Patología Experimental E Inmunidad y Anafilaxia SEGUN PROGRAMA DEL DR, CLEMENTE INCLAN Profesor Titular de la Cátedra de Patología Experimental de la Universidad de la Habana HABANA IMPRENTA "LA PRUEBA" Obrapía Núm. 97 Patología Experimental E Inmunidad y Anafilaxia SEGUN PROGRAMA DEL DR. CLEMENTE INCLAN 'rofesor Titular de la Cátedra de Patología Experimental de la Universidad de la Habana HABANA IMPRENTA "LA PRUEBA" Obrapía Núm. 97 PATOLOGIA EXPERIMENTAL CONOCIMIENTOS QUE DEBE OBTENER EL EXPERIMENTADOR DE LOS ANIMALES DE LABORATORIO Cuando un animal va a ser inoculado con produc- tos patológicos o con cultivos, con el fin de realizar en él una investigación experimental, se hace necesario co- nocer por parte del experimentador los distintos requi- sitos que han de llenar los animales que van a ser obje- to de dicha experimentación, y que a continuación se enumeran: 1) Ser animal susceptible a la inoculación del gérmen -que vamos a estudiar. De modo que es necesario cono- cer la receptividad del animal para el gérmen que va- mos a inocular. El animal ha de ser receptivo, pues sa- bemos que un microbio puede ser patógeno para cier- tas especies animales e inofensivo para otras y no nos .serviría para la inoculación un animal refractario para el gérmen que empleamos. A veces es preciso emplear un animal refractario, co- mo sucede cuando queremos comprobar la virulencia del gérmen. Así vemos cómo en la fabricación de la Ma- lleína, que no es más que extracto estéril, glicerinado, de cultivo de bacilo muermoso, que viene a ser lo que la tuberculina para el bacilo de Koch, comprobamos la 6 PATOLOGIA -EXPERIMENTAL virulencia del gérmen mediante inoculaciones al cone- jo, animal refractario al bacillus Mellei. La inoculación a un sujeto receptivo es posible cuan- do conocemos el gérmen que vamos a emplear, pero si desconocemos el agente causal del proceso, no tendre- mos animal susceptible ni refractario; sino, que nos ve- remos obligados a emplear diversos animales para la inoculación, y de este modo sabremos cuál es el recep- tivo. 2) Otra cuestión a resolver es la económica, usando para ello en el Laboratorio, aquellos animales que sean baratos y de fácil sostenimiento. 3) El otro problema que se presenta al experimen- tador es la docilidad del animal. Se hace necesario bus- car animales dóciles, para poder trabajar con ellos fá- cilmente, sin correr los peligros de ser herido ni lasti- mado por los animales. ANIMALES DE LABORATORIO Bajo este nombre se encierran una serie de anima- les que reunen las condiciones antes dichas y que son los generalmente usados en las investigaciones del La- boratorio. Entre ellos, los tres principales y más corrien- temente usados, son: el conejo, el curiel y la rata blanca. ENFERMEDADES DE LOS ANIMALES DE LABO- RATORIO.-Como el investigador necesita tener cría de estos animales para efectuar sus investigaciones, vamos a estudiar las principales enfermedades que se pueden presentar en estos animales. Es importante el conoci- miento de estas enfermedades, no sólo porque la ma- yor parte de ellas son epizoóticas y las crías quedan con PATOLOGIA EXPERIMENTAL 7 frecuencia diezmadas, sino también, para no confundir- las con las que experimentalmente les provocamos. ENFERMEDADES DE LOS CONEJOS.-Padecen a menudo de abscesos múltiples de la piel, frecuentes tras la más pequeña herida. Es importante el conocimiento de la forma y aspecto de estos abscesos, porque si hemos llevado a efecto la inoculación subcutánea de un germen piógeno, no debemos confundir la reacción del animal a dicha inoculación con un absceso de los que frencuentemente padecen. SARNA DE LAS OREJAS.-Otra enfermedad de los conejos es la producida por un acarus (Psoroptes com- munis) que se localiza en el oído externo del conejo. El parásito gana el oído medio y produce fenómenos ner- viosos en el animal, los cuales son fáciles de conocer y •que consisten en convulsiones, movimientos giratorios, gritos epilépticos, etc., terminando con la muerte. Si hacemos un examen microscópico de las costras, podremos comprobar la presencia del acarus. En presencia de un caso de esta índole, el animal de- be ser sacrificado si se encuentra en la cría del Labo- ratorio, pues siendo una enfermedad sumamente con- tagiosa diezmaría por completo la cría. Pero si el ani- mal ha sido inoculado y aislado para alguna investiga- ción no se sacrifica, pues de este modo perderíamos el resultado de la inoculación; sino, que se desprenden las costras de las orejas y se hacen lavados con soluciones antisépticas como las de sulfuro de potasio, que tiene propiedades acaricidas y que se emplea en soluciones al cinco por mil. SEPTICEMIAS.-Es otra de las enfermedades fre- cuentes en el conejo, y que padecen también los curie- 8 PATOLOGIA EXPERIMENTAL les. Conocidas desde que Pasteur descubrió las epizoóti- cas en el cólera de las gallinas, son pasteurilosis o pas- teurella trasmisibles a los curieles, revistiendo carácter epizoótico. El animal se inmoviliza, se le erizan los pe- los y aparecen diarreas profusas que constituyen el ca- rácter principal de la enfermedad y que matan al ani- mal en poco tiempo, de ahí que la diarrea en el conejo sea un signo de pronóstico grave. COCCIDIOSIS.-Enfermedad producida por el cocci- dium oviforme; ataca a la glándula hepática, produ- ciendo quistes que contienen en su interior la coccidia oviforme, diagnosticándose microscópicamente. Esta afec- ción produce la atrofia del órgano y la muerte del ani- mal, siendo muchas las veces que el diagnóstico se hace en la autopsia del animal, cuando se observan muertes repetidas sin causa aparente. Esta enfermedad consti- tuye una afección sumamente contagiosa, que cuando se instala en los apartamentos destinados a la cría los inuti- liza, pues cede con mucha dificultad a la desinfección. INSTALACION DE LOS ANIMALES INOCULADOS. -Para la instalación y observación de los animales inoculados se usan jaulas que tienen que ser metálicas, para que sean fácilmente desinfectables, bien por el fue- go de un mechero de Bunsen o de alcohol, o bien por medio de antisépticos. La del conejo y la del curiel tienen análoga descrip- ción, sólo que la del primero tiene que ser bastante ma yor que la del segundo y provista todas de puertas de fácil funcionamiento para facilitar el trabajo. En cada jaula debe ponerse una tarjeta con los caracteres ge- nerales del animal, color, fecha de inoculación, clase de bacteria, método de inoculación, etc. PATOLOGIA EXPERIMENTAL 9 Las jaulas que se usan para ratas son depósitos re- dondos de cristal, de pequeño tamaño, con una tapa me- tálica, que en su centro presenta una tela metálica que permite el intercambio del aire y que se sujeta al bor- de del bocal por dos ganchos que evitan la destape el animal. El bocal de vidrio va lleno hasta un tercio de su altura, de serrín de madera, y arriba se le pone una capa de algodón para que se abrigue del frío, al cual son muy sensibles estos animales. No se coloca más que un ratón en cada bocal. El local destinado a las jaulas que contienen los ani- males inoculados, debe ser amplio y ventilado, y con abundancia de agua para practicar la limpieza diaria del local, en cuyo caso se colocarán las jaulas en una mesa, separada un metro del suelo; pero si ésta no al- canza se le colocarán las jaulas unas sobre otras, sepa- radas por una tela metálica fina, para que las deyeccio- nes del animal que está arriba no caigan sobre el que está debajo y le produzcan una distinta infección a la que le hemos inoculado. CONTENCION Y MANIPULACION DE LOS ANI- MALES.-Cuando queremos examinar o inocular un animal es necesario mantenerlo inmóvil, siendo muy im- portante que el operador no sea herido o lesionado por el animal en el que se practica la investigación. La prehensión de los animales puede hacerse siguien- do dos procedimientos: bien con las manos, constitu- yendo el procedimiento manual, o bien por medio de instrumentos especiales: es el procedimiento instru- mental. El conejo, por ejemplo: se cogerá por las orejas con la mano izquierda, en cuya posición el animal no pue- 10 PATOLOGIA EXPERIMENTAL de hacernos daño con sus uñas, única manera de de- fenderse que posee. Luego con la mano derecha se to- man sus cuatro extremidades, y a continuación, corrien- do la mano izquierda, se sostiene la cabeza. Sostenido en esta forma el conejo por el ayudante, podemos pro- ceder a hacer inoculaciones en la oreja, en la córnea, etc. Pero nos será imposible así, hacerle inoculaciones subpe- ritoneales. Uno de los métodos de prehensión e inmovilización más fácil y practicable, es el siguiente: Una vez cogida el animal por las orejas y sostenido así por el ayudan- te, envolverlo del cuello hacia abajo con una toalla que arrollamos alrededor de su cuerpo, inmovilizándolo así. De este modo preparado, podremos hacer inoculaciones en la oreja, subdurales, en los ojos, etc. Cuando se quiere hacer una inoculación subperitoneal este método no sirve, y entonces tenemos que llevarlo a la mesa de Debrand, que lo inmoviliza por completo. Cuando la investigación o inoculación necesita una in- tervención cruenta, anestesiamos al conejo por medio del cloroformo; pero nunca por medio del éter. No debemos olvidar que la anestesia clorofórmica en el conejo no puede emplearse lentamente, a pequeñas dosis como se hace en el hombre porque moriría el pequeño animal an- tes de obtener su anestesia. Ha de hacerse bruscamente. En un cucurucho de papel duro, de forma cónica, colo- caremos un pedazo de algodón y echaremos una cucha- radita de cloroformo para anestesiarlo, siendo ésta la dosis masiva para dicho animal. Pero tan pronto se. vea que la inspiración se hace defectuosa debe suspenderse la anestesia, porque de lo contrario el animal sucum- biría. La prehensión e inmovilización del curiel es más fá- PATOLOGIA EXPERIMENTAL 11 cil, bastando para ello coger al animal con una mano por el dorso de manera que los dedos queden abrazan- do el tórax, e inmovilizando sus patas anteriores. Las patas posteriores son inmovilizadas con la otra mano. En esta forma sostenido el animal por el ayudante, es posible hacer inoculaciones en la pared del vientre, en el muslo, intraperitoneal, etc. Para inoculación intrave- nosa, que se hacen en el curiel en la vena yugular exter- na, se usa la mesa o aparato de Debrand, o simplemen- te una bandeja de cobre, zinc u otro metal de bordes elevados y provistos de orificios que permitan atar las patas con lazos o bramantes. Se fijan las cuatro patas por medio de cuatro lazos correderos que van atados a los orificios de la bandeja y que mantienen tirantes e inmóviles las patas del ani- mal. La cabeza se puede mantener también tirante por medio de otro lazo. Para anestesiar a este animal usamos también el clo- roformo, y en la misma forma que para el conejo. No debe usarse el éter. La prehensión e inmovilización de la rata blanca no ofrece dificultades y la hacemos con la mano, cogiéndo- la por la cola, posición en la que le es completamente imposible morder al experimentador. En esta posición se introduce en el bocal, dejando fuera la cola entre el borde del cristal y la tapa metálica, pues en la base de la cola, después de rasurada, es donde generalmente se hace la inoculación. Si se desea inocular el muslo se deja fuera junto con la cola la pata posterior y en ella .se hace la inoculación. Si se trata de un ratón gris hay que cogerlo por don- de se pueda, pues siendo un animal muy indócil los pe- ligros de ser mordido el que experimenta son mucho ma- 12 PATOLOGIA EXPERIMENTAL yores. Podemos cogerlo con dos pinzas, con una se coge por la piel del dorso y con la otra por la piel del cuello, y de esta manera se manipula, pues es un animal difí- cil de coger que se defiende con las uñas y con los dien- tes. Las pinzas deben colocarse de manera que queden paralelas entre sí para que la cola quede en el espacio comprendido entre ambas pinzas. Pero por lo peligrosa que resulta su prehensión es más recomendable usar la anestesia, y para ello usamos el éter, siendo este animal tan sensible a esta substancia que bastan algunos segundos para dormirlo. Generalmen- te se toma una torunda de algodón empapada de éter y se introduce en la jaula, cubriendo luego dicha jaula con una toalla para evitar la evaporación del éter. El ratón queda pronto anestesiado; entonces lo cogemos y lo sacamos rápidamente de la jaula, y sujetamos con las pinzas, o mejor lo amarramos a la bandeja de metal de la misma forma que al curiel. Estas maniobras se tie- nen que hacer rápidamente, pues de lo contrario des- pertará y lesionará al experimentador o se escapará. No es conveniente usar el cloroformo como anestésico en este animal. El perro se usa también para investigaciones, pero donde más se le emplea es en Fisiología. Para su pre- hensión, si el animal es manso acariciándolo se le colo- ca el bozal, pero si no se puede, se le coloca un lazo de estrangulación y al tirar el animal, comienza a asfixiar- se y cae, aprovechándose este momento para fijarlo a la mesa de Debrand, pero poniéndole siempre un bozal o bien atándole la boca con un lazo, para lo cual basta- rá pasarle una cuerda por detrás de los caninos hacién- dole un lazo que apriete bien la mandíbula inferior, y conseguido esto se lleva la cuerda por arriba del maxi- PATOLOGIA EXPERIMENTAL 13 lar superior de manera que queden ambos maxilares fuertemente atados. El gato se usa también, principalmente para la inocu- lación de la rabia, y para su prehensión hay generalmen- te que anestesiarlo con cloroformo, que es también el anestésico que se usa para el perro, animal al que hay que ponerle una inyección de morfina antes de aneste- siarlo. El mono, que también se usa, es un animal listo, ágil y caro, que es difícil de manipular y cuya prehensión e inmovilización se efectúa en la mesa de Debrand. METODOS DE INOCULACION INSTRUMENTAL.-Para comenzar las investigaciones experimentales, es necesario emplear un instrumental a propósito, además del material que va a servirnos para la experimentación, que ha de ser adecuado. Los instrumentos empleados son muy sencillos y va- rían según estén destinados a la inoculación de produc- tos líquidos o bien a la inoculación de productos só- lidos. Para hacer inoculaciones de productos líquidos nos servimos únicamente de las jeringuillas hipodérmicas. Antiguamente se tropezaba con la dificultad de en- contrarlas de ajuste perfecto,- lo que entorpecía la ope- ración. Las antiguas, como la de Pravaz, tienen el inconve- niente de que el émbolo se atornilla a una pieza de goma que facilita el ajuste, pero que se echan a perder rápi- damente con la continuación del uso y la acción de los desinfectantes, ya sean físicos o químicos. También se han usado jeringuillas con émbolo metá- lico; pero las más generalmente usadas hoy, son jerin- guillas de cristal bien ajustadas y calibradas, como la de Malessez, fabricada por Luer, cuyo émbolo está for- mado por un cilindro macizo de cristal también y que puede resistir temperaturas hasta de 125 grados. • ■ 16 PATOLOGIA EXPERIMENTAL En general la condición que han de tener las jerin- guillas es un ajuste perfecto o lo más perfecto posible, para que la substancia que inoculamos no se escape en- tre el émbolo y las paredes del cilindro hueco de la je- ringuilla, infectando las manos del experimentador. Para hacer inoculaciones de productos sólidos, el ins- trumental necesario es el siguiente: bisturí de los co- rrientes, tijeras, pinzas, sondas, agujas de platino, etc. El requisito indispensable es aquí la perfecta esterili- zación de los instrumentos, porque todas estas opera- ciones exigen la más rigurosa asepsia. Necesitamos también para las inoculaciones líquidos esterilizados, como agua estéril y algunas sustancias an- tisépticas como el ácido fénico y el tricresol, que tiene sobre el primero la ventaja de ejercer su acción antisép- tica en soluciones más débiles. MATERIAL DE INOCULACION.-Los elementos que nos van a servir como material de inoculación pueden ser líquidos o sólidos. Entre los líquidos tenemos en primer lugar los culti- vos en caldo, que antes de ser usados deben ser exami- nados al microscopio para tener la mayor seguridad de su pureza. También tenemos la sangre, suero, serosida- des ascíticas, serosidades pleuríticas, etc. En las inoculaciones de sangre, hay que tener en cuen- ta su coagulación, que hay que evitar, para impedir que las bacterias sean aprisionadas por el coágulo, y conse- guir que el suero contenga el mayor número de bacte- rias. Se usa cuando se quiere conocer el gérmen causal de una septicemia. Para evitar la coagulación de la sangre podemos se- guir dos diferentes procedimientos: bien utilizando las PATOLOGIA EXPERIMENTAL 17 propiedades anticoagulantes de ciertas sustancias, como las del citrato neutro de sodio en soluciones al tres por mil, etc. La peptona también se ha usado como sustancia an- ticoagulante; pero no conviene más que para el perro, no impide la coagulación en el conejo y aún en el perro los resultados son dudosos. O bien, por medio de la des- fibrinación, procedimiento mucho más recomendable que el primero. Para desfibrinar la sangre la colocamos en un fras- co de Erlenmeyer que contenga perlas de cristal o pe- dazos de vidrios estériles, y la agitamos durante diez mi- nutos, de este modo evitamos su coagulación, procedien- do después a su inoculación. Para el suero, serosidades ascíticas, pleuríticas, etc., no es preciso emplear técnicas especiales. Cuando se trata de productos sólidos hay que prepa- rar en forma adecuada el material. Por ejemplo si se trata de tumores es necesario colocarlos en un frasco con caldo o suero fisiológico y agitarlos bien. Si se trata de cultivos en medios sólidos hay que diluirlos vertien- do en su superficie, donde crecen las colonias bacteria- nas, solución salina al ocho por mil o caldo, y con la aguja de platino previamente flameada se desprenden las colonias, cuidando no tocar el medio de cultivo para no desprender fragmentos del mismo. Se retira después este líquido que contiene las colonias en suspensión y se bate con la aguja de platino para que sea lo más homo- génea posible. Este método no se puede emplear cuan- do se trata de bacterias de gran virulencia porque se inocularían dosis muy elevadas, prefiriéndose entonces «1 método de las diluciones de asas de platino por cen- tímetro cúbico de caldo o solución estéril. 18 PATOLOGIA EXPERIMENTAL Si se tratara de pulpa de órgano se procede de la mis- ma manera que con los tumores. Cuando son tumores duros como los lepromas y cier- tos tubérculos, como los de la tuberculosis granúlia, em- pleamos el mortero con un poco de arena fina que se ha sometido previamente a un lavado y esterilización en el horno a 150 ó 180 grados y los trituramos. Una vez pulverizado agregamos solución salina o caldo hasta que esté emulsionado, después filtramos por una gasa y el líquido obtenido es el que inyectamos. Para la inoculación de los productos líquidos necesita- mos una placa de Petrie, o vidrios de reloj u otros de- pósitos de cristal. REGLAS GENERALES DE TODA INOCULACION.- Existen una serie de reglas generales que son análogas a todas las formas de inoculación y a todas las especies de animales. Así tenemos que al inocular es preciso librar de pelos la superficie donde se va a efectuar la inoculación. Hay dos diferentes maneras de hacerlo: una consiste en usar los llamados polvos depiladores, pasta a base de cal, la cual se aplica sobre el punto donde se va a cer la inocu- lación. Con esto se ablanda la raiz del pelo y fácilmen- te se desprenden, bien frotándolos con un algodón im- pregnado en un líquido o bien por sí solos. Este método no es bueno utilizarlo cuando se efectúa la inoculación endérmica, pues a menudo provoca enro- jecimiento de la piel, y como en esta inoculación lo que se busca es la reacción local a la sustancia inoculada, el enrojecimiento obtenido por la depilación sería causa de error. El otro método de depilación, que es el más corriente, PATOLOGIA EXPERIMENTAL 19 usado en los laboratorios, es el de la navaja, rasurando al animal, o bien con una tijera, dependiendo su mayor o menor perfección de la habilidad del operador, no siendo necesario que el pelo quede muy corto. Después de esta primera etapa o fase de depilación, viene la segunda parte o fase de desinfección de la su- perficie donde se va a efectuar la inoculación. Esta se puede hacer por medio de cualquier solución antisépti- ca, pero las más generalmente usadas son: las de ácido fénico al cinco por ciento y las de tricresol al uno por ciento. También pueden usarse el yodo, alcohol, etc. Una vez desinfectado quitamos el exceso de solución antiséptica por medio de una solución indiferente, ya sea agua estéril o solución salina. METODOS DE INOCULACION.-Los métodos de inoculación son muy numerosos, pero los principales son: el endérmico, el subcutáneo, intravenoso, intraperitoneal, subdural, etc. INOCULACION ENDERMICA.-Consiste esta inocu- lación en hacer pequeñas escarificaciones sobre la super- ficie de la piel, pasando después sobre la superficie es- carificada una aguja de platino impregnada de líquido virulento. Nos puede servir de escarificador un vacuno- estilo, una aguja o bien simplemente una pluma estéril, y con el mismo instrumento que nos sirva para ello pro- cedemos a inocular el virus. Este es el procedimiento que se emplea en la infección del muermo y para la va- cuna de la viruela. Es de importancia colocar el virus donde el animal no puede llegar con sus uñas o dientes y lastimarse. Por eso en el muermo se hace la inoculación: en el asno en la frente, en el conejo en el dorso. 20 PATOLOGIA EXPERIMENTAL La finalidad que perseguimos con esta inoculación es evitar lo más posible la acción de la sangre sobre el pro- ducto inoculado. Sabido es que durante las primeras 24 horas la sangre posee propiedades bactericidas contra cualquier gérmen no específico. INOCULACION SUBCUTANEA.-En ella inoculamos el material virulento debajo de la piel, es decir, en el tejido celular subcutáneo. En el curiel podemos escoger la piel del vientre o bien la piel de la parte interna o externa del muslo. Una vez depilada y desinfectada la región que hemos escogido, y sostenido el animal por el ayudante en po- sición correcta procedemos a la inoculación, para lo cual usamos una jeringuilla de Luer, cuya aguja puede ser de acero aunque siempre es preferible que sea de pla- tino. Quemamos el algodón que tapa el tubo que contiene el material inoculable para quemar así las bacterias que puedan haber en él depositadas, lo vertemos en una caja de Petrie, entonces con la jeringuilla preparada y con la seguridad de que su émbolo ajusta perfectamente to-- mamos el material que vamos a inocular. Después con un pedazo de papel de filtro perfectamen- te estéril quitamos el aire de la jeringuilla perforan- do el papel en un pliegue del mismo, procurando que el bisel de la aguja quede apoyado sobre el papel para que el líquido que pueda salir con el aire no salte y contamine al experimentador, se empuja el émbolo has- ta la expulsión de todo el aire, después se quita el pa- pel de filtro, quedando el material en condiciones de ser inoculado. Para esto hacemos un pliegue con la piel del curiel y se introduce la aguja en su base, paralela PATOLOGIA EXPERIMENTAL 21 al cuerpo del animal y todo lo más distante posible del punto de entrada. A medida que el líquido penetra irá levantando la piel de la región. Terminada la operación se extrae de un golpe la aguja y con un algodón qui- tamos el líquido que pueda haber caído sobre la piel, desinfectando el orificio de salida de la aguja. El animal es llevado a su jaula para ser puesto en observación. Cuando se trata de medios sólidos esta manera de pro- ceder no es posible, y así para inocular un fragmento de tejido se hace un ojal con el bisturí, un túnel largo con la sonda acanalada y se introduce con pinzas y se coloca encima un poco de colodion. La inoculación subcutánea se practica en el ratón en la raiz de la cola. INOCULACION INTRAPERITONEAL.-En esta ino- culación, como su nombre lo indica, el material infec- tante se deposita en la cavidad peritoneal. En el curiel, siempre se debe escoger el lado izquier- do, porque en el lado derecho se encuentra el ciego ocu- pando casi toda la fosa ilíaca derecha y al hacer la ino- culación podremos atravesar con la aguja el ciego y caer en su cavidad, haciendo de este modo la inocula- ción fuera de la cavidad peritoneal. Deben usarse agujas de bisel corto y en lugar de in- troducirlas horizontalmente como en la inoculación sub- cutánea se pone perpendicularmente a la piel. Para ejecutarla dos métodos se pueden seguir: o co- locamos la mano en el dorso de manera de poner ten- sa la piel del vientre penetrando directamente, en di- rección de la columna vertebral, o bien cogiendo con los dedos un pliegue que comprenda, no sólo la piel sino 22 PATOLOGIA EXPERIMENTAL todo el espesor de la pared, y se introduce la aguja per- pendicularmente en dirección a la columna vertebral, e inyectamos el líquido; pero para tener la seguridad que ha caído en la cavidad peritoneal es necesario que no se forme edema. El primero de estos dos métodos tiene el inconveniente que se pueden herir fácilmente las asas intestinales, siendo por eso más usado el segundo. Des- pués se extrae la aguja rápidamente para que no que- de ninguna gota del líquido sobre la pared del animal, desinfectándose el orificio de salida. Estos procedimientos no podemos seguirlos cuando va- mos a inocular productos sólidos o cuando queremos co- local en la cavidad peritoneal sacos de colodion con cul- tivos bacterianos para que se desarrollen con más fa- cilidad. En estos casos es preciso proceder a hacer una laparatomía. Antiguamente se usaba para hacer las inoculaciones intraperitoneales una aguja curva perforada en su par- te central. El operador tomaba un pliegue de la piel del animal, que perforaba de un lado al otro de modo que el orificio quedase en la parte media de dicho plie- gue y así el líquido caía directamente en la cavidad pe- ritoneal por el orificio central. INOCULACION INTRAVENOSA.-Para hacer esta inoculación hay que escoger en cada animal la vena de elección, que en el conejo es la vena marginal externa de la oreja. Hay que tener presente que en la oreja de estos animales existen tres venas: una interna, otra ex- terna y la central, que es la más prominente; pero los que están familiarizados con esta clase de inoculación escogen siempre la vena marginal externa, situada a lo largo del borde delgado de la cara externa de la oreja. PATOLOGIA EXPERIMENTAL 23 La vena central luce más prominente, pero en reali- dad son dos venas rodeadas por un paquete aponeuró- tico, envuelto en tejido celular laxo, que las mantiene adosadas y las hace lucir más gruesas. Después de depilada y desinfectada la región en todo el trayecto de la vena desde el vértice a la base, fro- tamos la piel para ingurgitar la vena; pero si a pesar de ello no lo conseguimos entonces la friccionaremos en- tre los dedos. El ayudante que sostiene el conejo, comprimirá la ba- se de la oreja para mantener ingurgitada la vena, o bien podemos emplear también una pinza de Pean. Pero si en las demás inoculaciones era preciso extraer el aire de la jeringuilla, aquí es absolutamente indis- pensable hacerlo, porque de lo contrario provocaremos la formación de una embolia gaseosa. Así como también hay que tener gran cuidado al hacer las emulsiones que vamos a utilizar para la inoculación intravenosa, evi- tando queden partículas sólidas que conducirán segura- mente a una embolia. Ya preparada la jeringuilla con el material que va- mos a inocular, procedemos a hacer la inyección, para lo cual el operador se coloca frente a la cabeza, toman- do la oreja con la mano izquierda y apoyándola sobre el índice se introduce la aguja, paralela a la vena, con el bisel hacia arriba, para que no se ruede la aguja y sin hacer mucha fuerza para evitar que sean atravesa- das las paredes vasculares o la oreja y hacer así la inoculación en los tejidos vecinos o en la mesa. Tan pronto como la aguja se introduce en el vaso ve- noso, el ayudante debe soltar la oreja, practicándose en- tonces la inyección muy lentamente. No es dolorosa, ya 24 PATOLOGIA EXPERIMENTAL que el animal apenas protesta, pudiendo observarse cómo se va dilatando la vena. Cuando el líquido cae fuera se forma una bola de edema y el animal se agita violentamente. Terminada la inoculación se retira rápidamente la aguja, colocando una pinza de Pean, un momento, en el punto de la inoculación, que impide la hemorragia y el posible retroceso del líquido inyectado al exterior. El animal es llevado a su jaula de observación. Al efectuar la punción de la vena es preciso no ha- cerla al nivel de la base de la oreja a pesar de ser más grueso en este sitio el tronco venoso; sino, más hacia arriba, hacia el vértice, pues de fallar la punción de la vena se podría así repetir más abajo. Cuando queremos hacer esta inoculación en el curiel no puede elegirse esta vena, por lo que se toma la yugu- lar externa. En el perro se elige la safena, que se en- cuentra en la cara externa de la pata posterior, la vena axilar en las aves y una de las venas de la cola en el ratón. INOCULACION INTRAVENOSA EN EL CURIEL Esta inoculación, que cuando la estudiamos en el co- nejo vimos se hacía en este animal en la vena marginal externa de la oreja, se hace en el curiel en la vena yu- gular, que recubierta por la piel y el tejido celular sub- cutáneo, se encuentra muy superficial. Las venas de la oreja son tan sumamente pequeñas que se hace comple- tamente imposible practicar en ellas la punción. Antes de inocular es preciso proceder a la inmovili- zación del curiel, que en este caso podemos obtenerla sujetando por medio de lazos sus cuatro extremidades a los orificios que existen en los bordes de la bandeja metálica. Una vez terminada la inmovilización pasamos, como en todas las operaciones de esta índole, a depilar y desin- fectar la región. Lo primero lo conseguimos fácilmen- te con una tijera, recortando todo el pelo de la región en la cual vamos a actuar, es decir, de la región infe- rior e interna del cuello del animal y parte interna de la pata anterior. Para lo segundo utilizamos cualquiera de las soluciones antisépticas anteriormente indicadas, quitando después el exceso de antisépticos con una so- lución indiferente. Después desnudamos la yugular, para lo cual prac- ticamos una incisión longitudinal de 3 a 4 centímetros. 26 PATOLOGIA EXPERIMENTAL en el mismo sentido de la dirección que lleva la vena, siguiendo una línea recta que se extiende desde el ángu- lo del maxilar hasta el punto medio de la línea que une el esternón con el hombro del curiel. El tejido celular se separa con la sonda acanalada y la vena aparecerá en la herida practicada. Una vez puesta al descubierto hacemos la inoculación del producto empleando una jeringuilla de las corrien- tes, utilizando agujas rectas, o mejor aún, unas agujas dobladas en ángulo que facilitan mucho la inoculación. Terminada ésta, procedemos a suturar la herida, afron- tando sus bordes de manera análoga a las que se hacen en el hombre y colocando por último un apósito, no de gasa, algodón, etc., como en la especie humana, sino sim- plemente un poco de colodion. El curiel es llevado a su jaula y puesto en observa- ción. INOCULACION INTRAVENOSA EN OTROS ANIMALES La inoculación intravenosa se puede practicar tam- bién en otros animales, como son el perro, caballo, car- nero, en las aves, ratón, etc. El problema consiste en en- contrar en cada animal una vena superficial y de gro- sor suficiente que permita la inoculación sin demasia- das disecciones. EN EL PERRO.-En este animal la inoculación in- travenosa se lleva a efecto en la vena safena externa o pequeña safena, bastante prominente y situada en la cara externa de la pata posterior. El animal será some- tido previamente a las fases de prehensión, inmoviliza- PATOLOGIA EXPERIMENTAL 27 ción y desinfección que ya conocemos. Siendo éste un animal que se defiende generalmente debemos proceder siempre con las debidas precauciones para no ser las- timados. Comenzamos por comprimir el miembro en la base, para hacer resaltar la vena y así introducir directamen- te la aguja a través de la piel. La vena es muy movi- ble en la superficie de la tibia, por lo cual se recomien- da para conseguir la inoculación distender la piel y de este modo obtener la inmovilización de los vasos, de una manera análoga a lo que se hace en el hombre cuando se le inyecta intravenosamente productos en re- giones donde la piel o los vasos son muy movibles. EN EL CABALLO.-Aquí se efectúa esta inoculación en la vena yugular externa, cuya situación ál nivel del cuello hace que sea cómoda la práctica de la inyección. No es necesario inmovilizar al animal, pues son muy dóciles, poco sensibles al dolor y muy fáciles de mane- jar, no moviéndose durante la operación. El caballo, al que previamente se habrá rasurado la región media del cuello al nivel del trayecto de la yugu- lar, es llevado cerca de la mesa en la que se ha colo- cado el material e instrumental que vamos a utilizar. Se le hace un lavado de la región rasurada con un cepillo, agua y jabón y después con una solución antiséptica para tenei* así la mayor seguridad de una asepsia abso- luta, y a continuación, con una aguja gruesa de las lla- madas de veterinario, que vienen a tener el grueso de un trocar mediano, practicamos la punción, pudiéndose seguir dos procedimientos: 1) Practicar con el bisturí, flameado previamente, so- bre el trayecto del vaso una pequeña incisión transver- 28 PATOLOGIA EXPERIMENTAL sal de uno a dos centímetros, perpendicular a la direc- ción de la vena y que comprende la piel y los tejidos subcutáneos. Después se hace resaltar la vena yugular, para lo cual la comprimimos con el pulgar de la mano izquierda en el intersticio que separa el esterno-mastoi- deo de la tráquea, en la basé del cuello, y enseguida in- troducimos la aguja de abajo-arriba y paralela a la di- rección del vaso. Este es el procedimiento de elección. La presencia de la sangre en el interior de la jeringa nos comprueba que estamos en la cavidad venosa. 2) El otro proceder consiste en puncionar la vena di- rectamente a través de la piel, sin hacer la incisión pre- viamente; pero con este procedimiento corremos el pe- ligro de las punciones blancas (fuera de la cavidad ve- nosa), pudiéndose, además, llevar con la aguja gérme- nes de la superficie cutánea a las partes profundas. En el caballo esta inoculación se usa sólo para pro- vocar su vacunación contra ciertos gérmenes. Pero más que para la inoculación, la punción de la vena yugular externa se usa para extraer sangre para la preparación de los distintos sueros, en cuyo caso se comunica la agu- ja con un recipiente de cristal mediante un tubo de go- ma y así evitar su contacto con el aire. El caballo es trasladado después a su establo para su observación. EN EL CARNERO.-La inoculación intravenosa en el carnero, se hace en las venas del cuello, en las yugula- res. Es éste un animal poco usado para hacer inocula- ciones ; en cambio, es el animal de elección para la obten- ción de los glóbulos, (ántigeno del sistema hemolítico) para la fabricación del amboceptor hemolítico en la reac- ción de Wassermann. PATOLOGIA EXPERIMENTAL 29 Para la obtención de los glóbulos comenzamos por elegir un carnero de edad mediana, al cual rasuramos lo mejor posible un lado del cuello, a continuación se le hace un lavado, primero con agua y. jabón, con una solución antiséptica después. Hecho esto hacemos una ligera compresión del cuello, para que se hagan visi- bles las venas, en una de ellas, en la mejor, se introdu- ce una aguja de grueso diámetro, para extraer la can- tidad de sangre necesaria, que será próximamente de 40 a 50 centímetros cúbicos. Esta debe ser vertida en un frasco de boca ancha, completamente esterilizada, y en el que se han colocado previamente granallas de co- bre o perlas de vidrio. Colocamos al frasco un tapón de algodón estéril y lo agitamos durante 10 ó 15 minutos para desfibrinar la sangre e impedir así su coagulación. La sangre desfibrinada ha de ser filtrada a través de una gasa estéril y doblada en cuatro, en un frasco Er- lemmeyer para después proceder a la separación de los glóbulos por medio de la sedimentación en la centrífu- ga durante cuatro o cinco minutos. Una vez ha sedimen- tado se separa el suero por medio de una pipeta-gotero, pero habiendo marcado antes con lápiz de marcar cris- tales el nivel superior del suero. Agregamos solución sa- lina fisiológica estéril hasta dicha marca, agitamos sua- vemente para que se mezclen de manera homogénea los glóbulos y la solución salina y los llevamos nuevamen- te a la centrífuga durante cuatro o cinco minutos. Esta operación se repite varias veces hasta que la solución salina que queda sobre los glóbulos sedimentados sea completamente clara y transparente, la que se extraerá para tener así los glóbulos de carnero lavados y en su volúmen propio. La dilución empleada para la reacción 30 PATOLOGIA EXPERIMENTAL Wassermann es al cinco por ciento en solución salina fisiológica. EN LAS AVES.-Para esta inoculación se utiliza la vena axilar, que situada superficialmente en la parte in- terna del ala rodea su borde para después remontarse sobre su armazón ósea (que la fija y la hace más acce- sible facilitando su punción) y penetrar finalmente en el tórax. Tomamos el ave que vamos a inocular, generalmente una paloma, y la inmovilizamos, sirviéndonos para ello de una toalla con la cual la envolvemos de una manera análoga a la utilizada para inmovilizar al conejo en la inoculación intravenosa, dejándose fuera el ala en que vamos a operar, así como la cabeza y el cuello del ave. Procedemos después a desplumar con los dedos la re- gión donde se encuentra la vena axilar, desinfectándo- la a continuación de la manera que conocemos. La inocu- lación se efectúa con una jeringuilla corriente, tomada con una mano mientras que un ayudante comprime la raiz del ala, operación que pone pronto turgente la vena y facilita la operación, sirviéndonos la armazón ósea de punto de apoyo. Estos animales poseen venas relativa- mente gruesas y bastante superficiales que hacen real- mente fácil la técnica operatoria; pero si en la inocula- ción intravenosa en la vena marginal externa de la ore- ja del conejo era recomendable practicar la punción en un punto distante de la raiz de la oreja para que en caso de fallar pueda de nuevo efectuarse más abajo, lo es mucho más recomendable todavía en la inoculación intravenosa de las aves. Una vez puncionada la vena se retira la mano que comprime la base del ala y se inyecta el producto len- tamente. PATOLOGIA EXPERIMENTAL 31 EN EL RATON.-Se utiliza generalmente en estos ani- males esta inoculación para la comprobación de enfer- medades producidas por gérmenes de gran virulencia, como la baeteridia de Davaine (bacillus anthracis), pro- ductora del carbunclo, en la que la inoculación de una pequeña cantidad de gérmenes produce una septicemia típica. La inyección del producto que vamos a inocular se realiza en una de las venas de la cola. Destapamos el bocal y cogemos el ratón por la cola, la que sacamos fuera del bocal hasta su raíz, que se inmoviliza por la presión que ejercemos con la tapa sobre la raiz de la cola aplicada sobre el borde del bocal, de manera que quede la cabeza y el cuerpo del animal en el interior del bocal y fuera solamente la cola. Una vez desinfecta- da la región se procede a la inoculación con la jeringui- lla, poniendo la aguja en dirección paralela a la cola, que se sostiene entre el índice y el pulgar. El ayudante debe ejercer presión en la raiz de la cola para que se ponga turgente la vena caudal. Terminada la operación soltamos la cola y el ratón caerá al fondo del bocal, que se tapa y coloca en lugar .apropiado para ser puesto en observación. INOCULACION POR LA VIA DIGESTIVA La inoculación por la vía digestiva se puede efectuar, bien tomando el animal por sí mismo los productos vi- rulentos, o bien introduciéndole el virus directamente en el estómago. La primera forma se realiza mezclando con los ali- mentos las sustancias virulentas que deseamos inocular, 32 PATOLOGIA EXPERIMENTAL por ejemplo, con salvado para el conejo y curiel y con pasta para el perro. También se obtiene mezclando el cultivo del micro-organismo que se desea inocular con el agua que se dé a los animales, pero este método tiene el inconveniente de que con facilidad se vierte el reci- piente, infectándose las jaulas y perdiéndose el mate- rial. Mezclándolos con los alimentos también sucede lo mis- mo, aunque no tanto. Para la inoculación por la vía digestiva introducién- dose las sustancias virulentas directamente en el tubo digestivo, procedimiento el más generalmente empleado, nos valemos de distintos medios; bien haciendo píldo- ras o cápsulas que encierren el producto de inoculación, o bien se introducen las sustancias virulentas en el es- tómago con una sonda, mientras que un ayudante man- tiene separadas las mandíbulas del animal, pudiéndose también utilizar una pequeña mordaza de madera con un agujero en el centro que facilita la operación. EN LAS AVES.-Para ellas usamos el primero de es- tos métodos. Sostenida el ave por el ayudante, se toma su pico, y abriéndoselo, colocamos la píldora o cápsula, previamente preparada con el virus, en la base de la lengua del animal, se le cierra el pico y se le hace de- glutir enseguida. Las cápsulas que empleamos pueden ser simples (cáp- sulas de gelatina) para evitar la penetración a nivel de las primeras partes del tubo digestivo, o bien keratini- zadas (cápsulas de keratina), usándose estas últimas cuando se desea evitar la acción ácida del jugo gástrico que puede alterar el producto inoculado y así pueda ser absorbido a su llegada al intestino delgado. PATOLOGIA EXPERIMENTAL 33 Para las aves podemos hacer también simples bolitas con harina y el cultivo que se desea inocular. EN EL CONEJO Y EN EL CURIEL.-En estos ani- males esta inoculación podemos practicarla sencillamen- te abriendo la boca del conejo o curiel, colocando un pequeño abrebocas de forma rectangular, que se coloca en sentido transversal y que mantiene separados ambos maxilares. Entonces depositamos el producto de la inocu- lación, ya sea píldoras o cápsulas, en la parte más pro- funda de la faringe y retiramos el abrebocas, llevando al animal a su jaula respectiva, donde será objeto de atenta observación. Pero este no es el método más usado, en muchas oca- siones se prefiere llevar el producto directamente al es- tómago por medio de una sonda muy delgada, por ser el esófago de estos animales de muy estrecho calibre. Este procedimiento, bastante seguro, tiene la ventaja de permitir medir exactamente la cantidad de líquido inyectado. Un ayudante ha de sostener al animal con la cabeza extendida, tomándolo por las mandíbulas en el sitio co- rrespondiente a los molares, le abrirá la boca y le colo- cará en los maxilares por detrás de los incisivos un abrebocas de madera provisto de un orificio central o también puede emplearse un rectángulo hecho con una varilla de hierro. En estas condiciones preparado el ani- mal se introduce por el agujero del abrebocas una son- da uretral fina, previamente lubrificada, que sea de cau chú, número 16, Charriére, para el conejo; número 14 para el curiel, que llegue hasta el estómago. Inmedia- tamente después adaptamos la aguja de la jeringuilla al orificio de la sonda, practicándose la inoculación. 34 PATOLOGIA EXPERIMENTAL EN EL PERRO.-Para practicar esta inoculación, en el perro es necesario someterlo previamente a las fases de prehensión e inmovilización que ya conocemos. Una vez fijo el animal, apoyándolo sobre el dorso, le pone- mos el abrebocas entre ambos maxilares, atándoles fuer- temente con una cuerda la mandíbula inferior por de- trás de los caninos y haciéndole un nudo sencillo por debajo de dicho maxilar, pasamos después los dos cabos de la cuerda por encima del hocico, donde se amarran perfectamente por doble nudo. Manteniéndolo en estas condiciones, completamente inmóvil, se le introduce al través del orificio del abre- bocas una sonda esofágica de pequeño calibre; pero si carecemos de ésta podemos utilizar un tubo de goma algo rígido y de grueso no mayor al de un láuiz; prac- ticándosele tan pronto se encuentra en la cavidad gás- trica la inyección del cultivo que deseamos inocular. En muchas ocasiones es conveniente neutralizar pre- viamente el jugo gástrico, para lo cual podemos inyec- tar antes que el virus uno o dos gramos de bicarbona- to de sodio u otra substancia alcalina cualquiera. EN LOS BOVIDOS.-Cuando queremos practicar la inoculación por vía digestiva en los bóvidos adultos, únicamente la sonda nos permite llevar directamente las materias virulentas al cuajar, evitando los otros depar- tamentos del estómago. EN LOS ANIMALES MUY PEQUEÑOS.-En estos casos podemos valernos de una pipeta de Pasteur de punta corta y resistente y aspirando con ella el culti- vo se introduce en la boca del animal, que será soste- nido con la cabeza levantada, dejándole caer gota a gota el líquido virulento. PATOLOGIA EXPERIMENTAL 35 INOCULACION ENTERICA Esta inoculación, como su nombre lo indica, tiene lu- gar a nivel del intestino delgado. Para practicarla po- demos seguir dos procedimientos: 1) Previa laparatomía para poner al descubierto un asa intestinal, la cual puncionamos con una jeringuilla previamente preparada y cargada con el material de inoculación que será inyectado lentamente en el inte- rior del asa intestinal, suturando después la pared y co- locando un apósito aséptico (colodion). 2) Ingestión por el animal de cápsulas keratinizadas, que al no ser atacadas por el jugo gástrico, pues resis- ten su acción, pasan al intestino delgado, donde son ata- cadas por los jugos intestinales, produciéndose la absor- ción del producto a este nivel, obteniéndose así el fin perseguido. INOCULACIONES OCULARES En la inoculación oftálmica, el virus es depositado, como lo indica su nombre, en el ojo. Existen dos métodos de inoculaciones oculares, según el sitio en que se efectúa la inyección virulenta: inocu- lación en la cámara anterior del ojo e inoculación en la córnea. Ambos son completamente distintos y es preci- so no confundirlos. INOCULACION EN LA CAMARA ANTERIOR DEL OJO.-Para realizarla, es necesario penetrar en la cá- mara anterior del ojo. Podemos hacerla de dos maneras: empleando produc- tos líquidos o bien utilizando productos sólidos. La inoculación de substancias líquidas la efectuamos con una jeringuilla de Luer. El animal objeto de la ex- perimentación ha de ser previamente inmovilizado. To- mamos un conejo, por ejemplo, lo inmovilizamos, envol- viéndolo con una toalla del cuello hacia abajo y lo colo- camos sobre la mesa, sosteniéndolo el ayudante, perfec- tamente fija la cabeza, con una mano de manera que el ojo quede hacia arriba. Instilamos después en la con- juntiva algunas gotas de una solución de cocaína al l|50 para anestesiar el ojo, lo cual conseguimos al cabo de 3 ó 4 minutos. 38 PATOLOGIA EXPERIMENTAL Una vez hecho esto, con un blefarostato o un ayudan- te con los dedos separa los párpados, procediéndose in- mediatamente a fijar el globo ocular entre los dedos ín- dice y pulgar de la mano izquierda, y se practica la inoculación penetrando con la aguja de platino en la cámara anterior. El punto de elección para la punción es en esta inocu- lación el limbo esclero-corneal, es decir, el punto de unión del borde de la córnea (membrana transparente) con la esclerótica (membrana opaca) que está tallado a bisel a expensas de la córnea. Es necesario introducir la aguja perpendicularmente al eje del ojo, pudiéndose apreciar claramente a través de la córnea, membrana perfectamente transparente, cuándo la punta de la aguja ha penetrado en la cáma- ra anterior. Es muy importante, al operar, mantener só- lidamente fijo el émbolo de la jeringuilla, pues de lo contrario, el humor acuoso que llena la cámara anterior empujaría el émbolo, penetrando en el interior de la jeringa. Tan pronto la aguja ha caído en el interior de la cá- mara la técnica a seguir consiste en hacer una ligera as- piración del humor acuoso, para después inyectar una gota del líqudo infectante. Esta aspiración tiene por objeto evitar que al inyectar el virus aumente la pre- sión en el interior de la cámara anterior, evitándose así la proyección hacia fuera de parte de su contenido, lo que comprometería el resultado, o también podría ser nocivo para el experimentador. El enturbiamiento opalescente que aparece por detrás de la córnea, demuestra el éxito de la operación. Ter- minada ésta, se extrae la aguja de un golpe y el animal PATOLOGIA EXPERIMENTAL 39 se lleva a su jaula, donde será objeto de cuidadosa ob- servación. El proceder que acabamos de describir, se practica cuando empleamos cultivos en caldo, pues para hacer inoculaciones de productos sólidos es necesario efectuar una pequeña incisión de algunos milímetros de extensión en el mismo punto en que antes se realizó la punción, es decir, en el limbo esclero-corneal (parte superior) con un bisturí muy fino, de los usados para operar catara- tas, o bien uno lanceolar ovalado. Después, con una pin- za fina doblada se introduce por esta incisión el cuerpo extraño que queremos inocular, favoreciendo su inocu- lación en la cámara anterior, friccionando ligeramente lá córnea con un estilete de extremos redondos. Se practica este método por regla general en el cone- jo, empleándolo, sobre todo, para estudiar la evolución de ciertas infecciones, como la tuberculosis, o cuando deseamos ver procesos supurativos producidos por bacte- rias piógénas o procesos flogísticos como la fagositosis. Se emplea también mucho para el estudio de la rabia, de la sífilis, etc. INOCULACION EN LA CORNEA.-En esta operación el virus infectante es inoculado en la córnea transparen- te, ofreciendo grandes analogías con el método de inocu- lación endérmica, con la diferencia de que mientras que en este último método las escarificaciones se hacen en la piel, en el primero se hacen en la córnea transpa- rente. Efectuada la prehensión del animal, lo inmovilizamos perfectamente, procediendo después a la inmovilización del ojo. Para ello nos valemos del mango plano de un escalpelo o de una simple espátula, bastando introducir- 40 PATOLOGIA EXPERIMENTAL la a nivel de la órbita sobre el párpado inferior, y lue- go hacer un ligero movimiento de báscula, para proyec- tar el ojo hacia afuera, quedando completamente inmó- vil y accesible. Conseguido esto se practican en la superficie de la córnea transparente pequeñas escarificaciones paralelas, para lo cual podemos usar un escarificador a la punta de un bisturí pequeño, resultando siempre mejor el em- pleo del vaccinostylo. Después se frota sobre la super- ficie así escarificada el material infectante. En esta inoculación no es necesario usar anestesia al- guna, y tan pronto como se termina de inocular el virus se extrae la espátula o el instrumento que inmovilizaba el ojo manteniéndolo fuera de la órbita y se lleva el animal a su jaula, donde será observado atentamente. INOCULACION SUBDURAL En esta inoculación el virus se inyecta bajo la dura- madre ; se practica ordinariamente en el conejo o en el perro, el curiel resulta muy pequeño. La inmovilización del animal la obtenemos en la mesa de Debrand, no siendo necesario anestesiarle para efectuar la trepana- ción, operación necesaria en esta clase de inoculación. Al sujetarlo en la mesa de Debrand, es necesario te- ner mucho cuidado no quede pendiente la cabeza del aparato inmovilizador, porque el animal moriría estran- gulado al ejercer presión con el trépano sobre su cabe- za. Es preciso también cuidar que pueda respirar con facilidad, de lo contrario el animal se ahogaría. Una vez inmovilizado, se depila con una tijera la piel del cráneo, por detrás de las órbitas, desinfectándolas después con una solución antiséptica y lavándola a con- PATOLOGIA EXPERIMENTAL 41 tinuación con una solución indiferente para quitar el exceso de antiséptico, se cubrirá con un apósito asépti- co mientras el experimentador desinfecta sus manos y prepara los instrumentos. En un tercer tiempo quitado el apósito aséptico, se practica en la parte media de la línea que une el borde superior de las dos órbitas una incisión de tres centí- metros de extensión en el mismo sentido del eje longi- tudinal del cuerpo del animal, de manera que interese la piel, la aponeurosis y también el periostio, separán- dose después los bordes de la herida con un blefarosta- to o bien simplemente con los dedos del ayudante. Es muy importante tener el cuidado de separar bien con el bisturí el periostio para que el trépano no resba- le sobre él y se ajuste fácilmente sobre el hueso. Ya aplicado el trépano sobre la pared ósea y no pre- cisamente en el punto medio de la línea que une el bor- de superior de las dos órbitas sino más bien a derecha o a izquierda de dicho punto, para evitar herir el seno venoso longitudinal superior, comenzamos la trepana- ción. Sacamos el punzón del trépano, que ha de ser de pe- queñas dimensiones, y cuya corona no debe medir más de 5 milímetros de diámetro, y marcamos el punto don- de se va a practicar la trepanación, hecho esto quita- mos una pequeña porción del punzón, dejando próxi- mamente un largo correspondiente a la altura de la capa ósea que vamos a taladrar. Tan pronto como la corona del trépano marca sobre el hueso, retiramos otro poco el punzón para evitar que hiera al penetrar la duramadre. Cuando la corona muerde, retiramos completamente el punzón, continuando la trepanación con la corona 42 PATOLOGIA EXPERIMENTAL sola, pero teniendo cuidado de haber graduado previa- mente la longitud de la corona del trépano de un gro- sor aproximadamente igual al grosor de la capa ósea que vamos a taladrar, de modo que el tope impida la penetración de la corona del trépano al llegar a la su- perficie del hueso, en la duramadre, hiera el encéfalo y muera el animal. Con una pinza se extrae el fragmento del hueso que seccionó la corona del trépano. En estas condiciones se ve que en el fondo del orifi- cio practicado en el hueso existe la duramadre intac- ta. Con la punta de la jeringuilla que contiene la sustan- cia virulenta, se perfora la duramadre, muy oblicuamen- te para no lesionar el cerebro, y se practica la inocula- ción. Esta operación se facilita mucho usando una agu- ja doblada en ángulo recto en su parte media. Una vez inyectado el virus se retira la aguja y se pro- cede, después de tocar la herida con un algodón empa- pado en agua fenicada, a suturar la piel en un solo pla- na, recubriéndose la sutuia con un algodón con colo- dión. El animal se retira de la mesa de Debrand y es lleva- do a su jaula para ser observado. Este método de inoculación subdural es muy usado para la trasmisión de la rabia al conejo, para la obten- ción del virus fijo. INOCULACION ARTERIAL En esta inoculación, como ya lo indica su nombre, la sustancia virulenta se inyecta en las arterias, utilizán- dose en los mamíferos, la femoral o la carótida. PATOLOGIA EXPERIMENTAL 43 EN LA FEMORAL.-El animal utilizado para esta inoculación generalmente es el perro, que después de la fase de prehensión ha de ser inmovilizado, echándosele sobre el dorso, conservándosele extendido y con las ex- tremidades posteriores separadas, no olvidando atarle previamente con una cuerda los dos maxilares para evi- tar ser lastimado. Procedemos a continuación a depilar y a desinfectar la región en la que vamos a actuar, que corresponde a la dirección de una línea que vaya de la parte media del ángulo que forma la ingle hasta el lado interno de la rodilla, que es la dirección que sigue la arteria femo- ral situada entre la vena que está por dentro y el ner- vio crural que está situado por fuera. Una vez comprobamos los latidos arteriales, practica- mos una incisión de algunos centímetros de extensión que comprenda la piel y el tejido celular que partiendo de la parte media del ángulo que forma la ingle siga siempre la línea del vaso. Luego, con una sonda acana- lada se secciona la aponeurosis, quedando al descubier- to el paquete vásculo-nervioso. Reconocida la arteria, se le puncionará muy oblicua- mente con la aguja de la jeringuilla que contiene el ma- terial infectante que se va inoculando lentamente. Ter- minada ésta se extrae la aguja de un solo golpe. Suturamos enseguda con seda o catgut, primero la aponeurosis y después la piel, cubriendo la herida con un poco de colodion. El animal es puesto en libertad y llevado a un lugar seguro para ser observado. EN LA CAROTIDA.-Para esta inoculación el animal ha de ser inmovilizado en posición correcta, es decir. 44 PATOLOGIA EXPERIMENTAL echado sobre el dorso, con el cuello en tensión y perfec- tamente sujeto, en condiciones tales que no pueda herir o lastimar al experimentador. Inmovilizado ya completamente, se depila la región donde se encuentra situada la carótida que correspon- de a la parte media del cuello, aplicada a lo largo de la tráquea, donde va en una vaina, común a la vena yugu- lar profunda, al neumogástrico y al gran simpático. In- mediatamente después desinfectamos la región con una solución antiséptica, quitando siempre el exceso de an- tiséptico con una solución indiferente. Incindimos lon- gitudinalmente la piel en la línea media del cuello y por delante de la tráquea, seccionando sobre una sonda acanalada, la aponeurosis que une los dos esterno-clei- domastoideos. A continuación separamos con ]a sonda el tejido ce- lular hacia la tráquea, separamos hacia afuera el ester- no-cleido-mastoideo, y aparecerá el paquete vásculo-ner- vioso, que se abrirá con la sonda para descubrir la arte- ria, siempre más voluminosa que la vena. La pared ar- terial serán puncionada oblicuamente e inoculado el ma- terial virulento. Se sutura con seda o cagut la aponeurosis y la piel y se cubre la herida con colódion. Estas inoculaciones son poco usadas en el laboratorio. INOCULACION INTRACARDIACA En este método de inoculación, el virus es llevado di- rectamente al corazón, es poco usado, practicándose so- lamente en el conejo y en el curiel, principalmente en este último. Para ello se inmoviliza sobre el dorso en PATOLOGIA EXPERIMENTAL 45 la bandeja metálica, depilándose y desinfectándose des- pués la región del tórax. Así dispuesto el animal, puncionamos directamente el corazón a través de la piel, en el llamado punto de elec- ción, situado aproximadamente, centímetro y medio por encima del vértice del ángulo que forma el círculo del hipocondrio izquierdo y el apéndice xifoides del ester- nón, lo más cerca posible de la línea media. La aguja se introduce verticalmente, asegurándose de que ha penetrado en el corazón, aspirando hasta com- probar que la sangre asciende en la jeringa, en cuyo caso se practica la inoculación muy lentamente. Se ex- trae después de un golpe la aguja, y la operación ha terminado. Se desata el animal y se le coloca en la jaula para su observación. OTROS METODOS DE INOCULACION.-Existen otros diversos métodos de inoculación; habiéndose ino- culado animales por muy diversas vías, utilizándose así el conducto colédoco (Charrin y Roger), la vesícula bi- liar (Violle), el canal de Wirsung (Charrin y Carnot), etcétera. En la rana la inoculación se practica de pre- ferencia en los sacos linfáticos. Es sabido que en estos animales el tejido conjuntivo se encuentra representado por grandes sacos comunicantes entre sí: son los sacos linfáticos, sitio en el que, como hemos dicho, se les prac- tica la inoculación, prefiriéndose el saco dorsal o el saco de los miembros inferiores; situado el primero debajo de la piel del dorso y un poco más abajo de la articu- lación fémoro-tibial, el segundo. OBSERVACION DE LOS ANIMALES INOCULADOS En la observación del animal inoculado, se sigue en Patología Experimental el mismo proceder que el em- pleado para estudiar un caso en la Clínica humana. Es necesario, siempre que estudiemos una enfermedad, lle- var el historial completo del animal, desde el momento en que ha sido inoculado hasta el de su muerte, por eso antes de ser infectado debe pesarse y tomarse su tem- peratura. Es preciso recordar que la temperatura cen- tral, que es la que se observa (temperatura rectal) va- ría en cada especie animal; así vemos cómo la tempera- tura normal del curiel y del conejo, oscila entre 38'5 y 39'5 grados, mientras que la del caballo y asno varía entre 38 y 39 grados, siendo las aves las de mayor tem- peratura, pues oscila entre 40 y 44 grados. Hay que te- ner en cuenta que en los animales pequeños, la inmo- vilización completa les produce un descenso rápido de la temperatura central, de ahí la regla de no aplicar- les el termómetro cuando están atados en la mesa de Debrand, en las bandejas, etc. Después de inoculado es necesario observar y anotar diariamente los síntomas que presenta el animal. Se lle- vará una gráfica de la temperatura para así poder se- 48 PATOLOGIA EXPERIMENTAL guir todas sus variaciones durante el tiempo evolutivo de la enfermedad. El peso, que habrá sido tomado exac- tamente antes de la inoculación, deberá seguirse practi- cando periódicamente después de la inoculación, for- mándose una curva en la misma forma que la de la tem- peratura. En muchas ocasiones se podrá establecer de esta manera la relación que hay entre su peso y la can- tidad de virus que es necesario inocular para provocar- le la muerte o un proceso morboso. La lesión local será otro de los puntos sobre que ver- sará la observación: si existe o no existe, el momento de su aparición, su naturaleza, evolución, etc. Es importantísimo observar el hábito externo del ani- mal, su actitud en la jaula, si está contento, triste o in- móvil. Unas veces estará echado sobre uno de los lados, otras veces estará apelotonado, enroscado, con los pelos erizados, haciéndose un ovillo. La presencia de convulsiones, contracturas, parálisis, gritos epileptiform.es, etc., deben ser cuidadosamente anotados. Ellos van traduciendo la acción patógena del virus inoculado y nos van suministrando interesantes datos sobre la evolución infecciosa. Su aparato digestivo, podrá ser también afecto, así vemos cómo muchas veces el animal pierde el apetito, presentando a veces otros trastornos gastro-intestinales, de los que el más frecuente es la diarrea. Examinaremos las orinas de la misma manera que ha- cemos con los enfermos, para ello los animales deben colocarse en jaulas especiales, para que las heces feca- les no se mezclen con las orinas.' Son jaulas que llevan en su parte inferior una especie de gaveta metálica, cu- bierta con tela metálica, que sirve de piso a la jaula, de manera que las orinas caigan directamente a la ga- PATOLOGIA EXPERIMENTAL 49 veta a través de la tela metálica, de donde se las extrae con una pipeta de Pasteur. Se investigarán en ellas los caracteres físicos, la presencia de ciertas bacterias, como la del estafilococo si sospechamos tal infección, etc. En los animales de talla mayor, a estas observacio- nes se añaden las que suministra la auscultación de los pulmones o del corazón. El examen de la lesión local tiene gran valor en las inoculaciones subcutánea y endérmica, sobre todo en el estudio de la tuberculosis, viéndose aparecer nodulos, o bien abscesos, como sucede con la inoculación de bacte- rias piógenas. TECNICAS DE LAS AUTOPSIAS Una vez observado todo lo que es posible encontrar en el animal vivo, se procede a examinar el interior del mismo, pudiéndose hacer por dos métodos distintos: es- perando su muerte producida por la enfermedad cuyo gérmen le ha sido inoculado o bien sacrificándolo antes, sorprendiendo así las lesiones en aquel momento de su evolución. La autopsia tiene por objeto, en primer lugar, cono- cer la naturaleza de las lesiones que han provocado la muerte, en segundo lugar recoger puramente la sangre, colecciones purulentas, pulpas de órganos, etc., en los cuales deberán ser investigados los microbios, y tomar los fragmentos de órganos que más tarde han de servir para hacer los cortes y los estudios anatomopatológicos. El estudio de las bacterias puede hacerse al examen microscópico, por medio de los métodos de coloración co- rrientemente empleados. Pero es necesario hacer siem- bras en distintos medios de cultivo si desconocemos el 50 PATOLOGIA EXPERIMENTAL gérmen causal. En los casos en que sean conocidos los gérmenes patógenos, emplearemos, desde luego, los me- dios más propicios para su desarrollo. Las lesiones de los tejidos se estudiarán en cortes. REGLAS GENERALES QUE DEBEN OBSERVAR- SE AL PRACTICAR UNA AUTOPSIA.-Podemos con- siderar de imprescindible necesidad al practicar una au- topsia observar las siguientes reglas: 1) Cuando se trata de animales infectados hay que tener un gran cuidado para evitar que la orina, humo- res y demás productos procedentes del cadáver manchen las mesas o caigan en el suelo, infectando al experimen- tador, por lo cual deben ser los animales colocados so- bre bandejas de cobre o de zinc, así como los instrumen- tos empleados en la operación. 2) El instrumental y material que va a emplearse en la autopsia han de ser perfectamente esterilizados, evi- tándose así llevar bacterias externas que conducirían a resultados erróneos. 3) El operador no debe tocar con sus manos en nin- giin momento el cadáver para evitar, primero, la posi- bilidad de inocularse, y segundo, llevar otras bacterias que enmascaren el resultado. 4) Las autopsias serán practicadas inmediatamente después de la muerte del animal, de no poder efectuar- se enseguida los cadáveres serán colocados en refrige- radores para evitar su descomposición. 5) Una vez terminada la autopsia, los restos cadavé- ricos deben ser incinerados, así como también el papel, algodón, etc., empleados en la operación. El instrumen- tal utilizado será perfectamente esterilizado. PATOLOGIA EXPERIMENTAL 51 INSTRUMENTAL.-Nos valdremos para realizar la autopsia de dos juegos de instrumentos, previamente es- terilizados y preparados. Compuesto uno, de un escalpe- lo, una pinza y una tijera, y el otro de los mismos ins- trumentos, además de una espátula. Tendremos a mano un mechero de Bunsen, una cristalizadora, algodón, sus- tancias antisépticas para las manos y para la superfi- cie cutánea del animal, espátulas de platino, agujas de platino en asa y en punta, pipetas de Pasteur, tubos con distintos medios de cultivo, frascos de boca ancha para colocar los fragmentos de tejidos que serán objeto de estudios anatomo-patológicos, etc. LA AUTOPSIA.-Como hemos dicho más arriba, la autopsia debe practicarse inmediatamente después de la muerte del animal para que las putrefacciones y fermen- taciones no alteren el cadáver y nos lleven a observa- ciones erróneas; pero en muchas ocasiones no será posi- ble practicarle enseguida la autopsia, como sucede cuan- do muere de noche, en cuyo caso se le puede colocar en un refrigerador y esperar al día siguiente para efectuar- la, con lo que se consigue que el cadáver no sufra, man- teniéndose en buenas condiciones. En otras ocasiones, bastante numerosas, no esperamos que el animal muera, sino que lo sacrificamos para au- topsiarle a continuación. En estos casos se emplean nu- merosos medios para darle muerte, que varían general- mente con la especie de animal: así a los perros, se les punciona el bulbo, introduciéndosele un escalpelo de ho- ja delgada y corta entre el occipital y el atlas perpen- dicular al eje medular; a los gatos se les envenena con nicotina, colocándole dos o tres gotas de esta sustan- cia, mediante una pipeta en la boca entre las encías y 52 PATOLOGIA EXPERIMENTAL los carrillos, que los mata a los pocos minutos en medio de fuertes convulsiones. El procedimiento empleado con los ratones y enrieles es la cloroformización, para ello los colocamos debajo de una campana de cristal en la que colocamos un algodón empapado en cloroformo que produce la anestesia, primero, y la muerte, después Los enrieles son muy susceptibles al cloroformo y mueren rápidamente; pero en la autopsia es necesario tener en cuenta la acción congestiva que en ellos provoca el clo- roformo, y no tomarla como patológica. Es necesario cuidar que el animal no respire nada cuando se le saca de la campana, pues por poco que res- pire, al destapar la campana, rápidamente recobra su vi- talidad. Siempre es conveniente colocar en un cucuru- cho de papel una torunda con cloroformo y aplicárselo sobre la boca y la nariz, para que si el animal no está completamente muerto se continúe la acción tóxica del cloroformo fuera de la campana. El cadáver que se va a autopsiar debe estar comple- tamente fijo. Para lo cual podemos emplear ligaduras que sujetan cada una de sus extremidades a los diver- sos agujeros de la bandeja, siempre resulta más fácil fijar sus cuatro extremidades en una tabla por medio de puntillas. Los animales pequeños, como las ranas, ra- tas, etc., se sujetan con alfileres, empleándose entonces una tabla de corcho. Para sujetar las aves (pichones, gallinas, etc.,) se cor- tan las alas, fijando sus patas a los agujeros de la ban- deja para disecciones. Los animales se deben colocar apoyados sobre el dor- so, salvo en el caso en que se van a practicar estudios o investigaciones sobre la cavidad craneana o raquídea, en cuyo caso se les coloca sobre la pared abdominal. PATOLOGIA EXPERIMENTAL 53 Como quiera que hay que incindir la piel del animal, es necesario antes de abrir quitar los pelos con una ti- jera; pero antes es necesario humedecer la superficie cu- tánea con agua o con un algodón empapado en una so- lución antiséptica para evitar así que los pelos infecta- dos sean regados por el Laboratorio, convirtiéndose en vehículo de propagación. La depilación se efectúa con tijeras curvas, en la línea media, siguiendo la dirección que ha de llevar la incisión, esto es, de la orquilla del esternón hasta la sínfisis del pubis. Con un algodón hu- medecido se quitan los pelos cortados que se echan en la cristalizadora o se dejan sobre la mesa para envol- verlos en papel y quemarlos. Una vez adoptadas estas medidas que podrían llamar- se precauciones preliminares, se incide el bisturí, inte- resando solamente la piel. No debe hacerse presión, por- que se interesaría el peritoneo y nos expondríamos a interesar algún asa intestinal. Si la inoculación es subcutánea, antes de practicar esta incisión, si se han formado tumoraciones, abscesos, infil- traciones, etc., en el punto de la inoculación, se tomará el producto del interior del tumor, o la serosidad de la infiltración de la manera siguiente: después de cauteri- zar la región con una espátula puesta al rojo se intro- duce en el centro del espacio cauterizado la punta recién rota y flameada de una pipeta de Pasteur, aspirando hasta que el pus penetre en su interior. En algunos animales, como el conejo, que tienen pus concreto, no podrá utilizarse este método, sino que se les abrirá o practicará una incisió previa cauterización de la piel, tomándose el pus directamente con un asa de platino flameada, haciéndose una siembra o una exten- sión del mismo. 54 PATOLOGIA EXPERIMENTAL Estas lesiones en el punto de inoculación se observan sobre todo en la infección de la bacteridia de Davaine, que forma un edema gelatinoforme en toda la pared del vientre y en la inoculación del bacilo diftérico, que for- ma solamente un edema. Hecha la incisión se separan ambos colgajos a dere- cha e izquierda, teniendo cuidado de aplicar la parte cor- tante del escalpelo hacia la piel para que aunque se ha- ga con fuerza no se penetre en la cavidad abdominal, perforando el peritoneo. Se practica luego un corte transversal a nivel de las cuatro extremidades para dar- le mayor amplitud a la incisión, quedando de esta ma- nera completamente al descubierto, pudiéndose observar así los infartos ganglionares, etc. A continuación procederemos a practicar la apertura de la cavidad toráxica o de la cavidad abdominal, pu- diéndose comenzar indistintamente por una de ellas, pe- ro es preferible hacerlo primeramente en la cavidad ab- dominal. Si hay líquido peritoneal, se levanta con una pinza un pliegue del peritoneo, practicándose una pe- queña incisión, especie de pequeño ojal, aspirándose a través de él con una pipeta de Pasteur el líquido peri- toneal, pero antes de seccionar el peritoneo hay que cam- biar de instrumentos para evitar llevar microbios del exterior a la cavidad peritoneal. Después, a nivel del apéndice xifoides se da un corte transversal que se prolanga hasta los rebordes costales de las últimas costillas, hecha esta operación se coloca una sonda acanalada para seccionar sobre dicha sonda el peritoneo en sentido longitudinal y no herir el conte- nido abdominal, con lo que quedan al descubierto todas las visceras abdominales, ampliándose las aberturas dán- PATOLOGIA EXPERIMENTAL 55 dose cortes transversales con la tijera a nivel de las ex- tremidades. Examinaremos primeramente las lesiones microscópi- cas: si el animal ha sido sacrificado con cloroformo e.- contraremos el hígado intensamente rojo, debido a la congestión producida por aquel tóxico. Como quiera que es un órgano fijo para puncionarlo y hacer extracciones de sangre, no es necesario proceder a su fijación, sino que cauterizando primeramente la superficie del órgano para no llevar bacterias del exterior al interior, con una espátula puesta al rojo, se introduce en medio de la su- perficie así cauterizada una aguja de platino, en asa o en punto, penetrando en el órgano que, como es sabido, es sumamente friable, dejándose atravesar fácilmente. Con el producto así obtenido hacemos siembras, o se pue- den hacer directamente extensiones. Podemos también con un fragmento del órgano hacer uno o varios frotes sobre una o varias laminillas. Pasamos después a ver el bazo, que está situado por detrás del estómago, por lo cual es necesario fijarlo to- mándolo o sosteniéndolo con una pinza por su pedículo. Primeramente estudiaremos sus alteraciones microscópi- cas ; este órgano en estado normal es sumamente peque- ño en el curiel, pero en las inoculaciones de ciertos gér- menes, este órgano adquiere 3 ó 4 veces su volúmen nor- mal, así se observa en la llamada enfermedad hacera, producida por la bacteridia de Davaine, y que debe su nombre precisamente a ese aumento considerable del bazo. Para examinar su contenido después de fijarlo y cauterizarlo en uno de los extremos, se hace una peque- ña incisión en este punto con un escalpelo o con tijeras^ ya que es un órgano de consistencia dura, penetrándose- a través de ella con la aguja de platinó o con la pipeta 56 PATOLOGIA EXPERIMENTAL de Pasteur. Con la sangre obtenida se hacen siembras o extensiones. El riñón es fácilmente apreciable, bastando echar ha- cia un lado las visceras abdominales, y como quiera que es un órgano fijo, no es preciso proceder a su fijación. Después de observar sus lesiones macroscópicas, se des- prende del tejido conjuntivo que lo rodea practicándo- sele a lo largo de su eje mayor en el borde convexo, una incisión, previa cauterización, ya que es un órgano muy duro, atravesándose después con la aguja de platino y extraer parte de su contenido, que será estudiado. El examen del contenido de las asas intestinales, se hará puncionándolas después de cauterizarlas, aspiran- do con la pipeta de Pasteur su contenido, con el que se harán siembras y extensiones. La vejiga será también examinada, su contenido se ex- trae de la misma manera que en los demás órganos, uti- lizándose una pipeta de Pasteur. En el curiel las glándulas seminales están siempre muy desarrolladas, serán examinadas lo mismo que los testículos, cuya observación tiene gran importancia en la inoculación de productos muermosos, pues la vagina- litis muermosa es característica de esta infección, cons- tituyendo el signo de Straus. Terminado ya el examen de la cavidad abdominal se procede a autopsiar la cavidad toráxica, pero antes de ello debe perforarse el diafragma en un punto de su su- perficie, distendiéndose el tórax tan pronto como se ve- rifica la penetración del aire a través de dicha perfo- ración, entonces con una tijera perfectamente esterili- zada se cortan las inserciones diafragmáticas a nivel del epéndice xifoides. Pero esta técnica no es buena si sos- pechamos la existencia de un derrame pleural, siendo ne- PATOLOGIA EXPERIMENTAL 57 cesario en ese caso practicar antes una punción para as- pirarlo y someterlo posteriormente a un examen citoló- gico y bacteriológico. Se continúa después la sección de las inserciones del diafragma, y una vez terminado se cortan los cartíla- gos costales a uno y otro lado del esternón, levantándo- se finalmente este peto esterno-costal, con lo que queda al descubierto la cavidad toráxica. Examinaremos primeramente las lesiones macroscópi- cas de los órganos, con una pinza levantamos el pericar- dio para ver si existe algún derrame, en cuyo caso lo aspiraremos después de puncionar la hoja parietal del pericardio, de lo contrario, lo abriremos levantando el pericardio con pinzas por una punta y a través de dicha, incisión se le extrae como un dedo de guante. A conti- nuación lo fijamos por la base o por el vértice, se cau- teriza, y como es duro se secciona para hacer la pun- ción y extraer su contenido. Los pulmones aparecen intensamente congestionados en los animales que han sido cloroformizados para ser sacrificados. Para recoger el líquido pulmonar, ya sea en un punto esplénico o hepatizado, debe cauterizarse la superficie del pulmón introduciéndose por el centro de la escara así formada la punta de la pipeta o el extre- mo encorvado de un asa de platino. Puede también des- garrarse el tejido pulmonar con dos pinzas flameadas y extraerse el líquido con una pipeta de Pasteur. En muchas ocasiones será necesario extraer los órga- nos para someterlos a exámenes especiales. El despren- dimiento del hígado no es fácil, ya que es un órgano sumamente friable, es preciso seccionar con la tijera cui- dadosamente todas sus inserciones. La vesícula biliar 58 PATOLOGIA EXPERIMENTAL puede aparecer llena de bilis que será necesario extraer y examinar. El riñón es más fácil de desprender, basta levantar y seccionar su pedículo. Este órgano debe abrirse, ha- ciendo una incisión profunda a nivel de su borde con- vexo para examinar así tanto su substancia medular co- mo la cortical. Las asas intestinales, los testículos, etc., pueden tam- bién extraerse. Una vez terminado el examen completo de los órga- nos del cadáver, llevaremos los cultivos a la estufa para la observación de sus caracteres biológicos y los instru- mentos se colocan cuidadosamente en la cristalizadora para desinfectarlos, evitándose así que infecten las me- sas del laboratorio. Los algodones, papeles, así como los restos del cadáver, deberán ser incinerados, ya sea con alcohol o mejor en hornos crematorios, evitándose así todo contagio. AUTOPSIAS DE LA CAVIDAD CRANEANA Y RA- QUIDEANA.-Para estas autopsias el animal deberá su- jetarse apoyado sobre el abdomen en la bandeja, atán- dole las extremidades a los agujeros de la misma. Una vez humedecida la piel y depilada se incide des- de el hocico hasta el sacro, siguiendo la dirección de las apófisis espinosas. Se separa la piel a uno y otro lado, seccionándose los omoplatos a nivel de la articulación humeral, se desvían hacia los lados y fácilmente se des- prenden con el escalpelo las masas musculares adheridas a las vértebras, hasta que éstas queden por completo al descubierto. Después,' con una pinza curva de Listón, se corta el hueso del cráneo, siguiendo la dirección de la línea horizontal que une los dos arcos superciliares, sal- PATOLOGIA EXPERIMENTAL 59 vando en cada lado los arcos por medio de una incisión oblicua, se levanta enseguida el frontal con una pinza y se secciona con la pinza de Listón: la masa encefá- lica aparecerá completamente al descubierto. Para abrir la cavidad raquídea se sujetan las apófi- sis espinosas introduciéndose la pinza Listón alternati- vamente a derecha e izquierda en el canal vertebral pa- ra seccionar las vértebras y separar el rosario formado por las partes posteriores de las vértebras unidas entre sí por los ligamentos dorsales. Si hay derrame meníngeo, después de cauterizar las membranas se puncionan, aspirándose el líquido con una pipeta flameada. Para tomar sustancia nerviosa basta cauterizar la su- perficie del cerebro o de la médula después de desga- rrar las meninges con pinzas flameadas, introduciéndo- se después el asa de platino. De esta manera podemos obtener también pulpa del cerebelo o del bulbo. AUTOPSIA EN LAS AVES.-En las aves la incisión debe practicarse en el tórax, siguiendo una: línea curva que, arrancando del nacimiento del cuello, pase por el lado derecho del esternón, contornee la punta de este hueso y ascienda en la misma forma por el lado iz- quierdo. En el abdomen, la incisión se practicará siguiendo una línea que desde la punta del esternón se extienda hasta el orificio anal, ampliándose la incisión con cortes trans- versales, dos a nivel del esternón, a derecha e izquier- da de la incisión media, y los otros dos cerca del orifi- cio anal, de modo que separados ambos colgajos quede al descubierto la cavidad abdominal. En todo lo restante de la autopsia se opera como en la de los mamíferos. INFECCIONES EXPERIMENTALES TUBERCULOSIS AGENTE PATOGENO.-El agente causal de la tu- berculosis es el bacilo de Kocb, que comprende dos va- riedades: el de los mamíferos (tipo humano y bovino) y el de las aves. Se conoce también otra variedad: el ba- cilo tuberculoso de los animales de sangre fría. El des- cubrimiento del gérmen de la tuberculosis por Roberto Koch, bacteriólogo alemán, fué publicado el 24 de Mayo de 1882, y constituye uno de los capítulos más intere- santes de la Bacteriología. Este gérmen, como su nom- bre lo indica, tiene una forma alargada de bastoncillo, vegeta lenta y difícilmente durante las primeras gene- raciones, necesitando siempre medios de cultivo gliceri- nados. El mejor es el caldo glicerinado, o todavía me- jor, glucosado-glicerinado, donde el cultivo vegeta for- mando colonias en velo que recubren la superficie. Es posible cultivarle también en medios sólidos como la pa- tata glicerinada, que constituye uno de los mejores me- dios de cultivo para la siembra del bacilo de Koch. AISLAMIENTO.-Su aislamiento es difícil, pero pue- de hacerse por inoculación subcutánea de esputos de tu- berculosos en el curiel, de modo que vamos a realizar 62 PATOLOGIA EXPERIMENTAL su aislamiento en placa viva, sirviéndonos del caseum de los ganglios inguinales o crurales del lado inocula- do, para lo cual se sacrifica el animal al cabo de dos o tres semanas, y con una aguja de platino flameada to- mamos la substancia caseosa de los ganglios, la diluimos en agua estéril y sembramos en estría con la aguja de platino sobre la superficie inclinada de varios tubos de suero solidificado glicerinado. Una vez que el suero san- guíneo solidificado se sembró se llevan los tubos a una estufa preparada en la que la temperatura se manten- ga de manera permanente a 37 grados. Los indicios del desarrollo de los bacilos no aparecen antes del duodéci- mo día, formándose colonias que aparecen como puntos blancos y pequeñas manchas opacas que asientan en la superficie del suero. CARACTERES BIOLOGICOS.-Es un gérmen aero- bio, cuya temperatura óptima es de 37 grados. Este ba- cilo es altamente virulento, conservando su vitalidad y virulencia aún desecado durante muchos meses. Es po- sible encontrarle en el polvo de las Salas de los Hospi- tales de tuberculosos, así como en las fosas nasales y saliva de los médicos, enfermeros, etc., de los mismos. Ofrece enorme resistencia contra el calor seco, pero contra el calor húmedo se muestra muy sensible y basta hervir un esputo durante tres minutos para que mueran todos los bacilos. No resisten la acción del Lysol al 10 por ciento ni la del ácido fénico. COLORACION.-Roberto Koch, en su primer trabajo había ya indicado el hecho de que el bacilo de la tubei- culosis no tomaba en frío las materias colorantes ácidas.. Es un gérmen que toma con dificultad los colorantes; pero una vez colorado, se decolora por los ácidos mine- PATOLOGIA EXPERIMENTAL 63 rales con más lentitud que las demás bacterias, siendo ácido-alcohol resistente y tomando el Gram. El método que empleamos en el Laboratorio para co- lorear los bacilos, lo mismo de cortes que de esputos o cultivos, es el de Ziehl, modificado por Neelsen, cuya técnica es la siguiente: Método de Ziehl-Neelsen: 1) Extender el material. 2) Secar al aire caliente. 3) Fijarlo, pasando tres veces por la llama. 4) Teñir con Carbol-fuchsina (5minutos en caliente). 5) Lavar con el decolorante: alcohol nítrico al 20%. 6) Lavar con alcohol. 7) Lavar con agua. 8) Teñir con Azul de Loefller (8 0 10 minutos en frío). 9) Lavar con agua. 10) Secarla al aire caliente. 11) Montar sobre el bálsamo. Los bacilos aparecen teñidos en rojo, y los leucocitos, así como las demás bacterias banales, que existen en gran cantidad en los esputos, aparecen en azul. Es conveniente hacer constar que existe un grupo de bacterias también ácido-resistentes como el bacilo de Koch, de muy difícil diferenciación, y existiendo desde luego algunas diferencias con el verdadero bacilo de la tuberculosis, que se refieren principalmente a los culti- vos, creciendo el grupo pseudo-tuberculoso como en mem- branas, al principio húmedas, después secas y no for- mando grumos duros como el bacilo de la tuberculosis. Crecen mucho más rápidamente y lo hacen a la tem- peratura ordinaria, pudiendo desarrollarse con otras bacterias en el mismo cultivo. Estas bacterias nunca dan lugar a la caseificación. 64 PATOLOGIA EXPERIMENTAL Hay otra bacteria que no se diferencia morfológica- mente del bacilo de Koch, que es el bacilo de la lepra, de Hansen: prepondera en ellas el asiento intracelular, pero el diagnóstico lo da la procedencia de la bacteria, procediendo en caso de lepra de la linfa del leproma o del mucus nasal. INOCULACION DE LOS ANIMALES.-En las inocu- laciones experimentales debe emplearse el animal recep- tivo y en la tuberculosis todos los autores están confor- mes en aceptar al curiel como el más sensible de los receptivos a la vez que el mejor medio de cultivo para el bacilo de Koch. Al curiel sigue el conejo, el que tam- bién emplearemos en nuestro estudio experimental de la tuberculosis. La inoculación en los animales tiene por objeto, en Patología Experimental, provocar en ellos la enfermedad, seguir su evolución y estudiar todas sus distintas manifestaciones hasta la muerte del animal, si la infección es capaz de determinarla, así como tam- bién los distintos fenómenos que se producen en un or- ganismo atacado al defenderse contra su agresor. MATERIAL INFECTANTE.-En la infección tuber- culosa podemos emplear productos tuberculosos, como esputos, o bien bacilos puros obtenidos de medios de cul- tivo. Cuando no usamos productos puros debe hacerse la inoculación por vía subcutánea, con lo que casi va- mos a hacer un aislamiento en una placa viva. Siempre es necesario cuando se van a examinar esputos, exami- narlos al microscopio, pues si hay muy pocos bacilos de Koch no sirve para la inoculación, pero una vez que nos hemos asegurado de su riqueza en bacilos tomamos una suspensión en solución salina en una placa de Petri en la proporción de un asa de platino para 1 cc. PATOLOGIA EXPERIMENTAL 65 Cuando se emplean cultivos puros, con el asa de plati- no se desprenden de la superficie del medio, y se llevan a una placa de Petri que contenga solución salina, emul- sionándolos, pero nunca hay una emulsión completa. Pa- ra hacer la inoculación nos serviremos de la jeringuilla hipodérmica. VIRULENCIA Y PUERTA DE ENTRADA.-Dos fac- tores hay que tener en cuenta en toda inoculación: la virulencia del gérmen y la puerta de entrada. La viru- lencia está en razón directa con la dosis, esto es, con el número de gérmenes que se inoculan y según la virulen- cia del gérmen se usará mayor o menor cantidad. To- mamos por unidad el asa de platino, sabiendo que un asa es suficiente para matar un curiel en tres o cuatro semanas, y si queremos matarlo en menos tiempo se au- menta el número de asas. La puerta de entrada tiene una importancia grande, así vemos cómo la infección tuberculosa es más lenta por vía subcutánea que por vía intraperitoneal o intra- venosa, que es la más rápida; ya que lanzamos directa- mente el gérmen patógeno en el torrente circulatorio. El estafilococo, por ejemplo, inoculado a un conejo bajo la piel, no produce más que un absceso local, pero si se le inocula en la sangre provoca una piohemia mortal. INOCULACION SUBCUTANEA EN EL CURIEL.- En esta inoculación la invasión de la infección tubercu- losa es lenta pero progresiva, constituyendo el tipo de infección Villemin. El producto tuberculoso es deposita- do en el tejido celular subcutáneo de la cara interna del muslo o en la pared del vientre de la misma manera que hemos descrito en la página 12. Después de un período de incubación en el que no se 66 PATOLOGIA EXPERIMENTAL manifiestan síntomas y que varían de 4 a 6 días, obser- varemos en el sitio de la inoculación una induración perfectamente palpable debajo de la piel que no es otra cosa que el nodulo tuberculoso que días después va a reblandecerse, constituyendo esto la caseificación del no- dulo, para finalmente ulcerar la piel y abrirse al exte- rior y constituir el chancro tuberculoso inicial, que des- pués que ha derramado su contenido puede llegar a ci- catrizar. Este proceso es característico del bacilo de Koch, porque aunque otros gérmenes patógenos puedan llegar a formar el nodulo, nunca se produce su caseifi- cación. El chancro inicial cicatrizado no indica que el proceso ha terminado ahí; por el contrario, el bacilo in- vade la vía linfática y llega a los ganglios inguinales •del lado afecto y provoca adenitis de estos ganglios, que más tarde se generalizan lentamente tomando los gan- glios profundos para luego, siguiendo un curso lento pe- ro siempre progresivo, llegar al conducto torácico y por •él a la sangre, constituyendo esto el término del período de invasión. Hacia el vigésimo quinto día aparecen tubérculos en el bazo y después en el hígado, que se hipertrofia. En el segundo mes de la evolución del proceso tuber- culoso, la infección se generaliza a los pulmones y a los ganglios bronquiales, y la afección que era unilateral se generaliza, infartándose, al terminar el segundo mes, los ganglios inguinales y lumbares del lado opuesto. Pueden observarse pleuresías, etc., el animal muere ge- neralmente a los sesenta y cinco o setenta días. Durante todo este tiempo el curiel disminuye de peso, progresivamente la temperatura se eleva, pierde el ape- tito, manteniéndose inmóvil en la jaula. PATOLOGIA EXPERIMENTAL 67 INOCULACION INTRAPERITONEAL EN EL CU- R1EL.-En este tipo de inoculación la infección es mu- cho más rápida que el tipo de inoculación subcutánea. Deben emplearse los productos más puros, procuran- do que sean asépticos de otras bacterias, que no sea ba- cilos de Koch, para de este modo evitar peritonitis se- cundarias que enmascaren el proceso en estudio. Efectuada la inoculación intraperitoneal, siguiendo la técnica estudiada, se constituirá un proceso agu- do que invade el peritoneo, formando pequeños no- dulos, siendo posible la formación de falsas mem- branas perifonéales. Más tarde es atacado el bazo y el hígado, pero no el parenquima de estos órganos, ni los ganglios, sino que se produce una granulea que en 5 ó 6 semanas lleva el animal rápidamente a la muerte. La inoculación del bacilo de Koch en el peritoneo de los cu- rieles machos, puede, en ocasiones, provocar una vagi- nalitis tuberculosa. INOCULACION INTRAVENOSA EN EL CONEJO.-- Constituye el tipo de infección más rápido, en efecto, en esta inoculación los bacilos son inoculados en pleno torrente circulatorio, empleándose siempre productos puros. La técnica de esta inoculación ya nos es conocida y por consiguiente aquí sólo nos ocuparemos de la evolución infecciosa. Son dos los tipos que puede provocar la inoculación intravenosa de bacilos tuberculosos al conejo: bien se forma una granulea generalizada, como la inoculación intraperitoneal, que mata al conejo en tres o cuatro se- manas aproximadamente; o bien no da tiempo a for- marse esta infección nodular, sino que el bazo y el higa- 68 PATOLOGIA EXPERIMENTAL do aumentan rápidamente de tamaño y se ponen tume- factos, presentando lesiones microscópicas donde es po- sible encontrar bacilos tuberculosos en gran cantidad. La infección lenta se conoce con el nombre de tipo Yersin. En la inoculación subcutánea e intraperitoneal, usa- mos generalmente un centímetro cúbico de producto inoculable, pero en la inoculación intravenosa con me- dio centímetro cúbico tenemos suficiente para provocar el proceso agudo que hemos descrito. La cantidad de substancia infectante está sujeta a va- riaciones que dependen naturalmente de su mayor o me- nor riqueza en bacilos tuberculosos y del grado de viru- lencia de los mismos, así como también del peso del ani- mal, pues mientras mayor es éste, mayor será la canti- dad de bacilos que será necesario inyectar. Las lesiones tuberculosas de los conejos son distintas a las de los curíeles; en el curiel nunca se encuentran atacados los riñones ni el sistema urogenital, así como tampoco las articulaciones, ni los huesos, ni las mem- branas del cerebro, ni los huesos. Por el contrario, en el conejo, en casi todos los animales muertos de tuber- culosis, los riñones están muy atacados, sucediendo io mismo con los huesos, las articulaciones, así como tam- bién con las vainas tendinosas y los testículos, que pre- sentan lesiones parecidas a las que se observan en el hombre. INMUNIDAD Y ANAFILAXIA INMUNIDAD Es la propiedad que poseen ciertos individuos que se hacen refractarios ante una infección determinada, a la cual sucumben otros de la misma raza colocados en condiciones análogas. El organismo inmunizado resiste, pues, la acción nociva del germen patógeno. HISTORIA.-El estudio de la inmunidad se remonta a épocas bastante remotas en las cuales aún se desco- nocían gran número de infecciones. Ya los chinos ha- bían observado que tomando las pústulas variólicas de los enfermos atacados de viruela discreta y desecándo- las por la acción de la luz y del tiempo ponían a los su- jetos sanos al abrigo de un grave ataque de viruela si éste había sido inoculado previamente. Pero la historia de la inmunidad comienza en reali- dad con los célebres trabajos de Eduardo Jenner, que en 1718 emplea por primera vez el método de inmuni- zación. Jenner notó que una enfermedad pustulosa que se lo- calizaba en la ubre de la vaca el Cow-pox, se trasmite frecuentemente a las mujeres de la granja encargadas de ordenar las vacas atacadas, asimismo él había obser- vado cómo las vejigas de las piernas, enfermedad espe- cial de los caballos, era trasmisible a la mano de los pa- 72 INMUNIDAD Y ANAFILAXIA lafreneros y cómo de estos últimos podía pasar la en- fermedad a las vacas, en las que se manifestaba idén- tica al Cow-pox; observando finalmente que los indivi- duos que habían adquirido estas pústulas característi- cas cuidando los caballos afectos de vejigas en las pier- nas o las vacas atacadas de Cow-pox eran inmunes a las viruelas, no desarrollándose en ellos la enfermedad. Partiendo, pues, de estas nociones puramente empíricas, fué cómo el célebre Jenner empleó la inmunización con- tra la viruela, que a pesar de los años transcurridos se mantiene inconmovible, desconociéndose aún en la actua- lidad el gérmen productor de la viruela. Pero han sido realmente los estudios de Luis Pasteur y de Roberto Koch los que han dado un impulso tan con- siderable a la inmunidad que la han hecho constituir una ciencia aparte. Más, cuando mucho antes del descubrimiento de la vacuna jenneriana, en la edad antigua, un experimen- tador con hongos tóxicos se inmunizaba ingeriendo pe- queñas cantidades. Cuando las terribles epidemias de peste en la India y en Egipto, se escogían los sujetos que la habían ya pasado para ponerlos de enfermeros en los hospitales de los atacados. El descubrimiento de la inmunidad que confieren los virus atenuados, bacterias debilitadas o atenuadas, se debe a Pasteur. Conquista memorable que se debe a él indudablemente, al realizar sus célebres estudios sobre el cólera de las gallinas y el carbunco. Por fin la vacunación química, es decir, la creación artificial de la inmunidad por inyección de productos solubles microbianos, sostenida hace tiempo por Tous- saint y Chaveau, ha sido definitivamente demostrada INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 73 por Charrin con cultivos filtrados de bacilo piociánico, así como por Arloing, Roux y Chamberlang, Bouchard, Chantemesse, Widal, Courmont, etc., con productos de diferentes microbios. DISTINTAS CLASES DE INMUNIDAD.-LA INMUNIDAD PUEDE SER NATURAL O ADQUIRIDA. En la inmunidad natural, el individuo se hace refrac- tario a la enfermedad sin haberla antes padecido, es una inmunidad congénita. Así vemos cómo la raza negra es inmune a la fiebre amarilla, la gallina es refractaria al tétano, aún cuan- do se le inyecte el gérmen de Nicolaer, virulento; lo mis- mo sucede con el carbunco. La defensa es inclusive hereditaria, y siempre refrac- taria a una infección determinada. Pero la inmunidad natural es susceptible de ser modi- ficada por distintos medios. Si colocamos a la rata blan- ca, refractaria al carbunco, en una rueda giratoria y la hacemos girar, es posible modificar su inmunidad y ha- cerla susceptible a la infección, ya que el cansancio hace bajar sus defensas orgánicas. Es clásica la experiencia de Pasteur que enfriando a la gallina refractaria al carbunco llegó a inocularla y hacerla susceptible a la infección en estas condiciones. El hambre, la sed, el alcohol, la fatiga, etc., son otros tantos fatcores que debilitando al organismo rompen el poder refractario contra determinadas infecciones. Así Canalis y Morpurgo han demostrado que con la abstinencia absoluta (hambre y sed) las palomas que 74 INMUNIDAD Y ANAFILAXIA normalmente son refractarias al ántrax se hacían sus- ceptibles siempre que la dieta absoluta fuera continua- da después de la inoculación. Otros experimentadores (Pernice y Alessi) han logra- do que gallinas y palomas, perros y ranas, se-hagan sus- ceptibles al ántrax privándoles de agua. La edad ejerce también influencia sobre la inmunidad natural; todos sabemos que las ratas blancas adultas son muy refractarias al ántrax, mientras que las jóve- nes son muy susceptibles. Son muchas, en fin, las causas que son capaces de mo- dificar la inmunidad natural, y para terminar señalare- mos la importante acción que sobre ella ejerce la resec- ción de los órganos, demostrándonos los experimentos de Tizzoni y Cattani, cómo la del bazo y del páncreas (Canalis y Morpurgo) aumentan la susceptibilidad a las infecciones. Wassermann, Besredka, etc., han llegado a demostrar que la inmunidad puede cambiarse en susceptibilidad tratando a los animales previamente con antialexina, sustancia que tiene la propiedad de neutralizar las alexi- nas que se encuentran en el suero de los animales nor- males. La inmunidad natural puede ser general y local. INMUNIDAD ADQUIRIDA.-La inmunidad adquiri- da, como su nombre lo indica, se adquiere después del nacimiento, y puede ser activa y pasiva. INMUNIDAD ACTIVA.-La inmunidad activa puede obtenerse de cinco diferentes maneras: 1) Vacunación, es decir, por inoculación de gérmenes atenuados. INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 75 2) A consecuencia de enfermedades infecciosas que han evolucionado hasta su curación. Esta inmunidad ad- quirida expontáneamente es muy variable en su dura- ción; así tenemos que los que han padecido coqueluche, fiebre amarilla, sarampión, escarlatina, fibre tifoidea, etcétera, generalmente no vuelven a padecer un segun- do ataque durante su vida; en estos casos podemos con- siderar la inmunidad adquirida como permanente. En otras ocasiones, como la neumonía, la erisipela, etc., la inmunidad sólo es pasajera, y tanto, que en la erisipela, el cólera, etc., es tan corto este período durante el cual el individuo permanece inmune que casi podemos decir que no existe. 3) Siguiendo el método de Salmón y Smith, que han llegado a demostrar que inyectando a palomas produc- tos bacilares esterilizados del cólera de los puertos, es- tos animales adquieren un grado bastante considerable de resistencia a ulteriores inoculaciones con el propio bacilo. Método de gran importancia práctica y teórica, se le emplea en la preparación del suero antidiftérico. La experiencia ha demostrado que para utilizar este pro- cedimiento es necesario comenzar con dosis bastante pe- queñas para ir después aumentando gradualmente la can- tidad de toxina inoculada según se vaya inmunizando el animal. Los experimentos parecen demostrar que existe un lí- mite para cada animal, del cual no es posible pasar sin producir anafilaxia. 4) Inyectando repetidas veces dosis de organismos vi- vos y virulentos en pequeñas cantidades. Método bas- tante peligroso que no puede ser empleado en el hom- bre sin riesgo de producir la enfermedad. Este procedimiento necesita un previo tanteo para de- 76 INMUNIDAD Y ANAUILAXIA terminar la dosis mortal, pues es indispensable que la dosis empleada sea menor que la mínima mortal. Comenzamos por inyectar primeramente dosis míni- mas de cultivos diluidos incapaces de producir la muer- te al animal; cuando el animal recupera su normalidad tiene cierto grado de inmunidad, a continuación se in- yectan dosis progresivamente crecientes con el fin de que el animal vaya aumentando poco a poco su resis- tencia, y llegará un momento en que el animal resista perfectamente dosis que inyectadas al principio le hu- bieran producido, sin duda, la muerte. 5) Por ingestión de toxinas con las que son alimen- tados los animales. Método poco conocido, pero sus re- sultados han sido favorables en el mixedema con la in- gestión de glándulas tiroideas de las ovejas. INMUNIDAD PASIVA.-Es aquella que adquiere el organismo mediante las inyecciones de los anticuerpos ya formados en otros organismos. Es pasajera y sólo dura el tiempo que tardan en ser eliminados o neutralizados los anticuerpos específicos. Esta inmunidad se llama pasiva, precisamente porque el animal que la adquiere no ha sido inmunizado activa- mente administrándole el gérmen específico o sus toxi- nas, sino que se le inyecta sencillamente el suero inmu- nizante, que lleva los anticuerpos específicos del animal con el que se ha provocado la inmunidad activa, contra el proceso infeccioso. De manera sea, que las células del organismo que ha sido inmunizado pasivamente, no se- gregando los anticuerpos, que se limitan a tomar del suero inmunizante, no son modificados específicamente por el proceso infeccioso y no ha adquirido cuando éste INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 77 ha curado ninguna actitud para resistir un nuevo ataque de la misma enfermedad. En la rabia, difteria, tétano, es el procedimiento de elección y únicamente empleado. Experimentos de Erlich nos demuestran que es posi- ble inmunizar activamente animales contra los princi- pios activos de algunas plantas, como la ricina y abri- na, confiriendo el suero sanguíneo de estos animales in- munidad pasiva a otros animales contra la acción de idénticos principios vegetales. Calmette y Fraser han repetido estas experiencias con el veneno de las serpien- tes, obteniendo los mismos resultados. DIFERENCIAS ENTRE LA INMUNIDAD ACTIVA Y PASIVA.-Existen notables diferencias, pero las prin- cipales son: a) La pasiva se presenta enseguida de ser administra- do el suero inmunizante, mientras que, por el contrario, la activa exige siempre un tiempo prudencial (días o se- manas) para manifestarse. b) La inmunidad pasiva es siempre dependiente del grado de inmunidad del animal que ha suministrado el suero y está en razón directa con la cantidad de suero inyectado; mientras que la inmunidad activa es propor- cional a la cantidad o virulencia del virus. c) La inmunidad activa es siempre más persistente que la pasiva, que es transitoria. ¿QUE ES INMUNIDAD LOCAL?-Es la resistencia que ofrece una región determinada de un individuo cuando ha sido inoculada previamente con un virus in- fectante, a sufrir el mismo proceso en ulteriores inocu- laciones. Coblet ha demostrado su existencia; en efecto, él ha 78 INMUNIDAD Y ANAÍTLAXIA encontrado que el resultado de la inoculación en la ore- ja de un conejo con el estreptococo de la erisipela, es distinto si la oreja ha sido inoculada anteriormente con el mismo organismo. PROPIEDADES GENERALES DEL SUERO SANGUI- NEO.-Considerado al principio el suero sanguíneo co- mo el mejor medio de cultivo, hoy día sabemos que si bien es verdad que el suero constituye el mejor medio de cultivo para muchos organismos, se ha visto que el suero normal fresco dista mucho de ser buen medio de cultivo en algunos casos, llegando no solamente a cohi- bir su desarrollo, sino que produce la muerte a los orga- nismos en él sembrados. Esta propiedad germicida del suero la ejerce contra cualquier micro-organismo, ya sea o no patógeno; pero la pierde gradualmente hasta convertirse en buen medio de cultivo tal cual lo haría cualquier otro medio albu- minoso. No se le encuentra de manera constante en to- das las muestras frescas de sangre, aunque sea de una especie determinada. PROPIEDADES ESPECIFICAS DEL SUERO.-Son muy numerosas las propiedades específicas del suero san- guíneo, pudiendo en la práctica ser producidas en el suero por el mismo método. Tan pronto como un animal es infectado, su suero sufre modificaciones, adquirien- do propiedades nuevas y específicas para el gérmen que ha causado esta infección. El micro-organismo o sus toxinas obrando como an- tigenos, y sabemos que el antigeno no es más que una sustancia de naturaleza casi protéinica, que inoculada por una u otra vía da lugar a la producción de anti- cuerpos ; pues bien, el microbio, obrando por reacción INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 79 del organismo, provoca la formación de los anticuerpos^ capaces de destruirlos, o por lo menos de hacer más fá- cil esta destrucción por los fagocitos; de manera sea, que los anticuerpos no son más que substancias especí- ficas producidas por el organismo al reaccionar contra un antigeno, y son los que por su presencia comunican al suero propiedades específicas. Los anticuerpos especí- ficos varían con la clase de antigeno inoculado; así en unos casos habrá disolución: son las lisinas, que diso- cian, disgregan al antigeno; si es una bacteria, habrá bucteriolisinas; o si es una célula, citolisinas. Mas si inyectamos una toxina, el suero adquirirá po- der antitóxico, produciéndose antitoxinas. Cuando in- yectamos glóbulos rojos de una espece animal al orga- nismo de un animal de diferente especie, el suero de este último animal llegará a poder disolver los glóbulos del primero: he ahí la hemolisis. De manera idéntica podremos preparar sueros que tengan poder leucolítico, nefrotóxico, espermotóxico, et- cétera, pues basta tratar al animal con leucocitos, sus- tancia testicular, renal, etc., respectivamente. También es posible, según pruebas realizadas, obtener sueros capaces de producir reacciones específicas con distintas albúminas (globulinas). Basta tratar a un co- nejo con cuatro o cinco inyecciones subcutáneas de sue- ro albuminoso humano para que este suero adquiera una sustancia que cuando se ponga en presencia de otro lí- quido humano albuminoso dará lugar a un precipitado que será específico, ya que el precipitado no se produ- ce en otro líquido albuminoso que no sea humano. Es- tas sustancias son las precipitinas, que nos explican el llamado fenómeno de Kraus (1897). Cuando extraemos el suero de un animal infectado o 80 INMUNIDAD Y ANAFILAXIA vacunado contra la tifoidea, por ejemplo, y lo añadimos gota a gota a un filtrado de cultivos de bacilos de Eberth, se produce un precipitado que cae al fondo poco a poco; he ahí el fenómeno de Kraus. Muy relacionados con estas precipitinas se hallan al- gunas sustancias llamadas anticuagulinas, que restrin- gen la coagulación, así como también el grupo de las aglutininas, que producen la aglutinación de las bacte- rias, glóbulos rojos, y otros cuerpos. El fenómeno de Pfeiffer se debe a estas aglutininas. Además de las antisustancias que acabamos de estu- diar, es necesario considerar otras, como son el cuerpo antiinmune antialexina, etc. SUBSTANCIAS ANTITOXICAS Y ANTIBACTERIA- NAS.-La inmunización de un animal contra un micro- organismo, podemos efectuarla, bien inoculando al ani- mal cultivos filtrados que contienen las toxinas del mis- mo o bien los mismos micro-organismos vivos o muer- tos. En el primer caso, el suero del animal inmunizado adquiere propiedades antitóxicas y bacteriolíticas, y en el segundo caso el suero del animal adquiere poder bac- teriolítico, pero generalmente no posee la propiedad de neutralizar las toxinas producidas por las bacterias ino- culadas. Los sueros antidiftéricos, etc., se preparan casi universalmente inyectando bacterias y toxinas al animal a fin de que el suero posea propiedades bacteriolíticas y ani ¡tóxicas. ANI ¡TOXINAS.-Las antitoxinas son anticuerpos que se forman en ios animales sometidos a la acción de una toxina específica. Las antitoxinas son destruidas por el calor entre 60 INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 81 y 70 grados; son precipitadas por el alcohol y muy difí- cilmente dializables. Las antitoxinas más poderosas se obtienen de anima- les que son muy susceptibles a la toxina; pero esto no quiere decir que todos los animales susceptibles produz- can antitoxinas aún cuando los inoculemos repetidas ve- nes. Los curíeles, muy susceptibles a la toxina diftérica, no forman jamás antitoxinas a pesar de someterlos a distintas inoculaciones con toxina diftérica. Con la toxi- na tetánica les pasa algo semejante, pero en lugar de inmunizarse adquieren cierto grado de susceptibilidad; pero es conveniente añadir que la antitoxina producida por el caballo u otro animal puede ser empleada para proteger a los curíeles contra el tétano o la difteria. Se dice que los animales refractarios no producen an- titoxinas, pero esto, aunque es cierto, tiene sus excep- ciones; en efecto, Metchnikoff ha llegado a demostrar que un animal refractario al tétano, como el caimán, llega a producir la antitoxina tetánica si se mantiene a la temperatura de 32 a 37 grados centígrados. La antitoxina tiene una afinidad electiva para la toxi- na : ya sea que dé lugar con ella a una combinación quí- mica estable, que sea inofensiva para el animal, como afirma Erlich, o bien ya sea que obedeciendo a las leyes de la disociación la mezcla toxi-antitóxica produzca una combinación estable que posea además del producto que resulta de la combinación de los dos cuerpos una can- tidad de antitoxina y de toxina libres, como sostienen Arrhenius y Madsen; o bien, finalmente, según las ideas de Bordet, que exista adherencia entre toxina y anti- toxina por un fenómeno simplemente de absorción mo- lecular que no modifique su composición química, pero 82 INMUNIDAD Y ANAFILAXIA que dificulte se fije a los elementos anatómicos con los cuales tiene menor afinidad molecular. Mas sea cual fuere el mecanismo de su modo de acción sabemos que ella neutraliza fisiológicamente la toxina libre en circulación en los humores, pero no puede actuar sobre la toxina que se ha fijado ya en las células del parenquima. De todas las antitoxinas la más conocida es la anti- toxina diftérica, que junto con la del tétano y bottulis- mo son las más poderosas e importantes, mas se consi- dera que tienen propiedades antitóxicas los bacilos pi- cianicos, etc. Todas pertenecen al grupo de antitoxinas de bacterias, pero existen también antitoxinas de ani- males, de plantas y de fermentos; las primeras se pro- ducen por venenos animales, entre las segundas tene- mos la antiabrina, antisustancia de la abrina, que se ex- trae de los granos de Jequiriti; la antiricina, opuesta a la ricina y que se extrae de los granos del ricino; la an- tirrubina, antitoxina de la rubina, que se extrae de la corteza de acacia; la anticrotina, etc. Entre las antitoxinas de fermentos tenemos los anti- cuerpos que se obtienen contra distintos fermentos, co- mo la pepsina, tripsina, contra fermentos de bacterias zimogenas, etc. Las antitoxinas se producen en cantidad variable en los animales de la misma especia, por eso hay que tener en cuenta esta propiedad para utilizar aquellos anima- les que produzcan más antitoxinas con el fin de fabri- car sueros de gran valor antitóxico. Las antoxinas se encuentran principalmente en los lí- quidos orgánicos, pero sobre todo en la sangre, y en se- gunda escala podemos encontrarla también en la orina, saliva, etc. Se ha explicado de distintas maneras cómo INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 83 se forma el anticuerpo, y para ello hay varias teorías; una de ellas nos la explica por la acción de la toxina sobre la célula que la excita, ésta fabrica el anticuerpo, que una vez formado va a la sangre; otra nos dice que se forma por la acción de los leucocitos, y esta es la teoría de Metchnikoff; y en fin, la teoría de Ehrlich nos dice que son las células del tejido conjuntivo las que contribuyen a la fabricación de las antitoxinas. Las antitoxinas son más estables que las toxinas; la constitución es más compleja en las toxinas. En la práctica para utilizar las antitoxinas podemos servirnos directamente del suero del animal inmuniza- do, o también podemos emplear las globulinas que las contengan obtenidas por precipitación y dialización. En este caso se utiliza mayor poder antitóxico en menor cantidad de líquido inyectado. DETERMINAR EL VALOR ANTITOXICO DE UN SUERO.-Fué Ehrlich el primero que se propuso dosi- ficar los sueros midiendo el poder antitóxico. Para determinar el valor antitóxico de los sueros po- demos emplear el siguiente método introducido por Ehrlich: Este método consiste en determinar la cantidad de toxina necesaria para matar un curiel de 250 a 300 gra- mos en 3 a 5 días, y esa será la unidad tóxica y la uni- dad antitóxica será la cantidad de antitoxina necesaria para neutralizar 100 unidades tóxicas. Pero este méto- do no es exacto: la actividad de las toxinas es variable, según su edad y el Laboratorio de que proceden, y así vemos que no siempre 100 unidades tóxicas son neutra- lizadas por una unidad antitóxica, y por eso hoy usa- mos una antitoxina patrón, porque ésta es siempre más 84 INMUNIDAD Y ANAFILAXIA fija. Con esta unidad patrón determinamos el límite mor- tal de una toxina, es decir, la cantidad de toxina que hay que añadir a una unidad de antitoxina para ma- tar en cuatro días un curiel. A continuación repetimos la operación, pero añadiendo el suero cuyo poder anti- tóxico vamos a. determinar, en lugar de la antitoxina patrón, y con estas cantidades establecemos una propor- ción que nos da el poder antitóxico del suero. ¿QUE SON AGLUTININAS?-Son sustancias de na- turaleza esencialmente desconocida en la actualidad, que tienen la propiedad de provocar la aglutinación de los organismos que le dan origen. Esta propiedad aglutinante se observó por primera vez en el fenómeno de Pfeiffer y no es del todo espe- cífica, pues puede verse en ocasiones en el suero normal. Las aglutininas no resisten bien la luz ni la putre- facción, ni tampoco la desecación. Son destruidas por una temperatura de 65 a 70 grados. Muy sensibles a los ácidos; no se dializan y se conservan durante mu- cho tiempo en suero seco, siempre que se evite toda hu- medad. Son precipitadas en las globulinas por el sufato de amoníaco. ¿QUE SON HEMOLISINAS ?-Con este nombre se co- nocen sustancias específicas que disuelven los glóbulos rojos de otra especie de animal. Cuando inyectamos a un animal de una especie de hema- tíes procedentes de un animal de especie diferente apa- rece en el suero del primero una sustancia capaz de di- solver los glóbulos del segundo, o mejor dicho, de rom- per la unión de su estroma con la hemoglobina, hacien- do pasar a ésta en solución al líquido ambiente (hemo- INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 85 lisis). Esta destrucción es debida a la liemolisina for- mada en el suero del primer animal. Se le considera es- pecífica, no obrando más que sobre los hematíes de la especie que las ha provocado. ¿QUE SON OPSONINAS?-Son sustancias que se fi- jan sobre los microbios para sensibilizarlos a la acción fagocitaria, preparándolos para que sean fagocitados. Las opsoninas tienen una especificidad relativa. La temperatura de 55 a 60 grados destruye las opso- ninas libres, pero modifica los microbios opsonisados. En la ausencia de opsoninas es imposible la fagoci- tosis. ¿QUE SON PRECIPITINAS?-Son substancias cuya naturaleza es absolutamente desconocida, que son des- truidas por el calor a menos de 100 grados, y a las que se atribuye la propiedad precipitante de los sueros. Fué Kraus quien en 1897 vió que el suero antitífico mezcla- do al cultivo filtrado del bacilo de Eberth daba un pre- cipitado. No son destruidas por la desecación; a bajas tempe- raturas son solubles en el agua y son precipitadas por el alcohol y por las sales que precipitan las globulinas. ANAFILAXIA El profesor Richet ha descrito con el nombre de ana- filaxia un estado de hipersensibilidad del organismo creada por una primera inoculación de proteínas extra- ñas, revelada por una segunda, con la condición de que transcurra cierto tiempo de incubación entre ambas. Es- te fenómeno fué observado por Richet y Portier estu- 86 INMUNIDAD Y ANAFILAXIA diando un veneno que se extrae de los tentáculos de las actinias y que se llama congestina, porque inoculado a los animales da lugar a una intensa congestión de las visceras. Ellos observaron que con dosis determinadas se provocaba la muerte, la que no aparecía sino tras mu- chas horas de incubación y sin manifestaciones nervio- sas ; pero si a un perro que ha recibido una dosis débil de la que ha curado le inoculamos tres semanas más tar- de una dosis igual a la vigésima parte aproximadamen- te de la primera dosis inyectada, presenciamos la apari- ción en algunos segundos de síntomas muy graves que pueden llevar al perro a la muerte. Se calcula, compa- rando dosis y efectos, que desde la primera a la segun- da inoculación el perro se ha hecho 80 veces más sen- sible, constituyendo esto el fenómeno que Richet en 1902 describió con el nombre de anafilaxia. La anafilaxia puede ser congénita o adquirida, local o general; pero en todos los casos siempre es de natu- raleza específica. Entre ejemplos de anafilaxia podemos citar algunos muy conocidos, como son las reacciones de la tuberculi- na y la Malleina; en efecto, estas sustancias no son ve- nenosas cuando se aplican a individuos sanos, pero si el individuo es tuberculoso habrá anafilaxia con relación a la tuberculina y si muermoso a la Malleina. La hipersusceptibilidad de ciertos sujetos a la irrita- ción del polen de algunas plantas que les provocan una rinitis aguda que se conoce con el nombre de "hay fever" todos los otoños, constituye un ejemplo clínico de anafilaxia. La anafilaxia puede ser activa y pasiva. Es activa cuando se hace en el mismo individuo la inyección sen- sibilizante y desencadenante cuyos efectos no se produ- INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 87 cen si no ha habido entre ambos un intervalo de 8 a 14 días por lo menos. La anafilaxia pasiva, como han demostrado Richet y Besredka, constituye un medio infalible y rápido de sen- sibilizar a un sujeto. En esta anafilaxia no se le hace la inyección sensibilizante al individuo, sino lo que se ie inyecta es suero de otro animal ya sensibilizado, de mo- do que la segunda inyección o desencadenante inyecta- da a las horas del suero sensibilizado manifiesta sus efectos rápidamente, no necesitando el tiempo de incu- bación que ha de transcurrir entre ambas inyecciones en la anafilaxia activa. El mecanismo de la anafilaxia es muy discutido, pero se sabe que la aparición del poder anafilactizante de un suero coincide con la de los anticuerpos; habiéndose de- mostrado que si el suero es desembarazado de los anti- cuerpos pierde su poder sensibilizante. Esto ha hecho' decir a Bordet que la anafilaxia resulta "del complexo formado por la adaptación del anticuerpo al antigeno". ANAFILAXIA SEROSA EXPERIMENTAL.-La ana- filaxia serosa experimental es la que provocamos en los animales de laboratorio, inyectándoles suero extraño. Pero para producirla son necesarios varios factores cuya presencia es indispensable y que son los siguientes: 1) Una primera inyección de cierta cantidad de sus- tancia albuminosa heterogénea, que no sea irritante ni venenosa. 2) Tiempo de incubación, que varía de una a tres se- manas. 3) Una segunda inyección de la misma proteína. A la primera inyección se le llama sensibilizante por- que sensibiliza al animal; a la segunda se le llama desen- 88 INMUNIDAD Y ANAFILAXIA cadenante porque desencadena los accidentes, dando lu- gar a la reacción conocida con el nombre de shock ana- filáctico agudo. Los efectos observados son más o menos graves según la cantidad inoculada y la región donde se ha practi- cado la inyección; así si la segunda inyección se hace en las venas o directamente en el cerebro los síntomas se manifiestan con extraordinaria violencia, muriendo los animales en pocos minutos. Los animales más susceptibles a padecer esta reacción son probablemente los curíeles, que mueren con todos los fenómenos de asfixia y parálisis. Los síntomas que se presentan en el perro son de ca- rácter gastro-intestinal, bastante prolongados, que es lo que Richet ha llamado "anafilaxia crónica", mientras que Schttenhelm y Weichardt le llaman "enteritis ana- filáctica". La característica de la reacción anafiláctica es la de ser específica, de modo que un curiel sensibilizado con suero equino no reaccionará a inyecciones ulteriores de leche, clara de huevo o proteínas vegetales. Pero es conveniente añadir que presenta especificidad a grupos de especies allegadas; así obtenemos reacción de anafilaxia indiferentemente con albúminas del hom- bre y del mono, de la cabra y el carnero, etc.; pero de ninguna manera es posible obtener esta reacción entre especies notablemente diferentes. MAL DEL SUERO.-Con el nombre de Mal del Suero Von Pirquet, Schick) se conoce el conjunto de acciden tes generalmente tardíos que se presentan después de una primera inyección de suero. Su incubación es por término medio de ocho a doce INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 89 días, y los accidentes se caracterizan por fiebre, urtica- ria, artralgias, adenitis, que se acomañan a veces de vó- mitos, diarreas, cefalalgia e hipotensión arterial mode- rada. Estos accidentes son transitorios, alcanzando pronto su acné, para disminuir después progresivamente y desa- parecer en 5 ó 10 días. TEORIAS DE LA INMUNIDAD Son numerosas las teorías que tratan de explicarnos la inmunidad, y así tenemos la de Metchnikoff o fago- eitaria, la humoral, la célulo-humoral, y la de Ehrlich o de las cadenas laterales, que vamos a estudiar enseguida. TEORIA FAGOC1TARIA.-Decía Metchnikoff que la inmunidad contra una determinada infección se debía o indicaba que los fagocitos del animal atacado podían vencer a los agentes extraños, mientras que la suscepti- bilidad indicaba que éstos podían vencer a los fagoci- tos. El afirmaba que los fagocitos actuaban principal- mente por fagocitosis y en parte también por fagolisis. Han sido numerosos los argumentos que se han levan- tado contra la teoría fagocitaria de Metchnikoff, pero de entre todos ellos los principales son los siguientes: 1) Que no siempre que se encuentra un micro-orga- nismo en el interior de una célula es prueba de que haya habido fagocitosis, ya que puede suponerse que el gér- men invadiera la célula. El bacilo de Hansen, el menin- gococo de Weichselbaum, etc., se encuentran casi siem- pre en el interior de las células. 2) La fagocitosis es menos evidente en los casos en que los gérmenes son más virulentos. 90 INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 3) En el suero sanguíneo y en otros líquidos en los que no hay fagocitos es posible la destrucción de bac- terias. 4) Que la fagocitosis en algunas ocasiones es muy acentuada, siendo la inmunidad tan ligera que la infec- ción llega a producir la muerte del animal. TEORIA HUMORAL.-La teoría humoral surgió cuan- do Fodor encontró que las propiedades bactericidas re- siden en muchas muestras de sueros sanguíneos, frescas, conjuntamente con los estudios de Buchner y Hohkin, que aislaron las alexinas, pensándose entonces que la in- munidad natural y adquirida podía depender de la pre- sencia de esta# sustancias en la sangre; pero muy pron- to se vió que no era así, ya que la mayoría de las veces el suero de un animal inmune naturalmente a una in- fección determinada no posee ninguna bactericida espe- cial contra el gérmen causal. Así la gallina, que es na- turalmente inmune al tétano, tiene un suero bactericida muy débil contra el gérmen de esta infección. Está también en contra de la teoría humoral el hecho -de que un suero inmunizante poderoso sacado del cuer- po del animal sea capaz de constituir un buen medio de cultivo para el gérmen, que en el organismo hubie- ra sido fácilmente destruido. Esto sucede con los bacilos diftéricos. Finalmente, también se opone a esta teoría, entre otros argumentos, el hecho de que el suero de un animal na- turalmente inmune contra una infección determinada sin ninguna alteración en sus propiedades bactericidas pueda hacérsele adquirir caracteres o propiedades que le permitan dar inmunidad pasiva cuando se le inyecta a animales susceptibles. INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 91 TEORIA CELULO-HUMORAL.-Es una teoría inter- media entre la fagocitaria y la humoral, y desde luegor es casi seguro que células y líquidos del cuerpo conjun- tamente sean los responsables de la inmunidad tanto na- tural como adquirida. Según la teoría célulo-humoral la inmunidad era de- bida a sustancias que se encontraban presentes en la san- gre del animal inmunizado, reconocibles en el suero san- guíneo, y las que existían en todos los tejidos y líquidos. Esta teoría explicaba la inmunidad adquirida contra toxinas porque había sido encontrad® que la cantidad de substancias antitóxicas variaba según la cantidad de toxina empleada para producir la inmunidad contra bac- terias, ya que en parte se había encontrado que en el cuerpo del animal las sustancias antitoxinas intervenían en la destrucción de la bacteria específica y en parte si la inmunidad adquirida había sido producida con bac- terias se encontró que las sustancias antibacterianas es- pecíficas se hallaban presentes en el cuerpo de los ani- males inmunizados. TEORIA DE EHRLICH O DE LAS CADENAS LA- TERALES.-La teoría de Ehrlich, llamada también de las "cadenas laterales", está basada en dos hipótesis. En la primera hipótesis, Ehrlich partió del concepto fundamental de ser la molécula protoplasmática de es- tructura compleja. Según esta hipótesis, la célula viva está formada de un radical central o centro de acción y de grupos laterales de naturaleza más o menos com- pleja, unidos de tal manera que son capaces de combi- narse con otros cuerpos químicos formados o de ser reem- plazados por otros cuerpos. A estos grupos laterales Ehrlich les llama receptores 92 INMUNIDAD Y ANAFILAXIA o cadenas laterales, y afirma que la molécula protoplas- mática es capaz de formar gran número de cadenas la- terales, pudiendo formar una cadena separada por cada veneno de la célula. El receptor puede fijar un solo cuerpo, ya éste sea peptona, toxina, albúmina, etc. La segunda hipótesis se refiere a los diferentes cuer- pos que han de ser fijados por la molécula protoplas- mática, cuerpos que pueden ser nutritivos o tóxicos o de otra clase. Según esta hipótesis, estos cuerpos están formados de dos agrupaciones distintas: el grupo haptóforo, que tie- ne que ver directa o indirectamente con el proceso de la fijación; y el grupo toxóforo o toxofórico, que produce su acción específica sobre la molécula protoplasmática después que ha sido llevada a cabo la fijación. Está de- mostrada en el caso de productos bacterianos la existen- cia de esta doble agrupación. Ehrlich llama toxoide a una sustancia formada a ex- pensas de la toxina que es capaz, como ésta, de actuar sobre las células del cuerpo y provocar la formación de antitoxina, pero que no es en absoluto venenosa. Se di- ferencia de la toxina en que ésta posee un grupo hap- tóforo y otro toxóforo y el toxoide sólo posee un grupo haptóforo. ¿Cuál es el mecanismo de la acción entré la toxina y la molécula protoplasmática? Se explica de la manera siguiente: El grupo haptóforo de la toxina se fija al receptor de la molécula o receptor de la molécula protoplasmá- tica, con lo que el grupo toxóforo de la toxina puede ejercer su acción específica sobre la célula. Si el grupo toxóforo fuera muy poderoso y el daño se hiciera irreparable la célula muere y si el número de mo- INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 93 féculas tóxicas fuera tan considerable que murieran gran cantidad de células, el animal moriría. Pero si no suce- dieran de este modo las cosas, se produciría un defecto en la célula que se esforzaría en corregir mediante la forma- ción de otras cadenas laterales semejantes a las que han sido fijadas. Mas, según una ley de Weigert, toda neoformación es una superproducción, de modo que una vez se presenta en la célula esta producción estimulada de receptores tiende a excederse. Estas cadenas laterales en exceso se desprenden de la célula madre y son lanzadas a la sangre y a la linfa. Estos receptores sueltos o libres constituyen las antitoxi- nas cuya aparición en el suero caracteriza la inmunidad. Cuando se trata de toxinas, siendo éstas solubles, la fijación es directa; pero en los casos de bacteriolisis y hemolisis la fijación tiene lugar indirectamente. FENOMENO DE BORDET-GENGOU.-Esta reacción tiene por objeto la investigación del amboceptor especí- fico de determinada enfermedad infecciosa por medio del siguiente mecanismo: Se trata de establecer un sistema bacteriolítico colo- cando en el tubo de ensayo el antigeno, cuyo anticuer- po se investiga, el suero del paciente conteniendo o no conteniendo el amboceptor específico correspondiente y complemento. Si eL suero-problema contiene amboceptor específico contra el antigeno que se investiga el complemento se unirá al amboceptor y éste al antigeno, verificándose la bacteriolisis y desapareciendo del estado libre el com- plemento que se agregó. Para conocer si se formó o no el sistema bacteriolíti- 94 INMUNIDAD Y ANAFILAXIA co, y por consiguiente si existió o no el suero-problema del amboeeptor específico, al cabo de cierto tiempo (me- dia hora) de verificarse las mezclas, según se han ex- puesto, se les agregan hematíes de un animal sensibili- zado con el amboeeptor hemolítico correspondiente. Incubada la mezcla durante cierto tiempo, podrán ocurrir, una de dos cosas: Caso l9-Los hematíes sensibilizados, no encontrando complemento libre, permanecerán intactos precipitándose en el fondo del tubo paulatinamente o indicando en la fase primera de la reacción que el complemento fué agotado por haberse unido al amboeeptor específico presente en el suero-problema y éste a su vez al antígeno (sistema bac- teriolítico) la reacción se dice entonces es positiva. Caso 29-Los hematíes sensibilizados se unirán al com- plemento libre, teniendo lugar a la vista una hemolisis, lo cual significará que no pudo establecerse en la fase primera de la reacción el sistema bacteriolítico por la ausencia de amboceptores específicos en el suero que se investigara. La reacción resulta negativa. La reacción de Wassermann es un caso particular de esta reacción de Bordet y Gengou, aplicada al diagnós- tico de la sífilis. En esta reacción, ni antigenos ni anti- cuerpos son estrictamente específicos; el antigeno utili- zado es un extracto de tejidos organizados procedentes de sujetos normales o sifilíticos, y el ambocetor, aunque no puede considerarse como un antitreponema, es lo su- ficientemente específico para que su investigación resul- te de un alto valor diagnóstico. SISTEMA HEMOLITICO.-Se denomina sistema he- molítico a la mezcla de complemento, más amboeeptor hemolítico y hematíes. INMUNIDAD Y ANAFILAXIA 95 El complemento (alexina, adimento, etc.) se encuen- tra normalmente en todos los sueros y se destruye por una temperatura de 55 grados durante media hora; es, pues, termolábil. El amboceptor es la sustancia específica que se pro- duce en el organismo al reaccionar contra el antigeno, que en este caso es el glóbulo rojo. Es termo-estable o resistente y se llama también "cuerpo inmune", "philo- cytase", etc. FENOMENO DE NEISSER-WECHSBERG.-Neisser y Wechsberg observaron que el efecto disolvente del am- boceptor en los glóbulos o las bacterias en presencia del complemento disminuía cuando se le agregaba un exce- so de amboceptor. Ellos explican el fenómeno como consecuencia de una desviación del complemento o acoplamiento que consi- deran producido por un exceso de amboceptores. Esta reacción tiene la característica de ser específica y cuantitativa, dependiendo de la cantidad de suero inmune que exista, de manera que si bien el suero inmune protege contra una infección específica solamente lo hacen ciertas dosis.