TESIS PARA EL CONCURSO A LA PLAZA DE ADJUNTO A LA CilEBÜá DE CIIIICI DE OBSTETRICIA EN LA ESCUELA NACIONAL DE MEDICINA DE MEXICO POR (CÍZT C(~<? ? o/banioa cíl. qj acruceo-. MEXICO. 1869 Imprenta de Ignacio Cumplido, calle de los Rebeldes número 2. TESIS PARA EL CONCURSO A LA PLAZA DE ADJUNTO A LA inu ii! ua mnni EN LA. ESCUELA NACIONAL DE MEDICINA DE MEXICO POIt af&anriG-rw 9?. *eFae Píceo-. MEXICO. 1869 IMPRENTA DE IGNACIO CUMPLIDO, CALLE DE LOS REBELDES NUMERO 2. MODIFICACIONES QUE PRESENTA EN MEXICO EL CUELLO DEL ÚTERO DE LAS EMBARAZADAS EN LOS DOS ULTIMOS MESES. II vaut mieux tracer un tableau imparfait, mais original, que de faire la plus belle des copies. Piorry. El estudio del asunto que lie elejido por punto de tesis para este concurso, me fue sugerido por los errores que diariamente cometia en el Hospital de Maternidad, cuya dirección científica tengo encomendada, en el momento de la admisión de las embarazadas. Sabido es que en estos establecimientos solo se admiten mujeres grávidas que lian llegado á cierto período del embarazo; pues bien, me sucedía con una frecuencia extraordinaria admitir en- fermas que en mi concepto se hallaban en la segunda quincena del noveno mes, y me encontraba con que estas mujeres permanecían en las enfermerías de embarazadas, mes y medio d dos meses antes de ir á la sala de partos. 4 Noté los primeros casos sin darles una gran importancia; mi poca práctica me explicaba suficientemente estos he- chos. Pero continuaban repitiéndose con una frecuencia tal, que fijaron ya mi atención, y la explicación que en los primeros me satisfizo, no me fué ya bastante; pues tenia la conciencia de hacer mis diagnósticos en todo conformes con las reglas y preceptos de los clásicos. Había, pues, un elemento de error en esos diagnósticos; pero ¿dón- de estaba, cuál era la causa que lo motivaba? Des- de luego me propuse no descansar hasta encontrar la razón de estos errores que tan perjudiciales podían ser á mi reputación; y mas en la posición en que me encontraba de director de un hospital especial, con cuyo nombra- miento me había honrado la autoridad. Emprendí entonces el estudio minucioso de los signos del embarazo; los racionales y sensibles, todos eran some- tidos por mí al exámen mas escrupuloso: mi posición, ála que debía el triste desengaño de conocer mi poca habilidad, me era entonces muy útil por el campo que presentaba á mi estudio y observación, en el que cualquiera que fuese el resultado, tendría que ser provechoso á la práctica de mis compañeros y á la mia. A fuerza de examinar uno á uno los signos del emba- razo, encontré cual era, el que modificado en nuestro país, daba este error en el diagnóstico. Pero al mismo tiem- po que notaba esta modificación me encontraba al frente de hechos tan terminantes y tan claros de los clásicos europeos, que vacilaba aún en admitir el hecho; prefi- riendo atribuir lo que notaba al deseo que tenia de en- cubrir mis derrotas, mas bien que atreverme á destruir afirmaciones de los prácticos mas eminentes. Pero el hecho se repetía con tanta frecuencia como mis pasados 5 errores, y tomándolo en cuenta con la práctica que ad- quiría al apreciarlo mejor, mis diagnósticos eran mas ciertos y las embarazadas no iban ocupando las enferme- rías sino el tiempo necesario: sin embargo, aún vacilaba, y solo el tiempo, repitiendo el mismo hecho con muy raras excepciones, produjo en mí la convicción con que hoy me atrevo á presentarlo al juicio del jurado de este con- curso. No daré cabida en esta disertación á las observaciones que entonces recogí. Adolecerían del defecto de haberlas practicado por mí solo, y el hecho que ellas manifestaban podía ser únicamente mi deseo de explicar y encubrir mis errores. Sin embargo, están consignadas en el libro de historias del hospital, donde pueden leerse. Nada mas pondré las que recogidas por mí este año, lo han sido de- lante de los alumnos de la Escuela Nacional de Medicina que durante él han cursado Clínica de Obstetricia; así como en presencia del ilustrado profesor C. Aniceto Ortega, catedrático del ramo, y algunas hechas por los mismos alumnos que se han prestado á recogerlas para que sirvieran á mi trabajo; por lo que les doy las mas expresivas gracias. Colocado al frente de un hospital, en que, como he dicho, solo se admiten embarazadas que han llegado á cierto pe- ríodo del embarazo, las observaciones que presento sola- mente se refieren y comprueban la modificación que en México sufre el cuello del útero en los dos últimos meses. Debo decir, sin embargo, que antes de esta época, las mo- dificaciones sufridas por el cuello en los siete primeros meses, me parecen estar en un todo conformes con lo que describen los prácticos para Europa; si no es algo mas de reblandecimiento en los labios del hocico de tenca que he 6 observado en las mujeres qne en este período del emba- razo se lian presentado á mi observación. Para dar algún órden á esta tésis la lie dividido en tres partes: en la primera se hallará la modificación del cuello del útero, en el octavo y noveno mes, tal como se verifica en nuestras mujeres, considerando su reblandecimiento, su longitud, su forma y el estado de sus orificios, en las pri- míparas y multíparas: en la segunda se encontrarán las ventajas prácticas que trae consigo esta modificación en el diagnóstico de la época del embarazo: en el diagnóstico de la presentación desde el octavo mes; sus ventajas en los casos de parto prematuro, artificial, y su utilidad en los casos de medicina legal: en la tercera emitiré algunas ideas fisiológicas que me parece pueden explicar el he- cho á que me refiero: por último, insertaré algunas obser- vaciones que prueban, que no solo es posible sino también fácil diagnosticar las presentaciones viciosas desde el octa- vo mes, debido á esta modificación fisiológica del cuello del útero en nuestras mujeres; modificación que hace que las partes fetales puedan ser sentidas al través de las mem- branas desnudas; y no quede duda en el ánimo del par- tero de la parte que toca. Si se estudian los cambios sufridos por el cuello del úte- ro en en el octavo y noveno mes del embarazo, en los au- tores modernos mas clásicos europeos, se verá desde luego que todos están conformes en este hecho: que en la inmen- sa mayoría de los casos, el reblandecimiento que sufre el cue- llo del útero por el estado de gestación, no invade el orificio interno sino en los últimos dias del embarazo, y sucede lo mis- mo en las primíparas; y aunque Desormeaux dice que ha podido tocar las membranas en una extensión de tres y me- dio centímetros desde el fin del sétimo mes, Cazeaux, que 7 reasume todos los conocimientos modernos, y que ha notado también este hecho, lo considera tan excepcional, que refuta á Desonneaux, diciendo que cuando lo ha encontrado con alguna frecuencia, es debido á que tocaban 6 mujeres afec- tadas ele pérdidas, ó las que sirven para los cursos públi- cos, y en estas la dilatación es acelerada por el tacto re- petido que hacen en ellas los alumnos, y termina diciendo perentoriamente: JEl orificio interno en la inmensa mayoría de los casos, permanece cerrado en todas [primíparas y mul- típaras'] hasta el principio del último mes, por lo menos, del embarazo.1 Con distintas palabras se encuentra el mismo hecho consignado en Chailly, Jacquemier, Dubois, Pajot, Simpson, Churchill, Scanzoni, etc., etc. Pues bien, he aquí lo que respecto de este hecho pasa, en nuestras muje- res, en México, y lo que resulta de mis observaciones. El reblandecimiento del cuello del útero es mas rápido en ellas, á lo menos en la mayoría, puesto que en las que se han presentado á mi observación en el sétimo mes de su embarazo, la yema del dedo penetraba en su cavidad en las primíparas y un poco mas en las multípa- ras. Ademas, en la porción que puede así explorarse, se nota mayor blandura que la que asignan á este período los autores. Se nota, sí, una diferencia en las que ya han te- nido hijos y en las que no; pues en las primeras, el dedo siente el cuello mas pastoso, mas blando que en las segun- das. Durante el octavo mes este reblandecimiento es mas pronunciado, aún en ambas, llegando ya en las primíparas hasta el orificio interno, y en las multíparas invadiendo el mismo orificio. En el noveno los dos orificios están ya bien reblandecidos, así es que, durante estos dos meses, el dedo 1 Cazeaux, anotado por Tarnier, 1867, pág. 105. 8 puede ya explorar toda la cavidad del cuello y apreciar el reblandecimiento en su porción supra y sub-vaginal. El grado mayor ó menor de reblandecimiento, apreciado por el tacto, indica la época del embarazo; pero estas diferen- cias son tan pequeñas, que aún con una costumbre muy larga, se aprecian difícilmente. Se nota, sí, que la porción sub-vaginal está siempre mas reblandecida que la supra- vaginal, que relativamente lo está mucho menos. El volúmen del cuello me ha parecido ser en término medio, llegada esta época, de cuatro centímetros en cuan- to á su longitud. No sé si esta dimensión será la verda- dera en nuestras mujeres, 6 si solo es debida al estado de embarazo, pues aunque deseaba saberlo, la falta de cadá- veres no me ha permitido hacer las mensuraciones nece- sarias. También para asignar las dimensiones de una ma- nera precisa, necesitaba de cadáveres que la poca morta- lidad del hospital que está á mi cargo, no me ha propor- cionado. La forma de su cavidad es exactamente de un huso en las primíparas, como lo describe Cazeaux. Solo que las dos extremidades de este huso, desde el octavo mes, tienen mayores dimensiones, y el dedo, sin esfuerzo alguno, pene- tra dentro de la cavidad; y desde el fin de la primera quin- cena de este mes, puede ya, sin esfuerzo también, tocar las membranas desnudas. Ademas, los dos anillos que forman estas dos extremidades, están dilatables, pues sin un gran esfuerzo puede dárseles mayores dimensiones. También sucede que los dos orificios no tienen, en lo gene- ral, el mismo diámetro, encontrándose siempre el externo mas abierto que el interno. Frecuentemente he encontrado el externo de poco mas de un centímetro de diámetro, y el interno un poco menos, llegando estas dimensiones en el 9 noveno mes á uno y medio centímetros para el orificio ex- terno, y algunos milímetros para el interno. En algunos casos raros lo lie encontrado de dos centímetros para el pri- mero, lo que lia dado lugar, cuando las membranas presen- taban poca resistencia á su introducción en esta cavidad, donde las encontré al practicar el tacto; siendo muy curioso el que no contenían líquido. Así es que, en el momento del parto, las contracciones extendieron aquella porción de membranas, y el tumor que ellas formaban en la cavidad del cuello, fué desapareciendo lentamente hasta borrarse; al grado de que, al examinar después las membranas, no en- contramos señal alguna de la existencia del referido tumor. En las multíparas, llegado el octavo mes, la diferencia es tan marcada, ó mas aún, que en las nulíparas. Ciertamente no se encuentra en nuestras mujeres la forma de dedal, que Cazeaux asigna en su descripción al cuello del útero en esta época del embarazo: la forma aquí es netamente la de un cono truncado, cuya base inferior mide por lo menos de dos y medio á tres centímetros en el octavo mqs, lle- gando á veces á cuatro centímetros en el noveno; y su vér- tice tiene uno y medio d dos centímetros, presentando un cono tan ancho por su base, que muchas veces, cuando el cuello ocupaba el centro del estrecho superior, sin ver el hocico de tenca, hacia la concavidad del sacro, y siguien- do su cavidad el eje del estrecho, me ha sucedido llegar al orificio interno, tocar las membranas, sin que mi dedo hubiera encontrado el anillo externo; y solo al retirarlo, haciéndole ejecutar un movimiento como si con todo él hubiera querido trazar un cono de base superior, tocar entonces la cavidad y borde del anillo; para apreciar así su forma y reblandecimiento. En resúmen, en las primípa- ras el cuello es, sí, fusiforme; pero los dos extremos de es- 10 te huso permiten fácilmente la introducción clel dedo, y su cavidad es bastante amplia para que este dedo se mueva con libertad; permitiendo esta conformación tocar, en la inmensa mayoría de los casos, las membranas desnudas, desde el fin de la primera quincena del octavo mes, y apre- ciar por consiguiente el reblandecimiento en toda la ex- tensión del cuello. En las mujeres que han tenido ya hijos, el cuello, desde el octavo mes, tiene la forma de un cono truncado, y no se encuentra desde esta época en la parte superior un anillo plegado, como la boca de una bolsa cerrada por una jare- ta, y sí la sección superior del cono, representada por un anillo de bordes cortantes, al través del cual se tocan las membranas y la parte del feto que se presenta. En los úl- timos dias este huso y este cono desaparecen, dejando en el primer caso un anillo de bordes cortantes de uno y me- dio centímetros de diámetro, poco mas 6 menos, y en el segundo un anillo también, pero de bordes mas gruesos y reblandecidos, y de un diámetro mayor que el del prime- ro, de dos centímetros, poco mas 6 menos. De lo expuesto antes y de la descripción que acabo de hacer de lo que pasa en México, creo que puede inferirse, que si bien para los países europeos es cierta la regla for- mulada por sus prácticos mas eminentes, deja de serlo en- tre nosotros; y que, apoyados en los hechos, debemos formularla en un sentido contrario, y es: Que el orificio interno, cerrado hasta el sétimo mes en la inmensa mayoría de los casos, se abre en todas [primíparas y multíparas\ desde la segunda quincena del octavo mes, por lo menos, del emba- razo,, Y si esto sucede y es un hecho, lo es también que des- de esta época, no estando el dedo explorador separado de 11 la parte fetal que se presenta, sino por el espesor de las membranas, que es insignificante, es muy posible el diag- nostico de la presentación, pues el partero tiene una sen- sación neta de la parte que se presenta, y puede recono- cerla de tal modo, que no le quede duda de que el diag- nostico, fundado en este reconocimiento, sera confirmado en el momento del parto. He creido conveniente, antes de ocuparme de las ven- tajas prácticas que este hecho trae en el ejercicio del arte de partos en México, insertar algunas de las observaciones que he recojido, para apoyar este pequeño trabajo. Observación I. Agosto 10.—María Rosa García, ocupa la alcoba número 22 de la sala de embarazadas; natural de México, de veinte años, soltera, cons- titución excelente, nulípara.—Dice no haber padecido enfermedad al- guna. A los quince años comenzó á tener su flujo catamenial. Su primer coito fué el 4 de Diciembre del año pasado, y lo siguió ejer- ciendo durante seis meses con cortas interrupciones. Su última mens- truación la refiere á los dias 7, 8, 9, 10 y 11 del mismo mes. En Enero, Febrero y Marzo del presente año, sufrió accidentes nervio- sos diversos, sobre todo desvanecimientos, vómitos, perversión del apetito, dispepsia, etc., etc. Estos accidentes, acompasados de la suspensión de sus reglas y del abultamiento del vientre, la hicieron conocer que estaba embarazada.—Actualmente presenta lo siguiente: en la cara manchas de efélides; los senos bien conformados; la areola de un color café muy oscuro; una línea del mismo color se extiende desde el monte de Vénus hasta el ombligo: esta cicatriz pasa un poco el nivel de la pared del abdomen; el vientre muy abultado, de forma globulosa. Por la palpación y percusión se limita el fondo del útero, que llega á siete centímetros arriba del ombligo. Por la auscultación se percibe en el lado derecho y superior del globo uterino un soplo 12 que coincide con el pulso radial, y en el lado izquierdo é inferior, un ruido cardiaco que se repite ciento veinte veces por minuto. La ex- ploración vaginal revela una normal conformación de la pelvis y de los órganos genitales externos. El cuello del útero tiene una longi- tud de tres centímetros hácia adelante, y cuatro centímetros bácia atras. Su cavidad fusiforme permite libremente la introducción de la falangeta y de la mitad de la falangina, y se toca medianamen- te á través de membranas en una extensión de tres y medio centí- metros una superficie convexa, dura, lisa, un poco movible por la impulsión del dedo. — Por todo lo expuesto, se vé que esta mu- jer está en gestación y que probablemente ha llegado al octavo mes. —El parto confirmará o desmentirá la segunda parte del diagnostico. —Todo en ella es normal, excepto la dilatación del orificio interno del cuello uterino. Los autores dicen que este orificio permanece cerra- do hasta cerca del fin del noveno mes; y en esta mujer, cuya preñez solo ha llegado al octavo, los dos orificios del cuello están dilatados á tal grado, que permiten ámpliamente la introducción de la extremi- dad del dedo. Este hecho se encuentra con tanta frecuencia en la Maternidad, que contrariamente á lo que se observa en otras partes, no se debe considerar como excepción, sino como regla. Ha sido se- ñalado por la primera vez por el Sr. Pacheco, director de la Mater- nidad, y confirmado por el Sr. Ortega, profesor de clínica obstétrica, sirviendo este punto de materia para una de sus lecciones orales.—El parto tuvo lugar el 13 de Setiembre, sin presentar nada notable.— Hospicio de Maternidad, Setiembre 14 de 1868.—M. Sepilen. Observácion II. Cama número 2.—Enfermería de embarazadas.—Diciembre 3.— Abraliana Gámez, viuda, de treinta años, de San Juan del Rio.—Di- ce que lia tenido cinco liijos, de cuyos embarazos lia sufrido poco y todos han nacido bien y á término.—En este embarazo solo lia tenido pyrosis.—Su constitución es buena.—Su última menstruación la re- fiere á los últimos dias de Marzo de este año. El volúmen del vien- 13 tre es proporcionado á la época de su embarazo. Pasa siete de- dos arriba del ombligo.—Cuarteaduras en la pared del vientre.— Senos, nada notable.—La auscultación revela el máximun de los lati- dos del corazón del feto á la izquierda bajo el ombligo.—La vagina normal.—Diámetros normales.—El cuello presenta cuatro centíme- tros de longitud; el orificio externo dilatado á un centímetro y me- dio, y el interno poco mas de un centímetro—forma de embudo—se siente el vértice al través de las membranas, que pueden tocarse en una extensión de cinco á seis centímetros.—Parió el 25 de Diciem- bre.—Nada notable.—Sepilen. Observación III. Sala de embarazadas.—Número 6.—Noviembre 3.—Marina Val- des, casada, de veinticuatro años, constitución muy robusta; tuvo un hijo hace un año de parto natural, tuvo su última menstruación al principio de Marzo.—En Mayo tuvo una fuerte dispepsia.—El útero, regularmente desarrollado, llega á un centímetro arriba del ombligo.— El máximun de intensidad del ruido cardiaco-fetal se percibe en el flanco izquierdo.—Los órganos genitales externos normales—el cuello del útero tiene cuatro centímetros de longitud—su cavidad infundibu- liforme—su orificio externo dilatado á centímetro y medio, y el inter- no á un centímetro—á través de las membranas se puede tocar la cabeza en una extensión de seis centímetros.—El parto se verificó el 29 de Noviembre no presentando nada anormal.—Sepilen. ObservAcion IV. Sala de embarazadas.—Número 15. — Octubre 30.—Atanasia Aranda, de Guanajuato, de treinta y cinco años, viuda; lia tenido seis liijos de partos naturales.—Constitución deteriorada—refiere su em- barazo al fin de Febrero, época en que tuvo su última menstruación; al principio de su preñez padeció accidentes nerviosos diversos.— Vientre, normalmente desarrollado en relación á la época de la gesta- 14 cion.—El fondo del útero llega á cinco centímetros arriba del ombli- go.—El ruido del corazón del feto se oye con mas claridad en el flanco derecho.—Los órganos genitales externos no presentan nada notable. —El cuello uterino de cuatro centímetros de longitud, en forma de embudo de base inferior: su orificio externo entreabierto; el interno lo mismo, aunque un poco menos que el externo, pero permite la intro- ducción de la última falange del dedo. La cabeza se toca á través de las membranas en una extensión de cuatro centímetros.—El parto tu- vo lugar el 28 de Noviembre.—Septien. Observación Y. Cama número 6.—Enfermería de embarazadas.—Diciembre 1?— Juana Espinóla, soltera, de treinta y dos años, del Mineral del Chi- co.—Dice haber tenido dos hijos, uno hace nueve años y otro hace cuatro—los dos de parto natural.—El presente embarazo ha sido re- gular, sin mas accidentes que pyrosis.—Su última menstruación la refiere al 1? de Abril del presente año; su coito fecundante lo refiere al 9 del mismo mes, pues dice no haber vuelto á tener otro coito.— Su constitución es buena.—El volúmen del vientre es mas grande que lo habitual en esta época del embarazo, debido á una gran canti- dad de líquido.—Pasa ocho dedos arriba del ombligo.—El máxi- mun de los latidos del corazón del feto están á la derecha, abajo del ombligo.—Cuarteaduras bien marcadas en la pared abdominal.—Se- nos, nada notable.—La vagina normal.—El cuello presenta cuatro centímetros de longitud.—El orificio externo está dilatado y presenta centímetro y medio y el interno un centímetro—su forma es de embu- do.—Se tocan las membranas desnudas en una extensión de cuatro á cinco centímetros, y se reconoce al través de ellas el vértice muy mó- vil sintiendo fácilmente el peloteo.—El parto fué el 17 de Diciembre. —Nada notable.—M. Septien. 15 Observación VI. Noviembre 15.—Sala de embarazadas.—Número 9.—Paula Her- nández, de Tepango, soltera, treinta y cinco años, buena constitución. —Ha tenido un hijo hace quince años. Tuvo su última menstruación en el mes de Marzo de este año. Sus órganos genitales externos na- da presentan anormal. El vientre llega á once centímetros arriba del ombligo. En este lugar presenta una pequeña hernia epiploica. Cuarteaduras en la pared del vientre. El máximun de intensidad de los latidos del corazón del feto se encuentra en el flanco izquierdo. El cuello tiene tres y medio centímetros de longitud infundibuliforme. El orificio externo de un centímetro de diámetro: el interno un poco menos. El dedo penetra perfectamente hasta tocar las membranas en una pequeña extensión.—Parió el 19 de Diciembre.—Nada nota- ble.—Septien. Observación VIL Sala de embarazadas.—Número 1.—Setiembre 25.—Rita Barrios, de México, casada, buena constitución, veintiocho años.—Ha tenido tres hijos de parto natural. Su última menstruación fué en Enero. El volúmen del útero es el que corresponde á la época de su preñez. Los latidos del corazón del feto se perciben con mas claridad en el lado izquierdo é inferior del vientre. Los órganos genitales norma- les. El cuello uterino tiene tres centímetros de longitud. Sus dos orificios dilatados: el externo tiene poco mas de un centímetro y el interno poco menos. Se tocan las membranas en una extensión con- siderable.—El parto tuvo lugar el 14 de Octubre.—Hemorragia abundante.—Sepilen. 16 Observación VIII. Sala de embarazadas.—Número 20.—Setiembre 15.—Paula Or- tiz, de México, casada, constitución débil, multípara, treinta años.— Dice que tuvo su última menstruación á principio de Enero. El vo- lúmen del útero es mayor que el que corresponde al tiempo de su em- barazo, debido á una gran cantidad de líquido amniótico. El máximun de los latidos fetales se percibe á la izquierda y abajo del ombligo. Nada notable en los órganos genitales externos. El cuello del útero tiene tres centímetros de longitud, y permite fácilmente la introduc- ción del dedo hasta tocar las membranas en una pequeña, circunferen- cia. Se siente á través de ellas la mollera posterior.—El parto se verificó el 8 de Diciembre.—Nada notable.—Septien. Observación IX. Agosto 5.—Núm. 18.—Soledad Trujano, de Querétaro, veintitrés años, robusta, nulípara, soltera; refiere su última menstruación á prin- cipios de Diciembre del año pasado. El útero llega á ocho centíme- tros arriba del ombligo.—Dice que en el mes de Junio tuvo una ligera hemorragia. A principios de este año padeció fuertes alteraciones en la digestión. Senos, poco desarrollados; órganos genitales, normales. El cuello del útero tiene cuatro centímetros de longitud: el orificio ex- terno y el interno están dilatados: uno y otro tienen como un centíme- tro de dilatación. La cavidad del cuello es fusiforme.—El parto tuvo lugar el 5 de Setiembre.—Fué necesaria la aplicación del fórceps por resistencia del perineo.—El niño murió.—Septien. Observacion X. Número 4.—Departamento de embarazadas.—Julio 13.—Refugio Espinosa, de Texcoco, treinta y dos años, casada, multípara, buena constitución; lia tenido un aborto liace cinco años.—Refiere su últi- 17 ma menstruación al principio de Noviembre del año pasado.—Dice haber tenido amago de aborto en el mes de Junio. El volúmen del útero es normal, así como los senos y los árganos genitales externos. Se oye el máximun de intensidad de los latidos del corazón del feto, en el lado derecho é inferior del vientre. El cuello del útero tiene siete y medio centímetros de longitud. Sus dos orificios entreabier- tos. El diámetro del inferior, tiene como un centímetro, y el del su- perior como medio centímetro. La extremidad del dedo toca la cabeza del feto á través de las membranas en una extensión muy pe- queña.—El parto tuvo lugar el dia 6 de Agosto.—Nada anormal.— Septien. Observación XI. Departamento de embarazadas.—Número 11.—Julio 16.—Anto- nia Granados, de Pacbuca, treinta y siete años, viuda, buena consti- tución, multípara.—Dice que tuvo su última menstruación á media- dos de Noviembre del año pasado. Tuvo ligeras alteraciones gástricas liace cinco <5 seis meses. El útero llega á nueve centímetros arriba del ombligo. Senos, muy voluminosos; órganos genitales, bien con- formados. Los latidos cardiaco-fetales se perciben con mas claridad á la izquierda y abajo del ombligo. El cuello uterino tiene tres cen- tímetros de longitud. El orificio interno está dilatado, como de un centímetro de diámetro, el externo poco mas. Se puede tocar la ca- beza del feto á través de las membranas en una extensión como de cuatro o cinco centímetros.—Parió el 9 de Agosto.—Nada notable. —Septien. Observación XII. Departamento de embarazadas.—Número 6.—Enero 6 de 1869. —María Ines Gutiérrez, de México, diez y siete años, prostituta, ro- busta, nulípara, no recuerda cuando fué su última menstruación, pero 18 todo hace creer que se encuentra en el fin del octavo mes o principio del noveno de su embarazo. El útero llega á ocho centímetros arri- ba del ombligo. Los senos muy voluminosos y flojos; la vulva y va- gina nada notable; el cuello del útero tiene dos y medio centímetros de longitud, muy alto; su orificio externo tiene poco mas de un cen- ímetro de dilatación, y el interno poco menos: se tocan las membra- nas en una pequeña extensión, porque apenas alcanza el dedo.—Sep- tien. Observación XIII. Departamento de embarazadas.—Número 2.—Agosto 29.—For- tunata Zamora, de México, diez y nueve años, soltera, temperamento sanguíneo, constitución robusta, nulípara.—Esta mujer presenta to- dos los signos racionales y sensibles del embarazo. El útero llega á seis centímetros arriba del ombligo. Los senos bien desarrollados: la areola muy oscura; la vulva y la vagina normales. El cuello del úte- ro tiene de tres á cuatro centímetros de longitud; su cavidad en for- ma de huso; sus dos orificios tienen como un centímetro de dilatación. El dedo puede penetrar libremente hasta tocar la cabeza del feto á través de las membranas. Puede hacerse el peloteo, aunque con al- guna dificultad. Por la auscultación se percibe el ruido del corazón del feto en la parte derecha é inferior del vientre, y un ruido de so- plo en la parte superior y media. Esta mujer dice que su último flujo catamenial tuvo lugar á fines del mes de Diciembre del año an- terior. Por todo lo expuesto, creo que ha llegado al principio del noveno mes del embarazo.—El parto se verifico el 30 de Setiembre: la duración del trabajo fué de veinte horas. La placenta fue estrai- da inmediatamente después del parto por una hemorragia alarmante que se presento.—Maternidad, Octubre 8 de 1868.—Francisco Otal y Pina. 19 Observación XIV. Departamento de embarazadas.—Número 11.—Octubre 1?—Ines Navarro, de edad de veintinueve años, temperamento linfático, cons- titución buena, casada y multípara.—Interrogada sobre sus antece- dentes, dijo:—Que sus embarazos anteriores no liabian presentado cosa alguna notable, y que sus partos se liabian verificado sin acci- dente: que su última menstruación habia tenido lugar á fines de Ene- ro; y que en el mes siguiente Labia padecido ligeros trastornos en la digestión: que hacia tres meses habia sentido de una manera evidente los movimientos del feto: que su salud actual era en lo general bue- na, pues solo padecía cefalalgias ligeras y bochornos frecuentes. Ex- plorada en seguida, se encontró el vientre abultado, sintiéndose el fondo del útero á siete dedos arriba de la cicatriz umbilical, que se hallaba un poco saliente. Una línea oscura se extendía desde el epi- gastrio hasta el monte de Venus, y en el resto de las paredes abdo- minales, grietas numerosas y manchas espejizas. Los senos bastante desarrollados y colgantes, presentaban una areola oscura como de cuatro centímetros de diámetro y numerosos tubérculos glandiformes. La palpación hacia sentir al través de las paredes del abdomen las desi- gualdades fetales, al propio tiempo que dejaba sentir los movimientos del feto. La auscultación manifestaba la existencia de los ruidos del co- razón fetal liácia la izquierda y hácia abajo: sus pulsaciones eran re- gulares é intensas. El tacto vaginal no hacia sentir nada de anormal en la conformación de los órganos genitales, y llevando el dedo hácia atras y hácia la izquierda se sentía el cuello del útero reblandecido; de una longitud como de tres centímetros, al través de cuyos dos ori- ficios abiertos penetraba fácilmente hasta tocar por intermedio de las membranas la cabeza del feto: el peloteo era oscuro.—Todo lo ex- puesto parece indicar un embarazo que se halla al principio del nove- no mes.—El parto se verificó el 25 de Octubre sin accidente ninguno, viniendo así á confirmar el diagnóstico anterior.—Maternidad, Octu- bre 28 de 1868.—Pablo Silíceo. 20 Desde luego se ve, que este cambio en la marcha del reblandecimiento del cuello, modifica profundamente el diagnostico de esta época del embarazo; porque si no co- nociendo esta variación se explora una mujer en el octavo mes, al tocar los orificios dilatados, se cree, fundándose en los signos referidos por los autores, estar tocando á una mu- jer que ha llegado por lo menos á la segunda quincena del noveno mes de su embarazo; yse cree tanto mas, cuanto que siempre damos mas valor á los signos sensibles que á los racionales. Si á esto se agrega, que el signo capital, presentan- do caracteres mas distintos y claros en estos meses, es el de que me ocupo, resultará que al sentir esta dilata- ción, se confirme mas el partero en su diagnóstico: y no se crea que exagero y no tengo en cuenta los demas sig- nos sensibles. A la cabecera del enfermo, esos signos tan precisos y claros en las descripciones teóricas, se pierden en mil variaciones, de mas y de menos, que les quitan la mayor parte de su valor; valor que no perderán nunca tra- tándose de diagnosticar un embarazo; pues en ese caso es absoluto; pero sí lo pierden en el caso de designación de la época de ese mismo embarazo, pues entonces ya solo es relativo, y no queda como signo absoluto capaz de quitar toda duda, en uno y otro caso, mas que las modificaciones del cuello uterino, porque son unas mismas para la ma- yoría de las embarazadas; mientras de que los otros sig- nos racionales están sujetos á variar en cada mujer. Por lo demas, todos los parteros convienen en ello, y creen que, si bien examinando los signos racionales y al- gunos de los sensibles, es posible asegurar la existencia de un embarazo, ya no es lo mismo cuando se trata de preci- sar su época, pues entonces, ademas de tener estos en cuen- 21 ta, y apreciarlos en su debido valor, liay que recurrir, para precisar el diagnostico, al tacto vaginal; y al practicarlo, no se buscan mas que dos datos: el peloteo y el estado del cuello. El primero infiel; pues muchas causas pueden im- pedir que se produzca, y aun obteniéndolo, solo se busca saber si se hace con mas 6 menos facilidad ; pero se com- prende el valor de esa apreciación, que se funda en que se hace con mas ó menos franqueza. Es este un mas y me- nos difícil de valorizar; y no es así el estado del cuello, que tiene que ser siempre el mismo, con muy raras excep- ciones, pues la causa fisiológica que lo produce, es para todas una misma. Hay, pues, que tener presente, cuando se trata de fijar la época de un embarazo, que en las primíparas, en la pri- mera quincena del octavo mes, el dedo explorador penetra en la cavidad del cuello, hasta el orificio interno, y puede tocar las membranas desnudas en una extensión de tres d cuatro centímetros. En las multíparas, desde la prime- ra quincena se tocan en mayor extensión y con mas faci- lidad, las membranas desnudas. En cuanto á distinguir el octavo del noveno mes, ade- mas del volúmen del útero, que creo uno de los signos mas seguros, hay que tener en cuenta el mayor agran- damiento que adquieren los orificios; sobre todo, si el vértice es el que se presenta, y la mayor blandura que se nota en la cavidad del cuello; así como que los orifi- cios están mas dilatables. La costumbre, el hábito de tocar, hacen percibir estas diferencias de consistencia, que me es imposible definir y precisar; pues lo que para un dedo dará la sensación de mantequilla compacta, por ejemplo, para otro será una sensación que referirá á la impresión de otro cuerpo cual- 22 quiera. Si en el curso ele mis observaciones encuentro algún signo que solo d combinado con otro dé mayor cer- tidumbre al diagnostico del octavo con el noveno mes, lo consignaré como complemento de esta tésis. Este reblandecimiento prematuro trae en la práctica no pocas ventajas; algunas de las que he podido apreciar por mí mismo, en los casos que se han presentado en la Ma- ternidad. Se ve en los autores, al tratarse de las malas presentaciones, las inmensas dificultades que encuentra el práctico para su diagnostico, y esto es natural, si se considera: que las mas veces la parte que se presenta solo puede sentirse al través del espesor de la pared uterina; y como esta se contrae, y por consiguiente se pone dura, cuando se le irrita mecánicamente, resulta que el partero no puede las mas veces apreciar debidamente la parte que toca. Esto sucede antes de comenzar el trabajo. Cuando este se ha iniciado ya, la dificultad cambia: pero existe; pues si bien es cierto que entonces, ya el dedo puede penetrar á la cavidad uterina, y tocar las membra- nas desnudas, también lo es, que entonces, casi siempre, en el momento que el dedo pasa el anillo, lo irrita por su contacto, y se produce la contracción que pone las mem- branas, bajo la presión sufrida, muy tirantes; lo que im- posibilita la exploración. Y si el partero á pesar de esta sensación quiere llegar á la parte que se presenta, corre el riesgo fatal de romperlas antes de que el cuello haya adquirido las dimensiones necesarias; y si tiene que prac- ticar alguna operación, se coloca en condiciones muy malas. Tiene, pues, que esperar á que desaparezca la contracción. ¿Se cree que entonces se llegará al objeto que se desea? Hay alguna dificultad ménos y ménos riesgo de romper las membranas; no lo niego; pero no 23 hay facilidad; porque si es cierto que la contracción enérgica lia desaparecido, el útero no por esto ha vuelto á una relajación absoluta. Permanece siempre, después de la contracción intensa, con cierta rigidez tónica, que hace que las membranas se hallen constantemente com- primidas y a cierto grado de tensión, que no permite insistir mucho y con energía en el examen. Por estas razones aconsejan los autores, para tener una certidumbre de la parte que se presenta, esperar á la rup- tura de las membranas, cuya consecuencia inmediata será la salida de líquido que permite bajar á la parte que se presenta y hacer así mas fácil su reconocimiento. Todo cambia desde el momento en que el partero puede, antes de establecerse el trabajo, tocar la parte que se presenta al través de las membranas, y esto, como he dicho, puede hacerse en la mayoría de los casos desde la segunda quin- cena del octavo mes. En efecto, el dedo pudiendo penetrar á la cavidad uterina, si bien irrita el cuello, á su paso, y despierta una ligera retracción, esta desaparece pronto; porque el órgano aun no ha adquirido todo su desarrollo. Las membranas por lo común se encuentran entonces flo- jas y pueden deprimirse sin temor de romperlas; pues gozan de bastante elasticidad. Y aunque en estas pre- sentaciones la parte fetal se halla algo elevada, deprimien- do un poco el fondo del órgano, se llega generalmente á tocarla y la flojedad de las membranas permite reconocer los detalles de la parte tocada; dando así certidumbre al diagnóstico. No hace muchos dias la antevíspera de un parto he podido diagnosticar una presentación de cara, en la que al reconocer la boca del feto mi dedo ha penetrado en ella envuelto en las membranas y he sentido movi- 24 mientos de succión. Tres dias después el parto ratificó el diagnóstico; pues la presentación no se había conver- tido. Desde luego se ven las ventajas de este diagnóstico pre- maturo. El partero, una vez diagnosticada una mala pre- sentación, cuando menos desde el principio del noveno mes, tiene tiempo para remediarla lentamente, por maniobras externas; y si esto no lo obtiene, le queda siempre el in- menso recurso de hacer la operación que crea indicada en el momento de elección; y ya se deja ver los beneficios que trae consigo una operación hecha en estas circunstan- cias; pues el partero la domina completamente, si me es permitido expresarme así. A él le evitará trabajo y dis- gustos, y la madre y el hijo que tiene ésta en su seno, se hallarán menos expuestos á las consecuencias de una ope- ración de esta importancia. El reblandecimiento prematuro de que me ocupo, y la dilatación del orificio interno que trae consigo, permite diagnosticar, con mas facilidad, las inserciones viciosas de la placenta, ya se verifiquen estas marginales, ó centro ji>or centro. Se comprende desde luego la utilidad de este diagnóstico; pues sabido es que este vicio de inserción es causa de hemorragia grave, que puede terminar en pocos momentos con la vida de la madre, ó la del feto. Otra ventaja práctica me parece que se desprende de este reblandecimiento prematuro. No he llegado á tener un caso en que utilizarla; pero por inducción me parece favorable; pues la dificultad entonces estriba en la dilata- ción del cuello. Quiero hablar de los muchos casos en que el partero se encuentra frente á un estrechamiento absoluto de la pélvis, llegado á límites en que no le queda mas recurso, que ó 25 decidirse á provocar el parto antes de qne la cabeza del feto haya adquirido dimensiones incompatibles con su paso al través de la pélvis; 6 esperar el término del embarazo y hacer una operación sangrienta, sacrificando la vida del feto 6 la de la madre. Y como creo que en un caso de esta naturaleza, siempre que el partero pueda contar con la posibilidad de que el feto extraído antes de tiempo, tiene todas las probabilidades de vida, está autorizado para proponer y ejecutar esta operación de preferencia á aquella, en que forzosamente hay que sacrificar alguno de de los dos seres confiados á su habilidad; me ha parecido oportuno indicar la mayor facilidad con que podría ha- cerse esta operación; pues sea cual fuere el método ope- ratorio empleado, tropieza siempre con la estrechez de los orificios que dificultan su empleo. Hoy el mayor número de los parteros da la preferencia para practicar el parto provocado, á la dilatación forzada del cuello, que dará por resultado las contracciones de la matriz. El mejor procedimiento y que mas seguros resultados puede dar, es la aplicación del dilatador intra-uterino de Tarnier. Pues bien, la aplicación de este instrumento me parece que se hallará muy facilitada, si no se tiene que luchar con la rigidez del orificio; pues sin esfuerzo alguno y con el primer impulso, la parte del instrumento que ha de quedar esférica, puede llegar á la cavidad ute- rina sin perderse un tiempo precioso en estos casos en dilatar la cavidad y los orificios del cuello. Si el partero no adopta este procedimiento, y se decide á puncionar las membranas, que es también lo mas seguro, podrá, adop- tando el de Meissner, llegar á puncionar las membranas, á la altura que crea mas conveniente; pues tendrá ma- yor facilidad para manejar la sonda-dardo. Y estos 26 casos deben ser frecuentes; pues sabido es que no solo los estrechamientos obligan al partero á practicar esta operación. Lo mismo sucederá tratándose de las enfer- medades tan numerosas y tan graves á que están sujetas las mujeres, durante los últimos meses del embarazo; y que son causadas o que se agravan por el estado de ges- tación; y en las que el mejor y á veces el único medio de hacerlas desaparecer, es la deplecion del útero, como la hemorragia, por inserción de la placenta sobre el cuello: los accesos de eclampsia, persistentes, y que un método curativo apropiado no hace desaparecer: los vómitos in- coercibles contra los que han fallado todos los métodos curativos: la ascitis complicada con hidropesía del am- nios: los tumores abdominales: un estrechamiento relativo de la pélvis: en fin, toda afección que, durante el emba- razo, comprometa gravemente la existencia de la mujer. También el conocimiento del hecho de que me ocupo, será muy ventajoso y es de tenerse en cuenta en algunos casos de medicina legal, en que con tanta frecuencia es llamado el práctico á dar una opinión, de la que tal vez depende la honra de una mujer d el porvenir de un hijo pdstumo. Generalmente hablando, basta para el observador en- contrarse frente á un hecho, cualquiera que este sea, para notarlo, consignarlo; y estudiando luego su mayor d menor frecuencia y las condiciones en que se repite, deducir las mas d menos consecuencias prácticas á que este hecho pueda prestarse; rectificando luego por la experiencia, si sus deducciones han sido fundadas d falsas. No sucede ya lo mismo, cuando pasando del hecho en sí y sus con- secuencias, se quiere investigar las causas que lo produ- cen. Aquí ya es preciso una meditación laboriosa y 27 el estudio asiduo de las leyes de la naturaleza, para ar- rancarle sus secretos. Por eso al querer buscar y conocer la causa de ese reblandecimiento prematuro de que me ocupo, aunque han pasado por mi mente muchas teorías, todas son susceptibles de tales objeciones que ninguna deja satisfecha el entendimiento, que queda siempre en la duda y la vacilación. No es mi ánimo explicar el hecho de que me ocupo ahora: mis fuerzas no son bastantes para ello; consignaré tan solo las ideas que me han ocurrido, dejando á fisiolo- gistas tan distinguidos como los Sres. Alvarado, catedrático del ramo, Carmona, adjunto á la misma cátedra, etc., etc., la tarea de esta explicación, que no dudo encontrarán, cuando el tiempo y la observación hayan precisado la frecuencia absoluta del hecho: los temperamentos en que se le observa con menos excepciones y exagerado: su frecuencia relativa en nuestras mujeres del pueblo y aquellas que viven en mejores condiciones higiénicas, etc., etc. Recordando la textura del útero, evidentemente mus- cular, nace desde luego esta idea: que aunque músculo de la vida orgánica, su textura debe estar en armonía con la de los músculos de la vida de relación; y á medida que estos gozan de mas fuerza de organización, él tam- bién gozará en mayor escala de este aumento de vi- talidad, que hará que las fibras de que se compone, resistan mas á la acción fisiológica ó patológica que tenga por objeto ablandar ó relajar esos elementos de que está formado. Pues bien, nadie desconoce que esta diferencia existe entre las mujeres europeas y las nuestras; sobre todo en nuestras mujeres del pueblo; que por lo común, tienen una mala é insuficiente alimentación. Los músculos 28 en las organizaciones europeas están mas desarrollados: gozan de mayor fuerza; y es natural que resistan mejor á la acción á que se encuentran sometidos. Esta acción fisio- lógica, que durante el embarazo, obra para preparar el trabajo del parto, reblandeciendo el cuello del útero, será, pues, menos rápida, menos exagerada en esas constitucio- nes mas desarrolladas, que en las nuestras, en que, por lo común, el tejido muscular, menos desarrollado, goza por consiguiente de menor vitalidad; y entonces la misma causa, el embarazo, obrará mas pronto en unas que en otras, para reblandecer el cuello del útero. Si por otra parte, se atiende á que el hecho que consigno, ha sido observado en un hospital adonde solo van mujeres de la clase pobre, cuya existencia se pasa en medio de las peo- res condiciones higiénicas, de una insuficiente alimenta- ción y de un exceso de trabajo; se comprenderá, que con todos estos elementos, no pueden tener unas brillantes organizaciones musculares, y que por lo común gozarán de una fibra muscular blanda, que se dejará influir con mas facilidad por cualquier agente fisiológico ó pato- lógico. Creo también que así como en nuestro clima se hace la vegetación con mas feracidad, con mas vigor, con mas ra- pidez que en los climas europeos, también se verificarán algunos de los fenómenos fisiológicos con esas mismas cua- lidades. Lo creo tanto mas, cuanto que al comparar el término medio de la vida humana en Europa y en Méxi- co, se ve que es mucho mayor para esos países que para el nuestro; que por consiguiente, la vida aquí es mas cor- ta, llega mas pronto á su término; y la causa, no pudicn- do atribuirse á mayor número de enfermedades, á epide- mias; en fin, á agentes patológicos, mas bien me parece 29 deber residir en la rapidez con que verificándose los fenó- menos fisiológicos de la vida orgánica, hacen que agotán- dose mas pronto la resistencia vital por ese mismo exceso de vitalidad, llegue prematuramente el fin de la existen- cia. Si pues la vida es mas corta por esa rapidez con que deben de verificarse algunos de los actos fisiológicos del hombre, nada extraño es que en el cuello del útero, exa- gerándose los actos fisiológicos, lo coloquen en condiciones tales, que el reblandecimiento, fenómeno por el cual se prepara al parto, llegue antes de la época en que este ha- ya de verificarse; y como, aunque reblandecido, la excita- ción no puede aun obrar sobre el anillo externo, que es el que, excitado, dará lugar á las contracciones, resulta que el parto, á pesar de este reblandecimiento, no se verifica en esta época, y puede llegar la mujer al término ordina- rio de la gestación. No creo el hecho explicado por esto; sé que las ideas que acabo de apuntar están sujetas á muchas objeciones y no dejan satisfecho el entendimiento; pero, lo repito, no ha sido mi ánimo explicarlo; solo, sí, consignar algunas ideas, que una vez el hecho observado en mayor escala en todas las clases, precisada su frecuencia respecto á las or- ganizaciones, etc., etc., podrán tal vez contribuir á expli- carlo de una manera satisfactoria. Mi posición en la Maternidad me ha puesto frente al he- cho, y lo consigno. A nuestros ilustrados fisiologistas toca explicarlo, y tengo la convicción de que lo harán, expo- niendo una teoría que no sufra objeciones. Este reblandecimiento prematuro, puede decirse que es mas frecuente en las multíparas que en aquellas mujeres que no han tenido hijos. Esta frecuencia, aproximativa- mente, me parece estar en las primeras en una proporción 30 como de cinco excepciones por cien casos, mientras que en las segundas no seria sino de quince por ciento, poco mas 6 menos. Cuando el distinguido profesor, catedrático de clínica de obstetricia, D. Aniceto Ortega, asistid al hospital para dar su curso de clínica, le comuniqué la observación de este reblandecimiento prematuro. Llamd su atención, noto su frecuencia, la estudio, é hizo de este hecho el texto de una de sus lecciones orales, en la que me hizo la honra de men- cionar mi nombre. Le doy por ello las mas cumplidas gracias. Conforme en todo con las observaciones hechas por mí, y que diariamente seguiamos haciendo, él, como yo, y los alumnos que concurrían á la clínica, podíamos convencernos de las ventajas que para la práctica en el diagnostico de las presentaciones nos daba este reblandeci- miento desde el octavo mes. Los alumnos veian la facilidad con que á pesar de su poca práctica hacían diagnósticos de presentaciones viciosas en esta época; cuando en su autor encontraban este diagnostico rodeado de las mayores difi- cultades. Esto ha hecho, que tanto el Sr. Ortega, como yo, y alguna vez un alumno á quien confiábamos la asis- tencia de un embarazo, háyamos podido hacer las versio- nes que han estado indicadas por posiciones céfalo-iliacas en el momento de elección, cuando el cuello, suficiente- mente dilatado, aun estaban íntegras las membranas. Me ha parecido oportuno consignar aquí algunos de estos he- chos en que en el momento del trabajo se han confirmado diagnósticos de presentaciones viciosas, hechos durante el octavo y noveno mes; siendo de notar que en ninguno en- contramos esa forma del vientre, en que mas ancho en su diámetro transverso, hace sospechar las presentaciones del plano lateral derecho ó izquierdo. 31 Observación XV. Enfermería de embarazadas.—Cama número 4.—Julio 20 de 1868.—Cecilia García: soltera de diez y nueve años, de México, de constitución algo linfática, dice haber padecido hace ya tiempo una pulmonía. El embarazo ha sido regular, molestando solo en los pri- meros meses algunos vómitos que ya hace tiempo no le vienen. Hace dos años tuvo un hijo que nació bien y aun le vive. Refiere su úl- tima menstruación á mediados de Noviembre del año próximo pasado El fondo de la matriz está á ocho dedos arriba del ombligo. Existen cuarteaduras marcadas en las paredes del vientre. Por la ausculta- ción se percibe el máximun de los ruidos del corazón del feto á la derecha, y en el segmento inferior del útero. El tacto vaginal permite reconocer el estado normal de la vagina: los diámetros de la pelvis normales, y el cuello bastante reblandecido, viendo su orificio exter- no hácia el sacro, el que está bastante dilatado como dos centímetros de diámetro, permite entrar á su cavidad y llegar al orificio interno que tiene como uno y medio centímetros y permite fácilmente tocar las membranas desnudas en una extensión de cinco ó seis centímetros; su longitud será de tres á tres y medio centímetros. Al llegar á las membranas no se toca ninguna parte del feto. Deprimiendo con una mano el fondo del órgano y con la que explora el perineo se llega á tocar los espacios intercostales y el hombro; el feto se halla muy móvil pues el líquido amniótico parece ser muy abundante. Hago practicar el tacto á dos de los alumnos presentes que reco- nocen la presentación de plano lateral. La suma movilidad del feto, me hizo creer que tal vez la presenta- ción se modificaría por sí sola, ó que llegado el término, por maniobras externas se conseguiría remediarla. Agosto 15.—El tacto vaginal da los mismos resultados, solo que el cuello está mas blando y muy corto, sus orificios algo mas dila- tados. Agosto 20.—En la visita de la mañana me avisan que Cecilia se 32 queja de dolores, la reconozco, y noto que el cuello está enteramente borrado y el orificio se dilata; las contracciones, aunque no muy fre- cuentes, son regulares. La presentación es la misma que en el primer reconocimiento, el feto un poco menos móvil: intento algunas manio- bras externas que no me dan resultado á pesar de la movilidad del feto, y me decido á esperar el momento oportuno para practicar la versión. En la tarde las contracciones son mas frecuentes, y .á las ocho de la noche la dilatación del orificio es completa, las membranas íntegras. Procedo á la versión, hago cloroformar á la enferma y des- tino á los alumnos el lugar correspondiente para que me ayuden. Introduzco mi mano derecha respetando la integridad de las membra- nas y reconociendo bien una presentación céfalo-iliaca derecha de plano lateral izquierdo, llegando á los pies rompo las membranas, cogiendo estos sólidamente, sale una gran cantidad de líquido, dejo pasar la contracción y ejecuto la versión pelviana trayendo los piós á la vulva y dejando el plano posterior del feto hácia adelante, abandono el parto á la naturaleza, el tronco es expulsado, la cabeza se detiene á causa de su extensión; introduzco dos dedos de mi mano derecha en la con- cavidad del sacro y uso de mi mano izquierda bajo el pubis para apoyar sobre el occipucio y los de la derecha apoyados en los pó- mulos, hago ejecutar la flexión y la cabeza es expulsada, hago la extracción de la placenta. El feto está algo asfixiado, atendido convenientemente, respira y se establece en él su vida propia. Es pequeño y parece no tener su completo desarrollo. La mujer después de la operación, de la que no tuvo conciencia, está bien. Agosto 21.—El estado de la operada es satisfactorio. 22. —Sigue bien.—D. 23. —Ligero movimiento febril, dolor de axila y cefalalgia.—D. 24. —El movimiento febril ha desaparecido, la secreción láctea se ha establecido.—O. 25. 26, 27, 28, 29 y 30.—Durante estos dias la enferma se res- tablece, su convalecencia es franca, el estado de la criatura es menos satisfactorio, parece que la alimentación maternal es insuficiente, se le da á otra parida para que la amamante. 33 Baño general.—i?. A los catorce dias la criatura sucumbe sin que el cambio de no- driza hubiera podido restablecerla. Al dia siguiente la enferma pide su alta, que se le concede visto el buen estado de su salud. La autopsia del cadáver de la criatura no revelo alteración orgá- nica alguna. Observación XYI. Enfermería de embarazadas.—Cama número 14.—Julio 30 de 1868.—María Granado: soltera, de veintiocho años, de México: buena constitución; dice no haber tenido antes enfermedad grave. El embarazo no le ha molestado mucho, pues solo al principio tuvo algu- nas vascas y pyrosis que hoy han desaparecido. Refiere su última menstruación á los últimos dias de Enero de este año y agrega que es su primer embarazo. El volúmen del útero es lo normal en esta época; comienzan á verse algunas cuarteaduras en las paredes abdomi- nales, la línea morena del ombligo al púbis está bien marcada, lo mismo sucede con la areola de los senos. La auscultación deja per- cibir el máximun de los latidos del corazón del feto; á la derecha y en el segmento inferior del útero. El tacto vaginal permite reconocer el estado normal de la vagina: los diámetros regulares; y el cuello se encuentra un poco acuminado, poco reblandecidos los labios sin per- mitir la introducción del dedo; hay una anteversion que hace que el hocico de tenca vea hácia atras en la concavidad del sacro; no se siente al través del cuello y de la pared uterina parte alguna del feto. Setiembre 4.—El estado general de la mujer es bueno y no acusa molestia alguna. El volúmen del vientre ha aumentado un poco, la auscultación ha seguido dando los mismos resultados, pero los datos obtenidos por el tacto vaginal son mas seguros; se encuentra el cuello mas reblandecido y el orificio externo dilatado á un centímetro, per- mitiendo la introducción fácil del dedo á la cavidad del cuello que 34 tiene la forma de un huso y una longitud de cuatro y medio centíme- tros, se llega al orificio interno también dilatado á poco mas de un centímetro y se penetra á la cavidad uterina tocando las membranas desnudas sin percibir parte fetal; esto me alarmó, é insistí para en- contrar alguna porción del feto, deprimí fuertemente el perineo y encontré un codo flotante y móvil, pude también percibir los espacios intercostales; las membranas no estaban muy resistentes y el líquido amniótico en cantidad regular. No vacilé en diagnosticar una pre- sentación de tronco que liaría, al término del embarazo, necesaria la versión. Los alumnos clínicos estaban presentes y siendo notable el caso hice que los Sres. Contreras y Trueba practicasen el tacto va- ginal para que se cercioraran de lo que yo les manifestaba y los fun- damentos que tenia para mi diagnóstico: para ellos como para mí no fué difícil tocar las partes fetales que he mencionado. No volvimos á tocar á la enferma sino hasta el 7 de Octubre en que encontré el cuello mas amplio, pues el orificio externo presenta una dilatación de dos centímetros, y el interno de uno y medio; la cavidad del cuello mas corta entre tres y medio y cuatro centímetros se alcanza con la misma facilidad al través de las membranas desnu- das, el codo y los espacios intercostales; hecho que hago verificar á los alumnos Septien y Siliceo. Octubre 27.—La mujer comienza á sentir dolores raros y á inter- valos lejanos, el cuello disminuye de longitud. El 28 los dolores son mas fuertes y frecuentes, y á las dos de la tarde la dilatación es completa; las membranas están intactas y la presentación no ha variado; es céfalo-iliaca derecha de hombro de- recho, lo que hace que el plano anterior del feto corresponda al plano anterior de la matriz. Las tentativas para hacer una versión por maniobras externas han sido infructuosas y me decido á practicar la versión pelviana antes de la ruptura de la bolsa para que sea mas fácil. Introduzco mi mano derecha lentamente para no romper las membranas; llego á los piés y rompo la bolsa, cojiendo estos inme- diatamente; sale á pesar de mi antebrazo en la vagina una gran can- tidad del líquido; verifico la versión trayendo los piés á la vulva, pero no me es posible por la retracción violenta de la matriz hacer 35 que el plano anterior del feto se vuelva hácia atras, lo que facilitaría el desprendimiento. Abandono entonces el parto á la naturaleza, y después de algunas contracciones que expulsan el tronco, el parto se detiene por la deflexión de los brazos; introduzco el dedo para des- prenderlos, y lo verifico; pero la cabeza, voluminosa, está también en extensión; después de algún trabajo, introduciendo ya mi mano dere- cha, ya la izquierda, logro colocar la cabeza en mejores relaciones, quiere decir, el occipucio sobre el arco del pubis y la cara en la con- cavidad del sacro, facilitándose así el completo desprendimiento y expulsión de la cabeza. A las tres y media todo estaba terminado, pues inmediatamente hice la extracción de la placenta, todo sin que la mujer tuviera conciencia de ello, pues estaba sometida á la acción anestésica del oidor oformo. El niño no llego á verificar la primera inspiración á pesar de haberle hecho la insuflación de boca á boca y con la cánula de Chaussier, como lo reclamaba su estado durante mucho tiempo. La mujer después de la operación se encontraba bien. El 29: ligero dolor en el vientre bajo: el volumen del útero, no es exagerado, no hay movimiento febril. Dieta, cataplasmas emolientes, bebida de goma. El 30: mismo estado, la misma prescripción. El 21: ligero movimiento febril, cefalalgia, senos adoloridos, sed intensa, el útero no está sensible á la presión, ni hay dolor espontá- neo. Dos tomas Sedlitz, agua—goma á pasto.—D. Noviembre 1?—Estado general, satisfactorio.—Cuarto. 2. —Continúa bien.—Cuarto. 3, 4, 5, 6 y 7.—Durante estos dias se aumenta el alimento, y ca- taplasmas á los senos que dan cada dia menos leche. 8.—Baño general. El 13: la enferma sale buena. Observacion XVII. Enfermería de embarazadas.—Cama número 2.—Setiembre 24 de 1868.—Soledad Mendez: indígena, no sabe la edad que tiene, de Az- 36 capotzalco. No sabe contestar á las preguntas que se le Lacen y no sabe á cuando puede referirse su última menstruación. El fondo del útero pasa ocho dedos del ombligo. Por la auscultación se per- cibe el máximun de ruidos del corazón del feto á la derecha y arriba de una línea que pasara por el ombligo. El tacto vaginal deja per- cibir la integridad de la vagina, la regularidad de los diámetros, el hocico de tenca ve hácia el sacro; está reblandecido y la cavidad del cuello tiene la forma de un cono bien marcado, lo que hace diagnos- ticar que este no es el primer embarazo de la mujer en cuestión: el anillo externo tiene como dos y medio centímetros de diámetro y el interno uno y medio centímetros; se tocan las membranas en una grande extensión pero no se encuentra parte fetal. Hago poner en pié á la mujer, deprimo con mi mano izquierda el fondo del útero y consigo sentir los dos piés. Los alumnos y el Sr. Ortega encuentran lo mismo al siguiente dia. Esto me hace diagnosticar un embarazo llegado por lo menos á la primer quincena del noveno mes, con una presentación de asiento. El trabajo se establece el 28 de Octubre en la noche, y termino el 24 sin anomalía alguna, no haciéndose por lo mismo necesaria la intervención del arte. Fijada ya la posi- ción, después de la ruptura de la bolsa era segunda: sacro-iliaca de- recha anterior; terminando el primer tiempo del trabajo á las seis de la tarde, el segundo á las nueve y cuarto de la noche y el tercero á las nueve y media. La mujer salió en perfecto estado de salud el 8 de Noviembre. Observación XVIII. Enfermería de embarazadas.—Cama número 9.—Agosto 15 de 1868.—Concepción Rúa: casada, de veinte años, de San Juan del Rio, de constitución sanguínea, dice no haber padecido antes enfer- medad alguna. El embarazo lia sido regular y no ha tenido mas que bascas y pyrosis que aun le duran: agrega ser este su primer emba- razo. Refiere su última menstruación á los últimos dias de Noviem- bre de 1867. El fondo de la matriz e&tá á nueve dedos sobre el 37 ombligo. Por la auscultación se percibe el máximun de los ruidos del corazón del feto á la derecha y en el segmento inferior del útero. El tacto vaginal permite reconocer el estado normal de la vagina y la regularidad de los diámetros, y el cuello, cuyo hocico de tenca ve hácia el sacro, bien reblandecido, deja pasar fácilmente el dedo al través de su anillo externo al interior de su cavidad que está reblan- decida hasta en su porción supra vaginal; luego el dedo explorador pasa también con facilidad el anillo interno y toca las membranas desnudas; pero sin alcanzar desde luego la parte que se presenta. Para obtenerlo, deprimo el fondo del órgano con la mano izquierda y con la derecha fuertemente el perineo, y así logro tocar los espa- cios intercostales. Los alumnos presentes notan que sienten distin- tamente lo mismo. La presentación á pesar de algunas maniobras externas intentadas no varia; y el trabajo del parto comienza el 6 de Setiembre en la noche, pero lentamente; lo que hace que la enfer- ma no avise sino el 7 en la mañana. Se reconoce, y encuentro el trabajo poco avanzado. A las nueve de la noche la dilatación del orificio es completa y procedo á la versión. Se le administran las in- halaciones de chloroformo y distribuidos los ayudantes introduzco lentamente mi mano derecha hasta los piés asegurándome de que es una presentación céfalo-iliaca derecha de plano derecho; y respetan- do las membranas hasta que estoy sobre los piés, entonces las rompo, cojo éstos y hago la versión; pero al mismo tiempo le doy un movi- miento al feto de tal suerte que su plano anterior al terminar la versión y los piés en la vulva, vea hácia el sacro. Abandono la expulsión á la naturaleza, el tronco se desprende bien después de algunas contracciones; pero la cabeza se detiene en el estrecho infe- rior, el vértice no hallándose colocado bajo lasinfisis sino un poco trans- verso, hago lo posible por colocar mejor sus diámetros en relación con los del estrecho, pero no logro conseguirlo, con la mano derecha é izquierda que alternativamente introduje; el tórax del feto se dilata convulsivamente advirtiéndome del peligro en que se encuentra su vida; aplico inmediatamente el fórceps, corrijiendo la dificultad, y la cabeza es expulsada; el feto está en un estado de asfixia; tratado con- venientemente vuelve á la vida, respira para morir siete dias después. 38 La madre después de la operación se encuentra bien, no hay accidente alguno que combatir, y sale en perfecto estado de salud el 23 de Se- tiembre. No fatigaré la atención del jurado insertando mayor nú- mero de observaciones, lectura cansada y monótona; pero lo repito, en las presentaciones viciosas que hemos tenido en la Maternidad, y su número no es corto, siempre nos ha sido posible diagnosticarlas con anterioridad de un mes por lo menos, antes del trabajo; y en el momento de veri- ficarse este, el diagnóstico se ha confirmado. No abrigo la ilusión, al presentar este pequeño trabajo, de creer en su perfección, ni en su mérito. En cuanto á lo primero, sé que un trabajo de esta naturaleza necesita, para ser perfecto, una observación en mayor escala, una descripción muy exacta y científica del hecho, lo mismo que de todos los puntos que con él tienen relación: no de- jar, en fin, nada por describir, definir y explicar; y muy lejos estoy de creer que así lo he hecho. En cuanto á mi trabajo, no tiene otro, que el de haberme encontrado en una posición en que tuve por necesidad que ver el hecho, y que me dio la facilidad de continuar observándolo; cual- quiera en mi lugar lo habría consignado, y si hasta hoy no ha llamado la atención de prácticos tan eminentes, como tantos que honran á México, no se me oculta que esto ha sido debido á la dificultad que hay en la práctica particu- lar para hacer esta clase de reconocimientos; pues lo que para mí como director de hospital es un deber, porque de otra manera no puede admitirse una embarazada, sino pre- cisando la época de su embarazo, es un deber contrario el del médico en su clientela particular, pues le basta con un diagnóstico aproximado, y no debe, si una necesidad 39 imperiosa no le obliga á ello, ofender el pudor y los senti- mientos de la mujer y la familia que se confia á sus cuida- dos. No creo, por lo tanto, que tenga un gran mérito. En todo caso y de todos modos, me cabrá la satisfacción de haber contribuido, aunque con muy poca cosa, á los adelantos de la medicina en México, recordando, que en las cosas grandes, el mérito consiste en la voluntad eficaz de ocuparse de ellas. In magnis sat est voluisse. Y gran- de puede considerarse todo aquello que contribuya al ade- lanto de una ciencia. Es, por otra parte, el principal objeto y móvil de mis trabajos, la aspiración honrosa en sí misma, de ingresar á la Escuela nacional de medicina, que tanta honra está dando á nuestra patria. Esta aspiración, siquiera sea atre- vida, pero digna y elevada, justifica todos mis esfuerzos, por estériles que sean; y en gracia del sentimiento que me la inspira, espero merecer, ya que no la aprobación del jurado, al menos su indulgencia. Observación XIX. Sala de embarazadas.—Cama número 8.—Agosto 17 de 1868.— Luz Muñoz, casada, de 30 años, de México, constitución sanguínea. Padeció hace tiempo de una enfermedad cerebral, por la que estuvo un mes en el hospital, pero no sabe explicar de qué naturaleza fué. Ha tenido dos hijos, y ha notado que sus partos son lentos. Refiere su última menstruación á Diciembre de 67. El volúmen del útero es regular; su fondo pasa nueve dedos arriba del ombligo: la auscul- tación revela los ruidos del corazón del feto, máximun, á la izquierda y bajo el ombligo. El tacto vaginal, dá la regularidad de los diá- metros pelvianos, encontrándose la vulva y vagina normales. El cuello, corto y blando, fuertemente inclinado adelante; el hocico de 40 tenca, circular, de bordes gruesos y blandos; la cavidad del cuello en forma de cono truncado; el anillo interno cerrado y blando. Setiembre 10.—Los caracteres del cuello son los mismos; pero su reblandecimiento mayor, y el anillo interno permite la introducción del dedo explorador á la cavidad de la matriz, donde reconoce el vér- tice del feto. Setiembre 27.—Pasa á la sala de partos.—El trabajo se hace con alguna lentitud, porque las contracciones, aunque frecuentes, no son bastante intensas. La presentación es de vértice y en primera posición. Después de la expulsión de la placenta, sobreviene una he- morragia ligera que se domina fácilmente por la administración de una dosis de cuernecillo de yentcno. La duración del trabajo es de once horas y media. Octubre 25.—Después de haber tenido una metro-peritonitis de alguna intensidad, que cedió á los medios ordinarios, se restableció enteramente y sale en perfecto estado de salud. Observación XX. Sala de embarazadas.—Cama número 10.—Julio 3 de 1868.— Juana Ramírez, soltera, de veinte anos, de San Luis, constitución sanguíneo-nerviosa, es su primer embarazo: no ha tenido antes enfer- medad grave, siendo sus menstruaciones regulares; la última la refie- re al mes de Octubre de 67. El volúmen de la matriz es regular; su fondo pasa nueve dedos arriba del ombligo, y su diámetro trans- verso está mas grande que lo natural en esta época: la auscultación dá el máximun de ruidos del corazón del feto á la izquierda y bajo el ombligo. La vulva, vagina y pelvis, al estado normal. El cuello ligeramente inclinado adelante: el hocico de tenca viendo al sacro, acuminado, blando, solo deja penetrar la yema del dedo explorador, presentando los caracteres de esta parte en las nulíparas. Julio 25.—El cuello está algo mas inclinado adelante; la abertura del hocico de tenca, dilatable, deja pasar el dedo á la cavidad fusifor- me del cuello de paredes blandas; el anillo interno deja también pasar 41 el dedo, que después de su paso se siente comprimido por los bordes cortantes del anillo, sin que el esfuerzo para penetrar fuese grande, ni poner una gran insistencia para lograrlo.—Presentación vértice. Agosto 9.—Pasa á la sala de partos.—Presentación de vértice, primera posición.—El trabajo no presenta nada notable en su marcha y duración, verificándose la expulsión del feto con toda regularidad. El 18 pide su alta, y aunque su estado general es bueno, y se le aconseja que espere aún para salir, insiste y sale el 19. Observación XXI. Sala de embarazadas.—Cama número 3.—Junio 25 de 1868.— Genoveva Hernández, soltera, diez y siete años, de México, constitu- ción sanguínea; no ha padecido de enfermedad grave.—Dice ser su primer embarazo y que este ha sido regular, sin causarle grandes mo- lestias. Refiere su última menstruación al mes de Octubre de 67. El fondo del útero pasa nueve dedos arriba del ombligo. Por la aus- cultación se oye el máximun de ruidos del corazón del feto, á la iz- quierda y bajo el ombligo. La vulva, vagina y pelvis no presentan nadr anormal. El cuello del útero inclinado hácia adelante, hace que el hocico de tenca vea hácia el sacro, este, ecuminado y blando, per- mite, por un ligero esfuerzo, que el dedo penetre á la cavidad que puede explorarse en sus dos terceras partes inferiores, encontrándose el dedo dentro de dicha cavidad como cubierto por un dedo de guante. Julio 15.—La cavidad del cuello está mas ámplia; el dedo se mue- ve dentro de ella con facilidad; sus paredes están blandas, y tiene la forma fusiforme, peculiar á las primíparas; pero el anillo interno está aún cerrado, aunque blando, y al través de él se percibe una parte fetal dura y arredondada que parece el vértice. Julio 27.—El cuello presenta las modificaciones que en el recono- cimiento anterior, solo que hoy está algo mas corto; su blandura es mayor, y el anillo interno deja pasar el dedo explorador y reconocer todos los caracteres de una presentación cefálica. 42 Agosto 3.—Pasa á la sala de partos, y después de un trabajo que duro once horas, se termino el parto sin nada notable: presentación de vértice, primera posición. Agosto 20.—Pide su alta, que se le da, visto su estado general sa- tisfactorio. Observación XXII. Sala de embarazadas.—Cama número 8.—Junio 12 de 1868.— Isabel Domínguez, soltera, de veinticinco años, de México, constitu- ción sanguínea, buena salud anterior: está en su primer embarazo.— Refiere su última menstruación al mes de Febrero del año de 67. El volúmen del útero es regular; su fondo pasa nueve dedos arriba del ombligo: la vulva, vagina y pélvis en estado normal. El cue'lo del útero inclinado bácia adelante; el hocico de tenca ve al sacro, acumi- nado, blando, su orificio externo, entreabierto, está dilatable, y el de- do, por un ligero esfuerzo, se halla en la cavidad donde la falange se mueve ámpliamente; su forma fusiforme y de paredes blandas: para penetrar á la cavidad del útero hay que imprimir al dedo un esfuerzo ligero, y el anillo interno, dilatable, lo deja pasar y reconocer al tra- vés de las membranas el vértice. La auscultación deja oir los ruidos del corazón del feto á la izquierda y bajo el ombligo; pero un poco mas alto que lo que habitualmente se oyen. Junio 25.—Los caracteres del cuello son los mismos, solo que to- do él está mas reblandecido. Julio 1?—Pasa á la sala de partos.—La dilatación del cuello se hace con suma lentitud; pero el segundo y tercer tiempo del trabajo no presentan nada anormal, y el parto se hace en presentación de vér- tice, primera posición. Dura veintinueve horas. Julio 2.—Hay en la enferma una metro-peritonitis, ligera y cir- cunscrita. Calomel á dósis refractas. Julio 3.—El estado es satisfactorio, el dolor espontáneo y á la pre- sión es menor; el movimiento febril ha disminuido.—El mismo mé- todo. 43 Julio 4.—Los síntomas han desaparecido y el estado general es bueno. Julio 18.—Pide su alta y sale en buen estado de salud. Observación XXIII. Sala de embarazadas.—Cama número 16.—Mayo 24 de 1868.— Nestora Ruiz, soltera, de diez y siete años, de México, buena cons- titución: no lia padecido enfermedades graves: está en su primer em- barazo. Refiere su última menstruación á Setiembre del año próxi- mo pasado. El fondo del útero pasa ocho dedos arriba del ombligo; las paredes del vientre presentan manchas morenas, diseminadas, de pigmento. Las partes genitales externas y la pélvis no presentan nada particular. El cuello del útero, inclinado liácia adelante y li- geramente á la derecha, tiene como cuatro y medio centímetros de longitud: el hocico de tenca ve á la sínfisis sacro-iliaca izquierda, acuminado, blando, permite explorar la cavidad del cuello en sus dos tercios inferiores; el dedo dentro de ella se encuentra como cubierto por un dedal. Junio 24.—La dirección del cuello no ha variado; su longitud pa- rece menor; el dedo dentro de la cavidad reconoce la blandura de las paredes y la forma fusiforme; el anillo interno permite la introducción del dedo á la cavidad uterina, y puede sentir el vértice del feto que se presenta. La auscultación da el máximun de ruidos del corazón á la izquierda y bajo el ombligo. Julio 1?—Pasa á la sala de partos, el que se hace con toda regu- laridad; presentación de vértice, primera posición, sin presentar nada particular. El trabajo duro trece horas. Julio 16.—La enferma, después de una metro-peritonitis ligera y circunscrita, que cedió al calomel dado á dosis refractas, pide su alta, que se le concede visto su estado satisfactorio. 44 Observación XXIV. Enfermería de embarazadas.—Cama número 13.—Mayo 16 de 1868.—Juana Martínez, soltera, de veinte años, de Chalco, constitu- ción sanguínea: ha padecido hace ya tiempo de intermitentes, que le duraron mucho: ha tenido ya dos hijos y este es su tercer embarazo. Refiere su última menstruación al mes de Octubre del año próximo pasado. El útero se eleva ocho dedos arriba del ombligo. Nada no- table presentan las partes genitales y la pelvis. El cuello del útero, inclinado hacia adelante, presenta una longitud como de cuatro cen- tímetros; el hocico de tenca ve al sacro, circular, de bordes gruesos y blandos, permite la exploración de la cavidad, en forma de cono truncado y de paredes blandas: el orificio interno, circular y de bor- des delgados, permite sentir al través solo de las membranas el vér- tice que se presenta. Por la auscultación se percibe el máximun de ruidos del corazón del feto á la izquierda y bajo el ombligo. Julio 7.—Pasa Juana á la sala de partos, donde lo verifica, presen- tándose el feto de vértice en primera posición. Después de la ex- pulsión de la cabeza se ve que hay una vuelta del cordon al derredor del cuello: este accidente no trastorna la marcha del trabajo, ni per- judica en este caso en lo mas mínimo la vida del feto, pues la circu- lar no comprime el cuello y los latidos del cordon son regulares. El parto duró once horas. Julio 18.—La enferma pide su alta, y visto su estado satisfacto- rio, sale el 19. Observación XXV. Sala de embarazadas.—-Cama número 21.—Mayo 2 de 1868.— Genoveva Gómez, soltera, de diez y ocho años, de México, constitu- ción sanguínea: no lia padecido enfermedad grave y es su primer em- baraza. Refiere su última menstruación al mes de Noviembre de 67. 45 La areola de los senos está bien marcada, de un color moreno oscuro, y en el seno izquierdo no está perfectamente circular, pues presenta un segmento en que la coloración se extiende mas allá del círculo en forma de triángulo: la línea morena que del pubis sube al ombligo, está también bastante marcada. La enferma se queja de náuseas y vértigos que la atormentan en la mañana. Siente mas los movimien- tos del feto á la derecha. El volumen del útero es regular, llega casi al ombligo. Por la auscultación se percibe el máximun de los latidos del corazón del feto, variables en su sitio, debido á la suma movilidad del feto. Por el tacto vaginal se nota la regularidad de la pelvis y la vagina; el hocico de tenca ligeramente vuelto atras, acu- minado, apenas reblandecido; su orificio circular no admite la yema del dedo explorador. La longitud del cuello parece como de cuatro y medio á cinco centímetros. Junio 4‘—El volumen del útero ha aumentado; pasa uno <5 dos dedos arriba del ombligo; el hocico de tenca, algo mas blando, ape- nas admite la yema del dedo. La longitud del cuello parece ser la misma. Julio 1?—El fondo del útero pasa ya seis dedos arriba del ombli- go: tocando el hocico de tenca se nota que la mitad de la última fa- lange penetra á la cavidad del cuello, que está árnplia, pues la extre- midad del dedo no se siente comprimida. Julio 15.—El dedo explorador puede ya penetrar á la cavidad del cuello y explorar sus dos terceras partes inferiores cuyas paredes es- tán blandas. Agosto 1?—Por el tacto puede ya reconocerse toda la cavidad del cuello, blando y fusiforme; y el anillo interno, ligeramente entreabier- to, no permite aún penetrar á la cavidad de la matriz; pero se le siente ya reblandecido: al través se siente una parte fetal, esférica, dura, probablemente el vértice. Agosto 8.—Por el tacto se encuentran los mismos caracteres que en la última exploración, solo que el reblandecimiento ha aumentado y puede el dedo sin mucho esfuerzo penetrar á la cavidad uterina, lo bastante para reconocer el vértice del feto. 46 Agosto 17.—Se verifica el parto en presentación de vértice, pri- mera posición, durando el trabajo diez y ocho horas y media. Agosto 80.—La enferma pide su alta, que se le da visto su estado satisfactorio. Observación XXVI. Sala de embarazadas.—Cama número 15.—Marzo 18 de 1868.— María Hernández, de treinta años, casada, de Mixcoac, constitución robusta: dice haber padecido reumas hace ya mucho tiempo. No presenta señal alguna que haga creer en una sífilis anterior. Ha te- nido cinco hijos. No puede, á pesar de preguntas reiteradas, precisar la última época de su menstruación. El volúmen del organo pasa nueve dedos, algo mas, arriba del ombligo, molestando la respiración, lo que hace que sea penoso para la enferma el decúbito de espalda. Por la auscultación se percibe el máximun de ruidos del corazón del feto á la izquierda y bajo el ombligo. El tacto vaginal deja percibir la integridad de la vulva, y la vagina mas ámplia que lo que habi- tualmente se encuentra: la pélvis está regular en sus diámetros. El cuello del útero, inclinado hácia adelante, hace que el hocico de ten- ca esté fuertemente vuelto hácia el sacro; circular, de bordes blandos, es preciso atraerlo con el dedo explorador para penetrar á la cavidad, que tiene, como en las multíparas, forma de cono truncado de pare- des blandas: el anillo interno, bastante blando, permite tocar el vérti- ce al través de las membranas. Abril 9.—Se verifica el parto en presentación de vértice, primera posición. Después de una convalecencia, en que solo hubo una ligera infla- mación del ligamento ancho derecho, que cedió á los medios apropia- dos, la enferma pidió su alta, y salió con su hijo el 29 de Abril. 47 Observación XXVII. Enfermería de embarazadas.—Cama número 2.—Abril 23 de 1868.—Antonia Balverde, soltera, de 19 años, de México, buena constitución: dice no haber padecido antes enfermedad grave y ser su primer embarazo. Este ha sido bueno y solo en el principio tuvo vómitos algo tenaces; refiere su última menstruación á fines de Agos- to próximo pasado. El fondo de la matriz pasa poco mas de nueve dedos arriba del ombligo. Por la auscultación, se encuentra el máxi- mun de ruido del corazón del feto á la izquierda y bajo el ombligo. Por el tacto vaginal se reconoce la integridad de la vulva y la vagi- na, los diámetros pelvianos están regulares. El hocico de tenca acu- minado y muy blando ve liácia el sacro, su dilatación, que es como de centímetro y medio, permite introducir el dedo á la cavidad del cuello que solo tiene tres centímetros de longitud en forma de huso y blandas las paredes, el anillo interno blando y dilatado permite in- troducir el dedo á la cavidad uterina tocando las membranas, al tra- vés de las cuales se siente el vértice. Junio 6.—Se verifica el parto que es escesivamente rápido, pues su duración total no es mas que de cuatro horas. Terminada la ex- pulsión del feto y de la placenta, que salió al mismo tiempo que el primero, sobrevino inercia de la matriz que dio por resultado una ti- jera hemorragia: correjido este accidente por la excitación externa del órgano, una dosis de cuernecillo de centeno y la de la aorta, la enferma quedó en un estado satisfactorio. Junio 7.—La enferma se queja de fuertes calosfríos que ha tenido en la noche, sed y dolor agudo en el abdomen; el pulso se encuentra á ciento diez y la presión sobre el globo uterino no es posible por el excesivo dolor que despierta. Hay cefalalgia y náuseas. Se le admi- nistra un grano de calomel en doce papeles, uno cada hora, pomada mercurial y cataplasmas emolientes al vientre, inyección emoliente, dieta. Junio 8.—El estado de la enferma es satisfactorio, el pulso á no- 48 venta y la presión despierta menos dolor; los demas síntomas lian desaparecido. Las encías están lijeramente tumificadas. Pomada mercurial y belladonna al vientre cat. e. al id. grama á pasto, dieta. Junio 9.—Todos los síntomas han desaparecido, la convalecen- cia es franca y la enferma enteramente restablecida y en buen estado de salud sale el 25 de Junio. Observación XXVIII. Enfermería de embarazadas.—Cama número 12.—Abril 12 de 1868.—Nabora López: soltera, de diez y ocho años, de México, constitución sanguínea; dice, no haber padecido antes enfermedad grave y ser su primer embarazo. Este ha sido regular, pues solo en los primeros meses le ocasiono náuseas con alguna tenacidad; no puede fijar la época precisa de su última menstruación. El fondo de la matriz pasa nueve dedos arriba del ombligo. Por la ausculta- ción se encuentra el máximun de ruidos del corazón del feto, á la izquierda y arriba del ombligo. Por el tacto vaginal se reconoce el estado normal de la vagina, la vulva y la regularidad de los diámetros pelvianos. El hocico de tenca vuelto hácia el sacro acuminado, pero dilatado poco mas de un centímetro, deja pasar el dedo á la cavi- dad del cuello, y las paredes están blandas y en forma de huso la cavidad. El anillo interno un poco menos dilatado que el externo deja penetrar el dedo sin esfuerzo á la cavidad uterina, pudiendo tocar las membranas desnudas. La longitud del cuello parece como de tres y medio centímetros. El dedo al llegar á las membranas no siente la parte que se presenta; deprimiendo entonces el fondo del órgano con la mano izquierda y el perineo con la derecha, se llega á distinguir netamente un tumor blando, arredondado, duro, en uno de sus pun- tos que parece ser el gran trocánter; dirijiendo el dedo hácia atras, se percibe el surco de las nalgas, el coxis, adelante del cual no se puede percibir netamente el ano. De estos datos se infiere desde luego, que se trata de una presentación de asiento, en posición sacro iliaca izquierda anterior, pues el máximun de los ruidos está á la izquierda. 49 Mayo 15.—En la visita de la mañana avisan que Nabora ha tenido dolores fuertes y frecuentes en la noche; el cuello está borrado y el anillo presenta una dilatación como de cuatro centímetros; la parte que se presenta es la misma. A las doce la dilatación es completa, y el trabajo marcha con regularidad verificándose la expulsión del tronco: solo que el cordon viene enredado bajo el perineo. La ca- beza, cuyo movimiento de rotación no ha llegado á verificarse, impide la terminación del trabajo y comprime el cordon, poniendo así en peligro la vida del feto que ejecuta ya movimientos instintivos de respiración. Se aplica el fórceps, y con él, volviendo el occipucio hácia adelante se termina el parto, pero el feto en estado de asfixia á pesar de los cuidados que reclama su estado, no llega á respira]-. La convalecencia es franca y la enferma sale en buen estado de sa- lud el 31 de Mayo. Observación XXIX. Enfermería de embarazadas.—Cama número 4.—Abril 7 de 1868. —Amparo Rosales: soltera, de diez y nueve años, de México: buena constitución: dice, liaber padecido hace tiempo una pleuresía; hace dos años tuvo un liijo que le vive, y de ese parto, que fué bueno, no tuvo accidentes. Antes de tenerlo, tuvo algún tiempo leucorrea, de la que sané antes de su primer embarazo y que no lia vuelto á pa- decer. En el presente embarazo solo ha padecido de pyrosis que ya le han desaparecido. Refiere su última menstruación á mediados de Agosto del año próximo pasado. El fondo de la matriz pasa ocho dedos arriba del ombligo, sus paredes, como las abdominales, tienen poco espesor pues se sienten bien las partes fetales, cuyos movimien- tos se perciben muy fácilmente, aplicando la mano sobre el abdomen. La auscultación revela el máximun de los latidos del corazón del feto á la izquierda y bajo el ombligo. Por el tacto vaginal se nota la integridad y buena conformación de la vagina, vulva y pélvis. El hocico de tenca en el centro del estrecho superior, representado por un anillo de bordes gruesos y blandos, bastante dilatado para dejar 50 pasar el dedo á la cavidad del cuello, donde es detenido por el anillo interno, todavia cerrado pero blando; al través de este se siente el vértice del feto. Abril 14.—Volviendo á practicar el tacto vaginal, se encuentra el anillo externo del cuello mas blando y dilatado, así como la cavidad, que tendrá cuatro centímetros de longitud, el anillo interno permite ya tocar las membranas, pues el dedo lo atraviesa sin esfuerzo: se siente al través de éstas el vértice del feto que puede reconocerse fá- cilmente y que está muy móvil. Las membranas parecen algún tanto mas gruesas que lo que son habitualmente. Mayo 25.—El estado del cuello en cuanto á su posición es el mis- mo, pero sus orificios están mas dilatados y mas reblandecidos, y su cavidad es mas corta; tiene como dos y medio o tres centímetros y mas blandas sus paredes. Mayo 31.—En la visita la enferma se queja de que ha tenido do- lores fuertes y con alguna frecuencia en la noche. El cuello del útero está borrado, solo queda el anillo externo que tiene como tres o cua- tro centímetros de diámetro. A las dos de la tarde es reconocida por el Sr. Ortega, quien al ve- rificarlo, toca al través de las membranas el cordon umbilical: me hace notar el hecho, y para rectificarlo, mientras yo ausculto contando las pulsaciones del corazón del feto, él cuenta las pulsaciones del cordon que su dedo percibe; resultando ser las mismas las contadas por él y por mí en un minuto. Puestos dos alumnos en las mismas condicio- nes, perciben y cuentan el mismo número de pulsaciones. El cuello está enteramente dilatado; pero las membranas resistentes estorban la pronta terminación del trabajo. El Sr. Ortega propone la pun- ción de ellas, que practica luego con el perforador de Charriere. Des- pués de la salida de alguna cantidad del líquido amniotico, ya no se perciben los latidos del cordon umbilical; el vértice, solo, se presenta en primera posición. El parto termina sin accidentes á las tres y media; el feto traia una circular del cordon al rededor del cuello. La corivalescencia es franca y la enferma sale en buena salud con su hijo, que tuvo una ligera oftalmia purulenta, el 15 de Junio. 51 Observación XXX. Enfermería de embarazadas.—Cama número 4.—Junio 30 de 1868.—Florentina Perez, soltera, de diez y nueve años, de México. —Constitución sanguínea. No ha padecido enfermedad grave ante- riormente. Dice ser su primer embarazo. Este ha sido bueno y solo los primeros meses tuvo náuseas, hoy se queja de pyrosis en la tarde. Refiere su última menstruación al mes de Setiembre de 1867. —El volúmen de la matriz es regular, pasa ocho dedos sobre el om- bligo. La auscultación deja percibir los ruidos del corazón del feto á la izquierda y bajo el ombligo, algo velados por un ruido de soplo intenso. La vagina, vulva y pélvis en estado normal. El cuello in- clinado hácia adelante: el hocico de tenca viendo al sacro; acuminado, blando no permite la introducción del dedo á la cavidad del cuello, la longitud de este parece como de cuatro centímetros. Agosto 5.—La inclinación del cuello es la misma, algo mas exage- rada, lo que dificulta un poco la exploración pues hay que llevar el dedo muy hácia atras en la concavidad del sacro, para tocar el ho- cico de tenca que blando y dilatable permite la introducción del de- do á la cavidad del cuello y así enganchado, traerlo al centro del estrecho para facilitar la exploración: la cavidad blanda y fusiforme está amplia y mas corta: el anillo interno deja pasar el dedo y reco- nocer el vértice del feto con todos sus caracteres. Agosto 23.—Pasa á la sala de partos. La presentación es de vér- tice, primera posición.—El trabajo dura doce horas.—Nada notable. Setiembre 5.—Se le da su alta que pide. Estado general bueno. Observacion XXXI. Sala de embarazadas.—Cama número 2.—Julio 2 de 1868.—Luz Valdes, soltera, de veintiún años, de México.—Constitución sanguí- nea.—No ha padecido antes enfermedad grave.—No recuerda preci- 52 sámente la época de su última menstruación y agrega ser su primer embarazo.—El fondo de la matriz pasa nueve dedos arriba del om- bligo. Por la auscultación se perciben los ruidos del corazón del fe- to con mayor intensidad á la izquierda y bajo el ombligo. La vulva, vagina y pelvis no presentan nada notable. El cuello ligeramente in- clinado adelante presenta los caracteres de las nulíparas, solo que el dedo penetra primero á la cavidad del cuello muy blando y penetra libremente á la cavidad de la matriz, donde al través de las membra- nas se siente el vértice del feto. Julio 5.—Pasa á la sala de partos. El feto se presenta por su ex- tremidad cefálica en primera posición. La duración del trabajo es de quince horas y media; no presenta nada notable. Julio 18.—Pide su alta y sale: su estado general es satisfactorio. Observación XXXII. Enfermería de embarazadas.—Cama numero 20.—Julio 10 de 1868.—-Cipriana Noriega, de diez y siete años, soltera, de México. —Constitución nerviosa con síntomas de clorosis.—No lia padecido antes enfermedad grave, y su embarazo, por los vómitos y náuseas que ha tenido, la ha atormentado bastante. Hoy solo se queja de náuseas que han vuelto hace poco, y desvanecimientos frecuentes. El fondo de la matriz pasa nueve dedos arriba del ombligo, los mo- vimientos del feto son bien sensibles al través de las paredes abdo- minales. Refiere su última menstruación á mediados de Octubre de 1867. Por la auscultación se notan con mas fuerza los ruidos del co- razón del feto á la izquierda y bajo el ombligo; en la parte media y á la derecha se oye un ruido de diablo muy marcado. La vulva, va- gina y pélvis están normales. El cuello inclinado adelante y ligera- mente á la derecha. El hocico de tenca, acuminado, blando, deja pasar el dedo á la cavidad del cuello, que se encuentra blanda, fusi- forme: en su parte media la falange se mueve libremente; el anillo in- terno blando entreabierto permite penetrar á la cavidad de la matriz y sentir al través de las membranas el vértice del feto. 58 Julio 24.—Pasa á la sala de partos.—La presentación es normal, vértice en primera posición, inmediatamente después de la expulsión del feto, que ha sido regular, sale la placenta, quedando inerte la ma- triz, lo que da lugar á una hemorragia abundante: se hace inmedia- tamente la compresión de la aorta y se administra una dosis de cuer- necillo de centeno; la matriz vuelve sobre sí y se contiene la hemor- ragia después de algunos minutos. La duración del trabajo es de siete horas. Julio 25.—La enferma, que después del parto estaba bien, se que- ja de sed y dolor abdominal. Los loquios están normales, la matriz retraída, la presión sobre ella despierta dolor agudo; estado febril; se administra calomel á dosis refractas. Julio 26.—Los síntomas del 25 han desaparecido, no hay estoma- titis, la presión del útero no produce dolor, solo se mandan cat. emo- lientes. Julio 27.—Estado general satisfactorio, convalecencia franca. Agosto 8.—Pide su alta y sale buena el 9. , Observacion XXXIII. Sala de embarazadas.—Cama número 13.—Julio 14 de 1868.— Juana Hernández, soltera, de veintiún años, de Zacatecas.—Consti- tución robusta.—De pequeña tuvo viruelas benignas. Está en su primer embarazo. Sus menstruaciones lian sido regulares, refiere la última al mes de Octubre de 1867. Su embarazo la ba molestado bastante, pues hasta hace un mes, según dice, han desaparecido los vómitos y ruidos en la cabeza con bochornos. El volúmen de la ma- triz es regular, su forma no presenta nada notable, su fondo pasa nueve dedos arriba del ombligo. La auscultación da el máximun de ruidos del corazón del feto á la izquierda y bajo el ombligo. El tac- to vaginal hace notar la regularidad de las partes contenidas en la pélvis, lo mismo que los diámetros normales. El cuello del útero in- clinado hácia adelante, el hocico de tenca en la cavidad sacra, blan- do, acuminado, deja pasar por su abertura entreabierta el dedo ex- 54 plorador, que se encuentra ámpliamente en la cavidad del cuello, blando y fusiforme; el anillo blando y dilatable permite entrar á la matriz, reconociendo así el vértice con todos los caracteres que lo distinguen. Agosto 3.—Pasa á la sala de partos.—El orificio dilatado permite diagnosticar una presentación de vértice en primera posición. El tra- bajo, regular, no presenta nada notable; su duración total de nueve horas. Agosto 21.—Sale sin haber presentado en su convalecencia acci- dente alguno. Estado general satisfactorio. Observación XXXIV. Sala de embarazadas.—Cama número 16.—Julio 16 de 1868.— Pilar Arpide, soltera, de diez y ocho años, de México.—Constitu- ción linfática. No lia padecido antes enfermedad grave. Sus mens- truaciones lian sido regulares, refiere la última á Octubre de 1867. El fondo del útero pasa nueve dedos arriba del ombligo. La aus- cultación revela los ruidos del corazón del feto con mas intensidad á la izquierda y bajo el ombligo. Las partes genitales externas, la pélvis están normales. El cuello del útero muy inclinado liácia ade- lante, el estrecho superior ocupado por una parte del feto dura y vo- luminosa: para encontrar el hocico de tenca hay que llevar el dedo muy arriba en la concavidad del sacro, acuminado, blando; el dedo penetra á la cavidad y puede traerlo al centro del estrecho, donde con mas facilidad se nota la blandura de sus paredes, su forma fusi- forme y al través del anillo interno se penetra á la matriz, recono- ciendo el vértice que solo está separado del dedo explorador por las membranas. Julio 23.—Pasa á la sala de partos.—El trabajo es normal, el parto se verifica estando el feto en presentación de vértice, primera posición, duro once horas sin presentarse nada de notable. Agosto 4.—Pide su alta, su convalecencia no presenté acciden- tes: sale el 5. Estado general bueno. 55 Observación XXXV. Sala de embarazadas.—Cama número 9.—Abril 12 de 1868.— Quirina Tápia, de veinticinco años, soltera, de Toluca, constitución sanguínea: no lia padecido antes enfermedad grave, y dice ser este su tercer embarazo. Sus dos lujos lian nacido bien, y uno le vive aún. Sus embarazos lian sido felices, y como en el actual solo ha tenido las molestias inherentes á su estado. Refiere su última menstruación á fines de Julio del año próximo pasado. El fondo del útero pasa nueve dedos arriba del ombligo. Por la auscultación se percibe el máximun de los ruidos del corazón del feto, á la izquierda y arriba del ombligo. Por el tacto vaginal se encuentra la pelvis ámplia, la vagina y la vulva al estado normal: el hocico de tenca ve liácia el sa- cro, circular, de bordes un poco gruesos y blandos, como de tres y medio centímetros de longitud: el anillo interno, blando también, deja pasar el dedo explorador, y permite notar por el tacto á través de las membranas, uno de los piés del feto, que puede diagnosticarse por sus caracteres propios. Tenemos, pues, una presentación de asiento. En Mayo se reconoce de nuevo la embarazada, y se nota que la presen- tación del feto no ha variado. Mayo 15.—Quirina es trasladada á la sala de partos, donde se en- cuentra al mismo tiempo que Nabora López, cuyo parto presenta la misma presentación, solo que en la primera la dilatación del cuello se hace con mas rapidez, y se termina antes el trabajo, expulsando en presentación de asiento y en posición sacro-iliaca izquierda anterior, un feto á término, pero pequeño y muerto; los cuidados mas asiduos no pudieron hacer que se estableciera en él la respiración. La pla- centa era normal, y no pudimos explicarnos la muerte del feto, pues el parto habia sido regular, y la expulsión del tronco y la cabeza no se habian complicado de accidentes. Ademas, por la auscultación, durante el trabajo, se habian oido normales y distintos los ruidos del corazón del feto. La inspección del feto no dio tampoco dato alguno. Mayo 16.—La convaleciente se halla en un estado satisfactorio que 56 sigue durante el puerperio, y puede salir en buena salud el 5 de Ju- nio, que pide su alta. Observación XXXVI. Sala de embarazadas.—Cama número 2.—Mayo 6 de 1868.—Do- rotea González, de veintitrés años, casada, de Lerma, constitución robusta: ha tenido tres hijos y no ha padecido enfermedades graves: sus embarazos han sido buenos. Refiere su última menstruación al mes de Agosto de 67. El fondo del útero pasa mas de nueve dedos arriba del ombligo, molestando bastante la respiración. Los ruidos del corazón del feto se oyen con mas fuerza hácia la izquierda y ba- jo el ombligo. La vagina, vulva y pélvis se encuentran normales. El cuello está inclinado hácia adelante; el anillo externo, circular, de bordes blandos, gruesos, ve hácia atras; la cavidad del cuello en for- ma de cono truncado, tiene sus paredes bastante blandas; y el anillo interno, circular, de bordes delgados, deja pasar el dedo explorador y tocar el vértice al través de las membranas. Mayo 21.—Se verifica el parto: presentación de vértice, primera posición: duración total del trabajo, quince horas. Junio 4.—Pide su alta: visto su buen estado de salud, se le da y sale con su hijo. Observacion XXXVII. Sala de embarazadas.—Cama número 11.—Junio 30.—Paula Gu- tiérrez, soltera, de diez y siete años, de México, constitución linfáti- ca: no ha padecido de enfermedad grave, y es su primer embarazo. Refiere" su última menstruación al mes de Octubre del año de 67. Los vómitos que tuvo en los primeros meses fueron bastante molestos; hoy solo tiene pyrosis. El fondo de la matriz pasa algo mas de siete dedos del ombligo: los ruidos del corazón del feto se oyen con mas fuerza á la izquierda y bajo el ombligo. La vagina no presenta na- 57 da notable, así como la pélvis: el cuello del útero inclinado hácia ade- lante: el hocico de tenca, viendo al sacro, acuminado, blando, permite introducir el dedo á la cavidad del cuello, que se encuentra blando y fusiforme: el anillo interno, cerrado, no permite la introducción del dedo á la cavidad del útero. La longitud del cuello parece como de cuatro centímetros. Julio 20.—Reconociendo por segunda vez el cuello, se le encuen- tran los mismos caracteres que cuando entro la mujer; solo que el reblandecimiento es mayor, y puede el dedo penetrar, al través del anillo interno, á la cavidad de la matriz, y sentir distintamente el vér- tice del feto. Agosto 12.—Pasa la mujer á la sala de partos, donde se verifica el parto en presentación de vértice, primera posición: el trabajo duro trece horas y media sin presentar nada notable. Agosto 30.—Después de una convalescencia franca y regular, la enferma pide su alta y sale en un estado satisfactorio. Observación XXXVIII. Sala de embarazadas.—Cama número 15.—Mayo 25 de 1868.— Rita Ruiz, soltera, de diez y ocho años, de México, buena constitución: está en su primer embarazo y antes no ha padecido nada notable: su embarazo ha sido regular sin ocasionarle grandes molestias. Refiere su última menstruación al mes de Setiembre del año de 1867. Los demas signos racionales de su embarazo no presentan nada particular. La auscultación deja oir el máximun de ruidos del corazón del feto á la izquierda y bajo el ombligo: á la derecha se percibe un ruido de soplo fuerte. La vagina, vulva y pelvis no presentan nada notable: el cuello del útero, inclinado hácia adelante, presenta el hocico de tenca hácia el sacro, acuminado, blando, y dejando penetrar el dedo sin esfuerzo, á la cavidad que se encuentra fusiforme y blanda en to- da su extensión: el anillo interno está aún cerrado; á través de él se siente una parte del feto, dura y arredondada, probablemente vértice; el peloteo es distinto. 58 Junio 15.—Los caracteres del cuello son los mismos, está mas blando, y se penetra haciendo un ligero esfuerzo al través del anillo interno; se reconoce fácilmente el vértice. Junio 22.—Pasa á la sala de partos.—Parto normal, presentación de vértice, primera posición.—Nada notable.—Duración del trabajo, diez y nueve horas. Julio 6.—Pide su alta y sale, siendo su estado satisfactorio. Observación XXXIX. Enfermería de embarazadas.—Cama número 5.—Junio 12 de 1868.—Genoveva Flores, soltera, de treinta años, de México, buena salud anterior y constitución sanguínea: su embarazo no la ha moles- tado mas que los anteriores, que han sido buenos.—Refiere su última menstruación á Setiembre de 67. La auscultación revela los ruidos del corazón del feto, con mas fuerza, á la izquierda y bajo el ombli- go. La vulva, vagina y pélvis no presentan nada particular. El cuello, inclinado hácia adelante, como de tres y medio centímetros de longitud: el orificio externo ve al sacro, circular, de bordes gruesos, y como de dos centímetros de dilatación, blando: la cavidad, en forma de cono truncado de paredes blandas; y el anillo interno, dilatado co- mo un centímetro, deja reconocer el vértice al través de las mem- branas. Junio 29.—Pasa á la sala de partos.—El trabajo es regular.—El feto en presentación de vértice, primera posición.—La duración total del trabajo es de catorce horas.—Nada notable. Agosto 5.—Sale, siendo satisfactorio su estado. Observacion XL. Enfermería de embarazadas.—Cama número 1.—Abril 9 de 1868. Agustina Esquivel, soltera, cree tener veintidós años, de San Juanico; buena constitución; dice que tuvo un hijo hace dos años; no ha pade- 59 cido mas que diarrea, Lace ya mucho tiempo; su embarazo no le ha causado grandes molestias. Refiere su última menstruación á prin- cipios de Agosto del año próximo pasado, sin estar muy segura de ello. El fondo del útero pasa siete dedos arriba del ombligo. La auscultación deja oir los ruidos del corazón del feto á la izquierda y bajo el ombligo. Por el tacto vaginal se encuentra el cuello del útero desviado hácia adelante; el hocico de tenca viendo al sacro; el dedo penetra á las membranas desnudas, y al través de ellas percibe el vértice. La longitud del cuello es de cuatro centímetros poco menos, y su cavidad está en forma de cono. Junio 8.—Se verifica el parto estando el feto en presentación de vértice, primera posición, sin presentar nada notable. La enferma pide su alta el 17, y sale el 18 en buen estado desa- lud con su hijo. Observación XLI. Enfermería de embarazadas.—Cama número 3. Marzo 2 de 1868.—María Valle, soltera, de veinte años, de San Angel: consti- tución sanguínea. Dice, no haber padecido antes enfermedad alguna grave. Ha tenido un hijo hace dos años, que murió de diarrea. Su embarazo ha sido bueno, molestándola poco los accidentes inhe- rentes á su estado. El volumen del útero es regular, su fondo pasa nueve dedos mas arriba del ombligo. Por el tacto vaginal se reco- noce la integridad de la vulva y la vagina, los diámetros normales; el hocico de tenca vuelto hácia la cavidad del sacro; el anillo externo blando, dilatado, permite pasar el dedo explorador á la cavidad del cuello que se halla reblandecido y en forma de cono; el anillo interno deja también pasar el dedo á la cavidad uterina y tocar el vértice al través de las membranas desnudas. La auscultación hace oir el máxi- mun de los latidos del corazón del feto á la izquierda y en la parte inferior del globo uterino. La mujer refiere sm última menstruación á mediados de Junio del año próximo pasado. No presenta nada no- table. El parto se verifica el 1° de Abril sin accidente alguno; el feto 60 en presentación de vértice y en primera posición. Duración total del trabajo nueve horas. La mujer con su hijo salen en perfecto estado de salud el 16 de Abril. Observación XLII. Enfermería de embarazadas.—Cama número 8.—Marzo 17 de 1868.—Eligía Urbina, soltera, de veinticinco anos, de Toluca: cons- titución sanguíneo-nerviosa. Dice no haber padecido antes enferme- dad alguna grave. Ha tenido tres hijos, todos le han nacido bien y solo uno le vive, que tiene dos años. El embarazo presente, como los anteriores, ha sido bueno, no ha tenido en su principio mas que algu- nos vómitos en la mañana y comezón en las piernas. Hoy se encuen- tra bien. El fondo de la matriz pasa siete dedos arriba del ombligo. La auscultación manifiesta el máximun de ruidos del corazón del feto á la izquierda y en la parte inferior del útero. A la derecha se oye un ruido de soplo intenso. La mujer refiere su última menstruación á los primeros dias de Agosto del año próximo pasado. Por el tacto vaginal se nota la integridad de la vulva y de la vagina. La pélvis normal. El hocico de tenca vuelto hacia el sacro, representado por un anillo de bordes gruesos y blandos deja penetrar el dedo explora- dor, sin esfuerzo, á la cavidad del cuello que está reblandecido en su mayor extensión; al llegar al anillo interno se le encuentra casi cer- rado, el dedo no puede penetrar y se encuentra en una cavidad que lo cubre como dedo de guante. Al través del espesor de la pared uterina se siente un tumor duro, esférico, muy móvil, que parece el vértice del feto; lo mismo se siente llegando fuera del cuello al través de la pared vaginal y uterina. El 1? de Abril se practica de nuevo el tacto vaginal, el orificio externo está mas blando y mas amplio; el reblandecimiento de la cavidad del cuello ha aumentado; tiene una longitud, dicha cavidad, como de cuatro centímetros; el orificio in- terno ya no se halla cerrado, el dedo pasa con facilidad y puede tocar las membranas en la extensión á que puede llegar: al través de estas 61 solamente se percibe, y puede reconocerse por su forma, su dureza y sus fontanelas, el vértice del feto. El volúmen del útero ha aumen- tado algo. No presenta nada notable, si no es alguna hinchazón de piernas. El parto se verificó el 12 de Mayo, sin accidente, el feto en presentación de vértice, primera posición. Duración total del tra- bajo, siete horas. Durante al puerperio no hubo accidente alguno, y la mujer pidió su alta, que se le dió el 27 del mismo mes. Su hijo y ella salen el 28 en muy buen estado de salud. Observación XLIII. Enfermería de embarazadas.—Cama número 5.—Abril 2 de 1868. —Carmen Fragoso: soltera, de diez y nueve años, de Puebla. Cons- titución linfática. Dice, no haber padecido antes enfermedad grave, ni flujo blanco; verificándose su menstruación con regularidad. Es su primer embarazo, que ha sido regular; solo que las náuseas que al principio la molestaron mucho, le lian vuelto con pyrosis. Refiere su última menstruación á mediados de Julio del año próximo pasado. El fondo del útero pasa diez dedos arriba del ombligo. Por la aus- cultación se percibe el máximun de los ruidos del corazón del feto á la izquierda y bajo el ombligo; están estos algo velados por un fuerte ruido de soplo. Por el tacto se percibe el estado normal de la vagina; el hocico de tenca viendo hácia el sacro, blando y permite la intro- ducción del dedo dentro de la cavidad del cuello que esta fusiforme, blanda y como de dos y medio centímetros de longitud; el anillo in- terno blando y dilatado como un centímetro; deja también penetrar el dedo á la cavidad uterina, donde al través de las membranas se reconoce el vértice del feto. El parto se verificó el 8 del mismo, sin presentar nada notable, en posición de vértice, primera posición. El 9 se nota algún movimiento febril: reconociendo el abdomen se encuentra dolor expontáneo y á la presión en el lado izquierdo; el útero pasa siete centímetros sobre el púbis; está indolente; los loquios no están alterados. Diagnóstico; inflamación del ligamento ancho iz- 62 quierdo. Pomada mercurial y de belladona al vientre, sobre el dolor. Cataplasmas emolientes, agua de goma á pasto, dieta. El 10.—Ha desaparecido la calentura y el dolor expontáneo, pero persiste á la presión; hay constipación. Dos tomas de Sedlitz.—D. El 11.—El pulso á cien, tumefacción de los ganglios axilares y de los senos; no se desarrolla ya dolor á la presión sobre el ligamento ancho izquierdo.—D. En la tarde, no hay ya calentura, la secreción lactea se ha esta- blecido. Desde el 12 la convalecencia es franca, sin presentar ya accidentes. El niño que ha estado inquieto y tomando mal el seno, muere al sexto dia. La enferma pide su alta el 28, se le da, y sale el 29 en buen es- tado de salud. La inspección del niño no se hizo. Observacion XLIV. Enfermería de embarazadas.—Cama número 2.—Marzo 3 de 1868.—Teresa Vázquez, soltera, de veintisiete años, de México.— Constitución sanguíneo-nerviosa. Dice haber padecido hace ya años una pneumonía y diarrea. Ha tenido tres hijos, de los que dos le viven, habiendo sido buenos sus partos anteriores. El actual em- barazo la ha molestado poco pues solo tuvo náuseas al principio. Re- fiere su última menstruación á principios de Junio del año próximo pasado. La auscultación manifiesta el máximun de los ruidos del corazón del feto á la izquierda y bajo del ombligo. El tacto vagi- nal percibe la integridad de la vulva y la vagina, así como la regula- ridad de los diámetros de la pélvis. El hocico de tenca en el centro del estrecho superior, su orificio externo tiene un diámetro como de tres centímetros, sus bordes gruesos y blandos, la cavidad del cuello en forma de cono, reblandecida; la longitud del cuello como de cua- tro y medio centímetros, y el orificio interno cuyos bordes están del- 63 gados tiene un diámetro como de uno y medio centímetros, que per- mite al dedo explorador tocar las membranas y al través el vértice del feto. Los alumnos notan estas particularidades á pesar de su poca costumbre en practicar el tacto bajo la dirección del doctor Ortega. El parto se verifica el 13 de Abril, estando el feto en presentación de vértice, primera posición.—El trabajo duro diez horas. La mu- ger salió en perfecto estado de salud con su hijo el 26 de Abril.