Vicente Gómez y Couto LA COCA ESTÜDÍO FISIOLOGICO Y TERAPEUTICO MEXICO Implanta óLel Comercio, ü<3 jp-u.'fola.na. y Compa;ÉtiSL Oaí.t.k dk Oobdobanks kOtxkha8. i 876 LA coca ESTUDIO FISIOLOGICO Y TERAPEUTICO PRESENTADO AL JURADO DE CALIFICACION EN EL EXAMEN PROFESIONAL DE MEDICINA Y CIRUGIA POR VICENTE GOMEZ Y COUTO ALUMNO 35E XíjA. ESCOXEXaaSl X5E IMIEIDZCZXT-A. Imprenta del Comercio, de Doblan y Comp., MEXICO. CALLE DE CORDOBANES NC3Í. 8, XS7S. A LA MEMORIA DE MIS PADRES A MI TIO EL SR. D. MANUEL COUTO Y A MI HERMANO DIONISIO MONTES DE OCA A LA ESCUELA MEDICINA DE MEXICO A MIS MAESTROS LOS SEÑORES DOCTORES D. MANUEL DOMINGUEZ Y D, MANUEL CARMONA Y VALLE AL COLEGIO DEL ESTADO DE GUANAJLATO A MI MAESTRO Y BUEN AMIGO EL SEÑOR DOCTOR D. ALFREDO DUGES A LA SOCIEDAD HEPTADÉLFICA ? A Coca es una planta originaria de las Américas del Sur. Su nombre parece que deriva de Aymara Klioka que significa P¿ planta por excelencia; es llamada hayo por los Guarigues ipadu " por los Tupiaos; para los botánicos es el Eritroxilon Coca de Ja familia de las Eritroxile/is. Los Incas, primitivos poseedores de ésta, la apreciaban en alto gra- do por sus propiedades casi milagrosas que le atribuían, y llegaban hasta ver en esta planta la representación de una divinidad. La llega- da de los conquistadores á toda la parte oriental de los Andes, donde era cultivada, la hizo propagarse en su uso; de este modo después ha llegado á vulgarizarse enteramente en todo el Perú, en Bolívia y en gran pai*te del Brasil, en donde hoy es de un uso común entre los indí- genas, pero con especialidad entre aquellos que sostienen un trabajo excesivo con un régimen escaso ó irregular. Las propiedades higiénicas y terapéuticas han sido reconocidas des- de tiempos muy remotos en su lugar de origen; de allí no han pasado á Europa sino hasta estos últimos años en que se han publicado algu- nos opúsculos sobre esta materia, entre los que deben figurar con espe- cialidad los de M. Mantegazza, Woehler, Rossier, Demarle, ísieman, Lippmann, Reiss, Moreno y Maiz y Gazeau. DESCRXPCION BOTANICA. La descripción que presento la he tomado de varios autores, pero principalmente de Heraud. “La Coca es un arbusto de 2 ó 3 metros de “altura á la que llega á los dos ó tres años. Su raíz ramosa de fibrillas “oblicuas muy delgadas. Tallo fuerte, de cortesa blanquizca, de ramas “alternas, rectas, rojizas; las pequeñas están abundantemente llenas de “tubérculos en toda su longitud. Las hojas son simples, alternas, en- 8 ‘teras, elípticas, peninervadas de tres á cuatro centímetros de longitud “por veintisiete á treinta milímitros de latitud. Su color es de un ver- “de claro en su cara superior, amarillento en la inferior; poseen un olor “aromático especial algo semejante al del té; su sabor aromático y li- geramente astringente; cada hoja tiene su estípula axilar. Florece de “Abril á Junio. Flores pequeñas, amarillo blanquisco, axilares, solita- rias ó reunidas de tres á cinco en pequeños bouquets. Cáliz libre, per- sistente de cinco divisiones profundas. Corola de cinco pétalos, libres, “alternos sobre dos series, ovales, oblongos, obtusos; tienen una peque- ra escama en su superficie interna. Diez estambres hypogynos, solda- ros en la base. Las anteras biloculares, introrzas, longitudinalmente “dehiscentes. Ovario libre de tres lóculas monospermas; tres estilos “terminados por un estigma capitulado. Fruto (drupa), rojo, seco, “oblongo, monocular y monosperma acompañado en la base de restos “del cáliz y de la andrócea.” (1) Vive en los valles húmedos de los Andes. Cultivada en el Perú, en Bolivia y Colombia, lo es también en la parte occidental del Brasil. Esta planta necesita para desarrollarse terrenos húmedos y un cielo caliente. Se la siembra ó se trasplanta cuidando en todo caso de pro- tegerla, cuando está jóven, de la acción directa de los rayos solares y de aflojar el terreno de tiempo en tiempo. Las únicas partes de las plantas que se explotan son las hojas co- nocidas con el simple nombre Coca. La cosecha tiene lugar tres veces por año, en Marzo, Julio y Octubre, desde que la planta ha alcanzado una estatura de dos ó tres metros y que las hojas pasan de tres centí- metros. Esta cosecha comienza así desde los dos ó tres años de edad, y continúa hasta los cuarenta ó cincuenta años en que dá buenas ho- jas. Separadas del arbusto se hacen secar á la sombra. Esta desecación no debe ser muy rápida ni llevarse muy lejos, pues de este modo se pierde el aroma y quedan las hojas muy quebradizas. Secas son de un color gris verdioso, de un peso muy lijero; diez forman próximamente un gramo (Lippmann). Su nervadura, según Planchón (2), sería espe- cial y serviria como carácter para reconocerlas en el comercio; dice, “una nervadura mediana dando numerosas ramificaciones que se anas- (1) Nouveau dictionnaire des plantes medicinales. Heraud, Paris 1875. (2) Traité practique de la determination de drogues simples d’origine vegetale. Planchón, Paris 1875. 9 “tomosan en red, como á medio centímetro de la nervadura mediana, “hay una línea fina que forma un arco que partiendo'de la base termi- “na en el vértice, pareciéndose más bien á un pliegue longitudinal que “á una verdadera nervadura.” El exámen que lié hecho de las muestras Coca que han estado á mi alcance, me han enseñado que este carácter no podría tener el de especialidad que Planchón le concede, pues su existencia no es constante; y frecuentemente cuando esos pliegues se en- cuentran no tienen la dirección asignada por aquel autor. COMPOSICION QUIMICA. Unanué fué el primero que analizó estas hojas en 1794, después Pceppig y Fremy, más tarde Niemann en 1850, quien fué el que demos- tró en ellas la existencia de un alcaloide fijo que llamó Cocaiua y le dió por fórmula C.16 II.23 Az. O.8 Litré y Robin le asignan la fórmula de C.32 II.40 Az.2 O.8 Este cuerpo cristaliza en prismas de un color blan- co ligeramente amarillento, inodoro, muy amargos y determinan una insensibilidad pasajera de la lengua. Muy poco soluble en el agua tria, es algo más en la caliente; se di- suelve bien en el alcohol y mucho mejor en el éter sulfúrico. Su reac- ción es muy alcalina. Tratada por cloruro de oro, produce unas lamini- tas cristalinas, que por el calor dan origen al ácido benzoico. “Este “carácter y la falta de acción sobre la pupila la harian distinguir de la “atropina á la que se asemeja por varios caractéres químicos.” (1) Se- gún Lossen el ácido elorídrieo puede descomponerla en ácido benzoico y en base con lo que aquel ácido formaría un clorhidrato. Por esta razón no se podría obtener la Cocaína tratando las hojas por las soluciones de este ácido. Sin embargo, entre las sales que pueden obte- nerse de la Cocaina figura un cloridrato. Para obtener la cocaina se han seguido varios procedimientos; pero el mejor y más sencillo parece ser el que Moreno y Maiz y Marvaud han puesto en práctica para preparar el alcaloide que les ha servido en sus estudios. Es como sigue: se comienza por mezclar las hojas pulveriza- das con cal apagada, se abandona esta mezcla 24 ó 36 horas, se lixi- via luego con alcohol á 40° Cartier en un aparato de desalojamiento. (i) Nouveaux Elements d’Histoire naturelle médicale. Dr. Cauvet, París 1869. 10 El líquido que se obtiene se somete á la destilación. Dicho líquido es de un olor fétido, repugnante, análogo al producido por la masticación de la coca; este olor se reemplaza por otro aromático cuando después de la destilación se trata el residuo por ácido sulfúrico diluido. En seguida se evapora el licor obtenido y se hace cristalizar; después de nueva disolución y cristalización, se la disuelve una última vez y se ha- ce precipitar por el carbonato de sosa. El precipitado que se forma es soluble en parte en el éter, la evaporación de la solución etérea deja la cocaína cristalizada. Deseando completar el estudio de la coca con el de su alcaloide y comprobar tanto sus caractéres químicos como sus efectos fisiológicos, busqué en vano este producto en las diversas droguerías de esta Capi- tal; dos veces intenté entónces prepararlo siguiendo el procedimiento descrito, en la duda que el producto que obtuve fuese cocaína, y la fal- ta de tiempo para hacer nuevos ensayos, tengo que limitarme en lo re- lativo al alcoloide á extractar de los autores de más renombre sus efec- tos fisiológicos y sus caractéres químicos. EFECTOS FISIOLOGICOS. ACCION SOBRE EL TUBO DIGESTIVO, La acción que ejerce la Coca sobre las diferentes partes de este apa- rato, es más ó ménos marcada según la preparación que se use: sin em- bargo, hay efectos que deben ser constantes bajo cualquiera forma que se haya ingerido la coca. La masticación de las hojas comienza por producir una sensación aromática especial que no se prolonga largo tiempo, sino que desapa- rece siendo reemplazada por una ligera astringencia. La secreción de la saliva es exitada de una manera notable al principio; más tarde la bo- ca se siente seca y se ha producido ya algo de anestésia. Una vez in- gerido el producto de la masticación, determina en el estómago una anestésia semejante á laque ha producido en la mucosa bucal; la sen- sación del hambre es realmente calmada: yo nosentia igual apetito los dias de la masticación de la Coca, siempre me parecía disminuido. Sobre el intestino provoca una hiperseerecion de los jugos, las eva- cuaciones se hacen más fáciles. Es cierto que en mí este efecto llegó el primer dia hasta la diarrea; pero tengo que notar, que esta vez hi- ce la ingestión de la saliva con una cantidad considerable de residuo de las hojas, que probablemente obró sobre el tubo digestivo de una manera mecánica como Rabuteau esplica el efecto purgante que obtu* vo Gazeau en los dias de su experimentación. Este no se contentaba con la ingestión de la parte líquida del producto de la masticación, si- no que pasaba también al residuo de las hojas. En los dias siguientes tuve cuidado de no ingerir sino la saliva, de este modo la diarrea cesó al segundo dia; las evacuaciones eran después más fáciles. La desapa* ricion de la diarrea en este caso, confirma la opinión de Rabuteau por- 12 que se ve que los dias siguientes, que no ingerí nada del residuo, bas- tó esto para que aquella no continuara. La infusión tiene efectos análogos. Su sabor es aromático, agra- dable; provoca también alguna hipersecrecion salivar, pero mucho menos notable que la masticación. El efecto sobre el estómago, de producir la anestesia, me pareció igualmente marcado, que el de las hojas masticadas; hay también con la infusión la sensación agrada- ble que producen la mayor parte de las bebidas aromáticas á su llega- da á esta vícera. Las evacuaciones eran igualmente más fáciles en los dias qüe tomaba la infusión: esto confirma la acción ligeramente eva- cuante de esta sustancia, acción que algunos autores han negado. De todos estos fenómenos, el que más llamó mi atención fue el pro* ducido sobre el hambre, de abatirla, de disminuir la sensación de nece- sidad de nuevos alimentos. Este efecto fué para mí mucho más notable y provechoso en el período de dieta con Coca; en estos dias pude con facilidad conformarme mejor que los dias sin Coca, con la corta canti* dad de alimentos del régimen que me había asignado (1), sin sufrir ya las molestias é incomodidades que pasaba en la primera parte del pe- ríodo sin Coca. El dolor epigástrico y la laxitud general que á éste acompañaba, habían disminuido mucho si es que no desaparecían ente- ramente. La absorción de la Coca por la vía gastro intestinal se hace con to- da facilidad. Su eliminación, cuando menos en parte, se hace por la orina (Moreno y Maiz). Las materias fecales y la orina participan del olor especial de la Coca. ACCION SOBRE LA RESPIRACION. Mucho lian llegado á decir algunos observadores sobre los efectos que produce la Coca en la respiración, tal vez no se ha fijado bieu la atención de ellos sobre este punto y por esto han llegado á contradic (i) Mi alimentación en estos períodos consistió en 250 gramos de leclie y próxi- mamente 120 gramos de pan en las mañanas, en el almuerzo dos huevos tibios y una pieza de pan, en la noche 400 gramos de leche y 120 gramos de pan. 13 ciones las más estradas. Yo por mi parte creí observar en todos casos una aceleración ligera en los movimientos respiratorios y quizá cierta irregularidad. El número de 20 respiraciones por minuto, era mucho más frecuente los dias que no tomaba Coca que el de 24 que se repetía muy á menudo en los dias que la tomaba. Marvaud ha observado efec- tos semejantes. Gazeau notó igualmente una aceleración de la respira- ción bajo la influencia de la Coca. ACCION SOBRE LA CIRCULACION. Aquí volvemos á notar la más completa discordancia entre las opi- niones de los diferentes observadores. Desde Mantegazza (1) quien pretendía que la Coca producía palpitaciones del corazón con un au- mento extraordinario en el número de pulsaciones, que de 65 norma- les habría crecido á 135, hasta Marvaud, Moreno y Maiz y otros que dicen lo contrario, su pulso habría disminuido más de diez pulsaciones por minuto al cabo de un tiempo muy corto: hay una série de opinio- nes que, entre esos dos extremos, forman los términos medios. En el año próximo me llamó en gran manera la atención, el resulta- do que pareció obtenerse en unas de las experimentaciones instituidas en el gabinete de la cátedra de Terapéutica, de la Escuela de Medici- na, bajo la dirección del Sr. Profesor D. Manuel Domínguez con obje- to de conocer los efectos de esta sustancia que vengo estudiando. En- tonces vimos que el pulso bajo la influencia de la Coca revelaba por el esfigmógrafo un fenómeno bien notable: pero que no fué apreciable en todos los individuos que nos hallábamos sometidos á la experiencia. Daba trazos en que se veia un aumento en el número de pulsaciones y una disminución en la amplitud de la línea ascendente; parecía que ó la impulsión del corazón había disminuido de intensidad ó crecía la tensión arterial. Recordando esto que habíamos observado y tratan- do de confirmarlo, hice frecuentemente el exámen de mi pulso en mi experimentación. Noté que era constante el aumento en el número (i) Citado por Marvaud. 14 de pulsaciones siempre que estuve bajo la influencia de alguna prepa- ración de Coca. En el primer período hubo un aumento de 8 á 10 pul- saciones, de 80 á 88 que latia mi pulso; en el periodo fisiológico subió de 88 á 96 en el período de Coca. Resultado semejante obtuve entre los períodos de dieta. El exámen esfigmográfico me ha dado'resultados muy variados que no creo me permitan sacar ninguna conclusión precisa. Entre los autores que han estudiado la acción de la Coca sobre la circulación, algunos habrían encontrado que estos efectos, que debería á la Cocaína, son semejantes á los que produce la cafeína, disminuiría el ritmo y aumentaría la tensión arterial. Marvaud (1) apoya esta opinión en los trazos que presenta. Gazeau en sus experiencias encontró una aceleración del pulso, algu- nas veces de 11, 5 pulsaciones por minuto, pero nada pudo deducir de los trazos esfigmográficos que obtuvo. ACCION SOBRELA CALORIFICACION. Cada observador, consecuente más ó menos con sus opiniones sobre otros puntos de este estudio, ha dado sobre éste conclusiones que están muy en desacuerdo cuando se les compara. Los autores se han hecho reproches mutuamente de no haber usado de cada preparación según convenia, y se les han tachado sus resultados como falsos ó de mala in- terpretación. Yo al principio de mis observaciones me resistia á creer en los acen- sos de temperatura y uréa que Rabuteau refiere de Gazeau, y con es- ta predisposición traté de ser lo más preciso en mis observaciones; pero no tardé mucho en convencerme que los resultados que repugnaba eran evidentes. La observación termométrica que establecí desde el prime- ro de los períodos fisiológicos, me dió una media de/Gí(kt de 36.9 en la mañana y 37.1 en la tarde en el primer período sin Coca, y pude muy bien ver desde el primer dia que tomé la Coca que la temperatu- (i) Les aliments d’epargne AMarvaud, París 1874. 15 ra había ascendido de una manera notable y que las medias de este pe- ríodo con Coca debian ser más altas: en efecto, fueron de 3*1.0 en la mañana y 3*1.4 en la tarde. El resultado que obtuve del examen termométrico en los períodos de dieta, fué análogo al del anterior; en los dias sin Coca la tempera- tura de la mañana fué de 36.8, y en la tarde de 37.1 mientras que los dias que tomaba la Coca fué para la mañana de 36.9 y para la tarde de 3*1 3. No solamente en estos casos se hace apreciable el aumento de tem- peratura bajo la influencia de la sustancia que estudio, sino que tam- bién se vé este efecto inmediatamente después de tomar una infusión de las hojas. Las veces que ingerí esta sustancia en infusión [20 gramos en 300 agua] la temperatura comenzaba á subir al corto tiempo 10 á 15 mi. ñutos y este acenso nunca fué de méuos de 4 décimas de grado. Creo deber advertir que en las circunstancias que refiero, siempre cuidé de tomar las infusiones frias. No tendré así el reproche que se ha hecho alguna vez de negar á la Coca este efecto sobre la calorificación, y es picarlo por un efecto común con todas las bebidas aromáticas calientes. Mantegazza dice haber visto un aumento de temperatura que hacia subir el termómetro á 37.5 en la palma de la mano, y á 38,5 bajo la len- gua; pero es de advertirse que hacia uso en estas observaciones de in- fusiones calientes. Otros autores de opinión contraria á mis resultados, pretenden que los efectos de la Coca sobre la temperatura, serian opuestos á los que he visto, que ésta bajaría por la Coca [Marvaud, Moreno y Maíz]. No sé á ciencia cierta cómo habrían sido hechas sus observaciones para saber si es posible encontrar la causa de estas divergencias tan nota- bles en los resultados. ACCION SOBRE LA NUTRICION. El agente que estudiamos siempre ha recibido las propiedades más sorprendentes, que á ser tales como lo quisieran las relaciones que de ellas han dado las viajeros é historiadores, casi se podría decir que po- seíamos el elíxir de la vida. 16 Desde los tiempos más remotos que se registran de la historia de es- ta planta, se le ha considerado como verdaderamente heroica por sus propiedades al parecer alimenticias. Ninguno de los escritores sobre este asunto ha dejado de referir cuentos más ó menos exajerados, que á la verdad habían de hacer que se fijara la atención sobre esta cues- tión, y que la experimentación decidiera y cómo y cuáles eran los ver- daderos efectos que se auunciaban. “Tschudy habla de un indio, que “en cinco dias y noches consecutivas sin más descanso que dos horas “diarias de sueño, pudo sostenerse ejecutando un rudo trabajo sin más “alimento que la Coca que tomaba, repartida en las horas del dia, en “cantidad de 14 gramos próximamente.” Unanué nos dice de los indios correos que hacen grandes jornadas hasta de más de cien leguas con una ración insuficiente que compensan con su provisión indispensable de Coca. Estos efectos conocidos han sido explicados de maneras muy di- versas. Algunos creen que esta acción sobre la nutrición, es el resultado del efecto de la Coca sobre el sistema nervioso, y se dice que, la exitacion de la sustancia sobre este sistema, determina una exitacion general que tiene eco en toda la nutrición: por esto Angraud la consideraba “como “una ocupación para los nervios, y Weddell (1) como un exitante es- pecial cuya acción en lugar de ser local como la del té ó del café es “general, y obrando principalmente sobre el sistema nervioso produce “en él una estimulación sostenida, que seria muy útil para producir esa “resistencia que se pretende atribuir á propiedades nutritivas particu- lares. ” En estas opiniones hay tal vez algo de cierto, pues no es pro- bable que baste el efecto de la Coca sobre el aparato cerebro-espinal para producir resultados tan notables en la nutrición, pues aquel es muy fugaz y no es suficiente para determinar una exitacion tan inten- sa de la nutrición. Hay otra causa que pudiera explicar en parte los efectos de la Co- ca. En su composición entran algunos principios que se pueden consi- derar alimenticios, principios azoados; pero la cantidad que de ellos encierra no bastan para suplir los de la alimentación que falta. Por otra experiencias de algunos autores Berr.ard, (i) Citado por Marvaud. 17 Moreno y Maiz) que prueban la insuficiencia de la Coca como alimen- to. Demarle ha dicho por sus resultados, que si se quisiera considerar la Coca como alimento, deberia ser un alimento insuficiente. Moreno y Maiz obtuvo un resultado análogo de sus observaciones y ha avanza- do más porque sucedería que, según él, la Coca, como alimento, lejos de permitir la prolongación de la vida apresuraria la muerte. Las ex- periencias de este americano sobre la parte que nos ocupa en este mo- mento se han efectuado sobre pichones y ratas. Sometidos los primeros á una dieta absoluta, uno de ellos tomaba una píldora de O. gramos 05 centigramos de extracto de Coca y el otro una píldora de 0 gra- mos 05 centímetros de extracto de Orozus; murió el primero un cuar- to de hora antes que el segundo, con convulsiones y tétanos. La expe- riencia de las ratas consistió en ponerlas á un régimen semejante; la una tomaba al dia siete gramos de queso, la otra cinco gramos de que- so, más dos de Coca. Esta murió á los cinco dias perdiendo de su peso sesenta y un gramos, la otra le sobrevivió no habiendo dis- minuido en su peso más que cuarenta y cuatro gramos. Ya de estas experiencias pudo sospecharse que el papel de la Coca no era el que se le asignaba, de obrar á la manera del café ó d§l té moderando uno de los términos de la nutrición, la dcsasimilacion; sin embargo, se siguió diciendo que este debia ser su modo de obrar y se explicaban luego sus efectos en apariencia nutritivos, de la manera si- guiente: disminuyendo la desasimilacion, hace menos imperiosa y nece- saria la ingestión de nuevos alimentos. Gazeau (1870) ha sido el primero que presentó á estas opiniones el resultado de sus experiencias enteramente opuesto. Emprendió bajo la dirección de Ilabuteau una serie de experiencias en las que se vió por el análisis de la orina, por las observaciones termornétrica y esfígmica que la Coca aumentaba la uréa, la temperatura y el pulso, que, en una palabra, modificaba la nutrición exitándola. Este resultado ónico hasta ahora y de tal manera en desacuerdo con lo aceptado sobre la Coca, permitía la duóa ,pues no era posible conciliar dos opiniones tan opuestas. Deseoso yo de poder completar mi estudio en este punto, emprendí realizar las análisis de uréa siguiendo para ello un método que me pa- reció sencillo y suficientemente exacto para esta clase de investigacio- nes; fué el de Leconte que como se sabe está fundado en la descompo- 18 sicion que sufre la uréa por los hipocloritos, que la trasforman en ázoe, agua y ácido carbónico; el cloro del hipoclorito queda en el licor for- mando un cloruro. El hipoclorito que usa es el de sosa (1) la reacción que pasa se expresa de la manera siguiente: C. H.< Az.2 O + 3 Na. Cl. O. =3 Na. Cl. + 2 H.2 O. + Co.2 + Az.2 Uréa. Hipoclorito de sosa. No hay peligro que pase á la campana en que se recoje el ázoe nada de ácido carbónico, porque éste queda eu la solución en exceso de hipo- clorito que lo retiene. Leconte ha establecido por multitud de observaciones que 34 cent, cub. de ázoe á 0,°á 7G0 milímetros de presión corresponden á 0. L de- cigramo de urda. Teóricamente debería ser 31 cent. cúb. Así por la medida de ázoe recojido, prévias las correcciones de temperatura y pre- sión se obtiene por una simple proporción el peso de urda que se busca- Este método .que he seguido es uno de los que más recomienda Ra- buteau en su obra (2) y de los que prefiere para sus experimentacio. nes; los otros procedimientos que usa son el de Yvon ó el de Magnier: estos no presentan más ventajas sobre el de Leconte que la rapidez. Creo ser el primero que presente, en México, las medidas de la uréa en trabajos de esta naturaleza, y esto me hacia temer que no tuvie- ran todo el grado de precisión mis observaciones por falta de puntos de comparación; pero los resultados que obtuve al medir la uréa en so. luciones conocidas de esta sustancia y en orinas que analizaba ántes y después de la adición de una cantidad dada de uréa, me han dado toda confianza para presentar mis conclusiones fundándome en las medidas de uréa que he obtenido. El complemento de los análisis de mi orina, que lo forman las me- didas de los cloruros en todos los períodos y de los fosfatos en los de dieta, los debo á la amabilidad y al estudio de mis aventajados compa- ñeros y buenos amigos D. Felipe González y D. José Herrera, á quie- nes me complazco en darles públicamente un voto de gracias. El cloro que ha precipitado en la orina ha sido calculado en cloruro de sodio. (1) Me serví en mis análisis de la solución de hipoclorito de sosa que preparé co- pio recomienda Rabuteau en su Manual de Urología. (2) Manuel d’Urologie, A. Rabuteau, París 1875. 19 Las cantidades obtenidas de ácido fosfórico se han expresado bajo esa forma. Una vez adiestrado en las análisis de urda, formé cuatro períodos de experimentación: los dos primeros de cinco dias cada uno, en los que seguí un régimen medianamente azoado y tan idéntico como fue posi- ble, tomando en los cinco dias 15 gramos de hojas de Coca repartidos en las 24 horas de cada dia. A continuación expongo el resultado de mis análisis en estos dos períodos, Dias. Cantidad de Créa. Cloruros, orina, f 1° 925.0 17.480- 2? 1062.5 19.350- -12.290. Primer período sin j 3o 850.0 20.010- -10.446. 4o 1000.0 11.030- —13.000. 1000.0 18.213- -13.630. Dias. Cantidad de orina Urea. Cloruros. f i° 1135 _91 g[2 -16.298. -11.984. -13.632. -11.570. -12.395. 2° 1072 _91