DEFENSA DE LA MEDICINA CURATIFA DE MR LÉROT V LICITA ADMINISTRACION DE SU UNICO REMEDIO NOMBRADO PANQUIMAGOGO POR CUALQUIERA INSTRUIDO ÉNSU DIRECCION PRACTICA AUN QUE SEA CLERIGO, O RELIGIOSO^ M. R. P. N. PROVINCIAL. Fr. Joan Matraya Predicador General Apostólico, y morador del Convento de la Santa Recolección de esta Ciudad, ante U. P. M. R. con el mayor respeto dice-Que se digne ü. P. M. R. mandar se le de una copia-del oficio, quq remitió el Séñor Protomedico de Luna en 21 del que rige, por el cual fui exortado de U. P. M, R, para cesar de administrar caritativamente el Panquimagogo. Por tanto- A. U. P. M. R. pido y suplico se digne concederme esta grapta pura los fines, que me convengan, que es merced, y justicia que espera de su justificada piedad-Fray Juan Matraya-Desele como se pide por mi Secretario.-Fr. Manuel Andia-Ministro Provincial- 5 República Peruana.- Protomedico general-Lima y Octubre 21 823.-Al M. R. P. Fr. Manuel Andia, Provincial de San Francisco-Muchos dias ha que se me había dichoque el R. P. Matraya estaba curando y ministrando el Pan- quimagogo, remedio empírico que en manos inexpertas es muy perjudicial y nocivo. No di crédito á las denuncias por parecerme imposible que un Religioso y Sacerdote, se dedicase á hacer de curandero,' contra la decencia y decoro de su estado y carácter: Mas ya he salido de toda duda, habiendo venido á mis manos algunos enfermos muy agravados por haberles ministrado el purgante indiscreta é interpestivámt nté el mismo R. P. Así me es indispensable dar parte A U P. M. R. para que como su Prelado le intime se abstenga de curar y ministrar remedios, y que emplee su caridad y zelo en el exercicio de su sagrado Mmistmio. Encargado yo del cuidado de la salud publica, no llenaría mi deber y me cargaría de responsabilidad, si escusaado avisar á V. P. M. Rda. dejase continuar tammo desorden-D.os guarde á V. P. M. Rda.-Doctor Miguel Tafur-^ copia, á que me remito.-Fr. Pedro Arias-Secretario Provincial ' * Para que V. P. M. R. conozca cía- camente la injusticia que pide el que dirige el oficio, dividiré su materia en ios miem- bros que lo enteran; pero protestando antes, que en todo lo que expondré, solo intento el desagravio del ministerio, que exerzo de predicador apostolice, y maestro publico de । la teología moral; y también para corregir ?1 espíritu de moda, con .que cualquiera se juzga autonz ido para censurar a ciegas la con- ducta de los ministros, del santuario. Dice en su primer periodo-Muchos días ha, que se me había dicho que el R. P. Mitraya estaba curando, y minis- trando el Panquimagogo, remedio empírico, que en manos inexpertas es muy perjudicial y nocivo.-Hacen en efecto como diez me- ses, que de 1 rujillo pude conseguir un exem- piar del libro intitulado la Nomina curativa del inmortal Mr Leroi para socorrer á mi amigo D. Buenaventura Llavena, director de jas maquinas'de vapor para el desagüe del mineral de Pasco, quien desde cinco años pa - decía enormes males, de que no pudieron curarle todos los médicos nacionales, y ex- trangeros, y con el Panquimagogo ha sana- , do perfectamente de su penosa enfermedad de Lombrices; arrojándolas asombrosas en cantidad, y calidad. Como esta curación fue ruidosa, tanto por la calidad de la per- sona, cuanto por el déficit, que causó al gremio, pues es problemático en mi concepto, SI haya gastado mayor caudal en las dichas maquinas, o en su curación, no dudo, que llegase a sus oídos. Confirma esta inferencia el recado, que a ।nomine del Señor Broto- memeo me dio el Dr. Rubín en la calle débanla 1 otema, que me llamaba á su casa; á que conteste preguntando ¿ si ora para conte^arJe en articulo mortis.' Me contex- to, que no; si uen que era para pregan- tarme algunas cosas á cerca del Panquima- gogo, <pie sabia haber yo elaborado sin su ucencia. A que respondí, que si el dicho eñor juz^a a que pudiese servirle en cuanto ain|g(i, que e.-.tavd piouto á ello, para cuyo efecto le ofrecía la celda que ocupo en mi convento de loe Descalzos, pero que encuan- to 1 rotomedico nada tema, que hacer cón migo, puestp que si algo tema que reproc liarme, prelados tema, con quienes po- dría en en etse. Que acerca del Panquimagogo lo ha- bia en efecto confeccionadopoi haber visto una orden suya poco acordada, en que mandaba á los boticarios no hiciesen el dicho reme- dio sin receta de medico: y que cuando alguno lo recetase, le diesen parte de ello, antes de executarlo. Que esta providencia tan precipitada me bahía obligado a hacerlo, para no privar á los enfermos de este so- corro, cuando algún medico se lo llegase á recetar, puesto que su confección pide mu- cho tiempo, á que no dan lugar la mayor parte de las enfermedades; y que mientras no lo hubiese etl todas las boticas, seguiría haciéndolo según se ofreciese la necesidad; para evitar, que lo hiciese mal otro menos exacto, y desinteresado qne yo, que á toda costa me sujetaba á la perfecta observancia de los requisaos de su receta. Finalmente; que no solo habia hecho el remedio , sino también un extracto de la dicha obra, que habia impreso baso el título de Dirección practica de su uso para'' el acierto en su ad- ministración común, de que le obsequiaba por su mano dos exemplares, que le supli- caba entregarle en mi nombre. No comprendo en que sentido use el Señor Protomedico del epiietp empírico, que asigna al tal remedio, por que si en el na- tural, que le da el diccionario déla acade- mia de experimentado, ó practico, es cabal- mente su mayor elogio, y obra contra él; por que habiéndolo usado su autor por el dilatado tiempo de sesenta años en un París, y encontrado constantemente Panquimagogo, esto es, remedio universal, como lo prueba científica, y prácticamente en su citada obra, se hace por este nombre mas recomendable; pero en seguida asegura ser muy perjudi- cial, y nocivo en manos inexpertas. No se concebir, como pueda sujetarse el buen éxito de las medicinas recetadas por un medico sabio á la inexperiencia de la mano, que las administre. Si esto fuera asi seria preciso, que el Señor Protomedico mandase, que en todos los hospitales ocupasen la plaza de barchilones los mas sabios, y experimenta- dos de entre los médicos. Su segundo periodo dice asi-No di crédito á las denuncius por purecerme impo- sible, que un religioso y sacerdote se dedi- case á hacer de curandero contra la decencia y decoro de su estado, y carácter-Es bien extraño, que este señor afecte ignorar, que un religioso y sacerdote dedicándose por pura caridad á curar á los enfermos, lexos de obrar contra la decencia y decoro de su estado y carácter, cumple con perfección ambas obligaciones. Para estampar semejante pro- posición tan injuriosa á mi honor uiigioso, debió antes acordarse del Evangelio de J. C, que enseña, que cuando envió á sus dis- cipulos á predicar el Reyno de Dios les en- cargó, que en cualquiera ciudad que entra- sen, curasen los enfermos que ^éh ella hubie- re-Y si esto no le satisfaciese, debia te- ner presente, que el Evangelista San Lucas, según asegura San Pablo, exercia la medi- cina; como también, que los mas de los Santos la exercieron del mismo modo que yo; y que si en todos ellos fue decente y decoroso, por cumplir asi el expreso pre- cepto del Salvador ¿ por que en mi ha de ser lo contrario ? Por jue asi lo conceptúa el Señor Protomedico*-^ Lima. A mas de esto debió contenerle el decreto de la Congregación de Propaganda Fide, que por orden del Sumo Pontífice Be- nedicto XIV mandó en 18 de mayo de 1748, que todos los Misioneros estudiasen, y practicasen la medicina, por ser el medio mas conducente para ganar las almas de los hombres para J. C. curar sus cuerpos de las enfermedades físicas, para inducirlos por este medio á persuadirse que curarán tam- bién las espirituales, si ex^cu tasen lo que les manden. Sobre todo, debió tener muy fresca la memoria, como digno rector, que es de esta Universidad, por que hacen ape- nas dos meses, qne en su presencia sostuvo por conclusión titular de su grado en ella el presbítero Dr. D. Mariano Funand ni-que es li ilo á todo sacerdote exercer la medicina, probando su thesis contextos auténticos de ambos derechos, y demostrando su practica con la historia de los doce primeros siglos. Executó esto tan a satisfacción del Claustro y su Rector, que por aclamación de aquel le vistió este la laurea doctoral. Y si esto se concluyó respecto al clérigo que exerce la medicina recetante ¿ que deberá decirse res- pecto á la puramente adrainistrante ? Esta no se ingiere á designar los remedios, sino solo á elaborar, y aplicad el ya recetado y detallado por su autor en calidad y cantidad para cada enfermo; de suerte que quien así lo administra, de ningún modo puede decir- se que exerce la medicina, si no que por caridad asiste á sus hermanos enfermos. Lue- go debe confesar ingenuamente la injus- ticia de la invectiva, que hace contra mi esta- do y carácter. Para que el Señor Protomedico tenga razón para reprocharme la falta de decencia y decoro de que me acusa, le era necesario probar antes, que me había dedicado á ha- cer de curandero, no por motivó de cari- dad, como lo manda J. C. su iglesia, y le- yes civiles, sino por vía de negociación, có- mo lo hacen los médicos; pero tan lexos es- toy de semejante reconvención, que podré demostrarle ineluctablemente, no solo haber subministrado gratuitamente el remedio á mas de sesenta necesitados de él, mas también haberles surtido de le necesario para tomar- lo con la dieta, que prescribe su autor. Y si esta prueba le pareciese jactancia, por que parece algo escrupuloso, leconvengale U. P. M. K. con la respuesta del Aposto! á los Corintios, cuando, con sus irracionales car- gos le obligaron a referir en su defensa co- sas, que exaltaban su persona, cuando les dixo-St me he vuelto imprudente, vosotros me obligasteis á ello-, por que yo debía ser loado de vosotros-Aplique el Señor Protomedico el texto á nuestro caso, mientras yo paso á contestar al tercer periodo de su oficio. En el dice así-Mas ya he salido de toda duda, habiendo venido ú mis manos al- gunos enfermos muy agravados por haberles administrado el purgante indiscreta, é intem- pestivamente el mismo Padre-Antes de con- testar directamente; mees preciso informar á U. P. M. R, que he llevado un registro exactísimo, y circunstanciado de todos los enfermos, á quienes he administrado el Pan- quimagogo, como lo demuestra la lista de los sanados por el, que pondré al fin de esta respuesta. Por él consta; que solamente á dos militas de 11 años he curado de enfer- medad aguda, la una de lamparones, y la otra de disenteria, de que ambas han sana- do perfectamente en pocos: diaq sin nece- sidad de llamar medico, y por tanto no pue- den haber caído á sus m inos. Luego los que cita supresso nomine son seguramente del numero de los infinitos crónicos que he cu- rado por habérmelo suplicado, después de haber experimentado inútiles los remedios recetádosles por los médicos. Pe todos es- tos solo dos mugeres han muerto, ambas ti- 'S'icas consumadas, á quienes yo'administré dos ó tres tomas del remedio, proporcionado á su estado de consunción, mas para compla- cer á las enfermas, y sus parientes, que por persuasión que yo tuviese de su buen éxito. La una murió en trente de la panadería de San Francisco de Paula, y la otra en el béaterio de Copacabana. Todos los demas curados por mí, han sido antes desahucia- dos por los médicos, y los mas de los cua- les están ya sanos, y los restantes siguen curándose con alivio conocido. ' Entre todos los asistidos por mi se cuentan dos, que después de administradoles el Panquimágogo han vuelto a manos de mé- dicos, cuya historia es necesario, que refiera a V* P. M. R. para que juzgoe"con acierto sobre la materia del periodo, que contesto» El primero es el pintor don Vicente Gon- zález, que vive en la calle de la rifa num. 67, que después de haber gastado inútilmente en curarse plata paciencia y tiempo, me rogó le remedíase un continuó ' é insufrible dolor en la boca del estomago, de que sanó a be- nefició de dos limetas del remedio de Mr. Leiói; pero con la desgracia, que el dicho enfermó, en uno de los dias de su curación, acosado del hambre, en que se le había tro- cado su antigua inapetencia, se comió por la noche un gran chupe de queso, tomó paltas, y chocolate con mantequilla. De esto fe resultó, como debía , un fortisimo célico en aquella misma noche, de que estuvo apique de morir y de que lo curó el Dr. Isaguirre. Lue- go salido de este accidente,' me ha dado las gracias de su perfecta curación del mal principal, que conoce y Confiesa deber', al Panqoimagogo, y no al médico, que le curó el calicó. El segundo, que actualmente están curando el Dr. Isaguirre , y el Ingles, es D. Feliz Tortero, que vive en los altos de la casa núm 157 de la calle del rastro, el cual cansado de médicos, y medicinas eos- t.sas é inútiles, me' vino a 'suplicar rendi- damente le administrase el Panquimagógo, para curar de una hidropesía, que estaba ya fgrandemente apoderada de ius piernas y mui- os; tomó en efecto el remedio, y al cabo de días volvió a la celda a darme las gracias de su curación; alegando por prueba de su en- tera salud, n© solo el haber desaparecido total- mente la hichazon, mas también el haber ido aquella mañana desde su casa apie a uno de los tambos de la huaquilla en solicitud de un forastero; es decir, diez y ocho cua- dras de ida y otras tantas de vuelta, y des- pués de comer, á mi celda, que son otras ocho, y que sin embargo de la marcha de cuarenta y cuatro cuadras, se hallaba tan fuer- te y robusto, como si no hubiese salido de su cuarto; cuando antes de tomar el dicho remedio se imposibilitaba para dar paso con solo andar media. Sin embargo le advertí que no se tuviese todavía por seguro, si no que siguiese su curación por la regla que señala su autor para esta enfermedad. No obstante mi advertencia, fue a su casa, y aquella misma noche tomó helados á satisfacción, cosa prohibida por el autor, y mi papel, que tenía en su poder, de que le resultó también colico, y peor que ai pin- tor. El medico, que llamaron á su curación, después de haber exagerado lio venéhóflo del remedio, que yo le habia administrado; le mandó poner un Vegigatorio desde el sobaco a! cuadril, y en una visita casual, que le hice en aquel día, le encontré pujando con su caustico, y supe por su boca todo lo que he referido. Después no he inquirido su es- tado, para no ocasionar zelos al medico que lo cura, que será tal vez el Señor Proto- medico, á quien puede suceder haya llama- do paraque íé remedie el mal, que el mismo, y no el Panquimagogo le ha causado. Y en vista de esto ¿ será racional que el Señor Protomedico eche la culpa del mal estado, en que puede haber encontrado á este en- fermo, al Pa ire Malraya , por haberle admi- nistrado el purgante indiscreta, c intempestiva- mente. El Padie Matraya, y cualquiera otro con administrarlo á to H enfermo conforme á las reglas, que prescribe su sabio autor Mr. Leroi en su citado libro de la Medicina cu- rativa, cumple perfectisi mámente; por que este ha demostrado científica y experimentalmen- te que no hay época, enfermedad, ni circuns- tancia de ninguna en todo el discurso de la yida del hombre, crique fio pufedan. y de- ban administrársele sps evacuantes. Luego ó no ha visto ¡a obhx qu^irnpngra de este ilustre medi co-novador; ó habla por pasión; y en ambos casos del nque. Porque si conceptúa que esíe irofesor enó en dictar las, toca al Sctor Protomcclico probarlo para satisfacción del publica corno ya se lo insi- nuó un articulista en el periódico de esta ciudad , intitulado el Observador; emplazan- do para ello á todo el cuerpo de medicina, de que cabeza y miembros se han desenten- dido completamente en una materia, que su- ponen de muchísima transcendencia, y que les toca precisamente. Sigue diciendo -Así me es indispen- sable dar parte á U. P. M. R. para que como su prelado le intime se abstenga de curar y ministrar remedios, y que emplee su caridad y zelo en el exercicio de su sagrado ministerio-No alcanzo sobre que recayga esta pretendida intimación. El cxercicio de mi sagrado ministerio consiste tanto en pre- dicar, como en curar, según llevo fundado. Con que* si el Señor Piotomedfco desea que me abstenga de esta función de caridad, debbrá desear lo misino de aquella otra. Y si respecto á la de prédicar, que exerzo Veiñ- te y ocho años hace, no sabiamente, pero si apostólicamente, fuera impiedad pedir á U. P. M. R. me la suspenda que nombre daremos al de su segunda parte ? Dele cada uno el que quiera, como no sea alguno, que degra- de al sugeto que pide semejante desatino. Concluye finalmente con esta clausula Encargado yo del cuidado de la salud pu- blica, no llenaría mi deber, y me cargaría de- responsabilidad, si excusando de avisar á U. JP. M. R. dexase correr tamaño desorden- He aquí el escrúpulo de que antes hablé á U. P. M. R. Ha oído las muchas y asom- brosas curaciones, que ha hecho en ambos emisferios, y aun en esta ciudad á su vista el incomparable Panquimagogo, administrado por un sugeto, ó varios, que no son del gremio, pues los que le pertenecen se han comprometido en no hacerlo, y este es el tamaño desorden, que juzga no deber de- jar que continúe. La emulación, el zelo, y el interes son inevitables a la flaqueza hu- mana, y pueden mucho en casos de esta clase. Se teme, y con fundamento que la fa- cuitad médico-paliativa quede sepultada en el olvido, y la subrogue Ja curativa, y de aquí viene el temo/ á Ja responsabilidad, y el cuidado de la salud publica. En fin él pueblo juzgará de este gran caso de concien- cia, en el manifiesto que voy á darle inme« diatamente porque ami no me-importa to- rnar empeño en él, ni menos manosear una llaga tan viva y mortal. Pero U. P. M. R. hecho cargo del peso de sus razones, y del de mi contex- tacion podrá serenarle, y advertirle, que para sosegarse sobre Jo nocivo del remedio que persigue sin conocer, retracte su anterior or- den á los boticarios, pero sujetándolos á una gravísima pena si no lo executan escrupulosa- mente conformé á su receta, y que persuada á los médicos que usen de él en los casos de que habla el autor; pues si administrado por mano inexperta lia producido las cu- raciones que constan dé la siguiente lista ¿Que bienes no podrán esperarse de su adminis- tración por las de unos sabios profesores, y muy experimentados ? i Lista de los enfermos, que han lomado en Lima el remedio recelado por Mr. Leroi en su Medicina curativa, laxo la dirección del P. Matraya ; de los cuales ninguno ha muerto, como debía suceder si fuese venenosa, como pretenden los médicos; y que por el contrario han experimentado con ella el alivio, o sani Jad Correspondiente á su aplicar ion, cuyos nombres y lugar de su habitación se especifican para que cualquiera pueda inquirir la verdad si gustase. 1. ° El primero que ha usado en Lima del Panquimagogo es el ciudadano O. Do- mingo Orue, por curar de su crónica gota serena, de la que se halla muy aliviado, y peifectamentc sano de otras muchas dolé na cías que padecía, á beneficio de siete bote- llas de este remedio; que si fuese venenoso en intimo grado, sobraría su cantidad, aunque paulatinamente tomada para matarle; y que no lo sea ni en caso de exceso lo prueba su autor en la pagina 49, y 50 de su di- cha obra, en que refiere el caso de un rus- tico que se tomó una botella de él en dos dias. Luego es un prestigio, y una calum- nia su pretendida venenosidad. 2. ° El que primero tomó dos botellas del elaborado por el P. Matraya, baxo la mas escrupulosa ejecución de la receta de su autor, fue D. Buenaventura Llavería, que por cinco años continuos habia padecido una enfermedad incógnita á los médicos, pues por sus extraños síntomas cada uno de los nacionales y extrangeros caracterizaba y cu- raba de distinto modo. Con este remedio no eolo sanó perfectamente de todas sus do- lencias, sino que conoció le causa de ellas, que érala de lombrices, pues que arrojadas estas sanó completamente. 3. ° El tercero es el mismo P. Matra- ya, que sin enfermedad alguna de que cu- rarse, tomó tres dosis consecutivas de él para experimentar en si mismo los efectos, y apren- der á aplicarlo á otros. De esto le resultó el efecto impensado de librarlo de la peno- sa reincidencia en tercianas, que en poco mas de tres años le habían acometido treinta una veces, y siempre acompañadas de erisipela en las piernas; de que no ha vuelto á ser acometido, desde que tomó el Panqui- magogo. 4, ® Manuela muchacha sirviente de Doña Isabel Tomasini, que vive en los altos de la casa de Don José Redulfo, desaucia- da por hidrópica y monstruosamente hincha- da, tomando este lemeuio ha sanado per- fectamente y en seis meses que han pasado de su curación, no ha tenido resulta alguna, ni asomo de reincidencia. 5. Don Vicente González pintor, que vive en la calle de la rifa N. ® 67, pade- cía mas de un año una continua acedía y dolor de estomago, hinchado lo mas de su cuerpo, curado inútilmente por los doctores Román, Ortigoso, é Isaguirre, ha sanado perfectamente á beneficio de una y medía botella de Pan qu i magano. 6. ® Su hija Doña Juana González enfer- ma de una llaga cancrosa en el* dedo pul- gar de su pie derecho, y en circunstancias de Írselo á cortar el profesor dei hospital de la caridad en qie estaba la enferma, el P. Matraca, inducido de las lagrimas de la madre afligida por la sentencia de anpu- tacion, le aconsejó la sacase, y a beneficio de solo cuatro tochas del Panquimagogo, sanó peí fectamente ¡a ulcera sin aposiio alguno 7. ® Una estlava de D. Antonio Del- gado, que vive en la calle nueva N, 76 nombrada María del Rosario, desde mucho tiempo euferma de humores gálicos, y últi- mamente mostruosa por su boca ulcerada, con una botella de Panquimagogo, ha sana- do perfectamente. 8. ® Josefa hija de Manuela Goyeneche lavandera de oficio, que v ve en la casa N ° 186 de la calle de San Pedro, que enfermó mas de un año antes de una pleuresía y de cuya mala curación quedó lisiada de una pulmonía crónica que ia arrastr ba al sepul- cro, por el continuo y penetrante dolor que sentía en la tetilla derecha, y le correspon- día al o i.opiato, acompañado de calentura continua, ha sanado perfectamente en menos de un mes de curación, baxo la relga esta- blecida por Mr. Leroi en su pagina. 89 9. Da N. esclava del Señor Don Mi- guel Tenorio, adminis'ra lor de la Aduana, que padecía dolores gálico-, de suerte que no podía moverse, ha sanado pcifectameute con el uso de dos botellas del Panquimagogo. 10. Don Antonio Marícl minero de Pas- co se curó en el tambo de Arosarena de humores gálicos, quelc imposibilitaban para todas las funciones corporales, sanó com- pletamente a beneficio de tres botellas del Panquimagogo, II. Don Francisco Salyrosa que vive en el principal ce v casa del callejón de los Clérigos ene! portal de botoneros, pade- cía muchos añ js dolores artéticos, de que na- die habia podido e xil ie, ha sanado perfecta- mente con una botella del Panquimagogo. 12. Don Valer -ño García, que vive junto a la Universidad i padecido mucho tiem- po de lombrices, que los médicos hayan podido curarlo; eOú Panquimagogo ha arro- jado por ambas vías un asombroso numero de ellas, las mas vivas, aplastadas, muy blan- cas de media pulgada de largo, y una linea de ancho. 13. Don Mateo, campo que vive frente del Espíritu Samo enfermo desde año y me- dio de vanos males, y especialmente de la enfermedad cutan, plumada de verrugas, es- tá curándose co . mucho alivio. 14 Don Ra¡. o ■ Román que vive en la esquina de la calle nombrada de la mante- q"eria, año y medio ha que por parálisis perdió e' u?o y sensación del brazo y pierna izquierda, ha iecupérado en gran parte am- bas cosas á beneficio dei Panquimagogo. 15. Doña María Ro^a Salamanca, que vive en la esquina de V'¡llegas, enferma des- de mucho tiempo de un continuo Vértigo ha sanado perfectamente con solo tres ó cua- tro tomas del Panquimagogo. 16. Don Salvador Maturana y Dona Ma- nuela Soriano su muger, que viven en la cal e de bodegones N.0 151 ambos muy atormentados de dolores de cab¡ 2a, han sa- nado perfectamente de su achaque á bene- ficio de! Fanquimígogo. 17. El Presbítero Don Juan C achea que vive en la casa dé cxarci ios dei Cercado, padeció desde su tierna edad col eos, y de elos le resultó mi ardor y do or en el bi- sado, que no le h n p dido curar los mé- dicos, solo hi cni ido ca í perféct imente el Panquimag go, qne e. tú tomando en la cha- cra oe Ronco 1. I 18. Los enfenios de Sarna de todos se- xos y edades, coiio también las enferme a- des mugerile-, qué la decencia no permite detallar, so en Jumero tan c'ecido que si se juntasen con el por menor de los gali- cosos, e»tos solos llenarían el papel, como tam- bién dos cancrosas que con alivio están cu- rándose y otras dos de zaratan desesperadas por los médicos. 19- El R. P. Guardian del Convento de los Descalzos afligido de una obstinada flucción de ojos, que no pudo vencer la curación, paliativa la destruyó con tres tomas del Pan- quinagogo la curativa. 20. El hermano Antonio enfermero de! dicho convento y de 78 años de edad con una sola toma del Panquinagogo que le causó mas de 50 evacuaciones le quitó la sarna que le aflgia sin causarle la menor devilidad. 21. El hermano Jalii to zapatero del dicho convento, de edad de 68 años aco- sado de unas cuarbnas de mas de un año que se habían resistido á los febrífugos y de m«s remedios acostumbrados, se le han qui- tado perfectamente con tres purgas adminis- tradas por el artículo 3. 0 del autor en los días de su intermitencia. 22. Don Mariano de Andraca que vive en la calle dei Callao en la casa de Cien- deja, que desde doce años antes adolecía del pecho con aparatos terribles, ha sanado per- fectamente con el Panquimagogo. 23. Don José Goycochea que vive en la esquina de Cheves número 86 crónica, y gravemente enfermo de muchos males jun- tos, todos se le han desaparecido con sesenta ó mas evacuaciones, que le han ocasionado tres tomas del Panquimagogo; y sin que este N. 0 de deposiciones lo hayan debilitado; an- tes por el contrario se halla mas fuerte y ligero. 24. Nunca se acabaría si quisiese expe- cificar todas las curaciones. Una que es la mas asombrosa, es la de Doña N. que vive en el callejón de las pobres en la alameda, que pa- decía de sofocación de la matriz, que ha queda- do perfectamente curada con dos tomas del Panquimagogo, con la especial circunstancia de habeise remozado; de suerte que siendo una Señora de cerca 50 años parece de 30 después de su curación. 25. Vna muger de 15 dias de parida monstruosamente cargada de sarna se ha im- piado peifectamente con 6 tomas del Jan- quimagogo , sin experimentar la menor no- vedad respecto á las delicadas circunstancias de su puerperio. 26. Cinco infantes desde la edad de dos meses á la de dos años tomada su proporcio- nada ración de Panquimagogo, con que han sanado perfectamente de calenturas, sarna, y alferesia, vulgalmente dicha erir. 27. Entre los galicosos curados, que son muchos y de muy graves achaques hay tres, que estaian absolutamente gafos, y con es- te remedio han sanado perfectamente. Ber» se ofrece un caso muy extraordinario que es necesario poner en noticia de los médicos, y de los que no lo son. Un caballero como de 40 años de edad, robusto dé complexión y cargado de ulceras y achaques , aquien por tres veces habían los médicos adminis- trado el mercurio en distintas formas, y eó ninguna habia babeado ; ahora padece esta evacuación en tanto grado, que le impide purgarse seguidamente, puesto que no debi- litándole las camerales, aunque muchísimas, dos, y aun tres vacinicas de babeo diario lo estroucan. Este es un fenómeno, que al paso que acredita la opinión de Mr. Leroi acer- ca del mercurio, desengaña también á sus apasionados, y defensores, 28. Cerrará la lista, para que no fastidie a! lector su mayor extensión, un hecho que de- biera imprimirse en el corazón de quien lo proporciona mas bien, que en el papel. Este eS el de que una señera, cuyo esclavo muy viejo enfermo gravemente de disenteria, á que no pudieron curar los médicos, que en junta le recetaron ios SS. Sacramentos. Des- pués de esto, ministraron al enfermo el Pan- qunnagogo, de que recibió entera salud. Al cabo de días vio el medico al restablecido y preguntó á la señora ¿qué santo hábil obrado aquel milagro? Respondió que el l'an- quimagogo. Bien pero U. no vuelva á darlo* A' nadie, por que es un venero poderoso. A vista de esto: nadie extrañará el procedi- miento del Seño? Protomedico. LIM^: IMPLANTA ADMINlWFduJA POR JULIAN GON^Á^ES.