PERIODICO POLITICO Y LITERARIO. TOM. 1. SALTILLO, SABADO SO DE DICIEMBRE DE 1848. NUM. 16 j pendón que corresponda según lo preve- nidlo, hicieren uso de sus fábricas, máqui- nas cyc. pagarán una multa de veinticinco á cien pesos para los fondos municipales, y esto mismo sucederá siempre que en la manifestación de que habla el art. 2.° hu- biere habido una omisión de ocultación tal, que por ella se hubiere gravado en menos de lo que justamente debiera la máquina, fabrica y demás establecimientos. PARTE OFICIAL. Continúa el decreto empezado en el nú* mero anterior. Art. 5.° En los cuatro días siguientes en que se espida esta voleta los que la re- ciban se presentarán al procurador de su respectiva municipalidad con el objeto de hacer el primer entero que les correspon- da y en lo sucesivo lo verificarán en los cuatro primeros dias de cada mes; lo mismo verificarán los empleados que comprende la ultima parte del art, l.° Art. 6. c Los ayuntamientos pasarán á los funcionarios de que habla el articulo anterior un registro general de estas con- tribuciones, comprendiendo en él también, lo que deba ecsigirse por razón de rema- te del palenque de gallos, y una noticia de las personas que por ser herederos estra- ños ó transversales, ó por ser albaceas de los testamentos en que á estos se institu- yen deben satisfacer lo que la ley señala. Estos funcionarios, si pasare el término que señala el articlo anterior, ósi hubieren sin écsito agenciado el cobro de remate del palenque y de las herencias, darán cuenta á los alcaldes de su municipalidad de los que no hubieren satisfecho las pensiones que los gravan y de las cantidades que adeudan pa- ra que desde luego se promueva el cobro judicial que corresponda. Ar. 7. ° Los recaudadores de estas con- tribuciones harán sus enteros en los ocho primeros dias de cada raes á las gefatu- ras políticas, quienes darán inmediatamente cuenta de lo que reciban á la Tesoreiia del estado, á la que se hará remisión de los productos de estas contribuciones con opor- tunidad. (Concluirá) El cólera.-En todas partes empiezan á disiparse los temores infundidos por la nueva invasión de este terrible mal. No queda duda que si se desecharan general- mente los terrores que inspira, se reduci- rían en mucho sus perniciosos efectos, pues es sabido que mas son los que sucumben de aprehensión que por la influencia del mal. Verse lo que dice el Correo de los Estados^-Unidos: “Se lee en Daily News: Sabemos que el gobierno ha resuelto, por recomendación de la junta de sanidad suspender la cuaren- tena de seis dias impuesta á los buques procedentes de puertos donde se ha de- clarado el cólera. Por fortuna este mal nos ha dado pruebas de no ser contagioso. En Sunderland yen Hull ha habido casos muy perniciosos; sin embargo, no se ha es- tendijo en ninguna de estas dos ciudades. En Edimburgo apareció también y de allí saltó á Leith. Aqui en Londres lo hemos tenido en los pontones, después en üxbrid- ge, en Islington y en Lambeth. Una mar- cha tan caprichosa y fugitiva destruye la po- sibilidad de que sea lo que llamamos mal contagioso. “Escriben deAmsterdam el 17 de Octu- bre: El cólera do parece queier tomar una gíancle intensidad en nuestra capital. Des- de el 13, dia de la aparición de la en- fc r;• r e-U:-\, ’' *■ ta i ,nobaacom e t i d o s i no Art, B.° Los que sin haber pagado F 2 EL HERALDO. á 16 personas de las cuales 8 han muerto, 4 se han curado y 4 están en via Je restable- cimiento. minutos, hasta ponerlo en el primer perio- do, que en este casó se observará el orden " esplicado arriba. Tercero.—En el estado álgido, se admi- nistrará media copita del aguardiente hua- co, por primera toma, y acto continuo, cinco cucharadas de la tisana, y se seguirá con la misma cantidad de tisana, cada quince minutos, y cada dos horas el turroncito de azúcar, con las seis gotas del éter, con- tinuando hasta que venga á una completa reacción, observando en los intermedios, se “Escriben de San-Petersburgo el 12 de Octubre: El cólera permanece estaciona- rio en esta ciudad. Cada dia se presen* tan de 15 á2O casos. En Riga y Sivo- nia el dia 3, sobre 50,000 habitantes ha- bían sido acometidos 7,000, de los cuales han muerto 2,000, habiéndose curado el resto. En Mittau, capital de la Curlandia que tiene una población de 16,000 almas se han esperimentado hasta el 3 de Octubre 2,500 cbsos de cólera. Los muertos llegan á 740 y los curados á 1,500“ dén al enfermo dos o tres cucharadas del co- cimiento de agua de arroz, todo quitado el frió; venida ésta, se observará el méto- do que va dicho en el capitulo primero; pe- ro si ese estuvise renuente la reacción ya- gravase, se le echará una lavativa del co- cimiento de arroz y á los diez minutos otra de la tisana del huaco que solo llevará una tasa tanto la una como la otra agregán- dole á cada una treinta gotas de láudano; mas si antes de los diez minutos lan- zase la del cocimiento, se le echará la del huaco inmediatamente; si á las dos horas no ha venido la reacción, 6 haya evacua- do la primera, se le echará otra de huaco con las mismas gotas de láudano, dándole unas fricciones con aguardiente huaco ca- liente en las estremidades; ei tuviere ca- lambres, se darán fricciones con una ba- yeta caliente, y también con las hojas y palos del cocimiento huaco. Para las inflamaciones que suelen que- darles á los coléricos, después de sacudido j el mal, se le aplicaran cataplasmas del mu- cilago de palo y hojas de huaco, cocidas ' con cuarenta ó cincuenta gotas de láuda- no, un poco de aceite de almendra al estó- mago, bien caliente. Si hay punzada, lo mismo y cada ocho ó diez minutos, una toma de seis gotas del éter sulfúrico, una cucharada del aguar- diente huaco, diez gotas de láudano, y cua- * tro cucharadas de la tisana huaco. (Cop) Método curativo, observado p r D. Andrés JJiaz, contra el cólera morbo. Primero.—Eo cualquiera estado que se presente el cólera, menos en el de algidez, se ie administrará una copita de aguardiente de huaco; a renglón seguido, una taza de las de tomar café, déla tisana huaco y se- guirá dándole la misma cada media hora, y cada tres horas un turroncito de azúcar, con seis gotas del éter sulfúrico huaco, has- ta que desaparescan los síntomas con que se presentó dicho mal colérico: desapare- cidas las causas, se prolongará la tizana á cada tres horas, una taza, por el termino de veinticuatro horas: su alimento será agua de arroz espes to, y atolitos claros, nada de caldo, porque es el peor veneno. Pa- sado este tiempo, se pondrá á dieta por termino de tres dias; por agua a pasto la del tiempo, quebrantada, y después dejada enfriar; mientras esté indispuesto, se admi- nistrará asi, y si no tuviere novedad, podrá comer cuanto apetezca. Segundo.—.Si trae punsadas en la boca del estómago, en estado de privación, re- volcándose como culebra, al momento se le darán cuatro cucharadas de la tizana hua- co, una de aguardiente huaco, cinco ó seis gotas de láudano cada diez ó doce minutos y cada media hora seis gotas del éter sul- fúrico, en un turroncito de azúcar; y si se tranca de la orina, como es regular, se le pondrá una botella de agua caliente á las piernas, arrimada á sus partes, y dos en las plantas de los pies, hasta que se consiga que orine: vuelto en si, y desaparecida la punzada, se le seguirán dando cinco cucha- radas déla tisana del huaco, cada quince Si las evacuaciones son muchas, y no se le contienen, se le echará una lavativa del cocimiento huaco, la que comprenderá una taza de la tisana, y treinta gotas de láuda- no. Si con el éter no se contienen los vó- mitos, cavia vez que los tenga se le darán las seis gotas en un turrón de azúcar, y se apli- cará la cataplasma de huaco dicha, al esto- mago, bien caliente. El huaco de la isla de Cuba es igual al que ha venido de Ve- racruz: lo hay de dos clases; uno blanco y o- EL HERALDO. tfo que tira á morado; ambos me ñan dado buenos resultados, notando en el morado sus efectos mas vivos: el blanco da flor blanca, y el morado amarilla, el amargo es igual. Este bejuco ó planta se da en las cercas, escasa- mente;}' con abundancia en las tumbas nue- vas, yse encuentran las dos clases juntas. Modo de hacer la tisana. hace de nuevo, ó se hecha la mitad de las tres libras del bejuco del mismo garrafón. {kl Noticioso de Tamaulipas) La siguiente prescripción, de gran valor para la curación eficaz del cólera, se ha re- cibido del Sr. Dr. J. Booker, vice-cónsul en Cronstadt, Rusia. El punto principal es el atacar la enfermedad al momento mismo en que se sospecha. Tómese un cor- dial estimulante, con menta y algunas go- tas de láudano, arrópese tan abrigado co- mo sea posible, para promover la traspi- ración, háganse aplicaciones calientes corno de agua, salvado, sal y aun arena á los miembros, y póngase un sinapismo en todo el estómago. Tan luego como empiese la traspiración, yse restaure sensiblemente el pulso, la enfermedad se puede dar por ven- cida: si se descuidase ésta, hasta su últi- mo periodo, no quedara esperanza para el enformo. REMEDIO PARA EL COLERA. Para cada dos onzas, una de bejuco y otra de hojas, se echarán ocho casuehtas de á me- dio, de agua, se pondrá ala candela, y se le h?rá solo la onza de bejuco hecha pe- dacitos en una casuela, y en el momento que empiese á romper el herbor, se contará media hora, y cumplida ésta sehecharán las hojas á que hierban todas juntas por cinco minutos; cumplidos éstos, se apartarán y colarán por un paño, sin esprimir lo últi- mo: entonces se pueden administrar según va dicho. Alodo de componer el éter sulfúrico. A cada onza de mucilago cocido, se le pondrán cuatro onzas de éter sulfúrico, y á las dos ó tres horas de estar en infusión se podrá administrar. Con atender estrictamente á los medios senncillos indicados, el Sr. Booker dice que ninguna persona debe tener un resul- tado fatal. Modo de cortar la epidemia. Se dará á toda la dotación sana, una taza de tisana huaco por la mañana, otra al medio dia, y otra ála tarde, advirtiendo que por ningún titulo dejen de trabajar, y hacer todo lo que tengan de costumbre. De este modo se evita que cometan es- cesos, y proporcionarían el lugar donde apo- derarse la enfermedad encargando al contra mayoral, que á la menor novedad que ocur- ra á alguno de ellos, lo remita á la enfer- mería: que estén en la inspécion del q le salga de la fila á obrar, vayan con él, y re- conozcan si son evacuaciones ó no; obser- vando todo lo que llevo espuesto, sui que nada falte, estoy cierto y seguro, por ía práctica que llevo, que las fincas de Lisia de Cuba, poco ó nada podrán sufrir con la epidemia que tan horrorosa ha sido al mun- do entero, y si no se consigue observando esto, poner toda la negrada a huaco y dieta tres ó cuatro dias. Sres. Redactores del Heraldo. San Buenaventura Diciembre 28 de 1848. Muy Sres. mios Sírvanse Vdes. hacer en sú aprecible perodico las siguientes pregun- tas: ¿por qué los juezes. de 8. Buenaventura no dan curso á los asuntos civiles y criminales que se hallan en sus juzgados? ¿por qué los que ejercen la autoridad en propiedad de su nombramiento no les hacen saber á los que turnan la obligación en que se hallan? ¿por qué los espedientes civiles y críinma’es los depositan en sus casas; olvidan lose de dar- les el curso correspondiente y por último; ¿por qué no se ha cumplido con la superior orden del tribunal de justicia, recogiendo á su prisión á todos los criminales que tienen cau- sas pendientes? REMIT I D O. Alodo de hacer aguardiente huaco. Se tornará un garrafón de aguardiente de caña, de cabeza, que tenga veinticinco boteUas: se le pondrán tres libras del bejuco huaco, rajado por el medio, y he- cho pedacitos de á cinco pulgadas, macha- cándolo, y á las veinticuatro huras de infu- sión podrá administrarse, dejándolo dentro hasta que se acabe, y para renovarlo se EL HERALDO. Saltillo diciembre SO de 1848. Prohibiciones. (Primer articulo) Esta gravísima cuestión va á debatirse 4 EL HERALDO. en el congreso general de la república;,y todos ios mejicanos amigos de la prosperi- dad nacional esperan con ansiedad que la sabiduría dé las cámaras dicte aquella re- solución que mas cuadre á los verdaderos in- tereses del pus. No con a» pretensiones de escritores, sino con el derecho y buena fe de ciudadanos leales, hemos creido que debíamos aventurar nuestro humilde jui- cio en esta ocasión importante, aunque de él acaso no se desprenda ni un débil deste- llo para el esclarecimiento apetecido. Nos parece haber meditado un poco so- bre los principios de la Economía publica y sobre los elementos de nuestra riqueza, y poder concluir de ello, que la nación sería indefectiblemente arruinada, si el le- gislador no se favorece nuestra industria a- gricolá y fabril. Nadie podrá revocar en duda los desastrosos afectos del permiso para im- portar aquellos frutas que producen con a.- bundancia nuestras tierras; las cuales aun serian mas fecundas por medio de un cultivo, que puede ser todavía mucho mas estenso y esmerado; y lo seria en efecto cuando con- vidase al labrador un mercado seguro. La agricultura con este golpe terrible se rep'e- garia a las primeras materias indispensables para la subsistencia. Pero ellas tienen un despacho fijo y limitado, como lo es su desti- no invariable; y fiesta en esa linea, su trafico se reduce por el pésimo usado de nues- tros caminos, por los riesgos de su trave- sía y por el precio subido de los trasportes; circunstancias que obligan á los cosecheros en los años prósperos á aguardar los fru- tos de su abundancia estéril, sin recurso para conducirlos con ventaja a las comar- cas menos favorecidas por la naturaleza. Luego la agricultura acosada en su último O o ¿ t atrincheramiento descendería al fatal es- tado que guardaba entre los antiguos indios, cuando cada uno yejetaba miserablemente, sacando el sustento preciso de la tierra. Y como según lo que estamos palpando, podemos vaticinar (pie en brebe recibiremos del estrangero, casi todos los efectos y ar- artículos de necesidad y de lujo, mucho mas baratos que los manufacturados en el pais, todas la» demas artes bien groseras y atraza- das que tenemos, vendrán por tierra sin remedio, tro trabajo que es la ver-atiera fuente de la riqueza? Y los fabricantes que algu- nas veces separaron su causa y sus intere- ses de los que representen la agricultura: ¿como pudieron imaginar un consumo esten- io si menguaban los valores necesarios para comprar sus manifacturas nos quedarán las minas, es verdad; ¿pero ellas sustituirán acaso todas las propiedades actuales, y da- rán trabajo ala nación entera? y los hábitos de lujo y disipación, tan violentos en los mineros ¡no franquearán en fin á los estrados rail ocasiones para apoderarse de este ul- timo manantial de nuestra riqueza/ ¿que nos restará entonces per vender, mas que nuestros propios hijos, como lo ha dh h j con terrible esactitnd una de nuestras mas ele- vadas capacidades? Pues si en vez de al- godones, se permitieran introducir los teji- dos que de ellos formamos, todo el mundo conoce que el efecto sobre !a agricultura seria el mismo, destruyéndose ademas pron- ta y bruscamente la industria mejicana. Los intereses del labrador y del fabricante están felizmente enlazados: sus medras son par- te déla prosperidad nacional; y su ruina en- vuelve la del pais entero. No se han presentado los cuatro Seño- res diputados ausentes, por cuya falta el congreso no ha podido instalarse. Prime- merosedijo que la ley de agosto era como contraria ála constitución. Ahora este mis- mo código no ha tenido efecto alguno...* o O La anarquía y el mas vergonzoso descon- cierto van á envolver este pobre estado, s¡ sus representantes no hacen un esfuerzo patriótico para afrontar con la situación. Si ed congreso no se reúne, el sistema representativo parecerá con razón, impoten- te para organizar el gobierno, y estrado pa- ra nuestras costumbres. Será esta la mas solemne invitación para que se desarrolle el despotismo. Si renunciamos á la tribuna, ¿como se desidirán los negocios públicos? ¿por la guerra? ¿por el capricho de un hom- bre? ¡que indignidad! ¡qué vergüenza! Entonces sin agricultura y sin artes ¿ qué especie de nación será la nuestra? ¿qué nos importa que nos inunde el estrangero con efectos baratos? ¿con qué los compraremos smo sernos productores por medio de núes- IMPRESO POR ISIDRO VEGA, Calle del Colegio núm. 11.