FACULTAD DE MEDICINA DE MÉXICO. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE I.A jipi edición Torácica. W TESIS 0we paea el eccamen gene-raE be SUebicina, Ciencia fj. '©ijeteteicia, peeeeuto. al cai-i j’ica bor EMILIO CÁRDENAS be fa ñecueía be fJltebicvna be STtéocico. SracUcaaie be número beí eFCospitaí (Ej eiteraí be Son flnbzee. MÉXICO Oficina Impresora de —Tipografía. Palacio Naaiopal. FACULTAD DE MEDICINA DE MÉXICO. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE i* Wmm Tmáckl TESIS ©Ale para el c-xaiwcn ge«wal be Sttebieiiia, Si r ucj ía Oíotetrácia, presenta al califica bor EMILIO CÁRDENAS £tínvmn> be fa Sscaefa Stacicmaf be. 9]teblciua be 91teeci.ee>. "íracticante be «éweio bel cKoapita ( (Ejenerat be San Ctnbrée. >T»*T rTj "E MÉXICO OFICINA IMPRESORA DE ESTAMPILLAS. TIPOGRAFIA. Palacio Naciopal. H fi, tfklttWlft i$ til IfiJlfl* SI Mil JJkfitfk V j\i Sf-. 11» Si» iFüfnífs | HtiiEfe Sin cuija eficaz* aijuba uo fniticza po¿>i¿o ffegaz ai fi n mi cabeza. jflí §t. lie» 9. IKlfx Sil luí ftdb £1 cuija, a-mistab ó iyííXzucc'iÓm bí-Éo tanto. VII jRl Sí. SEtflUtwl J8®tt §M% 8» llttffsfi* Respeto ij cjzoj. jHl &vhm 3WjW>£ 4a SwaPp-mfwM, tMDíi Tf r Su bioctpuío acj'taiseci-io. IX fli i felímeQ Ufe Itó ‘íc&it pzueía be avwceza- abvnizacié-n \¡ pto|u*v6o -ce^xmocimie-nto. fl mi kmm ami^a íáufa üüntA&otf» Programa. rl& A medición es uno de los métodos de explorá- is I Á T ción, que emplea el clínico, en el estudio de * las enfermedades de distintos órganos para apreciar sus cambios de volumen. Este método en- cuentra su aplicación mas útil en el estudio de las enfermedades pulmonares; pero no sólo presenta uti- lidad éste estudio en el punto de vista patológico, si- no también en el estado fisiológico, y pues que en to- dos los casos el estudio de la sección torácica normal es muy importante, por ser el punto de partida de to- das las consideraciones que desde el punto de vista puedan hacerse, tanto en antropología como en clíni- ca; me he propuesto estudiar en este pequeño trabajo 12 la sección torácica normal, para después poder dedu- cir en el estado patológico. El plan que me propongo seguir es el siguiente: 19 Historia de la medición torácica. 29 Importancia de éste medio de exploración. 39 Métodos y procedimientos en general. 49 Método del Perímetro. 59 Método de los Diámetros. 69 Método de las Gráficas, sus diversos procedi- mientos, el que me parece más conveniente, que he seguido eu mis observaciones y que por lo tanto pro- pongo. 79 Conclusiones de Maurel. 89 Conclusiones que se deducen de las observacio- nes que he tomado. 99 Observaciones fisiológicas. 109 Observaciones patológicas. RI$TORIA. fechas remotas se aplicó la medición al Jí k'JjJ estudio de las enfermedades de los órganos res- piratorios, pues en todos los casos en que los clínicos han notado por la simple inspección una di- ferencia de volumen entre los dos hemitórax, han em- pleado la medición para asegurarse del hecho. Pero hasta hace poco tiempo no era aceptada como proce- dimiento clínico, sino sólo como un medio secundario que servía para comprobar los datos que habían su- ministrado los otros medios que se emplean para lle- gar á un diagnóstico. Laenec fué el primero que la elevó á la categoría de procedimiento de exploración clínica, y en su tra- 14 tado de auscultación mediata describe el nuevo méto- do, indicando todo su alcance en el estudio de los de- rrames. Le concede sin embargo poco valor, se fija muy poco en los detalles de la técnica del procedi- miento, y dice que puede hacerse con una cinta ó un cordón. Se vé por esto que Laenec medía el perímetro del tórax, pero pronto en la clínica se observó que no bas- taba la medición del perímetro; y el mismo Laenec conoció los defectos de esta manera de obrar. Choinel observó, que los aumentos y disminuciones de la capacidad torácica se hacen más bien por cam- bio de forma que por crecimiento del perímetro torá- cico; comprobando por otra parte que las modificacio- nes que sufre el pecho son siempre traducidas por modificaciones en el mismo sentido del diámetro án- tero-posterior, ideó un nuevo método, la medición de los diámetros, fijándose especialmente en el ántero posterior. Después la clínica enseña que los creci- mientos torácicos se hacían algunas veces á expensas de los diámetros oblicuos y se procede á la medición de estos diámetros. Pero á pesar de haber comprendido la superioridad de su método sobre el de Laenec, se preocupó más del instrumento que necesitaba para poner en ejecución dicho método, que del método mismo. Un tercero aparece con Humbert, es el de las grá- ficas. Hmnbert inventó un nuevo instrumento, que llamó «Hibómetro,» por medio del cual reproducía la superficie del tronco, y así estudiaba las desviaciones de la columna vertebral. El mérito de invención del 15 método corresponde pues á Humbert; después vinie- ron las modificaciones. Bouvier, notable médico y ortopedista, ideó tres pro- cedimientos distintos para poner en práctica el nuevo principio. De estos procedimientos el primero, esen- cialmente geométrico, consistía en tomar un punto fijo, y medirla distancia existente entre este punto y lugares distintos de la sección torácica que quería me- dir; pero de este modo resultaba, por multiplicadas que se supongan las mediciones, una línea quebrada y no una curva que fuera la reproducción fiel del pe- rímetro. El tercero deriva del método de la sección, es esen- cialmente gráfico. Usaba para ponerlo en ejecución de un instrumento que se llama, el estetómetro de Bouvier. Luego vinieron los trabaj os de Sibson y Quain que se preocupaban más bien del estudio de los diámetros. Esto era lo que se conocía antes de Woillez. Este autor usaba el método de las gráficas y ba indicado sus ventajas, pero para él no es un procedimiento clí- nico; creía qiie el procedimiento verdaderamente útil es una mezcla de los métodos del perímetro y los diá- metros, y ha dicho que la utilidad de su instrumento, el cirtómetro, es debida á que suministra estos datos. Moine, distinguido clínico que hizo notables obser- vaciones sobre el estudio clínico y terapéutico de los derrames pleurales, empleaba el cirtómetro; pero sólo en algunos casos tenía en cuenta como Woillez el pe- rímetro y el diámetro, las más veces solamente el perímetro. 16 Hasta 1870, por lo visto, los métodos del perímetro y los diámetros eran los únicos empleados, y el de las gráficas sólo era usado por Woillez en estudios espe- ciales. Nielly, teniendo en cuenta que el cirtómetro, da- ba una línea quebrada y que no podía generalizarse el uso del instrumento por ser complicado y costoso, propuso una lámina metálica hecha de una liga espe- cial, nada elástica, que amoldándose á las desigualda- des del tórax reproduce su forma; pero de la misma manera que Woillez, Nielly daba más importancia al estudio del perímetro y los diámetros y decía que las gráficas sólo eran útiles para una demostración clí- nica. Fourmentin hizo una verdadera revolución en el es- tudio de este asunto; con él aparecieron el método de los índices torácicos, y la aplicación del pantógrafo á la reducción de las gráficas. Antes de él, los autores sólo tenían en cuenta las dimensiones reales de los diámetros, y si comparaban á unos con otros eran só- lo los simétricos. Fourmentin por el contrario, notan- do que en algunos casos de deformación torácica el aumento de uno de los diámetros se hace á expensas del otro, trató de encontrar, no las dimensiones reales, sino la relación existente entre los diámetros, y así creó el procedimiento del índice torácico. Fourmen- tin concedía mucho valor al método de los diámetros; pero también contribuyó al perfeccionamiento del de las gráficas, aplicando el pantógrafo, y fué el prime- ro que propuso distintos medios para medir la exten- sión de la sección torácica. Decía que podía medirse 17 la superficie de la sección, pesando el papel ó sirvién- dose del papel cuadriculado ó del planímetro. A pesar de los estudios hechos acerca del procedi- miento de las gráficas, éste pasó desapercibido y en los casos en que medían los clínicos el tórax, recu- rrían á la cinta métrica ó al compás de espesor, preo- cupándose especialmente del perímetro y de los diá- metros y olvidándose completamente del cirtómetro y del instrumento de Nielly; todo esto se explica cuan- do se recuerda que hasta entonces no se conocían su- ficientemente las ventajas del procedimiento de la sec- ción torácica. Maurel es el autor que en los tiempos modernos ha contribuido más á la generalización del uso clínico y antropológico de la medición torácica, empleando y después perfeccionando el método de las gráficas, que es el que presenta, como verémos más adelante, ma- yores ventajas. Kn México, de estudios sobre la medición, sólo con- tamos con el trabajo del Sr. Mejía, que hizo doce ob- servaciones valiéndose de un instrumento compuesto de tres reglas graduadas y móviles que formaban los tres lados de un rectángulo. Con este instrumento medía los diámetros. Importancia de la medición. §ESPUES de haber bosquejado á grandes rasgos la historia de la medición, voy á ocuparme de la im- portancia del método tanto desde el punto de vista clí- nico como antropológico. Hasta hace poco tiempo la medición sólo servía pa- ra comprobar los datos ministrados por los otros me- dios de exploración, pero hoy no puede considerarse de esa manera: actualmente, con el perfeccionamien- to del procedimiento para medir, ha llegado á ser un medio de exploración tan importante como lo es la inspección, la palpación, la percusión, etc., y en mu- chos casos sucederá que la medición llevará á un diag- nóstico cuando los otros medios de exploración han quedado impotentes. Hoy la medición torácica, especialmente si se em- plea el procedimiento de las gráficas, que ha llegado á una exactitud verdaderamente notable, es importan- tísima en el estudio de diversas lesiones, especialmen- 20 te de los derrames pleurales. Muclias veces sucederá que la dilatación en el lado afectado se perciba á la simple vista, fácilmente; pero otras, quizá no menos numerosas, sobre todo cuando el derrame comienza á formarse, sucede que la inspección no revela el en- sanchamiento, y sólo después de una medición aten- ta se llega á descubrir el crecimiento del hemitórax enfermo. Después la medición puede ser útil para seguir la marcha del derrame, favorable ó adversa. Si la importancia del procedimiento es grande en clínica, no es menor en antropología; pues si la sec- ción torácica está en relación con la talla y el peso, según afirma Maurel, esta relación no es igual para todos los puntos del globo, como veremos después. Además, el conocimiento de la sección fisiológica que debe corresponder á un individuo puede tener otras aplicaciones diversas de la clínica, como los seguros de vida y reclutamiento de los soldados. De todas maneras era necesario conocer la sección torácica normal, y si en Europa se han hecho estos estudios, entre nosotros no los había; de manera que es lo primero que me he propuesto encontrar, la sec- ción torácica normal, para de ahí deducir al estado pa- talógico. Pero antes expondré aún cuando sea rápidamente, los diversos procedimientos usados, sus ventajas é in- convenientes y el procedimiento que me parece más aceptable, y después indicaré brevemente las conclu- siones á que ha llegado Maurel, para compararlas con las que se infieren de las observaciones que he tomado. 21 Métodos y procedimientos. ■Bara medir la sección horizontal del tórax se usa ¿k de tres métodos distintos, que son: el del períme- tro, el de los diámetros y el de las gráficas. Cualquiera que sea el método que se emplée, hay que observar ciertas prescripciones comunes á todos ellos como son, las que se refieren á la posición del individuo que se va á medir, la altura á que dehe ha- cerse la medición, etc. No todos los autores han estado de acuerdo sobre la posición que debe tener el individuo observado; Woi- llez recomendaba hacer la medición en el decúbito horizontal, otros autores recomiendan la estación sen- tada. Topinard prefería la vertical. Kn la posición de los brazos, tampoco han estado de acuerdo; unos levantan y cruzan los brazos del en- fermo, otros los dejan colgando; parece que la posi- ción más aceptable es la siguiente: el individuo de pié con los brazos levantados y apoyando las manos en la cabeza, porque de éste modo se simplifica notable- mente la observación, pudiendo el observador circular libremente al derredor del enfermo. A tres alturas distintas del tórax se ha hecho la medición; al nivel de la axila, en la región mamaria y al nivel del apéndice xifoides. Véamos las ventajas é inconvenientes de estos diversos modos de proceder- 22 La medición hecha al nivel de las mamilas en reali- dad debe desecharse, porque no podría ser un método general; en las mujeres es enteramente inaplicable por la presencia de las glándulas mamarias; sólo po- dría utilizarse en los niños y en los hombres; y aun en los hombres, es inseguro, porque muchas veces una región mamaria está más alta que la otra, sea por des- arrollo muscular, sea por lesión unilateral. Al nivel de la axila la medición tiene también sus inconvenientes, que dependen del desigual desarrollo muscular y de la cantidad de grasa en ambos lados del tórax; aquí es donde tiene más influencia la posi- ción de los brazos, y aquí los senos adelante, los omó- platos atrás y las masas musculares aumentan la ex- tensión del trazo y no dan con exactitud la sección torácica. La medición hecha al nivel del apéndice xifoides tiene más ventajas; desde luego ahí es donde se mar- can más las lesiones en que es más útil ó empleado este medio de exploración, allí adonde influye menos el desigual desarrollo de ambos lados, y allí se tiene un punto fijo donde se pueden tomar las medidas en el mismo plano, cuando se trata de observar la mar- cha de un padecimiento. Debe procurarse que la me- dición sea hecha precisamente al nivel del apéndice xifoides ó poco abajo. Ha habido algunos clínicos que aconsejan tomar tres puntos de mira en cada hemitórax para hacer pa- sar por ellos el instrumento medidor. El primero de éstos puntos se marca en la apófisis espinosa, el se- gundo en la línea media external, y el tercero en el 23 borde de determinada costilla ó en el pezón; los dos primeros son comunes á ambos hemitórax, el tercero especial á cada lado. Bste modo de proceder es defectuoso, porque aun suponiendo que los dos primeros puntos correspondie- ran á los dos extremos del diámetro ántero-posterior y medio del perímetro que se mide, lo que no es cier- to según las observaciones de Peyrot, liay que notar que cuando los lados del tórax están desigualmente desarrollados, las mamilas y costillas del mismo par están á diversa altura y por lo tanto el medio propues- to conduce al observador á comparar entre sí mitades de perímetro situadas á diversa altura. Decíamos que ni aún los dos extremos del diáme- tro ántero-posterior están fijos, pues el extremo ante- rior se desaloja en los derrames pleurales, según las observaciones de Peyrot. Bste autor fia demostrado que la línea que divide el externón en dos partes igua- les, que en el estado normal corresponde á la línea media del cuerpo, en el caso de derrame unilateral, se desvía dirigiéndose del lado del derrame y que és- ta desviación es tanto más marcada cuanto más infe- rior es el punto que se considera en el externón; de manera que si en el estado fisiológico la línea media del externón está en el plano medio ántero-posterior del tórax, forma con él un ángulo en el caso de derra- me unilateral. Bs necesario tener en cuenta el momento de la res- piración en que debe Pacerse la medición. No todos los autores han estado de acuerdo en esta cuestión; Woillez decía que debía tomarse al fin de la expira- 24 ción, Topinard aconsejaba suspender un instante la respiración; la mayor parte de los autores aconsejan hacer la medición en una situación media entre la ins- piración y la expiración ordinaria y luego sacar una media; este modo de proceder tiene un inconveniente y es el que sigue: el individuo observado altera la res- piración, ó la acelera ó la retarda, y por lo tanto el observador no puede estar seguro de hacer las medi- ciones consecutivas en las mismas condiciones. De aquí se deduce que es mejor tomar las medidas, en la inspiración y en la expiración, forzadas hasta donde sea posible y sacar una media que nos dará el resul- tado que se busca. Método del perímetro. ,J|lpA hemos dicho que Laenec practicaba el método del perímetro; este autor no indicó la técnica de procedimiento, fueron Worller, Topinard y Maurel los que han perfeccionado el método. Cuando se quiere buscar el perímetro torácico, es preferible usar de la cinta métrica, que se aplica ge- neralmente conforme á las prescripciones siguientes: 25 io Debe aplicarse al nivel del apéndice xifoides por las razones ya indicadas. 29 Los brazos deben estar levantados, las manos descansadas en la cabeza. 30 Se liará la medición en la inspiración y la ex- piración forzadas, tomando después la media. 49 Al aplicar la cinta se ha de hacer una tracción igual durante toda la aplicación. 59 y último.—Hay que evitar el seguir las depresio- nes, es mejor llevar la cinta sobre ellas, porque las depresiones disminuyen la sección torácica, y descen- diendo en ellas, por el contrario saldría aumentada cuando debía salir disminuida por las depresiones. La medición del perímetro es algunas veces más perjudicial que útil, por que suele olvidarse que para que dos perímetros iguales limiten superficies iguales es necesario que tengan idéntica configuración. Así un círculo y una elipse de igual perímetro encierran áreas desiguales y un triángulo que resulta de dividir un cuadrado en dos partes iguales por una diagonal, tiene la mitad de la superficie del cuadrado y más de las tres cuartas partes de su perímetro. Así en caso de lesión marcada y unilateral del tórax especialmente en caso de derrame que es cuando más se practica la medición, las mitades del tórax tienen distinta configuración; y la forma de cada mitad varía en los distintos periodos de la afección. Inferir en es- tas condiciones basándose en supuesta relación entre los perímetros y las áreas, será inferir sin fundamento; pues las áreas no pueden conocerse sin saber cuál es la forma exacta de los perímetros que las limitan. 26 Esta forma no puede conocerse si se usa de la cinta métrica, y por eso es indispensable emplear un ins- trumento maleable que se adapte á las salientes y de- presiones del tórax pero esto constituye ya un nuevo procedimiento: el de las gráficas, que veremos más ade- lante. Método de los diámetros. JljpL segundo método es el de los diámetros. Los diá- - c-4 metros pueden tomarse ó para comparar sus pro- pias dimensiones ó para calcular índices, y de aquí de- rivan dos procedimientos; el de Cliomel y el de Four- mentin. Cliomel medía los diámetros por medio de un compás de espesor que estaba constituido por dos tallos paralelos que deslizaban en un tercero horizontal y graduado y al que eran perpendiculares los primeros; con este instrumento Chomel tomaba los diámetros ántero-posterior, transversos y oblicuos ó vertebro-ma- marios; y después los comparaba en las diversas épo- cas de la observación. Fourmentin, haciendo uso del compás de espesor de los parteros, ha hecho la medición de los diámetros 27 ántero-posterior y transversos; pero no tenía por obj e- to conocer las dimensiones reales de los diámetros, sino la relación que había entre esas dimensiones. A semejanza con lo que los antropologistas habían hecho para la cabeza, Fourmentin llamaba índice torá- cico centesimal á la relación que existe entre el diáme- tro máximun ántero-posterior y el diámetro máximun transverso; y lo mismo que lo hacen los antropologis- tas con el índice cefálico lo hace Fourmentin con el torácico, multiplica la relación obtenida por cien, lo que tiene la ventaja de hacer más comparables los re- sultados; pues que las fracciones son más difíciles de manej ar. Este autor, observó que entre los índices cefálico y torácico había cierta relación, de que podía sacar par- tido la antropología, y que en una misma familia, sus diversos miembros tenían sensiblemente los mismos índices torácicos y cefálicos. Generalizando, aplicó és- te mismo hecho á las razas, que en suma no son sino agrupaciones de familia. Hacía la medición en la inspiración. Weisverg siguió el mismo procedimiento que Four- mentin; precisando más la técnica. Se puede usar del compás de espesor, empleado por los antropologistas para medir la cabeza, se hace uso comúnmente del compás de espesor obstétrico; pero el primero sólo es útil para tórax pequeños como los de los niños y el segundo tiene algunos inconvenientes; mejor es usar el compás de espesor que Maurel ha construido especialmente para la medición torácica. El lugar donde puede hacerse la medición de los diá- 28 metros es el apéndice xifoides. La elección de este pun- to tiene además de las ventajas que señalamos ya, la de que el perímetro y los diámetros son tomados á la misma altura, y por lo tanto son comparables. El apén- dice es el punto de referencia extremo anterior del diámetro ántero-posterior; para encontrar el segundo, el posterior, Maurel lleva una cinta al derredor del tó- rax que partiendo del apéndice dá la vuelta á la región, siguiendo un trayecto que por tauteos sucesivos se procura que sea enteramente horizontal, el punto de encuentro de la cinta y de la columna es el punto buscado. Es mas difícil tomar el diámetro transverso, pero la cinta dispuesta como lo hemos dicho indica la altura á que debe tomarse, y para que el diámetro tomado sea perpendicular al ántero-posterior y no á los oblicuos, basta disponer el compás de manera que su diámetro se confunda con el diámetro ántero-posterior del indivi- duo lo que se aprecia fácilmente colocándose frente al paciente. Para medir los oblicuos ó vertebros-inamarios se marcará el punto espinal que corresponde al propio plano en que se encuentran los pezones y se tomarán alternativamente los diámetros de uno y otro lado, con las mismas precauciones que para los anteriores. Por de contado que el diámetro oblicuo sólo puede tomarse en el hombre y que cuando existe lesión unilateral no será posible tomar estos diámetros en el mismo plano, á menos que uno de ellos sea oblicuo, pero no vertebro- mamario. En la medición de los diámetros lo mismo que en 29 los otros métodos deberá el individuo estar de pié ó por lo menos sentado, el tórax estará enteramente descu- bierto; y debe evitarse que el individuo imprima mo- vimientos de torsión ó de inclinación al tronco. La medición de los diámetros es menos útil que la de los perímetros por que está más sujeta á error y provee menos datos acerca del abovedamiento ó retrac- ción del toráx. Método de las gráficas. es el tercer método y el más importante. En vista de las desventajas y defectos de los del pe- rímetro y diámetros indicados ya, defectos éntrelos qne el principales, elde no suministrar la forma déla sección torácica, y por consiguiente el área de ella; resulta que el método de elección es el de las gráficas. Comparando Maurel los diversos métodos en el estudio de la pleu- resía, terreno clásico de la medición, ha encontrado ca- sos de derrame en que era de esperarse un aumento de volumen y en los que la medición con la cinta, no re- velaba el crecimiento, aplicando entonces á estos casos el instrumento de Nielly se encontraba inmediatamen- 30 te el aumento; el tórax había aumentado su volumen cambiando de forma, arredondándose. Es imposible medir en el vivo el volumen de la ca- vidad torácica. Esta cavidad se ha comparado á un cono truncado de base inferior; pero si se examina un esqueleto se verá que la comparación está muy distante de la rea- lidad, y además aun cuando no fuera así sería imposi- ble conocer su volumen real, pues que siempre queda desconocida la circunferencia superior y la altura. Los hombros impiden medir la circunferencia superior y el abovedamiento del diafragma impede medir la altu- ra á la vez que altera la regularidad de la base del cono. Al clínico no le importa conocer el volumen de la cavidad por que ni toda ella está ocupada por los pul- mones ni hay relación entre esta capacidad y la apti- tud funcional de estos órganos. Pero el conocimiento de las áreas es valioso tanto para el diagnóstico de algunas enfermedades, como para conocer con presición su marcha. Este conocimiento es pues muy importante y el mé- todo de las gráficas nos lo proporciona con una exacti- tud clínica suficiente; especialmente si se sigue el pro- cedimiento de las láminas que describiremos después. El método de las gráficas comprende procedimientos gráficos propiamente dichos que reproducen el períme- metro del tórax en sus dimensiones reales, y los pro- cedimientos isográficos que permiten reproducir este perímetro aumentado ó reducido. La invención de los procedimientos isográficos co- 31 rresponde á Fourmentin; todos estos procedimientos derivan del pantógrafo. Este instrumento lia sido aplicado en medicina en distintas circunstancias; así tenemos que los parteros usan del pelvígrafo, se usa también el prostatógrafo que es también un pantógrafo y Fourmentin ha llama- do conformador y reductor al mismo instrumento dis- puesto para obtener los trazos de la sección torácica. Este autor en 1111a tesis que publicó el año de 1872, dá una descripción detallada de su instrumento, que por no ser difusos no reproducimos aquí. Aconseja aplicarlo, estando el enfermo en ayunas, al nivel del apéndice xifoides y tomar las medidas después de la expiración. No nos detendremos en la descripción del procedi- miento por ser de poca utilidad, pues son raros los ca- sos en que se emplea. El conformador nos suministra el perímetro toráci- co reducido; da, es verdad la forma exacta, pero en me- nores dimensiones, y aun cuando es cierto que aumen- tando la primera reducción se puede llegar al períme- tro de dimensiones reales, hay necesidad de hacer dos trazos, lo que hace perder el tiempo y aumentar las probabilidades de error. Por estas razones el procedimiento de Fourmentin 110 ha entrado en la práctica, se habría necesitado que diese indicaciones especiales para que los clínicos, á pesar de la complicación del instrumento y del pro- cedimiento le hubiesen preferido; pero como quiera que los procedimientos de Woillez y de Nielly suministran las mismas indicaciones que el de Fourmentin, con 32 más prontitud y garantía, y que en los casos en que sea útil tomar una reducción será fácil después de haber tomado el perímetro en sus dimensiones reales, redu- cirle con el pantógrafo, teniendo toda la comodidad deseable, se deduce que el conformador de Fourmentin es un instrumento que probablemente no entrará nun- ca en la práctica. Haremos una rápida reseña de los procedimientos gráficos propiamente dichos que son los cuatro si- guientes: el de Bouvier, el de Woillez el de Nielly y el de Fourmentin. Bouvier usaba un instrumento compuesto de un cír- culo de madera atravesado por clavijas cuyas puntas se aplicaban al derredor del pecho, describiendo por su reunión una curva enteramente semejante á la circun- ferencia del tórax. Después reuniendo las dos mitades del instrumento que reproducía cada una un hemitórax, y llevándolas al papel se podía trazar fácilmente la curva correspon- diente y hacer, siguiendo esa curva, un molde que la reproducía con bastante exactitud. Bouvier ha presentado en la Academia de Medicina, curvas obtenidas con su instrumento bastante regula- res las que son tomadas en individuos bien constituí, dos, y ha estudiado con su estetómetro las deforma- ciones torácicas, deduciendo de estos estudios impor- tantes conclusiones. B1 aparato de Bouvier ingenioso, por lo demás, no ha podido utilizarse en la clínica por ser demasiado complicado; se necesita mucho cuidado para aplicarle y el trazo que se obtiene, es una línea quebrada. 33 Woillez, en su trabajo, que presentó en la Academia de Medicina intitulado: «Nota acerca de un nuevo pro- cedimiento de medición del pecho,» después de indicar las precauciones necesarias, que deben seguirse para hacer una medición de pecho que ofrezca garantías, describe detalladamente su procedimiento y su instru- mento; el cirtómetro. El cirtómetro, como es generalmente sabido, está compuesto de una cadena de sesenta centímetros de largo, formada de varias piezas planas, de dos centí- metros cada una, que resbalan una sobre otra con fro- tamiento y articuladas por pernos que no permiten que se muevan fácilmente, sino que hay necesidad de cierto esfuerzo; para impedir las deformaciones que se pro- ducen casi siempre al retirar del tórax los instrumen- tos medidores; tiene el cirtómetro dos articulaciones floj as que permiten á los eslabones que unen girar fá- cilmente, de manera que se asegure la situación res- pectiva de todas las demás piezas procurando la rup- tura de las curvas en esos puntos. Al llevar el instrumento al papel se coloca de ma- nera que haya continuidad en la dirección de las curvas en los sitios donde están las articulaciones flojas, para disminuir así la deformación del perímetro ó hacerla desaparecer. Recomienda Woillez aplicar el cirtómetro estando el enfermo en ayunas y en el decúbito dorsal, con el fin de tener los músculos en la relajación completa y que los órganos torácicos y abdominales no experimen- ten ningún estorbo recíproco, como en la estación ver- 34 tical ó sentada. Hacía la medición al nivel del apén- dice xifoides y al fin de la expiración. El procedimiento y el instrumento fian constituido un verdadero progreso científico, pero la construcción del instrumento es complicada y costosa. Cuando se toma el instrumento para separarlo del tórax y llevarlo al papel se modifica siempre un poco la curva; las arti- culaciones móviles no garantizan suficientemente la exactitud del diámetro ántero-posterior que es de una importancia capital; el decúbito dorsal, posición en que el autor fiacía sus observaciones, es menos venta- josa que la estación vertical ó sentada, y el trazo que suministraba el cirtómetro es una línea quebrada en vez de una curva, lo cual tiene el inconveniente de li- mitar una superficie más grande que la que realmen- te corresponde al perímetro real, pero es un inconve- niente de poco valor, sobre todo por ser un defecto que se reproduce igualmente en cada medida. Pero á pesar de todos estos inconvenientes la verda- dera causa del poco uso del cirtómetro, es que los clí- nicos, incluso el inventor, le fian dado más importan- cia á la longitud del perímetro que á su forma, y cier- tamente que para medir es un instrumento de manejo más difícil que la cinta. De lo anteriormente expuesto se deduce que la for- ma exacta del perímetro torácico es de importancia suma; y que esta no puede conocerse si se usa de la simple cinta. Con este fin fiay que usar un instru- mento cuya maleabilidad permita adaptarle á todas las salientes y depresiones que pueda fiaber en el tórax, á la vez que retirarle después que se amoldó por decirlo 35 así; sin que en este acto se altere la fQrma que había tomado para después colocarlo sobre un papel y hacer en éste una línea que será la representación fiel del perímetro buscado. Actualmente sólo se puede lograr este objeto por medio de láminas hechas con una liga especial que les dé una maleabilidad perfecta hasta donde sea posible, y que al mismo tiempo les haga perder la mayor parte si no toda la elasticidad propia del metal. Por lo demás en la clínica no se necesita una exactitud completa, un error ligero obrando igual- mente en todas las medidas carece de importancia. Nielly fué el primero que guiado por estas ideas ins- tituyó un método especial que consiste en el empleo de una lámina metálica, hecha de una liga de dos par- tes de estaño y una de plomo, que tiene cincuenta y cinco centímetros de largo, dos centímetros de ancho y dos milímetros de espesor. Bn la lámina desliza una pequeña corredera, que puede recorrer toda su ex- tensión. El autor ha descrito así la manera de efectuar la aplicación de su instrumento. “Para servirse de éste cirtómetro se traza con la uña, con tinta ó con lápiz demográfico, en el exter- nón y siguiendo la línea media, una línea que debe servir de punto de partida. Después estando sentado el enfermo y con el tórax descubierto, se aplica hori- zontalmente la lámina metálica en el hemitórax de- recho ó izquierdo. Partiendo la extremidad anterior de ella de la línea trazada en el externón, la posterior se encuentra por consecuencia, en relación con el ra- quis; y la corredera, móvil hasta entonces, es coloca- 36 da en la apófisis espinosa correspondiente á cuyo ni- vel una vuelta de tornillo viene á fijarla. La corredera debe ser manejada por un ayudante, porque el operador tiene ocupadas sus dos manos en mantener el instrumento íntimamente aplicado y en ejercer presiones en toda su extensión. En estas con- diciones la lámina metálica se encorva en las salien- tes, se hunde en las depresiones, y pierde al cabo de algunos instantes toda la elasticidad que había podi- do adquirir encorvándose; cuando se ha obtenido este resultado se retira la lámina con precaución y se tras- porta horizontalmente, para una mesa cercana, donde se encuentra un papel preparado de antemano. El operador la pone entonces sobre uno de sus bordes, oprime verticalmeute en dos puntos del otro y le fija sólidamente, mientras que el ayudante reproduce el trazo paralelo á la curva obtenida. Se tiene así la re- presentación gráfica del hemitórax observado. Basta obrar de la misma manera para el hemitórax del lado opuesto, y aproximar el trazo al suministrado por la primera exploración.11 ’ El instrumento de Nielly es una verdadera modifi- cación feliz del cirtómetro de Woillez que simplificó notablemente; sin embargo, tiene algunos defectos, desde luego el siguiente: que por disminuida que sea la elasticidad el diámetro áutero-posterior es menos garantizado que con el instrumento de Woillez y al- gunos otros inconvenientes que señalaremos más ade- lante. Maurel es el que se ha ocupado más en los tiempos modernos de la medición y le ha perfeccionado nota- 37 blemente, fijando sobre todo la importancia de la sec- ción torácica y el modo más fácil de obtenerla y me- dirla; y es también el que ha ensanchado más la apli- cación é importancia de ese medio de exploración. El aparato instrumental del autor comprende: una cinta metálica ó estetógrafo, un compás de espesor es- pecial ó estetómetro y el papel métrico. El estetógrafo es una lámina de plomo de veinticin- co milímetros de ancho, de dos milímetros de espesor y cincuenta y cinco centímetros de largo; estas dimen- siones son las del estetógrafo de los adultos, pues el de los niños, conservando el mismo espesor, tiene cua- renta y cinco centímetros de largo y diez y ocho mi- límetros de ancho. La lámina está forrada con una funda estrecha de tela delgada y que no forma rebordes, disposición que según el autor, presenta las ventajas siguientes: ia Que bien apretada la funda hace perder comple- tamente su elasticidad á la lámina. 2a Que puede fi- jarse en el aparato una cinta métrica. 3a Que protege las manos contra las manchas de plomo. El estetómetro es el compás de espesor común, al que ha impreso el autor modificaciones respecto á las dimensiones, á la curvatura y á la articulación; mo- dificaciones que Maurel describe extensamente en su obra y que hacen del instrumento, como él lo dice, el compás de espesor aplicado al tórax. El papel métrico es de dos clases, uno dividido en cuartos de centímetro cuadrado y el otro en centíme- tros cuadrados; el primero es más exacto, pero para la práctica basta con el segundo. El autor dice que á 38 pesar de haber recomendado en otros tiempos el pa- pel cuadriculado en cuartos de centímetro, actualmen- te se sirve del cuadriculado en centímetros cuadrados, porque es suficiente. Lo importante es que la división sea exacta y por esto es bueno usar el papel métrico litografiado. Con estos útiles ha hecho Maurel sus medidas con las precauciones siguientes: ia Coloca de pié al individuo observado, porque és- ta posición, además de las ventajas señaladas ya en otro lugar, tiene la de que circulando con libertad el observador alrededor del enfermo, puede amoldar más exactamente la lámina á la forma del contorno del tó- rax; si el enfermo no se puede parar, es preferible la estación sentada al decúbito dorsal y entonces se co- loca en un asiento sin respaldo. 2a El tórax debe estar enteramente descubierto, es necesario vigilar que tenga el tronco derecho, simétri- camente colocado y hacer mirar al enfermo de frente. 3a Se necesita de un ayudante que debe escogerse de preferencia entre el personal médico. Cuando se trata de niños escoge Maurel á las ma- dres, que además de prestar una ayuda eficaz, ejercen autoridad sobre sus hijos. El ayudante debe situarse del lado opuesto al operador. Maurel hace la medición al nivel del apéndice xi- foides, lugar donde se encuentra, lo hemos repetido varias veces, el mayor número de ventajas. Por medio del estetómetro toma el diámetro ántero- posterior y con el estetógrafo la forma de la sección torácica. 39 Se lleva el estetógrafo sobre el papel métrico y con- duciendo el lápiz á lo largo del borde inferior del ins- trumento, se tiene el trazo buscado. Hl estetómetro tiene por objeto rectificar el diámetro ántero-poste- rior, porque al separar la lámina del tórax y condu- cirla al papel se deforma un poco. Tal es, descrito á grandes rasgos, el procedimiento de Maurel. El que be seguido en mis observaciones, verdaderamente no es el de Maurel, sino el de Four- nier ó sea el de las láminas, modificado en algunos puntos según los consejos del Sr. Terrés. Las modi- ficaciones principales que éste señor ba introducido son las siguientes: ia El uso de dos láminas pequeñas para hacer la medición en cada hemitórax.—2a Tomar con la se- gunda lámina una parte de la curva, ya tomada con la primera, como lo veremos más adelante; y 3a Ha- cer las medidas en la inspiración y en la expiración forzadas basta donde sea posible. Los procedimientos de Nielly y de Maurel tienen un inconveniente que es fácil de comprender. Si se recuerda la forma de las secciones torácicas, se com- prende que no es posible retirar láminas tan largas como bay necesidad de hacerlo con el procedimiento de Maurel, sin qiie se altere su forma, por la separa- ción forzosa de sus extremos. Si las láminas tuvieran una ó dos visagras que girasen con el más mínimo es- fuerzo, el cambio de forma se efectuaría en esos pun- tos; más como son de idéntica estructura ancho y es- • pesor, en toda su longitud, lo probable es que la de- formación interese toda la curva, y por consecuencia 40 que muy parcialmente se remedie el mal, volviendo dos de los puntos de ella, según lo aconseja Maurel, á su posición respectiva que ocupaban, auxiliándose para ésto del estetógrafo, que como lo hemos dicho ya, le sirve al autor para asegurarse que los extremos del diámetro ántero-posterior han quedado á la dis- tancia, que separaba los extremos de la curva cuando la lámina estaba aplicada sobre el tórax; pero lo pro- bable es que esta precaución suministre únicamente una falsa seguridad, pues que no sólo el diámetro án- tero-posterior es el que se deforma, sino la curva en- tera. En este sentido es más exacto el cirtómetro de Woillez, que por medio de sus articulaciones flojas se puede retirar del tórax sin modificar la forma de la curva; este inconveniente se subsana usando no una sola lámina grande para hacer la medición en un tiem- po, sino de varias láminas pequeñas que se aplican en una misma línea horizontal, previamente marcada y donde se señalan los extremos de la lámina; ésta es la primera y más importante modificación impresa por el Sr. Terrés al procedimiento. Procedimiento semejante es el empleado por Four- nier, que usaba tres láminas para tomar la circunfe- rencia torácica en tres tiempos; primero tomaba la dis- tancia vértebro-mamaria derecha, después la izquier- da y por último el espacio que separa las dos mamilas. Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho he se- guido en mis observaciones el procedimiento que voy á describir. Mi aparato instrumental es bien sencillo, está com-- puesto: de dos láminas de una liga de estaño y plomo, 41 (fá estaño para plomo) que tienen una longitud de veinticinco centímetros, una anchura de uno y me- dio centímetros y un espesor de dos milímetros, di- mensiones á que he llegado por ensayes sucesivos, que permiten á la lámina ser perfectamente malea- ble, y le hacen perder casi toda su elasticidad. El papel cuadriculado es el complemento necesario. Es tiempo ahora de indicar las ventajas del uso del papel métrico. Antes de Maurel se tomaban los tra- zos en papel común ó en papel trasparente y los dos hemitórax eran comparados aplicando uno sobre otro los trazos correspondientes; ésta comparación llegaba á ser difícil desde que el número de los trazos pasaba de tres y era casi imposible cuando eran muy diferen- tes en su forma. Usando el papel métrico se simpli- fica la comparación, pues basta contar el número de centímetros comprendidos en la superficie de las cur- vas, porque así se tienen cantidades que es fácil ma- nejar y comparar. Hago la aplicación de las láminas estando el indi- viduo de pié con los brazos levantados, las manos des- cansadas en la cabeza. Tomo dos puntos de referencia en el tórax, siendo el primero la articulación externo- xifoidea que es fácil encontrar, y partiendo de éste punto llevo hacia atrás una línea horizontal hasta en- contrar la columna vertebral, donde se marca una se- gunda señal. Para que la circunferencia torácica en la que se va á hacer la medición sea enteramente horizontal, el Sr. Terrés propone el uso de un nivel; cuando ésto no es 42 posible, debe procurarse de cualquier modo hacer la medición en un plano enteramente horizontal. Después procedo á la aplicación de las láminas. Tomo una de ellas, y colocando uno de sus extremos en el punto de referencia espinoso, procuro que el individuo observado haga una profunda inspiración; entonces amoldo la lámina en el contorno del tórax, haciendo una ligera presión con el fin de que la lámi- na conserve la forma del tórax y pierda toda su elas- ticidad. En el extremo anterior de esta primera lámina, po- ne el ayudante una señal. Terminada esta primera parte de mi medición, llevo la lámina al papel cuadri- culado anteriormente dispuesto. En seguida procedo á la aplicación de la segunda lámina; se dice al enfer- mo que haga de nuevo una profunda inspiración y se aplica la lámina, no partiendo del punto señalado, si- no un poco atrás, de suerte que esta segunda lámina reprodiice una parte de la curva tomada con la prime- ra. Cuando la segunda llega al punto señalado en el tórax, donde llegó el extremo anterior de la primera, se marca una señal en la segunda lámina. Si se apli- cara la segunda lámina partiendo del lugar en donde terminó la primera, al llevarlas al papel y reunirlas se perdería la continuidad de la curva y resultaría im- perfección é inexactitud eu el trazo, mientras que to- mando éste como lo he dicho antes, se superponen las láminas hasta el lugar señalado en la segunda lámi- na y la curva es hasta donde es posible perfecta. La segunda lámina se lleva hasta el apéndice xifoi- des, donde hay una señal, y entonces se separa del 43 tórax fácilmente, se lleva al papel, se reúne á la pri- mera, sobreponiéndolas como lo hemos dicho ya, has- ta la señal de la segunda lámina, y se traza la curva, teniendo cuidado de que sus dos extremos correspon- dan á una misma línea del papel cuadriculado, toma- da como diámetro ántero-posterior. Se tiene así la curva de la inspiración. Con las mis- mas precauciones se toma la de la expiración, aplican- do primero una y luego otra lámina; llevándolas lue- go al papel y procurando que el diámetro ántero-pos- terior sea la misma línea que sirvió de diámetro de la curva de inspiración, de este modo se tienen dos cur- vas comprendidas la una en la otra, y que son la re- presentación gráfica fiel del perímetro torácico en la inspiración y en la expiración profundas; basta tomar una media para tener la superficie de la sección torá- cica. Antes de tomar la curva expiratoria se enderezan las láminas haciendo una tracción primero y luego de- jándolas caer cierto número de veces, sobre una mesa por su parte plana y por sus bordes, es mejor compri- mirlas entre la mesa y un libro por ejemplo, ó con las manos. Tomada la medida en un hemitórax se pro- cede del mismo modo con el otro, procurando que la curva del segundo quede en exacta contimidad con la del primero y que el diámetro ántero-posterior sea el mismo para los dos hemitórax; de este modo se tiene la gráfica de la sección torácica completa y se pueden comparar las dos secciones sobreponiéndolos, ó mejor aún contando la cantidad de centímetros cuadrados comprendidos en cada curva. 44 Para conocer el espacio que circunscriben los liemi- perímetros, ó sea la superficie de la sección torácica, basta contar el número de cuadros que comprende ca- da uno de ellos. Los cuadrados que están atravesados por la curva son invariablemente contados como medios cuadrados, según el consejo de Maurel, pues la experiencia ense- ña que ésta manera de conducirse es útil por su rapi- dez y la gran exactitud del resultado. La numeración de los cuadrados es menos difícil de lo que pudiera creerse, si se sigue el procedimien- to para contar de Maurel que consiste en contar la primera columna comprendida en el perímetro traza- do; se pone el número correspondiente en el cuadra- do superior, en seguida en la columna siguiente no tiene que contarse desde abajo sino en el cuadrado in- mediatamente superior al último de la columna ante- rior, se pone un número una unidad más elevada, así por ejemplo, si la primera columna constaba de siete centímetros cuadrados, en la segunda, en el cuadro inmediatamente superior se pone 8, en la tercera 9, y así sucesivamente, lo cual facilita mucho el cómputo. De este modo se tomarán las dimensiones en cada hemitórax, primero de la curva de inspiración y des- pués la de la expiración, la diferencia entre las dos nos dá la ampliación de que es capaz el tórax estu- diado. Sumando en seguida las cifras suministradas por la medida de las curvas de inspiración y de expiración, y tomando la mitad se tiene la superficie media de la Sección del hemitórax correspondiente, sumando las 45 áreas de los dos hemitórax se tiene la sección toráci- ca total. % Se mide también el diámetro ántero-posterior que es común á los dos hemitórax y el transverso, que en general es diferente en cada uno. Este es el procedimiento que he empleado en mis observaciones, procedimiento que está exento, en mi concepto, de los defectos de que adolecen los de Four- mer y Maurel y posee la exactitud, y facilidad de eje- cución suficientes para que pueda entrar á la prácti- ca diaria de la clínica. Más como el conocimiento de los fenómenos patológicos requiere el de los fisiológi- cos, he creido útil, y más aún indispensable, el cono- cimiento de la sección torácica normal, en México; porque si es verdad que Maurel ha medido tórax fisio- lógicos, y aún establecido cierta proporción entre la sección y la talla, también es cierto que se ha afirma- do que la altitud puede influir en la anchura de los tórax, y quizá la raza también, y que éste autor no ha hecho las mediciones en individuos de diversas ra- zas. Yo he practicado algunas medidas, con la mira de contribuir al conocimiento de la sección torácica nor-t mal en los individuos de nuestra raza indígena. 46 (Kwusiones oe iüaurgl. ifSt propsito del estudio de las áreas ha llegado Mau- ¿fp! reí, siguiendo su procedimiento, entre otras, á las conclusiones, siguientes que son muy útiles para no- sotros, por la comparación que haremos con las que se infieren de las observaciones tomadas en México. Al- gunas de estas conclusiones, como la primera, requie- ren todavía alguna aclaración. Las expondremos bre- vemente: ia Existe en el estado normal una relación cons- tante entre la sección torácica y la talla de los niños y los adultos, y para todas las edades entre ésta sec- ción y el peso. Se podría por lo tanto, dado un individuo, conocer si su sección torácica es suficiente ó no lo es, y utilizar estas indicaciones preciosas para la dirección de su hi- giene y en caso necesario de su tratamiento. 2a La sección torácica natural es siempre inferior en superficie á una sección que tuviese el mismo pe- rímetro pero cuya forma se aproximara á la del óvalo ó de la elipse. 47 3a El modo de crecimiento más marcado de la sección torácica natural es frecuentemente la modifi- cación de su forma en el sentido del óvalo. 4a Los diámetros y los perímetros quedando los mis- mos se puede por una simple modificación de la forma obtener diferencias que pasen algunas veces de 10 cen- tímetros cuadrados. Por estetometría normal entiende Maurel el conj un- to de datos que suministra el estudio de la sección to- rácica y las consideraciones á que se presta este estu- dio. La estetometría normal la ha estudiado el autor en los adultos, en las mujeres y en los adolecentes. De cuarenta observaciones tomadas en adultos mili- tares, deduce el autor que la sección torácica del adulto pasa casi siempre de 450 c c, la media es 523. En una serie de observaciones, hechas en nueve mu- jeres adultas, ha encontrado que la sección torácica de la mujer es inferior; por término medio es de 466; 5. Termina este estudio con las conclusiones siguien- tes: ia Los adultos de 21 á 25 años tienen una sección torácica media, que pasa de 500 c. c. 2a Esta sección media disminuye rápidamente, pa- sando á los adolecentes. 3a Baja más y más á medida que la edad disminuye, y para que el descenso se marque basta una diferencia de2 años de edad. 4a La sección torácica es por término medio de 489 c c á los 18 años, de 416 á los 16 y 369 á los 14. 48 5a Las mujeres á igual edad tienen una sección to- rácica inferior. Las conclusiones anteriores las ha deducido Maurel, haciendo el estudio de la sección total, teniendo en cuenta especialmente la edad y el sexo; las que siguen son las conclusiones á que ha llegado estudiando com- parativamente las dos hemisecciones torácicas y son las que á continuación colocamos. ia Cualesquiera que sea la edad y el sexo el pre- dominio de la hemisección derecha sobre la izquierda es casi constante. 2a La frecuencia de este predominio del lado dere- cho sobre el izquierdo, queda el mismo en el hombre y la mujer así como en las diferentes edades. 3a El término medio, de estas diferencias varía en- tre diez y veinticinco centímetros cuadrados para los adultos, y entre 5 y 15 para los adolecentes. 4a Son pues menos marcados en los adolecentes que en los adultos. 5a Aumentan con la edad. 6a Resulta de todo esto, como aplicación práctica, que estos resultados deberán quedar presentes al es- píritu cuando se quiera comparar una hemisección to- rácica, con la otra; si 110 se quiere considerar como pa- tológico lo que le es normal y reciprocamente. Tratando de buscar el porqué de las diferencias en- tre las dos hemitórax, diferencias que se acentúan con la edad, pues es más marcada en los adultos que en los adolecentes, ha llegado á las conclusiones siguientes: ia Que es posible que el predominio del lado dere- 49 cho sea en parte congénito, pero que el ejercicio más frécuente de este lado que del otro le exagera. 2a Las profesiones unimanuales son las que expli- can más fácilmente esta exageración; y que lo mismo sucede con todo trabajo unimanual frecuentemente repetido. 3a Sin ser esta influencia la única es la más impor- tante, pues que basta por sí sola para contrabalancear las otras y aún destruirlas. 4a Lo que prueba que son las profesiones unimanua- les las que en general imprimen las mayores diferen- cias entre los dos hemitórax, es que el sentido de estas diferencias cambia con el mayor uso una de las ma- nos marcándose á la derecha en los que hacen uso de la mano derecha, y á la izquierda en los que hacen uso de la mano izquierda. Si son importantes las consideraciones que hemos estudiado hasta aquí, más lo son las que se deducen de la relación que existe entre la talla y la sección to- rácica. En este punto Maurel ha llegado á conclusiones in- teresantes, tanto para la antropología como para la clí- nica, son las siguientes: ia Existe una relación constante regularizada por la naturaleza, entre la talla y la sección torácica. 2a Esta relación varía con la edad, pero es constan- te para cada una de las edades. 3a Para el adulto la relación no sólo es constante, sino simple. 4a Estos dos mismos caracteres se encuentran tanto en la mujer como en el hombre. 50 ¿a Para los adultos de los dos sexos la relación es igual á tres. 6a Para los dos sexos esta relación llamada índice cuadrado, disminuye ántes de los 21 años; para los adolecentes de 18 años oscila entre 2,50 y 3, páralos de 16 años las oscilaciones se hacen entre 2, 25 y 2,75 y para los de 14 entre 2, y 2, 50. La relación que existe entre el peso y la sección to- rácica ha preocupado también á Maurel, que ha llega- do á inferir lo siguiente: ia Que existe una relación constante entre el peso y la sección torácica, de manera que á un peso dado corresponde una sección torácica determinada. 2a Que es casi constante la relación, no sólo para los individuos de la misma edad, sino también para los de diferente. 3a Que se necesita una diferencia de edad conside- rable, 7 años cuando menos, para comprobar un cam- bio sensible en esta relación. 4a Que de una manera opuesta á lo que pasa con la talla lejos de disminuir el índice, con la edad, iría au- mentando. Es decir que mientras que en el niño que á un centímetro de talla, corresponde una sección torácica menor que el adulto, para el peso la sección torácica sería superior. 51 <¿on(£LU$ione$. fljE lo anteriormente dicho y de las observaciones f tomadas en México, qne están especificadas en la tabla adjunta, se infieren las conclusiones siguien- tes: la Qne la medición torácica es un medio de explo- ración de gran importancia en clínica, qne merece ser usado más frecuentemente de lo que es; y que en mi concepto el procedimiento que debe usarse es el de las gráficas por ser el único que ofrece exactitud. 2a Que la sección torácica media en México es ma- yor que la obtenida por Manrel en Europa; lo cual es una nueva objeción en contra de la teoría, ya tantas veces desmentida de Jourdanet sobre la Anoxemia ba- rométrica. 3a La sección torácica media en México es de 567 centímetros cuadrados; de suerte que si Maurel ha po- dido decir que la sección torácica media pasa de 500 centímetros cuadrados, nosotros podemos decir que aquí pasa de 550 centímetros cuadrados. 4a En las observaciones tomadas en México el pre- 52 dominio de la hemisección torácica derecha sobre la izquierda es constante y variable, en algunos casos pasa 40 centímetros cuadrados. 5a La relación entre la talla y la sección torácica, es decir el índice cuadrado, por término medio es de 3, 41; es pues mayor que el encontrado por Maurel. 6a De las observaciones tomadas sobre el número de respiraciones, se infiere que la media en México es de 21 respiraciones por minuto. Adjuntos á este trabajo van unos trazos litografí- eos; el primero es un trazo fisiológico, tamaño natural, que corresponde á la observación número ioi, abí se ven las curvas tomadas en papel cuadriculado para me- dir su extensión. La segunda lámina litográfica contie- ne observaciones patológicas en las cuales puede verse la utilidad de la medición y la eficacia del método de las gráficas, en la misma lámina se encuentran las ob- servaciones fisiológicas números 98 y 102. En la tabla de observaciones fisiológicas y patológicas se encuen- tra el cómputo correspondiente. Observaciones fisiológicas TOMADAS EN EE 21 BATAEEÓN. Número de orden. Batallón. Compañía. NOMBRES. c* § cd 'Ó3 E-« 1 s i 0 f-i J; Superficie total. Superficie de la hemisec- ción derecha. A g 'i *■* Í’3 etí ® '2 03 Diámetro antero poste- rior. Semi-diámetro trans- verso derecho. á «j -Í3 0 ofe -s’s, i.s 'W £ i £ | > Indice cuadrad®. I 21 1? Margarito Paredes.... 23 m i-73 20 cc 613 CC 312 CC 301 c 24 c 16 c 16 3,5 2 21 1? Valeriano Bárcenas... 29 1-70 20 522 267 255 22 hA 13 3,05 3 14 ,, Agustín Luna 26 1-75 yy 582 292 2QO 25 hA 14 3,3 4 14 ,, Marciano Valerio 22 i-71 y y 500 260 240 23 14 13 2,9 5 21 2? Victor Torres l 1 1-60 20 551 278 273 25 hA hA 3,4 6 21 1* Julio Sánchez 31 1-68 20 721 381 340 29 16A 16 4,29 7 y y 3- Mauro Fspinoza 22 1-67 23 568 285 283 30 hA 14 3,4 8 49 ,, Julio Cabrera 25 1-60 22 536 273 263 25 hA 14 3,3 9 21 2a: Fidencio Villareal 28 1-64 20 552 282 270 27 14 14 3,3 ro 11 ,, Guadalupe Molina ... 32 i-59 ,, 614 314 300 26 16 15 3,8 ii 21 2a. Toribio Perez 22 i-59 21 584 304 28o 24 16 14 3,8 12 21 3a Pedro Reyes 26 i-59 22 529 275 254 22 l5A 14 3,3 i3 21 2‘.1 Esteban Balderas 32 1-69 21 631 330 301 27 hA 14 3,7 14 ‘4 ,, Pablo de Anda 47 1-67 y y 542 276 266 25 14 !3 A 3,2 15 14 >> Ignacio Noyola >3 i-57 yy 526 276 250 23 14 A hA 3,3 16 14 ,, Antonio Miranda 21 1-66 y y 563 2qo 273 25 15 15 3,38 17 21 3a José Ma Bernal 24 1 "57 22 535 273 263 24 14 13 A 3,4 18 14 ,, Valentín Gal van 37 1-63 ,, 560 290 270 28 15 HA 3,4 19 21 3a Antonio Sánchez 3i 1-61 19 530 270 26o 25 1lA 13 3,3 20 21 1? Fernando Guerrero.. 22 1-67 21 530 273 257 25 12>A 13 3T7 21 14 ,, Otilio Reyes 21 1-63 ,, 560 295 26,S 24 15 13 3,4 22 21 3J Francisco Gómez..... 19 i-74 21 597 309 288 27 15 hA 3,4 23 21 4! Fpifanio Coronado... 20 i-55 20 497 253 244 24 13 i2y2 3,2 24 11 ,, Vicente Quevedo 23 i-73 y y 643 330 313 28^ 15 15 3,7 25 49 ,, Angel Medina 24 1-50 553 298 255 24 14 A 13/4 3,6 26 21 1? Daniel Castillo 25 i-73 22 548 278 268 ¡25 HA 13/4 3A 27 214. Ramón Rara 20 1-56 22 518 260 258 25 l3A 13 3,3 54 Número de orden. Batallón. Compañía. NOMBRES. -i a É E- | Mm. de reapi raciones. Superficie total. Superficie de la hemisec- ción derecha. 1 Superficie de la hemisec- ción izquierda. D ¿metro antero poste- rior. Semi-diámetro trans- verso derecho. ¡ ±3 0 T3 -§•§ s ff ■aS ~ 'f 1 S » j Indice cuadrado. 111 cc CC CC c c c 28 59 4a Francisco Contreras.. 20 1-68 20 547 CO > 552 279 273 24 1414 1414 3,2 4i 21 2? Manuel Aguirre 18 1-66 20 535 275 260 24 1314 13 3,2 42 21 3- Cassiano Martínez.... 26 1-62 20 554 2qi 263 25 1414 13^ 3,4 43 II 3a Salvador Valenzuela. 21 1-61 ,, 586 295 291 28 1314 1314 3,8 44 21 3- Nicolás Hernández... 30 1-68 24 630 318 312 28 15 1414 3,8 45 21 i'.1 jesús Gil 38 1-63 22 54i 284 257 25 1314 1214 3,3 46 21 3- Alejandro Ramirez... 18 1-58 20 524 268 256 25 14 13 3,3 47 21 3- Andrés Hernández... 34 i-57 23 570 285 285 25 14 14 3,6 48 21 Vicente González 30 1-64 21 530 275 255 22 1414 1314 3,2 49 21 Isidro Rojas 29 1-72 24 561 296 265 24 1414 14 3,26 50 21 Francisco López 23 1-66 J9 540 276 264 24 1414 14 3,25 5i 21 Anastacio Delgado... 26 1-56 20 525 278 247 24 13 I2>2 3,36 52 21 Manuel Lazcano 20 1-56 20 507 266 241 22 1414 1314 3,25 53 21 Porfirio Vargas 21 1-63 21 584 298 286 26 14 1314 3,38 54 21 Joaquín Gutiérrez 34 1-65 22 638 326 312 26 16 15 3,87 55 21 Guadalupe Lara 28 1-64 21 629 320 309 26 16 15 3,8 56 21 Estanislao Macías.... 40 1-67 20 £>39 329 310 27 1514 1414 3,8 57 21 Gabino Segura 30 1-62 20 538 273 265 24 14 13 3,3 58 21 Francisco Martínez... 23 i-57 20 5i9 267 252 22 14 1314 3,3 59 19 Vicente Villa 19 1-70 ,, 555 283 272 24 14 13 3,26 60 21 Gumesindo Berrue- eos 26 1-69, 21 544 291 2.53 24 14 12 3,i6 61 21 Petronilo Oliva 3° i-57 23 538 277 261 23 14 13 3,4 62 21 Cipriano Rojas 27 1-62 21 577 305 272 25 15 14 3,56 63 II Agustín Martínez 21 1-65 5H 263 251 27 12 12 3rí 64 21 Leopoldo Rodríguez. 22 1-63 23 556 286 270 26 1314 13 3,5 65 21 Antonio Aguilar 30 1-63 19 632 317 315 28 1414 H14 3,87 66 21 Donaciano Aranda... 25 1-61 21 535 268 268 27 13 13 3,9 67 21 Isabel Veracruz.. 23 1-68 23 588 2q8 290 23 1414 14 3,5 68 21 Lorenzo Rodríguez... 24 1-63 20 567 295 272 22 1414 H 3-48 69 21 Pedro Landero 29 1-58 20 501 265 236 25 13 1214 3A7 70 21 Miguel Hurtado 42 1-67 23 588 278 260 24 14 1314 3-3 7i 21 Ramón San Martín.. 21 l-6q 24 504 255 249 23 13 12^ 2,97 72 21 Juan Rodríguez 19.... 28 1-66 20 605 304 301 25 1414 1414 3,6 73 II Antonio Martínez 24 l-6q y> 592 297 295 26 14 14 3,5 74 21 Manuel Balcázar 25 1-67 19 501 256 245 25 1214 1214 3.3 75 21 Leandro Sánchez 30 I-72 23 599 306 293 25 1414 1414 3,48 55 Número de orden. 1 Batallón. | Compañía. NOMBRES. rT3 W 6-* | Núm. de respiraciones. Spuerficie total. Superficie de la hemiseo- ción derecha. Superficie de la hemisec- ción izquierda. Diámetro antero poste- rior. Ssmi-diámetro trans- verso derecho. Semi-diámetro trans- verso izquierdo. Indice cuadrado. m cc CC CC c C C 76 21 Dionisio Martínez 20 1-6,5 22 550 284 266 22 *4 3,3 77 21 Ruperto Gutiérrez.... 24 1-66 23 615 318 297 25 *5¿4 *5 3,7 7» 21 José Florencio 28 i-57 20 635 327 308 25 15# i5 4,09 79 21 Rugar do Perez 37 1-64 21 590 297 293 24 15 *5 3,59 80 21 Martín Balderas 24 1-66 20 598 308 290 24 15 >4 1434 3,6 81 21 Gorgonio Cerezo 22 1-66 22 506 255 251 23^ *3¿4 *3 3,05 82 21 Manuel García 44 1-61 20 581 296 285 25 H'Á *4 3,6 21 Máximo Muñoz 22 i-57 22 537 270 267 25 14 *4 3,4 «4 21 Higinio López 29 1-56 22 565 289 276 24 15 *4 3,68 85 21 Victoriano de los San- tos 30 1-63 21 556 293 263 22 15 *434 3,2 86 21 Juan Ruiz 30 i-57 21 507 261 246 22 1434 *334 3,4 87 21 Porfirio Rodríguez.... 42 1-63 20 556 296 276 26 15 *4 3,34 88 21 Germán Valenzuela.. 34 1-69 21 564 2<8g_ 275 28 12 yz 1234 3,3 89 21 Antonio Chavez 30 1-65 21 684 343 341 31 1534 *534 4rí4 90 II Rafael Díaz 20 1-65 yy 5i4 268 246 22 1434 *334 3rí 9i 25 Tiburcio Díaz 45 1-70 y y 555 280 275 22 14 *3 34 3,26 92 21 José Vázquez 27 1-67 20 574 299 275 26 1434 *334 3,4 93 21 Santiago Hernández. 30 i-54 23 605 308 297 26 1534 *5 3,9 94 21 Ricardo Vázquez 30 1-72 25 566 285 281 26 13 34 *3 3,29 95 21 Manuel Martínez 24 1-70 19 622 321 301 25 1534 *5 3,4 96 II Lorenzo Salinas 25 1-69 627 335 292 25 16 *434 3,7 97 21 Luis Tovar 22 1 -65 20 502 258 244 23 >4 1334 *334 3,04 98 21 Conrado de León 3i 1-68 21 661 364 297 27 16 *534 3,9 99 25 Pedro Estrada 32 1-70 y y 624 320 304 25 *534 *5 3,5 100 21 Bernardo Rea 28 1-66 20 653 330 323 2534 *534 *5 3,9 101 21 Sixto Rosiles 45 1-70 24 554 284 270 24 H *3 *3 3-25 102 Francisco Amador.... 24 i-75 22 587 297 290 26 *434 *434 3,34 56 Observaciones Patológicas TOMADAS EN EL HOSPITAL DE SAN ANDRES. g * S . Medición '1 g. 8 i con la cinta g O © Í3 d métrica. fe NOMBRES. $ s Superficie de la ción derecha .§•§ 1 -§ S 2 * ¿ Enfermedades de que -cí o t-. 1 sz; Tf a 1 <1 .2 *2 5 t° O -g ¿ |S ‘f ¡ i * oí "T 7 2 1 * CZ3 Hemitorai recho, Hemitorai quierd eslaban afectados. cc CC cc c c c c C i Isidro vSantana... 19 548 261 277 25 14X 15 42 42 Absceso hepáti- los brónquios. 58 558 260 298 26 13X I3X Enfisema pul- monar. 3 Luz Ramírez 27 437 216 221 24X nX 12 38 38 Absceso hepáti- co abierto en los brónquios. 4 Angela González 60 510 252 258 26 12^ I2X 42 42 Insuficie ncia mitral. 5 Melitón Galindo 45 408 234 174 24 12X IO>^ 40 39X Colelitiasis y absceso de hí- gado. 6 Fernando Olvera 16 424 205 219 24X 11 X 11^ 35 35 Derrame pleu- ral izquierdo. 7 Francisco Cerda. 26 592 295 297 27 14 13^ 46 47 Derrame pleu- ral izquierdo. 8 Cipriano Reyes,.. 22 490 250 240 27'A 12X 11X 42 39 Hipertrófia es- pié nica por impaludismo. 9 Lorenza López... 20 478 220 258 24 12^ I3X 38 39 Derrame pleu- IO Anastasio Busta- ral izquierdo. 27 455 250 205 27 11 I2X Absceso hepáti- co abierto en los brónquios. Obs.Pat. N? 1. Obs. Pat. N? 3 Obs.Pat. N? 2. Obs.Pat N ? 4. Obs. Pat. N? 6. Obs.Pat. N? 5. Obs.Pat. H°. 7. Obs.Pat. N° 8. Obs. Pat. N! 9 Obs. Fis. N ? 98. Obs.Pat. N? 10. Obs. Fis. N? 102. OBSERVACION FISIOLÓGICA NUMIOI.