Universidad de pdebla. jjWoes Qonsidepaaiones SOBRE EA TUBERCULOSIS EN PUEBLA. t!' - t~v- V!) Irp |Vfj p'- \9 J 1 (O tT! ’jy-JQ x-1 \ci ,-íTV, c.i <-n|/-. c. co ¿»> y + c~) WT? jÜTé ;1S •v-TT ~Ku ~IT NFFT 1 F -~le> | ü ;J |-':JOT|)?c v/'-) fflfr:rM ? ?llfe fflltál£ (7] ¿rQirctciór) * FGSpeíó jgfígerss SOBRE LA TUBERCULOSIS EN PUEBLA. ipISTE pequeño trabajo no tiene por objeto ha- ffllcer una descripción de la enfermedad de que iptrata porque .. , ¿qué de nuevo puede agre- gar un estudiante á las múltiples y bien desarro- lladas por todos los autores? ¡Nada!. ~. pero si bien es cierto que no trato de describir, quiero asentar algunos puntos que, me parece, son im- portantes para esta población, según me lo ha indicado mi poca práctica La tuberculosis es frecuente en Puebla, mas frecuente de lo que á la simple vista parece: la clase desheredada, dá un contingente horrible de tuberculosos; y entre éstos, con especialidad, los panaderos, fabricantes y curtidores, asi co- 8 mo en las mugeres, las molenderas, y aunque en menos escala, las torcedoras; pero esto es rela- tivamente poco, comparado con los infelices hi- jos de esta clase en donde hace verdaderos es- tragos la enfermedad. La clase media dá también su triste contingen- te de tuberculosos, aunque siempre mucho me- nos que la primera. La clase privilegiada es la menos expuesta de todas á tan temible enfermedad, sin dejar por es- to de dar su tributo. Las causas preponderantes que tienen una in- fluencia manifiesta en el desarrollo y contagio, son la mala alimentación, la acumulación, la miseria y los vicios. La alimentación, en casi todas las clases, está compuesta de sustancias poco alimenticias, y algunas de ellas hasta nocivas Entre las primeras citaré; Las hojas de naranjo(citrus vulgaris). .¿quién no ha oido decir á vanas personas que el desayu- no, y en otras hasta el alimento nocturno los cons- tituye el agua de hojas de naranjo (infusión)? Ahora bien, ¿qué sustancias contienen dichas hojas? El análisis químico demuestra que solo existe un aceite esencial, materia extractiva, ta- nino y clorofila como elementos principales., ¿puede un individuo resistir un trabajo, algunas veces exagerado, con solo el alimento principal, ó lo que es lo mismo, con solo la comida del me- dio dia? La medicina indica que se usan como anties- pasmódicas; pero ningún papel nutritivo les con- cede. En las segundas, el Huitlacoche (Uredo may- 9 dis) que, si bien es cierto que contiene pecti- na y gluten, en cambio la secaiina existe en gran cantidad; y las experiencias hechas en Bél- gica demuestran que su acción es semejante á la del cuernecillo de centeno, aunque menos in- tensa. Muchos otros alimentos debiera citar; pero en pocas palabras puede decirse que, poco albu- minosos, poco grasos, aunque feculentos, sí, en abundancia, constituyen el alimento de los habi- tantes de Puebla. Téngase entendido que hablo con especialidad de la clase menesterosa, la que, como es natu- ral, presenta sus excepciones. ¿Qué influencia puede tener la mala alimenta- ción en el desarrollo de la tuberculosis? Los tratados de patología lo indican, y sería inútil hablar de ella, sino tuviera en Puebla un carácter, de dia en dia, mas alarmante;pues tras- mitida por herencia la costumbre de cierta cla- se de alimentación en seres ya engendrados en malas condiciones, produce también males con- siderables que sería benéfico remediar, por la extirpación, aunque paulatina, de dicha costum- bre. La acumulación, he aquí otro factor que tam- bién produce su resultado y cuya explicación es demasiado clara. Las estadísticas del año 1888 daban un censo de 75,000 á 80,000 habitantes, y las de 1891 arrojaron un cómputo de 113,000 que es incompleto por varios errores que es inú- til analizar, y que para mí es sobre poco mas ó menos de 2,000 habitantes, que dan un total de 115,000. En la actualidad puede calcularse que la población no baja de 120,000 y sin embargo 10 la extensión ó el ensanche de Puebla ha sido relativamente corto. Cómo no explicarse los casos cuando en una pieza pequeña, mal aerea- da, durmiendo cinco ó seis personas en ella, pue- de hallarse alguna ó algunas tuberculosas? La acumulación hace funcionar con exceso los pulmones, los debilita, los predispone, y si, como con frecuencia se vé, está unida á la miseria fisio- lógica, el triunfo de la enfermedad es cierto, aunque el organismo quiera reaccionar con algu- na energia. Y... .¿qué diré del contagio en estas condi- ciones? ¿Podrán escapar á él los que presentan- do la misma resistencia, están por todas partes rodeados de bacillus? La acumulación es para todo el que haya vis- to unos cuantos ejemplares de lo dicho, una cau- sa cierta, evidente, del gran progreso que está tomando la tuberculosis en la Ciudad tanto mas lamentable cuanto que esta causa es quizá la mas difícil de remediar. La miseria en muchos casos, es la que deter- mina la reunión de las causas anteriores, así co- mo de otras de menor categoría; y así puede ver- se á algunos infelices, que no obstante estar su- mergidos en la miseria, y teniendo repugnancia ligera, cierto es, pero casi instintiva hácia algu- nos alimentos, la miseria misma los obliga al uso de ellos por ser los más baratos que se, en- cuentran en los mercados. He dicho casi instintiva, porque no saben aque- llas personas, que una sustancia puede obrarles como tóxico destruyendo su organismo ó pre disponiéndolas á algunas afecciones, por ser lenta su acción y estar desprovistas de conocí- 11 miento de ello. Todavía suelen conocer que al- gunas sustancias son poco nutritivas; pero otras que emplean como alimento, y que son en rea- lidad tóxicas, pasan completamente desaperci- bidas para ellas. Estas últimas obrando en la naturaleza, prime- ro por su agente destructor, obran también por el carácter g'eneral que tienen (casi todos) de ser poco asimilables. Si esto pasa con uno de los elementos mas útiles para la existencia, ¿qué sucederá con los otros?.. Baste decir que la miseria es causa de predisposición indirecta, y que aquellos coadyu- van ericazmenteal aumento de la tuberculosis en Puebla. Citaré la última causa: los vicios. Por sí solos serían quizá incapaces, sino en casos excepcio- nales, de ser considerados como causa predis- ponente de dicha afección, pero como en la ma- yoría producen la asociación de alguna ó algu- nas de las causas anteriores y aun de otras no asentadas en estos apuntes, los vicios son, sin género de duda, bastante importantes para ser considerados como predisponentes del mal. La tuberculosis en Puebla presenta muchas manifestaciones; las más frecuentes son la es- crofulósis, la tuberculosis pulmonar, la pneumo- nía tuberculosa con ó sin derrame, y la splagno - pneumonía. El orden como están colocados las manifesta- ciones de la enfermedad de que me ocupo, es se- gún creo, el de su frecuencia. La escrofulósis en los niños que el Dn Teje- da en México quiere distinguir de la tuberculo- sis y cuyo error no necesita refutación, es tan- 12 to por ser la mas frecuente, cuanto porque esos niños tienen, con el trascurso del tiempo, que sus- tituir al obrero, al artesano;y en generala la ma- yor parte de la sociedad, la mas digna de atención. Los caractéres de la escrófulosis son los que nos enseñan los tratados de Patología; mas debo agregar que esos niños son muy vulnerables á otras enfermedades como la escarlatina, la virue- la, el sarampión etc. Esto que ála simple vista no tiene nada importante, porque el diagnóstico de ambas enfermedades es demasiado sencillo, en la mayoría de los casos, presenta algunos en que el juicio permanece indeciso, porque aun la reunión de ellas no esplica suficientemente la gravedad. En éstos es donde voy á insistir. Supongamos un caso en que el estado de gra- vedad no lo esplica ni la enfermedad dominante ni la asociación de ésta á la escroíulósis: que se hace un examen minucioso de todos los órga- nos, y sin embargo no se encuentra la explica- ción. ¿De qué depende ésto? Esta es la pregunta que me había hecho repe- tidas veces sin poder contestarla, hasta que uno de mis apreciables maestros me facilitó la obra de Grancher Entonces fué cuando vi que pudiendo hacer como probable el diagnóstico precoz de la tu- berculosis, la reunión de lesiones pulmonares, escrófulosis y enfermedad intercurrente, es la única capaz de dar la espiración en esos casos tan frecuentes en Puebla. Estos casos son los mas dignos de tenerse en cuenta, porque ninguna descripción he visto [las habrá] pero no las he visto, de la presencia si- multánea de tres enfermedades. 13 Creo que esto no es exclusivo de Puebla y en toda la República, en el mundo entero, deben existir casos como el citado, y quizá aún mas complicados como he tenido oportunidad de ver dos ó tres. La tuberculosis pulmonar es la segunda de las manifestaciones de la tuberculosis por orden gerárgico; y pasando por alto el punto dema- siado importante que se presenta en Puebla con mucha frecuencia, del diagnóstico por los esque- mas de Grancher, debo decir que la asociación de que he hablado al tocar la escrotulósis, es también demasiado frecuente. Muchas veces, en este caso, no se trata de una enfermedad intecurrente sino de lesiones crónicas; y caso he visto en que el pulmón, los riñones y el pericardio estaban atacados. Todos los médicos de Puebla saben por expe- riencia, que estas asociaciones existen; y no hu- biera dicho una sola palabra de ellas sino fuera porque mis apreciables compañeros los estu- diantes, pudieran sacar con el tiempo, alguna utilidad. Y asi es que cuando no puedan darse cuenta del estado de gravedad, la asociación en algunos, no en todos, buscando con la mayor minuciosidad, pudiera darles una explicación clara del cuadro que tienen á la vista. No quiero hablar de otra clase de asociacio- nes sino de aquellas en que la tuberculosis pul- monar existe sin los caracteres que la mayoría de los tratados de patología la dán, y que solo están bien tratados por la inmortal obra de Gran- cher; y la razón es que tratándose de un diag- nóstico difícil como es el precoz de la tubercu- lósis, presenta á los que principiamos una barre- ra algunas veces inaccesible. La tuberculosis intestinal es quizá la que mas muertes ocasiona en Puebla; y si su número á la simple vista parece menor, es que la mayoría délos fallecimientos queda estimada como simple diarrea por nuestro pueblo, y este es el motivo de que no haya llamado tanto la atención como de- biera. Multitud de niños y adultos se ven perecer por ésta fatal enfermedad que en muchos casos va acompañada también de lesiones pulmonares; pero estas deben dividirse en dos clases: l.° las lesiones pulmonares están bien caracteriza- das y por consiguiente no tienen nada de nota- ble, y 2. °, las lesiones son conocidas solo por el método tan repetido de Grancher. Estas últimas, cuyo desarrollo he querido es- plicarme, y que me parece ser el del siguiente párrafo, son entre todas las tuberculosis intesti- nales, las más frecuentes en la localidad. ¿Por qué es tan frecuente la última clase? En mi concepto las lesiones pulmonares exis- ten casi imperceptibles, desarrolladas por cual- quier mecanismo, [en un niño por ejemplo], y en este caso como con mucha frecuencia se ve, abandonado aquel en su alimentación, hace fun- cionar con exceso su intestino, y la enfermedad, sin abandonar su primer lugar, ataca el lo cus minoris resisteutiae. El mecanismo es muy sencillo pero debe tenerse muy en cuenta por ser el mas frecuente que se observa. La pneumonía tuberculosa. Si hiciéramos un cálculo de la mortalidad que ocasiona la pneu manía [pulmonía], veríamos que es demasiado 15 grande, porque, cuando menos, una sesta par- te de los casos registrados como simple pneu- monía no son sino resultado de una pneumonía tuberculosa. No es este lugar de dar las razones en que me fundo para asentar algo que parece muy aven- turado y que en realidad no lo es. La pleuresía con derrame es menos frecuente que la seca, ó mas bien, rara en la ciudad, pero la última tiene su importancia en la estadística. La esplagno pneumonía, cuya importancia es poca, debe sin embargo tomar un lugar al la- do de las manifestaciones tuberculosas anterio- res. Estos apuntes respecto del orden y frecuencia que el tiempo se encargará de afirmar ó destruir, son simplemente la imagen de lo poco que he podido observar. Las otras manifestaciones de la tuberculosis, como abcesos fríos, Mal de Pott, etc. tienen tan poca frecuencia (siempre según mis observacio- nes) que he creído no debía mencionarlas. Sin poder entrar en pormenores que, como se comprende, cada párrafo seria capaz de po- der llenar una tésis, no ya como la presen- te,. sino mas extensa, diré que el pronóstico aunque variable, según la afección, el indivi- duo atacado, posición social, etc., puede decir- se en general que es demasiado grave en esta población, y en una gran mayoría debe conside- rarse como mortal El tratamiento más empleado, también en ge- neral, ó mas bien, en abstracto, es el yodoformo, los balsámicos, el hipofosfito de cal, el aceite de bacalao, la quina, sales de quinina, la Emulsión 16 de Scott, la creosota, y el sulfuro de calcio; el acónito, el morrhoul de Chapotean, el ácido fé- nico y los alcoholes, el tanino, el fosfato de cal, la creta el bismuto, el tanato de plomo y el opio bajo sus diferentes formas; al exterior el iodo, los vegigatorios, la pomada de ioduro de pota- sio iodurada, y otras de menor uso. Entre los primeros debo agregar llenando al- gunas indicaciones, el agárico, la agaricina, la ergotina la atropina, y sus sales; la picrotoxina etc. CONCLUSION. La tuberculosis, aumentando en Puebla cada vez más exige grandes esfuerzos para hasta donde sea posible, contener su marcha. Los úni- cos medios de que podemos disponer son la mo- dificación de ciertas costumbres: los otros están fuera del alcance ó de la esfera de la medicina. Entre los primeros, el mas notable es el rela- tivo ála alimentación. Se necesita pues que las sustancias que pudieran obrar como tóxicas sean de todos conocidas, que las poco nutritivas no lo sean menos, que en general la higiene es- tomacal esté al alcance de todos, y que este co- nocimiento de la Higiene se haga extensivo al aparato pulmonar. Contando todavía la población con elementos exigüos, pudiera dar algún resultado la conver- sación familiar y la prohibición en ciertos casos, procurando pintar, de la manera mas viva, los graves resultados de ciertos usos. La medicina habrá cumplido así con su noble misión, y si los resultados no se obtienen, nos 17 quedará la conciencia de haber procurado, aun- que sin provecho, un bien á los habitantes de Puebla ¡Ojalá y este grito de alarma detenga en algo el desarrollo de tan temible enfermedad!