osiixmlidb aaMaaM Da smifiü. ALGUNOS CUIDADOS HIGIENICOS ESPECIALES A LOS EYUiEJIAlHI, TESIS INAUGURAL QUE PARA EL Ixámett geitrrai Je |jti¡tina, firujia § (jbfffricia, presenta nf Jurailn calificador ALEJANDRO LOPEZ, Ex-piacticante de la Cárcel ds Ciudad, del Consultorio de la Beneficencia píiblica y de los Hospitales "Juárezn y "Hombres dementes." CUERNAVACA. IMPRENTA DEL GOBIERNO DE ROBELOS, Dirigida por Luis G. Miranda. ÍÍSÍJBUS isnm m aisMiiM o)i mim. ALGUNOS CUIDADOS HIGIENICOS ESPECIALES A LOS EMIDOS TESIS INAUGURAL QUE PARA EL j|xátnfii general 3c |c3¡ci#í, (’trnjia | |i|lclrici¡t, prc-’futa af Jurada cíifiíicnilor ALEJANDRO LOPEZ, Ex-pi acticante de la Cárcel ds Ciudad, del Consultorio de la Beneficencia püblica y de los Hospitales “Juárez,, y "Hombres dementes.,, CUERNAVACA. IMPRENTA 1>EL GOBIERNO DE M0REL9S, Dirigida por Luis G. Miranda. 1@Í¡«0 I la sagrada memoria de mis padrea A MÍS HERMANOS. AL SEÑOR GENERAL teus I). ¡jímiabo. GOBERNADOR DEL ESTADO DE MÍRELOS. 'HC Si*. A)r. 3« sino un tiempo muy limitado. Se recomiendan algunos aparatos, que se emplearán según sus resultados prác- ticos; pero en su defecto se echará mano del recurso, precario muchas veces, de la camisa de fuerza, que su- ficientemente holgada y sin cruzar anteriormente los brazos, no estorba en lo más mínimo la respiración y se puede tener durante la noche. Lo mismo diré de otros diferentes enagenados, como los que tienen tendencias suicidas ú homicidas, los piro-maniacos, & que sin nin- gún inconveniente pueden tenerla durante el sueño. La alimentación tiene una grande influencia sobre el sueño, una cena ligera lo hace más fácil, más repara- dor y no produce pesadillas; no se usará el café, té ú otra bebida excitante, á ménos de formal indicación; des- pués se hará dar al enfermo un paseo regular. Hay por último una cansa importante, por la cual muchos enfermos no duermen en la noche. Se nota principalmente en los dementes idiotas degenerados y muchos lipemaniacos sin alucinaciones, tendencias á las somnolencias durante el dia, que si no se evitan pro- ducirán el insomnio en la noche; se combatirá éste pro- hibiéndoles entrar en el dormitorio durante el dia, y empleando excitantes cerebrales, como el ruido, la luz, la conversación llena de preguntas, el juego, los pa- seos, &. (Suidos fa vigifíít. Acumularé en este párrafo varios detalles, qne no encuentran su lugar en los otros, y que no puedo pasar en silencio á pesar de su aparente insignificancia, por- que preven graves-consecuencias. Se combatirá la tendencia que tienen muchos enfer- mos á permanecer constantemente en el sol, principal- mente en verano; pero se arreglarán prudentemente las horas de tomarlo; con esto se evitarán enfermeda- des de la piel y del encéfalo. Según que el enfermo esté con otros ó aislado, se le evitará la vista de otro exaltado ó frenético, ó cual- quiera manifestación acalorada de las personas que le cuidan, pues muy fácilmente se trasmite la excitación; se sabe que en la otiología de muchas néurosis, y prin- cipalmente en las convulsivas, entra el terror ó la imi- tación causadas por la vista de los accesos; de donde nace la. necesidad de evitar á los locos ó epilépticos estos espectáculos, tan cruelmente desagradables. Se notará cuidadosamente el aspecto, carácter y cos- tumbres del enfermo; pues un cambio cualquiera de uno de ellos, será el indicio de alguna enfermedad, tal vez grave, de que no se quejará ni llamará la atención sobre ella. Insensibles á los cambios de temperatura y á todas las inclemencias del tiempo, tenemos que sentir por ellos y tomar las precauciones necesarias para evitarles lo que ellos rio están en estado de apreciar, y cuyos efectos serían mas terribles que en los demás hombres, pues como dice Jaccoud: los atacados de locuras depre- sivas y los alcohólicos crónicos, tienen sus tejidos en estado de muerte inminente; para evitar esto, los abri- garemos principalmente en el invierno las horas del dia que sea necesario, y en la noche, cuando el reposo muscular aumenta el enfriamento, los cubriremos su- ficientemente. La mayor mortalidad de enagénados durante el in- vierno, comprobada todos los anos entre nosotros, y esplicada por el rechazamiento de la sangre de la peri- feria al centro, congestionando los órganos profundos, da la razón de nuestra actividad para los cuidados men- cionados. Entre los diversos enagenados, hay una clase que merece ocuparnos especialmente y de una manera con- tinua, es la de los lipemaniacos en general. Estos des- graciados sumergidos en la mas honda tristeza, con el agregado de otros delirios y otras alucinaciones, han per- dido toda iniciativa, se ocultan en los lugares mas poco transitados, y allí inmóviles, pueden pasar largas horas aun sin comer ni beber. Esta inmovilidad trae muchos desórdenes en el organismo, á lo que concurre el esta- do asténico del sistema nervioso. Dice Petter, que el número de respiraciones que hacen, está disminuido, lo que produce una asfixia lenta; manifestada al este- rior por lividez en el lóbulo ole la nariz, los labios, ore- jas y las extremidades de los dedos; agrega que se en- cuentran por esto en magníficas condiciones para el desarrollo de la tuberculosis. Lo mismo afirma Bou- chardat, diciendo que la continuidad en la insuficien- cia de la exhalación de ácido carbónico, relativamente á las necesidades de la economía, conduce á la escro- fulosis y á la tuberculización. Además de este peligro distante, nos deben preo- cupar otros inmediatos, y principalmente el edema pa- sivo de las extremidades, y mas de las inferiores; que se explica tanto por la posición como por la depresión y astenia del sistema nervioso. Estos graves peligros se evitarán, además de los recursos terapeúticos, por medio del ejercicio muscular, que influenciando la com- posición de la sagre repercute sobre todas las partes de la economía, en donde el líquido nutritivo lleva los ele- mentos de vitalidad; este ejercicio es de tanta impor- tancia, que siendo generalizado á todos los músculos y verificado en buenas condiciones, compara Lacasagne sus efectos á los de una transfusión sanguínea. La generalización de los movimientos es muy importante, principalmente para los músculos respiratorios, con el objeto de facilitar la introducción del oxígeno; por esto preferimos siempre que sea posible un trabajo comple- jo y al mismo tiempo divertido, variaremos según la educación anterior y la edad del individuo los trabajos domésticos, la jardinería, el juego de bolos, de pelota &. y por último, los ejercicios de salón. Estas observaciones relativas al movimiento se ha- cen extensivas aun á los ancianos, con el objeto de re- tardar el descenso ineludible del organismo, pues están abatidas las funciones de nutrición por la menor acti- vidad de la respiración y circulación; sólo un ejercicio moderado puede levantarlas facilitando la digestión, por otra parte hecha difícil por la falta de los dientes. En los intervalos de los ejercicios, no abandonare- mos á estos enfermos, sino que se continuará la esti- mulación cerebral por el juego, la conversación &. bus- cando en cada caso particular las excitaciones que pro- duzcan mas efecto. Cuando el edema de los miembros hubiese aumen- tado mucho, haremos guardar al enfermo la posición horizontal por el tiempo necesario. Para concluir recordaré el empleo benéfico de los medios suaves y coercitivos para mantener tranquilos á los enfermos que viven aislados, y guardar el órden en los manicomios; entre los primeros recordaré ade- más de los juegos de azahar y paseos que he mencio- nado, la música suave, principalmente el piano, cuya influencia poderosa he visto muchas veces. También haré mención de la que tienen ciertas prácticas religio- sas sencillas sobre algunos enfermos turbulentos, prin- cipalmente epilépticos, á quienes se halaga por su mar- cado fanatismo. Entre los medios coercitivos, se usarán de preferen- cia los baños frios, que dados convenientemente no oca- sionan ningún perjuicio, antes bien son provechosos; el separo se usará en último extremo, porque presenta riesgos en virtud de que disminu3Te la vigilancia; la ca- misola de fuerza está indicada en todos los casos que se tengan que combatir, no caprichos ni malas costum- bres, pues estas ceden con los baños, sino impulsiones irresistibles independientes de la voluntad del indivi- duo, como los impulsos al homicidio, al suicidio, al robo, al incendio, la masturbación, &. En estos casos que exigen nuestra mas activa vigilancia, ni los baños, ni el separo darán resultado, sólo la camisola y en los muy agitados la silla de sujeción, nos precaverán de desgra- cias que estamos llamados á evitar.