ESTUDIO SC ERE LOS FENOMENOS REFLEJOS. IE,SIS ESClllTA l’OR jKGUIRPVE Y VaLDES, Alumno de la esciiela de Medicina de Mexico, practieante do Lo ITo pi talc s do San Juan de Dios, Jesus y San Andres, Y socio de la soeiedad Filouttriea, EN SU EXAMEN PROFESIONAI. ue ]¥te6icina y itirujia. 1UL7Z 2CXCO IV. IVJt EXT A DEL CGMERC10, DE NABOB CHAVEZ, CALL':: DE CORDOBANES NUM. S. lc73. HSTtJDXO SOBRE ws ranis mints TESIS ESCBITA TOR Iptko jj Alumno de la Escuela de Medicina de Mexico, praeticante de los hospitals de Sau Juan de Dios, Jesus y San Andrds, y socio de la Sociedad Filoidtrica EN SU EXAMEN PROFESSIONAL DE MEDICINA Y C1RUJIA MEXICO IMPRENTA DEL COMERCIO, DE NABOR Calle de Cordobanes nUmero 8. 1873. A 111$ PADRES. JUSTO TR1BUTO DE AMOR FILIAL A LA SEftORA ID W SANTOS 1AGD1RRE. En la carrera de mi vida, os lie encontrado pro* digandome vuestros favores en mi carrera profesional: justo es que ahora que llego a la puerta del porvenir, os invoque como a mis padres y os tribute, como d ellos, mis mas tiernos e intimos sentimientos de gra- titud. AL SR. memo D. FELIPE SANCHEZ SOLIS. SI B>x. $ottor 5- Panntl Dominguez TBIBUTO DE GKATITUD. FE1M1N0S REFLEJOS. Hay entre drganos mas d menos distantes los unos de los otros, y sin que exista entre ellos ninguna rela- cion aparente, cierta correspondencia en los fendmenos fisioldgicos d morbosos de que son sitio. Este hecho llamd la atencion de los fisiologistas mucho tiempo ha- ce, y la interpretacion que se le ha dado ha ido varian- do 4 medida que la ciencia en su adelantamiento ha descubierto verdades nuevas y condenado viejos errores. La primera idea que viene al espiritu del que quiere darse cuenta de hechos tan singulares, es que haya una relacion anatdmica, un lazo de trasmicion entre aquellos drganos cuyos fendmenos se corresponden. Esta idea, que tan naturalmente ocurre, y que eft si misma es ver dadera, ha sido emitida por los mas antiguos fisiologis- tas; pero solo en estos ultimos anos ha podido demos- trarse experimentalmente cudles son las partes del or- ganismo que sirven de lazo de trasmision. En efecto, cuando la Anatomia estaba en su cuna, cuando casi no se conocia sino el exterior del hombre, 8 porque la autopsia oadavdriea ora considerada como un atentado, se explicaba el eco de los fendmenos, di- ciendo que habia una relacion directa de un drgano 4 otro. Asi, los antiguos que habian observado las con- tracciones del dtero por la presion d la simple palpacion de las mamilas, pensaban que habia un nervio que iba de estas glandulas 4 aquella viscera. Yino despues Ydsale, y creando la escuela del escal- pelo, traz<5 4 la Anatomia su verdadera ruta de progreso. Se conocid entonces que no habia nervio ni lazo alguno directo entre las mamilas y el utero, ni entre los otros drganos que se corresponden en sus fendmenos, y se de. signaron estas correspondences con el nombre de sim- patias, palabra vacia de sentido y que solo expresa la ignorancia de la ciencia en aquella dpoca. Habidndose hecho por otra parte, algunos ensayos sobre el papel fisioldgico del sistema nervioso, se creyd haber demos- trado que las funciones del eje cerebro-espinal y de los nervios que de el emanan, estaban esencialmente ligadas 4 los actos de la voluntad y de la conciencia, y que de consiguiente no podian tener bajo su dependencia fend- menos que, como las simpatias, eran del todo involun- tarios. De estos conocimientos no podia menos de inferirse que una fuerza desconocida, la simpat{af era la causa de los fendmenos que nos ocupan. Exeluidos los nervios era imposible, en efecto, pensar en una trasmicion, pues- to que no habia conductores. 9 Estudidse un poco mas el aparato de la inervacion? y Bichat, ese poderoso genio a quien tanto deben la Anatomia y la Eisiologia, dividid el sistema nervioso en dos grandes secciones: el sistema nervioso de la vida animal d de relacion, y el de la vida orgdnica d vegeta- tiva. Se vid que los fendmenos vegetativos pasaban en la trama intima de nuestros tejidos sin que tuviesemos conciencia de ellos, que no estaban bajo el dominio de la voluntad, y como este mismo caracter presentaban las simpatias, se pensd desde luego que el sistema ner- vioso de la vida organica, que por otra parte parece reunir por una especie de cadena, como dice Rouget, los principales drganos de las grandes funciones animales, era el encargado de propagar la escitacion que origina los fendmenos simpaticos, y de ahi el nombre de gran simpatico, dado desde entonces a este sistema. Muy pronto se adoptd esta manera de ver por la ma- yor parte de los fisiologistas, y facil es explicarnos la rapidez con que fue aceptada la nueva teoria. La in- teligencia es enemiga de los misterios como es enemiga la luz de la oscuridad. Deciase que las simpatias eran el resultado de una fuerza oculta de la que no se cono- cia sino sus pretendidos efectos: afirmdse despues que los fendmenos simpaticos provenian de la trasmicion de un drgano a otro por intermedio de una cadena de ner- vios, lo que si no estaba probado plenamente, se com- prendia al menos que era probable; caber vaci. lacion al tr at arse de adoptar una de estas dos teorias? Sin embargo, como la distribucion del sistema gan- glionar no podia explicar muchas simpatias de drganos que no tenian entre si relacion alguna por intermedio de esta cadena nerviosa, la opinion de que el gran sim- patico sirviese de conductor en los fendmenos de que tratamos, iud tan fuertemente combatida que algun tiempo despues volvid k reinar, casi esclusivamente, la hipdtesis de las fuerzas simp&ticas. Habia corrido la sesta ddcada del siglo ultimo cuan. do un mddico inglds, Robert Wliytt, did el primer paso en la verdadera explicacion de los fendmenos simpati- cos. En su tratado sobre “los vapores y enfermedades nerviosas” llamd la atencion sobre las relaciones que existen entre el sistema nervioso de la vida orgdnica y el de la vida animal, no solo por las anostomdsis de sus ramas, sino por las conexiones establecidas entre sus origenes en los centros nerviosos mismos, y emite la opi- nion de que las simpatias dependen de la union que en- tre los drganos todos determina la distribucion de los nervios ganglionares y la de los emanados del centro nervioso cdfalo-raquidiano. Pero por una parte Whytt se limitd solo a manifestar esta opinion sin exponer nin. gunos hechos que comprobasen sumodo de pensar, y por otra todavia en su dpoca se creia que los nervios raqui- dianos no Servian sino para trasmitir la influencia ema- nada del centro volutivo. Whytt debia, pues, haber co- menzado por demostrar que los nervios que nacen de la mddula puedenfuncionar sin la intervencion del cerebro. 10 Llegd por fin el siglo en que vivimos, tan fecundo en descubrimientos, y con 41 nacid el primer rayo de luz que debia disipar la sombra de ignorancia en que esta- ban envueltas, como en un sudario, las misteriosas sim- patias. Prochaska, en efecto, hace en 1800 varios ex- perimentos y deduce consecuencias importantes. Deca- pita ranas, despues de lo que observa que el animal no solo se mueve, sino que sus movimientos tienen cierta regularidad, presentan cierto drden; y no atribuye, co- mo dice Rouget, estos fen6menos al instinto de conserva- cion que persiste en el animal decapitado. Prochaska infiere de sus experimentos mejores conclusiones. Esta- blece el primero que el cerebro no es, como se creia, in- dispensable a la produccion de movimientos coordina- dos y echa por tierra la autocracia de que hasta enton. ces habia gozado este drgano. Hay mas, Prochaska explica perfectamente los movimientos observados fuera de la intervencion del censorio. “Segun 41, dice Colin, las impresiones exteriores producidas sobre los nervios sensitivos se trasmiten del putfio irritado hasta el ori- gen de estos nervios; despues, una vez llegados d la m4- dula, vuelven sobre los nervios motores y determinan asi esos movimientos que se observan en los animales decapitados.” Poco despues, Legallois repiti4 los ex- perimentos [de Prochaska 4 hizo aun observaciones de grande importancia. Not6 que los movimientos del tronco del animal decapitado, no se producian sino con la condicion de que viniese d obrar un excitante exte- 11 12 rior. Modifica en seguida la experiencia, y ve que por una seccion transversal de la medula, hecha en la mi- tad de la region dorsal, se establecen dos centros de movimientos distintos, de tal manera que & una excita- cion producida, por ejemplo, en uno de los miembros abdominales, corresponden movimientos del tren poste- rior, mientras que el anterior permanece inmdvil, y vi- ceversa. Los experimentos de Legallois manifestaban claramente que no solo la medula, sino tambien una porcion de ella, podia formar un centro independiente de movimiento. Lallemand publica despaes observaciones muy curio- sas sobre la influencia motriz de la mddula. Refiere que en los casos que ha observado de fetos acdfalos, existian movimientos, y estos no podian menos de estar bajo la influencia del cordon raquidiano. Estos hechos bastaban ya para establecer la teoria actual de los fendmenos de que tratamos; pero el verda- dero mecanismo de las funciones del sistema nervioso no fud bien conocido, sino despues de que Bell dividid los nervios en sensitivos y motores. Hasta entonces, en efecto, fud cuando Hall y Muller formularon las siguien- tes verdades, definitivamente adquiridas en la ciencia: 1* Los centros nerviosos medulares son capaces de determinar y de coordinar movimientos, sin la interven- cion del centro de la voluntad y de la conciencia. Las simpatias son todas fendmenos de movimiento y no se cumplen sino en las siguientes condiciones: un 13 nervio sensitivo recibe una impresion, la comunica 4 un centro nervioso, este centro nervioso trasmite la im- presion, trasformada en accion, a un nervio motor, que la conduce a los musculos, donde se distribuye y el mo- vimiento tiene lugar. Asi se explica, en el estado actual de la ciencia, la produccion de los fendmenos llamados simpaticos, ex- presion que debe ser desterrada del lenguaje cientifico? pues hemos visto ya que la fuerza designada con el nombre de simpatia, no ha sido sino un producto de la imaginacion. Hoy estos fendmenos se nombran, con mas propiedad, fonomenos 6 movimientos reflejos\ porque, en efecto, la impresion que les da nacimiento es reflejada? por decirlo asi, bajo la forma de accion, por los centros nerviosos. Conforms 4 lo expuesto, tratemos ahora de definir lo que se entiende por fendmeno reflejo. Beclard cree que el cardcter esencial de estos fendmenos es que la impre- sion que los origina no sea percibida ni sentida, puesto que para definir la accion refleja dice: «Se da el nombre de accion refleja 4 la propiedad del sistema nervioso, en virtud de la cual movimientos suceden 4 impresiones, sin que estas impresiones hayan sido sentidas d percibi - das.» Pero no es este el verdadero car4cter de lo que hoy se entiende por movimiento reflejo. Lo que hay de esencial en esta clase de fendmenos, es que sean pro" ducidos sin la intervencion de la voluntad. Asi, los movimientos del vdmito que suceden 4 la titilacion de la ugula, son ciertamente movimientos reflejos, por mas que sintamos y percibamos perfectamente bien la im- presion recibida en la extremidad libre del velo del pa- ladar. Como este hay otros muchos fendmenos que Be- dard agrupa y designa con el nombre de movimientos involuntarios y que no solo pueden referirse, como 41 dice, d los fendmenos reflejos, sino que poseen precisa- mente el cardcter esencial de estos fendmenos. En re- sumen, tenemos que los fendmenos reflejos son movi- mientos, percibidos d no percibidos, que se efectuan d consecuencia de una impresion, sentida d no sentida; pero trasformada en accion en un centro nervioso, inde- pendientemente de la voluntad. Para darnos cuenta exacta de los fendmenos reflejos, para seguir paso a paso su mecanismo, desde la causa que los ocasiona hasta el efecto de ella que los consti" tuye, juzgo necesario dividirlos en cuatro clases, segun los drganos que entran en juego en su produccion. La 1* comprende los fendmenos reflejos que creo poderlla-- mar animates, porque nacen d consecuencia de una im presion recibida por un nervio sensitivo de la vida ani- mal y trasmitida (despues de haberse convertido en ex- citacion motriz) por uno motor del mismo sistema. La la forman los fendmenos reflejos que designo con el nombre de vegetativos; fendmenos que son el resultado de una impresion que, recibida por un nervio sensitivo de la vida orgdnica, es trasmitida por uno motor de la misma naturaleza. En la 3* clase de fendmenos refle- 14 15 jos, coloco los producidos por una impresion recibida jpor un nervio sensitivo animal y trasmitida por uno motor vegetativo, y los llamo por esto fendmenos refle- jos animalo-vegetativos. Por ultimo, la 4* clase, 6 los fendmenos reflejos vegeto-cmimales, son ocasionados por una impresion que recibe un nervio sensitivo del simpa- tico y trasmite uno motor de la vida de relacion. Esta clasificacion es poco mas d menos la que han adoptado muchos fisiologistas, y entre otros Longet. Yo no he hecho ctra cosa que variar la terminologia, por. que juzgo que la que empleo es la que mejor recuerda cdmo pasan los fendmenos. A1 ocuparnos en seguida del estudio de cada una de estas clases, tendremos cuidado de indicar curies son los nervios que reciben la impresion primitiva, en qud centro nervioso se trasforma esta impresion en accion y por qud nervios vuelve esta accion para determinar el movimiento, que en ultimo resultado, constituye lo que se entiende por fendmeno reflejo. FENOMENOS REFEE JOS ANIMATES. Sabemos ya cuales son estos fendmenos y para com- prender su mecanismo deberaos ante todo averiguar cu&l es el centro de reflexion en ellos. Los experimen. tos que hemos citado en otro lugar, y otros muchos que posteriormente se han repetido, ponen de manifies- 16 to, como lo hemos asentado ya, el papel importante qne desempeiia la mddula espinal como centro de reflexion en los fendmenos reflejos, y podemos aun decir que si se exceptuan los que constituyen la segunda clase, d sean los reflejos vegetativos, que, como veremos des- pues, tienen por centro de reflexion un ganglio del gran simpatico, 4 todos los otros la mddula les sirve de cen- tro de reflexion. El centro raquidiano estd formado como sabemos, de dos sustancias, una blanca perifdrica y una central gris. La primera forma exclusivamente los cordones llamados nervios, que no son sino prolon- gaciones de ella. De estos cordones, los unos nacen de la mitad anterior de la mddula, los otros de la mitad posterior, y las funciones de los primeros no son igua. les 4 las de los segundos. Estos llevan al centro da donde nacen las impresiones recibidas de fuera, son nervios centripetos. Aquellos conducen 4 los drganos en que se distribuyen la accion nerviosa emanada de la mddula, son nervios centrifugos. Y puesto que hemos dicho que todo fendmeno reflejo es una impresion tras- formada en accion, camino sigue en el interior de la mddula la impresion para pasar de las raices poste- riores 4 las anteriores? qud punto tiene lugar la tras- formacion de esta impresion en accion? es el pa- pel, en esta clase de fendmenos, de cada una de las sus- tancias de que se compone el cordon raquidiano? Para resolver cada una de estas cuestiones, preciso es recor. dar la estructura y textura de la mddula. «La m6dula, dicen los Sres. Beaunis et Bouchard, qa sido considerada durante mucho tiempo como no estan- do formada sino por los elementos nerviosos, celdillas y fibras. Solo en estos ultimos tiempos, d consecuen- cia de los trabajos de Wirchow sobre el ependimo del conal central, es cuando los micrdgrafos de la escuela de Deport y Bidder a su cabeza (1853 a 1854) demos- traron la existencia de tejido conectivo en este centroj Describieron las fibras y las celdillas plasmaticas que caracterizan este tejido; pero arrastrados por el entu- siasmo de su descubrimiento, fueron muy lejos y le- vantaron contra ellos una reaccion bastante viva. Sin entrar en detalles, que no convienen en un tratado ele“ mental, vamos a reasumir en pocas palabras el estudio de esta cuestion tan importante. De la cubierta de la m6dula, la pia-madre, parten prolongaciones extremadamente fin as, que penetran en el interior de este centro, y que, reunidndose ya d las membranas conectivas de los vasos, ya al tejido conec- tivo que sirve de base ail epitelio ependimario, for- man una red de una finura variable segun los puntos y destinada d aislar los elementos nerviosos. Este tejido que forma el esqueleto de la m6dula y que lleva el nombre de nevroglia, es comparado por Bidder d una esponja en las cavidades de la cual se encontrarian las celdillas y las fibras nerviosas. La nevroglia no estd extendida de una manera uniforme en todo el espesor de la m6dula; la sustancia blanca la contiene y la con- 3. 17 18 tiene tambien la gris; pero en este Ultimo los cuernos posteriores encierran mucha mas que los cuernos ante- riores. Es 4 la dificultad de distinguir las celdillas plas- mdticas y sus prolongaciones, de las pequeiias celdillas nerviosas de los cuernos posteriores, provistos igual. mente de prolongaciones, 4 lo que debemos atribuir el motivo por el cual aun no se ha fijado bien sobre lo que se debe considerar como elementos nerviosos en esta parte de la sustancia gris. Bidder y sus discipulos habian referido al tejido conectivo todas las celdillas de la sustancia gelatinosa de Rolando y las de los cuernos posteriores. Erommann acaba de ocuparse de este estudio en 1864, y alejandose del todo de las ideas de Stilling, que considera aun como elementos nervio- sos todas las celdillas que pertenecen manifiestamente 4 la nevroglia, se separa tambien de las opiniones muy absolutas de Bidder. Describe los elementos conecti- vos de la m4dula como perteneciendo 4 una variedad particular de tejido conectivo, el tejido adenoide 6 re- ticular. Sea lo que fuere, la nevroglia es mucho mas gruesa h4cia la cara interna de los cordones posteriores, al hi. vel del surco mediano posterior, forma alii una especie de masa triangular, de base periferica, notable por la hnura de los elementos que la atraviesan, cordon cu- neiforme de Goll. La comisura gris parece ser formada casi esclusivamente de nevroglia. La comisura ante- rior, al contrario, se compone de dos partes: la una su- 19 perficial, pertenece a la nevroglia y d la envoltura de la mddula; la otra, profunda, no estd formada sino de libras nerviosas. Para Koelliker, Frunke, etc., los cuer- nos anteriores contienen una mitad de nevroglia, un cuarto de libras nerviosas y un cuarto de celdillas ner- viosas; los cuernos posteriores, al contrario, contienen mucha mas nevroglia, sobre todo en la sustancia gela- tinosa de Rolando. La sustancia blanca de la m6dula estd formada uni- camente de fibres nerviosas y de nevroglia: Estas li- bras estdn desprovistas de myelina (mddula nerviosa) y estdn reducidas a los cilindros del eje, La sustancia gris presenta, ademds de libras analo- gas, un gran numero de celdillas nerviosas, de dimen- siones variables, segun el lugar en donde se las exami- ne. Son grandes en los cuernos anteriores, mucho mas pequenas al contrario en los cuernos posteriores, y ade- mds como lo ha demostrado Gratiolet, el volumen de las celdillas de los cuernos anteriores estd en relacion con el volumen de los nervios que de ahi parten, loque hace que sean mas voluminosos en los abultamientos lombar y cervical. Todas estas celdillas emiten pro- longaciones en numero variable; en el hombre, de cua- tro d diez. Estas prolongaciones se subdividen y no tienen nunca extremidad libre; se continuan siempre ya con las raices de los nervios, ya con los cordones de la medula, ya anastomosandose con otras celdillas mas lejanas. Las celdillas nerviosas de la mddula no estan deter- minadas en la sustancia gris; estdn alii dispuestas por grupos, por pequenas masas, formando lo que Stilling ha llamado los nucleos de los nervios, Estos nucleos, d la vez, estan todos dispuestos en columnas verticales de espesor variable. Estas columnas son en numero de dos en los cuernos anteriores: la una hdcia adelante y hdcia adentro, la otra un poco hdcia atras y hdcia fue- ra. Estas son las columnas celulares, anterior y la- teral. En los cuernos posteriores, este agrupamiento es mucho mas complicado. Existe desde luego unama- sa de celdillas al nivel del punto, en donde la comisu- ra gris reune los cuernos posteriores, es la columna ve- siculosa posterior de Clarke, nhcleo dorsal de Stilling. Estos dos autores no habian demostrado su existencia sino en la region dorsal; fud Schraeder van der Kolk quien probd que se encuentra en toda la estension de la medula, aunque menos desarrollados que entre los dos abultamientos. Mas hdcia fuera y siempre en el cuerno posterior se ve una nueva masa de celdillas, cu- yo agrupamiento esta bastante mal definida, se prolon- ga hasta cerca de la sustancia gelatinosa y forma asi, en toda la longitud de la medula, una cuarta columna celular, columna celular posterior. Las columnas posteriores estdn rodeadas al nivel de su extremidad de una sustancia particular, amarillenta> blanda, sustancia gelatinosa de Eolando, que, como lo dice Lugo, forma una especie de V de seno dirigido hd- 20 21 cia adentro y hacia adelante, en el interior del que es- ta comprendida la extremidad del cuerno posterior. Ademas de una gran cantidad de nevroglia se encuen- tran ahi celdillas que Frommann refiere 4 las celdillas nerviosas, al menos en el abultamieuto iombar. Lugo admite que estas celdillas son, en toda la estension del eje espinal, elementos nerviosos que forman asi una nueva columna vesicular. De las partes laterales de la sustancia gris pa)*ten fi- bras que van 4 terminar a la sustancia blanca; son las fibrcis irradiadas de Stilling, que Schraeeder van der Kolk describe bajo el nombre de fibras marginale3 y 4 las cuales asigna un trayecto ulterior muy complicado.» Al ocuparse de la textura de la mddula, dicen los mismos senores: «Las raices anteriores vienen todas 4 terminar 4 las celdillas nerviosas de los diferentes nucleos que forman las columnas celulares anterior y lateral de la sustan- cia gris, 6 para ser mas exactos, las fibras de estas rai- ces no son sino prolongaciones de estas celdillas. Estos ultimos erniten aun otras prolongaciones que las unen: l9 4 las celdillas del mismo nucleo; 29 4 las del grupo homdlogo del lado opuesto (estas prolongaciones pasan al traves de la comisura anterior); 3°, 4 las celdillas de los grupos situados arriba 6 abajo, en la misma colum" na del mismo lado; 49, 4 los drganos encef4ticos. Esta ultima anastdmosis es muy importante y se hace de la manera siguiente. Todas las celdillas de los diferentes nucleos que forman las column as anterior y lateral no estan en] conexion directa con el encdfalo; pero como estdn anastomasadas entre si, es facil comprender que un pequeno numero de fibras ascendentes debe bastar para comunicar 4 todo el grupo la exitacion cerebral. Son estas fibras ascendentes 6 cerebro-medulares las que forman los cordones antero-laterales. Las fibras de los cordones anteriores no sufren entre- cruzamiento, decusasion, antes de llegar al bulbo; en otros tdrminos, las que parten de los nucleos de la co- lumna del lado derecho no suben por el cordon del lado izquierdo para llegar al bulbo. Las comunicaciones que existen entre los diferentes nuclos de los dos lados, al traves de la comisura anterior, no dependen de estos cordones, sino de las grandes celdillas de los cuernos anteriores que se unen de un lado 4 otro por prolonga- ciones trasversales. Las fibras de las raices posteriores, al penetrar en los cuernos posteriores, se dividen en tres haces distintos: l9 las unas suben directamente hdcia el encdfalo en el interior de los cordones posteriores, sin unirse 4 las cel- dillas de los cuernos posteriores; 29 otras fibras se ma- nejan como las de las raices anteriores y llegan 4 cel- dillas de los cuernos posteriores, que emiten las mismas prolongaciones que hemos visto provenir de las celdi- llas de los cuernos posteriores. Se unen, como 4stos, entre si en un mismo grupo, con el grupo homdlogo del opuesto, con grupos diferentes de la misma columna del 22 23 mismo lado, y en fin, emiten una prolongacion ascen- dente; 39 la tercera especie de fibras de las raices pos- teriores no se une 4 las celdillas de los cuernos poste- riores, sino que pasa al traves de la sustancia gris y va a llegar 4 las grandes celdillas de los cuernos anterio- res del mismo lado. Asi todas las fibras de los nervios raquidianos se de- tienen en las celdillas ganglionares de la mddula, con excepcion de un hacecillo de las raices posteriores, que sube directamente Mcia el encdfalo por el cordon bian- co posterior. Schroeder van der Kolk admite una decusasion de las fibras de los cordones posteriores en toda la exten- sion de la mddula, de tal manera que las fibras de estas raices no suben directamente Mcia el encdfalo, sino por el hacecillo bianco del lado opuesto; en otros t6rminos? admite que las prolongaciones ascendentes <5 cerebro- medulares de las celdillas de los cuernos posteriores se entrecruzan en toda la longitud de la m6dula y pasan inmediatamente despues de su origen al lado opuesto.” Estos datos anatdmicos nos dan la clave del verdade- ro mecanismo de los fendmenos reflejos. La impresion que da origen 4 un movimiento reflejo llega 4 la mddu- la por las raices posteriores y sigue el hacecillo de fi- bras de estas raices, que sin detenerse en las celdillas de los cuernos posteriores, se dirige directamente 4 las grandes celdillas de los cuernos anteriores. Excitadas asi estas celdillas, entran en funcion, v como son celdi- lias de movimiento, no pueden menos de producir rao- yimiento. Sucede con ellas lo misino que con todos los drganos, que cuando son excitados, sea de la manera que fuere, corresponde 4 esta excitacion un fendmeno propio de su funcion. Cuando se comprime el nervio dptico, por ejemplo; no tenemos dolor, porque este ner- vio no es sensitivo, sino que tenemos la sensacion de la luz porque tal es la funcion del nervio dptico. Queda, pues, explicado en que punto y por qud la impresion es trasformada en accion. Por lo dem4s, la excitacion motriz, partiendo por los nervios anteriores, va 4 determinar la contraccion de los musculos 4 don- de se distribuyen, y el movimiento se efectua. La disposicion misma de los hacecilk>s en que se di- viden las raices posteriores de la medula y las anasto- mdsis de los nucleos de estas raices, nos dan tambien la explicacion de otros muchos fendmenos que pasan en los movimientos reflejos. Asi se comprende por qud una impresion que origina un movimiento reflejo puede ser sentida, puesto que una parte de ella puede ganar el bacecillo de fibras que sube al eerebro. Esto mismo nos explica un hecho observado por todos los fisiologis- tas que se han ocupado de las funciones de la mddula. La experiencia, en efecto, ensena que en los animates decapitados el poder reflejo de la medula aumenta, y esto no puede suceder sino porque entonces la impre- sion entera pasa de las raices posteriores 4 las celdillas anteriores, sin que una parte de ella suba al eerebro. 24 25 Las anastomosis de loe n&eleos nog dan d comprender por qu6 la exeitacion recibida en un punto cualquiera del organismo, puede determinar un movimiento reflejo en otro mas 6 menos lejano. Explicado el modo de producccion de los fendmenos reflejos animales, restanos ahora, poner algunos ejem- plos para su mejor inteligencia. La oclusion de los parpados por la vista de un cuer- po que viene d lierirnos, es un movimiento reflejo de esta clase. La impresion recibida y trasformada en la extremidad superior de la medula en exeitacion motriz, vuelve bajo la forma de accion por las ramas palpebra- les del facial al musculo orbicular de los pdrpados. Cuando sin estar prevenidos recibimos en un miem- bro una impresion dolorosa, una picadura por ejemplo, lo retiramos sin reflexionarlo. y este movimiento es un fenbmeno reflejo de la primera clase. FENOMENOS REFEE JOS VEGET ATI V OS. Como hemos expuesto ya, en esta clase de fenbme- nos, los ganglios del gran simpatico son los centros de reflexion. Unas cuantas palabras sobre la anatomia de estos drganos. El sistema nervioso de la vida organica de Bichat estd constituido por una doble cadena de ganglios si- tuados en cada lado de la columna vertebral. Cado uno 26 de los ganglios que forraan esta cadena nerviosa, pre« senta uno 6 mas cordones que lo ligan con el ganglio si- tuado inmediatamente arriba e inmediatamente abajo. Ademas de estos lazos de union de un ganglio con otro, cada uno de ellos ofrece ramas aferentes, es'decir, ra- mas que van a terminal’ al ganglio y ramas eferentes 6 que salen de el y van a distribuirse a los diferentes 6r- ganos. Las ramas aferentes de los ganglios, llamadas tam- bien raices del gran simpatico, no estan formadas sola- mente por fibras nerviosas de origen medular. Sabe- inos, en efecto, que las ramas anteriores de los nervios raquidianos suministran ramas nerviosas, que se distri- buyen en los ganglios simpaticos correspondientes y hoy esta demostrado que estas ramas no estan forma- das unicamente por filamentos que se dirijen de los nervios cerebro-raquidianos £ los ganglios del simpdti- co, sino que ademas contienen fibras que parten de los ganglios, y siguiendo un camino retrdgrado van £ unir- se con los nervios raquidianos, con las cuales se dis- tribuyen. Las ramas eferentes 6 que parten de los ganglios son muy numerosas. La mayor parte de ellas siguen el trayecto de los vasos arteriales, acompan£ndolos liasta sus ramificaciones mas finas, donde constituyen lo que ha sido llamado nervios vaso-motores. Estas ramas efe- rentes no est£n solamente formadas por fibras nervio- sas nacidas en las celdillas de los ganglios simp£ticos, 27 sino que presentan otras fibras, que eraanadas de la m£- dula no han lieclio mas que atravesar el ganglio. La Anatomla no esta muy aventajada en el ’estudio de la estructura de los ganglios simpaticos. Los Sres. Beaunis et Bouchard se expresan asi al ocuparse de es- ta materia: «Los ganglios del simpatico estan rodeados de una cubierta de tejido conectivo, penetrando en su interior y formando tabiques extremadamente finos entre los cuales se encuentran celdillas y fibras nerviosas. Las celdillas son en general un poco mas pequenas que las de los ganglios de los nervios raquidianos. Son varia- bles de forma: las unas, bipolares, son las mas numero- sas; otras son unipolares, y, por ultimo, se encuentran tambien celdillas apolares. Las celdillas apolares, muy raras en la mayor parte de los ganglios simp&ticos, son, sin embargo, segun Luschka mucho mas numerosas en el ganglio inter-corotideo. Las celdillas unipolares dan evidentemente nacimiento a elementos especiales sin conexion anterior con la medula. En cuanto a las bi- polares, se diria que la fibra nerviosa raquidiana pene- tra en ellas por una extremidad para salir por el polo opuesto. La mayor dificultad del estudio de estos gan- glios reside precisamente en el conocimiento de las re- laciones de las fibras con las celdillas nerviosas.)) De lo expuesto se deduce que no existen filamentos nerviosos en los que se pueda demostrar su origen ex- clusive de los ganglios simpaticos; puesto que las fibras 28 quo nacen do las celdillas unipolares se reunen mas tarde con fibras que tienen otro origen, y la anatomia no puede servirnos en esta segunda clase do movimien" tos reflejos, como en los animales, para seguir paso a paso la march a de los fenomenos. No puede, en efecto, asegurarse que marcha seguira la impresion recibi- da por un filamento nervioso formado de fibras que no nacen de un mismo punto. Sin embargo, los he- chos ponen de manifiesto que en esta clase de fend- menos, los ganglios simpaticos forman el ccntro de re" flexion. Los fisiologistas todos han observado que en los ma- miferos recien nacidos y en los animales de sangre fria, el corazon continua latiendo por algun tiempo, despues qne se le ha desprendido completamente del cuerpo. explicar estos movimientos? de una propiedad de tejido como lo quieren algunos? Pero los experimentos de Claudio Bernard han demostrado que estos movimientos estan bajo la inmediata influen- cia de los ganglios simpdticos situados en la cara pos- terior del drgano, cerca del surco auriculo-ventricular. Y estos experimentos son concluyentes. Bernard corta estos ganglios y todo movimiento cesa; luego nada tie- ne que ver con cllos el tejido mismo del drgano. Estos movimientos no pueden explicarse sino por una accion refleja: una impresion cualquiera recibida por los sen- sitivos simpaticos y llevada por estos cordones d los ganglios situados en la cara posterior, es trasformada 29 ahl en accion que se comuni ca d los mo tores que de aquellos ganglios emanan. De la misma clase son los movimientos peristdlticos, que se notan en una asa intestinal, separada del resto del organismo. Aqui los ganglios simpdticos de la re- gion son los centros de reflexion. Se ve, pues, por estos casos, que pueden existir y existen en efecto, movimientos reflejos sin la interven- cion de la medula, y que estos movimientos son preci- samente los que he colocado en la primera clase. FEN OMEN OS REFEE JOS ANJMA EO-VEGETA TIVOS Esta clase de fendmenos, lo mismo que la siguiente, ponen de manifiesto la estrecha relacion que hay entre el sistema nervioso ganglionar y el de la vida animal, relacion de la que ya nos hemos ocupado al estudiar los ganglios simpdticos. Una impresion de un nervio sensitivo de la vida ani- mal, la excitacion del nervio scidtico, por ejemplo, ace* lera inmediatamente los latidos del corazon. La impresion brusca del frio sobre la piel, da lugar d contracciones dolorosas del intestino y puede detenea inmediatamente la secrecion del jugo gdstrico. Basten estos ejemplos de movimientos reflejos de la tercera clase. 30 FENOMENOS REFUEJOS VEGETO-ANIMAEES. Pertenecen a esta clase, entre otros, los siguientes: en los animales de sangre fria, y aim en los mamiferos, sobre todo, en los recien nacidos, cuya temperatura se abate artificialmente, la quemadura de los intestinos 6 la excitacion directa del pldxus celiaco ocasiona movi- mientos convulsivos en los musculos de las paredes del tronco. Las convulsiones epileptiformes, sintoma tan frecuen- te en los ninos, de la presencia de los entozoarios en el intestino, son fendmenos del mismo brden. Confieso que apenas lie levantado un cxtremo del velo que cubre los grandes misterios bioldgicos, explicates por aetos reflejos. Ni mi capacidad, ni mis conocimentos, ni mis estudios prdctieos, pudieran baber dado importancia 6 novedad a este asunto, que por si mismo se recomienda, y sobre el cual ban meditado varios sabios europeos; pero me basta la conciencia de baber becbo un esfuerzo por inodar- me en la importante euestion que be bosquejado, para es_ perar de la benevolencia de los profesores en cuyas manos pone la Escuela mi porvenir cientifico, un fallo favorable.