FORTUNATO J QUESADA LA MUERTE SUBITA ENTRE NOSOTROS ESTUDIO FISIOPATOLOUICO DE 50 CASOS AUTOPSIADOS. (TRABAJO PUBLICADO CON ACUERDO DE LA FACULTAD EN LOS ANALES DE MEDICINA) LIMA MCMXX. SANMARTI y Cia. IMPRESORES FORTUNATO QUESADA LA MUERTE SUBITA ENTRE NOSOTROS ESTUDIO FISIOPATOLOOICO DE 50 CASOS AUTOPSIADOS. (TRABAJO PUBLICADO CON ACUERDO DE LA FACULTAD EN LOS ANALES DE MEDICINA). LIMA 1919. SANMART1 y Cia IMPRESORES BAJO LA AMOROSA EGIDA MATERNA Y SALUDANDO LA AURORA PROFESIONAL, DE- DICO ESTE TRABAJO, CUL- MINACION DE UNA EPOCA DE ESTUDIO Y DE ESFUERZO -A MIS MEJORES COLABO- RADORES Y A LA VEZ MI MAS PRECIADO ESTIMULO. A MIS DIEZ HERMANO/ KL AUTOR. EL AUTOR SE COMPLACE EN CUMPLIR EL GRATO DEBER DE EXPRESAR SU AGRADE- CIMIENTO AL SEÑOR DIRECTOR DE LA MORGUE DE LIMA. PROFESOR DR. LEONIDAS AVENDAÑO. por las facilidades innúmeras y los AUTORIZADOS CONSEJOS CON QUE LE HA DISTINGUIDO, ASI COMO A SU DEDICADO Y DIGNO JEFE DE TRABAJOS PRACTICOS DR. DN. GUILLERMO FERNANDEZ DAVILA POR LA COOPERACION DE CASOS Y DE OBRAS QUE LE HA PRESTADO; A LA COM- PETENCIA Y ENTUSIASMO DE ELLOS SE DEBE LA ORGANIZACION CIENTIFICA DEL INSTITUTO DE DONDE SALDRAN DOCU- MENTADAS CONTRIBUCIONES, DE LAS QUE SE HONRA EN PRESENTAR LA PRIMERA SOBRE LA MUERTE SUBITA ENTRB NO- SOTROS. A MANERA DE PROLOGO (*) Señor Decano: El señor Fortunato Quesada, antiguo alumno de la Facultad, ha presentado para optar el grado de bachiller en medicina una tesis inti- tulada *La Muerte Súbita entre nosotros*; tesis sobre cuya bondad debemos informar en conformidad con el decreto que antecede. La referida tesis es un trabajo completamente original, una va- liosa contribución al estudio de la importantísima cuestión de la muerte súbita, que tanto ha preocupado y preocupa a los médicos legistas. Sir- ven de fundamento al autor, para el estudio que ha practicado, los datos extraídos de cincuenta protocolos de otras tantas autopsias verificadas en la Morgue, desde el día que ésta iniciara sus trabajos hasta el mo- mento en que aquel diera cima a su labor. El señor Quesada, abandonando los viejos moldes, clasifica los cincuenta casos observados teniendo en cuenta las enseñanzas de la fisiopatología y los divide en cuatro grupos fundamentales, a los que agrega un apéndice en que coloca tres casos que no ha podido in- cluía en los grupos fundamentales;-en seguida hace las divisiones correspondientes desde el punto de vista de la causa eficiente, de la etiología- sea el proceso morboso,-de los mecanismos mortales o sea de la patogenia, de las estaciones, del sexo, de la edad, de la raza, de las profesiones y del estado civil, indicando el número que a cada una de estas corresponde;-y termina formulando diez conclusiones, todas de carácter autóctono. Es bien sabido, señor Decano, cuántos progresos ha realizado la ciencia médica desde que adquirieron derecho de ciudadanía en sus diversas ramas los estudios de fisiopatología, y cuántas innovaciones se ha introducido en la interpretación de los procesos morbosos y en la aplicación de los conocimientos médicos desde que se pudo conocer con (*) Publicamos el informe presentado a la Facultad de Medicina sobre este trabajo. 8 bastante amplitud la fisiopatología de aquellos. El señor Quesada aplica estas nuevas adquisiciones al dominio de la medicina legal, pues si bien su labor se ha limitado por ahora al estudio de la muerte súbita, fácilmente. ;e comprende que pueden estudiarse con igual cri- terio muchísimas otras cuestiones de la grandiosa ciencia que tantos beneficios ha reportado a la humanidad, desde los pretéritos tiempos del venerable Pablo Zachias. Y habiendo realizado la interpretación fisiopatológica de la muerte súbita, ha podido el señor Quesada com- probar la exactitud del pensamiento de Bichat, cuando aseveró que se muere en último término por el cerebro, el corazón o el pulmón. Pero hay algo más también muy importante en la tésis del señor Quesada: es una monografía de medicina legal netamente nacional; constituye junto con la tésis que presentara hace poco el jefe de autop- sias de la Morgue y de los trabajos del curso. Dr. G. Fernández Dávila, uno de los cimientos en que se apoyará el magestuoso edificio de la me- dicina legal peruana. Cierto que antes de ahora el recordado y compe- tente Manuel Adolfo Olaechea, hizo mucho por la ciencia médico legal reuniendo en un solo volúmen toda su obra como médico legista al ser- vicio de la policía; pero en ese libro, de indiscutible valor, los documen- tos están completamente aislados, las cuestiones a que se refieren son muy dispersas, falta la hilación del conjunto, y como tal, no existen verdaderas conclusiones prácticas para la nacionalización de la ciencia. La obra del señor Quesada se funda en un conjunto de hechos similares, de casos prácticos, es la enseñanza adquirida en el gran libro de la naturaleza, paciente y cuidadosamente conservados en el archivo de los protocolos de las autopsias practicadas en la Morgue. Es la prueba indiscutible de la transformación realizada en la enseñanza de la medicina legal, que hoy utiliza y continuará utilizando el apreciable material que se guarda para las generaciones futuras y que antaño se perdía con censurable indiferencia. La Facultad puede estar satisfecha de las primeras producciones que se le han presentado como fruto de la labor realizada en la cátedra de medicina legal, desde que se pudo dotarla de los elementos que tanto se necesitaban,para colocar el aprendizaje a la altura de las exigencias de la época. Para terminar, el jurado opina que la tésis presentada por el señor Fortunato Quesada merece, no solo la aprobación de la Facultad, sino que debe acordarse sea publicada en los Anales de la corporación. {Firmado) Leónidas Avendaño. Max Gonzal.es Ola eche a. Wenceslao Salazar NOTA PRELIMINAR <La muerte súbita constituye uno de los puntos más interesantes de la medicina so- cial; en todo tiempo ha preocupado los es- píritus y suscitado las investigaciones. .. . » M. Morache. («Naissance et Mort». p. 228. 1904) Siendo la primera vez que se estudia la cuestión de la muerte súbita entre nosotros, hemos preferido hacerlo con un carácter prác- tico, presentando nuestros casos personales, al mismo tiempo que haciendo una aplicación nueva de las ideas modernas a este asunto que hasta ahora era solo del dominio de la Medicina Legal. Expre- samos así las impresiones particulares que nos sugiere lo que hemos observado nosotros mismos con la mayor pulcritud, dentro de la or- ganización científica de la Morgue de Lima. Abandonamos el siste- ma puramente anatómico que guió a Devergier en sus iniciales in- vestigaciones y también la clasificación por aparatos que preconizó Brouardel en su clásica obra; introduciendo en el desarrollo de es- te tema el criterio etio-patogénico dominante, dando todo su va- lor a las constataciones anatomo-patológicas, ensayamos una agrupa- ción fundada en la fisiopatología, lo que hace entrar esta materia en el campo de la Patología General. En la primera parte hemos expresado nuestro concepto de la muerte súbita, así como una revista de las causas más general- mente invocadas Hemos creado cuatro grupos, porque consideramos que obe- decen a un mecanismo mortal distinto: en el primero reunimos los casos en que la muerte súbita se ha producido por medio de una hemorragia interna más o menos fulminante; en el segundo tenemos 10 los que terminaron por insuficiencias cardiaca y renal, por asistolia; en el tercero juntamos aquellos en que el fenómeno principal fue una congestión, especialmente la congestión pulmonar; y en el cuar- to colocamos los ,ue debieron su fin rápido a una intoxicación de origen abdominal. Hemos dejado para un apéndice esos casos de fisiopatología distinta, pero sin número suficiente para hacer un gru- po: dos casos de muertes súbitas a marcha asfíxica y uno acarreado por intoxicación general. En el estudio de cada grupo hacemos el análisis de los caracte- res de cada caso, o subgrupo de casos, insistiendo en las condicio- nes de los sujetos atacados, en sus accidentes mortales, en su etio- logía particular, la patogenia especial y las características autópsicas, en fin, las consideraciones clínicas y médico-legales pertinentes. Des- pués de este examen detallado, referido todo a los documentos ane- xos, hacemos una revista de conjunto, buscando la frecuencia de las enfermedades, las causas, los mecanismos, las estaciones, los se- xos, las edades, las razas, los estados y las profesiones. Por último, investigamos la presencia de las adherencias pleurales y de la reple- ción estomacal. Expresamos la idea de las pseudo muertes súbitas y de las muertes súbitas rechazadas. Y después de referir en detalle los cin- cuenta casos seleccionados, una conclusión resume los datos con- cretos que se desprenden del presente trabajo. CONCEPTO Y CAUSAS DE LA MUERTE SUBITA Nada más difícil que establecer los verdaderos límites de la muerte súbita. Muy fácil de calificar en algunos casos prácticos, es muy discutible su aceptación en otros no clásicos. Teóricamente su concepción está tan llena de consideraciones como la de la muerta misma; y si algunos definen ésta como la cesación de la vida, podien- do deducir que aquella es una cesación violenta e inesperada de la existencia, queda siempre en su aplicación el resorte para discutir hasta donde ha sido violento e inesperado determinado caso. El profesor Brouardel, que es quien más y mejor ha escrito so- bre este tema, en su obra La Mort et la Mort Subite, publicada en 1895, que siempre nos sirve de guía, define la muerte súbita dicien- do que «es la terminación rápida e imprevista de una enfermedad aguda o crónica que, lo más a menudo, ha evolucionado de una mane- ra latente», (página 114). Esta definición, que no podemos dejar de llamar muy buena, si es aplicada con extrictés a muchos de los casos que en la documentación de su libro enumera el sabio decano de la Facultad de París, encontramos que los hay que no corresponden absolutamente a lo dicho. Así, para no citar sino uno de los ejemplos más notables, la muerte súbita del conserje de Corvisart, que se as- fixia con la comida que le sorprende ingiriendo su ilustre jefe, es un caso bien calificado y sin embargo no corresponde a ningún pro- ceso agudo ni crónico que haya minado un organismo franca o la- tentemente. Desde luego, la violencia o la sorpresa del accidente mortal es el principal elemento sobre el cual ha ae basarse una apreciación de muerte súbita, o mejor de muerte «repentina» como se dice entre no- 12 sotros. Este carácter disminuye de valor si el occiso estaba atacado desde antes de enfermedad posiblemente mortal y si un médico asis- tente había lanzado con anterioridad la sospecha de un desenlace fa- tal. Por otra parte,un sujeto diagnosticado y tratado como afecto de determinada enticad nosológica, puede fallecer súbitamente de otra que no tenga ninguna relación con aquella y, en este caso, es un legí- timo espécimen. Otras veces el sujeto puede ser víctima de una de aquellas enfer- medades que permiten una supervivencia más o menos larga, al pun- to que los pacientes se dedican a sus ocupaciones habituales, hasta que, en medio de éstas, un suceso inesperado para la generalidad le hace fallecer con todo el aparato de violencia. Tales los arterio- esclerosos que mueren súbitamente a consecuencia de una emoción, un enfriamiento, etc., lo mismo que los síncopes de los tísicos y las embolias de los cancerosos. Esa apariencia de buena salud es lo que más contribuye a dar a uno de estos casos un carácter súbito. En otros, la buena salud apa- rente es un hecho para los ojos más avisados; entre ellos se encuen- tran ciertos neoplasmas del encéfalo, que se han descubierto a la autopsia de un sujeto muerto súbitamente ,ya sea por acto califi- cado de expontáneo o por consecuencia de un pequeño traumatismo: como en aquel caso de un industrial que, separando con su brazo a los obreros apostados cerca de su escritorio, para abrirse paso y dejar de escuchar sus reclamos, tendió muerto a uno de los huelguistas. Esta ausencia de traumatismo mayor es necesaria para poder pensar en una muerte súbita. Las muertes por traumatismos, cua- lesquiera que estos sean, indiscutiblemente ocurren de modo súbito, algo más, son de causa súbita, pero no entran en el cuadro de la muerte que se intitula así. Además, todas las muertes debidas a acciones medicamentosas o tóxicas, no se consideran tampoco dentro de él; aunque, semej ando a la influencia de los pequeños traumatismos, se consideran pertenecientes a las muertes súbitas los casos de alcoholismo, que es uno de los factores más importantes en nuestro medio. El tipo de las muertes súbitas lo realizan las muertes por inhi- bición, en las que, una acción refleja que parte de una zona psíquica, determina la eliminación fisiológica del bulbo; la ruptura de un aneu- risma ignorado de la aorta, como hemos observado varios casos en la Morgue de Lima, acarreando un cataclismo hemorrágico; la perfora- ción de una úlcera gástrica o intestinal no conocida, con la peritoni- tis sobreaguda consecutiva, vi estallido de un embarazo tubo-ab- dominal, el desgarro del bazo en un palúdico antiguo, inundado brus- 13 camente el peritoneo y determinando los reflejos inhibitorios consi- guientes o una sangría a blanco; el coma de un uremígeno, que lle- vaba consigo en su sangre una dosis hipertóxica de úrea, en tanto que transitaba por las calles, sin saberlo; etc. etc. etc. En todos estos casos es menester la autopma para conocer la causa morbígena, y así, esta necesidad autópsica imperiosa o irrecu- sable, constituiría una característica de la muerte súbita, lo que po- día decirse su clandestinidad. A su vez, la brusquedad del hecho pue- de conducirnos a una constatación postmortem más, la reducción agónica, por la docimacia hepática, siendo esta falta o rapidez de la agonía otro carácter de la muerte súbita. Por lo demás, casi siempre encontramos las huellas anatomo-patológicas del proceso,-y deci- mos casi, porque hay veces en que no se encuentra lesión alguna, como lo expresan todos los autores-sin que esto quiera decir que haya sido expontánea: la muerte como la generación expontánea no existe. De todos modos, con la experiencia ya recogida por la multipli- cidad de las observaciones, existe un número de causas, más o menos frecuentes, de muerte súbita, que nos puedan ayudar a deslindar ciertos casos. En realidad todos los órganos pueden determinar muer- tes súbitas, aunque los distintos autores, según el favor de sus esta- dísticas, señalan como de predilección tal o cual. Se observa también a veces una colaboración de unos órganos con otros para llegar al fin, una especie de sinergia funcional en la muerte, tal como la que se ha establecido que existe en la vida. Entre dichas causas comenzaremos por las referentes al sistema nervioso, el más importante de la economía y que más vinculacio- nes tiene con la generalidad de los procesos. Las meningitis latentes supuradas, específicas o tuberculosas, han sido reveladas por las autopsias. Brouardel señala varios casos muy demostrativos. El alcoholismo se encuentra algunas veces de por medio. La hidropisia de 4o. ventrículo ha sido constatada a veces. Los abcesos cerebrales destruyen buena parte de la masa ence- fálica sin acarrear trastornos aparentes y determinan la muerte súbita cuando comprometen un órgano esencial. En este caso tam- bién se ha observado la intromisión del alcoholismo. Los tumores (tuberculosos, fibromas, quistes hidáticos) pueden comportarse como los abcesos, y si revelan algunos síntomas, muchas veces son referidos a los órganosdondelse manifiestan.Se han citado algunos casos de he- morragias medulares; pero, la mayoría de los casos referidos a la mé- dula, en realidad corresponden al bulbo, que la sigue inmediatamen- te; y, entre sus procesos, el más frecuente es la tuberculosis vertebral. Entre las neurosis, la epilepsia en los ataques de gran mal puede dar lugar a muertes súbitas. Son muy notables los casos de muerte sú- 14 bita por inhibición cerebral, por traumatismos insignificantes en el epigastrio, en los testículos, en la región útero-ovárica, en el hipo- gastrio, en la laringe, en la boca, en la nariz y en la nuca, y también por una emoción violenta. En el aparato <¿ardió-vascular las causas de muerte súbita son más numerosas. El corazón en degeneración grasosa, que puede existir en todas las edades; la miocarditis esclerosante, consecutiva a variadas infec- ciones (tifoidea, neumonía, viruela); la rupturas del corazón; las pe- ricarditis con derrame, en el momento de verificar una punción; las pericarditis secas, sobre todo cuando han llegado a la sínfisis cardia- ca; las endocarditis vegetantes o las ulceraciones valvulares post-in- fecciosas. De las lesiones valvulares por estrechez o insuficiencia, la insuficiencia aórtica es la más frecuente; las insuficiencias mitral y tricúspide rinden menor tributo. La ruptura de las arterias coronarias y de las cerebrales, originando las respectivas hemorragias pericárdi- cas y ventriculares, encontrándose bastantes veces la colaboración de la sífilis, el alcoholismo y la nefritis hipertensiva; las rupturas de la aorta y de la arteria pulmonar, en las que se vé generalmente la consecuencia de la arterio-esclorosis; la abertura de los aneurismas arteriales, las más de las veces ocultos, llevan consigo esos térmi- nos fulminantes y desagradables; las rupturas venosas por flebitis, tuberculosas, reumáticas, tíficas, estreptocócicas; las trombosis y las embolias pulmonares; las embolias gaseosas,tan obturantes como un coágulo; los aneurismas miliares de los capilares cerebrales, con o sin proceso de parenquimeningitis, lo mismo. En el aparato respiratorio encontramos algunos ejemplos muy interesantes. El edema y el espasmo de la glotis, por ulceraciones tuberculo- sas o sifilíticas, o por laringitis, o al retirar una cánula de traqueoto- mía; los pólipos y pequeños tumores de la laringe; la repleción tra- queal por alimentos, por una vómica o por lombrices; la compresión y deformación de la tráquea por la tiroides hipertrofiada, por adeno- patías de los gánglios traqueobrónquicos o por cáncer del medias- tino; la congestión pulmonar, raramente aislada, principalmente en renales, tuberculosos y cardiacos; la neumonia, muchas veces latente, en viejos, enbarazadas, alcohólicos, casi siempre con alguna causa coadyuvante; la bronquitis capilar, en los adultos y en los viejos enfriados; la tuberculosis pulmonar, en sus distintas formas, conges- tiva, neumónica, pleurítica, etc.; la granulia tuberculosa, que puede marchar en la sombra, ayudada por el etilismo; Brouardel cita un caso de muerte súbita en un cáncer del pulmón; pero la enfermedad del aparato respiratorio más sugestiva, como causa de muerte súbita, 15 es la pleuresía, evolucionando muchas veces de modo latente, sero- fibrinosas muy abundantes o d afragmáticas reducidas, particular- mente; el accidente se produce de preferencia al hacer una punción dolorosa, rápida y total. Al lado de dichos aparatos tienen importancia el digestivo y el genito-urinario. La perforación de una úlcera gástrica es causa frecuente de muerte súbita; lo mismo en los casos de úlcera duodenal; el desgarro de la pared estomacal en los cánceres de órgano; la dilatación aguda con perforación y peritonitis fulminante; la perforación intestinal en la disentería, tifoidea, tuberculosis y cáncer; la apendicitis sobre aguda con perforación y peritonitis fulminante; la oclusión intesti- nal; la icteria grave y la litiasis biliar; la ruptura de un quiste hidá- tico del hígado o de un abceso hepático, y las rupturas del bazo. El vaciamiento intraperitoneal de un embarazo extrauterino, o de un gran hematocele; la perforación del útero en el curso de un embara- zo; la ruptura de várices vulvo-vaginales; los trastornos supra-rena- les; en fin, las nefritis. Además, producen muertes súbitas algunas enfermedades generales como la tifoidea, el paludismo, la hemofilia, la diabetes, la gota; y varias insuficiencias endocrínicas, entre las que ocupa lugar principal la suprarenal, cuyo papel en el edema agudo del pulmón ha sido demostrado. (Este artículo sobre "concepto y causas de la muerte súbita", apareció en la Revista de Psiquiatría y disciplinas conexas. Año II, N. 2). SUMARIO I.- Clasificación fisiopatológica de los casos de muerte súbita.- Primer grupo: muertes súbitas por hemorragias internas.-Se- gundo grupo: muertes súbitas por asistolias.- Tercer grupo: muertes súbitas por congestiones.- Cuarto grupo: muertes súbitas por intoxicaciones gastro-intestinales.- Apéndice: dos casos de muertes súbitas por afixias y un caso de muerte súbi- ta por intoxicación general. Estudio particular de los casos agrupados, insisitiendo sobre sus accidentes, etiología, patogenia, profilaxia, especialidades au- tópsicas y consideraciones médicolegales. Estudio de conjunto de los 50 casos, atendiendo a sus frecuencias, por las enfermedades, las causas, los mecanismos, las estacio- nes, los sexos, las edades, las razas, los estados y las profesio- nes. Investigación de algunos caracteres particulares secundarios: ad- herencias pleurales y repleción gástrica. Las pseudo muertes súbitas. Las muertes súbitas rechazadas. II.-Relación detallada de todos los casos seleccionados 111.-Conclusiones. I En el primer grupo reunimos trece procesos mortales que han tenido lugar en los dominios del aparato circulatorio y cuyo meca- nismo ha sido el de una hemorragia interna. Así, contamos en él: Un caso de ruptura del corazón y hemorragia intrapericárdica. Un caso de ruptura de la aorta y hemorragia intrapericárdica. Un caso de aneurisma de la aorta y hemorragia intrape- ricárdica. Dos casos de aneurismas de la aorta y hemorragia intrapleural. Un caso de hemorragia cerebral y hematoma ventricular. Cinco casos de ruptura del bazo y hemorragia Hntraperitoneal. Un caso de desgarro venoso y hemorragia intraperitoneal. y Un caso de embarazo tubario y hematoma pelviano. La ruptura del corazón, (caso N° 1), realizada en un sujeto jo- ven, bien constituido, a quien se descubrieron las huellas de una infección a Espiroquete de Schaudinn, representa,-dentro de los numerosos casos señalados por los autores, debidos al estallido de tan importante viscera,-un ejemplar interesante por la consecuen- cia rápidamente fatal de la sífilis. El corazón se encontraba envuel- to, como en un estuche, por un gran coágulo sanguíneo. La efrac- ción del músculo cardiaco dá inmediatamente salida a la sangre; ésta se colecta en el saco pericárdico, bastando la cantidad de 250 gramos para que sobrevengan los trastornos de compresión del ór- gano, según varias constataciones que se han hecho; cuando, rea- lizada esa invasión líquida de manera lenta,-como ocurre en las pe- 19 ricarditis con derrame,- puede llegar la serosa a distenderse tanto, que se han señalado colecciones de 2,000 gramos. La apertura intrapericárdica de la aorta, (caso N° 2), cuyo me- canismo mortal por hemorragia compresora es semejante al ante- rior, se verificó en un individuo que pasaba tranquilamente por un plaza pública, llenando asilas mejores características de una muerte súbita ;a la autopsia se percibió un proceso de miocarditis y también de pericarditis, los cuales tal vez podrían referirse a la indeleble mar- ca tuberculosa encontrada en ambos pulmones, para pensar en una participación del Bacilo de Koch en la aortitis cu Ipable, recordando los casos citado por Brouardel de fallecimientos súbitos por ruptu- ras de las paredes cardiacas minadas por dicha infección sórdida. A cada cual más cautivante, los tres casos de aneurismas de la aorta, inesperadamente rotos, (N° 3, 4 y 5 ), evocan una vez más la singular participación de la lúes en tal entidad nosológica. El primero, abierto dentro del pericardio, por lo que le avecinamos de los dos anteriormente citados, estaba constituido por una dilata- ción aneurismal pequeña y se acompañaba de una hepatomegalia, de seguro del mismo origen sifilítico. De los otros dos, uno nos reve- la la tolerancia e incuria en que a pesar de sus buenas dimensiones se había dejado a la bolsa aneurismática, y el otro, conservaba tes- timonio de lesiones hepáticas y perihepáticas,. Los tres correspon dían a personas de constitución buena, de cuello congestivo; en ninguno de ellos se ha podido deslindar alguna causa inmediata de la ruptura. En los dos casos de hemorragia intrapleural había una colección sanguínea muy abundante. Solo podemos ofrecer un caso de hemorragia cerebral, (N® 6), debido a que ésta es más invalidizante que súbitamente mortal, al menos en un primer ataque, que siendo como un anuncio, saca al subsiguiente de nuestro cuadro,. Sabido es que al Mal de Bright se le achacan estas hecatombes endocraneanas, según las modernas adquisiciones clínicas. Las nefritis crónicas están a la cabeza de los clásicos inculpados, que son la arterieesclerosis, el alcoholismo, la gota y también la sífilis. Tratándose de un viejo fuerte y sobrio, asignamos el presente caso al brightismo, siguiendo la corriente do- minante. El occiso falleció en su cama.- Estallada,- como se ha constatado en la mayoría de los casos,- la arteria lentículo estria- da, rama anterior de la arteria externa del cuerpo estriado, la sangre se derrama y disocia los elementos nerviosos, inunda el ventrículo lateral, comprimiendo la cápsula interna. En virtud de esta com- presión, el atacado cae de golpe en coma y la muerte sobreviene en pocos instantes por la eliminación7 de centros esenciales a la vida. A la autopsia se encuentra un vasto hematoma compresor, 20 desparramado por todos los rincones, sin que haya una gran pér- dida sanguínea. Se explica 1? relativa abundancia de casos de muertes súbitas por ruptura del bazo, de los que presentamos cinco (N° 7, 8, 9, 10 y 11), si se tiene en cuenta que este es un páís tropical con endemia palúdica, enfermedad con bazo hipertrofiado y friable por excelencia. En tres de ellos hemos podido establecer la influencia del pequeño traumatismo como causa determinante de la muerte, lo que por otra parte hace que en ellos haya asomado la sospecha del crimen y la cuestión médico-legal correspondiente; en los otros dos, -como que fueron encontrados muertos-, no se ha podido des- lindar tal constatación, no indispensable por lo demás, desde que se han dado casos de ruptura "expontánea" del bazo malárico; de estos observamos uno en el Hospital del Callao, acaecido en un ja- ponés, quién se rompió el órgano esplénico por una autopalpación del hipocondrio izquierdo: la cautela que debe usar el médico en el exámen de tales esplenomegalias debe ser por consiguiente grande. En los cinco casos hemos observado hemorragias abundantí- simas, con gran inundación peritoneal. La edad de los sujetos nos revela una franca predilección para los jóvenes, - los más expues- tos a golpes de pleito o de juego,-pues solo señalamos un adulto (de 55 años), contra tres menores de 22 años y un niño, (estos cuatro, de 21, 20, 19 y 7 años respectivamente). Tres eran indios, uno mestizo y uno blanco: el paludismo con todas sus consecuencias hace sus mayores víctimas entre nuestra raza indígena. Todos gozaban de una constitución fuerte y ofrecían un buen estado de la nutrición, lo que determina a caracterizar el accidente mortal como súbito. La ruptura comprometía unas veces todo el espesor de la viscera, -en uno tenía 11 centímetros de largo,- y su localización ha apare- cido variable en cuanto a la altura de la efracción. El peso del ba- zo, - que no se pudo averiguar en dos de los casos, en uno por ha- berse verificado la esplenectomía de urgencia y en el otro por lo avanzado de la descomposición cadavérica, -en los tres que fué ave- riguada por la balanza, dió este resultado; Caso N°. 7 215 gramos Caso N°. 10 710 gramos Caso N°. 1 1 530 gramos El caso de hemorraga interna fulminante, (N°. 12), en una india adulta, pálida, con el vientre balonado y turgente, dió a la sección de las paredes una gran cantidad de sangre, en tales carac- teres, -líquido pálido, seroso, abandonando sus elementos figura- 21 dos como por precitación, poco o nada coagulable, - asignados por Tardieu y Lebert a la de los hemofílicos, que lo referimos a la hemo- filia. Aguzando nuestra exploración anatómica descubrimos que el desgarro de una venita esplénica supernumeraria era la causa del gran derrame sanguíneo abdominal,lo que no nos había de llamar la atención,-dada la magnitud del cataclismo hemorrágico frente a la pequenez de la lesión productora,- desde que los ínfimos vasos in tercostales heridos, engendran enormes hemotórax, máxime si está de por medio la hemofilia. Hemos de consignar que el sujeto en cues- tión presentaba una hepato-esplenomegalia, con un hígado de- 2,770¿ gramos y un bazo de 1,070. Este caso tendría alguna seme- janza con los que refiere Brouardel de hemorragias incontenibles por desgarro de los labios, extracción de molares o rupturas hime- neales, con muertes súbitas consecutivas, y que al sabio profesor los ha incluido en el campo de la hemofilia. El de embarazo ectópico con hematoma pelviperitonal, (ca- so N°. 13), es de los más vulgares en la práctica ginecológica; la apo- plegía ovárica de que habla Forgue, mejor dicho tubaria. Como es generalmente de estilo, encontramos un feto de tres meses. El em- barazo se interrumpe trágicamente: la migración del óvulo fecun- dado detenida por malformaciones o por procesos patológicos an- teriores de los anexos, hace que se instale anormalmente en una de las trompas y, como la vascularización y la musculatura de éstas no están preparadas para llenar las funciones de las del útero, se originan hemorragias pequeñas por el mal desarrollo fetal, y a la me- nor causa coadyugante, se rompe; la inundación sanguínea y la muerte súbita son su consecuencia. En este primer grupo de las muertes súbitas por hemorragias internas, llamadas también "hemorragias expontáneas", la fisio- patología general puede ser la de un síncope inhibitorio por la inva- sión brusca del líquido sanguíneo en las serosas esplácnicas, lo es también el titulado síncope hemorrágico que traduce la anemia rá- pida de los centros nerviosos a consecuencia de una abrumadora pérdida de sangre, pero lo que más nos satisface y explica mejor el mecanismo de éstos rápidos fallecimientos, es la falta del medio in- terno mismo, llevada a límites extremos, cuando tiene la he- morragia un carácter cataclísmico, que detiene el metabolismo de las funciones vitales. Por lo demás, como ya lo hemos hecho notar en los casos pertinentes, si las cavidades son reducidas,-tales como la ventricular y la pericárdica,- entonces, aunque la pérdida de sangre sea pequeña relativamente, su efecto es mortal por los tras- tornos de compresión que determina. 22 Las causas predisponentes que hemos investigado en los trece casos referidos se reparten así: Tuberculosis probable 1 caso Mal de Brihgt I caso Hemofilia 1 caso Malformación 1 caso Sífilis 4 casos Paludismo 5 casos La causa determinante, que puede ser toda aquella capaz de aumentar la tensión en un momento dado, -los esfuerzos, (muchos de estos funcionales: la defecación, el coito, la tos), las emociones, las comidas abundantes y pesadas, etc,- deben ser evitadas. De otro lado, también lo son los pequeños traumatismos, acarreando la ruptura de órganos sanguíneos predispuestos, como lo hemos se- ñalado en varias esplenomegalias fracturadas. Por lo general estas causales se pierden entre las referencias y entonces los especíme- nes de muertes súbitas adquieren toda su expontaneidad y sor- presa. En las autopsias de este grupo, muy fáciles por cierto, es de no- tar, -salvo en las hemorragias pequeñas y bloqueadas, como las in- trapericárdicas y las submeníngeas,- que las livideces cadavéricas están ausentes y se manifiestan sólo muy débilmente, como hemos anotado en nuestras observaciones. Desde que se mira uno de es- tos cadáveres, profundamente pálidos y sin livideces, a pesar de es- tar dentro del tiempo en que se las vé, ya se puede sospechar la exis- tencia de un proceso hemorrágico interno, masivo. Las cuestiones médico - legales que con más fundamento se plantean y que efectivamente hemos visto suscitarse, son con mo- tivo de las rupturas del bazo consecutivas a un pequeño trauma- tismo, sobre todo cuando éste proviene de una riña. Se ha tratado de juzgar por delito a quien golpeó como se hace tantas veces en la vida cuotidiana, por jugar o por reprender, pero sin desear un ho- micidio; mientras tanto, se resulta comprometido en uno de veras, porque la acción traumática, de suyo inocua, fué a ejercitarse con- tra un órgano frágil y predispuesto para tal evento por una infección anterior. La conducta del perito debe sujetarse estrictamente a la patogenia del proceso, que felizmente es .revelada claramente por la autopsia. En los archivos de la Morgue se encuentran algunos e- jemplos de las conclusiones médico-legales dictadas por nuestro profesor el Dr. Leónidas Avendaño y el Dr. D. Guillermo Fernán- dez Dávila, jefe de trabajos prácticos, en dichos casos. En vista de 23 la circunstancia atenuante de la lesión latente, la pena, si la hay, tiene que ser mucho menor que si no existiera aquella. El segundo grupo de los casos de muertes súbitas que presen- tamos, referentes a insuficiencias cardiaca y rena1, comprende los doce siguientes: 2 casos de miocarditis y asistolia, 2 casos de insuficiencia aórtica y asistolia, 2 casos de arterio-esclerosis y asistolia y 6 casos de cardio-renales con asistolia urémica. De los dos casos de miocarditis, uno, (N°. 14), corresponde a un proceso degenerativo escleroso, probablemente debido al reumatis- mo. El edema de los miembros inferiores, la cianosis facial, el lí- quido en las pleuras y en el pericardio, los signos de dilatación car- diaca, nos marcan su término por asistolia. El otro, (N°. 15), con degeneración grasosa del corazón, tan suceptible de pasar desaper- cibida en la clínica, es revelada a la autopsia, como en el caso de referencia, por un corazón grande, envuelto en un mango ama- rillo, con sus paredes pálidas y flácidas, y muchas veces con la grasa infiltrada entre los haces musculares mismos. Anotamos que en el presente caso, por la cianosis, la congestión hepática, el pe- queño derrame pericárdico y sanguinolento por la boca, el sujeto acabó por asistolia. Los pediatras recomiendan que los niños ataca- dos de infantilismo no se les bañe en frío, porque el menor trastor- no de la circulación puede acarrear la muerte súbita por su corazón grasoso. A la cabeza de las causas endocardíticas de muerte súbita, con- forme con la noción clásica, encontramos a la insuficiencia aórtica, fácil de constatar ala autopsia por la prueba del agua y la hipertro- fia del ventrículo izquierdo. Presentamos dos casos, (N°. 15 y 17) En ausencia de otros testimonios en ambos, asistidos por la frecuen- cia y viendo un proceso de endocarditis vegetante en uno, ateroma- toso en el otro, inculpamos al reumatismo. En el primero es de no- tar el hidrotórax bilateral, derrame pericárdico abundante, salida de líquido espumoso por la nariz y la boca y relajación de los esfín- teros; en el segundo, una pleuresía con derrame abundante, mucho menos en el pericardio y la dilatación manifiesta de la aurícula de- recha. Completando la opinión de Mauriac, Brouardel explica la muerte súbita en la insuficiencia aórtica por la anemia cardiaca y cerebral que acarrea la débil onda sanguínea que lanza al miocar- dio rendido después de haber compensado la lesión hipertrofiándose, a la vez que a la brusca depleción de la circulación superior que pone 24 al individuo en inminencia de un síncope cardiaco o cerebral,rápi- damente mortal, a la menor emoción, esfuerzo o exceso. Respetando la anterior explicación, en nuestros casos, en vista de las constata- ciones realizadas creemos justificado referir su término fatal al de- sarrollo agudo de una asistolia, preparada en la sombra y de paro- xismo violento, asistolia de los aórticos cuyos caracteres de suma gravedad ha sido señalada por los clínicos. La arterio-esclerosis nos ha ofrecido dos casos, (N°. 18 y 19), ambos en individuos de edad avanzada, de 70 años uno, de 68 el otro, éste en circunstancias bastante violentas, dentro de sus habituales ocupaciones. Dichos sujetos terminan por asistolia, y no titubeamos en aplicar esta terminación a los referidos, desde que en ellos he- mos constatado signos de dilatación cardiaca, testimonio autópsi- co de la insuficiencia cardiaca. La asistolia de los arterioesclerosos, llamada toxi - asistolia por Huchard, debido a la participación que las intoxicaciones tienen en el proceso, lleva consigo manifestacio- nes extracardiacas numerosas, a las que Fabre trató de verdadero Proteo y de las que son prueba elocuente el hígado grande y graso y el hidrotórax bitaleral del primer caso; el hígado cardiaco, gran- de y duro, la esplenomegalia con periesplenitis y los riñones gran- des, congestivos, duros y adherentes, del segundo. En nuestra estadística de muertes súbitas tienen los cardiacos renales una relativa frecuencia. La importancia de las lesiones renales resulta, como lo indica Lacassagne, de su concomitancia con las enfermedades cardiacas. Y esta vinculación, en la que nos hemos basado para crear este grupo segundo, se encuentra apoyada además, por la forma de asistolia que realizan. "Entre las formas de asistolia localizadas, escribe Oddo, se encuentra la asistolia de forma renal, el riñón cardiaco, cuya expresión sintomática está ca- racterizada por el predominio de los fenómenos urémicos en el sín- drome asistólico; en los arterio - esclerosos la asociación frecuente de las lesiones de ambas visceras crea un tipo cardio renal de los más frecuentes; en un tercer grupo, las alteraciones renales primitivas, obrando sobre el músculo cardiaco, determinan su insuficiencia, y crean una variedad particular de asistolia, la asistolia de origen re- nal, que ha sido llamada por Merklen asistolia urémica". De los seis casos que presentamos, (N°. 20, 21, 22, 23, 24 y 25), el último, como se lee en la relación del accidente súbito, tuvo carac- teres de particular violencia. La edad, bastante provecta en cuatro de ellos, pues contaba, por encima de 58 años, era de plena ac- tividad en los otros dos, de 27 y 37 años respectivamente. Los mes- tizos, llamados "zambos" entre nosotros, que tan repetidas veces los vemos en nuestros hospitales padeciendo de esta afección, tie- 25 nen en las muertes súbitas correspondientes el 50 % de casos, en to" dos ellos la constitución era aparentemente fuerte. En los seis ca- sos hemos constatado alteraciones hepáticas: por número igual,el hí- gado muscado, duro, cirrótico, unas veces, y el h>ado grande, con- gestionado,cardiaco,otras.Ha sido general la constatación de la con- gestión renal más o menos intensa y laascitismás o menos abundan- te.Cuando nos lo ha permitido el color de la piel, hemos podido en- contrar las huellas de la congestión subcutánea, particularmente de la cara y el cuello. Los casos en su totalidad los referimos al Mal de Bright; apar- te de lo frecuente que es hoy observar dicho proceso cardio renal en las nefritis crónicas y de las dispersas muestras de brightismo que se consignan en nuestros sujetos, porque las lesiones cardiacas primitivas lo mismo que las de la arterio esclerosis generalizada no se han encontrado en ellos, y si constantemente la congestión renal que es el testimonio más fehaciente de las nefritis. Ahora bien, en el comienzo de éstas se produce una hipertrofia cardiaca compen- sadora de la insuficiencia de la permeabilidad renal, especialmente en el ventrículo izquierdo, la cual hipertrofia la hemos encontra- do presente en todos los casos, alcanzando en uno de ellos el cora- zón el apreciable peso de 710. gramos. Los signos de dilatación car- diaca consecutiva, testimonio asistólico, han sido encontrados tam- bién en todos los casos; en dos se ha podido apreciar la congestión pulmonar y en tres la de las meninges. Como hemos visto, la fisiopatología de este grupo de muertes súbitas por insuficiencias cardiaca y renal es la asistolia; aunque en las miocarditis, una emoción o un esfuerzo cualquiera pueden rom- per los pilares degenerados o perforar las paredes, entrando enton- ces en el grupo de las hemorragias,-tal como sucedió en el caso a- signado con el número uno,-lo más frecuente a través del ventrí- culo izquierdo. Repitiendo lo que galanamente expresa Morache refiriéndose a las muertes súbitas por lesiones cardiacas, muy apli- cable en este momento de nuestro análisis, "parece que el órgano, como un animal sobre - cansado que ha marchado cuanto ha podi- do, después, en un instante dado, haciendo un supremo esfuerzo, se doblega y se detiene". Es al colapso cardiaco al que hemos de referirnos en último término a manera de culminación de este pro- ceso asistolizante: el corazón se debilita más o menos rápidamente y la cianosis aumenta. Los otros dos finales de las asistolias, el ede- ma del pulmón y la trombosis cardiaca, no los hemos encon- trado. Repartidas las causas predisponentes de los distintos hechos 26 referidos, hemos obtenido el siguiente resultado, de atender al pre- tender inducir una profilaxia adecuada: Ignorada 1 Arterieesclerosis 2 Reumatismo 3 Mal de Bright 6 Entre las causas determinantes señaladas, fatigas, risa o có- lera, excesos venéreos, abusos alcohólicos o tabaquistas, congestión pulmonar y embarazo, no nos ha sido dado deslindar su partici- pación en los relatos de las accidentes súbitos recogidos. En este sentido los casos de este grupo constituyen perfectos especímenes de la clase de muerte que estudiamos, y como falta la participación ocasional que es de donde siempre emana la sos- pecha criminal, resulta que las cuestiones médico legales que plan- tean son raras. Las autopsias de estos casos son delicadas. Es muy importante tomar en seria consideración la forma del accidente súbito, para deslindar desde luego la influencia de un síncope. La autopsia del corazón debe ser objeto de toda pulcritud y cuidado. Jamás debe dejarse de abrir la cavidad craneana. En fin, es en estos casos que se impone, por la exactitud y facilidad de la observación orgánica, esa autopsia de conjunto que preconizara Devergie y de la que des- pués ha hablado Legrand du Salle. Ella es particularmente aplica- ble en casos como estos de asistolias, en los que no se encuentra la causa de la muerte en la claudicación de un solo órgano. Hemos reunido en el tercer grupo, -el más numeroso, pues com- prende diez y ocho casos,-aquellos procesos congestivos, princi- palmente pulmonares, cuyo detalle, atentos a sus diagnósticos au- tópsicos, es el siguiente: Un caso de bronco - neumonía (N°. 26), Cuatro casos de pleuro - neumonía (N°. 27, 28, 29 y 30), Dos casos de congestión pulmonar (N°. 31 y 32), Un caso de grippe (N°. 33), Dos casos de neumonía alcohólica (N°. 34 y 33), Siete casos de alcoholismo (N°. 36, 37, 38, 39, 40 41 y 42) y Un caso de congestión cerebral (N°. 43). La congestión pulmonar es, tal cual se desprende de los docu- mentos anexos, el fenómeno dominante, lo que queda consignado en el siguiente cuadro: 27 Congestiones pulmonares 12 Id. id. y congestión mrningo-encefálica 3 Id. id. id. de las vías respiratorias su, eriores. . 1 Id. cerebral, ? 1 Id. cardiaca 1 No vamos hacer aquí,- tal cual hemos verificado en los grupos anteriores y verificaremos en el posterior,-un exámen parcial de ca- da caso o sub - grupo de casos, desde que no nos lo impone, como en aquellos, la diversa categoría de entidades nosológicas a tratar, en este estudio del tercer grupo seguiremos el ejemplo de la memoria devergiana a la Sociedad de Medicina de París, que es el análisis más prolijo que sobre las muertes súbitas por congestiones se ha he- cho, estudiándolas en conjunto. Desde luego, en las dos terceras partes de ellos encontramos sujetos que aparentan fortaleza luciendo una buena constitución; todos adultos de más de 25 años, repartiéndose por iguales pro- porciones entre las decenas siguientes, con una disminución para los menores de 30 y un acrecentamiento para los mayores de 60, como puede apreciarse en la relación que sigue: de 25 a 30 años 1 de 30 a 40 años 4 de 40 a 50 años 4 de 50 a 60 años 4 de 60 a 70 años 5 Edades en las cuales más se bebe y más tiempo hace que se ha bebido, a la vez que se es más suceptible a los enfriamientos. Como no podía dejar de serlo, la raza indígena marcha a la ca- beza con 8 casos, siguiéndola los mestizos con 4, encontrándose sólo 3 blancos y 3 negros, pero ningún amarillo. Si los trastornos congestivos han sido constantes, conforme lo hemos indicado, también se han encontrado alteraciones de otros órganos, en relación siempre con las mismas causas, que luego va- mos a seriar, o como simples epifenómenos de los accidentes ter- minales. Así, las lesiones hepáticas se han presentado en un 70 % de los casos, lo mismo casi las cardiacas, no asi las renales y gástricas, que se han presentado con menos frecuencia y sólo en los alcohólicos averiguados, como confirmación de su clasifi- cación, siendo éstas tan demostrativas como sugestiva es la abundancia de las otras. La salida del líquido sanguinolento por la 28 nariz y la boca únicamente la hemos percibido en poco más de la cuarta parte de casos. Atendiendo ? su fisiopatología como desarrollos súbitamente mortales, tal cual !o piensan los clínicos, las afecciones pulmonares agudas raramente producen asistolias; el mecanismo más corriente en los casos de congestión pulmonar, es la asfixia y el síncope, ésta produciéndose como lo expresa un distinguido profesor de Montpe- llier ya citado, antes de que el corazón derecho haya podido dila- tarse. La congestión pulmonar, a la que hemos visto corresponden diez y seis casos de este grupo, se debe a fenómenos vaso motrices: el tonus de los vasos pulmonares disminuye por excitación de los vaso dilatadores o por parálisis de los vasos constrictores, depen- dientes del simpático y del neumogástrico; los vasos pulmonares se dilatan por este motivo al influjo sanguíneo y la congestión queda constituida. Las causas capaces de acarrear estos trastornos vaso-motores son variadísimas: las lesiones de los mencionados nervios, influen- ciados reflejamente por el frío u otras afecciones lejanas, directa- mente por lesiones pulmonares de vecindad o por los tóxicos, mi- crobianos, autógenos o químicos, entre los que descuella el alcohol. Dicha ectasia sanguínea trastorna la hematosis, los fenómenos asfíxicos se establecen, la acción cerebral tiende a apagarse y con- secutivamente sobrevienen la detención de la circulación y la muerte Comenzando por la asfixia, este paroxismo mortal termina por el síncope cardio-bulbar. Nunca se encuentran más cerca dichos fe- nómenos. Ahora bien, la anemia cerebral que origina la hipostasis pulmonar puede también entrar en juego en este desarrollo fisio- patológico. Otras veces, como tenemos un caso, la congestión se particula- riza al corazón y entonces el síncope toma un lugar preeminente. Con toda claridad lo prevee Oddo: al referirse a la invasión del pul- món por la dificultad de la circulación, dice que «con frecuencia también, y debido a la toxi-infección mejor que a las dificultades mecánicas, el corazón es invadido, pero en este caso el desfalleci- miento cardiaco, el síncope, más bien que los trastornos periféricos, son los que constituyen la asistolia». Así ha ocurrido seguramente en nuestro caso de referencia. En cuanto al caso de congestión cerebral que hemos consig- nado y cuya fisio-patología nos falta tocar, es explicable por la teo- ría de shok de Duret: la llegada de sangre en exceso al encéfalo determina una conmoción en sus centros más delicados y esenciales, en los centros bulbares, lo que determina el síncope de origen cere- 29 bral. Como se vé, el mecanismo de la muerte súbita en este grupo se reduce en último término a asfixias y síncopes cardiacos y cere- brales. Pensando cuales serían las causas primeras los mencionados procesos, encontramos que se reparten así: Indeterminada 1 Grippe 3 Alcoholismo , 14 El alcoholismo aparece como la causa más frecuente de este grupo, y su elevado porcentaje es toda una revelación funesta. Ahora encontramos explicada la asociación insistente con las lesiones he- páticas, cardiacas y estomacales que hemos constatado, la prefe- rencia por la raza indígena que vive tan dada a la bebida y la au- sencia entre los amarillos que, como es notorio, no beben. Como hemos visto, lo que ya había sido indicado por un profesor francés, el alcoholismo actúa cual causa predisponente para diferentes géneros de muerte, de muertes súbitas en particular. Nos ha sido difícil despistar la causa determinante, pues en solo corto número de casos hemos certificado el alcoholismo agudo; pero, con toda la probabilidad, un golpe de frío ha estado de por medio en la mayoría de los demás. Esta etiología etílica constituye un argumento más en favor de una seria profilaxia antialcohólica. La intemperancia se muestra implacable y sorpresiva en sus mortales consecuencias y una de las mejores pruebas de ello está dada quizás por la determinación que acabamos de hacer de su contribución a la muerte súbita. En la conducción de la autopsia son de aprovechar los buenos consejos que da a este respecto el profesor Devergie: la apertura del cadáver sin efracción délos grandes vasos, la reparación atenta en el color del pulmón, el exámen in situ de las visceras toráxicas, abdo- minales y craneanas, el estudio de la repartición sanguínea en los órganos, principalmente en las cavidades cardiacas y en las arterias y venas pulmonares, etc. Son esquisiteces autópsicas que constitu- yen elementos de primera importancia en las investigaciones sobre la muerte súbita. Pocas veces dan lugar los sucesos referentes a este grupo a cues- tiones médico-legales, como que generalmente se trata de alcohóli- cos averiguados o de casos en los que el etilismo se ha manifestado sin alguna duda; en tales circunstancias huelga la sospecha del crimen. 30 Menos favorecido que los demás, el cuarto grupo de muertes súbitas solo cuenta con cuatro casos; comprendiendo los procesos que han estallado en el tramo gastro-intestinal y cuyo modo de actuar es el de las integraciones-en esta vez sobreagudas,-encontramos en él: 1 caso de dilatación aguda del estómago, 2 casos de perforaciones intestinales y 1 caso de apendicitis. El caso de dilatación aguda del estómago con oclusión duode- nal, (N°. 44), por demás interesante, ha sido objeto de un estudio especial por nuestra parte,-publicado en los Anales de la Facultad de Medicina,-haciendo un esbozo etio-patogénico del desarrollo morboso. Para no repetirnos, a él nos referimos: allí dejamos cons- tancia como este sujeto robusto, sin ninguna otra lesión apreciable, se intoxica; partiendo de una gastritis con parálisis de la innerva- ción gástrica y la dilatación consiguiente, le sigue la sobre-disten- sión por aereofagia neurósica, luego la constitución de la brida me- sentérica por rechazo del intestino y el cierre del duodeno en conse- cuencia, en fin la oclusión gastro duodenal por constitución de la válvula del cardias, apta para la entrada del aire y no para la ex- pulsión; y como resultado de todo, la muerte súbita por autointo- xicación. Creemos que el tóxico se haya encontrado en la bebida o en los alimentos ingeridos. Los dos casos de perforación intestinal, (Nos. 45 y 46), presen- tan la solución de continuidad en el Íleon, cerca del ciego; en ambos se ha podido apreciar el trabajo perforante de dentro a fuera y la multiplicidad de las ulceraciones, en ambos existía una hepatome- galia manifiesta y derrame pleural del lado derecho; en uno de ellos se encontró una pericarditis con dilatación de la aurícula derecha. Ponemos estas perforaciones en cuenta de la tifoidea por los carac- teres generales de la autopsia, y en cuanto a su mecanismo mortal, puede ser debido a un reflejo inhibitorio por vía del neumogástrico o del simpático, originados por la irrupción violenta de materias extrañas en el peritoneo, con la distención graseosa y el rechazo del diafragma consiguiente; al síncope que produce el dolor en sujetos predispuestos con agotamiento nervioso-tal cual sucede en la muerte súbita por una crisis de cólico hepático-y que del cerebro viene a actuar enseguida sobre el corazón; o por una toxi asistolia directa, como se atestigua en uno de los casos referidos y vamos a certificar en el siguiente. Por lo demás, sabemos la gran repercusión del simpático abdominal sobre los núcleos bulbares del neumogás- 31 trico, que gobierna a su vez también el corazón. Las experiencias fisiológicas comprueban esta patogenia. El caso de apendicitis gangrenosa (N°, 47) y muerte súbita, que se presentó en un chino adulto y fuerte, tenía N abrir la cavidad abdominal ese aspecto poco o nada purulento que dan las perito- nitis sobre agudas hipertóxicas, en medio de una general normalidad de sus otros órganos. Su fisiopatología, análoga a uno de los casos anteriores, ofrece los signos de la asistolia,-corazón dilatado espe- cialmente en la aurícula derecha,-al mismo tiempo que los ca- racteres de la sangre envenenada, negra y fluida. El trastorno car- diaco resulta aquí de la acción del tóxico o de la influencia refleja de la lesión por vía simpática, que va a actuar sobre el plexo car- diaco. Como hemos visto, en los casos de este grupo, el tóxico enve- nena al sujeto por ataque general rápido, actuando directamente sobre los centros vitales del cerebro, cual corresponde al primer caso; o determina un síncope doloroso reflejo por vía simpática hácia el corazón; o procede por asistolia, como lo hemos establecido en los dos últimos, con acción especial sobre el centro cardiaco. Otras veces, puede la asistolia plantearse por acción refleja, también por vía simpática (por sus raíces espinales y por el gánglio toráxico superior) sobre el plexo pulmonar, determinando una vaso contric- ción pulmonar. Las causas eficientes han sido en este grupo: Apendicitis 1 Intoxicación alimenticia 1 Tifoidea 2 Las autopsias de estos casos son sencillas. La reparación de la lesión es fácil. A pesar de esto es inconveniente no dejar de explorar el estado de todas las visceras. Ninguna cuestión médico legal hemos visto plantearse a propósito de los casos de este grupo. Después de los cuatro grupos que hemos compuesto con nues- tros casos, colocamos un apéndice, en el que incluimos a aquellos cuya fisiopatología no encuadra dentro de dichas agrupaciones y que por ser casos aislados no vamos a ponerlos en la misma categoría. El caso de repleción traqueal (N°. 48), a la que según las esta- dísticas de otros autores se debe muchas muertes súbitas, ocurrido en un párvulo de 2 años, lo incluimos recordando aquel caso de Corvisart (N°. 122 de Brouardel), cuy9 conserje, sorprendido por la visita de su ilustre jefe, se cayó muerto por haber querido ocultar que estaba comiendo, habiéndose encontrado a la autopsia el árbol 32 respiratorio lleno de las materias alimenticias. En nuestro caso, la causa de la brusca replexión ha sido seguramente la caída del niño de cabeza dentro de la acequia, no siendo una asfixia por sumersión, porque ninguno d? los caracteres de ésta se encontraron, mientras la laringe, tráquea y bronquios se descubrieron repletos de materias alimenticias (arroz etc.), profundamente encajadas en las ramifi- caciones del árbol respiratorio y obturando en varios sitios su con- ducto. Seguramente la proyección de las materias se verificó por los gritos de desesperación del occiso. En cuanto a su mecanismo mor- tal es el de la asfixia por obstáculo mecánico, con la detención cere- bral inmediata y la parálisis circulatoria subsiguiente. Cerca del anterior, ponemos el caso de edema agudo del pul- món, (N°. 49), porque su mecanismo es semejante, aunque sus cau- sas sean tan diferentes. El edema agudo del pulmón también mata por asfixia. La invasión brusca del parénquima pulmonar por la serosidad produce un obstáculo mecánimo a la hematosis y por un desarrollo análogo al que acabamos de indicar en antes, acarrea un rápido término fatal. En el caso de referencia creemos que la ini- ciación del proceso está en el alcoholismo, cuyas huellas autópsicas se han mostrado indudables.En la patogenia de esta clases de muer- te hemos pensado en el papel que han de jugar los suprarrenales por el establecimiento de la hiperepinefria. Del caso de muerte súbita por peste bubónica (N°. 50), que cierra nuestra estadística, solo hemos de decir, en vista de que no se ha encontrado ningún género de otras lesiones, que fué originado por una intoxicación masiva de los centros nerviosos, producida por una septicemia sobre aguda, debida a una hipervirulencia de los gérmenes de Yersin o a una falta de defensas del sujeto atacado. En estas condiciones, un síncope inhibitorio mortal surjido de aque- lla determinó el rápido término fatal. Hecho este exámen por grupos vamos a hacer un estudio de conjunto de los diferentes casos. Repartiendo los cincuenta casos según su frecuencia, obtene- mos el siguiente cuadro: Alcoholismo 7 Cardiorenales 6 Rupturas del bazo 5 Pleuroneumonias 4 Aneurismas de la aorta 3 Miocarditis 2 Insuficiencia aórtica 2 Arterieesclerosis 2 33 Congestión pulmonar 2 Neumonías alcohólicas 2 Perforaciones intestinales - 2 Ruptura del corazón ? 1 Ruptura de la aorta 1 Hemorragia cerebral 1 Desgarro venoso 1 Embarazo ectópico 1 Bronco neumonía 1 Grippe 1 Congestión cerebral 1 Dilatación aguda del estómago 1 Apendicitis 1 Repleción tranqueal 1 Edema agudo del pulmón 1 Peste bubónica 1 Como se vé, dentro de los diagnósticos señalados, ganan en frecuencia, el alcoholismo, los cardiorenales y las rupturas del bazo respectivamente. Si investigamos la etiología de cada uno de los casos y los agru- pamos, tenemos en orden de mayor abundancia, la relación que va en seguida: Alcoholismo 15 Brightismo 7 Paludismo 5 Sífilis 4 Reumatismo 3 Grippe 3 Tifoidea 2 Arterio esclerosis 2 Indeterminada 2 Tuberculosis 1 Hemofilia 1 Mecánica 1 Malformación 1 Apendicitis ? 1 Peste 1 Intoxicación alimenticia 1 34 Luego la causa más frecuente aparece ser el alcohol, por gran mayoría, siguiéndola el Mal de Bright y el paludismo Reunamos ahora los mecanismos mortales conforme a los que hemos encontrado que han terminado los casos estudiados; y obte- menos este resultado: Congestiones pulmonares 16 Asistolias 14 Hemorragias internas 13 Intoxicaciones.......................... 3 Asfixias 2 Congestión cardiaca 1 Congestión cerebral 1 De donde resulta claramente que la patogenia más en boga de muerte súbita es la de congestión pulmonar, viniendo muy en- seguida la asistolia y la hemorragia interna. «Si, como dice Legrand du Salle, se remonta el mecanismo de la muerte, han de referirse todas las muertes a la conmoción del sistema nerviso, al síncope o a la asfixia». Así lo hemos podido esta- blecer en el curso de nuestro estudio. Volvemos al «trípode vital» de Bichat, proclamado en su obra sobre la vida y la muerte: siem- pre se muere en última instancia, por el cerebro, el corazón o el pulmón. Hemos investigado la relación de los casos estudiados con las diferentes épocas del año. AI hacerlo no hemos seguido el ejemplo de otros autores, quienes han considerado, en esta comparación, todos los procesos; creemos que solo debemos tener en cuenta al establecer ésta, aquellos casos en que pueda tener alguna influen- cia la estación. Así en el cuadro siguiente, no consideramos sino 31 de los 50 casos estudiados. Consignaremos los datos de marzo de 1918 (nues- tras observaciones emanan del 15 de febrero en que se fundó la nue- va Morgue) a febrero de 1919. 35 1918.Mar. Abr. May. , Jun. Jul. Ago. Set. Oct. , Nov. , Dic. , 1919 Ene. Feb. , Salta a la vista que los casos de muertes súbitas se han mar- cado por su abundancia en los meses de mayo y junio, lo que no deja de estar en relación con el mecanismo más frecuente que aca- bamos de constatar, desde que entre nosotros es la época de los pri- meros fríos. Por lo demás, la epidemia de grippe que atacó a la ciu- dad en los meses finales del año pasado, no se ha marcado absolu- tamente También hemos buscado el porcentaje relativo con respecto al sexo de los fallecidos súbitamente y obtuvimos este dato: Hombres 76 % Mujeres 24 % La muerte súbita tiene especial predilección por el sexo mascu- lino y esto no es de extrañar dadas las causas y circunstancias que hemos establecido. La preferencia por denominadas edades resulta del cuadro comparativo que ponemos a continuación: O a 9 años 10 a 19 „ 20 a 29 „ 30 a 39 „ 40 a 49 „ 50 a 59 ,, 36 60 a 69 ,, ~f 70 a 79 „ Se observa una marcada predilección por los adultos. No he- mos observado muertes súbitas por debajo de la edad de 2 años y más allá de los 75. Las decenas más favorecidas son las de 40 a 49 y de 60 a 69 años. En cuanto a las razas, obtenemos la repartición siguiente: Indígenas 19 Mestizos 15 Blancos 8 Negros 6 Amarillos ' 2 Más o menos en relación con el número de sujetos de las dife- rentes razas que pueblan nuestras regiones, quizás un tanto exa- geradas para Lima en los indios y poco abundante en chinos. Respecto a las profesiones, que hemos consignado en cada caso, hemos de indicar que se refieren sobretodo al elemento obrero, no- tando una variedad tal de oficios, que no podemos señalar prefe- rencia por alguno. En fin, la averiguación del estado civil de los muertos súbitos, nos revela una especial preferencia por los solteros. Hemos investigado insistentemente la presencia de adherencias pleurales, a las que Lacassagne dá mucha importancia como ele- mento coadyuvante: las hemos encontrado en 66 % de los casos; no así la repleción estomacal, indicada con igual carácter por el mismo autor, que solo raramente hemos constatado. Entre los cincuenta casos que hemos seleccionado, conforme al criterio expuesto en un artículo anterior, (Publicado en la Revista de Psiquiatría), se encuentran unos pocos casos (5) que podemos calificar de pseudo muerte súbitas; éstas, a las que algunos autores, injustificadamente en nuestro parecer, asignan las muertes por in- hibición, son aquellas en que una noción anterior,-como la existen- cia de una epidemia (casos 26, 28, 33 y 35),-o un informe poste- rior-como la comprobación de un diagnóstico médico (caso 23)- han debilitado erf nuestro juicio su carácter súbito, que además de la falta de traumatismo mortal o de envenenamiento grave, requiere la 37 clandestinidad de la causa morbígena y la apariencia de perfecta salud. Por otra parte, además de los casos registrados que forman la documentación anexa, hemos tenido que desecha? otros (14), que ni siquiera llegan a los límites de las muertes súbitas falsas, sino que sencillamente no pertenecen a esta clase de muerte; lo hemos expresado llamándoles muertes súbitas desechadas, porque, apesar de que en el parte policial se les calificaba de tales, en la relación del suceso o en las investigaciones autópsicas hemos encontrado las huellas de una enfermedad larga,-imposible de haber pasado desapercibida si un ojo médico la hubiese visto,-o de un desastre violento, oculto, sólo por obra de un examen superficial. Entre estas muertes súbitas rechazadas, no obstante la opinión profe- sional, (rápida y álgidamente producida), las noticias de los diarios y el parte de policía,-en el que se hablaba de un ataque cardiaco,- se encuentra el caso de aquel sujeto muerto en el patio de la casa de un alto personaje político durante las últimas elecciones, que re- mitido ala Morgue con la nota que hemos aludido, le encontramos una herida de bala que había perforado la aorta acarreando un fin rápido. II RUPTURA DEL CORAZON.- MUERTE SUBITA. O. C., natural de Huamalíes, soltero, carretero, murió súbita- mente en el cuarto 83 de un callejón de la calle del General y reco- gido su cadáver por la policía fue remitido a la Morgue para su co- rrespondiente examen. Edad: 26 años. Raza: india. Constitución: robusta. Signos de la muerte: rigidez intensa en los cuatro miembros, livideces posteriores y laterales, de preferencia en el lado izquierdo. Piel: coloración, ligeramente amoratada; producciones patoló- gicas, ninguna aparente; huellas de traumatismo, ninguna ostensi- sible. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, abundante; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza: herida cortante en la región superciliar; líquido san- guinolento por la nariz y fosas nasales. Cuello: normal. Tórax: idem. Abdomen: cicatriz de chancro duro en los órganos genitales. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: hígado, ligeramente congestionado; bazo, normal; estómago,algo dilatado; riñones,normales; intestinos, llenos de gases. Tórax: a la abertura de esta cavidad se notó que el pericardio estaba distendido por una gran coagulo y por líquido sanguinolento; dicho coagulo envolvía completamente el miocardio, sobre todo en sus porciones ventriculares; investigando el origen de dicha hemo- 40 rragia, se encontró que un ventrículo izquierdo se encontraba roto cerca de la punta; los pulmones, normales. Cráneo: nada anormal. RUPTURA DE LA AORTA.- MUERTE SUBITA. F. K. y S., nacido en Lima, de estado soltero y de profesión albañil, falleció súbitamente, tomando cartas en el asunto la poli- cía, remitió el cadáver a la Morgue, expresando la sospecha, en en el parte de remisión, que «había muerto de un ataque car- díaco en la Plaza de Armas». Edad: 50 años. Raza: negra. Constifución: mediana. Signos de la muerte: rigideces en los cuatro miembros; livide- ces dorsales poco marcadas. Piel: coloración, pálida; ninguna producción patológica al ex- terior; como huellas de traumatismos, solo se pudo comprobar pe- queñas erosiones en el pecho. Estado de la nutricción: buena; panículo adiposo y masas mus- culares, bastante regulares. Cabeza: mancha glerosa en las conjuntivas oculares; Cuello- normal. Tórax: las.huellas de traumatismos terapéuticos ya indicados Abdomen: normal. Miembros: idem. Autopsia.- Abdomen: hígado aumentado de volúmen, duro; un poco de derrame ascítico en el vientre. Tórax- Pulmón isquierdo con grandes adherencias pleurales; tubérculos caseosos en el vértice; pulmón derecho también con ad- herencias en el vértice; gran derrame sanguíneo en el pericardio, con coágulos organizados; se pudo comprobar que ese derrame ha bía sido producido por la ruptura de la aorta en su porción intrape- ricárdica; corazón blando, pequeño, con placas lechosas de pericar- ditis. Cráneo. nada importante de notar. ANEURISMA DE LA AORTA.-^MUERTE SUBITA. J. O., nacido en esta ciudad, soltero, comerciante, vivía en el «Hotel Royal», hasta que un día llamó la atención del personal la 41 inopinada clausura de su departamento; consultada la policía, pro- cedió a abrirlo, encontrando al sujeto en referencia muerto en su cama, vestido de dormir. Edad: 48 años. Raza: blanca. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: escasa rigidez de los cuatro miembros; livideces posteriores manifiestas, algo lateralizadas en el cuello. Piel: coloración, blanca, pálida; producciones patológicas, nin- guna aparente; no se encontraron huellas de traumatismos; Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, abundante; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza: barba afeitada de 48 horas; Cuello: amoratado. Tórax: normal. Abdomen: idem. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: hígado, grande (peso: 2.405 grms.); estómago, bazo, riñones e intestinos, normales. Tórax: abierta la cavidad toráxica, se encontró que el pericar- dio estaba distendido por una gran cantidad de sangre; el corazón, aumentado de volúmen, pesaba 500 gramos; investigado el origen de la hemorragia, se vio que ella emanaba de una dilatación aneu- rismal de la aorta, rota. Cráneo: nada anormal que constatar. ANEURISMA DE LA AORTA.-MUERTE SUBITA. B. F., nacida en Huaráz, viuda, dedicada a los quehaceres do- mésticos, se levantó de la cama perfectamente bien una mañana, diri- giéndose a preparar el desayuno para su hijo que se encontraba den- tro del mismo cuarto en compañía de su esposa; derepente, sin que nada hiciere esperar lo que iba a ocurrir, la señora se sintió mal, indicando a sus acompañantes «que se ahogaba»; éstos atinaron a ponerla inmediatamente en una silla, y se disponían a conducirla al Hospital de Santa Ana, que se halla cito en la vecindad, cuando ocurrió el fallecimiento; tod?había trascurrido en breves minutos. Edad: 60 años. j Raza: india. Constitución: fuerte. 42 Signos de la muerte: rigidez, poco acentuada; livideces poste- riores, débilmente manifiestas; mancha corneana incipiente. Piel: coloración, pálida; producciones patológicas, tumoración del pecho, corr' spondiente a la porción superior del esternón y que invade la parte inmediata del cuello; huellas de traumatismos, nin- guna ostensible. Estado de la nutrición: bueno;panículo adiposo, mediano; masas musculares, algo desarrolladas. Cabeza: nada anormal. Cuello: la tumoración indicada. Tórax" idem. Abdomen: nada anormal. Miembros: ligeras varicocidades en ambos miembros inferiores. Autopsia.- Abdomen: los órganos abdominales no ofrecían anormalidades. Tórax: incindido el plastrón esterno - costal por sus partes la- terales y levantado, se pudo comprobar la existencia, en la porción superior de la cavidad toráxica, de una gran tumoración que, nacien- do de los gruesos troncos vasculares del mediastino, se elevaba hacia el cuello y rechazaba el esternón. Disecado, con toda precau- ción, resecando parte del plastrón, se extrajo un enorme aneurisma del cayado de la arota, adherido a los huesos vecinos y comprimien- do los órganos del alrededor. El saco aneurismático, de paredes bas- tante resistentes y gruesas, se encontraba lleno de coágulos anti- guos, estratificados, dejando solo en su parte más inferior un peque- ño espacio por donde podía verificarse la circulación. Cabeza: los órganos intracraneanos en estado normal. ANEURISMA DE LA AORTA.- MUERTE SUBITA. P. T., nacido en esta capital, soltero y doméstico, «muerto repentinamente en su domicilio», dice el parte policial, fué remitido por la Comisaría del Cuartel 5.° a la Morgue para su reconocimien- to respectivo. Estaba vestido. Edad: 40 años.. Raza: mestizo. Constitución: buena. Signos de la muerte: mediana rigidez en los cuatro miembros así como en la nuca; livideces en el cuello, del lado izquierdo. Piel coloración, trigueña, pálida; no se encontraron producciones patológicas; se pudieron constatar las siguientes huellas de trauma- 43 tismos antiguos: una cicatriz por arma cortante en la región ante- braquial posterior derecha y otra en la región braquial del mismo lado, una tercera en el muslo izquierdo, y otras dos en las regiones rotuliana y deltoidea derecha e izquierda respectivamente. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, escaso; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza: pelo, negro. Cuello: congestionado. Tórax: normal. Abdomen: id. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: hígado, grande, duro, escleroso; adherencias hepato- diagfragmáticas y hepato - gástricas; los demás órganos en estado de normalidad. Tórax: pulmón derecho retraído, adherido en el vértice; hemo- tórax de la cavidad pleural derecha, con coágulos organizados y gran cantidad de serum sanguíneo; se descubrió un aneurisma de la aorta descendente, roto. Cráneo: nada anormal. HEMORRAGIA CEREBRAL.- MUERTE SUBITA. P. A., ayudante de mecánico, soltero, aparentemente sano, pic- tórico, de costumbres moderadas, no se le volvió a ver a partir de un día martes, llamando la atención de los vecinos la clausura de su cuarto y cierto mal olor que de éste emanaba. El sábado dieron parte a la policía y uno de los agentes penetró en la habitación, en- contrándole muerto en su cama, vestido. Edad: 73 años. Raza: mestizo. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: rigidez acentuada, livideces posteriores y múltiples flictenas con despredimientos epidérmicos. Fauna cada- vérica abundante. Piel: coloración, oscura, acrecentada por el proceso de la pu- trefacción; producciones patológicas, ninguna reciente; solamente, cicatrices antiguas de viruelas; huellas de traumatismos, ausentes. Estado de la nutrición: muy bueno; partículo adiposo,abundante; masas musculares, bien dasarrolladas. Cabeza: pelo, cano; cara, bultuosa, putrefacta; dientes, casi 44 totalmente desaparecidos; labios, tumefactos; lengua, hinchada y fuera de la boca. Cuello y tórax, nada especial. Abdomen,- prolapso anal. Miembros: huellas de ulceraciones en ambas piernas. Autopsia.- Cabeza: al hacer la sección de los tejidos pericraneanos, se les encontró bastante congestionados, de manera difusa; los huesos del cráneo, indemnes; las meninges, con una vascularización anormal, dejaban trasparentar en su mitad izquierda una masa os- cura. Seccionadas estas envolturas cerebrales, comenzó a salir la sustancia encefálica completamente desintegrada bajo la forma de un magma fluido, de color gris oscuro, entre cuyas porciones del lado izquierdo se encontraban coágulos sanguíneos perfectamente orga nizados, alguno de ellos del tamaño de una nuez; en el lado derecho no se encontró sangre. Tórax y abdomen, con ninguna particularidad susceptible de se- ñalarse en medio de las visceras en completa putrefacción. RUPTURA DEL BAZO.- MUERTE SUBITA. T. N.» nacido en Cabana, hermano menor del sacristán de la parroquia de San Sebastian de esta capital, por una desobediencia en el trato familiar, excitó la cólera de éste, quien le castigó a mane- ra de correctivo, con tan mala suerte, que el muchacho se puso mal en seguida y luego falleció. La policía de la Comisaría del l.° tomó cartas en el asunto, sospechando un crimen, dando con el cadáver en la Morgue y no encontrando al presunto criminal, que había fu- gado. Edad: 7 años. Raza: mestizo. Constitución: buena. Signos de la muerte: rigidez cadavérica poco manifiesta en los cuatro miembros; ausencia de livideces. Piel: coloración, trigueña, pálida; producciones patológicas, nin- guna aparente; huellas de traumatismos, desgarradura de la piel del pene en su base. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, mediano; ma- sas musculares, desarrollándose. Cabeza: pelo, negro, c Cuello: normal. Tórax; ídem. 45 Abdomen: el desgarro antes indicado. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: salvada la valla peritoneal, se esc-apó una gran can- tidad de sangre, en parte fluida, en parte formando coágulos recien- tes, que llenaba toda la cavidad abdominal; estómago, vacío, nor- mal; hígado, normal; bazo, grande para la edad del sujeto (peso 215 grmm; dimensiones: longitud, 155 mm.; ancho, 92mm.; espe- sor, 23 mm.), marcadamente friable y adherido a las paredes de ve- cindad por un proceso de pleriesplenitis; examinado en su integri- dad, presentaba un desgarro situado en la unión del tercio superior y los dos tercios inferiores, ruptura que comprometía todo el espe- sor de la viscera y en medio de cuyos labios asomaban gruesos coágulos sanguíneos. Todo hace señalar allí un proceso malárico anterior; intestinos delgado y grueso, vacíos y normales. Tórax: nada anormal. Cráneo: idem. idem. RUPTURA DEL BAZO.- MUERTE SUBITA. T.R., viuda de V., nacida en Caravelí (Arequipa), dedicada a las ocupaciones caseras, fue encontrada muerta cuando nada hacía es- perar tan luctuoso fin, suscitando sospechas que la policía quizo deslindar remitiendo su cadáver a la Morgue para la investigación correspondiente. Estaba en traje de cama. Edad: 55 años. Raza: india. Constitución: buena. Signos de la muerte: ausencia completa de rigideces y livideces; tumefacción general, y manchas verdes, flictenas, desprendimientos epidérmicos, arborizaciones. Piel: coloración, trigueña, verdosa; ninguna producción patoló- gica se podía apreciar; tampoco a la inspección se descubría ningu- na huella de traumatismo. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, abundante; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza: tumefacta, lo mismo que la cara; líquido sanioso por la boca; procidencia de la lengua. Cuello: bultuoso. Tórax: amoratado. Abdomen: idem. Miembros: en putrefacción. 46 Autopsia.- Como el estado de descomposición cadavérico estaba muy avan- zado, no se pudo hacer ninguna constatación de los datos autópsicos corrientes en cada ura de las visceras internas,pero si se pudo descu- brir en la cavidad abdominal la existencia de numerosos coágulos sanguíneos, esparcidos por el peritoneo, particularmente hacia el hipocondrio derecho, lo que denunciaba una profusa hemorragia interna, cuyo origen,investigado que fué, hubo de referirse a una rup- tura que claramente se destacaba en el perénquima esplénico. RUPTURA DEL BAZO.- MUERTE SUBITA. J. P., natural de Lima, soltero, estaba peleando con su compa- ñero y recibió de éste un golpe en el hipocondrio izquierdo que le dejó maltrecho; llevado al Hospital «Dos de Mayo» fue constatado su mal estado general y sometido a una intervención quirúrgica, sospechando una ruptura del bazo; se encontró esta viscera rota; poco después de haberla extraído por esplenectomía, falleció el su- jeto, siendo remitido el cadáver por la policía a la Morgue para loe esclarecimientos del caso. Edad: 20 años. Raza: blanca. Constitución: robusta. Signos de la muerte: ligera rigidez de los miembros inferiores y livideces posteriores poco ostensibles; putrefacción gaseosa avan- zada, desprendimiento de la epidermis, flictenas necrósicas, huevos y larvas de la fauna cadavérica. Piel: coloración, blanca, verdosa en partes; producciones pato- lógicas, no se observaban; huellas de traumatismos antiguos, nin- guna; reciente, una herida operatoria mediana supra e infraumbili- cal (16 + 10 cm) contorneando el lado izquierdo del ombligo, con tres puntos de sutura al crin de Florencia. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, bien desarro- llado; masas musculares, bien conformadas. Cabeza: cara tumefacta y verdosa, con descomposición; salida de líquido sanioso por la nariz y boca. Cuello: verdoso, edematoso. Tórax: con abundantes flictenas gaseosas. Abdomen: igualmente putrefacto y con la herida indicada. Miembros: con desprendimientos epidérmicos y una lijera ero- sión en el codo derecho. 47 Autopsia.- Abdomen- por los espacios intersuturales se escapaban las asas intestinales y gran cantidad de sangre; en la celda esplénica se en- contró una gran cantidad de sangre y de coágulos organizados; el bazo había sido extraído; la ligadura del pedicuro esplénico era bue- na; estómago, dilatado, contenía alguna cantidad de líquido alimen- ticio; intestinos, dilatados; coágulos en la pelvis menor y entre las asas; hígado y riñones normales., Tórax: pulmones, normales; pequeña cantidad de líquido peri- cárdico; corazón algo descompuesto, postmorten. Cráneo- nada anormal. RUPTURA DEL BAZO.- MUERTE SUBITA A. H., lambayecano, sin profesión ni estado conocidos, fué mal- tratado en la Avenida Grau, no se sabe por qué circunstancias, sien- do encontrado agónico por la policía, la que una vez constatado su fa- llecimiento lo remitió a la Morgue para su reconocimiento corres- pondiente. Edad: 21 años. Raza: indio. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: rigidez intensa en los cuatro miembros, li- gera en la nuca; livideces posteriores poco manifiestas. Piel: coloración: trigueña, pálida;producciones patológicas: fi- mosis; huellas de traumatismos: las que se describen. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, regularmente desarrollado; masas musculares, buenas. Cabeza: contusiones en la región malar izquierda. Cuello: contusiones en la región suprahioidea. Tórax y abdomen: nada anormal. Miembros: erosión en la cara externa del antebrazo izquierdo y contusión del brazo del mismo lado. Autopsia.- Abdomen: al hacer la incisión circunvalar se comprobó una su- fusión sanguínea en la primera capa muscular; abierta la cavidad abdominal salió una gran cantidad de líquido sanguíneo con coágu- los, de preferencia en el lado izquierdo; hígado, grande, (peso: 2.250 gramos); bazo, friabel, grande (peso1 710 gramos), con una extensa desgarradura cerca del hilio y que, partiendo del polo inferior, reco- rre una distancia de 11 centímetros; estómago, grande, algo dilata- do, con sustancias alimenticias y de olor alcohólico. 48 Tórax adherencias pulmonares; corazón y pulmones,normales. Cráneo: nada anormal. RUPTURA DEL BAZO.- MUERTE SUBITA. I. Q., natural de Coracora, de profesión y estado desconocidos, falleció súbitamente en su cuarto de un callejón de la calle de Ma- tienzo; avisada la policía, remitió su cadáver a la Morgue para su re- conocimiento médico legal. Edad1 19 años. Raza: india. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: rigidez poco intensa en los miembros infe- riores y nula en los superiores; ausencia completa de livideces. Piel: coloración, trigueña, pálida; ninguna producción patoló-' gica; huellas de traumatismos: las que se señalan más adelante. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, abundante; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza:contusión de primer grado en la región malar derecha mucocele por la nariz; contusiones en los labios; erosión de la oreja izquierda. Cuello: normal. Tórax: contusión de primer grado en la región costal izquierda. Abdomen: pequeña contusión en la región pubian.i. Miembros: contusiones de primer grado en ambos miembros. Autopsia. Abdomen: estómago con pequeña cantidad de líquido alimenti- cio; intestinos, normales; hígado, aumentado de volúmen, algo fria ble (peso- 1.400 grms); bazo, con un desgarro en el polo inferior y la cara interna, comprometiendo todo el espesor de la viscera, (peso' 620 grms.); gran inundación sanguínea del peritoneo; ovarios escle- roquísticos. Tórax y cráneo: nada anormal. HEMORRAGIA INTERNA.- MUERTE SUBITA. P. V. de V., natural de Arequipa, casada, cuyas ocupaciones eran las domésticas, «falleció repentinamente», dice el parte de la 3.° Comisaría, siendo captado su cadáver por la policía y remitido a la Morgue para su reconocimiento. La occisa aparece completamen- te vestida. Edad. 45 años. Raza: india. 49 Constitución: mediana. Signos de la muerte- rigidez, poco acentuada; ausencia comple- ta de livideces; manchas oculares incipientes. Piel: coloración, amarillenta, pálida; producciones patológicas, ninguna, huellas de traumatismos: ninguna apare, te. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, abundante; masas musculares, desarrolladas. Cabeza, Cuello y Tórax: normales. Abdomen: muy balonado y turgente. Miembros: normales. Autopsia. Abdomen: abierta la cavidad abdominal y perforado el peri- toneo, que se había desprendido íntegramente de la parte ventral, hizo irrupción una gran cantidad de sangre, fluida ,de coloración os- cura y que presentaba la particularidad que los elementos globula- res se separaban rápidamente del plasma; el hígado, grande, (peso: 2.170 grms.), presentaba un aspecto especial: ocre amarillo de color, de gran consistencia y con la superficie tormentosa, mamelonada, dando todo el aspecto de una cirrosis hipertrófica; el bazo, enorme- mente aumentado de volumen, (peso: 1,070 grs.), de color amo- ratado, de regular consistencia, se encontraba íntegro, pero algo desprendido de su sitio, alargado que estaba su pedículo; el estóma- go, algo retraído, solo contenía una pequeña porción de líauidos ali- menticios; los intestinos delgado y grueso, normales; el páncreas, grande,(peso: 122 grms.); riñones, normales, (peso: derecho, 153 grms, e izquierdo, 135 grms.); la vegija, vacía; el útero, pequeño, atrófico; de los ovarios, el izquierdo en degeneración escleroquística. In- vestigada la ruptura vascular productora de la hemorragia, después de un prolijo exámen.se comprobó la efracción de una anastomosis anómala que iba de la vena esplénica al polo superior del bazo, rota cerca de su terminación en el órgano; por ella fluía fácilmente el líquido sanguíneo. Tórax: nada anormal. Cráneo: id. id. EMBARAZO ECTOPICO.- MUERTE SUBITA. R. L., pallasquina, soltera, cuya profesión no consta, fue traí- da a la Morgue por la policía del Cuartel 2.° de esta capital con la siguiente anotación en el parte de estilo: «fallecida en la puerta del Hospital de Santa Ana, en circunstancias que la conducían a dicho establecimiento». Edad: 35 años. 50 Raza: india. Constitución: buena Signos de la muerte: rigideces, bien marcadas en los cuatro miem- bros, poco en la nuca: ausencia de livideces; fenómenos oculares in- cipientes. Piel: coloración, trigueña, pálida; producciones patológicas edema ligero en los miembros inferiores; ninguna huella de trauma- tismo aparente. Estado de la nutrición: muy bueno; panículo adiposo, muy abun- dante; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza, Cuello, Tórax y Abdomen: normales. Miembros: el edema antes señalado Autopsia.- Abdomen: abundante cantidad de líquido sanguinolento, loca- lizado de preferencia en la mitad inferior; en la parte baja del vientre y llenando la pelvis, se encuentra un gran coágulo, en medio del cual se descubre un feto de tres meses más o menos, cuyo saco corres- pondía a la trompa del lado derecho y que había sido empujado por la hemorragia cataclísmica hacía el lado contrario: se había colec- tado pues un enorme hematocele pelvi - abdominal; hígado, grande, (peso-1,270 grms.); bazo, mediano (peso' 118 grms.); todos los demás órganos del abdomen normales. Tórax: adherencias pleurales íntimas en ambos lados, de prefe- rencia en el lado derecho; los órganos toráxicos en estado normal. Cráneo: nada anormal. MIOCARDITIS.- MUERTE SUBITA. M. F., de quien se ignora la nacionalidad, el estado y la pro- fesión, fue encontrado muerto por un inspector de policía de la 5a. Comisaría, en el cuarto N°. 1 del callejón de la calle de Novoa; como era de suponer, «fallecido repentinamente»,dice el parte correspon- diente, es remitido a la Morgue para su constatación autópsica. Está a medio vestir con ropa interior, chaleco y un solo zapato en el pié izquierdo. Edad: 65 años. Raza: blanca. Constitución: fuerte Signos de la muerte: ausencia de rigideces en los miembros, po- co acentuada en la nuca; livideces posteriores, pocos marcadas. Piel: coloración, blanca, pálida; producciones patológicas, ede- ma en ambos miembros Inferiores; huellas de traumatismos, no se encontraron. 51 Estado de la nutrición: muy emaciado; panículo adiposo, esca- sísimo; masas musculares, poco desarrolladas. Cabeza: cara, amoratada; también los labios. Cuello: normal. Tórax, idem. Abdomen: manchas verdosas incipientes; edema del escroto, fimosis; relajación del esfínter anal. Miembros: el edema anotado. Autopsia.- Abdomen: diafragma en posición intermedia; epiplon emacia- do y de color oscuro; estómago con pequeña cantidad de líquido ali- menticio; hígado,grande y un poco friable; bazo, riñones e intesti- nos, normales. Tórax: pequeña cantidad de líquido pleural, de color amarillo cetrino, en el lado derecho; ambos pulmones antracócicos; el izquier- do con adherencias antiguas y el derecho con adherencias recientes; un poco de líquido pericárdico; miocardio degenerado, pálido, ede- matoso, con sus válvulas insuficientes, sobre todo las aórticas, con di- latación de las coronarias, que se encuentran engrosadas, con placas de ateroma en la aorta. Cráneo: nada de importante que señalar. DEGENERACION GRASOSA DEL CORAZON.- MUERTE SUBITA. T. M. de M., nacida en el Cuzco, casada, dedicada a las ocupado nes domésticas, falleció repentinamente en su domicilio de la calle de Espalda de Santa Clara en esta capital y fue remitido su cadáver para el reconocimiento correspondiente. Edad: 48 años. Raza: blanca. Constitución: mediana. Signos de la muerte: rigidez en los cuatro miembros; livideces posteriores y laterales izquierdas; signos oculares incipientes. Piel - coloración, trigueña, pálida, amoratada; producciones pa- tológicas: eventración supra - pubiana; huellas de traumatismos, ninguna. Estado de la nutrición: malo; panículo adiposo, regular; masas musculares, medianamente desarrolladas. Cabeza: líquido sanguinolento en la boca. Cuello: normal. Tórax: idem. Abdomen: la eventración anotada. Miembros: nada anormal. 52 Autopsia.- Abdomen: adherencias epiploicas post - operatorias; adheren- cias del borde superior del hígado; estómago, dilatado, vacío; hígado, congestionado, algo friable y adherido por todas partes; intestino delgado, con placas congestivas en dos asas de su parte media; in- testino grueso, normal; bazo, normal; riñones, un poco pequeños; historectomatizada y ovariectomatizada del lado izquierdo. Tórax: adherencias en el vértice del pulmón derecho; pequeña cantidad de líquido pericárdico; corazón, grande, (peso- 380 grms.), en degeneración grasosa; placas de aortitis. Cráneo- ninguna anormalidad. INSUFICIENCIA AORTICA.-MUERTE SUBITA F. A., zapatero, soltero, nacido en Lima, es encontrado muer- to en su domicilio, consecutivamente a la sospecha de sus convi- vientes, quienes, aunque le habían dejado en aparente buena sa- lud, se alarmaron ante su persistente reclusión a puerta cerrada en el cuarto que ocupaba. Estaba vestido. Edad: 40 años. Raza: blanca. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: rigides, muy acentuada; livideces cada- véricas, en la cara posterior del tronco y de las extremidades. Piel: coloración, blanca, pálida; producciones patológicas, nin- guna; huellas de traumatismos, no se encuentran. Estado de la nutrición: bueno ¡panículo adiposo, poco abundan- te, masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza: conjuntiva ocular, edematosa en su porción bulbar; presencia de líquido espumoso en la nariz y fosas nasales; también líquido espumoso, sanguinolento, en la cavidad bucal; cara, tume- facta. Cuello: manifiestamente hinchado. Tórax: con algunas manchas violáceas. Abdomen: nada especial, tan solo de notar la relajación de los esfínteres. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: presencia de pequeña cantidad de líquido ascítico; diafragma, en posición intermedia; intestinos, normales, dilatados por gases; estómago, normal, con algunos restos alimenticios en su cavidad; hígado, ligeramente, hipertrofiado; vescícula biliar, nor- mal; vejiga, regularmente llena de orina. 53 Tórax: hidrotórax bilateral; adherencias pleurales del lado de- recho hacia la cara anterior y del lado izquierdo a la altura del vér- tice pulmonar; líquido pericárdico en abundancia; hipertrofia del ventrículo izquierdo; aortitis y endocartitis proliferante en la vecin- dad de la aorta; insuficiencia del orificio de las sigmoi 'eas aórticas. Cabeza: nada anormal. INSUFICIENCIA AORTICA y PLEURESIA.- MUERTE SUBITA. T. R. vuida de V., natural de Jauja, «víctima de muerte repen- tina», según refiere el parte policial del la Comisaría del Cuartel 2.*, que remite el cadáver a la Morgue para su examen médico - legal.' Edad: 75 años Raza: india. Constitución: mediana. Signos de la muerte: ausencia de rigideces; livideces posteriores y laterales extensas y bien marcadas; signos oculares incipientes. Piel: coloración, trigueña, pálida; producciones patológicas, no se encontraron; huellas de traumatismos, tampoco. Estado de la nutrición: mediocre; panículo adiposo, escaso; ma- sas musculares, poco desarrolladas A la inspección externa de las distintas regiones: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: diafragma, elevado; pequeña cantidad de materias alimenticias en el estómago; hígado, hipertrofiado, algo graso; bazo, riñones e intestinos, normales Tórax: en el lado derecho, abundante líquido pleural de color amarillo cetrino, trasparente, con adherencias recientes; pulmón iz- quierdo, normal; pequeño derrame pericárdico; corazón, con placas ateromatosas, con sus paredes en degeneración grasosa, las cavida- des llenas de coágulos fibrinosos. la aurícula derecha enormemente dilatada y una insuficiencia aórtica bien manfiesta. Cráneo: en su cavidad, nada anormal. ARTERIO - ESCLEROSIS.-MUERTE SUBITA M. C., cuyas referencias de nacimiento, ocupación y estado no se conocen, fue remitida a la Morgue por la policía de la 5a. Comi- saría, con la anotación siguiente «muerta repentinamente en la calle del Chalaco N.° 141, para su reconocimiento médico- legal». Edad: 70 años. Raza: negra. o Constitución , mala 54 Signos de la muerte: ausencia de rigideces; no se notan livide- ces; signos oculares manifiestos. Estado de la nutrición: malo; panículo adiposo, nulo; masas musculares, muy escasas. Piel: pr aducciones patológicas, ninguna; huellas de traumatis- mos, tampoco. Cabeza, Cuello y Tórax - nada anormal Abdómen: muy escavado. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdómen: hígado, grande, graso; estómago, retraído, vácuo; bazo y riñones, de apariencia normales; intestinos, también retraí- dos; aorta descendente dura. Tórax: líquido pleural en ambos lados; y también ahderencias, preferentemente en el derecho; tubérculos calcificados en los vérti- ces; antracosis; todas las arterias eferentes del corazón y de la aor- ta inicial completamente esclerosadas; válvulas cardiacas insufi- cientes. Cráneo: esclerosis de los vasos cerebrales. ARTERIO - ESCLEROSIS.- MUERTE SUBITA. F. E., limeño, casado, tejedor, se encontraba entregado a sus ocupaciones habituales en la Fábrica del Inca cuando le sorprendió la muerte; en conocimiento de lo acaecido, la policía tomó posesión del cadáver y lo remitió a la Morgue para las investigaciones autóp- sicas correspondientes. Edad: 68 años. Raza: mestiza. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: rigideces, bastante claras en los cuatro miembros y en la nuca;livideces posteriores acentuadas; signos ocu- lares incipientes. Piel- coloración, blanca, con manchas de vitÍligo en el dorso y en el cuello, con una cicatriz en la nuca, de ántrax; no se encon- traron otras producciones patológicas, ni huellas de traumatismos. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, escaso; masas musculares, regulares. Cabeza: cara, con manchas vitiliginosas; escoriaciones en el mentón. Cuello: las manchas y la cicatriz anotadas. Tórax: la constataron anterior Abdómen. normal. 55 Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: diafragma, algo bajo, hígado cardiaco, grande, duro; bazo, grande, con adherencias antiguas a los órganos vecinos; es- tómago pequeño, retraído, vacío; riñones, grande^,'adheridos ínti- mamente a su cápsula, duros y congestionados. Tórax: pulmón izquierdo íntegramente adherido, normal al corte, lo mismo que el derecho; líquido pericárdico, placas atero- matosas en las válvulas mitral y aórtica, comprometido la suficien- cia de ellas. Cráneo: normales sus órganos, aunque esclerosados sus vasos CARDIO RENAL.-MUERTE SUBITA. D. A., chino,cuya ocupación y estado se ingoran, murió repenti- namente en la calle de Siete Geringas y recogido su cadáver por la policía, fue remitido a la Morgue para su reconocimiento médico-le- gal. Edad: 70 años. Raza: amarilla. Constitución: robusto. Signos de la muerte: livideces posteriores; rigideces bien mani- fiestas. Piel: coloración, pálida; producciones patológicas: dos grandes úlceras varicosas en las piernas; ninguna huella de traumatismo apreciable. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo: regularmente desarrollado; lo mismo las masas musculares. Cabeza: cara, amoratada; conjuntivitis doble y presencia de sangre en ambos párpados; lengua cianosada y muy saburrosa; orejas, violáceas. Cuello: con livideces. Tórax: nada anormal. Abdomen: manchas verdosas incipientes; edema prepuccial y escrotal, con pequeña cantidad de sangre. Miembros: ambos edematosos. Autopsia.- Abdómen: regular cantidad de líquido ascítico en la cavidad peritoneal; hígado muscado, duro, que cruge al corte; bazo, de buen tamaño, pero escleroso; estómago éi ntestinos, normales; riñones congestionad y osduros al corte. 56 Tórax: adherencias pleurales en la cara anterior y vértice del pulmón izquierdo y en los mismos sitios del derecho; corazón, gran- de, con placas de pericarditis, con sus válvulas insuficientes, salvo las aórticas. Cráneo: pequeña cantidad de líquido en las meninges y placas de paquimeningitis cerca del surco interlobar. CARDIO RENAL.-MUERTE SUBITA. T. M., nacida en Tarma, de profesión y estado desconocidos, «fallecida en la calle del General N° 255, repentinamente, sin asis- tencia médica», fué remitida a la Morgue, con este dato, por la poli- cía de la 4a comisaría, para su reconocimiento y autopsia correspon- dientes. Edad: 27 años. Raza: mestiza. Constitución: regular. Signos de la muerte: livideces extensas bien manifiestas; rigidez poco acentuada en los miembros inferiores. Piel: coloración, trigueña, amoratada; ninguna producción pa- tológica; huellas de traumatismos: una escoriación en el tercio inter- no del pié derecho. Estado de la nutrición: bueno; regular cantidad de panículo adiposo; masas musculares medianamente desarrolladas. Cabeza: cara bultuosa, amoratada, con un lunar carnoso en la región frontal. Cuello: normal. Tórax: una verruga debajo de la mama izquierda. Abdomen: normal. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: hígado hipertrofiado; estómago dilatado, contenien- do pequeña cantidad de líquido; bazo, normal; intestinos, normales; riñones, congestionados; útero, normal; ovarios, ligeramente escle- rosados; vejiga, llena de orina. Tórax: ligeras adherencias pleurales y derrame de líquido fibri- noso en el lado izquierdo; pulmones, congestionados; miocardio, en degeneración grasosa, aumentado de tamaño y con placas de peri- carditis antigua. Cráneo: ligera congestión meníngea. 57 CARDIO RENAL.-MUERTE SUBITA. N. N., de quien, además del nombre, se ignoran la ocupación, el origen y el estado, «muerto repentinamente en la plazuela del Ovalo», según refiere la comisaría del 5o, al remitir el cadáver a la Morgue, para su reconocimiento médico-legal. Edad: 58 años. Raza: india. Constitución: regular. Signos de la muerte: rigidez de los cuatro miembros; ligeras li- videces posteriores. Piel: coloración, trigueña; ninguna producción patológica, ni huella de traumatismo; Estado de la nutrición: regular; escaso panículo adiposo; masas musculares, regularmente desarrolladas. Cabeza: cara bultuosa, amoratada. Cuello: normal. Tórax: idem. Abdomen: tumefacto. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: ascitis; hígado muse ado, grande; estómago, dilatado por gases; bazo grande, friable; vesícula biliar con cálculos; intesti- nos, normales; riñones congestionados, el derecho con un quiste; vejiga, llena de orina. Tórax: adherencias pleurales en todo el pulmón derecho y pos- teriores en el izquierdo; derrame en la cavidad pleural izquierda; pulmones normales; mediano derrame pericárdico; corazón grande, grasoso, con su aurícula derecha dilatada, lo mismo que el ventrícu- lo de ese lado;aurícula izquierda normal, cavidad ventricular aumen- tada, con sus paredes hipertrofiadas. Cráneo: nada anormal. CARDIO RENAL. MUERTE SUBITA J. A., nacido en Piura, soltero, que trabajaba a jornal, «falleci- do repentinamente en el fundo Conde La Vega», según consta en el parte policial correspondiente, es remitido a la Morgue, para las in- vestigaciones a que haya lugar. De sus antecedentes se ha podido averiguar que semanas antes estuvo asistiéndose en la sala de Santo Toribio del Hospital Dos de Mayo, con el diagnóstico de cardio-re- nal, saliendo de allí aliviado. 58 Edad: 60 años. Raza: negra. Constitución: mediana. Signos de la muerte: rigidez bien manifiesta en los miembros inferiores; livideces posteriores; tela glerosa y mancha esclerótica. Piel: coloración, negra; producciones patológicas: cicatriz de adenitis inguinal; huellas de traumatismos, ninguna. Estado de la nutrición: emaciado; panículo adiposo, escaso; masas musculares, poco desarrolladas. Cabeza: nada anormal. Cuello: normal. Abdomen: idem. Tórax: id. Miembros: la cicatriz indicada. Autopsia.- Abdomen: gran cantidad de líquido ascítico; hígado, duro,pe- queño, cirrótico; estómago con varicocidades, con líquido en regu- lar cantidad; bazo, grande, friable; riñones pequeños y el derecho con un lóbulo indurado en su parte superior; intestinos normales. Tórax: pulmones adheridos, por un proceso pleural reciente,en- fisematosos y con nodulos indurados en sus vértices; gran cantidad de líquido pericárdico; corazón, grande (peso: 580 gr.), con la mitral insuficiente. Cráneo: nada anormal. CARDIO RENAL.-MUERTE SUBITA L. L., limeño, viudo, de profesión tipógrafo, «falleció cuando era trasladado al «Hospital Dos de Mayo», dice el parte policial de remisión, al enviarlo a la Morgue para la investigación de la causa de la muerte. Edad: 64 años. Raza: mestiza. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: rigidez bien intensa en los cuatro miembros y en la nuca; livideces posteriores poco manifiestas; fenómenos ocu- lares incipientes. Piel: coloración trigueña, pálida; producciones patológicas: ligero edema de los miembros inferiores; huellas de traumatismos, no se encontraron. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, mediano; ma- sas musculares, bien desarrolladas. 59 Cabeza: cara ligeramente amoratada; espuma sanguinolenta en la boca. Cuello: ligeramente amoratado. Tórax: normal. o o Abdomen: idem. Miembros: cicatrices recientes de ulceraciones en la región ti- bial derecha. Autopsia.- Abdomen: ligera cantidad de líquido ascítico; diafragma algo elevado; estómago vacío y dilatado por gases; bazo de tamaño regu- lar y consistencia normal; hígado cardiaco y grande; intestinos, nor- males. Tórax: pulmón derecho, congestionado y completamente adhe- rido por tractos antiguos; el izquierdo, también congestionado, pero sin adherencias; corazón enorme, (peso: 710 gr.), con sus paredes muy gruesas y bastante duras, con placas de pericarditis antigua y regu- lar cantidad de grasa; sus válvulas insuficientes, sobre todo la mi- tral. Cráneo: completa normalidad en todos sus órganos. CARDIO RENAL.-MUERTE SUBITA E. D., iqueño, soltero, zapatero, se levantó una mañana tran- quihmente, después de haber estado el día anterior perfectamente y discurriendo con sus amigos hasta avanzadas horas de la noche, según noshan referido éstos mismos; se puso a lavar unos frascos en la puerta de su casa, cuando una vecina vió que cayó en tierra; lla- mados otros vecinos y levantado, refieren los presentes que su cuer- po estaba muy flojo y que después de dar unos ligeros quejidos, de- jó de respirar; todo había pasado en, más o menos, un cuarto de ho- ra. Edad: 37 años. Raza: mestizo. Constitución: robusta. Signos de la muerte: rigidez intensa en los miembros inferiores, menos en los superiores; livideces posteriores bien marcadas; signos oculares incipientes. Piel: coloración, pálida, normal; no se en- cuentran producciones patológicas ni huellas de traumatismos. Estado de la nutrición, bueno; masas musculares, bien desarro- lladas panículo adiposo, mediano. o Cabeza: cara con picaduras de viruela. Cuello y tórax: normales. 60 Abdomen: una cicatriz antigua de adenitis inguinal derecha y otra en el prepuccio, que no tiene los caracteres de un antiguo chan- cro duro. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: al abrir la cavidad abdominal, se pudo percibir la presencia de pequeña cantidad de líquido en el peritoneo; diafragma en posición elevada; hígado grande, congestionado; intestinos delga- do y grueso, normales, éste último lleno de materias; bazo, normal; riñones, ambos ligeramente congestionados; la sangre está muy flui- da y oscura. Tórax: pocas adherencias pleurales recientes en la parte poste- rior del,pulmón izquierdo y en el lóbulo superior del derecho; ambos vértices enfisematosos; corazón grande; pequeña cantidad de líqui- do pericárdico; paredes del ventrículo izquierdo hipertrofiadas; las válvulas aurículo-ventriculares retraídas y brillantes; corazón dere- cho flácido y dilatado; aorta con placas ateromatosas incipientes. Cráneo: abierta la cavidad craneana se encontró unas ligeras adherencias de los corpúsculos de Paccioni, una irrigación del encé- falo con puntos sanguíneos, vascularización exagerada de los ven- trículos laterales y una gran cantidad de líquido céfalo-raquídeo. BRONCO-NEUMONIA MUERTE SUBITA T. L., «falleció repentinamente en la Estación de Viterbo», dice el parte policial, al remitir el cadáver a la Morgue para su examen. No se han podido conseguir los datos referentes a su lugar de naci- miento, estado y profesión. Era época de epidemia de grippe en Li- ma. Edad: 45 años. Raza: negra. Constitución: buena. Signos de la muerte: rigideces y livideces poco manifiestas; signos oculares incipientes. Piel: coloración, negra; producciones patológicas: cicatrices de úlceras en las piernas; ausencia completa de huellas de traumatis- mos. Estado de la nutrición: emaciado; panículo adiposo, escaso; ma- sas musculares, poco desarrolladas. Cabeza: tumefacción de la región parotídea derecha; conjunti- vas ictéricas; c Cuello: normal. Tórax: idem. 61 Abdomen: manchas verdosas; relajación esfinteriana y salida de materias. Miembros: tumefacción del brazo izquierdo. Autopsia.- Abdomen: hígado cirrótico; estómago pequeño^ vacío; bazo, normal; lo mismo los riñones; intestino vacíos. Tórax: adherencias recientes en ambos lados; pulmones conges- tionados y con lesiones brónquicas; corazón pálido y flácido. Cráneo: nada anormal. PLEURO- NEUMONIA.-MUERTE SUBITA R. S., natural de Pisco, soltero, topiquero, falleció repentina- mente, según lo comunica la policía de la 2a Comisaría, al hacer la remisión del cadáver a la Morgue, para su reconocimiento médico- legal. Edad: 64 años. Raza: blanca. Constitución: robusta. Signos de la muerte: livideces en la cara y en la parte posterior del tronco; rigideces en los cuatro miembros. Piel: coloración, ligeramente trigueña; producciones patológi- cas y huellas de traumatismos, no se encontraron. Estado de nutrición: regular; panículo adiposo, medianamente desarrollado; masas musculares, bien conformadas. Cabeza: pequeña cantidad de líquido en la boca. Cuello: normal. Tórax: idem. Abdomen: id. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: hígado, grande, friable, ligeramente congestionado; cálculos en la vesícula biliar; bazo, duro, en degeneración esclerosa; estómago con pequeña cantidad de líquido; intestinos, normales; riñones, ligeramente esclerosados. Tórax: pequeña cantidad de líquido pleural y fuertes adheren- cias en ambos lados; pulmones congestionados; placas lechosas de pericarditis antigua; placas esclerosas en los grandes vasos; corazón, grande, con 480 gramos de peso, atacado de degeneración grasosa y con sus válvulas insuficientes. Cráneo: nada anormal. 62 PLEURO - NEUMONIA.-MUERTE SUBITA J. G., de quien no se conocen los datos referentes a su lugar de origen, profesic i y estado, «murió súbitamente en la plazuela del Ovalo», dice el parte de remisión de la policía, al enviarlo a la Mor- gue para su reconocimiento autópsico. Epoca de epidemia de grippe en Lima. Edad: 65 años. Raza: india. Constitución: buena. Signos de la muerte: rigideces bien manifiestas en los cuatro miembros; livideces posteriores en el dorso y en la región lumbar; signos oculares, ya establecidos. Piel: coloración, trigueña; producciones patológicas: psoriasis; sin huellas de traumatismos. Estado de la nutrición: mediano; panículo adiposo, mediocre; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza, Cuello, y Tórax: normales. Abdomen: psoriasis en la región umbilical Miembros: también con placas psoriasiformes en los antebra- zos y en los miembros inferiores. Autopsia.- Abdomen: hígado, grande, congestionado, graso; estómago, lleno de líquido; bazo y riñones, normales; intestinos dilatados por gases. Tórax: pulmón derecho normal; pulmón izquierdo congestiona- do, con líquido espumoso al corte, y un proceso extendido a las pleuras de dicho lado; corazón sin lesiones manifiestas. Cráneo: nada especial de notar. PLEURO-NEUMONIA.-MUERTE SUBITA D. R., nacido en Arequipa, soltero, negociante en camarones, muy adicto a los hábitos alcohólicos, es trasladado a la Morgue por la policía del Cuartel 5o, con el siguiente parte: «Remito a ese esta- blecimiento el cadáver de D. R. por haber fallecido repentinamente en la calle del Salitral, para su reconocimiento médico-legal». El su- jeto aparece vestido, con las prendas de ropa en malísimas condicio- nes. Edad: 44 años. Raza: india. c Constitución: buena. 63 Signos de la muerte: rigidez cadavérica intensa en los cuatro miembros y en la nuca; livideces posteriores bien manifiestas. Piel: coloración, trigueña, pálida; producciones patológicas, ninguna ostensible; huellas de traumatismos, ninguno aparente. Estado de la nutrición: mediano; panículo adiposo escaso; ma- sas musculares, poco desarrolladas. Cabeza, Cuello, y Tórax: normales Abdomen: cicatrices de adenitis inguinal doble. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: diafragma, en posición elevada; estómago, dilatado y con un proceso avanzado de gastritis; hígado, grande (peso: 2,205 gr.), duro y crepitante al corte; bazo, normal; intestinos, va- cíos; riñones, algo congestionados. Tórax: abundante líquido pleural en el lado izquierdo; el pulmón del mismo lado en plena hepatización gris; con abundante espuma sanguinolenta a la sección; ligeras adherencias recientes; el pulmón derecho congestionado; miocardio, pálido, algo flácido; Cráneo: ligera congestión meníngea. PLEURO- NEUMONIA.-MUERTE SUBITA M. F., natural de Lima, domiciliado en la calle del Cequión, de esta capital, soltero, es remitido a la Morgue por la Comisaría del Cuartel 3o, por haber «fallecido repentinamente, dice el parte corres- pondiente. Raza: negra. Constitución: mediana. Signos de la muerte: rigidez completa en los cuatro miembros, más marcada en los inferiores; livideces posteriores incipientes. Piel: coloración, trigueña, pálida; producciones patológicas, ninguna aparente; ausencia de huellas de traumatismos. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, escaso; masas musculares, bien desarrolladas. A la inspección exterior: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: diafragma, elevado; adherencias recientes entre el hígado y el estómago; estómago, normal; hígado, normal; bazo, pe- queño; intestinos, normales. Tórax: adherencias pleuro-pulmonares en el lado derecho; lí- quido sero-sanguinolento en la misma cavidad; lóbulo superior de la viscera correspondiente congestionado y duro; pulmón izquierdo también congestionado. Cráneo: ningún detalle digno de mención. 64 CONGESTION PULMONAR.-MUERTE SUBITA P. L.,cuyo lugar de nacimiento se ignora, viudo, que trabaja- ba de tejedor, fue remitido muerto a la Morgue por la Comisaría del Cuartel 5°, expresando en el parte de envío que había «fallecido re- pentinamente en la calle de Piura, para el reconocimiento médico- legal». Se encontraba completamente vestido. Edad: 35 años. Raza: mestiza. Constitución: buena. Signos de la muerte: rigideces poco marcadas; livideces poste- riores bien manifiestas. Piel: coloración, trigueña, pálida; producciones patológicas: cicatrices de úlceras varicosas en los miembros inferiores; no había rastros de traumatismos. Estado de la nutrición: mediano; panículo adiposo, escaso; ma- sas musculares, poco desarrolladas. Cabeza: normal. Cuello: ligera tumefacción antero-lateral del cuello. Tórax: normal. Abdomen: idem. Miembros: las indicadas cicatrices. Autopsia.- Abdomen: hígado, grande, muscado, duro, cirrótico; estómago, vacío; bazo, un poco grande y friable; riñones, normales; intestinos, llenos, sobre todo en sus últimas porciones, y ligeramente inflama- dos. Tórax: adherencias en el vértice del pulmón derecho, con ligero proceso inflamatorio; en el izquierdo, grande proceso inflamatorio, congestión intensa, hepatización; corazón, sin anormalidades apre- ciables. Cuello: laringe inflamada; amígdalas tumefactas. Cráneo: nada anormal. CONGESTION PULMONAR.-MUERTE SUBITA L. C., natural del departamento de la Libertad, de profesión agricultor, soltero, de antecedentes alcohólicos averiguados, muere repentinamente en la Hacienda La Estrella y es remitido por la po- licía a la Morgue para su reconocimiento médico. Edad: 39 años. Raza: india. Constitución: fuerte. 65 Signos de la muerte: rigidez cadavérica intensa; livideces pos- teriores y laterales derechas acentuadas; fenómenos oculares poco acentuados. Piel: coloración trigueña; producciones patológicas, ninguna aparente; huellas de traumatismos, ninguna ostensible. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, abundante; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza: cara, amoratada; líquido sanguinolento en la nariz y fosas nasales; líquido oscuro y mal oliente en la boca, al parecer ali- menticio. Cuello: amoratado. Tórax: normal. Abdomen: amoratado, balonado. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: diafragma en posición intermedia; estómago con pequeña cantidad de líquidos alimenticios; intestino delgado y grueso, dilatados por gases; hígado, grande y congestionado; bazo grande, pálido y algo friable; riñones congestionados. Tórax: ambos pulmones, de preferencia el derecho, intensa- mente congestionados, de vértice a base, dando al corte una gran cantidad de sangre oscura y espumosa; miocardio flácido y pálido; válvulas suficientes; coágulos cruóricos. Cráneo: nada anormal. GRIPPE.-MUERTE SUBITA M. A., nacida en lea, viuda y dada a las ocupaciones domésti- cas, que había padecido durante ocho días de grippe, según los ante- cedentes que se pudieron recoger, murió súbitamente cuando ya se permitía salir a la calle, siendo recogida por la policía, que remitió el cadáver a la Morgue con la siguiente anotación: «La extinta fue víctima de un ataque en la vía pública*. Era época de epidemia de grippe en Lima. Edad: 68 años. Raza: india. Constitución: mediana. Signos de la muerte: rigidez en los cuatro miembros; ausencia de livideces posteriores; signos oculares incipientes Piel: coloración, trigueña; producciones patológicas, ninguna aparente; huellas de traumatismos, no existen. Estado de la nutrición: mediano; panículo adiposo, abundante; masas musculares, regularmente desarrolladas.. 66 Cabeza: pequeña cantidad de secreción en la nariz y fosas na- sales; secreción purulenta en la boca. Cuello: en la porción retro e infraauricular, amoratado. Tórax: huellas de aplicaciones terapéuticas. Abdomen: recreción vaginal y ulceraciones vulvares. Miembros- edema en los miembros inferiores. Autopsia.- Abdomen: hígado, pequeño, friable, con proceso de peri-hepa- titis, en su cara inferior un nodulo neoplásico trastornaba el fun- cionamiento de la vesícula y compromete las vías biliares extrahe- páticas; bazo, pequeño, exangüe; estómago lleno de líquido bilioso; intestinos dilatados por gases; riñón izquierdo grande, congestiona- do, escleroso, con una cavidad quística en su polo inferior llena de líquido hemático; el riñón derecho, también escleroso. Tórax: ligeras adherencias posteriores en el pulmón derecho, y poderosas en el izquierdo, ambos congestionados, dando al corte una serosidad purulenta y espumosa; corazón, grande, sobrecarga- do de grasa, con degeneración de sus paredes. Cráneo: nada anormal. NEUMONIA ALCOHOLICA.-MUERTE SUBITA F. N., nacido en Canta, viudo, de profesión cargador, fue remi- tido a la Morgue por la policía de la 2a Comisaría de esta capital para su examen médico legal, con la siguiente anotación en el parte: «muerto repentinamente en la vía pública». Edad: 31 años. Raza: mestiza. Constitución: robusto. Signos de la muerte: rigideces manifiestas en los cuatro miem- bros; livideces cadavéricas en las regiones del decúbito. Piel: coloración, bruna, pálida; producciones patológicas: una cicatriz en el muslo; huellas de traumatismos recientes no hay. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, abundante; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza, Cuello, y Tórax: normales. Abdomen: abultado. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: estómago, normal; hígado, con un proceso de peri- hepatitis en la cara anterior de su lóbulo derecho, un gran abceso hepático y dos pequeños quistes; cálculos vesiculares en la ampo- lla biliar; riñones, normales; bazo, normal; intestinos, normales. Tórax: ambos pulmones adheridos a la pared costal y comple- 67 tamente hepatizados; corazón bovino, sobrecargado de grasa, muy hipertrofiado. Cráneo: ninguna anormalidad apreciable. NEUMONIA. MUERTE SUBITA S. S., natural de Lima, soltero, de profesión carretero, murió súbitamente en la vía pública, según los informes que son suminis- trados a la Morgue, donde se envía su cadáver para el reconocimien- to correspondiente. Era época de epidemia gripal en esta ciudad. Edad: 40 años. Raza: mestiza. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: rigidez intensa en los cuatro miembros y en la nuca. Piel: coloración, trigueña, oscura; producciones patológicas: cicatriz en la ingle derecha; ninguna huella de traumatismo ostensible Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, mediano; ma- sas musculares, bien desarrolladas. A la inspección externa: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: hígado, enorme, en degeneración grasosa, friable, crepitante al corte; vesícula biliar, vacía; estómago, retraído, con un proceso de gastritis tóxica; epiplon en degeneración grasosa; in- testinos, vacíos; bazo y riñones, normales. Tórax: adherencias extensas en el pulmón derecho; foco de he- patización roja en el lóbulo superior del mismo; exactamente simé- trico otro en el otro pulmón; neumonía interlobar izquierda; de- rrame pleural; líquido pericárdico abundante; miocardio ligeramen- te hipertrofiado. Cráneo: nada anormal. ALCOHOLISMO.- MUERTE SUBITA C. G., natural de Jauja, casado, industrial, «muerto repentina- mente en la calle de Hualgayoc», comunica la 5a Comisaría de poli- cía de esta capital, al remitir el cadáver a la Morgue para la autop- sia correspondiente. Edad: 27 años. Raza: india. Constitución: robusta. Signos de la muerte: rigideces de los cuatro miembros; livide- ces post-morten; desprendimiento de la epidermis. Piel: coloración trigueña, amoratada; producciones patológi- cas: cicatrices de adenitis inguinal doble; no se apreciaban huellas de traumatismos. 68 Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo: abundante; masas musculares: muy desarrolladas. Cabeza: cara, bultuosa, deformada; párpados, endematosos; sa- lida de líquido sanguinolento por la nariz; labios, hinchados. Cuello: muy grueso. Tórax: normal. Abdómen: abultado. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdómen: tubo digestivo fuertemente dilatado por gases, en toda su extensión; estómago, normal, vacío; hígado y bazo, de as- pecto normales; riñones, congestionados. Tórax: adherencias pleurales en la cara posterior y en la base del pulmón derecho.; pulmones congestionados; corazón pálido, co- lor de hoja muerta y en degeneración grasosa; ventrículo izquierdo vacío y coágulos en el derecho. Cráneo: adherencias de las meninges en el lado derecho; con- gestión cerebral. ALCOHOLISMO.-MUERTE SUBITA M. S., brasilero, casado, jornalero, que se encontraba una ma- ñana en el interior del establecimiento de un japonés en la calle de la Toma de esta capital, fue atacado violentamente por la muerte, remitiéndose el cadáver a la Morgue para su exámen. Edad: 60 años. Raza: negra. Constitución: mediana. Signos de la muerte: rigideces bien manifiestas; livideces dor- sales y en los cuatro miembros. Piel: coloración, negra; producciones patológicas: eczema de la parte superior e interna de los muslos; huellas de traumatismos: ci- catriz antigua de herida cortante de la región costo-mamaira dere- cha y otra en el borde costal izquierdo. Estado de la nutrición: malo; panículo adiposo: poco desarro- llado; masas musculares: escasas. Cabeza: salida de abundante cantidad de sangre por la fosas nasales; también se encontraba sangre en la boca. Cuello: cicatriz antigua de herida contusa. Tórax: las cicatrices ya anotadas. Abdómen: algo elevado. Miembros: el eczema señalado. Autopsia- 69 Abdomen: gran cantidad de líquido seroso en la cavidad perito- neal; hígado, pequeño, cirrótico, con proceso de perihepatitis ad- hesiva; estómago, biloculado, con restos de sustancias alimenticias; bazo, normal; riñones, pequeños; intestino delgado --dilatado por ga- ses; intestino grueso lleno de materias fecales. Tórax: pulmón derecho, antracócico, con adherencias pleurales en su vértice; pulmón izquierdo con adherencias totales a la pared costal; en ambos pulmones se encontró tubérculos caseificados de los vértices. Cráneo: nada anormal. ALCOHOLISMO.-MUERTE SUBITA P. de la T., natural de Chalhuanca (Junín), jornalero, casado, de conocidas aficiones alcohólicas, fue encontrado muerto un día, seguramente en que había hecho de las suyas, y remitido a la Mor- gue, para las constataciones correspondientes, por la Comisaría del Cuartel 5°. Edad: 62 años. Raza: india. Constitución: mediana. Signos de la muerte: rigidez, mediana; livideces posteriores manifiestas; mancha cornea na, incipiente. Piel: coloración, trigueña, amarillenta; producciones patológi- cas, no se encontraron; tampoco huellas de traumatismos. Estado de la nutrición: mediano; panículo adiposo: regular; ma- sas musculares, regularmente desarrolladas. A la inspección externa: nada anormal Autopsia.- Abdomen: estómago, dilatado y vacío; hígado grande (peso: 1667 gr.), congestionado y friable; bazo, grande (peso: 360 gr.); riño- nes congestionados; intestino delgado, normal; ciego ptósico; vejiga muy dilatada y llena de orina. Tórax: adherencias laterales y superiores en el pulmón derecho; ambos pulmones congestionados; corazón en apariencia normal, con sus válvulas suficientes. Cráneo: nada anormal. ALCOHOLISMO.- MUERTE SUBITA A. C., a quien no se conocía oficio, lugar de su nacimiento, ni es- tado civil, pero que si tenía la reputación de buen bebedor, viéndo- sele frecuentemente ebrio por las calles de la ciudad, fue traído a la 70 Morgue, «procedente de la 5a Comisaría, que lo había encontrado en la orilla del río Rímac», muerto. Edad: 45 años. Raza: mest;za. Constitución, mediana. Signos de la muerte: rigideces poco acentuadas; livideces bien manifiestas en el lado izquierdo, mancha corneal izquierda. Piel: coloración, trigueña, pálida; nada de anotar como produc- ciones patológicas; tampoco huellas de traumatismos. Estado de la nutrición: mediocre; panículo adiposo, regular; masas musculares, buenas. Inspección exterior del cadáver: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: diafragma en posición intermedia; hígado, grande, duro, congestionado; estómago, vacío, con proceso de gastritis tóxi- ca; intestinos, dilatados por gases. Tórax: congestión de ambos pulmones; corazón, grande, graso, color de hoja muerta, con sus válvulas insuficientes. Cráneo: congestión de las meninges duras. ALCOHOLISMO.-MUERTE SUBITA J. V., cuyo origen, estado y profesión se ignoran, es remitido muerto, por la Comisaría del Cuartel 5o, indicando en el parte de re- misión: que había fallecido «repentinamente en el tercer rancho de Canta Gallo». Se encontraba durmiendo seguramente alguna de sus buenas ingestiones alcohólicas, pues, estaba desnudo y tan solo cu- bierto por dos frazadas. Edad: 50 años. Raza: mestiza. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: rigideces bien marcadas en los cuatro miembros; livideces posteriores y laterales del tronco, cuello y miembros inferiores; tela glerosa. Piel: coloración, trigueña, pálida; ninguna producción patoló- gica aparente; ausencia de huellas de traumatismos. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, mediano; ma- sas musculares, desarrolladas. Cabeza: labio inferior comprendido entre los dientes. Cuello, tórax, abdomen y miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: diafragma, algo elevado; hígado grande (peso: 2,550 gr.), congestionado, friable; riñones normales (peso: derecho, 71 190 gr. é izquierdo, 175 gr.); bazo, un poco grande (peso: 395 gr.,) friable; estómago con un proceso de gastritis, probablemente tóxica. Tórax: pulmones algo congestionados y el izquierdo adherido, miocardio pálido y flácido, válvulas suficientes, (peso del corazón: 405 gr.) Cráneo: meninge dura algo engrosada y con un proceso de in- flamación difusa y crónica; encéfalo congestionado. ALCOHOLISMO.-MUERTE SUBITA F. V., de buena salud aparente, muy aficionada al licor, es en- contrada muerta en su lecho al amanecer de un día lúnes. Adulta, natural de Orcotuna, Jauja, casada, se dedicaba a las ocupaciones domésticas. Edad: 55 años. Raza: india. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: ausencia de la rigidez cadavérica; livideces bien manifiestas, sobre todo en la parte lateral derecha del cuerpo; putrefacción avanzada. Piel: coloración, blanca, trigueña; producciones patológicas, ninguna apreciable; huellas de traumatismos, tampoco; burbujas gaseosas subdérmicas. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, abundante; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza, cuello, tórax, abdomen y mienbros, sin anormalidades. Autopsia.- Abdomen: diafragma, normal; estómago ligeramente congestio- nado, vacuo y dilatado; hígado, grande y con su cápsula desprendi- da por gases; vesícula biliar, normal; intestinos, normales y vacuos; útero, en posición normal, atrófico; vejiga, vacía. Tórax: lijeras adherencias pleurales; pulmones, normales: el de- recho con hipostasis post morten; ausencia de líquido en el pericar- dio; corazón, grande, sin placas ateromatosas, con sus paredes flúci- das y con un manifiesto proceso congestivo. (El estado de los orifi- cios valvulares no se pudo constatar por lo avanzado de la putrefac- ción). Cabeza: meninges, normales; masa cerebral, descompuesta y convertida en una sustancia oscura. ALCOHOLISMO.-MUERTE SUBITA L. G., nacido en Lima, viudo, vendedor de billetes de sorteo, es remitido muerto a la Morgue por la Comisaría del cuartel Io, di- 72 ciendo en el parte de remisión «que ingresó en completo estado de embriaguez a esta Comisaría, sin poder dar razón de su nombre ni de su domicilio, y encontrándose en el calabozo, falleció». Edad: 56 años. Raza: blanca. Constitución: mediana. Signos de la muerte: rigidez bien manifiesta en los cuatro miem- bros; livideces posteriores, claramente perceptibles. Piel: coloración, blanca, pálida; producciones patológicas: ninguna; huellas de traumatismos, pequeñas erosiones en el brazo derecho. Estado de la nutrición: algo emaciado; panículo adiposo, esca- so; masas musculares, regulares. Inspección externa por regiones: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: diafragma, elevado; hígado, grande (peso: 1635 gr.) de consistencia normal; estómago, vacío, con un ligero proceso de gastritis; intestinos, dilatados por gases; bazo, normal; riñones, normales; vejiga, llena de líquido. Tórax: intensa congestión de ambos pulmones; ligera insufi- sencia valvular en el corazón, cuyo peso era de 288 gramos. Cráneo: nada digno de señalar especialmente. CONGESTION CEREBRAL. MUERTE SUBITA. A. H., inglés, casado, dedicado al comercio y, según informes, también al culto del Dios Baco, fué encontrado muerto una maña- na en su domicilio del vecino pueblo de San Miguel por la policía de esa localidad y enviado a la Morgue para los fines consiguientes. Se encontraba a medio vestir, con camisa, cuello, camiseta, calzon- cillos y medias. Edad: 36 años. Raza: blanca. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: rigidez manifiesta en los miembros infe- riores; livideces muy marcadas en la parte posterior y lateral iz- quierda del cuerpo. Piel: coloración, blanca, amoratada; producciones patológicas, no se encontraron; tampoco había huellas de traumatismos. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, regularmente desarrollado; masas musculares, medianas. Cabeza: sangre en la nariz y fosas nasales; labios y lengua, ca- rrillos y orejas, amoratados. 73 Cuello: amplio. Tórax: normal. Abdomen: relajación del esfínter anal, con salida de materias fecales. Miembros: nada anormal. o Autopsia.- Abdomen: vesícula biliar, tensa ¡hígado, grande (peso: 2,320 gr.), friable; bazo, normal; riñones, normales; estómago, congestio- nado, con la mucosa inflamada. Tórax: adherencias pleurales en ambos lados; corazón, normal. Cráneo: abundancia de sangre en la cavidad craneana; conges- tión de todos sus vasos; foco congestivo en el hemisferio cerebral iz- quierdo; proceso de paquimeningitis. DILATACION AGUDA DEL ESTOMAGO.-MUERTE SUBITA H. V., tonelero, convaleciente de una disentería, fue a reponer sus perdidas fuerzas al vecino balneario del Barranco; una noche después de comer y tomar algunas copitas, acudió a una función de cinema; estando allí, le sorprendió un violento dolor de estómago, que le hizo retirarse en busca de remedios, y no consiguiendo cal- marlo, resolvieron sus amigos traerlo al Hospital «Dos de Mayo» de esta capital. Al llegar la camilla a dicho establecimiento, el sujeto había fallecido. Todo se había desarrollado alrededor de tres horas. Edad: 40 años. Raza: mestizo. Constitución: fuerte y bien conformado. Signos de la muerte: rigidez bien acentuada en los cuatro miem- bros y en la nuca; livideces posteriores claramente manifiestas; mancha glerosa incipiente. Piel: coloración, morena, pálida; producciones patológicas: ligero edema en los miembros inferiores; huellas de traumatismos ninguna aparente. Cabeza: cara, agestada. Cuello y tórax: normales. Abdomen: abultado; líquido en la uretra; relajación del esfín- ter anal y salida de materias. Miembros: el edema ya indicado. Autopsia- Abdomen: al abrir la cavidad abdominal, se escapó una peque- ña cantidad de líquido ascítico; el diafragma se hallaba elevado; el estómago enormemente dilatado (casi tres veces su volumen normal) y vacuo completamente; las dos primeras partes del duodeno se ha- 74 liaban igualmente dilatadas, deteniéndose esta dilatación al nivel del cruce de la arteria mesentérica superior, la cual hacía presión sobre el intestino, determinando una verdadera oclusión. El resto del intestino delgado se encontraba vacuo y las asas todas flácidas y deprimidas, i excepción de las últimas porciones que se notaban llenas de materias excrementicias. El intestino grueso, hígado, bazo, riñones, cápsulas suprarenales y vejiga, sin presentar trastorno al- guno. Tórax: pulmones antracócicos, normales; corazón, normal. Cráneo: todos sus órganos sin alteración patológica alguna. PERFORACION INTESTINAL.- MUERTE SUBITA E. G., jornalero, casado, nacido en Huaráz, fué remitido en ca_ lidad de preso a la Intendencia de Policía, siendo recluido en un ca- labozo. Durante tres días estuvo alli, vigilado y atendido por algu- nos agentes, quienes le suministraban diariamente la comida. Una mañana, al abrir la puerta para verle, fué encontrado muerto, remi- tiéndose su cadáver a la Morgue para investigar la causa morbosa. Edad: 42 años. Raza: india. Constitución: mediana: Signos de la muerte: rigidez cadavérica algo acentuada; livide- ces posteriores bien manifiestas; tela glerosa en esbozo. Piel: coloración, trigueña, pálida; producciones patológicas, ninguna; huellas de traumatismos, escoriaciones en la región tibial anterior de la pierna izquierda. Estado de la nutrición, muy emaciado; panículo adiposo, esca- so; masas musculares, poco desarrolladas. Cabeza, tórax, abdomen y miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: presencia de líquido sero-purulento en abundancia; proceso adhesivo plástico inter-intestinal; perforación del intestino delgado situada a un metro de distancia del ciego, de forma infun- dibular, más grande del lado mucoso, vá disminuyendo hacia la ca- pa serosa;el epiplon mayor se encuentra retraído y con vastas adhe- rencias parietales; el intestino grueso muestra varias manchas con- gestivas; estómago, pequeño y vacuo; bazo, pequeño; hígado, algo aumentado de volumen y congestionado. Todo revela un proceso de peritonitis aguda, consecutivo a la perforación, probablemente de origen tífico. 75 Tórax: lijera cantidad de líquido seroso en la cavidad pleural derecha y adherencias pulmonares del mismo lado. Cráneo: nada anormal. PERFORACION INTESTINAL.- MUERTE SUBITA. V. R., nacido en esta capital, de profesión cargador, fue encon- trado muerto en la calle de Albaquitas por la policía de la 2a Comi- saría, según consta en el memoradum de remisión a la Morgue; sos- pechando la existencia de un crimen, se pedía el respectivo reconoci- miento. El sujeto aparecía completamente vestido, pero con pren- das en extremo deterioradas. Edad: 22 años. Raza: mestiza. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: rigidez muy acentuada en los cuatro mi- embros y en la nuca; livideces posteriores y laterales del cuello y la cara, muy intensas. Piel: coloración, trigueña, amoratada; producciones patológi- cas, ninguna; huellas de traumatismos, ninguna aparente. Estado de la nutrición, muy bueno; panículo adiposo, abundan- te; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza: cara, violácea. Cuello: ganglios submaxilares infartados en ambos lados. Tórax y abdomen: normales. Miembros: edema en ambas piernas. Autopsia.- Abdomen: diafragma, elevado; pequeña cantidad de líquido algo turbio; placas congestivas y ulceradas en varias porciones de la última parte del íleon; una perforación losángica, de bordes tallados a expensas de la mucosa, con salida de materias excrementicias; va- rias ulceraciones en el intestino grueso, principa mente en el colon transverso, sin perforación; hígado, grande (peso: 2,550 gr.), pálido y con placas congestivas; estómago normal, con moderada canti- dad de sustancias alimenticias; bazo, grande (peso: 360 gr.), violá- ceo y algo friable; riñones, grandes (peso: derecho, 235 gr. é iz- quierdo, 257 gr.), congestionados. Tórax: líquido pleural en el lado derecho; pulmones adheridos, sobre todo el izquierdo, violáceos y congestionados; gran cantidad de líquido pericárdico (506 gramos); aurícula derecha muy dilatada. Cráneo: nada anormal en esta cavidad. 76 APENDICITIS.- MUERTE SUBITA J. W-L.,chino, casado y que se dedicaba al negocio de encomen- dería, que tenía su tienda en la calle de Guadalupe, de esta capital, murió súbitamexite en la misma, siendo remitido por la policía a la Morgue para la investigación correspondiente, con la especial indi- cación «que ha fallecido repentinamente». Se encontraba vestido Edad: 42 años. Raza: amarilla. Constitución: robusto. Signos de la muerte: no hay rigidez en los miembros superiores, pronunciada en los inferiores, lo mismo que en la nuca; livideces posteriores en el dorso y en los miembros inferiores. Piel: coloración, amarilla; producciones patológicas: señales varioloides en el vientre; ninguna huella de traumatismos. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, abundante; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza: sangre en la boca. Cuello y tórax: normales. Abdomen - las cicatrices ya señaladas. Miembros: nada anormal. Autopsia.- Abdomen: en medio de una aparente normalidad de los demás órganos, se destacaba un apéndice inflamado, duro, con placas gan- grenosas y ligera cantidad de exsudado purulento, con el ciego tam- bién inflamado y adherente, atestiguando un proceso de apendici- tis sobre-aguda, necrosante, con peritiflitis; Tórax: adherencias en el vértice del pulmón derecho; corazón en dilatación, particularmente la aurícula derecha; sangre negra y fluida. Cráneo: con ninguna particularidad especial. REPLECION TRAQUEAL.- MUERTE SUBITA G. B., párvulo, nacido en esta capital, había almorzado una tarde en compañía de su madre, quien, una vez terminados los po- tajes, le ordenó que fuera a lavar sus platos. El muchacho acudió a verificar tal operación en una acequia de la vecindad, cayendo den- tro de ella, probablemente cuando se encontraba inclinado reco- giendo el agua. El hecho es que, alarmada la mamá por la demora de su hijo, fue en su busca, encontrándolo atascado en una compuer- ta, donde había una violenta caída de agua, muerto. Edad: 2 años. 77 Raza: mestiza. Constitución: fuerte. Signos de la muerte: rigidez en los miembros inferiores, livide- ces posteriores y laterales del tronco y miembros. Piel: coloración, blanca, pálida; producciones'patológicas; pús- tulas de ectima; huellas de traumatismos, ninguna aparente. Estado de la nutrición, bueno; panículo adiposo, mediano; ma- sas musculares, bastante desarrolladas para su edad. Cabeza: facies congestionada; líquido espumoso en la nariz y fosas nasales; labios, amoratados; líquido y materias alimenticias en la boca. Cuello: amoratado. Tórax: nada anormal. Abdomen: relajamiento del esfínter anal y salida de materias fecales. Miembros: nada anómalo. Autopsia.- Abdomen: ligera cantidad de líquido ascítico cetrino; estóma- go grandemente dilatado, conteniendo líquidos y sustancias alimen- ticias; intestinos delgado y grueso dilatados por gases; algunos gan- glios mesentéricos infartados. Tórax: pulmones de volumen normal, con pequeñas zonas ate- lectásicas y congestión intensa en las bases. Todo el árbol respirato- rio,-laringe, traquea y bronquios,-repletos de sustancias alimenti- cias (arroz, etc.), profundamente encajadas en las ramificaciones brónquicas y obturando en varios sitios el conducto traqueal. Cráneo: fuera de una pequeña hiperhemia de las meninges, no existía nada más de notable. EDEMA AGUDO DEL PULMON.- MUERTE SUBITA A. G., soltero, empleado, tarmeño, estuvo trabajando normal- mente en la tienda de Giacoletti hasta las 9 y y de la noche, reti- rándose luego a su cuarto, porque dijo sentirse algo resfriado, razón por la que tomó una taza de té con cognac. Los allegados di- cen que no fue en gran cantidad. Lo cierto es que a la mañana siguien- te fue encontrado, a las 7 y y, muerto en su cama, frió y rígido, co- mo que probablemente había fallecido a la 1 a. m. (Hecho el análisis del contenido estomacal, se encontró que daba una débil reacción con el bicromato de potasio, debida a la presencia de alcohol etílico). Edad: 24 años. Raza: blanca. Constitución: robusta. 78 Signos de la muerte: rigideces intensas en los miembros y en la nuca; livideces posteriores y laterales; signos oculares incipientes. Piel: coloración, blanca, amoratada por partes; producciones patológicas: un oueloide en el brazo; ninguna huella de traumatismo. Estado de la nutrición: muy bueno; panículo adiposo, abundan- te; masas musculares, bien desarrolladas. Cabeza: amoratada; pequeños rastros de sangre en la boca; orejas muy amoratadas. Cuello, tórax, abdomen y miembros inferiores, con manchas amoratadas. Autopsia.- Abdomen: diafragma elevado; hígado muy grande (peso, 3170 gr.), cirrótico; bazo grande (peso, 470 gr.), oscuro; estómago grande, con pequeña cantidad de líquido, con un proceso de gastritis hemo- rrágica; intestinos, ligeramente congestionados; riñones grandes (peso, 220 gr. el derecho y 217 gr. el izquierdo), ligeramente congestionados; cápsulas suprarenales de color amarillo anaranja- do y de tamaño normal (fueron remitidas al Laboratorio de Anato- mía Patológica para su exámen histológico.) Tórax: ambos pulmones congestionados; el del lado derecho, tumefacto, con un proceso pleural total, presentaba en su superficie las huellas de las costillas; serosidad espumosa y sanguinolenta en los bronquios de ambos lados y en la tráquea; ganglios traqueo- brónquicos infartados; pequeña cantidad de líquido pericárdico; ventrículo derecho aplanado; el izquierdo nó, pero también vácuo (peso del corazón: 470 gr.) Cráneo: proceso de paquimeningitis y ligera congestión encefá- lica. PESTE BUBONICA.- MUERTE SUBITA G. C., nacido en Cincos (Junín), de estado soltero y de profe- ción fidelero, «fallecido en la vía pública de un modo repentino», según la versión que consta en el parte de la Comisaría del Cuartel 2o, que captó el cadáver y lo remitió a la Morgue para su examen médico- legal. Se encontraba completamente vestido, en traje de calle. Edad: 45 años. Raza: india. Constitución: robusta. Signos de la muerte: livideces anteriores y posteriores, éstas últimas más marcadas ¡notable rigidez en los miembros superiores é inferiores. 79 Piel: coloración, blanca, amoratada; producciones patológicas: herpes labial, tumefacción de los ganglios del cuello y cicatriz de una adenitis antigua al lado derecho; no se mostraban huellas de traumatismos. Estado de la nutrición: bueno; panículo adiposo, abundante; masas musculares, bien desarrolladas. > Cabeza: las regiones auriculares amoratadas. Cuello: bultuoso, con la tumefacción indicada. Tórax, abdomen y miembros: nada anormal Autopsia.- Conjuntamente con las constataciones autópsicas de las cavida- des abdominal, toráxica y craneana, que no dieron resultado alguno referente a lesiones mortales de sus órganos, se practicó la punción de uno de los ganglios infartados de la región cervical, dando el exa- men bacteriológico una prueba positiva de la existencia del bacilo de Yersin. III CONCLUSIONES Io La causa más frecuente de la muerte súbita entre nosotros es el alcoholismo; 2o Su mecanismo mortal dominante es el de la congestión pul- monar; 3o La época del año en que más fallecimientos de esta clase ocurren es la de los meses de mayo y junio, que aqui corresponden al final del otoño y comienzo del invierno, lo que está de acuerdo con la anterior constatación; 4o Después de las congestiones pulmonares alcohólicas, abun- dan los casos de brighticos cardiorenales asistólicos y de palúdicos esplenomegálicos hemorrágicos; 5o Remontando el mecanismo de todos los casos consignados, se llega a encontrar siempre, como última instancia, la insuficiencia funcional de uno de los tres principales órganos vitales: el cerebro, el corazón y el pulmón; se termina pues por síncopes cerebrales ó cardiacos o por asfixias. 6o Existe una enorme predilección de esta clase de muerte por el sexo masculino; 7o Las edades más favorecidas son: de 40 a 49 y de 60 a 69 años; 8o Los indígenas y los mestizos son los más atacados; 9o Es marcada la abundancia con que se presenta en individuos solteros.; 10° La mayoría de nuestras observaciones han emanado del medio obrero. Sanmartí y Cía.-Lima.-70659 70659