INDICACION De la dosis en que se debe usar el Alkali volátil fluido^ en los casos siguientes. APOPLEXLV En los principios de este accidente se darán al enfermo veinte y cinco gotas de Alkali volátil un medio vaso de agua del tiempo; si de ali á cuatro minutos no hu- biese recobrado el sentido se repetirá la do- sis, y se continuará dando al paciente de cuar- to en cuarto de hora, tres ó cuatro gotas del mismo remedio en un vaso de agua, «^gun se expresa en la pág 8o y sig. del ti atadito im- preso. ASPHIXl A. Respecto de que estas muertes aparentes casi siempre son efectos de un áci- do en los pulmones, Ja administración de los remedio" debe ser la misma en los ahogados que en los sofocados por el tufo de carbón, por la* mofetas, ó por los vapores que se des- prenden durante la fermentación vinosa Y a i lo que se ha de hacer es meter en las na* rices del ahogado ó sofocado una torcida de papel empapado en Alkali volátil, y echara te íe*»n labora cuatro o cín^o gotas del mismo remedio, según se explica en ¡a pág 8, 9, 28, 3o, 36, 38, 4$ 49' &c de dicho tratado.1 QUEM \DU RAS. be pondrán en la ^ar- fe quemada un cabezal mojado en AIkalt vo- látil fluido, en caso de que no haya vejigas; y en el de que las haya, se reventarán estas, y se aplicará el Alkali vola ilfluido, diluido en seis tantos de agua Veast la pág. 70, 71 y 72 de dicho ! ratado. MORDEDURA DE VIBORA. Se pon- drán en la herida cabezales dt Alkali volá- til, y se harán tomar al enfermo diez gotas dd mismo Alkali en un vaso de agua. Igual dosis se repetirá de tres en tres horas el pri- mer día, y aun mas á menudo si se siente peor el paciente, ó le sobrevienen sudores fríos. Si al rededor de la mordedura se hincha la par- te! sera menester recurrir á la embrocación, ó sea á lavar la parte repetidas veces con el Alkali volátil, continuando su uso interno en corlas dosis al modo que se indica en la pág. 60, y simientes de dicho tratado. PICADURA DE ALACRAN Y DEMAS INSECTOS. Bastará apiñar algunas gotas de Alkali volátil en la parte afecta, -egun se de ueslra en la p' g 65 y 68de d cho tratado. MAL DE RABIA. St pondrán en la mor- de- dedura, compresas ó cabezales Ao AIkal! vo- látil, y tomará el paciente doce gotas del mis- mo Alkali, en medio taso de agua, siguiendo en lo demas casi igual método que en la cura de la mordedura de víbora, al modo que se prueba en la pág. 7b, 77, 78 y siguiente de dicho tratado. Nota I. A consecuencia de haber publi- cado sus experiencias Mr. Sage, dio á luz en París en 1778, un célebre cirujano de aquel Colegio y Académico Real de cirujia, sus ob- serva iones sobre | la aplicación del Alkali vv'atil, á los casos de su facultad, dando por sentado que es un admirable específico para disolver la sangre derramada en las cavida- des, como también la que se infiltra en el te- jido celular, y en las grasas para restituir el tono á las partes contundidas, caídas ya en inercia.; y que es un seguro defensivo contra los peligrosos efectos de la sangre extravazada y podrida cuando se verifica su resorción só- bie las partes nobles del cuerpo; y que pue- de excusar en ocasiones la operación del tré- pano Añade que se ha administrado con mu- cho fruto en calenturas accesionales, y en las intermitentes al acercarse los calofríos, y se ha dado á las bestias que se hinchan repenti- namente, y mueren sofocadas. Concluye con exhor- exhortar á los facultativos, especialmente á los de las aldeas y pueblos cortos, á los cu- ras párrocos, y á las personas hacendadas y caritativas, no dejen de tener hecha provisión, de remedio tan útil y experimentado. -Nda II. Si por descuido se hubiese he- cho tomar sin agua, demasiada porción de Alkali volátil se atajará la corrodon produ- cida por él, bebiendo agua de limón ó vina- gre aguado. Nota III. A falta de Alkali volátil, Ais* puesto según el método de Mr. Sage, *e usa- rá del espíritu de sal amoniaco, que se des- pacha en las boticas, y producirá también muy buenos efectos. Se vende en México en pomitas de cris* tal en la botica nueva de D Sebastian Go» mz Moran, segunda calle de la Monhrilla, y en Pueb!a en la de D. Antonio Cal, callo del Obispado.