DE HIGIEHE-áLIMEmCIOH EH GEHERtL TESIS INAUGURAL PRESENTADA U Jlüllüi I CALIFICACION PARA EL EXAMEN PROFESIONAL DE MEDICINA T DIRIMIA DE alimento que contenga estos principios, no ha quemado la misma cantidad de carbono y era pie do la misma cantidad de a ote equivalente á lo que ha perdi- do? ¿ Vea'¡o rio lo ha tomado de su ursino individuo? Evidente- mente sh Se dirá por ejemplo, que dando alimento al enfermo, se acelera la circulación y por consiguiente la respiración; que au- menta el calor animal, en Hn, que todas las funciones orgánicas se ponen en mas actividad; pero todo esto como sabernos no es mas que fisiológico y. transitorio; porque como lo han probado las ex- periencia- de Liclitenfels y Frolieh, el trabajo de la digestión ace- lera el movimiento del pulso. Han demostrado que, en la mañana en ayunas, el pulso es generalmente 10 pulsaciones menos fre- cuente que después de una comida. Que la aceleración se hace sentir, sobre todo cuando la digestión está en toda su actividad, y que poco á p >co desaparece. Luego no e una razón eran ranchos médicos lo dicen, que dando alimento aumenta la calen- tura; acelera el pulso es ciert , pero después de 3 ó 4 horas, tiem po en que se ha verificado la digestión, vuelve el pulso poco á po- co al punto de donde ha partido. (-) Para dar mas valor á lo que hasta ahora llevo dicho, añadiré lo que dice Bouchut en su artículo, de los medios higiénicos ó dietéticos: “E eepto en el período mas grave de las enfermeda- dades agudas, es siempre bueno el dar á los enfermos bebidas feculentas, caldos ligeros, etc. Viene un momento al período de declinación, donde este régimen es indispensable, porque para los enfermos en que el pulso queda frecuente, no obstante la mejoría del estado general y local, es el único medio de curarles. En 24 loras, bajo la influencia de la alimentación, el pulso vuelve mu- chas veces á su estado natural. Sostener las fuerzas en el curso de las enfermedades agudas y nutrir prontamente á los enfer- mos en la convalescencia, hé aquí el principio terapéutico con el auxilio del cual se pueden tener muchos buenos éxitos \ pocos ma- los resultados.” Poco tendré que decir sobre este respecto en las enfermedades crónicas: en estas, el empleo de medios generales higiénicos cons- tituye la dietética. Una nutrición animal fraccionada y repetida, á la vez que vegetal, acompañada de los vinos amargos, el cam- bio de aire, la permanencia en el campo, los baños de regadera, los ejercicios á pié y el eposo del espíritu, reanima las fuer as. hace el apetito mas vivo, la ematosis mas completa, y todo el < r ganismo parece regenerarse en este camb >. Gualas autrm mp:ri tus, tahs sanguis, dice Hipócrates. En efecto, bajo la inÜucuca \. (') DeclarJ: circulad*»; cap. III. p. 2GÓ. 43 de las fuerzas y de la sangre regenerada, la gordura reaparece muchas veces, aun en las personas mas gravemente enfermas. La naturaleza cura las heridas que hace, y es en su seno don- de es necesario buscar los remedios de los males que ella ha pro- ducido. Sin embargo, si la¡* influencias higiénicas y nuritivas preponderan muchas veces sobre la terapéutica, que no hace mas que un papel secundario, esta manifiesta aun su potencia de un modo tan brillante, que es necesario estimarla en su verdadero valor. México, Marzo de 1874. 'éFumcuco ©(toaiúnes