REPUBLICA DE COSTA RICA OFICINA NACIONAL DEL CENSO JOSE GUERRERO, Director ESTADISTICA VITAL (1906-1925) NATALIDAD NUPCIALIDAD MORTALIDAD GENERAL MORTALIDAD INFANTIL PUBLICACION N.o l •Estadística Vital o Bioestadistica, en mejores términos, es la rama especial de la Biometría a la que conciernen los datos y leyes de la natalidad, morbosidad, mortalidad y demografía humanas.• R. PEARL. IMPRENTA LEHMANN (Sauter & Co.) San José, Costa Rica 1927 105439 REPUBLICA DE COSTA RICA OFICINA NACIONAL DEL CENSO JOSE GUERRERO, Director ESTADISTICA VITAL (1906- 1925) NATALIDAD NUPCIALIDAD MORTALIDAD GENERAL MORTALIDAD INFANTIL PUBLICACION N.o 1 «Estadística Vital o Bioestadística, en mejores términos, es la rama especial de la Biometría a la que conciernen los datos y leyes de la natalidad, morbosidad, mortalidad y demografía humanas.• R. PEARL. 1927 IMPRENTA LEHMANN (Sauter & Co.) San José, Costa Rica 105439 OFICINA DEL CENSO SAN JOSÉ REPÚBLICA DE COSTA RICA No. 105 San José, 29 de Enero de 1927. Señor Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda y Comercio. Señor Secretario: Respetuosamente me permito someter a su estudio el folleto titulado Estadística Vital, que analiza Natalidad, Nupcialidad y Mortalidad en la República, en 20 años, de 1906 a 1925, y en especial de Natalidad, Mortalidad Gene- ral e Infantil en la Ciudad de San José. Este es el primer trabajo de la Oficina del Censo que desearía ver publicado, si esa Secretaría lo encuentra digno de ello. Con agradecimientos muy sinceros por el apoyo que ese departamento gubernativo se ha dignado dar a esta Ofi- cina del Censo, quedo del Señor Secretario, su muy atto. y S. S., 7o)é § uex-x-eXsO, SDircctot 3c ía 0Ja ciña Genio. SUMARIO Página Cuadro Gráfico Breves explicaciones preliminares . 3 — — Demografía 5 — — Extensión superficial y población de Costa Rica 6 — — Natalidad y Mortalidad General (La República) 7 1 1 Natalidad (La República) 10 — — Mortalidad » > 16 — — Mortalidad Relativa (La República) 20 2 2 Natalidad y Mortalidad General (Provincia de San José) ... 21 3 3 s »i » » » Alajuela .... 22 4 4 » » » » » » Cartago .... 24 5 5 » t> t> t> » j Heredia .... 25 6 6 » » » » » » Puntarenas ... 27 7 7 » » » > » » Guanacaste . . 29 8 8 » » » » » » Limón 31 9 9 Mortalidad por mil de población (Inglaterra, Gales y Estados Unidos de América) 35 10 — La variación de estos fenómenos vitales 36 11 — Promedio de natalidad y mortalidad por provincias 37 — — Natalidad por sexos en las provincias 38 12 — Crecimiento Vegetativo (por provincias) 39 — — Proporción de Natalidad por sexos (Constantes) (La República) 40 12 B — Proporción de natalidad entre varones y hembras 41 — — Proporción de mortalidad por sexos, por provincias 43 13 — Mortalidad por sexos 44 14 — Indice Vital (La República) 48 15 10 El Estado Civil y la mortalidad (Francia, Prusia y Suecia) . . 51 17 — Nupcialidad (La República) 56 18 11 Mortalidad Infantil y de la niñez, por edades, hasta 5 años, (Números absolutos, por Provincias) 60 19-25 — Mortalidad Infantil (Cocientes) niños hasta 1 año (La República) 67 26 — Natalidad y Mortalidad General (Ciudad de San José) .... 70 27 12 » » > > > (distritos) 73 28-29 13 Máxima y Mínima de natalidad y mortalidad (Ciudad de San José) 74 30-31 — Indice Vital (Ciudad de San José) 75 32 14 Mortalidad Infantil (Ciudad de San José) 76 33 15 Proporción de mortalidad infantil y de niños hasta 5 años (Ciu- dad de San José) 78 34-35 16 La Mortalidad Infantil, sus causas y su declinación 80 — — Esbozo de un plan de campaña contra la mortalidad infantil . 84 — — BREVES EXPLICACIONES PRELIMINARES «Estadística es la rama científica que trata de la frecuencia con que ocurren cierta clase de cosas o de la frecuencia con que se manifiestan diferen- tes atributos de las cosas.* R. PEARL. (Medical Biometry & Statistics.) • Por estadística entendemos datos cuantitativos afectados hasta cierto limite, por múltiples causas.» G. U. YULE (Introduction to the Theory of Statistics.) La estadística no es un fin en sí misma y no tiene, en su verdadero sentido, sino muy pocos problemas propios. Sus pro- blemas técnicos son realmente problemas de matemáticas. Es sim- plemente un instrumento científico como puede serlo el barómetro, el microscopio o el telescopio o una balanza de precisión, pero es un instrumento de una aplicación más universal que los men- cionados porque está presente—real o virtualmente—en cada pro- blema de algún valor en los más variados campos de actividad de los hombres. Es, por consiguiente, un elemento de suma im- portancia en la aplicación del método científico de investigación. Sobre las consideraciones anteriores estima la Oficina del Censo útil la publicación periódica de resúmenes estadísticos tan variados como variada sea la fuente de los datos, analizados en la mejor forma que los métodos actuales aconsejen y por perío- dos de años que permitan llegar a conclusiones que se aproximen lo más posible a la verdad. La Estadística tiende a dar base a la generalización científica; pero hay que ser parco en su uso extre- mando el celo por buscar sus fuentes y márgenes de error. Somos los primeros en reconocer ese margen de error de que adolecen los guarismos que presentamos; pero también es cierto que en largos períodos de tiempo se compensan bastante unos con otros y dan por consiguiente, una tendencia propia, es decir, traducen las características de los fenómenos que se trata de estudiar, y esto es lo importante. Es propósito de esta Oficina en el cumplimiento de una de sus obligaciones — la reorganización de los servicios estadísticos nacionales — empeñarse en depurar con el concurso de otras agencias gubernativas y particulares, las fuentes de los datos que actualmente se coleccionan y, por otra parte, ampliarlas para hacer más útil y lógica la relación que un conjunto de hechos guarda con otros al parecer perfectamente independientes y desemejantes. La ejecución y análisis del censo general de población, brin- dará, especialmente a la Estadística Vital, una base más sólida, permitiéndole el estudio detallado de muchos aspectos de la natalidad, nupcialidad y mortalidad que actualmente son imposi- bles. Será por ello que lleguemos a dar cocientes específicos de las principales causas de muerte corregidos de acuerdo con las características de variación que imprimen el sexo, la edad, la raza, la ocupación, etc. Por ahora conformémonos con poder pasar la vista a estos fenómenos vitales de natalidad y mortalidad para darnos cuenta de su morfología general, deteniéndonos a mirar las depresiones y los levantamientos que en sus líneas se han producido en los últimos veinte años. Esperamos que este primer ensayo sea útil a las instituciones nacionales y comunales al servicio de la higiene y la sanidad del país y a los hombres que tienen preocupación por estudios cien- tíficos, económicos y sociales, prometiéndoles para la próxima publicación un análisis más detallado de estos y otros datos que pueden interesarles. Hemos creído útil acompañar los resúmenes que damos en estas páginas con algunos comentarios meramente estadísticos que permitan a quienes deseen hacer uso de ellos una interpretación más cabal. Queda abierta esta labor modesta y rudimentaria aún, a toda clase de sugestiones constructivas que permitan mejorarla en lo futuro.' Cjuetteto, 3\«ecto-t <)e fot ©Jíctna SíLotctortaf Jef (Ecnao DEMOGRAFÍA La Demografía comprende los siguientes estudios: 1. Genealogía, que estudia los ascendientes del individuo sirviéndose de documentos personales. 2. Eugenesia humana, que estudia la herencia desde todo punto de vista científico y es, en gran parte, la aplicación de los métodos estadísti- cos a la Genealogía. 3. El Censo, que es la colecta de datos relativos a hechos sociales, políticos, religiosos y de educación, concernientes a la población, usando de métodos de enumeración gubernativos. 4. Registro de hechos vitales, tales como los concernientes a nacimien- tos, matrimonios, enfermedades y muertes, por lo general bajo la dirección de los gobiernos y por el empleo de documentos personales. 5. Estadísticas vitales, o sea la aplicación de los métodos estadísticos al estudio de tales hechos vitales. 6. Biometría, que incluye estudios antropométricos del crecimiento humano, estatura, fuerza, peso, etc. 7. Batometría, o sea la estadística patológica que incluye estudios deta- llados de las enfermedades y su relación con el cuerpo humano. Estos datos se obtienen en su mayoría en hospitales, laboratorios de salud pública y compañías de seguros de vida. George Chandler Whipple Universidad de Harvard, Cambridge, Mass. EXTENSION SUPERFICIAL, POBLACION ABSOLUTA Y RELATIVA DE COSTA RICA, POR PROVINCIAS Provincias Superficie Población Densidad por Km.a San José 6,000 Km.2 156,513 26.0 habitantes Alajuela 11,000 » 123,731 11.2 » Cartago . . 4,000 » 81,723 20.4 » Heredia 5,000 » 51,163 10.2 » Guanacaste . 11,000 » 53,626 4.8 » Puntarenas 11,000 » 25,703 2.3 » Limón 10,000 » 28,307 2.8 » La República ... ... 58,000 Km.2 520,766 8.9 habitantes La extensión está tomada del Mapa de Costa Rica levantado por el Ingeniero don Daniel González Víquez (última edición), y la pobla- ción calculada a 1925. Cuadro No. 1 REPUBLICA DE COSTA RICA NATALIDAD Y MORTALIDAD GENERAL Años 1906- 1925, ambos inclusive Años Población NATALIDAD MORTALIDAD Natalidad °/oo Mortalidad °/oo 1906 341,590 13,443 39.3 8,417 24.6 1907 351,176 14,762 42.0 8,861 25.2 1908 361,779 15,308 42.3 9,124 25.2 1909 368,780 15,600 42.3 9,154 24.8 1910 379,533 15,847 41.7 9,723 25.6 1911 388,266 16,839 43.3 9,483 24.4 1912 399,424 17,125 42.8 9,378 23.4 1913 410,981 17,746 43.1 9,382 22.8 1914 420,179 18,633 44.3 9,482 22.5 1915 430,701 18,700 43.4 9,445 21.9 1916 441,342 18,208 41.2 10,166 23.0 1917 454,995 19,004 41.7 10,249 22.5 1918 459,423 18,412 40.0 14,034 30.5 1919 463,727 16,796 36.2 12,069 27.6 1920 468,373 18,066 38.5 13,420 28.6 1921 476,581 18,252 38.2 10,044 21.0 1922 485,049 18,718 38.5 ■ 10,186 20.9 1923 498,435 19,026 38.1 10,062 20.1 1924 507,193 19,672 38.7 11,344 22.3 1925 520,766 19,960 38.3 12,544 24.0 [S| AT“A L_ I D A D Y O BTAL I D AD ñ E N E L_ Nota:-La curva superior (roja) indica la natalidad y la curva inferior (negra) indica la mortalidad. DE PUBLICA <¿= CO/TA DIGA ~ lQOe-1925 ~ 'Por rruf de VcMcuzióru^ NATALIDAD NATALIDAD Los Cocientes Generales de Natalidad se calculan así: N = K— N = Cociente de Natalidad. Na = Nacimientos (excluidos los nacido- muertos) en un período de tiempo, sea un año, P = Total de población. K = Constante, sea mil o diez mil. Sinembargo, esta es la más general de las medidas de la capacidad reproductiva de una población, porque sólo están expuestas a dar a luz, las mujeres y de éstas sólo las que se encuentren en las edades de 15 a 55 años. Más aún habría que tomar en cuenta la proporción de muje- res casadas en aptitud de ser madres. De aquí, pues, que para acercarse a la verdad de lo que es la fuerza procreadora de una población, hay que corregir tales cocientes de nata- lidad, por edad y estado civil de la población femenina. Por la clase de información estadística que poseemos, no estamos en condiciones de llegar a ese detalle y de ahí que nos limitemos a un estudio de los cocientes generales de natalidad. NATALIDAD EN LA REPUBLICA 1906- 1925 Véanse Cuadro No. 1 y Gráfica No. 1. Cocientes por mil de población. Adviértense en este período de 20 años tres distintas tendencias generales o rumbos de la línea de natalidad en la República; primero el de crecimiento paulatino de los cocientes respectivos de 1906 (39.3 %o) a 1914 (43.4 %o); segundo, el de descenso que sigue inmediatamente des- pués del año 1914 y alcanza hasta el 1919 (36.2°/oo); tercero, un período de aumento que abarca 1919 y 1920 y de este último se marca el cuarto período que tildaríamos de estacionario, del año 1920 (38.5 %o) al 1925 (38.3 %o). Las fluctuaciones son más violentas en el segundo período y menos perceptibles en el tercero. Los dos primeros períodos que llamamos de tendencia opuesta, marcan en su contacto (1914) la cima o máxima (43.4 %o); y el punto de contacto del segundo y tercer período (1919) señala la mínima natalidad (36.2 %o). Es pertinente señalar el hecho de que inmediatamente después de iniciada la gran guerra mundial en 1914, se produce la crisis en el fenómeno de la natalidad del país y que sus efectos se prolongan hasta 1919, un año después del armisticio, y que estos dos hechos coinciden con la máxima y mínima ya indicadas en los 20 años que analizamos. Como la contracción de los negocios y la desconfianza reinan en los períodos económicos de las emisiones sin respaldo, así parece haber sido la conmoción que sufriera el fenómeno de la reproducción en toda la República durante el lapso de los aciagos días del conflicto mundial que estalló en 1914, agravado en lo que a Costa Rica se refiere, por una época de zozobras económicas, sociales y políticas internas. Biólogos y sociólogos miran estrecha correlación entre esos fenómenos económicos y los biológicos. Limitémonos a constatar la congruencia de esos fenó- menos, y a agregar que el pánico económico se produjo en 1914, que a él siguió una disminución de la natalidad y que la reacción apenas se sintió con la confianza que produjo el cambio de frente en la política y gobierno de la Nación en 1920. (Véase la gráfica del cambio de 1845 a 1926 que aparece en la obra Historia Monetaria de Costa Rica, por don Tomás Soley Güell, y háganse comparaciones con la línea de nata- lidad en el período que ésta cubre.) Las siguientes constantes dan otros aspectos de esta curva de nata- lidad: Promedio en 20 años .... 40.7 %o + 2.3 Máxima 44.3 » Mínima 36.2 » Variación 8.1 » Ahora, réstanos considerar, descartadas las fluctuaciones que en los tres períodos anotados pueden deberse a variación propia de los fenó- menos de la procreación, cuyas causas esenciales se condensan así: nup- cialidad, proporción de los sexos en la población total, proporción de edades en uno y otro sexo, salud, raza y voluntad de los que procrean, cuáles otros factores diferentes de los anteriores meramente estadísticos, pero dignos de tomarse en consideración, han influenciado los cocientes de nuestra natalidad. Apuntamos de seguido los que nos parecen más importantes: l.°—Deficiencia en el Registro de Nacimientos.—Sabido es que entre los hechos que reduce a guarismos la estadística vital, el que ofrece mayores márgenes de error es el de la inscripción de nacimientos, por varias causas: a), no hay una necesidad imprescindible e inmediata des- pués del nacimiento de un niño para declararlo ante los Registradores Auxiliares del Estado Civil; b), no hay compulsión activa de la ley; c), no ha existido en todo el país un número suficiente de registros auxi- liares; d), hay incomprensión acerca del valor que tienen tanto para los individuos como para la Nación ciertas instituciones del Estado, tales como el Registro Civil; e), por un sentimiento religioso de nuestro pue- blo, los padres de familia en muchos casos creen cumplida su obligación tan sólo con llevar al bautizo a sus hijos, prescindiendo de su declara- ción ante las autoridades civiles encargadas del registro de nacimientos. Corregidas hasta donde fuere posible estas causas de error prove- nientes en su mayor parte de la organización actual para la colecta de los respectivos datos y de hábitos no favorables de los costarricenses para ayudar al perfeccionamiento de esta clase de servicios, los cocientes de natalidad forzosamente serían más altos, siempre que se calculasen sobre la misma población. 2.°—Deficiencia en la cifra de nuestra población.—Sin el Censo es prácticamente imposible señalar con menor error el monto real de nues- tra población. Si la población es mayor de lo que actualmente muestra la Estadística, los cocientes de natalidad calculados con el mismo número de nacimientos, serían menores, y si inferior, serían mayores. Pero resta preguntarnos, ¿hay compensación en esos cocientes por las dos causas opuestas hasta ahora anotadas? Es un tanto difícil sin una prueba, es decir, sin un estudio especial basado en alguna experiencia de nuestro medio, contestar afirmativamente; pero lógicamente podemos asegurar que sí la hay, si no para cada cociente, para la dirección que toma la curva que tratamos de interpretar; porque la deficiencia en el registro de todos los nacimientos que ocurren en el territorio de la República, que significa en nuestro caso disminución en el dividendo, está compensada con un menor divisor, es decir, una población menor a la que en rea- lidad pueda tener el país. Relaciones entre la Natalidad y la Mortalidad En realidad un súbito crecimiento de la natalidad determina por cinco o diez años una alta mortalidad, inclusive la infantil; pero si la natalidad se mantiene alta por un período largo de tiempo (como es el caso, con fluctuaciones no muy sensibles de 1906 a 1914) más bien reduce la mortalidad general, fenómeno que también se observa en el lapso de tiempo antes indicado en la línea de mortalidad (véase la grá- fica correspondiente). La razón es obvia, desde luego que los recién nacidos en los años sucesivos de esta etapa de alta natalidad, van entrando paulatinamente en grupos de edades más avanzadas en las cua- les la mortalidad es más baja, y a ese fenómeno se agrega el de aumento de población, todo lo cual contribuye a que los cocientes de mortalidad general sean menores. Otra característica opuesta a la anteriormente dicha es la de que los efectos de una natalidad singularmente alta en un deter- minado año o grupo de años, refleja — cincuenta o sesenta años más tarde—un exceso en la proporción de las personas de edades avanzadas, siendo natural que en esos grupos la mortalidad vaya en aumento gra- dualmente también y llegue a alcanzar cocientes más altos. Es indudablemente complejo el estudio de estas cuestiones; pero en general cabe decir que uno y otro fenómenos añadidos al de inmigración, alteran la proporción de las edades y de los sexos de una población y que, inversamente, las edades de los grupos de población determinan variaciones sustanciales de la natalidad y de la mortalidad de un país a través de períodos más o menos largos de tiempo. Apuntemos a continuación los datos y trabajos que urgen para lle- gar a un estudio más completo de nuestra natalidad: 1) censo de población, 2) mejor registro de nacimientos y concentraciones estadísticas por áreas urbanas y rurales, 3) clasificación de la población femenina: a) por edades, b) por estado civil, c) por razas. 4) Proporción de los sexos en la población, 5) nupcialidad, 6) generales: a) edad de los padres, b) estado civil de los padres, c) pluralidad de nacimientos, d) legitimidad. MORTALIDAD MORTALIDAD GENERAL DE LA REPUBLICA 1906- 1925 MIL DE POBLACION Véase Cuadro No. 1 y Gráfica No. 1. Se inicia la línea de mortalidad con un cociente de 24.6°/oo en 1906 y sigue una tendencia general, no muy marcada, de descenso hasta 1915 (21.9%o); de este año en adelante comienza una reacción en aumento no muy marcado, hasta producirse la violenta crecida en 1918 (30.5°/oo) que determina la máxima de este período de 20 años. Un descenso en 1919 (27.6°/oo) que es siempre un cociente alto, pone un compás de espera a la siguiente alza que se produce en 1920 (28.6o/oo). Un rápido descenso en el cociente de 1921 lleva el índice a 21.0o/oo, continuando en declina- ción hasta llegar a la mínima 20.1o/oo (1923). Los últimos dos años 1924 (22.3°/0o) y 1925 (24.0°/oo), señalan una tendencia de aumento de bastante significación en nuestra línea de mortalidad general. Mortalidad: Máxima 30.5 °/00 Mínima 20.1 » Variación 10.4 » Promedio 24.0 » + 2.7 Heredia y Limón tienen promedios que son 5.5°/00 y 6.3°/0o me- nores que el de la República. Limón, Puntarenas y Cartago están por encima del promedio de mortalidad de la República. San José coincide con el de ésta última. Aparecen Alajuela, Guanacaste y Heredia con inferiores promedios de mortalidad al de la República. La zona de los mayores disturbios en la mortalidad está entre fines de 1927 y fines de 1920. La crisis en la salud de la población costarricense se inició (1918) un poco más tarde que la de la natalidad (1925). La reacción favorable de la natalidad aparece en el 1920 y la de la mortalidad en 1921. Un ensayo de explicación sería éste: el factor voluntad, apuntado como causa en la disminución de la natalidad es más accesible a un contralor que el de la enfermedad. Es indudable que a las causas que dejamos apuntadas en nuestros ligeros comentarios en el capítulo de natalidad, para explicar grosso modo los motivos de su declinación, hay que agregar ahora la siguiente; alta mortalidad que coincide con la más baja natalidad entre 1918 y 1920. Es claro que reinando mala salud y muriendo más personas, ambos hechos reducen la fuerza y posibilidades para procrear. ¿Cuáles han sido las causas primordiales que han modificado sus- tancialmente la dirección de la línea de mortalidad general en los últimos 20 años? Habría necesidad de adentrarse en un estudio más minucioso que el que actualmente estamos en capacidad de emprender, para dar contes- taciones que, sobre la base de nuestra información estadística, meteoro- lógica, médica, social, económica, etc., satisficieran más plenamente. La información mínima que falta se refiere a: Población: a) datos más exactos de la total, b) su distribución por sexos, c) su distribución por edades. Estadística vital: a) clasificación de las defunciones por edades, subdividiendo más los grupos actuales, b) clasificación de las defunciones por sexos, c) clasificación de las defunciones por ocupación, d) clasificación de las defunciones con certificado médico, y sin certificado médico. Observaciones meteorológicas: humedad, lluvias, temperatura, evaporación, sol, vientos. Sociales, económicas: Sobreentendido que todo esto en forma tal que pudiera utili- zarse y discutirse desde el punto de vista médico, higiénico y biológico, como estadístico. ¿Cuáles serían los factores que cabría contemplar y a cuyo estudio debieran estar invitados biólogos, médicos, higienistas y estadísticos? Para dar idea, no de la imposibilidad sino de lo complejo de la tarea, como también de lo mucho que nos falta que hacer en nuestras organizaciones gubernativas y particulares, agrupo a continuación los prin- cipales de esos factores que influyen en la mortalidad de un país: I.—Telúricos: a) latitud geográfica, b) clima (continental o marítimo), c) régimen de lluvia. Pliego 2 d) temperatura, e) humedad, f) evaporación, g) suelo (composición), h) topografía, i) sol, j) vientos. II.—Características demográficas: a) composición racial de la población, b) proporción de los sexos, c) distribución de la población respecto a edades, d) migraciones (éstas alteran las condiciones raciales, la pro- porción de los sexos, las edades, las ocupaciones y el grado de cultura de la población). III.—Generales: a) cultura de los habitantes, ' b) ocupaciones, c) hábitos de higiene y sociales, d) condición económica. IV.—Organizaciones sanitarias y formas en que trabajan: (Públicas y privadas) a) departamentos de salubridad, b) laboratorios, c) sanatorios, d) clínicas de todo género, e) hospitales, f) médicos, obstétricas, etc. A pesar de que son muchas las condiciones que hay que examinar para emitir juicios acerca de las causas que hayan mantenido nuestra línea de mortalidad alta y estacionaria en un período largo, y luego en violento ascenso en un período relativamente corto, podemos pasar en revista las circunstancias sanitarias de esas épocas, y principalmente las que fueron más hondamente alteradas en los años de la guerra y en los de la post-guerra. Recordaremos que fueron deficientes el abrigo (vestido y habitación); la alimentación fue escasa, de mala calidad y a precios muy elevados; los salarios bajos, el cambio monetario alto y en fluctua- ciones nunca vistas; zozobras de todo género alteraban la paz de los nervios; la incertidumbre reinaba y el debilitamiento fisiológico a que llegó la población fue campo propicio a las enfermedades reinantes y más especialmente a las pestes que nos azotaron en 1918 (sarampión, influenza y tos ferina), y en 1920 (pandemia de influenza española que ocasionó en toda la República 2298 víctimas). Esto explica, por lo menos, la causa más visible de la corcova dromedaria que afecta la línea de 1918 a 1920. En lo que se refiere a la depresión que la línea ostenta en 1921, 1922 y 1923, cabe decir que a todo período de alta mortalidad corresponde inmediatamente después otro de baja mortalidad; y ya hemos visto que es en éste en donde se produjo la mínima de la serie de 20 años que abarca nuestro estudio. Es lógico realmente pensar que una epidemia como la de la influenza que ofrece posibilidades de com- plicaciones, matara personas que tenían ya muy pocas probabilidades de vida, viniendo a ser esta epidemia como huracán que tiene fuerzas para derribar árboles sanos y tanto más para derribar los carcomidos. Con todo ello lo que sucede es una selección natural, quedando la población que resistió a esos embates, mejor preparada para resistir a las enferme- dades corrientes, lo cual hace que por un período más o menos largo, la mortalidad sea más baja como se ha dicho. Por último la reacción anotada en 1924 y que continúa en 1925 tiende a llevar la línea de la mortalidad a la altura que tuvo durante el período 1906 a 1917. ¿Será sólo ésto, o se prepara una nueva tempestad en el estado sanitario del país? Sólo estudios más minuciosos de la epidemiología y de la morbo- sidad de nuestra población podrían dar alguna luz para ver en el cercano futuro lo que nos espera y para prepararnos a tiempo a fin de conjurar los peligros hasta donde ellos puedan ser conjurables. INDICE DE MORTALIDAD RELATIVA Otra forma de apreciar variaciones no absolutas sino con relación a un valor que se toma por base de comparación, es la del Indice de mortalidad relativa. Se procede así: elijamos por año normal el 1913 dándole a su cociente de mortalidad (22.8°/0o) el valor de 100, calcule- mos, expresándolas en porcentajes, las variaciones que hubo en los años sucesivos y en los inmediatamente anteriores, a 1913. Los valores que de este sencillo cálculo vayan resultando, nos indi- carán cuál ha sido la variación que ha habido en cada año y nos permi- tirán medir con más acierto su fluctuación. ¿Por qué se eligió el 1913 como normal? Porque es anterior a la guerra europea y se encuentra, de consiguiente, en el período estacionario de las fluctuaciones, si dijé- ramos normales. Además se acerca mucho al promedio de mortalidad de los 20 años. El cuadro siguiente da la distribución de esa mortalidad relativa a 1913. Cuadro No. 2 REPUBLICA DE COSTA RICA MORTALIDAD RELATIVA A 1913 Años 1906 - 1925 Años Mortalidad por mil de población Diferencias absolutas sobre 22.8 (Mortalidad en 1913) (l) Tanto por ciento de los cocientes de mor- talidad sobre el del año 1913= 100 °/o Tanto por ciento Diferencias relativas de más y de menos sobre 22.8 (>) 1906 24.6 + 1.8 107.9 4~ 7.9 1907 25.2 + 2.4 110.5 4- 10.5 1908 25.2 + 2.4 110.5 + 10.5 1909 24.8 + 2.0 108.7 4~ 8.7 1910 25.5 + 2.7 112.8 + 12.8 1911 24.4 + 1.6 107.0 + 7.0 1912 23.5 + 0.7 103.1 + 3.1 1913 22.8 0. 100.0 0.0 1914 22.5 — 0.3 98.7 — 1.3 1915 21.9 — 0.9 96.1 — 3.9 1916 23.0 4~ 0.2 100.8 + 0.8 1917 22.5 — 0.3 98.7 — 1.3 1918 30.5 + 7.7 133.7 + 33.7 1919 26.0 + 3.2 114.0 + 14.0 1920 28.8 + 6.0 126.0 + 26.0 1921 21.0 — 1.8 92.2 — 7.8 1922 21.0 — 1.8 92.2 — 7.8 1923 20.2 — 2.6 88.6 — 11.4 1924 22.3 — 0.5 97.8 — 2.2 1925 24.0 + 1.2 105.2 4- 5.2 í1) Estas son las diferencias que aparecen en la gráfica correspondiente N.° 2. EXPLICACION DE LA GRÁFICA N.° 2 La escala vertical da las diferencias absolutas de más y de menos, y la horizontal los años; las áreas negras indican aumento en los respec- tivos años, y las rojas los descensos sobre el año 1913, respectivamente; los números que hay al extremo de cada barra dan los porcentajes de las diferencias sobre la línea base. Así, por ejemplo, en el año 1910, tuvimos una diferencia absoluta de mortalidad sobre 1913 de + 2.7 o sea que dicha mortalidad fue 1.28% mayor que la del año base; o tomada- en conjunto la mortalidad del año 1910 fue 112.8% la de 1913. En cambio en 1923 fue 11.4% menor que la del año 1913 o que apenas alcanzó el 88.6% de la del año 1913. En resumen, hemos tenido 7 años en que la mortalidad ha sido inferior a la de 1913 y 13 años en que ha sido mayor; los años en que ha sido menor todos se cuentan desde 1913 para acá; pero también es cierto que las mayores fluctuaciones sobre esa línea base están de 1913 en adelante. CE PUBLICA ofc CICA- T^cJoImkl^ Piíerenckdf Abso/utej /: : .da crt uu ~c¡i de /Q/3 _ coc /en. re/c'e nc na/, une C col > rs. yg< ;/b ¿ tL Q s¿ a//o /(.t/j que cr ciA 7n c. Y ore sao nr t y oorccntájcf, de júnenlo, por b/. Wr ai / egn tí y _ de d/j 77/m'c/on pcr ¡n/ doeau ..rojas. PROVINCIA - SAH JOÍE ' Nota:-La curva superior (roja) indica la natalidad y la curva inferior (negra) indica la mortalidad. POP na Pf PQB¿AClOn Haciendo abstracción de los altos cocientes que representan los años de 1918 a 1920, cuyas causas más generales pretendemos haber explicado ya y que podemos considerar en un todo anormales, sí ha habido en los últimos 12 años una tendencia de descenso en la línea de mortalidad de la República. PROVINCIA DE SAN JOSE Cuadro No. 3 NATALIDAD Y MORTALIDAD GENERAL Por mil de población.—Años de 1906 a 1925, ambos inclusive Años Población NACIMIENTOS MORTALIDAD GENERAL Número Por mil sobre población Número Por mil sobre población 1906 108178 4611 42.6 2706 25.1 1907 111003 4857 43.7 2769 24.9 1908 112957 4999 44.2 2941 26.0 1909 115302 4967 43.0 2745 23.7 1910 118497 5105 43.1 2942 24.8 1911 121162 5405 44.6 3008 24.9 1912 124109 5506 44.4 2827 22.7 1913 125096 5805 46.4 2966 23.7 1914 128300 6087 47.4 2910 22.6 1915 131332 6009 45.7 2799 21.3 1916 134283 5791 43.1 2940 21.8 1917 136936 5923 43.2 3270 23.8 1918 138193 5587 40.4 4330 31.3 1919 139973 5105 36.4 3425 24.4 1920 141342 5542 39.2 4173 29.5 1921 143958 5695 39.4 3079 21.4 1922 146921 5803 39.5 2840 19.3 1923 151159 5894 39.0 3094 20.4 1924 153819 6114 39.7 3589 23.3 1925 156513 6527 41.7 3973 25.3 NATALIDAD (1906-1925) Ver Cuadro No. 3, Gráfica No. 3 El punto de arranque de esta línea es de (42.6°/oo) en 1906 y en dirección ascendente general culmina con la máxima en 1924 (46.4°/00), luego sigue en descenso muy pronunciado hasta determinar la mínima en 1919 (36.6%o); reacciona y permanece más o menos tres puntos más alta en 1920, 1921, 1922 y 1923; en 1924 y 1925, manifiesta una nueva reacción y asciende en este último año a 41.7°/00. Coincide con la línea de natalidad de la República en su máxima y mínima en tiempo (1914, 1919, respectivamente). Se diferencia en que su máxima es superior a la de la República, además, termina en una reacción muy favorable, mien- tras que la del país, acusa declinación. MORTALIDAD Ofrece con muy pequeñas variantes esta curva de mortalidad las mismas características de la línea de mortalidad de la República: des- censo de 1906 a 1915; reacción hasta culminar en 1918, produciendo una máxima (31.3%o) superior a la que registra la República en ese año (30.3°/Oo); luego la depresión de 1919 (24.6°/oo) que es más pronunciada que la de la República (27.6%o); el siguiente pico, en 1920—el de la influenza española—da un cociente (29.6°/oo), también superior al de la República; la línea de descenso más pronunciada que en aquélla, da la mínima en 1922 (19.3°/oo), más baja y anticipada, en un año, a la de la República. La reacción desfavorable que se inicia en 1922 continúa hasta obtener en 1925 un cociente de 25.3%o, es decir, seis puntos más sobre la mínima. Cuadro No. 4 PROVINCIA DE ALAJUELA NATALIDAD Y MORTALIDAD GENERAL Por mil de población.-—Años de 1906 a 1925, ambos inclusive Años Población NACIMIENTOS MORTALIDAD GENERAL Número Por mil sobre población Número Por mil sobre población 1906 81109 3230 39.8 1902 23.4 1907 82809 3477 41.9 1925 23.2 1908 85656 3687 43.0 1851 21.6 1909 87503 3828 43.7 2007 22.9 1910 89586 3882 43.6 1959 21.8 1911 91707 4006 43.6 1938 21.1 1912 95382 4146 43.5 2012 21.0 1913 97666 4249 43.8 2098 21.4 1914 99685 4331 43.7 2317 23.2 1915 • 101783 4545 44.6 2110 20.7 1916 106763 4389 41.1 2287 21.4 1917 109063 4626 42.4 2326 21.3 1918 110254 4330 39.2 3139 28.4 1919 111738 3996 35.7 2612 ’ 23.3 1920 113039 4337 38.2 3036 26.8 1921 115068 4179 36.3 2150 18.6 1922 117190 4415 37.7 2273 19.3 1923 119409 4465 37.5 2316 19.3 1924 121620 4545 37.5 2379 19.5 1925 123731 4563 36.8 2527 20.4 —- PROVINCIA AJVft A — ISJ o PCL m oí POBLÁC/On NATALIDAD (1906-1925) Ver Cuadro No. 4, Gráfica No. 4 Similares características a la de la República, presenta esta curva de natalidad; sinembargo, el ascenso de 1906, aunque no muy pronun- ciado, se prolonga hasta 1915, en cuyo año se registra la máxima natali- dad (44.8°/oo); se inicia aquí el descenso y da la mínima en 1921 (36.3°/oo); una pequeña reacción se advierte en 1922; se estaciona en el 1923 y 1924, y declina ligeramente en 1925. No se advierte una enérgica ten- dencia en esta provincia a reaccionar en un período largo desde que la natalidad inició su descenso en 1915. MORTALIDAD La mortalidad en esta provincia es en general baja, aún cuando la modalidad de la línea que estudiamos ofrece en sus más salientes carac- terísticas, un parecido a la línea de mortalidad de la República. Período de ligero descenso de 1906 (25.4%o) a 1905 (20.7°/oo); reacción apenas sensible en 1916 y 1917; máxima (28.6°/oo) en 1918; depresión en 1919; segundo pico en 1920 (26.8°/oo), mínima en 1921 (18.6°/oo) (2 años antes de la República) y un ligero ascenso de este año en adelante, acentuán- dose un poquito más en 1925. Es de advertir que en los últimos cinco años los cocientes de mortalidad se han mantenido por debajo de los inferiores del período anterior a la guerra europea, pues el más alto ha sido apenas de 20.6°/oo. Cuadro No. 5 PROVINCIA DE CARIACO NATALIDAD Y MORTALIDAD GENERAL Por mil de población.—Años de 1906 a 1925, ambos inclusive Años Población NACIMIENTOS MORTALIDAD GENERAL Número Por mil sobre población Número Por mil sobre población 1906 54045 2384 44.1 1527 28.2 1907 55373 2528 45.7 1568 28.3 1908 56912 2498 43.9 1738 30.5 1909 58080 2596 44.7 1489 25.6 1910 58770 2443 41.6 1921 32.6 1911 59968 2645 44.1 1581 26.3 1912 61439 2593 42.2 1746 28.4 1913 62283 2652 42.6 1521 24.4 1914 63627 2820 44.3 1476 23.1 1915 64659 2760 42.7 1550 23.9 1916 65840 2776 42.1 1719 26.1 1917 72217 3040 42.1 1574 21.7 1918 72736 2878 39.5 2359 32.4 1919 73205 2710 37.1 2342 31.9 1920 73568 2761 37.5 2398 31.7 1921 74968 3208 42.8 1808 24.1 1922 76303 3020 39.7 1685 22.0 1923 78011 3105 39.7 1497 19.1 1924 79193 3135 39.6 2003 25.2 1925 81723 3285 40.2 2028 24.8 NATALIDAD (1906—1925) Ver Cuadro No. 5, Gráfica No. 6 Los cocientes de natalidad de esta provincia son singularmente altos en los cinco primeros años de los que abarca este estudio. Comienza en 1906 con 44.°/oo; alcanza la máxima natalidad en 1907 (45.7%o) y desde ese año se inicia un descenso con fluctuaciones más o menos marcadas; se produce en 1910 una depresión (año del terremoto); hay luego una pequeña reacción que lleva el cociente en 1914 a la altura del de 1906. Recordemos que este año es el que da la mínima para la República.— De aquí se inicia, coincidiendo con el fenómeno de la depresión vital observada en todas las curvas estudiadas, el violento descenso que da esta provincia, hasta producirse la mínima 37.1 %o, (1919). Una reacción a partir de este año eleva a 42.8%o la natalidad en 1921 para descender el siguiente a 39.7°/oo permaneciendo estacionaria a esa altura hasta 1925. Este año marca tendencia ascendente muy débil. Desde luego hay algu- — CAHAQO ■— //¿\TAUDAD 1— /'W/ÍTAUDAD por n/L or- poBLAdon ñas diferencias fundamentales en esta curva, si se compara con las ante- riores: es la que tiene la máxima más temprana; e inició más temprana- mente el descenso, coincidiendo éste, sinembargo, en su parte más pro- nunciada, con los de las otras provincias centrales. MORTALIDAD Inicia su cociente ya bastante alto en 1906 (28.1 °/oo) y alcanza la máxima (32.6°/oo) en 1910 1 año del terremoto. Un descenso bastante sen- sible en la línea general, aunque con fluctuaciones algunas veces muy marcadas, se detiene en el año 1917, para producir en el año 1918 otro cociente de alta mortalidad, apenas 0.2°/oo menor que el de la máxima; se mantiene alto este cociente en 1919 y 1920, desciende violentamente en 1921 y 1922 y determina la mínima en 1923 (19.1 °/oo); hay una fuerte reacción en 1924 que apenas se debilita en 1925. PROVINCIA DE HEREDIA Cuadro No. 6 NATALIDAD Y MORTALIDAD GENERAL Por mil de población.—Años 1906 a 1925, ambos inclusive Años Población NACIMIENTOS MORTALIDAD GENERAL Número Por mil sobre población Número i Por mil sobre población 1906 39493 1262 32.0 969 24.5 1907 39921 1438 35.9 1084 27.1 1908 40591 1524 37.6 901 22.1 1909 41207 1491 36.1 888 21.0 1910 41957 1546 37.1 876 20.8 1911 42645 1563 36.6 902 21.1 1912 43304 1603 37.0 971 22.4 1913 44164 1625 36.9 872 19.7 1914 45028 1773 39.8 914 20.2 1915 46162 1719 37.3 - 900 19.4 1916 47101 1716 36.5 1013 21.5 1917 47859 1696 35.4 938 19.5 1918 48080 1532 31.9 1311 27.2 1919 47452 1442 30.4 1030 21.7 1920 47715 1453 30.4 1172 24.5 1921 48536 1612 33.2 791 16.2 1922 49100 1590 32.4 1006 20.4 1923 49892 1601 32.1 840 16.8 1924 50620 1537 30.3 849 16.7 1925 51163 1588 31.4 1105 21.5 (x) El Anuario Estadístico de este año da un total de 276 muertes por el terre- moto, inscritas en el Registro del Estado Civil. NATALIDAD (1906- 1925) Ver Cuadro No. 6 y Gráfica No. 6 Al igual de las otras provincias que se asientan en la región alta y central de la República, ofrece semejanzas bastante precisas con respecto a la línea de natalidad de la República: ascenso muy sensible de 1906 (32°/oo) hasta producir la máxima en 1914 (39.8°/oo); descenso pronunciado a partir de este último año hasta producir el primer cociente mínimo en 1919 (30.4°/oo), que se reproduce en 1920; reacción en 1921 que eleva la natalidad a 33.2°/oo; descenso paulatino de aquí en adelante, notándose una reacción favorable en 1925. MORTALIDAD Con un cociente de 24.5 %o, se inicia en 1906; produce una fluctua- ción de crecimiento en 1907 para emprender un descenso rápido en 1908, que se continúa muy suave hasta 1910. De aquí en adelante una reacción apenas sensible da una fluctuación en 1912 de aumento, volviendo a bajar en 1913 y con variaciones no muy marcadas llega a 1917; en 1918 se muestra la máxima (27.2°/oo); siendo ésta la menor de las máximas de las provincias; depresión en 1919 y reacción en 1920; en 1921 se pro- duce la mínima (16.2°/oo); en el 1922 hay un crecimiento súbito que eleva en 6.2°/oo la mínima; desciende en 1923 y 1924; en 1925 hay otra reacción violenta y el cociente de mortalidad sube a 21.5°/oo. Es de advertir que esta provincia registra la máxima y la mínima más bajas en toda la República; sólo el Guanacaste tiene una mínima inferior (16.1 °/oo). PROVINCIA MEBEDIA rmwuoAD, VAJAL !DADt pop mu miTadr Cuadro No. 7 PROVINCIA DE PUNTARENAS NATALIDAD Y MORTALIDAD GENERAL Por mil de población.—Años de 1906 a 1925, ambos inclusive Años Población NACIMIENTOS MORTALIDAD GENERAL Número Por mil sobre población Número Por mil sobre población 1906 17469 557 32.0 415 23.7 1907 18052 721 40.0 396 21.9 1908 18603 795 42.7 478 25.6 1909 18832 865 46.0 617 32.7 1910 19539 921 47.2 494 25.2 1911 20054 897 44.8 515 25.6 1912 20591 969 47.2 551 26.7 1913 21134 991 46.9 611 28.9 1914 21594 1050 48.8 590 27.3 1915 22203 1149 51.7 653 29.4 1916 22342 1098 49.2 653 29.4 1917 22884 1192 52.2 702 30.6 1918 23237 1247 53.7 977 42.0 1919 23586 1062 45.4 888 37.6 1920 23784 1127 47.5 929 38.6 1921 24146 1000 41.4 638 26.4 1922 24470 1085 44.4 800 32.6 1923 24900 1133 45.5 733 29.4 1924 25430 1150 45.2 720 28.3 1925 25703 1089 42.3 886 34.4 NATALIDAD (1906- 1925) Ver Cuadro No. 7 y Gráfica No. 7 Esta provincia, expuesta a cambios más sensibles en el número y componentes de su población, nos ofrece en su línea de natalidad carac- terísticas bien distintas a las anteriores. En primer término su forma general no se ajusta a la de la República. Nótese que se inicia con la mínima en 1906 (32.2%o), y que a ella sigue un período de crecimiento marcado hasta 1918 (53.7°/oo), año de máxima natalidad; es decir, que esta máxima se produjo cuatro años más tarde que las de la República, San José y Heredia y tres años más tarde que la de Alajuela. A partir de 1918, la línea declina hasta 1921 (40.7%o), y de este año, en forma de arco convexo, se inicia una reacción que se quiebra en 1925 (41.1 °/oo). Su máxima es la mayor de la República. MORTALIDAD Si comparamos la línea de mortalidad de esta provincia con la de la República, se verá que las mismas semejanzas que ofrece son la cor- cova dromedaria entre 1918 y 1920, y la reacción ascendente de 1925. Se inicia en 1906 (32.0°/oo), y descartando las fluctuaciones violentas de 1907 (21.9°/oo), año de la mínima, y la de 1909 de ascenso, la dirección general es creciente hasta 1918, en que se produce la máxima (42.0%o); luego la depresión en 1919, y el alza de 1920, para marcar el descenso rápido en 1921; luego reacción ascendente con variantes; y sensible cre- cimiento en 1925 (34.4%o). En general la mortalidad de Puntarenas apa- rece alta, como alta aparece también su natalidad. Será necesario insistir en que aquí puede haber una falacia esta- dística, debido al factor población. Es indudable que la guerra europea alteró internamente los focos, como si dijéramos, del trabajo, y éstos determinan movimientos migratorios que a su vez alteran el total de población de las provincias y sus características de edad y sexo princi- palmente. Así, la región del Pacífico (Puntarenas y el Guanacaste), atra- jeron sin duda por actividades del trabajo una mayor población de la cual forzosamente se reclutaron más muertes y de la cual nacieron más niños. Pero si ese fue el hecho en sí, la variación que él produjo, demo- gráficamente, no fue anotada por nuestra estadística, debido a multitud de razones que no es del caso explicar aquí; de modo que la población de estas provincias que alteraron su número de habitantes en más o en menos, aparecían en los anuarios sólo con los cambios debidos al creci- miento o decrecimiento vegetativos de su población y a las alteraciones que en ésta produjera el movimiento migratorio extranjero. Obsérvase en esta provincia, una variación muy grande, 21.7 °/oo, entre la máxima y la mínima. Este hecho, si así fue, modificó durante los años de la guerra el número de muertes y de nacimientos y, como los cocientes de mortali- dad y natalidad se hacían sobre la población oficial—menor de la real— el resultado fue de crecimiento en ambos. Si esta explicación no fuere del todo satisfactoria, como bien puede suceder, queda la impresión de que en realidad hubo un aumento en la natalidad y en la mortalidad de esta provincia de 1906 a 1918, y que es digno de notarse el hecho de que con este último año coincidieron am- bas máximas, de natalidad y mortalidad. Por otro lado conviene dejar constancia de que mientras menor es la población, mayores son las fluctuaciones que se producen en los res- pectivos cocientes. En una población de mil habitantes, supongamos que mueren 20 personas, lo que dará un cociente de mortalidad de 20 °/oo en un año. Si al siguiente muere una persona menos, el cociente se reduce al 19%o y si una más, aumenta al 21°/oo. En una población de 50,000 habitantes, suponiendo una mortalidad de 1,200 personas por año, tendríamos un cociente de 24%o. Pues bien, para alterar en una unidad más este cociente, en esa misma población, es necesario que el número de muertes se eleve a 50, pues una muerte apenas lo elevaría en 1.50 o sea 0.02°/oo. La terminación del Ferrocarril al Pacífico en 1911 contribuyó a cambiar también la población y de consiguiente aumentar la natalidad y mortalidad sin que se tuviera la estimación de lo que ese aumento sig- nificaba en el cálculo de los cocientes respectivos. p\/m TABtiiAy: , ATA UPAD r WORTAUOAL' por muj o t , POBlACion Este hecho de la migración para poblar la propia ciudad de Punta- tarenas y establecer trabajos a ambos lados de la nueva vía férrea, con- tinúa indudablemente con más intensidad en los años siguientes y tal fenómeno demográfico se unió ya en 1914 y 1915 al apuntado por con- secuencia de la guerra. Si la población cambia la proporción de individuos en lo que a cada edad o grupo de edades se refiere, tendremos que según el grupo de edades en que se aumenta o disminuya, los cocientes de nacimientos o de muerte, a su vez, cambian también. Supongamos un aumento en las edades mayores, ya sea por fenómeno vegetativo o por inmigración. Claro que en esas ciudades las probabilidades de muerte aumentan lo que decidirá aumento en el cociente de mortalidad; y, por el contrario, si es en las edades menores, disminución. Otro tanto sucede con la pro- creación, en los mismos sentidos: en las personas de más de cincuenta años, disminuye el poder procreador si son hombres, y en las mujeres— con rarísimas excepciones—desaparece. Este fenómeno responsabiliza la disminución en los cocientes de natalidad en donde el hecho demográfico apuntado, suceda. PROVINCIA DE GUANACASTE Cuadro No. 8 NATALIDAD Y MORTALIDAD GENERAL Por mil de población. — Años de 1906 a 1925, ambos inclusive Años Población NACIMIENTOS MORTALIDAD GENERAL Número Por mil sobre población Número Por mil sobre población 1906 28133 1134 40.5 492 17.4 1907 29093 1274 43.8 572 19.6 1908 31103 1316 42.4 581 18.6 1909 31635 1322 41.8 833 26.3 1910 32989 1278 38.8 836 25.3 1911 33810 1474 43.6 747 22.0 1912 34952 1578 45.2 529 15.1 1913 36527 1623 44.4 633 17.3 1914 37653 1699 45.1 583 15.4 1915 40806 1718 42.1 787 19.2 1916 41381 1618 39.4 991 23.9 1917 42120 1700 40.4 961 22.8 1918 43217 2000 46.5 1253 28.9 1919 43970 1741 39.6 1088 24.7 1920 45148 2075 46.1 897 19.8 1921 46156 1845 40.1 837 18.1 1922 47305 2021 42.7 872 18.4 1923 51192 2089 40.8 826 16.1 1924 52579 2427 46.2 1075 20.4 1925 53626 2130 39.7 1173 21.8 NATALIDAD (1906- 1925) Ver Cuadro No. 8 y Gráfica No. 8 Esta Provincia manifiesta aún más diferencias en la línea de natali- dad que las que acabamos de estudiar en la de Puntarenas. 1. —Se observan variaciones muy marcadas; 2. —La única tendencia es la de un aumento muy poco sensible de 1906 a 1914; 3. —La máxima natalidad se produjo en 1918, al igual que en Pun- tarenas; 4 años más tarde que en la República; 4. —La mínima (38.8°/oo), la mayor de todas las provincias, se pro- dujo en 1910, es decir 10 años antes que la de la República; 5. —En general los cocientes son muy altos; 6. El descenso a partir de 1914, coincide con el de la República y provincias centrales; pero la reacción es más temprana: en 1917 y 1918. 7. Por último una serie de fluctuaciones siguen a 1918, sin mani- festar una .tendencia determinada. 8. —A pesar de estas fluctuaciones lo que sí se advierte es que la variación (diferencia entre máxima y mínima) es la menor de la República; 9. —El promedio es el tercero en el orden de las provincias (42.3%o.) Son aplicables a esta Provincia las mismas indicaciones hechas en cuanto a Puntarenas en referencia a la variación de los cocientes en poblaciones relativamente pequeñas. Posiblemente la población de esta Provincia ha aumentado y de aquí que los cocientes de natalidad sean altos. Sin embargo, no se advierte lo mismo, como es lógico suponerlo, en cuanto a la mortalidad. Este fenó- meno nos pone las dudas siguientes: 1. a—Si en realidad ha crecido la población, el cociente de nacimientos debió seguir una tendencia de aumento paulatino, lo que no se advierte sino de 1906 a 1914 si se exceptúa la depresión muy grande de 1910 (año de la mínima) como queda dicho. 2. a—Si así no fuere, la impresión que nos deja su línea de natalidad es la de que esta Provincia es muy fecunda. MORTALIDAD Examinando los cocientes de mortalidad en esta Provincia y com- parándolos con los de las otras, se verá que son bajos. 1. —La máxima es 28.9%o en 1918, sólo mayor que la de Heredia (27.2 °/oo) y la de Alajuela (28.4°/oo); 2. —La mínima—la menor de todas las provincias—(16.1 °/oo), se pro- dujo como en la República en 1923; 3. —La variación (12.8%o) es alta; 4. —La línea general muestra dos grandes crisis en la salud de esta Provincia en los años de 1909, 1910 y 1911; la segunda que culmina en 1918 y que se extiende entre 1916 y 1919; PEOVIMC1A QVAnACAÍTE: ' ñO£7M/PAD. n AJA UPAD POP Pl/L__ Je POBLAÜOn r 5. —Correspondiéndose con estas crisis dos grandes depresiones: la primera entre 1912 y el 1913 y la segunda en 1923; 6. —La tendencia en los últimos años es de alza, habiendo sido más violenta en 1924. La alta natalidad, la mayor en toda la República, hace suponer una fecundidad excepcional en la mujer de estas regiones guanacastecas, o que ha habido un aumento de población del que no hemos tomado nota. Comentando este último concepto, tenemos que si nos fijamos un poco en que esta Provincia ha crecido en importancia agrícola (café) e indus- tria (manganeso, durante la guerra) en las últimas dos décadas, y, por otro lado en la constante inmigración nicaragüense, especialmente durante la guerra europea y por el estado convulso de nuestra vecina República del Norte, no es aventurado decir que en realidad la población del Gua- nacaste ha crecido en mayor proporción de la que le señala nuestra estadística. Sin embargo, es un tanto difícil acertar en esta conjetura, ya que no hay datos precisos que la sostengan. Cuadro No. 9 PROVINCIA DE LIMON NATALIDAD Y MORTALIDAD GENERAL Por mil de población.—Años de 1906 a 1925, ambos inclusive Años Población NACIMIENTOS MORTALIDAD GENERAL Número Por mil sobre población Número Por mil sobre población 1906 13163 265 20.2 406 30.8 1907 14925 467 31.3 547 36.6 1908 15957 489 30.7 634 39.7 1909 16221 531 32.7 575 35.4 1110 18195 672 37.1 695 38.6 1911 18920 849 44.9 792 41.8 1912 19647 730 37.2 742 37.7 1913 24111 801 33.2 681 28.2 1914 24292 873 36.0 692 28.4 1915 23756 800 33.7 646 27.1 1916 23632 820 34.7 563 23.8 1917 23916 827 34.6 478 20.2 1918 23706 838 35.3 665 28.0 1919 23803 740 31.0 685 28.7 1920 23777 789 33.2 815 34.2 1921 23749 713 30.0 741 31.2 1922 23760 784 33.0 710 29.8 1923 23832 739 31.0 756 31.7 1924 23932 764 31.9 729 30.4 1925 28307 778 27.4 852 30.0 NATALIDAD (1906- 1925) Ver Cuadro No. 9 y Gráfica No. 9 He aquí, si cabe, la mayor indisciplina que puede presentarse en la línea de natalidad de una población en una área determinada. A esta provincia le corresponde el único puesto regresivo en los hechos vitales demográficos que hemos analizado, pues es la única en que la línea de natalidad corre por debajo de la de mortalidad en deter- minados años de estas dos últimas décadas (1906, 1907, 1908, 1909, 1910, 1912, 1921 y 1925); o, en otras palabras, que la mortalidad superó a la natalidad en tales años, no dejando en ellos, por consiguiente, margen al crecimiento vegetativo de la población de dicha provincia. Veamos, sin embargo, cuales son las modalidades de esa línea. 1. —Se inicia en 1906 con un cociente de (20.1o/00) y en ascenso violento llega, cinco años más tarde, a 44.9°/oo (máxima de la serie), en este lapso de tiempo, produciendo una variación de 24%o. Tal hecho revela la anormalidad de este fenómeno vital. ¿Fue más prolífica la población? ¿Se registraron mejor los nacimientos? ¿Creció la población rápidamente y, como ya se ha comentado en otro lugar, tal crecimiento no fue tomado en cuenta por las estadísticas y de aquí la enorme varia- ción de los cocientes de natalidad? (Adviértase de paso que el mismo fenómeno se observa en la mortalidad); 2. —Un descenso brusco en los años 1912 y 1913, trae la línea a 33.l%o; 3. —Desde este último año con variaciones menos bruscas, se ad- vierte un período de descenso hasta 1925. Las caídas más notables de este último período, están de 1918 a 1919 y de 1924 a 1925; 4. —El promedio de natalidad es 32.9°/oo, el más bajo de las siete provincias. MORTALIDAD No es menos peculiar, si la comparamos con la de la República, la línea de mortalidad de la provincia de Limón. Hay que estar en guardia contra la impresión que ella nos da a fin de no caer en un engaño al juzgar con optimismo las condiciones sanitarias de esta Comarca. Hay cuatro períodos bien marcados: 1. Un ascenso en la mortalidad general de 1906 (30.8°/oo) a 1911 (41.8 %o) siendo este último cociente el de la máxima. (Se corresponde con el de natalidad ya descrito); 2. —Un descenso marcadísimo de 1911 a 1917 (20.2°/oo) producién- dose en este último la mínima. 3. —Reacción en los años 1918, 1919 y 1920 (34.2°/oo); 4. —Un período de pequeñas fluctuaciones y que se mantiene más o menos estacionario (1921 - 1925) entre 30 y 32°/oo de mortalidad. El promedio de mortalidad es 31.6%o, es decir, el más alto de todas las provincias. PI20VIMCIA LIAVZÍM r'XO&TAUPAD. ' [íf¿ TALIPÁD. pop nn. Pt POBLACIOn o Nótese que el descenso en la mortalidad en esta provincia se acentúa a partir de 1914, cuando se marca en el resto de la República el creci- miento; y que el período de gran depresión de élla está entre los años de la gran guerra (1914 — 1918) no obstante que las epidemias de 1918 impusieron una tendencia de crecimiento en la mortalidad al tenor de lo sucedido en todo el resto de la República. ¿Es posible que, de 1911 (41.8°/oo) a 1917, (20.2°/oo) sin haber inter- venido ningún otro factor que el de una condición sanitaria bonancible, se produjera un descenso de 21.6°/oo? ¿Qué trabajos de saneamiento pri- vados y particulares se llevaron a cabo por los cuales pudiera haberse producido una reducción en la mortalidad, de tal magnitud? No tenemos informes acerca de ello. Entonces la explicación cae dentro de los cambios meramente demográficos y económicos que la provincia sufre muy a menudo; y muy marcadamente, los que se operaron durante la gran guerra europea. Acordémonos que esta provincia ofrece las características siguientes: 1. —Una composición racial perfectamente distinta a la del resto de las provincias (blancos, indios, mestizos, negros, mulatos), predominando — esto es una estimación apenas — la raza negra; 2. Las condiciones telúricas son las de una costa baja, pantanosa en gran parte, con fuertes lluvias en casi todo el año, caliente y azotada por fuertes vientos; 3. —La industria que predomina es la agricultura, siendo el cultivo de frutas, principalmente el banano, el cacao y la piña, los que dan más ocupación a sus habitantes varones. Agréguese a esto que el empleado del Gobierno en correos, telégrafos, aduana, marina, etc., por lo general es varón también; 4. —La propiedad no está subdividida como en la región central o la del Pacífico; predominan pues los latifundios, de los cuales los de la United Fruit Company son los más grandes; 5. La población se puede considerar rural y expuesta por consi- guiente a todas las penalidades del trabajo de la finca y del transporte de los productos, carente de comodidades propias para librarse de las enfermedades violentas que la atacan. La ciudad de Limón, por ejemplo, ha cambiado el número de sus pobladores, en acuerdo posiblemente con la abundancia o escasez del trabajo, así: en 1908, 5224 habitantes; en 1914, 7021 habitantes; en 1920, 6628 habitantes; en 1924, 6400 habitantes. Varía entre 1U a Va de la población total de la provincia, y ésto que muchas de las personas que pueblan la ciudad son trabajadoras de fincas vecinas; 6. —Puede decirse que el trabajador negro es el que allí radica con los suyos. Los trabajadores blancos, ya costarricenses, norteame- ricanos o de otras nacionalidades, especialmente nicaragüenses y hondu- reños, no se fincan o si lo hacen, es más a menudo en los pequeños centros de población; 7. —De consiguiente, la población trabajadora es flotante, en su mayor parte masculina y entre 20 y 50 años de edad, es decir, del sexo y madurez en que se obtiene mayor eficiencia en el trabajo agrícola e industrial; Pliego 3 8.°—La proporción de la población femenina es muy inferior a la masculina, y no es atrevido aventurar que si se tuviera datos a la mano para hacer un estudio de la fecundidad de esa población femenina, en aptitud de procrear, resultaría baja también. Fijémonos en la depresión habida en la línea de mortalidad del año 1913 al año 1920 y fijemos nuestra vista también en la de natalidad de ese mismo período. Una contradicción aparece de lo expuesto. ¿Por qué si hubo una disminución en el número absoluto de los habitantes de esa provincia,—por la que tratamos de explicar el correspondiente descenso habido en la mortalidad—no se produjo, por ese mismo hecho, igual o parecido descenso en la natalidad? Algunas de las peculiares características apuntadas ya, nos pueden dar luz en este problema. Los miembros de las pocas familias que hay en esa provincia, no son los que constituyen esa población semi-nómada del grueso de trabajadores y ellos siguen radicando allí, aún a despecho de los vaivenes económicos de la provincia; y son, por otro lado, los que dan carácter a la línea de natalidad. De aquí, pues, que esta línea a partir de 1912, siga una tendencia estacionaria más o menos marcada, sin guardar estrecha relación con la de mortalidad. O en otros términos, que las inmigraciones y emigraciones de trabajadores de esa provincia no afectan profundamente la línea de natalidad y sí la de mortalidad, porque trabajadores que allá van en épocas de bonanza o de allá vienen en las de crisis, no mueven a sus esposas e hijos de sus casas, aunque éstos vivan en la meseta central o en la región del Pacífico. Con sólo obser- var el movimiento de las levas de braceros, se convence uno de esa afir- mación: del Ferrocarril al Pacífico se nos dió este dato: en los últimos dos años no menos de 5000 braceros han sido transportados directamente por los trenes de esa empresa para la región atlántica y semejaban más bien convoyes militares por la ausencia de mujeres y de niños en éllos. De manera, que consideramos bastante acertada la explicación de estas incongruencias de fenómenos vitales aún cuando, como en el caso pre- sente, carecemos de datos para fijar en guarismos la población y algunas características de élla, como la distribución de razas, sexos y edades. Al agravante en las condiciones de salubridad, ocupación, etc., que dejamos anteriormente expuestas, hay que agregar que en relación a razas, la mortalidad es más alta en la negra y esto hace que Limón sufra el peso de ese cociente más elevado, debido al contingente racial negro que allí habita. Réstanos decir, que la mortalidad en Limón, por las razones dadas, debería ser más elevada aún, si no fuera que se compensan esas causas con el atenuante de que el grueso de la población trabajadora está com- prendida entre las edades en las cuales, en condiciones normales—dijéra- mos—se marcan cocientes de mortalidad más bajos, sin distinción de razas ni latitudes. Veámoslo por el cuadro que a continuación copiamos, de estadísticas extranjeras, ya que no es posible formar uno semejante con datos de nuestro medio. Cuadro No. 10 INGLATERRA Y GALES Y ESTADOS UNIDOS DE AMERICA Mortalidad por mil de población en cada periodo de edad (x) HOMBRES MUJERES Edad 1911 - 1915 1920 1911 - 1915 1920 Inglaterra y Gales E. U. A. área de reg. Inglaterra y Gales E. U. A. Inglaterra y Gales E. U. A. Inglaterra y Gales E. U. A. 0— 40.6 37.8 35.7 32.0 33.8 31.2 28.5 26.0 5— 3.4 3.3 3.2 3.4 3.3 2.9 3.1 3.0 10— 2.0 2.2 1.9 2.4 2.1 2.0 2.0 2.1 15 — 3.1 3.7 ? 3.9 2.7 3.2 2.7 3.7 20— 3.9 5.3 ? 5.0 3.1 4.5 3.3 5.3 25— 5.0 6.5 ? 6.2 4.0 5.6 3.9 6.7 35— 8.3 10.1 ? 8.3 6.6 7.9 5.4 7.6 45 — 15.1 15.9 13.3 13.1 | 11.7 12.6 9.5 12.1 55 — 30.8 30.1 25.2 26.7 23.6 24.9 19.4 24.2 65- 65.9 61.7 56.1 58.6 52.6 54.5 45.3 55.0 75— 85—y más 279.5 143.5 J 144.6 130.5 235.4 j 145.0 123.5 253.0 ¡ 136.4 112.4 246.1 | 138.4 1. —Nótese que tanto en un sexo como en el otro, en Inglaterra como en los Estados Unidos, la mortalidad entre 0-5 años es alta, que luego baja, siendo la menor entre 10-15 años de edad, que enseguida es casi estacionaria en los dos períodos 15-20 y 20-25 años; que en el período siguiente, 25 a 35 crece, y crece más y más en los períodos que siguen. Es decir, que pasa en el caso de Inglaterra y Gales, de 2.0°/oo en las edades 10 a 15 años, a ser 279.5°/oo en la de 85 y más años. 2. —Hay variación entre Inglaterra y Gales y los Estados Unidos de América, pero en general en ambas naciones se mantienen las profun- das diferencias en lo que respecta a la mortalidad en los distintos grupos de edades. 3. —En cuanto a los sexos, nótese que son por lo general más altos los cocientes de mortalidad de los varones, tanto en Inglaterra como en los Estados Unidos de América. I1) Hay que advertir que estos son cocientes específicos de mortalidad, o sea, que están calculados, tomando por un lado las defunciones de cada sexo en los dis- tintos grupos de edades y, por otro, la población de cada sexo, clasificada según los mismos grupos de edades. LA VARIACION DE ESTOS FENOMENOS VITALES Las siguientes constantes nos dan idea clara acerca de ésta cuestión: NATALIDAD MORTALIDAD Promedio = 40.7 °/oo Promedio = 24.0 °/00 Desviación Standard . . = + 2.3 Desviación Standard . . = + 2.7 Coeficiente de Variación = 5.6 °/0 Coeficiente de Variación = 11.2«/o De las constantes anteriores, desprendemos que ha habido una disper- sión—apenas mayor—en la mortalidad (2.7) que en la natalidad (2.3); pero en lo que sí difieren estos dos fenómenos en un 50°/o es en su Coeficiente de Variación, siendo el de la mortalidad el doble exactamente del de la natalidad. Hay explicación para ello: la situación precaria de la salud del pueblo de Costa Rica en los años agudos de la guerra, alteró más profundamente el fenómeno de mortalidad que el de natalidad. Cuadro No. 11 MAXIMA Y MINIMA, VARIACION Y PROMEDIO de la Natalidad y de la Mortalidad en toda la República por Provincias, de 1906 a 1925, ambos inclusive PROVINCIAS NATALIDAD MORTALIDAD Máxima Mínima Variación Promedio Máxima Mínima Variación Promedio San José . . (1914) 48.7 (1919) 37.0 11.7 43.2 (1918) 31.3 (1922) 19.3 12.0 24.0 Alajuela . . (1915) 45.4 (1921) 36.0 9.4 41.5 (1918) 28.4 (1921) 18.6 9.8 21.9 Cartago . . (1907) 46.8 (1921) 36.0 10.8 42.3 (1918) 32.4 (1923) 19.1 13.3 26.5 Heredia . . (1914) 40.1 (1919) 30.0 10.1 35.2 (1918) 27.2 (1921) 16.2 11.0 19.4 Guanacaste . (1918) 47.5 (1916) 39.5 8.0 43.8 (1918) 28.9 (1923) 16.1 12.8 20.4 Puntarenas . (1918) 54.5 (1906) 32.4 22.1 46.6 (1918) 42.0 (1907) 21.9 20.1 29.5 Limón . . . (1911) 46.6 (1906) 21.8 24.8 34.3 (1911) 41.8 (1917) 20.2 21.6 30.6 La República (1914) 44.3 (1919) 36.2 8.1 40.7 (1918) 30.5 (1923) 20.2 10.3 24.0 PROMEDIOS DE NATALIDAD Y MORTALIDAD Cocientes de crecimiento vegetativo de la población (1906- 1925) Los cuadros que damos a continuación, indican claramente por pro- vincias, y para la República, cuáles fueron los promedios de natalidad y mortalidad en los 20 años, y además el cociente que corresponde al cre- cimiento vegetativo de la población: ORDEN DECRECIENTE: PROMEDIO DE NATALIDAD: 1. Puntarenas . . . 46.6 %0 2. Guanacaste . . . 43.8 » 3. San José . . . . 43.2 » 4. Cartago 42.3 » 5. Alajuela 41.5 » 6. Heredia 35.2 » 7. Limón 34.4 » La República. . . 40.7 » Los promedios más altos de natalidad corresponden a Puntarenas (46.6 %o) y Guanacaste (43.8%o). Muy similar a este último es el de San José (43.2 %o). El promedio de la República es 40.7°/oo, superado por los prome- dios de San José, Alajuela, Cartago, Guanacaste y Puntarenas. Las pro- vincias de Heredia y Limón tienen un promedio de natalidad inferior al de la República en 5.5°/oo y 6.4°/oo, respectivamente. Acordémonos que Heredia tiene, de las máximas, la inferior de toda la República; que su promedio apenas se diferencia del de la provincia de Limón en 0.9%o y que ésta ha sido regresiva en 9 años de los que estudiamos. Sin em- bargo, Heredia no tiene ningún año regresivo, puesto que el cociente de aumento vegetativo de su población, por la circunstancia de baja morta- lidad es algo más de 5 veces el de la provincia de Limón. ORDEN DECRECIENTE: PROMEDIO DE MORTALIDAD: 1. Limón 30.6 °/0o 2. Puntarenas . . . . 29.5 » 3. Cartago 4. San José . . . . 24.0 » 5. Alajuela 21.9 » 6. Guanacaste. . . . 20.4 » 7. Heredia 19.4 » La República . . . 24.0 » En cuanto a promedios de mortalidad corresponde a la República 24.0%o. Toca a Limón (30.6°/oo) y a Puntarenas (29.5°/oo) los más altos promedios de mortalidad en todo el país. Entre las provincias centrales de las altas mesetas, Cartago coh (26.5°/oo) y San José (24.0°/oo) marcan los promedios más altos. El menor corresponde a Heredia (19.4 °/oo) y muy semejantes a éste son los de Guanacaste (20.4°/oo) y Alajuela (21.9 °/oo). San José está con 24.0°/oo en lugar intermedio entre las provincias que ostentan los promedios mínimos de mortalidad, y Cartago. REPUBLICA DE COSTA RICA Cuadro No. 12 (1) NATALIDAD POR SEXOS EN LAS PROVINCIAS (2) PROPORCION DE NATALIDAD ENTRE VARONES Y HEMBRAS Años 1906-1925, ambos inclusive SAN JOSE ALAJUELA CARTAGO HERED1A Años V H Prop. V H Prop. V H Prop. V H Prop. 1906 2412 2199 109.6 1689 1541 109.6 1162 1222 0950 681 581 117.2 1907 2483 2374 104.5 1793 1684 106.4 1295 1233 105 0 742 696 106.6 1908 2552 2447 104.2 1978 1709 115.7 1278 1220 104.7 790 734 107.6 1909 2512 2455 102.3 1890 1938 092.3 1383 1293 106.9 782 709 110.2 1910 2576 2529 101.8 1998 1884 106.0 1255 1188 105.6 821 725 113.2 1911 2756 2649 104.0 2009 1997 100.6 1342 1303 102.9 826 737 112.0 1912 2831 2675 105.8 2113 2033 103.9 1318 1275 103.3 824 779 105.7 1913 2919 2886 101.1 2215 2034 108.8 1332 1320 1009 838 787 106.4 1914 3141 2946 106.6 2213 2118 104.4 1426 1394 102.2 914 859 106.4 1915 3089 2920 105.7 2303 2242 102.7 1424 1336 106.5 872 847 102.9 1916 2965 2826 104.9 2218 2171 102.1 1458 1318 110.6 901 815 110.5 1917 2976 2947 100.9 2404 2222 108.1 1598 1442 1108 863 833 103.6 1918 2828 2759 102.5 2230 2100 106.1 1482 1396 106.1 776 756 102.6 1919 2644 2461 107.5 2038 1958 104.0 1379 1331 103.6 742 700 106.0 1920 2864 2678 106.9 2215 2122 104.3 1416 1345 105 2 741 694 106.7 1921 2892 2803 103.1 2172 2007 108.2 1627 1581 102.9 847 765 110.7 1922 2928 2875 101.8 2227 2188 101.7 1516 1504 100.8 810 780 103.8 1923 2939 2955 099.4 2278 2187 104.1 1630 1475 110.5 799 802 099.6 1924 3153 2961 106.4 2330 2215 105.1 1626 1509 107.7 776 761 101.9 1925 3403 3124 108.9 2336 2227 104.8 1681 1604 104.8 810 778 104.1 GUANACASTE PUNTARENAS LIMON LA REPUBLICA Años V H Prop. V H Prop. V H Prop. V H Prop. 1906 582 552 105.4 278 278 100.0 135 130 103.8 6939 6504 106.6 1907 644 630 102.2 410 311 131.8 267 200 133.5 7634 7128 107.0 1908 654 662 098.7 406 389 104.3 300 189 158.7 7958 7350 108.2 1909 708 614 115.3 424 441 096.1 307 224 137.0 7926 7674 103.2 1910 644 634 101.5 486 435 111.7 389 283 137.4 | 8169 7678 106.3 1911 785 689 113.9 477 420 113.5 448 401 111.7 8643 8196 105.4 1912 812 766 106.0 508 461 110.1 380 350 108.5 8786 8339 105.3 1913 869 754 115.2 472 519 090.9 416 385 108.0 9061 8685 104.3 1914 901 798 112.9 570 480 118.7 425 448 094.8 9590 9043 1060 1915 898 820 109 5 591 558 105.9 417 383 10S.8 9594 9106 105.3 1916 809 809 100.0 606 492 123.1 411 409 100.4 9368 8840 105.9 1917 850 850 100.0 611 581 105,1 457 370 123.5 9759 9245 105.5 1918 1065 935 113.9 653 594 109.9 445 393 113.2 9479 8933 106.1 1919 878 863 101.7 527 535 098.5 360 380 094.7 8568 8228 104.1 1920 1054 1021 103,2 582 545 106.7 ■ 397 375 392 101.2 9269 8797 105.3 1921 923 922 100.1 510 490 104.0 338 110.9 9346 8906 104.9 1922 1021 1000 102.1 537 548 097.9 400 384 104,1 9439 9279 101.7 1923 1088 1001 108.6 585 548 106.7 380 359 105.8 9699 9327 103.9 1924 1262 1165 108.3 587 563 104.2 1 392 372 105.3 ¡ 10126 9546 106.0 1925 1063 1067 099.6 571 518 110.2 376 402 093.5 10240 9720 105.3 CRECIMIENTO VEGETATIVO Ahora pasando a los cocientes del crecimiento vegetativo de la población, tenemos que por su orden, de mayor a menor, las provincias se arreglan en la siguiente forma: Orden decreciente: Exceso del promedio de nata- lidad sobre el de mortalidad: l.° Guanacaste . . . . . . . 23.4 0/oo 2.° Alajuela . . 19.6 » 3.° San José .... . . . . 19.2 » 4.° Puntarenas . . . ... 17.1 » 5.° Cartago . . . . 16.0 » 6.° Heredia . . . . 15,8 » 7.° Limón . . . . 4.1 » La República . . . . . . 16.9 » Supera el promedio de exceso de natalidad sobre el de mortalidad de la República en las cuatro primeras y están, por debajo de él, las tres últimas. Pero llama poderosamente la atención, el cociente bajísimo (Ví del de la República) que corresponde a la Provincia de Limón (4.1°/oo). Este hecho revela otra vez la característica demográfica peculiarísima de esa provincia, y nos dice que el crecimiento de población en ella, se debe en gran parte al movimiento inmigratorio que provocan las espe- ciales condiciones del trabajo — el mejor remunerado de la República — pero que desgraciadamente constituye un espejismo para costarricenses y extranjeros. Los Hospitales de Limón, Cartago y San José, registran en sus estadísticas la dolorosa experiencia de los braceros y empleados que a la región atlántica van en busca de alivio a sus estrecheces económicas que, por lo general, resultan agravadas después del éxodo. En cuanto a la Provincia de Heredia, que sigue en orden creciente, es indudable que hay en ella algo que es digno de mejor estudio. ¿La baja mortalidad a qué se debe? ¿Su baja natalidad a qué se debe? ¿Son errores de estadística los que hacen aparecer estos dos hechos así? De un estudio practicado por esta Oficina del Censo a mediados del presente año, se saca en limpio que hay de un 10 a 12% del total de nacimientos que no se inscribe en los Registros Auxiliares del Estado Civil. Urge, pues, una campaña en el sentido de compulsar a los habi- tantes de esta provincia, a que cumplan con ese requisito, para llegar a deslindar el problema demográfico y sanitario que ofrece el examen de estos datos que analizamos. ¿Es muy enfermiza esta población? Los cocientes de mortalidad no lo revelan y, al contrario, si no fueran éstos bajos, el cociente de creci- miento vegetativo de la población, sería muy inferior al que dejamos consignado en el cuadro respectivo. ¿Es que se despuebla Heredia? Si así fuera, los cocientes de nata- lidad y mortalidad tendrían que ser más altos, si se calculasen sobre la población real, es decir, inferior a la que actualmente se le atribuye. Realmente, Heredia con 5,000 kilómetros cuadrados de superficie, no ofrece en la sección Sur de la cordillera volcánica del centro, sino muy pocos terrenos colonizables. Los que a este propósito podrían ser utilizados, están al Norte de la mencionada cordillera, y allí no han penetrado las actividades agrícolas ni industriales por falta de vías de comunicación expeditas, que ofrecie- ran aliciente a un movimiento migratorio de las otras provincias hacia la herediana. En cambio, otros sectores del país sí brindan ese aliciente a los heredianos, y por ello estamos inclinados a pensar que sí ha sufrido menoscabo el número absoluto de los habitantes de la provincia de los cafetos y las flores, y que con ello tratemos de explicar las modalidades y alturas de sus líneas de natalidad y mortalidad. Cartago nos ofrece un cociente parecido al de Heredia, mayor ape- nas en 0.2%o al de ésta última. La alta .natalidad de Cartago la enten- demos por un fenómeno diferente y si se quiere opuesto al que hemos apuntado en Heredia. Cartago se ha poblado mucho en algunos de sus cantones en los últimos años. REPUBLICA DE COSTA RICA Cuadro No. 12 B. PROPORCION DE NATALIDAD POR SEXOS VARONES A HEMBRAS — CONSTANTES ESTADISTICAS Provincias Máxima Mínima Variación Promedio Desviación Standard Coeficiente de Variación San José 109.6 99.4 10.2 104.39 2.73 2.61 % Alajuela 115.7 92.3 23.4 104.94 4.47 4 25 » Cartago 110.8 95.0 15.8 104.74 3.76 3.58 » Heredia 117.2 99.6 17.6 106.87 4.18 3.91 » Guanacaste 115.3 98.7 16.6 105.91 5.76 5.44 » Puntarenas 131.8 90.9 40.9 107.36 9.19 8.56 » Limón .... 158.7 93.5 65.2 112.74 16.54 14.68 » La República . . . 108.2 101.7 6.5 105.31 1.9 1.8 La Desviación Standard o con otro nombre dispersión (de las observaciones) es, estadísticamente «la raíz cuadrada del promedio de los cuadrados de las desviaciones de las distintas observaciones respecto al promedio aritmético de las mismas» y ella es una de las mejores medi- das de la consistencia de una serie de observaciones porque nos da idea de cómo varían respecto de su promedio aritmético, permitiéndonos dar más confianza al promedio de aquellas observaciones que ofrezcan una menor desviación standard. Esta constante es muy usada para estudios de estadística comparativa. El Coeficiente de Variación es una constante matemática puesto que no representa unidad de medida alguna sino que da en forma abstracta un guarismo que refleja en sí el grado de variación del fenómeno; por ello es que se utiliza en forma más general para comparar series de observaciones no importando qué heterogeneidad guarden entre sí. Se calcula así: C. de V. = C. de V. = Coeficiente de Variación K. = Constante, 100 generalmente D. S. = Desviación Standard P. — Promedio ¿Qué varía más, la natalidad o la mortalidad? Comparando los coe- ficientes de variación respectivos, contestamos, la mortalidad. REPUBLICA DE COSTA RICA PROPORCION DE NATALIDAD ENTRE VARONES Y HEMBRAS CIENTO Véase Cuadros Nos. 12 y 12 B. Se confirma, por el cuadro respectivo, que hay una predisposición en la naturaleza humana, que fuerza a un mayor número de nacimientos de varones que de hembras. Sinembargo, no deja de haber años, muy pocos por cierto, en algunas provincias, en que se rompe la regla, ya igualándose los sexos o siendo inferior la natalidad en el sexo masculino. Así, por ejemplo: Alajuela en 1909, dió más hembras. Cartago en 1906, dió más hembras. Heredia en 1923, dió más hembras. Guanacaste en 1908, dió más hembras y en 1916 y 1917, se igua- laron varones y hembras. Puntarenas en 1909, 1913, 1919 y 1922, dió más hembras y en 1906, se igualaron los sexos. • Limón en 1914, 1919 y 1925, dió más hembras. En San José no hubo excepción de la regla. La República como un todo, no registra en los 20 años ninguno en que se haya alterado la mayor proporcionalidad de los nacimientos de los varones sobre el de las hembras, con sus fluctuaciones, desde luego. La máxima proporción fue 108.2°/o en 1908; y la mínima 101.7°/o en 1922, y una diferencia entre ambas de 6.5°/0. Calculada la Desviación Standard para esta serie de observaciones, se obtuvo que el promedio es 105.3 + 1.9 Lo bajo de esta desviación standard (1.9) hace ver que el promedio 105.3 es consistente. El Coeficiente de Variación de la misma serie es 1.2 %. Nota:—Por la frecuencia con que se ha presentado el caso de un mayor número de nacimientos femenino que masculino en las provincias, aparece que el fenómeno ha ocurrido más amenudo en las de menor población; Limón y Puntarenas están en efecto comprendidas dentro de esta observación, que no hacemos más que apuntar sin otro comentario. REPUBLICA DE COSTA RICA Cuadro No. 13 (1) MORTALIDAD POR SEXOS, EN LAS PROVINCIAS (2) PROPORCION DE MORTALIDAD ENTRE VARONES Y HEMBRAS Años 1906-1925, ambos inclusive SAN JOSE ALAJUELA CARTAGO HEREDIA Años V H Prop. V H Prop. V H Prop. V H Prop. 1906 1327 1369 097.6 953 949 100.4 768 759 101.1 489 480 101.8 1907 1397 1372 101.8 974 951 102.4 782 786 099.4 528 556 094.9 1908 1434 1507 095.1 982 869 113.0 853 885 096.3 440 461 095.4 1909 1415 1330 105.5 1018 989 102.9 735 754 097.4 465 423 109.9 1910 1513 1424 106.2 1048 911 115.0 972 949 102.4 421 455 092.5 1911 1534 1474 104.0 1010 928 108.7 821 760 108.0 471 431 109.2 1912 1466 1361 107.7 1035 977 105.9 911 835 109.1 482 489 098.5 1913 1480 1486 099.5 1044 1054 099.0 777 744 104.4 430 442 097.2 1914 1500 1410 106.3 1146 1171 097.8 757 719 105.2 441 473 093.2 1915 1394 1405 099.2 1088 1022 106.4 783 767 102.0 476 424 112.2 1916 1501 1439 104.3 1116 1171 095.3 899 820 109.6 530 483 109.7 1917 1654 1616 102.3 1252 1074 116.5 787 787 100.0 497 441 112.6 1918 2235 2095 106.6 1671 1468 113.8 1219 1140 106.0 656 655 100.1 1919 1774 1651 107.4 1377 1235 111.4 1237 1104 112.0 539 491 109.7 1920 2140 2033 105.2 1534 1502 102.1 1214 1184 102.5 599 573 104.5 1921 1554 1525 101.9 1129 1021 110.5 915 893 102.4 422 369 114.3 1922 1454 1386 104.9 1217 1056 115.2 902 783 115.1 496 510 097.2 1923 1574 1520 103.5 1234 1082 114.0 798 699 112,8 408 432 094.4 1924 1816 1773 102.4 1221 1158 105.4 1056 947 111.5 441 408 108.0 1925 2014 1959 102.8 1338 1189 112.5 1034 994 104.0 549 556 098.7 GUANACASTE PUNTARENAS LIMON LA REPUBLICA Años V H Prop. V H Prop. V H Prop. V H Prop. 1906 270 222 121.6 219 196 111.7 286 120 155.0 4322 4095 105.5 1907 301 271 111.0 206 190 108.4 381 166 229.5 4569 4292 106 4 1908 273 308 0S8.6 250 228 109 6 436 198 220.2 4668 4456 104.7 1909 450 383 117.4 325 292 111.3 382 193 197.8 4790 4364 109.7 1910 457 379 120.5 278 216 128.6 463 232 200.0 5152 4571 112.7 1911 422 325 129.8 284 231 122.9 518 274 189.0 5060 4423 114.4 1912 279 250 111.6 309 242 127.6 484 258 187.5 4966 4412 112.5 1913 372 261 142.5 330 281 117.4 469 212 221.2 4902 4480 109.4 1914 315 268 117.5 330 260 126.9 466 226 206.1 4955 4527 109.4 1915 413 374 110.4 354 299 118.3 423 223 189.6 4931 4514 109.2 1916 532 459 115.9 377 276 136.5 355 208 170.6 5310 4856 109.3 1917 534 427 125.0 401 301 133.2 277 201 137.8 5402 4847 111.4 1918 713 540 132.0 526 451 116.6 440 225 195.5 7460 6574 113.4 1919 600 488 122.0 501 387 129.3 437 248 176.2 6465 5604 115.3 1920 496 401 123.6 533 396 134 5 503 312 161.2 7019 6401 109.6 1921 446 391 114.0 364 274 132.8 463 278 166,5 5293 4751 111.4 1922 460 412 111.6 481 319 150.7 453 257 176.2 5463 4723 115.6 1923 439 387 113.4 416 317 131.2 491 265 185.2 5360 4702 113.9 1924 579 496 116.7 371 349 106.3 498 231 215.5 5982 5362 111.5 1925 638 535 119.2 506 380 133.1 539 313 172.2 6618 5926 111.6 MORTALIDAD POR SEXOS El cuadro N.° 13 da la distribución de la mortalidad por sexos y la proporción de mortalidad de varones por cada 100 mujeres, por pro- vincias y para toda la República, y el cuadro número 14 muestra las constantes estadísticas corrientes de dicha distribución. Se confirma, por el mismo cuadro, lo que se tiene observado en otros países: la más alta mortalidad de varones. Sinembargo hay nece- sidad de hacer un breve comentario a los cocientes que hemos obtenido poniendo de relieve cuáles son las causas que actualmente pueden aceptarse para explicar la discrepancia en las proporciones observadas en distintas zonas del territorio costarricense. Se notará que en las provincias que tienen en gran parte su asiento en la Meseta Central, esa proporción es menor que la que se observa en las provincias costeñas, (Guanacaste, Puntarenas y Limón). ¿Quiere decir esto que en estas tres últimas regiones el hombre tiene menos vitalidad que la mujer, o que haya causas extraordinarias que levantan en Limón a tanta altura como a un 229.5°/0 en 1907, dicha proporción? Puede haber algo de esto, que no está constatado aún; pero para la estadística existe como explicación primera, la desproporción en que se hallan los sexos en las poblaciones de esas provincias. Podríamos por el hecho revelado por los números que presentamos, decir que Puntarenas, Limón y Guanacaste son provincias muy masculinas. Ya lo hemos indi- cado: hay razones de trabajo, de clima, que determinan que las actividades principales estén en manos de hombres. Las provincias centrales, por el contrario, tienen otras formas de emplear no sólo hombres sino también mujeres en las faenas agrícolas, industriales y comerciales y en las del mismo Gobierno de la República, especialmente en la Capital. Aún el servicio doméstico encuentra, como es lógico suponer, más aliciente en las provincias centrales, que en las costeñas, y ésto añade una razón más para que se produzca una inmigración femenina hacia la antiplanicie de Costa Rica, alterando de consiguiente la proporción de los sexos de la población. Hay, pues, razones económico-sociales suficientes para que se halle recargada la población de las provincias centrales, de mujeres, y para que sea mayor la proporción de los varones en la población de las provincias costeñas. Es pertinente decir que aventuramos estas conclusiones que sólo el censo completo de la población se encargará de confirmar o negar. Cuadro No. 14 REPUBLICA DE COSTA RICA PROPORCION DE MORTALIDAD POR SEXOS VARONES A HEMBRAS — (CONSTANTES ESTADISTICAS) Provincias Máxima M inima Variación Promedio Desviación Standard Coeficiente de Variación San José 107.7 95.1 12.6 103.2 3.36 3.26 Alajuela 116.5 95.3 21.2 107.5 6.53 6.08 Cartago 115.1 96.3 18.8 105.1 5.17 4.91 Heredia 114.3 92.5 21.8 102.7 9.53 9.28 Guanacaste 142.5 88.6 53.9 118.2 10.38 8.82 Puntarenas . ... 150.7 106.3 44.3 124.3 11.33 9.11 Limón 229.5 137,8 91.7 187.6 23.32 12.42 La República .... 115.6 104.7 10.9 110.8 3.09 2.79 INDICE VITAL Cuadro No. 15 REPUBLICA DE COSTA RICA INDICE VITAL Años Proporción entre Nacimientos y Defunciones °/o Años Proporción entre Nacimientos y Defunciones °/o 1906 159.7 1916 179.1 1907 166.5 1917 185.4 1908 167.6 1918 131.1 1909 170.4 1919 139.1 1910 162.9 1920 134.6 1911 177.5 1921 181.7 1912 182.6 1922 183.7 1913 189.1 1923 189.0 1914 196.5 1924 173.4 1915 197.9 1925 159.1 INDICE VITAL DE LA REPUBLICA Véase Cuadro No. 15 y Gráfica No. 10 Llámase Indice Vital al cociente que resulta de: N X 100 i. v — D I. V = Indice Vital N = N.° absoluto de nacimientos D = N.° absoluto de defunciones 100= una constante. O de otro modo, proporción entre nacimientos y defunciones expresadas en %. Este índice es una de las constantes más apropiadas que se usan en estadística para juzgar de la potencia biológica de una población. Se distinguen tres clases de cocientes en los índices vitales: 1,° si el cociente es igual a 100, el índice vital es estacionario. 2.° si es mayor de 100, el índice vital es progresivo; y 3.° si es inferior a 100, el índice vital es regresivo. Nuestro país ha tenido en general un índice vital alto y desde luego progresivo en todos los años de nuestro .estudio. Ha habido sus momen- tos de mayor pujanza y sus momentos de depresión. Véase la gráfica. Esta gráfica nos muestra que así como las líneas de natalidad y mortalidad siguieron divergentes a partir de 1906 hasta 1914, y luego QEPVBLICA -<* COSTA EICA INDICE- VI T/h l—> .• 19 0 6 '192 5 • casi paralelas, pero en descenso ambas, de este último año a 1915, del mismo modo nuestro índice vital fue en aumento—con las variaciones propias de este fenómeno biológico—en todo ese período de tiempo, marcando su máxima en 1915 (197.9%), o en otras palabras, en este año hubo 197.9 nacimientos por cada cien defunciones y fue el año en que la población de Costa Rica alcanzó su más alto cociente de creci- miento vegetativo. A partir de este momento de mayor vitalidad para la República, se inician las crisis ya descritas en las líneas de natalidad y mortalidad, y se ve que tienden estas a converger y tales aproximaciones determinan el descenso en los cocientes vitales del país: véase si no la depresión que se marca entre 1918 y 1920, ambos inclusive. El índice vital mínimo corresponde cabalmente a 1918 (131.1%). En el año 1921 principia a mar- carse una nueva divergencia en nuestras líneas de natalidad y mortalidad siendo más notable dicha divergencia en esta última y como consecuencia el índice vital reacciona, determinándose en 1923 (189.0%) un nuevo pico, debido a que en ese año se produjo la mínima de mortalidad, perma- neciendo, en cambio, estacionaria, la línea de natalidad. De 1923 a 1925 ha decrecido el índice vital por un movimiento contrario, es decir, de acercamiento de la línea de mortalidad a la de natalidad, ya que ésta continuó casi horizontal. Para ilustración de este punto, damos a continuación índices vitales en los Estados Unidos: INDICES VITALES DE LA POBLACION DEL AREA DE REGISTRO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA, EN 1918 Blancos'. Nativos Blancos nacidos en el extranjero Negros Población Total 118.8 151.8 93.7 » Urbana 93.2 166.9 66.8 » Rural 144.8 118.8 118.4 Cuadro No. 16 1. —En los Estado Unidos de América hay en la población urbana de los nativos blancos, un índice vital (93.2%) regresivo, siendo no muy alto el rural (144.8%) y muy bajo el de la población total (118.8%). 2. —Los habitantes blancos de los Estados Unidos de América nacidos en el extranjero tienen un índice vital progresivo mucho más alto que los nativos norteamericanos, especialmente en la población total y en la urbana. 3. —En cuanto a los negros, sus índices vitales son regresivos en la población total y en la urbana, y progresivos, pero muy bajos, en la rural. Claro que estos índices pueden variar y ser mejorados todos según la región en que se concentren esos distintos grupos raciales. Por ejemplo, los negros en la Carolina del Norte, en las zonas rurales, tienen hasta 190.3 de índice vital; así como en el Estado de Wisconsin, en los nativos blancos norteamericanos de la población rural, llega dicho índice a 266.0. Censo 4 CONDICIONES QUE FAVORECEN UN INDICE VITAL ALTO EN LA PROVINCIA DE GUANACASTE a) La baja mortalidad infantil. b) Las madres amamantan a sus hijos evitando los peligros de la alimen- tación artificial, una de las causas principales de esa mortalidad. c) La alimentación es fuerte: leche, carne, arroz, frijoles, huevos, pláta- no, etc.—Existe la costumbre de hacer un desayuno completo, como lo estilan los habitantes de las zonas templadas. d) Vida rural, aun cuando fatigosa por la inclemencia del clima. e) Trabajo abundante. No están expuestos a cesantías y esto asegura los medios de subsistencia. f) Las horas de sueño no se alteran y son madrugadores. g) La pobretería no sufre las privaciones a que está expuesta la del interior de la República sobre todo de las áreas más urbanizadas, en las que la lucha por la vida es más intensa. EL ESTADO CIVIL Y LA MORTALIDAD Cuadro No. 17 FRANCIA, PRUSIA Y SUECIA Promedio de mortalidad anual por 10.000 de población en cada PERÍODO DE EDAD SEGÚN SU ESTADO CIVIL DE 1886 A 1895 Hombres a las edades de: Mujeres a las edades de: 20 - 40 40 - 60 60 y más 20 - 40 40 - 60 60 y más Francia: Casados 77 153 583 80 121 456 Solteros 103 246 794 78 166 730 Viudos o divorciados . 211 293 1.148 145 198 930 Prusia: Casados 71 175 582 79 128 497 Solteros 84 231 806 59 179 729 Viudos o divorciados . 201 346 1.091 101 172 805 Suecia; Casados 53 114 453 66 96 364 Solteros 83 204 690 61 120 528 Viudos o divorciados . 104 190 856 98 132 698 Para dar mejor interpretación del cuadro que antecede reproduci- mos a continuación unos párrafos de la obra de Sir Arthur Newsholme: «The Elements of Vital Statistics». Ver cuadro No. 17 «La cuestión del efecto del sexo en la mortalidad está íntimamente relacionada a aquella de la influencia de la interrelación de los sexos en el matrimonio, y es un asunto que ha interesado mucho a la estadística social que se ha restringido por los estudios a la broma constante de que las personas casadas no prolongan más su vida que los solteros; ¡pero sólo aparece así! Conforme dice Farr en 1858: «la familia es la unidad social; y el matrimonio constituye su estado perfecto. La influencia de esta forma de vida es por consiguiente uno de los fundamentales problemas de la ciencia social». Comentando algunas estadísticas francesas relativas al año 1851, él llega a la conclusión siguiente: «el individuo soltero está más propenso a un naufragio en su viaje que aquellos que han unido su vida en ma- trimonio». Una discusión más reciente de este asunto aparece en un tra- bajo de Luden Marsh, (del cual es el cuadro que se comenta). Hubiera sido de desearse que los grupos de edades de tal cuadro hubiesen sido menos amplios para evitar mayores posibilidades de error. Dicho cuadro, tal como aparece, muestra en todas las edades un cociente de mortalidad más bajo entre los casados que entre los solteros y viudos; entre las mujeres casadas el cociente de mortalidad es un poco más alto a las edades de 20 a 40 años que entre las solteras o viudas; pero en las edades de 40 a 60 años y más, la superioridad de la mujer casada es muy evidente. A estas edades avanzadas, los peligros de la maternidad están casi o totalmente ausentes, y las mujeres casadas por lo general están más protegidas y menos empobrecidas que las solteras. La supe- rioridad del hombre casado en todas las edades puede interpretarse de distintos modos. Numerosos factores, unos relacionados con el matrimo- nio y otros independientes de éste, así lo determinan. Relativa libertad respecto al terrible riesgo de la sífilis en la vida matrimonial es uno de los más importantes de esos factores. Una selección propia moral está conectada con este hecho. Como regla un hombre casado ocupa una po- sición social más segura que uno soltero y de consiguiente tiene un ambiente económico y sanitario mejor. Mas aún, existe una probable in- fluencia en el hecho de que los hombres casados son selectos, puesto que los menos apropiados y enfermizos son menos deseables para el matrimonio que los sanos. La estadística de la mortalidad relativa entre casados y solteros es de dudoso valor cuando se muestra la influencia del matrimonio por sí sola en la vitalidad humana. En realidad tales he- chos son el producto de esta influencia más la de la selección, la de mejores condiciones sociales y otros factores». CONCLU SIGNES GENERALES 1) La forma de las líneas de natalidad y mortalidad de la República, la imponen las provincias centrales de Costa Rica, por que hay en ellas más homogeneidad en la población y es ésta mayor. 2) Entre las provincias costeñas Limón y Guanacaste ofrecen las líneas menos definidas. 3) Cartago tiene alta mortalidad por que posee zonas bajas y palúdicas, en las cuales se está aún acumulando por razón de abundancia de tra- bajo, una mayor población; y este aumento no ha sido consignado en las estadísticas demográficas para que altere, disminuyéndolos en la proporción respectiva, los cocientes de mortalidad. 4) Limón es una provincia que sufre las más profundas fluctuaciones ha- biendo sido regresivo su índice vital 9 años en 20, y dando como pro- medio general de aumento vegetativo de su población (4.1%), muy bajo. 5) Heredia muestra todos los síntomas de una despoblación lenta y de una vitalidad no muy fuerte. 6) La provincia de Guanacaste, salvo que se confirme como se ha ex- puesto, que su población ha aumentado, es una provincia vitalmente fuerte y sana. 7) En la provincia de San José influye mucho la masa urbana de la capital, para dar forma y altura a las líneas de natalidad y mortalidad; por ello ofrecemos aparte un estudio de este fenómeno para la ciu- dad de San José1. 8) Majuela aparece vitalmente bien preparada. 9) Puntarenas da la impresión de que en ella se ha producido un cam- bio en su población y quizá, como se dijo en su oportunidad, a ello se debe esos cocientes altos en su natalidad y mortalidad. 10) Hay necesidad de ahondar mucho más cada uno de los problemas esbozados. Así, por áreas y por eliminación de las palúdicas—por ejemplo— llegar a determinar la fuerza de la mortalidad en las otras que no lo son. Aplicar a las provincias el cálculo de la proporción de la mor- talidad infantil, de tuberculosis o de cualesquiera otras causas para tener idea mejor de los otros factores que afectan las líneas de mor- talidad en cada provincia. Ahora bien, para la campaña contra la mortalidad infantil, es nece- sario hacer una investigación previa, pues hay cosas que llaman po- derosamente la atención, por ejemplo: la alta mortalidad infantil en la Provincia de Cartago. ¿A qué se debe? ¿Quién puede con docu- mentos responder a la afirmación que hiciese?2 1 La observación confirma en todos los países con excepciones muy raras, que hay más mortalidad en las zonas urbanas que en las rurales, a pesar de que los trabajos sanitarios para mejorar las condiciones ambientes en las ciudades son factores primor- diales que determinan el descenso de la línea de mortalidad en las circunscripciones urbanas. 2 Véase en el capítulo correspondiente a la ciudad de San José, pág. 83, el plan de trabajo que se propone para llegar a algo más práctico y definido. NUPCIALIDAD nupcíalidad Ver cuadro No. 18 y Gráfica No. 11 Nos limitamos en cuanto a este fenómeno vital a dar los cocientes para la República y para cada provincia en particular calculados por mil de población. Aquí cabría un estudio específico de la nupcialidad por edades, según la distribución de las mismas en la población femenina y y la proporción de los dos sexos en la población total. Nuestros cocientes de nupcialidad no son muy altos en relación a los números que damos, pero quizá lo sean más en la realidad. Hay di- ficultad en que todos los curas párrocos informen con presteza y conti- nuidad de los matrimonios que celebran en sus iglesias, aún cuando la ley y los convenios así lo pidan y ordenen. Sin embargo, un ligero examen de los datos que aquí resumimos nos dicen: l.°, que ha habido en el país dos épocas en estos últimos 20 años de gran depresión en la línea de la nupcialidad: la de 1907-1908 y la de 1915-1919; 2.°, que, de 1908 a 1914 hubo aumento en la nupcialidad; 3.°, que a partir de este último año se inicia el descenso que concuerda con el descenso anotado en la natalidad hasta 1919; 4.°, que en 1920 (5.8°/oo) hay reacción que también concuerda con la de la natalidad; 5.°, que du- rante 1921, 22 y 23 se mantiene más o menos estacionaria a la altura de 1920; y 6.°, que en 1924 y 1925 se advierte una tendencia de aumento muy marcado. La mínima corresponde a 1919 (3.8%o)> y la máxima a 1925 (6.4°/00) Nota.—Por carecer de los datos correspondientes para completar nuestra gráfica, hicimos una interpolación en 1907 y 1918. Tal interpolación se hizo tomando el promedio entre el número de matrimonios del año inmediatamente anterior y del inmedia- tamente posterior en cada caso y calculando el cociente de nupcialidad de ese promedio sobre la población del respectivo año. Cuadro No. 1S NUPCIALIDAD EN LA REPUBLICA, POR PROVINCIAS Años 1906 a 1925, ambos años inclusive Cocientes por mil de población SAN JOSE ALAJUELA CARTAGO HEREDIA Años No. Población °/oo No. Población °l 00 No. Población °/oo No. Población °/oo 1906 625 108178 5.8 594 81109 7.3 234 54045 4.3 170 39493 4.3 1907 111003 , , 82809 55373 • • • 39921 ... 1908 112957 , . 85656 . • • , , 56912 • • . • • . 40591 1909 610 115302 5.5 451 87503 5.1 376 58080 6.5 231 41207 5.6 1910 793 118497 6.7 517 89586 5.8 334 58770 5.7 220 41957 5.2 1911 796 121162 6.6 559 91707 6.1 361 59968 6.0 237 42645 5.5 1912 789 124109 6.3 548 95382 5.7 332 61439 5.4 255 43304 5.9 1913 759 125096 6.1 593 97666 6.1 391 62283 6.3 241 44164 5.4 1914 844 128300 6.6 614 99685 6.1 435 63627 6.8 263 45028 5.8 1915 744 131332 5.7 582 101783 5.7 343 64659 5.3 231 46162 5.0 1916 670 134283 50 638 106763 6.0 352 65840 5.3 302 47101 6.4 1917 651 136936 4.7 421 109063 3.9 347 72217 4.8 150 47859 3.1 1918 , , 138193 110254 , 72736 • • • • • • 48080 1919 683 139973 4.9 *361 111738 3.2 371 73205 5.1 141 47452 3.0 1920 965 141342 6.8 602 113039 5.3 489 73568 6.6 233 47715 4.9 1921 960 143958 6.7 571 115068 5.0 459 74968 6.1 206 48536 4.2 1922 898 146921 6.1 573 117190 4.9 514 76303 6.7 253 49100 5.1 1823 936 151159 6.1 611 119409 5.1 479 78011 6.1 248 49892 5.0 1924 1084 153819 7.0 677 121620 5.6 548 79193 6.6 242 50620 4.8 1925 1112 156513 7.1 690 123731 5.6 613 81723 7.5 317 51163 6.2 GUANACASTE PUNTARENAS LIMON LA REPUBLICA Años No. Población °/oo No. Población °/oo No. Población °/oo No. Población °/oo 1906 76 28133 2.7 118 17469 6.7 118 13163 9.0 1935 341590 5.7 1907 29093 • . • , 18052 • • • , # 14925 • • • 1703 351176 4.8 1908 31103 18603 . • • , 15957 • • • 1472 361779 4.1 1909 105 31635 3.3 105 18832 5.6 153 16221 9.4 2050 368780 5.3 1910 93 32989 2.8 93 19539 4.7 146 18195 8.0 2227 379533 5.9 1911 106 33810 3.1 106 20054 5.3 119 18920 6.3 2352 388266 6.1 1912 83 34952 2.4 83 20591 40 92 19647 4.7 2314 399424 5.8 1913 53 36527 1.4 53 21134 2.5 98 24111 4.1 2226 410981 5.4 1914 65 37653 1.7 65 21594 3.0 160 24292 6.6 2542 420179 6.0 1915 39 40806 0.9 39 22203 1.7 98 23756 4.1 2175 430701 5.0 1916 131 41381 3.2 70 22342 3.1 49 23632 2.1 2012 441342 4.5 1917 105 42120 2.5 97 22884 4.2 32 23916 1.3 1803 454995 4.0 1918 , , 43217 , , 23237 • • • , 23706 • • . 1757 459423 3.8 1919 109 43970 2.5 57 23586 2.4 49 23803 2.0 1771 463727 3.8 1920 148 45148 3.3 115 23784 4.8 173 23777 7.3 2725 468373 5.8 1921 120 46156 2.6 101 24146 4.2 146 23749 6.1 2563 476581 5.4 1922 151 47305 3.2 122 24470 5.0 156 23760 6.6 2667 485049 5.5 1923 123 51192 2.4 105 24900 4.2 130 23832 5.4 2632 498435 5.3 1924 154 52579 2.9 155 25430 6.1 113 23932 4.7 2974 507193 5.9 1925 309 53626 5.6 160 25703 6.2 128 28307 4.5 3329 520766 6.4 V II NVPCIALIPAP •** *■ BEPVBUCA — Per niú.cV p.jblaz¿üfL.s> CUADROS DE LA MORTALIDAD INFANTIL POR PROVINCIAS, EN LA REPUBLICA (1910- 1925) Cuadro No. 19 EDADES AÑOS Total en 16 años 1910 1911 1912 1913 1914 1915 1916 1917 1918 1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 Hasta 1 mes. . . 274 286 257 341 293 295 261 265 329 224 354 373 293 369 408 382 5004 De 2 meses . 90 138 118 153 130 104 117 134 124 107 171 94 100 115 100 99 1894 » 3 . . 92 96 92 125 113 101 104 111 98 95 113 76 105 93 111 127 1652 » 4 . . 90 72 76 97 96 66 78 69 85 78 93 76 70 80 86 92 1304 » 5 . . 65 58 55 89 73 56 40 72 70 50 75 65 58 64 64 87 1041 » 6 . . 45 53 61 63 58 57 51 44 59 42 64 51 60 54 68 63 893 7 . . 42 50 42 70 47 52 33 47 57 40 63 33 50 44 55 52 777 » 8 42 43 41 45 49 33 45 49 48 48 58 40 47 31 49 59 727 » 9 > . . 44 36 38 57 36 46 53 35 51 44 51 35 37 35 56 66 720 » 10 > 56 36 56 44 34 52 53 44 57 38 41 35 35 32 74 55 742 » 11 > 52 41 49 52 38 36 28 48 73 33 40 26 42 49 57 52 716 » 12 . . 57 60 47 64 65 72 61 46 131 56 276 313 298 354 375 555 2830 Total hasta 1 año 949 969 932 1200 1032 970 924 964 1182 855 1399 1217 1195 1320 1503 1689 18300 De 2 años . . 402 374 '352 364 344 368 345 420 592 376 327 133 94 122 214 273 5100 » 3 » . . 123 139 136 139 118 125 122 164 280 152 153 80 65 60 105 137 2098 » 4 » 88 84 76 77 66 52 76 71 142 122 85 57 34 28 57 100 1215 » 5 » . . 47 52 42 38 39 34 38 52 122 82 67 27 15 20 36 34 745 Total: 2 a 5 años 660 649 606 618 567 579 581 707 1136 732 632 297 208 230 412 544 9158 Total hasta 5 años 1609 1618 1538 1818 1599 1549 1505 1671 2318 1587 2031 1514 1403 1550 1915 2233 27458 MORTALIDAD INFANTIL POR EDADES, DE 1910 A 1925, AMBOS AÑOS INCLUSIVE PROVINCIA DE SAN JOSE Cuadro No. 20 EDADES AÑOS Total en 16 años 1910 1911 1912 1913 1914 1915 1916 1917 1918 1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 Hasta 1 mes. . . 193 209 211 258 212 209 207 201 199 229 264 274 272 284 261 250 3733 De 2 meses . 98 114 102 135 132 96 109 100 112 97 137 73 92 99 86 73 1655 » 3 » 59 88 74 90 100 102 72 75 88 84 99 85 91 77 93 83 1360 » 4 » . , 52 57 54 63 74 62 48 54 58 42 67 55 46 49 64 59 904 » 5 » 25 41 45 44 61 53 37 54 42 41 62 29 40 43 45 55 717 » 6 » 32 34 33 33 57 35 46 35 32 44 48 26 33 22 41 46 597 » 7 » . . 26 37 28 33 42 29 32 35 52 37 37 23 37 36 43 47 1 574 » 8 » 24 28 35 30 43 47 39 41 43 39 48 25 45 56 41 40, 624 » 9 » 24 37 35 27 29 44 44 42 41 31 36 20 31 42 41 42 566 » 10 » 28 26 26 18 39 32 34 26 57 31 30 32 36 28 33 34 510 » 11 » . . 23 26 33 38 33 35 35 40 45 23 33 20 22 33 36 55 | 530 » 12 » . . 45 38 47 50 57 40 48 41 92 62 195 214 279 282 313 347 2150 Total hasta 1 año 629 735 723 819 879 784 751 744 861 760 1056 876 1024 1051 *1097 1131 13920 De 2 años . . 289 260 250 300 317 282 311 313 592 350 268 112 127 109 134 155 4169 » 3 » 93 92 97 94 140 113 101 119 280 153 141 66 49 57 62 92 1749 » 4 » 49 33 55 47 55 62 35 43 142 93 76 32 40 39 32 60 893 » 5 » . . 41 36 41 33 30 28 34 33 122 72 52 26 22 18 27 35 650 Total: 2 a 5 años 472 421 443 474 542 485 481 508 1136 668 537 236 238 223 255 342 7461 Total hasta 5 años 1101 1156 1166 1293 1421 1269 1232 1252 2318 1428 1593 1121 1262 1274 1352 1473 21381 MORTALIDAD INFANTIL POR EDADES, DE 1910 A 1925, AMBOS AÑOS INCLUSIVE PROVINCIA DE ALAJUELA Cuadro No. 21 phahf? AÑOS Total en 1910 1911 1912 1913 1914 1915 1916 1917 1918 1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 16 años Hasta 1 mes. . . 205 182 185 179 180 186 193 180 184 168 224 271 183 186 243 199 3148 De 2 meses . 71 77 95 75 76 70 92 56 88 48 87 71 70 38 61 59 1132 » 3 » . . 63 52 69 77 50 59 64 56 56 64 86 60 79 56 78 65 1034 » 4 » 53 30 42 37 51 43 41 56 43 63 60 47 54 43 43 56 762 » 5 » 37 32 46 34 37 29 44 26 38 38 36 41 38 36 54 40 606 » 6 » 53 21 38 27 29 26 39 38 35 42 37 34 33 16 50 27 545 » 7 » . . 35 21 32 21 30 37 32 29 40 31 41 22 28 23 32 34 488 » 8 » 27 26 34 22 30 33 33 38 46 40 30 28 27 27 40 35 516 » 9 » 27 25 20 19 28 21 27 33 47 24 34 24 18 17 33 38 435 » 10 » 27 23 31 34 29 18 39 24 41 26 34 16 11 19 26 37 435 » 11 22 26 26 20 24 21 24 29 48 26 33 29 26 21 36 25 436 » 12 » 69 68 93 90 45 55 81 56 118 90 174 202 203 177 274 277 2072 Total hasta 1 año 689 583 711 635 609 598 709 621 782 660 876 845 770 659 970 892 11609 De 2 años . . 198 150 201 205 178 189 170 183 314 280 179 84 68 66 126 130 2721 3 » 83 73 75 83 55 67 73 72 166 129 115 63 29 31 61 86 1261 » 4 » 36 38 52 45 24 33 45 25 94 68 70 34 24 26 45 76 735 » 5 » 34 30 36 31 19 20 29 20 60 67 54 24 13 7 19 27 490 Total: 2 a 5 años 351 291 364 364 276 309 317 300 634 544 418 205 134 130 251 319 5207 Total hasta 5 años 1040 874 1075 999 885 907 1026 921 1416 1204 1294 1050 904 789 1221 1211 16816 MORTALIDAD INFANTIL POR EDADES, DE 1910 A 1925, AMBOS AÑOS INCLUSIVE PROVINCIA DE CARIACO Cuadro No. 22 EDADES AÑOS Total en 16 años 1910 1911 1912 1913 1914 1915 1916 1917 1918 1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 Hasta 1 mes . . 93 101 118 113 89 100 111 90 85 82 127 111 161 94 101 110 1686 De 2 meses. . 18 51 48 49 56 47 51 36 39 35 50 44 41 43 38 40 686 » 3 » . . 38 31 32 34 36 40 54 36 39 38 38 37 44 48 39 32 616 » 4 » . , 35 24 22 24 27 26 24 34 25 36 23 18 22 15 27 23 405 5 » , . 21 15 17 17 14 18 15 20 18 15 25 10 19 19 21 28 292 » 6 » . . 11 15 14 14 15 19 11 19 24 26 20 9 18 14 19 16 264 » 7 » , . 6 15 13 15 18 14 13 13 24 21 15 10 12 10 7 18 224 » 8 » , . 7 12 21 18 20 10 9 10 14 15 14 13 16 12 20 13 224 » 9 » . . 17 12 18 13 11 16 15 11 20 12 15 14 13 12 13 13 225 » 10 » . . 17 15 13 16 10 15 12 10 14 13 15 6 18 11 13 19 217 » 11 » , . 9 15 16 11 11 17 12 12 17 11 10 15 15 7 12 14 204 » 12 » , . 14 21 12 13 12 16 14 18 38 8 59 77 111 82 93 146 734 Tota hasta 1 año 286 327 344 337 319 338 341 309 357 312 411 364 490 367 403 472 5777 De 2 años. . . 113 112 87 100 112 115 104 103 176 124 90 28 31 22 37 75 1429 » 3 » ,33 37 39 43 33 29 31 45 76 47 34 16 17 15 17 40 552 » 4 » 20 12 28 20 14 16 16 12 42 25 30 7 14 13 3 18 290 » 5 » . . 11 6 18 15 6 7 7 11 29 19 14 6 4 5 3 8 169 Total: 2 a 5 años 177 167 172 178 165 167 158 171 323 215 168 57 66 55 60 141 2440 Total hasta 5 años 463 494 516 515 484 505 499 480 680 527 579 421 556 422 463 613 8217 MORTALIDAD INFANTIL POR EDADES DE 1910 A 1925, AMBOS AÑOS INCLUSIVE PROVINCIA DE HEREDIA Cuadro No. 23 EDADES AÑOS Total en 16 años 1910 1911 1912 1913 1914 1915 1916 1917 1918 1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 Hasta 1 mes . . 98 123 98 106 126 132 130 151 148 132 147 134 128 150 189 154 2146 De 2 meses . 40 28 23 32 33 28 26 37 62 44 34 13 21 20 28 37 | 506 » 3 » 13 16 9 11 16 23 21 24 18 27 23 16 19 10 31 31 3o8 » 4 » 23 15 14 9 9 13 18 21 24 19 19 15 17 18 20 19 273 » 5 » 5 4 5 10 9 12 14 6 16 10 10 12 8 9 15 22 167 » 6 » 9 8 9 6 7 14 11 18 17 16 5 9 9 20 15 15 188 » 7 » 11 5 2 6 5 8 10 6 14 10 9 8 13 8 15 16 146 » 8 » 9 3 8 8 6 13 11 13 11 10 6 5 9 12 13 15 152 » 9 » 13 6 4 7 3 10 8 11 12 20 9 8 8 5 10 13 147 » 10 » 12 7 4 6 2 6 10 10 17 11 11 1 6 8 7 10 128 » 11 » 8 5 1 7 6 7 12 4 26 7 5 10 8 7 15 19 1 147 » 12 » 11 19 6 14 9 13 16 18 47 20 21 43 57 47 67 114 513 Total hasta 1 año 252 230 183 222 231 279 287 319 412 326 299 274 303 314 425 465 4821 Hasta 2 años . . 65 42 45 68 33 63 72 61 115 113 48 27 22 30 49 72 926 » 3 » 42 20 9 26 18 33 43 33 54 36 23 18 18 22 25 46 466 » 4 » 18 12 12 12 11 15 28 19 37 31 18 13 14 10 23 25 298 » 5 » 16 13 7 10 6 17 24 13 32 25 11 11 10 6 16 22 239 Total: 2 a 5 años 141 87 73 116 68 128 168 126 238 205 100 69 64 68 113 165 1929 Total hasta 5 años 393 317 256 338 299 407 455 445 650 531 399 343 367 382 538 630 6750 MORTALIDAD INFANTIL POR EDADES, DE 1910 A 1925, AMBOS AÑOS INCLUSIVE PROVINCIA DE GUANACASTE Cuadro No. 24 EDADES AÑOS Total en 16 años 1910 1911 1912 1913 1914 1915 1916 1917 1918 1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 Hasta 1 mes. . . 50 57 53 63 67 63 63 64 75 66 66 71 89 68 80 72 1067 De 2 meses . 15 22 16 31 35 26 23 25 28 35 31 21 13 19 18 20 378 » 3 » 9 9 20 18 19 23 16 18 24 20 26 10 19 18 15 28 292 » 4 9 7 13 11 13 13 14 10 14 13 19 10 14 12 18 8 198 » 5 » 6 7 7 7 6 10 7 11 10 7 14 7 8 8 4 8 126 » 6 » 10 6 3 12 7 8 12 4 14 9 12 8 15 11 10 8 149 » 7 » 5 2 6 5 9 9 17 9 10 9 8 3 8 5 9 10 124 » 8 » 6 2 7 7 10 6 8 5 13 9 8 4 7 6 6 13 117 » 9 » 5 7 6 5 16 6 10 6 13 10 10 4 7 8 7 16 136 » 10 » 9 3 9 7 10 3 6 7 11 16 7 2 3 6 9 7 115 » 11 » 7 6 4 4 6 4 5 4 5 2 7 6 6 12 10 17 105 » 12 » , 11 12 12 13 13 13 11 14 45 29 43 44 53 47 84 94 528 Total hasta 1 año 141 140 156 183 211 184 192 177 252 225 251 190 242 220 270 301 3335 De 2 años . . 61 62 51 69 55 49 68 68 114 67 54 21 35 21 24 48 867 » 3 » . * 17 13 26 21 19 19 19 22 45 38 25 14 18 12 19 30 357 » 4 » - . 14 10 6 10 8 14 9 14 35 19 17 14 18 9 6 20 223 » 5 » 10 7 12 9 7 11 9 12 20 18 23 6 6 7 6 11 174 Total: 2 a 5 años 102 92 95 109 89 93 105 116 214 142 119 55 77 49 55 109 1621 Total hasta 5 años 243 232 251 292 300 277 297 293 466 367 370 245 319 269 325 410 4956 MORTALIDAD INFANTIL POR EDADES, DE 1910 A 1925, AMBOS AÑOS INCLUSIVE PROVINCIA DE PUNTARENAS Censo 5 Cuadro No. 25 AÑOS Total en CUHUC3 1910 1911 1912 1913 1914 1915 1916 1917 1918 1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 16 años Hasta 1 mes. . , 60 46 32 50 47 52 45 37 47 37 39 45 57 54 38 55 741 De 2 meses . 20 21 17 9 28 15 11 8 16 17 18 18 12 21 11 13 255 » 3 » 17 22 14 11 20 18 11 13 14 18 21 6 15 12 11 12 235 » 4 » 11 12 10 11 13 10 16 10 13 4 12 12 11 9 6 9 169 » 5 » 6 9 8 7 6 11 10 4 6 6 11 5 8 6 10 7 120 » 6 » . . 12 10 9 19 9 9 13 11 10 12 12 5 17 6 6 10 161 » 7 » 4 7 11 6 7 12 4 3 11 8 13 6 3 3 6 7 111 » 8 » 11 16 9 8 9 5 4 8 3 4 12 13 5 3 12 12 134 » 9 » 10 12 9 8 7 11 5 8 9 9 12 6 6 7 8 6 133 » 10 » 7 11 6 7 * 7 9 8 2 7 5 9 7 7 6 6 5 109 » 11 » 6 8 12 10 4 7 7 6 9 11 8 10 5 5 3 11 122 » 12 » 15 13 10 17 11 10 9 9 15 20 27 34 40 2 54 61 387 Total hasta 1 año 179 187 147 154 168 169 143 119 160 151 194 167 186 174 171 208 2677 De 2 años . . 42 45 55 33 36 56 30 37 45 48 38 17 12 17 18 21 550 » 3 » . . 10 13 11 14 7 15 14 7 14 28 15 12 6 6 7 14 193 » 4 » 6 10 4 4 9 7 8 6 13 16 6 3 7 7 8 13 127 » 5 » 4 2 9 7 4 7 5 2 8 8 8 3 4 6 3 9 89 Total: 2 a 5 años 62 70 79 58 56 85 57 52 80 100 67 35 29 36 36 57 959 Total hasta 5 años 241 257 226 212 224 254 200 171 240 251 261 202 215 210 207 265 3636 MORTALIDAD INFANTIL POR EDADES, DE 1910 A 1925, AMBOS AÑOS INCLUSIVE PROVINCIA DE LIMON Cuadro No. 26 REPUBLICA DE COSTA RICA MORTALIDAD INFANTIL POR PROVINCIAS, 1910-1925 Defunciones de niños basta un año de edad por cada mil nacidos vivos SAN JOSE ALAJUELA CARTAGO HEREDIA Años Hasta Nací- Hasta Nací- Hasta Nací- Hasta Nací- 1 año °l OO mieri' °/oo 1 año °/oo míen- °l OO tos tos tos tos 1910 949 5105 185.8 629 3882 162.0 689 2443 282.0 286 1546 184.9 1911 969 5405 179.2 735 4006 183.4 583 2645 220.4 327 1563 209,2 1912 932 5506 169.2 723 4146 174.3 711 2593 274.1 344 1603 214.5 1913 1200 5805 206.7 819 4249 192.7 635 2652 239.4 337 1625 207 3 1914 1032 6087 169.5 879 4331 202.9 609 2820 2159 319 1773 179 9 1915 970 6009 161.4 784 4545 172.4 598 2760 216.6 338 1719 196 6 1916 924 5791 159.5 751 4389 171.1 709 2776 255.4 341 1716 198.7 1917 964 5923 162.7 744 4626 160.8 621 3040 204.2 309 1696 182.1 1918 1182 5587 211.0 1182 4330 272.9 782 2878 271.7 357 1532 233.0 1919 855 5105 167.4 760 3996 190.1 660 2710 243.5 312 1442 216.3 1920 1399 5542 252.4 1056 4337 243.4 876 2761 317.2 411 1435 286.4 1921 1217 5695 213.6 885 4179 211.7 845 3208 263.4 364 1612 225 8 1922 1195 5803 205.9 1024 4415 231.9 770 3020 254.9 490 1590 308.1 1923 1320 5894 223 9 1051 4465 235.3 659 3105 212.2 367 1601 229.2 1924 1503 6114 245.8 1097 4545 241 3 970 3135 3094 403 1537 262.1 1925 1689 6527 258.7 1131 4563 247 8 892 3285 271.5 472 1588 297.2 GUANACASTE PUNTARENAS LIMON LA REPUBLICA Años Naci- Nací- Nací- Nací- míen- °/uo míen- °/oo míen- °/oo míen- °/ü0 tos tos tos tos 1910 252 1278 190.6 141 921 153 0 179 672 266.3 3125 15847 191.1 1911 230 1474 156.0 140 897 156 0 187 849 220.2 3171 16839 188.3 1912 183 1578 115.9 156 969 160.9 147 730 201.3 3196 17125 186 6 1913 222 1623 136.7 183 991 1846 154 801 192.2 3550 17746 200.0 1914 231 1699 135.9 211 1050 200.9 168 873 192.4 3449 18633 185.1 1915 279 1718 162.3 184 1149 160.1 169 800 211.2 3322 18700 177.6 1916 287 1618 177.3 192 1098 174 8 143 820 174.3 3347 18208 183.8 1917 319 1700 187.6 177 1192 148.4 119 827 143.8 3253 19004 171.1 1918 412 2000 206 0 252 1247 202.0 160 838 190.9 4006 18412 217.5 1919 326 1741 187.1 225 1062 211.8 151 740 2040 3289 16796 295.8 1920 299 2075 144.0 251 1127 222.7 194 789 245.8 4486 18066 248.3 1921 274 1845 148.5 190 1000 190.0 167 713 234.2 3942 18252 215.9 1922 303 2021 149.9 242 1085 223.0 186 784 237.2 4210 18718 224.9 1923 314 2089 150 3 220 1133 194.1 174 739 235.4 4105 19026 215.7 1924 425 2427 175.1 270 1150 234.7 171 764 223.8 4339 19672 220.5 1925 465 2130 218.3 301 1089 276.4 208 778 267.3 5138 19960 258.4 CIUDAD DE SAN JOSE NATALIDAD MORTALIDAD INDICE VITAL ESBOZO DE UN PLAN DE CAMPAÑA CONTRA LA MORTALIDAD INFANTIL CIUDAD DE SAN JOSE Sin pretender agotar todos los problemas que dejamos planteados para el resto de la República, creemos digno de la ciudad capital dedi- carle unas cuantas páginas para dar a conocer su natalidad, mortalidad general e infantil, analizando apenas, en relación a sus distritos, las dos primeras, y de una manera general, la última. Cuadro No. 27 NATALIDAD Y MORTALIDAD GENERAL CIUDAD DE SAN JOSE Crecimiento vegetativo. Por mil de Población Años 1906 a 1925, ambos inclusive Años Población Natalidad Mortalidad General °/oo de creci- cimiento vege- tativo de la población Número de nacimientos °/nn sobre población Número de defunciones °/oo sobre población 1906 25525 1019 40.0 717 28.0 11.9 1907 26682 1143 42.8 723 27.0 15.8 1908 27532 1194 46.4 815 29.6 16.8 1909 29660 1303 43.9 758 25.5 18.4 1910 30854 1363 44.1 801 25.9 18.2 1911 31668 1539 48.5 859 27.1 21.4 1912 32449 1522 46.9 875 26.9 20.0 1913 33900 1664 49.0 866 25.5 23.5 1914 34784 1754 50.0 897 25.7 24.3 1915 35654 1714 48.0 844 23.6 24.4 1916 36731 1690 46.2 866 23.5 22.7 1917 37589 1786 47.5 928 24.6 22.9 1918 38016 1610 42.3 1183 31.1 11.2 1919 38451 1401 36.4 966 25.1 11.3 1920 38930 1612 41.4 1059 27.2 14.2 1921 39444 1454 36.8 936 23.7 13.1 1922 40347 1693 42.0 790 19.5 22.5 1923 41306 1690 40.9 801 19.3 21.6 1924 42112 1722 40.8 946 22.4 18.4 1925 43079 1863 43.4 936 21.7 21.7 civpap £¿Vl JOSE © c-f7 alnli dncL%/ ? POB NIL Dt- POBLACIÓN DE JL J IQOo como la de 1918; 5.°, en 1925 hay una reacción después de la depresión sensible de 1924. La reacción de 1918, se debe a que tanto la línea de la natalidad como la de mortalidad, siguieron una tendencia divergente bien marcada, así como la depresión de 1918 a 1921, reconoce por causa el acercamiento rápido de dichas líneas. La reacción de 1925 es producto de una nueva divergencia en las líneas mencionadas. Cuadro No. 32 CIUDAD DE SAN JOSE Indice vital Años Nacimientos No. Defunciones No. Indice °/o 1906 1019 717. 142.1 1907 1143 723 158.0 1908 1194 815 146.5 1909 1303 758 171.8 1910 1363 801 170.1 1911 1539 859 179.1 1912 1522 875 173.9 1913 1664 866 192.1 1914 1754 897 195.5 1915 1714 844 203.0 1916 1619 866 195.1 1917 1786 928 192.4 1918 1610 1183 136.0 1919 1401 966 145.0 1928 1612 1059 152.2 1921 1454 936 155.3 1922 1693 790 214.3 1923 1690 801 210.9 1924 1722 946 182.0 1925 1863 936 199.0 MORTALIDAD INFANTIL Ver Cuadro 33 y Gráfica No. 15 La vida no es para el niño un privile- gio sino su innegable y primer derecho. El cociente de mortalidad infantil se calcula aplicando la siguiente fórmula: M 1=K—-- M I = Mortalidad Infantil. D = Defunciones de niños menores de un año. K = Constante, generalmente, 1000. N = Nacimientos en un período determinado, un año, por lo general. Los cocientes de los cuadros que ofrecemos han sido calculados según la anterior fórmula, pero con la excepción de que las defunciones de los niños comprenden las de aquéllos hasta un año de edad. Para efecto de comparar y de ver cómo varía ese cociente, según que se tome defunciones de niños hasta un año de edad o de niños hasta cinco años, los cuadros tienen ambos cocientes. Nótese que ha habido alguna alteración, posiblemente en la forma de acumular las edades de los niños fallecidos, porque a partir del año 1920, inclusive, se advierte un aumento súbito en la mortalidad de niños hasta un año de edad, y disminuye en cambio notablemente el número de los que mueren entre un año y cinco años de edad. Por otro lado se advierte una gran variación en el total de muertes hasta cinco años de edad. La duda que dejamos apuntada impide ser categóricos en las con- clusiones respecto a la mortalidad infantil propiamente dicha, sea, la de niños hasta un año de edad en este caso. En cuanto a la disminución general que se advierte en la mortalidad de niños hasta 5 años, conviene hacer presente que el cociente no ha sido calculado como debe serlo, es decir, tomando la población efectiva hasta 5 años para hacer un por mil de muertes corriente, sino que lo fue sobre el total de nacimientos por no haber datos demográficos para ello. Como hemos tomado una misma base en los 20 años nuestra com- paración tiene fundamento, sin embargo, para decir que en ese grupo de edades las estadísticas marcan un pronunciado descenso hasta 1922, con reacción fuerte de este año a 1925. Tendremos que esperar el transcurso de unos 3 a 5 años para poder dilucidar, a la luz de la estadística, las dudas expuestas, cuidando, desde luego, de la colección de los datos, su concentración, análisis e inter- pretación. CIVDAD CAN JOCe~ ® (g¡TlMaííJ±ud PJrMñLl }$o 'f$y~z:ZS£hZSí j A M O S poe[ /iil de r\bC¡r\\tr\To^ Cuadro No. 33 CIUDAD DE SAN JOSE MORTALIDAD INFANTIL. 1906- 1925 Por cada 1000 nacidos vivos hasta 1 año, de 1 a 5 años y total hasta 5 años Años Número de niños nacidos vivos Hasta 1 año De 1 a 5 años Total hasta 5 años Nacidos muertos Número de muertes o/oo Número de muertes o/oo Número de muertes O/oo 1906 1019 338 331 338 331 1907 1143 . 339 296 339 296 87 1908 1194 235 196 165 138 400 335 65 1909 1303 , 338 259 338 259 66 1910 1363 268 196 117 86 385 282 69 1911 1539 270 175 139 90 409 266 84 1912 1522 268 176 130 85 398 261 112 1913 1664 314 188 122 73 436 262 110 1914 1754 284 161 130 74 414 236 82 1915 1714 269 156 111 65 380 222 95 1916 1619 260 153 100 59 360 218 101 1917 1786 277 155 122 68 399 223 118 1918 1610 299 182 267 166 566 352 84 1919 1401 228 162 139 99 367 262 91 1920 1612 343 212 66 41 409 254 96 1921 1454 325 223 54 38 379 260 95 1922 1693 296 175 23 13 319 188 45 1923 1690 322 190 21 12 343 203 79 1924 1722 339 196 82 48 421 244 77 1925 1863 355 190 88 47 443 237 72 PROPORCION DE MORTALIDAD INFANTIL Y DE NIÑOS HASTA 5 AÑOS DE EDAD Ver Cuadros Nos. 34 y 35 y Gráfica No. 16 Esta proporción se ha tomado así: PM1=KW P M I == Proporción de Mortalidad infantil K = Constante (100 en este caso) M I x =Mortalidad Infantil (x, la edad a que se tome) M G =Mortalidad General. En nuestra Gráfica, la escala vertical da las defunciones en número absoluto; la escala horizontal, los años; las barras representan: la total, el número absoluto de defunciones en cada año; la barra negra, la pro- porción de mortalidad de niños hasta un año de edad y la barra de puntos más la negra, la proporción de mortalidad de niños hasta 5 años de edad. Los números que hay dentro de las respectivas barras, dan el porcentaje de la proporción. Así, en el año 1910 la mortalidad infantil de niños hasta un año de edad, fue un 33.4°/0 de la mortalidad general, mientras que la proporción de la mortalidad de niños hasta 5 años de edad fue 48.0% de la general. El promedio de la proporción de niños que han muerto hasta 5 años de edad es 45.7 + 3.38 en los 20 años, con un coeficiente de varia- ción de 7.4%. La máxima proporción (50.3 o/o) se registró en 1913. La mínima (37.9o/o) corresponde a 1919. El promedio de la proporción de niños muertos hasta un año de edad es 32.4 + 4.2 con un coeficiente de variación de 12.9% en 16 años. Nótese la diferencia entre los coeficientes de variación, el mayor para los niños hasta 1 año de edad. En los años 1906, 1907 y 1909 en que sólo aparecen barras de puntos, no registraron las estadísticas, separadamente y por edades, la mortalidad infantil propiamente dicha, y sí se consignó la total de niños hasta 5 años de edad. MUERTES' NUMERO ABSOLUTO SAN JOSE PROPORCION oemortalidad infantil. IM/ÑOS HASTA 2 AÑO DE EDAD Mi ños hasta 3 años de edad Mortalidad General Cuadro No. 34 CIUDAD DE SAN JOSE Proporción de la mortalidad infantil1 con respecto a la mortalidad general Años Niños muertos hasta un año Mortalidad general Proporción °/o 1906 1907 • • • • • • • • • 1908 235 815 28.8 1909 • • • • • • • • • 1910 268 801 33.4 1911 270 859 31.4 1912 268 875 30.6 1913 314 866 36.2 1914 284 897 31.6 1915 269 844 31.8 1916 260 866 30.0 1917 277 923 30.0 1918 299 1183 25.2 1919 228 966 23.6 1920 343 1059 32.3 1921 325 936 34.7 1922 296 790 37.4 1923 322 801 40.2 1924 339 946 35.8 1925 355 936 37.9 1 Niños hasta un año de edad. Cuadro No. 35 Proporción de la mortalidad de niños hasta 5 años sobre la mortalidad general Años Muertes hasta 5 años Mortalidad General , Proporción o/0 1906 338 717 47.1 1907 339 723 47.4 1908 400 815 49.0 1909 338 758 44.5 1910 385 801 48.0 1911 409 859 47.6 1912 398 875 45.4 1913 436 866 50.3 1914 414 897 46.1 1915 380 844 45.0 1916 360 866 41.5 1917 399 928 429 1918 566 1183 47.8 1919 367 966 37.9 1920 409 1059 38.6 1921 379 936 40.4 1922 319 790 40.3 1923 343 801 42.8 1924 421 946 44.5 1925 443 936 47.3 LA MORTALIDAD INFANTIL, SUS CAUSAS Y SU DECLINACION Joseph V. D. Porte, Doctor en Filosofía y Jefe de la Sección de Estadística Vital del Departamento de Salud del Estado de New York. “Inter-racial Variation in Infant Marta■ lity” (Página 456). Hace veinte años (en 1905) un escritor británico observaba que el hecho más importante con respecto a este problema de la mortalidad infantil era, sin duda, el que dicho escritor planteaba así: «No obstante la declinación de los cocientes de la mortalidad general, los de la mor- alidad infantil no disminuyen». El año en que esta afirmación de Sir George Newman apareció publicada, la curva de la mortalidad infantil en Inglaterra y Gales señalaba el punto más bajo en los sesenta y siete años anteriores, de los cuales se guardaba estadísticas; y, con excepción del año 1911 en que, por extraordinarias condiciones climatéricas, la curva ascendió, ésta ha venido en continuado descenso desde entonces. Hoy podemos decir ciertamente que uno de los resultados del trabajo de salu- bridad pública, en las últimas dos décadas, ha sido el de la reducción de la mortalidad infantil. Mientras que en los sesenta años inmediatamente anteriores a 1900, en Inglaterra y Gales un promedio de 150 niños por cada mil nacimientos morían antes de cumplir un año de edad, 138 du- rante el quinquenio 1901-1905, 117 en 1906-1910, y 110 en 1911-1915, fueron solamente 90, de 1916-1920. Una declinación semejante en los mismos períodos de tiempo se produjo en los Estados Unidos de América al igual que en otros países civilizados. Nadie podría contradecir el hecho de que la mortalidad infantil ha alcanzado el más bajo nivel según lo que las memorias de la experiencia humana nos indican y que aún continúa decayendo; pero a pesar de esto la opinión no está acorde todavía en cuanto a las causas de este fenó- meno, ni en las deseables y últimas consecuencias biológicas y sociales del esfuerzo por conservar las vidas de los niños. Aún la aceptada creencia de que el trabajo organizado de salubridad pública es una de las causas primordiales de la disminución de la mor- talidad infantil, se objeta algunas veces. Tenemos del campo contrario estos juicios: durante los años recientes ha habido alguna causa operada en la reducción considerable de la mortalidad infantil. Tal causa ha tenido amplio radio y es uniforme en sus manifestaciones. Su influencia se ha extendido al segundo, tercero y cuarto años de vida en la niñez. Ha sido independiente de las medidas de salubridad pública y de los planes por el bienestar social; y no ha habido cambio visible en los hábitos del pueblo durante el período en que se ha presentado dicho fenómeno. La única fuerza a que se puede atribuir es al de un efecto climatérico general, no muy bien definido aún. Excluyendo tales opiniones extremistas, dos grandes corrientes de juicios se enfrentan y pueden resumirse así: 1. —La Sociedad debe, por propia protección como por considera- ciones humanitarias, esforzarse en conservar la vida de sus pequeños. Alta mortalidad en la infancia significa para el futuro un contingente débil y menor de niños y adultos. El mundo se ha apartado del ideal espartano de selección artificial. La vida de un niño no es su privilegio sino su innegable y primer derecho. Cuando Francia impelida por el crecimiento retardado de su población, se preocupó oficialmente por la suerte de sus niños, lo que hizo posible a Budín y compañeros dirigir el primer es- fuerzo organizado en la reducción de la mortalidad infantil, otros países la siguieron y la disminución en el número de muertes casi inmediata- mente testimonió el buen éxito de esas campañas. «La mortalidad infantil depende primariamente de la alimentación, del mejoramiento del ambien- te, de la habitación, y de la provisión de espacios abiertos y libres o de otras influencias controlables». Louis I. Dublin, establece que, si en cualquier momento o lugar el aspecto de la mortalidad infantil no es favorable «no es porque desco- nozcamos cómo mejorar la situación, sino porque, los esfuerzos que sa- bemos que podrían tener buen suceso, han sido aplicados solamente a muy limitados grupos y muy recientemente» y se alcanzarán resultados halagüeños tan pronto como se instituyan medidas apropiadas. 2. —Los que se oponen a este pünto de vista reconocen la con- quista en los campos de la salubridad pública; pero insisten en que ellas son más bien temporales «y que los que están amenazados por herencia de una muerte selectiva, pero que se conservan vivos en su primer año de edad, mueren al segundo, tercero o cuarto año» y que aun cuando sobrevivan a una muerte temprana y logren llegar a la madurez de la vida, no es sino para distribuir «otra semilla de herencia débil que la selección natural hubiera hecho desaparecer rudamente en el interés de un mejoramiento de la raza». Una opinión semejante mantiene E. C. Snow, quien arguye que a la «alta mortalidad infantil corresponde una mortalidad baja en la niñez y viceversa.» A Ploetz, ha encontrado que los cocientes de mortalidad infantil tienen una correlación alta con la mayor vida de los padres y que por lo menos un sesenta por ciento de la mortalidad de la niñez es de carácter selectivo, corroborando parecidas conclusiones obtenidas por estudios, de diferente material, hechos por Karl Pearson M. Greenwood y J. W. Brown establecen que «una parte considerable de las causas de mortalidad infantil debe atribuirse a un factor que está más allá de la esfera de acción de la medicina preventiva». El punto de vista sintético está expresado brillantemente por Ray- mond Pearl, quien sostiene: «de todas las actividades organizadas con el fin de modificar directamente el medio ambiente para el bien del género humano, el grupo comprendido bajo las rúbrica sanidad, higiene y sa- Censo 6 luhridad pública, se colocan en primera línea cuando se juzgan por la medida de sus resultados», y luego añade que «operando en una base de empirismo en su mayor parte y de razonamiento a priori, los es- fuerzos por reducir la mortalidad infantil han sido ensayados en el pa- sado con buen éxito». Para continuar este combate generoso en la misma medida de buen éxito necesitamos, al presente, conocer con más preci- sión lo que se llama el patrón de los nexos causales que controlan y determinan las proporciones de la mortalidad infantil. ESBOZO DE UN PLAN DE CAMPAÑA CONTRA LA MORTALIDAD INFANTIL Exposición Para llegar a la ejecución de un trabajo eficaz en la reducción de nuestra alta mortalidad infantil y de la niñez, es indispensable, a nuestro juicio, concebir una organización que trabaje permanentemente bajo un plan uniforme, científicamente trazado, que se conforme con las condi- ciones propias de esta clase de campañas y con las del medio social edu- cativo y racial de Costa Rica. Hecha esta consideración, queda otra de no menos importancia, la económica. Hay aquí varias instituciones, unas del Estado, otras munici- pales y otras de carácter semi-privado que enfocan sus energías mate- riales y mentales en una misma dirección, es decir, se ocupan en acti- vidades que tienden al mejoramiento social y muy especialmente en el aspecto sanitario. Estas instituciones son: la Subsecretaría de Higiene y Salud Pública con el Laboratorio de Salud Pública, la Clínica Infantil, el Departamento Sanitario Escolar y el Cuerpo de Médicos del Pueblo, la Comisión de Sanidad Municipal, la Gota de Leche, la Cruz Roja, las Juntas de Beneficencia (Caridad), el Departamento de Ankilostomiasis, la Cocina Escolar y la Infantil. Como nuestro medio es pequeño, difícilmente es posible que cada una de esas instituciones alcance el pleno desarrollo de sus planes y la conquista de sus aspiraciones, por separado. Creemos pues, que para ciertos trabajos tales como estos de la reducción de la mortalidad infan- til, podrían aunarse esas fuerzas económicas y mentales que cada una representa y sobre una misma base plantearse el problema y buscar su solución conjuntamente. En manera alguna significa esto la pérdida de la personalidad que cada institución posee y que ha de conservarla porque sirve a fines que son específicos y peculiares a cada una de éllas. Aparecerá el núcleo de trabajadores con sus respectivas divisas como aliados de una causa que es común, a repartirse las penalidades de la batalla y a recibir a prorrata la gloria que en ese hermoso campo se conquiste. Habrá entonces el deseo de hacer más, no por el prurito de que se diga algo para distinguir ese esfuerzo aislado, sino para au- mentar las proporciones del buen éxito total que es lo que importa a todos los colaboradores. Hay mucho de ética en todo este trabajo, hay mucho de psicológico y por eso conviene contemplar estos aspectos para que no sean absorbidos por el punto meramente médico-clínico. Por ello es que el plan que se somete está a base de un trabajo conjunto de cooperación inteligente y leal, si es que queremos salir del campo de las meras concepciones para pasar al inmediato de la ejecu- ción activa. He aquí las líneas generales de este plan, sujeto a revisión, amplia- ción y supresiones si se creyere del caso, para que los que han de rea- lizarlo pongan en cada renglón el detalle indispensable para hacerlo vivir. Si tenemos una clara conciencia del problema en sí y sus proyec- ciones para el bienestar de la Nación, y, si por otra parte, poseemos el cariño necesario a la infancia y a la niñez de Costa Rica, es de espe- rarse que las personas que dirigen las Instituciones dichas, se sentirán impulsadas a prestar su decidida colaboración en esta labor. Propósitos 1. —Hacer una investigación de las condiciones actuales de la mor- talidad infantil y de la niñez en la ciudad de San José, para determinar cuáles son los factores más'salientes de esa mortalidad y proveer a la manera de eliminarlos en tanto como sea posible. 2. —Obtener datos precisos acerca del problema por medio de un censo de casa en casa con fórmulas especialmente preparadas para éllo. 3. —Establecer dos centros: uno Oriental y otro Occidental de tra- bajo y de consulta para: a), madres en estado expectante; b), niños de edad preescolar y escolar; c), para llevar a cabo un examen físico y clínico de los niños, tan completo como sea posible usando del Labora- torio de Salud Pública para determinar bacteriológicamente y microscó- picamente condiciones de infección parasitaria, etc. 4. —Llevar a cabo una campaña intensa de educación de las madres y de los niños en asocio de las escuelas, por conversaciones, conferen- cias, publicaciones y cine. 5. —Formar en cada estación o centro, una unidad de demostración para enseñanza objetiva de los más elementales principios de higiene maternal, de la infancia y de la niñez, atendiendo a los aspectos ali- mento, vestido y habitación y creación de hábitos en general. 6. —Llevar cuidadosa estadística de cada trabajo, del procedimiento empleado, y de los resultados obtenidos para hacer un análisis completo cuando haya trascurrido un tiempo prudencial. 7. Interesar en esta obra otras instituciones y personas para que den su apoyo moral y material. 8. —Interesar a los padres de familia para que den aviso a la Clí- nica Infantil cada vez que nazca un niño y de la necesidad de hacer su inscripción en el Registro del Estado Civil. PLAN GENERAL DE LA CAMPAÑA CONTRA LA MORTALIDAD INFANTIL CIUDAD DE SAN JOSE 1.—Instituciones que colaborarían: I. —Subsecretaría de Higiene y Salud Pública. a) Clínica Infantil, b) Departamento Sanitario Escolar, c) Laboratorio de Salud Pública, d) Médico del Pueblo. II. —Comisión de Sanidad Municipal de la Ciudad de San José y Jefatura de Sanidad. III. —Cruz Roja Costarricense. IV. La Gota de Leche. V. Junta de Caridad. VI. —Otras Instituciones particulares. PERSONAL 2.—Médicos: 2 de la Clínica Infantil, 1 del Departamento Sanitario Escolar, 1 por la Comisión de Sanidad, 1 por la Cruz Roja, 1 por la Gota de Leche. 3.—Asistentes Sanitarias: 6 Subsecretaría de Higiene y Salud Pública, 1 Comisión de Sanidad, 1 Cruz Roja, 1 la Gota de Leche. 4. —Locales: 1 Subsecretaría de Higiene y Salud Pública para la zona del este. 2 Un local para la zona del oeste en el distrito del Hospital. (Puede ser suministrado por la Muni- cipalidad o por la Junta de Caridad). 5. —Medios: a) Medicinas, muebles, material impreso por la Sub- secretaría de Higiene y Salud Pública y por otras de las instituciones colaboradoras, b) Sueldos de empleados. 6.—Plan de Trabajo: a) Censo.—Debe practicarse el censo de cada zona para llenar la tarjeta, a) de familia y, b) la de cada niño, condiciones de la habitación, etc. b) La Subsecretaría puede hacerse cargo de una estación: la del este. c) Las demás instituciones tomarían a su cargo la otra estación: la del oeste. 7.—Forma del Trabajo: a) Cada estación estará equipada del mejor modo así: Estación del oeste. Departamentos: 1 Salón de Despacho Médico, 1 Salón de Espera, 1 Salón de Oficina. b) Una portera, c) El material indispensable médico-clínico, d) Horas de trabajo: Fuera de la organización actual y diaria se sugiere la ventaja de un trabajo nocturno siquiera sea durante las dos primeras horas de la noche, por necesidades múltiples de las madres y muy especialmente de las pobres. 8.—Unidad de Demostración: Se sugiere para, el trabajo educativo que cada estación ha de realizar además de aquél meramente médico-clínico y preventivo, el establecimiento de una unidad de demos- tración que consistirá en hacer trabajos generales en lo siguiente, por ejemplo: Alimento. 1) Biberones: el antihigiénico, el higiénico (sanitario.) 2) Refrigeradores: un modelo con pliego de instrucciones, con una lámina del modelo. 3) Tarjetas con menú impresos de acuerdo con las edades de los niños y también para las madres en estado expectante, durante la lactancia, etc. Baño.— La tina, sus ropas, grabados para la posición del niño y su limpieza total. Vestido.—Un juego de ropas para niño, sencillo, higiénico, econó- mico, y otro para la madre. Una camita con sus ropas, etc. Impresos.—Consejos. Toda clase de cuadros que permitan una impresión clara y duradera en las mentes de las madres y de los niños para ilustrar las conversa- ciones ocasionales y las conferencias, etc., etc. 9.—Estadística: Fórmula para la familia, » » el niño, » » el tratamiento Las hojas del censo debidamente arregladas en orden alfabético. Un inventario de los materiales que se poseen. Señalamiento de visitas, etc. Número de impresos repartidos y clases de ellos. Número de visitas de madres a la clínica. Número de visitas médicas y de las asistentes a los hogares, etc. Informar a la clínica de los cambios de residencia para trasladar en trabajo de documentación pertinentes a la respectiva estación. Número de niños tratados por edades, por causas de enfermedad, por ocupación de los padres, estado económico, raza y nacionalidad de éstos. Número de niños no tratados todo el tiempo con especificación de éste. Gasto total y por cada niño, por cada madre u hogar etc., en dife- rentes aspectos del desembolso. Resultados, etc. Libros, tales como el del Dr. Pupo, Principios de Higiene que nadie debe ignorar, folletos de los de divulgación de higiene que ha hecho publicar la Subsecretaría respectiva, deben estar impresos para dar, o vender a precios más bajos, a las madres que se interesen en la mejor crianza de sus hijos. Una multitud de iniciativas pueden completar este modestísimo programa y aún podría llegarse aquí a la formación de los «Clubs de Madres», que tan eficazmente colaboran en otros países al me- joramiento social del hogar. Para darnos mejor cuenta del problema de la Mortalidad Infantil y más que todo de los progresos que se hagan en su disminución, es pre- ciso hacer un estudio más hondo de los distintos factores que en él in- tervienen. Damos a continuación un apunte de los que a nuestro juicio tendrían que entrar en consideración. A.—Maternos: 1) Tratamiento de las madres durante la preñez, inclusive trabajo, alimentación, etc. 2) Atención que reciben en el alumbramiento (empírico, obs- tétrico o médico). 3) Condiciones en que se produce el alumbramiento: a) referentes a la madre, b) referentes al niño. B.—Alimentación: 1) De la madre durante la época de la lactancia, 2) Del niño: a) Tiempo que haya sido amamantado, b) Si hubo alimentación maternal o si no la hubo por carencia de leche, c) Alimentación mixta y cuánto tiempo, d) Alimentación artificial. 3) Causas del destete y cuánto tiempo después de nacida la criatura. C.—Habitación, vestido y medio ambiente. 1) Ventilación, iluminación, piso, dormitorio, aire, sol, etc. D. —Edades de las madres, E. —Estado Civil, F. —Número de alumbramientos, G. —Número de niños vivos, H. Número de niños muertos (causas), I. —Madres y niños que dependen de ¿lias, J. —Condición económica de los hogares. Este es un análisis que ha de hacerse para cada hogar. Suponiendo que no fuere posible llevar a cabo este plan en toda la ciudad, debería tantearse a hacerlo siquiera en uno de los distritos de élla, siendo muy conveniente principiar por el del Hospital. Hay que mantener ese servicio un tiempo mínimo de dos años para poder medir los primeros resultados. Un plan para las áreas rurales puede variar un tanto, adaptándolo a especiales condiciones de la población campesina y precediendo a su ejecución un estudio detallado de las costumbres alrededor de tópicos generales que, como los esbozados, diesen mejor base a la obra. Por último creemos que siendo este problema de una importancia vital para el país, convendría que el Congreso Constitucional después de madurar un plan que le sometieran las autoridades sanitarias, ya nacio- nales o municipales, debería votar una suma de dinero para invertirla, con método, en una campaña en contra de la mortalidad infantil, una vez adquirida la experiencia de un buen resultado en nuestro medio, patenti- zado con toda clase de datos e informes como se estila en otros países, a fin de ir por senda segura en esta obra de bien público.