ESTUDIO SOBRE ALGUNAS PLANTAS RESINOSAS INDÍGENAS. PARA €1 tomín ||f®fiá®iá DE FARMACIA, 9oi @Mamiel (q. Jimen&j) ALUMNO DE LA ESCUELA NACIONAL DE MEDICINA. \ MÉXICO. IMPRENTA DE FÉLIX MÁRQJJEZL PRIMERA DE PLATEROS NUM. 4. 1871. AL SEÑOR DON SÍEflmiii §¡tk k h Íb|s» TRIBUTO DE GRATITUD Y RESPETO. A MIS DISTINGUIDOS MAESTROS EN TESTIMONIO De admiración y reconocimiento. INTRODUCCION. La necesidad en que se han encontrado los hombres de re- mediar sus enfermedades, los ha conducido á investigar en la naturaleza sustancias que, dotadas de propiedades medi- cinales fueran el medio de combatirlas; pero el número de és- tas creciendo cada dia mas, á la vez que sus falsificaciones, exigian un estudio especial de cada una de ellas. Mas tarde un interés nacional ó pecuniario, y sobre todo, la seguridad y responsabilidad de los farmacéuticos han ve- nido á localizarlo en cada pais, volviéndolo necesario para cumplir concienzudamente con los deberes que su profesión les impone. En nuestra patria sabemos que los antiguos indígenas no usaban otras sino las que encontraban al rededor de sí, apli- cándoles nombres particulares, en los cuales se nota que in- dicaban con ellos no solamente sus propiedades medicinales, sino también cierto sistema de clasificación; tales eran los co- nocimientos que poseian. Después la navegación procuró sus- tancias exóticas que fueron preferidas, como todo lo extraño que goza de prestigio y rareza; no obstante, se cree general- mente por los sábios, que cada pais produce remedios pro- pios á sus enfermedades peculiares: y si el Autor de la na- turaleza ha querido que sea así, los hombres, llevados de sus pasiones, han contraido enfermedades independientes del cli- ma, y en las que ha sido necesario recurrir no solamente al reino vegetal sino al mineral. En nuestros climas tan variados no hay duda que en el mayor número de casos muchas plantas indígenas podrían sustituir á las exóticas, cultivándolas y haciendo su aplica- ción, se tendría seguridad de su origen y pureza, resultado feliz para el farmacéutico. Pero hay muchas dificultades que vencer en la ciencia á que me refiero tan delicada, á la vez moral y físicamente. El farmacéutico, en razón de sus conocimientos polytéc- nicos, goza en los pueblos artísticos, industriales y agrícolas, en medio de los cuales se encuentra colocado, una misión científica que le da un aspecto incidente y que es suficiente indicar para conocer su importancia y distracción que pueda suministrarle. En tiempos de positivismo, los que se han ocupado tanto de su profesión, son dos veces dignos. Estos han sido nuestros maestros que por su ejemplo los trabajos no son problemáticos, están ya comenzados. Con placer hemos visto convocarse entre sí para formar asociaciones que contribuyeran al fin deseado: el amor á la ciencia y progresos nacionales, es el que ha producido tantos sábios que hoy ocupan los primeros lugares de nuestras ins- tituciones científicas; son los primeros que marchan con la ciencia y que han preparado, si no puesto, los primeros es- calones de ella. Disimulad, señores, esta digresión: me había preocupado ver el deseo que os anima por el adelanto de las ciencias en nuestro pais, y la mejor posición del farmacéutico: deseaba hablar de las drogas indígenas, y por eso quise que el asun- to de esta Tésis se versara sobre ellas. Confiado en vuestra benevolencia, voy á exponer los bre- ves apuntes que he podido hacer para la historia de cada una de las plantas que lo componen. RESINAS EN GENERAL. Estos cuerpos son productos vegetales sólidos, fucibles por el ca- lor y ásperos en este estado, combustibles, insolubles en el agua, muy solubles en el alcohol, mas ó menosjtüPel éter, el cloroformo, los cuerpos grasosos y la acetona. Su color es variable, sin embar- go generalmente son amarillas, quebradizas, mas pesadas que el agua, insípidas é inodoras cuando están puras. Las resinas también se encuentran en el reino mineral; tales son las resinas fósiles suc- cino, betunes, aunque su procedencia sea de vegetales antidiluvianos. En cuanto á su origen, algunas provienen de las esencias que se resinifican al contacto prolongado del aire, como la esencia de tre- mentina, cuya composición elemental está representada por C20 H16, absorve 2 equivalentes de oxígeno, y queda O20 H16 O2 que es la colofonia. Otras se encuentran en el interior del vegetal sin que parezcan provenir de esencias, como la resina de Jalapa. En todas ellas se nota que son productos ácidos, distinguiéndose de los cuerpos reputados como tales en que no contienen agua de cristalización, y que combinándose con las bases forman sales que no son hidratadas. Su composición elemental deja mucho que desear por ser princi- pios eminentemente alterables, lo que hace que los autores no se ocupen de ella; mas las consideran en general como formadas de oxígeno, hydrógeno y carbono, predominando los dos últimos ele- mentos, á lo cual se debe su grande combustibilidad. El modo de recolectarlas varia según las partes de donde se quie- ren estraer: unas veces se encuentran en los vasos de las plantas unidas con el aceite esencial y exudan hácia á fuera constituyendo las trementinas, en cuyo caso es suficiente separar la esencia por el calor para obtener la resina: otras veces están mezcladas con las gomas y divididas por ellas en un líquido acuoso formando las go- mas-resinas: por medio de los disolventes especiales se separan fá- cilmente: algunos de estos productos llevan el nombre especial de bálsamos, caracterizados por la presencia de alguno de los ácidos benzoico 6 zinámico. Hay casos en que la resina se encuentra unida con materias es- tractivas y tejidos de la planta; entonces los procedimientos de es- traccion son diferentes: ó se trata la planta por el agua y después por el alcohol para facilitar la acción de éste, o se hace lo contra- rio; esto último debe preferirse supuesto que aunque el agua no di- suelve la resina por sí sola, puede muy bien hacerlo á favor de los demas principios, inconveniente grave en un análisis. Para obtener las resinas en mayor grado de pureza, se recomien- da el uso del carbón animal para decolorarlas, 6 también combinar- las con un álcali y precipitarlas por un ácido, en el caso que dichas resinas sean capaces de formar una combinación definida porque no todas presentan el carácter ácido al mismo grado. Por esta razón Uverdorven creyó poder emplearlo para hacer su clasificación, á fin de facilitar su estudio. Las formas farmacéuticas mas usadas para las resinas, son: las píldoras cuyo exipiente muy cémodo es el jabón: emulciones, tintu- ras alcohélicas 6 etéreas, &c., son la base de los emplastos y de los ungüentos, que por esta razón se han llamado Retinolados. 10 11 FALSA JALAPA DE QUERETARO. SINONIMIA.—Purga de las Animas Convolvulus Queretanensis C. Nostras. Ipomea Triflora. Convolvuláceas. Esta planta, originaria del Estado de Querétaro, fué usada por los indígenas como purgante. Los primeros que intentaron estu- diarla, fueron los Sres. D. Ramón Covarrubias y D. Cayetano Mu- ñoz, aplicándole el nombre de Ipomea Queretanensis, con el cual la recetaban; pero sus estudios probablemente se perdieron, pues no consta su análisis ni propiedades fisiológicas. A los Sres. Yelasco, con quienes lie tenido el honor de asociarme para su estudio, se debe su clasificación como especie nueva. Hé aquí sus caractéres: La raíz es pivotante, surcada, fibrosa y con pocas raíces secun- darias. Tallos múltiplos, sinistrovolubles; la mitad de la circunfe- rencia es verde, y la otra mitad rojiza, casi lampiños en la base, ve- llosos en el resto, especialmente en la extremidad terminal el ve- llo está vuelto liácia la base del tallo. Hojas alternas, las caulinares cordiformes, acuminadas, casi enteras y vellosas; las superiores mas agudas: el peciolo del tamaño del limbo 6 un poco mas pequeño. Pedúnculos axilares trifloros, pocas veces bi, y casi nunca uni 6 cua- drifloros: la flor intermedia es la que se desarrolla primero, y poste- riormente las dos laterales. Los pedúnculos de las dos primeras flo- res son largos, y los de las últimas cortos; así es que la longitud del pedúnculo es tanto menor cuanto mas avanzada está la floración. Igual cosa pasa con las flores y las hojas, de modo que la relación que hay entre la longitud del pedúnculo y la del peciolo, es la mis- ma en toda época: esta relación es como 2: 1. Los pedicelos son cortos: en éstos, en los pedúnculos y peciolos, se encuentra el vello afectando la misma disposición que en el tallo. Bractéas pequeñitas, lanceoladas, en número de tres y colocadas en la base del pedicelo. Sépalos elíptico-lanceolados dispuestos en tres 12 séríes: dos exteriores de bordes membranosos, y con el vello tam- bién invertido: dos interiores membranosos y casi lampiños, conser- van vello únicamente en la pequeña porción descubierta; el inter- medio participa de los caracteres de uno y otro. Corola hipocra- tereforme del cuádruplo del cáliz; el tubo de color rosado, y el limbo de un hermoso púrpura. Estambres inclusos, alternos, hipogíneos, insertos inmediatamente sobre el tubo de la corola, en número de cinco, de los que dos son iguales, los otros tres desiguales y mas cortos. Filamentos alesnados y abundantemente vellosos en la base. Anteras rectas, conniventes y lineares. Estilo único de la longitud del tubo y alesnado. Estigma granuloso y bilobulado. Ovario bi- locular, lóculos biovulados; á veces el ovario es trispermo por avor- to de un grano. Cápsula dehiscente en la base, dividiéndose en cua- tro valvas. Granos adheridos al disepimento por la extremidad in- ferior de la arista que separa las dos caras latero—internas; la cara exterior convexa, testa morena y coriácea. Cotiledones foliáceos, arrugados; radícula inferior y encorvada. Crece en los alrededores de Querétaro. Florece en los meses de Mayo y Junio. Análisis.—Los fragmentos de raíz que el distinguida farmacéu- tico D. Alfonso Herrera se ha servido suministrarme para su análi- sis, presentan los caractéres siguientes: Forma circular, algunos tienen 10 centímetros de diámetro y 2 de espesor, color gris en la parte plana y mas oscuro en la convexa, superficie áspera por lo saliente de fibras bastante gruesas, olor y sabor casi nulos, polvo muy semejante al de la Ipecacuana. El agua destilada obrando sobre él por simple maceracion, dá un estracto moreno, de sabor ligeramente salado, mucilginoso y no as- tringente. El alcohol á 40° Cartíer da la resina. Por la incineración se encuentra, silisa, cloruros, sulfato» y car- bonates de Potasa y Sosa. Cien partes de esta raíz contienen: 13 Estracto moreno 14 „ 00 Resina 16 „ 00 Leñoso y almidón 56,, 50 Sales 10 „ 50 Pérdida 3„ 00 100 „ 00 La resina tiene un color amarillo pálido, polvo casi blanco, es in- sípida é inodora, muy soluble en el alcohol comunicándole un lige- ro color amarillo: esta solución enrojece el papel de tornasol, se di- suelve en el amoniaco tomando un color amarillo limón, descompone por el calor el carbonato de Sosa; de manera que sus propiedades ácidas son muy marcadas, por lo mismo la coloco entre las resinas medianamente electronegativas: el éter puro la divide en dos partes como la de la Jalapa oficinal. Se disuelve con dificultad en los acei- tes fijos y volátiles. Aunque las preparaciones farmacéuticas hechas con esta raíz pa- recen por su aspecto poco enérgicas, sin embargo están dotadas de propiedades muy activas, la tintura alcohólica que tiene un color li- geramente amarillo, contiene una gran cantidad de resina, queda lechosa por su mezcla con el agua. Las personas acostumbradas á purgarse con esta raíz, lo hacen tomando su cocimiento acuoso, fuerte, y el resultado es satisfacto- rio; sin duda la resina se disuelve á favor de los demas principios. El Sr. D. Ildefonso Yelasco, con la exactitud que le caracteriza, en su profesión de medicina ha fijado las dosis en que debe emplear- se, dice así: “El polvo racionalmente administrado, es un purgante seguro, obra sin causar inflamación intensa en las vias digestivas, los cóli- cos que produce son ligeros y muy tolerables por los enfermos, las evacuaciones intestinales serosas. 14 Dosis del polvo Idem de la resina 60 „ “La de una y otra pueden aumentarse; pero si se pasa de 2 gra- mos del polvo, <5 de un gramo de la resina, se produce inflamación intensa en las vias digestivas.” De todo lo expuesto se deducen las grandes ventajas que presen- ta esta planta, capaz de sustituir al Exogonium Purga, por su com- posición, propiedades terapéuticas y facilidad para su cultivo 6 tras- porte. PALO DEL MUERTO. Ipomea Muricoides. (Convolvuláceas.) Arbol cubierto de ramas bastante grandes, angulosas y pubecen- tes. Hojas elíptico-lanceoladas de nueve pulgadas de longitud, pecioladas y enteras, el peciolo de una á dos pulgadas de largo. Flores blanco amarillosas, cáliz de cinco sépalos gruesos y pubescen- tes, corola gamopétala, bipogínia regular, de prefloracion torcida, en forma de embudo. Cinco estambres opuestos insertados en el tubo de la corola. Anteras sagitadas, nectario en forma de anillo y siñen- do la base del ovario, el cual es simple. Estilo terminal. en Tenango y cordillera de Huichilac. La que ba sido el objeto de este estudio se encuentra en la Villa de Guadalupe, en las faldas de uno de los cerros. 15 Rompiendo los ramos y peciolos de las hojas, exuda un jugo blan- co, que se obtiene con mas abundancia haciendo incisiones sobre el tallo. Las propiedades físicas que presenta son las de un jugo lechoso, insípido, de un olor débil particular, éstas varían cuando se deseca al contacto del aire, quedando sólido, algo elástico, de color more- no rojizo, quebradizo y de aspecto resinoso, desecándolo completa- mente en baño de María; casi insoluble en el agua, pues ésta disuel- ve una pequeña cantidad de un cuerpo blanco precipitable por el alcohol, la potasa y subacetato de plomo, y presentando todos los caractéres de una goma. El alcohol disuelve mayor cantidad: esta solución enrojece el pa- pel de tornasol, se disuelve en los álcalis descomponiendo sus car- bonatos y presentando todas las propiedades de una resina media- namente electronegativa. La cantidad centecimal de estos dos principios, es: Goma Resina 94 „ 00 100 „ 00 El conjunto desecado al contacto del aire, tiene todo el aspecto de una resina, vista la pequeña cantidad de goma que contiene. Los ramos y tallo de esta planta se encuentran en las boticas, en rajas de diversos tamaños notables por la facilidad con que se se- paran las capas leñosas, pero formadas de fibras muy resistentes, lo que hace difícil su corte trasversal y su pulverización. El vulgo usa su cocimiento en baños como leño anteparalítico: sus resultados son favorables, principalmente si se sustituye la tin- tura alcohólica al cocimiento acuoso. Sin embargo, en las pocas investigaciones hechas sobre la tintu- ra y cocimiento de la madera, no se ha encontrado ningún principio particular, solamente resina y materias estractivas. En resúmen, dicha planta es digna de interés científico, no sola- 16 mente por el uso que le ha dado el vulgo, basta que sea una planta del pais y que se venda en las boticas, para que sea necesario es- tudiarse. Su análisis completo y aplicación terapéutica desidirán sobre sus pretendidas propiedades. ARBOL DEL PERÚ. SINONIMIA.—Pimienta de América. Molle. Schinus Molle. Terebintáceas. (Schinus), nombre griego del Lentisto, es decir, planta parecida al Lentisco. Grande árbol siempre verde, cuyo follage elegante y ligero le da un aspecto agradable, llegando á la altura de diez á doce piés, y aun mas. El tallo se divide en largos ramos pendientes como los de un sauce lloroso, con hojas largas, pecioladas, alternas con impar y compuestas de 19 á 20 hojuelas lineales, lanceolado agudas lisas, dentadas en sierra, largas de una y media pulgadas, siéndolo mu- cho mas la hojuela terminal. Las flores son pequeñas diocas por avorto, de pedicelo corto; reu- nidas entre sí forman una inflorecencia en panícula flescuosa, con una pequeña braetéa en la base de la ramificación. Cáliz persistente de cinco divisiones, cinco pétalos, diez estambres insertados sobre un disco anular, ovario superior, nada de Estilo, cinco Estigmas sen- tados. El fruto es una baila poco suculenta, de la magnitud de un 17 chícharo, de color rosado, encerrando uno, y algunas veces dos o tres núcleos ovales, angulosos en su parte média, con una ancha cavidad en la cual se encuentra una semilla; las paredes ofrecen igualmente otras seis cavidades llenas de un líquido oleaginoso y aromático. Crece en el Perú y en México. Deseando saber la historia de esta planta, encontré lo siguiente en la Gaceta de Literatura por D» José Antonio Alzate: “El Exmo. Sr. D. Antonio Mendoza, primer virey de México, habiendo pasado al Perú para gobernar aquel reino, remitid á su estimada Nueva-España una poca de semilla del Molle, que aquí conocemos por Arbol del Perú. Pocas providencias logran mas felices resultados; dicha planta no se sembré de intento, el viento, y principalmente los pájaros, los que nombran gilgueros, tzenzon- tles y otros, fueron los que propagaron las siembras, porque estas aves engullen el fruto, y como la semilla no es digerible, la espelen intacta y así se propaga de uno á otro lugar» “Si los dueños de las haciendas meditasen en sus intereses, con qué facilidad se formarian árboles de tanta utilidad, porque es ve- getal que crece con prontitud, ya sea en pedregales 6 en terrenos fértiles, y aun en terrenos salinos y tequesquitosos vegeta con vi- gor. En las orillas de la laguna de Texcoco estos árboles pros- peran. “El modo de propagar esta especie en los dilatados terrenos que la reciente, seria conducir la semilla y esparcirla en la tierra: la cantidad de esta que produce cada árbol es exesiva: he visto la cuen- ta que un amigo curioso y dueño de una hacienda situada hácia el Norte hizo de sus productos, al fin del año utilizaba mas de seten- ta pesos de la venta de la semilla, porque los indios la usan para hacer una bebida particular. Se cree que su sombra es dañosa; bien puede ser así, mas lo que veo es que las aves del Medio-Dia se re* fugian en ella para libertarse del calor del sol, y los cuadrúpedos hacen lo mismo. Si su sombra fuese dañosa ya los animales huirian de tan funesto abrigo; es mucho su instinto, y la sábia Providencia 18 les tiene comunicadas reglas para alejarse de todo lo que les es nocivo. Un experimento continuado es mejor que todas las teorías, que no se comprueban con hechos prácticos.” He querido exponer estos datos tal como se encuentran, por no alterar en nada la narración de un autor tan respetable y digno de mencionar en esta parte, por ser el primero que yo sepa se ha ocu- pado de esta planta. Sale de sus hojas y ramos rotos, un jugo blanco y viscoso, de un olor de pimienta, aproximándose al del hinojo. Sale también de los nudos de la corteza un líquido resinoso que se concreta al aire. La corteza secada y reducida en polvo es buena para las enfer- medades de las encias, aplicada sobre las úlceras las cicatriza. La pulpa del fruto es un poco gomosa, de un sabor dulce: los in- dios hacen una bebida poniendo los frutos en infusión en el agua y comprimiéndolas en este líquido para hacer salir el jugo, el cual queda mezclado y le comunica un bello color vinoso; la usan como refrescante: también obtiene un especie de vinagre. Si se rompen las hojas del Molle, dice Defontaine, y se echan los pedazos en la agua clara, se ve que se mueven como si se sacudie- ran y se deslizan en su superficie. Estos movimientos que duran un tiempo bastante largo, son debidos á un jugo resinoso que se reúne en gotitas en la abertura de los vasos rotos, y que viniendo á escaparse súbitamente, da una impulsión retrograda á los peque- ños fragmentos de hojas. -(El agua en la cual se hace hervir la corteza del Molle, se emplea en lociones para curar los tumores y las inflamaciones. Se saca también de las hojas y el tallo una sustancia blanca y odorante que se aproxima á la goma Elemi, y que disuelta en la leche se emplea para las enfermedades de los ojos. Dicha sustancia se conoce en el comercio con el nombre de Go- ma del Perú: exuda del árbol durante los grandes calores del Es- tío: los indígenas reúnen las lágrimas y forman masas envueltas en 19 hojas de maíz, de magnitud variable, compuestas de fragmentos de diversas formas y tamaños, mas <5 menos esféricos ú ovales, lisos 6 rugosos, de quebradura como de cera cuando está reciente dejándo- se penetrar por la uña como la cera de abejas; el color es variable, desde el blanco de leche hasta el amarillo rojizo que toma con el tiempo, su sabor es algo amargo, picante, se reblandece entre los dientes como la Almáciga, dejando un resabio particular, semejan- te al de la pimienta cubeba; olor análogo á una mezcla de pimienta é hinojo. Siguiendo las sabias indicaciones de mi respetable maestro el Sr. D. Leopoldo Rio de la Loza, la sometí á la acción graduada del ca- lórico, y observamos que comieza á reblandecerse á 35 0 centígra- dos, y se funde á 40° esparciendo humos blancos; su olor semejan- te al del incienso, quemándola en alguna llama arde fácilmente con flama fuliginosa. Destilada con el agua, suministra un aceite vo- látil incoloro del mismo olor que ella, mas ligero que el agua. Su polvo es de un blanco mas 6 menos sucio, y forma con el agua una emulación teniendo todo el aspecto de la leche; dos meses se conser- vo sin separarse, prueba de su mucha estabilidad. El agua disuelve la tercera parte de una sustancia néutra, pre- cipitare por el alcohol, y la que seca es trasparente, brillante, muy soluble en el agua é insoluble en los demas vehículos; el oxalato de amoniaco, la potasa y el acetato de plomo la precipitan en blanco: por el calor se esponj a, después se descompone dando productos pi- rogenados y queda por residuos cenizas compuestas en su mayor parte de carbonato de cal. El alcohol disuelve casi las dos terceras partes; dicha solución queda lechosa por el agua, enrojece el papel de tornasol: el residuo de su evaporación se disuelve en los álcalis cáusticos, de donde los ácidos la precipitan con un bello color blanco, descompone los car- bonatos en caliente. Después de este vehículo, he continuado el tratamiento con el éter, sulfuro de carbón, cloroformo y esencia de trementina; todos estos líquidos han disuelto casi la misma cantidad aproximadamen- 20 te, atendiendo a su gran volatilidad: la parte soluble en ellos me ha parecido casi idéntica por su aspecto y propiedades con la del al- cohol, notando ademas, que con la esencia de trementina forma un barniz de muy buena cualidad. Si estos ligeros ensayos tuvieran la exactitud deseada, podría de- ducir que el producto en cuestión es una goma resina, análoga por algunas de sus propiedades, á la almáciga; y que ademas, se apro- xima á la goma guta por la analogía que hay entre los dos princi- pios que la constituyen, lo que explica su facilidad para emulcio- narse con el agua. La cantidad de principios gomoso y resinoso, estimada en 100 prtes, es de: Goma 40 „ 00 Resina 60 „ 00 100„ 00 Bebo advertir, que dicha estimación lia sido hecha desecando la goma á una temperatura tan baja como fue posible, para conseguir por una parte la separación completa del aceite volátil que adhiero tenazmente, y por otra, evitar la fusión completa de la goma, y con esto su alteración, la esencia disolviéndose en el vehículo y separan* dose con él, su peso deberia influir en el resultado. Pasando á hablar de sus propiedades medicinales, la primera que llama la atención, es la que se le atribuye de curar las enfermeda- des de los ojos, principalmente en los casos de cataratas* Los he- chos que citaré tal vez pudieran comprobarlo. Sabido es que el Sr. B. Miguel Azcárate la ha usado por mucho tiempo, aun en medio de las distracciones que deberia tener, como persona ocupada en la política, y que á la constancia con que ha perseverado, debe verse libre de la enfermedad que le molestaba y aun del uso de los anteojos. Bicho señor usa la emulcion de la goma en el agua, y por la no- che se pone dos <5 tres gotas en el ojo, inmediatamente siente un ar- 21 dor mas <5 menos fuerte, seguido de la emisión de un líquido acuo- so muy caliente; poco después se enjuga el ojo, y á otro dia ve con mas claridad. La explicación que da el mismo señor, es comparable á la de los purgantes, que llegando en contacto con las membranas produce un aumento de secreción, y saliendo fuera del ojo lleva consigo las sus- tancias nocivas. Asegura también que el éxito es feliz, y que si bien es cierto que su acción es muy lenta, también lo es la formación de la catarata. Creo muy conveniente citar aquí la opinión del Sr. Hernández, antiguo y distinguido botánico, dice así: “Las hojas, frutos y lágrimas del Molle, tienen el olor del Len- tisco; de aquí es que algunos lo han preferido usándolo como tal; pero el sabor es ácre y amargo: obra sobre el vientre, y algunos creen que bajo este aspecto es superior á la trementina, su semilla facilita la expulsión de la orina, cura todas las heridas, detiene el flujo de sangre, se emplea también para las almorranas, disipa las nubes de los ojos, obra también sobre las úlceras y demas enferme- dades de la boca.” En mi práctica, muchas personas me han pedido la emulcion de la goma, sin saber hasta ahora sus resultados. La misma emulcion ha sido empleada por algunos médicos en las llagas, y se ha visto que es un tópico poderoso. Por todo lo dicho, se ve que es una planta digna de llamar la aten- ción de los facultativos: ojalá y ella venga á ocupar un lugar algún dia en la farmacologia indígena. Como productos útiles á la industria, nos da su madera, muy so- licitada para hacer fustes y piezas de carruajes; se emplea también como combustible; su semilla es el objeto de un gran comercio, y su goma resina muy investigada por las propiedades que se le atri- buyen. Se encuentra ademas *en el árbol otro producto entre los ramos, como costras blancas semejantes á las que presenta la disolución de 22 una sal eflorecente que se reúne en los bordes de la basija que la contiene: esta sustancia que por la presión suministra un líquido acuoso, es, según mi inteligente maestro el Sr. D. Alfonso Herrera, una cera producida por unos insectos del género Coccus: no debe confundirse con la goma resina, con la cual la mezclan los indí- genas. El estudio que acaba de ocupar vuestra atención, es el fruto de unos cuantos meses dedicados á él. La poca quietud, y sobre to- do, mis escasos conocimientos é inteligencia, no permitieron formar un trabajo que fuese digno de su objeto: conozco lo incompleto y defectuoso de él; pero al mismo tiempo creo que el deseo que tuve de escribir sobre sustancias del pais y las dificultades que encuen- tra el que quiere hacerlo,, lo harán digno de vuestra benevolencia. Aquí debería concluir si los sentimientos de gratitud y reconoci- miento no me inpidieran hacerlo, dando como doy las gracias á los Sres. D. Leopoldo Rio de la Loza y D. Alfonso Herrera, quienes me indicaron la marcha que convendría seguir en esta clase de tra- bajos, y los autores que debería consultar. Igualmente aprovecho esta oportunidad para manifestar mi reco- nocimiento al Sr. D. Maximino Rio de la Loza, quien me propor- cionólos vehículos y aparatos que requieren unos ensayos de esta clase.