HIGIENE PUBLICA. ETMIHE «MIS QUE SE OBSERVAN EN LA REPUBLICA MEXICANA. ESTUDIO HECHO r FOE EL UOOTOB JOSÉ F. SAYON ' V t Miembro titular de la Academia Nacional de Medicina y Catedrático de la Escuela Práctica Médico-Militar. Memoria presentada en el concurso convocado el 15 de Agosto de 1888 por la Academia Nacional de Medicina. MEXICO IMPRENTA DEL GOBIERNO FEDERAL EN EL EX-ARZOBISPADO (Avenida Oriente 2, núm. 726.) • 1891 HIGIENE PÚBLICA Ooncurso para resolver "Cuáles son las enfermedades endémicas que se observan en la República Mexicana, precisando sus circunstancias principales. " ^/ÍT s un hecho perfectamente averiguado, que las localidades ejercen en VIJ la salud cambios notables, ya predisponiendo á los individuos que habitan ciertos países á padecimientos propios de ellos, ya confirién- doles cierta inmunidad para resistir sus influencias nocivas. Y es- ta influencia, y no poca, que el medio físico ejerce sobre el hombre, es tam- bién poderosa sobre las enfermedades; así por ejemplo y refiriéndonos úni- camente al impaludismo, vemos que dicha afección reviste un carácter be- nigno en un país determinado, mientras en otros se presenta con toda la gravedad que tiene en las localidades eminentemente palustres. La altitud, latitud, constitución geológica, situación, dirección de los vientos, profundidad de las aguas, son otras tantas causas que impiden ó favorecen el desarrollo de las enfermedades. La fiebre amarilla sólo se ob- serva en ciertos lugares de la costa del Golfo de México y las Antillas, la costa occidental del Africa, en el Brasil, Cabo Verde é Islas Canarias; el delta del Ganges es la patria del cólera asiático; y el tifo exantemático que se observa con tanta,frecuencia en México es sumamente raro en Veracruz y Tampico. En toda la Europa central y en la América del Norte el mayor nú- mero de epidemias de fiebre tifoidea tiene lugar en el otoño, el más peque- ño durante la primavera; en la capital de México la neumonía llega á su mayor desarrollo en la primavera, las enteritis en el otoño y el tifo exan- temático en el invierno. Las estaciones tienen por lo tanto una influencia poderosa en la endemología y epidemología. 4 Además de una causa productora de una afección se necesita un me- dio adecuado para que obrando sobre él produzca sus efectos: he aquí un nuevo factor etiológico que hace emprender el estudio de la demografía. .Raza, constitución, organización social, sexo, matrimonio, natalidad, mor- talidad, etc., son otros tantos elementos dignos de la mayor atención. Basta lo expuesto para comprender el inmenso campo abierto á nues- tras investigaciones, así como los mil problemas que se nos presentan por resolver, aun cuando nuestro estudio se redujera á saber cuáles son las en- fermedades endémicas de una población, villa ó pequeño lugar habitado por el hombre: ¿qué decir cuando el tema propuesto por la Academia de Medicina de México, se refiere á señalar las enfermedades endémicas de la República Mexicana con sus circunstancias principales? Si la enormidad del trabajo y mi ineptitud no me han detenido para emprender tan magna obra, sirva al menos en mi abono el noble fin qué me guía al tomar parte en este concurso. r r\ , r : • ') - ■ .. .. . • - ■ . • • Como por enfermedad endémica se entiende la que proviene de untv causa local, y reina ya constantemente ya en épocas fijas en un país de- terminado, tendremos que estudiar detenidamente la geografía física de la República, así como la etnografía y demografía de la nación mexicana. > La comprobación de las proposiciones que descuellen de este estudio nos la dará la estadística, que aunque pequeña, es exacta por la escrupulo- sidad con que ha sido formada. La República Mexicana está comprendida entre los 15° y 32° 42' la- titud N. y los 88° 54' y 119° 25' de longitud O. del meridiano de París. Su superficie es de un millón novecientos y tantos mil kilómetros cua- drados. Comprendida entre los dos Océanos, al Este por el Atlántico y al Oes- te por el Pacífico, presenta dos penínsulas en los extremos de su más gran- de extensión: al Noroeste la Baja California y al Sureste Yucatán. Muchos autores, entre ellos Humboldt, han creído que las montañas de la América central son la continuación de la cordillera de los Andes; y otros por el contrario, fundándose en la creencia de que en los tiempos prehistóricos el istmo de Panamá no existía, creen que no hay correlación entre estos sistemas de montañas. En nuestro país, y en el Estado de Oa-i xaca, como á los 17° de latitud N. se encuentra el cerro del Cempoaltepec 5 que puede considerarse como el núcleo de las dos principales cadenas dé montañas que lo atraviesan de S. á N. El ancho dorso de esta cordillera se encuentra al N. del Istmo de Tebuantepec en medio del Continente, desde allí se encamina directamente al N. deprimiéndose poco á poco á partir de los 19°. Las mayores elevaciones son de 5,400 á 4,900 metros á que llegan el Popocatepetl, Citlaltepetl é Ixtacihuatl. Todo el interiór del país forma una llanura inmensa, elevada de 2,000 á 2,500 metros sobre el nivel del mar, pero es de advertir que la mayor parte de las mesetas que existen en la República están formadas por el re- verso de las montañas. Entre las cuatro llanuras ó mesetas situadas al re- dedor de la capital, la de Toluca tiene 2,600 metros de elevación, la del Valle de México 2,274, la de Actópan 1,966 y la de Ixtla 981. Los ríos que nacen en las montañas y mesetas desembocan en los dos Océanos, siendo los principales el Bravo ó del Norte, el de Santiago, el Nazas, el Panuco, el de Atoyac, el Grijalva, el Ozumacinta y otros mu- chos que tienen poca importancia, tanto por no ser navegables como por el escaso caudal que arrastran, lo que se explica fácilmente por la configu- ración del terreno, que hace que las aguas se precipiten siempre por los de- clives, siguiendo el camino más corto. Los lagos de que México abunda, deben llamarnos altamente la aten- ción por las condiciones especiales de ellos y las mil consideraciones que se deducen para la morbosidad y la higiene. Estos son verdaderos depósi- tos de agua y sin corriente alguna, de suerte que permanece estancada y sujeta á las variaciones de nivel que le hacen sufrir las evaporaciones y lluvias. Citaremos en primer' lugar al de Chapala entre los Estados de Ja- lisco y Michoacán, tiene 2,550 kilómetros cuadrados y hace excepción á, lo que dejamos dicho, supuesto que el río Lerma ó de Santiago desembo- ca en él y vuelve á salir con su segunda denominación; los del Valle de México que ocupan la cuarta parte de la superficie de este Valle, y son los de Texcoco, Xochimilco, Chalco, San Cristóbal y Zumpango; el de Pátz- cuaro en el Estado de Michoacán y la laguna de Tlahualila en el de Du-' rango. Para completar el cuadro del suelo mexicano es necesario dirigir una mirada sobre sus costas y las aguas que las bañan. Toda la costa oriental ó Atlántica desde los 18° y 26° de latitud se halla plagada de barras, y debe considerarse como un dique contra el cual los vientos alíseos y el mo-1 vimiento perpetuo de las aguas de Este á Oeste, arroja las arenas que el Océano agita. Estas arenas amontonadas por el movimiento continuo de' 6 las aguas desde la península de Yucatán hasta la desembocadura del río Bravo, rellenan insensiblemente la cuenca del Golfo Mexicano. Los vientos del noroeste, llamados nortes, soplan en el Golfo de Mé- xico con más intensidad desde el equinoccio del otoño hasta la primavera, siendo más débiles en los meses de Septiembre y Octubre. Si se abraza con una mirada la carta general de la República, se pue- de ver que dos terceras partes de su extensión pertenecen á la zona tem- plada y un tercio á la tórrida, pero por un conjunto de circunstancias, en- tre las cuales deben figurar en primer término las grandes elevaciones de las mesetas, sin dejai' de considerarse la situación, naturaleza del terreno, abundancia ó falta de vegetación, y otros muchos factores que cambian la distribución del calor, en la mayoría del terreno situado bajo esta zona tórrida se disfruta de un clima benigno. La diferencia de altura explica también que las mesetas aun hallándose á la latitud á que corresponde un clima cálido, sean más frías que las regiones situadas más al Norte; pero á menor altura sobre el nivel del mar. El clima cálido se encuentra en los fértiles espacios de terreno que se extienden en su mayoría junto á las costas, de modo que la tierra caliente puede considerarse como un cinturón que rodea al país. Esta región sube desde la orilla del mar hasta 800 metros, siendo su temperatura media de 25 á 26 centígrados, y los extremos de 12 á 33 °. La tierra caliente es muy calurosa y húmeda, lo que.unido á la exuberante vegetación hacen de ella un país sumamente insalubre. En las planicies elevadas á 1,200 ó 1,500 metros reina perpetuamente una suave temperatura de primavera, al grado de que los fuertes calores y excesivos fríos son completamente desconocidos, y la vegetación presenta siempre un lozanísimo verdor. La temperatura media en estos terrenos es generalmente de 20 á 21 centígrados, y rara vez hay una variación de cuatro á cinco grados. Las mesetas situadas á mayor elevación, es decir de 2,000 á 2,300 metros presentan un aspecto enteramente diferente. El cielo está despe- jado, la atmósfera transparente y la vegetación de exuberante y rica que era en la tierra templada, se torna aquí pobre y raquítica. La temperatura media es de 17 centígrados, y en la capital de México, que debe conside- rarse en esta región, el termómetro no subeá más de 30° en el verano á la sombra, y son bien pocos los descensos á bajo de cero en el invierno. En Toluca y Guichilaque, que se encuentran á una altura aún supe- rior, se disfruta de una temperatura media de 11° á 12°, que es casi igual á la de Francia; aquí se encuentran ya las grandes cadenas de montañas que se extienden desde Tehuantepec hasta Chihuahua y Sonora. De una manera general podemos decir, que no se conocen en el país más que dos estaciones: la de las lluvias y la de las sequías, pues sólo al Norte, más allá de los 28°, se notan las cuatro que se observan en Euro- pa. La formación de las nubes y la precipitación de las aguas empiezan ge- neralmente en las costas orientales, de tal suerte que lás lluvias vienen 15 ó 20 días más tarde sobre la meseta central que sobre Veracruz. El Gobierno de la República es representativo, popular y se divide en legislativo, ejecutivo y judicial. El primero lo forman las dos Cámaras, que están formadas de un representante por cada 40,000 habitantes para la de Diputados, y dos por cada Estado la de Senadores. El poder Ejecu- tivo reside en el Presidente de la República, quien puede libremente nom- brar á sus Secretarios de Estado. El judicial lo forman la Suprema Corte de Justicia, y los tribunales de Distrito y Circuito. Los Estados, que son veintisiete, son libres y soberanos pero unidos conforme á la Constitución de 1857, que es la Ley suprema del país, y que reconociendo los derechos del hombre le da la más amplia libertad para ejercer la profesión, arte ó industria que elija, así como para abrazar la religión que quiera. 7 Dejando á un lado la discusión de los monogenistas y poligenistas, que han tenido defensores tan ilustres como Cuvier y Flourens por una parte y Lamark y Broca por la otra, es sin embargo oportuno consignar, que nuestro origen parece remontarse al período cuaternario, según los estudios y descubrimientos modernos en geología, paleontología y lin- güística. Esta primera humanidad que la ciencia describe y día á día nos hace conocer más detalladamente, ha tenido que pasar por la prolongadísima edad de la piedra despulida; pero los siglos se suceden y con ellos los ins- trumentos rudimentarios de la industria se perfeccionan, la grosera hacha de silex se aguza y pule, y una nueva generación más poderosa, con nue- vas necesidades y aptitudes, deja grabados en el granito los primeros bos- quejos de dibujo y ornamentación, con que pretende y logra perpetuarse. Un nuevo triunfo realiza el hombre, que lo hace ya el más poderoso de los seres, el descubrimiento del cobre al cual se sucedió el del bronce. 8 Pero aun no estaba todo hecho, sus instrumentos de trabajo y defensa, aunque muy superiores á los de sus antepasados, encontraban resistencias invencibles que lo hacían fracasar en sus empresas; de allí la necesidad de asociar los esfuerzos para vencer al común enemigo. Las sociedades em- piezan á formarse y la división del trabajo se organiza. El descubrimiento del fierro, que vino después, corona por fin al hom- bre con el lauro de la victoria en la lucha por la vida, y las leyes ineludi- bles del progreso arrastran consigo á las generaciones. Es inconcuso, refiriéndonos á la evolución de nuestra patria, que entre los aborígenas de México á la llegada de Hernán Cortés, no sólo las dos tribus más civilizadas y por consiguiente avasalladoras de las demás, la azteca en el centro del país y la maya en el Sur, eran poseedoras del cobre y del bronce, también los otomíes, tlaxcaltecas, tarascos, zapo tecas y otras muchas hacían uso de dichos metales, así como del oro y piedras precio- sas; lo que deja suponer que no estaba lejos el día en que dueñas del fierro, entraran por completo en una vía de verdadera civilización. Toda esta multitud de tribus indias con caracteres etnográficos co- munes pero también con multitud de variedades, unidas una vez más á la raza blanca tenían que producir los diferentes tipos antropológicos que se encuentran en el país. Y digo una vez más, porque muchos autores supo- nen, y no sin fundamento, que algunas de las razas autóctonas habían su- frido en una época muy anteiior á la conquista, la mezcla civilizadora de la raza blanca. De lo expuesto se deduce que la Nación Mexicana ha nacido de mu- chos gérmenes, siendo sus principales elementos étnicos: las razas autóc- tonas, otomíes y mayas; las demás tribus indias, aztecas, tarascos, zapo- tecas y otras muchas que sería prolijo enumerar; y la raza blanca que rea- lizó la conquista. Los otomíes tienen el color amarillo y los ojos ligeramente desviados hácia arriba en su ángulo externo; los mayas son braquicéfalos, de frente ancha y mirada audaz, de pómulos salientes, erguidos y altivos; y, abra- zando en una descripción común á los demás indios, diremos que tienen por lo general un color cobrizo, que son membrudos, musculosos, de ca- bellos negros, ásperos y lisos, la barba es rala, los pómulos salientes, las orejas grandes, los labios gruesos, la frente baja, los ojos rasgados, negros y de vista penetrante. El indio, melancólico por naturaleza y moderado por costumbre, es diestro, dócil y sumiso aunque al mismo tiempo indo- lente, tardo, supersticioso y crédulo. 9 La raza iberiana, según Lagneau, tiene el cráneo braquicéfalo, de su- turas simples, pero voluminoso, arredondado, los arcos zigomáticos son anchos, las gibas frontales salientes, la cara ancha, los huesos malares sa- lientes, los dientes pequeños, los cabellos negros, los ojos oscuros, grandes, vivos y expresivos, la nariz casi recta, la barba corta y el cuello y los hom- bros bien desarrollados. Esta raza parece la más á propósito para coloni- zar los países cálidos. Si poco numerosos son los datos que he podido recoger para dar una idea, siquiera sea aproximada, de los elementos étnicos de la Nación Me- xicana, no son por cierto más numerosos los relativos á la demografía. Ocupados por tantos años en las luchas fratricidas, mucho es que se ha- yan recogido algunos para bosquejar nuestra estadística, obra tan impor- tante y de la cual tan poco caso hemos hecho. La población de la República Mexicana según el Sr. Emiliano Bus- to, es de 9.577,279, lo que da 4,89, por término medio, de habitantes por kilómetro cuadrado. De éstos, el 19 por 100 son de origen europeo, el 38 por 100 corresponde á los indios, y el resto á la raza mixta que es la más numerosa. Con respecto á la división de los sexos puede decirse que mientras más se aproxima al Norte disminuye el predominio del sexo femenino so- bre el masculino. La parte meridional del país está más poblada en lo ge- neral que la septentrional, y en aquella está más acumulada en el interior. Como el censo de la República está aún por formarse, nada podemos decir, desgraciadamente, respecto del estado civil, natalidad, mortalidad y demás cuestiones tan interesantes á la higiene. Entre las afecciones zimóticas y constitucionales figuran en primer lugar en los cuadros que acompañan el presente trabajo, las fiebres erup- tivas, y entre éstas sólo la erisipela se presenta con cierta frecuencia en algunos hospitales; pero como en estos establecimientos cada día se tiene mayor cuidado en las curaciones, y se generalizan los preceptos antisép- ticos, tiende á desaparecer más y más. La viruela, el sarampión y escarlatina puede afirmarse, sin temor de ser desmentido, que sólo epidémicamente se presentan en la República, 10 tal como ha sucedido con la primera en esta capital y en el presente año; sin embargo, la mayor parte de las defunciones causadas por estas fiebres en la ciudad de México, son debidas á la viruela y en segundo lugar á la erisipela. En los hospitales militares, como es de suponerse, los números que expresan los casos de fiebres eruptivas, en su mayor parte pertenecen á la erisipela, muy pocos á la viruela y rarísimos al sarampión y escarlatina. El tifo es hijo de la miseria social y reproducido por el organismo, puede ser trasmitido de individuo á individuo. La acumulación es la causa principal que da origen al veneno huma- no productor de esta afección, pero el organismo por su parte tiene que estar en las condiciones necesarias para recibirlo; de allí que el hambre, las privaciones, la dieta, la fatiga, las emociones depresivas y cuanto tien- da á debilitar al individuo, sean causas poderosas, para hacer del hombre un medio apropiado á su desarrollo. Como asienta el Profesor Jaccoud, la acumulación humana no es la única que puede dar* nacimiento al tifo exantemático, la de los productos animales en estado de fermentación ó descomposición pueden provocarla explosión de esta enfermedad. A la célebre epidemia de tifo observada por dicho Profesor á bordo del "Gironda, " y desarrollada por esta cansa, agregaré como un hecho más que habla en favor de esta proposición, el siguiente: Durante el año de 1887 estalló una epidemia de tifo entre los soldados del 8? Batallón, residente en esa época en la capital de San Luis Potosí, y elDr. Miguel Otero, Director del hospital militar de aquella plaza, hizo un escrupuloso estudio de las condiciones higiénicas del edifi- cio en que estaba alojada la tropa, sin encontrar causa alguna que expli- case la epidemia. En vista de este resultado llevó sus investigaciones álos lugares vecinos y encontró que en un solar inmediato al cuartel se hacía la elaboración de abono con materias fecales humanas. El hecho fué pues- to en conocimiento de la autoridad, é inmediatamente que ésta obligó al industrial á suspender sus trabajos, cesó de presentarse el tifo entre los soldados. Como la enfermedad de que me vengo ocupando reina endémicamen- te en las ciudades de México, San Luis Potosí, Gruanajuato, Pachuca y algunas otras poblaciones del interior, me parece oportuno investigar cuál 11 de estas dos acumulaciones, la humana ó la de sus desechos, es su princi- pal origen. Si tenemos en cuenta, por una parte, la benignidad de nuestro clima, permitiendo que nuestras habitaciones, sin inconvenientes graves, perma- nezcan abiertas todo el día, y quizá en algunos puntos también durante la noche, y por otra se recuerdan las condiciones especiales de canaliza- ción que existen en las poblaciones citadas, (en la capital las inmundi- cias permanecen en las atarjeas durante mucho tiempo por causas que to- dos conocemos, siendo la principal la falta de corriente; en Guanajuato, Zacatecas y Pachuca un riachuelo sin caudal alguno atraviesa la ciudad, y allí quedan hasta que vienen las lluvias, todas las inmundicias de la ciu- dad, de que es único depósito; en las demás poblaciones la falta absoluta de toda canalización hace que sus habitantes, en fosas fijas que construyen en las casas, arrojen no sólo sus materias fecales, sino también cuanto desperdicio ó suciedad producen hombres y animales) se ve uno muy in- clinado á aceptar, que la mayoría de los tifos que se observan en la Re- pública son debidos principalmente á las descomposiciones que sufren los productos animales que se dejan acumulados. No quiero negar por esto, que la acumulación humana deje de tener su poderosa influencia en la ex- plosión del tifo exantemático que se observa en México, bastaría para pro- bar lo contrario, el hecho de que en el invierno, llega á su máximum el número de atacados. Esta enfermedad es esencialmente endémica en la capital de la Re- pública. Si se registran minuciosamente uno por uno los cuadros de mor- talidad que rinde semanariamente el Consejo Superior de Salubridad, no se encuentra uno sólo en que dejen de consignarse algunas defunciones por tan terrible mal, y el número total de muertos al año, no baja de 450, llegando hasta 500 y tantos pomo sucedió el año de 1886. El laborioso Dr. Manuel S. Soriano en su estadística del Hospital "Juárez," dice hablando del tifo: "Hace tiempo que en el Hospital Mili- tar y en el "Juárez" se viene observando, según lo afirman personas de buen criterio y de vasta práctica tanto civil como nosocomial, que la mor- talidad por el tifo es menor en los hospitales que en la población. Para con- firmar este aserto, sería preciso tener* á la vista el censo de la Capital y los datos de la mortalidad producida por el tifo sacados rigurosamente por la ofi- cina del Consejo de Salubridad. Digna es, pues, de estudiarse la circuns- tancia que llevo referida, porque teniendo en cuenta en medio de las que se asisten unos y otros atacados, sorprende que la mortalidad sea menor, 12 precisamente donde debiera encontrarse una cifra más grande de sus víc- timas." Según el mismo Sr. Soriano la mortalidad en el mes de Junio de 1888 llegó á 15,1 por 100 en el referido Hospital "Juárez." Las formas que revistió la enfermedad fueron, la benigna que ocupó el primer lugar, vi- niendo en seguida la adinámica, la atáxica y ataxo-adinámica; y las com- plicaciones que se presentaron, la bronquitis, neumonía, gangrena de di- versas pnrtes del cuerpo, parotiditis, flegmones, aborto , catarro bilioso, diarrea y erisipela. Es digna también de mencionarse la circunstancia señalada por el mismo autor en su estadística especial del tifo, relativa á que el mayor número de atacados correspondió á los domésticos, viniendo después los jornaleros y zapateros. Después de México, en San Luis Potosí hubo mayor número de ca- sos de tifo, 118 en los cuatro años que forman el cuadro que corresponde á esta ciudad, de los cuales sucumbieron 25, lo que da una mortalidad de 21,18 por 100. En los demás hospitales militares fué bien pequeño el nú- mero de atacados de esta enfermedad, por lo que omito todo comentario. Para terminar con la parte relativa al tifo exantemático diré, como aclaración, que en los números consignados en los estados que figuran al fin de este trabajo, están incluidos algunos casos de fiebre tifoidea, aun- que en muy pequeño número, dada la circunstancia de que esta enferme- dad, si bien es cierto que no deja de presentarse, también lo es que en nues- tro país nunca ha tomado el carácter endémico. Posteriormente se me ha asegurado, y lo consigno únicamente como un hecho que está por compro- barse, que la fiebre tifoidea es endémica en el puerto de Mazatlán. Voy á ocuparme ahora de la afección no sólo más común, sino tam- bién la que más caracteriza la patología mexicana: me refiero al enve- nenamiento palustre que es endémico en casi toda la República. Entre todos los datos que lie podido recoger relativos á la malaria, y que corresponden á ciudades, pueblos y lugares situados á diferentes alti- tudes y latitudes no hay uno sólo en que deje de observarse, y con cierta intensidad revistiendo todas las formas, desde la intermitente más benig- na hasta la perniciosa y caquexia palustre. Hay que hacer una salvedad sin embargo, respecto á la menor fre- cuencia y poca gravedad que reviste el impaludismo en San Luis Potosí. 13 El cuadro correspondiente al hospital de esta ciudad puede comprobarlo, pues sólo en el año de 1885 hubo 123 enfermos de fiebres palúdicas y la mayor parte de ellos eran soldados del 279 Batallón que residían en Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas, donde sufrieron el envenenamiento pa- lustre. En el año de 1883 se observaron también 51 casos, á cuyo contin- gente contribuyeron, en no pequeña cantidad, soldados que habían perma- necido en diferentes destacamentos establecidos en poblaciones de los Es- tados de Nuevo León y Tamaulipas. Así es, que si se descartan todos es- tos enfermos cuyo envenenamiento tuvo origen en otros puntos del país, queda muy reducido el número de 224 observados en el referido hospital durante cuatro años, y sin que hubiere habido una sola defunción. Tomando al acaso cualquiera de los informes que rinden mensual- mente los médicos militares á la Secretaría de Guerra, queda comprobado lo que llevo dicho respecto á que el impaludismo se observa en casi toda la República. Sirvan á tal objeto los siguientes, que he elegido por referirse á poblaciones de las cuales no he podido formar estadística. El médico del 3.er Batallón, residente en Chilpancingo, en su infor- me correspondiente al mes de Septiembre de 1888, dice: 1 'A pesar de que no hemos tenido un sólo caso de perniciosa, llevo observado que la tem- peratura media en las fiebres palúdicas no ha sido inferior á41° centígra- dos, y que cuando se han prolongado siquiera sea por ocho días dejan al soldado bastante extenuado y muy anémico. Los casos que se han presen- tado de embarazo gástrico febril, han revestido un aspecto tifoso alarman- te, pero su duración, por fortuna, no pasa de diez días, y ceden al empleo combinado de los eméticos, purgantes y sales de quinino." El de 179 Batallón, residente en Tapachula, Estado de Chiapas, en su informe de Enero del presente año, manifiesta: "Las enfermedades do- minantes en esta localidad son las fiebres intermitentes, y las inflamaciones del aparato digestivo. Unas y otras son muy benignas." El del 10 Batallón, residente en Tapijulapa, Estado de Tabasco, dice ala Secretaría de Guerra en Abril de 1889: "La partida del 109 Batallón compuesta de 224 hombres, y en la cual estoy prestando mis servicios, ha permanecido el último mes en Tapijulapa." "Esta población situada en las márgenes del río "Tacotalpa," que es uno de los principales que desembocan en el Grijaiva, se halla á 200 me- tros sobre el nivel del mar, en las faldas casi de la cordillera que separa los Estados de Tabasco y Chiapas. Su temperatura media es de 27° cen- tígrados, y su atmósfera constantemente húmeda hacen que se verifique 14 con notable rapidez y actividad la fermentación de los detritus vegetales, que en esta región son prodigiosamente abundantes. Bajo los tupidos y corpulentos árboles hay plantas chicas en tan crecido número, y esto en todos los alrededores de la población, que no dejan entrever ni una peque- ña porción de terreno desnudo; en estos sitios sombreados se siente el olor especial de la vegetación que se pudre. El subsuelo es en lo general per- fectamente húmedo. " "Estas condiciones climatéricas explican que sean endémicas las va- rias formas del impaludismo. En el mes que acaba de pasar dominó en mi enfermería la forma remitente." "A pesar de estas influencias morbígenas del clima, se han llegado á aligerar los estragos del impaludismo, merced á las precauciones higiénicas que se han prescrito. Sólo un siete y medio por ciento de la fuerza pasó á la enfermería á curarse del impaludismo. " El del 29 Regimiento en su informe correspondiente á Octubre de 1888, dice: "A fines de este mes vino á San Luís Potosí el escuadrón que estaba fraccionado en el Estado de Tamaulipas. (Ciudad Victoria, Jau- mave y Xicotencatl.) " "Para que esa Secretaría se forme idea de lo malsano de los puntos que guarneció el 2?. escuadrón, me permito manifestarle, que de los no- venta y ocho hombres de tropa que regresaron de dicha partida, muy cerca de dos terceras partes pasaron al hospital, casi en su totalidad víctimas de la fiebre intermitente, anemia palustre y demás manifestaciones de la ma- laria." "De los siete oficiales del mismo escuadrón, cuatro estuvieron reba- jados de todo servicio por estar enfermos también de fiebre intermitente." El del 89 Regimiento de guarnición en Morelia, en su estado corres- pondiente al mes de Octubre de 1888, se expresa así: "El estado sanitario del Regimiento es muy satisfactorio, á pesar de que en la población han abundado las manifestaciones palustres " Por último, el del 109 Regimiento, sito en Atlixco, Estado de Puebla, dice en su informe del citado mes de Octubre: "Tengo la honra de mani- festar á V., que la constitución médica reinante ha sido el impaludismo bajo diversas formas siempre benignas." Veamos ahora cuál es la etiología de la malaria, con el objeto de ex- plicar su desarrollo tan generalizado en nuestra patria. ¿Cuál es el veneno ó microorganismo productor de la malaria? ¿Es el hongo de Salisbury, el bacillus de Klebs, el flagellum de Laveran ó algún 15 otro parásito no descrito aún? Estas cuestiones tan importantes para la humanidad, y especialmente para los habitantes de los países cálidos, per- manecen aún sin resolución; mas sea de esto lo que fuere, los datos cier- tos que poseemos y que paso á exponer, pueden guiarnos en la investiga- ción de las causas que favorecen el desarrollo del impaludismo. El miasma palustre no se reproduce en el organismo, no es transmi- sible, es engendrado por la descomposición de las materias vegetales es- tancadas en un medio húmedo, condiciones que realizan los terrenos pan- tanosos: aquellos en cuya composición entra Ja arcilla ó cualquiera otra sustancia, que favorezca la descomposición de los materiales orgánicos por la retención de las aguas; los deltas situados en el lugar donde desembocan los grandes ríos, son factores muy propicios al desarrollo del impaludismo. No es necesaria la presencia de pantanos naturales para que se pro- duzca la malaria, el pantano artificial llena también los requisitos de un medio apropiado; de allí que la simple remoción de la tierra húmeda car- gada de restos orgánicos, sea suficiente para ocasionar una epidemia. El indígena ó habitante de un país donde reina el impaludismo pue- de ser atacado por la fiebre cuando cambia de residencia; lo que ha sido plenamente confirmado con los soldados del tercer Batallón que residió por mucho tiempo en Cuernavaca, población eminentemente palustre, y á su llegada á Chilpancingo, en Septiembre de 1888, fueron atacados de fiebres palúdicas, siendo así que en esta ríltima población los casos de esta enfer- medad si bien abundan, nunca llegan al número á que alcanzan en Cuer- navaca. Reasumiendo las condiciones que influyen ó favorecen el desarrollo de la malaria, diremos que son: acumulación de materias vegetales, calor, humedad y terreno favorable á la retención de las aguas, es decir, todas las condiciones físicas que presenta la República de México, si se recuerda lo expuesto al hacer su descripción. En nuestro país el primer lugar, con relación al impaludismo, corres- ponde á Tampico, pues teniendo solo de guarnición uno ó dos Cuerpos del Ejército, es decir, de 500 á 1,000 hombres, el número de atacados año por año no baja de 400 y tantos, pudiendo llegar hasta 1,356 como sucedió el año de 1885. Esto no debe extrañar si se tienen presentes las condiciones físicas de aquel puerto situado entre pantanos, sobre la margen izquierda del río Támesis; con una barra que impide con suma frecuencia el paso de las embarcaciones, y lo que es más de sentir, que los residuos orgánicos, sobre todo vegetales, que en grandes cantidades arrastra el río entren al 16 mar; con un clima abrasador, húmedo, sin grandes corrientes de aire, en una palabra, con todas las condiciones necesarias á la producción del mias- ma palustre. Un ataque de impaludismo no confiere inmunidad, por el contrario, una vez contraído el envenenamiento, los accesos se repiten con demasiada frecuencia, y el individuo afectado ó abandona el país origen de su mal, ó perece víctima de la caquexia palustre. A esta terminación fatal de la ma- laria son debidas la mayor parte de las 65 defunciones que hubo en los cinco años que figuran en el cuadro respectivo; el resto fué debido á las formas perniciosas. En todos los estados que corresponden á los otros hospitales se con- signa un número no despreciable de enfermos de fiebres palúdicas, sobre- saliendo, como es de suponerse, los de aquellos situados en las costas, ó en lugares de clima cálido y vegetación exuberante, como sucede con Tepic. El veneno generador de la fiebre amarilla es completamente descono- cido, aun cuando todo hace suponer que es de origen microbiano. Dicho veneno está confinado á ciertos lugares de la costa del Golfo; es una enfermedad propia del litoral, y nunca se ha observado su desarro- llo á una elevación superior á 1,000 metros. (Me refiero únicamente á lo que pasa en México.) Se ha acusado á los pantanos, á las emanaciones que provienen de la ausencia de atarjeas ó por canalizaciones defectuosas, á la acumulación de materias orgánicas en descomposición, á la alteración que sufren las ma- sas de madréporas; pero todas estas no pueden considerarse sino como cau- sas auxiliares. Ciertas influencias cósmicas sí parecen tener acción directa sobre la generación del veneno mismo; entre ellas merecen citarse el calor, la falta de vientos y su sequedad, la ausencia de tempestades. La fiebre amarilla se observa en nuestras costas, de Abril á Octubre; pero no exclusivamente, pues en los demás meses del año suelen presentar- se algunos casos, aunque estos son pocos y nunca reviste la enfermedad el carácter epidémico. En Veracruz, según informes que he podido recoger de algunos de los médicos que allí ejercen, los vientos del Este tienen mayor influencia so- bre la propagación del mal; y el hecho siguiente que me ha comunicado 17 mi excelente amigo el Dr. Enrique Palazuelos, parece confirmar la opinión de que los gérmenes se desarrollan en tierra. En el año de 1883, que la enfermedad se presentó en Mazatlán y al- gunos otros puertos de la costa Occidental, en Veracruz tomó también un desarrollo inusitado; á pesar de esto, las tripulaciones de los vapores an- clados en el puerto, y en esa época muy numerosos, permanecieron en un estado satisfactorio de sanidad, sin que hubiera un sólo caso de fiebre ama- rilla entre ellas. Muchas embarcaciones noruegas, que habían traído al país materiales de construcción para los ferrocarriles que se instalaban en- tonces, no teniendo carga para el regreso, llenaron con arena de la playa una gran cantidad de sacos que transportaron abordo para servir de las- tre, inmediatamente la epidemia estalla entre sus tripulantes, de los cua- les muchos hombres murieron, mientras en los demás buques surtos en el puerto, sus marineros permanecieron indemnes de tan grave mal. La endemia no se presenta sin embargo en toda la costa del Golfo, sus focos principales residen en Veracruz y Mérida, como puede verse por los estados que completan este trabajo; pues aun cuando constan algunos casos observados en Tampico, cuatro en cinco años, son tan escasos que bien se puede prescindir de ellos, y aun es de preguntarse si no serían en- fermos de fiebre biliosa, que tiene tantos puntos de contacto con la enfer- medad de que nos ocupamos. El estado correspondiente á Matamoros es más elocuente bajo este punto de vista; sólo el año de 1882 se presentó la fiebre amarilla bajo la forma epidémica, alcanzando una mortalidad de 28,66 por 100. El número de casos de vómito que señala el cuadro de Mérida, esta- ría en oposición con lo que llevo dicho, si no se reflexionara en que la guarnición de esta ciudad es muy corta, y formada en su mayor parte de hombres naturales del país. Da sin embargo una mortalidad de 45,83 por 100, inferior todavía á la de Veracruz que llega á 47,63. Siguiendo el estudio de los referidos cuadios llama fuertemente la atención: Primero, que durante el año de 1883 que la fiebre amarilla se observó en Mazatlán, importada de Panamá y con carácter epidémico, en Veracruz tomó también un incremento notable; y segundo, que la morta- lidad que causó en el primero de estos puertos, á pesar de ser la primera vez que allí se presentaba y atacar por lo mismo á individuos muy pro- pensos á ella, fué muy inferior á la de Veracruz, pues sólo llegó á 31,84 por 100. El mismo año y los subsecuentes se asistieron algunos enfermos de vómito en el hospital de Tepic, que habían sufrido indudablemente el envenenamiento en algún punto de la costa. 18 De dos años á esta parte, según me ha comunicado el Dr. Alfredo Ve- lasco, la enfermedad ha dejado de presentarse en Veracruz, como sucedió en otra vez con la destrucción de los llamados médanos, sin que hasta aho- ra se haya encontrado una causa suficiente para explicar el hecho. ¿Las obras del dique, que para mejorar el puerto se construyen actualmente, im- pidiendo que las arenas que arroja el mar se acumulen en el fondeadero, tendrán alguna influencia? Que la enfermedad haya desaparecido del citado puerto, lo comprue- ban los estados de diagnósticos que remite el médico del 18 Batallón for- mado todo él por gente reclutada en esta capital y de guarnición en Ve- racruz únicamente desde el año próximo pasado. Hasta estos momentos, habiendo pasado ya en el puerto dos de las épocas en que llega á su apo- geo el número de atacados de vómito, no se ha consignado en su estado sanitario un sólo caso de fiebre amarilla. La disenteria que es una enfermedad de los países tropicales, se lia presentado con bastante regularidad durante los años de 1881 á 1885 en los hospitales militares, con excepción de los de San Luis Potosí, México y Puebla en los cuales el número de enfermos fué pequeño. Tampico, Veracruz, Mérida y Tepic se distinguen principalmente. En el primer puerto hubo en los cinco años 164 enfermos de disenteria dando una mortalidad de 12,80 por 100; en el segundo 252 con 10,31 por 100 de mortalidad; en Mérida se presentaron 84 casos de los cuales uno sólo murió, y en Tepic 65 con 12 defunciones. En el estado perteneciente al hospital de Mazatláñ sólo figuran 29 enfermos de disenteria, lo que está en contradicción con el informe de Ju- lio de 1888, que dió su actual Director Dr. Leopoldo Ortega y dice lo si- guiente : " Cuatro géneros de enfermedades se hacen notar por su frecuen- cia en este puerto, debidas indudablemente á la posición geográfica y to- pográfica especial de la población, y son: las afecciones palustres, las reu- matismales, las del aparato digestivo y las de la piel. Siendo de notarse que el impaludismo está lejos de presentar la gravedad que afecta en las costas del Golfo ó en otros puntos del Pacífico. Entre las del aparato di- gestivo figura la disenteria como la principal, por su frecuencia y su gra- vedad; y las de la piel se hacen notables por su rebeldía al tratamiento, éstas consisten generalmente en erupciones de diviesos, excema, impétigo, prúrrigo y psoriasis." 19 En una Memoria que publicaron en Diciembre de 1888 Roux y Yer- sin, prueban que el bacillus descrito por Klebs y aislado por Loeffler en las falsas membranas de la difteria, es la causa de esta afección tan te- rrible. Las inoculaciones del microorganismo en diferentes animales, ya en la superficie de las mucosas escoriadas, ya en el tejido celular subcutáneo, trajeron siempre consigo la aparición de las falsas membranas caracterís- ticas de la difteria con todo el cortejo de síntomas propios, distinguiéndo- se principalmente las parálisis típicas cuando el envenenamiento era á dosis pequeña. Los Sres. Roux y Yersin, creen que el bacillus no pulula en los ór- ganos, donde no han podido encontrarlo, y que por tanto la difteria es una intoxicación causada por un veneno muy activo formado por el mi- crobio en el lugar de su inoculación. Posteriormente en Junió del presente año han publicado nuevas ex- periencias que comprueban sus proposiciones, y dan á conocer algunas de las propiedades biológicas del bacillus en cuestión, concluyendo por acon- sejar: "que debe intervenirse desde el principio de la formación de las fal- sas membranas en los diftéricos. Si se deja al bacillus el tiempo necesa- rio para formar una dosis suficiente de veneno, en vano se hará desapare- cer la membrana crupal y se destruirán los bacillus, la muerte sobreven- drá por envenenamiento; porque en la difteria, contrariamente á lo que pasa para muchas otras enfermedades infecciosas, la infección no es pro- ducida por un microbio que invada los tejidos, sino por la difusión en el organismo de una substancia tóxica, preparada en la superficie de una mu- cosa, por decirlo así fuera del cuerpo." Me ha parecido conveniente hacqr este pequeño resumen sobre los co- nocimientos positivos que se tienen en la actualidad sobre la causa de la difteria, por tratarse de una enfermedad tan interesante por tantos títu- los, y que desde 1862, que vino al país con la invasión francesa, ha toma- do ya carta de naturaleza entre nosotros, como lo comprueban las defun- ciones debidas á ella y que todos los años se registran. La lepra ó mal de San Lázaro tiene una distribución geográfica par- ticular, según el Sr. Flores, y se le encuentra en los Estados de Colima, Sinaloa, Jalisco, Sonora, Chihuahua, Tamaulipas, Michoacán, México y Distrito Federal. 20 Por mi parte la he visto también con demasiada frecuencia en el Es- tado de Guanajuato, y principalmente en un pueblo denominado el Rin- cón que se encuentra entre Salvatierra y Celaya; siendo verdaderamente numerosos los casos que allí se presentan, dada su población que no pasa de 800 á 1,000 habitantes, y predomina la forma mixta tuberculoso-anes- tésica. E1 catarro contagioso de las vías aéreas, la tos ferina, tiene una im- portancia excepcional entre nosotros por el número de víctimas que hace año por año. En 1885 hubo 215 defunciones en la ciudad de México cau- sadas por esta enfermedad; en 1886, 162; y en 1887, 190. Generalmente se presenta bajo la forma epidémica, y aun cuando en los datos que he podido recoger sólo se hace mención de la tos ferina en los que corresponden á la capital, puedo afirmar sin embargo, que en el inte- rior de la República se observa también con alguna frecuencia. La coqueluche no lia sido observada en los hospitales militares, lo que se explica por su menor frecuencia en los adultos. Las fiebres puerperales no tienen carácter endémico en la República Mexicana. Su frecuencia es insignificante aun en la capital, y con los pre- ceptos higiénicos y cuidados antisépticos que día á día difunden con em- peño nuestros profesores en el ramo, de esperarse es que disminuya toda- vía más el número de víctimas causadas por estas afecciones. Las propiedades contagiosas de la tuberculosis descubiertas por Wi- llemin, es uno de los más grandes progresos que lia realizado la medicina, y lia sido también la brecha abierta en las fortalezas de lo desconocido, para que el sabio Dr. Koch descubriese el bacillus agente principal del contagio. Desde este momento un hecho real queda adquirido para la ciencia: la tuberculosis es debida á un microorganismo, procede de un elemento vi- vo que puede aislarse y cultivarse, y las medidas preventivas contra una enfermedad, quizá la que causa mayor mortalidad actualmente, entran en una vía nueva pero llena de luz. Las enfermedades contagiosas se transmiten primero por las vías en las cuales sus elementos encuentran un paso más fácil: vías aéreas y di- 21 gestivas; pero también puede hacerse la inoculación por la piel y las mu- cosas, como sucede con los elementos del carbón y del muermo, que pue- den entrar al organismo por los ojos ó los labios. Las experiencias de Chau- veau, para demostrar la contagiosidad de la enfermedad que nos ocupa, prueban de una manera evidente que la vía digestiva da paso fácil á la in- fección tuberculosa. ¡Cuánta escrupulosidad debe haber por lo tanto en el reconocimiento de las substancias alimenticias, y de preferencia en el de la leche, que como es sabido puede producir el desarrollo de la tisis si pro- viene de una vaca tuberculosa. No sé si el Consejo Superior de Salubridad lleva su cuidadosa ins- pección á los establos, á fin de evitar la infección de que nos ocupamos, pero caso de no hacerlo, no hay palabras suficientes para encarecerle su im- portancia á fin de que llene este vacío de la higiene civil. La tuberculosis es una enfermedad que ataca principalmente á los jó- venes, sin que por eslo se entienda que los viejos están al abrigo de todo contagio; pero tal vez su menor susceptibilidad depende de que la compo- sición orgánica del cuerpo viejo no es conveniente á la pululación del mi- croorganismo de la tuberculosis. Los progresos de la edad no son las únicas causas que pueden hacer al hombre más refractario á la infección tuberculosa. El medio higiénico en que se desarrolla tiene una influencia manifiesta, y cuando su compo- sición orgánica ejecuta regularmente todas sus funciones, está menos pro- penso á la enfermedad que cuando está bajo la influencia de las malas con- diciones que traen como resultado la miseria fisiológica. Esta debilidad constitucional, que predispone tanto á la tisis, se ad- quiere como es de suponerse por todas las causas debilitantes del organis- mo. Así la alimentación insuficiente, el trabajo excesivo y precoz, la fal- ta de luz y aire en las habitaciones, el ejercicio intelectual inmoderado, los pesares prolongados, los abusos de todas clases (coito, tabaco, alcohol), los embarazos muy repetidos, la lactancia muy prolongada, son otros tan- tos factores muy eficaces en su desarrollo. En la capital el número de defunciones por tuberculosis llega en un año á la enorme cifra de 1,000 y tantas, que explica las mejores condicio- nes para el desarrollo del bacillus en que vive la gente pobre de la ciudad. Mala alimentación, abuso de los alcoholes (principalmente del pulque), habitación baja y húmeda sin ventilación suficiente y fácil (generalmen- te los cuartos de las casas de vecindad tienen acceso á un patio común, es- trecho y sucio); con poco sol, si por accidente alguno de sus rayos llega á 22 estos centros de miseria y sólo por un tiempo corto, en una palabra, con to- das las causas generadoras de la miseria fisiológica. En el ejército llega la mortalidad á una cifra que espanta, desde 37,2 por ciento en la ciudad de Puebla hasta el 59,09 á que alcanza en Vera- cruz. Hay algunos otros hospitales que marcan una cifra más elevada, pero no deben tenerse en cuenta por el pequeño número de casos obser- vados. Vista esta importancia tan grande de la tuberculosis, es de esperar que nuestro Gobierno, á quien no han faltado ni faltarán las indicaciones y consejos del honrado Cuerpo Médico mexicano, tome algunas determi- naciones encaminadas á mejorar las habitaciones y alimentación de la cla- se pobre. La sífilis, enfermedad que no se conocía en la República antes de la conquista, se ha propagado de una manera alarmante entre nosotros, y no me refiero únicamente al ejército como era de preverse dadas las cifras que expresan las estadísticas de sus hospitales ; muchos hogares honrados han sido también invadidos, y las nuevas generaciones traen consigo al nacer huellas evidentes de su fatal herencia. Testigo de esta importancia puede serlo el tema propuesto por esta misma H. Corporación, sobre las medidas que deben dictarse para hacer más eficaces las disposiciones re- lativas á la prostitución. Como particularidad digna de consignarse, diré: que la sífilis no re- viste tanta gravedad en la Confederación mexicana como sucede en Euro- pa, pues lo indican así el pequeño número de casos de sífilis visceral obser- vados en la práctica. El tétanos se suele presentar en las costas pero nunca con la frecuen- cia de las enfermedades propias de una localidad, y como hecho digno de consignarse y que habla en favor de la idea de que esta afección sea para- sitaria, citaré el siguiente que debo á mi amigo el Dr. Don Juan de M. Ro- mán, Director en otra época del Hospital de Tepic. En concepto de la mayor parte de los médicos que ejercen desde hace bastante tiempo en la citada ciudad de Tepic, el tétanos nunca se había observado en la población hasta el año de 1885, coincidiendo con la inhu- mación en la localidad de una joven muerta de tétanos en San Blas, y cu- yo cadáver fué trasladado á Tepic. 23 Con los progresos de la civilización las afecciones cerebrales van to- mando más desarrollo, supuesto que la mayor función fisiológica de un órgano trae consigo sus más constantes desarreglos. Pero no es este el único factor etiológico de importancia en las enfer- medades cerebrales; hay otros muchos entre los cuales merece una men- ción especial por su frecuencia é importancia, la vejez de las arterias ó ateromasia, ya sea natural ó adquirida por los hábitos alcohólicos ó cual- quiera otra de las causas que le dan nacimiento. Las principales afecciones cerebro -espinales que se observan en Mé- xico son: la meningitis aguda y la tuberculosa, las hemorragias cerebrales, la epilepsia, la histeria, la eclampsia infantil, las diferentes clases de myelitis, las neuralgias, y entre las mentales se hace notable la perience- falitis difusa ó parálisis general progresiva. El número de enfermos del aparato circulatorio no es corto en Mé- xico. El reumatismo articular agudo, el alcoholismo, las inflamaciones del pulmón y de la pleura figuran en primer lugar como causas internas pro- ductoras de estas afecciones; y entre las externas, los enfriamientos y trau- matismos deben tenerse presentes. Estas causas no son las únicas, si bien son las más importantes: así muchas pericarditis y endocarditis se observan también después de las fie- bres graves, que han debilitado profundamente el organismo, y sin que pueda encontrarse otro factor etiológico de la afección; pero limitándonos sobre todo al estudio de aquellas contra las cuales la higiene tiene una po- derosa influencia, es decir, las debidas al reumatismo articular agudo y que son las más numerosas, supuesto que Bouillaud asigna á esta causa un 50 por ciento de las pericarditis que se observan; diremos, que podemos luchar ventajosamente contra ella, por la benignidad del clima, cuyas transicio- nes de temperatura son tan ligeras. La neumonía ocupa el segundo lugar, en el cuadro que corresponde á la ciudad de México, por el número de defunciones que ocasiona. Después de la enteritis no hay afección que cause mayor número de víctimas, sólo el año de 1887 llegó á la cifra de 1,348 defunciones, y hay que advertir que es la menor que señala dicho cuadro, pues en el de 1886 suhió á 1,974, y en el de 1885, alcanzó á 2,131. 24 Bastarían estas cifras para demostrar su importancia, que no se limita á la capital. En la ciudad de Guadalajara se observaron 190 casos con 54 defunciones, en los cinco años que abraza el cuadro, lo que da una mor- talidad de 28,42 por ciento; en Veracruz 148 enfermos y 43 defunciones, es decir, 29,05 por ciento; en San Luis Potosí 80 enfermos de neumonía, en cuatro años, y 17 defunciones; y en Puebla 84 casos y 17 defunciones. En los demás hospitales no ha dejado de observarse, pero el número de atacados es bien pequeño para merecer una mención especial. La enfermedad de que nos ocupamos, si bien es cierto que tiene como causa ocasional á las influencias atmosféricas, entre las cuales debe ocupar el primer término el enfriamiento, no es sin embargo una causa suficiente, pues además de la predisposición, ó mejor dicho de la oportunidad de re- ceptibilidad del organismo, de que es necesario tener cuenta, hay que aten- der á la infección por el diplococus de Freidlander, supuesto que en la actualidad muchos patologistas la consideran como dependiente de este mi cr oorgani smo. Esta enfermedad que es más común en los viejos y adultos, no res- peta sexo ni edad y en la capital de la República es más frecuente durante la primavera, sin que deje de observarse en las otras estaciones. En los países cálidos es bastante rara por las insignificantes variaciones de tem- peratura. Las demás afecciones del aparato respiratorio: bronquitis, pleuresía, enfisema pulmonar, etc., etc., se presentan también con cierta frecuencia pero ninguna de ellas tiene la importancia de la neumonía. Las enteritis y entero-colitis son de todas las afecciones, aquellas que causan mayor mortalidad en la ciudad de México, y su mayor incre- mento tiene lugar durante los meses de Junio, Julio y Agosto.] En el año de 1885 llegó la mortalidad debida á estos padecimientos á 2,784 defunciones, en el siguiente de 1886 á 2,638 y en el de 1887 á 2,275. Las enteritis por fluxión irritativa se observan con mucha más fre- cuencia debido á la mala alimentación. La abundancia de frutas de todas clases, ya verdes ó en descomposición, y que con tanta facilidad se procu- ran los pobres; frutas que no sólo ingieren los adultos sino aun los niños que todavía maman; la ingestión de alimentos muy picantes; el agua de mala calidad y sin filtrar; y lagran cantidad de pulque que se consume en 25 México, á cuyo abuso es necesario agregar la descomposición en que se en- cuentra con suma frecuencia esta bebida fermentada, son otras tantas cau- sas que deben considerarse en la etiología de la enteritis. Los catarros por éxtasis que se observan en el curso de las enferme- dades del hígado, corazón y pulmones, así como los que son influenciados por los cambios atmosféricos, cuya patogenia aun no está dilucidada, no son raros en la capital, pero figuran en un número bien restringido al la- do de los de causa irritativa. En la ciudad de Guadalajara la enteritis tiene mucha importancia, y presenta caracteres que merecen una mención especial. En el informe que rindió en Agosto de 1888 el Director del Hospital Militar de aquella plaza, Dr. Don Rafael Caraza, dice lo siguiente: "Independientemente del paludismo, enfermedad de que se han tratado varios individuos durante el mes, las enfermededes que más han predominado han sido las del aparato digestivo, y entre estas la entero-colitis ha sido la reinante, cosa que noes rara sino al contrario muy común en esta región, principalmente en la esta- ción por que atravesamos, y debido á causas, que aunque estudiadas con empeño por los médicos que llevan mucho tiempo de ejercer en la locali- dad, no han sido bien aclaradas. En efecto, estas entero -colitis muy se- mejantes, si no iguales á las que reinan en los países cálidos, á la de Co- chincliina por ejemplo, en sus síntomas, marcha, complicaciones, rebeldía al tratamiento cuando se ha hecho crónica, y anatomía patológica, ha sido atribuida por algunos á la presencia de un microbio, otros al uso del agua que no está suficientemente cargada de sales, otros á la porosidad del suelo y por lo tanto á la infección del agua, y otros por último á los abusos de régimen; pero la verdad es, que hasta ahora si no se atribuye, como es muy probable, á todos estos factores reunidos, la verdadera causa queda aún ignorada." Entre las demás afecciones del aparato digestivo, se hace notable por su frecuencia y gravedad la hepatitis aguda, que quizá sea debida á un mi- croorganismo que aun está por encontrarse; pero en lo que no hay vacila- ción, es en la poderosa influencia que el abuso de los alcoholes, sobre todo del pulque, tiene en su patogenia. Hay algunas otras afecciones propias de nuestro país y que se obser- van en los climas cálidos; tales son el mal del pinto y las dermatozoono- sis producidas por la perforación de la piel y su alojamiento en ella de la 26 nigua y el tlalzahuatl, y las erupciones que trae consigo la picadura del pinolillo y el jején. Esta clase de insectos se encuentran en los Estados de Guerrero, Veracruz, Campeche y en la costa occidental de la Repúbli- ca, principalmente en los puertos de San Blas y el Manzanillo. "El mal del pinto se presenta al sur de los Estados de Michoacán y Morelos, en todo el Estado de Guerrero y con menos frecuencia en Tabas- co, Yucatán y Chiapas. " A estos puntos que señala el Sr. Flores en su obra de la "Medicina en México", creo que debe agregarse el Estado de Colima, donde se observa también con alguna frecuencia. Como es bien sabido, entre los síntomas especiales del mal del pinto predominan las manchas, de las cuales toma su nombre, y estas son: azu- les, rojas y blancas; pues aun cuando algunos observadores dicen haberlas visto también negras, la generalidad no admite esta última clase. Su etiología es todavía un problema por resolver, aunque hay que confesar lo seductora que es la teoría del parasiticismo. Particularidad digna de consignarse es su tratamiento idéntico al de la sífilis y con resultados también notables. Resumiendo, diremos que las enfermedades endémicas que se obser- van en la República Mexicana son: el tifo, las fiebres palustres, la fiebre amarilla, la disenteria, el crup, el mal de San Lázaro, la tos ferina, la tu- berculosis, la sífilis, la histeria, la epilepsia, la eclampsia infantil, las enfer- medades del corazón, la neumonía, la enteritis y entero-colitis, la hepa- titis aguda, el reumatismo, ciertas dermatazoonosis y el mal del pinto. Unas ligeras explicaciones para concluir. El cuadro que expresa la mortalidad habida en la ciudad de México, fué formado con los que semanariamente rinde el Consejo Superior de Sa- lubridad, que he tomado del Diario Oficial. Dicho cuadro está dividido en dos, uno que comprende á los años de 1885 y 1886 y el otro al de 1887, porque hasta este último año empezó á usar el Consejo Superior una clasificación más pormenorizada de las enfermedades que motivan las de- funciones, lo cual tiene snma importancia para el asunto que hemos tra- tado. Debido á la benevolencia del digno Jefe del Departamento del Cuer- po Médico Militar, he podido formar los cuadros que corresponden á los Hospitales Militares, con los datos que estos remiten mensualmente á la Secretaría de Guerra. 27 El mayor número de enfermos que constan con el rubro "Enferme- dades no clasificadas" corresponde en estos estados á los traumatismos, que no fueron especificados por ser accidentes independientes de las loca- lidades. Entre las afecciones "zimóticas y constitucionales" y con el nombre de diversas afecciones, están comprendidos un gran número de enfermos que constan en los estados particulares con el dignóstico de anemia, po- cos casos debidos al escorbuto é insignificantes los que corresponden á la lepra ó mal de San Lázaro. Tal vez llame la atención el que muchos individuos afectados de pa- decimientos incurables como son: tuberculosis, tumores cancerosos, enfi- sema pulmonar, cirrosis hepática, etc., se encuentren comprendidos en las columnas que corresponden á los salidos, es decir, á los sanos que es la in- terpretación natural; esto se explica, por el hecho de que en el ejército todo individuo que se inutiliza para el servicio de las armas es inmedia- tamente dado de baja. Entre las "diversas afecciones" correspondientes á las enfermedades del aparato cerebro-espinal, están comprendidas las neuralgias que for- man el mayor número, y en las que se refieren al aparato digestivo, dan también un contingente notable los enfermos de "embarazo gástrico." El estado correspondiente á San Luis Potosí abraza sólo cuatro años, porque hasta el año de 1882 fué fundado el hospital, y el de Monterrey se refiere únicamente al de 1881, poi' haber sido clausurado en esa época. Aléxico, Septiembre de 1889. José P. Gayón. Número 1. CUADRO J /a en /a ^ene/w/ e/e e/eUein^e añed e/e KXI'Kh'AIKDAI ) IES. 1885. 1886. Total. Enfermedades zimóticas y constitucionales. 1887. Fiebres eruptivas . 513 Tifo y fiebre tifoidea 493 Fiebres eruptivas 261 181 442 Fiebres palustres S2 Disenteria .... 78 449 525 974 Difteria 39 Tos ferina 190 Fiebres palustres 23 87 110 Puerperales 47 1 040 Fserof nlosa s .. . 28 Difteria v crup 71 62 133 138 Si filíti cas 40 Tos ferina 215 162 377 Diversas afecciones 132 Puerperales. . . 43 37 80 APAKATO CEUnnUO-ESPINAL. Tuberculosas 1,005 1,086 2,091 A T pn i n en f.1 s . 340 29 Myelitis 296 Cancerosas 186 47 233 472 147 Sifil í ticas 34 44 78 Del aparato circ.nlaforio - 572 Meningitis. 418 2,131 394 812 APARATO RESPIRATORIO. Neumonía 1,974 4,105 603 Ja l'Oll GUI ti S •••••• ..... • 1,348 Neumonía Plourosici * 60 Enteritis 2,784 2,638 5,422 En 113 isema pulmonar Diversas afecciones * 263 Alcoholismo 266 197 463 Enfermedades no clasificadas . .... 4,505 3,536 8,041 APARATO DIGESTIVO. 2,275 193 Enteritis y entero-colitis Total 12,391 10,970 23,361 Cirrosis hepática Diversas afecciones - Del aparato génito-urinario Alcoholismo Enfermedades no clasificadas • ~ 320 378 131 180 1,312 México, Septiembre de 1889. - Número 2. Hospital Militar de Puebla. ©uccdzo ¿ndíea eheUwdaj e/ de ^^eie de /$$/ a/ 3/ de Jictem/ie e/e d^ó, cmi de mvtáaádzt/. DIRECTOR, TENIENTE CORONEL MEDICO CIRUJANO CARLOS OROZCO-GUARNICION MEDIA 800 HOMBRES. Enfermedades zimóticas y constitucionales. 1881. 1882. 1883. 1884. 1885. TOTAL. Mortalidad. Entraron. Salieron, Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Por ciento. Fiebres eruptivas Tifo 8 2 6 1 8 4 8 4 2 4 2 2 1 11 10 7 9 2 1 8 11 9 9 1 2 37 31 32 25 3 4 8,1 12,9 Fiebres palustres Disenteria Tuberculosas 46 1 9 43 1 4 4 61 8 59 6 2 54 2 45 2 95 8 8 93 7 4 4 1 1 0 3 36 5 16 38 5 10 1 7 292 14 43 18 278 13 24 16 1 1 16 0,34 7,14 37,2 Escrofulosas 5 5 4 3 5 4 4 ...... 1 164 172 1 L Venéreo-sifilíticas 185 174 ...... 141 133 ...... 135 126 281 278 906 199 883 197 Diversas afecciones 3d 28 17 17 ------ 3 2 ...... 100 99 ------ 49 51 ...... Aparato cerebro - espinal. * Meningitis 1 T . 1 1 21 2 1 4. 1 3 2 2 12 5 2 6 100, 50, Hemorragia cerebral Diversas afecciones 4 25 3 25 1 14 14 4 28 44 36 3 26 2 25 1 137 11 121 5 "é ' 54,54 Del aparato circulatorio 1 1 4 1 4 , 1 Aparato respiratorio. : 1 Bronquitis Neumonía. Pleuresía 44 6 5 40 5 4 1 53 11 3 46 9 3 0 .J 30 8 4 23 7 4 1 69 40 13 2 66 30 8 .2 6 3 41 19 lo 1 42 10 12 0 7 1 237 84 35 6 217 61 31 5 "17 3 1 ' 20,23 8,57 16,66 Enfisema pulmonar 9 2 ...... 1 1 95 25 103 101 Diversas afecciones 20 19 10 10 ... 5 5 . 43 42 Aparato digestivo. - Enteritis. 56 53 . 27 26 1 42 41 111 ios 3 1 1 53 2 57 2 1 289 13 285 11 3 1 1,03 7,69 Hepatitis . . Cirrosis hepática 4 4 r 1 2 1 1 o 1 1 72 72 2 2 268 2 254 "8 ' Y,86 Diversas afecciones 29 23 1 45 1 43 22 2 17 2 1 100 99 1 7 5 18 16 ...... ...... Del aparato génito-urinario 3 3 1 5 5 1 11 10 80 74 1 1,25 Alcoholismo.. 22 19 23 23 ...... 7 7 1 í 16 A 476 476 4 1,866 1,766 11 0,58 Enfermedades no clasificadas 322 301 2 28z 268 191 163 1 595 558 - México, Septiembre de 1889. - B n - Número 3. Hospital Militar de G-uadalajara. ^ae ¿ndtea /aó e^tmeí/aa^f de^de d d * de ^nete de d $ $ d a/ dd de ^dedemAe de ddddJ cen eaj/MÚn dé ea metádidad DIRECTOR, TENIENTE CORONEL MEDICO CIRUJANO RAFAEL CARAZA-GUARNICION MEDIA, APROXIMATIVAMENTE 1,000 HOMBRES. Enfermedades zimóticas y constitucionales. 1881. 1882. 1883. 1884. 1885. TOTAL. Mortalidad, 1 Entraron. Salieron. Murieron. En traron Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Por ciento. Fiebres eruptivas Tifo 7 6 25 6 19 3 5 3 3 4 4 2 1 6 3 6 3 1 6 5 5 5 1 47 18 40 13 6 5 12,16 27,88 Fiebres palustres Disenteria Tuberculosas .. Escrofulosas 337 13 4 4 309 11 3 3 9 o 1 401 27 9 5 386 25 5 5 4 2 4 187 1<> 6 191 10 3 3 3 142 18 9 1 145 16 2 4 1 7 1 111 13 14 1 105 13 12 1 2 2 1,178 81 42 11 1,136 75 25 9 22 5 16 1 1,86 6,17 38,09 9,09 66,66 0,06 0,71 Cancerosas Venéreo-sifilíticas Diversas afecciones 351 145 305 133 1 408 156 378 143 2 244 111 241 111 1 259 89 259 85 I 383 59 357 40 1,648 560 1,540 512 2 1 4 Aparato cerebro-espinal. • Meningitis • 3 1 2 3 1 2 "1 66,66 100 75 1,05 23,80 Myelitis A Hemorragia cerebral Diversas afecciones Del aparato circulatorio 2 40 1 1 38 1 1 1 41 8 37 6 1 1 o 33 4 32 2 1 9 1 1 51 4 51 3 1 1 25 4 20 3 1 1 4 190 21 1 178 15 i 3 2 5 Aparato respiratorio. • Bronquitis Neumonía 50 24 45 17 7 64 36 59 19 10 83 64 83 48 1 23 69 36 71 26 lo 1 8 30 4 9 27 3 4 1 274 190 20 267 137 15 54 5 28,42 25 Ueuresia... Enfisema pulmonar 1 1 ------ 7 1 5 1 1 2 6 a 1 45 38 2 226 1 215 - Diversas afecciones 31 30 67 65 66 64 17 18 Aparato digestivo. Enteritis 33 32 1 32 26 5 40 34 2 51 52 4 2 1 60 2 49 1 4 216 24 193 16 14 6 6,48 25 Hepatitis Cirrosis hepática Diversas afecciones Del aparato génito-urinario 1 1 . 10 3 3 5 7 2 6 ' 2 2 4 2 2 50 94 10 89 9 86 7 85 6 1 2 57 4 54 3 1 "¿9 31 29 5 196 1 75 12 16 60 10 15 2 1 371 64 51 348 57 49 5 1 1,38 1,56 Alcoholismo Enfermedades no clasificadas 8 395 7 302 11 13 598 12 561 8 9 320 10 315 10 5 211 1 225 223 1 1,749 1,597 31 1,77 México, Septiembre de 1889. - Número 4. Hospital Militar de San Luis Potosí. ^ae éndtea /ad enfamedae/ed ed¿eto'ada¿ dedde e/ d* de Adiete de d32 /¿ad^a e/ 3 d de ^tcdm/íe de d^3d, cen ea/deddn de da meda/ó/at/. DIRECTOR. TENIENTE CORONEL MEDICO CIRUJANO MIGUEL OTERO.-GUARNICION MEDIA, APROXIMATIVAMENTE, 800 HOMBRES. Enfermedades zimóticas y constitucionales. 1882. 1883. 1884. 1885. TOTAL. Mortalidad. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron, Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Por ciento. Fiebres eruptivas 2 2 23 22 1 6 6 16 31 30 1 3,22 Tifo 2 1 ...... 13 8 2 21 18 7 82 47 118 71 25 21,18 Fiebres palustres 13 12 51 50 1 37 35 123 120 224 14 9 217 A ""iá "71'42 Tuberculosas 1 1 ... 3 5 5 5 1 4 4 Escrofulosas 5 3 ...... 4 4 ...... / 0,15 0,71 Venéreo-sifilíticas 54 37 - 178 181 1 131 12G 274 260 .. - . 637 140 604 130 1 1 Diversas afecciones 11 7 ...... 46 48 1 43 39 40 36 ...... 1 Aparato cerebro - espinal. Meningitis ■ 2 3 3 3 o o 3 100 Hemorragia cerebral 2 17 Q - ... Diversas afecciones ? 7 7 12 11 23 21 20 7 59 19 59 12 6 31,57 Del aparato circulatorio 2 2 7 2 4 2 1 O Aparato respiratorio. - Bronquitis 4 4 ...... 17 15 4 1 16 18 9 31 34 8 1 28 23 9 68 80 65 61 17 * 21,25 Neumonía Pleuresía 3 1 1 1 1 24 11 lí 9 19 6 20 3 O 9 1 34 1 26 1 Gil 21 1 99 3 11,53 Diversas afecciones 3 2 16 14 ...... 42 40 35 ¿70 Aparato digestivo. Enteritis 5 4 ... 24 23 1 25 25 1 44 i 42 1 1 98 9 94 6 3 3 3,06 33,33 Hepatitis Cirrosis hepática 1 1 ...... 2 3 2 2 9 1 92 87 4 3 175 167 2 4 66,66 2,28 Diversas afecciones 5 5 33 31 45 44 19 19 1 26 24 2 7,69 Del aparato génito-urinario 2 4 3 1 1 10 26 26 67 65 - - - - ...... Alcoholismo 14 13 15 16 ...... 12 397 373 2 1,056 986 6 0,56 Enfermedades no clasificadas 105 78 316 312 3 238 223 1 - México, Septiembre de 1889. - - Número 5. Hospital Militar de Tepic. ¿ndíea /a¿ en^me¿/a¿/e¿ áe¿¿/¿ e/ /* /$$/ a/ 3/ de ¿/e Cún áe 4a DIRECTOR, MAYOR JESUS GARCIA MAZA GUARNICION MEDIA APROXIMATIVAMENTE 600 HOMBRES. Enfermedades zimóticas y constitucionales. 1881. 1882. 1883. 1884. 1885. TOTAL. Mortalidad. Entraron. Salieron. M urieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. M urieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Por ciento. 1 Fiebres eruptivas 2 1 1 2 2 4 4 2 1 10 8 1 10, Tifo. " .... 12 10 2 12 10 2 16,66 Fiebres palustres.. 558 494 5 377 347 8 333 300 2 152 161 2 252 278 1 1.672 1,583 43 18 1,07 Disenteria .... 9 3 2 16 12 3 10 9 1 21 12 2 9 7 65 12 18,46 Fiebre amarilla 9 1 3 3 7 1 1 13 8 4 30,76 Tuberculosas 3 2 2 2 1 1 8 2 5 5 3 1 19 5 11 57,89 Escrofulosas. .... . . .... ' 2 2 2 1 1 1 1 1 1 6 5 1 16,66 Venéreo-sifilíticas 28 24 77 69 74 64 1 115 1(>9 2 97 93 391 359 3 0,76 Diversas afecciones 7 6 6 6 11 9 2 7 4 1 9 8 40 33 3 9,09 Aparato cerebro-espinal. Meningitis 1 1 1 1 2 1 1 50, Hemorragia cerebral .... \ 2 2 2 1 1 2 1 1 6 4 2 33,33 Diversas afecciones 9 8 2 1 10 9 19 1G 1 15 14 ...... 55 48 1 1,88 Del aparato circulatorio 8 7 3 3 1 2 1 4 3 3 2 1 20 16 2 1", Aparato respiratorio. 10 10 4 3 7 3 3 5 1 4 4 2 9 23 22 Neumonía. Pleuresía 9 5 2 7 8 2 2 1 14 1 9 4 8 1 9 1 3 46 4 35 2 11 1 23,91 25, Enfisema pulmonar. . .... 1 1 1 1 2 2 Diversas afecciones ..... 1 1 9 7 7 8 6 3 10 9 33 28 ...... Aparato digestivo- Enteritis.. . .... 10 10 5 4 1 1 7 G 1 1 1 23 21 1 121 35 22 15 1 110 34 1 4,34 14,28 2 2 8 7 3 1 9 4 2 1 4 3 ------ 3 Cirrosis hepática' 1 1 "i " o',82 Diversas afecciones 16 13 1 7 6 18 19 33 33 45 39 - Del aparato génito-urinario. .... ------ 2 15 14 6 4 2 2 3 10 11 8 8 87 469 Alcoholismo 1 1 1 1 1 1 5 5 12 Reumatismo 31 28 22 24 25 23 12 1 90 536 8 1,49 Enfermedades no clasificadas 128 110 87 70 2 102 104 1 121 110 4 98 75 - - México, Septiembre de 1889. i _ - - - Número 6. Hospital Militar de Mazatlán. fíue ¿ndíca /¿M e^tmedadeJ o/de^az/aJ de¿de e/ 3* c/e ^neto de 33'3/ a/ 33 c/e </e 333, con eafiieóúm de en motáa/ú/at/- DIRECTOR, MAYOR MEDICO CIRUJANO MANUEL MATEOS GUARNICION MEDIA, APROXIMATIVAMENTE 400 HOMBRES. Enfermedades zimóticas y constitucionales. 1881. 1882. 1883. 1884. 1885. TOTAL. Mortalidad. Entraron Salieron. Murieron. Entraron Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron, Salieron. Murieron. Por ciento. r ipnrPQ ArnntivaR 2 1 228 3 2 1 219 9 4 4 2 2 8 1 656 29 449 13 9 390 69 3 22 13 70 10 13 2 11 179 14 108 14 15 81 555 8 1 636 28 305 3 8 378 63 2 21 12 66 5 12 2 10 162 13 104 12 15 79 506 III III 1 1 II III III 1 1 II III III 1 1 II tii iii । । |-i 4- 1 • C3 • • H H • - h-Wi H O W H <1 < । ' 1,06 3,1 31,84 76,92 11,11 4,34 33,33 7,69 "5Ó 7,69 0,55 1,85 7,14 ' 0,09 Tifo Fiebres palustres. 3 1 85 6 77 2 122 5 388 2 1 102 19 1 1 115 8 267 1 117 2 1 139 13 27 7 4 101 28 1 12 8 8 147 12 16 1 4 2 11 5 2 82 2 34 2 "¿Ó 1 78 4 22 1 1 43 2 1 3 3 10 1 2 1 15 2 Disenteria Fiebre amarilla Tuberculosas . . . ] 3 80 10 1 4 1 1 1 57 • 11 1 Escrof u losas. 3 76 S 1 4 102 18 Ven éreo - si fi 1 í ti ca,s 47 1.» 11 I Diversas afecciones 1 1 1 25 Aparato cerebro-espinal. H Amorra 0*1 n c.afalira 1 Diversas afecciones ...... 2 2 20 2 2 2 1 19 1 1 1 11 8 3 3 8 3 1 o Del aparato circulatorio Aparato respiratorio. Bronquitis .... 10 3 3 1 1 17 7 20 9 «UJ 7 24 2 4 1 1 66 1 26 25 3 4 1 1 49 1 27 5 Neumonía. 1 1 1 1 Pleuresía 3 1 1 14 6 19 1 3 2 Diversas afecciones 3 30 3 25 2 66 6 10 6 4 19 137 2 4 3 23 2 7 20 127 3 3 1 22 2 7 20 106 Aparato digestivo. Enteritis. .... 1 2 7 I Hepatitis . .... 5 10 6 4 19 134 Diversas afecciones. Del aparato gémto -urinario. . . 1 1 29 4 2 26 77 26 3 2 24 63 1 Alcoholismo. 2 16 123 2 16 127 Reumatismo 1 Enfermedades no clasificarlas. 91 76 3 1 México, Septiembre de 1889. Número 7. Hospital Militar de Matamoros. pae ¿ndíea /aó en/e¿medade¿ eáet&aabó c/ed¿/e e/ d* de ^neto c/e /¿^da e/ 3 d de c/e /d'dó, een e¿e/¿íedén de ¿a ^nel/a/idae/. DIRECTOR. MAYOR MEDICO CIRUJANO MIGUEL CICERO.-GUARNICION MEDIA, APROXIMATIVAMENTE, 300 HOMBRES. Enfermedades zinióticas y constitucionales. 1881. 1882. 1883. 1884. 1885. TOTAL. Mortalidad. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron, Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Por ciento. Fiebres eruptivas 2 2 2 2 4 4 Tifo 1 1 1 1 9 2 Fiebres palustres 26 26 62 61 32 34 4 . 4 54 45 3 1 178 170 1 0,56 Disenteria ........ . . 4 4 5 5 1 1 3 13 13 Fiebre amarilla 150 107 43 150 107 43 28,66 Tuberculosas 7 3 2 12 8 4 9 1 9 O 9 6 5 12 6 3 49 32 16 32,65 Escrofulosas 4 4 1 1 1 6 6 Venéreo-sifilíticas .... 46 48 61 55 49 51 29 23 3 47 48 232 225 3 1,29 Diversas afecciones 2 2 3 3 2 1 ] 3 3 5 4 15 13 1 6,66 Aparato cerebro - espinal. Meningitis. 1 1 1 1 1 2 1 5 3 0,60 Hemorragia cerebral 3 2 1 1 2 2 1 1 7 5 1 14,28 Diversas afecciones. ... 3 2 4 4 1 1 6 4 14 11 ...... ...... Del aparato circulatorio 2 1 1 5 5 3 3 5 4 _ _ _ - 15 13 1 6,66 Aparato respiratorio. Bronquitis 10 10 5 5 10 8 3 4 9 9 37 36 Neumonía... 2 ] 1 2 1 1 1 1 3 3 8 6 2 0,25 Pleuresía 7 6 1 4 3 1 4 2 1 3 3 1 1 19 15 3 15,78 Enfisema pulmonar 1 1 1 1 1 1 3 3 Diversas afecciones 4 3 1 1 1 3 3 2 2 5 4 15 13 1 6,66 Aparato digestivo. Enteritis. 20 18 3 1 12 3 10 4 4 9 5 3 4 5 49 42 4 8,16 Hepatitis 3 3 7 6 - 13 12 ' 37*05 3,27 n- • i , • Cirrosis hepática... .■ 1 1 2 1 1 1 1 2 2 2 1 1 8 5 3 Diversas afecciones 11 9 1 6 6 27 28 6 1 5 6 1 11 9 - - - - - • 61 57 2 1 Del aparato génito-urinario 2 2 4 5 3 2 16 15 - - - . . 4 2 1 53 53 326 Alcoholismo 19 19 143 8 8 7 7 9 9 9 9 - ------ " 1,70 Enfermedades no clasificadas 156 2 67 61 3 44 46 25 23 60 53 1 352 6 - - - México, Septiembre de 1889. - - - Número 8. Hospital Militar de Monterrey. ^Cuucl w titdtca dá en^d/riedadeá ade'ttÁadaá deáde e^ 7. de ddeíe a/7S/ de ^dtctem^íe de §§7, can, ex/ii-eádn- de áte inolfadédad. Director, Teniente Coronel Médico Cirujano Manuel Rocha.-Guarnición media 800 hombres. Enfermedades zimóticas y constitucionales. Entraron. Salieron. Murieron. Mortalidad por ioo Erisipela .... Fiebres palustres Fiebre remitente biliosa Disenteria Tuberculosas Antrax Escrofulosas Venéreo-sifilíticas Diversas afecciones Aparato cerebro-espinal. Neuralgias. Congestión cerebral Epilepsia Diversas afecciones. Del aparato circulatorio Aparato respiratorio. Laringitis Bronquitis Neumonía Pleuresía Diversas afecciones Aparato digestivo. Enteritis Hepatitis Diversas afecciones Del aparato génito -urinario.. Alcoholismo Reumatismo Enfermedades no clasificadas . 1 78 12 8 11 o 4 117 11 6 1 3 6 3 \ 3 17 10 2 5 19 1 28 1 11 34 107 1 77 10 8 1 2 3 105 9 6 1 2 6 1 j. 2 17 10 1 5 17 1 28 1 11 32 101 «lili lili 1 1 1 1 1 III 1 • lili lili 1 1 1 1 I 1 1 1 1 |--A • 1 1 • » • f-A <11 • 1 • I • |-A t * i QO • LO 1 • 1,28 8,33 72,72 25 9,09 50 10,52 0,93 México, Septiembre de 1889. Número 9. Hospital Militar de Veracruz. ©uad w pae indica /a¿ c/^wada¿ de^i/c e/ /° de ^neto de a/ 3/ de de ¿ti mc3a/i(/a(/. DIRECTOR, TENIENTE CORONEL MEDICO-CIRUJANO ALFREDO VELASCO-GUARNICION MEDIA APROXIMATIVAMENTE, 1,000 HOMBRES. Enfermedades zimóticas y constitucionales. 1881. 1882. 1883. 1884. 1885. TOTAL. Mortalidad, Entraron. Salieron, Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Por ciento. Fiebres eruptivas. 7 1 6 31 31 17 17 14 13 2 2 71 64 6 8,45 100 Tifo. 1 1 1 1 Fiebres palustres.. 566 543 10 642 611 4 493 482 4 563 568 7 466 456 1 2.730 2,660 707 26 0,95 47,63 Fiebre amarilla 457 260 193 77 44 32 426 212 216 170 79 84 243 112 132 1,373 657 Disenteria 1 61 44 15 91 ' 77 5 64 70 1 26 24 2 10 7 3 252 218 26 10,31 Tuberculosis _ 22 5 13 55 22 25 21 8 19 30 10 11 26 20 23 154 65 91 59,09 Escrofulosis. .... .... .... 13 13 11 10 11 9 4 7 1 (J 4 44 43 1 2,27 Cancerosas 1 J 1 1 2 2 Venéreo-sifilíticas . 151 144 12 10 162 161 155 157 126 122 606 594 . - - ...... Diferentes afecciones 33 26 2 24 23 16 12 4 13 11 1 67 65 1 153 137 8 5,22 Del sistema nervioso. M en i n o-i ti s 1 1 1 1 2 1 1 4 1 3 75, Myeli tis 1 1 1 1 5 8 5 1 1 6 1 5 83,33 Diferentes afecciones 8 9 9 26 24 2 13 13 15 14 - - 71 68 2 2,81 Del aparato circulatorio 6 6 15 12 1 7 7 1 6 5 1 3 3 37 33 3 8,10 Del aparato respiratorio. Bronquitis 54 50 44 112 a 59 52 355 336 49 110 80 6 29,05 4,34 Neumonía. 28 17 9 43 28 12 17 12 6 43 32 10 17 10 148 99 21 43 Pleuresía 13 9 1 4 7 6 3 2 ...... 23 1 Diferentes afecciones . .... 2 2 9 8 7 3 3 5 21 18 ------ ...... Del aparato digestivo Enteritis.. 25 24 47 41 3 44 39 1 116 41 11 104 34 3 4 3,44 14,63 54,54 Hepatitis • 6 6 7 3 2 15 14 2 8 7 1 5 4 1 1 6 6 Cirrosis hepática. . 2 1 1 3 1 1 5 2 3 71 13 149 25 53 2,154 138 22 52 2,038 2,68 8 Diferentes afecciones 1 1 4 4 38 35 2 35 32 7 _ _ . . . 67 11 14 319 1 2 4 2 Del aparato gémto urinario 6 4 6 Alcoholismo 18 18 306 6 6 8 8 6 6 15 '"'¿i ' 0,97 Enfermedades no clasificadas 328 1 391 368 1 506 496 8 568 549 5 361 6 - México, Septiembre de 1889. Número 10. Hospital Militar de Tampico. ¿ndúa /a¿ e?^elwee/add edelzwdae c/e¿dé e/ d*de ele í/e d $ $ d a/ 3 d de ^díemdle de dddd, cen ex/ileedn dé ¿a melto/d/aí/. DIRECTOR. MAYOR MEDICO CIRUJANO PEDRO NORIEGA LEAL.-GUARNICION MEDIA, APROXIMATIVAMENTE. 800 HOMBRES. Enfermedades zimóticas y constitucionales. 1881. 1882. 1883. 1884. 1885. TOTAL. Mortalidad. Entraron. Salieron. M «rieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron, Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Por ciento. Fiebres eruptivas _ . . . 3 3 2 1 1 4 4 20 19 29 28 ______ Tifo . . i 1 1 i loo Fiebres palustres 635 577 10 1,214 1,176 19 626 613 15 416 420 6 1,356 1,305 15 4,247 4,091 65 1,53 t Fiebre amarilla, . . 3 2 1 1 1 4 2 2 50 * Fiebre biliosa, .... 14 10 1 36 29 2 9 8 1 1 1 60 47 5 8,33 Tuberculosas 8 3 5 14 6 7 g 3 7 4 1 17 8 7 51 20 27 52,49 Escrofulosas 1 1 8 8 1 1 10 10 - - - - - - Cancerosas 4 1 2 4 1 2 50 56 1 53 112 110 1 83 81 76 78 115 103 442 435 DivArsaft í).f<w».innA9 1 3 2 6 - 2 23 20 2 33 23 5 15,15 Aparato cerebro - espinal. Memnontis _ _ 1 10 3 6 4 2 2 2 2 2 9 4 0 2 22 5 14 63,63 77,77 66,66 25 100 Apoplegía serosa .. ......... 1 1 4 2 2 2 9 1 i 1 1 9 2 7 4 1 3 1 1 1 1 6 2 4 Diversas afecciones 3 2 1 1 3 1 5 5 » - - - - 12 6 3 1 1 anaratn nirniilahirm 1 1 1 Aparato respiratorio. 59 17 55 14 119 64 114 68 71 36 7 10 8 9 9 242 257 Neumonía 3 53 3 35 7 8 9 22 19 2 148 3 9 19 130 2 2 15 17 1 11,48 33,33 Pleuresía 2 9 1 í Enfisema, pulmonar 1 1 1 1 "i ¥,26 Diversas afecciones . . 5 5 6 6 1 1 7 Aparato digestivo. Enteritis 16 9 2 5 8 1 10 5 2 31 31 2 1 1 62 i 135 10 fifi 53 3 7 1 11,29 25 Hepati ti s 1 1 9 2 1 ------ 1 129 10 65 190 1,176 136 1 1 50 0,74 (rmai s h pnáf i ca 2 1 Di versas afección es 13 12 1 22 19 7 3 8 11 _ _ _. 85 84 5 17 45 ------ Del aparato génito-urinario Alcoholismo 1 1 3 2 1 2 5 ------ 7 6 1 16 14 6 8 20 20 17 ------ 195 1,223 164 Reumatismo. 13 12 196 12 93 85 27 32 21 16 41 ------ 4 0,32 12,80 En f erm ed a,d es no el asi fi ca d a.s 211 22 4 242 221 127 128 192 184 451 44. 5 ------ 9 ** Disenteria 3 119 89 16 12 15 1 6 5 1 5 - - _Lvr± * Los casos de "diversas afecciones zimóticas" ** Por un error no fué colocada la Disenteria en observadas el año c el grupo que le cor e 188o fueron casos de responde. anemia probablemente palúdica. México Septiembre de 1889. _ B B Número 11. Hospital Militar de Mérida. tácito ^ae ewdca du enfamedadéd edeívadaj de^de dd dé de dddd a/ 3/ e/e ^eedemdle de ddddJ cen ea^t^dn de ¿a meda/idad DIRECTOR. MAYOR MEDICO CIRUJANO J. GONZALEZ DUARTE GUARNICION MEDIA, APROXIMATIVAMENTE. 500 HOMBRES. Enfermedades zimóticas y constitucionales. 1881. 1882. 1883. 1884. 1885. TOTAL. Mortalidad, Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron. Salieron. Murieron. Entraron, Salieron. Murieron. Por ciento. Fiebres eruptivas Tifo Fiebres palustres Disenteria Fiebre amarilla Tuberculosis Escrofulosis Venéreo-sifilíticas Diferentes afecciones Enfermedades del sistema nervioso. Hemorragia cerebral Neuralgias, Epilepsia, otras afecciones Del aparato circulatorio Aparato respiratorio. Bronquitis Neumonía Pleuresía... Diferentes afecciones Aparato digestivo. Enteritis Hepatitis Cirrosis hepática Diferentes afecciones Del aparato génito-urinario Alcoholismo Enfermedades no clasificadas 1 50 16 41 2 2 25 5 4 1 4 3 10 7 1 13 2 5 59 1 49 13 20 1 2 2 1 5 4 1 4 3 10 6 1 12 2 5 52 1 21 1 1 1 5 5 23 1 2 2 11 9 5 5 1 5 3 2 36 1 1 5 1 23 1 1 10 2 3 4 1 4 5 30 3 2 1 14 9 5 2 3 22 1 1 4 1 8 3 2 1 4 10 2 4 34 1 12 7 5 1 3 23 1 2 1 8 2 1 1 4 8 1 4 27 1 1 2 2 54 39 1 6 2 42 3 4 5, 19 4 2 2 24 3 15 7 4 96 2 51 34 1 3 9 41 • 2 5 5 20 3 2 2 22 1 13 8 4 ldO • J ■ r-l • • ■ • • • ■ • CU r-1 • CU CU ' r-< • • • | 1 2 31 15 1 5 o 33 4 6 2 16 1 20 1 1 10 3 8 54 1 1 30 24 1 9 34 5 5 2 16 1 16 1 9 1 7 49 1 1 1 4 2 i 1 1 1 5 4 149 84 48 20 9 145 14 3 20 9 58 9 12 14 60 5 2 53 19 23 279 5 3 142 83 26 7 9 141 14 17 9 58 7 9 14 52 3 1 46 17 22 258 • » • • • til 1 * <1 II til 1 1 i 1 II III 1 1 II II III 1 • ii ii iii |-i [\D । CO 1-1 < bO 1-1 bO • i-1 to > • > CO 1 > ■ to bO h-1 to 1-1 • "25 1,34 1,19 45,83 60 100 22,22 8,33 6,66 40 50 3,77 4,78 1,07 México, Septiembre de 1889.