ESTUDIO SOBRE LAS BIUS DE IIIH Tmsis l'ARA EL EXAMEN PROFESIONAL DE FARMACIA POR Carlos Carza Cortina ALUMNO DE LA ESCUELA NACIONAL DE MEDICINA T)K ESTA-A-Mí-PÍTA-L MÉXICO IMPRE.NTAlfffrCOHERCKVDE AABOIÍ CHAVE/ Calle EXAMEN PROFESIONAL DE FARMACIA POR itarlos iSarza i£ortina, ALUMNO DE LA ESCUELA NACIONAL DE MEDICINA DE MEXICO. MEXiUlL IMPRENTA DEL COMERCIO, DE N. CHAYEN, Calle de Cordobanes núm. 8. 1872. A LA MEMORIA DE MI PADRE. A MI MADRE Y HERMANOS, EN FBUEBA DE AMOR FILIAL Y FRATERNAL. A Mi DISTINGUIDO Y RESPETABLE MAESTRO EL SESOK H JÜf'ülISÍl $¡fíT£8£a. PRUEBA DE GRATITUD RECONOCIMIENTO. INTRODUCCION. fS ciertamente difícil presentar un trabajo original, cuando se tiene la conciencia de to- dos sus defectos y de su ningún mérito; mas es la exigencia y condición para poder ser admiti- do á examen general. Me anima, no obstan- te, la ilustración de las personas que componen mi jurado, porque seguramente sabrán apreciar cuántas y cuales son las dificultades con que tro- pieza el estudiante al emprender por primera vez estudios de esta naturaleza. A él toca, pues, ver con indulgencia el trabajo que tengo la honra de presentarle. HISTORIA. MtfL árbol de la Chirimoya es originario de ¿PvMéxico, crece sobre todo en las tierras ca- lientes, como Cuernavaca, Joehitlan y otras mu- chas. Los indios cultivan muchas variedades del género [Auona,) porque de él sacan grandes utilidades. Eu el Brasil hacen uso de la raíz jA.nona Asiática], para teñir en rojo. La made- ra de la raíz de otra especie, reúne dos cualida. des que la hacen apreciable, poco pesada y muy tenaz; y por esta razón en el imperio que aca- bo de citar la usaban los salvajes para fabricar escudos que los libraban de la acción de las fle- chas. En las Américasdel Sur usan la corteza del tronco de la [Anona Palustris] para curarse ciertas úlceras, y la madera de otra especie es tan suave como el corcho y puede sustituir á es- te en sus usos. Sus hojas maceradas en el acei- te de Olivo, sirven para preparar una cataplas- O ma especialmente recomendada para la resolu- ción de algunos tumores. Su fruto, uno de los mas delicados que podemos ofrecer en nuestras comidas, es buscado con afan por lo suave y agradable de su pulpa; y por último, sus semillas gozan de gran reputación como Emeto-Catár- ticas, y sobre todo como Insectisidas. Para el primer uso, toman una ó dos semillas según la edad del paciente, las hacen sufrir una lijera torrefacción, y después de separar el perisperma duro que las cubre, las administran, haciendo una especie de emulcion con el agua ó leche. Para el segundo uso, toman cinco ó seis semillas, las machacan y mezclan con manteca, para aplicar- las sobre las partes del cuerpo que quieren li- brarse de la presencia de los parásitos. Los frutos son los únicos que se encuentran en el comercio de México, y solamente me he dedi- cado á las semillas, cuyas notables propiedades las hacen dignas de un trabajo mejor ejecutado. 10 SINONIMIA. Descripción botánica y clasificación. &Sinonimia vulgar. Quauhtxapotl en Mexicano, en Quiche Chi- rimuya, que significa fruto de semilla fria, en francés Manzana de Canela, y en español Chi- rimoya, 11 Sinonimia científica. Guanavanus- Tourn, Anona.—Indica, Pluk, Anona Tuverosa.—Eumph, Anona Escuamosa. —Jaeq. Un cáliz de tres ojuelas cóncavas, seis pótalos, los tres interiores mas pequeños, algunas veces nulos. Un gran número de estambres, los fila- mentos muy cortos, insertados sobre el receptá- culo. Muchos ovarios soldados, cubiertos de es- tigmas numerosos, de donde resulta una baya formada de muchas otras, de varios lóculos mo- nospermos, de epicarpio escamoso, tuverculoso ó retic alado. Caracteres genéricos. Caracteres específicos. Tayo revestido de una corteza esponjosa. Ho- jas lampiñas lancioladas, provistas de puntos transparentes, los cabillos opuestos á las hojas, solitarios ó algunas veces reunidos. Las flores son pequeñas y verdosas, de un blanco amarillen- to adentro, de un olor un poco desagradable; el cáliz es muy pequeño, con tres divisiones obtu- sas, tres pétalos esteriores, triangulares y angos- tos, tres interiores poco aparentes. Los frutos son cónicos, de un verde oscuro, compuestos de mamelones convexos, imbricados y como esca- diosos; su carne es blanquizca, de un olor suave y de un sabor agradable. Las semillas varían en longitud de 1 á 2 cen- tímetros, están cubiertos de un perisperma cór- neo negro moreno, y adentro contiene una almen- dra blanca donde los cotiledones forman estrías transversales que caracterizan netamente esta semilla. 12 ANALISIS, Las semillas de Chirimoya, como dije, poseen una acción Emeto-Catártica muy poderosa; y co- mo no han sido analisadas, al menos cpie yo sepa, he procurado hasta donde mis esfuerzos me han permitido, hacer su estudio químico analítico. Después de lavarlas para separai la parte pulpo- sa y azucarada que pudiera estar adherida, las sequé y separé el perisperma corneo que las cu- bre, lo que no puede hacerse sino con dificultad, atendiendo á la suma tenacidad de esta cubierta, después las pulvericé, y colocadas en el aparato de lexiviacion, traté por el agua á 20° y obtuve una solución que por la evaporación dejó un extracto en el cual reconocí.—Materia azucarada.—Mate- ria gomosa.—Materia albuminosa.—Materia ex- tractiva. El residuo de las semillas que quedó en el aparato, lo traté per el alcohol á 95° y obtuve una solución de color moreno, que evaporada dejó por residuo una reciña; y por último el éter igualmente por lexiviacion extrajo un aceite fijo. Faltaba averiguar cual de estos principios con- tendría Jas propiedades de la semilla. Xo residía en los productos obtenidos por el agua, porque habiendo macerado treinta gramos de semilla en doscientos cincuenta gramos de agua, lo admi- nistró á un perro y no produjo un efecto notable. Me quedaba el aceite y la reciña, pues bien, ha- biendo tratado las semillas por el éter antes que por el alcohol, obtuve un aceite que poseía en al- to grado la propiedad Emeto-Oatártica: pero ha- ciendo la operación inversa, es decir, tratando las semillas repetidas veces con alcohol, y después con el éter, este extrajo el aceite pero sin la pro- piedad que antes tenia; de manera que, de aquí podía concluir que era la reciña el principio acti- tivo. Efectivamente, á dosis de 0,5 administrada a un perro, su acción fué muy notable: en vista de este resultado, el principio inmediato, intere- sante de las semillas, es la reciña y sus propieda- des físicas y químicas, son las siguientes: consis- tencia blanda, color amarillo moreno, olor sin géneris, sabor muy acre, sobre todo persistente en la garganta, funciona como ácido combinán- dose álas bases, fusible á 25V soluble en todas proporciones en alcohol á noventa y cinco, poco soluble en alcohol mas débil, solulble en el éter y cloroformo; los ácidos nítrico y sulfúrico la coloran en moreno. Xo ejerce acción notable 14 15 sobre la piel. El aceite algo semejante al ele oli- vo, tiene nn olor suigéneris parecido al de la re- ciña y solo puede obtenerse por el éter, pues tra- té de sacarlo por opresión y no lo conseguí ape- sar de haber hecho uso de una buena prensa. 100 gramos de semillas insineradas, me dieron 1 gramo 30 de la mezcla siguiente: Potaza, Sosa, Alumina, Magnesia, Cal, Silisa, Acido carbónico y Acido clorídrico. 16 PROPIEDADES TERAPEUTICAS. La reciña de las semillas de Chirimoya admi- nistrada á la dosis de 0,5 á un perro de mediana talla produjo un efecto vomitivo bastante nota- ble; pero no contento con este hecho aislado, qui- ce hacer la esperiencia sobre mí mismo. Así es que me resolví á tomar 3 granos de dicha reciña, y al cabo de un cuarto de hora mi estado era alar- mante; y solicité la presencia del Sr. Dr. Capeti- 11o, en primer lugar para ver si podia aliviar mis padecimientos, y en segundo lugar, para que hi- ciera observaciones que el caso requería, quien con la amabilidad que le distingue, ha tenido la bondad de suministrarme los datos que se en- cuentran en la siguiente carta. Dándole por esto las mas espresivas gracias. Sr. D. Cárlos Garza.—Presente. S. C. México, Marzo 2 de 1872. Estimado amigo y Señor: En contestación á sus anteriores, paso á ex- ponerle, aunque muy rápidamente lo que obser- ve en su persona la tarde del Sábado 17 de Fe- 17 brero del presente, en que se tomó la reciña del lmeso del la chirimoya, pues como no recogí apuntes de ninguna especie durante el tiempo (pie estuve en su compañía por la gravedad mis- ma del asunto, y porque mi papel en aquellos momentos crei seria verdaderamente transito- rio, le referiré tan solo aquellos síntomas que mas se manifestaban, y que sirvieron de base al tratamiento que puse en práctica. Poco tiempo después de que vd. se había pro- pinado dicha reciña, comenzó á vomitar, prime- ro los alimentos que se había ingerido poco an- tes, y después sobrevinieron vómitos biliosos. Alarmadas las personas que lo acompañaban, por la persistencia de la basca, así como por difi- cultad que tenia en sostenerse sobre sus pier- nas, bamboleándose hácia uno y otro lado como si estuviera ebrio, todo unido al dolor de cabeza que le apareció concomitantemente á la basca, y la disfagia preexistia, hizo que enviaran por mí, y bien pronto tuve el gusto de poderle ser- vir. Impuesto de ese conmemorativo y del tiempo trascurrido entre la ingestión de la sustancia y sus efectos, que fué de veinte minutos, procedí á reconocer á vd. que estaba acostado en una ca- ma en la posición supina, con el semblante muy demudado, cerrados fuertemente los párpados, con resolución completa de fuerzas, balbutiendo algunas frases inconexas, con vehementes cona- tos de basca, si bien en todo el tiempo que es- tuve á su lado, no hubo vómitos. Interrogándo- le sobre sus padecimientos, no obtuve sino pala- bras mal articuladas y esto después de repetidas preguntas. Como por este exámen no podia conocer la causa de su enfermedad, me propuse reconocer- le con mas despacio, fijándome al hacerlo en las principales cavidades. El corazón latía con su rithmo normal, el pul- so era mas bien pequeño y depresible que fuer- te; no recuerdo el número de pulsaciones; la res- piración era un poco ansiosa; tampoco recuerdo el número de los movimientos inspiratorios; la lengua seca y con un poco de saburra; al inten- tar abrir los párpados se agitó vd. fuertemen- te y aun prorrumpió en algunas quejas; en vista de esto insistí en saber la causa, y cuando hube abierto los párpados, se vió que la conjuntiva tanto de estos como la ocular estaba muy inyec- tada, y la pupila estremadamente dilatada, casi ocupaba toda la córnea y era muy impresionable á la luz que procuraba evitar ocultando el globo ocular tras los párpados. El vientre muy sensi- ble y algo meteorisado. Las estremidades frías y con algo de rigidez las inferiores. Apreciando debidamente los síntomas, resul- taba que todo el organismo estaba bajo la influen 18 cía de la sustancia cine se 1 íabia ingerido, siendo los síntomas mas alarmantes los vómitos, la di latacion de la pupila, la sequedad de la boca y el ardor de la garganta. En la incertidumbre que acompaña al recono- cimiento en estas circunstancias, me incliné á creer se trataba de un envenenamiento por la belladona, pues era á lo que mas se asemejaban los síntomas, emitiendo mi opinión con la debi- da reserva basta tanto que no supiera la verda- dera causa. Por lo mismo, y apremiándome la gravedad que tomaba el mal, ordené se le admi- nistrase á vd. desde luego, un grano de extracto de opio, y cada media hora, un cuarto de grano de la misma preparación, vigilando como es de precepto la acción del medicamento. Esta prescripción me pareció indicada por va- rios motivos, primero para calmar los dolores, segundo, para contener los vómitos, tercero, por la semejanza de los síntomas con los de la bella- dona. El éxito fué inmejorable, pues poco tiempo después su inteligencia se despejó, cesó la náu- sea, y pudo Y. referirnos sus padecimientos, lla- mando la atención hácia la garganta que sentia muy seca y con ardor, suplicándome no le abrie- se los párpados, pues la luz le molestaba mucho. Confesó al mismo tiempo que se había tomado tres granos de la reciña del hueso de la Chirimo- 19 20 ya, dependiendo los vómitos de esto, como ya V lo liabia observado en los perros en quienes pro- ducía este resultado á los pocos minutos de que se había inyectado dicha sustancia. Como se sentía aun muy maltrado quiso que se le condujese á su casa, lo que se hizo trasla- dándolo en un coche. En la noche de ese dia y la mañana siguiente fuó seguido el mismo méto- do, retardando las dócis, pues á medida que se daba la medicina el alivio se hacia mas apa- rente sin que hubiese síntoma alguno de narco- tismo. La conjuntivitis muy intensa en el principio fué desapareciendo poco a poco empleando algu- nos derivativos Inicia la piel y el tubo intestinal. Por complacerlo he.escrito estos apuntes, su- plicándole disculpe su redacción, ofreciéndome como siempre su afectísimo amigo Q. S. M. B. (tfme '¡Jfjnacto (gajiétillo, Séame lícido hacer publica mi gratitud hácia el Sr. 13. Alfonso Herrera quien me lia indicado la marcha que debía seguir en este trabajo. (¿á¡loó tfjaAja (gemina.