EL LIQUIDO MAMARIO DEL RECIEN NACIDO POR EL DR. JULIO F. ARTEAGA 3 EL LIQUIDO MAMARIO DEL RECIEN NACIDO por el Dr. Julio F. Arteaga (Sesión de gobierno del 10 de mayo de 1918) A LA MEMORIA DEL DR. ANTONIO DE GORDON Y DE ACOSTA "No es de mi incumbencia indagar lo que piensan otras personas, sino estable- cer mis propias observaciones."-O. Wen- dell Holmes. El líquido mamario en el recién nacido sin duda que habrá sido observado desde tiempos remotos, pero hasta que Morgagni no llamó la atención sobre el fenómeno, no parece habérsele dado importancia. Verdaderamente muy poco o nada absolutamente di- cen los fisiólogos sobre el particular y a no ser por su rela- ción etiológica con la mastitis supurada del recién nacido, tampoco los tocólogos y los paidópatas lo mencionarían en sus obras. La importancia del fenómeno como ya indicamos en el párrafo anterior, ha sido hasta hace poco, más bien desde el punto de vista clínico-patológico, pero parece ser que estaba reservado para Strassmann (1) darle una apli- cación práctica en relación con la medicina legal. Más tarde, Dante Casella, del Instituto Médico- Legal de la Real Universidad de Sassari, bajo la dirección del profesor R. Magnanimi, realizó interesantes investi- gaciones según se deduce del extracto que tenemos en nues- tro poder (*) de su tésis laureada (2). Hacía algunos años que deseábamos emprender esas mismas investigaciones a fin de comprobar tan interesan- tes puntos y contábamos con bastantes oportunidades, pe- (*) El extracto citado vió la luz en Studi Sassaresi, sin fecha. La situa- ción actual de Italia, no nos ha permitido obtener, ni siquiera, la fecha de ese periódico científico, el cual suponemos fenecido, pues hace tiempo no lo recibi- mos, lo que es de lamentar desde el punto de vista bibliográfico especialmente. 4 ro queríamos que nuestro trabajo tuviese cierto sello de garantía, de imparcialidad, que tan solo puede obtenerse en una clínica oficial, lo que nos hizo desistir en nuestro empeño hasta ahora, que nos hemos valido de un material clínico abundante, facilitado generosamente en una de nuestras instituciones más respetables (**). Estudio fisiológico "Confirmar, es crear".-José Martí. El líquido mamario en el recién nacido no ha mereci- do descripciones por parte de los fisiólogos, pero se ha descrito por otros muchos hombres de ciencia y de ma- nera parecida. Todos los que del asunto se han ocupado, dicen más o menos lo mismo: que a los pocos días de nacida la cria- tura se suele observar un endurecimiento, hinchazón o in- farto en las mamas del recién nacido y que si se ejerce presión sobre esos tejidos se obtendrá a menudo un líqui- do lactescente de densidad variable, y que pocos días des- pués desaparecerá dicho fenómeno. Pero cuando los autores hacen afirmaciones sobre la causa, duración, frecuencia, naturaleza física y química del líquido, entonces no hay tal unanimidad de opiniones. Empezando por la absurda creencia vulgar, mante- nida por comadres ignorantes, de que el fenómeno es una indicación de afeminamiento, o séase, que el temperamen- to sexual de la criatura que tenga líquido mamario, aun cuando sea varón, se inclina hacia el sexo contrario, des- conociendo así la frecuencia del infarto mamario de la pubertad, de la ginecomastia (3), (4) y (5) y hasta de los casos de lactancia paterna, (6) y (7); y citando de (**) Nos es grato testimoniar nuestro agradecimiento al doctor J. R. del Cueto, Director del Hospital Calixto García, al doctor A. Sánchez Bustamante, Profesor de Obstetricia y a las señoritas María Lachel e Isabel Victoria, En- fermeras de las Salas de Partos del Hospital Calixto García por sus valiosas cooperaciones. 5 paso, que también en su ignorancia, abogan por esprimir los tejidos mamarios, y hasta emplean la succión, no para impedir la inflamación posible, sino para evitar, en las hembras especialmente, la retracción de los pezones, lo cual dificultaría la lactancia ¿i llegaran a ser madres. En los países anglo-sajones es corriente llamar a esto "To break the nipple strings" (Romper los cordones de los pezo- nes) (8). Como el objeto de este estudio no es el de la mamitis supurada, no nos ocuparemos de las causas excitantes que la producen siendo una de ellas precisamente, el ordeño violento e injustificado que las susodichas comadres prac- tican, cuando en un recién nacido se presenta la tumefac- ción mamaria, para así asegurar más tarde la función de las glándulas, según creen ellas. Prescindiendo de esas y otras teorías fantásticas, que para nada nos sirven al objeto de este trabajo, discutamos brevemente lo que es el líquido mencionado. Los italianos conocen el líquido mamario como "co- lostro dei neonati", pero vulgarmente le llaman "latte di strega" (leche de hechicera o bruja); los alemanes le dan el nombre de "hexenmilch" (leche de brujas) y en inglés lo denominan "witch's milk" (leche de bruja) Í9) dán- dose a entender que en todos esos pueblos lo consideran como una secreción igual a la de las mamas maternas, aun- que le atribuyen algo de encantamiento o hechizo a su pro- ducción, es decir, la creen sobrenatural. Bouchut (10) que le da el nombre de "fluxión ma- maria" al fenómeno y que cita el estudio que sobre esto hizo Natalis Guillot en 1853, le da una duración varia- ble; no lo considera constante en su aparición, pero sí lo atribuye a una "simpatía entre la madre y el niño" debi- da a una "diátesis como la puerperal de la madre". Ahora bien, tratándose de la morfología y la química del líquido, se les ha considerado realmente como análogos 6 a la del calostro materno. En efecto, los trabajos de Cohn (11) sobre la histología de la substancia llegan a esa misma conclusión; y Heubner (12) afirma, que excep- tuando una menor cantidad de extracto seco, la composi- ción química es idéntica a la leche de mujer. Según Hammarsten y Hedin (13), el líquido, químicamente ha sido estudiado por Schlossberg y Hauff, Gubler y Que- venne y Genser, conviniendo en que cualitativamente es lo mismo que el líquido materno, pero no así cuantitativa- mente, que desde luego hay variaciones. Sin embargo, Nobecourt (14) refiriéndose a la leche de mujer, dice: "No se trata aquí de una secreción que se produce en el recién nacido entre el quinto día y el oc- tavo". Es decir que él no cree que, ni química ni morfo- lógicamente sean idénticos los dos líquidos. De aceptar la conclusión de Cohn, se podría admitir la hipótesis de que el líquido en el recién nacido, es el re- sultado de una sobrealimentación, o séase, que el exceso de elementos nutritivos los deposita el nuevo organismo en sus tejidos mamarios; y además, también implicaría esa hipótesis que la secreción láctea materna tiene que prece- der al fenómeno en la criatura, para que este pueda ocurrir. Nuestras observaciones nos han demostrado, que ge- neralmente la aparición del líquido en las mamas del re- cién nacido, ocurre días después de haber comenzado la lactancia materna; esto sería un argumento a favor de la hipótesis de un almacenaje o depósito, pero creemos, sin embargo, que se trata de una verdadera función secretoria, pues conocemos algunos casos en la clientela privada, muy pocos desgraciadamente para hacer deducciones terminan- tes, en los cuales se presentó el líquido mamario en recién nacidos criados artificialmente desde el primer día (véa- se la observación número 42). Por otra parte, no se concibe ese supuesto almacena- je de materias nutritivas si como se ha demostrado, y por 7 Talbot (15) especialmente, todo el calostro de la madre en los primeros días, es insuficiente para proporcionar las calorías necesarias al metabolismo del recién nacido, que como es bien sabido, sufre una pérdida en su peso durante la primera semana de vida extra-uterina, lo que quiere decir que no tiene oportunidad para hacer ese ahorro. Esto último puede ser la explicación de la escasez de lí- quido mamario en algunos casos, por ejemplo, en los pre- maturos o en los hijos de mujeres de empobrecimiento fisio- lógico o en niños con debilidad congénita. Planteada así la cuestión que pudiéramos llamar fisiológica, pasemos antes de intentar resolverla, a descri- bir el fenómeno tal como lo hemos observado en los casos que más adelante mencionaremos. Por nuestras observaciones sacamos en consecuencia que a los pocos días, y a veces al primer día, después del nacimiento, las mamas de los recién nacidos se endurecen y se ponen rojizas, pero no calientes ni dolorosas como creen muchos, por lo que no puede decirse que se trata de una inflamación en el verdadero significado de la pa- labra. Aceptamos que exista un estado congestivo, propio de todo tejido glandular, en período preliminar de activi- dad secretoria, pero el cuadro completo de una mastitis no lo hemos observado ni una sola vez, quizás porque evi- tásemos manipular los tejidos más de lo estrictamente ne- cesario para nuestros fines de investigación científica. Esa tumefacción que según algunos se puede notar desde el primer día y según otros cuando se haya caído el cordón umbilical, nosotros creemos que por regla gene- ral precede en doce, veinte y cuatro y hasta cuarenta y ocho horas a la aparición del líquido mamario. Por lo tanto, no es extraño de que si la secreción mamaria se ha- ce evidente del cuarto al sexto día de vida extra-uterina, nada anormal es que desde el segundo al cuarto día se sientan los tejidos al tacto, como pastosos. La explica- 8 ción de esto consiste en que el tejido glandular está su- friendo una modificación preparatoria, para esta especie de función galactógena rudimentaria. El grosor de los tejidos va desapareciendo gradual- mente a medida que disminuye la tensión producida por el acumulo del líquido segregado. Y decimos segregado, porque creemos de que no se trata meramente de un de- pósito de material sobrante de la alimentación, sino más bien de un trastorno funcional transitorio, una actividad precoz de las glándulas, algo así como lo que sucede en el hígado en la inmensa mayoría de los casos de íctero neo- natorum (Teoría de Knópfelmacher). Para nosotros el líquido mamario del recién nacido es una secreción, producto de la actividad especial del ci- toplasma en ese tejido glandular. Y no invalida nuestra tésis, respecto a que es una secreción, ni el hecho de que ella es precedida por la apa- rición de la leche en la madre, ni tampoco la ingestión practicada por el hijo de ese líquido materno, y hasta ad- mitiendo la idea de una acumulación de grasas por exce- so de ellas en la leche materna. Secreción no es tan solo fabricación endógena celular. Puede y suele necesitarse para llevarla a cabo, que las materias primas sean traí- das a las células y ser apropiadas y convertidas por estas. De ello hay abundantes pruebas en la fisiología, por ejem- plo la glicogénesis. Importa poco que la morfología y hasta la química de esta secreción no nos den exactamente las de la leche de la madre. Ni debe esperarse que así fuese, pues no hay que olvidar que en el recién nacido, el tejido glandular de la mama es rudimentario, falto de desarrollo. De lo con- trario se daría el caso de que los recién nacidos y los niños tuviesen líquido constantemente. Y en cambio hay que recordar que se citan casos de mujeres que jamás han podido lactar a sus hijos, aun sien- 9 do en apariencia anatómicamente perfectas, probablemen- te por falta de algún estímulo secretorio: una agalatactia esencialmente fisiológica. Hemos podido deducir, por nuestras observaciones, que la lactancia materna influye bastante en la aparición de la secreción en el recién nacido y por lo tanto, es ese al menos, un estímulo fisiológico para el tejido glandular de la criatura. Coincidimos en esto con la opinión de Heub- ner, quien al declarar que el fenómeno es una verdadera secreción glandular fisiológica, lo atribuye "a la influen- cia de los hormones procedentes de los órganos de la madre". De la secreción podemos decir en términos generales, que al principio es escasa y serosa, luego se hace abundan- te y más densa y hacia los últimos días se convierte otra vez en un líquido seroso. Probablemente lo que ocurre es, que se agota el material original, la materia prima, que toda célula glandular acumula en su citoplasma; la sero- sidad de los primeros y últimos días vendrá a ser el resul- tado de una trasudación con pocos elementos originados por las células, como epitelio o restos de tales. Además de los caracteres mencionados hay que agre- gar que se trata de un líquido blanquecino, opalescente y alcalino o neutro en su reacción. Para llegar a estas conclusiones, hicimos repetidas preparaciones frescas de la secreción, y también prepa- raciones secas, fijando generalmente con alcohol y éter y coloreando con la Solución de Giemsa, o el azul de meti- leno y la eosina, o con el triacido de Ehrlich. El resultado fué, que microscópicamente observamos en las preparaciones los siguientes elementos: corpúsculos grasos de diversos tamaños, algunos semejantes a los que se ven en el calostro de las madres, algunas células gra- nulosas, escasos leucocitos y como cosa insólita una que otra célula epitelial. 10 La escasez de epitelio en la secreción, obedece a que las mamas rudimentarias, tanto en los niños de ambos sexos como en los varones adultos, consisten principal- mente de tejido conjuntivo, en el cual están implantados los conductos excretores en comunicación con acini de desarrollo incompleto (de "inmature" los califica Pier- sol) (16). Estudio médico-legal "Son los hechos cosas estúpidas hasta que se les relacionan con alguna ley ge- neral'.-Agassiz. La determinación de la edad de un recién nacido es uno de los problemas que tienen que resolver los médicos forenses y particularmente si se trata de un infanticidio en criatura menor de una semana. Entrar en una crítica de todos los métodos que se em- plean para esa determinación, sería asunto ajeno a este estudio, aun cuando pudiera intentarse a fin de precisar por ejemplo, el valor del método de Mirto, (17) que de- pende de la mielinización del nervio óptico, o el de Mó- dica y Ottolenghi (18) que está basado sobre las modifi- caciones de los componentes normales y patológicos de la orina del recién nacido. Pero la secreción mamaria del recién nacido, que es lo que venimos estudiando fisiológicamente, parece que se le ha supuesto importancia en relación con ese problema. Veamos si realmente existe aplicación práctica. Según Casella, Strassmann es el único que ha tratado de darle aplicación médico-legal a este fenómeno del líqui- do mamario del recién nacido, cuando repite que "el ca- lostro no se encuentra más que en los pezones mamarios de las criaturas apenas nacidas, y demuestra que la vida no ha durado mucho". Nuestras pesquisas bibliográficas también han sido negativas. 11 Desde el primer momento tenemos que admitir que el fenómeno no se ha observado en los fetos muertos en el claustro materno, la secreción es fenómeno de los que han nacido con vida, aun que lacoby (19) crea erróneamente, que solo los niños prematuros o que han venido al mun- do por una intervención obstétrica son los que tienen se- creción. Tanto Casella como nosotros, creemos que la secre- ción mamaria del recién nacido es un hecho bastante cons* tante, lo mismo en las criaturas sanas como en las que puedan calificarse como enfermas, en algunas prematuras como en las de término. En pocas palabras, que es algo fisiológico, pero que no parece habérsele dado importan- cia hasta hace poco. Frente a la afirmación de lacoby podemos decir, que por el contrario, hemos observado que mientras más robus- tas y a término sean las criaturas, más segura será la pre- sencia y probablemente mayor será la abundancia del líquido mamario, lo cual a juicio nuestro es sencillamente natural. Y siendo esa nuestra opinión, nos parece bas- tante razonable aun que no estemos del todo de acuerdo con lo que dice Bouchut, que "los recién nacidos, enfermi- zos o enfermos, o nacidos de padres escrufulosos o sifilí- ticos, no presentan nada parecido, y si se produce en ellos el fenómeno es muy poco marcado". Admitimos nada más que la posibidad de que falte, y lo atribuiríamos en ese ca- so a penuria fisiológica, bien de parte de los progenitores o de la criatura misma, pues en nuestros observados los hay hasta con estigmas sifilíticos y sin embargo tuvieron secreción abundante. Para que sirva de comparación con nuestros resulta- dos nos es forzoso repetir las conclusiones del interesante trabajo de Casella, quien por cierto, trata de establecer una relación curiosa entre la caída del cordón umbilical y la aparición del líquido en las mamas. 12 Dice Casella, que la secreción mamaria del recién nacido rara vez aparece antes de la caída del cordón y que más bien acompaña a esta, o le sigue uno o dos días des- pués, generalmente al quinto o sexto día de vida extra- uterina. Por lo tanto, que si el cordón se ha caído ya y la criatura presenta secreción mamaria, tiene de cinco a seis días de vida. Además que si el cordón no se ha caído y la secreción se evidencia, difícilmente el recién nacido habrá tenido menos de dos días de vida. También pretende hacer deducciones del número de días de vida extra-uterina, por la presencia de elementos celulares observados al microscopio. Esto lo estimamos aventurado, pues se presta a errores, teniendo presente que el líquido morfológicamente es idéntico hacia el principio y fin del fenómeno, habiendo abundancia relativa de ele- mentos figurados tan solo en el período entre esos otros dos; y además, porque no puede predecirse la duración del fenómeno, porque es muy variable. Conviene advertir que con mucha anterioridad a los trabajos de Casella, tanto Guillotcomo Bouchut habían afirmado que la hipertrofia mamaria de los recién nacidos no ocurre hasta que no se haya caído el cordón umbilical, pero es la aplicación de "-stos hechos fisiológicos a la me- dicina legal lo que constituye la originalidad de lo reali- zado por Casella. El estudio y resúmen de nuestras observaciones clíni- cas nos dirán hasta donde estamos de acuerdo con lo que antecede. 13 Estudio clínico "Comprobar un error es descubrir una verdad".-Bonnin. La base fundamental de nuestro trabajo ha sido el conjunto de las observaciones siguientes. Con el fin de evitar cansar, no comprenden más que aquellos puntos, que a nuestro juicio pudieran relacionarse con el fenó- meno estudiado. Debemos advertir que en todos estos casos el cordón fué ligado a una distancia no mayor de 4 c.m. y no menor de 2 c.m. de la piel. Observación 1.-M. F. B., blanca, cubana, de 26 años de edad, secundípara. Enfermiza desde niña y con antecedentes obstétricos pésimos. La madre tuvo secreción láctea al 3er. día de parida, pero por su estado grave no amamantó a la criatura hasta el 59 día. El niño tuvo secreción en sus mamas al 79 día de na- cido pero el cordón umbilical no se cayó hasta el 99 día. Observación 2.-R. F., blanca, de 29 años de edad, secundípara. Primer parto, fué instrumental; el segun- do normal, aunque lento. El niño fué amamantado al 29 día. Al 49 día tuvo el niño secreción en las mamas y al 89 día se había desprendido el cordón umbilical. Observación 3.-O. R. de A., blanca, mexicana, de 24 años de edad, primípara. Parto normal, al 29 día fué amamantada la criatura. El niño al 69 día tuvo secreción en sus mamas y el cordón umbilical se separó al 69 día. Observación 4.-S. F. de R., blanca, cubana, de 33 años de edad, multípara. Parto normal, pero algo pre- cipitado. La criatura fué puesta al pecho al 29 día. La niña no tuvo secreción mamaria hasta el 79 día, habiéndose desprendido el cordón al 49 día. 14 Observación 5.-^C. R. de A., blanca, mexicana, de 25 años de edad, secundípara. Parto normal y el niño fué amamantado al'3er. día. El líquido mamario del recién nacido se presentó al 79 día, pero dos días antes, al 59, se había caído el cor- dón umbilical. En este caso, hubo íctero que persistió más de cinco semanas. A los 135 días de nacido o séase a los 128 de tener líquido, aun se lograba extraer alguna secreción de am- bas mamas. Observación 6.-J. F., blanca, cubana, de 23 años de edad, multípara. Parto normal. Amamantó a su hija al 29 día. La niña muy débil, pesó 5 libras al nacer; tuvo muy ligeras tumefacciones en la mama derecha el 139 día de su nacimiento y al siguiente día se le pudo esprimir una pequeña gota acuosa, pero nada más; el cordón um- bilical se había desprendido desde el 99 día. Observación 7.-D. R., mestiza, cubana, de 30 años de edad, multípara. Parto prematuro a los ocho meses. No amamantó al hijo por falta de leche. El niño falleció al 3er. día sin que se le presentara la secreción mamaria, y desde luego que no tuvo tiempo pa- ra que se le cayera el cordón umbilical. Observación 8.-P. R., blanca, española, de 35 años de edad, multípara. Parto normal. Amamantó a su hi- ja al 29 día. La niña tuvo endurecidas sus mamas desde el 1er. día, a las pocas horas de nacer y el líquido mamario se presentó al 3er. día; el cordón umbilical no se cayó hasta el 79 día. La secreción mamaria no desapareció hasta el 5 O9 día de su aparición. Observación 9.-M. V., blanca, española, de 33 años de edad, multípara. Parto fisiológico. Amamantó a la criatura al 29 día. 15 El niño tuvo tumefacción mamaria desde el 1er. día y la secreción apareció al 29 día; el cordón se separó al 49 día. La secreción se manifestó constantemente durante 60 días. Observación 10.-A. P., cubana, mestiza, de 18 años de edad. Primípara. Parto precipitado en un tren y tras- ladada al hospital. La criatura prematura (7 meses de vida intra-uterina) fué amamantada desde el 29 día, pero por otra mujer re- cién parida. La niña no tuvo secreción mamaria y el cordón um- bilical no se desprendió pues la muerte sobrevino al 49 día. Observación 11.-M. J., cubana, mestiza, de 21 años de edad, secundípara. Parto normal y amamantó a la criatura al 29 día. El niño tuvo ligera tumefacción mamaria desde el 29 día; líquido en ambas mamas al 3er. día y el cordón umbilical se separó al 89 día. La secreción persistió durante 62 días. Observación 12.-D. B., blanca, española, de 21 años de edad, primípara. Embarazo y parto normales. La criatura fué amamantada desde el 29 día. La niña tuvo ligeramente hipertrofiadas sus mamas desde el 3er. día; la secreción escasa al 59 día, nula al 69 y finalmente se estableció al 79 día, pero hasta después de varios días no se hizo abundante; su duración fué de 50 días. El cordón umbilical se separó al 99 día. Observación 13.-A. P., mestiza, cubana, de 21 años de edad, multípara. Embarazo y parto actual fisiológi- cos. Amamantó al 29 día. Al 49 día, el niño tuvo hinchadas sus mamas, pero la secreción no se obtuvo hasta el 129 día, coincidiendo con la caída del cordón umbilical. 16 La secreción mamaria no fué nada abundante, y a veces se pasaban 24 horas y aun más sin lograr obtenerla. Fué pues irregular, más bien escasa y pudiera calcularse su duración en unos 12 días. Observación 14.-R. L., blanca, española, de 41 años de edad, multípara con antecedentes obstétricos bastantes desfavorables (un aborto y un parto instrumental) y ade- más caquexia tuberculosa avanzada. La criatura fué amamantada desde el 29 día, pero al 89 se recurrió a la lactancia artificial. Ictero desde el 59 día. Este niño no tuvo hinchadas sus mamas ni tuvo se- creción; al 109 día tuvo lugar el desprendimiento del cor- dón umbilical. Observación 15.-A. P., mestiza, cubana, de 21 años de edad, multípara, y con partos graves con tendencia a hemorragias. La niña fué puesta al pecho al 29 día y al 59 tuvo ligero ictero. La secreción mamaria muy escasa al 139 día única- mente, y el cordón umbilical se separó al 109 día. La madre resultó estar tuberculosa. Observación 16.-C. M., mestiza, cubana, de 22 años de edad, secundípara. Partos normales. Amamantó a su hijo el 29 día. El niño tuvo tumefactas sus mamas al 3er. día y se- creción al 49 día. El cordón umbilical se desprendió al 89 día. La secreción no había desaparecido al 689 día de su aparición. Observación 17.-C. Q., mestiza, cubana, de edad ignorada, el único antecedente que hay es el de que padece de alienación mental. La criatura fué amamantada desde el 29 día hasta el 49 por otras recién paridas y desde ese día se recurrió a la lactancia artificial con leche de vaca. 17 El niño tuvo ligeras hinchazones mamarias al ó9 día, y secreción abundante al 79 día. El cordón quedó des- prendido al 49 día. Tuvo secreción durante 13 días. Observación 18.-A. B., blanca, cubana, de 18 años de edad, primípara. Parto fisiológico. La criatura pesó más de 9 libras al nacer y fue ama- mantada desde el 29 día. La niña al 49 día tuvo tumefactas sus mamas y al ó9 día había secreción abundante en ambas. El cordón um- bilical se desprendió al ó9 día. Observación 19.-O. F., blanca, española, de 20 años de edad, primípara. Embarazo y parto normales. Ama- mantó a su hija desde el 29 día. Los tejidos mamarios tumefactos desde el 29 día y tres días después, al 59, hubo secreción. El cordón se cayó al 89 día. El líquido mamario se presentó durante 56 días. Observación 20.-M. G., mestiza, cubana, de 22 años de edad, primípara. Buen parto. Amamantó desde el 29 día. El hijo tuvo tumefactas las mamas al 59 día, y al 69 día tuvo secreción; el cordón umbilical se separó al 129 día. Observación 21.-M. D., blanca, cubana, de 31 años de edad, multípara. Parto normal. Al 29 día amaman- tó a la criatura. El niño presentó tumefacción mamaria al 59 día y al siguiente, o séase al 69 día, se notó secreción en el teji- do mamario; el cordón umbilical se separó al 129 día. La secreción se logró obtener fácilmente durante 60 días. Observación 22.-R. R., blanca, cubana, de 35 años de edad, multípara. Antecedentes patológicos: ceguera. Antecedentes obstétricos: tres abortos. El esposo sifilí- tico. El parto actual, bastante bueno; el puerperio y lac- tancia, también satisfactorios. 18 La niña al 49 día tuvo hinchazones mamarios y al 59 día, secreción abundante, persistiendo hasta el día de su muerte. El cordón se desprendió al 79 día, pero repetidas onfalorragias causaron la muerte a los 18 días, después del nacimiento. Observación 23.-J. L., española, blanca, de 23 años de edad, secundípara. Parto normal. Amamantó desde el 29 día. El niño, bastante voluminoso, presentó tumefacción de las mamas al 3er. día y al 59 día se obtuvo líquido mamario. El cordón umbilical no se desprendió hasta el 109 día. La secreción abundante, duró unos 39 días. Observación 24.-F. D., blanca, española, de 26 años de edad, primípara. Parto lento. Amamantó al 29 día. El niño tuvo tumefactas las mamas y secreción desde el 1er. día; el cordón umbilical se desprendió al 79 día. La secreción mamaria persistió durante 49 días. Observación 25.-A. F., negra, cubana, de 29 años de edad, primípara. Parto prematuro (8 meses). Desde el 29 día amamantó. La niña mestiza y muy débil; el cordón umbilical se separó al 99 día, pero hasta ese día, en que abandonaron el hospital sin dejar dirección, no se le había presentado secreción mamaria a la criatura. Observación 26.-L. A., negra, cubana, de 29 años de edad, secundípara. Buen parto. Lactó al 29 día. El niño (hijo de padre negro) tuvo poca hinchazón mamaria al 59 día y al 69 tuvo secreción, coincidiendo es- to último con la caída del cordón umbilical. La secreción nunca fué abundante, pero se obtuvo durante 42 días. Observación 27.-M. R., negra, cubana, de 34 años de edad, primípara y con buenos antecedentes obstétricos. Parto normal y pudo amamantar al 29 día. 19 La niña (mestiza) tuvo tumefactas sus mamas al 3er. día y al 49 día se obtuvo secreción. El cordón umbilical se desprendió al 99 día. La secreción aun persistía al 129 día en que se fué sin dejar dirección. Observación 28.-G. H., mestiza, cubana, de 37 años de edad, multípara. Antecedentes obstétricos excelentes. Amamantó al 29 día. El niño presentó tumefacciones mamarias al 29 día y secreción al 3er. día; el cordón umbilical no se despren- dió hasta el 89 día. La secreción abundante, pero no pudimos seguir la observación porque tanto la madre como su hijo se fueron al campo. Observación 29.-M. G., blanca, cubana, de 28 años de edad, multípara. Buenos partos. Amamantó al 29 día. La niña al 3er. día tuvo hipertrofia de los tejidos ma- marios, y al 49 día, secreción; el cordón umbilical se des- prendió al 109 día. La secreción se manifestó durante 41 días. Observación 30.-J. P., mestiza, cubana, de 28 años de edad, multípara con antecedentes obstétricos de abor- tos y hemorragias post-partum. Amamantó al 29 día. La niña tuvo tumefacciones mamarias al 29 día y secreción al 3er. día; el cordón umbilical se desprendió al 79 día. Durante 37 días hubo secreción mamaria en la niña. Observación 31.-E. R., blanca, cubana, de 19 años de edad, primípara. Parto fisiológico. Amamantó al 29 día. El niño tuvo poca hinchazón de las mamas al 3er. día y al 49 se notó secreción; el cordón quedó desprendido al 99 día. Observación 32.-R. G., blanca, española, de 31 años de edad, primípara. Parto normal. Amamantó al 29 día. 20 La niña tuvo hinchadas sus mamas desde el 3er. día, y al siguiente día o séase al 49, se le presentó secreción; el cordón umbilical se desprendió al 109 día. La secreción se mantuvo abundante. Observación 33.-C. D., blanca, cubana, de 22 años de edad, primípara. Buen parto. Amamantó al 29 día. La niña tuvo tumefactas sus mamas desde el 1er. día y al 29 día se obtuvo por una ligera expresión, gotas de un líquido mamario sanguinolento, pero al siguiente día se hizo francamente lactescente; el cordón umbilical se se- paró al 129 día. Observación 34.-G. J., blanca, cubana, de 18 años de edad, secundípara. Parto normal. Empezó la crian- za al 29 día, pero enseguida tuvo que suspenderla por pa- decer ella de sarampión, pero el niño lo siguieron alimen- tando otras recién paridas. El niño al 29 día tuvo hinchadas sus mamas, y al 49 día tuvo abundante secreción; el cordón umbilical no se desprendió hasta el ó9 día. Todavía al 249 día, en que se retiró del hospital se notaba abundante secreción en las mamas del niño. Observación 35.-H. M., mexicana, (india yucateca), de 26 años de edad. Los únicos antecedentes obstétricos; varios abortos. El parto actual, bueno. Amamantó al 29 día. El niño al 79 día tuvo tumefacciones mamarias, y ese mismo día apareció la secreción; el cordón umbilical quedó desprendido al 129 día. La secreción persistió durante 23 días. Observación 36.-M. F., blanca, cubana de 29 años de edad, multípara. Ha tenido varios abortos. El parto este, fisiológico. Amamantó al 29 día. La niña presentó tumefacciones mamarias desde el 3er. día y secreción al 49 día; al 89 día se le cayó el cor- dón umbilical. 21 Observación 37.-M. V., blanca, cubana, de 32 años de edad, multípara. Buen parto. Amamantó al 29 día. La niña tuvo tumefactos los tejidos mamarios, desde el 49 día y secreción al 59 día. El cordón se cayó al 89 día. Observación 38.-A. L., negra, cubana, de 27 años de edad, secundípara. Antecedentes obstétricos: eclampsia en el primer parto. El embarazo y parto actual, fisioló- gicos. Amamantó desde el 29 día. La niña (hija de padre negro) tuvo hinchazón de sus mamas desde el 1er. día, pero la secreción no apareció has- ta el 49 día. El cordón umbilical se desprendió al 59 día. A los 35 días de nacido aun había secreción. Observación 39.-S. M., mestiza, cubana, de 23 años de edad, multípara. Antecedentes obstétricos buenos. Ama- mantó al 29 día. La niña tuvo ligeras hipertrofias mamarias al 29 día, coincidiendo con la aparición de líquido en la mama iz- quierda; el cordón umbilical quedó desprendido al 59 día. Observación 40.-E. R., blanca, cubana, de 25 años de edad, secundípara. Su primer parto fué instrumental; el segundo normal. Empezó a criar al 29 día. La niña apenas si tenía hinchazón en sus tejidos ma- marios al 29 día, en que se le presentó el líquido en am- bos lados. El cordón umbilical se separó al ll9 día. Observación 41.-M. L. B., blanca, cubana, de 23 años de edad, primípara. Parto bueno. Amamantó al 29 día. La niña tuvo hipertrofia de las mamas al 3er. día y secreción al 59 día. El cordón umbilical quedó despren- dido al 79 día. Observación 42.-B. T., blanca, americana, de 31 años de edad, secundípara. Parto normal. No amamantó aunque pudo haberlo hecho desde el primer día; la cria- 22 tura fué alimentada artificialmente a base de leche con- densada. El niño al 49 día tuvo ligeras hinchazones en ambas mamas, y al 59 día se logró secreción; el cordón umbilical no se desprendió hasta el 89 día. Observación 43.-L. A., negra, cubana, de 29 años de edad, secundípara. Buen parto. Amamantó al 3er. día. El niño muy delgado, mestizo, tuvo hipertrofias ma- marias al 29 día y secreción al 3er. día; el cordón umbilical quedó separado al 109 día. Observación 44.-O. M., negra, cubana, de 38 años de edad, multípara. Buenos antecedentes obstétricos. Ama- mantó al 29 día. La niña tuvo infartos mamarios, desde el 29 día, pero la secreción no apareció hasta el 79 día, coincidiendo con la caída del cordón umbilical. Observación 45.-C. D., blanca, española, de 22 años de edad, primípara. Buen parto y puerperio. Amaman- tó al 29 día. El niño al 29 día tenía hipertrofia mamaria, pero hasta el 89 día no vino a tener secreción. El cordón um- bilical se desprendió al 109 día. Observación 46.-S. M., blanca, española, de 27 años de edad, primípara. Parto fisiológico. Amamantó al 29 día. El niño desde el 29 día tuvo tumefacciones mama- rias y al 59 día apareció la secreción; el cordón umbilical se separó al 99 día. Desde el 29 día se apreció un fuerte íctero neona- torum. Observación 47.-C. R., mestiza, cubana, de 14 años de edad, primípara. Parto normal. Amamantó al 29 día. La niña tuvo hipertrofias mamarias al 49 día y al 59 día tuvo secreción; el cordón umbilical quedó despren- dido al 199 día. Observación 48.-P. A., blanca, española, de 28 años de edad, secundípara. Amamantó a su hijo al 29 día. 23 El niño presentó hipertrofia ligera de sus tejidos ma- marios, y ese mismo día, al 59, tuvo secreción en ambas mamas. Observación 49.-A. L., mestiza, cubana, de 29 años de edad, multípara. Enfermiza y ha tenido cinco abortos. Amamantó a su hijo desde el 29 día. El niño, débil, prematuro y con íctero desde el 29 día; la tumefación mamaria no se evidenció, ni la secreción tampoco; el cordón se separó al 129 día. Se fué al 139 día sin que pudiéramos seguir la obser- vación. Observación 50.-J. B., negra cubana, de 45 años de edad, multípara. Parto normal. Amamantó desde el 1er. día. El niño tuvo ligera hipertrofia mamaria al 59 día, pe- ro la secreción nunca se apareció. El cordón umbilical se desprendió al 89 día. Observación 51.-R. H., negra, cubana, de 31 años de edad, multípara. Partos hemorrágicos y abortos. Crió desde el 29 día. El niño tuvo ligeras hipertrofias mamarias desde el ler. día y al 29 día tenía secreción; el cordón umbilical se cayó al día 89. Observación 52.-T. Y., negra, cubana, de 24 años de edad, multípara, con tres partos instrumentales. Ama- mantó al 29 día. La niña al 29 día tuvo hinchados sus tejidos mama- rios y al 49 día se notó secreción en ambas mamas; el cor- dón umbilical se desprendió al 109 día. Resúmen.-Las anteriores observaciones clínicas pue- den condensarse, para estudiarlas en sus puntos más im- portantes, de la manera siguiente: 24 Número de la Observación Día de la tumefacción Día de la secreción Día de la caída del cordón Relación entre la secreción y la caída del cordón 1 Ignorada 7 9 Anterior 2 Ignorada 4 8 Anterior 3 Ignorada 6 6 Coinciden 4 Ignorada 7 4 Posterior 5 Ignorada 7 5 Posterior 6 13 14 9 Posterior 7 0 0 0 8 1 3 7 Anterior 9 1 2 4 Anterior 10 0 0 0 11 2 3 8 Anterior 12 3 5 9 Anterior 13 4 12 12 Coinciden 14 0 0 10 15 0 13 10 Posterior 16 3 4 8 Anterior 17 6 7 4 Posterior 18 4 6 6 Coinciden 19 2 5 8 Anterior 20 5 6 12 Anterior 21 5 6 12 Anterior 22 4 5 7 Anterior 23 3 5 10 Anterior 24 1 1 7 Anterior 25 0 0 9 26 5 6 6 Coinciden 27 3 4 9 Anterior 28 2 3 8 Anterior 29 3 4 10 Anterior 30 2 3 7 Anterior 31 3 4 9 Anterior 32 3 4 10 Anterior 33 1 2 12 Anterior 34 2 4 6 Anterior 35 7 7 12 Anterior 36 3 4 8 Anterior 37 4 5 8 Anterior 38 1 4 5 Anterior 39 2 2 5 Anterior 40 2 2 11 Anterior 41 3 5 7 Anterior 42 4 5 8 Anterior 43 2 3 10 Anterior 44 2 7 7 Coinciden 45 2 8 10 Anterior 46 2 5 9 Anterior 47 4 5 19 Anterior 48 4 5 9 Anterior 49 0 0 12 50 5 0 8 Ninguna 51 1 2 8 Anterior 52 2 4 10 Anterior 25 Lo que primero se nota es, que de los 52 casos, 46 han tenido líquido o secreción mamaria. Si del número total descontamos las Observaciones números 7, 10, 14, 25 y 49 por razones que se dirán más adelante, tendremos que el fenómeno estudiado se presentó en todos los casos me- nos uno, o séase más de un 97 por ciento de casos positivos. No nos parece justo incluir las Observaciones 7 y 10 porque se trata de criaturas que fallecieron antes de tener probabilidades de que el líquido se presentara. En los casos de las Observaciones números 14, 25 y 49 también podemos alegar que quizás más tarde tendrían secreción, pero no pudimos seguirlas. Téngase presente que la se- creción mamaria puede ser tardía (Observaciones 6, 13 y 15), a los 14, 12 y 13 días respectivamente. No sabemos por qué el niño de la Observación nú- mero 50 fué la excepción, al no tener líquido mamario. La edad avanzada, 45 años, de la madre, pudiera ser la explicación. Otro punto evidente es, que el sexo de la criatura pa- ra nada influye en la aparición del líquido mamario. La raza, naturalidad, edad, antecedentes obstétricos o patológicos de la madre, no parecen ser factores en la producción del fenómeno, en el recién nacido. El estado de robustez de la criatura sí parece influir, en el sentido de que la aparición del líquido es más segura y la abundancia de la secreción mayor. Y naturalmente es de esperarse lo contrario: que niños enfermizos o débi- les no son propensos a tener dicha secreción, y si la tienen será escasa. El fenómeno se presenta también en las criaturas cria- das artificialmente, es decir, que la influencia materna aun cuando no puede negarse, tampoco es indispensable para que ocurra la secreción en los niños. La aparición del líquido puede ser precoz o tardía. La hemos observado en el 1er. día (Observación 24) y 26 también en otro caso no se obtuvo hasta el 149 día (Obser- vación 6). Es corriente que se presente al 49 ó 59 día. En la imposibilidad material de seguir el curso del acto secretorio en todos los observados, escogimos un cor- to número de ellos, que nos fué dable vigilar diariamente. El número de observados para determinar la duración del fenómeno fisiológico fué de 14, como sigue: Observación Número 8 50 días „ „ 9 60 „ „ „ U 62 „ „ „ 12 50 „ » » 15 12 „ „ „ 17 13 „ 19 56 „ „ „ 23 39 „ „ „ 21 60 „ „ „ 26 42 „ „ „ 29 41 „ „ „ 24 49 „ 30 37 „ „ », 35 23 „ El promedio de esos 14 casos es pues de más de unos 43 días o séase una duración mucho mayor que la atri- buida por Casella, quien le concede tres o cuatro semanas. Al niño de la observación número 5 le duró el fenó- meno secretorio más de 128 días; y en cambio hubo casos en que apenas duró días u horas (Observaciones 6 y 15). Por lo tanto para obtener el promedio de duración no in- cluimos esos casos extremos, porque bien pudieran esti- marse como anormales. Invariablemente precedió a la secreción, una hiper- trofia en los tejidos mamarios. Por último, la relación entre la aparición del líquido mamario y la caída del cordón umbilical ha sido todo lo contrario a lo que dice Casella. El investigador italiano en 37 casos observó que tan solo en 3 el fenómeno precedió a la caída del cordón. En nuestros 46 casos, 36 tuvieron secreción con anterioridad a la separación del cordón. No es pues evidente que exista la pretendida relación descrita por Casella, y que pudiera atribuirse en sus investigacio- nes, al clima de Cerdeña o a la alimentación de sus obser- vadas, o a alguna otra causa desconocida. 27 En el siguiente cuadro se resúmen también estos resultados: Días de vida extra-uterina No. de casos Aparición de la secreción No. de casos Caída del cordón umbilical Relación entre la caída del cor- dón umbilical y la aparición de la secreción mamaria. 1 1 La secreción precedió a la caída del cordón umbilical en 36 casos. La secreción apareció el mismo día que la caída del cordón um- bilical en 5 casos. La secreción siguió a la caída del cordón umbilical a las 24 horas en 0 casos; a las 48 horas en 1 caso y en 4 casos no apare- ció sino tardía, después de las 48 horas de caído el cordón. En un solo caso no hubo secre- ción absolutamente (Observa- ción número 50); ni siquiera al 149 día. 2 5 3 5 4 10 3 5 10 3 6 5 4 7 6 6 8 1 11 9 8 10 8 11 1 12 1 6 13 1 14 1 19 1 Conclusiones: P-Que es un fenómeno fisiológico, la aparición de un líquido lactescente en los tejidos mamarios de casi to- dos los recién nacidos. 2'-Que ese fenómeno es de índole secretoria. 3'-Que no existe la pretendida relación entre la caí- da del cordón umbilical y la aparición del líquido mamario. 4'-Que el médico forense no puede determinar la edad de un recién nacido que fallezca, utilizando la rela- ción descrita por Casella. Marianao, 8 de abril de 1918. 28 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS (1) Strassmann.-Manuale di medicina legale. Torino. 1900, p. 712. 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