UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN MARCOS FACULTAD DE mÍÓICINA ('Contribución al estadio do la Anatenúa tanaan" TESI« 1>E BACHILLERATO GREGORIO KAMIREZ LEMA TALLER TIPOGRAFICO DE ENRIQUE A. MARTINEZ CALLE DEL POZO, 406 1916 Señor Decano: Señores Catedráticos: La circunstancia de haber desempeñado el pues- to de ayudante de Anatomía Topográfica, ha hecho que, teniendo en la labor diaria que vencer, á costa de no pocos esfuerzos las dificultades que se presen- tan en la práctica de la disección, tratase de ensa- yar algunos procedimientos con el objeto de facili- tar tan árdua labor á los estudiantes. Este deseo de una parte, y, de otra, el de cooperar con mis distin- guidos maestros en la obra del progreso de los es- tudios anatómicos, que persiguen con interés digno de encomio como lo demuestran las importantes re- formas últimamente llevadas á cabo y otras en vía de realización; han influido en mi ánimo para pre- sentar á vuestra consideración, como materia de tesis al optar el grado de Bachiller en Medicina, el presente trabajo que titulo: CONTRIBUCION AL ES- TUDIO DE LA ANATOMIA HUMANA. Es con el fin de fundamentar mi tesis, que llamo vuestra atención á lo que el Reglamento del Anfi- teatro Anatómico dispone en su artículo 159 que dice: "Los trabajos prácticos de Anatomía Descrip- tiva serán individuales. Podrán agruparse los alum- nos para ayudarse mutuamente en el estudio; pero cada uno está obligado á hacer por si mismo 4 la disección de todo el organismo". Esta sabia dis- posición significa que solo con la disección completa del organismo puede adquirirse su verdadero cono- cimiento científico; pero como en la práctica es su- mamente difícil dicha completa disección porcada uno de los alumnos, y aunque las causas á que esto se debe son por todos conocidas; creo conveniente señalarlas, á fin de proponer los medios que á mi juicio conviene adoptar para impedir el daño que ellas ocasionan; mientras se lleva defecto la reforma planteada por el Doctor Guillermo Gastañeta. Las causas á que hago referencia son: ly La preferencia concedida por los alumnos en mayoría, al aprendizaje de la Anatomía en las lámi- nas del libro; causa que está reforzada por la esca- cez de cadáveres. 29 El no disponer en el Anfiteatro Anatómico de un método de sección, que permita dividir las piezas anatómicas con facilidad, regularidad precisión, siguiendo el piano requerido por las necesidades del estudio; y 3o La deficiencia de nuestros medios de conser- vación. Comprendiendo que sería labor útil ensayar al- gún procedimiento que facilitara los trabajos de di- sección, é inspirado en el método puesto en práctica en la enseñanza de la Anatomía por el ilustre pro tesor Doctor Guillermo Gastañeta; surgió en mi mente la idea de resolver los problemas de la sec- ción, conservación de piezas anatómicas y el del di- bujo de las mismas, considerados como imposter- gables en un método científico de estudio. Y esta idea se trasformó en fuerza y en acción cuando soli- cité el consejo de mi profesor y jefe, Dr. Gastañeta, quien no solo acogió favorablemente el proyecto, sino que me ofreció decidido apoyo; dió una gran importancia al género de trabajo que me proponía 5 realizar, despertó en mi espíritu entusiasmos nue- vos y me impulsó á la obra. Tócale, pues, en justi- cia, el reconocimiento de mi más profunda gratitud y el mérito que á la obra corresponda. Debo también hacer constar que he contado con la protección del Sr. Decano de la Facultad y la del Sr. Director del Anfiteatro, quienes han puesto á mi alcance los materiales necesarios para la prepa- ración é inclusión de las piezas anatómicas; reci- biendo además, del Sr. Director, consejos valiosos que han contribuido á un mejor éxito, por lo cual doy á ellos mis más sinceros agradecimientos. Finalmente, creo de mi deber tributar homena- je de gratitud á mis distinguidos profesores, Drs. Eduardo Sánchez Concha y Carlos Villarán^quienes fomentaron en mi espíritu el culto por los estudios anatómicos, estimulando constantemente mi dedi- cación á los trabajos prácticos y dispensándome el alto honor de considerarme entre los alumnos dis- tinguidos de su clase; motivo que contribuyó princi- palmente, para haber sido propuesto ayudante del curso de Anatomía Topográfica. Tal es, señores Catedráticos, en breve resumen, la exposición de los fundamentos de la tésis que so- meto á vuestra consideración, como un tributo de reconocimientc que, á la Facultad de Medicina ofrenda el más modesto de sus alumnos. DIVISION EN CUATRO CAPITULOS Antes de producir la descripción detallada de lo$ capítulos comprendidos en el presente trabajo, creo conveniente hacer una síntesis de cada uno de ellos. I El método de la sección en el estudio de la Anatomía humana En este capítulo demuestro la necesidad de la 6 sEccióuqtara el estudio completo del organismo; ha- go una relación de los métodos puestos en práctica con este objeto; y paso á ocuparme del método por mi ensayado, al que llamo: " El método de la inclu- s ón". Explico la técnica de la inclusión en cera y de la inclusión en yeso; hago la descripción de los apa ratos empleados para fijarlas; me ocupo del mo- do de hacer su sección; y, en último lugar, estudio el problema de la conservación de las piezas anatómi- cas seccionadas. II El método del dibujo en el estudio de la Anatomía humana En este capítulo me refiero á la importancia del dibujo en el estudio de esta ciencia; demuestro la ventaja positiva que se deduce del hecho de que la representación gráfica sea copia exacta de la pieza anatómica; y hago la descripción de los aparatos empleados, como de la técnica puesta en práctica para el dibujo de las superficies de sección. III Necesidad de la instalación en el Anfiteatro Anatómico de un salón para sección, conservación, y dibujo de piezas anatómicas En este capítulo planteo la necesidad á que se refiere el enunciado. IV Conclusiones 7 CAPITULO PRIMERO EL METODO DE LA SECCION EN EL ESTUDIO DE LA ANATOMIA HUMANA Necesidad de este método para el estudio completo del organismo Estando los más importan! esórganos de la eco- nomía alojados y protejidos en conductos ó cavida- des óseas, tales como: el conducto céí'álo-raquídeo, que contiene el sistema nervioso central; las cavida- des orbitari¿i y bucal y los conductos nasal y audi- tivo, que contienen órganos importantísimos; la ca- vidad toráxiea que aloja los órganos pleuro-bronco pulmonares y los de la circulación central y sirve de paso al sistema nervioso del gran simpático, á los nervios neumogástricos y frénicos, al conducto eso- fágico y á la vía linfática; y las cavidades abdominal y pelviana, que contienen órganos del aparato de la digestión y los del génito-urinario; se deduce fácil- mente, lo necesario que es para el estudio de estos órganos, profundamente situados, el practicar cor- tes regulares y precisos que los pongan á la vista sin alterar su situación; ni las relaciones que guar- dan con los vecinos, las paredes óseas que los pro- tejen y las partes blandas que los recubren. El estu- dio de las articulaciones, de los órganos situados en el cuello, en el espacio máxilo-faríngeo, y la disposi- ción de las aponeurosis, es también tributario del método de la sección. En general, puede afirmarse, que este método es necesario para el conocimiento de las regiones profundas y de otras difícilmente ac- cesibles, y ventajoso aún para el de las regiones más superficiales, puesto que, es el único que permite ha- cer un estudio de conjunto de la región, y pone á la 8 vista las diferentes vías de acceso que el cirujano puede seguir para abordar un órgano. Es, pués, al método de la sección en sus distin- tos planos: frontal, sagital y horizontal, al que te- nemos que recurrir para estudiar íntegramente el organismo humano; haciendo uso del laborioso mé- todo de la disección por planos por medio del escal- pelo para la adquisición de mayores detalles, ya que, de otro lado, dicho método permite fijar mejor las ideas generales y de conjunto adquiridas median- te el estudio de las superficies de sección. Demostrada la necesidad del método de la sec- ción en el aprendizaje de la Anatomía, voy á ocu- parme de los métodos que se emplean para practi- carla. Ha}' tres métodos conocidos de sección: el de la CONGELACION, el del Dr. BOYEN y el llamado METO- DO QUIMICO. Toda la técnica del primero estriba en obtener bajo la acción de una temperatura que oscila entre O9 y 49 grados bajo cero, mantenida constantemen- te por un frigorífico, la congelación de los tejidos; cuyo resultado inmediato es la induración uniforme de las partes blandas, con lo cual estas no sufren desplazamiento alguno á la penetración del instru- mento cortante, al efectuar la sección El segundo, ó sea el de Doyen, llamado de " el tronconage" permite, merced á manipulaciones re- servadísimas del profesor francés, el hacer un verda- dero laminamiento del cadáver. El tercero, gracias á inyecciones especiales que tienen por objeto coagular las albúminas, produce la induración de los tejidos blandos, con lo que se realiza una más fácil sección. Sin avanzar ideas respecto á sus ventajas ó des- ventajas al lado de los anteriores, voy á ocuparme METODOS CONOCIDOS DE SECCION 9 de un cuarto método que llamo "el método de la in- clusión", por primera vez puesto en práctica; méto- do que no hace sufrirá los tejidos alteración alguna, permite la buena conservación de estos, es de técnica sencilla y costo económico; y cuyos resultados, has- ta hoy satisfactorios, están llamados á ser de gran trascendencia, por obra de un perfeccionamiento sucesivo. Técnica de las inclusiones El fin que se persigue al incluir una pieza anató- mica, es inmovilizarla en una posición determinada, con el objeto de seccionarla según un plano previa- mente trazado. Las sustancias que he empleado pa- ra incluir son la cera y el yeso. INCLUSION EN CERA Las inclusiones en cera conviene se conserven el mayor tiempo posible, y para esto son necesarias algunas precauciones. Elegido el cadáver que debe ser el de una perso- na joven cuyos órganos no presenten grandes alte- raciones patológicas, se comienza por hacer la toi- lette de la piel, rasurándose los pelos del cuero cabe- lludo, de la cara y del pubis; y una vez hecho esto, se procede á inyectarlo con una solución de formol al 40%, preparada en esta forma: Formol 1,400 gramos Glicerina 1,000 ,, Agua 2,500 ,, Se le deja en reposo durante 24- horas, con el ob- jeto de que se embeban los tejidos, y, en seguida, se procede á la exploración dei cerebro con una corona de trépano, en ambos lados de la región temporal. La exploración de las visceras toráxicas se hace sec- cionando el esternón por la línea media y amplian- do la abertura por me lio de cuñas introducidas en- tre dos láminas delgadas de hierro, colocadas á am- 10 bos lados de la línea de seeción; de este modo se van introduciendo gradualmente cuñas de volumen ma- yor hasta que se considere la dilatación suficiente, dejándose una Cuña en la parte superior y otra en la inferior de la sección esternal. Por esta abertura así obtenida, se explora las visceras, y se toma la aorta en su origen, valiéndose de una aguja de Coo- per, por medio de la que se pasa un hilo que sirve para cargarla, atraerla hacia fuera y practicar fácilmente la inyección de las arterias, empleando la jeringa de Farabeuf. Para la exploración de las vis- ceras abdómino-pelvianas se efectúa la abertura de la pared abdominal siguiendo el borde externo del recto mayor del abdomen. Terminada la explora- ción, se procede, en seguida^ al lavado de! tubo dis- gestivo que, para mayor comodidad puede hacerse en tres partes: La primera, comprendiendo el duode- no, estómago, esófago, faringe y boca, que se hará á partir del origen del yeyuno, sirviéndose de un irrigador ó de lá jeringa de Farabeuf; la segunda, tomando solo el yeyuno-íleon; y la tercera, el intes- tino grueso á partir de la porción terminal del íleon. Concluido el lavado, se proceded inyectar los vasos arteriales y venosos, prefiriendo para esto las preparaciones siguientes: Cera amarilla 300 gramos Sebo 420 Vermellón 100 ,, Trementina 20 ,, PARA ARTERIAS PARA VENAS Cera amarilla 300 gramos Sebo 420 ,, Azul de prusia 75 ,, Trementina 20 ,, 11 Se hace, en seguida, la inyección del tubo diges- tivo y de la vejiga con sebo naftalinado en la pro- porción del 10%. Esta inyección tiene por objeto rellenar la cavidad abdominal, á fin de que sus pa- redes ántero-laterales, en virtud de su flacidez, no cedan al peso de la cera vertida sobre ellas y de que el estómago y la mesa intestinal tengan la suficiente fijeza para no desplazarse bajo la acción del instru- mento cortante. No obstante de obtenerse con este procedimien- to el objeto deseado, si se prefiere, puede no practi- carse la inyección del tubo digestivo, limitándose á fraccionar hacia arriba las paredes del abdomen por medio de una serie de hilos pasados á travéz de dichas paredes, cuatro de cada lado por lo menos, sujetándose sus extremos libres á tirantes de made- ra colocados en el sentido de la dirección de los cortes; pero teniendo cuidado de que dichos tiran- tes estén situados fuera de los planos de sección, á fin de no ser interesados en el corte. De esta mane- ra se obtiene la fijación sólida de las paredes ánte- ro-laterales, que sin sufrir depresión alguna después de realizada la sección, dejan la cavidad abdominal ampliamente abierta, haciendo fácil la exploración y estudio de las visceras en ella contenidas. Si se tratase de un cadáver de mujer, se hará, además, una inyección vaginal, y, colocando el úte- ro previamente en su posición normal se llenará la cavidad pelviana con la misma preparación de sebo naftalinado. En segundo término, se cierra las ca- vidades abdominal y toráxica. se hace la desarticu- lación de los hombros y se recorta el muñón lo más que sea posible, á fin de disminuir el diámetro trans- versal del cadáver, para economizar una apreciable cantidad de cera; se corta los miembros inferiores á nivel del triángulo de Scarpa y se hace el barnizado de la piel, para protejerla mejor. El cadáver se halla 12 listo, desde luego, para la inclusión. Se toma enton- ces las mayores dimensiones de sus tres diámetros: vertical, ántero posterior y transversal, y se proce- de á confeccionaré á hacer confeccionar una caja de madera conforme á las dimensiones tomadas. Ter- minada esta, se coloca el cadáver dentro; se le dá la posición conveniente y se traza losplanosde sección sobre la piel, proyectándolos después en la parte exterior de la caja. Si no se inyectara el tubo diges- tivo, se procederá á colocar los tirantes de madera para fijar en ellos las paredes ántero-laterales del abdomen. En seguida, se llena la caja con cera fun- dida, á la cual se ha mezclado naftalina en la pro- porción del 1%, y una vez el cadáver completamente cubierto se aguarda el tiempo suficiente para la so- lidificación. Verificada esta, se cierra la caja con una tapa de madera, en la que se practica dos agujeros, uno de los cuales sirve para la expulsión del aire, mientras por el otro se vierte cera hasta que la caja quede completamente llena. La inclusión está ter- minada. En cuanto álos segmentos de miembros que han sido cortados, puede aprovechárseles para la disec- ción; ó si se prefiere, se procederá á su inclusión.Pe- ro lo más práctico es hacer la inclusión del miem- bro superior y la del miembro inferior completos, para su mejor estudio y facilidad de orientación en el trazo de los planos de sección. Efectivamente, si tomamos, por ejemplo, un miembro superior incluido y hacemos dos cortes ho- rizontales, uno á nivel de las primeras falanges y el otro pasando por encima de las extremidades infe- riores del radio y del cubito, fácilmente se produce un corte frontal de la mano, haciendo pasar el plano de sección por la línea media de las secciones óseas de la parte superior y de la inferior. El mismo pro- cedimiento se sigue para el trazo de los planos de 13 sección del codo y del hombro, ya se trate de un pla- no sagital ó de un frontal; como también se emplea para las secciones del miembro inferior. Por lo que se ve', los planos de sección se proyectan fácilmente cuando se incluye un miembro completo; pero lo más ventajoso de este procedimiento está en que la situación de las partes blandas y la orientación ver- dadera de los huesos no se altera, como sucede cuando se secciona previamente á nivel del brazo, antebrazo, muslo ó pierna, de un miembro sin incluir. En lo que se refiere á inclusiones de la cabeza, conviene no separar esta del cuello, Se seccionará el cadáver á nivel de la línea de unión del mango con el cuerpo del esternón, para no alterarlas relaciones de los órganos de la base del cuello. Esta inclusión debe hacerse en dos tiempos. Sec- cionado el cadáver al nivel indicado y colocado en su caja respectiva se mantiene la cabeza y el cuello en posición vertical, por medio de cuñas de madera colocadas en las partes anterior, posterior y latera- les, entre la cabeza y las paredes de la caja. Conse- guido esto, se vierte cera fundida hasta que el nivel del líquido llegue al mentón; se aguarda que solidi- fique la cera y entonces se retira las cuñas. La pieza anatómica queda fija, y como la cabeza permanece á la vista, se traza sobre ella los planos de sección que después se proyectan en la parte exterior de la caja; se cierra esta, y queda lista la inclusión para seccionarla según los planos trazados. Tal es en sístesis la técnica de la inclusión en ce- ra, teniendo en cuenta tres cosas: primera, el mejor aprovechamiento del cadáver; segunda, la mayor ventaja para el estudio; y tercera, la suma facilidad para proyectar los planos de sección. 14 Manera de hacer la sección de las piezas incluidas en cera Para esto se ha empleado una sierra de cortar madera, cuya cinta cortante mide medio centímetro de ancho; es la sierra Pamada de calar. Con ella puede hacerse cortes en línea recta, curva ó mixta, según sea necesario; su manejo es fácil y su corte regular y liso, pués, no desgarra las partes blandas, ni desplaza los órganos móviles; lo que sin duda se debe á que se cortan al mismo tiempo que los teji- dos, la cera y las paredes de la caja, dando éstas á la sierra en sus extremos, puntos de apoyo sólida- mente uniformes, por lo cual el corte avanza lento y regular, sin producir desgarros. La caja que contiene la pieza incluida se sostie- ne perfectamente fija durante el corte, por medio de una prensa que describiré más adelante; pudiéndose de esa misma pieza, obtener tantos cortes como se deseare. Debemos hacer notar también que cada sec- ción queda provista de su marco de madera respec- tivo, al cual se envisagra su correspondiente tapa; con lo cual tenemos lo que en adelante llamaremos una preparación anatómica. Inclusión en Yeso El yeso, como sabemos, es un sulfato de calcio bihidratado, privado de su agua por la calcina- ción, pero que tiene la propiedad de hidratarse de nuevo, cuando se le pone en contacto con el agua, combinándose con las dos moléculas de este cuerpo que el calor le había hecho perder y recobrando en- tonces su cohesión y dureza primitivas. Más, antes de llegar el yeso á adquirir dureza toma una consis- tencia pastosa; y esta propiedad es la que me ha concedido muy buenos resultados en la fijación de piezas anatómicas para seccionarlas; á cuyo efecto he ideado una mesa, que paso á describir. 15 Mesa para la sección del cuerpo humano por el plano sagital medio Esta consta de dos meses iguales sólidamente construidas, cada una de las cuales se compone; de un tablero de un metro ochenta centímetros de lon- gitud, por cuarenta centímetros de latitud y cua- tro de espesor; de cuatro patas sobre las que el ta- blero descansa, que miden, de una á otra, en el sen- tido de su latitud cuarenta centímetros, y en el sen- tido de su longitud un metro treinta centímetros; de modo que el tablero, en este sentido, las sobre- pasa en veinticinco centímetros hacia arriba y vein- ticinco centímetros hacia abajo. Siendo ambasme- sas iguales, se juntan dejando entre los tableros una ranura de un centímetro de ancho, gracias á la dis- posición siguiente: Los bordes de los tableros, por el lado que se aproximan llevan en cada oun de sus extremos; de Tin lado, una espiga que atravieza un cuadradito de madera de un centíme- tro de espesor; del otro lado, enfrente de cada espi- ga, un orificio donde estas penetran al juntarse las mesas. El cuadradito de madera, hace . entonces, el papel de cuña, manteniendo la separación de un cen- tímetro entre los tableros. En las patas que se enfren- tan se halla la misma disposición de espigas y orifi- cios que en los tableros. Aparte de esto, cada una de dichas patas pre- senta en su espesor una escotadura rectangular al mismo nivel que su correspondiente de la otra mesa, á travéz de las cuales pasa una traba de madera, que, presenta escotaduras en sus estreñios, en las que se introducen cuñas destinadas á hacer presión defuera á adentro, sobre las patas que se enfren- tan, á fin de impedir la separación de las mesas. Ade- más, cada una de dichas patas, lleva atornillada una columna cuacb angular de madera que sobresale cuarenta centímetros del plano horizontal de cada uno de los tableros de las mesas, pasando por una 16 escotadura apropiada. De modo que cada mesa lle- va dos columnas; las cuales sirven de ejes á una re- gla que encajándose en ellas por medio de dos esco- taduras, se deslizan de arriba á abajo, pudiendo fi- jarse á la altura que se quiera con el uso de cuñas que se ajustan en una prolongación hecha en cada escotadura. Aproximadas las mesas, queda entre las reglas la separación ó abertura de un centímetro; abertu- ra que se corresponde con la ranura de los tableros. Modo de hacer la fijación del cadáver Después ele inyectado el cadáver se procede á hacer la abertura del vientre por la línea blanca; se corta el mensenterio y el intestino delgado siguien- do la dirección de la línea inedia de la columna ver- tebral, y se ligan los extremos de las asas intesti- nales; se corta el duodeno en esta misma dirección y el estómago al nivel del píloro; y rechazando las asas intestinales y el estómago á sus lados respec- tivos, queda entonces la prominencia de la columna vertebral á la vista. Se lava el recto á partir de la S iliaca y se le inyecta con sebo fundido; se hace lo mismo con la vejiga sirviéndose de una sonda ure- tral; se corta previamente el pene y las bolsas por la línea media; y, en seguida, se coloca el cadáver en la mesa, de modo que la ranura de los tableros se correspondan con la apófisis espinosa de la sexta cervical y con el coxis. La ranura de las reglas se hará coincidir con la línea que pasa por la glabela, el dorso de la nariz, el vértice del mentón, el punto medio de la horquilla esternal, el apéndice xifoides y el punto equidistante de las dos espinas del pubis; y en esta situación se las aplicará fuertemente sobre el cadáver, fijándolas por medio de sus cuñas res- pectivas. Asi orientado este, se cierra sus lados de- recho é izquierdo por medio de dos tablas colocadas 17 en sentido vertical, fijas á la mesa por medio de tor- nillos, y que llevan dos escotaduras semicirculares á nivel de los hombros para dejar libre paso á los miembros superiores. Los lados superior, á la altu- ra de la cabeza é inferior á la altura de los muslos, se cierran por medio de tabiques apropiados; que- dando de este modo el cadáver comprendido en un área rectangular. El espacio que queda libre entre las tablas y el cadáver se rellena con yeso, obturan- do previamente con esta misma sustancia en estado pastoso, los puntos por donde pudiera escaparse el en estado reciente desleído, que se vaciará hasta que el cuello se halle cubierto. Se deja trascurrir el tiempo suficiente para que el yeso indure, más ó me- nos cuatro horas, quedando entonces el cadáver só- lidamente fijado y pudiéndose dar comienzo á su sección. Modo de hacer la sección Para esto se emplea un serrucho de cortar ma- dera de hoja larga, ancha y delgada. El operador se coloca al lado derecho del cadáver, introduce el se- rrucho por lasranurasy, apoyando su mano izquier- da sobre la regla del mismo lado, comienza el corte por la cabeza imprimiendo al serrucho un movi- miento de vaivén, en dirección un tanto oblicua y sin apartarse de la linca media de la ranura de las reglas; dándosele por un ayudante, que mira por debajo, la voz de alarma toda vez que note la más ligera desviación del serrucho en la ranura de las mesas. Siguiendo estas indicaciones, se obtiene un corte regular por el plano sagital medio en un tiem- po relativamente corto. El procedimiento de la inclusión en yeso que acabamos de estudiar, puede adoptarse para obte- ner la sección de una pieza anatómica cualesquiera; pero á fin de proceder con mayor comodidad y ra- pidez, en lo concerniente á la inclusión y sección de 18 piezas pequeñas, conviene hacer uso de la prensa que paso á describir. Prensa para la inclusión de piezas anatómicas en yeso. - Mesa de trabajo Esta prensa se halla fija á uno de los extremos de una mesa sólidamente construida, y que, por sus múltiples funciones, llamaremos "Mesa de trabajo". Esta mesa tiene un metro ochenta centímetros de longitud, por setenta centímetros de latitud y ochenta y cinco de altura; su contorno se halla ce- rrado por tabiques de madera, excepto por uno de sus costados que lo es por dos hojas envisagradas que hacen el oficio de puertas. A veinte centímetros de la base hay colocado un tablero que cierra el fon- do. El espacio cerrado que de esta disposición resul- ta, se aprovecha para guardar herramientas y ma- teriales. Aparte de esto y de formar la mesa cuerpo integrante de la prensa, sirve para la confección de las cajas; y además lleva una otra pequeña prensa destinada á fijar las inclusiones en cera y permitir su más fácil sección. Descripción de la prensa para inclusiones en yeso Consta esta prensa de dos partes; una fija y otra móvil. La parte fija se compone de dos table- ros, uno horizontal y otro vertical, unidos en ángu- lo recto; estando aquel atornillado al plano de la mesa, de modo que su borde longitudinal libre coin- cida con el borde longitudinal de esta, y que, ade- más, el punto medio de dicho borde se corresponda con el plano vertical que pasa por la línea media de la pata respectiva de la mesa. La parte móvil también se compone de dos ta- bleros que tienen la misma disposición que la parte fija de la prensa; de modo que colocado el tablero horizontal de la parte móvil sobre el de la parte fija, se haga, por un movimiento de desliz del uno sobre 19 el otro, aproximar ó separar paralelamente los dos tabiques verticales que están destinados á compri- mir las piezas anatómicas colocadas entre ellos. Es- te movimiento de desliz le es comunicado á la parte móvil por un tornillo que atravieza el centro de una columna rectangular de madera adherida á la por- ción central del borde libre de dicha parte móvil y dirigida verticalmente hácia abajo. El tornillo que atravieza esta columna vá á encajarse en una tuer- ca colocada en la pata correspondiente de la mesa; de donde resulta que al entrar en la tuerca ó salir de ella arrastra consigo la parte móvil de la prensa- Por otra parte, en el extremo libre de la columna hay enclavados dos ejes cilindricos, dispuestos pa- ralelamente en un plano horizontal, que se encajan en dos orificios abiertos enfrente, en la pata respec- tiva. Estos ejes sirven para colocar sobre ellos cu- ñas de un espesor más ó menos igual al de las pie- zas anatómicas; con el objeto de que la presión cen- tral comunicada por el avance del tornillo, se distri- buya igualmente en los dos extremos de la prensa; y comprima, de una parte, la pieza anatómica co- locada entre los tabiques verticales; y de otra, la cuña entre la columna y la pata de la mesa. Hay un hecho que debe tenerse en cuenta y es el siguiente: Siendo las preparaciones comprimidas en- tre los tabiques verticales, son estos los que convie- ne reforzar de manera especial, por medio de grue- sos triángulos de madera que hagan el papel de es- tribos: Advirtiendo además, que dichos tabiques llevan en su parte central una ranura destinada á dejar libre paso á la hoja cortante de la sierra; ra- nura pue se hará coincidir con la línea de sección trazada en la pieza anatómica. Manera de hacer la inclusión Comprimida la pieza entre los tabiques de la prensa, se cubre los extremos laterales por medio de 20 dos tabiques vertical* s proporcionales al ancho de dicha pieza. Esta queda, pues, comprendida entre cuatro tabiques; y á fin de fijarla sólidamente, se llena los espacios libres de su contorno con yeso di- luido. Pasado el tiempo necesario para que este in- dure, se procede á la sección. Conservación de las piezas anatómicas seccionadas Tóennos abordar una,cuestión de la más alta, importancia, íntimamente ligada al problema de la sección, que si no se ha solucionado en sentido ab- soluto con el método de la inclusión en cera, por lo menos, en virtud de los experimentos realizados, puedo afirmar que está satisfactoriamente resuelta; siendo el tiempo y el perfeccionamiento sucesivos del método los encargados de decirnos la última palabra. He aqui la historia de los hechos: La la. pieza incluida fué una cabeza con su cuello respectivo seccionado á nivel de la base, que fué to- mada de un cadáver sin inyección previa, pues, eran los últimos días del mes de Octubre de 1915 y los alumnos no lo utilizaron. Esta pieza la coloqué en una solución de formol al 10%, durante dos dias, y al tercero, procedí á hacer su inclusión en cera. Era el primer ensayo llevado á cabo; y ante la imposibi- lidad de efectuar su sección, sirviéndome del serru- cho, intenté secionarla por medio de la sierra eléc- trica; pero la potencia del motor resultó insuficien- te, y frente á los obstáculos que encontré para con- seguir uno de mayor poder, desistí de la empresa; quedando esta primera inclusión postergada en su sección durante los meses de Noviembre, Diciembre, Enero, Febrero y los quince primeros dias de Mar- zo del presente año; en que instalado cómodamente en el salón de trabajos prácticos de Anatomía To- pográfica, realicé la sección de lá pieza indicada, sir- viéndome de la sierra va descrita. 21 Grande fué la emoción que experimenté al obser- var que el corte era perfecto y la conservación délos tejidos buena, Mis dudas al fin se disiparon y tuve la gran satisfacción de ver en toda su realidad, al- go semejante á las notables láminas copiadas de las preparaciones del Profesor Doyen; láminas que dia- riamente tenía ocasión de admirar y de las que hice algunas reproducciones á lápiz. Al practicar mis pri- meros ensayos de sección he procurado, pués, imitar los cortes obtenidos por el procedimiento del tron- conage, y los resultados alcanzados hasta hoy pa- recen indicar que no estamos muy lejos de la conse- cución del fin propuesto. Hecha esta digresión, vol- vamos á ocuparnos de las secciones practicadas. Los cortes frontales de la cabeza ya referida se conservan hasta el presente en buenas condiciones, y son dos; el uno pasa por el plano medio orbitario y el otro, por el plano preauricular; resultando de este modo la pieza dividida en tres partes, cada una de las cuales ha sido provista de una tapa de made- ra envisagrada á su marco respectivo; quedando asi protejidas en una caja herméticamente cerrada, cir- cunstancia que se opone á su putrefacción. Y si agre- gamos á esto, el hecho de que la superficie de sección está permanentemente cubierta por un lienzo empa- pado en glicerina formolada al 5%, ó si se quiere en glicerina pura, á fin de mantener los tejidos cons- tantemente húmedos y desinfectados, se explicará la causa de su larga conservación. La segunda inclusión, data del dia 8 de Abril, y ha sido hecha conforme á la técnica para la inclu- sión en cera, anteriormente descrita. Los cortes, practicados en sentido sagital, son tres: El primero pasa por el plano medio dividiendo el cadáver en dos mitades; el segundo, á ocho cen- timetros á la izquierda de dicha línea, siguiendo la línea mamilar, comprende el pulmón, estómago, ba- 22 zo, intestinos y la articulación de la cadera; y el tercero pasa á seis centímetros á la derecha de dicha línea inedia, comprendiendo el pulmón, hígado, ri- ñon, intestinos y cadera. Las tres secciones indicadas han puesto á la vis- ta seis superficies de sección, en las que puede notar- se, que no ha habido desplazamiento alguno de teji- dos y que las superficies de sección de cada uno de los órganos interesados en el corte ocupan el mis- mo plano. Además de las secciones indicadas, he practicado cortes sagitales en una pelvis de mujer; un corte frontal y otro sagital de la articulación de la rodi- lla; un corte frontal de la mano, que pasa por la ar- ticulación de la muñeca; y actualmente, tengo otras inclusiones listas para seccionarlas. Respecto á la conservación de los tejidos, esta es buena; siendo de notarse, únicamente, que se ha- llan un poco retraídos debido ala acción déla fuerte dosis de formol empleada y á una deshidratación consiguiente á la alta temperatura de la estación de verano, durante los quince dias transcurridos hasta que las preparaciones se hallaron perfectamente protejidas. Este inconveniente puede remediarse, en lo sucesivq,disminuyende la dosis de formol del 40 al 20%, aumentando la cantidad de glicerina y pro- cediendo rápidamente á la inclusión, sección y arre- glo de las preparaciones en sus cajas respectivas. Es aquí donde haré constar una indicación muy importante á este respecto, debida á mí distinguido profesor Dr. Constantino Carvallo, quien, guiado por su amor á esta clase de estudios, se ha servido insinuarme la idea de poner en práctica el método del profesor Bouchard de Burdeos, que consiste en hacer la hidrotomía previa del cadáver con una so- lución de formol al 10%; procediendo, en seguida, á inyectarlo con glicerina pura, utilizando para este objeto un inyectador de alta presión. 23 El empleo de este método, afirma el profesor Carvallo, dá muy buenos resultados, pués, á la vez que la buena conservación de los tejidos, se obtiene el que estos, por el hecho de estar embebidos de di- cho líquido se mantengan húmedos y conserven su coloración normal. He tomado en seria considera- ción opinión tan autorizada; y en la actualidad me preocupo de ponerlo en práctica, para dar á cono- cer sus resultados. En resumen, quedan satisfactoriamente resuel- tos los problemas de la sección y conservación de piezas anatómicas; y hay un gran campo abierto, desde luego, á investigaciones posteriores que tien- dan al perfeccionamiento del método descrito. CAPITULO SEGUNDO El método del dibujo en el estudio de la Anatomía humana Si es indiscutible la utilidad del dibujo conside- rado en el campo de la cultura general, como ejerci- cio que hace la vista exacta y la mano flexible y se- gura, cualidades cuya adquisición representa un gran valor práctico, por su aplicación á las artes, á la industria y á los distintos ramos del Saber huma- no; tratándose de su carácter de auxiliar en el estu- dio de la Anatomía, es de la más alta importancia; por cuanto obliga al estudiante á hacer un estudio metódico y detallado de la región que se propone dibujar, contribuyendo á que se fijen mejor las imá- genes en su memoria. Esto, aparte de la ventaja que representa para él la carta dibujada, que puede con- sultar en un momento dado y que le servirá, princi- palmente, para los estudios de repetición. 24 Es al método del dibujo aplicado al estudio de las regiones, al que el ilustre profesor de Anatomía Topográfica, le concede la importancia que merece. En su lección inaugural del curso, señalad sus alum- nos la orientación que deben dar á susestudios; pro- pone como mejor medio de conocer la Anatomía, el estudio hecho directamente en el cadáver por obser- vación personal, y les recomienda hacer el dibujo de sus trabajos de disección. Consecuente con el méto- do que preconiza, lo pone en práctica en el curso de los ejercicios del año. Invita á un alumno para que estudie una región preparada; insiste en que la ob- serve atentamente; que describa su forma, los órga- nos que contiene y sus relaciones; y una vez que el alumno ha hecho la síntesis de la región, que la ha fotografiado ( si se permite la expresión ) en su memo- ria, lo obliga á hacer su representación gráfica en la pizarra. En el desarrollo de este ejercicio, educa la facultad de observación de sus alumnos haciéndoles ver detalles importantes, que habían pasado desa- percibidos por su falta de función de esta facultad; excita y estimula su actividad, induciéndolos á refle- xionar y encontrar mediante el propio esfuerzo, la importancia de las relaciones de los órganos; las consecuencias que de ellas se desprenden y el mejor modo de explorarlos en un examen clínico y de abor- darlos en el curso de una intervención quirúrgica. En cuanto á la ejecución del dibujo, es de notar- se la falta de habilidad de la gran mayoría de los alumnos, para representar las formas más sencillas; hecho debido á la poca práctica que tienen en este arte, pues, es una excepción el alumno que represen- ta aproximadamente, la región que sabe recitar con bastante corrección y lujo de detalles. Es esta falta de ejercicio, la que el ilustre profesor trata de reme- diar, exigiendo de los alumnos que presenten al pro- septor, conjuntamente, el trabajo de disección y su 25 dibujo correspondiente. Y es debido á su labor cons- tante y tenaz, por dar á los estudios de Anatomía esta nueva orientación, que se ha producido una reacción saludable contra el método del recitado y el estudio en las láminas del libro. Comprendiendo la excelencia del método y con el convencimiento de que haciendo algo práctico en es- te sentido realizaba labor útil, me propuse también, abordar el problema de la técnica del dibujo de las superficies de sección. El hecho de predominar en mi espíritu la idea de que el dibujo de una región del cuerpo humano, de- be ser una copia fiel de dicha región, á fin de que el estudiante se habitúe á la exactitud y precisión en sus cálculos; ha influido con mucho para que me de- dique seriamente á buscar un procedimiento que fa- cilite la manera de obtener la reproducción exacta de las superficies de sección. Con este objeto, he ideado un aparato que sirve para hacer el delineamiento de la forma general y la de los órganos que se destacan en la superficie de sección que nos propongamos dibujar, y que llama- remos COPIADOR, por cuanto usándolo es fácil obte- ner una copia fiel de dicha superficie. Consta de dos partes: una esencial, el copiador propiamente dicho; y un otro aparato llamado de suspensión, pués, en efecto sirve para suspender la preparación hasta la altura de los punteros indica- dores del copiador: retirada aquella, sirve para sus- pender un tablero con su correspondiente papel de dibujo, hasta la misma altura. El aparato suspen- sor también tiene por objeto sostener el copiador sobre dos reglas paralelas que lleva en su parte su- perior. Descrito así, en conjunto el aparato, vamos á entrar en su descripción detallada. 26 Copiador Este aparato se eompone de un rectángulo de madera formado por reglas que tienen cincuenta centímetros de longitud, unidas de modo que los la- dos mayores de este midan cincuenta centímetros y los lados menores 40 centímetros. A dos centímetros á la derecha y á la izquierda de cada uno de los lados mayores, respectivamente, se coloca una regla, pro- vista de orificios, con intervalos de medio centíme- tro en el sentido de su longitud. Dichas reglas están situadas á igual altura con el objeto de que sus ori- ficios se correspondan y queden al mismo nivel que la cara superior de los lados mayores; á fin de que introduciendo en los dichos orificios situados frente á frente, alambres de acero, que hacen el papel de punteros, estos pasen rasando dicha cara superior; sobre la cual, para mayor seguridad y presición, se atornilla una regla destinada á comprimir los pun- teros, tanto como fuere necesario, para que estos en sus movimientos de avance retroceso ó rotación, permanezcan sin alterar la posición en que se les co- loque. La longitud de cada uno de ellos es de trein- ta centímetros, estando su extremidad que corres- ponde al área del rectángulo, convenientemente do- blada en ángulo obtuso, con un doble objeto: pri- mero, que dichas extremidades se aproximen lo su- ficiente á las superficies de sección para marcar los puntos de referencia lo más exactamente posible; y segundo, con el objeto de que ellas dominen un ra- dio más extenso en sus indicaciones laterales, en virtud del movimiento de rotación que se les co- munique. La estabilidad del copiador está asegurada por ejes cilindricos, fijamente colocados en cada uno de L>s ángulos del rectángulo, y que hacen el papel de soportes. De modo que el copiador descansa sobre 27 cuatro soportes, los que á su vez, penetrando en orificios apropiadamente labrados en las grandes reglas que forman parte del aparato de suspensión le dán la fijeza requerida, Hay que advertir, que esas reglas presentan orificios convenientemente dispues- tos para hacer ocupar al copiador la posición que se considere necesaria. Aparato de suspensión El aparato de suspensión lo constituyen dos co- lumnas cuyas dimensiones son: altura, setenta y cinco centímetros; ancho, cincuenta; y espesor, trein- ta. Estas columnas descansan sobre una base; sien- do la distancia que las separa, de un metro, en la parte central de cuyo espacio, se levanta un tornillo que atravesando su tuerca respectiva, sostiene fija- mente, por su extremo superior un tablero liso y cir- cular que á su vez sirve de soporte á otro de mayo- res dimensiones que descansa sobre el; y cuyos ex- tremos rozan, en su movimiento de ascenso y des- censo, con las caras interiores de las columnas. Este último tablero sirve para colocar sobre él la prepa- ración anatómica ó el tablero de dibujo que el tor- nillo hace subir ó bajar. Sobre la parte superior de las columnas descan- san dos reglas paralelas atornilladas á ellas, y entre las cuales media un espacio de treinta y ocho centí- metros. Sobre estas dos reglas descansa el copiador ya descrito, cuyos cuatro ejes cilindricos que hacen el papel de soportes, van enclavados en agujeros que les sirven de puntos de apoyo. Técnica del dibujo de las superficies de sección En primer lugar, se comienza por determinar aproximadamente, el centro de la superficie de sec- ción indicándolo con dos hilos fijos por sus extre- 28 mos al marco de la caja, los cuales se cruzan sobre dicho punto. Hecho esto se procede á señalar los puntos que se considere necesarios para el fácil deli- neamiento de la forma general y de la de cada uno de los órganos de la superficie de sección. Para ha- cer este señalamiento nos serviremos de tinta co- rriente, con la cual se marca los puntos de referen- cia sobre los hilos, y de alfileres para designar dichos puntos sobre los tejidos, pues, dada su introducida fácil en estos, constituyen un auxiliar excelente pa- ra el objeto indicado. El contorno de las formas que se destacan en la superficie de sección se toma direc- tamente con los punteros sin necesidad de señala- miento previo. Terminada esta labor se colocíi la preparación sobre el tablero y se le hace subir hasta el nivel de las extremidades de los punteros, dando al tornillo el movimiento correspondiente. Aquellos se hallan retirados hasta el nivel del ángulo obtuso que forman sus extremos doblados; dejando, por es- te motivo, libre el área comprendida entre los lados del rectángulo, dentro del cual queda la superficie de sección. Se orienta esta convenientemente y, en- tonces, se comienza á colocar el extremo de los pun- teros sobre cada uno de los puntos señalados. Con- cluido esto, se retira la preparación, y se pone en su lugar un tablero que lleva fijo en su superficie un papel de dibujo de tamaño apropiado, el cual se ha- ce subir por medio del tornillo de suspensión hasta el nivel de las extremidades de los punteros, mar- cando con lápiz sobre el papel los puntos correspon- dientes á dichas extremidades: la copia está termi- nada. Se retira el tablero y se procede á unir los puntos marcados para completar el delineamiento de las formas, guiándonos por la muestra del natu- ral que se trata de dibujar; y agregando,desde luego, los detalles que no se haya tomado con el copiador. 29 Si la extensión de la superficie de sección fuera mayor que el área del rectángulo copiador, para completar la copia, una vez tomada la de la primera aplicación, se volverá á hacer una segunda, tenien- do cuidado de que tanto la preparación como el ta- blero con su respectivo papel, ocupen la misma po- sición que tenían al comenzar la copia; trasladando solamente el copiador sobre las reglas para tomar los puntos marcados en la extensión en que falte ha- cerlo. Hecha la corrección del delineamiento á lápiz, se pasa tinta china sobre las líneas, valiéndose de una pluma de escribir; se hace el dibujo de los tejidos conforme á su aspecto macroscópico; se procede al sombreado para dar relieve á los órganos que lo re- quieran, y se dá á los tejidos su coloración respecti- va haciendo uso de pinceles más ó menos finos con los que se toma la pintura de un solo color disuelta en agua, ó de colores combinados según el tono que sea necesario darles para que su representación sea lo más exacta posible. Finalmente, se hace las inscrip- ciones necesarias, y se pasa rápidamente por medio de una brocha, un barniz especial, con el objeto de dar brillo, mayor realce y firmeza á los colores. Es- te barniz se conoce en la industria con el nombre de barniz para acuarela; teniendo cuidado antes de aplicarlo de pasar sobre el dibujo una mano suave del llamado almidón de libreros; y aguardando que esta primera aplicación seque perfectamente. La copia exacta de las superficies de sección que- da terminada, por lo menos, en lo que se refiere á la forma y situación de los órganos; siendo la impresión del relieve que á estos conviene obr¿i de un ejercicio metódicamente continuado. 30 CAPITULO TERCERO Necesidad de la instalación en el Anfiteatro Anatómico de un salón para sección, conservación y dibujo de piezas anatómicas. La instalación y cuidado de las mesas y demás aparatos de que se hace uso para la sección y el di- bujo, requiere un salón destinado para este objeto; salón al que ingresarán solo las piezas anatómicas convenientemente preparadas y listas para su inclu- sión, las que, una vez seccionadas y provista cada sección de su tapa correspondiente, ó envisagradas unas con otras, á manera de las láminas de un libro, serán catalogadas; inscribiéndose sobre la tapa la denominación del plano en que se ha hecho el corte, nombre de lá pieza anatómica, sexo á que-pertenece y fecha de la sección. Las preparaciones asi arregla- das serán colocadas en sus estantes respectivos y re- visadas semanalmente, en caso de que no se hubiese hecho uso de ellas. Con lo expuesto, queda claramente demostrada la necesidad de la instalación de un nuevo salón que sirva para el objeto indicado. Y esta necesidad se hace todavía más urgente, cuando se piensa que, para que los alumnos se ejerciten en el dibujo de las superficies de sección, se impone el establecimiento, por lo menos, de seis mesas de dibujo, donde ellos puedan trabajar cómodamente. 31 CAPITULO CUARTO CONCLUSIONES la. El cuerpo humano metódica y regularmente seccionado es el mejor libro para el estudio de la Anatomía. 2a. Para hacer un estudio provechoso de tan im- portante curso, de modo que los conocimientos se adquieran fácilmente y se conserven con fidelidad en la memoria, se imponen como de absoluta nece- sidad, los métodos de la sección y el dibujo. La sec. ción de una pieza anatómica, en un plano cuales- quiera, poniendo á la vista del alumno un gran nú- mero de órganos que despiertan su curiosidad cien- tífica y lo invitan á la observación atenta, la cual le permite apreciar su forma, dimensiones, situación y relaciones, sin contar para esto con otra guía que su propio esfuerzo; le concede, con el conocimiento de esos órganos que mira, el poder hacer la descrip- ción de cada uno de ellos; y, con mayor facilidad, el estudiar, en manera sintética, la superficie de sección que observa; como también, algo que tiene un gran interés, el contemplar las distintas vías de acceso que se puede seguir para abordar un órgano. En cuanto al dibujo, este sirve para fijar mejor las ideas adquiridas y pone á disposición del alumno, por ra- zón de las láminas coleccionadas, una inapreciable base para los estudios de repetición. 3a. Con el proced miento de la inclusión en cera, queda resuelto satisfactoriamente el doble problema de la sección y conservación de piezas anatómicas. 4a. Con el procedimiento de la inclusión en yeso, queda resuelto solamente el problema de la sección; pero por su rapidez y economía, está llamado á ser utilizado en la diaria labor de los alumnos. 32 5a. La sección del cuerpo humano por el plano sagital medio, conforme al procedimiento de la in- clusión en yeso, dadas las grandes ventajas que re- porta, debe ser obligatoriamente practicada en todo cadáver destinado á la distribución, por los alum- nos interesados bajo la dirección del presector ó ayu- dante del año respectivo. Dichas ventajas son. lo. Notable facilidad para el estudio, puesto que el corte sagital medio pone á descubierto el conduc- to céfalo-raquídeo, las cavidades bucal, nasal, los órganos del cuello y las cavidades toráxica y abdo- mino-pelviana; haciendo accesibles órganos profun- damente situados, que desde luego no han sufrido alteración alguna en sus relaciones; y simplificando así, grandemente, la labor de la disección; y 29 Que estando simétricamente dispuestos los ór- ganos del cuerpo humano con pocas diferencias, la sección de que nos ocupamos al dividir el cadáver en dos partes iguales, á la vez que produce su dupli- cación, hace posible su aprovechamiento íntegro; lo cual es una ventaja positiva dada su escacéz. 6a. El dibujo de las superficies de sección por medio del copiador, constituye un ejercicio fácil y atractivo que educa la mano y la vista del alumno; despierta su interés por este método de estudio; y, lo que es de gran trascendencia, perfecciona su fa- cultad de obserbación. Lima, Junio de 1916 ©rcjoi|io ^amirrí INDICE I. Exposición y fundamentos. II. División en cuatro capítulos. III. El método de la sección en el estudio de la Anatomía humana. IV. Necesidad de este método para el estudio completo del organismo. V. Inclusión en cera. VI. Manera de hacer la sección de las piezas incluidas en cera. VII. Inclusión en yeso. VIII. Mesa para la sección del cuerpo humano por el plano sagital medio. IX. Modo de hacer la fijación del cadáver. X. Alodo de hacer la sección. XI. Prensa para la inclusión de las piezas anatómicas en yeso. Mesa de trabajo. XII. Descripción de la prensa para inclusiones en yeso. XIII. Manera de hacer la inclusión. XIV. Conservación dé las piezas anatómicas seccionadas. CAPITULO PRIMERO CAPITÜLO SEGUNDO XV. El método del dibujo en el estudio de Ex Anatomía humana. XVI. Copiador. XVII. Aparato de suspensión. XVIII. Técnica del dibujo de las superficies de sección. CAPITULO TERCERO XIX. Necesidad de la instalación en el Anfitea- tro Anatómico de un salón para sección, conservación y dibujo de piezas anatómicas- CAPITULO CUARTO XX. Conclusiones. ERRATAS NOTABLES Página Linea Dice Debe decir 4 33 trasformó transformó 9 22 restirándose rasurándose 11 7 mesa masa 15 2 meses mesas 15 16 oun uno 16 27 correspondan corresponda 19 33 pue que 24 36 proseptor prosector