T RESUMEN DE LOS TMBAJQ8 12 SOBRE LA LACUNA HUMANA DE LAS OBSERYACIONES RECOGIDAS EL 33E 1869, PRESENTADO A LA SOG1EDAD MEDIC A DE MEXICO EN LA SESION DEL DIA 12 DE ENERO DEL PRESENTE AND, POR Ctris IHtinoL CATEDRATICO DE PAPOLOGIA EXTERNA DE LA ESCUELA DE MEDICINA Y ANTIGUO DIRECTOR DE LA VACENA MUNICIPAL. MEXICO.—Imprenta de Lara.— 187Q, RESUMEN DE LOS TRABAJOS SOBllE LA VACUNA. HUMANA Y DE LAS OBSERYACIONES RECOGIDAS DTJUAUTE EL JDtE 1869, PRESENTADO A LA S0G1EDAD MEDICA DE MEXICO E.\ LA SESIOIV DEL DIA 13 DE E\ERO DEL PRESENTS A.\0, POH 1’uis iHuno?, CATEDRATICO DE PATOLOGIA EXTERNA DE LA ESCUELA DE MEDICINA Y ANTIGUO DIRECTOR DE LA VACUNA MUNICIPAL. MEXICO. IMPRENTA DE JOSE MARIANO FERNANDEZ DE LARA, CALLE DB LA PALMA NUMERO 4, 1870, AL LECTOR. Cuando bace mas de dos anos fundaba un establecimiento particular de vacu- na, cedia yo al deseo de no abandonar un ramo cuya prdctica me fud siempre tan grata. Me halagaba ademas la idea de ver la perfeccion que podia darse d, ese trabajo, poniendo en prdetica las ideas que la expcriencia me babia muchas veces sugerido. Creia se podria hacer un gran bien facilitando d los pobres de la Ca- pital y de los alrededores pudiesen bacer vacunar oportunamente d, sus bijos, ale- jando asi la posibilidad de alguna epidemia grave de viruelas scmejante d las que en otro tiempo se ban observado en Mdxico. No podia ni remotamente figurarme que la Providencia podria destinarlo d fi- nes mas altos. En efecto, cuando se supo aqui que Mr. Depaul (director de la vacuna oficial en Paris) aceptaba las acusaciones hecbas por algunas personas d la vacuna bumanizada, y que en la Academia de Medicina de Paris se babia conver- tido en uno de sus mas encarnizados enemigos, natural era que todas las personas juiciosas con cuya experiencia cbocaban abiertamente aquellas acusaciones desea- ran convencerse experimentalmente de la verdad de lo que se afirmaba. Yo mismo sentia la necesidad de bacer este estudio de un modo prolijo. habian producido en mis manos hecbos iguales a los que se referian, sin que me bubiera sido dado el verlos? Era entonces un deber mio buscarlos y poner los medios de que no pudieran escapdrseme. Hice mas, pues d todos consta que invitd d los profesores que quisieran estu- diar prdctieamente estas cuestiones, y muy particularmente d aquellos que se sin- tieran inclinados d pensar como Mr. Depaul. Poniendo mi establecimiento d su disposicion; baciendo que pudieran seguir con exactitud todos mis trabajos por el tiempo y sobre el numero de vacunados que creyeran suficiente, les presentaba la ocasion de que pudieran senalarme todos aquellos hecbos que debieran dar la razon d, los detractores de la vacuna que defiendo. Finalmente, me dirigi d la Academia de Medlcina de Mdxico con el mismo ob- jeto. Esta honorable Sociedad se dignd entonces nombrar una comision que vi- gilara mis trabajos. He procurado poner d su vista todo lo que he podido obser- var de mas interesante, y en su mano ha estado el poder hacer cn cualquiera mo- mento todas las indagaciones que creyera precisas para averiguar la verdad de cuanto he podido afirmar. La presente memoria no es otra cosa que cl resumen general de los trabajos hechos en este establecimiento durante el ano do 1869, bajo la vigilancia de la co- mision nombrada por la Academia. Su resultado confirma plenamente todo lo que yo habia escrito antes sobre la vacuna humanizada. Mantengo la esperanza de poder decir lo mismo pasado algun tiempo, y cuan- do el numero de los vacunados aqui bajo las bases que tengo establecidas haya adquirido una proporcion muy respetable. Esta serd, la respuesta mas sdlida 4 indestructible que pueda darse d, tan calum- niosas aseveraciones. Mexico, 31 de Mayo de 1870. Q? ■ JjSP. ibdbl iaBZ me je: hkt de los trabajos beebos en el Establecimieuto de Vacuna del Sr. Munoz, y eonsideracioncs a que dan lugar las obscrvaciones recogidas por el durante cl ailo de 18(*9. Ninos vacunados 3.025 Yacunados por 2? vez 129 Idem por 3? 4 Idem por 4? 1 (Es de notar que muchos de estos nines habian sido yacunados an- tes en otras partes.) Encontramos evidentemente sifiliticos al vacunarlos 46 Con erupciones u otros sintomas quo daban lugar d creer que po- dian estar sifiliticos, pero que nos limitamos d llamar sospeebosos por no tener una evidencia absoluta 235 Con erupciones simples como eczema, impetigo, sarna, liquen, pru- rigo, ecthyma simple, tina, roseola, etc 240 Los granos para vacunar ban sido tornados algubas veces el sdtimo dia, mas co- raunmente el octavo, varias veces el noveno, y rara vez el decimo. Al elegir el grano no nos hemos fijado principalmente en cl dia en que aquel se encuentra, sino en su aspecto y desarrollo. Usar un grano que apenas comien- za d desarrollarsc, nos parece imprudente bajo muebos puntos de vista, aim cuando esto haya sido rccomendado y becho por varias personas. Preferimos que el gra- no adquiera cierta perfeccion, evitando, por otra parte, el que baya comenzado d perder su lozania. Ese moment© varia muebo, como se puede ver en la prdctica, segun multitud de circunstancias, como el clima, la estacion, etc., pero sobre todo, segun la predisposicion individual, pucs vemos que de nines vacunados en un mis- mo dia con la misma vacuna, en algunos puede tom arse ya esta el sdtimo dia, en otros el octavo, en otros el noveno, y cosa que es bastante rara pero que suele verse en alguno, las ptistulas vacunales no se hallan en un estado pcrfecto sino basta el ddcimotCrcero d ddcimocuarto dia. Nunca podriamos insistir demasiado en que no es prudente tomar la vacuna muy temprano, asi como no lo es tomarla ya un poco tarde, porque ambas cosas exponen d qne no se conserve en toda su perfeccion. Creemos qne el procepto fijado por algunos autores de que se tome la vacuna precisamente el sesto 6 sdtimo dia expone mucho d verla variar, y d que tal vez se debilite tambien la energla de su facultad preservativa. Tal vez sea dsta una de las causas del efecto preservative temporal de que se ha acusado d la vacuna en algunos paises. Debemos llamar la atencion sobre un hecho que es bastante comun. Sucede algunas veces, que aun para una persona ejercitada tal pustula vacunal se presen- ta con todos los buenos caracteres exteriores que pueden apetecerse, y al picarla, sin embargo, no se cbtiene mas que un liquido turbio; este liquido debe desechar- se, pues se espondria uno d ver variar la vacuna, sicndo solo la vacuna perfecta- mente trasparente la que debe inspirar toda seguridad. Deben esceptuarse algu- nas pustulas vacunales perfectas en las que la linfa vacunal no presenta un color turbio sino ligeramente amarillo, color que no es debido d una descomposicion de ella, sino que le es natural: esta vacuna presenta, ademas, sumamente marcados al- gunos de los caracteres asignados por los autores d la vacuna mas perfecta. La edad de los vacunados ba variado desde veinte dias hasta veintiocbo alios, habiendo mucbos que se encuentran en las diversas edades intermedias, cuatro, scis, ocbo, diez, doce, diez y seis, veinte y mas anos. La vacuna ha prendido fd- cilmente en todos estos casos, cuando estas personas no babian sido vacunadas antes. En mucbas de ellas la indisposicion general ba sido fuerte (movimiento fe- bril que ba durado algunos dias); en una palabra, ba sido mas notable que en los ninos pequenos. Debe fijarse la atencion en ese numero algo considerable de personas de edad desde cuatro anos basta veinte y tantos que no habiendo sido vacunadas, sin embargo no babian sido atacadas de viruelas. Esto prueba lo que bemos dicho en otra parte: que personas que tuvieron solo vacunas modificadas pueden perma- necer algunos anos sin scr afectadas de viruelas, y atribuirse esto d sus vacunas. Algun dia aquella enfermedad los ataca, y de ese beebo deducen entonces indebi- damente algunos, que la virtud preservativa de la vacuna es limitada. A los Sres. comisionados por la Academia de Medicina para verificar nuestros trabajos, y d algunos otros miembros de ella, bemos podido bacer ver personas en quienes la vacuna no produjo mas que pustulas modificadas, aunque aparecidas al debido tiempo; personas en quienes babia al mismo tiempo piistulas verdaderas y modificadas, y en fin, algunas en quienes ademas de esas bubo tambien pustulas de vacuna perfectamente falsas. Todas eran resultado de la aplicacion de la mis- ma vacuna, hecha por una misma mano. En esto vemos confirmado lo que des- de el origen de la vacuna observaron los primeros vacunadores. Las obsorvacio- 7 ncs que se refieren d esto os lian sido comunicadas mensualmente con todos sus pormenores. Tambien os ban sido presentadas con todos sus detalles, observaciones (en nu- mero notable) que prueban las ventajas de las revacunaciones d cortos periodos (se entiende las practicadas en el periodo de la evolucion de la vacuna), en las cir- cunstancias que hemos fijado, d saber: un grano pequenisimo en cl octavo d no- veno dia, como unico resultado de una vacunacion, d la ausencia total de pustu- las d la misma dpoca. Como dije antes, el numero de estas observaciones es ya notable, y obtenidndose casi siempre el resultado tan favorable que hemos senala- do, creemos hacer un bien al recomendar esta practica que puede influir tanto en la tranquilidad de las familias. En nuestros registros tenemos inscritas varias personas en cuya primera vacu- nacion no se obtuvo mas que un grano microscdpico; otras en quienes nada sc ob- serve: unas y otras ban sido despues sometidas d reiteradas revacunaciones (diez y nueve d veinte veces algunas) sin resultado alguno. La nina do nuestro com- panero el Sr. D. Ignacio Torres, otra del Sr. D. Luis Martinez del Yillar, se ba- llan en este caso. A la llegada de la vacuna animal d Mdxico casi todas estas personas se precipitaron d experimentarla: la vacuna animal nada produjo en ellas. Esto servird, para probar dos cosas: 1? que no es de despreciarse el resultado de las observaciones que hemos dejado consignadas, pero que esc resultado no pue- de obtenerse sino practicando las revacunaciones en determinado tiempo: 2? quo la vacuna animal no es mas energica que la bumanizada, como ban querido soste- ner algunas personas. Esta ultima proposicion recibe ademas nueva fuerza en las observaciones que hemos consignado tambien de personas de diversas edades, en quienes la vacuna animal aplicada una y dos veces no did resultado alguno: vacunadas despues a pc- rlodos diversos con la vacuna bumanizada, lograron inmediatamentc tener vacuna perfecta. Respecto de los accidentes que ban podido aparecer despues de la vacunacion, hemos notado erupciones simples diversas en corto numero; las mas frecuentes ban sido la roseola, el impdtigo y el eczema, aparecidas en diversas partes del cuerpo: estas ultimas, cuando se ban presentado, ha sido generalmente en ninos que al va- cunarse tenian ya algunas de estas afecciones. En una nina, de quien dimes cuenta detallada, sobrevino el flegraon en uno de los brazos, precedido do accidentes generales graves aparecidos el mismo dia de la opcracion: hicimos desde entonces observar que la vacuna que se le aplied no es- taba alterada en manera alguna, y en el otro brazo aparecieron pustulas vacunales perfectas: ademas, la lanceta estaba bien limpia, y solo pudidramos encontrar algu- na esplicacion d este beebo en la predisposicion particular de la nina. Habia pa- 8 decido otras veces (segun nos informd la madre) una erupcion exantematosa, en la quo las manchas mas d menos extcnsas aparecidas en todo el cuerpo eran de un color rojo livido y so acompanaban de un fuerte movimiento febril. Igual fad la erupcion quo se manifesto el mismo dia de la vacunacion, lo que dd valor al juicio que formamos. Ningun nino de los vacunados ese dia tuvo accidente de ninguna especie. Por lo demas, esta nina sand perfectamente. Todo lo que decimos sobre ella fud adcmas verificado por los Sres. Liceaga y Brassetti. Uno que otro caso de erisipela se nos ha presentado tambien en algunos nines vacunados, pero ha sido probablemente d consecuencia de aplicaciones de grasas, hechas para calmar la inflamacion. Plubo uno en quien pudo observarse eviden- teraente esto; en- ese nino las pustulas crecieron mucho en un brazo y sobrevino una verdadera erisipela: alarmados los padres llamaron d un medico; dste declare que los accidcntes que se presentaban eran probablemente el resultado de la apli- cacion de una mala vacuna (1); prescribid una pomada para que fuera aplicada en la parte externa del brazo; la erisipela se estendid hasta el cuello; las pustulas co- menzaron d supurar. Advertido yo por el padre del niho, pase d verlo; bice in- mediatamente lavar con agua tibia y jabon todas aquellas partes; apliqud en se- guida un poco de cerato en un pedacito de algodon sobre cada pustula, y polvo de baba y algodon solo sobre todas las partes erisipeladas. Todos los accidentes calmaron inmediatamente, y el nino fud mejorando hasta sanar por complete. El impetigo, el eczema, se ban presentado en algunos nihos en el lugar mismo de las pustulas d en las inmediaciones, y en algunos se ban extendido d diversas partes del cuerpo. En algunos casos estos accidentes se pueden esplicar, porque ya los ninos presentaban en algunas partes del cuerpo estas mismas afecciones: en otros ha parecido depender de que los ninos se ban rascado constantementc las costras, d de que los vestidos se adberian alii y era necesario despegarlos, dando esto lugar al mismo resultado: en fin, en algunos casos las costras babian sido re- blandecidas por aplicaciones emolientes d por cucrpos grasos, y babian caido, de- (1) No siendo nueslro propdsilo encubrir sino esclarecer los heebos, deseariaraos viva- mente que todos los profesores de medicina a cuya observacion pudiera ser soraetido algun hecho (resultado de'nuestras vacunacioues) que pudiera ser mal interpretado, nos dierau aviso oportunamente, para que empleando los medios debidos se investigara la verdad y se evitara asi circulaseu en el publico esos rumores destavorablcs inmerecidos respecto de la vacuna humana. Los invitamos al mismo tiempo que vengan a ver, en el moment© en que practicamos estas operaciones, el estado tan malo de salud en que sueleu traer a los ninos, por afeccio- nes especificas, u otras, cuyos progresos y aun termino fatal suele ser atribuido (acaso por consuelo) a la vacuna. 9 jando Tinas superficies que supuraban: entonces las partes inmediatas se escoriaban en algunos puntos, presentfindose en seguida aquellas afecciones. Hemos observado nirlos en quienes la aplicacion de manteca heclia imprudente- mente sobre las pustulas vacunales, en hojas de lechuga 6 de col, did lugar d que las pustulas vacunales se ttlceraran, apareciendo alrededor otras pustulas que d su vez se ulceraban tambien, tomando el fondo de todas ellas un color gris y un as- pecto sospechoso. La curacion, sin embargo, ha sido fdcil de obtcner, suprimien- do aquella aplicacion y curando las ulceraciones con una pequeiia cantidad de una pomada heclia con precipitado rojo puesta en un pedacito de algodon; de este me- do se ha curado separadamente cada punto ulcerado: por encima de todo hemos hecho aplicar unicamente algodon bien seco. Respecto de sifilis vacunal, lo que podemos asegurar es que no la hemos en- contrado. Pudiera alegarse que habiendo registrado escrupulosamente d todos los nines para verificar el estado de su salud y evitar asi el tomar la vacuna de los enfer- mos, no debe parecer estrano que no la hayamos visto. Esto, como se ve, equi- valdria d decir, que tomando precauciones, como nosotros lo hemos hecho, se pue- de con seguridad evitar la sifilis vacunal. Seria ya conseguir algo de muchos que habian asegurado que esta enfermedad puede comunicarse aun de ninos que al ser usados como vacuniferos se encuentran sanos en apariencia. Pero el notable numero de ninos que hemos encontrado sifiliticos d con erup- cionea mas d menos sospechosas desde que comenzamos este registro escrupuloso, nos convence mas y mas cada dia de que en los millares de vacunaciones que practicamos antes hemos tornado la vacuna multitud de veces de ninos sifiliticos, y esta enfermedad no ha pasado sin embargo. Es de notar, que las reglas seguidas por nosotros invariablemente, y d las que nunca hemos faltado, han sido las de no tomar la vacuna sino de verdaderas pus- tulas vacunales, y la de no usarla cuando estfi ya alterada. Los resultados obtenidos con esta prfictica en tan dilatado numero de aims sin el exfimen minucioso de los ninos, lo que debe habernos hecho caer millares de veces en la circunstancia desgraciada de tomar la vacuna de ninos que tenian afec- ciones sifiliticas, dichos resultados probarian suficientemente, d nuestro modo de ver, que los dos virus (el vacuno y el sifiiitico) no se hallan juntos en una pustu- la vacunal perfecta; que seria necesario que esa pustula hubiera dejado de ser lo que era, y que el fluido vacuno hubiera sido reemplazado por un liquido purulen- to. Y no solo nosotros, sino varias otras personas, han podido verificar prfictica- mente por si mismas la verdad de lo que decimos. Hace mas de doce arms que nuestro companero el Sr. D. Josd Maria Yillagran se halla encargado de la asis- tencia de la Casa de nifios expdsitos de esta Capital. A su entrada alii. pudo ob- ser var que la propagacion de la vacuna kabia side antes descuidada, lo qne did lugar d que muclios nines kubieran side atacados de viruelas, de cuyas resultas algunos quedaron kasta ciegos. El ka tornado despues empeuo en practical' con regularidad la vacuna a medida que Began alii los ninos, y en este largo espacio de tiempo no se ka visto mas que un solo caso de viruelas. Esto tuvo lugar en una nina en quien la vacuna fud aplicada cuando ya estaba atacada de aquella en- fermedad, por lo que la vacuna quedd sin efecto. Ningun otro caso de viruelas ka sido observado, aim en los anteriormente vacunados, entre los que bay algunos de edad de dicz y seis y aim de veinte arios. Esto prueba que la vacuna ka sido perfectamente preservative, pues ninguna revacunacion ka sido practicada. El Sr. Yillagran asegura, ademas, que al kacer sus vacunaciones no ka exami- nado cuidadosamente al vacunifero, y que sin embargo nunca ha visto la sifilis vacunal. Si quedara todavia alguna duda sobre esto, desapareceria al ver que en un nu- mero notable de experimentos directos de vacunaciones keckas recientemente en Pa- ris, para las que la vacuna fud tomada de ninos evidentemente sifiliticos, no paso la sifilis. Estas observaciones ban sido comunicadas d la Academia de Medicina de Paris, y es necesario convenir en que Mr. Depaul no ka podido destruir su sig- nificacion. Digo que no ka podido destruir su significacion, aunque ka querido explicar c<5- mo en todos esos casos pudo suceder que no pasara la sifilis. En unos casos dijo Mr, Depaul que no kabria pasado la sifilis, porque se kizo la experimentacion en personas tal vez sifiliticas, y por consiguiente refractarias ya d esta enfermedad. Esta respuesta es inadmisible, si se considera que esta ya probado que se puede contraer la sifilis no una sino muckas veces, kasta llegar it aniquilarse la constitucion mas robusta. Que en algunos otros casos, dijo, si la va- cuna se tomd de tubes 6 placas, bien pudiera suceder que el virus sifilitico se ku- biera alterado y perdido su accion especifica, mientras que el vacuno la kubiera conservado intacta: scr esto admisible? Esta respuesta no es. mas que una suposicion gratuita, que se halla contradicka por los casos que el mismo cita de inoculaciones sifiliticas con vacuna enviada de otros lugares en placas. Con es- tas respuestas ha creido reducir nulidad aquellas observaciones. Pero muy d su pesar debe quedar consignado, que cuando se ka puesto en accion con las precau- ciones debidas la causa denunciada de aquel accidente, no se ka logrado obtener dste. que esta contradiccion (como dice Mr. Guerin) entre los resultados obte- nidos por la experiencia y los suministrados por la observacion? Nosotros aila- dk’emos: que tambien esa diferencia entre los resultados que ka dado la ob- servacion en manos de la generalidad de los vacunadores, y los presentados por imo que otro que liace realmente una verdadera excepcion? Aim hay mas: ese imo que otro vacunador que trabaja infatigablemente por desacrcditar la vacuna humanizada y sustituirla con la animal, no ha presentado hechos propios que hu- bieran pasado en sus manos; estas personas buscan y aceptan cuantos se les refie- ren, por mas incompletos 6 ridicules que aparezcan. El mismo Mr. Depaul se halla en este caso, y creemos que se hallaria bastante embarazado para responder si se le interpelara de este modo: Poned d un I ado, Mr. Depaul, todos esos hechos que vos mismo no haheis podido ver por compteto: los que os son propios, ved aid lo que linicamente os pedimos: ohservados por vos desde el principle hdsta elfin, scran mas a propdsitopara convencernos que los que tan penosamente habeis acu- mulado. Oualquiera creeria que los tendria reunidos ya en gran numero; nada de eso: ni uno solo ha podido citar con ese requisite. Lo repetimos: la ausencia de estos hechos en manos de los vacunadores de bue- na fd es un argumento de un gran peso en favor de la vacuna humana. Despues del ningun resultado de los experimentos directos hechos on Paris, de que venimos hablando, no parecerdn ya estranas las aseveraciones de los antiguos inoculadores del pus varioloso, ni las de los vacunadores que han asegurado haber inoculado muchas veces el virus varioloso y cl vacuno, tornado de personas sifiliti- cas, d otras sanas, sin que esta enfermedad se hubiera asi comunicado. Hay otras consideraciones aun que agregar: hace ya algunos ailos que la aten- cion de los vacunadores ha debido estar fija sobre este punto tan interesante des- pues que se comenzaron 1I' hacer las alarmantes publicaciones de Mr. Depaul. Si la verdad estuviera de su parte, deberia ser ya considerable el numero de los hechos que lo coraprobaran: uno que otro, es verdad, ha sido presentado en estos ahos en esc sentido; pero tarabien han sido diversamente interpretados por los que han podido verlos, tanto rcspecto dc su verdadera naturalcza, como de las circuns- tancias que les dieron origen. La generalidad de los vacunadores de buena fd no los ha presentado, porque no los ha visto. Queremos aun conceder que verdaderos casos de inoculaciones sifiliticas, (i con- secuencia de un acto que se ha llamado vacunacion, hayan podido ser presenta- dos d la Academia de Medicina de Paris, porque no se nos oculta que los intere- sados en hacer prosperar la vacuna animal hardn todos los esiuerzos posibles para hacer servir a aquella corporacion de instrumento para la realizacion completa de sus fines. conciliar de otro modo la rareza 6 la ausencia de esos hechos en manos de los vacunadores concienzudos, y esa facilidad con quo hoy parece se los procuran otros? No ignoramos como podrian mezclarse ambos virus, si nosotros mismos quisidramos cedcr al dcseo de presentarlos reunidos. Mas como no todos estdn interesados en bacerlo, llamamos una vez mas la aten- cion sobre la innocuidad de millares de vacunaciones que ban sido sin duda prac- ticadas, durante tantos arios, por todos los vacunadores, con vacuna tomada de ninos sifiliticos. Por ello se ve cuanta garantia babria ya para los vacunados, con solo exigir que no vacunasen sino personas inteligentes y practicas en este ramo. Pues bien, esta garantia es absoluta y completa cuando ha precedido el exdmen escrupuloso que tenemos boy establecido. Nos fundamos para decirlo, en lo que bace mas de dos anos bemos estado vien- do muy de cerca. Las vacunaciones diarias y en cortos grupos, que tenemos es- tablecidas, nos ban permitido seguir con mayor exactitud que lo que se pueda ba- cer en cualquiera parte todas las circunstancias que ban acompanado d seguido nuestras operaciones: el numero de personas vacunadas en este establecimiento desde que lo abrimos asciende ya d cuatro mil cuatrocientas sesenta y tres. Has- ta abora no nos ba sido dado observar esas inoculaciones sifiliticas. Reflexidnese, sin embargo, que durante la mitad de este tiempo vacunamos se- gun las reglas que nos babian guiado siempre, y sin bacer desnudar d los ninos para examinarlos escrupulosamente; durante la otra mitad este exdmen ba sido perfecto: ni en uno ni en otro caso bemos visto inoculaciones sifiliticas con la va- cun a. Realmente nos admiramos de que algunas personas bayan avanzado, y mucbas consentido en creer, que la vacuna tomada de una pustula vacunal perfecta, d su debido tiempo, de un nino que bien examinado tiene la apariencia de una salud perfecta, pueda cornunicar la sifilis por tenerla aquel en estado latente. Porque aun cuando la pustula vacunal pudiera scr en este caso la puerta de salida de la sifilis, nunca seria sino despues que esa pustula bubiera dejado de ser vacunal; que el sintoma sifilitico y contagioso vendria d manifestarse, por consi- guiente, muy lejos del memento en que debid ser tomada la vacuna. Y si en fin, escs beebos existen; si ademas no son raros, como algunos lo ban afirmado d nosotros y al publico, se haria un gran servicio probando prdcticamen- te su existencia. A nosotros toca negarlo absolutamente: la conviccion que sobre esto antes niamos, robustecida boy por una experimentacion clinica muy rigurosa, nos afir- ma en la creencia de que tal aseveracion no es mas que un fantasma inventado para inspirar horror entre las gentes d la vacuna bumana. Las vacunaciones que durante todo el ano de 1869 bemos practicado sobre tres mil veinticinco ninos ban sido vigiladas por la coraision que esta Academia se dignd nombrar de su seno. Esperamos que ella os informara de la dedicacion que bemos puesto en nuestros trabajos, y de la exactitud de nuestras observaciones; todos los casos que ban parccido notables por algima circunstancia 1c ban sido presentados por nosotros, y hemos tenido la satisfaction de poderle hacer ver prdcticamente casi todo lo que consignamos en el trabajo que bace poco tuvimos el honor de dedicaros. No es, pues, ya, nuestra sola palabra; el informe de vues- tra comision sent el que os hard ver si debeis d no confiar en nuestras observa- ciones. A1 pediros vuestra intervencion en nuestros trabajos, hemos dado d conocer dos cosas: la sinceridad con que procedemos; 2? la seguridad de que con la vacuna de un niho que tiene toda la apariencia de una buena salud no se puede hacer dano alguno. Bajo este punto de vista no vacilaremos en hacer nuestra la quinta proposicion de Mr. J. Guerin, tomada de su tercer discurso publicado en la Gaceta Mddica del 17 de Julio de 1869. Dice asi: « La vacuna desarrollada con regularidad no puede producir en la es- fera de su evolucion fisioldgica mas que virus vacuno. La vacuna no dd ni pue- de dar mas que vacuna. Si lo contrario sucediera, la vacuna. animal Jiallaria en el en el carbon, en la tuberculosis, elementos de contaminacion y trasmisibi- lidad morbosa que equivaldria d la de la stjilis en el hombre.» Este razonamiento, que como puede verse es identico al que emitimos hace tiempo en nuestros primeros escritos, es de todo punto exacto cuando se estable- ce la comparacion de los males d que pudiera dar origen la vacuna tomada de un niho, d de un animal que no presentan serial ninguna de enfermcdad que pueda trasmitirse. Seria entonces precise renunciar d ambas vacunas: dird mas; d la misma inoculacion del pus varioloso que las habia precedido. Pero debe tranquilizarnos la seguridad que nos dan los resultados obtenidos aqul; ellos son tales, que no tememos afirmar que con vacumfero que bien exami- nado se halla perfectamente sano, es enteramente falso que pueda trasmitirse la slfilis. Estimariamos sobremanera que las personas que de buena fe temen esc peligro, en las circunstancias que hemos hjado, se uniesen a nosotros y siguiesen nuestros trabajos diarios para descubrir si hemos dicho realmente la verdad. Afirmados en esta persuasion, creemos que se puede dar una garantia absoluta (bajo este respecto) d todas las personas que se vacunen, empleando las precau- ciones y cuidados que tenemos hoy puestos en prdctica. Antes de terminar, debemos tambien hacer presente quo d pesar de ser diaria nuestra vacuna no nos ha faltado el suficiente numero de vacunlferos, y siempre hemos podido tener un gran numero de tubes con vacuna para satisfacer los pedi- dos que se nos ban hecho. Esto quiere decir: 1° que no faltan vacunlferos en Mdxico: 2*? que puede re- cogcrse una cantidad considerable de vacuna. Ni hay que tcmer quo dsta pierda su energia cuando se halla conservada en tu- bes inucho tiempo. Los experimentos que hemos hecho d este respecto nos han convencido de que empleando varias precauciones se puede conservar en un esta- do perfecto basta por un ano. Hay que observar que todos estos trabajos ban si do bechos d expensas de un particular: se comprenderd entonces la extension que se podria dar d otros seme- jantes que fucran subvencionados por la autoridad. La Academia de Medicina de Mdxico debe, en mi concepto, scr cada dia mas cauta para aceptar lo que Mr. Depaul y sus agentes puedan avanzar sobre esta cuestlon tan importante: su fin es conocido: desprestigiar en lo posible la vacuna bumana para bacer asi necesaria la animal. Para conseguir este objeto no per- donardn medio alguno. La recompensa que promote ese negocio, en el que tal vez se haga servir de instrumento d la Academia misma de Paris, premiard am- pliamente sus trabajos. Pero aqui no debemos precipitarnos; debemos esperar el tiempo suficiente para ver claramente de qud lado se balla la verdad. Los resultados obtenidos aqui, basta boy, nos dan dereebo a creer que pueda muy bien suceder respecto de la sifilis vacunal lo mismo que respecto de las reva- cunaciones; estd, probado que estas no son necesarias entre nosotros, mientras que en muebas partes de Europa reina la opinion opuesta. Tengo motives fundados para asegurar d esta Academia, contra la opinion de Mr. Depaul y de algunas otras personas que piensan corao el, que con la vacuna Jiumanizada se puede dar en todos sentidos una garantia absoluta. Mdxico, Enero 8 de 1870.