PELEGRIN FRANGANILLO BALBOA S. J. ELEMENTOS DE ANATOMIAY FISIONA HUMANAS Imprenta y Papelería de Rambla, Bouza y C.* Pí y Margall, Núms. 33 y 35 1920 ES PROPIEDAD PROLOGO I I a novedad, el misterio, el amor a la salud, he aquí los acicates, que mueven a los niños a estudiar con gusto la Fisiología. Pero es preciso que el profesor Ies ponga delante de los ojos esa novedad, Ies descorra el velo tras el que se oculta ese misterio, y Ies des- cubra el modo de conservar la salud. Para ello se requiere en la clase el uso de muchas piezas clásticas y de muchas figu- ras. Sin figuras y piezas clásticas esta cien- cia es un aburrimiento; con ellas es amení- sima y por demás interesante. Un esqueleto humano, un hombre clástico, varias piezas clásticas desmontables: como un ojo, un oído, una laringe, un cráneo, son elementos indispensables. Pero todo esto no pasa de lo elemental. Con todo ello no se en- tiende ni una sola palabra de lo que es una célula, un tejido, un principio inmediato. Por lo cual se necesitan figuras, muchas figuras. 4 PROLOGO Sin figuras el alumno de más talento se desespera y cobra horror a la asignatura, por no entender nada. Con buenas figuras y bien explicadas los niños se entusiasman, porque entienden el maravilloso mecanismo del cuerpo humano. Pero es preciso que el profesor explique las figuras despacio, probando a hacer pre- guntas a los discípulos, para ver, si entienden. AI principio del curso repítase una y cien veces que las células, tan llenas de maravillas, son corpúsculos que no se ven, sino es con un microscopio. En él conviene que los alumnos observen algunas células libres, como los gálbulos rojos y blancos de la san- gre, y algún que otro tejido, para que se for- men idea de la menbrama, núcleo y protoplas- ma celulares, y cómo se agrupan las células, uniéndose a veces directamente y otras me- diante ciertas sustancias intercalares. De otra suerte se llegará a la mitad del curso y muchos niños no habrán caído en la cuenta de lo que es una célula, y menos aún de lo que es un tejido. Si las figuras se explican de prisa, los alum- nos quedan sin entender nada y se aburren. Cuando las entienden bien, gozan lo indecible. La experiencia me ha enseñado que es más PROLOGO 5 difícil para un niño de regular talento enten- der la morfología y estructura del oído interno, verbigracia, que el problema de geometría de las tres perpendiculares. Por esta razón, al explicar el profesor el oído interno, vaya despacio y no pase a describir la membrana de Corti, sin que el alumno se haya dado cuenta de lo que es el conducto coclear. Si así se hace, los niños, al entender cosas tan nuevas y maravillosas, estudian con en- tusiasmo y gozan muchísimo. II Finalmente para de' algún modo contra- rrestar el mal' efecto, que puede producir en los alumnos la explicación de ciertos pun- tos de la Fisiología, convendría hacerles ver, alguna vez que otra, cómo se revela palma- riamente en esta ciencia la teoría de las causas finales, que conduce a la afirmación más categórica del Hacedor Supremo. Así por ejemplo, terminada la explicación del aparato circulatorio, se podría decir a los alumnos. "El fin de este aparato es llevar sangre a todos los tejidos del cuerpo, para que se nutran y vivan. Ahora bien, nadie dirá que se puede idear aparato más apropósito 6 PROLOGO para tal fin: una bomba aspirante e impelente con cuatro válvulas; troncos arteriales que se resuelven en millones de tubitos; red in- trincadísima y sutilísima de tubos capilares microscópicos, que invaden todos los órganos, rodeándolos y penetrando en todos sus resqui- cios; radículas venosas numerosísimas, que reuniéndose unas en otras, forman ramos, y éstos ramas, y las ramas dos grandes troncos o venas cavas, superior e inferior. Finalmente, un líquido nutricio, la sangre, que corre por todos estos tubos y que, oxigenándose en los pulmones y purificándose en los riñones, proporciona alimento y vida a todas las células del organismo. Para la formación de este aparato millones de piezas, subordinadas las unas a las otras, se han tenido que disponer, innumerables causas han tenido que intervenir, sin anularse ninguna a su encuentro con las demás, antes bien ayudándose todas, al obrar bajo la mis- ma orientación, bajo el mismo fin. Una serie de causas ha tenido que cons- tituir un sistema perfectísimo de vasos, para que por éllos corra la sangre; otras causas han hecho que las arterias, que llevan lí- quido puro y que, si se abren, no se pueden PROLOGO 7 cerrar, caminen muy resguardadas por lo profundo de los órganos; y que las venas, que contienen sangre impura y que, si sufren alguna herida, la cicatrizan pronto, marchen por la superficie; causas para dar origen al líquido nutricio, y proporcionarle medios de purificación y regeneración; causas para la- brarse tres tubos, el canal torácico y las dos venas suprahepáticas, que vierten los pro- ductos de la digestión, absorbidos, en la sangre, la cual se encargará de conducirlos a las células. Causas Pues bien, todas estas causas tan diversas y en tanto número, ¿habrán concurrido de un modo casual a la consecución de un fin tan manifiesto?; antes bien, ¿no nos están indicando la mano de un Hacedor Supremo, que modeló el maravilloso aparato circula- torio?" Habana, Octubre de 1020. INDICE DE MATERIAS Páginas Prólogo , 3 Indice de materias 9 Preliminares. Zoología y su división 19 El hombre en la escala animal 20 PARTE PRIMERA ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES CAPITULO I.-ESTEQUIOLOGIA. Estequiología 21 Elementos químicos 21 Principios inmediatos 22 CAPITULO II.-CITOLOGIA. Citología 24 I.-Morfología Citológica. Definición de célula 24 Membrana 24 Protoplasma 25 Núcleo 27 Forma de las células 27 II.-Fisiología Citológica. Fisiología citológica 28 Irritabilidad 28 Nutrición 29 Reproducción 31 Origen de todas las células de un mamífero 34 10 Páginas Ovulo 34 Espermatozoo 35 Segmentación del huevo y formación de las capas blastodérmicas 36 CAPITULO IIL-HISTOLOGIA. Tejidos; Histología 38 Clasificación de los tejidos 38 Tejido epitelial 39 Otros epitelios; Endotelios 40 Tejido sanguíneo 40 Fagocitosis y diapédesis 42 Tejido linfático 43 Tejido conjuntivo 43 Tejido adiposo 44 Tejido cartilaginoso 45 Tejido óseo 45 Tejido dentario 47 Tejido muscular 49 Formación de los músculos 51 Tejido nervioso 52 INDICE DE MATERIAS PARTE SEGUNDA ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES CAPITULO I.-APARATOS Y FUNCIONES. Organos, aparatos, sistemas 55 Enumeración de los aparatos y sistemas 56 Acto, función 56 División de las funciones 57 Situación de los principales aparatos y sistemas 58 Serosas de la cavidad general 59 CAPITULO II.-APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES. . Aparato digestivo..- 61 I.-Tubo digestivo. Boca 61 Dientes 61 Velo del paladar 63 Faringe 63 INDICE DE MATERIAS 11 Páginas Estómago 64 Intestino delgado ' 66 Intestino grueso 68 II.-Glándulas del tubo digestivo. Formas de glándulas 68 Glándulas salivares 69 Glándulas del estómago 71 Glándulas del intestino 71 Páncreas ; 72 Hígado 73 Estructura del hígado 75 III.-Alimentos. Alimentos y energía 76 Clases de alimentos 77 Valor en calorías de los principales alimentos 78 Ración alimenticia 79 Alimentos completos 80 Composición de algunos alimentos 81 Caracteres de los alimetos reparadores y energéticos... 82 IV.-Funciones del tubo digestivo. Digestión 83 Digestión inicial 84 Digestión en el estómago 85 Digestión en el intestino delgado 89 Digestión en el intestino grueso 91 Absorción 92 CAPITULO III.-APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION. Aparato circulatorio y circulación 95 I.-Aparato circulatorio. División 95 Morfología del corazón 96 Estructura 100 Arterias 100 Ramificación arterial 101 Venas 103 Capilares 105 11.-Circulación. Sangre 105 12 INDICE DE MATERIAS Páginas Los dos sistemas de circulación 107 Causas de la circulación 108 Circulación en el corazón 109 Choque y ruidos del corazón 111, Circulación en las arterias 111 Circulación en los capilares 115 Circulación en las venas 115 Influencia del sistema nervioso 116 CAPITULO IV.- VASOS LINFATICOS Y MOVIMIENTO DE LA LINFA. Vasos linfáticos y linfa 118 Vasos linfáticos 118 Ganglios linfáticos 120 Movimiento de la linfa 122 CAPITULO V.-APARATO RESPIRATORIO Y RESPIRACION. Aparato respiratorio y respiración 122 I.-Aparato respiratorio. Tráquea 124 Pulmones125 Ramificación bronquial 126 Ramificación vascular 126 Pleuras 126 Organos de la mecánica respiratoria 127 II.-Respiración. Respiración 128 Fenómenos mecánicos de la respiración 128 Fenómenos químicos de la respiración 132 Desórdenes de la respiración 136 Inervación respiratoria 137 CAPITULO VL-ASIMILACION Y DESASIMILACION. Asimilación y desasimilación 138 Asimilación 138 Hidratos de carbono 139 Grasa 139 Peptonas 140 Desasimilación 140 Reservas nutritivas .... 141 CAPITULO VIL-CALOR ANIMAL. Temperatura del hombre y de los animales 142 INDICE DE MATERIAS 13 Páginas Origen del calor animal 142 Fuentes del calor animal 143 Lucha contra el calor externo 144 Lucha contra el frío 145 CAPITULO VIII.-APARATO SECRETOR Y SUS FUNCIONES. Aparato secretor y sus funciones 146 Clasificación de las glándulas por su función 146 Estructura general de las glándulas 147 I.-Glándulas excrementicias. Aparato urinario 147 Glándulas sudoríparas 153 II. Glándulas vasculares sanguíneas. Bazo 154 Cápsulas suprarenales 155 Timo 155 Aparato tiroparatiroideo 146 III. Glándulas mixtas. Hígado 158 Páncreas 160 CAPITULO IX.-SISTEMA OSEO. Sistema óseo, definición 160 I luesos en general 161 Descripción del esqueleto 162 L-Huesos de la cabeza 162 II.-Región hioidea 166 III.-Huesos del tronco 167 IV.-Huesos de las extremidades 170 Articulaciones 174 Superficies articulares 174 CAPITULO X.-SISTEMA MUSCULAR Y SUS FUNCIONES. I.--Sistema muscular. Morfología de los músculos 175 Miología especial 177 II.-Funciones. Elasticidad y contractilidad 182 Nutrición de los músculos 184 14 INDICE DE MATERIAS Páginas Calor, trabajo y fatiga musculares 184 Rigidez cadavérica 186 CAPITULO XI.-ACTITUDES Y LOCOMOCION. Actitud; locomoción 186 Actitudes 186 Locomoción 187 CAPITULO XII.-LARINGE Y FONACION. Laringe 190 Fonación 194 Influencia del sistema nervioso en la fonación 197 CAPITULO XIII.-SISTEMA NERVIOSO Y SUS FUNCIONES. I.-Sistema nervioso. Definición y división 198 Origen 199 Médula espinal 200 Encéfalo 203 Cerebro 208 Nervios craneales 213 II.--Sistema nervioso del gran simpático. Constitución 214 Plexos . . 215 Estructura de! gran simpático 216 III.-Funciones de los nervios. Funciones de los nervios en general 217 Funciones de los nervios raquídeos 218 Funciones de los nervios craneales • 219 IV.-Funciones de los centros nerviosos. Reflejo 220 Funciones de la médula espinal 222 Funciones del bulbo raquídeo 225 Funciones de la protuberancia anular 226 Funciones del cerebelo 226 Funciones de los tubérculos cuadrigéminos, tálamos ópticos y cuerpos estriados 227 Funciones del cerebro 227 Localizaciones cerebrales 231 INDICE DE MATERIAS 15 Páginas V.-Funciones del gran simpático. Ganglios 233 Nervios - , 234 Nervios aceleradores , 234 Nervios vasomotores 235 VI.-Nutrición del sistema nervioso.-Sueño. Nutrición del sistema nervioso 235 Sueño 236 CAPITULO XIV.-APARATO DEL TACTO Y SUS FUNCIONES. I.-Aparatos de los sentidos en general. Aparatos de los sentidos 238 Sentidos 238 Numeró 238 Sensibilidad y sensaciones 239 II.-Aparato del tacto. Piel 240 Capas de la piel 240 Producciones epidérmicas 241 Glándulas 242 Organitos y corpúsculos táctiles 244 III.-Funciones. Tactación 246 CAPITULO XV.-APARATO DEL GUSTO Y GUSTACION. I.-Aparato del gusto. Aparato del gusto 248 Lengua 248 II.-Gustación. Gustación 252 CAPITULO XVI.-APARATO DEL OLFATO Y OLFACION. Aparato del olfato 253 Nariz 253 Fosas nasales 254 Membrana pituitaria 255 Nervios 257 Olfación 257 16 INDICE DE MATERIAS Páginas CAPITULO XVII.-APARATO DE LA VISTA Y VISION. Aparato de la vista y visión 258 I.-Partes esenciales del ojo. Ojo 259 Membranas 259 Medios transparentes 264 II.-Anejos del ojo. Párpados, órbitas, aparato lagrimal, músculos y ner- vios motores 265 III.-Visión. Visión 268 Medios transparentes e imágenes en la retina 269 Funciones de la retina 270 Acomodación 278 Ilusiones ópticas 279 Función de la esclerótica y de la coroides 279 Función del iris 280 Defectos del ojo 281 CAPITULO XVIII.-APARATO AUDITIVO Y AUDICION. Aparato del oído y audición 285 I.-Aparato auditivo. Oído externo 286 Oído medio 287 Oído interno 290 II.-Audición. Audición 295 Funciones del oído externo 296 Funciones del oído medio-, 297 Funciones del oído interno 298 Sensación auditiva y sus cualidades 299 Indice alfabético 303 ELEMENTOS DE ANATOMIA Y FISIOLOGIA HUMANAS ELEMENTOS DE ANATOMIA Y FISIOLOGIA HUMANAS PRELIMINARES 1. zoología y su división. La Zoología es la ciencia que estudia los animales, y se divide en Anatomía y Fisiología. i°. La Anatomía trata de la materia y de la forma, así interna como externa, de los animales. Puede ser general y especial. La Anatomía general investiga las partes que se repiten en un mismo ser y que son co- munes a otros muchos, y comprende: a) la Estequiología, que se ocupa en los principios inmediatos; b) la Citología o ciencia de la célula; c) la Histología o tratado de los tejidos. A la Anatomía especial compete el estudio de los órganos y aparatos. 2o, La Fisiología tiene por objeto el estu- dio de las funciones de los animales. Se divide en general y especial. La Fisiología general analiza y describe la actividad de las células y tejidos, por lo que 20 PRELIMINARES abarca: a) la Fisiología citológica; b) la Fisio- logía histológica. La Fisiología especial estudia el funciona- miento de los distintos órganos y aparatos. 2. EL HOMBRE EN LA ESCALA ANIMAL. El Hombre consta de cuerpo y de alma ra- cional. Por esta razón debía formar, él solo, un reino, el reino hominal. Mas se ha convenido en que el alma sea el objeto de una ciencia, que se llama Psicología, y que el cuerpo se encuadre en la Zoología. Y ¿qué puesto ocupa el hombre, despojado del alma, en la escala zoológica? Todos los animales del globo se agrupan, para su fácil clasificación, en unos cuantos tipos, siendo el principal de todos el de los Vertehrados. Pero e^te tipo 'emprende cin- ^o clases de animales: peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Y los Mamíferos a su vez se dividen en quince órdenes, el último de los cuales es el de los bimanos o animales que poseen dos manos y dos pies, estación vertical y lenguage articulado. Por consiguiente el hombre es un animal vertebrado, mamífero, bimano, y aparece en la cumbre de la escala zoológica, como el rey de todos los animales. PARTE PRIMERA ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES CAP. 1. ESTEQUIOLOGIA 3. Se da el nombre de Estequiología al estudio de ios principios inmediatos, que constituyen el cuerpo del hombre; ios cuales constan o de uno, o de varios elementos quí- micos. 4. elementos químicos. Los elementos químicos o cuerpos simples, que entran en la formación del organismo humano, se lla- man también elementos biogenésicos, y gene- ralmente son: carbono, oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, azufre, fósforo, cloro, potasio, so- dio, calcio, magnesio, hierro, silicio, flúor. Si se fija uno un poco en estos elementos, echa- rá de ver que son de los más energéticos, como quiera que poseen mucha solubilidad y calor específico De donde se sigue que la naturaleza eligió con hábil mano los cuerpos simples más a propósito para la constitu- ción de nuestro organismo, a fin de que todas sus par- 22 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES tes encerraran ,como así es, en la menor cantidad posi- ble de materia muchísima energía. 5. principios inmediatos. Los princi- pios inmediatos son aquellos cuerpos simples o compuestos, separables por medios físicos, de cuya mezcla, en proporciones determina- das, están construidas las células y los tejidos (Cajal). Se dividen en sustancias inorgá- nicas y sustancias orgánicas. i°. Sustancias inorgánicas. Se consideran como tales: el agua, que empapa todos los tejidos, constituye la base de todos los humores y coadyuva a la disolución de ¡numerables cuerpos, entrando en la proporción de 79 por ciento en la sangre, y de 99 por ciento en la saliva; el oxígeno y anhídrido carbónico, que se encuen- tran en la sangre; el ácido clorhídrico, que lo fabrican las glándulas del estómago; la sal común o cloruro de sodio, abundante en el suero sanguíneo; los fosfatos de calcio y de magnesio y el carbonato cálcico, que se hallan en los huesos y dientes. 2o. Sustancias orgánicas. Se distribuyen en dos grupos: en sustancias no albuminoideas, y sustancias albuminoideas. A. Sustancias no albuminoideas. a) Alcoholes, por ejemplo,la glicerina, que forma las grasas en combi- nación con los ácidos grasos, y la colesterina, factor constante de todas las células. b) Los hidratos de carbono, como el glucógeno, que se encuentra en el hígado, músculos y glóbulos blancos; la glucosa o azúcar de uva, que está en el quilo, sangre, hígado y a veces en la orina; la lactosa, una de las ba- ses de la leche. c) Acidos. Citemos los ácidos grasos, como el olet- eo, que, combinados con la glicerina, constituyen las grasas; el láctico, y el sarcoláctico, existente aquél en el ESTEQUIOLOGIA 23 jugo gástrico y éste en los músculos; y el úrico que se halla en la orina. d) Amidas. Entre ellas figura la urea, que apare- ce en la sangre y sobre todo en la orina, y es producto de desasimilación de los albuminoides. e) Los Glicéridos. En combinación con la gliceri- na forman las grasas, entre las cuales se cuentan la pal- mitina, la estearina y la oleína. f) Acidos amídicos. Ejemplos: la creatina del ce- rebro y la taurina del intestino. B. Sustancias albuminoideas. Constan de Carbo- no, oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, y además azufre y fósforo. Pueden distribuirse en cinco grupos: a) Albuminoides propiamente dichos. Los princi- pales son: la seroalbúmina de la sárígre, parecida a la ovoalbúmina o clara de huevo; la fibrina, que se pro- duce en la sangre coagulada; la miosina de los múscu- los y las peptonas del quimo y quilo. b) Materias colágenas. La colágena, que por coc- ción se convierte en gelatina; la osteína de los huesos, la condrina de los cartílagos y la queratina de las uñas. c) Materias colorantes. Tales son la hemoglobina, que tiñe de color rojo los hematíes de la sangre; la bili- rubina y la biliverdina, a las que debe la bilis su color anaranjado y verde; la melanina, que colora la piel y el cabello. d) Fermentos. Aquí se trata de los fermentos so- lubles, llamados también diastasas, zimasas y encimas. Estas sustancias tienen por objeto atacar los alimen- tos insolubles, y convertirlos en solubles y absorbibles. Entre los principales fermentos se cuentan la ptialina de la saliva, la pepsina del estómago; la tripsina y ami- lopsina del páncreas. e) Antifermentos. Como su nombre indica, estas sustancias se oponen a la acción de los fermentos. Así hay una antipepsina para neutralizar la fuerza de la pepsina, una antiptialina para deshacer la acción de ptialina, etc. 24 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES CAP. II. CITOLOGIA 6. La ciencia que tiene por objeto el conocimiento de los elementos anatómicos o células se llama Citología. Ahora estudié- mosla desde el punto de vista morfológico y fisiológico. I. Morfología citológica. 7. Definición de célula. Según casi todos los fisiólogos, la célula es un corpúsculo, generalmente microscópico, dotado de vida individual y formado por tres partes esen- ciales, membrana, protoplasma y núcleo, (fig. i)- Hay células visibles a simple vista, pero la inmensa mayoría de ellas no se perciben sin el auxilio del micros- copio. 8. Membrana. Hay que distinguir dos clases de membranas: la fundamental y la ce- lular o cápsula de se- creción. i°. Toda célula posee membrana junda- Fig. i. Célula, a, Protoplasma; b, núcleo y nucléolos; c, centrosoma; d, membrana; e, gotitas de grasa. CITOLOGIA 25 mental, o sea, una finísima película que rodea y cubre el protoplasma. Tan sutil cubierta es permeable a los líquidos y gases y parece que resulta de la condensación de la periferia celular (d). 2o. AI revés de lo que ocurre en el reino ve- getal, en el reino animal la presencia de la cápsula de secreción en los elementos anató- micos constituye verdaderas excepciones. Ex- hiben cápsula de secreción, o cubierta integra- da por materias inertes, los óvulos de los animales, las células cartilagíneas (fig. 2) y, según Cajal, las epiteliales del intes- tino (I). 9. Protoplasma. Masa transparente, granulosa, gelatino- sa y reticulada, interpuesta entre la membrana y el nú- cleo. Se compone principalmente de principios albuminoideos, es decir, semejantes por su composición quí- mica a la clara del huevo o albúmina. i°. En él revela el microscopio: un re- tículo o red delicadísima, entre cuyas mallas se esparce el enquilema o jugo celular, centro- Fig. 2. Corte de cartílago hialino. a, sustancia fundamental; b, célu- las con cápsula de secreción; d, go- ta de grasa (Guibert). (i). Pujiula no opina como Cajal en este punto. "Citología. Parte teórica, n, 27, c)". 26 ANATOMIA Y FISIOLOGO ESPECIALES somas, mitocondrios e inclusiones (ñg. i,a). No todos admiten la teoría reticular o exis- tencia de un retículo (fig. 3, r) en el protoplas- ma. Bütschli ideó la teo- ría alveolar. Según ella la estructura del proto- plasma es un conjunto de diminutas cavidades o alvéolos. Y aun exis- ten otras dos teorías más: la Jibrilar de Flem- ming y la granular de Altmann. 2o. Centrosomas. Junto al núcleo y en el seno del protoplasma se ven a veces uno o dos corpúsculos, probablemente de origen protoplásmico, que se llaman centrosomas, y que se componen de un cuerpo o centríolo, rodeado de una zona o centroesfera, de la que parten radios, a los que se da el nombre de áster (fig. i, c). 3°. Mitocondrios. Meves y Benda han percibido dentro del protoplasma de algunas células unos granulos, que aparecen ya en hilera, ya agrupados en filamentos continuos: su nombre es el de mitocondrios. Se dice que entran en la constitución de la cola de los espermatozoides y que por eso desempeñan importante papel en la herencia. 4o. Inclusiones. Entre las inclusiones del Fig. 3- Célula del testículo del Onis- cus sp. r, Retículo (Carnoy). Tomada de la Citología de Pujiula. CITOLOGIA 27 protoplasma podemos citar: las grasas, el glucógeno de las células del hígado, los cris- tales de Reinke de algunas de los testículos, los mucílagos, los fermentos y las granulacio- nes eosinófilas de los glóbulos blancos de la sangre. 10. Núcleo. Sumergido en el protoplas- ma, aparece un corpúsculo importantísimo y constante, que se llama núcleo, cuyas par- tes son una tenue membrana de anfipirenina, un armazón cromático, compuesto principal- mente de cromatina y de linina, el jugo nuclear, y el nucléolo o nucléolos, constituidos por pirenina (b). 11. Forma de las células. Su origen. Pueden ser esféricas, cilindricas, poligonales, fusiformes, estrelladas, ovales, etc. Las alar- gadas se llaman fibras (fig. 4). Fig. 4. Formas de células, a, Células poligonales; c, cilindri- cas; b, célula estrellada; d, alargada. Respecto del origen de las células solo diremos con Virchow que "omnis cellula e 28 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES cellula", y por consiguiente que no existen seres vivos sin germen vital preexistente. II. Fisiología citológica. 12. Hasta aquí hemos considerado la cé- lula en quietud, ahora tenemos que estudiar- la funcionando en los distintos períodos de su actividad. De la célula funcionando trata la Fisiología citológica. Los principa- les fenómenos de la actividad celular son: la irritabilidad, la nutrición y la reproducción. 13. Irritabilidad. En virtud de élla los elementos anatómicos reaccionan, como Ies con viene, respondiendo a agentes excitadores o estímulos, que pueden ser internos o exter- nos. Los estímulos internos nos son poco, por no decir totalmente, desconocidos. Entre los externos se enumeran el calor, la luz, la elec- tricidad, el agua y agentes químicos especia- les. Las células expresan su irritabilidad, res- pondiendo al estímulo con movimientos: ora amiboideos, ora vibrátiles, ya de traslación, ya de contracción. i°. Movimientos amiboideos. Los Amebas, animales ínfimos, tienen la propiedad de emitir en cualquiera dirección prolongaciones de su masa corpórea, para retraerlas luego. Ahora, existen muchas células animales, que ostentan esos movimientos de gesticulación CITOLOGIA 29 de ios Amebas, como, por ejemplo, los leuco- citos de la sangre humana; y por tanto tienen movimientos amiboideos. 2o. Movimientos vibrátiles. Las células de muchos epitelios poseen pestañas con las que ejecutan movimientos rítmicos a fin de expulsar cuerpos extraños (polvo, bacterias). Son notables en este sentido las células de la tráquea. Tales movimientos, mejor que vibrátiles se deberían llamar rítmicos y ondu- latorios, pues las pestañas se mueven a la manera de las espigas de un campo de trigo, cuando el viento las impulsa. 3°. De traslación. Los movimientos de traslación se ven en los leucocitos, que salen de las arteríoias y vénulas, para discurrir por el cuerpo, y en los espermatozoides, que, valiéndose de su cola, avanzan. 4o. De contracción. Mediante la corriente nerviosa, las fibras musculares, así lisas, como estriadas, se contraen, aquéllas con lentitud, éstas rápidamente. 14. Nutrición. La nutrición o facultad, que tienen las células, de nutrirse abarca una serie de funciones, a saber, la prchención del alimento, la absorción, la digestión, la asimilación y desasimilación, la excreción, la secreción y la respiración. i°. Prehensión y absorción del alimento. Como los amebas, ciertas células del orga- nismo humano tienen verdadera prehensión 30 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES del alimento, para lo cual se encorvan, le rodean y le engloban (fig. 5). Mas las células Fig. 5. Leucocitos englobando glóbulos rojos de ave (Metchinoff). Tomada de Morat et Doyon. de los tejidos, por no tener generalmente movimiento, no aprehenden las sustancias alimenticias, sino que las reciben de la sangre o de la linfa. En virtud de la absorción pasao poco a poco al interior del protoplasma las materias asimilables, atravesando por osmosis y difu- sión la membrana o membranas celulares. 2o. Digestión. Absorbidos o aprehendidos los materiales por la célula, sufren cambios especiales merced a procesos químicos, aun ocultos, y a diastasas o fermentos, que el pro- toplasma segrega. De este modo quedan di- geridos y en disposición de ser asimilados. 3°. Asimilación y desasimilación. Asimi- lación es el acto en virtud del cual la célula CITOLOGIA 31 convierte en sustancia propia parte de los alimentos digeridos, almacenando el resto para necesidades ulteriores. AI mismo tiem- po que el protoplasma asimila es asiento de continuas descomposiciones, ya de su propia sustancia, ya de los materiales de reserva, y en esto consiste la desasimilación. 4°. Excreción y secreción. Por la excreción, la célula arroja fuera de sí, como nocivos, los productos desasimilados: anhídrido car- bónico, urea, etc. Secreción es el acto por el cual las células fabrican sustancias, útiles para el organismo a que pertenecen. 5°. Respiración. Los elementos anatómi- cos, ávidos de oxígeno, le cogen del medio ambiente, a fin de quemar diversos materiales; y al mismo tiempo emiten anhídrido carbónico y vapor de agua. Luego las células respiran. La entrada del oxígeno da origen a oxidacio- nes, que son fuente de energía vital, calorífica y a veces eléctrica. 15. Reproducción. Los elementos ana- tómicos se reproducen o multiplican de dos modos principales: por división directa, o por división indirecta, que también se llama cariocinesis. La primera es poco frecuente, apareciendo en los leucocitos y algunos otros corpúsculos; la segunda menudea en cuales- quiera clase de células animales. i °. División directa. Consiste en que el núcleo y poco después la célula toda se alargan 32 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES y estrangulan, resultando dos corpúsculos en vez de uno que había antes (lig. 6). 2o. Cariocinesis. Este método de di- visión tan importan- te se caracteriza por la circunstancia de que el núcleo, antes de segmentarse, ex- perimenta hondas transformaciones. En cuatro etapas se desarrolla y ejecuta el proceso de la cariocinesis o división indirec- ta, las cuales llevan los nombres de: projase, metafase, anafase, telofase. a) Anúnciase la profase por la aglomeración de la cromatina del núcleo en una banda espiralada (fig. 7, 2), que luego se divide en cierto número de segmen- tos ahorquillados, o cromosomas (3, c). AI mismo tiempo el centrosoma, si no está oculto, aparece dividi- do en dos, que se unen por filamentos, engendradores del futuro huso acromático (h). b) El alejamiento de los dos centrosomas hijos, hasta colocarse hacia los dos polos opuestos de la célu- la, y el traslado del huso acromático, ya muy grande, al centro señalan el principio de la metafase. Seguida- mente los cromosomas se disponen alrededor del huso en forma de estrella, dirigiendo sus codos hacia dentro, y se escinden longitudinalmente, comenzando el hendi- miento por los extremos libres (4). Duplicadas las horquillas, comienzan a separarse, deslizándose por los filamentos del huso central en dirección a los cen- trosomas (5). c) La anafase se caracteriza, porque durante ella los cromosomas avanzan hasta llegar no lejos de los centrosomas, que hay en los polos. Allí se distribuyen. Fig. 6. Fases de la división celular di- recta (Belsung). CITOLOGIA 33 de manera'que los de arribarían origen a una estrellita y los de abajo a otra (6). d) Finalmente en la telojase los cromosomas de las Fig. 7. Fases de la cariocinesis. 1,2, Profase; 3, 4, Metafase; 5, 6, Anafase; 7, 8, Telofase; b, Banda de cromatina; c, cromosomas; en, centrosomas; h, huso cromático; n, núcleo; nc, necléolo; p, protoplas- ma de las dos nuevas células. 34 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES estrellitas pierden su forma (7), desaparece poco a poco el huso acromático, preséntase la membrana nuclear, el protoplasma se divide ecuatorialmente, y resultan dos células (8). 16. Origen de todas las células de un mamífero.' Todas las células del cuerpo de un mamífero proceden de la segmentación de una primitiva, que se llama célula huevo. Y éste nace de la unión de otras dos, que reci- ben el nombre de elementos sexuales. El ele- mento masculino se denomina espermatozoo, y el femenino óvulo. 17. Ovulo. El óvulo, tal como sale de alguno de los ovogonios del ovario, no es apto para la fecundación, y así tiene que madurar, es decir, necesita expulsar de sí la mitad de la cromatina de su núcleo; para lo cual sufre dos divisiones cariocinéticas abreviadas. AI terminarse la primera división, quedan fuera del óvulo la mitad de los cromosomas, en que se había re- partido la cromatina, constituyendo un corpúsculo, o sea, el primevglóbulo polar (fig. 8). Con la segunda di- Fig. 8. Maduración del óvulo, gp. Glóbulo polar; pf, pronúcleo femenino, visión cariocinética abreviada vuelven a salir la mitad de los cromosomas, que dentro del óvulo se hallaban; los cuales forman el segundo glóbulo polar (2, gp.). Los cromosomas que finalmente permanecen en el óvulo, se corren al centro, para dar origen al pronúcleo CITOLOGIA 35 femenino (pf). Desde este momento el óvulo se consi- dera ya como maduro, es decir, apto para ser fecunda- do por el espermatozoo. 18. Espermatozoo. Fecundación. El esperma- tozoo o elemento sexual masculino es una célula menor que el óvulo. En la especie humana aquél mide 6o mieras, éste más de 100. En los animales superiores el espermatozoo consta de una cabeza piriforme, donde está el protoplasma con su núcleo de abundante croma- tina; de una porción intermedia, y de larga y finísima cola, de la que se vale para moverse. También el espermatozoo tiene que madurar o redu- cir su cromatina de un modo análogo al que vimos que lo hacía el óvulo. Maduros ya los dos elementos sexuales, el esperma- tozoo penetra en el interior del óvulo y mezcla la cro- matina de su pronúcleo con la del pronúcleo del óvulo, en lo cual consiste la fecundación (fig. 9). Fig. 9. Fecundación. A, Ovulo con un espermatozoo, que se acerca; b, entra el espermatozoo y pierde la cola; c, d, el espermatozoo, convertido en pronúcleo masculino, se aproxima al pronúcleo íemenino; e, fusión d ■ los dos pronúcleos y formación del huevo; f, comienza la división del huevo por cariocinesis. 36 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES 19. Segmentación del huevo y forma- ción de las capas blastodérmicas. For- mado el huevo, como acabamos de indicar, al punto comienza su segmentación (fig. 9 bis). Para que el huevo, dividiéndose, llegue a formar las tres hojas blastodérmicas, tiene que pasar por tres fases: de mórula, de blás- tula y de gástrula. Fig. 9 bis. Segmentación del huevo. i, El huevo se segmenta en dos blastóme- ros; 2, en cuatro; 3, lase de mórula; 4, blástula; 5, y 6, gástrula; 7, las tres capas blastodérmicas; g, Germen embrionario; b, biastodermo; pa, polo animal; pv, polo vegetativo; es, cavidad de segmentación; c, celenterón; o, blastóporo; n, endodermo; e, ectodermo; m, mesodermo. Io. Mórula. Comienza el huevo por dividirse en dos células o blastómeros (i), cada uno de los cuales se parte a su vez en dos y así sucesivamente, hasta que CITOLOGIA 37 resulta un glomérulo celular, semejante a una mora de zarza (3). Entonces se dice que el huevo se halla en la fase de mórula. Mirando la figura, vemos que las células su- periores de la mórula son claras, y las inferiores oscu- ras. 2°. Blástula. Bien pronto aparece en el centro del glomérulo celular un líquido que empuja hacia la pe- riferia las células, las cuales se disponen formando una membrana continua, que se llama blastodermo (4, b). Solo los corpúsculos claros contribuyen a modelar el blastodermo; pues los oscuros se acomidan debajo de éste en limitada zona, constituyendo lo que se designa con el nombre de germen embrionario (g). Las células del germen embrionario se extienden por debajo de todo el blastodermo y dan origen a una mem- brana, que lleva el nombre de endodermo, y que es la primera hoja blastodérmica o embrionaria. 3°. Gástrula. Apenas formado el endodermo, prin- cipia la fase de gástrula, por la invaginación o hundi- miento del llamado polo vegetativo de la blástula (5, pv), donde las células son mayores, hasta tocar con el polo animal (pa) que ostenta corpúsculos más peque- ños. De este modo habrá desaparecido la cavidad de segmentación (es), y habrá quedado constituida la gástrula (6), en la que se ve una nueva cavidad (c), designada con el nombre de celenterón, y un orificio o blastóporo por donde aquélla se comunica con el exte- rior. Ya están, pues, construidas dos de las tres hojas blastodérmicas, el ectodermo o externa y el endodermo o interna (e, n). Entre estas dos capas comienza a originarse otra ter- cera, el mesodermo (7, m), a expensas del ectodermo. Al terminar el desarrollo del mesodermo, el embrión aparece formado por las tres hojas blastodérmicas ectodermo, mesodermo y endodermo; las cuales, evo- lucionando, originarán todos los tejidos. Del ectoder- 38 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES mo saldrán la epidermis y el sistema nervioso; del me- sodermo nacerán los tejidos conjuntivo, óseo, cartilagi- noso, muscular y sanguíneo. En fin el endodermo en- gendrará el epitelio del tubo digestivo con sus glán- dulas anejas. CAP. HL HISTOLOGÍA 20. Tejidos; Histología. Sc llama teji- do la agrupación de células de la misma forma y función. Y la ciencia, que estudia los tejidos, se designa con el nombre de Histo- logía. 21. Clasificación de los tejidos. Los tejidos del cuerpo humano son diez principa- les, que se pueden reducir anatómicamente a tres tipos. i°. E! primer tipo comprende solo el tejido, epitelial, de células unidas directa- mente (fig. 10). 2o. El segundo tipo abarca los tejidos de células separadas por sustancia fundamental, a saber: a) el tejido sanguíneo y linfático, con sustancia fundamental líquida, b) los tejidos conjuntivos y adiposo con sustancia fundamental semilíquida, c) los tejidos carti- laginoso, óseo y dentario con sustancia fun- damental sólida. 3°. El tercer tipo incluye en si los tejidos HISTOLOGIA 39 muscular y nervioso, de células muy trans- formadas. 22. Tejido epitelial. El tejido epite- lial o epitelio se compone de células unidas directamente o por escasa sustancia funda- mental, y dispuestas en una o muchas hojas. La forma de las células varía. Pueden ser redondeadas, ovales, cilindricas (a), prismá- ticas y pavimentosas (b); a veces presentan prolongaciones protoplásmicas finísimas y mo- vibles, que se llaman pestañas vibrátiles (e). i°. Cuando tiene una sola capa de células, se denomina simple y puede ser cilindrico (a), o pavimentóse (b). El epitelio del es- tómago es simple cilindrico; el que tapiza las cavidades pulmonares es simple pavimentoso. 2o. Si posee muchas capas de células, re- cibe el nombre de estratificado (d), como el de 40 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES la boca. El epitelio estratificado que cubre la piel, se llama epidermis. 23. Otros epitelios. Endotelios. Hay además epitelios protectores, glandulares y absorbentes; y en- dotelios. ^(1°. Los epitelios protectores son: ora simples cilindri- cos (estómago), o simples pavimentosos (pulmones); ora estratificados pavimentosos (epidermis), o estrati- ficados con la capa superficial cilindrica y vibrátil (e), como se ve en la tráquea. 2o. Los epitelios glandulares, simples de ordinario, son ya uniformemente prismáticos (glándulas muco- sas del estómago), ya prismáticos en el canal excretor y alargados en la región profunda. 3o. Los epitelios absorbentes se encuentran en el in- testino. 4o. Por fin se da el nombre de endotelios a los epite- lios que tapizan cavidades cerradas. Así los vasos sanguíneos están recubiertos interiormente por endo- telio. 24. Tejido sanguíneo. El tejido san- guíneo se compone de tres clases de corpúscu- los, que flotan en abundante sustancia inters- ticial, llamada plasma, y son: los hematíes, o glóbulos rojos (fig. 11; b), los leucocitos o glóbulos blancos (a), y las plaquetas. i°. Glóbulos rojos. Los hematíes tienen forma de discos bicóncavos, miden 7 mieras de diámetro, y dan a la sangre el color rojo, que la caracteriza. Su número corre parejas con su pequeñez; pues Malassez y Hayem han calculado que caben 5.000.000 en un milímetro cúbico. Su altísima misión es la de transportar oxígeno desde los alvéolos HISTOLOGIA 41 Fig- 11 ■ Glóbulos de la sangre, a, Glóbulo blan- co! b, glóbulos rojos (Guibert). pulmonares a todos los territorios del cuerpo. 2o. Leucocitos. Se encuentran en la san- gre normalmente en la proporción de 5,500 por milímetro cúbico. No todos presentan el mismo tamaño, por lo cual se dis- tribuyen en varias especies: a) los linjocitos del grandor de los hcmatís; b) los grandes leucocitos mononucleares, cuyo enorme núcleo se tiñe fácilmente con los colores de anilina; c), los polinucleares, que son los más nume- rosos y los que están dotados de movimientos amiboideos. 30. Plaquetas. Abundan más que ios leu- cocitos; pues se cuentan 245.000 en un milíme- tro cúbico. Su forma es discoidal, y su diámetro alcanza de 3 a 5 mieras. Encontrán- dose fuera de los vasos sanguíneos, se reunen y 42 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES forman grupos, que se denominan zoogleas. En virtud de la propiedad, que tienen, de aglo- merarse desenjpeñan el papel de tapón en las heridas, impidiendo así la hemorragia. 4o. Por cada litro de sangre hay 650 gramos de plasma, líquido transparente, compuesto de agua, que lleva en disolución albuminoides, principios ternarios, y sales de sodio. Una de las sustancias albuminoideas es el fibrinógeno, al que debe la sangre la propiedad de coagular- se. 25. Fagocitosis y diapédesis. Merced a sus movi- mientos amiboideos los fagocitos o leucocitos pueden atravesar los capilares sanguíneos (fig. 11, bis, v). Fig 11 bis. V, Vaso capilar de! que salen leucocitos; f, leucocitos o fagocitos, devorando bacterias. Y ¿adonde van? Se dirigen a cualquiera región del organismo a ejercer su fagocitosis, o comida de micro- bios intrusos. En efecto. No bien penetra en el cuerpo humano alguna bacteria, algún microbio, hacia él se dirigen los fagocitos, le rodean, le envuelven, le engloban y le des- truyen (f). Diríase que los fagocitos vienen a ser co- HISTOLOGIA 43 mo un cuerpo de policía, que vigila los rincones todos de nuestro organismo. 26. Tejido linfático. Este tejido se pa- rece muchísimo al anterior. Lleva el nombre de linfa, y, como la sangre, tiene glóbulos blan- cos y plasma; pero carece de hematíes. Es un líquido transparente o algo opaco, y, según Ludwig, constituye la cuarta parte del peso total del cuerpo humano. 27. Tejido conjuntivo. Es un tejido de unión, y se caracteriza por su color blanqueci- no, por sus células aplanadas y asteriformes, y por una materia intersticial de carácter albu- minoideo. Se pueden distinguir en el tres va- riedades: laxa, fibrosa y membranosa. i°. La variedad laxa abunda mucho en el organismo y consta de fibras conjuntivas o ha- ces conjuntivos, que son hinchados y con nu- merosas estrangulaciones (fig. 12, a) y de libras elásticas, finas y ondulantes (b). 2o. En la variedad fibrosa, que es elástica y constituye los tendones, aponeurosis y liga- mentos, las libras conjuntivas aparecen parale- las y las células están aplastadas (c). 30. La variedad membranosa resulta de mo- delarse e tejido conjuntivo laxo en láminas finas y transparentes, llamadas membranas. 27 bis. Mucosas y serosas. Se da el nombre de mucosa a la reunión de una membrana conjuntiva y su epitelio, cuando éste tapiza una cavidad abierta al ex- terior «(mucosa estomacal, intestinal, pulmonar); y se llama serosa la misma reunión, cuando el epitelio (endo- 44 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES Fig. 12. Elementos del tejido conjuntivo, a, Haz conjuntivo; b, fibra elástica; c, células asterifor- mes; d, células alargadas entre fibrillas elásticas; 1, glóbulos linfáticos. telio) limita una cavidad cerrada; y así decimos serosa del corazón o pericardio, serosas de los pulmones o pleuras. 28. Tejido adiposo. El tejido adiposo (fig- T3)> constituido principalmente por célu- Fig. i3. Tejido adiposo, a, Glóbulos de grasa; c, ha- ces conjuntivos; i, célula de linfa; p, protoplasma (Bel- zung). HISTOLOGIA 45 las esféricas, que se hallan provistas de una gota de grasa y separadas por hacecillos con- juntivos, forma un espeso cojinete bajo la piel, rodea las visceras y rellena los huecos existen- tes entre los músculos, nervios, etc. Su mi- sión consiste en proteger el cuerpo contra el frío y defenderle contra golpes y presiones du- ras. 29. Tejido cartilaginoso. Forma los cartílagos costales, los de las orejas, nariz, la- ringe, tráquea y bronquios. Sus células o condroblastos, son redondeadas u ovaladas y están separadas por materia intersticial homo- génea, llamada condrógeno; la cual, conden- sándose, forma al rededor de éllas una cápsula cartilaginosa, que no se debe considerar como su membrana (fig. 14). La sustancia in- tersticial de los cartí- lagos da por cocción la condnna, princi- pio albuminoideo so- luble, que, al enfriar- se, se transforma en jalea. 30. Tejido oseo Consiste en una tra- ma compuesta de materia intersticial incrustada de sales de calcio, en cuyo seno se hallan huecos astc- Fig. 14. Corte de cartílago hiali- no. b. Célula con cápsula de se- creción; a, sustancia fundamenta!. 46 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES riformes, ocupados por células de la misma forma que las oquedades. Estructura. Si damos un corte transversal (fig i5, b) a un hueso largo, por ejemplo al hú- mero, distinguiremos tres partes en su estruc- tura; la medula que ocupa el centro, la sustan- cia ósea propiamente dicha, al rededor; y el periostio, membrana conjuntiva envolvente. i°. La médula se compone de células de diversas formas: unas pequeñas, redondeadas, con solo núcleo; otras más grandes, irregula- res, sin membrana y con muchos núcleos; otras en fin adiposas. 2o. Sustancia ósea. Vista f al microscopio, nos revela: a) Los conductos de Havers, entre 22 y 110 mieras de diámetro. Comunican entre sí por ramas transversales, de las que unas desembo- can en la superficie ex- terna y otras en la su- perficie interna de la sustancia ósea (fig. 15, c; 16, a) En estos conductos se alojan filetes nerviosos y ca- pilares, que nutren el hueso. b) Las laminillas óseas. La sustancia ósea se dis- pone en laminillas de cuatro clases: a) laminillas Jundamentales externas, que rodean el hueso; b) inter- nas, que circundan el conducto medular; c) de Havers, que contornean los conductos de este nombre, mode- Fig. 15. b, Corte transversal de un fragmento de hueso; c, conducto de Ha- vers, rodeado de laminillas óseas, con- céntricas; d, lagünas óseas; a, lagunas óseas amplificadas ( Guibert). HISTOLOGIA 47 ¡anclóse alrededor de [ellos, como las capas concéntricas del tron- co de un árbol; d) fi- nalmente las interme- dias. c) Las lagunas óseas. En el espesor de las laminillas y si- guiendo su chisma di- rección hállanse es- culpidas unas cavida- des estrelladas, donde se alojan las células óseas (fig. 15, d; 16, b). Tales cavidades son las lagunas óseas u osteoplasmas, de cuya periferia brotan canales finísimos, los canalículos óseos, que se anastomosan con los de los corpúscu- los óseos colindantes (fig. 15, a). d) Las fibras de Sarpey, que emergen de la cara ex- terna del periostio y son largas, flexuosas y a veces ra- mificadas. 3o. Periostio. El periostio es una membrana de tejido conjuntivo fibroso y elástico, soldada a las capas de células, que limitan exteriormente el hueso, para protejerle. Por él se ramifican numerosos vasos, que se prolongan por los canales de Havers, constituyendo parte del sistema nutritivo del órgano. 31. Tejido dentario Reside en los dien- tes, que están implantados en los alvéolos, o cavidades de las mandívulas. Todos los dientes del hombre constan de tres partes: raíz, o por- ción engastada en el alvéolo (fig. 17, r) ; cuello o espacio limitado por el fin del esmalte y princi- Fig. 16. Corte longitudinal esquemático de un hueso, a, Conductos de Havers; b, lagunas óseas con los osteoblastos den- tro (J. Antonelli). 48 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES pió de la raíz (u); y co- rona o región libre (a). Preparada un lámina longitudinal de un diente, en ella se dis- tinguirán cuatro par- tes; el marfil, que for- ma el cuerpo del dien- te (m), el esmalte (e), que constituye una ca- pa delgada sobre la co- rona; e\ cemento (c), que envuelve la raíz; y la pulpa dentaria (p), par- te blanda que llena la cavidad del marfd. i°. Marfil. Sustancia amarillenta, dura, surcada de numerosos tubos o canalículos dentarios, algo sinuosos (fig. 17,bis, d), que van de la pulpa al es- malte anastomosándose y terminando en la perife- ria ebúrnea. Dentro de cada canalículo se aloja un fila- mento protoplásmico, prolongación de una cédula de la pulpa. 2o. Esmalte. Sustancia blanca, compuesta de prismas ondulantes, exactamente yuxtapuestos. Su externa superficie está protejida por la cutícula, cu- bierta que resiste la acción de los ácidos y de los álca- lis. El esmalte es más duro, pero también más frágil que el marfil, se puede quebrar por el cambio brusco de la temperatura. Cuando la cutícula se deteriora en al- Fig. 17. Corte longitudinal esque- mático de un diente, e, Esmalte m, marfil; c, cemento; p, pulpa a, corona; u, cuello; r, raíz. HISTOLOGIA 49 gún punto, altéranse los prismas subyacentes a causa de la invasión de bacterias, pasando bien pronto la descomposición al marfil: así se origina la caries de los dientes. 3o. Cemento. Materia amarillenta (c), menos du- ra que el marfil. Su es- tructura recuerda la del te- jido óseo. Rodéala una envoltura, llamada perios- tio alveolar. 4o. Pulpa dentaria. Es el tejido conjuntivo que llena la cavidad del marfil, así como también los cana- lículos dentarios. Consti- tuye la parte viva del dien- te, y sus células son cilin- dricas, formando sus pro- longaciones externas las- fibras dentarias (p). Cuando la pulpa denta- ria, descubierta por desgas- te del marfil, sufre un cam- bio brusco de temperatura o se pone en contacto con sustancias azucaradas, las finas ramificaciones del fi- lete nervioso, alojado en los canalículos dentarios, se irritan fácilmente, dan- do lugar a agudos dolores de dientes, momentáneos o duraderos. 32. Tejido muscular. Forma los múscu- los y se compone de células muy diferenciadas, que se designan con el nombre de fibras muscu- lares, cuyo carácter primario es la contractili- Fig 17 bis. Corte transversal de la Jigura 17, pasando por la mitad de la raíz; c. Cemento; M, mar- Jil; P, pulpa y odontoblastos; D, tubitos (Im. Cajal). 50 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES dad. Presenta dos variedades, tejido muscu- lar de fibra lisa o de contracción lenta; tejido muscular de fibra estriada o de contracción rápida. i°. La fibras lisas son involuntarias y afec- tan la forma de un huso (fig. 18, 2), su longitud Fig. 18. Tejido muscular. 1, Fibra estriada; 2, fibra lisa; 3, fibrilla estriada, aislada; be, banda clara; bo, banda oscura; n, núcleo; s, sarcolema. oscila entre tres y diez centésimas de milíme- tro; rara vez se hallan independientes, siendo lo común que formen haces. Residen en casi todos los órganos de la vida vegetativa, como el estómago. 2o. Las fibras estriadas, que también se de- nominan haces primitivos, son unas células lar- guísimas (4 centímetros), de aspecto estriado y forma prismática (1). Constan de sarcolema o membrana fina y elástica, núcleos numero- sos y de materia estriada. HISTOLOGIA 51 Dos clases de estrías cruzan la materia es- triada, a) las transversales de las que carece la materia de las fibras lisas; b) y las longitudina- les. Las bandas o estrías longitudinales dividen la materia estriada en innumerables fibrillas musculares o cilindros primitivos. Cada fibrilla (3), de las que se compone el fascículo muscular primitivo, exhibe las mismas bandas que éste: una ancha y oscura (bo), en cuyo fondo se distingue la linea de Hensen; otra estrecha y clara, que que ostenta en su mitad la línea de Krause (be). 33. Formación de los músculos. Ha- cinándose numerosas fibras musculares, engen- dran un haz secundario, que está rodeado de gruesos tabiques conjuntivos; los haces se- Fig. 19. Células nerviosas, a, Multipolar con el axon, á,; b, bipolar f, cilindro-eje o axon; g, dentritas; o, célula psíquica (Beízung). 52 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES cundarios se reunen para formar un haz ter- ciario; y unos cuantos haces terciarios consti- tuyen el músculos, el cual se recubre con una membrana, llamada perimisio. 34. Tejido nervioso. Este tejido consta de tres factores de construcción: i°. de células nerviosas o neuronas', 2o. de células de neuroglia; 30. de fibras nerviosas. i°. Neuronas. Son voluminosas (fig. 19) por lo común, y ricas en protoplasma; su talla llega hasta 70 y más mieras. De su reunión resulta la sustancia gris del encéfalo y médula, así como la trama de los ganglios simpáticos y raquídeos. Por su aspecto pueden ser: unipolares o de una sola expansión, bipolares (b) o de dos; y multipolares (a). En las multipolares todas las expansiones menos una son cortas; la otra es Fig. 20. Células neuróglicas de la sustancia blanca del cerebro humano. A, B, Células de neuroglía; b, pie perivascular (R. Caí al.). HISTOLOGIA 53 muy larga, lisa y con colaterales en ángulo recto (a, f), y se llama prolon- gación nerviosa, cilindro-eje y axon. 2 o. Células de neuroglia. Estos menudos. corpús- culos (fig. 20) resi- den entre las célu- las y tubos nervio- sos de los centros, distinguiéndose de las neuronas por la abundancia, finu- ra, escasas dicoto- mías y aspecto flc- xuoso y granuloso de sus expansio- nes. 3°. Fibras ner- viosas. Divídense en dos variedades: fibras meduladas o con mielina y fi- bras ameduladas o de Remak. a) Las fibras con mielina (fig. 21, 2) ofrecen una cubierta midínica y residen en los nervios encéfalo-raquídeos, Fig. 21. Fibras nerviosas, i. Fibra amedulada; 2, fibra medulada; a, mem- brana de Schwan; b, estrangulación; d, lámina protoplásmica; e, mielina; i, cilindro-eje; n, núcleo. (R. Cajal). 54 ANATOMIA Y FISIOLOGIA GENERALES pudiéndose extender todo a lo largo de ellos, miden unas 10 mieras de diámetro. Su forma se parece a la de un rosario a causa de las extrangulaciones de Ranvicr (b); cada cuenta o segmen- to consta,' de cilindrc-eje, que siive como de collar para los segmentos (i); de mielina (e), materia oleaginosa y muy refringente; de una lámina protoplásmica de que está cubierta la mielina (d); de vaina de Shchuan(a), que rodea y protege la fibra; de núcleo (n), alojado en una depresión"del protoplasma. b) Las fibras de Remak (i) son la continuación de los cil'ndro-ejes de las células de los ganglios simpáti- cos; se presentan cilindricas, de 3 a $ mieras de espesor, con núcleos clipsoideos y escaso protoplasma granulo- so; y, reunidas en hacecillos longitudinales, forman los nervios de la vida orgánica. PARTE SEGUNDA ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES CAP. I. APARATOS Y FUNCIONES 35. Antes de entrar de lleno en el estudio de cada uno de los aparatos y funciones, vamos a adelantar ciertas nociones indispensables y poner a la vista, como en un cuadro, lospuntos del organismo del hombre, donde se encuentran las distintas partes que trataremos de descri- bir. 36. Organos, aparatos, sistemas. i°. Se llaman órganos las porciones del cuerpo huma- no, constituidas por distintos tejidos, que con- curren al mismo fin. Por esta razón la mano es un órgano, pues es una parte del cuerpo, compuesta de tejido epitelial, conjuntivo, mus- cular, óseo, etc., todos los cuales contribuyen a la consecución del mismo fin, cual es, el de coger los objetos. 2o. La reunión de órganos diferentes forma un aparato, cuya misión es más elevada que la de cada órgano en especial. Así reunidos la bo- ca, fosas nasales, laringe, tráquea y bronquios 56 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES componen el aparato respiratorio, que posee un fin más importante que el de sola la laringe, o el de solas las fosas nasales. 3°. . Por sistema se entiende la reunión de órganos semejantes. Y he ahí porqué se dice sistema óseo, y no, aparato óseo. Porque, aunque los huesos, que componen el sistema óseo, sean de muy distintas formas, todos tie- nen el mismo tejido; y así deben considerarse, como órganos semejantes. 37. Enumeración de los aparatos y sis- temas. He aquí los aparatos principales: el aparato digestivo, que se extiende desde la boca hasta el ano; el respiratorio, cuyos órganos principales son los pulmones; el circulatorio, que tiene por centro el corazón; el secretor y el excretor, constituidos por diversas glándulas; el reproductor, que origina espermatozoos y óvulos. A los sistemas corresponden el sistema esque- lético, sostén del organismo; el muscular, com- puesto de más de 500 músculos; y el nervioso, que es el más importante. 38. Acto, función. Acto se puede definir diciendo que es el trabajo que ejecuta un ór- gano; y Junción, el trabajo que un aparato o sistema realiza. Por esta causa una síntesis ventricular es un trabajo, que verifica el cora- zón, y por eso se debe llamar acto; mientras que la circulación se dcnomina/unción, porque la realiza todo el aparato circulatorio. APARATOS Y FUNCIONES 57 39. División de las funciones. Las fun- ciones de nuestro organismo son de tres clases: i.° Funciones de nutrición, cuyo fin es asegurar la vida corpórea, 2.0 funciones de reprodución, las cuales sirven para perpetuar la especie, 3.0 funciones de relación, que comu- nican nuestro cuerpo con el mundo exterior. i°. Funciones de nutrición. Se pueden di- vidir en: a) funciones previas, cuyo objeto es llevar alimento a todas las células del organis- mo, la digestión, la absorción y la circulación; b) funciones de nutrición propiamente dichas, la asimilación y desasimilación; c) funciones posteriores a la nutrición, o sea, la excreción o el lanzamiento definitivo de los deshechos or- gánicos, y la secreción o vaciamiento de líqui- dos útiles en cavidades interiores para beneficio del organismo 2o. Funciones de reproducción. Para ejer- cer las funciones de reproducción, cuyo fin es asegurar la perpetuidad de la especie, existen en el cuerpo humano dos aparatos, el aparato masculino y el femenino. 30. Funciones de relación. Se cuentan la sensibilidad, la inervación y la locomoción. La sensibilidad es la facultad de experimentar sensaciones o modificaciones orgánicas, provo- cadas por agentes externos (luz, calor, etc.). Se entiende por inervación la influencia que el sistema nervioso ejerce sobre todos los órganos. Locomoción es la facultad en cuya virtud puede 58 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES trasladarse en el espacio todo o una parte del cuerpo. 39 bis. Situación de los principales aparatos y sistemas. El cuerpo del hom- bre presenta tres grandes regiones: i°, la cabe- za; 2o, el tronco (fig. 22); 30, las extremidades. i°. La cabeza comprende el encéfalo, centro primario del sistema nervioso, y los aparatos de los sentidos: vista, olfato, oído y gusto. 2o. El tronco" se encuentra dividido por un órgano musculoso, llamado diajragma, en dos cavidades, una su- perior o tórax, otra inferior o abdomen (2, 3). En el tó- rax se destacan el corazón y los pul- mones, aquél base del aparato circu- latorio y éstos porciones prin- cipales del apara- to respiratorio (Fig. 22 bis). En el abdomen apa- recen casi todos los órganos del aparato digestivo y muchos del apa- rato secretor, y todo el aparato ex- Fig. 22. Tronco humano abierto por de- lante. 1, Diafragma; 2, tórax; 3, abdomen: 4, riñones. APARATOS Y FUNCIONES 59 cretor, representado por los riñones y tubos uriníícros. Fig. 22 bis. i. Corazón; 2, 3, pulmones; 4, estómago; 5, hígado; 6, intestino grueso; 7, in- testino delgado. > En la parte posterior del tronco y en la que rodea el tórax están las porciones fundamen- tales del sitema óseo: columna vertebral, cos- tillas y esternón. 30. Finalmente en las extremidades se asien- ta una buena parte de los sistemas óseo, ner- vioso y muscular. 40. Serosas de la cavidad general. 60 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Tres serosas se ven en la cavidad general del organismo, y cada una de ellas se compone de dos capas: una parietal, con que se adhiere a la pared del cuerpo; y otra visceral, llamada así, porque envuelve alguna viscera. En el tórax tienen su asiento las dos prime- ras, és decir: la pleura, que rodea los pulmones, y el pericardio, que circunda el corazón. En el abdomen hay una gran serosa, el peritoneo (fig. 23, p),'cuya hoja visceral prote- je y rodea todas las visceras abdominales. Fig. 23. Esquema del peritoneo, v, Co- lumna vertebral; d, diafragma; pa, pared abdominal; h, hígado; e, estómago; n, pán- creas; i, intestino. El fin de las serosas no es otro que el de te- ner fijos los órganos en su posición natural y facilitarles el movimiento con el líquido aceito- so o suero, que entre sus hojas producen. APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES CAP. II. APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 41. El aparato digestivo, es el conjunto de órganos destinados a recibir y digerir los alimentos, y arrojar al exterior todo lo que se opone a la acción digestiva. Su estudio le distribuiremos en cuatro pá- rrafos, describiendo primeramente el tubo di- gestivo, en segundo lugar sus glándulas, des- pués los alimentos, y finalmente las funciones. I. Tubo digestivo. 42. La boca. La boca, cavidad inicial del tubo digestivo (fig. 24, b), hállase limitada de- lante por los labios, detrás por el velo del pala- dar, arriba por la bóveda palatina, abajo por la lengua, y a los lados por las mejillas. Su orificio anterior se llama orificio bucal y el posterior istmo de las fauces. Dentro de la cavidad bucal se encierran la lengua y los dientes; los cuales van implanta- dos en las mandíbulas y sujetos a ellas por la mucosa de las encías. 43. Dientes. Son los órganos esenciales de la masticación de los alimentos y se hallan enclavados en las cavidades de las mandíbulas, que se llaman alveolos, estando su base libre rodeada por la gingival. Todos los dientes, como vimos en el tejido 62 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES dentario, constan de raíz, o parte engastada en el alvéolo, de cuello, y de corona o región libre. Hay dientes de leche y dientes de reempla- zo. i°. Dentición de leche y su fórmula. La dentición de leche comienza, cuando el niño cumple seis meses, y termina al entrar aquél en los siete años, poco más o menos. La dentición de leche completa exhibe 20 dientes, 10 en cada mandíbula: 8 incisivos, 4 caninos y 8 premolares (fig. 25). Los incisivos (1) sirven para cortar ciertos alimentos, los caninos para desgarrar, y los pre- molares y molares (3) para triturar y moler. Los molares nacen después de los siete años. La última muela, o muela del juicio, no apare- ce hasta la edad de 20 a 36 años, y puede no salir nunca. Se denomina fórmula dentaria el modo de expresar, mediante guarismos y letras, el nú- mero, orden y clases de dientes. He aquí la fórmula de los dientes de leche. 424 F. D. = i Fe F p -• 424 2o. Dentición de reemplazo y su fórmula. La dentición de reemplazo o del hombre adulto consta de 32 dientes (fig. 25), 8 incisivos, 4 ca- ninos 8 premolares y 12 molares. Su fórmula es la siguiente: APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 63 4246 F. D. - i * c H p - + m-. 4246 44. Velo del paladar. Es una gruesa y musculosa membrana, móvil y contráctil, que prolonga por detrás la bóveda palatina, y for- ma la pared posterior de la boca (fig. 24, f). Entre su borde inferior y la base de la lengua existe una abertura, que lleva por nombre istmo de las fauces. De la parte media del borde posterior del velo del paladar se des- prende la úvula o cam- panilla, prolongación vertical de 15 mm. de larga generalmente. Cuatro repliegues mus- culares, denominados pilares del paladar, arrancan de la base de la úvula, siendo dos an- teriores y dos posterio- res. Entre el pilar anterior y posterior de cada lado se encuentra una depresión triangular, la fosa amigdalina, en la que se aloja la amígdala, glándula cerrada. 45. Faringe. Conducto irregular de pa- Fig. 24. La laringe durante la de- glucion. b, Boca; 1, velo del pala- Jar;c> ca fa;inBe; g. epigiotis; e, csof¿igo; D, abertura de la trompa de Eustaquio; A, B, C, cornetes inferior, medio y superior; n, len- gua (Guibert). 64 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES redes muscuosas (fig. 24,c'), que comunica con la boca, fosas nasales y trompa de Eusta- quio (D) por arriba; e inferiormente con la tráquea (d) y con el esófago (e). Mide alrede- dor de 13 centímetros de largura por unos 5 de anchura en la parte media. Fig. 25. Dientes. 1, Incisivos; 2, caninos; 3, premolares y molares (J. Antonelli). Las paredes de la faringe, lo mismo que las del resto del tubo digestivo, presentan tres ca- pas: una mucosa, interna, otra muscular, en el medio, y otra fibrosa, externa. 46. Esófago. Es un tubo de 25 centí- metros de largo y tres de ancho, que baja ver- ticalmente por el tórax (fig. 26 a), atraviesa el diafragma y desemboca en el estómago, me- diante un orificio, llamado cardias. 47. Estomago. El estómago es una vasta cavidad, situada debajo y a la izquierda del diafragma, afecta la forma de gaita gallega (v) y comunica por un lado con el esófago, me- diante el cardias (b), por otro con el intestino, mediante el píloro, agujero dotado de un pode- 65 APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES Fig. 26. a. Esófago; b, cardias; v, estómago; d, píloro; e, duodeno; f, yeyuno; g, íleon; k, ciego; 1, apéndice vermifor- me; h, colon ascendente; m, colon transverso; n, colon des- cendente; o, recto; q, hígado; s, conducto colédoco; p, bazo; c, fondo mayor. roso esfínter o músculojcircular y de'un replie gue de la mucosa en forma'de'válvula, la val vida pilórica (d). 66 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Distínguense en el estómago dos fondos, mayor (c) y menor; y dos curvaturas: una in- ferior, grande y convexa, y otra superior, pe- queña y cóncava. Sus dimensiones son: 20 centímetros el diá- metro transversal, 12 el ánteroposterior, y 9 el vertical. Su estructura es como la del resto del tubo digestivo, pero ofrece algunas particularidades. La túnica interna o mucosa, además de las glándulas mucosas, ofrece las glándulas gástri- cas; y la túnica musculosa o media consta de tres clases de fibras entrecruzadas: longitudi- nales, transversales y oblicuas; éstas últimas constituyen lo que se llama la corbata del suizo. 48. Intestino delgado. El intestino del- gado mide de 5 a 7 metros de longitud y se di- vide en tres partes: a) duodeno (e), que tiene entre 12 y 15 centímetros de largura; b) el ye- yuno, así llamado porque siempre se le encuen- tra vacío en los cadáveres; c) el íleon (g), que termina en el intestino grueso por la válvula íleo-cecal (k). Hállase suspendido el intestino delgado de la columna vertebral por un repliegue del peri- toneo, que lleva el nombrede mesenterio; el cual le envuelve completamente, si se exceptúa la porción duodenal. La superficie interna del intestino presenta válvulas conniventes y vellosidades intestina- les. APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 67 i°. Las válvulas conniventes son repliegues transversales de la mucosa, distantes entre sí cerca de un centímetro. Su crecido número aumenta considerablemente la superficie intes- tinal, y al mismo tiempo impide el avance rá- pido de los alimentos. 2o. Las vellosidades intestinales (íig. 27, o, n, Fig. 27. Estructura del intestino delgado, o, n, e. Vellosi- dades intestinales; s, d, mucosa; f, folículo cerrado; h, glán- dulas de Lieberkühn; g, vaso quilífero; t, p, arteria; m, ve- nas; n, capilares; z, epitelio de una vellosidad (J. Antonelli). e), que se. hallan, así sobre las válvulas conni- ventes, como sobre toda ía pared del intestino, son los órganos de la absorción intestinal. Su 68 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES longitud varía entre dos décimas de milímetro y un milímetro, y su número sube a muchos millones. Cada vellosidad intestinal se compone: a) de un epitelio cilindrico (z); de un dermis conjun- tivo (f), que forma el cuerpo de todo el órgano absorbente; c) de un quilífero central (g); d) de arterias (p) y de venas (m). 49. Intestino grueso. El intestino grue- so abarca tres regiones (fig. 26): ciego, colon y recto. i°. El ciego (K), fondo de saco corto, que sigue después del íleon, se prolonga infe- riormente, formando un cuerpecito arrollado en espiral, el apéndice vermiforme (I); con el íleon constituye la válvula ileocecal, especie de ojal con dos labios, que abren y cierran una hendidura. 2o. El colon rodea el intestino delgado y se divide en: colon ascendente (h), transverso (m) y descendente (n). 30. Por fin el recto, última porción del tubo digestivo, termina en el ano (o), orificio provisto de un esfínter. La superficie interna del intestino grueso pre- senta válvulas conniventes, pero no vellosida- des. La externa exhibe numerosos pliegues, debidos a bandas longitudinales estrechas, que extendiéndose de uno a otro cabo del in- testino y siendo más cortas que él, le obli- gan a plegarse. II. Glándulas del tubo digestivo. 50. Formas de glándulas. Atendiendo APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 69 a su forma, las glándulas pueden ser: i°. tubu- losas, si tienen forma de tubo; 2o. arracima- das, si semejan un racimo. i°. Las tubulosas se subdividen en: a) tubu- losas simples, cuando constan de un solo tubo (fig. 27 bis, i); b) tubulosas compuestas, si ofre- Fig. 27 bis. Formas de glándulas, i, 3, Glándulas tubulosas simples; 2, tubulosas compuestas; 5, arracimadas simples; 6, arracimadas compuestas. cen varios tubos (2), que van a desembocar en uno común, por nombre conducto excretor. 2o. Las arracimadas comprenden: a) las simples, que constan de un solo racimo de va- rios granos o ácinos (5); b) y las compuestas, constituidas por varias simples (6). 51. Glándulas salivares. En la boca existen tres pares de glándulas salivares: i°. glándulas parótidas; 20. submaxilares; 30. sub- linguales. Todas son arracimadas. i°. Las glándulas parótidas (fig. 28, a), de mayor volumen que las restantes, hállanse alojadas debajo y delante del conducto audi- 70 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 28. a, Glándulas parótidas; b, conducto de Stenon; c glándulas submaxilares; d, sublinguales. tivo externo, y vierten su secreción, por el lla- mado conducto de Stenon, a nivel del primer molar superior (b). 2o. Las submaxilares (c) se encuentran den- tro del cuerpo del maxilar inferior. Su con- ducto secretorio, conducto de Warthon, se abre detrás de los incisivos inferiores, echando la sali- va a uno y otro lado del frenillo de la lengua. 3°. Las sublinguales (d), del tamaño de ave- Ilanitas, están situadas debajo de la lengua en un hoyuelo de la mandíbula inferior. Vierten su pruducto a los lados del frenillo de la lengua APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 71 Í)or 5 conductos, uno principal o de Rivznus, y os otros más pequeños, llamados conduc- tos de Walther. 52. Glándulas del estomago. Se divi- den en pepsiníferas y mucosas. i°. Las pepsiníferas (fig. 29, a), que son tu- bulosas compuestas, resi- den en la región cardía- ca, y su número asciende a 5 millones. Sus, tubos están constituidos por dos clases de células, unas cu- boideas (b), elaboradoras del pepsinógeno, que se convierte en pepsina; y otras redondeadas y ma- yores (c), que segregan el ácido clorhídrico. 2o. Las glándulas mu- cosas son arracimadas; se encuentran principalmen- te junto al píloro, aunque también ías haya en toda la mucosa estomacal. AI parecer, solo segregan mucus. Fig. 29. Glándula pepsinífera. a, Conducto excretor; b, célu- las cuboideas; c, células redon- deadas (Belzung). 53. Glándulas del intestino. Son nu- merosísimas y de dos clases: i°. las tubulosas simples o de Lieberkühn (fig. 27, h), esparcidas por casi toda la mucosa. Segregan el jugo in- testinal. 2°. Las arracimadas o de Brüner, 72 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES que producen mucus y están localizadas en el duodeno, siendo visibles a simple vista. 54. Páncreas. Es una glándula arraci- mada; tan parecida a las salivares, que por eso recibió de los antiguos anatómicos el nombre de glándula salival del abdomen. Mide unos 15 centímetros de largura, ofrece color grisáceo, y está situada transversalmente en el asa del duodeno (fig. 30, a , a), relacionándose por de- Fig. 30. Páncreas, cara posterior, a, a, Duodeno; e, conducto de Wirsung f, conducto accesorio; c, conducto colédoco (J. Antonelli). ¡ante con el estómago y por detras con la co- lumna vertebral. El páncreas^tiene una cabeza, limítrofe del duodeno, un cuello, un cuerpo y una cola. Su conducto excretor, el conducto de Wirsung APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 73 (d, e), le recorre de izquierda a derecha; se in- corpora al conducto colédoco (c) del hígado, y juntos los dos desembocan en la ampolla de Vater, que se encuentra en el duodeno. Además del conducto de Wirsung, posee el páncreas otro secundario (f), que se abre tam- bién en el duodeno, un poco más arriba que aquél. La secreción de esta glándula se llama jugo pancreático. 55. Hígado. El hígado es la glándula más grande del abdomen, sobre todo en el feto, y tan importante, que bien merece especial descripción. i °. Forma y otros caracteres. De i .400 gra- mos de peso, de 30 centímetros de anchura, y Fig. 31. Hígado visto por su cara inferior. 1, Lobo derecho; 2, iz- quierdo; 3, lobo cuadrado; 4, lobo de Spiegel; v, vejiga de la hiel; m, conducto colédoco; n, arteria hepática; ca, cava inferior; h, venas suprahepáticas; p, vena porta; ir, impresión renal; id, impresión duo- denal; es, impresión del estómago. 74 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES de color rojo obscuro, el hígado se halla situado debajo y a la derecha del diafragma (fig. 31), y elabora dos productos: la bilis y el glicógeno. Su cara inferior, que es cóncava, exhibe tres surcos en forma de H desvanecida, que dividen el órgano en cuatro lobos: lobo derecho (I) lobo izquierdo (2), lobo cuadrado (3)', lobo de Spie- gel U)- 2o. Conductos y vesícula biliar. La bilis, se- gregada por el hígado, la recogen dos conduc- titos, que se unen a nivel del surco transversal, y forman el conducto hepático (t); el cual, a los tres centímetros de camino, recibe el conducto cístico, que viene de la vesícula biliar (v). Uni- dos los dos tubos, hepático y cístico, constitu- yen el conducto colédoco (m), de unos 7 centíme- tros de largo por 4 milímetros de luz; el cual desemboca, juntamente con el conducto pan- creático, en la ampolla de Vater del duodeno. La vesícula biliar se encuentra protegida por una túnica musculosa, con la que puede expul- sar la bilis, que almacena, en los períodos de actividad digestiva. 30. Vasos y nervios. Los vasos aferentes del hígado son la arteria hepática (n), vaso nu- tridor, que se divide desde luego en dos ramas, derecha e izquierda; y la vena porta, de la que hablaremos más adelante. Los vasos eferen- tes son las venas suprahepáticas (h), que se abren en la cava inferior (ca). Los nervios del hígado proceden del pneumo- gástrico y del gran simpático. APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 75 56. Estructura del hígado. i°. Dos envoltu- ras protegen el hígado, una externa de procedencia pe- ritoneal, y otra interna, que se llama cápsula de Glis- son. Esta segunda hoja emite una túnica suplementa- ria, que, prolongándose en forma de tabiques delgados, divide la sustancia propia del hígado en innumerables corpúsculos, como granos de mijo, que llevan el nom- bre de lóbulos o lobulillos hepáticos (fig. 32). Fig. 32. 1, 2, Células hepáticas; 3, capilares de la arteria hepática; 5, arteria hepática; 6, ramificación de la vena porta; 4 vénula hepá- tica; 7, conductito biliar al rededor del lóbulo; 8, capilares biliares dentro del lóbulo (Guibert). 2o. La sustancia propia del hígado es el hacina- miento de los lóbulos hepáticos, cuyo tamaño pasa algo de un milímetro, y cuyo número llega a 500 por centí- metro cúbico. Como todos son iguales, analicemos uno solo. El lobulillo hepático comprende: 76 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES a) Las células hepáticas, redondeadas, ovales o po- liédricas (1, 2), que componen las tres cuartas partes del hígado y elaboran la bilis y el glicógeno. b) Conductitos biliares (7), que caminan por la pe- riferia del lóbulo y envían ramificaciones muy finas ha- cia el centro y por entre las células hepáticas. De- sembocando unos en otros, forman dos cónductitos, que se sueldan para producir el conducto hepático. c) Las ramificaciones de la arteria hepática (5), que constituye una red de capilares (3). d) Las ramificaciones de la vena porta (6), y sus capilares (9). e) La vénula hepática intralobular (4), que sale de cada lóbulo y que en unión con las de todos los lóbulos originan las venas suprahepáticas. f) Finalmente vasos linfáticos y filetes nerviosos. III. Alimentos. 57. i°. Alimento es el conjunto de sus- tancias, que penetran en el tubo digestivo, y que, digeridas, absorbidas y llevadas por la sangre a todo el organismo, son asimiladas por el protoplasma de las células; las cuales de este modo reparan las pérdidas, que continuamen- te sufren, adquieren energías y se reprodu- cen. 2o. Energía. La energía que se produce diariamente en un organismo humano someti- do a un trabajo módico equivale, por término medio, a 2.450 calorías. El profesor, el predi- cador de oficio, el obrero, gasta al pie de 3700 calorías. El enfermo que guarda cama sólo 1.800. Una buena parte de esta energía se consu- APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 77 me en la realización de las grandes síntesis que el protoplasma de las células ejecuta incesan- temente, y en la producción de trabajo muscu- lar y nervioso. El resto se convierte en calor animal; calor que va desapareciendo poco a poco, ya por radiación y conductibilidad, ya por emplearse en la calefacción de los alimen- tos ingeridos y del aire inspirado. ¿Y de donde vienen esa energía y esas calo- rías que se producen en el cuerpo del hombre? De los alimentos. 58. Clases de alimentos. El estudio concienzudo de las pérdidas diarias del orga- nismo humano ha descubierto que, para que el hombre se conserve y crezca, se necesitan tres clases de alimentos: unos reparadores, otros energéticos, y, por fin, sustancias minerales. Los alimentos reparadores sirven para resar- cir las pérdidas que continuamente sufre el protoplasma celular, y son las sustancias albu- minoideas, entre las que se halla la albúmina de la clara de los huevos, la miosina de los mús- culos, la caseína de la leche, la aleurona de mu- chas plantas. Los alimentos energéticos engendran la ener- gía que se requiere para poder trabajar, tales son: los hidratos de carbono, como el azúcar de' caña, uva y leche y la fécula o almidón; las grasas, por ejemplo, la manteca de cacao, el aceite de oliva y colza; y ciertos alcoholes, co- mo el alcohol etílico o del vino. 78 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Entre los alimentos minerales están ciertas sales y el agua, elemento muy principal en la economía de nuestro organismo, como quiera que forma las tres cuartas partes de su peso bruto, y es el medio de inhibición de los tejidos y el vehículo de los alimentos y de los deshe- chos de la nutrición. Las sales minerales, co- mo los fosfatos de potasio, calcio, magnesio y sodio, los sulfatos, carbonatos y sal común, en parte contribuyen a la reconstitución del pro- toplasma de las células, y en parte entran en la formación de la substancia fundamental de los tejidos. 59. Valor en calorías de los principa- les alimentos. He aquí ahora el valor, en calorías, de los principales alimentos, según Pascault, citado por Fiessinger. Cien gramos de pan 260 calorías. Dos huevos pasados por agua 160 ,, Tres cucharadas de puré de le- gumbres secas y 20 gramos de mantequilla 545 ,, Seis cucharadas de puré de pa- tatas, 20 gramos de mante- quilla y 100 de leche 400 ,, Seis cucharadas de espinaca o de ensalada cocida, con 36 gramos de mantequilla 360 ,, Un litro de leche 700 ,, Ciento cincuenta gramos de pasta de arroz 320 ,, Dos terroncitos de azúcar 6o calorías. Cincuenta gramos de mante- quilla 385 ,, Cien gramos de vino 60 ,, 60. Ración alimenticia. Es de suma im- portancia conocer la cantidad y calidad de materias que el hombre necesita comer diaria- mente, la cual se llama ración alimenticia. La proporción en que estas sustancias han de entrar en la ración alimenticia de un orga- nismo humano, que lleva vida reposada o que trabaja moderadamente, es la que sigue: Alimentos reparadores o subs- tancias albuminoideas 100 gramos.. Alimentos energéticos: Hidratos de carbono: azú- cares, féculas 320 ,, Grasas 140 ,, Alimentos minerales: Agua. 2.800 ,, Sales 30 ,, Prescindiendo del agua y las sales, los prin- cipios energéticos y reparadores son los que producen en nuestro organismo las 2.450 calo- rías, que se gastan diariamente. El trabaja- dor, por consumir 3.700 calorías, requiere una tercera parte más de alimento. AI revés, el enfermo que guarda cama, y que por consi- APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 79 80 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES guíente sólo emplea i .800 calorías, debe co- mer una tercera parte menos. La regla general ha de ser esta: Se deben co- mer diariamente cuatro quintas partes, por lo menos, de alimentos energéticos, y una quinta parte de albuminoides, y además hay que to- mar unos 2.800 gramos de agua y algunas sales minerales. Mas dirá alguien: "¿Cómo vamos a beber casi tres litros de agua al día?" ¡No hay tal! Las sustancias que se ingieren contienen gran cantidad de ella. 61. Alimentos completos. ¿Existe al- guna sustancia natural que, además de agua y sales minerales, contenga cuatro quintas par- tes de principios energéticos y una quinta par- te de albuminoides? Las hay que cumplen con estos requisitos bastante bien, y por eso reciben el nombre de alimentos completos, pudiéndose sustentar el hombre con éllas meses y aun años. Encierran tan notable propiedad los siguien- tes alimentos: la leche, el pan, las lentejas, las habas, las judías, los guisantes, los huevos. La leche es el alimento por excelencia, sobre todo para los infantes. Consta de los princi- pios energéticos, lactosa y crema; de las sus- tancias reparadoras, caseína y albúmina; de gran cantidad de agua y de sales minerales. No obstante, la leche sola no podría sustentar la vida humana por mucho tiempo, pues dicta APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 81 la experiencia que se requiere, para vivir largos años, cierta variedad en la alimentación. En el pan hay de ioaij por 100 de aleuro- na, elemento reparador; de 70 a 80 por 100 de substancias energéticas, como almidón, azú- cares, etc., algunas sales minerales y agua. Las lentejas, judías, habas y guisantes nutren más y producen incomparablemen- te más energía que toda clase de carne y pes- cado, ya que encierran de 23 a 25 por 100 de albuminoides y de 53 a 61 de hidratos de car- bono, contando la carne con 22 por 100 de lo primero y solo con 0,5 por ciento de lo segun- do, y el pescado con 17 y con 0,5 por 100, res- pectivamente. Hasta el garbanzo aventaja la carne en po- der alimenticio, puesto que tiene 22 por 100 de albuminoides y 57 por 100 de hidratos de car- bono. 62. COMPOSICION DE ALGUNOS ALIMENTOS. He aquí la composición de algunos alimentos, que nos in- teresan más: ALIMENTOS Agua Albu mi - noide». Hidr ato» de carbono Grasa Leche de vaca 87 4 5 4 Queso de nata . 29 25 4 36 Huevos 73 12 poco 12 Arroz 13 8 75 1 Habas 14 25 47 2 Habichuelas 11 23 55 2 Lentejas . 12 25 52 2 Pan ordinario 37 8 57 1 82 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES ALIMENTOS Agua Albumi - noides Hidratos de carbono Grasa Patatas 74 2 21 poco Cebolla 86 I 10 poco Coliflor 90 2 5 poco Lechuga 94 I 2 poco Manzanas 84 poco 12 0 Peras 85 poco 13 0 Uvas 79 I 16 0 Nueces Ciruelas en com- 7 16 12 58 pota Carne de ternera 28 2 65 poco grasa Carne de cerdo 72 l8 poco 7 grasa Carne de cerdo 47 14 0 37 magra 72 ' 20 0 6 Gallina 70 l8 I 9 Merluza 79 l8 0 poco 63 Caracteres de los alimentos reparadores y energéticos. i°. Una de las propiedades délos alimentos reparadores o sustancias albuminoideas es la de parecerse a los coloides, por lo cual cristalizan di- fícilmente y apenas pueden pasar a través de las mem- branas. La mayor parte de los albuminoides gozan de dos propiedades contrarias, que manifiestan en dis- tintos tiempos: la solubilidad y la insolubilidad. Así la albúmina y la caseina son normalmente solu- bles, pero a la temperatura de 70 grados la primera y bajo la acción de un ácido la segunda se coagulan, tor- nándose insolubles. El jibrinógeno está disuelto en la sangre; mas se coagula al aire libre. 2o. Los hidratos de carbono se llaman así porque contienen los átomos de hidrógeno y de oxígeno en la APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 83 misma proporción, en que los presenta el agua. El principal de todos es el almidón o fécula, que aparece en forma de granitos redondeados, insolubles en el agua. A los 65 grados de temperatura los granos de almidón se hinchan, se pegan unos a otros y acaban por formar una masa gelatinosa, que es el engrudo. Si se hace hervir el almidón en agua ligeramente aci- dulada, primero se transforma en dextrina y maltosa! y estas dos sustancias pasan después a convertirse en glucosa. 3o. Las grasas son insolubles en el agua, pero se disuelven en sulfuro de carbono y en éter. Sus propie- dades, llamadas emulsión y saponificación, deben sa- berse: a) Emulsión. Cuando se agita una grasa en so- lución débilmente alcalina, se divide en innumerables gotitas, es decir se emulsiona. El líquido resultante, blanquecino lleva el nombre de emulsión, b) Sapo- nificación. Si se hace hervir una grasa con potasa o sosa, primeramente se emulsiona; pero luego por hidra- tación se desdobla en glicerina y en un ácido graso, esto es, se saponifica; y este desdoblamiento se llama sapo- nificación. En élla la glicerina se disuelve en el agua y el ácido resultante se une a la base añadida, ya sea potasa, ya sosa, para formar un jabón. Ejemplo: la oleína, hervida con potasa, daría glicerina más oleato de potasa. IV. Funciones del tubo digestivo. 64. Dos son las principales funciones del tubo digestivo: la digestión y la absorción. Digestión. Es el conjunto de transfor- maciones, que experimentan los alimentos a su paso por todo el tubo digestivo. La digestión comienza en la boca, continúa y se desarrolla en el estómago, y acaba de efectuarse en el in- 84 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES testino. Por consiguiente trataremos: A, de la digestión inicial; B, de la digestión en el es- tómago; C, de la digestión en el intestino. A. Digestión inicial. Abarca la mastica- ción, la insalivación y la deglución. 65. i°. Masticación. Aprehendidos los alimentos sólidos con las manos y labios, y de- positados en la boca los líquidos por decanta- ción o succión, bien pronto comienzan aquéllos a ser triturados por los dientes y muelas, fe- nómeno que se denomina masticación, y que se verifica mediante los movimientos de la mandíbula inferior, que sube, baja y se desliza de derecha a izquierda, y los de la lengua; la cual obra además como órgano táctil, analizan- do el bolo alimenticio para permitirle o no el paso a la faringe. 66. 2o. Insalivación. AI estar triturán- dose los alimentos, se excitan las glándulas sa- livares, y de'ellas sale la saliva para impregnar- los. He ahí la insalivación. La saliva procedente de los tres pares de glándulas salivares, o sea, la saliva mixta, es un líquido opalino, transparente y espumoso por las numerosas burbujas de aire que contiene; se compone de 99 por ciento de agua, que lleva disueltas varias sales, de mucina y de una dias- tasa, llamada ptialina. La saliva desempeña principalmente un pa- pel mecánico, contribuyendo a formar y lubri- ficar el bolo alimenticio. Pero también con- APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 85 tribuye algo a la digestión de las sustancias fe- culentas, mediante su ptialina. Por consi- guiente, se debe procurar que los alimentos se trituren despacio en la boca, desarraigando la costumbre de engullirlos con rapidez. 67. 3.0 Deglución. Es el acto por el cual el bolo alimenticio pasa de la boca al estómago. Se verifica en tres tiempos: tiempo bucal, tiem- po faríngeo, tiempo esofágico. Durante el tiempo bucal, el istmo de las fauces se excita al contacto con el bolo alimenticio y prorrumpe en una serie de movimientos reflejos, que comprimen el bolo, empujándolo hacia la faringe. Seguidamente la faringe, por contracción de sus músculos longitudinales se alza, recibe el bolo alimen- ticio y luego, contrayendo sus músculos circulares, al punto le hace caminar hacia el esófago. En todo este tiempo faríngeo los alimentos evitan dos falsas vías: los orificios posteriores de la nariz, porque entonces se hallan cerrados por los músculos estáfilo-faríngeos, y la abertura superior de la tráquea, que se encuentra tapada por la epiglotis (fig. 24, g). AI tiempo faríngeo, sigue el esofágico. Ya en la ex- tremidad inferior de la faringe el bolo alimenticio, los músculos del esófago le obligan a progresar, merced a sus movimientos peristálticos, hasta que, dándole el último empujón a nivel del cardias, le lanzan al estó- mago. B. Digestión en el estómago. Tiene lugar mediante fenómenos mecánicos y químicos. 68. Fenómenos mecánicos. El examen radioscópico nos permite observar los movi- mientos mecánicos del estómago, los cuales se 86 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES verifican de esta manera. Acumulados los ali- mentos en el gran fondo de saco, comienzan a desplazarse, formando dos corrientes, una que sígue la curvatura mayor (fig. 33, c) y otra que Fig. 33- Circulación del alimento en el estómago, a, píloro; n, cardias; b, curvatura menor; c, curvatura mayor. va por la curvatura menor (b); al llegar cerca del píloro (a), las dos corrientes se funden en una central, que se dirige al cardias, para lue- go dividirse en las dos anteriores. Los movimientos que se efectúan de arriba abajo, o sea, del cardias al piloro se denominan peristálticos, mientras que los que se realizan en sentido inverso se llaman antiperistálticos. Y unos y otros tienen por objeto la mezcla íntima de los alimentos con el jugo gástrico, para cons- tituir una papilla, que lleva el nombre de qui- ma; y se deben no solo a las contracciones de la túnica musculosa del estómago, sino tam- bién a las sacudidas bruscas del píloro. APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 87 Y ¿cuánto dura la evacuación del estómago Heno? Según Leube, eso depende de la clase de alimentos y de la naturaleza de los indivi- duos; pero generalmente no excede de cinco a siete horas. Se prueba experimentalmente que primero atraviesan el orificio pilórico los líquidos, des- pués pasan los hidratos de carbono, siguen los albuminoides y por fin salen las grasas. 69. Fenómenos químicos. Se deben a la acción del jugo gástrico, líquido claro, de olor desagradable, y de reacción ácida. Compóne- se: de qq por ciento de agua; de varias sales, a saber, cloruro de sodio y fosfato de calcio; de ácido clorhídrico libre; de algo de mucus; de tres diastasas, la pepsina, la presura y la lipasa. i°. Acción del ácido clorhídrico. Se ignora en qué células se forma este ácido, por lo que se cree que procede de los cloruros. Confírma- se esta creencia por la circunstancia de que el régimen declorurado hace desaparecer la acidez gástrica, y los que padecen de hiperclorhidria mejoran, absteniéndose de cloruros- Venga de donde viniere, el ácido clorhídrico desempeña un papel muy importante en la digestión estomacal; pues gracias a él el pepsi- nógeno de las células pépsicas se transforma en pepsina; y la pepsina puede ejercer su acción sobre los albuminoides. 2o. Acción de la pepsina. La pepsina di- giere los albuminoides, en un medio ácido, pa- 88 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES ra lo cual los transforma primero en propepto- nas y más tarde en peptonas. Las peptonas son ya albuminoides asimilables. 3". Acción de la presura y de la lipasa. La presura es un fermento que tiene la virtud de coagular la caseína de la leche. La lipasa ac- túa sobre las grasas, ya emulsionadas, convir- tiéndolas en gíicerina y ácidos grasos. 70. Secreción del jugo gástrico. La cantidad de jugo gástrico segregada por el es- tómago de un hombre adulto es más de lo que se cree. En 24 horas alcanza a 1500 centíme- tros cúbicos. Mas la secreción de jugo gás- trico no es continua, sino intermitente. El contacto de los alimentos con la mucosa del estómago es la primera causa de la secre- ción del jugo gástrico. Pero basta la vista, la olfación, el gusto, el recuerdo de un alimento, para que el estómago segregue jugo gástrico. De ahí, que si a un perro con fístula gástri- ca y cortado el esófago, se le pone en la boca comida, su estómago comienza a producir ju- go digestivo, como si realmente estuviera en contacto con algún alimento (I). U). Fístula gástrica. Se practica una incisión en el vientre de un perro, a nivel del estómago; tráese hacia fuera la pared de esta cavidad y en ella se hace otra abertura, como la verificada en el vientre; a continuación se cosen los bordes de las dos llagas. Pocos días después la inflamación misma pega íntimamente las paredes del estómago y del abdomen, quedando establecida comu- nicación entre la cavidad estomacal y el medio ambiente. In- trodúcese entonces en la abertura una cánula con dos placas en los extremos a modo de cabeza de gemelos, y a la cánula se adap- ta un balón de caucho, provisto de una llave. Para obtener jugo APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 89 Quede, pues, establecido que no solo una comida real, sino también una comida ficticia puede ser causa de la secreción del jugo gás- trico. C. Digestión en el intestino delgado. Del mismo modo que el estómago, el intestino delgado presenta fenómenos mecánicos y quí- micos. 71. Fenómenos mecánicos. Al abrir el vientre de un animal, se ve bullir el intestino, como bulle un montón de gusanos, y por eso se dice que tiene movimientos vermiculares. Se- mejantes movimientos, que llevan el nombre de peristálticos y que se deben a la contracción y relajación alternativa de fibras musculares, cir- culares y longitudinales, desempeñan el impor- tante papel de empujar el alimento hacia de- lante, siendo más rápidos en el duodeno e íleon que en el colon. Tres horas próximamente dura la progresión de las sustancias alimenti- cias desde el píloro hasta el ciego, según lo comprueba el método radiográfico. La existencia de movimientos antiperistálti- cos en estado normal es discutible, pero en cambio no da lugar a dudas en casos patológi- cos, como durante los vómitos biliares. 72. Fenómenos químicos. Los fenóme- nos químicos tienen por objeto convertir el gástrico se da de comer carne al animal, y bien pronto comienza a rezumarse el líquido apetecido por las paredes del estómago y caer dentro del balón. 90 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES quimo en quilo, materia absorbible y asimila- ble; y el conjunto de todos ellos se llama qui- lificación. Tres factores intervienen en fun- ción tan interesante: i°, el jugo pancreático; 2o, la bilis; 30, el jugo intestinal. 73. Jugo pancreático. Estudiemos, a) sus propiedades y su composición ;b) su acción. a) Si practicamos una fístula pancreática en el conducto de Wirsung, obtendremos jugo pancreático, que es incoloro, de sabor algo sa- lado, viscoso y de reacción alcalina. Se com- pone de agua, sales (cloruro sódico, carbonato sódico y fosfato cálcico), de una cantidad pe- queña de materias grasas, y sobre todo de tres principios diastásicos: amilopsina, tripsina y esteapsina. b) La amilopsina del jugo pancreático di- giere las sustancias feculentas, que no ha di- gerido la saliva, transformándolas en maltosa. La tripsina, segregada por el páncreas en es- tado de tripsinógeno, que se convierte en trip- sina al contacto con la enterozinasa intestinal, tiene la virtud de transformar los albuminoi- des en peptonas. Finalmente el jugo pancreático, por medio de su esteapsina digiere las grasas, que no han sido sometidas a la acción del jugo gástrico, emulsionándolas y hasta saponificándolas. 74. 2o. Bilis. La bilis es un líquido ama- rillo dorado, al salir del hígado; pero la alma- cenada en la vesícula biliar y la expuesta al APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 91 aire libre ostenta color verdoso. Su reacción es neutra o ligeramente alcalina, y la cantidad segregada diariamente pasa de un kilogramo. a) Composición de la bilis. Tiene: «) 90 por ciento de agua; ) sales minerales, princi- palmente cloruro, carbonato y fosfato de sodio, X) sales de ácidos orgánicos, como el glicocola- to y taurocolato de sodio; 5) materias coloran- tes, sobre todo la bilirubina, amarilla, y la biliverdina, verde. b) Acción de las bilis. La bilis contribuye a la emulsión de las grasas y a que sean absor- vidas por las vellosidades del intestino. Ade- más, ejerce una acción antipútrida, impidiendo que se corrompan los residuos de la digestión. 75. 3o. Jugo intestinal, y su acción. Se- gregado por las glándulas tubulosas y arraci- madas del intestino, el jugo intestinal es un líquido amarillento, coagulable por el calor, muy alcalino, y posee cuatro fermentos: la in- vertasa, la lactasa, la maltasa y la enterozinasa. a) Merced a su invertasa este jugo digiere el azúcar de caña (sacarosa), principio soluble pero no asimilable, convirtiéndole en glucosa y levulosa en presencia del agua; b) la lacta- tasa obra sobre el azúcar de leche (lactosa), transformándole en glucosa; c) la maltasa con- vierte también en glucosa otro azúcar (malto- sa); d) por fin a la enterozinasa se debe la for- mación de la tripsina del jugo pancreático. D. Digestión en el intestino grueso. Los 92 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES fenómenos químicos, que ocurren en el intesti- no grueso, son ajenos a la digestión; pues se reducen a fermentaciones. Por esta causa so- lo hablaremos de los fenómenos mecánicos. 76. Fenómenos mecánicos del intestino grueso. Los movimientos del intestino grue- so se caracterizan por ser más lentos que los del intestino delgado. El paso de las mate- rias por este intestino dura unas tres horas, mientras que en el intestino grueso dura doce y aun veinte. La permanencia de las heces fecales en el ciego aumenta mucho esta dura- ción. Van avanzando lentamente las heces fecales en virtud de movimientos peristálticos, y se van acumulando en la S ilíaca y en el recto, hasta que al fin, son lanzadas afuera, mediante la defecación. Ordinariamente este acto se verifica en virtud de la acción simultánea de los músculos del abdomen y del diafragma, si bien puede realizarse por la sola contracción de las fibras musculares, circulares y longitu- dinales, del intestino grueso. 77. Absorción. Se llama absorción el pa- so de una sustancia desde el medio exterior a la sangre. Por consiguiente la absorción in- testinal, de que aquí trataremos, será el paso del quilo, a través de las vellosidades intestina- les, a la sangre. El aparato de la absorción intestinal le constituyen las vellosidades intes- tinales (fig. 27, o, n, e,). APARATO DIGESTIVO Y SUS FUNCIONES 93 i°. Quilo. Digeridos y transformados to- dos los alimentos, se convierten en una papilla lechosa, llamada quilo, el cual se compone de agua, sales minerales, glucosas, peptonas y grasas emulsionadas. Todas estas sustancias son ya absorbióles y asimilables. 2o. Condiciones para la absorción. Para que haya absorción se requiere: a) que las ve- llosidades intestinales estén empapadas en el lí- quido absorbible, o sea, en el quilo, como así suele verificarse; ó) que las paredes de las ve- llosidades sean osmóticas, es decir, que se de- jen atravesar de las sustancias absorbióles; c) y que la sangre no se encuentre saturada de sustancias ya absorbidas. 3°. Causas de la absorción. Convienen los fisiólogos en que la absorción se verifica por dos fenómenos físicos: osmosis y difusión. Mas creo que de ningún modo se puede expli- car la absorción por solo fuerzas físicas. Y si no, que se me demuestre que los glóbulos de grasa pueden penetrar en la sangre por las leyes de la osmosis. Nadie podrá hacerlo jamás. Así que es forzoso admitir otra causa de la absorción, a saber: las apetencias celulares, o una fuerza de atracción fisiológica, que radique en las células del epitelio de las vellosidades. 78. 4o. Vías de los productos de la diges- tión. Ya en el interior de las vellosidades in- testinales, los productos resultantes de la di- gestión pueden echar por una de dos vías, para 94 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES llegar a la sangre: o por la vía linfática, o por la vía venosa. a) Vía linfática. Las grasas emulsiona- das atraviesan poco a poco el epitelio de las vellosidades intestinales (fig. 27, z), después el dermis (f) y al fin el quilifero central (g). Llenos los vasos quilíferos de gotitas de gra- sa, aparecen de una blancura notable, lo que ha hecho que se Ies denomine vasos lechosos. El quilo de los vasos quilíferos va a deposi- tarse en la cisterna de Pecquet (fig. 34, o), de Fig. 34- Vías de los productos de absorción, o, cis- terna de Pecquet; c. th, conducto torácico; n, gran vena linfática; vp, vena porta (Morat et Doyon). donde sube por el conducto torácico (c. th) a APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION 95 desembocar en el nacimiento de la vena sub- clavia izquierda. b) Via venosa. El agua, peptonas, glucosa y sales, después de pasar a través de las vello- sidades, penetran en los capilares de las venas del intestino (int), y de aquí van a la vena por- ta (vp). CAP. III. APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION 79. El aparato circulatorio es el conjunto de órganos, que tienen por objeto efectuar la circulación sanguínea. Y se llama circulación la función en virtud de la cual la sangre se mue- ve por todos los tejidos del organismo huma- no. I. Aparato circulatorio. 80. División. El aparato circulatorio san- guíneo comprende: i, el corazón, órgano cen- tral, que por medio de sus contracciones rítmi- cas pone en movimiento la sangre; 2o, las arte- rias, vasos, que salen del corazón y llevan san- gre pura a los tejidos; 30, las venas, vasos que arrancan de los órganos y traen al corazón san- gre impura; 40, los capilares, vasos microscópi- cos, que unen las arterias con las venas. 81. Corazón. El corazón ocupa la parte media de la cavidad torázica (fig. 35). Está 96 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES situado entre los dos pulmones, en- cima del diafrag- ma, delante de la columna vertebral y detrás del ester- nón y de los cartí- lagos costales, que le protejen a ma- nera de escudo. Mantiénese en es- ta posición por los grandes vasos que de él parten y so- bre todo por una envoltura serosa, llamada pericar- dio. Su largura y anchura vienen a ser de diez centí- metros, y su espesor de cinco a seis. 82. Morfología. El corazón tiene forma de cono aplanado de delante atrás; su base se halla dirigida hacia arriba, a la derecha y atrás; su vértice o punta hacia abajo y a la izquierda. Visto exteriormente, se observan en él dos surcos (fig. 36), uno transversal y otro longitu- dinal, en los que se albergan sus arterias y ve- nas coronarias y sus ne vios. Interiormente el corazón se compone de cuatro cavidades (fig. 37): dos aurículas y dos Fig. 35. 1, Corazón; 2, 3, pulmones; 4 es- tómago; 5, hígado; 6, intestino grueso; 7, intestino delgado. 97 APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION Fig. 36. El corazón visto por su cara anterior. ventrículos. La aurícula derecha (b) comuni- ca con el ventrículo del mismo lado, mediante 98 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 37. Corte longitudinal esquemático del corazón, a» Cava superior; b, aurícula derecha; c, cava inferior; d> ventrículo derecho; f, ventrículo izquierdo; g, aurícula izquierda; h, i, q, r, venas pulmonares; p, arteria subcla- via derecha; n, carótida derecha; m, carótida izquierda; I, subclavia izquierda; k, arteria pulmonar izquierda; o, arteria pulmonar derecha; 1, orificio aurículo ventri- cular izquierdo; 4, derecho; 2, orificio aórtico; 3, orificio pulmonar (J. Antonelli). un orificio, el crificio auriculo-ventricular dere- cho (4); la aurícula izquierda (g) está en comu- nicación con el ventrículo izquierdo por el orifi- cio auriculo-vertricular izquierdo. Mas ni las aurículas, ni los ventrículos, tienen comunicación entre sí, a causa de estar comple- tos los tabiques interauricular e interventricu- lar; no obstante en la niñez el tabique interau- APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION 99 ricular se encuentra abierto por un orificio, el agu jero de Botal, que se va cerrando poco a poco. Cada ventrículo ofrece dos orificios, el auri- rículo-ventricular (I, 4) y el arterial (2, 3). El orificio aurículo-ventricular izquierdo (I) se abre y cierra merced a una válvula, denomina- da mitral, el orificio aurículo-ventricular dere- cho está provisto de otra válvula, que se llama tricúspide (4). El orificio arterial izquierdo (2) o aórtico está ocupado por la válvula sig- moidea, que presenta tres pliegues (fig. 38, A, B); los cuales aparecen como un nido de go- londrina; el orificio arterial derecho le obtu- ra otra válvula sigmoi- dea, idéntica a la ante- rior. Del orificio aórtico arranca la arteria aórti- ca y del orificio arterial derecho sale la arteria pul nonar. En la aurícula iz- quierda (fig. 37, g) se destacan cuatro orificios, correspondientes a las venas pulmonares (h, i q, r), y el aurícu- lo-ventricular izquierdo. En la aurícula de- recha existen, además del orificio aurícu- lo-ventricular derecho, ios dos pertenecientes a las bocas de las venas cavas superior (a) e inferior (c), y otro en que termina la vena co- ronaria. Fig. 38. A, Válvula sigmoidea con sus tres pliegues. B, Boca de la arteria aorta, abierta para que se vean lo tres pliegues de la válvula sigmoidea (Guibert). 100 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES La superficie interior de los ventrículos ofre- ce todo un sistema de eminencias carnosas, que llevan el nombre de columnas carnosas del co- razón. De las principales de estas columnas o pilares parten cuerdas tendinosas, que van a las válvulas mitral y tricúspide. 83. Estructura. Si damos un corte a las paredes del corazón, veremos que constan: i °, de una envoltura externa, o pericardio, que como toda serosa, se compone de dos túnicas, una superficial, fibrosa y fuerte, en contacto con las pleuras de los pulmones, y otra interna, delgada, destinada a favorecer los movimien- tos de la viscera; 2o, del miocardio, constituido por fibras musculares estriadas, aunque invo- luntarias; 3°, del endocardio, tenue membrana endotelial, que tapiza las cavidades cardíacas y que se continúa por el interior de todos los vasos sanguíneos. 84. Arterias. Tres partes se distinguen en toda arteria: i°, una túnica externa con al- gunas fibras elásticas; 2o, una túnica media, constituida por muchas fibras elásticas y mus- culares; 3°, y una interna, formada por endo- telio. Las arterias se distinguen de las venas, porque, si se cortan, permanecen abiertas; ade- más carecen de válvulas y caminan ordinaria- mente por las regiones profundas. Así como la inflamación del pericardio, del miocardio o del endocardio origina enfermeda- des graves, a saber, la pericarditis, la miocardi- APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION 101 tis o la endocarditis, así las gruesas arterias se pueden inflamar y formar bolsas de sangre, produciendo aneurismas. 85. Ramificación arterial. Todas las arterias nacen de dos troncos: la arteria pul- monar y la arteria aorta. La arteria pulmonar sale del ventrículo derecho (3) y se divide al punto en dos ramas (k, o), que va a los pulmo- nes, para ramificarse allí innumerables veces. La arteria aorta presenta tres regiones: Io, aorta ascendente (2); 20, cayado de la aorta (fig. 39, I); 30, aorta descendente. i°. Déla aorta ascendente y en su mismo origen salen las arterias coronarias, que nutren el corazón. 2°. En el cayado de la aorta se destacan primeramente el tronco braquio-cefálico (2), que a los tres centímetros se parte en dos ra- mas: la carótida derecha (4) y la subclavia de- recha (3); vienen enseguida la carótida izquier- da (5) y la subclavia izquierda (6), las cuales nacen aisladamente. La última se dirije al brazo y le recorre con el nombre de humeral, penetrando después en el antebrazo y divi- diéndose en radial (15) y cubital (16). 3°. La aorta descendente, hasta llegar al dia- fragma (d), origina: las bronquiales, esofágicas, intercostales y diajragmáticas. Por debajo del diafragma la aorta exhibe el tronco celiaco (7), que se divide en tres ramas: la arteria esplénica (8), nutricia del bazo, la coronaria estomáqui- 102 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 39. Ramificación de ¡as arterias y venas. 1, Cayado de la arteria aorta; i, vena cava inferior; s, vena*cava superior; z, vena azigos mayor; x, vena azi- go menor; d, diafragma. (La explicación de lo restante véase en el texto). APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION 103 ca, irrigadora del estómago (9), y la hepática (10), vaso alimenticio del hígado. Siguen in- mediatamente: la arteria mesentérica superior quese distribuye por los intestinos, las arte- rias renales (II) o del riñon, la arteria mesen- térica inferior, que se dirige al colon y recto. A nivel de la pelvis la aorta se bifurca, en- gendrando las dos arterias iliacas primitivas (12), destinadas a regar las piernas. Cada ilíaca primitiva se divide en dos, externa (13) e interna (14). La ilíaca externa va recibien- do los nombres de Jemeral, poplítea, etc, según las regiones por donde pasa. 86. Venas. Las venas, siempre más nu- merosas que las arterias, se componen de tres túnicas: una externa muy gruesa, de tejido conjuntivo; otra media, con fibras musculares y clásticas, pero en menor numero que en las arterias: otra interna, formada de endotelio. Las venas nacen de los capilares por tenues radículas, que se unen en el curso de su trayecto y forman ramos, los ramos origi- nan ramas, las ramas finalmente constituyen dos grandes troncos que se denominan vena ca- va superior (s) y vena cava inferior (i), y que desembocan en la aurícula derecha. La vena cava superior resulta de la fusión de los dos troncos braquiocefálicos venosos, com- puestos cada uno de la vena subclaiia y de las venasyugulares desu lado respectivo (e, n; a, o) Recoge la sangre de la cabeza, cuello y miem- bros superiores. 104 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES La vena cava injerior se forma de las venas ilíacas (g, h), y a su paso para la aurícula dere- cha se agranda con la influencia de las venas renales (m) y suprahepálicas (f). Muy cerca de la confluencia de las dos ilía- cas nace la vena azigos, y va a verter su sangre (z) en la cava superior (s). Próximamente a nivel de la anterior tiene su origen otra vena más pequeña, la semiacigos (x), que desemboca en la azigos. Finalmente existe una vena muy original, la vena porta (fig. 34, vp), que presenta capilares en su ori- gen y en su término, es decir: en las vellosidades intestinales, don- de nace, y en el hígado (F), don- de muere. La vena porta se for- ma con la vena esplénica o del ba- zo, la vena gástrica o del estóma- go, y las venas mesentericas, naci- das en los intestinos. Las venas pueden presentar di- lataciones, sobre todo las de las piernas; y de las personas, que tie- nen en las venas estas bolsas, de- cimos que padecen várices. De trecho en trecho las venas ofrecen repliegues membranosos (íig. 40, v), dispuestos por pares y colgados de sus pare- des, a modo de nidos de paloma, con la cavi- dad de cara al corazón son las válvulas; las cuales se anlanan. oara aue la sangre afluva al Fig. 40. Válvulas de las venas (J. An- tonelli). APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION 105 organo central, y se ponen tensas y se bajan para que no pueda volver a los capilares. No todas las venas tienen válvulas, pudiéndose decir en general que las poseen las que con- ducen sangre contra la acción de la gravedad. 87. Capilares. Entre las últimas arte- ríolas y radículas venosas median innumera- bles tubitos microscópicos, de 6 a 10 mieras, llamados vasos capilares, cuya pared es una simple capa de células alargadas (fig. 11 bis), continuación del endotelio de las arteríolas y vénulas. A través de los capilares se efectúan los cambios osmóticos entre la sangre y las cé- lulas, y pueden salir los leucocitos a ejercer su fagocitosis. II. Circulación. 88. Sangre. La sangre, líquido el más abundante y el de mayor importaneia de la economía humana, circuía por nuestro orga- nismo, llevando a todas ías células oxígeno y materiales de reparación, y recibiendo de ellas productos de deshecho. AI hablar del tejido sanguíneo, dijimos lo suficiente sobre los elementos figurados de la sangre, ahora indicaremos algo acerca de: i°, su hemoglobina; 2o, su coagulación; 30, de la sangre arterial y venosa. 89. i°. Hemoglobina. La importancia de este pigmento rojo salta a la vista. La bemo- 106 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES globina fija el oxígeno en el acto de la respira- ción pulmonar, convirtiéndose en oxihemoglo- bina, compuesto muy inestable. ( argados los glóbulos rojos de oxihcmoglobina, la transpor- tan a todos los tejidos donde dejan libre el oxígeno, continuando después su marcha con solo hemoglobina. De esta suerte los glóbu- los rojos figuran como los vehículos del oxige- no, que se requiere, para la respiración de to- dos los elementos anatómicos del organismo. 2o. Coagulación de la sangre. La sangre, cuando sale de los vasos, se coagula, solidifi- cándose y formando cuágulos que se componen de fibrina, glóbulos blancos y glóbulos rojos. Poco después el cuágulo se retrae, rezumándo- se de él el suero. Entonces la sangre queda dividida en dos partes, cuágulo y suero. El suero, líquido exudado del cuágulo es un pro- ducto artificial, muy distinto del plasma vi- viente de la sangre. La coagulación se verifica por formarse fibri- na en la sangre extravasada, a expensas del fibrinógeno del plasma sanguíneo .y mediante la acción del fermento plasma, segregado por los leucocitos alterados. 3°. Sangre arterial y venosa. La sangre ar- terial, al salir de los pulmones, es de color rojo bermellón, permaneciendo constante su com- posición en todo su recorrido; mientras que la sangre venosa, cuando parte de los órganos, tiene un color rojo oscuro, variando mucho sus elementos, según las regiones de donde sal- APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION 107 ga. Así la sangre venosa de las venas intesti- nales abunda en productos digeridos, de que carece la de las venas yugulares. 90. Los DOS SISTEMAS DE CIRCULACION. LosTvasos que'van del corazón a los capilares de ios órganos,"en general, ejercen una función muy distinta de la que desempeñan los que salen del cora- zón para los pulmo- nes. De ahí que ha- ya dos sistemas de circulación. Y como un sis e- ma es mayor que el otro, por eso se dice: sistema de la gran circulación o de la circulación general y sistema de la peque- ña circulación. Forman el sistema de la gran circulación (fig. 41) el ventrícu- lo izquierdo (I), la aorta con todas sus infinitas ramificacio- nes, las venas que hacen escolta a todas estas arterias, las dos cavas, superior e in- Fig. 41. Esquema del corazón y los vasos, e, Aurícula derecha; f, ventrículo derecho; k, aurícula izquierda; 1, ventrículo izquier- do; m, m, aorta; a, arteria pulmonar; d, ca- pilares de los pulmones; i, venas pulmona- res; x, capilares de los miembros; x', capi- lares de la cabeza; S, capilares del intestino; q, p, continuación de la arteria aorta; r, ra- ma arterial de los intestinos; o, cava supe- rior; w, cava inferior; t, vena porta; y, ve- nas suprahepáticas; u, hígado (Guibert). 108 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES ferior (o, w), y la aurícula derecha (e). El segundo sistema, descubierto por nuestro compatriota Servet, le componen el ventrí- culo derecho (f), la arteria pulmonar, los ca- pilares pulmonares (d), las venas pulmonares (i) y la aurícula izquierda. Las arterias de la circulación mayor son nu- tricias, porque llevan sangre arterial, es decir, pura, a los órganos; en cambio las arterias de la circulación menor conducen a los pulmones sangre venosa o impura, cargada de anhídrido carbónico, para que allí se purifique. Jamás en esta doble circulación se mezcla la sangre arterial con la venosa, por lo cual se di- ce que la circulación del hombre es no solo do- ble sino también completa. 91. Causas de la circulación de la sangre. La sangre se mueve por la desigual- dad de presión que existe en las distintas re- giones del aparato circulatorio, y esta desi- gualdad de presión la mantienen los ventrícu- los con sus rítmicas contracciones. Los ven- trículos, al contraerse con energía, producen grandes presiones, impeliendo la sangre hacia las arterias y obligándola a vencer la enorme resistencia que ofrecen, sobre todo, los vasos capilares a causa de la pequeñez de su calibre. A continuación de los capilares vienen las venas donde la presión es escasa, porque desembocan en las aurículas, que, al distenderse obran co- mo bombas aspirantes. APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION 109 Las contracciones de los ventrículos y las dilataciones de las aurículas son las causas de la circulación de la sangre. 92. Circulación en el corazón. Las aurículas y los ventrículos se contraen y di- latan alternativamente. La dilatación de las aurículas o de los ventrículos recibe el nombre de diástole auricular o ventricular, y su con- tracción se llama sístole. Las aurículas se contraen al mismo tiempo, así como también los ventrículos. Y entre el fin de la sístole ven- tricular y principio de la sístole auricular el corazón descansa un momento. El tiempo transcurrido entre dos sístoles auriculares consecutivas lleva el nombre de revolución < ardíaca, y dura o",8. El número de sístoles ventriculares, o sea, el número de la- tidos del corazón es de 70 a 75 por minuto. Estudiemos ahora lo que acaece en los distin- tos tiempos, que la revolución cardíaca abarca. Mientras duran las diástoles auriculares, la sangre entra por las venas cavas en la aurícula derecha, y por las venas pulmonares en la au- rícula izquierda. Sobrevienen al punto las sístoles auriculares, y la sangre, no pudiendo refluir a las venas por- que chocaría contra la que baja, se introduce en los ventrículos, entonces dilatados, a través de las válvulas aurícula-ventriculares, que ceden. Llénanse de sangre los ventrículos, a la sa- 110 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES zón en diástole, y seguidamente ocurren las sístoles ventriculares. La sangre comprimida, tiende a salir por cuatro orificios: por los dos aurículo-ventriculares, por el aórtico y por el pulmonar. Mas, como los dos primeros se cierran herméticamente al impulso de las sístoles, mediante las válvulas tricúspide y mitral, el líquido sanguíneo no puede menos de lanzarse por el orificio aórtico y por el de la arteria pulmonar, cuyas válvulas sigmoideas se abren en dirección de los vasos. AI llegar la sangre a las arterias y querer re- fluir a los ventrículos, las válvulas sigmoideas se lo impiden por que se cierran. Terminadas las sístoles ventriculares, se re- lajan los ventrículos, que entran en diástole. Entonces todo el corazón descansa, porque en aquel mismo momento se hallan también en diástole las aurículas. Y ¿cómo así? Esquelas diástolesde las aurículas se producen lentamen- te, de modo que, cuando los ventrículos entran en diástole, ya están en él las aurículas. Todas las circunstancias de los movimientos del corazón: el orden, la energía, la duración, la intensidad, se aprecian por medio de apa- ratos, que se denominan cardiógrafos: los cua- les constan de sondas, que se introducen en las cavidades cardíacas, y de palancas con estile- tes inscriptores, que van señalando trazos sobre cilindros movibles. Puede suceder que las válvulas del corazón APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION 111 ajusten mal y dejen refluir la sangre, y enton- ces se dice que hay insuficiencia valvular. 93. ChoquE Y RUIDOS DEL CORAZON. Io. El choque o latido del corazón es el estremecimien- to de la pared torácica, que se nota aplicando la mano a la región precordial entre la quinta y sexta costilla, un poco hacia adentro y debajo de la tetilla izquierda. Se debe a que los ven- trículos, al contraerse, se endurecen y rechazan hacia fuera bruscamente los músculos intercos- tales, conmoviendo así la pared torácica. El número de latidos es el de 140, al nacer; de 100 a los tres años, de 75 en la edad viril, y de 80 en la vejez. 2o. Aplicando el oído al pecho, a nivel de corazón, se perciben dos ruidos, separados por un silencio muy corto. El primer ruido es sor- do y prolongado, coincidiendo con el cierre de las válvulas aurículo-ventriculares: débese al chasquido de estas válvulas, cuando se cierran. El segundo ruido más claro y más breve, coincide con el cierre de las válvulas sigmoi- deas; y ellas sin duda alguna son las que los producen, según lo ha demostrado experimen- talmente Rouanet. 94. Circulación en las arterias. Acer- ca de la circulación en las arterias hay que es- tudiar: i°. Entrada de la sangre en las arterias y su marcha hasta los capilares. AI salir del ven- trículo izquierdo la sangre con ímpetu, las pa- 112 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES redes de la aorta, que son elásticas, se distien- den, primero cerca de su origen, después un po- co más allá, y así sucesivamente. Gracias a esta dilatación de las arterias, la sangre pasa fácilmente del corazón a la aorta; lo cua^ no sucedería, de ser inextensibles las paredes arteriales. Distendidas las arterias, reaccionan al instante y transmiten a la sangre la energía, que de ella habían recibido momen- táneamente, obligándola a marchar hacia ade- lante. Las dilataciones y contracciones sucesivas de las paredes de las arterias se transmiten de trecho en trecho hasta los capilares; mas este movimiento undoso va teniendo menor ampli- tud a medida que se aleja del corazón, extin- guiéndose del todo, cuando llega a las últimas arteríolas. Ni podía ser de otra manera, por- que la sangre, que produce la onda, va perdien- do poco a poco el impulso recibido a su salida del ventrículo, ya por su roce contra las pare- des arteriales, ya por el aumento del espacio que tiene que llenar; puesto que, cuando una arteria se bifurca, la capacidad de los dos vasos nuevos es mayor que la del primitivo. De aquí resulta que el movimiento ondula- torio de la sangre, intermitente primero, dismi- nuye gradualmente hasta los capilares, donde se resuelve en chorro continuo. 2o. Demostración experimental de lo dicho. Podemos demostrar experimentalmente que todo lo que ocurre en la marcha de la sangre APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION 113 por las arterias, se cieoe a que estos tubos po- seen mucha elasticidad. Pónese un frasco de Mariotte (fig. 42, v) en comunicación, por medio de un tubo ancho, con dos conductos del mismo cali- bre; uno de cau- cho, elástico, (bb); otro de vi- drio, inextensi- ble (aa). En el origen del con- ducto de caucho hay una válvula (S), que sustitu- ye las sigmoi- deas. Si se abre la llave (R), dejan- do correr el lí- quido del frasco por algún tiem- po, los dos con- ductos dan un chorro continuo, siendo su gasto idéntico. Por el contrario, si la llave se abre y cierra alternativamente, el tubo de cau- cho produce un chorro continuo, mientras que en el otro sale el líouido con intermitencia. Fig. 42. V, Frasco de Mariotte; R, llave; bb, tubo de caucho; aa, tubo de vi- drio (según Blezung). 114 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES 3°. Pulso. Es el choque que percibe el dedo, cuando oprime suavemente una arteria contra algún plano resistente. Se debe al cambio brusco de la tensión arterial, cuando pasa la onda sanguínea, originada por el impulso del ventrículo. Puede apreciarse fácilmente en la arteria radial, a nivel de la muñeca. El núme- ro de pulsaciones es igual al de los latidos del corazón y se estudia, mediante aparatos, que se denominan esjigmó grajos. 4°. Presión. La presión de la sangre dismi- nuye, según que ésta se va alejando del centro impulsor, es decir, del ventrículo izquierdo o derecho. En el origen de a aorta equivale a un de atmósfera; en los capilares aun no se ha podido medir exactamente. Para averi- guar la presión de la sangre en las distintas re- giones de las arterias se usan los bemodinamóme- tros. 50. Velocidad. La velocidad con que la sangre se mueve en las arterias va menguando poco a poco desde los ventrículos hasta los ca- pilares. Y así tenía que ser, como quiera que depende de la presión, y de la resistencia de las paredes de los vasos. Por los datos que nos suministran los hemo- dromómetros se deduce que la velocidad de la sangre en las arterias es sorprendente. Se ha calculado que un glóbulo rojo, salido del ven- trículo izquierdo, vuelve a él a los 85 segundos, después de haber recorrido los dos sistemas de circulación. Ahora bien, como en los capila- APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION 115 res la sangre va muy despacio y en las venas mucho más, se sigue que por las arterias cami- na velozmente. Y ¿cuánta sangre pasará por el corazón en un minuto? Pues casi toda la que hay en el cuerpo. Efectivamente. El ventrículo izquierdo lan- za en cada sístole 70 gramos de sangre a la ar- teria aorta, y, como se contrae 75 veces por mi- nuto, echará fuera de sí en ese tiempo 70 por 75 gramos=525O, que es próximamente la cantidad de sangre que existe en el cuerpo de un hombre adulto. 95. Circulación en los capilares. En los capliares la marcha de la sangre es lenta y continua, para que pueda cómodamente veri- ficarse la nutrición de los tejidos. De este mo- do tienen facilidad las células todas para absor- ber el alimento y el oxígeno, que la sangre aca- rrea, y darle en cambio deshechos orgánicos, como ácido carbónico y urea. La circulación de los capilares se puede ob- servar, colocando, sobre la platina del mi- croscopio la cola de un renacuajo. El espec- táculo es magnífico: vense los hematíes ora ca- minar en distintas direcciones, ora alargarse, a fin de poder pasar por tubitos de una tenuidad de diámetro inconcebible. 96. Circulación en las venas. La san- gre deja los tubitos capilares, empujada por la que a ellos incesantemente afluye, y se mete 116 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES en las vénulas, pasando de aquí a las venas. Ya en las venas, principalmente en las que se dirigen de abajo arriba, la sangre venosa no puede refluir, porque sus numerosas válvulas se los impiden. Pero la presión de la sangre en los capilares no basta para explicar el ascenso de ésta por las venas. Indiquemos otras causas. Las diástoles de las aurículas, que hacen ve- ces de bombas aspirantes; el movimiento on- dulatorio de las arterias, transmitido a sus ve- nas satélites; la contracción de los músculos y la inspiración respiratoria; he ahí otras tantas causas, que favorecen el curso de la sangre por la cava inferior arriba. La cava superior y las venas pulmonares no necesitan de tales adminículos, porque no tie- nen que luchar contra la fuerza de la grave- dad. 97. Influencia del sistema nervioso. El sistema nervioso inerva el corazón y los va- sos. i°. Corazón. El corazón recibe nervios, procedentes de los centros nerviosos, y además presenta en sus paredes un aparato motor pro- pio. a) Del bulbo vienen al corazón ramas neu- mogástricas (fig. 43, n), que son moderadoras, y del gran simpático nervios aceleradores. Por esta razón, si se excitan los neumogás- tricos, el corazón se detiene, permaneciendo en APARATO CIRCULATORIO Y CIRCULACION 117 Fig. 43. n. Nervio pneumo-gástrico; c, corazón (im. Belzung). estado de diástole. AI contrario, excitados los filetes nerviosos, procedentes del gran simpáti- co, aumenta el número de pulsaciones cardía- cas. b) Pero el corazón posee dentro de sí el principio de su movimiento, o sea, ganglios ner- viosos, que mueven sus fibras musculares es- triadas. Tres son los ganglios propios del co- 118 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES razón: uno, el de Bidder, es acelerador, los otros dos son moderadores. 2o. Vasos. Las arterias y venas alojan en sus túnicas musculares filetes nerviosos del gran simpático, llamados nervios vaso motores, que pueden ser o vaso-dilatadores, o vaso-cons- trictores, según dilaten o constriñan el calibre de los vasos. Si ocurre lo primero, la circu- lación sanguínea se acelera; si lo segundo, al revés, se retarda. -Por consiguiente el gran simpático viene a ser como un freno, que, tirando y aflojando, regula la marcha de la sangre. CAP. IV. VASOS LINFATICOS Y MOVIMIENTO DE LA LINFA 98. Los vasos linfáticos nacen por capilares, distintos de los del sistema sanguíneo, en el seno de los ¿irganos; se unen entre sí y van a desembocar en las venas, donde depositan el líquido, denominado Unja. En su trayecto presentan unos ensancha- mientos, que se llaman ganglios linjáticos y que varían de tamaño desde el de una cabeza de alfiler hasta el de una haba. De lo dicho se desprende que hay que estudiar: primero los basos linfáticos, después los ganglios, y por fin el movimiento de la linfa. 99. Vasos linfáticos. Hablemos ante todo de la morfología y estructura de estos va- VASOS LINFATICOS Y LINFA 119 sos, y enseguida de los dos mas principales de ellos. i° Morfología y estructura. Los vasos linfáticos son muy clásticos y resistentes; de trecho en trecho exhiben nudosidades, provis- tas en su parte inferior de una válvula con dos pliegues endoteliales (fig. 44, v); no se anasto- mosan, sino que terminan separa- damente, ya en otros más gruesos, ya en ganglios. En todo su recorri- do aparecen del mismo calibre y se- mejan el tallo simpódico de los equisetos o colas de caballo. Aunque son más delgados que las venas, la estructura de aqué- llos y la de éstas se parece bas- tante. Y así sus paredes ofrecen una membrana externa, fibrosa; otra media, muscular; y otra inter- na, constituida por endotelio. 2°. Principales vasos linfáticos. Los principales vasos linfáticos son dos: el conducto torácico (fig.45, c, th), y la gran vena linfática (n). a) El conducto torácico, que desemboca en la vena subclavia izquierda, es el tronco co- mún de los vasos linfáticos de los miembros inferiores, de los vasos quilíferos, que nacen en las vellosidades intestinales, de los de la pelvis, mitad izquierda de la cabeza, cuello y tórax, y de los del brazo izquierdo. Su origen le tie- ne en la cisterna de Pecquet (o), depósito for- Fig. 44. Vaso linfático. V, Válvulas. 120 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 45. Vías de los productos de absorción, o. Cis- terna de Pecquet; c. th, conducto torácico; n, gran vena linfática; vp, vena porta (Morat et Doyon). mado por la confluencia de media docena de tubitos, provenientes de los ganglios abdomi- nales. b) A la vena linfática, vaso corto, que vier- te linfa pura en la vena subclavia derecha, vie- nen a parar los conductitos linfáticos de la mitad derecha de la cabeza, cuello y tórax, y los del brazo derecho. 100. Ganglios linfáticos. Tienen la al- 121 VASOS LINFATICOS Y LINFA ta misión de fabricar glóbulos blancos y de rejuvenecer los que ya están envejecidos, de- sembarazándolos de las partículas extrañas, que han englobado en el curso de sus peregri- naciones por el cuerpo. Desde el punto de vista topográfico, se dividen en superficiales, como los de la ingle y los axilares del bra- zo; y en profundos, por ejemplo, los que se encuentran en el trayecto de los vasos quilíferos. Si atendemos a su estructura, los vasos quilíferos constan: i°, de conductos aferentes (fig. 46, 6, 6), y eferentes (7), que salen del hilio (8, 8); 2°, de una cáp- sula fibrosa, que los envuelve, cuya cara interna se Fig. 46. Estructura de un ganglio linfático. 1, Capsula envolvente; 2, tabiques conjuntivos; 3, senos linfáticos; 4, folículos; 6, vasos linfáticos aferentes; 7, vasos linfáticos eferentes; 8, hilio. (Guibert). 122 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES prolonga (i), formando trabéculas (2); 30, de folículos (4) con senos linfáticos (3), donde se fabrican los gló- bulos blancos; 40, de sustancia medular constituida por la anastomosis de las trabéculas y por el entrecru- ce de toda clase de vasos. 101. Movimiento de la linfa. La linfa, q ue solo difiere de la sangre por carecer de gló- bulos rojos, procede del trasudor de ésta y de la diapédesis de los leucocitos a través de los capilares; y, según Heidenhein, también se origina por una especie de secreción, que el endotelio de los vasos linfáticos elabora. No se puede decir que la linfa tiene verda- dero movimiento circulatorio, como la sangre, ya que no vuelve a su punto de partida, para después continuar su trayectoria. La linfa está sometida a poca presión y va lentamente por los vasos linfáticos. Las cau- sas de su avance por éllos son las mismas que obligan a la sangre a caminar por las venas. CAP. V. APARATO RESPIRATORIO Y RESPIRACION 102. El aparato respiratorio abarca todos los órganos destinados a ejercer la respiración, o sea, el cambio de gases entre la sangre veno- sa y el aire atmosférico. Por este cambio el aire cede a la sangre oxígeno, y la sangre da al APARATO RESPIRATORIO Y RESPIRACION 123 aire anhídrido carbónico, vapor de agua y algo de nitrógeno. Por tanto explicaremos prime- ramente el aparato respiratorio y en segundo lugar la respiración. 1. Aparato respiratorio. 103. El aparato respiratorio comprende dos partes: las vías respiratorias, boca, fo- Fig. 47- Aparato respiratorio. i. Laringe; 2, tráquea; 3, rami- ficaciones brónquicas; 4. 4. bronquios; 5, 5', ios dos lóbulos del pulmón izquierdo; i, pulmón izquierdo. 124 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES sas nasales, faringe y tráquea con sus ramiíí- ciones; y los órganos esenciales o pulmones. Traquea. i°. Morfología. Se llama trá- quea (fig. 47, 2) la porción del conducto res- piratorio comprendida entre la extremidad in- ferior de la laringe (1) y el origen de los bron- quios (4). Está situada delante del esófago y unida a él por un tejido celular laxo, entremez- clado de libras elásticas. La tráquea esencialmente extejisible y elás- tica, sigue los movimientos de la laringe, de la cual se encuentra sostenida. Su longitud es de 12 centímetros, y su calibre mide de 18 a 20 milímetros. En su extremidad inferior y a nivel de la cuarta vértebra dorsal se divide la tráquea en dos ramas, que se denominan bronquios (4, 4); los cuales penetran en los pulmones. 2o. Estructura. La tráquea se compone de dos tú- nicas: una externa, fibro-cartilaginosa; otra interna mucosa. a. La primera ofrece en su espesor anillos cartila- ginosos (de 18 a 20), dispuestos unos encima de otros. b. La segunda, o sea, la túnica mucosa, se compo- ne de un dermis conjuntivo y de un epitelio estratifi- cado cilindrico con células provistas de pestañas vi- brátiles. Hay además en la mucosa glándulas arracimadas, que vierten su producto en la luz de la tráquea por ori- ficios visibles a simple vista. Este producto o muco- sidad, sirve para humedecer el aire, cuando está seco, y para aprisionar el polvillo, que pueda entrar en el ac- to de la inspiración. Las pestañas vibrátiles del epite- lio, moviéndose incesantemente, obligan al polvo a su- APARATO RESPIRATORIO Y RESPIRACION 125 bir poco a poco hasta la glotis, de donde pasa al esófago: de esta manera no se obstruyen las ramificaciones bron- quiales. 104. Pulmones. i°. Descripción. Los pulmones, órganos esenciales de la respiración, son dos sacos, situados en la cavidad torácica, uno a la derecha y otro a la izquierda del cora- zón. Anchos en su base, que se ajusta a la bóveda del diafragma, van estrechándose has- ta el vértice. La cara externa de los pulmones convexa y lisa, presenta una cisura profunda en el izquierdo (i), y dos en el derecho. Di- chas cisuras dividen el pulmón izquierdo en dos lóbulos (5, y el derecho en tres. La cara interna cóncava, ofrece el hilio, es decir, el punto por donde pasan todos los ór- ganos, que entran en el pulmón o salen de él. Estos órganos son: a) un bronquio, b) la arte- ria pulmonar y las venas pulmonares, c) las arterias y venas brónquicas, d) nervios provenientes del pneumogástrico y del gran simpático, e) vasos linfáticos. Además la cara interna sirve de lecho al corazón. Los lóbulos de los pulmones están compuestos de lobuli- llos, cuyo volumen alcanza un centímetro cúbico; y los lobu- lillos pulmonares contienen muchos alvéolos, que miden 230 mieras. En fin los alvéo- Fig. 48. Alvéolo, a, Ramita brónquica que termina en un alvéolo; O, cavidad del alvéolo; d, membrana propia; c, endotelio. 126 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES los encierran bastantes vesículas (fig. 48, b), y constan: de una pared propia de tejido clástico (d) con algunas fibras musculares y numerosos vasos capilares; y de un epitelio pavimentóse (e). 105. 20. Ramificación bronquial. AI pe- netrar los bronquios en los pulmones, se divi- den, el de la derecha en tres ramas y el de la izquierda en dos, que van a parar a los lóbu- los pulmonares. Estas ramas continúan divi- diéndose, y subdividiéndose, dando siempre cada una otras dos más pequeñas. Las últimas ramificaciones solo tienen de diámetro 100 mieras, terminando en se'ndas ampollas o alvéolos pulmonares, cuyos bultitos externos corresponden a las vesículas ya mencionadas. A través de estas vesículas se efectúa el cambio de gases en la respiración. 106. 3°. Ramificación vascular. La arteria pul- monar, antes de tocar el hilio, se divide en cinco ramas, que penetran en los pulmones y se van subdividien- do hasta terminar en una red muy espesa de vasos ca- pilares en las paredes de los alvéolos. A los capilares arteriales siguen los venosos, los cuales, uniéndose en- tre sí, forman definitivamente las venas pulmonares, que llevan sangre arterial a la aurícula izquierda. 107. Tejido propio de los pulmones. Este tejido, de naturaleza conjuntiva, une todos los elementos pul- monares, en que nos hemos ocupado; y sirve de camino a los conductos aéreos, vasos y nervios, a todos los cua- jes suministra diferentes clases de vainas comunes. • 108. Pleuras. Las pleuras son unas APARATO RESPIRATORIO Y RESPIRACION 127 membranas serosas, destinadas a facilitar el deslizamiento de los pulmones sobre las pare- des de la caja, que los encierra. Cada una de las dos pleuras comprende dos hojas: la visceral o interna, que cubre el pulmón, y la parietal o externa, que tapiza la pared torácica. Entre las dos hojas hay una cavidad virtual: no existe realmente, sino es cuando ocurre un derrame líquido o gaseoso. Las pleuras están dotadas de gran poder absorben- te; y sus dos hojas, merced al líquido seroso, que segre- gan, pueden resbalar una sobre otra sin rozarse. Como la hoja parietal está soldada a la pared del tó- rax, se halla influida por todos los movimientos de este. Por eso cuando la caja torácica se eleva, también se elevan las pleuras, siguiéndose de ahí la dilatación de los pulmones; al contrario, si aquélla desciende, las pleuras y los pulmones recobran su posición primitiva: de este movimiento alternativo resulta la entrada y la salida del aire en el aparato respiratorio. 109. Organos de la mecánica respira- toria. La mecánica de la respiración com- prende: el esqueleto de la caja torácica, sus músculos, y el diafragma. i°. Al esqueleto de la caja torácica corresponden: las vértebras dorsales, las costillas y el esternón. 2o. Los músculos pueden ser intrínsecos y extrínsecos. Entre los primeros figuran los intercostales, supracos- tales e infracostales. A los segundos pertenecen: el músculo escaleno posterior, el escaleno anterior, y el se- rrato menor superior. 30. El diafragma es un múscu- lo esencialmente inspirador; al contraerse, dilata el tó- rax, aumentando a la vez los tres diámetros de esta ca- vidad. 128 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES II. Respiración. 110. La respiración es una función que con- siste en el cambio de oxígeno por ácido carbó- nico entre la atmósfera y la sangre, y entre la sangre y las células. Hay por tanto dos respi- raciones: una externa o pulmonar, y otra inter- na o de los tejidos. Por la respiración interna, que es la esencial, las células de todos los teji- dos absorben el oxígeno, que Ies da la sangre, cediéndola en cambio ácido carbónico princi- palmente. Estudiaremos: i°, los fenómenos mecánicos de la respiración; 2o, los fenómenos químicos; 3°, los desórdenes repiratorios; 40. la inerva- ción respiratoria. Fenómenos mecánicos de la respiración. La respiración y espiración, o sea, la entrada y salida del aire en los pulmones son los fenóme- nos mecánicos mediante los cuales se verifica la respiración externa o pulmonar. Mas tam- bién hablaremos aquí de la cantidad de aire de la respiración, y de los ruidos, que, al entrar y salir, produce. 111. Inspiración normal. La inspiración o entrada de aire en los pulmones, tiene lugar siempre que estos órganos aumentan de volu- men. Lo cual se realiza por medio de los mús- culos inspiradores: los escalenos, los supracosta- les, los intercostales externos, el serrato menor superior y el diafragma. APARATO RESPIRATORIO Y RESPIRACION 129 AI contraerse los escalenos (fig. 69 bis, 13), se alzan las dos primeras costillas, poniéndose horizontales. Es- te movimiento ocasiona la contracción sucesiva de to- dos los músculos intercostales externos. En el mismo sentido obran los supracostales v el serrato menor superior. Al mismo tiempo el diafragma (fig. 22, 1) se contrae y aplana, ocasionando el aumento del diámetro vertical déla caja torácica (fig. 49, dd). Fig. 49. c,í Columna vertebral; n, caja torácica en eposo; m, durante la inspiración; dd, diámetro ver- tical, dZ, dZ, ántero posterior. El diámetro ántero-posterior (d' d') se prolonga con el levantamiento de las costillas (m). Ahora bien, como la hoja parietal de las pleuras está adherida a las costillas, se alzará juntamente con ellas; y la hoja visceral, al sentir junto a sí un vacío, tenderá a ir tras la otra hoja, arrastrando consigo los pulmones. Con lo cual todas las cavidades pulmonares se dilatan y aumentan de volumen, siendo esto causa de que el aire, en ellas encerrado, disminuya de presión. En- 130 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES tonces el aíre atmosférico, que tiene más presión, se precipita al punto en los pulmones. 112. Inspiración forzada. En la inspira- ción forzada, además de los músculos inspira- dores normales, interviene^ otros, a saber: el pectoral mayor (fig. 70, 2), los esternocleido- mastoideos, el serrato mayor y el gran dorsal. Sumada la acción de estos músculos con la de los músculos inspiradores normales, se au- menta la capacidad de la caja torácica hasta llegar al máximo. 113. Espiración normal. La espiración, o salida de aire de los pulmones, tiene lugar cuando los músculos inspiradores dejan ya de contraerse. Desde este momento la caja to- rácica desciende (fig. 49, n), el diafragma se eleva, los pulmonen recobran su posición primitiva; el aire, en ellos encerrado, adquiere mayor presión que la que posee el de la atmós- fera. De ahí su salida al exterior: de ahí la espiración, fenómeno meramente pasivo. 114. Espiración forzada. La espiración forzada, al revés que la normal, se efectúa gra- cias a la contracción de numerosos músculos: el recto mayor, los oblicuos mayor y menor, los intercostales internos y los infracostales. Por lo cual se dice que es activa. 115. Cantidad de aire inspirado y espirado. En cada inspiración normal entra en los pulmones % litro de aire, y en cada espiración normal sale próximamen- te otro tanto; y esta cifra representa el aire corriente. APARATO RESPIRATORIO Y RESPIRACION 131 La capacidad total de los pulmones equivale a 4^2 li- tros, y esta cantidad de aire la contienen los sacos res- peratorios durante la inspiración forzada. Aunque se haga la mayor espiración posible, siempre queda en los pulmones un litro de aire, que es el aire residual. Ahora la diferencia entre la capacidad total y el aire residual, que es 3^ litros, lleva el nombre de capacidad vital. Se llama aire de reserva todo el que aun se puede espirar después de una espiración ordinaria: equivale a 1L2 litros. Finalmente aire complementario es el que aun se puede introducir en los pulmones tras una inspi- ración normal: viene a ser 1^2 litros. Pues discurramos un poco: siendo el aire corriente medio litro, queda siempre dentro de los pulmones en la respiración ordinaria gran cantidad de aire impuro, es decir, el de reserva y el residual (23^ litros)1. De donde se sigue la necesidad que tenemos de verificar inspiraciones y espiraciones forzadas, a fin de renovar todo el aire, más o menos viciado, que los pulmones en- cierran. Por otra parte, si nos fijamos en las anteriores cifras, pedemos saber la cantidad de aire atmosférico, que se pone en contacto con los órganos esenciales de la respi- ración. ¿Cuantas veces respira el hombre adulto por minuto? Próximamente 16 veces. Luego entran en nuestros pulmones diariamente 11,000 litros de aire. 116. Algunas modificaciones de los movi- mientos respiratorios. La risa consiste en una serie de espiraciones sonoras, acompañadas de la contracción de ciertos músculos de la cara. En el estornudo la espiración se verifica rui- dosamente por las fosas nasales. En la tos las espiraciones bruscas, que la integran, lan- zan el aire con fuerza y ruido, haciendo vibrar los labios y la glotis. 132 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES El bostezo es una inspiración prolongada y profunda, el hipo una serie de inspiraciones, debidas a contracciones del diafragma. El sollozo consiste en inspiraciones y espiraciones cortas y sonoras, originadas por la misma cau- sa que el hipo. Fenómenos químicos de la respiración. Trataremos aquí: i°, de la respiración pulmo- nar; 2o, de las modificaciones del aire respira- do; 3°, del papel que desempeña la sangre en los fenómenos respiratorios; 40, de la respira- ción intracelular. 117. i°. Respiración pulmonar. Por ella el oxígeno del aire respirado pasa a la sangre a través de la mucosa pulmonar y se combina con la hemoglobina de los glóbulos rojos, for- mando oxihemoglobina: y el anhídrido carbóni- co, que la sangre acarrea, sale de los capilares de los pulmones a los alvéolos y después a la atmósfera. 118. 2o. Modificaciones del aire respirado. Por cada 100 litros de aire, que entran en los pulmones, hay 20 de oxígeno, 79 de nitrógeno y vestigios de anhídrido carbónido y vapor de agua. Mas el aire espirado tiene 16 por 100, de oxígeno, 4 por 100 de anhídrido carbónico y algo de vapor de agua. La proporción del nitrógeno no varía. Se ve, pues, que el aire re pirado se modifica, perdiendo mucho oxígeno y ganando bastante APARATO RESPIRATORIO Y RESPIRACION 133 anhídrido carbónico. Todo ío cual se demues- tra experimentalmente, metiendo un animal en una campana de vidrio y examinando, des- pués de algún tiempo, los gases que en ella existen. La presencia del anhídrido carbónico en el aire espirado se pone en evidencia con solo so- plar por medio de un tubo en agua de cal trans- parente, contenida en un vaso (fig. 50); pues se enturbiará pronto, por formarse carbonato calcico. 119. 30. Papel que des- empeña la sangre. La san- gre desempeña un papel intermediario entre el ai- re exterior y las células de todos los tejidos. Al lle- ga a los capilares de los pulmones, viene cargada de anhídrido carbónico, y allí lo suelta. Este gas, que se encuentra, ya di- suelto en el plasma sanguíneo, ya combinado bajo la forma de bicarbonato y fosfocarbonato de sodio, viéndose libre, atraviesa la fina mem- brana pulmonar, invade los alvéolos (fig. 51, a) y sale fuera en el momento de la espiración. La salida del anhídrido carbónico disuelto se explica bien, porque tiene más tensión que el que hay en el aire atmosférico. Mas ¿quién po- drá decirnos porqué se desdobla a nivel de los capilares de los pulmones el bicarbonato sódi- Fig. 50. Demostración de la existencia de CO2 en el aire espirado; v, vaso con agua de cal clara. (Atlas de Perrin). 134 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 51. Esquema para explicar los fenómenos químicos de la respiración, a, Ramita brónquica terminando en un alvéolo pulmonar; b, bacterias pulmo- nares; n, venas; m, arteria aorta; d, venas pulmonares; s, vena suprahepáti- ca; t, vena porta; i, capilares intestinales; p, capilares de los órganos inferio- res; o, dos células de un tejido cualquiera. APARATO RESPIRATORIO Y RESPIRACION 135 co del plasma sanguíneo en anhídrido carbóni- co, que sale a los alvéolos, y en carbonato sódi- co, que continúa adelante? Al mismo tiempo que se descarga de anhí- drido carbónico, la sangre recoge en los pulmo- nes oxígeno, que se va a fijar en la hemoglobina de los glóbulos rojos principalmente, formando con ella un compuesto muy inestable, llamado oxihemoglobina. El exceso de tensión del oxígeno del aire es la causa de que este gas entre en la sangre. Y a allí, ora disuelto, ora combinado, marcha en alas del purpurino vehículo a ponerse en con- tacto con todos los elementos anatómicos del cuerpo humano. 120. 4°. Respiración intracelular. No bien llega la sangre arterial a cualquier tejido (P), la oxihemoglobina de los hematíes se desdobla en hemoglobina, que sigue adelante, y en oxíge- no, que penetra en las células (o), difundiéndo- se por su protoplasma. Allí tienen entonces lugar las combustiones íntimas, que engendran energía vital y producen deshechos orgánicos, como urea y anhídrido carbónico. A medida que se forma este gas en los te- jidos, va pasando a la sangre, en la que se une con las sales del plasma, de que antes hi- cimos mención, Así la sangre arterial se con- vierte en venosa. Por consiguiente existe la respiración intra- celular o de los tejidos, mediante la cual toda 136 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES célula de la economía animal coge de la sangre oxígeno y cede a ésta anhídrido car- bónico. El tejido que más oxígeno consume es el muscular, al que siguen en orden siempre des- cendente el nervioso, el glandular y el óseo. Desordenes de la respiración. Entre los desórdenes de la respiración figuran: la as- fixia; la decompresión brusca, y la falta de pre- sión en el aire atmosférico. 121. i°. Asfixia. La asfixia, según Bert, es la detención de los movimientos respiratorios. Puede producirse de diversos modos: a. Por falta de oxígeno. Ocurre esta asfixia por inmersión en el agua; y también por estrangulación, o por obstrucción de la laringe o de la tráquea. Es po- sible volver a la vida al asfixiado por tales accidentes, mediante la respiración artificial. El mejor medio de reanimar al presunto muerto es, según Laborde, mo- verle la lengua con tracciones rítmicas. b. Por exceso de anhídrido carbónico. Semejante asfixia acaece, cuando se encierra un animal en una campana, donde la presión del anhídrido carbónico va variando. Tan pronto como este gas, acumulado en la campana, tenga más presión que el que hay en la sangre venosa, el animal morirá; ya que entonces no podrá salir anhídrico carbónico a los pulmones, y obra- rá, como un veneno, dentro del organismo. c. Por las dos causas a la vez. Es el caso más fre- cuente, y ocurre, cuando el hombre está mucho tiempo én una atmósfera confinada. d. Por absorción de gases diversos. Según Bernard, el óxido de carbono, uniéndose con la hemoglobina y formando con élla combinación estable, impide la ab- APARATO RESPIRATORIO Y RESPIRACION 137 sorción de más oxígeno: por eso el óxido de carbono es un gas venenoso. También son tóxicos el hidrógeno sulfurado, el anhídrido sulfuroso, el cloro, el gas del alumbrado y el ácido nítrico. 122. 2°. Decompresión brusca. Si el hombre se en- cuentra sometido a fuertes presiones, y de repente sale al aire libre (decompresión brusca), la muerte es instan- tánea; ya que el oxígeno y el nitrógeno, disueltos en la sangre bajo fuerte presión, se escapan en forma de bur- bujas, que obstruyen los capilares e impiden la circu- lación. De aquí se deduce que los buzos, que trabajan en el seno de aire comprimido, antes de salir al exterior, ne- cesitan estar en un recinto intermedio de aire enrare- cido. 123. 3o. Presiones bajas. Las presiones muy bajas de oxígeno acarrean también la muerte. AI elevarse el aviador por los aires, puede llegar a una región tan' alta, que el oxígeno no tenga la presión suficiente para penetrar en su organismo. En tal caso, si no absorbe oxígeno puro, preparado en un saco a propósito, como hacen los aeronautas, morirá seguramente. El mal de las montañas, tan frecuente en los alpi- nistas, que suben a grandes alturas, se debe así mismo a la falta de presión del oxígeno atmosférico. 124. I nervacion respiratoria. Gracias a los trabajos de Flourens, sabemos que el centro de los mo- vimientos respiratorios se halla en el bulbo, y precisa- mente en el nudo vital, junto al vértice de la V del cala- mus scriptorius. Un pinchazo en ese punto paraliza los pulmones y acarrea la muerte. Todos los nervios sensitivos influyen más o menos en la respiración; pero sobre todos los pneu mogástricos, los cuales aseguran el ritmo de los movimientos respi- ratorios. 138 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES CAP. VI. ASIMILACION Y DESASIMILACION La asimilación y desasimilación son dos fun- ciones antagónicas, pero enderezadas al mismo fin, a la nutrición de los elementos anatómicos. El aparato de tan importantes funciones es cada una de las células del organismo. Con la asimilación y desasimilación está ín- timamente enlazada la producción de reservas nutritivas, por lo cual de ellas trataremos tam- bién aquí/ 125. Asimilación. La asimilación es una función por cuya virtud las células del organis- mo convierten en sustancia propia los alimen- tos. Los principales alimentos asimilables son agua, sales minerales, hidratos de carbono, grasas y peptonas. Hoy día conocemos bien los materiales que entran en la fábrica del organismo humano, conocemos asimismo los que salen, pero ¿quién podrá declarar las transformaciones, que tales sustancias experimentan en el seno de los ele- mentos anatómicos?. Las transformaciones de las materias asi- milables no consisten únicamente en oxidacio- nes, sino también en desdoblamientos, reduc- ciones, hidrataciones y deshidrataciones. No hay sustancia asimilable que no sufra modificaciones, al llegar al seno de las células, ASIMILACION Y DESASIMILACION 139 y antes de ser asimilada: sales, hidratos de car- bono, grasas, albuminoides, todo se transfor- ma, si exceptuamos el agua. El protoplasma y núcleo de las células, operando sobre todas las materias asimilables, hacen maravillosas síntesis, de las que resultan dos clases de prin- cipios: principios plásticos, constitutivos de los elementos anatómicos, y principios energé- ticos, que se acumulan para ir proporcionando a protoplasmas y núcleos energía vital. Este trabajo sintético de las células es lo que constituye la asimilación, cuyo resultado inmediato se traduce por el crecimiento del organismo. Veamos ahora cómo se efectúa la formación y trans- formación de las sustancias asimilables. 126. Hidratos de carbono. Los hidratos de carbo- no llegan a las células bajo la forma de glucosa, que no es inmediatamente utilizada, sino que se convierte en glucógeno. El hígado es el órgano principal, donde se forma y almacena el glucógeno, para transformarse luego en glucosa, según lo exijan las necesidades del organismo. Mas el glucógeno no proviene únicamen- te de los hidratos de carbono, sino también de los al- bummoides, como quiera que, si a un animal se le ali- menta exclusivamente de carne, en sus tejidos se acu- mula buena cantidad de glucógeno. 127. Grasa. La grasa procede esencialmente de la metamorfosis de los alimentos grasos e hidratos de car- bono. Los animales en cuya alimentación entran cuer- pos grasos en abundancia, engordan rápidamente; dí- gase lo mismo respecto de la alimentación compuesta de sustancias feculentas y azucaradas. 140 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Los albuminoides pueden contribuir también a la formación de la grasa, como lo han demostrado Voit y Pettencofer, quienes han conseguido engordar anima- les, alimentándolos con carne magra. Las grasas se transforman, quemándose, al unirse al oxígeno. Y estas combustines mantienen la respi- ración de los tejidos y engendran energía y calor orgá- nicos. Por eso se consideran las grasas, como los prin- cipales alimentos termógenos. 128. Peptonas. Las peptonas, productos de la di- gestión intestinal, se convierten primero en albúminas de la sangre; y luego de estas albúminas forman los te- jidos sus albuminoides propios: el tejido muscular, la miosina-, el tejido óseo, la osteina, etc. 129. Desasimilacion. Es el acto por el cual las sustancias asimiladas se transforman en cuerpos inútiles y aun perjudiciales para el organismo, destinados a salir al exterior. Por lo que la desasimilación es un proceso de destrucción orgánica: destrucción, que se está verificando a cada momento en todas las célu- las. Parece que el agente único de la desasimila- ción es el oxígeno. Los hidratos de carbono y las grasas son quemadas por el oxígeno, produciendo anhí- drido carbónico y agua. Los albuminoides, al quemarse, originan urea, acido úrico y ácido glicocólico, glicógeno y grasas. La labor fisiológica de desasimilación produ- ce calor, que es indispensable para mantener la temperatura del cuerpo. Si la desasimilación es menor que la asimila- ASIMILACION Y DESASIMILACION 141 ción, el organismo crece; si es igual, el organis- mo queda estacionario. Mas, cuando la desa- similación predomina sobre la asimilación, el cuerpo desfallece y muere. 130. Reservas nutritivas. Generalmente las células no incorporan a su sustanciatodas las materias asimilables, sino que parte de ellas las acumulan en su seno, para utilizarlas, cuando las necesiten: tales mate- rias almacenadas reciben el nombre de reservas nutri- tivas, siendo las principales el glucógeno y las grasas. i. Glucógeno. almacena principalmente en el hígado. Le elaboran las células hepáticas a expensas de la glucosa y albuminoides. Si bien es verdad que el hígado siempre contiene glucosa, no obstante recoge mucha más, cuando el ali- mento consta de principios hidrocarbonados, que cuan- do encierra albuminoides. Por eso la alimentación hidrocarbonada favorece más la elaboración de glucó- geno, que no el régimen albuminoideo. A medida que el organismo lo exige, el glucógeno al- macenado, hidratándose, se transforma en glucosa, que va saliendo del hígado por la vena supra-hepática y distribuyéndose por todo el cuerpo. 2. Grasa. La grasa se deposita en las células del tejido adiposo, y a veces casi las llena. En el espesor de la piel, en los repliegues del peritoneo y en las visce- ras abunda el tejido adiposo. Y cuando la grasa de es- te tejido invade los órganos, alterando sus funciones, se dice que hay degeneración grasienta, por ejemplo: de- generación grasicnta del corazón, de los riñones. Aunque la grasa sirva para impedir la pérdida de ca- lor corpóreo por conductibilidad, ya que forma debajo de la piel un verdadero abrigo, con todo el principal papel, que desempeña, es el de reserva orgánica. De esta reserva alimenticia tiene que echar mano el orga- nismo, cuando su ración diaria escasea en principios grasos. 142 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES CAP. Vil CALOR ANIMAL 131. Temperatura del hombre y de los animales. La temperatura del hombre y de los animales superiores permanece próxima- mente constante, siendo muy superior a la del medio ambiente. La del hombre gira al rede- dor de 37°, la de los restantes mamíferos oscila entre 36o y 40o, la de las aves se eleva a 42o y aun 44o. Como las aves tienen grande activi- dad vital, por eso producen mucha cantidad de calor y consiguientemente poseen más tem- peratura que otro animal alguno. Por el contrario la temperatura de los repti- les y de los animales inferiores está sujeta a las variaciones del medio exterior y es muy escasa. Las culebras y lagartos apenas tienen i° más de temperatura, que el medio ambiente; los peces una fracción de grado, los moluscos me- dio grado. Los mamíferos y aves, cuya temperatura no depende de las variaciones del medio exterior, se denominan animales de temperatura cons- tante. Los reptiles, peces, y los demás anima- les inferiores, cuya temperatura sigue las vici- situdes del medio ambiente, reciben el nombre de animales de temperatura variable. 132. Origen del calor animal. Así el hombre, como los animales, pierden constan- temente calor por conductibilidad; luego hay 143 CALOR ANIMAL que admitir que sus cuerpos producen, cada instante, la misma cantidad de calor, que pier- den: de otro modo su temperatura se igualaría bien pronto a la del medio ambiente. Pues de ¿donde procede el calor animal?.- Procede de las oxidaciones c hidratacioncs, que a cada momento se verifican en el seno de las células. He aquí el modo de originarse el ca- lor animal: las oxidaciones producen energía, y la energía se desdobla en trabajo y calor. Cuando la energía no se emplea en la produc- ción de trabajo, se convierte en calor. La energía que se produce diariamente, en el organismo humano y que equivale a 2.400 calorías, por término medio, parte se consume en la realización de las grandes síntesis, que e protoplasma de las células incesantemente eje- cuta, y en la producción de trabajo muscular y nervioso; y parte se convierte en calor ani- mal: calor, que va desapareciendo poco a poco ya por radiación y conductibilidad, ya por em- plearse en la calefacción de los alimentos inge- ridos y del aire inspirado. 133. Fuentes DEL CALOR ANIMAL. Las principales son tres: los músculos, las glándulas y el sistema nervioso. i°. Los músculos. En ninguna parte del cuerpo hay tantas combustiones, como en los músculos, y como éllos constituyen la mitad del peso total del organismo, síguese que en el tejido muscular es donde más calor se origina. 144 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Si siempre producen calor los músculos, cuando pasan del estado de reposo al de activi- dad, aumentan notablemente la producción de calórico; y la razón es porque entonces hay más consumo de glucosa, y la glucosa se con- sume ardiendo. 2o. Glándulas. Cuando una glándula se- grega, exhibe mayor temperatura, que de ordi- nario. Es que entonces afluye a ella gran can- tidad de sangre, ye on la sangre mucho oxíge- no, que da origen a numerosas oxidaciones y por tanto a producción de calórico. Y, como las glándulas no suelen estar ociosas, sino en actividad, de ahí que sean una gran fuente de calor. 3°. Sistema nervioso. La producción de calor del sistema nervioso es más bien indirec- ta. Cierto que, durante su funcionamiento, engendra algo de calor; pero su principal papel consiste en regular la calorificación de los órga- nos; pues él es quien da actividad a las glándu- las, mueve o inhibe los músculos, contrae o di- lata las arteríolas, aviva o retarda la irrigación sanguínea. 134. Lucha contra el calor externo. Cuando la temperatura del medio ambiente es superior a la del cuerpo, como acaece en los países cálidos,o en el cuarto de calderas de los navios, ¿se elevará la temperatura humana? No, porque nuestro organismo cuenta con de- fensas para luchar contra el calor externo. CALOR ANIMAL 145 La primera defensa consiste en la repugnan- cia que siente el cuerpo a hacer ejercicio y a comer sustancias termógenas, cuando hace mu- cho calor. Otra, y mucho más ^importante, es^el sudor. AI calentarse la piel, afluye el sudor en abun- dancia y su evaporación ocasiona un enfria- miento muy sensible. Pues se sabe que todo líquido, al evaporarse, roba calor al cuerpo sobre el que se evapora. Es más fácil luchar contra el calor seco que contra el húmedo, a causa de que una atmósfera, seca y caliente, favorece la evaporación del sudor; mientras que el aire cálido y húmedo la impide. Otra defensa orgánica contra el calor es la transpiración de la mucosa pulmonar. Cuan- to mayor sea la temperatura exterior, más abundante será la evaporación pulmonar; y por consiguiente más calor tiene que gastar el organismo, para reproducirla. 135. Lucha contra el frío. Más fácil nos es luchar contra el frío que contra el calor. El ejercicio corporal, el uso de vestidos a pro, pósito, el consumo de alimentos termógenos- como las grasas, son otros tantos medios, a que apela el hombre, para 'defenderse del írío. Contra él posee también nuestro cuerpo defen- sas naturales, que impiden la pérdida de calor por radiación y conductibilidad, a saber: el ve- llo, que retiene una capa de aire, la cual impi- de la salida de calórico; la acumulación de gra- 146 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES sas debajo de la piel, que desempeña el mismo oficio, que la capa de aire exterior. Finalmente aun posee nuestro organismo otro medio de luchar contra el frío: los escalo- fríos o reacciones del sistema nervioso contra el descenso de la temperatura. cap. viii. APARATO SECRETOR Y SUS FUNCIONES 136. El aparato secretor comprende todas las glándulas del organismo, ¡as cuales suelen desempeñar dos funciones: la secreción y la excreción. Secreción. Es la función, mediante la cual, las glándulas separan de la sangre ciertas ma- terias, que a veces modifican, para constituir sustancias, llamadas secreciones. Excreción. Se entiende por excreción el ac- to de salir fuera de la glándula por el conducto excretor el producto segregado. 137. Clasificación de las glándulas por su función. Las glándulas pueden ser excrementicias y recrementicias. Las primeras separan de la sangre productos de deshecho y los arrojan al exterior: ejemplo de ellas son los riñones. Las segundas elaboran sustancias, que vierten o en el interior de los órganos, o en la sangre. De ahí que las glándulas recrementicias se dividan en glándulas de secreción externa y de APARATO SECRETOR Y SUS FUNCIONES 147 secreción interna. Las de secreción externa, como las salivares, vierten su secreción en los órganos; y las de secreción interna, verbigra- cia, el bazo, lo hacen en la sangre. Estas úl- timas se llaman también vasculares sanguí- neas. Además hay glándulas mixtas, o sea, de se- creción externa e interna, como el hígado. 138. Estructura general de las glándulas* En toda glándula hay: i°. un epitelio simple (fig. 52, Ep. sem Membr. p. Fig. 52. Esquema de una glándula. Ep. sem. Epitelio simple; Membr. p, membrana propia; C, arteria; D, vena; E, nervio. Ep. sem), compuesto de células secretorias; 2°. una membrana de tejido conjuntivo (Membr. p), que sigue el epitelio; 30. arteríolas (C) o vasos nutricios, y vénu- las (E); 4°. ramúsculos nerviosos (D). I. Glándulas excrementicias. Entre las glándulas excrementicias pondre- mos: los dos riñones, órganos esenciales del aparato urinario; las glándulas sudoríparas, las sebáceas y las mamarias. 139. Aparato urinario. Comprende ios 148 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES dos riñones (fig. 53, 9), órganos secretorios de la orina, de los cuales parten los conductos llamados uréteres (7), que la conducen a la ve- jiga (8); de aquí sale la orina al exterior por un tubo, llamado uretra (1). Los riñones son dos glándulas de color rojo oscuro de vino, situadas una a cada lado de la Fig. 53. r, Riñones; 1, uretra;2, cava inferior; 3, arteria renal; 4, vena renal; 5, cápsulas supra- renales; 6, aorta; 7, uréteres; 8, vejiga de la ori- na. APARATO SECRETOR Y SUS FUNCIONES 149 columna vertebral y a nivel de las vérte- bras lumbares. Tienen forma de judía, ca- da uno mide 12 centímetros de longitud por 7 de ancho y 3 de espesor, y pesa 150 gramos. Su borde externo es convexo, y el interno es cóncavo y presenta en la mitad una escotadura llamada hilio del riñón, don- Fig. 54.^ Corte longitudinal del riñón. Ce. Capa cortical; Pi, pirámides;.?, papilas; U, uréter. 150 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES de se ven la arteria y vena renales, nervios y el uréter. Si damos un corte en el riñón por el plano longitudinal de simetría, hallaremos tres re- giones: Ia, la capa cortical, externa, con nume- rosos granitos de color rojo (fig. 54, Ce); 2a, la capa medular o tubulosa (Pi), interna, donde se destacan de 9 a 15 pirámides de tubitos, cu- yos vértices miran al centro del órgano y cu- yas bases se apoyan en la capa cortical; 3a, el recipiente de la orina, llamado pelvis, que se continúa con el uréter. En la pelvis del riñón se descubren los vér- tices de las pirámides (P), que llevan el nombre de papilas, las cuales por medio de unos 25 orificios destilan orina. Las papilas están ro- deadas de cilindros membranosos o cálices, que recogen la orina destilada y la conducen a la pelvis. Ambas capas, cortical y tubulosa, se hallan constituidas por numerosos tubitos uriníferos, cuyo trayecto vamos a estudiar. 140. Trayecto de un tubo urinífero. Cada tubo uri- nífero nace en un corpúsculo de Malpighio, o punto ro- jo de la capa cortical. Compónese el corpúsculo de Malpighio (fig. 55, b): de la cápsula de Bowmann y del glomérulo de Malpighio, pelotón de capilares flexuosos, que en ella penetran. Cada corpúsculo recibe una ar- teríola (e) y emite otra. El tubo urinífero sale, de la cápsula de Bowmann y toma el nombre de tubo contorneado (4). Después de culebrear un poco, se estrecha, baja en línea recta, se mete en la capa medular (Cm), se refleja describiendo APARATO SECRETOR Y SUS FUNCIONES 151 Fig. 55. Trayecto de un tubo uriníjero Ce, zona cortical; Cm, zona medular; a, rama de la arteria renal; e, vasito afe- rente; b, corpúsculo de Malpighio; 1, tubos de Bellini; 2, tubo colector; 3, asa de Henle; 4, tubo contorneado; 5, tu- bo de unión. el asa de Henle (3), y sube paralelamente a su direc- ción primitiva. Continúa después sinuoso (5) con el nombre de conducto de unión, para desembocar ense- guida en un tubo de Bellini. (2). Los tubos de Bellini, desembocando unos en otros, forman cada vez conductos de mayor calibre. Por lo cual, siendo muchos miles cuando entran en la base de cada pirámide, al llegar al vértice o papila se reducen a unos 16. 152 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES 141. Uréteres y vejiga. Los uréteres son dos conductos, que tienen 28 centímetros de largura: arrancan de la pelvis y desembocan oblicuamente en la vejiga: disposición que im- pide el reflujo de la orina a los riñones. La vejiga es un recipiente de la orina. Posee paredes muy extensibles y ostenta tres orifi- cios: los dos por donde penetran los uréteres y el que sirve de origen a la uretra. El cue- llo de la uretra está rodeado por un órgano glandular y musculoso, denominado próstata. 142. Caracteres y composición de la orina. La orina, líquido amarillento y de reacción aci- da, contiene: urea, ácido úrico, sales minerales, materias colorantes, y sobre todo 950 por 1,000 de agua. AI día se suelen producir 1,500 gramos de orina. Si la alimentación albuminoidea es demasia- da, abunda en la orina el ácido úrico y los ura- tos, que también se suelen depositar en los te- jidos, ocasionando el reuma. Anormalmente se encuentran en la orina productos, que, en excesiva cantidad, dan ori- gen a enfermedades serias. Helos aquí: glu- cosa,'albúmina, sales minerales, etc. Cuando la cantidad de glucosa, acumulada en la sangre, excede de 3 X 1,000, entonces sa- le al exterior con la orina, declarándose la gli- cosuna. El tratamiento de esta enfermedad consiste en abstenerse de sustancias feculen- tas y azucaradas. APARATO SECRETOR Y SUS FUNCIONES 153 En la orina puede aparecer bastante albú- mina, a causa de que los riñones, profundamen- te alterados, no pueden retenerla. Entonces hay albuminuria, enfermedad grave , difícil de combatirse. Finalmente, el exceso de sales minerales da lugar a que éstas se depositen en lá vejiga, formando cálculos urinarios (mal de piedra). 143. Secreción y excreción de la orina. En los corpúsculos de Malpighio salen porexósmo- sis el agua y las sales, que pasan a los tubos contorneados y después al asá de Henle, don- de se unen a la urea y ácido úrico, que las cé- lulas secretorias de estos conductos separan de la sangre. Mas parece que dichas células secretorias solo están en el tubo contorneado y asa ascendente de Henle. Segregada la orina y depositada en la vejiga, sale al exterior por la uretra, y en en esto con- siste la excreción. 144. Glándulas sudoríparas. Las glán- dulas sudoríparas son tubulosas simples, se en- cuentran en la piel (fig. 89, 3), y segregan y excretan el sudor, líquido transparente e inco- loro, de sabor salado, de olor variable, de reac- ción ácida,y de composición química semejante a la de la orina. La cantidad del sudor depende del ejercicio, del alimento y de las bebidas; pero se puede valuar en 1,000 gramos cada 24 horas. Según se va produciendo la secreción sudoral 154 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES va siendo impelida por el tubo de la glándula hacia la epidermis, hasta que es del todo excre- tada, esparciéndose entonces por la superficie de la piel. 145. Glándulas sebáceas y mamarias. Unas y otras pertenecen al tipo de las glándu- las arracimadas. Las primeras segregan sebo, que vierten continua y lentamente en los fo- lículos pilosos (fíg. 89, 2), las segundas destilan leche, que sale al pezón por 16 o 18 orificios, correspondientes a otros tantos conductos ga- lactójoros. Así las glándulas sebáceas como las mama- rias segregan por liquefacción, derritiéndose la extremidad libre de las células secretorias y derramándose el líquido segregado en la ca- vidad glandular. Pero las células secretorias de las glándulas mamarias, además, se des- prenden en parte, cuando segregan la leche. El sebo, materia grasa, al ser excretado, lu- brifica la superficie de la piel y los pelos. La leche, al salir del pezón, proporciona al re- cién nacido las materias necesarias a su desa- rrollo. II. Glándulas vasculares sanguíneas. 146. i°. Bazo. De 12 centímetros de largu- ra, de color rojo oscuro, y de composición ca- vernosa, en cuyas cavidades, llamadas celdas esplénicas, hay materia pulposa, rojiza, por nombre pulpa esplénica, el bazo hállase si- APARATO SECRETOR Y SUS FUNCIONES 155 tuado en el abdomen y a la izquierda del es- tómago. Recibe la arteria esplénica y emite la vena del mismo nombre, y además contiene vasos linfáticos y filetes nerviosos. El bazo se considera como un taller de gló- bulos blancos, y como destructor de hematíes viejos. Por otra parte influye en la secreción pancreática, elaborando productos solubles, que favorecen la formación de la tripsina del páncreas. 147. 2o. Capsulas suprarenales. En- cima de cada riñón (fig. 53, 5) se ve un órgano pequeñito, pardo amarillento, que se denomi- na cápsula suprarenal. Su extirpación aca- rrea depresión circulatoria y astenia o debili- dad general. Este hecho ha dado origen a se- rios estudios, en virtud de los cuales se ha ave- riguado que las cápsulas suprarenales vierten enlasangre una sustancia, llamada adrenalina, que eleva la presión sanguínea y sostiene el to- no de los músculos. 148. 30. Timo. Glándula de color blan- co rosado, situada entre los dos pulmones y detrás del esternón. Aparece en el feto hacia la séptima semana, aumenta de volumen has- ta el segundo año de la edad del niño; después se va atrofiando poco a poco, dejando de exis- tir poco antes de la pubertad. Parece innegable que el timo desempeña un papel linfopoyético y bematopoyético, y que ade- 156 más influye en el crecimiento general del niño. 149. 4°. Aparato tiroparatiroideo. Este aparato le constituyen el cuerpo tiroides (fig. 56, 4) y las glanduliílas paratiroideasJ El cuerpo tiroides consta de dos lóbulos late- ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 56. Laringe, vista por su cara posterior. 1, F.piglotis; 2, asta superior del cartílago tiroi- des; 3, cartílagos corniculados; 4, cuerpo tiroi- des; 5, cricoides; 6, músculo crico-cricoides; 7, tráquea. APARATO SECRETOR Y SUS FUNCIONES 157 rales alargados y reunidos por una porción media que se denomina istmo. Se encuentra situado en la región del cuello y delante de la tráquea, cuyos dos primeros anillos básales están cubiertos por el istmo. Las glandu- lillas paratiroideas están detrás de la cara pos- terior del cuerpo tiroides, y no tienen ni núme- ro, ni tamaño fijo. La tumefacción del cuerpo tiroides origina el bocio o papera, frecuente entre los montañe- ses del norte de España. Si se extirpa el cuerpo tiroides, sobreviene la enfermedad conocida con el nombre de Mi- xedema operatorio y caracterizada por el abota- gamiento de la piel, por la palidez y anemia, caída del pelo y entorpecimiento físico e inte- lectual. Y, si la ablación se efectúa durante un período de crecimiento del individuo, cae este en el cretinismo absoluto o idiotez. De todo esto se deduce que el cuerpo tiroides debe de ser asiento de una secreción interna desco- nocida, cuya falta produce el mixedema ope- ratorio. Respecto de las glandulillas paratiroideas, decimos que aun no se ha fijado bien su fun- ción, por ser difícil extirparlas sin la ablación previa del cuerpo tiroides. III. Glándulas mixtas Solamente hablaremos aquí del hígado y del páncreas. Mas como ya hemos descrito la 158 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES secreción externa de estas dos glándulas, aho- ra nos vamos a ocupar en sus secreciones in- ternas. 150. i°. Hígado. Trataremos de su fun- ción glucogénica, antitóxica, hematolísica, marcial y hematopoyética. a. Función glucogénica. Casi todo lo que vamos a decir se debe al insigne fisiólogo Ber- nard. El fue quien descubrió la glucogenia ani- mal y demostró que el hígado es el taller de producción de glucógeno; y que esa glándula, aun después de extirpada, fabrica almidón animal. Mas no se crea que las células hepá- ticas forman glucógeno a expensas únicamen- te de las sustancias feculentas y azucaradas, que Ies vienen por la vía de la vena porta, no. Porque, cuando tales materiales faltan, el hí- gado puede echar mano de albuminoides para producir glucógeno. Preséntase el glucógeno en las células hepá- ticas al modo de menudas granulaciones, que el agua yodada tiñe de color rojizo. Precipi- tado, tras la cocción de trozos de hígado fresco, y filtrado y puesto a secar a una temperatura suave, aparece el glucógeno como polvo blan- quecino, amorfo, soluble en el agua e insoluble en alcohol, y de composición química idéntica a la del almidón. Almacenado el glucógeno en el hígado, se va poco a poco hidratando y convirtiendo en glucosa, que entra en la sangre a medida que el APARATO SECRETOR Y SUS FUNCIONES 159 organismo lo exige. Durante el ejercicio mus- cular violento, el hígado tiene que convertir mucho glucógeno en glucosa, por ser este el alimento propio de los músculos. Si el hígado no transformara en glucógeno la glucosa que le viene por la vía de la vena porta, bien pronto habría en la sangre exceso de azúcar (hiperglucemia) y pasaría a la orina {glucosuria). Cuando la glucosuria o presen- cia de glucosa en la orina es permanente, se declara la afección crónica de funestos resul- tados, llamada diabetes. Y ¿qué centro nervioso pone equilibrio en- tre la producción y gasto de glucosa?. Deje- mos la palabra a Bernard. Según él, si se pin- cha el suelo del cuarto ventrículo en su línea media y un poco por encima del nudo vital, so- breviene la hiperglucemia y poco más tarde la glucosuria. Si el pinchazo se da más arri- ba, se declara la albuminuria. Luego el bulbo es el centro regulador de la glucemia de nues- tro organismo. b. Función antitóxica. Por otra parte el Hígado desempeña el papel de protector de la economía humana contra múltiples venenos. En él se acumulan y pierden su vigor y aun se destruyen no solamente los venenos minerales, cobre y arsénico, y los alcaloides vegetales, ni- cotina, morfina; sino también los productos tóxicos de nuestro mismo organismo, como las ptomaínas, el fenol, etc. c. Función hematolisica, marcial y bema- 160 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES topoyética. Por la primera función el hígado destruye los glóbulos viejos, ya gastados a causa del continuo curso de sus largas peregrinaciones. Por la segunda el hígado descompone la hemoglobina, formándose bi- luribina y quedando hierro libre, que se depo- sita para la próxima construcción de hematíes. Finalmente el hígado es también un órgano hematopoyético; pues durante la vida fetal fa- brica glóbulos rojos. 151. 2o. Páncreas. Además de su secre- ción externa, se le asigna al páncreas otra fun- ción interna muy importante, que consiste en verter en la sangre cierta sustancia, con la cual el hígado puede desempeñar su función glu- cogénica. A esta conclusión llegaron los ex- perimentadores von Mering y Minkowski, al ver que, extirpando el páncreas a un mamífe- fero, sobrevenía una diabetes azucarada grave. CAP. IX. SISTEMA OSEO 152. Definición. El sistema óseo, o esque- leto, abarca todos los huesos del organismo; los cuales se consideran como agentes pasivos del movimiento, por servir de punto de apoyo a los músculos, que son agentes activos, es de- cir, motores. Como se encuentra en el interior del cuerpo, el sistema óseo recibe el nombre de endoesque- SISTEMA OSEO 161 leto. También se llama neuroesqueleto, a cau- sa de que proteje los centros nerviosos. 153. Huesos en general. i°. Forma. Atendiendo a la forma, los huesos pueden ser: largos, anchos y cortos. En los primeros (fig. 57) la longitud predomina sobre las otras dos dimensiones, verbigracia, en el fémur; y se distinguen dos ex- tremidades o epífisis y un cuerpo o diáfisis (D). En los huesos anchos o pla- nos, como en el omoplato (fig. 65) la longitud y latitud se destacan sobre la tercera dimensión. Y se denominan huesos cortos los que presen- tan sus tres dimensiones sen- siblemente iguales, por ejem- plo, los del carpo (fig. 66, c). 2°. Estructura. Si se da un corte longitudinal en un hueso largo (fig. 57), observa- remos que la diáfisis ostenta: una membrana envolvente, re- gada por numerosos vasos sanguíneos, la cual se denomina periostio (D); enseguida tejido compacto y duro; y dentro una cavidad lle- na de médula amarilla o tuétano. Asi mis- mo notaremos que las epífisis, además del pe- riostio, constan de tejido esponjoso ( S ), en- tre cuyas mallas se aloja médula roja. Fig. 57. Corte longi- tudinal del fémur. C, Cabeza; O, cuello; i, 2, trocánteres mayor y menor; 4, 5, cóndilos externo e interno; S, tejido de la epífisis; I), diáfisis; F, fosa. 162 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Los huesos planos y los cortos exhiben una estructura parecida a la de las epífisis de los huesos largos. 3o. Desarrollo. La mayor parte de los huesos, du- rante su desarrollo, pasan por tres estados: a) estado mucoso, en el que solo aparece un conjunto de células sin diferenciación alguna; b) estado cartilaginoso, en el que las células están provistas de sustancia intersticial cartilaginosa y los futuros huesos adquieren forma; c) estado óseo, que proviene de la osificación de las célu- las conjuntivas jóvenes, arrastradas por los vasos osi- ficantes. 4o. Crecimiento. Puede ser longitudinal y en espe- sor. El crecimiento longitudinal se debe a la constan- te proliferación celular de los cartílagos normales, o sea, de los cartílagos, que hasta los 20 años próximamente se encuentran entre las diáfisis y epífisis, y no paran de producir arriba y abajo nuevas células osificables. A los 20 años de edad de una persona, se sueldan las diá- fisis con Ia$ epífisis de sus huesos, y entonces termina el crecimiento longitudinal de éstos órganos. El crecimiento en espesor se verifica merced a la ac- tividad del periostio, que forma incesantemente en su cara interna nuevas capas de tejido óseo. 154. Descripción del esqueleto. El sistema óseo se divide para su estudio en tres regiones: cabeza (fig. 58, 1), tronco y extre- midades. I. Huesos de la cabeza. Distingamos aquí el cráneo y la cara. i°. Cráneo. Se halla constituido por 8 piezas óseas, articuladas por medio de suturas. De estos 8 huesos, 4 son impares y están situa- dos en la línea media, a saber: el frontal (fig. SISTEMA OSEO 163 Fig. 58. Esqueleto humano. 1, Cráneo; 2, vérte- bras cervicales; 3, clavícula; 4, húmero; 5, fémur; 6, rótula; 7, tibia; 8, peroné; E, esternón; co, cos- tillas; t, tarso; m, metatarso; d, dedos. 164 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig, 59. Huesos de la cabeza. P, Parietales; F, frontal; O, occipital; Et, etmoides; es, esfenoides; T, temporales; ou, unguis; n, nasales; om, pómulos; m, maxilares superiores; i, maxilar inferior. 59, F), el etmoides (et),,el esfenoides (es) y, el occipital (O); y los otros cuatro son pares, los dos parietales (P) y los dos tempora- les (T). a. El frontal ocupa la parte más anterior del cráneo; delante y abajo presenta las dos fosas orbitarias y la escotadura nasal; dentro exhibe dos cavidades o senos frontales. b. Los dos parietales están situados encima de los temporales, detrás del frontal y delante 165 SISTEMA OSEO del occipital; ofrecen forma de cuadrilátero irregular. c. En los dos temporales (T) se encierran los órganos esenciales de la audición. Acupan todoel espacio comprendido entre el occipital, los parietales y el esfenoides. Cada uno de ellos presenta tres porciones: porción escamosa, que posee la apófisis cigomática (z), puente de unión entre la cara y el cráneo, y la cavidad glenoidea del temporal, destinada a articularse con el cóndilo del maxilar inferior; porción petrosa, donde están el conducto auditivo ex- terno y la apófisis estiloides; porción mastoidea con la apófisis de este nombre (a). d. El etmoides (et), colocado debajo del frontal, ostenta dos láminas que se cortan per- pendicularmente, de las cuales la vertical se halla dividida por la horizontal en dos porcio- nes desiguales: una superior, llamada crista- galli, otra inferior, que forma parte del tabi- que nasal. La lámina horizontal se denomi- na cribosa, por estar llena de orificios para el paso de los nervios olfatorios; y de sus dos ex- tremos bajan dos masas, las masas laterales del etmoides, de cuya pared interna se despren- den los cornetes superiores y medios de la na- riz. e. AI etmoides sigue el esfenoides, que se articula con casi todos los huesos del cráneo y con algunos de la cara. Consta (es): de un cuerpo, escavado encima por profunda cavi- dad, o silla turca, donde se aloja el cuerpo pi- 166 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES tuitario; de dos alitas, anejas a la cara super- rior; de dos grandes alas, correspondientes a las caras laterales; de dos apófisis pterigoides, que descienden verticalmente. f. El occipital (o) constituye la región pos- terior e inferior de la bóveda craneana: pre- senta en su parte inferior y media vasto ori- ficio, el agujero occipital, que da paso a la mé- dula espinal; a cada lado de este orificio ofrece dos eminencias articulares, los cóndilos del occipital, que se articulan con el atlas. 155. 2o. Cara. Los huesos de la cara son 14. Trece están soldados y componen la mandíbula superior; el decimocuarto constitu- ye por sí solo la mandíbula inferior. Helos aquí: dos nasales (n) o huesos pro- pios de la nariz, cuyo lomo forman; dos maxi- lares superiores (m), que prestan a los dientes de arriba sus correspondientes puntos de apo- yo; dos unguis o huesos lagrimales (ou); dos pómulos o malares (om), formadores de las me- jillas; dos palatinos; dos cornetes inferiores; el córner, hueso impar y medio que constituye la parte posterior del tabique de las fosas nasa- les. La mandíbula inferior presenta un cuerpo (i), en forma de herradura, y dos ramas ascen- dentes, en las que se destacan los cóndilos ma- xilares (cm) y las apófisis coronoides (co). 156. II. Región hioidea. Se encuen- tra formada por el hueso hioides, sito debajo SISTEMA OSEO 167 de la lengua y encima de la laringe (fig. 96, 2). El hioides consta de un cuer- po en forma de herradu- ra, de cuya porción pos- terior arrancan dos apó- fisis o grandes astas y dos cuernecitos o astas menores. Las astas ma- yores salen horizontal- mente, las menores son algo ascendentes. 157. III. Huesos del tronco. Estudia- remos la columna ver- tebral, las costillas y el esternón. 1 °. Columna vertebral. La columna vertebral o raquis (fig. 60) se extien- de desde la cabeza hasta la parte inferior del ab- domen y comprende 33 vértebras: siete cervicales (a), doce dorsales, cinco lumbares, cinco sacras, soldadas en un solo hue- so, el sacro (b), y cuatro coxigeas (c), que forman el coxis 0}rabadilla. Pero el^coxis a veces*[exhibe seis }y| aun siete verte- brillas. Fig. 6o. Columna verte* bral. (J. Antonelli). 168 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Cada vértebra de la región dorsal (fi- gura 61) está consti- tuida de un cuerpo (a), de un agujero o conducto vertebral (d), de una apófisis espi- nosa (c), de dos apó- fisis transversas (bb) y de cuatro apófisis articulares: dos su- periores y dos infe- riores, que sirvenTpara la articulación de las vértebras entre sí. Aunque la forma de todas las vértebras se puede reducir a la del tipo que acabamos de describir, sin embargo las de ciertas regiones ofrecen pormenores dignos de conocerse. La primera vértebra cervical, que lleva el nom- bre de atlas (fig. 62) y que sostiene la cabeza, rodando con élla al re- dedor del apófisis odon- toides del axis, carece de cuerpo y apófisis es- pinosa; en la cara su- perior y a los lados del arco anterior tiene dos carillas articulares (c), que se articulan con los cóndilos del occipital; y en la línea media interna de su cara anteroposterior exhibe la fosita (fa), receptora de una apófisis del axis. Fig. 61. Vértebra dorsal, a, cuerpo; b, apófisis transversas; c, apófisis espi- nosa; d, agujero vertebral. (J.Anto- nelli). Fig. 62. Atlas, primera vértebra cervical, at, Apófisis transversa; c, superficies articulares; fa, fosa arti- cular; av, agujero vertebral. SISTEMA OSEO 169 Esta segunda vértebra eervical se caracteri- za por tener en la cara superior de su cuerpo la gran apófisis odontoides (fig.63, ao), que pe- netra en el agujero del atlas. 2°. Costillas. Son 24, doce por cada lado (figu- ra 58, co). Las siete pri- meras terminan en el es- ternón, por lo que se de- nominan costillas verda- deras; las cinco últimas no llegan al esternón y por eso se llaman falsas. Las costillas falsas se subdividen en falsas propiamente dichas y en flotantes: las prime- ras (8, 9, 10) se articulan por su extremidad anterior con uno de los cartílagos situados en- cima; las segundas (11, 12) quedan libres totalmente. Articúlanse las costillas por medio de su cabeza con el cuer- po de las vértebras, y apoyan su tuberosidad en las apófisis transversales. 30. Esternón. Es un hueso impar (E), situado en la parte media y anterior del pecho. En el adulto presenta tres segmen- tos, que de arriba abajo son: empuñadura (fig. 64, P), cuer- po del hueso (C), y apéndice xifoides (a. x). Fig. 63. Axis, ao, Apófisis odontoides; ca, carilla arti- cular. Fig. 64. Esternón. P, Puño; C, cuer- po; a, x, apófisis xifoides. 170 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES 158. IV. Huesos de las extremidades. Las extremidades o miembros son cuatro, dos superiores, que se unen al tórax; y dos infe- riores, soldadas por su base al sacro. 1 °. Extremidades superiores. Las extremi- dades superiores o torácicas ofrecen cuatro segmentos: hombro, brazo, antebrazo y mano. a. Hombro. El hombro, o cintura escapu- lar, consta de la clavícula por delante y el omo- plato por detrás. La clavicula (íig. 58, 3) se articula con el es- ternón y el acromión del omoplato (fig. 65, ac). Fig. 65. Omoplato. Ac, Acromión; co, coracoides; Ca, cavidad glenoidea. SISTEMA OSEO 171 En éste se distinguen la apófisis coracoides (co), el acromión y la cavidad glenoidea (Ca) para la articulación del húmero. b. Brazo. Se compone de un solo hueso, el húmero (fig. 58, 4), que termina en su parte superior por redondeada superficie articular, la cabeza del húmero-, y tiene en la extremidad inferior excavación profunda, la fosa olecra- niana, y una polea, la troclea humeral. c. El antebrazo. Está formado por dos huesos, el cúbito y el radio: el primero (c) es interno y más largo que el segundo (r). El cúbito ofrece en su parte superior la apófisis olécranon; el radio ostenta en su extremidad inferior la apófisis estiloides. d. Mano. Se compo- ne de 27 huesos, dividi- dos en tres grupos: carpo, metacarpo .y dedos. El carpo (fig. 66, c) * com- prende 8 huesos, dispues- tos en dos filas trans- versales. El metacarpo consta de cinco huesos, que se llaman metacar- pianos (m). Los dedos son cinco, cada uno está formado por tres colum- nitas, llamadas jalange, falangina, J'alangita (1, 2, 3); el pulgar so- lo tiene dos falanges, faltándole la falan- gina. Fig. 66. Mano, c, Carpo; m, metacarpo; i, faíanges;2, fa- ¡anginas; 3, falangitas. 172 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES 159. 2o. Extre?nidades inferiores. Se di- viden también en cuatro segmentos, cadera muslo, pierna, pie. a. Cadera. La cadera o cintura pelviana consta de un solo hueso, conocido con el nom- bre de coxal, que resulta de la soldadura ínti- ma de otros tres: Íleon, pubis, isquion (fig. 58, n, p, i). Unense los dos coxales por delante, mediante la sínfisis puviana, y contribuyen con el sacro a formar un vasto cinturón óseo, la pelvis: Las tres piezas, que constituyen ca- da coxal, vienen a reunirse en el centro de am- plia cavidad, llamada cotiloidea, que recibe la cabeza del fémur (fig. 57, c). b. Muslo. Comprende un solo hueso, el fémur, en cuya extremidad superior encontra- mos una cabeza (c), un cuello (o), un trocán- ter mayor (I) y otro menor (2); en la extremi- dad opuesta aparecen dos cóndilos (3, 4) y una fosa (F). c. Pierna. Está esencialmente constitui- da por dos huesos, la tibia (fig. 58, 7) y peroné (8). La tibia presenta en la parte anterior un borde muy agudo, denominado espinilla; y en la región más alta de la epífisis de arriba exhi- be el apoyo de la rótula o choquezuela. d. Pie. Consta de 23 huesos, colocados en tres grupos distintos: tarso, metatarso y dedos. El tarso (fig. 67, T) abarca 7 huesos, entre los que descuellan, como principales, el astrágalo (1) y el calcáneo (2). AI metatarso corresponden 5 huesos, llamados metatarsia- SISTEMA OSEO 173 Fig. 67. T, Tarso; M, metatarso; D, dedos; 1, astrága- lo; 2, calcáneo; 3, escafoides; 4, cuboides; 5, 6, 7, las tres cuñas; 1-5, falanges; 2, falanginas; 3, falangitas. nos (M, 1,5). Los dedos son cinco, hallándo- se formado cada uno de tres piezas: falange, falangina, falangita (D).' Por excepción el pulgar carece de falangina. 174 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES 160. Articulaciones. Articulación es el modo de unión de unos huesos con otros. Las articulaciones pueden ser de tres clases: diartrosis o movibles, anfiar- trosis o semimovibles, sinartrosis o inmóviles. i°. Las diartrosis son las más complica- das y se dividen en seis géneros, como puede verse en Tes- tut, t, i, pág. 495. Ejemplo: la articula- ción de la rodilla (hg. 68). 2°. Se caracteri- zan las anjiartrosis por la presencia, ora de un disco libro-car- tilaginoso, ora de li- gamentos adheridos a las dos superficies articulares. Esta cla- se de articulaciones se observa en las vér- tebras y en los hue- sos del carpo. 3o. Las sinartrosis se llaman también su- turas: existiendo la su- tura dentada (los pa- rietales entre sí), su- tura escamosa (el tem- poral con el parietal). 161. Superficies articulares. Para dar a las articulacio- nes más solidez y para facilitar los mo- vimientos hay en las Fig. 68. Articulación de la rodilla. F, Fé- mur; T, tibia; S, membrana sinovial, ti- bio-femoral; R, sinovial prerotuliana; P, sinovial pretibial. SISTEMA MUSCULAR Y SUS FUNCIONES 175 superficies articulares: i°, cartílagos, que uniendo a la solidez la flexibilidad, previenen contra los choques y roces; 2°, fibro-cartílagos,que constituyen entre las vértebras rodetes Jntervertebrales; 30, ligamen- tos, elementos fibrosos muy resistentes e inestensi- bles a veces; 40, sinoviales, o membranas del- gadas, que tapizan interiormente las cavidades arti- culares y que exhalan un líquido untuoso y lubrifican- te, la sinovia. En la articulación de la rodilla, además de la mem- brana sinovial (fig. 68, S), hay una sinovial pretibial (P) y otra prerotuliana (R). CAP. X. SISTEMA MUSCULAR Y SUS FUNCIONES El sistema muscular comprende los múscu- los y sus anejos, llamándose miología la rama de la anatomía, que de ellos trata. La miolo- gía puede ser general y especial, según que estu- die las propiedades comunes a todos los múscu- los o sólo se ocupe en cada músculo en particu- lar. I. Sistema muscular. 162. Morfología de los músculos. Ha- blaremos: i°, de las clases de músculos; 2o, de su forma; 30, de sus inserciones; 40, de las ter- minaciones nerviosas, que reciben. i°. Hay dos clases de músculos, si aten- demos a su estructura y color: unos estriados, de color rojo y contracción rápida; otros lisos, 176 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES algo rosados, y de contracción lenta. Los primeros son voluntarios, salvo el corazón; los segundos son involuntarios, a excepción de los de la vejiga de la orina. 2o. Por su forma los músculos pueden ser fusiformes con un vientre en el medio; an- chos, largos, cortos. Atendiendo a las figu- ras que imitan, se Ies llama trapecios, romboi- des, serratos, sóleos, orbiculares. Si presen- tan dos o tres tendones de inserción, reciben los nombres de biceps, triceps. Por los movi- mientos, que ejecutan, se denominan elevadores, depresores, flexores, ex- tensores, rotatorios, di- latadores, constrictores. Se dicen congéneres, cuando obran en el mis- mo sentido, y antagonis- tas, si funcionan en sen- tido opuesto. Finalmen- te son abductores los mús- culos, que separan del cuerpo. las partes, que mueven, y adductores los que tienden a aproximar- las a él. 3°. Los músculos no se insertan directamente en los huesos, sino me- diante tendones, que pre- Fig. 69. a, Tabiques de tejido conjuntivo; b, grupo de fibras musculares; c, tab'q jes conjun- tivos; d, tejido elástico; m, músculo. (Im. Belzung). 177 SISTEMA MUSCULAR Y SUS FUNCIONES sentan en sus extremidades. Los tendones son órganos fibrosos, blanquecinos, muy re- sistentes y casi inextensibles, ya cilindricos (fig. 69, t), ya muy anchos, o laminares. En este último caso llevan el nombre de aponeu- rosis de inserción. Así aquellos, como éstas, se adhieren tan íntimamente a los huesos que primero se rompen, que se separen. 4°. En los músculos penetran nervios sen- sitivos y motores, mezclados. Los últimos filamentos sensitivos terminan libremente en el espesor del músculo, y las fibras motoras terminan en placas motrices, pequeñas masas granulosas fijas en la superficie de las fibras musculares. 163. Miologia especial. Imposible des- cribir los 501 músculo del cuerpo humano. Por esta razón nos limitaremos a indicar los principales de las siguientes regiones del orga- nismo: cabeza, tronco, extremidades toráci- cas, y extremidades abdominales. i°. Músculos de la cabeza y cuello. El frontal, que frunce las cejas y la piel de la fren- te; el orbicular de los labios (fig. 69 bis, 24), que coopera en la succión y silvido; el elevador común del ala de la nariz y del labio superior (23); el masetero (16), inserto arriba en el arco zigomático y abajo en el maxilar inferior, al cual eleva; el triangular de los labios (6) y el cuadrado de la barba (5); los auriculares, an- terior, superior y posterior (21), que mueven 178 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 69. bis. Músculo de la región lateral del cuello, y ángulos de la cara; 1, Cutáneo; 2, risorio; 3, zigomático menor; 4, cutáneo del lado opuesto- 5, cuadrado de la barba; 6, triangular de los labios; 7, trapecio; 9, del- toides; 10, pectoral mayor; 11, esterno-cleido- mastoideo; 12, externo- hioideo; 13, escaleno posterior; 15, espíenlo; 16, masetero; 19, milo-hioi- deo; 21, auricular posterior; 22, transversal de la nariz; 23, elevador co- mún del ala de la nariz y del labio superior; 24, orbicular de los labios. las orejas; el esterno-cleido-mastoideo (12), que hace girar la cabeza; los escalenos, anterior y posterior (13), elevadores de los dos primeros pares de costillas; los estilo-hioideos y milo-hioi- deos (19). 2o. Músculos del tronco. En la cara an- terior se encuentran: el pectoral mayor (fig. 70, SISTEMA MUSCULAR Y SUS FUNCIONES 179 Fig. 70. Múscu- los. 2, Pectoral mayor; 3, del- toides; 4, tríceps braquial; 5, in- tercostales; 6, bíceps braquial; 7, oblicuo mayor; 8, sartorio; 9, vasto externo. 2), músculo ancho y triangular, inserto, por un lado en la clavícula y esternón, por otro en la parte superior del húmero; aproxima el bra- zo a la línea media, y al mismo tiempo le di- rige hacia adelante. Los intercostales (5), su- pracostales e infracostales, músculos respirato- rios. El recto mayor del abdomen y oblicuo ma- yor (7), que son espiradores y flexores del tó- rax. 180 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 71. Músculos. 4, Trapecio; 5, dorsal ma- yor; 6, deltoides; 7, intercostales externos; 8' tríceps braquial; 9, n, vasto externo; 10, glú- teo mayor; 12, adductor. En la cara posterior están: el trapecio (fig. 71, 4), que ocupa todo el espacio comprendido entre el occipital y la parte inferior de las vér- tebras dorsales; eleva el muñón del hombro, aproximando el omoplato a la columna verte- bral. El dorsal ancho (5), que tiene su origen a lo largo de la columna vertebral y termina por un fuerte tendón en el húmero; mueve este hueso hacia adentro, hacia abajo y hacia atrás. SISTEMA MUSCULAR Y SUS FUNCIONES 181 El dorsal largo y el sacrolumbar con los restan- tes músculos espinales mantienen al hombre en su estación bípeda. 3°. Músculos de las extremidades superio- res. El deltoides (í'ig. 70, 3) es a la vez el más superficial y el más voluminoso de los múscu- los del hombro; se inserta en el omoplato, cla- vícula y húmero; eleva el brazo hasta la línea horizontal y le lleva hacia atrás. El biceps braquial (6), que consta de dos porciones: una arranca del vértice de la apófisis coracoides, otra se inserta en la cavidad glenoidea; inde- pendientes en su origen, caminan hacia el codo, se juntan y acaban por un tendón, que se ad- hiere a la tuberosidad bicipital del radio; dobla el antebrazo sobre el brazo. El triceps braquial ocupa la cara externa del brazo (4); sus tres ramas superiores se insertan en el omoplato y húmero; su extremo inferior se adhiere a la apófisis olécranon del cúbito; es antagonista del biceps. El pronador redondo del antebrazo tiene su origen en el cúbito y húmero, viniendo a fijarse en el radio, al que hace girar de fuera a dentro, y determina los mo- vimientos de pronación. Al supinador corto se debe el giro del radio, de dentro a fuera. 4. Músculos de las extremidades inferiores. El glúteo mayor (fig. 71, 10), muy voluminoso, está fijo en los huesos coxales y en el fémur; forma las nalgas y mantiene el cuerpo en su posición vertical. El triceps femoral sirve pa- ra extender la pierna; sus tres ramas superio- 182 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES res se denominan vasto externo (9, 11), vasto interno y vasto medio, o porción media. El sartorio (fig. 70, 8) une el íleon con la extremidad superior de la tibia, dobla la pierna sobre el muslo y el muslo sobre la pelvis. Los gemelos de la pierna (fig. 72) son dos músculos voluminosos, que nacen aislada- mente en el fémur y vienen a fijarse por un tendón común, el tendón de Aquiles (q), en el calcáneo (c). Los gemelos juntamente con el soleo son los músculos esenciales de la marcha. II. Funciones. 164. Elasticidad y con- tractilidad. Dos propiedades características poseen los mús- culos: la elasticidad y la con- tractilidad. i°. Elasticidad. Los múscu- los son clásticos, es decir, se de- forman por la intervención de una fuerza y recobran su estado primitivo, cuando aquélla deja de obrar. Su elasticidad es dé- bil y perfecta. Lo cual quiere decir que el músculo se defor- ma por una fuerza mínima, por un peso pequeñísimo; y que después recobra exacta- mente su forma primitiva, cuando el agente deformador deja de obrar. La elasticidad muscular no es proporcional al peso. Así un peso de 20 gramos puede alar- Fig. 72. cid. Ge- melos; q, tendón, de Aqueles; c, cal- cáneo. 183 SISTEMA MUSCULAR V SUS FUNCIONES gar el músculo 10 milímetros;mientras que40 gramos de peso sólo lo alargan 17, por ejemplo. Normalmente y en reposo el músculo nunca tiene satisfecha su elasticidad; y así se encoge, si se le corta uno de los tendones: ese estado de semicontracción del músculo recibe el nombre de tonicidad. 20. Contractilidad. En su virtud los mús- culos se contraen, es decir, disminuyen de lon- gitud y aumentan su grosor, bajo la influencia de un estímulo, que puede ser o una excitación motriz cualquiera, o un acto de la voluntad. Pero la contracción también se efectúa por medio de estímulos artificiales: corriente eléc- trica, ácidos diluidos, golpes. Mas adviértase que al contraerse un múscu- lo, no varía su volumen. Para demostrarlo, se coloca el pemil de una rana en un frasco lleno de agua, terminado por tubito capilar. Si en esta disposición, se le lanza una corriente eléc- trica, el pemil se contrae; pero el nivel del agua permanéce invariable. Para estudiar toda clase de contracciones musculares, desde la sacudida simple hasta el tétanos fisiológico, existen los aparatos por nombre: miógrafos, que trazan curvas de con- tracción o rmogramas. Los calambres y el tétanos natural no son otra cosa que contracciones permanentes de los músculos. Esto ocurre cuando, antes de terminarse una sacudida, empieza otra. 184 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES 165. Nutrición De los músculos. Atendiendo a las múltiples combustiones y a la producción de an- hídrido carbónico, ácido sarcoláctico y agua, que se observa en el seno de las fibras musculares en contrac- ción o actividad, se admite hoy día que los músculos se nutren de sustancias hidrocarbonadas, principal- mente de glucosa. La razón es porque esta sustancia, al arder o combinarse con el oxígeno, produce ácido sarcoláctico y anhídrido carbónico, teniendo la misma propiedad, aunque en menor escala, cualquier otro principio hidrocarbcnado. Confírmase esta misma idea con el hecho de que los animales que desarrollan grande esfuerzo muscular, co- mo los bueyes, camellos, muías se mantienen precisa- mente de materias hidrocarbonadas. Si los músculos, por alguna circunstancia, carecie- ran de glucosa o de grasa, entonces echarían mano de albummoides para nutrirse. 166. Calor, trabajo y fatiga muscular. i°. Calor. Ya sabemos que los músculos son la fuente principal del calor animal. Res- pecto de la cantidad de calor que un músculo contraído desarrolla, diremos que es inversa- mente proporcional al trabajo, que ejecuta. Así un músculo contraído, pero inmóvil, pro- duce mucho más calor, que si trabaja. La razón es porque la energía, engendrada por un músculo en actividad se convierte en calor y trabajo: luego el músculo que está contraído, pero permanece inmóvil, es decir, no trabaja, transformará casi toda su energía en calor. Un ejemplo: si se extiende el brazo horizon- talmente, sosteniendo en la mano un peso, hay unos cuantos músculos contraídos, que están 185 SISTEMA MUSCULAR Y SUS FUNCIONES produciendo energía, pero que no trabajan apenas, porque no se mueven. Aquí la ener- gía casi toda se transformará en calor. Vice- versa, si el brazo se ocupa en levantar y bajar un peso, que la mano sostiene, sus músculos contraídos producen energía y trabajan, por consiguiente en este caso la energía se conver- tirá parte en calor y parte en trabajo. 2o. Trabajo. El trabajo de un músculo que eleva un peso, se valúa multiplicando di- cho peso por la altura a la que es levantado: t = pa. Cuanto mayor sea la contracción y la longitud del músculo, tanto mayor será la altura a que se puede levantar un peso; y por eso se dice que el trabajo muscular se halla en razón directa del acortamiento del músculo y de su longitud. 3°. Fatiga muscular. Si los músculos se someten a una contracción sostenida o a una serie de contracciones, por bastante tiempo continuadas, pierden su excitabilidad y se fati- gan, es decir, experimentan sensaciones de pe- sadez y de dolor, en cuya virtud se resisten a contraerse. La fatiga, que se acusa exteriormente por medio de lo que llamamos agujetas, se debe a la acumulación de sustancias fatigantes entre las fibras musculares. Si se pudieran ba- rrer tales sustancias, productoras de la fatiga, aun podrían seguir trabajando los músculos. Por eso se suele acudir al uso del masaje, que activando la circulación, limpia y desconges- 186 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES tiona los músculos, dejándolos libres de sus- tancias fatigantes y de agujetas. 167. Rigidez cadavérica. Después de la muerte los músculos se tornan duros y rígidos, sobreviniendo la rigidez cadavérica. Débese este fenómeno a la coa- gulación de la miosina, provocada por el exceso de áci- do sarcoláctico y fosfato ácido de sodio, que se acumu- lan y no son arrastrados por la sangre. Cuando los músculos están muy fatigados en el momento de la muerte, como ocurre, cuando un soldado tras marcha penosísima muere en el combate inmediato, la rigidez cadavérica se presenta casi ins- tantáneamente. Así se podría explicar por qué el Cid ganó, como cuenta la tradición, una batalla después de muerto: muy fatigado, murió, quedando casi rígido de repente sobre su caballo, sobre el cual continuó así hasta el fin de la pelea. CAP. XI ACTITUDES Y LOCOMOCION 168. Cuando el cuerpo humano se man- tiene en una posición de equilibrio, se dice que toma una actitud, y si se traslada de un lugar a otro, ejerce la locomoción. Por consiguiente se llama actitud cualquiera posición de equi- librio del cuerpo del hombre, y se denomina locomoción la facultad de trasladarse de un punto a otro. 169. Actitudes. He aquí las principales: bipedestación o actitud de estar de pie; sesión o actitud de estar sentado; decúbito o actitud de estar recostado; pronación o actitud de es- LOCOMOCION 187 tar echado de bruces; supinación o actitud de estar echado boca arriba. Para que haya equilibrio se requiere que la línea ver- tical, que pasa por el centro de gravedad del cuerpo, caiga dentro de la base de sustentación, y que el centro de gravedad diste lo menos posible de esta base. Ahora bien, en la bipedestación el centro de gravedad se halla en la articulación sacro lumbar y la base de sustenta- ción está representada por las dos plantas de los pies; en la supinación el centro de gravedad toca con la base de sustentación, que es amplísima. Luego esta última actitud posee incomparablemente mejores condiciones de equilibrio que la primera. 170. Locomoción. La locomoción, o fa- cultad de trasladarse el cuerpo humano de un punto a otro, tiene su asiento en los huesos, como agentes pasivos, y en los músculos como agentes activos. Los huesos, movidos por los músculos, pue- den considerarse como las máquinas, que lle- van el nombre de palancas. Por esta razón hablaremos primeramente de las palancas del endoesqueleto humano, después trataremos de los modos de locomoción. i°. Palancas. Hay en mecánica tres gé- neros de palanca; pues otros tantos existen en el esqueleto humano. a. Es palanca de primer género (fig. 73) Fig. 73. Palanca de primer género. 188 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES la que tiene su punto de apoyo (o) entre la po- tencia (P) y la resistencia (R): ejemplo, las tijeras. La cabeza, mantenida en equilibrio sobre la columna vertebral, nos ofrece un ejem- plo de palanca de pr imer género: aquí el punto de apoyo corresponde a la articulación de los cóndilos occipitales con el atlas, la resistencia está representada por el peso de la cabeza, que tiende a caer hacia adelante, la potencia son los músculos de la nuca, que desde la co- lumna vertebral se dirigen al occipital. b. En la palanca de segundo género re- sistencia (fig. 74, R) se halla entre el punto de Fig. 74. Palanca de segundo género. apoyo (o) y la potencia (P), como ocurre en la carretilla. El esqueleto humano exhibe un solo caso de palanca de este género: cuando levantado el talón, descansa el cuerpo entero sobre las puntas de los pies. Aquí el punto de apoyo se encuentra en la cabeza de los meta- tarsianos, la potencia está representada por los músculos de la pantorrilla, que tienen su punto de aplicación en el calcáneo, la resiste- cia es el peso del cuerpo, que gravita sobre el espacio que media entre el punto de apoyo y el calcáneo. LOCOMOCION 189 c. Es palanca de tercer género aquella cu- ya potencia se halla (fig. 75, P) entre el punto de apoyo y la re- sistencia, por ejemplo, las pinzas. En el cuerpo humano abundan mu- cho las palancas de este género, encontrándose en la mayor parte de los movimientos de flexión y extensión: sirva de ejemplo la flexión del antebrazo sobre el brazo. Aquí el punto de apoyo corresponde a la articulación del codo (fig. 76, o), la resistencia (r) es el ante- brazo y la mano, la po- tencia (p) se halla re- presentada por el bí- ceps, inserto, inferior- mente en la tuberosi- dad bicipital del radio. 171. 2°. Modos de lo- comoción. Son la marcha, la carrera, el salto, la na- tación. a. La marcha. Consiste en caminar sin que el cuer- po abandone nunca el suelo. En la marcha la pierna, que por su pie se apoya en el suelo, se llama activa, y la otra recibe el nombre de oscilaizte o pasiva. El pie de la pierna oscilante aban- dona el suelo por la punta y vuelve a encontrarle por el talón. Supongamos que el cuerpo descansa sobre el pie izquierdo, que toca en tierra: entonces, termina- Fig. 75- Palanca de tercer género. Fig. 76. d, Húmero; b, radio; a, punto de aplicación de la potencia; o, punto de apoyo; o, codo; p, po- tencia o biceps braquial; r, resisten- cia o antebrazo. (Guibert). 190 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES da esta primera fase de la marcha, la pierna derecha oscila de atrás a delante, a manera de un péndulo, re- basa la posición vertical y se pone en contacto con el suelo, mientras el cuerpo se inclina hacia la derecha, descansando sobre el pie del mismo lado, fijo ahora en tierra; y así sucesivamente. Las extremidades torácicas experimentan durante la marcha un vaivén que se efectúa en sentido contra- rio a la oscilación de las extremidades abdominales co- rrespondientes, de modo que cuando el brazo derecho se dirige hacia atrás, la pierna del mismo lado oscila hacia adelante. b. Carrera. La carrera se distingue de la marcha en que hay un instante llamado tiempo de suspensión, durante el cual el cuerpo abandona totalmente el sue- lo. c. Salto. Para producir el movimiento brusco y general del cuerpo, que se denomina salto, se doblan todas las articulaciones, sucediéndose a esta flexión una extensión repentina, que separa del suelo el cuer- po y le imprime un movimiento de proyección hacia arriba y hacia atrás, o hacia delante, o hacia un lado, d. Natación. Consiste en una serie de movimien- tos sobre el agua, verificados ordenadamente y a la vez por las extremidades superiores e inferiores, que se doblan y extienden a compás y con fuerza. CAP. XII LARINGE Y FONACION 172. Laringe. La laringe, porción modi- ficada del conducto aerífero, es eí órgano esen- cial de la fonación. Se encuentra situada en la parte media y anterior del cuello, por encima de la tráquea, a la que corona a modo de capi- tel y por debajo del hueso hioides y de la len gua LARINGE Y FONACION 191 1. Cartílagos.-La laringe está constituida por 7 cartílagos: tres impares, tiroides, cricoi- des y epiglotis; y cuatro, pares, dos a cada lado, los ariteniodes y los corniculados. El tiroides (fig. 77, 2) ocupa la parte anterior y superior de la laringe: su nombre que signifi- ca escudo, da bien a entender su oficio, pues protege por delante el aparato de la fonación. Fig. 77. Laringe, vista de lado. 1, Músculo ti- ronioideo; 2, cartílago tiroides; 3, ligamento medio; 4, cricoides; 5, tráquea; 6, músculo tiro- cricoides. 192 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Su cara anterior presenta una eminencia, que constituye la nuez de Adán, más pronunciada en el hombre que en la mujer; detrás ofrece prolongaciones verticales, llamadas astas del tiroides, dos son superiores y más grandes y dos inferiores; las primeras se unen al hueso hioides por el ligamento tiro-bioideo lateral. Fig. 78. Laringe, vista por su cara posterior. 1, Epiglotis; 2, asta superior del cartílago tiroi- des; 3, cartílagos corniculados; 4, cuerpo tiroi- des; 5, cricoides; 6, músculo crico-aritenoides; 7, tráquea. LARINGE Y FONACION 193 El cartílago cricoides, mis alto por detrás que por delante, tiene forma de anillo y se en- cuentra (4) en la parte inferior de la laringe (fig. 78, 5). La epiglotis (1), en forma de lengüeta, está situada delante del orificio superior de la larin- ge, sobre el cual desciende, a manera de opér- enlo, en el momento de la deglución. Los dos aritenoides, de forma de pirámide triangular con 'a base hacia abajo, descansan en la parte posterior del cartílago cricoides. Sobre ellos y a modo de corona se destacan los dos pequeños núcleos cartilaginosos, llama- dos cartílagos corniculados (3). 20. Músculos - Los músculos principales son: los crico-aritenoides (6) posteriores, dila- tadores de la glotis, y los laterales, constricto- res de la misma; los crico-tiroides (fig. 77, 6), tensores de las cuerdas vocales, lo mismo que los tiro-aritenoides; los ariteno-epiglóticos, de- presores de la epiglotis; el ari-aritenoideo, músculo impar, sito en la parte posterior de los dos cartílagos aritenoides, que es constric- tor de la glotis. 30. Interior de la laringe.-Dando un corte frontal a la laringe, se observan en su interior tres zonas: una superior o 'upraglótica (fig. 79, a), ovoide, conocida con el nombre de ves- tíbulo de la laringe; otra inferior o infraglótica, y la tercera que se halla en la mitad de las otras dos y qué se denomina zona glótica. La zona glótica nos presenta en la línea me- 194 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES dia la glotis, hendidura limi- tada lateralmente por cinti- Ilas membranosas, que se lla- man cuerdas vocales; son cua- tro, dos a cada lado; entre la cuerda vocal superior e infe- rior, así de la derecha como de la izquierda, hay un divertí- culo (v) de la cavidad larín- gea, que lleva el nombre de ventrículo de la laringe o de Morgagni. Las cuerdas vocales inferio- res (cc) son más gruesas y más salientes, que las superiores (bb); pero sobre todo son las únicas que merecen el nombre de cuerdas vocales, porque repre- sentan los órganos esenciales de la fonación. Constan: de una mucosa sin pestañas vibráti- les, que sirve de marco a la glotis (fig. 8o, g); de un ligamento elástico (i), recubierto por la mucosa; y de los músculos tiro-aritenoideos (t. a). 173.-Fonación. La fonación, limitada en los animales a la producción del sonido larín- geo, tiene por atributo en el hombre la voz ar- ticulada. Para que haya sonido laríngeo se requiere que las cuerdas vocales estén en tensión, que una corriente de aire algo intensa las haga vi- brar, y que la glotis se estreche y aun se ocluya. Fig. 79. Corte longi- tudinal de la laringe. a, Porción supraglóti- ca; bb, cuerdas vocales superiores; cc, inferio- res; vv, ventrículos de Morgagni. (J. Anto- nelli). LARINGE Y FONACION 195 Fig. 8o. Corte transversal de la laringe, ar, Aritenoides; cr, cricoide; g, glotis; 1, ligamento; t, tiroides; ta, músculos tiro-ari- tenoides. En cambio la voz articulada, o palabra, resulta de la modificación del sonido laríngeo median- te especiales movimientos de la glotis, bóveda y velo del paladar, lengua, carrillos, dientes y boca. Y aun todo este mecanismo en movi- miento no bastaría, para producir la palabra, si no estuviera dirigido por la inteligencia del hombre. i °.. Caracteres del sonido laríngeo o voz. La voz es producida por la vibración de las cuer- das vocales inferiores, o sea por la vibración de los músculos tiroaritenoideos; y, si no sufre alteraciones, o debe a la propiedad, que posee el ligamento clástico, de reducirse sin formar pliegues; con lo cual la mucosa, a él unida, no 196 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES se arruga, cuando se contraen los músculos tiroaritenoideos. Ahora, los caracteres de la voz son: la inten- sidad, el tono y el timbre. La intensidad de la voz, cuyas variaciones se expresan por las palabras jorte, piano, pia- nis.mo, depende de la amplitud de las vibra- ciones de las cuerdas vocales. Y, claro, que las vibraciones serán más amplias, si el aire espirado sale con más fuerza y en gran canti- dad. El tono depende del número de vibraciones. Las variaciones del tono de la voz se indican por medio de las palabras bajo, barítono, tenor, soprano. Estando el número de vibraciones de una cuerda en razón directa de su tensión e inversa de su longitud, es fácil comprender que el tono de la voz será tanto más agudo, cuanto más tensas se hallen las cuerdas voca- les y más cortas sean. El timbre de la vozse debe al número de so- nidos armónicos que acompañ n el sonido fun- damental. Como todo instrumento de len- güeta (clarinete), las cuerdas vocales, al vi- brar* producen, además del sonido fundamen- tal, cierto número de sonidos secundarios o armónicos, que son los que dan a cada voz su timbre propio. Por otra parte el timbre se acentúa y modi- íica merced al refuerzo, que los sonidos armó- nicos experimentan a nivel de la glotis, o sea en los ventrículos de Morgagni, y en la farin- LARINGE Y FONACION 197 ge, fosas nasales y boca, que obran como reso- nadores. 2. Voz articulada o palabra. La palabra consta de vocales y consonantes. Las consonantes son rui- dos de poca sonoridad, no teniendo importancia, si no van precedidas o seguidas de vocales. Según las porciones de la cavidad bocal y faríngea, que inter- vienen en su producción, se dividen las consonantes en labiales, linguales y guturales, comprendiendo cada uno de estos tres grupos las tres clases siguientes: explosivas, resonantes y vibrantes. En las explosivas el sonido se efectúa mediante una vibración brusca o explosión; en las resonantes la emisión del sonido se verifica de un modo suave y continuo; en las vibran- tes el sonido es tembloroso. Labiales: explosivas, b, p; resonantes, f, v; vi- brantes, r (en vibración). Linguales: explosivas, d, t; resonantes, I, n; vi- brantes, r (en rana). Guturales: explosivas, k, resonantes, x, vibrantes g> i- Las vocales son sonidos laríngeos modificados. Mas ¿cómo se efectúa esa modificación? Helmholtz dice que la modificación cae en los armónicos, que acompañan el sonido laríngeo. Pero Guillermin y otros rechazan en absoluto tal hipótesis, sustituyén- dola por la teoría de los ciclones de Lootens, que ori- ginan sonidos diferentes del sonido laríngeo, pero que de ninguna manera son armónicos. 174. Influencia del sistema nervioso en la fonación. Los nervios de la fonación son el larín- geo superior y el laríngeo inferior, ramas del pneu- mogástrico. Al primero se debe la sensibilidad de la mucosa laríngea y la inervación de los músculos tiro cricotiroideos. El nervio laríngeo inferior, al que se asocia una rama de los espinales, inerva los 198 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES restantes músculos de la laringe. La rama espinal, además de los filetes motores, que por medio del pneu- mogástrico envía al órgano de la voz, lanza otros a los músculos inspiradores, trapecio y externo-cleido- mastoideo, que regulan la salida de aire de los pulmo- nes, sirviendo así para que un cantante sostenga una nota. CAP. XIII. SISTEMA NERVIOSO Y SUS FUNCIONES I. Sistema nervioso. 175. Definición y división. El sistema nervioso es el conjunto de órganos, que asegu- ran y presiden todas las funciones de nuestro organismo. Se divide en sistema nervioso cerebro-espi- nal o de la vida de relación y en sistema ner- vioso del gran simpático de la vida vegeta- tiva. i°. El sistema cerebro-espinal abarca: el encéjalo, masa nerviosa intracraneana; la mé- dula espinal, aojada en el conducto neural; los nervios craneales, que arrancan del encéfa- lo; y los nervios raquídeos, que salen de la mé- dula espinal. 2o. El sistema del gran simpático compren- de: los ganglios simpáticos, bultitos nerviosos: y los nervios del mismo nombre, que nacen de los ganglios. Los centros nerviosos son el encéfalo, la mé- SISTEMA NERVIOSO 199 dula espinal y los ganglios de ambos sistemas, cerebro-espinal y simpático. 176. Origen. El sistema nervioso se origina a expensas del ectodermo embrionario. En los prime- ros días del desarrollo del embrión aparece en su su- perficie un canal (fig. 81, A, 1), cuyo cauce se hunde Fig. 81. Desarrollo del sistema nervioso. A, i, Ectodermo envaginán- dose; 2, formando un tubo. B, El tubo se diferencia en cinco vesícu- las. C, Primera inflexión del eje nervioso, a nivel del cerebro posterior. y excava poco a poco, y cuyos bordes se van uniendo hasta que se sueldan (A, 2): queda entonces formado un tubo, el tubo medular, esbozo del encéfalo y mé- dula. Ensanchándose por unos puntos y estrechándose por otros, el tubo medular se transforma en cinco ve- sículas, que se llaman: cerebro anterior (B, 1), que corresponde a los dos hemisferios cerebrales, futuros, y a los cuerpos estriados; cerebro intermedio (B, 2), que dará origen a los tálamos ópticos y epífisis; el cerebro medio (B, 3), de donde saldrán los tubérculos cuadrigéminos; el cerebro posterior (B, 4), esbozo del cerebelo; el cerebro terminal (B, 5), origen del bulbo raquídeo. El resto del tubo, que viene después del cerebro terminal, dará origen a la médula espinal. 200 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Dos inflexiones se producen en el tubo medular, no bien comienzan a formarse las cinco vesículas men- cionadas; la primera a nivel del cerebro posterior (C, a) que se acoda hacia adelante; la segunda en la base del cerebro anterior (C, i), que se refleja hacia arri- ba y hacia atrás. La-cavidad del cerebro anterior constituirá los ven- trículos laterales de los dos hemisferios del cerebro; la del intermedio C, 2), el tercer ventrículo; la del me- dio (C, 3), el acueducto de Silvio; la del posterior (C, 4) se llenará de sustancia gris; la del terminal C, 5) originará el cuarto ventrículo, que se continuará con el conducto del epéndimo. 177. Medula espinal. i°. Forma. La médula espinal es un largo cordón más o me- nos cilindrico, que corre por dentro del conduc- to neural desde el bulbo raquídeo hasta la se- gunda de las vértebras lumbares, continuán- dose después por el ligamento coxígeo, que llega hasta la base del coxis. En su trayecto pre- senta la médula dos abultamientos; el braquial, origen de los nervios que marchan a los bra- zos, y el abdominal, sitio de emergencia de los nervios que se dirigen a las extremidades infe- riores. El conjunto de nervios, que rodean el ligamento coxígeo, lleva el nombre de cola de caballo. 20. Meninges. La médula espinal se halla envuelta y protegida por tres membranas, las meninges. He aquí sus nombres, procediendo de fuera a dentro: duramadre, fibrosa y muy resistente, proporciona a los nervios vainas has- ta los agujeros de conjunción; aracnoides, sero- 201 SISTEMA NERVIOSO sa, cuya hoja externa se une a la duramadre, y la interna está separada de la piamadre por el líquido cejaloraquideo; la piamadre, llena de vasos sanguíneos y aplicada a la médula. Las meninges, rebasando la parte superior de la medula espinal, penetran en el cráneo y envuelven el cerebro, donde reciben el nombre de meninges cerebrales. 3°. Surcos. Examinando detenidamente la médula se ve que está dividida en dos mita- des por medio de dos surcos (fig. 82) muy pro- fundos: surco medio anterior (o) y surco medio posterior (s). 40. Estructura. La médula se compone de sustancia blanca (sb), fuera, y sustancia gris (gr), dentro. La sustancia gris afecta la forma de una co- lumna profundamente acanalada, siendo cua- tro sus canales, uno anterior, otro posterior y dos laterales. En estos cuatro canales está alojada la sustancia blanca, constituyendo cordones longitudinales, que son seis: dos an- teriores (2, 2), dos posteriores (1, 1), y dos la- terales (3, 3). , ■ En cada mitad de la médula la sustancia gris, en un corte transversal, remeda una media lu- na, cuyas extremidades llevan el nombre de asas. Son, pues, cuatro las astas o cuernos, dos anteriores (a) y dos posteriores (p). Las dos medias lunas de las dos mitades de la mé- dula se miran por su convexidad y están uni- das mediante una faja transversal, que se de- 202 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 82. Corte transversal esquemático de la médula espinal. 1, 1, Cordones pos- teriores; 2, cordones 2, anteriores; 3, 3, cordones laterales; ep, epéndimo; gr, sus- tancia gris; a, asta anterior; p, asta posterior; o, surco anterior; s, surco posterior; sb, sustancia blanca; g, ganglio espinal; n, nervio mixto; ra, raíz anterior; rp, raíz posterior. nomina comisura gris, en cuyo centro se des- cubre el conducto del epéndimo (ep) o medular. Las astas anteriores ostentan neuromas motoras, que son bastante graneles y se continúan con las fibras de las raíces anteriores de los nervios raquídeos. Se llaman neuronas motoras, porque transmiten a los nervios raquídeos las cirdenes de la voluntad, que van a mover los músculos. En las astas posteriores hay neuronas sensitivas, así llamadas porque recogen las impresiones sensiti- SISTEMA NERVIOSO 203 vas de la periferia. Estas células nerviosas son pe- queñas y tocan, por medio de sus prolongaciones pro- toplásmicas, con las fibras de las raíces posteriores de los nervios raquídeos. 5°. Nervios raquídeos. Los nervios raquí- deos nacen de la médula espinal y atraviesan los agujeros de conjunción para distribuirse por los órganos. Componen 31 pares, y son mixtos; pues tienen a la vez fibras sensitivas y motoras. Se dividen en ocho pares cervica- les, doce dorsales, cinco lumbares y seis sacros. Cada nervio nace por dos raíces, una anterior, motora (fig. 82, ra); otra posterior, sensitiva (rp). Ambas raíces se unen íntimamente a su salida del agujero de conjunción, constituyen- do un tronco mixto, el nervio raquídeo (n). Un poco antes de la fusión de fas dos raíces aparece en la raíz posterior un bultito ganglionar, el ganglio espinal (g). El nervio raquídeo, ya formado, se divide en dos ramas: la posterior, que se dirige a la región dorsal del cuerpo; y la anterior, que se dirige adelante y a- fuera, y envía filetes nerviosos a los ganglios del gran simpático, quedando así intimamente unidos el siste- ma cerebro-espinal y el sistema ganglionar. Las ramas anteriores de los nervios medulares se entrelazan unas con otras y forman lo que se ha con- venido en llamar plexos, como el plexo cervical, bra- quial, lumbar, sacro y coxígeo. 178. Encéfalo. El encéfalo, que se puede considerar como un ensanchamiento de la mé- dula, al entrar en el cráneo, comprende: el bul- bo raquídeo, el cerebelo y el cerebro, con algunas 204 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES otras regiones menos importantes, de las que solo diremos dos palabras. i°. Bulbo raquídeo. Comencemos a estu- diar el encéfalo por el primer órgano, que en su parte inferior se presenta, por el bulbo ra- quídeo. El bulbo, continuación de la médula espinal, viene a ser como una encrucijada, donde se reúnen los elementos constitutivos de la médu- la, cerebelo y cerebro. Tiene aspecto de tron- co de cono (fig. 83, a), que se va ensanchando a medida que se eleva; mide 33 milímetros de longitud, y se encuentra limitado: arriba por Fig. 83. a, Bulbo; b, cuerporrestiforme; c, oliva; d, pirá- mide anterior; e, pedúnculo'cerebelosor medio; 1, protube- rancia anular o puente de Varolio; g, trigémino; h, cuerpo geniculado; i, pedúnculo cerebral; I, cerebelo; m,[tubérculo mamilar; t, tubo pituitario. (De J. Antonelli). SISTEMA NERVIOSO 205 la protuberancia anular (f), abajo por un pla- no horizontal que pase por debajo del entre- cruzamiento de las pirámides. Los cordones anteriores de la médula, al pa- sar por el bulbo se llaman pirámides anteriores (d). Algunos de los haces de estas pirámides se cruzan y juntamente con dos haces cruza- dos de los cordones laterales de la médula constituyen el entrecruzamiento de las pirá- mides. Fig. 84. Cara posterior del tronco cerebral. 1, Tu- bérculos cuadrigéminos; 2, válvula de Vieussens en- tre los pedúnculos cerebelosos superiores; 3, pe- dúnculo cerebeloso medio; 4, pedúnculo cerebeloso inferior; 5, cuarto ventrículo; 6, pirámides posterio- res. (Im. Hirscheld). 206 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Los cordones laterales de la médula, arriba en el bulbo, forman eminencias voluminosas, llamadas olivas (c). Por fin los cordones posteriores medulares (fig. 84, 6) continúan sin variación hasta la mitad superior del bulbo. Aquí se separan, como las dos ramas de una V, limitando un espacio triangular, el cuarto ventrículo (5). De los dos pares de haces, de que están consti- tuidos, los haces de GoII, internos, cuando lle- gan a la mitad superior del bulbo, cambian de nombre y se convierten en pirámides posterio- res. El cuarto ventrículo, que tiene por suelo las pirámides anteriores, se continúa por abajo con el conducto del epéndimo, y por arriba con el acueducto de Silvio. En su línea media se ve un conjunto de nervios, que semejan el tallo y barb Has de una pluma de ave, por lo que la figura toda se llama calamus scriptorius. En el bulbo raquídeo, lo propio que en la mé- dula espinal, la sustancia blanca se coloca en la periferia y la sustancia gris ocupa el centro. 2°. Protuberancia anular. La protuberancia anu- lar o puente de Varolio es una eminencia de color blanco y forma cuadrilátera (fig. 83, f), sita delante del cerebelo y encima del bulbo. Su cara superior se continúa con los pedúnculos cerebrales (i), su cara inferior, con el bulbo, y sus lados se confunden con los pedúnculos cerebelosos medios. Su cara poste- rior forma parte del cuarto ventrículo. 179. 3° Cerebelo, a. Forma y Estruc- SISTEMA NERVIOSO 207 tura. Hállase situado el cerebelo en la parte inferior de la base del cráneo, por detrás de la protuberancia y de los tubérculos cuadrigémi- nos, encima del bulbo y debajo del cerebro. Pesa alrededor de 140 gramos. Se compone de tres partes: una parte media que se llama vermis, porque se parece al gusano de seda; y dos partes laterales, que llevan el nombre de hemisferios cerebelosos (1). La ca- ra superior del vermis se halla dividida por surcos transversales en multitud de segmentos; y la superficie externa de los hemisferios cere- belosos presenta surcos de primer orden, que dividen cada hemisferio en lóbulos, y surcos de segundo orden, que descomponen los lóbu- los en láminas. Compónese el cerebelo de sustancia gris pe- riférica, y sustancia blanca en el centro^ Esta deja escapar, a manera de rayos divergentes, numerosas ramificaciones (1), que se dividen y subdividen en otras cada vez más pequeñas, llamándose tal disposición arborecente árbol de la vida. b. Pedúnculos cerebelosos. Son tres pares de cordones gruesos que unen el cerebelo a otros centros encefálicos. Se dividen en superio- res, medios e inferiores. Los superiores se diri- gen a los tubérculos cuadrigéminos (íig. 84, 1), se cruzan y terminan en los tálamos ópticos y en los cuerpos estriados. Los medios consti- tuyen la protuberancia anular, uniendo los dos hemisferios cerebelosos (3). Los inferiores 208 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES (4) se dirigen al bulbo, confundiéndose con las pirámides posteriores. 4o. Pedúnculos cerebrales y tubérculos cuadrigémi- nos. a. Del borde superior de la protuberancia anu- lar parten dos columnas blancas, algo divergentes, que penetran en el cerebro: son los pedúnculos cerebra- les (fig. 83, i). b. Dolante de la válvula de Vicussens (fig. 84, 2), encima del acueducto de Silvio, se encuentran cuatro masas nerviosas, de sustancia blanca y gris, los tu- bérculos cuadrigéminos (1), los dos anteriores se llaman nates y los dos posteriores, testes. Los nates se rela- cionan con el sentido de la vista y los testes con el oído. 5°. Epífisis e hipófisis. Entre los dos tubérculos cuadrigéminos anteriores y debajo del cuerpo calloso existe el cuerpecito grisáceo, que lleva por nombre epífisis, o glándula pineal. La hipófisis o cuerpo pi- tuitario, masa pequeña de forma elíptica, se aloja en la depresión del esfenoides, llamada silla turca. 6o. Tálamos ópticos y cuerpos estriados, a. Los tálamos ópticos, o capas ópticas, son dos núcleos volu- minosos de sustancia gris, recubierta por sustancia blanca, situados delante de los tubérculos cuadrigémi- nos y detrás de los cuerpos estriados. Sus dos caras internas se unen por una comisura gris, o lámina ner- viosa, y contribuyen a formar el tercer ventrículo, que por delante comunica por medio de los agujeros de Monro con los ventrículos del cerebro (primero y segundo)- y por detrás con el acueducto de Silvio y cuarto ventrículo. b. En la parte anterior y externa de los tálamos ópticos y formando con éllos los núcleos opto-estria- dos se encuentran los cuerpos estriados, que son dos masas nerviosas piriformes. 180. Cerebro. El cerebro ocupa la ma- 209 SISTEMA NERVIOSO yor parte de la cavidad craneal, extendiéndose desde el hueso frontal hasta el cerebelo. Esa masa nerviosa ovoidea (fig. 85) pesa 1,200 Fig. 85. Nervios craneales. 1-12, Los doce pares de ner- vios. (Im. Hirscheld). gramos y cubre completamente la cara supe- rior del cerebelo, los cuerpos estriados y tála- mos ópticos, los tubérculos cuadrigéminos y la epífisis. i °. Hemisferios, lóbulos y circunvoluciones. Si nos fijamos en la parte superior del cerebro, 210 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES veremos una cisura profunda, la cisura inter- bemisférica, que le divide en dos mitades simé- tricas, llamadas hemisferios cerebrales. Esta cisura está ocupada por una prolongación de la duramadre craneal, la hoz del cerebro. Ade- más, existen otras tres cisuras de primer orden: iadeSilvio (fig. 86, s), la de Rolando (R) y [nper- pendicular externa (E).. Las tres cisuras divi- den la cara externa de cada hemisferio en cua- Fig. 86. Circunvoluciones cerebrales y lóbulos. Lf, Lóbulo frontal; Lp, parie- tal; Lt, temporal; Lo, occipital; Fr, Fa, F3, primera, segunda, tercera circunvo- lución frontal; E, Cisura perpendicular externa; R, de Rolando; S, de Silvio. (Im. Charpy). SISTEMA NERVIOSO 211 tro lóbulos: frontal, occipital, temporal y pa- rietal. Multitud de surcos se encargan de descom- poner cada uno de los lóbulos en varias circun- voluciones o pliegues. a. El lóbulo frontal (Lf), que ocupa la parte anterior del hemisferio, comprende cuatro cir- cunvoluciones principales: la primera, segunda y tercera frontales (F i, F 2, F3), y la frontal ascendente, que faldea la cisura de Rolando (R). La tercera frontal se denomina así mis- mo circunvolución de Broca, porque en ella ha localizado el antropólogo francés Broca la función del lenguage articulado. b. El lóbulo parietal (Lp) abarca las circun- voluciones siguientes: la parietal ascendente, la parietal superior (Pi) y la parietal inferior (P2). c. El lóbulo temporal (Lt), que aparece en la parte inferior del hemisferio, posee tres cir- cunvoluciones paralelas: primera, segunda y tercera temporales (Ti, T2, T3). d. El lobulo occipital (Lo) tiene otras .tres circunvoluciones, primera, segunda y tercera occipitales (O3). 2o. Estructura del cerebro. El cerebro com- prende una masa interior de sustancia blanca el centro oval, y una capa periférica de sustan- cia gris, la corteza cerebral. a. Centro oval. Carece de neuronas, po- seyendo solo células de neuroglia. Está escn- 212 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES cialmente constituido por fibras con mielina, que se distribuyen en tres grupos: a) fibras de asociación, que en un mismo hemisferio enla- zan dos regiones de la corteza cerebral más o menos distantes; /3) fibras comisurales o inter- hemisféricas, lazos de unión entre ambos he- misferios; 7) fibras de proyección o de la coro- na radiante, que juntan la corteza cerebral con las masas grises subyacentes, por ejemplo, con los núcleos opto-estriados, etc. b. Corteza cerebral. Contiene: neuronas, fibras nerviosas, células de neuroglia y vasos. a) Las neuronas constituyen el elemento principal de la sustancia gris del cerebro y se disponen en cuatro capas: capa molecular, ex- terna, con células poligonales, fusiformes y triangulares; capa de las células piramidales, psíquicas o de Cajal; capa de las grandes célu- las piramidales, capa de las células polimorfas. 13) Las fibras nerviosas constituyen los ci- lindro-ejes de las células antes mencionadas, podiendo tener vaina de mielina, o no. 7) Las células de neuroglia son muy numerosas y forman el tejido de sostén de los elementos ner- viosos. 5) Los vasos circulan a lo largo de los tabiques que las células de neuroglia tejen. 3. Cuerpo calloso y írigono cerebral. En el fondo de la hendidura interhemisférica se ve la comisura de sustancia blanca, llamada cuerpo calloso, que sirve para unir los dos hemisferios. Su cara inferior se re- laciona con el trígono cerebral y el septum lucidum, y con los ventrículos laterales. Debajo del cuerpo ca- SISTEMA NERVIOSO 213 lioso y encima de los tálamos ópticos y del tercer ven- trículo, cuya bóveda constituye, se encuentra el trígo- no cerebral o bóveda de los cuatro pilares: dos poste- riores, y dos anteriores. 181. Nervios craneales. Del encéfalo nacen doce pares de nervios, que se donomi- nan nervios craneales o encefálicos. i°. Los nervios olfatorios (fig. 85, 1). Salen de la cara inferior del lóbulo frontal y forman sobre la lámi- na cribosa del etmoides el bulbo olfatorio. Parten de aquí, atravesando la lámina cribosa y llegando a la parte superior de las fosas nasales, donde se separan y constituyen dos grupos: los ramos externos, que se distribuyen por los dos primeros pares de cornetes, y los ramos internos que se dirigen al tabique de las fo- sas nasales. 2°. Los nervios ópticos (2). Nacen en los tubércu- los cuadrigéminos y tálamos ópticos, forman ensegui- da el quiasma de los nervios ópticos, ganan las órbitas y penetran en los ojos. 30. Los motores oculares comunes, que parten de los pedúnculos cerebrales (3) y van a los músculos de las órbitas, a excepción del oblicuo mayor y recto externo. 40. Los patéticos, destinados a mover el músculo oblicuo ma- yor (4). 5°. Los trigéminos (5). Nacen de la protuberan- cia anular por dos raíces, una sensitiva muy gruesa, otra motora delgada. La raíz sensitiva presenta el ganglio de Gasser, del que se desprenden tres ramas, oftálmica, maxilar superior y maxilar inferior. 6°. Los motores oculares externos (6), que inervan el músculo recto externo de cada ojo. 70. Los facia- les (7). Se distribuyen por todos los músculos cutá- neos de la cabeza y cuello y por los músculos motores de los huesecillos del oído, y envían una rama, la cuer- da del tímpano, a la boca. 214 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES 8o. Los auditivos (8) tienen su origen reai en las barbillas del calamus scriptorius y terminan en el oído interno. 90. Los gloso-faríngeos (9) poseen a la vez fibras sensitivas y motoras: las sensitivas se esparcen por la base de la lengua y las motoras por la faringe. 10o. Los pneumogástricos (10), o vagos, se extien, den desde el bulbo hasta por debajo del diafragma- enviando ramas al corazón, pulmones y estómago. ii°. Los espinales (11) nacen del bulbo y de la mé- dula y terminan, en parte, en el nervio pneumogástri- co, y, en parte, en los músculos externo-cleido-mastoi- deo y trapecio. 12o. Los hipoglosos parten del bul- bo y van a la lengua (12). II. Sistema nervioso del gran simpático. 182. Constitución. El sistema nervioso del gran simpático se halla constituido por dos largos cordones, uno a la derecha y otro a la iz- quierda de la columna vertebral (fig. 87), que se extienden desde la primera vértebra cervical hasta la última sacra. Los dos cordones se encuentran interrumpidos de trecho en trecho por pequeños bultos, llamados ganglios simpá- ticos. Aparecen los ganglios junto a los agujeros de conjunción de las vértebras, completando el número de 27 pares: tres craneales, tres cer- vicales (c.c.), doce dorsales (gd), cinco lumba- res (1, 1), cuatro sacros (gs). De cada uno de estos ganglios irradian en todos sentidos ramas nerviosas o nervios sim- páticos, que se distribuyen por las visceras, va- SISTEMA NERVIOSO 215 Fig. 87. Sistema del fran simpático, c, c, Ganglios cervicales; gd, ganglios dorsales; I, ganglios lumbares; gs, ganglios sacros; pe, plexo card acó; ph, hipogástri- co; pm, mesentérico; ps, solar. sos y glándulas, y ramas comunicantes, o sea, ramas que van a unirse con los nervios raquí- deos; las cuales poseen dos clases de fibras, las ganglípetas, que tienen mielinay van de la mé- dula al gran simpático, y las ganglzfugas que ca- recen de mielina y parten de los ganglios para los nervios raquídeos. 183. Plexos. Los seis ganglios cervicales envían otros tantos nervios simpáticos al co- razón. En la base de éste se mezclan los seis nervios cardíacos dél gran simpático con los 216 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES seis cardíacos también del pneumogástrico, constituyendo el plexo cardíaco (pe), del que se desprende una multitud de ramitos termi- nales en dirección del origen de la aorta, arte- ria pulmonar y corazón. Otro es el plexo solar (ps), colocado debajo de los ganglios semilunares y constituido por los nervios, procedentes de los últimos ganglios dorsales. El plexo solar lleno de ganglitos en- vía ramos a la mayor parte de las visceras del abdomen. Los ganglios lumbares emiten nervios que forman el plexo mesentérico, del que irradian fi- letes (pm) para el intestino grueso; y el plexo lumboaórtico, que envía ramas a la cava infe- rior y a las arterias ilíaca y mesentérica. Las ramas de los ganglios sacros originan el plexo hipogástrico (Ph), cuyos filetes inervan todas las visceras de la pelvis. 184. Estructura del gran simpático. Los nervios están constituidos por manojos de fibras ner- viosas amielínicas o de Remack y por alguna que otra fibra mielínica. La presencia de fibras amielínicas es la que da a este sistema el aspecto grisáseo y traslú- cido, que le caracteriza. Por lo que toca a los ganglios, todos tienen células nerviosas o neuronas multipolares, provistas de pro- longaciones protoplásmicas y de un solo axon, que se convierte en fibra de Remack. AI salir del ganglio las fibras de Remack. unas se meten en una rama co- municante, otras en un nervio visceral, y otras se in- troducen en el cordón simpático, para terminar en algún ganglio vecino. FUNCIONES DE LOS NERVIOS 217 III. Funciones de los nervios. 185. Funciones de los nervios en gene- ral. Los nervios son medios conductores, pues transmiten las impresiones periféricas a los centros nerviosos, y llevan las incitaciones motrices, de estos emanadas, a los músculos y a las glándulas. Mas, aunque los nervios sean irritables y conduzcan la corriente ner- viosa, no por eso gozan de la propiedad de per- cibir impresión alguna o de elaborar la más insignicante incitación motriz. Si seccionáramos los nervios motores ocu- lares comunes, que mueven todos los múscu- los de las órbitas, menos dos, el efecto consi- guiente sería una parálisis casi total de los ojos, a causa de que las incitaciones motrices, pro- venientes del cerebro, encontrarían en el ca- mino la infranqueable barrera de la sección practicada. La sección del nervio óptico nos haría insensibles a las impresiones lumínicas, aun cuando la retina las recogiera con toda re- gularidad. Estos dos experimentos bastan para demos- trar el poder conductor de los nervios. AI seccionarse un nervio queda dividido en dos segmentos, que se llaman extremo periféri- co, el que está unido con un órgano de la peri- feria, y extremo central, el que se relaciona con un centro nervioso. Por razón de las funciones que ejercen, los nervios pueden ser: centrípetos o sensitivos, 218 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES centrífugos o motores, y mixtos. i°. Los centrípetos llevan las impresiones periféricas al centro, es decir, al cerebro. Se ha convenido en llamarles sensitivos, si conducen impresiones táctiles, y sensorios, si transmiten impresiones sensorias, o sea procedentes de los sentidos de la vista, oído y olfato. Los nervios del gusto no son sensorios o de sensibilidad especial, porque trasladan al cerebro impresiones ya gustativas, ya táctiles. 2o. Los nervios centrífugos o motores traen a la periferia las incitaciones nerviosas o ex- citaciones motrices, producidas en los centros. 3°. Los nervios mixtos poseen fibras sensi- tivas y fibras motrices íntimamente mezcla- das, siendo a la vez centrípetos y centrífugos. 186. Funciones de los nervios raquí- deos. Los 31 pares de nervios raquídeos son mixtos. De las dos raíces por donde nacen de la médula, la posterior es sensitiva y la ante- rior, motora. A fin de patentizar las funciones de estos nervios hay que acudir al método de las excitaciones y secciones. Si a un animal se le da una lancetada en cualquiera de las raíces posteriores de sus nervios raquídeos, grita y se mueve, revelando de este modo manifiesta sensa- ción dolorosa. Excitada una de las raíces anteriores, el animal contrae los músculos, inervados por el ner- vio, que de esa raíz nace; mas no muestra tener la me- nor sensación dolorosa. Seccionemos ahora la raíz posterior de un nervio raquídeo entre el ganglio espinal (fig. 82, g) y la médu- FUNCIONES DE LOS NERVIOS 219 la, y excitemos su extremo periférico; en tal caso el animal no reacciona; mas, si excitamos su extremo central, el animal gritará y se agitará. Viceversa, las excitaciones del extremo periférico de la raíz ante- rior cortada originan movimientos, mientras que las del extremo central, no. Tales hechos demuestran que las raíces posteriores de los nervios raquídeos son sensitivas, es decir, que conducen al cerebro las impresiones periféricas, donde se convierten en sensaciones; y que las raíces anterio- res son motoras, esto es, que transmiten las incitacio- nes motrices del cerebro hacia la periferia, para mo- ver los músculos. 187. Funciones de los nervios cranea- les. i°. Los nervios olfatorios, ópticos y auditivos son nervios de sensibilidad especial, las impresiones que transmiten al cerebro, se convierten allí en sensaciones olfatorias, vi- suales y auditivas respectivamente. 2o. Los nervios oculares comunes mueven todos los músculos de las órbitas, menos dos. Los patéticos inervan el músculo oblicuo mayor de cada ojo; los motores oculares externos únicamente el músculo ex- terno de los mismos órganos. 3o. De las tres ramas de los trigéminos la oftálmica da sensibilidad general al globo del ojo, a la pituita- riay a las glándulas lagrimales; la rama maxilar supe- rior proporciona sensibilidad general a la pituitaria y a los dientes de la mandíbula superior; la rama ma- xilar inferior da sensibilidad táctil a la piel de las sie- nes, al labio inferior y a la parte anterior de la lengua, y envía filetes motores a los músculos masticadores. 4o. Los faciales son los nervios de la fisonomía y expresión, mueven los huesecillos del oído, y toman parte en la secreción salivar y en la percepción de los 220 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES sabores. Los pneumogástricos se llaman nervios va- gos, porque las impresiones sensitivas, que transmi- ten al cerebro, se resuelven en sensaciones vagas, con- fusas. Generalmente originan movimientos involun- tarios. 5o. Los espinales se consideran como los nervios de la fonación, a causa de que inervan los músculos, que intervienen en la salida del aire espirado. Los bipoglosos son nervios exclusivamente motores; dan movimiento a la lengua. IV. Funciones de los centros nerviosos 188. Reflejo. Se entiende por reflejo el acto en virtud del cual una neurona sensitiva de los centros nerviosos recibe una impresión periférica y la trasmite modificada a las neuro- nas motrices. Todo reflejo consta de tres fases: Ia, transmisión de una impresión peri- férica por la vía de un nervio sensitivo a las neuronas sensitivas de un centro nervioso; 2a, llegada y transformación de la impresión pe- riférica en el centro nervioso; 3a, envío de la impresión periférica, ya transformada en mo- vimiento o en excitación motriz, a la periferia por medio de nervios motores. El conjunto anatómico, asiento de la acción refleja, se llama arco reflejo, que es simple, si comprende dos neuronas solamente, y com- puesto, cuando está formado por muchas. Los reflejos pueden ser conscientes e inconscientes. En los primeros se percibe la impresión periférica, cuando llega al centro nervioso; en los segundos, no. Solo el cerebro es asiento de reflejos conscientes; el FUNCIONES DE LOS CENTROS NERVIOSOS 221 bulbo, médula espinal y ganglios son centros de reflejos inconscientes. Estudiemos un reflejo consciente. Un tábano se posa en la mano izquierda de un hombre y comienza a chuparle sangre. AI punto se excitan las termina- ciones del nervio sensitivo de la piel (fig. 88, P). La Fig. 88. Reflejo consciente. Cr. C, Corteza cere- bral; B, bulbo; F, P, fascículo piramidal; G, E, gan- glio espinal; m, terminación deí nervio en un múscu- lo; p, en la piel. (Im. Charpy). 7 222 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES impresión periférica sube por el nervio sensitivo, llega al ganglio espinal (G. E), se mete en la médula por el asta posterior, continúa su camino hacia el bulbo, le remonta y penetra en la corteza cerebral (Cr. c). A- quí las neuronas sensitivas perciben la impresión que viene de la periferia, la modifican y la transmiten en forma de excitación motriz a las neuronas motoras. La excitación motriz baja por las vías centrífugas (F, P), se introduce en la médula por su asta anterior, sale por las fibras motoras y, ganando uno de los nervios motores del brazo derecho, da movimiento a sus mús- culos (m), obligándole a que con la mano atrape el atrevido y picador insecto. Entre los reflejos inconscientes podemos citar la impresión sensitiva causada por los alimentos en las fibras nerviosas de las paredes del estómago, la cual se refleja en la médula espinal y se convierte en mo- vimientos peristálticos; y la mayor parte de las secre- ciones. 189. Funciones de la medula espinal. La médula es conductora de la corriente ner- viosa y también centro nervioso. i°. Poder conductor de la médula.Comence- mos por su sustancia blanca. Si cortamos los cordones posteriores de la médula de un ani- mal, su sensibilidad táctil aparece embotada. Si practicamos una sección en toda la médula, excepto en los cordones posteriores del animal, parece que percibe las impresiones táctiles. Luego los cordones posteriores representan verosímilmente las vías de conducción de la sensibilidad táctil. Ahora cortemos horizontalmente hasta la sustancia gris los cordones anteriores y latera- 223 FUNCIONES DE LOS CENTROS NERVIOSOS Ies. En tal caso se paraliz los anmúsculos, que se encuentran debajo del corte. En cam- bio, si cortados los cordones posteriores, exci- tamos con estímulos muy enérgicos los cordo- nes anteriores y laterales, se siguen movi- mientos en las regiones situadas debajo del punto irritado. Todo lo cual quiere decir que los cordones anteriores y laterales de la médula conducen incitaciones motrices. Vengamos ya a la sustancia gris. Por el método de las vivisecciones se ha podido obser- var que el corte de todos los cordones blancos de la médula no suprime las impresiones dolo- rosas, ni las de frío y calor; mientras que la su- presión de la sustancia gris extingue la sensi- bilidad dolorosa y térmica. Luego la sustan- cia gris desempeña importante papel en la tran- misión de estas dos sensibilidades. 2o. La médula como centro nervioso. La médula es asiento de reflejos inconscientes. La corriente sensitiva entra en la sustancia gris de la médula y allí se refleja, volvien- do a la periferia en forma de corriente motriz. El poder reflejo de la médula le disminuyen ciertos venenos, como el opio y el cloroformo, y los mismos centros nerviosos superiores; pues el cerebro ejerce sobre élla acción inhibi- toria muy marcada. En cambio le aumentan la estricnina y la brucina, así como también su sección completa, a causa de que entonces se imposibilita la acción inhibitoria de los cen- tros superiores. 224 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES En la médula está el centro reflejo de la locomoción incosciente. Lo cual se prueba, cortándola entre el occipital y el atlas; pues entonces el animal del expe- rimento puede andar y saltar, aunque siempre con el mismo paso con que comenzó a moverse. De aquí se deduce que el centro que interviene en la aceleración y retardo de la marcha no es la médula, sino otro, el cerebro. Se registran innumerables centros reflejos en la médula, de los que solo citaré tres, además del ya men cionado. En la base de la región cervical está el cen- tro cardíaco, que acelera los movimientos del corazón por medio de filetes simpáticos; y el centro que presi- de la dilatación del iris. No muy lejos de esos dos centros se halla el centro excitador de la función gluco- génica del hígado. AI alemán Pflüger se debe la redacción de las leyes de los reflejos. Helas aquí: a) Si se excita la piel de los pies, sobreviene un movimiento reflejo, locali- zado en la región excitada; si la excitación es algo más fuerte, las contracciones se extienden a mayor número de músculos del mismo pie y pierna. A esta ley la llamó ley de la localización, b) Aumentando la inten- sidad de la excitación, ocurren contracciones en la pierna opuesta en virtud de la ley de la simetría, c) Si la excitación es muy grande, se conmueven todos los músculos del cuerpo, y tenemos la ley de la gene- ralización. Las tres leyes se pueden comprobar prácticamente en una persona profundamente dormida. AI hacerle cosquillas en el pie derecho, lo retira al punto (ia ley). Si continúa el cosquilleo, el dormido retira los dos pies (2a ley). Si aun se le sigue molestando, mueve todo el cuerpo, cambiando de postura en la cama (3a ley). 3. Escollo. La mitad anterior de los cordones laterales de la médula se conducen respecto de la mo- tricidad, como los cordones anteriores; y la mitad pos- terior desempeña el mismo papel que los posteriores. FUNCIONES DE LOS CENTROS NERVIOSOS 225 190. Funciones del bulbo raquídeo. La anatomía nos revela cjue el bulbo es continua- ción de la médula espinal, luego tendrá la mis- ma acción conductora que ella. Efectivamente, las impresiones sensitivas, que de la médula suben, pasan por el bulbo y siguen por los pe- dúnculos cerebrales hacia el cerebro. Las in- citaciones motrices, cerebrales, bajan por los cordones anteriores y laterales, y cambian de lado en el entrecruzamiento de las pirámides. Ahora estudiemos el bulbo como centro ner- vioso. La sustancia gris del bulbo regula las funciones de los principales órganos de nutri- ción, y contiene: el centro de los movimientos respiratorios, que está en el extremo inferior del cuarto ventrículo y se llama nudo vital, y el centro moderador cardiaco, situado cerca del anterior. Finalmente en el bulbo se encuentran centros se- cretorios, como el glicogénico, el albuminúrico y el salivoso, Citemos a este propósito los experimentos de Claudio Bernard, quien observó que, si se da una puntura en el suelo del cuarto ventrículo, a nivel del origen de los pneumogástricos, al punto aparece en la orina glucosa, que continúa por más de cinco horas, siendo excretada por los riñones; la glicosuria pasa- gera que se produce, nos indica que el punto herido representa el centro glicosúrico, o sea el centro mode- rador de la glicogénesis hepática. Si la pinchadura se da algo más arriba que en el caso anterior, la orina se carga de albúmina, es decir: tenemos albuminuria; luego ahí está el centro albuminúrico. Si se pincha más arriba aún, se produce una salivación abundante; lo cual nos indica que este último punto herido del 226 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES bulbo es asiento del centro salivoso, o del centro que regula la salivación. * Todavía podemos añadir que en el bulbo raquídeo se hallan el centro de la fonación y el térmico. 191. Funciones De la protuberancia anular. Cree Vulpiani que la protuberancia hace veces de cen- tro sensitivo. De ahí que un animal sin hemisferios cerebrales, cuerpos estriados y tálamos ópticos, grite y se revuelva cuando se le excita algún nervio sensi- tivo, siendo este grito señal de dolor y muy distinto del que lanzaría, si careciese de protuberancia anular. También asegura el mismo Vulpiani que la protu- berancia es centro de la sensibilidad auditiva, inde- pendientemente del cerebro, y centro de la expresión de las grandes emociones, como gritos de dolor, risa y llanto. Mas los experimentos con que se trata de probar todas estas afirmaciones, no convencen del todo. 192. Funciones del cerebelo. Parece que su principal función consiste en coordinar y equilibrar los movimientos voluntarios. Tal conclusión es fruto de las observaciones en ani- males, cuyo cerebelo había sido previamente extirpado, destruido o excitado. Privada una paloma de cerebelo, se mueve y se agita sin descanso; pero no coordina los movimientos, no conserva el equilibrio: diría- se que está ebria. Según Luciani, la'extirpa- ción de la mitad solamente del cerebelo provo- ca desórdenes en los músculos del lado corres- pondiente; por tanto la acción motriz de este órgano es directa y no cruzada. Las excita- ciones del cerebelo por medio de la electrici- FUNCIONES DE LOS CENTROS NERVIOSOS 227 dad producen efectos confirmatorios de la fun- ción, que los fisiólogos le asignan. Mas Thomas echa por tierra toda esta doc- trina tradicional, afirmando que el cerebelo no es el órgano coordinador de los movimientos musculares, sino que sirve para proporcionar únicamente energía a los músculos. 193. Funciones de los tubérculos cuadrige- MINOS, TALAMOS OPTICOS Y CUERPOS ESTRIADOS. Io. La ablación de los tubérculos cuadrigéminos produce la ceguera. Mas de aquí no se sigue que sean estas cuatro masas nerviosas los centros de la visión, sino que se hallan en íntimas relaciones con los nervios ópticos. Algunos se esfuerzan por probar que los tubérculos cuadrigéminos influyen en el equilibrio y coordinación de los movimientos. Esperemos aún, antes de admitir tal conclusión. 2o. Así como la varilla de hierro sufre en la fragua una modificación o reblandecimiento, antes de con- vertirse en clavos bajo el golpe del martillo, del mismo modo las impresiones periféricas, olfatorias, visuales y algunas auditivas, se modifican, según parece, en los tálamos ópticos, antes de subir al cerebro y de ser allí transformadas en sensaciones. 3o. Los cuerpos estriados se cree que se conducen con las incitaciones motrices lo mismo que los tála- mos ópticos respecto de las impresiones sensitivas, es decir, que modifican el influjo nervioso voluntario, procedente del cerebro, dándole como una primera mano. Ya modificada la corriente nerviosa centrí- fuga, continúa su marcha descendente hasta llegar a los músculos. 194. Funciones del cerebro. Dos fun- ciones esenciales y características ejerce el ce- rebro. Su sustancia gris es asiento de la for- 228 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES mación de las imágenes y déla motricidad volun- taria; pero aun no se ha demostrado satisfacto- riamente que sea asiento de la sensación o per- cepción. Rechazamos en absoluto la idea de que el cerebro sea el órgano de las intelecciones y vo- liciones; pues los actos del entendimiento y de de la voluntad son inorgánicos. i°. ¿Dónde se verifica la sensación? a. Explicación de los fisiólogos. Las im- presiones materiales, producidas en los órga- nos periféricos por la luz, ondas sonoras y de- más estímulos externos, marchan a lo largo de las vías sensitivas en dirección de los centros superiores. Al llegar a la corteza cerebral, se ponen en comunicación con las células sensiti- vas, las cuales las convierten en sensaciones, o lo que es lo mismo, las perciben. Se ha lle- gado a estas conclusiones mediante tres méto- dos: el destructivo, el de las excitaciones, y el anatómico clínico. a. El método destructivo consiste en ir quitando una tras otra a un animal porciones del cerebro y ver los fenómenos psíquicos con- siguientes. Pero este método no es aplicable al hombre. Así que solo por analogía se le atri- buye lo que en los animales se observa. Y ¿por ventura la naturaleza humana desde el punto de vista psíquico, es idéntica a la de un animal irracional? Luego fácilmente se puede incurrir en error. Por otra parte, como al ope- rar, se excita violentamente el cerebro, ¿quién FUNCIONES DE LOS CENTROS NERVIOSOS 229 va a decir, si las funciones psíquicas consiguien- tes dependen de la excitación primaria y brus- ca, o de la secundaria? (3. El método de las excitaciones se halla sujeto a las mismas causas de error, que acaba- mos de indicar. y. El tercer método vale más que los ante- riores; pero no es concluyente. (Véase a este propósito: Psicología Experimental de Vai- ssiére, pag. 136). b. Explicación de los escolásticos. Al ser impresionados los órganos de los sentidos por los agentes externos, se origina la corriente nerviosa, que de la periferia sube hasta los centros corticales, con lo cual, viéndose todo el aparato sensitivo impresionado, reacciona éste vital y conju ntamente con el acto de la sen- sación, primera representación o conocimiento primordial de los objetos (J. M. Ibero S. J.). Luego, según los escolásticos, la sensación tiene lugar en todo el aparato de cada sentido: la vi- sión en todo el aparato del sentido de la vista, la audición, en todo el aparato del sentido del oído. c. ¿Qué decir de ambas opiniones? No es este libro para discutirlas. Por eso solo trans- cribiré lo que afirma Richet, 1907: "Si es fácil demostrar que la actividad psíquica reside en el sistema nervioso, ofrece gran dificultad de- cir en qué parte de él se encuentra.... El asien- 230 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES to de las funciones psíquicas aun no se ha po- dido determinar satisfactoriamente." Lo mis- mo opinan Binet, Gautier y Vaissiére. 2o. Las imágenes. Hume cree que la ima- gen es la sensación debilitada. Pero este cri- terio no se puede admitir. La imagen surge de la sensación o de otra imagen. Ciertamente que en el sueño y en algunos ca- sos patológicos la sensación se confunde con la imagen. Mas el hombre reflexivo distingue enseguida entre la sensación y la imagen. Un sol imaginado, ni ilumina, ni calienta; mientras que un sol sentido, calienta e ilumina. La sensación es más estable, más intensa, más compleja que la imagen. Las sensaciones son siempre las mismas para los mismos individuos que se hallan en idénticas circunstancias, ocu- rriendo lo contrario en las imágenes. Esto supuesto, afirmamos que la imagen tie- ne su asiento en el cerebro. Si se pierde el ór- gano de la vista o del oído, aun se forman imá- genes visuales y auditivas, por el contrario las lesiones del cerebro acarrean trastornos en las imágenes, y la destrucción del cerebro las anu- la. En las autopsias se observa que la pérdida total de c ertas representaciones se halla ínti- mamente ligada con lesiones de los hemisferios cerebrales. Toda lesión cerebral, dice Bech- terew, va acompañada de debilitamiento y con- fusión en el régimen de las imágenes. Por todo lo cual podemos concluir que el FUNCIONES DE LOS CENTROS NERVIOSOS 231 cerebro está en íntimas relaciones con la for- mación de las imágenes. 3°. La motricidad. No cabe duda que del cerebro salen para la periferia, sin interven- ción de causa externa actual, incitaciones mo- trices voluntarias. El agente de tales incita- ciones no puede ser otro que la voluntad humana. Mas ¿quién explicará cómo se inicia en las células cerebrales esa irritación, que da por resultado la corriente nerviosa motriz? El hecho es que, percibidas las impresiones sensorias, se reflejan en el cerebro, continúan su camino por las fibras motrices, atraviesan los cuerpos estriados y, convertidas en incita- ciones motrices voluntarias, llegan a la perife- ria a mover los músculos. La voluntad puede retener, almacenadas en el cerebro, no se sabe cómo, las impresiones sensorias percibidas, o enviarlas, convertidas en incitación motriz, a la periferia. Por ejem- plo, Escébola, cuando se dejó quemar el brazo, retuvo almacenadas las impresiones sensitivas, causadas por el fuego, sin querer reflejarlas a la periferia en forma de incitación motriz, para que se retirara el órgano, que se abrasaba. 195. Localizaciones cerebrales. Veamos lo que sobre este punto dicen los fisiólogos, aunque las pruebas de sus afirmaciones dejen mucho que desear. Se llaman localizaciones cerebrales los territorios o centros cerebrales, en los que las distintas faculta- des psíquicas manifiestan su actividad. La concepción de semejantes centros se debe prin- 232 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES cipalmente al profesor de Leipzig, Flechsig; y actual- mente están tan en boga, que hasta hablan de ellos los libros elementales. i°. Centros del lenguaje. Son cuatro: a) centro de la memoria auditiva de las palabras. Se encuentra en la primera circunvolución temporal izquierda (fig. 86, Fi). Su lesión produce sordera verbal, es decir, incapacidad de comprender el sentido de las palabras. El paciente oye las palabras, y aun puede repetirlas, como un papagayo, pero no las entiende. b) Centro de la memoria visual de las palabras. Está en la primera y segunda circunvolución parietal izquierda (Pi, P2). La lesión de este territorio cere- bral produce ceguera verbal. Los que la padecen ven las palabras escritas y hasta las pueden reproducir, copiándolas, pero no las pueden leer, entendiendo su significado. c) Centro de la memoria motriz de las palabras. Aparece en la tercera circunvolución frontal izquieda (F3). Su lesión origina la afasia. Los afásicos sa- ben leer y escribir, expresan por medio de signos y gestos las ideas, tienen expeditos los órganos y múscu- los de la fonación; pero no pueden hablar, porque han perdido la memoria del procedimiento que se emplea para articular la voz. d) Centro de la memoria escrituraria, es decir, de las imágenes motrices, que se relacionan con los mo- vimientos de la mano en la escritura. Los que tienen alterado este centro, que se halla en la segunda cir- cunvolución frontal izquierda (F2), padecen agrafia, enfermedad caracterizada por la imposibilidad de mo- ver convenientemente el brazo y mano para escribir. 2°. Centros motores. Si de los anteriores centros psíquicos afirma P. Marie que se deben someter a nue- va y escrupulosa revisión, ¿que diremos de los centros motores? No obstante, indiquemos algunos por vía de curiosidad, más bien que por razón científica. A uno y otro lado de la cisura de Rolando (R) se- FUNCIONES DEL GRAN SIMPATICO 233 ñalan los fisiólogos los centros siguientes: el de los mo- vimientos de las piernas, el de los movimientos del brazo, y el que mueve los músculos de la cara y len- gua. En la circunvolución parietal segunda (P2) colocan el centro motor de los ojos, y en la parte su- perior de la primera frontal (Fi) ponen el centro de los movimientos de la cabeza y cuello. V. Funciones del gran simpático. 196. Ya vimos que el sistema nervioso del gran simpático se halla en íntimas relaciones con el sistema nervioso céfalo-raquídeo. Por tanto las funciones de aquél serán de la misma naturaleza que las de éste. i°. Ganglios. No son asiento de percep- ción alguna, pero sí conducen y reflejan la co- rriente nerviosa. Con todo las impresio- nes recogidas por los filetes simpáticos no se reflejan en los ganglios para ir por las fibras centrífugas a mover los músculos y las glándu- las, sino que marchan a la médula espinal y al bulbo raquídeo, donde se encuentran casi to- dos los reflejos simpáticos. Y decimos casi to- dos, porque Claudio Bernard demostró que el ganglio submaxilar era verdaderamente centro reflejo directo. Los ganglios simpáticos, no de los dos cor- dones, sino de las visceras, las rigen y gobier- nan por sí mismos. Así que, tocando con un pcdacito de potasa los ganglios del plexo solar, se producen muy pronto en el intestino movi- mientos peristálticos. 234 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES 2o. Nervios. Las fibras de los nervios sim- páticos son sensitivas y motoras, como las de los nervios raquídeos. a. Las impresiones delicadas, producidas por los alimentos en los filetes simpáticos del intestino y estómago, suben al cerebro por las fibras sensitivas y dan origen a sensaciones vagas, que la mayor parte de las veces pasan inadvertidas para nosotros. - Si se excita un nervio o un ganglio sim- pático, sobrevienen sensaciones dolorosas, no muy claras y precisas. Lo dicho prueba que los nervios simpáticos tienen fibras sensitivas, pues conducen impre- siones sensitivas. b. Las fibras motrices de los nervios simpá- ticos no solamente sirven para contraer los músculos, por los que se ramifican, sino que ora aceleran o retardan los movimientos de ciertos órganos, ora dilatan o constriñen los vasos sanguíneos. 3°. Nervios aceleradores. Los nervios cardíacos, procedentes del gran simpático, ejercen sobre el co- razón una acción aceleratriz. Pruebas: si excitamos moderadamente los filetes nerviosos cardíacos, que vienen del gran simpático, se aceleran las sístoles del corazón. Si cortamos los nervios simpáticos cardiacos y excitamos sus extre- mos periféricos, también se acelera el corazón; pero, si la excitación se verifica en los extremos centrales, el corazón se detiene en el estado de diástole. Este último experimento que parece contradecir los ante- NUTRICION DEL SISTEMA NERVIOSO 235 riores, se explica del modo siguiente: aquí la acción excitativa se transmite a la médula espinal por las raíces simpáticas, luego al bulbo, de donde se refleja hacia los pneumogástricos; los cuales la conducen al corazón en forma de movimiento retardatriz, y aun paralizante. 4o. Nervios vasomotores. Los nervios vasomoto- res, que dimanan del gran simpático, terminan en la túnica media de los vasos, especialmente de las arte- ríolas, dilatándolos una veces, y otras retardándolos. De ahí la división de los nervios vaso motores en ner- vios vasodilatadores y vasoconstrictores. Los nervios vasomotores sirven para regular la irri" gación sanguínea. Ya dilatando las arteríoias, ya estrechándolas, estos nervios proporcionan a los órga- nos la cantidad de sangre que necesitan para su nu- trición. Cuando un órgano está en reposo, no nece- sita mucha sangre para nutrirse, y por eso los nervios vasomotores mantienen reducido el calibre de las ar- teríolas. Mas, si por ejemplo, una glándula entra en actividad y por tanto necesita mucha sangre, para reparar las grandes pérdidas que sufre, entonces los nervios vasomotores dilatan los vasos sanguíneos, a fin de que el líquido nutricio afluya en abundancia. VI. Nutrición del sistema nervioso. Sueno. 197. Terminaremos el estudio del sistema nervioso y sus funciones con una breve indica- ción del modo como se nutren los elementos nerviosos, y de la manera que tienen de descan- sar todos los órganos de la vida de relación, cuando se encuentran fatigados, que es dur- miendo. i°. Nutrición del sistema nervioso. Si el 236 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES sistema muscular consume sustancias hidro- carbonadas, por ejemplo, la glucosa, el sistema nervioso requiere, para elaborar la energía que le es propia, principios albuminoideos y mate- rias fosforadas. Se prueban estas afirmaciones con los hechos si- guientes: a) el análisis de los deshechos orgánicos, que siguen al funcionamiento dei sistema nervioso, nos revela en ellos abundancia de urea, producto de la descomposición de los albuminoides, y de fosfatos; b) tras intenso trabajo mental aumenta considerable- mente la cantidad de urea; c) entre los principios, que entran a formar parte del protoplasma de las células nerviosas, figuran la lecitina, materia albuminoidea fosforada, que por oxidación da urea y fosfatos, la cerebrina y otros albuminoides, así como también las sustancias inorgánicas, fosfato de hierro, sodio, mag- nesio y potasio. 2o. Sueño El sueño es un estado perió- dico del sistema nervioso, durante el cual se suspenden las funciones de relación, descansa el cerebro, despójanse de las toxinas circun- dantes las neuronas, y se previene el peligro de agotamiento de las fuerzas. He ahí todo lo que se puede decir del sueño. En el sueño la circulación de la sangre acorta su marcha, suspéndese toda operación intelec- tual y volitiva, desaparece la conciencia y pier- den su actividad los sentidos; solo funciona la imaginación y el gran simpático, que influye en los órganos de la vida vegetativa. Y ¿cual es la causa determinante del sueño? SUEÑO 237 Sobre este asunto no hay más que hipótesis. Parece que eí sueño se origina merced a una fun- ción positiva e inhibitoria del cerebelo. La inhi- bición se puede ejercer en unos centros y no en otros. AI principio, durante la primera hora del sueño, la acción inhibitoria embarga todos los centros; después va disipándose poco a poco en algunos centros mnemónicos, y sobrevienen los ensueños; otras veces deja libres los centros motores, y ocurre el fenómeno del sonambulismo; otras finalmente, después de haber tenido por largo rato presos todos los centros, da libertad al que preside las sensaciones auditivas, y oye el oído; enseguida suelta a los que rigen las sensaciones vi- suales, y los ojos ven. De ser cierta esta hipótesis, la acción inhibitoria tendría por causa estimulante las toxinas acumuladas al rededor de las neuronas por efecto del trabajo del sistema nervioso, y el fenómeno ocurriría así: las to- xinas, difundidas por el líquido cerebro-espinal y transportadas por la sangre, excitarían el cerebelo, provocando en él una acción inhibitoria de los cen- tros nerviosos. Cajal cree que las células de neuroglia, extendiendo sus prolongaciones durante el reposo entre las células nerviosas, producirían el aislamiento de éstas, y por tanto cesaría toda corriente nerviosa y toda comuni- cación del sistema nervioso con el mundo exterior, en una palabra, sobrevendría el sueño. El sueño es absolutamente necesario; de ahí que el pretender alargar demasiado la vigilia, siquiera sea por amor al estudio, es debilitar el cerebro, hasta el punto de trastornarle, haciéndolo incapaz para seguir funcionando regularmente. Durante el sueño profundo reina el estado incons- ciente; mas en el sueño ligero, aunque no haya cons- ciencia, hay subconsciencia. 238 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES CAP. XIV. APARATO DEL TACTO Y SUS FUNCIONES I. Aparatos de los sentidos en general.' 198. i°. Aparatos de los sentidos. Cada uno de estos aparatos consta: a) de un órgano periférico que recibe impresiones; b) de un ner- vio que las transmite al sensorio común o cere- bro; c) de una porción de la sustancia gris cere- bral, que las percibe, es decir, que las convierte en sensaciones. Así el aparato de la vista se compone: de los ojos, órganos periféricos, que recogen impresiones luminosas, de los nervios ópticos, que las transmiten al cerebro, y de los tálamos ópticos, región de la corteza cerebral, que las percibe o convierte en sensaciones vi- suales. (Véase el núm. 194,1o.). 20. Sentidos. Antes, cuando no se cono- cía el proceso de las sensaciones, se entendía por sentido el conjunto de órganos periféricos de los aparatos de los sentidos. Hoy, para evitar ambigüedades, se dice que sentidos son los aparatos de los sentidos. Por órganos de los sentidos entenderemos solamente los órganos periféricos de los apara- tos de los sentidos. 30. Número. Comunmente se admiten cinco sentidos o aparatos de los sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Los órganos peri- féricos de estos cinco sentidos son: los ojos para APARATO DEL TACTO Y SUS FUNCIONES 239 el sentido de la vista, los oídos para el sentido del oído, las fosas nasales para el del olfato, la lengua para el del gusto, la piel para el del tacto. Los órganos exteriores de los cuatro prime- ros sentidos se impresionan por un agente es- pecial para cada uno: así los ojos se excitan por la luz, los oídos por los sonidos, las fosas nasales por los olores, la lengua por los sabores. Mas el órgano periférico del sentido del tacto, o sea la piel, está sujeto a la acción de múlti- ples excitativos: la presión, el choque, el calor, el frío la electricidad. Después de las experiencias de Landry, Blix y Gold- scheider no hay más remedio que admitir mayor nú- mero de sentidos que el tradicional. En la piel se encuentran puntos de presión, puntos de calor, pun- tos de frío y púntos de dolor, topográficamente distin- tos y con terminaciones nerviosas correspondientes a nervios especiales. Luego la piel no es el órgano de un solo sentido; sino que en ella hay órganos de dife- rentes sentidos. Por consiguiente existirá el sentido del tacto, el sen- tido del dolor, el sentido térmico. Además se admite el sentido muscular, cuyos órganos receptores están en los músculos, tendones y ligamentos. 4°. Sensibilidad y sensaciones. La sensibi- lidad es la faqultad de percibir las impresiones y reside en el sistema nervioso, principalmente en el cerebro. Sensación es la percepción de las impresione^ de los sentidos y de las modifi- caciones íntimas del cuerpo, ocasionadas por agentes fisiológicos y patológicos. De ahí que 240 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES las sensaciones sean: especiales u objetivas, y generales o subjetivas. Jamás se debe confundir la impresión con la sensación. Impresión es toda modificación orgánica de los órganos de los sentidos; sensa- ción es la percepción de la impresión. De mo- do que puede haber impresión sin que haya sensación. Si a uno, que se halla muy embebe- cido en acalorada disputa, se le pellizca en el brazo, no lo siente, y sin embargo experimenta la impresión del pellizco. Las impresiones que tienen lugar en la piel se llaman sensitivas, y las que se efectúan en los otros órganos de los sentidos se denominan impresiones sensorias. II. Aparato del tacto. 199. Piel. El órgano periférico del apa- rato del tacto es la piel, aunque no toda, por- que en ella hay puntos, donde solo se perciben impresiones térmicas; y áreas, que acusan im- presiones de dolor, especiales; y sitios, que son totalmente insensibles para cualesquiera im- presión táctil. Estudiemos en la piel: las capas de que cons- ta, los pelos, las uñas, las glándulas y finalmen- te los corpúsculos y los organitos táctiles. 200. Capas de la piel. La piel se com- pone de dos capas: una superficial o epidermis y otra profunda llamada dermis. APARATO DEL TACTO 241 i°. Epidermis. La epidermis (fig. 89, a) se halla constituida por cinco capas de células. La capa inferior o basilar consta de células ci- lindricas engendradoras de todas las demás células de la epidermis; la siguiente hacia arri- ba es la capa de Malpigbio, donde se forma el pigmento, que da color a la piel (melanina); la última y superficial se llama capa córnea y sus células, que están queratinizadas, se van des- prendiendo, en forma de escamitas. La epidermis se encuentra desprovista de vasos, por lo cual toma de los capilares de la dermis, por imbibición, los líquidos nutricios. 2°. Dermis. La dermis (b) está formada por tejido conjuntivo principalmente. Su parte inferior se conoce con el nombre de pa- nículo adiposo por los pelotones de grasa que ostenta (c, 12). En su cara superior, junto a la epidermis, se encuentran numerosas eminencias ordinaria- mente cónicas, que se llaman papilas; las cua- les pueden ser o vasculares o nerviosas, según que contengan en su centro vasos (v), o cor- púsculos táctiles (t). 201. Producciones epidérmicas. Son los pelos y las uñas. i°. Pelos. Filiformes y flexibles, los pelos nacen en lo profundo de la dermis y se desarro- llan en la superficie de la piel. El pelo (1) comprende dos partes: el tallo, o parte visible, y la raíz (6), porción interna, implantada en 242 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES el folículo piloso (2, 7). La raíz se abulta formando el bulbo (10), masa ovoidea, cuy$ extremidad libre se excava en forma de cúpula, para alojar la papila, que contiene vasos nutricios del pelo. AI rededor de los folículos pilosos se ven los múscu- los horripiladores del pelo (m). Al contraerse estos músculos, se proyectan hacia afuera los folículos y dan lugar en la superficie de la piel .a multitud de pe- queñitas elevaciones, cuyo conjunto constituye el fe- nómeno conocido con el nombre de carne de gallina. 2°. Uñas. En la cara dorsal de las últi- mas falanges de los dedos hay unas láminas córneas, cuadriláteras y blanquecinas, que se llaman uñas. Cada una exhibe tres partes: la extermidad libre, el cuerpo, que ofrece en su parte superior una zona pequeña y blanqueci- na, por nombre, lúnula, y la raíz oculta por la piel. 202. Glándulas. i°. Glándulas sebáceas. Las glándulas sebáceas se encuentran hacia la región alta de la dermis (fig. 89, 5), a los lados de lós folículos pi- losos, en los que vierten su producto grasicnto. Em- badurnado el tallo del pelo con esta grasa, adquiere flexibilidad e impermeabilidad. 2°. Glándulas sudoríparas. Estas glándulas, que son tubulosas, segregan el sudor, derramándole en la superficie de la piel. Cada una de ellas consta de un largo y delgado tubo, que se apelotona en las partes profundas de la dermis, formando el glomérulo glandu- lar (9), del que sale más o menos recto el conducto su- doríparo, subiendo hasta desembocar en la superficie de la epidermis. Cuando esta región es gruesa, como ocurre en la palma de la mano, entonces el conducto sudoríparo, la atraviesa, describiendo espiras (3). La secreción del sudor se activa notablemente con APARATO DEL TACTO 243 Fig. 89. Corte de la piel, a. Epidermis; b, dermis; c, panículo adiposo; 1, pelo; 2, folícu- lo; 3, glándula sudorípara; 4, conducto de la glándula sebácea (5); 6, raíz del pelo; 7, pared del folículo; 8, dermis; 9, apelotonamiento de la glándula sudorípara; 10, bulbo; 11, papila del pelo; 12, grasa. (Im. J. Antonelli). ciertas sustancias, como la pilocarpina, que excita los nervios sudoríficos. Cuando el hombre se consagra a ejercicios atléticos, su sudor encierra, además de los productos ordinarios, toxinas. 244 203. Organi- TOS Y CORPUSCU- LOS TACTILES. En el órgano periféri- co del aparato del tacto, o sea, en la piel, nos quedan aun dos cosas muy importantes que estudiar: los orga- nitos y los corpús- culos táctiles. i°. Or ganitos táctiles. A veces los nervios sensiti- vos penetran en la epidermis, divi- diéndose sus fibras (fig. 90, A') en fibrillas (B'), que terminan libre- mente en el cuer- po de Malpighio (B) y ostentan bultitos microscópicos o granulaciones (D). Esas granulaciones son los organitos táctiles, que se impresionan al contacto de los objetos, de la electricidad, etc. 2o. Corpúsculos táctiles. Los corpúsculos táctiles son más complicados que los organitos táctiles, aunque unos y otros desempeñan pró- ximamente el mismo oficio. Todo corpúsculo táctil consta: de una cápsula,^conjuntiva; de ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 90. Terminaciones nerviosas intraepi- dérmicas. A, Epidermis; B, cuerpo de Mal- pighio; B', ramitas nerviosas; a', manojo nervioso; C, granos pigmentarios; D, últi- mas ramificaciones nerviosas (Im. R. Ca- jal)- APARATO DEL TACTO 245 células de sostén, y de umi jibra nerviosa,cuyas rami- ficaciones se esparcen por la cavidad de la cápsula, terminando en abulta- mientos impresionables. Estos corpúsculos son de tres clases: de Krause, de Meissner y de Pacini. a. Corpúsculos de Krause. Miden como tres décimas de milíme- tro. En su vaina con- juntiva se ramifica el ci- lindro-eje de la fibra ner- viosa, terminando ora en punta (fig. 91, 3), ora en maza (5). Existen en la punta de la lengua y en la conjuntiva del ojo. b. Corpúsculos de Meiss- ner. Miden 150 mieras de longitud, tienen forma de oliva (fig. 92), y están alo- jados dentro de las papilas dérmicas (fig. 89, t). Se en- cuentran en la cara palmar de los dedos y en la dermis de los labios. c. Corpúsculos de Pa- cini. Estos son muy pro- fundos, tienen de uno a Fig. pl . Corpúsculo de Krause. 1, Ramita nerviosa; 2, núcleo de la vaina deSchwann; 3, ter- minación del nervio. Fig. 92. Corpúsculo de Meissner. 1, Ramita ner- viosa; 2, espirales nervio- sas; 3, células de sostén. 246 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES cuatro milímetros de lar- gura, y se hallan en el te- jido subepidérmico de los dedos de las manos y pies. La fibra nerviosa (fig. 93, i) aborda el cor- púsculo, que es ovoideo, por uno de sus polos, atraviesa su envoltura conjuntiva (2) y llega a la maza o cavidad cen- tral; entonces se despoja de su mielina y queda re- ducida a su cilindro-eje, que se divide en ramas, terminando cada una en un botón. La vaina con- juntiva consta de láminas concéntricas y es continuación del perineuro de la fibra ner- viosa. 204. Escolio. Además de los corpúsculos indica- dos, hay en la piel: corpúsculos térmicos, como los de Ruffini y Tomsa, receptores de las impresiones de frío y calor; los husos neuromusculares de Weiss y Dutil, y los corpúsculos neurotendinosos de Golgi, que reciben las impresiones cinestésicas. Fig-, .93- Corpúsculo de Pacini. 1, Nervio; 2, cáp- sula conjuntiva; 3, Cilin- dro-eje. III. Funciones. 205. La función del sentido del tacto es la lactación. Por ella apreciamos las sensacio- nes táctiles y las sensaciones dolorosas. i. Sensaciones táctiles. Pueden ser de contacto y de presión, diferenciándose única- FUNCIONES 247 mente en la intensidad. Se producen, al po- nerse nuestra piel en contacto con los cuerpos sólidos, líquidos o gaseosos. No todas las re- giones de la piel se impresionan con la misma facilidad para producir enseguida sensaciones táctiles. La punta de la lengua y las yemas de los de- dos gozan de grande impresionabilidad, mien- tras que el dorso de la mano y sobre todo la lí- nea media de las espaldas son puntos bastante romos para la percepción de las impresiones táctiles. Se mide el grado de sensibilidad táctil por medio del estesiómetro de Weber, que es un compás, cuyas puntas se van aplicando simul- táneamente sobre la piel. Los sitios, que a- precian las dos puntas del compás, cuando se hallan más próximas, tienen más sensibilidad táctil, que los que la sienten, si se encuentran más separadas. 2. Sensaciones dolorosos. Parece lo más probable que las sensaciones dolorosas provie- nen de impresiones táctiles, que excitan los nervios sensitivos con mayor intensidad que de ordinario. Así que tal vez no se necesite admitir un aparato especial para la sensibili- dad dolorosa. 206. Escolio. A las sensaciones mencionadas po- demos añadir: las sensaciones térmicas, o de calor y frío; las musculares, y las internas o vagas, como la del hambre, sed, cansancio. Las térmicas y musculares tienen sus aparatos propios, que no quisimos antes 248 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES describir, las internas se desarrollan en territorios no bien conocidos. CAP. XV. APARATO DEL GUSTO Y GUSTACION I. Aparato del gusto. 207. El aparato del gusto es uno de los cin- co sentidos tradicionales, y está destinado a percibir las cualidades sápidas de los cuerpos o sabores. Los elementos sensorios impresio- nables por los cuerpos sápidos se encuentran esparcidos por la superficie de la lengua, que viene a ser de este modo el órgano del gusto. 208. Lengua. La lengua, órgano muscu- loso muy movible, hállase inserta en el hueso hioides y protegida por una mucosa, que pro- cede de la cara interna del labio inferior. En su parte dorsal se asienta el sentido del gusto y en su cara inferior y básica se ve el repliegue de la mucosa, llamado frenillo. i°. Músculos. Los músculos de la lengua son: a) los geniglosos (fig. 94, g), que arrancan de la mandíbula inferior, irradiando sus fibras hacia la lengua y determinando su contracción; b) el lingual superior (m), impar, elevador y retractor de la punta del órgano del gusto; c) los bioglosos (o), depresores; d) los linguales inferiores, depresores y retractores; e) los trans- APARATO DEL GUSTO Y GUSTACION 249 Fig. 94. Lengua y laringe, h, Hipoglosos; I, linguales; g, músculos geniglosos; m, músculos linguales; o, hioglosos. versales, que pliegan la lengua longitudinal- mente. 2o. Nervios. Figura en primer lugar el bipogloso mayor (h), encargado de mover los músculos de la lengua; el lingual (i), que es táctil y proviene de trigémino; el glosofaríngeo, nervio gustativo por excelencia; la cuerda del tímpano, rama del facial, con fibras gustativas y táctiles. 250 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES 3°. Mucosa lingual. La mucosa lingual comprende numerosos bultitos o papilas, que encierran corpúsculos gustativos o táctiles, y además glándulas. a. Papilas. Hay tres clases de papilas: caliciformes, fungiformes y filiformes. Las papilas caliciformes son las más volumi- nosas e importantes, y se hallan en la base su- perior de la lengua, formando la V lingual (fig. 95, 7). Su número oscila entre 10 y 15. Ca- Fig. 95. Lengua. 2, Uvula; 3, pilares; 5, amígdala 6 epiglotis; 7, papilas caliciformes; 9, papilas co roliformes; 13, fungiformes. APARATO DEL GUSTO Y GUSTACION 251 da papila consta de un cuerpo central y de un cáliz, que le envuelve. Entre el cáliz y el cuerpo existe profunda excavación, llamada fosa o canaleja (fig. 96, c). Fig. 96. Papila calijorme. c, canaleja; d, dermis; e> epidermis; g, glándula mucosa; n, nervio gloso-faríngeo; cg, corpúcuíos gustativos. Las papilas Junciformes (fig. 97, 1) se pare- cen a hongos y se encuentran diseminadas por la superficie de la len- gua, sobre todo por sus bordes y punta (fig. 95, 13). Asi éstas, como las caliciformes son gustativas. Las papilas filifor- mes, o corohformes de- Sappey, son táctiles; pues contienen corpús- culos de Krause y es- Fig. 97. i. Papila fungiforme; 2,3, coroliformes. 252 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES tán relacionadas con los nervios linguales. Residen delante de la V lingual y presentan prolongaciones filiformes (fig. 97, 3), que pue- den aparecer recogidas (2). b. Corpúsculos. En las papilas filiformes se alo- jan, como dijimos, corpúsculos de Krause, mas en las caliciformes y fungiformes hay corpúsculos gustativos. Los corpúsculos gustativos (fig. 96, cg) se parecen a glo- bos o botellas, y constan de dos clases de células: de apoyo y gustatorias; éstas últimas emiten por la parte superior pestañas gustativas, que se mueven dentro de la fosa de la papila, y por la parte interior se rela- cionan con las fibras nerviosas del nervio glosofarín- geo (n). c. La mucosa lingual alberga dos clases de glán- dulas, foliculosas y mucosas. Las mucosas, como se observa en la figura (g), son arracimadas, desembo- cando su conducto excretor en la canaleja de las pa- pilas caliciformes. II. Gustación. 209. Por la gustación, que tiene su asiento exclusivo en la lengua, percibimos los sabores, es decir, experimentamos sensaciones gustati- vas. Se requieren ciertas condiciones para que sean percibidos los sabores. En primer lugar es preciso que la sustancia sápida esté disuelta en agua o en la saliva, y que se mantenga al- gún tiempo en la boca, pues de otra manera no podría penetrar en las papilas del gusto. De ahí que si se traga rápidamente una sustan- APARATO DEL OLFATO Y OLF ACION 253 cia sápida, su sabor se atenúe considerable- mente y hasta pase inadvertido. Además conviene que las sustancias sápi- das tengan cierta temperatura, porque, si es- tán demasiado frías o demasiado calientes, solo originarán sensaciones térmicas. Los sabores obran químicamente sobre las células gustativas, y de este modo y no de otro producen las impresiones, que se transforman en sensaciones gustatorias. Los principales sabores son: el dulce, el amargo, el ácido y el salado. CAP. XVI APARATO DEL OLFATO Y OLFACION 210. El aparato del olfato sirve para elabo- rar sensaciones olfatorias. Su órgano periférico está constituido por las fosas nasales, sitas en el interior de la nariz. 211. Nariz La nariz representa una pi- rámide triangular, cuya base se halla provista de dos orificios, llamados ventanas (íig. 98, 3). Sus dos caras laterales se reúnen en la línea media y superior, formando el dorso de la nariz; arriba están adheridas a un esqueleto óseo, y abajo se mueven y llevan el nombre de alas. Debajo de la piel de la nariz se encuentran: a) cuatro cartílagos, los dos laterales (4), y los dos de las alas (2); b) los dos huesecillos pro- pios (5); c) el músculo elevador común del ala 254 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES de la nariz y del la- bio superior, el ele- vador y el depresor de la punta, y el de- presor del ala. Además, dividien- do la nariz en dos mitades, se destaca otro cartílago, que es vertical, y se lla- ma cartílago del ta- bique (i). 212. Fosas na- sales. Las fosas na- sales son dos cavi- dades óseas, dividi- das por su tabique medio, también óseo, que sexcontmúa con el cartílago del tabique. Las paredes superiores de las fosas nasales están constituidas por los huesos propios de la nariz, por la lámina cribosa del etmoides y por el esfenoides. Las paredes laterales las componen las dos masas perpendiculares del etmoides con sus dos pares de cornetes, superiores y medios (fig. 99, i, 2; y fig. 100, 1, 2), y el par inferior de cornetes (3). Por fin el suelo le forman las ra- mas horizontales de los maxilares superiores y los palatinos. Todos los saledizos o cornetes y todos los entrantes, que se llaman meatos (B, A, C), contribuyen a Fig. 98. Esqueleto de la nariz. I, car- tílago del tabique; 2, cartílago del ala de la nariz; 3, ventana de la nariz; 4, cartílago lateral; 5, huesos propios de la nariz. Fig. QQ. Corte frontal de la nariz, t, Tabi- que nasal, [-3, corne- tes superior, medio e inferior; 4-6, meatos. APARATO DEL OLFATO Y OLF ACION 255 aumentar la superhcu de contacto con el aire, así como también las cavidades o senos de los huesos circunvecinos. Son notables los senos esjenoidales (F), los etmoidales, divididos en gran número de celdi- tas, que comunican con los meatos medio y su- perior (i, 2), los fronta- les y los maxilares en co- municación con el mea- to medio (2). 213. Membrana pituitaria. La pi- tuitaria recubre com- pletamente el interior de las fosas nasales y consta de dos regiones: región infe- rior, que se extiende desde el cornete medio (fig. 99, 2) hasta el suelo de la nariz; es de color rojo por los mu- chos vasos, que encierra, y exhibe abajo algunos pelos o vibrisas; y región superior u olfatoria, que tapiza el resto de las fosas nasales y es dé color amarillo (1,4). La membrana pituitaria consta en su parte superior Fig. 100. o. Fosas nasales; 1-3, corne- tes; B, A, C, meatos. (Guibert). Fig. 101. Corte de la mucosa pituitaria, ab. Epitelio de la región amarilla; f, células ol- fatorias; cd, tejido fi- broso; g, fibra olfato- ria; h, glándula muco- sa; i, epitelio de la zo- na inferior, de color rojo. (Im. Belzung) 256 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES (fig. ioi): de un epitelio cilindrico ^ab) y de un dermis conjuntivo (bd). Entre Jas cé- lulas del epitelio se divisan las celdas ol- fatorias, fusiformes, cuya prolongación peri- férica (f) termina por una o varias pestañas; mientras que su prolongación central está en relación con el cilindro-eje de una fibra ner- viosa (g). En el dermis tienen su origen numerosas glándulas arracimadas, que se- gregan mucosidad para humedecer el aire Fig. 102. Corle sagital de la nariz, i, 2, Nervio y bulbo olfatorio"filetes ol- fatorios, ramificados por la mucosa olfatoria; 4, nervio maxilar superiorjí, ner- vio vidiano;|6, nervio esfeno-palatino; 7, rama nasal del esfeno-palatino; 8, ner- vio palatino. APARATO DEL OLFATO Y OLFACION 257 inspirac > y para favorecer la impresión de los do- es. 214. xJervios. Dos clases de nervios, unos de sensibilidad especial y otros de sensibilidad general, se distribuyen por la mucosa de las fosas nasales. i°. Los nervios de sensibilidad especial proceden del bulbo (fig. 102, 2) olfatorio, que está colocado so- bre la lámina cribosa del etmoides (10). AI abando- nar el bulbo, los nervios olfatorios atraviesan los agu- jeros de la lámina cribosa y al poco trecho se separan, formando dos grupos, uno interno y otro externo. Los ramos del grupo interno se dirigen al tabique de las fosas nasalefe y en él se resuelven en multitud de filamentos. Los del grupo externo se distribuyen por los cornetes medios y superiores. Las fibras nerviosas de los nervios olfatorios remon- tan la dermis de la pituitaria (fig. 101, g) y llegan a la epidermis, donde se ponen en contacto con las células olfatorias (f). 2o. La sensibilidad general de la pituitaria está regida por el trigémino, cuyas ramas inervadoras son: el nervio maxilar superior (fig. 102, 4); el esfeno-pa- latino interno y externo (j6), ramas del ganglio de Mec- kel; se esparcen, el primero por la mucosa del tabique, y el segundo por los cornetes superiores; y la rama na- sal del esfeno-palatino (7), que se pierde en el cor- nete inferior. 215.-Olfacion. La olfación es el ejerci- cio del aparato del olfato. Por medio de ella experimentamos los olores o sensaciones olfa- torias. Los olores pueden ser: etéreos (éter), aro- náticos (pavía madura), fragantes (gardenia), tmbrosíacos (ámbar), aliáceos (ajo), repugnan- tes (chinche), nauseabundos (cadáver); y en 258 ANATOMIA Y FISIOI OGIA ESPECIALES general se suelen dividir en agradables y desa- gradables. Para que se sienta un olor es preciso: i °. que la sustancia olorosa se encuentre dividida en partículas imperceptibles: 2o. que se establez- ca una corriente de aire desde las ventanas de la nariz hacia la faringe; 3°.que la mucosa nasal esté humedecida, a fin de que pueda retener las partículas olorosas. Con estas tres condi- ciones las mencionadas partículas, emanadas de los cuerpos olorosos, impresionan las células sensitivas de la pituitaria, y el sentido del ol- fato recibe impresiones olfatorias, convirtién- dolas en sensaciones olfatorias u olores. Suele afirmarse que el aparato del olfato es el más sutil de los sentidos, y así es en verdad; pues anuncia cantidades pequeñísimas de ma- teria olorosa, como, por ejemplo, 0,000002 de miligramo de almizcle. CAP. XVI!. APARATO DE LA VISTA Y VISION 216. En el aparato de la vista se efectúa la visión, función por la cual percibimos las im- presiones luminosas. Los órganos periféri- cos del aparato o sentido visual son los ojos, en los que hay que distinguir: partes esenciales y partes accesorias. Según estas nociones se ve que debemos es- APARATO DE LA VISTA Y VISION 259 tudiar: i°. las partes esenciales del ojo; 2o. sus anejos; 30. la visión. I. Partes esenciales del ojo. 217. El ojo (fig. 103) es un órgano casi es- Fig. 103. Globo del ojo. e, Esclerótica; co, coroides; i, iris; c, córnea transparente (Im. Guibert). férico, cuyo diámetro mide 0,023 m- En su constitución entran tres membranas y cuatro medios transparentes. 218. Membranas. Las membranas, de fuera a dentro, son: la esclerótica (e), la coroi- des (co), y la retina (fig. 104, c). i°. Esclerótica. La esclerótica comprende dos porciones: la esclerótica propiamente dicha y la córnea. La esclerótica propiamente dicha (a) es una membrana fibrosa de color blanco nacarado en la superficie externa; cubre las cinco sextas partes posteriores del ojo, y ofre- ce dos aberturas, una posterior, por donde en- tra el nervio óptico, y otra anterior, en la que 260 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 104. Corte de un ojo. a, Esclerótica; b, coroides; c, retina; dp, diámetro ántero-posterior del ojo; f, g, nervio óptico; h, y, membrana hialoidea; i, mam- cha amarilla; k, procesos ciliares; I, músculo ciliar; m, humor acuoso; n, iris; o, borde de la pupila; q, epitelio interno de la córnea; r, córnea; ro, cristalino; s, ligamento suspensor del cristalino; v, conjuntiva; x, músculo ciliar; v', cuerpo vitreo; z, punto ciego. va encajada la córnea (r). Está esencialmen- te constituida de haces de tejido conjuntivo, que se entrecruzan en todas direcciones. La córnea, membrana muy transparente, tie- ne un radio de curvatura menor que el resto de la esclerótica y se compone de cinco capas de células, siendo la principal la capa de las lami- nillas fibrosas con lagunas intercaladas, por donde viajan células emigrantes. 2o. Coroides. Membrana de color oscu- ro, situada entre la esclerótica y la retina. Se caracteriza por alojar numerosos vasos, lo que APARATO DE LA VISTA Y VISION 261 le ha valido el nombre de membrana nutricia del ojo. Divídese en: coroides propiamente dicha, cuerpo ciliar e iris. a. La coroides propiamente dicha (b) pre- senta también dos aberturas, una póster cr, destinada a dar paso al nervio óptico, y otra anterior, sita un poco por delante del ecuadoi del ojo e indicada por una línea circular y con festones, que se denomina ora serrata. b. El cuerpo ciliar, intermedio entre la co- roides y propiamente dicha y el iris, abarca el músculo ciliar y los procesos ciliares. El músculo ciliar ocupa (x, I) el plano ante- rior del cuerpo ciliar. Su cara posterior corres- ponde a los procesos ciliares (k) y su cara ante- rior se aplica contra la esclerótica. Se compo- ne de fibras radiadas (x) y circulares (I), y tra- baja en la acomodación del ojo, ya combando, ya aplanando el cristalino. Mas esta acción la ejecuta el músculo ciliar indirectamente, es de- cir, relajando la zónula, membrana anular, que se inserta en el ecuador del cristalino. Se da el nombre de procesos ciliares (k) a una serie de repliegues triangulares y blanquecinos, que se encuentran en la parte posterior del músculo ciliar. Contienen numerosos vasos, predominando las venas sobre las arterias. c. El iris (n), segmento anterior de la co- roides, aparece como un diafragma vertical, en cuyo centro se destaca un orificio circular, por nombre pupila o niña del ojo (o). El color del iris varía mucho; pero generalmente está 262 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES en armonía con el del cabello: así el iris de color claro se ve en los individuos de cabello rubio; el iris de tono obscuro es propio de los de cabe- llo obscuro o negro; el de color rojizo se halla en el de los albinos. La pupila del iris se puede estrechar y dila- tar merced a dos clases de fibras musculares lisas, que aquél posee: radiantes o dilatadoras y circulares o constrictoras. 3°. Retina. La retina (h) es la membrana sensible del ojo, considerándose como una ex- pansión del nervio óptico. Este nervio des- pués de haber atravesado la esclerótica y la co- roides, irradia sus libras en todas direcciones, originando la retina, que se extiende hasta el ora serrata. El punto de expansión del nervio óptico es insensible a la luz y lleva el nombre de punto ciego o papila (z). Próxima a él y en el mismo polo posterior del ojo se encuentra la mancha Fig. 105. Corle sagital del ojo. a, Fondo de la retina; b, arteria; g, mancha amarilla; f, vena; o, punto ciego. APARATO DE LA VISTA Y VISION 263 amarilla o macula lútea (i), que representa la parte más sensible de la retina. La mancha amarilla fig. 105, g) mide algo más de un milí- metro cuadrado de superficie y lleva en su cen- tro una depresión o fosita, la fovea centralis. Si atendemos a su estructura, la retina consta de 10 capas (fig. 106): 1*. Capa limitante in- terna (1), en contacto con la membrana hialoides del cuerpo vitreo. 2 a. Capa de las fibras nerviosas (2). 3a. Capa de las células nerviosas multipolares (3). 4a. Capa plexiforme interna (4). 5a. Capa granulosa in- terna con células unipo- lares (5). 6a. Capa plexiforme externa (6). 7a. Capa granulosa ex- terna (7). 8a. Capa limitante in- terna (8). 9a. Capa de los conos y bastoncitos (9). 10a. Capa pigmenta- ria (10). Los bastoncillo (b), de color de rosa, debi- do] a la eritropsina o púrpura retiniana, tie- nen 40 mieras de largo Fig. 106. Corte esquemático de la retina. i-io. Las diez capas de que consta. 264 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES por 3 de ancho, y se hallan en toda la retina, menos en. la mancha amarilla. Los conos (c), más cortos, pero más anchos que los bastoncillos, se encuentran princ'palmente en la mancha amarilla. La impresión visual se verifica en los segmentos externos así de los bastoncillos como de los conos. 219. Medios transparentes. Los me- dios transparentes de cada ojo son cuatro: la córnea, el humor acuoso, el cristalino y el cuer- po vitreo. i °. Córnea y humor acuoso. De la córnea ya dijimos bastante, al hablar de la coroides; ahora solo añadiremos que su índice de refrac- ción supera muy poco al del humor acuoso. El humor acuoso, líquido incoloro y transpa- rente, compuesto de agua, cloruro de sodio, al- búmina y glucosa, etc., ocupa el espacio com- prendido entre la córnea y el iris y el que me- dia entre éste y el cristalino. 2o. Cristalino. Lente biconvexa (fig. 104, ro), colocada detrás de la pupila y delante del cuerpo vitreo. Mide 9 milímetros de diáme- tro transversal y 5 de espesor. Su cara ante- rior es menos convexa que la posterior. Hállase mantenido en su posición natural merced a una membrana elástica, la zona de Zinn o ligamento suspensorio (s). Este liga- mento se implanta en el ecuador del cristalino, limitando por su cara externa con los procesos ciliares y por su cara interna con el cuerpo vi- APARATO DE LA VISTA Y VISION 265 treo. Cuando el cristalino se torna opaco, se dice que los ojos tienen cataratas, las cuales se baten, siendo aquél extirpado. 30. Cuerpo vitreo. El cuerpo vitreo, que ocupa los dos tercios posteriores de la cavidad ocular, se compone (v) de una masa gelatino- sa, llamada humor vitreo, Ja cual está envuelta por la membrana hialoides (h, y). La por- ción delantera de esta membrana se modifica y forma la zona de Zinn. II. Anejos del ojo. 220. Entre las partes accesor as del ojo fi- guran: los párpados, las órbitas, el aparato la- grimal, los músculos y los nervios motores. i°. Párpados. En la base de las órbitas y cubriendo parcial o totalmente el globo ocu- lar hay dos velos músculo-membranosos y mo- vibles, los párpados. Son dos para cada ojo, uno superior, notable por su movilidad, y otro inferior, más extenso. Los bordes libres de los párpados (fig. 107, 4) llevan pelos rígidos y sedosos, llamados pestañas, que sirven para aprisionar el polvo del aire. La capa mucosa, que tapiza la cara interna de los párpados, es la conjuntiva, la cual, do- blándose sobre sí misma, se dirige hacia delan- te, para extenderse por la superficie externa de la córnea, donde se hace transparente y del- gada. En el expesor de los párpados se desarrollan 266 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 107. Angulo interno del ojo. i, Carún- cula lagrimal; 2, repliegue semilunar; 3, 3, pun- tos lagrimales; porción ciliar del borde libre de los párpados (4), los cartílagos tarsos, laminillas fibro-cartilagi- nosas muy resistentes, que encierran de 20 a 30 glándulas de Meibomio. Son arracimadas y su producto espeso y graso lubrifica el borde de los párpados y da origen, cuando se seca, a las légañas. En el ángulo interno de cada ojo s^ destaca pequeña eminencia rojiza en forma de pezón (1), la carúncula lagrimal; y un poco por fuera de la carúncula se ve el repliegue semilunar, objeto de donosas cavilaciones entre los ana- tómicos. Encima de los párpados hay dos eminencias arqueadas y provistas de pelos, una a cada la- do de la línea media de la cara, son las cejas; las cuales, al modo de los tornalluvias de las ven- ANEJOS DEL OJO 267 tanas, desvían el sudor, para que no caiga so- bre los ojos. 2o. Orbitas. Así se llaman dos cavidades, alargadas de delante atrás, en cuya porción an- terior se albergan los ojos. En el fondo de es- tas cavidades se divisa un agujero, que da paso al nervio óptico. 3°. Aparato lagrimal. Se compone de la glándula lagrimal y de las vías lagrimales, a) La glándula lagrimal (fig. 108, g), situada en la parte superior y exter- na de la órbita, segre- ga las lágrimas y las vierte en la conjuntiva. La secreción lagrimal es continua, pero puede aumentarse ya por honda impresión moral, ya por el arribo de un cuerpo extraño a la con- juntiva. Entonces, no caviendo las lágrimas en el cauce ordinario, se deslizan por las me- jillas. b) Excretadas las lágrimas por ocho o diez conductitos y es- parcidas por la conjuntiva, se dirigen a¡ ángulo interno del ojo, región que lleva el nombre de lago lagrimal donde son engulli- das por dos pequeñas aberturas IIamadas puntos lagrimales (c, c). A estos siguen dos Fig. 108. Aparato lagrimal. g, Glándula lagrimal; c, c, pun- tos lagrimales; d, d, conducti- tos lagrimales; e, saco lagrimal; f, conducto nasal; b, desembo- cadura del conducto nasal. Se- gún Guibert). 268 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES conductitos,Ios conductos lagrimales, que termi- nan en el depósito denominado saco lagrimal (e). AI salir las lágrimas del saco lagrimal, penetran en el conducto nasal (f), que las con- duce al meato inferior de las fosas nasales (b). 4o. Músculos. Seis músculos están encargados de mover el ojo en todas direcciones, cuatro rectos y dos oblicuos. Los cuatro rectos nacen en el fondo de la cavidad orbitaria y se insertan en la esclerótica un poco delan- te del ecuador del ojo. He aquí sus nombres: recto superior, recto inferior, recto interno, recto externo. Se- gún su posición respectiva, estos músculos llevan la córnea hacia arriba, hacia abajo, hacia dentro y hacia fuera. Los oblicuos, así llamados porque su posición es oblicua respecto del eje ántero-posterior del ojo, son dos: el oblicuo mayor y el oblicuo menor. El pri- mero desvía la córnea hacia afuera y hacia abajo, e inclina hacia dentro la parte superior del meridiano vertical; el segundo desvía la córnea hacia afuera y hacia arriba, e inclina hacia afuera la parte superior del meridiano vertical. 5°. Nervios. Los nervios que inervan los múscu- los son: el nervio patético, que mueve el músculo obli- cuo mayor; el motor ocular externo, que penetra en el músculo recto externo; el motor ocular común, que se esparce por todos los músculos restantes. III. Visión. 221. Visión es la función por la cual expe- rimentamos sensaciones luminosas, blancas y coloreadas, producidas sobre la retina por I a acción excitante de radiaciones etéreas. Las radiaciones, que pueden excitar la retina hasta VISION - 269 producir sensaciones luminosas, tienen que po- seer cierta longitud de onda, que varía entre omm, 00081 y omm, 000382. Mas para que se verifique la visión, se nece- sita el concurso de todas las partes, de que se compone el aparato visual. Sin embargo, por tratarse de un libro elemental, no hablaremos del funcionamiento de cada una de ellas, sino únicamente de las funciones, que las membra- nas y medios transparentes del ojo desempe- ñan. 222. Medios transparentes e imágenes de la retina. La misión confiada a los medios transpa- rentes del ojo consiste en refractar los rayos lumíni- cos, procedentes de objetos exteriores, a fin de que las imágenes de éstos vayan a pintarse en la retina. Pa- ra facilitar el estudio de la óptica del ojo, se pueden re- ducir todos sus medios dióptricos a una sola lente, que sea el cristalino modificado, es decir: que sea el cristalino con el centro óptico algo más adentro, en el punto (a) y no en el punto (b) (fig. 109). Con esta modificación arbitraria en el cristalino nos ahorramos el te- ner que seguir la marcha del rayo luminoso a través de los cuatro me- dios transparentes hasta su encuen- tro con la retina. En efecto: el cristalino modificado con el centro óptico en (a) es una lente biconvexa, que reúne en sí todo el poder dióptrico de los cuatro medios transparentes del ojo. Por consiguiente, supónganos que AB (fig. 110) es un objeto y (o) el cristalino del ojo. Pa- ra determinar la imagen de este objeto, bastará con- ■ ducir por el centro óptico del cristalino (o) los rayos Fig. 109. Cor- te transversal del cristalino. D, Centro óptico del cristalino; a, centro ópti- co modificado. 270 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 110. ab, Imagen real e invertida de AB; ee, eje óptico; c, córnea; o, crista- lino. (Im. J. Antonelli). Aa y Bb, los cuales llegarán a la retina y pintarán las imágenes de A y B en los puntos (a) y (b). Lo mismo podíamos discurrir sobre la formación de las imáge- nes de los demás puntos del objeto AB. Pues bien, si nos lijamos un poco en la figura, ve- remos que las imágenes de los objetos, pintadas en la retina, aparecen invertidas y son más pequeñas que aquellos. Este fenómeno se puede observar en un ojo de buey extirpado. Se le quita la esclerótica y la coroides y se le pone en una cámara obscura sin objetivo. Si entonces se coloca una vela encendida delante del ojo y el observador mira por el lado opuesto, verá una imagen de la llama más pequeña e invertida. 223. Funciones de la retina. i°. Pun- to ciego y mancha amarilla. La retina, mem- brana impresionable por la luz, ofrece a nues- tra consideración dos puntos principales: el punto ciego y la mancha amarilla. El punto ciego o sitio de entrada del nervio óptico (fig. 105, o) es insensible a la luz. Para demostrar- lo tracemos sobre un papel una crucecita a la izquierda y un círculo a la derecha, de modo VISION 271 que medie entre las dos figuras la distancia de cinco centímetros (fig. 111). Cerrando el ojo izquierdo, mírese con el derecho la cru- cecita a la distancia de 15 centímetros, sin per- der de vista el círculo. Si ahora separamos po- co a poco el papel, mi- rando siempre la cruce- cita, llegará un mo- mento en que el círculo desaparecerá: es que su imagen se forma enton- ces en el punto ciego Tal experiencia prueba que esc punto es insen- sible a la luz. La mancha amarilla (fig. 105, g) es la parte sensible e impresiona- ble de la retina. Aquí se pintan las imágenes de los objetos. En el resto de la retina las imágenes se forman más o menos confusa- mente, pero en la ma.ncha amarilla se pintan con toda claridad. Existe un aparato para observar todos los puntos de la retina, el oftalmoscopio. Con él se ve lo que indica la figura 105, donde aparece Fig. 11,1. Experiencia de Mariotte 272 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES el punto ciego, la mancha amarilla, arterias y venas. 2". Impresiones visuales y táctiles. Las radiacio- nes luminosas, después de haber atravesado la retina, llegan a los conos y bastoncillos, donde se verifica la impresión visual, que va por el nervio óptico al cere- bro. Dícese que la impresión visual (Boíl y Kühn¿ se efectúa mediante cierta acción química, que las radia- ciones luminosas ejercen sobre la eritropsina. Pero es el caso que solo los bastoncillos tienen eritropsina, y sin embargo pasan por menos sensibles que los conos. Pues, ¿cómo soltaremos este nudo? Parece lo más probable que la eritropsina o púrpura retiniana sirve no para excitar los elementos de la reti- na, sino para hacer posible su excitación. ¿Cómo? La púrpura, según la hipótesis más moderna, absorbe radiaciones luminosas y con ellas energía; pero, según va recibiendo energía, se va descomponiendo; y de este modo torna sensible la parte periférica de la retina. Se llaman impresiones táctiles de la retina las produci- das en esta membrana por descargas eléctricas, golpes, presiones. Semejantes impresiones se convierten en sensaciones visuales subjetivas, llamadas fosfenos. Así sometido el ojo a una corriente eléctrica en la obscuri- dad, se ve una ráfaga brillante o un fosfeno, siempre que la corriente empieza o termina. Un puñetazo en el globo ocular produce resplandores pasajeros. 3°. Duración de las impresiones luminosas en la retina. Las impresiones visuales en la retina no son instantáneas, sino que persisten 0,191 de segundo. Si no fuera por la persis- teneia de las impresiones luminosas, no vería- mos un círculo de fuego cuando a un carbón encendido se le imprime rápido movimiento rotatorio; ni percibiríamos el color blanco, al VISION 273 lijar la vista en el disco de Newton que se mue- ve con rapidez. Divídese este disco (hg. 112) en siete secto- res, cada uno de los cua- les lleva un color del es- pectro. Ahora, si se le imprime rápido movi- miento, veremos la resul- tante de todos los colo- res del espectro, es decir, la luz blanca. La razón del fenómeno es que los siete colores del disco se han sobrepuesto en la retina: y se sobre- ponen porque, antes de borrarse la imagen de un color, ya está encima la de otro. Nada de esto sucedería si las impresiones visuales fue- ran instantáneas. 4o. Sensaciones luminosas. Las sensacio- nes luminosas, unas son blancas y otras colo- readas. La sensación luminosa blanca nos la proporciona, por ejemplo, la luz del sol, la cual resulta de la fusión de todos los colores del es- pectro. Las sensaciones coloreadas, o sea los colores, se obtienen descomponiendo la luz del sol por medio de un prisma; en tal caso apare- cerá un espectro con siete colores. Mas estos siete colores, ni son todos funda- mentales, ni responden al número de las sensa- ciones coloreadas, que en el espectro se pueden distinguir. Los colores fundamentales e in- confundibles con ninguno otro son, a lo sumo, Fig. ii 2. Disco de Nexvton. 274 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES cuatro: el rojo, el verde, el azul y el ama- rillo. Se llaman colores simples cada uno de los colores del espectro, y colores compuestos los que resultan de la mezcla de dos o más simples Hay pares de colores, que por sí solos produ- cen la sensación luminosa blanca: estos colores llevan el nombre de complementarios. Así el rojo y el verde, el amarillo y el añil son colores complementarios, porque lo mismo los dos pri- meros, como los dos segundos, originan sensa- ción luminosa blanca. Sin aparato de ningún género se puede de- mostrar que el verde y el rojo son complemcm- tarios. Para ello, miremos con un solo ojo un cuadrado de papel verde, colocado sobre una hoja de papel blanco. Si después de algunos instantes, quitamos de súbito el cuadrado de papel verde, descubriremos en su mismo lugar otro cuadrado de color de rosa. La explicación es natural: el cuadrado de papel verde ha exci- tado la retina y fatigado los elementos sensi- bles al color verde. Y como la fatiga dura algún tiempo, solo se podrá distinguir sobre una superficie blanca el color blanco menos el color verde: es decir, el color rojo, que es com- plementario del verde. 5°. Teoría de los colores. ¿Cómo impresionan la retina las radiaciones coloreadas, para que el aparato visual distinga los diversos colores? En este punto to- dos andan a ciegas. Young por un lado, Helmholtz por otro y Hering por vía algo diferente, han pretendí- VISION 275 do explicar la formación de las sensaciones coloreadas. Tan imaginarias son las teorías de unos, como las de otros. Expongamos únicamente la teoría de Young, que ha servido de base a las restantes, aventajándolas a todas en claridad y en prioridad de tiempo. Dice Young: Hay tres colores fundamentales, el rojo, el verde y el azul, de la mezcla de los cuales resultan los demás. Ca- da elemento retiniano o fibra óptica se compone de tres fibras nerviosas diferentes con sendas energías especí- ficas; una es excitable por las radiaciones rojas, otra por las verdes, otra por las azules. La fibra nerviosa excitada por radiaciones rojas, produce el color rojo; la excitada por radiaciones verdes da lugar al color verde; la excitada por radiaciones azules origina el color azul. Si se excitan a la vez las tres fibras nerviosas y de igual modo, se produce la sensación luminosa blanca. La percepción de los matices de los colores proviene de los distintos modos de excitarse las mencionadas fibras. La excitación combinada de las dos primeras fibras da el color amarillo, la irritación de la segunda y tercera produce el color verde azulado. ¡Que teoría tan bonita, si fuera cierta! 6o. Visión binocular. La visión binocular o con los dos ojos es mas perfecta que la visión monocular. También con la visión monocu- lar se aprecian la distancia y el relieve de los objetos; pero de un modó muy imperfecto. La visión binocular puede ser simple, si mi- ramos un punto luminoso, y normal, si dirigi- mos los dos ojos a un objeto. Y ¿cómo pintándose un punto o un objeto en las dos retinas, no vemos dos imágenes, sino una sola? Realmente se forman dos imágenes, una en cada retina; pero como se forman en 276 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES puntos correspondientes, esto es, en puntos reti- ñíanos que coincidirían, si una retina se super- pusiera sobre la otra, de ahí que solo se vea una sola imagen. En la figura 113 los puntos a, b, c, y a', b', c' de las dos re- tinas son correspon- dientes. Un punto lu- minoso por ejemplo, pintado en (a) y en (a') da una sola imagen, porque las dos imáge- nes (a) y (a'), al pro- yectarse al exterior, se fusionan en una sola. Por eso, cuando, co- mo ocurre en el estrabismo, un objeto no se pinta en puntos correspondientes de las re- tinas, se perciben dos objetos en vez de uno solo. Esto se debe a que las dos líneas vi- suales, procedentes de puntos no correspon- dientes, no convergen en el objeto, y por tan- to las dos imágenes no se fusionan. Alcese el dedo índice de la mano derecha y póngase entre los ojos y el travesaño de una ventana, que diste algunos metros. Mírese atentamente el dedo, sin fijarse mucho en el travesaño de la ventana. Como las dos imá- genes del dedo se pintan en puntos correspon- dientes retiñíanos, se percibirá un solo dedo. En cambio las dos imágenes del travesaño, co- mo se pintan en puntos no correspondientes de las retinas, se ven separadamente: el travesaño Fig. 113. Puntos correspon- dientes de las dos retinas. VISION 277 aparece doble. Si en vez de fijarse la vista en el dedo, se fijara en el travesaño de la venta- na, sucedería todo lo contrario: el travesaño daría una imagen, y el dedo dos. Por la visión binocular se aprecia el relieve de los objetos. La razón es porque cada ojo ve el objeto desde un punto de vista distinto y copia su imagen también de manera distinta; después, al proyectarse esas dos imágenes al exterior, se sobreponen, fusionándose y origi- nando la noción de relieve. Asi mismo la visión binocular sirve para dar idea de la distancia y tamaño de los objetos. La distancia la aprecian los dos ojos, valiéndose de los diferentes movimientos de los músculos oculares y también por el hábito. El tamaño de un objeto se conoce por el grandor de la ima- gen pintada en las retinas, por el hábito y por la comparación con otro cuerpo de dimensiones sabidas. 7o. Exteriorización de las sensaciones luminosas. ¿Porqué vemos los objetos en su posición real, siendo así que se pintan en la retina más pequeños e inverti- dos? Es que como toda sensación sensoria vuelve por las vías motrices al punto de partida, la sensación lumi- nosa tiene que proyectarse al exterior, siguiendo la rec- ta ficticia (rayo director), que une el objeto con la re- tina, hasta llegar al punto de origen. En la figura 110 podemos estudiar el proceso en vir- tud del cual se ven los objetos en su posición real. Todos los puntos del objeto (AB) se han grabado en la retina, modelando la imagen (ab). Ahora todos los puntos de la imagen retín ¡ana (ab) son proyectados fuera de 278 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES nosotros, siguiendo cada uno una recta, que se corta con todas las demás en el mismo centro, en el centro óptico fisiológico; el cual coincide con el centro óptico del cristalino. Los puntos de la imagen retmiana, si- guen completamente hacia el exterior el mismo cami- no, que los rayos directores trajeron, al venir desde el objeto a la retina. Así el punto (a) es proyectado ha- cia fuera de nosotros, pasando por el cristalino (o) y llegando a (A), de donde parte el rayo director (Aa); el punto (b) es proyectado hacia (B), siguiendo el ca- mino que trajo el rayo director (Bb). De tales datos se sigue que tenemos que ver siempre derechas las imágenes de los objetos, a pesar de que en la retina se pinten invertidas. Y la razón es porque los puntos-imágenes los referimos a los puntos-objetos, por quienes aquéllos habían sido formados en la retina. 224. Acomodación. El ojo humano po- see la notable propiedad, llamada acomodación. Cualesquiera que sea la distancia a que se ha- llen los objetos, sus imágenes se van siempre a pintar en la retina: es que el ojo se acomoda a las distancias. Y ¿cómo se-verifica tal acomo- dación? Pues ya combándose, ya aplanán- dose el cristalino. Y ¿quién abomba o aplana el cristalino? El cuer- po ciliar. Cuando los objetos dis- tan menos de 6o metros, o lo que es lo mismo, para la visión cercana, el crista- lino se acomoda (fig. 114) abombándose un poco en su cara anterior (2, ca). Viceversa, para distancias mayores de 60 metros, o Fig. 114. Acomodación del cris- talino. 1, Cristalino no acomoda- do; 2, acomodado para distancias menores de 65 metros; ca, cara an- terior; cp, posterior. VISION 279 sea, para la visión lejana, el cristalino presenta su ca- ra anterior algo aplanada (i, ca). Según Tscherning, para la visión cercana se contrae el muscúlo ciliar, oprimiendo la zona de Zinn contra el cristalino, cuyo núcleo, que es muy consistente, como no puede ir para atrás, por topar con el cuerpo vitreo, se dirige hacia delante (2,n). De este modo aumenta la curvadura anterior del cristalino. Al revés, para la visión lejana reposa el músculo ciliar, la zona Zinn vuelve a su estado normal, y el cristalino descansa, ofreciendo menor curvadura en su cara anterior (i, ca). Nótese que hasta hace poco la acomodación del cris- talino se explicaba de manera muy distinta, siguiendo todos los fisiólogos la doctrina de Helmholtz, que en adelante hay que relegarla al olvido. 225. Ilusiones ópticas. Aunque no sea más que por curiosidad, digamos dos pala- bras sobre las ilusiones ópti- cas. Se llaman así las sen- saciones visuales falsas. Por ejemplo: sean tres lineas ver- ticales paralelas (fig. 115, 1, 2, 3). Si las cortamos por líneas oblicuas, también paralelas, nos parecerá que la» líneas verticales (1, 2) son concu- rrentes hacia la base, y que las líneas (2, 3) tienden a jun- tarse hacia arriba. 226. Función de la es- clerótica Y DE LA COROIDES. La esclerótica mantiene siem- pre igual la forma del globo del ojo y proporciona puntos Fig. ii 5. Ilusión óptica. (Bcl- zung). 280 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES de inserción a sus músculosmotores. La coroides absorbe, gracias a su pigmento, los rayos luminosos, que atraviesan la retina, impidiendo que lleguen a la esclerótica y que se reflejen irregular mente por to- do el ojo; lo cual se opondría a la limpidez de la vi- sión. De ahí que los albinos, cuya coroides carece de pigmentos, se ofusquen ante la luz solar intensa? viéndose en la precisión de cerrar los párpados. Es, pues, la coroides una membrana protectora. Por otra parte, como posee muchos vasos sanguíneos, sirve para calentar el ojo. 227. JFuncion del iris. El iris es un dia- fragma regulador de la cantidad de luz, que debe entrar en el ojo Para ello se vale de la contracción de sus libras circulares y radiantes. Contrayéndose las primeras, se estrecha la pu- pila, y contrayéndose las segundas, al revés se dilata. La contracción de unas u otras fibras depende de la intensidad de la luz. Si la luz es muy intensa, se contraen las fibras circula- res, para que el diámetro de la pupila disminu- ya, y pase menor número de rayos lumi- nosos; si la luz escasea, entonces se contraen las fibras radiantes, a fin de que el diámetro de la pupila se agrande, y pasen muchos ra- yos. Además el iris sirve para impedir la aberración de esfericidad del cristalino. Si no fuera por el iris, los rayos de luz, procedentes de un punto luminoso y re- fractados en los bordes del cristalino, no convergerían en el foco, que forman los que atraviesan la región cen- tral de dicha lente biconvexa, sino un poco más adelan- te; de aquí que habría falta de nitidez en las imágenes. Este defecto, llamado aberración de esfericidad, por- VISION 281 que es ocasionado por la forma esférica de las lentes biconvexas, se corrige por medio del diafragma iris; el cual (fig. 116) solo deja pasar los rayos lumínicos, que refractándose hacia el centro y regiones vecinas del cristalino, van a reunirse en un punto, en el foco (F). 228. Defectos del ojo. i°. Daltonis- mo y acromatopsia. Los que padecen de dal- tonismo no pueden distinguir algunos colores simples de otros; sobre todo no ven diferencia entre el color verde y el rojo. La acromatop- sia consiste en la imposibilidad de ver color alguno; los que tienen acromatopsia padecen ceguera absoluta. 2°. Miopía. Los ojos emétropes o norma- les pintan en su retina los objetos colocados en- tre 12 centímetros de distancia y el infinito, solo que para ver con precisión desde 12 centí- metros hasta 65 metros tienen que acomodar- se, mientras que para ver desde 65 metros en adelante no necesitan de acomodación. Tra- tándose de ojos normales, se llama punto pró- ximo el que se halle entre 12 centímetros de distancia y 65 metros, y punto remoto el que esté entre 65 metros y el infinito. Supuestas estas nociones, digamos en que consiste la miopía. En el ojo miope los rayos, procedentes del punto remoto, no forman el fo- co en la retina (fig. 117), sino delante de ella (ab). Lo cual ocurre o por que el cristalino es más combo que en el ojo normal, o porque el diámetro ántero-posterior del ojo es demasia- do largo. Este defecto se corrige usando len- 282 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 116. El iris impide la aberración de esfericidad. tes bicóncavas o divergentes (1), que hagan converger los rayos más atrás, en la retina (a b'). Fig. 117. Ojo miope. 3°. Hzpermetropia. Puede suceder (hg. 118) que la retina esté más aproximada al cris- talino que en el ojo normal o emétrope, y en tal caso los rayos, provenientes del punto re- Fig. ii 8. Ojo bipermétrope. VISION 283 moto, forman su foco detrás de ella (ab): he ahí la hipermetropía, que se corrige con lentes biconvexas (1). Los bipermétropes y miopes tienen el mismo poder de acomodación que los emétropes; pero la distancia de la visión distinta entre los dos primeros y los segundos es muy diferente. Visión distinta con acomodación Ojo emé- trope Ojo miope Ojo hiper- métrope 12 cm-65 m 8 cm-i m 60 cm-oo Visión distinta sin acomodación 65 m-co 00-00 00-00 Visión indistinta 12 cm-ojo 6o cm-ojo 6o cm-ojo 4o. Presbicia. La presbicia consiste en que la distancia mínima de la visión distinta alcanza 25 centímetros, y cada vez se agranda más, hasta llegar a 100. Depende de que el cristalino se va endureciendo poco a poco con los años y tornándose incapaz para la acomoda- ción a las distancias. Siendo esto así, nadie debe extrañar que los présbitas, ai leer, pongan el libro muy separa- do de los ojos; pues tienen el punto próximo de la visión a gran distancia. Para leer de cerca necesitan usar lentes biconvexas, que suplan de algún modo la dificultad de la acomodación. 50. Astigmatismo. Este defecto estriba en la distinta curvatura de los meridianos del 284 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES cristalino y córnea, con Jo que la refracción de la luz es desigual y las imágenes de los objetos salen algo confusas. Raro es el hombre que no tenga un poco de astigmatismo. No obs- tante la mayor parte de las veces tal defecto pasa inadvertido. Cuando el astigmatismo se acentúa bastan- te, úsense lentes cilindricas, que, talladas con- venientemente, pueden armonizar la desigual- dad de los meridianos. 6o. Fijándose algunos observadores en lo general que es el astigmatismo, se han desatado en invectivas contra la aparente imperfección de los ojos humanos, insistiendo en que el arte actual construve aparatos de óptica más perfectos que los de la vista del hombre. ¡Que el arte moderno construye aparatos más per- fectos que los ojos! Eso es una niñería. Podrán ser más perfectos desde este o aquél punto de vista; pero y los millones de con- diciones, que tiene que llenar el ojo, ¿en qué instrumen- to del ingenio humano se podrán nunca reunir? Claro, se puede obtener un objetivo fotográfico de seis lentes, matemáticamente anastigmático y anacro- mático. Mas tal disposición ideal contrastaría con las restantes formaciones histológicas del organismo, en las que se revela la mayor simplicidad posible junto con la mayor economía de sustancia y de lugar, y con la completa adaptación al fin útil que se persigue, que es la perfección funcional. Por otra parte una diferenciación más perfecta de las células del ojo sería inútil y hasta nociva. En efecto, el ojo con tales perfecciones ideales sin objeto alguno práctico sería más complicado, más débil, más alterable, más expuesto a suspender sus funciones, como quiera que todo organismo esté más expuesto a VISION 285 inutilizarse, cuanto más complicada sea su estruc- tura. Además, este y otros pretendidos defectos ¿qué in- fluyen en la vida ordinaria del obrero y de la inmensa mayoría del género humano? Pues téngase presente que los ojos no se hicieron para media docena de ópti- cos, que examinando microbios en su gabinete, po- drían con visión más perfecta conseguir resultados más favorables, sino para los usos ordinarios de la vida: para contemplar la bóveda celeste, la inmensidad del mar, la perspectiva de las montañas, el verdor de los valles, el movimiento de las aguas de los ríos y fuentes, las obras de arte y la belleza de la especie humana, a fin de que a través del ropaje de toda esta hermosura creada vislumbráramos la hermosura del creador. Finalmente: Bastantes ojos no presentan rastros de astigmatismo. Lo cual quiere decir que el proto- tipo ocular carece de este defecto. Por consiguiente hay que atribuir al desarreglo de la vida humana la existencia del astigmatismo. CAP. XVIII. APARATO AUDITIVO Y AUDICION 229. El aparato del oído comprende todos los órganos destinados a ejercer la audición, o sea, la percepción de las impresiones, que las ondas sonoras producen en las terminaciones del nervio auditivo. I. Aparato auditivo. El aparato auditivo se divide en oído exter- no, oído medio y oído interno. 286 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES 230 Oído externo. Comprende dos por- eiones; ia, el pabellón de la oreja; 2a, el conduc- to auditivo externo. i°. Pabellón de la oreja El pabellón de la oreja ofrece en su cara externa una cavidad profunda, conocida con el nombre de concha (fig. 119 c), cuyo fondo se continúa con el con- ducto auditivo ex- terno. Rodeando la concha y limi- tándola, hay cua- tro eminencias: la hélice (h), replie- gue curvilíneo, que bordea en el pabe- llón; la antehélice (an), situada delan- te de la hélice y concéntrica con élla; el trago (t), lámina que sale de la parte anterior de la concha; el antitrago (at),< sa- ledizo que está en el lado opuesto del trago. Por fin de la parte ínfima del pabellón cuelga el lóbulo (1) de la oreja, repliegue blando de la piel. Desde el punto de vista de su estructura, comprende el pabellón de la oreja: a) el cartíla- go de la oreja, lámina fibro-cartilaginosa, que constituye como su esqueleto; los ligamentos, Fig. iiq. Pabellón de la oreja, an, Anti hélice; h, hélice; c, concha; t, trago; at, an titrago; 1, pulpejo. APARATO AUDITIVO Y AUDICION 287 que la mantienen en su posición natural; los músculos, que le dan movimiento; finalmente la cubierta cutánea. 2o. Conducto auditivo externo. Es conti- nuación de la cavidad de la concha y se extien- de (fig. 120, 2) hasta la membrana del tímpano (1, 6). Está forma- do por dos porcio- nes distintas, una in- terna, ósea y excava- da en el temporal; otra externa fibro- cartilaginosa. Su lon- gitud media es de 24 milímetros, de los que 16 corresponden a la porción ósea. La piel, que le tapi- za, presenta pelos, glándulas sebáceas y glándulas ceruminosas, que segregan cerumen, materia untuosa y amarillenta. 231. Oído xMedio. El oído medio o caja del tímpano es una cavidad llena de aire, labra- da en el espesor del temporal, entre el conduc- to auditivo externo y el oido interno (5). Co- munica con la faringe por medio de un lar- go conducto, que se llama trompa de Eusta- quio (3). i°. Caja del tímpano. Presenta a nuestra consideración: a) la membrana del tímpano y Fig. 120. Esquema del oido. i. Mem- brana del tímpano; 2, conducto audi- tivo externo; 3, trompa de Eustaquio; 4, oído interno; 5, oído medio; 6, 1, mem- brana del tímpano. (J. Antonelli). 288 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES la pared externa de la caja; b) la pared interna; c) la circunferencia; d) la cadena de huesecillos y sus músculos. a. La membrana del tímpano (i, 6), casi circular, de 11 milímetros de diámetro y con una inclinación de 40o a 45o, forma la mayor parte de la pared externa de la caja timpánica. Encuéntrase engastada en el círculo timpánico, óseo, que le sirve de marco, estando sujeta a él por una cinta circular conjuntiva, el rodete anu- lar. El círculo timpánico, óseo, ofrece un sur- co oblicuo, que da paso a la cuerda del tímpano, rama nerviosa, que atraviesa la caja timpáni- ca y se va a unir al nervio lingual. b. La pared interna de la caja del tímpa- no presenta una elevación central, a la que se ha dado el nombre de promontorio. Encima y detrás del promontorio se abre la ventana oval, cerrada completamente por la base del estribo. En la parte posterior del promonto- rio se encuentra la ventana redonda, obturada por una membrana o tímpano secundario. c. La circunferencia de la caja se compone de una pared anterior, otra posterior, un techo y un suelo. Del techo y suelo de la caja nada diremos. En la pared anterior se descubre el orificio timpánico de la trompa de Eusta- quio (3); y en la pared posterior se ven: el con- ducto timpánico mastoideo, que conduce a las cavidades mastoideas, y el orificio de entrada de la cuerda del tímpano. Tanto la circunferencia, como el resto de la APARATO AUDITIVO Y AUDICION 289 caja del tímpano, se encuentra tapizada por una prolongación de la mucosa faríngea. d. Los huesecillos del oído son cuatro: mar- tillo, yunque, lenticular y estribo. Forman una cadena que arranca de la membrana del tímpano y acaba en la ventana oval. El mar- tillo (íig. 121, m) es el más largo de los hueseci- llos, midiendo 8 milí- metros; ofrece una cabeza, un cuello, dos apófisis y el mango, que está metido en el espesor de la mem- brana del tímpano. El yunque (n) tiene forma de diminuto molar y se articula con la cabeza del martillo: de las dos ramas que exhibe, la inferior se dirige hacia bajo y termina por un pequeño abultamien- to, el lenticular (i). El estribo (e) tiene una cabeza, aplicada al lenticular, dos ramas y una base, que cierra la ventana oval. Los músculos del oído son: el músculo del martillo y el músculo del estribo; los cuales arrancan de la pared ósea de la caja del tímpa- no y vienen a adherirse al mango del martillo y a la cabeza del estribo respectivamente. 2o. Trompa de Eustaquio. Es un conduc- to (fig. 120, 3) de 40 mm. de longitud, que co- rre desde la parte anterior de la caja deltímpa- Fig. 121. Cadena de buesecillos. ni Martillo; n, yunque; I, lenticular; e, es- tribo. 290 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES no hasta la faringe nasal, donde se abre. Se compone de una porción externa, dura y ósea, y otra interna, fibro-cartilaginosa, que se en- sancha progresivamente hasta la faringe, am- bas porciones se hallan tapizadas por epitelio vibrátil. 232. Oído interno. El oído interno (4) está situado en el espesor de la porción peñas- cosa, por dentro y algo por detrás de la caja del tímpano. Se llama también laberinto, a causa de su complicación. Comprende tres partes: Ia, el vestíbulo; 2a, los conductos semicircula- res; 3a, el caracol. i°. Vestíbulo. Puede ser óseo o membra- noso. El vestíbulo óseo es una cavidad ósea, que comunica a la vez con la caja del tímpano por medio de la ventana oval, con el conducto auditivo interno mediante un sistema de agu- jeros, que dan paso a ramitas del nervio audi- tivo, con el caracol y con los conductos semi- circulares. Dentro del vestíbulo óseo 'está el vestíbulo membranoso, que consta de dos vesículas, el utrículo (fig. 122, g) y el sáculo (d). Ambas vesículas se hallan en comunicación merced a dos conductitos, que juntándose, forman el conducto endolinjático (f). Así el utrículo, como el sáculo, presentan una eminencia pe- queñita y blanquecina, llamada mancha acús- tica, que corresponde al punto donde terminan las ramas utricular y sacular del nervio audi- APARATO AUDITIVO Y AUDICION 291 Fig. 122. Esquema del laberinto, a, b, c. Caracol; d, sáculo; e, conducto coclear; f, acueducto del vestíbulo, donde se aloja el canal endoíinfático; g, utrículo; k, k, k, conductos semicirculares. (J. Antonelli). tivo. El epitelio de las dos manchas ofrece células de sostén y células sensorias con sendas pestañas. Finalmente entre las células epite- liales mencionadas hay cristalitos, generalmen- te de carbonato calcico, que llevan el nombre común de otoconia, o polvo del oído. 2o. Conductos semicirculares. Son tres tu- bos óseos, doblados en forma de arco de circu- lo (k, k, k), dentro de los cuales hay otros tres tubos membranosos. Están situados de- trás y encima del vestíbulo. Los conductos semicirculares óseos salen del ventrículo y vuelven a él. Cada uno de éllos ofrece dos extremidades y dos orificios, de los cuales uno se ensancha y se denomina, por esta razón, orificio ampular; el otro no se ensancha y por eso lleva el nombre de orificio no ampular. Los tres conductos son perpen- diculares entre sí y reciben, por su situación, los nombres de: superior, posterior y exterior; 292 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES desembocan en el vestíbulo por cinco agujeros y no por seis, a causa de que uno 'de los orifi- cios es común a las extremidades no ampula- res de los conductos superior y posterior. Los conductos semicirculares membranosos no llenan, ni con mucho, la luz de los conduc- tos óseos. Se abren en el utrículo por cinco agujeros, de los cuales tres corresponden a ex- tremos amputares, y dos a extremidades no amputares. Cada una de tas ampollas de los conductos membranosos nos ofrece en su par- te interna un pequeño saliente semilunar, lla- mado cresta acústica, que corresponde a los ra- musculitos terminales del nervio auditivo, y posee células sensorias con pestañas. 30. Caracol. El caracol (a, b, c) forma la parte anterior del laberinto óseo y debe su nombre a la semejanza que existe entre su en- voltura externa y la concha del caracol vulgar. Puede ser óseo y membranoso. a. Caracol óseo. Se compone de tres par- tes: columela, lámina de los contornos y lámi- na espiral. La columela (fig. 123, 1), de forma Fig. 123. Piezas óseas del laberinto. Columela, lámina de los contor- nos y lámina espiral ósea. APARATO AUDITIVO Y AIDUCION 293 cónica y con la base sobre el conducto auditivo interno, ocupa la parte central del caracol. La lámina de los contornos (2) es un tubo ci- lindrico, que se arrolla al rededor de las colu- niela, describiendo tres vueltas de espiral. De sus dos extremidades, la que corresponde al vértice de la columela, está cerrada; la otra queda abierta inmediatamente por encima de la ventana redonda. La lámina espiral ósea (3) es una laminilla acintada, que se introduce en el tubo preceden- te o lámina de los contornos, y se extiende des- de su extremidad abierta hasta su extremo ce- rrado. La lámina espiral no alcanza la pared opuesta en el tubo óseo, de ahí que éste quede dividido imperfectamente en dos comparti- mentos o rampas: rampa timpánica y rampa vestibular. La rampa timpánica corresponde por abajo a la ventana redonda y por consi- guiente a la caja del tímpano; la rampa vesti- bular se abre en el vestíbulo. b. Caracol membranoso. Consiste en un largo tubo que se desarrolla en espiral dentro del caracol óseo y se llama conducto coclear. Tiene su origen en el vestíbulo por una extre- midad cerrada en forma de fondo de saco (fig. 122, e); luego se introduce en la lámina de los contornos, recorriéndola en toda su extensión. El conducto coclear (fig. 124, d), se halla constituido por dos membranas, la basilar (k) y la de Reissner (b). Ambas membranas sa- len de la lámina ósea (p) y llegan al techo de la 294 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES Fig. 124. Corte esquemático del caracol, a. Rampa vestibular; b, membrana de Reissner; c, membrana de Corti; d, conducto coclear; g, células acústicas; k, membrana basilar; I, arcos de Corti; m, células ciliadas; p, lámina espiral ósea; q, rampa timpánica; s, lámina de los con- tornos; t, nervio coclear; u, ganglio espinal. (Bel- zung). lámina de los contornos, interceptando así to- da comunicación entre la rampa timpánica (q) y la rampa vestibular (a), y ciscunscribien- do un espacio, que es la luz del conducto co- clear. La membrana de Reissner es oblicua a la membrana basilar, que se halla dispuesta horizontalmente. Aun se desprende de la lámina espiral ósea otra tercera membrana, la membrana de Corti (c) o lectoría, que, por no llegar a la pared o- puesta, divide incompletamente el conducto coclear en dos rampas, una superior, y otra in- ferior o de Corti. Apoyándose sobre la membrana basilar (k) se destaca el túnel de Corti, compuesto por los APARATO AUDITIVO Y AUDICION 295 arcos de Corti (I). Cada arco de Corti consta de dos pilares, uno externo y otro interno. A los lados de los arcos de Corti hay células de Deiters o de sostén y células auditivas o cilia- das. Estas células auditivas se disponen en varias hileras: una hilera (m) está situada en el lado interno de los arcos, y con- tiene las células auditivas inter- nas, las otras hileras, que se com- ponen de células auditivas ex- ternas (g), se colocan en el lado externo de esos mismos arcos. Entre las células auditivas o ciliadas (fig. 125) se ven las últi- mas ramificaciones nerviosas (c) de la rama coclear del nervio auditivo. 233. Escolio. Las cavidades, formadas por el la- berinto membranoso, están llenas de un líquido, que se llama endolinfa o humor de Valsalva; y el espacio comprendido entre el laberinto membranoso y las pa- redes del laberinto óseo le ocupa otro líquido, la peri- linfa o humor de Scarpa. Fig. 125. Células auditivas. c. Fi- bras nerviosas au- ditivas. II. Audición. 234. La audición o sensación auditiva es la percepción de un ruido o de un sonido. Pa- ra que la audición tenga lugar se requiere: a) que las células acústicas (fig. 124, g) sean im- presionadas por ondas sonoras; b) que el ner- vio auditivo (fig. 125, c), en comunicación con las células acústicas, transmita esta impresión 296 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES al cerebro; c) que dicha impresión sea percibi- da en algún punto de la corteza cerebral. Al- gunos opinan, volvemos a repetir, queda im- presión auditiva se percibe en todo el aparato o sentido del oído. Pero la audición exige antes de verificarse, una serie de funciones previas, en las que for- zosamente nos tenemos que ocupar. Así que vamos a decir algo: i°., de las funciones del oído externo; 2, de las del oído medio; 30, de las del oído interno; 40, de las cualidades de la audición. 235. Funciones del oído externo. El pabellón de la oreja sirve para recoger los soni- dos y reflejarlos hacia el conducto auditivo externo. Gracias a sus repliegues, nos orien- ta respecto de la dirección de los sonidos. Así parece demostrarlo la circunstancia de que aplicando el pabellón contra el cráneo o igua- lándole las depresiones con una mezcla de ce- ra y aceite, los sonidos se tornan muy confu- sos y no se puede apreciar su dirección. El conducto auditivo externo desempeña el papel de un tubo acústico, por cuyo interior se propagan las vibraciones del aire y llegan a la membrana del tímpano. Además, por la sensibilidad de su mucosa, por los pelos de que está tapizado, y por el cerumen que sus glán- dulas segregan, este conducto constituye un órgano protector de la membrana del tím- pano. APARATO AUDITIVO Y AUDICION 297 236. Funciones del oído medio. i°. La membrana del tímpano vibra bajo la influencia de las ondas sonoras y transmite sus vibracio- nes por medio de la cadena de hucsecillos a la membrana de la ventana oval. Una membrana cualquiera elástica, puesta en la ex- tremidad de un tubo, únicamente dará el tono corres- pondiente a su tensión. No sucede así con la membra- na del tímpano, la cual, merced a su forma convexa ha- cia dentro, acentuada más o menos por la acción del músculo del martillo y por las variaciones de presión del aire de la caja, presenta diversas tensiones, que van aumentando desde la periferia ai centro, a medida que crece su delgadez. En virtud de esta propiedad in- comparable vibra, al unísono, bajo la influencia de cualquier sonido. A tantas ventajas como ostenta la membrana del tímpano, solo hay que oponer una limitación: vibra, sí, cualquiera que sea el tono del sonido, que en el aire se produzca; mas para ello se requiere que el número de vibraciones del tono^i baje de treinta, ni suba de 18 mil. 2°. Al contraerse el músculo del martillo, tira del mango de éste hacia dentro; y el mango del martillo a su vez arrastra la membrana del tímpano, cuya con- vexidad se hace entonces más manifiesta. Luego el músculo del martillo, poniendo más o menos tensa la membrana timpánica, la acomoda a todos los sonidos. 3°. El músculo del estribo, cuando se contrae, dirige hacia atrás la cabeza .del estribo. En virtud de este movimiento, la extremidad posterior del estribóse hun- de hacia dentro del vestíbulo, mientras que su extremo anterior se disloca hacia afuera, con lo cual disminuye la presión del líquido laberíntico; y el mango del marti- llo se dirige hacia afuera, aflojándose de esta suerte la membrana timpánica. 298 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES En resumen, podemos concluir diciendo que el mús- culo del estribo dispone el oído para la percepción de los ruidos débile/s o lejanos, y que el músculo del mar- tillo se contrae con lós ruidos violentos, para apagar- los. 4. La trompa de Eustaquio, estableciendo comunicación directa entre la caja del tímpano y la faringe, tiene doble función: a) da paso a las mucosidades segregadas por la mucosa tim- pánica; b) mantiene el equilibrio de presión entre las dos masas de aire, que la membrana del tímpano separa; el aire de la caja y el del conducto auditivo externo. Ordinariamente la trompa de Eustaquio es- tá cerrada, pero se abre a cada deglución, mer- ced a la contracción de los músculos tensores del velo del paladar, el peristafilino externo e interno, insertos en ella. 237. Funciones del oído interno, i °. El utrículo y el sáculo vienen a ser, como aparatos de alarma; pues sirven para recoger impresio- nes, producidas por ruidos, pero no por sonidos musicales. El modo de verificarse este fenó- meno es como sigue: a impulso de las trepida- ciones, que un ruido produce en la endoíinfa, se mueve la otoconia o polvo auditivo y comunica su movimiento a las células sensorias de las manchas acústicas; la impresión de estas célu- las se transmite al cerebro por medio del ner- vio acústico, convirtiéndose luego en sensación. 2o. Las crestas acústicas de los conductos semicirculares probablemente desempeñan dos 299 APARATO AUDITIVO Y AUDICION funciones: primero, sirven para indicar la in- tensidad de los sonidos, aunque no su tono y su timbre; segundo, tal vez sean los órganos sensorios de la noción del espacio. De ser esto último verdad, cada uno de los conductos se- micirculares, orientados según las tres dimen- siones, nos prepararía el terreno para que lle- gáramos a concebir una dimensión. 3°. El caracol recibe impresiones no sola- mente de la intensidad de los sonidos, sino también de su timbre y de su tono. Parece que las fibras transversales de la membrana ba- silar son las destinadas para impresionarse con los tonos y timbres de los sonidos. En efecto, tales fibras representan cuerdas de distinta longitud, por tanto cada una vibrará bajo el impulso de un tono determinado; las más lar- gas, cuando el tono sea bajo, las más cortas, cuando sea agudo. De ser esto así, al producirse un tono en la atmósfera, las fibras transversales, correspon- dientes a él, vibrarán, comunicando su movi- miento vibratorio a las células auditivas de los órganos de Corti; éstas a su vez irritarán las últimas ramificaciones nerviosas contiguas, las cuales trasladarán la impresión al cerebro, donde, según parece, será por fin percibida. 238. Sensación auditiva y sus cualidades. Co- mo ya sabemos, las sensaciones auditivas son percep- ciones de ruidos o sonidos. La sensación de un sonido se encuentra revestida de tres cualidades, a saber: in- tensidad, tono y timbre. 300 ANATOMIA Y FISIOLOGIA ESPECIALES i°. La intensidad de un sonido depende de la am- plitud de las vibraciones sonoras, siendo obvio el supo- ner que la percepción de esta cualidad se deba a la ex- citación más o menos brusca de las terminaciones ner- viosas, esparcidas por todo el oído interno. 2o. El tono de un sonido está en razón directa del número de vibraciones por segundo. Pero es preciso advertir que el oído humano no percibe tonos cuyo nú- mero de vibraciones baje de treinta por segundo, o su- ba de 18.000. Por otra parte aun el oído más agudo solo puede a- preciar dos sonidos diferentes, cuando van acompaña- dos de cierto número de vibraciones. Entre 120 y 1,024 vibraciones podría un oído muy ejercitado dis- tinguir dos sonidos, que se diferenciasen en una vibra- ción por segundo; mas por encima o por debajo de es- tas cifras ningún oído percibirá dos tonos, de los que uno tenga varias vibraciones por segundo más que otro: pues se requiere que sean muchas, si se ha de notar la diferencia. Parece que los elementos excitables por el tono de los sonidos son las células auditivas del órgano de Corti. 3o. El timbre de un sonido depende, según Helm- holtz, de los armónicos; que acompañan el sonido fun- damental. La sensación auditiva del timbre de un sonido no es una sensación simple, sino compuesta de un sonido fundamental y de otros sonidos parciales, que le acompañan, llamados armónicos. Aunque en otro lugar abandonamos la teoría de los armónicos, para explicar la voz articulada, no por eso se crea que la deshechamos en absoluto. Por esta teo- ría se puede dar una idea del timbre de los sonidos, que la Física estudia. Por la sensación del timbre de los sonidos, podemos distinguir dos, que tengan el mismo tono o altura: por ejemplo, un do de la misma escala, dado por un piano y por un violín. En esta nota ambos instrumentos APARATO AUDITIVO Y AUDICION 301 producen el mismo tono fundamental; pero no los mis- mos armónicos. He ahí porque distinguimos una nota dada por un piano, y la misma nota, arrancada del vio- lín por el arco. • Los buenos músicos suelen apreciar en una nota va- rios sonidos parciales o armónicos, que el vulgo no per- cibe. ¡Y eso que estos sonidos parciales son más altos que el fundamental! Estas delicadezas de la sensación del timbre se atri- buyen a la excitación simultánea de diversos elemen- tos del órgano de Corti, de los que unos se impresio- narán con el sonido fundamental y otros con los soni- dos secundarios. Cuando los armónicos de dos o más tonos coinciden exactamente, resulta un acorde, que puede ser más o menos perfecto: así, el do de la primera escala y el do de la segunda producen un acorde perfecto; do y mi forman un acorde, pero no tan perfecto. ÍNDICE ALFABETICO A Abdomen, 39. Aberración de esfericidad, 227, Absorción, 77. -(condiciones y causas de la), 77. - (vías de), 78. Aceleradores (nervios), 196, 30. Acidos, 5, 2o. Acromión, 158. Acromatopsia, 22 8. Acto, 38. Acueducto de Silvio, 178. Actitud, 168. Adrenalina, 147. Afasia, 195, i°. Agrafía, 195, Io. Agujero de Botal, 82. Agujero occipital, 154, f. Aire inspirado y espirado, 115. -residual de reserva, complementario, 115. -respirado (modificación del). 118. Albúmina, 63. Albuminuria, 150. Aleurona, 61. Albuminoides propiamente dichos, 5, 20, B. a. Alimento (definición de), 57. Alimentos (clases de), 58. -completos, 61. -(composición de los), 62. -(caracteres de los), 63. -(valor en calorías de los), 59. Almidón, 63. Alvéolos, 43, 105. -pulmonares, 104. Amidas, 5, 20. Amígdala, 44. 304 INDICE ALFABETICO Amilopsina (acción de la ), 73. Ampolla de Vater, 54. Anafase, 15, 2°. Anatomía (definición y división de la), 1, Io. Aneurismas, 84. Anfiartrosis, 160. Antebrazo, (huesos del), 158. Antifermentos, 9, 20, B, e. Aparato, 36, 20. -auditivo, 229. -digestivo, 41. -circulatorio, 79, 80. -del gusto, 207 y siguientes. -lagrimal, 220, 3. -del olfato, 210 y siguientes. Aparato respiratorio, 102, 103. -secretor, 136. -del tacto, 199 y siguientes. -tiroparatiroideo, 149. -de la vista, 217 y siguientes. Aparatos (enumeración de los), 37. -(situación de los), 39. -de los sentidos, 198. Apéndice xifoides, 157, 30. Apófisis cigomática, 154, c. -coracoides, 158. -espinosa, 157. -odontoides, 157, Io. -estiloides, 154, c; 158. -crista galli, 154, d. Apófisis articulares, 157, i°. -transversas, 157, 1o. Aponeurosis de inserción, 162, 30. Aracnoides, 177, 20. Arbol de la vida, 179. Arco reflejo, 188. Arcos de Corti, 232, 20. Aritenoides, 172, i°. Armónicos, 238, 30. Arteria aorta, 85. -pulmonar, 85, 106. Articulación, 160. Arterias, 84. -(ramificación de las), 85. Asa de Henle, 140. Asimilación, 14, 3F.; 125. Asfixia. 121. INDICE ALFABETICO 305 Astenia. 147. Astas de la médula 177, 40. Astigmatismo, 228, 5. -(consideraciones sobre el), 228, 6o. Astrágalo, 159. Atlas, 157. Audición, 234. Aurículas, 82. Auditivos (nervios), 181. Axis, 157, i°. Axon, 34. B Bastoncillos, 218. Bazo, 149. Biceps braquial, 162, 30. Bilis, 74. -(acción de la), 74. Bipedestación, 169. Blastodermo, 19, 20. Blástula, 19, 2°. Boca, 42. Bocio, 149. Bostezo, 116. Brazo (huesos del), 58. Bronquios, 103, Io. Bulbo olfatorio, 214. Bulbo raquídeo, 178. -(acción conductora), 190. - -(como centro nervioso), 190. - -(centros nerviosos en el), 190. C Cadera, 159. Caja del tímpano, 231. Calamus scriptorius, 178. Calcáneo, 159. Calor animal, 131. - -(origen del), 132. - -(fuentes del), 133. - -(lucha contra el), 134. Capacidad total, 115. -vital, 115. Capa de Malpighio, 200. Capas blastodérmicas, 19. Capilares, 87. 306 INDICE ALFABETICO Cápsulas de Bowmann, 140. Cápsulas suprarenales, 147. Cara (huesos de la cara), 155. Caracol óseo, 232, 30. -membranoso, 232, 30. Carrera, 171. Cardias, 46. Cardiógrafos, 92. Cariocincsis, 15. Carpo, 158. Cartílago del tabique, 211. Carúncula lagrimal, 220. Caseína, 63. Cataratas, 219. Cavidad cotiloidea, 159. Cavidad glenoidea, 158. Cavidades mastoideas, 231. Cayado de la aorta, 85. Ceguera verbal, 195. Cejas, 220. Célula (definición de), 7. Células (forma y origen de las), 11; 16. Células auditivas, 232, 20. -de neuroglia, 180, 2°. -gustatorias, 208, 30. --olfatorias, 213; 214. -psíquicas, 180, 2o. Cemento (dientes), 31, 30. Centrífugos (nervios), 185. Centrípetos (nervios), 185. Centro oval, 180, 2°. Centros del lenguaje, 195. - -motores, 195, 20. Centrosomas, 9, 20. Cerebelo, 179. -(funciones del), 192. Cerebrina, 197, Io. Cerebro (circunvoluciones del), 180, iu. -(estructura del), 180, 20. -(funciones del), 194. -(Hemisferios del), 180, Io. -(lóbulos del), 180, i°. -(situación del), 180, Io. Cerumen, 230, 2°. Ciego, 49. Cilindro-eje, 34. Cintura pelviana, 159. INDICE ALFABETICO 307 Circulación, 88. -(causas de la), 91. -(en el corazón), 92. -(en las arterias), 94. -(en los capilares), 95. -(en las venas), 96. -(doble y completa), 90. -(dos sistemas de), 90. Cisterna de Pecquet, 99. Cisura perpendicular externa, 180. -de Rolando, 180. -de Silvio, 180. Citología, 6. Clavícula, 158. Cola de caballo, 177. Colon, 49. Colores complementarios, 223, 40. -(teoría de los), 223, 50. Columna vertebral, 157. Columnas carnosas, 82. Condrina, 29. Condroblastos, 29. Condrógeno, 29. Conducto auditivo externo, 230, 2o. Conducto coclear, 232, 30. -endolinfático, 232. -nasal, 220, 30. Conductos galactóforos, 14$. Conductos semicirculares membranosos, 232, 2°. - -óseos, 232, 2o. Conducto torácico, 99. Conjuntiva, 220. Conos y bastoncillos, 218, 30. Consonantes (clases de), 173, 2. Contractilidad muscular, 164, 2°. Corazón, 81. -(estructura del), 83. -(ganglios del), 97. -(morfología del), 82. -(nervios del), 97. -(ruidos del), 93. Corbata del Suizo, 47. Córnea, 219. Cornetes, 154, d; 155. Corniculados (cartílagos), 172. Coroides, 218, 2. Corona radiante (fibras de la), 180, 2. 308 INDICE ALFABETICO Corpúsculos gustativos, 208, 3". -de Krause, 203. -de Malpighio, 140. -de Meissner, 203. -neurotendinosos, 204. -de Pacini, 203. --de Ruffini y Tomsa, 204. Corpúsculos táctiles, 203, 2°. Corteza cerebral, 180, 20. Costillas, 157, 2o. Coxal (hueso), 159. Coxis, 157. Cráneo, 154. Cretinismo, 149. Cricoides, 172. Cristalino, 219, 2". -(función del), 222. Cromosomas, 15, 2°.; 17. Cubito, 158. Cuerda del tímpano, 181, 6o. Corteza cerebral, 18o, 20. Cuerpos estriados, 179, 6o. -(funciones de los), 193, 30. Cuerpo tiroides, 149. -vitreo, 219, 3o. D Daltonismo, 228. Decomprexión brusca, 122. Dedos de la mano, 158. -del pie, 159. Defecación, 76. Deglución, 67. -(tiempos de la), 67. Deltoides (el), 163, 30. Dentición de leche, 43. -de reemplazo, 43, 20. Dermis, 200. Desasimilación, 14, 30.; 129. Dextrina, 63. Diabetes, 140. Diáfisis, 153. Diapédesis, 25. Diartrosis, 160. Diástole auricular, 92. -ventricular, 92. INDICE ALFABETICO 309 Digestión (definición), 64. -inicial, 64 y siguientes. -en el estómago, 68 y siguientes. -en el intestincAlelgado, 71 y siguientes. -en el intestino grueso, 76. Disco de Newton, 223, 30. División directa, 15. Dorsal ancho (músculo), 163, 2°. Duodeno, 48. Duramadre, 177, 2°. E. Ectodermo, 19. Elasticidad muscular, 164. Elementos biogenésicos, 3. Emétropes ojos, 228, 20. Emulsión de las grasas, 63, 30. Energía, 57, 20; 132. Encéfalo, 178. Endoesqueleto, 172. Endocardio, 83. Endodermo, 19. Endolinfa, 233. Endotelios, 23, 40. Enterocinasa (acción de la), 75. Epéndimo, 176; 177, 40. Epidermis, 200. Epífisis, 153; 179, 5o. Epiglotis, 172, i°. Epitelios, 23. Eritropsina, 223, 2°. Esclerótica, 218. -(funciones de la), 226. Esfenoides, 154, e. Esfigmógrafo, 94, 30. Esmalte, 31, 2°. Esófago, 46. Espermatozoo, 16; 18. Espinales (nervios), 181. Espinilla, 159. Espiración normal, 113. -forzada, 114. Esqueleto, 152; 154. Esteapsina, (acción de la, 73. Estequiología, 3. Esternón, 1 57, 3. 310 INDICE ALFABETICO Estesiómetro, 205. Estómago, 47. -(estructura del), 47. Estornudo, 116. Etmoides, 154, d. Excreción, 14, 40; 136. Extremidades inferiores, 159. -(Superiores), 158. F Faciales (nervios), 181. Fagocitos, 25. Faringe, 45. Fecundación, 18. Fémur, 159. Fermentos, 5, 2°. Fibras de Sarpey, 30, 20. Fibras del centro oval, 180, 2°. -dentarias, 31, 40. -estriadas, 32. -musculares lisas, 32. -nerviosas, 34, 30. Fibrillas musculares, 31, 4°. Fibrina, 89, 2°. Fibrinógeno, 63; 89, 2°. Fisiología (definición y división), 1, 2o. Fístula gástrica, 70. Folículo piloso, 201. Fonación, 173. Fórmulas dentarias, 43. Fosa amigdalina, 44. Fosas nasales, 212. Fosfenos, 223, 20. Frío (lucha contra el), 135. Frontal, 154. Función, 38. Funciones (división), 39. G Ganglio de Gasser, 181, 50. --espinal, 177, 50. Ganglios linfáticos, 99, 100. -simpáticos, 182; 196. Gástrula, 19, 30. Germen embrionario, 19. INDICE ALFABETICO 311 Glándula lagrimal,' 220, 30. Glándulas ceruminosas, 230, 2°. -(clasificación por su función), 137. -de Brüner, 53. -de Lieberkühn, 53. -del estómago, 52. -(estructura de las), 138. -(formas de), 50. -gástricas, 47. -mamarias, 145. -de Meibomio, 220. -mucosas, 208, 30. -parótidas, 51. -sebáceas, 202. -sublinguales, 51, 30. -submaxilares, 51, 2o. -sudoríparas, 144; 202, 2°. Glandulillas paratiroideas, 149. Glóbulos blancos, 24. -polares, 17. -rojos, 24; 87. Glomérulo de Malpighio, 140. Glosofaringeos (nervios), 181. Glucógeno, 130, i°.; 150. Glucosa, 63. Glucosuria, 150. Glúteo mayor, 163, 40. Grasa, 127; 130, 2°. Gustación, 209. H I lematíes, 24. Hemisferios cerebelosos, 179. Hemodinamómetro, 94, 40. Hemodromómetro, 94, 50. Hemoglobina, 89. Hialoides (membrana), 219, 30. Hidratos de carbono, 5, 20.; 226. Hígado (conductos de), 55. -descripción, 55. -(estructura del), 56. -(vasos y nervios del), 55, 30. Hígado, 150. -(función antitóxica), 150, b. -( -glucogénica), 150, a. -( -hematolísica, etc., 150, c. 312 INDICE ALFABETICO Hilio del riñón, 139. Ilioides, 156. Hiperglucemia, 150. Hipermetropía, 228, 3". Hipo, 16. Hipófisis, 179, 5o. Hipoglosos, 181. Histología, 20. Hombre (en la escala animal), 2. Hombro (huesos del), 158. Huesecillos del oído, 230. Huesos (crecimiento) 153, 40. -(desarrollo), 153, 30. -(estructura de), 153, 2o. -(Forma de), 153. Húmero, 158. Humor acuoso, 219. Husos neuromusculares, 204. I Ileon, 48. Ilusión óptica, 225. Imágenes, 194, 2°. Impresión, 198, 40. Impresiones visuales (duración de las), 223, 30. Inervación respiratoria, 124. Inclusiones del protoplasma, 9, 4". Inspiración forzada, 112. -(músculos de la), 111. -normal, 111. Irritabilidad de la célula, 13. Insuficiencia valvular, 92. Intensidad de la voz, 173. Intestino delgado, 48. -grueso, 49. Invertasa (acción de la), 75. Insalivación, 66. I ris, 218, 2o. -(función del), 227. J Jugo gástrico, 69. --intestinal, 75. -pancreático, 73. -(secreción del), 70. INDICE ALFABETICO 313 L Líictosa, 75. Lagunas óseas, 30, 20. Lámina cribosa, 154, d. -de los contornos, 232, 3°. -espiral ósea, 232, 30. Laminillas óseas, 30, 2°. Laringe, 172. -(cartílagos de la), 172. -(interior de la), 172, 30. -(músculos de la), 172, 20. -nervios de la), 174. Latidos del corazón, 93. Lecitina, 197, Io. Lengua, 208. -(músculos de la), 208, Io. -(nervios de la), 208, 2°. Leucocitos, 24. Ligamento coxígeo, 177. Linfa, 98; 101. Lipasa (acción de la), 69, 30. Líquido céfalo-raquídeo, 177, 2o. Lobulillos (pulmones), 104. -hepáticos, 56. Lóbulos del cerebelo, 179. -del cerebro, 180. -pulmonares, 104. Localizaciones cerebrales, 195. Locomoción, 169; 170. -(modos de), 171. Lúnula, 201, 20., M Maltosa, 63. -(acción de la), 75. Mandíbula inferior, 155. Mancha amarilla, 218, 30.; 223. Manchas acústicas, 232, 233. Mano (huesos de la), 158. Marcha. 171. Marfil del diente, 31. Materias colágenas, 5, 20, B. -colorantes, 5, 2°., B. Masetero, 163, Io. Masticación, 65. Maxilares superiores, 155. 314 INDICE ALFABETICO Meatos, 212. Medios dióptricos (función de los), 222. Médula espinal (canales y cordones), 177, 40. -(centros reflejos en la), 189, 2°. -(como centro), 189, 2°. -(forma de la), 177. --(poder conductor de la), 189. -(surcos de la), 177, 30. -(sustancia blanca y gris de la), 177, 4". Médula del hueso, 30. -roja y amarilla, 153. Membrana basilar, 232, 2o. -de la célula, 8. -del tímpano (función de la), 236. -pituitaria, 213. -de Reicher, 232, 20. -tectoria, 232, 2°. Meninges, 177, 20. Mesenterio, 48. Mesodermo, 19. Metacarpo, 158. Metafase, 15, 2°. Metatarso, 159. Métodos de investigación, 194. Mielina, 34, 30. Miocardio, 83. Miocarditis, 84. Miógrafos, 164, 2°. Miograma, 164, 2°. Miosina, 128. Miología, 162. -especial, 163. Miopía, 223, 2o. Mitocondrios, 9, 30. Mixedema operatorio, 149. Mixtos (nervios), 177, 50; 185. Mórula, 19. Motores (nervios), 185. Motores oculares comunes, 181. - -externos, 181. Motricidad, 194, 30. Movimientos amiboideos, 13, -antiperistálticos, 68; 71. -peristálticos, 68; 71. -vibrátiles, 13, 2o. Mucosa lingual, 208, 30. Mucosa, 27 bis. 315 INDICE ALFABETICO Muscular (trabajo), 166, 2o. -(fatiga), 166, 30. Músculo ciliar, 218, 2°. -del estribo (función), 236, 30. -del martillo ( II ), 236, 2°. Músculos'(color de), 166. -(cualidades de), 164. -de la cabeza y cuello, 163. -del tronco, 163, 2. -de las extremidades inferiores, 163, 40. -de las extremidades superiores, 163, 30. -(nutrición de los), 165. -(clases de), 162. Muslo, 159. N Nariz, 211. -(nervios de la), 214. Natación, 171. Nervios craneales, 181. -raquídeos, 177, 50.; 186. -simpáticos, 182, 196, 2o. Neuroglia (células de), 34, 2°. Neuronas, 34; 180, 20. Núcleo, 10. Nutrición, 14. O Oído externo, 230. -interno, 232. -medio, 231. -(músculos del), 230. Occipital, 154, f. Ojo (músculos del), 220, 40. - (nervios del), 220, 50. Ojos, 217. Olfación, 215. Olfatorios (nervios), 181. Olivas, 178. Olores, 215. Omoplato, 158. Opticos (nervios), 181. Ora serrata, 218, 2°. Orbitas, 220, 2°. Organos, 36. 316 INDICE ALFABETICO Organitos táctiles, 203. Orina, 142. -(composición), 142. -(secreción y excreción), 143. Osteína, 128. Otoconia, 232. Ovulo, 17. Oxidaciones, 132. Oxihemoglobina, 89. P Pabellón de la oreja, 230, 235. Palancas de mecánica, 170. -del esqueleto, 170. Páncreas, 54; 151. Papilas linguales, 208, 30. -nerviosas, 200, 20. -vasculares, 200, 2°. Parietales (huesos), 154. Párpados, 220. Patéticos (nervios), 181. Pectoral mayor, 163, 20. Pedúnculos cerebelosos, 179. -cerebrales, 179, 40. Pelvis, 159. -del riñón, 139. Pelo (descripción del), 201. Pelos, 201. Pepsina (acción de la), 69, 20. Peptonas, 69, 20.; 128. Pericardio, 40; 83. Pericarditis, 84. Perilinfa, 233. Perimisio, 33. Periostio, 30, 40.; 153. Peritineo, 40. Peroné, 159. Pestañas, 220. Piamadre, 177, 20. Pie, 159. Piel, 199. Pierna, 159. Pilocarpina, 202, 20. Pirámides anteriores, 178. Pirámides posteriores, 178. Placas motrices, 162, 40. INDICE ALFABETICO 317 Plaquetas, 24, 30. Plasma, 24, 40. Plasmasa, 89. Pleura, 40. Pleuras, 108. Plexo-cardíaco, 183. -hipogástrico, 183. -lumboaórtico, 183. -mesentérico, 183. -solar, 183. Plexos, 177, 5 o. Pneumogástricos (nervios)» 181. Prehensión, 14. Presbicia, 228, 40. Presiones bajas, 123. Presura (acción de la), 69, 30. Principios inmediatos, 5. Procesos ciliares, 218, 20. Profase, 15, 2". Promontorio, 231. Pronación, 169. Próstata, 141. Protoplasma, 9. Protuberancia anular, 178, 2°.; 191. Ptialina, 66. Pulmones, 104. -(hilio de los), 104. -(ramificación bronquial de), 105. -( - vascular), 107. -(tejido propio de), 107. Pulpa esplénica, 146. Pulso, 94, 3 o. Punto ciego, 218, 30.; 223. Puntos de calor, frió, presión, 194, 30. -lagrimales, 220, 30. -correspondientes, 223, 50. Puntos-imágenes y puntos-objetos, 223; .70. Pupila, 213, 2o. Q Quiasma, 181, 20. Quilificación, 72. Quilo, 72; 77. Quimo, 68. R Raíz del pelo, 201. 318 INDICE ALFABETICO Raíces de los nervios raquídeos, 176, 50.; 186 Ración alimenticia, 60. Radio, 158. Ramificación arterial, 85. Rampas del caracol, 232, 30. Recto, 49. Reflejo, 188. -conscientes e inconscientes, 188. Reflejos (leyes de los), 188, 20. Repliegue semilunar, 220. Reproducción, 15. Reservas nutritivas, 130. Respiración, 14, 50; 102. -órganos de la mecánica de la), 109. -(la sangre en la), 120. Respiración pulmonar, 110; 117. -de los tejidos, 110; 120. -(fenómenos mecánicos de la), 1Í1; 117. -(fenómenos químicos de la), 117, 121. -(desórdenes'de la), 121, 124. Retina (capas de la), 218, 30. -(función de la), 223. -impresiones visuales y táctiles de la), 223, 2°. -(duración de las impresiones en la), 223, 30. Revolución cardíaca, 92. Rigidez cadavérica, 167. Riñones, 139 Risa, 116. Rótula, 159. Ruidos del corazón, 93. S Sabores, 209. Saco lagrimal, 220, 30. Sacro, 157. Sáculo (función), 332, 237. Saliva, 66. Sangre arterial y venosa, 89, 30. -(coagulación de la), 89, 2o. -(presión de la), 94, 40. -(su papel en la respiración), 119. -(velocidad de la), 94, 50. Saponificación de las grasas, 63, 30. Sarcolema, 32. Sartorio, 163, 40. Sebo, 145. INDICE ALFABETICO 319 Secreción, 14, 40.; 136. -externa e interna, 137. Sensación auditiva (cualidades), 238. Sensación, 198, 40. -(dónde se verifica según los fisiólogos), 194, Io. -(dónde se verifica según los escolásticos), 194, i°. Sensaciones dolorosas, 205, 2°. -(exteriorización de las), 223, 70. -gustativas, 209. -luminosas, 223, 40. -musculares, 206. -olfatorias, 215. -táctiles, 205. -térmicas, 206. -vagas, 206. Senos esfenoidales, 212. Sensibilidad y sensaciones, 198, 40. Sensitivos (nervios), 185. Sentido muscular y térmico, 194, 30. Sentidos, 198, 2°. Septum lucidum, 180, 30. Serosas, 27 bis; 40. Sesión, 169. Silla turca, 154, e. Simpático, 182. -(constitución del), 182. -(estructura del), 184. Sinartrosis, 160. Sinfisis pubiana, 159. Sinovia, 161. Sinovial prerotuliana, 161. - pretibial, 161. Sistema, 36, 3o. S'stema muscular, 162. Sistema nervioso (definición y división), 175. - -(nutrición), 177. - -(origen), 176. Sistema óseo, 152. Sistemas (enumeración), 37. -(situación), 39. Sístoles, 92. Sollozo, 116. Sonambulismo, 197, 2°. Sonido (intensidad, tono y timbre del) 238. Sordera verbal, 195. Subconsciencia, 197, 2". Sueño, 197, 2o. 320 INDICE ALFABETICO Sueño, (hipótesis sobre el), 197, 20. Supinación, 169. Superficies articulares, 161. Sustancias albuminoideas, 5, 20, B. -inorgánicas, 5, 1Q. -no albuminoideas, 5, 2" A. -orgánicas, 5, 2o. Suturas, 160. T Tactación, 205. Tálamos ópticos, 179, 6°. -(función de), 193, 2o. Tarso, 159. Telofase, 15, 2°. Tejido adiposo, 28. -cartilaginoso, 29. -conjuntivo, 27. -dentario, 31. --epitelial, 22. -linfático, 26. -muscular, 32. -nervioso, 34. -óseo, 30. -sanguíneo, 24. Tejidos, 20. Temporales, 53. Tendón de Aquiles, 163, 40. Tendones, 162, 30. Tibia, 159. Timbre de la voz, 173. Timo, 148. Tímpano (caja del), 231. -(cuerda del), 231. -(membrana del), 231. --secundario, 231. Tiroides, 172. Tono de la voz, 173. Toxinas, 202, 2". Trapecio (músculos), 163, 2°. Tráquea (morfología de la), 103. -(estructura de la), 103, 20. Tríceps braquial (el), 163, 30. Trigéminos (nervios), 181. Trígono cerebral, 180, 30. Tripsina (acción de la), 73. INDICE ALFABETICO 321 Tripsinógeno, 73. Troclea humeral, 158. Trompa de Eustaquio, 231; 236, 40. Tronco (huesos del), 157. Tubérculos cuadrigéminos, 179, 40.; 193. Tubo retorcido, 140. -de Bellini, 140. Tubo urinífero (trayecto de un), 140. -medular, 176. Túnel de Corti, 232, 20. U Uñas, 201, 2o. Uréteres, 141. Uretra, 141. Utrículo (función del), 23% Uvula, 44. V Válvula ileocecal, 48; 49. Válvulas conniventes, 48. -de las venas, 86. -del corazón, 82. Várices, 86. Vasomotores (nervios), 97; 196, 40. Vasos linfáticos, 98; 99. Vejiga de la orina, 141. Velo del paladar, 44. Vellosidades intestinales, 48; 77. Vena linfática, 99. Vena porta, 86. Venas, 86. Venas cavas, 86. -pulmonares, 106. Ventrículos, 82. Vermis, 179. Vértebras, 157. Vesícula biliar, 54, 2°. Vesículas del futuro encéfalo, 176. --pulmonares, 104 Vestíbulo membranoso, 232. -óseo, 232. Visión, 221. -binocular, 223, 5°. -distinta e indistinta, 226, 30. 322 INDICE ALFABETICO Vocales, 173, 20. Vómer, 155. Voz articulada, 173. -(Caracteres de la), 173. Y Yeyuno, 48. Z Zona de Zinn, 218, 20.; 219. Zoología (definición y división), 1. CON LAS LICENCIAS NECESARIAS