OOZEjZHjGKEO DEL ESTADO IDE! PUEBLA. HABITACIONES BARATAS Y SALUBRES, • l ■ x* Breve estudio de -Ingeniería Sanitaria, que para cumplir la prescripción del Reglamento de Reconocimientos y Exámenes, presenta al Sr. Director del Colegio del Estado ■ el alumno - __ JOÜ.QT7I1T Aspirante al título de Ingeniero de caminos, puertos, canales y construcciones civiles. PUEBLA. Imprenta de Isidro M. Romero, calle del Ochavo_número 6. 1898. COLEGIO ID DEL ESTADO LEI PTJEELA. HABITACIONES BARATAS Y SALUBRES, Breve estudio de Ingeniería Sanitaria, que para cumplir la prescripción del Reglamento de Reconocimientos y Exámenes, presenta al Sr. Director del Colegio del Estado el alumno > JO.&.QUHT Aspirante al título de Ingeniero de caminos, puertos, canales y construcciones civiles. PUEBLA.- Imprenta de Isidro M. Romero, calle del Ochavo número 6. 1898. fe todos los tiempos ha sido considerar la salud como el más precioso de los bienes, aquel sin el cual ninguno otro vale nada, y sin embargo, de todos tiempos ha sido el vivir en pugna con los preceptos de la Higiene, la ciencia de con- servar esa salud, tan cara para nosotros. Poco han cambia- do las cosas de cuando Séneca decía: “el hombre no muere, se mata,” á acá La ciencia de la salud ha hecho grandes progresos, pero sus adquisiciones, cada vez más numerosas, son desconocidas para la mayoría; y el no llevarlas á la prác- tica hace que sea exacto aún, el dicho del filósofo cordovés. Apenas es necesaria una ligera observación, para conven- cerse de cuán reducido es el número de personas, conoce- doras de los principios higiénicos, y cuánto menor lo es aún, el de aquellas que, conociéndolos, los practican; la ignoran- cia de unas, y la negligencia de las otras, casi hacen de ellos letra muerta para la generalidad Por no hacer mención, si- no de los puntos referentes á este trabajo, diré solamente, que la higiene de la habitación está muy atrazada entre nos- otros. Y no se le tache de poco importante: el medio en que se vive ejerce una acción notable sobre la manera de ser, tanto física, como moral del individuo; los habitantes de ca- sas insalubres, faltas de aire, de luz solar, etc., resienten en su organismo las consecuencias: raquíticos, escrofulosos, 4 arrastran una existencia lastimosa, cuando una muerte pre- matura no los arranca de ahí, para provecho de ellos mis- mos, y de la especie. Cómo esperar también que los buenos gérmenes, acaso depositados en su espíritu por la herencia, ú otra causa, puedan desarrollarse en un organismo, presa de la miseria fisiológica más espantosa. Por otra parte, aun sin darse cuenta de ello, hay algo que ahuyenta de una habita- ción falta de aire, de luz; algo así como el instinto de con- servación. aleja á uno de ella; y de esa manera, los que no están obligados como las mujeres y los niños, á permanecer ahí, prefieren no ir sino el tiempo indispensable: la relaja- ción de los lazos de familia, y la perversión de las costum- bres son las forzosas é inevitables consecuencias. Las si- guientes frases del economista francés Wolowski álaAsam- o blea legislativa, en 1850, resumen todas estas ideas perfec- tamente: “Señores, el presupuesto de hospitales y prisiones, aumentará continuamente, mientras dejéis subsistir la causa que debe atacarse de frente, la causa principal de las plagas que afligen á la clase pobre: las habitaciones insalubres.” No son las casas de habitación de las clases últimas, las únicas faltas de condiciones higiénicas; no, en la morada del rico ha nulificado el lujo, muchas de las ventajas que la am- plitud, etc , podían proporcionarle; pero culpa es del que las habita, y puede remediar el mal, el día que quiera. Im- porta dedicar una atención preferente, á las habitaciones de aquellos á quienes la fortuna no ha favorecido, pues nues- tras clases pobres no podrían tener habitaciones, en condi- ciones peores que las actuales. En casi todos los países civilizados han sido, desde hace años, las habitaciones á precios bajos, y construidas según los preceptos higiénicos, para las clases obreras, objeto de la atención, tanto del Gobierno, como de los particulares; atención absolutamente justificada, si se piensa que las en- fermedades nacen y se propagan, por el amontonamiento, la suciedad, la falta de aire y de luz solar, etc. Entre nosotros, nada se ha hecho todavía; el mismo sis- tema antiguo de grandes casas de vecindad, en las que los alojamientos para cada familia, apenas se componen, comun- mente, de una pieza, es el único que se conoce. 5 Allí, en esa pieza, están todas las oficinas de la casa; lo mismo sirve de cocina, que de recámara; y cuántas veces es también el taller en que trabaja el jefe de la familia. Poca luz, ninguna ventilación, y el agua, si la hay, insuficiente y en malas condiciones para usarse con comodidad; tales son las cualidades que vienen á empeorar aún, los ya bastantes malos resultados del amontonamiento. Causa admiración ver cómo pueden vivir diez personas, y más, en un sitio que apenas podrían ocupar dos ó tres, convenientemente; y es tiempo ya de pensar en mejorar una situación, tan perjudi- cial para nuestro pueblo: la salud debe resentirse y se resien- te profundamente, de ese amontonamiento, condenado tam- bién por la moral. Antes de estudiar la manera como podría remediarse, si- quiera sea en parte, este estado de cosas, procuraré resumir brevemente, lo que en el extrangero se ha hecho con res- pecto á este particular. En casi todos los países de que voy á ocuparme, existen disposiciones legales, relativas al asun- to; pero, en general, se refieren más bien al domicilio mismo, que á la construcción de las casas. Exígese la inscripción de las casas de obreros, para que pueda la policía sanitaria vi- gilar la limpieza, el orden, la aereación, el agua, número de habitantes, etc , dándose también disposiciones diferentes, para impedir la propagación de enfermedades contagiosas, que podrían aparecer. Pero como es fácil comprender, to- das estas disposiciones no serían sino paliativos, cuando se tratara de construcciones defectuosas desde el punto de vis- ta de la Higiene y si en alguna parte las prescripciones sa- nitarias deben observarse rigorosamente, es por cierto en las habitaciones para obreros. En Inglaterra, la cuna de la Ingeniería sanitaria, el país clásico de la Higiene, donde á pesar de ser mayor que en ninguno otro la libertad individual, se ha sabido darle el se- gundo lugar al “my home is my castle.” que tan bien la ca- racteriza, cuando lo han requerido así, la propia salud y la de los demás, es donde naturalmente mayores cuidados se han tenido. The Artizans and Labourers Dwellings Act de 1868 y 1869; The Artizans and Labourers Dwellings Im- provement Act de 1875 y The Artizans and Labourers Dwe- 6 llings Amendement Act de 1872, 1882 y 1885, son leyes todas, cuya tendencia es mejorar la situación de las clases obreras, dándoles alojamientos salubres. Según ellas, cuando el Medical Officer of Health recono- ce como insalubre una habitación, debe participarlo por es- crito al Local Board of Health, quien lo transcribirá al Sur- veyor, después de tomar conocimiento; y el Medical Officer of Health está en la obligación de practicar una averigua- ción, siempre que se le presente una solicitud á ese respecto, firmada cuando menos por cuatro padres de familia. El Sur- veyor, á quien se trasmite el oficio del Medical Officer of Health, debe dictaminar acerca de la manera de remediar el mal, ya sea por reparaciones, ya por la demolición del edificio; dándose copia de su dictámen al propietario, para que pueda hacer proposiciones, ó protestar según le conven- ga. En vista de uno y otro documentos se adopta el plan que hay que seguir en los trabajos, pudiendo el propietario apelar á su costa, de las decisiones. Cuando la demolición ha sido ordenada, debe procederse á ella, en un plazo de tres meses, pues de no hacerlo, proce- derá á ello el Local Board of Health, por cuenta del Dropie- tario. Otro tanto sucede con las reparaciones, y cuando se trata de demolición simplemente, puede además, el Local Board, vender los materiales para indemnizarse de los gastos. The Artizans and Labourers Dwellings Improvement Act de 1875, ha sido formada con objeto de facilitar la de- molición, el desalojamiento y reconstrucción de casas, en los barrios pobres y populosos de Londres, y algunas otras grandes ciudades de Inglaterra, é Irlanda. Se aplica á todos aquellos lugares, en que las casas se hallan aglomeradas, y ofrecen ya por su construcción defectuosa, ya por su venti- lación é iluminación insuficientes, campo propicio para el desarrollo de las fiebres y otras enfermedades. El plan de las reformas, estudiado en la oficina de Higie- ne por los médicos é ingenieros competentes, que forman parte de ella, se presenta al Local Government Board, y una vez aprobado, se hace realizar por el Local Board of Health, quien se entiende con los propietarios acerca de las reformas necesarias. Cuando hay inconformidad entre las partes, la ciudad compra los terrenos, y, ó los revende con la condición de que se construya en ellos, según el nuevo plan, ó hace ella misma la construcción, si lo prefiere Las casas construidas así, deben venderse en un plazo de diez años, y la construcción en los terrenos comprados deberá ha- cerse en uno de cinco. En la formación de los proyectos se atiende preferente- mente, á las condiciones siguientes: 1. rt Que haya al rededor del edificio, el espacio bastante, para la libre circulación del aire 2. Que se tomen medidas adecuadas, para la desecación y drenaje de la construcción. 3. Que la ventilación sea efectiva en las casas, cuyos alojamientos deben estar separados á este respecto. 4. Que haya el suficiente número de excusados, y depó- sitos par los residuos de las casas, colocados unos y otros y construidos, de manera que no resulte peligro alguno para la salud. Como se comprende fácilmente, mientras más grandes son las casas, más dificultoso es observar estas condiciones; por ese motivo se han desechado esos inmensos caserones especie de ciudades en miniatura, para adoptar el sistema llamado cottage, de casitas aisladas para una, dos y cuando más, cuatro familias. Este sistema, preconizado el mejor, cuenta con numerosos modelos ya, en muchos países, y cons- tituye el tipo de habitaciones para obreros, del porvenir. En la composición de ellas y en su construcción, se exije la sujeción más estricta á los principios higiénicos Londres, la más populosa ciudad del mundo, á la vez que una de las primeras ciudades industriales, debía ser donde se sintiera más la necesidad de las habitaciones para obreros, y en ella, como en ninguna otra, se han construido en gran número, á pesar de las múltiples dificultades con que se tro- pezó. Las casas para obreros, de Londres, se pueden clasifi- car todas en las tres categorías siguientes: 1. Las construidas y alquiladas por particulares. 2. Las construidas por el municipio. 3. 03 Las construidas con legados especiales. Las mejores consisten en casas de dos pisos, divididas en 7 8 dos alojamientos, verticalmente, de los cuales cada uno tiene un vestíbulo especial, en un jardincito El agua que unas veces va hasta las piezas, queda otras en el patio, y su uso siempre libre, por pagarla el propietario, constituye una de las grandes ventajas de estas construcciones Los Water- closets se hallan en el patio, en construcciones especiales, así como los dustbins (receptáculos de basura) y los recep- táculos de agua sucia, los primeros de los cuales están cons- truidos de zinc, y provistos de tapa. Numerosas asociaciones se han formado con el objeto de construir habitaciones para obreros, contándose entre ellas, como principales, las siguientes: Metropolitan Association for improving dwellings of the industrial classes. Soeiety for improving the condition of the Labouring classes. The improved dwellings Company. The Marylebone Asociation. Prince Albert Cottages. Unas se dedican á construir edificios nuevos, las otras á reformar, mejorando sus condiciones, los ya existentes; pero todas procuran más bien que el lucro, el beneficio de las clases menesterosas. El sistema seguido en la construcción y distribución, es naturalmente muy variado, pero por lo general se ha aten- dido á ciertas condiciones comunes. Las antiguas casas de vecindad, con habitaciones separadas solamente por corre- dores y escaleras, constituyen un sistema malo desde el punto de vista higiénico, y han sido abandonadas por com- pleto, para adoptar por lo común, el sistema de casas divi- didas en dos partes, cada una con dos alojamientos, ó el de cottages para una ó dos familias, cuando la favorabilidad de las condiciones del terreno, y su baratura, lo permiten. En- tonces se agrupan estas casas en torno de una escuela, una panadería, y unos lavaderos. Cada familia debe tener un alojamiento separado, con agua, ventilación, y luz suficientes. En las habitaciones de la sociedad Prince Albert Cotta- ges, se han instalado además, en los muros, tubos de venti- lación para la salida del aire viciado, y durante el invierno, 9 entra caliente el aire nuevo, á través de una chimenea sis- tema Douglas Galton. El betún, considerado como el mejor material para este género de construcciones, se ha empleado en muchas de ellas, haciendo así que los alojamientos sean secos, y pue- dan lavarse los muros para que estén siempre muy limpios. En virtud de las disposiciones legales antes citadas, el municipio ha construido algunas habitaciones para obreros, sujetas á los reglamentos en vigor, y más ó menos, según el tipo de las anteriores. En muchos casos, se ha limitado á mejorar las condiciones de las antiguas casas. No pocas habitaciones para obreros, en Londres, deben la existencia á legados especiales; la magnanimidad de Miss Burdett Coutts y los duques de Northumberland, y de Bed- ford ha dado nacimiento á muchas de ellas. Pero el primer lugar entre los benefactores de las clases obreras, en este sentido, corresponde sin duda al filántropo americano Pea- body, cuyo legado, el más grandioso, de tres millones de do- llars, ha servido para construir los Peabody Buildings de Oíd Pix Street. Para dar una idea de estos últimos edificios, traduciré la parte relativa del informe, que á su regreso de Londres, rin- dió la Comisión técnica del Saneamiento de París. Dice así: “Los alojamientos, en número muy grande, están repar- tidos en casas altas de cinco pisos Las casas dejan entre sí grandes patios, muy limpios, pero de aspecto algo severo. Los alojamientos, compuestos de dos ó tres piezas, se alqui- lan á razón de 6.25 ú 8 francos por semana.” “Son habitados por familias cortas, ó por obreros escogi- dos; se les mantiene muy limpios. La cocina se hace por medio hornos económicos en una de las piezas. Todo loca- tario tiene derecho de usar una vez por semana de unos la- vaderos en los cuales está á discreción el uso del agua tanto fría, como caliente.” “Para cada dos alojamientos hay dos excusados, reserva- dos en principio, uno á las mujeres, y otro á los hombres; pero en la práctica cada alojamiento ha temado uno de ellos, y la limpieza que allí reina es perfecta. Cada excusado posee un efecto de agua muy sencillo. En el origen de los tubos de evacuación, cuyo diámetro es de 0.08 á o. io, hay un si- fón hidráulico. El tubo de caída se prolonga hasta arriba del techo, para servir de ventilador; su parte inferior se dirije del tubo de evacuación al caño. Recibe también las aguas pluviales y las sucias de la casa, estando su unión con el ca- ño, provista de un sifón hidráulico interceptor.” “Los locatarios al entrar en uno de los alojamientos de los Peabody Buildings, deben firmar un contrato relativo á la manera de tener la casa y que, entre otras lleva las pres- cripciones siguientes: “La obligación de no lavar ropa sino en los lavaderos” “La obligación de no golpear ó sacudir ninguna alfombra después de las diez de la mañana.” “La obligación de pagar todo deterioro ocasionado á las puertas, ventanas etc.; de no subarrendar, de ser expulsado inmediatamente en caso de embriaguez ó de desorden; de justificar que se está vacunado; de irse ó dejarse llevar al hospital, en caso de enfermedad contagiosa.” El servicio de porteros é inspectores es absolutamente gratuito.” Edimburgo es después de Londres, la ciudad del Reino Unido, en que mayor desarrollo han alcanzado las habita- ciones para obreros. Los primeros ensayos no tuvieron un resultado feliz pues interino el lucro como objeto principal, y solo cuando la beneficencia tomó cartas en el asunto, em- pesó á progresarse. Con las primeras habitaciones construidas se mejoró la situación de un gran número de familias; pero los domici- lios abandonados por ellas, las ocuparon otras para quienes eran aún muy elevados los precios de los nuevos alojamien- tos. Entonces fué cuando un filántropo, el Dr. Foulis, inten- tó otro ensayo, que coronó el mayor éxito; compró un gru- pode casas en el barrio más populoso y más pobre de la ciudad, las hizo limpiar y reponer, y las transformó en habi- taciones, si bien muy pequeñas, muy útiles para los míseros. Pero ni fué esto todo, ni lo principal; establecióse una vigi- lancia estricta para obligar á los vecinos á practicar el orden y la limpieza. En las construcciones del Dr. Foulis hay mu- chas de las exigencias de las Peabody, y como en estas, se 11 requerían paciencia, y buena voluntad, por parte del inquili- no, á cambio de los beneficios que les resultaban, pues de no sujetarse á las condiciones establecidas, era despedido de la casa. El resultado enteramente feliz que se obtuvo, puede servir de ejemplo en todas partes. Las construcciones objeto de este trabajo, son ya bastan- te numerosas en Bélgica. En algunas ciudades ccmo: Mcus, Anvers, Nivelles, se deben á la Oficina de Beneficiencia; en otras, Lieja, Tournai, Bruselas, las han levantado compa- ñías particulares, aunque tanto en unas como en otras, tie- nen algún participio el gobierno y las sociedades particula- res de beneficencia. Fundóse en Bruselas la primera compañía de importancia, con un capital de 1.300,000 francos, y desde su formación á 1888 había construido 306 casas, que habitaban 526 fami- lias. Sus construcciones merecen una descripción, siquiera sea somera; pueden desde luego dividirse en dos categorías: una, constituida por las casitas agrupadas de cuatro en cua- tro y rodeadas por un jardín, que se destinaban para habi- tación de una ó dos familias; otra formada por casas más grandes, de varios alojamientos. Entre las primeras, hay unas, que ocupan 22 metros cuadrados, y otras, que ocupan 28 metros cuadrados; tanto unas como las otras, se compo- nen de un sótano, una cocina en el piso bajo,' dos piezas en el superior y una bohardilla; pudiendo ocupar las segundas, una ó dos familias; las primeras sólo son ocupadas por una. Cada casa cuenta con un jardín de 100 metros cuadrados. La casas de la segunda categoría están divididas en habi- taciones formadas de una ó dos piezas, y una cocina. Tanto ellas como las anteriores, cuentan con el agua en cantidad suficiente para las necesidades. Desde 1852 atraía ya la atención del Gobierno y de los particulares, en Francia, la cuestión de las habitaciones pa- ra obreros. En ese año dió el Gobierno con este objeto, la suma de 10.000,000 de francos, que se invirtieron en gran parte bajo la forma de subenciones, cuyo monto no podía exceder del tercio del costo total de la obra; y sólo se exigió en cambio, la aprobación por la autoridad, del proyecto adoptado. 12 Las casas de obreros de Mulhouse [Alsacia], de tanto re- nombre en el mundo entero, se deben á una subvención de 3.000,000 francos. La compañía formada entonces, ha cons- truido 986 casas, colocadas sea en línea, sea en grupos de cuatro, siendo esta última disposición la que se ha juzgado más conveniente, Cada habitación forma un cuadrado sepa- rado de los otros por una plantación de árboles; las letrinas están colocadas fuera de la casa, recogiéndose los excremen- tos en fosos fijos impermeables; las callejuelas de separación de las casas, son embanquetadas y plantadas de árboles; al- gunas fuentes de un agua excelente se hallan colocadas de trecho en trecho. Una ventaja grandísima de las construcciones de esta compañía, es que con sólo un ligero aumento en la renta, puede el inquilino llegar á ser propietario, con la sola res- tricción de que no podrá vender sin la intervención de la compañía, quien exige al comprador el compromiso de man- tener el orden y limpieza de la casa, y de cuidar del jardín. Ya en 1848 había intentado Mr. Valladon, en Paris, este género de construcciones, edificando cierto número de casas todavía poco aceptables, y de las cuales omito ocuparme por- que ya no existen. Las primeras habitaciones en condiciones convenientes, se construyeron en el boulevard Diderot, con tres, de los diez millones cedidos por el Gobierno, y su número es de diez y siete Son casas de varios pisos, cada uno con tres departamentos: dos de tres piezas y una cocina, y uno de una pieza y una cocina En París, la subvención á los particulares, que como dije, representa el tercio del costo total de las obras, ascendió á 1,200,030 francos. Algunos de los particulares construyeron casas según el sistema de Mulhouse, es decir dejando al in- quilino facilidad para llegar á ser propietario. Sólo me resta mencionar las 45 casas construidas en la avenida Daumesnil por Napoleón III, y cedidas por 100,000 francos á una compañía de obreros, que quiso ensanchar la empresa, y al efecto hizo un empréstito, que la hizo quebrar por la cortedad de las utilidades obtenidas. Hasta hace poco, nada se había hecho en Alemania, en el sentido de mejorar las habitaciones de las clases obreras, y apenas si entre las disposiciones sanitarias se encuentra una que señala la superficie, y el volumen de aire, tres metros cnadrados, y diez metros cúbicos, respectivamente, de que debe cuando menos disponer cada individuo en los Pennen [cuartos amueblados], y los Schlafstellen [alojamientos noc- turnos]. Del Imperio Austro-Húngaro, sólo Viena cuenta con al- gunas babitaciones construidas especialmente para la clase obrera, y con el fin de mejorar su situación. Todas se hallan en el cuartel Favoriten, y son construcciones pequeñas, de varios pisos, con un corredor central en el que están los ex- cusados. Algunas compañías han emprendido, en Suecia, la cons- trucción de casas para obreros; pero no ha podido llegarse á la altura que en otros países. He terminado la relación de lo que se ha hecho en otras partes, y aunque ha sido tal vez además somera, puede juz- garse por ella, de lo mucho que se ha adelantado. En todas partes ha presentado el problema de la construcción de ha- bitaciones baratas y salubres, serias dificultades para su re- solución, y entre nosotros las presenta quizás mayores; mas por difícil qui sea, hay que intentar la solución, es necesario resolver el problema! No creo que el municipio pudiera acá, dedicarse á la cons- trucción de casas nuevas, ó al mejoramiento de las ya exis- tentes. Lo único que deberían hacer, por lo pronto, las au- toridades, sería expedir reglamentos relativos á la salubridad de las habitaciones, y cuidar de su estricta observancia. Ya, esto sólo, acarrearía innúmeras dificultades, pues bien sabi- do es que una ley, para que surta los efectos deseados, debe existir en el espíritu público siquiera, sea vagamente; pero poco á poco, se iría educando á nuestro pueblo, hasta hacer- le adquirir el hábito del' orden, y de la limpieza. Sólo queda la beneficencia, y entre nosotros, está en su mano la solución del problema; únicamente la abnegación de la caridad puede tener un éxito feliz, pues en este género de construcciones no sólo se necesita hallar capitales que 14 invertir con un rédito módico, sino muy esencialmente, una dedicación suma para vigilarlas. Podría comenzarse, en la ciudad de Puebla, por construir en los alrededores, por el lado Oriente en que el terreno es más barato, casitas sistema cottage, cada una con su jardin- cito. Tres piezas y una cocina serían lo bastante en la ma- yoría de los casos, dándose además á cada casa, un excusa- do con obturador hidráulico, un lavadero, y el agua necesaria. Como el terreno es bastante barato, resultaría ventajoso desde el punto de vista económico, hacer las casas de un so- lo piso, lo que no tendría inconveniente si se cuidaba de to- mar las medidas necesarias, para precaver de la humedad las habitaciones. Estas servirían para nueve ó diez personas, cuando más, si se toma como superficie de la construcción 56 metros cuadrados, y se procura una ventilación conve- niente. Los depósitos de agua limpia, no son de recomendarse, desde el punto de vista higiénico, por la dificultad de con- servarlos en buen estado, aun contando con el empeño de los inquilinos, que no existiría en el presente caso. Pero por otra parte, el sistema de distribución de aguas de la ciudad, haría de muy difícil aplicación el sistema, siempre preferible, de distribución por llaves; así es que habría que resignarse con los depósitos, tomando la precaución de dotarlos de una tapa, que se cerrara con llave, y colocándolos un poco sobre el nivel del suelo, de manera que pudiera tomarse el agua con facilidad, por medio de una llave colocada lateralmente cerca del fondo. Los caños en las cocinas son un motivo de insalubridad, pues aun bien construidos y provistos de su obturador hi- dráulico, se pueden desarreglar con suma facilidad, si no hay esmero en las personas que los usan; por tal motivo creo que deberían suprimirse, sustituyéndolos con caños para las aguas sucias colocados muy cerca de la casa, pero en el exterior. En las cocinas se procurará igualmente la impermeabili- dad de la superficie del brasero, de la pared que está cerca de él, en una altura conveniente, y del piso próximo á él, cuando menos. 15 El punto más difícil de resolver en mi concepto, y uno de los más importantes, es el establecimiento de un excusa- do que llenando todas las condiciones higiénicas, se preste lo menos posible á usos inconvenientes que lo deterioren. Los aparatos de golpes de agua tan útiles para la limpieza de los excusados, son inadaptables en este caso, porque, en razón de su constitución, requiereren sumo cuidado, y esta- rían muy expuestos á descomponerse en manos de personas poco acostumbradas al manejo de aparatos delicados, sin contar con otra causa, quizás la principal, que es el hábito de destrucción, tan frecuente entre las personas á quienes se dedican estas casas. Tal vez lo que podría hacerse, sería construir excusados á la turca, con su sex-pool correspon- diente, cuidando de que tanto las paredes, como el suelo, sean impermeables, y colocando los excusados en la parte exterior de las casas, y separados de ellas. Para las basuras de las casas se deberán poner, también en la parte exterior y separados de ellas, depósitos especia- les, para los que se recomienda se construyan de lámina de zinc, ó de hierro galvanizado, y se les provea de una tapa. En el sistema de caños de la casa, ninguna modificación hay que hacer á lo que pr escriben los últimos adelantos, para adaptarlos á este género de construcciones. El interior de las piezas se blanqueará con cal simple- mente. pues esto facilita el mantener siempre limpias las habitaciones, por el poco gasto que origina dicha operación. Habría que agregar las clausulas comunes, en los con- tratos de arrendamiento de estas casas, otras que marquen las siguientes obligaciones del inquilino: Arrojar en el excusado la cantidad necesaria de agua, tanto para mantener una limpieza perfecta, como para evi- tar la permamencia en el sex-pool de las materias fecales. Cuidar de que los demás obturadores hidraúlicos tengan siempre agua. No permitir que habite en la casa un número de perso- nas mayor que el conveniente, atendidas las condiciones, (este número se marcará en el contrato). Conservar aseada toda la casa, y cuidar del jardín Para conseguir la observancia de todas estas obligaciones sería preciso establecer un vigilante ó inspector, que visita- rá las casas con cierta frecuencia. El siguiente es un presupuesto aproximado de una cons- trucción de este género, formada de 3 piezas, una cocina, y que tiene además un jardincito cerrado con una cerca. 154 m.2 de terreno á $ 0. 30 46 20 22 m.3 de cimiento á $ 4. 00 88 00 52 m 3 de construcción de ladrillo á $ 10. 00 „ 520 00 15 m.3 de construcción de adove á $ 1. 00 „ 15 00 56 m.2 de techo á $ 2. 50 „ 140 00 43 m.2 de piso á $ 0. 50 21 50 1 zahuán 20 00 6 vidrieras á $ 10. 00 60 00 3 puertas á $ 12. 00 36 00 1 brasero 15 00 1 excusado y 1 lavadero 25 00 1 depósito para agua „ 25 00 Caños, y gastos no previstos „ 88 30 Suma $1100 00 El importe pues de las casas, es relativamente corto; si se invir- tieran grandes capitales en este género de construciones, se haría un gran beneficio á las clases pobres; y el capital invertido produciría un rédito no bajo, pues que podrían arrendarse en 6 pesos mensua- les cada casa, cantidad que representa aproximadamente el 6 p§ anual, más la pensión de agua. Por otra parte, es de creerse que en atención á lo elevado del fin, el Gobierno exceptuaría por muchos años estos edificios, del pago de contribuciones, lo que redundaría en provecho de la institución. El establecimiento de construcciones de este género, obligaiía también á los propietarios de las actuales casas de vecindad, á mejo- rar las condiciones de estas. De desearse es que pronto veamos implantadas entre nosotros, construcciones tan útiles, y que beneficiarían tanto á nuestro pue- blo. Por un deber de humanidad y patriotismo tendríamos que ha- cer cuanto fuese posible por conseguirlo; hagámosle.