BOSQUEJO DE UN PLAN PARA EL ESTUDIO DE LA HIGIENE. TESIS PRESENTADA AL JURADO DE CALIFICACION POR LUIS L. RTJIZ JURADO DEL CONCURSO. Dr. J. G. Lobato. Dr. M. Domínguez. Dr. M. Galan. Dr. J. M. Bandera. Dr. J. F. Espejo. SUPLENTES. Dr. Rafael Lucio. Dr. F. Altamirano, MEXICO: Junio 20 de 1878. ESCUELA NACIONAL DE MEDICINA. Director Dr. Francisco Ortega Secretario Dr. Luis Martínez del Villar. Prefecto J. Fonseca. Tesorero J. M. Careaga. Bibliotecario Dr. J. F. Espejo. PROFESORES. Anatomía descriptiva Dr. Francisco Ortega. Adjunto, L. Martínez del Villar. Fisiología Dr. J. M. Bandera. Anatomía general y topográfica.. Dr. J. Chacón. Adjunto en ejercicio. Dr. I. Velasco. Patología interna Dr. Rafael Lucio. Adjunto, Dr. M. Galan. Patología externa. Dr. Rafael Lavista. Patología general..' Dr. GabinoBarreda. Adjunto, Dr. A. Segura. Clínica interna Dr. Manuel Carmena. Clínica externa Dr. Ricardo Vértiz. Clínica de obstetricia Dr. Juan M. Rodríguez. Terapéutica Dr. Manuel Domínguez. Adjunto, F. Alta-mi rano. Operaciones Dr. Eduardo Liceaga. Higiene Dr. José G. Lobato. Obstetricia Dr. Ignacio Torres. Adjunto, J. F. Espejo. Medicina legal Dr. Agustín Andrade. Adjunto en ejercicio, N. Ramírez Arellano. Farmácia teórico-práctica Pr. J. D. Morales. Adjunto, A. Uribe. Historia natural de drogas Pr. A. Herrera, Adjunto, J. M. Laso de la Vega. Análisis químico Pr.' G. Mendoza, Adjunto, Víctor Lucio. JEFES DE CLÍNICA. Interna Dr. Demetrio Mejía. Externa. Dr. Tobías Nuñez. Obstetricia Dr. Ignacio Capetillo. PREPARADORES. Farmacología Dr. F. Altamirano. Medicina legal Dr. Alfonso Ruiz. Higiene Dr. Luis E. Ruiz. Química analítica Dr. Miguel Cordero. Conservador y preparador del mu- seo anatómico-patológico Dr. José Ramírez. PROSECTORES. Anatomía descriptiva Dr. Nicolás San Juan. Anatomía topográfica Dr. Ramón Icaza. FACULTAD DE MEDICINA DE MEXICO. BOSQUEJO BE UN PLAN PARA EL ESTUDIO DE LA HIGflENE TESIS Para el concurso á la plaza de Profesor adjunto de Higiene y Meteorología en la Escuela Médica de México, POR LUIS E. RUIZ PREPARADOR DE DICHA CATEDRA Y PROFESOR DE “CIENCIAS FISICAS Y NATURALES APLICADAS A LOS USOS DE LA VIDA,” EN LA ESCUELA SECUNDARIA DE NIÑAS. “ l’homme est soumis á des causes des maladies dont l’origine se trouve daña les différents milieux qui l’environnent.” LÁcassagne.—Precis d'IIygiene, p. 120. MEXICO—1878 Imprenta de Jens y Zafiain, calle de San José el Eeal K° 23 Al Señor Director de la Escuela de Medicina Dr. FRANCISCO ORTEGA, Homenaje de respeto y sincera muestra de cariño. Al eminente Profesor Dr. EDUARDO LICEAGA, Tributo de admiración y testimonio de mi verdadero afecto. Al modesto é ilustrado Profesor Dr. RAFAEL LUCIO. Cariño, admiración y profundo respeto. Al muy laborioso Catedrático Dr. J. G. LOBATO. Usted que fué mi afanoso maestro en estudio tan importante, y con tan fina benevolencia me ha da- do siempre consejos en materia tan útil, acepte este pequeño trabajo, como inequívoca señal de respeto, cariño y gratitud. A LA AUGUSTA MEMORIA DE LOS INMORTALES FUNDADORES DE LA ESCUELA MEDICA DE MEXICO. Siendo un preliminar casi indispensable en las investigacio- nes complexas, circunscribir con precisión el campo de nues- tro estudio, me lia parecido muy conveniente consagrar este pequeño trabajo á la tentativa de establecer con la mayor exac- titud posible el asunto y el objeto de la Higiene, determinar rigurosamente las partes de que se compone, su enlace y de- pendencias positivas, y su verdadero carácter. Siendo la Higiene una parte muy importante de la Terapéu- tica, merece y aun exije un estudio profundo y detenido, y mas aún cuando se considera que tiende incesantemente á rea- lizar el ideal de nuestra 'profesión, puesto que conservando la salud, preserva de las enfermedades; y todo el mundo con- viene que es muchísimo mejor y en todos casos preferible evi- tar una enfermedad á curarla, por eficaz y seguro que sea el tratamiento con que se combate. El estudio de este valioso ramo en ñuestra Escuela especial* tiene, pues, una alta importancia, tanto por la preparación científica y lógica que exije, como poT el conjunto de precep- tos que funda, siendo éstos de incontestable utilidad y de apli cacion diaria por relacionarse tan directa é inmediatamente con el régimen individual, doméstico y social, y concurrir in- concusamente, cuando son rigurosa y oportunamente aplica- dos, al bienestar de todos. Por lo mismo, me propongo fijar la parte científica que comprende la Higiene; pero sobre todo, y con particular cuidado y decidido empeño, llamar fuerte- mente la atención hacia todo lo que tiene de arte, que como es de su dominio exclusivo, constantemente ensancha, y que siendo la parte de continuas y útilísimas aplicaciones, debe- mos trabajar por perfeccionar lo mas posible, así como por ex- tender diariamente, puesto que de su constante y buen uso resultará una suma de felicidad que es fácil desear, pero difí- cil medir. El estudio del hombre y de los medios que le rodean, sus acciones recíprocas y la determinación precisa de lo que en ella3 sucede ó tiende 1 con invariabilidad á suceder, es indu- dablemente lo que debe servir de punto de partida á la Higie- ne, y esto constituye fundamentalmente su asunto. Siendo su objeto fundar sobre todos esos datos de la experiencia, un conjunto'ds preceptos que aconsejen el modo de obrar, con el fin importante de conservar la salud. Que el estudio del hombre y del mundo es el asunto de la Higiene, nadie puede dudarlo, puesto que solo de este modo se pueden lógicamente formular buenos consejos prácticos y de resultados efectivos. Y tan cierto es esto, que en todos los tiempos se ha sentido esta necesidad radical; y basta para con- vencerse de ello el análisis más lijero de los trabajos que con este motivo se han escrito en diversas épocas; prueba incon- cusa que sus autores, al formar esos escritos, han tenido la concepción de los dos factores; aunque á decir verdad, no tan clara y terminante como era necesaria para el buen desempe- ño de su importante tarea. Así Galeno admite: Io cosas naturales; 2° cosas no natura- les, y 3o cosas extra-naturales. Que corresponden muy bien al estudio del hombre, la 1 y 3; así como la 2 al de los medios, 6 1 Expreso por tendencia, y no por hecho. lo que pasa en estos fenómenos, por- que solo de este modo se comprende el verdadero carácter de las leyes naturales, que jamás tienen excepciones, pues cuando no vemos el efecto de su verificación, es porque otra ley lo ha contrariado. Así, por ejemplo, si dijéramos que todos los cuerpos caen en dirección del centro de la tierra, se nos pondria como excepción á esta ley, que un globo lleno de hidrógeno sube en lugar de caer; pero si para ex- presar esta uniformidad decimos, que todos los cuerpos tienden á caer, etc., ha- bremos evitado aquella objeción; y la reflexión nos mostrará que, en la aparente excepción, solo tenemos la preponderancia de otra ley más general: la superposi- ción de abíijo arriba, según las densidades. puesto que él clasifica (aunque no muy claramente) en la 1 el organismo, en la 3 la enfermedad (que inconcusamente, por ser del organismo, queda comprendida en él) y en la 2 pone todo lo relativo á medios. Aunque subdividida la idea, ya es bastante clara para que se vea su influencia. Hallé divide: 1, en asunto de la Higiene; 2, materia de la Higiene, y 3, reglas de Higiene. (El asunto es el sugeto y la materia los medios.) Aquí se encuentra ya enteramente explí- cita la concepción que es objeto de mis consideraciones. Y por último, en los autores modernos se encuentra en todos, siendo en extremo preciso Bouchardat, al poner como base funda- mental, la división: en medio cósmico y medio interno. Estos ejemplos prueban, pues, que la idea há tiempo que existe, y que corresponde su clara exposición á una necesidad real; pero la gloria de Lacassagne está en haber sistematiza- do tan importante asunto, aplicándole rigurosamente el méto- do que la lógica sanciona como el único bueno en las investi- gaciones positivas. En posesión de tan inestimables conocimientos, nada es mas loable que proponerse construir sobre tan sólida base el edifi- cio que conserve la salud del hombre y perfeccione su bienes- tar. Y por objeto tan laudable se le ha aplicado á esta parte de la Higiene el nombre seductor de primera de las artes. Determinado de esta manera lo que forma el material de la Higiene y lo que se propone, fácil me será presentar las par- tes de que se compone, analizando al mismo tiempo su enca- denamiento recíproco y su graduación, con lo cual habré ter- minado esta sucinta exposición, que espero manifestará cla- ramente el verdadero carácter de la Higiene, ó á lo ménos tal como yo la concibo: y de este modo habré establecido el pre- liminar indispensable para bosquejar, con mas posibilidades de acierto, el asunto que me propongo. Dos partes bien determinadas y enteramente constituidas, forman la Higiene: una pertenece á la ciencia, otra pertenece al arte. Mas para que esta exposición sea bien clara, y admitiendo yo completamente el orden establecido por Lacassagne, cita- ré íntegro el plan que él adoptó en todo su estudio, y que con 8 método verdaderamente filosófico presenta á la Higiene con el esplendor debido á su alta importancia.—Procede siempre de lo simple á lo complexo, de lo mas general á lo que lo es mé- nos; y por último, para constituir sus consejos consulta siem- pre las aserciones poderosas de la experiencia. Estudia: Io, el agente; 2°, su acción fisiológica en el organismo; 3o, su acción patológica, y 4o, según este conocimiento funda reglas indivi- duales y sociales. Según se ve, las partes Ia, 2a y 8a forman lo que pertenece á la ciencia,• es la sección, pudiéramos decirlo, abstracta y ge- neral, y la 4a constituye por sí sola todo lo que pertenece al arte: es, pues, la sección concreta y particular. La primera sección enseña á conocer, la segunda aconseja el modo de obrar. De esta natural y obvia distinción resulta, que no hay confusión posible, que los campos de acción de las dos partes están perfectamente marcados: siempre que se trate de cono- cer ó deducir, recurriremos á la primera; si de obrar ó mandar, á la segunda. Como es natural, ni cursar la Higiene se han hecho ya to- dos los estudios correspondientes á la parte científica de ella, cpie son la Geografía, la Astronomía, la Física, la Química, la Biología y las Patologías descriptiva y general; por consi- guiente, adquiridos ya estos fundamentales conocimientos, la Higiene solo toma de ellos lo que es absolutamente indispen* sable para constituir este importantísimo es decir, un conjunto de teoremas de cada una de las ciencias menciona- das, capaces de fundar en ellos las reglas prácticas. Esta se- gunda parte es del dominio exclusivo de la Higiene (acaso por este motivo se ve en los autores tanto empeño en definirla sim- plemente como arte); en ella debe poner un cuidado exquisi- to, porque de la exactitud y acertada clasificación de sus pre- ceptos, resultará su utilidad y fácil aplicabilidad: circunstan- cias que evitando con seguridad males y proporcionando con eficacia bienes, hacen de la Higiene un asunto verdaderamen- te importante. Precisada ya la naturaleza de cada una de las partes que forman la Higiene, es fácil comprender cuál es su enlace y cuál su dependencia. La primera es la base y forma el conocimien- 9 to y la previsión; la segunda es el edificio y constituye la ac- ción. La dependencia no puede ser mas precisa, ni el enlace puede ser mas lógico. Según Bacon, la 'potencia está necesariamente en propor- ción del conocimiento, es decir, que á variaciones en mas del segundo, corresponden variaciones de aumento en la primera, que mientras mayor sea nuestro conocimiento en un asunto, mas perfecta será en él nuestra acción. Y en esta dependencia tan precisa y tan necesaria, vemos siempre con entera claridad, que la parte científica es la base obligada de los preceptos; y por consiguiente, mientras mas completo sea nuestro saber, mas acertados y útiles serán nuestros consejos. Según esta breve exposición, no hay posibilidad de duda, y queda probado, en mi concepto, que la Higiene comprende dos partes perfectamente definidas: una de carácter especula- tivo y otra de carácter práctico; á la primera incumbe el co- nocer lo mas posible, y á la segunda hacer la acción lo mas factible. 1 Y esta fórmula concisa marca con toda claridad el papel de cada sección y su armonioso enlace, determinando su carácter, es decir, manifestando al mismo tiempo su método y sus resultados principales. Mas para acabar de caracterizar el verdadero espíritu de la Higiene, á lo que aspira y los elementos con que para ello cuenta, réstame solo sintetizaren una definición lo que yo en- tiendo por Higiene, según el análisis que hemos hecho, que por incompleto y lijero que sea, manifiesta bien que doy este nombre al conjunto de preceptos basados en la ciencia, con el objeto de conservar la salud y aumentar el bienestar3 1 Aunque el lenguaje en esta parte no me ayuda para formular el pensamiento con todo el rigor y la precisión con que lo concibo, estoy plenamente seguro que mi distinguido jurado se penetrará profundamente de mi concepción, ó acaso se penetre mas que yo mismo. 2 No quiero entrar en la ciática, demasiado fácil, de las diversas definiciones que de la Higiene se han dado, porque esto me llevaria muy lejos; y por otra par- te, abrigo la convicción que el análisis que he hecho de este importante asunto, suministrará la clave para juzgarlas todas, pues nadie que lea la definición de Le. vy, dejará de notar que es enteramente incompleta y por tanto inexacta, puesto que se refiere solo á una parte y no muestra ni su cai’ácter ni su fundamento. Aun - que mas explícita y circunstanciada la de Lacassagne, muestra un vicio radical desde sus primeras frases, puesto que al decir: ‘ ‘ que es el arle de conocer... ” etc., 10 Después de haber recorrido tan rápidamente como es nece- sario y tan claramente como me ha sido posible, el campo se- ductor del estudio de la Higiene, voy ya á trazar, lo mas exac- tamente que pueda, el camino que este debe seguir, para aprender lo mas posible en el menor tiempo, y estar sobre to- do en actitud de hacer la aplicación precisa y con resultados efectivos, de todos los conocimientos adquiridos. El estado de adelanto á que hemos llegado, exige natural- mente que sigamos el orden dogmático, es decir, que el pro- fesor colocado en un punto de vista conveniente y provisto de conocimientos suficientes (Comte), se ocupe en referir la parte científica en su conjunto y del modo mas lógico; así como los preceptos con la mayor sencillez y del modo mas adecuado para llegar al objeto que se propone. No quiere decir esto, que de las dos secciones en que está dividida naturalmente la Higiene, debamos estudiar en su totalidad, primero la parte de ciencia y después la de arte; de ninguna manera, esto seria de absoluta necesidad por la complexidad del asunto, si por primera vez fuéramos á estudiar las ciencias que sirven para formar el arte; pero no siendo esta la verdad y ocupándonos de preferencia en este estudio de constituir el arte de mayor importancia, debemos arreglar de tal modo el estudio, que subdividiendo convenientemente el de las ciencias, nos sea mas fácil constituir á cada parte el conjunto dq preceptos que en ella se fundan. De este modo seguiremos el orden lógico en la exposición de la parte científica, y conseguiremos la utilidad indisputable de la facilidad en el ejercicio práctico de los pre- ceptos. Yoy á seguir casi textualmente á Lacassagne en mi estudio subsecuente; pero los lectores de esa preciosa obrita, notarán en lo que me separo, y sobre todo, lo que con entusiasmo pro- pongo para nuestra Escuela, la formación completa de un con- junto de preceptos ó reglas prácticas para el mejor orden de nuestra vida individual y colectiva; y la institución definiti- va, en la cátedra correspondiente, de ejercicios de análisis de un grupo convenientemente elegido de sustancias,1 para poner confunde, completamente el saber con el obrar, puesto que se sabe que el arte acon- seja ó prescribe el modo de obrar, y que solo la ciencia conoce y formula leye3. 1 Este ha sido el empeño constante de mi muy querido y laboriosísimo maestro 11 á los alumnos en aptitud, no solo de resolver las dificultades que de este género se les presenten en el ejercicio de su profe- sión, sino lo que es mas loable todavía y de desearse mucho, que la aplicación constante de todos los conocimientos que po- seen, fecundice de un modo real y positivo nuestra existencia temporal, produciendo en todos y cada uno la mayor suma de bien posible. Este desiderátum debe ser, en mi concepto, el aliciente mas poderoso del profesor en el desempeño de su im- portante cometido. El estudio, pues, debe hacerse de los: Io Modificadores fí- sicos; 2o Modificadores químicos; 3o Modificadores biológi- cos, y 4o Modificadores sociológicos. Haciendo en estos gran- des grupos las subdivisiones correspondientes á los ya efec- tuados en la parte científica; y siguiendo invariablemente para el estudio de cada sección, laya mencionada consideración del agente, su acción fisiológica, su acción'patológica, para fun- dar en este conocimiento las reglas de Higiene individual y social. Aunque el orden lógico pareceria exigir, que al hacer el es- tudio de las diversas partes de la Física, siguiéramos la com- plexidad creciente y dependencia mayor, principiando por las propiedades generales de la materia, después el calor, la acús- tica, la óptica, y por último, la electricidad;1 no es este, sin embargo, el orden que seguiremos, porque no es la materia toda, sino el número y la importancia de los teoremas que su- ministra para la formación del arte, lo que tiene, en nuestro punto de vista, la mayor importancia y la utilidad mas in- concusa. Así, pues, yo creo lo mejor empezar por la pesantez, seguir con la, electricidad, él sonido, la luz, él movimiento y él calor. Dr. José Guadalupe Lobato (profesor de la cátedra de Higiene); pero la falta casi completa de aparatos y utensilios, así como de recursos suficientes, ha hecho ilu- sorias completamente todas las tentativas en este sentido. ¡Ojaláque el Sr. Direc- tor, que ya ha conseguido algo para nuestra Escuela en el poco tiempo que lleva de establecido este gobierno, logre con su empeño é infatigable actividad, elevar la cátedra de Higiene y Meteorología á la altura que puede llegar y que nuestro adelanto social exige! 1 Para expresar con la mayor unidad posible las cinco partes de la Física, se las ■denomina: Borologia, termología, acústica, óptica y electrología. 12 Esta misma observación es enteramente aplicable á las dfr mas partes de nuestro estudio, y por lo tanto paso á rarlas en el orden que les corresponde. Así los modificadores químicos se presentan de este modo: el suelo, el aire, el agua y los alimentos, Los modificadores biológicos en este orden: herencia, cons- titución, temperamento, edad, sexo, hábito é idiosincracia. Aquí el asunto es mucho mas complexo, y en realidad, al ha- cer la aplicación, no se puede tomar cada una de estas partes aisladamente, sino que es absolutamente preciso al exponer- los, con el método mas rigurosamente posible, tener siempre presente la inexorable concatenación de todas ellas. Es verdaderamente sensible que Lacassagrie, que trazó un plan tan magnífico al principio de su obra para el estudio de los modificadores, solo lo haya seguido en los dos primeros grupos; y como es fácil ver que es fecundo en resultados, á pesar de las grandes dificultades que se presentan al aplicarlo al tercero y cuarto grupos, yo exhorto con muchas esperanzas á los que se dedican á enseñar ó aprender esta parte importan- te de los conocimientos médicos, á que lo sigan con todo rigor y la mayor exactitud posible, bien convencido que al concluir habrán conseguido un verdadero triunfo, y la Escuela y la so- ciedad habrán conquistado una utilidad real. El estudio de los modificadores sociológicos es verdadera- mente difícil, porque exige con mucha solidez todos los estu- dios anteriores y presupone un cultivo intelectual muy avan- zado, así como conocimientos filosóficos y políticos. Parecerá á primera vista que estas graves cuestiones no sonde! dominio de la Higiene; pero si se reflexiona un poco, la duda no es po- sible, puesto que como medio que rodea al hombre, tiene fa- talmente que influenciarlo, y esto según uniformidades de similitud y sucesión que, como tales, puede la ciencia formu- larlas en leyes, que son la poderosa base donde el estudio del hombre edificará preceptos que aconsejen el m odo de obrar mas conveniente. Pero si es verdad que este importante asunto tiene tanto derecho como la Física, la Química, etc., para formar parte del precioso caudal de nuestros conocimientos,, nadie duda que- 13 está apenas en su infancia; y que por consiguiente, tanto la parte especulativa como la práctica, se sustraen casi del todo á nuestra intervención como médicos. En tanto que la parte científica esté imperfecta, el arte lo estará, y aún mas. Y co- rno siempre las dificultades de la práctica son mucho mas ar- duas, resulta que esta parte última é importantísima de la Higiene, muchos años ha de estar solo consignada, antes de ser un hecho en la sociedad como lo son las otras. Pero esta amarga verdad, ¿ha de ser tan terrible que hasta nos impida siquiera formular lo que ya la experiencia nos ha dado, aun cuando esto sea rudimental? Yo creo que nó; y por lo mismo, voy á agregar unas palabras mas sobre este particu- lar. ISTadie duda que las opiniones gobiernan el mundo, y por tanto, debemos buscar en la manera de adquirir estas opinio- nes, la llave principal para entrar al conocimiento de los me- dios sociales. Esta llave nos la dio Comte, y quedó formulada para bien de la humanidad en la ley de los tres estados teóri- cos diferentes, por que pasan todas nuestras especulaciones. Esta descripción verdaderamente grandiosa de lo que pasa en la actividad mental de los hombres es realmente fecunda, y cuya utilidad es incontestable en el estudio de que nos ocupa- mos. Pero aunque buena, es insuficiente por sí sola; por lo mismo, debemos apresurarnos á sistematizar este complexo y dificilísimo estudio para no extraviarnos, y sobre todo, no per- der nuestro punto de vista, que es tomar únicamente los teo- remas necesarios para fundar en ellos las reglas de nuestra conducta. Así, pues, se debe subdividir en estática social y dinámica social. En la primera debemos estudiar sucesiva- mente: la raza, la nación, la tribu y la familia; y en la se- gunda, el modo cómo un estado social engendra á otro, fiján- donos principalmente en su parte intelectual, moral, estética é industrial. A mi juicio, de esta manera queda enteramente bosquejado el plan que me parece mas adecuado para el estudio de la Hi- giene. Ademas, creo tener en apoyo de mi opinión dos sufra- gios de incontestable valor, y que indudablemente ellos han contribuido poderosamente á robustecer mi concepción. Quie- ro hablar del eminente profesor de “Terapéutica Quirúrgica” mi inteligente maestro Dr. Eduardo Liceaga, y del ilustrado catedrático de “Medicina Legal,” mi distinguido maestro Dr. Agustin Andrade. Ellos, que bien pueden ser señalados como modelos de profesores en sus respectivos ramos, han compren- dido perfectamente y practican con un éxito brillante, la par- te que en sus cátedras pertenece á la ciencia y la que es del dominio del arte. Así el Sr. Liceaga, con una locución fácil, lenguaje seductor, pero lleno de hermosa sencillez, en sus magníficas clases orales, principia (en cualquier cuestión que se trate), por darse cuenta lo mas exactamente posible, de to- do lo que existe, es decir, de los hechos, esto es, de la parte que entra al dominio de la ciencia; y una vez formulado el problema, conocidos los datos que existen, funda en ellos con notable maestría, los preceptos que norman nuestra conducta. Después hace ejecutar ó ejecuta las reglas que ha formulado, por la buena interpretación de aquellos hechos. He aquí tra- zado sencillamente lo que pasa en la cátedra de Operaciones y que yo deseo para la de Higiene. Aquí está la ciencia, los pre- ceptos y el ejercicio: aquella como base, esos como norma y este como garantía. Con la misma elocuente confirmación nos encontramos en la cátedra de “Medicina Legal;” allí el Sr. Andrade, con na- tural lenguaje y ese aplomo y regularidad que le caracterizan, formula primero los hecJios (ya sean de la Jurisprudencia, de la Medicina, de la Química ó de la Microscopía), que por su enlace real forman para nuestra intervención una doctrina, es la parte especulativa. De los hechos y sus dependencias na- cen los consejos, que llevan siempre el sello del buen método y la prudencia. Y por último, la parte experimental y de es- perticio, se hace lo más completo posible, ciñéndose con buen orden á las mejores y más expeditas reglas. En esta, pues, se encuentran las tres partes que me parecen indispensables pa- ra este género de enseñanza, y que he intentado presentar como necesidad real é imperiosa para la cátedra de Higiene y Meteorología. Todos los que han tenido la fortuna de ser alumnos de esas cátedras, saben el mérito indisputable de esos profesores, y la excelencia del método que siguen, y al citarles yo en este po- 14 15 bre escrito, cumplo con el más justo deber, aunque con páli- das frases, manifestando en parte lo mucho que valen y su im- portancia trascendental en nuestra Escuela. Pero si es verdad que es grande la importancia del estudio científico de la Higiene y el método que en él debe seguirse, es más grande todavía (para el objeto especial que nos propone- mos), el estudio sistematizado de las reglas fundadas en aquel conocimiento; puesto que semejante colección de preceptos ha de servir para conservar la columna más fuerte de la felicidad humana, la “salud.” Por tanto, me tomo la libertad de in- sistir en que el estudio de la part% práctica y la buena orga- nización de ejercicios de análisis, ocupe en importancia el pri- mer lugar, porque mi anhelo incesante es, que la Escuela de Medicina sea en este punto, como ha sido en otros muchos, el manantial fecundo de aplicaciones prácticas para el bienestar doméstico y social. RESUMEN DEL PLAN. I. Exposición completa del estudio especulativo y práctico qne se lia de hacer y el método que se ha de seguir. II. Modificadores físicos: pesantez, electricidad, sonido, luz, movimiento y calor. III. Modificadores químicos: suelo, aire, agua y alimentos. IY. Modificadores biológicos: herencia, constitución, tem- peramento, edad, sexo, hábito é idiosincracia. Y. Modificadores sociológicos: estática social, raza, nación, tribu y familia; dinámica social, ley de los tres estados (Com- te) y modo de sucederse los estados sociales, principalmente bajo el punto de vista intelectual, moral, estético é indus- trial. 16 VI.. Formación completa de un cuerpo de preceptos, suce- sivamente establecidos y fundados en todos los conocimientos anteriores. 1 Luis Jí. Lu iz. 1 No es esta, en verdad, la terminación de mi tesis, sino solamente el fin de la introducción al estudio que me proponía presentar al ilustrado jurado que va á valorizar las pruebas traidas á este concurso; pero como el tiempo ha sido rela- tivamente corto para terminar el trabajo que he emprendido, y por otra parte de- seo presentarlo en buenas condiciones, maduramente meditado y justamente com- probado, hago esta sucinta aclaración, y ofrezco presentarlo á la Escuela (cual- quiera que sea para mí el éxito de la oposición) inmediatamente que lo concluya. El asunto de este estudio es la aplicación del resúmen anterior á la higiene pú- blica y privada de nuestra capital. Respecto de las secciones I, II y III, mi traba- jo ha sido relativamente corto, pues sobre ellas han escrito algo nuestros conciu- dadanos; y aunque no exactamente definidos, se siguen prácticamente en algunos edificios públicos, buenos preceptos. También he seguido con cuidado los intere- santísimos trabajos del actual “Congreso Médico,” instituido principalmente para el saneamiento de la capital, y cuyos estudios y discusiones me han sido muy úti- les. En cuanto á las secciones IV y V, mi trabajo ha sido muy grande, porque ademas de estar todo por hacer, he contado con muy pocos elementos para reali- zar mi intento. Al hacer el estudio de la V sección, me he convencido una vez más de la importancia de los estudios sociológicos, pues he encontrado marcadísi- ma influencia de las leyes que nos rigen y las costumbres que observamos sobre nuestro bienestar, y esto es mucho más notable, cuando ademas de considerar los datos suministrados por la observación actual, atendemos con especial cuidado, á los que nos da la comparación entre las diversas épocas de nuestra historia. ESCUELA NACIONAL DE MEDICINA. Convocatoria para la oposición á la plaza de catedrático adjunto á la cátedra de Higiene Pública y Meteorología Médica. Desde lioy hasta el 20 de Junio próximo quedan abiertas las inscrip- ciones en la secretaría de esta Escuela, á donde pueden ocurrir los in- teresados todos los dias útiles de las doce de la mañana á la una de la tarde. México, Mayo 7 de 1878. Luis Martínez del Villar, SECRETARIO. Conserver la santé de l'individu, prévenir la maladie, et retarder 1'instant de la mort, n’est que une partie de la tache que doit se pro- poner riiygiéniste. Son but doit étre plus élevé, et son programme doit se eonfondre aveo celui qui resume toutes les aspirations de l'hu- manité, toutes ses tendances vers un perfectionnement continu et in- défini, et <|ui se forinuie par un seul mot: LE PROGRES. A. Pboust, Traite d’hygiéne publique et privée, pages 1 et 2.