C A RTILLA Vil LG A» PARA CONOCER Y CURAR LA CHOLERA-MORBUS. CON LO QUE SE A ESPERIMENTADO LOS MEJORES RESULTADOS, DISPUESTA DE ORDEN DEL SUPREMO GOBIERNO roa . MANUEL DE JESUS FEBLES, DOCTOR MÉDICO MEXICANO. México: 1833. Impresa pw eV eivdadcro ^guslin Guióla de orden del Fcsmt, Ayuntan denlo y reimpreso en.le calle de Ortega para epuesir* .tule del publico. DE LA NATURALEZA DE LA I CHOLERA ../Algunos autores han querido derivar el nombre Chi- lera, de otro griego que significa Bilis; y otros le hacen venir de gotera por el modo con que se hacen las eva- cuaciones. En la India la llaman Mordechi ó mordida de perro, y en la Arabia, Haoba, viento por su propaga- ción ádmosférica. Su ecsistencia en el mundo es dema- siado antigua, como se echa de ver por las citas que trae de ella el Eclesiástico, Hipócrates, Celso, Sidenan, Areteo.y otros autores de remota memoria, En el año de 1817 tomó nueva forma en un lugar de la India, y haciéndose epidémica, ha invadido varios países ecuatoriales, sin perdonar en ellos edad ni secso, y sin que la hallan podido contener en su marchar, ni el estío, ni el invierno, ni los climas de la Rusia ni de la Arabia, ni las montañas de la Georgia, ni los pía-» nos de la Polonia, ni la sequedad de la Persia, ni la hu- medad de los bordes del mar Azow. Se ignora enteramente la causa primitiva de la Cholera, no obstante que m icho* la colocan en una sustancia invisi- ble en la admósfera, á manera del fluido eléctrico, que si se traga con los alimentos, es un venono en el estómago y produce los vómitos y la diarrea, y si se inspira hacia el pul- món, perturba la sanguificacion, quitando las propieda- des químicas á la sangre, necesarias para estimular el corazón y demas partes del cuerpo, con cuya teoría quie- ren esplicar la diminución de la circulación, del calor, de la escasa separación de humores, la voz colérica, y el color azulado de los pasientes. Entre las causas que, predisponen y determina V la Cholera, las mas frecuentes son los artasgos, el mu» 4o ó terror, la embriaguez, los enfriamientos, los esce- sos venereos, y todo género de intemperancia. La Cholera manifiesta su afección en los órganos di- gestivos y de la circulación, provenida por una lesión del sistema nervioso, que preside á la vida orgánica, por lo que la Cholera puede matar sin dejar desórdenes en la tes- tura de los órganos, á no ser que ella dure algunos dias, que entonces produce afecciones secundarias mas ó me- nos peligrosas. La Cholera no es contagiosa; pero se propaga por infección; por lo que no están por demás las precau- ciones sanitarias, porqué suele comunicarse por el con- tacto ó vecindad de personas atadas, por las embarca- ciones y efectos, que conducen, y también se desar- rolla á distancias sin que se pueda decirse intermedio alguno de comunicación. Los cordones y cuarentenas, son enteramente inú- tiles para precaver la Cholera. Los cordones parciales y aislamientos de casas y enfermos, son impracticables. El transporte de los enfermos de su casa á otra, es demasiado, peligrosa. La Cholera lleva siempre su marcha ocsidental, ó telúrica. Mengua de fuerza, á conforme va atacando mas lu- gares. Ataca con menos fuerza los lugares mas altos, bien ventilados, mas aseados y de mejor civilización. Hace mucho estrago en la gente necesitada, des- aseada y descuidarla de su salud. Todas las edades son invadidas por esta plaga. .7 En el distrito,, según los cálculos que se han he- cho en otros lugares, de iguales circunstancias, fio de be atacar la Cholera, mas que á dos ó tres personas por, cada sesenta habitantes. En las mas partes de Europa los militares han si- do poco atacados de la Cholera, quizá por la vida un^ forme que observa. Faltan datos para establecer si es mas funesta en tos pueblos que en las ciudades,; ? 3 No ha sido posible establecer entre tantos método^ curativos, como se han aplicado, cual es el mejor. Au ique se ha esplicado por qué los Domingos y loí Lunes han sido días de invasión, por los escesos que « i todas partes' por lo común se cometen en estos dias; con todo, no se h m podido señalar la causa por que los Miércoles halla sido aciago para los coléricos. Aunque la duración de la Cholera en los lugares ha sido por lo común de cincuenta dias; ha habido partes en donde ha permanecido hasta una estación; habiéndo- se observado que en los lugares en que ha estado po- co tiempo, ha solido volver con mas fuerza que en la primera vez. Ningún método curativo ha probado bien en las dos primeras semanas de la Cholera, no asi en las siguientes; lo que ha dado lugar á que algunos médicos y medi- camentos hallan cobrado fama, cuyos resortes puestos en práctica en otra parte, ó en el mismo lugar cuando ha vuelto la epidémia, no han producido efecto alguno fa- vorable. El dia 2 de Junio de este año, de 1833, puso la •Cholera su funesto pié en nuestra costa de Tampico, des- de donde ha venido por Huejutla á San Luis, Zacate- cas, Aguas-Calientes, Guanajuato v Querélaro. El pro- fesor enviado por el gobierno á observarla, no nos ha dicho hasta ahora el origen de la invasión, si ha sufri- do por el clima algunas modificaciones, no nos ha dado vina estadística, ni nos ha comunicado sus observacio- nes clínicas. Lo que creo verificará ahora que ha veni- do de su comisión, para satisfacer la espectacion pd- bíica y de ¡os profesores. 4 CONOCIMIENTO De la Cholera, por sus caracteres y síntomas. Siendo admirable la analogía que hay en las dos<* ^ripciones de la Cholera merbus no obstante los diver- sos lugares y distintas personas que las han hecho, no cebi ya darse aluna otra, poique casi se puede decir que tas© enfermedad es tan conocida como la sarna. Mas co* üio algunos rla han equivocado en Europa con la peste ne- gra del Oriente, otros la han creído el vómito modificado, sin que haya faltado quien niegue su resistencia, aunque testigos que la han conocido en otra parte, aseguran que es la misma que han visto; es necesario sin meterse en teo} rias médicas, dar un conocimiento de ella de modo, que sin buscar el nombre se conozca lo que se quiere curar. Todos los que han pretendido dar un conocimien- to de la Chóolera, la han descripto por periodos.- uno de, diarrea y vómitos de una máteria blanquesina, pa- recida al suero, ó agua de arroz: otro de frió en las es- tremidades superiores é inferiores, y después el tronco: otro en que hay un color azulado negrusco, lívido, ro- jo, carbonizado de la piel.- otro en que se estingue el pulso, ó se huye ó aleja: otro en que hay contraccio- nes ó calambres de los dedos de manos y pies, que se ©atienden á todas las estremidades; otro en que hay una voz lúgubre: y por último, otro en que la lengua se po- ne fria, los ojos hundidos y la fisonomía espantosa. Algunos autores mas esactos que conocen que toda enfermedad debe variar, según las causa?, circunstan- cias y naturaleza del individuo, y que por esto no pue- de ser uniforme el tratamiento de la Cholera, la han di- vidido en especies, para deducir mejor su curación. Asi es, que han reconocido que hay una Cholera aguda, que ®on todos los síntomas referidos mata en cuatro ó seis horas; Cholera desentérica, la que produce dolores en los intestinos, lengua cubierta de una sustancia pasto- sa, pujos y evacuaciones, unas veces blancas y otras viliosas; Cholera vomitoria, la que tiene muchos vómi- tos con todos los síntomas de tal, con pocas ó ningunas evacuaciones; Cholera espasmódica, en que los principa- les síntomas son los calambres de los dedos de los pies y estremidades, hasta llevar las convulsiones á los mús- culos del vientre, pecho y cara, produciendo el trismo ^ue es la contracción de la quijada; Cholera asficia ó seca, en que el enfermo sin diarrea ni'' vómitos, y tal vez sin dolores ni calambres, está ázuladó amoratado <6 negro, convoz civilante, ojos encajados en las órbitas, sin orilla ni muchas escrecioneg, y de un frío marm»' 5 6 reo; Cholera inflamatoria que es menos frecuente que las otras, en que á una diminución de fuerzas, hay aselera- iniento de pulso, calor quemante en algunos puntos del cuerpo, ojos inyectados de rojo, lengua seca y evacua- ciones con morosidades Se deja ver por esta sucinta narración de síntomas,, que tod.s estas variedades do cholera, necesitan diver- s-as-eu^aedones, por lo que requieren toda la sagacidad de un medico para conocerla. Yo que no escribo para los profesores, debo dar ideas mas generales y mas esac« tas de la Cholera, para que cualquiera conozca el órga- no que padece y la curación que- necesita, sin atenerse á periodos, clasificaciones ni reduciones á genero* ni es- pecies. Para esto debo hacer saber un proloquio médi- co, que es: que la contra prueba del estado enfermo, es el estado sano; quiero decir, como por ejemplo, en ia Cholera, si lo primero que se padece son las evacúa - ciones y la basca, se debe decir que lo que está dañado es el estómago y los intestinos: si después lo que se advierte es la falta de calor y de pulso, se debe ase- gurar que el corazón y las arterias que He an la sangre á todas las partes del cuerpo, son las que están enfer- mas: sí en seguida se ve un color negro, azulado ó n Gra- tado, debe decirse que el pulmón no ejerce sus funcio? nes, pues es la entraña en donde la sangre se ocsijena, toma el color rojo que lleva, y comunica el que natu- ralmente han de tener todas las partes del cuerpo; y si por último se advierten espasmos, calambres y combulsiones, se debe decir que el. sistema nervioso, gangleonario, es el que está primitivamente afecto: De esto dicho, cualquiera aunque por desgracia no conozca en donde tiene estos órganos, por.rá sacar las indicaciones que tiene que llenar para curar á un pacien- te ó prógimo, dejando luchar á los médico - sobre el nom- bre de la enfermedad. Si el enfermo tiene evacuaciones, contenerlas; si tiene basca ¡efrendarla; si e*lá frío, calentarlo, volviendo la cir- culación ala periferia y la respiración al estado Domial; si tiene dolores y calambres, caln arlo*, o poní encobe á qu< sangre haga congestiones en las cavidades del cuerpo 7 -CUF.ACION IE LA 6ECLFRA' Cualquiera । eroa que en ticijo de la epidemia tenga evacuaciones, cebe ponerse1 en la cana, alin en- tarse muy ligeiamente, y abrigarse mucho, perqué de- be estar entendida, que si desprecia e ste estado, es ata- cado indefectiblemente de la. chcleia Advertirá si ba ce metido asgan esceso en el régi- men, y en este caso se tomará en el principio lo que se t< ma con ríos reales de maguería en tres ó cuatro cucharadas de agua de yerba-buena, endulzada con ja- rave de corteza de sidra. Si estuviere el enfermo por las tres legias, por que halla oido decir que aprovechan, debe saber, que estas si se evaporan, dan un carbonato, que es lo que se lla- ma sal de agenjos; por lo que puede tomar lo que se coge con los dos dedos, de dicha sal, en agua de n an- zanilla, ó yerba- buena, endulzada con jarave de su ra; cuidándose de no tomar este medicamento cuando hay dolores, porque es señal de que hay inflamación de es- tómago, que es lo que los médicos llaman gastritis. .Si las evacuaiones no se corrigieren, podrá tomar el enfermo, medio posuelo de cosimiento blanco cada dos hosas, alternando con un poco de atole, echo ac uel con partes iguales de polvo de cuerno de siervo, ó polvos de creta blanca y de goma arávígá, hervidos en agua co- mún,. con un pedazo de pan, endulzándolo con jai ave de diacodion. - Si las evacuaciones subsistieren, se darán cinco go- tas delaudano liquido ó de tintura tebáica, en el mi mo cosimiento blanco ó en una ó dos cucharadas de agua de linaza Si no obstante esto, continua la diarrea, se dará ca- da dos horas al enfermo. una tercera parte de grano de estracto tebáico. ó una piloora psífica de lucíovico, ó de triaca celeste.- «Solo el médico pedia decir en csfe estaco, si akn- fermo se le puec en aplicar reirás f ngujcelas pan 10" ^cnar las evacuaciones, *lambien solo los médicos po- 8 drán probar en este estado, si aquí aprovecha como en aíras partes, el vismuto solo, ó con el opío, el Acónice Napelo, la Balladona, la Brionía blanca, el Rus Toxi« codendron, la Nuez bómica, y el Acido fosfórico. La dieta en todo el tiempo de los periodos de la cholera, debe ser tenuísima; basta solo atole en la agu* ^eza de los síntomas, PARA CORREGIR LA BASCA, /Se disolverá una drágma de alcanfor en seis de es- píritu de vino, y de este licor se tomarán dos gotas en una cucharada do agua fría azucarada, cada cinco minu- tos, hasta que desaparecen Jos síntomas de la Cholera, Este licor aprovechó mucho en Alemania, y en las mas casas 1q tenían preparado en redomitas, principalmente después que el doctor Heneman esperimentó, que la Cho- lera no seguía sus demás periodos, en aquellos que lo ¿Ornaban. Si no se quitare el vómito, se podrá tomar loque se coge con dos dedos, de sal de agenjos, echando un chorro de sumo de limón sobre ella, procurando tomar esta mezcla breve, á que la fermentación se acabe de hacer en el estómago. Si aun continuare la vasca. Se to- rnarán dos cucharadas cada cuarto de hora de la mis- tura siguiente; Una onza dejarave de limón, media drág- ma de sal de agenjos, seis onzas de agua de yerba-bué* aa y veinte gotas de láudano liquido. Pero si no obst ante estos medicamentos, persistiere el vómito, se tomará una cucharada de julepe moscado de Fuller, tomando ensima unos tragos de agua fria Rabeliana, que se hace echando unas gotas de acido sub furico en agua común, hasta una agradable accidés. PARA REANIMARLA CIRCULACION, quitar el frió y Iqs calambres,. No se harán friegas espirituosas de ningún geaer® 'por que cb todas partes han sido inútiles; pero si po* ^rán hacerse de aceite de almendras, frito con azar ó alcanfor, bino que primero se harán papachóse apretami- entos de los miembros, y después se pondrá ), botellas, ó vegiga con agua caliente á varias partes del cuerpo del en- fermo, ó ladrillos calientes rociados con tintura de cantári- das, ó aguardiente. Si con esto no se reanimare el enfermo, se le pon- drán sinapismos al estómago y estremidades, redaños ca- lientes fritos en aseite con ruda y laurel, ó colchonsíllos de pimienta quebrantada, lo que sino fuere suficiente, se le darán friegas con muñequillas de salvado, ó arena ca- lente; se aplanchará el lugar del enfermo en la cama con una plancha, ó calentador caliente; se le echarán ven- tosas arrastradas, procurando no airar al enfermo, se elec- trizará, se galvanizará ó se le untará una pomada álas arcas y costillas y á las ingles, que ha provado muy bie n compuesta de partes iguales de pomada occigenada y, ungüento de mercurio, con dos dráemas de polvos de se- hadilla y media dráema de digital purpurea. Interiormente se usó con mucho fruto en Burdeos, úna infusión teiforme, ó hecha como el té, de ojas y pa- lo de Huaco, dando á los enfermos tres cucharadas ca- da hora de dicha infusión, ó de cosimiento. Cuando con esto no se advierta algún calor en el enfermo, se le dfyran.dos granos de polvos de Dower cada hora, en upa infusión ligera de manzanilla, de té„ dé raiz do colonibo, ó de simpazochilt. Si la supresión de orina y demas sintonías graves invadieren al enfermo, se le dará un papelito cada ho- ra de los polvos siguientes en agua de malvas; dos gra- dos de Sulfilo quinino y otros dos de polvos de coehi- sitas, con media drágma de polvo de azúcar, dividido •n seis papeles. También se le puede dar dos ó tres granos de car- bonato de sosa saturado en la misma forma, alten.and® con Ls polvos anteriores. Los profesores del arte de curar, podrán probar en periodo del mal, si gustaren, fot k medios que e> Viena> Berlín y Hungría, han producido buenos efecto^. 9 y son: el Alcanfor, la Ipecacuana, el Cobre y la Cicuta virosa, el Lauro Cereso, el Arsénico y la Chinchona o quina. 10 LA CONVALECENCIA. Rara vez ha escapado un enfermo cuando recae en la chofera, por lo que debe cuidarse mucho, siquiera por cuarenta dias, de no serenarse, mojarse, ni recibir aire frió, húmedo; debe conservar un ánimo sereno, ali- mentarse de cosas muy seguras, y de fácil digestión, y huir de todas aquellas causas que se ha dicho predispo- nen á cholera. MEDIDAS GENERALES DE PRECAUCION, Para precaver la humedad, demasiado nociva, ha hecho el supremo gobierno, que se limpien Jas asequias principales y las de los alrededores de la ciudad, las san- jas de las calzadas y demas del distrito., y por último Jas atargeas, y los cruceros y caños de las calles. Ha mandado aumentar los carros diurnos y noc nos, para que por ningún pretesto se tengan basura 'servicios en las casas; haciendo que los derrames aquellos se hagan lejos de la población y no siempj en un mismo paraje, sino en los logares en donde ha^ joyas, para desecar los pantanos y hacer fértiles los alrcder dores de la ciudad. Se ha dicho que se barran todos los dias las ca- sas y las calles, y que no se hagan muladares en los escombros de casas arruinadas. Se ha dispuesto, que se visiten cada ocho días los cuarteles, cárceles, hospitales y demás casas de benefi- cencia para que en ellas y fcn las personas que las ha* hitan se conserve la mayor limpieza y buen régimen. Qué se visiten cada ocho dias las carnicerias, pul- íperias y vinoterías, para que no se venda, en unas car- nes de chíbate,- y en otras licores corrompidos'ó altera* dos. Los caf/s y fondas están también mandados visitar para que no vendan cosas malas y trasnochadas; y pa- ra ver que tengan estañadas sus vasijas de cobre. Se han mandado limpiar las fuentes y asequias de agua movediza, poniendo en ellas lavaderos, para que todo el que no tenga para pagar en el baño, lave sus ropas en ellos, y todo el mundo esté limpio. Se han dado providencia* para que se violenten las causas de los presos por los señores jueces, para dis- minuir esos puntos de reunión Se va hacer, que los mercados se dividan en dis- tintas plazuelas, no solo para comodidad de sus com- pras el vecindario, sino para quijar esos grandes pun- tos do reunión de personas, haciéndose también, que en todos ellos se conserve el mayor aseo, que no se ven- dan carnes muertas, ni legumbres ni cosas podridas. Se han mandado alejar del centro de la ciudad las luterias, las velerías,- curtidurías, almidonerías y casillas de carnes muertas. ' Se ha ordenado que se aleje de la vista de los ha- bitantes todo espectáculo tiiste ó de terror, permitiendo las diversiones honestas á que asiste siempre gente ar- reglada. / No qheda por tanto mas á los ciudadanos que de- nunciar á los zeladores de su respectiva manzana, ó á los señores regidoros, cualquiera contravención á lo man- dado, ó sobre cualquiera objeto que crean que puede ser motivo de perjuicio á la salud, para que se tomen pro- videncias. La policía mas que nunca, será la mas esacta, y castigará con todo rigor la embriaguez, la desnudez, la disolución y demás cosas que ofenden la moral pública y la salud particular de los habitantes. 11 PRECEPTOS INDIVIDUALES. Mucho aseo, temperancia, calor, y no variar el régi- men natural de vivir, mientras que no se sienta algún mal estar en la naturaleza. 12 PARA PURIFICAR EL AIRE. Se ha usado con utilidad, una parte del Cloruro de ocsido de sodio; en ocho ó diez de agua puesta en basi- jas, ó regando, ó lavando las ropas; pero con mas el vi- nagre, y mucho mas, con poner cagetes de arena y cal rosiados con agua de sal, en las calles, plazas y casas. NOTA. Habiendo invadido la Cholera el día siete de este mes á esta capital, ha observado el autor en algunos coléricos este método curativo con büen suceo; por 1® .que encarga, que ninguno se deje correr ni un dia solo las evacuaciones, que en caso de que se crea atacado de la Cholera, tome dos ^otas cada cinco minutos en agua fría azucarada, ó en agua de nieve, del licor al canforado de Haeneman, que propone. México 20 de agosto de 1833. VALE U5 REAL.