muchas veces se hace imposible, como se ha visto en las historias, n.os 9 y 10. La figura 70 (pág. 172) muestra el muñón accionando mi er- gógrafo, en donde se aprecian sus excelentes condiciones mo- trices al cabo de tres meses. Tiene una excursión de dos cen- tímetros y levanta tres kilos. En la figura 110 se anota el dispositivo que he ideado, en forma de estribo invertido, cuya rama horizontal ha sido introducida en el ojo y toma la energía muscular, la que por intermedio de su tractor externo es llevada al pie artificial. Se comprende fácilmente que con tal dispositivo, cualquier movimiento voluntario de los músculos gemelos, sea solidario con el pie artificial, el cual se moverá a placer del enfermo, 224 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS facilitando de esta suerte la traslación y la estática del cuerpo. Durante el paso ordinario, por ejemplo, el paciente podrá contrayendo sus músculos gemelos, dar el impulso al cuerpo y obtener una marcha más natural, así como también la sensa- ción exacta del equilibrio corporal. La figura 111 muestra al enfermo, provisto de su miembro artificial con su tractor externo visible, y en la 112 el resul- tado halagador. En esta última, se hace evidente el movimiento del pie, efectuado por voluntad del enfermo, y que, aunque es pequeño, debe ser mejorado con el ejercicio continuado y el hábito. HISTORIA CLÍNICA N.° 12 Amputación cineplástica de pierna. Motor inter-gemélar Técnica personal J. R., 20 años, argentino, soltero. Antecedentes. - Es amputado por un accidente callejero hace dos años, y se presenta con un muñón doloroso del tercio me- dio de pierna. No ha usado prótesis. Los gemelos se contraen débilmente. Operación. - Enero 23 de 1918: Raquídea. Posición decúbito ventral. Practico la amputación con el procedimiento que me es propio. Febrero 7: Cicatrización por primera. Se comienza el ejer- cicio del asa muscular, formada por los gemelos. Se construyó la prótesis. La figura 113 muestra al muñón a los 30 días de la opera- ción, con las superficies cruentas externas cicatrizadas. Para que fueran demostrativas, he introducido un tubo de goma en el ojo motriz, el cual se encuentra perfectamente epider- mis ado. El rendimiento es altamente satisfactorio como se aprecia en la figura 114 observándose una fuerza de 2.500 gramos con 1.5 centímetros de excursión a los 45 días de su operación. HISTORIAS CLÍNICAS 225 El enfermo ha sido provisto con su prótesis cinemática hace ocho meses (fig. 115) y se ha librado a su trabajo de zapatero, Figura 113.-Motor cineplástico intergemelar (procedimiento personal).- A la izquierda, visto de frente, en el ojo se encuentra un tubo de goma. A la derecha, visto de costado, en donde se aprecia la super- ficie externa cicatrizada: tubo de goma dentro del ojo. Figura 114.-Rendimiento motriz de 2,5 kilos con 1,5 centímetros de excursión a los 45 días de operado 226 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS que por una rara y feliz coincidencia tenía que imprimir mo- vimientos a un pedal de una máquina para coser las suelas. Manifiesta el enfermo, que se ha habituado a usar su prótesis Figura 115.-Prótesis cinemática en donde se aprecia el tractor que une al motor con el talón del pie artificial para esos fines, y que posee la conciencia perfecta del esfuerzo muscular de su motor necesaria para accionar con cierta deli- cadeza al pedal. Fué tan cierto lo que decía el enfermo, que con el esfuerzo del muñón, éste sufrió una pequeña ulceración de la piel en el sitio donde se apoyaba el estribo dentro del ojo; y mi enfermo corrobora en esa fecha, que obligado a usar HISTORIAS CLÍNICAS 227 su prótesis sin el motor cineplástico, no le resultaba tan fácil y seguro imprimir movimientos al pedal de la máquina de co- ser. La ulceración, curó fácilmente y hoy sigue trabajando con gran provecho y seguridad. La marcha se ha beneficiado evidentemente, en seguridad, ponderación muscular y conciencia de esfuerzo. Manifiesta así Figura 116. - Movimientos activos del pie artificial apreciados en la punta del botín durante una «posse» Figura 117.-Rendimiento de 6.500 gramos en siete meses de ejercicio.- Compárese con la figura 114, a los 45 días de operado mismo, que al subir una escalera le es más fácil hacerlo con su prótesis cinemática que con la simple prótesis pasiva (fig. 116). Es digno de constatar que a la fecha, 20 de Noviembre de 1918, el motor me acusa al ergógrafo un rendimiento sorpren- dente en relación al obtenido en un principio, puesto que nos delata nueve kilos con 2 centímetros de excursión (fig. 117). El aumento es, pues, de seis kilos 500 gramos en siete meses de ejercicio. 228 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS HISTORIA CLÍNICA N.° 13 Amputación cineplástica primitiva de tercio superior de pierna Cinematiz ación de doble asa flexora y extensora A. G., 62 años, español, casado. Antecedentes personales.-Sufre una fractura expuesta de cuello del pie. Supura y se complica con osteomielitis, miocar- ditis y nefritis. Se resuelve amputar la pierna en último re- curso. Figura 118.-Doble motor de pierna.-1, motor anterior; 2, motor poste- rior; 3, tubos de goma introducidos en los ojos y doblados sobre sí. Compárese con la figura 26 esquemática. Operación.-Octubre 15 de 1917: Raquídea. Posición decúbito ventral. No voy a entrar al detalle de la intervención, pues ella se asemeja al segundo caso de Ceci (pág. 95) con la variante de la figura 26 (pág. 99) que hice dibujar para este caso personal. Se trata de hacer dos colgajos longitudinales grandes de pierna, que correspondan uno a la parte anterior y otro a la posterior. En el anterior, se incluye un asa homologa entre el tibial anterior y exterior común; y en el posterior, van sola- mente los gemelos. Todos los demás músculos son resecados para disminuir el volumen del asa a epidermizar, así como los huesos son resecados bien alto. La forma de tratar a los colgajos cutáneos para cubrir a las HISTORIAS CLÍNICAS 229 asas motoras, están bien grabados en la figura 26, página 99. (Léase el comentario respectivo). La epidermización y suturas de la piel, me fueron sencillas,, dado el relativo volumen de las asas, y pude terminar la ope- ración con felicidad. Más el enfermo, que se encontraba como he dicho muy grave y enlaciado, tuvo un desenlace fatal, falle- ciendo a los tres dias de la intervención. Por esta razón la fo- tografía de la figura 118 no tiene apariencia de haber sido sa- cada en el vivo. HISTORIA CLÍNICA N.° 14 Amputación cineplástica secundaria de la pierna, con formación de dos motores homólogos N. N., 60 años. Antecedentes personales. - Fractura expuesta de DupuytreiL Supuración abundante con gran saliencia de los huesos, com- plicados de osteomielitis y de artritis supurada crónica fistu- losa. Se resuelve practicar una amputación de la pierna. Primera operación. -Septiembre 28 de 1918: Raquídea. Po- sición decúbito ventral. Practico una cineplástica en el tercio superior de la pierna, seccionando las partes blandas y la piel en el tercio inferior; formando dos colgajos de piel, uno ante- rior .y otro posterior. Con el anterior dejo al tibial, resecando los demás músculos y con el posterior, a los gemelos solamente. No formo, pues, asas musculares, como en el caso anterior, y solamente, dejo masas carnosas (tibial y gemelos), para ser cinematizadas en una segunda operación. Recubro a ambas masas musculares con la piel de los col- gajos respectivos, en forma de cartucho, y dejo para un segundo' tiempo la constitución de los ojos motores. Suturas de la piel con crin. Cura por primera, a excepción da la parte cercana al hueso, que cicatriza al mes, perfectamente. La figura 119 muestra al muñón después de la operación y en el ángulo su estado al 20 de Noviembre. El rendimiento a la fecha, es satisfatorio (fig. 120). 230 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Nos resta el segundo trauma, es decir, hacer el punto de enganche o el túnel para el tractor externo, en cada uno de los motores formados. Figura 119.-Muñón cineplástico a doble motor homólogo de la pierna Figura 120.-Rendimiento del motor anterior I x/2 kilos y un centímetro de excursión. El posterior acusa una potencia semejante Segunda operación (cinematización del motor posterior). - Mayo 16 de 1919: Raquídea; decúbito ventral. Procedo a eje- cutar en el motor posterior de la pierna (gemelos), la inter- HISTORIAS CLÍNICAS 231 vención que me es original, tallando los cuatro puentes cutá- neos y perforando los gemelos en sentido ántero-posterior Figura 121.-Rendimiento de 5 kilogramos con 2 centímetros de recorrido Figura 122.-Doble motor de pierna, ideal para una prótesis (inter-gemelar), para luego deslizar los puentes y cubrir el tú- nel; dejando dos superficies cruentas externas para epidermizar por segunda. Curación del ojo motor por primera y cicatrización de las heridas externas, a los 30 días. El motor comenzó su educación 232 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS paulatina, y a los tres meses daba un rendimiento de 5 kilo gramos con 2 centímetros de recorrido (fig. 121). Figura 123.--Excelente motor pos- terior gemelar con su prótesis y su tirante externo, que se fija en el talón del pie artificial. Figura 124.-Motor anterior con su tirante externo que se fija en el antepie. HISTORIAS CLÍNICAS 233 Me restaba tunelizar el motor anterior del músculo tibial, lo que efectué en una tercera operación en Agosto 4, ejecutando Figura 125.-Movimiento del pie artificial.--Excursión 22°. (Retoque de la placa, por falla del fotógrafo en la apreciación de la «posse») mi técnica operatoria de los puentes cutáneos. En esta última intervención se puso de relieve una vez más el valor real del procedimiento para cinematizar los muñones, puesto que al mes y medio, mi enfermo presentaba sus dos motores en excelen- tes condiciones y listos para entrar en trabajo (fig. 122). 234 AMPUTACIONES CINEPLÁST1CAS Le encomendé a] motor anterior, formado por el músculo tibial la flexión del pie, cuyo tractor externo fué fijado en el antepie del aparato de prótesis, y el motor posterior (geme- lar) para la extensión del pie, fijando su tractor en el talón del pie artificial. En la figura 124 se muestra el motor anterior provisto con su prótesis cinemática, y en la 123 el motor posterior; apre- ciándose la buena constitución de ambos en las mismas foto- grafías, y en especial, el posterior, que se presenta robusto y sólido. El movimiento de flexión y extensión activa del pie es com- pletamente satisfatorio, pues, al poseer el enfermo su entero dominio, nos demuestra una flexión equivalente a 22°, lo que es suficiente al objeto de una marcha ordinaria; sin recordar, de otra parte, su rendimiento potencial (fig. 125). La marcha del enfermo, no puede ser más halagadora, y con el tiempo, llegará a dominar las pequeñas sutilezas de un paso ordinario, con flexibilidad y hasta con elegancia. Si bien es cierto, que al trabajador no le interesan esas finezas de deta- lles estéticos, no lo será así para el hombre de mundo o el ar- tista, en los que, esas sutilezas recobran un valor de primera magnitud. HISTORIA CLÍNICA N.° 15 (1) Cinematización terciaria a clava sobre muñón de pierna A. Q., argentino, 36 años. Antecedentes personales. - Traumatismo del pie. Amputación de urgencia, Chopart, que supura y se forma un equii.ismo serio con una ulceración del muñón y osteomielitis del astrágalo y calcáneo. Nueva amputación por el método de Guyon-Duval (osteoplástica calcáneo - tibial). Supura el muñón durante va- rios meses y se forma una fístula tibio-calcánea. Al poco tiempo, un flemón difuso de la pierna que se abre y drena amplia- (1) Obsequio del Dr. Del Valle. HISTORIAS CLÍNICAS 235 mente. El enfermo, después de varios meses sigue con una esteomielitis de la tibia, y se dispone una amputación cine- plástica. Estado actual. - Existen fístulas múltiples que llegan a la tibia. Los músculos de la pierna, en buenas condiciones. Gran- des cicatrices queloideas de la piel. El enfermo se presenta en excelentes condiciones para realizar una cineplástica; resecando los huesos afectados por el proceso osteomielítico en una gran extensión, y dejar todos los músculos posteriores que llegan a fijarse por sus extremos inferiores, a una porción de la piel del Figura 126.--Rendimiento energético de 10 kilos con 4 centímetros de recorrido talón, que por su misma naturaleza dura y fibrosa, puede servir para confeccionar el abultamiento de una clava. Operación (Dr. Del Valle.) - Septiembre 17 de 1919: Raquí- dea. Exéresis de la cicatriz con resecciones de trayectos fistu- losos. Serraje de la tibia y peroné, a tres dedos debajo de la tu- berosidad. Extirpación de los músculos anteriores. Con el gran colgajo de piel posterior, doblado en forma de cartucho, se re- cubren los músculos gemelos, solees y músculos de los planos profundos, suturando sus bordes longitudinalmente. Se dejó la piel del talón para hacer la clava; tubos de drenaje. Las consecuencias operatorias, fueron perfectas. Las heridas operatorias, curaron después de una supuración natural, dado 236 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS el medio séptico en que se actuara, y una vez cicatrizados se comenzó el movimiento y ejercicio del motor. El estado actual a los cinco meses de su intervención no puede ser más brillante, pues el motor tiene una potencia de 10 kg., con una excursión de 4 cm. (fig. 126). Figura 127.-Muñón a clava con la piel del talón La clava se ha constituido perfectamente con la piel gruesa y dura del talón, y el estrechamiento superior se ha hecho por simples retracciones cicatriciales. En la figura 127 se muestra al muñón en su estado natural. La prótesis se encuentra en construcción, y puedo adelantar, que ella será movida correctamente por el paciente, vistos los Lámina II Demostración cinematográfica del movimiento energético del motora clava de pierna HISTORIAS CLÍNICAS 237 éxitos de mis operados anteriores, máxime cuando, como en este caso, el rendimiento motriz, nos brinda una potencialidad a nuestra entera satisfacción. Yo espero obtener, con este enfermo, un resultado que col- mará todas nuestras esperanzas sobre las cineplastias. HISTORIA CLÍNICA N.° 16 Amputación osteo - cineplástica supra conditea de fémur HipocinematD ación de asa-clava a motor alternante (Dalla Vedova) I. C., argentino, 78 años, jornalero, soltero. Antecedentes personales. - Presenta una ulceración en la re- gión interna del pie, que se diagnostica en el servicio: sarcoma maligno. El profesor Viñas, se decide a efectuar una amputa- ción de muslo. Como me encontrara en ese momento, le sugiero la idea de una cineplástica del tipo de Dalla Vedova, pero con orientación de cinematización primaria, la que fue aceptada. Operación. - Junio 20 de 1917: Cloroformo. Primer tiempo. - Se tallan dos colgajos grandes cuadrangu- lares como los empleados para la operación de Gritti. El ante- rior desciende hasta la tuberosidad de la tibia; el posterior, mitad del anterior. Segundo tiempo. - Se secciona el tendón rotuliano, rasando su inserción tibial, se abre la articulación por delante; se cor- tan los ligamentos alares y se rebate e invierte el gran col- gajo sobre el muslo. Las superficies diartrodiales quedan de consiguiente al des- cubierto ampliamente, como lo demuestra la figura semiesque- mática 128, sacada en uno de mis ejercicios del anfiteatro. Tercer tiempo.-Se procede a tallar con la sierra una pla- queta u opérenlo óseo superficial de la vertiente anterior de la tróclea femoral, la que comprende una pequeña superficie de cartílago, indicada en la figura citada con el n.° 1. El cuidado que debe tener el cirujano, es el de no separarla Figura 128.-1, opérenlo o plaqueta ósea de la vertiente diartradial de la tróclea fe- moral; 2, rótula invertida con el colgajo anterior; 3, cóndilos femorales; 4, cóndi- los tibiales; 5, colgajo cutáneo anterior rebatido hacia arriba sobre el muslo; 6, tendón rotuliano. Figura 129.-1, opérenlo óseo; 2, rótula; 3, cónd'los femorales; 4, cóndilos tibiales; 5, colgajo cutáneo anterior; 6, tendón rotuliano; 7, cabeza del peroné; 8, línea de puntos indicando la futura sección ósea de amputación femoral; 9, tendones poste- riores desinsertados comprendidos en el colgajo posterior. HISTORIAS CLÍNICAS 239 completamente del fémur, debiendo dejarla adherida con su periostio para asegurar la vitalidad. Cuarto tiempo. - Sección del colgajo posterior, teniendo espe- Figura 130. -1, opérenlo tapando la extremidad seccionada del fémur; 2, rótula; 3, tendón rotuliano; 4, colgajo anterior; 5, tendones poste- riores; 6, fémur. cial cuidado de desinsertar el tendón del biceps del peroné, así como los tendones de la región interna de sus inserciones res- pectivas: con ellos formaremos más tarde una rama del asa motora, la que unida al tendón rotuliano constituirá el elemento cinemático que buscamos. 240 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Seccionados los músculos, se ligan los vasos poplíteos, se resecan los nervios y se reclina el colgajo hacia atrás y arriba. La figura 129 nos muestra al tiempo 4 o terminado. Quinto tiempo. - Sección del fémur (fig. 129, n.° 8), en el lu- Figura 131.-Operación terminada; en donde se aprecia la clava formada por la saliencia rotuliana gar en que se hace cilindrico y de hecho queda separado el miembro enfermo. Sexto tiempo. - El opérenlo o plaqueta ósea, se rebate sobre la extremidad seccionada del fémur, la cual tapa al canal me- dular, constituyendo la osteoplástica femoro-fe moral como lo indica la figura 130. HISTORIAS CLÍNICAS 241 Séptimo tiempo.- Nos resta formar el asa motora; a tal fin, se rebate el tendón rotuliano sobre la faceta articular del opérenlo, y se le sutura con los tendones posteriores: biceps, se mi tendinoso, etc. La rótula viene a colocarse sobre la cara anterior del fémur, haciendo una saliente bien manifiesta, y Figura 132.-Muñón ósteo-cineplásiico de Dalla Vedova.-I, fémur; II, opérenlo; III, rótula ella realiza el tipo de la clava, en donde irá a tomar punto de agarre o ataque el tractor externo. (Véase fig. 131). Octavo tiempo. - Sutura de la cápsula articular, aponeurosis y piel. La plaqueta ósea se mantiene adosada al fémur por la misma asa muscular, y no creimos en la necesidad de encla- vijarla. Se comprende fácilmente que con esta técnica, buscáramos 242 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS la constitución de.una cineplástica; por cuanto la rótula sobre- saliendo (clava), nos brindarla un cuello, donde tomaría punto de enganche el tractor externo; y el asa muscular constituida, nos daría el movimiento cinemático. La contracción del tríceps lleva hacia arriba, a la rótula; y Figura 133.-Radiografía.-Operación Dalla Vedova.-I, fémur; II, pía queta u opérenlo; III, rótula; IV, tejidos y neoformaciones perióstí cas; V, piel. Contracción del ciiádriceps crural, ángulo de 35°. la de los músculos flexores, hacia abajo (motor alternante). El asa muscular tiene su punto óseo interno de reflexión, for- mado por la superficie cartilaginosa del opérenlo óseo adherido a la extremidud seccionada del fémur, la cual le facilita la excursión de vaivén. Por otra parte, el sujeto puede apoyarse con el extremo del HISTORIAS CLÍNICAS 243 muñón sobre la prótesis, y el movimiento del asa no es per- turbado, por cuanto ella se desliza dentro de la garganta tro- clear de la plaqueta. Realizamos así el precepto de las cineplásticas del miembro Figura 134.-Radiografía.-Operación de Dalla Vedova.-I, fémur; II, pla- queta: III, rótula; IV. tejidos periósticos de neoformación; V, piel. Contracción de los flexores. Nótese el desplazamiento de la rótula comparada con la anterior = 2,5 centímetros, y el ángulo a los 90°. inferior, cual es: «construir motores sin perturbar la estabilidad del extremo del muñón». La herida cicatrizó perfectamente, y me apresuro a manifes- tar que los resultados no fueron como se los deseaba. En pri- mer lugar, la sección del fémur se hizo muy alta y nos dejó una diáfisis corta; en segundo lugar, la rótula en vez de situarse en la cara anterior del fémur, se colocó en la extre- 244 AMPUTACIONES CINE PLÁSTICAS midad del muñón, a causa del exceso de sección femoral, y por fin; en tercer lugar, la plaqueta nos resultó un tanto volumi- nosa. (Véase radiografía 132). Desde luego, no quiero decir con ello, que los resultados han sido un fracaso; por el contrario, son altamente halagadores, como puede juzgarse por la movilidad activa del muñón. En efecto, el enfermo al contraer el tríceps hace ascender la ró- tula, libre de adherencias en la extremidad del muñón, en una extensión de dos centímetros; y cuando actúan los flexores, ella se desplaza en sentido inverso (véase radiografías de estas dos actitudes, figuras 133 y 134). Figura 135.-Rendimiento potencial de 3 kilos con 2 centímetros de excursión al ergógrafo del autor El ergógrafo nos delata una excursión de dos centímetros con una potencia de tres kilos, como puede observarse en la figura n.° 135. Los resultados cineplásticos son excelentes, más es necesa- rio una nueva intervención para poder tomar el movimiento y adaptarlo a un tractor externo. Esta primera operación puede clasificarse como de hipocinematización y entra en los muño- nes denominados por Codivilla, como de una «soportabilidad» excelente. Propusimos la segunda operación al enfermo, pero éste se negó a someterse a otro traumatismo quirúrgico, diciéndonos que sus condiciones personales se lo impedían: «a mi edad de 78 años, se tienen hijos y nietos que velan por mi salud y el sustento diario». HISTORIAS CLÍNICAS 245 HISTORIA CLÍNICA N.° 17 Amputación osteo-cineplástica del fémur. Tipo de Dalla Vedova (Hipo cinematización) Estado actual. - Presenta un osteo-sarcoma de la tibia y se decide una amputación del fémur. Operación. - Junio 14 de 1918: Practico una intervención idéntica a la del enfermo de la historia anterior. No fijo la plaqueta femoral, creyendo nuevamente que el asa heterologa Figura 136.-Rendimiento potencial de 3 kilos con 2 centímetros flexora-extensora, sería suficiente para mantenerla en su buena posición. Cura por primera. Agosto 10: La radiografía (Tel muñón obtenida en la fecha, nos demuestra que la plaqueta se ha separado un poco del ex- tremo femoral y que la rótula ocupa el mismo vértice del mu- ñón. La clava según la figura 131 no se ha obtenido por dicha causa; pero la cinematización es excelente, como lo graba la figura 136, con' tres kilos y dos centímetros de excursión. Sólo nos restaba, construir el punto de ataque, haciendo una tunelización supra-rotular, pero el tumor recidivó a distancia y el enfermo fué llevado por su familia. La soportabilidad del muñón era excelente, y considerada bajo el punto de vista de las amputaciones ordinarias y en especial a la de Gritti; la creemos superior a todas ellas. 246 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS HISTORIA CLÍNICA N.° 18 Casquete cineplástico de rodilla. Hipocinematización o cinematización secundaria F. C., 5 años, argentino. Estado actual. - A consecuencia de un accidente callejero se produce una fractura expuesta de la pierna izquierda, con atricción grave de las partes blandas. Atendido por la guardia del hospital, se decide una desarticulación de rodilla hipoci- neplástica. Figura 137.-Casquete cinemático de rodilla (hipocinematización) Operación. - Dr. Rojas. Cloroformo. Se talla un colgajo an- terior, grande; y otro posterior, pequeño. Disección del colgajo anterior; desinserción del tendón rotuliano; abertura de la arti- culación y reclinamiento del mismo, hacia arriba, que deja am- pliamente descubierta la interlínea articular. Flexión de la ro- dilla; sección de los ligamentos cruzados, desarticulación y entalla descendente del colgajo posterior, cortando todas las partes blandas, tendones, músculos, vasos, etc., con lo cual queda separado el miembro mutilado. Hemostasia y ligadura de los vasos. Acto continuo, se procedió a efectuar una sutura entre el tendón rotuliano y los tendones de los músculos posteriores, sobre la extremidad inferior del fémur, formando un asa flexora- extensora, con el objeto de cinematizarla en una segunda ope- ración. HISTORIAS CLÍNICAS 247 Sutura de los colgajos cutáneos. Se deja por precaución dos drenajes de goma, uno en cada costado. Apósito aséptico. La suite operatoria fue un poco séptica, dadas las condicio- nes deficientes de asepcia en que ingresó al hospital. No obs- tante este contratiempo, la herida curó bien. La figura 137 mues- tra al muñón en vías de curación. Las radiografías ilustraron las condiciones excelentes del asa, formada con su clava en situación apropiada para ejecu- tar con beneficios la cinematización de la misma en una se- gunda operación. Propuesto este temperamento a la madre del niño, prefirió Figura 138.-Rendimiento, 2 kilos con 1,5 centímetros de excursión abstenerse de ella, por lo cual no pude completar el caso clínico. Rendimiento motriz 2 kilos y 1.5 centigramos de excursión (fig. 138). HISTORIA CLÍNICA N.° 19 Amputación cineplástica del cuello del pie con formación de doble clava (tipo Co divilla) Antecedentes personales. - Osteo-artritis crónica fistulosa del tarso, por un traumatismo de data antigua. Se opera sin resultado, marcha irrealizable. Se decide una amputación del pie. Operación. - Mayo de 1918: Raquídea, decúbito ventral. Practico a semejanza del caso operado por Codivilla, tres col- 248 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS gajos cutáneos: anterior; posterior o Aquiliano y externo. Des- articulación del cuello del pie y sección bimaleolar. Con el col- gajo anterior de piel, recubro los tendones flexores, ovillados entre sí para formar el núcleo de la clava anterior. Con el pos- terior, recubro una porción de calcáneo que ha sido dejada con la inserción del tendón de Aquiles, y se forma así la segunda clava, o sea: la posterior. Por último, con el colgajo de piel ex- terna, recubro la extremidad articular de los huesos de la pierna. Se practican las suturas de los colgajos cutáneos entre Figura 139.-A, muñón, vista lateral; B, muñón, vista frontal.-J, clava calcánea o extensora; II, clava anterior o flexora ellos, con lo cual queda epidermizada toda la superficie del mu- ñón. Vendaje. Ligera supuración y necrosis de una pequeña porción del colgajo posterior que no acarrea importancia para la curación, que se termina a los 45 días de la intervención. Las fotogra- fías de la figura 139 muestran al muñón obtenido. En ellas se nota la excelente clava posterior (I), formada por el núcleo de calcáneo con su inserción aquiliana. La clava anterior es poco saliente (II), pero es factible de mejorarla con injertos o HISTORIAS CLÍNICAS 249 transformándola en asa mediante una tunelización de£sus ten- dones. El rendimiento motriz es satisfactorio: tres kilogramos con Figura 140.-Rendimiento potencial del motor anterior: 3 kilos, con 2 centímetros de excursión Figura 141.-Rendimiento potencial del motor posterior: 2,500 kilogramos, con 1,5 de excursión dos centímetros en el motor anterior (fig. 140), y 2.500 kilo- gramos con 1.5 centímetros en el posterior (fig. 141). Dispuestos a construir la prótesis correspondiente, el enfermo comenzó a caminar usando un botín común y empezó sus ejer- cicios musculares; mas un día, y sin causa justificada, abandona el hospital. 250 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS HISTORIA CLÍNICA N.° 20 (1) Cinematúación secundaria de muslo Motor doble de asa y de clava A. F., 30 años, argentino. Antecedentes personales. - Fractura del tercio inferior del fé- mur por una hidatidosis múltiple, que ha destruido el hueso. Se trata con extensión e injertos óseos, vaciando todos los hidá- tides. Recidiva a los seis meses. Las partes blandas no han sido tomadas por la lesión quística y sólo existe una destruc- ción casi total del fémur por la extensión medular de las ve- sículas que llegan hasta el gran trocánter. El caso es ideal para ejecutar una cineplástica, pues nos evita una amputación trans-trocantérea común. En efecto, como la lesión no ha englo- bado a los músculos y partes blandas del muslo, se piensa en utilizarlos para la confección de los motores, y como la piel de todo el miembro está sana, las plásticas nos serán simples, ya que podemos tomar de ella la extensión que nos sea nece- sario. Se orienta la operación, para ejecutar dos motores: uno anterior a clava, seccionando el tendón rotuliano cerca de su inserción tibial e incluyendo todo el músculo cuadríceps, y otro posterior, en asa, con los músculos de la región correspondiente suturados entre sí. El caso clínico, se presentaba en condiciones ventajosas, pues, como he dicho, los elementos musculares se encontraban libres de procesos patológicos. Primera operación. - Dr. Del Valle. Anestesia; raquídea. Se practica una circular al nivel de la tuberosidad de la tibia, y se hacen dos grandes incisiones laterales, una interna y otra externa, que ascienden hasta el cuarto superior del muslo. Con ellos delimitamos dos grandes colgajos de piel, uno anterior y otro posterior. Con el anterior se llevó al músculo cuadríceps, rótula y porción tendinosa, para constituir el motor anterior, siendo reclinado hacia arriba y liberado parostalmente del (1) En colaboración con el Dr. Del Valle. HISTORIAS CLÍNICAS 251 hueso, cuyas lesiones quísticas no fueron abiertas a fin de evi- tar la infección hidática del colgajo músculo-cutáneo. El colgajo posterior fué también reclinado, hacia arriba, lle- vando con él a los músculos de la región posterior, los cuales fueron suturados en asa. En este momento de la operación, teníamos descubierto com- pletamente al hueso y lesiones hidáticas, se serró, pues, al fémur en su porción sana, llevando la sección ósea sobre la línea trans- trocantérea. Figura 142.-Doble motor de muslo.-I, clava anterior con la rótula; II, asa posterior, con los músculos regionales Las plásticas de los motores, fué obra sencilla y fácil, dada la exuberancia de piel. El motor anterior a clava fué recu- bierto totalmente con el colgajo cutáneo, replegado sobre su parte inedia en forma de cartucho. La epidermización del motor posterior se efectuó en forma semejante. En general, el Dr. Del Valle, ha seguido la técnica de Ceci, sin ejecutar en la misma sección operatoria los túneles, pues el motor anterior no lo necesitaba, era una clava; y el posterior, fué dejado, con un biien criterio, para ser ejecutado una vez cicatrizado el muñón, vale decir, para una segunda operación (cinematización secundaria). 252 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Segunda operación. - Cicatrizadas las heridas de la operación anterior, se procedió a efectuar el túnel del motor posterior, Figura 143.-Motor anterior a clava demostrando 10 kilos de fuerza, con 3 centímetros de recorrida por un procedimiento de plástica cutánea a colgajos pedicula- dos. Al mes, el enfermo comenzó a ejercitar sus motores y el muñón se presentaba excelente (fig. 142). La clava se ejercitaba con un lazo constrictor sobre el abultamiento de la. rótula, ver- dadero núcleo óseo viviente y sólido, que nos ofrecía un buen HISTORIAS CLÍNICAS 253 cuello por arriba de ella. El motor posterior en asa, fué pro- visto de un anillo flexible, y el enfermo, todos los días hacía sus ejercicios cinemáticos. Figura 144.-Motor posterior en asa, demostrando una fuerza de 11 kilos con 3 centímetros de recorrido Las fuerzas fueron creciendo paulatinamente y en forma notable: así como también, los motores se tornaban más volu- minosos y se alargaban. El rendimiento motriz se observa de una manera incontes- table en las fotografías sacadas durante la contracción de los 254 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS motores y controlados al ergógrafo. En la figura 143 es el motor anterior a clava, que mueve el aparato; y en la figu- ra 144 es el posterior. En ambas se anotan rendimientos sen- siblemente iguales: 10 kilos con 3 centímetros de excursión. Cuando el Dr. Del Valle me entregó el enfermo para que estudiara la prótesis y completara el caso clínico, el muñón se presentaba con grandes esperanzas de un éxito franco. No entro a los detalles de construcción que me llevaron a do- tar al paciente de su pierna cinemática, porque será objeto de estudio especial en la tercera parte de esta obra. Solamente diré que al motor anterior a clava, formado por el cuadríceps se le encomendó el movimiento de extensión de la pierna, mientras que al motor posterior en asa, constituido con los flexores del muslo, fué dispuesto para la flexión de la misma. El enfermo, después de habituarse al aparato, camina flexio- nando activa y voluntariamente su rodilla, y se lia hecho evi- dente que en los dos meses de educación ha aprendido a ma- nejar su pierna artificial con bastante soltura y hasta con cierta delicadeza y precisión. Comprendiendo que una cinta cinematográfica, grabaría mejor lo que dejo expresado, me permito mostrar con íntima satisfacción la lámina que muestra el movimiento de la pierna ejecutado por el paciente durante una posse cinematográfica. La documentación es altamente demostrativa a ese objeto y de una realidad tangible. Lámina III Segmento de una cinta cinematográfica documentando la eficacia del motor anterior (extensión) y del motor posterior (flexión') Tercera parte Prótesis cinemática (Cineprótesis) CAPÍTULO I GhEILUIILmS El estudio que hemos hecho en los capítulos anteriores, so- bre las amputaciones cineplásticas, tratan de resolver el pro- blema bajo la faz quirúrgica, o sea: la posibilidad de construir por vía operatoria, muñones dotados de las condiciones motri- ces, conforme al principio de base enunciado por Vanghetti. Hemos visto también que los resultados son alentadores, habiendo obtenido motores plásticos que satisfacen plenamente los objetivos que los guiaron. Puede decirse, que la primera parte del problema cineplás- tico, queda abierto a la experimentación con un aporte de casos clínicos digno de su comienzo. Los cirujanos deberán continuar la senda trazada, agregando nuevos procedimientos, ampliando los existentes, modificando algunos de ellos, aportando en fin, sus iniciativas personales, para poder llegar a conclusiones pre- cisas y a resultados seguros. Pero, no sería justo legarles este enorme trabajo científico, sin pedir también la colaboración y el estudio que deben aportar los ingenieros o mecánicos orto- pedistas a la solución del problema. Desde luego, si consideramos por un momento que la técnica operatoria llegue a donarnos métodos quirúrgicos completos e ideales, y que se obtengan motores sin tacha clínica; no habre- mos resuelto la cuestión, sino en una parte, puesto que para ser completa debemos también poseer aparatos protéticos apro- 258 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS piados a los mismos, con el máximum de rendimientos para el enfermo, y sin los cuales se esterilizaría todo progreso qui- rúrgico. Esta segunda faz, debe ser resuelta no ya por los cirujanos, sino por ingenieros ortopedistas, que en posesión de todos los recursos de la mecánica industrial, nos provean de una prótesis en correspondencia con el muñón ideal conquistado por la ci- rugía. Al expresarme así, no quiero indicar que cada cual, cirujano y ortopédico, deban trabajar aisladamente, sino muy por el con- trario, un acuerdo íntimo es indispensable a fin de encontrar el verdadero camino entre las grandes finezas de la técnica qui- rúrgica y las exigencias de la mecánica. Poseído de la imprescindible necesidad de un industrioso ortopedista, para completar mis observaciones clínicas, lo inte- resé en el problema protético al hábil y práctico ortopédico, señor Scheurer, con el cual en íntima colaboración, hemos estu- diado el dispositivo apropiado para los enfermos que han reci- bido sus prótesis. Debo agradecer la deferencia y atención, así como su interés y valioso aporte que ha brindado a la solu- ción del problema mecanoprotético. Entiéndese en medicina, por la palabra «prótesis», toda acción por medio de la cual se añade al cuerpo algún aparato que suple la parte que le falta. De esta definición, se deduce que en materia de mutilaciones de miembros, las habrá: del miembro superior y del inferior. Los medios por los cuales se vale el cirujano para suplir las pérdidas de los miembros amputados, se llaman «aparatos de prótesis». Los aparatos de prótesis, que se conocen en la actualidad,, se pueden clasificar en «pasivos» y «activos», o sea mecánicos y cinemáticos; según que ellos tengan movimientos en sus piezas sin intervención directa dé la voluntad o con ella.: Una próte- sis pasiva o mecánica pura, estaría representada por el vulgar GENERALIDADES 259 pilón de pierna, en cambio, una activa o cinemática, estaría representada por los aparatos de mano ideados por Beaufort, en que el pulgar se mueve espontáneamente mediante la fuerza de un tractor, accionado por los distintos cambios de posición del brazo, mediante la acción directa de la voluntad. El enfer- mo, puede en un momento dado, abrir o cerrar el pulgar, lle- vando su brazo u hombro en ciertas posiciones. Sería, pues, una, prótesis cinemática o de movimiento voluntario. Las prótesis cinemáticas pueden subdividirse en: puramente mecánicas y mecano-quirúrgicas. Esta subdivisión ha sido necesaria después de las conquistas de la cirugía en materia de amputaciones cineplásticas, por cuanto en ellas se obtiene deliberadamente un motor plástico, dotado de movimientos voluntarios, capaces de accionar un apa- rato de prótesis en íntima y directa relación, debiendo además tener sus características especiales, que luego veremos. Es así que la denominación de «prótesis cinemática mecano-quirúrgica», nos indicaría que interviene un acto operatorio especial (am- putaciones cineplásticas), y necesario para que la parte cinemá- tica de la prótesis sea movida por el motor obtenido con la in- tervención. Las prótesis cinemáticas «puro-mecánicas», serían aquellas que se ponen en movimiento mediante la acción de las fuerzas existentes y residuales del miembro amputado, como por ejem- plo: la abducción del brazo, la elevación del hombro, etc., etc., en un mutilado del antebrazo. Estos movimientos voluntarios son trasmitidos a las prótesis por cuerdas que actúan sobre el miembro artificial. Nótese, pues, que el acto quirúrgico especial de las amputa- ciones cineplásticas, creando su elemento «motor plástico», es lo que diferencia a las dos clases de prótesis cinemática. La construcción de una prótesis cinemática, puede hacerse con el concurso de los motores plásticos y el empleo de algún movimiento residual del miembro amputado, la cual constituiría la «prótesis mixta». En ella intervendrían un elemento motriz cineplástico, y otro residual del miembro restante, ambos con acción sobre la prótesis cinemática. La denominación de «prótesis cinemática» puede abreviarse, 260 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS aún cuando con menos exactitud en su expresión, por la pala- bra «cineprótesis». Las prótesis, bajo el punto de vista estético, puede dividirse o clasificarse en «prótesis cosméticas» y «prótesis del tra- bajo». Las primeras, tienen por objetivo principal, el disimular la mutilación en la mejor forma posible, sin ocuparse de la uti- lidad práctica que pueda reportarle al enfermo. Su objetivo principal es la estética, las líneas agradables a la vista. El nombre de «cosmética» la toman de la sección de Higiene que nos enseña por medio de substancias varias a ocultar o corre- gir los defectos del cuerpo. Las segundas o prótesis del trabajo, tienen por objetivo principal el obtener suficiente fuerza activa, útil para la labor diaria. No le interesa la estética, ni la forma más o menos ca- prichosa que el ortopédico le de al miembro protético; lo único que requieren es que sean de rendimientos prácticos. Las dos tendencias son difíciles de allanar en la actualidad. La estética está reñida con la utilidad práctica. La confección de una prótesis que posea cualidades de estética, a la vez que de fuerza, constituye el problema más arduo que, tal vez, puede ser resuelto por el sinnúmero de trabajadores que se debaten en obtener los premios instituidos por los gobiernos de la pa- sada beligerancia a la mejor mano artificial. Las amputaciones cineplásticas creando sus motores plásti- cos, son las que nos pueden solucionar el problema en forma eficiente, puesto que nos ofrecen la fuerza viva en la extremi- dad del muñón-apta para manejar una prótesis-sin perjuicio de los movimientos residuales del miembro, es decir, que el enfermo en cualquier actitud de su miembro puede manejar su mano. Respecto a la potencia, basta con indicar que se han ob- tenido fuerzas de 2, 6 y 10 kilos. Todas las esperanzas se cifran en esta clase de operaciones con prótesis especiales, para sustituir los miembros a semejanza de los normales. CAPÍTULO II DESAKBOLLO Y ESTADO ACTUAL DE LAS PRÓTESIS Estudiaremos sucintamente en este capítulo los aparatos de prótesis, que se han empleado o se emplean en la actualidad, para subsanar las deficientes condiciones para el trabajo a que están condenados los mutilados de los miembros. Un estudio de esta naturaleza, practicado con miras gene- rales y de conjunto, nos será de interés, por cuanto debemos puntualizar su grado de desarrollo y preguntarnos si se ha lle- gado satisfactoriamente a reemplazar el órgano perdido; si es posible introducir mejoras - dado el caso que no se hubieran obtenido plenos resultados-y que perfeccionamientos se debe- rán seguir para resolver el problema protético. Referiremos para la mayor claridad en la exposición, primero las del miembro inferior, y luego las del superior. Prótesis del miembro inferior El problema se plantea en obtener una prótesis que satisfaga la estática y la marcha, dos cualidades indispensables y sufi- cientes, para restituir a la vida de trabajo al enfermo mu- tilado. Los aparatos de prótesis para el miembro inferior, son cono- cidos desde tiempos remotos. La idea del empleo de un tutor para facilitar la marcha reemplazando al miembro perdido, tuvo 262 AMPUTACIONES CINE PLÁSTICAS su realización práctica con el uso de un vastago que apoyado en la axila sostuviera el cuerpo durante la deambulación. Tal fué la primitiva concepción del aparato protético cuya expre- sión actual lo constituye la muleta vulgar. En esa época rudi- mentaria de la cirugía, los muñones que se obtenían eran defi- cientes, la mayor parte o la totalidad cónicos, y es comprensi- ble que la ortopedia no podía progresar. La introducción del consabido pilón, aplicado a la rodilla ílexionada para las amputaciones de la pierna, fué un adelanto indudable, por cuanto se dejaba libre a los miembros superio- res para el trabajo, a la vez que la estática era mantenida y la marcha realizada. Aquel pilón que hizo decir al gran maestro Paré, que los enfermos con gran dificultad tenían que llevar «tres piernas en vez de dos». Más tarde, los adelantos de la cirugía, constituyendo muñones excelentes, permitió avanzar a la ortopedia que pudo, desde luego, hacer apoyar el extremo del miembro directamente so- bre el pilón, y construyó piernas artificiales rígidas para el bien de la estática. Obtenida en forma segura la estática y en condiciones defi- cientes la marcha, los ortopédicos se orientaron a mejorarla mediante la introducción del juego de las articulaciones de los miembros artificiales, las cuales eran movidos por correas o elásticos dispuestos convenientemente. Los problemas articulares más importantes, que se tuvieron que resolver a los fines de la utilidad funcional, fueron los del cuello del pie en las amputaciones de pierna y los del pie y rodilla en las de muslo. El estudio del pie artificial, se refirió a la relación del mis- mo con el suelo para tomar apoyo seguro en los diversos mo- vimientos de la marcha, que debía asemejarse a la natural. Si el cuello del pie artificial, no tuviera juego, vale decir, fuera rígido con la pierna; el movimiento del traslado hacia adelante en la primera faz del paso ordinario, se ejecutaría con gran claudicación del mismo, pues la punta del pie tocaría al suelo, especialmente, si él no fuera llano y de no mediar la inclina- ción de todo el tronco hacia el lado opuesto para levantar al miembro artificial e impedir así el choque de la punta contra DESARROLLO Y ESTADO ACTUAL DE LAS PRÓTESIS 263 el suelo. Concluido el movimiento hacia adelante del miembro inferior (pendular), al empezar a apoyar el pie sobre el suelo, aquel tocaría con el talón, y luego, con la parte anterior de la bóveda plantar, ocasionando una fuerte inclinación del tronco hacia adelante, haciendo grosero el movimiento del paso or- dinario por la falta del juego en el cuello articular. Además, era necesario un pequeño movimiento de la punta del ante pie sobre el metatarso, para asemejarlo al natural; habiendo sido obviado a éste fácilmente, mediante una charnela de suela o mediante una puntera de goma. El principal movimiento, era pues, el del cuello del pie, y se propusieron muchos procedimientos que tenían por base fuerzas elásticas o correas y resortes apropiados. Los aparatos de Figura 145.-Movimientos artificiales del cuello del pie durante la marcha a semejanza de los naturales Addison, Potts, Rühl, constituyen los primitivos modelos en su género. Balliff, Hudson y Weber, imaginaron dispositivos a re- sortes y cuerdas con las que se producía el juego articular. La extensión se efectuaba bajo el tironeamiento voluntario del en- fermo. Todos son aparatos defectuosos, pues no consultaban el ideal de la marcha. Los mecanismos más corrientemente empleados actualmente, por sus excelentes resultados, son los de Esmarch, Douglas, Fees (de New-York), conocido en Francia por pie «Dúplex», Gessers (de Berlín) y Yudson, con los cuales se disimula admi- rablemente el juego articular normal durante la marcha. (Ver fig. 145). Cuando falta la rodilla - amputaciones del muslo - el pro- blema es más complejo, pues, además del juego del pie, debe- mos resolver el de la rodilla. Existe la necesidad de flexional- la pierna artificial durante la marcha o en la posición de sen- 264 AMPUTACIONES CINE PLÁSTICAS tado, además, tenerla fuertemente derecha cuando se apoya el peso del cuerpo en uno de los tiempos del paso ordinario. Hasta el año 1840, se construían piernas con rodillas rígidas. Luego se estudiaron rodillas movidas por correas o elásticos. El mayor escollo que encontraron los ortopédicos, era el de aunar la necesidad de obtener un tipo de rodilla que se doblara a voluntad y que en otros momentos quedara fija y segura, especialmente cuando, como en la marcha, se apoya todo el peso del cuerpo sobre ella: si llegara a doblarse en ese preciso momento, la caída del enfermo sería fatal. La solución definitiva del problema, fué dado por Charrier y Blay, con la introducción de una visagra excéntrica, fuera de la línea de gravedad del cuerpo y por detrás de ella. Con esta visagra, se impide en absoluto, que la flexión de la rodi- lla, pueda efectuarse en el momento crítico apuntado, pues el peso del mismo cuerpo aleja la posibilidad de la claudicación, dado que la pierna tiende a la hiperextensión tanto más, cuanto más presión se haga sobre ella. (Acción de levantar un bulto, por ejemplo). Esta disposición de visagra excéntrica, es la que se ha ge- neralizado, y ha permitido progresar a la ortopedia, pues mien- tras es fácil la flexión de la pierna, la extensión se obtiene automáticamente por tracciones elásticas anteriores o utilizan- do el peso del mismo cuerpo. Existen dos tipos de rodillas a mecanismos: externos e in- ternos. Las prótesis a correas o elásticos externos, están represen- tadas por los modelos de Eschbaum, Panke, Palm, Collin y de Dorflnger, especialmente éste, muy utilizado en Alemania. Las prótesis a correas o elásticos y resortes internos, son más cómodo para el enfermo, y tienen su expresión más aca- bada en los modelos de Marks, Condell y de Erees, muy en boga en América e Inglaterra. (Ver fig. 146). Cuando la mutilación se efectúa cerca o dentro de la arti- culación coxofemoral, los aparatos de prótesis para los muño- nes resultantes, son de difícil colocación y la capacidad de tra- bajo que puede obtener el paciente, es sumamente reducida. Se han llegado a construir tipos como los de Windler, Stifle DESARROLLO Y ESTADO ACTUAL DE LAS PRÓTESIS 265 y el de Robert y Collin, pero, por las razones apuntadas, no realizan el objeto al deseo de los cirujanos. Cuando las amputaciones recaigan en ambos miembros infe- riores, pueden éstos ser provistos de sus prótesis respectivas, y la capacidad para el trabajo, estará en relación indirecta con el grado de la mutilación. En resumen: Con los tipos de prótesis nombrados, podemos obtener grandes beneficios para los desgraciados enfermos, que Figura 146.-Modelo de pierna artificial de Frees podrán caminar sin mayores dificultades, tanto menos cuanto menor es la mutilación. El hombre de trabajo poseerá suficiente estática para hacer fuerzas, y con ello ganará su buen jornal. El capitalista, el hombre sociable, de mundo, etc., podrá mu- ñirse de una prótesis que le permita ocultar su defecto físico dentro de ciertos límites y la marcha se ejecutará a satis- facción. Sin embargo, si bien es cierto que la solución del problema protético es satisfactorio, no hemos de despreciar las mejoras que, con los muñones cineplásticos, puedan introducirse para el bien de los enfermos, cuestión que será tratada más ade- lante. 266 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Prótesis del miembro superior El problema de la prótesis para el miembro superior, es bien distinto y de solución difícil. No son las condiciones bien sen- cillas de la estática y de la marcha que hemos resuelto a sa- tisfacción en el miembro inferior, restituyendo en el trabajo al pobre mutilado. Aquí, tenemos que reemplazar a la mano, la parte más importante del cuerpo humano que viene después del cerebro, del cual es el intérprete fiel y que traduce y ma- terializa en trabajo la idea. Sin la mano, el hombre-no hubiera podido adelantar en las industrias, ciencias, artes u oficios. La solución del problema, pues, tiene las más graves responsabi- lidades y consecuencias para el mundo, la sociedad, el Estado y el individuo. Veamos como se le ha podido resolver y que se ha propuesto en ese sentido. Los modelos de prótesis para el miembro superior, son más complicados que sus congéneres, los inferiores, y para facilidad en su exposición, consideraré dos tipos fundamentales: los cos- méticos y los de trabajo. El primero subdividido en dos subti- pos o grupos, que corresponde a los modelos pasivos y los acti- vos o cinemáticos. El segundo tipo encierra el grupo de los modelos de fuerza o de trabajo. a) El primer grupo lo constituyen los modelos pasivos. La mano artificial tiene que ser colocada en la actitud deseada por la sana. La prensión de los objetos se hace por medio de re- sortes flexores de los dedos, y la mano por consiguiente, estará constantemente cerrada. Cuando el enfermo toma algún objeto, el cuchillo, la pluma, etc., son mantenidos por las fuerzas de los resortes flexores, y cuando desea soltarlos, la mano sana tiene que sacarlos de la artificial. El modelo más antiguo lo constituye el tipo de Gótz ó von Berlichinger, construido de metal, por el año 1504, y permitió a los amputados de esa época tomar parte activa en los com- bates. (Ver fig. 147). La mano en madera de Beaufort, con pulgar a resorte, sería el tipo modernizado por el arte del ebanista, pero que no re- porta mayores beneficios prácticos que el primitivo. DESARROLLO Y ESTADO ACTUAL DE LAS PRÓTESIS 267 Fácil nos es apreciar lo deficiente de estos modelos pasivos, y, a la vez, estéticos. b) El segundo grupo, constituido por los modelos activos o cinemáticos, está representado primitivamente por el tipo de Ballif (1818), basado en el principio de correas o tirantes, lle- vados al hombro. El movimiento de flexión del codo, se obte- nía mediante la inclinación del hombro hacia adelante y la ex- Figura 147.-Modelo antiguo de mano artificial (año 1504) tensión de los dedos, con la abducción del brazo (fuerzas resi- duales del miembro amputado). La mano permanecía constantemente cerrada por resortes potentes (prensión), siendo la extensión activa por la fuerza de abducción del brazo. Muchos han sido los perfeccionamientos de este nuevo tipo de prótesis; todos tienen el principio de las correas o resortes extendidos entre el cuerpo y el brazo artificial. Sus diferencias fundamentales, se refieren a la mano; pues, mientras unos hacen la flexión de los dedos, vale decir, la prensión de los objetos 268 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS con las fuerzas de los resortes (tipo Ballif), otros buscan que la flexión sea activa por voluntad del enfermo y la extensión pa- siva a resortes, como es el tipo de Van Petersen. La superioridad del segundo tipo a flexión activa, es indis- cutible, por cuanto el enfermo puede, con la educación paula- tina, tomar los objetos deseados, graduando sus fuerzas según sus propósitos y voluntad, mientras, que en el primero, la fuerza de la flexión digital siempre será la misma e invariable. Por otra parte, no tienen contralor de ninguna especie, desde el momento que los resortes son automáticos en su función. Las modificaciones se sucedieron; Carolina Eichler (1836), Figura 148.-Mano cinemática de Beaufort De Beaufort (1860), Collin, DaHisch (1877), Sharriére, etc., con más o menos variantes que no es el caso determinar. Todas eran prótesis de lujo o cosméticas, inclusive la de Beaufort, cuyo precio módico de 25 francos, la hizo popular en Francia. Bueno es constar que el único dedo movible era el pulgar, mediante un tirante atado al hombro opuesto. (Ver fig. 148). Las tentativas de construir prótesis de mano, a semejanza de la natural, fueron abandonadas, porque resultaba de una com- plicación tal, que su utilidad práctica se resentía. Por otra par- te, entraban varios factores que impedían la intensificación de su estudio. En primer lugar, el costo excesivo del aparato, hacía que él fuera utilizado exclusivamente por personas de relativo bienestar económico, difícil de encontrar entre los mutilados, porque éstos son, en general, obreros trabajadores, con escasos DESARROLLO Y ESTADO ACTUAL DE LAS PRÓTESIS 269 medios pecuniarios. No teniendo, pues, mayor demanda, es na- tural que el artículo no se tratara de perfeccionar, por cuanto el trabajo que ello implicaría, jamás sería remunerado con la escasa venta del artículo. En segundo lugar, la medicina operatoria no había avanzado gran cosa en los últimos años; las amputaciones, con ligeras variantes, no ofrecían nada nuevo a las ortopédicos y éstos, en presencia de ellas, no imaginaban nuevos aparatos. Viendo, pues, los escasos resultados obtenidos por las pró- tesis cosméticas, es natural que se pensara en estudiar aqué- Figura 149.-Brazo artificial de trabajo, tipo Collin lias aptas para el trabajo, fáciles de ser manejadas, de buena potencia y al alcance de los escasos recursos del trabajador. La idea de la estética, pasaba a un segundo plano, y el objetivo principal que las guiaba, era la de darle al labrador un aparato de fuerza para que pudiera ganarse la vida, y cuyo módico costo la pusiera a su alcance. c) Con las características apuntadas, se constituye el tercer grupo de aparatos protéticos del miembro superior. Mathieu (1867), Bounet, Gripomlleau, Collin, etc., crearon brazos de trabajo con simples vastagos de acero, que eran ar- ticulados con nueces, tornillos o cremalleras. El mutilado puede colocar a su voluntad y deseo, la posición del brazo, fijándolo por medio de tornillos adecuados. (Ver fig. 149). 270 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Estos tipos se lian perfeccionado en los últimos años, dado que la pasada guerra nos ha legado una infinidad de mutila- dos, que la sociedad y el Estado tienen el deber de aminorarles su desgraciada suerte, devolviéndoles aptitudes para el trabajo. Los modelos construidos han dado excelentes resultados, puesto que con una reeducación fácil se les coloca en condi- ciones de ingresar a la vida ordinaria. Así, por ejemplo, el Figura 150.-Pinza de Brunet brazo de trabajo de Rota (1), el de Lagenberg (2), el de Siemens-Schuckert (3), el de Lange (4), la mano de Keller (5), satisfacen los objetivos que los guían. La índole de este trabajo, me permite simplemente entrar a considerarlos en general, por cuanto, tratándose de valorar los (1) Pauwels di Achen. - Teitsclir. f. Orth., 1916, 36, pág. 661. (2) Nagner. - Kriegsargtl. Vortr., III teil, Jena, ej. Fischer. (3) Siemens-Schuckert. - In La chú. degli org. di mov., vol. III, pág. 600. (4) Lange. - Zeítschr. of. Orth. Chir., 1916. 36, pág. 666. (5) Schlesinger.-Zeitsch. d. Ver Deutoch Ingenieure, 1916, n.° 60, pág, 10. DESARROLLO Y ESTADO ACTUAL DE LAS PRÓTESIS 271 resultados prácticos de las amputaciones cineplásticas, ellos deben parangonarse con los obtenidos, mediante las. amputa- ciones ordinarias, provistos de estos aparatos, a fin de formar juicio sobre los mismos y deducir conclusiones. La pinza de Brunet, representada en la figura 150, es una excelente prótesis para los amputados, con ella se pueden ejer- cer ciertas ocupaciones de trabajo pesado. Tiene el defecto de no ser estética, como serán las que va- mos a pasar en revista, pero, permite hacer un trabajo ordi- nario. Los útiles para obreros, que reemplazan la mano, son de Figura 151.-Manos .artificiales del talabartero, horticultor herrero y embalador aceptación general, por los beneficios que se obtienen para un oficio determinado. Con ellos, los amputados se ganan la vida y siguen ejer- ciendo sus aptitudes anteriores a la mutilación. La mano del cartero (fig. 151), del horticultor, del embala- dor, del plomero, del cortador de cuero, del que fabrica cepi- llos, del motorman, del herrero, etc., etc., y muchos otros que pueden idearse, cumplen fielmente su objeto exclusivo y bien determinado. El inconveniente es su unilateralidad, pero con- vengamos que con ellas, se trabaja y se gana el sustento diario. La mano-pinza, articulada para amputados, construida por L. Lumiére, representa una sabia disposición, por cuanto se 272 AMPUTACIONES CTNEPLÁSTICAS pueden ejercer muchos oficios distintos, sirviendo aún para el artesano o el labrador. En todas estas prótesis, es necesario, que el mutilado lo sea de un solo miembro, puesto que se vale de la mano sana, para manejar la artificial: el amputado de los dos miebros superiores es considerado, como si el destino le hubiera colocado una ca- misa de fuerza. En resumen: mucho se ha hecho para dar al amputado su ca- pacidad de trabajo; y, fuerza es confesarlo; si bien se han con- seguido satisfactorios resultados, estamos muy distantes de poseer la mano fisiológica artificial. Parangonando los resultados obtenidos del miembro inferior con los del superior, vemos que en aquel se h¿i conseguido ple- nos resultados, mientras que en éste el problema está en estu- dio. Tan es así, que las naciones beligerantes al instituir los premios a que ya he hecho mención en otra parte de este libro, se han dado bien cuenta de la necesidad de intensificar el es- tudio para aclarar un problema de tanta trascendencia. CAPÍTULO III PRÓTESIS CINEMÁTICA QUIRURGO-MECÁNICAS «A nueva cirugía, nueva prótesis», nos asevera el creador del procedimiento cineplástico con justísima razón. En efecto, todas las prótesis que hemos visto anteriormente, más o menos prácticas y perfeccionadas, se aplican a los mu- ñones creados por la cirugía común, muñones que están muy distantes del tipo de los cineplásticos. Es obvio, pues, que las prótesis tengan sus características, como las tiene la cirugía correspondiente. Cineprótesis del miembro superior Las prótesis estudiadas puro-mecánicas, adquieren sus movi- mientos por dispositivos (correas, elásticos, etc.), accionados mediante las fuerzas residuales del miembro restante. Entiéndese por «función residual» o «movimientos residuos», aquellos que el enfermo conserva después de su mutilación en el segmento amputado, como por ejemplo: la adducción, abduc- ción, etc., en un muñón del brazo. Estas fuerzas han sido to- madas por los ortopédicos y transformadas en fuerzas útiles a los fines protéticos. Así hemos visto que Ballif obtiene la ex- tensión de los dedos con la adducción del brazo; otros, con la elevación del hombro hacen cerrar la mano artificial, etc. La idea de transformar la función residual en fuerza útil para la 274 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS prótesis no deja de tener serios inconvenientes, no obstante sus ventajas. Los enfermos se encuentran obligados a adoptar actitudes especiales para conseguir el movimiento deseado, lo que les resta libertad de acción; se encuentran atados, diré, durante la. ejecución de sus actos volitivos. La prótesis cinemática, accionada por un motor plástico, es completamente libre; en cualquier actitud del miembro la acción de la voluntad se ejerce directamente sobre ella, sin reparar en gestos preestablecidos con anterioridad al acto ejecutado. Asír por ejemplo, un amputado cineplástico de antebrazo podrá mover independientemente su mano artificial en cualquier po- sición que coloque su miembro, ya sea en abducción completa, como en adducción total. Estas ventajas de capitales intere- ses, coloca a los muñones cineplásticos en un plano superior a todos los conocidos en la actualidad. Las fuerzas residuales no necesitan ser empleadas, pero pue- den serlo a voluntad y decisión del cirujano u ortopédico, con lo cual se aumentaría la movilidad de la mano en uno o varios movimientos, que agregados a los obtenidos por vía quirúrgica,, tendríamos a nuestra disposición un número de tractores respe- tables-aún cuando se disminuyera su acción libre-para di- rigir una mano semejante a la normal. Las prótesis se constituirían en tal caso mixtas o sea por un motor plástico (vía quirúrgica), otro residual (vía me- cánica). Todas estas consideraciones nos llevan a determinar como motores ideales, para las prótesis cinemáticas, aquellos forma- dos en la extremidad de los muñones, por cuanto ellos no per- turban en su contracción el libre movimiento del miembro; no resultando así con los motores extrasegmentales. En efecto, si construyéramos en un amputado de antebrazo, un motor en el brazo con el bíceps, por ejemplo (caso Pellegrini, fig. 34, pá- gina 107), la independencia no la obtendríamos como si aquel lo estuviera en el extremo del antebrazo. Lo factible de construir tres o cuatro motores en la extre- midad de un muñón, aún cuando hoy no se lo haya alcanzado- a realizar, no debemos por ello despreciar su posibilidad da- PRÓTESIS CINEMÁTICAS QUIRURGO-MECÁNICAS 275 dos los adelantos insólitos de la cirugía: lo que ayer era una ilusión, hoy en día se ha vuelto realidad quirúrgica. En mate- ria de medicina, no debemos despreciar anhelos al parecer utó- picos y faltos de solidez real; por el contrario, nuestro deber es estimular, alentar y ayudar a aquellos que con visión clara, tengan una idea que en caso de llegar a ser realidad reporten beneficios dignos de alabanzas. He querido hacer esta pequeña disgresión, para que no se me tilde de ilusionista o visionario, al considerar la posibilidad de construir tres o cuatro motores - ya que la construcción de uno y dos motores se ha obtenido - y lo digo en honor del profesor Vanghetti, de sus procedimientos y de la prótesis ci- nemática, puesto que sus beneficios serían incalculables. Y ya que trato de sus proyecciones futuras, veamos suma- riamente lo que en materia de prótesis manual pudiera ser obtenido para demostrar a los escépticos, la importancia de tales anhelos, que cuando ellos están resguardados por grandes y posibles adelantos, merecen ser respetados y más aún, alen- tados y estimulados en toda forma. La mano, fisiológicamente hablando, se considera como una pinza a dos ramas; una de ellas formada por los cuatro últimos dedos, y la otra por el pulgar. La toma de los objetos se hace por el acercamiento de sus dos ramas. Sin el pulgar, la mano quedaría reducida a un simple gancho, no así con la falta de cualquiera de los otros dedos. De estos conocimientos, fluye fácilmente que dos dedos o tres a lo sumo, son necesarios para cumplir a satisfacción nuestros actos corrientes. El pulgar y el índice. Y bien, una prótesis cinemática para ser ideal deberá po- seer movimientos de pinza semejante a los normales, y para ello: flexión u oposición del pulgar, flexión del índice. La ex- tención se haría a resortes pasivos. Para mover una tal mano, sólo dos motores simples serían necesarios y se los dispondría uno para cada dedo. Tratándose de construir una mano artificial, no habría inconveniente en hacerla cosmética y distribuir los motores; uno para el pulgar y el otro para los cuatro últimos dedos en conjunto. La exten- sión siempre se haría a resortes pasivos. Si en cambio tuvié- 276 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS ramos un número mayor de motores, se concibe que se podrían distribuir en orden decreciente de importancia, hasta obtener un tipo de mano más fisiológica, por ejemplo: movimientos in- dependiente de otros dedos o movimientos cárpales. Vanghetti, ha profundizado en orden teórico y exprimido, el tema a tal extremo que su compresión requiere mucha medita- ción y atención. No creo oportuno seguirlo en su exposición tan lógica y seria como que es matemática, por cuanto este tra- bajo es de orientación práctica. Sólo me permitiré en mérito de su elaboración mental, dar el tipo de mano cinemática forjada en sus aspiraciones. Supone la creación de dos motores alternantes laterales del antebrazo, y un tercero también alternante en la extremidad, con los cuales se obtendría naturalmente seis movimientos; dos para cada motor. Luego efectúa su distribución entre los mo- vimientos digitales y cárpales. La realización práctica de tales deseos, por más bien inten- sionado que me encuentre, no me es posible aceptarlo sin re- paros. La construcción de los motores plásticos, en grupo tan numeroso y más que todo, del tipo alternante, no es de realidad sencilla y no tiene sanción quirúrgica en la actualidad. Sin em- bargo, debemos aceptar tales visiones con respeto por la auto- ridad del que las afirma, sin dejarnos llevar por comentarios que hoy serían de reprobación o condenación inmediata. La construcción de los distintos tipos de motores, sus varie- dades, combinaciones, asociaciones musculares y acciones diver- sas; han creado una complicación tal para concebirlos en su fun- ción y agrupación, que el mismo Vanghetti se ha visto en la necesidad de expresarlos por medio de fórmulas matemáticas, que no creo oportuno entrar en consideración por las mismas razones antes dichas, hasta tanto la realidad del proceder no sea evidente. Sería inútil entrar en disgresiones de esta natu- raleza, bien; para el creador y divulgador de sus propias ideas, a fin de darles interés y valor, pero malo; para un trabajo de esta índole, puesto que fatigaría el entendimiento y alargaría inútilmente el asunto. Basta para ello saber simplemente, que ha creado en idea cinco tipos de manos cinemáticas, clasificadas por letras y ano- PRÓTESIS CINEMÁTICAS QUIRURGO-MECÁNICAS 277 tado en cada una de ellas, los movimientos más indispensables, señalando a éstos, con números. Luego especifica las cualidades del motor plástico con signos particulares. Con todo este dis- positivo de signos convencionales, inscribe en forma de quebra- dos el tipo del motor y mano a construir (1). El principio de base enunciado por Vanghetti, expresando el objetivo primordial que debe guiar a las prótesis cinemáticas, es el siguiente: «La cooperación de la plástica y de la prótesis, ambas cinemáticas - sin ''usurpación mecánica de función resi- dual-es necesaria y útil a la máxima aproximación de los apa- ratos protéticos a los naturales - superiores o inferiores - con (1) Estando en prensa este libro y como corolario de lo que dejo expresado sobre la posible realización de la «mano ideal cinemática» vislumbrada por el profesor Vanghetti, me es muy grato y honroso insertar la carta que ha enviado a la Dirección de "La Semana Médica" por mi intermedio y que transcribo en su idioma natal a fin de no alterar sus conceptos: Signor Direttore de "La Semana Médica": La cineplastica e cineprotesi han trovato un campo molto favorevole in Argentina per mérito del Dr. Bosch Arana: e cosí in America, come in Europa, la prima nazione che se ne occupó appartiene al gruppo linguistico latino. Per diligente cortesia del Dr. Bosch Arana ho potuto tener dietro a quanto fu pub- blicato su cotesto periódico: ma solo oggi sono in grado di fare qualche osservazione sullo sconforto che detto esimio chirurgo dimostra nel n.° 34, 1919, circa la possibilitá del mió ideale di mano cinemática a tre motori, ciascuno dei quali con doppio movi- mento: e ció solo faccio peí timore che, data l'autoritá di lui, qualche lettore non debba troppo impressionarsi. II moncone per «mano cinemática ideale» fu gia ottenuto, per quanto io so, la prima volta e di primo acchito, dal profesore Putti (Bologna) or sono 5-6 me.'i, per richiesta dello stesso paziente che era giá provvlsto di un motore alternante. Non solo furono aggiunti altri due motori alternanti, ma anche altri quattro punti d'attacco ai due preesistenti: e tutto riusci benissimo. La protesi non era ancora pronta quando il pa- ziente, ufficiale italiano, disertó per andaré a Fiume con D'Annunzio; e lá si trova tut- tora, senza trascurare l'esercizio dei suoi tre motori alternanti con sei punti d'attacco. Quanto all'amputazione di Ricard, se io l'avessi conosciuta nel 1906, probabilmente mi avrebbe servito ad accorciare l'intervallo fra il primo e il secondo dei miei libri (1906-1916), suggerendomi qualcosa circa il motore alternante. Nel periodo 1896-1906 non avrebbe potuto servirmi egualmente perché il mió punto di partenza non aveva alcuna relazione con essa, ed io aspettava la conferma clinica della idea fondamentale, cioé del motore semplice. La stessa operazione é cosí ignorata che durante la «III Conferenza Interalleata pea gli Invalidi della Guerra» ne fu annunciato qualche caso come operazione origínale: e nessuno fu in grado di rilevare l'equivoco, eccetto il sottoscritto che ne aveva avuta notizia dal Dr. Bosch Arana. Con vivi ringraziamenti e profondi ossequi, Dr. G. Vanghetti. Empoli, 3 Marzo 1920. 278 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS máxima simplicidad y mínimo empleo de cirugía y de me- cánica» . De este principio se deducen las condiciones a que deberán ajustarse las prótesis cinemáticas: l.° Tener fuerza para el hombre de trabajo y elegancia, o movimientos delicados y suaves para -el hombre de vida social urbana. 2? El aparato artificial debe disimular lo mejor posible el aspecto de los amputados, dando formas naturales al miembro protético. 3.° En cualquier posición se podrá mover la prótesis sin perjuicio de las funciones residuales del miembro. 4.° Construcción sencilla y fácil reparación con poco costo. 5.° Fácil aprendizaje por su misma construcción; y 6,° Poco costo y mucha duración. Ya hemos visto que la elegancia está contrapuesta a la fuerza, sin embargo, el ideal será obtener una mano con estas dos cualidades. Tal es la dificultad de conseguir las dos características reu- nidas de fuerza y elegancia, que los ingenieros ortopedistas que estudian en la actualidad el problema, tratan de resolverlo con dos tipos distintos de prótesis, que serían cambiables a volun- tad: prótesis del trabajo y prótesis cosmético o de paseo. Si consideramos el problema con miras actuales y especial- mente para las naciones de la pasada beligerancia, no podemos menos que desear la construcción de las prótesis de fuerza, de- jando en segundo plano las cosméticas. Los inválidos en nú- mero asombroso deberán ser empleados para el bien de la pa- tria, pues de no ser así una invasión de desocupados e inser- vibles, sobrecargarían a las sociedades futuras. Considérese la edad de estos innumerables amputados, tan jóvenes y llenos de salud física, incapacitados en el comienzo de su vida para ga- narse el sustento diario. Todos o la mayor parte de ellos son hombres trabajadores, gentes del pueblo, obreros o campesinos, labriegos, y es natural, que el interés de las naciones y de los mutilados, lo tiene que ser de «trabajo» y no de «paseo». PRÓTESIS CINEMÁTICAS QUIRURGO-MECÁNICAS 279 Bien orientados en esas ideas están todas las naciones y es así que la producción de los aparatos protéticos de trabajo, con infinidad de tipos, modelos y construcciones diversas, apa- recen en cantidades diversas disputándose la supremacía, sobre sus congéneres o similares. Se ha abandonado pues, la posibilidad de obtener un tipo completo de mano y, para aquellos trabajadores que en días de holganza deseen disimular su defecto físico, se les recomienda el uso de una simple mano pasiva y estética, de «paseo» o de «parad-a» como la llamaría nuestro vulgo. Cabe, pues, preguntarnos, si con las amputaciones cineplás- ticas se conseguiría el ideal; la unión de los dos tipos de mano artificial?. . . Hemos visto que mediante la construcción de varios moto- res, se puede obtener una mano dotada de numerosos movi- mientos activos, quedando aún la posibilidad de pedir al seg- mento de miembro, algún movimiento residual, para agregarlo a la prótesis (p. mixta). En conceptos abstractos, la solución se presenta con muchas miras favorables, dadas las proyeccio- nes de las cineplásticas. Fuerza de los motores. - Tócanos ahora considerar la fuerza que se obtiene con los motores plásticos y observar si la mano artificial movida por éstos, puede ser empleada para el tra- bajo pesado o de esfuerzo. La fuerza muscular media normal se considera de 7 kilos 500 gramos por centímetro cuadrado de sección miógena, y res- tando los desgastes de las palancas, articulaciones, etc., se lle- garía a obtener como mínimum de resultado útil 5 kilos para idéntica medida. Estos son datos aceptados por diversos fisio- logistas, que han estudiado el asunto y merecen toda confianza; y bien: los motores plásticos que se constituyen con músculos, seguirán actuando en condiciones fisiológicas sensiblemente se- mejantes por medio de sus tractores externos sobre las prótesis; y no vemos motivo para pensar que sus fuerzas disminuyan del poder, que la propia fisiología les acuerda (5 kilos por c2), máxime cuando que: por medio de dispositivos mecánicos nos es dable multiplicarlos a nuestra voluntad en el supuesto caso 280 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS de que sus rendimientos fueran inferiores a las cifras apunta- das como normales. Desde luego, con el ejercicio y el hábito, el motor irá cre- ciendo forzosamente en fuerzas y potencia, hasta dar el rendi- miento normal de cualquier elemento motriz. Con este criterio, bien comprobado en mis casos personales, no he creído útil em- plear los procedimientos anti-retráctiles que aconseja el pro- fesor Vanghetti. Deseo dejar constancia, por otra parte; que nuestro sistema motor normal y fisiológico, constituidos por los músculos y el esqueleto óseo, está orientado a un efecto de grandes movi- mientos, más que a obtener rendimientos potenciales. En efecto, el biceps se inserta en el radio, para actuar sobre el antebrazo y mano (flexión) con punto de apoyo en las articulaciones del codo, constituyendo una palanca de disminución de fuerza (dada la desigualdad de sus brazos), y no de aumento o multiplica- ción. Exacta disposición adopta el tríceps, que insertándose en el olecranon y teniendo punto fijo en la polea humeral, mueve el antebrazo y mano, con un brazo de palanca mucho mayor, el cual disminuye su potencia en grado correlativo y como com- pensación de ella se obtienen en cambio movimientos amplios y extensos. De todo lo expuesto se deduce que: con los procederes de amputación cineplástica, se puede conseguir mucha fuerza, la cual unida a los números de motores realizables en la actuali- dad, sin contar con su posible aumento, reuniríamos las condi- ciones requeridas o necesarias para confeccionar una mano fisiológica ideal, tanto para el trabajo como de uso estético o de paseo. Cineprótesis del miembro inferior Es indudable que las prótesis mecánicas que se construyen actualmente para el miembro inferior, dan satisfactorios resul- tados, no sintiéndose tanta necesidad de perfeccionarlas como en las del superior. Un amputado provisto de una prótesis moderna que le de apoyo y estabilidad en la marcha, quedará satisfecho, puesto PRÓTESIS CINEMÁTICAS QUIRURGO-MECÁNICAS 281 que podra caminar y trabajar para ganarse el sustento diario. Si bien es exacto el raciocinio, nosotros los cirujanos y ade- más, los ortopédicos; no debemos aceptarlo como verdad inmu- table, porque cerraríamos el paso a nuevos adelantos en detri- mento de nobles intereses. Si hemos asegurado, con los apara- tos mecánicos actuales, el trabajo diario de los obreros y el sustento de su vida, no podemos despreciar otras cualidades que no se han alcanzado, tales como: la marcha elegante o disimu- lada, la soltura de los actos ordinarios y otros detalles de im- portancia. Así. por ejemplo, en una amputación cineplástica de pierna, con formación de motor gemelar se lo emplearía para dar movimiento a la articulación del cuello del pie artifi- cial, el cual imprimiría flacidez y suavidad en la marcha. Es bien sabido que la marcha de un amputado, aparejado con la prótesis común, se hace toscamente, sin estética, y el golpe del pie sobre el suelo no es disimulado ni aún con los más perfeccionados aparatos. Basta oír y verlos caminar para descubrir su mutilación. En un labrador, no tiene importancia; pero, tratándose de personas de sociedad, personas cultas o artistas, el defecto físico y estético de la marcha recobra todo su valer, al extremo de colocarse en primera línea. Bastará recordar al lector, la dolorosa situación en que se encuentra una de las más ilustres artistas francesas, Mme. Sa- rah Bernhardt, que habiendo sufrido la mutilación del miembro inferior, su actuación escénica se resiente; pero que, gracias al reconocimiento y las simpatías universales de que goza la insigne artista, y a su entereza de espíritu y ánimo, se la ve trabajar aún en tan crítica situación con el aplauso unáni- me y apasionado de sus compatriotas. En sus actitudes escé- nicas se^juzgan lasum-perfecciones de las prótesis actuales. Para no cejar, pues, en nuestro empeño de perfeccionar los aparatos del miembro inferior, como corresponden a intereses tan valiosos, .bueno será dirigir también nuestro estudio sobre estas prótesis y tratar de llevarlas a un nivel superior con la ayuda de las cineplásticas. La formación de los motores en el miembro inferior, deberán practicarse lateralmente, a fin de no impedir el apoyo directo del cuerpo sobre el extremo del muñón (caso Codivilla, pá- 282 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS gina 134). Sin embargo, el apoyo directo sobre el vértice del muñón, no es indispensable para mantener la estática del cuerpo o la marcha; por cuanto se han visto a viejos mutila- dos de pierna que caminaban con una prótesis, apoyándose en partes óseas y salientes a distancia del muñón, como son los cóndilos tibiales, el isquión, los femorales, etc. De ahí que construyera en mis dos amputados de pierna (Historias nú- meros 13 y 14), dobles asas motoras en el mismo extremo del muñón. En varios de mis otros casos personales yo he cons- truido asas o clamas terminales, con excelentes resultados (ca- sos n.os 11, 12 y 15). Construido el motor, se lo empleará para la extensión del pie, sustituyendo al tendón de Aquilea, y el motor imprimirá ei impulso de propulsión hacia adelante en el paso ordinario. La marcha se beneficiará en forma notable, por cuanto el en- fermo podrá mover el pie por voluntad propia y podrá aún dirigirlo conscientemente para mantener su equilibrio estático (casos personales). Además, con el continuo ejercicio, la con- ciencia del esfuerzo muscular se agrega y se perfecciona a tal extremo que los operados pueden mantenerse de pie con el sólo apoyo de la. prótesis cinemática, y se nota que el en- fermo, mantiene su equilibrio mediante la tensión de su mo- tor, que transmite conscientemente las pequeñas oscilaciones del centro de gravedad, y le permite compensarlos con movi- mientos suaves, delicados y adecuados. Los amputados provis- tos de prótesis comunes, no pueden permanecer de pie con su solo miembro artificial y la marcha es torpe, mecánica y pasiva. Si formáramos dos motores, uno se emplearía en la exten- sión del pie, y el otro en la flexión, con los que se obtendría un notabilísimo perfeccionamiento en la marcha de los muti- lados, asemejándola a la natural (1). En resumen: con los futuros perfeccionamientos de las cine- plásticas y de la ortopedia cinemática, fundamentados sobre los resultados notables que ya se obtienen, mejoraremos indu- dablemente las condiciones actuales de los mutilados de los miembros inferiores. (1) Caso personal n.° 14. CAPÍTULO IV PRÁCTICA MECÁNICA Esbozado a grandes trazos la importancia y el desarrollo que pueden adquirir las prótesis cinemáticas bajo su faz teórica, veamos lo que en materia práctica de mecanismos se ha conse- guido para corresponder a la bondad del proceder quirúrgico, pero, antes de pasar a su estudio en particular, bueno será re- ferir ciertas cuestiones de orden general, que se deducen de la aplicación del motor a su prótesis, y me refiero a la transmi- sión de su fuerza viva al objeto que le está encomendado. En primer lugar, la cinematización ideal, sería aquella que construyera un motor, con un músculo tal, que se le emplee para mover la prótesis, ejerciendo siempre su misma función que la naturaleza le había encargado: gemelos, para el talón del pie artificial, tibial anterior, para la flexión del pie, etc. No quiero decir con ello, que no sea posible encomendar el movimiento de la prótesis a músculos que fisiológicamente les estaba asignada una acción opuesta o distinta, pues es bien conocido de todos, que la reeducación y el ejercicio habitual podrá hacer cambiar su misión. Sin embargo, no se me desco- nocerá la razón, de que en estos casos, los resultados serán si no difíciles, por lo menos lejanos, y estarán de otra parte, muy supeditados al intelecto del enfermo que tendrá una importan- cia primordial para el éxito buscado. Debemos por lo tanto, emplear los motores fisiológicos para 284 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS mover las prótesis correspondientes, buscando de tomar sus mis- mas acciones naturales. Es un precepto elemental que bueno es puntualizarlo con firmeza, antes de disponer el empleo de un motor para el movimiento de la prótesis correspondiente. En segundo lugar, el rendimiento útil del motor valuado en kilográmetros, debe también tenerse muy presente, especialmente para aquellos muñones constituidos con un solo elemento motriz; por cuanto, la tensión muscular que debemos darle al motor pro- visto de su prótesis, tendrá que ser en forma tal, de que éste nos rinda su máxima energía motriz. Un ejemplo particular nos acla- rará el concepto. Sea un muñón cineplástico de pierna construido con motor intergemelar único y provisto de su prótesis respectiva. El motor es empleado para extender el pie y va sujeto al talón del aparato artificial, cual lo hacen normalmente los gemelos por intermedio del tendón de Aquiles, que en el caso particular lo reemplaza el tractor externo. El motor debe tener una cierta tensión, vale decir que los músculos gemelos (que constituyen al motor) deberán estar en cierto grado de tonismo miógeno, cual lo estarían normalmente; y ese tonismo, deberá darlo un resorte (que reemplazaría a los músculos flexores normales), co- locado en el aparato protético, al cual le estará encomendado ejercer una cierta flexión del pie, consiguiente con ello, se ejercerá una tracción sobre el motor extensor (gemelos), y éstos conservarán su tonismo fisiológico, a fin de que, entrando el motor en contracción, nos dé su rendimiento natural. En una palabra: el resorte flexor tiene que contrabalancear la fuerza del tonismo muscular del motor cineplástico extensor. La potencia del resorte, deberá ser bien establecida en rela- ción al rendimiento miógeno del motor, puesto que, si colocá- ramos un resorte muy potente, el rendimiento motriz sería me- noscabado por la fuerza del resorte; y si por el contrario, la fuerza del resorte fuese muy débil, el músculo cinematizado no daría el rendimiento adecuado a su poder. De consiguiente, antes de construir la prótesis, es imprescindible conocer nues- tro motor, saber su fuerza máxima y hacer un estudio de la contractilidad muscular a los fines de su mejor empleo protético. Yo he construido un ergógrafo especial que ha sido estudiado en la segunda parte de este trabajo (pág. 172), con el que se PRÁCTICA MECÁNICA 285 determina el índice motriz de cualquier elemento cinemático. Si por felicidad, tuviéramos dos motores antagónicos, como los que lie obtenido en algunos de mis enfermos (casos 14 y 20) flexor y extensor, es natural, que el uno se lo empleará para la extensión y el otro para la flexión. Ambos se contrabalan- cearán mutuamente y no se necesitará en el aparato protético resorte alguno, como en el supuesto ejemplo de motor único a que me he referido más arriba. El tonismo miógeno estará asegurado por el control recí- proco de ambos motores entre sí. Ellos constituyen los muñones ideales, pues se asemejan a la normalidad fisiológica. Por otra parte, los motores transmiten su acción a las próte- sis por intermedio de un tractor externo, proyección artificial de sus mismas fibras tendinosas y se fijan en un punto del miembro correspondiente al anatómico: motor gemelar llevado por medio de su tractor externo al talón del pie artificial, etc. Desde luego, todo tractor externo se debe componer de tres dispositivos elementales: l.° El dispositivo de «attaco» o sis- tema de enganche. 2.° El tractor externo, p. d. o tirante. 3.° El regulador de la tensión miógena. Veamos en qué se fundan y cuáles son los dispositivos adop- tados para su adecuada finalidad. a) Dispositivo de enganche o de «attaco» protésico.-Siendo de dos formas distintas los motores cineplásticos que se realizan en la práctica: «-el asa» y «la clava»; dos han de ser también los dispositivos mecánicos adecuados para poder tomar las fuerzas de los mismos. En los motores de «asas» que tienen un túnel u ojo, es natural que dentro de éste deberá ir un vástago, el cual podrá ser de distinta forma y de diferente material a fin de que nos transmita la fuerza a la prótesis correspondiente. La forma adoptada en general es la de un estribo, con su rama recta hacia arriba, es decir, invertido, e introducida den- tro del ojo del asa. El dispositivo en estribo (fig. 152) es el más adecuado, por- que si empleáramos un lazo común, flexible (fig. 153) en los movimientos activos, se lesionaría al motor y lo extrangularía impidiendo con ello un rendimiento satisfactorio. No sucede así con el dispositivo en estribo, por cuanto se hace funcionar al 286 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS motor normalmente; queda libre de compresiones laterales, y su trabajo rinde todo lo que el motor es capaz de darnos. Figura 152.-Dispositivo de enganche en estribo sobre motor de «asa» (Modelo personal) Los estribos pueden hacerse de distintos metales, prefirién- dose aquellos que sean livianos y fuertes, a fin de no sobrecar- gar con un peso muerto la fuerza del motor. La barra que se introduce en el ojo del elemento motriz PRÁCTICA MECÁNICA 287 tiene que ser bien niquelada para que no se altere con la transpiración cutánea. Se la puede usar también como yo lo he practicado, cubierta con un tubo de goma flexible. De esta manera, se suaviza mucho el frote durante la Figura 153.-Dispositivo de prensión en forma de lazo contracción del motor, entre la piel del mismo y la barra del estribo, puesto que la goma permite una cierta elasticidad, y hasta cierto punto evita sacudidas bruscas sobre el aparato protético (1). (1) Con el tiempo y el uso diario de la prótesis, se forma una callosidad entre el estribo y la piel, siendo posible ejecutar esfuerzos muy grandes, sin causar molestias dolorosas al trabajador en la extremidad de su motor cineplástico, como suele suceder en el comienzo de su^aprendizaje. 288 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS La figura 154 nos muestra un estribo adoptado por Putti, para sus motores en asas. La barra termina por sus puntas con dos esferas de mayor diámetro, a objeto de impedir que en algún mal movimiento del motor, éste s® corriese? hacia un ex- tremo de la barra y pudiera lastimarse la piel del ojo. La barra es reglable en longitud y a voluntad del paciente o del cirujano, con solo tornillar o destornillar el enchufe. Los lados del es- tribo son a cadena, para dar mayor libertad al motor en su contracción. La colocación del estribo de Putti es sencillo. Se destornilla Figura 154.-I, gsferas que ter minan la barra de enchufea tornillo; II, regulador de la tensión a tornillo; III, balan- cín. Figura 155.-Dispo- sitivo de «attaco», en forma de gan- cho; I, regulador de la tensión. Figura 156.-I, bisagra de la pulsera; II, dis- positivo de ajuste a pestaña; III, balan- cín; IV, regulador a tornillo. la barra recta y se separan sus mitades, se introduce prime- ramente una de ellas (macho), en el ojo del motor, y una vez hecho esto, se tornilla la otra mitad (hembra), sobre la ante- rior, hasta que las esferas queden a medio centímetro de los extremos del ojo motor. Luego se engancha una cadena y des- pués la otra. El dispositivo en estribo requiere un buen espacio dentro de la prótesis, lo que impide que sean colocados en número ma- yor. Puede simplificarse con un simple gancho, el cual deberá hacerse especialmente para cada motor (fig. 155), pero tiene el inconveniente que puede salirse del motor en los movimientos PRÁCTICA MECÁNICA 289 un tanto desmedidos, que todo amputado ejecuta en los co- mienzos de su aprendizaje. Si en lugar de ser un asa motora, es un motor a clava, el dispositivo de «attaco» debe ser diferente desde el momento que no suministra al ortopédico un ojo, sino un cuello o ani- llo. A tales fines, Putti, ha empleado el dispositivo que repre- senta la figura 156: un anillo metálico o pulsera que se abre mediante bisagra y se cierra con un tornillo apropiado, mon- tado sobre una pestaña. Del anillo salen dos cadenitas, que se fijan a su vez sobre un balancín. La colocación de este dis- positivo sobre el motor a clava, fluye de su descripción. b) Tirante o tractor p. d.- Del dispositivo de enganche o de «attaco» protético que hemos visto, comienza el tractor externo p. d. o tirante, que llevará la fuerza del motor al miembro arti- ficial e irá a fijarse en un punto de la prótesis que sea sensi- blemente el mismo que tendría el músculo, si no hubiera sido cortado por la amputación. El tractor externo se constituye con un alambre fino y resistente, o mejor aún, con una cuerda de tripa, que reune to- das las condiciones deseables de fortaleza y resistencia a la vez que de ser liviano y flexible. En algunas prótesis es necesario que el tirante se deslice para cambiar su dirección sobre una polea, y es natural que usando una cuerda de tripa, ésta lo haga con suma facilidad; no así, si empleáramos un alambre que por más dúctil que fuera, nunca se compara con la flexibilidad de la cuerda. c) Regulador de la tensión miógena. - Cuando un músculo trabaja, lo hace siempre con una cierta tensión muscular y en su estado de reposo, permanece con cierta tonicidad propia de sus fibras. De ello se deduce la necesidad de colocar al motor cineplástico en un grado de tensión normal, a fin de obtener su? habitual rendimiento motriz? Además, según sea el grado de la tensión muscular, re- sulta el mayor o menor rendimiento potencial del mismo. Y en este orden de ideas, entraríamos directamente al estudio tan interesante del trabajo muscular, que nos ha hecho Mosso en su libro sobre la fatiga muscular. Sin embargo, no es mi deseo 290 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS desviar el tema en que lo he trazado, y solo a título de docu- mentación sintetizo lo que he observado en uno de mis moto- res, colocado bajo el control- ergográfico. El motor me levantaba un peso de 2 kilogramos a 4 centí- metros de altura, o sea una excursión de 4 centímetros, vale decir, 8 kilogramos de fuerza. Aumentando el peso a 4 kilo- gramos (doble del anterior), el motor nos lo levantaba a 2 cen- tímetros, es decir, que nos daba un poder igual de 8 kilogra- mos, pero con un recorrido o excursión mitad de la anterior. Ahora, si el peso llegaba a 8 kilogramos, el músculo no podía contraerse, o si lo hacía, era en una medida insignificante; de donde: rendimiento nulo. Si por el contrario, colocábamos el motor con un peso mínimum, 1 kilogramo; la excursión del motor no pasaba de 4 centímetros, porque el motor tenía este límite en su recorrido y por ende, el rendimiento motriz era. de 4 kilogramos, es decir, mitad de su verdadero valor. Por consiguiente, si empleáramos al motor con una tensión mínima de 1 kilogramo, perderíamos una cierta fuerza útil del motor para emplearla en la prótesis artificial; y al igual sucedería, si al motor lo colocáramos con una tensión excesiva. De ahí que es necesario estudiar el poder de cada motor en- particular, a fin de colocarlo en conexión con su prótesis y en condiciones fisiológicas excelentes para obtener su máximo de- rendimiento. Pero no basta colocar al motor en condición de tensión fisio- lógica normal, sino que es necesario mantener estas condicio- nes durante su trabajo expuesto constantemente a alteraciones- por múltiples circunstancias. Por otra parte, con el ejercicio- continuado, el motor varía su largo, poder y volumen, y es na- tural que un regulador sea imprescindible para colocar al mo- tor en condiciones normales; variaciones, que se presentan a. diario durante el comienzo del trabajo educativo, pero que más. tarde, llega a ser sensiblemente estable, toda vez que el motor está entrenado y realiza un trabajo usual y constante. El regulador de la tensión muscular, es, pues, de imprescin- dible necesidad en toda cineprótesis. Los modelos más usados- son los de tornillos construidos en metal liviano y a la vez re- sistente (fig. 154). Con solo dar vuelta al tornillo hacia uno» PRÁCTICA MECÁNICA 291 y otro lado, el tirante se acorta o alarga hasta que la tensión muscular sea satisfactoria para un trabajo normal. El regulador de la tensión facilita de otra parte, la coloca- ción de la prótesis: para ello, es necesario colocar primeramente al motor con su dispositivo de enganche, ya sea el estribo o la pulsera; luego colocar el muñón dentro de la prótesis y una vez fija éste ai miembro, se tornillo. el tractor externo, valién- donos del regulador que ha sido desarmado previamente en sus dos piezas a tornillo. De modo que, el regulador tiene dos fines principales: l.°, man- tener la tensión muscular constante; y 2.°, facilitar la colocación de la prótesis y en especial el tractor externo. El profesor Vanghetti ha concebido el ideal de un regulador mediante el cual a cada instante y durante el trabajo muscu- lar del motor, éste mismo regularía las pequeñas diferencias de tensión y se obtendría en tal forma un trabajo uniforme y cons- tante. La regulación se haría tanto en los excesos de tensión como en los defectos, alargando o acortando el tractor respec- tivamente en forma automática. La idea flota en la verdad, más nos falta el mecánico que la realice en la práctica, aún cuando su necesidad no se haga sentir en forma impres- cindible. Mecanismo del miembro superior Existen dos clases fundamentales de manos cinemáticas: las de prensión «indirecta» y las «directas». Llámase mano a prensión «indirecta» aquellas construidas en tal forma que el enfermo no toma parte activa en el asir de los objetos, vale decir, que la mano artificial se mantiene ce- rrada por medio de resortes. Su abertura es dirigida solamente por la fuerza del motor plástico, la que una vez abierta y co- locada sobre el objeto que deseamos coger, se cierra por la ce- sación del esfuerzo del motor y la acción inmediata de los re- sortes digitales flexores. El objeto queda así, agarrado con la mano protética. Las manos a prensión «directa» están dispuestas en sentido- inverso, esto es; el asir de los objetos es activo (el motor plás- 292 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS tico se contrae) y la libertad de ellos es pasiva por medio de resortes. Tanto la una como la otra, tienen sus ventajas e indicacio- nes, pero a su simple enunciado, es comprensible la superiori- dad de la mano directa. Ella se asemeja a la natural y los es- Figura 157.-Mano cineprotética de Redini fuerzos realizados para tomar los objetos, pueden graduarse en cantidad y calidad, puesto que la mano es movida por las fuer- zas musculares del motor fisiológico. Mano Redini.-La primer mano cinemática que se lia cons- truido para un motor plástico, la debemos al ortopédico de Pisa, llamado Redini, por cuyo motivo se le conoce por su nombre. (Ver esquema de la fig. 157). Es una mano a prensión indirecta, en la que el movimiento PRÁCTICA MECÁNICA 293 de flexión se produce automáticamente. La extensión es volun- taria dirigida por el motor plástico. Todos los dedos son movi- bles y construidos con articulaciones interfalángicas a semejanza, de las normales. La mano Redini fué construida en circunstancias especiales y en ocasión de la reunión del Congreso de Cirugía de Pisa, en el año 1905. El profesor Ceci poseía el primer caso operado por el procedimiento de Vanghetti, y quería brindar los hono- res a su infatigable autor, presentando un estudio completo del caso: la parte quirúrgica y la protética. El tiempo de que se disponía era escaso para idear y cons- truir una prótesis perfecta, no obstante lo cual el ortopédico Redini concibió y realizó rápidamente la mano artificial cine- mática. Había que adaptarla al escaso rendimiento del motor plástico, que desde hacía tres años no lo utilizaba el paciente. En esas circunstancias, no era posible adaptar el motor a la flexión activa de los dedos, por cuanto la prensión no tendría fuerza, dado el mediocre rendimiento del motor. Por ello fué que se utilizó el motor para la extensión digital, mientras que la flexión fue encomendada a resortes; era el camino más acer- tado a seguir, puesto que solo se quería demostrar la realidad práctica del problema planteado por Vanghetti, hacía siete años, sin tener la sanción real en el hombre. La presentación del caso tuvo un éxito franco desde esa fecha: el proceder cineplástico fué de una realidad tangible para los cirujanos. La mano Redini, tiene indiscutiblemente errores de construc- ción, como vamos a ver, pero considerando la circunstancia en que fué concebida, permanecerá como un índice de un esfuerzo elogioso y lleno de méritos. Desde luego, el movimiento de flexión de la mano natural, tiene mayor importancia que el de la extensión, de ahí que la mano Redini desmerece al colocar estas condiciones en sentido inverso. Una flexión pasiva, por resortes, tiene constantemente una fuerza igual, cualquiera que sea el objeto tomado, pudiendo romperlo en el caso de que él sea frágil; o al contrario, ser im- potente para levantarlo entre sus dedos, si fuera muy pesado- 294 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS De consiguiente, no puede llenar las condiciones de una mano artificial ideal, que sea de trabajo. Se puede objetar que podrá construirse con dispositivos me- cánicos tales, de variar, a voluntad del enfermo, la potencia de los resortes. La solución no mejoraría las condiciones insufi- cientes de la misma. Por otra parte, el motor plástico desarrollaría en cada con- tracción un mismo esfuerzo e igual en todas ellas, por cuanto le corresponde simplemente vencer la fuerza de los resortes flexores a fin de abrir la mano; una vez conseguido esto, habría llenado plenamente su misión y no podría perfeccionarse, ya que está destinado a ese solo objeto: abrir la mano. En cambio, si el motor se destina al movimiento activo de cerrar la mano y el pasivo dedicado a su abertura, es obvio que la acción será mucho más vasta y delicada, por cuanto tendrá que ejercer esfuerzos de variada naturaleza y gra- duaciones. Así, por ejemplo, al asir un vaso, deberá desarro- llar un esfuerzo muscular tal, que no deba romperlo, y en este acto entrarán muchos factores de orden sensitivo (tacto, vista, oído, etc.), que orientarán a la misma contracción muscular y por ende, la conciencia del esfuerzo muscular se irá educando paso a paso con el hábito de sus actos, ponderando la calidad y cantidad de fuerza desplegada con un fin determinado en cualquier momento dado. Si por el contrario, es una barra de hierro la que tenga que coger, el esfuerzo flexor del motor deberá ser mucho mayor, y el paciente se verá obligado a desplegar mayores energías nerviosas y musculares para conseguir levantar la barra. Los órganos de los sentidos estimularán el acto a ejecutar y le servirán para orientar el esfuerzo; la vista, por ejemplo, viendo la barra de hierro ponderará el peso y la orden cerebral del acto contráctil, será correlativo a la impresión visual. De todo lo expuesto se deduce que: un motor plástico librado por intermedio de su prótesis a la flexión de la, mano artificial, se verá constantemente en la necesidad de perfeccionar su función en delicadeza y mesura para realizar el acto a sus deseos; mientras que librado a la extensión de la mano (Redini) no tendrá que perfeccionarse, sino en un solo obje- PRÁCTICA MECÁNICA 295 tivo, cual es la extensión de los dedos, para la cual bastará una simple contracción sin mayor contralor. La deducción lógica es que, para un novicio diremos, la mano Redini servirá para la educación del mutilado en sus primeros ensayos, pero que resulta deficiente cuando el enfermo ha aprendido a manejar su motor, porque se estancaría en la edu- cación progresiva de perfeccionamientos a que deben estar so- metidos todos los enfermos. Una ventaja de la flexión pasiva a resortes, es que el objeto cogido con la mano artificial, puede permanecer indiferente- mente entre los dedos, no así con la flexión activa en que el cansancio o fatiga muscular del motor obligaría a soltarlo. Sin embargo, los ingenieros ortopedistas han obviado el inconve- niente, haciendo fijar los dedos en posición de prensión por dispositivos a cremallera, en tal forma que, una vez cogido el objeto, éste es mantenido permanentemente. El motor puede así dejar de actuar, lográndose darle descanso y reposo en aquellas contracciones en que un esfuerzo prolongado harían claudicar tal vez su valor. Una mano con las características apuntadas, reuniría las condiciones de fuerza y de estética, que nosotros hemos esta- blecido como condiciones ideales en el capítulo anterior. Mano Marelli.- Estos perfeccionamientos han sido realiza- dos por la casa G. Marelli, de Milán, construyendo una mano a prensión directa, usada en el amputado de antebrazo del Dr. De Francesco con motor a clava. Los resultados han sido satisfactorios (pág. 118), por lo que creo de interés esbozar su mecanismo principal. En la mano de Marelli, el pulgar construido de madera, no posee la articulación interfalángica, ni la metacarpofalángica, su única articulación activa es la carpo-metacárpica (fig. 158). Su eje de movimiento es de 45° sobre el plano de la palma de la mano y se encuentra en el estado de reposo en semi- flexión. Los cuatro últimos dedos son construidos con sus arti- culaciones movibles y efectúan la flexión y extensión a los fines de asemejar la fisiología natural. Cuando la mano se cierra, por la contracción del motor, la 296 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS extremidad del pulgar se encuentra sobre la articulación de la primera con la segunda falange del índice flexionado, quedando un espacio libre entre los cuatro últimos dedos y la palma de la mano (fig, 159). Esta posición es la más conveniente para el uso corriente. Los movimientos de flexión son producidos por un hilo metálico, que se encuentra colocado en la cara palmar de la mano y dedos, en conexión directa con el motor Figura 158.-Mano Marelli cinemático. La extensión se hace por un dispositivo dorsal a resortes en espiral (fig. 160). Como he manifestado, una flexión activa es el ideal, pero cuando el enfermo tiene que hacer una prensión constante y sostenida, como ser, el llevar un balde de agua, es natural que debe buscarse un medio para no fatigar al motor cineplástico. Con ese fin, cada dedo de la mano Marelli (excepto el pulgar), posee un dispositivo a cremalleras con resortes a «cricret», de manera, que éstos puedan introducirse en las ranuras de las cremalleras, las cuales se encuentran colocadas en la base de PRÁCTICA MECÁNICA 297 las articulaciones de los dedos (fig. 161). En consecuencia, los cuatro últimos dedos, pueden ser fijados en cualquier situación en forma permanente, desde el comienzo de la flexión hasta su Figura 159.-Mano Marelli en posi- ción cerrada Figura 160.-Dispositivo pasivo ex- tensor de los dedos por medio de resortes en espiral. flexión completa. Los resortes que mantenían la mano abierta, son vencidos en el acto de cerrarla por el esfuerzo del motor cineplástico. El cierre de la mano, se hace por la flexión de los cuatro últimos dedos y la adducción del pulgar en forma sinérgica, siendo la fuerza trasmitida por un dispositivo a tracción inetá- Figura 161.-Dispositivo de las cremalleras a «Criquet» en cada dedo de la mano Marelli lica desde el motor a la mano. Este dispositivo subdivide la potencia en dos fuerzas independientes: una para el pulgar y la otra para los otros dedos. La del pulgar tiene una palanca 298 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS en forma de V, la que multiplica su fuerza, y la otra posee un dispositivo en forma de soporte que lleva en su extremidad dos poleas sobrellevando los cuatro tractores de los dedos restan- tes (fig. 162). Cuando la mano ha tomado el objeto, un lápiz por ejemplo, y desea mantenerlo mucho tiempo, el enfermo disminuye la fuerza muscular del motor, con lo cual el pulgar se separa un poco y los cuatro últimos dedos quedan engranados y fijos por Figura 162.-Dispositivo flexor de la mano Marelli el dispositivo a cremalleras en posición de flexión; vale de- cir, en forma de gancho. En esa actitud el paciente podrá so- brellevar por largo tiempo el objeto cogido, sin fatigar al mo- tor, por cuanto éste no tiene acción sobre los cuatro dedos flexionados, y solamente estará encargado de mantener que el dedo pulgar no se extienda completamente. Cuando el enfermo quiere dejar el objeto, rebaja la tensión de su motor, lo cual ocasiona la extensión total del pulgar y hace mover durante su extensión, la palanca que dirige a los resortes de las cremalleras. Estas, quedan sueltas o libres y los dedos, obedeciendo a los resortes dorsales, se extienden totalmente. PRÁCTICA MECÁNICA 299 En resumen, con un solo motor plástico y por medio de dis- positivos mecánicos muy ingeniosos que regulan las distintas gradaciones de la energía, se obtiene lo siguiente: en primer término, flexión completa de la mano; segundo, extensión par- cial de los dedos a la vez que fijeza absoluta, permitiendo pren- sión larga y sostenida; y por fin, tercero, extensión completa por relajación total del motor. Mano Vill.- Otro modelo de mano cinemática ha sido ideada con singular acierto por un mecánico de Munich, llamado Vill (figs. 163 y 164). Figura 163.-Mano cinemática de Vil!; 5, botón encargado de la extensión En la construcción de esta mano se ha establecido como con- diciones fundamentales que los dedos se adapten, durante la prensión de los objetos, a la forma de los mismos, que lo man- tengan todo el tiempo necesario sin intervención del motor, a fin de no fatigarlo, y que la prensión no requiera posiciones forzadas del miembro. Está arreglada para que con una amplitud de excursión del motor cineplástico, igual a 25 milímetros, puede ser llevada de la posición natural a la del puño cerrado. La extensión de la mano está confiada a un botón, situado al costado de la prótesis (fig. 163), el que apretado suave- mente por el simple apoyo de la misma sobre una mesa por ejemplo, la hace abrir totalmente en forma pasiva, vale decir sin intervención del enfermo. Está dispuesta también para po- derse abrir, valiéndose de algún movimiento^resíduo del miem- 300 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS bro, como ser: la adducción del brazo, que al apretar contra el tórax una pelota, transmite al botón la fuerza y la mano se deflexiona. La construcción es complicada, basta ojear los diseños adjun- tos para darse cuenta de ello. Los dedos están movidos a ba- ses de fuerzas de palancas y cremalleras, los que se fijan en cualquier situación, no bien han encontrado la resistencia que les ofrece el objeto asido. Todos son independientes entre sí y gracias a esta disposición, se adaptan uniformemente al objeto, podiendo por ejemplo estar el índice en semiflexión y el meñique en flexión completa. En consecuencia, la ilusión es más perfecta que en los tipos estudiados anteriormente. Figura 164.-Dispositivo de la mano de Vill, vista lateral La extensión es pasiva por resortes y el ingeniero Vill ha ideado un dispositivo ingenioso, para evitar que la deflexión sea torpe o brusca puesto que, sueltas las cremalleras, los de- dos se estirarían con la fuerza de los resortes en forma gro- sera, ya que el motor plástico no tiene acción sobre ellos como para contrarrestar sus efectos. Para evitar este inconveniente de estética, ha ideado incor- porar el dispositivo que usan los relojeros para medir los se- gundos; en que una rueda dentada (Q) con dos topes exter- nos (R y N), puede dar vuelta mediante el movimiento alterno de los mismos: cuando un tope sujeta a la rueda y le impide dar vuelta, el otro tope se dispone a tomar un diente inme- diato superior al que había tomado anteriormente. Con este dispositivo, la rueda gira a pequeños tramos hasta la deflexión completa de los dedos. Al incorporarse este mecanismo en la mano de Vill, le per- PRÁCTICA MECÁNICA 301 ■mite una deflexión en pequeños tramos o sacudidas, diremos, e impide que ella se haga bruscamente. El dispositivo queda representado en la figura 163 con las dos ruedas vistas de frente y los topes N y R. Manos y brazos de Carnes. - El tipo de mano artificial más Figura 165. - Dispositivo ingenioso de las manos de Carnes 302 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS completo y práctico que conocemos en la actualidad, ha sido construido por un ingeniero norteamericano Willian T. Carnes. No es mi objeto entrar al detalle de su construcción, pero he creído de interés presentar esos diseños (fig. 165), que a su simple examen nos revelan el ingenio y el arte mecánico, lle- vado a su más finísima expresión. Obsérvese la infinidad de Figura 166.-Actitud de saludo (amputado de ambos brazos) dispositivos mecánicos, así como el elevado número de piecitas que lo constituyen, todas numeradas e individualizadas perfec- tamente, para el caso de que alguna se rompiera o gastase con el tiempo, y poder ser reemplazada con solo tener su nume- ración. Parecería que tal complicación reportaría un inconveniente práctico, sin embargo, en los catálogos que poseo de la Compa- ñía «Carnes Artificial Limp», se establece la garantía de su funcionamiento perfecto por el término de tres años. Por otra PRÁCTICA MECÁNICA 303 parte, la conservación y mantenimiento del aparato, es simple; sus instrucciones para aceitarlo y limpiarlo, están al alcance de cualquier persona medianamente inteligente. La mano de Carnes posee flexión y extensión voluntaria, así como también la fijeza permanente en cualquier actitud que lo desee el amputado. Los movimientos de pronación y supinación carpal, y los de flexión y extensión del codo (amputados de brazo), no han sido descuidados en su construcción, los cuales se efectúan por voluntad del paciente con funciones residuales del segmento de miembro restante. Es una mano que puede so- portar grandes pesos, y apta al mismo tiempo, para ejecutar Figura 167.-Mano de Siemens-Schuckert trabajos de fuerzas o de sutileza y precisión como la necesita el artesano. La elegancia es, dentro de sus límites, ideal. Todas estas cualidades reunidas, hacen de la mano Carnes el tipo más perfeccionado en la actualidad, la que reune con- diciones para el trabajo fuerte, como para los delicados, sin descuidar por ello la estética y elegancia. Su adaptación a los muñones de Vanghetti, es perfectamente realizable, con sólo encomendar los tractores a la acción directa de los motores ci- neplásticos. Para demostrar los resultados halagadores que se obtienen con ella, véase la fotografía de un mutilado ejerciendo un acto ordinario. (Figura 166). Por lo que respecta al costo del aparato, diré que si bien es cierto que él es un poco elevado, la compañía facilita su pago en una forma muy conveniente. El precio total es de 250 pe- sos oro americano, para cualquier confección de prótesis, ya 304 AMPUTACIONES CINEPLÁST1CAS sea de antebrazo u hombro, y su pago se hace en la siguiente forma: Una tercera parte al contado, a la entrega del aparato, Figura 168.-Mano Fusaroli (Instituto Rizzoli) Figura 169.-Mano Casalini (Instituto Rizzoli) Figura 170.-Mano Luppi ; (Instituto Rizzoli) y luego por mensualidades módicas. Bu esa forma se obvia el PRÁCTICA MECÁNICA 305 inconveniente de su precio elevado, que si lo relacionamos con su construcción delicada, no resulta excesivo. La compañía se ha desarrollado extraordinariamente, lo que prueba la bondad de la mano artificial, favoreciendo a los po- bres mutilados. Ellos pueden saldar su crédito, a medida que sus capacida- des para el trabajo aumenten con el hábito del uso de la pró- tesis y les permitan solventar su situación precaria. En estos últimos años, se ha intensificado, muy especialmente en Italia (Instituto Rizzoli, de Bologna) y en Alemania, las construcciones de manos artificiales, justificando la dedicación y el interés con que han valorado el problema protético ma- nual, cuando se estudian las manos construidas a fin de resol- ver el problema de gran fineza mecánica. No deseo entrar en detalles de construcción, pues saldría del marco en que he encuadrado a este libro, pero, a los fines de la demostración objetiva de tales mecanismos, y para que no se crea que el complemento de las amputaciones cineplásticas o sean: las prótesis, son irrealizables, mostraré los diseños de las manos de Siemens-Schuckert (fig. 167), Fusaroli (fig. 168), Casalini (fig. 169) y Luppi (fig. 170), casi todas del Instituto Rizzoli, a excepción de la primera (1). Mecanismo del miembro inferior Las prótesis cinemáticas para el miembro inferior, no han sido objeto de estudio minucioso, por cuanto las prótesis co- munes satisfacen las condiciones requeridas de un buen miem- bro artificial, cuales son: la estática y la dinámica. Las necesidades vitales no se hacen sentir como en el miem- bro superior, y el problema ha sido relegado a un porvenir en que las amputaciones cineplásticas sean operaciones co- rrientes. La solución es sencilla, las prótesis son simples y nosotros hemos llegado, podemos decirlo sin reparos, brillantemente. (1) In la chiragia degli organi di movimento, volumen III, fascículo 5 y 6, 1919. 306 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Cuello del pie.-El problema se plantea cuando la. mutila ción llega a comprender el cuello del pie. Figura 171.-Pie artificial del operado por Codivilla La prótesis en el muñón de Ricard, consiste simplemente en ún botín movido por el motor a clava alternante constituido Figura 172.-Movimientos activos del caso Codivilla por el calcáneo, y le imprime ora movimientos de flexión, ora de extensión, a semejanza de los naturales del cuello del pie. PRÁCTICA MECÁNICA 307 En el caso de Codivilla (pág. 136), a doble clava, el botín es movido mediante dos cinchas anterior y posterior (fig. 171), que no tienen nada de particular. Estas constituyen a su vez el dispositivo de prensión y de tirante. La regulación se hace mediante hebillas ordinarias que se ajustan por orificios equi- distantes en las correas respectivas (fig. 172). Yo poseo un caso semejante (1), que no he podido muñirlo de la prótesis por causas ajenas a mi voluntad: el paciente sa- lió del hospital. El resultado fué excelente y la prótesis hubiera dado sus correspondientes halagos. Prótesis de pierna. - En los enfermos amputados de pierna con un motor gemelar, el tractor externo se lleva al talón y la prótesis correspondiente es simple. Estas estudian al movimiento del cuello del pie, exclusi- vamente; luego veremos que las de muslo, se refieren al mo- vimiento de la rodilla y dejan a segundo plano el cuello del pie. El cuello del pie, se construye con el mínimo de frotamiento, empleando ejes, si es posible, montados sobre bolitas de acero, de lo que resulta, el mínimum desperdicio de fuerza mo- tora. Es necesario practicar una buena ventana en la pierna (fig. 123, pág. 232), para poner al descubierto el regulador de la tensión, que a su vez sirve para colocar fácilmente al miem- bro artificial; enganchar el tractor externo y regular la tensión, actos que el enfermo puede realizarlos, sin ayuda de otra per- sona. El paciente coloca primero su estribo dentro del motor (fig. 110, pág. 221), luego introduce su muñón en la pierna artificial y una vez que está sujeta mediante las correas res- pectivas, se dedica a unir el tractor externo, valiéndose del sistema a tornillo del regulador que puede, como hemos visto, separarse en dos partes. La práctica atenta de las sensaciones musculares de tensión miógena, le dan al enfermo el índice de su graduación eficiente. Si está flojo el tractor, lo regula acor- (1) Historia clínica n.° 19, pág. 247. 308 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS tando su largo, mediante el dispositivo apropiado; si corto, lo alarga. Un resorte anterior, se encarga de mantener el tonus muscular requerido. En uno de mis enfermos, he conseguido dos motores de pierna (fig. 122, pág. 231), que se emplean para la flexión y extensión respectivamente del cuello del pie artificial. No es necesario, en estas prótesis resorte tensor, pues ambos motores contralorean su tensión miógena: ora de flexión, ora en exten- sión del pie. Prótesis de muslo. - Las prótesis de muslo, se refieren, a los Figura 173.-Movimiento de extensión de la pierna con un motor del cuadríceps (original de Putti) movimientos de la rodilla. El cuello del pie será pasivo y por consiguiente se usarán los modelos de las articulaciones usua- les, que nos dan satisfactorios resultados. La prótesis de muslo que se ha construido para motor único anterior (Putei), ha sido movida por este motor, llevando su tirante, al sitio de implantación del tendón rotuliano, cual lo hace normalmente el músculo cuadríceps crural, y ha obtenido una excelente excursión en la extensión de la pierna. La flexión es pasiva por la propia gravedad (fig. 173). En resumen y para terminar, diré que: considerando los PRÁCTICA MECÁNICA 309 adelantos actuales de las prótesis cinemáticas, en especial las. del miembro superior, llegaríamos a las conclusiones halaga- doras que siguen: Las prótesis nos ofrecen alicientes muy sólidos, para res- tituir, una vez formado el muñón cineplástico, la función del órgano mutilado conforme al enunciado de Vanghetti: «La cooperación de la plástica y de la prótesis, ambas cinemáti- cas- sin usurpación de mecánica de función residual - es necesaria y útil a la máxima aproximación de los aparatos pro- téticos a los naturales, con máxima simplicidad y mínimo em- pleo de cirugía y de mecánica». CAPÍTULO V CONTRIBUCIÓN pmow Realizados los muñones cineplásticos en mis enfermos, como se ha visto en la segunda parte de este libro; me interesé en las construcciones de sus prótesis respectivas, para las cuales obtuve la colaboración del industrioso ortopédico Sr. Scheuser, teniendo que agradecerle la dedicación e inteligente labor prestada en honor de la ortopedia argentina, con el objetivo desinteresado de contribuir a solucionar el problema protético. Múltiples dificultades de todo orden hemos tenido que vencer, pues, por una parte, no teníamos orientación en las construcciones mecánicas de las manos artificiales, ningún dispositivo de va- lor nos era conocido, y de otro lado, escaseaban los materiales de construcción, puesto que nos encontrábamos en plena guerra europea, sin contar con las dificultades casi insalvables de dis- poner de un hábil y sutil artesano, el cual, necesitando ganar la vida para solventar sus necesidades, debúi remunerarse con nuestro peculio particular. No obstante las dificultades apuntadas, hemos solucionado la parte mecánica con singular satisfacción, considerando, desde luego, que deberán perfeccionarse en el porvenir, pero que abren una vía a nuevos ensayos con un aporte de gran valor indus- trial y médico. Hemos realizado la construcción de un dispositivo de pren- sión o enganche a estribo y otro en asa; asimismo, un modelo 312 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS de pulsera para los motores del tipo de las clavas. Se lia reali- zado también un miembro artificial con su mano cinemática para la extremidad superior de un desarticulado del codo, y por último, se han construido varias prótesis de los miembros infe- riores para mis amputados: Dispositivos de prensión. - Los estribos que liemos construido son prácticos y sencillos en su aplicación, habiéndonos servido de ellos con buenos resultados. Constan de dos piezas: la pieza macho, A, y la hembra, B (fig. 174). No tiene ningún juego de tornillos como el disposi- Figura 174.-Estribo (modelo original).-A, pieza macho; B, pieza hembra; 1, rama de enchufe; 2, abultamiento de las ramas; 3, pestaña macho; 4, rama horizontal del estribo; 5, pestaña hembra. tivo de Putti (1), y solo enchufan por simple presión, lo que simplifica el mecanismo, y lo hace más sencillo y práctico. (1) Véase página 288, fig. 154. CONTRIBUCIÓN PERSONAL 313 Las dos ramas tienen una forma abultada 2 y 2' para dar cabida al motor, a la vez que libertad en su contracción. La pieza hembra B tiene una rama (4) que está construida con las dimensiones del largo del ojo del motor, y se encuen- tra recubierta con un tubo de goma de mediano espesor, todo lo cual irá introducido dentro del túnel. En la parte inferior de las piezas A y B se encuentra un dispositivo en «pestaña», a enchufe recíproco. -Un agujero que atraviesa de parte a parte Figura 175.-El caño doblado en semicircunferencia se en- cuentra en la parte superior; el tubo de goma se muestra en sección longitudinal y la correa y hebilla correspon- diente en perspectiva. Figura 176 Pulsera en cuero para los motores del tipo de las clavas ( Modelo personal ) al dispositivo de pestaña sirve para sujetar el tirante o tractor p. d. e impide a la vez que el estribo se suelte por disjunción de ambas ramas (fig. 110, pág. 221). Para colocar el estribo, se introduce la pieza hembra B con su vastago 4 dentro del ojo del motor, luego se lleva la pieza macho A para articularla con la correspondiente por medio de su rama 1, la que entra dentro del vastago o rama 4. En la 314 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS parte inferior del estribo se tiene cuidado al mismo tiempo de que la pestaña 5 entre dentro de la similar n.° 3 deslizándola de delante hacia atrás, y el estribo queda colocado y fijo (pág. 286, fig. 152). Es, pues, más simple de colocar que el de Putti. Se ha empleado también en otros enfermos, un dispositivo constituido por un caño metálico liviano, doblado en semi- circunferencia, dentro del cual introducimos una correa a hebi- lla, y el caño es recubierto en toda su extensión por un tubo de goma, para hacer suave la toma del motor y evitar los mo- vimientos bruscos (fig. 175). Nos ha dado excelentes resul- tados. En nuestros motores a clava, el dispositivo de prensión que hemos empleado ha sido una pulsera de cuero'Curtido y suave (fig. 176), con un revestimiento almohadillado de fina gamusa por dentro del anillo, a fin de no lesionar a la piel del motor Se la ha reforzado, en algunos casos, con un sector de circun- ferencia metálico, que nos sirve para obtener mejor fijación en el cuello de la clava. La pulsera es cerrada con una hebilla, que regula al mismo tiempo la prensión y la hace adaptable a los distintos diámetros de las clavas. Del anillo parten dos correas de puntos diametrales que se emplean para enganchar el trac- tor externo. Regulador de la tensión. - Hemos empleado simplemente el regulador que se usa en los aeroplanos como tensor de sus alas Figura 177.-Regulador de tensión.-I, intermediario; II, ramas machos a tornillos (fig. 177). Al hacer girar la pieza hembra n.° I hacia uno u otro sentido, las dos piezas machos n.° II se acercan o alejan, y tiran o aflojan la tensión muscular del motor (fig. 111, pág. 222). CONTRIBUCIÓN PERSONAL 315 En otro de mis enfermos el regulador adoptado ha sido una simple correa de cuero que hacía continuación al tirante ex- terno de cuerda, e iba a fijarse en la prótesis por intermedio de una hebilla. La correa tiene agujeros equidistantes y según que el motor esté flojo o tenso, la correa se ensarta en la hebilla con más o menos longitud. Mano cinemática. - La mano cinemática ha sido construida para un desarticulado de codo que poseía el tipo de motor a clava alternante, constituida por el olecranón. Contrayendo su bíceps, llevaba la clava, hacia adelante (movimiento de flexión) y contrayendo su tríceps hacia atrás (movimiento de extensión); con los cuales se obtenían dos movimientos útiles, utilizados en el cierre o la abertura de la mano artificial, ambos activos y voluntarios. Véase en las figuras 80 a 85, página 189 y siguientes, el muñón de la desarticulación del codo obtenido en mi enfermo. Mediante los desplazamientos de la clava en las distintas acti- tudes musculares, se ha construido el miembro artificial. El dispositivo de prensión, de enganche, o de «attaco» pro- tético, ha sido construido en forma de casquete, figuras 178 y 179, n.° 2, dentro del cual se coloca la clava que se adapta per- fectamente por su idéntica forma. En su parte inferior existe un sector metálico, n.° 3 a cremallera la que engrana con una rueda intermediaria, n,° 4, y a su vez es articulada con otro sector metálico a cremallera también n.° 5, con un eje fijo 0'. Todo este dispositivo tiene por objeto tomar y transformar el movimiento del motor cineplástico, que es ántero-posterior en otro longitudinal. Véase la flecha del tractor externo, n.° 6. Como digo, el casquete 2 es movido por el motor de delante hacia atrás (fig. 178) sobre su centro 0 que se ha colocado en el mismo eje fisiológico del codo, es decir, sobre la interlinea articular, y este movimiento es transformado por el dispositivo apuntado, en el sentido longitudinal, gracias a las ruedas 4 y 5. Si el casquete se mueve en sentido contrario (fig. 179), la fuerza longitudinal resultante es inversa. El tractor externo 6, transmite la fuerza a un impulsor digi- 316 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS tal, n.° 8, por intermedio de una rueda dentada, n.° 7, que gira sobre su eje, y la fuerza es aumentada mediante una palanca 9. Figuras 178 y 179.-Esquema original del mecanismo de nuestra mano cinemática.-1, brazalete del brazo; 2, dispositivo en casquete; 3, cremallera del casquete; 4, rueda intermedia; 5, sector metálico; 6, tractor o tirante p. d.; 0, eje del codo; 0:, eje del sector 5; 8, impulsor digital; 9; palanca intermedia; 7, rueda dentada.-Obsérvese la flexión del dedo en una y otra posi- ción del impulsor I y I' con relación a la línea punteada vertical. El dispositivo se aprecia en sus detalles en las figuras ci- tadas, y se nota el movimiento de traslado acontecido en el impulsor digital anotado con la cifra 8. De modo que, en resu- men, las flexiones o extensiones de los dedos, se harán por una fuerza longitudinal, que ora será hacia abajo, ora será hacia CONTRIBUCIÓN PERSONAL 317 arriba, y de esta suerte, construimos un dispositivo mecánico digital, que pudo ser adaptado a los respectivos impulsos. Mecanismo de los movimientos digitales. - Todo el sistema mo- tor digital lo hemos basado en movimientos de palanca, cuyos ejes están representando las interlíneas articulares, y las fuer- zas impulsoras o potencias se han colocado en las caras dor- sales de los dedos artificiales. Las resistencias, naturalmente, se encuentran en la palma de los dedos. Estudiemos, en primer término, el movimiento digital de las primeras falanges, que es simple y fácil de comprender, para luego entrar al de las segundas, con ventajas para su explica- ción, pues éstas se encuentran supeditadas a aquéllas. Primeras falanges. - En las figuras 180 y 181, se ha dibu- jado en esquema el metacarpo y la primera falange con su eje de flexión, o sea: articulación metacarpo-falángica, represen- tada por la letra O, siendo el siguiente eje de flexión inter- digital. El impulsor digital !, que-es de metal, está en relación con la cara dorsal de la primera falange, mediante una pe- queña barrita rígida, la cual se fija en a, y así queda consti- tuido el dispositivo flexor o extensor, para todas las primeras falanges. Se comprenderá fácilmente, que cuando el impulsor I se dirija hacia abajo, como lo indica la flecha, y se coloque en situa- ción I1, la palanca entrará en acción, y la falange girando so- bre su eje O por el impulso del motor cineplástico, llevará el punto a en situación a1, mientras que la extremidad se co- locará en O/, caminando siempre sobre una circunferencia cuyo radio será el largo de la primera falange O Ox, de lo cual re- sultará la flexión digital metacarpo-falángica (figs. 180 y 181). Estos movimientos son reversibles, es decir, que una vez flexionada la falange, si el impulsor I se mueve en sentido con- trario, nos apareja la deflexión de la primera falange. El dispositivo es, pues, bien simple y está basado, conio se observa en las figuras, en una simple palanca de fuerza. Veamos ahora, cómo se consigue el movimiento de la segunda falange con la primera en nuestra mano cinemática. 318 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS Segundas falanges. - Las segundas falanges se mueven sobre las primeras, por un dispositivo semejante al que hemos des- Figuras 180 y 181.-Mecanismo de los movimientos digitales de las primeras falanges.-0, eje metacarpofalángico; 0^ eje interdigital de la primera con la segunda falange; 1, impulsor digital; a, punto de implantación de la barrita I a, impulsor del movimiento de la primera falange.-La figura de la derecha nos demuestra el movimiento realizado después de ac- tuar el impulsor I (véanse las flechas). cripto para éstas, es decir, mediante una palanca, y ésta se constituye con su eje colocado al nivel de la articulación inter- falángica Oí (fig. 182), siendo representado el brazo de la re- sistencia por la longitud de la segunda falange O, y la po- tencia aplicada en su cara dorsal ó. CONTRIBUCIÓN PERSONAL 319 Este punto se encuentra unido por una barrita rígida, a otro situado en la cara palmar de la mano, cerca del pliegue meta- Figuras 182 y 183.-Mecanismos de los movimientos digitales de las segundas falanges.-O, eje metacarpofalángico: Oj, eje interdigital de la primera con la segunda falange: O¿, eje ínter- digital de la segunda con la tercera falange; a. punto de implantación de la barrita I a, impulsora de la primera falange; b, punto de implantación de la barrita c b, impulsora de la segunda falange; c, punto fijo de implantación de la barrita b c que imprime el movi- miento a la segunda falange sobre su cara dorsal b.-La figura de la derecha demuestra la flexión digital realizada. carpo-falángico C (ver fig. 182), de tal suerte que tenemos dos juegos de palanca, articulados entre sí y solidarios mutuamente; por cuanto, al moverse la primera falange con su eje O Ot, so- bre su circunferencia correspondiente, de hecho traslada la se- gunda falange en este sentido; pero, como existe la unión b c 320 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS (fig. 182), que uo es flexible, hará describir al pauto ó una cir- cunferencia con un radio & c. más grande que la primera O Oí y con centro c colocado por delante del centro O. De modo que las dos circunferencias son excéntricas y desiguales, vale decir, divergentes; con lo cual, la segunda falange se flexionará tanto más, cuanto más flexionada se encuentre la primera, ase- mejando con ello a los movimientos normales de los dedos. Su extremidad O2 (fig. 182) se colocará en (fig. 183), descri- biendo un sector de la circunferencia a radio O1! O^. Se explica fácilmente, una vez que se ha comprendido bien el movimiento deflexión, que la deflexión de la segunda falange se obtenga por una fuerza contraria, ya que el mecanismo sirve tanto para la una como para la otra actitud de los dedos. La tercera falange tiene un dispositivo igual a la segunda falange (fig. 184), y su movimiento de flexión y extensión, se explica con solo ojear con atención la figura citada. Obsérvese la barrita rígida de la potencia c d de las figuras 184 y 185, que moviliza la tercera falange y la hace flexional', como asimismo el dispositivo impulsor digital I y I1, sus relaciones con la rueda dentada 7 y el tractor externo que la continúa; el todo montado y fijo sobre la palma de la mano. El dedo pulgar ha sido construido con una sola articulación, la metacarpo-falángica, la que es movida por un tirante rí- gido 9, que se encuentra sujeto, a su vez, al tractor externo (fig. 184). Los desplazamientos de vaivén del tractor, hacen flexional' y deflexionar al pulgar, y obra así en concordancia con los movimientos similares de los cuatro dedos restantes, asemejando a la pinza fisiológica manual. Lejos estoy de considerar a esta mano artificial como ideal, muchos son los defectos y las insuficiencias de construcción, pero creo que en idea la solución que nosotros hemos dado a los mo- vimientos digitales por el mecanismo descripto, se asemeja tanto a la natural, que en ese sentido nos declaramos satis- fechos. La mano fué construida en hierro laminado y forjada a mano. El antebrazo se ha hecho de teki colada, imitando el celuloide. El brazalete humeral de cuero; por último, se ha colocado a la mano en semipronación, porque en esa posición se ejecutan Figuras 184 y 185.-Mecanismo digital de conjunto.- Las indicaciones corresponden a las figuras an- teriores, 180 a 183. La figura de la derecha nos demuestra el movimiento ejecutado y el me- canismo de conjunto. 322 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS casi todos nuestros actos más usuales: escribir, comer, etc. Nuestro enfermo recibió su prótesis (fig. 87, pág. 195), y ha podido ejecutar actos elementales (fig. 89, pág. 197), que son realmente halagadores, por no decir sorprendentes. La solución del problema cineprotético manual, queda abierto a la inventiva y preparación genial de los ortopedistas, puesto que así tiene que serlo, aquel que llegue a construir una pró- tesis que satisfaga ampliamente el desiderátum del mutilado, cual es: restablecer la función de su mano amputada. Prótesis de pierna. - Las prótesis que hemos construido lo han sido para amputados de pierna en el tercio superior; y en- tre éstos, hemos colocado, una, en un muñón a doble motor. La construcción nosfué sencilla,pues necesitábamos imprimir movimientos a la sola articulación del cuello del pie. Hemos Figura 186.-Doble motor de pierna (bimotor). Caso personal n.° 14, pág. 229 usado las piernas comunes, llevándoles el tractor de nuestro motor al talón del pie artificial. El problema queda resuelto satisfactoriamente y al enfermo le corresponde ejercitar y educar el músculo a los fines de una correcta marcha. Las prótesis, se diferencian de las comunes en cuanto es ne- cesario abrirles una ventana frente al regulador de la tensión,, con el objeto de facilitar la colocación de la pierna artificiaL CONTRIBUCIÓN PERSONAL 323 y regular a voluntad del paciente la tensión de su elemento cinematizado (fig. 111, pág. 222). La contra-extensión del mo- Fig. 187.-Prótesis de pierna provista al enfermo tor gemelar, la hemos realizado con un resorte flexor, que reemplaza a los antagonistas del motor. El eje del cuello del pie, ha sido hecho con el sistema de cojinetes a bolillas, evitando 324 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS desperdicios de fuerza motriz, dada su ligereza y suavidad en los movimientos. Los casos n.os 11 y 12, han obtenido con este sistema de cons- trucción, ventajas indiscutibles, tanto, durante la marcha, cuanto en su estabilidad; (véanse las historias clínicas respectivas pá- ginas 220 y 224). Nuestros mutilados han podido trabajar con Figura 188.-Doble motor de muslo.-I, anterior a «clava» con el cuadríceps; II, posterior en «asa» con músculos de la región gran provecho y puede apreciarse sus ventajas, especialmente en el caso clínico n.° 12, en el cual, teniendo que imprimir movi- mientos a un pedal de una máquina de coser suelas, se vió imposibilitado de hacedlo debido a una irritación en Ja piel del muñón, que le obligaba a usar la prótesis sin el motor cine- mático. Hemos tenido la felicidad de poseer el primer caso de doble motor de pierna, que se conoce en la actualidad, y se le lia mu- nido de una prótesis de pierna con doble tractor (fig. 186). Los CONTRIBUCIÓN PERSONAL 325 gemelos cinematizados (motor posterior), fueron llevados por intermedio de su tirante externo al talón del pie artificial Figura 189.-Condiciones del muñón provisto de su prótesis. Motor anterior (fig. 123, pág. 232) y el músculo tibial anterior (motor anterior), fué llevado al antepie (fig. 124, pág. 232). En esta prótesis (fig. 187) no colocamos resorte antagonista, puesto que ambos motores contralorean su potencia respectivamente. Los resultados pueden valorarse en la figura 125, pág. 233, 326 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS donde se demuestra el movimiento activo impreso al botín ar- tificial. Prótesis de muslo. - La prótesis de muslo que hemos cons- truido, ha sido para el mutilado de la historia clínica n.° 20, Figura 190.-Prótesis vista por detrás para notar: I, regulador de la tensión en hebilla para el motor anterior: II, id. id. para el posterior; III, ti- rante del motor posterior. púg. 250, a doble motor de muslo. Primer caso existente en la literatura médica, con la particularidad de haber constituido el muñón mixto: un motor posterior en asa y otro anterior en clava (fig. 188). Los dispositivos de prensión usados, quedan descriptos al principio del capítulo, con resultado satisfactorio. En la clava anterior, se colocó una pulsera (fig. 176), y en el motor pos- terior un asa metálica (fig. 175). CONTRIBUCIÓN PERSONAL 327 El motor anterior realizado con el músculo cuadríceps, fué llevado a la pierna por intermedio de su tirante externo y fijado en el sitio anatómico de inserción del tendón rotuliano (fig. 189); mientras que el posterior, constituido por los múscu- los flexores, lo fué sobre la parte posterior de la pierna (fig. 190). En tal forma obtuvimos la movilización activa de Figura 191.-Movimiento de la rodilla ejecutado por el enfermo con sus motores cineplásticos la rodilla artificial y colocábamos a los músculos de los moto- res respectivos con sus funciones naturales y propias de cada uno de ellos. Una rueda de reflexión para el tirante anterior, fué indispensable y necesario colocar al nivel de la rodilla, a fin de reemplazar artificialmente a los cóndilos femorales en los grandes movimientos de flexión. El cuello del pie artificial fué construido sin ninguna va- riante, y se le dejó librado a sus movimientos pasivos, como en las prótesis comunes. La importancia en los mutilados del 328 AMPUTACIONES C1NEPLÁSTICAS muslo, es secundaria, en relación a los de la rodilla, y es a ésta que le debemos encomendar la acción de los elementos cine- plásticos. Para regular las tensiones musculares de ambos mo- tores, se ha empleado el dispositivo a correas y hebillas (figu- ra 190). El mutilado camina flexionando activa y voluntariamente su rodilla, y se ha puesto en evidencia que, en los meses que lleva reeducando a sus músculos, ha aprendido a manejar su pierna artificial, con bastante soltura, y hasta con cierta delicadeza y presición. La amplitud de los movimientos en la rodilla puede apre- ciarse perfectamente en la figura 191, demostrando un reco- rrido de flexión y extensión, valorado en 30°. Con esta ampli- tud, la marcha se ejecuta a satisfacción. La cinta cinematográ- fica sacada al enfermo, no puede ser más demostrativa al res- pecto (véase pág. 254). CAPÍTULO VI tramie™ post-opebatobio y la reeducación DEL AMPUTADO He creído conveniente considerar en este capítulo, simultá- neamente, el tratamiento post-operatorio y la reeducación del mutilado, porque los dos procesos deben ser considerados con- juntamente, ya que el segundo, es consecuencia obligada del primero. Constituido el motor cineplástico mediante el acto operato- rio, el cirujano debe preocuparse de que rinda su máxima excursión en fuerza y potencia. Para ello, se usarán todos los medios conocidos en fisioterapia, con el fin de excitar su con- tracción muscular activa y voluntaria. Los procederes antirretractivos, que hemos estudiado en otra parte de este libro, facilitarán la obra al cirujano, dando de esta suerte punto de inserción externa al motor, el cual podrá ejercitar su acción y aumentar su potencia paulatinamente, hasta que la prótesis pueda ser aplicada directamente sobre el motor. Yo he constatado en varias historias clínicas, el aumento de la excursión y fuerza, en correlación con los ejercicios muscu- lares de los motores sometidos a dichos tratamientos durante varias semanas (fig. 114, pág. 225, y fig. 117, pág. 227). Cuando se ha cinematizado un muñón antiguo, es necesario recordarle al enfermo que imparta la orden de contracción 330 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS correspondiente al músculo del motor formado; mas, como éste se encuentra, por una parte, atrofiado dada su vieja inactivi- dad, y, por la otra, el enfermo ha olvidado la orden especial para hacerlo contraer, resulta que para obtener su contracción voluntaria, se requiere una meditación y recuerdo que no todos los enfermos la recobran con precisión y prontitud. El grado del desarrollo intelectual del paciente, interviene en primera línea, pues es necesario que se dé precisa cuenta del objetivo que lo guía al cirujano, para que, comprendiendo el acto pedido, ejecute, por voluntad propia, la contracción del motor. Es necesario abrirles el entendimiento, excitando el recuerdo del acto que deseamos, mediante una actitud objetiva de su miembro sano y en relación directa con la corres- pondiente, a la que se obtendría en la contracción del músculo constituvo del motor formado. Por ejemplo: si tenemos un mo- tor gemelar de la pierna derecha, se le hará contraer al en- fermo los gemelos de la izquierda varias veces seguidas, y luego, se le pedirá que ejecute el mismo acto en la pierna mutilida. En esta forma, he obtenido fácilmente la contrac- ción del motor, pues con ello he excitado el recuerdo en una forma tangible y práctica. Y lo he obtenido, después de haber ensayado, sin éxito, el estímulo mediante razonamientos teó- ricos. El procedimiento se impone a su simple vista, cualquiera que sea el grado de entendimiento e inteligencia, evitándose explicaciones o dilaciones inútiles, carentes de tanta fuerza rememorativa. Es indudable, que el intelecto del paciente es digno de tenerse en cuenta, a tal punto, que De Francesco creyó haber seccionado los nervios del asa motora, en su enferma amputada del brazo. Por otra parte, tenemos que contar con la buena vo- luntad de los pacientes, para efectuar el acto que se le pide. Los enfermos inteligentes, se darán inmediata cuenta del propósito del cirujano, y tratarán de ejecutar la contracción muscular del motor, poniendo en ello toda su atención y dedi- cación. En éstos, el aprendizaje les será fácil y los progresos evidentes. Los de cultura deficiente y de escaso desarrollo intelectual, tendrán mayores dificultades e inconvenientes en realizar el TRAT. POST-OPERAT. Y LA REEDUCAC. DEL AMPUTADO 331 acto, pero siempre lo ejecutarán, si el cirujano les presta mayor atención, enseñándoles la forma de realizarlo. La buena y espontánea voluntad, serán las condiciones pri- mordiales para que los enfermos hagan progresos. Desde luego, la gimnasia muscular, los masajes, la electri- cidad, etc., etc., deberán complementar el tratamiento post- operatorio inmediato, hasta obtener una fuerza suficiente en el motor, como para aparejarlo con la prótesis correspon- diente. Es frecuente observar, que la curación por primera de las plásticas cutáneas no se obtienen en forma completa, y las consiguientes ulceraciones situadas dentro del túnel motriz, deberán ser objeto de un tratamiento queratinizante por medio de pomadas, pastas o curaciones antisépticas. La helioterapía, la ambrina o parafina, ayudarán eficazmente a la cicatrización completa en tiempo más o menos breve. Provisto el mutilado de su prótesis cinemática, deberá sometérsele a una reeducación progresiva y paulatina, que durará de uno a varios meses, los cuales estarán en relación con el grado de aplicación y de aptitudes personales. Se dará comienzo con los movimientos más sencillos y fáciles de eje- cutar, para luego tentar los más complejos, conceptuados difíciles. Se le limitarán a unos pocos minutos de ejercicio durante las primeras semanas, y luego se irán aumentado, toda vez que el muñón cineplástico resista las presiones del tractor externo sobre la piel del ojo motriz, hasta que se constituya un callo resistente como para soportar el trabajo continuado de todo día. Si, por el contrario, se libra al enfermo, desde su comienzo, a exagerados ejercicios, la piel del ojo se verá lesionada por el excesivo uso y la flictena o ulceración, aparecerá de inme- diato con los desagrados consiguientes. Por tales razones, aconsejo empezar con sesiones de dos o tres minutos por día, y aumentar paulatinamente este tiempo, a medida que el mo- tor y la piel lo permitan, a la vez que el callo se constituirá, dando un punto excelente de enganche o «attacco». Es indiscutible que, aparejado un enfermo por primera vez 332 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS éste no sepa manejar su prótesis o lo haga con actos torpes, bruscos y toscos. Con el uso diario y la frecuencia en la repe- tición de los mismos actos, conseguirá, en poco tiempo, su perfeccionamiento. Los sentidos, vista, tacto, oído, etc., entra- rán en juego hacia el fin deseado, acompañados de una firme voluntad y del deseo de llegar a su realización perfecta. Poco a poco se irán agregando al acto simple de la prensión manual o de la marcha, por ejemplo; otras sensaciones táctiles en inmediata relación con el esfuerzo muscular del motor cine- plástico, que le darán al enfermo una conciencia del acto eje- cutado, y, además, la tensión y el esfuerzo muscular se des- arrollarán conscientemente para valorar las distintas modali- dades de nuestros movimientos habituales en la lucha con el medio ambiente. El enfermo se acostumbrará a llevar su brazo artificial sin molestia alguna, lo dirigirá con cierta libertad y holgura, a la vez que, con el tiempo, las pequeñas sutilezas de los movimientos digitales, serán dirigidos con certeza y me- sura. Hasta, puede decirse, se los llevarán a cabo con discresión y elegancia. La reeducación del mutilado y sus consecuencias, los sor- prendentes resultados obtenidos en los amputados por procedi- mientos comunes y con las prótesis vulgares, son hechos tan evidentes, que nadie puede negarlos después de conocer las publicaciones aparecidas en las naciones de la pasada belige- rencia. Nové-Yosserand y Bouget, M. Chatain, Belot y Privat, J. Camus, Spitzky, etc., se han preocupado intensamente del asunto en varios artículos; evidenciando prácticamente los beneficios incalculables de la reeducación de los pobres mu- tilados. La fundación de verdaderos centros de reeducación argrí- cola e industrial en las naciones europeas, es obra de la nece- sidad nacional, para devolver al trabajo a los inválidos de la guerra. El estímulo individual y colectivo, la voluntad de continuar sirviendo a la patria en tan duros trances, la necesidad de seguir trabajando para ganarse el pan, dado el agotamiento de la caridad pública, etc., etc., obligan a los amputados a ingresar a un centro de reeducación, en donde se les provee TRAT. POST-OPERAT. Y LA REEDUCAC. DEL AMPUTADO 333 de una prótesis, saliendo aptos para el trabajo diario y poder ganarse el sustento cuotidiano. Estos centros, son verdaderas escuelas; en ellas se dirige científicamente al mutilado y se le adapta a su mejor disposi- ción para aprender un oficio, consultando sus intereses particu- lares y las fuerzas restantes del miembro. Reuniendo todos los mutilados similares, como si fueran niños de escuela, se des- pierta el estímulo y la emulación colectiva. La comparación entre los más adelantados y los que ingresan a la escuela, resulta una enseñanza bien objetiva y un acicate real para los principiantes. Así como en una escuela hay alumnos atrasados y adelan- tados, así también en estos centros de reeducación, hay hábiles e inhábiles para aprender a manejar su prótesis. En ello entran diversos factores individuales, que están representados por la inteligencia, aplicación, voluntad, atención, etc., etc. Cada amputado debe ser objeto de estudio, antes de proce- der a darle un aparato, a fin de evitar un fracaso por ineptitud individual. Alcanzado un grado suficiente de educación, la Dirección de esos centros, se ocupa de colocar a sus pupilos en oficinas o talleres, librándolos en una vida de trabajo suficiente al sus- tento personal del egresado. Si con las amputaciones ordinarias y aparatos de prótesis usuales, se ha conseguido devolver al trabajo a un cierto número de mutilados, mediante la reeducación; es de lógica consiguiente que, con las amputaciones cineplásticas y las cineprótesis-procedimientos, como se ha visto, superiores a aquéllos-se conseguirá un perfeccionamiento en la capacidad del trabajo, que será la expresión más sublime de lo que el ingenio humano pueda concebir y construir en bien del mutilado. De consiguiente, los resultados prácticos de las amputacio- nes cineplásticas y de las cineprótesis, tendrán que medirse con el andar del tiempo y con los perfeccionamientos que se introducirán en el futuro. COKCLUSIOMS GENERALES 1.a Las amputaciones cineplásticas son de un alto mérito científico, las que, encontrándose en sus comienzos, abren un vasto campo a la experimentación de los cirujanos. 2.a No obstante su estado larvado, se puede vaticinar que ellas entrarán en la práctica quirúrgica en forma decisiva, toda vez que los progresos de la técnica sinteticen operaciones bien regladas. 3.a La clínica ha comprobado que la realización de tales operaciones, son hechos tangibles y evidentes. 4.a Los elementos fundamentales son de dos tipos: el asa y la clava. 5.a Las combinaciones de ellos, agregadas a sus variantes, forman la base de la Teoría de los motores plásticos, creada por Vanghetti. 6.a La construcción de los tipos de motores bifásicos o alternantes, son los que darán mayor rendimiento motriz. 7.a Las dificultades que tienen que vencerse, son de tres órdenes, correpondientes a la piel, músculos y huesos. 8.a Las plásticas de piel, constituyen las dificultades ma- yores del cirujano. 9.a La epidermización del motor cineplástico, es un pro- blema aun no resuelto en forma satisfactoria y concluyente. 10. No tenemos una técnica estable para ellas, y se las guiará por los preceptos fundamentales de plástica cutánea, y muchas, están libradas aún al propio ingenio del operador. 336 AMPUTACIONES CINEPLÁSTICAS 11. Todas las intervenciones de plástica cutánea, doscrip- tas en este libro, servirán corno de orientación general, y en ninguna forma se las adaptará como técnicas inmutables. Ellas son, en la actualidad, las más factibles de realizar. 12. La técnica de los deslizamientos cutáneos que he ideado y realizado en.,varios de mis enfermos, es sencilla y práctica, dando resultados plenamente satisfactorios. 13. Los motores terminales, son superiores a los laterales, en el estado actual de las cineplásticas. 14. Los motores a clava son más sencillos de epidermizar que los de asa. 15. La constitución del asa motora, sé efectuará lo más simple posible, de reducido volumen, ya sea con un tendón, músculo u otro tejido, en forma que la epidermización se facilite. 16. Un estudio meditado sobre el valor muscular con fines cineplásticos, es necesario sintetizarlo para cada segmento de miembro, con lo que se evitarían las indecisiones del operador, al confeccionar el motor (Sauerbruch). 17. Las resecciones musculares, deben practicarse cuando con ello se simplifique la plástica cutánea. Se resecarán los músculos de menor interés o valor motriz. 18. Estará permitido resecar una razonable longitud de hueso, a los fines de obtener una buena cineplástica. La pér- dida en largo óseo del segmento del miembro, será recompen- sado con un excelente muñón motriz. 19. El sacrificio de una articulación, para constituir un motor, no está permitido aún, dado el estado actual del desa- rrollo cineplástico. 20. Los procedimientos antirretractivos inmediatos a la operación, no tienen ventaja práctica; en cambio, como post- operatorios, guardan un valor indiscutible para ejercitar al motor y aumentar su rendimiento en fuerza y excursión. 21. Los casos personales que presento en este libro, con- tribuyen en modo eficaz a la solución del problema cineplás- tico; agregando nuevos casos, algunos de ellos originales, con métodos propios. 22. El modelo de ergógrafo que he construido, es excelente para medir le energía y excursión de los motores. CONCLUSIONES GENERALES 337 23. Las prótesis cinemáticas del miembro superior, deberán perfeccionarse. 24. El tipo de mano mecánica estudiada y provista a mi enfermo n.° 5, ayudará a solucionar el problema manual, vistas sus ventajas y condiciones cinéticas. 25. Las prótesis deberán poseer fuerza, estética, facilidad de manejo, reducido costo y gran duración. 26. El tipo de Carnes reune, en la actualidad, buenas con- diciones para adaptarse a las amputaciones cineplásticas. 27. Las prótesis comunes del miembro inferior, aun cuando cumplen satisfactoriamente los deseos del cirujano, no llenan las condiciones ideales de dinámica y estética. 28. Con los muñones de las cineplásticas, deberán perfec- cionarse en el sentido indicado. 29. Los modelos provistos a mis mutilados, reunen exce- lentes condiciones. 30. Un concurso científico y simultáneo del cirujano y d.el ortopédico, es indispensable para solucionar el problema que engloba tantos intereses vitales para la sociedad, el indi- viduo y el Estado. 31. Los innumerable mutilados de la pasada guerra, favo- recerán el estudio cineprotético. 32. La reeducación del mutilado, es condición imprescin- dible para que el resultado operatorio y ortopédico sea sa- tisfactorio. 33. Inteligencia, ilustración, decisión, dedicación, paciencia, constancia y esfuerzo individual, son factores que se requieren en los operados, para recompensar los esfuerzos del cirujano y del mecánico, a fin de obtener un excelente resultado ci- neprotético. TRES CARTAS DOCUMENTADAS DEL PROFESOR G. VANGHETTI Extraigo y transcribo a continuación tres cartas interesantes que el profesor Vanghetti me ha dirigido, separándolas de la correspondencia honrosa que mantengo con el ilustrísimo maes- tro; pues las reputo de valor científico respecto de varios pun- tos controvertidos en el presente libro, y las inserto también por el valor histórico que pudieran alcanzar en el futuro. Empoli, 12 Gennaio 1919. lllmo. Sig. Prof. Dr. G. Bosch Arana Le sono gratissimo delle 3 pubblicazioni, inviatemi e che io ho letto con grande soddisfazione ed anche istruziene Me-ne congratulo altamente con lei, col suo maestro, e colla chirurgia Argentina. Coi material i possed uti da lei all'atto pratico cortamente non si poteva far piñ e meglio. Oggi abbiamo fatte realtá molte altre idee teoriche, mal- grado l'ostruzionismo ed il disfattismo scientifico che si sono dati per vinti solo a fin di guerra. Sono máncate in troppi «las miras generales, altruistas y humanitarias»! Oltre ai motivi psicologici, molte contrarietá furono dovuto ad ignoranza della teoría o ad esagerazioni d'inconvenienti, come per esempio, la defi- cienza di cute, la obbligatorietá di scorciare l'arte, la complicatezza della operazione. la lunghezza della guarigione, ecc. Oggi non manca chi dice che l'amputazione cineplastica, é una opera- zione semplice, facile, económica, sicura e guaribile in otto o dieci giorni. Tutto sta nei casi e nei metodi, o per meglio dire nei chirurghi. Nessuno pin di me é nemico delle demolizioni, cosí i primi punti del pro- gramma del reparto di chirurgia cinemática in Chiari (Brescia), furono: l.°, evitare l'amputazione; 2.°, evitare la reamputazione. E, come avrá visto dalle pubblicazioni piñ recenti, non solo si riesce con accumuli di pelle, 340 TRES CARTAS DOCUMENTADAS DEL PROF. VANGHETTI oppure con trazioni musculari (impiegate anche da leí), ad evitare le riam- putazioni senza sutura; ina anche a formare un qualche motore plástico termínale, senza alcuna notevole difficolta anche in terreno non asettíco. Ormai le principal! difficolta, sono specialmente quelle del chirurgo e del meccanico. I chirurghi sono rimasti molto sorpresi di vedere trasformate in realta alcune vedute teoriche di un medico in materia di chirurgia, e che a loro sembravano fantastiche, come per esempio, ultimo il trimotore. I mecca- nici restaño molto seccati di dover uscire dalla loro comoda routine. Non si trova dappertutto uno Schener come lei ha trovato, anzi sarebbe ne- cessario che la creazione di questa degna persona fosse pubblicata con mag- giori particolari. I suoi casi sono molto simpatici. Alcuni appartengono al genere di quelli che Pellegrini, per ordine di sua maestá la Regina, presentó a Wil- son durante la sua visita all'ospedale del Quirinale. II presidente ed il suo seguito rimasero stupefatti, e se ne interessarono moltissimo. Si vede che in Nord-America, malgrado l'invio di missione apposita per la chirurgia ci- nemática, venuta da noi, l'idea del motore plástico nel pubblico non esiste. Eppure venne anche una missione inglese per lo stesso scopo, ed i giornali politici inglesi si occuparono del tema. Ella saprá puré del trionfo della cinemática alia conferenza interalleata di Londra, e dovuto al Prof. Putti. Ritornando ai suoi casi, io credo che oggi o domani lei ne avrá degli altri che segneranno un ulteriore progresso; perció mi faccio lecito d'indi- rizzarle una domanda ed é questa: Dato che lei possiede benissimo la teoría, appoggiata ad unapratica sem- pre crescente, sua e degli altri, e che le sue tre pubblicazioni messe insie- me, formano una giá considerevole monografía ¿perché non potrebbe lei lanciare il primo piccolo trattato del genere in lingua spagnuola? II Dr. Oliete é morto, ed era l'unico che avesse avuto l'idea di tradurre un mió libro, forse non sentendosi di far di piü per mancanza di casi clinici. II Dr. Pieri, pubblicherá quanto prima i resultati della sua espeiienza (circa 60 casi), in italiano ed inglese. lo e Putti abbiamo in preparazíone altra pubblicazione del genere, con- trariata da cento difficolta. II Dr. Pellegrini, é sul punto di correggere gli ultime fascicoli di un vo- lume intitolato Cineplastiche e Cineprotesi (Unione Edit. Tip. Torinese, Torino). Benché io non veda nella sua bibliografía che siano citati certi lavori di Pellegrini, Pieri, De Francesco, Egidi, Delitala, ecc., a questa ora li avia giá veduti. Io ritengo che se da Pellegrini, che é un pratico molto sbriga- tivo, lei prendesse la parte sistemática, da tutti prenderá esempi clinici, lei potra fare un volume in proprio del massimo interesse, anche per noi non di lingua spagnuola o sia castigliana. II modo splendido col quale lei ha assimilato le mié idee, mi fa dire con piena sicurezza: Lei riuscirá magnificamente. Si prepari al piccolo trattato, se... non l'ha giá fatto! Con saluti cordiali e sentiti ringraziamenti, mi perdoni e creda Dvmo. Dr. G. Vanghetti. Empoli (Firenze). TRES CARTAS DOCUMENTADAS DEL PROF. VANGHETTI 341 I miei studi datano dal 1896: che peccato che io abbia ignorata l'ampu- tazione di Ricard. ¡Quanta via dolorosa mi sarei risparmiata! In questi ultimi anni é stato necessario particolareggiare il punto d'at- tacco come segue: Punto d'Attacco o Attacco l.°, orgánico o somático, 2.0, inorgánico o protetico A rigor di termiui, si dovrebbe dire amputazione cinematoplástica, invece di cineplástica? Secondo la mía definizione, é chirurgia ortopédica, quella che si occupa della statica, dinámica e cinemática del sistema di stazione, locomozione e prensione. La masticazione dev'esser compresa nella prensione? La protesi dentaria é la miglior cineprotesi che si conosca (cineprotesi meccanica). I metodi antiretrattili furono da me studiati per rispondere alie obie- zioni altrui. La trazione elástica rimarrá. Quella meccanica diretta sulle ossa, non so se sia mia (1899), ma trova sempre nuove applicazioni. I me- todi antiretrattili non furono debitamente studiati sull'uomo. La mancanza di cute, non preoccupa molto i nostri cinematisti, anche perché gli attacchi somatici divengono sempre piú economici. II Ceci, che lanció i prími casi li esegui con tanta prodigalitá, forse allora necessaria,. che ne é rimasto male influenzato tutto lo sviluppo della chirurgia cinema- tica fino ad oggi. Empoli, 17 Maggio, 19. Illmo. Prof. Dr. Bosch Arana. Appena ricevuta la sua lettera, quíndici gibrní or sono, le spedii quelli stampati che io possedevo. In uno d'essi notai la pubblicazione del breve trattato generale di Pellegrini < Amputazioni cineplastiche» (Soc. Tip. Edit. Torinesse. Torino, 1919, con 249 fig.) nella cui bibliografía ella trovera citate le sue pubblicazioni. Solo oggi mi sentó la liberta di spirito per rispondere alia sua lettera. Si passano tempi molto cattivi, e non aggiungeró altro. lo la ringrazio tanto e poi tanto di cid che promette di fare in lingua castigliana; di tanto maggior buon cuore, in quanto che ho capito a prima vista che lei ci riescirá benissimo. Non importa mica fare un grosso volume! Per ora c'é l'esempio di Pellegrini, poi verrá quello di Pieri. A proposito di quest'ultimo la prego far ricerca della sua relazione suH'amputazione cinemática (IX Congr. Soc. Ital. Ortop. Milano, Novembre, 1918), sull'Ar- chivio d'Ortopedia. lo non sono in grado di mandargliene copia e pur- troppo neppure l'indirizzo dell'A. (oggi). Io vedró molto volentieri il piano della mano dell'ottimo signor Scheurer, specialmente se su qualche pubblicazione. Qui in Italia, come lei avrá visto, si ospitano sulla Chir. Org. Mov. anche articoli di persone senza gradi accademici. 342 TRES CARTAS DOCUMENTADAS DEL PROF.VANGHETTI Non insisto sulla parola cinematoplastica; solo osservai che a rigor di termine (non d'orecchio) avrebbe dovuto esser quella P. es. Ashhurst Fha adoperata per titolo di una sui pubblicazione. La distinzione fra punto d'attacco somático e protetico per noi quá riesce indispensabile per intendersi. II motore plástico é sempre orgánico. Nella letteratura si scambia spesso fra motore plástico e punto d'attacco il quale é solo una parte del motore. Cosí anche fra motore doppio, e bimotore. II primo significa due motori sopra un medesimo moncone, il secondo due movimenti sul medesimo motore. Con saluti ed ossequi. Suo affemo. Vanghe rn. Empoli, Firenze. Empoli, 28 Setiembre, 19. Carissimo Professore: lo ho tuttora da ringraziarla della sua bella pubblicazione sulla «Prensa» che me ne arriva anche un'altra, quella dell'ergografa. Di bene in meglio. Sono i fatti che contano, non le parole. Dica puré bimotore o bimovente o altrimenti, non importa: quello che importa davero é la sua produzione. Ormai sono riuscito a fare entrare il nome de lei nella nostra bibliografía e ne sono contentissimo. Lei podrá riscontrarlo anche nel volumetto III.0 della Biblioteca di Scienza per Tutti (Ed. Sonzogno. Milano), intitolato: La ricostruzione delle membre mutílate (Prof. G. Franceschini). Deve trovarsi anche a Buenos-Ayres, fosse prima che qui, come l'hanno avuto prima a Parigi. Eco le notizie scientifiche. II 2 corr. congresso di chirurgia a Trieste (Soc. Ital. Chir.): tema di relazione cineplastiche e cineprotesi, relatori Pieri e Putti. Quest'ultimo si limiterá a poca cosa; Pieri montera ¡1 caval di battaglia: presentera una bellissima relazione molto completa per técnica e bibliografía. 12 ottobre. Conferenza Interalleata a Boma. Relatore io, sul medesimo tema di cui sopra in non pin di sei pagine. Esposizione di arti artificiali. 17 ottobre. Congresso della Societá Ortop. Ital a Bologna (Ist.° Rivoli, Prof. Putti) con esposizione d'apparecchi ortopedici, esclusi gli arti. Putti ha giá una mano con 3 motori. Non so se sia la mia cosí detta «mano cine- mática ideale» cioé con tre aliernatori; certo sono 3 motori. Come vede, si cammina. Stia bene e si ricordi di me. Saluti cordiali. Vanghetti. BIBLIOGRAFÍA Aievoli. - Sulla chirurgia cinemática, Piforma medica, n. 37, Na- poli 1917. Id. - Protesi e plastiche cinematiche, Ibid., n. 13, Napoli 1918. Alessandri.-Resoconto clinico-statistico dei dottori Dominici e Crainz del Policlinico di Roma; Bertero edit., pag 10 e 273, Ruma 1911. Id., id.-In Vanghetii, Vitalizzazione delle membra artificiali, pa- gina 188. Anschuetz. - Armamputierte mit Stumpfplastik nach Sauerbruch; Me- diz. Gesellscli. zu Kiel, seduta 5 luglio. 1917, Münch. med. Woch., n. 37, 1917, pag. 1177. Antoneili. - Contributo alia casistica della vitalilizzazione delle mem- bra artificiali, Pensiero medico, n. 47, 1916, pag. 541. Ashhurst A. P. 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