FACULTAD DE MEDICINA DE MEXICO. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DE LA ARTERIA UTERO-OYARICA. TESIS ISA UGURAL QUE PARA EL EXAMEN PROFESIONAL DE MEDICINA, CIRUJÍA Y OBSTETRICIA PRESENTA EDUARDO LAMICQ. Alumno de la Escuela Nacional de Medicina de México. MÉXICO. TIPOGkAFIA DE BERRUECO HERMANOS: PRIMERA CALLE ANCHA NUMERO 12. 1883. FACULTAD DE MEDICINA I)E MÉXICO. ALGUNAS CONSUMACIONES SOBRE LA ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DE LA ARTERIA UTERO-OVARICA. TESIS INA UGÜRAL QUE PARA EL EXAMEN GENERAL DE MEDICINA, CIRUJIA Y OBSTETRICIA, PRESENTA AL JURADO CALIFICADOR EDUARDO LAMICQ. ALUMNO DE LA ESCUELA NACIONAL DE MEDICINA DE MEXICO, EX-PRACTICANTE DEL HOSPITAL “ JUAREZ,” MIEMBRO DE LA SOCIEDAD “FlCOlATRlCA';”™— MEXICO: Tipografía de Cayetano Berrueco y Hermanos. 1 ? Calle Ancha Número 12. 1883. 'mi . A MIS PROFESORES, Por haber procurado inculcarme sus conocimientos. IUTEODUCC m. ada mas difícil que conocer á fondo la organiza- ción del cuerpo humano. Obsérvese un cadáver, y se le ve- rá constituido por multitud de órganos, de forma y es- tructura las mas variadas; recorrido en todas direcciones por hilos nerviosos y canales sanguíneos. Parece imposi- ble que la mente humana llegue á conocer distintamente todos y cada uno de estos órganos; y sin embargo, gracias á los trabajos de hombres ilustres; todos ellos han sido des- critos y clasificados. La Fisiología ha procurado seguir en todos sus pasos á la Anatomía; pero desgraciadamente, aun no ha llegado á la perfección de esta ultima: así hay órga- nos como el bazo, por ejemplo, que los Fisiologistas aun no están de acuerdo acerca de la función que llenan en la economia; hay otros en los qué apenas se ha indicado; tal es, por ejemplo la arteria de que me voy á ocupar de la cual solamente se ha dicho que, vista su distribución, sirve pa- 6 ra nutrir los ovarios trompas y útero, y sin embargo; á que multitud de fenómenos no preside este vaso, fenó- menos tanto mas grandiosos cuanto que se refieren á la reproducción y á la conservación de la vida del hombre, durante los primeros meses de su existencia! En efecto, esta arteria no nutre solamente los órganos arriba men- cionados, si no también el huevo en el ovario, el embrión y el feto en el útero. No pretendo llenar con este trabajo el vacio indicado; si no solamente llamar la atención de los investigadores sobre esta arteria, para que, estudios subsecuentes, ven- gan á levantar el velo que aun cubre muchas de sus mis- teriosas funciones. ANATOMÍA. "Hl sta arteria nace de la parte anterior y lateral de la aorta abdominal, entre la mesentérica inferiory la renal; muchas veces de un tronco común con esta última; decien- de á lo largo de la columna vertebral, hasta el estrecho superior. Sus principales relaciones en este trayecto son, el peritoneo hacia delante, el psoas y el útero hacia tras, y las venas espermáticas hacia fuera. Al llegar al estre- cho superior se dobla para dirigirse hacia dentro; se introduce en el espesor de los ligamentos anchos, pasa de- bajo de los ovarios y se va á aplicar al borde lateral del útero, al que recorre de arriba á bajo; dando ramifica- ciones que se van á distribuir al ovario, á la trompa y al útero. Las que van al ovario, son notables por su número y su disposición en espiral; las que van á la trompa son sumamente delgadas y mucho menos retorcidas; por el 8 contrario, las que se distribuyen al útero son las mas vo- luminosas y retorcidas. Tal es la distribución de la ar- teria útero-ovárica que como se nutre al ovario, á latrom- pa y al cuerpo del útero “Es digno de notarse que el “ brazo uterino, se distribuye al cuerpo y no al cuello de “ este órgano; al cuello uterino están destinados los bra- “ zos uterinos nacidos de la arteria hipogástrica.” (Cru- veilhier Trait d’ Anat, descrip. pag. 70) Esta arteria sufre con el embarazo modificaciones no- tables que estudiaremos mas adelante. (1) Es digna de notarse la opinión de Peter en este punto, por estar enteramente de acuerdo con la de Cruveilhier, dice así: “ Debo “ hacer una digrecion anatómica necesaria: el útero es un órgano di- “ vidido en dos partes absolutamente distintas bajo el punto de vis- “ ta de la nutrición, como también al de la función, quiero hablar del “cuerpo y del cuello del útero. Vosotros sabéis que las enfermeda- “ des del cuerpo, son absolutamente independientes de las del cue- “ lio. El cáncer del útero, es el cáncer del cuello; este cáncer puede “ invadir de lugar en lugar la totalidad del cuello del útero, sin ata- “ car jámas el cuerpo; y aun por una singular perversión patológica, “ la afección podrá ganar la vejiga, los riñones, la vagina y respetar el “ cuerpo del útero. El cuerpo tiene pues una vitalidad absolutamen- “ te diferente de la del cuello.” “ Estas condiciones son debidas á que hay para el cuerpo y para “ el cuello una circulación y una innervacion absolutamente diferen- “ tes. El cuerpo del útero esta nutrido por las arterias útero-ováricas, “ que nacen muy arriba de la aorta. El cuello, por el contrario, está “ nutrido por las arterias uterinas propiamente dichas, que nacen de “ la hipogástrica, es decir, muy abajo. Durante todo el tiempo de la “ gestación es, sobre todo, el cuerpo el que se hipertrofia; el cuello per- “ manece intacto ó indiferente, con sus propiedades de esfínter casi “ hasta el fin de la preñez; las arterias útero-ováricas son pues las “ solas que se hipertrofian durante todo este tiempo.” (Lecciones de Clínica módica por M. Peter, tomo 2 ? pag. 604 Paris 1879.) FISIOLOGÍA. B n la introducción indiqué ya, aunque someramen- te, la importancia de este estudio, así como también la mul- titud de cuestiones que seria necesario tratar si quisiese hacer un estudio completo de la fisiología de esta arteria. Esta misma multiplicidad de cuestiones, me pone en la imposibilidad de tratarlas todas, por lo qué me fijaré so- lamente en las que me parezcan de mayor importancia. Para mayor claridad dividiré este estudio en dos par- tes: en la Ia trataré las cuestiones que se presenten en la mujer que no esté embarazada; y en la 2a, las que se presenten en la mujer embarazada. PRIMERA PARTE. En esta parte consideraremos á la mujer según que la menstruación se haya establecido ó nó. Cuando la mujer aun no menstrua, la función de esta arteria no se distigue de los de las otras arterias de la economía; porque da á los órganos donde se distribuye los elementos necesarios para su desarrollo. Cuando la menstruación se establece crece la impor- tancia de esta arteria: en su territorio de distribución es donde tienen lugar todos los fenómenos; es ella la que da la sangre que constituye la menstruación, y es por último la que preside al desarrollo de la vesícula de Graff. De la multitud de cuestiones á que da lugar la mens- truación, solo trataremos aquellas que mas se relacionen con la arteria que venimos estudiando. Veremos pues Io de dónde viene la sangre menstrual: 2o una vez co- nocidos los vasos de donde sale, por que mecanismo sale. 11 3o cual es la causa de esta hemorragia. 4o cual es su ob- jeto. Io De dónde Tiene la sangre menstrual. Las au- topsias hechas en personas muertas muy poco tiempo an- tes de la menstruación, durante ella, ó inmediatamente después, han manifestado que el estado de los órganos ge- nitales internos es el siguiente: útero voluminoso, de pa- rades gruesas, conteniendo una gran cantidad de sangre; la que, si se exprime el útero sale por su mucosa: en es- ta última es donde son mas notables, las modificaciones, pues ademas de un espesamiento notable en algunos ejemplares de M. Coste la mucosa tiene en algunos pun- tos de 8 á 10 milímetros de espesor, tiene una vasculari- sacion abundante, que aparece bajo la forma de una red de mallas irregularmente romboidales, y en el centro de cada una de estas mallas se ve el orificio hipertrofiado de una glándula. La parte epitelial se desprendería según algunos autores; M. Coste dice que, fuera de estados pa- tológicos, nunca ha observado esto. Los anexos superio- res del útero están igualmente congestionados, especial- mente el ovario, en el que, ademas se nota una vesícula de Graff desarrollada y mas frecuentemente rota. En la trompa la congestión predomina en su pabellón, pero lo restante también lo está; y si la dividimos en el sentido de su longitud, encontraremos su membrana interna de un rojo mas ó menos vivo, y conteniendo generalmente un líquido sanguinolento. Como se ve, de las autopsias se puede deducir que hay una fuerte congestión del ovario, trompa y útero; es decir 12 de todos los órganos donde se distribuye la arteria útero ováriea. Pero avancemos un paso mas, y veamos si es exclusivamente de esta arteria de donde viene la sangre menstrual. Se recordará que al hacer la descripción de la arteria cite textualmente las palabras de Cruveilhier y las de Peter con las que estas dos eminencias de la cien- cia hacen notar, que al cuello útero se distribuyen las arterias uterinas y al cuerpo las útero ováricas. Oigamos ahora como se expresa Stolts, el ilustre profesor de Stras- burgo, dice asi: “Cuando examinamos con el espejo una “ mujer en la qué la época menstrual es inminente; pero “ antes que haya evacuación sanguínea (la confusión ó el “ error es fácil cuando ya ha habido evacuación) se nota “ que las partes genitales externas están poco tumefactas: “ la vagina tiene una coloración mas pronunciada, el ho- “ cico de tenca hinchado, la mucosa de los lábios roja, y se “ vé un moco sanguinolento ó sangre salir del orificio ex- “ terno, pero no hay ninguna apariencia de que el cuello y “ menos la vagina secreten. Se ha objetado, que la mujer “ puede menstruar durante el embarazo y que entonces la “ sangre no puede venir si no es del cuello ó de la vagi- “ na. Nada prueba según creemos, que la menstruación “ pueda tener lugar durante la preñez, y creemos que to- “ das las pérdidas sanguíneas durante el embarazo pro- “ vienen de la cavidad uterina.” (1) Mas adelante dice: “ que hay hemorragias periódicas durante el embarazo, no “ hay duda; pero nada prueba que su incitamentum sea la “ ovulación.” Como se ve Stolts sostiene, que es unica- (1) Dice de Faccoud-Art. Menstruacion-pag. 314. 13 mente del cuerpo uterino de donde viene la hemorra- gia; pero según hemos visto el cuerpo está nutrido ex- clusivamente por la arteria útero-ovárieca, Creo que se puede deducir, que es únicamente de la arteria útero ovárica de donde viene la sangre menstrual. Casi está por demas advertir que todo lo expuesto se refiere á la menstruación normal, y no á aquella que es conocida con el nombre de “reglas desviadas” y que se verifica por cualquiera parte. En este último grupo, de- ben colocarse los casos que muchos autores citan de mens- truación por la vagina. 2o Por que mecanismo se verifica la hemorra- gia. Por lo expuesto mas arriba se ve, que en esta épo- ca el útero está fuertemente congestionado, sobre todo su membrana interna y según muchos autores la capa epitelial de esta membrana si exfolia á lo menos parcial- mente dejando, á descubierto los capilares, los que según hace notar C. Robín, no pueden oponer ya á la tensión san- guínea mas que su delicada membrana ó núcleo, esta se rompe y da paso á la sangre. El mecanismo como se ve, no puede ser mas sencillo, sin embargo; no todos lo ad- miten: asi la esfoliacion epidérmica que desempeña un pa- pel tan interesante en este mecanismo, M. Carte dice no haberla observado en el estado fisiológico: otros lo admi- ten, pero al final de la menstruación; es decir cuando ya la liemorrragia se ha establecido: y Pouchet, en su magní- fico trabajo sobre la “Ovulación espontánea y fecunda- ción”, sostiene que tiene lugar 15 dias después de la menstruación. El Dr. Aveling cree que el desprendi- 14 miento de esta membrana es una función distinta de la ovulación y de la hemorragia menstrual, y le da el nombre de “nidacion uterinasu objeto seria recojer el óvulo desprendido. Cazeaux, cree que no hay necesidad de recurrir á esta muda epitelial para explicar la hemor- ragia; que ésta se verifica á través de grietas microscó- picas que en esta época se pueden observar fácilmente en la mucosa uterina. No pudiendo en el estado actual de la ciencia, decir cuál de estas opiniones es la verdade- ra, me limitaré á señalarlas. 3o Cuál es la causa de la menstruación. Los úl- timos trabajos de la escuela Francesa permiten señalar- la: es la función ovárica. En efecto, desde que se ha fija- do la atención en esto, nadie ha podido citar un caso de mujer muerta durante la menstruación, en la qué el ovario no presentase una vesícula de Graff mas ó menos desar- rollada ó rota (Cazeaux). Esto indica ya la estrecha rela- ción que une á estos dos fenómenos. ¿Pero esta relación es de casualidad? Dos medios tenemos para averiguarlo, que son; la experimentación y la observación. El prime- ro, se comprende, solo se ha aplicado en los anima- les; pero la identidad de los fenómenos de la menstrua- ción y de la brama (veáse la pág. 16) permiten aplicar los resultados á la mujer. No puedo detenerme en referir cada una de las experiencias que se han hecho, pero el resultado ha sido siempre el mismo; la extirpa- ción de los ovarios, cualquiera que hayan sido las cir- cunstancias en que se ha hecho, ha tenido como conse- cuencia constante, la desaparición para siempre de los 15 síntomas de brama. El segundo medio, la observación, se limita á muy pocos casos, pero que no dejan lugar á la duda: citaremos el de Percival Pott. He aquí como lo refiere él mismo. “ Una mujer llevaba en sus ingles dos “pequeños tumores, tan dolorosos que la ponían en la “ imposibilidad de trabajar. Se decidió la extirpación. “ Después de haber dividido la piel, y los tejidos subcu- “ táñeos, se descubrió un saco membranoso, donde se en- “ contraba un cuerpo semejante al ovario; se hizo la li- “ gadura y se cortó. La misma operación se hizo en el “ lado opuesto. Esta mujer curó; pero sus reglas, que “ hasta entónces habían escurrido con gran regularidad, “ no volvieron á aparecer; los senos, hasta entónces muy “ voluminosos, se deprimieron; ella ha tomado un aspec- “ to mas masculino y ha enflaquecido.” Para analizar bien esta observación la dividiremos en dos partes: 1er caso, en que la mujer tiene su menstrua- ción; 2o caso, en que la mujer no tiene ya su menstrua- ción. La única diferencia que ha sufrido la mujer, es que en el 1 e.r caso tiene sus ovarios y en el 2o nó. Aplicando, pues, las reglas, que hay para investigar la casualidad, ve- mos que se sujeta en todas sus partes al 2o Cánon que di- ce así: Si un caso en el que un fenómeno se presenta, y un caso en donde no se presenta, tienen todas sus circunstan- cias comunes, menos una, y esta se presenta únicamente en el primero', la circunstancia por la cuál únicamente difie- ren los dos casos, es el efecto, ó la causa, ó la parte indis- pensable de la causa del fenómeno (1) Creo, pues que se (1) Lecciones de Patología General por el Dr. Adrián Segura, lección tercera. 16 puede deducir que la causa de la menstruación está en el ovario; pero la única modificación que este sufre en la menstruación es la evolución de una vesícula de Graff. Aplicando el mismo método de diferencia se deduce, que esta evolución es la causa de la menstruación. Cuál es el objeto de la menstruación. Según lama- yor parte de los Fisiologistas Alemanes, la menstruación seria un derivativo de la facultad de concepción, que se- ria permanente en la mujer, y donde el estimulus podría llegar á ser nocivo si no estuviése templado de tiempo en tiempo por una crisis, que suponen ser la mens- truación. Stolts juzgando esta teoría, dice; que no es cier- to que la mujer esté siempre en estado de ser fecundada. En efecto, dice, la menstruación no es exclusiva á la mu- jer, como se cree generalmente, si no que es común á todas las hembras de los mamíferos; lo que varia es el tiempo trascurrido entre uno y otro período. Así, se lia notado que durante la brama, las hembras tienen un ligero escur- rimiento sanguíneo, y durante este período, es cuando es- tán aptas para ser fecundadas. De consiguiente, lo que llamamos menstruación en la mujer, no seria mas que el período de brama de la hembra del hombre. La facultad de ser fecundada seria en ella lo mismo que en las hem- bras de los demas mamíferos, intermitente. Estas inter- mitencias son ciertamente en ella mas cortas, pero sin llegar por esto á desaparecer. De consiguiente, el supues- to en que se funda la teoría Alemana es falso. Por otra parte, si la hemorragia menstrual fuese un sedante que calmase el orgasmo venéreo, este último se encontraría 17 disminuido después de la menstruación, y es precisamen- te lo contrario lo que se observa, Stolts y la mayor parte de la escuela Francesa, fijándose mas que en la hemorragia en la congestión que la precede, creen que la naturaleza hace que el útero se congestione al momento de la dehiscentia de la vesícula de Graff, para que, si el huevo es fecundado, encuentre suficiente cantidad de materiales para su desarrollo; en caso de no serlo, estos materiales son expulsados lo qué constituye la menstrua- ción. SEGUNDA PARTE. Cuestiones que se refieren á la mujer embarazada. u|)EGum paso á paso el desarrollo de la arteria útero- ovarica en el embarazo, y analizar detenidamente cada uno de los fenómenos que durante esta época tienen lugar, y que se relacionan mas ó menos directamente con esta arteria, seria un estudio tan vasto, que merecería un tra- bajo especial. Así es que, me contentaré con describirla arteria tal cual se encuentra al fin del embarazo; pues de esta manera se podrán conocer los cambios que ha sufri- do. Diré ademas algo de sus funciones en este periodo, y por último, me detendré un poco en el estudio de dos 19 cuestiones muy interesantes, á causa del peligro en que sus casos frecuentemente ponen á las mujeres. l.° Estado de la arteria íítero-ovárica al fin del embarazo. Como se verá mas adelante, durante el embarazo esta arteria no nutre solamente los órganos genitales internos, sino también al producto. Se compren- de que para llenar esta nueva función, su calibre debe de haber aumentado; y en efecto, según Sappey al fin del embarazo, éste es ocho ó diez veces mayor. Las investi- gaciones de Jaequemier muestran que el aumento se hace notar sobre todo, al acercarse al útero. Antes de dar sus ramas, dice Jaequemier, se les ve dilatarse, retor- cerse en tirabuzón y caminar entre el peritonéo y el úte- ro; clespues dan sus ramas, que se van á distribuir las caras anterior y posterior, anastomosándose entre sí y con las uterinas; y por último, penetran hasta la capa interna, don- de se terminan casi todas; pues solo las que correspon- den al lugar de inserción de la placenta, atraviesan esta capa y se ponen en relación con este órgano. Es digno de notar que las flexuosidades de esta arteria, en lugar de disminuir han aumentado; lo que Sappey explica diciendo que, es cierto que el útero ha aumentado de volúmen, pe- ro este aumento no es debido á una dilatación de este órgano, sino á una verdadera hipertrofia; de consiguien- te, todos los detalles de estructura léjos de borrarse, deben hacerse más pronunciados. El objeto de esta dis- posición seria, según este autor, poder dar mayor núme- ro de ramificaciones. No creo que esté por demas recor- dar, que la capacidad de las venas ha igualmente aumen- 20 tado; y Jacquemier hace notar, que es sobre todo, la que corresponde á la arteria útero-ovárica la que mas ha au- mentado, pues es casi tan voluminosa como la iliaca ex- terna. 2. ° Función de la arteria útero-ovárica du- ríinte el embarazo. Como dijimos al tratar de la menstruación, el fenómeno de la ovulación se acom- paña de una congestión de los órganos genitales internos, cuyo objeto es disponer estos órganos para los primeros fenómenos del embarazo. De manera que, cuando el hue- vo fecundado llega á la matriz, encuentra allí una gran cantidad de materiales, que servirán para su desarrollo y el de la matriz. Durante los dos primeros meses, el hue- vo cubierto por todas partes de vellosidades coriales, se nutre por medio de todas ellas; pero al cabo de poco tiempo, dos fenómenos muy diferentes tienen lugar en las vellosidades, según que se encuentren directamente en contacto con la mucosa uterina; (caduca inter-útero- placentaria) ó que no estén en relación mas que con la la caduca refleja. En el primer caso crecen, aumentan de volúmen, se ramifican, y mas tarde forman la placenta. En el segundo caso, las vellosidades cesan de crecer y sus vasos desaparecen. Una vez que la placenta se ha formado, es por intermedio de ella que el producto se nutre. Pero la placenta se fija en el territorio de distri- bución de la arteria útero-ovárica. Es, pues, lógico admi- tir que la arteria útero-ovárica, es la que nutre al pro- ducto de la concepción. 21 Réstanos ahora ver por qué mecanismo los materiales pasan de esta arteria al producto. Muchos fisiologistas creen que es simplemente un fe- nómeno físico de los conocidos con el nombre de fenó- menos osmóticos, el que se verifica. Para comprobar es- ta idea, se han inyectado en el sistema venoso de la ma- dre distintas sustancias; así Meyer inyectó, una solución de cianuro de potasio; Magendie, de alcanfor; Feling, de ioduro de potasio y Beniqué de ácido salicílico; todas es- tas sustancias se encontraron mas tarde en la sangre fe- tal. No pasó lo mismo con las grasas que Ahlfelcl intro- dujo ; pues estas no pasaron al producto. De estas expe- riencias se puede deducir primero: que las sustancias salinas ó volátiles pueden pasar sin sufrir modificaciones de la placenta materna á la fetal: segunda, que las grasas no pasan. Nada dicen los experimentadores respecto á los albuminoides; y sin embargo, es tal vez el punto mas interesante de la cuestión; porque son estos materiales los que el embrión necesita principalmente para su desa- rrollo. Ademas, son de los denominados por Graham, sustancias coloides; es decir de aquellas que difícilmente pasan á través de una membrana de separación. La re- solución de esta cuestión, se encontraria tal vez anali- zando la sangre del feto y la de la madre, pues una y otra contienen albúmina; se necesita de consiguiente, sa- ber si tienen igual cantidad ó nó; y en este último caso, ver cual contiene mas; pues esto nos indicaría si la co- rriente es posible, y en caso de existir, en qué sentido se hace. Resulta de lo expuesto, que la osmosis no es sufi- 6 22 ciente para explicar la nutrición del producto; pues aun- que la admitiéramos para las sustancias salinas y la su- pusiéramos para los albuminoides, siempre quedarían las grasas que no siendo misibles con el suero de la sangre, no se osmósan, como lo prueba la experiencia de Ahlfred citada mas arriba. A todo esto tenemos que agregar que hay esperiencias de Magendie, que prueban, que las sus- tancias inyectadas en los vasos fetales, no pasan á la madre; y en la osmosis la membrana es permeable por uno y otro lado, de manera que podemos cambiar la di- rección de la corriente, con solo variar la composición de los líquidos separados por la membrana. Sin duda te- niendo en cuenta todo esto Ercolani (Bologne) buscó otra explicación al fenómeno; y cree haber encontrado entre la placenta materna y la fetal un órgano glandular de nue- va formación, desarrollado en caduca inter-útero-placen- taria, y cubriendo la placenta fetal de una vaina. Este te- jido glandular está constituido por una membrana amor- té, y una capa epitelial; secretaria un líquido (leche ute- rina) en el que estarían bañadas las vellosidades coriales, y que serviría para la nutrición del feto. En resúmen, hay dos teorías para explicar la nutrición del producto de la concepción cuando está todavía dentro de la cavi- dad uterina; la primera (ésmosis) no es suficiente, y la segunda necesita ser comprobada. 3o Eclamsia. Hasta ahora liemos visto la arteria útero-ovárica funcionando de una manera benéfica; en lo que va á seguir vamos á verla funcionar de una mane- ra contraria. Desde hace tiempo se viene investigando 23 cual es la patogénia de la Eclámsia: Lever, Devilliersg Regnaul, fueron los primeros que encontraron albúmi- na en las orinas de las mujeres eclámsia. El primero de estos observadores, explicó la presencia de la albúmi- na en la orina, por una congestión renal, orijinada por el estorbo que el útero desarrollado opone á la circulación venosa. Broren-Sequard, en apoyo de esta teoría, ha he- cho observar que en los cuadrúpedos no se observa la Eclámsia, lo que él explica por la posición de estos ani- males, que hace que la compresión que el útero ejerce se verifique sobre la pared anterior del vientre, y no so- bre los vasos. Peter, por el contrario, hace notar que los quistes del ovario, y en general los tumores del vientre aunque lleguen á tener un volúmen mayor que el del mis- mo útero grávido, no determinan la eclámsia. Peter ad- mite la congestión renal, pero la explica de diferente ma- nera. Las principales causas serian Io Plétora general; 2o Exajeracion funcional del riñon durante el embarazo y 3°. La solidaridad vascular. Io Plétora general. Los antiguos análisis de la san- gre hechos por Andral y (tavarret, y los mas recientes de Regnaul y los de Bequerel, han manifestado que la sangre de las mujeres embarazadas, que ellos analizaron, contenia en la mayor parte de los casos, menos glóbulos rojos que la media normal; había sin embargo, algunos ca- sos en que llegaba á esta media, y otros en la que la pa- saban. Esto bastó para que Cazeaux emitiera la idea de que el embarazo volvía anémicas á las mujeres. Esta conclu- 24 sion evidente diente no se deducía délos datos apunta- dos mas arriba; se necesitaba haber analizado la sangre de las mujeres antes del embarazo, y durante él, para, comparando estos análisis, y eliminando las demás cau- sas de anémia, deducir si el embarazo es causa de ané- mia ó nó. Esto no se lia hecho. Además, los análisis ci- tados mas arriba fueron hechos en mujeres de la Mater- nidad; nada tiene, pues de raro que su sangre fuese pobre, estuvieran ó nó embarazadas, pues conocidas son las mu- chas causas de anémia á que están sujetas las mujeres que se ven en la necesidad de ser asistidas en los Hos- pitales. A pesar de todo esto, la idea de la anémia tu- vo numerosos adeptos y orijinó fatales consecuencias, tales como la mayor frecuencia de la Eclámsia, como lo demuestran las estadísticas de la Maternidad de París. Posteriormente la idea de la plétora lia vuelto á presen- tarse, fundándose, ya en signos indirectos, ya en directos, así se ha visto por medio del esfimógrafo, que la tensión sanguínea es mayor en los vasos; por medio de los signos físicos, que las visceras están congestionadas, (la del pul- món ha llegado algunas veces hasta producir hemolisis; la del hígado hasta producir icteria, icteria de las mu- jeres embarazadas y la del riñon la albuminuria.) Ade- más, después del parto la mujer tiende á volver á su es- tado normal, y se le ve tener numerosas pérdidas, por la piel, por las mamilas, y por los órganos genitales. To- do esto nos demuestra que, durante el embarazo, la can- tidad de sangre ha aumentado, tal vez no haya pasado lo mismo con el número de glóbulos; pero para nuestro objeto, nos basta saber que la masa de la sangre ha au- 25 mentado; pues esto nos explica ya la congestión que sufren muchos órganos, y entre ellos los riñones; poco importa que la sangre sea mas ó menos rica en glóbulos, los efectos producidos mecanicámente son los mismos. 2o La exajeraeion de la función renal durante el em- barazo era de suponerse vista la solidaridad vascular (véase mas adelante.) Y en efecto, cuando el útero se congestiona, una cosa semejante pasa con el riñon, según lo lia observado Becquet en un caso de riñon flotante; pues notó que durante la menstruación el riñon aumen- taba de volúmen de una manera notable. Pero hay otra prueba aun mas convincente, y que consiste en el análisis de la orina. Quinquaud ha encontrado que la orina de las embarazadas, en lugar de contener 22 de uréa por 1,000, contiene 32 y aún 40 por 1,000. Es claro, pues, que la función del riñon ha aumentado; puesto que el papel de este órgano consiste en eliminar de la sangre muchas de aquellas sustancias que la economia no puede utilizar, siendo la uréa la principal de ellas. 3o Solidaridad vascular. Al hacer la descripción de la arteria útero-ovárica, hicimos notar que nace muy cer- ca de la renal, y muy frecuentemente de un tronco co- mún con esta última; es natural suponer que cuando una de ellas se congestione, le pase lo mismo á la otra; la observación de Becquet lo prueba. Pero aún hay más, no se puede ni aún siquiera concebir lo contrario cuando nacen de un tronco común; pues si de la aorta se separa una cantidad mayor de sangre para la arteria útero-ová- rica, esta sangre penetra primero en el tronco común, y 7 26 de allí se divide en cantidades proporcionadas á los diá- metros de los dos vasos que nacen de él; es decir de la útero-ovárica y la renal. Petit ha hecho observar que es- ta congestión que el riñon soporta durante toda la gesta- ción, se exajera durante el parto; por que cada contrac- ción del útero cierra el paso á la sangre de la arteria úte- ro-ovárica y sin embargo, continúan llegando nuevas can- tidades de sangre que el corazón envia en cada contrac- ción. Se comprende fácilmente que estas nuevas cantida- des al llegar al tronco común, no pudiendo avanzar en la arteria útero-ovárica, exajeren la congestión en esta arte- ria y en la renal, brazos en que se divide este tronco. A esto se agrega que la gran cantidad de sangre que hay en los senos uterinos, es exprimida en cada contracción y forzada á penetrar en las venas ya repletas de sangre; lo que aumenta la tensión en estas venas, y se opone de consiguiente al fácil desengurjitamiento de las venas re- nales. Todo esto, que hace observar Petit, tiene influen- cia en que la eclámsia se desarrolle de preferencia en el momento del parto? Probablemente nó, porque la con- gestión renal no es la causa inmediata de la eclámsia; la congestión lo que hace es alterar el riñon, y alterado este órgano no limpia ya á la sangre de elementos que son nocivos á la economía. Según algunos, la alteración de la sangre consistiría en el aumento de la cantidad de urea. Frerichs cree que no es la urea in natura la que se encuentra en la sangre; pues, según él, esta sustancia, bajo la influencia de un fermento, se trasformaria en car- bonato de amoniaco. Por último, Peter cree que la alte- ración de la sangre no es debida á la falta de la elimina- 27 cion de una sola, si no á la falta de la eliminación de to- das las sustancias que deben salir por el riñon; á esta al- teración la llama él urinemia, y en apoyo de su idea cita los análisis de Chastalng y de Quinquaud. El Io encon- tró que la sangre de una eclámsica tenia 0, 50 de urea por 1,000 gr., es decir; mas del triple de lo que normal- mente contiene. El 2o buscó las materias extractivas, y encontró 0, 21 por 1,000 gr. en lugar de 0, 0(1 que contie- ne en el estado normal; es decir, mas del triple. Pero cualquiera que sea la alteración que la sangre haya su- frido, vemos que la congestión renal es la causa mediata, pero no inmediata de la eclámsia; de consiguiente la in- fluencia de lo que hace observar Petit, solo se hará sen- tir en los partos largos. En resúmen, vemos que durante el embarazo las visce- ras sufren una congestión que á veces origina, en algunas de ellas, alteraciones mas ó menos marcadas; pero que es sobre todo, en el riñon en el que estas últimas son ma- yores, lo que es debido, según algunos, al estorbo que el útero desarrollado opone á la circulación; y según Peter, á varias causas entre las que se debe colocar en primera línea, las relaciones que tienen entre sí las arterias re- nal y útero-ováricas en su nacimiento. Yernos también que estas alteraciones son la causa mediata de la eclám- sia, y que de consiguiente, la arteria útero-ovrica desem- peña un papel muy interesante en la patogenia de esta afección. Compresión de la aorta. La idea de comprimir la aorta á travez de la pared abdominal pertenece, según 28 Malgaigne, á Dupuytren; pero el punto en que se hace varia con cada cirujano, constituyendo de esta manera diversos procedimientos, de los cuales sólo estudiaremos tres, que son: el punto recomendado por Baudelocque; el que recomienda Malgaigne; y el que, de una manera mas racional, recomienda el Sr. Dr. San Juan. Baudelocque describe así su procedimiento: “Doblad “las partes superiores é inferiores de la mujer sobre la “pelvis, deprimid con los últimos dedos de la mano la “pared abdominal; inmediatamente arriba de la matriz, “sentiréis entónces las pulsaciones de la aorta con mas “facilidad que las de la radial.” Como se ve Baudelocque recomienda hacer la compresión inmediatamente arriba de la matriz. Ahora bien: cual es el resultado de este procedimiento? Desde luego diremos (pie el no impide que la sangre continúe llegando al vaso (pie sangra, pues- to que este vaso es la arteria útéro-ovárica y esta nace mucho mas arriba del punto comprimido. Sin embargo de esto, la práctica diaria demuestra que muchos metror- ragias se suspenden por este medio. La explicación de este fenómeno no la apunto aquí por que, desarrollándo- la el Dr. San Juan en la carta que colocaré mas adelan- te, no haría mas que repetirla. Malgaigne recomienda que se haga la compresión á nivel del ombligo. Este procedimiento está en idénticas circunstancias que el anterior, por lo que se le puede apli- car lo dicho mas arriba. Respecto al procedimiento del Profesor San Juan, vea- 29 mos como lo describe él mismo en la siguiente carta que tuvo la bondad de dirigirme, como contestación á la pre- gunta que le hize sobre su opinión acerca de la compre- sión de la aorta y la mejor manera de efectuarla. Casa de vd., Enero 4 de 1883. Sr. D. Eduardo Laniicq. Muy estimado señor: En contestación al honor que me dispensa pidiéndome mi opinión acerca de la mejor manera de practicar la com- presión de la aorta y la utilidad que en el arte tocológico pueda prestar dicha compresión, tengo el gusto de decirle lo siguiente: Fundado en el origen de la arteria útero-ová- rica que da el principal contingente á la circulación uteri- na y que como sabemos nace abajo de las renales, he procu- rado que las reces que ha sido necesaria dicha compresión ejercerla de manera que el punto comprimido de la aorta sea siempre arriba del origen de dichas arterias y esto se consigue, como se comprenderá, siguiendo las mismas reglas que se recomiendan generalmente; solo con la diferencia de que la mano que comprime se coloque entre el apéndice si- foide y el ombligo, y se Uere hacia el hepigastrio de adelan- te á atrás y un poco de la pelvis hácia el diafragma de la enferma; es decir oblicuamente, para llegar siempre con se- guridad á la porción de la aorta situada inmediatamente arriba del nacimiento de las arterias idero-ováricas. Esta manera de efectuar la compresión en región tan alta, es fa- cilísima e7i la generalidad de los casos, por la flaccidez que 31 tienen en el momento de desocupación del útero, las paredes abdominales anter iores. Esto en cuanto á la primera pre- gunta. En cuanto á la segunda, ó sea la utilidad que dicha com- presión pueda prestar en esos momentos, para mí, efectuán- dola de la manera antes expresada, es ejicasísima, y capaz por sí sola de salvar la vida á muchas mujeres, como la práctica diaria lo confirma. Varias son las razones que tengo para juzgar de esta manera. En primer lugar: como una ele las causas que producen mas frecuentemente la hemorragia uterina en la mayor parte de nuestras mujeres débiles, es la inercia de la ma- triz; y esta inercia á su vez es determinada por la isque- mia de los centros nerviosos, que en el parto, por solo el desembarozamiento del vientre se determina, al efectuar una compresión completa de la aorta en el lugar indicado, se sustrae á todos los órganos situados (en nutrición) infe- rior mente, una cantidad notable de sangre, que afluye en las visceras superiores, y de preferencia en el pulmón y cen- tros nerviosos. De este modo se quita por ese momento los efectos de la isquemia de los centros nerviosos, volviendo así el poder éxito-motor necesario para remediar la inercie de la matriz. Por otra parte se interrumpe también directa- mente la llegada de sangre por las arterias útero-ováiricas. A propósito de lo acabado de exponer, le diré que reciente- mente fueron testigos los Sres. Ores. Rodríguez y Shmitlain de un hecho ocurrido en mi práctica, en el cual la inercia uterina se sostuvo durante muchas horas, comprometiendo seriamente la vida de la enferma; sin que esto hubiera po- 32 dido ser determinado por la presencia de algún cuerpo ex- traño, y únicamente por anemia aguda de los centros ner- viosos. En segundo lugar: al comprimir la aorta se extiende este efecto casi innevit obteniente á los órganos situados d su derredor sobre la misma región y, por supuesto, á un gran número de ganglios del gran simpático. Comprimiendo es- tos se determina una acción que se resuelve de distintas ma- neras y una de ellas, la principal en nuestro caso, es la exi- tacion de los nervios uterinos que favorecen la contracción de su tejido muscular. En resumen sea ó nó esta la manera debida de explicarse los efectos de la compresión uterina, como le he comunicado á vd., es como la practico, y los resultados de la experiencia me hacen cada dia depositar mas confianza en ese recurso que me ha sido de tan poderoso auxiliar en momentos muy amargos del ejercicio profesional. Sin mas, tengo el gusto de ofrecerme á sus órdenes como su mas atento y seguro servidor. Nicolds San Juan. En esta carta tenemos que considerar dos cosas: pri- mero el procedimiento, y segundo, las razones que el Dr. San Juan expone para sostener la utilidad de la compre- sión de la aorta. En cuanto al procedimiento, vemos que el autor, te- niendo en cuenta el nacimiento de la arteria útero-ová- rica, hace la compresión mas arriba de este punto; de consiguiente con este procedimiento sí se estorba la lle- gada de la sangre al vaso que sangra, que es lo que ge- neralmente se trata de conseguir al hacer la compresión de la aorta. A las razones expuestas en la carta solo agregaré una, y es la siguiente: cuando una hemorragia se verifica, la masa de la sangre disminuye; de consiguiente las visceras no reciben la cantidad que normalmente recibian, y según la abundancia de la hemorragia su función puede pertur- barse y aún cesar. Ahora bien, hay visceras cuyo funcio- namiento es necesario para la conservación de la vida, la indicación vital es pues en estos casos, llevar á estos ór- 34 ganos la cantidad de sangre necesaria para su funciona- miento. Es para llenar esta indicación por lo que se eje- cutan distintas maniobras; posición declive de la cabeza, isquemia de los miembros por medio de la venda de Es- marck, etc. La compresión de la aorta, impidiendo que la sangre llegue á la mitad inferior del cuerpo, congestio- na indudablemente la mitad superior, que es donde es encuentran dichas visceras. Como vemos aquí, la com- presión' ha servido no simplemente para detener una he- morragia, si no para detener una vida que ha estado á punto de cesar, dando tiempo al organismo para qué, aumentando el suero de su sangre, llegue ésta á la can- tidad necesaria para la conservación de la vida; y sabe- mos que para conseguirlo no se necesita (pie se recons- truya toda la masa de sangre perdida, si no que muchas veces basta una pequeña cantidad para la conservación de la existencia, como se ha probado suficientemente en la operación de la transfusión de la sangre. Por otra parte, la comprecion puede mantenerse por un tiempo bastante largo, Baudeloque dice haberla mantenido por mas de 4 horas sin ningún inconveniente para la mujer, y 4 horas es tiempo mas que suficiente para que el or- ganismo aumente el suero de su sangre en la cantidad necesaria para su conservación. Por último, este medio es susceptible de aplicarse no solamente á les casos apuntados mas arriba, si no tam- bién á aquellos síncopes en que la posición declive de la cabeza no es suficiente para que el cerebro reciba la can- tidad de sangre necesaria para su funcionamiento; el 35 mecanismo y efectos de la compresión en este caso, son los indicados en el párrafo anterior, En resumen: la compresión de la aorta que liasta hoy solo se ha recomendado como un medio de detener una hemorragia, tiene las indicaciones muy importantes que lié expuesto mas arriba. El mejor procedimiento para efectuarla es el del Profesor San Juan. CONCLUSIONES. Io La arteria útero-ovárica nutre los órganos genita- les internos de la mujer. 2o Todos los fenómenos de la menstruación pasan en puntos nutridos por este vaso. 3o La sangre de la menstruación normal viene de es- ta arteria. 4o La placenta se inserta en puntos nutridos por este vaso. 5o La arteria útero-ovárica nutre al huevo en el ova-’ rio y al producto de la concepción en el útero. 6o Las relaciones que tienen entre sí en su nacimien- to las arterias útero-ovárica y renal, son una de las prin- cipales causas de la alteración renal y de consiguiente de la eclmásia. 7o Las hemorragias uterinas exceptuando las del cue- llo del útero, son hemorragias de este vaso. 8o La compresión de la aorta es un buen recurso pa- 37 ra llevar á las visceras la sangre necesaria para la vida. 9o La compresión de la aorta es un medio útil para detener una metrorragia y para satisfacer esta indicación el mejor procedimiento es el del Profesor San Juan, por hacerse mas arriba del nacimiento de la arteria útero- ovárica. 10° Si otros procedimientos muchas veces dan buen resultado es debido entre otras causas á que la exitacion del simpático obliga á contraerse á los vasos útero-ová- ricos. México, Febrero de 1883. FE DE ERRATAS. PAG. LIN. DICE. LEASE. 7 6 útero ureter. 12 20 Dice de Faccoud Dice, de Jaccoud. 13 16 exfolia esfolia. 13 23 M. Carte M. Coste 14 19 casualidad causalidad 15 21 casualidad causalidad 22 13 Ercolani(Bologne) Ercolani(de Bologne) 22 16 en caduca en la caduca 22 24 (ésmosis) (Osmosis) 23 3 eclámsia eclámsicas 23 7 Broren Sequar Brown Sequar Además, deben estar encerrados en un paréntesis los párrafos siguientes: 11 10 En algunos ejemplares de M. Coste la muco- sa tiene en algunos puntos de 8 á 10 milí- metros de espesor. 24 22 icteria de las mujeres embarazadas.