ESCUELA N DE MEDICINA DE MEXICO. ALGUNOS APUNTES —sobre la— , SEMIOTICA OI U LENGUA. TRABAJO QUE PARA EL EXAMEN GENERAL * -DE- MEDICINA, CIRUGIA Y OBSTETRICIA, presenta al Jurado Calificador TOMAS A. TÁLAVERA Alumno de la Escuela N- de Medicina, ex-practicante del Hospital Juárez y de las secciones Módicas de Policía . TOLUCA. TIP. DEL GOBIERNO EN LA ESCUELA DE ARTES. 1896. ESCUELA N. DE MEDICINA DE MEXICO. ALGUNOS APUNTES — sobre la— SEMIOTICA DE LA LENGUA. V’ TRABAJO QUE PARA EL EXAMEN GENERAL —DE- MED1CINA, CIRUGIA Y OBSTETRICIA, preseuta al Jurado Calificador TOMAS A. TALAVERA Ahumó de la Escuela N- de Medicina, ex-practicante del Hospital Juárez y de las secciones Médicas de Policía. TOLUCA. T1P. DEL GOBIERNO EN LA ESCUELA DE ARTES. 1896. 1 mis amados padres. CORTO TRIBUTO DE TERNURA FILIAL Y RECONOCIMIENTO, FOR LOS SACRIFICIOS Y DESVELOS QUE HAN EMPRENDIDO DURANTE MI CARRERA, A MI HERMANO % h 3 R, P I f A N ! 0 7 A L A V F. F( A . jttuij. floco- &eiLá cuanta liarla ¡Laca cahLes/Lan~ det1 ai afán que has. ta/nacta, Laltándame un ¡tah- aenuL\ ficcile esta humilde tnanifestaicánt cania déliiL ¡icuela de mi sincera aqcadecimiento, jyEÑOR jjoN jyANTiAGO HOMENAJE DE CARIÑO V PROFUNDO AGRADECIMIENTO POR LA GENEROSA PROTECCIÓN CON QUE ME HA FAVORECIDO 8 MIS QUERIDOS HERMANOS. -^isr^Tonvci^. mu*' A lengua es un órgano que con la parte íppFsuperior de la región suprahiodea forma el piso de la cavidad bucal. Fija en la base sobre el hueso hyoides, su par- te libre juega con libertad en la boca; tiene una forma casi piramidal, de base posterior y de vér- tice anterior, el que gracias á su movilidad, puede salir fuera de la cavidad para su fácil examen, comodidad útil para estudiar los neoplasmas ó cualquiera otra perturbación que pudiera pre- sentar. Como resultado de las medidas que Sappey ha hecho en un gran número de personas, saca pa- ra la lengua de los adultos, de 9 á 12 centímetros de la punta á la base, y de 5 á 6 centímetros de un borde á otro en su porción más ancha. La lengua, al estado de reposo y cuando la boca está cerrada, es horizontal en su parte an - terior, y en el tercio posterior, hace un plano in- clinado de arriba abajo y de adelante atrás hasta llegar á ser vertical á una pequeña distancia an- tes de insertarse al hueso hyoides, La tracción de la lengua fuera de la boca, modifica completamen- te la dirección que en el estado de reposo afecta; pues que el hueso que le sirve de inserción, se levanta, la parte que antes era vertical se cam- bia en horizontal, y todo el órgano presenta una oblicuidad de arriba á abajo y de adelante atrás. A la lengua se le cuentan dos caras, dos bor- des, una base y una punta. La cara superior ó dorsal está formada de una mitad anterior horizontal que está en contacto con la bóveda palatina y velo del paladar, y una mitad vertical que está separada del vértice de la lueta como á unos 8 ó 10 milímetros, más aba- jo está en contacto con la epiglotis por los replie- gues gloso epiglóticos (un mediano y dos latera- les). En la unión de los tres cuartos anteriores con el cuarto posterior se encuentra la punta de la V lingual correspondiendo á un fondo de saco bien grande llamado foramen ccecum (Morga- gni) 6 laguna de la lengua (Chaussier). La par te anterior de la V lingual es un poco tomentuo- sa con papilas de tres clases:«papilas filiformes» ó “cónicas**, ocho á diez veces más altas que an- chas., de punta hacia adelante, «papilas fungifor- mes» ó «moriformes,» salientes, redondas, en for* ma de masa, su color rojo se destaca perfecta- mente sobre el blanquizco de las filiformes, se hallan en los bordes y punta de la lengua; y las “papilas caliciformes** en número de 16 á 20; las más grandes se encuentran en la punta de la V lingual ocupando el foramen coecum; como las fungiformes, no hacen saliente sino que están en- 13 terradas. La porción posterior es desigual, con sutcos y con salientes aplastadas, voluminosas» con un orificio en su vértice. Un surco antero posterior divide á esta cara en dos partes iguales. La cara inferior ocupa menor espacio, pues corresponde á su parte libre, la que descansa so - bre el piso inferior de la boca. C on el piso de la boca forma una gotera parabólica de concavidad hacia atrás. En la cara inferior de la lengua se encuentra un repliegue mucoso vertical, llamado freno ó filete de la lengua, á cuyos lados se ven unas líneas azulosas que son las venas raninas, lugar que los antiguos elegían para practicar la sangría. 1 Cerca de la línea media hay un tuberculito abierto, desembocadura del canal de Wharton, por donde sale la saliva. Más afuera existen unos levantamientos longitudinales que corres- ponden á los músculos linguales, Losbordes de lalengua, unoá la derecha y otro á la izquierda se adelgazan conforme sea cercan á la punta, son libres y arredondados, se ap ican so • bre las encías, en la concavidad del hueso maxi lar inferior y en los arcos dentarios. Cuando sufren un aumento de volumen pueden guardar la impresión de los dientes. La punta de la lengua varía continuamente durante su contracción; en la parte media se ve el final del surco de la cara superior, continuar- se con el de la cara inferior; está en contacto la punta con la cara posterior de los incisivos su- periores y con el borde de la mucosa gingival. La base de la lengua se fija al hueso hyoidesj la base real, elíptica, se continúa con la membrana hyoglosa que la fija al hueso. Sobre la base apa- rente y en la parte más posterior de la cara dor- sal, se venlaepiglotis y los repliegues epiglóticos. ESTRUCTURA.—La lengua es un órgano esen. cialmente muscular. Entran en su formación: una mucosa, papilas y glándulas, un esqueleto, músculos, vasos y nervios La mucosa es igual á la que tapiza la cavidad de la solamente que en la cara dorsal, limitada entre el vértice de la V lingual hacia atrás y toda la que cubre la cara inferior de la lengua, os delga* da, con un tejido submucoso y cubierta de peque* ñas papilas hemisféricas; otra porción de la mu- cosa, entre el vértice de la V lingual y la punta de la lengua, es muy adérente. La mucosa se compone de un epitelio y un dermo-corion: el primero entra en el grupo de los epitelios pavimentosos estratificados, su gro* sor varía según el lugar donde se le examina; en la parte media de la cara dorsal tiene medio mi* límetro de grueso. Una propiedad importante de este epitelio es de estar dotado de una permea> bilidad muy grande por los líquidos. El dermo'conon varía igualmente de espesor en mente una mayor ó menor decadencia intelectual con mayor ó menor rapidez y más ó menos pro- funda; otras veces, hay realmente concepciones delirantes, ideas erróneas, ilusiones., alucinacio- nes ideas delirantes, etc., y la explicación existe, en la causa reblandecimiento cerebral. Hay enfermos que conservan todavía su len- guaje, pero que al emitir alguna idea, lo ha- cen repitiéndola frecuentemente para asegurar- se (dicho de ios enfermos) de que no han perdi- do su lengua, otros enfermos pronuncian pala- bras ó fraces incoherentes sin completar el pen- samiento, porque creen que una fuerza misterio-- sa se opone á ello ó que altera simplemente la traducción verbal. El pensamiento hablado y las perturbaciones que se observan al ex pasarlo, son estígmatos útiles para caracterizar una enfermedad mental. Desde la amnesia verbal simple que se encuen- tra al estado normal del individuo, y que consis- te en el olvido de una palabra ó frace, por más esfuerzos que se hagan para recordarla. La am- nesia que se observa en las intoxicaciones, en especial la del tabaco; la que se estudia en la ja- queca oftálmica/'que es urt sindroma patológico el enfermo tiene su inteligencia intacta, las ideas son perfectas; cuando se le provoca alguna cues- tión, oye lo que se le dice, pero escapa á su men * te el significado de las palabras, hay sordera ver- bal, al niísmó tiempo aun cuando' nó exista pa- rálisis de algfún músculo motor, el enfermo no puede articular una palabra. Parinaud refiere la observación de un individúo' de 35 años, qúe padeciendo de jaqueca oftálmica, cada acceso se acompañaba’de pérdidá súbita1 dé la palabra, que le duraba algunas horas; en uno de los últi- mos que sufrió y que duró afásico 36 horas, pre- sentó entre otros síntomas, desigualdad pupilar, embarazo de la palabra y temblor fibrilat* de la lengua y las mailos. LoS epilépticos tienen también entre sus estíg« matos perturbaciones del lenguaje, que son los que parten del aura y que comprenden desór- denes motores, sensitivos y psíquicos. En al> gunos se encuentra solamente tartamudez (una repetición de las palabras), parafracia ó afacia motriz más ó menos completa; en otras, ágüdez del oído al ruido, pero sin comprender el signi* ficado de las palabras. En la histeria, se cuenta el mutismo histé- rico, cuyo fenómeno consiste en qué el enfermo, comprendiendo el sentido de las palabras Labia- das ó leídasj pueda comunicar sus ideas por la mímica Ó por medio de la escritura/ pero le es enteramente imposible emitir un sonido, no obs< tante que persiste la integridad délos movimiem tos de la lengua y labios; está privado de las re- presentaciones motrices indispensables para el mecanismo de la palabra articulada, está áfono. Con lo que puede confundirse el mutismo histé- rico, es'con el mutismo que existe en los ataca- dos de melancolía depresiva. La la lentitud de la palabra, perte- nece á la pereza intelectual, son signos de la de- mencia. El temblor (le la palabra forma parte de los fenómenos motores, y se acompaña de movimientos en la lengua y músculos de la ex- presión facial. En el paralítico general, el lenguaje comienza á modificarse por una dificultad en ciertas síla- bas, sigue después una vacilación más pronun- ciada, unas veces intermitente, otras continua, hasta que la palabra cortada, toma un carácter estravagante y se convierte en seguida en sal- modia (hablar, con dificultad, mascar las bras) y temblorosa; á la vez que esto pasa, el timbre de la voz baja, se hace ronca. Cuando la voz no se ha perdido y el enfermo habla, los obstáculos que encuentra al emitir algún pensa- miento son mayores á medida que se apresura á decirlo más aprisa; por el contrario, si lo dice con mucha calma, deletreándolo por decirlo así, sílaba por sílaba, conseguirá expresar su pen- samiento, que de otro modo no podría hacerlo. 59 El balbuceo marca su carácter sobre la for- mación literal de los sonidos; no se nota el tropie1 zo de sonidos cuando la palabra es corta, sino cuando es larga, de aquí que para descubrir el balbuceo, hay la necesidad de obligar al enfermo á que pronuncie palabras largas, El trastrabillo silábico, debe distinguirse del tartamudeo; en ios dos fenómenos coexiste la falta de coordinación de las sílabas, con la diíe. renda de que el primero se caracteriza por la predominancia délas manifestaciones paralíticas, mientras que el segundo, por manifestaciones espasmódicas con perturbaciones en el ritmo respiratorio. En otro lugar digo que el balbuceo es una di- ficultad en la formación literal de los sonidos» originada por una nevrosis espasmódica; pues bien, unas veces hay substitución de consonantes fuertes por suaves, y otras veces, es la pronun- ciación de alguna sílaba la que se perturba, ya sea al principio 'ya al medio de la palabra, con una particularidad, y es, la de que el enfermo, no midiendo la cantidad de aire que necesita para su respiración, al hablar, se le acaba el aire que. introdujo en sus pulmones durante la inspiración, la expiración es rápida, mal medida y se vé obli- gado á hacer una nueva inspiración en medio de una palabra. Se distingue el tartamudeo del bal- buceo, en que éste se hace sentir sobre el enlace silábico. Por último, el tartamudeo sé distingue del tartajoso, en que este último bajo la influencia de alguna excitación moral ó intelectual, al ha- b’ar, omite sílabas y aun palabras enteras. El tartajoso hará correcto su lenguaje si fija más su atención al hablar, y el tartamudo Tanto me- jor cuanto menos se precipite. VIII. Soluciones de continuidad.de la len- gua.—La circunstancia de que este órgano esté encerrada en la cavidad bucal, hace que se halle más á cubierto de los traumatismos; la clínica, sin embargo, nos enseña casos en que no obs- tante su protección ha sido victiva de violencias exteriores (1) en tiempo de guerra, las que más se observan son las de arma de fuego. Las so- luciones de continuidad más comunes son de or- den quirúrgico. En el orden patológico se encuentran solucio- nes de continuidad en la tos ferina, á los lados del frenillo; en la eclampsia, en la parálisis labio-glo- (1) En la clínica de segundo año de 1891, en el hospital Juárez se estudió á un enfermo que presentaba la pérdidv de la mitad anterior de la lengua á consecuencia de una mor, dida que le dió su contrario en una riña; veinte días duró su curación, al cabo de los cuales se le dió de alta como sano. Todas sus funciones de masticación, deglución, etc. $e efec- tuaban bien; su pronunciación era un poco hueca, y al emitir sus ideas encontraba dificultad para expresar las palabras que tienen letras linguales. Refirió el enfermo que su agre* sor, tratando de extranguiarlb, lo tomó del cuello apretán- doselo con fuerza, sacó entonces la lengua y fué cuando re- cibió la r: so-farfngea en la que la lengua inmóvil no pue- de escapar á los movimientos de las mandíbulas. En algunas nevrosis, y en particular en la epi lepsia. hay cicatrices transversales, muchas ve- ces antiguas é irregulares, otras veces heridas frescas¡ que los enfermos procuran negar dán- doles otro origen para desviar el criterio del mé- dico. En el tétanos y en la contracción espas- módica de los másetenos, se suelen ver algunas veces, no solamente heridas, sino la amputación de una parte del órgano. En un ataque de eclampsia puerperal, la lengua puede colocarse entre los arcos dentarios y ser más ó menos he rida; la sangre que sale se mezcla á la saliva es- pumosa. En el tifo, fiebre tifoidea en la glositis sifilítica, en la glositis desecante de Wunderlich, en el cán- cer, se vé la lengua surcada de grietas más ó menos profundas (2). Las ulceraciones pardus- cas que se encuentran algunas veces en los bor- des y punta de la lengua, se pueden confundir con las que ocasionan las desigualdades de los (2) N. N. mujer de 18 afios de edad, casada y con domicilio en la 1* Calle de la Amargura núm. 12, estaba afectada de ti- fo hacía cinco días, y al examinarla le encontré 39° de temperatura, curbatura, cefalalgia, inyección viva de las conjuntivas, sed viva, lengua seca con una cubierta amari- llenta obscu a, áspera al tacto y atravesada por surcos más ó menos profundos. No. seguí el curso de la enfermedad; una s.ol$ te % dientes; pero su aspecto y examen minucioso esclarece el diagnóstico. La mal alineación de los dientes ó malares, los raigones, hieren á la lengua por lo general en los bordes y en la punta. En la estomatitis Ul- cero-membranosa, las ulceraciones existen so- bre la cara superior y bordes de la lengua, afee* tando la forma alargada, casi lineal y de poca profundidad, En la estomatitis aptosa y mercu- lial, las ulceraciones que existen se cubren como las de la úlcero-membranosa, con falsas mem- branas, En el tercer período de la sífilis, las úlceras son el resultado de los tubérculos ó gomas, son profundas, con secreción saniosa y fétida, con tendencia á destruir los tejidos vecinos, serpigi- nisosas, perforando algunas veces la lengua de parte á parte. La úlcera tuberculosa se encuentra en la ca- quexia tuberculosa, se localiza en la cara dorsal, de donde se puede extender á los bordes y aun á la cara inferior. La úlcera lingual es única» salvo al principio de su formación que son varias hasta que fundiéndose hacen una: es superficial, con anfractuosidades, sin vegetación, de fondo ro- sado, gris ó gris amarillento, debordes vivos, ro- jos, de forma redonda al principio é irregular después. IX. Erupciones de la lengua —En la muco sa de la lengua, pasa igual cosa que con el te- gumento externo, que puede verse invadida de diferentes erupciones; con la circunstancia de que al estudiárselas, difieren un poco sus carac- teres físicos por encontrarse la lengua húmeda, en la mayoría de los casos y por el color rosado propio de este órgano que les sirve de fondo. Lás pústulas, vesículas y bulas, se cambian en poco tiempo en ulceraciones que se profundizan más ó menos, y la lengua por los movimientos que ejecuta, hace caer las costras ó escaras, cir- cunstancia desfavorable para el estudio orgáni- co de éstas. El sarampión, la escarlatina, la ruseola y otras enfermedades eruptivas, no se caracterizan bien sobre la lengua por el color rosado, normal, que les presenta como íondo, no así sobre la piel don- de se destacan perfectamente. En las las pústulas, cuando invaden la mucosa lingual son muy diseminadas, se agrupan comunmente en los bordes. En la escarlatina cuando un barniz cubre el dorso de la lengua, la erupción sólo se ve en los bordes: al tercero ó cuarto día comienza á des- camarse. En el herpes, la lengua se ve sembra- da de placas, la saliva tiene reacción ácida, y cuan • do se quieren desprender las placas se despren'. den llevándose pedazos de lengua. La erisipela, aunque no muy común y de una manera directa, se le ha visto invadirla por pro- pagación. El uso abusiso del tabaco de fumar, crea en la lengua escamas endurecidas que alcanzan al der- mis mucoso; la lengua tiene un color rojo vino- so. La sífilis, en su segundo período, produce algunas veces “placas grises lechosas" llamadas también “placas mucosas de la sífilis constitucio* nal;“ estas placas son una mezcla de escoriacio- nes y de manchas blancas ó grises. Ricord y Küssmaul no creen que tengan por origen la sL filis sino que pueden nacer por el mercurialismo; pero hechos clínicos que podrían desmentir esta" opinión, son los casos en que resistiendo al cto* rato de potasa y yoduro de potáseo desaparecen por el tratamiento mercurial. El eczema generalizado que alcanza á la len- guaj hace que su epitelio caiga en escamas del- gadas; se observa aquí la misma tenacidad que en la piel para curarse. En la hidrofobia, según Marochethe, se forma en el período de incubación entre los tres y núe,, ve días, unos tumorcitos á los la ios del frenillo y en el vértice de las glándulas submáxilares y sublinguales. Las aptas eligen como sitio de localización los bordes y punta de la lengua; las ulceraciones que resultan en los bordes son gran- des y tardías para curarse; las de la punta, son pequeñas, poco dolorosas y curan en un corto tiempo, El pénfigus es raro observarlo sobre la lengua, El psoriasis bucal, estudiado con vidrios de aumento como lo ha hecho Debove, se ve en las manchas las papilas voluminosas, algunas con- fundidas y envueltas por una masa epitelial. El psoriasis suele ser general ó local, y entonces se presenta ya bajo la forma munular ya solamen- te en una placa central. Las placas al principio, opalinas y transparentes, después se obscurecen tomando un blanco plateado; la superficie,, unas veces es lisa, otras abollada con surcos ó fisuras. La caída del epitelio da nacimiento á úlceras, que se cubren en pocos días de un nuevo epite- lio. Un carácter particular de esta afección es la tendencia que tiene á degenerar con el tiempo en cáncer epitelial. De la Patología general de Chomel. tomo el siguiente párrafo: “hay un fenómeno que tiene grande importancia en semeiótica, es la existen- cia de placas ó de granos blancos y amarillentos, muchas veces confluentes, dispuestos unas veces ya bajo la forma de una especie de barniz, (endu- it pultacé) ya en membranas delgadas y reticu- ladas, ó gruesas y opacas, que se desprenden y se reproducen alternativamente, y ocupan casi siempre á la vez ó sucesivamente la cara supe- rior y los lados de la lengua, la cara interna de las mejillas, el velo del paladar y los pilares. La aparición de estas placas tiene poca importancia bajo la relación del diagnóstico, porque no perte- necen á ninguna enfermedad en particular, pero tiene mucha relativamente al pronóstico. En las enfermedades crónicas, quita casi toda espe* ranza de una feliz terminación, sobre todo cuan- do la erupción persiste más allá de algunos días, ó se ha reproducido varias veces. En las enfer- medades agudas, sin ofrecer el mismo grado de gravedad, se añade también ¿i la que los otros síntomas pueden ofrecer de inquietante. La misma erupción se ha manifestado momentánea- mente en algunos sujetos, y particularmente en ancianos, cuya salad no ofrecía ningún otro des- arreglo; no tiene entonces el mismo valor se- meiótico que cuando sobreviene en un sujeto seriamente enfermo.“ X. ALTERACION DE LA SECRECION DE LA LEN- GUA.—La lengua secreta un moco en gran can- tidad, cuyos caracteres especiales unidos á los de la saliva, forman un líquido mixto, que puede estar sujeto á variar tanto en cantidad como en calidad. Las causas que disminuyen el moco son nu- merosas; por ejemplo; la obliteración de las for sas nasales por una congestión de su mocosa, por cuerpos extraños: moco, sangre, por pro- ducciones poliposas, que obligan al enfermo á que respire con la boca abierta; en las enferme- dades de los órganos toráxicos y abdominales, neumonía, pleuresía, peritonitis, por la misma ra zon y por acelerar los movimientos respir atorios. En el sueño se encuentra la lengua seca, fenó- meno que desaparece poco después de levantar- se el individuo, aunque en algunos les dura al- gunas horas del día ó algunos días; la lengua además está lisa, lustrosa y roja ó áspera, rugo • sa y negra En algunos ancianos, por cuestión de edad y sin relacionarse á ningún padecimien- to, tienen la lengua seca, lo mismo en los orado* res por el uso prolongado de la palabra; y de ori- gen reflejo en las emociones morales fuertes, en en el trabajo del parto, etc. Terapéuticamente se disminuye o impide la secreción, por la administración de algunas subs. tancias, como los narcóticos á altas dosis, la be- lladona, la atropina, la hiocianina, el opio en na- tura, etc. patológicamente en muchas enferme- dades, y en general en todas las enfermedades febriles, La sequedad comienza en la mitad de la cara dorsal de la lengua, para extenderse poco á poco á los bordes y á la punta, de manera que la parte seca tiene la forma de un triángulo de base an- terior. Cuando la sequedad llega á su último grado, se pone la lengua rasposa, rugosa y no deja en el dedo que toca, nada absolutamente; el individuo por su parte encuentra torpeza en los movimientos y sobre todo en los de la palabra. En la fiebre, hay dos factores que concurren á producir la sequedad, el paso continuo del aire por la boca, que produce una evaporación pron- ta; y la desecación que el simpático provoca por la excitación que recibe de la evaporación, La lengua seca, puede presentar varios colores, de- pendientes de barnices, amarillento moreno ó ne- gro, etc. (1) (2) (3) (4) (5) (6). (1) Regina Gómez, de 30 años de edad, con habitación en el Puente del Clérigo núm, 1, ha abusado de las bebidas alco- hólicas: refiere que comenzó á sentirse enferma de su apa- rato digestivo; un mes hacía de cuando la vi, que tuvo ano- rexia, digestiones penosas de los pocos alimentos que ingería y desarrollo excesivo de gases intestinales acusados por la elevación del vientre; de vez en cuando había ligera eleva ción de la temperatura por las tardes, acompañándose esti de laxitud, dolor y sensación de peso en el hipocondrio dere- cho, notando que la coloración de su piel y especialmente de las conjuntivas, tomaba un color amarillento. A los ocho meses de padecer le hice un reconocimiento y encontré que los síntomas anteriores persistían; la lengua presentaba un barniz amarillento con sabor amargo, vientre abovedado y duro por el aumento de volumen del hígado que casi llega- ba hasta la cicatriz umbilical, sensación de peso y dolor mis marcado que al principio de la enfermedad, la diarrea y los progresos del mal fueron agravando la situación de la men- cionada Regina, quien murió en un estado de enflaquecimien- to completo, habiéndose presentado en los últimos días de su'vida hemorragias nasales abundantes, sequedad en la bo- ca y un barniz negruzco en el dorso de la lengua. (?) Josefa Sousa, de 44 añts de edad, con domicilio en el Callejón de San Camilito núm. 3; acostumbrada á las bebidas alcohólicas, tuvo una neumonía catarral del lado derecho; en la convalecencia de dicha enfermedad, sintió un día, mucho calosfrío seguido de elevación de la temperatura hasta 39° con ligeras remisiones en las mañanas, dolor tan agudo en el hipocondrio derecho que le ocasionaba una disnea intensa, tinte ictérico de. las conjuntivas y de la piel, lengua seca y rasposa con un barniz negro en toda su cara dorsal, hígado un poco aumentado de volumen, vómito y diarrea, y en ge- neral presentaba un aspecto tifoideo muy marcado; falleció la enferma á los veinticinco días después del principio de és. tos accidentes. (3) Juana García que vive en Salitreros núm. 5 de 42 años de edad, se vió atacada repentinamente de un dolor agudo en el vientre. Mirando que á los cinco días no se le calma- ba su molestia, ..licitó ios auxilios médicos. Lo primero que noté al acercarme á su cama fué un estado de postra- ción suma; pulso pequeño, frecuente, sudor frío y continuo, temperatura inferior á la normal, voz apagada, lengua seca y con un barniz negruzco, acentuándose nuís en el centro. y vómitos cada vez que ingería alimentos, y fuera de éstos, bi liosos; d~lor agudo en el abdomen y meteorismo completo, constipación y frecuentes accesos de hipo; á los diez días de tratamiento el abatimiento se conservaba aún, el pulso y la temperaluta presentaban los mismos caracteres, los vómitos y el meteorismo cesaron y sobrevino una diarrea muy líqui- da de color rojo obscuro con pequeños coágulos sanguíneos. El estado de la lengua era la misma que al principio# Ig noro la terminación de los accidentes. (1) Julia Gutiérrez de edad de 54 años, con domicilio en la Calle de Miguel López núm, 1, se vió atacada repentinamen. te de vómitos y evacuaciones muy frecuentes, acompañándo' se de dolor intenso en el vientre que se calmaba después, sensación de sequedad en la boca, presentándose la lengua rasposa y con una coloración negruzca; en la enferma se notaba un abatimiento marcado; á estos accidentes acompa fiaban calambres en los mienmbros superiores é inferiores, tres días de tratamiento bastaron para que todos estos sínto- mas desaparecieran, quedando enteramente sana la enferma (5) Narciso Guerrero, de 30 años de edad, de ejercicio car- gador, entró al Hospital de San Andrés y ocupó la cama úm. 28 de Cirugía Maj'or: padecía de una artitris exudati- va con derrame, la que acompañaba una neumonía centál al- En los envenenamientos urinosos pasa cosa parecida. (7) cohólica del lado izquierdo y por lo que el enfermo presen, taba los síntomas: temperatura elevada, postración, cansancio respiratorio, fuliginosidades, los dientes, la lengua estaba se- ca enteramente con un barniz amarillo rojizo muy obscuro en el centro; además, en la mitad izquierda de la lengua y también en la cara dorsal, borde, como en la cara inferior, tenía unas manchitas azules de dos á cuatro milímetros de diámetro, de forma más ó menos circular, debidas probable- mente á la intoxicación alcohólica crónica. El enfermo cu rado de la rodilla y del pulmón salió del Hospital, llevando siempre las manchitas encontradas en la lengua. (o) Manuel Morales, de 30 años de edad, comerciante, con antecedentes venéreos impalúdicos y alcohólicos, entró al Hospital de San Andrés ocupando la cama núm. 26 de la sa la de Cirugía Mayor para curarse de un estrechamiento in- franqueable de la uretra, de origen blenorriágico con fístu- las consecutivas y balano-postitis. En el curso de la curas ción se quejó un día de un dolor en el epigastrio., al nivel de la línea mamaria derecha, dolor fijo y constante sin irradia' ciones; tenía además calentura, sopor, la lengua seca, áspera al tacto, semejante á la de los rumiantes, con un barniz ne- gruzco sobre el dorsoj obscuro en la linca media' Creyendo que se trataba de una colecistitis, se procedió á abrir la ve- sícula de la hiel, pero con gran sorpresa se vió que el tumor estaba formado por ciento cincuenta cálculos de tamaño va- riable. El enfermo murió tres días después de operado, de una peritonitis. El enfermo nunca se quejó del hígado, dato raro en su patogenia. (7) Prisciliano Murillo, de o7 años de edad, zapatero, ingre- íó al Hospital de San Andrés á curarse de una retención de orina por esclerosis del cuello de la vejiga, esclerosis renal, Las alteraciones de la secreción lingual for- man la variedad decolores con que las cubiertas tapizan la superficie de la lengua; puede ser mu> coso y epitelial y á su vez bilioso ó sanguinolen- to, seudo membranoso ó parasitario. El mucoso, formado por el amontonamiento de pioductos normales ya existentes ó secreta- dos (epitelio, moco), á los que se agrega á veces polvos venidos de afuera ó restos de alimentos. Si entra la materia colorante de la bilis en su formación, toma el nombre de bilioso, y sangui- nolento si se mezcla á la sangre. Las cubiertas, no siempre abrazan toda la ca- ra superior de la lengua, sino que pueden limitar- se á una pequeña porción; los bordes y la punta casi en todos los casos se les encuentra libres de esta invasión. El surco de Ja cara dorsal es el sitio de elección, allí es donde se marca más por su color y espesor. Estudiados los barnices físicamente, podemos distinguirlos en blanquizco, amarillento desde el amarillo claro hasta el verde obscuro, verdoso, fuliginoso y negro; son gruesos ó delgados; fir- mes ó fáciles de quitar, secos ó húmedos, unifor- mes ó extendiéndose desigualmente en placas ó cistitis catarral é hipertrofia de la próstata. Murió á con- secuencia del envenenamiento urinoso; entre los síntomas generales que había sudores fríos, disgusto por los alimentos, lengua sucia y seca con sabor amargo de ori- na, igual á la que Guyon llama lengua urinosa en ondulaciones parecidas á las que se ven en una carta geográfica. Al hacer el estudio anatómico de la lengua, in- diqué el epitelio pavimentoso estratificado que cubre á este órgano; epitelio, que como todos los de su clase está sujeto á renovarse va por ca- ducidad, ya en este caso, por el desprendimiento que los movimientos de la lengua provoca al cho • car contra las paredes de la cabidad bucal. Cru- veiller y Rochoux creen que es debido la forma- ción de cubiertas, á un aumento en la produc- ción del epitelio, influenciado por una perturba- ción de la secreción. F1 análisis de la secreción normal de la lengua hecho por Vauquelin Lauguier y Denis, sobre 15 gramos de substancia, es el siguiente: Fos- fato de cal 5 gramos 2; Carbonato de cal 1 gra mo 3; moco alterado 7 gramos, 5 y pérdida 1 gramo. Como se vé es muy semejante al del tartrato dentario. Entre el número de causas de formación del barniz mucoso, se señala la parálisis de la lengua, en cuya circunstancia no habiendo caída del epi- telio muerto hay mayor facilidad para que se acumule/ otras veces su origen son los catarros donde hay una hipergenesia de e'r mentos y una disminución de secreción bucal; por lo mismo, el moco que humedece se opaca á medida que aumenta en espesor, formando estratificaciones regulares. Si se mezcla á los polvos del aire ó á partículas alimenticias, da al barniz una varie- dad de colores desde el blanquizco al moreno. Las cubiertas blanquecinas/ como he dicho, son debidas á la desecación del Huido salivan se le encuentra, según Trousseau, después de la in- gestión de bebidas estimulantes. No siempre abraza la coloración toda la cara dorsal, lo más común es verla sobre la línea media y ha- cia el agujero ciego de Morgágni, Es más grue, so en el rafé. El color blanquizco de la lengua se ha utilizado como signo de diagnóstico im- portante en los catarros de la mucosa digestiva. Broussais participa de esta opinión. El Sr. Dr. y Profesor M. Galán, que tiene estudios sobre este particular, ha descrito este aspecto que presenta la lengua, bajo el nombre de «lengua catarral. > Observamos la misma coloración en la absti. nencia, al principio de la invasión de las fiebres eruptivas, en las fiebres graves, con alguna fre- cuencia en la infección palúdica, y por último, en las mujeres puérperas atacadas de lo que se ha llamado fiebre de leche, donde además de blan- quizca está gruesa. El barniz mucoso puede mezclarse con la ma* teria colorante de la bilis, formando así el signo patognumónico de lo que se ha llamado estado bilioso; es el más común, y puede ser primitivo y constituir él solo el proceso, puede ser secun- dario y entonces añade su acción á la de las en fermedades con las cuales se acompaña. Al- gunos autores han querido relacionar este co'or, con el carácter del individuo, pero parece que esta idea no pasa de una opinión. El barniz que describo se le ha llamado también “estado ó bar- niz saburral". El color del barniz mucoso puede variar ya en parte, ya en ofreciendo en algunos enfermos todas las variedades desde el amarillo claro hasta el verdoso obscuro, notándose la particularidad de ser más obscuro en la línea media. Se encuentra también el barniz mucoso en la fiebre sínoque, la neumonía, la disenteria, la fie- bre remitente de los países cálidos, en la angina scudo membranosa, donde á veces la lengua está hinchada y con los bordes rojos. El Dr. H. Liberman saca de sus observacio- nes sobre el tifo, que en esta enfermedad al prin- cipio está la lengua seca y que desde el tercero ó cuarto día aparece cubierta de un barniz ama- rillo sucio; en otros, está cubierta de fuliginosi- dades, está hendida, y según el curso de la en- fermedad. se vé cambiar el color de los barni- ces y el aspecto físico de la lengua. En el tifo ataxo adinámico, el enfermo presenta una lengua húmeda, pegajosa y cubierta de un barniz amari- llento (Reyes S. Flores). Según Mr. Luis, el color negro, la rudeza al tacto, el aspecto hendido de la lengua en la fie- bre tifoidea, se relacionan sobre todo á la inten- sidad y á la duración del movimiento febril cual, quiera que sea el origen. Las cubiertas negruzcas ó sanguinolentas se estudian bajo los dos puntos de vista de su for- mación: Io, cuando se deben al desecamiento excesivo del moco, y 2o, cuando el baniz mucoso se mezcla con la materia colorante de la sangre, la que proviene ya de grietas ya de fisuras que se forman en el dermis. Hay casos en que esta cubierta se acompaña de una sequedad tan exa- gerada, que la lengua parece córnea. En algunas personas de edad avanzada y en algunos diabéticos, la lengua está seca y negruzs ca. En las enfermedades de forma adinámica y hemorrágica, como las fiebres eruptivas,- en las fiebres intermitentes perniciosas, las fiebres re- mitentes palúdicas, la fiebre amarilla durante el tercer período,* el tifo, la fiebre tifoidea, el escor- buto, la peste, las anginas gangrenosas, la po- dredumbre de hospital, el muermo, etc. nos pre- sentan el barniz negruzco y sanguinolento. El barniz fuliginoso no es otra cosa que la mezcla del moco con la mayor ó menor canti- dad de la sangre que escurre de las soluciones de continuidad de la lengua; al secarse da esta variedad, cuyo conjunto forma una masa negra que no se localiza únicamente sobre la lengua si- no que se extiende á los dientes, encías, labios y demás anexos de la boca. Lo observamos en los procesos que se acom- pañan de descomposición de las angre: tifo, fiebre tifoidea, 3er período de las fiebres eruotivas, la peste, la púrpura, el escorbuto y en e ú tim > pe- ríodo del vómito prieto En algunas mujeres embarazadas que padecen vómitos incoercibles tienen la lengua árida con fuliginosidades y de un sabor ácido. El barniz seudo-membranoso es excesivamen te raro en la lengua; la difteria rara vez la inva- de, y cuando acontece se le vé con especialidad en la base del órgano. En la estomatitis ulce- ro- membranosa, en la aptosa y mercurial existe una seudo membrana, pero se forma sobre las ulceraciones El barniz pultáceo, á decir de Dosuret, es el que est á formado por la acumulación de una ma- teria fibrinosa, en membranas, que ofrecen el de- talle de presentarse uniformemente extendidas ó en islotes aislados. Bergeronha encontrado las ulceraciones tipos de la estomatitis u’cero-membranosa tapizadas por una producción de consistencia blanda, (pul- tácea) de color amarillo pálido, muy parecido al líquido que cubre las ulceraciones gingivales Hardy y Béhier describen como variedad de las estomatitis ulcero-membranosas la que denomi- nan “estomatitis costrosa ó pultácea"; en la que los enfermos tienen la lengua cubierta de una ca- pa blanca, blanda, caseosa, muy gruesa, dárrdo- 1c todo el aspecto de una seudo membrana. Por último el barniz parasitario se encuentra con especialid id en los bordes y cara dorsal de la Kmgu t f irman lo placas de color blanco re- moso. extendiéndose por lugares ó cubnéndola en toda su superficie. El oidimms albicans del algodonadlo y otros muchos, pueden encon- trarse poblando la superficie de la lengua. Los diversos matices que ofrecen las cubier- tas de la lengua, tienen alguna utilidad y pres tan su contingente al médico, al examinarla, al estudiarla en atgún enfermo? Unos autores le niegan la utilidad y otros., y es la mayoría, se la conceden. Hipócrates decía: Lingua humorum dominium colore referet ideoque per hanc ad humorum dignationen perveninms. (I). En el tomo 15, página 57 de la Gaceta Médi- ca de México, en un trabajo sobre el tifo, hecho por el ya muerto Dr. D. Ricardo Egea leo lo si- guiente: “Al principio de la enfermedad la len- gua está húmeda, cubierta de una costra blanca y roja en los bordes, á proporción que el mal avanza, se pone seca; la mancha blanca que te- nía en el centro desaparece, y se pone tan árida que al tocarla con el dedo, recibe uno la sensa ción que se experimentaría al tocar un pedazo de lija: cuando la lengua está toda seca y de un (1) Por el color dominante de la lengua sacamos las en- fermedades; y por ésta misma llegamos al conocimiento de las enfermedades, . color rojo vinoso, la sed del enfermo es insacia- ble, Si las fu'iginosidades de la lengua se pre- sentan, lo que no es constante, pues su aparición la veo marcada en cincuenta casos quince ve ces, entonces se cubre la lengua, á fines del pri- mer septenario y curso del segundo, de una substancia espesa, pastosa y gomosa, que se or' ganiza en ella y la cubre completamente: esta substancia se adhiere á los dientes y da á la bo- ca un aspecto muy repugnantej exhalándose un olor que recuerda al de la estomatitis mercurial- esta substancia, pastosa al principio y pegajosa, al secarse, se pone obscura y aun casi negra, v si el caso no ha de terminarse por la muerte, se vé que el enfermo se arranca de la lengua un verdadero estuche en que el órgano estaba ence- rrado." El pronóstico de la afección “lengua geográ- fica" siempre es benigno. En el tifo, fiebre tifoidea y demás de la familia, mientras la lengua permanezca seca, se debe temer mucho del pronóstico. El barniz blanquizco se cree que es favorable si no cambia la coloración durante la enfermedad (Broussais). El barniz sanginolento en la neumonía de los ancianos, indica un estado general grave. Si en la neumonía, la vuelta de la lengua al estado normal, coincide con una nata en la orina, indica que f ivorablemente hará crisis la enfermedad Si se vé que el barniz desaparece y no se pre senta otro síntoma alarmamente, puede uno abrigar la esperanza de tener un resultado feliz y pronto. El barniz grueso, opaco y pegajoso es un síntoma de mal pronóstico, y lo es tanto más, cuanto que es más adherente. En los en- fermos que tienen la lengua seca, si esta seque- dad no desaparece se debe temer del resultado, La sequedad, la duresa leñosa, el arrugamien- to de la lengua, su temblor, la dificultad de sa- lir de la boca, son hoy, como desde el tiempo de Hipócrates, signos muy graves y que revelan un gran peligro. Los barnices diversos que, bajo forma de aptas, de películas de papila, (bo* nille) cubren la membrana de la mucosa de la boca, sobre todo cuando forman una capa grue- sa y que se renuevan inmediatamente después de haberse desprendido, son signos pronósticos de un gran valor en las enfermedades agudas, y más todavía en las enfermedades crónicas: anun- cian en éstas una terminación casi inevitable- mente mortal; se añaden mucho en aquéllas á la gravedad del pronóstico, sin ser tan constante- mente el indicio de una mala terminación. México, Febrero de 1896. (Ucmá$ <&J\. SJaPa^e.a.